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Museologia y museografia Luis Alonso Fernandez Ediciones & del Serbal Primera edicién 1999 woe765 4321 © 1999, Luis Alonso Fernandez. © 1999, de esta edicién, induida la presemtadén Ediciones del Serbal Francesc Tarrega, 32-34 - 08027 Barcelona Tel. 93 408 08 34 - Fax. 93.408 07 92 Apartado de correos 1386 - 08080 Barcelona -serbal@ ed-serbal:es hhup://www.ed-serbal.es Ediciones del Aguazul ‘Avda. Independencia 1860 1225 Buenos Aires Tel, 438 144 62 - Fax. 438 236 93 Ediciones del Aguazul Carmen 23, colonia Chimalistac 0170 México D.F. Tel. 661 6891 y 661 07 74 - Fax. 661 76 41 Disefio de la cubierta: Zimmetmann Asociados Depésito legal: B-22,199-99 Impreso por Alsograf ISBN 84 - 7628 «276-1 1. Museologia y museografia Caspar Friedrich Neickel, Museographia, Leipzig, 1727. (Frontispcio del tratade, mostrande un winterior de museo ‘deal, segun grabado de Strahoaesky). En el principio fue el deseo y la voluntad de to- dos las pueblos en todas las culturas y Gvilizaciu~ hes por conscrvar hacia ef Luiuro supa noni, Inmediatamente despucs fue la muscepratia, at es induse que el museo propiamente diel. Le gicamente, la realidad patrimonial y museable ha precedidlo en el tiempo y en la prictica niuseo= ‘grifica a la propia justificacidn y esisiencia de una, Gencia muscoligica Asflo confirma el primer tratado conocido so- bre esta materia, que no aparece hasta principios del siglo svus, Redactada eb lain —cont lo que entonces se ternacional- y publicada en 1727 por el marchan= te de Hamburgo Caspar Briedrieh Neickel, 1a.atic seographia neickeliana es wna obra expresiva del alan clasificador y enciclopedista de fa ilustracion, Titulacla Museogra ia acer Arileftuiny zuma rechten Be- griff und niitzlicher Ainleguny der Museorin, oiler Ra: ritdiwenkanemern (Museourafia we ovivitasiost pare eile cuado concepto y conveniewte colocacisi de [os msuseos & sin cmbaryo, faba su dilusion in: caimaras de curiosidadks),' st autor absequid en ella a los aficionados amantes del coleccionismo con un disefio del museo ideal que pre tilisine y didactisino pablicos de su ticnipo, ademas de ofrecer una serie de consejos muy practices s0- bre la cleceidn de los lugares mis adecuades pare acoger los objetos y la mejor manera de dasilicar los y conservarlos, tanto los provenientes de la na turaleza como los producidos por las ¢ artes. Afronia por primera vez problemas genera zaba el cen enicias y las les, sin depender para elly en particular de un pro- yeeto o de una coleccién concreta. . Para Adalgisa Lugli, «en el tratado el términe muscographia tesume todo a lo que se relieve en este moniento el musco. Se examina la estructura de lo recolectado y se compila wi inventarie de lo idad, ropa, Aquello que aparece en primer exisiente v de sus caracteristicas, ciudad por por toda E plano es el yen sti contenide, Esto es ciaanty ite sus elementos constiniives H autor, & muusco, Gabinete de Historia Natural (1599) del humanista napolitanc Ferrante imperato (Fuente: Bazin, 1967). De cuando en cuanda se decide a aclaramos la apa- riencia de la coleccidn de la que habla, si se trata de una institucidn eclesistica, privada, de soberanos o principes. Los repertorios son abiertos a aquellos que quicran visitarlos. Lo ensaya con el florecer de una literatura a cuyo género pertenece también la obra de Neickel, que comienza a describir e in- ventariar las principales colecciones europeas, a menudo en el contexto del recuento dei viaje. Aqui podemos encontrar una caracteristica del trata miento muscolégico que puede tener un aspecto proyeciado en forma de consejos, ideas para reali- zar un museo, incluso también presentarse como una literatura museistica que no proyecta, sino que realza y clasifica situaciones existentes. En este sen- tido, la neickeliana es verdaderamente una mu- seograffa, es decir, un viaje en torno a los museos del tiempo. El término esta profundamente cam- biado en el uso moderno. »Es una distincién muy fuerte la que separa al museo entre el siglo xvut y eloax, y esté, después de ta Revoluci6n Francesa (pero con amplia anticipa- Gién ya en tiempos de la Thustraci6n), en su propio ser ptiblico en un sentido completamente nuevo, ¢s decir, abierto por utilidad piblica. Pero en el momento en el que Neickel escribe su Museagraphia ® a no ha entrado atin ninguna preocupacién de uso en el museo. La coleccién semiprivada, abierta aun Nujo muy limitado de vistantes mas que cualifica- dos, huéspedes ilustres © amantes y estudiosas, the- ne sus sistemas de autoconservacién, que regulan un modesto acceso de piblico. »Ello se ve bien en las rarfsimas imagenes an- tiguas que muestran interiores de museos de ma- ravillas, galerias 0 cabinets de curiasité. La estancia ‘que contiene la coleccién esté a menudo vacfa. A ve~ ces puede verse a uno 0 dos visitantes. Aparece en solitario el coleccionista o una figura equivalente, que ¢s la anticipacion del conservador dél museo mo- demo, En las coleeciones enciclopédicas de fas ma- ravillas, como el museo boloiiés de Femando Co’- pi (1677), puede haber una rareza viviente, un enano cn este caso, para mostrar la coleccidu.? En todo caso, el nombre y los contenidos del tratado’ reflejan con daridad la intenciu del mar- chante aleman de orientar didécticamente a los co- leccionistas de objetos naturalia y curiesa artificia- Tia en las funciones especificamente museograficas, como podemos comprobar.* Recomendaciones y consejos para ordenar colecciones concebidas y orientadas.inas como cémaras de curiosidades que como gabinete de arte. En éste se apreciaba sobre todo su rareza por encima de su calidad estética Pese a lo cual, en él tratado de Neickel se asien- tan histéricamente también unas bases de con- cept y aplicacién que se integrardn en el siguiente proceso de definicidn de la museologia como cien- cia de los museos y, congecuentemente, en la tée- nica que la aplica, la museografia. 1. Museo, museologia y museografia_ Por tanto, hace mas de un siglo que la museologta se esfuerza por consolidar su concepto y naturale~ za. Un largo proceso que describe el establecimiento de los principios que fundamentan sus funciones yaplicacién, la dimensién real que estas tihimas re presentan y las vicisitudes para su reconocimien- to como disciplina independiente. Durante este tiempo, la muscologia, que atiende en todos sus as- Ses ORIN pectos a una de las instituciones may controverti das intluyentes en el émbite cultural, en general, y patrimonial, en particular, como es el museo, Contempla y alimenta todavia cercano el fragor del slehate la polémica entre los diversos y diferen= tes especialistas y profesionales de su drea Lay discusiones se centran a veces, no solo en clanilisis y la definicidn cientifica de su objeto, ob- ictivos y metodologia (o en la existencia © no de nr sistema especificamente nuscolégica), sino Lumbicn en sit capacidad para justificar no ta realidad! cambiante del musce desde la vertiente de La museologia tradicional, en contraposicion con la «nueva museologla», y desde la perspecti- va de adecuarse 0 10 a las exigencias de esta so- ciead linisecular y postindustrial de nuestros dias ciediera Se mueve en ocasiones este debate cn el te- uicuo incluso de las contradicciones que surgen to- davia a causa de la diversa interpreiacién y ter- ininalugia milizadas por diferentes especialistas cu eas prioritarios, tales como és la definicién eau Interior del Museum Wormianum (1655) de museologia y museogralia, que pu a confundir, Jen Hegar Se hace necesario, por ello, reflexionar sobre Glas ¥ otras cuestiones y fijar aquellos conceptos que, como los citados, resulian basicos ¢ impres~ cindibles para el estudio de esta diseiplina, La im- precisién o la ambigtiedad cn su definicion