González, Federico - Introducción A La Ciencia Sagrada - Programa Agartha (Hermetismo)
González, Federico - Introducción A La Ciencia Sagrada - Programa Agartha (Hermetismo)
A LA CIENCIA SAGRADA
Programa Agartha
FEDERICO GONZALEZ
Con la colaboracin de
Francisco Ariza
y la de Fernando Trejos y Jos Manuel Ro
L. Herrera, M. V. Espn, M. A. Daz y A. Wiechers
PREFACIO
El Agartha es un Programa, una didctica, un curso escalonado que de seguirse
con fe y concentracin produce los resultados previstos por aqullos que lo crearon,
pues sus propias experiencias en la labor interna y en el conocimiento del S Mismo se
encuentran en l expresadas. Es una Enseanza que requiere de paciencia y voluntad
para desarrollar la energa llamada inteligencia; esto es igual a querer aprender
verdaderamente a pensar, para lo cual es necesario un entrenamiento que el Programa
brinda. Se requiere del alumno estudio y dedicacin y sobre todo de la entrega a su
sensibilidad y recto juicio.
Agartha es un compendio que traduce hoy da la Doctrina y la Tradicin de todos los
pueblos y tiempos bajo la forma de la Tradicin Hermtica. Su curso est
especficamente diseado para promover el Conocimiento por la efectividad de su
realizacin. En el conjunto de sus lecciones y temas se tratan los vehculos hermticos
(Tarot, Alquimia, Aritmosofa, Cbala, Astrologa, Simbolismo), as como Filosofa,
Metafsica, Cosmogona, Mitologa, y de manera particular los smbolos universales y
las artes liberales. Tambin se refiere al Arte como forma de ver (poesa, literatura,
msica, teatro, danza, arquitectura, artes plsticas), a la Historia (sagrada) y a la
(autntica) Ciencia. Este mtodo, o mejor, este medio, incluye igualmente grficas y
grabados; lo visual tiene un papel en l.
Como se podr observar el entrecruzamiento rtmico, peridico, cclico y armonioso de
estos temas produce una serie de interrelaciones, lo que nos obliga a establecer vnculos
insospechados entre ellos, que se van complementando los unos a los otros y amplan e
iluminan nuestro entorno, a la par que se despierta la conciencia. Los ejercicios y
prcticas que esta Introduccin ofrece coadyuvan al logro de sus realizaciones. Por eso
los que participan de ella estn seguros de obtener resultados positivos con personas que
se interesan por descubrir los misterios que cada uno lleva dentro de s y que tambin
observan en el mundo.
Esta transmisin de ideas-fuerza, de Conocimiento, liga a los integrantes del Programa
Agartha, hombres y mujeres de muchas nacionalidades, personas que viven en distintos
pases y que entre ellas no se conocen, pero que trabajan unidos por ese vnculo
invisible expresado en este manual.
No somos una secta, ni realizamos ceremonias, ni estamos organizados de manera
pseudo-religiosa ni de ninguna otra forma, pero creemos que en razn de los tiempos
oscuros que nos ha tocado vivir, esta Introduccin a la Ciencia Sagrada cumple en este
momento una funcin trascendente relacionada con el renacimiento de los valores
dormidos en el hombre contemporneo. Los seres actuales funcionamos con apenas una
mnima parte de las posibilidades que se le han entregado al ser humano. Por lo tanto
vivimos una vida que est por debajo de nosotros mismos. Rescatar las potencialidades
individuales, hoy prcticamente olvidadas, es la funcin de esta Introduccin, poniendo
especial nfasis en la regeneracin del ser, lo que da por fruto un mundo ms armonioso
y digno de ser vivido tal cual se le brind al hombre en la libertad de su naturaleza y que
ste desconoce en la agitacin de la existencia cotidiana.
Usted ha ligado con el Agartha y tiene en este momento la oportunidad de comenzar una
nueva etapa, enteramente diferente, y de conocer un mundo maravilloso,
desgraciadamente casi totalmente ignorado por la generalidad de los que nos rodean.
Usted se est poniendo en comunicacin con la Ciencia Sagrada y de este modo con la
energa-fuerza que la constituye cuyas emanaciones han hecho posible la realizacin de
Maestros, Instructores e Iniciados en todos los tiempos y lugares. Usted puede realizar
algo increble consigo mismo aunque en este momento no lo vea con claridad o no
disponga de los elementos y el mtodo para efectuarlo. La Ciencia Sagrada es el puente
entre la realidad ya conocida y otra desconocida, de cara a la cual nuestras fantasas ms
audaces se quedan siempre cortas. Agartha es revolucionario pues propone una
transformacin, una autntica transmutacin interior que haga posible el nacimiento de
las potencialidades dormidas del Hombre Verdadero.
Este nuevo aprendizaje ha de ser gradual y ordenado. Y el aspirante recorrer un
camino, participar de un proceso, que se reflejar en s mismo y en las personas y cosas
de su entorno de una manera casi mgica. El mundo misterioso de los smbolos ser
nuestra gua en este recorrido paulatino y ellos se manifestarn tambin en nuestro
pensamiento y en las acciones y hechos de nuestra vida diaria hacindonos vivir un
mundo ms rico, feliz y asombroso, que cada hombre o mujer, sin discriminacin de
edad, raza o condicin, puede adquirir, pues se trata de descubrir lo que lleva dentro,
aunque lo desconozca o apenas lo sospeche. Para este fin nos valdremos de los smbolos
fundamentales del Arte y la Ciencia Sagrada tal cual nos los ha legado la Tradicin
Hermtica, con la ventaja de que estos vehculos y tcnicas podrn ser aprendidos y
practicados sin necesidad de cambiar el ritmo de la existencia cotidiana.
Como ya se ha dicho, algunos de los mtodos y medios de que se vale este Programa
para transmitir la Enseanza y el Conocimiento de otra realidad a la que se aspira son:
Cbala, Aritmosofa, Alquimia, Astrologa, Cosmogona, Metafsica, Tergia, etc.
Asimismo se hace especial hincapi en aquello vinculado con el Arte (Msica, Danza,
Plstica, Arquitectura, Literatura, etc.) como forma de Conocimiento y tomado como
vehculo apto para la contemplacin de la Belleza. Igualmente se insiste en una
reubicacin con respecto a las ciencias modernas. Todo esto genera otra dimensin del
espacio y el tiempo que, sin embargo, est ocurriendo aqu y ahora en lo ms oculto del
corazn del hombre; lo que constituye su autntico Ser, su Identidad, el alfa y el omega
de estos estudios y trabajos.
A estos efectos se brinda al lector una preparacin terico-prctica alternando las
distintas disciplinas en forma gradual y en orden analgico. Se recomienda
especialmente la meditacin sobre los textos y la realizacin de determinadas prcticas
y ejercicios, cuya sencillez pues son desde todo punto de vista inofensivos no los hace
por eso menos efectivos, ya que son capaces de actuar como despertadores de nuestra
conciencia dormida. La gota de agua horada la piedra.
Esta Introduccin a la Ciencia Sagrada sintetiza una enorme bibliografa hermtica que
corresponde a la voz de la Sabidura de todos los tiempos y espacios geogrficos
encarnada en Maestros que guan y fundamentan las Enseanzas del Agartha. El
Programa tambin acta como una terapia ordenando nuestra psiquis y dando sentido a
nuestra vida para todos aquellos que se abren a su comprensin y trabajan en su
realizacin.
Crecer es una oportunidad y un derecho que todos los hombres poseemos. Si todo est
en la mente y en el corazn del hombre es muy importante que ste reconozca su propia
naturaleza y acte de acuerdo a ella. A su nivel, no hay nada ms importante que el
hombre mismo. Y conociendo ste sus infinitas posibilidades, y tambin sus
limitaciones, podr hallar paz para s, dicha en su trabajo y alegra general.
Queremos recordar aqu algunas nociones fundamentales que Ren Gunon expresa en
su Aperus sur l'Initiation:
...todo
conocimiento
es
esencialmente
una
identificacin...
...este conocimiento slo es posible porque el ser que es un individuo humano en un
cierto estado contingente de manifestacin, es tambin otra cosa al mismo tiempo...
Todo conocimiento al que pueda llamarse verdaderamente inicitico resulta de una
comunicacin establecida conscientemente con los estados superiores [del ser]...
El conocimiento directo del orden trascendente, con la certeza absoluta que implica,
es evidentemente, en s mismo, incomunicable e inexpresable; toda expresin, siendo
necesariamente formal por definicin misma, y por consiguiente individual, le es por
ello inadecuada y no puede dar de l (...) ms que un reflejo en el orden humano
... todo conocimiento exclusivamente 'libresco' no tiene nada en comn con el
conocimiento inicitico, incluso contemplado en su estado simplemente terico...
Afirmando como una de las condiciones de la iniciacin:
-- el trabajo interior por el cual este desarrollo ser realizado gradualmente, si cabe con
el auxilio de 'adyuvantes' o de 'soportes' exteriores, sobre todo en los primeros estadios,
haciendo pasar al ser, de escaln en escaln, a travs de los diferentes estados de la
jerarqua inicitica, para conducirlo al objetivo final de la 'Liberacin' o de la 'Identidad
Suprema'.
El propsito del Programa es espiritualizar la materia y materializar el espritu. Para ese
fin conviene ponerse a la faena sin dilacin e ir directamente a la prctica de los
vehculos y ejercicios hermticos que ofrece la presente Introduccin, comenzando por
el nivel ms sencillo: la memorizacin y familiarizacin con smbolos y ritos. Sobre la
marcha se ir relacionando la prctica con la doctrina.
Este Programa de enseanza comprende tres mdulos de un semestre cada uno
relacionados con tres grados o niveles de estudio. Los acpites estn numerados para
seguir su orden didctico determinado -en rojo al margen izquierdo. Al final de cada
Mdulo se incluye su ndice subdividido en documentos: A1; A2; A3 y sucesivos; B1;
B2; B3 y sucesivos, etc.
Nota. Por la misma naturaleza "virtual" del medio a travs del cual se difunde esta
Enseanza, se recomienda la impresin en papel de estos textos, lo que favorecer su
estudio y la concentracin y meditacin necesarios.
INDICE DE CONTENIDOS
MODULO A
MduloA1
1 LA TRADICION HERMETICA
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37
38
39
40
41
42
LO EXOTERICO Y LO ESOTERICO
LA VIA SIMBOLICA
ARITMOSOFIA
EL CIRCULO
CABALA: El Arbol de la Vida Sefirtico.
MUSICA
ASTRONOMIA-ASTROLOGIA
CABALA: Las diez sefiroth.
ALQUIMIA
MduloA6
EL SIMBOLO DEL CORAZON
MOISES
HERMES
EJERCICIO RESPIRATORIO
PITAGORAS
EL SIMBOLISMO DEL TEMPLO
EL SIMBOLO DEL LABERINTO
PLATON
EJERCICIO RESPIRATORIO
ARTES Y ARTESANIAS
ISIS
EJERCICIO RESPIRATORIO:Con Atsiluth
BIOGRAFIAS
MduloA2
CABALA: Divisin del Arbol.
LA TRIADA
MITOLOGIA
NOTA: Conceptos inhabituales.
HERACLES-HERCULES
CABALA: El descenso de las energas.
ETIMOLOGICAS
CABALA: Analogas con las sefiroth.
MduloA7
EJERCICIO PRACTICO: Sobre el Arbol sefirtico. 60 LAS MUSAS
ASTROLOGIA: Los siete planetas.
61 MAGIA: La vida como magia y rito.
ALQUIMIA: Los cuatro elementos.
62 TROPIEZOS Y DIFICULTADES
63 EJERCICIO RESPIRATORIO:Con Beriyah
MduloA3
64 DANZA
CABALA: Los cuatro planos del Arbol.
65 LA NAVE
LA INICIACION
66 LAS COLUMNAS Y LA PUERTA
LA ANALOGIA
67 CABALA:El Arbol,las columnas,la puerta.
ALQUIMIA: Gua de la Ciencia Sagrada.
68 EJERCICIO RESP.:Con Yetsirah y Asiyah
EL ARBOL DE LA VIDA: Las tradas sefirticas. 69 MITOLOGIA CABALISTICA
ASTROLOGIA: Zodaco y elementos.
70 LA MONTAA Y LA CAVERNA
FILOSOFIA
71 EL SIMBOLO DE LA PIEDRA
CABALA: Los cuatro mundos o planos.
72 EJERCICIO RESPIRATORIO
73 ARQUITECTURA
MduloA4
74 LA JERARQUIA
ALQUIMIA: El Arte alqumico.
ARITMOSOFIA Y GEOMETRIA
MduloA8
LA RUEDA Y LA CRUZ
75 ARTES MARCIALES
CONSTRUCCION DEL ARBOL
76 EJERCICIO RESPIRATORIO
LA HORIZONTAL Y LA VERTICAL
77 CIENCIA
LOS TRES GUNAS
78 EL ALTAR
79 LOS SUEOS
MduloA5
80 MITOLOGIA: Los dioses y los hombres.
LA RESPIRACION: Aspir-expir.
81 ASTROLOGIA:Domicilio,exilio,exaltac.
ASTROLOGIA: Los signos zodiacales.
82 EJERCICIO RESPIRATORIO
RESPIRACION: LOS CICLOS
83 CABALA: Macroposopos y Microposopos
ASTROLOGIA: Fechas de los signos.
84 LOS PEREGRINAJES
ALQUIMIA: El Athanor. Alquimia e iniciacin.
85 ASTROLOGIA: Aspectos planetarios.
EJERCICIO RESPIRATORIO: Sincronizar.
86 EJERCICIO RESPIRATORIO
EL CICLO LUNAR Y LA RESPIRACION
87 EL RITO
MODULO B
MduloB1
1 REPASO
2 NOTA: I Ching o "Libro de las Mutaciones".
56
57
MduloB7
TAROT: CARTA N VIIII
LA CENA
3
4
5
6
7
8
9
CABALA: El En Sof.
EL NIVEL Y LA PLOMADA
IMAGENES Y SIMBOLOS
EL SIMBOLO DE LA ESCALA
EL SIMBOLO DE LA ESVASTICA
TAROT
CABALA: Las 22 letras del alfabeto hebreo.
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
MduloB2
ALGUNOS EJERCICIOS PRACTICOS
SIMBOLISMO VEGETAL I
SIMBOLISMO VEGETAL II
ALQUIMIA: Los signos de los 4 elementos.
SIMBOLISMO ANIMAL I
SIMBOLISMO ANIMAL II
NOTA: El origen sagrado de la cultura.
LA CORONA
LO PEQUEO ES LO MAS PODEROSO
TAROT
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
MduloB3
TAROT: CARTA N I
LA CIUDAD CELESTE I
LA CIUDAD CELESTE II
EL COMPAS Y LA ESCUADRA
CABALA: La letra Iod y la letra Alef.
NOTA: La fuerza del mito sigue presente.
TAROT: CARTA N II
MITOLOGIA: Sentidos diversos de los mitos.
CABALA: Los 22 senderos en el Arbol.
EJERCICIOS DE PACIENCIA
EJERCICIOS DE SILENCIO
31
32
33
34
35
36
37
38
MduloB4
TAROT: CARTA N III
CABALA: El Tetragrama y las 10 sefiroth.
EL AMOR
METAFISICA
TAROT: CARTA N IIII
GEOGRAFIA SAGRADA
LA ASTROLOGIA Y LAS DEIDADES
APRENDER A LEER
39
40
41
42
43
44
45
46
47
MduloB5
TAROT: CARTA N V
LA BELLEZA
GEOGRAFIA SAGRADA
NOTA: El Paraso y el corazn.
VISION
TAROT: CARTA N VI
LA ANALOGIA
EL ARTISTA
NO POR MUCHO MADRUGAR ...
48
49
50
51
52
53
54
55
MduloB6
TAROT: CARTA N VII
HISTORIA SAGRADA
LA TRADICION
GEOGRAFIA SAGRADA
NOTA: Repasar las enseanzas del curso.
TAROT: CARTA N VIII
ASTROLOGIA: Precesin de los equinoccios
EL SIMBOLISMO DE LA ESPADA
58
59
60
61
62
63
64
65
66
67
68
69
70
MduloB8
TAROT: CARTA N XI
LA LUZ
ALIMENTACION Y SALUD
NOTA: Profundizar y ampliar los temas.
TAROT: CARTA N XII
DIOS EXISTE?
ESPIRITUALMACUERPO
NOTA: Relectura del Programa.
71
72
73
74
75
76
77
78
MduloB9
TAROT: CARTA N XIII
ALQUIMIA: La putrefaccin o nigredo.
EL NACIMIENTO DE LA HISTORIA I
EL NACIMIENTO DE LA HISTORIA II
TAROT: CARTA N XIIII
LAS SIETE ARTES LIBERALES I
LAS SIETE ARTES LIBERALES II
NOTA: Estrechar vnculos con Agartha.
79
80
81
82
83
84
85
MduloB10
TAROT: CARTA N XV
CUADRADOS MAGICOS
NUESTRO PROGRAMA
TAROT: CARTA N XVI
EL BOSQUE
ASTROLOGIA: Signos, elementos, hombre.
MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE
86
87
88
89
90
91
MduloB11
TAROT: CARTA N XVII
NOMADES Y SEDENTARIOS
LAS TRES GRACIAS
ARITMOSOFIA: Nms. triangul. y cuadrad.
TAROT: CARTA N XVIII
MAGIA
92
93
94
95
96
97
98
99
MduloB12
TAROT: CARTA N XVIIII
LOS CICLOS Y LA HISTORIA
JANO
GRAMATICA, DIALECTICA Y RETORICA
TAROT: CARTA N XX
CABALA: La teora de la Tsim-Tsum.
ASTROLOGIA: Signos posit, negat, y neutr.
CONFU. ENTRE METAFISICA Y ASCETISMO
MduloB13 y B14
TAROT: CARTA N XXI
LOS CICLOS Y LOS RITMOS
ANGEOLOGIA I
LA TRADICION UNANIME
TAROT: CARTA N XXII
ARITMOSOFI: Los nmeros proporcionales
ASTROLOGIA: Signos zodiacales y piedras.
TAROT: INDICACIONES PARA SU USO
MEMORANDUM
100
101
102
103
104
105
106
107
108
MODULO C
MduloC1
51
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
MduloC2
CABALA: 3 letras madres, 7 dobles, 12 simples.
EL ALMA
GRECIA
ROMA I
LAS MUSAS II
MITRA
EJERCICIO PRACTICO: Meditac. en accin.
JESUS
ROMA II
ALEJANDRIA
20
21
22
23
24
MduloC3
EL HERMETISMO ALEJANDRINO
COSMOVISION HERMETICA ALEJANDRINA
LA EDAD MEDIA
EL HERMETISMO MEDIOEVAL I
EL SIMBOLISMO HERALDICO
25
26
27
28
29
30
31
32
MduloC4
ARQUEOLOGIA
ALFONSO X EL SABIO I
LA CIZAA
GEOMETRIA
ALFONSO X EL SABIO II
LA TRADICION Y EL MENSAJE
EL HERMETISMO MEDIOEVAL II
METATRON
33
34
35
36
37
38
MduloC5
HISTORIA SAGRADA
EL NOMBRE I
ASTROLOGIA
HISTORIA SAGRADA: EL RENACIMIENTO I
HISTORIA SAGRADA: EL RENACIMIENTO II
NOTA: MAGIA
39
40
41
42
43
44
45
46
MduloC6
MAGIA Y ARTE
CABALA: EL NOMBRE II
LA LABOR COTIDIANA
QUIROLOGIA
CABALA: Inversin polaridad de energas.
LA ESTRELLA Y LA ESPIGA
ALQUIMIA
VIRGILIO-DANTE I
47
48
49
50
MduloC7
EL METODO FUNDAMENTAL
DANZA: EJERCICIO PRACTICO
VIRGILIO-DANTE II
EJERCICIOS PRACTICOS: Otros horarios.
1 LA TRADICION HERMETICA
52
53
54
55
56
57
58
59
60
61
62
63
64
65
66
MduloC8
ALFABETO Y ESCRITURA
CIENCIA II
NOTA: SOBRE LA MELANCOLIA
CUATRO LECTURAS DE LA REALIDAD
ALQUIMIA
ANGEOLOGIA II
EJERCICIO PRACTICO: Leer en voz alta.
MINUTA
EL HOROSCOPO
67
68
69
70
71
72
73
74
75
MduloC9
NOTA
CABALA: Talismn numrico.
GEOMANCIA
FILOSOFIA PERENNE
SIMBOLISMOS DE PASAJE
LAS TRADICIONES ARCAICAS
ASTRONOMIA-ASTROLOGIA
LAS TRADICIONES
LA PUERTA
76
77
78
79
80
81
82
83
84
85
MduloC10
EL SIMBOLO DEL CORAZON II
LOS CICLOS I
EL FIN DE LOS TIEMPOS
MARSILIO FICINO
LA TRADICION HERMETICA
LOS SIGNOS DE LA RENUNCIA
EL ATRAVESAR LAS AGUAS
LA INICIACION
LA TABLA DE ESMERALDA
NOTA: Arbol de la Vida y chakras.
86
87
88
89
90
91
MduloC11
EJERCICIO PRACTICO: Nombres sephiroth.
EL OCTOGONO
PICO DE LA MIRANDOLA
EL HERMETISMO RENACENTISTA I
EL HERMETISMO RENACENTISTA II
ALQUIMIA
92
93
94
95
96
97
MduloC12
LA ESCALA
LA TRADICION PRECOLOMBINA
EL RENACIMIENTO ISABELINO
NOTA: DOCTA IGNORANCIA?
EL MOVIMIENTO ROSACRUZ
DIONISIO AREOPAGITA
98
99
100
101
102
MduloC13
LOS CICLOS II
AGARTHA
EL ESOTERISMO CONTEMPORANEO
FIN DE CICLO
ALQUIMIA: LA REMINISCENCIA
han logrado sustraerse a las modas innovadoras que amenazan a Occidente con
sucumbir, y mantienen ese vnculo regenerador con el eje invisible de la Tradicin que
se dirige siempre hacia el verdadero Norte, origen y destino de la humanidad, del que
esta tradicin nunca se ha separado.
Hermes y la Tradicin Hermtica viven actualmente. Su presencia es eterna.
2 LO EXOTERICO Y LO ESOTERICO
Todos los smbolos sagrados, tanto los expresados por la naturaleza como los
adquiridos por los hombres mediante revelacin divina, ya sean stos gestuales, visuales
o auditivos, numricos, geomtricos o astronmicos, rituales o mitolgicos, macro o
microcsmicos, tienen una faz oculta y una aparente; una cualidad intrnseca y una
manifestacin sensible, es decir, un aspecto esotrico y otro exotrico.
Mientras el hombre profano -que es tal por su estado cado- nicamente puede percibir
lo exterior del smbolo, pues ha perdido la conexin con su origen mtico y su realidad
espiritual, el iniciado ms bien procura descubrir en l lo ms esencial, lo que se
encuentra en su ncleo interior, lo que no es sensible pero s inteligible y cognoscible, la
estructura invisible del cosmos y del pensamiento, su trama eterna, es decir, lo esotrico,
que constituye tambin el ser ms profundo del hombre mismo, su naturaleza inmortal.
Al tomar contacto e identificarse con esa condicin superior de s mismo y del Todo,
constata que signos y estructuras simblicas aparentemente diversas son sin embargo
idnticas en significado y origen; que un mismo pensamiento o idea puede ser
expresado con distintos lenguajes y ropajes sin alterarse en modo alguno su contenido
nico y esencial; que las ideas universales y eternas no pueden variar aunque en
apariencia se manifiesten de modo cambiante.
El cosmos, la creacin entera, contiene una cara oculta: su estructura invisible y
misteriosa que lo hace posible y que es su realidad esotrica, pero que al manifestarse se
refleja en miradas de seres de variadsimas formas que le dan una faz exotrica, su
apariencia temporal y mutable. En el hombre sucede lo mismo: el cuerpo y las
circunstancias individuales son las que constituyen su aspecto exotrico y aparente,
siendo el espritu lo ms esotrico, lo nico Real, su origen ms profundo y su destino
ms alto.
Si los cinco sentidos humanos son capaces de mostrar lo fsico, la realidad sensible, ese
sexto sentido de la intuicin inteligente y la mirada interna que se adquiere por la
Iniciacin en los Misterios permite Ver ms all; da acceso a una regin metafsica en la
que los seres y las cosas no estn sujetos ya al devenir ni signados por la muerte. Esa
visin esotrica identifica al hombre con el S Mismo, es decir, con su verdadero Ser, su
esencia inmortal de la que se percata gracias al Conocimiento y al recuerdo de S.
Mientras lo exotrico nos muestra lo mltiple y cambiante, lo esotrico nos lleva hacia
lo nico e inmutable.
Con una mirada esotrica, que se ir abriendo gradualmente en nuestro camino interior,
iremos comprendiendo y realizando que el espritu del Padre, su Ser ms interno, es
idntico al espritu del Hijo. Esta conciencia de Unidad es la meta de todo trabajo de
orden esotrico e inicitico bien entendido. Hacia Ella se dirigen todos nuestros
esfuerzos; en Ella ponemos nuestro pensamiento y nuestra concentracin interior.
3 LA VIA SIMBOLICA
El smbolo es la huella (o el gesto) visible de una realidad invisible u oculta. Es
la manifestacin de una idea que as se expresa a nivel sensible y se hace apta para la
comprensin. En un sentido amplio toda la manifestacin, toda la creacin, es una
simblica, como cada gesto es un rito, sea esto o no evidente, pues constituye una seal
significativa.
El smbolo nombra a las cosas y es uno con ellas, no las interpreta ni define. En verdad
la definicin es occidental y moderna (aunque nace en la Grecia clsica) y podra ser
considerada como la puerta a la clasificacin posterior.
El smbolo no es slo visual, puede ser auditivo, como es el caso del mito y la leyenda,
o absolutamente plstico y casi inaprehensible como sucede con ciertas imgenes
fugaces que, sin embargo, nos marcan. En la poca actual se le suele asociar ms con lo
visual, porque la vista fija y cristaliza imgenes en relacin con estos momentos
histricos de solidificacin y anquilosamiento ms ligados a lo espacial que a lo
temporal.
El smbolo es el intermediario entre dos realidades, una conocida y otra desconocida y
por lo tanto el vehculo en la bsqueda del Ser, a travs del Conocimiento. De all que
los distintos smbolos sagrados de las diferentes tradiciones -y por cierto tambin los
smbolos naturales- se entretejan y se vinculen entre s constituyendo una Va Simblica
para la realizacin interior, a saber: para el Conocimiento, o sea el Ser, dada la identidad
entre lo que el hombre es y lo que conoce. Lo mismo es vlido para los ritos que
promueve este manual, comenzando por el estudio y la meditacin y siguiendo por
todos los ejercicios prcticos. Por eso es necesario que el lector tenga una visin lo
suficientemente clara de la cosmogona, arquitectura del universo reproducida en el
hombre, para utilizar el modelo del Arbol de la Vida, llamado tambin Sefirtico,
ubicarse y trascenderlo, mediante la aceptacin de un Orden capaz de mostrarnos lo que
est ms all de l. Nos estamos refiriendo a la movilizacin de todo nuestro ser que los
smbolos como intermediarios procuran, al viaje o navegacin por las sutiles entretelas
de la conciencia, a la sorpresa de percibir mundos nuevos que permanecan invisibles y
sin embargo nos son familiares, hechos todos estos que jalonan el proceso mgico de
Iniciacin, caracterizado por los grados de Conocimiento de otras realidades espacio
temporales, o mejor, de otra forma de percibir la realidad.
Lo metafsico, esa regin desconocida y misteriosa, se manifiesta en el mundo sensible
por intermediacin del smbolo. Gracias a ste, es posible el Conocimiento para el ser
humano; imgenes y smbolos nos permiten tomar conciencia del mundo que nos rodea,
de lo que ste significa y de nosotros mismos.
Los smbolos sagrados, revelados, han sido depositados en todas las tradiciones
verdaderas. Los sabios de distintos pueblos, por medio de la Ciencia y el Arte, han
promovido siempre el conocimiento de esos mundos sutiles que los propios smbolos
testimonian. Ellos permiten que aquellas realidades superiores toquen nuestros sentidos
y posibilitan que el hombre, a partir de esta base sensible, se eleve a esas regiones que
constituyen su aspecto ms interno: su verdadero ser.
La va simblica que este Programa propone, con todas las experiencias que ella
implica, podr llevarnos de una manera ordenada y gradual hacia ese Conocimiento.
El smbolo plasma una fuerza, una energa invisible, una idea. Lo que l expresa y lo
que contiene en su interior se corresponden en perfecta armona. No debe nunca
confundirse con la alegora, ya que sta se correlaciona ms con sustituciones y
suposiciones y por lo tanto carece de conexin clara con lo interno y verdadero.
Tambin es importante apuntar que los smbolos a que nos referimos no son meras
convenciones inventadas por los hombres; ellos son "no humanos", se encuentran en la
estructura misma del cosmos y el hombre. Al ser los intermediarios entre lo invisible y
lo visible promueven la conciencia de mundos superiores y regiones supracsmicas.
Es muy notable el hecho de que los smbolos principales se repitan de modo unnime en
todos los pueblos de la tierra en distintos momentos y lugares. Muchas veces esta
identidad es incluso formal, aunque, como ya se ha dicho, a menudo podremos
encontrar smbolos de diferente forma pero idntico significado. En todo caso, todos se
corresponden con un arquetipo nico y universal del que cada uno de esos pueblos ha
extrado sus smbolos particulares.
Los smbolos sagrados son capaces de revelar ese modelo nico, a su Creador, y an lo
increado; pero a la vez velan esas realidades superiores y se cubren de un ropaje formal,
aunque conservan siempre su aspecto interno e invisible.
4 ARITMOSOFIA
Los nmeros poseen una realidad mgico tergica, que los hombres de nuestros
das hemos olvidado, y que trataremos de recuperar. Ellos son mdulos armnicos y
medidas que relacionan al microcosmos (hombre), con el macrocosmos (universo), y
responden a vibraciones secretas, que encuentran sus correspondencias en todas las
cosas. Desde los acontecimientos mundiales, a los sucesos locales e individuales, los
que forman parte de la armona universal, que se expresa tambin a travs de nmeros y
medidas, semejando una gran sinfona. De all la conexin con la msica, y
particularmente con los ritmos y los ciclos.
Por lo tanto el nmero es un lenguaje universal conocido por todos los pueblos, que
siempre ha sido considerado como un smbolo revelado, capaz de sintetizar y ordenar el
universo, y como un magnfico vehculo apto para establecer relaciones entre las cosas,
entretejiendo los variados rdenes de la existencia y los escalonados mundos o planos
de la realidad.
Aunque la sociedad moderna pareciera creer que los nmeros fueran una invencin
humana, producto del progreso, muy tiles para hacer clculos estadsticos, as como
para medir, clasificar y en general contar objetos de toda ndole, percibiendo a la serie
numrica como una sucesin indefinida y horizontal -en una sola dimensin-, carente en
absoluto de un significado otro, en las sociedades tradicionales, por el contrario, los
nmeros son concebidos como deidades ordenadoras, como intermediarios, portadores
de energas e Ideas superiores que ellos mismos plasman en el cosmos entero.
Los nmeros se corresponden de modo preciso con las figuras de la geometra y las
notas musicales como hemos dicho, en perfecta armona con las leyes de la Astrologa y
el orden del universo.
El recorrido que hacen los nmeros desde el uno hasta el diez (de lo casi inmanifestado
a la manifestacin) nos ensear cmo emprender el camino de retorno, a partir de la
realidad fsica, en bsqueda de la Unidad metafsica.
El nmero, como todos los smbolos, es susceptible de ser observado bajo dos aspectos:
exterior e interior. Desde el punto de vista externo los smbolos numricos expresan
meramente cantidades; desde el interno, manifiestan ms bien cualidades del ser.
Nuestro Programa har nfasis en la visin cualitativa, que es la principal, ya que desde
nuestro punto de vista lo cuantitativo es secundario y derivado de lo cualitativo.
Esta visin esotrica de la Numerologa fue transmitida a Occidente por medio de la
Escuela Pitagrica, aunque se la encuentra tambin en todas las culturas ligadas a la
Tradicin Primordial.
Segn los pitagricos todas las cosas se sintetizan en los nueve primeros nmeros; stos
a su vez pueden resumirse en los tres primeros; y ellos estn contenidos en la unidad.
Los trabajos numricos y geomtricos que sugerimos promueven una labor de sntesis,
siempre en la bsqueda de la unidad de nosotros mismos; de la unidad del cosmos; de la
Unidad del Ser.
5 EL CIRCULO
De entre los smbolos fundamentales comunes a todos los pueblos
es sin duda el crculo el ms generalizado y el que aparece ms
frecuentemente en todas las manifestaciones humanas conocidas.
Esto se debe, en efecto, a la misma naturaleza de lo que la forma
circular significa. Ya que todo en la vida y en el mundo tiende a
realizar este movimiento, presente tanto en las expresiones
naturales como en las humanas. De hecho una recta, o sucesin de
puntos, que progrede indefinidamente, describe un movimiento
circular, que la curvatura del espacio hara regresar a su punto de
origen. En forma de crculos se expanden las radiaciones de
energa, y esos remolinos o espirales conforman las estructuras de cielo y tierra, como
bien puede observarse en lo sideral y en lo molecular. El crculo, junto con sus smbolos
asociados, es pues una de las imgenes bsicas del conocimiento simblico y
volveremos una y otra vez sobre el tema.
Puede advertirse en la figura precedente que no hay circunferencia sin un punto interior
que la genere pues ella extrae su forma, as la tracemos con comps o cordel, de un
centro existente previamente. Conjuntamente, circunferencia y centro conforman la
circularidad. El centro generalmente es invisible, o tcito, o se halla otras veces
especficamente sealado como elemento constitutivo. Este punto original es el que
emana su energa a todos los puntos de la circunferencia, que son un reflejo de su
potencialidad en un plano definido y limitado. Esas emanaciones son representadas
como irradiaciones del centro y formas de conexin entre ste y la periferia. La ms
sencilla y notable de estas figuraciones es la siguiente:
Este es tambin el smbolo del cuaternario, o sea el de la manera
cuatripartita en que se produce toda manifestacin. Los ejemplos
ms claros de esta divisin son los cuatro puntos cardinales en el
6 CABALA
Poco a poco iremos desarrollando diferentes mtodos
hermticos, entre ellos el de la Cbala juda, utilizado tambin
por los cristianos a partir del Renacimiento. "Cbala" significa
literalmente "Tradicin", y se refiere tanto al legado de la
doctrina que fue revelada a los antiguos patriarcas y profetas
del pueblo judo, como a la recepcin y vivificacin de esa
doctrina que proviene -como toda Enseanza verdadera- de la
Gran Tradicin Unnime.
Bstenos por ahora decir que trabajaremos especialmente con el
smbolo del Arbol de la Vida Sefirtico. Este diagrama es un
mapa del cosmos, un modelo del universo, y es vlido tanto
para el hombre como para la creacin entera.
Los centros y corrientes de energa que conforman este
diagrama estn en relacin con los nmeros y las letras
sagradas, la Astrologa, la Alquimia (o Arte de las
transmutaciones), las lminas del juego del Tarot, la simblica
de la msica, y de la geometra, manifestaciones todas ellas de
la construccin armnica de la mansin interna. Este modelo es pues un mandala, un
juego de smbolos, un intermediario sinttico entre nosotros y lo desconocido, a travs
de una serie de espritus, o deidades, que se articulan jalonando un camino mgico
evolutivo, que todos los pueblos del mundo han conocido, que constitua el fundamento
de su cultura, y al que guardaban como su ms preciado secreto. Nos estamos refiriendo
a los Misterios de la Iniciacin.
7 MUSICA
Se sabe que antes de hacerlo por el aire, el sonido se propaga por el ter; este
quinto elemento o quintaesencia hermtica, es el origen de los cuatro restantes. Por su
extrema rarificacin inmaterial, superior a la del fuego, con el que a veces se lo
identifica, el ter es el vehculo por excelencia de la luz inteligible y el sonido inaudible,
cuya naturaleza vibratoria hace ser a todos los elementos una sola y misma cosa, antes
8 ASTRONOMIA-ASTROLOGIA
Queremos irnos acercando al tema de la Astrologa como ciencia cosmognica y
vehculo de realizacin. Damos aqu los smbolos de los planetas y los signos
zodiacales, para aquel que an no est familiarizado con ellos. Si no los conociese es
oportuno tambin tratar de dibujarlos, y sobre todo de identificarlos. Comenzaremos a
tratar esta ciencia cosmognica, eminentemente simblica, pues ella constituye uno de
los caminos ms importantes para el conocimiento espacial y temporal de la realidad en
la que estamos inscriptos.
Para ello empezaremos con algo tan sencillo como los nombres y signos de los siete
planetas tradicionales, asimilados a dioses, y a sus correras por el espacio celeste, slo
limitado por el cinto zodiacal.
Es muy probable que Vd. conozca los nombres y signos zodiacales, pero queremos
repetirlos en esta introduccin. Tal vez debemos disculparnos por ello pero en toda
Introduccin hay que comenzar por el principio.
Los siete planetas giran simblicamente alrededor del Sol, siendo interiores al mismo
Venus, Mercurio, Luna y Tierra, y exteriores los ms altos: Marte, Jpiter y Saturno.
La palabra Zodaco, que puede traducirse como 'Rueda de la Vida' (tambin como
Rueda animal), es la secuencia de las doce constelaciones que se encuentran a uno y
otro lado de la eclptica, es decir, del plano curvo imaginario en el cual el Sol recorre en
un ao la totalidad de la esfera celeste.
En sus recorridos los astros disean formas directamente ligadas a la suerte de la Tierra,
y de sus habitantes, los hombres, miembros activos del sistema. Estas condiciones nos
signan y nos sirven para conocer nuestros lmites, marcados primeramente por el lugar y
el tiempo de nuestro nacimiento, y a partir de dichos lmites podremos optar por lo
ilimitado como fundamento de todo orden verdadero.
Desde el comienzo de los tiempos los astros grafican en el cielo una danza
contrapuntstica y armnica de formas y ritmos computables para el ser humano, el cual,
sumido en el caos de un movimiento siempre cambiante, toma esas pautas como ms
fijas y estables en el transcurrir constante de noches y das que tiende a confundirse en
un amorfo sin significado. Estas pautas condicionan su vida, tal cual la cultura en que
nacemos, sujeta al devenir histrico y a la determinacin geogrfica, tampoco ajenos a
la sutil influencia de planetas y estrellas. Se trata de conocer no slo el mapa del cielo
como introduccin a la comprensin de la Cosmogona, sino tambin de considerar la
importancia que stos tienen en nuestra vida individual y en relacin a la integracin de
ella en el macrocosmos, sin caer en planteos meramente egticos o simplistas, sino por
el contrario con objeto de encontrar en los planetas y el zodaco puntos de referencia
para conciliar las energas anmicas de nuestra personalidad, equilibrndolas de modo
tal que el estudio de la Astrologa sea un auxiliar precioso del Proceso de Conocimiento,
fundamentado en la experiencia que los astros y sus movimientos producen en el ser
individual y su existencia, y que pueden ser manejadas de acuerdo a las pautas benficas
y malficas que su propia energa-fuerza dual manifiesta en el conjunto csmico.
