SOBRE UN POSIBLE SANTUARIO IBERICO EN EL VALLE DE ABDALAJIS (MALAGA)
Juan Antonio Martin Rui;
Centro de Estudios Fenicios y Punicns
Planteamos la posible existencia de un santuario iberico rural relacionado con la antigua Nescania que habria perdurado hasta epoca romana. Aunque s610 contamos con datos indirectos sobre el mismo, cabrfa relacionarlo con una finalidad terapeutica basada en la utilizaci6n de aguas y, quizas, plantas medicinales. We deal with the possible existence of a rural Iberian shrine related to ancient Nescania and lasting up to roman times. Although we only have indirect information about it, we might relate it to the therapeutical use of water and perhaps of healing plants.
INTRODUCCION
El escaso y fragmentado conocimiento que tenemos sobre la ocupacion iberica en el territorio que en la actualidad corresponde a la provincia de Malaga disminuye min mas si nos enfrentamos al estudio de sus manifestaciones religiosas. Hasta el momento, y salvo posiblemente el Cerro de la Tortuga', no tenemos noticia de ningtin lugar vinculado con estos antiguos cultos, extremo que confiere cierto interes a la propuesta que efectuamos en estas paginas segtin la cual creemos factible considerar la posib1e existencia de un antiguo santuario en el termino municipal de El Valle de Abdalajis, propuesta que ya habra sido
M. Munoz Gambero, "EI Cerro de la Tortuga", en HistoriaAntigua de Malaga y su provincia (Malaga 1996) 228-230; E. Ferrer Albelda, "Topograffa sagrada del Extremo Occidente: santuarios, templos y lugares de culto de la Iberia Piinica", Ex Oriente Luz: las religiones orientales antiguas en la Peninsula Iberica (Sevilla 2002) 206-207.
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HABIS 37 (2006) 145-157
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sugerida con anterioridad pero que creemos no ha sido min argumentada can el suficiente detalle. Este terrnino municipal coincide con un paso natural (fig. 1) dominado par la Sierra de Abdalajfs con cerca de 1200 m de altitud, el cual conecta el valle del rio Guadalhorce con la fertil vega de Antequera justamente por donde discurria el trazado de una via romana que unfa Malaca a traves de lIuro con aquella 10calidad-, En la actualidad toda su cubierta vegetal se ha visto totalmente alterada debido a la accion antropica, bien a causa de las continuas talas 0 par su sustitucion por especies cultivables", De cualquier forma, su configuracion geologica facilita en gran medida la presencia de aguas minero-medicinales pues, Como es bien sabido, estas surgencias se concentran sobre todo en regiones del arco mediterraneo donde abundan las fallas",
EL POBLAMIENTO IBERICO EN LA ZONA
El horizonte iberico se conoce gracias a la informacion proporcionada por una prospeccion sistematica", junto con alguna reducida intervencion arqueologica de urgencia", Ello nos permite advertir que este poblamiento se distribuye en torno a un micleo principal que se ubica bajo el actual casco urbano, justamente donde tambien se emplaza el habitat romano que llego a convertirse en municipio flavio y del que iinicamente conocemos su toponimo, Nescania, de clara raigambre indigena", asf como algunos materiales ceramicos aislados". La transmision de dicho toponimo se ha producido merced a las inscripciones latinas que nos han llegado, ya que no aparece recogido en ningtin autor greco-romano a pesar de que se ha querido relacionar con una localidad llamada Iscadia", la cual es citada en unos parrafos de la Historia de Iberia de Apiano!? en los que se narran los
2 E. Serrano Ramos y R. Atencia Paez, "Las cornunicaciones de Antequera en epoca romana", Idbega 31 (1980) 18. 3 S. Moreno Borrell y C. Atencia Paez, "Las especies y sus habitats en la provincia de Malaga", Guia del Media Ambiente de la provincia de Malaga (Malaga 1989) 157. 4 C. Martin Excorza, "La estructura geologica de la Peninsula Iberica y sus aguas termales", Espacio, Tiempo )' Forma 5 (1992) 247-248. 5 1. M. Martin Ruiz, P. J. Sanchez Bandera y J. A. Martin Ruiz, "La Carta arqueologica como instrumento de investigacion y gestion patrimonial. El caso de El Valle de Abdalajis, Malaga", Mainake 17-18 (1995-96) 249-250; J. A. Martin Ruiz, J. M. Martin Ruiz y P. J. Sanchez Bandera, "Prospeccion arqueol6gica sistematica en el termino municipal de El Valle de Abdalajis (Malaga)", Anuario Arqueologico de Andalucfal1994 (Sevilla 1999) III, 157-158. 6 M. Perdiguero Lopez, Informe sobre los trabajos arqueologicos preliminares realizados en el Cerro del Castillo, en el termino municipal de Valle de Abdalajis, Malaga, informe depositado en la Delegacion provincial de Cultura de la Junta de Andalucfa en Malaga (Malaga 1980). 7 E. Garcia Alfonso y V. Martinez Enamorado, "Alora (Malaga). Evolucion de un toponimo prelatino a traves del arabe", Al-Qantara 15 (1994) 458. B F. Melero Garcia, "Nescania, una aproximacion a su ubicacion,", Mainake 19-20 (1997-98) 145. 9 R. Corzo Sanchez, Las vias romanas de Andalucia (Sevilla 1992) 29. 10 Apiano, Sobre Iberia), Anibal, trad. de F. J. Gomez (Madrid 1993) 98.