y wi- lizacién no pueden presidir, como ocurre a veces con artienios en revistas especializadas y prog mas muscoldgicos, el fondo de los numerosis pro- blomas y.asuintos que alaten a una ciencia joven, yen continue desarrolle como ey ta muscologia, ya su objeto propio, cl museo, Una diseiplina que asienta y reafirma incluso su propio nombre des pués de la Segunda Guerra Mundial, apoyando: se en la general renovacién de la problematica exisiente en toro al museo. Y una institucién 61a que comienzaa ser ¢ interpretarse como algo mucho mas que un lugar donde se guardan y con- servan obras y abjetos, hayan sido recolectados con aceplacion y simpatia general, 6 hayan entrado en él sin un acuerdo undnime charles Towneley en su gabinete de Park Street en Westminster, 1781-1783. Uohann Zoftany) Chavies Robert cockerell, Musco de lord Elgin en Park Lane, 1808; ® 2. La museologia y la museografia en el tiempo y hora del museo La muscologia, atendiendo a lo que espresa el término en su doble origen etimoldgico griego, la ciencia del musea, Se ocupa de todo lo con- cerniente a estas seculares Instituciones. Y aunque se esté constituyendo y desarrollando como dis- ciplina cieniifica practicamente en nuestros dias, sus origenes y fundamentos pueden encontrarse cn las mismas 0 en paralelas sittiaciones histor cas ¥ en causas andlogas a aquellas que produje= ron el nacimiiento y la evolucion det museo. Gricamente, la realiclad muscoligica des- cribe un desarrollo ereciente desde el quattrocen= to italiano, extendiéndose luego por otros paise: entie ellos Francia, Alemania, Holanda, Austvia y Bohemia. Tres siglos mas tarde, sti propagacisn es constatable desde la peninsula ibérica hasta el norte y ¢l este europeos, llegando a las orillas del Neva, en San Petersburgo, donde Catalina II co- Joca sus colecciones en el Pequeiio Ermitage, que habia hecho construir en 1765. Las investigacin- nes rigurosas y metédicas lel siglo xvin sobre de- lerminados aspects museoldgicos, incluida la pu- blicacién del tratado de Neickel, prepararon el auge del museo y su estudio surgido después de la Revolucién Francesa. El siglo x1N consagré la realidad de fenémeno curopeo det musea moderno, recogiendo la tra- dicidn, el debate y la experimentacion anteriores. Se produjo un avance sensible en las tenicas mut- seogrdlicas y en la conformacién de la museolo- gia, sobre todg en Alemania. Espiritus sensibles a la realidad patrimonial y museolégica, como Jo- hann Wolfgang von Goethe, venian desde el siglo anterior una contribucién nada des- defable a la cencia y ta téenica de les museos. Su influencia seria decisiva, por ejemplo, sobre Lutis I de Baviera, con quien mamtenia corres- cn 1816 al arquitecio Leo von Klenze la construccién de la famosa glip- toteea de Munich, Posteriormente, el rey le en- cargarfa también levantar una copia de los Propi- leos entre aquélla y el edilicio opuesto (el Antikensammhungen, realizado en 1846 por el arquitecto Ziobland) en a Konigsplatz de la capi- tal bavara, 5 1786 visité Goethe por primera ver la Ga- leria de Arte de Dresie, amo de los museos mejor instalacos entonces en Alemania. El poeta plasid cl recuerdo de las emociones que recibid en esa vir sita en su obra Diehtuny tnd Wahrheit (Poesta y ver- dad), historia de su juventud, publicada en 1811 La clocuencia de sus palabras no deja lugar a du- lay: «La hora de la apertura de la galeria, espera- da con tanta impaciencia, Hegé al fin, y quedé so- breeogido de admiracién, porque todo aquello estaba muy por encima de cuanto yo habia podi- do imaginar. En la sala circular, magniica y muy bien dispuesta, con los marcos deshumbrantes, re- cientemente dorados, y su piso de madera ence- ada, reinaba un profunde silencio; mas parecia un especticulo que un taller de wabajo, y causaba una impresién solemne, dniea en su género, y tanto mas parecida a la emocidn que se siente al entrar en la casa de Dios, por cuanto los orna- erciendo, pondencia, cuando confid mrentos de mds de un teniplo, objeto de adora- Cidn, estaban de nuevo expuesios en este lngar para el santo destino del arte» A Goethe, como a tantos otros seres sensi- bles y refinados de su tiempo, el museo le pr porcionaba la oportunidad de prolesar lo que a menudo se ha denominado la «religidn del arte»: experimentar un sentimicnto que le sobrecogia por creer en su valor trascendental. Pero en exe culto y adoracién que se gjercia en el museo so bre las obras de arte -al ser piiblico, el museo se convierte, como se ha dicho también, en «un templo del genio humanow-, lo que verdadera- mente producia a artistas, aristéeratas, intele luales y péiblico una auténtica convulsion inte rior era precisamente esa puesta en escena de los objetos, ef especticulo de su organizacion, disposicidn y representacisn espacial; cl aura de sacralidad y contextualizacién ritual que envol via esa escenificacin. Es decir, la interpreiacion museogralica. La impresién recibida en su primera visita a la Galeria de Ante de Dresde dej6 mareado para siem pre al gran escritor aleman, qui fucrzos para contribuir positivamente a la ni ra de estos femplos de la cultura, impulsande su desarrollo cientilico y Wenico. Preocupado por la disposicion y presentacién de las obras, Gocthe public su teor ble articulacién del museo ~agrupar las coleccio- nes en dos zonas, una sintética y eseneial para el ptiblico y la otra mas desarrollada para fos ya ini- Giados © expertos- en 1821, en un articule de Kunst wud Altertun (rte y antigiiedad). Desarrolla- fan despuds este enfoque otros eseritores y mu- scGlogos, como Ruskin cn 1853 desde las paginas de The Times, compartiendo la opinidn de su anti- go y director de la National Gallery de Londres, el pintor Eastlake; lo delenderia mas tarde Louis Agassiz. en Francia; y lo recomendaria en 1903 el doctor Wilhelm von Bode cl musedlogo creador en Berlin de Muscumsinsel (Isla de los Musvos) entre 1897 y 1930- desde el semanario aleman Die Woele (La semana), La puesta en escena de los objetos, su ordenacidn e i no ahorrd es- ja sobre la do- ierpretacién consti- tufan ya, de algtin modo, el eje central de sus preocupaciones muscograficas, La doble articulacién goethiana del museo la aplicaria parcialnente en 1886 el Natural History Museum de Londres, y se realizaria plenamente, en 1907, en otras dos instituciones museisticas: el Ba- yerisches National Museum de Munich y el Mu- scum of Fine Arts de Boston. Segiin este mismo principio del musco doble se construirfa también, entre 1920 y 1928, el Philadelphia Museum, de- nominade desde 1938 Pennsylvania Museum of Ant, ent lo’ Bstados Unidos de América. El desarrollo muscoldgicn y museogralico ale mn encontrs una gran definicién ¢ importancia cn el Berlin finisecular deeimonénico y en tos pri- meros afios de nuestro siglo. Mas que en ningtin otro pais curopeo, fue en la Aleinania del s. xiv donde se estudiaron de forma racional los pro- blemas planteados por la situacidn de los museos en la sociedad y por su organizacisn. Se realiza- Fon nuMerosos Lrabajos ¢ Investigaciones orien- tados al establecimiento de los principios de la ciencia de Ja muscologfa, principalmente en tor no y bajo vl impulse de dos destacadas persona- lidades: Gustav Waagen (1794-1868), el sabio y fa- moso director de la pinacoteca de Berlin, quien innows parcelas importantes de la critica de arte y la metodologia muscoldgica: y su continuador, el ya citado muscélogo doctor Wilheln von Bode. Direetar de los musvos reales desde 1897 has- 13 1920 en Ja capital alemana, la labor del doctor Bode fue ingente en la reorganizacién de todas, las colecciones enriquecidas por Federico Gu Hlermo IIL y sus consejeros, y en la construccién de nuevos edilicios para albergarlas. A é se deben in (1897 a 1903) ¢ instalacién reno- vadora del Kaiser