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Polanco, Moris - Realismo y Pragmatismo. Biografia Intelectual de Hilary Putnam

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UNIVERSIDAD DE NAVARRA

FACULTAD DE FILOSOFA Y LETRAS


SECCIN DE FILOSOFA
REALISMO Y PRAGMATISMO.
BIOGRAFA INTELECTUAL DE HILARY PUTNAM
Moris A. Polanco Barrera
Tesis de doctorado dirigida por
el Prof. Dr. D. Jaime Nubiola Aguilar
Pamplona, 1997
Yo he tratado ms de una vez, como todos mis amigos, de encerrarme en
un sistema para predicar all a mi gusto. Pero un sistema es una especie de
condenacin, que nos obliga a una abjuracin perpetua; siempre hay que
estar inventando otro, y esta fatiga resulta un cruel castigo. Y siempre mi
sistema era hermoso, vasto, espacioso, cmodo, limpio y liso, o, al menos,
tal me pareca. Y siempre un producto espontneo, inesperado, de la vita-
lidad universal, vena a lanzar un desmentido a mi ciencia infantil y anti-
cuada... Condenado sin cesar a humillarme en nuevas conversiones, tom
finalmente una gran decisin. Para escapar al horror de esas apostasas
filosficas, me resign orgullosamente a la modestia: y me contento con
sentir; he vuelto a buscar asilo en la impecable ingenuidad, por lo cual pido
humildemente perdn a los espritus acadmicos... As es como mi con-
ciencia filosfica ha encontrado reposo.
Charles Baudelaire,
Exposicin Universal de 1855.
NDI C E
ABREVIATURAS 7
INTRODUCCIN 9
CAPITULO 1: HILARY PUTNAM 13
1.1. Datos biogrficos 13
1.2. Introduccin a su pensamiento 14
1.2.1. Contexto filosfico y cultural 14
1.2.2. El funcionalismo 17
1.2.3. El declive de la filosofa analtica 19
1.2.4. La renovacin de la filosofa 22
1.2.5. Religin, afinidades y discrepancias 23
1.2.6. Pragmatismo y relativismo 25
CAPTULO 2: REALISMO METAFSICO (1957-1976) 35
2.1. Filosofa de la lgica y conocimiento a priori 36
2.1.1. La lgica como ciencia emprica 36
2.1.2. Conocimiento a priori y verdad 43
2.2. Filosofa de la ciencia y de las matemticas 50
2.2.1. Realismo cientfico 50
2.2.2. Realismo matemtico 61
2.3. Filosofa del lenguaje 68
2.3.1. El significado de significado 69
2.3.2. La naturaleza de los conceptos 76
2.3.3. Comprensin, referencia y verdad 80
2.4. Conclusiones 88
CAPTULO 3: REALISMO INTERNO (1977-1985) 93
3.1. El abandono del realismo metafsico 94
3.1.1. Diciendo adis a los viejos moldes 94
6
3.1.2. Las antinomias del realismo 102
3.2. La referencia y los marcos conceptuales 109
3.2.1. Teoras materialistas de la referencia 109
3.2.2. Relatividad ontolgica 122
3.3. Deflacionismo y antirrealismo 132
3.3.1. Teoras desentrecomilladoras 132
3.3.2. La teora no realista de Michael Dummett 139
3.4. El realismo interno como propuesta alternativa 145
3.4.1. Verdad como justificacin idealizada 145
3.4.2. Hechos y valores 155
3.5. Conclusiones 163
CAPTULO 4: REALISMO HUMANO (1986-1997) 167
4.1. Representacionalismo, antirrepresentacionalismo
y objetividad 169
4.2. Relatividad conceptual, uso lingstico y verdad 186
4.3. Filosofa, soluciones filosficas y vida ordinaria 205
4.4. La primaca de la prctica, conocimiento
y objetividad moral 217
4.5. A modo de balance 232
CAPTULO 5: continuidad y cambio en la filosofa de hilary Putnam
237
CONCLUSIONES 247
BIBLIOGRAFA 253
1. Publicaciones de Hilary Putnam 254
1.1. Libros 254
1.2. Artculos 256
2. Bibliografa general 275
7
ABREVIATURAS
*
CRF Cmo renovar la filosofa. Madrid: Ctedra, 1994. (Traduccin de Re-
newing Philosophy. Cambridge, Mass.: Harvard University Press,
1992.)
HP La herencia del pragmatismo. Barcelona: Paids, 1997. (Traduccin de
la primera y tercera partes de W&L.)
L&F El lenguaje y la filosofa. Mxico: Universidad Nacional Autnoma de
Mxico, 1984. (Traduccin de Language and Philosophy. EnPP3,
1-32.)
MCR Las mil caras del realismo. Barcelona: Paids, 1994. (Traduccin de
The Many Faces of Realism. La Salle, Ill.: Open Court, 1987.)
MMS Meaning and the Moral Science. London: Routledge, 1978.
PP1 Mathematics, Matter and Method. Philosophical Papers, Volume 1. Cam-
bridge: Cambridge University Press, 1975.
PP2 Mind, Language and Reality. Philosophical Papers, Volume 2. Cambridge:
Cambridge University Press, 1975.
PP3 Realism and Reason. Philosophical Papers, Volume 3. Cambridge: Cam-
bridge University Press, 1983.
PRA Pragmatism. An Open Question. Oxford: Blackwell, 1995. (Traduccin
de Il Pragmatismo: Una Questione Aperta. Roma-Bari: Gius. Laterza &
Figli Spa, 1992.)
*
Se presentan las abreviaturas empleadas para las obras de Hilary Putnam ms fre-
cuentemente citadas en este trabajo.
8
RHF Realism with a Human Face. Cambridge, Mass.: Harvard University
Press, 1990.
RVH Razn, verdad e historia. Madrid: Tecnos, 1988. (Traduccin de Rea-
son, Truth and History, Cambridge: Cambridge University Press,
1981.)
R&R Representacin y Realidad. Barcelona: Gedisa, 1990. (Traduccin de
Representation and Reality. Cambridge, Mass.: Massachusetts Institute
of Technology Press, 1988.)
SNS Sense, Nonsense and the Senses: An Inquiry into the Powers of
the Human Mind (The Dewey Lectures, 1994). Journal of Philosophy
91 (1994): 445-517.
SS El significado de significado. Mxico: Universidad Nacional Autno-
ma de Mxico, 1984. (Traduccin de The Meaning of Meaning.
EnK. Gunderson (ed.). Language, Mind and Knowledge. Minnesota
Studies in the Philosophy of Science 7. Minneapolis: University of Minne-
sota Press, 1975.)
W&L Words and Life. Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1994.
INTRODUCCIN
La primera vez que le el nombre de Hilary Putnam fue en 1988, sien-
do instructor de lgica y metodologa de la investigacin en la Universidad
Rafael Landvar de Guatemala. Marco Tulio Arvalo, antiguo profesor y
amigo, me haba trado de Mxico El significado de significado y El lenguaje y
la filosofa. Tras una primera lectura, me di cuenta de que eran dos trabajos
densos, y me hice el propsito de leerlos en el futuro con ms deteni-
miento. Algunos aos ms tarde, al iniciar los estudios de doctorado, mi
tutor me sugiri, junto al nombre de Charles S. Peirce, el de Hilary
Putnam. Me encontraba por entonces en Colombia, enseando tica en la
Universidad de La Sabana. Tal vez porque haba dejado atrs la etapa de la
lgica formal, Putnam me pareci ms interesante que Peirce. En Putnam
vea una aproximacin original a problemas que por entonces me preocu-
paban: la filosofa del lenguaje, el relativismo y la discusin acerca del rea-
lismo. Finalmente, el artculo de Richard Bernstein El resurgir del pragmatis-
mo acab de convencerme de que vala la pena estudiar al filsofo de Har-
vard.
En este trabajo se estudia con detenimiento la evolucin intelectual de
Hilary Putnam. Tarea temeraria al parecer de algunos autores, entre ellos
John Passmore, quien, a pesar de afirmar que la historia intelectual de
Putnam es particularmente interesante como ejemplo de filsofo que ha
abandonado el realismo, reconoce la dificultad de adentrarse en su pensa-
miento: algunos dirn que escribir acerca de la filosofa de Putnam es
como tratar de capturar el viento con una red para pescar
1
. Y es que
Putnam ha sido acusado frecuentemente de inconsistencia y de cambiar
1
J. Passmore, Recent Philosophers, London: Duckworth, 1985, 92.
HILARY PUTNAM
10
sus puntos de vista con demasiada facilidad
2
.
En este contexto, me pareci que vala la pena investigar si se daban en
Putnam tantos cambios como se le achacan y, ms especficamente, qu le
habra llevado a abandonar el realismo (y qu tipo de realismo). En princi-
pio, los estudiosos de Hilary Putnam coincidan en sealar tres perodos en
su pensamiento: el del realismo metafsico (segn el trmino que Putnam
mismo emplea), el del realismo interno, y el del realismo pragmtico, di-
recto o natural (que aqu he llamado, finalmente, realismo humano).
La cuestin de los lmites temporales de cada uno de esas etapas se
resolva fcilmente en lo concerniente al paso de la primera a la segunda:
ste poda situarse en diciembre de 1976, cuando Putnam lee su ensayo
Realism and Reason, en la reunin de la Divisin Este de la American Philoso-
phical Association. La separacin entre el segundo y el tercer Putnam, en
cambio, resultaba ms problemtica, pero pronto advert que podan pro-
ponerse sus Paul Carus Lectures, dictadas en 1985 y publicadas dos aos ms
tarde con el ttulo The Many Faces of Realism, como anunciadoras de una
nueva posicin: el realismo humano. La estructura de la tesis responde a
los lmites temporales de cada una de las etapas: un captulo introductorio
a la figura y el pensamiento de Putnam, y un captulo por cada uno de los
perodos estudiados. Finalmente, aad un breve quinto captulo como
balance sobre la continuidad y el cambio en el pensamiento de Putnam.
En cuanto a las fuentes, desde el principio opt por acudir preferen-
temente a los propios textos de Putnam. En el caso de las obras traducidas
al castellano, acud de ordinario a la versin traducida,

pero la contrast
con el original en ingls, y cuando estim necesaria alguna modificacin
importante, dej constancia de la misma en nota a pie de pgina. Como
bibliografa secundaria, utilic en primer lugar las obras de autores con los
que Putnam contrasta ms frecuentemente su pensamiento, como Michael
Dummett, Richard Rorty, David Lewis, Michael Devitt y Bernard Wi-
lliams. Otros autores que han abordado aspectos concretos de la obra de
Putnam se utilizaron en la medida en que aportaran crticas fuertes o inter
2
S. Haack, por ejemplo, escribe en un reciente ensayo: Putnam ha cambiado de opi-
nin recientemente, pero permtaseme concentrarme en su perodo ms temprano, o ms
bien (...) en un complejo de ideas que atribuir a (el perodo relevante de) Putnam, pero
sujeto a correccin de quienes preferiran que hablara de Putnam* (S. Haack, Reflections
on Relativism: From Momentous Tautology to Seductive Contradiction, en J. E. Tomber-
lin (ed.), Philosophical Perspectives, II: Metaphysics, Ridgeview, en prensa).
HILARY PUTNAM
11
pretaciones particularmente esclarecedoras.
Las entrevistas publicadas en la revista Atlntida (Acerca de la mente,
el significado y la realidad) y en la revista Cogito (An Interview with Pro-
fessor Hilary Putnam), en 1989 y 1992 respectivamente, as como la con-
tenida en el libro de Giovanna Borradori (Between the New Left and Ju-
daism, en The American Philosopher, 1994), me ayudaron al comienzo de la
investigacin. Tambin en la fase inicial, me resultaron de gran utilidad los
prefacios del propio Putnam a sus obras, junto con los Replies y Comments
que dirigi a sus comentadores en foros auspiciados por revistas como
Erkenntnis y Philosophical Topics, o en obras dedicadas a su pensamiento
(Reading Putnam, de P. Clark y B. Hale, y Meaning and Method. Essays in Honor
of Hilary Putnam, de G. Boolos). Los estudios introductorios que James
Conant hace a Realism with a Human Face y Words and Life me fueron parti-
cularmente valiosos para la interpretacin del ltimo perodo.
Un momento de especial importancia para el desarrollo de este trabajo
lo constituy el Coloquio Internacional Cien aos de filosofa americana,
llevado a cabo en Cerisy-La-Salle, Normanda, entre el 24 de junio y el 1 de
julio de 1995, al que asist gracias a la ayuda que me proporcion el pro-
yecto de investigacin Claves del pensamiento de Charles S. Peirce, de la
Universidad de Navarra. En ese Coloquio, en el que participaron, entre
otros destacados filsofos, Richard Rorty, Donald Davidson, Stanley Ca-
vell, Ruth Barcan Marcus, Susan Haack y James Conant, tuve la oportuni-
dad de escuchar las conferencias de Putnam y de su esposa Ruth Anna, y
de conversar amplia y agradablemente con ellos. Fue all donde empec a
intuir que en la filosofa de Putnam haba ms continuidad que cambios.
En los meses siguientes, gracias al correo electrnico, mantuve con el pro-
fesor Putnam una frecuente correspondencia, en la que yo le planteaba
dudas a las que l siempre responda. Las ms valiosas de esas respuestas
han quedado registradas en este trabajo.
Ya casi al final de este trabajo (en el otoo de 1996), visit al profesor
Putnam en su despacho de la Universidad de Harvard. Adems de asistir a
una conferencia suya dentro del seminario Scientific Objectivity, tuve la
oportunidad de hacerle una entrevista de ms de una hora. En esa ocasin,
me obsequi con copia de su ensayo Jamess Theory of Truth, que an no se
ha publicado. Agradezco sinceramente al profesor Putnam toda la atencin
que me ha prestado a lo largo de estos aos de trabajo, y espero que esta
memoria no traicione su pensamiento.
HILARY PUTNAM
12
Tambin quiero expresar mi agradecimiento, para terminar, a todas las
personas que de una u otra forma han hecho posible este trabajo. En pri-
mer lugar, al Prof. Jaime Nubiola, de quien puedo decir que he aprendido
tanto como de Hilary Putnam. Agradezco tambin a la Universidad de La
Sabana y al Plan de Investigacin de la Universidad de Navarra por el apo-
yo econmico que me permiti desplazarme a Pamplona en tres ocasiones.
A la directora de la Biblioteca de La Sabana, doa Alix Rincn de Duque,
no le podr pagar la solicitud con que atendi todas mis peticiones de li-
bros del extranjero. De manera especial, quiero nombrar al Prof. Fernando
Lpez Pan, de la Facultad de Ciencias de la Informacin de la Universidad
de Navarra, con quien sostuve cordiales conversaciones que me hicieron
ver la importancia de tener claro qu era lo que estaba buscando y de saber
comunicarlo.
CAPTULO 1
HILARY PUTNAM
El presente captulo est dividido en dos secciones: la primera contiene
los datos biogrficos ms relevantes de Hilary Putnam; la segunda es una
breve introduccin a su pensamiento. En la introduccin a su pensamien-
to, aparte de presentar el panorama filosfico y cultural de la poca en que
Putnam inicia su produccin, se busca dar una primera idea de los temas y
problemas que ms ocupan a nuestro autor: bsicamente, la renovacin de
la filosofa analtica, a travs de correcciones al realismo metafsico que
eviten los extremos del cientificismo y del relativismo. Los captulos si-
guientes presentan el desarrollo cronolgico (por etapas) de estos mismos
temas en el pensamiento de Putnam.
1.1. DATOS BIOGRFICOS
Hilary Putnam naci en Chicago, Illinois, el 31 de julio de 1926. Su
padre fue Samuel Putnam, destacado crtico literario de la generacin del
Renacimiento de Chicago de los aos 20, traductor al ingls de El Quijo-
te, de las obras de Rabelais y de varias novelas brasileas. Por su obra Mar-
garita de Navarra recibi un premio literario. Hilary Putnam reconoce deber
a su padre el empeo por escribir bien
1
.
Putnam pas los primeros ocho aos de su vida en Pars, ciudad a la
que su padre se haba trasladado en 1927 para estudiar en La Sorbona.
Estudi en la Universidad de Pennsylvania, en donde obtuvo el Bachelor of
Arts en 1948. En 1951 se doctor en filosofa por la Universidad de Cali
1
J. Harlan, J. Nubiola y S. F. Barrena, Acerca de la mente, el significado y la realidad.
Entrevista con Hilary Putnam, Atlntida 4/1 (1993).
HILARY PUTNAM
14
fornia en Los ngeles. Su tesis versa sobre la justificacin de la induccin
y el significado de la probabilidad
2
, temas centrales en el pensamiento de
Hans Reichenbach, su maestro y director de tesis. En 1962 contrajo ma-
trimonio, por segunda vez, con la filsofa de origen alemn Ruth Anna
Jakobs (ahora Ruth Anna Putnam), tambin discpula de Reichenbach.
De 1951 a 1952, Putnam fue Rockefeller fellow. En 1952-53, fue ins-
tructor de filosofa en la Northwestern University. En la Universidad de
Princeton (New Jersey) fue profesor asistente y profesor asociado entre
1953 y 1961. De 1961 a 1965 fue profesor del Instituto Tecnolgico de
Massachusetts. En ese mismo ao empez a ensear filosofa en la Uni-
versidad de Harvard, pasando a ocupar la Ctedra Walter Beverly Pearson
de Matemtica Moderna y Lgica Matemtica en 1976, puesto que hasta
hoy desempea.
Hilary Putnam es miembro de la Asociacin Matemtica Americana,
de la Asociacin Filosfica Americana, de la Asociacin de Lgica Simb-
lica (de la que fue presidente de 1977 a 1980), y de la Asociacin de Filoso-
fa de la Ciencia (presidente de 1977 a 1979). Tambin ha sido fellow de la
Fundacin Nacional para la Ciencia (1968-69), del Centro de Minnesota
para la Filosofa de la Ciencia (1957) y del Fondo Nacional para las Huma-
nidades (1975-76)
3
.
1.2. INTRODUCCIN A SU PENSAMIENTO
1.2.1. Contexto filosfico y cultural
Para comprender la trayectoria intelectual de Hilary Putnam, hay que
situarse en el contexto de la filosofa norteamericana de la dcada de 1950,
aos en los que nuestro autor publica sus primeros artculos
4
. Sobre este
2
The Meaning of the Concept of Probability in Application to Finite Sequences, publi-
cada por Garland, New York, en 1990.
3
Jaques Cattell Press, Directory of American Scholars, New York: R. R. Bowker, 1982, Vol.
4, 433.
4
El primer artculo publicado por Putnam es Synonymity and the Analysis of Belief
Sentences, de 1954. Le siguen A Definition of Degree of Confirmation for Very Rich
Languages, Mathematics and the Existence of Abstract Entities y Reds, Greens and
Logical Analysis, de 1956.
HILARY PUTNAM
15
perodo, escribe Richard Rorty, coetneo de Putnam:
A inicios de los aos 50, la filosofa analtica empez a tomarse los departa-
mentos de filosofa de los Estados Unidos. Los grandes migrs (Carnap,
Hempel, Feigl, Reichenbach, Bergman, Tarski) comenzaron a ser tratados con
el respeto que se merecan. Sus disciplinas empezaron a ser notadas y a domi-
nar los departamentos ms prestigiosos. Aquellos departamentos que no si-
guieron este rumbo empezaron a perder su prestigio. Un nuevo paradigma fi-
losfico se hallaba establecido alrededor de 1960, y un nuevo estilo de estu-
dios doctorales en filosofa se haba hecho fuerte: un estilo en el cual Dewey y
Whitehead, hroes de la generacin anterior, ya no eran ledos, la historia de la
filosofa se hallaba desprestigiada, y el estudio de la lgica asuma la importan-
cia previamente concedida al estudio de las lenguas
5
.
La filosofa analtica es hija del positivismo lgico viens. Poco antes
del advenimiento de Hitler, algunos filsofos austracos haban formado
una sociedad (la Sociedad Ernst Mach), con la meta declarada de trasladar
a la filosofa el ideal de pureza cientfico asociado al nombre del fsico
Mach. El nombre con el que posteriormente se conoci a esta sociedad (el
Crculo de Viena) deriva del ttulo de su manifiesto: La concepcin cient-
fica del mundo: el crculo de Viena. Entre los miembros de este crculo se
encontraban Moritz Schlick (el fundador), Otto Neurath (quien ms tarde
dirigira la edicin de la Enciclopedia de la ciencia unificada, en los Estados
Unidos), Herbert Feigl, Kurt Gdel y Rudolf Carnap. Ludwig Wittgenstein
y Karl Popper no eran integrantes del Crculo, pero mantenan frecuentes
relaciones con sus miembros. Entre los filsofos alemanes, Carl Hempel y
Hans Reichenbach (el director de la tesis doctoral de Putnam) se conside-
raban afines al Crculo
6
.
En 1936, Moritz Schlick es asesinado en las gradas de la Universidad
de Viena por un antiguo alumno suyo, enfermo mental. En 1938, tras la
anexin de Austria a Alemania por parte de Hitler, el Crculo de Viena se
disuelve, y sus miembros huyen a Inglaterra y Estados Unidos, donde ejer
5
R. Rorty, Consequences of Pragmatism, Minneapolis: University of Minnesota Press, 1982,
214-215.
6
E. Schrmann, Concerning Philosophy in the United States, Social Research 61
(1994), 92; J. Passmore, Logical Positivism, en P. Edwards (ed.), The Encyclopedia of Philoso-
phy, 1967, Vol. 5, 53.
HILARY PUTNAM
16
cern un influjo en el mbito de la filosofa acadmica que an pervive
7
.
Como seala Schrmann, las publicaciones del Crculo de Viena son co-
mo el certificado de nacimiento de todo lo que se ha considerado como
filosofa rigurosa en los Estados Unidos en los ltimos treinta aos
8
.
Los filsofos austracos y alemanes emigrados a los Estados Unidos se
encontraron con un clima favorable, debido, en gran parte, a la difusin
que de sus ideas haba hecho Willard van Orman Quine desde la Universi-
dad de Harvard. Quine (sin duda alguna, el filsofo de ms prestigio en los
Estados Unidos en la segunda mitad de este siglo), haba viajado a Viena
en 1932 para conocer a los maestros a quienes tanto admiraba y consagrar-
se al estudio de la lgica matemtica, que para l era la nica perspectiva
filosfica digna de consideracin
9
.
Otra corriente que por aquellos aos ejerca gran influencia en las uni-
versidades norteamericanas era el empirismo britnico, que desde los
tiempos de Russell se hallaba estrechamente ligado al positivismo viens.
La corriente original que aportaban los britnicos era el anlisis del len-
guaje ordinario, iniciada por G. E. Moore. Esta corriente, con el paso de
los aos, se mostrara ms fecunda incluso que el positivismo.
Y qu pasaba, mientras tanto, con el pragmatismo, la filosofa genui-
namente americana? El ltimo gran representante de esa tradicin, John
Dewey, se haba retirado de la docencia universitaria en 1936, y no encon-
traba reparos en colaborar con la edicin de la Enciclopedia de la Ciencia Uni-
ficada, proyecto que en su propia universidad (Chicago) dirigan Otto Neu-
rath y Rudolf Carnap con la colaboracin de Charles Morris
10
. Apunta
Giovanna Borradori que despus de la Segunda Guerra Mundial, la filoso-
fa norteamericana cambi de rostro, repudiando su anterior trayectoria
trascendentalista y pragmatista que la comprometa profundamente con la
7
J. Nubiola, Renovacin en la filosofa del lenguaje: Hacia una mejor comprensin de
nuestras prcticas comunicativas, Revista de logopedia, foniatra y audiologa 17 (1997), 4.
8
E. Schrmann, Concerning Philosophy in the United States, 92.
9
G. Borradori, The American Philosopher, Chicago: University of Chicago Press, 1994, 7.
10
Los dos primeros volmenes de la Enciclopedia (que comprendan varios artculos y
18 monografas) se iniciaron en 1938 y se completaron en 1970. No se continu con la
preparacin de ms volmenes (G. Reisch, Planning Science: Otto Neurath and the Inter-
national Encyclopedia of Unified Science, British Journal of the History of Science 27 (1994), 159 y
175).
HILARY PUTNAM
17
discusin pblica e interdisciplinaria
11
y convirtindose de esta manera en
un asunto de especialistas. La explicacin de este fenmeno hay que bus-
carla en el clima socio-poltico de la poca. Eran los aos de la guerra fra,
en que cualquier variedad de pensamiento crtico era visto con suspicacia.
La filosofa analtica pareca, por lo mismo, menos peligrosa. As lo ex-
plica Schrmann:
El eclipse de la filosofa americana en los Estados Unidos, esto es, del prag-
matismo, debe inscribirse en un contexto cultural ms amplio. Lleg a ser pe-
ligroso hacer pronunciamientos sobre lo que entonces se llamaban valores.
Cualquiera que no pudiera inscribir stos en la bandera americana de una
forma o de otra, era tachado de comunista y automticamente pona en riesgo
su carrera
12
.
Aunque la brecha entre la filosofa analtica y la filosofa continental
(europea) se haba abierto en la dcada de 1930 (algunos sealan el viaje de
Quine a Viena en 1932 como un lmite preciso
13
), est claro que sta se
consolida con el trabajo de los filsofos norteamericanos, que, como
Putnam y Rorty, se formaron en los aos 50 y empezaron a producir en
los 60. Pero el panorama de los 90 es muy distinto: el agotamiento del pro-
yecto analtico es ampliamente reconocido y se buscan ahora nuevos cau-
ces para el pensamiento. Putnam se sita en el grupo de filsofos (aunque
sin nimo de formar un movimiento o escuela) que creen encontrar en las
propuestas de los pragmatistas clsicos americanos intuiciones importantes
para renovar la filosofa en nuestros das.
1.2.2. El funcionalismo
Putnam comienza a ser conocido en el mbito filosfico internacional
por una serie de artculos
14
en los que progresivamente va delineando una
propuesta original sobre la naturaleza de los estados mentales que con el
11
G. Borradori, The American Philosopher, 7.
12
E. Schrmann, Concerning Philosophy in the United States, 94.
13
G. Borradori, The American Philosopher, 7.
14
Minds and Machines (1960); Robots: Machines or Artificially Created Life?
(1964); The Mental Life of Some Machines (1967); The Nature of Mental States (1967);
Logical Positivism and the Philosophy of Mind (1969).
HILARY PUTNAM
18
tiempo lleg a ser conocida con el nombre de funcionalismo
15
. El fun-
cionalismo se basa en la idea, que ya sostena Aristteles, de que no so-
mos cuerpos ms almas inmateriales, sino cosas-que-piensan
16
. De esta
forma, el alma de un organismo viviente se identifica con su forma de
funcionar, con sus capacidades efectivas. Lo que el funcionalismo aade
a la teora de Aristteles seala Putnam es la idea de que nuestra for-
ma de funcionar a nivel psicolgico, nuestros estados mentales, pueden
describirse con el lenguaje que se usa para describir el funcionamiento de
un computador.
17
Algunos han visto el funcionalismo como una refinada forma de
materialismo. En la entrevista de Cogito se le peda a Putnam que explicara
su posicin al respecto, y, despus de advertir que ya no cree en el funcio-
nalismo, aclaraba:
Esta concepcin [el funcionalismo] es completamente neutral con respecto a
la cuestin de si esa forma de funcionar es explicable en trminos fsicos
(...). Yo siempre rechac la tesis de que nuestros predicados mentales son re-
ducibles a predicados fsicos (...). As que, en ese sentido, soy neutral con res-
pecto a la cuestin del materialismo (...). Mi posicin se podra describir, qui-
z, como computacionismo, pero no como materialismo
18
.
De hecho, el funcionalismo no solamente no es materialista, sino que
es una reaccin contra la idea de que la materia es ms importante que la
funcin, de que la sustancia es ms importante que la actividad
19
.
Putnam, sin embargo, declara haber abandonado el funcionalismo
20
.
15
Probablemente fue Putnam el primer filsofo que propuso la tesis que se ha
convertido en la dominante en la filosofa contempornea de la mente de que el computer
es el modelo correcto para el estudio de la mente y fue l quien dio el nombre de funciona-
lismo a esa doctrina (J. Nubiola, Putnam, H.: Representation and Reality, Anuario Filosfico
22/2 (1989), 202).
16
An Interview with Professor Hilary Putnam, 86.
17
An Interview with Professor Hilary Putnam, 86.
18
An Interview with Professor Hilary Putnam, 86. En este aspecto, Putnam ha dife-
rido siempre de Quine, quien sostiene una posicin naturalista en epistemologa.
19
An Interview with Professor Hilary Putnam, 87.
20
Putnam, el hombre que con ms derecho que nadie podra llamarse padre del fun-
cionalismo, sostiene en [Representacin y Realidad] que el funcionalismo es falso, puesto que
no resuelve las cuestiones que los filsofos quiere resolver acerca de la naturaleza de la in-
tencionalidad, comenta Marianne Talbot, Representation and Reality. By Hilary Putnam,
HILARY PUTNAM
19
Por qu? Si bien l an piensa que una mquina (un robot, por ejemplo)
podra funcionar en una forma en todo sentido semejante a un ser huma-
no, lo que ya no sostiene es que los estados mentales pueden ser reducidos
a estados computacionales: el funcionalismo sostena que los estados
mentales no pueden reducirse a simples estados fsico-qumicos (...); ahora
arguyo que los estados mentales tampoco pueden reducirse a estados
computacionales
21
.
En el tema del materialismo, como en el del realismo y en otros ms,
Putnam se ha caracterizado por sostener vas intermedias que pueden pa-
recer demasiado estrechas para quien est acostumbrado a los dualismos
de la filosofa moderna (alma-cuerpo, objetivo-subjetivo, hecho-valor, en-
tre los ms destacados). De hecho, una de las caractersticas ms notables
de la filosofa de Putnam que hereda del pragmatismo es su empeo
por destruir dicotomas, destruccin que l ve como condicin de posibili-
dad para construir una tercera va entre el realismo metafsico o cientfico
y el relativismo
22
.
1.2.3. El declive de la filosofa analtica
Son muchos los factores que intervienen en la explicacin de por qu
el proyecto analtico empez a decaer a mediados de los aos sesenta
23
. En
_______
Mind 98 (1989), 453.
21
An Interview with Professor Hilary Putnam, 87. El funcionalismo diseado por
Putnam frente al burdo materialismo monista en boga insista en que un robot, un ser hu-
mano o un espritu desencarnado podran operar de forma similar si eran descritos desde un
nivel relevante de abstraccin y por tanto era errneo pensar que la esencia de nuestra
mente fuera nuestro hardware. Ahora Putnam no discute aquella tesis que sigue parecin-
dole verdadera e importante, sino que intenta mostrar que los argumentos que haba
utilizado para demostrar que no poda ser correcta la identificacin entre los estados de la
mente y los estados fsico-qumicos, podan ser generalizados hasta mostrar que tampoco
poda ser correcta la identificacin de los estados mentales como estados funcionales (ca-
racterizados computacionalmente) (J. Nubiola, Putnam, H.: Representation and Reality,
203).
22
R. Goodman apunta que Putnam abraza la ciencia, pero no el cientificismo (...); el
realismo interno o pragmtico, pero no el relativismo; la moralidad, pero no el fanatismo
(Pragmatism. A Contemporary Reader, New York: Routledge, 1995, 4).
23
Entre las obras que ms influyeron en el inicio del declive de la filosofa analtica, se
encuentran Two Dogmas of Empiricism (1953), de W. V. Quine y The Structure of Scientific Revo-
HILARY PUTNAM
20
el caso de Putnam, fue una especie de rebelin contra una visin demasia-
do estrecha de la filosofa:
Lo que a m me sucedi, como a muchos otros jvenes filsofos americanos,
fue que en los estudios de postgrado uno aprenda que era lo que no le deba
gustar, y qu lo que no deba considerar como filosofa (...). Haba un proceso
de estrechamiento de miras en el doctorado y en mis aos como profesor
asistente. Creo que no fue sino hasta que tena cuarenta aos que empec a
rebelarme contra este hbito de pensar que la filosofa era slo la filosofa
analtica
24
.
Es posible que tambin echara en falta en el mtodo analtico una con-
cepcin integrada de los problemas humanos, que ha sido una caractersti-
ca de lo que se suele llamar filosofa continental: el anhelo de integra-
cin es tan central en filosofa, pienso yo, que ninguna tendencia filosfica
puede resistir mucho tiempo sin ella
25
.
Para Putnam, lo que hoy por hoy se considera filosofa analtica no
tiene nada que ver con lo que se haca en los aos 50: la filosofa analtica
se cre en un perodo determinado, y ha cambiado mucho desde entonces.
Dira que si yo me hubiera dormido en los aos 50 y hubiera despertado
hoy, no reconocera lo que ahora se llama filosofa analtica
26
.
Tampoco la reconoceran Reichenbach y Carnap, con quienes Putnam
estudi en Los ngeles y Princeton. Y es que, para algunos, la filosofa
analtica ya no existe: es un proyecto concluido, cerrado. Cabe hablar, tal
vez, de filosofa post-analtica, trmino que fue utilizado por vez primera
en 1985, en la antologa Post-Analytic Philosophy
27
.
_______
lutions (1962), de T. Kuhn. Quine atac la nocin de verdades a priori, mostrando que
ningn enunciado es verdadero en virtud de su significado, con lo cual deja sin fundamento
el propio anlisis conceptual. Kuhn, por su parte, mostr que el progreso cientfico no es
rectilneo, sino que procede por saltos o cambios de paradigma.
24
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 57-58.
25
H. Putnam, Beyond Historicism, en Realism and Reason. Philosophical Papers, Volume
3, Cambridge: Cambridge University Press, 1983 (en adelante, PP3), 303.
26
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 58.
27
Editada por John Rajchman y Cornel West (New York: Columbia University Press,
1985), la antologa rene trabajos en los que se discuten tesis de autores tan diversos como
Thomas Nagel, John Rawls, T. M. Scanlon, Sheldon S. Wolin, en filosofa de la poltica; de
Donald Davidson y Hilary Putnam en filosofa del lenguaje; de Thomas Kuhn e Ian
Hacking en filosofa de la ciencia; de Arthur C. Danto, Harold Bloom y Stanley Cavell en
HILARY PUTNAM
21
Otro factor que puede servir para explicar el distanciamiento de
Putnam de la filosofa analtica es su preocupacin por las cuestiones pol-
ticas y sociales. En los aos sesenta Putnam estuvo muy activo poltica-
mente. De filiacin marxista-maosta (fue miembro de un grupo maosta
llamado Partido Progresista del Trabajo
28
), organiz uno de los primeros
comits de profesores y alumnos contra la guerra del Viet Nam, en el Ins-
tituto Tecnolgico de Massachusetts, en 1963, y luego, en Harvard, fue
Official Faculty Advisor de la asociacin Students for Democratic Society (SDS), el
principal grupo opositor a la intervencin norteamericana en el pas asiti-
co
29
. En parte, pudo haber estado recorriendo de nuevo la ruta de su pa-
dre, que fue miembro activo del Partido Comunista durante la Depresin,
hasta que, decepcionado, rompi con l en 1944
30
. Ahora dice
Putnam ya no soy maosta, ni siquiera marxista, pero creo que una cosa
que conservo de ese perodo es la idea de que la filosofa no es, no puede y
no debe ser, una disciplina simplemente acadmica. Creo que debo esto a
los 60, que en muchos aspectos fue un perodo de transformacin en mi
vida
31
.
Fue un perodo en el que Putnam, como muchos otros intelectuales de
su generacin, ganaron en sensibilidad y ampliaron sus miras. Para J. Nu-
biola, el giro que Putnam experimenta en su pensamiento en la dcada
de los 70, es consecuencia, en gran parte, de una ganancia en sensibilidad
hacia los problemas epistemolgicos
32
.
Estaba caminando sobre el filo de la navaja dice Putnam refirindose a los
volmenes de ensayos editados en 1975. En los aos siguientes he venido a
caer en la cuenta de que no es posible llegar a habrselas con los problemas
reales de la filosofa sin ser ms sensible a la posicin epistemolgica (...). Ser
ms sensible a esa posicin ha tenido consecuencias que no esperaba. Me lle-
v a pensar en cuestiones que se consideraban ms de incumbencia de la fi
_______
esttica.
28
A. Sanoff, Bringing Philosophy Back to Life, U.S. News and World Report
(25.IV.1988), 56.
29
H. Putnam, Replies, Philosophical Topics 20/1 (1992), 351-352.
30
J. Harlan, J. Nubiola y S. F. Barrena, Acerca de la mente, el significado y la reali-
dad, 79.
31
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 59.
32
J. Nubiola, Putnam, H.: Realism and Reason, Philosophical Papers, Vol. 3, Anuario
Filosfico 18/1 (1985), 221.
HILARY PUTNAM
22
losofa continental que de la filosofa analtica.
33
1.2.4. La renovacin de la filosofa
Preguntado por la revista Cogito sobre cules son las tareas ms im-
portantes que la filosofa debe tratar de cumplir, Putnam responde que,
aunque una tarea importante de la filosofa consiste en especular sobre
cmo las cosas engarzan entre s, esto no es suficiente:
Los filsofos tienen la doble tarea de integrar las diversas concepciones del
mundo y de nosotros mismos (...), y ayudarnos a encontrar un camino con
sentido en la vida. Encontrar un sentido a la vida no es cuestin de descubrir
un conjunto de doctrinas, aunque s tiene que ver con tener una concepcin
de la vida; consiste mucho ms en desarrollar una sensibilidad. La filosofa no se
ocupa slo de cambiar nuestras concepciones, sino tambin de cambiar nues-
tra sensibilidad, nuestra habilidad de percibir y reaccionar a los matices
34
.
Para el Hilary Putnam de hoy, es imperativo tratar de hacer un mun-
do mejor, y en ese sentido la filosofa debe desempear un papel
35
. Es
decir, la tarea de Putnam en los ltimos aos tiene que ver con una reno-
vacin de la filosofa, que va en la lnea de unir el rigor con la relevancia
humana, de dotarla de un rostro humano, de manera que no sea, como de-
ca John Dewey, un recurso para ocuparse de los problemas de los filso-
fos, sino un mtodo, cultivado por filsofos, para ocuparse de los pro-
blemas de los hombres
36
. Putnam es de los que piensan que los proble-
mas de los filsofos y los problemas de los hombres y las mujeres estn
conectados, y que es parte de la tarea de una filosofa responsable hallar la
conexin
37
. A la vez, es optimista, y se lamenta de que los jvenes de hoy
33
H. Putnam, Introduction: An Overview of the Problem, en PP3, vii. Alejandro
Llano tambin ha notado cmo Putnam, con su empeo por cuestionar los grandes pro-
blemas del pensamiento occidental, ha contribuido a la transformacin de la filosofa ana-
ltica (A. Llano, Metafsica y lenguaje, Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 1984, 63).
34
An Interview with Professor Hilary Putnam, 90.
35
H. Putnam, Replies, 349.
36
Citado por Putnam en J. Harlan, J. Nubiola y S. F. Barrena, Acerca de la mente, el
significado y la realidad, 81.
37
H. Putnam, en J. Harlan, J. Nubiola y S. F. Barrena, Acerca de la mente, el signifi-
cado y la realidad, 81.
HILARY PUTNAM
23
no quieran arriesgarse. l, al contrario, es de los que piensan que no hay
razn para no tratar de llegar al fondo del misterio de las cosas, aun cuan-
do, a la vuelta, tengamos que decir que nos hemos golpeado la cabeza en el
camino
38
.
Fue en parte por estas inquietudes de renovacin de la filosofa que
Putnam, a sugerencia de su amigo Wilfrid Cantwell Smith, se convirti en
miembro del Comit de Harvard para el Estudio de la Religin, a comien-
zos de los aos 80, y dirigi algunas tesis doctorales en el rea de las rela-
ciones entre filosofa y religin.
1.2.5. Religin, afinidades y discrepancias
Una consecuencia del reconocimiento de que viva en el lado religioso
del mundo, como l mismo afirma
39
, fue su descubrimiento de Kierke-
gaard y Wittgenstein. Sobre Kierkegaard, Putnam confiesa que ya en sus
aos de college le encantaba, pero que, como consecuencia de su profun-
da inmersin en la filosofa analtica, haba aprendido a considerarlo ms
como un poeta que como un filsofo
40
. (Lo que ms admira de l, dice en
otro lugar
41
, es su insistencia en la prioridad de la pregunta sobre cmo
debemos vivir.)
De Wittgenstein afirma Putnam que simplemente, es el filsofo ms
profundo de nuestro siglo
42
, y que es el filsofo sobre quien ms ha pen-
sado, aunque no cree poder llamarlo su maestro
43
. Del filsofo viens
aprendi Putnam que la tarea de la filosofa consiste en gran medida en
hacer lugar al misterio
44
, as como el concepto de las imgenes morales
38
H. Putnam, en A. Sanoff, Bringing Philosophy Back to Life.
39
H. Putnam, Replies, 352. R. Goodman sostiene que Putnam es en cierto sentido,
un filsofo religioso (Pragmatism. A Contemporary Reader, 11). En el Coloquio Internacional
Cien aos de filosofa americana, que tuvo lugar en Cerisy-La-Salle (Normanda, 25-30 de
junio de 1995), Putnam, durante el curso de una tertulia en la que participaban, entre otros,
Richard Rorty y Stanley Cavell, declar con sencillez ser un creyente, que, sin embargo, no
utiliza a Dios para probar la existencia de las mesas o las sillas.
40
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 58.
41
An Interview with Professor Hilary Putnam, 90.
42
An Interview with Professor Hilary Putnam, 90-91.
43
G. Borradori, The American Philosopher, 68-69.
44
H. Putnam, Las mil caras del realismo, Barcelona: Paids, 1994 (en adelante, MCR), 67.
HILARY PUTNAM
24
del mundo que tanto gusta de utilizar en los ltimos aos.
Qu otros filsofos admira Putnam, adems de Wittgenstein y Kier-
kegaard? La respuesta que da Putnam a una pregunta similar formulada
por los editores de la revista Cogito en 1989 es la siguiente:
Admiro a Kant, no slo por su indudable genio, sino tambin por su capaci-
dad de unir la reflexin religiosa y social con las cuestiones epistemolgicas y
metafsicas (...). De este siglo, admiro a Russell, por sus indudables dotes lgi-
co-filosficos; a James (que necesita ser rehabilitado y reinterpretado), por su
original combinacin de ideas epistemolgicas y morales; a Peirce, por su ori-
ginalidad y fertilidad (muchas de sus ideas apenas comienzan a ser explora-
das); a Dewey, por su holismo tico y epistemolgico, por su falibilismo, y por
su combinacin de filosofa con accin social y educativa (...). De entre mis
propios conocidos, admiro mucho a Quine y a Nelson Goodman, dos filso-
fos de genio y dos personas maravillosas
45
.
Tambin se ha expresado en trminos favorables sobre Jrgen Ha-
bermas, a quien considera el ms grande representante de la filosofa ale-
mana contempornea, tal vez el ms grande filsofo del Continente
46
. De
la filosofa francesa actual, Putnam considera a Derrida como el mejor re-
presentante.
Entre estas dos tradiciones la alemana y la francesa Putnam se
expresa en trminos ms favorables de la primera. Para l, la filosofa ale-
mana conserva el antiguo carcter salvfico de la humanidad, que proce-
de del idealismo. La filosofa francesa actual, en cambio, tienen un carcter
ms destructivo. Los filsofos franceses estn dominados por una con-
cepcin que Putnam dice aborrecer, y que consiste en la poltica de derri-
bar todo con la esperanza de que algo bueno pueda salir de todo ello. Fue
esta clase de poltica lo que llev a Hitler al poder en Alemania, de manera
que estoy ms bien satisfecho con que los filsofos franceses no tengan
ms influencia de la que tienen
47
.
Aparte de los anteriores comentarios sobre la filosofa francesa, cules
45
An Interview with Professor Hilary Putnam, 91.
46
En G. Borradori, The American Philosopher, 60. Anota R. Goodman (Pragmatism. A
Contemporary Reader, 9) que aunque Putnam aplaude la idea de Habermas de que podemos
ponernos de acuerdo sobre los fines y no slo sobre los medios, critica, sin embargo, su
estricta distincin entre las ciencias histricas y las ciencias naturales.
47
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 60.
HILARY PUTNAM
25
son los filsofos que a Putnam no le agradan? En la entrevista con Gio-
vanna Borradori, Putnam quiere dejar claro que el hbito de refutar auto-
res y textos que se alentaba en la escuela analtica, as como su tendencia a
discriminar qu era filosofa y qu no, le parece ahora algo terrible, que
debe dejar de hacerse en todos los colegios, movimientos y departamentos
de filosofa
48
. Sin embargo, sus crticas ms acerbas las dirige contra los
filsofos que de una u otra forma alientan el relativismo. Para Putnam, el
relativismo es simplemente inconsistente e irresponsable, es una alter-
nativa falsa, y se lamenta de que algunos de los argumentos que l ha ex-
puesto son ahora utilizados por Rorty y otros para defender el rela-
tivismo
49
.
1.2.6. Pragmatismo y relativismo
Desde sus primeros escritos, Putnam ha sostenido que el trmino
verdad es un trmino con sentido, y no un simple cumplido que hace-
mos a ciertas afirmaciones, como sostiene Rorty
50
. Es ste el aspecto de su
filosofa que ms sospechas e incomprensiones ha suscitado. Aunque
Putnam est de acuerdo con Rorty y con los antirrealistas actuales (por
ejemplo, Nelson Goodman) en rechazar la nocin de verdad como corres-
pondencia entre nuestros pensamientos y las cosas tal como son en s
mismas (pues no hay manera de salir de nuestros esquemas conceptuales
para ver cmo es el mundo realmente), no cree que el abandono de esa no-
cin nos obligue a abrazar el relativismo o el irracionalismo.
De lo que hay que percatarse, sostiene Putnam, es de que la idea co-
mn de que hay objetos, animales, vegetales y minerales, que no son par-
tes del pensamiento o del lenguaje, o (...) la idea igualmente comn de que
48
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 57.
49
H. Putnam, en J. Harlan, J. Nubiola y S. F. Barrena, Acerca de la mente, el signifi-
cado y la realidad, 80-81.
50
Para R. Goodman, lo que divide a Rorty de Putnam es el problema de la verdad:
Putnam, como Peirce, siente el tirn de algo ms all de cualquier esquema humano parti-
cular, que mide o constrie nuestros propios esquemas sean estos morales, filosficos,
estticos o cientficos. Rorty, en cambio, slo encuentra la conversacin de la humani-
dad y diagnostica el sentimiento de Putnam como un resto de la errnea teora metafsica
de la que Putnam debera liberarse si fuera un pragmatista ms consecuente (Pragmatism. A
Contemporary Reader, 6-7).
HILARY PUTNAM
26
lo que nosotros decimos acerca de estos objetos algunas veces capta los he-
chos correctamente
51
, no se fundamenta en la teora de la verdad como co-
rrespondencia ni en ninguna otra teora metafsica. Cuando Rorty se decla-
ra escptico por no creer que exista posibilidad de encontrar una descrip-
cin verdadera del mundo una manera metafsicamente inocente de
decir que nuestras palabras representan las cosas fuera de s mismas
52
,
implcitamente reconoce la legitimidad de tal pretensin, cayendo por lo
tanto en la misma ininteligibilidad de que acusa al realismo metafsico,
pues, si es ininteligible decir que algunas veces tenemos xito al representar
las cosas tal como son en s mismas, entonces es igualmente ininteligible
decir que nunca tenemos xito al representar las cosas tal como son en s mis-
mas
53
. Se comprende, as, por qu Putnam dice que el escepticismo es el
reverso del ansia por un tipo ininteligible de certeza
54
.
La terapia que Putnam propone para librarse del escepticismo pasa por
el reconocimiento de que la tarea de la filosofa no consiste en alcanzar la
descripcin verdadera del mundo, sino en ofrecer imgenes de la situa-
cin humana en el mundo discutibles, importantes y llenas de significa-
do
55
. Se trata de reconocer que la metafsica y la epistemologa son his-
toria concluida, pero que eso no significa que la filosofa haya muerto.
Putnam no es pesimista sobre la filosofa, sino sobre la ontologa y la
epistemologa modernas, las que define, respectivamente, como el sueo
de una descripcin de lo que realmente existe, y el sueo de un mtodo
general para mostrar a aquellos que estn en lo correcto que estn en lo
correcto; el sueo de un mtodo universal
56
. En definitiva, se trata de re-
conocer que Kant estaba en lo correcto al pensar que todas las preguntas
de la filosofa estn contenidas en la pregunta de Platn: quin es el hom-
bre?
57
.
51
H. Putnam, MCR, 13.
52
H. Putnam, MCR, 14.
53
H. Putnam, MCR, 14.
54
H. Putnam, MCR, 14.
55
H. Putnam, MCR, 161.
56
H. Putnam, Afterthoughts on my Carus Lectures: Philosophy as Anthropology,
Lyceum 2 (1989), 40-41.
57
Que todas las preguntas de la filosofa tengan que ver con el hombre, no significa
que slo el hombre exista. Putnam se declara testa, y ve la religin como un sentido de los
lmites humanos (en G. Borradori, The American Philosopher, 65).
HILARY PUTNAM
27
El empeo de Putnam por renovar la filosofa en esta direccin kan-
tiana
58
es una manifestacin de su defensa del pluralismo. Las concepcio-
nes dogmticas de la verdad
59
conducen a totalitarismos de diferente signo.
Es necesario reconocer, segn Putnam, que no se tiene por qu cree en
una nica mejor versin moral, o en una nica mejor versin causal, o en una
nica mejor versin matemtica. Lo que tenemos son mejores y peores ver-
siones, y en esto consiste la objetividad
60
.
Es decir, existe la objetividad (no podemos prescindir de ella, como
tampoco podemos prescindir de la certeza: no creer en nada no est den-
tro de las posibilidades humanas, sostiene Putnam
61
); pero no se trata de
una objetividad absoluta, sino humana. No existe la objetividad absoluta,
porque no podemos ver las cosas como las ve Dios.
La tercera va entre el escepticismo y el cientificismo que Putnam
propone consiste, pues, en
aceptar la posicin a la que estamos destinados a ocupar en cualquier caso: la
posicin de seres que no pueden tener una visin del mundo que no refleje
nuestros intereses y valores, pero que estn, despus de todo, inclinados a
considerar algunas concepciones del mundo y, por lo mismo, algunos inte-
reses y valores como mejores que otras. Esto puede significar abandonar
una cierta visin metafsica de la objetividad, pero no significa abandonar la
idea de que existe lo que Dewey llamaba solucin objetiva de situaciones
problemticas: soluciones objetivas a problemas que estn situados en un lu-
gar y en un tiempo, en oposicin a cualquier respuesta absoluta a preguntas
independientes del contexto. Y esa es suficiente objetividad
62
.
Desde esta perspectiva, se entiende que Putnam afirme que nuestras
58
Putnam intuye que el progreso en la filosofa contempornea ha de hallarse en
buena medida en el retorno a Kant y en volver a considerar los problemas en los trminos
en que Kant los formul (J. Nubiola, Putnam, H.: Realism with a Human Face, Anuario
Filosfico 24/2 (1991), 390).
59
Por ejemplo, The Absolute Conception of the World, de Bernard Williams (Ethics and the
Limits of Philosophy, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1985), y de David Wiggins
(Truths, Values, Needs, London: Blackwell, 1988).
60
H. Putnam, MCR, 147-148.
61
H. Putnam, Pragmatism: An Open Question, Oxford: Blackwell, 1995 (en adelante,
PRA), 68.
62
H. Putnam, Objectivity and the Science/Ethics Distinction, en Realism with a Hu-
man Face, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1990 (en adelante, RHF), 178.
HILARY PUTNAM
28
creencias morales (...) no son aproximaciones a las verdades morales del
universo, de la misma forma que las teoras cientficas no son aproxima-
ciones a la teora cientfica del propio universo
63
. Se trata, simplemente,
de reconocer, como dice J. Nubiola, que el saber es humano; la ciencia es
humana.
Que no exista la objetividad absoluta no es una tragedia; antes bien,
evita la presuncin de haber alcanzado la estructura ltima del universo
(The Furniture of the World), y nos permite ir corrigiendo nuestras concep-
ciones del mundo y de la situacin humana en el mundo. Por otra parte,
sostener que nuestras teoras cientficas o morales no son descripciones
exactas de la realidad, no significa que la verdad sea slo una cuestin
acerca de lo que los compaeros de mi cultura creen
64
. Ciertamente, las
teoras cientficas o morales son construcciones humanas (y, por tanto,
falibles), pero eso no quiere decir que sean arbitrarias, o que no puedan ser
mejores o peores. Esta es una idea que Putnam debe a su esposa, Ruth
Anna Putnam. Se trata de comparar la construccin de valores con la
construccin de artefactos:
Literalmente construimos artefactos, y no lo hacemos de acuerdo con el ante-
proyecto de la propia naturaleza, ni hay siempre un diseo que se imponga a
todos los diseadores por ley natural (cuando hacemos cuchillos, no seguimos
el diseo del propio universo para un cuchillo), pero no se sigue que los cu-
chillos que fabricamos no satisfagan necesidades reales, y ciertamente los cu-
chillos pueden ser mejores o peores
65
.
La objecin obvia al argumento anterior es que en l se supone que
existen criterios para determinar lo que es mejor o peor. No reaparecer
se pregunta Putnam todo el problema de una epistemologa o una
ontologa para el discurso moral cuando preguntemos sobre el status de
esos criterios?
66
. La respuesta es que en esa pregunta se da por supuesto
que los criterios preexisten. Pero, como los pragmatistas han insistido
siempre, los criterios y las prcticas (...) deben ser desarrollados juntos y
ser constantemente revisados mediante un continuo ajuste mutuo. Lo que
63
H. Putnam, MCR, 148.
64
H. Putnam, MCR, 148.
65
H. Putnam, MCR, 149. La fuente de este argumento se encuentra en el artculo de R.
A. Putnam, Creating Facts and Values, Philosophy 60 (1985), 187-204.
66
H. Putnam, MCR, 150.
HILARY PUTNAM
29
es necesario advertir es que los propios criterios por los cuales juzgamos
y comparamos nuestras imgenes morales son creaciones tanto como las
imgenes morales
67
.
Significa esto que todo es creacin humana? No; Putnam sostiene que
la creencia de que nuestras palabras y nuestra vida estn constreidas por
una realidad que no es invencin nuestra juega un papel decisivo en nuestras
vidas, que debe ser respetado
68
. No se trata de desechar la nocin de rea-
lidad, sino de percatarse de que continuamente renegociamos y nos
vemos forzados a renegociar nuestra nocin de realidad, en la medida
en que nuestro lenguaje y nuestra vida evolucionan
69
, porque nuestro len-
guaje, nuestro pensamiento y nuestra vida tambin son parte de la reali-
dad
70
.
Realidad y pensamiento estn fusionados, o, mejor, la mente y el
mundo conjuntamente construyen la mente y el mundo
71
. Esta es una
idea que Putnam debe a los pragmatistas, principalmente a William James,
y en la que insiste frecuentemente. De James es, por ejemplo, la idea de
que la pregunta acerca de qu parte de nuestra telaraa de creencias refleja
el mundo en s mismo y qu parte constituye nuestra contribucin con-
ceptual no tiene ms sentido que la pregunta: Anda el hombre ms esen-
cialmente con su pierna izquierda o con su pierna derecha?. El rastro de la
serpiente humana est por todas partes
72
.
67
H. Putnam, MCR, 150.
68
H. Putnam, Sense, Nonsense and the Senses: An Inquiry into the Powers of the
Human Mind (The Dewey Lectures, 1994), Journal of Philosophy 91 (1994) (en adelante,
SNS), 452 (cursiva aadida). En este sentido, Putnam es plenamente deweyano y wittgens-
teiniano, segn R. Sleeper: Dewey comparti la intuicin de Wittgenstein de que, en nues-
tros juegos de lenguaje, estamos involucrados en transacciones con lo que sea que es real en el
mundo, y no solamente con otras personas (...). Como Wittgenstein, Dewey vio que las
reglas de nuestros juegos de lenguaje no son arbitrarias (...) sino que estn constreidas por
lo que est ah fuera, en un sentido causal eficiente (R. Sleeper, Commentary on Epis-
temology as Hypothesis, Transactions of the Charles S. Peirce Society 26 (1990), 440).
69
H. Putnam, SNS, 452.
70
Putnam dice que una consideracin similar a la del trmino realidad se puede ha-
cer respecto a otros trminos problemticos en filosofa, como razn, lenguaje, signi-
ficado y referencia. Me parece que la lista se podra ampliar para incluir, entre otros, los
conceptos de persona humana, naturaleza y ley.
71
H. Putnam, Razn, verdad e historia, Madrid: Tecnos, 1988 (en adelante, RVH), 13.
72
H. Putnam, MCR, 148. La metfora del rastro de la serpiente humana es una for-
HILARY PUTNAM
30
Otra manera de entender la tesis del entrelazamiento de mente y reali-
dad consiste en percatarse de que la razn humana es a la vez inmanente
(no se encuentra fuera de nuestros juegos del lenguaje ni de instituciones
concretas) y trascendente (una idea regulativa que usamos para criticar la
conducta de todas las actividades e instituciones)
73
. Los filsofos que ol-
vidan la inmanencia de la razn caen en la fantasa de un conocimiento
absoluto, y los que, por otra parte, pierden de vista la trascendencia de la
razn, caen en el relativismo cultural
74
.
En el proceso de negociacin de nuestra nocin de realidad, juega
un papel importante la distincin de Peirce entre duda real y duda filosfi-
ca
75
. Es decir, cambiaremos nuestra nocin de realidad
76
slo si tenemos
motivos suficientes y justificados para hacerlo. Esto es lo que Putnam con-
sidera el gran aporte del pragmatismo: que se puede ser al mismo tiempo
falibilista y antiescptico. Ciertamente, no tenemos garantas metafsicas
de que incluso nuestras ms firmes convicciones nunca necesitarn revi-
sarse, pero tambin hay que admitir que la duda requiere tanta justifica-
cin como la creencia
77
.
_______
ma de expresar el principio humanstico de James, segn el cual no podemos desechar la con-
tribucin humana en el conocimiento. De ello se sigue que no podemos conocer las cosas
tal como son en s mismas, sino solamente entrelazadas con nuestros intereses, formas
de organizacin y de seleccin, etc. (R. Goodman (ed.), Pragmatism. A Contemporary Reader, 2,
169). En After Empiricism(RHF, 52), Putnam ha sugerido que la historia de la filosofa
del siglo XX puede verse como un proceso de desmantelamiento del proyecto humeano
de dividir el mundo real entre lo que sera su propia constitucin (The Furniture of the Uni-
verse) y nuestra contribucin conceptual o proyeccin.
73
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, PP3, 234.
74
R. Goodman (ed.), Pragmatism. A Contemporary Reader, 8.
75
En PRA, 74-75, Putnam observa que Peirce, James y Dewey habran dicho que la
investigacin democrticamente conducida debe ser digna de confianza; no porque sea infali-
ble, sino porque la forma en que descubrimos dnde y cmo nuestros procedimientos ne-
cesitan ser revisados es a travs del proceso mismo de investigacin. (Estos pragmatistas ha-
bran agregado que lo que hemos aprendido de la investigacin en general, se aplica a la
investigacin tica en particular.).
76
Yo agregara: o de persona humana, o de ley moral.
77
H. Putnam, PRA, 20-21. La idea de que la duda requiera tanta justificacin como la
creencia no slo est presente en los pragmatistas. Tambin est presente en Wittgenstein,
especialmente en Sobre la Certeza (agradezco esta observacin a Manuel Liz). Sobre el pro-
blema de por qu Wittgenstein no se consider pragmatista, ver J. Nubiola, "W. James y L.
Wittgenstein. Por qu Wittgenstein no se consider pragmatista?", Anuario Filosfico 28
HILARY PUTNAM
31
Desde sus primeros escritos
78
, Putnam sostena que una persona puede
estar suficientemente justificada en que su visin del mundo es verdadera,
en tanto y en cuanto no haya pruebas en contra. As, por ejemplo, los
hombres del medioevo estaban en lo correcto al pensar que la distancia
ms corta entre dos puntos es la lnea recta, o que la suma de los ngulos
internos de un tringulo es igual a dos rectos. El hecho de que siglos ms
tarde Riemann y Lobachevski hayan propuesto exitosamente una teora no
euclidiana del espacio, no hace falsas sus creencias. La justificacin de este
argumento se encuentra en el hecho de que tampoco la teora de Riemann
y Lobachevski pretende ser la descripcin verdadera del universo, pues
nada impide que dentro de un siglo sea reemplazada por otra
79
.
Esta es una concepcin pragmatista de la verdad, que supone el con-
cepto de relatividad conceptual
80
, pero que no conlleva escepticismo ni
relativismo, ya que, como dice Putnam, una vez que tenemos un sistema
de conceptos establecido, lo que es verdadero o falso no depende simple-
mente de lo que nosotros pensemos
81
. El establecimiento de un sistema
conceptual es un proceso de negociacin en el que estn implicados por
igual el mundo, nuestras creencias sobre el mundo, y los criterios con los
cuales valoramos nuestras creencias. Ninguno es previo o preexistente a
los otros: el mundo y la mente conjuntamente construyen la mente y el
mundo
82
.
Al igual que Peirce, Putnam cree que la nica tercera va entre el
dogmatismo y el relativismo consiste en reconocer que si bien la verdad
es incierta, cualquier afirmacin digna de ese nombre debe estar sujeta a
_______
(1995), 411-423.
78
Por ejempo, It Aint Necessarily So y The Analytic and the Synthetic, ambos de
1962.
79
Una situacin an ms clara se da en el caso de las teoras ondulatoria y corpuscular
en fsica: al menos por ahora, no puede decirse que una sea superior a la otra.
80
La nocin de relatividad conceptual es una constante en el pensamiento de
Putnam, principalmente a partir de su etapa internalista. Considera Putnam que la relati-
vidad conceptual es un fenmeno omnipresente: facticidad y convencionalidad estn tan inter-
penetradas que afirmar que en un enunciado verdadero hay una parte convencional y otra
parte fctica sera incurrir en un error filosfico irremediable al que denomina falacia de
la divisin (J. Nubiola, Putnam, H.: Realism with a Human Face, 391).
81
An Interview with Professor Hilary Putnam, 89.
82
H. Putnam, RVH, 13.
HILARY PUTNAM
32
verificacin y a discusin pblica
83
. El problema con el que se enfrentan
los pragmatistas de hoy es el de cmo verificar las teoras ticas y polticas,
si pretenden, como pretende Putnam, siguiendo a Dewey, que la verdad en
tica y en poltica est sujeta a las mismas exigencias que la verdad cientfi-
ca.
En el Coloquio Internacional Cien aos de filosofa americana
84
,
Putnam se refiri al problema de la verificacin en general. En esa ocasin,
el autor de este trabajo le pregunt si l cree que es posible la verificacin
de sistemas ticos o filosficos completos. Su respuesta fue, en sntesis,
que no tenemos un criterio nico para valorarlos. Lo importante es tra-
bajar en comn.
Hacia el final de su libro sobre el pragmatismo, Putnam destaca que
una de las mayores diferencias entre esta filosofa y la filosofa analtica es
su diferente interpretacin sobre cmo se debe proceder en la bsqueda de
la verdad. Para Carnap, por ejemplo, las teoras cientficas se comprueban
por la evidencia, pero sta es siempre inmaterial. Esa evidencia, por otra
parte, era alcanzada siempre por el investigador en la soledad de su medi-
tacin. La visin pragmatista dice Putnam es totalmente diferente.
En efecto,
para los pragmatistas, el modelo es un grupo de investigadores que tratan de
producir buenas ideas y tratan de comprobarlas para ver cules tienen valor
(...). Ellos insistan en que cuando un ser humano aislado trata de interpretar
incluso las mejores mximas para l mismo y no permite a otros criticar la
forma en que l o ella interpreta esas mximas, o la forma en que l o ella las
aplican, la clase de certeza que resulta est, en la prctica, fatalmente im-
pregnada de subjetividad. Aun la nocin de verdad no tiene sentido en una
tal soledad moral, ya que la verdad presupone un estndar externo al que
piensa
85
.
John Passmore escribi que Putnam es la historia de la filosofa re
83
H. Putnam, en G. Borradori, The American Philosopher, 63.
84
Cerisy-La-Salle, Normanda, junio 24-julio 30, 1995.
85
H. Putnam, PRA, 71-72. La referencia es a W. James, The Moral Philosopher and
the Moral Life, en The Will to Believe and Other Essays in Popular Philosophy, Cambridge, Mass.:
Harvard University Press, 1979 (The Works of William James, Vol. 6), 146: Truth supposes a
standard outside of the thinker to which he must conform.
HILARY PUTNAM
33
ciente en sntesis
86
. Me parece que la trayectoria intelectual de Putnam,
guiada por el principio de la integridad intelectual, es un ejemplo de lo que
propone el pragmatismo: una filosofa vinculada a la vida, falibilista, an-
tiescptica y democrtica. En eso radica buena parte de su atractivo.
86
J. Passmore, Recent Philosophers, London: Duckworth, 1988, 97.
CAPTULO 2
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
El presente captulo abarca la produccin de Hilary Putnam entre los
aos 1957 y 1976, y tiene como objetivo caracterizar lo que l mismo de-
nomina una perspectiva realista en filosofa de la ciencia, de las matem-
ticas y del lenguaje. 1957 es el ao de la primera publicacin de Putnam
que aqu se estudia: Three-Valued Logic, que trata sobre la relacin entre
verdad, verificacin y evidencia, temas que de una u otra forma estn pre-
sentes en casi todos los escritos posteriores de Putnam.
El 29 de diciembre de 1976, en Boston, Putnam lee su discurso de to-
ma de posesin como presidente de la Divisin Este de la Asociacin Filo-
sfica Americana. Ese discurso Realism and Reason seala el inicio de
lo que se ha dado en llamar la etapa internalista de Putnam. Como se
ver (Cap. III), el paso del realismo metafsico al realismo interno es faci-
litado por una concepcin del lenguaje (teora social de la referencia) que
se desarrolla al margen del programa del realismo cientfico.
La seccin 2.1 trata de las ideas de Putnam sobre la lgica. A partir de
los datos que proporcionan la mecnica cuntica y la teora de la relativi-
dad, Putnam argumenta que la lgica y las matemticas son ciencias emp-
ricas, y que no existe tal cosa como verdades a priori en estas ciencias (en
directa oposicin al intuicionismo).
La seccin 2.2 busca describir la filosofa de la ciencia y de las mate-
mticas que sostiene Putnam en este perodo de su pensamiento. La tesis
central que se comenta es la de la indispensabilidad: dado que la cuanti-
ficacin es necesaria en fsica, los objetos y las propiedades sobre los que
tratan la fsica y las matemticas tienen que existir, si bien esa existencia no
es necesariamente material.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
36
Finalmente, en la seccin 2.3 se presenta la filosofa del lenguaje que
Putnam propone como alternativa al verificacionismo: una teora en la que
el significado est determinado por la referencia, y sta a su vez por la na-
turaleza de los paradigmas fijados por la sociedad.
La divisin por temas que aqu se hace tiene solamente una finalidad
metodolgica, y no debe ocultar la coherencia interna del pensamiento de
Putnam. Sus ideas sobre la fsica y la mecnica cuntica encuentran apoyo
en su filosofa de las matemticas, y a su vez tienen consecuencias impor-
tantes en su concepcin de la lgica. Esas ideas implican una crtica del
verificacionismo que le lleva a desarrollar su teora social de la referencia.
2.1. FILOSOFA DE LA LGICA Y CONOCIMIENTO A PRIORI
En esta seccin se presentan los argumentos que Putnam propone
para considerar a la lgica como ciencia emprica y para rechazar la exis-
tencia de todo tipo de conocimiento a priori. Guardan estos argumentos
una relacin estrecha con el realismo que sostiene en filosofa de las ma-
temticas y de la ciencia. La exposicin se basa en los ensayos: Three-Valued
Logic (1957), It Aint Necessarily So, The Analytic and the Synthetic (ambos de
1962), Is Logic Empirical? (1968), Philosophy of Logic (1971) y How to Think
Quantum-Mechanics Logically (1974). Se pasar revista a algunas de las obje-
ciones ms importantes.
2.1.1. La lgica como ciencia emprica
En Philosophy of Logic Putnam pasa revista a la polmica realismo versus
nominalismo, como lugar en el que encontrar respuesta a la pregunta de
hasta dnde se pueden revisar y corregir los principios fundamentales de la
lgica (en otros trminos, a la pregunta de qu es la lgica). En primer lugar,
Putnam sostiene que la nocin lgica de validez, en la que descansa toda
la ciencia, no puede explicarse en trminos puramente nominalistas, al me-
nos hoy en da; y que la referencia a clases o algo igualmente no fsico
es indispensable para la ciencia de la lgica
1
. El lenguaje nominalista es,
1
H. Putnam, Philosophy of Logic, en Mathematics, Matter and Method. Philosophical Pa-
pers, Volume 1, Cambridge: Cambridge University Press, 1975, (en adelante, PP1), 333.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
37
por lo menos, insuficiente. Por ello Putnam asume una posicin realista en
filosofa de la ciencia. Esa posicin implica lo siguiente:
(1) que la ciencia no se limita a construir objetos o a predecir hechos;
(2) que uno de sus propsitos ms importantes es como pensaba
Newton descubrir leyes verdaderas o muy-prximas-a-ser-
verdaderas
2
;
(3) que las formulaciones cientficas presuponen la existencia de fuerzas,
distancias y masas, tal vez no como entidades reales, pero s como cosas
que pueden ser medidas por nmeros reales
3
.
Putnam tampoco acepta los argumentos de los ficcionalistas (con-
vencionalistas) que rechazan el problema de la existencia de los nmeros y
los conjuntos como cosas irrelevantes, dado que segn ellos las
verdades lgicas y matemticas son verdaderas por convencin. Para Putnam,
todos los argumentos de los ficcionalistas son simplemente malos argu-
mentos
4
.
Lgica y verdad
En una de sus primeras publicaciones (Three-Valued Logic, 1957),
Putnam argumentaba que las palabras verdadero y falso tienen un
cierto significado esencial, independiente del tertium non datur, que es posible
delinear con precisin
5
. Su argumentacin corre paralela con la investiga-
cin sobre cul podra ser la interpretacin de un tercer valor (medio: ni
verdadero ni falso) en una lgica trivalente:
1. Decir de una proposicin que es verdadera implica decir que fue
verdadera y que ser siempre verdadera, independientemente de que sea (o
haya sido) verificada. La verificacin es epistmica (esto es, sujeta a la evi-
dencia), mientras que la verdad es radicalmente no epistmica. Lo mis-
mo puede decirse del valor medio. La diferencia entre un sistema de l-
gica bivalente y otro trivalente radica en las tablas tautolgicas. As, mien
2
En ese sentido se puede pensar, por ejemplo, que la ley de gravitacin universal de
Newton es sustancialmente correcta, aunque sea slo una aproximacin a una ley mucho
ms compleja.
3
H. Putnam, Philosophy of Logic, en PP1, 338.
4
H. Putnam, Philosophy of Logic, en PP1, 351.
5
H. Putnam, "Three-Valued Logic", en PP1, 166.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
38
tras en lgica clsica la proposicin
hay marcianos o no hay marcianos
es verdadera, en una lgica trivalente es de valor medio (es decir, que
no acepto ni rechazo en el momento presente, lo cual no es lo mismo
que ni verificada ni falseada en el momento presente).
2. Adoptar una lgica trivalente significa adoptar una manera diferente
de usar los trminos lgicos. Esa manera equivale a la forma ordinaria (de la
lgica bivalente) en el caso de los enunciados moleculares en los cuales el
valor de verdad de todos sus componentes es conocido, pero es diferente
y la supera, incluyndola en el caso de que se reconozca el valor me-
dio.
3. Una lgica trivalente tiene aplicacin en el microcosmos, en el que
segn Reichenbach es posible afirmar de una proposicin determina-
da que nunca ser ni verificada ni falseada (cosa que no puede hacerse en el
macrocosmos). Esto permite afirmar que existe un mundo al menos en
que no rige el principio del tercero excluido.
4. Que el principio del tercero excluido sea verdadero dado el signifi-
cado de los trminos verdadero y falso no excluye la posibilidad de
abandonar dicho principio, manteniendo a la vez el significado esencial de
verdadero y falso: puede pasarse de una lgica bivalente a una triva-
lente sin necesidad de cambiar totalmente el significado de los trminos
verdadero y falso. Esto no quiere decir, sin embargo, redefinir la ver-
dad como alta probabilidad, la falsedad con baja probabilidad y el
trmino medio como probabilidad media.
Una de las ideas ms importantes que se obtienen de Three-Valued Logic
es que, para Putnam, la verdad es radicalmente no epistmica, esto es, inde-
pendiente de la evidencia emprica o de la demostracin. Esto se prueba
por medio de los enunciados sobre el pasado. Tiene sentido, por ejemplo,
decir que la proposicin Coln cruz el ocano en 1492 fue verificada
en 1600 y no verificada en 1300; pero no tiene sentido decir que fue ver-
dadera en 1600 y falsa en 1300
6
. En este punto, la filosofa de la lgica (y
6
H. Putnam, Three-Valued Logic, en PP1, 167. Otra manera de poner el problema:
con toda seguridad, nunca podremos saber qu es lo que Csar estaba pensado cuando
atraves el Rubicn, pero esto no significa que no exista una verdad sobre lo que Csar
estaba pensando cuando atraves el Rubicn. Si la verdad se redujera a lo que puede ser
probado o mostrado, casos como el anterior quedaran fuera del mbito verdad-falsedad, lo
cual contraintuitivo. Esta es una tesis que Putnam abandon por cierto tiempo, pero que
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
39
de las matemticas) de Putnam se opone al intuicionismo de Brouwer, para
quien no existen verdades que no sean experimentables
7
. Por otra parte,
sin embargo, Putnam coincide parcialmente con los intuicionistas al recha-
zar la validez general del principio del tertium non datur. La diferencia est en
que los intuicionistas sustituyen la nocin de verdad por la de aseverabilidad:
para cualquier enunciado en el que una cierta constante lgica es su signo
principal se especifican condiciones necesarias y suficientes bajo las cuales
puede aseverarse ese enunciado
8
. Para Putnam, hay casos (el microcos-
mos sera ese caso) en el que no pueden especificarse las condiciones bajo
las cuales puede aseverarse un enunciado, sencillamente porque es posible
saber por anticipado que una proposicin nunca podr ser verificada ni
falseada. A una proposicin que tenga esa caracterstica se le asignara el
valor medio (ni verdadero ni falso). Lo importante es que esa lgica
del valor medio es de mbito restringido: no contradice a la lgica biva-
lente (la incluye), y, por lo tanto, no rechaza la nocin clsica de verdad
(cosa que s hacen los intuicionistas).