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DE
ABDALAJIS (MALAGA)
FIG.
1.
Corte transversal del valle y el paso natural (fuente: Martin et alii).
enfrentamientos entre los lusitanos al mando de Viriato y el ejercito romano. En uno de ellos (App., 68) se alude a un ataque de Serviliano sobre varias localidades fieles al caudillo lusitano como son "Iscadia, Gemela y Obolcola". Pues bien, 10 cierto es que, aunque se ignora min la ubicaci6n de la primera de ellas, las restantes nos remiten a la campifia jienense, pues Gemela no es otra que la antigua Tucci, posterior Colonia Augusta Gemela y actual Martos, mientras que la segunda hace menci6n a Obuico, la moderna Porcuna. En consecuencia, resulta bastante improbable que este texto pueda vincularse con la poblaci6n malacitana de Nescania cuando el contexto nos lleva a tierras de la provincia de Jaen. Este horizonte se caracteriza por mostrar una jerarquizaci6n intern a en la que, amen del para estas fechas desconocido micleo de Nescania, se detectan dos asentamientos principales que tendran continuidad hasta la Edad Media, como son EI Nacimiento y el Cerro del Castillo, junto a algun recinto defensivo situado para controlar la salida del valle que se abandona antes de la llegada de los conquistadores romanos (Cerro del Dep6sito). Contamos con varios yacimientos que surgen durante la fase iberorromana con unas reducidas dimensiones y que podemos considerar como pequefias unidades de producci6n agricolas. Es ahora cuando se ocupan no solo los puntos mas altos como habfa sucedido en fechas anteriores que nos remontan al menos al Neolftico, sino tambien las areas mas bajas del valle. En cuanto a las mal conocidas necropolis, quedan reducidas a un par de incineraciones depositadas directamente sobre el suelo, junto a manchas de cenizas, detectadas cerca del Cerro del Castillo. La cultura material evidencia igualmente estas diferencias, pues si en los asentamientos principales se concentra la totalidad de las importaciones fenicias, griegas e italicas, estas estan ausentes por completo en los pequefios establecimientos secundarios. Aunque algtin autor ha sugerido una presencia de componentes etnicos celtas!' a partir de la vinculacion del top6nimo Nescania con las "nescas" 0 ninfas de esta sociedad, 10 cierto es que los restos materiales exhumados no avalan en absoluto dicha hipotesis por cuanto esta se inscribe en los mismos parametres que el resto
11 L. Perez Vilateda, "Una celtica en la orilla norte del Estrecho", ternacional El Estrecho de Gibraltar (Madrid 1995) II, 307.