Friedrich Museum (llamado hoy Bode Museum), donde prescindié de la or- denacién tradicional de las piezas por técnicas y mezclé todo tipo de obras para realzar el estilo propio de una misma Gpoca; y el triple conjunto musefstico construido entre 1907 y 1930 del Per- gamon Museum (para las riquezas acumuladas de esta ciudad helenistica), del dedicado a las co- lecciones del cereano Oriente (Vorderasiatisches la edilicae Museum) y ef que mostrara el arte aleman desde Jas invasiones de los pucblos barbaras hasta el Ro coed (el Deutsches Museum), ubicado en la im- presionamte isla de los museos (Museumsinsel) de Berlin Fl desarrollo de las investigaciones museold- gicas y el establecimiento y definicisn de los prin- cipios de la muscologfa como ciencia adquieren en cl siglo xx su total consolidacién y crecimiento » cllo van a concurrir los esfuerzos de persona- lidades ¢ instituciones de los diversos paises oeci- dentales europeos ~Francia, Talia y Espaiia, entre cllos-, sobre todo de los anglosajones con Los [s+ lados Unidos y Canadé, y especialmente desjrur de la Primera Guerra Mundial. Pero no sélo los oceidentales han desarrolla- do y consolidado una ciencia lan relevante de nuestro tiempo como es la muscologia, Muscilo- gos de paises del Este europeo (de Polonia, la an- tigua Checoslovaquia, la desaparecida Replica Democrética Alemania, Hungria o la hoy dividida Yugoslavia), de varios latinoamericanos (Argen- tina, Brasil, Chile’ México, entre ellos), y de otras latitudes, como Japén 0 Australia, han destacado también en la innovacién e impulse de la mu- seologia en la segunda parte del siglo xx. Amtes de 1914 Ja situacién era un tanto con fusa: La museologia era sofa We preriea; bos conserve lores ta realizaban de la misma nsanera que ML. our dain hacia la prosa, Se convierte en tedriea y donna tica. En enero de 1926, un profesor de historia del arte de la Sorbona, que seré uno de los escritores mis penetrantes de su tlempo, M. Hen Focillon, pre taba un informe en el Instituto de Cooperacisin Int lectual, arganismo de la reciente Sociedad de Nacio- nes, con mira a fundar wna instinicién internacional que asegurase una cooperacién permanente le todos Jos muscos de Tos paises miembros: tal seré la Oficina Intemacional de Museos. Con un plan muy vasto se proseguird asf la obra de estudio y analisis que ha- ban comenzado las grandes asociaciones nacionales dle los museos, la britdiniea, lundada en 1889 en York (The Muscum’s Association) la americana (American Association of Stuseum) y laalemana (Deutsches Mu- scum Bande), fundada en 1917. Mediante publica- ciones, congresos y-reuniones de expertos, las aso. ciaciones nacionales y la Oficina tmemnacional de Mu sevs desartollan tina intensa actividad investigadora para elaborar las mejores forthas de organizacidin, dle administracién, de conservacién y de presentacisn. La técnica introduce a ciencia: cada gran museo ten. tid su laboratorio de estudio; Munich y el Louvre ha- tian dado el ejemplo, La Sociedad de Naciones publicé regulammente desde 1926 hasta 1946, a través de la Oficina, la notable revista Mouseion. ¥ produjo los dos voli- menes de Muséographie, primera publicacién in- lernacional sobre esta materia, resuliado de las actas de una Conferencia de estudios organizada por la propia Sociedad de Naciones y celebrada en Madrid® en 1934. Después de la Segunda Guerra Mundial, de saparecida la Sociedad de Naciones, tampoco so- brevivi6 la Oficina Internacional de los Museos. E] director del museo de ciencias de Butfalo, Estados Unidos, Mr. J. Chaucey Hamlim creé en 1946 impuls6 bajo el patrocinio de UNESCO otra so- ciedad de profesionales de los museos, el Inter- national Council of Museums (ICOM), Consejo Internacional de los Museos, que tuvo su prime- ra reunién en Paris en 1947 y luego fijé allf su sede, sustituyendo a la anterior. Su Srgano de ex- presion es la revista trimestral Museum, conti- nuadora de Mouseion, que se. publica desde 1948. 11 1COM difunde las informaciones que le con Gernen de interés museoldgico y museogratico por medio de! boletin ICOM News, Noticias del ICOM, que también se publica en espaitol. La institucién del ICOM viene siendo wn au- tentico motor de impulso de la museologia y los muses, Constituida por los diferentes comités nacionales, su crecienty actividad se pone de ma- nifiesto en la organizacién de reuniones y con- gresos internacionales, en los estudios y trabajos técnicos realizados por comisiones especiales, en la aportacién de repertorios bibliograficos y en la publicacién de obras especializadas, ademas de la revista y el boletin de noticias citados. La brillan- te serie de sus Conferencias o Reuniones Generales se inicié en 1948. En el caso conereto de nuestra disciplina, hay que destacar la importante ayuda del Comité Internacional del COM, para la Mu- scologia (ICOFOM), que a través de los docu- mentos que produce titulados Museological Wor- king Papers (MuWoP) se ocupa de sus origenes y del problema fundamental de su existencia. En otro sentido, hasta la segunda postyuerra mundial el término que venia empledndose desde el siglo xvm para denominar la naciente ciencia de Jos museos era -por influencia francesa, sobre todo el de museografia. Después de 1945, por unificadén de criterios y, especialmente, por ajuste riguroso a las conclusiones y conceptualizacion de la discipli- na por los grupos de trabajo, se impuso él de mu- seologia, coincidiendo con el que venian untilizan- do los paises anglosajones. Ello ha propiciado, junto alos titubeos naturales de una disciplina en cons- lante crecimiento y consolidacién como ciencia, algunas imprecisiones en la interpretaci6n y en el uso de la terminologia, como hemos indicado. Por consiguiente, aunque la actividad museo- logica -teorfa y practica— hacia tiempo que venia desarrollandose, tanto el térnvino como el caracter cientifico de esta discipfina no han adquirido re- conocimiento unénime universal ni siquiera des- pués de la primera mitad de nuestro siglo xx. Mu- chos son los factores que en ello han concurrido, entre otros la falta de fijacidn o coniusién de! con- cepto y naturaleza de la museologia debido a los rapidisimos cambios producidos en su objeto pro- pig, cl museo, especialmente en los veinticinco © treinta titimos aiios. Un problema de crecimien- to y transformacién natural de estas instituciones que parece haber lesbordado a veces a su disciplina. La definicién y consolidacién de ambos han co- Jo parcjas, en influcneia reciproca, y en sinto- nia con la propia evolucién sociocultural, En este proceso, resulta imprescindible y de- cisiva la aportaci6n continuada de la museografia. Ensanchando el horizonte tradicional de los mu- seos y la museologfa, las innovaciones museo- grificas han conseguido integrar la complejidad y crecimiento de aquéllos en el propio dinamismo de una sociedad que ha terminado por apasio- narse con proyectos © concepciones integrales come las del ecomuseo o la patrimoniologia INSTITUTA ASHMOLEANA. i ee ante Eee | Sates ee baa Pore EI Museum Tradescantlanum (1656) fue el origen de! Ashmolean Museum (1683) de Oxford, cuyo «Reglamentos de 1718 aparece redactado en latin (Fuente: Bazin, 1967) Esto ha sido posible, fundamentalmente, gra- cias al desarrollo producide después de la segun- da contienda mundial, protagonizado ¢ impulsado por personalidades y escuelas que han consolida- do rigurosa ¢ incansablemente su cardcter moder- no. Entre cllas, la francesa del grupo de Ecole du Louvre, con la figura excepcional de Georges Hen- ri Rivigre” en la responsabilidad de dirigit entre 1930 y 1950 los cursos de museologfa allf impar- tidos, Una actividad que se hizo permanente de de 1941, y en la que también era directo respon- sable Germain Bazin, conservador jefe del