La psicologa como disciplina de la interioridad
"Prefacio" del editor a La Neurosis de la Psicologa de Wolfgang Giegerich. Vol. 1 de "Los artculos en ingls reunidos" (Collected English Papers) de Wolfgang Giegerich. New Orleans: Spring Journal Books, 2005, pp. xi-xiv. Traduccin de Alejandro Bica, corregida por E. Eskenazi. El pensador crtico, especializado en su compromiso con una escuela particular de pensamiento, se sentir conmovido, quizs incluso inspirado y guiado, por la feliz expresin, tradicionalmente atribuida a Aristteles, "Amo a Platn, pero ms an amo a la verdad". Esto ciertamente puede decirse del autor de los artculos recogidos en estos volmenes. Una vez elogiado por James Hillman como la persona que lleva a cabo "el pensamiento junguiano ms importante en la actualidad" (1), Wolfgang Giegerich desde hace ms de tres dcadas, se dedic a lo que l ha llamado "pensar el mito junguiano an ms" (2). Amador de la psicologa de Jung, especialmente con respecto a lo que ha elogiado como su autntica nocin de alma (3), Giegerich a la vez se ha sentido apremiado por una consideracin an mayor por la verdad, hasta convertirse en el crtico ms exigente de esa psicologa. A veces, como me ha contado Giegerich, su tarea le ha resultado tan difcil como "cortar su propia carne" (4). Ha tenido que cuestionar rigurosamente los pensamientos seminales de Jung, en los cuales tena un inters personal como analista junguiano. Pero as es como tiene que ser, porque slo en tanto la psicologa de Jung se refleje y reflexione en su interior a la luz de sus contradicciones internas, puede destilarse alqumicamente su esencia vaporizada y encontrarse as el elixir dentro de ella. Ahora, es importante acentuar que la verdad que ha de amarse ms que Platn, Jung, o cualquier otro pensador no es una verdad importada desde el exterior. La psicologa, en tanto sea lo que Giegerich llama "la disciplina de la interioridad", opera estrictamente mediante la aplicacin a s misma de la teora en cuestin o del material disponible. Evitando piedras de toque externas (es decir, las normas de validez de otras disciplinas), una psicologa que sea verdaderamente psicolgica en su forma y en enfoque procede por medio de una reflexin interna, de una crtica inmanente, leyendo a Platn en trminos de Platn, a Jung en trminos de Jung- y tambin los sueos, sntomas y otros fenmenos en trminos de s mismos. Claramente, no podra ser ms fuerte el contraste que hay entre la psicologa tal como se acaba de describir y los enfoques cientficamente concebidos, que operan en trminos de la idea de objetividad y de verificacin externa. Y adems de esto podra decirse que, desde el punto de vista de la primera, la psicologa cientfica ha de ser sentenciada como habindose establecido desde el principio en trminos de una falacia. Comprometidos con una forma externa de reflexin, los enfoques cientficos asignan el epteto de "interior" a fenmenos tales como imgenes, emociones y recuerdos, mientras ingenuamente continan considerndolos como si simplemente estuvieran ah enfrente de la conciencia, sin adulterar y puros. Pero entonces, cmo vamos a proceder si no es por la ciencia? Cmo puede la psicologa, desde el comienzo mismo, llegar a la interioridad o "el alma" desde dentro de s misma? Trabajando mediante lo que en filosofa se conoce como deduccin trascendental, Kant lanz su filosofa crtica preguntando cmo ha estar constituida la mente para que nos sea posible tener los tipos de experiencia que tenemos. La psicologa, operando con una forma ms coloquial del mismo estilo de argumentacin, hace preguntas similares con respecto a sus ideas, sus teoras.
Los ejemplos son innumerables, ya que no hay un tipo particular de fenmenos sobre el que verse la psicologa. Como ya hemos indicado, todo lo que se necesita es que el asunto, sea el que sea, se tome subjetivamente o hermenuticamente en trminos de s mismo. Tarareando algunos compases de esta msica, viene rpidamente a la mente una serie fantasiosa de cuestiones del tipo deduccin trascendental, expresada coloquialmente. Qu tiene que decir la psicologa acerca de su concepcin de s misma, habiendo formulado las ideas que tiene? Y cmo se equilibran los platillos cuando cada uno es pesado respecto a s mismo como si fuera respecto a una pluma? Hay algn residuo cuando se hacen los nmeros? Hay algo ms de lo que haya que dar cuenta mediante subsiguientes actos de reflexin? Podemos preguntar ms concretamente tiene el anlisis en la revista, una empuadura lo bastante fuerte para la hoja que maneja? El procedimiento que hemos inventado, la operacin que hemos realizado, pueden an considerarse exitosos, an teniendo en cuenta que el paciente muri? E incluso el humo de este cigarro tiene tanto cuerpo, en su nueva forma propia, como el habano del que por primera vez sali? "Nunca olvidis", aconsej Jung, "que en psicologa el medio por el cual juzgis la psique es la psique misma". (5) Aqu pueden citarse unas pocas frases de Hegel, el filsofo ms mencionado por Giegerich. La primera de ellas se limita a expresar la forma lgica de las cuestiones que acabamos de