Nota: Utilizaremos los siete planetas tradicionales de la Antigedad, con exclusin de
los modernos Urano, Neptuno y Plutn. Ya hemos dado los smbolos y los nombres,
para que el aspirante se familiarice con ellos y los aprenda.
9 CABALA
Damos a continuacin nuevamente el Arbol de la
Vida Sefirtico, al que hemos aadido el nombre de
cada una de las sefiroth o "numeraciones", o sea de
los diez crculos (esferas en lo volumtrico) o
"cifras" que lo componen.
Aunque para fines didcticos lo dividiremos en
esferas, planos y columnas, es importante recordar
siempre que este Arbol constituye una unidad
indisoluble e indivisible y que todas sus partes son
aspectos inseparables de esa unidad.
La primera sefirah, Kether (palabra que significa
"Corona") es la realidad nica, el misterio absoluto,
la esencia pura de la que emanan las restantes
sefiroth.
La nmero dos, Hokhmah, la emanacin primera,
es la Sabidura divina por la cual la Deidad se
conoce a S Misma, y permite a todo ser reconocer
la Unidad en su interior.
La tercera esfera, Binah, la Inteligencia, es la Gran
Madre o Matriz Universal, generadora de todos los
mundos y seres, a los que discrimina y forma slo para devolverlos nuevamente al Uno.
Estas primeras tres sefiroth son en realidad una sola: Kether es el Conocimiento,
Hokhmah el sujeto que conoce (activo) y Binah el objeto conocido (pasivo).
10 ALQUIMIA
Otra de las artes hermticas es la Alquimia. As se llamaba en la Antigedad la
ciencia de las transmutaciones, minerales o vegetales, de la naturaleza. Estas
operaciones tienen una rplica en el hombre, que puede verse en ellas como en un
espejo que reflejara su propio proceso de desarrollo, y simbolizan la posibilidad de la
regeneracin. Es decir, la de mudar de condicin y de forma, a tal punto que la sustancia
con que se trabaja -en este caso la psiquis humana en los primeros niveles- pase a ser
una cosa distinta de la que conocemos actualmente. Esta bsqueda y hallazgo del Ser es
en suma, la autntica Libertad, no empaada por ningn prejuicio, y puede ser
equiparada a un nuevo nacimiento.
La Alquimia del medioevo europeo, que trabaja con las transmutaciones de los metales
(y minerales en general), utiliza tambin la notacin astrolgica para designar las
cualidades simblicas que distinguen a determinados metales.
Esta asociacin entre los astros (deidades y energas celestes) y los metales, no es de
ningn modo arbitraria, pues hay una correspondencia constante entre lo alto y lo bajo,
y son anlogas las fuerzas y energas de los cielos (deidades urnicas) y las de la tierra
(deidades ctnicas), aunque es imprescindible sealar que se hallan invertidas las unas
respecto a las otras.
Sin embargo estas fuerzas son complementarias y no podran
ser el Universo y el hombre sin la una y la otra pues ellas
constituyen la dinmica rtmica, la dialctica, en que se
producen todas las cosas. Por ese motivo el trabajo alqumico, o hermtico, se realiza
con estas dos energas, armonizndolas, sin excluir ninguna de ellas. Pues como ya
veremos es el hombre el que las religa, el verdadero intermediario entre cielo y tierra. Y
es por esa misma razn por lo que en las tradiciones antiguas, la Iniciacin era y es
tomada como una visita del ser humano a las entraas de la tierra, o un viaje al pas de
los difuntos, cuando no un descenso a los infiernos de nuestro ignorante psiquismo,
imprescindible para un posterior y triunfal ascenso a los cielos. A continuacin van los
nombres de los tres principios alqumicos y los signos con que se los representa:
11
CABALA
El modelo del Arbol de la Vida, espejo y sntesis del
hombre y del cosmos, se divide en 3 columnas o pilares del
modo que sigue:
Esta divisin tradicional en tres columnas, est en estrecha
vinculacin con lo expresado anteriormente acerca de los
Principios alqumicos. Como puede observarse, una de las columnas es activa (+) -o
positiva, o masculina-, y la otra es receptiva (-) -o pasiva, o femenina-, mientras que la
tercera, o eje central, equidistante de ambas, es neutra y permanentemente las conjuga.
A la energa activa corresponde la Columna de la Fuerza, compuesta, como podemos
ver, por las sefiroth Hokhmah (2), Hesed (4) y Netsah (7). A la energa pasiva, la
Columna de la Forma, que est compuesta por las sefiroth Binah (3), Gueburah (5) y
Hod (8). La columna o pilar central o axial, constituida por las sefiroth Kether (1),
Tifereth (6), Yesod (9) y Malkhuth (10), es neutra, y perennemente realiza la asimilacin
de los contrarios, dando lugar a nuevas posibilidades de desarrollos indefinidos. Es
llamada pilar o Columna del Equilibrio. Esta es la imagen del orden permanente de la
Creacin, segn la Cbala.
12 LA TRIADA
La forma geomtrica del tringulo equiltero tambin puede
simbolizar lo dicho anteriormente sobre la Alquimia y el Arbol
Sefirtico, pues toda idea manifestada por el smbolo puede ser
expresada no slo por las figuras geomtricas y los nmeros, sino
tambin por un ritmo, un gesto o un sonido. Los Principios
Universales, representados por la trada superior del Arbol, estn
sintetizados tambin por la figura del tringulo equiltero, pues ella
muestra instantneamente las energas-fuerza contenidas en la Idea,
revelndonos as su conocimiento y las indefinidas sugerencias a que
da lugar.
Este tringulo puede igualmente trasponerse a los conceptos
de Creacin, Conservacin y Destruccin (o mejor,
Transformacin), presentes en todas las cosmogonas
tradicionales, por ejemplo en la tradicin hind, en donde
esos Principios conforman la Trimrti, manifestada por
Brahm, Vishn y Shiva.
Tambin en el smbolo de la rueda encontramos una
triunidad
de
conceptos,
expresados de la siguiente manera:
13 MITOLOGIA
Los mitos, junto con los smbolos y los ritos, constituyen la triloga sagrada y
reveladora con la que los pueblos arcaicos y las civilizaciones de la antigedad
expresaron toda su cultura, su ser mismo. Si el smbolo representa la "fijacin", en una
determinada substancia, de un Pensamiento o Idea Arquetpica, y el rito no hace sino
poner en movimiento a travs del gesto ritmado y generativo la energa del smbolo, el
mito evoca el tiempo de los orgenes primordiales y sacros de los pueblos, as como las
gestas y hazaas de los hroes y dioses civilizadores que los crearon. En el origen de
cualquier civilizacin, religin o cultura, siempre existe un Ser mtico, un dios hecho
hombre o un hombre transfigurado en dios, que les revela las ciencias y las artes
sagradas. Siendo as, y segn nos dice la Tradicin Unnime y Universal, el relato
mtico es una enseanza que transmite, utilizando el lenguaje emotivo de la poesa, una
historia "ejemplar", una historia-modelo a imitar por los hombres. En este sentido
diremos que todo relato mtico despierta una emocin intelectiva que aflora de las
profundidades ms recnditas de nuestro ser, trasladndonos por su intermedio a un
tiempo donde lo profano, lineal y sucesivo no existe. El tiempo mtico es en verdad un
no-tiempo, en el sentido al menos en que lo computamos de ordinario, lo que quiere
decir que est ocurriendo siempre, en este mismo instante, pues en la realidad del Ser
Universal tambin existen orgenes atemporales.
Vivir el mito es volver a recuperar la "memoria" de nuestro origen no-humano (la
anmnesis o reminiscencia platnica) donde todo es nuevo y virginal, y la idea de
anterior y posterior queda anulada por un presente sin duracin cronolgica posible.
Utilizando la analoga simblica, frente al poder destructor y disolvente del tiempo
horizontal, que deviene en un flujo y reflujo perenne, el acontecimiento mtico posibilita
un puente vertical que enlaza con un orden de realidad diferente, supra-histrico por su
misma naturaleza. El mensaje que se desprende de los mitos es, pues, algo relacionado
con el proceso cosmognico, con la creacin del mundo a partir de un caos primigenio.
En nuestro propio trabajo interno podemos advertir este proceso arquetpico en el
ordenamiento que se va implantando en nuestra confusa psiquis cuando se produce la
comprensin de las Ideas expresadas por la enseanza de la Ciencia Sagrada,
llevndolas posteriormente a su efectivizacin prctica, vivencindolas y
experimentndolas en la propia cotidianidad. Advirtamos, por ltimo, que las leyendas
iniciticas y esotricas, y en un grado menor, los cuentos y fbulas que perviven en el
folklore popular, son otras tantas formas que adopta el relato mtico para expresar
verdades universales.
14 NOTA:
Tal vez haya conceptos que por inhabituales nuestro lector rechace. Sin embargo,
insista en ellos y trate de relacionarlos con otros presentes en esta misma Introduccin.
Quiz en otras ocasiones le resulte extrao el lenguaje en que se encuentran
expresados, puesto que la analoga se representa por imgenes y conforma una potica
siempre presente. Trate de asimilar y hacer suyo este lenguaje propio del discurso de la
vida, el arte y la magia. Piense en la posibilidad de que por medio de este trabajo se
pueda acceder a las races de las cosas y a su entendimiento cabal, a la par que ampla
su panorama interno a travs de una actitud de acrecentamiento, cultivo y superacin
de sus posibilidades personales. Por otra parte, esta actitud, que se reflejar
inconscientemente en otros mbitos de usted mismo, igualmente le ayudar a triunfar
sobre los momentos en que se presenta, como una cruda realidad, su soledad. O usted
se permita sentir compasin de s mismo.
15 HERACLES-HERCULES
Esta figura, prototipo del hroe triunfante, es decir del hombre que a travs de
una serie de esfuerzos y aventuras logra "divinizarse", o mejor, retornar a sus orgenes
divinos (ya que es hijo de Zeus-Jpiter), es tal vez la ms importante y ejemplificadora
de la antigedad greco-latina. Su simblica incluye no slo los doce famosos trabajos y
pruebas que debe realizar a exigencias de Hera-Juno, la contraparte femenina de ZeusJpiter (este ltimo smbolo del espritu fecundador), sino igualmente una serie de
fabulosas victorias que corren parejas con sus nutridas flaquezas. Esta oposicin entre
las energas masculinas, celestes y espirituales, y las femeninas, terrestres y materiales,
prefiguradas por la pareja olmpica Zeus-Hera (Jpiter-Juno para los romanos), marcar
la vida de Heracles-Hrcules, nacido humano, y el que por medio de los combates
purificadores de toda su existencia es recibido en el Olimpo como el hijo preferido de su
Padre celestial en razn del continuado sacrificio mediante el cual no slo ha vencido a
innumerables enemigos externos, sino que ha podido salir victorioso de los combates
internos contra sus indefinidas tendencias hacia la densidad, reflejo de sus innumerables
egos, antes de acceder al conocimiento y la paz, emblemas de la inmortalidad del alma y
la vida eterna que finalmente logra por su espritu combativo, sublimizado por la
bsqueda constante del Espritu y la Verdad, a travs de un recorrido jalonado de
errores, rectificaciones y logros.
Narrar los trabajos, hazaas y aventuras de este hroe llevara por lo menos un volumen.
Nos limitaremos a dar a los lectores algunos de los elementos de la rica simblica de
este personaje mtico, recordando que todos sus infortunios y cadas son provocados por
Hera, imagen de sus impulsos destructores y descendentes, puesto que esta divinidad le
maldijo por el hecho de ser hijo de su esposo Zeus (el espritu ascendente), el que le fue
infiel al procrear a Heracles fuera de su olmpico matrimonio, razn por la que el hroe
humano debe ser objeto de su venganza y su nefasta influencia. Es importante recordar
que el nombre Heracles significa "la gloria de Hera". Sealaremos que todos estos
"trabajos" o combates tienen el discurso de un poema continuado y se refieren a la
purificacin del espritu gracias a la victoria sobre los oscuros impulsos "materiales", es
decir entre la oposicin y la complementacin de lo ms sutil y lo ms denso.
En sus primeras acciones Heracles domina al jabal de Erimanto,
vence al toro de Creta y ahoga al len de Nemea. Todos estos
animales simbolizan a las fuerzas vivas de las pasiones, a las que el
hroe debe imponerse sin negarlas, ya que debe enfrentarlas como
obstculos en su camino. Igualmente sojuzga a la reina de las
amazonas, o sea a su parte pasiva y oscura, uno de sus egos
inestables. Tambin mata a la hidra de Lerna, imagen de esos egos
serpentinos a los que es casi imposible cortar la cabeza, labor que se
le
facilita por haber anteriormente limpiado de estircol las caballerizas
de Augas. Luego se impondr sobre el gigante Geriones y sobre
Anteo y Diomedes, smbolos de la bestialidad y lo antiespiritual, y
puede as cazar a los emisarios celestes, los pjaros del lago de Estinfalo, lo que le
permitir obtener vivo al ciervo de los pies de bronce, imagen de la ligereza, levedad y
rapidez. Finalmente llega al jardn de las Hesprides, donde obtiene el fruto ureo de sus
esfuerzos, lo que le facilita dominar al perro-monstruo de tres cabezas, Cerbero,
guardin del Trtaro (como el dragn en otras tradiciones), ltimo de sus obstculos en
el camino de la reintegracin al S Mismo.
16 CABALA
La Cbala ensea que las energas recorren el Arbol de la
Vida desde la Unidad, Kether, signada por el nmero uno, hasta
la manifestacin formal y substancial, el mundo y la materia tal
cual los conocemos y los perciben los sentidos. Este flujo de
energas, o vibraciones, casi imperceptibles, son llamadas
emanaciones, y conforman cualquier manifestacin, as fuere
este o aqul el gnero, la especie, forma, el tipo o la dimensin
en que ella se exprese. Las energas de las sefiroth -todas ellas
invisibles, menos Malkhuth, sntesis y recipiente de todo el
Arbol- realizan un camino descendente sucesivo desde la
unidad (1) Kether, hasta la dcada, la Tierra, o el Mundo,
Malkhuth (10), que es un reflejo invertido de Kether
(10=1+0=1). Las dems sefiroth, o numeraciones, son tomadas
como intermediarias entre la inmanifestacin y la
manifestacin. Y se las considera como los distintos aspectos, o
atributos, de una sola y misma energa. Como las formas que
tomara un hilo de agua al bajar de la montaa (manantial,
arroyo, remanso, cascada, afluente, ro, etc.) hasta llegar al mar.
17
ETIMOLOGICAS
Un tema de inters, y que ampla nuestro campo investigativo, es el de la etimologa
de las palabras. Los orgenes culturales son sagrados, ya que un dios o una diosa
patrocina y revela siempre las artes, las ciencias, las industrias, la organizacin, etc., y
esto es unnime para todos los pueblos. Tambin el lenguaje le fue enseado en un
tiempo mtico a los hombres. En efecto, al hombre se le ha dado la potestad de nombrar,
es decir de re-crear, puesto que los nombres, para la Cbala y el esoterismo en general,
designan la esencia de las cosas; y esta potestad del Verbo se encuentra implcita en
todo lenguaje. Esto quiere decir que no hay disimilitud entre las cosas y su nombre, ya
que ste significa la realidad de la cosa, la energa que ste representa y que el nombre
confirma y revela. No es pues la lengua una convencin, ni las palabras juegos
artificiales o primitivos balbuceos, que manifiestan exclusivamente necesidades
"fsicas" o utilitarias. Los orgenes de las palabras son importantsimos e iluminadores,
pues las races de donde provienen, as como los diferentes sentidos que ellas tienen, o
pueden tener, y las relaciones a que estas analogas nos llevan, conforman un estudio
revelador acerca de los conceptos de donde ellas derivan, las que por su uso profano se
han desgastado y han perdido as su tremendo valor evocador y anmico, hasta hacerse
consumibles e insignificantes. Un simple diccionario que traiga la etimologa de las
palabras es todo lo que necesitamos para comenzar nuestra bsqueda de races y
orgenes, que nos redituar ms de una bella y agradable sorpresa. Tambin, y en otro
sentido, el averiguar el significado de nuestro nombre profano, el por qu lo llevamos, y
la biografa de aqul o de aqullos que se han llamado con el mismo smbolo apelativo.
Por otra parte, en la vida cotidiana hay concatenaciones de palabras relacionadas con la
18 CABALA
El modelo del Arbol de la Vida Sefirtico ordena
de manera prototpica las fuerzas verdaderas que
constantemente producen el hecho creacional, o sea el
descenso de las emanaciones espirituales que
conformarn posteriormente aquello que vulgarmente
llamamos materia, o plano fsico, o hylico. Por lo tanto
merced a la familiarizacin con estas energas, es decir
con su aprehensin, se puede ir tejiendo el sentido
analgico de vibraciones y correspondencias que
mantienen ligado al Universo entre s en sus aspectos
visibles e invisibles, materiales o inmateriales, con el
propsito de ir ascendiendo a otros planos de
identificacin con el Ser Universal por medio de los
vehculos hermticos y la doctrina tradicional. A
continuacin ofrecemos otras correspondencias
astrolgicas y alqumicas del diagrama. Tambin
incluimos en l a En Sof (Sin Fin), que se halla por
encima de Kether, simbolizando el No-Ser, lo
autnticamente metafsico y supracsmico, incluso lo no
manifestado ni siquiera como Principio.
Con el objeto de ir "cargando" las esferas del Arbol de
la Vida, con ideas que sirvan de soporte a la meditacin
y promuevan la realizacin, queremos ir agregando
algunos elementos referidos a sus relaciones
astrolgicas, que nos ayudarn a comprenderlos mejor.
Ellas estn vinculadas con las nueve esferas de la
cosmogona tradicional, siete de ellas correspondientes a los planetas.
En Sof, el No-Ser, asimilado por los cabalistas muchas veces a la Nada supraesencial, es
decir, a la Vacuidad, se encuentra ms all del firmamento, y a l se llega atravesando a
Kether, al que puede atribuirse el simbolismo de la estrella polar, como Puerta de los
Dioses, verdadera piedra filosofal de la que pende la plomada del Arquitecto del
Universo. Este astro reina en el empreo, sitio del fuego puro y eterno, lugar del cielo en
que los arcngeles, ngeles y bienaventurados gozan de la presencia perenne de la
Suprema Deidad, pues en l converge el eje central, siendo las estrellas fijas e
incorruptibles asimiladas a Hokhmah. A Binah se le relaciona con Saturno o Cronos, el
Tiempo Vivo y siempre presente, que devorando a sus hijos, la creacin entera, la
regenera perennemente y hace posible que los seres manifestados regresen a su
inmanifestada morada eterna, siendo ste el padre de Zeus o Jpiter Rey del Olimpo
que como Hesed gobierna y legisla la Creacin entera. Gueburah, el riguroso destructor,
es asimilado a Marte, dios guerrero. Y Tifereth, la Belleza divina, Centro de Centros, se
relaciona claramente con el Sol, dador de la vida, luz y calor, a travs del cual
accedemos a aquellos mundos superiores.
Los tres planetas interiores, que se encuentran con respecto a la Tierra ms cercanos que
el Sol, y cuyos ciclos son ms rpidos, son colocados en el mundo de Yetsirah, y se
relacionan con las esferas de este plano. Netsah, como ya sabemos, corresponde a
Venus, diosa del Amor, amante de Marte, a quien "desarma" por el delirio pasional. Ella,
como las Musas y las Gracias, es inspiradora de los artistas, y da la victoria a los que la
comprenden, siendo entonces emisaria de la belleza y de la unin. Hod es relacionado
con Hermes-Mercurio, el rpido mensajero alado de los dioses, que distribuye en la
Tierra sus enseanzas y seales. Se lo ve representado con alas en los pies, que se
refieren a su velocidad y a su relacin con lo que vuela. Y asimismo con el smbolo del
Caduceo, las dos serpientes que ascienden por el eje vertical, las que tienen un par de
alas que nos indican su aspecto voltil. Este ltimo ha pasado a ser el smbolo de la
medicina, pues como dijimos Hermes-Mercurio y los dioses, ngeles y espritus que se
le relacionan ha sido siempre considerado como un mdico de cuerpos y almas, el
curandero divino, promotor de los ritos y la muerte inicitica, gracias a la cual
recuperamos la salud. Finalmente, a Yesod se le asigna la Luna, la reina de la noche, que
unnimemente ha sido vinculada con la madre celeste, la ilusin de las formas, las aguas
inferiores y los mares as como con todos los lquidos y sobre todo con la
fecundacin y la fertilidad que se concreta en la Tierra.
19 EJERCICIO PRACTICO:
Dibuje un Arbol Sefirtico. Vaya cargndolo con concentracin y paciencia, es
decir, trabjelo utilizando los conocimientos y energas rudimentarias que ha obtenido
hasta ahora. Es oportuno decir que los smbolos "despiertan" cuando se los comienza a
invocar, y que las energas latentes en ellos se empiezan a revelar en nosotros en la
medida que estamos construyendo una va entre nuestro ser y las realidades que ellos
expresan. Por otra parte el smbolo como expresin de la Idea Arquetpica tiene una
realidad propia, revelada a aquellos que han podido comprenderlo, los cuales a su vez
cargan a este smbolo con la propia vivencia. La vivificacin del smbolo tiene tambin
una lectura teraputica en cada uno de los niveles en que se expresa: fsico, psquico e
intelectual-espiritual.
20 ASTROLOGIA
Van aqu algunas caractersticas acerca de los siete planetas que, como acabamos
de ver, se articulan perfectamente en el diagrama cabalstico:
SATURNO: Saturno es el planeta ms alejado de la tierra, pero tambin el ms elevado.
En la astronoma judiciaria (Astrologa) se lo suele ver como lento
(efectivamente lo es) y pesado (la Alquimia lo equipara al plomo), y por lo tanto
se lo asocia a la vejez en sus aspectos negativos, en oposicin con la agilidad y
ductibilidad de Mercurio. Sin embargo, y pese a que las vibraciones de este astro son
percibidas psicolgicamente como un estado de melancola y desasosiego espiritual, es
el prembulo a realizaciones profundas, ligadas a lo que est ms all, a lo ms elevado,
misterioso y oculto. La experiencia y la inteligencia son algunos de sus atributos, a los
que debemos relacionar igualmente con la ancianidad, e inclusive con la Antigedad.
Todos los planetas tienen un aspecto malfico y otro benfico, al igual que cada una de
las sefiroth: una mitad luminosa que mira a Kether, y otra oscura que mira a Malkhuth.
JUPITER: Entidad benfica y generosa; Padre de los dioses e hijo de Saturno, esta
precedencia nos est dando no slo la idea de energas que se establecen
jerrquicamente, sino tambin la de un orden invariable. Alimenta
constantemente la hoguera de la vida y sus efluvios regeneradores procrean de
continuo nuevos seres, ideas y cosas, sin ms limitaciones que el ejercicio que a veces
provee con su arma: el rayo.
MARTE: Marte destruye en el escenario del Mundo todo lo que ya es intil e
innecesario, aunque a simple vista no sea siempre claro su papel regenerador.
Dios de la guerra, imprescindible para una perpetua renovacin universal, su
influencia puede advertirse no slo en las luchas humanas sino igualmente en las
perpetuas batallas macrocsmicas.
SOL: Es el intermediario directo entre lo inmanifestado y la manifestacin. Su energa,
que extrae de lo ms oculto de las posibilidades del cielo, es proyectada sobre el
plano de la creacin, produciendo todas las cosas manifestadas, de las que es el
Padre a nivel creacional, el hombre incluido. Su energa radiante y su ubicacin
central es imprescindible para la vida, a la que sella y conforma.
VENUS: Conocida diosa del Amor, se encarga nada menos que de unir los fragmentos
dispersos del ser y el universo. En su aspecto ms alto se relaciona con los
misterios espirituales y msticos del amor, y el coito con los dioses. Su aspecto
ms bajo se halla en relacin con la personalidad y se expresa por la posesin del
otro y la energa genital.
MERCURIO: Emisario de los dioses, sus energas son asimiladas por los mortales como
revelaciones que su versatilidad imprime en la inteligencia. Es por lo tanto un
iniciador y su rapidez mental -plata viva- le permite valorizaciones intuitivas
inmediatas que a veces pueden complicarnos; recurdese asimismo que es el
nmen de charlatanes, comerciantes, e incluso ladrones.
LUNA: Astro evidente y nocturno, est relacionado con la Tierra -de la que ella es una
imagen celeste-, la fecundacin y la potencia esencial de los efluvios vitales. Su
identificacin con las aguas y la oscuridad resultan sencillas de comprender.
Preside la noche, y su dbil luz, y la periodicidad de sus ciclos, nos anuncian la
presencia de otras realidades ocultas, ms all de los fenmenos psquicos que
constituyen su reinado.
TIERRA: En ella maduran las energas de los astros que concretan la "materia" del
mundo. Es por lo tanto smbolo de la densidad y de la atraccin de la gravedad
hacia lo bajo. En su seno bullen energas anlogas a las de las estrellas y en su
crter se cocinan las cosas ms evidentemente substanciales.
21 ALQUIMIA
Los 4 Elementos. Es conocida la divisin en cuatro elementos que la antigedad
grecorromana estableci en sus cosmogonas. Como nuestros lectores saben ellos son
Fuego, Aire, Agua y Tierra, y se encuentran presentes en tal o cual proporcin en todo
aquello que consideramos como materia. De hecho estos elementos forman una cadena,
o serie sucesiva, ya que el Fuego se equipara al principio vital que el Aire transporta y el
Agua difunde hasta concretarse en Tierra. Hay, asimismo, distintas relaciones entre
estos elementos, al punto de que la serie puede alterar su orden, incluso invertirlo. Y as
vemos que la Tierra, equiparada a lo slido (hielo) puede licuarse, para luego evaporarse
y transformarse en Aire (hlito vital) emanado directamente del Fuego (elemento
radiante), verdadero agente creacional mediante su doble manifestacin: luz y calor.
Dbese apuntar que estos elementos encuentran en su ronda un denominador comn al
que ellos se refieren y que es su esencia, de la que dependen. Ese elemento misterioso
del cual los principios radiante, areo, fludico y compacto dependen -ya que es su
origen perpetuo-, y que a su vez los sintetiza, es llamado por los alquimistas
quintaesencia. De hecho el Fuego es su primer representante, ya que toda accin
cocinada en el Athanor o crtera, tanto del macro como del microcosmos, necesita de su
participacin, capaz de generar y tambin de destruir, a veces completamente. Por lo
que un uso atinado y sobre todo regulado de este elemento es imprescindible en
cualquier operacin alqumica, ya que todas ellas, divididas en dos grandes temas,
disolver y coagular, se efectan a partir de la cantidad de fuego (luz y calor) utilizada o
no en diferentes procedimientos transmutatorios.
Va de suyo que estos "elementos" a los que nos referimos no son estrictamente
materiales, sino smbolos de Principios Universales y no substancias concretas tomadas
en sentido literal. Debemos aclarar que esto mismo es vlido para los siete metales,
identificados con los siete planetas astrolgicos con que la Alquimia trabaja, ya que
tanto el hierro como el mercurio, etc., exceden los lmites de su designacin con
respecto a lo que ordinariamente se entiende por estas nomenclaturas.
Tambin se suele combinar a menudo los tres principios alqumicos, Azufre, Mercurio y
Sal, con los cuatro elementos, y de diversa forma. En aritmosofa esto se expresa as: 3
+ 4 = 7; 3 x 4 = 12. Resulta obvio que esta formulacin est ligada a la simbologa
astrolgica y por lo tanto tambin a ritmos y ciclos que asimismo obedecen a Principios
Universales.
22 CABALA
Cuando en las diversas tradiciones se habla de dioses, nombres divinos,
arcngeles y ngeles, en realidad se est haciendo referencia a determinadas energas
intermediarias que a modo de escala se sitan entre la Unidad Suprema, verdaderamente
inmanifestada, y la variedad indefinida de sus manifestaciones fenomnicas. En la
Cbala estas energas, o atributos divinos como ya hemos visto, son las sefiroth, cuyo
despliegue constituye lo que se ha dado en llamar la Doctrina de las Emanaciones.
Como sabemos las sefiroth recorren el Arbol de la Vida de arriba a abajo, de lo ms sutil
a lo ms denso y grosero, conformando la propia estructura del cosmos, dividida en
cuatro planos o niveles jerarquizados, los que el hombre puede vivenciar en s mismo a
travs de su realidad fsica, psicolgica y espiritual.
Estos cuatro planos comienzan con el ms alto, Olam Ha Atsiluth, que significa Mundo
de las Emanaciones, y a l pertenecen las sefiroth Kether (1), Hokhmah (2) y Binah (3).
Esta triunidad de principios conforma las realidades ontolgicas, referidas al
conocimiento del Ser Universal, precediendo por tanto a la manifestacin y progresiva
supuesto nosotros mismos. Tambin los textos sagrados y revelados de todas las
tradiciones admiten ser ledos de esta manera. Dichos niveles son, pues, grados
jerarquizados de conocimiento. Por ahora trabajaremos con el Arbol a nivel de Asiyah,
es decir de la sefirah Malkhuth, el plano fsico y de la concrecin material, que es el del
hombre condicionado por sus identificaciones egticas y sus sentidos, y desde ah,
invocando a Kether, iremos ascendiendo gradualmente por distintos mundos, de lo ms
grosero a lo ms sutil, de la cscara al ncleo, lo que nos permitir conocer otros estados
de nuestra conciencia, que de esta manera se va universalizando hasta su plena
identificacin con el Ser, el Adam Kadmon o Adn Primordial.
Nota: Es de rigor, y como ejercicio importante, el ir aprendiendo y memorizando estos
nombres en hebreo y castellano, as como la disposicin de las sefiroth que constituyen
el Arbol. Dibuje este diagrama varias veces sobre el papel y trate de retener una
imagen clara del mismo.
23 LA INICIACION
La Iniciacin en los Misterios supone una completa transmutacin que habr de
operarse gradualmente en el adepto, a diversos niveles, durante el camino hacia el
conocimiento de s mismo; es una va escalonada en la cual se irn conociendo, poco a
poco, los distintos estados del ser.
El trmino "iniciacin", derivado del latn initium, significa "comienzo" y tambin
"entrada". Por un lado supone el inicio de un proceso de conocimiento de la realidad
metafsica, y por otro el ingreso en un camino verdaderamente espiritual que habr de
conducir a una real "deificacin" de aqul que pueda emprenderlo y continuar hasta el
fin.
El iniciado deber morir al mundo profano e ilusorio y perder la falsa identidad con sus
aspectos puramente individuales, pasajeros y mortales, y simultneamente resucitar a
un mundo sagrado y verdadero que le identificar ms bien con lo real e inmutable, con
aquella esencia pura e inmortal que constituye su verdadero Ser. Este recorrido supone
un viaje interior, e ir acompaado del conocimiento de otros mundos que estn aqu y
ahora, pero que la mente ordinaria ni siquiera puede imaginar.
Para que la Iniciacin ocurra ser necesario que el adepto permita que los smbolos y
ritos sagrados que proporciona la doctrina de la Tradicin Unnime penetren en su
interior y operen esa transformacin integral que habr de producirse cuando estos
instrumentos despertadores de la conciencia ordenen la inteligencia y toquen las fibras
ms sutiles e imperceptibles que conectan con las verdades eternas. Ella comporta un
despliegue de potencialidades ocultas y misteriosas que yacen en nuestra propia
interioridad y un desarrollo de las posibilidades verdaderamente espirituales que en el
estado ordinario se encuentran adormecidas. El estudio de los cdigos simblicos
tradicionales -como los que proporciona nuestro Programa-, as como la meditacin y la
concentracin -y la prctica de los rituales iniciticos-, sern vehculos adecuados para
que esta transmutacin y despertar de la conciencia se produzcan y se sustituyan
progresivamente los apegos y las falsas identificaciones por aquello que se denomina la
Suprema Identidad.
Este proceso, simbolizado claramente por la transmutacin de los metales que propone
la Alquimia, as como por las diversas etapas contempladas en el simbolismo
24 LA ANALOGIA
El Sello Salomnico. La realidad, siendo una y universal, se presenta sin
embargo a nuestros ojos como mltiple y fragmentaria, particular, efmera y limitada.
Esta visin de "superficie" implica de hecho una dualidad que conviene resolver, ya que
como tal no podra realmente subsistir, estando en s misma dividida. Las analogas y
correspondencias simblicas son los lazos que permiten articular, dentro de una misma
esfera inteligible, dos realidades, estados o mundos aparentemente dispares e inconexos.
La conocida figura del Sello Salomnico o Estrella de David sintetiza esotricamente
esta realidad, el despliegue integral del cosmos a travs de la cpula indisoluble de los
dos aspectos polarizados y complementarios de una misma entidad Universal. La
proyeccin triangular de los principios universales del Ser (tringulo superior) en el
"espejo de las aguas" o substancia universal (tringulo inferior) produce la "reflexin
csmica" de todas sus posibilidades existenciales, el mundo en su indefinida variedad y
continuidad.
En el caso del smbolo de la cruz, la oposicin de los dos tringulos,
que en el fondo es una complementacin en donde se resuelven las
contradicciones, se produce dos a dos, dando lugar a las leyes de la
simetra en el hombre y el cosmos.
Las interrelaciones de los smbolos entre s, promueven procesos
mentales, en los que se generan cdigos para la comunicacin, vale
decir para la recepcin y transmisin de mensajes, dando lugar al discurso del mundo y
el hombre.
Sealaremos tambin que el Sello Salomnico lo encontramos presente en tradiciones
tanto de Oriente como de Occidente, y en la Tradicin Hermtica es uno de los smbolos
que mejor grafican la conocida sentencia de la Tabla de Esmeralda, fundamento de las
leyes de la analoga y las correspondencias: "lo que est arriba es como lo que est
abajo, lo que est abajo es como lo que est arriba". Aunque habra que tener en cuenta
una preeminencia jerrquica de lo de arriba (el Cielo) con respecto a lo de abajo (la
Tierra), pues como hemos dicho el tringulo inferior (invertido) es un reflejo del
tringulo superior (recto).
Cabalsticamente el valor numrico de este smbolo es 6 (3 + 3), lo cual lo pone en
relacin con la sefirah Tifereth, que como sabemos constituye el corazn y el centro del
Arbol de la Vida, pues en ella confluyen, se entrelazan y equilibran las energas de las
restantes sefiroth. Por ello, tambin se lo considera un smbolo de la armona y de la
sntesis, que se hacen presentes en nuestro interior cuando nos abrimos a las verdades
eternas y nos dejamos fecundar por ellas. Recordaremos, en este sentido, que el
tringulo invertido de este "Sello" es precisamente uno de los smbolos del corazn y de
la copa, recipiendarios de los efluvios celestes.
25 ALQUIMIA
Ya hemos dicho que toda la transmutacin alqumica, ya sea material,
psicolgica o espiritual, es producida por el fuego. Quien aspira al Conocimiento ha de
saber que su fuego interior, que no es otro que la pasin por la Verdad y su amor a ella,
ha de ser constante y continuo, es decir que no se encienda tanto que por su causa arda y
se pierda nuestro nimo, y al contrario, que tampoco disminuya al punto de apagarse. Es
el delicado juego de los equilibrios de que hablaban los alquimistas medioevales y
renacentistas, los cuales tambin aconsejaban que en todas las operaciones deban
prevalecer las virtudes de la paciencia y la perseverancia. En el mantenimiento de ese
fuego y en el control natural de su potencia, radican los principios fundamentales de la
Alquimia. No obstante, para armonizar esas energas es imprescindible conocerlas y
experimentarlas, sin negarlas ni darlas por supuestas. Muy poco sabe el hombre
ordinario del conocimiento de otras realidades y de s mismo, aun en lo ms elemental.
Considera que su "personalidad" (es decir sus egos, fobias y manas) es su verdadera
identidad, sin percatarse que ha extrado esos condicionamientos del medio, de modo
imitativo y carente de significado y trascendencia.
La Ciencia Sagrada representa una gua y un camino que ha de encauzar nuestro
proceso hacia el Conocimiento. El aprendiz alquimista ha de comprender que la mente
condicionada no puede consigo misma, y que es necesario reconocer nuestra ignorancia,
que muchas veces no es sino apego a descripciones de la realidad puramente ilusorias,
por medio de las cuales hemos organizado nuestra existencia. La Doctrina Tradicional,
constituye una garanta en este sentido, pues facilita y concentra el mantenimiento de
ese fuego interno a travs de la comprensin gradual que en nuestro aprendizaje vamos
obteniendo de sus enseanzas.
26 EL ARBOL DE LA VIDA
Queremos aqu insistir sobre el mandala del Arbol Sefirtico con el que
trabajamos. Se sugiere efectuar ritualmente la construccin de un nuevo rbol por su
mano y cargar en l todos los elementos que se han ido dando hasta ahora. Igualmente
27 ASTROLOGIA
La Astrologa (Astronoma judiciaria) en la
Antigedad era la misma ciencia que la Astronoma, slo
que su inters se centraba en la observacin de los ciclos
y sus reiteraciones, con propsitos esencialmente
predictivos. As, la Astrologa lea los destinos
particulares en base a los ritmos csmicos y las
coordenadas celestes. En todo caso, Astronoma y
Astrologa tienen como punto bsico comn a la rueda
zodiacal, compuesta de 12 signos o estadios que el Sol en
su recorrido anual toca. En realidad el zodaco es
imaginario, pues se trata de la particin en 12 segmentos
de la bveda celeste y constituye un plano ideal paralelo a
la eclptica, es decir tangencial al eje del mundo. Si la
bveda celeste est representada por los 360 grados de la
circunferencia, cada una de estas 12 partes o smbolos, casi
todos animales, contar con 30 grados, y stas se sucedern
regularmente a lo largo del ciclo anual. El zodaco es, pues,
fundamentalmente, una medida del tiempo (mientras los
astros se refieren ms especialmente al espacio) y como tal
debe tomrselo. Por otra parte, recordaremos que zodaco
significa "rueda de la vida" y es obvia la vinculacin con el movimiento.
La sucesin de los signos es la siguiente: Aries, Tauro, Gminis, Cncer, Leo, Virgo,
Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Los 12 signos zodiacales a
su vez admiten una divisin tradicional cuaternaria en correspondencia con los
elementos de la Filosofa, la Ciencia de la antigedad y la Alquimia. A saber:
FUEGO:
TIERRA:
AIRE:
AGUA:
Aries
Tauro
Gminis
Cncer
Leo
Virgo
Libra
Escorpio
Sagitario
Capricornio
Acuario
Piscis
Obsrvese que la sucesin de los elementos es constante: fuego, tierra, aire, agua. Al
terminar la serie, se vuelven a reciclar en el mismo orden. A lo largo de los 360 grados
de la circunferencia, los 3 signos referidos al mismo elemento se encuentran en
distintas porciones del crculo, formando un trgono. (Ver figura ms arriba compuesta
de 4 trgonos).
