Poesía e historia
Edgar Montiel
La poesía es el lenguaje de la sociedad -pasión y sensibilidad- y ya pronto a la agonía,
por eso mismo es el verdadero lenguaje de todas ansiado azar, el mundo.
las revelaciones y revoluciones. Ese principio es social,
revolucionario; regreso al pacto del comienzo, antes de la Cuando la palabra se hizo carne, el hombre se volvió un animal
desigualdad; ese principio es individual y atañe a cada hombre y comunicante. Del encuentro fecundo de los signos nació la comunión, es
cada mujer: reconquista de la inocencia original. decir la comunicación y el sentido de pertenencia a una comunidad. La
Octavio Paz América antigua fue siempre rica en signos y alegorías, atesora un patrimonio
simbólico excepcional, que alcanzó cumbres de refinamiento, como lo
atestiguan las manifestaciones del arte maya, mochica, paraco e inca.
En el principio estuvo la palabra. En las lenguas antiguas, como el hebreo, Hay algo mineral, profundamente raigal y subterráneo que atraviesa los
el principio significaba sabiduría, de modo que "con sabiduría se creó la tiempos y aflora en diversos momentos de la historia de América. Resulta
palabra". Ella fue el logos creante y ordenador que servía naturalmente para impresionante la permanencia que se advierte entre los signos, temperamento
hacer entrar en comunión a los miembros de la comunidad, e informar a los y sensibilidad, de la antigua América y la contemporánea. Hay un continuum
tiempos venideros que en los orígenes se encontraba siempre el verbo, que que se mantiene gracias a una fuerza vital, proteica, que sabe resistir, asimilar
todo empezaba por la Creación, expresión de la sabiduría suma de un Dios o disimular frente a los asedios externos para poder sobrevivir. ¿Son estos los
Creador. Así, la palabra ofrece al hombre la versión primera de la creación del rasgos distintivos de una identidad, que sabe mantenerse en el tiempo? Con su
universo. América no podía escapar a este destino adánico. Un viejo anónimo poder, la palabra diseña un universo, crea un mundo, lo encubre y lo revela.
quechua invoca a Viracocha como "regidor del mundo", Señor de la fuente
sagrada: I
Amanece la tierra
y se cubre de luces, Revelación es tal vez la mejor palabra para incursionar en el mundo
a fin de venerar simbólico de la antigua América, pues evoca algo de religioso, cósmico y
al criador del hombre. estético. En América la poesía fue la arquitectura de un mundo y su
Y el alto cielo revelación. ¿Cómo presentar América sino por la vía de la metáfora? Para los
barre sus nubes europeos no había otro modo de iniciarse en el conocimiento de un mundo y
para humillarse una humanidad distintos, laberíntico en su geografía, colorido en su flora y
ante el creador del mundo. fauna, generoso en sus frutos. Solo con la ayuda de la metáfora se podía
Muchos siglos después, un poeta contemporáneo, Laureano Albán,1 revelar lo desconocido. La poesía y el sueño pueden funcionar como armas
heredero a su modo de estas antiguas cosmologías americanas, se acoge del conocimiento. Se trataba de un juego de imágenes: la alteridad americana
también a la mano creadora de Dios: se miraba en el espejo de Europa.
Bastó que en la perfecta, La primera definición de América fue una metáfora. Así lo
la más densa y reunida muestran las cartas de Colón y Vespucio. Los antiguos griegos
soledad de lo inmóvil, dudaban si era mejor la poesía o la filosofía para dar cuenta de la
cruzara un espejismo historia. Este dilema estuvo muy presente en el Renacimiento.
