0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 136 vistas26 páginas1637507129.unidad I - Fernández, Alonso - Museología y Museografía. Cap 1 PDF
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Museologia y museografia
Luis Alonso Fernandez
Ediciones & del SerbalPrimera edicién 1999
woe765 4321
© 1999, Luis Alonso Fernandez.
© 1999, de esta edicién, induida la presemtadén
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Impreso por Alsograf
ISBN 84 - 7628 «276-11. Museologia y museografia
Caspar Friedrich Neickel, Museographia, Leipzig, 1727.
(Frontispcio del tratade, mostrande un winterior de museo
‘deal, segun grabado de Strahoaesky).
En el principio fue el deseo y la voluntad de to-
dos las pueblos en todas las culturas y Gvilizaciu~
hes por conscrvar hacia ef Luiuro supa
noni,
Inmediatamente despucs fue la muscepratia, at
es induse que el museo propiamente diel. Le
gicamente, la realidad patrimonial y museable ha
precedidlo en el tiempo y en la prictica niuseo=
‘grifica a la propia justificacidn y esisiencia de una,
Gencia muscoligica
Asflo confirma el primer tratado conocido so-
bre esta materia, que no aparece
hasta principios del siglo svus, Redactada eb lain
—cont lo que entonces se
ternacional- y publicada en 1727 por el marchan=
te de Hamburgo Caspar Briedrieh Neickel, 1a.atic
seographia neickeliana es wna obra expresiva del
alan clasificador y enciclopedista de fa ilustracion,
Titulacla Museogra ia acer Arileftuiny zuma rechten Be-
griff und niitzlicher Ainleguny der Museorin, oiler Ra:
ritdiwenkanemern (Museourafia we ovivitasiost pare eile
cuado concepto y conveniewte colocacisi de [os msuseos &
sin cmbaryo,
faba su dilusion in:
caimaras de curiosidadks),' st autor absequid en ella
a los aficionados amantes del coleccionismo con
un disefio del museo ideal que pre
tilisine y didactisino pablicos de su ticnipo, ademas
de ofrecer una serie de consejos muy practices s0-
bre la cleceidn de los lugares mis adecuades pare
acoger los objetos y la mejor manera de dasilicar
los y conservarlos, tanto los provenientes de la na
turaleza como los producidos por las ¢
artes. Afronia por primera vez problemas genera
zaba el cen
enicias y las
les, sin depender para elly en particular de un pro-
yeeto o de una coleccién concreta. .
Para Adalgisa Lugli, «en el tratado el términe
muscographia tesume todo a lo que se relieve en
este moniento el musco. Se examina la estructura
de lo recolectado y se compila wi inventarie de lo
idad,
ropa, Aquello que aparece en primer
exisiente v de sus caracteristicas, ciudad por
por toda E
plano es el
yen sti contenide, Esto es ciaanty ite
sus elementos constiniives
H autor,
&
muusco,Gabinete de Historia Natural (1599) del humanista napolitanc
Ferrante imperato (Fuente: Bazin, 1967).
De cuando en cuanda se decide a aclaramos la apa-
riencia de la coleccidn de la que habla, si se trata de
una institucidn eclesistica, privada, de soberanos
o principes. Los repertorios son abiertos a aquellos
que quicran visitarlos. Lo ensaya con el florecer de
una literatura a cuyo género pertenece también la
obra de Neickel, que comienza a describir e in-
ventariar las principales colecciones europeas, a
menudo en el contexto del recuento dei viaje. Aqui
podemos encontrar una caracteristica del trata
miento muscolégico que puede tener un aspecto
proyeciado en forma de consejos, ideas para reali-
zar un museo, incluso también presentarse como
una literatura museistica que no proyecta, sino que
realza y clasifica situaciones existentes. En este sen-
tido, la neickeliana es verdaderamente una mu-
seograffa, es decir, un viaje en torno a los museos
del tiempo. El término esta profundamente cam-
biado en el uso moderno.
»Es una distincién muy fuerte la que separa al
museo entre el siglo xvut y eloax, y esté, después de
ta Revoluci6n Francesa (pero con amplia anticipa-
Gién ya en tiempos de la Thustraci6n), en su propio
ser ptiblico en un sentido completamente nuevo,
¢s decir, abierto por utilidad piblica. Pero en el
momento en el que Neickel escribe su Museagraphia
®
a
no ha entrado atin ninguna preocupacién de uso
en el museo. La coleccién semiprivada, abierta aun
Nujo muy limitado de vistantes mas que cualifica-
dos, huéspedes ilustres © amantes y estudiosas, the-
ne sus sistemas de autoconservacién, que regulan
un modesto acceso de piblico.
»Ello se ve bien en las rarfsimas imagenes an-
tiguas que muestran interiores de museos de ma-
ravillas, galerias 0 cabinets de curiasité. La estancia
‘que contiene la coleccién esté a menudo vacfa. A ve~
ces puede verse a uno 0 dos visitantes. Aparece en
solitario el coleccionista o una figura equivalente, que
¢s la anticipacion del conservador dél museo mo-
demo, En las coleeciones enciclopédicas de fas ma-
ravillas, como el museo boloiiés de Femando Co’-
pi (1677), puede haber una rareza viviente, un
enano cn este caso, para mostrar la coleccidu.?
En todo caso, el nombre y los contenidos del
tratado’ reflejan con daridad la intenciu del mar-
chante aleman de orientar didécticamente a los co-
leccionistas de objetos naturalia y curiesa artificia-
Tia en las funciones especificamente museograficas,
como podemos comprobar.* Recomendaciones y
consejos para ordenar colecciones concebidas y
orientadas.inas como cémaras de curiosidades que
como gabinete de arte. En éste se apreciaba sobre
todo su rareza por encima de su calidad estética
Pese a lo cual, en él tratado de Neickel se asien-
tan histéricamente también unas bases de con-
cept y aplicacién que se integrardn en el siguiente
proceso de definicidn de la museologia como cien-
cia de los museos y, congecuentemente, en la tée-
nica que la aplica, la museografia.
1. Museo, museologia y museografia_
Por tanto, hace mas de un siglo que la museologta
se esfuerza por consolidar su concepto y naturale~
za. Un largo proceso que describe el establecimiento
de los principios que fundamentan sus funciones
yaplicacién, la dimensién real que estas tihimas re
presentan y las vicisitudes para su reconocimien-
to como disciplina independiente. Durante este
tiempo, la muscologia, que atiende en todos sus as-Ses
ORIN
pectos a una de las instituciones may controverti
das intluyentes en el émbite cultural, en general,
y patrimonial, en particular, como es el museo,
Contempla y alimenta todavia cercano el fragor del
slehate la polémica entre los diversos y diferen=
tes especialistas y profesionales de su drea
Lay discusiones se centran a veces, no solo en
clanilisis y la definicidn cientifica de su objeto, ob-
ictivos y metodologia (o en la existencia © no de
nr sistema especificamente nuscolégica), sino
Lumbicn en sit capacidad para justificar no ta
realidad! cambiante del musce desde la vertiente
de La museologia tradicional, en contraposicion
con la «nueva museologla», y desde la perspecti-
va de adecuarse 0 10 a las exigencias de esta so-
ciead linisecular y postindustrial de nuestros dias
ciediera
Se mueve en ocasiones este debate cn el te-
uicuo incluso de las contradicciones que surgen to-
davia a causa de la diversa interpreiacién y ter-
ininalugia milizadas por diferentes especialistas
cu eas prioritarios, tales como és la definicién
eau
Interior del Museum
Wormianum (1655)
de museologia y museogralia, que pu
a confundir,
Jen Hegar
Se hace necesario, por ello, reflexionar sobre
Glas ¥ otras cuestiones y fijar aquellos conceptos
que, como los citados, resulian basicos ¢ impres~
cindibles para el estudio de esta diseiplina, La im-
precisién o la ambigtiedad cn su definicion y wi-
lizacién no pueden presidir, como ocurre a veces
con artienios en revistas especializadas y prog
mas muscoldgicos, el fondo de los numerosis pro-
blomas y.asuintos que alaten a una ciencia joven,
yen continue desarrolle como ey ta muscologia,
ya su objeto propio, cl museo, Una diseiplina que
asienta y reafirma incluso su propio nombre des
pués de la Segunda Guerra Mundial, apoyando:
se en la general renovacién de la problematica
exisiente en toro al museo. Y una institucién
61a que comienzaa ser ¢ interpretarse como algo
mucho mas que un lugar donde se guardan y con-
servan obras y abjetos, hayan sido recolectados
con aceplacion y simpatia general, 6 hayan entrado
en él sin un acuerdo undnimecharles Towneley en su gabinete de Park Street en Westminster,
1781-1783. Uohann Zoftany)
Chavies Robert cockerell, Musco de lord Elgin en Park Lane, 1808;
®
2. La museologia y la museografia
en el tiempo y hora del museo
La muscologia, atendiendo a lo que espresa el
término en su doble origen etimoldgico griego,
la ciencia del musea, Se ocupa de todo lo con-
cerniente a estas seculares Instituciones. Y aunque
se esté constituyendo y desarrollando como dis-
ciplina cieniifica practicamente en nuestros dias,
sus origenes y fundamentos pueden encontrarse
cn las mismas 0 en paralelas sittiaciones histor
cas ¥ en causas andlogas a aquellas que produje=
ron el nacimiiento y la evolucion det museo.