Lgica y realidad
El problema de la validez universal de la lgica clsica es abordado de
nuevo por Putnam en un ensayo publicado en 1968 con el ttulo Is Logic
Empirical, y reimpreso en PP1 como The Logic of Quantum Mechanics. La pre-
gunta que ah se plantea es si algunas de las verdades necesarias de la l
_______
hoy la ha recuperado (Cf. Congreso de Mnster, 28 de julio de 2000)
7
C. J. Posy, Mathematical Intuitionism, en R. Audi, The Cambridge Dictionary of Phi-
losophy, Cambridge: Cambridge University Press, 1995, 468. El siguiente texto de G. H.
Hardy, profesor de matemticas en Cambridge en los aos 1920-30, ilustra desde otra pers-
pectiva la posicin intuicionista: ninguna filosofa puede ser del gusto de cualquier mate-
mtico que no admita, de una u otra forma, la validez inmutable e incondicional de la ver-
dad matemtica. Los teoremas matemticos son verdaderos o falsos; su verdad o falsedad es
absoluta e independiente de nuestro conocimiento de ellos. En cierto sentido, la verdad ma-
temtica es parte de la realidad objetiva (...) [las proposiciones matemticas] son, en un sen-
tido o en otro, a pesar de lo elusiva o sofisticada que esta afirmacin parezca, teoremas
acerca de la realidad (...). No son creaciones de nuestra mente (G. H. Hardy, Mathemathi-
cal Proof, Mind (1929): 1-25, citado en R. Monk, Wittgenstein. The Duty of a Genius, New
York: Penguin Books, 1990, 329)
8
A. Garca Surez, Lgicas alternativas, en M. Garrido (ed.), Lgica y Lenguaje, Ma-
drid: Tecnos, 1989, 181.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
40
gica pueden resultar ser falsas por razones empricas. Su respuesta es afir-
mativa: la lgica dice es, en cierto sentido, una ciencia natural
9
.
Como se ha sealado antes, afirmar que la lgica es una ciencia empri-
ca puede interpretarse como sostener que las leyes lgicas son leyes del
pensamiento pero fundamentadas en la realidad. La interpretacin en este
sentido para el caso de Putnam se apoya en la refutacin del convenciona-
lismo que l hace en The Logic of Quantum Mechanics (entre otros lugares), as
como en su rechazo de la necesidad a priori de las verdades lgicas.
Este empirismo y anticonvencionalismo es congruente con una inter-
pretacin realista de la teora cuntica, la cual supone: (1) aceptar que la
teora cuntica es verdadera; (2) que los objetos a los que se refiere (elec-
trones, protones, etc.) existen; y (3) que las propiedades y cantidades fsicas
a las que se refiere son reales
10
.
Por otra parte, cabe la pregunta de si sostener que algunos principios
de la lgica clsica (como el de distributividad) pueden no ser vlidos en
ciertos casos significa admitir un cierto relativismo, en el sentido de negar
que existan verdades absolutas, independientes de cualquier esquema
conceptual. Como se ha visto, Putnam efectivamente rechaza la idea de
verdades absolutamente a priori, independientes de cualquier contexto. Pe-
ro esto no quiere decir identificar verdad con convencin. De hecho,
la posicin de Putnam en este ensayo es que el principio clsico de distri-
butividad puede seguirse considerando vlido para el mundo ordinario, de
la misma manera que la geometra euclidiana se sigue considerando verda-
dera, a pesar de que la teora general de la relatividad ha demostrado que el
espacio es no-euclidiano.
La argumentacin de Putnam en The Logic of Quantum Mechanics es co-
mo sigue
11
:
1. La teora general de la relatividad ha demostrado que el universo es
curvo. La principal consecuencia de este descubrimiento es que ha dejado
de considerarse los axiomas de la geometra euclidiana como verdades
necesarias.
2. No se trata solamente de un cambio de significado del concepto de
9
H. Putnam, The Logic of Quantum Mechanics, en PP1, 174.
10
H. Krips, The Metaphysics of Quantum Theory, Oxford: Clarendon Press, 1987, 126.
11
Se evita entrar en detalles tcnicos sobre la teora cuntica, dado que no son necesa-
rios para la comprensin de las tesis propiamente filosficas de Putnam.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
41
lnea recta. Cualquiera puede apreciar que algo que antes era simplemente
inimaginable de hecho ahora es posible.
3. Algo anlogo a lo que sucede en el macrocosmos ocurre en el mi-
crocosmos. Parece que ah ciertas leyes lgicas, antes consideradas verda-
des necesarias, no se cumplen.
4. La conclusin que debe sacarse de esto es que la lgica es tan emprica
como la geometra
12
, y que vivimos en un mundo que funciona con una lgi-
ca no-clsica. Ciertos enunciados (los de la vida diaria) obedecen las leyes
de la lgica clsica porque corresponden a un cierto subespacio. La me-
cnica cuntica explica la validez aproximada de la lgica clsica en lo gran-
de, as como la geometra no-euclidiana explica la validez aproximada de la
geometra euclidiana en lo pequeo.
13
5. Un cambio de lgica no equivale a un cambio de lenguaje, como
sostuvo el convencionalismo de Carnap. Segn Carnap, existen reglas de
lenguaje que estipulan qu proposiciones son verdaderas, incluyendo los
axiomas de la lgica y de las matemticas. Cambiar de lgica o de matem-
ticas, en este caso, equivaldra a un cambio de convenciones. La crtica
de Putnam al convencionalismo es que
si nuestra meta es una descripcin verdadera del mundo, no deberamos adop-
tar estipulaciones lingsticas arbitrarias que conciernen a la forma de nuestro
lenguaje, a menos que haya un argumento para mostrar que ellas no pueden
interferir con ese propsito. Si las reglas de la lgica clsica fueran realmente
estipulaciones lingsticas arbitrarias (lo cual en ningn momento creo), no
tengo idea de cmo se supone que esas estipulaciones sean compatibles con
los objetivos de la investigacin
14
.
6. Puede conservarse la lgica clsica y admitir a la vez la mecnica
cuntica, pero al alto precio de postular variables desconocidas, o una
diferencia fundamental entre el micro y el macrocosmos.
12
H. Putnam, The Logic of Quantum Mechanics, en PP1, 184.
13
H. Putnam, The Logic of Quantum Mechanics, en PP1, 184.
14
H. Putnam, The Logic of Quantum Mechanics, en PP1, 188 (primera cursiva aa-
dida). Patrick Heelan resume de la siguiente manera la crtica de Putnam al convencionalis-
mo: El convencionalismo, o la suposicin de que varias geometras son admisibles depen-
diendo de la regla de coherencia convencionalmente seleccionada, es falso, dado que per-
mite que la arbitrariedad humana, la subjetividad y el prejuicio entren donde slo los crite-
rios objetivos son, o deberan ser, los criterios relevantes (P. Heelan, Quantum and
Classical Logic: Their Respective Roles, Synthese 21 (1970), 7).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
42
7. La diferencia fundamental entre la lgica clsica y la lgica cuntica
radica en que la lgica cuntica es una retcula no distributiva. Esto signifi-
ca que las proposiciones de la lgica cuntica no admiten el uso ordinario
de las conectivas y v en el caso de la ley de distributividad
15
.
Segn Patrick Heelan, el argumento de Putnam (y de Finkelstein) en
favor de la lgica cuntica debe interpretarse como una tesis radical en
contra de la validez universal de la lgica clsica:
[Putnam y Finkelstein] argumentan que el descubrimiento de la lgica cuntica
destrona la lgica clsica en todos los dominios empricos, de la misma mane-
ra que el descubrimiento de la teora general de la relatividad destron la
geometra euclidiana en el dominio de la fsica
16
.
Creo que Heelan tiene razn al atribuir la defensa que Putnam hace de
la lgica cuntica a su empirismo. As, segn Heelan, Putnam sostiene,
respecto de la geometra, que sin evidencia emprica no hay verdad. La
nica geometra fsicamente correcta debe ser determinada por criterios
objetivos, empricos y cientficos
17
. Me parece que la primera proposicin
interpreta correctamente el pensamiento de Putnam, pero no la segunda.
Putnam no habla de una nica geometra correcta. En todo caso, habra
que interpretar sus ideas en favor de la verdad objetiva como un nico
marco terico correcto, que permitira sostener dos (al menos) geometras
correctas, de la misma manera que puede hablarse de dos lgicas (la del
macrocosmos y la del microcosmos) dentro de un esquema de la verdad (la
relatividad conceptual), que se opone tanto al convencionalismo como al
apriorismo, y que tiene una fundamentacin emprica (en el contexto filo-
sfico de la poca, se dira realista).
Lo que Putnam pone en entredicho es la concepcin tradicional o cl-
sica de la lgica, segn la cual
(1) los principios correctos de la lgica son necesariamente verdaderos
(esto es, son vlidos en todos los mundos posibles);
(2) los principios correctos de la lgica son a priori, esto es, se conocen a
priori (grosso modo, se conocen sin apoyo de evidencia emprica)
18
.
15
Adems de Putnam, sostienen esta teora Birkhoff, von Neumann, Segal, Mackey,
Finkelstein, y Jauch, entre otros (P. Heelan, Quantum and Classical Logic, 2).
16
P. Heelan, Quantum and Classical Logic, 6.
17
P. Heelan, Quantum and Classical Logic, 6.
18
E. Erwin, Quantum Logic and the Status of Classical Logic, Logique et Analyse 21
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
43
Ni los principios de la lgica son vlidos en todos los mundos posi-
bles, ni se conocen sin apoyo de evidencia emprica, es lo que, en resumen,
afirma Putnam. Pero esto no significa que la lgica cuntica refute (como
interpreta Heelan) la lgica clsica; lo que refuta es la concepcin clsica o
tradicional de la lgica, que es distinto.
2.1.2. Conocimiento a priori y verdad
Verdades necesarias y marco conceptual
La discusin sobre el supuesto carcter emprico de la lgica y de las
matemticas se apoya en la negacin de la existencia de cualquier tipo de
conocimiento a priori, que Putnam inicia en esta etapa de su pensamiento y
que se mantiene en sus escritos posteriores. As, en It Aint Necessarily So
(1962), escribe: la tradicional distincin filosfica entre enunciados nece-
sarios en sentido eterno y enunciados contingentes en sentido eterno no es
funcional
19
.
Qu entiende Putnam por conocimiento a priori? En Science as Appro-
ximation to Truth (1975), lo aclara de la siguiente forma:
El concepto de a priori que rechazo es el que est representado histricamente
por la nocin de Descartes de ideas claras y distintas. Las ideas claras y dis-
tintas de Descartes eran en cierto sentido ideas autodemostrativas: llevaban en
s su propia validez. Nadie poda ser suficientemente racional y negarlas (...)
20
.
Putnam afirma haber llegado al convencimiento de que no existen ver-
dades a priori a partir de la historia de la geometra, y pone el ejemplo del
paso de la geometra euclidiana a las geometras no-euclidianas: axiomas
que antes se consideraban verdades necesarias (como que la distancia ms
corta entre dos puntos es la lnea recta) han resultado ser falsos. Dicho de
otra manera, situaciones consideradas antes imposibles (como viajar en
lnea recta sin cambiar de direccin y volver al punto de origen) han resul-
tado posibles. Y no se trata simplemente de un cambio de referente, como
_______
(1978), 279.
19
H. Putnam, It Aint Necessarily So, en PP1, 248.
20
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, viii.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
44
pensaron Grice y Strawson
21
, dado que, desde el punto de vista de la nue-
va teora, no hay, y nunca ha habido, objetos que pudieran haber sido los
referentes de los trminos en cuestin
22
.
La enseanza que Putnam obtiene de la historia de la geometra es que
me pareci que no haba bases para sostener que existen verdades absolu-
tamente a priori, verdades que un ser racional no pueda siquiera poner en
duda
23
. En ningn campo, ni siquiera en el de la lgica, son las ideas
claras y distintas inmunes a la revisin
24
.
Ahora bien, decir que no existen verdades inmunes a la revisin no
significa quitarnos el derecho de pensar que, dado nuestro marco actual de
conocimientos, ciertas cosas son imposibles, y no slo parecen imposibles.
As, por ejemplo, quienes vivan y pensaban antes de los trabajos de Lo-
bachevski estaban justificados al pensar que es imposible llegar al punto de
partida viajando en lnea recta con direccin constante. Curiosamente
advierte Putnam esta no es la moraleja que los filsofos han sacado de la
historia de la geometra.
25
La interpretacin que se suele dar al problema planteado por las geo-
metras no-euclidianas es que ha habido una confusin al pensar que pro-
posiciones como
(1) uno no puede viajar en lnea recta y volver al punto de origen
son teoremas de la geometra euclidiana. Realmente, se dice, (1) no es una
verdad necesaria, pero lo sera si el espacio fuera euclidiano. En otros tr-
minos, no se debe confundir (1) con
(2) los axiomas de Euclides implican que uno no puede viajar en lnea
recta y volver al punto de origen.
Segn esta interpretacin, resulta que los que pensaban que los axio
21
Grice y Strawson (1956) argan que los casos en los cuales parece que una propo-
sicin analtica es falseada pueden ser explicados por el hecho de que en cada caso el signifi-
cado de las palabras cambia, y as la proposicin que fue en un tiempo genuinamente anal-
tica resulta que no es la misma proposicin que fue posteriormente falseada, aunque fuera
expresada con los mismos trminos (H. Putnam, Introduction: Philosophy of Language
and the Rest of Philosophy, en Mind, Language and Reality, Philosophical Papers, Volume 2,
Cambridge: Cambridge University Press, 1975 (en adelante, PP2), xiv).
22
H. Putnam, Philosophy of Language and the Rest of Philosophy, en PP2, xv.
23
H. Putnam, Philosophy of Language and the Rest of Philosophy, en PP2, xvi.
24
H. Putnam, Introduction: Science as Approximation to Truth, en PP1, x.
25
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, ix.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
45
mas de Euclides eran verdades necesarias, simplemente estaban equivo-
cados, vivan en una ilusin. Putnam se opone a esta interpretacin.
Quienes as piensan lo hacen sobre la base de que se puede establecer una
distincin entre el espacio fsico verdadero y las interpretaciones abs-
tractas de ese espacio fsico, una de las cuales sera la geometra euclidiana.
Para Putnam, no hay espacio fsico real, esto es, espacio fsico que sea
independiente de cualquier interpretacin: desde mi punto de vista, las
entidades fsicas no se definen literalmente (...); en un sentido muy com-
plejo, ellas son definidas por sistemas de leyes
26
. Con otras palabras, la
realidad de las entidades fsicas viene dada por el sistema conceptual en que
son definidas
27
.
Del hecho de que no existan verdades independientes de todo marco
conceptual, no se sigue, sin embargo, que no exista una distincin entre
verdades que son a priori (esto es, sin necesidad de evidencia o demostra-
cin) relativas a un marco de conocimientos, y verdades que son empri-
camente (esto es, demostradas de forma emprica) relativas a un marco de
conocimientos:
Mi interpretacin no niega de hecho afirma que exista una distincin en-
tre verdades que son a priori relativas a un conjunto determinado de conoci-
mientos, y verdades que son empricamente relativas a un determinado con-
junto de conocimientos. Lo que niega es que haya verdades que son a priori
relativas al contexto favorito del filsofo, que sera el contexto de todos los
contextos. El contexto de todos los contextos no es ningn contexto
28
.
Lo que Putnam est criticando es la apelacin implcita que existe en el
concepto tradicional de ciencia a una supuesta realidad ltima, que sera el
fundamento ltimo de todo conocimiento. Para Putnam y esto se ve
con ms claridad en sus obras posteriores, la certeza cientfica se fun-
damenta en el marco terico y los datos hasta ahora disponibles. El hom
26
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, x.
27
En este sentido, R. Alvira ha sostenido recientemente que no hay realidad si no pa-
sa por mediacin de la idea, de manera que lo real slo es para un sujeto (Conferencia
El sentido de la realidad, Universidad de Navarra, 7.VI.1995). Si lo entiendo bien, esto
significa que lo real slo se da dentro de un marco conceptual, por lo que no tiene sentido
proponer una supuesta realidad ltima que sera completamente independiente de nuestro
conocimiento.
28
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, x.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
46
bre no puede aspirar a ms. La consecuencia de este planteamiento es un
pluralismo que lleva a decir, no que los que sostenan una teora atrasada
sobre, por ejemplo, el espacio, estuvieran equivocados pues estaban su-
ficientemente justificados para creer lo que crean, tanto como lo estamos
nosotros para creer lo que creemos, sino que vean las cosas de manera
diferente. Pero esto no quiere decir equiparar verdad a punto de vista,
pues siguiendo con el ejemplo del espacio, a cualquier persona de la
Grecia de Euclides que afirmara que la lnea recta no es la distancia ms
corta entre dos puntos se le habra dicho, con toda razn, que estaba equi-
vocada
29
.
La posicin de Putnam a este respecto es sorprendentemente similar a
la que Wittgenstein sostena al final de su vida. Deca el filsofo viens en
On Certainty:
Todo lo que he visto u odo me proporciona la conviccin de que ningn
hombre ha estado alguna vez lejos de la tierra. Nada en mi imagen del mundo
habla en favor de lo opuesto. Pero yo no adquir mi imagen del mundo bus-
cando satisfacerme a m mismo o su correccin; ni tengo esa imagen del
mundo porque est satisfecho con su correccin. No: es el trasfondo hereda-
do contra el que yo distingo entre lo verdadero y lo falso.
30
El trasfondo heredado puede cambiar, pero tiene siempre carcter de
definitivo, de realidad ltima desde la cual juzgamos. Tengo una imagen
del mundo, contina diciendo Wittgenstein. Es verdadera o falsa? Por
sobre todo, es el sustrato de toda mi bsqueda y de todas mis afirmacio
29
Recientemente, Gary Ebbs ha sealado que en los tempranos escritos de Putnam
principalmente en The Analytic and the Synthetic y en Dreaming and Depth Grammar,
que, aunque publicados en 1962 fueron escritos a finales de los cincuenta, segn afirma el
propio Putnam (Replies, Philosophical Topics 20/1 (1992), 347) se encuentra ya desarro-
llada la idea segn la cual no tenemos una concepcin de hechos o cosas que sea previa a,
o independiente de, las normas que subyacen a nuestro sentido comn y a nuestras investi-
gaciones cientficas (G. Ebbs, Realism and Rational Inquiry, Philosophical Topics 20/1
(1992), 11). Putnam se muestra fundamentalmente de acuerdo con la interpretacin que
Ebbs propone, y cita en apoyo de la misma la insatisfaccin que Kripke sealara en el Con-
greso Mundial de Filosofa de Montreal con respecto a El significado de significado, precisa-
mente escribe Putnam sobre la base de que la nocin de esencia de una clase natural
que yo usaba all no es independiente de la prctica cientfica (Replies, 349).
30
L. Wittgenstein, On Certainty, citado en R. Monk, Wittgenstein. The Duty of Genius,
New York: Penguin, 1990, 571.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
47
nes
31
. Lo que Putnam agregara a la tesis de Wittgenstein es que esa ima-
gen del mundo que es el sustrato ltimo de nuestras interpretaciones pro-
cede de la interaccin de la mente y el mundo. No es slo de la mente ni
slo del mundo. Este es un tema que desarrollar ms adelante, en la etapa
del realismo interno.
Conocimiento analtico y sinttico
Unido a la crtica del conocimiento a priori se encuentra el problema de
la distincin entre el conocimiento analtico y el sinttico.
En 1951, Quine public su famoso artculo Dos dogmas del empirismo
32
,
en el que propona la tesis de que la nocin de analiticidad es circular
33
, y
que, por tanto, la distincin entre proposiciones analticas y proposiciones
sintticas deba ser abandonada. Putnam no est de acuerdo con Quine en
este punto, y afirma estar convencido de que existe una distincin entre
analtico y sinttico que puede ser correctamente trazada
34
. El problema
ha sido afirma que los filsofos empiristas han inflado la distincin
analtico/sinttico hacindola coextensiva con la distincin a priori/a poste-
riori, cuando lo cierto es que la pregunta por la existencia de verdades
analticas (...) tiene que separarse de la pregunta de si algunas verdades, aun
las de la lgica, son a priori
35
.
Existe una obvia diferencia, dice Putnam, entre
(1) todos los solteros son no-casados,
como representante de verdad analtica, y
(2) mi sombrero est en la mesa,
como representante de verdad sinttica. El problema, que para Putnam se
sita en el centro mismo de la filosofa
36
, consiste en saber en dnde radica
31
L. Wittgenstein, On Certainty, en R. Monk, 572.
32
Two Dogmas of Empiricism, Philosophical Review 60 (1951), 20-43. Comp. en From
a Logical Point of View (2a. edicin), New York: Harper & Row, 1963.
33
J. Nubiola, El compromiso esencialista de la lgica modal. Estudio de Kripke y Quine, 2a. edi-
cin, Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, 1991, 84.
34
H. Putnam, The Analytic and the Synthetic, en PP2, 34.
35
H. Putnam, Philosophy of Language and the Rest of Philosophy, en PP2, xvi.
36
Apreciar la diversa naturaleza de las verdades lgicas, de verdades con necesidad f-
sica en ciencias naturales, y de lo que he agrupado por el momento bajo el nombre de
principios marco; clarificar la naturaleza de estas diversas clases de enunciados, es el trabajo
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
48
la diferencia.
Una conclusin a la que se puede llegar es que principios como el de la
energa cintica (por mencionar una ley fsica), pueden ser desechados
(esto es, convertidos en no-necesariamente-verdaderos) solamente si
alguien incorpora principios incompatibles con los enunciados del princi-
pio que se desecha dentro de un sistema conceptual vlido. Es algo anlo-
go a lo que sucede en geometra: ningn experimento concebible podra
haber destronado las leyes de la geometra euclidiana antes de que alguien
hubiera pensado en una geometra no-euclidiana, pues cualquiera de esos
experimentos hubiera tenido como supuestos los principios de la geome-
tra euclidiana. Puesto de otra forma: los principios centrales al sistema
conceptual de la ciencia como lo son las leyes de la geometra se
abandonan solamente cuando emerge una teora rival
37
.
Pero, qu tiene que ver la distincin entre verdades analticas y sintti-
cas con la cuestin del realismo? Se ha dicho que Putnam sostiene que el
objetivo de la ciencia es proporcionar verdades, y que esas verdades no
son formas de describir regularidades en la experiencia humana o sim-
ples convenciones. La verdad tiene algo que ver con la realidad de la co-
sas, pero esa realidad a pesar de todo slo nos es accesible a travs
de marcos conceptuales. Lo que puede afirmarse es que las verdades de la
ciencia no son absolutamente a priori, pues no son previas a un marco con-
ceptual. Ese marco conceptual puede cambiar, lo cual hace que cambie la
formulacin de las leyes; pero eso es muy distinto a sostener que las leyes
cientficas son verdaderas por convencin. Si la formulacin de las leyes
fsicas y formales fuera puramente convencional, se dara el caso de que
podramos prescindir de la cuantificacin de las propiedades; pero est
claro que al menos hasta ahora es imposible pensar en una ciencia
que prescinda de tal exigencia.
Con otras palabras: hay verdades necesarias, pero dentro de un deter-
minado sistema conceptual; o bien, toda verdad necesaria lo es dentro de
un sistema conceptual, puesto que no hay un sistema conceptual previo y
neutral que sea el marco de todos los sistemas conceptuales. En este senti
_______
ms importante que el filsofo puede hacer (H. Putnam, The Analytic and the Synthetic,
en PP2, xvi).
37
H. Putnam, The Analytic and the Synthetic, en PP2, 42-46. El tema del cambio de
paradigmas en ciencia se trata con ms detalle en 2.2.1.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
49
do, las leyes cientficas no son nunca analticas, si por analtico se en-
tiende algo que nadie con suficiente uso de razn puede atreverse a negar.
La tesis de Putnam es que no son verdades analticas, pero s son verdades
necesarias, entendiendo verdad necesaria no como necesaria en un sen-
tido eterno (absoluto), sino necesaria-relativa-a-un-cuerpo-dado-de-
conocimientos.
Resumen
Se ha visto en esta seccin que para Putnam, la lgica es una ciencia
tan emprica como la geometra, en el sentido de que: (1) sus leyes y prin-
cipios no son necesariamente verdaderos (esto es, vlidos en todos los
mundos posibles); y (2) sus leyes y principios no se conocen a priori (es
decir, sin apoyo de evidencia emprica).
La posicin de Putnam es una propuesta de solucin al problema que
plantea la llamada lgica cuntica (la lgica que rige en el microcosmos).
Aparentemente, en el microcosmos: (1) no se cumple la ley de la distribu-
tividad; y (2) existe un valor de verdad medio (esto es, ni verdadero ni
falso). Si el microcosmos tiene su propia lgica, no puede seguirse mante-
niendo la validez universal de la lgica clsica.
Segn Putnam, efectivamente vivimos en un mundo que funciona con
una lgica no clsica. Lo que sucede es que ciertos enunciados (los de la
vida diaria) obedecen las leyes de la lgica clsica porque corresponden a
un cierto subespacio, de la misma manera que los enunciados de la geo-
metra euclidiana siguen siendo vlidos en el mundo ordinario, aunque la
teora general de la relatividad haya probado que vivimos en un universo
no euclidiano.
Por otra parte, se ha sealado que, segn Putnam, no existen verdades
absolutamente a priori o inmunes a la revisin: toda verdad, toda ley cient-
fica, es susceptible de revisin y cambio. Esto no quiere decir, sin embar-
go, que las verdades cientficas no sean necesarias; lo son, pero siempre
con relacin a un marco conceptual. Esto es as porque no existe una rea-
lidad ltima inconceptualizada que sea el marco de referencia de todos los
esquemas conceptuales existentes o posibles (no existe tal cosa como el
contexto de todos los contextos).
Dentro de esta concepcin, es posible sostener un pluralismo no rela-
tivista, que lleva a afirmar que cada generacin de cientficos est en la ver
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
50
dad con respecto a la porcin de la realidad que estudia, pero que ninguna
tiene la verdad absoluta o total. La verdad absoluta no es humana; lo
humano es la objetividad: la mejor descripcin posible de las cosas, dados
los datos hasta el momento disponibles y dentro de un marco conceptual
aceptado por la comunidad de cientficos.
2.2. FILOSOFA DE LA CIENCIA Y DE LAS MATEMTICAS
En esta seccin se expondrn con algn detalle las ideas que Putnam
sostena sobre la fsica y las matemticas entre los aos 1959 y 1975, mos-
trando la conexin que guardan con su filosofa de la lgica y con su con-
cepcin del conocimiento a priori. Las fuentes principales son los ensayos
Memo on Conventionalism (1959), Philosophy of Physics (1965), Mathematics
without Foundations (1967), The Corroboration of Theories (1974), What Is
Mathematical Truth? (1975), y Meaning and Knowledge (The John Locke Lectu-
res, 1976).
2.2.1. Realismo cientfico
Bas van Fraassen caracteriza el realismo cientfico diciendo que (1) la
ciencia busca darnos, a travs de sus teoras, una descripcin literalmente
verdadera de cmo es el mundo; y (2) la aceptacin de una teora cientfica
presupone la conviccin de que es verdadera
38
. La filosofa de la ciencia
que Putnam sostena en su primera poca coincide, en gran parte, con esta
caracterizacin.
En el ensayo introductorio de Mathematics, Matter and Method, por
ejemplo, Putnam explica que los artculos ah reunidos fueron escritos
desde lo que se llama una perspectiva realista. A continuacin, explica qu
entiende l por realismo en ciencia:
Los enunciados de la ciencia son, segn mi concepcin, verdaderos o falsos,
aunque es frecuente que no sepamos cul es el caso. Su verdad o falsedad no
consiste en ser formas altamente sofisticadas de describir regularidades en la
experiencia humana. La realidad no es parte de la mente humana; al contrario,
38
B. van Fraassen, The Scientific Image, Oxford: Clarendon Press, 1980, citado en E.
Lepore y B. Loewer, A Putnams Progress, Midwest Studies in Philosophy 12 (1987), 460.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
51
es la mente la que es parte una pequea parte de la realidad
39
.
La ltima afirmacin es una declaracin en contra del idealismo. La
segunda puede interpretarse como un rechazo del empirismo humeano:
verdad no es una etiqueta que ponemos a las proposiciones que descri-
ben lo-que-es-ms-probable-que-suceda-dado-lo-que-hasta-ahora-ha-
sucedido, sino algo que tiene que ver con la estructura de la realidad
40
.
Ahora bien, qu quiere decir para Putnam que un enunciado cientfico
sea verdadero? Es un tanto difcil encontrar afirmaciones explcitas de
Putnam en este sentido entre los escritos de su primera poca. Sin embar-
go, la discusin sobre el referente de las teoras cientficas, as como el pa-
pel de la prediccin cientfica y la existencia de descripciones equivalentes,
permiten hacer un bosquejo del tipo de realismo que Putnam defiende.
El referente de las teoras cientficas
Lepore y Loewer sostienen que una de las contribuciones ms valiosas
de Putnam al realismo cientfico fue mostrar cmo una interpretacin cau-
sal de la referencia
41
pude ser usada en favor de la referencia intrateorti-
ca
42
, de manera que, por ejemplo, el trmino electrn de la teora de
Bohr de 1912 es el mismo que el trmino electrn de su teora de 1934.
En este sentido, el realismo cientfico se opone directamente al convencio-
nalismo, que sostiene que la seleccin de un referente para un trmino da-
do es arbitraria
43
. Putnam, desde luego, no cree que el significado de las
palabras sea cuestin de convencin, pero tampoco piensa que sea fijado
con independencia de todo marco conceptual
44
.
En Memo on Conventionalism (1959), Putnam sostiene, en contra de
39
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, vii.
40
R. Boyd, What Realism Implies and What it Does Not, Dialectica 43 (1989), 13-14.
41
La teora del propio Putnam sobre la referencia (ver 2.3) es que sta es fijada por el
uso lingstico de la sociedad; pero una vez que esa referencia ha sido fijada, los objetos a
los que nuestros trminos se refieren no cambian (se convierten en designadores rgidos).
42
E. Lepore y B. Loewer, A Putnams Progress, 459-473.
43
P. Enfield, Realism, Empiricism and Scientific Revolutions, Philosophy of Science 58
(1991), 468, 477.
44
Que las palabras estn ancladas en la realidad, pero que, a la vez, no tienen sentido
fuera de todo marco conceptual es, en sntesis, lo que afirma el realismo interno, tesis que
Putnam sostendr en su segundo perodo (1977-1985) (ver Cap. III).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
52
Grnbaum, que
la palabra length [longitud] se refiere, en ingls [en castellano], a cierta
magnitud que incorrectamente se crey (antes de Einstein) que era funcin de
un argumento (el objeto fsico de cuya longitud se hablaba), pero que es, de he-
cho, una funcin de dos argumentos: el objeto fsico del que se habla, y el sis-
tema inercial que es seleccionado para ser el sistema de apoyo [rest
system]
45
.
Me parece que la mayora de comentadores pasan por alto la impor-
tancia que Putnam concede al marco conceptual en la determinacin de la
referencia. Ciertamente, Putnam en esta etapa, al menos sostiene que
trminos como longitud tienen un referente fijo, que no es producto
de seleccin; pero eso no quiere decir que el significado de las palabras ven-
ga ya dado, sino que es producto de lenta evolucin. Putnam no aclara
en qu consiste esa evolucin, pero puede pensarse en una cierta negocia-
cin entre nuestros esquemas conceptuales y la realidad, proceso en el
cual la realidad tiene la funcin negativa de excluir ciertos usos como no
posibles por razones empricas
46
.
Teoras y principios
Las razones empricas juegan un papel importante en la filosofa de
Putnam. En el ensayo Philosophy of Physics, Putnam explica que sobre el
problema de la naturaleza de los principios de la geometra, los filsofos se
han dividido entre los que piensan que las leyes de la geometra euclidiana
son analticas (los tericos de la analiticidad), y los que sostienen que las
leyes de la geometra son empricas (los empiristas)
47
. Putnam rechaza
tanto el empirismo como el apriorismo, y propone un camino intermedio.
El camino intermedio que sigue Putnam se encuentra en lo que ya se
ha dicho antes comentando un pasaje de The Analytic and the Synthetic
(1962)
48
: los principios centrales del sistema conceptual de una ciencia slo
45
H. Putnam, Memo on Conventionalism, en PP1, 208.
46
H. Putnam, Memo on Conventionalism, en PP1, 208.
47
H. Putnam, Philosophy of Physics, en PP1, 89. Los empiristas sostienen que la
cuestin sobre qu geometra conviene al mundo fsico es, y siempre fue, una cuestin pu-
ramente emprica, que debe ser decidida por experimentacin (Ibid.).
48
Ver p. 48.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
53
se abandonan cuando emerge una teora rival, no a causa de un experi-
mento aislado. En efecto,
existen muchsimos principios podramos llamarlos principios marco
(framework principles) que tienen la caracterstica de ser tan importantes que
son empleados como auxiliares para hacer predicciones en un gran nmero de
experimentos, sin que ellos mismos queden amenazados por cualquier resul-
tado experimental. Este es el papel clsico de las leyes de la lgica, pero es
igualmente la funcin de ciertos principios fsicos ej., f=ma y los prin-
cipios que hemos estado discutiendo: las leyes de la geometra analtica y la ley
e=1/2mv
2
, en el tiempo en que esas leyes tenan vigencia
49
.
La conclusin que se obtiene hasta aqu es que, para Putnam, decir que
la lgica, la geometra y las matemticas son ciencias empricas, es cosa
muy distinta a afirmar que sus principios marco pueden ser verificados
empricamente. Sostener lo segundo es propio del positivismo
50
, y Putnam
se opone a ello. Afirmar que la lgica, la geometra y las matemticas son
ciencias naturales significa, para Putnam, que la verdad de que gozan sus
principios no les viene dada a priori ni aisladamente, sino por el hecho de
formar parte de un sistema conceptual.
La tesis de Putnam de que las leyes y los principios centrales de una
ciencia no estn sujetos a verificacin emprica, parece estar en contradic-
cin con su afirmacin de que en ningn campo, ni siquiera en el de la
lgica, las ideas claras y distintas son inmunes a la revisin
51
. Putnam
podra responder que cuando los cientficos sostienen que sus principios y
leyes no son revisables, estn en lo correcto, dado que no pueden pensar
siquiera en una situacin en la que esos principios no se cumplieran. De
esta manera argumenta Putnam en Philosophy of Physics:
49
H. Putnam, The Analytic and the Synthetic, en PP2, 49.
50
En este sentido es interesante comparar el verificacionismo de positivistas y prag-
matistas, como ha hecho Putnam en su reciente conferencia ante la Reunin de la Asocia-
cin Aristotlica de junio de 1995: los positivistas sostenan que el principio de verificacin
debera excluir la metafsica (aun cuando ellos errneamente pensaran que sus propias ideas
eran simplemente cientficas, y no metafsicas), mientras que los pragmatistas pensaban que
ste se debera aplicar a la metafsica, de manera que la metafsica se convirtiera en una tarea
responsable y significativa (H. Putnam, Pragmatism, Proceedings of the Aristotelian Society 95
(1994-1995), 293).
51
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, x.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
54
Decir que los principios de la geometra euclidiana o el principio de que todo
efecto tiene una causa (y a la misma causa, el mismo efecto) fueron conside-
rados errneamente como verdades necesarias, no es una posicin aceptable,
pues los cientficos estaban en lo correcto al asignar un estatus especial a sus
afirmaciones. Sostener que son inmunes a la revisin (hasta que se elaboraron
sistemas conceptuales alternativos) era una buena metodologa; de hecho, no
poda conducirles a error, hasta que se alcanzara el nivel de la fsica csmica y
de la microfsica
52
.
La posicin de Putnam slo se puede entender en el marco de una
relatividad conceptual: no hay verdades absolutas, o bien: verdad necesaria
no quiere decir verdad inmutable, sino la hasta-ahora-mejor-forma-de-
explicar-las-cosas.
Un ejemplo puede servir para ilustrar la diferencia que Putnam ad-
vierte entre teoras y principios. La teora de la gravitacin universal de
Newton (GU) establece que un cuerpo a ejerce sobre otro cuerpo b una
fuerza F
ab
cuya direccin es hacia a y cuya magnitud es M
a
M
b
/d
2
por la
constante universal g. La teora, de hecho, es aplicable a cualquier tipo de
movimiento, no slo al movimiento de los planetas. Ahora bien, cuando se
usa para deducir la rbita de la tierra, de hecho se asume que:
(1) No existen ms cuerpos que el Sol y la Tierra.
(2) El Sol y la Tierra se mueven en el vaco.
(3) No hay ms fuerzas entre el Sol y la Tierra que las gravitacionales.
De la conjuncin de GU y los supuestos auxiliares (1), (2) y (3) re-
sultan importantes predicciones (por ejemplo, las leyes de Kepler). Pero
est claro que, tal como los cientficos usan el trmino teora, los su-
puestos auxiliares no forman parte de GU, fundamentalmente porque to-
dos esperan que la teora sea verdadera, mientras que nadie cree que los
supuestos auxiliares lo sean. Borrar la distincin entre GU y los su-
puestos auxiliares, es borrar la distincin entre leyes y enunciados auxiliares,
entre enunciados que el cientfico desea establecer como verdaderos (las le-
yes) y enunciados que ya sabe que son falsos (la simplificaciones (1), (2) y
(3)).
53
De esto se sigue que los enunciados o supuestos auxiliares estn
ms sujetos a revisin que la teora, y que cuando los supuestos no condu-
cen a predicciones acertadas, son ello los que se cambian, no la teora. Fue
52
H. Putnam, Philosophy of Physics, en PP1, 92.
53
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 256.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
55
lo que sucedi con el descubrimiento de Neptuno. Cuando las prediccio-
nes sobre la rbita de Urano (hechas sobre la base de la GU ms el su-
puesto de que no existan ms planetas en el sistema solar) fallaban, Leve-
rrier y Adams predijeron que de deba existir otro planeta. Si esta modifi-
cacin de los supuestos auxiliares no hubiera funcionado, se habra ensa-
yado con otros (por ejemplo, postulando la existencia de otras fuerzas dis-
tintas a las gravitacionales).
Distinto es el caso de Mercurio. La rbita de ese planeta no puede ex-
plicarse satisfactoriamente en GU. Quiere decir esto que la teora de
Newton es falsa?, se pregunta Putnam
54
. A la luz de una teora alternativa,
por ejemplo la teora de general de la relatividad, una respuesta es s. Pero,
en ausencia de una teora tal, la rbita de Mercurio es solamente una pe-
quea anomala de causa desconocida.
Para Putnam, las pequeas anomalas no son razn suficiente para
abandonar una teora (esto es, para pensar que ya no es verdadera): da-
do el avasallador xito de la Ley de Gravitacin Universal en la mayora de
casos, una o dos anomalas no son razn para descartarla. Es ms probable
que los supuestos auxiliares sean falsos que lo sea la teora, al menos
mientras no se haya propuesto una teora alternativa digna de considera-
cin
55
.
Teora y prediccin
La distincin entre teora y principios auxiliares que Putnam esta-
blece, se opone a la tesis del vnculo entre teora y prediccin, de Popper.
En efecto, lo que Popper sostiene es que para establecer si una teora es
correcta, la nica va aceptable es comprobar las predicciones que implica.
Pero, segn Putnam, las teoras no implican predicciones; es solamente la
conjuncin de una teora con ciertos principios auxiliares lo que, en gene-
ral, conlleva prediccin
56
.
Ahora bien, esto no quiere decir que, en algunos casos, los cientficos
54
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 257.
55
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 257. Ntese la similitud de
esta propuesta con la que ya haba sostenido en The Analytic and the Synthetic (en PP1,
42-46).
56
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 258.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
56
no deriven predicciones de sus teoras y principios auxiliares con el fin de
verificar las teoras:
Si Newton no hubiera sido capaz de derivar las leyes de Kepler, por ejemplo,
ni siquiera hubiera propuesto GU. Pero incluso si las predicciones que New-
ton hubiera obtenido de GU resultaran ser equivocadas, GU podra haber si-
do, en el fondo, verdadera, ya que puede ser que los principios auxiliares fue-
ran falsos
57
.
La argumentacin de Putnam puede resumirse en una frase: en contra
de Popper, las teoras no son falsables en sentido fuerte (Theories are not
strongly falsifiable
58
); esto es, no se descartan porque algunas predicciones
derivadas de la teora y los principios auxiliares resulten ser falsas.
Lo que la oposicin entre las tesis Putnam y Popper revela es una dife-
rente manera de concebir y valorar la actividad cientfica. Para Putnam, la
ciencia tiene que ser una actividad provista de significado, algo en lo que
las personas puedan confiar
59
. Y afirmar, como hace Popper, que las teo-
ras y las leyes cientficas son slo conjeturas provisionales que an no
han sido falseadas es, para Putnam, convertir a la ciencia en una actividad
trivial, ya que en ese caso la ciencia
no tendra ninguna importancia prctica, porque los cientficos nunca nos po-
dran decir si una ley es fiable para propsitos prcticos; y tampoco tendra
importancia terica, porque segn Popper, los cientficos nunca nos di-
cen si una ley o teora es verdadera o siquiera probable. Saber que ciertas
conjeturas (para Popper todas las leyes cientficas son conjeturas provisio-
nales) no han sido falseadas, equivale a no saber nada
60
.
57
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 258.
58
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 258.
59
Las ideas dice Putnam son importantes porque guan la prctica y estructuran
formas completas de vida (...) nos interesa la ciencia porque tratamos de descubrir ideas
correctas. Y esto, a pesar de lo que diga Popper, no es oscurantismo sino responsabilidad (The
Corroboration of Theories, en PP1, 268).
60
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 252. Popper, en efecto,
afirma en La lgica de la investigacin cientfica que nuestra ciencia no es conocimiento (episte-
me): nunca puede pretender que ha alcanzado la verdad, ni siquiera el sustituto de sta que
es la probabilidad (Madrid: Tecnos, 1977, 259). Con respecto a la posicin del filsofo
viens, Juan Vzquez seala que, mientras en La lgica de la investigacin cientfica Popper
aborda el problema del desarrollo cientfico en el marco de su antiinductivismo falsa-
cionista, sin comprometerse explcitamente con ningn concepto de verdad que no sea el
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
57
Cambios de paradigma
La filosofa de la ciencia de Putnam es, en muchos aspectos, semejante
a la de Thomas Kuhn, tal como ste la expone en La estructura de las revolu-
ciones cientficas (1962). El propio Putnam reclama haber anticipado esa con-
cepcin en It Aint Necessarily So y The Analytic and the Synthetic (ambos pu-
blicados tambin en 1962)
61
, y aunque cree que Kuhn comete errores
(entre los cuales se encuentra una concepcin relativista del significado y la
verdad), no deja de advertir que la tendencia que Kuhn representa es un
correctivo necesario al deduccionismo
62
de Popper y otros.
Kuhn sostiene, en efecto, que un paradigma en ciencia no se abandona
cuando algn experimento contradice las predicciones de una teora, sino
slo cuando emerge un nuevo paradigma. En esto Putnam coincide ple-
namente con Kuhn. Lo que Putnam no acepta de Kuhn es que el para-
digma sea inmune a la falsacin:
Kuhn sostiene que el paradigma que estructura un campo es altamente inmu-
ne a la falsacin; en particular, que slo puede ser reemplazado por un nuevo
paradigma. En cierto sentido, esto es una exageracin: la fsica newtoniana
probablemente habra sido abandonada aun si no hubiera existido otro para-
digma, si [por ejemplo] el mundo hubiera empezado a comportarse en forma
no-newtoniana
63
.
Igualmente, la idea de Kuhn de que los datos no pueden servir para
establecer la superioridad de un paradigma sobre otro porque los datos
mismos se ven a travs de los lentes de uno u otro paradigma, parece a
Putnam excesivamente subjetivista
64
.
A pesar de las crticas que Putnam dirige a Kuhn, es interesante adver-
tir que ambos coinciden en negar que exista un contexto neutral en rela
_______
concepto de verdad como coherencia, el Popper tarskiano o de la verosimilitud ya se ha
comprometido con una determinada nocin de verdad, con la nocin de verdad como co-
rrespondencia y con la postulacin de una verdad absoluta y total a la que debe encaminarse
el conocimiento en su desarrollo (J. Vzquez, Progreso cientfico y verdad, Crtica 69
(1991), 105).
61
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 259.
62
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 259.
63
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 260.
64
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 260.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
58
cin al cual definir la verdad de una ley o teora cientfica. Putnam ha lle-
gado a ese convencimiento a partir de la historia de la geometra: el paso
de la geometra euclidiana a las geometras no-euclidianas muestra que nin-
guna teora es inmune a la revisin, pero que no se abandona una teora si
no existe otra con mayor poder explicativo (en contra de Popper, un solo
experimento no falsea una teora). Kuhn, en cambio, del convencimiento
de que no existe una experiencia neutral o criterio comn que sirva para
comparar las consecuencias de dos paradigmas cientficos, extrae la conse-
cuencia de que stos son radicalmente inconmensurables. Segn Kuhn, para
que se d un cambio de paradigma se necesita, entre otras cosas, una deci-
sin entre mtodos diferentes de practicar la ciencia y, en esas circunstan-
cias, esa decisin deber basarse menos en las realizaciones pasadas que en
las promesas futuras; una decisin que, en definitiva, slo puede tomarse
con base en la fe
65
.
La filosofa de la ciencia de Putnam es realista y pragmtica: a la vez
que afirma que estamos interesados en la ciencia porque nos interesa des-
cubrir ideas correctas, sostiene que juzgamos la correccin de nuestras
ideas al aplicarlas y ver si tienen xito; en general, y a la larga, las ideas co-
rrectas conducen al xito, y las ideas llevan al fracaso en tanto y en cuanto
son incorrectas
66
.
Kuhn no niega que existan razones que puedan llevar a los cientficos a
aceptar una nueva teora, tales como la mayor precisin cuantitativa y la
capacidad para resolver problemas
67
, pero su propuesta no es en ningn
sentido realista, entre otras cosas porque para l la nocin de ideas co-
rrectas carece de sentido
68
.
Pero el ncleo de la crtica de Putnam a Kuhn se encuentra en el ar-
gumento de que Kuhn falla al distinguir entre desacuerdo entre hechos y desa-
cuerdo entre significados. Las teoras cientficas nuevas proporcionan nuevos
datos sobre el mundo por ejemplo, que las especies evolucionan, no
un nuevo lenguaje, ni nuevos significados para trminos antiguos. As, por
65
T. Kuhn, La estructura de las revoluciones cientficas, citado en M. Artigas, El desafo de la
racionalidad, Pamplona: EUNSA, 1994, 77 (cursiva aadida).
66
H. Putnam, The Corroboration of Theories, en PP1, 269.
67
M. Artigas, El desafo de la racionalidad, 77.
68
J. Vzquez ha comparado el pensamiento de Kuhn con el realismo interno de
Putnam (tal como ste lo expone en Razn, verdad e historia), y llega a la conclusin de que
coinciden casi literalmente (Progreso cientfico y verdad, Crtica 69 (1991), 122).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
59
ejemplo, puede haber en el transcurso de la historia de la ciencia muchas
teoras sobre qu es la carga elctrica, pero el referente de ese trmino se
mantiene invariable: no estamos hablando de dos magnitudes fsicas distin-
tas, sino de la misma, con lo cual las teoras son comparables
69
.
En este aspecto, la filosofa de la ciencia de Putnam cambia poco: des-
de Memo on Conventionalism (1959) hasta las John Locke Lectures (1976),
Putnam sostiene que la convergencia en el conocimiento cientfico es
posible porque un mismo trmino en diferentes teoras tiene bsicamente
el mismo referente.
El principio del beneficio de la duda
En la segunda de las mencionadas John Locke Lectures, Putnam utiliza el
concepto del principio del beneficio de la duda o principio de cari-
dad
70
, para bloquear el razonamiento de Kuhn y Fayerabend sobre la in-
conmensurabilidad de los paradigmas cientficos. La idea es que los trmi-
nos cientficos no equivalen a sus descripciones, con lo cual la descripcin
que un cientfico da de un trmino en un momento dado (por ejemplo, la
descripcin de electrn en la teora de Bohr-Rutherford de principios de
1900) es slo una aproximacin al referente en cuestin. Cuando el referente
de un trmino se especifica por descripcin, es frecuente que los usuarios
del trmino reformulen la descripcin correspondiente a medida que van
descubriendo nuevos hechos, y el principio del beneficio de la duda obliga
a suponer que los usuarios del trmino tienen la intencin de referirse a lo
mismo (al mismo referente) aun cuando las descripciones cambien. Siguien-
do con el ejemplo del electrn,
no hay nada en el mundo que corresponda exactamente a la descripcin de
Bohr-Rutherford de electrn. Pero hay partculas que aproximadamente coin-
ciden con la descripcin de Bohr: tienen la misma carga, la misma masa, y tie-
nen los efectos que Bohr y Rutherford supusieron para los electrones; por
ejemplo, la corriente elctrica en un cable es un flujo de esas partculas. El
principio de beneficio de la duda prescribe que supongamos que Bohr se es-
taba refiriendo a estas partculas. (...) Si Bohr no hubiera concedido el benefi-
cio de la duda a su propia teora anterior (el perodo Bohr-Rutherford), no
69
J. Passmore, Recent Philosophers, London: Duckworth, 1988, 95-97.
70
Introducido en Language and Reality.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
60
hubiera seguido usando el trmino electrn cuando particip en la in-
vencin de la mecnica cuntica
71
.
Realismo cientfico y visin realista de la verdad
Queda todava un problema por resolver, y es el de la relacin que
existe entre una visin realista de la ciencia (realismo cientfico) y una con-
cepcin realista de la verdad (verdad como correspondencia).
Segn Putnam, es posible conservar el valor formal de los trminos
verdadero y referencia y, sin embargo, no creer en la existencia real de
las cosas inobservables (por ejemplo, los electrones) de que se habla en
las teoras cientficas. Con otras palabras, una nocin de verdad de tipo
Tarski (puramente formal), puede ser realista, siempre y cuando los conec-
tivos lgicos se entiendan de manera realista: la satisfaccin
72
, en este caso,
sera la relacin que existe entre las palabras y las cosas (o entre frmulas y
secuencias finitas de cosas)
73
.
Qu significa esto? Que el realismo es ms una forma de entender la
verdad que de definir la verdad. Una definicin lgica de verdad puede ser
filosficamente neutra; una concepcin realista de la verdad, en cambio, no
puede serlo, entre otras cosas porque implica o supone una forma de ver el
conocimiento como el producto de ciertos tipos de interaccin causal
74
entre la mente y la realidad.
En definitiva y para responder al problema planteado, para
Putnam s existe una relacin necesaria entre una explicacin realista del
mtodo cientfico y una concepcin realista de la verdad: el realista, en
efecto, arguye que la ciencia debe ser tomada literalmente sin reinter-
pretacin filosfica (...) y que la ciencia tomada literalmente implica el
realismo (el realismo es, por as decir, la filosofa propia de la ciencia)
75
.
71
H. Putnam, Meaning and Knowledge (The John Locke Lectures, 1976), en Mean-
ing and the Moral Sciences, London: Routledge, 1978 (en adelante, MMS), 24.
72
Tarski ha definido la verdad en trminos de satisfaccin (x satisface). Dentro de
un lenguaje dado se asignan entidades a las variables individuales libres de una sentencia
dada (as, x es amarillo es satisfecho por la asignacin de la entidad oro a x se y slo si el
oro es amarillo es verdadero) (J. Ferrater Mora, Diccionario de Filosofa, Barcelona: Ariel,
1994, 3445).
73
H. Putnam, Meaning and Knowledge, en MMS, 30.
74
H. Putnam, Meaning and Knowledge, en MMS, 35.
75
H. Putnam, Meaning and Knowledge, en MMS, 37. (La expresin en ingls de la
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
61
Que el realismo sea la filosofa natural de la ciencia no significa, de
nuevo, que exista una y solamente una descripcin verdadera del mundo:
Un realista del siglo XX no puede ignorar la existencia de descripciones equi-
valentes: el realismo no est comprometido con la aceptacin de una (y slo
una) teora verdadera. Asumir que es un hecho que tenemos que decidir qu
teora es verdadera (si es que tiene que serlo una) cuando tenemos dos teo-
ras intuitivamente diferentes, es ingenuo. (...) Desde Einstein sabemos que
tales teoras pueden ser equivalentes
76
.
Las descripciones equivalentes muestran que, ciertamente, existe un
mundo que describir, pero que slo lo podemos describir en trminos de
nuestro propio sistema conceptual, como Kant demostr
77
.
2.2.2. Realismo matemtico
Objetividad de las matemticas
Se dijo en 2.1 que para Putnam la lgica y las matemticas son ciencias
empricas. Habiendo examinado en esa seccin lo concerniente a la lgica,
queda para esta seccin el anlisis de lo correspondiente a las matemticas.
Qu quiere decir Putnam al afirmar que las matemticas son una cien-
cia emprica? Principalmente, que el criterio de verdad en matemticas,
tanto como en fsica, es el xito de las ideas en la prctica, y que el cono-
cimiento matemtico es corregible y no absoluto
78
. Que el conocimiento
matemtico funciona en la prctica es algo evidente; lo que tanto filso-
fos como matemticos se han preguntado es cmo un conocimiento que
en principio no versa sobre cosas reales (los nmeros y las funciones
matemticas) se aplica con xito a la realidad. Para Putnam, el realismo es
la nica doctrina que no hace del xito de las matemticas (y de la ciencia)
un milagro
79
.
_______
ltima frase es: Realism is, so to speak, Sciences Philosophy of Science.)
76
H. Putnam, Meaning and Knowledge, en MMS, 50.
77
H. Putnam, Meaning and Knowledge, en MMS, 32.
78
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 61.
79
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 73. Las ideas que Putnam ex-
puso en Philosophy of Logic, comenta Alan Weir, probaron ser bastante influyentes para per-
suadir a los filsofos que el realismo en matemticas podra superar los desalentadores pro-
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
62
La interpretacin realista de las matemticas por la que Putnam aboga
contiene dos tesis principales:
(1) Las proposiciones matemticas son objetivamente verdaderas; esto es, su
verdad o falsedad no depende de la mente humana.
(2) Algo corresponde a las nociones matemticas de conjunto y fun-
cin (no son convenciones)
80
.
Ese algo de la segunda tesis no hace referencia a un tipo de realidades
por encima de los objetos materiales, a la manera de las ideas platnicas.
Putnam no cree en la existencia de los objetos matemticos como realida-
des metafsicas incondicionadas; pero s cree que el conocimiento mate-
mtico es objetivo, en cuanto remite y se refiere a la realidad material:
Lo importante es que el matemtico est estudiando algo objetivo, aun cuando
no est estudiando una realidad incondicional de cosas inmateriales, y que el
fsico que establece una ley de la naturaleza con la ayuda de una frmula ma-
temtica est abstrayendo una caracterstica real de un mundo real, aun cuan-
do tenga que hablar de nmeros, vectores, tensores, funciones o lo que sea
para hacer la abstraccin
81
.
Generalmente, la objetividad del conocimiento matemtico se ha aso-
ciado con la existencia de objetos matemticos y con la idea de que ese
conocimiento es a priori. Putnam no est de acuerdo en que el conoci-
miento matemtico sea a priori
82
, y sostiene, en cambio, que ste es seme-
jante al conocimiento emprico, en cuanto es corregible y no absoluto.
El principal argumento en contra de la empiricidad del conocimiento
matemtico parece ser su propio mtodo (la prueba matemtica), que
consiste en derivar conclusiones a partir de axiomas que se consideran
verdades inamovibles, por medio de reglas de derivacin igualmente
inamovibles. Si se puede probar que se no es el nico mtodo posible
en matemticas, arguye Putnam, podr mostrarse que las matemticas no
_______
blemas que pareca encarar, en particular, el problema de cmo podemos estar familiariza-
dos con objetos con los que no tenemos relacin causal o espacio-temporal (A. Weir,
Putnam, Gdel and Mathematical Realism, International Journal of Philosophical Studies 1
(1993), 255).
80
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 60.
81
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 60.
82
En el sentido de inmune a la revisin por ser independiente de todo marco con-
ceptual. A este respecto, vase lo dicho en 2.1.2.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
63
son a priori.
Los mtodos hipottico-deductivos o cuasi-empricos
Supongamos, dice Putnam
83
, que entramos en contacto con una avanzada
civilizacin en Marte, en todos los aspectos semejante a la nuestra. Apren-
demos su idioma sin mayor dificultad, y empezamos a leer sus peridicos,
libros y revistas. Cuando llegamos a sus textos de matemticas, nos que-
damos sorprendidos: muchas de los teoremas que nuestros matemticos
han intentado probar sin xito, para ellos resultan evidentes. Tratando de
averiguar cmo han probado estos teoremas, descubrimos, para nuestra
mayor sorpresa, que los marcianos usan mtodos cuasi-empricos en ma-
temticas.
Un ejemplo de mtodo cuasi-emprico sera la aceptacin de un teo-
rema porque extensas bsquedas por medio de ordenador no han podido
encontrar un contraejemplo
84
. En ese caso, se dice que el teorema en cues-
tin ha sido verificado, pero no probado
85
.
Si resulta que los marcianos confan ms en los mtodos cuasi-
empricos en matemticas que nosotros, alguien podra objetar que ellos
no saben realmente qu son las matemticas. Los marcianos podran res-
ponder que no es que no sepan cmo probar un teorema matemtico, sino
que no se limitan a ese tipo de prueba para descubrir las verdades mate-
mticas. En ese aspecto, las matemticas son como cualquier otra ciencia:
algunas de sus leyes parecen evidentes (como los principios de conserva-
cin de la materia y la energa) y otras no (como la Ley de la Gravitacin
Universal); por otra parte, algunas leyes que no parecen evidentes resulta
que son consecuencia de principios evidentes (as, la Tercera Ley de
Newton se deriva de las otras dos).
A lo anterior, un filsofo terrcola objetara que las leyes matemticas
tienen la propiedad de que si son verdaderas, se pueden probar. Pero el
83
En el ejemplo que sigue, Putnam limita su atencin al la teora elemental de nme-
ros, dado que sus axiomas son los aparentemente ms claros e inmutables (What Is Ma-
thematical Truth?, en PP1, 61-64).
84
Es el caso del enunciado que afirma que cualquier mapa se puede colorear con cua-
tro colores sin que nunca dos pases adyacentes tengan el mismo color.
85
Obsrvese que la verificacin cuasi-emprica, como la emprica, es relativa, no abso-
luta: lo que ahora se considera verificado puede resultar falso despus.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
64
teorema de Gdel afirma lo contrario
86
. Entonces, aun cuando todos los
axiomas matemticos fueran analticos, como algunos filsofos sostienen
87
,
y que la deduccin preservara la analiticidad, no se sigue de ello que todas
las verdades en matemticas son analticas (en el sentido de independientes
de la experiencia). Es una consecuencia del teorema de Gdel que debe de
haber verdades sintticas en matemticas; verdades que se descubren con
la ayuda de mtodos cuasi-empricos, no por medio de pruebas
88
.
De hecho, algunos casos en la historia de las matemticas muestran
que s se ha hecho uso de mtodos cuasi-empricos. Uno de ellos es el des-
cubrimiento de la correspondencia uno-a-uno entre nmeros reales y
puntos en una lnea, postulado sobre el que se funda la geometra analtica
(y con ella todo el estudio del espacio en las matemticos modernas). Se-
gn Putnam, esa relacin de correspondencia no se introdujo en forma de
prueba matemtica (no se deriv de axiomas conocidos), sino que se des-
cubri: Descartes la postul, y de ah en adelante pareci una verdad evi-
dente y necesaria. Este sera un ejemplo del uso de un mtodo hipottico
deductivo en matemticas, tal y como se procede en fsica
89
. De manera
semejante sucedi con el clculo diferencial e integral. El punto aqu
dice Putnam es que la justificacin real del clculo [y de la geometra ana-
ltica] es su xito su xito en matemticas y en fsica.
90
Descripciones equivalentes
La larga tradicin de xito que tienen las matemticas como cuerpo ar-
ticulado de conocimientos parece a Putnam un argumento en favor del
86
Gdel mostr que no todas las proposiciones de un sistema formal pueden ser pro-
badas por la propia axiomtica del sistema (es decir, al menos un enunciado o teorema no es
decidible en el sistema).
87
Entre ellos, Frege y Russell.
88
Como es sabido, para Kant, los juicios matemticos son sintticos a priori. Sintticos,
en el sentido de falta de identidad entre el sujeto y el predicado, y a priori en el sentido de
necesario y universal. Los juicios de experiencia son todos sintticos, mientras que los jui-
cios a priori no dependen de la experiencia. Cuando Putnam habla de verdades sintticas, se
refiere a los juicios de experiencia.
89
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 64-69.
90
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 66.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
65
realismo en la filosofa de las matemticas
91
. Ese realismo, sin embargo, no
implica compromiso con la existencia de ningn tipo de entes matemti-
cos o conjuntos, en contra de lo que se ha sostenido desde Frege, Russell,
Zermelo y Bourbaki.
En efecto, ser realista con respecto a una teora dada implica, de
acuerdo con Michael Dummett,
(1) que las proposiciones de esa teora son verdaderas o falsas; y
(2) que lo que hace a tales proposiciones verdaderas o falsas es algo exter-
no, no nuestros datos sensoriales, ni la estructura de nuestra mente ni
nuestro lenguaje.
En el caso de las matemticas, se puede estar de acuerdo con (1) y (2)
esto es, se puede ser realista con respecto a las matemticas sin pos-
tular la existencia de ningn tipo de entes especiales (los conjuntos).
Lo que Putnam est sugiriendo es que es posible ver las matemticas
(y, desde luego, hacer matemticas) como una ciencia que carece de ob-
jetos propios, que simplemente nos permite saber qu se sigue de qu
(qu es posible y qu es imposible). Putnam llama a esta concepcin mo-
dal dado que no se hacen afirmaciones existenciales, y la contrapone a la
teora de conjuntos, que sera realista en el sentido platnico por presupo-
ner una totalidad de objetos eternos. Lo importante, seala Putnam, es que
ambas visiones son posibles, a la manera de la teoras ondulatoria y cor-
puscular en fsica (son descripciones equivalentes, en terminologa de
Reichenbach)
92
.
Que existan descripciones equivalentes con respecto a la cuestin cen-
tral de cul es el objeto de las matemticas no significa que haya una crisis
en los fundamentos de esta ciencia. Lo que ello hace ver es que las mate-
mticas son (...) una ciencia emprica, en el sentido de que se permite
proponer descripciones alternativas
93
. Por otra parte, las matemticas no
son tan empricas como las ciencias positivas, cuya principal caracterstica
es que para cada teora normalmente hay varias alternativas reales o al me-
nos posibles; las matemticas son ms estables: mientras las partes princi-
pales de la lgica clsica, de la teora de los nmeros y del anlisis no ten-
gan alternativas alternativas que implique un cambio en los axiomas que
91
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 73.
92
H. Putnam, Mathematics without Foundations, en PP1, 45-49.
93
H. Putnam, Mathematics without Foundations, en PP1, 51.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
66
afecte la simplicidad total de las ciencias, incluyendo las empricas, la
situacin ser como siempre ha sido
94
.
Los principios de las matemticas son menos empricos que las teo-
ras cientficas no porque a priori sean verdaderos, sino porque gran parte
de la ciencia presupone estos principios y porque no existe una alternativa
real en este campo. Esto significa que las matemticas (o mejor, una teo-
ra matemtica determinada) pueden ser falsas, en el sentido de que los
axiomas evidentes sean falsos, y de que los verdaderos no sean eviden-
tes
95
. Esto es decir que lo que hace a las verdades matemticas no es una
especie de claridad y distincin cartesianas, sino su xito a la hora de ser
aplicadas a la realidad.
La importancia que Putnam intenta dar a los mtodos cuasi-empricos
en matemticas, que a menudo son la fuente de nuevos axiomas y teore-
mas, no pretende, sin embargo, degradar la nocin de prueba:
La prueba y la inferencia cuasi-emprica se deben ver como complementarias.
La prueba tiene la gran ventaja de evitar el riesgo de la contradiccin, mientras
que la introduccin de nuevos axiomas u objetos aumenta ese riesgo, al menos
hasta que se encuentre una interpretacin relativa de la nueva teora dentro de
una teora ya aceptada. Por esta razn, la prueba continuar siendo el principal
mtodo de verificacin matemtica
96
.
A pesar de reconocer la indispensabilidad de la prueba formal en ma-
temticas, Putnam insiste en la necesidad de reconocer el carcter emprico
de las matemticas. En sentido estricto, no es que las matemticas sean
una ciencia emprica, sino que descansa en gran parte en mtodos empri-
cos y cuasi-empricos. Si esto es as, es de suponer que el desarrollo de la
fsica ejercer un impacto considerable en las matemticas y tender a rela-
tivizar, por tanto, la distincin entre emprico y matemtico. Un ejem-
plo de este proceso lo ve Putnam en la distincin que se oper entre ma-
temticas y geometra con el advenimiento de las geometras no euclidia-
nas: antes de Riemann y Lobachevski parecera absurdo distinguir entre
una geometra matemtica y otra fsica; hoy parece claro que la geo-
metra es una ciencia emprica, distinta de las matemticas. Y si es empri
94
H. Putnam, Mathematics without Foundations, en PP1, 51.
95
H. Putnam, Mathematics without Foundations, en PP1, 51. Vase a este respecto
el principio de indispensabilidad, expuesto en la p. 41.
96
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 76.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
67
ca, no puede estar constituida de verdades a priori
97
.
Resumen
En esta seccin se ha hecho un esbozo de la filosofa de la ciencia y de
las matemticas que Putnam sostena antes de su famoso discurso ante la
Divisin Este de la Asociacin americana de filosofa de diciembre de
1976.
Se ha dicho que, para Putnam, las teoras cientficas son verdaderas, o
aproximadamente verdaderas, y que las entidades a las que ellas refieren existen
(esto es, no son una especie de supuestos tericos provisionales).
Por otra parte, las magnitudes fsicas no son slo funcin de un argumento
(el objeto fsico al que tal magnitud refiere), sino de dos: el objeto fsico y
el marco conceptual. Esta hiptesis permite a Putnam afirmar que la ver-
dad de una teora cientfica no es eterna, pues los marcos conceptuales
pueden cambiar, pero tampoco convencional: las teoras refieren a objetos
reales, y lo que sean esos objetos no depende del capricho del cientfico.
(Los marcos conceptuales (framework principles) gozan de una necesidad es-
pecial: no estn sujetos a modificacin por razones empricas, pero pueden
ser sustituidos por otros cuando una teora nueva, ms comprehensiva, as
lo requiera.)
De esta forma, Putnam puede sostener, en contra de Popper, que las
teoras cientficas no son simples conjeturas provisionales, en el sentido
de que no puede afirmarse de ellas que sean verdaderas sino solamente
no falsas, sino aproximaciones a la verdad. Sostener lo contrario, es, para
Putnam, convertir la ciencia en una actividad trivial, carente de significado.
En contra de Kuhn, Putnam sostiene que las teoras cientficas pro-
porcionan nuevos datos sobre el mundo, no un nuevo lenguaje ni nuevos
significados para trminos antiguos. Esto implica que: (1) los paradigmas
cientficos no son inmunes a la revisin; y (2) es posible el progreso cient-
fico, pues aunque cambien el paradigma, el referente se mantiene siempre
el mismo.
En cuanto a las proposiciones matemticas, Putnam sostiene que stas
son objetivamente verdaderas (esto es, que su verdad o falsedad no es fun-
cin de la mente humana), y que algo real corresponde a las nociones ma
97
H. Putnam, What Is Mathematical Truth?, en PP1, 77.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
68
temticas de conjunto y funcin.
De manera similar a lo que ya sostuvo para el caso de la lgica, Putnam
afirma que el conocimiento matemtico no es a priori, sino emprico. Esto
implica que la prueba o demostracin matemtica no es el nico mtodo
posible en esta ciencia, sino que tambin son vlidos los mtodos cuasi-
empricos o hipottico-deductivos. La geometra analtica y el clculo in-
tegral y diferencial son ejemplos de verdades matemticas obtenidas no
por demostracin, sino por verificacin.
En cuanto a la existencia de los objetos matemticos, Putnam piensa
que, aunque algo real corresponde a las nociones de conjunto y funcin, no es
necesario presuponer su existencia a la manera de entidades platnicas.
Tambin es posible ver las matemticas como una ciencia que carece de
objetos propios, que simplemente nos permite saber que se sigue de
qu.
Por ltimo, sostener una visin realista en filosofa de la ciencia y de
las matemticas no implica, para Putnam, creer en la existencia de una sola
teora verdadera en cualquiera de estos campos. Se puede ser realista con
respecto a la verdad y a la existencia de los referentes de las teoras cientfi-
cas y matemticas y, al mismo tiempo, admitir la existencia de mltiples
descripciones equivalentes. Todo depende del marco o sistema concep-
tual en el que se inscriba la teora dada; pero todo marco conceptual, como
sabemos desde Kant, es necesariamente humano.
2.3. FILOSOFA DEL LENGUAJE
La filosofa del lenguaje de Putnam se desarrolla a partir de la crtica de
las teoras tradicionales del significado, del sentido y la referencia, y de la
naturaleza de los conceptos. Es un intento de integracin de las teoras
pragmticas del lenguaje (el modelo Carnap-Reichenbach y el segundo
Wittgenstein) dentro de un esquema realista del conocimiento, que coinci-
de en parte con la teora causal de la referencia de Saul Kripke. Concluye
con una crtica de las teoras de la comprensin centradas en la verdad. El
anlisis que se hace a continuacin se basa principalmente en los ensayos
El significado de significado (1975), El lenguaje y la filosofa (1975) y Reference
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
69
and Understanding (1978)
98
.
2.3.1. El significado de significado
La teora tradicional del significado, segn Putnam, descansa en dos
supuestos
99
:
(1) Conocer el significado de un trmino es slo una cuestin de estar en
un cierto estado psicolgico.
(2) El significado de un trmino (en el sentido de intensin) determina
su extensin
100
.
Lo que Putnam se propone mostrar en el conocido ensayo El significado
de significado, es que estos dos supuestos no son satisfechos, conjunta-
mente, por ninguna nocin de significado y que, consiguientemente, el
concepto tradicional de significado es un concepto que descansa en una
teora falsa
101
.
En primer lugar, Putnam argumenta que, en contra de lo que normal-
mente se supone, es posible estar en un mismo estado psicolgico y sin
embargo no referirse a las mismas cosas. Con otras palabras, una misma
98
Los aos son los de la respectiva publicacin original.
99
La teora tradicional del significado a la que Putnam se refiere, procede del Ensayo so-
bre el entendimiento humano, de J. Locke. Los rasgos principales de esta teora, segn S.
Schwartz, son los siguientes: (1) Cada trmino significativo tiene un significado, concepto,
intensin o racimo de caractersticas asociados a l. se es el significado conocido o pre-
sente en la mente cuando se comprende un trmino. (2) El significado determina la exten-
sin, en el sentido de que algo se encuentra en la extensin del trmino si y slo si tiene las
caractersticas incluidas en el significado, concepto, intensin (...). (3) Las verdades analticas
se basan en el significado de los trminos. Si P es una propiedad en el concepto de T, en-
tonces el enunciado Todos los T son P es verdadero por definicin (S. Schwartz (ed.),
Naming, Necessity and Natural Kinds, London: Cornell University Press, 1977, 15-16, citado en
E. Bustos, Filosofa contempornea del lenguaje I, Madrid: UNED, 1987, 167). Agrega Bustos
que aunque la teora de Frege corrigi el sesgo psicologista de la de Locke, postulando un
carcter objetivo, o intersubjetivo, a los conceptos (los conceptos pueden ser algo que los
miembros de una comunidad lingstica pueden aprehender), no modific la concepcin
semntica bsica: los conceptos son entidades abstractas estructuradas por conjuntos de
propiedades organizadas de una u otra manera (Filosofa contempornea del lenguaje I, 167).
100
H. Putnam, El significado de significado, Mxico: Universidad Nacional Autnoma de
Mxico, 1984 (en adelante, SS), 11-12.
101
H. Putnam, SS, 12.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
70
intensin puede tener distintas extensiones
102
. Para mostrarlo, recurre al
siguiente caso contrafctico: supongamos una Tierra Gemela en todos los
aspectos semejante a la nuestra, con una nica excepcin: lo que los habi-
tantes de la Tierra Gemela llaman agua no es H
2
O sino otra cosa, cuya
frmula qumica podemos abreviar XYZ. Imaginemos un habitante de la
Tierra llamado Oscar
1
que tiene el concepto agua. Su doble en la Tierra
Gemela (Oscar
2
) tambin tiene el concepto agua, pero, naturalmente, la
extensin correspondiente a la intensin que tiene en mente no es el l-
quido de frmula qumica H
2
O, sino el de frmula XYZ. Supongamos,
adems, que estamos en el ao 1750, cuando todava no se ha descubierto
cul es la composicin qumica del agua en ninguno de los planetas. Puede
decirse, entonces, que Oscar
1
y Oscar
2
estn en el mismo estado psicolgi-
co cuando piensan en agua y que, sin embargo, se refieren a cosas distin-
tas. Y si, como se deduce de la conjuncin de (1) y (2), los estados psi-
colgicos determinan la extensin de los trminos, a idnticos estados psi-
colgicos deberan corresponder idnticas extensiones; pero el ejemplo
anterior demuestra que no es as necesariamente. Por consiguiente, los
significados no estn en la cabeza
103
.