abriendo una finísima fisura Como se sabe, América fue "descubierta" por Europa con los
de levedad y pánico, ojos del Renacimiento, con la mirada de la tradición helénica y latina, que era
para que a través de ella lo que Occidente había acumulado y "actualizado" como conocimiento. Juan
una mano de dios, de Castellanos (1522-1607) escoge el verso en octavas reales para historiar la
remotamente única, hazaña de Cristóbal Colón. En su monumental Elegías de varones ilustres de
enarbolara Indias (¡de 144 mil versos!), Castellanos anota el desconcierto
93
de los españoles frente a los primeros americanos encontrados en el Caribe: En la magna tarea de construir la imagen de América, la literatura náhuatl,
quechua o guaraní tuvieron y tienen un notable papel. La huella de estas
Decían, viéndolos con tal arreo,
lenguas se encuentra en la literatura contemporánea de Latinoamérica. No se
Si son sátiros estos, o silvanos,
trata solo de palabras o formas sino de la herencia de un temperamento, de
Y ellas aquellas ninfas de Aristeo:
una concepción estética (y esteticista) de la vida, de una cosmovisión hecha
O son faunos lascivos y lozanos,
palabra. Desde la primera hora de la Conquista la tierra nutricia de América
O las nereides, hijas de Nereo,
no ha renegado de ninguno de los aportes. La cultura ha actuado de modo
O driades que llaman, o nayades
acumulativo, en una dinámica que ha incorporado mecanismos de
De quien trataron las antigüedades.
resistencia, asimilación, disimulación y creación. Lo nuevo y extraño se
Ya se conoce el tenaz desentendido que generó este retrato original de integró al proceso de la creación y recreación. Lo moderno se volvió parte de
Europa sobre América. Pero más que ánimo metafórico había aquí una la tradición. América fue el centro, en el siglo XVI, de la más grande ofensiva
voluntad descriptiva, de recurrir a la ciencia conocida para revelar lo globalizadora que conoció la humanidad y pudo superarlas gracias a los
ignorado. Lo que era histórico se volvió poético y utópico. Más allá poderes de la transculturación. Todo lo que tocaba su mano se volvía
Castellanos habla de la hermosura y la falta de sentido de codicia en los cultura/cultivo.
americanos: Un poeta náhuatl dijo de la antigua ciudad de Tenochtitlan:
Son bien proporcionados y bien hechos, Rodeada con círculos de jade perdura la ciudad,
Sacados son de hombros y de cuellos, irradiando reflejos verdes cual quetzal está México aquí.
Y más pecan de anchos que de estrechos: Junto a ella es el regreso de los príncipes:
¡Cuan luenga hermosura de cabellos! niebla rosada sobre todos se tiende,
¡Qué gran tabla de espaldas y de pechos! ¡Es tu casa, Autor de la Vida,
aquí imperas Tú: en Anahuac se oye tu canto
Con todo esto surgió la leyenda del Buen Salvaje, que es en sí misma una sobre todos se tiende!
expresión barroca: ¿son buenos porque son salvajes? De blancos sauces, de blancas espadañas
Por las cosas inverosímiles que se narraban, fue una práctica de los es México la mansión.
hombres del Renacimiento, especialmente en Italia, poner en verso las ¿No hay en los poemas de José Emilio Pacheco (México, 1939), el autor
historias provenientes de América durante el descubrimiento. Así ocurrió con de Ciudad de la memoria, 1989, un registro, un fraseo, semejante al poeta
la primera noticia del Perú en Europa. Una carta del Gobernador de Panamá, náhuatl para hablarnos, a contrario, sobre la "grandeza derrumbada" de una
Pedrarias Dávila, de abril de 1525, apareció seis meses después en Italia, ciudad mexicana?