Gricamente, la realiclad muscoligica des-
cribe un desarrollo ereciente desde el quattrocen=
to italiano, extendiéndose luego por otros paise:
entie ellos Francia, Alemania, Holanda, Austvia y
Bohemia. Tres siglos mas tarde, sti propagacisn es
constatable desde la peninsula ibérica hasta el
norte y ¢l este europeos, llegando a las orillas del
Neva, en San Petersburgo, donde Catalina II co-
Joca sus colecciones en el Pequeiio Ermitage, quehabia hecho construir en 1765. Las investigacin-
nes rigurosas y metédicas lel siglo xvin sobre de-
lerminados aspects museoldgicos, incluida la pu-
blicacién del tratado de Neickel, prepararon el
auge del museo y su estudio surgido después de
la Revolucién Francesa.
El siglo x1N consagré la realidad de fenémeno
curopeo det musea moderno, recogiendo la tra-
dicidn, el debate y la experimentacion anteriores.
Se produjo un avance sensible en las tenicas mut-
seogrdlicas y en la conformacién de la museolo-
gia, sobre todg en Alemania. Espiritus sensibles a
la realidad patrimonial y museolégica, como Jo-
hann Wolfgang von Goethe, venian
desde el siglo anterior una contribucién nada des-
defable a la cencia y ta téenica de les museos.
Su influencia seria decisiva, por ejemplo, sobre
Lutis I de Baviera, con quien mamtenia corres-
cn 1816 al arquitecio
Leo von Klenze la construccién de la famosa glip-
toteea de Munich, Posteriormente, el rey le en-
cargarfa también levantar una copia de los Propi-
leos entre aquélla y el edilicio opuesto (el
Antikensammhungen, realizado en 1846 por el
arquitecto Ziobland) en a Konigsplatz de la capi-
tal bavara,
5 1786 visité Goethe por primera ver la Ga-
leria de Arte de Dresie, amo de los museos mejor
instalacos entonces en Alemania. El poeta plasid
cl recuerdo de las emociones que recibid en esa vir
sita en su obra Diehtuny tnd Wahrheit (Poesta y ver-
dad), historia de su juventud, publicada en 1811
La clocuencia de sus palabras no deja lugar a du-
lay: «La hora de la apertura de la galeria, espera-
da con tanta impaciencia, Hegé al fin, y quedé so-
breeogido de admiracién, porque todo aquello
estaba muy por encima de cuanto yo habia podi-
do imaginar. En la sala circular, magniica y muy
bien dispuesta, con los marcos deshumbrantes, re-
cientemente dorados, y su piso de madera ence-
ada, reinaba un profunde silencio; mas parecia un
especticulo que un taller de wabajo, y causaba
una impresién solemne, dniea en su género, y
tanto mas parecida a la emocidn que se siente al
entrar en la casa de Dios, por cuanto los orna-
erciendo,
pondencia, cuando confid
mrentos de mds de un teniplo, objeto de adora-
Cidn, estaban de nuevo expuesios en este lngar
para el santo destino del arte»
A Goethe, como a tantos otros seres sensi-
bles y refinados de su tiempo, el museo le pr
porcionaba la oportunidad de prolesar lo que a
menudo se ha denominado la «religidn del arte»:
experimentar un sentimicnto que le sobrecogia
por creer en su valor trascendental. Pero en exe
culto y adoracién que se gjercia en el museo so
bre las obras de arte -al ser piiblico, el museo se
convierte, como se ha dicho también, en «un
templo del genio humanow-, lo que verdadera-
mente producia a artistas, aristéeratas, intele
luales y péiblico una auténtica convulsion inte
rior era precisamente esa puesta en escena de
los objetos, ef especticulo de su organizacion,
disposicidn y representacisn espacial; cl aura de
sacralidad y contextualizacién ritual que envol
via esa escenificacin. Es decir, la interpreiacion
museogralica.
La impresién recibida en su primera visita a la
Galeria de Ante de Dresde dej6 mareado para siem
pre al gran escritor aleman, qui
fucrzos para contribuir positivamente a la ni
ra de estos femplos de la cultura, impulsande su
desarrollo cientilico y Wenico.
Preocupado por la disposicion y presentacién
de las obras, Gocthe public su teor
ble articulacién del museo ~agrupar las coleccio-
nes en dos zonas, una sintética y eseneial para el
ptiblico y la otra mas desarrollada para fos ya ini-
Giados © expertos- en 1821, en un articule de
Kunst wud Altertun (rte y antigiiedad). Desarrolla-
fan despuds este enfoque otros eseritores y mu-
scGlogos, como Ruskin cn 1853 desde las paginas
de The Times, compartiendo la opinidn de su anti-
go y director de la National Gallery de Londres, el
pintor Eastlake; lo delenderia mas tarde Louis
Agassiz. en Francia; y lo recomendaria en 1903 el
doctor Wilhelm von Bode cl musedlogo creador
en Berlin de Muscumsinsel (Isla de los Musvos)
entre 1897 y 1930- desde el semanario aleman Die
Woele (La semana), La puesta en escena de los
objetos, su ordenacidn e i
no ahorrd es-
ja sobre la do-
ierpretacién consti-tufan ya, de algtin modo, el eje central de sus
preocupaciones muscograficas,
La doble articulacién goethiana del museo la
aplicaria parcialnente en 1886 el Natural History
Museum de Londres, y se realizaria plenamente, en
1907, en otras dos instituciones museisticas: el Ba-
yerisches National Museum de Munich y el Mu-
scum of Fine Arts de Boston. Segiin este mismo
principio del musco doble se construirfa también,
entre 1920 y 1928, el Philadelphia Museum, de-
nominade desde 1938 Pennsylvania Museum of
Ant, ent lo’ Bstados Unidos de América.
El desarrollo muscoldgicn y museogralico ale
mn encontrs una gran definicién ¢ importancia
cn el Berlin finisecular deeimonénico y en tos pri-
meros afios de nuestro siglo. Mas que en ningtin
otro pais curopeo, fue en la Aleinania del s. xiv
donde se estudiaron de forma racional los pro-
blemas planteados por la situacidn de los museos
en la sociedad y por su organizacisn. Se realiza-
Fon nuMerosos Lrabajos ¢ Investigaciones orien-
tados al establecimiento de los principios de la
ciencia de Ja muscologfa, principalmente en tor
no y bajo vl impulse de dos destacadas persona-
lidades: Gustav Waagen (1794-1868), el sabio y fa-
moso director de la pinacoteca de Berlin, quien
innows parcelas importantes de la critica de arte
y la metodologia muscoldgica: y su continuador,
el ya citado muscélogo doctor Wilheln von Bode.
Direetar de los musvos reales desde 1897 has-
13 1920 en Ja capital alemana, la labor del doctor
Bode fue ingente en la reorganizacién de todas,
las colecciones enriquecidas por Federico Gu
Hlermo IIL y sus consejeros, y en la construccién de
nuevos edilicios para albergarlas. A é se deben
in (1897 a 1903) ¢ instalacién reno-
vadora del Kaiser Friedrich Museum (llamado
hoy Bode Museum), donde prescindié de la or-
denacién tradicional de las piezas por técnicas y
mezclé todo tipo de obras para realzar el estilo
propio de una misma Gpoca; y el triple conjunto
musefstico construido entre 1907 y 1930 del Per-
gamon Museum (para las riquezas acumuladas
de esta ciudad helenistica), del dedicado a las co-
lecciones del cereano Oriente (Vorderasiatisches
la edilicae
Museum) y ef que mostrara el arte aleman desde
Jas invasiones de los pucblos barbaras hasta el Ro
coed (el Deutsches Museum), ubicado en la im-
presionamte isla de los museos (Museumsinsel)
de Berlin
Fl desarrollo de las investigaciones museold-
gicas y el establecimiento y definicisn de los prin-
cipios de la muscologfa como ciencia adquieren en
cl siglo xx su total consolidacién y crecimiento
» cllo van a concurrir los esfuerzos de persona-
lidades ¢ instituciones de los diversos paises oeci-
dentales europeos ~Francia, Talia y Espaiia, entre
cllos-, sobre todo de los anglosajones con Los [s+
lados Unidos y Canadé, y especialmente desjrur
de la Primera Guerra Mundial.
