SPTIMA SEMANA
CAMINAR EN EL ESPRITU
Crecimiento en la vida del Espritu
OBJETIVO: Dar las pautas necesarias para asegurar un crecimiento real en la vida del
Espritu, evitando que todo quede reducido al entusiasmo de unos das.
INTRODUCCIN
La obra que el Espritu Santo quiere realizar en nosotros no es slo la labor de un da.
Pentecosts, tal como lo vemos en los Hechos de los Apstoles, es el comienzo de una vida
dedicada al Seor, vida en la que no van a faltar dificultades, desalientos y fallos. Tambin
para nosotros, el recibir una nueva efusin del Espritu Santo, no marca un punto final, sino
un nuevo punto de arranque. Es una renovacin de toda nuestra vida, pero una renovacin que
debe mantenerse y crecer cada da.
San Lucas nos indica en los Hechos de los Apstoles que "los que acogieron su palabra
(de Pedro) acudan asiduamente a la enseanza de los apstoles" (Hch 2, 41-42). Tambin
nosotros tenemos que mantenernos asiduos y firmes en el camino emprendido. Para ello es
necesario apoyarse en tres aspectos fundamentales del crecimiento:
1) la oracin (oracin personal y comunitaria, la lectura de la Sagrada Escritura, los
sacramentos)
2) la comunidad (vida comunitaria)
3) el servicio (testimonio, evangelizacin, servicio y compromiso cristiano).
I.- La oracin
La importancia de la oracin la descubrimos sobre todo al constatar el lugar que ocupa en
la vida de Jess: se retiraba a orar (Mt 14, 23; Mt 1, 35; 6, 46; Lc 5, 16; 6, 12; 9. 18; 9, 1828ss; 11,1), oraba durante la noche (Lc 6, 12), ense a orar a sus discpulos (Lc 11,1), or
despus de su bautismo (Lc 3, 21), or antes de elegir a sus discpulos (Mt 14, 23; Lc 6, 1213), or antes de su pasin (Mt 26, 36-ss; Mc 14, 32-ss.; Lc 22, 41-ss); or en la ltima cena
(Jn 17), oraba sobre los nios (Mt 19,15).
Por medio del Espritu Santo nosotros nos adentramos en la oracin de Jess. San Pablo
nos seala que "Dios ha enviado a vuestros corazones el Espritu de su Hijo que clama:
Abba! Padre!" (Ga 4, 6). Y San Juan en el Apocalipsis dice que "el Espritu y la Novia
dicen Ven!" (Ap 22, 17). Si verdaderamente nosotros nos dejamos mover por el Espritu de
Jess tambin nosotros haremos como l.
La vida de oracin presenta distintos aspectos, tanto en su dimensin individual como
comunitaria. Si queremos crecer en la vida del Espritu, hemos de intentar crecer en todos
ellos:
A) La oracin comunitaria. Hemos tomado contacto con un grupo de oracin, donde
hemos descubierto la oracin comunitaria. Si queremos mantenernos en un crecimiento
continuo en la vida del Espritu, el primer punto que hemos de tener en cuenta es el
mantenernos asiduos a la oracin semanal del grupo. All aprenderemos a vivir cada vez ms
de nosotros mismos y a ponernos a la escucha del Seor por medio de los hermanos.
Aprenderemos a unirnos a la oracin de los dems, a pedir por sus necesidades, a alegrarnos
con ellos.
Para comprender cada vez ms la oracin comunitaria hemos de tener en cuenta sus lneas
de fuerza:
a) la presencia de Jess y la apertura al Espritu. Vamos a la oracin a centrarnos en
Jess por medio de su Espritu. No se trata de hacer unas reflexiones o de escuchar
como los dems oran, o de hacer nuestra propia oracin personal, sino de ponernos
todos ante la presencia de Jess. Cuando entres en la oracin procura centrarte en
Jess y abrirte al Espritu; a partir de esta presencia de Jess todo lo dems lo vers
distinto.
b) la alabanza. Una de las razones principales por las que el grupo se rene es para
alabar a Dios. Alabar es centrarse en Dios por lo que l es, por el amor que nos tiene.