traspuestos en verso, ottava rima. Allí se informa del primer viaje de Pizarro
y se alucina ya sobre las riquezas del Perú.2 De la gran ciudad maya sobreviven
Puede que para América, nacida al mundo como presentimiento y arcos
metáfora, convenga mejor un poema como acta de nacimiento. ¿Cómo desmanteladas construcciones
vincular historia e intuición, tiempo y verdad, origen y disolución? Octavio vencidas
Paz, desde una visión americana propone a la poesía como "puente colgante por la ferocidad de la maleza
entre historia y verdad": En lo alto el cielo en que se ahogaron sus dioses
Las ruinas tienen
La poesía: el color de la arena
encarnación Parecen cuevas
del sol-sobre-las piedras en un nombre, ahondadas en montañas
disolución que ya no existen
del nombre en un más allá de las piedras. De tanta vida que hubo aquí
La poesía, de tanta
no es camino hacia esto o aquello: grandeza derrumbada
es ver solo perduran
la quietud en el movimiento, las pasajeras flores que no cambian
el tránsito
en la quietud. II
La historia es el camino: El encuentro de lenguas produjo miles de neologismos, se
no va a ninguna parte, incorporaron americanismos al español, se distorsionaron expresiones
todos los caminamos, castizas y autóctonas, se superpusieron visiones del Renacimiento con
la verdad es caminarlo. viejas leyendas americanas, abriéndose nuevos cánones estéticos. Se
No vamos ni venimos: produce así una revolución del idioma. El castellano se aclimata al
estamos en las manos del tiempo. temperamento americano y las lenguas autóctonas son motivo de estudio
para servir de instrumento a la evangelización. No había otro modo de
Decíamos que hay aquí una sensibilidad, americana, pues
para los antiguos mayas, de quienes Paz es un gran conocedor, hablar de América que con las palabras de América. Con este problema se
el tiempo no es lineal ni progresivo (como en la vulgata positi- encontró Miramontes, criollo peruano, para rimar endecasílabos perfectos
vista); "no vamos ni venimos: estamos en las manos del tiem- en homenaje a los frutos del nuevo mundo:
po". El tiempo circula. ¿Por qué otro medio se puede acceder a
esta cosmogonía sino por la poesía, que marca la filosofía del despierta y satisface el apetito
tiempo americano? la piña, el aguacate y el zapote,
el plátano, mamey, obo, caimito,
94
la papaya, la yuca y el camote, lo nuevo nacido como cultura ecuménica. Los poetas criollos asumen el
el coco, la guayaba y el palmito, pasado y el futuro de América. En Alonso de Ercilla (1533-1594), Bernardo
la guava, la ciruela, el ají y el mote, de Balbuena (1568-1627), sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) o en
frutos de aquesta fértil tierra propia, Amarilis, la poeta anónima peruana (¿1621?), se advierte esta marcada
do esparció su abundancia el Cornucopia. filiación americana, que es como un reconocimiento agradecido a la Madre
América. En su carta de amor a Belardo (Lope de Vega), Amarilis comienza
¿De qué otro modo se podía hablar de caimitos, zapotes y guayabas? Los diciendo:
poetas novoamericanos vencieron con creces esta clase de desafíos en la
construcción poética. Fueron como acicates para ganar libertad en el oficio Quiero, pues, comenzar a darte cuenta
poético. En su célebre Antología de poetas hispanoamericanos, don De mis padres y patria y de mi estado,
Marcelino Menéndez y Pelayo hace pifia del poeta madrileño Eugenio Porque sepas quién te ama y quién te escribe:
Salazar de Alarcón, que vivió en México de 1581 a 1599, por "ciertos conatos Bien que ya la memoria me atormenta,
de dar a sus paisajes color local y americano, sin rehuir los nombres Renovando el dolor, que aunque llorado,
indígenas, aunque sean tan ásperos como los de Tepecingo y Tecapulco, o tan Está presente y en el alma vive.
poco divulgados como Milpa e Iczotl". Por suerte, fueron opiniones que los Invocar a padres-patria-estado era ya una manera de presentar una
poetas novoamericanos nunca tuvieron en cuenta, pues habría sido como identidad distinta a la peninsular.
considerar que no se podía versar en checo, ruso o alemán... De la afirmación de origen se pasó fácilmente a un sentimiento patriótico,
Los peninsulares avecindados en el nuevo mundo y los españoles nacidos que llevó a la mayor parte de poetas a promover y muchas veces participar en
en América, criollos, adquirieron pronto un sentimiento de filiación, un las luchas de independencia. El español Manuel José Quintana (1772-1857)
orgullo americano. El licenciado Pedro de Oña (1570-1640), considerado se pregunta si
fundador de la literatura chilena, en su elegante Arauco domado (publicado
¿No son bastante
en Lima por Antonio Ricardo, primer editor sudamericano), efectúa el
tres siglos infelices
connubio del mundo europeo y americano, de modo que su personaje
de amarga expiación?,
Caupolicano transita entre "pallas", las favoritas de la corte incaica, y
"náyades", las hijas de Zeus, diosas de la naturaleza. Hay entre pallas y y se responde:
náyades un vínculo, una equivalencia, no una exclusión. Un nuevo cuerpo Yo olvidaría
discursivo nació de este encuentro de guayabas y cornucopias, de pallas y el rigor de mis duros vencedores:
náyades, configurando un nuevo lenguaje: ¿no es este el español mestizo, su atroz codicia, su inclemente saña
barroco, universalista por necesidad, que marcó la personalidad de América? crimen fueron del tiempo y no de España,
¿No fundó este discurso una tradición en América distante del rigor
con lo que absuelve de culpas a la España conquistadora.
