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Caras y Caretas (Buenos Aires) - 23-6-1934, No. 1,864

El documento describe la atmósfera social y política en Buenos Aires en 1787, cuando nació Dorrego. Los tiempos eran difíciles, con una sequía severa y conflictos entre el virrey Marqués de Loreto, que era estricto, y el intendente Francisco de Paula Sanz, que era corrupto. Este contexto histórico forma parte del horóscopo del recién nacido Dorrego.

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Caras y Caretas (Buenos Aires) - 23-6-1934, No. 1,864

El documento describe la atmósfera social y política en Buenos Aires en 1787, cuando nació Dorrego. Los tiempos eran difíciles, con una sequía severa y conflictos entre el virrey Marqués de Loreto, que era estricto, y el intendente Francisco de Paula Sanz, que era corrupto. Este contexto histórico forma parte del horóscopo del recién nacido Dorrego.

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CAaA$YCETA$
El p o r q u d e l f r a c a s o d e l d e s a r m e
O LA LUCHA POR LA VIDA Y... POR EL ORO
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(^CHOCOLATE
Hay un premi o
para Vd.
g n e l o c o n s u m i e n d o el m s e x q u i -
sito y n u t r i t i v o de l os Ch o c o l a t e s .
1 a u t o m v i l s e d a n 1 9 3 4 .
1 r e g i o j u e g o de c o me d o r .
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BARTOLOM MITRE 2538-54 BSA
DORREGO EL AJUSTICIADO
CAPITULO II
EL AUGURI O DE LOS TI EMPOS
CARAy i Donde se saca pronstico de muchos y diversos
signos de la ciudad en aquel ao de 1787
Por ARTURO CAPDEVI LA
0\Rf.TA^
S
ACADO est ya por nosotros el extra-
o pronstico de la misa; de la misa
del da en que naci Dorrego (I ).
Averiguaremos ahora el augurio que ofre-
can de suyo los tiempos en que le toc
nacer. Lo que deseamos, en suma, es com-
pletar un adecuado horscopo para esta
vida en albor. Ahora bien: tanto como
puede parecer supersticioso, o por lo me-
nos improbable, un horscopo de los cie-
los para inferir el rumbo de un destino
porque realmente nada tenemos que pre-
OvRAJ" Y 0\ RTAJ"
guntar a las estrellas , presntase, rico
de probalidades cientficas, un horscopo
de la tierra, un simple horscopo de la
precisa constelacin de sucesos, ntimos o
pblicos, que presiden un determinado na-
cimiento, en un arco que puede abarcar
desde los seis meses pre-natales hasta el
ao de la primera edad.
He ah un nio en la cuna, recin na-
cido, y he ah una atmsfera de conversa-
ciones, tan verdadera como la que respira,
envolvindolo todo a su alrededor. No es
lo mismo para ese nio respirar un am-
biente puro que un ambiente viciado, un
aire templado que un aire fro. Conjetura-
mos con sobrado fundamento no ser indi-
ferente tampoco el aura verbal que rodea
una cuna, ni la temperatura emotiva de
esa aura, ni el timbre de alegra o de con-
goja, de pesimismo o de esperanza que vi-
bra en las palabras.
Como en haces de energa se proyectan
las palabras de los interlocutores sobre la
cabecita infantil, y en esos vibrantes ha-
ces van de algn modo las imgenes de
las cosas evocadas. No recibir noticia
de ellas la mente del nio? Sin duda.
Como se graba un virgen disco de cera
han de grabarse de no sabidas rayas y
meandros las vrgenes circunvoluciones.
Por algo ha dicho Adler (Conocimiento
del hombre) las cosas que ha dicho res-
pecto de que, ya en los primeros meses
de la vida, se constituye la meta de un
hombre, "pues entonces jugarn su papel
aquellas sensaciones a las que el nio res-
ponde con alegra o con desasosiego". Y
as, no es lo mismo nacer en la Buenos
Aires de Rosas, el ao 40, que en la de
Urquiza, al otro da de Caseros. El recin
nacido se entera perfectamente bien de
la temperatura social reinante, como tam-
bin de la domstica. Me parece evidente
por s mismo. Las palabras de los mayores,
en su manera de vibrar, son el eco vivo
y fiel de los acontccimienlos de la fami-
lia, de la ciudad, de la nacin. El nio
que perdi a su madre al nacer no lo ig-
nora. Lo sabe de otro modo que los dems,
pero lo sabe. No se entera por palabras
que le digan "tu madre ha muerto", pues
aun dichas y odas no podra entenderlas.
Pero lo sabe por la tristeza que respira: una
particular tristeza de madre muerta. Creo
que me voy explicando. El tono de la
conversacin, el timbre de las voces, el
acento de los dilogos, no dejarn de im-
primirse en la mente nuevecifa del pr-
vulo. Y como hay una ntima correspon-
dencia entre la palabra y el fono con que
la proferimos, es seguro que el nio reci-
be en su mente, ya que no la represen-
tacin precisa de los sucesos, la nocin
exacta de las cosas. Ms; del alma de las
cosas.
Para entrar ya en materia: producir
una misma impresin el fcil parloteo
de los tiempos libres y prsperos, en que
el dinero entra y sale confiado, en que la
ciudad progresa a ojos vistas, y en que se
vive plasmando un futuro mejor, como eti
aos del gobierno de Vrtiz, que aquellas
plticas de un fondo lgubre y temeroso,
en que slo se habla de pestes, de abusos
del poder, de conflictos armados, de sequa
y de miseria, como cuando naci Dorrego?
Sea de esto lo que fuere, quiero averi-
guar y detallar con mi lector cmo es-
taban los tiempos por aquel ao de 1787,
para acabar de obtener nuestro prometi-
do horscopo.
C
IANDO nace Dorrego, no hay proble-
mas premiosos en su casa; la gente
est sana y los negocios marchan
bien. Los padres son jvenes y fuertes.
Prcticamente no existen en aquella casa
los asuntos privados. Todo lo que se habla
por esos das, y lo que se viene hablando
desde seis meses atrs, guarda slo re-
lacin con los asuntos pblicos que en
aquel hogar, por razones que despus co-
noceremos, adquieren singular resonancia.
Esta es la atmsfera que rodea la cuna de
nuestro futuro hombre pblico.
Y es la verdad que corran malos tiem-
pos. Muchas eran, muchsimas, las calami-
dades reinantes: el virrey, un tirano; el
intendente, un ladronzuelo; el invierno,
una sola peste; los campos, una sola pol-
vareda; la seca una maldicin. Pasados
eran, para no volver, aquellos apacibles
das que la distancia embelleca, de don
Pedro de Cevallos y de don Juan Jos de
Vrtiz.
Ya no tenemos ms a don Juan Jo-
s de Vrtiz y Salcedo!, suspiraba incon-
solable la nostalgia de los buenos.
El virrey que mandaba ese marqus
de Loreto, ese don Nicols del Campo
no era no, como los primeros. Muy ilustre
persona, sin duda; buen soldado de las
guerras con el portugus; guerrero de los
ms esclarecidos en el sitio de Gibraltar;
mariscal de campo de los reales ejrci-
tos, no tema como militar, ni el piran-
CARAy Y CARETAS
gn con Cevallos, para citar lo ms pre-
claro de la Colonia. Era adems eentil-
hombre de cmara de Su Majestad y mu-
cho se pagaba de esto la ciudad. Mas por
causa de su severidad extremada el Virrey
llevaba la guerra consigo. Circunspecto
hasta la rigidez, amigo de la verdad has-
ta desollarse vivo, era casi un gobernante
inhumano.
Harta estaba Buenos Aires, seguramen-
te, de latrocinios, de peculados, de con-
trabandos; harta de ese vulgar aventurero,
de ese buen perdulario de don Francisco
de Paula Sanz, intendente gobernador, y de
hecho, amparador de ladrones y cortabol-
sas, al tanto por ciento. El marqus de
Loreto no lo patrocinaba, por cierto, y
antes bien le sala al cruce sin temor a
sus padrinos de Madrid que los tena
el garboso bribn como que era, segn
el corriente secreto a voces, hijo de prin-
cipalsima dama de aquella corte. Pero
no compensaba, en verdad, tan honesto vi-
rrey, si la honestidad llevaba por precio la
esclavitud de todos.
Puestos en el extremo de optar, todos
se quedaban de fijo con el amable don
Francisco de Paula, fuese un granuja o
no. Era, por lo menos, un hombre de buen
tono, un personaje interesante, ornato,, ya
que no gloria, de la ciudad. Haba que ver
su casa. Diez negros guardaban su portal;
los diez de etiqueta: calzn corto, medias
con hebillas, y casaca grana; los cuales diez
negros no se acercaban a su opulento amo
para entregarle esquela o pliego, como
no lo hicieran en bandeja de plata y oro
sobre bordado cojn.
Con cul quedarse, con Sanz, el ama-
ble ladronzuelo, o con el marqus de Lo-
reto, esa honestsima fiera, ese len de
Espaa, imposible de humanar?
Pues con el ladronzuelo, deca la gen-
te para sus adentros.
Y juzgando de una vez al Virrey y toda
su adusta virtud, la gente poda mostrar
el anverso y el reverso de su juicio adver-
tativamente as:
Manos duras. . .
i Pero puras!
O bien:
. Manos pur as. . .
Pero duras!
Y cul era, a todo esto, el beneficio
visible que sacaba el vecindario de tanta
pureza y dureza, de tanto honor y rigor?
La ciudad permaneca hecha una boca
de lobo, al punto que daba miedo salir
de noche; el asunto del alumbrado rayaba
en el escndalo. Y la indispensable obra
de la crcel? Ni en veremos. Pero ah
queran obtener recursos ahora "de un
ramo tan sagrado como el pan". . .
Un estanco del pan!, exclamaban
aterrados los vecinos.
Y no haba en quin poner la esperanza:
ni en el Virre^, que era un dspota, ni
en el Gobernador, que se pasaba de listo,
ni en los pobres cabildantes.
Negras las estamos pasando!, sus-
piraba la gente.
Negras! Negras!
E
STABA en sus meses mayores doa
Mara de la Ascensin Salas de Do-
rrego cinco meses antes de nacer
su hijo Manuel; cinco justos cuando
una tarde la del 11 de enero del recin
comenzado ao de 1787 fu sacudida
la plcida siesta de la familia, como la
de todo el vecindario, con increble noticia.
Levntense! Levntense!
El marqus de Loreto acababa de sobre-
pasarse a s propio en dureza, en rigor, en
crueldad. El ms sabio, el ms docto, el
ms probo, el ms cabal de los sacerdotes
el doctor don Juan Baltazar Maciel, se-
xagenario, gotoso era en esos momentos
mismos obligado a abandonar el lecho y
a embarcarse desterrado para Montevideo.
Ya estaban por sacarlo las tropas, como a
un facineroso, camino del Fuerte y del
R o. . .
No! No!
S, s. Estaba perpetrndose aquel he-
cho inaudito. Una partida de granaderos,
al mando de un capitn, habase presenta-
do a la casa del doctor Maciel, all a es-
paldas de la Catedral, a requerir su per-
sona. Habanse entrado al patio de la casa
a caballo, y habase puesto guardia hasta en
el corral, donde el doctor Maciel haca
guardar su carroza y sus correspondientes
muas mansas no fuera que se escapase;
y tomadas todas las puertas que fu
consumar otros tantos ultrajes , urgise-
le a vestirse como pudiera y a salir.
Todo Buenos Aires se echaba a la ca-
lle, a la parte del ro, a ver cmo era
cierto tamao desmn.
Y se preguntaba la gente:
Desterrado el doctor Maciel?
Y la noticia cunda por la ciudad, y en
la soflama de la siesta, ac y all, se
abra una puerta ms y otro vecino asoma-
ba a la calle un rostro de asombro y se
iba con el gento, preguntndose: Des-
terrado el doctor Maciel?
CARyV Y CARETAS
Destarrado, s, el doctor Maciel... El
maestrescuela de la Catedral. . . El mejor
reputado de los jurisconsultos...
Ya no se vera ms rodar por las calles
porteas, tirada de cuatro muas, la carro-
za de aquel gran seor; ya no se oira su
docta voz en las tertulias de su biblioteca
toda de Jacaranda ; ya no pasara de
mano en mano su mate de plata, entra
versos y prosas que eran de no olvidar;
ni se le vera ms acudir al Cabildo Ecle-
sistico, como el ms atildado de los per-
sonajes, firme y grave en su elevada esta-
tura, y a la mano el bastn de carey. . .
Luego que el embarco se hubo hecho y
que cada vecino vio por sus propios ojos
cmo fu, un ensimismado asombro anona-
d al vecindario. Despus, aquel espanto
de todos se regolf en la casa de cada uno,
se escondi en el crculo de las relacio-
nes ntimas; se volvi caras largas y me-
dia voz, cuchicheo y "dicen que dicen";
y se volvi tambin protesta, pero muda,
expresada no ms que en el gesto, en un
torvo fruncir de cejas, en una crispacin
de puos; protesta por eso mismo ms dra-
mtica. Un nombre vino a los labios de
todos, con el temblor de la esperanza: el
de don Francisco de Paula Sanz, caballe-
ro de la Distinguida Real Orden de Carlos
III, del Consejo de Su Majestad, intenden-
te de sus Reales Ejrcitos. No escribira
a la corte? Y era el atisbar sus gestos, el
querer adivinar el revs de sus palabras.
Santo Dios y qu honra de Amrica no se
arrastrara ya por los suelos cuando as se
arrastraba la mayor dignidad sacerdotal y
la ciencia de un recto varn, acaso por ser
oriundo de estas partes y no europeo?
Criollo era, en efecto, el doctor Maciel,
nacido en Santa Fe, y todo l formado en
aulas americanas, aos en las de Crdoba,
aos en las de Santiago de Chile. Clama-
ba al cielo tal despotismo...
La vida poltica, digamos, casi no exis-
ta en la Colonia, como no fuese rudimen-
tal, temerosa. Los hombres no estaban ni
muy seguros de sus derechos, ni muy de-
seosos de ejercerlos, ms all de las fun-
ciones administrativas y apenas aseso!-as
de los cabildantes. En cuanto a la mujer,
quedaba siempre neutral en las posibles
banderas de los maridos. Pero el destino,
que sabe la hora justa de las siembras, sa-
cudi de una vez la habitual indiferencia
femenina. La mujer, en la ocasin, no tan
slo rompi su neutralidad sino que tom
la delantera. Siendo sacerdote la vctima,
reconoci por suya la causa y se lanz a
vivir intensamente, sin sospechar sus al-
cances, aquel instante poltico a ms no
poder, de la vida colonial, en que se tra-
taba nada menos que de oponer la opinin
personal a la propia del Virrey. En el sa-
ln, en la mesa, en el confesonario, en el
atrio de las iglesias, de compras por la Re-
cova, la mujer toma lenguas y se apasiona,
y no habla de otra cosa que del atroz abu-
so consumado. Torna a su hogar, y sus
manos adornan las imgenes de sus santos
y encienden las luminarias de sus prome-
sas, en intencin de que vuelva el pros-
cripto, de que halle desagravio el agravia-
do. Unnimes novenas forman un slo su-
surro piadoso de voces de mujer, en todas
Jas casas desde la hora de oraciones. No
hay mujer que no ponga en ello toda su
alma. Como tiempo de persecucin ha lle-
gado, y el sentimiento religioso se estre-
mece de alarmas. . . No dudo que hasta en
el sueo trabajaba el espritu de las ma-
dres, aquel ao, ante ese drama de los
tiempos.
As tam.bin doa Ascensin, ya en sus
meses mayores, habra de templar sus fi-
bras al unsono en el diapasn de la ciu-
dad. No haba de sustraerse, no, y menos
siendo quien era, a la angustia colectiva,
exacerbada, buque a buque, con las noti-
cias que llegaban de la otra orilla sobre los
padecimientos del desterrado, y su apela-
cin ante el monarca. As esta madre, y
todas las madres de Buenos Aires, viven
intensamente para la poltica, todo ese ao,
desde el propio mes de enero. El aire que
se respira lleva a la sangre aquella vibra-
cin del alma social, y la sangre respira a
su vez aquel aire y de l se nutre, y as
nutrida de l, corre del corazn a la men-
te, de la mente a las entraas de aquellas
madres. No ser mucho entonces que naz-
ca una generacin destinada a experimen-
tar en su hora el celo de las cosas pbli-
cas, y a matar y a hacerse matar por ellas,
pues que nacieron bajo el signo inconfun-
dible de las pasiones violentas.
E
N la rueda ntima de los comedores,
de los patios, de las oblicuas azoteas
tomadas por terrazas en las no-
ches de luna , se precisaban los antece-
dentes de la malquerencia, se separaban los
hilos de la maquinacin, como para ahorcar
en cada uno de ellos a un enredador de ofi-
cio. Por obra de tales maquinadores de ase-
chanzas V echadores de lazos, desconfiaba
C\ r vA/ Y CARETAy
de tiempo atrs el Virrey del Maestrescue-
la y le juzgaba hombre dplice. Lo dems
vino solo, ya por esto mismo, ya por los
inevitables lances de encontrada competen-
cia jurisdiccional entre Dios y el Rey, a
que daban ocasin licencias de casamien-
tos secretos, vedadas por las Reales Prag-
mticas, y otras menudas quisicosas. Celoso
de toda regala el Virrey, y peritsimo en
estorbarlo el Sacerdote, era por dems di-
fcil de sostener su aparente armona, si
bien nadie se esper jams semejante al-
caldada virreinal, y aun haba gente que
consideraba acabadas las viejas rivalida-
des, imaginando que los dos ltimos so-
netos del doctor Maciel, dedicados al Mar-
qus, hubieran sido parte a suavizar tan-
ta aspereza...
Pues no, seor!
Que fueran escritos en honra suya es lo
que primero pusieron en duda los intri-
gantes de palacio, descubriendo al punto
segundas intenciones de oculta befa. Y no
slo en los sonetos, sino adems en la bus-
cada controversia que suscitaron, para con-
tinuar la burla bajo capa. Ah estaba, sin
ir ms lejos, "la defensa de los sonetos"
hecha por el propio doctor Maciel; pura
fisga, al decir de la adulacin cortesana,
como bien se mostraba hasta en el galima-
tas de su ttulo... Y qu era lo que haba
hecho el seor Virrey para encender tanto
verso y disputa? Nada ni de vituperable
ni de heroico...
La cosa fu as. Vena el seor Virrey
en su carroza, doblando la esquina del Ca-
bildo, cuando acert a notar que a pie por
la calle iba un fraile llevando el Sagrado
Vitico para un moribundo. Yo en carrua-
je, y la Santa Forma al medio de la ca-
lle? se dijo Su Excelencia. Y apendose al
momento, ofreci su carroza al hombre de
Dios y sigui a pie su camino; notado lo
cual por los soldados de la guardia del
estandarte, y vecinos que iban y venan
por la plaza, tan edificante hallaron la ac-
cin del magnate, que entre todos le for-
maron cortejo de honor. As fu cmo, al
decir del sonetista, "el excelentsimo seor
Virrey se adorn de los accidentes del Sier-
vo para servir al que ocultaba la forma de
siervo en el sacramento de la eucarista"...
Pura zumba, y de la fina.
Pero, aun en el ca-
so de ser verdaderas
las sospechas y aun
culpados y convictos
los versos guardaba proporcin el castigo
con la culpa?
e
P
ROTESTA del cielo por tanto ultraje
a la inocencia indefensa pareca esa
tan tremenda seca de los campos
en todo lo que iba del ao. Ya por febre-
ro debi tomar acuerdo el Cabildo sobre lo
indispensable que era el pronto remedio
a la necesidad del agua, y as acordse un
novenario de misas y rogaciones al glorio-
so Patrono de la ciudad, San Martn, a fin
de que intercediese ante el Seor. Y se
public por bando la resolucin para que
todos concurriesen al templo. De este mo-
do procedi el Cabildo "como buen Padre
de la Repblica".
Mas no oy las preces el cielo. Y pasa-
ban los meses. Y lleg junio. Y el da de
la funcin del Santsimo Sacramento y de
su procesin tan solemne, el propio jue-
ves de la semana anterior a ese lunes en
que naci Dorrego, toda la ciudad se ech
a la calle clamando por agua, y de la calle
entraron todos a la Catedral, en enlutada
columna, a pedir a Dios, con nueva desga-
rrada voz de salmos, su santo roco.
Pero no ha de llover, no, seor, mien-
tras el doctor Maciel siga preso en el des-
tierro y nos gobierne un hombre que slo
conoce la arbitrariedad desptica.
Tal decan los buenos vecinos, y los he-
chos les daban la razn, porque no llova
el cielo; y ya eran corridos todo junio, to-
do julio y todo agosto; y ya se andaba por
septiembre aquel ao maldito. Y hubo el
Cabildo de tratar, segunda vez en el ao,
aquel asunto religioso, como si ms bien
fuese un sanedrn. Y el Sndico Procura-
dor, reunida que fu la Junta, habl con
la voz cavernosa de la compuncin y el
duelo, y dijo palabras como de Jeremas,
ponderando aquella necesidad en que se
hallaba el pueblo todo, de implorar nueva-
mente el divino auxilio a fin de ser re-
mediado.
Y era una sola nube de polvo el aire de
la ciudad, apenas soplaba el viento; y eran
una sola polvareda los campos, al paso de
los convoyes de carretas. Y hasta los car-
dos se marchitaban.
En un ao como se hubo de nacer Do-
rrego.
(1) Ver "Caras y Care-
t as " (nmero ext raordi na-
rio del 26 de Mayo), don-
de est a novela histrica
inici.
A L, V A
F U N C I N DE
AF I CI ONADOS
E
RA preciso que todo Pars
se interesase por la fiesta
dada a los pobres nios de
Madagascar. Y como todo Pa-
rts no se interesa ms que por
s mismo, se consider necesa-
ria la inclusin en el programa,
de una funcin de aficionados,
cuya lista de nombres y ttulos
fuera una edicin reducida y...
corregida, del Almanaque Gotha.
Slo estando de bastidores
adentro puede darse uno perfec-
ta cuenta de lo que significa
montar un espectculo de esta
naturaleza. En l es preciso ar-
monizar las distintas e hipotti-
cas cualidades artsticas y musi-
cales del distinguido reparto, ha-
ciendo cantar a aquellas que se
consideran incapaces de mover
rtmicamente sus pies, y, por el
contrario, bailar a quienes Dios
no dio regulares dotes musica-
les. Loute de Beauseant, decla-
ra a quien quiera orla que acep-
tando la tarea de ayudar a su
suegra en la organizacin de la
fiesta, ha purgado con creces to-
dos los pecados de su vida fri-
vola. Por lo que se refiere a
su pobre mam poltica, com-
prende ahora el alivio que pue-
de proporcionar una crisis regu-
lar de nervios.
Est la buena seora, en este
momento, con una dama elegan-
te y distinguida (vestido negro,
piel de zorro), la seorita Ves-
tris, del Teatro de la Opera,
quien ha tenido a bien aceptar
la ingrata tarea de poner en es-
cena los cuadros, pasos de dan-
za y canto, donde ha de figu-
rar todo ese alto mundo.
Yo creo, seorita, que la
idea de tomar como asunto de
nuestros cuadros, episodios de la
literatura de viajes es realmente
acertada. Atraer, sin duda, la
atencin hacia nuestra querida
tierra de Madagascar.
La seorita Vcstris contesta
desanimada;
Cree usted que haya en-
sayo esta tarde, seora? Tengo
una clase en la Opera y . . .
Al or esto, !a seora de Beau-
seant, que estaba esperando una
ocasin para perder los estribos,
contest con tono picado:
Qu decirle s e o r i t a ?
Qu puedo prometerle? El en-
sayo de a>cr fu aplazado por
la recepcin del Marahaj y el
baile de San Crisstomo. El de
maana se suspender por la bo-
da de los Monte-Cristo. Todo el
mundo haba, pues, decidido,
unnimemente, estar aqu a las
tres en punto. Y ya ve usted, el
xack) que hay en el saln. Le
digo que es para perder la ca-
l aza. . .
La seorita Vestris sonri
irnicamente y repuso:
Tal vez E les imr' .j-icc
una multa en favor d<'
obra de caridad, por supuesto.
i Nadie la pagar a! En fin,
all viene mi nuera.
Al ver a Loute se adivina que
la catstrofe flota en la atms-
fera. Y se espera de un momen-
to a otro el derrumbe. Con ges-
to desalentado se deja caer en
un sof, sin cuidarse siquiera de
arreglarse la cara, indicio ste
de gran trascendencia
Ma m . . . las Tres Estrellas
se di vorci an. . .
La seora de Beauseant da
un .brinco de sorpresa y exclama
con pattico acento:
Pero eso es absurdo, in-
concebible! No liay nada que
pueda explicar tal resolucin en
estos moment os. . .
La seorita Vcstris se apar-
ta en esto discretamente.
No, qudese seorita; esto
le interesa a usted tanto como
a nosot r os. . . Conoce usted el
matrimonio Tres Estrellas?
Els verdad. Dios mi . . .
Son. . . Pablo y Virijhiia.
i Exactamente 1 Imag ne-
selos abrazndose rn escena, la
vspera de su divorcio 1
No cabe duda I dice
Loute, i un xito 1 Y vaya
usted a encontrar otra para se-
mejante papel 1
Qu quieres decir, Loute?
i Pero, mam! Crees t
que alguien va a querer hacer el
papel de una tonta romntica del
pasado siglo que prefiri aho-
garse a quitarse la camisa? Hoy
somos ms prcticos 1 Pero qu
haremos. Dios mo? Qu hare-
mos? La verdad que Germaine
se ha portado como una perfecta
idiota.
Loute parece reflexionar un
instante y se levanta de un salto
despus.
Voy a ver si arreglo a esa
pareja.
La seora de Beauseant se en-
ternece y contesta:
Tienes razn, Loute, hars
una obra de car i dad. . .
^, muy emocionada, piensa la
buena seora que, despus de to-
do, su nuera no es tan alocada
como parece.
Hol a habla Loute
Sainte Clotilde 29-34? Eres tii,
Ckrmai ne?. . . Te habla Lout e. . .
Me he riitoraclo <k-' lo que picn-
bw^ h;K' :c ni pies
1-' '"iV. / > que sig-
:'') semejante?
" 'jjeado, !,i viifl-
ta a la casa de tu sai;'
que, santa y todo, es I;
; >C5ada qiie lie cuijciiiu.
(kspus de la ma, naturalmen-
t e . . . Adems, de todos los los
con los abogados, en los bufetes,
y totaJ por qu, vamos a aver?
Rogelio te abandona. Pa-
ta todas las noches en el club?
Y qu ms? Djame que me
ra. Germaine, todo eso es una
majadera. Ten un poco de pa-
ciencia, que esas cosas se van
solas, i Tu resolucin es com-
pletamente estpida 1
1 T ests loca 1 Por qu
esa precipitacin? Espera quince
das, por ej empl o. . . despus de
la fiesta de Madagascar. En-
tonces podrs pensar ms sere-
namente. Y mientras tanto no
digas nada a nadie ni lo des
a entender. Adems, hija ma,
eso no se le hace a una amiga,
y sobre todo a una amiga como
yo, dejarme as plantada con
mi cuadro plstico I
Ests riendo o llorando?
T ests chiflada, Ger mai ne. . .
Ir a verte a las seis y vers
cmo arreglamos todo.
AI colgar se encuentra con
iJiana Bois-Sacr, la gran bai-
larina elegante, quien hace unas
cuantas gracias delante de la
seorita Vcstris.
Seorita, acabo de estudiar
mi baile al estilo de Madagas-
car, con mi profesor, pero yo
quiero que usted me diga, con
toda franqueza, desde luego, ,s
es bueno o slo una vulgaridad.
; Odio todo lo vulgarl
Mientras habla, no cesa de
contemplar en el espejo su fi-
gura elegante, fresca y vestida
con algo de atrevimiento.
Hace mucho tiempo que
tengo ganas de saber qu opina
usted sobre mis aptitudes para
el baile. Muchos estiman que son
grandes y aun hay quien, por
halagarme, aaden que tengo a
la vez algo de Zembelli y Karsa-
vi na. . . relativamente, por su-
puesto. Ah i Ahora que .se me
( i cur r c. . . no se podra inter-
calar en la funcin algunos com-
pases en los que yo bailara .so-
bre la punta de los pies? No ig-
noro que tal clase de baile no
encaja muy bien dentro de las
danzas de Madagascar, pero co-
mo realmente soy yo la nica
bailarina de aficin que sepa te-
ner.sc sobre las puntas de los
pies, tengo esc pe<ruco orgullo.
Loulc contesta por la seorita
Vestris.
Est bien, Diana, se revi-
rar tu msica.
Gr aci as. . . Ah 1 Adems,
I ^ut c, dclx) decirte con sinceri-
dad que no puedo bailar con Pa-
kfroid. Es pesado y torpe como
CARAJ" Y CARETAS
l solo. Cada vez que lo veo me
er i zo. . .
Qu quieres que haga?
aade Loute. Saint Aubin, tu
pareja de siempre, sale hoy para
Briancon, a causa de su servicio
militar.
Precisamente, mi querida
Loute, estoy segura que t, que
tienes tan buenas relaciones, po-
dras, sin duda, aplazar el servi-
cio de Saint Aubin unos tres
meses. No tienes ms que decir-
le al ministro de Guerra (|ue se
trata de asegurar el xito de una
fiesta de caridad. Tienes ganada
la partida de antemano.
. I-o probaremosdice Lou-
te perpleja; pero el caso es
que todos los diputados que co-
nozco son de la oposi ci n. . .
No importa. A veces son
los ms influyentes.
En este momento entra como
un torbellino la ms chir|uita de
las Zede y saludando, dice:
Buenas tardes, seor a. . .
buenas tardes, I-. oute. . . Vengo
adel ant ada. . .
Qu frescura! Adelan-
tada ?
Bueno, por lo menos, ade-
lantada sobre el resto. I-X) hice
porciue (juera hablarte sobre mi
vestido. Ix) he visto en los fi-
gurines y no me han gustado
nada esos pantalones abomba-
dos. Yo no me hago ilusiones
sobre mi Ijeileza y s que son
las piernas lo mejor que tengo.
Por eso haba jensado que se
podra reemplazar esos panta-
lones por una falda larga, abier-
ta por los costados.
En qu cuadro ests t ?
Hago el papel de una bue-
na seora que se llama Azyad.
Pero vamos a ver hijita,
puesto que Azyad es turca,
cmo vas a vestirla de china?
Es fastidioso. Pero es que
no puede esa Azyad ser otra
cosa que t ur c a ? . . .
Al or eslo, le entra a I/Dute
un ataque de risa que salva la
situacin.
I-a seorita Vcstris se levan-
ta indecisa y dice:
Creo que voy a tener que
i r me. . .
Pase antes a lomar una ta-
cita de t . . . as! daremos tiempo
a los morosos para que lleguen.
En este momento hacen su
a p a r i c i n el tenor elegante,
Saint-Estcphe y Mme. de Qi an-
tilly, m.il llamada La Carpa, be-
lla, pero horriblemente trgica.
Al fin I exclama Loute,
vamos a ensayar el d o . . .
Cunto lo siento, querida
seora, pero venia precisamente
a rogarle me sustituyera.
Imposible! Usted es in-
sustituible 1
C K E L I
Muchas gracias. Pero es el
caso que dclx) partir con mi ma-
rido para Marruecos y mis pre-
parativos. . .
Vamos Eliane, le ine-
rrum,pe Loute eso no es te-
ner formal i dad. . . t tienes al-
guna otra razn.
En fin, si hay que decir la
verdad, te confesar que no quie-
ro encontrarme delante de Geor-
getle Meyer-Levy. S, ya s que
ramos hasta ahora ntimas, pe-
ro hemos peleado ayer y nada,
me oyes bien?, nada nos re-
conciliar.
i Djame que me r a!
No, pues no te ras. Ha di-
cho liorrores de m. De m, que
la he protegido y presentado a
todo el mundo! Porque despus
de todo, dime t quin era Geor-
gette Meyer-Levy antes que yo
la diera a conocer?
Loute tiene en su cartera una
carta de la dama en cuestin,
dicindole absolutamente los mis-
mos horrores. No se la ensea,
pero al fin, a fuerza de diplo-
macia, decide a la bella tiple
elegante a no retirar "su valioso
concurso".
Bueno, suspira Loute, va-
mos a ver si ensayamos a l go. . .
Se instalan, se sienta el pia-
nista al piano, Saint-Estephe se
acer ca. . .
Tiene usted la msica?,
le dice a su compaera.
No . . . yo no pensaba can-
tar, usted la tiene?
Se me olvid en el taxi...
Se arma un alboroto, se re-
vuelve por todas par t es . . . el
disloque! Los dos cantantes se
reprochan mutuamente el olvi-
do y en esto anuncia la seorita
Vestri.s.
Han llegado ya algunas
personas. No sera mejor en-
sayar un cuadro?
1 Vamos! grita la viz-
condesa.
Antinca!
El capitn no est aqu, di-
ce una voz dulce.
Azyad?
Un jovencito muy pulcro C
adelanta y dice:
Yo soy Loti, pero Azyad
acaba de irse a la francesa.
nica cosa que faltaba para
que Azyad fuese una caricatu-
ra de la Sociedad de las Na-
ciones.
En fin, suspira la seo-
rita Vcstris, r enunci o. . .
Y todo el mundo se marclia
riendo, diarlando y cantando,
mientras que Ti r a Vestri.s, en-
trando por otra puerta, pre-
gunta con dul zura:
Ya se termin el ensayo
seora Vizcondesa?
N E
CARA7" Y
CARETAJ"
L
AS siete de la tarde. En la estacin del
subterrneo dos obreros esperan la llegada
del tren. Ni el uno ni el otro son jvenes.
El mayor no est lejos de la sesentena;
es un hombre robusto cuyo rostro ostenta enor-
mes mostachos a lo galo. El menor ha pasado los
cuarenta aos y sus mejillas mal afeitadas dejan
apreciar un pelo gris. Vestidos con sacos de cuero,
tocados con gorraj de visera, son el tipo del obrero
parisiense, burln y malicioso, para el cual la
edad no implica la prdida de la conducta moza
y de la sal del espritu. Los dos son alegres. Se
miran risueamente, se golpean con grandejs pal-
madas que hacen un ruido sordo sobre la espalda,
casi luchan, tanto como les permite la pesada caja
de plomero que les golpea los rones, y hacen
tanta bulla que, en torno de ellos, las gentes se
juntan, unas encantadas, otras ntimamente des-
contentas.
Dos borrachos dice una mujer, indignada
por el alboroto.
Borrachos? No, no lo estn. Tienen demasiado
hbito de l>eber para haberse mareado con lo que
han bebido. Han celebrado el nacimiento del hijo
de un camarada y ha tomado cada uno tres aperi-
tivos. Qu es esto para ellos? Sin duda se t ra-
taba de esas drogas espesas, negras, que tumban
EL OBRERO
P o r A N D R E
a los que no estn acostumbrados, pero una pe-
quea cantidad puede fastidiarlos, a ellos? Con
dos ms comenzaran solamente a experimentar
ciertos deseos de moverse. Lx) que han bebido los
ha puesto alegres, "en tren", nada ms. Estn en
el estado eufrico de !a ebriedad, en ese estado
en que la vida parece bella, sabrosa, en (|nc se
siente uno libertado de todo y se croe fuerte y
superior, en que uno se estima capaz de crear
al mundo por segunda vez; y tan grande ca esta
.1
Y LA ROSA
MANTAIGNE
seguridad, que parecen no prestar atencin al
circulo de curiosos que los observa.
El achispamiento pues no se trata de otra
cosa no los lleva demasiado lejos. Slo sienten
la n<r. M1(1 (1<' rer, de hacer ruido, de (k'cir
chi.sl<'s, ;ii::ii;(;i \<z de contar lo.s (Hsp.ir.'ilc.s ms
grandes, cuando quieren atraer a los i|ii<' los lo-
dcan, Oh!, no encucnlran n.ida ver<l,i(kraiiKiile
cspiritn;il : c.ir<r<n <1<: lucidez para ello. Pero
tienen una serie de t;eslos y de expresiones tales,
que, si al pasar una dama vestida como una
urraca y flaca como una garza les lanza una mi-
rada reprobadora, otras personas se ren fran-
camente.
El tren llega. Es el atropclJatnicnto del fin de
la jornada, la avalancha de gentes ansiosas de re-
tornar a sus casas, de ponerse un traje viejo, de
calzar zapatillas. Cada uno se precipita, empu-
ja, atropelila. Parten las protestas, se oyen inter-
pelaciones, se grita, y todo entre un sonar de
puertas y de pilos. Alguien cree que los dos
obreros han imitado a la multitud? En fornla al-
guna. Estn, esta tarde, al margen de los movi-
mientos gregarios. Dejan pasar a todo el mundo;
ellos subirn los ltimos. Haciendo cola, advierten
que estn an en el andn. Cmo conseguirn
lugar? El coche es como una granada apretada
de granos. Pero los dos no tienen apuro. El ms
viejo se inclina ante su camarada:
Despus de ti, Luis.
Despus de ti. Octavio.
A lo lejo.s, el jrr del tren gri t a:
Vh, iisle<l<'sl Al coche!
De.sde el iiilirior iodo el mundo los mira. Los
que estn en <l lr<ii no comprenden.
Qu es lo que tienen esos tios? pre-
gunta alguien.
CARAV Y CARETAS
Son dos borrachos responde la mujer que
ya los ha estigmatizado con esta expresin im-
propia; vamos a dormir aqui por culpa de
ellos.
Se oyen algunas risotadas, pero uno moraliza:
Slo unos desgraciados pueden ponerse en
estado semejante... Y decir que hasta votan!
Rpidamente los dos obreros se dan cuenta de
que hay que terminar con las risas. Al mismo
tiempo, quieren entrar, y se mueven, se introdu-
cen por entre a multitud, aprietan todos los pies
que encuentran y, sobre todo, con la pesada caja
que sobre los rones les forma un bulto enorme,
rozan y golpean todo lo que est en contacto in-
mediato con ellos.
El tren parte. Inmovilizados por las gentes que
los rodea, apretados como caviar, Octavio y Luis
estos son sus nombres sienten renacer la
alegra. Evidentemente, no pueden darle rienda
suelta, carecen de espacio. Pero hace falta espa-
cio para rer? Se miran, silenciosos c intenciona-
dos, y de golpe, no pudiendo contenerse ms, vio-
lentamente, estallan.
Alrededor de ellos se oye:
Borrachos!
A la ducha!
Como la hilaridad de Luis lo agita, cerca de l,
en todo lo posible, se apartan.
Bruscamente, Octavio, el ms viejo, se torna
grave, pero de una gravedad afectada, teatral.
Desventurado dice a Luis, no ves lo
que haces? Pero no sabes conducirte en el mun-
do? Mira: estrujas el ramo de esta bella seorita...
Luis se vuelve a medias, como puede, y advierte,
en efecto, que su caja amenaza, a la vez, herir
a una sei'iorita rubia como un claro de luna y
reducir a nada un enorme ramo de rosas que
ella aprieta contra si. La aparicin es encantadora.
En ese coche totalmente ocupado, tumultuoso,
sofocante, tal frescura adquiere un aspecto mgi-
co. De golpe, Luis se torna silencioso, casi triste.
Contempla a esa muchacha tan sencilla, con su
traje negro y su cuello blanco, y no parece com-
prender por qu ella est ah, qu es lo que hact
all. Ese rostro lo subyuga, tan puro es y tan
encantador, tanta gracia tiene, y tanta amenidad
hay en la sonrisa que lo anima.
Porque la joven mujer no parece, como los otros
viajeros, sentirse molesta por la vecindad de los
dos obreros. Es visible que los encuentra gracio-
sos, que la divierten. Si trata de apartarse de Luis
es nicamente porque ella teme por su volumino-
so ramo, ordenado a lo jardinero, que prodiga
tanto perfume en torno suyo.
Luis contina mirndola; se ha tornado casi
estpido, como insensible a lo que pasa a su al-
rededor, y cuando la mujer que se asombra ella
misma del brusco cambio de humor, acenta aun
ms su sonrisa y parece decirle: "Contine rin-
dose, usted me divierte, no soy tan tonta como
los otros", l parece estar completamente alelado.
El incidente, sin duda, gravita tambin sobre
Octavio. Pero ste tiene la tradicin de los vie-
jos "compagnons". Es el viejo obrero, lleno de
buenas maneras, que sabe lo que se debe a las
damas, y su alegra estrepitosa se han transforma-
do en una verbosa galantera.
"Sacre oustiti" dice a su camarada, pero
vuelto hacia la joven mujer y hablando para ella,
qu es lo que haras si esta muchacha se pu-
siese a llorar porque le destrozas las rosas? Eh?
Ni siquiera sabras consolarla.
Y viendo que tiene xito, que la concurrencia
se re, que la sonrisa de la mujer se dirige ha-
cia l:
i Tan hermosas flores! Jams las he visto
tan hermosas! Quieres que te diga? Eres un tor-
pe y un cajn de sastre. No eres un hombre deli-
cado. No sabes vivir. No quiero decir donde le
has educado. Y adems, qu es lo que tienes
en las ventanas de la nariz?
Entusiasmado, al mismo tiempo, inclin su vieja
cabeza sobre el ramo y respir largamente el olor
de las rosas, con un movimiento de la cara que hizo
mover grotescamente sus largos mostachos.
i Ah, qu bien huelen! Se recoge ms con
una nariz que con una caldera... Aproxmate,
pero no molestes a nadie.
Luis se guard muy bien de moverse. Est pe-
trificado, mejor dicho, magnetizado. Inmediata-
mente, como advierte que esa estatua no se ani-
mar, la nia arranca una rosa de su ramo y,
con un gesto exquisito de espontaneidad, se lo
ofrece.
Tmalo dice Octavio. Pero qu alma
de cntaro!
El no tiene un segundo de vacilacin para apo-
derarse de la que, un instajite despus, le es
ofrecida.
Pero Luis, con a rosa en la mano, no sabe
qu hacer. La tiene derecha delante suj'o, como
si se tratara de un cirio, y cuando la mujercta
los saluda deliciosamente con la cabeza y se des-
liza por entre la multitud, el ramo en alto, y
desaparece en la primera estacin, est an aver-
gonzado e inmvil, en la actitud del feliz elegido
a auien la santa virgen acaba de aparecrsele.
9
I ASTA llegar a su casa, Luis lleva la rosa
^ " " 1 en la mano con tanto respeto como si se
^M I tratase del Santsimo Sacramento.
Dnde has encontrado eso ? le pre-
gunta la severa esposa, al entrar.
Pero l no contesta nada; toma un vaso, lo
llena de agua, deposita en l la rosa y lo coloca,
devotamente, tobrc un estante.
Durante toda la noche est amable, alegre, ob-
sequioso. Nada conserva de su pequea ebriedad.
Pero no es se el milagro. Ocho das ms tarde,
la seora hace entrar en su casa a la seora Pe-
lleiier, su vecina.
Ve usted esa rosa? le dice. Hace ms
de una semana que Luis la trajo. Est tan fresca
como e! primer dia.
Ser que usted le cambia constantemente el
agua.
Luis la cambia todas las tardes... Es lo
primero que hace al llegar.
Y dnde la consigui?
Yo no s. . . No ha querido decrmelo.
En su lugar, yo no estara tranquila.
NI pensar en eso! Nunca ha sido tan gentil.
Un poco triste acaso, pero hago de l lo que quie-
ro. En fin, seora Pelletcr, crame si quiero,
pero, desde que esta rosa est aqu, Luis no ha
llegado una sola noche borracho a casa.
ANDRE MONTAIGNE

