anlisis de la fundamentacin de la
metafsica de las costumbres
El presente trabajo pretende establecer los puntos capitales sobre los que Kant basa su
proyecto de fundamentar un tica pura, en el devenir dialctico de extraer los puntos
comunes en la comprensin moral del vulgo y seguidamente pasar a la determinacin del
principio supremo del mismo y desde este punto volver al conocimiento prctico donde se
concreta la moral en las acciones.
As pues este trabajo, seguir el hilo conductor propuesto por Kant en su obra
y analticamente establecer los conceptos que hacen posible su fundamentacin, conceptos
que representan los cimientos de la comprensin de la obra, sin los cuales, no se podr
llegar a comprender el proyecto tico del autor.
La obra est estructurada en un prlogo y tres captulos, desde este anlisis, tal como se
mencion en el prrafo anterior, se establecer el marco definicional de los conceptos claves,
desde la interpretacin de Kant, desde la interpretacin de autores de amplio prestigio
filosfico, y finalmente desde nuestra comprensin, adicionalmente se presenta un breve
resumen de los puntos vulnerables de esos conceptos, de cara a la comprensin general de
la obra y sus crticas
Palabras claves: tica, voluntad, libertad, deber, autonoma.
Prlogo
Inicia Kant el prologo del su obra estableciendo la diferentes divisiones del saber filosfico,
buscando por medio del ancestral mtodo de la divisin, ir descubriendo, cartesianamente
hablando, la definicin clara y distinta de lo que l llam la metafsica de las costumbres.
As pues se presenta un diagrama que ilustra la manera en que Kant establece las divisiones
del conocimiento filosfico.
Desde este punto una vez logrado definir, de manera clara y distinta la metafsica de las
costumbres, se propone establecer por qu la necesidad de una tica pura, antes de una
antropologa prctica, una metafsica de las costumbres, una tica que no tuviera origen en
lo prctico, esto constituye un punto revolucionario en la visin tica kantiana, pensar la
tica desde la razn pura, libre del influjo de la experiencia y de todo lo emprico, a pesar de
que la tica logra su concrecin en el hecho prctico.
As pues, la invitacin que nos hace Kant es pensar en la metafsica de las costumbres como
necesario para descubrir las estructuras a priori que rigen nuestras conductas, es decir
establecer desde la razn pura las bases de nuestra conducta moral.
Debe entenderse que el conocimiento a priori representa uno de los puntos fundamentales
en el pensamiento Kantiano, no slo en esta fundamentacin de la metafsica de las
costumbres, sino en toda su obra en general, as pues el concepto a priori representa uno
de los puntos capitales, para la comprensin de esta obra.
Ahora bien, Qu significa conocer a priori? , desde Kant (1) :
En lo que sigue entenderemos, pues, por conocimiento a priori el que es absolutamente
independiente de toda experiencia, no el que es independiente de sta o aquella experiencia.
A l se opone el conocimiento emprico, el que slo es posible a posteriori, es decir, mediante
la experiencia. Entre los conocimientos a priori reciben el nombre de puros aquellos a los que
no se ha aadido nada emprico. Por ejemplo, la proposicin Todo cambio tiene su causa
es a priori, pero no pura, ya que el cambio es un concepto que slo puede extraerse de la
experiencia.
Seguidamente presentamos la definicin a priori desde Belandria (2) :
El trmino a priori, aparte de otros significados que ha tenido en la historia de la filosofa, se
ha entendido generalmente en relacin con la experiencia. El conocimiento a priori es para
Kant un conocimiento independiente de la experiencia y anterior a ella. Pero determinar qu
es anterior a la experiencia comporta un problema que la tradicin filosfica ha tratado
de aclarar. Platn, quien, al parecer, fue el primero en plantearlo, lo resuelve recurriendo a la
doctrina rfica de la transmigracin de las almas y a la reminiscencia: en efecto, el alma,
antes de nacer en este mundo sensible, ha contemplado directamente las Ideas, y como las
cosas de este mundo son copias de ellas, el hombre al entrar en contacto con esas cosas
recuerda las Ideas. En consecuencia, para Platn, conocer es recordar. De modo que
l concibe lo anterior a la experiencia en un sentido cronolgico. En la escolstica
medieval y algunos pensadores modernos el conocimiento a priori est referido a las ideas
innatas, cuyo origen y verdad ellos fundan en Dios.