Aetas del II Congreso In-
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de la constatada en Andalucia, especialmente tanto en 10 concemiente a las formas ceramicas como a los tratamientos decorativos que estas pueden llegar a mostrar, Durante el Alto Imperio el poblamiento en el valle se articula a partir de un micleo principal, el municipio de Nescania, mejor conocido en esta nueva fase, alrededor del cual se distribuyen un alto mimero de yacimientos de pequeiio tamafio muy posiblemente destinados a actividades agrfcolas. Ya en el Bajo Imperio se aprecia una importante reduccion del mimero de yacimientos en consonancia con 10 observado para otras zonas de Andalucia. La excavacion de urgencia ernprendida en alguna villa periurbana de los siglos I-II d.C., como es la de EI Canal, ha permitido constatar su abandono a 10 largo del siglo III como resultado de un incendio debido a causas no precisadas-'. Los
RESTOS MATERIALES VINCULABLES CON EL SANTUARIO
Resulta diffcil establecer con precision el emplazamiento exacto del santuario puesto que no se ha realizado excavacion alguna a pesar del intenso expolio a que se ha visto sometido, de manera que habremos de guiarnos por la aparicion de una serie de materiales por desgracia total mente descontextualizados que configuran un perfmetro que no podemos delimitar con la precision que deseariamos. Estos restos proceden de una zona proxima al arroyo de las Piedras, el wadi Nisqaniya que narran las cronic as medievales musulmanas del siglo IX d.C.13, la cual comprende el conocido como Cerrillo Tozairez y el terreno comprendido entre esta elevacion y el citado arroyo, especialmente en las huertas aledafias (fig. 2). Situado en la parte mas baja del valle, muy proximo al paso natural y practicamente al pie de la Sierra de Abdalajfs, esta muy cerca de varios manantiales de agua que mantienen un caudal constante a 10 largo de todo el afio, Es, ademas, el lugar por el que se ha propuesto que discurrirfa la calzada romana!". Hasta el presente conocemos tres figurillas broncfneas procedentes de este lugar, las cuales resultan ser por ahora unicas en el registro arqueologico malacitano disponible para estos momentos anteriores al cambio de Era. Corresponden a sendas figurillas femeninas, una tocada con larga tunica y mitra cuyos brazos se colocan en el pecho y el vientre (fig. 3)15, otra desnuda con un tocado puntiagudo y los brazos caidos a 10 largo del cuerpo (fig. 4)16, Y una ultima mitrada, tambien desnuda, con los brazos cruzados sobre el tronco!".
12 B. Ruiz Gonzalez, "Yacimiento arqueologico de primer grado", Revista de Arqueologia 5 (1981) 46. 13 V. Martinez Enamorado, Al-andalus desde fa periferia. La formaci6n de una sociedad musulmana en tierras malagueiias (siglos VIII-X) (Malaga 2003) 519-520. 14 E. Serrano Ramos y R. Atencia Paez, "Las comunicaciones ... ", 18. IS J. Fernandez Ruiz, "Exvoto iberico del Valle de Abdalajis (Malaga)", Baetica 2 (1979) 80-81. 16 I. Lopez Garcia y J. Suarez Padilla, "Hallazgo de un nuevo exvoto orante en EI Valle de Abdalajfs (Malaga). Propuesta de localizaci6n de un santuario iberico", Baetica 19, I (1997) 441-444. 17 I. Lopez Garcia, "A proposito de un nuevo testimonio votivo en bronce del Valle de Abdalajfs (Malaga)", Baetica 23 (2001) 357-358.
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FIG. 2.
Mapa
de ubicaci6n
del posible
santuario.
Un nuevo hallazgo nos remite a un relieve de piedra que aparecio en 1929 y que Iamentablemente fue destruido ya entonces por su descubridor, en uno de cuyos laterales se habia esculpido en relieve Ia figura de un toro'", Ademas, tenemos noticias de la aparicion en este lugar de un mimero no precisado, aunque abundante pues como minimo rondarfa el medio centenar, de monedas de distintos perfodos!". Asf, se documenta Ia existencia de numeJ. Conejo Mir, Historia de la villa del Valle de Abdalajis (Malaga 1977) 17. C. Gozalbes Cravioto, E. Manchefio Roman y J. C. Alcaraz Carrion, "Monedas de plata de epoca rornano-republicanas halladas en la provincia de Malaga", Jdbega 60 (1988) 4-5; C. Gozalbes Cravioto, "La circulacion de las monedas de las cecas de lulia Traducta y Carteia en las tierras malaguefias", Aetas dell! Congreso Internaeional EI Estrecho de Gibraltar (Madrid 1995) II, 406 Y 409; F. Melero Garcia, "Circulacion monetaria en El ValIe de Abdalajis: las cecas hispanic as", Comercio y Comereiantes en la Historia Antigua de Malaga (siglo VIII a.C.-7 J J d.C.) (Malaga 2001) 466.