28 FILOSOFIA
El trmino Filosofa, de origen griego, significa amor (Philo) a la sabidura
(Sophia), es decir, una filiacin, o identidad, con el Conocimiento. Sophia es para los
gnsticos una entidad, un principio, una deidad. El hombre puede aspirar a ella
vivencindola como un estado de su conciencia. No olvidemos que para la Cbala esta
esfera es Hokhmah, Sabidura, uno de los principios ontolgicos del Ser, el que
conjuntamente con su paredro femenino, Binah, la Inteligencia, conforma la base de la
primera trada del Arbol de la Vida, y es atributo, o nombre, de la divinidad. La
autntica sabidura, es decir la Filosofa de la Antigedad, no slo es una Ontologa, y
tambin una Cosmogona, sino que toda su estructura tiende a la Metafsica. En verdad
podra decirse que esta Filosofa es una Teosofa.
Utilizaremos el trmino "Teora" en su acepcin etimolgica, o sea, el Conocimiento de
la Deidad, o el atributo de su sabidura, como estado vivido en la propia conciencia; y el
de "Metafsica" (mencionado ms atrs) como aquello que est ms all de la fsica,
incluido no slo el mundo material, sino el psicolgico, y aun el de los principios del
Ser (Ontologa), y que se halla desde luego muy lejos de lo percibido por los sentidos, y
de lo expresado por los fenmenos, segn la apreciacin corriente que solemos tener de
los mismos. Este amor a la Sabidura, atributo del Ser Universal, lleva a la
identificacin con ese principio, que se Conoce y que se advierte en el interior de la
conciencia. Lo mismo es vlido para la compenetracin con la Inteligencia Universal.
Desgraciadamente, con el oscurecimiento gradual de los tiempos que vivimos, la
Filosofa ha ido perdiendo su luz primigenia y ha terminado por convertirse en un mero
juego dialctico, o en un ejercicio retrico y racional que no puede evadir su propia
sistematizacin.
29 CABALA
En nuestro ltimo diagrama hemos visto la divisin en tradas de las sefiroth del
Arbol de la Vida. All se puede advertir que aquellas se corresponden con los tres
mundos cabalsticos ms elevados, quedando la ltima numeracin (Malkhuth) como
receptculo de las emanaciones sefirticas, que por esta divisin en tradas incluyen en
su forma los tres principios: activo, pasivo y neutro que caracterizan a las columnas o
pilares de nuestro modelo cabalstico.
Recordaremos que la primer trada, conformada por las "numeraciones" ms elevadas
(1, 2, 3), o Principios Universales, est compuesta por Kether (Corona), Hokhmah
(Sabidura) y Binah (Inteligencia), conformando el mundo de Atsiluth, o de las
Emanaciones, signado tambin por los tres primeros nmeros de la escala decimal.
Kether es la Unidad y como tal la primera determinacin; a Hokhmah se lo suele llamar
el Padre y a Binah la Madre, como generadores del despliegue csmico.
Aunque tres en apariencia desde el punto de vista manifestado, estos Principios
conforman en s mismos la Unidad del Ser, la Ontologa suprema, a la que precisamente
ellos simbolizan. Como hemos dicho, Kether es el Conocimiento, o el Bien, mientras
Hokhmah es el sujeto activo y Binah el objeto pasivo (receptivo) de ese Bien o
Conocimiento esencial.
La segunda trada (4, 5, 6) est compuesta por las sefiroth Hesed (Gracia, Amor,
Misericordia), Gueburah (Rigor), tambin llamada Din (Juicio), y Tifereth (Belleza o
Esplendor). Ellas conforman el Mundo prototpico de Beriyah, o de la Creacin, reflejo
directo del mundo Arquetpico de Atsiluth, como bien lo expresa el tringulo invertido,
que simboliza el descenso de las energas divinas en el seno de la manifestacin. Hesed
es el principio constructor, mientras que Gueburah representa el principio destructor,
aunque ambos surgen simultneamente de la trada superior como dos energas
necesarias, las que se neutralizan y equilibran en Tifereth. Si del seno de Hesed surgen
todas las criaturas y seres que han de manifestarse (los que l signa con su Amor y
30 ALQUIMIA
El Arte alqumico, al tratar de la transmutacin de los metales, considera a stos
como los smbolos de los cambios psicolgicos que en los primeros tiempos operan en
el aprendiz, el cual estudiando con concentracin y paciencia los textos sagrados y
vivencindolos en su Athanor interno, ir observando las transformaciones que produce
una nueva visin. De esta manera advertir cosas que se le escapaban, detalles en los
que no reparaba, y que se le van presentando cargados de significacin. El fascinante
proceso de las transmutaciones metlicas genera en el aspirante una reverente
discrecin. Por eso la ciencia alqumica es un espejo en el que debe mirarse el aprendiz
para ir comprendiendo la estructura del cosmos, su propia constitucin. En este sentido
la bsqueda y la investigacin tradicional es especialmente importante.
Por otro lado, hemos relacionado el proceso alqumico con el proceso de iniciacin,
conocido y practicado desde siempre por la Tradicin Unnime y la Antigedad. Esta es
la Alquimia espiritual, que no se contrapone, sino que muy por el contrario, se
complementa con las operaciones materiales, psico-fsicas. La transmutacin interior se
31 ARITMOSOFIA Y GEOMETRIA
Los smbolos geomtricos tienen, como dijimos antes, una relacin simblica
precisa con las cifras matemticas. Como se ver, a cada nmero corresponde
exactamente una o ms figuras de la Geometra; podramos decir que stas son la
representacin espacial de las mismas energas que los nmeros tambin expresan a su
manera.
Como todos los nmeros pueden ser reducidos a los nueve primeros (por ejemplo el
nmero 8765 = 8 + 7 + 6 + 5 = 26 = 2 + 6 = 8, y de ese modo podramos proceder con
cualquier nmero mayor que nueve), nos limitaremos por ahora a describir sucintamente
el simbolismo de los nueve primeros nmeros ms el cero.
1 El nmero uno, y su correspondiente el punto geomtrico, representando
aparentemente lo ms pequeo, contiene en potencia, sin embargo, a todos los dems
nmeros y figuras. Sin l ningn otro podra tener existencia alguna. Todo nmero est
constituido por el anterior ms uno, as como toda figura geomtrica nace a partir de un
primer punto; o sea, que ste genera a todas las dems.
.
El Uno simboliza el Origen y el Principio nico del que derivan los principios
universales, y tambin el Destino comn al que todos los seres han de retornar. Es,
segn la mxima hermtica, "el Todo que est en Todo", es decir, el Ser Total.
Aunque el punto y el uno son ya una primera afirmacin (proveniente de una pgina en
blanco, o del cero, o del No-Ser) normalmente se los describe ms bien en trminos
negativos, ya que representan lo indivisible, lo inmutable, es decir el motor inmvil,
padre de todo movimiento y manifestacin.
La meta primera de los trabajos iniciticos es alcanzar la conciencia de Unidad.
2 El nmero dos signa a la primera pareja, que dividindose de la Unidad opone sus
dos trminos entre s, al mismo tiempo que los complementa. Se dice que constituye el
En la geometra espacial es el cubo el que representa al senario, ya que ste tiene seis
caras -como se observa en el smbolo del dado, de origen sagrado-, de las cuales tres
son visibles y tres invisibles. La esfera (como el crculo) simboliza al cielo, y el cubo
(como el cuadrado) a la tierra:
Por otra parte, si ponemos las
produce el smbolo de la cruz
tambin por ese motivo con el
7 = 1 + 2 + 3 + 4 + 5 + 6 + 7 = 28 = 2 + 8 = 10 = 1 + 0 = 1
En la geometra el septenario puede representarse con el heptgono y la estrella de siete
puntas, pero sobre todo se lo ve cuando se agrega a las figuras que simbolizan el seis su
punto central o unidad primordial (obsrvese que las dos caras opuestas de un dado
siempre suman siete):
Son variadsimas las manifestaciones del nmero siete en el
simbolismo esotrico. Mencionaremos de paso las ms conocidas:
son siete los das de la creacin (seis ms el de descanso) en
correspondencia con los das de la semana, los planetas y los
metales como ya hemos visto. Este nmero representa una escala
de siete peldaos -relacionada con las siete notas de la escala
musical y con los siete chakras del Kundalini yoga-, as como
con los siete arcngeles y los siete cielos en correspondencia con
siete estados de la conciencia:
Se dice que este nmero se produce por la suma de los tres
principios ms los cuatro elementos, a los que podemos vincular
tambin con las siete artes liberales de la Tradicin Hermtica,
constituidas por la suma del trivium (gramtica, lgica y retrica)
y el cuadrivium (matemtica, geometra, msica y astronoma).
El ocho, se dice, es smbolo de la muerte inicitica y del pasaje de un mundo a otro. Por
eso lo encontramos en el simbolismo cristiano tanto en las pilas bautismales (en el paso
entre el mundo profano y la realidad sacra) y en la divisin octogonal de la cpula (que
separa simblicamente la manifestacin y lo inmanifestado) as como en el smbolo de
la rosa de los vientos, idntico al timn de las embarcaciones:
32 LA RUEDA Y LA CRUZ
El smbolo de la rueda (la esfera en la tridimensionalidad) est estrechamente
asociado con el del crculo, del que ya hemos hablado. Como a ste, tambin se lo
encuentra en todos los pueblos tradicionales, lo que nos habla de su primordialidad,
atestiguando as su importancia como vehculo para la comprensin de los misterios de
la cosmogona, considerada como un soporte vivo que nos permite acceder al
conocimiento de la metafsica y las verdades eternas. De hecho ambos smbolos se
refieren a las mismas ideas, pues responden a idntica estructura: un punto central y la
circunferencia a que ste da lugar por su irradiacin.
Recordaremos que el punto central simboliza la Unidad, el Principio Supremo, y la
circunferencia la manifestacin universal, el mundo o cosmos entendido en su totalidad,
que una vez manifestado gracias a la emanacin del Principio, retorna nuevamente a l,
cumpliendo as un doble movimiento de expansin y concentracin, centrfugo y
centrpeto -solve et coagula de la Alquimia-, que encontramos presente en el propio
ritmo cardaco y en el expir y aspir respiratorio.
Queremos destacar tambin las vinculaciones de la rueda con
otros smbolos, como el de la cruz, que precisamente conforma su
divisin cuaternaria fundamental, como ya se ha dicho, y que
constituye su estructura interna, la cual permite conectar el punto
central con la circunferencia, o lo que es lo mismo, la Unidad con
paso:
trace
el
pilar
central
eje
vertical.
34
EL SIMBOLO DE LA HORIZONTAL Y LA VERTICAL
Entre los smbolos geomtricos que revelan la estructura del
cosmos encontramos el de la horizontalidad y el de la verticalidad. Aunque se trate de
una sola lnea recta, sta, al adoptar dos posiciones distintas, nos permite comprender
otras tantas lecturas de la realidad, que sin embargo se complementan, tal cual podemos
observar en otros smbolos fundamentales, como es el caso de la cruz y la escuadra, que
se forman por la unin en un punto de la lnea horizontal y la vertical.
36 LA RESPIRACION
37
ASTROLOGIA
Los signos zodiacales admiten una divisin cuaternaria relacionada con los
elementos de la tradicin grecorromana y alqumica (ver N 21).
Los tres de Fuego:
LIBRA: Aporta en su balanza el secreto del equilibrio. Regido por Venus, su aire es un
soplo continuo, una brisa templada y conservadora. Sin embargo es verstil, y
el
menor influjo puede hacerla cambiar. Recta en la intencin, accede a veces al
desequilibrio, para volver a armonizarse.
ACUARIO: Si el aire se ha estabilizado, puede sin embargo transformarse
repentinamente en un torbellino, una tromba o un huracn. El viento del signo
del Aguador es creador, y de l surgen las posibilidades germinales de otras
realidades. Pasados los efectos del huracn, la tierra nace como nueva y
beneficiada.
Los tres de Agua:
CANCER: El agua irriga con su fertilidad las maravillas de la tierra, a las que fecunda.
El agua es pasiva con respecto al fuego, y como tal se la puede ver en lagos y
ros. La imaginacin y la creacin sealan al signo del cangrejo como la
potencia generativa, o ncleo de las grandes posibilidades. Su regente es la
luna.
ESCORPIO: Signo de agua, el Escorpin se revuelve sobre s mismo, y clava su cola
envenenada en su propio cuerpo, el que permanentemente resucita. Su veneno
es fatal, y el carcter de este signo, vinculado con los genitales, sorprende por
su complejidad y profundidad. Su regente es Marte. Tal vez sea el signo ms
fuerte del zodaco, sobre todo en la poca actual.
PISCIS: Simboliza aguas ms mansas que las de Escorpio. Los peces nadan cmoda y
sueltamente sin preocuparse demasiado por las cosas. Su comodidad les es casi
indispensable, ya que sin ella no pueden vivir, tal es su costumbre. Su carcter
aparece como frgil y con fluidez se manejan por el mundo.
c) Figrese que es usted el punto central de una circunferencia gigantesca. Ese crculo
es una esfera, y usted es el centro y el eje de ella. Con su respiracin ella se contrae y
se dilata, desciende y asciende la energa, y se oscurece y aclara esa esfera al ritmo
respiratorio.
Esto es todo por ahora. Tmense entre 15 y 30 minutos en total para efectuarlos. No es
conveniente fatigarse. No se ponga demasiado eufrico o se desanime por los
resultados obtenidos. La persistencia diaria es necesaria y el mejoramiento en este
entrenamiento es progresivo.
39 ASTROLOGIA
Como se sabe, el signo a que pertenece una persona es el natal, o sea el sealado
por la poca en que el Sol, en su paso anual, toca la rueda zodiacal en el punto
correspondiente al momento del alumbramiento. Damos a continuacin las fechas a que
pertenecen los distintos signos del ao, con referencia al calendario civil:
ARIES: 21 marzo a 20 abril - TAURO: 21 abril a 20 mayo - GEMINIS: 21 mayo a 20
junio - CANCER: 21 junio a 20 julio - LEO: 21 julio a 21 agosto - VIRGO: 22 agosto a
21 setiembre - LIBRA: 22 setiembre a 21 octubre - ESCORPIO: 22 octubre a 20
noviembre - SAGITARIO: 21 noviembre a 20 diciembre - CAPRICORNIO: 21
diciembre a 20 enero - ACUARIO: 21 enero a 19 febrero - PISCIS: 20 febrero a 20
marzo. (Revisar, pues vara cada ao).
Otra cosa muy importante en la determinacin astrolgica, es el signo ascendente que
est en correspondencia con la hora del nacimiento, y asimismo con el lugar en que ste
se produjo. La posicin de la luna y los otros planetas tambin juega una importancia
clave en su carta natal. El Horscopo es la interpretacin de esta carta de acuerdo a
coordenadas y parmetros armnicos y ritmos estelares.
Es interesante conocer el propio horscopo, como medio indirecto y sugestivo de
percibir nuestro carcter y circunstancias temporales.
40 ALQUIMIA
Los principios alqumicos, as como los metales, no deben confundirse con las
substancias que los simbolizan. El alquimista aprendiz, conjugando y ordenando estas
energas sutiles, experimenta la transmutacin que su Ciencia promueve, utilizando para
ello el Athanor, ese horno o caldero donde cocinar su obra.
El cosmos todo puede ser observado como un gran Athanor en el que estas fuerzas se
interrelacionan oponindose y conjugndose perpetuamente, tal cual lo afirma el
Corpus Hermeticum. En el interior del alquimista (microcosmos) ocurre lo mismo: estos
principios y elementos se combinan entre s produciendo desequilibrios, combustiones,
alteraciones y contradicciones. Pero el iniciado sabe que en el constante desequilibrio de
las partes en que aparentemente el cosmos se divide radica el equilibrio del conjunto, el
orden del todo.
Hemos de decir tambin que el Athanor est construido a cuatro niveles superpuestos, y
puede ser considerado como una reproduccin en miniatura del macrocosmos e
igualmente del microcosmos, o sea del universo y el hombre. Estos cuatro niveles
equivalen a los cuatro planos o mundos del Arbol Sefirtico, por lo que sera muy
41 EJERCICIO RESPIRATORIO
Vuelva a repetir los tres ejercicios a, b, y c del N 38. Agregaremos un ejercicio
respiratorio a esta sucesin.
d) Sincronice la respiracin con las pulsaciones sanguneas, las que se pueden percibir
en las muecas, o en la garganta (en la yugular). Cuente 4, 6 u 8 pulsaciones -el lapso
en el que se sienta ms cmodo- y aspire a ese mismo ritmo. Luego expire en un
intervalo semejante, as haya usted tomado como prototipo cualquier nmero de
pulsaciones, a su eleccin (4, 6 u 8, etc.). Acomdese, aspire y expire a ese ritmo
constante durante 5 a 10 minutos, tratando de que sea con naturalidad. Siga
conscientemente el ciclo respiratorio sin abandonar los ejercicios de visualizacin
precedentes. Se trata de conjugarlos. Djese fluir. Usted est relajado, sentado
cmodamente, con sus brazos y manos descansados. Sus preocupaciones lo abandonan
y lo mismo van haciendo sus pensamientos, y usted con ellos. Permtase que brote,
aunque sea incipientemente, poco a poco, su manantial interno. Nada, en verdad, salvo
los fantasmas de su mente, puede impedir sus propsitos.
Realcelos durante 15 a 30 minutos diarios.
Queremos decir algunas palabras sobre el aspecto ceremonial de nuestros estudios y
trabajos, pues acostumbrados a vivir en un mundo que no hace distinciones entre lo
sagrado y lo profano, y que por lo tanto desconoce las jerarquas espirituales internas,
no es raro que el hombre viejo que coexiste con nosotros, niegue toda posibilidad de
salvacin de manera inconsciente, o trate de "consumir" el contenido de este
programa. Hay un tiempo y un espacio sagrados, que se corresponden con los aspectos
ms altos del ser, cada vez ms libre de sus innumerables egos y pasiones que tratan de
doblegarlo. Es sumamente conveniente fomentar la realizacin de ese espacio y tiempo
diferentes y para ese efecto el rito y la invocacin, y el respeto por lo sagrado, deben
volcarse desde el principio en nuestra vida diaria. Para el caso de estas labores y
prcticas se sugiere una hora determinada -que bien puede ser nocturna, cuando las
43 CABALA
Hemos ido tomando ciertos puntos de la ciencia cabalstica, apropiados para
efectuar nuestras labores con el Arbol de la Vida Sefirtico, al cual hemos relacionado
con otros smbolos tradicionales y disciplinas hermticas, e igualmente con otros
ejercicios y prcticas que funcionan como medios o despertadores para ir observando,
conociendo y adquiriendo, poco a poco, por la reiteracin de estos rituales, otro grado
de conciencia o una lectura diferente de la realidad y de la descripcin que tenemos de
la misma. Igualmente deben anotarse ciertos riesgos inherentes a la cada de una serie
de estructuras que de no ser reemplazadas por los elementos que nos brinda la Doctrina
Tradicional nos llevara slo a una estril vacuidad, o a una desesperacin gratuita. Se
advierte una vez ms sobre la discrecin y seriedad que debe rodear a nuestras labores,
44 LITERATURA
Ya hemos observado que los orgenes de la cultura son sagrados. Esto es
particularmente notorio en las artes, ya que tanto la danza, como el teatro, la msica y la
plstica, se remontan a los comienzos mticos y rituales del hombre, y ha sido siempre
una deidad la reveladora y patrocinadora de estas disciplinas. En la Antigedad, las
obras de arte eran annimas, como siguen siendo an entre diversos pueblos, y slo a
partir del Renacimiento es que se conoce a sus autores en forma individualizada. Crear,
es repetir y reproducir la situacin de la Creacin original. La literatura no escapa a este
principio, y las grandes obras en verso y en prosa son aquellas que despiertan y hacen
presentir la inquietud y el deslumbramiento del Conocimiento. El poeta, bardo, o vate
(de all la palabra Vaticano), es un transmisor inspirado de las energas de lo sublime, y
su lenguaje se articula con un ritmo preciso y particular. Los textos sagrados de todas las
tradiciones dan cuenta cabal de ello. La belleza de la forma es el ropaje y la atraccin de
45 CABALA
Surgida en el siglo II de nuestra era, en el pueblo de Israel, la Cbala se
desarroll en la Alta y Baja Edad Media, en pases cristianos como Francia y Espaa,
particularmente este ltimo, donde en el siglo XIII fue escrito nada menos que El Zohar,
el gran libro cabalstico, brillando en Italia durante el Renacimiento bajo su forma
cristianizada y pasando a los pases del norte y centro de Europa y a Inglaterra, Polonia,
etc., en distintas pocas, y en donde an hoy se mantiene viva, as como en Jerusaln y
muchas otras ciudades del mundo moderno, entre judos y no judos. Esto en cuanto a la
Cbala histrica se refiere.
El trmino dabar en hebreo significa a la vez "palabra" y "cosa". En ese sentido, para
los hebreos el nombre de Dios, constituido por las cuatro letras sagradas, es
impronunciable, por respeto a su inmanifestacin, y porque la pronunciacin de su
nombre lo revelara en su tremenda majestad y grandeza. Estas cuatro letras son: Iodletra a partir de la cual ha surgido todo el alfabeto hebreo, que es considerada un punto y
cuyo valor numeral es diez; H- llamada la primera H para distinguirla de la segunda
que compone el nombre divino, de valor numeral cinco; Vau- de valor numeral seis; y
H- la segunda, de idntico valor cinco. La suma de las letras del Nombre Divino da
veintisis, y este nmero es de particular importancia en el esoterismo y la cosmogona
cabalstica. Daremos luego las letras del alfabeto hebreo. Estos elementos son muy
importantes para determinadas operaciones. No se trata aqu de dar un curso de hebreo,
sino de ir familiarizndonos con los smbolos y valores cabalsticos. Si nuestros lectores
tuvieran oportunidad de estudiar hebreo, les sugeriramos lo hiciesen para ensanchar el
marco de las relaciones y su resonancia en nuestro trabajo hermtico.
46 EJERCICIO RESPIRATORIO
En las mismas condiciones en que hemos efectuado los ejercicios anteriores y
los que seguirn, realizaremos ahora una prctica nueva: usted ya se ha familiarizado
48 MOISES
El nombre de Moiss evoca inmediatamente la idea del pueblo judo, al que l
encarna y al mismo tiempo genera. En efecto, habiendo nacido en Egipto, es
considerado como de la familia del Faran, pues aparece como hijo de su hermana, y
como tal se dice es iniciado por los sumos sacerdotes en los misterios ms profundos de
Isis y Osiris, donde sobresale por sus conocimientos. Desde joven siente un llamado
cada vez ms claro hacia algo que an no se define, pero que no est relacionado ni con
Egipto, ni con la posicin envidiable que ostenta, la que por otra parte cada vez se le
hace ms difcil, por los celos, envidia y desconfianza de su to Ramss II, y de su
primo, que le suceder en el trono. La "casualidad" hace que Moiss, al defender a un
esclavo judo injustamente tratado, mate al agresor y tenga que huir, pues para casos
como el suyo (Moiss era ministro del culto de Osiris) la justicia del Faran aplica las
penas mximas. Se refugia donde otro personaje clave, Jetro, rey de Salem, gran
sacerdote e iniciado y padre espiritual de numerosos pueblos nmadas que poblaban los
desiertos y tierras entre las civilizaciones de Egipto, Caldea, Babilonia, etc., compuestos
por semitas, rabes, etopes, etc. Estos fueron los judos, aqullos que saliendo de su
cautiverio en tierras extranjeras de Egipto, se levantan un da y emprenden una
gigantesca emigracin por el desierto, bajo la gua de un jefe que los sintetiza y encarna,
y bajo cuya conduccin, como intrprete directo de su dios Yahv, han de constituirse
definitivamente como pueblo elegido, y acceder a un destino que se da en el mismo
Moiss, nombre cuya traduccin es "El Salvado", y que l imprime a su entorno, al
pueblo al que se le ha dado la misin de constituir y dirigir. Moiss es, pues,
conjuntamente, un personaje histrico y un smbolo, como todos los protagonistas de la
Historia Sagrada. Es tambin un ser humano, y al mismo tiempo el receptor de las
energas y los mensajes de una entidad sobrehumana, Yahv, al que adora y hace adorar,
cuando no es el propio dios el que acta directamente. Como ser humano padece por
cuarenta aos toda suerte de infortunios y necesidades, las ms de ellas provocadas por
la ignorancia y la bestialidad de los suyos. Como agente divino aviva y fija el
monotesmo e implanta a fuego su ley, a la que sella con mandamientos. Termina su
peregrinaje, y en vista de la tierra prometida deja como herencia La Biblia, de la que
escribe los cinco primeros libros, sntesis magistral que fundamenta la vida de un pueblo
y de una religin, lo que posteriormente engendrar al cristianismo e islamismo. La
energa asombrosa de Moiss, su dilogo constante con la deidad, la fuerza de sus
poderes, transferidos y compartidos con setenta discpulos que conforman el ncleo
interno de sacerdotes y sabios, iniciados e iniciadores, a los que entrega la Cbala,
hacen posible su sucesin hasta el final de este ciclo. Se cumple pues el Destino que
Moiss iniciara y que terminar con la gloriosa venida del Mesas, esperada tambin por
los cristianos e islmicos, y anunciada en todos los textos y tradiciones orales de las
culturas unnimes.
49 HERMES
Nos referiremos ahora a Hermes, deidad clave en la tradicin egipcia, griega y
romana. Thot, el Hermes egipcio, que en Alejandra es conocido como Hermes
Trismegisto, es decir, el poseedor de las tres cuartas partes de la sabidura universal, es
identificado igualmente con el Hermes griego y con el Mercurio romano. Siempre se ha
considerado a este dios como una imagen de la transmisin, y a ello se debe que los
atributos con que se lo identifica, cascos y sandalias aladas, estn relacionados con el
viento. Una de sus caractersticas es la rapidez de su desplazamiento, lo que en
Alquimia puede observarse en forma anloga con el metal del mismo nombre al que
conocemos asimismo como Mercurio en su versin latina.
Bien se ha dicho que Hermes es eterno, as sea este o aquel el nombre que le han
dispensado los distintos pueblos. Unnimemente es transmisor de enseanzas y secretos,
as se lo llame Thot, Enoch, Elas o Mercurio, como ya dijimos. Su revelacin por el
bautismo de la inteligencia se produce en aquellos que han encarado sin prejuicios ni
muletas el Conocimiento y se han afiliado intelectualmente a su patronazgo; su
invocacin, concentracin y aplicacin de los distintos mtodos de su
ciencia establece una comunicacin directa con esta altsima entidad,
que se manifiesta internamente a cualquier grado en las
individualidades dispuestas a ello. Como se sabe esta deidad se ha
manifestado -y lo sigue haciendo- en la historia de Occidente por
medio de la Tradicin Hermtica y las disciplinas que la conforman.
Espritu protector de los viajeros, de los comerciantes y peregrinos,
su influencia se hace sentir como la energa aqulla que nos transmite
los mensajes ms rpidos y ligeros en el camino inicitico. Su poder
es tal, que sin l nada sera, ya que como iniciador en los misterios de
la vida y el cosmos, sus vibraciones protectoras -y tambin disolventes- actan como un
catalizador a los efectos del viaje del Conocimiento. Mercurio es sutil y ligero, pero al
mismo tiempo lleva en su mano la vara del caduceo, smbolo del eje y de las dos
corrientes que se enroscan simultneamente en l. Su misin es especfica, y nos
aguarda en todas las encrucijadas de nuestros caminos. Su pensamiento es sabio y
revelador, como bien lo atestigua el Corpus Hermeticum, uno de los documentos ms
excelsos de la Antigedad emanado de la Alejandra de los primeros tiempos del
cristianismo, y del que queremos extraer este texto:
"Puesto que el Demiurgo ha creado el mundo entero no con las manos, sino por la
palabra, concbele pues como siempre presente y existente y habiendo hecho todo y
siendo Uno Solo, y como habiendo formado, por su propia voluntad, a los seres. Porque
verdaderamente es este su cuerpo, que no se puede tocar, ni ver, ni medir, que no posee
dimensin alguna, que no se parece a ningn otro cuerpo. Ya que no es ni fuego, ni
agua, ni aire, ni aliento, pero todas las cosas provienen de l. Ahora bien, como es
bueno, no ha querido dedicarse esta ofrenda slo a s mismo ni adornar la tierra slo
para l, sino que ha enviado aqu abajo, como ornamento de este cuerpo divino, al
hombre, viviente mortal, ornamento del viviente inmortal."
50 EJERCICIO RESPIRATORIO
51 PITAGORAS
En la Antigedad exista una leyenda segn la cual Pitgoras fue engendrado en
el seno materno gracias a una intervencin directa del dios Apolo, tambin padre de las
Musas y heredero de la lira de Hermes. Se destacaba as el origen celeste y divino de su
doctrina, mxime teniendo en cuenta que Apolo (nmen de la Luz inteligible, la
Armona y la Belleza) era considerada una deidad de origen hiperbreo, lo que la pona
en relacin con la Tradicin Primordial. El mismo nombre de Pitgoras procede de la
Pitia del templo de Delfos (dedicado a Apolo) que profetiz su nacimiento como un bien
donado a los hombres, nacimiento que aconteci aproximadamente el ao 570 a. C. en
la isla griega de Samos. Habiendo recibido los misterios rficos propios de la antigua
tradicin griega, Pitgoras abandona su patria natal para realizar una serie de viajes que
lo llevarn por todo el mundo antiguo, especialmente Fenicia, Babilonia y Egipto, pas
en donde residi durante un largo periodo de tiempo, siendo iniciado por los sacerdotes
egipcios, guardianes de la sabidura de Hermes-Thot. Madurado su pensamiento, y tras
realizar la sntesis de todo el saber recibido, Pitgoras regres a Samos treinta y cuatro
aos despus, preparado para cumplir con el alto destino predicho en su nacimiento, y
que no era otro que el de crear las bases sobre las que se asentara la cultura griega, y
posteriormente la civilizacin occidental.
En Samos fund su primera escuela, que sera el germen de las que ms tarde se
establecieron por toda la cuenca mediterrnea, especialmente en la Magna Grecia
(Sicilia), en cuya ciudad de Crotona estuvo el centro ms importante en vida de
Pitgoras. Sus enseanzas (cosmognicas, esotricas y metafsicas) se articulaban en
torno al Nmero, donde resida el origen de la Armona Universal, pues a travs de l se
revelan las medidas y proporciones de todas las cosas, celestes y terrestres, idea que
Platn recoge en el Timeo, su libro pitagrico por excelencia. Para Pitgoras "todo est
dispuesto conforme al Nmero" encontrando en la tetraktys o Dcada el nmero
perfecto y la expresin misma de esa Armona, pues "sirve de medida para el todo como
una escuadra y una cuerda en manos del Ordenador". Armona manifestada
fundamentalmente tambin por medio de la msica y las formas geomtricas, como
atestiguan sus famosos teoremas y la estrella pentagramtica o pentalfa, distintivo de la
propia fraternidad pitagrica, la que continu perviviendo durante largo tiempo, al
menos hasta la Alejandra de los siglos II y III d. C., donde acab integrndose en la
Tradicin Hermtica, llegando as hasta nuestro das a travs de las diversas artes y
ciencias que tienden a la transmutacin del ser humano mediante la Sabidura, la
Inteligencia, el Amor y la Belleza.
54 PLATON
Como en el caso de Pitgoras, Platn es heredero de la Antigua Tradicin Orfica
y de los misterios iniciticos de Eleusis. Platn sintetiza, da a luz, revela, este
pensamiento, recibido por boca de Scrates y adquirido a travs de viajes y estudios de
toda ndole, a lo largo de aos. La influencia de Platn es decisiva para la Filosofa, que
a partir de l y de uno de sus discpulos, Aristteles, se genera. Ni qu decir que la
Filosofa promueve la historia del pensamiento, y que de su aplicacin prctica a
diversos niveles (que van desde los acontecimientos cvicos, econmicos y sociales, a
los usos y costumbres, la moral y la religin, para acabar determinando las modas, las
ciencias, las tcnicas y las artes), surge el mundo en que los occidentales vivimos,
quermoslo o no. No en vano se ha llamado divino a Platn. En la Antigedad no se
tomaba este apelativo como alegrico, sino que se acreditaba en la divinidad de Platn,
al que tambin se ha considerado una entidad, porque en sus dilogos (que ocurren entre
varios personajes de la Grecia clsica, los cuales exponen sus ideas, mientras Scrates
las ordena y las rebate) no aparece jams. Los errores denunciados directamente por
Scrates, y los mostrados por Platn a travs de los distintos interlocutores, y de la fina
trama del dilogo, son, curiosamente, los que desarrollndose desde entonces de manera
equivocada, y en progresin geomtrica, han desembocado en la crisis del mundo
moderno. En las obras de Platn est perfectamente explicada la Cosmogona
Tradicional y su pensamiento Filosfico y Esotrico est tan vivo hoy en da como en el
momento en que el Maestro escribi. Basta acercarnos a sus ideas, para ir penetrando,
cuando se lo lee con suma concentracin y sin prejuicios culturales y formales, en un
mundo de imgenes y signos que vamos recorriendo llevados de su mano.
Smbolo de los atenienses y de la cultura griega, Platn naci en 429 a. C. Al igual que
Pitgoras, describi un mundo de Ideas, o Arquetipos (los nmeros pitagricos, las
letras de la Cbala) que generaban todas las cosas, y en las cuales las cosas se
sintetizaban. Como su Maestro Scrates sufri, si no la muerte por veneno, la amargura
del exilio, la desgracia y el cautiverio.
55 EJERCICIO RESPIRATORIO
Debemos repetir nuestra prctica respiratoria sealada en los dos acpites
anteriores, a la que agregaremos ahora una visualizacin sencilla pero no menos
efectiva. Con los ojos cerrados, se trata de imaginar que la habitacin, o espacio, en el
que nos disponemos a efectuar este ejercicio, se va llenando de un humo de color rojo
brillante que emana suavemente de algn punto de ella. Nos colocamos, pues, en
nuestra postura acostumbrada, y mientras nos vamos relajando, empezamos lentamente
a percibir que este humo, o este aire rojo brillante, nos va rodeando lentamente, y
comenzamos a aspirarlo, retenerlo, expulsarlo y quedarnos sin l, a medida que vamos
ritualizando las fases del ejercicio.
En 1 absorbemos lentamente por la nariz este humo
brillante en el tiempo de pulsaciones que hemos
elegido para nuestra comodidad. En 2 lo retenemos y
nos inunda por completo. En 3 lo exhalamos lenta y
suavemente. Y finalmente en 4 nos quedamos
totalmente vacos, hasta que por imperiosa necesidad
volvemos a tomarlo con suavidad y dulzura, al ritmo
que nos hemos impuesto.
56
ARTES Y ARTESANIAS
Para una sociedad arcaica, tradicional, arte es todo aquello que el hombre crea
con sus manos partiendo del modelo arquetpico que contiene en su interior, y que
puede observar en las leyes sutiles que rigen las producciones de la naturaleza,
manifestacin ella misma de la armona y el orden universal. Ese modelo no es otra cosa
que la idea de Belleza, considerada como la ms alta expresin del propio Arte del
Creador, de quien se ha dicho que todo lo hizo "en nmero, peso y medida". De ah que
todo acto creativo, cuando es conforme a ese modelo, imita el rito original de la
creacin del mundo a partir de la substancia amorfa y catica, ya se trate esa actividad
de la arquitectura, las artes visuales (escultura y pintura), las artesanas en madera u
otros materiales, la orfebrera, la cermica, la cestera y el tejido, la ebanistera, la
sastrera, el tapizado, etc.
Algunas de estas artesanas se conservan todava vivas en bastantes lugares, y en ellas
se mantienen sus secretos de oficio, los que son transmitidos por medio de una
iniciacin, tomndose por tanto como soportes de la realizacin interior, pues es a sta,
en definitiva, a la que esos secretos se refieren, ya que son los propios de la cosmogona
en su permanente recreacin en el alma humana. Este es el sentido profundo de los
smbolos y los ritos propios de cada oficio, y que hacen de ellos una actividad sagrada.
En realidad, todo hombre es un artista, y es su vida misma la que constituye aquella
substancia amorfa, o piedra bruta, la que ha de ser "trabajada" pacientemente mediante
la permanente actualizacin de las enseanzas recibidas por la Tradicin, ejerciendo el
rito de la memoria y la concentracin, hasta acabar integrado plenamente en la armona
de la Gran Obra Universal.
En las antiguas corporaciones de constructores medioevales el conocimiento del oficio
se divida normalmente en tres etapas o grados de iniciacin, que correspondan al
aprendiz, al compaero (oficial) y al maestro, dando as una idea del desarrollo
escalonado de dicho conocimiento. Hay que decir que aquellas corporaciones
57 ISIS
A continuacin queremos reproducir una oracin a la diosa egipcia Isis, esposa
de Osiris, asociada a la primera iniciacin, lunar, mientras su paredro se encuentra
vinculado con la segunda iniciacin, solar, y ambos se hallan conjugados en la tercera y
ltima iniciacin, la polar, que hace posible la realizacin de lo supra-csmico, de lo no
humano. Apuleyo la incluye en su obra La Metamorfosis (o El Asno de Oro, siglo II
D.C.) donde nos da noticias de que este antiguo mito egipcio sobreviva inclume en la
Roma de su tiempo. Esta invocacin es pronunciada una vez que se efecta el descenso
a los infiernos, donde se percibe directamente y de modo potencial todo lo que seguir,
de lo cual este descenso es slo una prueba. Recordemos por ltimo la vinculacin de la
diosa Isis con el arcano del Tarot, llamado La Papisa o La Sacerdotisa.
"T, en verdad santa, perpetua protectora del gnero humano, siempre generosa en
favorecer a los mortales, t tienes por las tribulaciones de los desdichados un dulce
afecto de madre. No hay un da, una noche, ni siquiera un pequeo instante que pase, sin
que hayas prodigado tus beneficios, sin que hayas protegido a los hombres en la tierra y
en el mar, sin haber alargado tu salvadora mano, despus de alejar los embates de la
vida. Y con esa mano deshaces la inextricable y retorcida urdimbre de la Fatalidad,
aplacas las tempestades de la Fortuna y neutralizas la influencia funesta de los astros. Te
veneran las divinidades del cielo, te respetan las del infierno; t das el movimiento de
rotacin al mundo; al Sol, su luz; al mundo, sus leyes, con tus pies hollas el Trtaro. A ti
responden los astros; por ti vuelven las estaciones, se alegran los dioses, se muestran
dciles los elementos. A una indicacin tuya soplan los vientos, se hinchan las nubes,
germinan las simientes, crecen los grmenes. Temen a tu majestad los pjaros que
cruzan los cielos, los animales salvajes que van errantes por los montes, las serpientes
que se ocultan bajo tierra, los monstruos del ocano. Pero yo poseo un pobre ingenio
para cantar tus alabanzas, y un reducido patrimonio para ofrecerte dignos sacrificios; no
poseo la facundia necesaria para expresar los sentimientos que me inspira tu majestad;
no poseo ni mil bocas, otras tantas lenguas, ni un inagotable manantial de infatigables
palabras, pero tendr siempre delante de mi imaginacin, guardndolos en lo ms
recndito de mi corazn, tu rostro divino y tu santsimo numen."
