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3
3
5
En otros tiempos era licito acusar, 2 qui a
historiaban el pasado, de consignar Unicamente 8
las agestas de los reyes». Hoy dia ya no lo ¢ >
pues cada vez se investiga mas sobre lo que ellos 3
callaron, expurgaron o simplemente ignoraron z
El queso y los gusanos narra la historia del moli a
nero friulano Domenico Scandella, conoci
como Menocchio, que murié en la hoguera por
orden del Santo Oficio a finales del siglo XVI.
Mediante los:
pedientes del proceso inquisito
y de otros docu
ntos que dan cuenta d
Carlo G
El queso y los gusanos
\ctividades econdmicas y otrc
ondenada al astracismo
ienen que la teintegracion di El cosmos segun un molinero
del siglo XVI
ores en la historia s6lo es po:
2 través de la demografia y la sociologia, Asi, el
caso 1occhio se erige, por su singularidad,
en simbolo de su tiempo y en una especie de
eslabon perdido de un mundo oscuro, dificil-
mente asimilable al presente, pero del que, de
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2008
alguna manera, somos deudores.2¢
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EL QUESO Y LOS GUSANOS
EL COSMOS SEGUN UN MOLINERO
DEL SIGLO XVI
“TRADUCCIGN DE FRANCISCO MARTIN
“TRADUCCION DE LAS CITAS LATINAS
AL CUIDADO DE FRANCISCO CUARTERO
Pp
Ediciones Peninsula
Barcelona© 1976 by Bina, Torin
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La primera edn castllana de et libro se publiosen Muchnik Editore en 1981
Primers einen Ediciones Peninsula: septiembre de 2001
‘Segunda eign abil de 008
© dela taduccidn: Francisco Martin, x9,
(© de ests ecg: Ediciones Peninvla 8a,
eu de Creu 4, ofcor-Barcelons,
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FFotocompuesto en Victor Igual
Impreso en Novagrafik
aSIr. BLS 5324.8 IE 88 DO
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cna: ZL MOE UU liciones Peninsula,
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AMERICA
5 © Fair Osc de Métcn, SA, de CX.
S MHYFO “si Manes Ria Camacho, 7610 po
Calonis Chapultepec Polanco
Miguel Hidalgo, Cog Postal 11000
lxico DE.
Tel. G9) 91785100
fax 3 on78sio1
ISBN: g78-o7 26512079
INsTTUTO Of
INVESTIGACIONES Hi
CONTENIDO
Prefacio 9
TeMENoccIO 33
2ELPAs 39
3. PRIMER INTERROGATORIO. 42
4 {HPOSESO®? 43
5.DECONCORDIA A PORTOGRUARO 44
(6.
57
9. SLUTERANOS® Y ANABAPTISTAS 59
10, MOLINERO, PINTOR, BUFGN 65
11, «OPINTONES [J SACADAS DE MI CEREBRO> 75
12, Los imnos 77
1. tEcTORES RURALES 80
14. PAGINAS IMPRESAS Y 83,
15. CALLEJON SIN SALIDA 85
16.F1 TIEMPO DEAS ViRGENES 87
17. ELFUNERAL DELA VIRGEN 88.
18.EL PADRE DE-CRISTO 90
19. EL DiaDELJUICIO. gt
20, MANDEVILLE 97
21, PIGMEOS Y ANTROPOFAGOS 101
22. «DIOS DENATURA® 104
23, LOS TRES ANILLOS 107
24, CULTURA ESCRITA Y CULTURA ORAL 110
25.RLCAOS 110,
26. puiLoco 114
27. QUESOS MITICOS ¥ QUESOS REALES 116
28, EL MONOPOLIO DEL SABER 122,
20, LAS PALABRAS DEL “FLORILEGIO® 125
30. FUNCION DELAS METAFORAS 127
31 “PATRON, «FACTOR» ¥ «QMAESTRANZAS® 127
5
FH 599%32. UNAMIPOTESIS 13
33: RELIGION CAMPESINA 136
34 ELAIMA 137
35-sNoLOst> 139
36, D0S ESPIRITUS, SIETE ALMAS, CUATRO ELEMENTOS 140,
37: TRAVECTORIA DE UNA IDEA 142,
3. coNTRApICCIONES 146
30-ELPARAso 148
49. UN NUEVO «MopO DEVIVIR® 150
i MATAR CURAS» — 153,
42- 155
43-TINAL DE LOS INTERROGATORIOS 163
44-CARTA DE LOS JUECES 164.