Si el estado psicolgico individual no fija la extensin de los trminos,
qu la fija? Fijar la extensin de un trmino no es tarea individual, sino
social, sostiene Putnam. Y para ello se requiere de la divisin de la tarea
lingstica, que Putnam expone de la siguiente manera:
Toda comunidad lingstica (...) posee por lo menos algunos trminos cuyos
criterios asociados son conocidos slo por un subconjunto de hablantes que
adquieren los trminos; y su uso por parte de otros hablantes depende de una
cooperacin estructurada entre ellos y los hablantes que se hallan dentro de
los subconjuntos relevantes
104
.
Esta hiptesis de la universalidad de la divisin de la tarea lingstica, la
ejemplifica Putnam con el caso del oro: no todos los miembros de una
102
Ntese que el caso contrario no ofrece problema: una misma extensin (por ejem-
plo, el conjunto de los seres humanos) puede implicar distintas intensiones (puedo referirme
al conjunto de los seres humanos en cuanto mamferos bpedos, o en cuanto mamferos
que hablan).
103
H. Putnam, SS, 23.
104
H. Putnam, SS, 25.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
71
comunidad lingstica saben distinguir el oro autntico del falso, pero con-
fan en los expertos que saben qu es oro y qu no es oro. Esto conduce a
pensar que los rasgos que generalmente se creen presentes en conexin
con un nombre general (...) estn todos presentes en la comunidad lings-
tica considerada como cuerpo colectivo; pero este cuerpo colectivo divide la ta-
rea de conocer y la de usar estas distintas partes del significado de
oro
105
.
Desde esta hiptesis sociolingstica puede deducirse que las palabras
no son como herramientas simples (un martillo, un destornillador), que
pueden ser manejadas por una sola persona, sino como herramientas
complejas (un barco, una fbrica) que requieren la actividad conjunta de un
cierto nmero de personas
106
.
Decir que fijar la extensin de un trmino es tarea social puede pa-
recer nominalismo o convencionalismo: el significado de las palabras se
fija arbitrariamente o por convencin. Es esto lo que Putnam quiere de-
cir? Veamos.
Si los significados estn en la mente (si son intensiones), caben dos
teoras acerca del significado: (1) Uno podra sostener que agua tiene el
mismo significado en dos mundos M
1
y M
2
(puesto que cabe que dos indivi-
duos en sus respectivos mundos

se encuentre en el mismo estado psicol-
gico), pero que agua en M
1
es H
2
O, y en M
2
es XYZ
107
. (2) Podra soste-
nerse que agua es H
2
O en todos los mundos posibles, pero que no signifi-
ca lo mismo en cada mundo posible o real (esto equivale a negar que el sig-
nificado tenga que ver con los estados mentales de los individuos que usan
trminos generales
108
). Putnam sostiene que la segunda es claramente la
105
H. Putnam, SS, 24. Desde luego, no se requiere ninguna divisin de la tarea lin-
gstica para palabras como silla o libro, que denotan objetos artificiales. Pero con el
desarrollo de la ciencia ms y ms palabras comienzan a mostrar este tipo de divisin del
trabajo. Agua, por ejemplo, no mostraba esta divisin en absoluto, antes de surgir la qumi-
ca.
106
H. Putnam, SS, 26.
107
Comenta E. Bustos que sta es una buena alternativa, segn Putnam, para los tr-
minos que son absolutamente decticos, como los pronombres personales, por ejemplo. En
estos casos, en que la referencia est completamente determinada por el contexto, se puede
mantener que la extensin no tiene nada que ver con el significado (Filosofa contempornea
del lenguaje I, 175). La observacin de Bustos es acertada, pero no la hace Putnam.
108
E. Bustos, Filosofa contempornea del lenguaje I, 175.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
72
teora correcta
109
, basado en la siguiente argumentacin:
Cuando doy una definicin ostensiva de agua, me limito a sealar el
lquido en cuestin, y digo: eso es agua. Si estuviera en otro mundo po-
sible M
2
y fuera capaz de decir que el lquido x es agua, lo que intentara
decir es que x cumple la relacin de equivalencia con el lquido al que me
refiero como agua en el mundo real M
1
. De esta forma, una vez que he-
mos descubierto que el agua (en el mundo real) es H
2
O, no hay ningn mun-
do posible donde el agua no sea H
2
O
110
.
Este descubrimiento de que el agua en el mundo real es H
2
O, es lo que
Putnam entiende por contribucin del ambiente
111
. Si en otro planeta
existiera un lquido con caractersticas muy similares a las de nuestra agua,
pero cuya composicin fuera XYZ y no H
2
O, no sera de hecho agua,
aunque los habitantes de ese planeta lo llamaran agua. De ah que a lo
que agua se refiere depende de la naturaleza efectiva de los paradigmas, no slo
de lo que est en nuestras mentes
112
.
Pero cmo se ha constituido ese paradigma? A partir de nuestro pro-
pio ambiente y del uso del trmino por parte de los hablantes: el agua
paradigmtica es paradigmtica-para-nosotros, es agua en nuestro ambiente
113
.
Con otras palabras, la naturaleza del paradigma depende del contexto en el
cual el trmino fue originariamente introducido
114
. Esto quiere decir que
agua no es H
2
O independientemente del contexto en que originariamente se
defini. No es una verdad a priori que agua sea H
2
O: es a posteriori necesa-
ria
115
: podra haber sido XYZ, si nosotros hubiramos sido habitantes de la
Tierra Gemela, pero dado que somos terrcolas, de aqu en adelante se sigue
109
H. Putnam, SS, 29.
110
H. Putnam, SS, 32. La nocin de indexicalidad de Putnam coincide con la teora de
los designadores rgidos de Kripke. Kripke llama rgido a un designador que en cualquier
mundo posible, o respecto a cualquier mundo posible, designa el mismo objeto (J. Nubiola,
El compromiso esencialista de la lgica modal, 184).
111
H. Putnam, Language and Reality, en PP2, 277; SS, 90.
112
H. Putnam, Language and Reality, en PP2, 277.
113
H. Putnam, Language and Reality, en PP2, 277.
114
J. Koethe, And They Aint Outside the Head Either, Synthese 90 (1992), 28.
115
E. Hirsch, The Concept of Identity, New York: Oxford University Press, 1982, 228.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
73
que agua es H
2
O
116
. De esta forma, entonces, la referencia se determina: (1)
identificando la sustancia a la que se refieren los usuarios del trmino en
cuestin; y (2) descubriendo la naturaleza de dicha sustancia
117
.
Comparando los trminos de clase natural con los trminos indexicales
o decticos (como yo, esto, aqu, ahora, etc.), Putnam piensa que
los nombres que designan clases naturales tienen un componente indexi-
cal no advertido
118
: as como la extensin de yo depende ms del con-
texto que de lo que una persona tenga en mente, la extensin de agua
depende en primer lugar de lo que el agua sea en nuestro mundo: una vez que
hemos descubierto que el agua es H
2
O, ser H
2
O en todos los mundos
posibles
119
.
Lo que se desprende de esto es que la diferencia en extensin es ipso
facto una diferencia de significado para trminos de clases naturales, dejan-
do de lado, de esta forma, la doctrina de que los significados son concep-
tos, o, de hecho, entidades mentales de ninguna clase
120
. Los significados
no son conceptos porque no existe una relacin de adecuacin plena entre
116
La objecin que puede surgir es: Cmo sabemos quin defini originariamente el
trmino? No podra suceder que se definieran simultneamente (en la Tierra y en la Tierra
Gemela)?. Esta objecin tiene como supuesto una idea de mundos posibles como pases
extranjeros o planetas lejanos. La nocin de mundos posibles es utilizado por Kripke
para referirse a situaciones contrafcticas: estados que pudieron haberse dado, pero que de he-
cho no se dan. Lo que el agua es se define a partir del mundo real; pero el mundo real
pudo haber sido otro. (A este respecto, ver La nocin de mundos posibles, en J. Nubiola,
El compromiso esencialista de la lgica modal, 166-183.)
117
E. Zemach, Putnams Theory on the Reference of Substance Terms, Journal of
Philosophy 73 (1976), 117.
118
H. Putnam, SS, 33. (Vase tambin la nota 107 de este captulo.)
119
H. Putnam, SS, 32. Aunque Putnam modificar posteriormente su posicin con
respecto a los designadores rgidos (la tesis de que el enunciado el agua es H2O es verda-
dero en todos los mundos posibles es demasiado fuerte (...); creo que llamaramos agua a
una sustancia con propiedades similares que consistiera de molculas de H20O10 en un
mundo posible, escribe en Possibility and Necessity (1980), en PP3, 63), es importante
observar que lo que afirma en Language and Reality y en El significado de significado no lo
compromete con una posicin esencialista, en el sentido de que sea la naturaleza, por ella
misma, la que marque los lmites de las clases naturales. Como se ver a continuacin, para
Putnam los paradigmas a los que se refieren nuestros trminos de clases naturales son fija-
dos socialmente.
120
H. Putnam, SS, 34. Como aclara E. Bustos, cuando Putnam habla de entidades
mentales se refiere a estados psicolgicos individuales (Filosofa contempornea del lenguaje I, 173).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
74
nuestros conceptos y la naturaleza de las cosas. Con otras palabras, nues-
tros conceptos se pueden equivocar, pero nuestros significados, no. Los
significados no se equivocan porque son construidos por nosotros a partir
de la realidad; de una realidad conocida imperfectamente, pero cada vez
mejor conocida:
La extensin de nuestros conceptos depende de la naturaleza efectiva
121
de las
cosas particulares que sirven como paradigmas, y la naturaleza efectiva no es,
por lo general, totalmente conocida por el hablante. La teora semntica tradi-
cional dej fuera slo dos contribuciones en la determinacin de la extensin:
la contribucin de la sociedad y la contribucin del mundo real!
122
.
Cabe la posibilidad de que alguien se equivoque sobre el significado de
un trmino: que llame olmos a las hayas, por ejemplo. Su error se debe
interpretar como una falta de concordancia entre lo que su comunidad
lingstica designa por olmo y lo que l llama olmo, y no como un
desconocimiento de lo que realmente es un olmo (sabe acaso su comunidad
lo que realmente es un olmo?). En este caso, puede decirse con propiedad
que el hablante en cuestin desconoce el significado de la palabra olmo.
Conocer el significado de un trmino, en este sentido, tiene que ver con lo
que la comunidad lingstica determina que es el uso correcto.
Por otra parte, tambin suele decirse que la persona que llama olmos
a las hayas no conoce lo que son los olmos. Ciertamente, los olmos son
lo que son, independientemente de las creencias colectivas que una co-
munidad lingstica pudiera mantener, como dice Bustos
123
. Pero conocer
121
El trmino que utiliza Putnam es actual nature. Los traductores de SS escriben
naturaleza real, pero me parece que la idea de Putnam queda mejor expresada con el tr-
mino naturaleza efectiva, a falta de uno mejor.
122
H. Putnam, SS, 50. Que la extensin de nuestros conceptos dependa de la natura-
leza de las cosas particulares no implica, sin embargo, que los miembros de la extensin de
una palabra de clase natural posean en comn una estructura oculta. Eso no lo sabemos:
podra tambin suceder que las muestras del lquido que llamamos agua no tuviesen
ninguna caracterstica fsica importante comn a excepcin de las superficiales (H. Putnam,
SS, 43), como sucede, por ejemplo, en el caso del jade, que es un trmino comn para dos
minerales distintos: la nefrita (composicin de calcio, magnesio y hierro) y la jadeta (combi-
nacin de sodio y aluminio). Ahora bien, si existe una estructura oculta, entonces sta determi-
na generalmente qu es ser miembro de la clase natural, no slo en el mundo real, sino en
todos los mundos posibles (H. Putnam, SS, 44; cursiva aadida).
123
E. Bustos, Filosofa contempornea del lenguaje I, 177.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
75
el significado de la palabra olmo tiene ms que ver con las creencias de
la comunidad, que con lo que los olmos son
124
. Ese conjunto de creencias
convencionales que se adscriben a un objeto determinado es a lo que
Putnam llama estereotipos: cantidades mnimas de informacin
125
que
pueden ser inexactas, pero que sirven para la comunicacin: aun cuando
los estereotipos estn equivocados, la manera en que se formulan ilumina
la aportacin que suelen hacer a la comunicacin. El estereotipo del oro,
por ejemplo, contiene el rasgo amarillo aunque el oro qumicamente puro
sea casi blanco
126
.
De acuerdo con la teora de Putnam, conocer el significado de un tr-
mino no consiste en asociarlo con el concepto correcto, sino en adquirir
su estereotipo
127
. (As, agua incluye los rasgos estereotpicos: transpa-
rente, inspida, refrescante, etc.). Los estereotipos son revisables, pero
siempre dentro de una teora: si existe alguna cosa a la que Quine haya con-
tribuido decisivamente en filosofa dice Putnam, es a la comprensin
de que el cambio de significado y el cambio de teora no pueden separarse
rigurosamente
128
. Aunque ahora sepamos que dos lneas paralelas s se
124
No estoy de acuerdo con Bustos cuando interpreta de la siguiente manera lo que l
llama la posicin ontolgica de Putnam: aunque una sociedad empleara homognea-
mente la palabra tigre para referirse, por ejemplo, tanto a los tigres como a los leones y
leopardos, no conocera el significado de la palabra tigre, y no la usara correctamente
(Filosofa contempornea del lenguaje I, 177). Aunque lo que los tigres son no dependa de lo que
piense la comunidad, la comunidad s puede conocer el significado de la palabra tigre y
emplearla correctamente, en primer lugar porque es la comunidad la que forja los significa-
dos (no nos vienen del cielo), y en segundo lugar porque la naturaleza real de las cosas no
es, por lo general, totalmente conocida por el hablante (H. Putnam, SS, 50). El problema
radica en qu se entiende por ideas verdaderas acerca de la extensin (Bustos) de un tr-
mino. Me parece que, tomando en cuenta lo que Putnam sostiene en otros ensayos, se pue-
de afirmar que, para Putnam, lo verdadero (o la verdad sobre determinado aspecto de la
realidad) no es independiente del marco conceptual que se emplee para conocer la realidad.
125
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 98.
126
H. Putnam, SS, 58.
127
(...) la pregunta Sabe el significado de la palabra tigre? se inclina en favor de la
teora que sostiene que adquirir una palabra es llegar a poseer una cosa llamada su significa-
do. Identificando esta cosa con un concepto, volvemos a la teora de que una condicin
suficiente para adquirir una palabra es asociarla con el concepto correcto (o, ms ge-
neralmente, estar en el estado psicolgico correcto con respecto a ella) precisamente la
teora que estuvimos refutando todo este tiempo (H. Putnam, SS, 54).
128
H. Putnam, SS, 66.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
76
intersectan, no sera vlido decir que los antiguos estaban errados al pensar
que dos lneas rectas no se intersectan, pues ese estereotipo formaba parte
de su nocin de lnea recta, de manera semejante a como el estereotipo
poseer rayas forma parte de nuestra nocin de tigre, aunque nada nos
garantice que los tigres siempre poseern rayas (puede ocurrir una mu-
tacin, como resultado de la cual todos los tigres lleguen a ser albinos).
La conclusin a la que Putnam llega al final de su ensayo es que
los puntos de vista grotescamente equivocados en relacin al lenguaje que son
y han sido corrientes, reflejan dos tendencias filosficas muy especficas y
centrales: la tendencia a tratar el lenguaje como un asunto puramente individual
y la tendencia a ignorar el mundo, en tanto que ste consista en algo ms que
las observaciones individuales. Ignorar la divisin de la tarea lingstica es
ignorar la dimensin social del conocimiento; ignorar aquello que hemos lla-
mado la indexicalidad de la mayora de las palabras, es ignorar la contribucin
del medio ambiente
129
.
La teora del significado de Putnam se inscribe dentro de la tradicin
realista, segn la cual la experiencia humana es slo una parte, no el todo,
de la realidad
130
. De ah que el lenguaje y el pensamiento humano nunca
alcanzarn la realidad tal cual ella es, lo cual no es bice para no intentar
un acercamiento cada vez mayor: el lenguaje y el pensamiento co-
rresponden asintticamente a la realidad, hasta cierto punto al menos
131
.
2.3.2. La naturaleza de los conceptos
En el apartado anterior se ha visto que para Putnam, los significados
no son conceptos, ni entidades mentales de ninguna clase. Tradicional-
mente desde John Locke, al menos, se tiende a pensar que los con-
ceptos son un cierto tipo de entidades mentales (imgenes), que se corres-
ponden con cosas del mundo exterior. En El lenguaje y la filosofa
132
, Putnam
glosa al Wittgenstein de las Investigaciones filosficas para hacer ver que los
conceptos no son imgenes ni objetos mentales.
129
H. Putnam, SS, 90.
130
H. Putnam, Language and Reality, en PP2, 273.
131
H. Putnam, Language and Reality, en PP2, 290.
132
H. Putnam, El lenguaje y la filosofa, Mxico: Universidad Nacional Autnoma de M-
xico, 1984 (en adelante, L&F).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
77
Para Putnam, poseer un concepto tiene ms que ver con poseer una
habilidad que con poseer una imagen mental de cualquier tipo. Esa habi-
lidad se manifiesta sobre todo en la comprensin y utilizacin de oracio-
nes con sentido. En efecto, cmo sabemos si una persona posee el con-
cepto silla? Bastara con que esa persona nos seale una silla. Pero qu
podra sealar si pronunciamos la oracin Octavio fue un gran empera-
dor? Para Putnam, puede decirse que un organismo posee un concepto
mnimo de silla si puede reconocer una silla cuando la ve, y que posee un
concepto plenamente desarrollado de silla si puede emplear oraciones usuales que
contengan la palabra silla en algn lenguaje natural
133
. Reconocer una silla
cuando se ve, es una habilidad que no supone imgenes de ningn tipo y
que est relacionada con el empleo de la palabra silla en oraciones usua-
les. Muy verosmilmente agrega Putnam, un perro o un gato tienen
imgenes de sillas de vez en cuando; pero ni un perro ni un gato pueden
hablar un lenguaje natural.
134
Poseer un lenguaje natural (hablarlo) es tener la habilidad de entender
oraciones, y entender oraciones es mucho ms que poseer un conjunto de
imgenes o de objetos mentales de cualquier tipo. Putnam ilustra este ar-
gumento con el siguiente experimento: considrese un hombre que memo-
riza una pequea historia en japons a base de orla en unos discos, sin
tener idea de japons. Si este hombre repite mentalmente las oraciones que
133
H. Putnam, L&F, 8.
134
H. Putnam, L&F, 8-9. Haciendo un paralelismo con la distincin escolstica entre
concepto formal y concepto objetivo, J. Vicente Arregui y J. Choza proponen distinguir
entre un sentido subjetivo y un sentido objetivo de los conceptos. Concepto en sentido
subjetivo o wittgensteiniano sera una disposicin, habilidad o destreza. En este sentido
(...), poseer subjetivamente un concepto de algo, es entender una palabra, es decir, poseer la
destreza de formar proposiciones significativas en torno a ese algo. Se posee el concepto de
A cuando se utiliza correctamente la palabra A. En este sentido de concepto es obvio que
el concepto no es el objeto del conocimiento sino aquello a travs de lo cual se conoce
(Filosofa del hombre, Madrid: Rialp, 1992, 279). Concepto en sentido objetivo o fregeano
sera, en cambio, el que designa el contenido objetivo del concepto, es decir, el trmino
del conocimiento (280). La distincin resulta problemtica, puesto que, segn lo que se ha
visto hasta aqu, el contenido objetivo de un concepto no puede ser independiente del
contexto de uso. A lo que Putnam se opone, precisamente, es a la teora (fregeana) segn la
cual cuando un hablante usa un trmino en una ocasin determinada, a lo que el hablante se
refiere est completamente determinado por una propiedad que el trmino posee previa-
mente a esa ocasin (el sentido) (J. Koethe, And They Aint Outside the Head Either).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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escuch, parecera como si estuviera pensando en japons. De hecho, po-
demos imaginar un telpata japons que penetrara en su mente y captara el
fluir de su conciencia: lo que oira seran oraciones en perfecto japons.
Es evidente que esa persona posee ciertos objetos mentales, pero que no
entiende el japons. La comprensin no reside, entonces sostiene
Putnam, en las palabras mismas, ni siquiera en lo apropiado de toda la
secuencia de palabras y oraciones. Reside ms bien en el hecho de que un
hablante que entiende puede hacer cosas con las palabras y las oraciones que
pronuncia (o que piensa en su cabeza) adems de slo pronunciarlas.
135
Podra darse el caso inverso, es decir, un hombre que poseyera la ha-
bilidad de utilizar un lenguaje natural, y que, sin embargo, no poseyera
imgenes ni objetos mentales de ninguna clase? Para Putnam, esto es, al
menos, lgicamente posible: puede pensarse un ser que no posea ningn
monlogo interior pero que hable un ingls perfectamente correcto; que
responda de manera coherente a todas nuestras preguntas sin que nada
(excepto su propia voz) pase por su mente
136
.
Lo que se sigue de todo esto es que (a) ningn conjunto de eventos mentales
imgenes, o sucesos y cualidades mentales ms abstractos constituye la
comprensin; y (b) ningn conjunto de eventos mentales es necesario para la
comprensin. En particular, los conceptos no pueden ser idnticos a ninguna clase de
objetos mentales.
137
Los conceptos no pueden ser idnticos a objetos mentales, pues,
segn se vio, stos pueden suponerse ausentes en la persona que entienda
palabras y oraciones e, inversamente, pueden estar presentes en un hom-
bre que no entiende ni una sola palabra de un idioma dado. Para Putnam,
sta es una de las conclusiones ms notables en la historia de la filosofa.
Pues virtualmente ningn filsofo dud, desde los tiempos de John Locke
hasta aproximadamente 1914
138
, de que, lo que quiera que fueran los con
135
H. Putnam, L&F, 10.
136
La analoga con el software de un ordenador salta a la vista. Un programa de ordena-
dor puede responder de manera coherente a muchas preguntas sin ser consciente de lo que
hace, sin tener imgenes, palabras o conceptos de ningn tipo. Lo nico que necesita es un
soporte fsico (el hardware), una base de datos y rdenes (software) para el procesamiento de la
informacin.
137
H. Putnam, L&F, 14.
138
Agradezco al profesor Putnam la siguiente la siguiente aclaracin sobre la fecha:
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79
ceptos y las ideas, era claro que eran objetos mentales de alguna clase
139
.
Si los conceptos no son objetos mentales, puede decirse que son habi-
lidades? No; segn Putnam (que en esto sigue del todo al segundo
Wittgenstein), los conceptos no son habilidades, aunque tener un concepto
es, o por lo menos implica, tener una habilidad. Pero esto no hace de los
conceptos se apresura decir algo misterioso
140
. (Lo que s resulta
misterioso, en cambio, es descubrir que dos personas puedan tener un
mismo concepto sin saber a ciencia cierta si tienen la misma representa-
cin mental. Con la explicacin wittgensteiniana desaparece el misterio,
pues es fcil darse cuenta de que dos personas pueden tener la misma habi-
lidad.)
La cuestin principal no es, pues, lo que los conceptos son, sino lo que
tener conceptos implica. Se trata de renovar la concepcin tradicional del len-
guaje, lo que el lenguaje implica para la filosofa:
El lenguaje se haba pensado sin importancia porque se consideraba que era
meramente un sistema de signos
141
convencionales que representaban con-
ceptos e ideas (considerados como entidades mentales de alguna especie, y
bastante independientes de los signos usados para expresarlos). Pero hoy en
da parece dudoso que se puedan pensar los objetos e ideas como eventos u
objetos mentales (como opuestos a las habilidades) y aun ms dudoso que se-
an independientes de todo signo (por supuesto que un concepto es indepen
_______
Escog 1914 porque se fue el momento en que finaliz el dominio absoluto del idealismo.
Por supuesto, muchos filsofos que hoy admiramos enormemente haban rechazado el
idealismo antes [de esa fecha] incluyendo a Frege, Russell y Wittgenstein, pero su in-
fluencia real en la escena filosfica mundial sobrevino ms tarde. (Santayana una vez seal
que previamente a 1914 todos eran idealistas, y que ninguno volvi idealista de las trin-
cheras de la Primera Guerra Mundial.) Creo que pocos filsofos hoy en da tienen idea de
qu tan dominante era el idealismo en los aos previos a la guerra.
Por otra parte, la suposicin en la que se basaba mi anotacin, que todos los idealistas
consideraban los conceptos como entidades mentales era, ahora me doy cuenta, falsa! Mu-
cho del antipsicologismo de Russell de hecho vino de Bradley. El problema fue que yo cre
en la versin de Russell de la historia! (Comunicacin personal, 7 de febrero de 1996).
139
H. Putnam, L&F, 14.
140
H. Putnam, L&F, 18.
141
En el original ingls (en PP2, 14), Putnam escribe a system of conventional signs, por
lo que he preferido escribir sistema de sgnos, y no de simbolos, como hacen los tra-
ductores de L&F.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
80
diente de cualquier signo particular)
142
.
El lenguaje es un sistema de signos arbitrarios, pero los signos no repre-
sentan conceptos. Se sabe si alguien posee un concepto determinado si sabe
usar el signo arbitrariamente asociado a ese concepto. Por otra parte, un
signo no significa nada en forma aislada: siempre remite a otros signos
dentro del sistema.
En resumen: sin lenguaje, no hay signos; sin signos, no hay conceptos;
sin conceptos, no hay habilidad para referirse a las cosas del mundo real. Y
ya se ha visto que, para Putnam, referirse a cosas del mundo real no
tiene que ver con ninguna capacidad de abstraccin para reconocer la
naturaleza real de las cosas, sino con la capacidad (social) de fijar la exten-
sin de un trmino.
2.3.3. Comprensin, referencia y verdad
A qu teora de la comprensin del lenguaje conducen los anlisis de
Putnam sobre el significado, la referencia y la naturaleza de los conceptos?
En Reference and Understanding
143
, Putnam sostiene la tesis de que la teora
de la comprensin del lenguaje y la teora de la referencia y la verdad, estn
menos relacionadas entre s que lo que muchos filsofos han pensado
144
.
Con otras palabras: es posible explicar el funcionamiento del lenguaje (ela-
borar una teora sobre el uso lingstico) sin comprometerse con ninguna
teora sobre la verdad
145
. Esto explicara, entre otras cosas, por qu
Wittgenstein desarroll dos teoras sobre el lenguaje, una basada en el sig
142
H. Putnam, L&F, 24.
143
En MMS, 97-119. Segn aclaracin de Putnam en el Prefacio, este ensayo fue es-
crito en 1976, en Oxford, en parte como reaccin a las William James Lectures de Michael
Dummett, dictadas en la Universidad de Harvard, en 1976.
144
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 97.
145
M. Sintonen lo pone de esta manera, que me parece muy acertada: la mente (el ha-
blante) no necesita conocer el concepto de verdad para aprender significados o para apren-
der una lengua (El modelo Carnap-Reichenbach de comprensin del lenguaje y una nueva
defensa del realismo por parte de Putnam, en E. Bustos (ed.), Perspectivas actuales de lgica y
filosofa de la ciencia, Mxico: Siglo XXI, 1994, 66). Lo que no me parece acertado, es que
llame teora verificacionista del uso del lenguaje a la propuesta de Putnam, pues, si a algo
se opone Putnam en su filosofa del lenguaje, es al verificacionismo (vese especialmente
Philosophy of Language and the Rest of Philosophy, en PP2, viii-xi).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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nificado y otra basada en el uso lingstico
146
.
Un modelo (bastante simplificado) sobre el uso lingstico es el que se
contiene en los trabajos de Carnap y Reichenbach. Segn ese modelo, el
hablante/oyente posee una lgica inductiva, una lgica deductiva, un or-
den de preferencias, y una regla de accin: maximiza la utilidad. Dicho
modelo no implica una concepcin individualista del conocimiento o del
lenguaje (los hablantes pueden obtener conocimientos unos de otros), con
lo cual dos de las tesis propuestas por Putnam en El significado de significa-
do (la divisin de la tarea lingstica y la importancia de los estereoti-
pos
147
) pueden ser integrados en l. Otra caracterstica importante, es que
se trata de un modelo holstico: todos los elementos del sistema estn inter-
conectados, de manera que cualquier cambio en uno de sus elementos im-
plica un cambio en el sistema total
148
.
Putnam quiere llamar la atencin hacia el hecho de que nada en esta
descripcin del uso dice algo sobre una correspondencia entre palabras y
cosas, o sobre oraciones y estados de cosas. (...) Es en este sentido en el
que referencia y verdad tienen menos que ver con la comprensin del len-
guaje de lo que los filsofos han tendido a pensar
149
.
Ahora bien, que el modelo de Carnap y Reichenbach sobre el uso lin-
gstico no diga nada sobre una relacin de correspondencia entre palabras
y cosas, no significa que tal correspondencia no exista
150
. Para Putnam, lo
que le falta al modelo del uso lingstico, es precisamente la explicacin de
su xito. Y es muy probable que tal xito dependa de la existencia de una
adecuada correspondencia entre las palabras de un lenguaje y las cosas, y
entre las oraciones de un lenguaje y los estados de cosas
151
. Con esto, se
146
La teora del uso nos dira qu es comprender un lenguaje, mientras que la teora del
significado (pictrica o figurativa) nos dira por qu el uso del lenguaje contribuye al xito
de nuestra conducta general (M. Sintonen, El modelo Reichenbach-Carnap).
147
En Reference and Understanding, Putnam define los estereotipos como canti-
dades mnimas de informacin (MMS, 98). En el modelo de Carnap y Reichenbach, segn
Putnam, la comunicacin se establece a partir de estos estndares mnimos de informa-
cin.
148
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 98.
149
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 99.
150
Nothing in this account of use says anything about a correspondence between
words and things, or sentences and states of affairs. But it doesnt follow that such a corre-
spondence doesnt exist (H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 99).
151
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 100.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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llega a la conclusin de que
las nociones de verdad y referencia pueden ser de gran importancia para ex-
plicar la relacin lenguaje-mundo, sin ser tan centrales para la teora del signi-
ficado (en el sentido de una teora sobre la comprensin del lenguaje
152
) como
lo son, por ejemplo, en las teoras que equiparan comprensin con cono-
cimiento de las condiciones de verdad
153
.
Es dudoso que un hablante que no conozca las condiciones bajo las
cuales las cosas de que habla son verdaderas (la evidencia) no comprenda de
qu est hablando. Ciertamente, el hablante posee una competencia lin-
gstica que le permite mantener una conversacin inteligente sobre, por
ejemplo, la existencia de Dios, el descubrimiento de Amrica o el mejor
sistema poltico para su pas; pero no tiene por qu saber qu cosas hacen
verdaderas sus afirmaciones (de hecho, muchas veces es se el problema
que motiva las conversaciones, aunque no se declare explcitamente)
154
.
El problema que se discute es cmo nos ayuda el lenguaje a hacernos
con el mundo; cmo se explica el xito de nuestras elaboraciones simbli-
cas (teoras).

Para un realista, es esencial ver las teoras como una especie
de mapas del mundo que guan nuestra conducta dentro de l. La teora del
lenguaje como copia o representacin del mundo del primer Wittgens-
tein responde a este desideratum. Pero la teora del lenguaje como represen-
tacin como el propio Wittgenstein advirti no explica adecuada-
mente la forma en que comprendemos y nos hacemos con el lenguaje: un
152
Segn la teora que a Putnam le parece ms acertada, comprender un lenguaje con-
siste en ser capaz de usarlo (o en traducirlo a un lenguaje que uno pueda usar) (Reference
and Understanding, en MMS, 97).
153
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 100. Hablar de condiciones
de verdad es hablar de evidencia. El verificacionismo establece que conocer el significado
de una proposicin cientfica (o de cualquier proposicin, segn la mayora de verificacio-
nistas) es saber cul sera la evidencia para esa proposicin (H. Putnam, Philosophy of
Language and the Rest of Philosophy, en PP2, vii).
154
Tomando en cuenta lo que Putnam ha sostenido en SS, M. Sintonen resume de la
siguiente manera la tesis de Putnam sobre la comprensin del lenguaje: no podemos igua-
lar la comprensin con el conocimiento de las condiciones de verdad. Pero podemos igua-
larla con el conocimiento de rasgos estereotipados (El modelo Carnap-Reichenbach, 67).
Tomando en cuenta lo que Putnam dice en L&F (ver p. 78), no creo que podamos hacer
equivalente comprensin con conocimiento de rasgos estereotipados. Comprender un len-
guaje como seala la misma Sintonen comentando a Wittgenstein consiste ms bien en
aprender a usar palabras en diferentes juegos del lenguaje (71).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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mapa nos sirve cuando comprendemos cmo usarlo. Lo que Putnam sos-
tiene es que ambas teoras no son incompatibles, que hablar de uso y ha-
blar de referencia, son dos partes de la misma historia, ya que, despus de
todo, un mapa nos sirve solamente si corresponde en una forma apropia-
da a una parte particular de la tierra
155
.
Pero, qu significa que una teora (el lenguaje, a la larga) corresponda
en una forma apropiada a partes particulares del mundo (a cosas o a si-
tuaciones)? Es que podemos comparar nuestras representaciones (nues-
tros conceptos) con una realidad no conceptualizada? Ese fue el gran ar-
gumento seala Sintonen del siglo diecinueve contra la teora de la
verdad como correspondencia. Volviendo a la teora que equipara com-
prensin con conocimiento de las condiciones de verdad, la objecin que
cabe hacerle tiene su base en el argumento anterior. En efecto, conocer
las condiciones de verdad de un argumento presupone que tal argumento
puede (o no puede) estar en relacin de correspondencia con algo; pero lo
que se cuestiona es si tal relacin puede existir (y, en su caso, en qu con-
sistira). Es decir, al problema de qu es lo que hace que tal enunciado
est en relacin de correspondencia con los hechos (o la realidad)? hay
que anteponerle la pregunta qu es lo que hace suponer que tal relacin
de correspondencia existe?
156
.
La idea que subyace a la objecin anterior contra el realismo es que la
verdad es anterior al significado. Lo que Putnam propone es rechazar tal
tesis: la verdad y la referencia son un componente del significado, pero no
el componente central
157
. Esto no significa, sin embargo, que las nociones
realistas de referencia y verdad no contribuyan a explicar el xito de la
155
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 100.
156
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 110: If truth is correspon-
dence to reality, it would seem as if knowledge of what the correspondence is is presupposed by
knowledge that such and such a statement stands in the relation in question to anything or
does not stand in the relation in question to anything. And if understanding the statement is
equated with knowing what is for it to be the case that it stands or does not stand in the re-
lation in question to appropiate entities, then knowledge of what the correspondence is is
presupposed in the understanding of every statement. But in what could this knowledge
which does not consist in the acceptance of any statements, because it is prior to the under-
standing of all statements consist?. Por eso afirma Sintonen que aprender un lenguaje
no puede consistir en aprender y comprender que existen relaciones de correspondencia entre
los nombres y las cosas nombradas (El modelo Carnap-Reichenbach, 71).
157
Otro componente es el estereotipo.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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conducta total del ser humano.
Putnam, al igual que M. Dummett aunque por diferentes razones, se
opone a la tesis de que la verdad sea el concepto central de una teora del
significado (o de la comprensin), ya que, segn Putnam, el conocimiento
implcito de las condiciones de verdad no est presupuesto de ninguna forma
en la comprensin del lenguaje. Ponindolo ms brevemente: uno no ne-
cesita conocer que existe una correspondencia entre palabras y entidades
extralingsticas para aprender la propia lengua
158
. Pero esto no es decir
nada contra la idea de que tal correspondencia exista: de hecho existe, y
adems explica, en parte, el xito del lenguaje como instrumento para ha-
cernos con el mundo
159
. De lo que se trata es de tener una visin ms
humana de la relacin entre conocimiento o comprensin de un lenguaje, y
la referencia
160
.
Por otra parte, sostener que de hecho se da una relacin de corres-
pondencia entre nuestros conceptos y la realidad, no implica que esa rela-
cin venga dada de una vez por todas y para siempre. Muchas (la mayo
158
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 110-111.
159
But there is such a correspondence none the less, and it explains the success of what
one is doing (H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 111). En la introduc-
cin de MMS, Putnam escribe lo siguiente: vemos que la nocin de verdad no es filosfi-
camente neutra, y que se necesita una explicacin de la verdad como correspondencia [a
correspondence account] para comprender cmo funcionan el lenguaje y la ciencia (p. 4).
160
Sobre esta visin humana del conocimiento, vase lo que Putnam dice en dos pa-
sajes de MMS: Una concepcin del conocimiento que reconozca que la esfera del conoci-
miento es ms amplia que la esfera de la ciencia me parece a m una necesidad cultural, si
queremos llegar a una visin sana y humana de nosotros mismos o de la ciencia (Intro-
duction, en MMS, 5); si estamos condenados a no tener una visin de nosotros mismos
que sea como la de un ojo de computadora, o como la del ojo de Dios, es esa suerte tan
lamentable? Somos hombres y mujeres, y afortunadamente lo seguiremos siendo. Preserve-
mos nuestra humanidad, entre otras cosas, mediante la asuncin de una visin humana de
nosotros mismos y de nuestro conocimiento (Meaning and Knowledge, en MMS, 77).
En estos prrafos, Putnam apunta hacia lo que, en mi opinin, ser el motivo inspirador de
todo su esfuerzo intelectual: dotar, por decirlo as, de un rostro humano al realismo. Toda
su produccin filosfica se puede ver me parece como un intento por escapar de las
concepciones demasiado estrechas (por cientificistas) del conocimiento, sin caer en el ex-
tremo opuesto del relativismo y del escepticismo. Quedara por ver, por otra parte, si ese
realismo de rostro humano deja intacta la tradicin del realismo aristotlico-tomista, co-
mo sostiene J. Haldane (en Humanism with a Realist Face, Philosophical Books 35 (1995),
21-29).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
85
ra) de nuestras ideas sobre aspectos concretos de la realidad son correctas
(son verdaderas), pero eso no quiere decir que constituyan un conjunto ce-
rrado e inmutable. Nuestras ideas sobre la realidad cambian a medida que
adquirimos nuevos datos o que nuestros mtodos de conocimiento evolu-
cionan. Lo que la mayora de filsofos realistas de hoy en da aceptan es
que los mtodos mediante los cuales adquirimos conocimientos no nos
vienen dados a priori y que, por lo tanto, existe una interrelacin entre el
mtodo y el contenido de nuestros conocimientos: lo que sean nuestros m-
todos en un cierto dominio depender de cules sean nuestras creencias so-
bre el asunto que se trata en ese dominio y en otros dominios
161
.
La pregunta con que se iniciaba esta seccin era a qu teora de la com-
prensin del lenguaje conducen los anlisis de Putnam sobre el significado, la
referencia y la naturaleza de los conceptos. Segn M. Sintonen, se trata de
un programa verificacionista del uso del lenguaje, derivado de los escritos
de Carnap y Reichenbach
162
que, a partir del contraste entre las teoras
centradas en la verdad y las centradas en la verificacin, busca presentar
un argumento definitivo contra la verdad como nocin central de la teo-
ra del significado
163
que no rechace, sin embargo, la tesis fundamental del
realismo (la correspondencia entre las entidades lingsticas y las no lin-
gsticas). Arguye Sintonen que el intento de Putnam no est logrado, fun-
damentalmente porque la consideracin verificacional incorpora una per-
niciosa figuracin intelectualista de la adquisicin del lenguaje
164
.
Caben algunos comentarios a las observaciones de Sintonen. En pri-
mer lugar, en qu sentido un modelo que niega que comprender un len-
guaje consista en conocer las condiciones de verdad de sus enunciados pue-
de ser verificacionista? Segn Sintonen, Putnam hace un quiebro verifica-
cionista al afirmar que la mente no sigue reglas que presupongan nocio-
nes del tipo verdad sino, ms bien, instrucciones o reglas del tipo especi-
ficado por el programa de uso del lenguaje
165
. El supuesto verificacionis-
mo estara aqu en que significado es igual a programa de uso, y todo
programa de uso es verificable: si usted me seala una silla cuando yo le
161
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 103.
162
M. Sintonen, El modelo Carnap-Reichenbach, 64.
163
M. Sintonen, El modelo Carnap-Reichenbach, 60.
164
M. Sintonen, El modelo Carnap-Reichenbach, 75.
165
M. Sintonen, El modelo Carnap-Reichenbach, 73-74.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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pregunto por el significado de la palabra silla, he verificado que usted co-
noce el significado de silla.
Me parece, sin embargo, que conviene distinguir entre:
(1) conocer el significado de una palabra o enunciado =conocer las condi-
ciones bajo las cuales esa palabra o enunciado enunciado es verdadero, y
(2) conocer el significado de una palabra o enunciado =conocer cmo los
hablantes usan esa palabra o enunciado.
Esta claro que la propuesta de Putnam no es verificacionista en el pri-
mer sentido. Podra serlo en el segundo, si se admite la nocin de verifica-
cin que propone Sintonen.
Por otra parte, la crtica ms fuerte de Sintonen a Putnam es que
el programa del uso del lenguaje no nos ayuda a entender la comprensin del
lenguaje. Pues la mente comprende las instrucciones o no las comprende. En
el primer caso se presupone la comprensin, mientras que en el segundo la
mente realiza actos de acuerdo con las reglas an sin comprenderlas
166
.
Esto es a lo que Sintonen llama figuracin intelectualista de la com-
prensin del lenguaje: suponer que alguien que aprende su primera lengua
comprende lo que est haciendo. Me parece que una respuesta a esta obje-
cin desde la filosofa del lenguaje de Putnam puede desarrollarse en esta
lnea: lenguaje y pensamiento no son separables: se comprende el lenguaje
y se comprende con lenguaje; el lenguaje es el vehculo del pensamiento
167
:
sin lenguaje no hay pensamiento ni viceversa. Realizar actos de acuerdo
con las reglas aun sin comprenderlas no sera poseer un lenguaje. Esto ya
se discuti en la seccin precedente: de una persona (o una mquina) que
puede sostener una conversacin inteligible sin saber lo que est haciendo,
no puede decirse con propiedad que posea un lenguaje
168
.
Por ltimo, queda una pregunta por responder: es el modelo de
Putnam un modelo realista? En qu sentido? Creo que se trata de un mo-
delo realista en el sentido de que acepta que el xito de nuestro comporta
166
El modelo Carnap-Reichenbach, 74.
167
J. Vicente Arregui y J. Choza, Filosofa del hombre, 274-277.
168
En una lnea similar se mueven J. Vicente Arregui y J. Choza cuando argumentan
que: comprender una palabra es saber qu significa, y saber qu significa es saber usarla.
Esto implica que la pregunta por si es necesaria una comprensin de los conceptos previa a
su utilizacin en el lenguaje est mal planteada precisamente porque la comprensin de la
palabra es el saber usarla correctamente (Filosofa del hombre, 276).
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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miento lingstico presupone y necesita una explicacin causal de la refe-
rencia y la verdad. Es prcticamente lo mismo que sostiene en filosofa de
la ciencia: nuestros modelos cientficos funcionan porque podemos su-
poner una relacin de correspondencia causal entre leyes cientficas y ob-
jetos del mundo real. Se trata de un realismo sui generis, sin embargo, que
parte de la aceptacin de la crtica del siglo XIX contra la teora de la ver-
dad como correspondencia: existe una correspondencia entre palabras y
cosas, pero tal correspondencia es slo aproximada (Science as Approxima-
tion to Truth). Que esa correspondencia nunca pueda ser plena no nos debe
llevar al escepticismo: verdad es lo que en cada caso, de acuerdo con los
datos de que se dispone hasta el momento, y en el marco de una teora
dada, se sostiene sobre la realidad o determinado aspecto de la realidad.
En ese conocimiento aproximado de la realidad juega un papel de
fundamental importancia el lenguaje. ste no es slo un sistema de signos
con los cuales expresamos nuestro conocimiento, sino que existe una rela-
cin indisoluble entre el uso de los signos y el conocimiento: conocer los
signos consiste en usarlos para referirnos a la realidad. Nos hacemos con la
realidad pensndola, y la pensamos construyendo y usando signos. Por
otra parte, los signos se construyen en comunidad, por lo que el conoci-
miento tiene un carcter pblico.
Resumen
En sntesis, en esta seccin se ha dicho que para Putnam,
1. Poseer conceptos es tener la habilidad de referirse a cosas del mun-
do real mediante la utilizacin de un sistema de signos convencionales.
2. Los signos convencionales de un lenguaje natural son las palabras.
3. Conocer el significado de una palabra no es tener una determinada
intensin o estar en un cierto estado psicolgico, sino saber cmo la
comunidad lingstica usa esa palabra.
4. El uso de una palabra lo determina la sociedad (mediante la divi-
sin de la tarea lingstica) a partir de lo que las cosas son, aunque la na-
turaleza real de las cosas no sea por lo general totalmente conocida por los
hablantes.
Tambin se ha visto que, segn Putnam, no es necesario comprome-
terse con una ninguna teora sobre la referencia y la verdad para explicar
satisfactoriamente cmo funciona el lenguaje. Ciertamente, el lenguaje es un
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
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instrumento que nos permite hacernos con el mundo con relativo xito.
Parte de la explicacin de su xito puede radicar en que efectivamente
existe una relacin de correspondencia entre el lenguaje y el mundo, entre
las palabras y las cosas. Pero eso no significa que las nociones realistas de
referencia y verdad sean el componente central de una teora del significa-
do correcta, o que se pueda identificar comprensin con conocimiento de las
condiciones de verdad de cualquier proposicin.
Por otra parte, admitir que el lenguaje funciona porque podemos
suponer una relacin de correspondencia causal entre las cosas del mundo
exterior y las palabras, no significa que tal correspondencia sea perfecta y
eterna. Esa correspondencia es y ser siempre aproximada, entre otras co-
sas porque la naturaleza de las cosas no es, por lo general, totalmente co-
nocida por los hablantes.
Si las palabras corresponden slo aproximadamente a la realidad, sig-
nifica, entonces, que nunca podremos alcanzar la verdad sobre las cosas?
Si por verdad se entiende una visin de las cosas independiente de cual-
quier punto de vista, tal cosa no existe o, por lo menos, no es humana. La
verdad y la objetividad son humanas, lo cual significa que se da siempre
ligada a nuestros intereses y a nuestras teoras.
Para concluir, dira que, en mi opinin, la teora del lenguaje de
Putnam puede resumirse en la siguiente proposicin: hablar de uso y ha-
blar de referencia, son dos partes de la misma historia
169
; es decir: existe
una relacin indisoluble entre el uso de los signos y el conocimiento: cono-
cer los signos consiste en usarlos para referirnos a la realidad. Nos hacemos
con la realidad pensndola, y la pensamos usando y construyendo signos.
2.4. CONCLUSIONES
En las lneas que siguen se resumirn las ideas que Putnam sostiene en
este primer perodo de su pensamiento, utilizando como gua la caracteri-
zacin del realismo que hace J. Folina en su artculo Putnam, Realism and
Truth
170
.
Afirma Folina que, en filosofa de la ciencia, el realismo se caracteriza
parcialmente por la visin de que las teoras deben ser tomadas literal
169
H. Putnam, Reference and Understanding, en MMS, 100.
170
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, Synthese 103 (1995), 141-152.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
89
mente. Las teoras dice hacen afirmaciones genuinas sobre la reali-
dad, y ellas son definitivamente verdaderas o definitivamente falsas
171
. Es
Putnam realista en este sentido? Segn se vio, Putnam no cree que las teo-
ras sean formas altamente refinadas de describir regularidades en la expe-
riencia humana
172
, sino afirmaciones legtimas sobre la realidad, que pue-
den ser, por tanto, verdaderas o falsas. No acepta, en cambio, que sean,
definitivamente verdaderas o definitivamente falsas.
En la concepcin de Putnam, la ciencia es vista solamente como apro-
ximacin a la realidad. Esto es as porque las magnitudes que se manejan
en fsica, o los objetos a los que se refieren las matemticas (conjuntos y
funciones) no son funcin de un solo argumento sino de dos: la realidad y
el marco o sistema conceptual. El marco conceptual es elaborado por el
hombre, y por eso la verdad de cualquier teora cientfica o matemtica
ser siempre una verdad humana, una verdad para nosotros, no una verdad
absoluta, eterna e inmutable (no hay verdades a priori en ninguna ciencia,
ni siquiera en la lgica).
Otra caracterstica del realismo cientfico, segn Folina, es considerar
las entidades a las que se refiere una teora verdadera como realmente
existentes, sean o no observables
173
. En este sentido, me parece que
Putnam es realista. Es ms, es necesario afirmar que los referentes de las
teoras cientficas existen de hecho (cosas como los electrones o los genes),
pues es la nica manera de explicar la convergencia y el progreso cientfico.
Por eso es que las teoras (en contra de Popper) no son meras conjeturas
provisionales, ni tampoco (en contra de Kuhn) son inmunes a toda falsa-
cin, ya que una teora proporciona nuevos datos sobre el mundo, no un
nuevo lenguaje ni nuevos significado para trminos antiguos.
En cuanto a la teora del significado normalmente asociada con el realis-
mo, Folina explica que el realismo supone una concepcin verificacionista
de la verdad
174
. Con otras palabras, podemos decir que una proposicin es
verdadera si y slo si podemos verificar que lo que afirma es as en la reali-
dad. En este punto, la concepcin de Putnam no puede ser ms opuesta.
Por una parte, est claro que una persona que comprende el lenguaje que
171
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 141.
172
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, vii.
173
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 141.
174
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 142.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
90
usa no necesita conocer todas las condiciones de verdad de sus enuncia-
dos. Conocer significados, para Putnam, tiene ms que ver con saber em-
plear oraciones que con conocer una relacin o conjunto de relaciones de
correspondencia entre segmentos de oraciones y segmentos de la realidad.
Si nuestra comprensin del lenguaje es independiente de la evidencia o la
verificacin, tambin lo son nuestras teoras. Ahora bien, que toda teora
sea independiente de la evidencia no significa, para Putnam, que sea inde-
pendiente de nuestra capacidad de reconocer su verdad o falsedad. Esto es,
sostener que los enunciados de la ciencia trasciendan nuestras posibili-
dades de verificacin (lo cual sera una posicin netamente antirrealista) no
significa admitir que toda verdad es intrateortica.
No podemos aspirar a una evidencia plena para nuestras teoras cient-
ficas entre otras cosas porque la naturaleza real de las cosas realidad no es
totalmente conocida por los hablantes. Esta constatacin no implica es-
cepticismo, dado que nuestro conocimiento se refiere a la realidad, a cosas
realmente existentes, y no a simples elaboraciones tericas de los hombres
de ciencia. Lo que esto quiere decir es que, para Putnam, verdadero no
puede ser identificado con verificado
175
. El error del verificacionismo est en
suponer que para que algo pueda ser llamado verdadero no debe exceder
nuestras capacidades de verificacin. La visin humana del conoci-
miento que Putnam defiende supone que nuestras capacidades de verifica-
cin son limitadas, pero que eso no es tal tragedia como supuso el po-
sitivismo lgico.
Volviendo al artculo de Folina, encontramos que, en el aspecto epis-
temolgico, los realistas sostienen que es posible conocer verdades acerca
de objetos independientes de la mente, de una manera relativamente di-
recta, no mediada
176
. Esto supone segn ella una teora causal del
conocimiento, segn la cual los objetos pueden causar una respuesta de mis
facultades que me conduzca a pensar determinadas cosas sobre los obje-
tos. Segn la concepcin realista, por lo tanto, la mente acta como un
espejo de la realidad cuando contiene proposiciones verdaderas
177
.
En este aspecto, Putnam es, de nuevo, slo aproximadamente realista.
No niega que exista una relacin causal entre nuestro pensamiento y las
175
H. Putnam, Three-Valued Logic, en PP1, p.167.
176
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 142.
177
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 142.
REALISMO METAFSICO (1957-1976)
91
cosas, pero agrega que tal explicacin no es suficiente para dar razn del
xito del lenguaje como instrumento que nos permite hacernos con el
mundo. La explicacin causal de la referencia debe ser completada con
una teora sobre el uso lingstico, que a su vez supone una teora de la
significacin. Ciertamente, conocer los signos (instrumentos del pensa-
miento) consiste en usarlos para referirnos a la realidad, pero los signos tam-
bin son creacin humana: elaboraciones de comunidades lingsticas que
buscan o intentan referirse a realidad. El hombre se hace con la realidad
pensndola, y la piensa usando y construyendo signos. Podra decirse que,
de la misma manera que sucede con las teoras cientficas, la referencia de
nuestros trminos es funcin de dos argumentos: la contribucin del
mundo real y la contribucin de la sociedad.
CAPTULO 3
REALISMO INTERNO (1977-1985)
En el captulo precedente se deline la filosofa del primer Putnam:
el que escribe entre los aos 1957 y 1976. En este tercer captulo, se llevar
a cabo una sntesis de las ideas del filsofo de Harvard entre los aos 1977
y 1985. La primera fecha corresponde a la de la publicacin de su famosa
conferencia Realism and Reason
1
, en la reunin de la Divisin Este de la
Asociacin Filosfica Americana. En ese ensayo, Putnam introduce por
primera vez el trmino realismo interno, para referirse a lo que entenda
como una descripcin cientfica de la relacin de los hablantes con su
ambiente, y se distancia del realismo metafsico o cientfico, que hasta
entonces haba estado defendiendo. La segunda fecha (1985), es la de sus
Paul Carus Lectures, publicadas ms tarde con el ttulo The Many Faces of Rea-
lism (Las mil caras del realismo), en las que en lugar de realismo interno
habla de realismo pragmtico y da inicio con ello a lo que ser la etapa
que he llamado del realismo humano. Aunque Putnam lamenta el sin-
nmero de incomprensiones que el trmino realismo interno ha origina-
do, la etiqueta sirve para agrupar tanto las ideas del propio Putnam sobre
el realismo como las crticas que ha recibido.
Como en el captulo segundo, el objetivo de ste es fundamentalmente
descriptivo: se trata de dar una idea de la evolucin de las ideas de Hilary
Putnam. Despus de muchas lecturas y de conversaciones con el propio
Putnam, me sigue pareciendo que la evolucin de su pensamiento se expli-
ca mejor con la metfora del desarrollo gradual que con la de los turning
1
Boston, 29 de diciembre de 1976. Publicado en Proceedings of the American Philosophical
Association 50 (1977), 483-498 y compilado en MMS, 123-140.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
94
points que gustan emplear sus crticos. Si en algunos casos empleo los ordi-
nales para referirme a Putnam o a su filosofa (el primer Putnam), ser
slo, por tanto, con funcin cronolgico-orientativa.
La seccin primera trata fundamentalmente de los argumentos que
Putnam descubre para abandonar el realismo metafsico. Se presenta
primero una idea del ambiente intelectual de mediados de los 70, con el fin
de comprender mejor el cambio que experimenta Putnam con respecto a
la cuestin del realismo, y se hace luego un anlisis detallado de Realism and
Reason.
En la segunda seccin se discuten primero las razones que Putnam
aduce para rechazar las teoras fisicalistas o materialistas de la referencia
que todava hoy son defendidas por filsofos como W. V. Quine, D. Lewis
y M. Devitt, y se procede luego a contrastar los argumentos de Putnam
con la tesis de la relatividad ontolgica de Quine.
La seccin tercera incluye dos apartados: Teoras desentrecomillado-
ras, en el que se hace ver por qu para Putnam las teoras deflacionistas
no son solucin para el problema de la verdad, y La teora no realista de
Michael Dummett, en la que se comparan las ideas de Putnam con el an-
tirrealismo de Dummett, filsofo al que se debe en gran parte el cambio de
pensamiento que Putnam experimenta en esta etapa.
La seccin cuarta ofrece al principio una sntesis de la propuesta a la
que Putnam llega con respecto a la verdad, y la complemente luego con un
anlisis de la relacin entre hechos y valores, elemento indispensable para
comprender el realismo interno de Putnam.
3.1. EL ABANDONO DEL REALISMO METAFSICO
3.1.1. Diciendo adis a los viejos moldes
En su clebre discurso presidencial a la Divisin Este de la Asociacin
Filosfica Americana de diciembre de 1976, Hilary Putnam se decantaba
en favor del realismo interno y en contra del realismo metafsico. Segn
palabras del propio Putnam, si ha habido cambios drsticos en su filosofa,
se seguramente fue uno de ellos
2
.
2
Comunicacin personal, Harvard University, 8 de septiembre de 1996.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
95
Antes de comenzar el anlisis y discusin de este ensayo de Putnam,
conviene tener en cuenta dos cosas: primero, el uso que en el mundo an-
glosajn se da a los trminos realismo metafsico y realismo cientfico;
y segundo, la posicin del propio Putnam hasta esa fecha.
Por realismo metafsico se entiende, en la tradicin filosfica anglo-
americana, la doctrina que sostiene que el universo est compuesto por un
nmero indeterminado de cosas reales que existen en s y por s
mismas, esto es, independientemente de cualquier relacin con el pensa-
miento. Usualmente, los argumentos de los realistas se han dirigido contra
el tipo de idealismo que pretende interpretar la realidad en trminos de la
consciencia de los individuos finitos, pero tambin sostienen que las cosas
poseen una existencia independiente de la experiencia de Dios (Dios cono-
ce todas las cosas, pero las cosas no son meramente ideas suyas)
3
.
A inicios del presente siglo, el realismo metafsico fue asumido en los
Estados Unidos por la Escuela del Neorrealismo (New Realism). Tambin
en Gran Bretaa hubo filsofos que se declararon a s mismos neorrealis-
tas (Russell y G. E. Moore, entre los ms destacados). Los neorrealistas
americanos (R. B. Perry, W. P. Montague, W. T. Marvin, W. P. Pitkin, E.
G. Spaulding, F. G. Woodbridge) dedicaron particular atencin a tratar de
dar una solucin adecuada al problema de la diferencia entre el sistema de
los estados mentales y el sistema de los objetos independientes de la expe-
riencia, desde un punto de vista realista. La mayora de ellos sostena que el
conocimiento verdadero consiste en una identidad de estructura, y posi-
blemente de contenido, entre el estado mental y el objeto conocido. Algu-
nos (en particular, Spaulding y Montague) sostuvieron teoras conductistas
y materialistas sobre el conocimiento
4
.
Aunque el movimiento del New Realism se disolvi y dio lugar a su vez
a otras escuelas (Critical Realism, Perspective Realism y Objective Relativism), sus
puntos de vista materialistas engancharon fcilmente con el positivismo
lgico llevado a los Estados Unidos a finales de los aos 30 por Quine y
los filsofos emigrados de Europa central y oriental.
Realismo cientfico es otra denominacin para el realismo, particu
3
R. Hirst, Realism, en P. Edwards (ed.), The Encyclopedia of Philosophy, New York:
Macmillan, Vol. 7, 77-83.
4
T. Robischon, New Realism, en P. Edwards (ed.), The Encyclopedia of Philosophy, Vol.
5, 485-489.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
96
larmente en cuanto doctrina opuesta al instrumentalismo. Para el realismo
cientfico, los trminos tericos se refieren a comportamientos de entida-
des no observadas, pero que se suponen existentes. En la interpretacin
realista, la teora describe, pues, realidades, siendo una especie de abre-
viatura de enunciados observacionales. En consecuencia, puede decirse
que una teora es verdadera o falsa
5
. Entre los ms destacados realistas
cientficos del presente siglo, se encuentra Wilfrid Sellars, quien sostiene la
realidad de todas entidades de las que se habla en las ciencias, incluyendo
aqullas no observables
6
.
Sobre la posicin de Putnam hasta el momento en que dicta la confe-
rencia Realism and Reason (diciembre de 1976), habra que recordar que a l
se le vea como un destacado filsofo de las matemticas (Mathematics wi-
thout Foundations, 1967), que haba hecho importantes contribuciones en la
aplicacin de la lgica a la teora cuntica (Philosophy of Logic, 1972), y que
en los ltimos aos haba publicado trabajos en filosofa del lenguaje (Is
Semantics Possible?, 1970; El significado de significado, 1975) en los que abra-
zaba una posicin realista similar a la de Saul Kripke
7
. Tambin se le
sealaba por haber propuesto una teora funcionalista para explicar la
naturaleza de los estados mentales (Minds and Machines, 1960; Robots: Machi-
nes or Artificially Created Life?, 1964; The Mental Life of Some Machines, 1967;
The Nature of Mental States, 1967), que vena a decir, en esencia, que stos
pueden reducirse a estados computacionales.
Pero el Hilary Putnam de 1976 estaba lejos de compartir una visin
cientificista del mundo, que era por aquel entonces la visin recibida de los
grandes maestros del positivismo lgico (Carnap, Hempel, Feigl, Reichen-
bach, Bergmann y Tarski). En el artculo What Is Realism?, ledo en la Aris-
totelian Society en febrero de ese mismo ao, Putnam expresaba lo siguiente:
si realista cientfico es aquel que cree, inter alia, que todo conocimiento
que merezca tal nombre es parte de la ciencia, entonces yo no soy un rea
5
J. Ferrater Mora, Diccionario de Filosofa, Barcelona: Ariel, 1994, 1865.
6
W. Sellars, Ciencia, percepcin y realidad. Madrid: Tecnos, 1971.
7
A partir de Possibility and Necessity (1980), como ya se dijo (nota 119, Cap. II)
Putnam comienza a distanciarse de las tesis de Kripke, particularmente de su nocin de
necesidad metafsica. En Is Water Necessarily H2O? (1989), insiste en que las motiva-
ciones que l tena cuando escribi The Meaning of Meaning eran muy distintas de las de
Kripke: Kripke no hace reconstruccin racional; l est comprometido con (lo que ve
como) descubrimientos metafsicos (en RHF, 67).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
97
lista cientfico
8
.
Aunque Putnam nunca dijo que fuese un realista cientfico, sus ideas
sobre las teoras cientficas lo acercaban a una posicin que para algunos
9
es el ncleo del realismo cientfico. Este ncleo o credo fundamental si
se puede llamar as sera el siguiente: que la ciencia aspira a darnos, por
medio de sus teoras, una descripcin literalmente verdadera de cmo es el
mundo bajo el supuesto, adems, de que al aceptar una teora cientfica
creemos que es verdadera
10
.
Es cierto, como sealan Lepore y Loewer, que Putnam sostuvo que las
teoras cientficas, particularmente las de las ciencias maduras como la fsi-
ca, son verdaderas o aproximadamente verdaderas, y que las entidades a
que ellas se refieren (electrones, genes y dems) no son supuestos tericos,
sino objetos reales. Tambin es cierto que una de las ms importantes
contribuciones de Putnam en favor del realismo cientfico fue mostrar que
la interpretacin causal de la referencia puede usarse para explicar satis-
factoriamente la referencia intrateortica (esto es, que el trmino elec-
trn de la teora de Bohr de 1912, y el trmino electrn de su teora de
1934, causalmente se refieren, al menos aproximadamente, a la misma en-
tidad)
11
. El problema es hasta qu punto Putnam interpretaba la causalidad
en trminos de correspondencia entre segmentos de nuestro conocimiento
y partes o elementos de la realidad.
En el captulo segundo se deca que la filosofa del lenguaje de Putnam
(su explicacin de la referencia, el significado, la verdad y el uso lingstico)
era realista en cuanto admita que el xito de nuestro comportamiento lin-
gstico presupone y necesita una explicacin causal de la referencia y de la
verdad. Pero tambin se deca que se trataba de un realismo sui generis que
toma en cuenta la crtica del siglo XIX contra la teora de la verdad como
correspondencia
12
. Esa crtica le lleva a proponer una teora del lenguaje en
la cual el uso de los signos tiene tanto peso como los objetos o funciones a
8
H. Putnam, What Is Realism?, en Proceedings of the Aristotelian Society 76 (1975-76),
178.
9
Por ejemplo, Bas van Fraassen, Michael Devitt y Richard Boyd.
10
E. Lepore y B. Loewer, A Putnams Progress, Midwest Studies in Philosophy 12
(1987), 460.
11
E. Lepore y B. Loewer, A Putnams Progress, 460.
12
Vase 2.3.3.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
98
los que se refieren los signos. Es decir, el objeto casa o la funcin re-
galar ya no se nos imponen desde fuera, como cosas en s, sino que lo
que son (lo que significan) depende, en parte, de lo que nosotros hemos
hecho que signifiquen por el uso que hemos dado (que cada cultura ha
dado) a los signos casa y regalar a lo largo de la historia
13
.
Considerando estos antecedentes, no puede decirse, entonces, que
Putnam sostuviera una teora de la verdad como correspondencia, que es,
segn l mismo afirma, una de las tesis centrales del realismo metafsico
14
.
Pero Putnam ha dicho que en 1976 s cambi su manera de pensar; que se
dio cuenta de que algo andaba mal con el realismo, al menos tal como l lo
entenda
15
. No ha dicho que abandonara el realismo sin ms, sino cierta
clase de realismo en cuyas redes estaba atrapado: el realismo metafsico
16
.
La pregunta, entonces, es la siguiente: si Putnam nunca sostuvo la tesis de
la verdad como correspondencia, y si esa tesis es central para el realismo
metafsico, por qu Putnam afirma haber abandonado el realismo metaf-
sico en 1976?
La respuesta puede ser que el cambio al que Putnam se refiere tuviera
ms que ver con un abandono de una posicin cientificista y materialista
que con una correccin en la filosofa que vena elaborando desde que co-
menz su carrera. Para entender este cambio, nada mejor que leer las re-
flexiones que Putnam hace sobre la evolucin de su pensamiento:
Las preocupaciones a las que me he referido la preocupacin por un mun-
do mejor, el deseo de convertir mi actividad filosfica en parte de esa preocu-
pacin, y el involucramiento con el marxismo me condujeron progresiva-
mente a un fuerte realismo metafsico, simplemente porque esa posicin me
pareca ms consistente con el materialismo dialctico de Marx, tal como yo
lo interpretaba. Es solamente porque ese perodo estaba fresco en mi mente
cuando escrib Realism and Reason, que describ la posicin que empec a elabo
13
En Why There Isnt a Ready-Made World, Putnam seala que su teora del len-
guaje (tal y como qued formulada en El significado de significado) y la de Saul Kripke presu-
ponen la nocin referencia, y no pueden ser usadas para apoyar la concepcin metafsica de
referencia como correspondencia intrnseca entre pensamiento y cosa (en PP3, 221).
14
Vase, entre otros lugares, H. Putnam, Razn, verdad e historia, Madrid: Tecnos, 1981
(en adelante, RVH), 59; Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 205-228.
15
H. Putnam, SNS, 461 y 494; An Overview of the Problem, en PP3, vii-viii.
16
Vase lo que dice en Realism and Reason, en MMS, 129, y en Representacin y Reali-
dad, Barcelona: Gedisa, 1990 (en adelante, R&R), 15.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
99
rar en ese discurso como un rompimiento brusco con un pasado de realismo
metafsico. Pero, como Ebbs y otros han notado, al ver lo que escrib en los
aos 50 y 60, no puede decirse que esa descripcin fuera del todo exacta
17
.
Cuando Putnam dice que en su primer perodo estaba casado (wedded
to) con el realismo metafsico, hay que leer, entonces, que estaba ligado a la
concepcin metafsica que, a su entender, est en la base del cientificismo y
el materialismo, tal y como lo explica en el siguiente pasaje de Why There
Isnt a Ready-Made World (1981):
el materialismo es la nica concepcin metafsica que actualmente tiene cierta
influencia. La metafsica, es decir, la empresa de describir el amueblado del
mundo, las cosas en s mismas, independientemente de nuestra contribu-
cin conceptual, ha sido rechazada por muchos filsofos analticos (aunque no,
como he sealado, por Russell), y por las principales ramas de la filosofa con-
tinental. Hoy en da, aparte de algunas reliquias, prcticamente son slo los
materialistas (o fisicalistas, como gustan llamarse a s mismos) quienes con-
tinan con tal empresa
18
.
De hecho, como ya se dijo en el primer captulo
19
, Putnam nunca lleg
a sostener ideas puramente materialistas, ni lleg a comprometerse con la
afirmacin de que todos los problemas filosficos seran eventualmente
aclarados por las ciencias naturales; pero, como l mismo declara,
tampoco exclua esa posibilidad. Especialmente en mis trabajos de filosofa de
la mente (en los que propuse la concepcin que lleg a ser conocida como
funcionalismo) escrib como si la intencionalidad, la verdad, la referencia y
las actitudes proposicionales de hecho, todos los conceptos de la psicolo-
ga eventualmene podran hacerse tan matemticamente precisos como las
nociones de la fsica
20
.
Ya hacia 1981, Putnam vea al cientificismo como una de las tenden-
cias intelectuales ms peligrosas de nuestros das, y consideraba que su
crtica constitua un deber para un filsofo que ve su trabajo como algo
17
H. Putnam, Replies, 350.
18
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 208. Ms adelante, en
el mismo texto, Putnam se refiere a esta asociacin de realismo metafsico cum cientificismo
y materialismo, como natural metaphysics, o metafsica dentro de los lmites de la ciencia
(PP3, 212).
19
Vase 1.2.2.
20
H. Putnam, Replies, 350.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
100
ms que una disciplina puramente tcnica
21
.
Ahora bien, hasta qu punto esta conversin de Putnam supone una
discontinuidad con el realismo que vena elaborando desde mediados de
los aos 50? Lo que en este trabajo se sostiene es que el abandono del
materialismo cientfico no slo no afect a la continuidad del realismo que
Putnam vena elaborando, sino que, en cierto modo, lo exiga. Por una par-
te, su teora social de la referencia no era materialista, y por la otra (y de
esto empez a darse cuenta a mediados de los aos 70), era incompatible
con la nocin tradicional de verdad como correspondencia
22
, que Putnam
considera central para el realismo metafsico o cientfico
23
.
Existe otro factor que explica, en parte, por qu Putnam no se senta
satisfecho con esta visin de la filosofa como ciencia estricta
24
, libre de
intereses y valores, y es el que tiene que ver con la toma de consciencia de
lo que l llama la ubicuidad de los valores. Ya desde inicios de los aos
60, Putnam se vena dando cuenta de que las decisiones que se basan en
nuestras nociones de racionalidad, significacin, identidad y otras,
siempre tienen un aspecto normativo, y que este aspecto normativo no puede
separarse del aspecto descriptivo, ni siquiera nocionalmente. Es una falacia de
divisin pensar que estas nociones pueden separarse en una parte descripti-
va (factual part) y una parte valorativa (value part). Describir y evaluar
simplemente no son independientes en ese sentido
25
.
21
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 211.
22
Entendida sta como la nocin de que nuestras palabras corresponden a determi-
nados objetos (donde los objetos tiene una referencia determinada, independiente de cual-
quier esquema conceptual) (H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, viii).
23
En Realism and Rational Inquiry, G. Ebbs sostiene una tesis semejante. Segn
Ebbs, en la obra temprana de Putnam (particularmente, en The Analytic and the Synthe-
tic y en Dreaming and Depth Grammar) hay un proyecto filosfico subyacente que se opone al
realismo cientificista. La tesis central de ese proyecto sera el realismo interno, que afirma
que nuestra conceptualizacin del mundo no es independiente de nuestras prcticas y creencias
fundamentales.
24
Esta visin de la filosofa es la propia del positivismo lgico, pero tambin se en-
cuentra en el realismo de C. S. Peirce, filsofo al que Putnam reconoce deber mucho, pero
de quien se distancia en este aspecto. (Sobre la valoracin que Putnam hace de la filosofa
de Peirce, vase sus Comments on Lectures, en C. S. Peirce, Reasoning and the Logic of
Things. The Cambridge Conferences Lectures of 1898, (ed. por K. L. Ketner), Cambridge, Mass.:
Harvard University Press, 1992, 55-102 y 273-280.)
25
H. Putnam, Replies, 350-351.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
101
Gran parte de la produccin filosfica de Putnam en el perodo que
aqu se examina est dedicada, precisamente, a acabar con la presin asfi-
xiante que unas cuantas dicotomas [como la de hecho-valor, objetivo-
subjetivo] parecen ejercer tanto sobre el pensamiento de los filsofos co-
mo sobre el de los legos
26
. La fuente de inspiracin para este trabajo la
encuentra Putnam en las obras de Quine y de los pragmatistas clsicos
americanos (particularmente, James y Dewey).
El abandono de los moldes del cientificismo permite a Putnam empe-
zar a encontrar un camino para la solucin de un problema que hasta en-
tonces no se haba propuesto abordar: la integracin de su visin religiosa
del mundo con su trabajo como filsofo. Esto es a lo que l se ha referido
como el impacto del judasmo:
Mi alejamiento del cientificismo tambin empez antes de mi prctica activa
del judasmo, pero indudablemente reforz mi creciente inters por reconocer
y por hacer algo acerca de la profunda vena religiosa de mi carcter. Esa vena
ha sido parte de m desde que puedo recordar, pero hasta los aos 70 estaba
parcialmente reprimida y parcialmente compartimentalizada
27
.
En cierta forma, podra decirse que Putnam se dio cuenta de que no
poda seguir manteniendo separadas esas dos partes de s mismo que eran
el judasmo y una concepcin general del mundo materialista-cientfica
28
.
En efecto, unos trece aos despus de su alejamiento del cientificismo,
Putnam llega a la conclusin de que los filsofos tienen una doble tarea:
integrar nuestras diferentes concepciones del mundo y de nosotros mis-
mos (...) y ayudarnos a encontrar una orientacin con sentido en la vida
29
.