De esta manera, podemos aproximarnos a entender el conocimiento a priori como todo
aquel conocimiento que tienen su fundamento en la razn, no en los sentidos, lo sensible, la
experiencia. Pero, existe conocimiento antes de la experiencia?, segn Kant el conocimiento
tiene como punto de partida la experiencia, sin embargo llega a ser conocimiento porque
existe el conocimiento a priori, es decir la experiencia activa lo a priori (universal
y necesario) y se funda el conocimiento. Se observa ms claramente explicando que sino
existiese
el
conocimiento
priori
no
podramos
establecer
elementos
comunes en la experiencia de tal manera que sean universales y necesarios para todos, es
decir el conocimiento a priori aporta lo necesario por oposicin a lo contingente y es
necesario para todo otro conocimiento, es decir es la condicin de universalidad de nuestras
representacin de las realidades.
Seguidamente pretendemos abordar otro punto estructural que menciona en el prlogo y
que constituye parte de los ncleos fundamentales de la obra, para tal fin citamos
directamente desde la obra (3) :
Pues la Metafsica de las costumbres debe investigar la idea y los principios de una voluntad
pura posible, y no las acciones y condiciones del querer humano en general, las cuales, en su
mayor parte, se toman de la psicologa.
Evidentemente, nos referimos a la voluntad, sin embargo aqu se refiere a ella como parte de
la explicacin del por qu de la metafsica de las costumbres, en tal sentido no la
abordaremos en este momento, pero si ampliamente en los captulos posteriores.
As ya culminando el prlogo deja Kant claro el propsito de la fundamentacin, y no es otro
que establecer las bases de su investigacin moral, que persigue fundar la crtica de la razn
prctica y la metafsica de las costumbres. Es decir la fundamentacin debe conducir al lector
en la iniciacin del gran proyecto tico de Kant, al que seguidamente aparecern las obras
Crtica de la Razn Prctica y finalmente la metafsica de las costumbres.
Por
ltimo
expone
el
mtodo
que
seguir
en
la
obra,
directamente
citamos
el
orden que propone :
1.- Primer captulo.- Trnsito del conocimiento moral vulgar de la razn al conocimiento
filosfico.
2.- Segundo captulo.- Trnsito de la filosofa moral popular a la metafsica de las
costumbres.
3.- Tercer captulo.- ltimo paso de la metafsica de las costumbres a la crtica de la razn
pura prctica.
Captulo I.
Trnsito del conocimiento moral vulgar de la razn al conocimiento filosfico.
Comienza este primer captulo con la frase Ni en el mundo, ni, en general, tampoco fuera
del mundo, es posible pensar nada que pueda considerar como bueno sin restriccin, a no
ser tan slo una buena voluntad, en tal sentido uno de los puntos capitales de este primer
captulo y de la obra en general es la buena voluntad, definicin que pretendemos abordar.
Intentaremos abordar el trmino de voluntad en el mbito filosfico, remontndonos a la
filosofa clsica la voluntad es la apetencia racional o conforme a la razn , y es claramente
diferente al deseo que es la apetencia sensible, en tal sentido la voluntad est asociada a la
razn, segn Aristteles, obrar en conformidad con lo racional.
Ahora bien desde Kant, la voluntad, es buena, en tanto valor absoluto, buena en si misma,
con total independencia de los resultados obtenidos, una voluntad buena o voluntad pura es
tal cuando no est fundada en motivos empricos . Cuando racionalmente se acta conforme
al deber.
Pretender establecer un marco definicional resulta complicado con lo intrincado de elementos
complejos a definir, hablar de voluntad implica, en Kant, hablar del deber, de la libertad, libre
albedro, intentaremos abordar estos conceptos de acuerdo a la estructura organizativa de la
obra.
