Dra.
Myriam Southwell: Docentes: la tarea de cruzar fronteras y trazar
puentes
LA POLTICA Y LA SOCIEDAD CONSTITUYENDO LA TAREA (fragmento)
En el mundo y el pas en los que vivimos, donde los saberes circulan y la
comunicacin crea nuevos vnculos, nuestras vidas estn atravesadas por la
desigualdad y la injusticia; muchas deudas de larga data siguen presentes y
otras nuevas muestran el lmite de algunos sueos pasados. En ese territorio,
volvemos a preguntarnos por el rol poltico transformador de las
instituciones que tienen como objeto lo comn, lo colectivo, y entre las cuales
ubicamos a la escuela.
Para nosotros, resulta hoy obvio que la educacin y la enseanza tienen una
dimensin poltica que aloja derechos, que produce sujetos, que favorece u
obstaculiza la participacin, la democratizacin y la transformacin de las
instituciones y la sociedad. Pero cmo se ha llevado la escuela con esta idea?;
cunto de poltico reconoce en sus actos?; qu ha incluido la formacin
poltica de la escuela?; qu cambia al reintroducir el carcter poltico de la
cotidianidad escolar?
Nos interesa aqu explorar qu vinculacin se establece entre poltica y trabajo
docente, cmo eso incluye perspectivas acerca de quines, cmo y para
quines ensear en un escenario social y pblico ms amplio.
Pensarse a s misma como mbito poltico no ha sido fcil para la escuela; slo
a partir de permanentes anlisis y de la confluencia de perspectivas se ha
podido poner de manifiesto esa cualidad. Por el contrario, el sistema
educacional consolidado desde fines del siglo XIX haba incluido una
descripcin sobre la escuela y el trabajo docente que los ligaba a la neutralidad
y la objetividad como dos de sus pilares centrales (Dussel, 1997: 12). La
docencia se haba consagrado como una actividad intelectual a la vez que
subordinada: las finalidades polticas de su trabajo se resolvan fuera de su
alcance; su fortaleza, y la autonoma profesional que le estaba destinada,
consistan en robustecer tcnica y metodolgicamente su trabajo, en procura
de alcanzar de modo eficiente la finalidad establecida desde la prescripcin
estatal. Cabe preguntarnos aqu cmo tiene que ser, cmo tiene que lucir un
individuo para que la escuela lo adopte como sujeto digno del derecho a la
educacin. Puede construirse una relacin de enseanza entre docente y
alumno que presente una asimetra respecto de los saberes y
responsabilidades pero que sea de semejanza en los aspectos humanos y
ciudadanos? Creemos que s, y mucho de esto forma parte de los desvelos de
quienes hacen cotidianamente nuestras escuelas. Eso implica sostener una
mirada cautelosa para que la asimetra de la posicin de quien orienta con
respecto a quien es orientado no se deslice hacia una desigualdad irremediable
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que elimine toda dignidad. Puede haber cuidado sin dignidad del que
cuidamos?
Marcar este terreno implica dar lugar a la pregunta sobre el vnculo entre
escuela, tica y justicia, recordando que nadie ni jvenes ni adultos puede
dentro de la escuela poseer menos derechos que los que tiene fuera de ella
(Southwell, 2004). Este y otros problemas ticos y polticos se ponen en juego
cuando buscamos ayudar a los estudiantes a pensar su futuro de manera ms
esperanzada e integrada a la sociedad. Qu pasa si consideramos, como lo
hace la poltica democrtica, que en las sociedades actuales hay pluralidad de
actores, cuyos intereses no siempre coinciden? Cules pueden ser las
implicancias de un dilogo pleno entre la comunidad y la institucin, un dilogo
de mutuo reconocimiento y participacin ampliada? Qu pasa, adems,
cuando las sociedades son desiguales y la capacidad de hacerse escuchar y de
imponer posiciones no es equiparable para ricos y pobres? Cmo se construye
all lo comn?
Sabemos que nuestras instituciones, las familias, nuestros alumnos y las
comunidades se encuentran en procesos de fragilidad social. Hoy, las
experiencias de ser padre o madre, docente, joven o nia estn atravesadas
por transformaciones muy cruciales, de quiebre y fragmentacin. Pero tambin
estn bajo condiciones que no son definitivas ni inexorables, que tienen
aspectos ambiguos y abiertos, continuamente desafiados.
Todos los das, muchas iniciativas y acciones entre familias e instituciones,
grupos comunitarios y docentes, distintas instituciones en asociacin, familias
y organizaciones sociales, muestran diversas posibilidades de intervencin y
cambio, sin rendirse frente a una perspectiva de crisis como prdida total o
devastacin que nos dejara sin posibilidad de modificar nada. Contrariamente,
esas iniciativas y situaciones concretas muestran las posibilidades que brinda
el hecho de buscar alianzas para organizar a madres y padres, pensar en
organizaciones estatales y comunitarias que puedan sumarse a mejorar el
bienestar de la poblacin y crear, en la prctica, otros lazos compartidos, de
sostn y dependencia mutua. Quizs en esa cadena de dependencias mutuas
pueda articularse una relacin ms igualitaria, donde los unos necesiten de los
otros, de manera que en esa mutua proteccin pueda funcionar una verdadera
sociedad humana.
Dialogar acerca del lugar de la justicia y su vnculo con la transmisin de la
cultura supone tambin estar incidiendo en la posicin que el docente asume,
dndole concrecin cotidiana a ese terreno dilemtico al que solemos aludir
como "lo poltico".
La escuela y el trabajo docente han estado y estn siempre tensionados,
preocupados por la produccin y la reproduccin de desigualdad e injusticia. La
no naturalizacin de la injusticia es algo que les toca a las instituciones
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polticas, entre las que se incluye la escuela. Esto implica no perder de vista
que la escuela es un mbito especfico y particular donde se produce la
socializacin de las nuevas generaciones en la cultura letrada y donde se
construye una relacin con la cultura y la poltica no solamente a travs de los
espacios curriculares destinados a ello, sino adems mediante el modo en que
la justicia y la tica circulan por los pasillos y por los patios, sin perder de vista
las palabras que all se ponen en juego.
Como sabemos, ms all de las prescripciones existentes, la manera en que las
formas de la justicia y la proteccin de nios y adultos entran en juego en la
vida escolar encierra una serie de cuestiones que no tienen respuesta
prefijada, sino que cobran sentido en el devenir de la prctica en un terreno de
decisin que no est previamente cartografiado.