La evolucin del pensamiento de Putnam y de sus ideas sobre la filo-
sofa y el trabajo del filsofo, se aprecia bastante bien al hacer un recorrido
cronolgico de los ttulos de sus obras: de una atencin casi exclusiva a los
problemas de la ciencia y el mtodo cientfico (Mathematics, Matter and
Method, 1975), a una progresiva toma de conciencia del papel del lenguaje
en la configuracin de la realidad (Mind, Language and Reality, 1975), y del
carcter humano y vital del mismo lenguaje (Words and Life, 1994). En el
26
H. Putnam, RVH, 11.
27
H. Putnam, Replies, 351.
28
J. Nubiola, Hilary Putnam, Atlntida 4/1 (1993), 79.
29
An Interview with Professor Hilary Putnam, 90.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
102
medio, se sita el esfuerzo intelectual por recuperar el espritu del realis-
mo
30
(Realism and Reason, 1983; The Many Faces of Realism, 1987; Realism with
a Human Face, 1990; Renewing Philosophy, 1992).
3.1.2. Las antinomias del realismo
En Realism and Reason, Putnam seala que la consecuencia ms im-
portante del realismo metafsico es que se supone que la verdad es radical-
mente no epistmica
31
. Aqu, no epistmica quiere decir independiente de
nuestras posibilidades de verificacin. Con otras palabras, las cosas po-
dran salir como nuestra Teora Y sobre el mundo afirmaba que saldran, y
an as el mundo podra ser muy distinto a cmo la Teora Y dice que es.
Para el realismo metafsico, EL MUNDO dice Putnam, es necesaria-
mente independiente de nuestras representaciones; es ms, puede que
nunca seamos capaces de representar el mundo tal como es. En este senti-
do, el realismo ha sido acusado de conducir al escepticismo, al dudar de la
eficacia de nuestras capacidades cognoscitivas
32
.
Crea Putnam antes de 1976 que la verdad es radicalmente no epist-
mica? Ya se ha dicho que s
33
. El propio Putnam explica cmo en Reference
and Understanding (1976)
34
no crea que hubiera oposicin entre una semn-
tica verificacionista y una explicacin del uso del lenguaje que implicara la
nocin de correspondencia entre palabras y cosas. La semntica verifica-
cionista de que habla Putnam es la semntica no realista (antirrealista, se
llamar despus) de Michael Dummett. Segn esta teora, la comprensin
del lenguaje se puede explicar en trminos de verificacin y falsacin, de ma-
nera que comprender una oracin vendra a ser equivalente a conocer qu
es lo que la hace verdadera, sin (necesidad de) recurrir a la nocin de corresponden-
cia. Ejemplo: la oracin veo una vaca queda verificada si digo veo una
30
Es mi creencia que revivir y revitalizar el espritu del realismo es la tarea importante
para un filsofo en este tiempo (H. Putnam, A Defense of Internal Realism, en RHF,
42).
31
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 125.
32
T. Williamson, Realism, en T. Honderich (ed.), The Oxford Companion to Philosophy,
Oxford: Oxford University Press, 1995, 746-748.
33
Vase 2.1.1.
34
Vase la nota 143 del captulo 2 para una explicacin sobre la fecha.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
103
vaca. No hay referencia a datos sensoriales. Cuando alguien comprende
que vaca se refiere a vaca, no es porque capte una relacin de corres-
pondencia entre la palabra y el animal en cuestin, sino simplemente por-
que la oracin es una tautologa
35
. Dicho de otra forma: uno llega a com-
prender completamente un lenguaje cuando domina un procedimiento de
verificacin, no cuando aprende sus condiciones de verdad (en el senti-
do clsico)
36
.
En Reference and Understanding, Putnam haba afirmado que es probable
que el xito del modelo del uso lingstico dependa de la existencia de una
adecuada correspondencia entre las palabras de un lenguaje y las cosas, y
entre las oraciones de un lenguaje y los estados de cosas
37
. Haba dicho,
tambin, que uno puede ser realista en este sentido y a la vez aceptar un
modelo verificacionista del uso lingstico, segn el cual la comprensin
de un lenguaje consiste en el dominio de las habilidades que nos permiten
asignar grados de confirmacin (o de verificacin) a las proposiciones
38
.
Ahora, en Realism and Reason, declara estar de acuerdo con Dummett en
que una teora de la comprensin tiene que hacerse de manera verifica-
cionista
39
, y que ello implica abandonar la idea de correspondencia entre
nuestras palabras y las cosas
40
.
Antes de describir cmo este descubrimiento significa para Putnam la
confirmacin del realismo interno, conviene explicar con un poco ms de
detalle su modelo verificacionista del uso lingstico. Siguiendo a
Wittgenstein y a Dummett
41
, Putnam sostiene que aprender un lenguaje es
35
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 128.
36
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 20.
37
En MMS, 100.
38
H. Putnam, SNS, 461.
39
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 129. (Comprese la anterior afirmacin
con sus declaraciones antiverificacionistas, en PP2, viii.)
40
De hecho, ya en Reference and Understanding, Putnam haba reconocido que el
conocimiento implcito de las condiciones de verdad no est presupuesto de ninguna forma en
la comprensin del lenguaje. Ponindolo ms brevemente: uno no necesita conocer que existe
una correspondencia entre palabras y entidades extralingsticas para aprender la propia len-
gua, aunque inmediatamente despus dice: pero tal correspondencia existe, y explica el
xito de lo que uno hace (en MMS, 110-111).
41
A pesar de la innegable influencia de Dummett sobre Putnam y de la similitud de sus
propuestas, existen importantes diferencias que se han ido haciendo ms evidentes con el
paso del tiempo. En particular, Putnam no comparte las ideas de Dummett sobre la nocin
REALISMO INTERNO (1977-1985)
104
aprender un conjunto de prcticas, no un conjunto de correspondencias, y
considera que el conocimiento que el hablante tiene de su lengua nativa
consiste en el conocimiento implcito de las condiciones bajo las cuales las
oraciones de ese lenguaje pueden afirmarse (un tipo de habilidad de reco-
nocimiento)
42
. As, cuando afirmo hay un lpiz en la mesa, me atengo a
que las personas que hablan el mismo lenguaje que yo verifiquen mi afir-
macin de la misma manera en que yo lo hara, porque existe un comn
acuerdo sobre lo que las palabras lpiz, en y mesa significan. No
hace falta, por decirlo as, que el mundo interprete esas palabras para no-
sotros
43
. En este sentido, est claro que, al contrario de lo que sostienen las
teoras realistas (metafsicas) del significado, la referencia no es algo ante-
rior a la verdad, sino que nace del discurso mismo
44
.
El reconocimiento de que la teora de la comprensin tiene que hacer-
se de manera verificacionista no significa para Putnam un rompimiento
con la teora que elabor en Reference and Understanding y en El significado de
significado, sino una confirmacin de que lo que est mal con el realismo
(lo que lo hace parecer un misterio) es la teora de la correspondencia. Si
nos deshacemos de esa imagen, nos queda solamente la idea segn la cual
no es el lenguaje, sino los hablantes quienes reflejan el mundo esto es, su
ambiente, en el sentido de construir una representacin simblica de ese ambien-
te
45
. Putnam propone llamar a esta idea (que es la teora emprica de
Reference and Understanding), realismo interno, porque est elaborada desde
una perspectiva internalista de la verdad, en oposicin al realismo me-
tafsico
46
, que asume una perspectiva externalista de la misma.
_______
de verdad (a este respecto, ver 3.4.1).
42
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xvi.
43
H. Putnam, SNS, 460-461.
44
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xvi.
45
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 123.
46
En SNS, 461, Putnam da la siguiente explicacin sobre la suerte que ha corrido el
trmino realismo interno: Algunos lectores, desviados por una lectura poco cuidadosa de
una oracin en Realism and Reason, comenzaron a referirse a lo que ellos consideraron que
era mi nueva posicin (como quedaba presentada por primera vez en esos dos ensayos
[Realism and Reason y Models and Reality]) como realismo interno. De hecho, en Realism and
Reason us el trmino realismo interno como nombre para la posicin que sostuve en El
significado de significado y en mis escritos funcionalistas. En Realism and Reason, realismo interno
no era un trmino para mi nueva posicin; era ms bien un trmino para una clase de rea-
lismo realismo cientfico que haba aceptado por algunos aos, para una posicin (...) que
REALISMO INTERNO (1977-1985)
105
Las ideas de Dummett fueron las que sugirieron a Putnam una posi-
ble salida a las antinomias que vena viendo en el realismo desde pocos
aos antes de la publicacin de Realism and Reason y Models and Reality
47
. La
principal antinomia del realismo que Putnam vea por aquellos aos es la
que plantea la existencia de descripciones equivalentes. Considrense,
por ejemplo, las siguientes teoras sobre lo que es una lnea
48
:
Teora 1: Hay puntos. Las lneas estn compuestas de segmentos. Los
segmentos, a su vez, de segmentos ms pequeos, hasta llegar a la unidad
mnima, que son los puntos.
Teora 2: No hay puntos. Las lneas son, fundamentalmente, extensin.
Los puntos son solamente construcciones lgicas: los lugares de intersec-
cin de las lneas.
Teora 3: Solamente hay segmentos con lmites racionales. Las lneas no estn
compuestas de puntos, ni son pura extensin. Lo que hay son segmentos
de lneas, marcados por puntos-lmite racionales, de manera tal que: (1)
cada segmento de lnea tiene una longitud racional; (2) la porcin de lnea
entre dos segmentos es, a su vez, un segmento; (3) cada segmento es divi-
sible en n nmero de segmentos iguales; (4) hay por lo menos un seg-
mento de lnea; y (5) la unin de dos segmentos es una lnea.
Un realista moderado no tiene inconveniente en decir que las tres teo-
ras pueden considerarse equivalentes, de la misma manera en que, por
ejemplo, consideramos equivalentes diferentes proyecciones de la tierra (la
de Mercator, la Polar, la de Peters, etc.). As para referirse a las teoras
anteriores, el objeto que se llama punto en la Teora 1, puede llamarse
lugar de convergencia en la Teora 2. Los objetos seran diferentes, en-
tonces, slo dentro de sus respectivas teoras. Es un hecho que el mundo
_______
tanto realistas como antirrealistas podran aceptar. Pero pronto descubr que todos estaban
usando el trmino como el nombre para mi nueva posicin (o para lo que fuera que ellos
pensaran que era esa posicin). Tambin ha explicado que la razn por la que usaba la
palabra interno era porque vea este tipo de realismo como una explicacin desde la ciencia
del xito de la ciencia, ms que como una explicacin metafsica del xito de la ciencia
(Replies, Philosophical Topics 20/1 (1992), 353).
47
Ms tarde, dice, lleg a estar insatisfecho con la solucin que dio al problema en esos
artculos, pero fue ah donde empez a apreciar la profundidad del problema (H. Putnam,
SNS, 459-461).
48
La discusin y ejemplos que siguen estn tomados de Realism and Reason, en
MMS, 130-133.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
106
dicen los realistas admite diferentes descripciones.
El problema responde Putnam, hacindose eco de lo que Nelson
Goodman ha sostenido por muchos aos, es que esta explicacin puede
conservar EL MUNDO, pero al precio de renunciar a [alcanzar] alguna no-
cin inteligible de cmo es el mundo
49
. En efecto, si una proposicin cam-
bia de valor de verdad al pasar de una teora correcta a otra teora correcta,
quiere decir que las proposiciones que se refieren al mundo son siempre
relativas a una teora (Theory-relative), y EL MUNDO termina siendo un ob-
jeto noumnico, una mera cosa-en-s inalcanzable: si uno no puede
decir cmo es el mundo independientemente de cualquier teora, entonces
hablar de todas estas teoras como descripciones del mundo, es vaco
50
.
Otro punto en el que el realismo metafsico se contradice, segn
Putnam, tiene que ver con la relatividad ontolgica de Quine
51
. Si dos
teoras cualesquiera son traducibles a sus respectivos trminos, tendra que
existir una referencia nica que permitiera la traduccin. Pero es un hecho
que a menudo hay interpretaciones de una teora dentro de otra que no
son equivalentes. As, la Teora 1 puede ser interpretada en trminos de la
Teora 2 de varias formas distintas, no slo de una: los puntos de T1 pueden
ser, para T2, segmentos de lnea cuya extensin sea alguna potencia negati-
va de 2; o pueden ser segmentos de lnea cuya extensin sea alguna poten-
cia negativa de 3. Si esto es as, no puede decirse, entonces, cul de las tra-
ducciones preserva la referencia
52
.
La conclusin que Putnam saca de esto es que no hay una sola teora o
descripcin ideal para cada caso: hay muchas teoras ideales, en el sentido
de teoras que satisfacen las exigencias operacionales y que adems tienen
todas las virtudes que los seres humanos exigen (simplicidad, coherencia,
49
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 132.
50
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 133.
51
La tesis de la relatividad ontolgica que, como el propio Quine admite, no es en
realidad distinta de la tesis de la indeterminacin de la referencia sostiene que, en trmi-
nos absolutos, no hay manera de saber cules son los compromisos ontolgicos (los ob-
jetos que se supone que existen) de una teora cualquiera o de quien la sostiene. As, la pre-
gunta De qu objetos est hablando X? no tiene una respuesta definida (C. Hookway,
Quine. Language, Experience and Reality, Cambridge: Polity Press, 1988). Vase 3.2.2 para una
crtica de la posicin de Quine por parte de Putnam.
52
H. Putnam, Realism and Reason, en MMS, 133-135.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
107
el axioma de la seleccin y dems)
53
. De esto no se sigue, sin embargo,
que nuestras teoras carezcan de valor de verdad:
Si hay muchas teoras ideales (y si ideal es, a su vez, una nocin relativa a
nuestros intereses) (...) parece entonces mejor decir que, dado que las teoras
afirman cosas diferentes (y en algunos casos, incompatibles), algunos hechos
son blandos, en el sentido de que su valor de verdad depende del hablante,
de las circunstancias de la enunciacin, etc. (...) Conceder que hay ms de una
versin verdadera de la realidad no implica negar que algunas versiones son
falsas
54
.
La conclusin a la que Putnam ha llegado le lleva a revisar su posicin
anterior con respecto al intuicionismo. Como ya se dijo
55
, la filosofa de la
lgica y de las matemticas que Putnam sostena en su primera etapa se
opona a la lgica intuicionista, en cuanto que sta ve la verdad como una
nocin epistmica y la matemtica como una actividad mental, carente de objeto
real. Putnam, en cambio, pensaba que la verdad o la falsedad de un enun-
ciado es independiente de que haya o no haya sido demostrado, y que algo real
corresponde a las nociones matemticas de conjunto y funcin (aunque no
es necesario presuponer su existencia a la manera de entidades platnicas).
Ahora, en Models and Reality, reconoce que la existencia de mltiples teoras
ideales no es un problema desde el punto de vista del intuicionismo mate-
mtico
56
. En efecto,
en el intuicionismo, conocer el significado de una oracin o predicado con-
siste en asociar la oracin o el predicado con un procedimiento que le permite
a uno reconocer cundo tiene una prueba de que la oracin es constructiva-
mente verdadera (i. e., que es posible llevar a la prctica las construcciones que
la oracin asegura que se pueden llevar a la prctica), o que el predicado se
aplica a cierta entidad (i. e., que una cierta oracin completa del predicado es
constructivamente verdadera). Lo ms sorprendente de este punto de vista es
que la nocin clsica de verdad no se usa en ninguna parte; la semntica se da total-
mente en trminos de la nocin de prueba constructiva, incluyendo la semntica
de la prueba constructiva misma
57
.
53
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 19.
54
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 19.
55
En 2.1.1. y 2.2.2.
56
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 19.
57
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 20.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
108
Putnam ve ahora el intuicionismo como un ejemplo de lo que Mi-
chael Dummett ha llamado semntica no realista, esto es, la teora se-
mntica que sostiene que un lenguaje se comprende completamente cuando se domi-
na un procedimiento de verificacin, y no cuando se aprenden condiciones de
verdad (en el sentido clsico)
58
. El punto aqu es que el antiguo problema
del how does language hook on to the world? o, lo que viene a ser lo mismo, el
problema de la representacin y la realidad no aparece por ninguna parte
para esta semntica. Se est simplemente eliminando la realidad? No; lo que
Putnam quiere decir es que si la apariencia y la realidad terminan siendo
los puntos finales de un continuo ms que las dos mitades de un mons-
truoso corte tipo Dedekind
59
en todo lo que concebimos y todo lo que no
concebimos (...) la filosofa estara mucho mejor
60
.
Repitiendo el problema y la solucin que ve Putnam: el problema es
cmo fijar la interpretacin de nuestras teoras. Si una teora puede ser in-
terpretada en trminos de otra, y sta a su vez en trminos de una tercera,
cmo saber cul de todas est interpretando correctamente la realidad?
Con otras palabras, existe algn modelo independiente de cualquier descrip-
cin que proporcione el mentalenguaje que a su vez fije la interpretacin de
nuestras teoras y de nuestros lenguajes? En opinin de Putnam, los mo-
delos no son nomenos abandonados en busca de alguien que los nombre;
son construcciones dentro de nuestras propias teoras, y tienen nombre
desde su nacimiento
61
. De manera que, o bien el uso fija la interpreta-
cin [de nuestras palabras], o nada ms puede hacerlo
62
. Aquello a lo que
nuestra palabras se refieren no est determinado de antemano. Suponer
que algo externo a nosotros mismos (el mundo, la realidad) determina
de antemano la referencia de nuestros trminos slo puede tener sentido,
dice Putnam,
en el contexto de una concepcin medieval del mundo, que no solamente te
58
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 20.
59
Se refiere al matemtico alemn J. W. R. Dedekind (1831-1916) que propuso que ca-
da nmero real corresponden a un corte el conjunto de los racionales.
60
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 23. Ntese como Putnam anticipa en este
ensayo de 1977 lo que ser uno de sus principales argumentos a favor de una vuelta al rea-
lismo directo de corte pragmatista.
61
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 25.
62
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 24.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
109
na una ontologa elaborada en la que apoyarse (esencia y existencia, forma
sustancial, etc.), sino tambin una psicologa elaborada (e.g., la distincin de
Aquino entre el intelecto paciente y el intelecto agente
63
, as como sus
fantasmas, especies intelectuales, etc.), y una correlacin elaborada de las
dos (Dios lo haba arreglado todo, de manera que las especies intelectuales
producidas por el intelecto agente actuando sobre los fantasmas tendran una
correspondencia preestablecida con las formas sustanciales). En el contexto de
una concepcin del mundo del siglo XX, por contraste, decir en nuestro tono
de voz ms intimidatorio: creo que las conexiones causales determinan a qu
cosas corresponden nuestras palabras es simplemente decir que uno cree en
nadie-sabe-qu que soluciona el problema nadie-sabe-cmo
64
.
Antes de pasar a examinar los argumentos de sus crticos, se expondr
por qu, para Putnam, la nocin de fisicalista de causalidad tampoco sirve
para explicar adecuadamente el problema de la determinacin de la refe-
rencia.
3.2. LA REFERENCIA Y LOS MARCOS CONCEPTUALES
3.2.1. Teoras materialistas de la referencia
La concepcin tradicional sobre la determinacin de la referencia hace
uso de la nocin de causalidad. As, cuando un nio dice mesa, normal-
mente se supone que, entre otras cosas, un objeto externo mesa ha cau-
sado en el nio ciertas impresiones visuales y representaciones mentales
que lo hacen proferir la palabra mesa. Los realistas (metafsicos y mate-
rialistas) a menudo consideran que las cosas en nuestro mundo tienen, de
63
Los trminos que usa Putnam son passive imagination y productive imagination.
64
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xii. Argumentos similares da
Putnam en 1975: el contexto de todos los contextos, no es ningn contexto (Science As
Approximation to Truth, en PP1, x); en 1992: preguntar cmo son las cosas en s mis-
mas es (...) preguntar cmo deber ser descrito el mundo en el propio lenguaje del mundo, y
no existe tal cosa como el lenguaje del mundo; solamente hay lenguajes que nosotros, usua-
rios del lenguaje, inventamos para nuestros variados propsitos (Pragmatism, 29), y en 1994:
un mundo que interpreta nuestras palabras para nosotros, un mundo en el que hay algo as
como rayos noticos saliendo de las cosas de afuera hacia nuestras cabezas (...) es un mun-
do mgico, un mundo de fantasa (SNS, 460-461).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
110
alguna manera, poderes causales
65
. La pregunta que cabe hacer a los
materialistas es si la causalidad es un tipo de relacin fsica.
Para poder definir la relacin de causalidad en trminos puramente
fsicos, debera ser posible establecer la siguiente ecuacin:
A causa B =cuando sucede un evento tipo A, un evento tipo B le sigue en
el tiempo .
Los problemas empiezan a surgir cuando preguntamos si A debe
tomarse como la causa total de B, o slo como causa interviniente. Podra
responderse que en el sentido que la definicin anterior trata de dar, causa
debe entenderse como causa principal, que es el sentido ordinario del trmi-
no. As, cuando se dice que la causa del incendio forestal fue la impru-
dencia de unos excursionistas que no extinguieron su fogata, no se quiere
decir que una fogata encendida durante cierto tiempo haya sido la causa
total del incendio. Desde luego, se toma en cuenta que otros factores (co-
mo la presencia de hojas secas prximas a la fogata, la temperatura del da,
la presencia de oxgeno en la atmsfera, etc.) tambin han intervenido. Pe-
ro tales factores no se consideran como la causa del incendio, sino como
elementos de trasfondo (background conditions)
66
.
Pero imaginemos replica Putnam que unos venusianos han aterri-
zado en la tierra y observan el incendio forestal del que hablamos. Podran
pensar que la causa del incendio es la presencia de oxgeno en la atmsfera
de nuestro planeta. A esto, alguien podra responder que se est confun-
diendo causa suficiente con causa necesaria: la presencia de oxgeno en la
atmsfera es condicin necesaria para la combustin, pero no es suficiente
para explicarla. En este sentido, normalmente tomamos las causas necesa-
rias como elementos de trasfondo, como lo que permanece igual. Lo que
Putnam quiere mostrar, sin embargo, es que lo que permanece igual no es lo
mismo en todas las circunstancias reales o imaginables. As, en Venus pro-
bablemente existen todas las condiciones para que se produzca el fuego,
menos el oxgeno en la atmsfera. La moraleja de la historia es que las
condiciones de trasfondo para un hombre (o para un extraterrestre) pue
65
Para ellos, es esencial ver este poder de causalidad como parte de la estructura pre-
determinada (built-in structure) del universo; de otra forma las distintas teoras no podran
copiar el mundo desde sus respectivos puntos de vista y la verdad perdera su ca-
rcter absoluto (H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 211).
66
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 212-213.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
111
den fcilmente ser la causa para otro. Qu constituye (o que no constitu-
ye) una causa o una explicacin depende del conocimiento de trasfondo
y de la razn que tengamos para hacer la pregunta
67
.
Lo mismo que se dice de una causa, puede decirse de una evidencia. Qu
constituya para nosotros la evidencia o las evidencias en que se basan
nuestras creencias, no es algo que venga dictado por la naturaleza. La
prominencia y la relevancia dice Putnam son atributos del pensa-
miento y del razonamiento, no de la naturaleza
68
. Esto, en contra de Qui-
ne, quien sostiene que el estmulo de sus receptores sensoriales es toda la
evidencia que alguien necesita, en ltima instancia, para arribar a su imagen
del mundo
69
.
Pero, cmo refuta el razonamiento anterior las tesis materialistas de la
referencia? Si las causas son las propiedades que explican por qu se produ-
ce algo, y si, como ya se vio, lo que explica algo es relativo al contexto, supo-
ner que en el mundo hay una serie de causas definidas implica suponer que
en el mundo hay una serie de explicaciones definidas, lo cual, a su vez, su-
pone ver el mundo como una mente, o como algo provisto de razn. Pero
esto es, para Putnam,
mezclar idealismo objetivo (o, tal vez, aristotelismo medieval) y materialismo
en una forma totalmente incoherente. Decir: el materialismo es casi verdade-
ro: el mundo es completamente describible en el lenguaje de la fsica ms la
pequea nocin aadida de que algunos eventos intrnsecamente explican
otros eventos, sera ridculo
70
.
Los estndares de qu constituye y qu no constituye una condicin nor-
mal no pueden entenderse sin referencia a una mente; simplemente, no
estn impresos en las cosas (built into the world) para que nosotros los descu-
bramos. Los hechos no hablan; somos nosotros los que los hacemos ha-
blar.
67
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 214.
68
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 215. Basndose en J.
McDowell y en W. James, Putnam viene insistiendo ltimamente en que la percepcin es
un ejercicio de nuestros poderes conceptuales, pensamiento y sensacin fusionados
(PRA, 66, 67).
69
W. V. Quine, Epistemology Naturalized, en Ontological Relativity and Other Essays,
New York: Columbia University Press, 1969, 75.
70
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 215.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
112
As como no existen causas predeterminadas, tampoco existen esencias
ni propiedades predeterminadas. Las esencias o propiedades de las cosas (que
el agua sea H20, por ejemplo), estn relacionadas con nuestro uso de las
palabras; no son algo que simplemente descubramos en las cosas. Cierta-
mente, Putnam haba escrito en El significado de significado que una vez
que hemos descubierto que el agua (en el mundo real) es H20, no hay ningn
mundo posible donde el agua no sea H20
71
. No equivale esto a decir que he-
mos descubierto la esencia o naturaleza del agua? S, pero tomando en cuenta
que el paradigma agua ha sido fijado socialmente. Es decir, el agua para-
digmitica es paradigmtica para nosotros.
Lo que he dicho explica Putnam es que ha sido nuestra intencin que un
lquido debera considerarse como agua slo si tuviera la misma composi-
cin que los ejemplos paradigmticos de agua (...). Sostengo que sta era
nuestra intencin an antes de conocer la composicin ltima del agua. Si es-
toy en lo correcto, dadas esas intenciones referenciales siempre fue imposible que
un lquido distinto de H20 fuera agua (...). Pero la esencia del agua en este
sentido es el producto de nuestro uso de la palabra, de las clases de intenciones
referenciales que tenemos; este tipo de esencia no esta construida en el mun-
do en la forma requerida por una teora esencialista de la referencia.
72
Antes de descubrir la composicin qumica del agua exista la divisin
entre agua y no agua, pero esa divisin no est determinada por la
realidad, sino que surge a partir de nuestro conocimiento de la realidad.
Esta es otra manera de decir que los objetos no existen independiente-
mente de los esquemas conceptuales. Desmenuzamos el mundo en objetos
cuando introducimos uno u otro esquema descriptivo, y puesto que tanto
los objetos como los smbolos son internos al esquema descriptivo, es po-
sible indicar cmo se emparejan
73
. No existe una relacin de referencia
primitiva a la que apelar; no existe el punto de vista externo o divino
desde el que podamos decir cmo est constituida la realidad en s.
Pero el materialista metafsico ve las cosas de otro modo. Para l, una
persona se refiere a algo cuando piensa, por ejemplo, el gato est en la
estera, y la situacin total del entorno es tal que la palabra gato se en-
cuentra en una determinada relacin R (la relacin de referencia) con un ga
71
H. Putnam, SS, 32.
72
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 221.
73
H. Putnam, RVH, 61.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
113
to, y la palabra estera se encuentra en la relacin R con una estera. Pero
cmo definir esa relacin R? Y qu nos hace pensar que es una relacin
fsica?, se pregunta Putnam
74
. Lo que el materialista no toma en cuenta es
que para que un pensamiento X se refiera a un objeto Y, el entorno tiene
que permanecer igual, o, al menos, las diferentes situaciones del entorno
tienen que tener algo en comn que explique cmo X puede seguir refi-
rindose a Y. Si eso fuera posible, debera ser posible programar un orde-
nador para que profiriera la palabra gato cada vez que viera un gato
(que registrara los estmulos fotoelctricos que producen los gatos). Pero
las situaciones de la vida real en que puede aparecer un gato son prctica-
mente infinitas, y el ordenador debera ser capaz de aislar los estmulos
fotoelctricos que producen todos los posibles gatos (de todos los colores,
tamaos, olores, etc.) de todas las posibles situaciones ambientales... Segu-
ramente no es esto lo que pretende decir el materialista metafsico; pero
tampoco se puede decir mucho ms sobre cmo definir la relacin de refe-
rencia en trminos puramente fsicos. La conclusin que se obtiene (que
obtiene Putnam, al menos), es que la metafsica materialista es un fracaso
75
.
Llegados a este punto, conviene hacer un repaso de las posibles vas
que se han intentado para solucionar las obvias dificultades que presenta la
teora de la verdad como correspondencia.
Una va dice Putnam fue postular un poder mental especial, un
intellektuelle Anschauung, que da a la mente acceso a formas. Si la mente tiene
acceso directo a las cosas en s mismas, no hay problema sobre cmo puede
ponerse en correspondencia con sus signos. La otra va fue postular una es-
tructura incorporada en el mundo (a built-in structure of the world), un conjunto
de esencias, y decir lo cual es ciertamente oscuro que esta estructura es-
pecifica una correspondencia entre los signos y sus objetos. Las dos estrategias
estaban naturalmente relacionadas: si un filsofo cree en esencias, normal
74
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 222.
75
Est abandonando Putnam la explicacin causal de la referencia? Aparte de que,
como ya se dijo (p. 91), Putnam siempre sostuvo que una explicacin causal de la referencia
debera ser completada con una teora del uso lingstico, lo que Putnam viene a decir aho-
ra, me parece, es que las nociones de causa y referencia son humanas, y que no tiene sentido
verlas como algo no humano, previo a nuestro conocimiento, que lo constituye desde su
origen. Ni la realidad es fundamento de nuestro conocimiento, ni viceversa; simple-
mente, no se dan separadas: la mente y el mundo juntamente construyen la mente y el mun-
do (H. Putnam, RVH, 13).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
114
mente quiere tener acceso epistmico a ellas, y por lo tanto postula un
intelektuelle Anschauung para darnos ese acceso.
76
Despus de Kant, ambas vas son impensables. Los materialistas se
dieron cuenta de ello, y en lugar de apelar a poderes mentales de ndole
misteriosa, creyeron que el mtodo cientfico se encargara de desvelar la
forma en que el conocimiento copia la realidad trascendental. Este
sera el proyecto de una metafsica dentro de los lmites de la ciencia.
Para Putnam, sin embargo, la idea de una teora del mundo noumnico,
coherente, sistemtica y construida por el mtodo cientfico, es una quime-
ra
77
. La nica va que para l tiene sentido
podra ser una especie de pragmatismo (aunque la palabra pragmatismo ha
sido tan mal interpretada que uno desespera de poder rescatar el trmino): el
realismo interno; un realismo que reconoce la diferencia entre p y yo
creo que p, entre estar en lo correcto y simplemente pensar que uno est en
lo correcto, sin situar esa objetividad ni en una correspondencia trascendental
ni en el mero consenso
78
.
Los argumentos de Putnam contra la filosofa realista no han quedado,
en ninguna forma, sin respuesta. Los ataques proceden de distintos fren-
tes. En lo que queda de este apartado prestar atencin solamente a las
objeciones de dos destacados realistas cientficos contemporneos: David
Lewis
79
y Michael Devitt
80
. Sus respectivas posiciones ilustran hasta qu
punto el realismo cientfico dispone de recursos para desactivar la bomba
que, al decir de Lewis, Putnam ha colocado en su interior
81
.
Lo que a Lewis le parece increble de la tesis de Putnam, es que haga
depender la referencia de nuestra voluntad. sta es la forma en la que
Lewis interpreta las ideas de Putnam:
Considere su teora de la referencia favorita. Supongamos que es verdadera.
76
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 225.
77
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 226-227.
78
H. Putnam, Why There Isnt a Ready-Made World, en PP3, 225-226.
79
D. Lewis, Putnams Paradox, Australasian Journal of Philosophy 62 (1984), 221-236.
80
M. Devitt, Realism and the Renegade Putnam: A Critical Study of Meaning and the
Moral Sciences, Nos 17 (1983), 291-301.
81
D. Lewis, Putnams Paradox, 221.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
115
Pero preguntmonos: qu la hace verdadera? Y la respuesta tentadora es: no-
sotros la hacemos verdadera, por medio de nuestras intenciones referenciales.
Podemos referirnos [a las cosas] de la manera en que queramos (el lenguaje es
una criatura de la convencin humana); nosotros hemos sido constituidos para
establecer un lenguaje en el que la referencia trabaja as. De alguna forma, im-
plcita o explcita, individual o colectivamente, hemos hecho esta teora de la
referencia verdadera por decreto. Nosotros interpretamos nuestro lenguaje o
nada ms lo hace (Models and Reality).
La principal leccin de la paradoja de Putnam, me parece, es que esta concep-
cin puramente voluntarista de la referencia conduce al desastre (...). Referir
no es algo que nosotros hagamos. Lo que nosotros decimos y pensamos no
solamente no fija aquello a lo que nos referimos, sino que tampoco define la
cuestin previa de cmo se llega a establecer que nosotros nos podamos referir
a algo. Los significados como dice el dicho simplemente no estn en la
cabeza
82
.
Si no somos nosotros quienes fijamos la referencia, quin o qu lo
hace? Para Lewis, la respuesta es simple: la naturaleza. Ciertamente, entre
la infinidad de cosas y de clases que hay en el universo, la mayora estn
mal demarcadas: sus lmites (the joints) no siempre son tan precisos. Sola-
mente una lite minoritaria dice Lewis est cortada en las junturas,
de manera tal que sus lmites se establecen por semejanza y diferencia ob-
jetiva en la naturaleza. Slo estas cosas y clases de lite son elegibles para
servir de referentes
83
. Con otras palabras: la realidad fsica dispone de los
mecanismos necesarios para que, tarde o temprano, demos con la relacin
de referencia correcta.
Dividir la respuesta al planteamiento de Lewis en dos partes: primero,
dir por qu, desde el punto de vista de Putnam, la solucin propuesta por
Lewis (que en el fondo es la respuesta realista estndar) no solamente deja
intacto el problema de la referencia, sino que, a la larga, conduce al escep-
ticismo; y segundo, mostrar que la interpretacin que Lewis hace de las
ideas de Putnam ignora por completo la novedad que ellas suponen, y que
la acusacin de voluntarismo slo puede tener sentido dentro de una con-
cepcin realista tradicional de la referencia y la verdad
84
.
82
D. Lewis, Putnams Paradox, 226.
83
D. Lewis, Putnams Paradox, 227.
84
Por concepcin realista tradicional de la referencia y la verdad entiendo lo que
REALISMO INTERNO (1977-1985)
116
Lo que est mal con la solucin de Lewis al problema de la referencia,
dicho brevemente, es que la naturaleza o la realidad fsica, segn la
comprensin postnewtoniana del mundo fsico no tiene preferencias se-
mnticas. Para Putnam, la idea de que algn parmetro fsico, o alguna
relacin definible en trminos de los parmetros fundamentales de la fsica,
simplemente reclame desempear algn papel en la asignacin de los sig-
nos a las cosas, no tiene ningn sentido
85
. Por otra parte, cmo se debe
entender el concepto de cosas y clases de lite de que habla Lewis?
Cmo es posible que las cosas se autoconstituyan en clases naturales? Lewis
no lo explica, al menos en este lugar.
Si la estructura causal del universo no viene impresa en el propio
universo, cabe la posibilidad de pensar que es una proyeccin de nuestra
mente, algo propio de la psicologa humana. Esa fue, en sntesis, la pro-
puesta de Hume. Pero, como bien seala Putnam, nada puede ser ms
contrario al espritu del discurso filosfico reciente que la idea de que la
causalidad no es nada ms que regularidad, o la idea de que, si hay algo
ms, es puramente subjetivo
86
. (Tal vez por eso algunos filsofos de la
ciencia prefieren hablar de causalidad no humeana
87
.) Ahora bien, lo in-
teresante del estado actual de las cosas es que los filsofos materialistas
emplean, tal vez sin darse cuenta, un modelo humeano de la comprensin del len-
guaje, que los conduce irremisiblemente a los mismos desfiladeros a los que
Hume lleg: el idealismo o el escepticismo
88
.
_______
Putnam llama realismo metafsico, perspectiva externalista o teora de la referencia-
similitud (H. Putnam, RVH, 59-82). En cualquiera de estas denominaciones, el mundo
consta de una totalidad fija de objetos independientes de la mente. Hay exactamente una
descripcin verdadera y completa de cmo es el mundo. La verdad supone una especie de
relacin de correspondencia entre palabras o signos mentales y cosas o conjuntos de cosas
externas (RVH, 59).
85
H. Putnam, Is the Causal Structure of the Physical Itself Something Physical?, en
RHF, 83 (cursiva aadida).
86
H. Putnam, Is the Causal Structure of the Physical?, en RHF, 81.
87
Por ejemplo, Richard Boyd, Materialism without Reductionism: What Physicalism
Does Not Entail, en N. Block (ed.), Readings in the Philosophy of Psychology, Cambridge, Mass.:
Harvard University Press, 1980, 67-106.
88
En el fondo, lo que sucede dice Putnam es que la idea de que la fsica funda-
mental es metafsicamente completa, y la idea dualista de una mente imponiendo su estruc-
tura al mundo material, estn hechas una para la otra (Is the Causal Structure of the
Physical?, en RHF, 95).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
117
Segn David Hume, pensar es bsicamente un problema de asocia-
cin de ideas: yo creo que las pelotas rompen cristales porque en ocasio-
nes anteriores he observado que al arrojar una pelota a un cristal, ste se
rompe: asocio pelota, impulso y cristal y llamo a esa relacin cau-
sa. De manera que en la naturaleza no hay causas: sta es slo la eti-
queta que mi modo de pensar coloca a un cierto patrn de sucesin de
fenmenos. De acuerdo con muchos filsofos contemporneos
89
, com-
prender nuestras palabras es cuestin de captar los roles conceptuales
que stas desempean en el lenguaje. No es cuestin de aprender un con-
junto de relaciones de correspondencia, sino de adquirir una serie de habi-
lidades de reconocimiento de las condiciones bajo las cuales las oraciones
de su lenguaje pueden afirmarse. Con otras palabras, se trata de aprender
[a saber] qu se debe creer (y con qu grado de certidumbre), bajo deter-
minadas condiciones de creencias y de estmulos sensoriales anteriores
90
.
Generalmente, en estas explicaciones de la comprensin lingstica se re-
presenta a los seres humanos como sistemas que procesan datos sobre
bases probabilsticas: la probabilidad de que el estmulo pelota en movi-
miento est as asociada al estmulo cristal roto es, de esta forma, muy
alta, y puede clasificarse, por tanto, bajo el rtulo relacin de causalidad.
Como puede verse, ese modelo asociacionista-verificacionista del uso y la
comprensin del lenguaje que muchos filsofos materialistas abrazan sin
condiciones, no est divorciado de la visin humeana de la causalidad que
a ellos les resulta tan extraa
91
.
89
Incluyendo al Putnam que escribe Reference and Understanding (H. Putnam, Is
the Causal Structure of the Physical?, nota 1, en RHF, 327).
90
H. Putnam, Is the Causal Structure of the Physical?, en RHF, 80.
91
Se ha dicho en 2.3.3 que Putnam no crea que hubiera oposicin entre los modelos
verificacionistas del uso y la comprensin lingstica y las explicaciones causales de la refe-
rencia. Se dijo luego (3.1.2) que Putnam abandon la explicacin causal como parte del
modelo adecuado de la comprensin lingstica. Se qued, entonces, slo con el verifica-
cionismo? Putnam an piensa que la explicacin verificacionista es la correcta a un cierto
nivel de la descripcin, pero no a otro. Es la explicacin correcta al nivel computacional
(describiendo la mente como si fuera un ordenador), pero no al nivel intencional. En mi
concepcin actual [1984], los predicados intencionales por ejemplo est hablando un
lenguaje, significa que hay muchos gatos en el vecindario, comprende esas palabras no
son ms reducibles a predicados computacionales o fsico-computacionales que los predica-
dos fsicos a predicados fenomnicos (H. Putnam, Is the Causal Structure of the Physi-
cal?, nota 1, en RHF, 327).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
118
Cmo es que el modelo asociacionista-verificacionista, presentado
como la explicacin total de la comprensin del lenguaje, conduce al escepti-
cismo o al idealismo sobre la causalidad? El argumento de Putnam es el
siguiente: sea Causalidad* la imagen del trmino causa bajo cualquier
relacin de referencia no estndar (esto es, cualquier relacin posible R*
que no es la relacin de referencia correcta). Luego, si Dios (o la naturale-
za) hubiera decidido que R* fuera la relacin correcta, los fisicalistas es-
taran rindiendo tributo a Causalidad* en lugar de a Causalidad. Desde el
punto de vista de la semntica de los roles conceptuales, no hay manera
de decir que Causalidad* es un referente menos apropiado que Causalidad
para el trmino causa: tan bien cumplen su rol conceptual los con-
ceptos como los conceptos*. De ah que, o bien todo permanece en el
sistema (idealismo), o bien no podemos saber cul de nuestros posibles
lenguajes (*, o **, o ***, ...) captura la relacin de referencia correcta (es-
cepticismo)
92
.
El modelo asociacionista o de los roles conceptuales est bien para
describir la forma en que un ordenador maneja un lenguaje, pero no sirve
para explicar cmo nuestra palabras se refieren a las cosas. Podemos poner a
dos ordenadores a conversar entre s, sin que ninguno tenga la ms re-
mota idea de a qu se est refiriendo (desde luego, un ordenador podra
asociar la palabra cristal con objeto slido transparente o algo por el
estilo, pero no podra saber que la palabra cristal se refiere a cristales
92
H. Putnam, Is the Causal Structure of the Physical?, en RHF, 84. Otra manera de
ver lo mismo es la siguiente: si Dios hubiera decidido que no iba a ser la relacin metafsica
realista R, sino alguna contraparte suya no estndar R* la que iba a funcionar como la rela-
cin de referencia, nuestras experiencias habran sido las mismas, las oraciones en las que
habramos credo habran sido las mismas, y nuestros xitos o fracasos habran sido los
mismos (H. Putnam, A Defense of Internal Realism, en RHF, 38). Es decir: seguiramos
creyendo* que las pelotas* rompen* cristales* y podramos incluso considerar R como la
relacin imagen (contrafctica) de nuestra R* (y as hasta el infinito con R** o R***, ...).
Lo que la concepcin de Lewis supone, dice Putnam, es que de alguna manera la relacin
correcta se impone (cries out for a label), mientras que las otras son mudas. Pero esto es
olvidar que las cosas no tienen lenguaje propio, sino que hablan con el nuestro. (Desde
luego, nuestro lenguaje no sali de la nada: sali con la intencin de referirse a las cosas,
pero nuestro bautismo inicial de las cosas no puede considerarse como el bautismo de
una materia prima preestablecida, que de alguna manera se va corrigiendo hasta dar con lo
que las cosas en realidad eran: sin bautismo no hay cosas, de la misma manera que sin
cosas no hay bautismo.)
REALISMO INTERNO (1977-1985)
119
reales). Podramos incluso hacer que emitiera la palabra cristal al regis-
trar los estmulos sensoriales adecuados, pero no se le pasara por los chips
que podra estar tomando una representacin por la realidad. La nocin de
realidad simplemente no tiene sentido para una mquina y difcil-
mente lo tiene para un modelo asociacionista del lenguaje y del pensa-
miento
93
. Es en este sentido (y no en el que Lewis la entiende) que
Putnam emplea la frase los significados no estn en la cabeza (ni en los
chips).
Cuando Lewis suscribe la afirmacin meanings aint in the head,
quiere decir que no somos nosotros quienes fijamos la referencia, sino que
es la estructura misma de la realidad la que (de alguna manera) nos la dicta.
Pero Putnam no est diciendo que nosotros fijemos la referencia, a nuestro
gusto y basados nicamente en nuestra voluntad. La cita de Models and
Reality que Lewis usa (We interpret our languages or nothing does) tiene
un precedente importante en la misma pgina que Lewis no toma en
cuenta: Either the use already fixes the interpretation or nothing can
94
. Es
por medio del uso de nuestros lenguajes y de nuestras teoras que nosotros,
juntamente con la realidad a la que nos referimos, fijamos la interpretacin.
De manera que no son nuestros intereses los que crean los condiciona-
mientos naturales (no es la mente la que crea al mundo, a la manera idea-
lista); esos condicionamientos naturales (natural constraints) deben pensarse
como algo que opera junto con esos intereses para fijar la referencia
95
.
Por otra parte, si somos capaces de ver condicionamientos naturales (o
leyes naturales) en el universo, es porque disponemos de teoras y de
lenguaje
96
: los hechos no hablan, o, dicho de otra manera, slo son he-
chos dentro de una teora y de un lenguaje. Pero esas teoras y esos lengua-
jes son humanos: no existe tal cosa como el lenguaje propio del mundo;
slo existen los lenguajes que nosotros, usuarios del lenguaje, inventamos
para nuestros variados propsitos
97
.
93
H. Putnam, RVH, 23-24.
94
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 24.
95
H. Putnam, A Defense of Internal Realism, en RHF, 38.
96
Las teoras pueden ser vistas como una prctica humana que nos permite identificar e
individuar objetos (como que el agua es H2O, por ejemplo; vase a este respecto la cita de
P. Forster en la nota 224 del Cap. IV).
97
H. Putnam, PRA, 29.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
120
Michael Devitt, antiguo alumno de Putnam en Harvard, admite que
hay algunas verdades obvias en la posicin de Putnam acerca del realis-
mo. Es verdad, dice Devitt, que no podemos decir nada acerca de la rela-
cin entre el lenguaje y el mundo sin usar el lenguaje, y que uno es prisio-
nero del lenguaje al teorizar sobre cualquier cosa. Sin embargo, desde su
punto de vista, el realista no est forzado a negar esas verdades
98
.
Lo que el realista necesita decir explica Devitt es que en cualquier punto
de nuestra reflexin terica (...) podemos permanecer tras nuestra teora y ha-
cer preguntas epistmicas y semnticas. La respuesta a esas preguntas ser ms
teora, de la que tambin podemos quedar atrs (...). La respuesta realista a es-
tas preguntas ver que, en cualquier punto, la creencia en la teora objeto sur-
ge de una interaccin causal entre los que sostienen esa creencia y una realidad
independiente de esas creencias. De acuerdo con esto, al realista siempre le
parecer inteligible suponer que una teora podra no ser verdadera.
99
Parece como si Devitt quisiera refugiarse en una realidad ltima in-
conceptualizada. Esto es lo que, seguramente, ha captado Putnam en posi-
ciones como la de Devitt y la de Lewis, cuando comenta: pero la compa-
racin de la experiencia con una teora fsica no es la comparacin con una
realidad inconceptualizada, aunque algunos de mis amigos en lugares como
Princeton y Australia
100
as lo crean. Todo lo que tenemos es comparacin
de versiones con otras versiones
101
. Por otra parte, es interesante que De-
vitt reconozca que al realista siempre le parecer inteligible suponer que
una teora podra no ser verdadera. Esa es, precisamente, una de las ideas
que Putnam ms combate: que la filosofa y la ciencia que nosotros elabo-
ramos convierta el mundo en una entidad prcticamente inasequible; que la
verdad sea tal, que sobrepase toda posibilidad humana de verificacin
102
.
Esto es lo que ha vuelto al realismo inhumano: que habiendo nacido como
una respuesta a las aspiraciones humanas de conocimiento y objetividad,
98
M. Devitt, Realism and the Renegade Putnam, 298.
99
M. Devitt, Realism and the Renegade Putnam, 298 (segunda cursiva aadida).
100
David Lewis es profesor de la Universidad de Princeton, y Devitt era, en aquel
tiempo, profesor de la de Sidney.
101
H. Putnam, Reflections on Goodmans Ways of Worldmaking, Journal of Philosophy
76, 611.
102
H. Putnam, RHF, ix.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
121
termine dicindonos que tales aspiraciones son inalcanzables
103
. Como se
ver ms adelante
104
, Putnam sostiene que la nica manera de recuperar el
valor cognitivo de nuestras nociones de objetividad y verdad, es integrarlas
dentro de una concepcin global del bien humano (human flourishing).
Volviendo a las ideas de Devitt, el punto es que para l, lo que hace
que cualquier teora (incluso la de Putnam) sea verdadera es que deben de
existir determinadas relaciones referenciales entre las palabras de cualquier
teora y el mundo. Esto es verdad tambin para las palabras de cualquier
teora de la referencia usadas para explicar esas relaciones
105
. Si pudira-
mos dividir la realidad en mente (teora) y mundo como Devitt propone,
est claro que la prioridad la tendra el mundo; pero, como ya se vio, esta
divisin no es vlida para Putnam: el mundo surge al nombrarlo, de ma-
nera que es nuestro y no es nuestro a la vez: al nombrar, saco las cosas de la
indeterminacin y las distingo de mi propia mente, mantenindolas, por
ese mismo acto, vinculadas intencionalmente a m. Con otras palabras: no
es que primero veamos cosas y luego las interpretemos, sino que vemos las
cosas desde el significado; puede decirse que se es el modo humano de
hacernos con la realidad, de asimilar lo real.
Para Devitt, esto es simplemente poner el carro epistemolgico de-
lante del caballo metafsico. Para poner el carro donde debe estar, el rea-
lista necesita una epistemologa naturalizada, no fundacionalista, del tipo
de la de Quine. l se mantiene atrs de teoras y teorizadores y considera,
en la forma cientfica usual, las relaciones entre ellas y la realidad
106
. De
nuevo la apelacin a una realidad anterior a nuestro conocimiento
107
; slo
que, en este caso, la realidad viene con una teora incorporada: la de la fsi-
ca. Desde luego, alguien (como Quine) puede sostener que nada pasa en
el mundo sin una redistribucin de los estados microfsicos, y que la
causalidad no es una nocin humana sino una realidad fsica: algo que
103
J. Conant, Introduction, en H. Putnam, RHF, xv.
104
En 3.4.2 y 4.4.
105
M. Devitt, Realism and the Renegade Putnam, 299.
106
M. Devitt, Realism and the Renegade Putnam, 300.
107
J. Geurts y J. van Brakel comentan que el argumento de Devitt no se sostiene,
porque parte de la asuncin oculta de que las cosas son o bien dependientes, o bien inde-
pendientes de la mente. Por supuesto, lgicamente interpretada, es una distincin clara, pero
uno podra preguntar si tiene algn sentido en un contexto epistemolgico (Internal Rea-
lism, Truth and Charity, Dialectica 42 (1988), 38).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
122
realmente sucede entre las cosas, y entre las cosas y nuestro pensamiento
(las teoras). La respuesta de Putnam es que los estados microfsicos y la
causalidad, en cuanto estados microfsicos y causalidad, son nociones
cognitivas
108
, es decir, relativas a nuestro modo de relacionarnos con la
realidad. Ver algo como causa, o como estado microfsico, o como reali-
dad, son cosas que slo tienen sentido para nosotros.
3.2.2. Relatividad ontolgica
En 3.1.2 se dijo que uno de los argumentos de Putnam contra el rea-
lismo metafsico estaba relacionado con la idea de la relatividad ontolgica
de Quine: si toda teora se interpreta siempre en los trminos de otra teo-
ra, no hay entonces respuesta definitiva a la pregunta: a qu entidades se
refiere tal o cual teora?. De ah se sigue que no existen relaciones de co-
rrespondencia privilegiadas, que sean, de alguna manera, las pretendidas
por la naturaleza: no existen contextos neutrales o metalenguajes a los
que apelar.
Si seguimos esta lnea de pensamiento, la palabra mesa se refiere a un con-
junto definido de cosas en un sentido ordinario, emprico, pero no en un
sentido trascendental (es decir, desde el punto de vista de un metalenguaje)
(...). Existe solamente un conjunto que es el conjunto de las sillas, y solamente
un conjunto que es el conjunto de las mesas en cada modelo; y el conjunto de las
mesas en un modelo es un conjunto diferente del conjunto de las sillas en ese mis-
mo modelo. Pero esto no quiere decir que exista un conjunto que sea el con-
junto de las sillas en cualquier modelo admisible. El conjunto de las sillas en un
modelo podra ser un subconjunto o un superconjunto del conjunto de las
mesas en un modelo diferente. Cmo imaginamos las mesas y las sillas, qu
experiencias tenemos cuando vemos y tocamos mesas y sillas, qu hacemos en
su presencia, etc., nada de eso queda afectado por la ausencia de una nica
asignacin de objetos y conjuntos de objetos a nuestras palabras; las palabras
ver, tocar, sentarse, etc., simplemente cambian su referencia de modelo
a modelo de tal forma que nada que podamos notar queda afectado.
109
La doctrina que acaba de describir Putnam es la de Quine
110
. En lo que
108
J. Conant, RHF, x.
109
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xii.
110
Posiblemente, tambin la teora de la referencia vaca, de Davidson (H. Putnam,
REALISMO INTERNO (1977-1985)
123
tiene de negacin, Putnam no la rechaza. De hecho, el propio Putnam em-
plea ese argumento para negar que existan correspondencias prefijadas o
privilegiadas
111
; pero en lo que Putnam no est de acuerdo es en lo que
afirma la tesis de la relatividad ontolgica. El resultado de tesis de Quine es
convertir la nocin de objeto en una nocin totalmente metafsica, y por
eso a Putnam le parece que esa doctrina no puede aceptarse
112
:
Yo s qu son las mesas y qu son los gatos y que son los agujeros negros. Pe-
ro qu voy a hacer con la nocin de un X que es una mesa, o un gato, o un
agujero negro (o el nmero tres, o...)? Un objeto que no tiene ninguna propie-
dad en s mismo y que tiene [a la vez] cualquier propiedad que usted quiera
dentro de un modelo es un inconcebible Ding an sich [cosa en s]
113
.
Por otra parte, la relatividad ontolgica de Quine no hace justicia a
nuestra experiencia ordinaria, ni a nuestro sentido de la verdad y de la co-
rreccin que nos dice que debe de haber una forma en qu las cosas son,
independientemente de lo que nosotros pensemos
114
. Eliminar toda idea de
correccin es eliminar la distincin entre estar en lo cierto y pensar que
se est en lo cierto, y equivale a cometer una especie de suicidio mental
115
.
De hecho, Putnam cree que en el mundo las cosas s son de una determi-
nada manera, pero no gracias a ellas mismas ni gracias a nuestro entendi-
miento solamente:
Yo dira que el mundo s consiste en objetos que se autoidentifican en un sen-
tido pero en un sentido no asequible al externalista. Si, como mantengo, los
propios objetos son tanto construidos como descubiertos, son tanto producto
_______
An Overview of the Problem, en PP3, xiii).
111
Si Dios hubiera decidido que no iba a ser la relacin metafsica realista R, sino al-
guna contraparte suya no estndar R* la que iba a funcionar como la relacin de referencia,
nuestras experiencias habran sido las mismas, las oraciones en las habramos credo las
mismas, y nuestros xitos o fracasos los mismos (H. Putnam, A Defense of Internal Rea-
lism, en RHF, 38).
112
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xiii.
113
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xiii.
114
El concepto de objetividad de Putnam, sealan Throop y Doran, supone que los
valores usados para hacer una apreciacin objetiva de cualquier afirmacin deben aplicarse a
las cosas independientemente de que pensemos que se apliquen; deben ser propiedades de
las cosas y no propiedades que nosotros proyectamos (W. Throop y K. Doran, Putnams
Realism and Relativity: An Uneasy Balance, Erkenntnis 34 (1991), 362).
115
H. Putnam, RVH, 127.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
124
de nuestra invencin como del factor objetivo de la experiencia, el factor
independiente de nuestra voluntad, entonces los objetos pertenecen intrnse-
camente a ciertas etiquetas; porque esas etiquetas son las herramientas que
usamos para construir una versin del mundo en la que tales objetos ocupan
un lugar preeminente. Pero este tipo de objetos que se autoidentifican no es
independiente de la mente; y lo que el externalista quiere es concebir el mun-
do como si consistiese de objetos que son independientes de la mente y que al
mismo tiempo se autoidentifican. Y eso es lo que no se puede hacer
116
.
De lo que se trata, con otras palabras, es de sustituir la Objetividad
(con mayscula) por la objetividad (con minscula); de construir una expli-
cacin de la objetividad y de la verdad a partir de nuestro mundo y nues-
tra prctica, en lugar de buscar el punto de vista Divino
117
.
H. Mounce sostiene que John Dewey desarroll una especie de realis-
mo interno, similar al de Putnam. Segn este autor, las ideas de Dewey
llevan a eliminar el contraste entre el mundo como es en s y como apare-
ce para la experiencia humana. Toda la realidad se da dentro de la expe-
riencia y el hombre es la medida de todas las cosas
118
.
En la versin de Putnam, el realismo interno es como sigue: Dentro de un es-
quema conceptual, puedo distinguir entre verdad y falsedad, pero no puedo
colocarme fuera de ese esquema para compararlo con el mundo. Consecuen-
temente, la diferencia entre verdad y falsedad es relativa a tal esquema. El rea-
lismo es interno. Tomemos un argumento paralelo: Dentro de mi propia mente,
puedo distinguir entre verdad y falsedad, pero no puedo colocarme fuera de mi
mente para compararla con el mundo. Consecuentemente, la diferencia entre
verdad y falsedad es relativa a mi propia mente. Esto tambin se puede llamar
realismo interno, y parece indistinguible del solipsismo.
119
La posicin que describe Mounce es, a grandes rasgos, la de Richard
Rorty. Gran parte del esfuerzo de Putnam en los ltimos aos se ha dirigi-
do, precisamente, a distinguir su posicin de la de Rorty. La posicin de
Rorty es relativista, y para Putnam el relativismo es una posicin inconsis-
tente e irresponsable, que surge, precisamente, como una respuesta deses
116
H. Putnam, RVH, 63 (he modificado un tanto la traduccin).
117
H. Putnam, R&R, 168.
118
H. Mounce, Hilary Putnam, Words and Life; Pragmatism, Philosophical Investigations 19
(1996), 265.
119
H. Mounce, Hilary Putnam, Words and Life; Pragmatism, 267-268.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
125
perada al falso dilema realismo-antirrealismo
120
. La respuesta de Putnam a
la acusacin de relativismo (y solipsismo) que le plantean autores como
Mounce podra desarrollarse de la siguiente forma
121
: en primer lugar, no
tiene sentido hablar de comparar un esquema con el mundo. De alguna
manera, en planteamientos como el anterior subsiste la idea de un mundo
de objetos platnicos, de cosas en s inalcanzables. Tanto el realismo
metafsico como el relativismo ontolgico, sostiene Putnam, creen en la
existencia de objetos platnicos; la diferencia est en que, mientras el
primero cree en la existencia de una relacin de correspondencia entre
nuestras palabras y tales objetos, el segundo acepta un conjunto de corres-
pondencias posibles, todas igualmente vlidas, y hace a la verdad interna
a cada esquema de correspondencias
122
. De ah que convenga reemplazar la
nocin de correspondencia o adecuacin por otra que preserve mejor los valores
de objetividad y verdad, sin los cuales toda concepcin de bien humano
(human flourishing) se desvanece.
Como se ver, el realismo interno propone sustituir la nocin de co-
rrespondencia por la de aceptabilidad racional, y sostiene que sta s
puede ser objetiva
123
. El realista interno rechaza la opinin de que la ver-
dad es una correspondencia con un mundo prefabricado. Y esto es lo que
lo convierte en un no-realista (metafsico). Pero rechazar la teora de la
verdad-correspondencia no es del todo lo mismo que considerar subjetivas
120
Este argumento se encuentra en las ltimas obras de Putnam, particularmente, en
Words and Life, Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1994 (en adelante, W&L) (ver
Cap. IV de este trabajo).
121
M. Devitt (Review of Reason, Truth and History, Philosophical Review 93, 274-277) y
S. Nathanson (Review of Reason, Truth and History, International Philosophical Quarterly 23,
211-215) tambin sostienen que la nocin de relatividad conceptual de Putnam no lo pre-
serva de caer en el relativismo.
122
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xiii.
123
If objects are (...) theory-dependent, then the whole idea of truths being defined
or explained in terms of a correspondence between items in a language and items in a fixed
theory-independent reality has to be given up. The picture I propose instead is not the pic-
ture of Kants trascendental idealism, but it is certainly related to it. It is the picture that
truth comes to no more than idealized rational acceptability. (...) All I ask is that what is
supposed to be true be warrantable on the basis of experience and intelligence for creatures
with a rational and sensible nature (H. Putnam, A Defense of Internal Realism, en
RHF, 41). Vase, tambin, RVH, 127.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
126
tanto la verdad como la aceptabilidad
124
. Tal vez sera mejor como pro-
pone Nelson Goodman englobar las nociones de verdad y de aceptabi-
lidad racional dentro de un trmino ms amplio como el de correccin,
para que quede claro que, si bien no podemos saber si nuestros pensa-
mientos corresponden a estados de cosas, s podemos decir, en cambio,
que bajo unas (supuestas) condiciones epistemolgicas ideales, los enun-
ciados que podemos justificar, son verdaderos
125
. Esto es otra manera de
afirmar que no tiene sentido decir a qu se refieren nuestras afirmaciones,
si no podemos decir cules son las condiciones que hacen que nuestras
afirmaciones sean (o se consideren) verdaderas
126
:
Un no-realista o un realista interno explica Putnam concibe los enun-
ciados condicionales como enunciados que entendemos, en buena medida,
aprehendiendo sus condiciones de justificacin (como entendemos todos los
dems enunciados). Esto no significa que el realista interno abandone la dis-
tincin entre verdad y justificacin, sino que aprehendemos la verdad (justifi-
cacin idealizada) tal y como aprehendemos cualquier otro concepto: por me-
dio de una comprensin (en gran medida implcita) de los factores que hacen
racionalmente aceptable decir que algo es verdadero
127
.
Es decir, un nio comprende que mesa se refiere a mesas al darse
cuenta (progresivamente) de que sealar una mesa y decir mesa tiene
sentido para la comunidad de que forma parte (es verdadero), y al darse
cuenta de que sealar una silla y decir mesa no es aceptable para los
miembros de su comunidad (es falso). As es como aprende a usar la
palabra mesa (y cualquier otra palabra): mediante el conocimiento de sus
condiciones de verificacin o justificacin
128
. La verdad no trasciende el
uso
129
; conocimiento y conocimiento de las condiciones del conoci-
miento son inseparables; el conocimiento siempre se da dentro de unas
124
H. Putnam, RVH, 127-128.
125
H. Putnam, RVH, 65.
126
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xvi.
127
H. Putnam, RVH, 127.
128
En realidad, no solamente mediante el conocimiento de sus condiciones de verifica-
cin: describir el uso de las palabras implica describir muchas cosas: cundo los enunciados
que contienen esas palabras son aceptables, por qu razn un experto/hablante comn usa
las palabras de manera diferente, a qu intereses sirven las maneras de hablar en cuestin,
cul es la fenomenologa de un modo particular de hablar, etc. (H. Putnam, R&R, 177).
129
H. Putnam, R&R, 177.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
127
determinadas condiciones, nunca en abstracto, o en un contexto neu-
tral. (Es en este sentido en el que Putnam afirma que la nocin de cono-
cimiento absoluto es incoherente
130
.)
Por otra parte, puede suceder que dos o ms esquemas conceptuales
no sean comparables entre s, que sean irreductibles:
Existen los campos como cosas fsicas reales? S; los campos realmente existen,
relativamente a un esquema que describe y explica los fenmenos fsicos; re-
lativamente a otro, hay partculas, ms partculas virtuales, ms partculas
fantasmas, ms... Es cierto que los objetos marrn existen? S, relativamente
a una versin del sentido comn del mundo; aunque no podemos dar una
condicin necesaria y suficiente para que un objeto sea marrn (una que se
aplique a todos los objetos, bajo todas las condiciones) en la forma requerida
por el lenguaje de la fsica. Existen las disposiciones? S, en nuestra manera
ordinaria de hablar (...). Tenemos muchas formas de hablar irreductibles pero
legtimas, y enunciados de existencia verdaderos en todas ellas.
Postular un conjunto de objetos ltimos, el amueblado del mundo, o lo que
usted quiera, cuya existencia sea absoluta, no relativa a nuestro discurso de
ninguna forma, y una nocin de verdad como correspondencia a esos ob-
jetos ltimos, es simplemente revivir toda la empresa fallida de la metafsica
tradicional
131
.
No equivale esto a hacer la verdad interna a esquemas conceptuales
mutuamente inconmensurables? No queda esto muy parecido a la relatividad
ontolgica de Quine, o al coherentismo, que afirma que el conocimiento es
un relato que no tiene otra constriccin que la coherencia interna? Si no
hay un criterio externo con el cual comparar nuestras versiones, nuestros es-
quemas conceptuales, como puede Putnam escapar de las acusaciones de
relativismo y de solipsismo?
En las obras de Putnam de este perodo, se encuentra una solucin
que podemos delinear como sigue:
1. Juzgamos o valoramos diferentes esquemas conceptuales desde una
130
Without the postulate that science converges to a single definite theoretical picture
with a unique ontology and a unique set of theoretical predicates, the whole notion of ab-
soluteness collapses. It is, indeed, the case that ethical knowledge cannot claim absolute-
ness; but that is because the notion of absoluteness is incoherent (H. Putnam, Objectivity
and the Science/Ethics Distinction, en RHF, 171).
131
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, en PP3, 231.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
128
posicin superior: desde una concepcin de la racionalidad y del bien hu-
mano, que no viene dada, sino que surge del esfuerzo racional por com-
prender el mundo y nuestra situacin en el mundo.
2. La misma concepcin de la racionalidad y del bien humano nos hace
ver que algunos esquemas conceptuales son inconmensurables, y que con-
viene que as sea.
3. La concepcin de la racionalidad y del bien humano, a su vez, evo-
luciona: es criticable y corregible, pero no es reducible a una teora (cientfi-
ca) ms simple, porque cualquier teora (cientfica) la presupone.
4. Todo esto implica que nuestra razn es inmanente: interior a los es-
quemas conceptuales, teoras o discursos, y a la vez trascendente: un ideal
regulador que nos permite comparar los esquemas y discursos entre s,
siempre situado mas all de las teoras y los discursos
132
.
5. Pero la razn no lo hace todo: lo que es exterior a ella (the environ-
ment) contribuye a fijar la referencia de los trminos y a fijar las condicio-
nes objetivas de la verdad, aunque no de la manera en que supone el rea-
lista metafsico.
Comenzando por el ltimo punto, lo que Putnam sostiene es que en el
conocimiento humano existen inputs experienciales, independientes de la
mente, pero configurados en alguna medida por nuestros conceptos, por
nuestras opciones conceptuales: los propios inputs sobre los que se basa
nuestro conocimiento estn conceptualmente contaminados. Pero es me-
jor tener inputs contaminados a no tener inputs de ninguna clase
133
.
Por otra parte, dentro de lo que es externo a la mente hay que incluir
las opiniones de los dems. Resulta que los seres humanos no solamente
nos entendemos entre nosotros mismos, sino que somos mutuamente de-
pendientes, tanto cognitiva como materialmente. De ah que para adquirir
datos, y para interpretar esos datos, dependemos de los dems: la afirma-
cin de que algo es verdadero dice Putnam tpicamente compromete al
que la hace a sostener que esa afirmacin puede ser corroborada por otros
seres racionales (...). Los psiclogos han sealado que incluso en el simple
caso de la percepcin, cambiaremos de idea si otros no corroboran nuestra
132
La nocin de la racionalidad como idea reguladora puede compararse a la nocin
kantiana del mundo noumnico, considerado como un tipo de lmite del pensamiento
(Grenz-Bregiff) (H. Putnam, RVH, 70).
133
H. Putnam, RVH, 64.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
129
apreciacin (...)
134
.
Al sostener que nuestra experiencia est, de alguna manera, configura-
da por nuestros conceptos, Putnam no quiere decir que cualquier sistema
de conceptos valga lo mismo. Los relativistas sostienen que, dado que
existe una pluralidad de culturas y de concepciones de la vida, todas son
igualmente buenas, igualmente vlidas. Pero esta es una concepcin ab-
solutista totalmente equivocada, puesto que slo puede decirse igualmente
buenas desde algn punto de ventaja externo, y yo he negado que exista
algn posible punto de ventaja externo
135
. De acuerdo en que cuando
pensamos que alguna teora o que alguna forma de vida es correcta o
equivocada, lo hacemos siempre desde algn punto de vista: siempre
hablamos [y pensamos] con el lenguaje de algn tiempo y lugar
136
; pero
eso no significa que no podamos apelar a valores aceptables para cualquier
criatura de naturaleza sensible y racional. Una buena manera de actuar
en este terreno (de hecho, una manera racional, que funciona en nuestras
vidas y en nuestra prctica intelectual
137
), suele ser suponer condiciones de
conocimiento (o de comportamiento) ideales para la comparacin de nues-
tros puntos de vista. Tales condiciones seran el campo neutral al que de
hecho no tenemos acceso, pero que podemos imaginar. En ese terreno es
ms fcil que surja el acuerdo, y que se vea por qu tales y cuales teoras, o
tales y cuales formas de vida no son correctas (desde luego, se supone
que las condiciones ideales son las ideales para los seres humanos). Dicho de
otra forma: un fragmento de conocimiento (es decir, un enunciado ver-
dadero) es un enunciado que aceptara un ser racional, a partir de una
cantidad suficiente de experiencia de la clase que los seres con nuestra na-
turaleza pueden obtener efectivamente
138
.
Al apelar a valores racionales superiores, que funcionen como el punto
de vista neutral que me permita comparar discursos entre s, estoy hacien-
do uso de la funcin trascendente de la razn. Cuando un filsofo pierde de
vista este uso de la razn, se convierte en un relativista cultural o en un
134
H. Putnam, Philosophers and Human Understanding, en PP3, 203.
135
H. Putnam, Philosophers and Human Understanding, en PP3, 203.
136
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, en PP3, 247.
137
H. Putnam, A Defense of Internal Realism, en RHF, 40.
138
H. Putnam, RVH, 73.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
130
historicista
139
. Cul es el contenido de esa funcin trascendente de la razn?
Cules son los valores aceptables para cualquier criatura de naturaleza
sensible y racional? Acaso no son esos mismos valores producto de una
cultura? Es cierto: la situacin del hombre parece ser la del ser que se
construye el suelo que pisa a medida que avanza. Lo que Putnam sostiene
es que esos valores tambin son criticables y modificables
140
. Por otra par-
te, tambin sostiene, en buen estilo peirceano, que la duda requiere tanta
justificacin como la creencia
141
, y que, por lo tanto, nuestros estndares de
justificacin y creencia merecen bastante respeto. Un autor que sigue de
cerca a Putnam, aplicando sus ideas al campo de la crtica literaria, resume
as esta tesis:
Nuestras empresas racionales (...) conllevan interpretaciones y valores. Sin
embargo, ningn estndar o grupo de estndares es correcto o verdadero
en general o en un sentido absoluto. La consistencia o la coherencia, por
ejemplo, no son estndares maestros (...). Aun as, la consistencia y la cohe-
rencia son a menudo [valores] bastante satisfactorios para nosotros, y fre-
cuentemente se encuentran al frente en las filas de los criterios (como de he-
cho pasa con los esquemas que aspiran a ser racionales). No hay un punto ar-
quimdico donde pararse para hacer juicios o para mover todas las cosas, pero
hay muchas puntos de firmeza sobre los cuales apoyar nuestros pies en dife-
rentes momentos
142
.
A la hora de hacer cambios en nuestros criterios transparadigmti-
cos, sin embargo, no podemos pasar por encima de la tradicin: hablar
de lo que es correcto y equivocado en cualquier rea slo tiene sentido
contra el trasfondo de una tradicin heredada, dice Putnam
143
. Cualquier
cambio de valores slo tiene sentido (slo es comprensible, aceptable y
justificable, incluso) en la medida en que mantenga algn contacto con
algunos aspectos de las posibilidades de las cuales procede
144
. Para dudar
139
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, en PP3, 235.
140
Traditions themselves can be criticized (H. Putnam, Why Reason Cant Be Natu-
ralized, en PP3, 234).
141
H. Putnam, PRA, 20.
142
J. Battersby, Paradigms Regained. Pluralism and the Practice of Criticism, Philadelphia:
University of Pennsylvania Press, 1991, 33.
143
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, en PP3, 234.
144
J. Battersby, Paradigms Regained, 37.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
131
de que las cualidades de una buena teora son la coherencia, la simplicidad
y el poder de prediccin, por ejemplo, se necesitaran razones muy pode-
rosas.
Puestas as las cosas, existe la posibilidad de elaborar una teora gene-
ral de la racionalidad humana? Putnam no cree en esa posibilidad, por la
simple razn de que cualquier teora presupone la razonabilidad:
Lo que digo es que los estndares aceptados por una cultura o una subcul-
tura, ya sea explcita o implcitamente, no pueden definir qu es la razn, inclu-
so en un contexto, porque ellos presuponen la razn (la razonabilidad) para su
interpretacin. Por una parte, no existe una nocin de racionalidad indepen-
diente de toda cultura prctica o procedimiento; por la otra, las culturas, las
prcticas y los procedimientos que heredamos no son un algoritmo que de-
bamos seguir ciegamente
145
.
En el fondo, lo que sucede es que una teora de la racionalidad no es
separable de nuestras teoras ltimas sobre la naturaleza de las distintas
cosas que nos constituyen, tanto a nosotros mismos como a los dominios
que investigamos. El fracaso de experimentos como el de la formaliza-
cin de la lgica inductiva sugiere que ni siquiera en un dominio restrin-
gido, por ejemplo el de la fsica, tenemos esperanza de alcanzar algo como
leyes precisas que decidan qu es y qu no es una inferencia razonable
146
.
Pero esto no significa que debamos renunciar a proponer teoras. Esta si-
tuacin puede apreciarse mejor en el caso de la tica
147
:
En tica empezamos juzgando acciones individuales como correctas o inco-
rrectas, y gradualmente formulamos mximas (no generalizaciones sin excep-
ciones) basadas en esos juicios, a menudo acompaadas con razones o ejem-
plos ilustrativos, como: S amable con el extranjero, porque t sabes qu es
ser extranjero en Egipto. Estas mximas a la vez afectan y alteran nuestros
juicios acerca de casos particulares, de manera que nuevas mximas que com
145
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, en PP3, 234.