D I B U J O
CARA. r Y CARETA7
Los caprichos de la bella Susana
P o r L' E S T R A N C E F A W C E T T
mcn
reconocia, c a t a l o g a n d o
ese "det al l e" como una
de las distinciones que
aclornnl)an su personal i -
dad. Tal concept o aho-
gaba las quejas del ma-
rido. Las mujeres han
descubi ert o, desde hace
tiempo, que su mayor
fuerza reside y ha resi-
dido si empre en "des-
ar mar " a toda persona,
Cinsiderndola en pri n-
r' iiio como cont rari a. Est o ha de hacer pensar
.1 muchos hombr es en las conferencias del
di >arme.
Susana nunca se hallaba en fondos, except o
la inisii);i noche de niniii,-i en i\nc, .-il colir.ir
MI c.iuilcrablc sucld' i, ln (.islnb:i rn p.'icnr a
los acreedores y en comprarse inievos vestidos,
medias y sombreros. Kra artista, una "soubrclte"
de lo Illas "chic", y vease obligada a presentarse
elegantsima para sostener, por encima do todas,
su adorable figura, la encantadora vivacidad de
su rostro y la exquisita gracia de sus maneras.
i >
Cmo '"T '""''
raU't. ..
PoscyeiK,- ',- , .
ce un cuarto <]<
; cnmo no rulni!
seda qni' fabrica
Ceiiicnares de
''"' ix-rfectas armonas corpo-
'i>i. llenas para adornarse?
'!<' una M islinmiellc de lia-
'-):''i>, lNiicas y lijen lonu'ad:!;.
la' ful] las niridii' s medias <lc
la industria l r an. . sa?
adniirad' in le lendian homena-
je. Un joven deportista, que asista a los estre-
Uita comedia "lrx"
parisiense. Una espo-
sa bellsima, elegante
y artista. Un joven
admirador. Un mari-
do menos juvenil. Un
automvil soberbio.
Las piernas "Mistin-
guette" reclaman las
mejores medias de se-
da. El flirteo es un
arte exclusivo de las
personas que poseen
ingenio. "Vive I'
amourl"
nos del Edn Roe at a-
viado de polista para con-
t e mp l a r l a y a d mi r a r l a
desde la fila pri mera, le
envi una noche un enor-
me r amo de flores y su
t arj et a; y cuando fu re-
ciliido en el coquet n ves-
tbulo del camarn, le re-
cit, e mo c i o n a d o , t oda
una letana de pi ropos.
Per o e l l a . . . oh! conoca
bien a sus apasi onados
compat r i ot as y con derro-
che de ingenio agradec a,
suspi raba y, procedi endo
con la diplomacia que le
envidiaran en Gi n e b r a ,
despeda a sus gal ant ea-
dores con deliciosas y
acaramel adas pr omesas.
Dent r o de su femeni na
frivolidad, viva i nt ensa-
ment e, creyendo en la vi-
da como en una gran
avent ura. Se hab a casa-
do. Su mari do la adora-
ba, la conduca t odas las
iioches hasta la p u e r t a
del t eat ro en su aut o y
volva a recogerla con fidelidad canina. Era muy
bondadoso Marccl, tanlo, que la gente murmu-
radora le reprochaba su excesivo entusiasmo.
Pero s vamos a hacer caso de l enguas maU-
e i <i - a s . . .
(instaba ella cenar en los grandes restaurante?,
IKM'o Marccl haba establecido la regla de un al-
muerzo ligero y un "ivc o' clock". Despus de
las funciones dclxira descansar en casita, toman-
do cualquier cosa antes de acostarse. Su salud y
In rnuFervacin de su peso lo exigan de acuerdo
laniliin cnn <'l mdico. ,Se deba al Arte y el
Pililieii, e(Mi niayn.sctilas. El sueo prolongado C!M
el mejor ":.e;'in-." ]iara una actriz que SC estima-
se. Mareel onjilealia la lalabra "seguro" porque .se
il'ilieaha a esiis neiMH'ios en una gran compaa.
(Un [ieen<iieia Sns.nia envolva en una cau'.c-
l'is.'i niir.hla a su ni.ni.l.i, er.nio eonipuando cun-
U> tiemiin le (linaiia. la'a nn lipo \ul;ar. ron (lie/
ans ms <|iie ella, ya calvo y un \y'.n:" .
C/^JU\J- r CMU' TA/
d o ; pero correcto i el vestir y en el proceder.
Cuando el temperamento de su mujcrcita se avi-
Hagraba, el hombre achacaba tales dcsbordamien-
tos a sus genialidades artsticas, y l. excusaba
con persistente tolerancia.
Po r su parte, la lindsima "soubrctte" con re-
ciiencia arrcijcntase del matrimo nio ; pero cmo
iba a prever sus xitos recientes en las tablas?
En los dos aos anteriores haba luchado para
imponerse, y no sin grandes mortificaciones. Fu
entonces cuando Marccl, que le hacia el amor con
paciencia benedictina, recibi el "s" anhelado. Per-
sona al parecer fcilmenlc dominabk, pens ella,
e servira para sostenerla con dignidad y pagar
.US cuentas a los modistos. Dentro de su clase, no
era tan mal tipo. Po.sca una renta muy decente,
a-egurada con los seguro s...
S
e .-..A?: A, en aquellos momentos, padeca de
iiicertidumbre. Cierto que habia logrado
descollar, pero todava Hollywood no la
descubri. Los estudios franceses pagaban
.muy poco y ella. . . suspiraba por su independen-
cia, deR'ando gastar, gastar con toda libertad cua.n-
to dinero le cayera en las manos. Tena una vaga
idea de que Marcel era un excelente hombre de
negocios, pero demasiado parsimonioso para enri-
quecerse de golpe, i Qu estpidos le resultaban
los economistas! Para qu, vamos a ver, amonto-
nar tanto dinero que debera gastarse para que
circulara a moneda y todo el mundo y ella
dejante satisficicw todos los gustos?
Con tales pensamientos d entro de su hermosa
cabccita primorosamente adornada de bucles de
o ro , se reijelaba contra Marcel cuando ste le ha-
blaba de reducir el precio de sus magnficas me-
dias, compradas por docenas. Qu locura! Qu
iban a pensar sus amigos y admiradores de sus
admirables piernas mal vestidas?
El hombre, poco a poco, descendi en la escala
de sus romanticismos y galanteras. Comenz a
olvidarse de saltar de! volante y abrirle a po rte-
zuela a la entrada de! teatro . Todos los hombres,
incluso os maridos, estaban obligados a abrir las
iwrtezuelas de los autos y a inclinarse corteses
ante una mujer adornada con el doble privilegio
del talento y de la belleza. Todos sus admirado-
res .se disputaban e.se placer. Po r o tra parte, Mar-
cel era un mal conductor, y el auto denunciaba
una crisis, no por estropeado, sino por viejo, y con-
sideraba una falsa economa no adquirir un estu-
pendo ltimo modelo. Cuando le planteaba el asun-
to, Marcel se resista con esa tenacidad comer-
cial del buen francs que .se horroriza de los
fuertes gastos no conifvcnsables.
Po r el momento deiies estar contenta con el
que tet'.emos, querida. Ms adelante adquiriremos
el coche que deseas.
Pero , Marcel, yo d el mostrarme original y
xtr%gane... aurique no lo .seamos, E.s e! h'jbhy
cors jue se me conoce y aprecia. No podramos
alquilarlo mientras tanto?
Con los precios que alcanza la nafta y las
esencias? dijo l, entre evasivo y burln.
Susana gustaba de que sus conocidos bromearan
'-.T ella - en eso estaba adiestrada cicmcamen-
'\ pc-o no que bromearan a costa de cl'a. Jn-
fi bi c ie cs'aba partCitndo que su adorable ptr-
' ,'nfi. la m.u exquisita comedanla de Par' ,
'k'Jasc embutir en aquel tr'islo rodante m,i,>jado
i-or ut! corredor de seguros.
Estar al tanto por si se pre<;cn'a .-ilfn.a
' va le dijo e! para ctrtar la c<jiiie:3ac -i
. . , o r ' ar V del todo las r-if-inzas
Pero Susana no quera gangas. Detestaba todo
lo que fuese segunda mano. Marcel tenfa la inve-
terada costumbre de olfatear negocios de esa n-
dole. Tal era su hobby comercial. Siempre estaba
calculando y ella, como artista, jams calculaba.
No, no se metera ms dentro del coche vejesto-
rio, y a. se lo dijo, y 1 hombre dej de llevarla
y traera pretextando que le abrumaban las ocu-
paciones en la oficina. Desde entonces utiliz ella
los taxis y comenzaron a mirarse con prevencin,
todo por culpa del dichoso vehculo, que contaba
de vida ocho aos. La primorosa mujercita no de-
seaba perder a su hombre romper de golpe con
el y separarse pero deseaba perder de vista al
automvil, Y se di-stanciaron tcitamente vivien-
do bato ei mismo techo.
E
TiE.VKE arrib procedente de Saga, Co-
chinchina, para disfrutar de unos meses
de vacaciones. Ausentse de Pars des-
pus de la guerra y aho ra llegaba con
deseos de -descaasar y divertirse. Po r las revistas
francesas conoca a Susana, la adorable criatura,
que resultaba ser, segn recordaba, algo paricnta,
algo as como prima en quinto o sexto grado.
Cuando muri la madre de ella, all estaba tien-
ne consolando a la llorosa hjta de entonces, de
piernas desnudas, delantal y coleta. Al entrevis-
tarse ahora, ambos recordaron a la difunta, tor-
nadose nelaiiclicos para luego rerse de los
juegos y de las infantiles picardas que realizaban
junto s.
Ixs que nunca ocurra, Marcel hallbase ausente
aquella no d ie, habiendo partido para Rouen por
un negocio urgente. El hombre segua trabajando
con redoblada actividad. Susana padeca una ho-
rrible jaqueca y qui.so tumbarse en el lecho para
descansar antes de irse al teatro, pero Maree! k
haba rogado con insistencia que le ayudara a ha-
cer su maleta. Ms de una hora estuvieron lle-
nndola. ; Era increble! Para una sola no che!
Y it haban peleado porque ella dijo que el smo-
king era una prenda enteramente superflua en
Rouen y, adems, nmr qu quera llevarse o tro
traje para regresar al da siguiente? Y por qu
dos piyamas? Las palabras que se cambiaron, un
tanto "improvisadas" con la vehemencia de la dis-
pula, tuvieron cierto colorido insultante. Luego
vinieron los portazos. En fin, el portero confes
que nunca habia visto al seor Marcel t an. . .
apurado.
Ahora, a! verse frente a frente de su gentil
primo, en su coqueteo vestbulo del camarn, se
le haba disipado la jatjueca. Bonito tipo varonil,
superior a lodos los que conoca. Deseaba l que
clJa le cnscto sc Parts en las horas vacantes, el
Pars que abandonaro.i en 1919 y que presuma
bastante cambiado, y Susana pens que ningn
inconveniente social le impeda acompaar a m
primo mayor, que no bajaba de los treinta y siete
aos.
Mana, su asistenta, fu despachada a casa con
a orden de preparar algo para cenar junto s.
En el kpartamento, arnto?, =e alomaron a!
^akn, y a 'a rae'anchra luz de la hma, {nc
rielaba sobre ias aguas no muy limpias del .Sena,
r> co"i'ir...n a mam y se nu'.d.!r.):i de stntucn-
Cuando Mar'a anunci que la cena estaba ser-
i"ia, l, na'nraV'-n'e, la f-f.rdujo del biazo hasta
' i mt ' ' i t * i . '. ' <, fi, i> 1 -1 p . , i t i j a
en f-.-rf.j ,1 ,\!.. ., ' . , , < . , en (ambu,, ai lua
fscal L;aue> n MOO bo-rfiuc COIOJ!, plantando
C A R A / t CAREI A- /
la bandera en regiones salvajes, resistiendo el ca-
lor, el rio, el hambr e. . .
Susana daba rienda suelta a su imaginacin en
torno a la figura de su primo, deseando. . . oh,
i ni pkzas ! . . . que acaso debi cuidarse de servirle
lina cena mejor, con champaa, caviar, trufas y
alguna otra delicadeza para el paladar.
El hombre, consultando su reloj pulsera, se
movi del asiento. La "soubrete" crey que se
iba a despedir, jKro nicamente fu preguntada
pcir el aparato telefnico. Tena que hablar con
urgencia porque no presuma que iba a cenar con
tan hermosa mujer. Mientras Etienne telefonea-
ba quedse contemplando el ridculo aspecto de
Marcci, inmovilizado en una foto amplificada con
marco de plaSa, y se pn?o a deducir la mentalidad
de un hombre que toleraba ia! adefesio en su pro-
pio despacho. .UCKO regres a! lado de Susana
y cinco minutos despus Marta apareca con una
inda canasita de picnic. Antes de que la duea
de casa preguntara, Etienne se apresur a ex-
plicar.
Disclpame, prima. Tena esas cosas en
el hotel y haba que consumirlas.
Y extrajo dos lx)tellas de champaa y dos
latas de caviar.
A partir de entonces aceptaba almuerzos, tes y
cenas, paladeando cxspitas del espumoso licor con
<:1 sibaritismo propio de su temiKramento artstico,
iienne era tan serio como encantador y e r a . . .
su primo, un primo mayor y, adems, un forastero
en Par s; y si acaso .se permitiera ' mucho se
' o tema!, besarla con su peculiar gentileza
del clubtnan... oh, mon icu! Mal haya quien
mal piense.
E
L final de esta historia me lo relat el
propio Etienne, a Ix)rdo del "luritania",
que zarpara del Havre aquella noche.
Regresaba a Saign y yo me diriga a la
Habana, Habamos sido compaeros en la guerra
y muy camaradas. Se le apreciaba por su fran-
queza, pues contaba sus tenoriadas aunque no fa-
voreciesen su amor propio. Supe por l que Mar-
ecl nunca .se haba opuesto a sus paseos con Su-
ana, sin duda considerndole serio y, .sobre to<io,
algo pr i mo. . . Adems, Marcel no dispona de
lloras vacantes, trabajando en sus negocios con
incansable actividad. Por eso Eiieime pudo niono-
jwlizar el tien)po libre de Susana, que gustaba de
MI cDiiipaia con lodo el entusiasmo de su sensi-
Ifk' Ci)r,'i/.n.
Abura bien: conociendo IZlicnne las ansias de
Susana >)r un estupendo automvil, que Marcel
'.< resista a comprar luir juzgarlo fuera de pre-
.'upucsio, se )o orccii'i, li;il>Indole de uno que
hjb.'i vito color (U niie! y de gran elegancia aero-
dinmica.
i h, no! prots-si ella. Marcel no lo
permitir ni en sueos. No permite que nadie me
regale nada.
--- No inqwrla eso. Te lo prestar. Es un mag-
nfico cup que me han ofrecido en doscientos
njil francos y que vale ciento veinte mil ms, pre-
cio de factura.
'^iguio pi ' i i ' ^undo con languidi/ Su > 11, \ , al
fin II un 1 MI un p"im inrinn <i 1 1H m< fnipi-
i ' \, to tu .iiliiiii i\il. (,, lottdor
i *f il 1 ' I n)i " u I 1 M' i 1( t sphi u i
I \i,i ri l q ' p i l o h i<i,i un i \< u h
i ! qu. I ft' i I un uiiiHido ifio ,n
<i ul di I I i' ' ''ii i d lunid ]i
ir iit un 1 li mi n<'d< un i j) <
\ un s( 1, rb'i Hj-iHio 1 n lodo casi ,
Marcel era lo que se llama un analfabeto en cues-
tin de automviles y, por otra parte, ningiin cons-
pimdor se cuida del futuro. Etienne, viviendo a
lo grande, viva sin pensar en el maana, y Su-
sai a. . . Susana slo pen.saba en que las horas
presentes fluyeran con alegra y buen gusto.
Por qu, previo el divorcio del caso, no te
casaste con ella? le interrump yo aprovechan-
do el momento en que l se echaba a! coleto un
buen trago de coac.
Yo . . . casarme ? Eso es imposible, mon
vicux. Recordar a Susana hasta la muerte, y si
me casare con ella no tardara en olvidarla.
Entonces insistes en ser un amador libre y
soberano ?
Yo avanzo lodo lo que se me permite y nun-
ca perjudico a una mujer por el placer 4e perju-
dicarla. No se trata aliora de historias pasi-nnales,
sino de referirte el episodio de Susana. Despus
de explicarle a Marcel, con su admirable verba
persuasiva, el gran negocio, al da siguiente, a
eso de las diez, el estui>endo auto^mvil detvose
ante su casa, manejado por un exiKrlo mecnico.
El marido, al escucharla con paciencia, pareci
convencerse de que se trataba de un icjunda mano
que luca como nuevo. U na ganga. . . Tendra
que buscarse n chofer barato, entre los muchos
desocupados. Eso sera un servicio pblico hecho
a la sociedad, y en cuanto a ella, le probara muy
bien el aire libre respirado a velocidad, aparte de
la redame que, como artista distinguida, necesi-
taba. . . Marcel se mostrara razonable. Total, se
trataba de veinte mil francos y casi los podra
ahorrar ella (por supuesto que no) para devol-
vrselos a Etienne, con el que pensaba pasear por
Fontaiuebleau, Versal ks, Saint Cl oud. . .
Marcel, encerrado en un grave mutismo, sola
irse muy de maana a su oficina, i)ero ese da es-
I>er, y en cuando lleg el automvil lo examin
prolijamente aunque con un aire un tanto dis-
trado.
l i st a pagado? le pregunt a la,
Si, pero n o . . . es deci r . . . dame el cheque
que yo lo devuelva a Etienne. Sealmene es ya
nuestro,
Y la adorable Susana, aquella misma tarde, con-
virti en billetes el papelilo para satisfacer a al-
gunos acr(dorcs apremiantes y fuera de presu-
puesto.
Volviendo al aufonuWil, yo llegu al lado del
mecnico, que salu<l corlsmenlc para desapare-
cer en cuanto nos piramos al frente de la casa.
U n grujx) de curiosos se estacion ro<kando el
vehculo. Cuando Sirsana apareci ajxiyndose en
el lirazo de su iuaridi>, dos i<iU'i>rafos a enfoca-
ron y un rcprl-r, lpiz en nianis, k arranc dos
frases ingeniosas y circunsranciaks, Marcel fu
conducido a la oficina, nmcliemenie instalado a!
lado de ella, en taiUo que yo manejaba. Todo c
trayecto fu murmui'audo acerca de o caro qiK
estaban la nafta y los aceites, sin contar con que
Iiatira que pagarle al nuevo chofer.
1-0 dejamos a la puerta d<: la oficina y yo ad-
nu'r el coraje de Susana, una vez ms, tan hbil
para manejarse a su antoio Varias veces la IV-
VI y !.i icog a la pneita d<' t t a i " Su- .idmird-
doi e. me onotum piit el pnmo de I t i . i i n' , p' o-
nci n' <I 1 k 1 m,i i',Knt< 1 so !< i "a^a a
cl"i p()iqa< t cnu > dioi de !\< ituM
i i \ ^[i i i i <1< t mb i \,i un luinii"- i ' n n r / a '
d P.u^ql1< I 1 ( en ^<t i <i u 1 11 i ' > ,na,
\ 'i 1 n d 1 Mil m k 1 d 1 ^ < -p!', -
1 n ni i 1 1 ni K I a di lU > u '
Susana !c d!j< i '<.. , , . ^ _ de lO q i<t
CARA/ Y CARETA/
te quedes con el automvil como recuerdo grato
de tu primo agradecido a tus amabilidades.
No, no 1 i Eso no, Etienne I No puedo
aceptarlo.
Pero s puedes, querida. Ya lo he pagado y
n duda no he de levrmelo a la Cochinchiria,
i Oh, 10 Dieu, qu terco eres! Me vas a
decir que lo tiraras al ro si yo me niego a re-
cibirlo.
Te has adelantado a mi pensamiento le
dije yo.
Pero habr que descubrirse ante Marcel. Ten
en cuenta que l cree haberlo pagado... porque
yo tengo que devolverte... hoy es noche de n-
mina... los veinte mi! francos que l me entreg
en un cheque. Deuda sagrada, no me arguyas.
Tendrs que devolvrselos a l cuando yo
le explique el caso. No te apures; se rae ha ocu-
rrido una buena idea para que no ponga reparos
al regalo de un primo de su mujer.
Despus de paladear el chartreusc nos fuimos a
u casa. Eran las siete ya y Marcel no apareca.
Yo me retir a mi hotel para vestinne y a las
ocho volv a reunirme con ella.
Apenas tom asiento cuando se present el
hombre jadeante y excitado.
.Siento mucho haber llegado tarde balbu-
ce sin que nosotros prestramos atencin a sus
excusas. Estuve terriblemente ocupado. Esc-
chame, nena. Tengo noticias que darte.
Susana le mir de soslayo con expresin cau-
telosa. Por regla general, sus noticias nunca eran
muy satisfactorias. Por mi parte, deseaba que se
fuera pronto porque Susana estara libre a las
nueve y ambos queramos disfrutar de un grato
paseo antes de despedirnos.
He estado ocupadsimo en buscar comprador
para el gran automvil, y acabo de cerrar una
soberbia operacin. Bueno... xito enorme.
Y como si hubiera dicho una gran noticia, Mar-
cel pase la mirada por nosotros en busca de un
aplauso, Pero nosotros lo miramos estupefacto,
y l continu:
Es un estupendo automvil, por supuesto, i>e-
ro en exceso costoso para gente no rica. . . no
podramos sostenerlo. Usted admitir eso Etienne,
estoy seguro de ello. Yo no dejo de admirar la
pertinacia de mi Susana; pero. . . bueno, cosa
hecha.
Qu cosa? preguntle ella con mirada
peligrosa. El automvil es nuestro. Ya est
pagado,
Claro, s . . . pero clmate, querida replic
l frotndose la calva con su enorme paftuelo de
seda. Te dije que haba estado ocupadisimo.
Acurdate que te promet comprar un buen auio
c'jando se pres-entase la oportunidad. Tuve suerte
y he adquirido uno en treinta y cinco rail fran-
cos. . . casi a mitad del precio de costo.
Qu significa lo que ests diciendo? Yo
quiero otro auto^que el mo. Estoy muy con;.
con l expres ella, cambiando una mirada con-
migo.
Marcel sentase sofocado. Por fin pudo decir:
Compr el auto por trema y cinco mi! fran-
cos y. . . lo tengo a la puerta
--Tienes el qu? chill <u-ana H-o <i
r!posib!c. Te repilo que \ a ffiieo nii du<o
Ya no lo i)nes n pht Al.ri,.! (.0,1 /
;i;>agada, - Ya no lo tenda- na-
i Pero qu es lo II'K. qunu' ! cir
^tjlvi a interrogar ella con m-.i^^ U i, ,
Clmate, por Dios, querida. Todo se ha he-
cho satisfactoriamente. No te debes excitar antes
de^ salir a escena,
Me excitar grit ella, rae excitar
cuantas veces me d la gana sin que me lo im-
pidas t. Ahora mismo voy a irme al teatro en
mi auto.
No podrs hacerlo. Escucha, por favor. Te
dije que andaba buscando una ganga (la sola pa-
labra ganga o segunda mano sacuda de irrita-
cin 3 Susana) y. . . me encontr con dos. Uste-
des encontraron el auto, tan caro de sostener, y
yo. . . mat dos pjaros de un tiro, pues lo vend
en cincuenta mil francos esta tarde, con una uti-
lidad del ciento cincuenta por ciento, y luego com-
pr a mitad de precio el ot ro. . . y luego...
Contina le chill ella ante una sofocante
pausa de l
Luego corri a colocarte siete mil quinientos
francos, la mitad de la ganancia, en tu cuenta co-
rriente... por ser una mujcrcita tan lista.
K medida que soltaba palabras iba ella acer-
cndosele, mirndole con ojos chispeantes; y ape-
nas terminaba su explicacin, cuando la mano dies-
tra de ca, clstica y restallante, le cay sobre el
rostro-
Conque has hecho eso, Ixstia... bestia...
conque has vendido mi auto ?. . . i Te detesto, te
detesto, te detesto con toda mi alma!
Y si yo no me apresuro a sujetarla puedes estar
seguro de que lo deja knock-out. Tal era su furia.
i Yo quiero mi aut o. . . yo he de tener mi
auto 1 grit, debatindose entre mis brazos.
Luego, mientras ella, presa de un ataque de
nervios, destrozaba entre sus agudos dientes su
pauelito. Maree! vigilalja mis atenciones para con
!a enferma y se frotaba el congestionado rostro,
pero con la expresin satisfecha del que ha salido
de un gran apuro. Hasta sonri con cierto cinis-
mo sin molestarse en socorrer a su estwsa, que
hipaba y sollozaba tendida sobre el sof.
Me exa.iper tanto descaro, y le dije con voz
reconcentrada:
Si usted quiere darle a su esposa algn otro
disgusto, por favor, djeme irme. ,Su conduca es
realmente monstruosa.
" \ . / ' cunto te ha costado la aventura? le
pregunt a Etienne mientras se baaba
* la t)oca con un nuevo trago.
Cerca de trescientos mi! francos
contest con naturalidad. Y ahora regreso a
Saign a reponer mi! maltrechas finanzas.
iOhf Pero Susana... "Pars bien vale tina
misa" c dije yo para consolarle.
Ko estoy pensando en ella; estoy pensando
.si volver a ver a Marcel,
A Maree!?
S. Me enter !>or casualidad, en la misma
ifiana que n' Par.,, que los seguros no
- ;n su ns. ,, f-itjo que tambin es un
excelente e.x)crto y traficante en automviles.
Usted supone?... Pero Susana, segura-
mente, nunca pudo presumir...
Kt'cnnc produjo tmn de eos encogimientos do
i -nbros <Ie que "t, .ipaz un franeen
n.tdo y nu"
A %.!.<>. !,! 1.0 L'ia c" una buena
'.- LF RO nic rett.fico y p<iiiO pero es
' z
crujgtri. <!c hombros con simp-
^ '^
11* \ n L '
\ V K LTT
f ^
RPI DA B I O G R A F A
ES TAD S TI CA DE UN
HUMORI S TA ALEMN
El
novelista Len
Feichtwanger
ws
H
E pasado 14 aos en la es-
cuda, 17 das en prisin
durante la guerra, 65 das
bajo las armas, despus once
aos en Monaco de J3aviera. El
rcslo de mi existencia lia trans-
currido en relativa libertad, c
sscrito once dramas, de los cuales
tres non buenos, por tns que
nunca fueron representados; uno
muy mediocre, que lleg a repre-
scutarfe 234(> veces; uno psjnio,
que en los dos ltimos aos ha
o<upa<lo la escena de 167 teatro;,
alemanes y extranjeros. ICn el
elenco de los personajes de cslc
drama tantas veces represeulado
se lia deslizado una errat a de im-
prenta, debido a la cual resultan
no menos de 41 versos icrfccta-
nicnie absurdos, listos 41 versos
fueron recitados durante 2346
representaciones por 197 actores,
siii (|ue uno solo de ellos, ni un
critico, ni ninijuno de! nilln y
niedio de e'ip<'ctadores se perca-
tara del disp;irale.
He i-ecibido 2185 manuscritos
<k escritores jvenes jiic me SO-
CARA/ Y CARETA/
Len FeucLtwanger, uno de
lo novelistas al emanet jve-
nes que ms slida populari-
dad ha conquistado en breve
espacio de tiempo, naci en
Bavt er a, e! 7 de j ul i o de 1887.
Se ha dedi cado con especiali-
dad a la novel a histrica. De
sus obras, la mt importante
es la que lleva el ttulo de
"El fin de Jeruaaln". Est
escri t o en un estilo moder n -
simo y de efecti vo humoris-
mo. El lector queda perplejo
viendo aplicados ai mundo
ant i guo much si mos t rmi r. oi
modernos y utilizando objeto
propios de nuestra poca. Se
trata de la narracin de los
conflictos que en los d as de
Nern, Vespasi ano y Tito,
dividieron a los romano y
los jud os, conflictos que cul-
minaron con la toma de Jeru-
saln. Es una obra de gran
intriga y de un atractivo t ai
que, al ser vertida ltimamen-
te al italiano, otorg a su au-
tor la ms rpida notoriedad.
licitaban ma opinin o una rfi-
comendacin. Han llegado has-
ta m 7169 solicitudes de aut-
grafos; y 826 damas se demos-
traron dispuestas a servirme de
secretarias. Fui 11 veces acusado
de plagio y recib 649 comuni-
caciones de lectores indignados;
334 para conocer mi opinin so-
bre el bolcheviquismo; 124 para
saber mis ideas sobre la Biblia
con relacin a Dios. Fui llama-
do 584 veces a! telfono por per-
sonas desconocidas, que hicieron
feas altisioncs a m raza. Me
lian reporicado 427 veces y he
dejado .sin respuesta 1090 de-
mandas de referencias.
Tengo 27 dientes. Mido un
mcti"o en setenta. Peso 61 ki-
logramos. En una hora soy ca-
paz de escribir a mquina casi
siete pginas y de componer
cuatro versos. Por cada hora
de fatiga literaria disminuyo 325
gramos.
Mis obras lian sido prohibidas
126 veces. Hablo discretamente
el ingls, el francs y el italia-
no ; mal el espaol, malsima-
niente el yi di s ch, el bvaro
y eil berlins. Duermo seis ho-
ras al da. Me bao con agua
hirviendo. Como pescados d
toda clase; ru gustan poco los
<!nkes, iodos ios das hago cua-
tro minutos y medio de gimnasia,
odio a los K-rros y a! tabaco,
soy <!iH:lor en filosofa, rae agra-
da viajar en aeroplano y, por
ronsiguicnte, r e di gustoso in-
vii.icioues telefnicas.
/V13y VD A / V 1 \ 0
Cecil B. de Mk, al que el
cine debe obras tan famosas
como "El Nacimiento de
una Nacin" y "El Signo
de la Crus", pronto cumpli-
r sus bodas de plata con
l. Adems de eximio di-
rector le corresponde el
mrito de haber desciibier-
io entre el montn gris y
bullicioso de "extras" a los
astros y estrellas que vts
fama han conquistado.
LOS RECUERDOS DE
UN DESCUBRIDOR
DE A S T R O S
S
tN ser de los ms veteranos, lleva ya
Cecil B. de Miiie largos aos en los
estudios cinematogrficos norteameri-
cauos. Comenz su carrera en el ao 1913.
En la poca ms pintoresca e ingenua de
la citiematografia. Desde entonces, en vein-
te aw, las cosas han cambiado bastante.
Muchos insignificantes "extras" son astros
de primera magnitud en el presente y, a la
inversa, algunos de los que entonces eran
famosos actores, se deben conformar con
papeles de nfima categora, Con los rccuer.
do3 de Cecil B. de Mille hay para escribir
un libro muy interesante. Eicuchemos al-
gunas palabras suyas:
"El primer dia que estuve en Los Angeles, dis-
puesto a iniciarme en c! negocio de la cinematogra-
fia, se me present un vaquero ofrecindose para
trabajar por cinco dlares diarios. Lo acept. Su
nombre era Ha! Roacli. Hoy es el afamado productor
de obras cmicas, en las que intervienen, tambin,
las muchachas ms bonitas de Hollywood.
"Todos los das paaaba por delante de mi modesta
oficina una muchacha que, segn pude informarme,
trabajaba en los laboratorios dei estudio. Su rostro
agraciado y, ms que tal, expresivo, me gust. Le di
algunos papeles secundarios. Luego lleg a la fama.
Es Alice Terry.
"Siempre me ha agradado descubrir a los actores
entre c! montn de extras. Fu por esto que una tar-
de mienlias rodbamos unas escenas en pleno cam-
po, me l'anio la atencin un "ciwboy ' de cxtiem,4i
'ti^uidad > no menor iposlura Orden que lo llcma
ja'i 1^ p'c^Mti't ,>'i nnl)if e nquirj ti le agrad .-
l' a' vjtT b u i>ti'. nlenfs Dijo qut icma por aon.b _
o' de Jick UoU > a> v.pto mi pro m cmii
"Para t' it u' ,i mucilra de! cuicLplo en que ' o
t ".in ' ) ' 11 in a ios que trabajbamos cnn el oi e ,
fi r 'I ^. ' , ui"iu ba"<o que por aquel entoncci hU
t-r Hu, H i\ -.e iirgo a abiirme una cuenta curi-'en''
, . cor <!<,r.ibtn .i'tjo asi tomo kidronet de cibai'us
) din.lj.d>3 de lixlo^ I03 vicios habidos y por hilier.
Cccil B. de Mitle y Claudcte ColUert que, prximamenie
encarnar a Cieopatra, la nueva herona del grii direttor.
Veinte aos ms tarde, esos mismos banqueros son
los que se han quedado con lo mejor de la cinema-
tografa.
"Estaban de moda las pelcula.^ en series, I^-rla
Wbitc, en sus papeles femeninos, hizo verdadero fu-
ror y fu de las primeras mujeres que se hicieron
popu-arcs en el murlo entero. Otro gnero muy soli-
citado era e! de cowboys. Lo,s films requeran extra-
ordinaria actividad. Muchis escenas no era po.<ib!e
trucarlas, y fu por esto que se hicieron famosos
vaqueros COMO Bronco Billy Anderson y William
Hart.
"En El nacimiento de una nacin, un arrogante
muchacho tenia uno de los papeles ms insignifican-
tes y casi "invisibles". Toda su actuacin consista
c h i c - 'na contorsin cuwdo le daban un bi'a^o
Me .l' -.lo j <,j*n"> timieiito Le sign en mi c mi-
' ^ c '..c -o le -H.vp,ita > CUCO dolate-. Era \Va
r>i< rn ir \ 1 m'iiio, de Novairo y
' - 1 1 , 1 - n t II
ctuan en el mundo del
t , Dos de c'los timan
iban ria h' i t ' r Le
wi! dij.41' , 11 11 1 ''le
1 te Yo me q'if-ik tot
% ,ifT f o q I', h,( t un lu'en
Ktl'X.O
ICH
CARA7" Y CARETAS
Por RUBN CASTILLO
E D U C A C I N E L E M E N T A L
E
L extranjero ridiculizado por nuestros autores de sanetes lia emigrado de los escena-
rios para refugiarse en las cmaras de las estaciones radiotelefnicas. Su caricaturi-
zacin, por obra de los hacedores de "sketchs" y de los intrpretes, repugna a nuestros
sentimientos y a nuestra sensibilidad. Que un gallego, o un genovs, o un cataln, o un
ruso no logren captar con precisin los matices de la expresin argentina, no significa que
sean depositarios, ni de la tontera, ni de la avaricia, ni de la grosera, ni de la sordidez. n
ningn pas del mundo, por elementales razones de moral y de esttica, el extranjero es
objeto de las burlas que nuestros saineteros, en el teatro y en Ja radio, prodigan a su costa.
"En nuestro pas slo son extranjeros los haraganea", deca AUxn-di. S, y aquellos
que, no obstante haber nacido en l, rebajan el nivel de la cultura. Y el que sepa o quiera
entender, que entienda.
D D O
I
I
H
ASTA hace poco, sobre el verde neutral del ield, ondulaba, perezosa y amenazante al
mismo tiempo, la manguera extinguidora de incendio.?. Serpiente blanquecina y enorme,
era, con su toca circular y pulida, una advertencia y ,una amenaza para el hincha
propenso al entusiasmo agresivo. Su au.scncia, actual ha reavivado los imijetus partidarios,
y tanto el jugador como sus adoradores han vuelto a las prcticas violentas e intranquilizadoras.
Es en vano pregonar la necesidad de la "collura" deportiva, de esa virtud que no pasa de ser
deseo; sin la manguera, el grito, la pedrada, el iiaranjazo y el puntapi cobarde tornan a
imperar en los partidos domingueros... Va a ser preciso que el serpertn vuelva a lucir sus
curvas x;rsuasivas y que la "coltura" ,se salve mediante un chorro aplacador; vakn ms un
remojn y una gripe que las estrofas del himno del deporte para calmar a una "hinchada".
R E A C C I N E N C O M I A B L E
H
ACA largo ralo que los calificativos elogiosos dormitaban, cubiertos de polvo, a!
margen de los comentarios suscitados por el Parlamento, Modorra terrible que
amenazaba con el desprestigio de un sistema. Felizmente, tras largos aos de angustiosos
e ineficaces debates, nuestras cmaras readquieren el pasado prestigio y provocan el despertar
de los calificativos eligiosos. Dirase que ha sido preciso el vocablo condenatorio, la acusacin
indignada pero justa, para que en nuestro Congreso volviese a vibrar el eco de las vOCcS
serenas o apasionadas vinculadas a la realidad histrica. l'"clicilmi)nos por ello. lx)s rcpre-
sentantes populares trabajan, y las sesiones estn animadas por problemas de urgencia vital.
El exclusivismo partidista aparece subordinado a las necesidades de orden general inmediato
y la sumisin a los grupos golxrnantes tiende lacia una total desaparicin. La crisis del
parlamentarismo en nuestro pas acusa una franca reaccin saludable y, con sta, una ratificacin
de las posibilidades democrticas.
A C C I N
T E R R O R I S T
E
s necesario que el pan suba de precio, aunque se puc<la vender barato. Este parece .ser
el lema de algunos dueos de panaderas. Para justificarlo, cualquier procedimiento es
bueno; o la competencia desleal, o el mtodo terrorista, como acaba de comprobarse
en la ciudad de Rosario. Creemos <\ue ha llegado el momento e actuar coii energa ante esa
accin delincuente destinada a jierjudicar la economa del pueblo, y de aplicar a los comerciantes
que participan en ella las sanciones judiciales pcrtinentcis. Adems, sera saludable que !a,>
autoi'idades fija.sen los precios de los artculos de primera necesiiJiil, de acuerdo con os precios
<k- la materia prima, con los jornales de los obreros y con las tasas impositivas. No es pijsiblc
cijnliiiuar con una to!er,ancia que iKrmite medios de accin atentatorios contra lo necesario
inmediato y contra la tranquilidad social.
U N A L E C C I N E D I F I C A N T E
U
N <;ditor que vende libros a tanto el kilo no nos alarma. Al contrario: nos alecciona.
Nos da a eniender que su sentido del negocio est por encima de todo concepto sobre
la !>ellcza y la <;uUura. K] ha comprado o se ha apropi;ido ilegalmentc genio,
ingenio o .simple vanidad literaria a! peso muerto, le ha dado forma de libro y lo ba lanzado
a la venta, atendiendo ms al continente que a! contenido. Resumiendo: l cumple cons.go
mismo, con su moral, nunca eximente de un prefijo negativo, y se desembaraza de un "stoclc"
<!c papel impreso. Poco importa (|i!c en ste, gxiieralmente mal traducido, el tlenlo de Wclis,
de Shaw, de France, .se amali>ame con la inteligencia bien intencionada '.iel escritor novel,
ijueno o malo; l carece de un .sentuio educado de la diferericiacin en niateriri literaria, y SM
ii.sin es vivir y ganar, a pesar de todo. Alarmarnos? Pa- ^~-^
ra qu? Nos abre los ojos, nos ensea que <U'lienio.s poner- /i_y / , / )
no.s ;i la d<;fei^:iva, y para siempre, al asestar un golpe a (XAf-A/-^^ (5s,^<.^
suit'slra iciirablc iDgeiiuidad. _ >--
o
DE
' ^ -M \
L Congreso de Tucumii
de sentimiento colee
laciones, ni dudas: el
del Ro de la Plata,
define en l su anhelo
ese momento el pas
constructivo, jalonado
tecimientos edificantes y som
que culminan en la uni dad
aos de jurada la Independencia,
expr es i ones de su vi t a
U
J
es la ratificacin del ms gran-
tivo en la Argentina. Ni vaci-
pueblo de las Provincias Unidas
por medio de sus representantes,
de libertad absoluta, y desde
inicia su maravilloso proceso
3or acciones heroicas, por acn-
3ros, por luchas de toda ndole,
nacional, cuyo vigor, a los 118
se manifiesta en todas las
lidad e x t r a o r d i n a r i a .

EL 5 DE J U L I O ^ A P A R E C E R EL
NUME R O E XT RA O R D I N A R I O QUE
" CARAS Y
D E D I C A A L A G L O R I O S A
C A R E T AS "
F E C H A A R G E N T I N A .