museo y autor de la ya citada y clasica visi6n histérica de los muscos, Junto a la personalidad de G. H. Riviere, que Tue director del 1COM desde 1948 hasta 1966, destaca, entre otras, la de Hugues de Varine-Bohan El museo fundado hace més de trescientos aos por Elias Ashmol ‘en Oxford, alberoa una de las colecciones de Historia Natural :més importantes del mundo. Erigido en 1863 en la Universidad {de Oxford, es hoy la sede del Museum of History of Science, por su actividad ¢ innovacidn tedrica, quien suce- di6 a Riviére en la direccién del ICOM, cargo que ocupé de 1966 a 1975, Pero en el impulso de la museologia y los mu- seos durante ese amplio perfodo que va desde la creacidn y afiliacién del ICOM a la UNESCO en 1946 hasta, practicamente, los primeros aiios de la década de los ochenta, no séle han influido como determinantes las innovaciones técnicas en, las reas de la conservacién, la presentacisn o la investigacién de las colecciones. Tampoco han sido exclusivas a este fin, aunque si muy impor. lantes, las realizadas y exportadas por los museos norteamericahas y canadienses en materia de nue- vos modelos, instalaciones © funciones seciocul- turales y didécticas; o la renovacidn tesrica y prae- tica de los nuevos muscos alemanes, briténicos, Iranceses, holandeses o italianos; o las indagacio- hes en tomo a nuevos enfoques y funciones del mus¢o realizadas -ie6ricamente, sobre todo- por escuiclas musedlogicas de los desaparecidos pai- ses socialistas del Este europeo, etcétera. Con todo, aun siendo decisivas estas y otras aportaciones que podriamos citar, como las pro- venientes de la docencia ¢ investigacién de la mu- scologia en universidades de los mas variados pai- ses -tanto en occidente como en oriente, en los industrializados y en los que estén en periodo de desarrallo-* en el progreso de la muscalagia y Jos museos han sido determinantes asimismo la propia «crisis de la institucién museistica» y su y otras como «ciencia» La consolidacién de la museologia come cien= Gia y su definicién han propiciady en los cinco 0 seis tiltimos decenios un largo debate, todavia no cerrado, No exento de posiciones encontradas y. sobre todo, de una confusion evidente al tratar los conceptos de muscologia y muscogralia, esta situacisn obligd al ICOM a acometer el estudio y la redaccién de sendas definiciones, publicéndo~ las en inglés y francés en 1970, La de muscologia, en conereto, con estas palabras: Muscologia es la ciencia del museu; estudia la histo: ria y razon de ser de los maseas, su funcisn en la $0. Giedad, sus peculiares sistemas de investigacion, edu caci6n y organizaciin, relaeitn que garda con eb medio ambiente tisicu y clasilicacién de los diferentes Hips de ruses." Algunos autores, entre ellos L, Salerno, ha- bian expresado algunos aos antes su concepto de la museologia y la museograffa, En 1963 es- cribia: El estunlip del nnusea en sf, en su estructura, es el ob- jeto de la museogralia ampliada en ta Hamada mu: sculogia, que no se limita a los problenias arquitect6 hicos 6 Expositives, sino que tiene Intereses mds amplios como son ta extensidn de la yida del museo, sit funcionamiento y finalidad. Para Georges Henri Riviere (1981), la mu- seologia es una ciencia aplicada, la ciencia del maseo, Estuelia la historia y Ia fuacidn en la sociedad, las formas espe: cilieas de investigacin y contservacion lisiea, de pre: sentavidn, animacion y difusiGu, de organizaciin y funcionamicnto, la arquitectura nueva 6 rehabifitada®, Jos emplazamientos admitidos 0 seleceionados, lat pologia, la deontologia.** Una definicién que venia a coincidir substan- cialmente con la formulada por el 1COM, en la que habian quedado clariticados ya tanto el objeto como los objetivos de la museologia, asi como su calili- cacién cientitica, y sus coincidencias y diferencias con la museografia, que luego analizaremos. En una formulacién académica, suete decitse que las ciencias se especifican por su objeto for- mal, Desde esta perspectiva, el museo es el obje- w propio y especifico de la museologia y de la museogralia, Y mientras que para la primera es tanto objeto formal como material, sobre cuya wo- talidad de aspectos y cuestiones debe construir un sistema especilico de principios y aplicaciones de valor universal -es decir, proporcionar el co- hocimiento cientifico de la realidad musefstica-, para la museogralia, como veremos, el musco es un objeto fisico en el que aplica curantos principios y normativas sistematiza la museologia median- we unas técnicas cada vex mds especializadas en las diversas dreas en que interviene. GAL Kivive utiliza ol Wemnine frances muiscalée, armuseat Wedel AJ) conocimiento ciemtifico es aquel que con- sigue la comprensién objetiva y racional de un sector de la realidad. ¥ como cada zona de la rea- lidad exige un determinado y espectlico modo de conocimiento, para que una disciptina pueda ser considerada cientilica debe contar con suficiente auitonomia para la elaboracidn sistematiea de esos principios y teoria de valor universales. Su carac- er Gientifico no consiste tanto en a naturaleza del objeto de estudio ni en la metodologi pleada considerados aisladamente, como en que la adecuacion entre su objeto y los métodos de Investigacion consigan hacer avanzar mediante cl conocimiento objetivo y comprobable ese see- tor de la realidad investigada Env esta comprensién de un sector de la reali- dad estriba la vocaci¢ ia cientilica de una disciplina, cualquiera que sea su clasifica- cidn (humana y social, © natural y experimen- tal).°? La utilizacién y consolidacién de esa meto- dologia adecuada a su objeto, y la provision y acrecentamiento de unas fuentes propias de in- vestigacin y actuaci6n tanto objetuales, como documentales y literarias, completan su caracter cientilico. La museologia cumple con éstos y otros ve- quisitos que la acreditan como ciencia, a pesar de las dudas y controversias que plantea su cons lante crecimiento y sus matizaciones interdisci plinales. De hecho, puede comprobarse que las numerosas generaciones de musedlogos y Muses- grafos han conseguido en poco mas de un siglo hacer avanzar de manera sorprendemte no sélo la realidad viva de la institucion en si, sino tambien, el conocimiento objetivo de fa historia, estructura y organizacin, funciones y perleccionamienty iéenico y sociocultural del museo. Tanto el cam= po u objeto de estudio, como los objetivos y mé= todos que la museologia wiliza en su desarrollo investigador, la caracierizan como ciencia aut6- homa, capaz de convertir mediante enfoques 1nu- seoldgico/museogralicos debidamente orienta~ dos el objeto musefstico en el museo real, eb sustrato material museografico en cl fendmeno mnuseoligico. em- 1 y consister Por consiguiente, debemes situar la muscolo- gia entre las ciencias humanas y sociales, ya que se dilerencia por su area de conacimiento ¥ obj to de estudio “la realidad patrimonial y cultural del museo~ de lay denominadas ciencias experi- meniales (como la biologfa o la fisica), cuya area yobjetos de conocimiente son los hechos natura les, Las dudas que surgen acerca de su condicién cientflica, sobre todo entre algunos especialistas de muscos y ciertos tratadistas de ta materia,* Conshibin cH Fedo caso Concepcionies excesivamente testringidas de ecienciay, muy cereanas a veees al erréneo concepto de «ciencia exacta». Pero tambicn Influye en esta apreciacién la cireunstancia comin a varias ciencias recientes, que han nacido o em- pevado a desarrollarse como disciplina indepen diente a partir del siglo xvi y atin hoy, mas de un siglo después, siguien consolidando y ensanchando su condici6n rigurosamente centifiea. Respecto de la muscogralia, la Enciclopedia Universal Iustrada Europea Americana, alirmaba texiualmente en su edicin de 1923: [Etimoligicamente.