Procura dejar de lado lo que tienes que pedirle y hasta aquello por lo que quieres darle
gracias. Repite: "Gloria a ti, Seor!". La alabanza nos centra en Dios y nos hace salir
de nosotros mismos.
c) dimensin comunitaria. No se trata de varias personas que se han reunido para hacer
juntas su oracin personal, sino del Cuerpo de Cristo que, movido por un solo
Espritu, eleva a Dios una misma alabanza. Es una misma y sola oracin la que debe
elevarse entre todos: la oracin de Jess. Procura sentirte profundamente unido a todos
los dems hermanos, reconciliado con todos. Escucha sus oraciones y hazlas tuyas,
apyalas. Que ellos oren a travs tuyo y t ores a travs de ellos.
d) escucha de la Palabra de Dios. En la oracin comunitaria debe resonar la Palabra de
Dios; en primer lugar a travs de lecturas de la Sagrada Escritura, otras veces tambin
por medio de palabras profticas. No dejes que la Palabra de Dios caiga en el vaco.
Despus de escuchada una lectura, haz silencio y deja que el Seor te hable en tu
corazn. Cuando el Seor habla es l el que marca el ritmo de la oracin.
Aunque la oracin comunitaria en los grupos carismticos es muy espontnea, sin
embargo en lneas generales acostumbra a presentar la siguiente estructura que nos puede
ayudar a orientarnos mejor en la oracin:
1 parte: Introduccin: cantos, invocacin. Alabanza. Palabra de Dios.
Adoracin. 60-75 min.
2 parte: Catequesis. 10-15 min.
3 parte: Testimonios, compartir y avisos. 15-20 min.
4 parte: Oraciones de peticin. 10-15 min.
B) La oracin personal. La oracin comunitaria no es posible si no viene respaldada por
la oracin personal diaria. Si hemos descubierto la importancia de la oracin comunitaria, nos
daremos cuenta dentro de poco que sta existe porque hay un grupo de personas que
diariamente realizan un rato de oracin personal. Si nosotros queremos crecer en la vida el
Espritu y no ser unos nios en Cristo, debemos procurar tener tambin nosotros nuestro
tiempo de oracin.
Hay momentos en nuestra vida en que la oracin nos sale espontnea y querramos poder
tener tiempos para orar. Son a veces momentos de gran alegra, o de gran necesidad. Es bueno
que vivamos esos momentos. Pero si queremos crecer de una forma madura en la vida
espiritual, no podemos quedarnos a merced del viento que sopla y a esperar que llegue un
tiempo de euforia para orar. La oracin debe entrar dentro de nuestra vida diaria.
En nuestro da hay algunos momentos privilegiados, que parecen pedir un elevar ms
nuestro interior hacia Dios. As, por ejemplo, al levantarse, la comida, al acostarse. La
alabanza parece que surge espontnea al empezar un nuevo da, la accin de gracias al
empezar la comida, la revisin con accin de gracias y peticin de perdn antes de acostarse.
Estos momentos son importantes y no debemos olvidarlos. Pero adems de esto, es necesario
tener un tiempo concreto en que nosotros hacemos nuestra oracin personal.
Para hacer posible esta oracin personal es conveniente tener en cuenta los siguientes
consejos prcticos:
a) debemos determinar de antemano a qu hora har mi oracin personal.
Normalmente uno lleva un horario muy apretado, y slo si lo he previsto anteriormente
encontrar tiempo para la oracin. De lo contrario, siempre dir "no tengo tiempo", o dejar
pasar el tiempo que tengo diciendo ya la har ms tarde".
b) debo determinar cunto tiempo voy a hacer. No importa que sean slo cinco
minutos, lo ms importante es que sean diarios. Normalmente, como principiantes, nuestra
oracin debe oscilar entre los diez minutos y la media hora.
c) debo determinar en qu lugar la har. A algunas personas les ayuda mucho el hacer la
oracin siempre en el mismo lugar, en un lugar en que se encuentren bien. No se trata de
hacerlo en el lugar que me parezca ms digno, sino en el lugar en que me encuentre ms
recogido y que me ayude ms a hacerla.
d) a oracin personal es para estar con el Seor, para escucharle, para alabarle. No
existen mtodos fijos. Has de encontrar tu forma personal. Quiz te ayude la lectura de la
Sagrada Escritura, algn salmo...
(Cf R, Crles, . Necesidad de la oracin personal, en "Koinona ", nm. 19, pp. 4-5).
C) La lectura de la Sagrada Escritura. a Biblia es la Palabra de Dios. Si queremos saber
qu es lo que el Seor nos dice debemos conocer la Sagrada Escritura, San Jernimo deca
que desconocer la Sagrada Escritura es desconocer a Cristo.