objetivista como de la fantasía pura? Estos rasgos tuvo la literatura virreynal;
Lo que es "crimen del tiempo" para Quintana es clamor de combate para
hubo ruptura y continuidad, más vinculante y acumulativa que excluyente,
José Joaquín de Olmedo (1784-1847):
como lo fue el propio proceso de mestizaje. Esta capacidad incorporativa y
recreativa es un rasgo de la modernidad americana. Y el rayo que en Junín rompe y ahuyenta
Es obvio que en la forma, la métrica, la organización del poema, los La hispana muchedumbre
novoamericanos utilizaron de preferencia el modelo italiano, que era con el Que más feroz que nunca amenazaba
que versificaban españoles y franceses (y toda la Europa culta), pero había en A sangre y fuego eterna servidumbre.
los americanos un temperamento propio, una personalidad que se perfilaba
con rasgos propios. Esta oxigenación del lenguaje, este desenfado para Pasadas las guerras de independencia, en la que muchos poe-
tas combatieron con la espada y con la pluma, el continente afir-
componer, generó en la propia España un movimiento de renovación. Lope
ma sus señas de identidad no en una composición fracturada y
de Vega (1562-1635) pone de moda en la península las palabras recién escindida sino, una vez mas, acumulativa, ecuménica, buscando
desembarcadas, juega con ellas, las introduce en su arte poética: su centro en nuevos equilibrios, en una nueva armonía. Hablan-
Piraguamonte, piragua,
piragua, jevizarizagua;
Bío, Bío,
que mi tambo le tengo en el río.
Entre tambos, guacamayas y piraguas, Lope de Vega repite este estribillo
una veintena de veces y sus lectores encuentran gusto repetir esta suerte de
trabalenguas. En contrapunto a Lope de Vega, Andrés Bello poetiza dos
siglos después sobre el mismo río Bío Bío de un modo neoclásico:
¡Quién pudiera, Bío-Bío,
pasar la existencia entera
en un boscaje sombrío
de su encantadora ribera!
Sin complejos, América se apropia de los referentes culturales de
Occidente, se siente adscrita al mundo del Renacimiento, parte legíti-
ma de las novedades que engendra la modernidad, convirtiéndose
con el tiempo en el espacio privilegiado del encuentro, y la síntesis de
95
do del Blasón de América, José Santos Chocano (1867-1934) señala algo que para una buena poesía. En un espléndido poema hecho de esta
es todo un programa: sentimentalidad, Jorge Luis Borges (1899-1986) dice:
Mi fantasía viene de un abolengo moro: Una amistad hicieron mis abuelos
los Andes son de plata, pero el León de oro; con esta lejanía
y las dos castas fundo con épico fragor. y conquistaron la intimidad de los campos
y ligaron a su baquía
III la tierra, el fuego, el aire, el agua.
A la presencia árabe, ibérica y autóctona, señalada por Santos Chocano, Emoción y materia se encuentran aquí convocados por la mano maestra de
hay que sumar la contribución del cuarto abuelo de América: África. Una Borges. Vicente Gerbasi (1913), pregunta con aplomo a su padre, "el
cultura que incorporó su animismo al panteísmo indio, que introdujo su inmigrante":
sentido rítmico a la música armónica, solemne, de quenas y zampoñas, que
¿Qué fuego de tiniebla, qué círculo de trueno,
con ingenio supo combinar humildad y astucia, fuerza y ternura. Su huella en
cayó sobre su frente cuando viste esta tierra?
la poesía que sirvió para completar el retrato de América fue valiosa. Los
poetas afroamericanos son los que mejor dan cuenta de la atmósfera del Viajeros, buscavidas, emigrados, exiliados, transterrados, forman parte de la
Caribe. El trópico fue el gran tema de los poetas negros o negristas, como comunidad americana.