As pues, desde nuestra comprensin, la buena voluntad est referida al obrar de
conformidad con la razn, lejos del influjo de la motivacin sensible y lejos de la consecucin
de un fin particular, podemos aproximarnos a decir que la voluntad es buena cuando el obrar
solo es impulsado por el deseo de actuar conforme al deber moral, por ejemplo, yo har esta
accin particular porque considero que es lo correcto, independientemente que los resultados
sean contrarios a mis deseos o placeres. Obrar sin esperar nada a cambio, slo
la satisfaccin racional de actuar conforme al deber.
Esto nos lleva al otro elemento que debemos estudiar y que representa junto a la buena
voluntad el otro complemento del par conceptual de la ley moral, nos referimos al deber.
Kant recurre a tres proposiciones con las que persigue establecer claramente el concepto del
deber, y establecer diferencias con argumentos ambiguos en torno a la felicidad, as citamos
desde la obra:
Pero aun en este caso, aunque la universal tendencia a la felicidad no determine su voluntad,
aunque la salud no entre para l tan necesariamente en los trminos de su apreciacin,
queda, sin embargo, aqu, como en todos los dems casos, una ley, a saber:
1.- La de procurar cada cual su propia felicidad, no por inclinacin, sino por deber, y slo
entonces tiene su conducta un verdadero valor moral.
Seguidamente, establece su segunda proposicin:
2.- Una accin hecha por deber tiene su valor moral, no en el propsito que por medio de ella
se quiere alcanzar, sino en la mxima por la cual ha sido resuelta; no depende, pues, de la
realidad del objeto de la accin, sino meramente del principio del querer, segn el cual ha
sucedido la accin, prescindiendo de todos los objetos de la facultad de desear.
Y finalmente la tercera y ltima proposicin:
3.- El deber es la necesidad de una accin por respeto a la ley.
Para
complementar
la
comprensin
del
trmino,
citamos
desde
la
comprensin de
Abbagnano (4):
Para Kant, Deber es la accin cumplida nicamente en vista de la ley y por respeto a ella y
es, por lo tanto, la nica autentica accin racional, es decir, determinada exclusivamente por
la forma universal de la razn En este sentido, Kant denomina Deber a la accin
objetivamente prctica, o sea, a la accin en la cual coinciden la mxima que determina la
voluntad y la ley moral.
As, entonces definimos el deber, como la accin racional que se realiza conforme a la ley
moral y su vinculo con la buena voluntad es que actan conforme al querer, sin expectativas
en los resultados, simplemente apartando todo influjo del deseo.
INTRODUCCIN:
Si en este momento me tuviese que plantear una visin objetiva del mundo sera incapaz,
John Stuart Mill dira que no soy libre, que soy una gran manipulada por el Estado. Dice
Stuart Mill que si no somos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor, si no
conocemos lo suficiente todas las cosas que nos rodean y forman nuestra sociedad, nunca
seremos capaces de alcanzar la libertad. Vivimos, sta es mi opinin, una poca confusa y
que en cierto modo a casi todos nos es extraa: los progresos en la ciencia y en la tcnica
convierten en realidad cosas que hasta hace muy poco eran pura ficcin, sin embargo, no
se puede obviar que en otro sentido de cosas vivimos una poca de retroceso,
especialmente en cuanto a lo que se refiere a cultura y a la civilizacin humana. Muchos
de los grandes logros conseguidos en el pasado, y que creemos hoy ms que
fundamentales para nuestra existencia se estn viendo mermados por causa del
fanatismo; me refiero al gran logro de la libertad, entendida sta en el sentido ms amplio
de la palabra. Hoy en da la libertad se ha convertido en algo subjetivo, en teora todos
somos muy libres de hacer lo que queramos pero a la hora de llevar esto a la prctica, hay
una coaccin que nos impide hacer uso de nuestra libertad y que nos hace a todos
iguales. Mill Luchaba a favor de la diversidad y se refera, ms que nada, a esto mismo.