Pero no sélo los oceidentales han desarrolla-
do y consolidado una ciencia lan relevante de
nuestro tiempo como es la muscologia, Muscilo-
gos de paises del Este europeo (de Polonia, la an-
tigua Checoslovaquia, la desaparecida Replica
Democrética Alemania, Hungria o la hoy dividida
Yugoslavia), de varios latinoamericanos (Argen-
tina, Brasil, Chile’ México, entre ellos), y de otras
latitudes, como Japén 0 Australia, han destacado
también en la innovacién e impulse de la mu-
seologia en la segunda parte del siglo xx.
Amtes de 1914 Ja situacién era un tanto con
fusa:
La museologia era sofa
We preriea; bos conserve
lores ta realizaban de la misma nsanera que ML. our
dain hacia la prosa, Se convierte en tedriea y donna
tica. En enero de 1926, un profesor de historia del
arte de la Sorbona, que seré uno de los escritores mis
penetrantes de su tlempo, M. Hen Focillon, pre
taba un informe en el Instituto de Cooperacisin Int
lectual, arganismo de la reciente Sociedad de Nacio-
nes, con mira a fundar wna instinicién internacional
que asegurase una cooperacién permanente le todos
Jos muscos de Tos paises miembros: tal seré la Oficina
Intemacional de Museos. Con un plan muy vasto se
proseguird asf la obra de estudio y analisis que ha-
ban comenzado las grandes asociaciones nacionales
dle los museos, la britdiniea, lundada en 1889 en York
(The Muscum’s Association) la americana (American
Association of Stuseum) y laalemana (Deutsches Mu-
scum Bande), fundada en 1917. Mediante publica-
ciones, congresos y-reuniones de expertos, las aso.ciaciones nacionales y la Oficina tmemnacional de Mu
sevs desartollan tina intensa actividad investigadora
para elaborar las mejores forthas de organizacidin, dle
administracién, de conservacién y de presentacisn.
La técnica introduce a ciencia: cada gran museo ten.
tid su laboratorio de estudio; Munich y el Louvre ha-
tian dado el ejemplo,
La Sociedad de Naciones publicé regulammente
desde 1926 hasta 1946, a través de la Oficina, la
notable revista Mouseion. ¥ produjo los dos voli-
menes de Muséographie, primera publicacién in-
lernacional sobre esta materia, resuliado de las
actas de una Conferencia de estudios organizada
por la propia Sociedad de Naciones y celebrada
en Madrid® en 1934.
Después de la Segunda Guerra Mundial, de
saparecida la Sociedad de Naciones, tampoco so-
brevivi6 la Oficina Internacional de los Museos. E]
director del museo de ciencias de Butfalo, Estados
Unidos, Mr. J. Chaucey Hamlim creé en 1946
impuls6 bajo el patrocinio de UNESCO otra so-
ciedad de profesionales de los museos, el Inter-
national Council of Museums (ICOM), Consejo
Internacional de los Museos, que tuvo su prime-
ra reunién en Paris en 1947 y luego fijé allf su
sede, sustituyendo a la anterior. Su Srgano de ex-
presion es la revista trimestral Museum, conti-
nuadora de Mouseion, que se. publica desde 1948.
11 1COM difunde las informaciones que le con
Gernen de interés museoldgico y museogratico
por medio de! boletin ICOM News, Noticias del ICOM,
que también se publica en espaitol.
La institucién del ICOM viene siendo wn au-
tentico motor de impulso de la museologia y los
muses, Constituida por los diferentes comités
nacionales, su crecienty actividad se pone de ma-
nifiesto en la organizacién de reuniones y con-
gresos internacionales, en los estudios y trabajos
técnicos realizados por comisiones especiales, en
la aportacién de repertorios bibliograficos y en la
publicacién de obras especializadas, ademas de la
revista y el boletin de noticias citados. La brillan-
te serie de sus Conferencias o Reuniones Generales
se inicié en 1948. En el caso conereto de nuestra
disciplina, hay que destacar la importante ayuda
del Comité Internacional del COM, para la Mu-
scologia (ICOFOM), que a través de los docu-
mentos que produce titulados Museological Wor-
king Papers (MuWoP) se ocupa de sus origenes y
del problema fundamental de su existencia.
En otro sentido, hasta la segunda postyuerra
mundial el término que venia empledndose desde
el siglo xvm para denominar la naciente ciencia de
Jos museos era -por influencia francesa, sobre todo
el de museografia. Después de 1945, por unificadén
de criterios y, especialmente, por ajuste riguroso a
las conclusiones y conceptualizacion de la discipli-
na por los grupos de trabajo, se impuso él de mu-
seologia, coincidiendo con el que venian untilizan-
do los paises anglosajones. Ello ha propiciado, junto
alos titubeos naturales de una disciplina en cons-
lante crecimiento y consolidacién como ciencia,
algunas imprecisiones en la interpretaci6n y en el
uso de la terminologia, como hemos indicado.
Por consiguiente, aunque la actividad museo-
logica -teorfa y practica— hacia tiempo que venia
desarrollandose, tanto el térnvino como el caracter
cientifico de esta discipfina no han adquirido re-
conocimiento unénime universal ni siquiera des-
pués de la primera mitad de nuestro siglo xx. Mu-
chos son los factores que en ello han concurrido,
entre otros la falta de fijacidn o coniusién de! con-
cepto y naturaleza de la museologia debido a los
rapidisimos cambios producidos en su objeto pro-
pig, cl museo, especialmente en los veinticinco ©
treinta titimos aiios. Un problema de crecimien-
to y transformacién natural de estas instituciones
que parece haber lesbordado a veces a su disciplina.
La definicién y consolidacién de ambos han co-
Jo parcjas, en influcneia reciproca, y en sinto-
nia con la propia evolucién sociocultural,
En este proceso, resulta imprescindible y de-
cisiva la aportaci6n continuada de la museografia.
Ensanchando el horizonte tradicional de los mu-
seos y la museologfa, las innovaciones museo-
grificas han conseguido integrar la complejidad y
crecimiento de aquéllos en el propio dinamismo
de una sociedad que ha terminado por apasio-
narse con proyectos © concepciones integrales
come las del ecomuseo o la patrimoniologiaINSTITUTA ASHMOLEANA.
i ee ante Eee | Sates ee
baa Pore
EI Museum Tradescantlanum (1656) fue el origen de! Ashmolean
Museum (1683) de Oxford, cuyo «Reglamentos de 1718 aparece
redactado en latin (Fuente: Bazin, 1967)
Esto ha sido posible, fundamentalmente, gra-
cias al desarrollo producide después de la segun-
da contienda mundial, protagonizado ¢ impulsado
por personalidades y escuelas que han consolida-
do rigurosa ¢ incansablemente su cardcter moder-
no. Entre cllas, la francesa del grupo de Ecole du
Louvre, con la figura excepcional de Georges Hen-
ri Rivigre” en la responsabilidad de dirigit entre
1930 y 1950 los cursos de museologfa allf impar-
tidos, Una actividad que se hizo permanente de
de 1941, y en la que también era directo respon-
sable Germain Bazin, conservador jefe del museo
y autor de la ya citada y clasica visi6n histérica de
los muscos, Junto a la personalidad de G. H. Riviere,
que Tue director del 1COM desde 1948 hasta 1966,
destaca, entre otras, la de Hugues de Varine-Bohan
El museo fundado hace més de trescientos aos por Elias Ashmol
‘en Oxford, alberoa una de las colecciones de Historia Natural
:més importantes del mundo. Erigido en 1863 en la Universidad
{de Oxford, es hoy la sede del Museum of History of Science,
por su actividad ¢ innovacidn tedrica, quien suce-
di6 a Riviére en la direccién del ICOM, cargo que
ocupé de 1966 a 1975,
Pero en el impulso de la museologia y los mu-
seos durante ese amplio perfodo que va desde la
creacidn y afiliacién del ICOM a la UNESCO en
1946 hasta, practicamente, los primeros aiios de
la década de los ochenta, no séle han influido
como determinantes las innovaciones técnicas en,
las reas de la conservacién, la presentacisn o la
investigacién de las colecciones. Tampoco han
sido exclusivas a este fin, aunque si muy impor.
lantes, las realizadas y exportadas por los museos
norteamericahas y canadienses en materia de nue-
vos modelos, instalaciones © funciones seciocul-
turales y didécticas; o la renovacidn tesrica y prae-tica de los nuevos muscos alemanes, briténicos,
Iranceses, holandeses o italianos; o las indagacio-
hes en tomo a nuevos enfoques y funciones del
mus¢o realizadas -ie6ricamente, sobre todo- por
escuiclas musedlogicas de los desaparecidos pai-
ses socialistas del Este europeo, etcétera.