La Biblia es proclamada en primer lugar en medio de la asamblea litrgica, cuando toda la
comunidad est reunida. Pero, tambin debe ser escuchada y meditada continuamente a nivel
personal.
No se trata de hacerla objeto de un estudio fro, sino lugar de meditacin y oracin. Para
ello, sin embargo, es muy conveniente tener una cierta formacin bblica, sobre todo cuando
sta es impartida con uncin y por personas que han captado su dimensin espiritual. Este
estudio nos ayudar a situarnos rectamente para poder escuchar a Dios que nos habla,
teniendo en cuenta las caractersticas de algunos gneros literarios y de algunos textos ms
difciles.
Es conveniente que cada da dediquemos un tiempo a esta lectura gratuita de la Palabra de
Dios, en espritu de oracin.
Podemos emplear para ello diversas formas. A continuacin sealamos tres:
a) Abrir la Biblia al azar. En algunos momentos de oracin puede ser una buena forma,
pero a la larga tiene el inconveniente de que no nos ofrece una lectura orgnica de la Biblia,
de modo que puede haber textos que nunca leamos.
b) Leer cada da los textos correspondientes a la Eucarista del da. Puede ser una gran
forma para leer la Sagrada Escritura al mismo ritmo que toda la Iglesia. Sobre todo, es vlida
si no se asiste a misa diariamente.
c) Leer cada da la lectura del Oficio de Lecturas (ciclo bienal). Es quiz una de las
formas ms completas de leer la Sagrada Escritura, al mismo ritmo que toda la Iglesia. De
esta forma se lee casi toda la Biblia en el plazo de dos aos. Esta forma es vlida sobre todo
para los que ya escuchan los textos de la Eucarista en la misa diaria.
d) La asamblea eucarstica y el sacramento de la reconciliacin. En el crecimiento de
nuestra vida espiritual no podemos dejar olvidado el alimento principal, tanto a nivel
individual como comunitario: la asamblea eucarstica. Somos el Cuerpo de Cristo y de l nos
tenemos que alimentar. A medida que van renaciendo las comunidades cristianas vamos
redescubriendo cada vez el sentido de asamblea, de la comunidad que tiene la Eucarista
dominical. Es all donde se encuentra la comunidad en su mxima expresin. De modo que
con toda razn el Concilio Vaticano II dice que "es la fuente y clmen de toda la vida
cristiana" (S.C. 10).
La experiencia nos muestra que a medida que vamos descubriendo cada vez ms la
dimensin comunitaria de la vida cristiana, aparece con una luz nueva el sacramento de la
reconciliacin. Cuando nos vamos acostumbrando a que los hermanos oren por nosotros en
nuestras necesidades, descubrimos el gran tesoro que es el que el Sacerdote, en nombre de
toda la comunidad, ore por nosotros, por el perdn de nuestros pecados.
II.- La comunidad
El crecimiento en la vida del Espritu no es slo una relacin con Dios, sino tambin una
relacin con los hermanos. San Pablo, en la Carta a los Corintios, dice que Del mismo modo
que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no
obstante su pluralidad, no forman ms que un solo cuerpo, as tambin Cristo. Porque en un
solo Espritu hemos sido todos bautizados para no formar ms que un solo cuerpo, judos y
griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espritu (1Co 12, 12-13). Todos
los que hemos recibido un mismo Espritu, por lo tanto, hemos sido reunidos en una
comunin profunda que es el Cuerpo de Cristo, la comunidad cristiana.
Ahora bien, si es verdad que somos el Cuerpo de Cristo "el cuerpo no se compone de un
solo miembro, sino de muchos. Si dijera el pie: Puesto que no soy mano, yo no soy del
cuerpo, dejara de ser parte del cuerpo por eso? Si todo el cuerpo fuera ojo, dnde estara
el odo? Y si fuero todo odo, dnde el olfato? Ahora bien, Dios puso cada uno de los
miembros en el cuerpo segn su voluntad. Si todos fueran un solo miembro, dnde quedara
el cuerpo? Ahora bien, muchos son los miembros ms uno el cuerpo. Y no puede el ojo decir
a la mano: 'No te necesito!. Ni la cabeza a los pies: 'No os necesito!'. Ms bien los
miembros del cuerpo que tenemos por ms dbiles, son indispensables. Y los que nos parecen
los ms viles del cuerpo los rodeamos de mayor honor. As a nuestras partes deshonestas las
vestimos con mayor honestidad. Pues nuestras partes honestas no lo necesitan. Dios ha
formado el cuerpo dando ms honor a los miembros que carecan de l, para que no hubiera
divisin alguna en el cuerpo, si no que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos
de los otros. Si sufre un miembro, todos los dems sufren con l. S un miembro es honrado,
todos los dems toman parte en su gozo (1Co 12, 14-26)
Este texto nos muestra mejor que ninguno la realidad que crea en nosotros el Espritu
Santo que ha sido derramado en nuestros corazones. Un solo Espritu, un solo Cuerpo.