Tambin es evidente que no se puede comparar la libertad de antes con la de ahora, pues
cada una tiene su tiempo, y un largo proceso de asimilacin. Hay libertades de antes de
las que hoy ni siquiera nos acordamos, o no nos planteamos, y libertades de antes que
hoy son imprescindibles y que, sin embargo, cuesta mucho llevarlas al acto. No se puede
negar que la libertad, en general, de la que hacemos gala hoy en da, es todo un logro que
hace tiempo era impensable, sin embargo, a los que vivimos ahora, este tiempo, nos
cuesta admitir que esta es toda la libertad que podemos alcanzar.
La libertad individual hay que entenderla siempre como un privilegio del que poder hacer
uso siempre que queramos mientras no estemos limitando la libertad del resto de los
ciudadanos. Es decir, podemos ser libres, hasta donde las leyes nos dejen. Esta es una
afirmacin muy frecuente que, sin embargo, en cierto sentido es confusa porque muchas
veces la ignorancia la supera y puede darse el caso de que no se sepa hasta dnde
nuestra libertad puede llegar y hasta donde no.
Asimismo cabe en este trabajo destacar la necesidad de hacer referencia a las limitaciones
de la libertad que se llevan a cabo en la actualidad. No considero que estas limitaciones se
hagan en contra de los individuos sino ms bien por su salvaguarda y de ah que tampoco
sea una crtica contra ellas. Desde el 11S ha habido un claro retroceso en el cambo de las
libertades, un retroceso que para muchos, sobre todos para los norteamericanos, no tiene
ninguna precedencia en la historia. Este retroceso puede causar el horror de muchos
porque en teora no progresamos al ritmo que debiramos sino que retrocedemos en el
campo de las libertades. A mi forma de entender en parte no es un retroceso, a mi forma
de entender el tema todava debemos confiar en la teora de que un retroceso supone
despus un gran salto histrico hacia el progreso.
Sin embargo el caso de Espaa es diferente, aqu ya se conoca que el terrorismo causa
grandes daos a la libertad de expresin, a la libertad de movimiento, a la libertad de
reunin... y a todas las libertades que podemos valorar como fundamentales para el
funcionamiento de una vida individual normal.
No podemos negar que seguimos gozando de grandes libertades, quizs con limites, pero
sin ellas todo sera muy diferente. El problema radica en que a pesar de disfrutar mucho de
la libertad hay muy pocas posibilidades de que alguien pueda realizarse como un completo
ser libre. Quizs se deba a que somos los seres humanos ms influenciables de todos los
tiempos, o quiz a que la educacin en un mundo que no conserva los valores de antao,
o que de hacerlo los conserva mal, nos haga considerar la libertad desde otro punto de
vista. No me refiero a que sea bueno conservar todas las costumbres, si fuese as no
habra progreso y entonces la historia no tendra sentido. Me refiero a la conservacin de
unos valores fundamentales, que nacen de uno mismo gracias a una determinada
educacin.
Haber sido educado en libertad significa haber sido educado en el respeto a los dems y,
en este sentido, mucho me temo que muy pocos han sido educados libremente. El respeto
es un de los valores que ms han retrocedido, y con l que duda cabe la libertad en ese
sentido. Por desgracia nos ha tocado vivir un mundo de perjuicios, aun sabiendo que
legalmente todos somos iguales. Estos prejuicios no hacen sino limitar la libertad de las
personas, de las que nos rodean y de nosotros mismos.
A estas alturas considero que resulta evidente que el progreso de la humanidad es ms
una aspiracin que un logro y que la sociedad se encuentra sin un rumbo fijo al que
dirigirse. Por el contrario, este pequeo libro de John Stuart Mill, Sobre la libertad, nos
lleva a una poca en que la libertad de expresin era una libertad futura y no un recuerdo
aorado. A continuacin voy a pasar a exponer las idea de Stuart Mill recogida en este
libro, de forma que se puedan relacionar directamente estas ideas escritas en el pasado
con la actualidad.
