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Antropologia Economica PDF

Este documento resume la historia de la antropología económica y su relación con la economía neoclásica. La antropología económica surgió en parte como una crítica a los preceptos neoclásicos de racionalidad individual y universalidad. Algunos antropólogos adoptaron enfoques formales mientras que los "sustantivistas" enfatizaron los contextos culturales e institucionales. La ecología cultural también influyó, estudiando la adaptación de las sociedades a sus entornos. Aunque ha habido intentos de sí

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Este documento resume la historia de la antropología económica y su relación con la economía neoclásica. La antropología económica surgió en parte como una crítica a los preceptos neoclásicos de racionalidad individual y universalidad. Algunos antropólogos adoptaron enfoques formales mientras que los "sustantivistas" enfatizaron los contextos culturales e institucionales. La ecología cultural también influyó, estudiando la adaptación de las sociedades a sus entornos. Aunque ha habido intentos de sí

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CAPTULO I .

LA ANTROPOLOGA ECONMICA
EN PERSPECTIVA

LA SOMBRA DE LA ECONOMA NEOCLSICA
La historia de la antropologa econmica puede explicarse en gran parte como un debate
contra los preceptos de la economa neoclsica. En suma, estos preceptos pueden
definirse como sigue: la economa es la ciencia de la escasez; la unidad de anlisis es el
individuo actuando racionalmente para satisfacer sus necesidades y maximizar sus
medios escasos; mediante la deduccin es posible establecer modelos predictivos de ese
comportamiento que despus pueden ponerse a prueba; la naturaleza humana (esto es,
la decisin racional maximizadora) es la misma en todas partes. Muchos de estos
preceptos fueron adoptados, con matizaciones, por los llamados formalistas de los 60
y sus continuadores. Los casos de Herskovits (1952), Firth (1936, 1939, 1951, 1964),
Barth (1967) u Ortiz (1967, 1973), aunque presentan ciertos puntos en comn con el
formalismo, son sin embargo especiales. En contra de la economa neoclsica, o de sus
defensores, podemos contar las aportaciones de los sustantivistas. Estas
contribuciones tienen en comn la insistencia en negar la separacin de la accin
econmica de sus marcos histricos, culturales e institucionales, algo que parece obvio
pero que precisamente sirve de base a las elegantes formulaciones de la microeconoma.
En este mismo eje podemos incluir los estudios ms recientes de economa informal,
economas tnicas e, incluso, los llamados de capital social, que reclaman en definitiva
que los orgenes tnicos, las estructuras de parentesco, los valores culturales y las
relaciones sociales son importantes para explicar los fenmenos econmicos..
Una buena parte de las publicaciones que podemos incluir en el campo de la
Antropologa econmica aparecen, pues, en este eje de confrontacin con la teora
neoclsica. Ahora bien, no nos engaemos: con algunas excepciones las contribuciones
de la antropologa econmica han pasado desapercibidas para la economa en tanto que
disciplina. As pues, las discusiones no han trascendido el campo de la propia
antropologa. Esta separacin entre Economa y Antropologa econmica queda patente
en la siguiente cita tomada de Frank H. Knight (1941), fundador de la escuela de
Chicago y maestro de Lionel Robbins, en su polmica con Herskovits, el creador del
ttulo Antropologa econmica (1952):
Esto lleva consigo el problema de las relaciones entre la teora econmica y otras ciencias
sociales. Porque la economa es la nica ciencia social que emplea de un modo efectivo el
mtodo de la deduccin, partiendo de principios abstractos claros y estables, y el mtodo del
conocimiento especialmente intuitivo. Esto contrasta con todas las dems ciencias sociales,
incluyendo las que en su denominacin emplean la palabra economa o econmico, que
son todas ciencias empricas, aunque huelga decir que ninguna ciencia puede ser, a la vez, social
en el verdadero sentido de la palabra y emprica en el sentido pleno en que lo son las ciencias
fsicas.
Knight contina hablando de la colaboracin entre la teora econmica y las ciencias
cuasi empricas de la historia, la sociologa y la antropologa, incluyendo entre ellas a
la economa institucionalista.
En 1883 Carl Menger publica un libro sobre metodologa de las Ciencias Sociales
dirigido a poner en su lugar a la Escuela Histrica Alemana, escuela econmica que
pona en duda los preceptos del marginalismo (deduccin, leyes e individuos
maximizadores) y que insista en la necesidad de proceder mediante induccin de series
de datos para el establecimiento de leyes histricas, temporales y dependientes de sus
marcos institucionales. La agria polmica que sigui a la respuesta de Schmoller dur
dcadas, pero coincidi con el declive de la escuela histrica y el ascenso imparable del
marginalismo.
Todava en el campo de la economa, el caso de Thorstein Veblen es singular, tanto por
su amplio uso de Marx, Morgan y la etnologa, como por ser el origen de la llamada
escuela institucionalista, la cual comparte, entre otros, los siguientes principios (Klein,
1994:36-40):
Primero, el institucionalismo distingue netamente entre los determinantes universales de lo que
es econmicamente posible y los determinantes culturalmente limitados de lo que al fin y al
cabo decidimos hacer.
Por lo tanto, el segundo principio sobre el que los institucionalistas estn de acuerdo es que el
nfasis de la economa debera ponerse en la economa misma, como una entidad sociopoltica y
culturalmente condicionada de la cual emergen las elecciones econmicas de la sociedad.
Los institucionalistas ofrecen un significado de la palabra valor muy diferente del de los
economistas comunes, quienes a menudo simplemente igualan valor con precio.
Cuarto, centrarse en la economa antes que en el mercado implica tambin ofrecer un
significado radicalmente diferente al concepto de productividad y al concepto relacionado de
eficiencia ().
Recientemente, el premio Nobel de economa Douglas C. North (1994, 2005) ha
intentado una sntesis entre los preceptos de la economa neoclsica y los de la
institucionalista:
Definir las instituciones como las limitaciones que los humanos se imponen a s mismos
convierte esta definicin en complementaria a la eleccin del enfoque terico de la teora
econmica neoclsica. Edificar una teora de las instituciones sobre el fundamento de elecciones
individuales es un paso hacia la reconciliacin de diferencias entre las ciencias econmicas y las
otras ciencias sociales. La eleccin del enfoque terico es esencial debido a que es preciso
construir un conjunto de hiptesis consistente lgicamente, y potencialmente comprobable sobre
una teora de la conducta humana (). Integrar elecciones individuales con las limitaciones que
las instituciones imponen a la eleccin es un gran paso hacia la unificacin de la investigacin
de las ciencias sociales (1994:14).