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FIG. 3.
6cm
Exvoto femenino vestido (fuente: J. Fernandez).
rario muy variado con monedas cartaginesas, roman as republican as, ejemplares de las antiguas colonias fenicias de la costa 0 bien de cecas ibericas. Entre la multitud de cecas representadas cabe citar Colonia Nimes, Colonia Patricia, Iulia Traducta, Sexi, Gadir, Malaca, Carteia, Acinipo, Castulo, Urso, Carmo y Obulco, sin olvidar algunos quinarios de plata emitidos en Grecia y la Peninsula Italica. Junto a estas piezas podemos mencionar otros restos rnetalicos fragmentados (fig. 5) cuya cronologia es muy diffcil precisar, como son dos apliques de jarras, tres patas de b6vidos y los pies de un exvoto humano-",
CARACTERISTICAS DEL SANTUARIO
Existen tres epigrafes latinos que pueden sernos de gran utili dad a la hora de conocer un poco mejor este posible santuario, si bien uno de estos textos-"
F. Melero Garcia, "Nescania ... ", 145. F. Carter, Viaje de Gibraltar a Malaga (Malaga 1985 [Londres 1777]) 202; 1. Conejo Mir, Historia de la villa ... , 35.
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FIG. 4.
SCM
Exvoto femenino desnudo (fuente: I. Lopez, 1. Suarez).
suscita ciertas dudas sobre su procedencia, pues al haber estado expuesta en el antequerano Arco de los Gigantes, se perdi6 la pista sobre su origen de manera que no cabe descartar que este pudiera ser esta misma ciudad 0 bien alguna de las localidades proximas=. Dice asf:
M . CONERLIVS . OPTATVS .
ANCIPITI . MORBO . RECREATVS VOTVM . A . L . S
Segun se advierte, en el se hace referencia a la curaci6n que tuvo Marco Cornelio Optato de una grave enfermedad.
22 R. Ateneia Paez, "La problernatica de Ja epigrafia antikariense", Arqueologta de Andalucia Oriental: siete estudios (Malaga 1981) 134-136; idem, "EI Areo de los Gigantes y la epigraffa antequerana", Jabega 35 (1981) 48-51; CIL II 2036 = cu. II" /5, 746.
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En otro de los que traemos a colacion, de indudable origen nescaniense pesar de haber estado expuesta en el citado Arco, se consigna 10 siguiente=:
[-] POSTVMIVS [C]ASTRENSIS APOLLINI· ET AESCVLAPIO AVG· D· D
Como vernos, Postumio Castrense 10 dedica a los dioses Apolo y Esculapio en agradecimiento por haber sanado de una enfermedad, siendo asf que la conjunci6n de ambas deidades viene a resaltar su caracter medico>. Una ultima inscripci6n, mucho mas interesante para nuestras pretensiones, y que tambien fue trasladada a Antequera desde El Valle de Abdalajis, es la que sigue:
FONTI . DIVINO· ARAM L . POSTVMIVS . SATVLIVS EX . VOTO . D . D . D
Aquf se alude a un ara of rend ada por un tal Lucio Postumio Satulio a la Fuente Divina-", siendo de gran relevancia el que se comente de forma explfcita la curaci6n efectuada gracias al uso de unas aguas medicinales que son divinizadas-". Ahora bien, tal vez algunos parrafos de dos autores del siglo XVIII, uno britanico como es Francis Carter y otro espafiol, caso de Antonio Ponz, puedan arrojar algo mas de luz al respecto. Como el primero de ellos sefiala?", visit6 El Valle el afio 1761 pudiendo ver la inscripci6n de Postumio Satulio en un jardfn cercano a una fuente donde habfa sido hall ada, y que "conservaba todavfa sus propiedades". Pues bien, segun recoge Carter "En el riachuelo que originan estas fuentes crece una planta, que tiene una florecilla azul y blanca que, segun me ha asegurado la gente, produce los mismos efectos que la fuente misma, si se hierve en agua. Los medicos espafioles la Haman Saxifragia por su singular eficacia en disolver piedra". En terminos parecidos plantea Ponz-t que "Dicha fuente crfa dentro de ella una hierba Hamada saxifragia, esto es, que quebranta la piedra, la cual comunica al agua esta virtud y ella tambien la tiene",
23 CIL II 2004; 1. Vives, Inscripciones latinas de la Espana romana (Barcelona 1971) 28; 1. Conejo Mir, Historia de la villa ... , 34. 24 J. Rodriguez Cortes, "Netas sabre la distribucion geografica de las inscripciones a las divinidades clasicas en la Betica", Studia Historica 7 (1990) 127; idem, Sociedad y Religion cldsica en la Betica romana (Salamanca 1991) 39-40 y 43-44. cu. II 2004 = CIL IF /5, 836. 25 CIL II, 2005 = CIL IF /5,837; 1. Vives, lnscripciones romanas ... , 62; 1. Conejo Mir, Historia de la villa ... , 34; 1. Beltran Fortes, Las arae de la Betica (Malaga 1988) 139; P. Corrales Aguilar, El poblamiento urbano y rural en la zona Oriental de la provincia Baetica (Malaga 1997) 380. 26 1. Rodriguez Cortes, Sociedad y Religion ... , 55-56. 27 F. Carter, viaje ... , 202. 28 A. Ponz, Viaje de Espana (Madrid 1947) 1625.