LA MAYOR LIBERTAD, LA DE EXPRESIN
Qu duda cabe de que la libertad de prensa ha sido uno de los ms grandes regalos que
se ha podido dar a la humanidad. La libertad de opinin es un gran logro, pero tener la
libertad para poder expresar tus ideas y que todo el mundo pueda orlas es, ms que nada
un logro personal que hace crecer al individuo como persona. Cuando alguien tiene unas
ideas siente la necesidad de contarlas, de que las apoyen o de que se las rebatan, la
necesidad de conocer la verdad es bsica y se llega a ella a travs de la exposicin de
ideas. Esto es algo que hoy en da tenemos tan sumido como algo normal y lgico que no
nos lo planteamos. S es verdad que desgraciadamente mucha gente en este pas est
acallada y no por falta de libertad de expresin, porque todos tenemos derecho a ella
desde el momento en que nacemos. Es fundamental entender que la libertad de una
persona termina en el momento en que comienza a intrometerse en la libertad de otra, y
que impedir que una persona goce de su libertad es incurrir en un delito.
Dice Stuart Mill que impedir la expresin de una opinin supone un robo a la raza
humana. Dicho de este modo es completamente comprensible la postura de este autor,
pues esa expresin acallada puede contener mucho de verdad o no, en todo caso si es
acallada eso nunca se sabr. Igualmente dice Mill que no debemos pensar nunca que
tenemos nosotros la verdad absoluta y que por eso debemos estar abiertos a escuchar
todas las opiniones que podamos, para formar poco a poco esa verdad. Si se ahoga una
opinin, por considerarla falsa se est ejerciendo un gran dao a toda la sociedad. Pero
este planteamiento realizado por Mill, personalmente me lleva a pensar las razones que
pueden llevarme a ma escuchar todas y cada una de las opiniones. Pienso, por el
contrario, que todas las opiniones son respetables desde el punto de vista formal, pero que
no tienen, ni mucho menos por qu ser aceptadas. De todos modos no considero que se
caiga en error por no or una opinin completamente opuesta a la tuya si de antemano se
sabe que difiere totalmente de los argumentos propios. Por mucho que una persona apoye
una determinada opinin sabe perfectamente cules son los motivos que se le pueden
achacar y sabe, que en caso de cambiar de opinin en un futuro, no tomar las medidas
radicales que por otro lado se le plantean. En este sentido discrepo con el autor, pues esta
medida me parece muy propia y saludable en el planteamiento pero francamente muy
extraa de aplicar porque la gente escucha las opiniones que sabe que va a poder rebatir.
De todos modos aqu me gustara destacar la falta de argumentos de Mill para dar
respuesta a qu ocurre cuando te niegas a escuchar una opinin porque se sabe que el
interlocutor no querr escuchar la tuya. Esto es algo complicado y que, sin embargo, Stuart
Mill, a mi consideracin, idealiza demasiado.
LA INDIVIDUALIDAD ES LA DIVERSIDAD
Haciendo referencia a otros aspectos del ensayo es preciso decir que Mill augura a la
perfeccin la Europa multicultural de nuestros das. Segn John Stuart si Europa ha sido
una regin progresiva se debe a su diversidad. La diversidad es un beneficio para todos y
con el tiempo, la tendencia de la humanidad a uniformarse (medios de comunicacin,
modas...) est reduciendo esta diversidad y amenaza por estancar Europa. Stuart Mill
considera que de igual modo que son tiles las opiniones lo son tambin todas las
maneras de vivir. La aceptacin de esto llena de valores a la gente, segn explica Mill,
pero me pregunto si deberamos aceptar dentro de nuestra Europa multicultural que, por
ejemplo, un hombre maltrate a su mujer porque para l sea una forma de vivir. Est claro
que no, que eso no se permite porque se limita la libertad de la mujer con ello, pero es que
en realidad todos los planteamientos que se hace Stuart Mill llevan a la misma respuesta y
lo repite una y mil veces la libertad de uno termina donde empieza la del otro.
No cabe duda de que la diversidad enriquece infinitamente a una sociedad y que, sin
embargo, continuamente se nos estn mostrando unos estndares que debemos seguir y
que en cierto modo se nos imponen con su continua repeticin. La repeticin de ciertas
cosas termina con hacer que se asuman por toda la sociedad y que se desprecien todas
las desviaciones que a partir de ella se hagan. Mill defiende la individualidad y la
naturalidad de todas las personas, pero segn mi entendimiento, considero imposible esto
que ese planteamiento se pueda llevar a cabo; si todo el mundo se comportase de una
forma individual y haciendo prevalecer su naturalidad personal sobre todas las cosas sera
imposible llegar a un consenso dentro de la sociedad porque nadie cedera y todos
impondran su opinin. Considero que este planteamiento no encaja con el de hacer
prevalecer la libertad individual.