No podemos acabar este apartado sin hacer referencia a dos temticas que han generado
una copiosa literatura en Antropologa econmica: la circulacin de bienes preciosos y
de prestigio, principalmente en Melanesia y la llamada Economa moral.
La literatura sobre la circulacin de bienes preciosos y el debate en torno al concepto de
reciprocidad parte de la obra de Mauss, Essai sur le don (1924), donde ya advierte del
avance del capitalismo, el contrato y el mercado:
Son nuestras sociedades occidentales las que han hecho, muy recientemente, del hombre "un
animal econmico", pero todava no somos todos seres de este tipo. En nuestras masas y
nuestras elites, es costumbre normal el gasto puro e irracional y todava es la caracterstica de
algunos fsiles de nuestra nobleza. El homo economicus no es nuestro antepasado, es nuestro
porvenir, al igual que el hombre de la moral y del deber, al igual que el hombre de ciencia y de
razn. El hombre, durante mucho tiempo ha sido otra cosa. Hace slo poco tiempo que es una
mquina complicada con una mquina de calcular. (pp. 257).
El concepto de Economa moral, acuado por E. P. Thompson en 1970, surge para
explicar las resistencias de las clases subalternas al avance de la economa de mercado..
LA ECOLOGA Y SUS ESPECIES
La preocupacin por la relacin entre las poblaciones humanas, la cultura y el medio
ambiente est presente en antropologa cuando menos desde Boas y Kroeber, pero ya en
el campo de la antropologa econmica la obra de Steward (1946, 1955, 1956, 1959) da
lugar a la ecologa cultural e influye en las notabilsimas contribuciones de sus alumnos.
La propuesta neoevolucionista de Steward y su valiosa descripcin del papel de las
actividades relacionadas con la subsistencia como ncleo a partir del cual se produca la
adaptacin con el entorno, influyeron en toda una lnea de investigaciones interesadas
en explorar las relaciones entre cultura y ecosistema y, especficamente, en sus
mecanismos de regulacin y mantenimiento: estudios dirigidos a explorar los
mecanismos de adaptacin al medio de grupos humanos. El materialismo cultural de
Harris (1968, 1979, 1985), aunque traspasa ampliamente los lmites de la antropologa
econmica, tambin puede incluirse aqu, as como las discusiones en torno a las
implicaciones de la falta de protenas para la cultura yanomami y los aztecas (Chagnon,
1977 y Harner, 1977, respectivamente).
Como caso extremo de esta tendencia cabe citar los ms recientes estudios catalogados
de ecologa humana (Morn, 1990; Marten, 2001), as como los que exploran el
concepto de flexibilidad o elasticidad (resilience) de los ecosistemas (Berkes y
Folke, 1998), es decir, la presin que stos pueden soportar sin cambiar su estado. Estas
contribuciones estudian la accin de instituciones sociales y del conocimiento local en
relacin con el medio ambiente, pero slo en tanto que sirven a proyectos de gestin
ambiental o de desarrollo sostenible. Ms recientemente, la denominada nueva
ecologa ha encabezado una revisin crtica de la nocin de equilibrio, propia de la
mayora de las aproximaciones ecolgicas hasta los aos 70, reclamando la importancia
de la historia, la variabilidad, la complejidad y la incerteza en el anlisis de los procesos
ecolgicos. Una segunda lnea que parte de Steward y que se beneficia de las
contribuciones de Wittfogel (1957) y Gordon V. Childe (1936) investiga los orgenes de
los estados prstinos, las relaciones entre presin demogrfica, productividad agrcola y
evolucin sociopoltica. Qu densidad de poblacin mxima (carrying capacity)
admite un medio con una tcnica agrcola dada? Qu relacin existe entre el tamao y
la densidad de la poblacin, las tcnicas agrcolas, las caractersticas del medio y el
desarrollo de sistemas polticos centralizados? Estas preguntas orientan una corriente de
investigacin con puntos en comn con la antropologa poltica y la arqueologa..
En tercer lugar, podemos citar la obra de Geertz, Agricultural Involution:The Processes
of Ecological Change in Indonesia (1963), un anlisis de la evolucin de los sistemas
agrcolas en J ava, que se caracteriza por combinar la ptica de la ecologa cultural y la
preocupacin por los temas de desarrollo. En este trabajo, Geertz pone a prueba la
hiptesis del ncleo cultural de Steward y concluye que la evolucin de los dos sistemas
agrcolas existentes en J ava (intensivo y de tala y quema) no puede entenderse sin
atender a la historia colonial y a sus instituciones, cuyos efectos perduran despus de la
independencia. Su nfasis en la influencia del sistema poltico sobre el ecolgico, esto