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o
FIG.
5.
Elementos metalicos divers os (fuente: F. Melero).
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1
Esta planta, perteneciente a la familia de las saxifragaceas-", se crfa en las partes bajas de sierras y montafias, as! como en bosques poco espesos, siempre y cuando disponga de suficiente humedad. De escasa altura, pueden llegar a alcanzar el tamafio de matas 0 a 10 sumo pequefios arbustos. Dado 10 exiguo de la informaci6n con que contamos resulta extremadamente diffcil determi29
P. Font Quer, Plantas
medicinales.
EI Diosc6rides
renovado,
9" ed., (Barcelona
1985)
301-302.
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nar, de entre las mas de mil especies que la integran, cual pudo ser la que reflejan estos textos dieciochescos, Sin embargo, si tenemos en consideraci6n su distribuci6n por la Peninsula Iberica y el que Carter hable de una "Ilorecilla azul y blanca", quizas pudieramos inclinarnos por la saxifraga granulata, aun cuando en este sentido es necesario tener la debida prudencia dada la falta de datos. Sus propiedades qufrnicas estan todavia escasamente estudiadas, si bien no parece que sea beneficiosa para enfermedades oculares 0 relacionadas con la menstruaci6n como afirmaba Andres de Luna en el siglo XVpo. En cambio, sf se admite su utilidad para eliminar las piedras del rifton. A tal fin debe hervirse en agua e ingerirse el hquido resultante. De cualquier forma, no cabe atribuir las propiedades curativas de las aguas a la acci6n de estas plantas, por 10 que cabria admitir la existencia de dos elementos distintos que coinciden en tener una utilidad medica. Tambien las caracterfsticas de algunos de los materiales documentados pueden proporcionarnos nuevos datos. Asi, la actitud de los exvotos ibericos de bronce corresponde, segun G. Nicolini", a orantes y oferentes que de forma humilde se acercan a la divinidad. Por otro lado, el toro es un animal que simboliza la regeneraci6n de la vida'", siendo po sible que represente a algiin ser sagrado=', de tal manera que en ambos casos se trata de elementos simb6licos propios de un lugar de culto. En cuanto a las monedas, muy posiblemente quepa considerarlas igualmente como ofrend as realizadas para solicitar algtin favor y no como el resultado de practicas comerciales, tal y como se ha propuesto>'. Este aspecto, muy bien estudiado en el norte de la Peninsula Iberica, tiene alii su punto algido entre los siglos I a.C. y II d.C.35. Tambien en algunos santuarios ibericos levantinos, como Santa Barbara 0 Montana Frontera, se han encontrado monedas romanas, 10 que ha sido planteado como un cambio en el ritual en funci6n del cual estas sustituirian a las tfpicas of rend as ibericas=. En nuestro caso, y dado que la mayor parte de elIas no han sido publicadas con el suficiente detalIe, no es factible establecer una periodizaci6n exacta de las mismas ni apreciar la relaci6n que pudieron tener con los manantiales 0 alguna edificaci6n anexa. Aun asf, parecen centrarse entre los siglos III-I a.c., si bien no excluimos que algunas pudieran llegar hasta las primeras decadas de nuestra Era, 10 que significarfa que la practica de ofrendar
P. Font Quer, Plantas medicinales ... , 302. G. Nicolini, "Gestes et attitudes cultuels des figurines de bronze iberiques", MCV 4 (1968) T. Chapa Brunet, "La escultura iberica zoornorfa", Escultura Iberica (Madrid 1988) 110. D. Vaquerizo Gil, La cultura iberica en Cordoba. Un ensayo de sintesis (Cordoba 1999)
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197-201. F. Melero Garcia, "Circulacion monetaria ... ", 460. M. Abad Varela, "La moneda como ofrend a en los manantiales", Espacio, Tiempo y Forma 5 (1992) 140-165. 36 L. Prados Torreira, "Los santuarios ibericos. Apuntes para el desarrollo de una arqueologfa del culto", Trabajos de Prehistoria 51, 1 (1994) 132.