Con todo, aun siendo decisivas estas y otras
aportaciones que podriamos citar, como las pro-
venientes de la docencia ¢ investigacién de la mu-
scologia en universidades de los mas variados pai-
ses -tanto en occidente como en oriente, en los
industrializados y en los que estén en periodo de
desarrallo-* en el progreso de la muscalagia y
Jos museos han sido determinantes asimismo la
propia «crisis de la institucién museistica» y su
y otras como «ciencia»
La consolidacién de la museologia come cien=
Gia y su definicién han propiciady en los cinco 0
seis tiltimos decenios un largo debate, todavia no
cerrado, No exento de posiciones encontradas y.
sobre todo, de una confusion evidente al tratar
los conceptos de muscologia y muscogralia, esta
situacisn obligd al ICOM a acometer el estudio y
la redaccién de sendas definiciones, publicéndo~
las en inglés y francés en 1970, La de muscologia,
en conereto, con estas palabras:
Muscologia es la ciencia del museu; estudia la histo:
ria y razon de ser de los maseas, su funcisn en la $0.
Giedad, sus peculiares sistemas de investigacion, edu
caci6n y organizaciin, relaeitn que garda con eb
medio ambiente tisicu y clasilicacién de los diferentes
Hips de ruses."Algunos autores, entre ellos L, Salerno, ha-
bian expresado algunos aos antes su concepto
de la museologia y la museograffa, En 1963 es-
cribia:
El estunlip del nnusea en sf, en su estructura, es el ob-
jeto de la museogralia ampliada en ta Hamada mu:
sculogia, que no se limita a los problenias arquitect6
hicos 6 Expositives, sino que tiene Intereses mds
amplios como son ta extensidn de la yida del museo,
sit funcionamiento y finalidad.
Para Georges Henri Riviere (1981), la mu-
seologia es
una ciencia aplicada, la ciencia del maseo, Estuelia la
historia y Ia fuacidn en la sociedad, las formas espe:
cilieas de investigacin y contservacion lisiea, de pre:
sentavidn, animacion y difusiGu, de organizaciin y
funcionamicnto, la arquitectura nueva 6 rehabifitada®,
Jos emplazamientos admitidos 0 seleceionados, lat
pologia, la deontologia.**
Una definicién que venia a coincidir substan-
cialmente con la formulada por el 1COM, en la que
habian quedado clariticados ya tanto el objeto como
los objetivos de la museologia, asi como su calili-
cacién cientitica, y sus coincidencias y diferencias
con la museografia, que luego analizaremos.
En una formulacién académica, suete decitse
que las ciencias se especifican por su objeto for-
mal, Desde esta perspectiva, el museo es el obje-
w propio y especifico de la museologia y de la
museogralia, Y mientras que para la primera es
tanto objeto formal como material, sobre cuya wo-
talidad de aspectos y cuestiones debe construir
un sistema especilico de principios y aplicaciones
de valor universal -es decir, proporcionar el co-
hocimiento cientifico de la realidad musefstica-,
para la museogralia, como veremos, el musco es
un objeto fisico en el que aplica curantos principios
y normativas sistematiza la museologia median-
we unas técnicas cada vex mds especializadas en las
diversas dreas en que interviene.
GAL Kivive utiliza ol Wemnine frances muiscalée, armuseat
Wedel AJ)
conocimiento ciemtifico es aquel que con-
sigue la comprensién objetiva y racional de un
sector de la realidad. ¥ como cada zona de la rea-
lidad exige un determinado y espectlico modo de
conocimiento, para que una disciptina pueda ser
considerada cientilica debe contar con suficiente
auitonomia para la elaboracidn sistematiea de esos
principios y teoria de valor universales. Su carac-
er Gientifico no consiste tanto en a naturaleza
del objeto de estudio ni en la metodologi
pleada considerados aisladamente, como en que
la adecuacion entre su objeto y los métodos de
Investigacion consigan hacer avanzar mediante
cl conocimiento objetivo y comprobable ese see-
tor de la realidad investigada
Env esta comprensién de un sector de la reali-
dad estriba la vocaci¢ ia cientilica
de una disciplina, cualquiera que sea su clasifica-
cidn (humana y social, © natural y experimen-
tal).°? La utilizacién y consolidacién de esa meto-
dologia adecuada a su objeto, y la provision y
acrecentamiento de unas fuentes propias de in-
vestigacin y actuaci6n tanto objetuales, como
documentales y literarias, completan su caracter
cientilico.
La museologia cumple con éstos y otros ve-
quisitos que la acreditan como ciencia, a pesar
de las dudas y controversias que plantea su cons
lante crecimiento y sus matizaciones interdisci
plinales. De hecho, puede comprobarse que las
numerosas generaciones de musedlogos y Muses-
grafos han conseguido en poco mas de un siglo
hacer avanzar de manera sorprendemte no sélo la
realidad viva de la institucion en si, sino tambien,
el conocimiento objetivo de fa historia, estructura
y organizacin, funciones y perleccionamienty
iéenico y sociocultural del museo. Tanto el cam=
po u objeto de estudio, como los objetivos y mé=
todos que la museologia wiliza en su desarrollo
investigador, la caracierizan como ciencia aut6-
homa, capaz de convertir mediante enfoques 1nu-
seoldgico/museogralicos debidamente orienta~
dos el objeto musefstico en el museo real, eb
sustrato material museografico en cl fendmeno
mnuseoligico.
em-
1 y consisterPor consiguiente, debemes situar la muscolo-
gia entre las ciencias humanas y sociales, ya que
se dilerencia por su area de conacimiento ¥ obj
to de estudio “la realidad patrimonial y cultural
del museo~ de lay denominadas ciencias experi-
meniales (como la biologfa o la fisica), cuya area
yobjetos de conocimiente son los hechos natura
les, Las dudas que surgen acerca de su condicién
cientflica, sobre todo entre algunos especialistas
de muscos y ciertos tratadistas de ta materia,*
Conshibin cH Fedo caso Concepcionies excesivamente
testringidas de ecienciay, muy cereanas a veees al
erréneo concepto de «ciencia exacta». Pero tambicn
Influye en esta apreciacién la cireunstancia comin
a varias ciencias recientes, que han nacido o em-
pevado a desarrollarse como disciplina indepen
diente a partir del siglo xvi y atin hoy, mas de un
siglo después, siguien consolidando y ensanchando
su condici6n rigurosamente centifiea.
Respecto de la muscogralia, la Enciclopedia
Universal Iustrada Europea Americana, alirmaba
texiualmente en su edicin de 1923:
[Etimoligicamente.- Del griego menseion, museo, y
graphcin, describir: caudlogo o deseripeién de uno 6
Fs evidente que esta deseripcidn etimologica
carece del rigor lingitistico y conceptual inheren-
lea las deliniciones det ICOM, Pero es perfecta
mente valida a la hora de ilustrar de una forma
més gréfica los matices dilerenciales existentes
entre la muscologia y la museogealia. Es decir,
entre la ciencia de los museos y la técnica que ex-
presa y aplica todos sus conocimientos,
De la muscografia, hasta la edicién de 1970 no
se ocupa de ella, el Dicionaria de fa Real Academia
Expatiola de ta Lengua, dice: «Estudio de la cons-
truccidn, organizaciin, catalogacién, instalacién &
historia de los museos». Es decir, mezcla en una
sola definicién funciones de la museologfa y la
muscogralia, pero de manera ineompleta.