CAR.'^.r Y CARETAJ- CARA/ Y CARETAS
Cuarenta m i [ I I o eos e n
l i b e r t a d
Una visita al Hospi ci de las Mercedes
Crmenes misteriosos, De dnde salen tantos asesinatos y
jueces. La locura, segn el sabio alienista doctor Gonzalo
estadstica y la falta de una estadstica. ~ Los hospicios estn
~ El Hospicio de las Mercedes. La magnfica obra reconstructiva
aumenta en el mundo. La isla de Aarn Anchorena. Adonde
Por J U A N J O S
delitos sombros? - Cuarenta mil locos en libertad. - - Los
Bosch, es, en nuestro pas, un problema pavoroso. - La
llenos. - Los locos en la calle. - Clausura del Asilo de Alienadas,
del doctor Bosch. Una buena administracin. -- La locura
marcha la humanidad? - Una ctedra de psicopatologa forense.
DE S O I Z A R E I L L Y
Crmenes misteriosos
N
'o s cmo dar comienzo a esta cr-
nica. Todas mis ideas se agolpan en
torno de unas cifras:
Existen en el pas cincuenta y cuatro
mil dementes, de los cuales reciben asis-
tencia pblica o privada, slo catorce mil.
c'^ los dems?
Estn en libertad. Son cuarenta mil
locos que andan sueltos por todas las ca-
lles del pas...
Repitamos las cifras en nmeros para
qUe se fijen, con nitidez, hasta en los ojos
de los legisladores:
Locos 54.000
Encerrados 14.000
Locos en libertad . . . . 40.000
Nos quejamos de la delincuencia. Atri-
bumos a la moral, al progreso, a la cultura,
al cinematgrafo, a la poltica, al tango
y al odio, todos los crmenes que se co-
meten diariamente. Nos hablan de deli-
tos misteriosos, cometidos sin lgica, sin
causa aparente, sin sentido comn. Dirase
que la gente mata por deporte. Se creera
que ahora se asesina por amor al arte,
siguiendo los consejos estticos de Toms
de Quincey. Ejemplos: el portero de una
escuela ataca a martillazos a una distingui-
da educadora, sin motivo ninguno. Al da
siguiente, una madre para matar a su hija,
se arroja coii ella a las aguas del puerto.
Dos ladrones de profesin toman mate en
un rancho. La polica los persigue. Tienen
tiempo de huir. En vez de disparar, como
hacen ios ladrones autnticos, se atrinche-
ran, como los soldados y hacen fuego
contra los vigilantes. Matan. Y mueren
con un herosmo indisno de esos picaros.
Poco despus un hombre invita "a su her-
manita a pasear por la orilla del ro. Va
con ellos tambin otra nena inocente, ami-
ga inseparable de su hermana. El hombre
las conduce con palabras amables, con
ternura exquisita, comiendo caramelos,
hasta la extremidad de un espign. All
les muestra el espejo del ro y les dice
que sonran para verse en el agua. Ambas
se inclinan. El hombre aprovecha el ins-
tante: las empuja con fuerza. Las dos po-
bres nias caen en el abismo. Vuelven
a la superficie pidiendo socorro con los
brazos en alto. El hombre las contempla
sin lstima, inmvil, sereno, con las ma-
nos dentro de los bolsillos... Luego, se
extasa frente a las burbujas..,
La ola del crimen gritan los mo-
ralistas avanza sobre nuestro pas.
Los seores fiscales y jueces, en pre-
sencia de tanta tragedia espantosa, escrutan
las causas de los asesinatos. Investigan.
Se disecan los sesos en busca de razones
absolutas que expliquen el crimen. No
pudiendo juzgar a los delincuentes por
medio de los dados como quera Ra-
belais acuden a los arpegios de la li-
teratura. Condenan. . . Es justo reconocer
que, a menudo, absuelven cuando el cul-
pable se suicida...
Yo recordara a los seores jueces:
"Segn las estadsticas tenemos cua-
renta mil locos que amhulan por las ca-
lles. La mayora de los delincuentes no
son criminales. Son enfermos. Son los
cuarenta mil locos que andan en libertad"...
El problema pavoroso
j\ n nuestro pas, la locura es un pro-
hi blema pavoroso"...
Esta voz de alarma contiene una
serena admonicin. Nos viene de un hom-
bre de sabidura; prestigioso por la se-
rena cordura de su larga experiencia y
por la prestancia cientfica de su autori-
dad. Me refiero al doctor Gonzalo Bosch,
director del Hospicio de las Mercedes.'
La verdad es que los manicomios argenti-
nos estn llenos. Ya no queda espacio
libre para ubicar a los dementes. El Asilo
de Alienadas exclusivo para mujeres
ha cerrado sus puertas. La polica no
tiene otro recurso que encerrar a los locos
en ios calabozos de las comisaras. Hace
poco visit la Crcel de Encausados en
Villa Devoto. Esa crcel dispone de una
capacidad para rail procesados: pero, hay
en ella cerca de dos mil. Es de imagi-
narse cmo viven aquellos dos mil hom-
bres. Una pi ara. . . Pues bien: cuando
sala de esa crcel, al obscurecer, vi que
desde el fondo de los calabozos, partan
espeluznantes chillidos de mujer. Eran so-
llozos largos, profundos, trgicos, bestiales.
t'Y esos alaridos? pregunt al
empleado. ~ Parecen de mujer. Es raro en
una crcel de hombres...
S, seor me repuso. Son las
locas...
,;Las locas?
En el Asilo de Alienadas ya no queda
sitio para las mujeres que pierden la ra-
zn. La superioridad ha dispuesto que se
tengan aqu. No es posible dejarlas en la
calle...
Yo cont este episodio al doctor Bosch.
-No es extrao me dijo. Ayer
he presenciado un espectculo verdadera-
mente emocionante. Un vigilante traa por
la calle, a pie, a una pobre loca con chale-
co de fuerza. Primero la llev al Asilo
de Alienadas. All no se la quisieron re-
cibir porque, como es notorio, el estable-
cimiento se clausur por exceso de en-
fermas. De all, el vigilante la trajo siem-
pre a pie hasta el Hospicio de las Merce-
des. Pero, {Cmo bamos a admitir a una
mujer, aqu, donde todos son hombres? Si
se hubiera tratado de un loco, habramos
hecho un esfuerzo para ubicarlo en cual-
quier parte, a pesar de que el hospicio est
lleno, hasta el borde. Pero, una mujer...
Imposible! Disponemos de capacidad para
1000 alienados: tenemos, en cambio, 2208
enfermos...
Dos mil doscientos sesenta y ocho lo-
cos, en un manicomio donde slo hay es-
pacio para mil! El director del hospicio,
doctor Bosch se ha visto obligado a hacer
colocar centenares de camas en los zta-
nos y h.ista en las mansardas de los techos,
para que los infelices no duerman en
el suel o del pat i o. Este gran m-
CARA^ Y CARE T AJ
dico est realizando, sin recursos, una obra
gigantesca. Cuenta para ello con el apoyo
entusiasta y decidido del doctor Saavedra
Lamas, de cuyo ministerio depende la insti-
tucin. Secunda con eficacia inteligente
al doctor Bosch, el contador tesorero
del hospicio doctor Alejandro Unsain
(hijo).
Dentro de tres siglos, todos
los habitantes de la Tierra
estarn locos
C
UATRO flagelos predominan en nues-
tro territorio: tuberculosis, lepra,
paludismo, locura. Los tres primeros
se estn combatiendo en una noble lucha
profilctica. Pero la locura...
La locura ha dicho el doctor Bosch
aumenta entre nosotros, como en todo
pas civilizado. Segn las estadsticas, en
1859, la propiedad de alienados en Gran
Bretaa, era de 1.86 por cada mil habitan'
tes. En 1906, la cifra se elev a 3,53 locos
cada mil habitantes. En Estados Unidos el
problema adquiri, despus de la guerra,
dimensiones muy hondas. En comparacin
con los enfermos hospitalizados en 1880,
el aumento de los enfermos mentales, al-
canz en 1930 a un 300 por ciento. En
Italia el problema es ms grave. En 1874
se asistan en los manicomios italianos 0,5
alienados por cada mil habitantes. Cua-
renta aos ms tarde, en 1914, la relacin
habase elevado a 1,5 por mil. El doctor
Mdena, en un reciente trabajo estadsti-
co descubre otro aumento asombroso. Des-
de 1927 hasta 1933, cada ao crece en dos
mil el nmero de locos que ingresan en los
hospitales psiquitricos de Italia. Por ejem-
plo: en 1926, ingresaron 60.306; en 1927,
la cifra elevse a 62.127; en 1928, a
64.268; en 1929, a 66.292; en... Y as su-
cesivamente, dos mil locos ms cada ao
que transcurre.
Con la estadstica en la mano, el doc-
tor Bosch, va trazando l terrible lnea
ascendente del flagelo. Los pases donde
hay menos locos son aquellos donde la ci-
vilizacin est en paales.
Se ha calculado agrega el doctor
Bosch que si la locura contina aumen-
tando en la proporcin actual, en menos
de tres siglos, todos los pases civilizados
de la tierra estarn poblados, totalmente,
por locos...
'Qu son cuarenta mil bombas
de dinamita en manos de los
nios?
F
RENTE a las dimensiones del flagelo,
el propio doctor Bosch se pregunta:
"Qu ha hecho la Repblica Ar-
gentina para detener el incremento de la
locura? Organiz un nmero suficiente
de establecimientos, en donde los enfer-
mos mentales del pas puedan recibir el
tratamiento adecuado? Las providencias
para el socorro de los alienados, responden
a los criterios cientficos aconsejados por
la psiquiatra? Qu hizo el pas?"
Y el doctor Bosch, bajando su blanca
cabeza juvenil de estudioso, se contesta a
s mismo con pena:
Nadal Nadal
Ni siquiera se vigila a los locos que lle-
gan de los otros pases. Por cada cien lo-
cos que se asisten en el Hospicio de las
Mercedes hay sesenta extranjeros...
El doctor Bosch no es solamente un sa-
bio encerrado en su ciencia. Es un hom-
bre de letras, para quien nada de lo que
atae ai hombre le es extrao. Examina el
flagelo desde todos los puntos de vista.
Yo creo me dice que ha llega-
do el momento de poner al pueblo y a las
autoridades en contacto con este proble-
ma. Hay que difundirlo para que lo com-
prendan y lo midan. No es posible por-
que no es filantrpico ni patritico con-
tinuar ignorando el peligro que nos ame-
naza ...
En efecto. Cuarenta mi! locos sin hos-
pitalizacin; cuarenta mil locos sueltos
que andan en el pas sin asistencia y sin
encierro, son cuarenta mil bombas de di-
namita en manos de otros tantos nios ino-
centes. No es posible admitir que, por eco-
noma, se clausuren todos los manicomios.
Tngase en cuenta que de las catorce pro-
vincias y diez gobernaciones, slo tres pro-
vincias poseen manicomios: Buenos Ai-
res, Crdoba y Santa Fe. Las dems viven
a la intemperie, con los locos en la jaula
del perro...
La locara y los jueces
E
L problema de la locura presenta
otra faz cientfica muy interesante,
Entre nmotros me dice el doc-
tor Bosch se habla todava de "locos
CARAJ- Y CARETAS
delincuentes^', sin pensar que todo aliena-
do por el hecho de serlo, es un enfermo
excepcional, cuyos actos escapan a las cla-
sificaciones de los cdigos.
y me lleva a visitar el pabelln judicial
donde estn, entre rejas, los "locos delin-
cuentes".
Este pabelln debe desaparecer. Es
vergonzoso para la cultura cientfica ar-
gentina: Se les llama "locos delincuentes"
porque han cometido algn delito. Pero
insisto en que no existen "locos delincuen-
tes". Si en realidad son "locos", no de-
ben estar presos como delincuentes, aun-
que hayan cometido algn delito, porque
delinquieron por obra' de su propia locu-
ra. Deben ser internados como enfermos
en un hospital de psiquiatra. S son "de-
lincuentes" deben ir a una crcel...
La vinculacin entre la psiquiatra y la
justicia, tiene mayscula importancia. El
doctor Bsch dicta una ctedra* libre de
psicopatologa forense en nuestra Facul-
tad de Derecho. No se ha oficializado to-
dava, pero a ella concurren estudiantes
de todos los aos, abogados y jueces. El
talento y el prestigio del maestro atrae en
cada clase, un pblico cuantioso. El doc-
tor Bosch examina los mltiples proble-
mas de la locura en sus concomitancias
con las leyes. Cree que a los alienados se
les debe aplicar el cdigo de la compren-
sin humana y no el cdigo vulgar de los
castigos. Ha trazado con ese fin, un admira-
ble diagrama de su invencin, o sea un
arco biolgico evolutivo involutivo de la
personalidad humana, mediante el cua
analiza los actos de la locura no los
delitos - a travs de las distintas etapas
del hombre. Sus observaciones debieran
servir de norma a la justicia. Sus atina-
das conclusiones debieran ser odas por
todos los jueces. Basndose en ellas
se haran ms justos. Vale decir: ms
buenos. . .
Un 'curso estudiantil
D
ENTRO de poco va a inaugurarse en
el Hospicio de las Mercedes un
curso de estudiantes de derecho,
que el doctor Bosch denomina: "Conflicto
jurdico para trabajos prcticos".
Ser una novedad. Los estudiantes se
reunirn en el manicomio y harn el pro-
ceso a un alienado. Un estudiante ser el
sumariante; otro el fiscal; otro el defen-
sor y otro el j uez. . . Cada uno llenar su
cometido de acuerdo con su conciencia y
con las leyes, basndose en las ms mo-
dernas teoras psiquitricas. El doctor
Bosch piensa invitar a nuestro gran pre-
sidente de la Suprema Corte, doctor Re-
petto, para que inaugure el curso como
j uez. . .
De dnde salen tos pistoleros...
U
n factor que empeora a cuestin
de la locura me dice el doctor
Bosch es el abandono social en
que viven los pobres, sobre todo los ni-
os . . .
Y me cuenta que, hace pocas noches, sa-
la da un teatro. En la acera, se le acerc
un chico descako, tiritando de fro:
(Me da cinco guitas, seor?
El doctor Bosch se detuvo para buscar
unas monedas. El chico daba lstima; fla-
co, esculido, andrajoso...
('Para qu quieres plata?
Para llevrsela a mi mama. Tengo
muchos hermanos.
(No tienes padre?
Si, seor. Pero est en la Colonia de
Lujan, enfermo de los pulmones.
i Cmo se llama?
El nio le dio un nombre. AI da si-
guiente, el doctor Bosch que tiene tambin
a su cargo la direccin de la Colonia de
Lujan, averigu si entre los centenares de
locos asilados all, haba alguno que He-
vara el nombre suministrado por el chico.
En efecto. Estaba en la Colonia. El chico
no mi nt i . . .
El doctor Bosch habl con el enfermo.
Es un tuberculoso de origen alcoholista.
Posee varios hijos, pequeos, uno de los
cuales es el que pide limosna a la salida
de los teatros. Y el doctor Bosch pregunta:
- xQu hace la sociedad ante esos hijos
de un alienado tuberculoso ? Los deja aban-
donados en la calle,.. i Qu fin les espe-
ra? Vaya a saberse! ('Morirn antes de
ser hombres? {Irn a parar a la cr-
cel o al manicomio? Se harn ladrones,
asaltantes, pistoleros? Pero, despus de
todo: ^tienen ellos la culpa?... Existen
en el pas 300.000 nios anormales. Esta
ltima cifra la extraigo de un trabajo del
doctor Carlos S. Cometi, publicado en el
"Boletn de Higiene Escolar", del gobier-
no de la provincia de Buenas Aires (ao
1928). De esta monografa se infiere que
el total de los alumnos imcriptos en dicha
CARAy Y CARETA/'
provincia alcanz ese ao a 306.917 alum-
nos y que de stos eran anormales: 40.81 P,
En una sola provincia! Y pensar que del
cuidado de los nios depende la grandeza
de nuestro pas.
Obra titnica
M
IENTRAS hablamos de estas cosas
visito el Hospicio de las Merce-
des. Ya han desaparecido los fa-
mosos lugares de suplicio que hicieron c-
lebre a nuestro manicomio. La "Media lu-
na" donde se arrojaba a los locos fu-
riosos ha sido derribada. Donde esta-
ban los calabozos se han hecho dormito-
ros. Los talleres de escobera trabajan ac-
tivamente elaborando escobas y rodillos
para las mquinas barredoras de la Muni-
cipalidad de Buenos Aires.
Esto le digo al dinmico contador
tesorero doctor Unsain debe darles una
buena entrada,,.
Dara! me contesta. Pero, des-
de hace mucho tiempo no vemos un centa-
vo. La Municipalidad no tiene fondos...
Para que ningn loco duerma en el sue-
lo, se ha instalado una fbrica de camas
de hierro, atendida por los alienados. Todos
tienen cama. La fbrica de baldosas y azu-
lejos es muy importante. Asombra la acti-
vidad desplegada para construir, sin plata,
patios, paredes, cuartos de bao, etc. Desde
1922 hasta 1930, siempre las finanzas del
Hospicio acusaron un dficit notable, de
200 a 300.000 pesos. A veces, como su-
cedi en 1925 el dficit sobrepas medio
milln de pesos: $ 526.109.70. En cambio,
a partir de 1931 desde que fu desig-
nado el doctor Bosch, el dficit desapare-
ci rpidamente, para convertirse en su-
pervit, a pesar de que el nmero de hos-
pitalidades dispensadas fu mucho mayor.
En I93t el supervit lleg a: $ 98.926.15;
en 1932, a $ 63.805.90 y. en 1933, a $
49.412.20, Debe advertirse que el pre-
supuesto anual es reducidsimo: me-
dio milln, no ms. . . Y con eso
hay que dar alimentos, ro-
pas, servicios mdicos, far-
macia, enfermeros, etc.,
etc., a ms de dos rail
asilados.
Para ubicar a todo ese mundo es menes-
ter realizar maravillas. Una cancha de pelo-
ta que tenan los empleados, ha sido conver-
tida en dormitorio. Idntica cosa acaba de
hacerse con el "garage" de los mdicos.
Ms til que un garage es un dor-
mitorio para los dementes...
Muchos locos coman en el suelo. Aho-
ra todos comen en mesas. Para dormir
disponen de colchones, sbanas, cobijas. Y
todo con higiene...
El servicio mdico gracias al apoyo
prestado por el doctor Saavedra Lamas
ha sido reforzado. Era costumbre que en
el manicomio hubiera solamente mdicos
psiquiatras, como si la locura fuera la ni-
ca enfermedad qul padecen los locos. El
doctor Bosch consigui que le dieran fon-
dos muy escasos, por cierto para for-
mar un selecto cuerpo mdico de especia-
listas de todas las enfermedades. Estos
mdicos contribuyen casi gratuitamente, a
que ei estado general de los alienados se
haya modificado favorablemente. Ya. no
hay pestes..,
La isla de Anchorena
5
in embargo concluye diciendo el
doctor Bosch todo cuanto se haga
me parece poco. El problema pende
sobre nuestras cabezas. No es admisible
continuar con esos cuarenta mil locos suel-
tos por las calles. Y lo peor es que au-
mentan. Estamos haciendo lo que Aarn
Anchorena haca con su isla...
{Qu isla?
Aarn Anchorena tenia frente a una
de sus posesiones, una isla solitaria, llena
de rboles, sin ningn habitante. Toda bes-
tia feroz que l consegua comprar, la man-
daba a esa isla a vivir libremente. As con-
sigui llenarla de una pintoresca fauna de
animales salvajes... De vez en cuando,
Anchorena iba a la isla con sus amigos, a
cazar fieras fieras autnticas y a
disfrutar las emociones de uu'verdade-
ro cazador... gual cosa estamos ha-
ciendo con los locos. Los dejamos
en libertad para que se hagan
dueos de la isla. Despus,
iremos a cazarlos..,
O a quedamos entre
ellos.
*-::/^^3^=^ Tj^-^e^^^U^^
D
T? T 2
CARA/ Y
CAREXAJ-
MAANA
NOCHE
P o r
JOS EMILIO
POIRE R
E
L apretn de manos fu efusivo y fran-
co. . . Un "shake hand".
G)nvenido, Bal l i er c. Emprenderemos
juntos la partida. Cuento contigo y contad
conmigo.
Pablo Ballierc -mir por la postrera vez, tran-
quilo y sin dar la menor muestra de sorpresa, a
aquella bonita muchacha que le hablaba como pu-
diera hacerlo un hombre de negocios.
Convenido repiti niaquinalmente, y se
march.
Dos das despus, en una fresca y luminosa ma-
ana, caminaban ^pv la ruta rocallosa de la Re-
barde, y l miraba a su compaera, que marchaba
adelante. jSu compaera? Valdra mejor decir su
compaero. Pues jqu quedaba vigente de Gabrie-
la Coulombe en aquel efebo vestido con pantalones
de tela cruda y paleto de la misma naturaleza, que
lo proceda un metro por el sendero rocalloso? Ni
vislumbre. Llevaba a las espaldas un saco suizo
y sus majios, bruidas y delicadas, se enfunda-
ban en guantes gruesos de deporte. Calzaba san-
dalias de suelas de fibra y pareca experimentar
un deleite especial al arrastrarlas a pasos largos
y quizs demasiado rpidos por aquel camino mon-
taoso. El nico detalle que denunciaba a la mu-
jer era el balanceo de sus caderas, disimulado
apenas por la burda blusa, Pero el joven no fi-
jaba en ello su atencin ni le preocupaba tampoco
la velocidad de marcha de la muchacha. Confiado
en c! vigor de sus piernas, slo pensaba, al igual
de ella, en gozar la delicia de aquel aire fresco
que le llenaba los pulmones e impulsaba su flexi-
ble musculatura de 23 aos.
Alrededor de la pareja, el silencio; pero tin
silencio tfue el rumor del torrente haca parti-
cularmente apreciable. A intervalos sus pisadas
hacan rodar piedras hacia los pricipicios que mo-
ran en el valle, y, a medida que ascenda, la can-
cin del agua, sin perder casi nada de su intensi-
dad, pareca, cmiscro, que se bundia en las pro-
fundidades de la montaa. Cuando levantaban la
cabeza vean los vrtices de las cumbres baados
iwr la luz rosada de la aurora.
Siguieron subi^do todava una hora ms y
despus de atravesar altas cuestas verdecidas don-
de la luz comenzaba a extenderse jubilosa, llega-
ron a una planicie. All vieron algo que podra
servirles de refugio y que quizs habra sido
alguna cabana de pastores en otro tiempo: hoy
pareca el asilo de la soledad. En un instante to-
maron posesin de ella y la alegraron con sus
risas frescas y juveniles. Y luego se ocuparon de
satisfacer las exigencias i>erentorias de sus est-
magos. Abicros los .sacos de alimentos, salieron
a relucir el pan, c! queso, los dulces, las frutas
y c! vino. Fu un desayuno dciicioso el que gusta-
ron aquellos dos jvenes, camino hacia la cima
de na montaa y que no pensaban en aquel mo-
mento sino en que se haban asociado para la rea-
lizacin de un esfuerzo deportivo. Pablo Balliere
le haba dicho "s" sin vacilacin a Gabriela
cuando sta le propuso subir, los dos solos, a la
alta cumbre del Revier. Desde luego, no era em-
presa imixjsible, ni mucho menos.
Pablo y Gabriela deseaban coronar la cumbre
antes del medioda. Almorzar frugalmente en ella
y emprender el retorno despus de dormir una
reparadora siesta. Contitos, reanudaron la mar-
cha y, a poco, se desviaron de la senda para atra-
vesar un bosque de pinos agrupados en los flan-
cos de la montaa. La mucliacha afirmaba que
as ganaran media hora. Pero, traspuesto el bos-
que, hallaron una profunda garganta, que tuvieron
que flanquear, perdiendo en cansancio y aun en
tiempo la ventaja con que soaban. Adems, al
abandonar el camino corriente, se extraviaron. En
una prominencia del terreno, se detuvieron a deli-
berar. Pablo opinaba que volviesen atrs, penetra-
ren de nuevo en el bosque de pinos y ganasen otra
vez el antiguo sendero; pero Gabriela protest:
1 Cmo, volvernos; perder una hora preciosa 1
En realidad, empezaba a sentir el cansancio de
la fatigosa mardia.
Se sentaron a la margen de un arroyuel que
corra cercano. Eran ya cerca de las H y el sol
quemaba con furia.
Cunto tiempo permanecieron all? Despus
de un ligero almuerzo, Gabriela se tendi a la
sombra de un bo.squecillo de palmeras, "solamen-
te por un cuarto de hora, para hacer la digestin";
y Pablo, que permaneci sentado a los bordes del
arroyo, refresc sus pies en el agua. Luego se
tendi tambin para descansar mejor y reflexio-
nar sobre lo que convena hacer, y se adormeci.*
Cuando despert, consult su reloj: marcaba
las 11 y media. Pero, llevndolo al odo, pudo
comprobar con angustia que estalia parado en aque-
lla hora. .Se incorpor rpidamente. Su caraarada
continuaba durmiendo, pero la despert y le hizo
observar que la declinacin del sol le haca temer
que podran ser ya las 3 de la tarde. Gabriela se
lament de haber dormido tanto tiempo; no lo
manifest con palabras sino con na expresin de
contrariedad en el rostro. Busc apresuradamente
su saco y volvi a ajustarlo a su espalda.
En marcha I dijo con autoridad.
Tmidamente, propuso Pablo buscar de nuevo el
sendero para emprender el retorno; pero la mu-
chacha le increp rpidamente:
y la proyectada ascensin?
Balliere pareci avergonzado de su proisicin
y no insi.sti.
Entonces comenzaron a vagar a a ventura, ba-
jando .iqu, subiendo ms all, fingiendo no y
otrr, que iban dircctamctite hacia a meta perse-
guida, jicro presa,? en lo ntimo de su ser de una
inquietante ncertidunibrc.
Transcurridas dos horas de este intil y fatiga-
CAA. r Y CAR E T AJ T
dor trajn -durante el cual hicieron varias paradas
para discutir la situacin, tuvieron que rendirse a
la evidencia de que estaban irremisiblemente ex-
traviados en la montaa.
Qu contratiempo tan fastidiosot dijo
Pablo eti tono seco. No nos queda otro recurso
que ver si podemos llegar al valle.
Gabriela sin proferir ahora la menor palabra
de protesta, lo sigui. Marcharon mucho tiem-
po por entre malezas y rocas. La joven lanzaba
gritos de vez en cuando y entonces su compaero
acuda presuroso para imix;dir que resbalase y ro-
dase pendiente abajo.
i Qu torpeza a ma! deca ella entonces
tratando de sonrer. Pero no es nada...
Pablo advirti al fin que ella estaba agotada por
la fatiga y decidi hacer algo por algunos mo-
mentos.
Ya no vean el sol, cuyos rayos postriineros s-
lo se adivinaban por los toques luminosos que da-
ban a las cumbres ms altas. Una penumbra l-
gubre empezaba a invadir las regiones bajas de i
rao.ataa..
Ignoraban la hora. Podran ser las siete o qui-
zs las ocho y la noche no tardara en cebrseles
encima.
A propuesta de Gabriela, reanudaron la marcha;
pero estaba tan cansada, que l le propuso que se
apoyase en su brazo. Gabriela rehus con un
gracioso mohn.
Avanzaron durante algunos instantes. De re-
xnte Pablo se detuvo y extendiendo e brazo en
determinada direccin, dijo:
Qu veis all, Gabriela?
Ella, despus de fijarse en el punto designado,
exclam con voz en que se adivinaba un gozo
intimo;
i La cabana de! pastor!
Apenas penetraron en eila, la joven se desplom
sobre el suelo.
Gabriela dijo Pablo, estis completa-
mente extenuada y slo veo un medio de sacaros
de esta crtica situacin: mientras descansis aqu
bajar al pueblo; os prometo estar de regreso den-
tro de dos horas con un gua y una mua.
Postrada en la penumbra, no respondi; pero a
menudo se oan sus sollozos. Admirado e inquie-
to a la vez, Pablo se inclin hacia ella y oy de
sus labios estas palabras que se filtraban dbil-
menfe a travs de las lgrimas:
Pab!o, Pablo; no me abandones. Tengo mie-
do de quedarme aqu sola. No me dejes, Pablo;
no me dejes...
Y hablando as le haba tomado la mano y se
ia estrechaba febrilmente; y al mismo tiemjx) sin-
ti ! que la cabellera de oro de Gabriela le aca-
ricialja la frente... Por un instante repos sobre
l aquella inda mueca de veinte aos, extenua-
da por el cansancio, i El y ella: un hombre y una
mujer .sotos, en medio de la solemne simplicidad
de la naturaleza y en la misteriosa penumbra de
una tarde que era ya casi noche I
Turbado, separ dulcemente a su compaera,
prometindole hacer lo que ella deseaba e ins-
tndola a reposar. El temor de Gabriela fu poco
a poco amortigundose y pronto se qued dormida.
Desempeados ya los falsos papeles, Pablo Ba-
llic-re, ntimamente orgulloso de volver a recobrar
su verdadera personalidad, vel el sueo de la
joven hasta el levante del nuevo sol . . .
vv
J o s E m i l i o P o r e r
TV
H o me n a j e a Sa n Ma r t n
El canciller de Colombi.i, doctor Rolxrto Urdaneta Arbcfis?. en compaa de los
ministros de Rel.iconcs Exteriores y de Uinm y otros caljalleros, ante el sepulcro
de San Martn, despus del homenaje tendido por aqul al procer argentino.
Sueo
tranquilo
cerebro^
sano^^

Todos los que poseen un cerebro sano y fuerte. I
duermen con sueo natural y tranquilo. Aquellos 1
que tienen el cerebro dbil y agotado, que son I
nerviosos e irritables, duermen poco o nada. 1
La falta de sueo en cantidad suficiente rompe
el equilibrio y la resistencia fsica disminuye o
se pierde.
Para gozar de sueo natural y reparador es
necesario restablecer y fortificar el cer ebr o
dejndolo como nuevo, tomando
Nucleodyne
(EL TNICO QUE DA FUERZA) I
Su eficacia reside en el fsforo orgnico que
contiene, consi der ado como el t ni co ms
enrgico del cerebro.
Es necesario dormir por lo menos 8 hor as,
pues la falta de sueo disminuye la resistencia
del organismo y favorece la invasin de los
grmenes causantes de las enfermedades.
En todas las farmacias y en la
Farm acia Franco- Ing lesa
dannlcDto y Florlaa Bacnbs Atrei i
CARA/ Y CARETAJ-
Exposicin de fotografas attstcas de Ort2; Echage
Castellano.
D
ON Jos Ortiz Echa-
ge, cuyas inquieludes
artsticas lo llevan a
campos de diverso cuidado,
ha ol)tenido en su exposicin
de fotografas realizada en
Witconib un envidiable xi-
to de crtica y de pblico.
Sus tipos espaoles, en mo-
do especial, castellanos, vi-
ven una vida honda en los
papeles que e! exquisito gus-
to del fotgrafo ha trans-
formado en c u a d r o s . En
ellos, el detalle ms insigni-
ficante ~ la vena de una
mano, el bordado de un cue-
llo, la arraga de un rostro
!i.ri,L'rn, el pliegue de una
rafia es la parte de un
t<ilo armonioso; y esas mu-
jeres y esos hombres., gra-
ciosas y bellas en genera!
las primeras, secos y Cipiga-
dos los ltimos, traducen
fielmente a esa Espaa n-
tima que escapa a la mir. . ;i
infantilmente cu r i O a d>Si
viajero vuljj^ar, y -e es el
lHiri mrito del arte oto-
jjrfico de Ortiz Echage,
viajero que sabe mirar.
Montp H<>imoin>B8.
M020S de Carbajaies.
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Wmbre