No siempre es fcil salir de nuestro egosmo y de nuestra formacin individualista, para
entrar dentro del plan de Dios y de la realidad comunitaria. Pero vale la pena. A medida que
nos abrimos a los hermanos el rostro de Dios se nos va revelando cada vez ms. Hemos de
pensar que Dios se nos ha manifestado en Jess, y Jess es nuestro hermano.
Para irnos adentrando cada vez ms en esta dimensin comunitaria de la vida en el
Espritu es conveniente tener en cuenta una serie de puntos:
a) para que nazca en nosotros esta dimensin comunitaria es necesario que asistamos a los
actos del grupo de oracin, de un modo especial a la oracin semanal. Si perdemos el contacto con el grupo, la experiencia que hemos tenido se ir debilitando cada vez ms.
b) procurar entrar cada vez ms en relacin con los hermanos del grupo. Cuando
conocemos al hermano se nos hace ms fcil compartir sus penas y sus alegras. Al mismo
tiempo nos damos cuenta de que cada hermano es distinto y que hemos de vencer nuestro
egosmo para permanecer abiertos a todos.
c) si queremos dar dos pasos seguidos en la dimensin comunitaria, hemos de vigilar
mucho nuestra lengua y eliminar todo rastro de crtica. Santiago en su carta dice que "la
lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua que es uno de nuestros miembros,
contamina todo el cuerpo, y encendida por la gehenna prende fuego a la rueda de la vida"
(St. 3, 6).
d) en toda comunidad hay una diversidad de ministerios, por lo tanto es necesario para
crecer en la dimensin comunitaria aprender a aceptar el discernimiento de los dirigentes del
grupo y, saberse servir de las ayudas espirituales que en l haya.
Cuando aqu hablamos de comunidad hay que saber entender la dimensin comunitaria
que toda verdadera vida cristiana comporta, es decir, nos referirnos a la comunidad en su
sentido ms amplio y eclesial. La llamada a formar parte de una comunidad ms cerrada, con
unos compromisos concretos y una vocacin especial, no es cosa de todos. Es muy necesario
darse cuenta de esta distincin para no rechazar la dimensin comunitaria que comporta la
vida cristiana como si fuese cosa de unos pocos, o bien pensar que formas cerradas de
comunidad deben ser la llamada de todo cristiano. El grupo de oracin en principio se coloca
en el mbito de la comunidad cristiana abierta, sin que esto quiera decir que algunos de los
miembros del grupo de oracin no estn llamados a constituir entre ellos una comunidad ms
cerrada y con una vocacin ms especfica.
(Cf. J.M. Martn Moreno, Las relaciones interpersonales en la comunidad cristiana, en
"Kononia", nm. 22, pp. 10-13., y X Quncoces, El acompaamiento espiritual, medio de
crecimiento, en "Koinonia", nm 27, pp. 17-19)
III.- El servicio
El crecimiento en la vida del Espritu no puede limitarse a nuestra relacin con Dios y a
nuestras relaciones dentro de la comunidad, si queremos que nuestro crecimiento espiritual y
comunitario sea real debe convertirse en un servicio a los dems. Jess es para nosotros el
modelo, l que no vino a ser servido, sino a servir (cf`. Mt. 20, 28; Mc. 10, 45). Uno crece slo
en la medida en que sirve. La misma comunidad cristiana no existe para estar cerrada en s
misma, sino para realizar una misin en medio del mundo, es decir, un servicio.
Este servicio cristiano lo podemos sintetizar en tres puntos, que son en los que cada uno de
nosotros y toda la comunidad debe centrarse si quiere que se realice un verdadero crecimiento en
el Espritu:
A) TESTIMONIO.
El primer punto a tener en cuenta es la importancia de nuestro modo de vivir. sta es la
accin primera. La palabra de anuncio del Evangelio slo tiene sentido si se basa en una vivencia
que corresponde a un intento de respuesta a esta Palabra. Por eso el primer servicio que debe
realizar el cristiano es el vivir toda su vida como un autntico cristiano, dando as testimonio de
la resurreccin de Cristo..