Isis es asociada al principio femenino (y por lo tanto vinculada a la Tierra y la Luna),
presente en todas las cosas, y se manifiesta con los ropajes de la energa pasiva,
inmanente y potencial. Nos dice Plutarco en uno de los ttulos de su Ethika:
"Isis es, pues, la naturaleza considerada como mujer y apta para recibir toda generacin.
Este es el sentido en que Platn la llama 'Nodriza' y 'Aquella que todo lo contiene'. La
mayor parte la llaman 'Diosa de infinitos nombres', porque la divina Razn la conduce a
recibir toda especie de formas y apariencias. Siente amor innato por el primer principio,
por el principio que ejerce sobre todo supremo poder, y que es idntico al principio del
bien; lo desea, lo persigue, huyendo y rechazando toda participacin con el principio del
mal. Aunque sea tanto para el uno como para el otro materia y habitculo, se inclina
siempre voluntariamente hacia el mejor principio; a l se ofrece para que la fecunde,
para que siembre en su seno lo que de l emana y lo semejante a l. Se regocija al
recibir estos grmenes y tiembla de alegra cuando se siente encinta y llena de grmenes
58 EJERCICIO RESPIRATORIO
Sitese exactamente en el centro de la habitacin en que realiza sus prcticas
respiratorias. Observe atentamente las coordenadas que forman el espacio donde se
halla y ubquese en el eje en donde todas ellas coinciden. Imagine que usted est
ubicado en la sefirah Kether. Cierre los ojos y comience a regular el ritmo de su
respiracin, aspirando por la nariz y expirando por la boca, segn el modelo que
estamos practicando. El humo o gas rojo brillante es emanado desde ese punto y usted
lo aspira suavemente. Sincronice las distintas prcticas que simultneamente est
practicando. De En Sof, de la Nada infinita, surge una
dbil esfumatura que usted aspira y con la que se
alimenta. Al expirarla, sta va lentamente inundando
toda la habitacin con su resplandor claro y luminoso.
Usted es Kether y se alimenta de la luz no manifestada.
Usted es el comienzo de esa luz que exhala y expande a
todo el Arbol de la Vida, a la Creacin Universal. Por
su intermedio se va conformando Hokhmah y sta da
lugar a Binah, para volver finalmente a usted,
visualizados como una Triunidad de Principios. Aspire
y exhale el humo rojo brillante, y al identificarse con
las sefiroth, a las que visualiza, retorne a s mismo,
siendo uno con la totalidad del cosmos.
Ejemplo: Al aspirar la realidad de En Sof, posibilidad de todo lo existente, usted se
constituye en Kether, principio de la luz de la manifestacin universal. Al expeler, usted
conforma a Hokhmah, principio activo del cosmos. Al inhalar nuevamente, usted es ese
Hokhmah, al que conforma, y al volver a exhalar, est creando a Binah, receptculo, o
principio de toda posibilidad. Finalmente usted es Binah y aspira la energa de Kether,
y al exhalar su aire, devuelve a Kether esa posibilidad para que todo pueda
nuevamente volver a comenzar.
59 BIOGRAFIAS
Hemos estado ofreciendo una serie de escuetas "biografas" (Heracles-Hrcules,
Moiss, Hermes, Pitgoras, Platn, Isis) de "personas", seres o entidades que han
encarnado estados espirituales y necesariamente los han volcado sobre el medio, segn
era su destino y su funcin. No nos interesan de estas historias arquetpicas los rasgos
humanos y anecdticos ni las valoraciones a que esos enfoques se prestan. Creemos que
son importantes al ser simblicas, es decir como reveladoras de determinadas pautas
esotricas, perfectamente asimilables -en cuanto son ejemplares- al hombre en general,
por ser universales y no sujetas por eso al espacio y al tiempo sino de modo secundario.
Tienen tambin otra funcin: la de ir preparando el camino para el conocimiento y la
comprensin de otra historia, secreta para los que no son capaces de profundizar y
establecer relaciones entre smbolos y se sienten satisfechos con las cmodas e
inverosmiles historias oficiales. La verdadera historia es otra cosa. Y los occidentales
podemos leer en la nuestra como en una simblica de ritmos y ciclos, una danza de
cadencias y entrelazamientos, no casuales por cierto, y donde todos y cada uno de los
hechos adquieren un significado en la armona del conjunto, que se contempla bajo una
lectura diferente, baada por una nueva luz. Adems, y es lo importante, esto es
especialmente vlido para ser aplicado a nuestra propia vida, a las ancdotas,
aconteceres e historias relativas de nuestra existencia. Las cuales han de ser
consideradas bajo un enfoque simblico y nunca como un conjunto de posesiones
personalizadas y exclusivas con las que nos identificamos.
60 MUSAS
Para todo pueblo hay entidades intermediarias, a veces son los dioses mismos,
otras semidioses. Las Musas, habitantes del Olimpo, son diosas.
Hijas de Zeus y Mnemosine, su quinta esposa, con la cual se uni bajo la apariencia de
un pastor, fueron engendradas en nueve noches distintas, lejos de los dems inmortales,
con el objeto de que hubiera quien celebrara la victoria de los Olmpicos sobre los
Titanes.
Diosas de la Memoria (del cielo) y de la inspiracin potica, se les atribuye el poder de
dar los nombres convenientes a todos los seres. Guardianas del orculo de Delfos, dicen
"lo que es, lo que ser y lo que ha sido".
Aunque han nacido en el monte Pierio, y aunque visitan el Olimpo, donde alegran las
fiestas de los inmortales con sus cantos con los que hacen resplandecer el palacio de su
padre, gustan de reunirse en la cima del monte Helicn, desde donde se acercan en la
noche hasta la morada de los hombres, que pueden oir as, en la quietud, la meloda de
sus voces. Ellas comunican tambin a los olmpicos los males y sufrimientos de stos, el
canto de cuya creacin es una alegra para Zeus.
Estas entidades femeninas, capaces de tomar indefinidas formas, y de no tomarlas, y de
revelar a los hombres -si as ellas lo desean-, ya sea a travs de la armona de aquellas, o
mediante el ritmo y el nmero, o directamente de su propia voz, los misterios de la
generacin de los dioses, del orden de la cosmogona, de las hazaas de los hroes en
busca del cielo y la cosmizacin de la tierra, tienen el poder de transformar la realidad,
pues la audicin de sus cantos hace de lo sensible smbolo de la armona del Alma del
mundo, manifestacin e imagen del dios polar, Apolo.
Ellas unen al hombre con lo sagrado porque estn directamente vinculadas con el
secreto y la armona de la Creacin (Cosmogona) a la que revelan en el alma humana,
donde la reproducen (poisis = creacin), y a la que conducen as al pie del eje que une
los mundos, simbolizado en la fuente, la piedra, la encina, que aparecen al comienzo del
canto de Hesiodo, la Teogona. Como en el Museo, donde se hallan los productos de
aquella audicin y por lo tanto de la Memoria, al abrir un libro inspirado se abre
tambin su templo, o mansin.
Aunque aparecen como vrgenes, algunas han tenido hijos con dioses y hombres; sin
embargo los destinos de estos vstagos sealan como el verdadero fin la generacin
espiritual, supracsmica, a veces en forma trgica, como es el caso de Lino, bien hijo de
Urania y de un mortal, bien de Apolo y Calope -o Terpscore-, a quien ste di muerte
al ser desafiado en el canto; otras, como exclusiva generacin del amor, como el de
Himeneo, nacido de la unin de Apolo y Calope.
Siendo al comienzo tres, cuando los tiempos arcaicos, su nmero ha quedado fijado en
nueve, segn la Teogona de Hesodo, a quien ellas mismas la revelaron, y sus propios
nombres estn unidos a su funcin:
Clo: que preside la Historia, y que canta la "gloria" de los hombres y la "celebracin"
de los dioses, siendo sus atributos la trompeta heroica y la clepsidra.
Eutherpe: "la que sabe agradar", y que preside la msica de flauta y otros instrumentos
de viento.
Thala: la comedia, "la que trae flores", o "la que florece", nombre tambin de una de las
tres Gracias, representada con la mscara de la comedia y el bastn de pastor.
Melpmene: la tragedia, la que canta "lo que merece ser cantado", representada con la
mscara trgica y la maza de Hrcules.
Terpscore: la msica en general y la danza, la que "ama la danza", cuyo atributo es la
ctara.
Erato: la poesa lrica y los cantos sagrados, acompaada por la lira y el arco, cuyo
nombre procede de Eros, el primer dios que apareci despus de Gea, nacida de Caos y
generadora de los dems dioses.
Polimnia: el arte mmico, la que inspira la unin de los "mltiples himnos", y se
vinculan a ella la retrica, la elocuencia, la persuasin, representndosela con un dedo
en los labios.
Urania: la "celeste", la astronoma, la contemplacin de la armona del cielo,
representada con un trpode junto a ella.
Calope: la poesa pica, la de voz "ms bella" o "verdadera", la que reproduce la
imagen del sonido primordial que se oye en el centro de todo ser, y que slo despus de
determinado estadio del ciclo se halla en la cspide de la Montaa (Helicn), que debe
ascender aquel que realiza el camino de retorno, en tanto que el Olimpo es el lugar de
los dioses inmortales (los estados supraindividuales del ser), montaa celeste a la que
ellas mismas se dirigen desde la anterior, despus de haber regalado a los hombres,
mientras dejan or tras de s un "encantador sonido que surge de sus pasos".
61 MAGIA
Hablaremos de la palabra magia y sus posibles equvocos. La vida entera, que se
est manifestando en todos los rdenes en este mismo momento, es asimismo una
funcin permanente de magia, o sea, que la realidad en la que vivimos es mgica. En
ese mismo sentido nuestra actuacin en ella tambin lo es, de modo natural, y la
participacin del hombre en este proceso es parte integrante del proceso mismo. La vida
y nuestra existencia se estn haciendo permanentemente y nosotros podemos participar
o influir en ella de acuerdo a determinadas pautas, relacionadas con ciertos ritos
especiales. Pues en el caso del rito sucede lo mismo que con el smbolo: si bien toda
manifestacin es simblica e igualmente la vida un perpetuo rito, sin embargo existen
ciertos smbolos y ritos particulares que en forma mgica actan sobre nosotros,
siempre que el sujeto que practique determinados ejercicios se encuentre en el estado
62 TROPIEZOS Y DIFICULTADES
Sin duda el lector que nos sigue atentamente ha de haber encontrado a lo largo de
este curso varias y diversas dificultades. Eso es propio de cualquier aprendizaje, y se
agrava en uno de este tipo, donde en algunas ocasiones se va contra muchas de las
formas de ver propias del hombre contemporneo y de la sociedad que ste ha
conformado (y en la que nos hemos criado), que no cree en la realidad del Espritu, ni
en la de otras posibilidades de la creacin y el hombre, salvo aquellas estrictamente
ligadas con la comprobacin estadstica, el anlisis emprico, y la manifestacin
exclusivamente visible y fenomnica. En este sentido, nuestro inters por temas ocultos
y espirituales puede crearnos algunas dificultades con respecto al medio, que no siempre
comprender nuestra vocacin, o nos creer engaados y hasta faltos de razn. Esto
viene a agregarse a nuestros propios tropiezos internos y a la aparicin de dudas,
incapacidades, pasiones latentes y desconocidas que surgen, vacilaciones, fobias,
manas, etc., que yacen en el fondo de uno mismo y que comienzan a despertar -en la
sabia economa del Universo- al par que nos iluminan otras tantas reas con la luz que
presta el conocimiento. Los smbolos revelan y velan a la vez.
63 EJERCICIO RESPIRATORIO
Siguiendo con nuestra serie de prcticas respiratorias, trataremos de ir
internalizando en forma inconsciente, el segundo plano cabalstico. Sintese
nuevamente en el centro de su habitacin. Ahora usted imagina que es Hesed, la sefirah
N 4. En verdad usted es como un rbol, en este caso el Arbol de la Vida, que extrae su
cuerpo del alimento que el aire le brinda. Aspira, pues, del plano de los Principios
Eternos, su nutrimento vital, y conforma con l su propio
cuerpo, o sea el de Hesed. Cuando exhala su energa, pasa a
Gueburah, conformndolo. Luego usted mismo es Gueburah,
que inhala la fuerza de Hesed, la retiene y la expele hacia
Tifereth, dndole existencia de esa manera. Ahora usted es
Tifereth, la sntesis de toda la luz increada del Arbol de la
Vida y conjuga toda la posibilidad de la manifestacin. Usted
y el humo rojo esplendente son una misma y nica cosa. Al
inhalar la energa sucesiva del plano o mundo de Atsiluth,
usted concentra toda la energa del plano de la Creacin
Arquetpica, el que ha de sustentar el orden en que se
producen las formas invisibles.
64 DANZA
Desde la ms remota antigedad, y de manera unnime en todos los pueblos,
aparece la danza como expresin del sentir del hombre, y como un acto natural en l.
Unida siempre a la msica y al canto, como una triloga rtmica indisoluble, ella
constituye un gesto espontneo que se articula con el ritmo universal. Este ponerse "a
ritmo", este "ritmar" con el cosmos, es la esencia y el origen de la danza, cuyas
65 LA NAVE
La nave, por su estructura, aparece como una imagen simblica del cosmos. Su
mstil central figura el Eje del mundo que va del cnit al nadir, y la cofa, que en muchas
ocasiones lo rodea circularmente por arriba, equivale al "ojo del domo" de las catedrales
y de todo edificio construido siguiendo el mismo modelo csmico. Advirtamos que el
espacio interior del templo cristiano tambin se denomina nave, siendo sta
precisamente uno de los emblemas de los pontfices catlicos, tambin llamados "pastor
y nauta". Asimismo la nave est orientada segn los cuatro puntos cardinales: la
direccin proa-popa seala el eje vertical norte-sur, y la direccin estribor-babor el eje
horizontal este-oeste. Es tambin una imagen del Arca flotando sobre la superficie de las
Aguas Inferiores, conteniendo los grmenes de un nuevo ciclo, por lo que tambin se la
relaciona con la copa, la matriz, y por extensin con el corazn y la caverna.
Recordaremos que el antiguo lema de los marineros: "Vivir no es necesario, navegar es
necesario", nos ilustra perfectamente acerca del sentido profundo de la navegacin, del
peregrinar por las Aguas Inferiores a la bsqueda del Centro, simbolizado por la isla o
continente mtico de los orgenes. En efecto, la vida no tiene ningn sentido, ninguna
'orientacin', si ella no est concebida como una aventura en pos del Conocimiento, para
lo cual es necesario, como se dice en el I-Ching, atravesar las "Grandes Aguas", o el
"Mar de las pasiones" inherentes a la individualidad humana, como se afirma en el
hinduismo, y en general en todas las tradiciones.
67 CABALA
Anteriormente hemos dado la idea del simbolismo de las columnas y la puerta. A
continuacin queremos transponer este simbolismo a nuestro diagrama del Arbol
Sefirtico, o Arbol de Vida cabalstico:
EN SOF
68 EJERCICIO RESPIRATORIO
Como en las dos lecciones anteriores, referidas a los
ejercicios respiratorios del plano o mundo de Atsiluth y del de
Beriyah, respectivamente, comenzamos tomando los recaudos
convenientes para nuestra prctica. Ahora tomamos nuestro
aliento directamente de la fuente de la luz y el calor: Tifereth,
el Sol. Este, a su vez la toma del espacio infinito y la emana
directamente hacia nosotros. Ahora estamos ubicados en
Netsah, la sefirah N 7, y aspiramos esa energa que nos
inunda y se hace evidente en la zona baja de nuestro plexo
solar. Comenzamos a expirarla suavemente hacia Hod, la
sefirah N 8, advirtiendo que el rojo brillante se hace ms
intenso, as como la sensacin de "corporalidad" en todo el
ejercicio. Retenemos toda esa fuerza y la exhalamos hacia
Yesod, la sefirah N 9, y notamos cmo baja y se va
coagulando, hasta quedar esttica, seal de que la transmisin se ha efectuado. La
copa ha sido colmada y la receptividad de Yesod pasa ahora a cumplir un papel
generativo y fecundador. Expelemos entonces nuestro aliento hacia el plano o mundo
de Asiyah, hacia la concrecin material, fruto y manifestacin sensible de las
emanaciones, y efectivizacin de las energas de todo el Arbol de la Vida cabalstico.
69 MITOLOGIA CABALISTICA
Todos los pueblos, desde la ms remota antigedad, han conservado la realidad
del mito como un componente esencial de su concepcin del mundo, de su cosmogona
y teogona. Por muy lejos que nos remontemos en la historia de las civilizaciones
tradicionales, siempre encontramos en ellas una rica profusin de relatos y leyendas
relacionados con seres mticos que sirven de comunicacin entre la Tierra y el Cielo,
entre lo de abajo y lo de arriba. La tradicin cabalstica tambin conserva un gran
nmero de gestas mticas vinculadas con el descenso a la Tierra de las energas celestes,
anglicas o espirituales. As, en la Cbala se halla con frecuencia el nombre de
Metatron, al que se identifica con el Arcngel Miguel, tambin llamado el "Prncipe de
las Milicias Celestes".
La Cbala considera a Metatron como el principio activo y espiritual de Kether, la
Unidad, que con las tropas divinas bajo su mando (las sefiroth de construccin csmica)
emprenden la lucha contra las potencias del mal y de las tinieblas (que constituyen su
propio reflejo oscuro e invertido, las "cortezas", "escorias" o keliphoth) disipando la
duda y la ignorancia en el corazn del hombre, fecundndolo simultneamente a esa
misma accin con la influencia espiritual que transmiten. En algunas representaciones
de la iconografa cristiana y hermtica puede verse este combate mtico en las figuras
del Arcngel Miguel y las huestes anglicas, luchando contra los demonios y Satn, el
"prncipe de este mundo", segn la conocida expresin evanglica.
Con el mismo significado, pero a nivel humano, encontramos al caballero San Jorge
combatiendo contra el Dragn terrestre, smbolo de las pasiones inferiores y del "caos".
Precisamente, la lanza o espada (smbolos del eje) de San Jorge atravesando el cuerpo
del monstruo, sugiere la "penetracin" de las ideas celestes, verticales y ordenadoras, en
dicho "caos". Esta variante del mito es anloga a la lucha que el hombre acomete en la
bsqueda del Conocimiento, lo cual le da la posibilidad de vivir un proceso mtico
idntico al de esas mismas energas csmicas y telricas, celestes e infernales, en
permanente lucha y conciliacin.
Relacionado en cierto modo con los orgenes de la Tradicin Hermtica, e ntimamente
vinculado con lo que venimos diciendo, se encuentra el mito de los "ngeles cados",
que igualmente es relatado en el Gnesis bblico. Considerado desde el punto de vista de
la Ciencia Esotrica -que tiende a resolver los opuestos, y por lo tanto excluye, por
insuficientes, lo simplemente moral y sentimental, as como las lecturas demasiado
literales de las cosas, que s estn incluidas en el punto de vista simplemente religioso y
exotrico- la "cada de los ngeles" representa, ante todo, un smbolo del descenso de
las influencias espirituales en el seno mismo de la vida y de la naturaleza humana.
Ciertos ngeles cayeron encendidos por el amor que profesaban a las hijas de los
hombres, a las que, se dice, "encontraron hermosas y bellas". De su apareamiento
nacieron seres semi-divinos (los antepasados mticos), que revelaron a los hombres las
ciencias y las artes tergicas, mgicas y naturales, es decir, todas aquellas disciplinas
que, como ya sabemos, integran los textos sagrados de los Hermetica y el Corpus
Hermeticum.
70 LA MONTAA Y LA CAVERNA
La montaa, junto con la piedra (forma reducida de sta) y el rbol, con el que se
encuentra asociada, es un smbolo natural del "Eje del Mundo". Por ser en realidad una
elevacin o protuberancia de la tierra, la estructura imaginal del hombre sagrado ve en
la montaa un smbolo de su propia naturaleza que aspira verticalmente hacia lo
superior o celeste. En general todas las montaas tienen ese significado, pero existen
algunas que, debido a ciertas correspondencias espaciales relacionadas con la topografa
sagrada estn "cargadas" de influjos espirituales. Estas son las denominadas "Montaas
Santas" o "Sagradas", morada de entidades espirituales. De ah que muchos templos y
santuarios (como es el caso, por ejemplo, del Partenn griego) se construyeran en las
cimas de determinadas montaas, es decir all donde la Tierra parece tocar el Cielo.
Asimismo la montaa, en cuanto a su estructura, es un arquetipo del templo, lo cual es
especialmente visible en las pirmides egipcias y precolombinas y en los zigurats
babilnicos. En relacin con esto es significativo el hecho de que Dante, en la Divina
Comedia, site al Paraso Terrenal, o Jardn del Edn (del que todo templo es una
imagen simblica), en la cima de una montaa, que es la "Montaa Polar", "Celeste" o
"Mtica", comn a muchos pueblos tradicionales, como es el caso del monte Meru entre
los hindes, el Alborj entre los antiguos persas, el Sina y Moriah entre los hebreos, la
montaa Qaf entre los rabes, o el monte Urulu (o Ayers Rock) entre los aborgenes
australianos, etc. La vinculacin de la montaa con el Paraso nos sugiere su carcter
primordial, pues aqul, o su equivalente en cualquier tradicin, se considera como el
comienzo u origen mtico de la humanidad (la "Edad de Oro"), cuando todos los
hombres sin excepcin participaban del Conocimiento y la Verdad. El Paraso era
tambin la residencia de la Gran Tradicin Universal, conservadora de la doctrina y de
la sabidura perenne, y toda montaa sagrada, como el Edn, es el smbolo del Centro
del Mundo. Pero a partir de cierta poca, y debido a las condiciones cclicas adversas, el
Conocimiento dej de pertenecer a la totalidad de los hombres, quedando en posesin
tan solo de unas minoras, las que para salvaguardarlo y mantenerlo a travs de los
tiempos, crearon las culturas tradicionales, conformadas por los ritos y smbolos
sagrados. El Conocimiento se repleg en el interior de s mismo, en el corazn de la
montaa, es decir, en la caverna, un lugar que por su situacin est oculto y protegido.
Por tal motivo el mundo "supra-terrestre" devino, en cierto modo, el "mundo
subterrneo". Se hizo invisible. Se ocult, pero no desapareci. La oquedad oscura de la
caverna sustituy a la luminosidad de la cspide de la montaa. La Verdad, que en los
primeros tiempos era gritada a los cuatro vientos y estaba en boca de todos, se convirti
en un secreto slo percibido en lo ms interno. La caverna (como el huevo) es tambin
un smbolo del cosmos, un "Centro del Mundo" al igual que la montaa. Pero as como
en sta se manifiesta en todo su desarrollo y amplitud, a la vista de todos, en la caverna
el Centro se mantiene invisible, virtual y potencial. El templo es igualmente una
caverna, aunque sta se encuentra mejor representada por la cripta, situada en muchas
catedrales debajo del Altar, es decir, sobre el mismo eje
perpendicular que parte de la "clave de bveda", o sea de la
sumidad. En la caverna sagrada se producen las hierofanas
y se celebran los misterios de la Iniciacin, lo mismo que
las "revelaciones" y "apariciones" de la divinidad.
Recordemos que Jesucristo nace en un establo, equivalente
de la caverna. Por otro lado, el mismo esquema simblico
tradicional para representar a la caverna, es idntico al del
corazn y al de la copa, es decir un tringulo equiltero con
el vrtice hacia abajo, dando la imagen de un recipiente que
recoge los efluvios espirituales. El smbolo geomtrico de la
montaa es a su vez un tringulo, pero con el vrtice hacia
arriba.
Existe aqu una aplicacin de este smbolo que completa lo que se ha dicho hasta ahora,
y es que como la caverna est en el interior de la montaa, podemos ver que la reunin
71 EL SIMBOLO DE LA PIEDRA
Entre los materiales de construccin, el ms importante es naturalmente la
piedra. Pero sta, como todo lo que forma parte del Templo, tena para los constructores
de las civilizaciones tradicionales que utilizaron ese material (pues se sabe que con
anterioridad a l se edificaba con madera), un sentido simblico bien preciso, que es el
que le da toda su importancia desde el punto de vista sagrado.
La piedra expresa dos aspectos bien distintos. Por un lado, y debido a su tosquedad y
aristas, simboliza la naturaleza grosera e imperfecta del hombre profano. Por otro,
gracias a su solidez y estabilidad, refleja, ms que ninguna otra cosa, la presencia
inmutable de Dios en el seno de la Creacin. Y esto es precisamente lo que hace que una
determinada piedra sea venerada como sagrada. Es el caso de los betilos-orculos, que
eran generalmente aerolitos, o piedras "descendidas del cielo", y asociados por tanto con
el rayo y la luz. Aadiremos que "betilo" procede de Beith-El (que significa "Casa de
Dios"), nombre dado al lugar donde Jacob repos su cabeza y tuvo el sueo en el que
vea descender y ascender ngeles por una escalera que una el Cielo y la Tierra. (Esa
misma palabra, Beith-El, se convirti posteriormente en Beith-Lehem, o Beln, la "Casa
del Pan", y design la ciudad en la que deba nacer Cristo, el Verbo descendido en el
seno de la substancia terrestre).
De ah que existieran pocas y culturas donde estaba terminantemente prohibido tallar
las piedras destinadas a un culto especial, pues stas eran consideradas como la
expresin misma de la substancia indiferenciada (la materia prima) y virginal de la
naturaleza divina. Pero ste no es el caso de los templos que, como las catedrales,
necesitan para su solidez piedras completamente talladas a escuadra y pulidas y
trabajadas con el martillo y el cincel. La piedra ya no expresar esa virginidad
indiferenciada, sino ms bien el caos amorfo de lo profano, que necesita ser ordenado
por las reglas y mtodos del Arte.
72 EJERCICIO RESPIRATORIO
Practique los ejercicios a que ya est acostumbrado, durante unos veinte minutos.
Luego sienta cmo la energa sutil penetra suavemente por su coronilla (Kether) y
desciende ahora hasta su corazn (Tifereth), expandindose luego hacia su zona
ventral y los genitales (Yesod). Sienta, al ritmo de su respiracin, cmo las energas
73 ARQUITECTURA
La Arquitectura, ligada al arte de la construccin, nace simultneamente como una
necesidad material y una necesidad espiritual. Como necesidad material, fue imperioso,
en un determinado momento de la historia, ponerse a cubierto y al abrigo de las
intemperies meteorolgicas y de toda clase de peligros y condiciones adversas. Y como
necesidad espiritual, porque toda edificacin, cualesquiera fuesen los materiales y los
modelos arquitectnicos utilizados, tena y tiene una significacin unida al culto
religioso y sagrado. Un ejemplo de esto ltimo es el propio Templo o Santuario, del que
ya hemos hablado, aunque tambin estaba, y est presente all donde todava se
conserva una cultura tradicional, en la propia vivienda, en la que destaca el hogar o
fuego central anlogo al Altar. En ambos casos el arte de la construccin se basa en la
contemplacin de un gesto divino primordial: la Creacin del Mundo. El cosmos fsico,
creacin del divino Arquitecto, proporcionaba al arquitecto humano el modelo de su
propia morada. Cielo y Tierra constituyen la parte superior e inferior del edificio. En
este sentido, siendo la realidad concreta del cosmos una manifestacin de los mundos
invisibles, la construccin de la casa familiar y cultual debe cumplir una funcin similar,
es decir servir de recipiente y soporte a las energas creadoras del Universo,
plasmndolas en la configuracin de su trazado y en cada una de sus partes y elementos.
Y ya hemos visto que esas energas se expresan simblicamente por medio de mdulos
numricos y geomtricos, estrecha y armnicamente vinculados entre s. Catedrales y
monasterios, por ejemplo, son verdaderos compendios de la vida universal, donde estn
representados en la piedra los diversos reinos de la naturaleza, del mundo intermediario,
y del mundo espiritual o anglico, en suma, el "Libro del Universo". De ah que los
maestros arquitectos y los obreros a sus rdenes, divididos en diversos grados, tuvieran
un conocimiento perfecto de la metafsica, la ontologa, la cosmologa y las ciencias
naturales. Las propias herramientas y elementos utilizados para la edificacin, son
simblicos, adems de prcticos, y entre ellos merecen destacarse el comps, la
escuadra, el nivel, la plomada, la regla, la paleta, el martillo y el cincel.
74 LA JERARQUIA
Uno de los errores ms grandes del hombre actual, hijo de la sociedad
contempornea, es acreditar en una supuesta igualdad totalmente ausente en la vida y la
naturaleza mismas, puesto que todos los "reinos" y especies se encuentran
perfectamente jerarquizados. Por este expediente igualitario se niega toda posibilidad de
superacin ya que se atribuye a los dems la pequea mediocridad del medio que se
vive y encarna, y las personales densidades y pesadillas que constituyen la existencia
individual de los que integran una sociedad desacralizada. Se proyecta as una imagen
de la propia chatura sin tener en cuenta ni por un momento la experiencia, la sabidura,
la edad, los estudios y los viajes de otros con los que se pretende equipararse en una
comparacin absurda que se produce por el hecho de "creer" en una "igualdad" que es
tomada como un autntico "bien" en s mismo, y aun como un progreso cvico y
democrtico.
Es comn ver en pueblos y provincias que a las personas que por algn motivo se
destacan se les trata de "mover el piso" o "serruchar el piso". Esta ltima imagen es muy
plstica: hay que hacer "bajar el piso" del otro cuando no se puede o no se quiere
ascender a su nivel.
No hay mayor igualdad que aqulla que tenemos los hombres, la de
albergar la deidad en el interior de cada ser, posibilidad que llevamos
los seres humanos sin excepcin y que constituye lo que
verdaderamente une. O sea la igualdad ante y en el Ser Universal de
la que todos los seres de alguna manera somos partcipes, y la
libertad de lograr la fusin en ese Ser Universal que dio al ser
particular un Origen y un Destino comn.
75
ARTES MARCIALES
Las bien llamadas "artes" marciales, constituyen la posibilidad del logro
permanente en la conquista del equilibrio a travs de la accin-reaccin. Esta danza,
reflejo de la csmica, permite la defensa y el ataque y el intercambio rtmico de las
energas amigo-enemigo, yo y el otro, en el que uno de ellos deber necesariamente
imponerse para que pueda perpetuarse la armona universal por medio de la desarmona
del vencedor y el vencido.
Las artes marciales tradicionales jams han considerado el exterminio del adversario,
sino que, por el contrario, suelen utilizar la energa del enemigo para dejarlo desarmado
y por lo tanto indefenso y rendido pese a su furor.
Algunos estrategas afirman que una buena defensa consiste en un buen ataque y alegan
importantes razones a su favor. Igualmente en la guerra a veces los vencedores suelen
ser los vencidos. No se puede entrar en la batalla con la omnipotencia del que no respeta
las leyes de la guerra, y mucho menos si no se tiene la conviccin de vencer.
Hay dos grandes principios en la estrategia que pueden ser la causa de la impecabilidad
de un guerrero: a) no subestimar al adversario; b) no mostrar las armas al enemigo (Tao
Te King). Adems debe saber el guerrero que sus emociones son secundarias siempre
que su causa sea justa. En la eleccin de esa causa y en el conocimiento que eso supone,
est la clave del xito final. Cabra tambin enumerar una tercera regla: deja las huellas
necesarias para que tengan que enfrentarse contigo. El perseguidor est siendo
perseguido. Si bien esto no es el fin de nuestros estudios -que aspiran a la metafsica- no
dejan de ser tiles estas advertencias en ciertas ocasiones.
76 EJERCICIO RESPIRATORIO
Ensayaremos un ejercicio respiratorio basado en la primera trada del Arbol de
la Vida. No slo el diagrama Sefirtico se divide en cuatro planos (Atsiluth = Fuego,
Beriyah = Aire, Yetsirah = Agua, Asiyah = Tierra), sino que cada una de sus columnas
(la de la Fuerza o activa, la de la Forma o pasiva, y la del Equilibrio o neutra), a su
vez representa: el principio activo del fuego, expresado por la letra madre hebrea Shin;
su opuesto, el principio pasivo del agua, significado por la Mem; y el neutro del aire
que corresponde a la letra Alef. En efecto, Kether, perteneciendo a la columna central,
o neutra, ha de llevar a todo el Arbol el hlito vital, que recibe sobre sus comienzos la
contradiccin del fuego (columna de la Fuerza formada por Hokhmah, Hesed y
77 CIENCIA
La Antigedad no estableca diferencias netas entre Ciencia, Arte y Filosofa.
Igualmente los alquimistas medioevales se autodenominaban tanto artistas como
filsofos, y al referirse a sus actividades lo hacan llamndolas Ciencia. De ese modo la
vinculaban con la Ciencia Sagrada y tradicional que no exclua las disciplinas
cosmolgicas ni la meditacin metafsica y tampoco el rito y la oracin, segn puede
verse en todos los documentos emanados de su mano, los que unnimemente lo
atestiguan.
La Ciencia, tal cual la conocan los antiguos, no tena nada que ver con un mtodo
literal, como la conciben nuestros contemporneos (nacida esta idea con Descartes en el
Discurso del Mtodo aparecido recin en el siglo XVII) y menos an pensaban en su
sustitucin por la "tcnica" o "tcnicas", modos de ver stos exclusivamente empricos y
racionales, en contraposicin con la universalidad de la autntica Ciencia. La llamada
ciencia moderna, fundamentada en la estadstica y en la comprobacin de un mismo
fenmeno en circunstancias "ideales" no es de ninguna manera exacta, como bien lo
saban los alquimistas medioevales (que repetan un mismo experimento cientos de
veces, sabiendo que las circunstancias eran siempre distintas, para obtener finalmente
resultados palpables de transmutacin natural), pues es sabido que las mismas
78 EL ALTAR
Arquitectnicamente, el Altar o Ara es la "piedra fundamental" del templo.
Aunque en la prctica, y desde el punto de vista microcsmico, el trabajo de
construccin material y de proceso del Conocimiento, se realice de abajo arriba, de la
multiplicidad a la Unidad Arquetpica, en realidad debe tenerse siempre presente el
punto de vista metafsico, que considera el proceso cosmognico como un paso de esa
misma Unidad a la multiplicidad, o de arriba abajo.
En este sentido la piedra fundamental del altar, por estar situada en el centro mismo del
cuadrado, o rectngulo, de la base, es la proyeccin directa y vertical de la piedra
angular o piedra cimera, que constituye la autntica est clave de bveda del templo. A
su vez, las cuatro piedras de fundacin de las esquinas, o ngulos del edificio, son otras
tantas proyecciones o reflejos horizontales de la piedra fundamental. Se obtiene as un
esquema simblico donde el altar ocupa una posicin intermediaria y central entre el
mundo terrestre y el celeste.
El altar est, pues, en el Centro del Mundo, es decir en el lugar geomtrico ideal y
simblico donde se produce la ruptura de nivel que comunica al hombre con los estados
superiores y las realidades invisibles. A este respecto la palabra altar quiere decir "alto",
lugar elevado, lo que la emparenta a la montaa, y ms concretamente a la Montaa
Sagrada.
En los templos-montaas, como ciertas pirmides precolombinas y los zigurats
babilnicos, los altares se sitan en la cspide, simbolizando la idea de lugar
privilegiado prximo al Cielo. En los templos cristianos, las gradas (grados) que elevan
y separan al altar mayor con respecto al resto de la nave, tienen este mismo significado:
el altar cristiano, como su antecesor, el altar hebreo, est simblicamente en la cima de
la montaa del Paraso. Si el templo es un organismo vivo, el altar es propiamente su
corazn. En l se concentra y expande, como si de la sstole y la distole cordiales se
tratara, toda la energa sutil que da cohesin al conjunto del edificio. El altar es el punto
sensible, el nudo vital que rene las energas horizontales y verticales del templo, por
medio de las que, al percibirlas en su propia naturaleza, el hombre es conducido a
participar de la despojada belleza que emana de todo l, revelador del equilibrio y
armona de la creacin.
Es tambin el ara la piedra de sacrificio, all donde se consuma el acto sagrado por
excelencia: la muerte ritual del hombre viejo, y el nacimiento y resurreccin a la
verdadera Vida. En la piedra sacrificial, el alma humana, que ha llegado al centro de s
misma, esto es a la "unin" con el Espritu, es crucificada y ofrecida a los dioses, o a la
divinidad, instituyendo por ese acto primordial una alianza, o un lazo comn,
indisoluble.
79 LOS SUEOS
En todas las cosmogonas tradicionales, los sueos siempre han sido considerados
como vehculos intermediarios entre la realidad concreta y sensible y la realidad
espiritual y metafsica. Esto se debe a que los sueos pertenecen precisamente al estado
sutil intermediario, es decir al plano de Yetsirah o de las formaciones, participando por
tanto de la dualidad inherente a dicho plano, lo que los hace susceptibles de ofrecer un
aspecto oscuro e inferior, ligado a lo orgnico y por consiguiente al plano de Asiyah, y
otro aspecto, por el contrario, luminoso y superior, relacionado con el plano de Beriyah
y el mundo de las ideas. No hace falta decir que es al primero de estos dos aspectos al
que presta toda su atencin el psicoanlisis freudiano, que se cie exclusivamente a lo
fenomnico, profundizando en ello, mientras que es el segundo el que verdaderamente
es importante y significativo, pues las imgenes que constituyen su contenido no son
sino ideas revestidas de formas mentales, pudiendo ser consideradas entonces, en efecto,
como autnticos smbolos vehiculares y reveladores de lo que est ms all de lo
individual y por supuesto de lo fenomnico, es decir que abren a determinadas
posibilidades de realizacin interior, con la ventaja de que el ser en el estado de sueo se
encuentra liberado de ciertas condiciones implcitas en la modalidad corporal, y por
tanto espacial, de su individualidad. Tenemos el ejemplo del conocido "sueo" de Jacob,
durante el cual ve ngeles (los estados superiores) ascender y descender por una
escalera, que es el Eje del Mundo que une tierra y cielo, sin olvidar la importancia
concedida a determinados sueos en todas las vas iniciticas, y muy especialmente en
las chamnicas de cualquier parte del mundo, en los que casi siempre se trata de recibir
un designio o una revelacin concedidas por los espritus, nmenes o dioses.