c . t
a 4
Paa
erews en
V
ersaiies
11
El palacio de Versalies, que no
acoge ordinariamente en su recin-
to sino el rumor un tanto prosaico
de los visitantes de su museo, ha
sido en estos das asiento de emo-
ciones mucho ms armoniosas. Sus
inuros, que despus de taato tiem-
po habati olvidado a caricia de
un eco musical, han vuelto a abri-
gar esta delicada voluptuosidad.
En el saln de Hrcules, los mu-
ros, las telas y las cornisas cince-
ladas han vivido tina hora de en-
canto, gr a c i a s a la intervencin
milagrosa de un potente mago.
Este mago ha sido Ignacio Pa-
derewski. Atendiendo a una insi-
nuacin de los benefactores de la
obra polaca de San Casimiro, el
ilustre pianista acept poner su ar-
te al servicio de a caridad.
El gran saln de Hrcules en-
contr de nuevo ea esta oportuni-
dad su predestinacin mus i cal .
Luis XIV no alcanz a verlo en-
teramente terminado, per o Luis
XV hizo dar alii conciertos brillan-
tes. La ltima recepcin fu ofre-
cida en honor de los soberanos ni-
sos en su postrera visita a Pars.
Despus, este majestuoso saln de
tan nobles proporciones, haba per-
manecido silencioso.
Paderewski ha despertado bajo
el plafn de Le Moyne el alma de
las Musas adormecidas; ha toca-
do ante doscientos cincuenta pri-
vilegiados las ocho obras de Cho-
pin que ha amado ms durante el
curso de su carrera de virtuoso.
Y lo ha hecho con ese estilo pat-
tico y romntico en que el senti-
miento impone a la mano sus pal-
pitaciones, sus inquietudes, sus
pudores, sus arranques impetuo-
sos. Tal es la explicacin de ese
modo curiosamente "arpege" del
glorioso pianista y de su estilo
que no quiere conocer otras indi-
caciones metronmicas que las pai-
pitacioBes de su corazn henchido
de emocin.
Este concierto nico asuma en
aquel ambiente un valor e-xcepcio-
na!. No nos damos cuenta sufi-
ciente de la importancia de la de-
coracin en una audicin msica!.
El recinto del saln de Hrcules
es particularmente apropiado para
la delicada embriagutit artstica.
Paderewski, con su iniereante si-
lueta, esbelta y caballeresca, cir-
cunstancia que conipicta magnfi-
camente un piano, se perfualsa de
modo singularmente ehz, {rate
al gran fresco que representa "El
Paso del Rhin", obra de Le Brun
y Van der Meulcn. Frente a los
jinetes, caballeros en potros esca-
britados, el fogoso pianista apare-
ca cual otro noble escuder6 de la
Quimera; domaba tambin un ca-
ballo galopante y pleno de idea!.
Y luego, los plafones pintados,
con sus personajes flotando entre
cielo y tierra, parecen ser el pro-
longamiento sobrehumano de una
audicin de msica. Estas fantas-
magoras del color, extendida so-
bre y en redor de la concurren-
cia, parecen engendradas por la
evaporacin area de las ondas
sonoras. Los dioses y diosas que
festejan en las nubes el triunfo
de Hrcules semejaban la mate-
rializacin milagrosa de los bellos
acordes que se escapaban del pia-
no. Esta hora de msica dejar
a todos los que tuvieron la fortu-
na de orla, un recuerdo inolvi-
dable.
Si por la magia de su arte, el
ilustre pianista y compositor Pa-
derewski ha ganado una merecida
fama mundial, tambin ea famoso
por ser una de las ms gloriosas
figtiras polticas de la Poiouia ac-
tual : sin duda, con el mariscal
Pibudski es el hombre que ha ju-
gado papel principal en el renaci-
miento del nuevo estado. Su pa-
triotismo ardiente se manifestaba
ya desde que su patria, disgrega-
da, yaca bajo el triple yugo de
Rusia, Austria y Alemania. Du-
rante la guerra abandon su resi-
dencia de Morges, Suiza, y se di-
rigi a Francia, Inglatera, Esta-
dos Unido? a fin de colectar sub-
sidios para el comit polaco de
socorros, cuya presidencia liabia
asumido. Terminada su obra filan-
trpica, tom en los Estados Uni-
dos !a direccin de la propaganda
en favor de la reconstitucin da
Polonia "una e independiente", lo-
grando interesar en gu noble cau-
sa al presidente Wilson ; form un
ejrcito de voluntarios polacos que
fu a combatir en el frente fran-
cs; y vino a ser, en 1917, ei re-
presentante oficial de Polonia ante
el gobi er no de Washington. I.-a
vucita a su patria, despus del ar-
misticio, fu triunfal. Fu desig-
nado [>ara ministro de Negocios
Ex t r a n j r o s y presidente del
Consejo, y con este circter es-
tamp su firma en i tratado de
Versalies.
Ella canta,
toca el violon-
celo, pinta nd-
miiablcmcntc y
ha ganado el
campeonato de
nalsciii.
Magnfico.
Si Jorge sabe
un poco de co-
cinit. hai,n un
mttlrhnonio mo-
delo.
(De rhf Pns-
si n c S h ow,
Londies;.
C^PA. ^ Y f ARETAJ-
p
o
Cal i dad; p ^ e 4 a ; l egi t i mi dad; el aboraci n
escrupulosa: Ifle ^ factores que cimen-
taron el exta^rdi , igio actual de la
Flor de Lis.|lqor<|ii^ *^tas son cosas que
pese a la contraera n de algunos , el
pblico v, otset^ya, y lnne muy en cuenta...
En latas de 2 1/2 kilos,
ms econmica.
i.A INDUSTRIAL PARAGUAYA S. A,
*.u< irsa! y Molino en B. A.! Chile y Pue o Coln.
CA.RA/ Y
CARETA/
Don Eugenio Martnez Thedy.
El nuevo embajador de la Repblica Oriental del
Uruguay, don Eugenio Martines; Thedy
P O R
D E S A L _ A N U E V A
C
UANDO "Caras y Caretas" saluda al nuevo
embajador del Uruguay en la Argentina,
el seor Eugenio Martnez Thedy, ungido
con la alta representacin, nos dice:
Ustedes no pueden imaginarse lo que signi-
fica para m este honor que el gobierno de mi
patria me dispensa. Mi carrera diplomtica no po-
da tener jaln que de tal modo me complaciera.
Porque si siempre es grato actuar uniendo vo-
luntades y estableciendo vnculos, es verdadera-
mente un sueo hacerlo en suelo tan unido al mo
como la Repblica Argentina, donde aparte de
todo lo histrico y cordial qu*nos une, est mi
vida estudiantil, aqu transcurrida.
y el embajador Martnez Thedy despliega ante
nosotros la cuita del recuerdo: afios de ilusin
y fervor, alegrados con la vocinglera del claustro.
Acms, fu en Buenos Aires donde su padre, el
genera! Simn Martnez, uno de los ms extraor-
dinarios lanceros del Uruguay, hall paz para su
espritu acongojado cuando las guerras civiles !
impusieron el cxio.
linposible encontrar un hombre que legue a a
Argentina mejor dispuesto. Y por eso nos dice:
Los ltimos das que pas en Montevideo
fueron de gran preocupacin, con largas confe-
rencia. en la que el seor Presidente de Repblica
y su ministro de Relaciones Exteriores deinieroB
lineas dentro de las que se de-xnvolver mi accin
Accin que no tendr desaeciraicntos. Ku !o
spirit'i.'d, no hay r eser vas entre noiotroj;
1 lo m.tcria, tantos los homijres de trabaio d-.-
y allende el ro
'o. acuerdos que,
... ar trastorno, {>er-
:s; '.U i;ue nuestra amls- -
^ /
tad se traduzca en beneficios comerciales rec-
procos. La conferencia de Montevideo ha puesto
en evidencia ios mviles generosos que dinamizan el
esfuerzo comn.
As habla el hombre, este diplomtico que une
a ana discrecin exquisita, valores mentales muy
poco corrientes. Pasa wr ser el seor Eugenio
lartnez Thedy uno de ios oradores ms elocuen-
tes de Amrica. Su tono tribunicio est envuelto
en algo tan clido, tan efusivo, que conquista.
Temperamento sencillo, sugiere al que lo trata
por vez primera la dea de una vieja amistad.
Chile repblica hermana donde fu ministro
de! "Uruguay don Eugenio Martnez Thedy nm-
chos afws !o ha despedido en forma completa-
mente desusada. La columna editorial de los gran-
des rotativos aban<bn el asunto trascendente po-
ltico para tejer una espontnea loa al diplo-
mtico que abandonaba el pas sin dejar en su
pos otra cosa que no sean gratos recuerdos. La
oraoria de Martnez Thedy sola sealar, en San-
llago de Qjilc, los acontecimientos sociales, lite-
rarios, ce. Sus co!ega.s en la diplomacia siempre
le hacan interpretar el sentir comn en los actos
ms destacados.
Periodista de fuste y parlamentario brillante,
en todas las actividades dej huella de su paso.
En poltica su accin se ha caracterizado por una
olcrancra que lo ha librado de odios siempre, lo
''.'cjt -a exaltacin al niini<-.erio del Interior
*05 que se realizaban tas elecciones que
'ibar o rechazar la nueva Carla Ma?na,
(^r, cnnstituciAii cuyo!
progresos o efertos pue-
den dctcrniin.ir ti nuevo
" r'.tino de la vij.i uruguaya.
f ^ ' j '
Mrint?".idf, 3^n5'. fl# 1*384.
C^RA/ Y CARETAT
BLANCURA
YSUAVDAD
D[ARMIO
.^f
Ei bronceado del cutis,
ddiva del verano, se
aclara en la estacin
invernal. Ahora, entre
la blancura de las pieles,
descuella la blancura
mate que deja en la tez
el Jabn Heno de Pravia.
Allavarse,h espuma fino y espeso, extendi-
da con maso/e lenfo, de/'o /os poros !impios
la piel tersa y jugoso, muy blanco y muy
suave. Y el perfume primaveral, inconfundi-
ble y sano, del Heno de Provio, es un encan-
to ms de la belleza de armio del cutis.
$ 0,70
N U CAmAl FEOEAl
mNODEPfW^
PERFUMERA GAl.-MADRID.-BUENOS AIRES
Dienfes l i mpi os, boca dssmfeetocia y al i ento perf umodoi Pos0 Dens
(tubo, % 1,35). Bienestar y exquisito perfumes fricciones con Agua de
Col oni a Fl ores del Campo (Fioralia). _______________________
CARAJ - Y CARETAS
El monstruo clel lago Ness
La presencia de on monstruo
fabu!t>so enaguas del lago Ness,
de Ivernes (Escocia), hace deati-
iar tinta atodas as estilogrfJMS
reporteriles del mundo e inunda
la prensa deinformaciones ms o
menos sensacionales.
A cada da que pasa, laserpien-
te demar, que apareci en el ve-
rano ltimo en el lago escocs, co-
bra importancia y recl ama una
atencin pblica, sinduda para
vengarse detodas lasfalsas aiar-
mas estivales que lanzaron unao
tras otro losperidicos sobre el
tema, que era, por unlado, mito,
y por otro, tpico. Pero hasta aho-
ra notuvo tantas y tanpotentes
apariencias deverosimilitud.
Ms decen testigos detodas
las clases sociales aseguran haber-
lo visto. Susdeclaraciones con-
cuerdan enlos detalles fundamen-
tales. Alguno, como el jefe de un
embarcadero, halogrado percatar-
se de !aexistencia de! monstruo
seis o siete veces. Oros, como
Mr. Wethercli, creen haber en-
I
Desde la niez esnecesario
cuidar los dientes.
Desde muy pequeo* ea conveni ente incuicar a los
nios la costumbre de limpiarse ios dientes todos
l os d as. Cuidndolos desde temprano, se evitan las
caries prematuras.
Para conservar l os di entes sanos y mantenerlos bien
timpios, ofrecemos nuestro
Polvo denfifrico rosado
Preparado con ingredientes el egi dos, limpian a ondo
l os di entes y conservan su blancura satti rat.
Su gusto es agradable, fortalece y tonifica las enc as,
no es un simple artculo de tocador.
Lo vendemos en bolsitas de papel a $2. 50 el %Kg.
y tt $ 1.40 el %Kg., con su respectiva polverita
para usarlo.
Con poca pl ata sus nio tendrn diente sano* y
rel uci entes.
Farmacia Franco-Inglesa
Mk ltea SK WiVBb
6rmieatd ; Ttofftfn
contrado las huellas de laserpiente
y hanobtenido reproducciones yf
modelos delas mismas, que sern
examinados por lostcnicos.
Desde Invernes hasta Fort .'Vn-
gustus, en las 22millas del lago
Ness, unamuchedumbre demiles
de curiosos explora las.iguas en
todas di recci ones da y noche.
Acampa en susorillas yconvier-
ten laregin escocesa elegida por
la serpiente demar enuna mec.i
del turismo, en unparaso de los
desocupados con dinero.
E! comandante_R. T. Gould, de
la Marina Real inglesa, autor de
un libro publicado hace tres aftof,
que se titulalxi "Testimonio en
pro de la serpiente demar", el
acadmico de la Real Sociedad
Geogrfica, seor Wetherell; el
conocido cameraman Gustavo Pau-
i, y otras varias personalidades,
se han erigido en ardientes defen-
sores del monstruo del lago, rea-
lizan pesquisas incesantes, escu-
chan declaraciones de testigos ocu-
lares yesperan sorprender yrete-
ner en lasplacas fotogrficas la
silueta de lasierpe.
Entre Glasgow c Inverness se
ha inaugirrado un servicio de auto-
bases para que los viajeros puedan
ir a contemplar el fenmeno. Loa
altavoces de laradio atruenan !o.<)
odos detodos los ciudadanos del
Reino Unido con las ltimas noti-
cias del prolongado suceso; los pe-
ridicos disputan entre veras y
burlas, sobre el lecho; loshom-
bres de ciencia seenredan enlar-
gas y peregrinas polmicas. La
alucinacin colectiva causa incal-
culables estragos. Mistcr Beltram
Mills, propietario d uncirco lon-
dinense, haofrecido 20.000 libras
esterlinas a quien entregue el
monstruo vivo. Y el "Day R-
cord" habatido supropio nombre
ofreciendo asus lectores unviaje
al lago Ness, en el que "garanti-
zaba" e! xito. Y, enefecto, los
lectores del "Daily Rcord" pu-
dieron ver flotando sobre las aguas
una sorprendente serpi ente de
mar. . . que el perinlico haba
preparado convenientemente, em-
palmando sobre neumticos infla.
dos unmonstruo deguardarropa.
El habitante del lago Ness, el
tpico fantstico de los verano*
periodsticos, quequiso hacerse
realidad, laincgnita ymisteriosa
serpiente de Escocia, sedejar
sorprender ycapturar por los ope-
radores del cine? i Se convertir
en una imagen mks, vulgar figura
animada denoticiario?. . . O, por
el contrario, inapresable, invulne-
rable, magnfica, seguir eter-
namente sumergi da en el agua
procelosa y obscura de los mi-
tos? . . .
A orillag del lago Ness te pK-
sa y laverdad rien una de su
postreras batallan. Laltima pa-
labra no ha sido dicha todava,
a pesar dehaber publicado, hace
poco, nn diario iiJgls a"fotogra-
fa" dl seido monstruo.
Esperemos, ctitretanto, la ver-
dad coa unpoco dee.weJteimo,
que nunca tsik <1 ms.
r as
divi
Cierto nmero de sociedades na-
cionales de la Cruz Roja han adop-
tado divisas que en circunstancias
particulares asocian a! emblema di
ia Cruz Roja y que reproducen
en sus publicaciones, correspon-
dencia, e t c . . . Es interesante ob-
servar que la divisa ms corrien-
te, "nter arma caritas", emplea-
da desde hace aos por el Comit
Internacional de Ginebra, no ha
sido adoptada universalmentc por
las sociedades nacionales. No obs-
tante, algunas la utilizan en oca-
siones y de una manera definiti-
va las Cruces Rojas de Noruega,
Portugal y Rumania. Cuba y Gua-
temala la emplean con una ligera
variante, "nter inimic os cha-
ritas".
Las sociedades de Col ombia,
Costa Rica y Panam usan co-
mo lema "Neutralidad y Caridad".
Otras sociedades prefieren cam-
biar la divisa para precisar que 'a
Cruz Roja acta lo mismo en tiem-
po de paz que en tiempo de gue-
rra. La Cruz Roja de Yugoeslavia
se sirve de la divisa siguiente, re-
dactada en ,su idioma nacional:
"El tiempo de guerra y de paz,
mostraos caritativos y trabajad en
pro de la salud".
Los sociedades de la Cruz Ro-
ja del Brasil, de Chile, de! Ecua-
dor, del Per y del Paraguay han
recurrido al latn para expresar
esta idea en una forma que se ase-
nieja mucho a la diviisa primitiva,
"nter arma caritas". Su divisa
3: "In pace et inbello charitas".
Dinamarca utiliza en dans la
misma frmula. Otras sociedades
lian buscado fuentes de inspiri-
cin ms personales. La Unin de
Mujeres de Francia (Cruz Roja
francesa) imprime "Auxilium ad-
valat". La Cruz Roja e.?paola:
"In hoc signo salus", la Cruz Ro-
ja uruguaya "La caridad de Cris-
t o" y la Cruz Roja mejicana:
"Caridad y Patriotismo".
La Cruz Roja Argentina, en su
deseo de precisar la accin de la
Cruz Roja en tiempo de paz, ha
ido todava ms lejos y ha adop-
tado la frmula del articulo 25
de! Pacto de la Sociedad de Na-
ciones y de los Estatutos de la
Liga : "Previene la enfermedad, ote-
na el sufrimiento, mejora la salud".
A pesar de esta diversidad de
frmulas, es indudable que la ma-
yor )artc de las sociedades que
buscan una divisa que caracteri-
ce sus trabajos, siguen pensando
en la divisa original "nter arma
caritas". Sealaremos, sin cmbar-
BO, el ejemplo de las autoridades
de la Cruz Roja britnica que,
penetradas de la importancia ca-
da vez mayor de la obra en tiem-
po de paz, discutieron detenida-
mentc, en el curso de un congreso
reciente, la oportunidad de adop-
tar la frmula "nter arma et in
pace caritas" u otra anl<ga, con-
siderndola como la divita inter-
nacional ms apropiada al conjun-
to de la accin encomendada la
Cruz Roja. Si esta cuestin se
plantea n el dominio internacio-
nal, tal vez surja una proposicin
qu tienda a subrayar por medio
CARA. / - Y CARETA
sas de la C
de una divisa la universalidad de
la Cruz Roj a y recomiende la
adopcin de una frmula nica,
aceptada de antemano por todas
las sociedades nacionales.
El reparo que podra ponerse a
tina frmula que incluyera la pa-
labra caridad es que esta expre-
sin, que sugiere la idea de limos-
na y en cierto modo de distincin
de clases, tiene un significado pe-
culiar y se usa poco en algunos
pases.
La frmula "Servir", de la que
se ha abusado durante los ltimos
diez aos con fines comerciales,
ruz
Ro
j a
es probablemente, a pesar de todo,
la que expresa con mayor exac-
titud las relaciones de la Cruz
Roja con aquellos que socorre. No
est de ms sealar que la divisa
de la Cruz Roja Juvenil: "Yo Sir-
vo" ha sido adoptada por casi to-
das las secciones nacionales.
Si un da se tratara de escoger
un lema nico, asociado al em-
blema de la Cruz Roja en todas
las nacicmes y en todas las cir-
cunstancias, es posible que la fr.
mua de los "juniors", "Yo Sirvo"
obtuviera el mayor nmero de su-
fragios. L. E. de Gielffud,
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POLVO
POL
POL^/v
POLV
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
L SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
UE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
LE SANCY
' ^ 5ANCY
NCY
t:^->;^^CY
CY
JuzQue aon
sus OJOS
Emplvese con el tono de
Polvo Le Sancy que ms
se aproxime al color natu-
ral de su cutis. Extindalo
bien con el cisne. Y Vd.
misma juzgue cunto gana
su rostro en tersura y color.
Observe, adems, la larga
duracin de una toilette
hecha con Polvo Le Sancy.
CARA/ Y CARETA/- CARA/ Y CARETA/
_ POR:>
H
E ledo alguna vez porque la idea no
me pertenece que no es la casua'idad la
que pone ciertos libros en nuestras ma-
nos ; que ellos son como "voces en el es-
pacio"... Agentes superiores que llegan siempre
en el momento oportuno y decisivo... Pues bien,
amigas y lectoras mas; no he podido menos de
recordar estas palabras que han quedado grabadas
en mi mente, debido a una "correlacin de ideas"
entre el tema de una conversacin absolutamente
superficial, en torno de una mesa de t toda-
va e-xisten hogares en los que se toma con tran-
quilidad un t excelente y una carta escrita
hace ms de una centuria... Supongo que uste-
des conocen y han sentido como yo el misterio*3
encanto que emana de las cartas evocadoras del
pasado. Y especialmente de aquellas que fueran
cambiadas confidencialmente, entre personalida-
des cuyo solo nombre sella con singular inters
los prrafos, escritos sin imaginar siquiera que
pudieran llegar a tener la imfxjrtancia del docu-
mento histrico. La coincidencia ha sido esta vez
muy curiosa: giraba la conversacin, que pudo
llegar a ser animada controversia, en torno de las
modalidades que el esnobismo impone, sealando el
prurito de parte de la sociedad portea de divertir-
se tratando de improvisar el ambiente caracters-
tico de elementos de condicin social muy infe-
rior. Si bien es cierto que el disfraz ha autoriza-
do siempre ciertas expansiones del yo intimo, bus-
cando en ese mundo de a fantasa el aspecto ro-
mntico o risueo que estuviera a tono con la
categora espiritual de las gentes decididas a vi-
vir algunas horas de loca alegra, el esnobismo ac-
tual busca precisamente rebajar a toda costa esa
categora, con disfraces grotescos, recordando as
un ambiente en el que no han de imperar segura-
mente ni la correccin ni el seoro.
No recordaba ya la animada charla mundana,
en torno de la mesa de t, cuando pocas horas
despus me propusiera ordenar viejas cartas que
haba hojeado descuidadamente... Y aqu la co-
rrelacin que se me antoja sealar: el agente su-
perior, que me llegaba en el momento oportuno,
como una vos en el espacio, respondiendo al des-
aliento con que opinara yo respecto del atolondra-
miento de ciertos y determinados circulillos que
dan la norma en nuestra alta vida mundana; era
justamente una carta dirigida desde Pars a Ma-
nueta Rosas, en e! ao 1843, siendo su autor un
cultsimo caballero por lo menos as lo revela
la correccin y la elegancia de su estilo epistolar
que firma con el nombre de Jorge Tranon. Al
informar a su grande amiga Manuelita sobre la
intensa vida de Pars en aquel ao del Seor, le
habla de las Lyonas, y aqu le cedo la palabra:
"Qu son stas?, dir usted, mi apreciable ami-
ga? Pues son las damas de la ms alta categora,
que, cuanto ms disparates hagan, punto ms son
admiradas, y consideradas de buen tono. General-
mente, la Lyona es mujer casada con viejo rico
y con plena libertad de hacer todo disparate que
se le antoje y tiene yousuclos que siempre la si-
guen y la cortejan. La Lyona fuma en el saln:
/o lie visto! Y tambin he visto este verano, sa-
liendo de un baile, a la condesa de Contade, que,
pasando al lado de un lago, se echa al agua excla-
mando: los que me quieran, me seguirn, y a
saltar al agua todos los yonsuelosl, entre los que
se hallaba el don Ernesto, como me lo cont l
mismo... En fin, aqu en el gran mundo, cuanto
ms sean las cosas contra el buen sentido, tanto
ms son aprobadas. Sofa ha escrito a usted por
e! ltimo paquete; hoy me encarga diga al seor
Gobernador que se ha vuelto Lyona y fuma su
cigarrito como la mejor de ellas, queriendo pro-
bar que las porteas sal>en tambin seguir las
modas."
S lo saben 1 El caballero amigo de Manuelita
Rosas podra escribir hoy desde Buenos Aires im-
presiones muy parecidas a las que le sugera la
alta figuracin mundana del Pars de hace ms
de una centuria. Sin embargo, su carta, en la que
expresa su fina amistad a Manuelita, con expre-
siones a Misia Mara Josefa, memorias a don
Ensebio, a Eugenio, sin olvidar a Dolores, nos
transporta al Palermo de San Benito, donde se
reunieran los familiares de la Princesa Ameri-
cana. . ,
L
A crnica de rigurosa actualidad se enri-
quece, sin embargo, en nuestro ambiente
con comentarios que, a ser exactos, consti-
tuyen notas muy poco halagadoras para la cultu-
ra de algunos circulillos muy encopetados de la
sociedad portea; de la que debe dar ejemplo,
precisamente, en todo momento, de esa seoril dig-
nidad en la que finca la verdadera categora social.
_ Refiere pues .la crnica confidencial, que corre
simultneamente a la informacin de los aconteci-
mientos ms sealados de la alta figuracin mun-
dana, que en una de las representaciones de Fals-
taf velada en la que hacan acto de presencia
los circulillos ms brillantes del abono super-chic
uno de los palcos ms caracterizados de la sala
se vio invadido por elegante grupo do matrimonios
jvenes, que hicieron una entrada muy bulliciosa,
como si se hubiera tenido el propsito deliberado
de hacer notar su llegada: figuras femeninas, tan
bellas como elegantes, luciendo modelos dernier
cri; caballeros con todo el aspecto de gentlemen,
dada la correccin netamente britnica de su in-
dumentaria... el conjunto del grupo no poda ser
ms correcto en su impecable elegancia; pero. . .
jLas apariencias suelen engaar I Pues aquellas
gentes tan correctas inician una charla tan ani-
mada, que los vecinos empiezan a molestarse indi-
cando que deba respetarse a los artistas que esta-
ban 1 escena. Nadie se da por aludido en el ele-
gante palco, a pesar de la expresin iracunda del
maestro Panizza, que dirige la orquesta, y ha ol-
vidado, sin duda, que se encuentra en pleno Bue-
nos Aires, y que sus compatriotas suelen tener la
peregrina ocurrencia de hablar en voz alta en to-
das partes. Las voces suben de tono, los siseos del
pblico se acentan, y el mismo director de or-
questa se vuelve hacia el palco que da tan morti-
ficante nota de incultura, indicando con el ade-
mn, que no debe turbarse el espectculo.,,
Todo es en vano: Damas y caballeros ren ca-
da vez ms fuerte, y el maestro Panizza recaba
entonces al inspector de turno que visite el palco
consabido, y exprese a sus ocupantes que tal acti-
tud no puede ser tolerada en ese recinto donde el
pblico quiere escuchar respetuosamente la repre-
sentacin . . .
El comentario inalicioso aade, como moraleja
de la aventura, que no siempre conviene visitar
alguna hoile sujier-chic antes de asistir a una re-
presentacin en la que se impone guardar la m.s
estricta compostura. No es posible trasladar el am-
biente esiKcial de centros ultramodernistas al re-
cinto clsico para las manifestaciones del arte ms
puro y elevado. En consecuencia, monsieur Potin
aconseja visitar las boitcs de tan rigurosa moda
a la hora clsica: despus de medianoche...
U
NA nota nueva de elegancia dentro de las
actividades deportivas de nuestras mun-
danas : su intervencin en los aconteci-
mientos del Club Argentino de Pelota, en cuya
cancha intervienen las esbeltas siluetas cuya gra-
cia y destreza son admiradas sin restriccin por
el pblico muy distinguido que asiste ya en gran
nmero a las reuniones del elegante Club,
nnniMHMiiHMiruiiiii iiittnHiiif luiii i re
fifi'mmuii)iNmmmr<twmiiiiiiMiiMiiiririiiiiiiMitiii(iiH)[iiiiittiriiMiiiiiiiiiiiriiimiiiitri>-ii
MmiinHrKiiitmiii>iitHiitiinmilini>tuii>iii>iiiiiiiMilHitMniiMiHiimi[iitiiiiMMiiiiiiii<iti)iiiJrimiiiiitHiiiitiiiiitititiiiilili tUMHn tMHurwi iHf'
LAS PEQUEAS QUERELLAS
L
AS pequeas querellas son tan necesarias
a la vida conyugal como algunas nubes
ligeras para el encanto de un bello cielo.
El fastidio no solamente ha entrado al
mundo para quienes de una posicin modesta lle-
gan a la fortuna, sino como lo dice el moralista
ha nacido tambin de la uniformidad. Una mujer,
que quiere que el amor que tiene por ella su ma-
rido no se haga un hbito cualquier hbito
enfra el alma debe renovar sin cesar, porque
su ms segura defensa contra las dems mujeres
es ser ella misma la mujer Proteo. Fsicamente,
tie:ie den medios de lograrlo y sera una verda-
dera petulancia de mi parte si tratara de reveiar-
la.s; moralmente tambin debe ser diversa.
En particular, no es malo slo es un pequeo
pecado venial despertar en d seor un ardor
que duerme, por medio d conversaciones punzan-
tes; y si sucede que ese seor tiene su pequeo
disgusto, la mejor potica no es tratar de borrarlo
luego. Con la cwndicn de que esa ligera dife-
rencia no comparte en s un lado claramente des-
agradable que agravara la escena del hogar, no
es nwlo, sino al contrario, dejar desenvolver las
peripecias. Todo esto acabar por una manera
muy sabrosa para concluir la paz; dos grandes
braws que se abren y una cos! la palpitante oyn-
dose murmurar; "T has sido malo y tanto que
te iuiero". El hombre no quiere quedarse atrs
y dir que cHa es su corazn, su vida, etc., afir-
niaciottcs que llevan unidas muchas cosas que no
tienen nada de indiferencia.
Las pcqijcas querellas conyugales son oca.iiones
de acercamientos qw. as ocasionados, tienen Ig
CONYUGALES
punzante de la renovacin. Forman parte del ar-
senal de las coqueteras femeninas. Y no se ne-
cesita que la mujer tenga mucha imaginacin para
que las suscite. E! humor del seor generalmente
es muy grun para que se presente a la seora
la ocasin de poder ensayar hacer un ijequco
mohn y algunas lgrimas; nada de ros de l-
grimas, porque si dos ojos encantadores, que dejan
escapar un diamante de roco, llaman a dos labios
que pudieren aspirar ese roco, no podra exigirse
de! mejor de los maridos que bebiera una agua
corrediza y salada.
Slo he querido encontrar la ventaja sentimen*
tal de estos ligeros choques que despus de una
pausa ponen al marido y la mujer en brazos
uno del otro; sin embargo se revela un lado prc-
tico que una mujer prudente no podra pasar por
Por
RO S ALIE
alto. En efecto, en c! caso de estos acontecimientos,
llenos de efusiones, es de una facilidad extrema, pa-
ra una mujer, obtener de su marido alguna cosa que
l calificara de capricho, de locura ruinosa, jqu s
yo? si la mujer dijera su deseo n plena calma.
El hombre, que es mejor de lo que se dice y
aun de lo que se cree, est siempre inclinado a
sellar toda reconciliacin con una marca de su
complacencia o de su generosidad: "Yo quiero un
obsequio, querida, dime lo que deseas*'. El grande
arte consiste entonces en dejarse adivinar y en
no ser muy fuera de razn para pedir una fantasa
muy costosa. Estando as castigado su amor pro-
pio, el seor, en la medida de sus fuerzas y an
un poco ms all complacer a la seora que no
hubiera obtenido nada sin csa pequea tcnipcstai
conyuga! preliminar..,
W trotando^
deAucutl^
El fro es malo para el cutis
. . . pero usar preparaciones
inferiores resulta peor. Use
la nica Crema de miel y
almendras con la frmula
Hinds, original. Antes de
empolvarse, al salir y al acos-
tarse, apliqese un poco de
Crema Hinds en el rostro y
las manos . . . y note cmo,
a despecho del fro, su cutis
se mantiene siempre hermo-
so, terso y suave.
use
Tres Tamaos
f - 2*4 -- 4*3
a c i e n c i a
l o
i n t e r e s a r
La astrologa ha experimentado en algunos
pases del mundo civilizado un resurgimient
que alguien ha atribuido 3 la inquietud que pro-
duce en el ser humano la actual inestabilidad
econmica.
Los orgenes de esta ciencia se remontan a
pocas antiqusimas. Los sacerdotes caldeos eran
astrlogos profesionales. Ellos fueron los que
idearon la divisin del universo en las llamadas
"casas del cielo". Las "casas" o subdivisiones
eran doce y correspondan a los doce signos
del Zodaco.
Los asirios imitaron a los caldeos en el estu-
dio de la sobrehumana ciencia que adquiri gran
desarrollo cuando se cumplieron exactamente
en Alejandro las predicciones de los s3cerdotes
astrlogos.
Se extendi entonces a Egipto y ms tarde
a Grecia y a Roma, donde estimul vivamente
la curiosidad pblica. Entonces, dado el carc-
ter, por lo genera! atrabiliario y temible de los
emperadores romanos, los astrlogos tenan la
vida pendiente de un hilo. Si el horscopo pre-
deca alguna desgracia para el emperador, ste
sola enfurecerse y desahogar su ira sobre el
infortunado astrlogo. No caba la posibilidad
de engaar al emperador augurndole una vida
eliz, pues si la realidad desmenta las prediccio-
nes, ya poda encomendarse a los dioses el
astrlogo.
En los siglos XI I I y XIV la astrologa lleg
a adquirir tal preponderancia, que se enseab,a
en las universidades de Padua y Bolonia, las
ms antiguas del mundo.
Despus estuvo de moda que los reyes y prn-
cipes tuvieran astrlogos a su exclusivo servi-
cio. Por iquel tiempo sufri la astrologa un
ruidoso revs por causa de su cultivador Stof-
fer, que desde su observatorio de Tubinga anun-
ci un diluvio universal para el mes de febrero
de 1S24. Como Stoffer era uno de los astrlo-
gos ms famosos de su poca, fcil ea suponer
la sensacin que a noticia produjo en toda
Europ;a. Se tomaron grandes precauciones. Al-
gunos, recordando que en el otro diluvio No
Iiabia sido el nico superviviente, se construye-
ron arcas en las que no introdujeron animales
.sino una cantidad considerable de provisiones.
Y lleg el mes de febrero y la prediccin no
se cumpli.
La teora fundamental de esta ciencia era que
los astros influan sobre los seres humanos, tra-
zando sus destinos.
Dividido el firmamento en doce grupos de es-
trellas, que eran las doce "casas del cielo", que-
daron establecidos los doce signos del Zodiico y
I T a r d i
piaste, pajarito I
(De Tbe S.
Bvem'ag Post,
FiladeUia).
astrlogos vuelve a
al mundo
se dio a cada uno de ellos el nombre que hoy
conserva.
Al astrlogo le bastaba saber la fecha de na-
cimiento de una persona' para levantar el hors-
copo, es decir, para determinar el estado del
cielo en dicha fecha y deducir los astros que
haban de ejercer sus influencias, buenas o ma-
las, sobre el consultante.
La primera "casa del cielo", o sea la corres-
pondiente al signo zodiacal Aries, reciba la de-
nominacin de "casas de la vida", pues los que
nacan bajo la proteccin de tal signo tenan
asegurada una larga existencia.
La del signo Tauro era la "casa de la riqueza":
los que en ella nacan seran ricos y pode/osos.
La "casa de los hermanos", la de Gcmnis,
auguraba a sus "huspedes" herencias y otras
sorpresas agradables.
A Cncer corresponda la "casa de los pa-
rientes". El que vena al mundo bajo este signo
hallara tesoros ocultos.
Promesas de donativos era la "casa de los
nios", correspondiente al signo Leo.
La "c^asa de la salud" (signo Virgo) pronosti-
caba enfermedades y otros contratiempos.
El signo Libra corresponda a la "casa del
matrimonio", propicia a los casamientos.
La "casa de la muerte" (signo Escorpin)
anunciaba el terror y la muerte. Religin y pie-
dad obtenan los que nacan en la "casa de la
religin", signo Sagitario. Capricornio corres-
ponda a la "casa de las dignidades": distincio-
nes, altos cargos. El signo Acuario abra la
"casa de la amistad", presagio de prosperidad
y buenas amistades.
Y la duodcim,a casa, llamada "de las enemis-
tades", corresponda al signo Piscis, y auguraba
asesinatos, muertes repentinas y otras des-
gracias.
Esta ciencia, que pareca relegada al olvido,
ha experimentado, como hemos dicho al comen-
zar, un resurgimiento, sobre todo en Alemania,
donde se ha fundado una escuela en la que se
dan lecciones de astrologla-
Tanibin se ensea en esta escuela grafologia
y psicologa aplicada. Los alumnos acuden a ella
en gran nmero, acuciados por esa curiosidad
que despierta todo lo que se separa del aspecto
material de la vida. Los mejores astrlogos,
graflogos y psiclogos alemanes son profeso-
res en ella. Y los curiosos discpulos van apren-
diendo los complicados clculos que son preci-
sos par3 "levantar un horscopo", al mismo
tiempo que los misterios, cada vez ins cient-
ficos y menos misteriosos, de la psicologa y
grafologia.
Mujer
Y usted
utilli tambin
las lombrlcea
para pescar?
No, seflor.
Ya pesco con
!a olitiria,
(D Estampa,
Madrid).
\ -
" ^ 4 ^
- ^ =
^'^~lAt^.
Su
Organismo
Frgil
El organismo de la mujer es muy deli-
cado. Tanto es as que un susto, una mala
noticia o cualquier cosa que la impresione
profundamente puede causarle serios des-
arreglos que afectan gravemente su salud.
Una simple clera, un sobresalto cual-
quiera, hasta en las iTiujeres que parecen
tener esplndida salud, suelen causar per-
turbaciones que pueden dar comienzo a
dolencias peligrosas y a grandes sufri-
mientos.
Muchas sufren calladas, ya por delicade-
za, ya porque creen que es el destino de
la mujer sufrir las agonas de aquellos
padecimientos peculiares de su sexo. So-
portan las dolencias que las atormentan
y les roban sus fuerzas, sin darse cuenta
de las graves consecuencias a que pueden
conducir estos padecimientos.
No conviene descuidar ni las menores
perturbaciones. Es un gran peligro. Los
desarreglos del organismo femenino son
la causa de que muchsimas mujeres ten-
gan grandes sufrimientos toda su vida.
Trtese sin demora. Use Regulado' r
Gesteira, el remedio de un eminente m-
dico especialista.
Regulador GESTEIRA, el famoso re-
medio del doctor J. Gesteira, es de bri-
llantes resultados en el tratamiento de
los Desarreglos del Perodo, Clicos de
los Ovarios, Perodos excesivos, Perodos
escaso.s, irregulares o demorados, las
Congestiones, Inflamaciones y Debilidad
del Organismo genital de la mujer. Es un
remedio eficaz para las Perturbaciones Ner-
viosas producidas por estas enfermedades.
Us e
Regulador GESTEIRA
0e vent en. i Farmaeiit y Drogr.
CARA7" Y CARETA^
Un
H T )N cronista italiano
-" ^ Beonio Brocchieri ha
recorrido la Etiopa. Natural-
mente, su gira se ha iniciado
por Addis-Ahaha, la capital del
reino y all, con un ceremonial
pintoresco y... pobre, ha sido
recibido por el que tiene el ttu-
lo de Rey de los Reyes y se
considera descendiente directo
de Salomn.
E
STOY extremadamente satisfe-
cho de que Ras Sejum, prnci-
pe de Tigrai, gren feudatario
etope, me haya acordado una au-
diencia. Esta audiencia es para las
cinco de la tarde. En la patria del
Negus, el protocolo de la corte ha
asignado siempre un lugar prepon-
derante a la raula, y es montando
una mua como me encamino al pa-
lacio real.
Atravieso la poblacin que est
formada por habitaciones casi pri-
mitivas. Es un conglomerado de cho-
z as, una mezcla de postes telegrfi-
cos, cestas y escaparates de mer-
caderes indgenas y una que otra
residencia europea con ms preten-
siones que arquitectura.
Estoy en una tierra de leyenda.
Esto lo pienso mientras mi mua
avanz a penosamente entre las filas
que a ambos lados de la calleja ha
formado el populacho impaciente.
Algunos saludan agitando en alto
ramas de palmeras, mientras mur-
muran palabras que son como una
melopeya. El soplo fresco del atar-
decer agita las tnicas desgarradas de estos desven-
turados que, no s por qu, me recuerdan a los ju-
dos mientras Jess suba al Calvario.
Llegamos por fin a la morada del prncipe, empla-
zada en lo alto de una colina.
La entrada est recubierta por simples y carcomi-
das chapas de cinc. La guardia principesca presenta
armas, y puedo comprobar que sobre este imrticular
existe all el ms completo de los museos. La ms
moderna de ellas djbe datar de! ao 1897. Los solda-
dos estn descalzos y slo cubren sus cuerpos con
unas camisas cerradas en la cintura por los cintu-
rones que sostienen las vacas cartucheras.
Penetramos por fin en una vasta estancia rectan-
gular alumbrarla por una lmpara de petrleo. Ea
ella me aguardan los principes. Estn sentados en un
divn de cuero de forma anticuada. Permanecen in-
mviles y se hallan trajeados de negro. Has .Sejum
lleva un tapado que le cubre liasta los pies. Sobre
ellos se halla suspendido una especie de baldaqun
rectangular, mantenido por cuatro varillas de madera
y forrado con pape! rojo, amarillo y verde.
Pasamos a otra estancia. Los prncipes se ubican
ante una mesa, cuyo mantel muestra numerosas man-
chas. Sobre la mesa una segunda lmpara. El maes-
tro de ceremonias me hace sentar a la diestra del
prncipe. Ras Sejum se encuentra materialmente ro-
deado por sus consejeros, que no hacen otra cosa que
inclinarse a su odo y murmurar no s qu confidcn-
a R
AdSs-hhha-r
breve reportaje
ey de los Reyes
T
eias, A mi lado est e! interprete. Conozco la frmula
de introduccin:
Cmo os encont ri s?. . . Yo estoy muy bien,
gracias a Dios, y quisiera que vos as os encontrarais,
fe llegado aqu desde un pas lejano y me complazco
en presentar a vuestros pies mis homenajes. . .
Ei principe vuelve hacia m sus ojos de porcelana.
Cierra a medias los prpados y comienza a responder-
me con voz baja y nasa!, sin detenerse, sin gesticu-
lar, como si recitara un rquiem.
Por ia gracia de Dios yo me encuentro bien,
mi mano derecha est bien, mi esposa marcha bi en. . .
La princesa interviene para preguntarme por qu
medie de locomocin he llegado. Cuando hablo del
avin la noble princesa sonre, Pero, Ras Sejum abre
desmesuradamente los ojos. Enarca las cejas. Por
las dudas, temeroso de haber cometido alguna indis-
crecin, comienzo a hacer el elogio del pas. La fren-
te de! principe, que escucha mis palabras, se desarru-
ga pauatinatnentc.
Nosotros estamos aqu dice, Aqu hemos
nacido y < contenamos con lo poco que tenemos.
Luego, sacudiendo la cabeza como im tero, agrega:
Todos empafiamos to armas y todos somos va-
lientes.
Una multitud de sirvientes se precipita sobre nos-
otros y nos presenta los ms inverosimilcs e inacep-
tables manjares. Por cortesa debemos perpetrar la
heroicidad de comerios y bcberlos, A laa dos horas,
cerramos nuestra conversacin con el prncipe.
Tendremos los europeos la satisfaccin de ver
a vuestras majestades?
.Si; si tal es !a voluni.Td del .Seor,
Se repisen as reverencias, los besininno.? y, al
('<!;>, r,oi encontramos en l.i calle, cabalgando Ducsi-
'r.M :iiu!as.
hnoces, con im poco de irona y otro tanto de
."dti'gtCia ena c liiunanid-iri, pen-rfinios en la cor-
le se.ncila que .'iaib.-iinos de .Tjandonar y en este rey
;.,-.r-.rirca"; f!',se pi hic; nn a s:i3 subdito:! liabindole
'.rf'V-;s7>c;e. cwr.o ;oiian hacer'u los reyc; de Ui>-
;i;cr'3, Dts-ie cncir.c.i. Abisinia me pareci ms aco-
gedora y ms fatcrnal.
I H I I I I S " *
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r
TRATAMIENTO
INSUPERABLE
"JiSiv
Q ^ " ^
i ^ ? ^
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S^X+;. s.^1
^-^
^
..>f>
La enorma di fui i jn jr prestigio que
han alcanzado las Pildora BEIZ, ha
hecho que personas poco escrupulosas
falsificaran el producto, con grave
perjuicio para la salud de los enfer-
mo. IMuchos do stos han sido enga-
ados, pues se les ha vendido, en lu-
gar de las BEIZ leg tima, simples
confites plateados.
PA RA S A L VA GUA RDA DE S U
S A LUD, exija el nuevo estuche de
garant a y, antes de tomar las pHdo-
ras, corte una cualquiera con un
cuchillo y compruebe Ud. mismo que
no es azcar lo que ha comprado.
(Poniendo lo* trozos en un vaso da
agua, j st a se colorea de amarillo al
cabo de unos mi nutos).
DIEZ Pildoras por da
completan su tratamiento con la se-
guridad de) r e me d i o ms perfecto.
fc.
i
L O P R I M E R O i
. _ g - - - . - N O H A C E R D A f J O
J ^ ^ ^ ^ ^ C * P Desde muy antiguo, la ciencia de curar ha
^ ^ f ri B I J ^ ^ adoptado como precepto fundamenta!, como or.
4 1 1 mJK^ tna intangible, no hacer dafio al enfermo, y lo CZ'-
W mW" presaba ae ; primo: non noscere (lo primero, no hacer
9 dao), llamando de este modo la atencin de los que olvidaban
que el cuerpo humano es muy fruil y que pretend an curar la
enfermedades arremetiendo contra todo, incluso contra loa deU
cades rganos del hombre.
Cuando Neisser descubri el gonococo, microbio productor de la
blenorragia, se crey que bastaba matar al causante del mal con
cualquier antisptico, para que la enfermedad desapareciera. Pero
los primeros ensayos vinieron a demostrar que una cosa era el gono-
coco suelto, y otra muy distinta en la uretra del hombre. Loa anti-
spticos usados empeoraban la enfermedad, la hac an crnica y no
proporcionaban alivio al paciente. El remedio era peor ana la
enfermedad.
Fu entonces cuando se empez a pensar en una substancia que
fuese mortal para el gonococo pero que no atacara al organismo.
Desgraciadamente, en aquella poca la qu mica no estaba tan ade-
lantada, y fu necesario esperar muchos aos hasta que se realizara
aquel sueo.
Hoy d a, la qu mica moderna nos ha dado on producto de aeci&n
selectiva sobre el microbio, dejando Intacto el organismo. S on tos
compuestos acrldinicos (principio activo de las Pildoras BEIZ)>
enemigo mortal de la enfermedad y aliado del cuerpo humano.
No perjudique su organismo ni agrave su enfermedad, ensayando
lavajes e instilaciones o introduciendo cuerpos extraos en la uretra,
pues es causa frecuente de complicaciones. A segrese la ayuda del
verdadero remedio contra la blenorragia y trastornos de las v as
urinarias. Iniciando de inmediato su tratamiento por las Pildora
BEIZ. y sentir en carne propia las ventajas de no contrariar el
sabio precepto: lo primero: no hacer dafio.
LA MEJ OR P R O P A G A N D A
Lo mejore propagandistas de las Pildoras BEIZ, los ms enta-
siestas, son los enfermos que las han tomado. Continuamente reci-
bimos agradecimientos efusivos y los ms valioso testimonios, que
prueban prcticamente lo que aseguramos ms arriba. Continuamos
publicando algunos ejemplos. Como siempre, los originales a disposi-
cin de los interesados.
D. H. , Rio 4v S ufr a desde hace ms d nn afio de blenorragia
que fu considerada como incurable por cuantos me vi eron. . , estaba
en un estado de gran desesperaci n. . . Por ltimo le nn aviso da
las Pildoras BEIZ y pens hacer la ltima prueba. . . tom 5 fraseos,
y ahora estoy de una salud Inmejorabl e. . . le agradezco. . . etc.
J. C, M. S aavedra. . . . f el i zment e tuve conocimiento d su
pildoras, % la que tuve que agradecer un completo restablecimiento
de nn rastro que aun conservaba de otro tratamiento i nef i caz. . .
deseo que env e el librito que of r e c e . . . ete.
J. C, Paran, . . . l e agradecer* me env e el l i bri t o. . . l e parti-
cipo que soy uno de lo consumidores de sus pildoras. A ctualmente
estoy muy mejorado da mi enfermedad, y estoy satisfecho po
gran e f e c t o , . . ete.
G. B. W. , Trinidad (A nti l l as). Huchas gracias por el envfo de
i frascos, de los cuales he empelado a tomar hace una semana. Deseo
manifestarle que estoy muy satisfecho del resultado y creo que es
la mejor medicina que he tomado para esta clase de enfermedad.
J. M. (farmacutico), S rvase cotiaarmo precios de su pildo-
ras. S oy un propagandista de su producto, puej he conocido pero-
nalmento su bondad y deseo introducirlo en esta Kona. . . ete.
S ENS E: en dos tomas de S pildoras cada una, madana y tarde,
antes y despus de comer (es lo mi smo) . Cada fraseo lleva Q II
prospecta con Instrucciones para el so.
DE VENTA EN TODA S LA S F A RMA CI A S .
PfLOAS
TJ17
MATiMS
fL NICO CRAN ReMEDIO POR S fBAL ef/CAaA
g u i t a r r a e s p a
o I
a
No es posible identificar la gui-
tarra con ningn otro instjutpen-
to. Su voz es una voz -nica,
esa voz " honda y lejana" que
Strawitisky encuentra en ella, es
cada parecida a' la de los dems.
Su color, producto de esas seis ca-
lidades de timbre tan distintas de
sus seis cuerdas, tiene una inten-
cin instrumental y le da un poder
expresivo insustituible.
Un prejuicio mantenido tenaz-
mente ha hecho creer durante mu-
cho tiempo que la guitarra no res-
ponda a las nuevas exigencias
instrumentales de los msicos de
hoy, y con una idea falsa del pro-
greso se crea que haba sido, co-
mo el clavecn y el lad, suplan-
tada para siempre por Ja irrup-
cin en el mbito musi cal , de
pianoforte con su volumen sonoro
y todos los modos de ejcpresn
que el representaba. Segn este
prejuicio la guitarra quedaba re-
legada a la arqueologa, incorpo-
rada a ese mundo de lo prehist-
rico, y la leyenda, confundida con
el "tambourali" asirio o el "eoud"
egipcio, de donde, segn su mito-
Jogn, surgi. Quedaba la guitarra
popular: una literatura fcil puo
D E S T R U Y E A L I N S T A N T E L O S G R M E N E S Q U E
C A U S A N C A S I T O D O S L O S M A L E S K L A B O C A
Empiece usted hoy a cepillar-
se los dientes con Kolynos.
En 3 das se le pondrn
blancos 3 matices ms
blancos. Se los limpiar no-
tablemente. Kolynos hace
lo que ninguna pasta dental
ordinaria podra. A la vez
que elimina las manchas y
la pelcula amarillenta, hace
penetrar su abundante es-
puma por toda la dentadu-
ra, destruyendo millones de
los grmenes que se sabe son
causantes de casi todas las
enfermedades de los dientes
y las encas. Por eso es que
Kolynos produce resultados
evidentes. Dientes ms lim-
pios y ms blancos. Encas
ms sanas. Abandone usted
los mtodos deficientes y
empiece a practicar la tc-
nica Kolynos-use un cen-
tmetro de esta admirable
crema dental en un cepillo
seco, dos veces al da. El
mtodo ms rpido y eficaz
de limpiar y emblanquecer
los dientes.
KO L Y N O S
BLANQUEA los DI ENTA
1 MATICES fi 3 HIAS
en circulacin, sin conocimiento y
sentido de la tradicin, el tpica
de su decadencia. Tom como sn-
toma de su acabamiento lodo,, ese
pintoresquismo con que una gisa-
neria trashumante y nn flamen-
quismo de burde! han desvirtuado
las ms puras esencias que el ge-
nio de una raza verti en ella.
La guitarra, por su tradicin glo-
riosa, por su origen, por la parti-
cipacin que ha tomado en el des-
envolvimiento de la msica euro-
pea, adaptndose a los ms di-
versos medios de expresin musi-
cal, no podia des apar ecer , aun
cuando haya tenido sus crisis, sus
pocas de decadencia, como las ha
tenido de mximo esplendor.
No cabe ent. iblar di'logo entre
esa pretendida superioridad de
unos instrumenlus soljre otros. Su
mundo sonoro, su olma, no se
pueden reemplazar. Es el mi.smo
pleito que viene sostenindose a
propsito de la mica antigua y
moderna. Como dice muy bien
Wanda Ltindowska, "no se supe-
ra el Oratorio de Noel, de Bach;
no se supera una pequea pieza
de Coupcrin, B.ach lo ha intentado
con las Siiits Francesas, crean-
do, no obstante, bellezas nirevas"-
A partir de la guitarra latina,
tal como se halla en las miniatu-
ras de las Cantigas de Aifonso el
. Sabio, todo. i los siglos han dejado
su huella y la impronta de tantos
espritus geni. iles en este instru-
mento.
Ah est, sobre todo, esa dila-
tada rea del Renacimiento espa-
ol, en la cual han ahondado los
ms insignes musiclogos: Ge-
vaert, Fe t i s , Mitjana, Soubies
Cliavarri, Pedrcll, Salazar, Trem,
el padre Villa'lba, Agejas, Torner
y tantos otros coinciden en apre-
ciar la decisiva influencia que en
c! desarrollo de las formas musi-
cales tuvieron los gloriosos tra-
tadistas del seiscientos.
En cuanto al tnomcnto actual,
la guitarra est alcanzando una
expansin y un esplendor mag-
nficos. Se empieza a ordenar si-
tcmticamene y con un alto sen-
tido pedaggico su tcnica, lo-
grando ampliar sus regi-stros con
efecto.ii de sonoridad y polifonift
indito.
Strawitisky, Schombcrg, Hin-
dcmith, la incorporan en algunas
de sus combinaciones orquestales,
inrenfo que tiene el primer pre-
cedente en Montcverdi, el cua!, ca
gti pera "Oreo" cantada en la
corte de Mantua en 160?, entro-
niza en su orquesta dos guitarras.
Su literatura viene enriquecin-
do-c con los nombres de los m-
sicos contemporneos de tenias las
nacionalidades y de todas las es-
cueia. <; Falla demostr el prime-
ro, con su Homenaje a Dabussy,
de qu alias realizaciones artsti-
cas era capaz la guitarra, y tras
e\ siguen su ejemplo Turina, Sa-
lazar, Torrte, Chavarri, Rodri-
go, Bautista, Pitteluga, Bacarisse,
Haifter, Antonio Jos, i'alu, Pon-
ce, Vrkilobos, Tasmann, Sama-
Keuh, Coilet, Migot y algunos mi.
MEGINO ZAINZ DB LA MAZA
ndi ce semanal de
BBaBBBBBHaHBIHaaHHHaMHHHBHaHBBH
P o r E D U A R D O
L I B R O S A R G E N T I N O S
Breviario satnico, por Emilio Gouchn Ca. Escritor consumado,
libil en la tcnica, diestro en atraer la curiosidad del lector (a_ veces
malvolo), en este volumen, que es una recopilacin de piezas brevsimas,
logra una nota de irona a! final de cada historieta. Nos recuerda a Ga-
briel Timmory, y nos complace tropezar con un novelista nuestro que,
pudiendo hacer gala de una solidsima cultura filosfica, prefiere entregar
al pblico estas pequeas y bien terminadas obras galantes. Cuando los
lectores comienzan a sentirse agobiados por las plmbeas novelas de
Lawrence y las complicaciones psicolgicas de Huxley (no siempre o, ms
bien, nunca traducidas fielmente), bien estn estos libros intrascendentales
y amables que recuerdan que la vida no est definitivaracote atacada de
inteleotualismo.
Sinlctizano y Acluaiidades, por Jaime Villamara. En el prologuHlo
parvo pero intencionado que figura en el primero de estos volmenes, se
nos dice que el autor es un empleado de la administracin provincial. As,
nos lo imaginamos, en las horas de oficina, con un grueso expediente
enlre sus manos, pero no para enarlo de nuevas notas, resoluciones o
providencias, sino para ocultar pequeas hojas de pai>el en las que va
estampando sus inqnictudes y sus rebeldas. Que tales son las breves
anotaciones y los nerviosos fragmentos con que ha construido estos dos
libros tan simpticos por su liberalismo como recomendables por au ejem-
piarizadora intencin.
Los lobos de la Palagonia, por Luis Segu Marty. Un testigo de
luctuosos sucesos nos refiere cmo suele cubrirse de angre el suelo de
nuestra Patagonla, donde no siempre legan los funcionarios serenos y
comprensivos y en Ja que, las ms d las veces, las funciones de la auto-
ridad son usurpadas por particulares sin gnero alguno de escrpulos y
aventureros vidos de dinero.
La investigacin mdico-forense de la paternidad, la filiacin y el
parentesco, por Alejandro Raitzin. Recientes descubrimientos sobre las
propiedades biolgicas de a sangre, permiten determinar la paternidad,
la filiacin y el parentesco. Este es el interesante problema que estudia el
autor, vinculndolo a otros de orden tico y sociolgico. Un trabajo de
inters para las personas especiai7>adas y que no dejar de suscitar
curiosidad entre los proatos.
Archivo literario, por Fx Esteban Cichcro. Un periodista, ya vete-
rano pero siempre ilusionado, recopila en un grueso volumen aquellos
de sus artculos que escribi con ms fe y acendrada devocin. Hijo de
aquella inolvidable mesa del Pauiista donde Alberto Ghiraldo era pont-
fice mximo, ha recorrido redacciones ciudadanas y de tierra adentro,
siempre con k misma laboriosidad e idntica fe. Estos artculos de ndole
diversa, que comprenden desde ia crtica social hasta os comentarios
literarios y teatrales, nos muestran cuan variada ha sido ia labor del
compaero y cmo ha sido de intensa su inquietud espiritual.
L I B R O S F R A N C E S E S
Leopold II, por Fierre Daye. Un estudio histrico, ms prximo a Ii
ciencia histrica que a te novelesca b<^af9, sobre aqul que no slo fu un
monarca, sino "e!Rey" de un pueblo ms respetuoso que disciplinado.
V -e rire, por Pal Kyssens. El
hombre en genera! y el tnropto en
^ particular, ha olvidado la risa, Eta
obra responde a la que diramos ci
una necesidad general. Hay que rer,
hay que suscitar la risa, hay que
ensear a rer. El auto hace aa es-
tudio bastante profundo de la riA
Ai)/TILLA/ A LA
C A S A N O V A
Por S t e f a n Zw e i s
E
l caballero de la gran
aventura, enamorador im-
penitente, viajero ms de
una ves acosado j jugador tan
insigne como gif se le com-
plica con el invento o el per-
feccionamiento da la lotera,
ha dado tema al autor de
Amok para una breve y, desde
luego, interesantsima semblan-
so biogrfica. Es Stefan
Zweig uno de los autores que
ms distingue el pblico con
su favor. Hasta hace algunos
aos, mal ledo por apresu-
rados descubridores en ver-'
sienes italianas, fu uno de los
escritores de "lite", a los cua-
les sus descubridores o se
apresuraban a difundir por-
gue ello significaba poner en
evidencia los cuasi plagios y
glosas de que le haban he-
cho objeto. Pero, el autor de
"Momentos estelares" es algo
ms que un escritor de esos
cuyas actividades se reducen
a escribir epstolas en agra-
decimiento de libros recibidos
3 que jams leern, Bs utt
escritor viviente, actual yque,
da a da, va elaborando una
obro que el mundo entero
aguarda con avides y de la
que es ptima prueba esta que
acaba de publicarse en nuestro
idioma.
Se ha publicado en Italia una versin de la <*ra
iS hombre que est solo y espera, de Ral Sce-
brini Ortix.
fl Smbolo, es el ttulo de una revista literaria que
aparecer n Rossario de .Sania Fe. Conjuntansente
con ea se iniciar la publicacin de una biblioteca
d autores rosarinos, en la que aparecern, entre
otras, obras de Jos Torraivo y Jos E. Peire.
fj En Francia, Italia y Espaa, patrocinadas por^ la
autoridades y apoyadas por lo* editores, ae reazan
en e>tos momento* otras tantM exposiciones y ferias
de libros.
1 Ha aparecido El libro verde de los telfmos, eom-
plemeaJo indispensable de todi informacin metro-
politana. Como es notorio, esta gua telefnica faci-
lita al pbh'co rpidamente detalles y direcciones
jue Jas empresas telefnicas escatiman in motivos
que JO jsjtsiflquen.
< Airei GoMsaeb Gtjtiaz publicar la obra Luna
de a larde, con }a que obtuvo e! primer premio del
l i b r o s y a u t o r e s
S BHa BHBHBS BBBHia HBBBHEHBBBBBHBBBf f iBBi
S A R E Z
y rauetra, al mismo tiempo, los beneficios morales y materiales que de
la sana alegra es posible obtener. Posee un mtodo particular e ingenioso
con el cual es posible recuperar la alegra y rer ms y mejor.
Mes Espagnes, por Mara Luisa Berchcr. Aragn, Castilla, Anda-
l uci a. . . Los franceses, cuando transponen los Pirineos, se sienten obliga-
dos a escribir un libro el infalible libro sobre la Espaa de pan-
dereta o de citocroraa que ellos, al primer vistazo, descttbren. Esta
turista, en tren de mula de Dumas y de Gautier, nos habla de "las
riberas del Ebro feroz", del "Guadalquivir lascivo", de la ineludible
"Avila mstica", de la aix>calirtica "Toledo, y de Castilla", "ce dsert
genoux".
Muses romanliqies, por Marccl Bouteron. Una edicin popular
(hasta donde puede serlo a razn de 2S francos el volumen) de esta suges-
tiva recopilacin de retratos femeninos. Mujeres de leyenda y amadas,
de artistas y escritores a las que el tiemix> ha aureolado con la ms
imperecedera de las popularidades.
L I B R O S I T A L I A N O S
Lettere, por Fcrdinando Martn!. Poltico, pen.sador, amigo de escri-
tores, en su larga actuacin, mucho fu lo que en forma epistolar escribi.
En este su epistolario figuran piezas destinadas a Carducci, Fattori,
Verga, D'Annunzio y Salandrn. Ms de cincuenta aos de vida italiana
juzgada coa difano criterio y saludable intencin,
Caio Giulio Cesare, por Giovanni Costa. La historia se repite y.
por ende, las grandes figuras. Si en realidad, ellaa no se repiten, los
hombres, por lo menos, se empean en encontrar duplioados. El gran
romano est hoy de actualidad y en esta biografa, quiz y sin quiz, se
ha forzado un tanto la realidad histrica para facilitar el smil.
Cioacchino Toma, por Aldo de Rnaldis. Gran artista, su obra, por
mltiples circunstancias, no fu hasta el presente debidamente aqui-
latada ni por la crtica ni por el pblico. I..a justicia comienza a otorgar
al pintor italiano el renombre y el puesto que entre los artistas del ocho-
cientos le corresponde. El autor, director de la Galera Eorghese, de
Roma, es uno de los que con ms fervor se dedican a esta obra.
LIBROS TRADUCIDOS AL CASTELLANO
Historia bblica, por T. Schutter y J. B. Holzammer. De la com-
pletsima obra alemana, acaba de aixirecer una versin debida al padre
J. de Riezu. Libro indispensable, posee singular atractivo para todo g-
hero d lectores. Todo el pasado, al que tan estrechamente estn vincu-
lados los textos bblicos, se muestra en las pginas del nutrido volumen
en el que, adems, abundan las ilustraciones y mapas.
Rooseveit, el dictador, por Armando Roa, Existe una pronunciada
diferencia entre la dictadura poltica y la econmica. El autor, que e
representante consular de Cuba en loj
Estados Unidos, luego de sealar
las caractersticas de cada uno de es-
tos gneros dictatoriales, tan propios
de nuestra poca, dedicase a analizar
la vasta obra emprendida y en par-
te realizada por el primer magistrado
de la Unin.
^OMHA^RA
DEL PASADO Y DEL
PRESENTE
Per Alejandro Cottiaira*
H
a reunido el autor
prestigioso escritor y le-
gislador socialista
aquellos de sus escritos que
en forma ms definida califi-
can su idiologa. Ideas, hom-
bres, libros y hechos. Ideas
que son de ayer y de hoy;
ideas que sern de maana.
Hombres del pasado, ejempla-
res figuras desde Felipe Tu-
rati hasta Jorge Piejanov,
desde Enrique Heine hasta
Enrique del Valle Iberlucea,
Libros de palpitante actualidad
y, naturalmente, destinados o
estudiar y desmenuzar en in-
terpretaciones el siempre inci-
tante mar.rismo. Hechos a los
que, adems, complementan al-
gunas pginas de serena ora-
toria. Es la obra de un socia-
lista destinada, no ya a los
lectores de su partido, sino a
todos tos ciudadanos curiosos
y para los cuales ni los gran-
des hombres ni los acaecimien-
tos sociales pueden pasar in-
tidvertidos. Hemos de agregar
que, a la versacin del autor
que en otra hora o fu da
interesantes ensayos literarios,
se agrega una singular cla-
ridad de estilo y un mtodo
en la exposicin de los temas
que es, desde luego, el apro-
piado para este gnero de
obras entre didcticas y de
publicidad poltica. En defini-
tiva: un libro atrayenle y que
bordea con atrevimiento s de-
cisin no pocos escollos de la
hora actual.
V I D A LI TE R AR I A
certamen literario de la provincia de Mendoza,
I Sumamente aumentada y con numerosas compo-
siciones olvidadas e inditas, aiwrecer prximamente
la biografa que Jos Gabriel public hace aos
sobre Evaristo Carriego.
ff En Madrid se ha inaugurado un monumento dcii-
eado a a gran escritora gnllCRa Conceitcin Aretia.
Est emplazado es <jl iW'l'ic de! 0st,
H Ricardo Bncciardi tiene en |irciis,i un volumen con
el tiluk) de Nuevas opusonadas.
ff Ha comenzado a circular la Antologa del disparale,
la tan esi>erftda recopilacin perlfera de F, Oitiga
Anckcrniann, ms conocido por el popuiarisimo seu-
dnimo de "Pescatore di pcrle".
^ Una novela de la vida pcfiodstica ser Hoe
(90M0 ejemplares por hora), que nna Robcrta
A. Talicc.
^ EnH;.<;(i} Morali;.'? prepara un volumen con las h,-
toi'as de los pirata,? y avcntrtros que llegaron
a las costjs patagnicas.
C A R A / Y CARETA/
F i o
r 1 c u
1 t u
r a i n v e r n a
L
AS plantas que se colocan so-
bre mesas - estantes, rincone-
ras, etc., deserapeaa el rol
de bibdts bien tiles durante la
fra estacin del invierno donde
oos vemos casi privadas de flores.
La flor o la planta de cacto,
la ltima palabra de la moda en
todas sus variaciones, alzan sus
tallos erizados, , sus formas extra-
vagantes y barrocas en todas las
casas modernas; y el adorno flo-
ral, artificial, no es admitido ms
que con la condicin de presentar
tin estilo original.
Se busca, lo ms que se puede,
a imitar o a recordar los rboles
y plantas enanas del Japn, con
sus arbustos inverosmiles, todos
retorcidos, contrahechos, inventa-
dos por la imaginacin febril ds
Jos pintores de biombos que en un
tiempo muy cercano hicieron furor.
Pero tambin esa moda pasa,
como todo pasa en este mundo.
Esas imitaciones del sobre na-
tural estn aceptadas cuando fal-
sas rosas y claveles esterilizados
quieren copiar demasiado lo que
est a nuestro alcance.
Aqu tenemos algunas fantasas
muy bonitas como para ser colo-
cadas sobre el centro de un ori-
ginal mueblccito en una rincone-
rita o mesita ratona. Son origina-
les pinos pequeitos o mejor an
r bol e s enanitos que fcilmente
pueden ser hechos por uno mismo.
Para eso basta procurarse unas pe-
queas "pommes" o pinas de pino
tan minsculas como fuera posible.
En las regiones montaosas o
en los viveros se encuentran fcil-
mente. Por otra parte se eligir
una rama corla y retorcida, muy
arrugada y con muchas ramifica-
ciones Bo muy asimtrica.
Ante todo se debe buscar la ma-
nera de darle una forma o un as-
pecto algo monstruoso como los que
presentan ios arbustos nipones.^
Las pinas de pino son barniza-
das con oro, o platinadas, segn la
voluntad y gusto del que las hace.
Se puede, si se quiere para que
sean ms originales, dar algunos
toques de bermelln al interior. El
tronco conserva su aspereza natu-
ral para contrastar con la precio-
sidad de su florescencia. La mon-
tura de las pinas doradas o pla-
teadas se hace con ]a ayuda de un
finsimo hilo de alambre que pasa
en las ltimas escamas, o bien, en
un agujerito que atraviesa su base
segn las posibilidades que dan la
forma. Si se quiere se puede atar
directamente las piitas sobfe la
madera o retorcer el alambre co-
mo para simular el talle de una
flor.
Esos arbustos deben ser coloca-
dos en unos potiches exticos de
hechura baja. Una cermica cro-
mada conviene igualmente. Se re-
llenan con arcilla para que el tron-
co sea slidamente sujeto y no se
mueva de un lado al otro. Los va-
sos de grueso cristal en forma
esfrica, las bolas plateadas siem-
pre y cuando sean hondas y que
puedan mantener el rbol en equi-
librio dentro de una tupida capa
de arena plateada hacen un efecto
precioso.
Si la bola es en cristal trans-
parente, se teir con carmn la
arena para que salga de un lindo
tono rojo. Hay tambin otro pro-
cedimiento que da un buen resul-
tado: hacer hervir en un bao ca-
liente la tintura o anilina y dejar
evaporar el lquido. Ai.
" ' S[ - .Affi
^^ M
f f-'-*
2\ 1
Hllllw>^ V
^SKBB^ i
P A R Q U E S
F R O N D O S O S
1 Yo no s cmo la
gente es tan tonta quo
ae asan por esas calles
existiendo parques co-
mo ste, con tanto r-
bol !. . .
(De Gutierre!, Madrid)
UNA TRIPLE FORmULA CONTRA
J %^ A M %. MM. MM. %M
Un nwtwo mtodo par a el al i vi e rpi do de la tos, cat arros y gri pe.
La poca act ual se caract eri za por el elevado
nmer o de per sonas acat ar r adas, con t os o v c-
t i mas de las pel i grosas afecciones gri pal es.
Gr ave er r or es abandonar se en l os casos as,
por que est pr obado que est os mal es, frut os
de la est aci n i nvernal y que en realidad no
son gr aves si se at i enden a t i empo, si se des-
cuidan pueden deri var en pel i grosas enfermeda-
des de l arga y dificil curaci n.
Af or t unadament e la ciencia pone hoy al al -
cance de t odos el mt odo ms eficaz, segur o
y rpi do para combat i r los mal est ar es propi os del
i nvi erno. Es t e medi o es la Bronqui al i na Ruxel l
en su triple f r mul a: elixir, pastillas e i nha-
l ant e.
La s Past i l l as Ruxel l son de ri qu si mo sabor
y eficacia ext r aor di nar i a. Muy superi ores a sus
si mi l ares ext r anj er as, con la vent aj a de est ar
exent as de opio, morfi na y dems pel i grosos
narct i cos, si endo su preci o en la Capi t al de
un peso moneda naci onal sol ament e la caja
dobl e. Con m ' empl eo el t r at ami ent o del resfrio
se simplifica gr andement e, pues son suficientes
al gunas dosis dur ant e el da para poner al mal
una valla eficaz y obt ener una pr ont a mej or a.
Resul t an i napreci abl es como prevent i vo esi
pocas de gr i pe y par a l as i rri t aci ones br on-
quiales, las laringitis, la irritacin de la voz y
l as asper ezas de la gar gant a.
El Elixir de Bronqui al i na Ruxel l es un ma-
ravilloso ant i spt i co de los bronqui os y pul -
mones y resulta i ndi spensabl e en los casos de
t os rebel de o cat ar r os t enaces. Su eficacia se
compr ueba casi i nmedi at ament e de ser admi -
ni st radas las pr i mer as dosis, pues hace cesar
o modifica favorabl ement e la tos, comuni cando
al paci ent e una sensacin de bi enest ar, ya que
su accin es a la vez local y general , vale de-
cir, benfica en las vas afect adas y en t odo
el or gani smo.
En lo que respect a al I nhal ant e Ruxell es
un pr oduct o conveni ent e en t odos los casos por
su accin directa sobre los mi smos r ganos
respi rat ori os. El I nhal ant e Ruxel l se adtriinis-
t r a en vahos, con got er o en las fosas nasal es
o bi en medi ant e un at omi zador. Ti ene la ven-
taja de fijarse sobre la mi sma masa bronqui al ,
ejerciendo por consi gui ent e su acci n i nme-
diata y directa sobre las par t es afect adas.
Los pr oduct os Ruxcl ! (elixir -. pastillas - i nha-
l ant e) se pueden admi ni st r ar , ya bien aislada-
ment e o en combi naci n, tnuUiplicando as .su
eficacia. Puede asegur ar se que no hay enfer-
medad pul monar que rcsi.ta la eficacia com-
bistada de los 3 pr oduct os.
CARAf ^ CAREIAJT
Pepsodent deja los dientes
limpios y deslumbradores!
E
LIMINANDO la capa pe-
gajosa que cubre los dien-
tes, llamada "pelcula", la Pa^ta
Dentfrica Pepsodent revela el
esmalte blanco y limpio de la
dentadura. Adems Pepsodent
pule los dientes y les da un bri-
llo deslumbrador.
Ese resultado excepcional se
debe a un material de limpiar y
pulir especial, de doble accin,
que slo se hal l a en la pasta
Pepsodent. Ningn otro dent-
frico lo contiene. Por esto es que
ninguna otra pasta puede pro-
ducir, los mismos resultados que
Pepsodent.
Pida hoy un tubo de muestra
gratis de Pepsodent, suficiente
para diez das, y ver cunto
difiere de las pastas dentfricas
comunes. Al cabo de unos das,
sentir ms limpios sus dientes.
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I
J - S .
t KWWW?
CARA^ Y CARETAy
La hermosa y di mi nut a isla del conde de Moni.
UN SOLITARIO ORI GI NAL
OBRE la costa de Ceiln, en las pro-
ximidades de Colombo, hay una is-
lita que surge de las aguas como un
ramillete de vegetacin tropical. Es muy
conocida en toda la comarca, por las origi-
nalidades de su propietario. Este es el conde
de Moni, que, segn parece, tiene lazos de
parentesco con la casa real francesa. Hace
veinticinco aos compr la isla, y desde
entonces slo la ha abandonado para rea-
lizar breves visitas a Colombo. Vive en un
pequeo bungalow, construido de acuerdo
con los planos que
hizo el conde, y tie-
ne forma octogo-
nal. Le acompaan
dos sirvientes ind-
genas. El conde de
Moni no es un mi-
sntropo; por lo
contrario, recibe
con la mayor afabi-
lidad a los visitan-
tes. Numerosos son
los turistas que van
3 verlo, y ha reci-
bido a muchas per-
sonalidades de to-
dos los pases: po-
lticos, artistas, ex-
ploradores, y hasta
estrellas de cine. El
desembarco en la
El solitario lecbeado ttna vtsilj*
isla presenta tambin algunas particulari-
dades. No hay ms que una chalupa para
los invitados, que tienen que ir, desde el
barco hasta la playa, caminando con los
pies desnudos por el agua. El dueo de casa
lleva siempre un traje de bao. Esto no le
impide conservar en la mesa o en el "livng-
room" de su lujoso chalet maneras de ex-
quisita distincin. Encima de su escritorio
hay un retrato del ex kaiser Guillermo II,
con dedicatoria, que l ensea satisfecho y
orgulloso a sus huspedes.
He aqu un Ro-
binsn sol i t ari o.
Tal vez, o sin tal
vez, el conde de
Moni se cans de
la civilizacin y de
las mentiras con-
vencionales, y en-
trse por la senda
fraileonesca. El si-
tio elegido es un
edn perfecto: cli-
ma apacible, agua
tranquila, sombra
fresca, y, sobre to-
do, algo que el aris-
ocr.tico personaje
ha llevado: dinero
para gastar prdi-
gamente en lujo
tranquiloy confort.
C A R A / Y CARETAS
En el Club Cent ral de Bridge
Concnrrenics a ia inaugiiHinni a, ,>.
salones del Club Cent ui de Uridge
La bandera que flamear en la isla de Pascua
hnutga a ia comisin cientfica que va a la isLi de Pascua, de la bandera donada por el doctor
francisco de Olgun en homenaje a la memoria del doctor Carlos T. Mel, que fue el primero
que proyect, con la colaboracin de! donante, una expedicin a dicha isla.
F L U I D O M A N C H E S T E R
A N T I S A R N I C O - D E S I N F E C T A N T E
I EL MAS ACREDI TADO-EL IWAS ECONMICO
Para disimular
las canas
El mejor mtodo de disimular las prime-
ras canas, no es teirlas, sino al contra-
rio, dar al cabello un color claro sobre el
cual pasan desapercibidas.
En Pars, las mujeres jvenes que empie-
zan a tener canas, jams las tifien de obs-
curo o castao. Se aplican en casa con
t oda comodidad la manzanilla vernm,
durante 3 dias, y de ese modo el cabello
toma un hermoso color rubio. Las canas
son muy visibles en las personas de pe'o
ne.ro o ca.stao, jieio cvidenteni'
jar.n de verse cuando el cabellu ut.,1.
lomado el hcrmo.so color rbo que da
la manzanilla vennn. E'=la l'>rin se en-
cuentra ya preparada en toda.n las farma-
cias de! pas.
C A S A GIL -
B. de miGOYEN 430
B u e n o s A i r e s
SIN PRECEDENTES
Valiio "RECLAME". El
"Record" del a.o, m-
quina potente y de ffrnD
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VALLAN!
Si no {?tM>d'^ ulquii i 3o f'n su ftjt aal, t'^rribit u
XiNKA) Rr , P U: \ s r - N1 ANT R Di:r'C>Sn AR' U
LEANDRO REDAEL SALTA 1 0 7 1 - e a .
CARAJ- Y CARETAJ"
a inco Ininutos di Jntmalcr
Fay Wr ay, la beia est rel l a que, injustificadamente
separ ada de a pant al l a despus de uaa breve y
ecaz labor en los comienzos del cine par l ant e,
3ia vuelto a act uar con sing' ular aci ert o. Su caso,
como 1 de Myr na Loy, es de los que demuest ran
la pericia de unos di rect ores y la inepcia de ot ros
que, con buenos elementos a su alcance, no slo
no los aprovechan, sino que los mal oeran.
C
RASE O n o . . . pero es el caso tjue no
falta quien afirma que Joan Crawford
pasa su vida escuchando msica, ms
o menos mecnica, ms o menos legtima.
Parece que ante la puerta de su camarn
porttil tiene un fongrafo en el cual , en
los intci valos de su trabajo, un mudiacho
que ella pasa de MI propio Ijolslo va to-
cando, uno tra^ otro, sus di'.cos 3\()rl'<s
De todas manetas, lo indudable es qne la
gran estrella, desde pequea, ha sido aficio-
nada a la msica popular. Su padre era di-
rector del teatro de Oklahoma y la pequea
Joan pasaba ss horas fascinada por las me-
lodas de la orquesta. Con los at'ios, de! ' ' rag-
tinic" pas a la msica de "jazz" y de esta, en
el presente, las canciones de Bing Crosby.
* A\ Villa Villa veremos a Ka-
iherine De Mille, la hija del
afamado productor, cuya pi'e-
sentacin en la pa nt a l l a ha
constituido todo un aconteci-
miento.
* El veterano De Mille, una
vez terminada su Cleopatra, se
apresta para poner en escena
'su'' Sansn y Dalila.
* ist yi en preparacin La
luna ictjra. film donde figurar
Jack Holt en un romance que
-e desarrolla en Hait, entre
alvajes.
* Wa l t Di s ney, creador de
JJickey, tiene el propsito de
dedicarse a la produccin de
obras de ocho rollos. Ser al-
go asi como la definitiva con-
sagracin artstica de los dibu-
jos animados. Veremos, posi-
blemente, en su verdadera ex-
presin, muchas de las obras de
Editar Poe y Itasta una nue-
va versin de Alicia en el
Jacul e Cooper, al lodu Ju Cura Suo Coliits, El joven
act or t endr un rol capital en la versin ci nemat ogr-
fica de "La isla del Tesoro",
MADO
IVANS
3^W
lifl#
tirmoHummwa
umtATiimemttA
os enAtiArA/res
PAtiAREm UN NtVO TRiUNfO Ot"-; ? !]
iiAiMeiHimY/
'" iWMfiWm
_OgOttiM m
CARA/ Y CARETAS
I-*edor Chaliapinc y Dorville fn "Don Quijote", fantai,a musical j>bie la obi
i nmort al de Cervant es,
pais de las itiaravillas.
* Conchita Mont enegr o
reaparecer en Los Co-
sacos, en cuya versin
espai'iola tambin figuran
Jos M o j i c a y Ro s i t a
Moreno.
* Figuras perdidas: Ra-
mn Pe r e da . H a b r
vuelto a su primitiva ocu-
pacin, la de corredor de
seguros ?
* En Espaa .se propo-
nen trabajar seriamente.
Se ha fugado un preso,
por ejemplo, es una obra
digna de inters, segn
algunos comentaristas eu-
ropeos. El texto es de
Perojo y Jardiel Poncela
y la msica del maestro
Montorio. I-os principa-
les protagonistas son ele-
mentos que se han inicia-
do en Hollywood: Juan
de Landa, a quien conocimos en Presidio, y cia otro film: Agua en el suela, de los herma-
Rosita Daz de Gimeno, que ha actuado en nos Quintero.
algunos films con relativa eficacia. Se amm- * De todas maneras, nos apresuramos a decir
que esto que procede de Espa-
a no es cine, sino teatro. Pero,
por algo se comienaa, aunque
los comienzos, como en el caso
de Doa Francisguita, necesi-
ten el apoyo de la msica y
las astracanadas.
* Edwin Aniold, que figur en
La moHJiia y Silbando en la
obscuridad, acompaar a Joan
Crawford en Sadic Mckec, ba-
jo la direccin de Clarence
Brown.
* lerta Singerman, declamado-
ra, ha pasado por Hollywoixl y
hasta parece ijuc ha decidido
quedarse all una breve tempo-
rada con la esperanza de fil-
mar algo, Ki ' uoi c- Intogvafas,
empero, no^; licnmc-ir.m que, en
el caso de que su voz re-ultara
fonognica, no lo sera su fi-
gura. Sera un fracaso ms,
una triste experiencia ms que,
a la postre, redundara en per-
juicio d>' otni- actores nues-
tros, n).i- .ip'i' y capacitados,
q u e huMa ai ' c' - l u j a s e s l l e-
j ; a i oi i c!i .lt>i.i,:i i i '< r a b a j o . Liijitr i Bi i i >mn, y Mriiie Ot(*>si-
seiiu en qite han apalrccido jujlfo..
rn otra excelente pelcula df la
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colecta, seora Er nest i na Ll aval l ol de Acost a y seor i t a Fl orenci a La ns y nn
g r u p o de damas y ni as que i nt egr ar on las comi si ones, en el act o de la i ni ci aci n
de l a aper t ur a de las alcancas.
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Dice I dUt i ofui do mdica Dr. E. W. Kadeti, de
Buenoi Aire, Ur uguay, 345:
" Seor es H. Figullo y Ca. :
" Me es gr&to comunicarles que el enfermo obeso
t r at ado por el T Densmore dur ant e 3 meBCS, bsj6
11 kilo 600 granioil. He usado el T Densmore
en 4 6 5 cano parecidos, con si t o sicmiire sa-
tlactorio. " Fi r ma d o : Dr. E. W. Kaden. "
Soi i dt e inorme y copla de cortifieadog a :
M. r i GALLO y Ca. - Bm. Mi t re, 1033 Ba. A l .
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CARAJ- Y CARETA^
E s c r i t o r e s c r i s t i a n o s
Condiscpulo y d u r a n t e largo
tiempo amigo y compaero de San
Jernimo, Rufino de Aquiieya de.
be su fama principalmente a su
lucha posterior con aqul. Tam-
bin en su vida jug papel im-
portante una mujer, Melania, que
le a c ompa en sus viajes a
Oriente (371-397), de los que es-
tuvo ocho aos en Alejandra, don-
de, como San Jernimo, sigui
especialmente as lecciones de D-
dimo el Ciego. Ms tarde residi
poco tiempo en Jerusaln, des<le
398-400 en Roma, luego hasta 407
de nuevo en Aquiieya. Cuando la
invasin de Alarico huy con Me-
lania a Sicilia, donde muri en
410, el ao de la conquista de
Ronw por el rey do loa godos.
Su Actividad literaria se limit
u traducir las obras de los ms
clebro.5 telogos griegos, princi-
palnicult las de Orgenes, San Ba-
silio, San Gregorio Naci:inceno y
la volumincsa Historia eclesi.-'isti-
ca de Euscbio. Su nirilo princi-
pal fu el latinizar las expresiones
con tal elegancia griega que los
lectores r oma nos no se daban
cuenta de la lengua extraila en
qtie originariamente fueran escri-
tas. Para lograr tai personalidad,
tuvo necesidad de atender ms al
fondo y ai sentido que a ki ma-
terialidad de las palabras; por es-
to sus traducciones nada sirven
para la crtica textual de los ori-
ginales griegos. Pa r a llenar su
contenido hubo de imitar a Cice-
rn, como ms tarde habnn de
hacer los ms clelues hura-inis-
tas del renacimiento italiano, como
Leonardo Bruni, Guar!?io. Filelfo,
Ficino, Poliziano y Victorio; por
ello no deben censurarse las liber-
tades que Rufino hubo de tomars-i:
por motivos puramente esti!i.st;co<.
Otro juicio hay que f or mar de
aquellos casos en que Rufino, ppv
motivos apologticos y tendenci>-
8os, olter y suprimi textos del
origin.i!, como, por ejemplo, en la
traduccin del e.scrito de Orge-
nes De principiu, que tr.it de
rectificar con la arbitraria liip-
tcsi.s de que todas las dw-lrinas
herticas de ste haban sido in-
troducidas l)or interpoladores Ta-
les falsificaciones mot i var on la
viva polmica, tan llena de iavec-
ivas por ambas partes, con San
Jernimo; no es ste el lugar de
descender a detaiks aceren de tal
lucha. Cort'iderados los csi^ritos di<
Rufino litcrarfimcnte, son iniiv
dignos de tenerse en cuenta ; sus
traducciones tienen gr a n imp^r-
tanci.T sobre todo para la h'.=ioria
eclesistica, pues frecuentemente
Kan versiones de t exl n. s griego^
que han desaparecido. E.i un he-
cho singular que E.spaa, la iiatrA
de Marcial y Quimliano, pueda
tambin gloriarse de un poet.-i tan
celebre orno "Juvnco", que pie-
isamente es el primer poeta cris-
tiano Pertenece tambin a l-pi
TiH la gloria de ser la patria tam-
bin de! mayor poet a eri'.ti.uia,
Aiireltj Prudencio Cletnenti Na
ci en 348, en Zaragoza, Su fdo-
cacin fu muy rigurosa, pero en
la juventud llev vida disoluta.
Aunque .sin sentirse en ello muy
satisfecho, se dedic a la carrera
jurdica, entr luego en la vida
burocrtica, siendo dos x'eces, se-
gt'in par ece, gobernador de una
provincia. Ms tarde recibi un
cargo elevado en la corte de Teo-
dosio. Despus de una breve e.?-
tancia en Roma, volvi a su pa-
tria hacia el ao 42 En edad
ya muy avanzada, que no se pue-
de precisar, sufri una repentina
y profunda transtomiacin en su
vida, de cuyas circunstancia nada
sabemos. Se propuso en adelante
servir tan slo con su poesa a la
Iglesia, imponindose es t a peni-
tencia como cotnpensacin de la
vida hasta entonces dedicada tan
slo a co.sas puramente humanas.
En 405 public una edicin de to-
das sus obras, las cuales nos baa
llegado ntegras, tal vez con una
sola excepcin.
Manos paspadas,
roias o agrietadas
El intenso fro invernal es el ene-
migo del cutis de las manos. Las
seoras amas de casa lo mismo que
las deportistas, ven en esta poca
desmerecida la belleza de sus manos.
Una aplicacin de
CREMA BIUTY
alivia de inmediato las paspaduras
y las grietas, eliminar el brillo y
la rojez y conservar sus manos
siempre blancas y suaves como la
seda.
La Crema Biuty
no mancha la
ropa, no es
r a s o a a.
CJ\RAJ- Y CARETA/
" N/ A 'AMOR NI AL
MAR"... NI A LA MEDICINA
H
A terminado en el teatro Espaol, de Ma-
drid, el triunfal estreno de ia nueva obra
de Benavente, "Ni al amor ni al mar". . .
El pblico sale del coliseo municipal co-
mentando los pormenores de la interesante jor-
nada escnica.
Y un notable jurisconsulto dice a un conocido
catedrtico de la Facultad de San Carlos:
A m, el final, me ha sorprendido extraor-
dinariamente. Nunca imagin que tras aquellas
escenas de suave comedia pudiese surgir un terri-
ble drama.
Y contesta el catedrtico:
Yo me lo figur en seguida; desde que vi
que en la obra intervenan dos mdicos, me dije:
aqu muere alguien.
EL MEJOR DE LOS TTULOS
v admirable presidente de la Repblica
hubiese podido ser S. M. 1 le dijo a!
rey Alberto, en cierta ocasin, M, Van-
. dervelde.
i Bah I respondi el monarca. Me con-
formara con llegar a ser un buen ciudadano.
DON Po. SIEMPRE EL MISMO
E
h clebre doctor Nikolai ha hecho esia
confesin al redactor de una revista in-
^ giesa, ea una intervi celebrada recien-
temente :
Hasta ahora haba aceptado como una regla
sin excepcin la que seal Chamfort: "En las
grandes cosas, los hombres se nos muestran tal
como les interesa mostrarse, pero en las ijequeas,
se nos muestran tal como son". Desde que he vi-
sitado Esftaa no puedo decir lo mismo; He ha-
llado un hombre, el gran novelista don Po Baro-
ja, que es siempre el mismo como un manantial
tranquilo que lo refleja todo sin perder jams su
transparencia-
UN REY DE ALTOS VUELOS
A
la vuelta d una excursin alpinista, le
indic un general britnico a Alberto I.
Sera curioso sater por qu tiene vues-
tra majestad esa aficin a escalar I03 pi-
cos ms ingentes, donde slo llegan las guilas.
Porque en mi oficio general contest el
rey, la opcin es terminante: hay "que hacer"
de guila... o de ganso.
ttUUMA
A N T O F A G I A
V
IVIA Antonio Machado en Pars y traba-
jaba para !a Casa Garnier. Machado ha
tenido siempre la extraa mana de comer
papel. Sali un da de su casa que estaba
situada a seis kilmetros de la editorial llevando
en el bolsillo un original que haba de cobrar en
el acto. Fu'andando y se comi un pedacito de
cuartilla primero, otro pedacito despus, y otro, y
otro, y otro. Cuando leg a la Casa Garnier se en-
contr desolado, con que no haba en el bolsillo
otro papel que el recibo que no poda cobrar por
haberse comido el original. Filosfico, se hizo esta
reflexin:
"Hoy no podr comer. Pero, qu importa? No
comer por haberme comido mis propias idea$..."
REITERACIN
A
ZORN es no de los ms consecuentes afi-
cionados a visitar las libreras de viejo.
Cierta vez encontr en una de ellas ua
libro suyo. Un libro que l haba dedicado
a un compaero de letras, que ni siquiera se haba
preocupado de arrancar la hoja donde el auSor
haba escrito su dedicatoria. Sin duda pensando
que ! ejemplar con el autgrafo de "Azorin", va-
la ms.
E! "pequeo filsofo" rescat su libro por una$
monedas, Y se lo envi otra vez al "compaero",
despu de ."s-idir ai pie de la primera dedicatoria:
' A. . , con la segunda y ltima cxpresia de mi
afecto."
ETIMOLOGA
E
s una mujer extraordinaria ^ deca doa
Jacinto Benavente de cierta linajuda dama,
Con qu motivo la llama usted extra-
ordinaria, don Jacinto?
Con el mismo motivo que le llama usted "ex-
tra-chalo" a su reloj.
LECCIN GRAMATICAL
E
N !a teruiia de La Granja contaba la otra
ijocivc Casimiro Ortas un viaje suyo por
/ provmctas.
Y por un "lapsus lingi;c"
dijo:
Hictmc cinco funciones y "marchemos" a. . .
Uno dci grupo, dndoselas de sabio, corrigi:
ifarchamos, seor Ortas.
Y e gracioso actor replica dejndole "k. 0.":
Usted, amigo, no vena con nosotros.
LA HISTORIA SE REPITE
U
N conocido escritor espaol estuvo treinta
aos casado, y fueron una treintena de
contanci luchas y peloteras con su "dul-
ce y tierna" cnyuge. Advino la rep-
blica, fu posible e divorcio, y el dia que el ma-
trimonio qued definiiivamcnlc di.uclto recibi
la dama un gran r,amo de siemprevivas aladas con
1!;.;. r- ,'.h ,%\ la qu^. jba la siguiente leyenda;
.' recuerdo a la memoria de m; co-.,i-
i - . , ,.;a ea la "guerra de los treinta aos".
E l m i s t e r i o d e l t e r
El doctor Jansky viene ocupn-
dose con asiduidad del estudio de
las causas que alteran la paz en
las emisiones de radio.
Nuestra atmsfera est cargada
de electricidad, y cuando la ten-
sin se hace excesiva vienen las
descargas entre nube y nube o
entre las nubes y la tierra. De
ah esos ruidos, esas estridencias,
esas explosiones que omos en los
aparatos de radio durante las tor-
mentas. Un receptor sensible reco-
ge el ruido de estas descargas a
distancias de cerca de 'i.doscienfos
Ifilmctros, que estropean la au-
dicin.
No es difcil localizar la fuente
de esttica ni mediar la largura
de las ondas de que se compone,
pero hay ondas que no se originan
en nuestra atmsfera, ondas muy
cortas que son las que preocu-
pan al doctor Janslcy,
Por un proceso de eliminacin
ha llegado a sacar en consecuen-
cia que esas ondas proceden de
una regin muy lejana de la Via
Lctea, punto hacia el cual se va
moviendo todo nuestro sistema pla-
netario.
Aunque esta deduccin no ser
probablemente aceptada por los an-
trofisicos, la mayora de los cua-
les no Se inclinan a creer que la
radiacin procede de un solo pun-
to de la Via Lctea, no podemos
dudar de la realidad de este fe-
nmeno.
_ La fsica tiene una gran colec-
cin de rayos visibles e invisibles
que estudiar y explicar. El ter
sigue siendo una hiptesis conve-
niente, a pesar del descrdito en
que ha cado desde que Einstcin
explic su teora de la relativi-
dad, y puede considerarse como
n maravilloso instrumento, un
piano colosal que abarque hasta
sesenta octavas.
Todas las notas viajan con la
misma velocidad: 300.000 kilme-
tros por segundo. No hay nada
ms rpido en el universo, nad^
puede serio ms.
C O L M O
Hace S51S muses que bus-
co tibajo
tQuc hada usted antes?
' Ei t aba empleado en un
sgencm de colocationes.
(De Gmirre, Madrid)
Como en un piano corriente, las
notas bajas, en el ter, se produ-
cen por vibraciones lentas, y las
altas, por vibraciones rpidas. 1-as
primeras se cuentan por miles; las
segundas por trillones. El nico
rgano de nuestros sentidos que
puede percibir algunas de esas vi-
braciones es el ojo, y ste tiene
muy limitado su alcanse percep-
tivo. Es como si en un piano co-
rriente no pudiramos or sino los
sonidos de la octava central. Tam-
bin podemos percibir algunas de
las vibraciones del calor.
De ah que se haga nece.sario el
construir rganos que puedan ver
y sentir por nosotros.
La ciencia toca la tecla ms ba-
ja de la sexagsima octava de!
piano etreo. La nota resultaste
se produce por una terrible sacu-
dida del ter que se traduce en
ondas que de cresta a cresta mi-
den 35 kilmetros de distancia.
Si toca una tecla de las ms altas
del supuesto piano, obtendr ondas
ms cortas, y subiendo ms se
llegar a producir notas de onda
de 14,8 metros, que ya el odo
humano puede percibir. Entonces
oiremos el canto de las estrellas.
fPJMJft
Or(A.BOCNr
OMAS
BEI,
AIRO
ANTI GUAMENTE. . .
. . .entre los pueblos orinta-
le cuna del culto a la
belleza-, la mujer BoUa untar
u piel con exticos acpilo
esenciales. Hoy en da, nues-
tra mujer emplea extraclos de
egoa mismos aceites, hbil-
mente combinados para su
tocador.
EL JABN
AROMAS DEL CAIRO
contiene las mi s ma s csen<
cias, formando asi UN VER-
DADERO EXTRACTO DE
DELICADO Y DURABLE
PERFUME, combinado con
una pasta finsima piopia de
los jabones de la ms otta
calidad.
=4
CARAy Y
E I
o
CARETA/
Un libro abierto es un cerebro
que habla; cerrado, un amigo qvie
espera; olvidado, un ama que per-
dona ; destruido, un corazn que
i^orta... Probervio hind.
Puede decirse al lado de una
tumba: no me responde, pero me
oye; y leyendo ciertos libros: no
Ule oyen, pero me responden.
Mde. Swetchine
El destino de muchos hombres
dependi de haber existido o no
una biblioteca en su casa paterna.
Amkis
Una casa sin biblioteca es una
casa sin dignidad. Amkis.
Si deseas que la lectura deje en
ti huellas profundas, limtate a
algunos sabios autores y emppa-
te en su subtancja. Estar en to-
das partes es no estar en nitiguna
Una vida pasada viajando, ha-
ce conocer much-os hombres y po-
cos amigos.
Lo mismo sucede con los lecto-
res impacientes, que devoran a un
inmenso nmero de libros sin pre-
dileccin por ninguno.
Los alimentos no nutren !a san-
gre y los msculos, sino cuando se
digieren. Los alimentos de! esp-
ritu tambin necesitan estar dige-
ridos.
No leis sino libros generalmen-
te esti.mados: m seal de un es-
Nada ms importan-
te que la salud. Sin
ella no se puede gozar
debidamente de la vida.
Riquezas, trajes, joyas, etc.
nada podr hacernos la vida
agradable, si nos falta la sa-
lud, base fundamental de la
felicidad. Tnganse siempre a
mano las
Pildoritas REUTER
para tomarlas a la menor in-
disposicin, Y se evitar el
estreimiento, que es la causa
del envenenami ent o intes-
tinal, y no habr dol or es
de cabeza, biliosidad, desgano,
insomnio, etc.
S tendr nimo y aclloidad y *m
gozar debidamenl da la vida,
B^EUi~reBL
tmago enfermo comer de todos
os manjare.?, los cu.nles, lejos de
aprovecharle, slo sirven para de-
biiifar'e ms.
No es preciso tener muchos li-
bros, sino tenerlos buenos.
Sneca
Generalmente se puede conocer
a un hombre por los libros que
lee, como por la sociedad que fre-
cuenta : porque hay una st>cie<.lad
de los libros, lo mismo que de los
hombres, y ya sea de hombres o de
libros, debemos procurar siempre
rodearnos de los mejores,
SmUe
Quien dice i gnor anci a, dice;
ceguedad, preocupaciones, supers-
ticin, despotismo, humillacin, mi-
seria e inmoralidad.
Vauvcnargues
\ Cunta desgracia en muchas
vidas por no hnlicr encontrado el
libro oportuno, e! libro ni'cesirio!
Cada bro tiene su hora. Tal libro
que deberamos leer en la edad
madura, acaso no.s lo ofrecen en
la in.mcia; otro libro, que en la
fldoicsccncia nos hubiera enardeci-
do y arrebatado, cae framente en
nuestras manos filosficas, cuan-
do e! cabello empieza a blanquear.
Salaverria
El amor al estudio es la nica
pasin eterna; toda.s las otras nos
abandonan a medida que esta m-
sera materia que nos las ha dado
va acercndose a su rui na. . . Es
necesario hacerse de una dicha que
nos acompae en todaa las edades:
La vida es tan breve que no se
ha de tomar en cuenta para nada
una felicidad que no dure tanto
como nosotros. Montcsquieu.
Jams pongo m nombre en los
libros que compro si no despus
de haberlos ledo, pues hasta en-
tonces no puedo decir que sean
mios. Dossi.
A medida que aumenta nuestro
conocimiento de los buenos libroj,
disminuye el crculo de hombres
cuyo compafio nos cg grata.
Faerback
Sobre la bib!iotc<!a de cierta
gentes podra escribirse: "Para
u?o externo", como en ' as bote-
llas de fannacia, Daudet.
J.
- Can I mana de djsr abier-
ta tt puerte, ahora rwlta que
me fItan ijo microbio en el
tsido de tu!tio.
t ARAi " Y CARETAS
Est udi o del castellano en los Est ados Uni dos
La Asociacin Ameri cano de
Maestros de Castellano adopt en
su ltima reunin anual, celebra-
da recientemente, la siguiente re-
solucin sobre la enseanza del
idioma castellano en los Estados
Unidos de Amrica.
"Por cuanto, en su primer discur-
so pronunciado ante el consejo di-
rectivo de la Unin Panamericana,
el excelentsimo Presidente de los
Estados Unidos de Amrica, ani-
mado por los elevados princi-
pios de su nueva ideologa guber-
namental, consagr solemnemente
su gobierno a la poltica del buen
vecino en las relaciones interna-
cionales, y
"Por cuanto, no puede existir una
buena vecindad sin qtw baya un
completo entendimiento, y
"Por cuanto, es un bccho gene-
ralmente reconocido que un cono-
cimiento ms extensamente dise-
minado del idioma castellano y una
apreciacin de su contenido cul-
tural dei que se tiene en la actua-
lidad en este pais constituira un
aporte genuino y eectivo del pue-
blo norteamericano a este nuevo
entendimiento inicrameritano que
persigue el gobierno del presidente
Roosevclt, y
"Por cuanto, una declracin a
este respecto hecha en nombre de!
Kobierno por el secretario de esta-
do, representante de su pas en el
Consejo Directivo de la Uni n
Panamericana y pr es i dent e del
mismo, ayudara inmensamente a
informar a! pueblo norteamericano
de la gran importancia que esta
demostracin de verdadero inters
en nuestros vecinos pcklra tener
en la amistad interamericana,
"Resuelve, que la Asociacin
Americana de Maestros de Espa-
ol se dirija a la Unin Paname-
ricana solicitndole que ponga es-
ta resolucin m conocimiento del
seor Secretario de estado".
El secretario de estado de los
Estados Unidos de Amrica, ho-
norable seor Cordell Huli, emiti
con fecha 7 de marzo de 1934 el
siguiente concepto:
" 1 ^ Asociacin me ha .eolicitado
que emita mi parecer sobre este
asunto, y me es muy grato apro-
vechar la oportunidad que se me
presenta para manifestar que estoy
en todo de acuerdo con el senti-
miento general de la resolucin
lUe favorece el aumento en el
SI prometida, Conserva el
moo, sabe guisar y costr y no
le gusta e! cine, (Yo no me
cano con uaa anoimal!
Dc Le Jomoal Amus&m)
intercambio intelectual y cultural
entre las naciones del hemisferio
occidental. De todo corazn aprue-
bo el empleo de todos los medios
adecuados que sirvan para fomen-
tar un mejor entendimiento y unas
rciaciones ms estrechas de amis-
tad entre los Estados Unidos y
las dems repblicas americanas.
Yo creo que un conocimiento me-
jor y ms amplio del idioma cas-
tellano idioma de dieciocho de
las repblicas americanas con-
tribuira de una manera muy efi-
caz a estos fines, y ayudara a la
vez a que se tenga mejor eslnia-
cin de! desarrollo histrico, cul-
tura! y econmico de esas naciones.
"Abrigo las ms fervientes espe-
ranzas de que pueda llegar a obte-
nerse una diseminacin an mayor
de informes y una mejor compren,
sin de los pases, de los habi-
tantes y de las civilizaciones del
continente americano. Ninguna de
las veintiuna naciones de este he-
misferio debe descuidar la oportu.
nidad de hacer conocer entre las
dems los resultados ms salien-
tes de su civilizacin, tanto desde
el punto de vista artstico como
desde e! cientfico".
"~ ^/ JHB
ri l i l Mi
J^^M^B^
^m
* ^ ^
1
L
^ SS& , * , u - = . , ^ . , _ _
Veittajas
t ' Sv *muio n irt-
ot.
2 ' Pud HwofW 0
CUOt^'wr hoto
1 St pte omaf
t'!.fdo e ftisTO
f J ut l no of ( t a
ei eifmoge
. . , , .
GENIOL
30
TftUNTA CENTAVOS I I IIBRIT
CARAy Y CARETA/
C o n f e r e n c i a
El doctor Homero M, Guglieimmi, rodeado de distinguidos caballeros espui de su diseitacioja
sobre ei tema; "Franklin Roosevek; Ja actitud experimEntal", dad bajo los auspicios del
Instituto Popular de Conferencias.
Para limpiar objetos de latn
Para limpiar los objete de la-
tn, particularmente los que se
empican para la cocina, conviene
operar en la forma siguiente: Se
funden treinta gramos de crmor
trtaro en un litro de agua, hir-
viendo al fuego vivo; en esta so-
lucin se Cha un poco de estao
en lminas o cintas y una vez bien
disuelto, se meten los objetos que
se desea limpiar. Es menester ha-
cer egla operacin en una olla o
recipiente grande y tener cuidado
de agregar a.gua con crmor tr-
taro cada vez que st vea que a
causa de la evaporacin producida
por el calor de! fuego, se va per-
diendo la cantidad de agua que se
haba echado primeramente. Des-
pus de haber limpiado bien las
piesxis que se necesitaban, se sacan,
s enjuagen en agua templada y
se dejan a escurrir.
La iara es fcil.
Contra humedad de l l uvi a
B. AIRES i
AZOPARDO, 920.
U. T - 3 3
U. T - 33
S303
6tor CASA CERESITA
CRDOBA:
ENTRE R O S , 446,
ROSARI O
R I O J A , 1 5 0
CARAJ - Y CARETAJ-
n a t a l i d a d .
e n
1 J
a p o n
El Japn s e apunt el ao pa-
sado ei rcord niiuidial de nat al i -
dad. Los nacimientos aiscendieron
a 2. 82. 743; as defunciones de
t odas las e d a d e s , llegaron a
1.174.875 ; el aument o neto de po-
blacin por exceso de nacimientos
asciende a 1.007.868. Nunca haba
most r ado el Japn un i ncrement o
t an marcado, nue ningun.a nacin
ha podido i gua' ar . Los Estadv>s
Uni dos con 20. 000-000, en cont ra
de Japn con 66.000 000, t uv. eron
el ao pasado un exceso de naci-
mientos s o b r e m u e r t e s de slo
800. 163. El ms gr ande ao nor t e,
ameri cano fu 1927, con un au-
ment o nat ural de 961. 031. Aun la
Indi a con una poblacin de 31S
millones, aument a, cmuainicntc por
t er mi no medio slo 380000. China
produce ms ni os que Japn ; pe-
r o los factores (xisitivos de Mal-
tlius (hambre, guerra,';, enfermeda-
des y muert es pr emat ur as) t raba-
j an (1 todo vuc^o a' li y es dudoso
decir si China aument a algo.
Por otra part e, las defunciones
en el Jann lleij-aron al mnimo,
17.72. Y eso no es todo. Con el
nmer o de j venes casaderos cre-
ciendo cada vez y despert ndose
ms am las facilidades para ci-
sarse, la poblacin indud.ablcmente
segui r en ascenso. Sin emba' ' go,
y de acuerdo con al gunas aut or i -
dades en Ciladstica, el equilibrio se
al canzar al rededor de 90,000.000.
El aument o de est udi ant es en
las uni versi dades es un f.ictor de
equilibrio, aunque no son raros los
est udi ant es casados ant es de t er-
mi nar su car r er a. Las fa-nilias de
la clase inc<lia no se apr esur an
ahor a a casar a sus hijos a los 21
aos y a las hijas a los 18 19.
El probleina j apons debido a'.
aument o desproporci ona! ent re los
habi t ant es y el t r abaj o necesari o
para ma n t e n e r l o s , es s t e: si
66,000.000 estn act ual ment e li-
mi t ando sus recursos hast a el m-
xi mo, qu suceder cuando se r e .
gi st re un. aument o de 10.000.000
ms?
De todos los probl emas de Asia,
ni nguno es tan i mport ant e para loa
Est ados Uni dos como el de la po-
blacin del Japn, Est e prob' ema
di r i ge todas las operaciones del
Japn, dent ro y fuera de su t er r i -
torio. Todo gi ra al rededor de l y
segui r gi r ando: emi graci n, in-
dust ri al i zaci n, i n q u i e t u d s,)cinl
dent ro y paz o guerra por fuera.
Y ahora viene la pregunt a de si
nuest r o sistema econmico podr
o no i nvent ar amort i guadores pa-
ro resistir el empuj e de ese exceso
de trabajadore. sobre los merca-
dos del rnundo.
Por otra part e, la emi graci n r s
tm recurso muert o. El Japn fu
puest o en "j aque" en lo que -e
refi ere a su.s puert as de escape,
cuando los pases [|uc podirin ha-
ber absorbido el mxi mo de su
exceso de poblacin, l-ffulos Uni -
dos, Canad y Aust ral i a, cer r a-
ron y remaclKiron sus puert as.
Siendo la emi graci n pr ct i ci meo-
t e prohibida, except uando la baga,
tela de 12.000 a Brasil y no prac-
t i cndose el cont rol de la nat al i -
dad. Japn, por un proceso de ago-
t ami ent o, r ecur r i r a la i ndust ri al i -
zacin como ni co me<Ko de pro-
veer al i ment o y t rabaj o a su gent e,
y en estos d as en que las monedas
fluctan ms que una veleta, a
i ndust ri a j aponesa se en;uentr;i
con una bar r er a de t ari fas y cun-
tas sbi t ament e l evant adas para
prot eger ot ros mer cados.
Slo hast a ahor a ha podido el
Japn subst i t ui r su est rech si ma
front era poltica por una ms am-
plia front era econmica. L neas
mar t i mas con sus respectivos sub-
sidios, bancos ayudados por el go-
bi erno, ayuda decidida del est ado
y disposicin de aprender, mi- na
iniciativa i ncansabl e, han capaci -
t ado al Japn a ext ender ao por
ao sus mercados. Est os estn por
ahora est rechndose. Indi a, Mal a-
ya. frica Ori ent al , frica Occi-
dent al , Tur qu a y Egi pt o se han
asust ado uno t r as otro con la apa-
ricin de productos japoneses t an
barat os, que amenazan us pro-
pias esperanzas de sost eni mi ent j
propio.
Mi ent r as t ant o, la corri ent e de
ni os j aponeses si gue creciendo,
recl amando cada uno de ellos a:i-
ment os.
Per o ahora la front era agri coi a
del Japn ha .ido al canzada. La
tierra subdividida en r anchos- i i r -
diiies, no puede dar ocupacin a
ms gente ya. Est sobresat urada.
I Pueden las ci udades segui r ab-
sorbiendo el aument o?
La cont est aci n parece ser que
si se permi t e el Ubre comerci o in-
t ernaci onal , !o.s japoneses pueden
enfrent arse al f u t u r o con con-
fianza. I ndust r i ai r aent e habl ando,
son ellos la pri mera nacin de Asi a.
El t r abaj o j apons es bstrato.
No debiera ser un sueo ent era-
ment e remot o, el esperar que un
pueblo i ndust ri oso, equi pado coa
maqui nari a y apegado a la i ndus-
t r i a moderna, pudi era vender j na
sufi ci ent e cant i dad de sus macu
fact uras para pagar por las mat e-
ri as pri mas y otros aba5tecinna-
los y al i ment os que se ve preci sa-
do a i mport ar.
EPILEPSIA
CURADA
Pida folleto " A" grnii
que contiene todo h>
InforHf dfi flfamrtfli
REME)>tO t )E TREN H
enferltiitidai'R iirrviosis.
Aprsbada pof et Deirlamnto Naconul J e Hiiti'ie,
4 0 a o s d e x o .
Apai-alo eompleto " C L A M O R " pm mlolcaam-.
SHEPHERP y Ca. - Bdo. <lu Irigoycit H4<i - Hi.. An.
C O C I N A S E C O N M I C A S
MALUeANI
SOKCtrKN CAfAt.OCO
Casa "Mal ugani Hnos, '
H U MB E R T O 1'', l Oi M - HK
Itucno!^ Aii
lbum
Balada de las cosas que ayer no tenamos
^ ^ '
pot i co
de
y
Caretas"
Dentro ie breves aa ap'
recer un nuevo libro de
Salvador Metlino, "Hebe
Mara va ea la copla". El
autor conlirma ea l su
amor por las cosas sen-
cillas, y sus versos acuer-
dan a sus predilecciones.
Adelantamos algunas de
sus composiciones, como
un homenaje a su labot
modesta y silenciosa.
Desde
entonces. . .
M pensamiento y el tuyo
giran en torno a la nia.
Ya dejaron de ser nuestras
tu voluntad y la ma.
M juventud silenciosa
con ella es ms expansiva,
y tiene tu poquedad
cesas que ayer no tena.
Al regresar por la tarde
de mis tareas, la nia
sale a mi encuentro y me llena
de besos y de sonrisas.
Y as, llevada de! ritmo
de su ternura, mi vida
re ingenuamente, y tiene
cosas que ayer no tena.
Y t, que antao pasabas
el tiempo languidecida,
y que durante mi ausencia
siglos en horas vivas,
cambiaste de tal manera,
desde que vino la nia.
que tiene tu corazn
cosas que ayer no tena.
Carne del sueo en mi mano,
carne del sueo en tu risa,
la pequeuela nos trajo
serenidad, armona.
Y somos hoy tan distintos
y es tan distinta la vida
para nosotrc-s, que tiene
cosas que ayer no tena.
Un sol maanero alumbra
mis pasos.
El alma nia
feliz retoza en un mundo
de ternuras infinitas,
y desde all humildemente,
todas las noches suplica:
"Pon, Seor, en toda casa
lo que pusiste en la ma".
I I
Porque en bien y sueo, tengo
cosas que ayer no tena.
Canci onci i l a para tu edad
En cielo de nubes finas
tu maanita pasea
BU delicada sonrisa,
Y el tiempo que pone y quita
paz, se me duerme en la mano
por no quitarme la raa.
Tiemblan en gotas de risa
tus tres aos de camino
en los treinta de mi vida.
11
Por cielo de nubes finas
dcce estaciones pasean
y ciento veinte vigilan.
Cancin de la casita rara
Esta casita ma
tiene tan rara forma,
que parece una luna
medio oculta en la loma.
La construy mi abuelo,
a manera de bveda,
con dovelas de plata
y argamasa fosfrica.
V S A L V A D O R
De da, cuando el vivo
rayo del sol la dora,
finge, en una frutera,
media manzana monda.
Tanto es el parecido,
que me causa zozobras,
pues temo que los nios
vengan y me la coman.
M E R L I N O
Aquella maana estaba
tu madre fuera, en el campo,
y el sol llam a tu ventana
queriendo entrar en tu cuarto.
y al volver tu madre, t
le dijiste: "El sol ha estado
y quera que le abriera
la ventana de mi cuarto".
Tu madre te dijo: "Al sol
le pegar con un palo,
y no vendr a -Molestarte
queriendo entrar en tu cuarto".
Desde ent onces. . . desde entonces
dicen que el sol ha enfermado,
y dicen que enva al viento
a que se asome a tu cuarto.
L. BALLESTEROS JI MB
Tel a antigua
A una invisible luz que se amortigua,
y que sobre el vestido de brocado
pone reflejos de oro desmayado,
surge ia dama de la tela antigua.
El rostro a media luz iluminado
luce un mirar de perspicacia ambigua
que denota la astucia, y atestigua
la inocencia lo mismo que el pecado.
Firme ante el ruego de atrevida audacia
palidece la fina aristocracia
de la mano que burla el devaneo;
pero un extrao sonrer previene
que si la mano al seductor detiene
por el labio sensual vaga el deseo.
ANOEL ALBERTO MONTO YA
CARAJ- Y CARETA/
L o
s
v i e j o s
Motivos sobrados existen de n-
dole racional y sentmenal, para
que los marinos de guerra brit-
nicos suspiren por la possii de
veleros-escuela, en los que los j-
venes "midshipmen" puedan fa-
miliarizarse con todo cuanto cons-
tituye la mdula, por decirlo as,
de la formacin marinera. Verdad
es que, en la armada inglesa, tan-
to a los futuros oficiales como a
los aprendices marineros, se les
obliga a continuos ejercicios a ve-
la y Q remo en botes y pequeas
embarcaciones; cierto es que a los
aspirantes se les embarca, en cuan-
to salen del Colegio de Danuoutli,
en alguno de los barcos de la flota
para que hagan prcticas de nave-
gacin ; pero el pueblo que, con el
holands y el noruego, ha sido el
m,s marino de! mundo, no puede
dejar de echar de menos a ios gran-
des veleros-escuela.
Por otra parte, cabe sealar el
hecho de que las ms celebradas
escuelas para oficiales de cubierta
de la marina mercante britnica
estn in.slaladas a bordo de viejos
navios, y son stos: el "Worces-
tcr" (The Thamcs Nautical Trai-
ning Collegc, fundado en 1852),
que est fondeado en el Tmesis
frente a Greenhithe (Kent) y del
que han salido ms de cuatro mil
aventajados of j a l e s ; ei "Con-
vcay", estacionado en el ro Mer-
scy, y el "Mercury", en el Ham-
bie, cerca de Southampton. Tam-
bin para la iniciacin de los j-
venes en la ruda vida de mar exis-
ten en la Gran Bretaa benemri-
tas instituciones (algunas de ca-
rcter benfico, cual la titulada
The Sha f t e s bur y Homes and
"Arethusa" Training Ship, fun-
dada en 1843), que t i e ne n os
navoi-e-scuela nombrados: "Vars,
pite" y, hasta hace muy poco tieni-
Tio, el "Arethusa" (en el Tmesis,
a lo l argode Greenhithe), el "In-
defatigable" (en I..iverpool) y el
"Exmoutli". i Honroso destino el
que se ha dado a estos barcos en
las postrimeras de su azarosa vi-
da I En Espaa hay un caso tnico
en c! Asilo Naval Esixioi, de
Barcelona, instalado a bordo de la
ya muy vieja corbeta "Tornado",
y cuyo modesto origen se remonta
hacia finci del ao 1877, merced
a la fecunda actividad del ilustre
marino (no ha mucho falle<ndo)
excelentsimo seor don Jos lii-
cart y Giralt.
El final de los viejos navios, o
bien era triste y casi del todo es-
tril cuando se les condenaba al
desguace, o bien se prolngala y
se haca fructfera su vida postre-
ra al destinrseles para que sir-
vieran como hospitales flotantes
(famoso es el caso de uno de los
buques antiguos de la Real Ar-
mada britnica nombrados "drcad-
nought, fondeado delante de Green-
"wich, en el que, durante medio .si-
glo, estuvo e.?tal);eci<lo un faioso
hospital para lo.s liombres de mar
y del cual proceden los varios cen-
tros benficos que en di ve r s os
pueno.i ossciw !: Scaraen's Hos-
pial So<;iv'ly "j)ifadnoufibt", cu-
V e
yo alto patronato cjrccnlo el rey
y la reina de Inglaterra), o como
pontones en los puertos militares
para escuelas de marinera, arti-
lleros, etc.; para talleres flotantes
y barcos-depsito, y hasta para ins-
talar en ellos las grandes escuelas
para los futuros oficiales de Ia,s
armas. La el ecci n de nombre
para un buque (si es de ge-
ra, sobre totlo), l ej os de ser
indiferente, tiene una importancia
bien ix>sitiva, ya que, como dijo
el almirante Alvaro de Bazn,
"el nombre de una galera no la
1 e r O s
tornar invencible; pero si es de
nota, levantar el nimo de la gen.
te, forzndola a grandes cosas";
mayor ser an la influencia que
indudablemente ejercer en e! es-
pritu de la gente joven la perma-
nencia ms o menos dilatada eu
algiJn barco de largo y brillante
historial, al que se le haya librado
de la acostumbrada destruccin, a
fin de que en sus postreros lus-
tros sirva como jontn en las ba-
ses navales y llene aiii a-guno de
los cometidos que se reservan a
esfis reliquias navales.
ClOlJU* hot o
dtkda o eme/o
put no ti^tit
GENIOL
30
TREINTA CENTAVOS Et lIBRiTO
Mi cajid
h M T^mxf
OR ESO USO
ALMOLI VE /
A
VECES nos resulta dudosa a nosotras
mismas la eleccin de un verdadero jabn
facial... p)ero cuando ms de 20.000 especia-
listas de belleza en todo el mundo recomien-
dan Palmolivc como el jabn cosmtico ideal,
hay poco en que pensar..
Palmolivc es, en efecto, un jabn puro;
est compuesto de una mezcla secreta de aceites
cosmticos los aceites de palma y oliva
que ejercen en el cutis su accin embelle-
cedora.
Su abundante contenido de aceite de oliva
da al Palmolivc* esa espuma balsmica que
penetra suavemente en los diminutos poros,
librndolos fcilmente de impurezas, dejando
el cutis fresco y lozano."
Tratamiento de Belleza:
Compre hoy 4 pastillas. De maana y por
la noche dse un buen masaje en el cutis con
la rica espuma del Palmolivc; luego enjua-
gese y seqese bien... Siga asiduamente este
tratamiento y ver cuan fcil es conservar el
tesoro de su cutis suave, hermoso y juvenil.
INVIFRNfl I El cutig exige mayor
" " " " " " cuidado.El abundante
aceite de oliva que contiene el
Paimolive es tanto m.") benfico:
evita que el cutis 8C paspe con fa-
ciudad, conservndolo tersoy lozano.
Elle Frasco mues<
tr \i cantidad de
aceite de oliva
que entra en cada
paitilla del jabn
Paimolive.
de ^u/i/e^nZu^
I'.UTNOS AIRr.S, IS nP JUNIO OF, m 4
..o XXXV, , CAR AS y CARETAS '^"' ""
. i o s ! S , A I, V A R I", Z . f u n d .1 (1 o r
r\ n
p
o
F O T O O B W I L - E M S K . !
T i c ;
r cT;
CURIO
tsi
posicin en que qued
el buque "Hnr m na" des .
puc-s de haber encallado
en el roquedal de Brchat .
Siete hombres en la gar-
gant a de una ballena di?
29 met ros, cuyas "bar-
bas" parecen t ornar do-
ble la mandbula supe-
rior, vuelta r o n t r a e!
sucio.
Me aqu un pr r r o qitc nu lnd>;it*;i jinis; purs no
es cl tal sino un can de bronce que adorna la
famosa Torre de Londres.
Un soldado haciendo punt er a con una amcl i al l adora antiat-rea emplazada en un
sidecar. Hoy, las motocicletas han desplazado t ot al ment e a los caballos de lo
campos de batalla, y a alg^unos vehculos pesados.
La motorizacin del eircito francs
Una motocicleta
con sus dos ser-
vidores, a mb o s
protegidos, antes
de iniciarse un
ejercicio de tiro
cont ra la m an-
t eri a.
Medio de com-
bate, rpido y
r-ficaz. Ja moto
ha s:do adoptada
con xito por el
ejrcito, despus
de felices en-
j ayos.
Con el sdecar
cubierto, la mo-
tocicleta s i as -
taia en cualquier
hignr, y de ahf
que ne la utilice
como estacin de
r adi t e J e gr a a .
Uno do: los cadel rs pro-
tegindose los odos con
algodones ante la inmi-
nencia del eslimpido.
Est os que parecen lpi-
ces, son en realidad pe-
ligrosos proyectiles de
tiro rpido.
El oficir\I encargado de
la municin pasa revi st a
a la existencia a bordo.
El lolefonisla jefe, en comunicacin
con el oficial de la artillera t r asmi t e
el tiempo y la distancia.
EN LA
E S C UE L A
DE
MARINERA
ALEMANA