es, que las instituciones polticas coloniales influyen en la involucin de la agricultura
tradicional (que se vuelve ms compleja y profundiza en sus instituciones para soportar
a una poblacin creciente), le hace uno de los precursores de la ecologa poltica
avant la lettre (Comas, 1998; Bedoya, 2000). El trabajo de Geertz representa una
continuacin de la tesis de la economa dual de Boeke (1942, 1946), la cual, inspirada
tambin en el caso de Indonesia, afirma que en las colonias coexisten dos sistemas
estancos: el capitalista (importado de Occidente) y el precapitalista (en el que la
economa est subordinada a la religin, la tica y la tradicin). Con la excepcin de los
empleados del estado y los nativos intermediarios, ambos mundos se ignoran
mutuamente.
Aunque Geertz subraya ms que Boeke la influencia colonial, ambos estudios avanzan
la crtica al mismo concepto de desarrollo y su idea de gradual evolucin hacia
economas capitalistas.
A partir de los aos 70, la ecologa poltica tambin se ha dedicado a analizar la
integracin mercantil, la comercializacin y la dislocacin de las formas de gestin
costumbrista de los recursos naturales, prestando atencin crtica a aspectos como la
deforestacin, la conservacin del suelo o la sobreexplotacin de los recursos.
En cuarto lugar cabe mencionar dos lneas de investigacin ms en este apartado: la
antropologa de los desastres y la etnoecologa.
La Antropologa de los desastres estudia el proceso de adaptacin de una poblacin a
una exigencia ambiental. El desastre puede definirse como un proceso que implica la
combinacin de un agente potencialmente destructivo del entorno natural y/o
tecnolgico y una poblacin en una condicin de vulnerabilidad. En antropologa, los
desastres se han analizado desde tres perspectivas: a) desde el estudio del
comportamiento y las organizaciones, b) desde la perspectiva del cambio social y c)
desde una perspectiva que combina la economa poltica y los estudios
medioambientales. Los desastres tienen lugar en el seno de sociedades, no en la
naturaleza, y sus efectos son fruto de las estructuras sociales, econmicas y culturales
preexistentes. Con el desastre se manifiestan los procesos fundamentales que conforman
la sociedad.
A partir de los aos 60 y 70 la aproximacin ecolgica se bifurca en antropologa eco-
sistmica (pues emplea la nocin biolgica de ecosistema) y etnoecolgica. La
etnoecologa (etnociencia, nueva etnografa etnosemntica), concebida
originalmente como una ciencia formal, se interesa por los objetivos, motivaciones,
suposiciones y creencias que motivan la actividad humana, as como por las
consecuencias socioculturales de las acciones. La etnoecologa, por lo tanto, consiste en
la perspectiva emic del medio, perspectiva reconstruida a travs de taxonomas
indgenas. Exploran el conocimiento indgena del medio con el convencimiento de que
el anlisis formal de la terminologa de una cultura representaba una aproximacin a su
ncleo. La crtica de Harris (1968) a Goodenough en torno a las perspectivas emic y
etic se extiende a la etnoecologa, tambin tildada de idealista. No obstante, la
etnoecologa ha contribuido a desarrollar metodologas tiles para el trabajo con
informantes y la sistematizacin de dominios de significado culturalmente
determinados. Ms recientemente, una versin de la etnoecologa tambin ha
contribuido a reevaluar la dicotoma de naturaleza y cultura, el fundamento esencial de
la epistemologa modernista. Esta ltima lnea muestra cmo, en contraste con la
cosmologa Occidental convencional, las representaciones del entorno de ciertas
sociedades (o ecocosmologas) indican continuidad, antes que ruptura, entre la esfera de
la Naturaleza y la Cultura, lo cual influye sobre el modo en que entienden, se relacionan
y explotan su medio ambiente.
En los ltimos aos los eclogos culturales estn reivindicando la relevancia del
conocimiento ecolgico tradicional en la gestin del medio. Los trabajos de Leach y
Mearns (1996) y Fairhead y Leach (1996) en frica, por ejemplo, muestran cmo las
islas de densos bosques que rodean las aldeas en medio de una sabana semidesrtica no
constituyen los restos de un medio ambiente que ha sufrido un proceso de degradacin
sino que, por el contrario, estas islas de vegetacin son creaciones humanas que
permiten una mejor adaptacin al medio. Al igual que Bale ha mostrado en la
Amazonia (estimando que al menos un 11,8% de la selva de tierra firme brasilea es de
origen humano), considerar las poblaciones humanas externas al medio es una
dificultad para comprender los fenmenos que realmente tienen lugar cuando estas
poblaciones obtienen sus medios de vida.