- Del griego menseion, museo, y graphcin, describir: caudlogo o deseripeién de uno 6 Fs evidente que esta deseripcidn etimologica carece del rigor lingitistico y conceptual inheren- lea las deliniciones det ICOM, Pero es perfecta mente valida a la hora de ilustrar de una forma més gréfica los matices dilerenciales existentes entre la muscologia y la museogealia. Es decir, entre la ciencia de los museos y la técnica que ex- presa y aplica todos sus conocimientos, De la muscografia, hasta la edicién de 1970 no se ocupa de ella, el Dicionaria de fa Real Academia Expatiola de ta Lengua, dice: «Estudio de la cons- truccidn, organizaciin, catalogacién, instalacién & historia de los museos». Es decir, mezcla en una sola definicién funciones de la museologfa y la muscogralia, pero de manera ineompleta. Ese mismo aiio cl ICOM define la museogra- lia del modo siguiente: «Es la técnica que expre- sa los conocimicntos muscolégicos en el museo, Trata especialmente sobre la arquitvetura y orde- o namiento de las instalaciones cientificas de tos nmuseos».° Una definicién que venia precedida por la distincién que Georges Henti Riviere habia hecho en 1958 entre la museologia («es la cien= cia que tiene por objeto estudiar las funciones y la organizaci6n de los museos») y la muscogratia «Fs el conjunto de las técnicas relacionadas con la museologian.”” En 1981 matizaria el concepto afirmando que la museogralia es «un conjunto de téenicas y de practicas, aplicadas al museo.® bs decir, la muscogralia trata diversas aspee tos, desde 1 planteamientiy arquitectonicn de los edilicinsa los aspectos administrativos, pasando por la instalacién climética y eléettica, de las colee- ciones, Las actividades propias de la museogralia son de cardcter evidentemente tecnico, afectando de modo fundamental al con y al contenido desde el punto de vista mas lite: ralmente fisico y material Inevitables tanto la contraposicién museolo- gia/museogralia, como la delimitacién de las lun- Giones que competen a una ciencia y a la disciplina {t6enica) que aplica sus postulados y directrices, los tratadistas y estudiosos nas proporcionan, eada ver.con mayor claridad, suficientes elementos de definicisn y especificacién. Muchas veces, am pliando aquellas que el ICOM ha emitido con la autoridad que le corresponde. Porque, desde la afinidad ctimolégica a la analdgica identilicacién del objeto y abjetivos, museologéa y museopratia adquicren a veces fuera de rigor la utiliza nénima, por ello mismo se hace mas necesaria la delimitacién de sus coincidencias, diferencias y analogias. Incluida la definicién etimolégica Existe la diferenciacion real, La museogralia se mueve en el plano de lo préctico y conereto de los hechos; la museologia, como ciencia teérica, nor- mativa y planificadora, en el del analisis de los te- némenos museisticos, que conviene tener pre- sente para evitar imprecisiones y equivocos. Fs lo que evitan las buenas descripciones y definiciones al calificar ala museogral rente de los muscos; Hs ia como: la tworfa y préctica de la construccién de los museas, incluyendo los aspectos arquitectsniens, de cincula dn y los instalaciones técnicas. Pern Lode ella, mas lus problemas de adquisiciones, meétodos de presen lacion, aliacenamiento de reservas, medidas de se guridad y de congervacion, resiauracion y activida: des culiurales proyectadas desde los museos, constituye tuna nueva diseiplina mas amplia que recibe el nom- bre de museologia.” Cuando se considera el origen histérico de la musvogralia y de la museologia aparecen mds in- irincadas las relaciones de ambas en su génesis, inicial, Y esto porque, aunque la actividad museo- lo ‘fica de retrotraerse a los remo- tos principios de los musces, la difereneiacién pro- piamente dicha comienza de hecho con el desarrollo del museo moderno, el decimonanice. Al deshacerse los antiguos coleccionismos aristo- cities en lavor de unos museos de eardcter so- cal, la consecuencia mas inmediata fue el acre centamiento de estas instituciones y la multiplicacién de los problemas técnicos ~alma- cenamiento, conservacién, instalacién, exhibi- Gién, circulacién de los visitantes, iluminacién de las salas, ventilacion, seguridad... que de ellos devienen, Ast nacié, por necesidad, la museogra- lia, que termind ampliéndose y reafirmandose en la ciencia de Ja museologia. De ahi, su intensa y complementaria hermandad. Con independencia de quienes piensan, como hemos indicado, que el ermino museologia es de adopcién anglosajona (museology), y que vino a sustituir a la antigua y neickeliana museogralia, lo cierto es que ambos vocablos expresan etimol6g Wenica y funcionalmente coneeptos diferencia~ bles y complementarios. En concreto, Adalyisa Lagi se refiere a la ni icofmused a, seologia y ala muscografia, entre ofas, con estas palabras: «La alirmaci6n del «érmino museologi apoya cn una general renovacién de la problema- tica en torno al museo. Por primera vez en la his- loria de esta institucién, a partir de la inmediata posiguerra se crea un organismo internacional, el ICOM (International Council of Museums), afilia~ dy ala UNESCO, que inicia en. 1948 sus trabajos de coordinacisn entre los museos de todo el mundo Fs ent este Contexto en el que se afirma ante todo elicnnino nuscotogy, de adopeidn anglosajona, que jase viene a sustituir gradualmente, aunque se man- lengan conlusiones, ala antigua muscografia. (...) La museologfa se apoya en la historia de la colec- Gi6n, y asi se ha alirmado en muchas partes y de mo- dos muy diversos, pero siempre con una coheren- te determinacidn: el conocimiento es condicién indispensable para cada proyecto. El conocimien: to es la clave de la tutela. La museografia coma sistema de indicaciones de funcionamiento, como andlisis de situaciones practicas y propuesta de soluciones es a su vez eminente y asépticamente técnica, (...) Una dis- Giplina cognoscitiva por mantenerse estrictamen- te ligada a la muscologia como una cara de la mis- ma medalla, No se da la una sin la otra». En algunos casos, debido sobre todo a la con cepcién de la museografia como teoria y practica dela construccién de museos, incluyendo en ella tanto los aspectos arquitectnicos como los rela- tivos a las diferentes instalaciones tenicas, se ha conformado especialmente en Italia una acepeién del érmino museografia identificado con la ves- tauracién de monumentos, como lo demuestran tanto el enifoque de escuelas especializadas como la aparicién de publicaciones que vinculan estre- chamente estos dos conceptos." Finalmente, en el contexto de los nuevos mu- sedlogos, la «museologia es una ciencia que tie- ne por objeto el estudio del papel del museo en los fenémenos de labricaciin de un patrimonion, como la define Mare Maure. ¥ afiade: «Es una definicién basada sobre una perspectiva tedrica colocando el acento sobre el rol del museo como expresion ¢ instrumento de tn proceso de iden tilicacion, Existen eviderntemente otras formas de definirla muscologia, pero no es objetivo mio dis- cutirlas. La idea principal a retener es que la mit- seologia es una ciencia socialy.