ADIESTRNDOSE
P A R A EL
C O M B A T E
El t rasl ado de la municin reqniMe
un adi est rami ent o completo para vi-
t ar desgraci as.
'f ^ w5
Una clise pictica de
proyectiles a boi do del
buque r s c u e I a alemn
"Bi emse".
Sobre ci mstil del bu-
que escuela flamea una
bandera de s e a l e s :
"Z. mo".
Inst ant e en que las ba-
t er as del barco disparan
una salva que retvimba.
Seorita Enriqueta Sautel
Chwrn, que ha contrado en-
lace con el seor Nstor Osear
Crego Mama,
Seorita Mara Elena
Usanna, con el doctor Ro-
gelio Eduardo Yacapraro,
Seorita Josefi-
na Larruirta.con
el sfot Barto-
lom b.tlaguer.
Algunas de las ms jvenes discipulas de la escuela de bailes de la Opera de Varsovia en una
clase de enseanza en la cual sus propias sombras magnificadas sobre el teln hacen de
verdaderas maestras.
US SCME)!RA
La Rusia imperial, vcrdade'q cuna del ballet, ha desaparecido, pero la tradicin se ha refugiado
en Varsovia, donde ahora el arte florece en todo su esplendor. En la actualidad los profesores
han puesto en prctica la enseanza por las sombras como medio de corregir eficazmente los
defectos de los bailarines.
CARA. / Y
CARETA/
La i sl a
cocos y
E
N el ocano Pacfico, a seis
mil mil' as al suroest e de San
Franci sco de Cai i f or i i i a, ro-
deando el archi pi l ago de Sal omn,
se hallan las islas de Ont ong Java,
reunin de pequeos islotes perdi -
dos en el ocano, pero cuyo suelo
es una maravilla de i^cracidad. Abun-
dan ai ios arreci fes de coral es y
iniHares de pal meras de vari adas
clases. A pesar de su aspecto de pa-
ra so t errenal , la poblacin de est as
islas va desapareci endo rpi damen-
te. En 1907 se estimaba la poblacin
oai del archipilago en ms de
SOOO habi t ant es : en la act ual i dad
slo rest an 750.
La mal ari a, la tuberculosis y la
gri pe han iieclio desaparecer al deas
ent eras. Los nativos son aseados, de
buen carct er y forman, en conjun-
to, una raza agradabl e. Ti enen buen
aspecto y alcanzan est at uras m que
medi anas. Su color es caf con leche
obscuro y .se parecen a lo.? habi t an-
t es de las islas Hawai . I-os j ve-
nes, hast a los veinte aos, llevan los
cabellos cort os, pero se los dejan
crecer cuando .'e casan y forman
familia apar t e. Los hombres y las
muj eres cultivan el t at uaj e, como ca-
si totias las t ri bus de esas l at i t udes.
I-X>3 dibujos consisten en lineas geo-
mt ri cas o en fi guras de peces y
t ort ugas. Los habi t ant es de est as is-
C A R A y Y
C A R E T A /
I
Cuando el hombre se convierte en padre, adquiere ei
derecho de que se le practiquen ciertos agujeros en
la nariz, donde llevar adornos de concha de t ort uga
o de corteza de coco. Y esta dolorosa operacin es
soportada con una suert e de orgullosa entereza.
Est as terribles armas ofensivas se const ruyen con la
IKirtc dura de la madera del rbol de coco. En tiempos
ant i guos los at aques eran individuales y luchaban uno
cont ra uno- Los padres i nst ruyen a sus hijos en ol
manejo de est a impresionante lanza mltiple.
de l o s
los coral es
las se al i ment an de vegetales y de
peces, que obtienen medi ant e curi o-
sos mtodos de iJesca con redes o
ar pones ; ail abundan ios tiburones
y los bonitos. Tambi n existe en los
arreci fes de la costa una especie de
babosa de mar, b o c a d o exquisito
muy solicitado por los ori ent al es.
Labo.-an el rbol del coco y le dan
infinidad de usos. El coco es sumi -
ni st ra comida y bebida, adems de
us con<x:idas apiliicaciones i ndus-
t ri al es. Con los cocos fabrican enva-
ses, platos y cucharas. Las hoj as
sirven para las paredes de las casas
y jara fabricar colchones. I-as es-
pi nas se utilizan para ar mas y ar po-
nes. Las filjras, para cuenl as y li-
neas. Y, principalmente, la leche del
coco da una excelente bebida alco-
hlica y un espeso j arabe muy pa-
recido a la miel de caa. I.X)S habi-
t ant es de este archi pi l ago forman
una comuni dad donde nadie se libra
del t rabaj o, ni siquiera los ni os de
cort a edad, a los cuales se les dar.
t ar eas livianas y fciles. Tienen co^
tumbre.s t r anqui l as; no son guerre
ro.; ni feroces. Cultivan el euo de
los muert os, a los que ent i erran con
los pies en direccin al poniente.
Sus cement eri os presentan un aspee
t o muy parecido a las necrpolis
inglesas, con su.s lpidas de piedrr,
si mt ri cament e dispue.str.s en tierr,i
K] capricho&o adorno que muest r a est e me a n en su
iiari,?. responde a) deseo de hacer un llamado mgico
a ios dioses, que han de facilitar la fecundidad de su
mujer-
AR I y liviana, la pri mi t i va canoa sirve a los nativo.s
para sus correr as mar t i mas cerca de la costa. La vela,
hecha de remiendos multicolores, se sostiene en u"
dbil mstil, apuntalado por una prtiga at ravesada.
Est e barco no puede navegar cont ra el viento.
^'
y
La et i quet a prescri be que la joven que vn n ca-
sarse sea paseada por su padre a t ravs de lot
aldea. La ioveo exhibe un adorno enpicial dfbnjo
de su nsri z, ^tQ% de tortufa fn 'swf, otcj.is y
coiiares de semlias, cort ezas, pelo humano y
blancas hojas de coco.
'^^^
Con lanzas V redes, los nativos atacan a loh pe-
ces enccnadoii en la baha. Aluiinas veces loh
peces ^on ahuyent ados hast a la arena de la
playa pnr las canoas en una especie de furiosa
errata.
E-n Roma, los represent ant es de los pa ses
l i ber t ados por Bol var r i nden homenaj e a i a
memor i a del sol dado desconoci do.
w
Aspecto que ofreca la magnfica iluminacin
del castillo San Angelo, def^pus de termina-
das !as obras de embellecimiento del mismo.
El mi ni st ro de Venezuela, seor Parra Prez,
lee 5U discurso, al inau(;iirarse el monumento
a Bolvar en presencia de Mussolini y de los
miembros del cuerpo diplomtico.
-**3
r,
f'^ N
> . >
>
i OJ AS, de San Lorenzo de Al ma; ro,
RuhQf anda al centra, que sos ahora
de Petronhilo - . .
SPONDA. de Fer r ocar r i l Oest e.
i Lo tengo en la garganta el pepino
millonario!
Los gest os de los gr andes j ugador es de
ftbol, sorprendidos por "Caras y Caretas"
I NFANTE, de Fer r ocar r i l Oest e.
-/A y, Gigli, desde que te fuiste con
los santos. . . /
G I L , d e H u r a c n .
Desde que volvi Masantonio nadie
grita mi nombre . . .
(L u a t T c i c i l c b r o s
Ret r at o 6el infQnt(i i^on ^^altasar (Tarlos
Va l z q u a z
fritncr round. El inmenso Camer a cao por
t ect o de los recios golpes que le propina su
adversari o.
Baor, viendo enardecido al campen, busca el
"cli nch", para evitar los poderosos impactos
de Camera.
Camera pierde valientemente su corona
por knock out tcnico en el ll."" round
Max Baer, el nue vo c a mpe n mundi al, r e ve l gr ande s condi ci ones de boxe ador
N
o siempre la ficcin se aleja de la realidad. J'Lsle ea el comentario que calx; destacar de la
espectacular pelea (jue por el camiK'onalo mundial de lx)x de todos Jos pesos sostuvieron el cam-
pen mundial i^rinio Camera y el "chaouf^cr" .Max Baer, en listados Unidos. Ambos haban
filmado en la ix'lcula "E] boxeador y la dama" una rerida pelea ficticia, en la que cjuizs Max Baer
estudi a fondo a tctica fiel campen mundial. De suerte, pues, (ue la irreali<]ad de la paatala se
atl'.'laiV cronolL'jcamcnte al suceso real, confirnindo^i en to(l;;s ST-^ parles.
El pgil nort eameri cano, viendo vencido ya a Car-
r er a, 5c dirige a los espect adores del **ring-side"
V les hace cliisles.
Bien perfUado, Camer a, un poco repuest o, ob-
serva a su cont ri ncant e, el que se dispone a
cast i gar la linea baja.
:\u ob.st.inte MISnunnosas cadas, Camer a,
al promediar la pelea, hace an alarde de un
rpido juego de piernas.
Camer a se dispone a colocar su famosa dere-
cha, n.'co golpe que, en realidad, hizo aflojar
las pi ernas del desafiante.
Al linalizar el mal li. I Mr n, , de Camer a
acusa visiblemente los ICLI-S de los recios
golpes recibidos.
Con gest os y ademanes cmicos, el nort eameri -
cano procura excitar la irritabilidad del hast a
entonces campen mundial.
Metro
fjoldwyn
Mayer.
Angust i a. Dolor. Ainnesia. Egol at r a. Qu me i mport a!
Extasis-
Sonambuiismo.
CARyV/" '
CARETAS"
y Cuarenta mil lo
Una v i s i t a al H o s p i
P o r / U A N J O S
Ei doctor Gonzalo Bosch, ilus-
tre hombre de ciencia que di-
rige de manera ejemplar el
Hospicio de las Mercedes.
Los alionadoi trabajan
en eJ tallor do escobe-
t fa haciendo escobas
para la Municipalidad,
la cual, d es d h a c e
tiempo, no papa sus
drudas al hospicio-
r
Dormitorios para IOCOK, improvisados por el
doctor Bojch, en las mansiidas de los te-
chos, para que los locos no duerman a la
intemperie.
Locos fabricando rodillos pitra las mqui nas
barredora de la MunictpaUdad.
Napo'
Sal ui ni no.
Inveni or.
Melomana, Degenei acin. Persecucin. Grandezas.
eos en lber
CIO de las Tverccdcs
DE S O l Z A R E 1 L L Y
t a d
CARA-/" Y
CARETA/
El activo contador - t esorero
del hospicio, doctor Alejandro
G. Unsain, que secunda i nt e-
lig-entemente al doctor Bosch
c-n su map^nfica obra l econs-
f i u l i va del hospitio
El doctor Bosch, .K-
mirable d i r e c t o r de
hospicio, con S o i / .1
Rcilly, visitando al n-
moHo Inilpsito, r eci c.
llegado loco de UN
huaia.
Los viejos dormitorios del Hoapicio de las
Mercedes, que, felizmente, empiezan a des-
aparecer.
Sui Rely, en rl pabelln judtil. hnblaftdo
con un inventor ncomprendido,
LA I MPRESI ONANTE CATAS
"Caras y Caret as" reproduce ei i nst ant e en que el "San
^ Pedro", de la Panagra, capota en la laguna Mar Chi qui t a ^
fjunn), causando la muer t e de cinco de sus t ri pul ant es.
TROFE DEL " SAN PEDRO' ^
De las diez personas que integraban la tripulacin
y el pasaje, cinco resultaron muertas- Heroica
actitud del i ngeni ero Al essandri Al t ami r ano.
Sal vado mi l a g r o s a -
ment e, despus de ha-
ber sido despedido dci
avin, el ingeniero Ale-
ssandri Al t ami rano, so-
bri no del pri mer nia;,il;i-
tario chileno, emprendi,
a pesar de encontrarse he-
rido, la valiente y abne-
gada tarea de salvar a los
pasajeros que haban que-
dado encerrados en las
cabi nas. Tr ep al apa-
r at o dest rozado y fu
sacando del interior del
mi smo a los ocupant es
aprisionados: a la seo-
ra Mar a Milla de Mar-
tnez, a la seorita Ma-
ra Alartnez Milla y a
ot ros ms, a los que fu
colocando sobre la c-
lula del aeroplano. Coi
ellos permaneci hast a
c! arri bo de los salvado-
res, que llegaron t arde
y en una enibarcacin
de escasa capacidad. E!
gest o heroi co del seor
. \ l essandri revel la pre-
sencia de un alto ejemplo
de solidaridad h u ma n a .
InjiciiLTo Car]os Alcfisundri Al t ami rano.
Tirado por un cjb.illo, lli";a .1 l,i <osta <)r l.i l.ii;iin.i rl boU- un iilmuiu:. 11 ii)ol..iiu,',. !, ;inc...i .it
Mai lincz, nni cfl a; la scora d(? M.n-lini-/ Milla, el t.i,iov Alt'S.sandri Altaniiranu y nn agente ae
la Pann;i-a.
El s e o r Mn x wo l l
Smith, contado!- de la
Panagra, herido.
Sofn>n';> l'*rancS(:o .Sardi y .los y Ramn K IOV P!, vcfinos de
Jiinn, q\c fueron los primeros en acudir a socorrer a las
i nfort unadas v ct i mas.
Otro de los heridos en
la cat st rofe; don Jos
E. Colonna.
^*"*l
f^
'4
CARETAJ"