Ese mismo aiio cl ICOM define la museogra-
lia del modo siguiente: «Es la técnica que expre-
sa los conocimicntos muscolégicos en el museo,
Trata especialmente sobre la arquitvetura y orde-
o
namiento de las instalaciones cientificas de tos
nmuseos».° Una definicién que venia precedida
por la distincién que Georges Henti Riviere habia
hecho en 1958 entre la museologia («es la cien=
cia que tiene por objeto estudiar las funciones y
la organizaci6n de los museos») y la muscogratia
«Fs el conjunto de las técnicas relacionadas con la
museologian.”” En 1981 matizaria el concepto
afirmando que la museogralia es «un conjunto
de téenicas y de practicas, aplicadas al museo.®
bs decir, la muscogralia trata diversas aspee
tos, desde 1 planteamientiy arquitectonicn de los
edilicinsa los aspectos administrativos, pasando por
la instalacién climética y eléettica, de las colee-
ciones, Las actividades propias de la museogralia
son de cardcter evidentemente tecnico, afectando
de modo fundamental al con
y al contenido desde el punto de vista mas lite:
ralmente fisico y material
Inevitables tanto la contraposicién museolo-
gia/museogralia, como la delimitacién de las lun-
Giones que competen a una ciencia y a la disciplina
{t6enica) que aplica sus postulados y directrices,
los tratadistas y estudiosos nas proporcionan, eada
ver.con mayor claridad, suficientes elementos de
definicisn y especificacién. Muchas veces, am
pliando aquellas que el ICOM ha emitido con la
autoridad que le corresponde. Porque, desde la
afinidad ctimolégica a la analdgica identilicacién
del objeto y abjetivos, museologéa y museopratia
adquicren a veces fuera de rigor la utiliza
nénima, por ello mismo se hace mas necesaria la
delimitacién de sus coincidencias, diferencias y
analogias. Incluida la definicién etimolégica
Existe la diferenciacion real, La museogralia se
mueve en el plano de lo préctico y conereto de los
hechos; la museologia, como ciencia teérica, nor-
mativa y planificadora, en el del analisis de los te-
némenos museisticos, que conviene tener pre-
sente para evitar imprecisiones y equivocos. Fs lo
que evitan las buenas descripciones y definiciones
al calificar ala museogral
rente de los muscos;
Hs
ia como:
la tworfa y préctica de la construccién de los museas,
incluyendo los aspectos arquitectsniens, de cincula
dn y los instalaciones técnicas. Pern Lode ella, maslus problemas de adquisiciones, meétodos de presen
lacion, aliacenamiento de reservas, medidas de se
guridad y de congervacion, resiauracion y activida:
des culiurales proyectadas desde los museos, constituye
tuna nueva diseiplina mas amplia que recibe el nom-
bre de museologia.”
Cuando se considera el origen histérico de la
musvogralia y de la museologia aparecen mds in-
irincadas las relaciones de ambas en su génesis,
inicial, Y esto porque, aunque la actividad museo-
lo ‘fica de retrotraerse a los remo-
tos principios de los musces, la difereneiacién pro-
piamente dicha comienza de hecho con el
desarrollo del museo moderno, el decimonanice.
Al deshacerse los antiguos coleccionismos aristo-
cities en lavor de unos museos de eardcter so-
cal, la consecuencia mas inmediata fue el acre
centamiento de estas instituciones y la
multiplicacién de los problemas técnicos ~alma-
cenamiento, conservacién, instalacién, exhibi-
Gién, circulacién de los visitantes, iluminacién de
las salas, ventilacion, seguridad... que de ellos
devienen, Ast nacié, por necesidad, la museogra-
lia, que termind ampliéndose y reafirmandose en
la ciencia de Ja museologia. De ahi, su intensa y
complementaria hermandad.
Con independencia de quienes piensan, como
hemos indicado, que el ermino museologia es de
adopcién anglosajona (museology), y que vino a
sustituir a la antigua y neickeliana museogralia, lo
cierto es que ambos vocablos expresan etimol6g
Wenica y funcionalmente coneeptos diferencia~
bles y complementarios.
En concreto, Adalyisa Lagi se refiere a la ni
icofmused
a,
seologia y ala muscografia, entre ofas, con estas
palabras: «La alirmaci6n del «érmino museologi
apoya cn una general renovacién de la problema-
tica en torno al museo. Por primera vez en la his-
loria de esta institucién, a partir de la inmediata
posiguerra se crea un organismo internacional, el
ICOM (International Council of Museums), afilia~
dy ala UNESCO, que inicia en. 1948 sus trabajos de
coordinacisn entre los museos de todo el mundo
Fs ent este Contexto en el que se afirma ante todo
elicnnino nuscotogy, de adopeidn anglosajona, que
jase
viene a sustituir gradualmente, aunque se man-
lengan conlusiones, ala antigua muscografia. (...)
La museologfa se apoya en la historia de la colec-
Gi6n, y asi se ha alirmado en muchas partes y de mo-
dos muy diversos, pero siempre con una coheren-
te determinacidn: el conocimiento es condicién
indispensable para cada proyecto. El conocimien:
to es la clave de la tutela.
La museografia coma sistema de indicaciones
de funcionamiento, como andlisis de situaciones
practicas y propuesta de soluciones es a su vez
eminente y asépticamente técnica, (...) Una dis-
Giplina cognoscitiva por mantenerse estrictamen-
te ligada a la muscologia como una cara de la mis-
ma medalla, No se da la una sin la otra».
En algunos casos, debido sobre todo a la con
cepcién de la museografia como teoria y practica
dela construccién de museos, incluyendo en ella
tanto los aspectos arquitectnicos como los rela-
tivos a las diferentes instalaciones tenicas, se ha
conformado especialmente en Italia una acepeién
del érmino museografia identificado con la ves-
tauracién de monumentos, como lo demuestran
tanto el enifoque de escuelas especializadas como
la aparicién de publicaciones que vinculan estre-
chamente estos dos conceptos."
Finalmente, en el contexto de los nuevos mu-
sedlogos, la «museologia es una ciencia que tie-
ne por objeto el estudio del papel del museo en los
fenémenos de labricaciin de un patrimonion,
como la define Mare Maure. ¥ afiade: «Es una
definicién basada sobre una perspectiva tedrica
colocando el acento sobre el rol del museo como
expresion ¢ instrumento de tn proceso de iden
tilicacion, Existen eviderntemente otras formas de
definirla muscologia, pero no es objetivo mio dis-
cutirlas. La idea principal a retener es que la mit-
seologia es una ciencia socialy.**
Una ciencia social y de accién, cuyo método
més eficaz para sus fines se concreta en la expo
sicidn, que es a la postre el método museograli-
co por excelencia para la puesta en escena de los
objetos, y para la dilusién, comunicacién y did-
logo con la comunidad, Una ciencia, la nueva
muscologia, que se nos presenta como un fend-meno histérico existente objetivamente y como el di
unvsistema de valores; una ciencia pura y aplica~
da, con diferentes formas de practicas, en las que
el tratamiento y los contenidos pluridisei
les, asf como la concienciacién de la comunidad, — tiempo.
|NOTAS AL CAPITULO T
1 Faye euttla por Halen. Feri te
lan e48 17222, e089 ns etal eT puis
HUGH, A., Aredia, Mili, Pete
riale Jaca Book S.p.A,, 1992, pags
19.21
Algunes autores consideran que el
aniigiis teri mnasegraph ha si
sustitiride gradualmente par ef de
nuscwlogia, de adopeidn anglosaje-
hha (museolayy). Peto, de toxlos 10
dos, la realidad es que el sig
cctimologicy y de contenido de cada
uno de éstos los hace complement
ica
rios y diferenciables
La ondenacisn y clasificacién de las
cosleceiones gave tambien an repr
semianie destacado en: el naturalista
sueco Carlos de Linnea (1707-1778).
Clasilicd: todas las especies vexerales,
introdujo [a momenclanura binazia y
addelanis ta elasilieacisn de Tas pla
tas basadas ene parentesen natural
Son elisieas sus publicaciones sobre
Ts tres eines ale la naturaleza Sistema
Natura [1735p y a fsta le las especies
de plaiias eanocidas et Species Plan
run (1753), Un aspects ste de la
lasiticacidn de las enleeeiones que r-
sulia imprescindlible para la publica
id de catslogos. Peter WOODHEAD
y Geolliey STANSFIELD cian en su
tba. Key 0 Infrmnaon Senses ot
Musewat Studies (Londres y Nueva
York, Mansell, 1989, pugs. 5-6) los
imaclrugadores catalogs Mscwnr Wor
aan (Worm, 1655), catdloyo de la
ccoleecién del fisice danés Olal Worm
(1588-1654), un surtido de especi
menes de historia natural y arquee-
logo prehistivieas Atnwien Trulear
arma (Fradescant, 1656), una lista
de los contends de ta famosa cutee
dn (animales disecados, plantas se
cas, minerales, monedas y medallas..)
remddos jar radesean, adie e hier
jones Festa dhe sisson Ha
Inajes, y que Mesa ser ef rien del
Ashmolean Museum dle Oxford y Aue
sent Petiverianum (Petiver, 1695~
1703), catalogo dela coleccién del bo»
Lanien James Petiver (6. 1665-17 18)
WAZIN, G.. Le temps dev miasées. Lie
jadttruselas, Hditions Desoer, 1967
Versidn en espanol BP riempo ae tos
museys, Bareclona, Daimon, pig. 267.
La Conferencia debatié el tema Ar
chitecuure et aniénagentert des musées
art, Las voliimenes fueron publi-
cados con of titule Muséoyraphie, Ar
chitecaure et aménagenrem des musées
d'art, Conlerence Inter
Musées, lnstitit International de Co
operation Intclectuelle, Societé des
Nations, Madrid, 1934 (Paris, 1935),
La personalidad. los trabajos, las pu
blicaciones y la influencia detesini
nante de G. H, Rividre no s6lo en el
tema del eeomseo, sine también en
ay
préctiea muscoligicosimusengetica
than sido estdiados, recagidos y pon
lerados por 32 espec
chos sentidos discipulas y herederes
de su obra, en el esplénitida volu-
amen ya eitade dle 402 pigs. y nutnne=
sas il, Lat Aluséologte selon Georges
Henri Rividve, Couns de Musdolgie Tex
4es 01 'meoignages, Paris, Dunod, Bor
das, 1989, Versién en espaol Lar Mir
scologia. Curso de museolagiatTextos y
testimonies, Madrid, Akal, 1993.