Dice Stuart Mill que la individualidad, entendida como la conciencia de las propias
diferencias, de las propias fuerzas, energas, impulsos y deseos, adems de inteligencia y
opiniones, permite a las personas y a las sociedades nutriste de las propias personas.
Desde mi punto de vista considero que nadie que actuara hoy segn sus impulsos sera
considerado como una persona cuerda. Un vez ms se produce un ejemplo de algo muy
fcil de decir pero poco aconsejable llevarlo a la prctica.
Si todas las libertades que segn Mill se llevasen a cabo probablemente viviramos hoy en
una total anarqua. Adems Mill da presupone la bondad de las personas por naturaleza y,
desgraciadamente, me temo que no es as. Asumir que la individualidad es imprescindible
y que los individuos deben ser libres de elegir su conducta, no resta que la sociedad deba
ejercer su control e imponer limitaciones cuando las conductas individuales fueran
perjuicios para los dems.
Por otro lado no se puede pretender que las acciones sean tan libres como las opiniones.
Considero que las opiniones no deberan ser acalladas pero que las acciones han de tener
unos lmites; que la libertad del individuo debe ser limitada porque no debe convertirse en
un perjuicio para los dems. Del mismo modo coincido con Mill cuando dice que las
opiniones pierden su inmunidad cuando las circunstancias en las que son expresadas
hacen de esta expresin una accin perjudicial.
LIBERTAD S, OBLIGACIONES TAMBIN
Dice Mill muy acertadamente que todo el que recibe proteccin de la sociedad debe una
compensacin por este beneficio, y el hecho de vivir en sociedad hace indispensable que
cada uno se obligue a mantener una cierta lnea de conducta para con los dems. Esa
afirmacin de Mill, como se puede observar se opone fundamentalmente al principio de
individualidad anteriormente explicado. Explica Mill que debemos ser individualistas
respecto a nosotros mismos pero no en una sociedad y que para entender y llevar a cabo
esto necesitamos la ayuda de la educacin, pero no de una educacin cualquiera, sino de
una educacin dirigida tanto a las virtudes personales como a las sociales.
Considero cierto que todas las personas tenemos un comportamiento en nuestro mbito
privado diferente del que podemos tener en pblico pero considero esta explicacin de Mill
un tanto equvoca, o al menos no correspondida con lo anteriormente dicho sobre la
necesidad de que todos los individuos sean libres respecto a lo que la sociedad les
imponga.
La libertad individual permite hacer a cada uno lo que crea necesario pero tambin hay
que admitir que el mal que una persona se cause a s mima puede afectar seriamente a
aquellos estrechamente relacionados con ella, y en menor grado a la sociedad en general.
Podemos poner como ejemplo de esto ltimo todas las divergentes opiniones respecto al
tema de la eutanasia.
Pero Mill tambin admite que siempre que existe un perjuicio definido o un riesgo de
perjuicio, sea para un individuo o sea para el pblico el caso se sustrae al campo de la
libertad y entra en el de la moralidad o la ley.
Asimismo el autor considera que lo que hoy llamamos opinin pblica es inaceptable
porque significa la opinin de unos cuantos respecto a lo que es bueno o malo para otros.
Considera adems que el pblico mayoritario no considera ms que su propia preferencia
y pasa sobre el placer y la conveniencia de aquellos mismos cuya conducta censura.
Por otro lado hay que tener en cuenta que Mill fue educado en el racionalismo y que confa
incondicionalmente en la conducta racional de los hombres, sta confianza, que yo
considero extrema, es la que hace que muchos de sus juicios sean tomados por
imposibles de llevar desde la idea hasta el acto.
Mill tambin se refiere en su obra al papel del Estado y de la Administracin con una doble
visin: por un lado como represor del individuo y por otro como medio para una sociedad
mejor. En ambos casos el autor llega a la conclusin de que, en realidad, la verdadera
represora y la que finalmente gobierna es la burocracia.