45. FIGURAS RETORICAS 166
46. PRIMERA SENTENCIA 169
47chce. 172
48.REGRESO ALA ADEA. 175
4g.peNuncas 178
50. DIkLOGo NocTURNO, CON ELJUDfo. 181
51. SEGUNDO PRocrso 182
Sa. «ranrastase 184
53:
La escasez de testimonios sobre los comportamientos y actitudes de las
clases subalternas del pasado es fundamentalmente el primer obsticulo,
1. Elhombre comin, estribe VicensVives, «se ha convertdo en el principal prota
gonista de Ia Historia» (ct. P. Chauns, «Une histoire religieuse séillen, en Revue
hisire modern et contemporaine XU, 1965, 9, R083)
2. Lacitade Brecht esti sacada de «Fragen eines Lesenden Arbeiters, en Hundt
Getiche, 1918-1950, Belin, 1951, pp. 107-108. Ahora veo que la misma poesia la ha wti=
lizado como epigrate J. Kaplow, The name of King: The Parisian Laboring Por in the
Eighteenth Conary, Nueva York, 1973. Vi. también H. M. Enzensberger, «Letteraura
come storiografin, en If Mena, 9 (2966), p. 13.
3. Uslizo el témino gramsciano «class subaltemas» porque design una realidad su
cdentemente ampliayno tiene la connotacién pateralista, miso menos deliberada, de cla
sesinferiorese, Sobre las polémica suscitadas en su momento po a publiacén de los apun-
tes de Gramsci sobre folclore y clases subalternas, vd, I discusin entre E. De Martino,
CC Laporini,F. Forni era (alta de interventores en I. M, Lonabardi Satriani, dni
poli cra «amas dela clara subatona, Risin, 1974, p. 74, nota 34). Para ls térmi-
‘nosacunles de a cuestin en gran pare eficazmente anicipados por EJ: Hobsbawn, «Per
lo studio delle classi subalterne», en Sait, XVI (1960), pp 436-4, vid mis adelante
9aunque no el tinico, con que tropiezan las investigaciones histricas. No
obstante, es una regla con excepciones. Este libro narra la historia de un
‘molinero friulano—Domenico Scandella, conocido como Menocchio—
muerto en la hoguera por orden del Santo Oficio tras una vida transcu-
rida en el més completo anonimato. Los expedientes de los dos proce-
05 en que se vio involucrado a quince aftos de diferencia nos facilitan
una elocuente panormica de sus ideas y sentimientos, de sus fantasfas y
aspiraciones. Otros documentos nos aportan informacién sobre sus acti-
vidades econémicas y la vida de sus hijos. Incluso disponemos de paginas
aut6grafas y de una lista parcial de sus lecturas (sabia, en efecto, leer y es-
cribir). Cierto que nos gustarfa saber otras muchas cosas sobre Menoc-
chio, pero con los datos disponibles ya podemos reconstruir un frag~
mento de lo que se ha dado en llamar «cultura de las clases subalternas»
«cultura popular».
3
La existencia de diferencias culturales dentro de las denominadas socie-
dades civilizadas constituye la base de la disciplina que paulatinamente se
ha autodefinido como folclore, demologia, historia de las tradiciones po-
pulares y emologia europea.’ Pero el empleo del término «cultura»
‘como definicidn del conjunto de actitudes, creencias, patrones de com-
44 Leos process contra Mencechio se hallanen el Archivo de la Curia Arzobispal de
‘Usine (en adelante ACAU), Santo Oficio, Ame integro 1583.2. 107 wa ad 128 ind proc
nim, 126, y Amt integro 1596 4m. 281 wsyue ad 306 inl, proc. nim. 285, El Gio erudito
‘qve los menciona (sn haberlos consltado) es A. Batistella, 1S. Offic el forma religina
in rid, Appunt steric document, Udine, #895, p65, en donde errdneamente firma que
“Menocchio se sl del opi.
5. La bibliografia sobre estos temas es, naturalmente, muy vasta, Para una orienta-
im previa y mis asequible vid, A. M. Cirese, Altri e diel inter di cultura nel so-
et superior, en. NA. WV., Fabre antroplegia tra strciomo e marsiomo, también de Ci
rese, Palermo, 2972, pp. 18-423 Lombardi Satriani, Antropologia cultural op. cits; AA. VV.
eamcto di cultura. Lfondamenti teri dell sienca aneapologa, por P. Rossi, Turin, 1970.