** Una ciencia social y de accién, cuyo método més eficaz para sus fines se concreta en la expo sicidn, que es a la postre el método museograli- co por excelencia para la puesta en escena de los objetos, y para la dilusién, comunicacién y did- logo con la comunidad, Una ciencia, la nueva muscologia, que se nos presenta como un fend- meno histérico existente objetivamente y como el di unvsistema de valores; una ciencia pura y aplica~ da, con diferentes formas de practicas, en las que el tratamiento y los contenidos pluridisei les, asf como la concienciacién de la comunidad, — tiempo. |NOTAS AL CAPITULO T 1 Faye euttla por Halen. Feri te lan e48 17222, e089 ns etal eT puis HUGH, A., Aredia, Mili, Pete riale Jaca Book S.p.A,, 1992, pags 19.21 Algunes autores consideran que el aniigiis teri mnasegraph ha si sustitiride gradualmente par ef de nuscwlogia, de adopeidn anglosaje- hha (museolayy). Peto, de toxlos 10 dos, la realidad es que el sig cctimologicy y de contenido de cada uno de éstos los hace complement ica rios y diferenciables La ondenacisn y clasificacién de las cosleceiones gave tambien an repr semianie destacado en: el naturalista sueco Carlos de Linnea (1707-1778). Clasilicd: todas las especies vexerales, introdujo [a momenclanura binazia y addelanis ta elasilieacisn de Tas pla tas basadas ene parentesen natural Son elisieas sus publicaciones sobre Ts tres eines ale la naturaleza Sistema Natura [1735p y a fsta le las especies de plaiias eanocidas et Species Plan run (1753), Un aspects ste de la lasiticacidn de las enleeeiones que r- sulia imprescindlible para la publica id de catslogos. Peter WOODHEAD y Geolliey STANSFIELD cian en su tba. Key 0 Infrmnaon Senses ot Musewat Studies (Londres y Nueva York, Mansell, 1989, pugs. 5-6) los imaclrugadores catalogs Mscwnr Wor aan (Worm, 1655), catdloyo de la ccoleecién del fisice danés Olal Worm (1588-1654), un surtido de especi menes de historia natural y arquee- logo prehistivieas Atnwien Trulear arma (Fradescant, 1656), una lista de los contends de ta famosa cutee dn (animales disecados, plantas se cas, minerales, monedas y medallas..) remddos jar radesean, adie e hier jones Festa dhe sisson Ha Inajes, y que Mesa ser ef rien del Ashmolean Museum dle Oxford y Aue sent Petiverianum (Petiver, 1695~ 1703), catalogo dela coleccién del bo» Lanien James Petiver (6. 1665-17 18) WAZIN, G.. Le temps dev miasées. Lie jadttruselas, Hditions Desoer, 1967 Versidn en espanol BP riempo ae tos museys, Bareclona, Daimon, pig. 267. La Conferencia debatié el tema Ar chitecuure et aniénagentert des musées art, Las voliimenes fueron publi- cados con of titule Muséoyraphie, Ar chitecaure et aménagenrem des musées d'art, Conlerence Inter Musées, lnstitit International de Co operation Intclectuelle, Societé des Nations, Madrid, 1934 (Paris, 1935), La personalidad. los trabajos, las pu blicaciones y la influencia detesini nante de G. H, Rividre no s6lo en el tema del eeomseo, sine también en ay préctiea muscoligicosimusengetica than sido estdiados, recagidos y pon lerados por 32 espec chos sentidos discipulas y herederes de su obra, en el esplénitida volu- amen ya eitade dle 402 pigs. y nutnne= sas il, Lat Aluséologte selon Georges Henri Rividve, Couns de Musdolgie Tex 4es 01 'meoignages, Paris, Dunod, Bor das, 1989, Versién en espaol Lar Mir scologia. Curso de museolagiatTextos y testimonies, Madrid, Akal, 1993. La expansicin ¢ intensific studios de la museologia, fun myentalmcnte universitarios, han ad quiride en las 35.0 40 tilimos aos niveles y calidaes sorprendentes, St listas, en matt 10 logo entre sujetos y su sistema abierto ¢ in leractive la consagran con el perfil may idéneu dentro de un nuevo paradigma de accién y de- lina- mocracia sociocultural para el museo de nuestro aleanee ¢ importaneta a eseala mun: dial quedan de maniliesis, por elem pila, ex pblicaciontes conn Mlewainn Sholies itermataanad, que ste aps recienile pevidiicamient bajo beau lovics dle la Sistlsonians hostitiaion de Washington, La edicibn de 1988 (que haa side reatizada bajo la responsabi Tidad de Jane R. GLASER, Director Olfice of Muse Progeanns, Marcia M. ANDERSEN, Editor, y Robin FOGG, Recopilador. ¥ publicada por Office of Museatm Programs, Smith- sonian Institution, Washington, D.C. International Council of Museums, Commiitice for the Training of Per- sonnel, Leicester; England), informa con detenimienio sobre 440 cents que imparten cursos de muiseolag cen diversas nsiversidades y nyuseos dle bos BE.UU, y de ins 40 pases de todos los contine dota les. Br atte sen nporiancia creciente de fa mite pertorin ‘olrecido par fa obra ya citada de Pe: ler WOODHEAD y Geoflrey STANS ULI, Keys 10 baloraaation in Mae sew Stedies (1989, 2° ea, 19H), rAd guia muy completa HUBERT, F., ebfisiorique des éeomu sees, La blastlotie efor Gest Heri Rive, op. cb. 9BB), pags. 146-154 Es necesario destacar al respecte crt Francia la Aseiation Muséolee Now vulle ot Expérimenntation Soviae, INES), CcuyDs trabajos, cursos larmativns publicaciones vienen aparecienda desile la década de Jos 80. Un con: junto de textos fue reunidy bajo el seologia se evidenda en el titulo Nonvelles muscolagies y Ia ditec cide A, NICOLAS, Marsella. sé Iagie wouuvite et expérineneaton seviale 1986, de 190 pags. La publicacion de lasactas ie los cursos sobre reimas es: petializados constituye siempre ma- teria atrictiva. Por ejemplo, yreleri- «dos al are contemporsneo, son muy. interesanies J art contemporai. if- Jusion-animation-formation, Muse de ‘Seini-Btlenne: MNES, 1986, 94 pigs {ySnographier I art-centemporain, Sa ‘igny:le-Temple: MNES, 1988, 11 LEROUX-DHYS, J-F, «Note sur quel: ‘ques musées daprés 1980», en La Mishologe sO, OP Pigs 66-67, _ 12 Véanse especisimente los articulos sles ecomuséess, en Universita 80, pigs: 421-422; « Verités premiézes de muséographic,..et de muséolo- les, Sonographer art contemporsin, Sevigny-le-Temple! MNES, 1988, Bigs. 25-40; «Nouvelle muséologien, €n Encyclopaedia Universalis, Paris, sup. de 1989, pigs. 921-924; y Va- ues. te anuologie de la nowvelle mise iogée, Macon, Ed. W, MINES, vol. 1. 1992, y vol. 2. 1995, coordinada por A. Desvallées Véase « Principesesthétiques et pré- ‘aration des expositions didactiquest Astetic principles and general plan- ‘ning of educational exhibitions», en Museen, vine, 18 (L), 1963, pigs. 2- 59, i. Musca 18 (1), 1965, pies 55-97. Ene sus numerosos'articulos, de> “bemos recontar «Problems in the lan- Pisses ot rioseuin Interpretations, Le musi au service des hemes dat Burd et demain, Actas de ta 9, “Gonierencia det ICOM, Paris, ICOM. 1972, pags, 89-90; «L organisation le; Fediinistration des musées», en Galloguie sur tes: muses dan te monde $F awiourl hu, Paris, UNESCO. 1969, “pulblicado en Nouvelles de TCO (2), 1970, piis.2-6: y «The ‘language’ of ‘useum interpretation», en Ghiers histoire mondiale. «Musées, socieré, scotinaisances / Museums, society, “Enerwledges, 14 (19,1972, pigs 48-97, ‘Artct, «Nouvelle muséologies, en Enovclopaedia Universats, Paris, sup. de 1989, pig. 922° ; Supensamienio puede apreciarse en Srticulos como «Le Creusot-Mont- cevaules Mines: la vie d'un éoomusée, bilan une décenie» en Museum, 32 (4), 1980, pags, 226-234, 18 SOLA. T., «Concept et nature de ta muséotogies, en Museum, Paris, UNESCO, ntim, 153, 1987, pig. a6. 19 En eLa nouvelle muséologie - quest ce-que test?», ICOFOM. Syepasiam ‘+ Mriscin and Commeoniy to, Stavan- ser, Norway, July 1995, 188.25, 1CO- FOM Study Series, editado por Mar- tin R. Sehirer. Alimentarium Food Museum, Vevey/Suiza, 1996, pigs. 127132, 20 La «nueva museologian como mo- vittjerto internacional renovador no Puede circunscribirse Kigicamente solo los grupos citados. Entre los bri- ténkeas, ademas del miicleo de Lei cester, €5 necesario destacar. entre ‘ott, a los autores de The New Mat scolowy, Londtes, editado por Peter Vergo. Reaktion Books, 1989, 21 ESTRABON, Geogeafia libro xv, 1.5 Ys Londres, Loeb Classeal Library, Harvard University Press y William Heinemann Lid,, 1982, edididma car- 20de H, J. Jones. 