80 MITOLOGIA
De las que todava se tiene el recuerdo de su existencia, la civilizacin griega es
quizs una de las que alberga el mayor nmero de dioses y mitos. En efecto, el panten
(palabra que deriva de pan, "todo", y theon, "dioses") griego es verdaderamente fecundo
y prolijo, slo comparable al de las culturas hindes, y las precolombinas,
especialmente la azteca y la maya. El nombre mismo de "mito" es de origen griego, y su
raz es la misma de la palabra "misterio", derivando ambas de la palabra muein, que
significa "cerrar la boca", "callarse", aludiendo sin duda al silencio interior en que se
reciben los secretos de la iniciacin. Desde los misterios rficos, pasando por las
iniciaciones de Eleusis, de las que participaron Pitgoras, Scrates y Platn, hasta el
crisol de culturas que represent la Alejandra de los siglos II y III de nuestra era, la
mitologa griega nutri el universo sagrado de todas las culturas del Occidente
mediterrneo, particularmente la del Imperio de Roma.
Cada ciencia y cada arte, as como cualquier actividad manual, racional e intelectual del
hombre, estaba bajo la proteccin e influencia de un dios, musa o genio astral, lo que
redundaba en una convivencia armnica con las fuerzas ordenadoras del cosmos. Los
griegos, como cualquier pueblo tradicional, entendan que los dioses y las entidades
invisibles eran modos o formas de ser de la existencia, y reunan toda la variada gama
de posibilidades esenciales y arquetpicas de la conducta y del pensamiento humanos.
En este sentido, una filiacin profunda une a dioses y a hombres: todos surgen del
matrimonio de Urano (el Cielo) y Gea (la Tierra). As, los dioses olmpicos representan
los estados superiores del hombre, y los hombres los estados terrestres de los dioses. Y
esto es, una vez ms, una aplicacin de la ley de analoga, que hace que "lo de arriba sea
como lo de abajo, y lo de abajo como lo de arriba", conformando un todo armonioso y
ordenado.
Las relaciones ntimas entre los dioses y los hombres tienen, en las tradiciones grecoromanas, un carcter ambivalente de reconciliacin y lucha, claramente vinculado con
la idea de empresa heroica, y de reconquista de la inmortalidad por parte de estos
ltimos; no se hace sino representar, por medio de las leyendas de los hroes, el proceso
mismo de la Iniciacin.
Esto est ejemplificado por el conocido mito de Ulises, cantado en la Odisea por
Homero, que despus de un viaje laberntico, por mar y tierra, lleno de peligros y
vicisitudes, alcanza por fin su "tierra natal", la isla de Itaca. Igualmente por Hrcules
(ver N 15), hroe solar, que despus de sufrir diversas pruebas y trabajos, consigue
penetrar en el Jardn de las Hesprides, otro de los nombres dados al Centro del Mundo.
81 ASTROLOGIA
Todos los planetas recorren en apariencia la rueda del zodaco, y la duracin de
ese recorrido es la que determina el ciclo particular de cada uno de ellos, siendo claro el
de los dos llamados "luminares", el Sol y la Luna, que producen los ciclos anuales y
mensuales. Las influencias que estos planetas ejercen en la tierra varan, segn se
encuentren en una u otra casa zodiacal, pues las cualidades
de estos signos pueden ser afines, indiferentes u hostiles a
los diversos influjos planetarios.
Siguiendo el modelo cclico solar sobre el que hemos
trabajado, el primer grfico representado a continuacin es
la rueda de los signos en el cielo tal como se ve mirando
hacia el norte: Capricornio corresponde al invierno y la
medianoche, Aries a la primavera y el amanecer, etc. El
movimiento de la rueda celeste (en sentido opuesto a las
agujas del reloj) es inverso al del sol, que se desplaza
sobre ella en sentido contrario (retrgrado), tal cual lo
podemos ver en la siguiente figura, de uso corriente para efectuar los horscopos. El
movimiento del sol es siempre retrgrado, porque se mueve en sentido contrario a las
estrellas.
Capricornio se encuentra en el extremo norte de la
eclptica (desde donde se ir desplazando durante 30 das
hasta dejar paso al siguiente signo) a medioda del da que
corresponde al solsticio de invierno, as como a
medianoche del correspondiente al solsticio de verano,
como puntos especialmente destacables del ciclo anual,
posicin celeste que es a la que corresponden estos
grabados. Entre los dems das del ao, y por lo tanto en
el simbolismo que expresa dicho ciclo, se sealan
igualmente el momento del amanecer en el equinoccio de
primavera y el de la puesta en el equinoccio del otoo, aunque siempre hay un momento
del da en que se da esta posicin de las constelaciones, pues como sabemos la rueda
zodiacal da una vuelta completa en 24 horas.
Ya hemos hecho la advertencia de que, para nuestros estudios y clculos astrolgicos,
nicamente utilizaremos los siete planetas tradicionales, con exclusin de Urano,
Neptuno y Plutn, ya que estos tres ltimos han sido introducidos recientemente y los
estudios sobre los mismos son incompletos.
Cada planeta tiene uno o dos signos zodiacales que
constituyen su domicilio, y se dice que ellos rigen o
gobiernan en estas casas y que sus influencias son
complementarias. Segn se desprende del siguiente
esquema, los luminares tienen un slo domicilio, mientras
que los otros cinco planetas tienen dos, uno diurno y otro
nocturno:
Si el planeta se encuentra en el signo opuesto al de su
domicilio, se dice que est en "exilio", siendo sus
influencias contrarias o desfavorables. Adems, cuando la
influencia planetaria es afn a la del signo en que se
encuentra, se dice que el planeta est en "exaltacin", y
cuando est en el opuesto sus energas son hostiles y el planeta se halla en "cada". Esto
se comprende mejor con el siguiente cuadro:
PLANETAS
SOL
LUNA
MERCURIO
VENUS
DOMICILIO
Leo
Cncer
Gminis-Virgo
Tauro-Libra
MARTE
JUPITER
Aries-Escorpio
Sagitario-Piscis
EXILIO
Acuario
Capricornio
Sagit.-Piscis
EscorpioAries
Libra-Tauro
GminisVirgo
EXALTACION
Aries
Tauro
Acuario
Piscis
CAIDA
Libra
Escorpio
Leo
Virgo
Capricornio
Cncer
Cncer
Capricornio
SATURNO
Capric.-Acuario
Cncer-Leo
Libra
Aries
82 EJERCICIO RESPIRATORIO
Usted extrae de la propia Nada supraesencial, increada y eterna de En Sof, su
respiracin, su hlito vital, que es la propia de la atmsfera rojo brillante de Kether,
que usted exhala mediante dos canales: la columna o brazo izquierdo, y la columna o
brazo derecho del Arbol de la Vida, al que recorre, conformndolo, resolviendo
permanentemente la contradiccin alternada de lo restrictivo y lo efusivo, y sorteando
estas polaridades que no se excluyen, sino que se corresponden. A la tarea respiratoria,
agregaremos en esta prctica el gesto. Sintese en la posicin acostumbrada,
conservando la vertical y relajado. Junte sus manos sobre su pecho a la altura del
corazn. Aspire de En Sof el alimento que a usted lo conforma, y exhlelo hacia la
columna de la fuerza, o de Shin, el Fuego, hacia Hokhmah. Simultneamente ha de
hacer un pausado gesto con su mano hacia la izquierda, que ha de durar todo el tiempo
de su exhalacin, hasta detenerse. En la prxima aspiracin volver su brazo y su
mano a su pecho, respetando exactamente el mismo tiempo.
En la expiracin siguiente, como se ha efectuado en el caso anterior, extienda su brazo
y su mano derecha correspondiente a la columna de la Forma o del Rigor, Binah, Mem,
el Agua. Subsecuentemente ellas regresarn a usted y a juntarse sobre su pecho cuando
aspire. El mismo gesto ha de repetirse en la prxima expiracin y su retorno se
realizar en la aspiracin subsiguiente, alternando luego la mano y el brazo derecho,
que repetirn el gesto de ida y retorno con el ciclo respiratorio. Usted est ahora
trabajando con la energa de Beriyah y la emanar hacia el lmite de la produccin de
fenmenos y la concrecin material. As lo hace al reiterar el lento gesto de
desprendimiento y expansin que usted efecta con su mano y brazo izquierdo, y el
regreso al pecho con el mismo brazo, o concentracin de energas que eso est
simbolizando. Igual con el gesto correspondiente al brazo derecho, de acuerdo al
mismo ritmo respiratorio. Despus de haberlo efectuado tres veces con cada brazo, en
las siguientes 3 expiraciones usted mueve simultneamente ambas manos y brazos en
actitud de dar y ofrecer, dando nacimiento, en la primera, a Tifereth, en la segunda a
Yesod, y en la tercera a Malkhuth: al cosmos entero, que como un globo, una bola de
energas, usted sostiene en sus manos. Cada vez los regresar al centro de su pecho,
hacia Kether, en la actitud de recibir y aprehender. Puede repetir este ciclo varias
veces, y con la ltima aspiracin hacia Kether dar por finalizado este ejercicio. Es
importante lograr la coordinacin de ritmos, imgenes y movimientos.
83 CABALA
Divisin de los 4 planos del Arbol de Vida en correspondencia con otros
lenguajes simblicos presentes en
textos sagrados hebreos:
Los trminos hebreos Arik Anpin y
Zeir Anpin, Macroposopos y
Microposopos en griego, quieren
decir, respectivamente, "Rostro
Mayor" y "Rostro Menor". Estos se
encuentran separados por un foso
inmenso llamado el Abismo
(Tehom). Entre ellos se suele ubicar
a la sefirah "invisible", o no-
84 LOS PEREGRINAJES
La aventura del Conocimiento se describe muchas veces como un viaje o
peregrinaje. "Un viaje de mil millas comienza ante tus pies". Esencialmente, el
peregrinaje se relaciona con la bsqueda del Centro del Mundo, donde se establece la
comunicacin interna con los estados superiores de uno mismo. Se trata de alcanzar la
Patria Celeste, que es la verdadera morada del hombre, pues, como mencionan diversas
tradiciones, el hombre es un extranjero en esta tierra. La palabra "peregrino" no quiere
decir sino eso: extranjero. "Vosotros no sois de este mundo". As, desde que intuimos
que no somos de "aqu", la vida misma, con sus avatares, sus luchas, sus pasiones, luces
y sombras, se convierte en un smbolo ejemplar de esa bsqueda interior. A partir de ese
momento cualquier acontecimiento o suceso revelar siempre algo, se tornar
significativo y simblico.
Ms concretamente, las denominadas peregrinaciones a los lugares santos o sagrados, se
consideran como las etapas del proceso inicitico, vinculado a la idea de laberinto y de
"perderse para encontrarse".
Tambin las pruebas simblicas de la Iniciacin se denominan "viajes", en las cuales,
adems de la influencia espiritual que transmiten, se psico-dramatizan ritualmente las
inhibiciones y tendencias negativas del ego, agotndolas al emerger al exterior. A pesar
de sus mltiples dificultades, el peregrino, en su viaje interno y externo, recorre un
camino arquetpico, en donde el smbolo es vivido (ritualizado) y se le revela con toda
la potencia de su energa ordenadora permitindole conocer simultneamente la realidad
de un tiempo mtico, en el que lo prodigioso se hace coetneo con la realidad
horizontal.
Todo se da en la "rueda de la vida", espejo y receptculo de las energas del cosmos, las
que el peregrino, en efecto, ha de reconocer en s mismo para llegar al centro o corazn
inmvil de la rueda, all donde se produce la identificacin con lo Universal y el retorno
a su verdadero origen.
85 ASTROLOGIA
Para realizar los clculos astrolgicos, adems de observar las influencias que
ejercen los planetas en los distintos signos zodiacales, es importante tambin tomar en
cuenta las relaciones que ellos tienen entre s, segn las distancias a que se encuentren
los unos de los otros. Esto determina lo que se llama los "aspectos", entre los que
destacan los siguientes:
Conjuncin: dos planetas estn en "conjuncin", cuando se encuentran juntos, en el
mismo grado de longitud en la eclptica. En general se considera una influencia
constructiva.
Oposicin: cuando estn separados 180, dividiendo al crculo por la mitad, el aspecto
es inverso al de la "conjuncin" y se llama "oposicin", aspecto que en general se
considera "malfico", productivo de friccin.
Trgono: este aspecto es el que producen dos planetas separados entre s por 120,
dividiendo al crculo en tres partes. Se lo considera el ms favorable de todos, y junta a
dos planetas en signos que corresponden al mismo elemento.
Cuadratura: si la separacin entre ambos planetas es de 90, se dice que estn haciendo
cuadratura, aspecto que se juzga como el ms desfavorable, aunque muchas veces se
trata nada ms que de una prueba severa cuya superacin se hace necesaria.
Sextil: es el aspecto que se produce cuando estn separados 60, considerado
"benfico", generador de actividad y cambios. Los planetas en este caso se encuentran
en signos armnicos.
Quincuncio: a 150 de separacin se produce este aspecto, considerado en general
inconexo y contradictorio.
Existen tambin otros aspectos de menor importancia, que omitimos mencionar por el
momento. Las distancias que se dan aqu indican el aspecto en su punto exacto e ideal.
La influencia puede producirse aunque las distancias difieran un poco de la indicada (a
veces hasta 5 y 10 grados de diferencia). Debe advertirse adems que las calificaciones
que se otorgan a los distintos aspectos, de "benfico" o "malfico", lo son en trminos
generales, y que para determinarlos precisamente es necesario observar el mapa
zodiacal en conjunto. Un aspecto "malfico" puede redundar en "beneficios" y
viceversa.
86 EJERCICIO RESPIRATORIO
Hemos dado en lo que va de esta Introduccin, determinados ejercicios de
concentracin, respiracin, visuales, e incluso gestuales, todos ellos relacionados con
los ciclos y los ritmos y vinculados directamente con el Arbol de la Vida Sefirtico.
Todas estas prcticas favorecen la comprensin de lo que est ms all del fenmeno y
la materia evidente. Si usted no ha logrado realizar alguna de estas prcticas,
queremos sugerirle vuelva a ellas. A veces lo ms sencillo es lo ms complicado, y es
necesario volver atrs para reanudar
nuestro trabajo. No desfallecer es la
consigna. Lo mismo cuando nos referimos a
la comprensin intelectual, la que a veces
nos excede, pero que llega a nosotros a
travs de la perseverancia, clave de nuestros
estudios y de sus proyecciones posteriores.
No podemos imaginar lo inimaginable. Por
lo tanto, programamos acciones y no
resultados, que se darn tiempo a tiempo y
por aadidura. La Fe, que se traduce en
hechos y obras, es capaz de mover a las
montaas.
87 EL RITO
En diversas ocasiones hemos hablado del rito como un componente bsico del
conocimiento simblico, y por ende de la vida misma, que en la indefinida variedad de
sus formas siempre cambiantes es la permanente reiteracin de un orden arquetpico
invariable y eterno. Precisamente la palabra rito, que procede del latn ritus, el que a su
vez deriva del snscrito rita (raz rt), no significa otra cosa que "orden". En verdad el
rito es el propio smbolo en accin, por lo que su reiteracin constante en todos los actos
de nuestra vida va permitiendo que la gradual comprensin de las ideas -vehiculadas por
los smbolos-, acaben finalmente por incorporarse en todo nuestro ser, jalonando as el
proceso que nos conduce al Conocimiento. De ah que cuando hablamos de ritos, no nos
estamos refiriendo a ceremonias "mgicas", civiles o religiosas. Los ritos iniciticos de
determinadas tradiciones an estn vivos, aunque es difcil el acceso a ellos. Algunas
religiones o instituciones tradicionales conservan los smbolos -y aun los ritos-, pero
stos carecen de todo contenido verdadero y estn como vacos, siendo desconocidos su
esencia y esoterismo, o sea, su realidad y significacin. Para la Tradicin Hermtica son
ritos los estudios efectuados a partir de modelos hermticos, la concentracin que ello
implica, la meditacin que promueve, las prcticas que efectivizan la visin y lo
imaginal, la oracin incesante del corazn como invocacin permanente, la
contemplacin que producen la belleza y la armona de la naturaleza y el cosmos, y los
trabajos auxiliares encaminados al logro del Conocimiento. A este particular queremos
traer a la memoria que hay una identidad entre el ser y el conocimiento. El hombre es lo
que conoce. Qu otra cosa podra ser sino la suma de s mismo? Ser es conocer. A
saber: que siendo lo que conocemos, la reiteracin constante del rito, que sustenta el
conocimiento de otras realidades, mundos o planos del Ser Universal, es una garanta en
cuanto a la identificacin con ese Ser y su conocimiento, a travs de un camino
jerarquizado, poblado de espritus, dioses, colores y energas mediadoras.
1 REPASO
En los captulos anteriores el lector ha tenido oportunidad de ver cmo se
articula este curso, donde las interrelaciones de las distintas disciplinas de la Tradicin
Hermtica (Simbolismo, Alquimia, Filosofa, Astrologa, Numerologa, Cbala, Tergia,
etc.) juegan un papel fundamental en nuestros estudios. En verdad, al igual que lo que
acontece con la evolucin de cualquier planta y su desarrollo, el germen se encuentra de
manera potencial en estas primeras pginas, a las que el lector ha de volver constante y
cclicamente, o sea con las caractersticas propias de un rito. No est de ms advertir
que la reiteracin de este rito, el tiempo que se le dedica y la concentracin que se
emplea en l, son directamente proporcionales con el fruto que se obtenga de ello. A
veces parecemos dispuestos a efectuar empresas heroicas, y sin embargo no somos
capaces, por fantasmas mentales, de realizar cosas sencillas que necesitan de una actitud
consecuente y perseverante. Si el estudiante es capaz de vivirse como objeto de sus
experimentos, amparado en la Doctrina y en las distintas disciplinas que toma la
Tradicin para manifestarse, podr obtener satisfactorios resultados y beneficiosos
dividendos, tanto fsicos como psicolgicos y espirituales. De ms est decir que estas
ciencias y artes slo pueden ser usadas al ms alto nivel, lo que en la Cbala sera
Kether en Atsiluth o an ms lejos, si as pudiera decirse, es decir al de lo supracsmico,
(lo que incluye, por cierto, el de lo "supramicrocsmico"). La meta de las
investigaciones es muy elevada y no deben confundirse los objetivos metafsicos con los
fenmenos psicolgicos que podrn irse observando en el camino. Los propsitos de la
Ciencia Sagrada son verdaderamente profundos. La vida es cosa seria, pese a las
imgenes que el consumismo mental y la desacralizacin del mundo podran hacer
suponer.
El Agartha constituye una red invisible de voluntades, unidas por lazos tan reales e
indestructibles como los que ligan a la propia estructura del Cosmos, considerada un
modelo arquetpico de manifestacin. Esta cadena de unin transmite el mensaje de la
Philosophia Perennis, es decir de la Ciencia Sagrada, que por intemporal ha sido
conocida por todos los pueblos de la Antigedad, cuyos fragmentos an mantienen y
conservan vivo al propio hombre moderno (incluso al occidental y al habitante de las
grandes ciudades) aunque ste lo niegue o lo desconozca, ya que las races culturales de
las artes y las ciencias derivan de Principios Metafsicos y de Ideas Eternas.
2 NOTA:
Seguramente son muchas las preguntas que usted se ha hecho en la dinmica de
nuestro curso. El I Ching o "Libro de las Mutaciones", libro de sabidura y verdadero
orculo chino, dice que lo ms difcil es formular las preguntas de las que se quiere
obtener respuesta. Esto se debe en parte a la multitud de interrogantes que uno se hace
en relacin con los temas tradicionales y con todo aquello que se querra saber de una
vez y para siempre. Asimismo es exacto que en la pregunta est implcita la respuesta.
Igualmente es comprobable que si acudimos al recurso de la paciencia, las respuestas
se van produciendo por s mismas sin necesidad de forzar las situaciones. Ya sabemos
que la semilla es la potencialidad del rbol y que ste puede crecer sano y vigoroso si
se lo riega con constancia y se desbrozan las malezas que pueden impedir su
desarrollo.
3 CABALA
No hemos hablado an en nuestro Programa de En Sof, (aunque lo hemos citado
someramente) pues nos interesaba presentar primero el modelo del Arbol de la Vida y
trabajar con l, para que el estudiante fuese familiarizndose con su estructura y a la vez
jugara con las distintas relaciones a que da lugar, lo mismo que con las letras y con otras
imgenes propiamente cabalsticas. Queremos recordar que este modelo del Arbol
corresponde exactamente a Adam Kadmon, el hombre total, y nos referimos primero a l
para tratar de entender ciertas proporciones que nos llevarn a la idea de lo que es En
Sof para los cabalistas. Estamos hablando de sus medidas, llamadas en hebreo Shiur
Koma, pues la Cbala identifica a Adam Kadmon con el cosmos. La "altura de los
talones de este ser es de treinta millones de parasanges", se afirma lacnicamente. Pero
luego se explica que "un parasange del Creador tiene tres millas, una milla tiene diez
mil metros y un metro tres empans, y un empan contiene el mundo entero".
Sin duda estas medidas abarcan todas las posibilidades del Universo, cualesquiera que
stas fuesen. Pues bien, sin embargo la idea de En Sof supera, si as pudiera decirse,
todas estas posibilidades. Con respecto al diagrama del Arbol de la Vida, modelo del
Cosmos, y la ubicacin de En Sof en l, remitimos al lector al Mdulo A, N 18.
4 EL NIVEL Y LA PLOMADA
El nivel y la plomada ocupan un lugar eminente en el momento de ponerse
"manos a la obra" y de levantar los cimientos de la labor constructiva. Con el nivel se
comprueba que la base del edificio est completamente plana, evitando as que puedan
existir desniveles y deformidades en el terreno. Se trata de que la obra se alce con su
base perfectamente horizontal, y todas sus partes niveladas entre s, ya que cualquier
descuido en este sentido acabara, tarde o temprano, con el derrumbamiento de toda la
edificacin. A su vez, la plomada desempea un papel fundamental, pues gracias a ella
el edificio se eleva vertical y perpendicularmente. De esta forma, nivel y plomada se
relacionan con la horizontal (energa pasiva) y con la vertical (energa activa), y todo lo
que ya se ha dicho de ambos smbolos puede ser aplicado a las enseanzas que derivan
de estos dos instrumentos. (ver Mdulo A N 34). La unin del nivel y la plomada
configura por ello el smbolo de la cruz, que resulta del entrecruzamiento de un eje
vertical y otro horizontal, los cuales durante la construccin del edificio van creando la
estructura del mismo.
En el templo universal que es el cosmos visible, el extremo superior del eje de la
plomada "csmica" est situado en la estrella polar (el cenit del Mundo), desde la que
efectivamente desciende un eje imaginario pero no menos real alrededor del cual gira
todo el universo. En el templo propiamente dicho esa plomada es el eje perpendicular
(representado o no visiblemente) que cae de la extremidad de la "clave de bveda" hasta
el centro del rectngulo de la nave donde est situado el Altar o Ara, la "piedra
fundamental". Es pues la plomada un smbolo del "Eje del Mundo", aqul que,
sostenido por la mano del Arquitecto constructor, atraviesa los tres mundos, el Cielo, la
Tierra y el Infierno, o Inframundo. En el microcosmos sutil del hombre tambin existe
un eje vertical (llamado sushumn en la tradicin hind) que atraviesa los diversos
estados de conciencia (simbolizados por los chakras o "ruedas"), desde el inferior,
situado simblicamente en la base de la columna vertebral, hasta el superior, localizado
en la "coronilla" o clave de bveda craneana.
Esto est estrechamente relacionado con el proceso mismo del Conocimiento y la
Iniciacin, pues sta trata, como ya
sabemos, de un despertar paulatino de esos
estados de conciencia, anlogos a los del
Ser Universal. La plomada representa aqu
el smbolo de la bsqueda de la Verdad que
penetra hasta las profundidades ms
recnditas de nuestro ser, con la ayuda
naturalmente de ese nivel interno que nos
obliga a una total sumisin a la Voluntad
Superior que aflora en nosotros, y sin la
cual todo intento de bsqueda espiritual es
una quimera. "Si el Eterno no edifica la
casa en vano trabajan los que la
construyen". O bien, recordando la frmula
hermtico-alqumica V.I.T.R.I.O.L., "Visita
el Interior de la Tierra (de ti mismo) y
Rectificando Encontrars
la Piedra
Oculta".
5 IMAGENES Y SIMBOLOS
Existe una natural y lgica relacin entre imagen y smbolo. Cuando se trata de
smbolos cuyo marco de expresin es el espacio, como por ejemplo los geomtricos,
arquitectnicos e iconogrficos, su vinculacin con la imagen es obvia. Y cuando se
desarrollan en el tiempo, como la msica ritual y sagrada, la poesa y los relatos orales
de los mitos, stos generan, simultneamente a su audicin, imgenes y visiones
simblicas. Y ello es as porque, como deca ya Aristteles, el hombre conoce por medio
de imgenes, es decir que su naturaleza anmica e intelectual est especialmente
capacitada para comprender a travs de las representaciones simblicas. Asimismo el
lenguaje sinttico y universal de las imgenes simblicas libera a la psiquis de la
dualidad de toda dialctica existencial, donde lo puramente mental y cerebral prima
sobre la verdadera intuicin intelectual que reside en el corazn, lo que equivale a una
purificacin regeneradora cuyo fin es devolvernos la pureza mental y la inocencia
virginal de los orgenes; una transmutacin de la conciencia tal que armonice
perfectamente con el ser del mundo y de las cosas.
El hombre tradicional ve tambin en el universo, y en todo lo que le rodea, una
exteriorizacin de s mismo, una imagen del mundo que habita en su interior. Esto se
debe a que ambos, cosmos y hombre, estn hechos de igual substancia vivificada por el
mismo Espritu. Esta certeza conduce a una identificacin con las fuerzas invisibles y
las energas numinosas que animan la materia, a la que imprimen una forma o estructura
inteligible, que devendr el smbolo o el signo de esas potencias creadoras. De ah el
error moderno de considerar el mundo como algo chato y homogneo, cuando en verdad
6 EL SIMBOLO DE LA ESCALA
La escala o la escalera, es, junto al rbol, uno de los smbolos ms notorios del
Eje del Mundo, y tambin de los ms difundidos en todas las tradiciones. Aunque ms
adelante trataremos este importante smbolo con mayor desarrollo, relacionndolo con
el simbolismo de pasaje, bstenos por ahora decir que la escala est ligada sobre todo a
la idea de movimiento de ascenso y descenso a lo largo de dicho Eje, conectando la
tierra (y el inframundo) con el cielo, y viceversa, a travs de los diferentes niveles,
mundos o estados del ser que conforman el conjunto de la manifestacin universal,
niveles representados por los escalones horizontales que unen los dos largueros o
montantes verticales, los que se corresponden de manera evidente con las dos columnas
laterales del Arbol Sefirtico, que puede ser visualizado asimismo como una escala. De
esas columnas, una debe considerarse como ascendente y otra como descendente, lo
cual se realiza en torno al eje central o pilar del equilibrio, que es el autnticamente
axial. Esto ltimo recuerda el smbolo de la doble espiral (presente en la escalera de
"caracol"), ejemplificacin de las dos corrientes de energa csmica que se enrollan
alrededor del eje central, tal y como podemos observar en el Caduceo de HermesMercurio.
Ha de aadirse que el nmero de los escalones es normalmente de siete, relacionados
con los siete cielos planetarios, y tambin con las siete virtudes y las artes y ciencias
liberales, consideradas como los peldaos que permiten subir de forma "escalonada"
(efectiva) por los grados del Conocimiento. En este sentido, recordaremos que entre los
indios de Norteamrica y otros pueblos arcaicos todava vivos, el ascenso y descenso
por el eje csmico se realiza a travs del rbol o poste ritual, a lo largo del cual se
encuentran una serie de escisiones que representan los diferentes mundos o estados que
han de ser atravesados hasta alcanzar la cspide o sumidad, que a su vez equivale al
"ojo del domo" en el simbolismo constructivo, por donde se produce la salida definitiva
del cosmos y la unin con la Realidad trascendente.
7 EL SIMBOLO DE LA ESVASTICA
Entre las representaciones simblicas del Centro del Mundo, la de la esvstica ha
de ser especialmente destacada, pues adems de ser un equivalente del smbolo de la
cruz y de la rueda, y participar por tanto de sus significaciones generales, en ella
aparecen otras variantes que nos confirmarn en la certeza de que los smbolos
constituyen autnticos vehculos del Conocimiento.
Por encontrarse en el arte de todos los pueblos tradicionales desde la ms remota
antigedad, la esvstica es uno de los smbolos que remiten directamente a la Tradicin
hiperbrea o primordial. Ella es, efectivamente, una cruz, slo que a esa cruz se le
aaden cuatro lneas en sus extremos, formando as otros tantos ngulos rectos o
escuadras, de tal manera que dichas lneas sugieren o llevan implcito el movimiento de
giro en torno a su centro, generando as a la circunferencia. Ahora bien, debido a que
esa circunferencia (que recordemos simboliza la manifestacin universal) no est
figurada de forma expresa en la esvstica, sta, ms que un smbolo del cosmos, aparece
como un smbolo de la accin vivificante que sobre l ejerce el Principio, considerado
como el autntico "Motor inmvil". En efecto, lo ms importante en la esvstica es el
punto fijo, smbolo del Centro, el cual permanece inalterable e inmutable, y sin embargo
es el que transmite su energa a la Rueda Csmica, generndola y dando la vida a todas
las cosas, seres y mundos contenidos en ella, los cuales tras cumplir el desarrollo
completo de todas sus posibilidades retornan nuevamente a l. Como se ve, estas
significaciones no tienen absolutamente ninguna relacin con el uso poltico que se ha
hecho de este smbolo en los tiempos modernos.
Aadiremos que a los cuatro ngulos o escuadras de la esvstica tambin podemos
observarlos en las cuatro posiciones cardinales que la constelacin de la Osa Mayor
describe en su ciclo diario en torno de la estrella polar, la cual, debido a la posicin
central que ocupa en el cielo pues todos los cuerpos estelares rotan a su alrededor se
ha considerado efectivamente como la morada simblica del Principio, tambin llamado
la Gran Unidad en otras tradiciones. En nuestro modelo del Arbol Sefirtico la estrella
polar se corresponde con Kether, como ya sabemos (ver acpite N 18), y no deja de ser
interesante recordar a este respecto que en el Zohar la Osa Mayor recibe el nombre de
Balanza (tambin en la antigua tradicin China reciba este nombre), aadiendo que sta
se halla "suspendida en un lugar que no existe", lo que equivale a decir en lo
inmanifestado, que es donde reside verdaderamente el equilibrio y armona de toda la
manifestacin. En la tradicin hind, adems, la esvstica aparece como uno de los
signos distintivos de los brahmanes, y de hecho en esa misma tradicin se afirma que
las siete estrellas que componen aquella constelacin representan a cada uno de los
sabios (llamados rishis) que transmiten el Conocimiento de un ciclo a otro de la
humanidad.
8 TAROT
El Tarot, origen del juego de naipes, es un orculo, un libro sagrado escrito no en
palabras sino en setenta y ocho pginas o lminas dibujadas a color, cada una con sus
mltiples y precisas correspondencias y profundos significados, que al ser primero
estudiadas y luego "barajadas" o colocadas de diferentes formas simblicas, actuarn
mgicamente en el interior del aprendiz sirviendo como vehculo despertador de la
conciencia y ordenador de la inteligencia; es decir, como soporte simblico del
conocimiento metafsico.
A cada carta se le denomina "arcano" ya que conecta con un misterio, con una fuerza
sobrenatural, con un arquetipo que se revela en ella como en cualquier smbolo
sagrado permitiendo as que esta energa superior tome una forma capaz de tocar los
sentidos humanos y permitir que el hombre, partiendo de esa base sensible, pueda
elevarse hacia el conocimiento de lo que est ms all del mundo material, e incluso
ms all del mundo psquico, es decir los planos arquetpico y espiritual.
Las setenta y ocho lminas del Tarot se dividen en tres grupos de la siguiente manera: el
primer grupo est constituido por cuarenta cartas denominadas "los arcanos menores";
el segundo est compuesto de diecisis lminas llamadas "cartas de la corte"; y el
tercero por veintids ilustraciones conocidas como "los arcanos mayores". Se
acostumbra estudiar en primer trmino a estas ltimas veintids.
9 CABALA
Ofrecemos a continuacin las 22 letras del alfabeto hebreo para que el lector se
vaya familiarizando con las mismas. Igualmente va el valor numrico correspondiente a
cada letra. En el hebreo antiguo las vocales no se sealizaban, ni se punteaban, como se
hace en el presente. Por lo tanto, las palabras escritas slo con consonantes podan ser
ledas de varias maneras, o con el auxilio de diferentes vocales, aumentando as su
poder evocativo y semntico en mltiples valoraciones y sentidos. Las letras tienen
vinculaciones tambin con otros smbolos, muchos de ellos animales, y de distinta
naturaleza e ndole, lo que se asocia con el alfabeto, la palabra y la metafsica del
lenguaje.
Alef
1
H
5
Samekh Ayin Fe
60
70
80
Recomendamos se copien esmeradamente las letras del alfabeto hebreo. De esta manera
no slo memorizaremos los nombres de las letras, los signos alfabticos, y sus
valoraciones numricas, sino que trabajaremos con smbolos sagrados cargados de Ideas
y energas mgicas y tergicas.
Est claro que si conocemos el valor esotrico de las letras, sus connotaciones
numricas, y las transposiciones y permutaciones a que ellas pueden dar lugar en el
contexto de las palabras y las oraciones, la lectura de cualquier texto sagrado en
particular La Biblia en el que el alfabeto hebreo se encuentre presente, pasar a tener
otro sentido que el comn, literal y exotrico, y adquirir un relieve y una profundidad
tanto ms rica cuanto ms amplia. Y es por estas asociaciones y correspondencias entre
nmeros y letras, y las relaciones a que dan lugar, que se producen iluminaciones
sorprendentes en la raz metafsica del lenguaje humano, las que son llamadas por la
Cbala "chispas divinas".
El Sefer Yetsirah o "Libro de las Formaciones", es tambin conocido por el nombre de
"Libro de la Creacin", pues all estn plasmadas las ms antiguas concepciones
cosmognicas judas, que han servido por generaciones para fundamentar el
pensamiento metafsico y esotrico del misticismo hebreo y cristiano (especialmente
durante la Edad Media y el Renacimiento) y de la Cbala en particular. En l se
encuentran especficamente sealadas en forma de breve y apretada sntesis,
determinadas concepciones cabalsticas que ya hemos ido ofreciendo a lo largo de esta
Introduccin, entre ellas, la "doctrina" de las diez sefiroth, como intermediarias entre el
"Santo, bendito sea", y la Shekhinah (la inmanente presencia divina, de la que
prximamente hablaremos), y tambin la de la Creacin Universal a travs de las
veintids letras del alfabeto hebreo, lo que equivale a considerar al cosmos entero como
la escritura divina. Esas letras se subdividen en tres grupos: las tres madres, asimiladas,
como ya hemos visto, a aire, agua y fuego; las siete dobles o redobladas, y las doce
simples, identificadas con posterioridad con los siete planetas y los doce signos
zodiacales, respectivamente.
Tres letras madres: Alef, Mem y Shin.
Siete letras dobles (o redobladas): Beth, Guimel, Daleth, Kaf, Fe, Resh y Taw.
Doce letras simples: H, Vav, Zayin, Heth, Teth, Yod, Lamed, Nun, Samekh, Ayin, Tsade
y Qof.
Una idea nueva es la de la unin de las diez sefiroth, cifras, o nmeros, a las veintids
letras del alfabeto hebreo, que conjuntamente constituyen los treinta y dos senderos de
la sabidura.
11 SIMBOLISMO VEGETAL I
La vegetacin, en la indefinida variedad de sus especies, formas, colores y
fragancias, constituye un mundo inagotable de significaciones simblicas conocidas por
todos los pueblos desde la ms remota antigedad. Recordemos en este sentido, que el
Paraso terrestre es descrito como un jardn o un vergel, al cuidado del cual estaban los
primeros hombres. Asimismo, la agricultura (la "cultura del agro") se considera como el
primer oficio nacido de la sedentarizacin de la humanidad, que da lugar a la aldea y
posteriormente a la ciudad en piedra y la civilizacin tal cual la conocemos. No
olvidemos que la palabra cultura deriva precisamente de 'cultivo', lo que est
relacionado evidentemente con lo vegetal. A esto se debe, sin duda, el por qu el hombre
arcaico y tradicional incorpor al vegetal en la descripcin simblica de su cosmogona
y su visin sagrada del mundo. En efecto, nada hay que exprese mejor el despliegue de
la vida universal que una planta en su pleno desarrollo, como por ejemplo el rbol, el
cual es tambin uno de los smbolos naturales ms difundidos del Eje del Mundo, y el
que ms claramente alude a la estructura csmica y sus diferentes planos o grados de
manifestacin. Baste recordar el Arbol de la Vida Sefirtico, semejante, en cuanto a su
significacin esencial, a otros muchos rboles sagrados pertenecientes a las ms
diversas tradiciones de todos los tiempos y lugares, como la ceiba entre los mayas, el
roble (o encina) entre los celtas, el olivo entre los pueblos mediterrneos, el rbol
Yggddrasil entre los escandinavos, la palmera entre los antiguos egipcios y los rabes,
etc.
La misma funcin simblica desempean determinadas flores, como el loto en las
tradiciones orientales y la rosa o el lirio en las occidentales. Todas ellas son smbolos
del Centro y del Mundo, y el abrirse de sus ptalos expresa el desarrollo de la
manifestacin a partir de la Unidad primordial, de ah que tambin se las relacione con
12 SIMBOLISMO VEGETAL II
Asimismo, de los tres reinos de la naturaleza, el vegetal es quizs el que ms
directamente ligado est al fluir de los ritmos y ciclos del cosmos, reflejados en la
renovacin peridica y anual de las plantas, en la regeneracin de la potencia frtil y
fecunda de su savia, propiciando de esta manera la alimentacin y el sustento necesario
a hombres y animales. Pero lo realmente importante es que esta relacin est en la base
misma de muchos mitos y ritos agrarios, cuya estructura simblica reproduce las leyes
universales de correspondencia y analoga (es decir, de armona) entre el orden terrestre
y el celeste, o entre el orden visible y el invisible, no siendo en suma el mundo vegetal,
o mejor an la naturaleza en su conjunto, sino un smbolo vivo y siempre presente de lo
sobrenatural y trascendente. Por eso mismo, la germinacin, desarrollo, florecimiento y
donacin de los frutos de las plantas no deja de ser un hecho asombroso y
verdaderamente mgico y misterioso para quien vive inmerso en lo sagrado, como era el
caso de los habitantes de las sociedades tradicionales, que vean en ello la accin
combinada de fuerzas telricas y csmicas personificadas en las deidades lunares y
solares, terrestres (e infra-terrestres) unas y celestes las otras, recibiendo la planta el
influjo de las energas pasivas y activas, femeninas y masculinas del cosmos a travs de
los nutrientes substanciales de la tierra y del agua, la vivificacin del aire, y el calor y la
luz procedentes del fuego solar. De aqu deriva la doble naturaleza del vegetal, "asrica"
por su vertiente subterrnea y "dvica" por su parte area y vertical (axial), trminos
stos pertenecientes a la tradicin hind, y que designan respectivamente a las energas
telricas y celestes conciliadas en el acto mismo de la creacin de la planta. Esto cobra
un relieve especial en las llamadas "plantas sagradas", utilizadas en los ritos de
iniciacin a los misterios, y cuya ingestin (bebida o comida) pone al ser en
comunicacin con sus estados inferiores y superiores, realizando el "viaje" por los
distintos planos de manifestacin, descendiendo y ascendiendo por el Eje del Mundo.
