PROF.
LUIS ENRIQUE GUEVARA
EL SANTO ROSARIO
El Rosario está compuesto de dos elementos: oración mental y
oración verbal.
En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación
sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de
Jesucristo y de su Santísima Madre.
La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o
cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro,
mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.
La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una
forma milagrosa: cuando la Virgen se apareciera a Santo Domingo y se lo
entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros
pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó
rápidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.
La palabra Rosario significa 'Corona de Rosas'. La Virgen María ha
revelado a muchas personas que cada vez que rezan un Ave María le
entregan una rosa y por cada Rosario completo le entregan una corona de
rosas. La rosa es la reina de las flores, así que el Rosario es la rosa de todas
las devociones y por lo tanto es la más importante.
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Carta Apostólica Rosarium Virginis
Mariae(Fragmento)
El Rosario de la Virgen María,
difundido gradualmente en el segundo
Milenio bajo el soplo del Espíritu de
Dios, es una oración apreciada por
numerosos Santos y fomentada por el
Magisterio. En su sencillez y
profundidad, sigue siendo también en
este tercer Milenio, una oración de gran
significado, destinada a producir frutos
de santidad. Se encuadra bien en el camino espiritual de un cristianismo
que, después de dos mil años, no ha perdido nada de la novedad de los
orígenes, y se siente empujado por el Espíritu de Dios a «remar mar
adentro» (duc in altum!), para anunciar, más aún, 'proclamar' a Cristo al
mundo como Señor y Salvador, «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn14, 6), el
«fin de la historia humana, el punto en el que convergen los deseos de la
historia y de la civilización».1
El Rosario, en efecto, aunque se distingue por su carácter mariano, es una
oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra
en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un
compendio.2 En él resuena la oración de María, su perenne Magníficat por la
obra de la Encarnación redentora en su seno virginal. Con él, el pueblo
cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a
experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente
obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la
Madre del Redentor.
(Fragmento de la introducción de la Carta Apostólica Rosarium Virginis
Mariae)
Como rezar el Rosario
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Para recitar el Rosario con verdadero
provecho se debe estar en estado de gracia
o por lo menos tener la firme resolución de
renunciar al pecado mortal.
1. Mientras se sostiene el Crucifijo hacer la
Señal de la Cruz y luego recitar el Credo.
2. En la primera cuenta grande recitar un
Padre Nuestro.
3. En cada una de las tres siguientes
cuentas pequeñas recitar un Ave María.
4. Recitar un Gloria antes de la siguiente cuenta grande.
5. Anunciar el primer Misterio del Rosario de ese día y recitar un Padre
Nuestro en la siguiente cuenta grande.
6. En cada una de las diez siguientes cuentas pequeñas (una decena) recitar
un Ave María mientras se reflexiona en el misterio.
7. Recitar un Gloria luego de las diez Ave Marías. También se puede rezar la
oración de Fátima.
8. Cada una de las siguientes decenas es recitada de la misma manera:
anunciando el correspondiente misterio, recitando un Padre Nuestro, diez
Ave Marías y un Gloria mientras se medita en el misterio.
9. Cuando se ha concluido el quinto misterio el Rosario suele terminarse con
el rezo del Salve Reina.
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Misterios del Rosario
Misterios Gozosos (lunes y sábado)
1- La Anunciación a Nuestra Señora. La humildad.
2- La Visitación a Sta. Isabel. La virtud de la Caridad.
3- El Nacimiento de Nuestro Señor. El desapego a lo material.
4- La Presentación del Niño. El Ofrecimiento de nuestro ser al Padre.
5- La pérdida en el Templo. El Celo Apostólico.
Misterios Dolorosos (martes y viernes)
1- La Oración en el Huerto. La Opción al sacrificio.
2- La Flagelación del Señor. El dominio corporal.
3- La Coronación de Espinas. La rectitud mental.
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4- Jesús cargado con la Cruz. La Paciencia.
5- La Muerte de Nuestro Señor. La aceptación de la Voluntad Divina.
Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)
1- La Resurrección de Jesús. La virtud de la Fe.
2- La Ascensión del Señor. La Virtud de la Esperanza
3- El envió del Espíritu Santo. El Amor Divino.
4- El Tránsito de María Santísima. La Buena Muerte.
6- La Coronación de Ntra. Señora. La Intercesión de Nuestra Madre.
Misterios Luminosos (jueves)
1. El Bautismo en el Jordán.
2. La autorrevelación en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio
pascual.
Oraciones del Rosario
La Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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El Credo
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del Cielo y de la tierra. Creo
en Jesucristo su único Hijo, Nuestro
Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo; nació de
Santa María Virgen, padeció bajo el
poder de Poncio Pilato; fue
crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos; al tercer
día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos y está a la diestra
de Dios Padre; desde allí ha de venir
a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, en la Santa
Iglesia Católica, la Comunión de los
Santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.
El Padre Nuestro
Padre Nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu
reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro
pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y
líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tu
eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa
María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora
de nuestra muerte. Amén.
Gloria
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Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza
nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti
suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora,
abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después
de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh
clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa
Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor
Jesucristo.
Luego de cada decena puede recitarse la siguiente oración como lo indicara
la Santísima Virgen María en Fátima:
"Oh mi Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,
lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu
misericordia".
Promesas de la Virgen María
1. Aquellos que recen con enorme fe el
Rosario recibirán gracias especiales.
2. Prometo mi protección y las gracias
más grandes a aquellos que recen el
Rosario.
3. El Rosario es un arma poderosa para no
ir al infierno: destruye los vicios,
disminuye los pecados y nos defiende de
las herejías.
4. Se otorgará la virtud y las buenas obras
abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los
corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su
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dedeo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este
medio.
5. El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
6. Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como
testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su
justicia, no tendrá una muerte violenta, y si es justo, permanecerá en la
gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
7. Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los
Sagrados Sacramentos.
8. Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario
en vida y en la hora de su muerte encontrarán la luz de
Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la muerte
participarán en el paraíso por los méritos de los
Santos.
9. Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
10. Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el
cielo.
11. Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
12. Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus
necesidades.
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13. Mi hijo me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mi al rezar
el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la
hora de la muerte.
14. Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de
mi único hijo, Jesús Cristo.
15. La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
Bendiciones del Rosario
1. Los pecadores obtienen el perdón.
2. Las almas sedientas se sacian.
3. Los que están atados ven sus lazos
desechos.
4. Los que lloran hallan alegría.
5. Los que son tentados hallan
tranquilidad
6. Los pobres son socorridos.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los ignorantes son instruidos.
9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.
10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.
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Beneficios del Rosario
1. Nos eleva gradualmente al perfecto
conocimiento de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas del pecado.
3. Nos permite vencer a nuestros enemigos.
4. Nos facilita la práctica de las virtudes.
5. Nos abrasa en amor de Jesucristo.
6. Nos consigue de Dios toda clase de gracias.
7. Nos proporciona con qué pagar todas
nuestras deudas con Dios y con los hombres.