22 HES{ODO, Obras y Fragmentos: «Teo gonian. Madrid, ed. Gredos, S.4., 1978, pies. 63 v sigs: 23 thidem: 24 Cit. por BURCAW, G. E., cn tniroice tion 12 Museum Work, Nashville, The Anietieah Association for State and luocal History, 1979 (2 6d. 1984), po. 9. (En el cap. Museum defined (pas, 1-13) ofrece mumerosas definiciones de moseo y otras: objeto, objeto de museo, espéctmen, artefacto, objeto aniticn, obra de arte, coleccionies, co lecdn, acrecentamiento, registro. ca talogaciin, clasifcacién de las colec- ones, exhibicin r6tulo, exposiciin, siinestra anita, galeria de are, mit seo de arte, museo general. museo enciclopédico, ediieo o lugar histd- fico, proyecto de preservacion, jardin botdnico, arbolario, herbolario, jar- xin zool6gico, acuatio, museo de ni- jos, planetario, centro de la natura- leza, centro de visitantes, centro de sdencia, centro de arte: 12 puntes so bre la de emuseon; «museologia» y emuseografia».) 25 thidem. 26 POYLES, M..en The Museu News, Washingion, 1929, 27 CREP, P., en «L'architecuure des Mu- ‘sees comme plastique», Mausion, Pa- vis, 1934, pags. 7-17 28 Véonse espediamente las piginas 8t- 89, 29 RIVIERE. G.H., en Seoninario Regional «de la UNESCO sobre la fancinedueati ‘i de tos eos (de 7 al 30 se sep tiembre de 1958), Estudios y docu mentos de Educacion, nim. 38, Pa UNESCO, 1961 (+Detiniciones un damentales», pag. 15), 30 Véase NEUSTUPNY, J... Musetem and Research, Praga’. The Office of Regional and Maseum Work of the National Museum in Prague, 1968, quien eta cesta defini én de la encictopedia so- Vidtica en las pags. 153-154. 31 Asi aparece en Museum acredcaion: professional standards, Washington, ‘The American Association of Mu- ‘seus, vol. VEL 1973, pig. 8; 32. Ademis deen su libre citado Le temps «des musées (1967). 33 Tomo 15, jsfgs, 914-917 dela ei> ‘iG de 1989 (Publicada por Ency- slopaedia Universalis France, $.A., Paris). 34 Pigs. 447-450 de la ediciin de 1968. ¥ pags 919-921, 0. 15, de la publicada en 1989, 35 Tomo 15; pigs, 921-024, 1989, 36. Edicidn de 1974, pag. 649 (todo el art: pp, 649-662), 30 En The New Enclopeta Britannic, 15? edicién, 1988, el articulo «Mu- seumsr fie redaciado (pags, 478- 499) por Geod firey D: Lewis. 37) uWhat isa museums, Curator 4 (2). Nueva York. 1961, pags, 138-146, 38 En +Musées et ordinateurs», en Ma seam, vol. XXII, nitirn. 1, 1970-1971, pags, 2-3. 38 CRISPOLTH, 5, «Conservazione, formazione, arte ¢ potere nella ga- Reria pubblicas, L'womo ¢ Marte, Mi- lan, ntim. 405, agosto-septiembre 1971, pag. 16. 40 Publicados co Espa por la Bite cién General de Bellas Aries, Ins~ pecdén de Museos, Madrid, 1969. 441 Traduccién al espaol de Consuelo SANZ PASTOR, en Museo yelesio~ nes de Esperia, Madrid, Ministerio de Culture, 1986, reedicisn revisada y ampliada, page. 6-7 (Nueva edicién, 1990), 42 POLL, F, Proutinartticay merca- do, Barcelona G, Git, 1976 (1975), pig. 40, 43 Fem, nota 10 del capitulo «tt: Mu seos, salas de exposiciones, aeade- amiasy, pig 131 4a HOLZ, WAH, De fe obra de arte a a riercancia, Barcelona, G. Gil, 1979 (1972), pig 90. 45 Especialmente en su obra Le mete, ini de Fesheriue Paris Harmat~ tan, 1993. ¥anterlonmente en BAR’ M.O-de- WASSWEMAN, Vagies Une santhologie de fa nowvelle mustotogie. Macon, 1992, Editions W.M.NES. (ePresentason, pais. 15-39). 46 Ente los defensores resulta obigado recordar a Goethe y a tants pensa~ dares yeseritores que, basfndose en Leibniz, Kant. 0 los rombniticos ale: anes Schlegel, Hegel y Navalois, tic, encuentran en el muse-el+san- tuarib» ideal para él are, Marcel PROUST [En buss de enpoperida} 0 André MALRAUX [Je mse ima sinare (1947), radueido en espaol por Las voces del silencio (Buenos AN- res 1956), yen inglés Miseien without Walls. The Voces of Sen}, pede considerarse seguldores, Entre los etractotes, se tiene por plonero & QUATREMERE DE QUINCY {const deratons morales sur de destiation des ovwrages de Jdrt (1815), reeditado, Pa- tis, fa. Fayard, 1989), pudiendo is dluir en la némina a personalidades tan representativas como Burke, Nietzsche, Paul VALERY [«Picces sur ant probtemes des muséese, Oeu- es cmt. pigs, 1290-1294, Pa +s, Piéade, 1960], B. Junger, Mer> leau-Ponty, 6. Duthult, 0 Th 'ADORNO [Primas, Barcelona, 1962). atc. 47 Enure losautores espatiles deberos citar, por eemplo, 2 Consuelo SANZ PASTOR que, tanto en las sucesivas ediciones del ibaa clade Museo yat- Irsionesde Espana (er la reedieGin ch tada de 1980, pigs. 6-7; yen la ps- ‘nltima aparecida, Main, Ministerio de Cultura, 1986, pigs. 7-10. pot ‘jemplo), como en el articalo «Mur seo y muscologian de la Grait Bnd dlopedia Rilp (GER), edicién de 1984, pags. 490-492, continda:slendo el 4 las definiciones del ICOM, Oto, ‘como Femando Salas L6pez. al ap: tar y teproducir esta definicion en ‘us publicaciones; eeanocen inchiso aque wel actual comet de masee, wai- ‘vetsalmente aceptado, es el deftnido ten los Estatutis lel COM en 1974. [SALAS LOPEZ, F de, Bl museo. cue tura para todos, Madrid, Ministerio de Cultura, col. Cultura y Comunica- idm 13, 1980, pgs. 34-38). Aurora LLedin-en cambio, conostendo la acti vidad de la UNESCO en este semi, prefiere detenerse con eierta ampli fen la «tcoria del museow desde va~ riacos puntos de vista, y analizarjun- to.a definiciones diversas de «inu- se60 los aspectos mnds preocupantes dela muscologis, la museogralia yla propia insttucimen si esdeta pers~ peetiva de la década de los setenta [LEON, A., muss, Teorda, praxis» iopia, Madrid, Cuadernos de Arte Cétedra, 1978, Ver especialmente al respecto «La teorla del mused, en el ecap. tl, pigs. 67-91). Existen definiciones restristivas y hasta sorprendentes, como las que ‘nos propane José FERNANDEZ ARE- NAS [lotraducién le conservactir del ‘parrimonio y tents areas. Barce~ Jona, Anil, 1996): «museo: lugar pa- blico donde se guardan y muestran obras de arte; muscografia: cerca pedetiea de conservacién del patti- wp ordenar el arte dentro del museo: museolagia: Gencia general de los tmuseos y del patrimnio arustico: mmusedlogo: mie sedigralo'o persona dedicada a los museos» (Page. 190-191) monio que consiste 48 Por olra paite, el Real Deereto .620/1987. de 10 de abril, por él que ‘s¢ aprucba el Reglamento de Mu- seos de Titularidad Estatal y del Sis tema Espatiol de Museos, en st ar ticulo 1° define ast los museos: «De acuerdo con lo dispuesto en cl art elo 59.3. de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Pateimonio Histértco Espafiol, son Museos las Insttuciones de carder permanente que adquie- ren, conservan, investigan, comunl- can y exhiben, para fines de estudio, educacién y contemplacién, con- juntos y colecciones de valor hist rico, anistlco, cientifico y téenico 0 de cualquier o1ra naturateza cultural Una definicién totalmente fiel a la delICOM. ‘Asi, aunque el iceonario de fa Real ‘Academia Espafiola de la Lengua no la incluye en sus ediciones de 1956 y 1970 -sifigara en lade este wikimo afio una definiciin de muscogratia, en 1957 el Dicdonarie Espasa descri- be 1a museologia como sespeciali- dad que trata de la organizacion y régimien de fos museos. Se dice par- ticularmente de los que guardan an- tigitedades arqueoligico-aristicas». Enciclopedias come la Universalis ya ‘hiada 0 la Gran Encflopedia Laren {(publicada en espaol por Editorial Planeta, Barcelona} le dedlican, en cambio, un ampliotsatamiento des- de 1968, denominando cencie 0 la museologta, La Nueva Emclclopedi Laréusse (Li- brairie Larousse, Paris, edicién espa- fiola de Plaza & Janés, Harcelona, 1981, pag. 6821) define la museoto- tsa como la xciencia que trata de la ‘organtizaciin ¢inisialacién de Yos mu- ‘eos. (Sin, museografia)». Lo-quae me contribuye a un eselareeimiento ti- guroso, al identiticar la museologia con la museogratia. En parte Io €o- rrige al ampliar ¢continuacion: «La muscologia se ocupa de los proble- mas referentes 2 la conservacién y presentacion de los fondos museist- os», En cualquier caso, puede crear tuna ceria confustin al no dilerenciar ‘bien Las quie son funciones propias ela museologia de lo que es la api ¢acién de las téenicas museogrificas. esl las paginas de la Engctopaectia Oniersais, Germain Bazin mantic ne (tanto én la edie de 1968, pd. 447, como en la de 1989, pig. 918) que sla museologia, ciencia que se _ahlica a tado lo que concieme a los ‘mirseos.a su historia y a su organi- 4acion, nacid en el siglo xvi 49 ICOM News, Parts, vol. 23, nim, 1, “30 SALERNO. L. y otros, «Musel © co- Iezionin, en Encicepedta Universate _dallar, vol, IX, Florencia, Sansoni, 883. SE La atastotoge selon. 