Esas plantas seran, pues, un soporte o vehculo de Conocimiento, y en muchas
ocasiones la propia planta, o su fruto, se considera como el objetivo a conseguir para
acceder a dicho Conocimiento, de ah la expresin "licor de inmortalidad" o "fruto de
inmortalidad" que reciben determinadas substancias vegetales, como por ejemplo el
vino o ambrosa en las culturas greco-romana, hebrea, cristiana e islmica, semejante al
soma o amrita hind, idntico a su vez al haoma de los antiguos iranios, del que se dice
que slo poda recogerse en la "montaa sagrada" Alborj, equivalente al Eje del Mundo.
Igualmente en la Alquimia vegetal se habla del "elixir de larga vida", que se
corresponde con la "piedra filosofal" en la Alquimia mineral, siendo el elixir la esencia
misma de la planta, como el vino es la esencia de la vid, otra figura del Eje del Mundo.
En este sentido, recordaremos que el vino simboliza precisamente la doctrina esotrica y
metafsica, es decir el Conocimiento, y seguramente a esto alude la expresin el
"espritu del vino", o aqua vitae (agua de vida), o "bebidas espirituosas", que todava se
conserva en el lenguaje popular de diversos lugares, aunque su sentido profundo ya pase
totalmente desapercibido en la mayora de los casos.
13 ALQUIMIA
La
ciencia
alqumica
se expresa
fundamentalmente por imgenes grficas y
grabados. El smbolo, a veces parcialmente
oculto en la iconografa, se manifiesta as de
modo libre y sin comentarios. El refrn dice
que "a buen entendedor pocas palabras
bastan". Continuando con el sistema didctico
de Agartha, donde se le presta buena atencin
a la enseanza visual, lo que coadyuva
asimismo a aprender a Ver, ofrecemos aqu
algunos grabados de los Adeptos al Arte de la
transmutacin. Se trata en este caso de signos
de los cuatro elementos (ver Mdulo A N 21),
a los que se agregan otros detalles
ornamentales directamente referidos a la Ciencia de los Filsofos, o Arte Real.
14 SIMBOLISMO ANIMAL I
Los animales, adems de expresar la parte instintiva e irracional del alma
humana (los impulsos, deseos y emociones del nima), siempre han ocupado un lugar
destacadsimo en la cosmogona de todos los pueblos y culturas tradicionales, que
unnimemente han visto en ellos manifestaciones de las fuerzas csmicas y divinas en
su accin sobre el mundo, constituyndose en vehculos y orculos transmisores de la
realidad de lo numinoso, y por tanto en mensajeros o intermediarios entre el Espritu y
el hombre. Ellos conforman, pues, un cdigo simblico de suma importancia, un
lenguaje a travs del cual el hombre ha podido y puede leer las claves que le permiten
comprender las leyes y misterios del universo, y por consiguiente conocerse a s mismo,
pues siendo un microcosmos hecho a imagen y semejanza del macrocosmos, contiene
dentro de s todas las formas, lo cual es posible por la posicin central que ocupa en su
mundo, y que le fue designada por el Creador. En este sentido los textos tradicionales
afirman que los primeros hombres tenan la potestad de poner nombres a todos los seres
y cosas, lo que no sera tal si stos no formaran ya parte de su naturaleza integral.
Asimismo, la lengua admica y primordial ha sido llamada la "lengua de los pjaros",
no siendo stos, efectivamente, sino los mensajeros de las realidades superiores, lo cual
guarda relacin con la "lengua de oc" (de oca), considerada en la Edad Media y en el sur
15 SIMBOLISMO ANIMAL II
Es importante adems destacar que casi todas las divinidades zodiacales de no
importa qu tradicin estn representadas con formas de animales, y recordaremos
nuevamente que la palabra Zodaco no quiere decir sino "rueda de los animales", o
"rueda de la vida", lo que est obviamente ligado a la idea de movimiento y de
generacin surgida del Ser universal, o mejor de su energa creadora, que
permanentemente se recrea a s misma, en este caso a travs de las indefinidas formas
animales. Esto concuerda perfectamente con la idea, muy difundida entre las
civilizaciones precolombinas de que el cosmos, esto es la Vida universal, es un animal
gigantesco, del que todos formamos parte integrante (tal es el caso tambin de la
serpiente alqumica Uroboros), y ello explicara el por qu entre dichas culturas la
Deidad creadora est en bastantes ocasiones representada como un animal (como ocurre
asimismo en la tradicin hind con el dios con forma de elefante Ganesha), o bien
caracterizada con las partes ms significativas de un animal, generalmente la cabeza,
como es el caso, por ejemplo, de los dioses asirio-babilnicos y del antiguo Egipto. En
las tradiciones de Mesoamrica el dios Quetzalcotl quiere decir "pjaro-serpiente", o
"serpiente emplumada", conjugando en su naturaleza las energas areas que tienden
hacia el cielo (lo vertical), y aquellas que reptan y se mueven por la tierra (lo
horizontal). El guila y la serpiente son, en efecto, los dos animales que mejor
representan ese antagonismo y complementariedad entre lo celeste urnico y lo terrestre
ctnico y telrico.
Por otro lado, junto con el cordero, el pelcano y el pez, el guila y la serpiente son los
animales-smbolos ms representativos de Cristo, si bien esto habra que extenderlo a
casi todos ellos (incluidos los fabulosos), como lo demuestra el riqusimo bestiario de
Cristo (dentro del cual se incluye el Tetramorfos), tan ampliamente desarrollado en el
arte de la Edad Media. Dicho bestiario comprende prcticamente todas las especies
repartidas en cuatro grandes grupos, en correspondencia con los cuatro elementos: los
reptiles a la tierra, los peces y anfibios al agua, las aves al aire, y los mamferos al
fuego, siendo el mismo Cristo (el Hijo del Hombre) el elemento central, o
"quintaesencia", pues de l emanan en tanto que expresiones de los atributos de su
Verbo o Logos creador.
16 NOTA:
Ya hemos advertido que la cultura (cuya raz y origen es sagrado), es una
intermediaria entre el hombre y la deidad. Y es desde este punto de vista y no desde la
vanidad erudita, el enciclopedismo encasillador, o la literalidad mnemotcnica, que
ella es iluminadora y un vehculo especialmente apto para el Conocimiento. Sin la
esencia de la Cultura, que es el autntico saber, todo el resto del adornado aparato
cultural es slo letra muerta. Igualmente esto es vlido para los ritos, que a veces son
confundidos con determinadas "ceremonias", totalmente vacas de contenido. Esto es
as tambin para los ejercicios, tanto intelectuales como fsicos, que Agartha promueve.
17 LA CORONA
En una primera lectura, la corona simboliza las virtudes ms elevadas que
existen en el hombre, de ah que se cia sobre la cabeza, la "cspide" del microcosmos
humano, esto es, en aquella parte del mismo que se corresponde con el Cielo, cuya
forma circular la corona reproduce. Pero, precisamente por ello, la corona tambin
expresa lo que est por "encima" o "ms all" del cosmos y del hombre: la realidad de lo
divino y lo trascendente. Podra decirse que en el significado de la corona coinciden,
pues, las cualidades ms nobles y superiores del ser humano y al mismo tiempo aquello
que las trasciende por constituir el arquetipo de las mismas. En el camino del
Conocimiento, o va inicitica, dichas cualidades se van desarrollando tras un largo
proceso de transmutacin alqumica, durante el cual el aspirante a l va tomando
gradualmente conciencia de la sacralidad de su existencia, o de su realidad en lo
universal, hasta identificarse plenamente con sta.
Esa identificacin se visualiza muchas veces como la "conquista" de un estado espiritual
(o supra-individual), que es el que, efectivamente, "corona" la realizacin de dicho
proceso, es decir, lo "legitima" (o lo hace verdadero y cierto, que es lo que esta palabra
significa realmente), invistiendo a quien lo cumplimenta de una autoridad que emana
directamente del poder mismo de Dios, el Rey Supremo, o Rey del Mundo. Este es el
sentido que tenan en la antigedad los ritos de coronacin de los reyes, los jefes de un
pueblo o de una comunidad tradicional, que eran tales porque antes haban llegado a ser
los reyes y jefes de s mismos, gobernando de acuerdo a la Voluntad del Cielo, a la que
representaban ante sus sbditos. La verdadera coronacin (que es una "consagracin" o
asuncin plena de lo sagrado) ocurre en lo ms secreto, en el corazn, donde se
establece la "alianza" que sella la unin con la Deidad, siendo entonces la corona un
signo externo y distintivo que confirma la posesin de la autntica realeza interior.
Por otro lado, no podemos dejar de mencionar las estrechas vinculaciones que se dan
entre la corona y los cuernos, los cuales tambin se cean sobre la cabeza, y simbolizan
exactamente lo mismo que aquella. Los cuernos son un atributo de la potencia del
Espritu que "desciende" a la naturaleza del hombre, al que fecunda y transfigura
integrndolo en la entidad superior, que es su verdadero S Mismo. Igualmente, es
evidente la relacin que existe entre los cuernos y el rayo, y desde luego con el
relmpago, y recordaremos, a este respecto, que las coronas ms antiguas estaban
adornadas de puntas que semejaban los rayos luminosos. Lo mismo podra decirse de la
corona de espinas que portaba el Cristo Rey durante su Pasin. Con todo ello se trata de
destacar el aspecto solar de estos smbolos, el que tambin aparece en la corona de
laurel (smbolo eminentemente solar) que llevaban los emperadores romanos y con la
que eran coronados los hroes, pero sin olvidar que dicho aspecto se complementa con
el simbolismo polar, que es el ms primordial.
En efecto, ambas palabras, corona y cuernos, proceden de idntica raz lingstica,
KRN, la misma de Krnos, o Cronos, que es el nombre griego de Saturno, la ms alta y
elevada de las esferas planetarias y considerado como el rey de la Edad de Oro.
Tambin la hallamos en Karneos, que era uno de los nombres que reciba entre los
griegos el Apolo hiperbreo (Apolln Karneos), el dios del "alto lugar" (Karn), siendo
ese lugar la cspide misma de la Montaa sagrada del Polo (el Eje del Mundo), sede de
la Tradicin y la humanidad primigenia. Aparece asimismo en la palabra crneo, el cual
es, efectivamente, la parte ms elevada de la columna o eje vertebral, cuyo extremo
superior se denomina precisamente la "coronilla". Siendo el crneo un smbolo de la
bveda celeste, la coronilla equivaldra entonces a la Estrella polar, llamada el "pice"
del Cielo porque ella "corona" todo nuestro universo visible, y adems es considerada
en todas las tradiciones como el lugar por donde simblicamente se accede a los estados
superiores del ser, esencialmente supra-csmicos y metafsicos. Recordemos, en este
sentido, que Kether, la Unidad, significa precisamente la "Corona", ceida por el Adam
Kadmon u "Hombre Universal".
Esta idea de lo supracsmico es la que representa tambin el Sahasrra chakra en la
tradicin hind y budista. Todo este simbolismo polar y axial conviene perfectamente al
de la tiara papal (de origen muy remoto), que es una corona de tres pisos superpuestos, y
cuya parte superior aparece rematada por una cruz, otra figura del Eje del Mundo (ver
por ejemplo el Arcano V del Tarot). Si la corona propiamente dicha es el smbolo de la
autoridad temporal ejercida por el rey (el guerrero), la tiara simboliza a la autoridad
espiritual asumida por el sumo pontfice o sacerdote, que en la antigedad tradicional
ocupaba la cspide de la jerarqua inicitica, ejerciendo su funcin sobre los tres
mundos, es decir sobre el conjunto de la Existencia manifestada, tal cual el Dios Hermes
Trismegisto. El era, es, el puente o eje que comunica la Tierra con el Cielo, y el Cielo
con la Tierra, el que transmite las bendiciones o las influencias espirituales y el que
posee ntegra la Doctrina y la Enseanza tradicional. Esto explicara el por qu durante
la Edad Media occidental los reyes eran coronados por la autoridad espiritual,
reconocindose as la superioridad de lo metafsico sobre lo temporal, de lo divino sobre
lo humano.
19 TAROT
A continuacin ofrecemos algunos significados sintticos de los veintids
Arcanos Mayores.
Es importante no olvidar, al estudiar las cartas y trabajar con ellas, lo que hemos dicho
sobre las disciplinas relacionadas con el Tarot. Estas lminas tienen relacin con las
sefiroth del Arbol de la Vida y las letras del alfabeto hebreo, as como con los planetas,
metales y signos zodiacales, etc. Recordemos tambin constantemente sus vnculos con
el simbolismo de los colores y especialmente con el significado de los nmeros. Si
logramos establecer estas relaciones de modo adecuado, veremos que cada Arcano es un
mundo, y observaremos que nuestra inteligencia se despierta y el ngulo de la visin se
abre.
Toca al interesado ampliar, con la informacin que tenga a su alcance, los significados
de las cartas. El conocimiento de cada una de ellas puede profundizarse a niveles
insospechados.
Permita que stas le hablen de un modo mgico y las ver actuar en su interior como
vehculos iniciticos y adecuados transmisores de un Conocimiento Vivo y una
Tradicin Primordial, con los que usted podr ligar de esta manera.
20 TAROT
I EL MAGO: Es la primera carta del Tarot; simboliza al Hombre
Verdadero cuya misin es lograr la unin del espritu y la materia. Con su
mano izquierda sostiene una varita mgica que seala al cielo, y con la
derecha una moneda de oro, smbolo de la tierra, en la que sus pies se
encuentran bien plantados. En la inversin de los colores azul y rojo de sus
ropas se seala el equilibrio de los opuestos; y este personaje emprende la
obra alqumica trabajando con 3 principios y 4 elementos (simbolizados en
las 3 patas y los 4 ngulos de la mesa) para lo que se mantiene
permanentemente alerta. Para l siempre hoy es el primero y el ltimo da de
la creacin, a la que se suma, cooperando con el Creador. El sentido ms
elevado de la carta lo determina su nmero, que indica el motor inmvil, el
Principio de todas las cosas; aunque su sombrero en forma de ocho apaisado
es el signo del movimiento continuo.
AL DERECHO
AL REVES
Principio - Comienzo
Sutileza - Maleabilidad
Inteligencia despierta - Rapidez
Despertar de la conciencia
Vigilia - Estado de alerta
Movimiento - Actividad - Brillo
Espontaneidad - Habilidad
Buenas empresas - Agilidad
21 LA CIUDAD CELESTE I
A la mentalidad moderna le resulta prcticamente imposible concebir la idea de
una Ciudad celeste, en contraste con la mentalidad, plenamente sacralizada, de los
pueblos antiguos y tradicionales, que no slo acreditaban su existencia, sino que adems
vean en ella el origen de su cultura y civilizacin, como muy bien lo explican las
crnicas y textos sagrados que nos han legado, en los que se dice que dicha ciudad es la
morada donde habitan los dioses y los antepasados mticos, lo que expresa asimismo la
idea de una genealoga espiritual, de ah los nombres de "Tierra de los Vivos", o "Tierra
de los Inmortales" o "Tierra de los Bienaventurados", como tambin se designa a la
Ciudad del Cielo. Recordemos, en este sentido, que las ciudades tradicionales, siempre
se han construido conforme al modelo de esa Ciudad mtica, es decir como la
proyeccin en el tiempo y el espacio del mundo de las Ideas y de los Arquetipos, como
es el caso de Teotihuacan (la "Ciudad de los Dioses") de los antiguos toltecas
mexicanos, o de Jerusaln, llamada la "Ciudad de la Paz", que figura a la Jerusaln
celeste descrita por el profeta Ezequiel y posteriormente por juan en el libro del
Apocalipsis. El Ming-tang chino, cuyo nombre significa "Templo de la Luz", reproduce
igualmente la estructura arquetpica de la Ciudad celeste, denominada en la tradicin
extremo-oriental la "Ciudad de los Sauces", habitada por los "Inmortales".
En general, esa estructura est presente en todos los centros espirituales destinados a ser
un smbolo de la manifestacin del Cielo en la Tierra, y por tanto de la conjugacin e
ntima unin entre ambos, hasta tal punto que no existe diferencia alguna que los separe.
Conviene recordar tambin que muchas veces era un pas o regin entera la que se
consideraba la imagen misma del Cielo, como es el caso de la antigua China, llamada
precisamente el "Celeste Imperio", o el Egipto faranico, el que era asimilado a un
corazn, smbolo tambin del Cielo, como nos dice Plutarco en su libro Isis y Osiris:
"Los egipcios figuran el Cielo, que no puede envejecer porque es eterno, por un
corazn", y lo mismo afirma Hermes Trismegisto en el Corpus Hermeticum: "Ignoras,
oh t, Asclepio, que Egipto es la imagen del Cielo y la proyeccin en este mundo de
todo el ordenamiento de las cosas celestes? A decir verdad, nuestra tierra es el templo
del mundo entero".
22 LA CIUDAD CELESTE II
Tambin es importante advertir que la fundacin de las ciudades, con sus
templos y santuarios, era un smbolo que expresaba la constitucin o consolidacin de
una doctrina tradicional, convirtindose as la ciudad terrestre en la expresin misma de
los principios cosmognicos y metafsicos revelados por dicha doctrina, pues sta
siempre ha sido considerada como la emanacin directa de la Doctrina del cielo, que no
es otra que la propia Sabidura Perenne, Ley Eterna, o Sanatana Dharma, contenida en
la Tradicin Primordial, o lo que es lo mismo, en el Centro Supremo. Este, si bien en un
principio era accesible a todos los hombres, se ha vuelto, por razones de orden cclico,
oculto e inaccesible para la gran mayora, de ah que sea a travs de la comprensin del
sentido profundo y esencial de la Enseanza como se puede realmente establecer la
comunicacin con dicho Centro, es decir cuando la "intencin" y la voluntad de todo el
ser se oriente hacia el Conocimiento, y se identifique y sea uno con l, promoviendo as
una verdadera transformacin interior pareja con la realizacin de todas las
posibilidades contenidas en el estado humano, a la luz de cuya plenitud todas las cosas
aparecen reintegradas en la Unidad del S Mismo, lo cual est en relacin con la frase
evanglica: "Buscad y encontraris, pedid y seris saciados, llamad y se os abrir". A
esa transformacin (precedida por numerosas muertes y nacimientos) se refiere la
expresin hermtica que sintetiza la consumacin de la Gran Obra: "espiritualizar los
cuerpos y corporeizar los espritus", o "espiritualizar la materia y materializar el
espritu", como se dice en las primeras pginas de este Programa.
El centro del estado humano est representado precisamente por el corazn, donde, en
efecto, todas las tradiciones sitan la morada simblica de la Ciudad celeste, o Ciudad
divina (en snscrito Brahma-pura), que es el Reino de los cielos (identificado con
Cristianpolis o el Templo del Santo Espritu, "que est en todas partes", del
hermetismo Rosa-Cruz), del que se dice que no vendr ostensiblemente, "Ni podr
decirse: helo all, helo aqu, porque el Reino de Dios est dentro de vosotros", Lucas,
XVII, 21. Es tambin la Jerusaln Celeste como hemos dicho, cuyo advenimiento
supone la abolicin de la condicin temporal, y por tanto la restauracin del estado
primordial y del sentido de la eternidad o "presente eterno". En consecuencia, podra
entonces afirmarse que la Ciudad celeste es la posibilidad permanente de vivir la
realidad en s misma, sin reflejos duales, como ha sido, es y ser siempre, constituyendo
el punto de referencia vertical que da sentido y plenitud a la totalidad de nuestra
existencia, que se reconoce en lo universal, conducindonos de la periferia al centro a
travs del Eje que comunica la Tierra con la Patria celeste, que es nuestro origen y
destino final: "He aqu el Tabernculo de Dios entre los hombres, y erigir su
Tabernculo entre ellos, y ellos sern su pueblo y el mismo Dios ser con ellos",
Apocalipsis, XXI, 3-4.
23 EL COMPAS Y LA ESCUADRA
Al hablar de la Arquitectura (Mdulo A N 72) indicamos la importancia que
tiene la forma del cosmos fsico como modelo en el que se inspiraban los antiguos
24 CABALA
Ya sabemos que las letras hebreas, como las de cualquier lengua sagrada, son
simblicas, y como tal hemos de considerarlas en nuestros estudios y meditaciones. En
efecto, dichas letras tienen una forma ideogramtica, es decir que expresan ideas y
principios, ntimamente relacionados con los nmeros y las figuras geomtricas. Al
mismo tiempo esas letras son sonidos articulados de un Verbo nico, las cuales en sus
mltiples combinaciones generan la totalidad del lenguaje, es decir de lo que puede ser
expresado, pues lo inexpresable pertenece a lo puramente metafsico e inmanifestado.
Este es el caso de la letra Iod (o Yod), que constituye la primera del Tetragramatn,
YHVH, el Nombre Divino inefable. Esa primaca est indicada por su misma pequeez,
que evoca un punto, o un germen, simbolizando as la esencia indivisible, oculta y
secreta de la divinidad. Esto ltimo la pone en relacin directa con el centro geomtrico,
y por supuesto con la unidad aritmtica, smbolos tambin del Principio inmanifestado.
Asimismo, tenemos que el valor numrico de la Iod es diez, el cual expresa la totalidad
de los aspectos creados, simbolizados por las diez sefiroth y los diez dedos de las
manos, totalidad que est comprendida dentro de la propia unidad, pues 10 = 1 + 0 = 1.
Por otro lado se dice que la letra Alef (que es la primera del alfabeto), est compuesta de
cuatro Iod, estando entonces relacionada con el nmero 40, que a su vez se reduce de
nuevo a la unidad, pues 40 = 4 + 0 = 4, y 4 = 1 + 2 + 3 + 4 = 10 = 1 + 0 = 1. Todo esto
muestra las vinculaciones que existen entre el denario y el cuaternario, el primero
simbolizando el desarrollo completo de la manifestacin, mientras que el segundo
expresa el vnculo que une esa manifestacin a su principio, y viceversa. Esto mismo es
lo que justamente simboliza la cruz inscrita en la circunferencia. Esta misma figura
representa tambin los cuatro ros del Pards (o Paraso), que emanan del centro del
Arbol de la Vida, distribuyendo la unidad a todos los confines de la creacin.
Por otro lado, es indudable la importancia que el nmero 40 tiene en la Cbala, pues
representa a las diez sefiroth en los cuatro planos del Arbol. Pero adems dicho nmero
est relacionado con los cuarenta aos que pas Moiss en el desierto antes de que el
pueblo de Israel penetrara en la tierra prometida. Nmero que es tambin el de un ciclo
simblico atemporal, pues estando todos los planos de existencia unidos entre s,
tambin tienen una expresin cronolgica. Por ltimo sealar que para los antiguos
cabalistas el hombre comenzaba a comprender los misterios a partir de los cuarenta
aos, edad que indica la madurez necesaria para comprender las ms profundas y
secretas verdades.
25 NOTA:
Pese al proceso de desacralizacin del mundo moderno la fuerza del mito sigue
presente. Como ya se ha indicado, una prueba de ello son los diferentes folklores,
leyendas y cuentos que perviven en el alma popular, y que conservan la huella de los
mitos y smbolos sagrados e iniciticos, si bien es cierto que con frecuencia stos
aparecen degradados y con fuertes dosis de supersticin. Empero, tambin es verdad,
que si no fuera por esa supervivencia, nos sera prcticamente imposible tener
conocimiento alguno de muchos de esos mitos y smbolos, pues se hubieran perdido
para siempre. En el simbolismo astrolgico esta memoria se vincula a la esfera de la
Luna y a la sefirah Yesod, que en la estructura sutil del cosmos cumple una funcin
conservadora y receptora donde estn "depositados", en estado latente y potencial, los
"grmenes" sutiles del ser individual. Una vez despertadas las posibilidades superiores
contenidas en esos grmenes seguirn un desarrollo gradual y ordenado cuya plenitud
coincidir con el nacimiento de un hombre nuevo y completamente regenerado, lo que
equivale al renacimiento espiritual.
Que el hombre no puede prescindir de los mitos, puede verse hoy da en la gran
cantidad de comics, novelas y pelculas, en donde las historias de hroes justicieros que
luchan contra ladrones y asesinos estn perpetuando el combate de las potencias
luminosas contra las de las tinieblas. Lo mismo puede decirse del mito del amor (unin
de los principios aparentemente antagnicos, pero complementarios, simbolizados por
el hombre y la mujer) que es quiz el que con ms fuerza se ha perpetuado y el que
nutre la mayor parte de las pelculas y canciones modernas populares. Y esto es claro
indicio de que la energa de la diosa del Amor y la Belleza, Venus, no se ha extinguido,
sino que contina plenamente vigente y llena de vitalidad en el alma de los hombres,
como no podra dejar de ser, ya que se trata de una energa inmortal.
26 TAROT
II LA SACERDOTISA: Es la Sabidura oculta detrs de los velos de las
apariencias. Sentada como eje central entre las dos columnas del Templo,
desentraa las profundidades de las cosas gracias a la intuicin superior y al
intelecto puro, que son los ojos con los que lee en el Libro de la Vida. Ella nos
ensea a mirar en el interior de nosotros mismos, a guardar silencio cuando se
hace necesario callar, a penetrar las formas buscando siempre la esencia de los
seres, y a conocer la Fe. No las creencias dogmticas que slo se imponen a los
ciegos, sino ms bien aquella certeza que conoce quien haya sido tocado por la
experiencia espiritual, y que se guarda en secreto como un preciado tesoro. Es la
Isis con Velo de los egipcios, que se encuentra coronada como reina misteriosa
cuyo corazn slo puede abrir la llave del Conocimiento, al que llegaremos a
travs de la mirada interna que propicia el trabajo inicitico.
AL DERECHO
Sabidura - Intuicin - Conocimiento - Intelecto puro Interioridad - Lo invisible, esotrico y secreto - Oracin
- Concentracin - Silencio - Excelente aptitud - Campo
frtil - Recogimiento - Lo oculto, misterioso Medita
cin - Receptividad - Mirada interna Autoconocimiento
AL REVES
Ignorancia - Ceguera Ideas fijas Oscuridad Egosmo - Miopa - Fijacin
- Obsesin - Obcecacin - Persona o
cosa cerrada - Rigidez - Cabeza dura Sordera -Necedad - Terquedad Estreimiento - Infertilidad Egocentrismo - Testarudez
27 MITOLOGIA
Los diversos significados de los mitos as como los de los smbolos no se
contradicen, aunque se superpongan, o dicho de otro modo: estos significados son
polifacticos y se refieren tanto a distintos planos de la realidad como a diferentes
aspectos de su manifestacin. El hecho es que un grado o tipo de lectura del mito (o del
smbolo) no tiene por qu necesariamente excluir a cualquier otro, sino que ms bien
estos sentidos se complementan, pues muchas veces se refieren a aspectos de la realidad
que coexisten en ella intrnsecamente.
El hombre moderno est acostumbrado a proceder en forma absolutamente binaria, o
sea, por s o por no (generalmente por lo "bueno" siempre distinto y cambiante, lo
que lleva a negar el "mal" implcito en cualquier manifestacin), razn que caracteriza a
su educacin lgico-formal, que en los siglos XVII y XVIII desemboca necesariamente
en el racionalismo. Es el producto de su programacin histrica, y con estos parmetros
cree que est perfectamente capacitado para juzgar y valorar todo, sin comprender que
es una vctima de su condicionamiento bajo cuya ilusoria ciencia se atreve a interpretar
culturas y pensamientos que no slo no fueron acuados bajo esas simplistas e ingenuas
perspectivas, sino que bien por el contrario, esos mismos pensadores y culturas se
encargaron de advertir los riesgos de tales actitudes desde los comienzos de su
formulacin, puesto que los errores de la sociedad moderna ya estn expresados en
forma embrionaria en los grmenes de la Grecia clsica, o dicho de otra manera, en los
cimientos de todo organismo vivo (tal cual una civilizacin), que en virtud de su
crecimiento mltiple cada vez se encuentra ms alejado de su estado original, llevando
en s implcitos los elementos disolutivos que lo precipitarn a su degradacin y muerte
28 CABALA
La Cbala puede agruparse en dos grandes divisiones. La primera es la Cbala
de Bereshit originada en la letra Beth, con la que comienza la creacin, y la otra es la
Cbala de Merkabah, o la Cbala del Carro, relacionada con la Tri-Unidad de las
sefiroth supremas. La primera se refiere a la Cosmogona, y la podemos vincular con las
figuras geomtricas del cuadrado y el crculo, tierra y cielo respectivamente, y tambin
con la horizontalidad y la verticalidad. Por cierto, es con la
Cbala de Bereshit con la que usted liga por intermedio de
Agartha. Hay cabalistas que vinculan directamente los veintids
Arcanos Mayores del Tarot con las veintids letras del alfabeto
sagrado, haciendo corresponder a la carta l, El Mago, con la letra
Alef, y en sucesin las que siguen. No todos los hermetistas
proceden exactamente de la misma manera en la cuestin de las
equivalencias, y esto puede dar lugar a distintos diagramas
sefirticos en que los senderos queden signados por cartas del
Tarot distintas. A continuacin damos una versin, con el fin de
que el lector pueda seguir tejiendo relaciones y equivalencias.
29
EJERCICIOS DE PACIENCIA:
La paciencia, el aprender a esperar, es activar la potencia de la
energa pasiva que yace en nosotros. La paciencia es tambin aprender a recibir y
saber dejar pasar aquello que no es estrictamente de nuestra incumbencia, o sea, que
igualmente acta como seleccionadora. Son muchos los ejercicios que cualquiera
puede efectuar referidos al cultivo de su paciencia aprovechando la vida cotidiana.
Sugerimos dos para aqullos que conducen automvil: 1) Cuando un automovilista
intente rebasarlo de forma violenta, djelo pasar y pregntese a dnde va con tanto
apuro a encender el televisor? 2) Si usted tiene que viajar por una carretera en un
viaje largo, propngase una marcha de absoluta regularidad.
30 EJERCICIOS DE SILENCIO:
Practicar el silencio es recurrir a una de las energas ms poderosas de que puede
disponer el hombre. La tremenda concentracin de una conciencia alerta que no
desperdicia energa en valores y circunstancias relativos y fugaces da nacimiento a la
autoconcepcin de los mundos a los que la prctica del silencio conduce. Callar en una
conversacin, o en una discusin, sobre todo si el tema supone un triunfo de su ego, o
usted tiene razn aunque se la nieguen, es igualmente una experiencia muy interesante
slo reconocible por aqul que la haya vivido.
31 TAROT
III LA EMPERATRIZ: Es la Sabidura despojada de sus velos, que se ve
aqu reflejada a s misma en la Inteligencia, la Virgen Reina, llena de la Gracia
que ser derramada a toda la creacin. Representa al principio femenino, pasivo
y receptivo, al que puede verse como una copa vaca que es penetrada y
fecundada por el Espritu. Es dadora de formas, y como toda madre, al dar la
vida da tambin la muerte, uniendo los misterios gozosos, dolorosos y
gloriosos. Ella es la Madre Mayor o matriz universal de la que emanan todas las
criaturas; y la Inteligencia reveladora y creativa, capaz de discernir lo
verdadero y lo falso. Su belleza y armona se manifiestan en la Naturaleza. Es
la mujer seductora y atractiva y la esposa fiel y amante. Igual que la IIII, es una
carta exterior, relacionada con la gracia y la belleza de las formas, as como con
la nobleza y la autntica "realeza".
AL DERECHO
AL REVES
32 CABALA
Cuando hablamos del simbolismo de la letra Iod, indicamos que ella era la
primera de las cuatro que componen el Tetragramatn, o Gran Nombre de Dios, YHVH,
que recordamos es impronunciable, pues expresa un gran misterio. A continuacin
queremos proponer un tema de meditacin que se refiere a la identidad de esas letras
con las diez sefiroth, y que con toda
seguridad
ampliar
nuestros
conocimientos sobre el modelo del Arbol
cabalstico. Segn el Zohar, la Iod expresa
la unin indivisible y ontolgica de las dos
primeras sefiroth, Kether (la Corona) y
Hokhmah (la Sabidura). La punta o
vrtice superior de la Iod representa a
33 EL AMOR
La frase: "Dios es Amor", extrada del Evangelio de juan, nos permite entrever la
elevada naturaleza de esta energa, considerada por todas las tradiciones como uno de
los principales nombres o atributos de la Unidad (de Kether), identificndose con ella,
como lo atestigua el hecho de que en hebreo la palabra Unidad (Ehad) y Amor (Ahabah)
tienen el mismo valor numrico, el 13. En este sentido, ya el Maestro Eckhart afirmaba:
"Donde quiera que est el alma es donde Dios opera su obra. Esta operacin es tan
grande que no es otra cosa que Amor, pero el Amor no es otra cosa que Dios. Dios se
ama a S Mismo, ama su Naturaleza, su Esencia y su Deidad. Pero en el Amor con que
Dios se ama a S Mismo, ama tambin a todas las criaturas, no en tanto que criaturas,
sino en tanto que ellas son Dios. En el amor con que Dios se ama a S Mismo, ama al
mundo entero".
Por ello, del amor se dice que es la fuerza de atraccin de los contrarios u opuestos, el
centro de unin donde se concilian las energas verticales y horizontales, activas y
pasivas del cosmos y del hombre, haciendo posible el equilibrio y la verdadera
concordia (o "unin de los corazones") universal, de ah que los antiguos griegos vieran
en l al hijo de Afrodita y Hermes, (al igual que su hermana la diosa Harmona) de
donde nace tambin el Hermafrodita, es decir el Rebis, el cual representa en el ser
humano la unin perfecta y armoniosa de su naturaleza masculina y femenina, activa y
pasiva, yang y yin. En efecto, es con el fuego del amor, y la sutil pasin que l genera,
como se lleva a cabo la obra de la transmutacin alqumica, porque ese fuego es el
propio amor al Conocimiento y a la Sabidura, y como deca Leonardo da Vinci: "El
Amor es hijo del Conocimiento. El Amor es tanto ms elevado cuanto el Conocimiento
es ms cierto". A este amor, expresin del amor divino, es al que cantaban los
trovadores medioevales, y el que Dante ve personificado en la figura de Beatriz (que
simboliza a la Sabidura), y ciertamente es el que invoca Salomn en El Cantar de los
Cantares, en donde se trata precisamente de las "bodas", "casamiento", o unin del alma
humana con el Espritu.
Asimismo, los humanistas y maestros hermticos del Renacimiento, que recogieron las
enseanzas de Platn y la mitologa rfica y greco-romana, hablaban de los misterios
del Amor identificndolos con los misterios de la Muerte, que son, al fin y al cabo, los
misterios de la iniciacin, y explicaban que morir era ser amado por un dios, y
viceversa, que amar era morir o ser muerto por un dios. En realidad se trata de un
sacrificio (de un "acto sagrado"), pues no hay nacimiento a la realidad del Espritu, es
decir al Conocimiento, sin que esto suponga una muerte o superacin de las limitaciones
propias de lo humano. Los amantes de la Sabidura saben que no se pueden esposar con
ella si no abandonan o no dejan de sentirse condicionados por la Venus Pandemos, es
decir por sus deseos y amores terrenales, a los que consideran como un reflejo invertido
de los amores celestes procurados por la Venus Urania. Pico de la Mirndola pona el
ejemplo del "desollamiento" sacrificial de Marsias como el modelo a seguir por esos
amantes: "Si te juntas con cantantes y arpistas, puedes confiar en tus odos, pero cuando
te acerques a los filsofos, debes apartarte de los sentidos, debes volverte sobre ti
mismo, debes penetrar en las profundidades de tu alma y en los recovecos de tu mente,
debes adquirir los odos de Tineo (se refiere a Apolonio de Tiana, filsofo pitagrico),
con los que, al no estar ya en su cuerpo, no escuch al Marsias terrenal sino al celeste
Apolo, quien con su divina lira y con inefables modos, enton las melodas de la
esferas".
34 METAFISICA
El estudio de los textos de nuestro Programa y todos los smbolos y ejercicios
que utiliza tiende a conducirnos hacia el conocimiento y la realizacin de las
posibilidades superiores del ser, a las que hemos definido como de orden metafsico. Y
conviene aqu hacer algunas observaciones acerca de lo que entendemos por metafsica,
aunque debemos advertir sobre las dificultades de expresar algo referente a un dominio
que ha sido siempre considerado como inexpresable, y la imposibilidad de definir
aquello que esencialmente es indefinible.
Le hemos dado a la palabra "metafsica" la connotacin etimolgica de "ms all de la
fsica" y creemos que es la ms clara, si entendemos, como los antiguos, que la fsica es
la ciencia que estudia los fenmenos de la naturaleza, en toda la extensin de este
trmino, y que lo que concierne al conocimiento metafsico es sobrenatural, y a la vez
supra-humano y supra-csmico, pues traspasa lo sensible y trasciende el mundo de la
manifestacin.
Para alcanzar lo metafsico no podemos utilizar los mtodos de la filosofa y las ciencias
profanas, que son racionales, discursivos e indirectos, y totalmente insuficientes, sino
que hemos de apelar a un conocimiento directo y suprarracional, al que slo se llega por
la intuicin ms pura. Los smbolos y las palabras que utilizamos son soportes mgicos
en los que bien podemos apoyarnos para elevar nuestro pensamiento a las esferas ms
sutiles del ser; pero lo metafsico nos dice la doctrina se encuentra ms all de todas
las formas y contingencias, y aun ms all del Ser, pues pertenece al dominio del No
Ser.
35 TAROT
IIII EL EMPERADOR: La IIII representa a un rey, en tiempo
de paz, que legisla y gobierna a su pueblo con firmeza y amor. Con
sus piernas realiza el signo de la cruz, el cuaternario que sirve de
fundamento a las leyes del tiempo y el espacio. Es smbolo de las
estructuras sociales, familiares y de gobierno, a las que sirve de
centro, ordenndolas y armonizndolas. Como arquitecto, disea los
planos constructivos de su imperio, que se levanta y acrecienta bajo
su autoridad. En nuestro interior es aquella energa que nos gobierna
y controla, ordena nuestras ideas, disciplina las acciones, y nos
ensea a cumplir una misin. Simboliza tambin la paternidad: el
buen padre que corrige y educa a sus hijos unificando el rigor y el
amor. Las cartas III y IIII son opuestas y complementarias, lo que se
observa en la posicin del cetro y el escudo, smbolos de mando,
dominio y poder.