La expansicin ¢ intensific
studios de la museologia, fun
myentalmcnte universitarios, han ad
quiride en las 35.0 40 tilimos aos
niveles y calidaes sorprendentes, St
listas, en matt
10
logo entre sujetos y su sistema abierto ¢ in
leractive la consagran con el perfil may idéneu
dentro de un nuevo paradigma de accién y de-
lina- mocracia sociocultural para el museo de nuestro
aleanee ¢ importaneta a eseala mun:
dial quedan de maniliesis, por elem
pila, ex pblicaciontes conn Mlewainn
Sholies itermataanad, que ste aps
recienile pevidiicamient bajo beau
lovics dle la Sistlsonians hostitiaion de
Washington, La edicibn de 1988 (que
haa side reatizada bajo la responsabi
Tidad de Jane R. GLASER, Director
Olfice of Muse Progeanns, Marcia
M. ANDERSEN, Editor, y Robin
FOGG, Recopilador. ¥ publicada por
Office of Museatm Programs, Smith-
sonian Institution, Washington, D.C.
International Council of Museums,
Commiitice for the Training of Per-
sonnel, Leicester; England), informa
con detenimienio sobre 440 cents
que imparten cursos de muiseolag
cen diversas nsiversidades y nyuseos
dle bos BE.UU, y de ins 40 pases de
todos los contine
dota
les. Br atte sen
nporiancia creciente de fa mite
pertorin
‘olrecido par fa obra ya citada de Pe:
ler WOODHEAD y Geoflrey STANS
ULI, Keys 10 baloraaation in Mae
sew Stedies (1989, 2° ea, 19H), rAd
guia muy completa
HUBERT, F., ebfisiorique des éeomu
sees, La blastlotie efor Gest Heri
Rive, op. cb. 9BB), pags. 146-154
Es necesario destacar al respecte crt
Francia la Aseiation Muséolee Now
vulle ot Expérimenntation Soviae, INES),
CcuyDs trabajos, cursos larmativns
publicaciones vienen aparecienda
desile la década de Jos 80. Un con:
junto de textos fue reunidy bajo el
seologia se evidenda en el
titulo Nonvelles muscolagies y Ia ditec
cide A, NICOLAS, Marsella. sé
Iagie wouuvite et expérineneaton seviale
1986, de 190 pags. La publicacion de
lasactas ie los cursos sobre reimas es:petializados constituye siempre ma-
teria atrictiva. Por ejemplo, yreleri-
«dos al are contemporsneo, son muy.
interesanies J art contemporai. if-
Jusion-animation-formation, Muse de
‘Seini-Btlenne: MNES, 1986, 94 pigs
{ySnographier I art-centemporain, Sa
‘igny:le-Temple: MNES, 1988,
11 LEROUX-DHYS, J-F, «Note sur quel:
‘ques musées daprés 1980», en La
Mishologe sO, OP Pigs 66-67,
_ 12 Véanse especisimente los articulos
sles ecomuséess, en Universita 80,
pigs: 421-422; « Verités premiézes
de muséographic,..et de muséolo-
les, Sonographer art contemporsin,
Sevigny-le-Temple! MNES, 1988,
Bigs. 25-40; «Nouvelle muséologien,
€n Encyclopaedia Universalis, Paris,
sup. de 1989, pigs. 921-924; y Va-
ues. te anuologie de la nowvelle mise
iogée, Macon, Ed. W, MINES, vol. 1.
1992, y vol. 2. 1995, coordinada por
A. Desvallées
Véase « Principesesthétiques et pré-
‘aration des expositions didactiquest
Astetic principles and general plan-
‘ning of educational exhibitions», en
Museen, vine, 18 (L), 1963, pigs. 2-
59, i. Musca 18 (1), 1965, pies
55-97.
Ene sus numerosos'articulos, de>
“bemos recontar «Problems in the lan-
Pisses ot rioseuin Interpretations,
Le musi au service des hemes dat
Burd et demain, Actas de ta 9,
“Gonierencia det ICOM, Paris, ICOM.
1972, pags, 89-90; «L organisation
le; Fediinistration des musées», en
Galloguie sur tes: muses dan te monde
$F awiourl hu, Paris, UNESCO. 1969,
“pulblicado en Nouvelles de TCO (2),
1970, piis.2-6: y «The ‘language’ of
‘useum interpretation», en Ghiers
histoire mondiale. «Musées, socieré,
scotinaisances / Museums, society,
“Enerwledges, 14 (19,1972, pigs 48-97,
‘Artct, «Nouvelle muséologies, en
Enovclopaedia Universats, Paris, sup.
de 1989, pig. 922°
; Supensamienio puede apreciarse en
Srticulos como «Le Creusot-Mont-
cevaules Mines: la vie d'un éoomusée,
bilan une décenie» en Museum, 32
(4), 1980, pags, 226-234,
18 SOLA. T., «Concept et nature de ta
muséotogies, en Museum, Paris,
UNESCO, ntim, 153, 1987, pig. a6.
19 En eLa nouvelle muséologie - quest
ce-que test?», ICOFOM. Syepasiam
‘+ Mriscin and Commeoniy to, Stavan-
ser, Norway, July 1995, 188.25, 1CO-
FOM Study Series, editado por Mar-
tin R. Sehirer. Alimentarium Food
Museum, Vevey/Suiza, 1996, pigs.
127132,
20 La «nueva museologian como mo-
vittjerto internacional renovador no
Puede circunscribirse Kigicamente
solo los grupos citados. Entre los bri-
ténkeas, ademas del miicleo de Lei
cester, €5 necesario destacar. entre
‘ott, a los autores de The New Mat
scolowy, Londtes, editado por Peter
Vergo. Reaktion Books, 1989,
21 ESTRABON, Geogeafia libro xv, 1.5
Ys Londres, Loeb Classeal Library,
Harvard University Press y William
Heinemann Lid,, 1982, edididma car-
20de H, J. Jones.
22 HES{ODO, Obras y Fragmentos: «Teo
gonian. Madrid, ed. Gredos, S.4.,
1978, pies. 63 v sigs:
23 thidem:
24 Cit. por BURCAW, G. E., cn tniroice
tion 12 Museum Work, Nashville, The
Anietieah Association for State and
luocal History, 1979 (2 6d. 1984), po.
9. (En el cap. Museum defined (pas,
1-13) ofrece mumerosas definiciones
de moseo y otras: objeto, objeto de
museo, espéctmen, artefacto, objeto
aniticn, obra de arte, coleccionies, co
lecdn, acrecentamiento, registro. ca
talogaciin, clasifcacién de las colec-
ones, exhibicin r6tulo, exposiciin,
siinestra anita, galeria de are, mit
seo de arte, museo general. museo
enciclopédico, ediieo o lugar histd-
fico, proyecto de preservacion, jardin
botdnico, arbolario, herbolario, jar-
xin zool6gico, acuatio, museo de ni-
jos, planetario, centro de la natura-
leza, centro de visitantes, centro de
sdencia, centro de arte: 12 puntes so
bre la de emuseon; «museologia» y
emuseografia».)
25 thidem.
26 POYLES, M..en The Museu News,
Washingion, 1929,
27 CREP, P., en «L'architecuure des Mu-
‘sees comme plastique», Mausion, Pa-
vis, 1934, pags. 7-17
28 Véonse espediamente las piginas 8t-
89,
29 RIVIERE. G.H., en Seoninario Regional
«de la UNESCO sobre la fancinedueati
‘i de tos eos (de 7 al 30 se sep
tiembre de 1958), Estudios y docu
mentos de Educacion, nim. 38, Pa
UNESCO, 1961 (+Detiniciones un
damentales», pag. 15),
30 Véase NEUSTUPNY, J... Musetem and
Research, Praga’. The Office of Regional
and Maseum Work of the National
Museum in Prague, 1968, quien eta
cesta defini én de la encictopedia so-
Vidtica en las pags. 153-154.
31 Asi aparece en Museum acredcaion:
professional standards, Washington,
‘The American Association of Mu-
‘seus, vol. VEL 1973, pig. 8;
32. Ademis deen su libre citado Le temps
«des musées (1967).
33 Tomo 15, jsfgs, 914-917 dela ei>
‘iG de 1989 (Publicada por Ency-
slopaedia Universalis France, $.A.,
Paris).