0p. ci, pig, 84. “S2 Karl R. POPPER defiende a este rey "pect que todas las eencias «practi can el método de resolver proble- mas, el métode de conjeturas ¥ ‘relttaciones. que es el wtilizado tan- ‘to para reconstruir un texto deterio- ‘rado como paca construir una te0- Tia acerca de 1a radioactividad= (Ganocimienta objetivo, Madrid, Tec “tos, 1982 [1972], pig. 175), ‘La muscotogia, cumple también, ent esse sentido, con la prictice de mé- todos para resolver problemas de ca- ‘eter conceptual, procedimental ¥ féenico, tanto desde un plantea: ‘mienio de conjeturas (alternativas y ‘posibilidades) como desde el unto dé vista de refutaclones (rentabili- dad y proyeccién sociocultural). ademas de lx objetiva reaizacton mu _seogrilica, ‘Debates en tomo este tema se pro- ducen habiualmente en las reunio- ‘hef anuales del Comité para la Mu “Sealogia (ICOFOM), como queda Indicado. La décads pasada de los 80 ‘ha enriquecido documentaimente -=x0 sélo por medio de los MuWoP i- {gados, o con las actas del MINOM de a mnucva museologiar—la iwvacton eal de esta ciencia. Numerosos ex- [pertos particibantes en estas reunio- ‘nes (véaseet an. deT. Sola, cit. en la nota 18), aun discrepando no pueden siejgar los avances reales de una clen- 54 ay desu técnixa en constante cre- cimiento: 0 la expansion cada ver tmiayor de su objeto propio, el mus s€0, Tampoce, la calidad cientifiea de las contenidos y la metodotogia em pleads en ef estudio.e investigaciin de los diferentes cursos. diplomatiras y demas tinulaciones universitarias en esta materia, impartidos por centros de goraniia intemaciotial, que ava- lan mis si cabe los objetivos conse uldas por ese avance (ecco y prés tico) de ba museologis. WEL cardcter tan reciente con que irrampe fa ciencia museologica en la actualidad -escribia Aurora Leén en 1978- motiva la aclavacién de ciertos ercores conceptuales y la necesidad de claborar un cédigo terminoligico que clarifique et sentido de esta in- ciplente disciplina. Diseiplina que hasta hace pocos aos se ha movido ‘en tina prictca asstematica que ofre- ‘fa un ciimulo de datos y hechos mu seogrilicos sin una clerta ordenacién, ‘coheremte, sin directrices valorativas y sin un método de antisis que ca- nalirara los postulados museol6gi- cos. Lo museagrafico y to muscoligice, Jos primetos 4érminos causantes los primeros planteamientos erré- nneos de la ciencia del museo, aun formando parte de un eje comin his tGrica-artistio, comportan en sus respectivas rafceseitmolOgicas slgnt- fieados y funciones diferentes. No obstante, as similitudes ¥ diferen- as quee en su campo de accion las hacen converger v diverger al them: po, tepresentan un exponente vati- do para fa delimitaciin de su fun- ciones y para la asignacion de sus métodos operatives. Giertame te, ls afinidades entre la labor muscoligica y museogratica se concentran en que la meta funda- mental de ambas radica en actuar sobre-el muse a tod les niveles.» (Leon, Aurora, op, eit, pig. 91) 1a Muscologia “insiste en otro as- ecto Aurora Ledn—es ceria social m0, slo porque el mismo contenido del 55 56 57 39 musco:-el objeto— es: un elemento ‘esencialmente socializado. Es decir, ‘quceel material bisico de andlisis pro- sede de Is tealidad historice-social, lo ‘que supondria un deteniddo ¢studio ade la sociedad actual que, por la com= plejidad de fendmenos que presen 3, desbordaria los limites del tema, ‘También como ciencia histérica tha nacido de un necesario apoyo a la ‘eultura, ala que ayuda a busear nue ‘vos plamteomienios, y de comporiaz Jos mediios mas eticaces de divulya- ‘Gn de los conoeimientos y de crea ‘Gn de l sensibiiad arise y-cien- tiie, (] La finalidad dle ta ciencia museoldgica ~como 1a de toda dis ciplina cientifice radica en Ta ob- ‘enciin de resultados que Suminis- ‘ten datos reales y clicaces:-para la historia, [..] La Museolegia com: ‘porta todos los caracteres —sujeto, objeto, sentido, medios y finatidad- -que la constituyen-awiénoma y cua ftativaenente se confirma como cien- cia al contar con tres elementos bs sieos: 1° Ser expresiva dle-algo real (ele mento hist6rieo) 2° Ser explicntiva dé foctha glotalde ‘ontenides ¥ comporiamtentos par- diales (elementa te6rico). 3° Ser emisora de mérodos empiticas (clemento prdctico), »Por tania, los hechos, los princt- ‘ples. Jos julclos estimativos y 10F- “mas fundamentan el cardcter ce tfleo dela Muscologta.» (idem, pigs 93.95). Hspasa-Calpe, Barcelona, 1923, ICOM News cit, vel. 23, rim, 1, 1970, pag. 28. Seminario regional de la UNESCO s0- ‘re fa funcin educative de los muses. cit, 1958, pig. 15, ‘La muséodogie selon. i, Re BA. ROJAS. Ry CRESPAN, J-LJTRA- LLERO, My, Los musees en e! mundo, Barcelona, Salvat, 1973, pégs. 41- 42, En este sentido, ademés.de los au- totes y grupos renovadores de la mu- scologia citados {incluidos los sim- posiosy docementos de eb (i Sealesical Working Papert), ICOFOM Stes Series) ott0s muchos han in- sintido redientemente tanto en la: frecha relacén entre a muscologi yy lo museografa, como en cl carée- ter Gehtifieo de fa primera, (Véase per ejemplo, Museom Saies in Ma- teria! Guture, editado por Susan Nt PEARCE, Londres, Leicester Unt sity Press, 1980; «What fs Museum Studies, en i ote F- WOOD- HEAD y G. STANSFIELD (1989, 2° ed, 1994), pags, 11-13 especialmen- te Orario CURT, «Museotogia edi- daitica dei musei della scienza ¢ de- fla tecnica», en AAV. Imuseocrndre driers. «Muse Gallente italian, Nuova serie 1, Roma, De Luca Eel wre, 1982, pags 24-2641 Franco MINISSI expresa.asi su punt to de vista: «Los dos términes “imu -seologin” y “mruseosraia” a los que otteniemente xe atribuys un keii- cosigificado por cuanto enc past~ {do las dos disiplinas venian normal- tnemte sino tratadas por un tnico 60 61 enon, el conservadot 6 director fel museo,y se confindian porello una con la oir, van asumiendo ya ‘aracteristicas propias de expeciic- dad, aunque manteniendo estrecha- mente igadas su xcesproca-comple- meniariedad ¢ interdependencia» (en ‘seo neal an 30, Rona, Ei0- ni Kappa. 1983, pag. 13)~ Op. cit., rigs. 16-18 y 40. ‘As, Franco MINISSI/Saruéro RANE- LUCCI en su lilyre Museoarafia. Sato- 1 dé spciaticcaione per Io studio‘ i resauro ei mon wmit: Universit ce ali studi di Roma na Sapierzas, Roma, Bonsignort Editore, 1992. ambien, Sandro RANELUCC, Res Imuroc mascograia Central dell Se- ria, Roma, Multigratica Editric 1990. En otros casos, como AA.VY., Fare srxrmseo. Come conde operacione mouseografica?, Bologna. Progetio Leo nardo, Societé Editrice Esculaps 1990, nfogue y los contenidos: son emineniemenie caineidentes con Jas concepiones yefinicones de lt imuseograffa més universalmente aceptadas. De mode andlogo. Irina ARES- TIZABAL/Antonio PIVA, ea Mhsei i tnasformcione.Peospeative dela musee- Jagiae dela museogrofia, MilEn, Ma- zotta, 1998, elaboran en dos pro- puestas paralelas (sia muscologia aplicada a un museo de arte moder. sor/oba museogratia aplicada a wh muisgo de ante modernon, respe ‘yamente) una jeoria y planteamnisao ‘ortodoxos sobre el tema, et parte ilustrado con la experiencia de la re esimcturaciGn del Museo de Arie Moderna de Rio de Janeiro, El en Toque muscogeilico arquitect6nica ¢5 lo que Antonio PIVA ha-desarro- liado posteriormente en Lo space el ims, Propose per Fate ontemporanea in Europs, Nenecia, Saggi Mats 1993, 62 MAURE, Mare, ar cit aLa nouvelle musdologle - qu’est-ce-que Cest2», ICOFOM, symposium Museum and Gonamunity Ul 1996, px. 28. 63 Thier

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