A L FI N!
La cada delas barreras.
N T A Jf L) E
IL A
EN LA PUERTA DEL CONGREbU
Qu desean ustedes?
Que nos ayuden para seguir adelante.
C A WI T A IL
CARA/ Y
CARETAJ"

f f f I f f ^4i*l f^mkf !i
^m fifc-i, MS&. w .^ i
% # t < ^
El presidente dela Repblica, ger!Lr;(l Ju to, y los mirii%tios Mt l o, ivarado y Duhau rodeadas por las deiega-
ciones de las fuerzas vi vas del pas queexpresaron su adhesin al Poder Ejecutivo.
El rect or de la Universidad, doctor Gallo, haciendo
ent rega de premios y diplomas en la colacin degra-
dos verificada en la Facultad de Ciencias Exact as,
Fsicas y Nat ural es.
El cont raal mi rant e Segundo R. Storni, el concejal
Molina Carranza y ot ras personalidades en la visita
que realizaron a la superusi na dela Compaa t al o
Argent i na de Electricidad,
El ;iiif.jl l usl n, PIvi f' pn' sidfntc, dor lor Roca; mi ni si ros y dt*m.s invitados rodeando al tanciller deColombia,
doctor Robeito Ui dela Aibelae/;, en el almuerzo quele ofreciera el presidente de la Repblica.
La seori t a Mara Julia Gigena y don Federico Gar-
ca Sanchiz momentos antr-s de la conferencia que
el dcslac.ido lt'i alo dio auspiciad.i por la nianufac-
ti UA dr,tabacos P.\rticul.\i.
El subdirector de"La Razn", seor Carlos R. El -
cheverry, agradeciendo la demostracin quecolegas
y amigaos leofrecieron festejando sus recientes t ri un-
fos en los torneos deesgri ma para periodistas.
Los habi t ant es de Sampacho, Crdoba, huan en toda
clase de vehculos, escapando de los efectos del t erri -
ble t erremot o que dest r uy el pueblo.
Est a familia abnndon-j i-l lioi.'.n ;il producirse el primer
temblor y pas la noclie, aterida de fro, bajo un
rbol de las cercan as.
CJ\K/\J' Y
CARET^VT
Un t erremot o ha destruido
el pueblo de Sampacho
CARA. / Y
CARETA/
Fr ent e de uno de los edificios ms slidos de Sampa-
cho, tal como qued despus del temblor de t i erra
que destroz el pueblo.
Otra de las casas de Sampacho most rando los ofectos
que la violencia del temblor produjo en la edificacin
del pueblo.
El gran partido de ftbol del domi ngo
El arquero de Rver P at e, ngel Bossio, se dispone a
desbarat ar una jugada peligrosa de los delanteros riva-
les frente a su valla. Bcntez Cceres avanza a la
carrera.
Cherro, el eficaz "wi neer " boqucnsc, consirjue hacer
un pase, no obst ant e \ cmpco.-ia labor desplegada por
a defensa de Rivcr, en c! partido que Boca Juniorn
san por cu;itro goles a uno.
CARAT" Y CARETAJ"
U
NA noche, regresando a su casa a hora
avanzada, despus de una visita a un ami-
go, el seor Bardcll, respetable comercian-
te de Londres, se percat que una de las cintas
<ic sus zapatos se liahn lcsatado. Aunque corpu-
lento y de una riciia < ilad, el seor Bardell esta-
ba por enrorvarse corajiidanientc para anudar la
cinta, cuando se dio cuenta de que tambin la sc-
Por Staniford Scott
Runda cinta se haba desatado y se arrastraba por
el s'jelo.
El seor Bardell dirigi una mirada en torno
suyo, y despus de descubrir una tarima, capaz de
ofrecerle un cnuulc ajKiyo, se aproxim a la ta-
rima misma, iiiny r<-iie!to a remediar la doble
falla de su vestimenta.
Mientras estaba as ocupado un murmullo le-
jano, que se acercaba rpidamente, atrajo su aten-
cin. Algunos minutos despus, un taxi desemboc
IK)r la esquina de la calle y el coche se detuvo a
pocos pasos del seor Bardell. La puerta del au-
tomvil se abri. Un seor salt a la vereda,
dirigi una mirada a diestra y siniestra, luego se
CARA/ Y CARCTAJ*
dio vuelta hacia el automvil para tenderle la ma-
!K) a una elegante seora que descendi a su
vez. Despus que el individuo pag a! chofer, pro-
vocando en ste "gracias" repetidas, el coche se
alej. Mientras el automvil giraba sobre si mismo
para cambiar de direccin, la luz de uno de sus
fanales dio de lleno en la cara de la seora, y
Bardell se dio cuenta en seguida que se trataba
de una mujer muy joven y muy bella. Sin cmbar- '
go, no tuvo el tiempo suficiente para examinarla
minuciosamente porque su compaero la hio des-
aparecer bien pronto entrando por una puerta.
i Van al niiniero 3 ? Qu extrao! mono-
log Bardell, asombrado.
E! hecho, en efecto, era ms bien sorprendente.
La pared cercaba un conjunto de casas conoci-
do baj'.) el nombre colectivo de "Bothwell Man-
sions" V el nmero 3 Bardell lo sabia muy
bien estaba cerrado desde hacia varios meses.
El propietario, sir Edward Delamore y su mujer,
haban partido para un largo viaje por el extran-
jero. Y las personas que Bardell haba visto no
Be parecan, desde luego, ni a sir Edward ni a
lady Delamore.
L
A curiosidad era uno de los defectos de
Bardell.
En muchas circunstancias este defecto le
haba ocasionado fastidios, pero no por eso Bar-
dell haba logrado corregirse. Y cedi una vez
ms a su impulso.
Despus de haber dado vuelta el picaporte de
a puerta y de haberse asegurado de que sta no
estaba cerrada con llave, Bardell empuj y entr
en el jardn. Pero, una vez dentro, se detuvo es-
tupefacto. La casa estaba sumida en la ms com-
pleta obscuridad y todo pareca hallarse en su
acostumbrado estado de abandono.
Todo esto es extraordinario murmur
Bardel, aproximndose a la casa en puntas de
pies. Pues hace mucho tiempo que esta casa
est deshabitada.
Exactamente seis meses, seor exclam
una voz reposada a pocos pasos de Bardell.
Bardell se dio vuelta bruscamente y se encon-
tr frente a un "policeman".
L
o he seguido, seor, cuando usted entraba
explic el "policeman" con un tono de
excusa. Es extrao que aquellas dos per-
sonas se hayan introducido en la casa pasando por
esta puerta, que es una simple puerta posterior del
edificio y as, en plena noche. Se dira que quie-
ren esconderse. Qu dice usted? Tendrn real-
mente derecho de introducirse en esta casa?
No piense que. . .
Pienso que soy corto de vista y quisiera ver
claro. Ha notado algo en aquella ventana?
El "policeman" tir a Cardell de un brazo y le
mostr una ventana del segundo piso. La vcnlaiia
estaba obscura y hermticamente cerrada, pero
Bardell, a fuerza de mirarla, termin por no'.ar
pequeos puntitos luminosos a travs de la ma-
dera de la persiana.
Efectivamente, todo esto es extrao.
Es lo que yo digo, seor, y me siento muy
contento de que usted sea de mi parecer, porque
probablemente tendr necesidad de una ayuda.
Segn usted, .seor agente, de qu podra
tratarse?
Ha odo usted hablar de Billy Wrinch,
seor?
No.
Els uno de los ms hbiles ladrones de la
zona y e acaso el ladrn ms difcil de apre-
hender de Inglaterra. AI verlo y al orlo hablar,
parece un caballero, y se dira que fuese un du-
que o un marqus. Uno de mis colegas lo ha vis-
to dar vTsetas por estos alrededores hace algunos
das, y la Direccin nos ha dado la orden de vi-
gilar la zona ms atentamente que de costumbre...
Quiere usted insinuar con esto que. . .
Que Biy est en este momento, en la casa
nmero 4 con una cmplice? No lo s, pero lo
(lue puedo decirle es que me lo sospeclw. Seria
muy ventajoso para mi carrera el arresto de Eiily
Wrinch.
Acaso hara usted bien en ir a bii?car refuer-
zos propi:so nerviosamente Bardell.
El "policeman" sacudi la cabeza:
La ltima vez que solicit refuerzos captur
a un ladrn, pero fu el iiir,pcctor quien se llev
la palma. Admitamos que se trate, efectivamente,
de Billy Wrinch... Pues bien, prcferiria arres-
tarlo solo.
Entonces, qu piensa usted hacer? Quiere
llamar a la puerta de entrada?
Evidentemente, semejante procedimiento se-
ra muy correcto. Slo que, dadas las circunstan-
cias, no sera mny til. Aqiwllos seores vendran
a abrirnos y nos contaran una historia muy acep-
table para justificar su presencia en la casa. Por
ejemplo, que han s'o reclamados con urgencia y
que ion ellos los verdaderos propietarios del in-
mueble. Yo, en consecuencia, no podra hacer otra
cosa que ir a las oficinas de la polica y referir
all mis sospechas. Pero con esto, yo no llevara
ninguna ventaja. No, decididamente, es mucho me-
jor que yo pase por una de las ventanas del pri-
mer piso y que desde aili eche una ojeada para ver
qu es k> que sucede en la casa. As! comprobar
si ocurre algo anormal. Despus saldr e ir a
llamar a la puerta de entrada, para decirles que
han olvidado de cerrar la ventana. Si usted quie-
re quedarse cerca mo, para el caso qire necesite
ayuda...
Barde!; ofreci rnmeiataracnte su colaboracin.
A despecho de sus cabellos grises, Bardell con-
servaba todava, en el fondo de su corazn, el mis-
mo amor a la aventura que lo haba animado en
la juventud y, en efecto, con el corazn palpitante
de emocin y de expectativa, sigui los ademanes
prudentes dt "policeman" que empujaba las ven-
tanas una a una, para elegir la ms fcil de abrir.
De pronto, cl "policeman" murmur entre
dientes:
No han temado muchas precauciones estos
bribones. Mire.
E! polica tena la mano sobre cl picaporte de
la puerta de servicio. Bast girar el picaporte pa-
ra que la puerta se abriera. Un minuto despus,
a pasos veloces, uno dttrs del otro, los dos hom-
bres pasaron de la cocina al vestbulo; luego,
comenzaron a subir lentamente la escalera.
Llegados al segundo piso, el polica tom por el
corredor que se extenda ante sus ojos y se detuvo
delante de una puerta.
Creo que es aqu murmur el polica en
el odo de Bar<lell.
El polica abri suavemente la puerta y dirigi
una mirada.
La pieza estaba vacia.
Los dos hombres entraron sin hacer ruido y el
polica, Iiaciendo pascar hbilmente el rayo de luz
de su linterna, atrajo la atencin de Bardell ha-
cia una puerta que se encontraba en un rincn y
que, evidentemente, deba de comunicar con una
pieza vecina. Se oa, en efecto, detrs de la puer-
ta, un murmullo de voces.
Bardel! estaba <n 1 paroxismo de su emocin y,
C A R A / Y CAKEI AJ -
justamente en aquel momento, se sinti atacado de
un escozor en la nariz.
Luch desesperadamente contra aquel escozor
para hacerlo pasar, pero no le fu posible.
U
N formidable estornudo rompi el silencio.
Poco despus un grito atraves la pieza
y una voz masculina exclam imperiosa-
mente :
Quin va?
La puerta se abri bruscamente.
Un haz de luz elctrica inund la pieza y un
hombre todava joven, de aspecto elegante y refi-
nado, apareci en el umbral.
i Qu es lo que sucede ?
Disculpe, seor dijo el "policoman", es-
crutando atentamente la fi,sonomia de su interlocu-
tor y penetrando, con l' ardell, en la habitacin del
"toilette" donde se hallaba su interlocutor. He
entrado, simplemente, para asegurarme de que no
habia nada de anormal. La casa est de.shabilada
desde hace seis meses y se me ha recomendado
vigilarla. He notado que habia luz y . . .
Est bien, ix:ro no era sa una razn para
entrar as, en mi casa, sin ningn permiso. Por
qu no ha llamado? Por otra parte, si usted de-
sea explicaciones, estoy pronto para drselas. Soy
el capitn Daventry, primo de sir Edward Dcla-
more. He venido aqu con mi mujer y con auto-
rizacin del sir ILdward y hemos entrado sin ha-
cernos ver de nadie simplemente por que. . . va-
mo s ! . . . por razones ntimas (|ue a usted no le in-
teresan : no queremos que nuestras amistades se-
pan (|ue nosotros estamos en Londres esta noche.
Adems, no permaneceremos aqu ms que esta
noche. Maana por la maana, volveremos a
par t i r . . .
-Realmente, seor dijo severamente Bar-
dell, adelantando.se, cmo puede usted tener
la desvergenza de ofrecer tan pueril explicacin?
Su historia no quetla en pi e . . .
Desde luego, yo no le .solicitado su parecer
interrumpi el capitn, dirigindose con rabia
al comerciante. Qu pitos toca usted aqu?
Yo no s siquiera quin es usted. Har muy bien
en retirarse inmediatamente.
Cmo? Cmo? exclam Bardcll con
indignacin.
Vamos, seor clmese usted intervino el
polica, tratando de poner paz. Por otra parte,
seor Daventry, no le ser a usted difcil estable-
cer su identidad, y as el incidente quedar con-
cluido.
Establecer mi identidad? estall el capi-
t n. . . Todav a?. . . Qu pretende usted?
Si no me equivoco prosigui el imlica sin
aitcrar.sc, hay un viejo guardin c|uc habita la
casa. Tenga la bondad de llamarlo para que nos
diga si usted es efect i vament e. . .
Despertar al viejo Dobbs? [ Ah! , eso no.
SuiX)ngo que no .se imaginar usted que por seme-
jante tontera voy a ir a desiKrtar a ajuel pobre
viejo, con el fro que hace. Ya se ha fatigado
bastante para prepararnos todo lo que nos haca
falta y para atendernos. Aliora, djelo dor mi r . . .
Bardcll y el polica cambiaron miradas signifi-
cativas, pero antes de que los dos hombres hubie-
ran tenido tiempo de resixindcr, una voz de mu-
jer lleg desde la pieza vecina.
Art uro deca la voz, si vas a continuar
discutiendo con esa gente, vete a otra pieza. Te lo
r uego. . . Tengo absoltita necesidad del "toilette"
y no tengo intencDii <1<- <s|)erar toda la noche.
Salgamos de (sl.-i habitacin dijo el capi-
tn con una voz seca. Esta es la pieza del
"toilette" y mi mujer tiene necesidad de ella.
El capitn condujo a los dos visitantes hacia
una pequea oficina que se encontraba en la ex-
tremidad del corredor.
-Y el guardin? comenz el polica.
Es intil insistir protest el capitn con
energa. Ya le he didio que no estoy dispuesto
a ir a despertarlo. Adems, ya es bastante. No se
entra, as como asi, en casa ajena. Es mejor que
se vaya y lbreme, sobre todo, de la presencia de
este individuo.
Disclpeme si insisto replic el polica con
una voz autoritaria, pero es absolutamente ne-
cesario que yo tenga el testimonio del guardin.
Y yo, en cambio, le digo que. . .
El caijitn no termin la frase.
Se oy un ligero rumor en el piso alto. Pasos
inseguros descendieiT)n penosamente la escalera
y un pobre viejo, todo encorvado y envuelto en
una miserable manta, apareci en el corredor. El
viejo se aproxim y batiendo los prpados, pro-
cur ver quitiics estaban delante suyo.
Qu sucede, seor ? pregunt el viejo.
He odo un rumor y he baj ado. . .
Tranquilcese, Dobbs. Se trata de un error
estpido, eso es todo. Explquele a este imbcil
quin soy y o . . .
El viejo mir al polica con ojos asombrados.
Quin es este seor? pregunt el polica,
indicando al capitn.
Es el caipitn Daventry, primo de sir Edward
Dclamore repuso el guardin. Y la seora
que est con l es la esposa.
Est seguro que tienen autorizacin de sir
Edward para permanecer aqu?
Seguro. He recibido esta maana una carta
de sir Edward en la que me anunciaba su llega-
da. Espere, voy a buscar l a. . .
El viejo volvi a subir la escalera, prendin-
dose penosamente de la baranda y volvi algunos
minutos despus con una carta en la mano. El ix)-
lica ley la carta y se la alcanz a Bardcll.
Efectivamente, es la caligrafa de sir Ed-
ward dijo el comerciante un poco desconcertado.
Yo he tratado con l varios negocios y conozco
bien su caligrafa. En verdad, seor, estoy con-
fundido. . .
Pero una interrupcin inesperada cort aque-
llas excusas.
La joven seora Daventry, deliciosamente fres-
ca y graciosa en el vestido de seda azul que la
envolva, se precipit con aire extraviado en el co-
rredor, llamando descsjxiradamente a su marido.
Art uro I Ar t ur o! . . . Mi col l ar . . . Mi co-
llar de ])erl as. . . Ha desapareci do!. . .
Desaparecido ?
Me lo saqu hace apenas media hora y lo
pu.sc en el cofre, en la pieza del "t oi l et t e". . . No
encuentro el cof r e. . . Me lo dcl^en haber r obado. . .
U
N largo silencio penoso y embarazoso si-
gui a aquella declaracin.
Luego, simultneamente, los ojos del ca-
pitn Daventry y los del polica se posaron sobre
Bardcll. El mismo pensamiento haba acudido a los
dos hombres.
Vuelve a tu pieza, Madeline dijo con fle-
ma el capitn. Dobbs, puede usted tambin vol-
ver a su cama. Y ahora prosigui el capi-
tn alienas qued .solo con el polica, quin
es csle seor que lo acompaa a usted?
No sabra decrselo respondi el polica
con una voz un poco confusa. Lo he encontra-
do esta noche jwr primera vez.
Dmlc lu li:i cijcoulrado?
CARA^ Y CARETAS
Afuera... en el jardn.
Y qu hacia usted en el jardn? pregun-
t el capitn volvindose a Bardell.
Bardell permaneci confuso: era evidente que
el capitn y e! polica tenan sospechas de .
Dsbo advertirle protest Bardell, que
no le permito que me hable en un tono semejan-
te. Mi presencia en el jardn no puede tener nin-
guna relacin con cuanto ha ocurrido.
La relacin que hay se la dir en seguida.
Hace media hora, mi mujer tena su collar. Ahora
bien, nadie ha entrado en el "toilette", fuera de mi,
dei "policeman" y de usted. Adems, el "police-
man" lo ha sorprendido a usted mientras se pa-
seaba por el jardn. Entonces, lo acuso...
Esto es demasiado, seor interrumpi Bar-
dell fuera de s. Usted est sobrepasando to-
dos los l.Tiites... Protesto contra sus calumnias
infames! Yo un ladrn? Es absurdo! Es incon-
cebible lo que usted est diciendo.
Seor agente, detenga usted a este indi-
viduo.
El polica, perplejo, se rasc el mentn.
Capitn, ya he cometido un error esta noche
y no tengo ningn inters de cometer el segundo.
Pero el' seor no se opondr, scguramcnlc, a
que yo lo revise...
i Que no me voy a oponer ? Ah ! Cmo no I
exclam Bardell, alterado. Se lo prohil I
Me entiende? Se lo prohibo...
En ese caso, tenga usted la bondad de com-
prender, seor. Me veo obligado a conducirlo a
la comisara. Ust est acusado de hurto por e
capitn y si lo detengo, la responsabilidad es en-
teramente del capitn.
Es verdad declar el capitn. Estoy se-
guro, "a priori", que encontrar usted en sus bol-
sillos el collar. Ahora comprendo por qu este
seor se haca el insolente. Quera desviar las sos-
pechas, quera hacer un poco de "bluff".
Maldicin! grit Bardell, sofocado de
rabia. Si fuese ms joven... Seor agente,
haga lo que le parezca. Si usted debe arrestarme,
porque se es su deber, arrsteme. Pero cudese
muy bien de ponerme las manos encima, pues de
otra manera har una denuncia contra usted. En
cuanto a este seor que me acusa, yo sigo soste-
niendo que no se trata del capitn Daventry, sino
de un vulgar impostor.
Cada vez ms confuso, el polica no saba qa
actitud asumir y mirada ora al furibundo comer-
ciante, ora al impasible oficial, sin arribar a una
decisin.
No s, realmente, qu hacer termin por
confesar el "policeman". Yo no quisiera cOinetr
dos errores en la misma noche. Es verdad que
este seor tiene todo el aspecto de una persona de
bien. Oiga, capitn. Quiere tener la bondad de
vigilar a este seor durante cinco minul.); ? Kl
destacamento de polica est en Pount Street. El
tiempo de ir. Voy a llamar al inspector. Prefiero
que arregle l este sunto.
i Por fin 1 He ah un poco de buen sentido
aprob Bardell. Es, precisamente, lo que
yo estaba por proponerle.
Y
A solos, despus de la partida del "police-
man", Bardell y el capitn Daventry p<!r-
manecicron algunos minutos mirndose re-
ciprocamente, como dos perros prontos a atacarse.
El silencio de la pieza slo era interrumpido
por el respiro pesado de Bardell.
S T A M F O R
D I B U J O D E
y
Pero, al correr de los minutos, la ira de los
dos hombres comenz a atenuarse.
A fuerza de mirar el rostro honesto y franco
que tena enfrente, el capitn termin por decirse
que, probablemente, se haba engaado. Por su par-
te. Bardell reflexionaba con calma y reconoca
que, al final de cuentas, las sospechas del capi'i.i
eran justificables.
Fu Bardell, en efecto, quien hizo una primera
tentativa de reconciliacin.
Del admitir, capitn, que el hecho de ha-
berme introducido en su casa, sin autorizacin, ha
podido contribuir, en cierto sentido, a despertar
sospechas en usted. Por otra parte, acaso he co-
metido un error a! no dejarme revisar para ofre-
cerle la seguridad de que en mis bolsillos no hay
ningn objeto de su propiedad. Deseo, sin embar-
go, probarle que, cuando he rehusado dejarme re-
visar, no lo he hecho porque me supiese culpa-
ble : tan es as que. ahora que estamos solos, sin
testigos, estoy dispuesto a convencerle a usted que,
declarando mi inocencia, no hago ms que decir
la verdad.
Bardell se irgui y fu a ponerse espontnea-
mente delante de su acusador. El capitn no se lo
hizo repetir dos veces, y saltando de la silla, co-
menz sus investigaciones, con tal celo que, casi
casi, Bardeil se sinti arrepentido de la prueba
que con tan buena voluntad haba ofrecido.
Pero, aunque larga y minuciosa, la bsqueda
del capitn fu infructuosa.
Finalmente, el capitn renunci a su tarca y se
dej caer sobre el divn, inmvil, con los ojos
fijos en el suelo. El resultado negativo de su pes-
quisa haca insoIuWe el problema del collar des-
aparecido.
Bien, pues, est satisfecho, ahora? pre-
gunt Bardell.
Me he equivocado, efectivainente, al acusar-
lo y e presento mis excusas continu el capi-
tn. Pero es necesario confesar que toda esta
historia es simplemente asombrosa. Es inimagi-
nable. .. Hace media hora, mi mujer tena su co-
llar entre las manos. Nadie ha entrado en esta
casa. El collur no se encuentra. Quin puede ha-
brselo agarrado?
D
E pronto, Bardell se golpe la frente.
Una idea luminosa le haba cruzado por la
mente.
El polica... murmur Bardell con la
voz destrozada. Ve usted? No vuelve...
Probablemente exclam el capitn, levan-
tndose bruscamente. i Qu estpido he sido I
Ahora comprendo. Era polica como usted y co-
mo yo! El telfono. Dnde est el telfono?
El capitn sali iirtcinitadanicnte de la pieza y
en poco.? saltos ' la escalera llegando al
vestbulo.
Bardell. que lo haba seguido, sinti las manos
del capitn a lo largo de la pared buscando la lla-
ve de !a luz. Cuando la luz se hizo, Bardell oy
a! capitn que gritaba con una voz llena de asombro.
Sobre una silla del vestbulo haba una chaque-
ta de "policeman", cuidadosamente doblada y en-
cima de ella el casco y el cinturn reglamentarios.
En la chaqueta haba prendido, con un alfiler, una
pequea hoja de papel que contena las siguientes
palabras, garabateadas a prisa: "Puede poner en
iibcrtad a aquel cretino. Soy yo qukn ha robado
ti collar. Vuestro Billy Wrinch, ex "policeman"'
mimcro Z OCOl."
D S C O T T
C A B A L L
Y ?
TARA/ Y
PA/ ATICMt ) /
CARFTA/
T
Ni 1 i w n
Frase comprimida, por V. Pctriz Levi (Macachfn-Famp, Comprimido, por Silvia M. Ferrari (Miramar, F. C. S.)
F. C. S.)
G
U
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fl
[ ^ ^
I I
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V
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r
H
R