Carlos Pellicer: Por ese papel privilegiado para sentir el nuevo mundo, la poesía tuvo y
tiene una función reveladora en América. Son países con una cultura a flor de
Trópico, para qué me diste
piel. De constructores de ciudades ciclópeas como Teotihuacán y Machu
las manos de color.
Picchu, los americanos hemos pasado a cultivar hoy un arte al alcance de la
Todo lo que yo toque
mano: la escritura. Refugio de la imaginación y signo de modernidad. En este
se llenará de sol.
campo ha ganado excelencia, reconocimiento mundial y premios Nobel. Por
En su poética introdujeron el olor del viento, la luminosidad, la ahora, América es una potencia literaria y cultural, y eso requiere una
sensualidad de la lluvia, la tortuosa selva. En el poeta esclavo Juan Francisco interpretación: ¿América vive en la Edad Literaria? ¿Se trata de un fatalismo
Manzano (1797-1854) se encuentra el testimonio humano; en Manuel del esteticista? ¿Necesitamos menos belleza, Padre/y más sabiduría, como pedía
Cabral (1907) o en Nicolás Guillen (1902-1989), hay una voz jocunda, el poeta peruano Juan Gonzalo Rose?
irónica y rebelde; en Pales Mattos hay gracia y romanticismo. ¿Por qué la literatura tiene mayor capacidad reveladora que las ciencias
En la actualidad la sensibilidad negra es una de las expresiones más ricas sociales? ¿No será porque la literatura se esfuerza por ser creativa y autónoma
de la literatura latinoamericana (¿quién puede negar el humor caribeño, mientras que las ciencias sociales mayormente "importan" sus conceptos y
negro criollo, en la obra de García Márquez?). La poesía negra, como sus métodos de análisis, jugando a veces un papel de encubridores de la realidad?
creadores, se han difuminado en la literatura continental, enriqueciéndola Como no he encontrado en la ciencia una definición satisfactoria de
con esa vena de elocuencia. identidad, por ahora me acogeré a la definición poética de Claribel Alegría
(Nicaragua, 1924), que encuentro bellamente formulado, como receta de un
Mulata que te hicieron de la noche y del día,
en el café con leche tamalito (¿Alegoría sobre los "hombres del maíz"?), e históricamente
bebo tu carne de fantasía. plausible:
Tabaco para hacerlo picadura Dos libras de masas de mestizo
con el cuchillo de la dentadura: media libra de lomo gachupín
tu talle cocido y bien picado
que le roba los ojos a la calle. una cajita de pasas beata
Esta visión un tanto estereotipada de Manuel del Cabral sobre la dos cucharadas de leche de Malinche
sensualidad de la mujer negra encuentra su antípoda en el poema Hermano un sofrito con cascos de conquistadores
negro, del poeta Regino Pedroso (que era criollo, negro y chino), que tres cebollas jesuítas
exhorta: una bolsita de oro multinacional
dos dientes de dragón
Negro, hermano negro, una zanahoria presidencial
silencia un poco tus maracas. dos cucharadas de alcahuetes
Y aprende aquí manteca de indios de Panchimalco
y mira allí dos tomates ministeriales
y escucha allí media taza de azúcar televisora
y escucha allá... dos gotas de lava del volcán
siete hojas de pito
Con caudales propios y ajenos se fundó el "pequeño género humano", a (no seas mal pensado es somnífero)
decir de Bolívar, llamado América. Con su vocación ecuménica América lo pones todo a cocer
construyó un mundo, donde se unimismaron en una nueva entidad hombres, a fuego lento
culturas y razas diferentes. Cada uno trajo sus saudades y melancolías. La por quinientos años
nostalgia se volvió un territorio americano. Excelente materia prima
y verás qué sabor.
NOTA
1
Los poemas y autores de este artículo han sido tomados del libro Memoria de efectuamos en colaboración con Fernando Aínsa. Colección de Obras
América en la poesía. Antología de 1492 a 1992, que Representativas, Ediciones UNESCO, París, 1992, 318 pp.
96