El concepto de flclore como «acervo inorgnico de ideas, et fue también formulado
con cert vacilcién por Gramsci: vid. Leteratara evita nasionae, Tati, 1950, pp. 215 ¥
$8. (vid también Lombardi Satriani, Aneopologiaculurale, op cit pp. 1655)
portamento, etc., propios de las clases subalternas en un determinado
periodo histérico, es relativamente tardfo y préstamo de la antropologia
cultural. S6lo a través del concepto de «cultura primitiva> hemos llega-
do a reconocer Ia entidad de una cultura entre aquellos que antaiio defi-
nfamos de forma paternalista como «el vulgo de los pueblos civilizados>.
La mala conciencia del colonialismo se cierra de este modo con la mala
conciencia de la opresi6n de clase. Con ello se ha superado, al menos ver-
balmente, no ya el concepto anticuado de folclore como mera cosecha de
curiosidades, sino incluso la postura de quienes no vefan en las ideas,
creencias y configuraciones del mundo de las clases subalternas més que
unacervo desordenado de ideas, creencias y visiones del mundo elabora-
das por las clases dominantes quizs siglos atrés. Llegados a este punto,
se plantea la discusidn sobre qué relacién existe entre la cultura de las
clases subalternas y la de las clases dominantes. Hasta qué punto es en
realidad la primera subalterna a la segunda? O, por el contrario, gen qué
medida expresa contenidos cuando menos parcialmente alternativos?
¢Podemos hablar de circularidad entre ambos niveles de cultura?
No hace mucho, y ello no sin cierto recelo, que los historiadores han
abordado este problema. No cabe duda de que el retraso, en parte, se
debe a la persistencia difusa de una concepcién aristocritica de la cultu-
ra. Muchas veces, ideas 0 creencias originales se consideran por defini-
cién producto de las clases superiores, y su difusién entre las clases
subalternas como un hecho mecénico de escaso o nulo interés; a lo sumo
se pone de relieve con suficiencia la «decadencia», la «deformacién> su-
frida por tales ideas o creencias en el curso de su transmisiGn. Pero la re-
ticencia de los historiadores tiene otro fundamento més notorio, de
indole metodolégico mas que ideolégico. En comparacién con los an-
‘tropélogos y los investigadores de las tradiciones populares, el historia-
dor parte en notoria desventaja. Atin hoy dia la cultura de las clases
subalternas es una cultura oral en su mayor parte (con mayor motivo en
los siglos pasados).* Pero esta claro: los historiadores no pueden entablar
dislogo con los campesinos del siglo xv1 (ademés, no sé si les entende-
rian). Por lo tanto, tienen que echar mano de fuentes eseritas (y, even-
tualmente, de hallazgos arqueol6gicos) doblemente indirectas: en tanto
6 Una cultura corler; vid. sobre el tema, C. Bermani, «Dieci anni di lavoro con le
font oral, en Primo Maggio, s (primavera 1973), pp. 35°50:{que esoritas y en tanto que escritas por individuos vinculados mas o me-
nos abiertamente con la cultura dominante, Esto significa que las ideas,
cereencias y esperanzas de los campesinos y artesanos del pasado nos lle~
gan (cuando nos Ilegan) a través de filtros intermedios y deformantes
Seria suficiente para disuadir de entrada cualquier intento de investiga-
ci6n en esta vertiente.
Los términos del problema cambian radicalmente si nos propone~
‘mos estudiar no ya la «cultura producida por las clases populares», sino
la «cultura impuesta a as clases populares». Fs el objetivo que se marcé
hace diez afios R. Mandrou,’ baséndose en una fuente hasta entonces
4. ReMandrou, Del ctr pple a XVIFe XVI ie La Bip
e Try ar, 96 sel que eats popular y suas de mae dian mucho
des tndeimos (Obcrrcmos qu er ace quae en pal are
ponden mien al exreonanglamercat oper entreaties eo
ec re) rola, ein ya,
i spoplia cure qui ext Paced pepe Mandrou prope el i
Moin chase mss ones) laces le
pops dan I Frne de TAcien Régie nos emer [comme kere
tect, ite sme, paces ees pena der sce gp. gto) De xe mado
Incr populace ca enidndone con a ar de malo q es ana,
Juels calf de maa en sentido modern pon antici ei
Ine no exh en rac dl Antigo Rien (mba p79). Tambin es
tuoco lempeo del min euperestucare (1) jor bcs sealers
tr de Mando, hablar de ae concen. Por Terra de nrg como estar
de ers, ysimaltneamente refljo delas del mundo de acl populares id
pp. rd) En ull eo, Maniro perfeeament consate da ins de
resi plonero(p. 1) y ano ms metoro por ell, De G, Balle, «Lint.