AL DERECHO
AL REVES
Autoridad - Fuerza
Poder - Dominio
Gobierno - Derecho - Ley
Dotes - Misin
Arquitectura - Construccin
Voluntad - Disciplina
Paternidad
Flexibilidad
Paz - Visin
36 GEOGRAFIA SAGRADA
Para la Tradicin, la geografa, al igual que la historia, est considerada como
una ciencia sagrada, en contraposicin a lo que bajo este mismo nombre estudia la
ciencia contempornea, que ignora que la Tierra es un ser vivo que respira y siente, y
que posee, adems de un cuerpo, un alma y un espritu. A este respecto, recordaremos lo
que nos ensea la Alquimia cuando habla de la generacin y transmutacin de los
metales y piedras en el interior de la Tierra, interior que es considerado como la matriz
de la Mater Genitrix, receptculo de las energas verticales y numinosas expresadas a
travs de los ritmos y ciclos csmicos. De ah que la geografa se complemente con la
cosmografa, rama anexa a la ciencia astrolgica, y por la que es posible conocer con
exactitud el aspecto que el Cielo presenta en cada momento, as como las revoluciones
de los planetas y las constelaciones estelares y zodiacales. Muchas veces la propia
toponimia revela las analogas y correspondencias que existen entre el orden terrestre y
el celeste. Tal es el caso, por ejemplo, de la ciudad de Santiago de Compostela, palabra
sta que precisamente quiere decir "campo de estrellas". El trazado mismo del Camino
de Santiago se considera como una proyeccin terrestre de la Va Lctea, querindose
indicar as el origen celeste de ese camino. Igualmente la forma en que estn dispuestos
algunos accidentes topogrficos como ros, montaas, piedras, cavernas, valles, incluso
pases e islas describen en su configuracin, y gracias a las armonas sutiles, ciertas
constelaciones y hasta el zodaco entero, como el que se encuentra diseado sobre el
paisaje de Glastonbury, en la comarca inglesa de Somerset.
Por otro lado, los grandes cambios cclicos del universo inciden profundamente en la
forma que ha ido presentando en sucesivas etapas la superficie terrestre, que no siempre
ha tenido la misma configuracin. En cierto sentido, las llamadas eras geolgicas se
corresponden, en el espacio, a lo que son las eras csmicas en el tiempo, es decir a las
divisiones cclicas (la ms importantes de las cuales es la precesin de los equinoccios,
o su mitad) de que se compone una era completa del mundo y de la humanidad, lo que
en la tradicin hind se denomina un Manvntara. El desplazamiento o inclinacin del
eje terrestre (que en la poca primordial era el mismo que el del cielo) supuso el paso de
un perodo cclico a otro, siendo ste el origen de grandes cambios geolgicos, as como
de la aparicin de las estaciones. Obedeciendo a esas leyes, continentes enteros han
desaparecido (como es el caso famoso de la Atlntida, de la que Platn habla en el
Critias), surgiendo otros. Asimismo, los antiguos mapas cartogrficos no describan,
como los actuales, slo el aspecto fsico de la Tierra, que desde el punto de vista
tradicional es secundario, sino que, ante todo, estaban expresando una visin simblica
y mtica de la geografa, y por consiguiente representaban una fuente de enseanza
tradicional.
En este sentido, el estudio y conocimiento de la Geomancia (que los antiguos chinos
conocieron bajo el nombre de feng shui, "agua-aire", pues se consideraban a estos dos
agentes naturales como los principales modificadores del paisaje) nos da la clave para
comprender la verdadera naturaleza, a la vez mgica y metafsica, del espacio terrestre.
Existen lugares que son mgicos porque en ellos, misteriosamente, se manifiesta el eje
invisible del mundo que comunica lo sensible a lo suprasensible, conjugando en un todo
armonioso las potencias telricas y csmicas. Estos lugares se convertan en espacios
sagrados o "tierras santas", donde se emplazaban las ciudades y se erigan los altares y
los templos, orientados segn determinados puntos cardinales, especialmente el Este y
el Norte. Aadiremos que los puntos cardinales son regiones simblicas donde residen
entidades y atributos divinos que consagran con sus influencias la totalidad del mundo
terrestre.
inteligencia del joven Mercurio, se origina una de las combinaciones ms alabadas por
los maestros hermticos del Renacimiento, que se sintetiz en una frase clebre: "Haz
lentamente lo urgente", aludiendo con ello a la prudencia que ha regir en todos los actos
y pensamientos del alquimista, del que tambin se ha dicho que es un puer senex, es
decir un "nio-viejo".
Las ideas, llegadas a su punto mximo de maduracin, son liberadas gracias a la
intervencin del mistagogo e iniciador Mercurio, pues a travs de su conducto se
expresan al exterior. El dios Zeus, tiene una directa influencia sobre sus hijas las Musas
(nacidas de su unin con Mnemsine, la Memoria) relacionndose frecuentemente con
las dems deidades y con los hombres por intermedio de ellas. Cada dios posee su Musa
y cada Musa inspira al hombre el conocimiento de una ciencia y un arte sagrados. Dios
del fuego y la luz sobrenatural, Apolo, que dirige su coro, preside el rito fundamental
del sacrificio del alma humana, que es irresistiblemente arrebatada a su morada celeste
cuando "escucha" los maravillosos acordes y armonas que extrae de su divina lira,
regalo de Hermes, liberndose as de los lazos que la mantienen unida a su condicin
terrestre.
38 APRENDER A LEER:
Una de las cosas ms importantes en nuestras disciplinas es la de aprender
nuevamente a leer. Esa nueva lectura de los textos, smbolo de otra apreciacin de la
vida y de las cosas, incluye una actitud distinta respecto a lo que se lee. Las lecturas
con las que se nutre el nefito, textos tergicos e iniciticos, exigen una adecuacin
especial para que acten verdaderamente. En la prctica podemos distinguir una
lectura profana y superficial, de otra profunda y sagrada. Estudiar un texto no es slo
aprenderlo de modo literal, o de "memoria". Tampoco pasar sobre l sin comprenderlo.
Sencillamente se trata de aprehender.
a) Estamos acostumbrados a "consumir" lo que leemos. Debemos fijarnos
atentamente en lo que leemos. Se han de separar netamente los estudios metafsicos (a
veces un poco complicados o fatigosos) de la simple lectura a la que habitualmente
estamos acostumbrados. Esta nueva lectura que le indicamos es tambin un rito, una
ruptura de nivel y la creacin de un nuevo mundo de smbolos y conceptos con el
consiguiente abandono del espacio y tiempo de su situacin anterior. Tmese el tiempo
necesario y vuelva sobre lo ledo. Esfurcese igualmente por grabar un archivo de
imgenes.
b) Acostmbrese tambin a leer entre lneas. Recuerde que cada texto tiene unos tres,
cuando no cuatro, niveles de lectura.
Movimiento l: Djese llevar totalmente por la lectura hasta introducirse en el mundo
que se le ofrece. Movimiento de apertura. Disolucin-expansin.
Movimiento 2: Medite sobre lo ledo. Extraiga o trate de hacerlo el sentido ltimo de
lo que se expresa. Movimiento de coagulacin-concentracin.
Movimiento 3: Establezca relaciones.
39 TAROT
AL REVES
40 LA BELLEZA
Como el Amor al que se encuentra indisolublemente unida la Belleza es un
nombre o atributo divino, segn muestra y ejemplifica la sefirah Tifereth, tambin
llamada Armona como sabemos. Debido a su carcter universal, la Belleza no es
patrimonio de nadie, y desde luego escapa a las clasificaciones del arte y del artista
moderno, que slo perciben de ella lo esttico y superficial, cuando no sencillamente la
niegan, apostando por lo realmente grotesco y confuso. La mayora de los que se
autodenominan "artistas" olvidan que la belleza es un permanente asombro que se halla
implcito en la textura cambiante y polifactica de la vida, y lo que es ms importante,
en la esencia y el ser mismo de las cosas y los seres. Ella se identifica con lo inasible,
con lo que no puede ser medido ni computado, pero s experimentado como un tipo de
emocin intelectiva y suprarracional, capaz de producir aquella necesaria "ruptura de
nivel" que haga posible el contacto directo con las realidades espirituales que, por lo
dems, toda la creacin constantemente revela y sugiere. Por eso siempre ha sido
considerada como una energa intermediaria entre lo humano y lo divino, entre lo
horizontal y lo vertical, al igual que el smbolo, y como ste es un vehculo que nos
conduce al Conocimiento.
Unin de los contrarios aparentes, o conjugacin en una sola entidad del sujeto que
conoce y del objeto conocido, la Belleza es el reflejo en el cosmos de la Unidad
Arquetpica, que germinando en el corazn del hombre lo lleva al conocimiento de s
mismo y del mundo mediante el arrebato que produce su contacto. En este sentido la
Belleza participa tanto del xtasis dionisaco (relacionado con la atraccin y el vrtigo
hacia las energas telricas y terrestres) como de lo apolneo, donde este xtasis se muta
en contemplacin hacia las formas puras. Este es el caso de Platn, para quien las
41 GEOGRAFIA SAGRADA
Toda Tierra Santa, o Sagrada, propia a cada tradicin, es el smbolo de la Tierra
Arquetpica, que se manifest visiblemente al comienzo del actual ciclo terrestre y
humano. Esta fue la residencia del Centro Supremo o Gran Tradicin Primordial, la que
tuvo que ocultarse y hacerse invisible (pasando a otro plano) cuando las condiciones en
las que era posible su existencia se tornaron difciles. Geogrficamente el Centro
Supremo estuvo situado aproximadamente en lo que hoy es el Polo Norte, que los
griegos denominaron la Hiperbrea, y que en aquellos primeros tiempos conservaba
unas condiciones climticas ms benignas que en la actualidad: una "primavera
perpetua" como sealan algunas tradiciones. Esto se debera, como ya se ha dicho antes,
al hecho de que el eje terrestre no estaba inclinado con respecto al eje celeste, con lo que
no existan la sucesin de las estaciones.
Es de notar, adems y para advertir las analogas que existen entre el orden fsico y el
espiritual, que el Polo Norte representa la regin que es tomada como referencia
orientativa vertical desde cualquier lugar de la superficie terrestre (aunque esto sea hoy
as por la globalizacin cultural y la representacin de la Tierra como esfera); el extremo
Norte es tambin el extremo superior del eje vertical que atraviesa la Tierra, y por lo
tanto el centro alrededor del cual se cumple la rotacin de la misma, siendo el nico
lugar (junto con el Polo Sur) que permanece estable y sin girar en dicha rotacin. En
este sentido, es perfectamente normal que fuera la regin polar la primera en albergar la
Tradicin Primordial, pues sta es tambin el origen y el centro doctrinal invariable de
todas las dems a travs de los tiempos; su permanente punto de referencia axial. Su
replegamiento y ocultamiento supuso el surgimiento de las diferentes formas
tradicionales y el establecimiento de los respectivos centros geogrficos sagrados, que
eran, y siguen siendo, los reflejos del primero (ver "La Montaa y la Caverna", Mdulo
A N 69). Son el caso de Jerusaln para el judeo-cristianismo, la Meca para el Islam,
Delfos para la Grecia clsica, Roma para las tradiciones itlicas y an para el
Catolicismo actual, Tebas para el antiguo Egipto, Babilonia para las culturas
mesopotmicas, la mtica Aztln (Atlntida) para las culturas mesoamericanas,
Cristianpolis o la "Ciudadela solar" para el Hermetismo Rosa-Cruz, etc. El nombre
originario del Centro Supremo fue el de Tula, o Thule, la "Balanza", o tambin Siria, la
"Tierra del Sol", expresin que indica una transposicin celeste y luminosa del espacio
geogrfico. Tula designa la constelacin de la Osa Mayor que con sus siete estrellas
nmero de perfeccin semeja un arca girando en torno de la estrella Polar, morada
simblica de la Gran Unidad o Arquitecto del Universo. La estrella Polar es la Cima, el
Cenit de la Montaa Csmica, Arbol o Eje del Mundo de donde parten segn las
direcciones del espacio, los cuatro ros sagrados portadores del Agua de Vida Celeste.
42 NOTA:
En diversas tradiciones el Paraso es representado por el corazn, que es el centro
del estado humano, equivalente al "Corazn del Mundo", al "Santo Palacio" interno, o
a Brahma-Pura (la "Ciudad de Brahma"). Por ello ha de entenderse la existencia de
una analoga entre la Geografa mtica o sagrada y el propio espacio interior o
espiritual del hombre. En ese espacio tambin se encuentran comarcas y regiones que
no son sino estados de conciencia que el ser va reconociendo en las diferentes etapas o
grados de su evolucin espiritual. "El Reino de Dios est dentro de vosotros", dice el
Evangelio; y el lamasmo budista: Shambala (la Comarca Suprema o Paraso) est en
nuestro corazn". A la luz de esas concepciones el espacio geogrfico se transforma en
su arquetipo celeste, donde se vislumbra lo atemporal. La belleza del mundo, de
Malkhuth, es el reflejo de la Belleza, de Tifereth. Las visiones extticas de ciertos
msticos describen una geografa situada en otro plano de realidad, donde se producen
las teofanas y se revelan las entidades anglicas y divinas. Es la "Tierra de los
Bienaventurados", de los "Vivientes", de los "Antepasados Inmortales", a la cual, sin
embargo, "no se puede llegar ni con naves ni carros, sino solamente por el vuelo del
espritu". A este respecto nos dicen los maestros hermticos: "El Paraso est an en
esta tierra, pero el hombre est lejos de l hasta que no se regenere". Agartha es la
gruta que se oculta en la montaa, ubicada en el mismo eje que la sumidad, como la
cripta en el templo.
43 VISION
La prctica de la Geometra, y la Meditacin, son mtodos de purificacin del
"ojo del alma", que cultivan la capacidad de la Visin o facultad de contemplar la
Verdad: facultad llamada tambin Inteligencia del corazn, la sola que puede unir al
mundo manifestado con su Origen.
Esta visin difiere mucho de la capacidad visual que comnmente usamos y requiere
una penetracin de la realidad, en ms de un sentido. La vista y el odo, aunque
relacionados en su funcin, operan de modos muy diferentes: la inteligencia ptica, para
pensar, crea una imagen en nuestra mente, es indirecta, analtica y secuencial, mientras
que la auditiva es directa, sin imagen, y evoca una respuesta inmediata. Es ella la que
percibe patrones de relacin y configuraciones en el espacio. Es asimismo ella la que se
asocia con el hemisferio derecho del cerebro, mientras que la vista, de carcter
temporal, se asocia con el izquierdo, que mide y analiza de manera racional, para
emplear una descripcin simblica. Es este "modo derecho" o "manera recta" lo que
permite penetrar en el aspecto esotrico del smbolo, y comprender su sentido, porque
puede percibir opuestos en simultaneidad.
Cuando la capacidad auditiva y la visual estn "centradas", "se escuchan colores" o "se
ven msicas". Por medio de la Geometra, los pitagricos conjugaban y equilibraban los
opuestos perennes y una vibracin escuchada llegaba a convertirse en forma visible e
igualmente un ritmo visual se expresaba en armonas audibles.
44 TAROT
AL REVES
45 LA ANALOGIA
En el Mdulo A, acpite N 24 dedicado a la analoga, nos referamos a la
inversin de dos rdenes simbolizada por el Sello de Salomn. Slo agregaremos que lo
nico aparece misteriosamente como mltiple, en cuanto se refleja en el prisma de la
manifestacin, y aun mucho ms cuando lo hace en las modalidades de lo individual. De
ah las conocidas reservas de la Tradicin a este respecto, al reiterar el carcter ilusorio
y relativo de las apariencias, que siendo imgenes reflejas e invertidas de la realidad,
son tomadas lamentablemente por ella misma. Confundimos al smbolo con lo
simbolizado. La misma proposicin hermtica: "lo que es arriba es abajo", exige una
interpretacin correcta de las correspondencias, ya que lo de "arriba" se halla
simblicamente expresado por lo de abajo, pero en sentido inverso. "Los ltimos sern
los primeros y los primeros sern los ltimos". El pecado, el error y su comn
denominador, la ignorancia, no son sino la idolatra de lo irreal e ilusorio. Un puro
absurdo que deja de serlo a medida que el ser toma conciencia efectiva de lo
verdaderamente real y eterno.
El vehculo por excelencia del pensamiento es el smbolo, y la esencia de ste la
analoga. En efecto, la analoga no es una mera asociacin de conceptos mentales, as
como el smbolo no es tampoco una "definicin", ya que como tales no escaparan
entonces a las limitaciones racionales y morales humanas. La propia presencia
inteligible de la Idea, evoca y sugiere indefinidos aspectos de s misma, despertando
siempre nuevas y distintas perspectivas de la realidad, engarzadas permanentemente en
su sntesis sagrada. Como instrumentos de aplicacin, tal cual los nmeros y las letras,
smbolo y analoga permiten articular por medio de relaciones de semejanza, hechos o
realidades que a primera vista nada tienen en comn, a no ser su propia contingencia. La
46 EL ARTISTA
La tarea del artista es la de mediador entre la esencia del smbolo (o Verbo) y su
manifestacin en el mundo temporal (obra del Verbo Creador). De entre todas las
criaturas, slo al hombre le es dado el tomar conciencia de este papel y a travs de l es
el Universo el que se hace consciente de s mismo. El propsito de la educacin
tradicional consiste en llevar a cabo esta toma de conciencia, despertando las
capacidades latentes que todo hombre lleva ocultas, siendo sta la funcin que cumple
el gremio de los artistas, dirigido por un maestro que conoce los principios que
gobiernan el Arte.
El proceso de aprendizaje es jerrquico y provee al artista del lenguaje simblico.
Incluye las ciencias y las artes sagradas; se trata de la Alquimia del propio ser y de un
verdadero camino de Iniciacin. El apoyo simblico prepara el camino del proceso
creativo a travs de rituales prescritos. La belleza del smbolo consiste en revelar el
"Tesoro", sin cuya mediacin no podra conocerse jams. El rito tiene su base en la
cosmogona y es el smbolo en movimiento. El mito vive en un Tiempo de accin ritual
perenne. El propsito de estos rituales es el de crear un estado de conciencia que
permita al artista moverse en el espacio interno del alma. Una parte esencial de este
estado meditativo es lograr que la armona de los ciclos vitales penetre en la existencia
entera experimentando los ritmos de la naturaleza, su soledad y serenidad.
Es por medio de la contemplacin que puede accederse al espacio interno del corazn
donde tiene lugar para el artista la nica experiencia de realidad. Es entonces que puede
expresar: "en verdad, que como es extenso el espacio, lo es tambin el vaco que hay en
el interior del corazn". Ha llegado a la fuente y contemplado cara a cara la realidad, se
ha contemplado a s mismo. Ya no existe el tiempo; vidente y visin son uno. Todo el
universo ha concentrado sus rayos en un punto cuya incandescencia ha tornado al SMismo.
Sonidos, formas, lneas, colores y materiales sern los medios para el alma despierta que
busca expresarse en su descenso por el arco del ciclo creativo devolviendo la forma
visible, audible o tangible a lo vivido. Pasivo con respecto al Principio del que es
servidor, y activo con respecto a su Arte, el artista crea una relacin armoniosa entre lo
universal que anima su obra y la particular manera de dar forma a su creacin. La obra
ser la muestra de la perfeccin alcanzada por el artista y en la medida en que est en
conformidad con el Origen se le podr llamar original. Originalidad comprendida en el
48 TAROT
VII EL CARRO: En esta carta vemos a un cochero conduciendo su
vehculo hacia una meta prefijada. La libre decisin que estaba implcita en la
carta anterior, ha sido ya tomada, y el Iniciado se encuentra aqu en actitud de
triunfo y de victoria, ganando la guerra entre los contrarios. Los caballos y las
ruedas, parecen dirigirse hacia lugares opuestos; pero el cochero real, sin
necesidad de riendas, los lleva por el medio, superando los obstculos del
camino, uniendo las contradicciones y conjugando las oposiciones. En las
charreteras se ven dos mscaras, una que llora y otra que re, representando la
tragedia y la comedia. La carta nos da la idea de viaje, relacionada con la
primera fase del proceso inicitico; se trata de los primeros viajes que nos
prepararn para los viajes mayores luego de los cuales el movimiento ha de
cesar y se habr arribado a la regin del reposo. No confundir al vehculo con
la meta.
AL DERECHO
Direccin - Movimiento - Superacin de
contradicciones
Triunfo - Victoria - Logro - Exito - Manejo de
opuestos
Viaje - Cambio - Nueva vida - Superacin de
obstculos
Objetividad Reestructuracin - Buen vehculo
o camino
AL REVES
Ausencia de direccin - Prisa -Viaje
postergado - Inmovilidad - Retroceso Derrota - Pesar - Vehculo o camino
equivocado - Ausencia de escrpulos Fracaso - Prdida de control Estancamiento - Imposibilidad de
llegar -Ruptura - Insatisfaccin
Desesperacin
49 HISTORIA SAGRADA
La Historia se articula como una serie de acontecimientos en el tiempo donde se
proyectan, al igual que en la Geografa, las energas y potencias verticales. As
entendida, la Historia est jalonada de hechos significativos que suponen una ruptura
del nivel temporal, ordinario y profano, que nada tiene que ver con las crnicas y
estadsticas a que nos tienen acostumbrados nuestros contemporneos, que slo son
capaces de fijarse en determinadas ancdotas debidamente documentadas (siempre con
un propsito interesado, en particular en lo poltico, econmico, racial o religioso).
Como el espacio, el tiempo no es homogneo, sino que tiene escisiones y fisuras por
donde se revela lo suprahistrico. Por otro lado, el centro sagrado geogrfico y espacial,
simbolizado por la Tierra Sagrada, y dentro de cada cual por su propio corazn es
tambin el centro del tiempo, de lo atemporal, donde se hace efectiva la comunicacin
con los estados superiores.
Es el mito el que hace significativa la historia de un pueblo; la creacin de una cultura o
civilizacin tradicional siempre parte de un acontecimiento mtico y suprahumano, en el
que una entidad espiritual se manifiesta (casi siempre a travs de intermediarios
simblicos, ya sean animales, vegetales, minerales, o gracias a determinados personajes
humanos, como estamos viendo en los acpites sobre Biografas), dando origen al
desarrollo de esa civilizacin. Como si se tratara de un sutil cordn umbilical, esta
vinculacin ntima que mantiene una cultura con lo invisible y atemporal es lo que
posibilita la regeneracin peridica y cclica de los hombres que la integran. La
verdadera historia de un pueblo, o de un hombre, reside en su capacidad de comprender
y sentir en toda su plenitud la presencia de lo sagrado, de estar reintegrado en Ello,
como una unidad indisoluble entretejida de mltiples relaciones y de la que depende
toda su vida. Por eso han existido culturas que no han tenido historia, tal como la
entendemos hoy en da, porque para stas lo nico vlido, lo nico real, es lo que no
est sujeto a las leyes implacables del devenir. Estas sirven, en todo caso, como soporte
horizontal donde se cumple el destino histrico de esas culturas y civilizaciones. Pero
para que este destino tenga sentido deben depender enteramente del orden que expresan
las leyes universales, que son invariables y eternas.
50 LA TRADICION
La multiplicidad de las tradiciones es una forma evolutiva que reviste aquella
Tradicin Unica de los orgenes en el proceso cclico de cada a travs de las edades
histricas. Y as como en el Arbol Sefirtico cuatro planos progresivamente densos
separan a la Deidad Primera del Reino de este Mundo, as tambin en el tiempo las
cuatro edades del oro, la plata, el bronce y el hierro marcan el progresivo
ocultamiento de aquella Tradicin Primordial bajo el disfraz de tradiciones diversas y
cada vez en apariencia ms distintas, hasta el punto de llegar a admitir contradicciones
entre ellas en el plano de su literalidad, que es el nico que est al alcance de la
generalidad de los hombres en la actual edad oscura. A ello se refiere el mito bblico de
la Torre de Babel, relativo al momento en que el gnero humano empieza a interesarse
por el desarrollo de la civilizacin las artes, los oficios y las grandes empresas
tcnicas y es "castigado" con la confusin de las lenguas.
En efecto, toda solidificacin o materializacin implica multiplicacin y divergencia.
Pero la multiplicidad de tradiciones es slo aparente, y pertenece al plano ilusorio que el
budismo denomina Samsara, y el hinduismo identifica con el Velo de Maya. La
variedad de tradiciones pertenece al crculo exterior del smbolo de la Rueda. Ellas son
los rayos que conducen al Cubo o Centro, donde est ubicada la Tradicin Unnime, de
la cual no han dejado de ser testigos los sabios e iniciados de todo tiempo y lugar.
La Tradicin (del latn tradere, transmitir) es la transmisin del conocimiento, entendido
ste en sus principios inmutables y universales, aunque tambin en sus aplicaciones a
todas las esferas de la vida. De ah la distincin entre esoterismo y exoterismo, que de
un modo u otro se da en el seno de todas las tradiciones. El ltimo es el que se ocupa de
organizar moralmente las sociedades humanas (pues como afirma Platn, y pese a la
visin moderna, moral y poltica son una misma cosa). El primero mantiene viva la
llama de la Verdad ltima, mediante la cadena inicitica ininterrumpida (que el sufismo
llama silsilah) para aqullos que son capaces de acceder a la realizacin espiritual
propiamente dicha.
Hay por tanto una jerarqua entre sendas funciones de la Tradicin: las formas externas
o exotricas degeneran y se extinguen cuando pierden contacto con su ncleo esotrico.
Valga como ejemplo lo ocurrido con el cristianismo a partir del siglo XIII: la
desvinculacin del papado y la jerarqua eclesistica con respecto a las organizaciones
iniciticas dej a la cristiandad indefensa ante el asalto del pensamiento profano y
"cientfico" que ha intentado en estos ltimos siglos corregir y "mejorar" desde fuera
una doctrina tradicional efectivamente castrada de sus bases intelectuales, bases que no
pertenecen a la organizacin exotrica y que son patrimonio del saber inicitico. De ah
la contradiccin actual del Occidente, dividido entre un "cristianismo insuficiente" y un
saber "cientfico" que pretende completarlo, pero que cambia como todo lo profano
sus "verdades" al son de la moda.
51 GEOGRAFIA SAGRADA
Ya hemos dicho que la geografa (grafa de la tierra) concebida como espacio mtico
destinado a ser reflejo del orden celeste, es comn a todas la culturas tradicionales.
Queremos recordar que ese espacio mtico es el Centro del mundo, donde el tiempo (la
historia) tambin se contempla como no-sucesivo, siendo siempre nuevo y la
regeneracin una realidad permanente, al no perder la capacidad de asombro su
virginidad original. En verdad la geografa sagrada es invisible, pues existe la "idea" de
una tierra ilimitada y primigenia, de una "Tierra Pura" o de un Jardn ednico, que no
agota sus posibilidades generativas al estar unida y fecundada por el Espritu. La
geografa es entonces un estado del alma (de un vivir la propia existencia insertada en lo
universal), el cual, en efecto, puede ser manifestado simblicamente en un paisaje, la
cima de una montaa, la oquedad de una caverna, o en cualquier topografa
significativa. Los templos y ciudades se erigan en esos lugares, y su construccin se
realizaba segn leyes precisas derivadas de una ciencia sacerdotal, revelada por los
dioses.
52 NOTA:
Esperamos que a medida que ha ido avanzando en el curso de las enseanzas y
ejercicios contenidos en este manual, al que se debe repasar a menudo, usted pueda
tener ahora nuevos puntos de partida para la investigacin, a la par que la lectura de
estos textos le pueda resultar mucho ms sugestiva, y tal vez reveladora. De todas
maneras estos son los prembulos de nuestro trabajo integral, al que debe dedicarle
igual tesn y ardor que hasta el momento. Usted ha avanzado un paso aunque no lo
sepa del todo. Si se le ha hecho evidente, redoble sus esfuerzos, pues est haciendo algo
por usted mismo y su superacin, y siempre esta dedicacin es recompensada de una u
otra manera.
Pudiera ser que por falta de tiempo, o por otras razones muy especficas, el lector no
pudiera efectuar todas las prcticas y ejercicios que hemos dado y seguiremos dando.
En ese caso le sugerimos vaya anotando en una ficha aqullos que no ha realizado y
los ordene por temas. Seguramente ya llegar el momento en que pueda llevarlos a
cabo y entonces usted podr practicarlos en forma ordenada. Trate de no omitir nada
de lo que Agartha le ofrece y deje que la Enseanza penetre completamente en usted.
Posteriormente, y en forma natural, se irn seleccionando en nosotros los caminos
particulares y los tipos de temas de nuestra inclinacin, los que asimismo se pueden
desenvolver en un abanico de posibilidades.
Si algn punto doctrinal le resulta an oscuro o dificultoso, al igual que ciertos
ejercicios, se sugiere pasar adelante, siempre que se hayan efectuado ciertos esfuerzos
para superar la situacin. Llegar el momento de ir repasando estas lecciones, y
entonces descubrir que esas dificultades se han ido resolviendo, o ya no existen.
Pasado un tiempo, el volver al material de Agartha, comenzando desde el principio, es
sumamente provechoso. Por otra parte, la lectura de estos textos acaso se le aparezca
en ese momento como nueva, o encuentre en ella algunos puntos,
o temas, en que no repar.
53
TAROT
VIII LA JUSTICIA: Aqu se nos muestra una mujer sentada, que sostiene una espada con su mano
derecha y una balanza con la izquierda. Aunque suele representarse a la justicia con los ojos vendados,
dando a entender que la ley se aplica por igual a todos los hombres, sin distingos de ninguna clase, aqu la
vemos con los ojos muy abiertos, indicando la objetividad con la que emite sus juicios. La espada se halla
en posicin vertical, ascendente, lista para penetrar las apariencias de las cosas y arribar a los estados
superiores del ser; y la balanza est sostenida por el eje o fiel, smbolo del equilibrio y la armona que se
logran cuando se encuentra el justo medio. Los significados favorables de esta carta estn relacionados
con las virtudes de un verdadero juez, objetivo, neutral y desapasionado; cuando est en contra, habla de
sus vicios y en general nos muestra los desequilibrios.
AL DERECHO
AL REVES
Injusticia - Parcialidad
Desequilibrio - Aburguesamiento - Desorden - Violencia
Pleitos - Discusiones
Arbitrariedad
Ladrones - Corrupcin
Bandidos - Derroche
Problemas econmicos
Falta de administracin
54 ASTROLOGIA
A menudo se confunde hoy da la Ciencia de la Astrologa con la simple
confeccin de horscopos, la que siempre fue considerada por la Tradicin como
secundaria, derivada y contingente. Esto no quiere decir que carezca de inters el
conocer las influencias planetarias que rigen el da y la hora de nuestro nacimiento, cuya
investigacin puede realizarse como prctica para familiarizarnos con esta disciplina;
pero es importante no perder de vista que lo fundamental es conocer los principios y las
normas que gobiernan el cielo, los cuales se ven tambin reflejados en el orden natural
de la tierra. No debemos olvidar que es gracias a los astros que tenemos la posibilidad
de comprender las leyes que regulan el tiempo y el espacio. Por un lado, es el sitio de
salida del Sol y los planetas lo que nos permite tener una orientacin espacial, a la vez
que son tambin las esferas celestes las que nos hacen tener la concepcin de da y
noche, semana, mes o ao, es decir de la durabilidad del tiempo.
Siempre partiendo de un punto de vista geocntrico, y aun ms, tomando al observador
el hombre como el punto central e inmvil a partir del cual hacemos nuestros
clculos, el smbolo del zodaco nos ensea a realizar la divisin "espacial" del tiempo,
cuando nos muestra al Norte en el Solsticio del Invierno (Capricornio), al Sur en el de
Verano (Cncer), al Este en el Equinoccio de Primavera (Aries) y al Oeste en el de
Otoo (Libra). Estos cuatro puntos o signos cardinales estn en relacin simblica con
la divisin cuaternaria del da, el mes y el ao, con las cuatro etapas de la vida del
hombre y las civilizaciones, y con las cuatro edades de la humanidad (de Oro, Plata,
Bronce y Hierro), dndonos por lo tanto la posibilidad de establecer relaciones y
analogas entre los ciclos naturales, histricos y csmicos.
La Rueda del Zodaco realiza en apariencia un recorrido completo de 360 cada da, o
perodo de 24 horas que tarda la tierra en girar alrededor de su propio eje; el Sol, por su
parte, hace un viaje alrededor de los 12 signos durante el ao, marcando las cuatro
estaciones que rigen las leyes de la agricultura y de la vida del hombre. Pero los
antiguos tambin observaron gracias a los planetas, la posibilidad de entender otras
dimensiones temporales, lo que los llev a conocer las Eras csmicas o "tiempo de los
dioses". Un ejemplo de esto lo constituye el
perodo de 25.920 aos, conocido por todos
los pueblos y explicado tanto por los
hindes como por los pitagricos y Platn,
configurando el ciclo llamado por la
Astronoma de la precesin de los
equinoccios, el que siempre se vio en
relacin con los perodos histricos de la
humanidad. Tomando como punto de
referencia el Equinoccio de Primavera, el
Sol recorre durante ese lapso (de 25.920
aos, llamado "el gran da de Brahma" por
la tradicin hind) los 12 signos zodiacales,
en un movimiento circular invertido al de
los ciclos anual y diario, demorando 2.160
aos en cada uno de ellos. Las culturas
dejaron claras muestras del conocimiento
de ese ciclo, y la Era de Tauro fue
simbolizada por los egipcios (el buey Apis) y cretenses, as como la de Aries (el
Cordero) fue anunciada por Moiss al pueblo judo, y la de Piscis (los Peces) por el
cristianismo que se identific con ese signo. Sabemos gracias a los conocimientos que
nos lega la Tradicin, que estamos viviendo actualmente el punto de transicin entre
Piscis y Acuario, lo cual indica claramente que nos encontramos en el fin de un perodo
csmico, y que se acerca la Edad de Oro o reino de Saturno (planeta que rige para la
Antigedad Acuario y Capricornio).
55 EL SIMBOLISMO DE LA ESPADA
Ms que ninguna otra arma, quiz sea la espada la que mejor sirve para
representar la lucha que cualquier aspirante al Conocimiento ha de emprender en un
determinado momento de su proceso contra aquellos que constituyen sus autnticos
enemigos: los que porta en s mismo. Dicho combate es la "gran guerra santa" de la que
habla el profeta Mahoma cuando en una de sus sentencias dice: "Hemos vuelto de la
pequea guerra santa a la gran guerra santa", indicando as que la primera no es sino una
representacin exterior o un smbolo de la segunda. No hay que olvidar, en este sentido,
que la espada es el principal atributo del dios Marte, el nmen que infunde el espritu
guerrero en el hombre, dotndole al mismo tiempo del rigor necesario para que sepa
distinguir el error de la verdad y negar la negacin. De hecho, casi todos los hroes y
dioses solares y civilizadores vencen a las potencias de las tinieblas y del caos
(representadas en todos los mitos por las entidades ctnicas y telricas como los Titanes,
los dragones o las serpientes) ayudados con espadas, o con cualquier otra arma
semejante, como la lanza, las flechas, el hacha simple o de doble filo. En este sentido,
todas estas son armas que tradicionalmente se han asociado al rayo y a la luminosidad
fulgurante del relmpago, es decir que tienen una conexin directa con el simbolismo de
la luz, entendida como una energa esencialmente fecundante, al mismo tiempo que
destructora de todo lo que se opone a lo superior, es decir la oscuridad tenebrosa y la
ignorancia. Con ese espritu combate el hroe germnico Sigfrido, o el caballero
cristiano San Jorge, reflejo humano de San Miguel arcngel, el jefe de las milicias
celestes.
Todos ellos constituyen los modelos ejemplares de ese combate interior, el mismo que
es sugerido por Cristo (que es la "luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a
todo hombre", segn se lee en el Evangelio de Juan) cuando al expulsar a los
mercaderes que profanan el Templo de Jerusaln les advierte que no ha "venido a traer
paz sino espada". Y esa espada que l trae no es sino el poder de su Palabra o Verbo, de
la que emanan la Verdad y la Justicia (ver Apocalipsis I, 16), y ante las que nada pueden
la oscuridad de la ignorancia, representada por esos mercaderes que comercian con lo
ms sagrado. Estos seran los verdaderos enemigos egos ocultos (que en ocasiones
aparecen en forma de personajes externos), aquellos que nos mantienen sujetos a los
estados ms inferiores, y de quienes nos hemos de liberar o "desligar" para acceder a la
verdadera Vida prometida por la Iniciacin y la Enseanza. A ellos hay que vencerlos,
pues, con la fuerza que otorga el Conocimiento, es decir en el plano de las Ideas, pues
en la medida en que nos entreguemos a ellas es que los podremos reconocer e
identificar, y por lo tanto expulsar del Templo que edificamos en el interior de nuestro
corazn.
A este respecto, mencionaremos que la espada, al igual que la lanza, es un smbolo
complementario de la copa, como es el caso de la leyenda del Santo Graal, y siendo
esta, como el Graal mismo, un smbolo de la Doctrina y del Conocimiento, la espada lo
es de la va que debe seguirse para alcanzarlo, es decir, aquello que nos ordena la
inteligencia y la conducta, haciendo posible que tomemos verdadera conciencia de
nuestro eje interno, y con l de la "Va del Medio" que seala la direccin vertical hacia
la cual hemos de tender permanentemente. De hecho, la espada (como las diversas
armas mencionadas anteriormente) ha sido considerada por todas las tradiciones como
un smbolo del Eje del Mundo, idea que est presente cuando la espada toma el lugar
del fiel de la balanza, smbolo universal de la Justicia y del equilibrio csmico, esto es
de la armona entendida como manifestacin de la paz. Esta significacin "axial" de la
espada no hay que perderla nunca de vista, pues es la que le da su sentido ms profundo,
ya que dicha paz, nacida de la conciliacin de los opuestos, no slo se expresa en el
orden externo y social, sino, sobre todo, en el interno y espiritual, que es, al fin y al
cabo, el objetivo que persigue la "gran guerra santa".
56 TAROT
VIIII EL ERMITAO: La carta novena es solitaria y melanclica. El
antiguo Saturno se presenta aqu como un anciano sabio, el Padre y Maestro
interno, conocedor de los aspectos ms ocultos. Se ve a un hombre de edad,
que camina lentamente, sosteniendo una lmpara (smbolo de la luz interior)
en su mano derecha, y llevando un bculo con la izquierda (que representa al
eje). Un manto azul -con amarillo en su parte interior- cubre sus vestiduras
rojas, y una capucha tambin roja cae sobre su espalda. Se relaciona a la carta
con Cronos, el Tiempo, que devora a sus hijos, y con la Antigedad y la vejez,
a las que la Tradicin siempre ha concedido la mayor importancia, respeto y
veneracin; y con la experiencia, la lentitud, la paciencia, la soledad, y, en
general, con las bellas virtudes de la ancianidad. Al revs, esta carta indica los
vicios propios de una vejez carente de espiritualidad.