146
H. Putnam, Philosophers and Human Understanding, en PP3, 201. De hecho, los
ingenieros de software admiten que resulta de enorme dificultad formalizar el fondo de
sentido comn que determina qu argumentos, metas y estrategias son relevantes y cmo
interactan (Winograd, T., Computer Software for Working with Language, Scientific
American, septiembre de 1984).
147
Para una discusin ms detallada de la aplicacin de las ideas de Putnam a la moral,
vase 3.4.2.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
132
plementan o modifican las anteriores pueden aparecer. Despus de miles de
aos de esta dialctica entre mximas y juicios acerca de casos individuales,
puede aparecer un filsofo que proponga una concepcin moral, que puede
alterar tanto las mximas como los juicios singulares, y as sucesivamente
148
.
De lo que se trata, en suma, es de proponer imgenes de la situacin
humana en el mundo
149
que den razn de nuestras convicciones ms pro-
fundas, de aquellas que no estamos dispuestos abandonar por ningn
precio (como que existen el buen sentido, la verdad y la objetividad),
sin ampararnos en un supuesto punto de vista absoluto.
3.3. DEFLACIONISMO Y ANTIRREALISMO
3.3.1. Teoras desentrecomilladoras
Un intento de explicar nuestras nociones de verdad y objetividad desde
un punto de vista puramente semntico (esto es, utilizando las herramien-
tas que proporciona el anlisis lingstico nicamente) ha sido la llamada teo-
ra desentrecomilladora de la verdad. Segn esta teora (que tiene su ori-
gen en los trabajos de Tarski), la palabra verdadero no es una propiedad
que aprendamos a adjudicar a los enunciados que corresponden a la realidad,
sino el predicado que podemos adscribir a las oraciones que estamos justi-
ficados de emitir, de manera que si puedo afirmar que la nieve es blanca,
puedo igualmente afirmar que es verdad que la nieve es blanca
150
. En
esta concepcin que tambin se llama teora deflacionista de la ver-
dad, porque lo que pretende es hacer ver que el problema de la verdad es
un pseudoproblema, la palabra verdad es una nocin filosficamente
neutra, es un mecanismo de ascenso semntico, mediante el cual con-
vertimos nuestro lenguaje objetual (referido a objetos) en un metalen-
guaje (referido a afirmaciones)
151
.
Por qu desentrecomilladora? Este trmino procede de la siguiente
idea: imaginemos una oracin como los perros ladran. Encerremos esa ora
148
H. Putnam, Philosophers and Human Understanding, en PP3, 201-202.
149
H. Putnam, MCR, 161.
150
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xiv.
151
H. Putnam, Reference and Truth, en PP3, 76.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
133
cin entre comillas, de la siguiente forma:
Los perros ladran.
Agreguemos ahora la clusula es verdad que al inicio:
Es verdad que los perros ladran.
La oracin anterior ser verdadera si y slo si la oracin original es
verdadera (esto es: es verdad que los perros ladran si y slo si los perros
ladran); pero no slo eso, sino que ser justificable, si y slo s la oracin
original es justificable; ser probable s y slo si la oracin original es proba-
ble, etc. De acuerdo con Tarski, Carnap, Quine, Ayer y otros deflacionis-
tas, es de esta manera como llegamos a comprender la frase es verdad
que. Se llama teora desentrecomilladora porque comprender qu signi-
fica es verdad que p, donde p es una oracin entre comillas, equivale simple-
mente a quitar las comillas a p y eliminar la frase es verdad que
152
. Segn esto,
comprender
Es verdad que los perros ladran,
no es ms que comprender que
Los perros ladran.
Una objecin que suele hacerse a esta teora es que cae en una peticin
de principio, ya que presupone lo que pretende demostrar. Pero la teora
no dice que nosotros llegamos a comprender el significado de verdadero
al aprender que es verdad que los perros ladran es verdadera si y slo si
es verdad que los perros ladran, sino que adquirimos el predicado es ver-
dad que en el proceso de aprendizaje siguiente: si usted puede afirmar p,
entonces puede afirmar que es verdad que p. Esta teora, por lo tanto, va
de la mano con la concepcin ms amplia del lenguaje que supone el rea-
lismo interno de Putnam: que logramos comprender nuestro primer len-
guaje a travs de la internalizacin de las condiciones de aseverabilidad y no por
medio del aprendizaje de condiciones de verdad en el sentido realista
153
.
Puestas as las cosas, esto significa que lo que necesita ser explicado es
la nocin de aseverabilidad. Hay dos maneras, al menos, de explicar que
yo pueda aseverar algo (esto es, decir es cierto (o es verdad) que p): una
es la puramente conductista, que Putnam llama delgada (assertion taken
in a thin sense), y que consiste en decir que aseverar algo es simplemente
expresarlo (to utter it) o, tal vez, asentir internamente (to subvocalize it). Po
152
H. Putnam, Reference and Truth, en PP3, 75-76.
153
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xiv.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
134
nindolo con un ejemplo: si p es el estmulo (donde p es cualquier hecho
como los perros ladran, la nieve es blanca, las aves vuelan, etc.),
aseverar p es la respuesta al estmulo p, hecho explcita o implcitamente (es
verdad que p, o simplemente s). Pero
si se toma aseverabilidad en este sentido conductista delgado, la idea de que
el dominio de nuestro lenguaje consiste en la internalizacin de condiciones
de aseverabilidad viene a significar nada ms y nada menos que una explica-
cin completa de la comprensin de nuestro lenguaje sera simplemente la
descripcin de los ruidos que emitimos, juntamente con una descripcin del
proceso causal por el cual producimos esos ruidos (o subvocalizaciones)
154
.
Estas ideas conductistas (fisicalistas) son muy del agrado de filsofos
como Quine, para quien la explicacin cientfica y filosfica completa del
lenguaje debe hacerse en trminos de causalidad fsica. Pero si eso es todo
lo que podemos decir acerca del lenguaje y de nuestras nociones de verdad
y aseverabilidad, entonces
no hay manera en la que los ruidos que nosotros hacemos (o las subvocaliza-
ciones que ocurren dentro de nuestros cuerpos) puedan ser algo ms que me-
ras expresiones de nuestra subjetividad (...). Un ser humano hablando y
pensando se asemejara a un animal que produce diferentes gritos en respuesta
a diferentes contingencias naturales (...). Tal explicacin deja de lado el hecho
de que somos sujetos pensantes. Si tal explicacin fuera correcta, no slo la re-
presentacin sera un mito, sino que la misma idea del pensamiento sera un mi-
to
155
.
En esa concepcin del lenguaje resulta evidente que nadie puede estar
en desacuerdo con nadie: si yo digo algo (=emito un ruido) y usted produ-
ce el ruido: No, no es cierto, no ha hecho ms que responder a un ruido
con otro ruido (o, a lo sumo, a un ruido con un gruido). Tampoco po-
demos decir que exista el acuerdo, pues ste queda reducido, segn la teo-
ra conductista, a mera semejanza o coincidencia de sonidos.
Pero el punto de Frege era que los datos en filosofa no se limitan a sensaciones.
Mi conocimiento de que, por ejemplo, estoy pensando el mismo pensamiento que pen-
s hace un momento, o mi conocimiento de que estoy en desacuerdo con lo que usted ha
dicho, son conocimientos tan seguros como cualquier otro que podamos tener.
154
H. Putnam, On Truth, en W&L, 321.
155
H. Putnam, On Truth, en W&L, 321.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
135
Los filsofos deben tomar tal conocimiento seriamente y no considerarlo co-
mo una ilusin de la que tienen que deshacerse.
156
La otra manera de explicar la aseverabilidad (la explicacin gruesa, al
decir de Putnam) consiste en reconocer que la aseverabilidad est guiada
por las nociones de correccin e incorreccin. Pero, entonces, el problema de la
verdad reaparece cuando preguntamos en qu consiste que una asevera-
cin sea correcta y en qu consiste que sea incorrecta
157
. A esta objecin,
un positivista podra responder que no necesitamos introducir la nocin de
verdad o de condiciones de verdad: basta con afirmar que todo enun-
ciado tiene condiciones de aseverabilidad, lo cual es lo mismo que decir
que cuando afirmo o asevero p, es porque se han dado las condiciones para afirmar o
aseverar p (por lo dems, decir que p es verdadero es, simplemente,
volver a decir p, tal como sostiene Quine). De acuerdo con esto, una aseve-
racin correcta es la que rene las condiciones de aseverabilidad asignadas.
Asignadas por quin o por qu?, se podra preguntar. Desde una perspec-
tiva que Putnam llama neowittgensteiniana
158
, la respuesta sera: asigna-
das por nosotros mismos a travs de nuestros juegos de lenguaje o esque-
mas conceptuales. En esta concepcin, claro est, las condiciones de ase
156
H. Putnam, On Truth, en W&L, 322.
157
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xiv.
158
Putnam atribuye esta perspectiva a Paul Horwich, en su libro Truth (Oxford:
Blackwell, 1990), y a Michael Williams, en su resea de Razn, verdad e historia (Journal of Philo-
sophy 81 (1984), 257-261). Segn Putnam, estos dos filsofos, guiados por lo que ellos
consideran una lectura de Wittgenstein, han sugerido una nueva manera de tratar la dicoto-
ma entre proposiciones que tienen slo condiciones de verdad en el sentido realista, y
aquellas que tiene slo condiciones de aseveracin. Ms que rechazar la dicotoma, estos
filsofos dicen que deberamos considerar un lado de la dicotoma como vaca. Todo enun-
ciado tiene condiciones de aseveracin, sostienen; es mediante el conocimiento de stas que
comprendemos los enunciados que hacemos (H. Putnam, Does the Disquotational
Theory Solve All Philosophical Problems?, en W&L, 264). En ningn lugar propone Wi-
lliams al menos en el artculo citado por Putnam que lo nico que exista sean condi-
ciones de aseverabilidad. Lo que l sostiene es que la perspectiva deflacionista no es ni ex-
ternalista ni internalista; simplemente que un filsofo afn a esta visin podra adoptar una
teora de la verdad como redundancia, rechazando que se necesite decir algo ms acerca de
la verdad que lo que queda dicho por el esquema desentrecomillador (M. Williams, Rea-
son, Truth and History, 258). De acuerdo con lo que se ha dicho en los prrafos precedentes,
est claro que para Putnam la nica manera en que una teora puramente deflacionista pue-
de tener algn poder explicativo es asociada a la nocin de aseveracin.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
136
verabilidad son las reglas del juego
159
(y, por cierto, no se necesita nada ms).
Supongamos que los neowittgensteinianos estn en lo correcto, y que
no hay condiciones de verdad sino solamente condiciones de asevera-
bilidad. Podramos preguntarles cules son las condiciones necesarias pa-
ra que alguien afirme o asevere enfrente de m hay una silla. Para un em-
pirista clsico, la respuesta sera muy simple: las condiciones para afirmar o
aseverar enfrente de m hay una silla (esto es, lo que hace que enfrente
de m hay una silla sea justificadamente aseverable) se reduce a tener los
datos sensoriales correspondientes a una silla en el propio campo visual. Supongamos
ahora que alguien dice: registro en mi campo visual los datos sensoriales
correspondientes a una silla. Cules son las condiciones de aseverabili-
dad de ese enunciado? Obviamente podra responderse, el hecho de
tener datos sensoriales del tipo silla en su campo visual. La pregunta que
aqu se sigue es si el hecho de tener datos sensoriales del tipo silla es una
condicin de verdad o es una condicin de aseverabilidad del enunciado registro
en mi campo visual los datos sensoriales correspondientes a una silla. La
mejor respuesta es que, en este caso, la condicin de aseverabilidad se reduce
a la condicin de verdad en sentido clsico (recordemos: verdad, para
Aristteles, es afirmar que p, si p, y que no p, si no p; sustityase p por re-
gistro en mi campo visual los datos sensoriales correspondientes a una
silla, y se ver que en el caso anterior aseverabilidad equivale a ver-
dad)
160
.
En el fondo, el intento de los neowittgensteinianos puede ser conside-
rado en opinin de Putnam como una versin ms del intento de
reducir nuestras nociones intencionales o semnticas (la propiedad de la ver-
dad, entre las ms molestas) a nociones ms manejables (epistmicas),
como las que hacen referencia a datos sensoriales en lugar de propiedades.
Lo que las teoras conductistas dejan de lado segn Putnam es un
dato del sentido comn: que nuestra nocin de verdad es preanaltica, y
condicin, por tanto, de cualquier teora o intento de explicacin del fun-
cionamiento de nuestro lenguaje
161
. La prueba de esto est en que pode
159
H. Putnam, Does the Disquotational Theory, en W&L, 264.
160
H. Putnam, Does the Disquotational Theory, en W&L, 266-267.
161
Esta es la forma en que interpreto el siguiente texto de On Truth: What I think
is that we have to recognize that there are some kind of objective properties of rightness and
wrongness associated with speaking and thinking, before we can even face the question
REALISMO INTERNO (1977-1985)
137
mos eliminar todas las condiciones de aseveracin posibles, de manera que
no tenga sentido afirmar siquiera que un enunciado p es aseverable, y se-
guir comprendiendo, sin embargo, que tal enunciado pueda ser verdadero
o falso. Imaginemos que slo hubiera condiciones de aseveracin (o que
decir que algo es verdadero no fuera ms que decir que es aseverable). Su-
pongamos que digo:
p: Hace dos mil aos hubo un conejo donde ahora est mi casa.
Para cualquier ser humano, tiene sentido
162
decir que es verdad que p si y
slo si p, pero no tiene sentido afirmar que p es aseverable (en todo caso,
puede decirse: es verdad que p no es aseverable, en cuyo caso estamos
apelando a la nocin de verdad)
163
.
Si para nosotros tiene sentido afirmar que hace dos mil aos hubo un
conejo donde ahora est mi casa, es porque reconocemos que la verdad
(...) depende de hechos que en general van ms all de la memoria actual y
de la experiencia del hablante
164
. Es esta nocin del sentido comn (la
intuicin central del realismo, la llama Putnam
165
), la que las teoras que
reducen verdad a aseveracin son incapaces de explicar. Si yo puedo admi-
tir la oracin del ejemplo anterior, es porque puedo imaginar condiciones
de justificacin que, ciertamente, estn ms all de mi experiencia, pero
que no son imposibles. La verdad no se funda, segn esto, en las condi-
ciones actuales de justificacin, sino en unas condiciones ideales o supuestas de
_______
whether we should take them as primitive, give a metaphysical realist account of them, give
an idealist account of them, or seek a new response althogether (en W&L, 322).
162
La nocin tener sentido es una nocin humana. Si la sustituimos por algo as co-
mo operacin posible en un supuesto lenguaje de mquinas, tendramos el siguiente cua-
dro: dada una base de datos de condiciones de aseveracin posibles, podramos progra-
mar un ordenador para que emita una oracin z cuando y slo cuando se den las condicio-
nes de aseveracin x y y; tambin podra ser programado para decir a continuacin: es
verdad que x. De esta forma, podramos, por ejemplo, lograr que dijera: hay un conejo en
mi casa, si se da el caso; tambin podra decir, a partir de los datos registrados en su me-
moria, la siguiente proposicin: es verdad que hace dos aos hubo un conejo en mi casa.
Pero ante la pregunta es verdad que hace dos mil aos hubo un conejo en mi casa? lo
nico que podramos esperar del ordenador sera el silencio, o tal vez una $ (error). El ser
humano, en cambio, puede contestar con un: es posible.
163
H. Putnam, Does the Disquotational Theory, en W&L, 274-275.
164
H. Putnam, Vagueness and Alternative Logic, en PP3, 280.
165
H. Putnam, Vagueness and Alternative Logic, en PP3, 280; y tambin en RVH,
64.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
138
justificacin. Por otra parte, no tendra sentido desprender la verdad del
contexto de nuestro lenguaje y del mundo al que nos referimos en nuestro
lenguaje: la verdad depende de lo que significan nuestras afirmaciones y del
mundo, y no es, por tanto, una nocin sincategoremtica que sirva nica-
mente para elevar el nivel de nuestro lenguaje
166
(esto es lo que Putnam
quiere decir cuando afirma que la verdad es una nocin sustantiva o
normativa
167
).
Frente a la posicin de los filsofos que, como M. Williams, sospe-
chan de toda la tradicin epistemolgica en la filosofa moderna, y que
dudan de que verdad, racionalidad, conocimiento, etc. sean nociones
que necesiten o admitan explicaciones interesantes al nivel de generalidad
que los filsofos luchan por alcanzar
168
, Putnam sostiene una posicin
ms bien metafsica:
En la historia de la filosofa, los intentos por hacer ver un problema como
pseudoproblema a menudo han encontrado los mismas dificultades que han
rodeado a los intentos por resolver el problema. La metafsica especialmente
la metafsica empirista aparece disfrazada frecuentemente como rechazo de
la metafsica
169
.
Por eso, para Putnam, suponer que los problemas filosficos alrededor
de la nocin de verdad han sido resueltos de una vez por todas por la idea
de la desentrecomillacin,
es simplemente un error. Es un error muy importante, porque si uno cae en l,
y especialmente si se apela al trabajo de Alfred Tarski, entonces puede tenerse
la ilusin de que el principal problema de la filosofa el problema de cmo
el lenguaje engancha con el mundo ha sido resuelto por la lgica mate-
mtica moderna
170
.
Estoy de acuerdo con Williams en que la posicin de Putnam es que
el concepto de verdad tiene una significacin metodolgica fundamental.
Necesitamos la nocin de racionalidad ideal, y por lo tanto de verdad, con
166
H. Putnam, Vagueness and Alternative Logic, en PP3, 281.
167
Vase la p. 194 para una explicacin de esta misma nocin en el contexto del rea-
lismo humano de Putnam.
168
M. Williams, Reason, Truth and History, 258.
169
H. Putnam, Does the Disquotational Theory, en W&L, 265.
170
H. Putnam, On Truth, en W&L, 315.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
139
el fin de pensarnos a nosotros mismos como investigadores racionales
171
.
Esta sera la visin que ms se corresponde con la concepcin del realismo
natural o del sentido comn, que Putnam propone como alternativa al re-
lativismo y al positivismo. El punto dbil que se advierte en esa posicin,
sin embargo, es que lo que Putnam llama nocin sustantiva de verdad queda
simplemente postulada como un concepto lmite, en el fondo casi inexpli-
cable. Quiz la autocrtica que Putnam se hace en Sense, Nonsense and the
Senses respecto a haber recado en el realismo metafsico en On Truth y
Does the Disquotational Theory of Truth Solve All Philosophical Problems (de 1983
y 1991 respectivamente) est relacionada con este punto
172
.
3.3.2. La teora no realista de Michael Dummett
En las secciones precedentes se ha hecho frecuente mencin a la in-
fluencia que el antirrealismo de Michael Dummett ha ejercido en el pen-
samiento de Putnam. En este apartado se expondrn las crticas de Putnam
a la concepcin de Dummett, que responden, en gran medida, a la inten-
cin repetidamente expresada por Putnam de escapar a una visin excesi-
vamente positivista de la racionalidad y del lenguaje
173
.
171
M. Williams, Reason, Truth and History, 259.
172
The metaphysical realist, in wanting a property that he can adscribe to all and only
true sentences, wants a property that corresponds to the assertoric force of a sentence. But
this is a funny property. To avoid identifiying this property of truth with that of assertibil-
ity, the metaphysical realist needs to argue that there is something we are saying when we
say of a particular claim that it is true over and above what we are saying when we simply
assert the claim. He wants truth to be something that goes beyond the content of the claim
and to be that in virtue of which the claim is true. This forces the metaphysical realist to
postulate that there is some single thing we are saying (over and above what we are claim-
ing) whenever we make a truth claim, no matter what sort of statement we are discussing,
no matter what the circumstances under which the statement is said to be true, and no
matter what the pragmatic point of calling it true is said to be. [En nota a pie:] I fell into
this error myself in my previuos published criticisms of deflationism (On Truth and Does
the Disquotational Theory of Truth Solve All Philosophical Problems). (H. Putnam, SNS,
501.)
173
M. Williams reconoce que Putnam propone una concepcin de la racionalidad
considerablemente ms liberal que la propuesta, por ejemplo, por los positivistas lgicos, y
una caracterstica clave de esta concepcin liberalizada es la idea de que la racionalidad re-
siste la codificacin definitiva (M. Williams, Reason, Truth and History, 259).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
140
Michael Dummett sostiene que el concepto de verdad nace de un
concepto ms bsico, para el cual no tenemos un trmino claro, pero para
el que podemos usar el trmino justificabilidad
174
. Esto no quiere decir,
sin embargo, que el concepto de verdad sea un invento de los tericos;
es una nocin intuitiva con la cual operamos en el lenguaje natural, y
nuestra prctica lingstica est, en parte, guiada por nuestra aprehensin
de las condiciones de verdad o de falsedad de lo que decimos
175
. El pro-
blema que Dummett considera digno de atencin es cmo explicar el salto
(leap) de la condicin de justificabilidad de una aseveracin a la condi-
cin de verdad del enunciado aseverado. Dummett da cuenta de ese
salto en trminos de refinamiento del concepto de justificabilidad:
La tesis que he venido manteniendo es que para el dominio de la parte ms
sencilla de la prctica lingstica, no se requiere una aprehensin del concepto
de verdad, ni siquiera implcita, sino solamente un concepto ordinario de justi-
ficabilidad; pero que se necesita un concepto ms refinado para dominar el
uso de ciertos medios empleados para la formacin de oraciones complejas a
partir de oraciones simples. El problema es, entonces, buscar una explicacin
de cmo el uso de ciertas construcciones lingsticas nos fuerza a refinar el
concepto de justificabilidad para arribar al de verdad. No es parte de esta tesis
que el concepto de verdad sea espurio o redundante: realmente necesitamos
tener ese concepto, y Frege no estaba lejos del blanco al decir que la verdad y
la falsedad son conocidas si bien slo implcitamente, a cualquiera que alguna
vez hace un juicio
176
.
El cuadro, para Dummett, es el de dos niveles en el lenguaje: el bsico
de la justificacin o aseveracin, y el de segundo orden, que corresponde-
ra al de la verdad. Podemos imaginar escribe personas equipadas
con un lenguaje que contenga nuestro vocabulario de primer orden, pero
sin medios explcitos para expresar los de segundo orden
177
. Estas perso-
nas se comunicaran normalmente como nosotros, expresaran sus pensa-
mientos, dudas, razones, etc. Imaginemos, entonces, que nosotros, que s
174
M. Dummett, The Source of the Concept of Truth, en G. Boolos (ed.), Meaning
and Method. Essays in Honor of Hilary Putnam, Cambridge: Cambridge University Press, 1990,
4.
175
M. Dummett, The Source of the Concept of Truth, 5.
176
M. Dummett, The Source of the Concept of Truth, 8-9.
177
M. Dummett, The Logical Basis of Metaphysics, Cambridge, Mass.: Harvard University
Press, 1991, 167.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
141
poseemos el lenguaje de segundo orden (el que hace uso de la nocin de
verdad), observamos desde arriba el comportamiento de estas personas.
Qu diramos de ellas?
Diramos que parte de lo que un hablante comunica a un oyente por medio de
una expresin asertrica es que l cree tener bases para lo que afirma, y agre-
garamos que algo que tambin comunica es que l considera que lo que dice
es pertinente en ese contexto (...). Desde nuestro punto de vista, por tanto, lo
que una expresin asertrica transmite (...) es mltiple: que el enunciado es
verdadero; que el hablante pens que tena bases para hacerla, y que crey que
haba una razn para hacerla.
178
Desde este punto de vista, est claro por qu Dummett afirma que el
origen de nuestro concepto de verdad se encuentra en nuestra concepcin
general de la prctica de la aseveracin
179
. El paso siguiente es intentar
elaborar una teora general de nuestra prctica de aseveracin:
La descripcin de la prctica de la aseveracin delinear, entre otras cosas, la
situacin en la cual un hablante es compelido a retirar una aseveracin por in-
correcta, y aqulla en la cual un oyente es compelido a considerar ese acto
como correcto. La descripcin debe apuntar, en la medida de lo posible, a ser
uniforme sobre los sentidos de diferentes oraciones asertricas. Las explica-
ciones de esas oraciones, tal y como se dan en la teora del sentido, producirn
una explicacin de qu es lo que el hablante considera que es la condicin pa-
ra que cada oracin sea verdadera. Aqu es, de esta manera, donde se estable-
cer la conexin entre la nocin de verdad y la prctica de hacer aseveracio-
nes
180
.
Lo que la tesis de Putnam y la de Dummett tienen en comn es la idea
de que nuestra nocin de verdad no puede explicarse independientemente
de nuestras nociones de justificacin y racionalidad. En lo que difieren, es
que Putnam piensa que no hay una regla general o mtodo universal para
reconocer cules condiciones son mejores o peores para justificar un juicio
emprico arbitrario
181
. En realidad, no puede afirmarse que Dummett crea
que sea posible tal mtodo; en ese punto, como escribe Putnam, Dummett
178
M. Dummett, The Logical Basis of Metaphysics, 167.
179
M. Dummett, The Logical Basis of Metaphysics, 165.
180
M. Dummett, The Logical Basis of Metaphysics, 165.
181
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xvii.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
142
es ms bien ambiguo. Para Putnam, en cambio, la idea est clara: la im-
posibilidad (en la prctica al menos) de formalizar las condiciones de ase-
verabilidad de oraciones tomadas al azar, es la imposibilidad de formalizar
la inteligencia general misma
182
.
Otro aspecto en el que es posible trazar una distincin entre la posi-
cin de Putnam y la de Dummett es el siguiente: aunque, por lo que se ha
visto, Dummett s distingue entre verdad y justificacin (existe un salto
entre ellas, dice), no parece que est dispuesto a aceptar, al contrario de
Putnam, que la verdad es una propiedad perenne de un enunciado
183
.
Para Dummett, es posible rastrear las condiciones de verdad de un
enunciado (mediante una descripcin de las condiciones de aseveracin
que se encuentra en la base de nuestra nocin de verdad), mientras que
Putnam piensa que aun cuando la justificacin se pierda, la verdad, por as
decirlo, permanece. Identificar verdad con justificacin trae como con-
secuencia, para Putnam, la total internalizacin de la verdad: la verdad
variara de acuerdo con las diferentes justificaciones (de poca, cultura,
etc.). Para ponerlo con palabras del propio Putnam:
La verdad no puede ser tan slo aceptabilidad racional por una razn funda-
mental: se supone que la verdad es una propiedad perenne de un enunciado,
mientras que la justificacin puede perderse. Con toda probabilidad, el enun-
ciado la Tierra es plana era racionalmente aceptable hace 3.000 aos, pero
no lo es hoy. No obstante, sera errneo decir que la Tierra es plana era ver-
dadero hace 3.000 aos, ya que ello significara que la tierra ha cambiado de
forma. En realidad, la aceptabilidad racional es relativa tanto a un tiempo co-
mo a una persona. Es adems una cuestin de grado
184
.
Dicho de otra forma: aunque la verdad sea independiente de la justifi-
cacin basada en la evidencia presente, no es independiente de toda justifi-
cacin (afirmar que un enunciado es verdadero es afirmar que podra ser
justificado
185
). Puede decirse que sta es la frmula que Putnam encuentra
para hacer justicia a lo que l considera como una intuicin del realismo
que no deberamos tirar por la borda
186
: que la verdad es una nocin sus
182
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xviii.
183
H. Putnam, RVH, 64.
184
H. Putnam, RVH, 64-65 (he modificado un tanto la traduccin).
185
H. Putnam, RVH, 65 (cursiva aadida).
186
H. Putnam, A Defense of Internal Realism, en RHF, 32.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
143
tantiva, o bien, que el tipo de correccin o incorreccin que un enunciado
tiene es consecuencia de los hechos y no de lo que yo opine (esto no signi-
fica, desde luego, que la manera en que el realismo metafsico explica la
correccin y la verdad sea, al fin y al cabo, la correcta)
187
.
Podra preguntarse: cmo se salva el realismo interno de la total in-
ternalizacin de la verdad? Acaso no sostiene que no existen campos
neutrales desde los cuales juzgar nuestros criterios de correccin y validez?
Putnam afirma que el realismo interno est dispuesto a considerar la refe-
rencia como interna a los textos (o teoras), siempre y cuando reconozcamos
que hay mejores y peores textos
188
. Me parece entender que lo que
Putnam quiere decir es que en filosofa no se trata de buscar el criterio o
conjunto de criterios que nos permitan distinguir entre mejores y peores
teoras, sino de dar razn de la intuicin del sentido comn que nos hace
pensar que tiene sentido distinguir entre mejor y peor, y que a la vez
nos hace reconocer que mejor y peor pueden depender de la situacin
histrica y de nuestros propsitos
189
; o bien, que no todos nuestros jui-
cios sobre lo mejor y lo peor presuponen estndares, si por estndares se
entiende principios universales y precisos
190
. Lo que Putnam detecta es que
nuestra nocin de correccin (rightness) implica dos ideas:
1. La correccin no es subjetiva. En la mayora de las cosas que realmente
importan a los seres humanos, decir que tal o cual solucin es mejor que
otra, no es simple cuestin de opinin. Reconocer que esto es as es la
condicin para ser admitidos en la comunidad de personas intelectual-
mente sanas. Esto implica que objetivo no es equivalente (pace Carnap y
Husserl) a intersubjetivo: la correccin no la hace la mayora
191
.
2. La correccin es independiente de la justificacin presente, pero no independiente
187
Another way of putting the point is that there is a realist intuition namely, that
there is a substantive kind of rightness (or wrongness) that my statement that I had cereal
for breakfast this morning possesses as a consequence of what happened this morning, and
not as a consequence of my present memory and experience which must be preserved
even if one finds metaphysical realism unintelligible (as I do) (H. Putnam, On Truth, en
RHF, 329 (nota 11)).
188
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 114.
189
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 114.
190
H. Putnam, Replies and Comments, Erkenntnis 34 (1991), 413.
191
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 114-115.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
144
de toda posible justificacin
192
. Decir que lo que es correcto depende solamente
de las razones que podamos dar aqu y ahora, es hacerla totalmente relati-
va; decir, por el contrario, que trasciende todas nuestras razones, es con-
vertirla en algo inalcanzable y misterioso.
Existe una manera de interpretar lo que Putnam dice respecto a la co-
rreccin que expresa, a mi parecer, lo que Putnam no quiere decir: Por
correccin escribe J. Margolis yo creo que Putnam quiere decir aque-
lla [propiedad] que, si la tuviramos, legitimara (en un sentido de segundo
orden) nuestros criterios para las verdades de primer orden, asegurando
(de alguna manera) que nuestros criterios capturan la forma que en el
mundo es
193
. Se entiende por qu Margolis interpreta de esta manera a
Putnam al leer que, para l, tanto el trabajo de Dummett como el de
Putnam estn condicionados por la herencia de Carnap, la cual consiste
segn l en buscar un terreno neutral para solucionar las disputas
metafsicas. En el caso de Dummett, dice Margolis, ese terreno neutral
sera la semntica; y en el caso de Putnam, sus ideas acerca de la verdad, la
objetividad y el realismo, para las cuales (y esto sera lo ms criticable en
Putnam) no puede ofrecer argumentos filosficos sino solamente convic-
cin y optimismo
194
.
Me parece que en el artculo que Margolis considera el pivote de
Realism with a Human Face (Why Is a Philosopher?), se puede descubrir que el
punto que distingue el antirrealismo de Dummett y el moderado antirrealis-
mo de Putnam es la insistencia de Putnam en el predominio de los valores;
o bien, que no es posible separar, como pretendan los positivistas (entre
ellos Carnap), las nociones normativas de las descriptivas, los valores de
los hechos, lo que es proyeccin o deseo humano y lo que es del mundo:
Si me atreviera a ser un metafsico escribe Putnam, creo que creara un
192
H. Putnam, Reference and Truth, en PP3, 85.
193
J. Margolis, Comparing Dummetts and Putnams Realisms, Philosophical Quarterly
44 (1994), 525.
194
Con sus propias palabras: Putnams candour indicates in the same breath his es-
sential optimism about a neutrality, counterpart to Dummetts project, and, more omi-
nously, his own frank admission that he sees no way of vindicating, philosophically, that very
optimism. This means, if I understand it rightly, that all of Putnams fundamental views of
realism, objectivity, truth, relativism, and the legitimization of philosophical claims are ex-
pressions of hope or bare conviction, but not themselves philosophical arguments of any sort
(Comparing Dummetts and Putnams Realisms, 525).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
145
sistema en el cual no habra mas que obligaciones. Lo que sera metafsica-
mente ltimo, en la descripcin que creara, sera lo que nosotros tendramos
que hacer (tendramos que decir, tendramos que pensar). En mi fantasa de
m mismo como un superhroe metafsico, todos los hechos se disolveran
en valores
195
.
El punto de la relacin entre hechos y valores en la filosofa de
Putnam se tratar con ms detenimiento en 3.4.2. Aqu interesa sealar
solamente que al comparar la filosofa de Dummett y la de Putnam se ad-
vierte claramente una distinta concepcin de la funcin de la filosofa.
Putnam considera que la filosofa es (...) una de las humanidades y no una
ciencia
196
, mientras que para Dummett los requerimientos que el hombre
de la calle hace a la filosofa (que le responda a interrogantes profundos
sobre el sentido de la vida, sobre si tenemos alma, si existe un ms all y
dems) slo se pueden responder despus de elaborar una teora detallada
sobre los modos humanos de pensar acerca de la realidad
197
. La funcin de
la filosofa no es, para Putnam, dar con la respuesta a la pregunta de qu es
lo que realmente existe (el proyecto de la Ontologa con mayscula), o in-
ventar un mtodo que le brinde a los que estn seguros de sus conviccio-
nes el fundamento de su seguridad (el proyecto de la Epistemologa con
mayscula), sino un intento de proporcionar imgenes del hombre en el
mundo significativas, importantes y discutibles
198
, salvando las intuiciones
del sentido comn y preservando nuestro sentido del misterio
199
.
3.4. EL REALISMO INTERNO COMO PROPUESTA ALTERNATIVA
3.4.1. Verdad como justificacin idealizada
Se ha visto hasta aqu cmo Putnam busca presentar una alternativa al
realismo cientfico y metafsico que no caiga en el relativismo. Su prop-
sito, dice, es ofrecer una concepcin de la verdad que unifique los com
195
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 115.
196
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 118.
197
M. Dummett, The Logical Basis of Metaphysics, 1.
198
H. Putnam, Afterthoughts of my Carus Lectures: Philosophy as Anthropology,
Lyceum 2 (1989), 40-41.
199
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 118.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
146
ponentes objetivos y subjetivos, pues le parece que esa dicotoma ejerce
sobre el pensamiento de los filsofos y de los legos una presin asfixian-
te
200
. Ms que una perspectiva que contiene tanto elementos realistas co-
mo antirrealistas
201
, podra decirse que la propuesta de Putnam intenta ha-
cer justicia a las genuinas intuiciones del realismo, sin caer en la fantasa
metafsica de un mundo de objetos que se autoidentifican y de una miste-
riosa relacin de correspondencia entre nuestros pensamientos y tales ob-
jetos, ni en el relativismo que se autorrefuta al no poder dar razn de su
propia correccin
202
.
El ncleo de la propuesta de Putnam, como ya se ha dicho, es identifi-
car verdad no con justificacin, sino con justificacin idealizada. Este con-
cepto no es fcil de comprender, y ha sido objeto de diversas crticas, la
ms sobresaliente de las cuales, me parece, es la de que no se ve en qu se
diferencia el concepto de idealizacin de la aceptabilidad racional del de
realidad ltima inconceptualizada (la idealizacin al lmite vendra a coin-
cidir con el de mundo noumnico kantiano, siempre trascendente)
203
.
Normalmente, quienes hacen esta crtica sostienen que la idealizacin de
las condiciones epistemolgicas no puede dejar de ser ella misma un pro-
ducto sociolgico
204
.
El concepto de la verdad como justificacin idealizada conlleva una
nota ms que hasta aqu no se haba mencionado: si las condiciones epis-
temolgicas son (o, mejor, fueran) las ideales, el veredicto final sobre qu es
la verdad en cada caso, si nosotros furamos razonables, tendera necesa-
riamente a converger: es de esperar que la verdad sea estable o conver-
gente
205
, dice Putnam. Conjugando esta idea con la de justificacin al
200
H. Putnam, RVH, 11.
201
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, Synthese 103 (1995), 144.
202
J. Johnson, Making Noises in Counterpoint or Chorus: Putnams Rejection of
Relativism, Erkenntnis 34 (1991), 323-328.
203
Entre quienes hacen esta crtica se encuentran J. Folina (Putnam, Realism and
Truth), P. Jacob (Is There a Path Half-way between Realism and Verificationism?, Syn-
these 73 (1987), 531-547) y P. Forster (What Is at Stake Between Putnam and Rorty?, Phi-
losophy and Phenomenological Research 52 (1992), 585-603).
204
As, por ejemplo, Richard Rorty, en Putnam and the Relativist Menace, Journal of
Philosophy 90 (1993), 443-461.
205
H. Putnam, RVH, 65.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
147
lmite, se tiene otra posible elucidacin informal
206
de la nocin de ver-
dad desde el punto de vista del realismo interno: una especie de coheren-
cia ideal de nuestras creencias entre s y con nuestras experiencias, como esas
experiencias son representadas en nuestro sistema de creencias
207
. Aspiramos a tener
creencias correctas sobre nuestras experiencias (sobre lo que no podemos
experimentar, no cabe hablar), pero esas experiencias se dan dentro de un
sistema de creencias (no podemos experimentar una realidad inconceptua-
lizada). Desde luego, esas experiencias no son creadas por nosotros: hay
inputs experienciales, pero la manera en que los vamos ordenando sigue un
patrn que nosotros hemos impuesto, siquiera tentativa o hipotticamente.
As, por ejemplo, hemos creado el paradigma limn, y luego hemos
acordado llamar limn a todos los objetos que tengan la misma natura-
leza (el mismo ADN, podramos decir); pero el criterio de qu es ser li-
mn no nos fue dado antes de tener experiencia alguna de limones.
La idea de convergencia final en la verdad de Putnam ha sido com-
parada por algunos
208
con el concepto de Peirce de verdad como la opi-
nin final, esto es, la hipottica teora ideal capaz de sobrevivir toda evi-
dencia experimental y todo escrutinio lgico
209
. Aunque Putnam ha nega-
do que su concepto de condiciones epistemolgicas ideales se deba tomar
en ese fantstico (o utpico) sentido peirceano
210
, me parece que las cr-
ticas llevan parte de razn; la prueba de ello est en que Putnam poste-
riormente
211
rechaz ese concepto. No es ste el lugar para analizar la au-
tocrtica de Putnam
212
; lo que aqu se har, en cambio, es estudiar los ar-
gumentos mencionados arriba, y ver si desde el realismo interno es posible
dar una respuesta satisfactoria. Se advierte, sin embargo, que el realismo
interno no est completo sin el estudio de la relacin entre hechos y valo-
res, de la que se tratar en el apartado 3.4.2.
206
Putnam niega estar ofreciendo una definicin formal del concepto de verdad y pre-
fiere, por ello, este trmino (RVH, 65).
207
H. Putnam, RVH, 59 (he modificado un tanto la traduccin).
208
Por ejemplo, por Rorty (Pragmatism as Anti-Representationalism, en J. Murphy,
Pragmatism. From Peirce to Davidson, Boulder, Colorado: Westview, 1990, 4).
209
S. Haack, Evidence and Inquiry. Towards Reconstruction in Epistemology, 2a. edicin, Ox-
ford: Blackwell, 1996, 215.
210
H. Putnam, RHF, viii.
211
En SNS.
212
Vase a ese respecto 4.2.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
148
Janet Folina explica el concepto de justificacin idealizada de la si-
guiente manera:
Pienso que Putnam cree en algo como lo siguiente: p es verdadero si y slo si
una comunidad humana inteligente, racional y adecuadamente educada even-
tualmente llega a un acuerdo para afirmar que p, suponiendo que las condicio-
nes epistemolgicas fueran ideales (o lo suficiente)
213
.
De acuerdo con Folina, identificar verdad con justificacin idealizada
permite a Putnam salvar el carcter eterno de la verdad
214
, sin hacerla
independiente de todo posible consenso:
en esta descripcin, es inteligible decir que toda la comunidad est equivocada
acerca de algo, por ejemplo, cuando las condiciones no son las ideales. De
manera que la verdad es distinta del consenso comunitario en un tiempo dado,
e incluso en largos perodos de tiempo, pero no es independiente del consen-
so a lo largo de todo el tiempo (suponiendo que las condiciones son algunas ve-
ces prximas a lo ideal)
215
.
La crtica que hace Folina es que
no es claro que ese concepto de la verdad no sea inmanente. Ya que la verdad
se explica en trminos de idealizacin justificada, con el fin de aprehender el
concepto de verdad de Putnam necesitamos aprehender su concepto de con-
diciones ideales. Sin embargo, Putnam admite que las condiciones ideales para
muchos tipos de enunciados no son alcanzables, e incluso para el tipo de
enunciados para los que las condiciones ideales parecen alcanzables (por
ejemplo, juicios empricos) nunca podemos estar seguros de haberlas alcanza-
do realmente (...). De manera que cmo vamos a aprehender el concepto si
trasciende la experiencia de primera mano, si es un concepto lmite?
216
.
Una crtica semejante a la de Folina hace P. Jacob, cuando dice que
se supone que su idealizacin [de Putnam] revela, no la realidad como ella es,
sino la racionalidad cientfica purgada de cualquier factor perturbante que pu-
diera alterar su funcionamiento. Pero no es claro cmo una idealizacin es
menos misteriosa que la otra. Si el ideal de una realidad que es desvelada al l-
mite de la investigacin cientfica no tiene ningn sentido, entonces me pa
213
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 146.
214
H. Putnam, RVH, 64.
215
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 146.
216
J. Folina, Putnam, Realism and Truth, 147.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
149
rece tampoco lo tiene la idea de qu estaramos justificados de tomar como
verdadero al lmite de la investigacin cientfica (...). Por lo tanto, sostengo
que la idealizacin pragmatista de la aceptabilidad racional no es ni mejor ni
peor que su contraparte realista
217
.
Se dijo arriba que el concepto de verdad como nocin sustantiva de
Putnam parece casi inexplicable
218
, y que la idea de una funcin trascendente de
la razn se puede comparar con la nocin kantiana del mundo noumnico
considerado como un tipo de lmite del pensamiento
219
. Pero tambin se se-
al que la filosofa de Putnam no debera ser considerada como un in-
tento de resolver los problemas metafsicos, de proporcionar una ontolo-
ga o una epistemologa que resuelvan de una vez por todas el problema de
la verdad, sino como un intento de dar razn de las nociones ms funda-
mentales del sentido comn, de aqullas que no estamos dispuestos a
abandonar a ningn precio
220
. Desde este punto de vista, tiene razn David
Anderson al sealar que los argumentos de Putnam estn dirigidos a
mostrar que el realismo metafsico mismo no es suficientemente realista
221
: los ar-
gumentos de Putnam de esta poca van dirigidos a mostrar que el realismo
cientfico es un impostor, al ofrecer al hombre de la calle una explicacin
de sus nociones fundamentales y terminar dicindole que aquello en lo que
cree, realmente no existe: todo lo que realmente hay le dice el realista cien-
tfico (...) es lo que la ciencia acabada dir que hay
222
.
Por otra parte, a la crtica de Folina de que no es posible aprehender el
concepto de justificacin idealizada, Putnam respondera que aunque el
estado de la ciencia terminada en el cual la comunidad estara en una po-
sicin de justificar cualquier enunciado (y de desconfirmar todos los fal-
sos)
223
efectivamente carece de sentido (es utpico), no es imposible ima-
ginar mejores o peores situaciones epistmicas con respecto a enunciados parti
217
P. Jacob, Is There a Path Half-way, 545.
218
Ver p. 139.
219
Ver nota 132 de este captulo.
220
Ver p. 143.
221
D. Anderson, What Is Realistic about Putnams Internal Realism?, Philosophical
Topics 20/1 (1992), 50.
222
H. Putnam, MCR, 42.
223
H. Putnam, RHF, vii.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
150
culares
224
. As, por ejemplo,
considere la oracin hay una silla en mi oficina ahora. Bajo condiciones
epistmicas suficientemente buenas, cualquier persona normal podra verificar
esto, donde las condiciones suficientemente buenas podran ser, por ejemplo,
que la persona tenga buena visin, estar en mi oficina con la luz encendida, no
haber tomado ningn alucingeno, etc. Cmo s que esas son las mejores
condiciones (...)? En parte, por conocer cmo opera este tipo de lenguaje (sa-
ber en qu consiste el juego del lenguaje, en el sentido de Wittgenstein), y
en parte por tener bastante informacin emprica
225
.
De manera que, aunque no es posible formalizar las condiciones epis-
temolgicas ideales para un juicio cualquiera (fundamentalmente, porque
nuestros criterios de justificacin cambian conforme cambia el cuerpo to-
tal de nuestros conocimientos), la nocin de aceptabilidad racional ideali-
zada (o justificacin idealizada) es, a pesar de todo, una nocin con sentido
para los seres humanos
226
.
Queda por examinar la crtica de Rorty respecto al carcter objetivo de
los criterios de justificacin. En el primer ensayo de Realism with a Human
Face (que lleva el mismo ttulo del libro), Putnam dedica especial atencin a
formular los principios que, en su opinin, explican la relacin entre acep-
tabilidad garantizada (o justificacin
227
) y acuerdo cultural (communal agree-
ment). Esos principios son los siguientes:
(1) En circunstancias ordinarias, normalmente es una cuestin de hecho si las
afirmaciones que las personas hacen estn justificadas o no.
(2) Si un enunciado est justificado o no, es independiente de si la mayora de
los pares culturales de uno diga que est justificado o injustificado.
(3) Nuestras normas y estndares de aceptabilidad racional [de justificacin]
224
H. Putnam, RHF, viii.
225
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xvii.
226
H. Putnam, An Overview of the Problem, en PP3, xviii. Aqu me parece que la
crtica que se puede hacer a Putnam es que la nocin de realidad ltima tambin tiene
sentido para los seres humanos.
227
Dado que justificacin se aplica slo a cierto tipo de enunciados, Putnam prefiere
usar el trmino tcnico de Dewey de warranted assertibility. Para nuestro caso, no hace mayor
diferencia.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
151
son productos histricos, evolucionan con el tiempo.
(4) Nuestras normas y estndares siempre reflejan nuestros intereses y valores.
Nuestra imagen del florecimiento intelectual es parte de nuestra idea del bien
humano en general, y slo tiene sentido como tal.
(5) Nuestras normas y estndares de cualquier cosa incluyendo la aceptabi-
lidad racional son susceptibles de reforma. Hay mejores y peores estnda-
res.
228
Rorty afirma que admite sin inconvenientes los principios (3)-(5) de la
lista anterior, pero que tiene reservas en cuanto a los dos primeros. El
problema es el concepto de objetividad implicado en ellos. Si el origen de
la objetividad se pone en la comunidad, Rorty los acepta sin restriccin. Si
se trata, en cambio, de colocarla en algo que trascienda el acuerdo comu-
nitario, le parece que es algo que no tiene sentido:
Con respecto a (1) escribe Rorty , ciertamente estoy de acuerdo en que
generalmente es un hecho objetivo (en el sentido de objetivo que, en (3),
Putnam distingue de absoluto) si S [una persona] est o no est justificada al
afirmar que ella mide o no mide cinco pies. Esto es porque yo veo la acepta-
bilidad como una cuestin sociolgica, que se alcanza al observar la recepcin
que la comunidad brinda a las afirmaciones de S. Pero el trmino cuestin de
hecho me concede una pausa. Significa Es una cuestin de hecho si... que
uno puede observar el comportamiento de los iguales culturales de S y deter-
minar si...? Si es as, puedo aceptar felizmente (1). Pero debe de querer decir
algo ms que eso, o Putnam no habra estado tan seguro de que yo no estara
de acuerdo con l
229
. Que existan una cuestin de hecho acerca de la acepta-
bilidad justificada debe de ser, para Putnam, algo ms que nuestra habilidad pa-
ra imaginarnos si S est en una buena posicin, dados sus intereses y valores y
los de su comunidad, para sostener algo.
Pero qu ms, dados (1)-(5), puede ser eso? Supuestamente, es lo que sea que
hace posible que un enunciado no est garantizado aun cuando la mayora de
nuestros iguales culturales as lo piensen. Es eso posible? Es (2) verdadero?
230
228
H. Putnam, Realism with a Human Face, en RHF, 21.
229
En efecto, antes de enunciar el primer principio Putnam ha escrito: el primero es
con el que Rorty seguramente no estar de acuerdo, y es el fundamento para los dems.
230
R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, 449-450.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
152
Para Rorty, la nica manera posible de afirmar que alguien puede estar
en lo correcto aun cuando todas las dems personas piensen lo contrario,
es sostener que existe algn orden natural de razones que fundamente su
afirmacin, lo cual equivale a una determinacin sub specie aeternitatis de la
aceptabilidad
231
. El problema para Putnam, dice Rorty, es explicar qu en-
tiende por aceptabilidad racional idealizada sin caer en la utopa o recaer
en el realismo metafsico. La propuesta del propio Rorty es identificar
aceptabilidad racional idealizada con aceptabilidad para nosotros lo
mejor que podamos:
Cuando Putnam dice que la razn es a la vez trascendente e inmanente, yo
puedo estar de acuerdo con l. Esto porque todo lo que yo puedo querer decir
por trascendente es apuntando ms all de nuestras prcticas presentes,
movindonos en la direccin de nuestras (posiblemente) diferentes prcticas
futuras. Pero esto no es lo que Putnam quiere decir, porque l considera que
esta afirmacin implica que la filosofa, como una reflexin cultural y como
argumentos acerca de las cuestiones eternas, es tanto temporal como eter-
na
232
.
Estoy de acuerdo con Rorty en que, en el fondo, las diferencias entre
l y Putnam se reducen a una diferente concepcin de la filosofa y del ser
humano. El propio Rorty ha notado cmo la diferencia subyacente entre
su pensamiento y el de Putnam
tiene que ver con el ferviente fisicalismo que l y yo alguna vez compartimos,
y del cual, como l afirma correctamente, yo todava conservo una huella (...).
Putnam, sin embargo, no se siente cmodo con esta imagen de los humanos
como animales un poco ms complicados. Le disgusta, tanto como el fisica-
lismo, el cientificismo y el reduccionismo
233
.
Rorty es de los que estn ansiosos por ver cmo ser una cultura que
se haya desecho de la idea del punto de vista divino:
Estoy impaciente por ver cmo ser la cultura cuando estas cuestiones
234
re-
sulten tan obsoletas como la naturaleza de los elementos de la Eucarista. Lo
231
R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, 450.
232
R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, 461.
233
R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, 447, 450.
234
Se refiere a los problemas tradicionales de la filosofa, particularmente, la polmica
realismo-antirrealismo.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
153
que ms me gusta de la filosofa continental actual es que nuestros colegas al
otro lado del Canal parecen estar vislumbrando tal cultura
235
.
Putnam, que comparte con Rorty la idea de que es necesario acabar
con el proyecto filosfico de la Modernidad (el proyecto que hace de la
filosofa el fundamento de todos los dems conocimientos), no cree, sin
embargo, que ello implique el fin de la filosofa
236
: en absoluto soy pesi-
mista acerca de la filosofa. Slo soy pesimista acerca de la Metafsica y la
Epistemologa. La Metafsica y la Epistemologa estn acabadas
237
, pero
eso no es lo mismo que decir que la filosofa est acabada
238
. Para
Putnam, el error que cometen Rorty y los posmodernos franceses es su-
poner que lo opuesto a la inocencia premodernista, a la que efectivamente
no podemos ni debemos volver, es el relativismo adolescente. Todo estri-
ba, como seala James Conant, en una distinta interpretacin de las ense-
anzas del segundo Wittgenstein. En la lectura de Wittgenstein que hace
Rorty, el filsofo ilustrado debera simplemente despachar los problemas
tradicionales y dejarlos a quienes sean menos ilustrados
239
. Para Putnam,
en cambio,
la verdadera importancia de Wittgenstein est precisamente en la idea de una
filosofa que nos muestra que en muchas reas no podemos explicar (o dar
un fundamento) (...), una filosofa que desafa las enormes pretensiones filo-
sficas en las que nos hemos sumido desde el siglo XVII. Su insistencia en
235
R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, 447.
236
Rorty ha negado que busque algo as como el fin de la filosofa. Hay una diferencia
escribe entre esperar el fin de Filosofa 101 [esto es, un curso de Fundamentos de
Filosofa] y esperar el fin de la filosofa (...). Tal vez pueda aclarar las cosas si digo que yo
espero que nunca dejemos de leer, por ejemplo, a Platn, Aristteles, Kant, Hegel, Dewey y
Heidegger, pero tambin espero que, tarde o temprano, dejemos de intentar absorber a los
alumnos para que se interesen en el problema del mundo externo y el problema de las
otras mentes (R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, n. 7). No es de extraar, por
lo que se ve, que esta posicin de Rorty sea interpretada como un deseo de convertir la
filosofa en un gnero literario ms.
237
Antes ha definido la Metafsica (con mayscula) como the dream of a description
of what really exists, in the metaphysicians sense of really exists, y la Epistemologa (con
mayscula) como the dream of a general Method for showing those who are right that
they are right, the dream of a Universal Method (H. Putnam, Afterthoughts of my Carus
Lectures, 40-41).
238
H. Putnam, Afterthoughts on my Carus Lectures, 41.
239
J. Conant, Introduction, en H. Putnam, RHF, lii.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
154
que viramos dnde es que nuestras justificaciones se vuelven delgadas [insufi-
cientes], que viramos dnde es que nuestras explicaciones se vuelven delgadas,
que mostrramos dnde es que se dobla nuestra pala ha probado ser, de hecho,
una muy buena idea
240
.
Me parece que sa es la insinuacin que ha seguido Putnam desde que
empez a sentirse insatisfecho con el realismo y con su propio funciona-
lismo. Eso no era autntica filosofa; la filosofa no debe agotar los proble-
mas ni, mucho menos (como piensa Rorty), descartarlos por su carencia de
inters. Todo lo contrario: para Putnam la buena noticia es que la filosofa
nos ayuda a recuperar el sentido del misterio
241
, que es uno de los senti-
dos ms estimables para los seres humanos
242
.
Las diferencias entre Rorty y Putnam sobre qu es la filosofa y qu es
lo que ms conviene al hombre y a nuestra cultura de fin de siglo, no de-
ben ocultar, sin embargo, el peso de las crticas que Rorty ha hecho a la
nocin de justificacin idealizada de Putnam. Creo que lo que Putnam
puede decir al respecto es que l no ha tratado de presentar una teora de la
verdad, sino mostrar cmo el hombre, por medio de su actividad filosfica,
muestra un deseo de autotrascenderse, o de trascender las explicaciones
que a s mismo se da sobre la realidad y el conocimiento. Por eso es que
Putnam piensa que Kant tena razn cuando, al final de su carrera, deca
que todas las cuestiones de la filosofa estn condensadas en la pregunta de
Platn: Qu es el hombre?
243
. Es verdad que el hombre siempre piensa que la
verdad no puede depender solamente de lo que al l le pueda parecer co-
rrecto en un momento dado; es verdad que cree que existe una diferencia
entre estar en lo correcto y pensar que se est en lo correcto. Rorty pretende
eliminar esa diferencia, pero ello equivale a caer en el solipsismo, a buscar
justificarse ante s mismo (donde el s mismo puede ser yo o noso-
tros
244
), y desde el solipsismo (o relativismo) no puede abordarse la crtica
240
H. Putnam, Afterthoughts on my Carus Lectures, 42. James Conant ha sealado
que esta lectura de Wittgenstein por parte de Putnam debe mucho a la influencia de Stanley
Cavell (J. Conant, Introduction, en H. Putnam, RHF, lii).
241
H. Putnam, Afterthoughts on my Carus Lectures, 42.
242
Es en este contexto donde se puede entender mejor la siguiente afirmacin de
Putnam: Propongo que cada filsofo debera buscar que lo que le quede a la filosofa por
hacer fuera ms problemtico (Why Is a Philosopher?, en RHF, 118).
243
H. Putnam, Afterthoughts on my Carus Lectures, 41.
244
H. Putnam, Why Reason Cant Be Naturalized, en PP3, 238.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
155
de otra posicin. Pero Rorty s critica a Putnam, lo cual implica que l cree
estar en lo correcto. Hay un campo neutral desde el cual ver quin
(Putnam o Rorty) esta realmente en lo correcto? Tanto Putnam como Rorty
responderan: No; slo podemos dar razones para justificar nuestras res-
pectivas posiciones. La diferencia est en que, mientras Rorty piensa que
esas razones no trascienden nuestra propia cultura, Putnam sostiene que
para justificar una posicin es necesario apelar a razones que, aunque no
son absolutas, trascienden, sin embargo, nuestro propio paradigma
245
. Si
es posible decir ciertas cosas acerca de las teoras independientemente de
los paradigmas a los que pertenecen, significa que existe una nocin no
paradigmtica de justificacin
246
. Esa nocin no paradigmtica de justifica-
cin coincide con la justificacin en el lmite ideal (verdad), derivada de la
funcin trascendente de la razn
247
.
3.4.2. Hechos y valores
En 3.3.2 se hizo una cita de Putnam que en ese contexto podra no
haber quedado del todo clara. Se dijo que para Putnam, el sistema metaf-
sico ideal sera aqul en el que todos los hechos se disolvieran en valo-
res. Me parece que la comprensin del realismo interno de Hilary Putnam
no puede estar completa hasta que se aclare este punto. Es, adems, un
tema en el que Putnam no ha cambiado de opinin; por el contrario, pue-
de decirse que a medida en que ha ido avanzando en su comprensin de
los problemas filosficos ha ido afianzndose en las ideas que empez a
plantear en The Place of Facts in a World of Values
248
, y sobre las que abunda-
ra en Razn, verdad e historia. En lo que sigue se har ver por qu Putnam
concede tanta importancia a los valores, y que relacin guardan con su no
245
C. Hartz, What Putnam Should Have Said: An Alternative Reply to Rorty, Erk-
enntnis 34 (1991), 288.
246
H. Putnam, The Craving for Objectivity, en RHF, 126.
247
Una forma de poner la diferencia entre Putnam y Rorty es que, para Putnam, las
intuiciones acerca de la crtica y del falibilismo deber ser explicadas recurriendo a una no-
cin de verdad como lmite (P. Forster, What Is at Stake Between Putnam and Rorty?,
599).
248
Publicada originalmente en D. Hoff y O. Prewett (eds.), The Nature of the Physical
Universe: 1976 Nobel Conference, New York: John Wiley and Sons, 1979. Compilada en H.
Putnam, RHF, 141-162.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
156
cin de verdad como aceptabilidad racional idealizada.
Para Putnam, un hecho es algo que es racional creer, o, con ms pre-
cisin, la nocin de hecho (o enunciado verdadero) es una idealizacin de
la nocin de enunciado que es racional creer. Segn esto, racionalmente
aceptable y verdadero son nociones interdependientes. Pero ser racio-
nal implica tener un criterio de relevancia adems de un criterio de racio-
nalidad, y (...) en nuestro criterio de relevancia estn supuestos todos
nuestros valores
249
. Lo que esto viene a decir es que la afirmacin de que
algo es un hecho o una verdad revela todo nuestro sistema de valores (esto
es, de las cosas que consideramos relevantes). En esta concepcin, como
se ve, la dicotoma hechos-valores no aparece.
La maniobra del realismo cientfico (maniobra que Putnam busca de-
senmascarar) ha sido intentar vendernos los productos de la ciencia como
los autnticos hechos: aquellos que corresponden a la forma en que las
cosas son. Pero los hechos slo son lo que son, dentro de esquemas
conceptuales. Incluso un hecho tan sencillo como El gato est sobre la
estera refleja algo de los intereses y valores de nuestra cultura (y de casi
cualquier cultura, en este caso):
Tenemos la categora gato porque consideramos significativa la divisin del
mundo en animales y no animales, y adems nos interesa a qu especie pertenece
un animal dado. Es relevante que haya un gato sobre la estera, y no meramente
una cosa. Tenemos la categora estera porque consideramos significativa la
divisin de las cosas inanimadas en artificiales y no-artificiales, y adems nos inte-
resa la naturaleza y el propsito que tiene un determinando artefacto. Es rele-
vante que el gato est sobre la estera, y no nicamente sobre una cosa. Y tene-
mos la categora sobre porque nos interesan las relaciones espaciales
250
.
De manera que no puede elegirse un esquema que simplemente co-
pie los hechos, ya que ningn esquema conceptual es una mera copia del
mundo; cualquier eleccin de esquema conceptual presupone valores
251
.
Ahora bien, si la descripcin del mundo que proporciona la ciencia nor-
malmente se considera ms valiosa que la del sentido comn, slo pue-
de significar que la ciencia construye una imagen del mundo que, en el l
249
H. Putnam, RVH, 199.
250
H. Putnam, RVH, 199.
251
H. Putnam, RVH, 212.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
157
mite ideal, satisface nuestros criterios de aceptabilidad racional
252
: la ima-
gen del mundo que nos proporciona la ciencia es lo mejor que podemos
lograr. Pero si tenemos en tan alta estima la ciencia es porque las teoras
que nos proporciona tienen eficacia instrumental, coherencia, alcance
comprensivo y simplicidad funcional, y esos son valores que forman
parte de nuestra idea de florecimiento cognitivo humano y, por tanto, de
nuestra idea de florecimiento humano total o Eudaimona
253
. Se puede dis-
cutir si esa concepcin del florecimiento humano es la adecuada, pero en
todo caso esa discusin slo tiene sentido (pace Rorty) a la luz de un con-
cepto lmite (Grenz-begriff) de verdad ideal, o de racionalidad ideal
254
. (No se
trata de decir, sin embargo, que idealmente habra un tipo de vida de
Constitucin adecuada para todos los seres humanos. Putnam coinci-
de con Aristteles en que diferentes concepciones del florecimiento hu-
mano son adecuadas para individuos con diferentes constituciones, pero
va ms lejos al creer que incluso en un mundo ideal habra diferentes
constituciones, que la diversidad es parte del ideal
255
.)
Por otra parte, los hechos as construidos por nosotros modifican
nuestra imagen del mundo, y con ello, nuestros criterios de aceptabilidad y
de relevancia: utilizamos nuestros criterios de aceptabilidad racional para
elaborar una imagen terica del mundo emprico y conforme se desarro-
lla esa imagen revisamos bajo su luz nuestros propios criterios de acepta-
bilidad racional, y as sucesiva e ininterrumpidamente
256
. As, un concepto
como libertad de prensa, por ejemplo, que hoy consideramos un dere-
cho humano fundamental, slo tiene sentido en la imagen de nuestra situa-
cin en el mundo que hemos construido a partir de inventos como el alfa-
beto, la imprenta y los libros. Para construir esa imagen hemos usado crite-
rios de aceptabilidad racional y un determinado ideal de florecimiento hu-
mano; pero una vez lograda, la imagen misma nos invita a revisar los crite-
rios y los ideales que sirvieron para construirla (hasta qu punto, por
ejemplo, la libertad de prensa vulnera el derecho a la intimidad?).
En contra de la idea de la primaca de los valores sobre los hechos, se
252
H. Putnam, RVH, 134.
253
H. Putnam, RVH, 138.
254
H. Putnam, RVH, 213.
255
H. Putnam, RVH, 151.
256
H. Putnam, RVH, 138.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
158
suele argumentar que los valores no pueden ser objetivos; que lo que con-
sideremos situacin humana ideal es algo totalmente arbitrario (o, por lo
menos, no definible por la ciencia). En este planteamiento hay una premisa
no justificada: suponer que porque algo no es cientfico (en el sentido
positivista), no es racional; de ah se pasa a decir que los valores no pueden
ser objetivos. Pero cientfico dice Putnam no es coextensivo con
racional. Hay muchas creencias perfectamente racionales que no pueden
ser probadas cientficamente
257
. El origen de este planteamiento se en-
cuentra, de nuevo, en lo que podra considerarse como una desviacin del
verdadero espritu del realismo
258
:
En nuestros das tendemos a ser demasiado realistas con respecto a la fsica y
demasiado subjetivistas con respecto a la tica, y estas tendencias estn rela-
cionadas. Es porque somos demasiado realistas en fsica, porque consideramos
a esta ltima (o a alguna hipottica fsica futura) como La Teora Verdadera, y
no simplemente como una descripcin racionalmente aceptable, adecuada a ciertos pro-
blemas y propsitos, por lo que tendemos a ser subjetivistas con respecto a las
descripciones que no podemos reducir a la fsica. As mismo, llegar a ser
menos realistas con respecto a la fsica y menos subjetivistas con respecto a la
tica son tendencias que tambin guardan relacin
259
.
Putnam propone que nuestros valores morales pueden ser objetiva-
mente buenos, pero no en el sentido de objetivo que pretende acaparar
la ciencia. La objetividad absoluta es imposible. Es necesario dar una expli-
cacin de la objetividad que satisfaga las exigencias del sentido comn, sin
caer en el relativismo simplista.
Lo que Putnam dice sobre el realismo cientfico se aplica igualmente a
cualquier filosofa que se proponga alcanzar una descripcin final del uni-
verso y sus leyes (sea en trminos fsicos o metafsicos) y fundamentar so-
bre ella la tica o ciencia del deber ser. Como seala L. Krger, la idea de
construir un mundo de valores y formas de vida de acuerdo con el orden del
cosmos es una caracterstica fundamental de nuestra tradicin filosfico-
257
H. Putnam, The Place of Facts in a World of Values, en RHF, 143.
258
Putnam gusta de usar esta expresin, que toma de Cora Diamond (The Realistic
Spirit: Wittgenstein, Philosophy and the Mind, Cambridge, Mass.: Massachusetts Institute of
Technology Press, 1991).
259
H. Putnam, RVH, 146 (segunda cursiva aadida).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
159
cientfica, que nace con la especulacin pitagrica, es alimentada por Platn
(aunque no, segn parece, por Scrates), proclamada como la lnea maestra
del orden social por los estoicos, mantenida viva en la idea cristiana de la par-
ticipacin del alma humana racional en el orden divino de las cosas, y final-
mente entra en los optimistas programas de investigacin de los modernos fi-
lsofos-cientficos como Galileo, Descartes, Hobbes y Hume
260
.
Putnam propone sustituir la nocin de objetividad absoluta por la de
objetividad humana, objetividad para nosotros. Se trata de una objeti-
vidad construida, porque se basa en hechos, y los hechos, como ya se
dijo, son construcciones tericas (con fundamento en la realidad, desde
luego). As como la intuicin matemtica es buena cuando nos permite
ver los hechos matemticos tal y como son, esto es, como son en un mundo
matemtico construido por la prctica matemtica humana
261
, una intuicin cient-
fica o filosfica ser buena en la medida en que nos deje ver los hechos
como son en la prctica cientfica o filosfica, de la misma manera en que
una visin buena es la que nos permite ver el arco iris, aunque el arco
iris en s no exista. Sabemos que
la visin no nos ofrece un acceso directo a un mundo prefabricado, sino que
nos ofrece una descripcin de los objetos segn la cual estos ltimos estn en
parte estructurados y constituidos por la propia visin (...). La visin est ava-
lada por su capacidad de facilitarnos una descripcin que se ajusta a los obje-
tos para nosotros, y no a las cosas metafsicas en-s-mismas. La visin es buena
cuando nos permite ver el mundo tal como es, esto es, un mundo humano y
funcional, creado en parte por la propia visin
262
.
Se comprende por qu Putnam llama a su realismo, realismo con r
minscula o realismo interno: no una bsqueda de verdades absolutas,
que fundamenten una objetividad inhumana, sino una explicacin de nues-
tras nociones de objetividad y verdad, que nacen de nuestras prcticas cog-
noscitivas: guiados por nuestras necesidades cognoscitivas (el hombre es
un ser que ansa conocer, escribi Aristteles al principio de su Metafsica),
creamos, a partir de los datos de la experiencia, marcos conceptuales que
nos permiten delimitar provisionalmente siquiera objetos (he
260
L. Krger, Hilary Putnam: Objectivity and the Science-Ethics Distinction, en M.
Nussbaum y A. Sen (eds.), The Quality of Life, Oxford: Clarendon Press, 1993, 162.
261
H. Putnam, RVH, 149 (cursiva aadida).
262
H. Putnam, RVH, 148-149 (cursiva aadida).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
160
chos) que enriquecen nuestra experiencia, y llamamos verdad a esa es-
pecie de coherencia ideal de nuestras creencias entre s y con nuestras ex-
periencias, como esas experiencias son representadas en nuestro sistema
de creencias
263
.
A lo expuesto hasta aqu, el cientificista suele responder concediendo
que racional no es lo mismo que cientfico, pero que, dados dos sis-
temas de creencias perfectamente racionales, no es posible decidir cul de
los dos lleva razn, lo cual no ocurre en las ciencias: de dos teoras que
colisionan, dice, a la larga termina imponindose la que objetivamente es
mejor. Este argumento es aun ms dbil que el primero. Si se le ataca por
lo que afirma (que de dos teoras rivales se impone siempre la que objeti-
vamente es mejor), la sociologa de la ciencia ha mostrado cmo en los
procesos de seleccin de teoras cientficas intervienen factores de diversa
ndole: econmicos, sociolgicos y polticos. Por otra parte, Putnam insiste
en que los criterios que guan la actividad cientfica (como simplicidad y
coherencia) son valores que estn condicionados histricamente, como lo
estn nuestras ideas sobre la naturaleza de la justicia o del bien
264
; no exis-
ten reglas fijas para determinar cul es el modo ms racional de seguir una
investigacin, o cundo se considera que se debe dar por terminada una
investigacin, o qu consideraciones proporcionan un veredicto u otro
265
.
La idea de que la ciencia procede por algo como un mtodo sintctico
formal es un mito
266
. En cuanto a lo que niega (que de dos sistemas de
creencias no se puede decir cul es objetivamente el mejor), Putnam repli-
ca:
el hecho de que no haya un mtodo universalmente satisfactorio para resolver
toda disputa no muestra que en cada caso no haya concepciones mejores y
peores. La mayora de nosotros pensamos que el catolicismo de Newman era
un tanto obsesivo; y la mayora de los filsofos creen que Carnap, pese a ser
un filsofo brillante, emple muchos argumentos endebles. El que emitamos
estos juicios muestra que tenemos una idea regulativa de lo que debe ser un
intelecto justo, despierto y equilibrado, y que creemos que hay medios para
263
H. Putnam, RVH, 59.
264
H. Putnam, Beyond the Fact/Value Dichotomy, en RHF, 138.
265
H. Putnam, RVH, 134.
266
H. Putnam, Beyond the Fact/Value Dichotomy, en RHF, 137.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
161
ponderar cmo y por qu ciertos pensadores no alcanzan ese ideal
267
.
Pero cmo podemos probar insiste el positivista que un sistema
de valores perfectamente coherente como el de los nazis sea objetivamente
errneo? Nosotros podemos sostener que las metas de los nazis son su-
mamente atroces, pero ellos nos pueden responder: eso es cierto en rela-
cin con tus intereses, pero falso en relacin con mis intereses. Si no hay un
punto de vista externo desde el cual juzgar los intereses de los hombres,
puede sostenerse que los nazis son perfectamente racionales cuando ac-
tan de acuerdo con sus fines: la racionalidad slo puede juzgar la eleccin
de los medios con relacin a los fines, pero no puede juzgar los propios
fines, o decidir que unos fines son mejores que otros. Esta idea es contra-
intuitiva: uno s juzga los fines que se propone, y considera unos fines ms
altos o mejores que otros. Como dice Michael Bradie, ser racional implica
preferir ciertas concepciones a otras
268
.
Es interesante advertir que la capacidad de crtica racional de las metas
propias (y de los dems) tiene mucho que ver con nuestra capacidad de
imaginar (...) cmo sera vivir de una manera en vez de otra (...), de ver
cul es la atraccin de una moralidad en oposicin a la atraccin de
otra
269
. En otros trminos, es posible discutir racionalmente la cuestin de
cmo vivir, aunque esa discusin no pueda hacerse (y de hecho, no deba
hacerse) cientficamente, o tratando de llevar a las personas a que reconozcan
que para ser felices hay que actuar de tal y cual manera, porque esa es la
forma en que las cosas son
270
. El razonamiento moral puede ser razo-
namiento en el sentido completo del trmino (...) [un tipo de razonamien-
to] que involucra no solamente las facultades lgicas, en el sentido restrin-
gido del trmino, sino nuestra propia capacidad de imaginar y sentir; en
definitiva, nuestra sensibilidad completa
271
.
Se tiene, entonces, una concepcin segn la cual, aunque no existe un
267
H. Putnam, RVH, 165.
268
M. Bradie, Rationality and the Objectivity of Values, Monist 67 (1984), 476.
269
H. Putnam, Literature, Science and Reflection, en MMS, 86. En este sentido,
Putnam sostiene que las novelas son un buen instrumento para ayudarnos a desarrollar el
razonamiento moral.
270
Esta es la tesis que Putnam propone en el ensayo How Not to Solve Ethical Pro-
blems, en RHF, 179-192.