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monedas y figurillas no era algo excluyente en este santuario. En cuanto a la elevada variedad de cecas aquf halladas, pensamos que, mas que sugerir un alto grado de diversidad etnica 0 cultural entre los visitantes del santuario, su explicacion debe contemplarse en el ambito de la circulacion monetaria durante los siglos II-I a.CY, en la que se advierte una enorme proliferacion de cecas antes de la homogeneizacion final emprendida por el Imperio, la cual Ilegara a su cenit durante el mandato de Claudio I. Todo 10 expuesto nos lleva a considerar que este santuario debio estar en relacion con una finalidad terapeutica que tenia como sustento la existencia de aguas medicinales, de las que ignoramos cuales eran sus caracterfsticas quimicas, accion a la que tal vez podamos sumar la presencia de la saxifraga. Aun cuando P. Madoz recoge que en El Valle de Abdalajfs habfa aguas con sabor a sal catartica a legua y media del cortijo de La Rornera'", es imposible dilucidar si corresponden con este lugar en concreto. Tampoco cabe descartar que otro de los objetivos buscados fuese la fertilidad, como parece reflejar la iconografia de algun exvoto femenino en el que se han remarcado sus organos sexuales. La vinculacion de aguas de este tipo con los santuarios ibericos no es en absoluto extrafia, pues se ha constatado en emplazamientos andaluces y levantinos como Torreparedones" 0 el Cerro de los Santos". Del mismo modo, conocemos para la epoca romana el uso abundante que hicieron de estas aguas allf donde existian, por 10 que se inserta en una tonica ampliamente difundida en la Antigiiedad sin necesidad de recordar otras sociedades. Hemos de tener presente que, tanto para los iberos como para los romanos, la accion sanadora de las aguas no podia comprenderse si no era por la accion benefica de alguna deidad". Como resultado de esta vision se procedia a santificar estos lugares, algo que en El Valle vemos perfectamente ejemplificado por la dedicacion a la "fuente divina" que hace Postumio en su dedicatoria. Es interesante constatar la relacion que algunos autores+' han establecido entre la configuracion geologica de las vias naturales de comunicaci6n a 10 largo
37 B. Mora Serrano, "La circulacion monetaria en los territorios malacitanos durante la Antiguedad''. Comercio y Comerciantes en la Historia Antigua de Malaga (siglo V/ll a.C.-711 d.C.} (Malaga 2001) 426-427; P. P. Ripolles, "La moneda romana imperial y su circulacion en Hispania", AEArq 75 (2002) 196-197. 38 J. A. Rodriguez Sanchez, "Fuentes sobre manantiales: documentos historicos acerca de los veneros mineromedicinales malagucfios (y II)", Jabega 75 (1995) 97. 39 J. A. Morena Lopez. EI santuario iberico de Torreparedones (Castro del Rio-Baena, Cordoba) (Cordoba 1989) 46. 40 M. Ruiz Bremen, "Como y por que de un santuario iberico. EI Cerro de los Santos". Revista de Arqueologta 75 (1987) 40. 41 F. Diez de Velasco, "Aportaciones al estudio de los balnearios romanos de Andalucia: la comarca Guadix-Baza (prov. de Granada)", Espacio, Tiempo y Forma 5 (1992) 384-386; E. L. Borobio Melendo, "La medicina en la Hispania prerromana", Revista de Arqueologia 121 (1991) 24. 42 S. Haba Quiros y V. Rodrigo Lopez, "EI tema del culto a las aguas y su continuidad en relacion con las vias naturales de comunicacion", Zephyrus 43 (1990) 272-276.