Ni 2
Comprimido, por V. Pctriz Lcvi (MacacIitn-PamDa.
F. C. S.)
N? 3
Criptografa ((rase), por T. Legarreta (Bnfield,
F. C. S.)
p
B
C
I
R
A
E
A
M
D
Z
I L
R
A
L
A
L
A
N? 4
FrB&e interpretativa, por T. LcRarreta (BAnfield,
F. C. 8.)
LANZAR UN PAQUETE
RI O ^ T y ! ! ^ N O T A
N 8
Comprimido, por Natividad de De Airostini (Ciudad)
N 9
Telegrama cifrado, por "Moro" (V. Ballcster, F.C.C.A.)
N? 5
Decapitacin, dcftcorazcnfimiento y amputacin, por T.
l,CKarrcta (nnflcld, F. C. S.)
Si a un nombre de "mujer"
te proponen "decapitar'*,
"doBcorazonar" o "amptitar",
"njujcr" alompre resultar.
N? (1
Comprimido, pnr Silvia M. Ferrari (Miramar, F. C. S.)
NOTA NOTA
NOMBRE
FEMENINO R
4286279
164272
6327
1686782
67882786
67 8367
272721
123456789.
N9 10
Comprimido, por "Moro" (V. Ballcster, P. C. C. A.)
O
o
N? 11
Comprimido, por Ral D. QuiroKa (Posadae, MieioncB)
SA TI TI TI
ENERO
29
LUNES
Comprimid o, por
A
N"
Raiil D. Q
PEZ
12
Liirog-a (Posadae,
NOTA
M)B onAiit
Concurso de Junio. Se reciben soluciones basta
el IS de julio prximo inclusive.
Vanse las bases en el
primer nmero de cada
mes (con p r e mi o s ) .
CONOUMO DE PIUTIEMPOS
JUNIO DE 1834
CUPN N? 1864
L A S D E S V E N T U R A S
^
S I Q U I M S I R A L
ASAT)0,TENSQE
UEVARUN^61)ITA-
RRR Y PAYAR (OH I I
PMWCHOCOLftTH.
Di
Y a C O N T A L Dt l R A
NASAPaSOYCWAZ
Di PAYAR, NO (ON UN
CHO(OlATlK.SlNO(0N
HA TABLETA EHTERft
B
wejJiAi
l E I l l
GON EL P ARDO , t s E Q U E D E
NOC-HE ES PARl EMTE DOS
6 R T 0 S , Y A Q U E L 0 S G f t T 0 S DE
KOOHE SOMPATiT) 0$.
51 NO SiSiE l A
PAYADAP!EI(I>.
Y POR AQU Mo
VEHDEHtRPAS.
VENJA PONDE YO
TRRBAEO.ALLLE
POPRRK FACILITAR
UNAS CUANTAS.
ESTA 6 R 0
QUE PODR CON-
SEfcUlft UNAS
C E k OA S ?
MAIS SEJR
GiENVlAGUt
EN eOl t CTl V.
9 10
D E M A N E C O
P O R U I N A Q E
VAIAOSAVl RAMl Gftl O,
Sl WCEPORQ RAZI I V
Al SA(l )IRN6W(ftZ0,
SAIEEHEKUEROUHCHKHON
AVER,O
AANEeO,
GO'/AO LE
WT l Ue A
8
N ' V J J ^I J :^.
YAEMDSLLEJADl i
AJARDE UN MOMEN-
T . Q l E H S I J l DM t
T R WJ U A U U E R Pf t S ^.
: ^323B3gfflJ:
11 12
T R A J E S
DE CALLE D tsllnctn en el 1 Arl e de uesllr*
VUELVE LA LINEA ANTIGUA
@ EN LOS TRAJES DE NOVIA
C
onj unt o de tana por cuya capita cort a asoman
mariKas anchas en ot ro tono. El drapeado dei
cuello y cDturn eo seda, como las mangas.
T
ai l l eur" en tela "gr cqu" con perpunt es y boUl-
iloB supcrpueatosp muy de acttialidiid. Luce en J
cuclio una corbata d seda haciendo j uego.
M
flJcRtuoso trnjc de novia realizado en pesado sat cn do seda que Ilesra airo&amente hast a la punt a
de los escarpines. Las mangas miuy l argas y el escote cerrado est n guarnecidos de encajes. Sft
abrocha en la espalda con pequeos botoncfUos. 1 velo es de organd de seda y la cola de sat n.
SENCILLEZ EN LOS MODELOS DE LANA
C
ONJUNTO compuesto de blusa chaquetilla
y falda n lana azul cobalto con lazo de
cinta "cir" en el cuello y cinturn de charol
negro.
E
L segundo es un "taillcur", y f^f reali-
zado en terciopelo de algodn ingles con
adf>rno de piel de zorro tjue bordea el cuello
y puos.
CAR/O- Y CARETAy
A.rles decoratit^as
PARA EL ADORNO DEL HOGAR
R
EALIZAR este boni t o pl at o pi nt ado es t arca fcil y a! alcance de t oda duea de
casa. Se adquiere en una alfarera un pl at o de arcilla; se lija bien, de modo tjue
desaparezcan las desi gual dades del mat eri al ; luego se calca el dibujo que reproduci -
mos y en seguida se extiende con un pincel una composicin de goma laca y alcohol,
echa un da ant es, para <|ue la goma laca se halle disuclta; K- deja secar y luego se
pinta al t empl e con los colores indicados. Est a pi nt ura viene en pomi l os y se
mezcla con aRua como la acuarela, .siil.niicntc (|iu' debe empl earse ms espesa que
esta. Cuando la pi nt ura est seca, se .KlqiucM- b.n niz cristal y se le da una mano
con un pincel ancho, gr ande y muy ciii|).i|):iiin, hicgo quedar un pl at o i mi t ando
perfect ament e la cermica.
CARA/ Y
E
STA gr an educadora
per t en ece a E n t r e
Ros. Naci en Coln.
Suizos-alemanes fueron sus
abuelos maternos. Los tra-
jo n 1857 el general Ur-
quiza, glorioso vencedor de
Caseros. Y estos col onos
emprendedores y activos
fundaron la Col oni a San
Jos. Por linea paterna An-
gela Santa Cruz desciende
de u r u g u a y o s . Familias
criollas que dieron numero-
sos militares que actuaron
en la poca de la organiza-
cin poltica de la Argenti-
na, Uruguay y otros pases
sudamericanos. Curs sus
estudios primarios en Co-
ln, en la misma escuela
en que doce aos antes se
educara su seora madre.
La noble maestra de hoy
recuerda las visitas del doc-
tor Alejo Peyret, ex admi-
nistrador de la Colonia San
Jos a Coln, y lo evoca en
casa de sus abuel os , ha-
blando en francs sobre te-
mas regionales, all por el
ao 1894. Excelentes maes-
tros primarios los de Coln.
Uno de ellos, Mara Luisa
Ferrn, es actualmente vi-
cedirectora de la Escuela
Norma! de Concepcin del
Uruguay. En dicha escuela
es donde se gradu de maestra la seorita Sania
Cruz. En la direccin de ese establecimiento actua-
ban por aquellos tiempos doa Clementina Cambacc-
res de Ali e Isabel King, de las ltimas grandes
maestras nor t e a me r i c a na s tradas por Sarmiento.
La profesora Angela Santa Cruz ejerci el magis-
terio en Nogoy (Entre Ros) como maestra de gra-
do en la escuela graduada superior. Cuatro aios ms
tarde se la design directora de la escuela graduada
mixta de Concordia que se elev a escuela superior
y bautizada con el nombre de Mariano Moreno, tres
aos despus. La inteligente y joven maestra haba
escalado el pt:esto ms alto en el magisterio provincia!.
En 1911, ya en Buenos Aires, se la design profe-
sora de grado en la escuela norma! N 7. Infere?a
dejar constancia que el director profesor O. Mado-
nado, que lo es tambin en la actualidad de cs.i
escuela, la propuso para desempear dos cargos de
maestra de grado y ayudante de trabajo manual. Mi s
tarde rindi exmenes de equivalencia normal y ba-
chillerato en el Liceo Nacional de Seoritas, donde
hoy es vicerrectora. Curs estudios en la Facultad de
Filosofa y Letras, rindiendo su examen general en
1918. Se ia designa en 1922 profesora en el Colegio
Nacional Mariano Moreno, en cuyas aulas haba he-
cho su prctics del profesorado cuando era estudiante.
Regente del Liceo Nacional de Seoritas en 1924,
vicerrectora y profesora de historia y literatura de!
mismo en 1926, cargos que ejerce al presente, ba
demostrado en la labor directiva y docente sus altas
calidades de educadora, su vastsima preparacin y
rectitud de miras.
La seorita de Santa Cruz dotada de un alma al-
truista y generosa, no se ha contentado con su obra
educadora dentro de la escuela primaria y secundaria,
sino que ha continuado aportando su valioso esfuer-
zo en la accin social y cultural. Fu presidenta
de !a Biblioteca Infantil Sarmiento, y creadora de las
bibliotecas de aula en la escuela norma! N 7 de la
Capital Federal. Actu en la comisin directiva de la
Liga Nacional de Educacin; en la junta directiva
de la Asociacin Nacional del Profesorado; en ]a
Asociacin Bibliotecas y Recreos
Infantiles; en la Liga Pro Al-
fabetismo de Adultos; secreta-
ria fundadora de la Sociedad
Protectora Escolar de N-jgoy
Angela J. Santa Crux.
Mujeres de actuacin destacada
Angela J. Santa Cruz
Profesora normal, doctora en filosofa y
letras. Vicerrectora del Liceo Nacional
de Seoritas N 1. Conferenciante.
Autora de obras didcticas y de proyectos
escolares de importancia. De antigua fa-
milia entrerriana. Inteligencia, sensatez,
actividad.
Por A D E L I A DI C A R L O
y^S^-^Lct ^ ^^:z..*-^
CARETAy
(Entre Ros). Actualmente
es secretaria de la Asocia-
cin Cooperadora del Liceo
Nacional de Seoritas n-
mero 1 ; del egada de la
Sociedad de Beneficencia
de Coln (Entre Ros) an-
te la Confederacin Nacio-
nal de Beneficencia y el
Consejo Nacional de Mu-
jeres de la Repblica Ar-
gelina; pr e s i de nt a de la
Comisin Cont i ne nt a l de
Vas Asociaciones Cristianas
Femeninas de Amrica del
Sur.
Ha representado a las ex
a!umn.n5 de la escuela nor-
ma! del Uruguay, en oca-
sin del 75' aniversario de
su fundacin en 1922, lle-
vando la palabra en nom-
bre de las que actan eti
esta Ca pi t a l . Represent
igualmente a las alumnas
de la citada escuela en 1932,
en el homenaje que se tri-
but a la memoria de su ex
director profe.=or don Justo
V. Balbuena, y us de ia
palabra en nombre de clin
haciendo resaltar justicie-
ramente las grandes cuali-
dades del extinto educador,
perteneciente a una plytide
de docent es cntrcrrianos
que son un timbre de honor
que brilla ms y aumenta
su hermosura a medida que el tiempo nos aleja de
a<juel pasado glorioso de la escuela argentina. Dele-
gada por las mujeres entrcrrianas dijo su oracin
de pena y de loa. al desaparecer el gobernador de
Entre Ros, doctor Herminio J. Quirs.
Las conferencias pronunciadas por la profesora An-
gela Santa Cruz en centros y asociaciones culturales
alcanzan a un crecido nmero. En los recreos infan-
tiles, en los parques municipales, con el auspicio de
la direccin de plazas de la Municipalidad de Buenos
Aires se ha escuchado la voz de esta maestra talen-
tosa que ha vivido en constante atencin de los nios,
que ha llegado a comprender su psicologa especial,
sus ideas, sus palpitaciones ms intimas con un amor
de madre y una consagracin que mueve al reconoci-
miento y a! respeto.
Una serie de conferencias propaladas por la broad-
csting municipal sobre temos escolares con el patro-
cinio del Museo Social Argentino, hace varios aos
de s t a c a r on an ms su inten.a labor educativa.
Fueron muy sonadas sus conferencias sobre accin
social pr onunc i a da s en las ciudades de Coln y
Concordia.
Fu relatora de la .seccin "Asistencia social par.i
alumna de ias escuelas primarias", en el tercer con-
greso de sociedades populares de educacin, rcuniilo
en Buenos Aires en octubre de 1921 y cuyas sesio-
nes se realizaron en el aula magna de la Facult.i!
de Medicina. Presidi, en colaboracin con otrns
personas, ia seccin educacin, en el III Congreso
Internacional Femenino, llevado a efecto tambin en
Buenos Aire, en diciembre de 1928. Actu brillante-
mente, como en los anteriores, en la tercera asamble.i
de profesores de enseanza secundario que se reuni
en Tucuaiin en 1929. Present algunas ponencias de
importancia, por !e cual fu muy felicitada y aproba-
dos despus de fuertes discusiones por los docentes
asamblestas que ias calificaron de valientes en aquc-
!'r,.mr.(-;n de alumnos de
Ingreso de alumnos
Examen de aptitud
di r ecci ones de es-
de enseanza en e!
nombramiento de profesores.
En vsperas del 25 de Mayo,
dio una her mos a conferencia
(D el Centro Entcrriano.
lia poca. La primera
Colegios' Incorporados. '
en Colegios Nacionales
Tercera: Intervencin de
cimientos
CAKA/ Y CARETAJ'
A B E L E D U A R D O
LISSARRAGUE ANSOLA
CARLOS ISMAEL
MARTNEZ LUNA
NUESTROS NIOS
JORGE E D U A R D O
I'Al AZZO THOMASSEY
MARIO ALBERTO
M 1 G O N E
f l ARAJ - Y CARETA- T
ci ci'TfMi^urciff | Cl i t i i Oci l i i
Por PERCT CROSBY
P O R A H D E B I
1
Mi ra Pioln Colorado: le promet a tu vieja \ Vo s seguime basta que so me ocurra algo.
cuidarte. As que no me metas en los. ^ . Ta ben, Chinglo.
- Ta bien, Chingrolo.
1 i
i l
'
W^ 1
' . L L V ' ^ L ' . I , -
. . ^
5
Bueno 1 A buscar a Pioln Colorado. Si se
me esconde en una ferretera, estoy listo.
fi Ni rastros de Piolnl
E M P E Z A R
Mtele, Pioln Colorado: uno, doa, tres, cua-
^ tro, cinco, etc., etc., t e . . . Ciento noventa y
cuento hasta 'doscientos y vos te escondes. ocho, ciento noventa y nueve. Doscientos tiros m*
Ta bien. Chinglo. den por el lomo!
7 Aqu no est, pero es capaz de estar. A ^ No hay moros en la cancha.
tCW
ai
- J Xjk.
Q Ausente! Ni el perro est .
1
^ Ee Pioln tiene ms cola que barrilete en
\J dia de fiesta.
- - _ Yo me voy al cine. Despus le digo a la madre | n La pipetal Miren quin viene! Reeulta qu
i 1 que s< me perdi en el barro. 1 ^ el tipo me andaba . i gui endo. . .
CARAy Y
FcA-D-I-O
CARETA./
J^edid hora de teatro espaol
L
AS actrices y actores que presentamos,
vistos por el lpiz gil de Valdivia, rea-
lizan ante e! micrfono de Radio Fnix
una interesante labor diaria que ha sido
favorablemente acogida por el pblico. Actores
todos de larga actuacin en las tablas, este con-
junto se seala, adems de los valores perso-
nales, por el cuidado que pone en la seleccin
de sus dilogos, comedias, etc., interpretados
con un fino y laudable propsito de cultura y
deleite. Sin descuidar lo castizo, los actores se
han amoldado intcptcntcmcntc a nuestro me-
dio, de suerte que lo espaol no resulta tan
espaol como pudiera creerse. En fin, cons-
tituye este uno de los nmeros ms prestigia-
dos de nuestra radiotelefona.
CAR.Ay Y
RADIO'NOTAS
DEL MUNDO
CARET/U-
Los servicios administra-
vos de las Comunicaciones
alemanas han dirigido a las
diferentes oficinas del Reich
una circular para qu? a partir
de su recepcin toda la corres-
pondencia dirigida al "Puesto
Radiofnico de los Sindica-
tos", en Mosc, sea puesta
bajo el c ont r ol de dicha
emisora.

La designacin de las nue-
vas lmparas norteamericanas
hecha despus del sistema
acordado a principios de 1933
por la Asociacin de Cons-
tructores Americanos (R. M.
A.) es la siguiente: Segn la
marcha iniciada, y teniendo
en cuenta el futuro aumento
de tipos de lmparas, no exige
ms que un grupo ordinaria-
mente fijado por tres cifras
para identificar una lmpara.
Por ejemplo: se emplea el 1
para las tensiones inferiores
a 2,1 voltios; 2, para las com-
prendidas entre 2,1 y 2,9 vol-
tios inclusive; 3, para las de
tres a 3,9 voltios, etc. La ci-
fra 1 se emplea preferente-
mente a la 2 para las lmparas
de dos voltios, a fin de evitar
la confusin entre stas y las
de 2,5 voltios. As la lmpara
1 A 6 pentarrejilla se caldea
con dos voltios, mientras que
la 2 A 5 exige dos voltios y
medio. Hay que advertir que
la 1 A 6 es una nueva lmpa-
ra prevista para receptor de
batera y alimentada con dos
voltios. Es cambiadora de fre-
cuencia nica y a la vez nio-
duladora y osciladora. Se em-
plea la letra para definir el
tijio de lmpara, partiendo en
orden alfabtico de la A, y
en las reducloras empieza a
la inversa, por Z. La cifra fi-
nal indica el nmero de elec-
trodos tiles reunidos en el
casquillo de salida. As, 2 A 5
trirrejilla, baj a frecuencia,
tiene cinco elementos accesi-
bles: el filaniciiln, el ctodo,
dos rejillas y l;i placa. La
2-6 A 7 tiene ocho elementos,
que son: filamento, ctodo,
cinco rejillas y una piara.
Aunque esta clasificacin pue-
de tener alguna utilidad para
determinar la clasificacin de
las lmparas, el significado
de la numeracin es insufi-
ciente en muchos casos para
poner en evidencia sus carac-
tersticas, como hemos visto
que sucede en la 2-6 A 7, en
que la tercera y quinta rejilla
estn enlazadas en el interior
de la ampolla.
*
Se ha inventado un pequeo
recejjtor de radio para bicicle-
tas, que trabaja con pilas se-
cas y pecjueas bateras.

La seal de entreacto de
Varsovia, que comprende los
primeros compases de una po-
lonesa de Chopin, se ha subs-
tituido estos ltimos das por
el tictac de un metrnomo.
Se tena la intencin de colo-
car el metrnomo como seal
de entreacto, pero despus ds
haber sometido el caso a los
radiooyentes, ha resultado que
la mayor parte de ellos no
eran partidarios de esta me-
dida, de modo que posiblemen-
te se continuar emitiendo la
seal de entreacto primitiva.
TELEVISIN
Est todava muy tierna.
Pero no ser muy aventurado
asegurar que es la ruta de los
rayos catdicos la que con pa-
so reposado, pero firme, ha
de recorrer en su avance en
1934. Todos los procedimien-
tos que pudiramos llamar me-
cnicos por la razn de que
tiene que haber un rgano en
movimiento (disco de Nip-
kovv, rueda de espejos, disco
de lentes, etc., etc.), a nuestro
modesto juicio sern en no le-
jana fecha arrinconados por
los procedimientos de los ra-
yos catdicos de los que ofre-
ce las ms halageas espe-
ranzas el procedimiento Zwo-
rykin que, ciertamente, es una
promesa para un futuro muy
prximo.
Es inmediata la adquisicin
de la nueva emisora de Copen-
hague, que debe substituir a
la pequea estacin local ac-
tual. Su emplazamiento se en-
cuentra entre la capital y Ros-
kilde. La emisora funcionar
con 25 kilovatios de potencia.
Se asegura que la inaugura-
cin se verificar en julio pr-
ximo, y que, al mismo tiempo,
se introducir el sistema de
programas dobles.

Un inventor de Nueva Jer-
sey utiliza las ondas del radio
para reproducir, en letras ilu-
minadas en una pantalla, men-
sajes escritos a grandes dis-
tancias.
*
Se ha fabricado un receptor
de radio con el propsito de
estudiar el problema de las
ondas llamadas "ultracortas".
El aparato puede sostenerse
en la palma de la mano, y los
tubos no son mucho mayores
que garbanzos.
* * <
Italia permite, temporalmen-
te, la importacin de aparatos
de radio portables, siempre
que stos .'^ean considerados
como parte del equipaje de los
viajeros, o estn colocados en
los automviles.
* *
Un hombre de San Fran-
cisco de California, ha inven-
tado un aparato con el que
puede transmitir un progra-
ma continuo de 24 horas con
una cinta sonora de 3.000
pies.

En Inglaterra se ha inven-
tado un tubo de radio tan re-
sistente, que una persona pue-
de parrsele encima sin rom-
perlo ni daarlo.
CA. RA/ V
CARETA/
C - A - D - l -
LAS PROTESTAS DEL PUBLICO
Rosario da Sania Fe, junio de I94.
Seor Jefe de la Seccin Radio de 'Caras y Caretas".
Distinguido seor:
Le ruega encarecidamente dar cabida en la ilus-
trada seccin a it cargo a las lneas que van a con-
tinnaein.
Agradeciendo su gentileza, me es grato saludarlo
muy alte. S. S.
M. T.
UNA AUDICIN RADIOTELEFNICA
DEPLORABLE
Los programas radiotelefnicos de las brsadcas-
tings rosarinas no se caracterizan precisamente por
su calidad. Pero, con nn poco de tolerancia, podra-
mos acallar muchas protestas que csponlncanunii:
nacen en nosotros cuando tal o cual locutor se mete
a pronunciar vocablos extranjeros en forma que
mueve a risa, o cuando nos cohna de indignada sor-
presa orle decir muy suelto de cuerpo "acaban de
escuchar Cuarteto en grabacin por Haydn", o cuan-
do se mutilan obras sinfnicas para intercalar avisos,
o cuando alguien con audacia ilimitada trata de ha-
cemos comprender que lo que hace es cantar, o trien
cuando nos abruman las desafinadas orquestas lla-
madas "tpicas".
Pero si el nivel artstico es muy inferior, por la
menos poda esperarse que se ejerciera mayor
control sobre la que se hace y dice frente al micr-
fono, evitando as propalaciones de nmeros que por
sn iidole pueden restillai' hirientes para las suscep-
tibilidades de terceros.
Estos comentarios me los ha sugerido una muy
mediocre audicin que se propala todas las tardes
por una broadcsting local con fines esencialmente
comerciales ya que los nmeros musicales son un
alentado al buen gusto, donde, bajo el ttulo de
"lisia Justa y sus nietos", acta un grupo de da-
mas (que bien poco honor se hacen divulgando inti-
midades ajenas) y un seor que cree ser muy gra-
cioso, a quien ellas llaman "el alemn", y que no
" i NO ME DI GA, CHE!. . . "
Que a l a ner vi osi dad de ni c at n' as
con que se inici la " t e mpor a da " r adi o-
t ei efn ca, h a segui do una poca de ma-
r as mo que ya se pr ol onga demas i ado.
Que par ece como si t odas l as di rec-
ci ones ar t st i cas hubi er an t ocado " f ondo"
en lo r ef er ent e a per f ecci n de audi ci ones
y que al l se han quedado, lo ms f r escas.
Que, mi ent r as t ant o, el pbl i co es-
per a paci ent ement e, a que e pr oduzca
una reacci n.
Que Radi o St nt or e ha asegur ado l os
servi ci os de l a jaza; de Har ol d Mickey y
t u cant or Lar r y Semon.
Que el esp r i t u des enf adado de imi-
t aci n sigue en pl eno a uge : Son pocas
ya l as est aci one que no t r ans mi t en desdo
los t eat r os .
- Que cont i nuamos r eci bi endo pr ot e.
t as por l as bal buci ent es i mprovi saci ones
de al gunos " s pe a ke r s " de hor as especi al es.
Que est e def ect o es slo una conse-
cuenci a de la fal t a de consi der aci n que
al gunas di r ecci ones ar t st i cas t i enen pa r a
con el pbl i co.
hace sino ofender gratuitamente a una nacionalidad
digna del mayor respeto, a la que se pretende ridi-
culizar hasta en la lectura de avisos, causando, en
ves de gracia, la indignacin de toda persona media-
namente culta. Signo evidente de psinio gusto, in-
cultura e inconsciencia pues de otro modo es di-
fcil explicarse cul es el fin que se persigue, eS
lerdaderamentc doloroso que ello suceda en Rosario,
en nna audicimt cuya responsabilidad inmediata recae
sobre damas, posiblemente respetables.
M. T.
P I MI E N T A EN GRANO
Habl amos t an mal los port ei os, mane-
jr-.mos el i di oma con un desprecio, t an
profundo, que t odo aquel qtie se preci e
de poseer, en est e pa s de ciegos, una
diccin clara, se convierte aut omt i camen-
t e en el rey t uer t o del refrn y en can-
di dat o a ocupar una plaza de "speaker "
en cualquier est aci n de radi o.
Y, ganado el puest o, poce- t ar da nues-
t r o hombr e en suponer se convert i do en
personaj e. Cree, en su candi da vani dad,
que t odo el pr ogr ama de la est aci n gira
a su al rededor y que los nmer os de m-
sica y cant o j uegan el papel de si mpl e
relleno ent r e los avi sos que le t oca
anunci ar.
Hay, sin duda al guna, l ocut or es com-
penet r ados de su verdadera mi si n
til, per o modest a y la desempean
con sobr i edad; abunda, sin embar go, c
ot r o espci men; el que se anunci a salu-
dando amabl ement e a l os oyent es, nt er-
cala ent re cada nmer o al gn chi st e de 8
cosecha, emi t e a veces al gn juicio si nt -
S O R G O
tico, di al oga con l os art i st as y, ant es de
despedi rse deseando a sus amabl es oyen-
t es muy buenas noches, cumpl e con el
deber de present arl es en t r mi nos elogio-
sos y empapados de si ncera amiistaij al
colega que le ha de suceder ant e el mi -
crfono.
Al guna radiodifusora con muy buen
acnerdo - ha puest o cot o a est os al ardes
de ur bani dad y t engo ent endi do que la
Di recci n de Cor r eos y Tel gr af os ( que
acaba de t omar medi das que han veni do
a dar la razn a cuant o expon amos en el
nmer o ant er i or ) t ambi n ha fijado su
at enci n en est e punt o i nt er pr et ando loa
deseos de t odos.
Corresponde, pues, que se t ome al guna
re.iolucn en favor de l os radi oescuchas,
t an avar os de su t i empo.
Y que no se ofendan loa "speaker s", por
los cuales t enemos, a pesar de t odo, una
gr an si mpat a. Que l l eguen y se despi dan
a la inglesa. Desde ya les asegur amos que
sern, di scul pado.
D E A L E P O
CCCrTAIL
CAKJ\J Y
CARCTAJ
P A R A
MADELEINE
LAURENT
en
Romanza de Ma-
non, de Massenet.
LOS QUE MANDAN LA
PARADA EN L S 1
Ha quedado constituido e! directorio
que ha de regir los destinos de la broad-
csling del teatro Coln. Diclia comi-
sin !a integran los siguientes seores:
ingeniero Ricardo Silveyra, presidente
de Y. P. F-, seor Rafael Girondo, del
directorio del teatro Coln, y el seor
Luis G. Lanusse, vocal de Y. P. F. En
calidad de secretario general de la es-
tacin actuar el seor Saubidet Bilbao,
jefe del departamento comer ci al de
Y. P. F.
DON VICENTE DE LA VEGA
Don Vicente de la Vega, vin-
culado a los crculos radiotelefni-
cos desde muchos aos atrs, que
desempeaba la asesora literaria
de los programas Prieto, nos co-
munica su alejamiento de dicha
propaladora. Cabe sealar que el
conocido autor dramtico y perio-
dista hasta el momento de su re-
tiro, haba desarrollado al frente
de su oficina una lalxir mltiple y eficaz. Dinmico,
trabajador incansable, de vasta cultura y valiosa ex-
periencia, don Vicente de la Vega se_ haba con-
vertido en una de las figuras ms significativas
de la rado. Palpitamos que su alejamiento slo
es momentneo, y que pronto le veremos de nuevo
ocupando un puesto de combate en otra estacin.
Le sobran aptitudes.
PARA QUE EL PUBLICO
COMPARAR A
Suele ocurrir muy a menudo que diversas estacio'
nes coinciden en la propalacin de un mismo nme-
ro y a la misma hora.
o tiene, el hecho, nada de particular, porgue los
ejecutantes son ms numerosos que los "ejecutados".
Pero lo que ocurrid das pasados, en punto a coinci-
dencias, tiene a mar de gracia, como dira un paisa-
no de la tierra del sol. Por Radio Fnix, Socorrito
Gonslcs y Tino Rodrigues hicieron, a la hora de
costumbre, el dilogo de los Quintero "Los chorros
del oro". Y lo hicieron, como siempre, con su gra-
cejo y desenvoltura netamente casfaos. Por la noche,
en Radio Nacional, Olga Casares Pearson y ngel
Walk, hicieron el mismo dilogo. Bueno, y n resu^
midas cuentas: en este "match" de boxeo dialogado,
vencieron por knock-out, Socorrito y Tino, en el pri-
mer round...
O O
para el
CUARTETO BUENOS AIRES
en
"A rer, a bailar", tarantela.
CORREO DEL RADIOESCUCHA
A. Alfredo S, Veroni, Rosario. La soprano por
la cual usted se interesa es, en efecto, argentina, muy
joven (la edad exacta no es posible darla) y acta
en radio desde el a5o pasado, en qti triunf en un
concurso organizado por una casa conicrcial. Opina-
mos que su porvenir es altamente proraisor. Publi-
caremos su retrato, con mucho gusto, en uno de nues-
tros prximos nmeros, para que usted se "entere".
A Melmano, Capital. Como sucecte siempre
que ia mano se va en la medida de los bombos, !a
actuacin del director de orquesta que usted men-
ciona, no satisfizo del todo a los crticos en su pri-
mera audicin fuera del micrfono. De lo cua! se
deduce que el bombo frentico es perjudicial y con-
traproducente. Pero, vaya usted a hacerlo enten-
der a los interesados! -,
NI VE L S E MA N A L DE LAS B R O A D C A ST I NGS
'miofc'
1 - - L S 6, Radio del Pueblo.
2 L S 8. Roiiio Stntor.
3 . L S Z. Radia Prieto.
4 L R S. Rdio Para.
B-L S 8. Radio Rivudsvte.
6 L R 9. Radio i'riiis.
7 L R 4. Radio SpI.-nditi.
~ L R 3. Radio Narionnl.
9- L. H 2. Radio Ai-?i..ntin,^t
10 L R 6. Radio Lxrliiior.
I i --I-, H U). Rdc Cuitiira.
12 I, .S I.Iirouili^liKij Mimiclpl!.
i S - - L S 4. Rsdin ril<!,-!.
1 4 - ~ L S 3. Radia Maj o.
.V.P A r Y
EN EL MUNDO
Ei doctor Rfiso Domnguez, director general de Correos y Telgrafos, rodeado por
los broadcast ers cjue fueron convocadas ipor ei funcionario con el obioto de t omar
medidas cont ra las canciones de mal eust o.
Ricardo Colombres, can-
t or nacional que ha de-
bt ado en Radio Fni x.
Ricardo Tant uri , direc-
ior de a t i p LoB In-
(liis ntir* ;i<,fi(i fn Rido
i-av.Tii Wphli ittn, direi.-
i(5j- <!', Ki O qi K' st i i t nifi-
IA fi-i niHno noitbi'ts
'df ftiii' tnvjnLindo t n
L a s her manas
Demond y la
tpica de J uan
Caare que c-
t an e x l t o s a -
menttt en Rado
Fni x,
C onr j j onc nt r a
df* ci i . u 11* t o
c I !i i c o cj u e
bi int/t i'>ri-ii;n-
tvb aiidtcioncH
por Rfidio Crn-
tral, rfti C r -
doba.
DE L A R A DI O
CARA/ Y
~ - ^ r
lla||^.
' ?**^
^flB / . ^^
i.'
'' ^ -<^
K'4 J | L H
1
El doctor Gastn F. Tobal, camari st a en lo Civil, Iiablando en la pri mera audicin
del Boletn Judicial que se t r ansmi t e di ari ament e por Radio Mayo.
Mita Lveme, cancio-
nibtii que act a brillan-
teniente en Radio Fcni:c.
Loa muchachos
da E t udi ant i
na preacntantit
a Lucio Corrti)
Mo r a l e s q"i>
habla obre l.v
i s l a s Oreada

V
y
Seor Jos M-
Novr, pi opi c-
t ari o, ingeni(:u
WinrfiiK, cwnf'-
tnn-Ini y p'noi
J. Cuido, "pi-
rador, fient' al
nevo y moder-
no e t n t i p o do
t T 3, Rado
Chaco.
KuJo GutirreZj t^aniut
nacional, qur se destaca
en ot progtr^mns de Rn-
di o "^t nt oi
Eugenia de Ore, cuyo*
roment ^i ios rn R .-^ di o
5p!ndid, %<i\\ escuchados
eiusi*6*ancne.
^^^d
^S't
Porque
sabe acentuar
su hermosura natural
S
I N "pi nt ar se" los labios ni dejsirlos decolori-
dos ella Ic aviva el color natural logrando
un efecto encant ador . . . | gracias a Tanges I No
es pintura. Es el lpiz labial que cambia de color,
adaptndolo a! de su propia t e .
DE ANARANJADO-CAMBIA A ENCARNADO
En la barrita, Tangee se ve anaranjado. Pero apl-
quesclo y note cmo cambia el tnatiz. Adquiere
el tono grana ms en armona con su rostro. Es t an
perfecto, que se dira nat ural . Como no forma una
capa grasenta, dura ms que l&pices ordinarios a base
de pigmento.
Tangee es a base de cold cream. Suaviza, es perma-
nente y no se reseca, ni agrieta. Si desea un tono
ms obscuro, pida el Tangee Theat ri cai especial
para uso nocturno y profesional.
SI N TOCAR Loa labios sin reto-
que casi siempre parecen marchitos y
avejentan el rostro.
PI KTAi DOS. 1 No arriesgue usted pa-
recer pi nt ada! A los hombres desagrada
ese aspecto.
CON TANOBE Se aviva el color
natural, realza la belleza y evita la
apariencia pintorreada.
El Colorete Compacto Tangee
tambin carabia el mi.it
ms n a t u r a l para usted.
Con el l&p'w Tangee fonsa
una c o mb i n a c i n i d e a l .
Tambin viene en tono obs-
curo Theat ri cai . 8 A
A P R O B A D O P O R E L
D E P T O . NACI ONAL f ( E
HI OI ENE.
Certificado N? "31fi.
Agentes exclusivoM
P A L ME R & C a.
Buenos Ai i cs ; Moreno 570
Monl fvi dco: Convencin ]' t 33
^* lplM de M^ "f^^'
N e c r o l o g a
Seorita Mara E!da Rui-
bal, pro esora de lo es-
cueta de Open Door, cuya
desaparicin ba c a u s a d o
hondo pesar.
Seor Domingo M. Tazr-io-
U, vecino de A r c q u l o
(Sant a Fe) , que deja per-
durable recuerdo ent re sus
famiHares y a mi s t a d e s .
Seor Jos V. Carbajal,
de ta metrpoli, cuyo a-
llecimtento fu muy l amen-
t ado ent r e sus reiacioncs.
Seor Rodolfo Pons. des-
tacado vecino do la Ca-
pital, a quien mucho ao le
estimaba por sus prendas
de carct er.
Seor Guillermo Alfredo
Brown, de la Capital, boio-
dadoso loven, cuya muer-
te premeilur.-i (.UJB intcn-
Seor Manuel Gonzlez., de
Caseros ( Bs. As . ) , cuyo
faiiccimiento caus bondo
pesar.
Seor Domng'o Maura, de
Beruat, donde *ra ient;raJ"
liientn rr'-pt-hiHo y muy
Seor Ni c o l t s Tancrcd,
di: In Capital, cuyo allo-
cimiento e n 1 u t a u n o
disliniTuid.t familia.
X} Vjttwi Manuel lrbnrr*n,
di; (j MAat ijgAi VKttni a
df \it, fatal accidente, C|ua
pr&dujo i nt eni o p&ftar.
Sojor Afuafn V, M'b(-Of
l)acf>ndadu dn Mont , <:nya
des.ipj.1 i( iftn caus geie*
ral peinar.
CARA/ Y CARETAy
El pintor santa feciiio
Jos Garca BaAdn.
ExposicicSn Garca Baon,
"La Pea
en
P
OR primera v<'7, expone sus obras en Bufl-
nos Aires el artista santafecino Jos Gar-
ca Ban. En su provincia su nombre es
conocido, y en a exposicin de artistas
locales realizada bajo los auspicios del Museo de
Santa Fe obtuvo, hace dos aos, el primer premio.
Veintitrs son los cuadros <wt cxhilx' en "La
Pea", y el conjunto revela la existencia <lc no
temperamento .recio. Casi todas sus telas reprodu-
cen escenas de! Chaco santafccino y ante ellas
advertimos el conocimiento que el artista tiene de
la selva bravia. Dibuja con firmeza y colorea con
seguridad, empastando acertadamente, pero donde
se revela con mayor precisin su personali-
dad es en su composicin "Destruccin
del fuerte de Sancti Spritu", evoca-
cin de la histrica tragedia.
"D.ici.i el fi l i o", <)"!
hiteglfi In 'xpo'n ion.
Los Sordos Oyen
en scjTuida con claridad, con el aparatito
"Acustcon" nuevo modt o. Mi expe*
rJGiicia de 25 aos a tm disposicin, Tod:i
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CARA. r V CARFTAJ-
yWTO^M.OT0^CICL
P o r P E D R O F I O R E
Tr e i nt a a o de l uc ha s . . .
E
L Automvil Club Argentino
acaba de c u mp l i r treinta
aos de vida.
Pareca ayer cuando Castex V-
rela, fund, con algunos amigos,
la entidad, y aun veo en foto-
grafas, antiguas, desde luego,
aquelifts primeras salidas en auto-
mvil d ruedas sitas y con el
pescante colocado en as nubes.
Eran unos treinta socios. Todos
ellos pudientes, porque en el ao
1904, ser socio de una entidad
automovilstica significaba en pri-
mer trmino tener mucha fantasa
y alguna fortuna. Sabe nuestro
pblico de hoy que ios que inten-
taban andar en carros con mo-
tor, en aquella poca, se les con-
sideraba como medio locos, o, por
lo menos, se estimaba que "aque-
llos alocados comenzaban a moles-
tar a la gente con el ruido fants-
tico de sus carros con motor".
El Automvil Club Argentino
sigui, sin embargo, u trayecto-
ria. Tuvo algunos pequeos altos,
avances r p i d o s , los grandes,
amarguras y satisfacciones. Pro-
grres. Eso s.
Los hombres que han tenido las
riendas del club han sido casi to-
dos modernistas, como conviene,
por otra parte, a quienes estn al
frente de una entidad similar.
Su bandera fu la profusin de
las ideas modernas .sobre automo-
vilismo, tomando como base el pla-
cer y la satisfaccin que deja en
un ser humano un viaje de aven-
turas en automvil. Luego la Ima-
dera Se agigant.
Cuando c! pas tuvo ms de cien
mil coches rumbe el Automvil
Club Argentino hacia otra finali-
dad: la red caminera. Batall co-
mo un bravo. Sostuvo polmicas,
discusiones, cre los equipos ca-
mineros y no se limit en mandar
notas y ms notas. Cada una de
estas notas, que evcntualraente en.
viaban os directores de este club,
era seguida por ejemplo, y este
ejemplo era la accin.
Y pos a r on los^ aos. Vino el
Gran Premio Nacional, excelente
patrimonio deportivo de e?ta enti-
a, vinieron las exposiciones de
automviles, ios grandes concur-
sos, vino la accin desarrollada en
el interior del pas y de a uno,
luego de a cien vinieron a cobi-
jarse bajo la tutela del club, ms
de treinta mil automovilistas de
todo el pas.
Cumpli estos das treinta aos
de vida,
y el automovilista encuentra a
la veterana institucin en pleno
spogeo, con gran actividad y be-
llas perspectivas. Como si fuera
ada, realiza precisamente con es-
te motivo el Automvil Club Ar-
gentino e primer Saln Relm-
pago.
Un hecho moderno que lleva a
la calle Florida mucha gente.
Recor ds mot oci cl i st as
E
L famoso Touris Trophy in-
gls ha sido ganado una vez
ms por la Norton. El pri-
mero y el segundo puestoi han co-
rrespondido a esta marca con pro-
medios "records": j 127 Icilme-
ros por hora I
Sin duda es sta la mayor com-
peticin que se efecta en Euro-
pa y las caracteristicas del certa-
men son precisamente las de una
prueba en pista o en un circuito
liso sin mayores obstculos.
Se trata de una carrera real-
mente severa, donde ios corredo-
res se eliminan en forma rpida y
las mquinas sufren y abundan los
desperfectos en los motores.
Este ao el equipo de Norton
S A U T O M V IL HA
R E C O R R I D O YA
1 S . 0 0 0 W L O M E T R O S L
Los fabricantes
aconsejan
el cambio
de las buja
Ms del 7 0 % de tas
coches vienen equi-
pados con buj a s
A C
Distrbuldorss
FIORE, PANiZA ^ TORRA
(Sec, e Rep. Ua . . Capiui,
$ 8060,000. m/n.
1 2 6 1 - VI AMONTE- 1 2 8 1
Frente la Plais J.vtJ
ha afirmado nuevamente cualida-
des con un doble triunfo y ello
merece ser destacado ya que el
Tourist Trophy es a'.go asi como
un campeonato europeo que se dis-
puta en Inglaterra.
_E1 tercer puesto le correspon-
di a un corredor del equipo Huq-
varna, la mquina sueca que pilo-
tea en nuestro pas Andrs Fer-
nndez.
Conviene destacar tambin que
adems del triunf individual de
sus corredores el equipo Norton
se adjudic el triunfo por equipo
y el de mayor cantid.id de clasi-
ficados dentro de los diez prime-
ros de cada categora
Una avent ur a ci cl st i ca
E
STA vez los ciclistas urugua-
yos se han llevado una pobre
impresin de lo que fu el
Campeonato rioplatense de veloci-
dad. Escuchad lo que sucedi: la
cartera debi correrse en la ave-
nida Centenario. Mas la humedad
que cubra aquella bella recta as-
faltada hizo que se retardara la
partida. Nadie resolva nada con
alguna energa y la hora pasaba.
El permiso policial fijaba una ho-
r a: lias diez! A las 10 y 30 el
comisario de carrera an no haba
puesto en marcha a los corredo-
res; pero el comisario de polica
resolva suspender a fiesta para
la cual ya haba concedido un pla-
zo de medii hora ms. Cinco mil
personas, ocho corredores, veinte
jueces y diez periodistas debieron
rae con la msica a otra parte.
"Nos iremos a Don Torcuato, en
el Iwlio camino de Pacheco y pro-
tegidos por la sombra y el silen-
cio disputaremos un campeonato
casi secreto". En efecto, por la tar-
de treinta personas, como si fue-
ran en busca de una cueva de ban-
didos, furonse por aquel camino...
Silencio y cuidados. Se largar
pronto. Pero faltaba un corredor.
l->lf; venia n su coche, haba cho-
cado dos veces y se incorpor al
pelotn sin dereclio. Se anul Ja
serie, se sac del equipo a! corre-
dor indisciplinado, c efectuaron
do series ms, pero al largarse la
ltima apareci un vigilante, luego
un oficial inspector, y fu menes-
ter convencerlos que se corran
unas pruebas entre muchacho.s que
haljon estado de picnic en una
quinta de los alrededores.
Los argentinos han ganado este
camjconato con todas sus salpica-
duras de viva.s tintas, todo lo cual
deja en la mente de los ciclistas
que la finalidad a la cual estn
sujetos .siempre y por la cual tra-
bajan p a r e c e alejarse cada da
ms. Y esto es algo tau fnnt-s-
ico en el siglo en que vvimo,=i
que cflsi nadie poflria creerlo,
e que no viviramos todo* lo.
das estA misma tragedia
CARA/ Y CARETA/
H o m e n a j e
Cabecera de la mesa en el gran banquete ofrecido en honor de don Marcelino
Gutirrez por su meritoria labor al frente del Centro Asturiano.
En honor de unos delegados
^ Almucizo oftccdo imr la asot uun iiKuin.ina Genual Uitiui/a .i h doUgiiiun ^
" de ganadcioi y aHin,iiliuK'> de lintie Ri oi .
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Nada ms cierto, auitfia suene
exagerado. Bast a tina mano de
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de caucho, sobre ta pi ot ura vi e-
ja para operar un cambio com-
pleto en el aspect o del coche.
Parecer recin salido de fari-
ca. STEELCOTE lo aplica cual -
quiera, aunque no sea pi nt or,
pues se extiende y emparej a salo
sin dejar huel l as del pincel.
Queda con l ust r e i nt enso que
resi st e sol, lluvia, barro, aires
salinos y bast a cidos sin al t e-
r ar se ni mancharse. Hag una
prueba y se sorprender.
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y de efectos positivos. CONOCIDA HACE YA
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Para, refirindose a los balsmicos, como s e n
I' lldoras, Sellos, Cachis, etc., dice ent re ot r o !
" . . . los balsmicos secan la mucosa uretral, pero
"NO MATAN a los gonoeocos" . TAHDE O TEM-
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HEIDISAN, el srran remedio alemn. Cnanto
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JUVENH' -
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V,,B dorsales y i^^^
yen Ivlittando al ' ^^' ' ' " i .
a tnantcnerse en po'
cin correcta.
Lanii - CippletU. en Chlvilcoy
**Cara8
Repblica
BELLA VISTA (F. C. P.)
Acto realizado por la Cooperadora de la escuela No 128,
presidido por ei seor Eboh, para conmemorar la fecha maya.
I M
Li Gobctnadoi v a; auloridadi" Iriandc a la C.^.u-tA donde se cant el tedeum
ELK S S O . - Durante ci baik organizado po e! Conjinso MuHcal Btrso, ct>a nioSno del 25 d Mayo.
*' Cara8 y Ca r e t a s " en el i nt er i or de la Repbl i ca
A L T A
El gobernador, seor Avclino Aro7,, al salir, acompaado de los ministros y autorida-
des para dirigirse al tedeum, e! 25 de IVIayo.
B A S A V i L B A S O (Linlre Ros)
AUimnos de las escuelas en el momento de cantar el Himno Nacional, con motivo de
las fiestas mayas.
h A M I I . I , i I I I i ',
Sahda del icdcum ,il <iiu' asisti d < olirji.uldi, ministi>
ja Pivincia,
I U i )
y kgjil.dorcs nacojsaks pot
C AR A^ Y CARETA/
En el Col e gi o de la As u n c i n
Concurrntes a la fiesta realizada con gtan xito en Colegio de la Asuncin, ^
como homenaje de gratitud al benefactor de la parroquia, don Antonio Montebruno. . '
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C^. RA/ Y CARETA/
E s c l a r e c i m i e n t o d e u n r o b o y Ko mi c i c i o
Miguel A. Viancarloa,
jefe de Investigaciones.
Juan GaribottOf
2<7 Jofo de Investigaciones.
Ricardo do la Oarrcra,
' subcomisario.
Santiag^o Romero,
auxiliar.
M
erced al celo e iiiieli^entc actividad del j^^G
do Investigai-onos, eficazmente 8ccnnddt>
por loa dems empleados cuyas fitograras ma-
recon aqu, ad loj^r ei esclarecimiento del robo
y homicidio perpetrados contra el seor Frnn-
C8C0 Cuntalan' csa ,G1 O de octiibrc pasadCJ, on
la casa do la cali Ramallo 3012. Todofi ios oni-
pleados fine in1oi vinieron en !a p('h<)uiha l'in
ido felicitados por d nJ<? doftor KmceLo Gon-
/ lio/ Clowland.
JosO. Strassc-
l a, i n s p e c t o r
Mnnticl I^ncinn,
pesquisante.
Ral Ayos,
pesquisante.
d e
VADBZA
N E U R AL G IAS
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desaparecen
I nmedi at a-
ment e con
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cuya frmula compensada es tolerada por ios organismos ms delicados, pues
no afectan para nada el corazn, e! estmago y ios rones*
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Sociedad Bomberos Voluntarios, de Ensenada
Par t e de la Ct.
misin Direcli-
va y Cu e r p u
Ac t i v o en ta
secret ar a de la
Saciedad Boin-
iieros Volunta-
Stiiio- J us Vtiiponi, meri t o-
rio pres deme de; t^i J I U -
t t n desde el tifto ll^SJ.
L pri mera bomba y Jos ms ant i guos compq-
nentcB an actividad, seores Jos Veiponi, Je
Costa, GrCEorio Bombardelti, I rcijeo Guancinrrosa,
Celestino Luci at t i , Lorenzo Danz y Pedro Celarlo.
L
A Sociedad Bomberos Votantarios,
de Ensenada, que preside con el
aplauso gene-ral don Jos Voint
ksde hace 10 aos, presta muy im-
iwrtanlcs servicios al vecindario de la loca-
lidad como .'ibimismo a lcrisso y La Plata.
ll seor Volponi al hacerse cargo de !a
!)rcsi(i<-iicia contaba !a sociedad con 270 so-
cioa y un capital de 100.000 JK-SOS; hoy tiene
3SO0 wici'is y ijij capital de 2S0.(XXJ pesos.
Las divpf^as ;<M!;oncs qnt ha r.'ixado cl
presfd'eiie y C';nsina realiza:!!.) f-!!c,wroen-
I.- ,! uiidado jKjr os '-nvU tnitmbroi de la
< .. 1 -.".11 fi!)i<- liis jjid'r'-i pt'jiliro y cnti-
r.efirio
]^ dc-
t aHos, de >
senada, con la
p r e s e n cia del
presi dent e hO '
H o r a r i o , se-
or Cl e me n t e
1.UCCO.
Sfrior Jos Costa, coman-
dant e d(.'l c u e r p o can ^8
.ios de eiicaces sei vicios.
v;
e j a s
Entre las danzas de ot'os tiem-
pos, la poica tiene, en su senci-
ilez, el secreto de la conservacin
de numerosos aficionados.
La historia de la polca es cu-
riosa. Fu en Bohemia, en el ano
1830, cuando una campesina in-
vent un da este baile. El pro-
fesor Neruda la anot debidamen-
te, la hizo bailar por sus estudian-
tes, y, satisfecho !ue,o;o, la presen-
t en Praga con el nombre de
polka (que significa mitad). El
nombre alude al medio paso que
la caracteriza.
De Praga, la polca vol a Pa-
rs, donde el schottisch In haba
precedido, llamado "danza escoce-
sa". El renombrado bailarn Raab
CARA/ Y CARETAJ
d a n z a s : l a
la puso a la moda, y las primera
polcas fueron escritas por Hihnar
de Kopideno.
Transportada a la escena por
los vaudcvillisfas, la poi ca dio
Asunto para una pieza burlesca
|ue se present en el teatro del
Palacio Real, titulada: "1.a polca
en provincia". A poco e-te baiiC
se convirti en fiebre genera!.
La polca se baila por parejas
con una msica fuertemente rit-
mada. Entre sus sucedneas pue-
den citQr,e la mazurca, la varso-
viana y la curiosa strasak que ve-
na igualmente de Bohemia. Era
una serie de figuras simples que
se reproducan con seis medida o
tiempos de polca, e iban acompa-
ol
c a
fiadas cada vez por un cambio de
comisiero, hasta que las parejas
se volvan a encont rar. . .
iCil es el consumo el gas en
Francia y en Inglaterraf
En 1931 Fr anci a c onsumi
1.890.000.000 de metros cbicos de
gas de alumbrado, o sea, un pro-
medio de 47.2 por habitante,
Pero se consume ms por ca-
beza de habitante en Inglaterra,
que ocupa el primer lugar con
8.879 000.000 de metros cbicos,
o .sea; 198,2 por cabeza de habi-
tinte. Siguen: Holanda, Blgica,
Suiza, Dinamarca, Alemania, ui-
tria, etc.
EL PXITO DE NUESTRA CRUZADA CONTRA LAS MOLESTIAS DE LOS RONES SE' DEBE
CASI EXCLUSIVAMENTE A LA RECOMENDACIN DE FAVORECEDORES SATISFECHOS.
Reumatismo
"El tiempo va a cambi ar: siento una
punzadas terribles que me lo anuncian."
Frases semejantes se oyen en todos los
hog;afes. j Tanto abundan las personas a
quienes el reumatismo pone a merced del ms
leve cambio en la atmsfera 1
Ser el "barmetro" de la familia no tiene
nada de tentador. Cuando los dolores reu-
mticos le atormentan sin descanso, usted no
debe perder de vista la catira posible de sus
padecimientos.
Asumir una actitud pasiva cuand atroces
punzadas o dolores sordos le acosan de continuo,
es exponerse a las seras consecuencias del
reumatismo descuidado. No espere un da ms
para tomar una decisin que se hace cada da
ms urgente. Tenga presente que la prontitud
en obrar es necesaria para obtener alivio en
casos de reumatismo.
Es generalmente admitido que el reumatismo
y sus derivados provienen de la presencia de
ciertos desechos en el organismoentre otros
el cido rico ~ que se acumulan en determinadas
regiones del cuerpo, especialmente las coyun-
turas. Vistos con el microscopio los criistales
de cido rico presentan el aspecto de vidrio
molido. Es fcil comprender cmo estos
cristales depositados en las coyunturas producen
atroces dolores.
Las Pildoras DeWitt
en estos casos son de
suma utilidad, por cuan-
to obran
di r e c t a-
mente so-
b r e l o s
r ones,
estimuln-
d o l o s y
facilitan-
do la eli-
minacin
de los de-
s e c h o s
menciona-
dos. He
aqu por
qu constituyen un
medio acti-tfo de com-
batir el reumatismo en
sus diversas manifesta-
ciones.
' Ms que todos los
elogios que podamos hacer de las Pildoras
De Witt valdr una comprobacin persona!.
Si Ud. quier* aliviarse de sus dolores y
molestias le aconsejamos empezar hoy mismo
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su Mf DCO 6ABe CUAM
BUENAS 60N
Colocacin de una piedra l undament al , en Crdoba
El director de la Es-
cuela Norma!, de Bc-
ile Vle, seor Jos
Herrera, pronuncian-
do su discurso en
presencia del Gober-
nador de la Pro-
vincia,
Proyecto del magn-
fico edificio de la
escuela, cuya piedra
fundamental fu co-
locada, acto que tuvo
brillante relieve.
Slicte Catlogo us-
trado^ remito gratli
ai interior, ^^Kwpr^j
- T T ' W 15. HertnoBB gui t ar r a "SOPRANO" en tino noRal con tapa armnica e i ncni s-
taciones de ncar en la boca y bien encordada. Se remito con mtodo figurado ara
aprender sm maest r o , "gur auo pora
Ni 18. La misma, con clavijero mecnico . . . , . , ' ' ' ' o*
N') 83. Slo el mtodo figurado, Ubre de (fasto. . . . . . , . , . ' . ' . " . " . " ] 7 0
Vioiine, Mandaline, Bandurrias, Concertinas, Bandoneones, Acorden de todas clases
Armnicas de boca. Fongrafos, Dti,co, Radias, Mtodos. Cuerdas Msicas t
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CARAS Y CARETAS invita a su pequeSo lectores tomar parte en este eoncura iluminaniio libremente !
acuarela, al lpii o al "souaclio" el dibujo <juo publicamos. Una vez terminado, pueden remitirlo, unido al cupn
que aparece al pie, a la siguiente direccin: Concurso infantil de "CARAS V CARETAS", Chacabuco N ISl - 1S3,
Buenos Aires. Se otorgarn CIEN PREMIOS que sern distribuidos todos los meses entre los cien nifios que Ws
condiciones artsticas revelen.
Cupn para el Concurso Infantil da CARAS V CARETAS. N? 30.
Nombre y apellido
Domicilio
Poblacin
Escribase claro y mndese esta cupn unido al dibujo coloreado.
C o n c i e n c i a y r e s p o n s a b i l i d a d
Hay gentes que niegan la con-
ciencia, gente que no reflexionan,
puesto que esa sola negacin im-
pHca una manera de conciencia.
Los {ilsofos la han definido muy
bien : el sentimiento intimo y cons.
ciente de la actividad del yo en
cada uno y de los fenmenos de la
vida moral. Pero se ha dicho al-
go mejor an cuando se llam !a
conciencia: voz interior, pensa-
miento que kt e lo mismo que el
coraxn.
Desgraciadamente, hoy no se lla-
ma tanto la atencin de los nios
sobre ese sentimiento intimo. Lo
cual no impide que siga arraifan-
do, y lo encontramos no solamen-
te en la hiatoria de lo3 hombres
sino en la de Io3 pueblos. Se ho
combatido (y combate an) do-
lorosamente, por la libertad de !'
conciencia, y la naciones estn
tan convencidas de los mandamien-
tos de !a conciencia qtie desean
desprenderse de las responsabili-
dades cuyo peso es parece muy
grande. . .
La responsabilidad es la obliga-
cin de r esponder de nuestros
actos.
Pero recordemos !a frase de Vati-
venargucs cuando, pensando en los
que se sienten atormentados por
las miserias de este mundo, ex-
presa que' "la generosidad sufre
ios malej ajenos, como *i la fue-
se responsable".
D B ILE S Y FALTOS DE VIGO
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y O T O R G A O I P L O M A S . Pt di t i a f o r m* * jr P r o c r s i a a a C R A T I .
C a r a s C a r e t a s
e n
l o s t e r r i t o r i o s
POSADAS (Misiones)
E! gobernador del Territorio, doclor Carlos Acua, y altas autoridades dirigindose, al lugar
de concentracin de las escuelas, donde sz realiz el homenaje patrio.
Momento en que la distinguida concurrencia al baile de gala celebrado eii el Club Social,
a noche de! 24, escucha el Himno.
Seofs de Buinchi y Vti:. is de B.tc- S*.-
na, Carab,!s y Bunchi quu ^-.r-Uiujii a dicba Bo^ i
intcusantr ficta social.
: ii07.'o!Ui j Co-i-i/zt: ',con(,!<! de
ki y S,lvado. tn na de Us mCias
de 4 lucida reunin.
"Caras y Caret as" en Rosario
El nuevo intendente electo, seor Hugo Rosselli, al pronunciar su discurso en la toma de
posesin del cargo.
El profesor Julio Picarel, que dio una conferencia sobre la vida de Don Bosco, acompaado
por la dirccloia de la liscucla Normnl y la roini'sin or^ani/adora del homenaje.
ai uj o UL jiigaJoit-s que aSi:!vcni.iii I; ],; I ivni.r.id.i Je. gi ' n' ii
dui.uiU ' i'l .Kio inaugiinl.
ut i 1 141. . i , M i , ' A. ,
CARAX Y CARETA/
COMCURSO DE DIBUJOS INFANTILES
I-08 dibujos no han de ser copiados.y sern hechos con pluma y tinfa atgT, f de tainaAo de
postal. Debern tener el ttulo de lo que representan, y al respaldo, el nombre y direccidn
del autor. Cada raes se premiarn los dibajos mis interesante con libros especiales para
nios. Lus sobres deben dirig-irse: "Concurso Infantil de CAS AS V CABIETAS. Chacabuco H f ".
6 oi . Maneco y Chinglo discu.
tiendo del ftbol.
Leopoldo H. Garagioti,
6 oi. Erne.sto B lanco a dos leguas
de Ecsistcncia.
os Antonio Subisa,
La Larga (F. C. S .)
G03. S esionando las pibas.
Jos 'Ierres. B ella V ista.
EEDir
6 04 . La quinta de mi vecino Ar- 6 05- La marina. 6 06 . Mis hermano trabajando en
t un. Ernestina Antetmo. Santiago PednasoU. el puerto. Litia Bsiker Matuso,
Lujan (F. C. O. ). La Plata Abott (F. C. S .)
De ioi dibujos publicados durant e el pasado mes d mayo, resul t aron premi adas los correspondi ent es a los
si gui ent es nmeros 56 5, 06 8, B 70, 572, 573 , 576 , 578 y 580.
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S ufre ust ed de jaqueca, dolores de cabeza, mal bire, citica, ncuralrrias, esl reS i ml ent o,
falta do circulacin de la sangre, vri ces, arterioclerosis, edad erlic, reumat i smo
art i cul ar, insomnio, debilidad sexual ? Es t ust ed paral i t i co? Esl S ust ed invlido?
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l etjrar seguro, rpi do y radS colmenle. Pida G RATIS el folleto "NUEV OS CAMINOS
HACIA LA S ALUD ',
Vniem l at r ed aet er t ARYURO M ' 7 Z E
ENTRE B IOS , 23 7 ~ B UENOS AIRES FACILIDADES DE PAG O.
CORt'E T COIIFECCIOM - I.AB0RES Y COCIMA
MTODO HODRIG UEZ, est udi e por CORREO esto CB TO. tor ls UN PES O de mat r rul a j? UNO NOV ENTA
roemsua!, ii mol est arse de u c*6 , ot orgsmo DIPLOMAS Alidoi et> tod* part e. PJd folletos rat i i s
UNIV ERS IDAD ACADEMIA CONTWENTAl. Prw, 6 19 B uena. Aire, Enve te vi*..
El pintor Ramoneda en el valle J e Humahuaca
Nios da la sociedad jujen visitando al I
pi nt or Ramoncda en su es ludio.
C
ul t ural y art at i cnmcnt r, In j>ormune-
ca del pi nt or Ramoncdn on lu provin-
cia de Juj uy const i t uye un frato nconl^-
cimiento. En BU r i n c n de ltimnbuar'n
t ni baj a act i vament e, y hast a 1 llccaj,
movidas por nat ur al curioBidad, lan poi-
HonaliadcH ms rcproHcnfativan de 1
provincia nort ea. ' ino observador de
tipoB y paijajes, Ramoneda reuni r un
conjxmto sin duda i nt er esant e y ofrece-
r al pi'iblieo de Buenos Airea una nue-
va muest r a de su t al ent o i nt erpret at i vo,
elogiado en otra oport uni dades.
El s e n a d o r Villafac. el doctor
Cat-uUa y el profesor J uan P.
Al varez con Ram^oneda.
El pint*t* Franci sco P. Ramone-
da t rabaj ando en su cuadro t i t u-
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tes rechcelo, porque es
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C h e z M a d a m e
Re c e t a s de c o c i n a
Canastitas Pompadoitr
Aodo de preparar la masa: Golpear sobre la
mesa, en forma de corona, 300 gramos de ha-
rina; en el centro ponerle media cucharada
de sal, dos de azcar, una de Royal, una yema,
un huevo entero y cien gramos de manteca.
Unir primeramente los ingredientes del centro,
agregndole de a poco la harina de alrededor
hasta formar una masa ms bien tierna, pudin-
dole agregar un poco de leche si fuera necesario.
Dejarla descansar 20 minutos al fresco, esti-
rarla luego hasta un tamao regular y forrar
moldes de tarteletas previamente enmanteca-
dos. Pincharles el fondo con un tenedor y lle-
narlos de porotos, para que no pierdan la for-
ma. Llevarlos a horno caliente de 5 a 10 mi-
nutos, cuidando que no se quemen.
Relleno: Tomar la pechuga fra de un pollo
asado y hervido, picarla fina, aadindole le-
chuga cortada fina, sazonar con sal, pimienta,
aceite y zumo de limn. Colocar el relleno en
las tarteletas, extendindoles por encima una
capa de mayonesa.
Tomar pequeos langostinos previamente lim-
pios y colocarlos en forma de manija.
Arrollado de jamn
Enmantecar abundantemente una asadera cha-
ta. Batir con batidor de alambre tres yemas
de huevo con 100 gramos de azcar molida,
hasta hacerlo bien espumoso, entonces aardir'e
con esptula de madera SO gramos de harina;
batir a nieve las tres claras y cuando estn bien
turas atgregarlas a la preparacin; ponerle
unas gotas de vainilla y limn, extendindolas
sobre la asadera ya preparada. Cocinarla a hor-
no fuerte de 10 a 15 minutos y desmoldarlo
sobre ina mesa espolvoreada con azcar mo-
lida. Se unta luego con manteca, cubrindolo
con jamn crudo, cortado fino, dejndolo en-
friar. Una vez que est bien fro, cortarlo en
rodajas de un centmetro con cuchillo bien
filoso.
LA 6RANIIE
V A C C A R O
V A C C A R O
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V A I R E !
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u i c a u e n t a a!
KALMAN LSER " Av, Je Maye
CARA/ Y CARETAJ^
Af i K
Otra planta industrial: el ssamo
P or H U G O M I A T E L L O