tee poplin de colporage aura scien e.AA. VV, Lit it dant
Ie Fran du XVI it Pai Grvenige, 985 9. 61-92 Ler imanach pope
cer XVIF e XVIP si cet hire mae ae rvehage, 196 anc
‘ieee: turre pope en Frame du XV am XEN sce Pai 19 Re
prs igi mes epee ds «Biba, Litres pee
Pred XVTF ow XIX on Lect rebel modern, Atl congeso
dk ets sobre israel yr, Capacio-Paet, 8-21 de mayo 197,Ni-
poles 7h piggy, Seas eed elds. Elmer eal ded
TPamologi des tbe len la pp 22-73, shales oeeraones sobre el
to de lector que probblemen se ha de cs tert) que conten afmciones
como tts sEn dein lahisora qu entende ole al lcor noe sno qe gre
gq econ [-] En et sentido poets der qu leit del mise modo ue
ecu escoltv, ec por ar dos ify, find, bis dc, erm
poco explotada: la literatura de colportage, es decir, los libritos de cuatro
‘cuartos, toscamente impresos (almanaques, coplas, recetas, narraciones
de prodigios o vidas de santos) que vendian en las ferias y las poblaciones
rurales los comerciantes ambulantes. El inventario de los temas més
currentes Ilevé a Mandrou a formular una conclusién algo precipitada.
Esta literatura, que él denomina «de evasién», habria alimentado duran-
te siglos una visién del mundo imbuida de fatalismo y determinismo, de
portentos y de ocultismo, que habrfa impedido a sus lectores la toma de
conciencia de su propia condicién social y politica, con lo que habria de~
sempefiado, tal vez conscientemente, una funcién reaccionaria,
Pero Mandrow no se ha limitado a considerar almanaques y poemas
‘como documentos de una literatura deliberadamente popularizante, sino
‘que, dando un salto brusco e injustficado, los ha definido, en tanto que
instrumentos de una aculturacién triunfante, como «reflej (.] dela vi-
sién del mundo» de las clases populares del Antiguo Régimen, atribu-
yendo técitamente a éstas una absoluta pasividad cultural, y ala literata-
ra de colportage una influencia desproporcionada. A pesar de que, sein
parece, las tiradas eran muy altas y aunque, probablemente, cada ejem-
plar se leia en vor alta y su contenido Hlegaba a una amplia audiencia de
analfabetos, los campesinos capaces de leer—en una sociedad en la que el
analfabetismo atenazaba a tres cuartas partes de la poblacién—eran sin
duda una escasa minoria, Identificar la «cultura producida por las clases
populares» con la «cultura impuesta a las masas populares», dilucidar la
fisonomia de la cultura popular exclusivamente a través de los prover
bios, los preceptos, las novelitas de la Bibliotheque blewe es absurdo. El ata-
jo elegido por Mandrou para soslayar la dificultad que implica la recons-
truccién de una cultura oral le devuelve de hecho al punto de partida.®
8, Sobre «literatura popular» viel importance ensayo de N. Z, Davis, «Printing
and the Peoples, en Sacity and Culture in Early Mader Franc, Stanford, California,
1975, pp. 189-206, que gira en torno a presupuestos similares alos de este libro.
biada, no guardada, y que en cierto modo ex espontinea [..)» (id). Las inaceptables co-
acciones en sentido populista-ristiano contenidas por ejemplo en el ensayo Repréenta-
tion reigewse, se basan en sofismas por el estilo. Parece increfble, pero A. Dupronto
, en Palitigueayjeurdbu, diciembre 1976, pp-3-23 (a frase citada esti en
apa)
13. En Folie tdévivom, Histoire del fle 3g casigue (Paris, 1961) Foucault fir
1m que «faire Phistoie del folie, voudra done dir: faire une étude structurale de Pen-
semble historique—notions, instications, mesures juridiques et policidres, concepts
Musi: le Charivari anglais», en Annales BSC, XXVII (1972), pp. 285-312 (y, actualmen-
te, sobre el mismo tema, C. Gauard y A. Gokalp, Let condutes de buit et eur signification
{ida fin du Moyen Age: Le Charcar, id, ni. 29, 1974, pp-693-704)-Los escuios citados
Son tiles como ejemplo, Sobre el problema, algo dstinto, dela persistencia de modelos
cultrales preindustrales entre el proletariado industrial, vid. del mismo Thompson,
‘