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de la Via de la Plata, configuraci6n que favorece la presencia de aguas medicinales, y la existencia de lugares de culto prerromanos que son atraidos por dichas aguas. Muchos de estos sitios han sido posteriormente cristianizados, de manera que no es diffcil encontrar una ermita cristiana, tal y como sucede en nuestro caso, pues tambien aquf existe una dedicada al Cristo de la Sierra cuya existencia hemos podido rastrear, cuando menos, en la primera mitad del siglo XIX43, y donde min subsiste la costumbre de depositar exvotos por parte de los fieles cristianos.
CONCLUSIONES
Creemos que los datos sefialados permiten sugerir, con un apoyo documental razonablemente aceptable a falta de una excavaci6n arqueol6gica, la existencia en El Valle de Abdalajis de un santuario iberico de caracter rural vinculado can una finalidad terapeutica y al que acudirian los habitantes de los asentamientos pr6ximos para hacer sus of rend as. Su situaci6n inmersa en un paso natural a los pies de una sierra caliza y cerca de un arroyo y manantiales de caudal constante, se inscribe dentro de los parametres habituales del mundo iberico=. Es po sible, ademas, que a la acci6n de estas aguas se uniera la de una planta medicinal como es la saxifraga, la cual min subsiste en algunos puntos de la sierra. El uso de estas aguas medicinales comenz6 en epoca prerromana perdurando posteriormente, algo que tam poco es extrafio pues un buen mimero de estos emplazamientos estuvieron en uso hasta el Bajo Imperio cuando Teodosio decreta su cierre"". En nuestro caso se hace realmente diffcil sugerir el margen de tiempo que pudo estar en funcionamiento, si bien esta fuera de dud a que existi6 ya al menos durante los siglos 111111-1 a.C; dataci6n que viene dada tanto por los hallazgos numismaticos como por los exvotos ibericos"; hasta una fecha imprecisa que creemos abarca tambien el altoimperio. En este sentido podemos comprobar como, aunque la ubicaci6n temporal de su primera utilizaci6n siga siendo oscura, la fecha antes citada coincide con una expansi6n del poblamiento que ocupa la totalidad del valle con varias cortijadas que giran alrededor de habitats de mayor envergadura. Igualmente sera en los primeros siglos del imperio cuando se perciba la mayor antropizaci6n del territorio hasta nuestros dias. Asf pues, los momentos detectados de la vida de este santuario se vinculan con los de mayor estructuraci6n y expansi6n del poblamiento en la zona,
43 P. Madoz, Diccionario Geogrdfico-Estadistico-Historico de Espana y sus posesiones de Ultramar (Madrid 1847) III, 203. 44 M. Rosario Lucas, "Santuarios y dioses en la baja epoca iberica", La baja epoca de la cultura iberica (Madrid 1981) 240-241. 45 J. M. Blazquez Martinez, Diccionario de las religiones prerromanas en Hispania (Madrid 1975) 156. 46 J. Fernandez Ruiz, "Exvoto ... ", 81; 1. L6pez Garcia y J. Suarez Padilla, "Hallazgo de un nuevo ... '', 433; 1. L6pez Garcia, "A prop6sito ... ", 359.
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por 10 que no cabria desdefiar el caracter aglutinador que tendrfa este santuario respecto a este poblamiento, al igual que acontece con el papel econ6mico que pudo jugar, ya que en el 0 en sus inmediaciones pudieron instalarse artesanos para satisfacer las necesidades de los devotos, caso por ejemplo de las figuritas broncfneas que usaban como ofrendas'".
47 L. Prados Torreira, "Los santuarios ... ", 135; E. Cerrillo, "Arqueologia de las religiones primitivas y arqueologfa de las religiones organizadas: una reflexi6n", Zephyrus 43 (1990) 192.
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