I
NTENTANDOampliar el plan de
explotacin de la chacra, con
la diversificacin de osculti-
vos, indicbamos en un nmero
anterior de CARAS VCARBTAS, la
conveniencia de detlicar, aunque
sea enproporcin limitada, algu-
na extensin a!cultivo del gira-
sol, planta conocida enel pas,
desde tienii)o, pero a latue no se
le daba mayor importancia. Un
informe de laDireccin deEco-
noma Rural y Estadstica del mi-
nisterio deAgricultura de laNa-
cin, publicado en estos das, pone
de actualidad el tema tratado con
3a comprobacin de tjue las 40
fbricas de aceite que trabajan en
diversas zonas del pas, han ela-
borado en 1933, la cantidad de
J3.000.000 dekilos desemilla de
gira.'sol, conunaproduccin de
2.678.405 kilos deaceite, que so-
bre el total de42 millones y me-
dio de kilos obtenidos, representan
el 5.35 por ciento. No esuna ci-
fra elevada, pero es significativa,
para tener.se en debida cuenta. Es-
to sin contar los 3 millones y pi-
co dekilos desemilla exportada.
Pero el informe quecomenta-
mo.? contiene otro dato interesante
para nuestro tema y esque regis-
tra, por primera vez enlaArgen-
tina, laelaboracin de 105.600 ki-
los deseniina.s dessamo, de la
que .se ha obtenido 22.300 kilo.* de
nccile enlasfbricas que funcio-
nan enRio Segundo, provincia de
Crdoba, y encuya zona se lia
empezado a ciiilvar etti semilla
f.ltrisinii^n conbuen .vito y pro-
nifUdora pcr.spretva econmica.
Debemos agregar, adems, (ue ha-
ce dosao-s la empresa del Fe-
rrocarril Ccntra'l Argentino im-
port deCalifornia, Estados Uni-
dos deNorteamrica, semilla de
ss,imo, que hadistribuido cirtre
numerosos agricultores de las pro-
vincias deSanta Fe, Crdoba y
Sonliago del Estero y que fu
ensayada conmuy bueno.? resul-
tados, repitiendo.'* este fio la
disiribncn gratuita deotra can-
tidad desemilla conlosmismos
fine de difusin.
E! s.samo (Ssarntim imeum
r orknlalis) es unaplanta oca
giiioo, anua!, cultivada hace s-
T
Una planta de ssamo adulta, en
pleno desarrollo. Flor y fruto.
glos enEgipto, enlasIndias y,
en pocas msrecientes, en las
i.slas deGuinea, enChina, Japn,
Estados Unidos deNorteamrica,
Brasil y Europa. E-s detallo her-
bceo, ramificado, nomsalto
de metros 1.50, con hojas ovoida-
les y lanceoladas, flores amariUa.s
o blancas y fruto enforma de
cpsula oblonga, con 4depresiones
Jongitudinalcs, que contiene nume-
rosas semillas pequeas, ovoidales,
algo achatadas, decolor blanco,
negro o rojizo. Estas pertenecen
la varie<lad oriental, mientras
'."i ssamo de laIndia es de .semi-
llas liiaiu'as.
t'uitlc prosperar entodas las
zonas de clima templado, donde
ycgcti el maz y lavid, pero me-
jor secnctientra enclima clido,
en laregin del algodn y del na-
ranjo, enfin, desde Santa Fe a!
norte y especialmente n SaniiaRo
del Estero encuentra bueiras con-
diciones de clima. Tiene esta plan,
la unciclo vegetativo muy breve:
tres meses atres y medio; germina
entre 10 y 12 das, y cuando tiene
(le 8 a10 hojn.s, ramifica en to<la3
direcciones, basta tener .15 y 40 ra-
mas. Cuindoalcanza, ms omenos,
."iOa, 60 centimetro'.s de altura, em-
pieza fl florecer y eoiuini n ello
un mes; sus frutos, enforma do
yAh^e*
vaina ocpsula, numerosos, basta
500 por planta, contienen cada uno
ms deSOgranos, y una vez ma-
dnios lashojas caen y iosfallos
a<kiuiercn uncolor amarillo ca-
racterstico.
El ssamo ama terrenos francos,
de mediana consistencia, profun-
dos, fre-cos y frtiles y encuanto
a labores, una odos arada.s a rc-
gtilar profundidad y otras tantas
rastreadas. Sesiembra enprima-
vena, desde octubre enadelante,
cuando latemperatura semantie-
ne entre 12 y 15 centgrados, en
lneas distantes 35 a 40centme-
tros, a poca profundidad y ent-
pleando de10 a12 kiios desemi-
lla por hectrea. Entierras suel-
tas conviene im.sar el nxiiUo, des-
pus de lasiembra y cuando las
plantas tienen 15 centmetros de
altura se da la primera carpida,
raleando las plantas, dejndolas de
25 a^ 30 centmetros entre si en
las filas y serepiten las cat^jidas
para mantener el terreno limpio
de malezas. Laco.secha seefecta
cuando las plantas .se ponen ama-
rillas y lascpsulas rojizas y S
hace con guadaa osegadora de li-
no, dejando los tallos en1 suelo
unos das, para que se sequen,
despus de locual seemparva y
se trilla.
Su rendimiento vara entre 1000
y 2000 kilos por hectrea, y an
en zona desecano, como enla de
Santiago del Estero, ha dado, esta
ltima co.secha, de1200 a 1400
kilos por hectrea. El grao pesa
de 55 a60 kilos por hecotros y
pu producto es el ms; rico en
aceite, decuantas phntas oleagi-
nosas secultivan, pudiendo rendir
de ."iOa SS por ciento enaceite.
El producto de lazona menciona-
da hadado justamente, al an:;-
.sis industrial, e!SOpor ciento de
aceite que, por gii color, sabor y
dems condiciones .substituye, me-
jor que ninguno, c!aceite deoli-
va, conel que semezcla, resul-
tando unproducto comestible de
primera y seempica tambin en
pertmnera y jalKieria. Conviene,
pues, ensuzona natura!, ensayar
es-te cultivo eintercalarlo, enpra-
isorcin moderada en!fi explota-
cin general de iadiaera.
^ ^
I H OE N i r sR O A O NOMO
Una eaccna del combate entre Primo Camera y Paulino Uzcudn, el recio pugrista vasco qug
resisti durante quince "rounds" ios puos del gigante italiano.
' ' CARAS Y CARETAS' ^
CAE]^
C
ARNERA, visto de cerca, no pierde valor;
al contrario, lo gana. Conversando con l
nos convencemos inmediatamente que el
"prodigioso muchachn" ha conservado ntegro
su carcter simple, afable, jovial, bonachn. Su
franca sonrisa le hace conquistar de golpe la
simpata del pblico. Conocindolo un poco
ntimamente caen muchas leyendas que se ha-
ban forjado en torno a l. No es, en efecto,
verdad que sea como muchos y por mucho
tiempo han repetido ignorante, tosco e inex-
perto, bueno slo para devorar platos de maca-
rrones. Que en el "ring" sea lo contrario de
inexperto, lo ha demostrado con los hechos al
conquistar el campeonato mundial. En la vida
privada se comporta, pues, como un perfecto
gentilhombre, y quien ha viajado con l y lo
ha visto bailar brillantemente, vestido de smo-
king, con las ms distinguidas y elegantes seo-
ras y seoritas que viajan en los ransatiiitcos
de Hijo, y lo ha escuchado hablar correcta me me
en francs, ingls y alemn, sabe apreciarlo
por lo que vale hasta fuera del "ring".
El mismo Camera, adems, no posa de su-
perhombre y dice con toda franqueza a los
periodistas que se lo preguntan, que tiene una
inteligencia normal y que no pudo a su tiempo
debido frecuentar un regular curso de estudio,
l' tro para lo que me sirve a m agrega ^on-
litnJo, ~ tengo bastante instruccin; ms aue
con la pluma, debo operar con -tos Y raiifid
loj puos apretados. Y t s butnu a' fjar' t nu in-
to, Cdirio t.ui'bin es butnn fvit.i! abra/o^ > arre-
fiin, , (Ir in.mo dil gigaiilt.. Pensad qut .u
1,1,1!.o, Unit,i, lUide ctUiUt.ta ccntnutrob,
i' nr lo qui. se rr u-re, en fm, a 'a otia c-
jenda del ioniiii! ibU- c>im'dt>r, dnc ,s>i>{.V-
niente que la vid i del gigante es itirai-i y
frugal. El no Come en prtiporcj''>u a sU \l\i-
Por RAFAEL
men: existen personas delgadas, que pesan la
mitad de lo que pesa Camera, y que, no obs-
tante, comen el doble de lo que l come,
Normalmente, en resumidas cuentas, en el
ahnucrzo .se limita a un poco de caldo, a un
cuarto de pollo a lo sumo, a una canti-
dad reducida de verdura y a pan en pequea
cantidad. Solamente con respecto a la fruta es
algo glotn. En la cena, un poco de ternera y
algunas veces un plato de "pasta asciutta". A
las 22, invariablemente, est en el lecho.
De da, durante las visitas que hace a los
amigos, a las autoridades, a los periodistas, etc.,
procura mantenerse en un comportamiento se-
oril, fruto de la educacin que se ha venido
formando en estos aos de preparacin.
Su larga permanencia en ios listados (Tniilos
ocri bc n redactor de "li Messagero", qtic
ha conversado con l rccenlcmcnte y la
cccsidad de expresarse con los anglosajones en
MI lengua, lo ha americanizado un poco en el
trato y ha transformado su vo7, di- pi-.ifnnda
que era, en opaca, H, bien mamn le. <IIR se
, ,..' m; gobierna y -,0 miiU: con muclu) JUICIO,
uando discurre I ' uu c-tt autocuntro',
j . . ri^tico en todos aquello-, que tu'nen con-
vHPcw de -u per>-onaidad, no lo lU\a a ^er
f'cbi ni reticente, kctiirnde a tnda'. I,-, cniuc-,-
t,' . que se le hicen. i.i
.."., y cua'H" mi", la,
rttfvadas y prt ' i]*
:Y la novsa"'
Camera m ra con "ina '."nria de mcf.ible
' tupor:
la a Lt ni.'i-, ctnb.'ir,i/o-
. r* ^|iiicsl,j-, quieun er
'd, ingeniosa rcsuit.in.
l'rimo Camera, que, en el momento de apaiecer esta nota, ha perdido su titulo de campen mundial
frente a Max Baer, en compaa de sus padres, de una t(a, de su hermano Segundo y de algunos
amigos, en su magnifica villa.
E N I T A L I A
EN LA IW
S I M B o L I
Cul de mis novias? Porque se me atri-
buyen noviazgos y vistosos proyectos matrmio-
niales. Pero tengo otras cosas que hacer ahora.
Luego, cuando llegue el momento, me ocupare
de ello, y espero saber escoger bien.
Pero la seorita londinense, aquella que
reclama por daos?. . .
Camera habla con mucha lentitud y sereni-
dad, ll conoci a la seorita Emilia Tersini,
en 1928, en el restaurante Molinari, de O d
Compton Street, un local donde se congregaban
numerosos italianos y que luego fu cerrado,
lmilia, una jovcncita de origen parmense, era
Ja ms bondadosa camarera del restaurante.
Carnt-ra la encontr de buen aspecto y de anmio
gentil. Desde Nueva York le escribi muchas
veces cartas tiernisimas, manifestndole el pro-
psito de hacer de ella la compaera de su vida,
ruando, naturalmente, su carrera de pgil hu-
biese terminado.
En cambio, ai)enas comenzada dice Car-
cra, la seorita manifest su impaciencia.
ha culpa no es ma si el compromiso se ha roto.
Y los periodistas han hecho un revuelo enorme
acerca de la querella judicial entablada por mi
ex novia. Pero mi noviazgo que termina mal
es algo que puede suceder a muchos. No com-
prendo, entonces, por qu se hace tanto ruido de
este asunto.
Eso de la publicidad es para Camera una
gran espina.
Algunos meses despus de su encuentro con
Paulino lleg de improviso a Miln, apelotonado
en el interior de un automvil, para no ser
reconocido, y decidi descender ante un alber-
gue. Estaba en la seguridad de pasar inadver-
tido, pero su mole no haba engaado a un pa-
sante, que haba comunicado sus sospechas a uii
amigo. En pocos minutos se-form el clsico
crculo de curiosos, los cuales tuvieron la pacien.
ca de esperar durante horas enteras. Cuando
Camera quiso .salir para hacerse rasurar la bar-
ba se encontr sin embargo, tarde ea
presencia de sus admiradores.
El chofer tocaba bocina tratando, en vano,
de hacerse camino. El pugilista, desde el inte-
rior, haca buena cara a la mala suerte, son-
riendo y agitando las enormes manos en gesto
de saludo. Cien brazos se tendan hacia la ven-
tanilla, alargando las mquinas fotogrficas, las
tarjetas de visita, para que e! benjann de la
multitud escribiese su fi rma. . .
Camera sufra al no poder hacer su como-
didad. Cuando se ve circundado de curiosos
dice, sonriendo, a sus amigos: son !a,s espinas
de quien no puede mantener el incgnito. Para
huir de ello debiera trucarme como Uft actor
en el palco escnico; pero me reconoceran lo
mismo, porque soy demasiado grande para pa-
.sar inadvertido. El nico medio seria cortarme
las piernas por lo menos medio metro, y como
esto no es posible, es preciso resignarse y so-
portar pacientemente las molestias de la noto-
riedad. Las ms enojosas c insistentes son las
seoras cazadoras infatig.^bles de autgrafos,
aunque, a decir verdad, son las ms generosas,
pues han regalado a Caniera una enorme valija
de corbatas con c! nombre recamado, centenares
y centellares de lpices de oro, de plumas esti-
logrficas, de gramDiios, de aparatos de radio.
Y Camera distribuje laiL'amente fotografas; en
una semana, en Nueva York, regal cerca de
2000 y cuando el "stock" hubo terminado rccu-
CARA^ Y CARETA/
FrJnio quier iniciar a su padre en Jas cmo^io-
nes poco suaves que procuran sus puos.
rri a! medio de distribuir las seas de su mano.
Naturalmente, cuando Camera viaja debe llevar
consigo una veintena de bales y no pocas
val i j as. , .
Queris saber cmo Camera lleg a boxea-
dor? Os lo contar l mismo:
"Un da, hace seis aos, caminaba por un
camino blanco y polvoriento del sur de Francia,
cuando vi venir en direccin opuesta a un hom-
bre de estatura colosal, vestido como un seo-
rn. Se detuvo a mirarme, dio algunos liases
para continuar y luego me dirigi la palabra.
Iniciamos una con%'crsacin animada, y por ia
primera vez escuch hablar de pugilismo. Ei
hombre era Pablo Journee, el famoso peso m-
ximo francs. La fortuna son como una fanfa-
rria en mis orejas mientras escuchaba a aquel
veterano de! ring, del cual aprend cosas que me
sirvieron de gran enseanza".
Juana Camera, en tanto, escriba desde s
pas al "hijito" para que volviese, porque no le
faltara un poco de trabajo: saberlo luchador en
un circo, despus aqu y all de carpintero y,
finalmente, combatiendo sobre un ring, era para
la buena madre de "the big boy" (el gran mu-
chacho), como k llaman los nortcamrricanof, una
gran pna, algo que !e haca llorar y dt'sc.ptrars*.
El pas donde naci Camera es ScquaU, ui la
provincia de IJdinc, un rincn m'jy ciimid poi-
que muchsimos de sus habitantes se dedicaa
al difcil arte del mosaico. Hasta Camera, de
joven, haca cada maana, a pie, con los herma-
nos Segundo y Severino, cerca de ocho kil-
metros de camino para ir hasta la escuela del
mosaico. Hoy Sequals vibra ntegramcnlo por
cada triunfo d Camera, y la ca' a que el gman-
te ha hecho construir para s y para sus partr^s,
es no de los principales atractivos del p.T-..
La madre de Camera es la nica que no gusta
del box. Citando su hijo est k'jos, teme iemjirc
que pueda acaecerle una desgracia, y cada vtv.
que l debe batirse enciende un cirio a a .M:t-
doa, para que sti querido Primo salga esc
y victoriostJ.
Primo fu siempre su predilecto. Cuando na-
ci era ya un fenmeno: pesaba ms de seis
kilos; a los tres aos superaba los treinta.
Hoy Camera, el ms "alto pico alpino", como
lo llam un escritor extranjero, mide tos me-
t.'os y cinco centmetros, pesa ms de ciento
veinte kilos, tiene una apertura de brazos de
dos metros y ocho centmetros, y un trax que
mide, cuando aspira, un metro y treinta y siete.
Los famosos pies de Camera tienen un largo de
cincuenta y cinco centmetros y los zapateros
disputan por hacerle gratuitamente los zapatos
y las zapatillas, para reclame.
A los quince aos Camera parti en busca
de trabajo. Fu, por lo tanto, una gran satis-
faccin para l cuando ms tarde se encontr
en condiciones de realizar su sueo de construir
una hermosa casa, a la entrada de su pas, con
jardn y palestra de adiestramiento. Sobre la
mesa de su casa est la mano del gigante, cal-
cada y fundida en bronce. La escalera est de-
corada con figuras de atletas de varios deportes;
los mueble, de estilo novecientos, fueron cons-
truidos por los mejores ebanistas de Gemona,
bajo la direccin del mismo Camera, que por
varios aos trabaj de carpintero. El lecho
de! gigante tiene un largo de dos metros y trein-
ta centmetros; y la habitacin es una de las
uis grandes y mejor iluminadas. Las mejores
piezas son, sin embargo, las de sus padres, hacia
los cuales siente Camera un afecto verdadera-
mente ejemplar- La palestra de gimnasia lleva
la inscripcin de "Mens sana n corpore sano".
Est provista de una grgola y de todo el con-
fort moderno.
C-.ir-!. ,ycME!i. ci ctitttfon de oro di* lo* t,.,)ii.
l l e ne s ei mtndt)^ auda s ia n-tt,U!lud. d-s-
pus de ua tnaUh.
CARA/ Y CARETA/
Primo, llamado as por ser el primero de sus
hermanos, procur disuadir a su hermano Seve-
rino para que no se dedicara al box, y como ste
no quisiese saber nada, e insista testarudamente
en sus propsitos, lo puso a prueba: le hizo calzar
los guantes; lo sacudi, de un lado a otro, en
el ring, y le hizo manar abundante sangre de la
nariz. El efecto fu sorprendente; Severino,
aturdido y sangrando, comprendi de inmediato
que el box no era un juego de nios y abandon
la idea. Naturalmente, cuando Camera est en
Sequals, todo el pueblo acude a presenciar el
entrenamiento del gigante; los muchachos, en
modo especia!, no lo dejan en paz un mo-
mento, y lo siguen durante sus ejercicios; sa-
biendo que el gigante tiene las piernas largas,
trotarn delante de l, preparados Con antici-
pacin sobre las calles, que Camera correr a
la carrera. Otra curiosidad que atrae mucho la
alcijcin de los muchachos es el gran autom-
vil, una verdadera casa ambulante provista baila
de una potente radio. Si Camera no tiene la
precaucin de cerrar bien las portezuelas de la
mquina, los muchachos recin tienen paz des-
pus de hacer funcionar la radio. El lector, al
sentir hablar de un gran automvil, de la
"villa" de Camera, de sus numerosos bagajes,
de sus ricos guardarropas, pensar, segura-
mente, que el campen es riqusimo. Interro-
gado a! respecto por los periodistas, repuso:
"Algunos, habiendo ledo acerca de mis frecuen-
tes disgustos financieros, piensan que es est-
pido encontrarse casi en estado de falla despus
de haber ganado tanto dinero. Pero si se refle-
xiona un poco, todos deben admitir que un
pugilista no tiene tiempo necesario para ocupar-
se como es debido de los propios negocios. Ivs
cierto, lie ganado dinero, o, mejor diclo, he
Itccho ganar mucho a otros, porque, la verdad,
poco he visto. Puedo por lo tanto decir qi.e mi
carrera recin comienza, y que, desde el punto
de vista financiero, estoy en los"primeros pasos.
Pero siempre soy optimista. El dinero es un
gran coeficiente en la vida, pero no lo es lodo,
y el dinero solatncnle no basta para hacer feliz.
Para m es suficiente quiz la .satisfaccin de
una herniosa victoria aunque econmicamente
iric deje poco o tiada.
Wc duele, '^in cndjargo,
que todas oslas cosas de
carcter intimo el pbli-
co no las sepa, o las
se|Ki en forma equivo-
cada. A\ narrar mi vida
.'cra necesario ;;iii;r,:ir
los hechos vcrdiiMi 1 i)t, de
las ii!ii<:ia; taut'-icas
leyendas sw'gidas en tur-
no mo; algunas tienen
iti partcula de verdad,
pero la mayora ni eso.
"El tiempo rinde justi-
cia a todos. Cuando mi
p r i me r administradiM',
Een Sel, predijo que al
cabo de cinco aos sera
campen del mundo, de
todos los pesos, todos
rieron, porque yo era,
para muchos, la imagen
de la futrzn bruta, esto
es, la negacin flci pu-
gilismo, que es destreza,
Coraje y conciencia.
Vn instante? v filiacin on el combutR Ca lUTa-
Ur.ciditi, ajanado pur punto!, i>or bl priiii-vy-
Roma, mayu <lc l)i!i.
"Hoy la profeca es realidad y la multitud que
me ha seguido con simpata intuy siempre mis
posibilidades. El mismo adversario mo, Jack
Sharkey, en la vspera del coinbate del 19 de
junio de 1933, estaba seguro de vencer, porque
yo estaba muy graso, iriuy pesado, poco prepa-
rado. ,Se burlaba hasta de mi velocidad. "Car-
nera es veloz dijo en proporcin a su
peso y a su estatura, como un centenario de
buena salud parece un jovencito en proporcin
a su edad."
"Yo, que no tengo la costumbre de desvalori-
zar a n adversario, me limit a afirmar que no
era ms un novicio; que despus de haber sido
batido por Sharkey, haba combatido en ochenta
encueuiros, y que por eso habra hecho todo io
posible para vencer. Y venc. Ea victoria que
me contrista, porque deb sentir la amargura
de su triunfo y el lamento del combate, fu auue-
11a con vSchaf (10 de febrero de 1933). No puedo
recordarla .sin conmoverme."
Es preciso creer en sus palabras, porque lo.jv)S
los que lo conocen lo llaman el "buen mucha-
chn", o "el gigante de corazn de oro". En el
coinbate, durante los cuales tiene gestos esta-
tuarios, verdaderamente escultricos y dignos
de un Miguel ngel, si bien procura aterrar al
adversario, no da muestras de actitudes felinas
implacables, que han hecho clebre a boxeado-
res como Dempsey, apodado "El masacrador"
porque no tena piedad de .sus adversarios. En
La Habana, despus de veintisis dramticos
encuentros, el conocido Williard lleg a vencer
al negro Johnson, que desde 1908 a 191S haba
dominado el mundo del box. Despus de la gue-
rra surge el astro llamado Dempsey, el cual,
s bien pesaba slo 85 kilos, liquid a Williard
en cuatro minutos. Dempsey, en la fuerza, en
la agilidad y en la inteligencia una tambin to-
das las artimaas del ring. Camera, en cambie,
hace usos limitados, y sonre encantado hasta en
los momentos en que la lucha se torna ms
furiosa.
Camera se complace eti ir a! cinetnatgrafo
.como espectador, para ver ctno se ha com-
portado el Camera pugilista. Dice que las pel-
culas que reproducen el desarrollo, de un match
son una gran leccin,
hasta para los arbitros.
Son documentos histri-
cos que, a veces, ponen
las cosas en su lugar y
hacen j u. st i ci a. Para
dar una prueba de! ni-
mo simple y bonachn
de Camera es suficiente
c! " f i l m" relativo al
combate sostenido en
Rosna con Paulino. En
l se ve, al fin de la
lucha, a Camera .sonrer
y acariciar con sus enor-
mes guantes al rival,
iiiientras I'auno salta
feliz por haber llegado
a! ltimo round sin str
colocado obre la lona,
El pblico <li; Buenos
Aires, csballeresco CO-
ITO c:, cuando tenga
onurtuisilul de acercar-
se a Camera, abr
apu't.iarlo couio hombre
y como boxeador.
CAJLAJ" Y CARETAS
DCR EL MUNDO DE LC/ DEPORTE/
Por HCTOR A . D E O R O MI
El principio de autoridad en las canchas de ftbol
N
os hemos pasado la vida, o
poco menos, adoptando ua
tonitlo severo, nosotros loa
periodistas, y recitando con seve-
ridad : "Los males que aquejan al
ms popular de los depones, slo
cefarn el da en que ese juego
posea tina verdadera autoridad que
sancione las penas tal cual se es-
tablecen en los reglamentos. Caiga
quien caiga". Esto ltimo, que pa-
rece bonito, y no hay que decirlo,
suena muy bien, era sobre todo ci
latiguillo de la campaa.
Hemos llegado a ese punto, ^ y
sera necio negar que se ha regis-
trado una reaccin. El criterio im-
pera eu la direccin del ftbol y
en la resolucin de sus asuntos
principales, puede o no aceptarse
como el ms recomendable: eso va
en gustos y en puntos dt vta, y
a mi juicio, todas la opiniones
bien intencionadas son respetables,
pero lo que no puede menos que
reconocerse unnimemente, es que
hay un tribunal de penas integrado
por pe r s ona s de respetabilidad,
que ha iniciado sus tareas hace ya
varias semanas, sancionando algu-
nos castigos, que aun cuando no
demasiados imponentes, sealan la
reaccin que quiero destacar espe.
ciaimente.
Empero, muchos de aquellos afi-
cionados que clamaban dramtica-
mente aquel "caiga quien caiga",
han sido los primeros en asustarse
de las consecuencias de las pri-
meras aplicaciones de aqael crite-
rio tan cado en desuso, de penar
las infracciones a la discipiDa, y
hacer respetar el principio de la
autoridad del referee en la cancha
de juego.
No seamos mojigatos, y levante-
mos la puntera. En buena hora
nuestros jueces se pongan severos,
y expulsen a los jugadores de la
cancha al menor amago de indis-
ciplina o irrespetuosidad. Haba-
mos llegado a un grado tal de des-
composicin que un insulto nos pa-
recala cosa ms natural del mun-
do, pero aun es tiempo de desan-
dar lo mal andado, y volver a re-
correr la vieja senda de nuestros
ya olvidados campeones. El pro-
fesionalismo puede servir para eso,
utilizando como freno el poderoso
incentivo de las retribuciones en
metlico, 3 las que una suspensin
hace peligrar.
Lanceros General Paz acredit sus condiciones de excelente team de polo
E
N el torneo que se disput
ltimamente por la copa "Do-
mingo F. Sarmiento" en el
Tortugas Country Cub, el equipo
de l,anceros General Paz tuvo una
vez ms oportunidad de acreditar
sus condiciones de conjunto homo-
gneo y eficaz.
En efecto, sus integrantes, apar-
te de sus reconocidos valores indi-
viduales, aumentan en cada torneo
la eficacia de su juego colectivo y
aprovechan con acierto cada una de
las cualidades que destacan el jue-
go de sus integrantes. Asi el equi-
po, que indudablemente ha mejo-
rado con la inclusin de Matas
Casares, facilita e) juego de ste
mediante la tctica de que ios dos
delanteros abran el juego a lo*
costados, permitiendo a Ca s a r e s
enfilar sus recios y certeros tiros
con opor t unas "entradas". Julio
W. Grosse, por su parte, que cada
da resulta ms difcil de marcar,
lleva la bocha con soltura y es una
pesadilla para los backs contrario
por su movilidad y su aparicin en
el sitio en que hace falta. Manuel
G. Moiinuevo, cuyas cualidades re-
sulta redundancia destacar, eviden-
cia cada vez en mayor grado su
Juego seguro y recio, de una efec-
tividad notable, y sus tiros que lo
convierten en el Boes eke local.
Humberto Terzano complet bien
el equipo, trabajando con tena-
cidad.
Seria injusto terminar esta (f!o-
sa sin un recuerdo para el exce-
lente jugador que es Samuel M.
Casares, el que deuiostr una vez
ms en la citada final, que, con-
tando con buena caballada es uno
de nuestros mejores jugadores j .
venes y en quien habra que cifrar
ms fundadas esperanzas de pro-
greso.
Habr un torneo sudamericano de esgrima
A
ONQOE la noticia me la dio
confidencialmente un maestro
de armas en una fiesta reali-
zada hace pocos das en el Club
de Flores, rae apresuro a darla a
conocer a mis lectores con carc-
ter de primicia, por cuanto no ha
trascendido ni aun en los crculo
frecuentados por la mayora de la
esgrimistas.
Una de las ms prestigiosas M-
titucioflts de nuestro pas, o mejor
dicho, la que ocufx el primer p'aao
en los crculos deportivos, est tra-
bajando empeosamente con la ef.
eaz colaboracin de los profesores
de esgrima de su saia de annat ,
para realizar p r x i ma me a t e en
nuestro pas un grSa certamen de
esgrima entre aficionados y profe-
Boiiales, y al cual seran invitados
'varios pases sudamericanos.
La iniciativa me parece muy fe-
liz, y de tener xito, como no lo
dudo, por la seriedad de la insti-
tucin que ,patrocinara el certa-
roen, estaramos en condicione de
presenciar de nt r o de muy poco
tiempo, una erie de interesantes
exhibiciones del deporte.
Por otra parte, se proporcnoa-
ra a los aficionado la opor'uni
dad de cotejar su xstnss con va-
liosos elementos que cuesta ei pro-
fesionaUsmo sudatnericano en 1
noble deporte de la esgrima.
Roberto Larra, los hermanos
Lucchetti, Gorordo Pillados, y ese
conjunto homogneo de maestros
jvenes que tenemos en nuestras
pedanas, unidos todos ellos a los
muchos aficionados que practican
!a esgrima con verdadero entu-
siasmo, pueden brindarnos espec-
tculos muy lindos frente < loa
representantes extranjeros s se
llegara a efectuar dicho certa-
men.
Dentro de pocos das tendremos
k oportunidad de poder onfirinar
esta noticia, que. sin duda alguna,
servir para contribuir ms an al
dclanto del deporte en nuestro
pas.
Un mal campen sudamericano de box
U
pugilista uruguayo que se
destac por sus excelente
condicise en el ltimo cam-
peonato sudamericano de box. en
el cual obtuvo el coliciado ttulo
c'a!ficnd<B vencedor en u ca-
tegora, ha sido detenido reciote-
mente por las autoridades urugua-
yas por star complicado en na
asalto ua ciudadano extranjera.
El deporte, que vigoriza el fsi-
co y I espritu, h fallado en ett
cftso, seado te excepcin que c<w-
rma la regia.
Los oonocLmentos adquirido en
el ring, para ta deporte noble y
varonil, han do pmMot al eervi-
cio de sefttiitiienti ljam*at in-
pradot. La saoeia qsi todr4
pagilisia.que upo arrancar aplau,
sos entusiastas de sus admir.iilorcs,
ha de ser severa y le servir d;
escarmiento: Ya no contar con el
auspicio de os aficionado.s. que
es lo que eleva a los depnnistas,
pues le estar vedado preseiitariia
en pblico ante el temor de que
u falta le sea, reprochada a vi-
va voz.
H E C r O R A , DE O R O M 1
N o t a
Visla de la concurrencia a la demostracin pract i ca que, aobi cl lema ' Como s cocina el tocro", realiz lo
Direccin General de la "Campaa de l i vi erno" en la colora de vacaciones del parque Centenario, de la Capital,
con ext raordi nari o xito.
Seori t a Jana V- Biso-
fin i, vicrtlirectova do lu
k' .t' upla N" 17, de Rufino,
jubii.id.t. dpspus do una
UrilUate carrera.
l.OH pilotos chaqueos, &eioro& J. Riiolf y R. S. Gross-
Iturth qn en un espcndido vuelo realizaron la et apa
Resistencia-Crdoba, en represent aci n de Aero Club
Chaco.
Scuor Joic Julio Roa^en-
da real agc-nte consular
de Italia, en Avellaneda,
que Lumple &us boda& de
pinta con su cargo.
-5 ?-'<{-)Si,-.'-^fe>M!!#^ii#'^Sa*iKSBi'W*i;fti'V- ''SPswau^WaaSsl'WW'-f -Tjii3fl.'*:?2ef*S!aiR:-iiFS^-..
,(] dn I t ni ) c r i r n j ubi l a do, t l on JNMiMt? 'U^f .'tr P*^'-
nia%tiOo del Cwssi'jo t'.sLoIar )t'*, PO Vih* Uqui?.*.
A PUNTA DE LPIZ por Caball
Le prohibo formalmente fu.
aiar un solo cigarrillo, y, ai no
puede pasarse sin el taixico, le
dar laSireccin de uno de mis
colegas que se lopermitir..
A b o l e n g o
Usted sabe con qua est hablando?
Mi bisabuelo estuvo con Nelson eaTra-
a Igar!
Y un antepasado o fu jefe de las
fuerzas navales de', mumio entero.
Cmo se llamaba ?
No,
Voy aescribir un libro so-
bre el Turquestn.
i Pero si nunca has estado
en el Turquestn I
Y eso? Dante noestiivj
eo el infierno, ysin embargo, ..
i Q u p r e g u n t a l Q u e h a c e r ?
Durante lapoca de la leyseca, beba usted No le davergenza andar pidiendo dinero?
en Nueva York alguna cosa? Mucha, seora; i)cro antea lotomaba sin pc-
No; beba cualquier cosa... dirlo yme mandaban a te crcel.
' ' Caras y Caretas ' prepara un
Gran nmero ext raordi nari o
DEDICADO AL
CONGRESO EUCARISTICO
/ o Cothcts Coilazo se preparan ft los
firanf.\ I ahorato o% HLI dodor Coltazo y
se vcndrn <?n las httenas formados.
alud, aloa/ia,
opt i mi smo! Todo gr a da s a la enor me satisfaccin I
de la salud recuperada, slo puede ofrecerlo un j
pr oduct o de reconocida eficacia como o son los |
CflCHC-TJ COLLAZO
para el t r at ami ent o de las E N F E R ME D A D E S DE
LAS V AS URI NARI AS en ambos sexos, por
antigtias o rebeldes que sean.
SI N LAVAJ ES . SI N I NYE CCI ONE S Y SI N
DOL OR ; en forma reservada v rpida combat en la
BLCnORRACm
gonorrea, gut a militar, cistitis, prost at i t i s, leucorrea,
(flujos bl ancos en las seor as) , ardores al orinar, etc.
Bast a t omar durant e pocas semanas 4 6 5 CACHE T S
C O L L A Z O por da. Los dolores cal man a
moment o y se evitan compl i caci ones, y recadas,
Di ar i ament e reci bi mos t ant as cart as de enfermos
agradeci dos, que si guen este t r at ami ent o y pro-
claman su excelencia, que est amos orgul l osos de
nuest ro pr oduct o.
Si se desea pr ospect o expl i cat i vo sol i c t ese as
FARMACIA DEL CNDOR > Rosario
S; enca firafis y orrtia iscreXa.
CARAS Y CAR ETAS
ET. ^ K
E VI S T A S E M A N A L I L U S T R A D A
DIRECCIN, REDACCIN Y ADMINISTRACIN
151, CHACABUCO, 155 - BUENOS AIRES
TELFONOS: Unin Tclofnica: Admi ni st raci n: 8080 (Rivad,ivi,->). Direccin: 8081 ( Ri vadavi a) .
Seccin Avisos: 8082 (Rivadavi,T), Tallpre,s; 8083 ( Ri vadavi a) .
P R E C I O S D E S U B S C R I P C I N
EN L A C A P I T A L
Trimestre. . .
Semestre. . .
Ao
Nmero suelto.
$ 2. 50
5.
,. 9.
20 ctvs
Nmero atrasado del
corrieiiK ao. , . 40 ,,
E N E L I N T E R I O R
Trimestre. . .
Semestre. . .
Ao
Nmero suelto.
$ 3 .
6.
1 1 .
. 25cl vs.
,\niero atrasado del
corriente ao. . . go
EN EL E X T E R l O R
Trimestre . . . $ oro 2.-
Semestre
Afio . . ,
4.
8.
Para Boiivia, Bra-sil, Co-ia Kica, Colombia. Cul, E,stailo.s Unidos de Amrica,
Espaa. Ecu.-idor, Filipinas, Honduras, Mjico, Nicaragua, Per, Kepblica
Dominioina. San Salvador y fruguay. Ao $ oro
5. -
No se devuelven los originales ni se paRan las colaboraciones no soHciladas por a
Direccin aunque se publiijuen.
Los reprteres, fotgrafo.';, corredores, cobradores y agentes viajeros estn provistos de
una credencial, y se rtiega no atender a quien no la presente.
EL ADMI NI STRADOR
ACEI TE B A U DE
OLIVAS CLASE BAU
OLIVA CLASE BAU IA..,.,.J, ,t , . , . .
Qmxhsks ^rmjw&do
u. hOtr u/iihrmaj U ce pardsih:]^
FREI XAS C'^
""^:uor ^ Oda Ik
'c/ikmar^^
GOOT P O R T E O
AO XXXVn . N" 1864
23 DE J UNI O DH 193*
TAI.I.KRHS G RA I - I C O S
Di; CARAS Y CARI TAS

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