271
H. Putnam, Literature, Science and Reflection, en MMS, 86.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
162
criterio externo ni un mtodo nico para determinar la bondad o malicia
de los valores epistmicos y morales, stos pueden ser objetivamente
buenos u objetivamente malos, no en relacin con los fines que una per-
sona se proponga en su vida, o con los fines que una cultura tenga en alta
estima, sino en relacin con lo que cualquier ser de naturaleza sensible y
racional seleccionara para su vida bajo condiciones ideales. Es evidente,
por otra parte, que las consideraciones sobre el modo de vida ptimo y las
circunstancias de vida ideales estn condicionadas histricamente; pero el
hecho de que no podamos hablar de un modo absoluto o incondiciona-
do de vida ptima, no invalida nuestra bsqueda, de la misma manera que
la imposibilidad de hablar de una realidad inconceptualizada no invalida los
resultados de la ciencia. Nuestra idea de la racionalidad, nuestra idea de la
verdad y nuestra idea del bien evolucionan a lo largo de la historia, en un
dilogo que siempre tiene a la vista un lmite ideal, que trasciende cualquier
concepcin particular de la racionalidad y del bien.
Tiene este dilogo un trmino ideal? Hay una concepcin verdadera de la ra-
cionalidad, una moralidad verdadera, aun cuando todo lo que tenemos son
nuestras concepciones de stas?
En este punto, las opiniones de los filsofos, como las de los dems, se divi-
den. Richard Rorty, en su discurso presidencial a la American Philosophical Asso-
ciation [en 1980], opt con firmeza por el punto de vista de que slo existe el
dilogo; no puede postularse ningn fin ideal, ni tampoco sera necesario. Pero
la afirmacin de que slo existe el dilogo difiere algo del relativismo que
se autorrefuta (...)? El mismo hecho de que hablemos de nuestras diferentes
concepciones como diferentes concepciones de la racionalidad postula un
Grenz-begriff, un concepto lmite de verdad ideal.
272
M. Bradie es de la opinin que proponer un concepto lmite de racionali-
dad ideal coloca a Putnam en una posicin difcil, porque la idea de un
concepto-lmite sugiere un estndar externo en cuyos trminos pueda de-
terminarse que las diferentes concepciones de racionalidad son diferentes
concepciones de la racionalidad, y esto suena a un retorno al realismo me-
tafsico
273
. Putnam ha dicho que la verdad no puede identificarse con la
aceptabilidad racional presente, porque lo que hoy puede razonablemente
272
H. Putnam, RVH, 213.
273
M. Bradie, Rationality and the Objectivity of Values, 480.
REALISMO INTERNO (1977-1985)
163
aceptarse, puede que a la larga (en un lmite ideal) no sea aceptable (porque
contemos con ms datos, o porque los propios criterios de aceptabilidad
racional hayan cambiado). No es esto muy prximo a la afirmacin rea-
lista de que nuestras teoras pueden siempre ser falsas
274
? La posicin de
Putnam implica un balance delicado entre el realismo metafsico y el
relativismo subjetivista, sostiene Bradie. Tan pronto como uno se des-
prende de criterios absolutos y externos, parece volver a necesitarlos para
rechazar concepciones como la que Putnam atribuye a Wittgenstein
275
.
Me parece que la solucin puede estar en el mismo Wittgenstein. As como
hablar de lenguaje privado no tiene sentido, tampoco lo tiene hablar de
una racionalidad privada (individual o cultural), encerrada en sus propios
lmites. La racionalidad necesariamente es social, lo cual supone un criterio
normativo de correccin que est por encima de cualquier norma privada.
De la misma forma que el lenguaje es de todos y no es de nadie, la ra-
cionalidad es a la vez inmanente y trascendente. La intuicin del realismo
segn la cual la correccin o incorreccin de un enunciado es consecuen-
cia de los hechos y no de lo que yo piense, es vlida no porque existan
hechos en s, sino porque los hechos, para Putnam, son verdades, y
verdad es aceptabilidad racional al lmite ideal. Hacer verdad equivalente a
aceptabilidad racional actual, supondra hacerla privada, y, por lo mismo,
carente de funcin en nuestras vidas.
3.5. CONCLUSIONES
En este captulo se ha visto que el realismo interno de Putnam rechaza
274
Ver p. 102.
275
M. Bradie, Rationality and the Objectivity of Values, 480. La concepcin que
Putnam atribuye a Wittgenstein es que lo que puede decirse correctamente o no en los
juegos de lenguaje en los que nos hallamos inmersos viene determinado por algn sub-
conjunto de nuestras normas institucionalizadas de verificacin, y que no existe correccin
o incorreccin objetiva ms all de ste. Putnam advierte, sin embargo, que pese a que tal
interpretacin se ajusta mucho a lo que Wittgenstein dice por ejemplo, a su nfasis en la
necesidad de un acuerdo entre nuestros juicios, hasta para poseer siquiera un concepto
no estoy convencido de que sea correcta. Cuando Wittgenstein habla de nuestros juicios es
bastante vago con respecto a quin constituye nosotros. Ignoro si sus formas de vida
corresponden a las normas institucionalizadas que acabo de mencionar (H. Putnam, RVH,
114).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
164
el absolutismo y el fisicalismo, que sostienen que hay un mundo de objetos
completamente independiente de la mente, del cual depende la objetividad
de nuestros enunciados. En la concepcin de Putnam, los objetos son
tanto construidos como descubiertos, tanto productos de nuestra inven-
cin conceptual como del factor objetivo de la experiencia. Dado que,
segn Putnam, no es posible una descripcin correcta y completa de cmo
es el mundo, una pluralidad de descripciones correctas es admisible. La
nocin de verdad como correspondencia es reemplazada por la idea de
verdad como idealizacin de la aceptabilidad racional.
Lo que evita que esta concepcin se convierta en una forma extrema
de relativismo, es la aceptacin de una concepcin objetivista de la aceptabi-
lidad racional. Por eso Putnam la considera una forma de realismo, y no
simple internalismo. Los ingredientes de esta concepcin objetivista de la
aceptabilidad racional son: la objetividad es epistmica, impregnada de va-
lores, no absoluta y a la vez trascendente.
Que la objetividad sea epistmica quiere decir que depende de nuestros
criterios de aceptabilidad racional. Ms exactamente, los enunciados de que
consiste un rea de investigacin son objetivos, ya que los ideales o valores
epistmicos usados para evaluar tales enunciados son objetivos. La objetivi-
dad de esos ideales (p. ej., coherencia, simplicidad, poder predictivo) pro-
cede de su vinculacin con nuestra idea del florecimiento cognitivo, que es
parte de nuestra idea del florecimiento humano en general.
La objetividad, por tanto, revela nuestro sistema completo de valores:
la investigacin (en ciencia, en tica o en las artes) est guiada e impulsada
por ideales o valores. La ciencia se ocupa de buscar verdades o hechos, pero
los hechos slo se dan dentro de una teora, y las teoras se evalan por
criterios de aceptabilidad racional que a su vez dependen de nuestra con-
cepcin global del florecimiento humano. De aqu se sigue que los hechos
son inseparables de los valores, como se aprecia en el lenguaje ordinario: al
decir que alguien es cruel o perezoso, se est haciendo a la vez un enuncia-
do de hecho y de valor.
Por ltimo, la objetividad no es absoluta porque no existe ningn
punto de apoyo externo o contexto neutral desde el cual juzgar nuestros
ideales de florecimiento cognitivo y de florecimiento humano en general.
Esto no significa, sin embargo, que sea relativa a normas o paradigmas
locales e histricos. Que la objetividad puede ser transcultural se muestra
REALISMO INTERNO (1977-1985)
165
por el hecho de que en la actividad de inventar y criticar nuestros ideales y
paradigmas se apela a una racionalidad que no es propia de ningn para-
digma y que orienta la misma actividad de crtica e invencin. Esto implica
que la racionalidad no puede encarnarse en ningn mtodo particular (la
racionalidad no es formalizable). Segn Putnam, en la ciencia los valores
evolucionan juntamente con la prctica cientfica; modificamos nuestros
valores cognitivos o nuestra metas a la luz de su adecuacin con la meto-
dologa cientfica y con la teora.
El cuadro final de la objetividad, en el realismo interno de Putnam,
queda como sigue: por una parte, tenemos una nocin de la objetividad
que nos lleva ms all de los sistemas de valores aceptados por culturas
particulares; por la otra, no hay sistemas de valores que gocen de un tipo
privilegiado de respaldo metafsico. La objetividad, para ser objetividad,
tiene que trascender las normas particulares; pero para no ser una propie-
dad misteriosa, tiene que ligarse con nuestras creencias, prcticas y valores.
Por otra parte, no es posible reconocer la objetividad en ninguna rea de dis-
curso si no se est involucrado en esa rea de discurso y si no se usa su
lenguaje
276
.
Se dijo tambin en este captulo que el principal problema que se en-
cuentra el realismo interno (que el propio Putnam reconoce) se encuentra
en la nocin de verdad como propiedad sustantiva o perenne de los enun-
ciados. Parece misterioso que un enunciado pueda ser siempre verdadero,
con independencia de nuestras posibilidades de verificacin. Para algunos
autores (Folina, Jacob y Bradie), el concepto de verdad como aceptabilidad
racional idealizada no aporta ms que el concepto de realidad ltima del
realismo. Para otros (Rorty), Putnam cae en una especie determinacin sub
specie aeternitatis de la aceptabilidad. Se dijo, en defensa de Putnam, que el
propio concepto de racionalidad supone que sta sea pblica y transcultu-
ral, pues una racionalidad privada no puede tener sentido: nadie (ninguna
persona o cultura) se justifica a s mismo (si ello fuera posible, no habra
diferencia entre estar en lo correcto y pensar que se est en lo correcto).
A esta altura de la investigacin, algunas cosas parecen evidentes: (1)
que el realismo interno tiene su origen en la teora social de la referencia
276
En la caracterizacin anterior, he seguido de cerca a M. Timmons en Putnams
Moral Objectivism, Erkenntnis 34 (1991), 377-380, tomando en cuenta las observaciones
que le hace el propio Putnam (Replies and Comments, 416-419).
REALISMO INTERNO (1977-1985)
166
que Putnam desarroll en El significado de significado; (2) que sus conten-
dientes son, por una parte, el realismo materialista y cualquier concepcin
que intente lograr una descripcin ltima de la realidad, y por la otra, el
relativismo escptico, que Putnam considera incoherente e irresponsable;
(3) que el aliento que anima la filosofa de Putnam es genuinamente filos-
fico: aspira, como Wittgenstein, a ser una llamada a no conformarnos las
explicaciones reduccionistas de la realidad.
Finalmente, una consideracin sobre la evolucin del pensamiento de
Putnam: es posible afirmar que los cambios en su filosofa son los cambios
en su concepcin del uso lingstico. Ha sido siempre a la luz de nuevas
interpretaciones de este concepto, sugeridas por autores como Dummett y
Wittgenstein, que Putnam ha ido desarrollando su pensamiento, sin dese-
char sus concepciones anteriores, sino enriquecindolas. En su perodo de
realismo metafsico, Putnam tena una concepcin cientfico-cognitiva
del uso lingstico: exista un programa en el cerebro ms una descripcin
de las causas externas de las palabras del hablante
277
. Luego como se ha
visto en este captulo, Putnam gana en sensibilidad epistemolgica y se
propone desarrollar una idea que ya haba presentado en El significado de
significado: la conexin entre uso y verificacin. El conocimiento que el
hablante tiene de su lengua nativa sostiene en el perodo del realismo
interno consiste en el conocimiento de las condiciones bajo las cuales las ora-
ciones de ese lenguaje pueden afirmarse, y no en el descubrimiento de unas
relaciones de correspondencia entre partes del lenguaje y partes de la
realidad. El realismo interno mantiene que no es el lenguaje, sino los
hablantes quienes reflejan el mundo, en el sentido de construir una representa-
cin simblica del mundo, no absoluta, pero s objetiva, en cuanto que est
controlada, al menos en forma negativa, por la realidad y por la opinin de
los dems. En la construccin de esas representaciones simblicas, por
otra parte, intervienen los valores de las personas, que son un reflejo de las
distintas concepciones del florecimiento humano.
277
H. Putnam, SNS, 457-458.
CAPTULO 4
REALISMO HUMANO (1986-1997)
En el presente captulo se analizarn y comentarn las propuestas filo-
sficas que Putnam ha venido desarrollando desde el ao 1986 hasta 1997.
La principal caracterstica de este perodo del pensamiento de Putnam, a
mi manera de ver, es su intento por volver al realismo; pero no al realismo
metafsico del que parti, sino a un realismo del sentido comn, que d
cuenta de las genuinas intuiciones del conocimiento ordinario sin caer en
los excesos del cientificismo, ni en el escepticismo posmoderno. Se trata
de una vuelta al realismo llevada a cabo con todo el rigor, que pasa por la
crtica de la nocin moderna de los datos sensoriales y de las dicotomas a
que tal nocin ha dado lugar (cosa en s-representacin; objetivo-subjetivo;
hecho-valor). Es un perodo, tambin, de autocrtica: Putnam advierte que
su propio realismo interno todava conservaba la imagen de los datos sen-
soriales como intermediarios entre nuestras facultades cognoscitivas y el
mundo externo. Sin embargo, esto no significa que el internalismo en
cuanto tal estuviera equivocado. Putnam seguir sosteniendo que el realis-
mo metafsico, entendido como la afirmacin de la existencia de una tota-
lidad definida de objetos y propiedades, es ininteligible; lo que ahora trata-
r de hacer ver es que toda concepcin del conocimiento que asuma la
nocin de los datos sensoriales no puede ms que acabar en realismo o
antirrealismo. Tambin seguir sosteniendo la nocin de relatividad con-
ceptual, elaborada en su perodo anterior. Se puede ser realista con res-
pecto al valor de nuestras nociones ordinarias de representacin, objetivi-
dad y verdad, y a la vez, sostener que no existen estndares para el uso de
tales nociones al margen de nuestras elecciones conceptuales (que, a su
vez, reflejan nuestro sistema de valores y nuestra nocin de bien humano).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
168
En el desarrollo de estas tesis, Putnam se apoya en los trabajos de William
James, John L. Austin y Ludwig Wittgenstein, fundamentalmente. En este
trabajo se sostiene que la tesis del uso lingstico que Putnam expuso en El
significado de significado, se encuentra ms prxima a las ideas de James,
Austin y Wittgenstein que a las de los filsofos modernos, pudindose
establecer, por tanto, una clara lnea de continuidad entre los escritos del
final del primer perodo de Putnam con los del presente.
En los doce aos de produccin que aqu se estudian, Putnam se de-
dica tambin a reexaminar el legado del pragmatismo clsico americano.
Las ideas de William James, como ya se dijo, desempearn un papel fun-
damental en su vuelta al realismo. Por otra parte, John Dewey ejercer un
influjo notable en nuestro autor en lo que respecta a su concepcin de la
naturaleza de los problemas ticos y sociales, y a su visin de la democracia
como condicin indispensable del conocimiento.
El ttulo de este captulo est tomado de una de las obras ms impor-
tantes de Putnam en este perodo: Realism with a Human Face (1990). Con
ello se busca resaltar la idea de que en esta etapa de su pensamiento,
Putnam ha llegado a conciliar su original tendencia al realismo en filosofa
de la ciencia con el influjo antirrealista que recibi de Michael Dummett en
los aos 70, en una sntesis que debe mucho a las intuiciones de los prag-
matistas clsicos americanos. Y la principal de esas intuiciones, me parece,
es que el conocimiento es humano (y, por lo tanto, falible), lo cual no im-
pide que pueda ser objetivo.
El ao 1986 se ha tomado aqu como el del inicio de este perodo. Es
el ao anterior a la publicacin de The Many Faces of Realism
1
, las Conferen-
cias Paul Carus que Putnam ley en la reunin de diciembre de 1985 de la
Asociacin Filosfica Americana, en Washington
2
. Es en este libro donde
Putnam habla por primera vez de realismo pragmtico en lugar de rea-
lismo interno, mostrando as la influencia que el pragmatismo estaba ya
ejerciendo en su pensamiento. Es aqu donde Putnam empieza a criticar la
nocin de datos sensoriales de la filosofa moderna, y a poner las bases de
su defensa de la democracia como forma de vida a partir de la filosofa de
Kant. El ltimo artculo que se utiliza es A Half Century of Philosophy, Viewed
1
Traducidas al castellano como Las mil caras del realismo, Barcelona: Paids, 1994.
2
La segunda conferencia (El realismo y la razonabilidad) no fue realmente leda en
Washington.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
169
from Within, de 1997. En l, es de destacar el inters que Putnam tiene en
estos ltimos aos, en evitar que se piense que est construyendo o ayu-
dando a construir algn movimiento en filosofa; quiere, simplemente,
hacer filosofa sin adjetivos
3
.
4.1. REPRESENTACIONALISMO, ANTIRREPRESENTACIONALISMO Y
OBJETIVIDAD
Richard Rorty ha escrito que ms que de realismo y antirrealismo, el
problema filosfico ms importante en la filosofa anglosajona actual, es de
representacionalismo y antirrepresentacionalismo; o bien, que la polmica
realismo versus antirrealismo se inscribe enteramente dentro de un marco
conceptual representacionalista
4
. Dentro de los filsofos antirrepresenta-
cionalistas, Rorty sita a Putnam (no al Putnam realista cientfico, sino al
de Razn, verdad e historia), y afirma no comprender por qu Putnam insiste
en distanciarse de su posicin (la de Rorty)
5
. Putnam reconoce estar de
acuerdo con Rorty en que la idea de la filosofa moderna (cartesiana) de las
representaciones como lo primero conocido por la mente es desastrosa
6
, y
que es necesario volver al realismo directo o natural expuesto por fil-
sofos como James, Husserl, Austin
7
y antes en cierta forma por To-
ms de Aquino y por Aristteles
8
. Pero en lo que no est de acuerdo con
Rorty es en suponer que el rechazo de la nocin de representacin impli-
que el rechazo de la nocin de objetividad. Dicho de otra manera, Putnam
cree que existe un sentido perfectamente comn de representacin, as
como una nocin comn y perfectamente vlida de objetividad que tie-
nen que ser iluminadas por la filosofa. Lo que no puede hacerse, dice
Putnam, es permanecer inermes en un gesto de rechazo que est tan va-
co como aquello que rechaza
9
. El problema de Rorty, segn Putnam, es
3
H. Putnam, A Half Century of Philosophy, Viewed From Within, Daedalus 126
(1997), 208.
4
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, Barcelona: Paids, 1996, 15-35.
5
R. Rorty, Putnam and the Relativist Menace, 443-444.
6
H. Putnam, Prlogo, en MCR, 13-14.
7
H. Putnam, MCR, 48.
8
H. Putnam, SNS, 467.
9
H. Putnam, Prlogo, en MCR, 14-15.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
170
que
est tan preocupado por la falta de una garanta de que nuestras palabras repre-
senten las cosas fuera de s mismas que, al encontrar que una garanta del ni-
co tipo que l prev es imposible, siente que no tiene otra alternativa que
rechazar la propia idea de representacin como una equivocacin
10
.
Desde luego que es imposible pensar en saltar fuera de nuestra men-
te y comparar los propios conceptos con la realidad tal como es en s
misma, pero eso no nos debe llevar a la desesperacin filosfica (como le
sucede a Rorty). Lo que hay que hacer es revisar nuestra nocin de repre-
sentacin.
El problema de fondo, para Putnam, es la imagen que hemos heredado
de la filosofa del siglo XVII que nos hace suponer que algunas veces tene-
mos xito al representar las cosas tal como son en s mismas y otras veces,
no. Esa concepcin normalmente supone una teora causal de la percep-
cin, segn la cual los objetos externos impresionan nuestros sentidos,
producindose en nuestra mente una imagen o representacin del objeto,
que es lo que nosotros directamente conocemos. Pero no siempre fue as.
Para los filsofos clsicos y medievales (notablemente, Aristteles
11
y To-
ms de Aquino), lo que percibimos
es el fro o el calor externos, la forma externa, la inteligencia y la corporeidad
de la persona con la que estamos hablando, etc. La idea de que experimenta-
mos solamente eventos dentro de nosotros mismos, eventos cuya nica rela-
cin con el calor o con el fro, la forma, la inteligencia y la corporeidad es que
son causados por estas ltimas cosas, es totalmente extraa a esta manera de
pensar. Solamente despus del obispo Berkeley y de David Hume hemos lle-
gado a creer que sta es la nica forma posible de pensar
12
.
La concepcin representacionalista, como el propio Putnam ha expli-
cado, estaba presente en su realismo interno, sobre todo en Razn, verdad e
historia. No es lo nico que estaba mal con el realismo interno, como se
10
H. Putnam, Prlogo, en MCR, 13.
11
Para J. Haldane (On Coming Home to (Metaphysical) Realism, Philosophy 71
(1996), 288), los argumentos que Putnam ofrece en las Dewey Lectures a favor del realismo
del sentido comn, no son incompatibles con la metafsica aristotlica.
12
Las races de esta concepcin se encuentran en Descartes y Locke, pero estos pen-
sadores creyeron que al menos algunas de nuestras ideas sensoriales se asemejan a sus
causas (H. Putnam, SNS, 467).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
171
ver ms adelante, pero tampoco es que todo en l estuviera mal. Lo que
estaba bien era el rechazo de las tesis realistas tradicionales segn las cua-
les: (1) existe una totalidad definida de objetos; (2) existe una totalidad de-
finida de propiedades; (3) existe una clara lnea divisoria entre las propie-
dades que nosotros descubrimos en el mundo y las propiedades que
proyectamos; (4) la verdad se define en trminos de una relacin de co-
rrespondencia entre nuestro pensamiento y los objetos y propiedades del
mundo
13
. A Putnam estas suposiciones realistas tradicionales le parecieron
siempre ininteligibles; la diferencia est en que mientras en Razn, verdad e
historia trataba de argumentar contra ellas desde una posicin que an con-
servaba la premisa bsica de un intermediario entre nuestras facultades
cognoscitivas y el mundo externo, en sus ltimos escritos (sobre todo en
las Dewey Lectures) trata de hacerlo desde una interpretacin particular de
la nocin wittgensteiniana de uso lingstico
14
. Por qu el cambio?
Putnam empez a ver problemas con el realismo interno al examinar ms
de cerca la nocin de situacin epistmica ideal que era, como ya se di-
jo
15
, el ncleo de su propuesta. En efecto,
si, en la concepcin que hemos heredado de la filosofa moderna, existe un
problema para saber cmo, sin postular alguna forma de magia, podemos te-
ner acceso referencial a cosas externas, existe un problema igual para saber
cmo podemos tener acceso referencial, u otra forma de acceso, a una situa-
cin epistmica suficientemente buena
16
.
13
H. Putnam, SNS, 463.
14
H. Roudier considera que el realismo natural (o humano) de Putnam es una ver-
sin de su realismo interno, esto es, una modificacin realista acompaada de autocrticas
sobre ciertos puntos anejos, de modificaciones terminolgicas y de aclaraciones (Ralisme
naturel et perception, Critique 52 (1996), 105). Me parece que si bien esta posicin destaca
la continuidad en el pensamiento de Putnam tesis que tambin aqu se defiende, no
presta, sin embargo, suficiente atencin a lo que el propio Putnam seala como la principal
diferencia entre su realismo natural y su realismo interno: la nocin de los datos sensoriales.
La continuidad en el pensamiento de Putnam no puede explicarse con la idea de modifica-
ciones terminolgicas o aclaraciones, como si su propuesta estuviera completa desde el
principio; en mi opinin, esa continuidad es resultado de una mayor profundizacin en la
intuicin original, que en ocasiones lo lleva a hacer correcciones de envergadura, como la
presente.
15
Ver p. 146.
16
H. Putnam, SNS, 462.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
172
Esto quiere decir que si bien las crticas de Putnam al realismo metaf-
sico no andaban descaminadas, su propia propuesta alternativa (el realismo
interno) no atacaba la raz del problema, y quedaba expuesta, por lo tanto,
a caer en las mismas antinomias que descubra en el realismo
17
. En efecto,
si la principal dificultad del realismo metafsico es explicar cmo sabemos
que determinada relacin de referencia es la correcta o la pretendida por la
naturaleza, el realismo interno tambin tiene que explicar cmo sabemos
que determinada situacin epistmica es la ideal
18
. Putnam reconoce que en
su propuesta inicial, el mundo poda determinar si yo, de hecho, me en-
contraba en tal situacin, o si slo crea estarlo de esta manera, conser-
vaba una importante idea del realismo del sentido comn
19
; pero esta
explicacin es claramente insuficiente. Tal vez por ello llega a reconocer
que lo que estaba haciendo, en el fondo, era simplemente combinar ele-
mentos de realismo moderno de primera hora con elementos de la con-
cepcin idealista
20
.
La lectura de Sense and Sensibilia, de J. L. Austin, y de los trabajos de W.
James, le sugiere a Putnam la idea de que el origen todos estos problemas
se encuentra en la epistemologa del siglo XVII, con su teora de los datos
sensoriales. La teora de los datos sensoriales sostiene que conocemos las
cosas y sus propiedades a travs de sus imgenes o representaciones men-
tales, que a su vez son causadas por datos en los sentidos. Esos objetos
mentales pueden ser inmateriales, como en las tempranas versiones de la
epistemologa moderna, o bien identificarse con los eventos fsicos de la
mente. Esta ltima versin es la que se conoce como identity theory. En su
17
Juntamente con la creciente claridad con la que vea la ininteligibilidad del realismo
metafsico, retena la concepcin funcionalista de un hablante-oyente de un lenguaje natu-
ral. Esa concepcin, al ver el lenguaje como algo dentro de la cabeza (o del ordenador)
inevitablemente hace totalmente misterioso cmo cualquier tem del lenguaje pueda referir-
se a lo que est fuera de la cabeza, o fuera del ordenador (H. Putnam, Replies, 356).
18
Segn se vio en el captulo 3, a la nocin de situacin epistmica ideal se llega de la
siguiente forma: 1) los objetos no existen independientemente de los esquemas concep-
tuales; 2) una afirmacin sobre un objeto es verdadera si puede ser justificada, no slo para
m aqu y ahora, sino para cualquier ser de naturaleza sensible y racional; 3) (por lo tanto)
es de esperar que las condiciones de justificacin de los enunciados sean las ideales.
19
H. Putnam, SNS, 462.
20
H. Putnam, SNS, 462
REALISMO HUMANO (1986-1997)
173
forma contempornea
21
, la teora de la identidad tiene dos variantes: la
que sostiene que una sensacin por ejemplo, la sensacin de azul es
idntica a un determinado estado neurofisiolgico (J. J. C. Smart), y la fun-
cionalista, propuesta por el propio Putnam, que identifica sensacin no
con un estado fsico de la mente, sino con un estado computacional o fun-
cional (de esta forma, un ser espiritual, un ordenador y un cerebro, al tener
una misma organizacin funcional, podran tener la misma sensacin de
color azul, por ejemplo)
22
. En Razn, verdad e historia, Putnam todava ad-
mita como vlida la teora de la identidad, incluso en su forma materialista:
Todava hoy me inclino a pensar que esa teora [el funcionalismo] es correcta;
o al menos que constituye una descripcin naturalista correcta de la relacin
mente-cuerpo. Hay otras descripciones mentalistas de esta relacin que
tambin son correctas, aunque no son reducibles a la imagen del mundo que
llamamos Naturaleza (...). A pesar de todo, me atrae la idea que de que una
de las versiones correctas del mundo es la naturalista, en la cual las formas-de-
pensamiento, imgenes, sensaciones, etc., son acontecimientos fsicos funcio-
nalmente caracterizados
23
.
El problema con la teora de la identidad, o con la nocin de la mente
como un intermediario entre nuestras facultades cognoscitivas y las cosas
externas, es que hace parecer cosa de magia que podamos tener acceso a
cualquier cosa fuera de los estados mentales
24
, y por lo tanto hace imposi-
ble suponer que el mundo o la realidad pueda decirme si me encuentro en
la situacin epistmica ideal. En contraste, un realismo natural, en el
sentido propuesto por William James
25
, sostiene que los objetos normales
21
En su forma clsica estaba en los escritos de los filsofos materialistas del siglo XVII
(Diderot), as como en Spinoza (H. Putnam, RVH, 85-86).
22
H. Putnam, RVH, 86; MCR, 56-58; R&R, 119-143.
23
H. Putnam, RVH, 87 (he modificado un tanto la traduccin).
24
H. Putnam, SNS, 464.
25
Existe una gran similitud entre las ideas de William James y las de Thomas Reid
(1788-1856), lo que permite establecer una conexin entre la escuela del common sense realism
y el pragmatismo americano que llega hasta Putnam. Para el filsofo escocs, nuestros
conceptos no son intermediarios entre nosotros y los objetos, ni instrumentos para hacer
los objetos. Son puentes que nos acercan a los objetos. Los objetos poseen propiedades y
nosotros captamos esas propiedades; y cuando todo va bien, como normalmente sucede, las
propiedades que los objetos poseen son las que nosotros captamos (N. Wolterstorff, Are
Concept-Users World-Makers?, Philosophical Perspectives 1 (1987), 235).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
174
de la percepcin son las cosas externas, o, mejor, que una percepcin
correcta consiste en ver, or o sentir las cosas de fuera, y no las impresio-
nes que tales cosas causan en la mente de las personas
26
. Tambin J. L.
Austin sostuvo una especie de realismo natural en su libro Sense and Sen-
sibilia, pero los acadmicos britnicos y estadounidenses mostraron, en
general, poco inters en su propuesta
27
. As, el propio Putnam escriba en
torno a 1977:
Aunque el filsofo John Austin y el psiclogo Fred Skinner han tratado de
eliminar los datos sensoriales, me parece que la mayora de los filsofos y psi-
clogos piensan que existen cosas tales como las sensaciones o qualia. Puede
que stas no sean el objeto de la percepcin, como una vez se pens (...); que
no tengamos un conocimiento infalible de ellas; que sean unas entidades mal
definidas y no entidades perfectamente particularizadas; pero, con todo, pare-
ce razonable sostener que las sensaciones son parte de un rea legtima de la
psicologa cognitiva y de la filosofa, y no pseudoentidades inventadas por una
mala psicologa y una mala filosofa
28
.
Si el objeto de la percepcin son las sensaciones y no las cosas mismas,
la nocin de verdad como correspondencia entre los conceptos o repre-
sentaciones a que tales sensaciones dan lugar y las cosas mismas, se vuelve
ininteligible, pues supone situarse fuera de la misma mente para verificar si
tal correspondencia existe. Putnam se daba cuenta perfectamente de esta
antinomia del realismo, pero tampoco encontraba, situado como estaba en
una concepcin representacionalista del conocimiento, una posible solu-
cin.
La solucin al problema le lleg a Putnam por la va de la nocin de
uso lingstico. Ya en El significado de significado, Putnam sostena que el
significado de nuestras palabras no est determinado por nuestros estados
mentales (de manera que el significado del trmino azul no es idntico o
no se refiere a una imagen mental concreta), sino por las relaciones que
26
H. Putnam, SNS, 454. Putnam encierra entre comillas las palabras externas (exter-
nal) y de fuera (out there) porque esos trminos introducen una concepcin falsa de la
mente: la concepcin de la mente como algo dentro de uno. Ntese dice que esta
concepcin no se supera rechazando el dualismo; por el contrario, la tendencia popular a
identificar la mente con el cerebro hace que parezca que es la concepcin verdadera!.
27
H. Putnam, SNS, 455.
28
H. Putnam, Models and Reality, en PP3, 24.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
175
tenemos con el entorno y con los dems hablantes
29
. Fue esta contribucin
de Putnam a la filosofa del lenguaje lo que, en parte, le gan su fama de
realista, pero no hay que olvidar que, como el mismo Putnam afirma,
esta concepcin particular no se deriv del programa del realismo cient-
fico
30
. Posteriormente, por influencia de la semntica verificacionista de
Dummett, Putnam aadir que el conocimiento que los hablantes tienen
de su lengua la explicacin de su uso consiste en el conocimiento de
las condiciones bajo las cuales las oraciones de esa lengua pueden emitirse,
y no en el descubrimiento de unas relaciones de correspondencia entre
palabras y cosas externas
31
. Estas ideas, como se ve, hacan por lo menos
superflua la apelacin a un intermediario mental en el acto del conoci-
miento y en las prcticas de la referencia y del uso lingstico.
En este perodo que aqu hemos llamado de realismo humano,
Putnam profundiza en las tesis sobre la percepcin de William James y en
la nocin de uso lingstico del ltimo Wittgenstein, con la intencin de
despejar el camino para librarse de las antinomias del realismo. En cuanto
a James, Putnam sostiene que fue el primer filsofo en rechazar por com-
pleto la idea de que la percepcin requiere de intermediarios
32
. En la con-
cepcin tradicional (tradicional desde el siglo XVII), se hace uso del pro-
blema de las alucinaciones para probar que todo lo que percibimos son
datos sensoriales. Si por lo menos en un caso, se nos dice, cuando alguien
cree que est percibiendo un objeto fsico lo que realmente est percibien-
do es algo mental (un dato sensorial), es posible suponer que aun en el
caso de la percepcin verdica, lo que percibimos directamente son los datos
sensoriales. Pero en la opinin de James, segn Putnam, todo lo que el
epistemlogo tradicional prueba apelando a las alucinaciones es que algu-
nas veces experimentamos cosas que son, en la terminologa tradicional,
mentales; pero no ha probado que nunca percibamos directamente partes
de la realidad como ellas son
33
. Si cada uno de nosotros percibiera sus
propios datos sensoriales, sera imposible explicar cmo podemos referir
29
Ver 2.3.1.
30
H. Putnam, A Half Century of Philosophy, 196.
31
Ver 3.2.2 y 3.3.2.
32
H. Putnam, Jamess Theory of Perception, en RHF, 244; Jamess Theory of
Truth, sin publicar (1996), 12.
33
H. Putnam, Jamess Theory of Perception, en RHF, 245.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
176
nos a las mismas cosas en el lenguaje ordinario. La realidad, el mundo que
percibimos es pblico, no privado. Cuando le digo a mi amigo por la calle:
fjate en ese coche, le estoy pidiendo que vea ese coche, no mis datos sen-
soriales ni sus datos sensoriales. En la concepcin tradicional, la idea de
compartir experiencias tiene poco sentido, o bien, se hace difcil de explicar.
Pero esa es una idea imprescindible en nuestras vida, que slo puede en-
tenderse admitiendo que lo que percibimos directamente son cosas reales,
no datos sensoriales. Adems, forma parte de nuestro sentido comn su-
poner que la verdad se puede compartir (de hecho, debe ser compartida
para ser verdad); y cmo podra ser la verdad compartida, si la realidad
no pudiera ser compartida?
34
. Todo apunta a que el realismo que se ha
aliado con la epistemologa moderna es el peor enemigo del realismo del
sentido comn.
En las Paul Carus Lectures, Putnam expone esta tesis: que el Realismo
filosfico y cientfico (Realismo con R mayscula) traiciona el realismo
del sentido comn (realismo con r minscula). La desconfianza cartesia-
na en nuestras facultades perceptivas, origin, como se sabe, el problema
de la relacin mente-cuerpo. Los intentos de solucin de este problema
produjeron, por una parte, la teora de los datos sensoriales, y por la otra,
la idea de que la verdadera descripcin del mundo es la que nos propor-
ciona la ciencia fsico-matemtica. Los cientficos de nuestros das nor-
malmente son realistas, porque normalmente han asumido la idea moderna
de que lo que conocemos son representaciones, que no nos informan so-
bre cmo son realmente las cosas. Esa tarea, piensan, slo pueden cum-
plirla las ciencias, sobre todo las matemticas. Siguiendo esta lnea de pen-
samiento, se llega a la curiosa conclusin de que los colores no existen, los
objetos slidos contienen ms vaco que materia, y cosas por el estilo.
La actual concepcin occidental del mundo depende, de acuerdo con
Husserl
35
, de una nueva manera de concebir los objetos externos, la de la f-
sica matemtica. Un objeto externo se concibe como una congregacin de
partculas (por los atomistas) o como algn tipo de distorsin ampliada (en el
siglo XVII, un vrtice y, ms tarde, una coleccin de campos). De cual-
quier forma, la mesa frente a m (o el objeto que yo me represento como
una mesa) se describe, como dice Husserl, mediante frmulas matemticas.
34
H. Putnam, Jamess Theory of Perception, en RHF, 248.
35
En La crisis de las ciencias europeas y la fenomenologa trascendental, Barcelona: Crtica, 1990.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
177
Y esto, seala, es lo que trajo sobre todo la revolucin galileana al pensa-
miento occidental: la idea del mundo externo como algo cuya descripcin
verdadera, cuya descripcin tal como es en s mismo, consiste en frmulas
matemticas.
36
El hombre corriente algunas veces se deja seducir por esta concepcin, y
rinde adoracin a la ciencia. Es lo que sucede, por ejemplo, con el caso de
la nocin de color. Desde Locke y Descartes las propiedades de los obje-
tos se pueden dividir en primarias (su tamao, forma y lugar) y secunda-
rias, de las cuales el color es un ejemplo clave
37
. Resulta que mientras las
propiedades primarias pueden considerarse propiedades reales de los
objetos afirma el sentido comn post-cientfico, no sucede lo mismo
con el color. El color no es una propiedad estable de la cosas; lo que es
estable es el dato de nuestros sentidos. En efecto, qu tienen en comn
una estrella roja, una manzana roja y un vaso lleno de agua coloreada? Lo
nico que pueden tener en comn es una disposicin (un poder, en el
lenguaje de los siglos XVII y XVIII) para afectarme de una cierta forma
para hacerme tener datos de los sentidos. Y stos, los datos de los senti-
dos, verdaderamente tienen una clase de rojez simple, uniforme y no dis-
posicional
38
. Pero si ampliamos esa imagen, resulta que, segn los datos
que la ciencia actual nos proporciona, tampoco propiedades como el ta-
mao o la solidez son como pensbamos: la fsica ha descubierto que la
mesa es, en su mayor parte, espacio vaco: que la distancia entre las part-
culas es inmensa en relacin con el radio del electrn o con el ncleo de
uno de los tomos que componen la mesa
39
. Y esto es a lo que conduce el
realismo cientfico (o Realismo con R mayscula): a convencernos de
que lo que realmente hay (...) son objetos de la fsica matemtica, por un
36
H. Putnam, MCR, 43.
37
Locke (...) introdujo la clebre distincin entre cualidades primarias u originales, es de-
cir, cualidades de los cuerpos completamente independientes de ellos y tales que en todas
las alteraciones y cambios que el cuerpo sufre se mantiene como es, y cualidades secundarias,
es decir, cualidades que no se hallan, en verdad, en los objetos mismos, sino que son posibi-
lidades (powers) de producir varias sensaciones en nosotros mediante sus cualidades prima-
rias. Ejemplos de las primeras son: solidez, extensin, figura y movilidad. Ejemplos de las
segundas son: colores, sonidos y gustos (J. Ferrater Mora, Diccionario de filosofa, Vol. 1, 744).
38
H. Putnam, MCR, 46.
39
H. Putnam, MCR, 41.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
178
lado, y sensaciones desnudas, por otro
40
, negando de esta forma el rea-
lismo del sentido comn (realismo con r minscula).
El problema con el realismo cientfico es su tendencia al reduccionis-
mo: las descripciones de la realidad, para tener alguna validez, deben, se-
gn esta concepcin, reducirse (o traducirse) al lenguaje de las matemticas
y de la ciencia fsica, incluyendo ntese el discurso sobre el conoci-
miento, que no es ms, se dice, que modificaciones fisico-qumicas de la
corteza cerebral. Segn esa mentalidad que Putnam ha llamado recien-
temente pancientificista, los problemas filosficos estn destinados,
al final, a ser resueltos por el progreso de las ciencias naturales, y lo mejor
que el filsofo puede hacer es anticipar el progreso sugiriendo la manera
en que las ciencias pueden resolverlos
41
. El intento de Putnam por de-
nunciar el pancientificismo no tendra nada de novedoso si no fuera por-
que para lograrlo dirige su ataque hacia las teoras de la percepcin. Explica
Putnam:
Durante los veinticinco primeros aos de mi vida profesional como filsofo,
aproximadamente, compart con mis contemporneos una serie de creencias
sobre cules son los autnticos problemas metafsicos y epistemolgicos, junto
con la conviccin de que la filosofa de la percepcin tena poco que ver con
esos problemas. En el curso de los ltimos quince aos, sin embargo
42
, he lle-
gado a apreciar progresivamente en qu medida nuestra concepcin actual so-
bre cules son las alternativas filosficas viables depende precisamente de un
amplio, aunque vago, consenso sobre la naturaleza de la percepcin
43
.
La nocin de la percepcin que Putnam comparti durante mucho
40
H. Putnam, MCR, 47.
41
H. Putnam, A Half Century of Philosophy, 183. Fue la idea de que el filsofo
debe ser un buen futurista, anticipando cmo resolver la ciencia nuestros problemas filo-
sficos lo que ms le atrajo a Putnam del realismo metafsico, y no sus tesis sobre la verdad
(H. Putnam, R&R, 165-166).
42
Putnam escribe lo anterior en 1994.
43
H. Putnam, SNS, 456. En una nota sobre el paso del realismo interno al realismo
natural (que aqu llamo humano), Putnam comenta: como John McDowell (...), llegu a
ver que el sentido de la brecha entre el lenguaje y el mundo no puede superarse a menos
que primero superemos la idea de una brecha entre la percepcin y el mundo. Este inters
en desarrollar una forma que sola ser llamada realismo directo fue tambin animada por
mi dilatado estudio del pensamiento de Austin y Wittgenstein, y, en los ltimos diez aos,
del trabajo de William James (Replies, 356).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
179
tiempo con sus colegas fue, como ya se dijo, la de los datos sensoriales.
Para no caer en el problema del dualismo mente-cuerpo, Putnam y sus
contemporneos haban llegado a la conclusin de que la mejor explicacin
disponible era la teora de la identidad: los eventos mentales son en reali-
dad idnticos a los eventos cerebrales y a otros eventos fsicos
44
. Con su
funcionalismo, Putnam mitigaba un tanto el materialismo de esta teora al
decir que el cerebro tiene propiedades que, hasta cierto punto, son no-
fsicas, es decir, propiedades que son definibles en trminos que no aluden a la
fsica o a la qumica cerebral
45
, tales como el software de un ordenador (un
programa lgico-matemtico, bsicamente). Gran parte del atractivo de la
teora de la identidad se explica, precisamente, por el miedo a caer en su
extremo opuesto de un supuesto dilema: el dilema de que debemos optar
por alguna forma de teora de la identidad (o, tal vez, materialismo elimi-
nacionista), o bien vernos forzados a volver a los oscuros das del dualis-
mo
46
.
La tesis de Putnam es que tal dilema es falso, y que abandonar la teora
de la identidad no tiene por qu conducirnos a ninguna forma de dualis-
mo. Todo lo contrario: abandonar la idea del intermediario entre nuestras
facultades cognoscitivas y la realidad idea en la que se apoya y en la que
tiene su origen la teora de la identidad puede tener el beneficioso efecto
de volver al realismo natural. Putnam nota que muchos de los que hoy
se consideran autnticos problemas filosficos nacen con las teoras del
siglo XVII sobre la percepcin. Efectivamente, problemas que actual-
mente se consideran fundamentales, como la cuestin sobre cmo en-
gancha el lenguaje en el mundo, no plantearan normalmente ninguna
dificultad, a menos que consideremos como desesperadamente ingenua
la posicin que no ve ningn problema en hablar acerca de las cosas que
vemos todo el tiempo, como las casas y los animales
47
.
Pues bien, abandonar la teora de la identidad, segn Putnam, no nos
conduce necesariamente a los viejos dualismos, y para volver al realismo
natural, que no sea una vuelta a un realismo ingenuo, hace falta darse
cuenta de que
44
H. Putnam, RVH, 85.
45
H. Putnam, RVH, 86.
46
H. Putnam, SNS, 483.
47
H. Putnam, SNS, 456.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
180
nuestras experiencias sensoriales no son efectos pasivos en un objeto llamado
mente, sino, principalmente, experiencias de aspectos del mundo acaecidas
a un ser viviente. Hablar de la mente no es hablar acerca de la parte inmaterial
de nosotros, sino una forma de describir el ejercicio de ciertas habilidades que
poseemos, habilidades que ejercen un control sobre las actividades de nuestro
cerebro y sobre las distintas transacciones que realizamos con el entorno, pero
que no tienen que ser explicadas reductivamente usando el vocabulario de la
fsica o de la biologa, ni siquiera el vocabulario de la computacin
48
.
En este sentido, la propuesta de Putnam tiene una gran similitud con
lo que Rorty llama una explicacin antirrepresentacionalista de la relacin
entre la ciencia natural y el resto de la cultura: entiendo por explicacin
antirrepresentacionalista dice Rorty una explicacin segn la cual el
conocimiento no consiste en la aprehensin de la verdadera realidad, sino
en la forma de adquirir hbitos para hacer frente a la realidad
49
. En mi
opinin, ambas propuestas pueden considerarse pragmatistas, en cuanto
siguen la lnea marcada por Peirce de considerar las creencias como meca-
nismos de adaptacin al entorno en vez de como imgenes o representa-
ciones
50
.
Me parece que la idea de Rorty de que la filosofa de Putnam es anti-
rrepresentacionalista en este sentido, es fundamentalmente correcta. Es-
cribe Rorty:
El antirrepresentacionalismo comn a Putnam y a Davidson insiste (...) en que
la nocin de relaciones de hecho independientes de la teora e independien-
tes del lenguaje constituye una peticin de principio. Pues esta nocin evoca
la misma imagen representacionalista de la que tenemos que huir. (...) No
aceptan la imagen cartesiano-kantiana que presupone la idea de nuestras
mentes o nuestro lenguaje como un interior que pueda contrastarse con
48
H. Putnam, SNS, 483.
49
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 15.
50
C. S. Peirce, La fijacin de la creencia, en El hombre, un signo (El pragmatismo de Peir-
ce), edicin de J. Vericat, Barcelona: Crtica, 1988, 183-195. Como seala Rorty, los pragma-
tistas parten de Darwin en vez de Descartes; consideran que las creencias son hbitos de
actuar en vez de partes de un modelo del mundo, construidas por el organismo para ayu-
darle a enfrentarse a ste (Objetividad, relativismo y verdad, 26). Putnam tambin ha notado
que muchas cosas hacen que Darwin sea un apropiado representante del temperamento
pragmatista, entre ellas, su antiesencialismo, que James comparta plenamente (H. Putnam,
Jamess Theory of Perception, en RHF, 234-235).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
181
algo (quizs algo muy diferente) exterior. Desde un punto de vista darwi-
niano, simplemente no hay manera de dar sentido a la idea de que nuestra
mente o nuestro lenguaje estn sistemticamente fuera de sintona con lo que
est ms all de nuestra piel
51
.
Sin embargo, existe una importante diferencia entre los dos: para
Putnam, lo que el punto de vista darwiniano nos descubre es que la
suposicin de que pensar consiste en manipular tems que no tienen rela-
cin intrnseca con lo que est fuera de la cabeza
52
no puede ser correcta.
Con otras palabras:
No debemos considerar la mente como un rgano, sino como un sistema es-
tructurado de habilidades que implican relacin a objetos. (...) Esas habilidades
no solamente no pueden describirse sin hablar de las cosas que se encuentran
afuera del organismo que ellas presuponen, sino que, adems (...) no pueden
describirse en un lenguaje que no se conceda a s mismo el uso de nociones
intencionales y normativas
53
.
Para Rorty, que en esto sigue a Davidson, las palabras, los significa-
dos de las palabras, la referencia y la satisfaccin son postulados que nece-
sitamos para implementar una teora de la verdad
54
, la cual no tendra por
finalidad explicar la forma en que nuestros pensamientos se refieren a las
cosas, sino solamente explicar cmo las marcas y ruidos emitidos por
determinados organismos encajan unos con otros en una pauta coherente,
una pauta que puede encajar a su vez en nuestra explicacin general de la
interaccin entre estos organismos y su entorno
55
. En la concepcin de
Rorty, como se ve, el problema de la objetividad se convierte en una cues-
tin sin sentido, que debe ceder el puesto que ocupa en el trabajo de los
filsofos al problema mucho ms importante para l de la solidaridad.
Al respecto, Putnam comenta:
51
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 29. Para una distincin entre el antirrepre-
sentacionalismo de Putnam y el de Davidson, vase J. Levine, Putnam, Davidson and the
Seventeenth-Century Picture of Mind and World, International Journal of Philosophical Studies
1 (1993), 193-230.
52
H. Putnam, The Question of Realism, en W&L, 397.
53
H. Putnam, Replies, 356.
54
D. Davidson, Inquiries into Truth and Interpretation, Oxford: Oxford University Press,
1984, 219; citado en R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 27.
55
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 27.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
182
Mi rechazo a la idea de dividir las cosas y las propiedades de las que hablamos
en aquellas que estn noumnicamente ah y aquellas que son solo proyec-
ciones puede traer a la memoria de algunos lectores los puntos de vista de
Richard Rorty, un filsofo del que discrepo con respeto (...). Rorty dice tam-
bin que no podemos hacer ese trabajo dicotmico. Pero hay una diferencia
fundamental entre el sentido en el que l rechaza sta y las otras dicotomas
que yo critico (...) y el sentido en que yo lo hago. Por ejemplo, si el tipo de
realismo metafsico que postula cosas en s mismas con una naturaleza in-
trnseca no tiene sentido, entonces, concluye Rorty, tampoco lo tiene la no-
cin de objetividad. Deberamos suprimir todo el discurso sobre la objetividad
y, en su lugar, hablar de solidaridad. Deberamos convertirnos todos en re-
lativistas culturales. ste es un punto de vista que considero catastrfico
56
.
La diferencia est, pues, en que Rorty es un filsofo que anuncia el
final de la filosofa, mientras que Putnam estima, con Gilson, que la filo-
sofa entierra siempre a sus enterradores
57
. Para Rorty, las discusiones
sobre realismo y antirrealismo se derivan de la mentalidad griega, que bus-
caba afirmar la supremaca de su cultura asocindola con la verdadera
naturaleza de las cosas. Ese mismo ideal de bsqueda de la Verdad se
encuentra, segn Rorty, en los filsofos ilustrados, cuyos herederos direc-
tos son las sociedades occidentales modernas. Estas sociedades, de menta-
lidad realista, buscan fundar la solidaridad en la objetividad, y para
lograrlo
tienen que concebir la verdad como correspondencia con la realidad. As, de-
ben concebir una metafsica que diferencie las creencias verdaderas de las fal-
sas. Tambin deben argumentar que existen procedimientos de justificacin
de las creencias naturales y no meramente locales. De este modo, han de
construir una epistemologa que d cabida a algn tipo de justificacin no me-
ramente social sino natural, que derive de la propia naturaleza humana
58
.
Para Rorty, entonces, el problema no es filosfico sino sociolgico: la
objetividad (y el realismo y la metafsica que la respaldan) es un mecanismo
56
H. Putnam, en MCR, 12-13.
57
H. Putnam, The Question of Realism, en W&L, 296-297; Realism with a Human
Face, en RHF, 19. La cita procede E. Gilson, en la ltima de sus William James Lectures,
dictadas en la Universidad de Harvard en 1936, y publicadas con el ttulo La unidad de la
experiencia filosfica).
58
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 40-41.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
183
de justificacin de la cultura occidental con orgenes histricos perfecta-
mente localizables. A Putnam esta forma de acabar con el realismo (o con
la filosofa misma!) le parece demasiado apresurada y simplista. El proble-
ma de Rorty, dice Putnam, es que est entendiendo el realismo a la manera
en que la filosofa moderna ha hecho que lo entendamos: como un intento
de alcanzar una realidad en s, objetiva, no contaminada por nuestros
conceptos
59
. Pero si vemos el realismo
simplemente como la idea de que el pensamiento y el lenguaje pueden repre-
sentar partes del mundo que no son partes del pensamiento y el lenguaje, na-
die podra pensar que el realismo en este sentido sea incoherente, simple-
mente porque no tenemos acceso directo a un mundo exterior al pensa-
miento y al lenguaje
60
.
Con otras palabras: que no podamos ver la realidad ms que a travs
de nuestros conceptos no significa que nuestro pensamiento y nuestro
lenguaje no representen la realidad. La idea de tal como es en s misma
carece de sentido, porque slo existe tal como es para nosotros. La
misma idea de realidad hace referencia a un nosotros, lo cual no quiere
decir que la realidad dependa de nuestro pensamiento, o que el mundo, tal
como es, no sea independiente de los intereses de quienes lo describen
61
.
Significa solamente que la proposicin: realidad es aquello que es inde-
pendiente de lo que t o yo pensemos tiene sentido y es lo que es (una
proposicin), en tanto y en cuanto es pensada por alguien. Por otra parte,
existe un tipo de realidades los artefactos que para ser lo que son (por
ejemplo, una silla, no en cuanto a sus componente materiales, sino en
cuanto a lo que es: silla), tienen que estar referidas al pensamiento humano.
Lo mismo ocurre con los enunciados del lenguaje ordinario: son ms que
ruidos o marcas en un papel: son realidades significativas, pero slo
59
H. Putnam, MCR, 49.
60
H. Putnam, The Question of Realism, en W&L, 299.
61
H. Putnam, SNS, 448. Putnam reconoce y lamenta haber hablado de una dependen-
cia de los objetos respecto al pensamiento en RVH (por ejemplo, en la p. 63 se lee: Si,
como mantengo, los propios objetos son tanto construidos como descubiertos, son tanto
producto de nuestra invencin conceptual como del factor objetivo de la experiencia, el
factor independiente de nuestra voluntad, entonces los objetos pertenecen intrnsecamente
a ciertas etiquetas (...). Pero este tipo de objetos que se autoidentifican no es independiente
de la mente (...).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
184
en cuanto pensadas como tales. Por esto Putnam puede afirmar que una
parte significativa de la realidad s es dependiente del pensamiento huma-
no
62
.
Volviendo a Rorty, Putnam dice de l que es un realista metafsico
decepcionado
63
, y lo justifica de la siguiente manera:
Si estamos de acuerdo en que es ininteligible decir: algunas veces tenemos
xito al comparar nuestro lenguaje y nuestro pensamiento con la realidad tal
como es en s misma, deberamos aceptar que es igualmente ininteligible de-
cir que es imposible salir de nosotros mismos para comparar nuestro pensa-
miento y el lenguaje con el mundo
64
.
El error est en aceptar las reglas de juego impuestas por la epistemo-
loga moderna. De qu mundo estamos hablando? De un mundo in-
conceptualizado, sin relacin con el pensamiento? Si existiera tal mundo,
tendra razn Rorty al molestarse por la falta de garanta de que nuestras
palabras representen cosas fuera de s mismas. Como ciertamente no existe
tal garanta, Rorty concluye que nuestras palabras no representan nada en
absoluto. Desde el punto de vista de Putnam, nuestras palabras s repre-
sentan una realidad (que nosotros mismos ayudamos a configurar), y s
tienen pretensin de registrar la verdad (una verdad, dira James, que no-
sotros mismos ayudamos a crear)
65
. De manera que quedarse en la simple
afirmacin de que el realismo metafsico es ininteligible, sin tratar de reco-
brar nuestra nocin ordinaria de representacin, concluye Putnam, es
fallar en completar ese recorrido desde lo familiar a lo familiar que es la
62
Comunicacin personal, 14 de abril de 1997. Al respecto de la definicin que Peirce
da de realidad, como that which holds its characters on such a tenure that it makes not the
slightest difference what any man or men may have thought of them to be, or ever will have
thought them to be, here using thought to include, imagining, opining, and willing (as long
as forcible means are not used); but the real things characters will remain absolutely un-
touched (CP 6.495). Putnam cree que Peirce fue simplemente poco cuidadoso, al no
tener en cuenta que los artefactos o los enunciados tambin son realidades.
63
H. Putnam, MCR, 14.
64
H. Putnam, The Question of Realism, en W&L, 299.
65
El hecho de que James insistiera en lo que l llamaba la plasticidad de la verdad
nuestro papel como coeficientes de la verdad en uno de sus lados, queda balanceada por
su insistencia en que compartimos y percibimos un mundo comn, por su reiteracin de
que registramos la verdad que nosotros mismos ayudamos a crear. Es esto lo que lo dis-
tancia de cualquier forma de escepticismo (H. Putnam, PRA, 20).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
185
autntica tarea de la filosofa
66
.
Por otra parte, es importante observar que la idea realista de verdad
ltima que la ciencia o la filosofa tienen que alcanzar, procede tambin de
la concepcin epistemolgica moderna. En efecto: si existe una realidad
en s que tratamos de desvelar, se dan slo dos posibilidades: o podemos
lograrlo, con el avance progresivo de la ciencia, o definitivamente no po-
demos. De nuevo, late aqu la separacin entre pensamiento y realidad,
entre mente y mundo. Putnam es de los que creen que la tesis de que
la filosofa es capaz de arribar a alguna forma de conocimiento infalible,
simplemente ya no es sostenible
67
, pero no por escepticismo; no porque
piense que una tal realidad ltima sea inalcanzable, o porque no haya
manera de comparar nuestras ideas con la realidad en s, sino porque la
mente y el mundo construyen conjuntamente la mente y el mundo
68
, y
porque constantemente incrementamos las formas en que el lenguaje
puede corresponder a la realidad
69
. La raz del problema, o del error de
perspectiva, para Putnam, est en suponer que el trmino realidad debe
referirse a una nica supercosa, en lugar de ver a las formas en las que
constantemente negociamos nos vemos forzados a negociar nuestra
nocin de realidad, en la medida en que nuestro lenguaje y nuestra vida
evolucionan
70
.
Tal vez la enseanza ms clara que deja la crtica de Putnam a la mane-
ra de enfocar el problema del realismo de Rorty, sea que existe una forma
filosfica de hacerlo y una manera pretendidamente no filosfica (la de
Rorty, reductivista y favorecedora del final de la filosofa), que nos deja
sumidos en una mayor confusin. Putnam sostiene que reflexionar sobre
el problema del realismo, o sobre su ininteligibilidad, es una actividad pro-
piamente filosfica, y que como tal debe mantenerse
71
. Menospreciar ese
tipo de reflexin o intentar encontrar un atajo, tratando de mostrar que se
trata slo de un problema de sociologa del conocimiento, slo puede
sembrar ms confusin en un terreno ya de por s difcil. Esos intentos de
66
H. Putnam, The Question of Realism, en W&L, 300.
67
H. Putnam, A Half Century of Philosophy, 193.
68
H. Putnam, RVH, 13.
69
H. Putnam, SNS, 452.
70
H. Putnam, SNS, 452.
71
H. Putnam, The Question of Realism, 309.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
186
cortar por lo sano se han dado ya antes en la historia (Comte es un buen
ejemplo), pero vistos desde fuera desde el sentido comn, podra decir-
se se asemejan a la persona que intenta cortar la rama del rbol en que
est sentado.
4.2. RELATIVIDAD CONCEPTUAL, USO LINGSTICO Y VERDAD
En la seccin anterior se compararon las posiciones de Putnam y
Rorty en relacin con el problema de la objetividad. Se dijo que, mientras
para Rorty la objetividad es, como la verdad, simplemente un cumplido
que prestamos a las creencias que consideramos tan bien justificadas que,
por el momento, no es necesaria una justificacin ulterior
72
, para Putnam,
en cambio, existe un sentido ordinario de objetividad por el cual queremos
significar que hay objetos, animales, vegetales y minerales, que no son
partes del pensamiento o del lenguaje, y que lo que nosotros decimos
acerca de estos objetos algunas veces capta los hechos correctamente
73
. Al con-
trario de Rorty, que piensa que la explicacin de la nocin de objetividad
equivale a la indagacin (...) sociohistrica de cmo los diversos pueblos
han intentado alcanzar un acuerdo sobre el objeto de sus creencias
74
,
Putnam sostiene que es labor de una filosofa responsable dar cuenta del
sentido ordinario de esa nocin, as como del sentido ordinario de nuestras
nociones de verdad y conocimiento, mostrando, a la vez, la funcin que
desempean en nuestras vidas
75
.
Tanto Rorty como Putnam rechazan la tesis segn la cual para hablar
de objetividad y de verdad sea necesario dividir el mundo en propiedades
de las cosas en s mismas, por una parte, y lo que nosotros proyecta-
mos, por otra. Como ya se dijo, esa tesis procede de la epistemologa del
siglo XVII, que consider que las propiedades de las cosas podan dividir-
se en primarias o intrnsecas, y secundarias o disposicionales. Mientras
que las cualidades primarias (como el tamao o la forma) pertenecen a la
cosa en s, las cualidades secundarias (como el color) no seran ms que
alteraciones de nuestra corteza cerebral. Suponer que la rojez o la solidez
72
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 43.
73
H. Putnam, Prlogo, en MCR, 13.
74
R. Rorty, Objetividad, relativismo y verdad, 43.
75
H. Putnam, Prlogo, en MCR, 14.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
187
pertenecen a las cosas mismas es, para esta concepcin, pura proyeccin
de nuestra parte
76
. Esta es la concepcin que Husserl denomin objeti-
vista, y que se encuentra en la base del realismo metafsico y cientfico
modernos. Es objetivista porque relaciona la objetividad con lo que
pertenece a la cosa en s (con las cualidades primarias), y la subjetividad
con lo que es proyeccin de nuestra parte. Las cualidades que estudia la
ciencia (cualidades fsicas) estaran del lado de la objetividad, y sobre ellas
sera posible el acuerdo, mientras que el objeto de las ciencias humanas
seran los valores, que, segn esta concepcin, son enteramente subjetivos.
Putnam afirma que esta idea de dividir el conocimiento en objetivo o per-
teneciente a la cosa en s, y subjetivo o perteneciente a la mente y los
datos de los sentidos, es la causante, en el fondo, de la falsa disyuntiva en-
tre realismo y relativismo cultural, y de los problemas aparentemente in-
solubles a que ha llegado el debate entre realistas y antirrealistas
77
. La tesis
de Putnam la tesis del realismo interno y de la relatividad conceptual
78

es que no existen propiedades al margen de cualquier contribucin hecha


por el lenguaje o la mente
79
; lo que est mal en todo el sistema de la epis-
temologa moderna es la idea de propiedad intrnseca
80
.
La relatividad conceptual es una tesis que Putnam nunca ha abandona-
do, desde que la present en Models and Reality y Realism and Reason
81
. Junto
76
H. Putnam, MCR, 50.
77
H. Putnam, MCR, Conf. 1; The Question of Realism; R&R, Cap. 7; Realism with
a Human Face; Realism without Absolutes, en W&L, 279-294; SNS.
78
El realismo interno es, en el fondo, nicamente la insistencia en que el realismo no
es incompatible con la relatividad conceptual (H. Putnam, MCR, 61).
79
H. Putnam, MCR, 49.
80
A este respecto, es interesante notar la evolucin del pensamiento de Putnam. En
una entrevista concedida a Bryan Magee, en 1978, Putnam sostena que el paso ms all de
Kant un paso dado por algunos cientficos y filsofos de la ciencia en el siglo XX es la
idea de que hay esquemas conceptuales alternativos, y la idea subsecuente de que los con-
ceptos que imponemos (o buscamos imponer) sobre el mundo puede que no sean los co-
rrectos y tengamos que revisarlos; que hay una interaccin entre lo que nosotros ponemos y lo
que descubrimos (en B. Magee, Men of Ideas. Some Creators of Contemporary Philosophy, Ox-
ford: Oxford University Press, 1982, 198). Putnam todava hablaba de esquemas concep-
tuales impuestos al mundo, aunque la idea de una interaccin entre mundo y pensamiento
anuncia ya lo que ser su posicin futura.
81
Como se seal en la nota 29 del Cap. II, los orgenes de la tesis de la relatividad
conceptual pueden encontrarse en escritos tan tempranos de Putnam como The Analytic
REALISMO HUMANO (1986-1997)
188
con la explicacin sobre la nocin de verdad (que Putnam ha modificado
en ciertos puntos fundamentales, como se ver ms adelante), constituye el
realismo interno o pragmtico
82
. Combinada con la nocin de uso lings-
tico liberada de la visin funcionalista, le permite a Putnam superar las
aparentes antinomias del realismo, a la vez que conservar sus intuiciones
ms importantes y evitar, de esta forma, las inconsistencias del relativismo
cultural.
En qu consiste la relatividad conceptual? Bsicamente, en la idea de
que
podemos y debemos insistir en que existen hechos que estn all para ser des-
cubiertos y no meramente legislados por nosotros. Pero esto es algo que se di-
ce cuando ya se adopt una manera de hablar, un lenguaje, un esquema con-
ceptual. Hablar de hechos sin antes especificar qu lenguaje se usar, es
hablar de nada. La palabra hecho no tiene fijado su uso por la realidad mis-
ma ms de lo que lo tiene la palabra existir o la palabra objeto
83
.
La relatividad conceptual no es una especie de esquematismo kantiano,
que mantiene que nuestras descripciones del mundo estn moldeadas por
nuestras preferencias conceptuales. Lo que Putnam est diciendo es que
la nocin de cosa en s no tiene sentido; y no porque no podamos conocer
las cosas en s. sta fue la razn de Kant (...). El realismo interno dice que no
sabemos de qu estamos hablando cuando hablamos sobre las cosas en s. Y
esto significa que la dicotoma entre propiedades intrnsecas y propiedades
que no son intrnsecas tambin colapsa
84
.
La nocin de cosa en s no tiene sentido porque preguntar como
_______
and the Synthetic y It Aint Necessarily So (ambos de 1962).
82
H. Putnam, Comments and Replies, en P. Clark y B. Hale, Reading Putnam, Ox-
ford: Blackwell, 1994, 242-243.
83
Putnam, R&R, 175 (he modificado un tanto la traduccin). En RVH, 61, se encuen-
tra la siguiente definicin de relatividad conceptual: Desde una perspectiva internalista, los
signos tampoco corresponden intrnsecamente a objetos con independencia de quin y
cmo los emplee. Pero un signo empleado de un modo determinado por una determinada
comunidad de usuarios puede corresponder a determinados objetos dentro del esquema concep-
tual de esos usuarios. Los objetos no existen independientemente de los esquemas concep-
tuales. Desmenuzamos el mundo en objetos cuando introducimos uno u otro esquema
descriptivo, y puesto que tanto los objetos como los smbolos son internos al esquema des-
criptivo, es posible indicar cmo se emparejan.
84
H. Putnam, MCR, 87.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
189
son las cosas en s mismas es (...) preguntar cmo debe ser descrito el
mundo en el lenguaje propio del mundo, y no existe tal cosa como el len-
guaje propio del mundo; slo existen los lenguajes que nosotros inventa-
mos para nuestros variados propsitos
85
. Ese fue el error de Kant, segn
Putnam. Ciertamente, Kant admiti que la nocin de cosa en s podra
ser vaca, pero le permiti todava tener un sentido de tipo formal.
Cuando Kant pas a escribir su filosofa moral, postul una necesidad de la
razn prctica pura que requiere que creamos que la idea de los noumena
tiene algn sentido, aunque seamos incapaces de decir de qu clase de sentido
se trata, y a cuyo servicio debemos colocar ciertas cosas particulares afirmadas
sobre el mundo noumenal: que somos noumenalmente libres; que despus de
la muerte nos acercaremos, de alguna manera, al Summum Bonum; y que hay al-
guna realidad noumenal que merece el nombre Dios.
86
De cualquier manera, es posible interpretar que lo que Kant estaba
diciendo es que la verdad no debe ser pensada como correspondencia de
nuestros pensamientos con una realidad preestructurada o autoesctructu-
rada, sino que nuestra contribucin conceptual no puede ser aislada, y que
lo que hace que nuestras creencias y nuestras teoras sean verdaderas est
dentro y no fuera de nuestro sistema conceptual. Si esto es as, dice Putnam,
Kant puede ser llamado el primer realista interno
87
.
En suma, lo que la relatividad conceptual mantiene es que no tiene
sentido pensar que el mundo se divide a s mismo en objetos o entidades
con independencia de nuestro uso de los trminos. Somos nosotros quie-
nes dividimos el mundo esto es, estados de cosas y los sistemas fsicos,
sociales, etc., de los que hablamos en objetos, propiedades, y relacio-
nes, y lo hacemos en una gran variedad de formas. Objeto, entidad,
propiedad (y relacin) no tienen un uso fijado, sino una familia siempre
en expansin de usos
88
.
No quiere decir esto, sin embargo, que cualquier cosa puede ser vista
85
H. Putnam, PRA, 29.
86
H. Putnam, MCR, 94.
87
H. Putnam, MCR, 96. Ya en RVH, 69, Putnam haba escrito: sugiero que la mejor
lectura de Kant consiste en considerarlo como el primer autor que propuso lo que he de-
nominado la perspectiva internalista o realista interna con respecto a la verdad, pese a que
Kant en ningn momento afirme explcitamente que lo est haciendo.
88
H. Putnam, Comments and Replies, 243.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
190
como la naturaleza de una clase desde un punto de vista u otro. No todos
los puntos de vista son racionales, y no todos los puntos de vista raciona-
les son suficientemente importantes en nuestras vidas
89
. Ciertamente, la
intuicin aristotlica de que los objetos tienen estructura est en lo co-
rrecto, a condicin de que recordemos que lo que cuenta como la estructura de
algo es relativo a las maneras en las cuales interactuamos con ello
90
. As, por ejem-
plo, la pregunta qu es lo que cuenta para que un perro sea un perro?
no tiene una nica respuesta. Su ADN? Sus caractersticas externas?
Desde luego, si alguien nos dijera que lo que cuenta para que un perro sea
un perro es que se baa de determinada manera, diramos que esa persona
no tiene un punto de vista racional (al menos sobre los perros). En defini-
tiva, no se puede llamar conocer la naturaleza de los perros a cualquier
cosa, aunque parece que a ms de una cosa se le puede llamar conocer
la naturaleza de los perros
91
.
Entonces, si el mundo no se divide a s mismo, y por lo tanto no nos
dice cmo usar nuestras palabras (aunque s limita esos usos), y la verdad
depende de la forma en que usamos las palabras, resulta que distintos sis-
temas conceptuales (sistemas de palabras) pueden ser igualmente tiles
para describir la realidad
92
. No existe una descripcin metafsicamente
privilegiada de la realidad, que est esperando a que nosotros la transcri
89
H. Putnam, Aristteles despus de Wittgenstein, en La herencia del pragmatismo,
Barcelona: Paids, 1997 (en adelante, HP), 137.
90
H. Putnam, Aristteles despus de Wittgenstein, en HP, 138 (cursiva aadida).
91
H. Putnam, Aristteles despus de Wittgenstein, en HP, 137. Mauricio Beuchot ve
en la posicin de Putnam un cierto nominalismo: El punto crucial de la Putnam con Aris-
tteles es el de la idea de la esencia de la sustancia. La sustancia tiene una nica esencia?
Es sta intrnseca y constituida, o no determinada? Tiene cada (clase de) susbstancia una
esencia o forma determinada? Putnam dice que hay varias, segn el punto de vista que se
adopte. (...) aqu se ven rasgos nominalistas muy extraos en Putnam, ya que los dos bilo-
gos [un molecular y un evolutivo] estn viendo aspectos de la misma esencia del perro [su
DNA y descender de lobos o hienas domesticados], no distintas esencias del mismo (M.
Beuchot, Sobre la verdad y el realismo, en prensa, 68). Me parece que el conflicto es aparente,
pues Putnam no est hablando de distintas esencias, sino de nuestros distintos modos de
conocer las naturalezas. Lo que s es cierto es que Putnam afirma que esos modos de cono-
cer las naturalezas no pueden verse libres de presuposiciones intencionales (de intereses y
puntos de vista); o dicho de otra forma, que la nocin de intencionalidad no puede reducir-
se a la nocin metafsica de estructura o forma.
92
H. Putnam, Comments and Replies, nota 7.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
191
bamos; lo que hay son muchas maneras de usar las palabras, algunas me-
jores, algunas peores y algunas igualmente buenas pero simplemente dife-
rentes, pero ninguna es la propia de la naturaleza
93
.
Lo que se ha dicho hasta aqu se puede expresar de otra manera: si los
hechos son los que hacen que una proposicin sea verdadera, resulta
que la verdad de una proposicin depende (aunque no slo) del sistema
conceptual que se est usando, pues qu constituya un hecho y qu no, es
algo que no nos lo dice la realidad. Por ejemplo, es un hecho que mi habi-
tacin ahora hay una mesa, una silla, un ordenador y una lmpara, pero
igualmente es un hecho que hay una serie de campos y partculas elemen-
tales
94
. Es alguna de las dos descripciones ms verdadera que la otra, o
describe alguna mi habitacin tal como es en s? En ambos casos se trata
de descripciones objetivas, no cabe duda. Pero aqu, objetivo no signi-
fica independiente de toda perspectiva. La nocin ordinaria de objetividad
no pide tanto. Pide solamente que se reconozca que hay una manera de ser
de las cosas independientemente de lo que t y yo pensemos. Esto es lo
mismo que decir que
el significado de las palabras que usamos no se establece a s mismo, no tras-
ciende la forma en que usamos las palabras. La nocin de que algo que deci-
mos podra ser verdadero aunque nada nos autorizara a llamarlo as, es el
mito de que el significado trasciende el uso. Rechazar ese mito no equivale a
negar que exista un mundo, o a decir que slo hay percepcin y pensamiento;
lo que quiero decir es que el lenguaje es un instrumento humano, y que lo que
podemos decir acerca del mundo depende en las formas en que empleemos
ese instrumento
95
.
Los argumentos de Putnam en favor de la relatividad conceptual y del
realismo interno se sitan en un contexto filosfico cada vez ms dis-
puesto a considerar el conocimiento como el resultado de una actividad,
y por lo tanto, a admitir que los objetos con los que tratamos son objetos
93
H. Putnam, Truth, Activation Vectors and Possession Conditions for Concepts,
Philosophy and Phenomenological Research 52 (1992), 433.
94
H. Putnam, Comments and Replies, 243.
95
H. Putnam, An Interview with Professor Hilary Putnam, 90. Por eso es que
Putnam ha insistido en que la esencia del realismo interno es la hiptesis de que la verdad
no trasciende el uso (H. Putnam, R&R, 177).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
192
conocidos, esto es, objetos presentes en un contexto conceptual
96
. Como
se dijo ms arriba
97
, esta concepcin es de raz pragmatista-darwiniana, y se
opone a la concepcin empirista de formas que impresionan el intelecto.