CONCLUSIONES
Mill muestra en esta obra tanto las mejores virtudes como los peores defectos de la
tradicin. Se muestra como el mayor defensor de la libertad en todos los sentidos y esto
puede ser peligroso hoy en da. Sus continuas referencias a que el individuo no debe dar
cuentas a la sociedad por sus actos siempre que no atente contra los intereses de otra
persona pueden ser enjuiciadas y entendidas de diferentes maneras. Teniendo en cuenta
tambin lo que queramos entender como los intereses de una persona. Considero esto
ltimo como algo que no se puede medir.
Me gustara destacar tambin los prejuicios que muestra hacia la sociedad y su conducta
John Stuart Mill. Aunque es cierto que fue un erudito y sabindose bien de ello, ese no es
motivo, a pesar de toda la libertad individual de la que hace gala, de mostrar
continuamente su superioridad al resto de los hombres llamndoles mediocres, su actitud
claramente clasista y su cinismo en cuanto al etnocentrismo europeo. En cuanto a esto
creo que, una vez finalizada la lectura del libro, no queda clara cual es la escala de valores
del autor: en ocasiones prevalece la individualidad sobre la libertad y en otras al contrario.
En cuanto a los aspectos estilsticos de la obra me gustara hacer una referencia al
lenguaje claro y conciso que utiliza para argumentar, as como la multitud de ejemplos que
ayudan a la fcil comprensin del texto. Si el contenido del texto se hace confuso no es por
la forma en la que est escrito sino por la falta de coherencia entre algunas ideas.
Sus pensamientos, con todo el racionalismo que encierran, son muy idealistas y llevarlos
al acto sera hoy imposible. Sin embargo Sobre la libertad es una crtica a la sociedad y a
sus costumbres que no debe ser desoda por todos los que creemos que la libertad de
expresin es el mayor de los derechos que debemos respetar.
LA ETICA DE LA AUTENTICIDAD DE CHARLESTAYLOR
I TRES FORMAS DE MALESTAR DE LA MODERNIDAD
1.
Exacerbacin del individualismo
por la disolucin de lasreferencias morales (derecho individual de elegir el
horizonte moralque cada uno quiera.
2.
Primaca de la razn instrumental (costo-beneficio)
porla prdida de valor de las relaciones con los dems (el otro se
vuelveinstrumental, intercambiable)
3.
Prdida de la libertad
por el encierro individual en el propiocorazn, que genera indiferencia de
participar en el autogobierno, locual genera un sometimiento al poder
tutelar del cual casi no setiene control.
II RAZONES DE ALGUNOS CRTICOS DEL MALESTAR DE LAMODERNIDAD
1.
Allan Bloom
En la actualidad no existen ideales morales que densentido a la vida de las
personas. Cada uno cree que tiene suspropios valores y nadie debera
ponerlos en tela de juicio.
2.
Max Weber
Estamos encerrados en una Jaula de Hierro,desamparados, o al menos
desamparados hasta que no semodifiquen las estructuras institucionales.
III CRTICA DE TAYLOR
Detrs de de la fragmentacin individual, la inter-cambiabilidad delas
relaciones y la prdida de la libertad, existe en el mundocontemporneo un
Ideal de la Autenticidad
Lo que pasa es que este ideal de la autenticidad ha sidodistorsionado,
generando los tres malestares mencionados.
Por ello es necesario 1) denunciar las distorsiones que ha sufrido y2)
reconstruir el ideal (de la autenticidad) a travs de larecuperacin de sus
fuentes.1.Distorsiones del Ideal de la Autenticidad:
Cultura de la auto-complacencia del yo
Cada uno tienesu propia referencia moral y nadie debe cuestionar sus
valores.Se trata de un individualismo de la anomia sin tica social.
Ideal de la auto-realizacin
A partir de un actocontractual entre personas individuales, racionales, libres
eiguales, que acuerdan principios universales de justicia, cadauno tiene el
derecho de elegir su propio ideal de vida buena. Setrata de un
individualismo universal de auto-eleccin.