34 Pigs. 447-450 de la ediciin de 1968.
¥ pags 919-921, 0. 15, de la publicada
en 1989,
35 Tomo 15; pigs, 921-024, 1989, 36.
Edicidn de 1974, pag. 649 (todo el
art: pp, 649-662),
30 En The New Enclopeta Britannic,
15? edicién, 1988, el articulo «Mu-
seumsr fie redaciado (pags, 478-
499) por Geod firey D: Lewis.
37) uWhat isa museums, Curator 4 (2).
Nueva York. 1961, pags, 138-146,
38 En +Musées et ordinateurs», en Ma
seam, vol. XXII, nitirn. 1, 1970-1971,
pags, 2-3.
38 CRISPOLTH, 5, «Conservazione,
formazione, arte ¢ potere nella ga-
Reria pubblicas, L'womo ¢ Marte, Mi-
lan, ntim. 405, agosto-septiembre
1971, pag. 16.40 Publicados co Espa por la Bite
cién General de Bellas Aries, Ins~
pecdén de Museos, Madrid, 1969.
441 Traduccién al espaol de Consuelo
SANZ PASTOR, en Museo yelesio~
nes de Esperia, Madrid, Ministerio de
Culture, 1986, reedicisn revisada y
ampliada, page. 6-7 (Nueva edicién,
1990),
42 POLL, F, Proutinartticay merca-
do, Barcelona G, Git, 1976 (1975),
pig. 40,
43 Fem, nota 10 del capitulo «tt: Mu
seos, salas de exposiciones, aeade-
amiasy, pig 131
4a HOLZ, WAH, De fe obra de arte a a
riercancia, Barcelona, G. Gil, 1979
(1972), pig 90.
45 Especialmente en su obra Le mete,
ini de Fesheriue Paris Harmat~
tan, 1993. ¥anterlonmente en BAR’
M.O-de- WASSWEMAN, Vagies Une
santhologie de fa nowvelle mustotogie.
Macon, 1992, Editions W.M.NES.
(ePresentason, pais. 15-39).
46 Ente los defensores resulta obigado
recordar a Goethe y a tants pensa~
dares yeseritores que, basfndose en
Leibniz, Kant. 0 los rombniticos ale:
anes Schlegel, Hegel y Navalois,
tic, encuentran en el muse-el+san-
tuarib» ideal para él are, Marcel
PROUST [En buss de enpoperida}
0 André MALRAUX [Je mse ima
sinare (1947), radueido en espaol
por Las voces del silencio (Buenos AN-
res 1956), yen inglés Miseien without
Walls. The Voces of Sen}, pede
considerarse seguldores, Entre los
etractotes, se tiene por plonero &
QUATREMERE DE QUINCY {const
deratons morales sur de destiation des
ovwrages de Jdrt (1815), reeditado, Pa-
tis, fa. Fayard, 1989), pudiendo is
dluir en la némina a personalidades
tan representativas como Burke,
Nietzsche, Paul VALERY [«Picces sur
ant probtemes des muséese, Oeu-
es cmt. pigs, 1290-1294, Pa
+s, Piéade, 1960], B. Junger, Mer>
leau-Ponty, 6. Duthult, 0 Th
'ADORNO [Primas, Barcelona, 1962).
atc.
47 Enure losautores espatiles deberos
citar, por eemplo, 2 Consuelo SANZ
PASTOR que, tanto en las sucesivas
ediciones del ibaa clade Museo yat-
Irsionesde Espana (er la reedieGin ch
tada de 1980, pigs. 6-7; yen la ps-
‘nltima aparecida, Main, Ministerio
de Cultura, 1986, pigs. 7-10. pot
‘jemplo), como en el articalo «Mur
seo y muscologian de la Grait Bnd
dlopedia Rilp (GER), edicién de 1984,
pags. 490-492, continda:slendo el
4 las definiciones del ICOM, Oto,
‘como Femando Salas L6pez. al ap:
tar y teproducir esta definicion en
‘us publicaciones; eeanocen inchiso
aque wel actual comet de masee, wai-
‘vetsalmente aceptado, es el deftnido
ten los Estatutis lel COM en 1974.
[SALAS LOPEZ, F de, Bl museo. cue
tura para todos, Madrid, Ministerio de
Cultura, col. Cultura y Comunica-
idm 13, 1980, pgs. 34-38). Aurora
LLedin-en cambio, conostendo la acti
vidad de la UNESCO en este semi,
prefiere detenerse con eierta ampli
fen la «tcoria del museow desde va~
riacos puntos de vista, y analizarjun-
to.a definiciones diversas de «inu-
se60 los aspectos mnds preocupantes
dela muscologis, la museogralia yla
propia insttucimen si esdeta pers~
peetiva de la década de los setenta
[LEON, A., muss, Teorda, praxis»
iopia, Madrid, Cuadernos de Arte
Cétedra, 1978, Ver especialmente al
respecto «La teorla del mused, en
el ecap. tl, pigs. 67-91).
Existen definiciones restristivas y
hasta sorprendentes, como las que
‘nos propane José FERNANDEZ ARE-
NAS [lotraducién le conservactir del
‘parrimonio y tents areas. Barce~
Jona, Anil, 1996): «museo: lugar pa-
blico donde se guardan y muestran
obras de arte; muscografia: cerca
pedetiea de conservacién del patti-
wp ordenar el
arte dentro del museo: museolagia:
Gencia general de los tmuseos y del
patrimnio arustico: mmusedlogo: mie
sedigralo'o persona dedicada a los
museos» (Page. 190-191)
monio que consiste
48
Por olra paite, el Real Deereto
.620/1987. de 10 de abril, por él que
‘s¢ aprucba el Reglamento de Mu-
seos de Titularidad Estatal y del Sis
tema Espatiol de Museos, en st ar
ticulo 1° define ast los museos: «De
acuerdo con lo dispuesto en cl art
elo 59.3. de la Ley 16/1985, de 25
de junio, del Pateimonio Histértco
Espafiol, son Museos las Insttuciones
de carder permanente que adquie-
ren, conservan, investigan, comunl-
can y exhiben, para fines de estudio,
educacién y contemplacién, con-
juntos y colecciones de valor hist
rico, anistlco, cientifico y téenico 0 de
cualquier o1ra naturateza cultural
Una definicién totalmente fiel a la
delICOM.
‘Asi, aunque el iceonario de fa Real
‘Academia Espafiola de la Lengua no
la incluye en sus ediciones de 1956
y 1970 -sifigara en lade este wikimo
afio una definiciin de muscogratia,
en 1957 el Dicdonarie Espasa descri-
be 1a museologia como sespeciali-
dad que trata de la organizacion y
régimien de fos museos. Se dice par-
ticularmente de los que guardan an-
tigitedades arqueoligico-aristicas».
Enciclopedias come la Universalis ya
‘hiada 0 la Gran Encflopedia Laren
{(publicada en espaol por Editorial
Planeta, Barcelona} le dedlican, en
cambio, un ampliotsatamiento des-
de 1968, denominando cencie 0 la
museologta,
La Nueva Emclclopedi Laréusse (Li-
brairie Larousse, Paris, edicién espa-
fiola de Plaza & Janés, Harcelona,
1981, pag. 6821) define la museoto-
tsa como la xciencia que trata de la
‘organtizaciin ¢inisialacién de Yos mu-
‘eos. (Sin, museografia)». Lo-quae me
contribuye a un eselareeimiento ti-
guroso, al identiticar la museologia
con la museogratia. En parte Io €o-
rrige al ampliar ¢continuacion: «La
muscologia se ocupa de los proble-
mas referentes 2 la conservacién y
presentacion de los fondos museist-
os», En cualquier caso, puede crear
tuna ceria confustin al no dilerenciar‘bien Las quie son funciones propias
ela museologia de lo que es la api
¢acién de las téenicas museogrificas.
esl las paginas de la Engctopaectia
Oniersais, Germain Bazin mantic
ne (tanto én la edie de 1968, pd.
447, como en la de 1989, pig. 918)
que sla museologia, ciencia que se
_ahlica a tado lo que concieme a los
‘mirseos.a su historia y a su organi-
4acion, nacid en el siglo xvi
49 ICOM News, Parts, vol. 23, nim, 1,
“30 SALERNO. L. y otros, «Musel © co-
Iezionin, en Encicepedta Universate
_dallar, vol, IX, Florencia, Sansoni,
883.
SE La atastotoge selon. 0p. ci, pig, 84.