LA VARIABLE GEOGRFICA
En el modelo walrasiano neoclsico las mercancas son idnticas, estn concentradas en
un punto del espacio y el intercambio es instantneo. Sin embargo, los procesos de
compraventa en el mercado incurren en costos de informacin (el tiempo y el esfuerzo
necesario para identificar las propiedades de los productos o servicios y las alternativas
existentes) y costos de control (hacer que los acuerdos se cumplan). A estas
rectificaciones del modelo neoclsico cabe aadir una ms, que explica precisamente la
existencia del comercio y de comerciantes: la variable geogrfica.
La teora de que es posible deducir la localizacin de los lugares de intercambio a partir
de las fronteras establecidas por las curvas de utilidad de los individuos que operan en el
mercado, la Central Place Theory, fue formulada por el gegrafo Christaller en los aos
30. Esta teora se introduce en antropologa en los aos 60 a partir del trabajo de
Skinner (1985) en mercados en China. Stuart Plattner y sobre todo Carol A. Smith,
aplican la teora al estudio de mercados en Mxico y Guatemala. El modelo predice que
la distribucin de los mercados sigue un patrn hexagonal e introduce al menos dos
niveles jerrquicos: la red de mercados locales y la red de mercados regionales.
Cada red dispone de un flujo de productos que le es propio. Naturalmente, el modelo
tiene que adaptarse a las peculiaridades geogrficas y de transporte de cada zona, de
modo que ms que las distancias geogrficas absolutas interesan los tiempos y costos
del transporte.
Carol A. Smith, a travs de su anlisis de los mercados en Guatemala, realiza una crtica
de la teora de la Central Place. En su estudio, la distribucin de los mercados y el tipo
de productos no puede entenderse sin tener en cuenta la existencia de grupos sociales
muy diferentes, ladinos e indgenas, con diferentes recursos y posiciones en la
organizacin econmica del sistema de plantaciones. De hecho, el control poltico de los
ladinos hace que los mercados y los flujos de productos se orienten en funcin de sus
conveniencias, en lugar de integrar una regin como sugera la teora. Esta es una
teora que aplica, en definitiva, el marginalismo a la geografa econmica.
A pesar de las crticas, la teora de la Central Place ha motivado estudios empricos de
inters y el desarrollo de la regin como unidad de anlisis, una unidad del agrado de
los eclogos culturales.

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