Como bien sealan Geurts y van Brakel, la concepcin que supone
que la relatividad conceptual necesariamente conduce al subjetivismo, exa-
gera el peligro:
El hecho de que no podamos evitar conceptualizar nuestros objetos, y que lo
hagamos en un proceso de interaccin social, no significa que estas concep-
tualizaciones se lleven a cabo ad libitum. En gran medida dependen de cons-
treimientos experienciales que no pueden ser evitados, y que nos fuerzan a
decir que las cosas existen de determinada manera y no de otra (por ejemplo,
que la pizarra de enfrente es verde y que el peso atmico del oro es 97)
98
.
Geurts y van Brakel coinciden con Putnam al sealar que la nocin de
objeto independiente del conocimiento es una abstraccin lgica, que
prescinde de nuestra intervencin cognitiva en la realidad; es slo a partir
de tal abstraccin como puede aparecer el falso dilema sobre si los hechos
son independientes o dependientes del pensamiento
99
. En efecto, segn
Putnam,
hablar de existencia independiente es bastante problemtico, cuando no es-
tamos hablando de independencia causal o de independencia lgica en un
sentido ordinario. Que el cielo es azul es causalmente independiente de la
forma en que hablamos (...). Y el enunciado que afirma que el cielo es azul es,
en el sentido ordinario de lgicamente independiente, lgicamente indepen-
diente de cualquier descripcin que uno pueda hacer sobre nuestro uso de las
palabras que describen colores. Por estas razones, he evitado proponer la tesis
de la relatividad conceptual como la tesis de la dependencia de la forma en
que las cosas son de la forma en que nosotros hablamos
100
.
Y qu decir sobre la nocin de verdad? Cmo afecta lo que se ha
dicho hasta aqu sobre hechos, objetividad y esquemas conceptuales la no-
cin ordinaria de verdad? Est claro que desde el punto de vista del realis
96
J. Geurts y J. van Brakel, Internal Realism, Dialectica 42 (1988), 38.
97
Ver p. 181.
98
J. Geurts y J. van Brakel, Internal Realism, 38.
99
J. Geurts y J. van Brakel, Internal Realism, 38.
100
H. Putnam, Truth, Activation Vectors, 433.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
193
mo interno, la nocin de verdad como comparacin de nuestro pensa-
miento con lo que las cosas son no tiene sentido, pues supone una reali-
dad inconceptulizada, y el mundo con el que nosotros nos relacionamos,
dice Putnam, es un mundo conceptualizado. En cierta forma, s se puede
decir que para el realismo interno la verdad es correspondencia de nuestro
pensamiento con los hechos, habida cuenta de que los hechos no los defi-
ne el mundo, sino nuestro lenguaje (limitado por la realidad): Mi concep-
cin es que lo que hace que una oracin sea verdadera o no, normalmente
depende de si ciertas cosas o eventos satisfacen las condiciones que la ora-
cin describe, condiciones que dependen de la actividad siempre en mar-
cha de usar y reformar el lenguaje
101
.
Segn esto, de un enunciado se dir que es verdadero cuando se ajusta
al contexto terico aceptado y a la evidencia emprica disponible, lo cual
equivale a igualar verdad con asertabilidad justificada
102
; as, la afirmacin
el peso atmico del oro es 97 es verdadera no porque est describiendo
la naturaleza del oro tal cual es en s, sino porque, dados los datos dis-
ponibles esa afirmacin est plenamente justificada, dentro del marco te-
rico de la ciencia actual. Pero cabe la posibilidad de que un enunciado que
en el pasado estuvo justificado, no lo est en el futuro prximo o lejano, y
se supone que la verdad es algo que permanece
103
. No es lo mismo pue-
de argumentarse desde el sentido comn justificado que verdadero, pues
la justificacin depende de las circunstancias, mientras que la verdad est
por encima de ellas (al menos, esperamos que lo est).
Fue en vistas a esta objecin (o, mejor, intuicin del realismo del sen-
tido comn) que Putnam elabor el concepto de asertabilidad ideal justifi-
cada (o simplemente, justificacin idealizada)
104
: la verdad es independiente
de la justificacin aqu y ahora, pero no independiente de toda posible
justificacin; la verdad no trasciende nuestras posibilidades de verificacin.
La nocin de justificacin idealizada evita, de esta manera, la acusacin de
relativismo cultural que pesa sobre la simple justificacin garantizada
105
.
101
H. Putnam, Truth, Activation Vectors, 432.
102
J. Geurts y J. van Brakel, Internal Realism, 39.
103
Se supone que la verdad es una propiedad de los enunciados que no se puede per-
der (H. Putnam, Reference and Truth, en PP3, 84).
104
Ver 3.4.2.
105
Lo que determina si una creencia es racional no es la norma de racionalidad de esta
REALISMO HUMANO (1986-1997)
194
Putnam considera que la racionalidad y la justificacin son nociones trans-
culturales, ya que slo de esa forma se explica la apelacin del sentido co-
mn a una norma que trascienda los propios estndares (individuales o
culturales) a la hora de evaluar los mismos o a la hora de compararlos con
otros
106
. Es decir, verdad no es una palabra que usemos idiosincrticamen-
te
107
, como queriendo decir: eso es verdad para m. Cuando decimos
que algo es verdadero, queremos decir que corresponde a los hechos, y
que nosotros no hemos inventado esos hechos, sino que los hemos descu-
bierto; pero que hayan sido descubiertos no significa que sean un regalo de la
naturaleza, sino que son resultado o producto de nuestra interaccin cog-
nitiva con ella
108
. La situacin de los hechos se puede comparar con la
del lenguaje: es nuestro, en el sentido de que slo existe por nosotros,
quienes lo hablamos, y a la vez no es nuestro, pues para ser lo que es (ins-
trumento del pensamiento y medio de comunicacin) necesita tener un
respaldo social.
Putnam basa su tesis de que la verdad es una nocin transcultural (y a
la vez inmanente a cada cultura, como la racionalidad
109
) en la constatacin
de la funcin que cumple en nuestras vidas. La verdad, dice Putnam, es
una nocin normativa, es decir,
una nocin que tiene las propiedades tpicamente asignadas a los trminos
valorativos: sobre todo, una nocin que es gua para la actuacin (action-
guiding), en la forma en que, por ejemplo, bueno es gua para la actuacin.
He argumentado (...) que trminos epistmicos como razonable y garanti-
zado (warranted) son tpicos trminos valorativos (no son trminos ticos, pero
existen valores epistmicos y valores ticos). Aunque verdadero no sea de-
finible en trminos de garantizado y razonable, tiene nexos conceptuales
prximos a ellos: una persona que no comprenda bien los conceptos de ga
_______
o aquella cultura, sino una teora ideal de la racionalidad, una teora que dara las condicio-
nes necesarias y suficientes para que una creencia sea racional en las circunstancias relevan-
tes en cualquier mundo posible (H. Putnam, Philosophers and Human Understanding,
en PP3, 200).
106
Ver 3.4.2, al final, en donde se compara la posicin de Putnam con la de Rorty a
este respecto.
107
H. Putnam, Truth, Activation Vectors, 437.
108
Como dice M. Beuchot, el conocimiento, la verdad, se da en el encuentro del
hombre y el mundo (Sobre el realismo y la verdad, 66).
109
Vase lo dicho al respecto en 3.2.2.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
195
ranta y razonabilidad, no podra entender el trmino verdadero (no podra
hacer aserciones)
110
.
Por eso es que la verdad, pace Rorty, no puede reducirse a un mero
cumplido que hacemos a nuestras afirmaciones. Eliminar el eje trascen-
dente o normativo de la verdad, para hacerla totalmente inmanente a cada
cultura, conduce inevitablemente a una paradoja
111
, dado que desde el
momento en que nuestra cultura no cree que el relativismo cultural es co-
rrecto en tanto que visin general de la verdad y la justificacin, se sigue
del relativismo cultural mismo que el relativismo cultural no es ni verdade-
ro ni justificado! (Rorty, desde luego, espera cambiar este desde su
punto de vista embarazoso estado de cosas, pero no creo que vaya a
tener xito.)
112
.
Ahora bien, en lo que al anlisis de la verdad respecta, Putnam ha ma-
tizado su posicin un tanto desde 1993 aproximadamente. Las matizacio-
nes tienen que ver, como era de suponer, con su nocin de condiciones
epistmicas ideales. A su vez, este problema est relacionado con su con-
cepcin funcionalista del lenguaje, que tambin ha abandonado en favor de
una visin realista natural de la percepcin. En lo que confluyen el anli-
sis de la verdad, la nocin de condiciones epistmicas ideales, la relatividad
conceptual y el realismo natural, es en el concepto de uso lingstico.
Como ya se seal al final del captulo anterior, es posible seguir la
evolucin del pensamiento de Putnam a travs del desarrollo de su nocin
de uso lingstico: en su etapa realista cientfica, su concepcin del uso del
lenguaje era funcionalista: exista un programa en la mente del hablante
ms una descripcin de las causas externas que activan ese programa
113
.
Posteriormente, para relacionar la nocin de verdad con el uso del lenguaje
(con el funcionamiento del programa, segn la imagen funcionalista), y con
la nocin de aceptabilidad racional, que le llegaba por influencia del verifi-
cacionismo antirrealista de Dummett, Putnam introduce la nocin de
aceptabilidad racional idealizada. En esa concepcin, un enunciado es
110
Comunicacin personal, 28 de mayo de 1997.
111
W. Throop y C. Doran, Putnams Realism and Relativity: An Uneasy Balance,
362.
112
H. Putnam, La importancia del conocimiento no-cientfico, Limbo 1 (Supl. de Teo-
rema 16/2) (1997), 12.
113
H. Putnam, SNS, 458.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
196
verdadero slo en el caso de que un hablante competente plenamente fa-
miliarizado con el uso de las palabras se encuentre racionalmente justifica-
do al usar las palabras para hacer la afirmacin en cuestin, asumiendo que
ella o l estn en una posicin epistmica suficientemente buena
114
. Fi-
nalmente, en el perodo que aqu se analiza, Putnam advierte que el uso de
un concepto no puede separarse de la forma de vida que le da origen. Co-
mo explica James Conant, con el fin de captar lo que un concepto signifi-
ca, uno debe tener una idea de qu es estar inmerso en el tejido total de la
actividad de la que el concepto en cuestin forma parte
115
. Este ltimo
cambio est relacionado, como se ver
116
, con su ms reciente concepcin
de la filosofa como educacin de la sensibilidad.
En su etapa de verificacionismo moderado, Putnam sostena la tesis
de que la comprensin del lenguaje consiste en el dominio de las habili-
dades que nos permiten asignar grados de confirmacin a las oraciones
117
.
Esta concepcin iba de la mano de una imagen funcionalista de la mente.
La investigacin sobre el conocimiento humano no podra avanzar ms
que por la lnea de la identificacin (y posterior formalizacion) de los, por
as llamarlos, activadores del lenguaje. Lo que tal concepcin estaba de-
jando de lado era la enorme sofisticacin de las variedades en nuestra
manera de relacionarnos con la realidad
118
, y de ello Putnam se percata al
leer con ms cuidado al Wittgenstein de las Investigaciones.
En efecto, parte de lo que Wittgenstein quiere establecer con su discu-
sin sobre seguir una regla
119
, dice Putnam, es librarnos de la idea que
pensar acerca de algo pueda ser una actividad aislada, sin soporte en otras
actividades, lingsticas y no lingsticas
120
. Por ejemplo, para poder ima-
ginar al General Eisenhower recibiendo la rendicin alemana que termin
con la Guerra en Europa en 1945, uno debe saber quin fue Eisenhower,
114
H. Putnam, Comments and Replies, 242.
115
J. Conant, Introduction, en W&L, lx.
116
En 4.3.
117
H. Putnam, SNS, 461. Putnam se opone a Dummett en lo que respecta a la verifi-
cacin. Si para Dummett una oracin puede ser, en general, concluyentemente verificada o no
(salvo el caso de la vaguedad), para Putnam la verificacin es cuestin de grado (nota 37 de
SNS).
118
H. Putnam, SNS, 489.
119
Wittgenstein, Investigaciones filosficas, 508.
120
H. Putnam, SNS, 491.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
197
qu estaba pasando en Europa en esos aos y qu es un acto de rendicin.
Parafraseando lo que Wittgenstein dice sobre cmo seguir una regla,
Putnam escribe: podra decirse que pensar no es algo que slo una persona
podra hacer, y slo por una vez
121
. Pensar, usar signos, es algo ms com-
plejo que producir ruidos o rayas bajo ciertas condiciones.
Esta habilidad del ser humano para pensar en situaciones posibles,
para Putnam, es un desarrollo de facultades que comparte con otras espe-
cies animales. No existe, en su opinin, una diferencia esencial, sino de
grado, entre las facultades discriminatorias de los animales (las que permi-
ten a un lobo, por ejemplo, esperar encontrar un ciervo en el bosque) y los
conceptos humanos
122
. El lenguaje humano es mucho ms rico que el de
los animales, entre otras cosas porque los seres humanos son criaturas
reflexivas, capaces de pensar en su propia prctica y de criticarla desde di-
versos puntos de vista. Esa capacidad reflexiva nos permite preguntarnos
si un pensamiento que tuvimos tuvo xito o no, si logr su objetivo, si
contribuy a nuestro bienestar, a nuestra satisfaccin, etc. Pero podemos
tambin preguntarnos si nuestro pensamiento era verdadero o no, y esta
cuestin es muy distinta de la anterior
123
. Lo que Putnam busca dejar
claro en el segundo captulo de Cmo renovar la filosofa es que el problema
de en qu consiste preguntarnos si nuestro pensamiento es verdadero o
no, es un problema filosfico, no de neurobiologa, de informtica o de
teora de la evolucin.
La diferencia entre este tercer Putnam y los anteriores se encuentra
precisamente en este punto: en que mientras en sus etapas previas Putnam
pensaba que los problemas de la verdad, de la referencia y de la intencio-
nalidad podran llegar a tener soluciones cientficas (su funcionalismo iba
en est direccin), ahora ve que slo la filosofa puede dar respuesta a los
problemas filosficos. Desde luego, en ese itinerario intelectual, su etapa
del realismo interno tiene una importancia clave, porque es en esos aos
cuando intenta despejar las incgnitas que el realismo metafsico le
planteaba. Buscando la solucin a lo que le pareca una autnticas anti-
nomias de la razn, pas del realismo metafsico a un cierto antirrealismo
121
H. Putnam, SNS, 492.
122
H. Putnam, SNS, 493, nota 17. Putnam habla de protoconceptos en el caso de los
animales (Cmo renovar la filosofa, Madrid: Ctedra, 1994, Captulo 2; en adelante, CRF).
123
H. Putnam, CRF, 65.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
198
con influencia dummettiana, pero su idea del lenguaje y del uso de los con-
ceptos todava era la funcionalista de las representaciones o datos senso-
riales
124
.
El paso del realismo interno al realismo natural se dar cuando reco-
nozca que la imagen de las representaciones o datos sensoriales es una
propuesta filosfica (la de la epistemologa del siglo XVII), y que no es la
nica manera posible de ver las cosas, aunque la ciencia que se ha levanta-
do al amparo de tal concepcin as lo haya asumido
125
. Como ya se ha di-
cho, en los aos 80, influido por Rorty, Putnam empieza a estudiar seria-
mente a William James, y se queda impresionado por la insistencia de Ja-
mes en que la concepcin de nuestras experiencias como internas a nues-
tras mentes (o a nuestras cabezas) es un error
126
. Pronto le llegara a pa-
recer claro a Putnam que James estaba en lo correcto al sostener que debe-
ramos abandonar la tesis tradicional de la percepcin
127
.
124
Refirindose a las ideas que sostena cuando public Models and Reality y Razn,
verdad e historia, Putnam explica que no es que no fuera consciente de la posibilidad de in-
terpretar la percepcin como percepcin de otras cosas distintas a los datos sensoriales. (...)
Pero esa posibilidad, aunque mencionada, permaneca en gran parte inexplorada. El nfasis
(...) estaba en la posibilidad de volver a una concepcin en la cual percibimos slo nuestros
propios datos sensoriales. La razn no es difcil de descubrir: mi concepcin del funciona-
miento mental era la del cartesianismo con materialismo, una concepcin en la que tiene
que parecer mgico que podamos tener acceso a cualquier cosa fuera de nuestros inputs
(...) (SNS, 464).Y en A Half Century of Philosophy, 197, agrega: la posibilidad de sos-
tener que aquello de lo que somos inmediatamente conscientes en la percepcin autntica
son propiedades genuinas de cosas externas, y no representaciones, era algo que rechazaba
categricamente.
125
Putnam seala que Charles Taylor haba insistido en que muchas de las dificultades
en filosofa se deben a que ciertas formas de pensamiento (tales como la epistemologa mo-
derna) nos han llegado a parecer obligadas, y que sin una investigacin sobre la historia
de esa obligatoriedad, sin una investigacin que trate de descubrir la genealoga de los cam-
bios conceptuales que hicieron que el cartesianismo (o el cartesianismo cum materialismo)
pareciera la nica forma posible de pensar sobre la mente, nunca podremos ver qu tan
contingentes son las suposiciones que generaron nuestros problemas; mientras no veamos
eso, permaneceremos estancados en esos problemas. A la vez, reconoce que esto era algo
que l no estaba preparado para escuchar a finales de los aos 70, cuando escriba Razn,
verdad e historia (A Half Century of Philosophy, 200).
126
H. Putnam, A Half Century of Philosophy, 200. Agrega Putnam que antes ya
me haba percatado de la posibilidad de negar la concepcin del intermediario a partir de
Sense and Sensibilia, de Austin, pero haba rechazado tal idea.
127
Esto no significa que en la filosofa de James no haya puntos que Putnam no acep-
REALISMO HUMANO (1986-1997)
199
En este sentido, el itinerario intelectual de Putnam ha sido, como el
mismo reconoce, un largo camino del realismo al realismo (a long journey
from Realism back to realism)
128
, pero no al realismo metafsico del que par-
ti, sino al que le exiga dar razn de su conviccin de que los referentes
de los trminos de las teoras cientficas (cosas como electrones y mi-
crobios) realmente existen, y se mantienen los mismos aunque las teo-
ras cambien
129
.
Volviendo al problema antes mencionado de por qu pensar que una
afirmacin nuestra es verdadera o no, es un problema filosfico y no cien-
tfico, Putnam seala que aunque la neurobiologa y la teora de la seleccin
natural puedan decirnos muchas cosas sobre cmo es que el cerebro hu-
mano (y el de los animales superiores) emplea representaciones al proce-
sar los datos y dirigir la accin, esto no es suficiente para descubrir la natu-
raleza de la representacin
130
. En efecto, responder a la pregunta sobre la
naturaleza de la representacin con una descripcin de los tipos de arqui-
tectura neuronal que (posiblemente) corresponden a nuestros esquemas de
representacin, es como responder a la misma pregunta diciendo que hay
decenas de millones de representaciones en la Biblioteca Nacional. Por
otra parte, lo que los cientficos cognitivos olvidan con mucha frecuencia
es que el tipo de representaciones humanas no es igual al tipo de repre-
sentaciones de los animales. Decimos cosas como el perro est inten-
tando conseguir la carne, y a menudo parece que pensamos que tales des-
cripciones significan que el perro tiene la actitud proposicional de pensar
que lo que ve es carne, que es lo que significaran normalmente si estuvi-
semos refirindonos a un hablante totalmente competente en algn len-
guaje natural
131
.
Para ilustrar la diferencia entre los protoconceptos de los animales y
los conceptos humanos, Putnam propone el siguiente experimento:
Olvidmonos de momento de todas las cuestiones evolutivas y supongamos
que lo que nos estamos preguntando es si el perro cree de verdad que es carne
_______
te, como por ejemplo, su idea de que el mundo que conocemos es, hasta cierto punto, pro-
ducto de nuestras mentes (SNS, 448).
128
H. Putnam, SNS, 494.
129
Vase a este respecto 2.1.1.
130
H. Putnam, CRF, 56, 57.
131
H. Putnam, CRF, 63.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
200
lo que ve e intenta conseguir, y no algo de cierto aspecto, gusto, olor, etc. Su-
pongamos que llevamos a cabo el siguiente experimento: hacemos un filete
de protenas vegetales. Vamos a suponer que nuestra tecnologa es lo sufi-
cientemente buena como para hacer que tal filete huela, sepa, parezca, etc.,
como uno autntico. Si alguien lo ve, pensara: veo carne, y si lo comiese se
quedara satisfecho. Pero si dijsemos a esa persona que lo que ha comido era
un filete de protenas vegetales, revisara su juicio y decidira que no haba
comido en realidad carne, sino protenas vegetales. (...) Ahora bien, suponga-
mos que damos el filete sinttico al perro. El animal se lo come y se queda sa-
tisfecho. Tena, entonces, una falsa creencia? (...) La pregunta no tiene senti-
do
132
.
En efecto, puede que en el cerebro de un perro y en el de un ser hu-
mano exista la misma arquitectura neuronal cuando ambos ven un filete
sinttico, pero lo que el perro no sabe es que la suposicin: lo que veo es
carne, es falsa; el perro carece de los recursos conceptuales necesarios
para hacer tal descubrimiento. Por utilizar la jerga de los filsofos del len-
guaje, suponiendo que los perros tengan protoconceptos, el protocon-
cepto de carne del perro es referencialmente indeterminado en aspectos
en que los conceptos humanos no lo son
133
. Lo propio de los conceptos
humanos es que se refieren a algo en cuanto es una cosa y no otra; los proto-
conceptos, en cambio, no estn determinados por la referencia. Estn di-
seados, en todo caso, para ayudar a los animales a tener xito, pero no
para ser verdaderos o falsos
134
.
Lo que Putnam busca hacer ver con todo esto aparte de profundizar
en el problema de la referencia y la representacin es que el enfoque
cientfico y el enfoque filosfico son esencialmente distintos; que, como
deca Aristteles
135
(y Dewey gustaba de recordar), los discursos deben
buscar sus propios niveles de certeza y precisin
136
. Ahora bien,
que la teora evolutiva no solucione el acertijo planteado por Kant de cmo
132
H. Putnam, CRF, 64.
133
H. Putnam, CRF, 65.
134
Otro ejemplo: un perro puede ser capaz de ver un signo que dice STOP, pero in-
cluso si se le ensea a discriminar ese signo como a los pichones se les ensea a discriminar
varios objetos y varios grupos de objetos, el perro no experimentar el signo como diciendo
STOP. H. Putnam, SNS, 493, nota 20.
135
Aristteles, tica Nicomaquea, Libro 1, Cap. 3.
136
H. Putnam, SNS, 494.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
201
algo que hay en la mente puede ser representacin de algo que est fuera de
ella no significa que haya nada malo en la teora evolutiva, del mismo modo
que el hecho de que la fsica no tenga solucin para el misterio de la naturale-
za del libre albedro y de que la ciencia del cerebro no explique la induccin ni
la adquisicin del lenguaje no significa que haya nada malo en la fsica o la
ciencia del cerebro
137
.
Lo importante es recordar cun diferentes son en realidad las cuestiones
filosficas y cientficas, sin negar por ello que la filosofa tenga que estar al
corriente del mejor conocimiento cientfico disponible
138
.
Esta manera de ver el problema del conocimiento una manera pro-
piamente filosfica, y por tanto no reduccionista tiene la ventaja, dice
Putnam, de anular desde su origen las objeciones puestas por Dummett al
realismo, que fueron las que llevaron al propio Putnam a adoptar una po-
sicin moderadamente antirrealista al formular su realismo interno.
La posicin de Dummett, como ya se dijo
139
, es que la verdad no tras-
ciende nuestras posibilidades de verificacin, o, dicho de otra forma, que
cuando un hablante considera una oracin como verdadera, comprende a
la vez qu implica que tal oracin pueda ser verificada. Pero la propiedad
poder ser verificada es una propiedad de la que tanto una oracin como
su negacin pueden carecer; el hablante no necesita saber que existe una
propiedad la verdad en sentido clsico que es poseda o bien por la
oracin que se considera o bien por su negacin, con independencia de
que alguien pueda decir cul de las dos la posee, como sostiene la lgica
clsica. Considrese, por ejemplo, la siguiente oracin:
(1) O bien en el lugar donde ahora se encuentra la biblioteca de la Uni-
versidad hubo una laguna hace un milln de aos, o bien no la hubo.
Segn la lgica clsica, (1) tiene una propiedad especial: la de ser nece-
sariamente verdadera. Cuando una persona comprende esto segn la
interpretacin de Dummett de la lgica clsica, es cuando intuye la no-
cin de verdad. Pero a Dummett esa intuicin le parece un tanto misterio-
sa, si se desliga de toda posibilidad de verificacin, como es el caso de (1).
Yo comprendo que (1) es verdadera, dice Dummett, porque comprendo
qu es verificar cualquiera de sus disyuntos. Sin esa nocin bsica de verifi
137
H. Putnam, CRF, 70.
138
H. Putnam, CRF, 71.
139
Ver 3.3.2.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
202
cacin (que no es una propiedad bivalente), mi intuicin de la nocin de
verdad trascendera todas nuestras posibilidades de reconocimiento. Si la
tesis de Dummett sobre la comprensin del lenguaje es correcta, resulta
que o bien la verdad es una nocin metafsica abstracta e inservible, o
bien hay que abandonar la nocin de que la verdad es una propiedad biva-
lente
140

141
.
Los deflacionistas estn de acuerdo con Dummett en que debemos
dejar de considerar la verdad como una propiedad sustantiva, que tenga
que explicarse en trminos metafsicos, pero sostienen que no hace falta
abandonar el principio de bivalencia; bastara con reinterpretar este prin-
cipio en trminos de prctica lingstica. As, para deflacionistas como
Carnap o Ayer, oraciones de la forma O bien x o bien no x son acepta-
bles por simple convencin lingstica; y Quine, que no est de acuerdo
con esa explicacin, dice que tales oraciones son obvias o centrales para
nuestra forma de razonar. Pero acaso no es cierto se pregunta
Putnam que la obviedad de tales oraciones se funda precisamente en
nuestra creencia de que existe algo que nos permite decir que o bien x o
bien no x?. Entonces, si estructuramos el debate en la forma en que
tanto Dummett como los deflacionistas lo hacen, quedamos forzados a
elegir entre: (a) o el antirrealismo dummettiano o el deflacionismo acerca
de la verdad, o (b) retraernos hacia el realismo metafsico
142
. Gran parte
del atractivo que sigue ejerciendo el realismo metafsico en la filosofa
contempornea, dice Putnam, se encuentra en la renuencia a tener que ele-
gir entre el antirrealismo o el deflacionismo. El realismo metafsico sostie-
ne que tanto el antirrealismo dummettiano como el deflacionismo fallan al
no ver que las oraciones verdaderas poseen una propiedad sustantiva que
las oraciones falsas no tienen: la propiedad de corresponder a una reali-
dad
143
.
La diferencia entre el realismo metafsico y el realismo del sentido co-
mn que Putnam descubre en Wittgenstein, est en la cuestin del origen
de nuestra nocin de verdad. El realismo metafsico separa la propiedad
ser verdad del significado de las oraciones, de manera que una oracin
140
El principio segn el cual toda oracin es o verdadera o falsa.
141
H. Putnam, SNS, 497.
142
H. Putnam, SNS, 498.
143
H. Putnam, SNS, 499.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
203
cualquiera es verdadera o falsa sin importar lo que afirma, ni quin lo afir-
ma, ni bajo qu circunstancias lo afirma. Si digo esa silla es blanca, mi
afirmacin es verdadera si corresponde a la realidad. Pero Wittgenstein
observa
144
que si preguntamos a qu realidad nos estamos refiriendo, slo
podemos responder usando la oracin misma
145
(a la silla, al color
azul). Para Putnam,
la nocin de verdad y la nocin de proposicin se relacionan como un par de
engranajes en una mquina; ninguna es el fundamento de la otra. Nuestra
comprensin de qu es verdad, en un caso particular (y puede resultar que sea
diferentes cosas), viene dado por nuestra comprensin de la proposicin, y
eso a su vez depende de nuestro dominio del juego del lenguaje, con lo cual
Wittgenstein quiere decir el conjunto, que consiste de lenguaje y de las accio-
nes en las cuales est tejido
146
. Hay un cierto holismo aqu: saber qu es
verdad en un caso particular depende en el conocimiento del uso de los signos
en el juego de lenguaje, de la misma forma que conocer qu es el ajedrez de-
pende en el conocimiento del uso de las diferentes piezas del juego
147
.
Si esto es as, debemos abandonar la idea de que debe de existir una
forma, y slo una, en que el pensamiento corresponda a la realidad. Esto
es lo que Putnam llama la fantasa de imaginar que la forma de todo co-
nocimiento posible est fijada por anticipado de una vez por todas
148
.
Putnam descubre en Wittgenstein una invitacin a dejar de investigar la
naturaleza de la correspondencia bajo el supuesto de que es nica. Cuando
se trabaja con ese supuesto, se espera poder explicar la correspondencia (y
la verdad) en trminos de representaciones, o de mapas neuronales, o de
manejo sintctico de signos, o de habilidades de verificacin. Esta forma
de ver las cosas deja de lado la posibilidad de que el lenguaje de la tica, el
de la religin, el de las matemticas y cualquier otra forma o juego de len-
guaje, puedan corresponder a la realidad. No podemos juzgar la tica o
la religin desde la psicologa o la ciencia cognitiva, por ejemplo, porque
esto es ignorar el hecho de que cada discurso tiene sus propias reglas de
juego: por una parte, considerar una afirmacin o una creencia o un pen
144
En las conferencias 25 y 26 de Observaciones sobre los fundamentos de la matemtica.
145
H. Putnam, SNS, 513, nota 50.
146
Ver Wittgenstein, Investigaciones Filosficas, 7.
147
H. Putnam, SNS, 513.
148
H. Putnam, SNS, 514.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
204
samiento como verdadero o falso es considerar que es correcto o inco-
rrecto; por otra parte, el tipo de correccin o de incorreccin de que se
trata en cada caso vara enormemente de acuerdo al tipo de discurso
149
.
Llegados a este punto, conviene revisar qu ha sido de la concepcin
de verdad como justificacin idealizada que Putnam propuso en su etapa
internalista. Tres lustros despus de la formulacin de ese principio en Ra-
zn, verdad e historia, Putnam escribe: Por unos cuantos aos defenda el
principio de que un enunciado es verdadero si y slo si su aceptacin esta-
ra justificada bajo condiciones epistmicas suficientemente buenas. Aun-
que ya no acepto este principio (...) creo que es importante determinar en
qu puntos se sostiene y en qu puntos falla
150
.
Una de las razones que Putnam encuentra para rechazar ese principio,
es que no es universal: tiene excepciones. No siempre que acepto un enun-
ciado como verdadero estoy en condiciones de justificar mi creencia. (Con
otras palabras, existen usos de la palabra verdad que trascienden total-
mente nuestras posibilidades de reconocimiento o verificacin.) Consid-
rese el siguiente enunciado:
(2) No existe ningn conjunto de estrellas ordenado en forma de polgo-
no de cien lados.
Si (2) es verdadero, no existe manera alguna en que podamos saberlo.
Ahora bien, lo importante es darse cuenta de que, aunque en la mayora de
los casos (en los enunciados acerca de las cosas de la vida diaria), verdad y
aceptabilidad idealizada s coinciden, esto no quiere decir que verdad signifique
o sea equivalente a aceptabilidad idealizada, sino que
primero, es parte de nuestra concepcin del mundo que estos enunciados [los
de la vida diaria] puedan ser verificados bajo condiciones epistmicas sufi-
cientemente buenas (cuando son verdaderos); y segundo, la existencia de
enunciados de esta clase es un prerrequisito conceptual para la comprensin
del lenguaje
151
.
Uniendo esta correccin del anlisis de la verdad con la considera-
cin de la importancia de las diferentes formas de uso lingstico hecha
ms arriba, el cuadro resultante es que Putnam ha llegado a la conclusin
149
H. Putnam, SNS, 515.
150
H. Putnam, Pragmatism, 299.
151
H. Putnam, Pragmatism, 299.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
205
de que el problema no consiste en determinar qu nocin (si percepcin,
representacin, verificacin, comprensin, verdad o uso lingstico) cons-
tituye el punto de arranque o el fundamento de las dems, sino que la
tarea filosfica debe ser explorar el crculo de la ligazn entre ellas
152
.
Aunque ya no acepto esa descripcin [de la verdad como justificacin ideali-
zada], enfatizo que lo que esa frmula pretenda era conectar la nocin de
verdad con la forma en la que las palabras son usadas (incluyendo el acto de
habla de la aseveracin) y con las nociones de aceptabilidad racional y de con-
diciones epistmicas suficientemente buenas. An creo que nuestra compren-
sin de la nocin de verdad est inextricablemente entretejida con nuestra
comprensin de esas nociones.
153
Una consecuencia de esta forma de pensar es que una bonita ubica-
cin de los problemas filosficos en diferentes campos no tiene sentido.
Suponer que la filosofa se divide en compartimentos separados llamados
filosofa de la mente, filosofa del lenguaje, epistemologa, teora de los
valores y metafsica es una forma segura de perder el sentido de cmo es
que estos problemas estn conectados, y ello significa perder nuestra com-
prensin de cules son los orgenes de nuestras perplejidades
154
.
4.3. FILOSOFA, SOLUCIONES FILOSFICAS Y VIDA ORDINARIA
La propia dinmica de la reflexin filosfica sobre representacionalis-
mo y antirrepresentacionalismo, realismo y antirrealismo, relatividad con-
ceptual, uso lingstico y verdad, unida a un rasgo de carcter que le impide
conformarse con una solucin alcanzada que parece slo parece
explicarlo todo, ha hecho que en esta etapa Putnam se replantee el problema
de en qu consiste la filosofa desde una nueva perspectiva. Ya no se
trata tanto de buscar otra solucin, sino ms bien de buscar el origen de
esa ansia de solucin. Por decirlo de alguna manera, lo interesante en
filosofa, para el ms reciente Hilary Putnam, no son tanto las diferentes
respuestas filosficas de las cuales l ha aportado unas cuantas,
sino, como en Wittgenstein, la investigacin sobre qu es lo que alimenta
152
H. Putnam, SNS, 516.
153
H. Putnam, Comments and Replies, 242.
154
H. Putnam, SNS, 516.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
206
la controversia filosfica y qu es lo que le proporciona respiros, aunque
sean parciales. Como seala James Conant:
El rasgo ms sobresaliente de la similitud entre la concepcin de la filosofa de
Wittgenstein y la que informa el trabajo reciente de Putnam es la idea de que
lo ms interesante en filosofa es la bsqueda misma (el peculiar carcter de las
preguntas que hace la filosofa), en oposicin a cualquiera de las respuestas espec-
ficas con las que distintos pensadores han intentado aquietar la insistencia y el
misterio de las preguntas
155
.
Pero no se trata de un dejar de lado el trabajo anterior, sino ms
bien de un avance en una direccin ms pragmtica del planteamiento de los
problemas, facilitada en gran medida por su descubrimiento de que nues-
tros conceptos estn entretejidos con nuestra vida. Este descubrimiento
no fue casual, sino que es el resultado de ms de tres dcadas de reflexin
que, comenzando con sus investigaciones analticas sobre el significado y
la referencia, contina con sus aportaciones a la discusin sobre el realis-
mo y entrelaza, en esta ltima etapa, con el lento resurgir del pragmatismo
en algunos departamentos de filosofa norteamericanos en los ltimos tres
o cuatro lustros. En el caso de Putnam se trata, a mi manera de ver, de un
volver al realismo, como l mismo dice, pero no al realismo metafsico o
cientfico del que parti, sino a un realismo en versin americana (ms
especficamente, jamesiana y deweyana), algunas de cuyas tesis ms signifi-
cativas Putnam haba asimilado en sus aos de formacin en Pennsylvania
y Los ngeles y que estaban, por decirlo as, esperando encontrar un lugar
en su pensamiento. La conclusin a la que Putnam ha llegado en esta eta-
pa, de que nuestros conceptos y nociones ms importantes no pueden ser
comprendidas si las sustraemos del entramado de acciones e instituciones
que les dan vida, es un reflejo de las tesis pragmatistas de que lo que tiene
peso en nuestras vidas debe tenerlo en la filosofa
156
, y de que los hechos
no pueden separarse de los valores
157
.
155
J. Conant, Introduction, en RFH, xxxv (cursiva aadida).
156
Si hubo una gran intuicin en el pragmatismo, fue la insistencia de que lo que tiene
peso en nuestras vidas debe tener peso tambin en la filosofa (H. Putnam, SNS, 517).
157
Por ese tiempo [mediados de los aos 70] empec tambin a tomar en serio una
idea que por primera vez haba odo a mis maestros pragmatistas de la Universidad de
Pennsylvania y de la UCLA: la idea de que los juicios de valor, lejos de estar desprovistos
de significado cognitivo, estn de hecho presupuestos en toda la cognicin; hechos y valo-
REALISMO HUMANO (1986-1997)
207
Probablemente, quien mejor ha comprendido e interpretado este cam-
bio de actitud filosfica en Putnam sea James Conant, antiguo alumno su-
yo en Harvard y editor de Realism with a Human Face y de Words and Life, las
obras que renen lo ms significativo de la produccin de Putnam de los
ltimos diez aos. En las introducciones que Conant escribe para estos
libros, el anlisis de la influencia que Wittgenstein ha ejercido en Putnam
ocupa un lugar preponderante
158
. En lo que sigue, presentar mi interpre-
tacin del Putnam de Conant, destacando aquellos puntos que considero
bsicos para comprender lo que hay de continuidad y lo que hay de cambio
en el pensamiento de Putnam en esta etapa.
Para Conant, el cambio ms importante entre el Putnam del realismo
de rostro humano y los anteriores, es la actitud que Putnam ha adoptado
ante los problemas filosficos. Si antes buscaba una solucin intermedia
al debate realismo-antirrealismo, ahora piensa que los problemas filosfi-
cos no tienen solucin
159
(agrega, adems, un por supuesto!). Si esto es
as, qu sentido tiene la investigacin filosfica? Basado en la interpreta-
cin que Cavell hace de Wittgenstein, Putnam considera que la clave del
progreso filosfico est en transformar los trminos en los que [las pre-
guntas] se presentan ante nosotros
160
. Los problemas filosficos admiten
distintas formulaciones o enfoques: desde uno ms bien cientfico, hasta el
metafsico o el tico y religioso. Por esto la filosofa es una actividad que
propiamente no tiene fin, como sostiene Wittgenstein
161
. Desde luego, al
ocuparnos de los problemas filosficos, encontramos, si no respuestas, al
menos posibles vas de solucin, que nos conceden un alivio temporal.
Hay que advertir que el cambio en la actitud de Putnam hacia los pro-
blemas filosficos tiene que ver con su intencin de salvar la naturaleza de
las preguntas filosficas. Por eso cualquier intento de ofrecer una solu-
cin directa a un antiguo problema filosfico constituye, para Putnam,
una forma de evasin filosfica (...), en tanto que no busca en forma alguna
_______
res se interpenetran (H. Putnam, A Half Century of Philosophy, 198-199).
158
Conant tambin dedica particular atencin a la influencia de Kant, Stanley Cavell y
Cora Diamond en el pensamiento de Putnam.
159
H. Putnam, Realism with a Human Face, en RHF, 19.
160
J. Conant, Introduction, en RHF, xxxvi.
161
Por ejemplo, en Zettel, Mxico: Universidad Nacional Autnoma de Mxico, 1979,
n. 447.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
208
contribuir a nuestra comprensin de cmo es que tales problemas conti-
nan ejerciendo esa fascinacin que indudablemente han ejercido en tanta
gente a lo largo de tantos siglos
162
. Esto es lo que lleva a Putnam a afirmar
que
si las investigaciones filosficas (palabras que se hicieron famosas gracias a
otro filsofo que cambi sus ideas) contribuyen a ese dilogo de miles de
aos de antigedad que es la filosofa, si profundizan nuestra comprensin de
esos misterios que denominamos problemas filosficos, entonces, el filso-
fo que realiza esas investigaciones est haciendo su trabajo correctamente
163
.
Por eso, cuando el trabajo filosfico est bien hecho, siempre se tiene
la sensacin de que la ltima solucin encontrada an no esclarece el
misterio
164
.
Ahora bien, no puede suponerse que la conclusin a la que ha llegado
Putnam ahora es solamente uno ms de los cambios de opinin a los que
nos tiene acostumbrados
165
? Para algunos crticos, los cambios de opinin
de Putnam, lejos de constituir una virtud, son manifestacin de veleidad y
de inconsistencia. Conant en cambio opina, con Wolfgang Stegmller, que
esos giros de pensamiento son manifestacin del infalible instinto de
Putnam para captar aquello que en la insondable diversidad de las discu-
siones filosficas contemporneas es genuinamente significativo
166
. En mi
opinin, es claro que Putnam ha contribuido a la renovacin de la filosofa
en el mundo angloparlante, con su manera de afrontar los problemas filo-
sficos; una manera que ciertamente puede gloriarse de entroncar con la
162
J. Conant, "Introduction", en RHF, xxxvii.
163
H. Putnam, R&R, 14.
164
H. Putnam, R&R, 14. Conant opina que ste es un punto de considerable diver-
gencia entre Putnam y Wittgenstein, por cuanto Putnam habla de la tarea del filsofo co-
mo consistente en hacer ver el misterio que los problemas filosficos manifiestan, mientras
que Wittgenstein dice que su ltimo fin es hacer que los problemas desaparezcan completa-
mente (cada vez que aparecen) (Introduction, en RHF, 316, nota 64).
165
Daniel Dennett, en una publicacin de tipo humorstico, registra el trmino Hi-
lary, y da la siguiente definicin: Hilary, n. Un breve pero significativo perodo en la carre-
ra intelectual de un distinguido filsofo. Ah!, eso es lo que pensaba hace tres o cuatro hila-
ries (Philosophical Lexicon, American Philosophical Association, 1987, 11; citado en J. Co-
nant, "Introduction", en RHF, 316, nota 65).
166
W. Stegmller, Hauptstromungen der Gegenwartsphilosophie, Vol. II, p. 345, citado en J.
Conant, "Introduction", en RFH, xxxix.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
209
tradicin ms genuinamente americana: el pragmatismo.
Por otra parte, Conant sostiene que el ms reciente cambio de pensa-
miento de Putnam es distinto de los anteriores, en cuanto manifiesta una
aspiracin a una perspectiva ms amplia en su trabajo tomado en conjun-
to:
Su bsqueda (...) no se dirige ahora a descubrir un nuevo y ms sofisticado
candidato para la prxima ortodoxia filosfica, sino a encontrar un punto de
vista ms incluyente y ms histrico; uno que le permita explorar y examinar
con cuidado las fuerzas intelectuales que han alimentado el motor de su pro-
pio desarrollo filosfico, provocando sus conversiones de los aos anterio-
res
167
.
Dirigir la atencin a las fuerzas que alimentan la discusin filosfica es
prestar atencin a una caracterstica de la razn humana que ya haba sido
sealada por Kant al comienzo mismo de la Crtica de la razn pura y cons-
tituye uno de los temas centrales en la filosofa de Wittgenstein: La razn
humana tiene, en una especie de sus conocimientos, el destino particular
de verse acosada por cuestiones que no puede apartar, pues le son pro-
puestas por la naturaleza de la razn misma, pero a las que tampoco puede
contestar, porque superan las capacidades de la razn humana
168
. Richard
Rorty interpreta a Wittgenstein como proponindose apagar de una vez
por todas esta sed de filosofa que tiene nuestra razn: en esta lectura, se
entiende que Wittgenstein nos ensee que todo lo que queda por hacer a
los (buenos) filsofos es limpiar los errores metafsicos que otros (malos)
filsofos cometieron
169
. Putnam, en cambio, sigue a Cavell al ver en los
escritos de Wittgenstein una aspiracin a alcanzar una perspectiva supe-
rior; una perspectiva que d al filsofo que hay dentro de l mismo un
momento de paz
170
.
Los momentos de paz que busca el filsofo, en esta interpretacin
de Wittgenstein que hace Putnam siguiendo a Cavell, son las diversas so-
luciones filosficas que se alcanzan en diferentes momentos. Pero haber
dado con una solucin no quiere decir haber acabado con el problema o
167
J. Conant, "Introduction", en RHF, xl.
168
Kant, Crtica de la razn pura, Avii.
169
J. Conant, "Introduction", en RHF, xl.
170
J. Conant, "Introduction", en RFH, xli.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
210
con las ansias de la razn humana de encontrar soluciones. Tratar de aca-
bar con esa tendencia de la razn humana a plantearse problemas que le
superan sera equivalente a renunciar a nuestra misma capacidad de pen-
sar
171
. De ah que mientras exista gente reflexiva en el mundo, dice
Putnam, la discusin filosfica no desaparecer
172
. Al final, puede decirse
que el impulso a filosofar es tan humano como el impulso a repudiar la
filosofa, como han experimentado tantos pensadores a lo largo de la his-
toria (el escepticismo ha sido siempre una tentacin para cualquier filso-
fo). Tal vez lo ms interesante del caso sea que, como muy bien anota Co-
nant, la tendencia del realismo filosfico a eliminar todo lo que sea hu-
mano de nuestra imagen del mundo y de nosotros mismos, es en s misma
una tendencia profundamente humana
173
.
Ahora bien, dar por hecho que la reflexin filosfica no morir mien-
tras existan seres humanos sobre la Tierra, no es un argumento que
Putnam use para descalificar la propuesta de ciertos filsofos (Rorty, Fou-
cault y Derrida, entre otros) de construir una cultura postfilosfica.
Putnam toma muy en serio sus argumentos
174
, pero insiste en que su afn
revisionista obedece a una cierta decepcin, causada por esperar de la filo-
sofa lo que ella ni puede ni debe ofrecer: soluciones. La idea moderna
de hacer de la filosofa (o mejor, de los resultados de la reflexin filosfica)
el fundamento de todas las dems ciencias y de la cultura misma va por
esta lnea. Pero el hecho de que la concepcin fundacionalista de la filoso-
fa haya fracasado, no significa el fin de la filosofa. La filosofa puede se-
guir siendo, no la base de nuestra cultura, sino una reflexin sobre la cultura:
A menudo me preguntan en qu puntos estoy en desacuerdo con Rorty.
Aparte de cuestiones tcnicas (...), creo que nuestro desacuerdo tiene que ver,
en el fondo, con dos actitudes generales. Yo espero que la reflexin filosfica
tenga un autntico valor cultural, pero no creo que sea el pedestal sobre el que
descansa la cultura, y tampoco creo que nuestra reaccin frente al fracaso de
un proyecto filosfico incluso un proyecto tan central como el de la metaf-
sica deba ser abandonar las formas de hablar y de pensar que tienen peso
171
J. Conant, "Introduction", en RHF, xlii.
172
H. Putnam, Realism with a Human Face, en RHF, 19.
173
J. Conant, "Introduction", en RHF, xlii.
174
De hecho, Rorty es uno de los autores con ms llamadas en los ndices de nombres
de sus libros de esta etapa.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
211
prctico y espiritual
175
.
La ventaja de considerar la filosofa como reflexin sobre la cultura, y
no como su fundamento, se encuentra principalmente en la posibilidad de
liberar nuestras intuiciones corrientes sobre lo razonable o lo verdadero
del poder que sobre ellas ejercen las teoras, soluciones o sistemas filosfi-
cos. En la interpretacin que Putnam hace de Wittgenstein, nuestras no-
ciones ordinarias no se apoyan o fundamentan en una ontologa que nos
obligue a postular la existencia de un conjunto de objetos fundamentales
(lo que realmente existe). No es por el camino de formular la teora co-
rrecta acerca de lo que es verdadero o razonable, sino por el camino del
examen atento de las prcticas ordinarias por las que decidimos qu es co-
rrecto o razonable, como Putnam cree que se logra un progreso en filoso-
fa:
En lugar de ver con sospecha la afirmacin de que algunos juicios de valor
son razonables y otros no lo son, o que algunas concepciones son verdaderas
y otras falsas, o que algunas palabras refieren y otras no, a m me interesa re-
cuperar precisamente esas afirmaciones, que, despus de todo, hacemos
constantemente en nuestras vidas. Aceptar la imagen manifiesta, el Lebens-
welt, el mundo tal y como lo experimentamos, exige de quienes (para bien o
para mal) hemos sido educados filosficamente, que recuperemos tanto nues-
tro sentido del misterio (...) como nuestro sentido de lo comn (porque que
algunas ideas no sean razonables es, despus de todo, un hecho comn; son
slo las extraas nociones de objetividad y subjetividad que adquirimos
de la Ontologa y de la Epistemologa las que hacen que nos sintamos inc-
modos de habitar en lo comn)
176
.
Depositar demasiadas esperanzas en una explicacin filosfica equiva-
le, para Putnam, a lo que Wittgenstein se refera como quedar cautivos
dentro de una imagen
177
. Ciertamente, el simple reconocimiento de que
estamos cautivos no nos proporcionar los medios para liberarnos; pero
parte de lo que Wittgenstein quiere decir con que una imagen nos mantie-
ne cautivos es que no podemos reconocer nuestra imagen de las cosas co-
mo imagen una imagen fija que nosotros hemos impuesto, y es preci
175
H. Putnam, Realism with a Human Face, en RHF, 20.
176
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 118.
177
Wittgenstein, Investigaciones filosficas, 115: Una figura nos tuvo cautivos. Y no po-
damos salir, pues reside en nuestro lenguaje y ste parece repetrnosla inexorablemente.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
212
samente nuestra incapacidad para reconocer este hecho lo que nos man-
tiene cautivos
178
. De manera que para ensear a alguien que est cautivo
en su propia imagen, primero necesitamos mostrarle que comprendemos
dnde piensa l que est, que somos capaces de comprender su visin
desde dentro. Con el fin de ensear al metafsico cualquier cosa, tenemos
que tomarnos en serio sus preguntas e intentar ver el mundo desde su
punto de vista. En esta lectura de Wittgenstein, la virtud principal de la
filosofa, como l la ve, es la sensibilidad: la disposicin a hacer que las
preguntas de otros sean autnticas preguntas para uno mismo.
179
As se explica que Putnam no comparta la tendencia de Rorty a minus-
valorar las controversias filosficas en torno al realismo y al antirrealismo.
Rechazar una controversia sin examinar las imgenes involucradas en ella
es casi siempre una forma de defender una de esas imgenes (generalmente,
la que sostiene ser antimetafsica)
180
. Para poder criticar y cambiar una
tradicin, hay que estar dentro de ella. Yo creo dice Putnam que lo
que es importante en filosofa no es solamente decir: rechazo la contro-
versia realismo-antirrealismo, sino mostrar que (y cmo) ambos lados de
la controversia desfiguran las vidas que vivimos con nuestros concep-
tos.
181
Ni realismo ni antirrealismo, pues ambas posiciones, en cuanto teoras o
soluciones filosficas, desfiguran el carcter de nuestra vida ordinaria. Pero el
punto es no slo que ciertas caractersticas de nuestra vida corriente tien-
den a quedar distorsionadas al ser vistas a travs de los lentes de una u otra
teora filosfica, sino que el carcter y la naturaleza de esa distorsin son en s
mismos temas importantes para la reflexin filosfica
182
. se es precisa-
mente el principal tema de inters de Putnam en este perodo: explorar el
carcter (y la posible cura) de la enfermedad metafsica, que l mismo
padeci durante muchos aos. Una manifestacin clara de que se padece
esta enfermedad es la falta de compasin hacia la posicin del otro: decir
178
J. Conant, "Introduction", en RHF, liii. En A Defense of Internal Realism,
Putnam escribe: Yo no creo que sea malo tener imgenes en filosofa. Lo malo es olvidar
que son imgenes y tratarlas como si fueran el mundo (RHF, 40).
179
J. Conant, "Introduction", en RHF, liii.
180
J. Conant, "Introduction", en RHF, liii.
181
H. Putnam, Realism with a Human Face, en RHF, 20.
182
J. Conant, "Introduction", en RHF, liv (cursiva aadida).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
213
simplemente: eso es un pseudoproblema [como hace Rorty] no es en s
teraputico; es una forma agresiva de la enfermedad metafsica misma
183
.
Slo examinando cuidadosamente el carcter de la seduccin que una de-
terminada posicin filosfica ejerce sobre quienes la sostienen, as como el
carcter de la decepcin que causa en quienes la rechazan, seremos capaces
de resistir la tremenda presin por conocer, que, si bien nos proporcio-
na legtimas formas de conocimiento, tambin puede llevarnos, si no so-
mos cuidadosos, a la confusin metafsica
184
.
No es esta forma de hablar de la enfermedad metafsica y de su
posible terapia una forma de soberbia, propia de quien se cree inmunizado
contra el error y la confusin filosfica? Desde luego, el intento de salvar a
los dems de caer en posiciones que no sean las del propio salvador, a me-
nudo tiene algo de pretencioso o ingenuo. No es eso lo que Putnam pro-
cura, a mi manera de ver. Su alegato de que la discusin contempornea
sobre el realismo y el antirrealismo no est siendo bien conducida tiene
que ver, me parece, con su decisin en estos ltimos aos de no proponer
ms soluciones o posiciones filosficas. Como explica James Conant:
En aos recientes, Putnam parece haber tomado una gran decisin, no del
todo distinta a la de Baudelaire, y tampoco por razones muy diferentes
185
. Po-
co a poco, Putnam se ha ido desilusionando de proponer nuevas posiciones
filosfica (o de remendar algunas que previamente haba sostenido), y se inte-
resa ms ahora en el problema de articular esa insatisfaccin con las formas
prevalecientes de ortodoxia en la filosofa angloamericana (algunas de las cua-
les l mismo ha contribuido a poner en escena). Investigar las fuentes de esas
insatisfacciones se ha convertido en una preocupacin constante de su trabajo
ms reciente
186
.
Esa preocupacin de Putnam por rastrear las fuentes de la insatisfac-
cin filosfica lo ha llevado, a su vez, a algo ms positivo: a interesarse por
183
H. Putnam, Realism with a Human Face, en RHF, 20. Conant comenta que esta
observacin de Putnam (que la crtica de Rorty no ofrece posibilidad de progreso teraputi-
co) es un reflejo de la famosa comparacin de la filosofa con la terapia de Wittgenstein (en
Investigaciones Filosficas, 133: No existe un mtodo filosfico, aunque s hay mtodos, como
distintas terapias).
184
J. Conant, "Introduction", en RHF, xlvi.
185
Vase el texto de Baudelaire al que se refiere Conant en la p. 3 de este trabajo.
186
J. Conant, "Introduction", en W&L, xii.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
214
la forma y por la historia de las controversias filosficas en las que l ha
participado, y, ms en general, por la naturaleza de la controversia filosfi-
ca misma. Este giro se refleja en un cambio de tono de sus escritos: de la
voz autoritaria de alguien que explica la solucin a un problema sobresa-
liente (funcionalismo, teora causal de la referencia y otros por el estilo), al
tono calmado de alguien que est interesado por encima de todo en lograr
que se aprecie la dificultad de los problemas.
187
Ahora bien, que Putnam no est interesado en encontrar soluciones a
los problemas filosficos, no quiere decir que no crea que exista progreso
en filosofa. Para Conant, si existe una nica enseanza presente en todos
los ensayos que Putnam ha escrito ltimamente, sera que la habilidad que
uno tenga para progresar en filosofa depende sobre todo de la continua
disposicin para examinar los fundamentos de las propias convicciones
filosficas
188
. En ese autoexamen de sus convicciones filosficas anterio-
res, Putnam ha llegado a sorprenderse de lo difcil que es volver a la idea
de que, despus de todo, normalmente percibimos lo que est afuera, y no
algo que est aqu dentro
189
. Tres siglos de filosofa moderna, y un siglo
de ciencia del cerebro (ahora, ciencia cognitiva) han hecho que parezca
imposible recuperar la confianza en nuestras formas ordinarias de pensar y
hablar. El problema ahora es mostrar la posibilidad de volver a lo que yo
llamo ingenuidad deliberada, o a lo que James llamaba realismo natural.
(...) me parece que esa es la direccin en la que debemos avanzar.
190
Dicho con otras palabras: el reto consiste en poder afirmar, en contra
de una tradicin filosfica trisecular, que cuando decimos, y significamos,
que las cosas son as y as, no nos mantenemos con lo que significamos en
algn sitio ante el hecho, sino que significamos esto y aquello-es-as y as
191
.
El moderno realista metafsico slo puede escuchar esta afirmacin en
trminos de cosa en s y su representacin en nuestra mente; es inca-
paz de admitir que las palabras lenguaje, experiencia, mundo, si es que
tienen un empleo, han de tenerlo tan bajo como las palabras mesa, lm
187
J. Conant, "Introduction", en W&L, xii.
188
J. Conant, "Introduction", en W&L, xiv.
189
H. Putnam, James Theory of Perception, en RHF, 251.
190
H. Putnam, Realism without Absolutes, en W&L, 284.
191
Wittgenstein, Investigaciones filosficas, 95.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
215
para, puerta
192
.
Putnam ve su objetivo como el de tratar de recuperar los usos ordinarios de
estas palabras [lenguaje, experiencia, mundo]; los usos que fuimos ca-
paces de darles antes de que quedaran revestidas de las historias metafsicas
que nos contamos a nosotros mismos cuando buscamos respuesta a preguntas
como de qu manera engancha el lenguaje en el mundo?. Bajo la presin
de tal pregunta, la conexin entre el lenguaje y el mundo toma la apariencia de
un logro complicado, que necesita ser explicado, y al tratar de hacerlo, tende-
mos a sublimar el sentido de nuestras palabras ordinarias.
193
La recuperacin del sentido ordinario de nuestros conceptos involucra
una renovacin de nuestra concepcin de la filosofa. Es necesario dejar de
ver la filosofa como el fundamento de nuestras prcticas, y empezar a
verla como una explicacin de las mismas, estrechamente ligada a otras
formas de explicacin, como la literatura y el arte. La filosofa, despus de
todo, es una de las humanidades, y no una ciencia.
194
La filosofa moder-
na, al empezar por poner en duda el valor de nuestras intuiciones ordina-
rias, ha terminado en un dilema aparentemente insuperable: o cientificismo
o relativismo, como si la nica alternativa al reconocimiento de la limita-
cin de nuestro conocimiento fuera el escepticismo. La clave para escapar
de ese falso dilema est en advertir que hablar de los lmites de nuestra
facultad de conocer es una forma moderna de hablar. En la lectura que
Putnam hace del Tractatus y de las Investigaciones filosficas de Wittgenstein, el
objetivo es mostrar que los lmites, contra los cuales (imaginamos) chocar
al hacer filosofa, son ilusorios
195
(o, mejor, autoimpuestos).
Este giro wittgensteiniano en la filosofa de Putnam es, en cierta for-
ma, un giro pragmatista: se trata de presentar la filosofa como una investi-
gacin o descripcin de las prcticas en las que estn enraizados nuestros
conceptos y formas ordinarias de hablar, en lugar de tratar de fundamentar
el conocimiento (o nuestras formas ordinarias de hablar y de pensar) en
verdades indudables y eternas, como pretenda la filosofa moderna (entre
otras cosas, porque no existen fundamentos indubitables para el conoci
192
Wittgenstein, Investigaciones filosficas, 97, citado por Putnam en The Question of
Realism, en W&L, 310, nota 4.
193
J. Conant, "Introduction", en W&L, xxvii-xxviii.
194
H. Putnam, Why Is a Philosopher?, en RHF, 118.
195
J. Conant, "Introduction", en W&L, xl.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
216
miento humano). Es una forma de experiencialismo radical
196
, que sos-
tiene que la raz de nuestro conocimiento est en la experiencia, y no en las
teoras que hacemos sobre nuestra experiencia. Por eso, para Putnam, la
filosofa ms que explicacin es una descripcin
197
que nos proporciona
imgenes de la situacin humana en el mundo discutibles, importantes y
llenas de significado
198
.
Y si se replica: bien, pero cul es el fundamento de nuestras prcti-
cas?, por qu consideramos una forma de actuar mejor que otra, o que una
opinin est mejor fundada que otra?. Precisamente, la tarea de la filosofa
es iluminar
199
esas creencias: mostrar cundo y por qu consideramos que
una opinin est bien fundada, o cmo y por qu consideramos que un
ser humano leal es mejor que un ser humano desleal, que una persona ca-
paz de philia es mejor que una persona incapaz de philia, que una persona
capaz de sentido de la comunidad, de ciudadana en una polis, es mejor que
una persona que es incapaz de sentido de comunidad o de ciudadana en
una polis, etc.
200
, pero no proporcionar los fundamentos de tales creencias.
Cuando damos explicaciones sobre nuestra forma de actuar o de pensar,
llega un momento en el que no podemos explicar ms y tenemos que de-
cir: he llegado a roca dura y mi pala se dobla (...). As simplemente es co-
mo acto
201
. Por qu llegamos hasta tal punto en nuestras explicaciones y
justificaciones? Por qu consideramos tal o cual explicacin como sufi-
ciente para fundamentar una creencia? Por qu lo que en un momento
dado de la historia de la cultura se consider una buena explicacin, siglos
despus se desprecia como supersticin o creencia infundada
202
? Esas
son las preguntas que Putnam considera que debe hacer la filosofa en
nuestros das. Al fin y al cabo, la filosofa tambin es una prctica humana
que adopta diferentes formas segn varan las necesidades humanas y las
circunstancias histricas.
196
El trmino es de William James.
197
J. Conant, "Introduction", en RHF, lxii: Wittgenstein dice que lo que necesitamos
en filosofa no es explicacin, sino descripcin.
198
H. Putnam, MCR, 161.
199
H. Putnam, Prlogo, en MCR, 14.
200
H. Putnam, MCR, 160.
201
Wittgenstein, Investigaciones filosficas, 217.
202
El caso de la astrologa es paradigmtico en este sentido.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
217
4.4. LA PRIMACA DE LA PRCTICA, CONOCIMIENTO Y OB-
JETIVIDAD MORAL
Del examen de la forma en que los seres humanos usamos y compren-
demos el lenguaje se obtienen algunas conclusiones importantes. Una de
ellas es que nada en tales prcticas justifica la divisin del mundo en
mente y extensin, o en representacin y realidad, o proyeccin
y cosa en s, como pretendi la filosofa moderna. Nuestra percepcin
del mundo es unitaria, no dual: al ver una lmpara, no pienso: estoy vien-
do una representacin de una lmpara; creo, simplemente, que veo una
lmpara.
Otra conclusin que se obtiene de los anlisis precedentes es que la
actividad humana de usar y comprender conceptos la interpreta-
cin no solamente es una actividad en gran medida no formal, guiada
por unas pocas reglas o mtodos definidos si acaso, sino que implica
mucho ms que razonamiento lineal proposicional. Implica nuestra imagi-
nacin y nuestros sentimientos; en suma, nuestra sensibilidad total
203
. De
esta conclusin se obtienen dos corolarios: (1) que la mente no debe ser
vista como un rgano, material o inmaterial, sino como un sistema de ca-
pacidades
204
; (2) que la interpretacin, como la inteligencia humana misma,
no es formalizable ni naturalizable
205
.
Si la interpretacin implica nuestra sensibilidad total, entonces culti-
var nuestra capacidad de interpretacin supone cultivar nuestra sensibili-
dad
206
. Por eso la filosofa no est interesada solamente en cambiar
nuestras concepciones, sino tambin en cambiar nuestra sensibilidad,
203
H. Putnam, The Craving for Objectivity, en RHF, 129.
204
La moraleja de la tesis principal de Putnam sobre la naturaleza de lo mental puede
ser, para ponerlo en sus trminos, que la mente el lugar de la manipulacin de los significados
no est en la cabeza (J. McDowell, Putnam on Mind and Meaning, Philosophical Topics
20/1, 36; cursiva aadida).
205
J. Conant observa que en la lectura que Putnam hace de Wittgenstein, el inters del
filsofo austraco en investigar el uso de los conceptos no radica en proporcionar una
descripcin naturalista reductiva de la actividad lingstica humana, sino, al contrario, en
mostrar cmo es que el pensamiento y el lenguaje inevitablemente eluden ese tipo de des-
cripcin (Introduction, en W&L, xliv).
206
J. Conant, "Introduction", en RHF, lxiii.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
218
nuestra capacidad para percibir matices y reaccionar ante ellos
207
. En este
sentido, la filosofa se asemeja a la literatura y a las artes
208
, y es una forma
de educacin (de educacin para mayores, como Putnam gusta decir,
siguiendo a Stanley Cavell
209
). Es preciso superar esa visin reductiva de la
racionalidad heredada de la filosofa moderna que nos hace pensar
que nuestras convicciones se fundamentan en verdades y principios abs-
tractos, independientes de nuestros intereses prcticos y vitales y de las
variedades de nuestras formas de vida
210
. Las artes y la literatura nos pro-
porcionan verdades tan importantes para la vida como la ciencia y la filo-
sofa
211
; no cabe una separacin real entre juicios de hecho y juicios de
valor, entre conocimiento cientfico y conocimiento no cientfico
212
.
Los filsofos, al considerar la capacidad de argumentacin como la piedra
de toque de la racionalidad, han tendido a [crear] una imagen distorsionada
207
Interview with Professor Hilary Putnam, 90.
208
Un trabajo serio en filosofa puede estar aliado con novelas y dramas del tipo
ms profundo (H. Putnam, Comments on Lectures, en C. S. Peirce, Reasoning and the
Logic of Things. The Cambridge Conference Lectures of 1898, 58; Putnam hace referencia aqu a W.
James en The Moral Philosopher and the Moral Life, en The Will to Believe and Other Essays
in Popular Philosophy, 158-159).
209
Los filsofos, idealmente, son educadores, no slo de la juventud, sino tambin de
s mismos y de sus iguales. Stanley Cavell una vez sugiri que esta podra ser una buena
definicin de la filosofa: educacin para mayores. Creo que sa es la definicin que ms
me gusta (Interview with Professor Hilary Putnam, 90; la cita de Cavell procede de The
Claim of Reason, Oxford: Oxford University Press, 1979, 125).
210
Ejemplo de esta actitud es la de Peirce, quien en 1898 escribi: "Uno no puede ser-
vir a dos seores, a la teora y a la prctica. Aquel perfecto equilibrio de atencin que se re-
quiere para observar el sistema de las cosas se pierde, por completo, si se interfieren los
deseos humanos, y, tanto ms, cuanto ms altos y santos puedan ser tales deseos (C. S.
Peirce, El hombre, un signo (El pragmatismo de Peirce), J. Vericat (ed.), Crtica, Barcelona, 1988,
317). Putnam seala que James y Dewey crean que "esta idea peirceana de una distancia
entre ciencia pura y ciencia aplicada estaba fundamentalmente desviada; que la ciencia es, y
debe ser, gua para la prctica, y que, de hecho, la ciencia no progresara si no fuera usada
como gua para la prctica (H. Putnam, "Comments on Lectures", 57).
211
Empec a distanciarme del realismo cientfico duro (...) en parte por que estaba
descubriendo el importante trabajo de un filsofo que siempre haba insistido que la com-
prensin de las artes es tan importante como la comprensin de la ciencia para entender la
cognicin. Ese filsofo era Nelson Goodman (H. Putnam, A Half Century of Philoso-
phy, 198-199).
212
H. Putnam, La importancia del conocimiento no-cientfico, passim.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
219
de lo que significa ser razonable
213
. De hecho, lo que no es razonable ni
realista, lo que no es humano, en suma, es basar las convicciones propias
en argumentos e ideas claras y distintas.
Esta tesis que la tica pueda ser construida dogmticamente por
adelantado ha sido siempre rechazada por el pragmatismo, recuerda
Putnam
214
. La razn es muy sencilla: los pragmatistas no creen que de an-
temano conozcamos la naturaleza humana y sus capacidades
215
. No puede
haber una respuesta ltima a la pregunta cmo deberamos vivir?
216
porque las necesidades humanas no preexisten (...) la humanidad est
constantemente redisendose a s misma
217
. Por eso,
los pragmatistas han sido tpicamente hostiles a la tradicin de la ley natural, y
especialmente a la forma de esa tradicin segn la cual hay normas incorpora-
das de algn modo en la naturaleza misma de la realidad, normas que el sa-
bio (en cuanto opuesto a la masa) ha sido siempre capaz de discernir. Esa
tradicin est plagada de llamadas a lo que es agradable a la razn, y los
pragmatistas siempre han desconfiado de tales llamadas a menos que estuvie-
ran compensadas con una saludable dosis de falibilismo y experimentalismo.
A Dewey, en particular, le encantaba sealar que el discurso acerca de la ley
natural, lo que es agradable a la razn, etc., haba proporcionada racionali-
zaciones de los intereses de grupos privilegiados
218
.
Para algunos, suprimir toda referencia a un ergon humano revelado en
nuestros discursos no puede traer ms que consecuencias desastrosas para
la vida social e individual. O el conocimiento se apoya en fundamentos
inmutables o los hombres y mujeres pueden pensar lo que les parezca,
sostienen los intelectuales conservadores en las universidades norteameri-
canas
219
.
213
J. Conant, "Introduction", en RHF, lxii.
214
H. Putnam, Pragmatismo y relativismo: valores universales y formas tradicionales
de vida, en HP, 213.
215
H. Putnam y R. A. Putnam, La Lgica de Dewey: epistemologa como hiptesis,
en HP, 247.
216
H. Putnam y R. A. Putnam, La Lgica de Dewey, en HP, 247.
217
H. Putnam, MCR, 151.
218
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 161.
219
C. Lasch, La rebelin de las lites y la traicin a la democracia, Barcelona: Paids, 1996,
20.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
220
Desgraciadamente para su causa, es imposible a estas alturas resucitar los ab-
solutos que en otros tiempos parecieron constituir un cimiento firme sobre el
que erigir estructuras de pensamiento seguras. La bsqueda de la certeza, que
se convirti en un tema obsesivo del pensamiento moderno cuando Descartes
intent basar la filosofa en proposiciones indudables, era un comienzo equi-
vocado. Como seal John Dewey, distraa la atencin del verdadero objetivo
de la filosofa: el de intentar lograr juicios concretos... sobre los fines y los
medios en la regulacin del comportamiento prctico
220
.
Sobre la concepcin que Dewey tena de la filosofa, Richard Bernstein
escribe lo siguiente:
[Dewey] era bastante escptico y crtico de lo que consideraba concepciones
anticuadas y erradas de la filosofa: verla como algn tipo de superciencia,
como la disciplina fundamentadora de la cultura, o como la disciplina que tie-
ne acceso a un reino especial de verdad trascendental. l busc desenmasca-
rar, exponer y exorcizar lo que crea que era un impulso central de gran parte
de la filosofa moderna: la bsqueda de la certeza. Pens que la filosofa tena
ms que ver con visin, imaginacin y significado que con la Verdad; con ga-
nar perspectiva crtica sobre los problemas y conflictos ms profundos en la
sociedad y la cultura, y con proyectar ideales para alcanzar un futuro ms de-
seable
221
.
Desde este punto de vista se entiende la importancia que el pragma-
tismo ha concedido a la prctica y lo revolucionario de esa propuesta. Se
trata de reconocer que el conocimiento y la verdad no tienen vida fuera
del contexto de los procedimientos reflexivos que adoptamos para tratar
con problemas que son esencialmente prcticos
222
; que no existe una
220
C. Lasch, La rebelin de las lites, 20. Lasch nota que la tesis de la izquierda segn la
cual el derrumbe del fundamentismo permite ver que el conocimiento es slo otro nom-
bre del poder, asume la misma premisa de la filosofa moderna: que el conocimiento debe
basarse en fundamentos indiscutibles para tener peso. Tanto los intelectuales conservado-
res como los de izquierda, creen que el nico resultado posible de la ausencia de funda-
mentos para el conocimiento es un escepticismo tan profundo que no puede distinguirse
del nihilismo. Dewey habra visto muy claramente que sta no es la nica alternativa posible.
La revitalizacin del pragmatismo como objeto de estudio histrico y filosfico uno de
los escasos puntos brillantes en un panorama por lo dems desalentador nos permite
esperar que exista una salida del callejn sin salida acadmico (La rebelin de las lites, 21).
221
R. Bernstein, Dewey, Democracy: The Task Ahead of Us, en J. Rajchman y C.
West (eds), Post-Analytical Philosophy, New York: Columbia University Press, 1985, 50.
222
J. Tiles, Dewey, London: Routledge, 1988, xii.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
221
filosofa primera superior a la prctica que adoptamos ms seriamente en
la hora de la verdad
223
.
Como ya se seal, todo el discurso sobre la objetividad en la episte-
mologa moderna se basa en la idea de un marco neutral o mundo en s
que garantizara la verdad de nuestras afirmaciones. El pragmatismo y
Putnam es de los que ms han luchado en favor de esa tesis rechaza la
nocin de un mundo independiente de nuestras prcticas
224
, cuya descrip-
cin completa sera el objetivo final de la investigacin cientfica (en la que
a su vez se basara la tica, considerada como ciencia de los fines del
hombre). Como sostena Dewey, no existe razn para suponer que, a la
hora de tener que decidir entre dos posiciones contrapuestas A y B (de
creencias, experiencias o formas de conceptualizar el mundo), debamos
necesariamente llegar a lo que es independiente de cualquier pensamiento
o experiencia (la realidad que est ah de cualquier forma, de Bernard
Williams
225
).
Cuando Dewey consideraba
226
la forma en que diferentes personas experi-
mentan un caballo dependiendo de si uno es un comerciante de caballos,
un jockey, un tmido hombre de familia que quiere un conductor seguro (el
artculo es de 1905), un zologo o un paleontlogo enfatizaba que las expe-
riencias de cada uno eran igualmente reales. No haba insista necesidad
de un contraste (...) entre una Realidad, y las distintas aproximaciones o re
223
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 150 (he modificado un
tanto la traduccin).