“S2 Karl R. POPPER defiende a este rey
"pect que todas las eencias «practi
can el método de resolver proble-
mas, el métode de conjeturas ¥
‘relttaciones. que es el wtilizado tan-
‘to para reconstruir un texto deterio-
‘rado como paca construir una te0-
Tia acerca de 1a radioactividad=
(Ganocimienta objetivo, Madrid, Tec
“tos, 1982 [1972], pig. 175),
‘La muscotogia, cumple también, ent
esse sentido, con la prictice de mé-
todos para resolver problemas de ca-
‘eter conceptual, procedimental ¥
féenico, tanto desde un plantea:
‘mienio de conjeturas (alternativas y
‘posibilidades) como desde el unto
dé vista de refutaclones (rentabili-
dad y proyeccién sociocultural).
ademas de lx objetiva reaizacton mu
_seogrilica,
‘Debates en tomo este tema se pro-
ducen habiualmente en las reunio-
‘hef anuales del Comité para la Mu
“Sealogia (ICOFOM), como queda
Indicado. La décads pasada de los 80
‘ha enriquecido documentaimente
-=x0 sélo por medio de los MuWoP i-
{gados, o con las actas del MINOM de
a mnucva museologiar—la iwvacton
eal de esta ciencia. Numerosos ex-
[pertos particibantes en estas reunio-
‘nes (véaseet an. deT. Sola, cit. en la
nota 18), aun discrepando no pueden
siejgar los avances reales de una clen-
54
ay desu técnixa en constante cre-
cimiento: 0 la expansion cada ver
tmiayor de su objeto propio, el mus
s€0, Tampoce, la calidad cientifiea de
las contenidos y la metodotogia em
pleads en ef estudio.e investigaciin de
los diferentes cursos. diplomatiras y
demas tinulaciones universitarias en
esta materia, impartidos por centros
de goraniia intemaciotial, que ava-
lan mis si cabe los objetivos conse
uldas por ese avance (ecco y prés
tico) de ba museologis.
WEL cardcter tan reciente con que
irrampe fa ciencia museologica en la
actualidad -escribia Aurora Leén en
1978- motiva la aclavacién de ciertos
ercores conceptuales y la necesidad
de claborar un cédigo terminoligico
que clarifique et sentido de esta in-
ciplente disciplina. Diseiplina que
hasta hace pocos aos se ha movido
‘en tina prictca asstematica que ofre-
‘fa un ciimulo de datos y hechos mu
seogrilicos sin una clerta ordenacién,
‘coheremte, sin directrices valorativas
y sin un método de antisis que ca-
nalirara los postulados museol6gi-
cos.
Lo museagrafico y to muscoligice,
Jos primetos 4érminos causantes
los primeros planteamientos erré-
nneos de la ciencia del museo, aun
formando parte de un eje comin his
tGrica-artistio, comportan en sus
respectivas rafceseitmolOgicas slgnt-
fieados y funciones diferentes. No
obstante, as similitudes ¥ diferen-
as quee en su campo de accion las
hacen converger v diverger al them:
po, tepresentan un exponente vati-
do para fa delimitaciin de su fun-
ciones y para la asignacion de sus
métodos operatives.
Giertame te, ls afinidades entre la
labor muscoligica y museogratica se
concentran en que la meta funda-
mental de ambas radica en actuar
sobre-el muse a tod les niveles.»
(Leon, Aurora, op, eit, pig. 91)
1a Muscologia “insiste en otro as-
ecto Aurora Ledn—es ceria social m0,
slo porque el mismo contenido del
55
56
57
39
musco:-el objeto— es: un elemento
‘esencialmente socializado. Es decir,
‘quceel material bisico de andlisis pro-
sede de Is tealidad historice-social, lo
‘que supondria un deteniddo ¢studio
ade la sociedad actual que, por la com=
plejidad de fendmenos que presen
3, desbordaria los limites del tema,
‘También como ciencia histérica
tha nacido de un necesario apoyo a la
‘eultura, ala que ayuda a busear nue
‘vos plamteomienios, y de comporiaz
Jos mediios mas eticaces de divulya-
‘Gn de los conoeimientos y de crea
‘Gn de l sensibiiad arise y-cien-
tiie, (] La finalidad dle ta ciencia
museoldgica ~como 1a de toda dis
ciplina cientifice radica en Ta ob-
‘enciin de resultados que Suminis-
‘ten datos reales y clicaces:-para la
historia, [..] La Museolegia com:
‘porta todos los caracteres —sujeto,
objeto, sentido, medios y finatidad-
-que la constituyen-awiénoma y cua
ftativaenente se confirma como cien-
cia al contar con tres elementos bs
sieos:
1° Ser expresiva dle-algo real (ele
mento hist6rieo)
2° Ser explicntiva dé foctha glotalde
‘ontenides ¥ comporiamtentos par-
diales (elementa te6rico).
3° Ser emisora de mérodos empiticas
(clemento prdctico),
»Por tania, los hechos, los princt-
‘ples. Jos julclos estimativos y 10F-
“mas fundamentan el cardcter ce
tfleo dela Muscologta.» (idem, pigs
93.95).
Hspasa-Calpe, Barcelona, 1923,
ICOM News cit, vel. 23, rim, 1, 1970,
pag. 28.
Seminario regional de la UNESCO s0-
‘re fa funcin educative de los muses.
cit, 1958, pig. 15,
‘La muséodogie selon. i, Re BA.
ROJAS. Ry CRESPAN, J-LJTRA-
LLERO, My, Los musees en e! mundo,
Barcelona, Salvat, 1973, pégs. 41-
42,
En este sentido, ademés.de los au-
totes y grupos renovadores de la mu-
scologia citados {incluidos los sim-posiosy docementos de eb (i
Sealesical Working Papert), ICOFOM
Stes Series) ott0s muchos han in-
sintido redientemente tanto en la:
frecha relacén entre a muscologi
yy lo museografa, como en cl carée-
ter Gehtifieo de fa primera, (Véase
per ejemplo, Museom Saies in Ma-
teria! Guture, editado por Susan Nt
PEARCE, Londres, Leicester Unt
sity Press, 1980; «What fs Museum
Studies, en i ote F- WOOD-
HEAD y G. STANSFIELD (1989, 2°
ed, 1994), pags, 11-13 especialmen-
te Orario CURT, «Museotogia edi-
daitica dei musei della scienza ¢ de-
fla tecnica», en AAV. Imuseocrndre
driers. «Muse Gallente italian,
Nuova serie 1, Roma, De Luca Eel
wre, 1982, pags 24-2641
Franco MINISSI expresa.asi su punt
to de vista: «Los dos términes “imu
-seologin” y “mruseosraia” a los que
otteniemente xe atribuys un keii-
cosigificado por cuanto enc past~
{do las dos disiplinas venian normal-
tnemte sino tratadas por un tnico
60
61
enon, el conservadot 6 director
fel museo,y se confindian porello
una con la oir, van asumiendo ya
‘aracteristicas propias de expeciic-
dad, aunque manteniendo estrecha-
mente igadas su xcesproca-comple-
meniariedad ¢ interdependencia» (en
‘seo neal an 30, Rona, Ei0-
ni Kappa. 1983, pag. 13)~
Op. cit., rigs. 16-18 y 40.
‘As, Franco MINISSI/Saruéro RANE-
LUCCI en su lilyre Museoarafia. Sato-
1 dé spciaticcaione per Io studio‘ i
resauro ei mon wmit: Universit ce
ali studi di Roma na Sapierzas, Roma,
Bonsignort Editore, 1992.
ambien, Sandro RANELUCC, Res
Imuroc mascograia Central dell Se-
ria, Roma, Multigratica Editric
1990.
En otros casos, como AA.VY., Fare
srxrmseo. Come conde operacione
mouseografica?, Bologna. Progetio Leo
nardo, Societé Editrice Esculaps
1990, nfogue y los contenidos:
son emineniemenie caineidentes con
Jas concepiones yefinicones de lt
imuseograffa més universalmente
aceptadas.
De mode andlogo. Irina ARES-
TIZABAL/Antonio PIVA, ea Mhsei i
tnasformcione.Peospeative dela musee-
Jagiae dela museogrofia, MilEn, Ma-
zotta, 1998, elaboran en dos pro-
puestas paralelas (sia muscologia
aplicada a un museo de arte moder.
sor/oba museogratia aplicada a wh
muisgo de ante modernon, respe
‘yamente) una jeoria y planteamnisao
‘ortodoxos sobre el tema, et parte
ilustrado con la experiencia de la re
esimcturaciGn del Museo de Arie
Moderna de Rio de Janeiro, El en
Toque muscogeilico arquitect6nica
¢5 lo que Antonio PIVA ha-desarro-
liado posteriormente en Lo space el
ims, Propose per Fate ontemporanea
in Europs, Nenecia, Saggi Mats
1993,
62 MAURE, Mare, ar cit aLa nouvelle
musdologle - qu’est-ce-que Cest2»,
ICOFOM, symposium Museum and
Gonamunity Ul 1996, px. 28.
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