Este testimonio que es la propia vida queda enriquecido cuando compartimos las obras
que Dios realiza en nuestra vida, de modo que confesamos la accin maravillosa de Dios, invitamos a los hermanos a la alabanza y les ayudamos a contemplar y esperar esta accin del Seor
en sus propias vidas. Hay cosas que Dios obra en nuestra vida que deben permanecer guardadas,
pero hay otras que pueden ser compartidas para edificacin de todos. Como dice el ngel a
Tobas: Es bueno mantener oculto el secreto del rey y es bueno publicar las obras gloriosas de
Dios. (Tb 12, 11). Para dar este, testimonio de autenticidad es conveniente tener en cuenta
algunos puntos:
a)
b)
c)
d)
Se da testimonio para gloria de Dios, no para gloria propia;
Hay que centrarse en la accin de Dios, no en las ancdotas de lo que ha ocurrido;
Hay que ser breves;
Hay que discernir qu cosas hay que explicar pblicamente y qu cosas hay que callar.
B) EVANGELIZACIN
El anuncio del Evangelio no puede quedar reducido al testimonio de la propia vida, sino que
debe ir acompaado en algunos momentos del anuncio explcito de Cristo.
Con demasiada facilidad dejamos que quede en silencio el mensaje de Jess, bajo la excusa
de que ya todo el mundo conoce el Evangelio, o bajo la costumbre de conservar la boca cerrada.
La propia experiencia nos mostrar que la gente est muchas veces ansiosa de la Palabra de
Dios o de una palabra de nimo que les ayude a levantar los ojos hacia arriba. No siempre es
fcil encontrar la forma respetuosa y adecuada, pero hay que pedir al Seor esta actitud correcta
en la que se une el respeto con la valenta.
Evangelizar no es anunciar con palabras el mensaje evanglico, sino que es ayudar a
transformar las personas, las relaciones interpersonales y las estructuras sociales a la luz del
Evangelio. En este punto hay que tener en cuenta que todo anuncio, toda forma de expresarse,
todo mtodo empleado, lleva una carga cultural determinada y una serie concreta de valores. Hay
que saber ser muy crtico y muy respetuoso para poder hablar a cada uno segn su lenguaje, y
ayudarle a enfrentarse de verdad a la Palabra de Dios.
No hay que confundir la evangelizacin con la predicacin por las calles, la distribucin de
folletos o la organizacin de festivales o de retiros. Cada lugar puede necesitar sus mtodos
propios. Lo nico importante es que el anuncio del Evangelio, con toda la realidad de la propia
vivencia, se vaya haciendo realidad en cada poblacin.
(Cf. X. Quincoces, Diversas formas de evangelizar hoy, en "Koinonia ", nm. 20, pp. 11 - 13)
C) COMPROMISO CRISTIANO
La vida de seguimiento de Jess supone dejarse mover por su mismo Espritu y, por lo tanto,
no vivir para s mismo, sino al servicio de los dems. El Espritu derramado sobre nuestros
corazones nos hace reconocer en cada persona a nuestro hermano y ponernos a su servicio.
Esta vida de servicio no est reducida a nuestras acciones, sino tambin a todo el enfoque de
nuestra vida y a todo lo que tenemos. El sentido de todo lo creado es el servicio del hombre y
slo cuando construimos una sociedad en que todas las cosas estn al servicio del hombre y no
para su explotacin, estamos respetando realmente el designio creador.
Esta vida de servicio y este sentido cristiano de los bienes no se reduce al mbito de la
comunidad cristiana, sino que es vlida para toda nuestra vida. Por eso, nuestro seguimiento de
Cristo debe transformarse en un verdadero compromiso cristiano que vaya haciendo posible cada
vez ms la construccin de una sociedad ms justa y ms fraterna.
(Cf. R. Puidollers, La R. C. y el compromiso socio-poltico, en "Koinonia", nm 6, pp. 9~l 1. y
C. Talavera, La dimensin horizontal de la R.C, en "Koinonia", nm 29, pp. 20-22).
Textos para meditar y orar en la semana:
1. Col 3, 12-17
2 . Rm 12, 1
3. 1 Tes 5, 12-22
4. Ga 5, 22-23
S. 1 Jn 4, 7-11
6. Mt 5, 13-16
7. 1P 3, 15-1