preguntar: "...en lo que la conciencia dentro de s designa como el An sich [en-s] o la verdad, [en esto] tenemos el estndar por el cual la misma conciencia se propone medir sus conocimientos". (6) La segunda nos ayuda a comprender, con Hegel y Giegerich, que la reflexin, lejos de tener que ser rechazada cuando no est a la altura de s misma, debe pensar sus contradicciones en un nivel completamente nuevo, transformndose de este modo a s misma: "...el Absoluto [como la forma sobrepasada de las contradicciones que lo originaron] es ... la identidad de la identidad y la no-identidad, la oposicin y la unidad estn a la vez en l". (7) En los siguientes artculos se aplican reflexivamente a s mismos, de la manera recin descrita, temas tan diversos como la fantasiosa historia de la conciencia de Neumann, la teora de la proyeccin de la psicologa analtica, la idea de self de Jung, y la cuestin de una identidad junguiana. El resultado de esto es que en cada caso el tema en cuestin deja de ser un mero tema de la psicologa. A la vez que ciertamente permanece as en un nivel, por haberse reflejado en s mismo cada uno de ellos se convierte en un comentario esclarecedor respecto a la pregunta ms importante de cmo, a partir de la profundidad de su propia nocin, se constituye a s misma una psicologa que pueda pensar en su propia autoridad. Como lo ha expresado Giegerich, "Lo que al principio aparece como un contenido de consciencia [por ejemplo, los temas antes mencionados de la psicologa] es en verdad la semilla de lo que quiere ser una nueva forma de conciencia a gran escala" (8). El recuento que acabo de dar del movimiento reflexivo que est en juego en este primer volumen de los ensayos en ingls de Giegerich, se aplica tambin a lo largo de los cuatro. Efectivamente, como el lector descubrir a medida que se ocupe de los Artculos sobre la bomba nuclear (vol. 2), Violencia-del-Alma (vol. 3), y El alma piensa siempre (vol. 4), la nueva forma de conciencia psicolgica que comenz como una semilla en el ttulo del artculo del presente volumen, "La neurosis de la psicologa", sale a su turno cada vez ms a primer plano. Hemos comenzado con un lema de Aristteles acerca de que su amor por la verdad era mayor que su amor por Platn. Esto luego lo extendimos a Jung. Volviendo ahora a los artculos de Giegerich, podemos volver a afirmar este lema, esta vez con la psicologa como asunto. Usualmente se considera que la psicologa es idntica a las cosas a las que se
aplica, es decir, a los fenmenos psquicos de diversos tipos. No se reconoce, no se establece la diferencia entre tales fenmenos en su positividad y la lgica de la psicologa como negatividad o reflexin dentro de s misma. En cambio, tenemos una proliferacin de diferentes psicologas. El problema aqu, como Giegerich ha sealado, es que cada una de estas as llamadas psicologas procede como si la psicologa simplemente pudiera encontrarse ah afuera en los objetos que observa empricamente. Tal ingenuidad, sin embargo, reduce drsticamente la intuicin crucial de Jung de que toda experiencia est mediada psquicamente de modo que ningn fenmeno, ya sea "interior" o "exterior", es observable inmediatamente aparte de la constitucin de la conciencia misma. Volviendo a esta idea (incluso sometiendo al mismo Jung a ella), Giegerich ha mostrado que precisamente porque todos los fenmenos son reflejados y reflexivos desde el principio, surge la cuestin de su lgica, la cuestin de su verdad. Como ha argumentado Giegerich, no podemos simplemente tener psicologa -"as como as"- en la forma de los temas que nos interesan, tal como aparecen, sino en la medida en que, y a travs de la crtica de la inmediatez aparente de cada uno de ellos, lleguemos a amar ms la verdad. Si hay un hilo a travs de las labernticas vueltas de los artculos reunidos de Giegerich, se encuentra en nuestro reconocimiento de que la contribucin ms importante de Giegerich a la psicologa reside en haber pensado rigurosamente la psicologa en trminos de la "diferencia psicolgica" que acabo de describir. Recogiendo ahora este hilo, como amantes de este fenmeno o de aquella psicologa, an podemos aprender con Giegerich que una psicologa verdaderamente psicolgica slo puede fundarse por medio de nuestro amor an mayor por la verdad. Greg Mogenson Editor de la serie Referencias 1 James Hillman, "Una vez ms en combate: una respuesta a 'Matanzas'" de Wolfgang Giegerich. Spring 56 (1994), p. 1. 2 Wolfgang Giegerich, "El 'descuido patriarcal del principio femenino': una falacia psicolgica en la teora junguiana", Harvest: Journal for Jungian Studies 45.1 (1999), p. 7. 3 Wolfgang Giegerich, La vida lgica del alma: Hacia una nocin rigurosa de la psicologa (Frankfurt am Main: Peter Lang, 1998), pp. 39-43. 4 Comunicacin personal, 20 de Octubre del 2000. 5 C.G. Jung, CW 18: 277. 6 Citado en Charles Taylor, Hegel (Cambridge: Cambridge University Press, 1975), p. 135. 7 Citado en Taylor, Hegel, p. 67. 8 Wolfgang Giegerich, "Es 'profunda' el alma?--Introducindose y siguiendo el movimiento lgico del 'Fragmento 45' de Herclito" Spring 64 (Otoo/Invierno, 1998), p. 19.