224
Incluso el que podamos afirmar que la composicin qumica del agua es H2O, de-
pende de nuestras prcticas, como seala Paul Forster: Putnam argumenta que el hecho de
que el agua haya sido individuada como sustancia separada refleja los intereses humanos.
Los esquemas de clasificacin dependen de criterios que estipulan la relevancia; pero dentro
del contexto de las prcticas por las que identificamos e individuamos los objetos, es correcto
decir que el agua es bsicamente H2O, y que las teoras anteriores estaban equivocadas (P.
Forster, The Limits of Pragmatic Realism, Philosophy Today (otoo 1994), 249; cursiva
aadida). En este sentido, es evidente la conexin que existe entre la teora social de la refe-
rencia que Putnam desarrolla en los aos 70 con su doctrina de la relatividad ontolgica y el
principio pragmatista de la primaca de la prctica.
225
B. Williams, Descartes: The Project of Pure Enquiry, Harmondsworth, Eng.: Penguin
Books, 1978, 65.
226
J. Dewey, The Postulate of Immediate Empiricism, en The Middle Works, 1899-
1924 (ed. por J. A. Boydston), Carbondale, Ill.: Southern Illinois University Press, 1976-
1983, Vol. 3, 158-159.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
222
presentaciones fenomnicas de la Realidad, sino [simplemente una necesidad
de contraste] entre diferentes experiencias reales.
227
El que Putnam abandone la nocin de condiciones epistmicas ideales
en este perodo de su pensamiento tiene que ver precisamente con este
caer en la cuenta de la importancia de las tesis de los pragmatistas clsicos,
sobre todo, la de la primaca de la prctica
228
. En efecto: en la nocin de
condiciones epistmicas ideales subyace, de alguna forma, la idea de mun-
do noumnico
229
.
Isaac Nevo ha notado cmo en esta apelacin a la prctica en la filoso-
fa del ms reciente Putnam se descubre la elaboracin de una tesis que ya
sostena aos atrs: la idea de que la razn humana es a la vez inmanente y
trascendente
230
:
El pragmatismo de Putnam (...) es la concepcin de que aunque la filosofa es
una prctica de reflexin de final abierto, ms que una teora puramente con-
templativa de cualquier clase, la prctica en cuestin es al mismo tiempo parte
de una cultura (inmanencia) y un paso ms all de ella (trascendencia). (...) En
esta interpretacin, la apelacin de Putnam a la prctica en filosofa es parte de
un intento para conservar su dimensin trascendente o crtica, a la par que se
reconoce su radical engastamiento en la cultura y la tradicin
231
.
Pero Nevo se pregunta si estas dos perspectivas puedan mantenerse
unidas, y cmo: Si nuestros estndares de crtica racional trascienden
cualquier cultura particular en trminos de alcance y autoridad, cmo
pueden ser tambin inmanentes a la cultura? Puede el pragmatismo ofre-
cer una sntesis coherente de estas dos dimensiones?
232
. Su respuesta es
que Putnam trascendentaliza la apelacin del pragmatismo a la prctica
233
y se aproxima de esta manera a la tesis del primado de la razn prctica de
227
J. Tiles, Dewey, 118.
228
Las otras tesis son, segn Putnam, el antiescepticismo, el falibilismo y la interpene-
tracin de hechos y valores (H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 145).
229
M. Liz (Introduccin, en HP, 11, nota 3) enfatiza en este punto el influjo de las
ideas de William James en el paso del realismo interno al realismo natural en Putnam. Ese
influjo ha sido analizado aqu en 4.1.
230
Ver p. 128.
231
I. Nevo, The Practice of Philosophy, European Journal of Philosophy 5 (1997), 74.
232
I. Nevo, The Practice of Philosophy, 74.
233
I. Nevo, The Practice of Philosophy, 79.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
223
Kant:
En la conferencia titulada Was Wittgenstein a Pragmatist?
234
, Putnam ofrece la
nocin kantiana de la primaca de la razn prctica como un modelo para su
pragmatismo (...), y es con este modelo kantiano que articula la deseada cone-
xin entre lo transcendente y lo inmanente. Putnam entiende la primaca de la
razn prctica como la concepcin kantiana segn la cual la imagen cientfica
del mundo la concepcin del mundo como un sistema nomolgico descrito
en trminos universales y objetivos deriva no de la comprensin (es decir,
de la razn terica), sino de la razn pura prctica. Con otras palabras, la ima-
gen cientfica del mundo, incluyendo, presumiblemente, la nocin intuitiva de
verdad, es ella misma un juicio de valor, una imagen del florecimiento huma-
no en el reino teortico
235
.
Lo que Nevo viene a decir es que Putnam supone que nuestra visin
de nosotros mismos como seres racionales necesita de la nocin de verdad
objetiva. En Realism with a Human Face (1990) [Putnam] arguye que la au-
sencia, o rompimiento, de un concepto unitario y universal de verdad no
puede ser aceptado con ecuanimidad por criaturas cognitivas como noso-
tros, porque esta concepcin socava totalmente el ideal de conocimiento
impersonal y objetivo.
236

En otros lugares de este trabajo se ha hecho ver los puntos en los que
Putnam se aproxima ms a Kant
237
, as como aquellos en los que toma
distancia
238
. Es cierto que en los escritos de su etapa internalista Putnam se
aproxima bastante al idealismo trascendental kantiano, y por eso a algunos
autores les ha parecido que la propuesta de Putnam acaba en una concep-
cin de racionalidad universal, semejante a la que presupone Habermas
239
.
234
En H. Putnam, PRA, 27-56.
235
I. Nevo, The Practice of Philosophy, 77.
236
I. Nevo, The Practice of Philosophy, 76.
237
Ver, por ej., nota 132, Cap. III, y notas 80 y 87, Cap. IV.
238
Ver p. 189.
239
L. Oliv, Pluralismo epistemolgico. Ms sobre racionalidad, verdad y consenso,
Revista latinoamericana de filosofa 22 (1996), 253. Como seala A. Prez Ransanz, la teora de
la verdad como idealizacin descansa en el supuesto de que existe una nocin de justifica-
cin por encima de los esquemas conceptuales. La frase de Putnam: afirmar que un enun-
ciado es verdadero es afirmar que podra ser justificado apunta a un sentido de justificacin
que implica una nocin muy fuerte de racionalidad (Verdad y justificacin, Dinoia 1992,
89). Me parece que Isidoro Reguera tambin tiene en mente esta crtica cuando compara a
REALISMO HUMANO (1986-1997)
224
Pero el salto que Putnam ha dado de sus anteriores planteamientos in-
ternalistas hacia los pragmatistas lo salva, en mi opinin, de esta crtica.
En efecto, ya en la misma conferencia de Pragmatism que Nevo cita
(Was Wittgenstein a Pragmatist?), Putnam sostiene que en Kant se encuentra
un pluralismo incipiente, que reconoce que no hay slo una imagen del
mundo, sino dos, una imagen cientfica y una imagen moral; incluso habla
Kant de una imagen religiosa del mundo (en La religin dentro de los lmites de
la pura razn), y de una imagen esttica y de otra legal del mundo (en la Cr-
tica del juicio)
240
. De cualquier forma, es cierto que Kant, como Quine hoy
en da, insista en que solamente la imagen cientfica del mundo contiene lo
que propiamente se puede llamar conocimiento
241
. Fue Wittgenstein
quien, para Putnam, hered y extendi el pluralismo de Kant, es decir, la
idea de que ningn juego de lenguaje merece el derecho exclusivo a ser
llamado verdadero o racional o nuestro sistema conceptual de primer
orden, o el sistema que copia la naturaleza ltima de la realidad, o cual-
quier cosa por el estilo
242
. Esto quiere decir que los juegos de lenguaje
pueden ser criticados (o combatidos); que hay mejores y peores juegos de
lenguaje
243
, y que nadie puede apelar, por tanto, a una racionalidad univer-
sal como garanta de la verdad de sus afirmaciones.
Decir, como hace Nevo, que Putnam trascendentaliza la apelacin
pragmatista a la prctica, me parece que es no captar lo esencial de su mo-
vimiento hacia el pragmatismo
244
. Cuando se habla de trascendentalizar,
normalmente se entiende buscar un marco general, ms all de cualquier
marco particular, que garantice nuestras afirmaciones. Eso es precisamente
lo que Putnam quiere evitar
245
. Con una frase que refleja muy bien lo que,
_______
Putnam con Habermas (I. Reguera, Crtica de la Modernidad, racionalidad y relativismo,
Arbor 96 (1997), 177).
240
H. Putnam, PRA, 30-31.
241
H. Putnam, PRA, 31.
242
H. Putnam, PRA, 38.
243
H. Putnam, PRA, 38.
244
En Pragmatismo y objetividad moral, se lee: Ya que estoy argumentando desde
el espritu del pragmatismo americano (...) no deseo usar una terminologa que presuponga
justamente una metafsica para la cual el pragmatismo fue un instrumento de su derrumbe
(en HP, 161).
245
Como seala Kristana Arp, sta es una de las principales diferencias entre Putnam y
Husserl: No solamente no es Putnam un fenomenlogo trascendental, [sino que] no hay
REALISMO HUMANO (1986-1997)
225
en mi opinin, es la principal constante en el pensamiento de Putnam a
travs de todas sus etapas, podemos decir que the context of all contexts is no
context at all
246
. Pero darnos cuenta de que nada fuera de nuestras prcticas
garantiza la validez de nuestras afirmaciones, no debe conducirnos al es-
cepticismo. Conocemos desde nuestra particular situacin en el mundo: el
conocimiento es humano, la ciencia (cualquier ciencia) es humana.
Es precisamente la apelacin a un contexto neutral lo que ha llevado al
realismo metafsico contemporneo a afirmar que slo la ciencia fsica
puede reclamar certeza absoluta, y que en el campo de la tica (el campo de
los valores) no puede hablarse de objetividad. Putnam entiende que los
diversos argumentos pragmatistas a favor de la objetividad tica
247
signifi-
can una novedad en la historia del pensamiento, por cuanto dichos argu-
mentos tienen un punto de partida muy distinto al de la filosofa moderna.
La realidad, para los pragmatistas, es lo que surge de nuestras prcticas; no
es algo que est siempre ms all, en espera de ser conocido
248
. Nuestras
afirmaciones, como sostiene Dewey, deben ser comparadas entre s, y no
con una supuesta realidad noumenal o mundo en s que nadie sabe lo
que es. De ah que cul sea la respuesta a la pregunta cmo debo vivir?
no es algo que se pueda decir por anticipado. La tica no se puede elaborar
a priori
249
; slo comprometindose en la prctica de la virtud es cmo po-
demos saber en qu consiste ser virtuoso
250
.
_______
ningn nivel trascendental dentro de su realismo interno. Por eso es que se llama realismo
interno. Putnam no puede tener el recurso de un punto de vista independiente (...). Para
Putnam, sin duda, ascender al nivel trascendental sabe demasiado a asumir el punto de vista
del Ojo de Dios, un punto de vista que rechaza como humanamente imposible. Gran parte
de la empresa filosfica de Husserl, por supuesto (...) est dedicado a mostrar que alcanzar
tal punto de vista trascendental es posible, justificado y filosficamente correcto (K. Arp,
Husserl and Putnam, Southern Journal of Philosophy 32 (1994), 364).
246
H. Putnam, Science as Approximation to Truth, en PP1, x.
247
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 146.
248
No es cierto escribe Dewey que una gran parte de nuestras dificultades
epistemolgicas surgen del intento por definir lo real como algo que existe antes de la
investigacin, en lugar de aquello que la investigacin est destinada a alcanzar y en lo cual
cuando se alcanza se puede apoyar la creencia? (J. Dewey, The Pragmatism of
Peirce, en The Middle Works, 1899-1924 (ed. por J. A. Boydston), Carbondale, Ill.: Southern
Illinois University Press, 1976-1983, Vol. 3, 78.)
249
H. Putnam, How Not to Solve Ethical Problems, en RVH.
250
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 156.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
226
Desde este punto de vista, el panorama que se presenta es muy dis-
tinto: no es que el conocimiento tico no pueda reclamar ser absoluto; es
que la nocin misma de conocimiento absoluto es incoherente. La mate-
mtica y la fsica, tanto como la tica y la historia y la poltica, muestra
nuestras preferencias conceptuales; el mundo no va a imponernos un ni-
co lenguaje, no importa de qu escojamos hablar.
251
Ahora bien, si, como se desprende de la interpretacin de Putnam de
los argumentos pragmatistas, en cierta forma todo est en nuestras ma-
nos, significa, entonces, que podemos decidir qu fines dar a nuestras
vidas y que no cabe la posibilidad de una crtica externa de esas decisio-
nes?
El punto est, me parece, en qu se entienda por crtica y desde qu
posicin se pretenda ejercer esa crtica. Desde luego que debemos salvar la
posibilidad de buscar fines objetivos en nuestras vidas; fines que no sean
simple manifestacin de capricho, o universalizacin arbitraria (por intere-
ses econmicos o de otros tipo) de una forma particular de entender la
vida. Pero no debemos bloquear el curso de la investigacin sealando
un lmite. Que la verdad no pueda asegurarse de una vez y para siempre
mediante una revelacin se aplica a la verdad tica y religiosa tanto como a
la verdad cientfica. Nuestro problema no es que debamos escoger entre
un nmero ya fijo y definido de formas de vida ptimas; nuestro problema
es que no conocemos ni siquiera una forma de vida ptima
252
. La investi-
gacin que equivale a bsqueda de la verdad y de la objetividad se
bloquea tanto cuando se dice que cualquier forma de vida es vlida (relati-
vismo), como cuando se sostiene que existe una nica forma de vida pti-
ma (dogmatismo). Como deca William James: nadie tiene una intuicin
de todos los ideales. Nadie debera atreverse a juzgarlos apresuradamen-
te
253
.
La posicin a la que Putnam ha llegado en esta etapa de su pensa-
miento puede verse, me parece, como una continuacin de la interpreta-
cin de Kant que ya haba iniciado en su etapa internalista a la luz,
ahora, de las tesis de los pragmatistas clsicos americanos. Lo que Putnam
251
H. Putnam, Objectivity and the Science/Ethics Distinction, en RHF, 171.
252
H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 211-212.
253
W. James, What Makes a Life Significant?, en Talks to Teachers on Psychology, 150;
citado en H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 214.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
227
celebra de Kant en Las mil caras del realismo es que haya acabado con el
mundo medieval de esencias e intuiciones intelectuales; lo que agrega en
los ensayos dedicados al pragmatismo en Words and Life es que eso no con-
duce al escepticismo ni al relativismo
254
. Vayamos por partes.
En la conferencia III de Las mil caras del realismo (La igualdad y nuestra
imagen moral del mundo), la tesis de Putnam, brevemente, es que Kant puede
ser considerado como el primera realista interno
255
, al sostener que nues-
tra contribucin conceptual no puede ser aislada y que lo que-hace-la-
verdad y lo que-hace-la-verificacin de nuestras creencias est dentro y no
fuera de nuestro sistema conceptual
256
. Y la gloria de Kant, bajo mi punto
de vista, consiste en decir que el mismo hecho de que no podamos separar
nuestra propia contribucin conceptual de aquello que est objetivamente
ah no es un desastre
257
. No es un desastre, sino todo lo contrario, por-
que nos salva del escepticismo: si lo que hace la verdad de nuestras afir-
maciones en parte depende de nosotros, no es inalcanzable: la nocin de
un futuro (o de un espacio-tiempo) sobre el cual estemos por completo equi-
vocados es incoherente
258
. De manera similar, Kant rechaza la idea de
que tenemos algo anlogo a la intuicin racional medieval en relacin con
las cuestiones morales. Y, de nuevo, arguye que esto no es un desastre;
que, al contrario, es algo bueno. La estrategia kantiana completa, en esta
lectura al menos, consiste en celebrar la prdida de esencias (...)
259
.
Es bueno que nadie pueda tener una intuicin privilegiada de la esencia
o ergon humano, porque as todos nos debemos respeto. Todos estamos
en la misma situacin, y todos tenemos el poder de pensar por nosotros
mismos respecto a la pregunta cmo vivir?
260
. Tanto o ms peligroso que
el relativismo es el fanatismo: sera malo si las verdades de la religin pu-
dieran ser deducidas mediante la razn, ya que esto producira fanatismo
(...). El fantico perfectamente lgico (...) es el tipo de fantico ms peli
254
Tambin arguye esto en MCR y en varios artculos posteriores, pero es sobre todo en
W&L donde desarrolla esta tesis con ms claridad y profundidad.
255
Esto mismo ya lo haba afirmado en RVH.
256
H. Putnam, MRC, 96.
257
H. Putnam, MCR, 109.
258
H. Putnam, MCR, 109-110.
259
H. Putnam, MCR, 110.
260
H. Putnam, MCR, 107.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
228
groso. El fanatismo (...) es indeseable por s mismo
261
. Si lo interpreto
correctamente, la comunidad ideal de Kant es una comunidad de seres que
piensan por s mismos sin saber lo que es la esencia humana, sin saber lo
que es la eudaemonia, y que se respetan unos a otros por hacer eso. ste
es el reino de los fines de Kant
262
.
Los argumentos de Putnam en la seccin III de Words and Life (The
Inheritance of Pragmatism) estn dirigidos, en su mayor parte, a mostrar que el
reino de los fines kantiano no tiene por qu derivar hacia el relativis-
mo
263
. Su argumentos son diversos, pero me parece que se pueden resumir
de la siguiente forma: slo una comunidad de personas que piensan por s
mismas acerca del bien humano, y que intercambian sus ideas sobre lo que
es el bien humano, puede alcanzar la verdad. La democracia no es slo una
forma de organizacin social muy conveniente para la investigacin cientfica
y humanstica; es la condicin social de nuestra prctica como sujetos que
quieren conocer el mundo
264
:
No es, para nosotros, simplemente un hecho descriptivo sociolgico que escoger
teoras por su poder predictivo y simplicidad, y promover la cooperacin de-
mocrtica y la apertura a la crtica en la generacin y evaluacin de teoras, sea
parte de la naturaleza de la investigacin cientfica; estas normas describen la
forma en la que debemos funcionar cuando el objetivo es el conocimiento
265
.
Lo que se afirma de la investigacin en general, se afirma tambin de la
investigacin tica en particular: una comunidad tica una comunidad
que quiere conocer lo que es correcto y bueno debera organizarse de
acuerdo a estndares e ideales democrticos, no slo porque sean buenos
en s mismos (que lo son), sino porque son los prerrequisitos para la aplicacin de
la inteligencia a la investigacin
266
.
En el fondo de los argumentos de Putnam, late su conviccin de que
no existe el conocimiento privado: el conocimiento, como el lenguaje, nace
261
H. Putnam, MCR, 105-106.
262
H. Putnam, MCR, 107.
263
Tomando en cuenta lo que se ha dicho en las secciones anteriores (especialmente,
4.1 y 4.2), puede decirse que, desde el punto de vista de Putnam, el relativismo es una pa-
tologa del realismo metafsico (ver, por ej., la cita de Putnam en la p. 158).
264
M. Liz, Introduccin, en HP, 14.
265
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 184.
266
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 185.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
229
de la interaccin de las personas con la realidad y con las dems personas:
de acuerdo con los pragmatistas, ya sea el tema la ciencia o la tica, lo que te-
nemos son mximas, no algoritmos; y las mximas requieren interpretacin
contextual. (...) Insistan
267
en que cuando un ser humano en solitario intenta
interpretar incluso las mejores mximas para s mismo y no permite que otros
critiquen la forma en la cual l o ella interpreta esas mximas, o la forma en la
cual l o ella las aplica, entonces la clase de certeza que resulta est siempre
teida de subjetividad. Incluso la nocin de verdad no tiene sentido en tal
soledad moral ya que la verdad presupone un estndar externo al pensa-
dor
268
.
De ah que las soluciones impuestas desde la cpula (intelectual o
poltica) no son verdadero conocimiento. Las ms de las veces resultan ser
racionalizaciones que los privilegiados construyen para justificar su posi-
cin. Las soluciones jerrquicas a las disputas acerca de valores, dice
Putnam, nunca son racionalmente aceptables
269
.
Ahora bien, aun suponiendo que admitamos la necesidad de la demo
267
La omnipresencia de este tema en la filosofa de Peirce es la temtica de K. O.
Apel, C. S. Peirce: From Pragmatism to Pragmatism (Amherst: University of Massachusetts
Press, 1981). Vase tambin James, The Moral Philosopher and the Moral Life, en The Will
to Believe and Other Essays in Popular Philosophy (Cambridge: Harvard University Press, 1979), y
Dewey en Experience and Nature, captulo 5, Nature, Communication, and Meaning
(Mineola, N. Y.: Dover, 1958) (Primeramente publicado en 1925 por Open Court, La Salle,
Ill.). [Nota de H. Putnam.]
268
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 181.
269
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 187. Otro argumento que
da Putnam en contra de los dspotas benevolentes es que lo que los seres humanos
valoran, y no slo valoran sino que necesitan, no es un estado pasivo de satisfaccin o pla-
cer, sino la actividad productiva. Las concepciones humanas de lo bueno son realmente
variadas, pero lo que la mayora quieren es que lo que concebimos como nuestro bien se
produzca a travs de nuestra propia actividad, y que no sea algo dado. Existe aqu una
relacin obvia con Aristteles: el aforismo de Aristteles de que el bienestar humano (eudai-
monea) consiste en la actividad de la psych en la vida completa de acuerdo a la aret contiene
una intuicin fundamental (H. Putnam y R. A. Putnam, La Lgica de Dewey, en HP,
244). En esta misma lnea, Thomas Alexander ha sealado recientemente que para Dewey,
la democracia es el proyecto colectivo de crear una civilizacin que proporcione los medios
para que cada persona desarrolle sus capacidades para vivir una vida plenamente humana,
una vida que se experimenta como provista de significado y valor (T. Alexander, Educa-
ting the Democratic Heart, en J. Garrison, The New Scholarship on Dewey, Dordrecht: Klu-
wer, 1995, 77).
REALISMO HUMANO (1986-1997)
230
cratizacin de la investigacin acerca de los valores, y que admitamos co-
mo idea regulativa de tal proceso de investigacin reemplazar las rela-
ciones de jerarqua de dependencia por relaciones de reciprocidad simtri-
ca
270
, qu criterios debera usar esa comunidad para saber si su investiga-
cin ha tenido xito?
271
A una objecin similar, Putnam haba respondido en Las mil caras del
realismo de la siguiente manera:
Los criterios y las prcticas, han insistido siempre los pragmatistas, deben ser
desarrollados juntos y ser constantemente revisados mediante un procedi-
miento de delicado ajuste mutuo. Los propios criterios por los cuales juzga-
mos y comparamos nuestras imgenes morales son creaciones tanto como las
imgenes morales (...)
Nuestras nociones la nocin de un valor, la nocin de una imagen moral, la
nocin de un criterio, la nocin de una necesidad estn tan entrelazadas que
ninguna de ellas puede proporcionar un fundamento para la tica. Esto,
pienso, es exactamente correcto [exactly right]. Debemos acabar viendo que no
hay posibilidad de una fundamentacin para la tica, de la misma forma que
hemos acabado viendo que no hay posibilidad de una fundamentacin del
conocimiento cientfico, o de cualquier otra clase de conocimiento
272
.
La respuesta que da en Pragmatismo y objetividad moral, sin negar nada de
lo anterior, echa mano de otro argumento pragmatista:
no partimos, de hecho, de la posicin que duda de todo. En la medida en
que la discusin es an posible, en la medida en que no se est sufriendo
coercin, violencia o un rechazo total a discutir, los participantes en una dis-
cusin real siempre comparten un gran nmero tanto de supuestos factuales
como de supuestos evaluativos que no se ponen en cuestin en la disputa es-
pecfica
273
.
Dado que no existen puntos de partida absolutos, incondicionados y
totalmente libres de intereses prcticos y vitales, lo importante como
270
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 151. La idea regulativa a
la que hace mencin Putnam es una de las reglas empricas que Agnes Heller (A Philosophy
of Morals, Oxford: Blackwell, 1990) deriva de la idea de la no instrumentalizacin.
271
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 187.
272
H. Putnam, MCR, 150-151.
273
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad, en HP, 187.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
231
dice Manuel Liz es encontrar puntos de vista que nos permitan com-
prender los fenmenos desde nuestro mundo y nuestra prctica
274
.
Lo que Putnam quiere dar a entender con estas respuestas es que la
pregunta sobre qu criterios deberamos emplear para discernir si nuestra
investigacin ha tenido xito est hecha desde una posicin metafsica. Si
todo conocimiento es construccin humana, tambin los criterios que
aplicamos en la investigacin son construccin humana. No existen crite-
rios prefabricados, como tampoco existe un lenguaje propio del mun-
do con el que podamos contrastar nuestras concepciones. Por esto
Dewey vea la filosofa como la crtica de las crticas
275
. El ideal filosfico
no debe ser, como pretenda la Modernidad, descubrir un conjunto de
principios universales aplicables a todas las situaciones
276
, sino aplicar la
reflexin a la resolucin de problemas.
Vista como la bsqueda de la certeza, o como la bsqueda de una ltima y de-
finitiva Verdad, la historia de la filosofa tendra que ser juzgada como un fra-
caso; pero considerada como intentos imaginativos para ganar perspectiva cr-
tica para localizar, especificar y clarificar los problemas humanos, como in-
tentos para proporcionar orientacin y gua, la filosofa adquiere una significa-
cin mucho ms vital y dramtica.
277
La defensa que hace Putnam del pragmatismo y de la democracia est
relacionada con un propsito declarado: rescatar lo que es rescatable del
proyecto poltico y cultural de la Ilustracin. Lo que Putnam rechaza del
proyecto de la Ilustracin son sus tendencias utpicas y peligrosamente
totalitarias (la idea de que existe una solucin racional final a todos los
problemas de la humanidad); lo que conserva, es la conviccin de que los
274
M. Liz, Introduccin, en HP, 11. Comentando la posicin de Dewey a este res-
pecto, R. Bernstein escribe: lo que resulta de [la concepcin] de Dewey es una imagen
distintiva de los seres humanos y de la experiencia humana. Estamos siempre in medias res,
no hay principios o finales absolutos. Estamos siendo moldeados a la vez que moldeamos
nuestra historia y tradiciones. Somos eminentemente falibles. Nunca escapamos de la preca-
riedad y de la contingencia de la existencia. Haramos el ridculo si creyramos que podemos
lograr controlar totalmente la historia por medio del conocimiento experto, o si pensramos
que podramos imponer colectivamente nuestras voluntades y determinar por completo
nuestros destinos (Dewey, Democracy: The Task Ahead of Us, 54).
275
R. Bernstein, Dewey, Democracy: The Task Ahead of Us, 50.
276
H. Putnam, Pragmatismo y objetividad moral, en HP, 188.
277
R. Bernstein, Dewey, Democracy: The Task Ahead of Us, 51.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
232
problemas de naturaleza moral y poltica pueden ser resueltos racio-
nalmente (en el sentido no utilitario del trmino racional), conservando,
a la vez, las concepciones acerca del significado de la vida que pertenecen a
cada cultura. Se trata de un ideal tico plenamente deweyano. Para I. Nevo,
la mayor contribucin de Putnam a la filosofa contempornea consiste
precisamente en haber sabido actualizar esta aspiracin de Dewey con ar-
gumentos originales
278
.
4.5. A MODO DE BALANCE
En este captulo se ha analizado la trayectoria intelectual de Putnam en
el perodo que va de 1986 a 1997. Se ha dicho que es un perodo marcado
por la influencia de los filsofos pragmatistas clsicos, especialmente, Ja-
mes y Dewey, adems de Austin, Wittgenstein y otros filsofos cotaneos
de Putnam como Stanley Cavell, Cora Diamond y Charles Taylor. No re-
presenta este perodo un rompimiento con su etapa anterior (el realismo
interno), sino una cierta toma de distancia respecto a los debates filosfi-
cos en que ha participado en el pasado. Ya no argumenta Putnam a favor
del internalismo, o en contra del realismo metafsico, sino que trata de des-
cubrir qu es lo que alimenta la controversia filosfica. Lo ms interesante
de la filosofa son las preguntas que hacen los filsofos, no las respuestas
que ofrecen. Los problemas filosficos no tienen solucin, y es bueno que
no la tengan (esto no impide, sin embargo, que no existan mejores y peo-
res formas de intentar solucionar los problemas; se puede progresar en
filosofa, pero ese progreso tiene un carcter peculiar, distinto al de las
ciencias).
Para Putnam, todo intento de ofrecer una solucin definitiva a cual-
quier problema filosfico (ahora lo ve as) es una forma de evasin filosfi-
ca, por cuanto no busca mejorar nuestra comprensin de cmo es que
esos problemas continan ejerciendo una fascinacin particular. Cuando la
investigacin filosfica est bien hecha, dice Putnam, debe dejar claro que
la ltima solucin alcanzada an no esclarece el misterio. Por eso Putnam se
muestra siempre insatisfecho de las soluciones que l mismo ha alcanzado.
Es ms, en esta etapa se ha ocupado especialmente de examinar su propia
278
I. Nevo, The Practice of Philosophy, 81.
REALISMO HUMANO (1986-1997)
233
trayectoria, con el convencimiento de que en filosofa slo se progresa
ejerciendo la autocrtica.
La funcin de la filosofa, dice Putnam interpretando a Wittgenstein,
es proporcionar al que reflexiona momentos de paz: los que puede alcanzar
entre el escepticismo y el dogmatismo. Tanto la paz del escptico como del
dogmtico son indignas del hombre. Ambas bloquean el curso del cono-
cimiento, como diran Peirce y James. Dejar de filosofar, dejar de hacerse
preguntas que la ciencia no puede responder, sera tanto como renunciar a
ser humanos. Por eso el autntico realismo debe ser, precisamente, humano:
no debe intentar ofrecer la solucin final al problema del conocimiento
o a cualquier otro problema filosfico; pero tampoco debe traicionar el
sentido comn, que nos dice algunas soluciones son mejores que otras.
Otra caracterstica de la filosofa de Putnam en esta etapa es su anti-
fundacionalismo, que en gran parte toma de los pragmatistas clsicos (de
Dewey, principalmente). Desde luego que la epistemologa y la ontologa
como fueron concebidas por la Modernidad son inviables; pero eso no
quiere decir que la filosofa como empresa humana sea inviable. En lugar
de ver la filosofa como el fundamento de nuestra cultura, deberamos verla
como nos ense Dewey: como reflexin sobre la cultura y nuestras prc-
ticas, como crtica de las crticas.
El llamamiento de Putnam a un realismo con r minscula en lugar
del Realismo con R mayscula est relacionado con su visin de la filo-
sofa en esta nueva etapa. El Realismo es el intento (tpicamente moder-
no) de proporcionarnos la imagen completa y verdadera del mundo y del
hombre (que en el fondo nos dice despus, slo la ciencia puede pro-
porcionar). El realismo, en cambio, intenta ofrecer una explicacin de
las intuiciones del hombre comn y corriente: cosas como que la verdad es
algo independiente de lo que t y yo pensemos; pero que, por otra parte, ni
t ni yo tenemos acceso al punto de vista del ojo de Dios. En definitiva, se
trata, segn Putnam, de usar de las explicaciones o teoras filosficas, te-
niendo cuidado de no quedar atrapado en ellas (lo malo no es tener imge-
nes; lo malo es olvidar que son slo eso: instrumentos que usamos para
tratar de comprender la situacin del hombre en el mundo).
La forma de progresar en filosofa sostiene Putnam ahora no es
proponer teoras que buscan resolver los problemas planteados por los
filsofos, sino examinar de cerca nuestra prcticas, incluyendo el hbito de
REALISMO HUMANO (1986-1997)
234
ofrecer teoras o explicaciones. Por qu el conocimiento lleg a ser visto
como un problema en la Modernidad? Por qu ninguna de las teoras
propuestas (del realismo fuerte al antirrealismo) es enteramente satisfacto-
ria? Qu es lo que consideramos razonable y por qu? Esto slo se
consigue, estima Putnam, con un estudio histrico de la filosofa, que fue
algo que los positivistas lgicos desecharon de su empresa.
Bajo este punto de vista, toda propuesta filosfica es interesante: desde
las propuestas de los presocrticos hasta el positivismo lgico viens y la
moderna ciencia cognitiva. La comprensin en filosofa es necesariamente
histrica. Ningn sistema o propuesta filosfica se libra de condiciona-
mientos histricos y culturales. Nadie parte de supuestos absolutos al filo-
sofar. La historia de la filosofa es, en el fondo, como dira James, la histo-
ria del choque de los temperamentos filosficos.
Dado que no podemos vivir sin imgenes (las teoras filosficas son
imgenes en este sentido, pero no son las nicas: existen imgenes cientfi-
cas, estticas, legales, religiosas y muchas ms), lo que el filsofo debe ha-
cer, en opinin de Putnam, no es tratar de librarse de la distorsin que
causan las imgenes (cualquier imagen), sino estudiar el carcter de esa dis-
torsin. Sobre todo, es interesante para Putnam considerar la distorsin
que en nuestra imagen de nosotros mismos causa el deseo profunda-
mente humano, por otra parte de eliminar todo lo que huela a inters o
perspectiva humana en nuestras descripciones y teoras (el deseo mani-
fiesto del Realismo). Lo que Putnam tiene claro es que el conocimiento
todo conocimiento, incluyendo el cientfico es humano; que no tenemos
acceso a un supuesto contexto neutral o punto de vista divino, pero que
eso no significa que no exista la objetividad. Existe la objetividad humana,
y eso es suficiente; la otra pretensin la de la concepcin absoluta del
mundo, de Bernard Williams y David Wiggins es inhumana y engendra
el escepticismo y el relativismo (si nada es absoluto, entonces todo vale).
La funcin de la filosofa y de los filsofos, por consiguiente, no es
tanto ofrecer soluciones, sino desarrollar la sensibilidad, entendida como
nuestra capacidad para apreciar la dificultad y profundidad de los proble-
mas que nos planteamos; en definitiva, desarrollar nuestra capacidad para
apreciar la profundidad de lo que significa ser hombre. Esta es una tarea
que la filosofa comparte con otras formas de reflexin, como la moral y la
artstica. Por eso Putnam, siguiendo a Wittgenstein, dice que lo que se re
REALISMO HUMANO (1986-1997)
235
quiere en filosofa no son explicaciones sino descripciones. El tipo de des-
cripciones que ofrece un buen novelista, por ejemplo.
En el fondo, la justificacin ltima de la filosofa, como la de cualquier
prctica humana, radica en la bsqueda de lo que es bueno para el hombre.
Incluso la imagen de los positivistas lgicos, que esperaban eliminar todo
inters prctico y vital de su investigacin, parta de una idea de eudaimo-
na o realizacin humana. Los ms altos ideales por los que se rige la in-
vestigacin cientfica son valores no tematizados por la ciencia misma. He-
chos y valores se compenetran. Eso es algo que Putnam aprendi de sus
maestros pragmatistas y que ha tenido en cuenta a lo largo de toda su
evolucin filosfica, pero a la que ha dedicado particular atencin en esta
ltima etapa.
Bajo esa ptica, est claro que la objetividad tica a la que el hombre
puede aspirar no es la absoluta, que refleje lo que el hombre de hecho
es. Los hechos tienen sentido dentro de una teora o marco conceptual
determinado, y la teora de la ley natural es slo una forma de vernos a
nosotros mismos: un imagen que hemos construido para explicar mejor
nuestra situacin en el mundo. Tiene valor en cuanto que el ideal de reali-
zacin humana que propone sirve o puede servir de gua para la actuacin;
pero en cuanto explicacin del hecho moral, es slo una teora o imagen.
Por otra parte, es bueno, dice Putnam, que no exista un ergon humano
revelado o una naturaleza revelada de la eudaimona, porque as todos so-
mos igualmente autnomos y responsables de buscar lo que sea el bien
para el hombre. Sera malo que el bien humano pudiera deducirse del estu-
dio cientfico de nuestra naturaleza, porque entonces se creara una desi-
gualdad entre quienes tienen ese conocimiento (o creen tenerlo) y quienes
no lo tienen. El fantico perfectamente lgico dice Putnam siguiendo a
Kant es el tipo ms peligroso de fantico. A nadie puede ser negado el
derecho de pensar por s mismo respecto a la pregunta cmo debera-
mos vivir?. La comunidad ideal es aquella en la que todos piensan por s
mismos sin saber lo que es la esencia humana ni el contenido de la eu-
daimona, y que se respetan unos a otros por hacer eso.
La condicin, entonces, para que se produzca conocimiento autntico
(no el conocimiento del que supone haber encontrado la ruta para el des-
cubrimiento del ser ltimo de las cosas) es que exista la democracia co-
mo forma de vida. Una forma de vida en la que todos busquen activamente
REALISMO HUMANO (1986-1997)
236
la verdad; en la que no se establezca la distincin entre conocimiento ordi-
nario o de segunda clase, y conocimiento cientfico o verdadero; entre
valores y hechos; entre subjetivo y objetivo. Al igual que el len-
guaje, el conocimiento es intersubjetivo; no existe la verdad privada, por-
que la verdad, como dira James, presupone un estndar externo al pensa-
dor.
Para finalizar, hay que agregar que es precisamente a partir de esta des-
cripcin del uso lingstico (tema principal de investigacin de Putnam
durante sus etapas anteriores) que nuestro autor da un giro a su concep-
cin de la filosofa y escapa del aparente callejn sin salida del realismo-
antirrealismo o representacionalismo-antirrepresentacionalismo. Conti-
nuando una tesis que haba presentado en su etapa anterior, dir ahora con
ms fuerza que el antirrealismo es la imagen refleja del realismo. Que la
tesis que subyace a ambas posiciones es la de los datos sensoriales de la
epistemologa moderna. Es posible sostiene recuperar la intuicin de
James, segn la cual nosotros captamos las cosas, y no representaciones
mentales de las cosas, pero que, a la vez, hay muchas formas correctas de
describir las cosas como son (la distincin entre en s y para noso-
tros no tiene sentido). La realidad, al igual que la verdad y que el lenguaje,
es compartida: es pblica, no privada. Por eso, entre otras razones, es que
el conocimiento slo florece donde hay libertad de pensamiento, como
gustaba de repetir John Dewey.
CAPTULO 5
CONTINUIDAD Y CAMBIO EN LA
FILOSOFA DE HILARY PUTNAM
Tratar de reconstruir la trayectoria intelectual de un filsofo como Hi-
lary Putnam resulta apasionante. Es apasionante porque se trata de un fil-
sofo de quien mucho se ha hablado y escrito en los ltimos aos; porque
hay quienes lo consideran realista, mientras que otros no dudan en lla-
marlo relativista; porque para algunos es inconsistente y contradictorio, y
otros lo ven, en cambio, como un ejemplo de honradez intelectual; porque
ha sido discpulo directo de Carnap y Reichenbach, pero no ha dudado en
sealarles sus deficiencias; porque, y tal vez esto sea lo ms importante, no
est interesado en construir un sistema filosfico por el que sea recordado
el futuro, sino en relacionar los problemas de los filsofos con los pro-
blemas de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo.
En este intento de biografa intelectual, se ha visto que Putnam ha pa-
sado del realismo metafsico que en su medio equivale a materialis-
mo al internalismo y finalmente al pragmatismo. No se trata de
simples cambios de ropaje, sino de un crecimiento paulatino que va incor-
porando lo mejor de tradiciones filosficas diversas a medida que la refle-
xin personal se hace ms rigurosa y profunda. Las fuentes del pensa-
miento de Putnam en cada una de sus etapas han sido sealadas en este
estudio: Carnap, Reichenbach, Wilfrid Sellars y Quine, en la primera etapa,
de mediados de los 50 a finales de los 60 y principios de los 70; Kant, Qui-
ne, Nelson Goodman y Dummett en la etapa internalista, que va de
mediados de los 70 a mediados de los 80; los pragmatistas clsicos ameri
CONTINUIDAD Y CAMBIO
238
canos (Peirce, James y Dewey), Austin, Wittgenstein y Cavell, en la etapa
que llega hasta 1997. Seguramente seguir evolucionando, y, aunque no
nos atrevemos a sealar en qu direccin, slo anotamos que desde hace
algunos aos viene trabajando, junto con su esposa, en una obra de intro-
duccin al pensamiento de William James, el filsofo con quien, por cierto,
ms se identifica.
Tratndose de una biografa intelectual, el balance parece que debiera
destacar sus principales contribuciones; mostrar cmo ha resuelto los pro-
blemas con los que le ha tocado enfrentarse a lo largo de su carrera, o, al
menos, cmo los ha abordado y qu lneas de solucin ha propuesto o
sealado. Eso es lo que se intentar en las pginas que siguen, no sin antes
advertir que lo que se presenta tiene carcter de bosquejo; o, si se quiere,
de balance provisional
1
.
Putnam es a menudo reconocido por su constante bsqueda de terce-
ras vas o soluciones intermedias: ni realismo ni antirrealismo, sino rea-
lismo interno; ni metafsica reaccionaria ni relativismo irresponsable, sino
realismo del sentido comn; ni objetivismo ni subjetivismo, sino relati-
vidad conceptual. Este rasgo de su carcter o de su manera de abordar los
problemas filosficos parece a muchos simple inconsistencia. Ya se ha
dicho que a Putnam esas crticas no le preocupan; que prefiere ser recono-
cido por su honradez intelectual, que ocupar un espacio en los diccionarios
de filosofa por haber propuesto una determinada teora filosfica.
Por otra parte, est el problema de los perodos en el pensamiento de
Putnam. Puede hablarse realmente de un primero, un segundo y un
tercer Putnam? Esa fue la hiptesis de partida para el presente trabajo.
Ya desde el inicio de la investigacin, sin embargo, pareca claro que en el
pensamiento de Putnam haba ms continuidad que cambios drsticos.
Luego se vio que esas grandes divisiones (realismo metafsico, realismo
interno y realismo humano), respondan aproximadamente a distintos n-
fasis en el pensamiento de Putnam: la filosofa de la ciencia, el realismo y el
1
Con esto quiero sealar que futuras interpretaciones debidas al propio Putnam, o a
otros autores podran inclinar la balanza hacia un aspecto distinto del que aqu se seala.
En este sentido, sera interesante hacer estudios mongrficos para contrastar el pensamiento
de Putnam con cada uno de los autores con los que mantiene un dilogo filosfico
(Putnam y Quine sobre lo analtico y lo sinttico; Putnam y Dummett sobre el antirrea-
lismo; Putnam y Rorty sobre el relativismo, por sealar algunas lneas de investigacin).
CONTINUIDAD Y CAMBIO
239
pragmatismo.
Desde luego, Putnam es un autor que ha cambiado bastante a lo largo
de casi cincuenta aos de produccin. Muy a pesar suyo, me parece, en la
mayora de diccionarios y manuales ha pasado a ser conocido por dos
contribuciones: la teora social de la referencia (algunos, incluso, lo consi-
deran coautor de la teora de la referencia directa, de Kripke
2
), y el realismo
interno. En cuanto a Kripke y su necesidad metafsica, Putnam ha veni-
do insistiendo en que l no se propona lo mismo que el autor de Naming
and Necessity; en cuanto al trmino realismo interno, se ha lamentado de
que haya sido usado para designar lo que la gente consideraba como una
nueva posicin. En todo caso, Putnam es cada vez ms citado como
autor de primera lnea en el panorama filosfico actual, y se le asocia a la
lnea de prestigiosos filsofos de Harvard que incluye nombres como los
de William James y W. V. Quine.
Sobre el tema de cules han sido las principales contribuciones de
Putnam a la filosofa actual, me parece que es de justicia leer primero lo
que el propio Putnam tiene que decir al respecto. En La importancia del cono-
cimiento no-cientfico, Putnam escribe que un ensayo que public en 1982,
Beyond the Fact/Value Dichotomy, se ha convertido, por decirlo as, en su
manifiesto. Cul es la idea central de ese texto? Brevemente, que la acti-
vidad cientfica est guiada por valores, por ideales de realizacin huma-
na. Parece ser que, habiendo sido Putnam formado para ver la filosofa
como una explicacin desde la ciencia del xito de la ciencia
3
, con el paso
del tiempo ese ideal le ha llegado a parecer no slo pobre, sino, incluso,
daino. Escriba entonces (en 1982), y repite ahora (en 1997):
Donde estamos entonces? Por un lado, la idea de que la ciencia (en el sentido
de ciencia exacta) agota la racionalidad se ve como un error autoembrutece-
dor. La actividad misma de argumentar sobre la naturaleza de la racionalidad
presupone una nocin de racionalidad ms amplia que la de comprobabilidad
en el laboratorio. Si no hay ningn hecho objetivo sobre aquello que no puede
2
Como John Haldane, en su resea de Realism with a Human Face: How can the co-
inventor of the theory of direct reference also be the advocate of an argument designed to
undermine appeals to the world, and to causal relations between objects and speakers, in the
fixing of semantic values? How can the defender of realism be one of its most prominent
opponents? (Humanism with a Realist Face, Philosophical Books (1994), 24.
3
H. Putnam, Replies, Philosophical Topics 20/1 (1992), 353.
CONTINUIDAD Y CAMBIO
240
comprobarse derivando predicciones, entonces no hay ningn hecho objetivo
sobre ningn enunciado filosfico, incluyendo el anterior. Por otro lado, cual-
quier concepcin de la racionalidad que sea lo suficientemente amplia para in-
cluir la filosofa por no mencionar la lingstica, la psicologa mentalista, la
historia, la psicologa clnica, y as sucesivamente tiene que incluir muchas
cosas que son vagas, estn mal definidas, que no son ms capaces de ser
cientifizadas de lo que lo era el conocimiento de nuestros ancestros. El ho-
rror hacia lo que no puede someterse a mtodo no es otra cosa que el feti-
chismo del mtodo. Es hora de que nos libremos de l. Librarnos de l redu-
cir nuestra hubris intelectual. Podramos recuperar incluso nuestro sentido del
misterio; quin sabe?
4
Mauricio Beuchot adverta que Putnam puede ser usado para casi to-
do
5
: para argumentar a favor del realismo o en contra del realismo; para
defender el relativismo o la objetividad de los valores, etc. Pero este es un
punto, me parece, en el que Putnam no est dispuesto a hacer concesiones:
el cientificismo es un error. l particip en esa empresa, y ahora ve el
desmantelamiento de la misma como una de sus principales tareas. Si ha
habido algn cambio en el pensamiento de Putnam, ste sin duda lo fue
6
.
Y qu hay de la continuidad en el pensamiento de Putnam? En este tra-
bajo se ha sostenido que es posible trazar una lnea desde los primeros
ensayos de Putnam (al menos, los de 1962
7
), hasta las Dewey Lectures (1994)
o Pragmatism (1995). Se dijo que esa lnea de continuidad se encuentra en su
filosofa del lenguaje; concretamente, en su nocin de uso lingstico, y en
su descripcin social de la referencia. Al respeto, es importante sealar que
el propio Putnam ha reconocido, en dos lugares al menos
8
, que su teora
de la referencia no se deriv del programa del realismo cientfico.
La teora o descripcin social de la referencia (Putnam prefiere el tr-
mino descripcin), como ya se dijo, consiste en afirmar que la naturaleza
4
H. Putnam, La importancia del conocimiento no-cientfico, 14. El trozo est toma-
do, con modificaciones del propio autor, de Beyond de Fact/Value Dichotomy, en RHF,
140.
5
Comunicacin personal, Universidad de Navarra, mayo de 1997.
6
En conversacin con Putnam, en la Universidad de Harvard (otoo de 1996), me
manifest esto mismo.
7
The Analytic and the Synthetic y Dreaming and Depth Grammar, que como el
mismo Putnam ha declarado (Replies, 347), fueron preparados a finales de los 50.
8
En H. Putnam, Replies, 349, y A Half Century of Philosophy, 196.
CONTINUIDAD Y CAMBIO
241
efectiva (the actual nature) de las cosas particulares que sirven como para-
digmas, determina la referencia de nuestros trminos, pero que los para-
digmas, a su vez, son fijados por la sociedad por medio de la divisin de la
tarea lingstica, contando con la contribucin del ambiente. Por hablar de
designacin rgida
9
, se compar a Putnam con Kripke (de hecho, el pro-
pio Putnam reconoci la coincidencia de sus tesis), y se dijo que Putnam
estaba empeado en una nueva defensa del realismo
10
. Ciertamente,
Putnam s buscaba minar la concepcin tradicional del significado (de
Locke, Frege, Carnap y Russell), y de hecho lo ha seguido haciendo (en las
Dewey Lectures argumenta en contra del representacionalismo), pero, como
l mismo ha dicho, no pretenda como le parece que s pretenda Kri-
pke hacer ningn trabajo de descubrimiento metafsico
11
, sino simple
reconstruccin racional
12
, es decir, explicacin del uso de nuestros trminos
referidos a clases.
La descripcin social de la referencia de Putnam est muy relacionada
con su nocin de relatividad conceptual; en cierta forma, podra decirse
que la anticipa. Junto con la concepcin de la verdad como aceptabilidad
racional idealizada, constituye el ncleo del realismo interno o pragmtico.
Como se dijo en el Cap. III, la relatividad conceptual es la tesis de que
los signos no corresponden intrnsecamente a objetos con independencia
9
Designacin rgida, o sea, que una vez que se ha descubierto que agua en el mundo
real es H2O, ser H2O en todos los mundos posibles. Como ya se seal, en Possibility
and Necessity (en PP3, 63-64), Putnam abandona esta tesis, por parecerle demasiado
fuerte.
10
Por ejemplo, M. Sintonen, El modelo Carnap-Reichenbach de comprensin del
lenguaje y una nueva defensa del realismo por parte de Putnam.
11
Porque ahora estoy de acuerdo con Ayer en que Kripke intenta algo realmente
metafsico con su discurso acerca de las esencias de Aristteles. Y lo que yo estaba hacien-
do en el simposio Levels of Reality (y tambin en Possibility and Necessity) era presentar
una teora que estaba relacionada con la de Kripke, pero que estaba desprovista de supues-
tos metafsicos hasta el punto de que Carnap la habra aceptado (...). Lo que yo estaba tra-
tando de hacer con mi (re)interpretacin minimalista de Kripke, era tratar de asimilar sus
intuiciones metafsicas en las intuiciones lingsticas de otros filsofos analticos. Eso es lo que
ahora pienso que no se puede hacer (H. Putnam, Is Water Necessarily H2O?, en RHF,
63-64).
12
Kripke no est haciendo reconstruccin racional; l est comprometido con (lo que
l ve como) descubrimiento metafsico (H. Putnam, Is Water Necessarily H2O?, en
RHF, 67).
CONTINUIDAD Y CAMBIO
242
de quin y cmo los emplee. Esto no quiere decir que nuestros pensa-
mientos no se refieran a la realidad (a una realidad exterior a la mente), o
que nosotros decidamos qu es lo que debe contar como la esencia de
algo. Los signos s corresponden a objetos y a hechos externos a nuestro
pensamiento, pero esos objetos y esos hechos no se han autoconstituido,
ni los ha producido la realidad. La verdad es una adecuacin de nuestro
pensamiento con la realidad, pero hay muchas formas en que esa corres-
pondencia puede ser correcta. Una descripcin matemtica de mi habi-
tacin no tiene por qu reflejar mejor lo que mi habitacin contiene que
una descripcin ordinaria. No existe una forma de ser ltima de las co-
sas que sea, de alguna forma, la pretendida por la naturaleza, ni existen, por
tanto, descripciones privilegiadas con respaldo metafsico de la rea-
lidad. Cualquier descripcin de la realidad manifiesta nuestras elecciones
conceptuales, que a su vez son reflejo de nuestros intereses y valores, de
nuestra concepcin general del bien humano.
Por eso Putnam ha insistido tanto en rechazar el mito de la divisin
tajante entre hechos y valores. Los hechos son producto de nuestra
forma de ver el mundo, del esquema conceptual o lenguaje (ordinario,
cientfico, artstico, religioso) que apliquemos en cada caso. El problema
del realismo consiste en que pretende distinguir entre la realidad en s y
lo que es proyeccin humana, entre ser en s y fenmeno, entre
objetivo y subjetivo. La doctrina medieval de la intuicin racional
que nos permite tener acceso a las cosas en s mismas o al menos a sus
formas
13
, ha sido sustituida, en el realismo cientfico, por las frmulas
matemticas que describen la estructura ltima de la realidad. En ambos
casos, se supone que
en primer lugar, (...) todas las cuestiones genuinas deben tener una respuesta
verdadera y slo una, siendo todas las dems respuestas necesariamente err-
neas. En segundo lugar, que debe haber un sendero seguro hacia el descubri-
miento de esas verdades. En tercer lugar, que las respuestas verdaderas, cuan-
do se encuentran, deben ser necesariamente compatibles entre s y formar un
13
H. Putnam, MCR, 103: Para los medievales, el realismo metafsico era correcto y
careca de problemas porque se supona que tenamos una facultad especial, la facultad de
intuicin racional, la cual nos permita tener acceso directo a las cosas en s mismas o al
menos a sus formas. El aspecto negativo de la primera Crtica descansa en la insistencia de
Kant en que no tenemos esta clase de intuicin racional.
CONTINUIDAD Y CAMBIO
243
nico todo, ya que una verdad no puede ser incompatible con otra (...). En el
caso de las costumbres, podramos entonces concebir lo que deba ser una vi-
da perfecta, cimentada como sera sobre una comprensin correcta de las re-
glas que gobernaban el universo
14
.
Putnam seala que el pragmatismo rechaza el primero y el tercer punto
de esta lista: la idea de una nica respuesta verdadera, y la idea consiguiente
de un nico conjunto de reglas que describen tanto el universo como lo
que sera una vida perfecta
15
. Por qu? Porque detrs de esas ideas est
la suposicin de que podemos alcanzar una descripcin del mundo (o de la
naturaleza humana) que no refleje nuestros intereses y valores, que no ma-
nifieste nuestras elecciones conceptuales. Pero esa misma suposicin mani-
fiesta un inters muy humano: el deseo de eliminar todo lo que huela a
inters o perspectiva humana en nuestras descripciones o teoras. En el
fondo, se trata de decidir cul es la visin de nosotros mismos y del cono-
cimiento que ms conviene al florecimiento humano: la visin medieval,
que considera que existe una forma de vida ideal que corresponde a nues-
tra esencia, y que ve la filosofa como el intento de resolver ese proble-
ma
16
, o la visin pragmatista-kantiana, que no cree que pueda haber una
teora tica construida dogmticamente por adelantado
17
, sino que cada
quien tiene el poder de pensar por s mismo respecto a la pregunta cmo
vivir?
La actitud del pragmatismo con respecto a la cuestin mencionada
arriba de si existe un sendero seguro para el descubrimiento de la ver-
dad, tiene matices, dice Putnam. El pragmatismo no niega que la ciencia y
la filosofa se propongan alcanzar la verdad, o bien, descripciones y teoras
objetivas de la realidad en cualquier campo. Lo que no acepta es que la
verdad consista en una relacin de adecuacin con una realidad inconcep
14
I. Berlin, On the Pursuit of the Ideal, New York Review of Books, 17 de marzo de
1988. Citado por H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 213.
15
H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 213.
16
H. Putnam, MCR, 103: Si esta perspectiva medieval es correcta, y conocemos en
qu consiste la esencia humana, lo que es el ergon humano, lo que es el fin humano comple-
to, y somos capaces de conocer todo esto usando la razn, entonces el problema de usar la
racionalidad y la voluntad libre, primero para descubrir lo que uno debera hacer y despus
para hacerlo, es, en cierto sentido, anlogo a un problema de ingeniera.
17
Como recuerda Putnam, sta es la primera sentencia de The Moral Philosopher and
the Moral Life, de William James.
CONTINUIDAD Y CAMBIO
244
tualizada. Sostener esa visin nos conduce al fetichismo del mtodo al
que haca mencin Putnam en La importancia del conocimiento no-cientfico: su-
poner que existe un algoritmo o procedimiento mecnico que nos con-
duzca a la verdad en toda rea
18
. El pragmatismo, en cambio, ve la verdad y
la objetividad como nociones normativas, es decir, como principios que
guan la bsqueda racional: objetivo es lo que no depende de nuestra
opinin, lo que corresponde a los hechos. Cuando dos o ms teoras
sobre cualquier aspecto de la realidad se encuentran en conflicto, cuando
dos o ms interpretaciones no coinciden, normalmente tendemos a pen-
sar que habr una que corresponda mejor a los hechos. Lo que Putnam
no se cansa de sealar es que los criterios por medio de los cuales decidi-
mos cul de todas las teoras o interpretaciones encaja mejor con los he-
chos, son criterios valorativos, como la simplicidad, la coherencia y el po-
der de prediccin. Elaboramos teoras, y elaboramos los criterios con los
cuales juzgamos nuestras teoras. Los cnones de racionalidad no se des-
cubren en la naturaleza o en la estructura de la realidad.
Esta es, tal vez, la principal diferencia entre el primer Putnam y los
dems: mientras en su primera poca era, en cierta forma, fetichista del
mtodo, en sus escritos posteriores a su discurso de 1976 considerar que
slo existe el imperfecto pero necesario sendero de luchar por, y probar,
los propios ideales en la prctica, mientras concedemos a los dems el de-
recho a hacer lo mismo
19
. Desde luego, ese camino slo es posible dentro
de una forma democrtica de organizacin social, como sostuvo John
Dewey
20
.
El abandono del realismo cientfico y el consiguiente paso a una visin
ms kantiana de la filosofa, implic para Putnam un replanteamiento de su
tarea como filsofo. Si antes consideraba que la labor del filsofo era, de
alguna manera, anticipar cmo resolvera la ciencia nuestros problemas
filosficos (ser un buen futurista)
21
, a partir de su conversin ver que lo
importante es proporcionar imgenes morales del mundo.
Una imagen moral (...) no es una declaracin de que esto o aquello sea una
virtud, o de que esto o aquello es lo que se deba hacer; es, ms bien, una ima
18
H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 213-214.
19
H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 214.
20
H. Putnam y R. A. Putnam, La Lgica de Dewey, en HP, 245-247.
21
H. Putnam, R&R, 165-166.
CONTINUIDAD Y CAMBIO
245
gen acerca de cmo nuestras virtudes e ideales se mantienen juntos unos con
otros y de lo que tiene que ver con la posicin en la que nos encontramos.
Puede ser tan vaga como la nocin de hermandad; realmente, millones de
seres humanos han encontrado en estas metforas imgenes morales que pue-
den organizar sus vidas morales y ello a pesar del enorme problema de in-
terpretarlas y de decidir lo que podra efectivamente significar hacerlas operati-
vas.
22
En este sentido, Putnam piensa que la reflexin filosfica guarda es-
trecha relacin con otras formas de reflexin, como la artstica y la moral,
y que lo que necesitamos, como dice Wittgenstein, no son explicaciones,
sino descripciones de la situacin humana en el mundo, como las que es ca-
paz de presentar un buen novelista, por ejemplo. La filosofa, pues, es una
de las humanidades, no una ciencia exacta.
El Putnam ms reciente ha aprendido a ver, con William James, que
nadie tiene una intuicin de todos los ideales. Nadie debera atreverse a
juzgarlos apresuradamente. La pretensin de dogmatizar sobre ellos es el
origen de la mayora de las injusticias y crueldades humanas y el rasgo del
carcter humano que con ms probabilidad hace llorar a los ngeles
23
. La
tarea del filsofo est estrechamente relacionada como vio John
Dewey con la educacin de nuestra sensibilidad y del espritu democr-
tico: ensear a comprender valores y concepciones de lo bueno que no
sean las nuestras
24
.
De Wittgenstein aprender tambin Putnam, sobre todo en los ltimos
aos, que lo ms interesante en filosofa es la bsqueda misma (el peculiar
carcter de las preguntas que hace la filosofa), en oposicin a cualquiera de las
respuestas especficas con las que distintos pensadores han intentado
aquietar la insistencia y el misterio de las preguntas
25
. Esto se encuentra
en relacin con lo anterior: si se tiene una visin cientfica de la filosofa, lo
importante son las respuestas (las soluciones o los sistemas) que se pro-
pongan; pero si la filosofa se ve como una de las humanidades, lo im-
portante es la promocin de los valores, el crecimiento espiritual y la con
22
H. Putnam, MCR, 108.
23
W. James, What Makes a Life Significant?, en Talks to Teachers on Psychology, 150;
citado por H. Putnam en Pragmatismo y relativismo, en HP, 214.
24
H. Putnam, Pragmatismo y relativismo, en HP, 214.
25
J. Conant, Introduction, en RFH, xxxv (cursiva aadida).
CONTINUIDAD Y CAMBIO
246
vivencia democrtica. De una visin de la filosofa como bsqueda de
certezas (a la manera racionalista moderna), se pasa a una concepcin
deweyana de la filosofa como crtica de la crtica; como intentos imagi-
nativos para ganar perspectiva crtica para localizar, especificar y clarificar
los problemas humanos, como intentos para proporcionar orientacin y
gua
26
.
A la vista de esta valoracin global de la filosofa de Putnam, puede
decirse con seguridad que los cambios que Putnam ha tenido en su filoso-
fa se reducen al paso de una visin cientificista de la filosofa, a una ms
humanista, motivada por el estudio de la filosofa continental: Kant,
Wittgenstein, Kierkegaard (que no influye directamente en sus formulacio-
nes, pero s como un trasfondo de lecturas de juventud, como se dijo en el
Captulo I), y que luego sabe entroncar con la tradicin del pragmatismo
clsico americano. En ese esfuerzo por encontrar la conexin entre los
problemas de los filsofos y los problemas de los hombres y las mujeres
de su tiempo, Putnam es cada vez ms consciente de la importancia de no
ignorar las intuiciones de los filsofos de los siglos y milenios anteriores
27
.
Cabra esperar, por tanto, que Putnam vuelva su atencin en los prximos
aos hacia los filsofos antiguos y medievales, a quienes ha prestado una
menor atencin.
26
R. Bernstein, Dewey, Democracy: The Task Ahead of Us, 51.
27
H. Putnam, SNS, 445.
CONCLUSIONES
En las pginas que siguen se resumen las principales ideas sostenidas a
lo largo de este trabajo.
En primer lugar, se ha dicho que Hilary Putnam ha evolucionado des-
de un realismo cientificista, propio del positivismo lgico en la que se for-
m, hasta una posicin que debe mucho a las ideas de los filsofos prag-
matistas americanos (William James y John Dewey, principalmente), as
como al pensamiento del segundo Wittgenstein. En esa evolucin se pue-
den distinguir los siguientes momentos:
1. Una etapa funcionalista, en la que se ocupa principalmente de la
interpretacin de los estados cognitivos. A travs de una serie de ensayos
que tuvieron una notable influencia en los departamentos de filosofa de
las universidades norteamericanas, Putnam presenta una concepcin segn
la cual los estados mentales son anlogos a los estados computacionales.
Lo importante, deca en esos ensayos, no es el soporte material del pensa-
miento, sino su estructura funcional. En esta etapa, Putnam consideraba
que la tarea del filsofo era la de ser un buen futurista, al anticipar cmo
resolvera la ciencia los problemas filosficos.
2. Junto con sus ensayos funcionalistas, Putnam vena publicando
una serie de artculos de filosofa de la lgica, de la ciencia y de las mate-
mticas, en los que sostena, en conjunto, que el realismo es la explicacin
desde la ciencia del xito de la ciencia. En cuanto a la lgica, Putnam ar-
gumenta que sta es una ciencia emprica, no a priori, y que sus principios y
leyes, por tanto, son tan revisables como los de la geometra. En cuanto a
la fsica y a las matemticas, Putnam est comprometido con la concepcin
que considera que los trminos a los que se refieren nuestras teoras (cosas
como electrones, genes y conjuntos) son reales, y no meros
constructos tericos. Su insistencia en el carcter emprico de la lgica, sin
CONCLUSIONES
248
embargo, lo lleva a afirmar que toda verdad cientfica es necesariamente
verdadera, pero siempre con relacin a un marco conceptual. No existe,
sostiene, ningn contexto neutral que sea el contexto de todos los con-
textos.
3. A finales de los aos 60, Putnam empieza a trabajar en el ensayo Is
Semantics Possible?, el cual se convertir luego en uno de sus trabajos ms
citados y comentados: El significado de significado, publicado en 1975. En l
critica la concepcin tradicional del significado, segn la cual (1) conocer el
significado de un trmino es cuestin de estar en cierto estado psicolgico,
y (2) el significado de un trmino determina su extensin. Putnam propone
en su lugar una descripcin social de la referencia, segn la cual el signi-
ficado de nuestros trminos no depende de los estados psicolgicos, sino
de la naturaleza de los paradigmas, los cuales son fijados socialmente por
medio de la divisin de la tarea lingstica. Esta descripcin social de la
referencia abre a Putnam la posibilidad de estudiar la conexin entre la
referencia y el uso de los trminos. A pesar de que en un primer momento se
asoci las ideas de Putnam con las tesis de Saul Kripke, con el tiempo
Putnam aclar que sus respectivos objetivos filosficos eran muy distintos:
para Putnam, Kripke estaba empeado en hacer descubrimientos metaf-
sicos, mientras que l vea su trabajo en la lnea de una reconstruccin
racional de nuestras nociones fundamentales (como referencia, verdad,
objetividad y uso lingstico).
4. En la toma de posesin como presidente de la Divisin Este de la
Asociacin Filosfica Americana, en diciembre de 1976, Putnam lee su
ensayo Realism and Reason, en el que sostiene que el realismo metafsico,
entendido como un modelo de la relacin entre cualquier teora correcta y
una parte o el todo del mundo, es incoherente. El realismo interno
trmino que utiliza por primera vez en ese ensayo para referirse a una des-
cripcin cientfica de la relacin de los hablantes con su ambiente, en
cambio, sostiene que el mundo no es independiente de nuestros marcos
conceptuales. En un ensayo ledo un ao despus (Models and Reality),
Putnam argumenta que la relacin de correspondencia entre nuestras teo-
ras y la realidad puede ser satisfecha por mltiples teoras ideales.
5. En los aos que siguen a Realism and Reason y Models and Reality, y
hasta 1985 aproximadamente, Putnam trabaja en la elaboracin de una
alternativa al realismo metafsico que no caiga en los excesos del relativis
CONCLUSIONES
249
mo cultural. El camino que Putnam entrev para delinear esa alternativa
pasa por la disolucin de unas cuantas dicotomas que se forjaron en la
filosofa moderna, tales como la de objetivo-subjetivo y hecho-valor. En
Razn, verdad e historia (1981), obra central de este perodo, Putnam pre-
senta su concepcin de la verdad como aceptabilidad racional idealizada,
segn la cual la verdad no trasciende el uso de nuestros trminos. Si para el
realismo metafsico la verdad es radicalmente no epistmica, es decir,
independiente de nuestras posibilidades de verificacin, para el realismo
interno verdad es lo que es racional creer, supuestas unas condiciones
ideales de verificacin. Para esta concepcin, no existe diferencia entre
objetivo y subjetivo, porque los objetos y propiedades a los que nues-
tro pensamiento se refiere no existen independientemente de nuestros es-
quemas conceptuales. A la vez, nuestros conceptos y esquemas concep-
tuales reflejan nuestro sistema de valores: consideramos que es un hecho
que el gato est sobre la estera, porque consideramos relevante la divisin
del mundo en gatos y el resto de animales, entre estera y cualquier
otro objeto artificial, y porque consideramos importantes las relaciones
espaciales. La ciencia se ocupa de buscar verdades o hechos, pero los he-
chos slo se dan dentro de una teora, y las teoras se evalan por criterios
de aceptabilidad racional que a su vez dependen de nuestra concepcin
global del florecimiento humano.
6. A partir de Las mil caras del realismo (Paul Carus Lectures, 1985), y
sobre todo en Sense, Nonsense and the Senses (Dewey Lectures, 1994), Putnam
critica la teora de los datos sensoriales o representaciones mentales de
la epistemologa moderna, y propone la necesidad de volver al realismo
directo o natural, que en su da propusieron autores como James, Husserl,
Wittgenstein y Austin. Se trata de reconocer, con Aristteles y los filsofos
medievales, que experimentamos aspectos reales del mundo, y no repre-
sentaciones causadas en nuestra mente por cosas externas. Esa capacidad de
experimentar aspectos reales del mundo implica una pluralidad de recursos
conceptuales: la mente es un conjunto de habilidades, que no tienen por
qu ser explicadas reductivamente usando el vocabulario de la fsica y de la
biologa o de las ciencias de la computacin. Esto supone abandonar la
meta, propuesta para la filosofa del lenguaje por autores como Dummett,
de especificar la forma en que las oraciones del lenguaje pueden ser verifi-
cadas. Esa concepcin supone que existe una totalidad definida de formas
CONCLUSIONES
250
de conocimiento correctas, que eventualmente podrn ser especificadas
por la ciencia, y que el conocimiento ordinario es necesariamente imper-
fecto. Putnam basa su defensa del conocimiento ordinario en que hay mu-
chas formas en que nuestro conocimiento puede corresponder a la reali-
dad, o bien, que hay muchas descripciones acertadas de la realidad. Esa es
la explicacin, en el fondo, de por qu el funcionalismo no funcion,
como el mismo dice: se trataba de una visin reductiva del conocimiento y
la mente (Representacin y realidad, 1988).
7. En los ensayos reunidos en Realism with a Human Face (1990) y Words
and Life (1994), se aprecia en Putnam un deseo por dejar de proponer
soluciones y concentrarse ms bien en la observacin de qu es lo que
motiva y alimenta la discusin filosfica. En una lnea similar a la del se-
gundo Wittgenstein, Putnam cree que lo ms interesante de la filosofa es
la bsqueda filosfica misma. Vuelve su atencin, tambin, hacia el papel
que la filosofa puede desempear en la educacin de nuestra sensibilidad.
Esa educacin de la sensibilidad (que tambin llama, siguiendo a Cavell,
educacin para mayores) tiene entre sus objetivos ensearnos a apreciar
la dificultad de los problemas filosficos (cuando la investigacin filosfica
est bien hecha, afirma, debe quedar la impresin de que la ltima solucin
alcanzada an no esclarece el misterio), y ensearnos a ver las cosas des-
de la perspectiva del otro, sabiendo que, como deca James, nadie tiene
una intuicin de todos los ideales.
8. Por ltimo, en los ensayos que ha publicado sobre el pragmatismo
americano (algunos de ellos en colaboracin son su esposa, Ruth Anna),
Putnam destaca la primaca de la prctica. Se trata de reconocer, siguiendo
a Dewey, que el conocimiento y la verdad no tienen vida fuera del con-
texto de los procedimientos reflexivos que adoptamos para tratar con pro-
blemas que son esencialmente prcticos. La filosofa, ms que como bs-
queda de certezas, debe ser vista como un intento por ganar perspectiva
crtica sobre los problemas y conflictos ms profundos en la sociedad (R.
Bernstein). Si bien no existe un mtodo que nos permita alcanzar la verdad
en toda rea, existe el imperfecto, pero necesario sendero de luchar por, y
probar, los propios ideales en la prctica, mientras concedemos a los de-
ms el derecho a hacer lo mismo. Esto supone una forma de organiza-
cin social (la democracia) que garantice el derecho de todos a pensar por
s mismos respecto a la pregunta cmo vivir?.
CONCLUSIONES
251
En segundo lugar, en este trabajo se ha sostenido que en la evolucin
del pensamiento de Putnam hay ms continuidad que cambios drsticos, y
que los cambios se han debido, sobre todo, al influjo de distintos autores:
Kant y Dummett en el perodo del realismo interno; Wittgenstein y los
pragmatistas clsicos americanos en el de realismo humano. En este tra-
bajo se ha apoyado la tesis de Gary Ebbs, segn la cual en la obra tempra-
na de Putnam (sobre todo, The Analytic and the Synthetic y Dreaming and Depth
Grammar) hay un proyecto filosfico subyacente que se opone al realismo
cientificista. Ese proyecto filosfico se hace ms evidente en El significado
de significado y se mantiene a lo largo de toda su produccin posterior,
dando lugar primero a la formulacin del realismo interno y luego a su
apelacin a volver al realismo directo o natural.
Finalmente, frente a autores como Rorty y Derrrida, que favorecen
ms bien el relativismo y el fin de la filosofa como disciplina acadmica,
en este trabajo se mantiene que la lnea de renovacin de la filosofa pro-
puesta por Putnam es la ms apropiada: una renovacin que conserva lo
mejor de la tradicin analtica (su exigencia de rigor), a la vez que incorpo-
ra la relevancia humana que caracteriz a los autores pragmatistas y se abre
al estudio de otras tradiciones filosficas.
BIBLIOGRAFA
La bibliografa que a continuacin se detalla est dividida en dos sec-
ciones: (1) Publicaciones de Hilary Putnam, y (2) Bibliografa general. En la
primera se presenta un elenco que pretende ser exhaustivo de las obras de
Hilary Putnam publicadas hasta mayo de 1997, dividida en dos apartados:
libros y artculos. En cada apartado se sigue un orden cronolgico. Las
obras de un mismo ao se clasifican por orden alfabtico, excepto cuando
dos o ms artculos formen parte de una obra mayor, en cuyo caso se sigue
el orden de pginas dentro de la obra respectiva. Cuando un artculo ha
sido compilado en una obra mayor de Putnam, se indica a continuacin del
lugar de publicacin original mediante una referencia al nmero que la
obra mayor tiene en el apartado de libros, seguida de la paginacin. Si no
se escribe Comp., es que el artculo en cuestin se publica por primera
vez en la obra mayor. En los casos en que haya traduccin al castellano de
un libro o artculo, los datos editoriales de la traduccin se ponen a conti-
nuacin (si hubiera ms de una traduccin, slo se resea la primera). En
caso de que un libro o artculo de Putnam haya sido publicado primero en
otra lengua, los datos de esa publicacin son lo que sirven para su clasifi-
cacin, y se ponen a continuacin los datos de la traduccin al ingls. En la
segunda seccin se relaciona por orden alfabtico toda la bibliografa se-
cundaria consultada y expresamente citada en el texto y en las notas a pie
de pgina.
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