AL DERECHO
AL REVES
57 LA CENA
Para este Programa los alimentos que nutren el cuerpo fsico son considerados
como smbolos de los espirituales, que son los que alimentan el alma del ser humano.
Este aspecto, que la sociedad moderna desconoce, es el que da a toda comida o
manducacin un carcter ritual y sagrado. El estmago, que ocupa la parte media y
central del cuerpo, representa un verdadero Athanor alqumico la fragua de Vulcano, en
el cual las substancias positivas de los alimentos se sutilizan pasando a la sangre
(vivificadora de todo el organismo), y las negativas e inservibles groseras pasan a los
conductos labernticos del intestino para su posterior evacuacin. Es decir, que se
realiza la operacin de separar lo espeso de lo sutil. Ya sabemos que para cualquier
cultura tradicional el cuerpo es una entidad sagrada y su funcionamiento est en
correspondencia con los ciclos y ritmos del universo, constituyendo tambin un
receptculo de los efluvios divinos. Al comer, el hombre asimila el cosmos exterior a su
propio cosmos corpreo y sutil, es decir se integra armnicamente con el mundo que lo
envuelve y del que forma parte. Y esta comunin produce una alegra anloga en otro
plano, a la experimentada por la emocin que genera la contemplacin de la Belleza,
pues tambin vivir de Belleza y Amor es alimento. Este, y no otro, era el sentido que
tenan las bacanales greco-romanas y la manducacin realizada por la comunidad en
determinadas fiestas de todas las tradiciones, que eran ante todo comidas rituales
colectivas donde se ofreca culto a las energas celestes por el intermedio de la
manifestacin de las energas de la vida y la naturaleza.
Un sentido especialmente significativo es el que reviste la Cena. Por su carcter
nocturno y por anteceder al sueo, que es smbolo de la muerte y la entrada en otro
estado del ser, tuvo, y sigue teniendo, una particular importancia entre las diversas
tradiciones, como es el caso del Cristianismo. La ltima Cena que Jesucristo ofreci a
los apstoles (previa a su crucifixin) instituy el misterio de la Eucarista bajo las
especies del Pan (cuerpo) y del Vino (sangre-espritu), productos vegetales extrados de
la naturaleza y elaborados y fermentados por el Fuego, origen de
la luz y el calor. La ltima Cena, adems del aspecto sacrificial y
espiritual que representa, es un smbolo del lazo ntimo de
solidaridad y amor fraterno que debe unir a todos los hombres que
asuman su condicin de tales. En este sentido la palabra cenculo,
que proviene de cena, indica el lugar donde se renen hombres
que comparten esencialmente las mismas ideas, en relacin con las
cuales los sentimientos y pasiones propias de lo humano han de
encontrarse en perfecta armona.
59 NOTA:
Sucede a veces que hay momentos en este trabajo donde aparentemente no pasa
nada. En ocasiones nos quejamos de los tiempos en que estamos agitados; todo se nos
mueve y las tormentas nos tambalean. Pero hay otros an peores en los que no
acontece absolutamente nada. Son aquellos perodos en que los navegantes de la
bsqueda, de la aventura del Conocimiento, denominan "calma chicha". La
inmovilidad aqu es pura rigidez y desesperanza. Esta nada no es el En Sof de la
cbala hebrea, sino su reflejo invertido. Todo se presenta como una va muerta, una
puerta cerrada o una nadera. No hay cosa ms dura que
estar estancado sin recibir el soplo o el viento del
Espritu, o de los espritus, al menos. Aqu es donde
debemos redoblar nuestros esfuerzos. Este es el momento
en que debemos reiterar una y otra vez nuestros ritos y
tomar conciencia de que no hay vida, ni trabajo, sin
sacrificio. Luchar en estos momentos es una necesidad y
cuanto ms encarnizado, inteligente, concentrado y
honesto sea nuestro combate interno, mayor es la
posibilidad de la victoria.
60
TAROT
X LA RUEDA DE LA FORTUNA: Con el dcimo arcano termina
el ciclo de los nueve nmeros naturales ms el cero y se anuncia un
nuevo ciclo. Carta de cambio y movimiento, representa la rueda de la
vida y las encarnaciones (lo que en el budismo se denomina Rueda de
Samsra) de la que habremos de liberarnos gracias al proceso
inicitico, ascendiendo a otras regiones del ser. Dos animales giran alrededor de la rueda -uno desciende y
otro asciende- y sobre ella, ms all del movimiento, se encuentra una esfinge, smbolo, entre otras cosas,
de la unin de los cuatro elementos. La circunferencia se encuentra unida por seis radios al punto central
de la rueda -de color rojo-, del que sale un manubrio -la mano es invisible- que la hace girar. La base, en
forma de escala, nos habla de las posibilidades del ascenso. Se la relaciona tambin con la suerte y la
fortuna, lo fortuito y el azar.
AL DERECHO
AL REVES
Cambio - Movimiento
Circunstancias favorables
Posibilidad de ascenso
Salida del retorno - Forma o manera de aprovechar oportunidades - Buenas posibilidades
Buena fortuna - Azar - Suerte
Acontecimientos fortuitos
Nueva perspectiva de la realidad
Reiteracin - Retorno
Charlatanera
Irresponsabilidad
Manas - Hbitos
Rutina - Costumbres
Inestabilidad - Precipitacin
Vagancia - Pereza
Azar - Fortuna menor
Indolencia - Bohemia
Tambin los astrlogos han trabajado con estos cuadrados cargados de smbolos
numerales, alfabticos y cosmognicos, y los han asociado con los planetas y el mapa
del cielo (as como los alquimistas con los metales).
Ofrecemos a continuacin la correspondencia entre los distintos planetas y los
cuadrados mgicos correspondientes: el cuadrado natural, o de base 15, es el atribuido a
Saturno. El de 4 columnas y de base 34 (de acuerdo a los nmeros asignados a los
casilleros correspondientes, los que sin repetirse nunca suman en cualquier sentido esa
cifra), est consagrado a Jpiter. El cuadrado mgico de 5 columnas, cuya base
numrica es 65, a Marte. Al Sol se asocia el de 6 por 6 columnas, cuya cifra base es 111.
El de 7 columnas es atribuido a Venus y su base es 175. El cuadrado mgico de
Mercurio contiene 8 columnas por lado y su nmero base es 260. Y finalmente el de la
Luna, de 9 columnas, es basado en el nmero 369. Como se podr observar, las
relaciones con el Arbol de la Vida Sefirtico son evidentes, lo que nos lleva a
comprender que en verdad todas las disciplinas que conforman la Tradicin Hermtica,
la Magia incluida, no hacen sino expresar una sola y nica Ciencia, que se manifiesta en
diversos lenguajes, rdenes y formas.
62 EJERCICIO DE SONIDO:
Debemos recordar que de acuerdo a lo que aqu se ha dicho con respecto a la
respiracin, la vibracin, la voz y el sonido, estos temas se refieren a la afinacin del
hombre, como instrumento musical, por intermedio de la voz, tomada sta como imagen
del sonido armnico de las esferas celestes. Utilizaremos en este caso un mantra, es
decir una emisin sonora muy sencilla. Ella ser a los efectos de esta prctica ritual el
sonido de la letra A, primera de los alfabetos latino, griego, hebreo y rabe, y tambin
del nombre de nuestro Programa.
Colquese sentado manteniendo su espalda vertical y comience a concentrarse,
utilizando los ejercicios que haya seguido practicando. Luego de concentrarse
comience a aflojarse a tal punto que pueda sentirse como una caa vaca, o un tubo,
que conecta con lo ms profundo. Inhale suavemente y lleve el aire hacia el interior del
estmago. Deje que de esta interioridad surja el sonido por medio de su voz, claro y
uniforme, que al emanar resonar en la caja torcica. Permita que la garganta y la
boca modulen la forma de la A, y que la vibracin invada y llene todo el mbito.
O sea, aspirar el sonido inaudible, depositarlo en lo ms hondo de nosotros,
y dejar que surja lentamente la voz y se exprese de forma completa,
comunicndose energticamente con el Cosmos entero. Repita esta prctica
durante 10 20 minutos diarios.
Letra A
63 TAROT
XI LA FUERZA: Vemos aqu a una bella mujer, que sin esfuerzo aparente, y
sin ejercer ninguna violencia, abre las fauces de un len, dominndolo.
Simboliza a la fuerza de la inteligencia, capaz de dominar las pasiones gracias al
fuego interno del amor y de la voluntad. El hecho de representarla con una
figura femenina nos indica que no se trata de una fuerza bruta o fsica, sino ms
bien de una energa sutil, como la de la mente, muy superior en calidad y
elevacin. Esta carta significa el influjo espiritual que penetra los cuerpos,
transformndolos. La materia alqumica ya est preparada, y el fuego de la
pasin se enciende para dar inicio a la obra de la transmutacin; sta podr
lograrse si el fuego permanece encendido. Se la relaciona tambin con el
quehacer manual y con la industria, y nos ensea a aceptar la responsabilidad
que implica el trabajo interior.
AL DERECHO
AL REVES
Lucha - Guerra
Conquista violenta
Luto - Incendio - Clera
Reacciones inesperadas
Violencia - Desgarramiento
Negatividad - Necedad
Deseos
Densidad
Operacin quirrgica
64 LA LUZ
Cuando en los diversos textos tradicionales se habla de la Luz hay que
entenderla sobre todo como un smbolo de la Inteligencia, constituyendo el aspecto
material su soporte sensible y simblico. Entendida de esta manera la Luz representa
una fuerza o energa divina, el ncleo central, interno y generador del que se irradia toda
la vida del ser csmico e individual. Esa Luz inteligible y sutil procede del fuego del
Espritu, como la luz fsica proviene de la enorme masa de fuego que es el Sol. De ah
que constantemente se haga una transposicin simblica entre uno y otro. Esta cualidad
de la luz est claramente sealada por el proceso mismo de la Iniciacin, pues sta se
concibe fundamentalmente como una progresiva "iluminacin interior" que disipa las
tinieblas de la ignorancia, las que son asimiladas a lo profano e infrahumano.
A escala universal este proceso es anlogo al Fiat Lux (Hgase la Luz) cosmognico,
producido en el principio de los tiempos por el Verbo o Logos que da origen a la
creacin. "En el principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios...
En El estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas
pero las tinieblas no la han recibido." (Juan I, 15). "El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una gran luz y para los que habitaban en la regin de mortales sombras una luz se
levant." (Marcos, IV, 16). Estas citas evanglicas se refieren naturalmente a Cristo,
pues l encarna, en la tradicin cristiana, esa accin iluminadora del Espritu que
penetra en la materia tenebrosa y substancial, hacindola pasar de la potencia al acto, o
del caos al orden. El Sol repite diariamente este rito cuando al salir por Oriente ilumina
el mundo sumergido en la oscuridad de la noche. Es interesante advertir que el trmino
"dar a luz" o "alumbramiento" se aplica por igual al parto carnal y al nacimiento
espiritual, con la diferencia de que el primero necesita de un soporte exterior, mientras
65 ALIMENTACION Y SALUD
Estos dos trminos del acpite estn ntimamente relacionados con lo natural, y
cabe preguntarse qu es lo que cada quien entiende por esto. Igualmente en lo que
respecta al concepto actual de salud. En efecto, en los pueblos tradicionales, o
primitivos, el concepto de salud-enfermedad (dos opuestos que no se contradicen) es
bien distinto al moderno, que slo se refiere a l como al funcionamiento hipottico de
un cuerpo fsico "ideal" que constituye nuestra posesin, y no toma para nada en cuenta
la interrelacin de este cuerpo con el Universo y las mltiples fuerzas que lo conforman.
Siendo que, adems, el oficialismo contemporneo excluye del binomio saludenfermedad a esta ltima, por una especie de asociacin con el mal, al que el hombre
moderno niega, atribuyendo a ese "mal" las caractersticas de lo que a l le desagrada y
no quiere reconocer en s, motivo por el cual el bien no es la conjuncin constante de
opuestos, sino un imaginario estado a alcanzar, que cambia con los vientos de la moda y
la relatividad de los usos y costumbres. En este sentido sera interesante hacernos una
pregunta: cul es la extraa asociacin que se hace actualmente entre la salud y ciertos
deportes? qu relacin guardan ciertas gimnasias y movimientos forzados, verdaderos
castigos corporales, con la salud?
Ms bien en el proceso de la Iniciacin, que corresponde a una inversin completa de
nuestra vida (pues las concepciones profanas comienzan a convertirse en sagradas), y
que por cierto incluye un descenso a los infiernos, los sntomas que se perciben no son
"saludables" (como lo atestiguan las vidas mticas y ejemplares de los grandes maestros,
iniciados y filsofos), ni "bellos" en una lectura estereotipada de estos trminos, sino
que ms bien se presentan como grandes shocks de los que de ninguna manera estn
ausentes la enfermedad, el dolor, y por cierto la muerte.
Por otra parte debemos enfrentarnos con la impostada institucin de la higiene como
moral, la convencin como moral, lo "saludable" del trabajo por el trabajo mismo, las
"buenas" y "correctas" actitudes y costumbres como equivalentes al bien. En el mismo
sentido se comprende al "sentirse bien" y al "confort espiritual" e igualmente a la
bonanza econmica, como lo "bueno". Tambin se considera como buena o saludable la
oficializacin de una actitud solemne, digna y pomposa, al extremo de confundirla con
lo sublime. Son ejemplo de ello ciertas ceremonias civiles donde la impostacin y el
fingimiento que acarrea este tipo de actitud, basada en una absoluta falta de creencia en
los ms elementales valores, se hacen patentes. Por lo que todo esto debe simularse para
que no se descubra el engao (actuado en un tablado dentro de la farsa), lo cual en
definitiva no tiene importancia, puesto que as es lo que se considera la "vida", en la que
habra que tomar determinadas posturas para ser respetado o al menos no criticado por
los vecinos y donde lo ms deshonroso no sera cometer delitos, sino perder la
"dignidad" por ello, lo que equivaldra a aparecer en el peridico por esta circunstancia.
O sea avergonzarse por ser descubierto y hacer el ridculo en la actividad delictiva
generalizada. Asuntos y derivaciones que a nuestra manera de ver y entender nada
tienen que ver con la "salud mental" ni con la "higiene moral".
Qu son en definitiva salud y enfermedad? Sinceramente es difcil definir la "salud" y
lo ms probable es que ella sea indefinible. En todo caso, si la salud es algo, o al menos
un estado, ste sera de armona y conjugacin en el permanente desequilibrio. Y esto
slo se logra a nivel espiritual, pese a que el cuerpo sufra los achaques del dolor y las
premoniciones de la muerte. Lo que es veneno para unos, para otros (o para ellos
mismos en diferentes condiciones y circunstancias), es medicina salvadora.
66 NOTA:
Esperamos que hayan podido seguir con atencin el desarrollo de la Enseanza y
que ella haya producido sus efectos en cada cual. Igualmente nos felicitamos de que
hayamos podido conjuntamente llegar a un punto que constituye un jaln en nuestra
meta. Nos proponemos profundizar y ampliar los temas que se han ido esbozando y
destacando con el fin de lograr los frutos que este manual se propone. Para ello
debemos contar necesariamente con la participacin espiritual activa del lector y su
sed renovada de conocimientos, as como con su voluntad decidida, su pasin por lo
que hace, y el equilibrio y la paciencia requeridos para la efectivizacin de la labor
alqumica.
67 TAROT
XII EL COLGADO: Aparece en esta lmina un hombre colgado de un pie,
realizando el signo del cuaternario con las piernas y el del ternario con los
brazos (3 x 4 = 12). Es la carta de la iniciacin, que simboliza el comienzo del
proceso vertical, contra corriente (como el salmn, que nada en direccin
contraria buscando su origen y destino), y que lleva toda la intensidad del
impulso inicial, en este viaje hacia otros planos y niveles del ser, que siendo
invertidos con respecto al mundo ordinario, son tambin complementarios con
ste. Aqu se significa la determinacin y el sacrificio (sacrum facere) que
realiza quien se ha abandonado confiadamente a la Voluntad suprema,
empezando a desplegar y desarrollar sus potencialidades y talentos, como una
buena semilla, que habiendo sido sembrada en buena tierra, empieza a
germinar, anunciando los frutos que se producirn con la perseverancia.
AL DERECHO
AL REVES
Iniciacin - Determinacin
Movimiento ascendente
Intensidad
Abandono - Heroicidad
Reestructuracin - Confirmacin
Comienzo de un proceso
Sacrificio con sentido
Buena semilla - Crecimiento
Simiente - Fertilidad - Buena tierra
Duda - Vacilacin
Girar en el vaco
Frustracin - Esterilidad - Traicin - Detencin - Ausencia
Ansiedad - Incomodidad
Vaco
Infertilidad
Tierra yerma - Aridez
Semillas que no fructifican
68 DIOS EXISTE?
Medio. Todos los seres son letras cuya reunin forma un discurso que prueba la
existencia de Dios (o sea la presencia de Dios en todo), es decir la "Inteligencia" que
pronuncia ese discurso; ya que no puede haber discurso sin verbo, ni nada escrito sin
escritor.
69 ESPIRITUALMACUERPO
En el acpite 65 de este Mdulo, bajo el genrico de "Alimentacin y salud",
hemos advertido sobre ciertos errores y modos de ver literales que pueden constituirse
en verdaderos obstculos del Conocimiento. Se trataba all de temas como el de la
substitucin de lo sobrenatural por lo natural y de equivocados conceptos sobre la saludenfermedad (relacionados de modo simplificado con el bien y el mal) y asimismo con
errneos criterios acerca del "misticismo" y la "espiritualidad", emparentndolos con
determinadas prcticas profilcticas e higinicas y aun con algn tipo de moral
(equivalente a meras sensibleras y devociones) en substitucin del autntico camino,
portador de los secretos de la Ciencia Sagrada. Estas equivocaciones poseen un factor
denominador comn: la pretensin de materializar lo espiritual (aun con buen nimo, a
saber: hacerlo ms accesible, lo que de todas maneras es una imposibilidad), error que
es propio de la sociedad actual, que cree exclusivamente en el materialismo, que quiere
ser profana y desacralizada y que no hace otra cosa que negar al Espritu, comulgando
con lo que no es. A continuacin nos referiremos a ciertas apreciaciones tocantes a
espritu-alma-cuerpo y tambin a lo que puede comprenderse por lo interno-externo;
porque pensamos que alrededor de estos temas pueden producirse confusiones, algunas
de ellas derivadas de problemas de terminologa, las ms de apreciaciones mdicas,
seguramente enraizadas en ideas limitadas, de aquellas que circulan hoy tan
profusamente.
En primer lugar diremos que el binomio espritu-cuerpo no es tal para la Doctrina
Tradicional, la que reconoce un tercer elemento, el alma (el nima o psiquis) entre
ambas. En trminos del cdigo cabalstico en que nos estamos expresando y que nuestro
lector conoce, diremos que la primera trada, con Kether a la cabeza, o sea el plano de
Atsiluth, podra ser equiparado al espritu, mientras que el de Asiyah y el reino de
Malkhuth se asimilaran al cuerpo. El alma (nima o psiquis) sera lo que los cabalistas
denominan las seis sefiroth de "construccin", o sea el gran plano intermedio,
subdividido a su vez en dos mundos: el de Beriyah y el de Yetsirah, el psiquismo
superior y el inferior, respectivamente. Como ya nuestro lector sabe, todos estos planos
se complementan y conforman las emanaciones del "Uno sin par" en el seno de la
manifestacin. Sin embargo la cultura moderna, sobre todo despus de Descartes, ha
establecido una dualidad antinmica entre espritu-cuerpo (excluyendo siempre a uno en
beneficio del otro), por lo que se ha llegado al desconocimiento del verdadero Espritu,
el cual ha sido suplantado por el alma (lo anmico o psquico) como una impostura de lo
espiritual. Todo esto agravado por el hecho de que en los tiempos que corren este
psiquismo se expresa mucho ms en su grado inferior que en el superior. Sin embargo,
pese a este engao del alma que se hace pasar por el espritu, sobre el que luego
volveremos los trminos contemporneos de espritu y cuerpo son lo suficientemente
grficos y claros para que podamos decir algo al respecto. Sobre todo cuando en la
actualidad hay una serie de "escuelas" que han acuado ciertas frases publicitarias como
"ama tu cuerpo", las que son objeto de admiracin y hasta de culto, al igual que el
cuerpo fsico al que se refieren y con el que pretenden oh paradoja! pasar a otros
"estados" (a los que ellos virtualmente niegan), por una especie de "creencia" que
supone que por medio de la exaltacin reiterada y mecnica de la materia se puede
llegar a algn lado que no sea al propio culto a lo corporal, a lo relativo y limitado, lo
que equivale a la exaltacin de uno de nuestros egos, tan falaz como los otros. En este
sentido debe decirse que espritu y cuerpo estn invertidos el uno con respecto al otro.
Desde el punto de vista del espritu, ste es lo primordial. Desde el ngulo de visin del
cuerpo, l es el primero. Asimismo desde Kether, Atsiluth es el primer plano y Asiyah el
ltimo. Desde Malkhuth, Asiyah es principal y Atsiluth final.
Queremos aclarar que en ningn texto sagrado tradicional se habla de "ama a tu
cuerpo", concepcin imposible de encontrar en la Antigedad, aunque no desconocida
por ella. Hay ejemplos notorios de lo contrario; en el Evangelio cristiano, verbigracia, el
primer gran mandamiento es el de amar al Seor (tu Dios) por sobre todas las cosas.
Estas palabras tienen por otra parte una razn esencial de ser y son prevenciones que no
hay que olvidar: la de la primaca del orden espiritual sobre el orden corporal-materialsuperficial, lo que siempre se debe recordar para no caer en la equivocacin social que
hoy nos ha tocado vivir. Tambin queremos incidentalmente decir que lo que
actualmente muchos entienden por "sentir", como garanta de certeza, es sumamente
relativo. Ese "sentir" que es su garanta podra estar tan condicionado como el "pensar"
o el "creer" en la sociedad de consumo o en cualquier otra nimiedad o asunto. El
"sentir" puede ser slo una exaltacin desmedida del ego, y se llega a "sentir" y a
fomentar ese "sentimiento" por casi cualquier cosa. Los sistemas totalitarios y las
canchas de ftbol han dado buen ejemplo de ello.
Lo mismo sucede con lo interno y lo externo. Tal vez sea sencillo para algunos decir qu
es lo externo, asocindolo a su corporalidad. Pero qu es lo interno? Lo
verdaderamente interno sera el plano de Yetsirah, asociado a nuestro psiquismo
inferior, o aun el de Beriyah ligado al superior? O seran esos dos mundos slo
peldaos para arribar a nuestro autntico Ser? No sera lo ms interno lo ms autntico
y profundo y tambin lo ms desconocido?
70 NOTA:
71 TAROT
XIII LA MUERTE: En esta carta, en la que predomina el color negro de
la inmanifestacin, se ve un esqueleto "vivo", que siega con una guadaa,
cortando los miembros de los seres manifestados, dispersndolos. En el
proceso inicitico es necesario experimentar en varios niveles la paradoja de
vivir la muerte, muriendo a los aspectos inferiores y renaciendo "de arriba" a
los estados superiores del ser. El adepto piensa constantemente en ella,
tomando conciencia de lo ilusorio de esta vida transitoria, y sabiendo que en
los misterios de la muerte estn ocultos los de la inmortalidad. Ella es una
aliada que nos ensea a meditar en lo metafsico y en lo trascendente; es
regeneradora, y junto con la vida es nuestra verdadera iniciadora. La idea de la
muerte est ligada a la de resurreccin, pues siempre ocurre en un plano,
terminando un ciclo y dando lugar a uno nuevo en otro nivel.
AL DERECHO
AL REVES
Fin necesario
Aniquilacin - Inmovilidad
Muerte en un plano
Ausencia - Detencin
Plazo que vence
Camino sin salida
Sonambulismo - Desvelo
Enfermedad
Enfermedades crnicas
72 ALQUIMIA
73 EL NACIMIENTO DE LA HISTORIA I
La Historia, entendida como consignacin escrita de los hechos y
acontecimientos ms relevantes que ocurren en una determinada poca, es relativamente
reciente, y ms si tenemos en cuenta la duracin real que corresponde al ciclo completo
de la humanidad. Debemos retrotraernos hasta aproximadamente el siglo VI antes de
nuestra era para encontrar los primeros testimonios escritos propiamente histricos. Es
interesante sealar que segn los datos tradicionales, el siglo VI a. C. supuso un
momento crtico en el desarrollo del ciclo humano, un perodo en que se produjeron
grandes cambios y readaptaciones de la tradicin no ya slo en Occidente, sino
prcticamente en todos los pueblos y civilizaciones de la antigedad.
Por poner algunos ejemplos entre muchos, hay que decir que en esa poca se va
configurando la civilizacin de Roma, que pasa de la era de los reyes legendarios a su
periodo histrico propiamente dicho; en Grecia aparece el pitagorismo que en su ncleo
74 EL NACIMIENTO DE LA HISTORIA II
En Occidente es en Grecia donde la Historia es contada escriturariamente. Y en
primer lugar hay que mencionar a Herodoto, al que se conoce como el "Padre de la
Historia", que con su libro llamado precisamente "Historia", recoge los acontecimientos
habidos desde los tiempos legendarios hasta el momento en que l escribe, el siglo IV a.
C. En este libro se relatan no slo los episodios histricos de los griegos, sino
igualmente de los egipcios, persas y otras culturas, pues viaj por casi la totalidad del
relaciones entre estas dos coordenadas, debiera, en su derecho, prestar atencin a esta
interrelacin y a esas concepciones, conocidas por todas las culturas desde siempre, y
no considerar al Tiempo y al Espacio como asuntos diferentes.
75 TAROT
XIIII LA TEMPLANZA: Es el smbolo de la resurreccin y la
nueva vida. Aqu vemos a una mujer alada, en actitud de vuelo,
mezclando el contenido de dos vasijas, combinando las energas
contrarias, a las que complementa, lo que tambin est simbolizado
por los colores de sus vestidos. Se puede ver en ella a las Musas y a
las Gracias que inspiran al artista, y en general al Arte como vehculo
de conocimiento. Abre nuestra mente a nuevos aspectos del ser, cada
vez ms profundos y sutiles. Esta carta manifiesta las potencialidades
ocultas que se van desplegando, y las facultades que se desarrollan y
solidifican, as como las decisiones que se toman confiadamente y los
estados de nimo producto de la calma y la armona. En el proceso
alqumico representa los cuerpos luminosos y nobles que surgen a
continuacin de la muerte y la putrefaccin de la materia vulgar.
AL DERECHO
AL REVES
Combinacin de contrarios
Mixtura - Cosas que concretan
Vida Nueva - Calma
Armona - Esperanza - Ser
Paciencia - Decisiones felices
Vuelo - Aspectos nuevos del
conocimiento - Equidistancia
Amalgamiento - Intrepidez
Confianza - Inspiracin artstica
Fluir - Buena disposicin
de nimo - Fuerzas que se
complementan
Derramamiento - Inseguridad
Imposibilidad de combinar
contrarios - Incomunicacin
Abatimiento - Impotencia
Congelamiento - Dispersin
Inconexin
Fragmentacin
Falta de agilidad
Desatencin
Incompetencia
Ausencia de relaciones
Detencin en el fluir
76
LAS
SIETE
LIBERALES I
ARTES
77
LAS SIETE ARTES LIBERALES II
En este sentido, las artes liberales estaban divididas
en dos grupos bien delimitados: el trivium (la triple
va) y el cuadrivium (la cudruple va). Al trivium
corresponda la Gramtica, la Dialctica y la Retrica,
y al cuadrivium la Aritmtica, la Geometra, la Msica
y la Astronoma. Con las tres primeras se aprenda a
pensar y razonar debidamente por medio del
conocimiento y significado de la lengua (Gramtica), la
coherencia lgica de la misma (Dialctica), y
finalmente, por su aplicacin al discurso y la palabra
(Retrica), verdaderos soportes y vehculos todos ellos
del pensamiento. Slo a travs del trivium, de las
palabras, voces y nombres de las cosas, poda
accederse a las ciencias del cuadrivium, que eran
superiores a aqullas por cuanto que expresaban, y
expresan, un conocimiento ms esencial y profundo.
Las cuatro ciencias del cuadrivium se referan
directamente al estudio de los ritmos y de los ciclos, de la proporcin y la medida, que
como sabemos conforman la estructura prototpica de todas las cosas. Al trivium y al
cuadrivium se aada a veces el bivium, que comprenda la Alquimia y la Astrologa.
Por otro lado, para el esoterismo cristiano, las siete artes liberales se correspondan con
los siete grados iniciticos, anlogos a los siete cielos planetarios, que representan una
jerarqua de estados espirituales. La Gramtica se asimilaba a la Luna, la Dialctica a
Mercurio, la Retrica a Venus, la Aritmtica al Sol, la Msica a Marte, la Geometra a
Jpiter, y la Astronoma a Saturno. Fijmonos bien que el medio de las siete artes est
ocupado por la Aritmtica y por la esfera del Sol, que en efecto ocupa el centro de los
planetas en la Astronoma. Esto es importante, pues la Aritmtica es, desde el punto de
vista esotrico, la ciencia de los nmeros, Numerologa o Aritmosofa. Y as como el
Sol ocupa el centro de su sistema, llevando la luz a todos los confines del mismo, la
Aritmtica organiza y ordena a todas las otras ciencias, y contribuye a unir y relacionar
a todas ellas entre s. Esto est claro en lo que respecta a las relaciones numricas, que
unen la Msica a la Geometra (unin que se expresa directamente en las proporciones
de las formas arquitectnicas) y tambin al conocimiento de la Astronoma por la
armona de las esferas celestes. Pero asimismo esta importancia del nmero est
presente en la construccin del discurso hablado y escrito, de las voces y las palabras,
como es fcil comprobar en la poesa.
En todo esto se advierte una herencia de la tradicin pitagrica en el seno de la cultura
medioeval y de las sociedades y agrupaciones iniciticas. Finalmente este aspecto
cosmognico de las artes liberales no era sino el soporte mismo que permita acceder a
la realidad ontolgica y metafsica.
78 NOTA:
Se habr observado que la idea de un trabajo y de un rigor estn presentes en
este manual, los cuales son fundamentalmente intelectuales, en el sentido mayor que
hemos estado otorgando a este trmino.
Sin embargo, esa misma concentracin rigurosa en nuestros estudios no ha de
impedirnos el tratar a esta altura de la Enseanza de ir manifestndonos en nuestro
medio de acuerdo a las medidas de las posibilidades de cada quien. Y si bien la
Tradicin Hermtica pone el acento en el aprendizaje individual, ste puede efectuarse
de manera grupal, siempre que se tengan la gua y el apoyo de un eje intelectual. En
este sentido esta Introduccin a la Ciencia Sagrada cumple con estos requisitos y puede
ser tomada como base para el Trabajo. Segn la promesa cristiana, cuando dos o ms
personas se renen invocando el Santo Nombre, el Cristo estar entre ellos.
De otro lado, se habr observado que el Programa conlleva una didctica, vale decir,
una estructura ordenada lo suficientemente maleable y rica en posibilidades como para
que pueda ser seguida por distintos temperamentos y en diferentes mbitos culturales.
79 TAROT
XV EL DIABLO: Tenemos a veces una idea de este smbolo, condicionada
por los prejuicios morales que nos hacen ver nicamente su aspecto invertido y
malfico. El diablo no es slo el mal, sino que la tradicin ms bien lo ha
relacionado con la estupidez y la ignorancia, as como con la mediocridad y la
tibieza. Pero este smbolo ha adquirido para los iniciados una connotacin ms
profunda, relacionada con la leyenda de Lucifer, el arcngel cado que lucha
con Miguel, los que representan aspectos opuestos, complementarios y
simultneos del ser. Heredero del Baco romano y del Dionisio griego, el
Baphometh de los Templarios y el amo de los brujos y brujas medioevales, o
macho cabro, es smbolo del vino y de la sangre y jefe de las entidades de la
tierra o inframundo. Representa a la energa sexual y a la pasin o fuego interno que la transmuta de lo
denso a lo sutil.
AL DERECHO
AL REVES
Energa sexual
Pasin - Deseo
Atraccin - Magnetismo
Intensidad - Energa oculta
Posibilidades - Pasos en falso
Desborde de sentimientos
Posesin de energas exacerbantes - Eros - Sensualidad
Vino - Extasis
80 CUADRADOS MAGICOS
Hemos hablado de los cuadrados mgicos y en particular del cuadrado natural de
9 casillas, o de Saturno (Ver N 61). Trabajaremos ahora con los cuadrados
correspondientes a los siete planetas, tomndolos como instrumentos para comenzar a
descifrar lo inscrito dentro de ellos, advirtiendo que son tanto sntesis de sabidura,
como mapas de la cosmogona y a la vez poderosos talismanes, o amuletos plagados
de energas.
Damos aqu los cuadrados mgicos asignados a los distintos planetas incluyendo
nmeros y letras del alfabeto sagrado. Como hemos dicho el prototpico de tres
columnas de lado es atribuido a Saturno, el de cuatro a Jpiter, el de cinco a Marte, el de
seis al Sol, el de siete a Venus, el de ocho a Mercurio y el de nueve a la Luna, en
perfecta vinculacin con las equivalencias entre astros y sefiroth del Arbol cabalstico y
sus respectivas numeraciones.
Aunque la colocacin de los nmeros en cada casilla parece a primera vista catica, por
el contrario estas cifras estn colocadas de modo tal que reflejan asombrosamente la
armona del universo y el carcter mgico-tergico de estas estructuras simblicas, lo
cual se observa en el hecho de que la suma de los nmeros de todas las casillas
horizontales, verticales y diagonales es siempre idntica. En el caso del cuadrado de
Jpiter o cuadrado de cuatro, de diecisis casillas, se observa una perfeccin an mayor
ya que tambin los cuatro nmeros centrales, los cuatro de las esquinas y los que se
oponen dos a dos en el centro de las horizontales y las verticales, suman tambin 34. Se
recomienda el ejercicio de calcular el valor numrico de las letras del alfabeto hebreo
que figuran en cada casilla y comparar dicho valor con el nmero asignado a esa casilla.
Este ejercicio de sustituir las letras por sus equivalentes numerales, tomando como
modelo el cuadrado de Saturno, se podr ir repitiendo en los distintos cuadrados
mgicos planetarios que damos a continuacin.
Se recuerda al lector que el alfabeto hebreo se lee de derecha a izquierda, y que as han
de leerse los valores representados por ms de un dgito.
Recordamos aqu que los pitagricos juraban no slo por la Sagrada Tetraktys sino
tambin por el Cuadrado de Cuatro.
SATURNO: Cuadrado de base 15; el total de nmeros de los casilleros suma 45:
81 NUESTRO PROGRAMA:
Nuestro Programa tiene una estructura didctica circular y por lo tanto, una vez
que se han seguido las primeras secuencias del Agartha y se ha conseguido ligar con su
ritmo particular, ste puede repasarse y releerse en distinto orden, mismo en los
ejercicios que el Programa contiene, los que podrn ser practicados de manera
alternativa.
Sin embargo nos interesa, como mtodo de conocimiento, la comparacin y la
interrelacin de todas las formas tradicionales como modos de expresin de una misma
realidad que se manifiesta a lo largo de la Historia, y en toda la extensin de la
Geografa. De la confrontacin y vinculacin entre los smbolos tradicionales surgen
chispas y energas que nos hacen comprender muchos de los puntos que son objeto de
nuestros estudios.
El Taosmo y la Tradicin Hermtica amn de ser ambas reveladas por una Tradicin
Primordial y Trans-histrica tienen algo en comn que las hace afines: el hecho de
que no hayan derivado en formas religiosas o exotricas, tal cual ha sido el caso del
Judasmo, Cristianismo, Islam, o de modos "cuasi" religiosos como ciertas formas del
budismo e hinduismo, etc. Ambas ponen el nfasis en la Alquimia como realizacin
82 TAROT
XVI - LA TORRE DE DESTRUCCION: Aqu vemos una torre construida con
ladrillo (como la de Babel), cuya cabeza est siendo cortada por un rayo celeste.
Es el smbolo de la destruccin de los esquemas viejos que propicia la
construccin de otros nuevos. La ira divina que destruye la ilusin y la mentira
para implantar la verdad. Dos personajes estrepitosamente caen a tierra,
figurando a los falsos egos que van cayendo por su propio peso para dar lugar al
verdadero Yo, oculto y esencial. El rayo representa la luz del espritu; y las
burbujas blancas, azules y rojas, los efluvios celestes que descienden a la tierra.
Se la relaciona tambin con el betilo o piedra del rayo cada del cielo, con el
martillo de Thor y con el rayo de Zeus; generalmente se la asimila a las energas
marciales y a los dioses guerreros y su rigor. Invertida puede anunciar desgracias
y cataclismos.
AL DERECHO
AL REVES
Destruccin - Cada
Orgullo - Imposibilidad de
construir - Dolor - Separacin
dolorosa - Energas en contra
Violencia -Enfermedad aguda
Enemigos ocultos - Confusin
de lenguas - Calamidades - Ira
Clera- Explosin
Vrtigo - Catstrofe
Operacin
quirrgica
83 EL BOSQUE
Dante inicia el primer canto de su Divina Comedia con estas palabras: "A la
mitad del viaje de la vida me encontr en una selva oscura por haberme apartado del
camino recto. Ah! cun penoso me sera decir lo salvaje, spera y espesa que era esta
selva cuyo recuerdo renueva mi temor, temor tan triste que la muerte no lo es tanto". La
existencia vulgar y profana ofrece a los ojos de Dante un aspecto anlogo al que nos
ofrecera una selva o bosque intrincado en el que sera angustiosa la supervivencia, lo
cual nos evoca la concepcin platnica de la vida terrestre como exilio de la celeste. En
84 ASTROLOGIA
Sealaremos seguidamente, en un cuadro, las relaciones entre los doce signos
zodiacales, los cuatro elementos y sus cualidades, y el temperamento humano que se les
atribuye:
Signo
Aries-Leo-Sagitario
Tauro-Virgo-Capricornio
Gminis-Libra-Acuario
Elemento
Fuego
Tierra
Aire
Cualidades
caliente-seco
fro-seco
clido-hmedo
Temperamento
bilioso
nervioso
sanguneo
Cncer-Escorpio-Piscis
Agua
fro-hmedo
linftico
Damos a continuacin las relaciones entre el cuerpo humano y los signos del zodaco:
85 MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE:
Hay momentos de incertidumbre en el camino del Conocimiento o Iniciacin, y
el aspirante sufre el tormento de la duda y la angustia de sentirse incapaz de enfrentar
el cmulo de maravillas y buenas nuevas que vislumbra. Para esos momentos nos
permitimos citar aqu un fragmento del Corpus Hermeticum, captulo XI:
"Habiendo puesto en tu pensamiento que no hay nada imposible para t, considrate
inmortal y capaz de comprenderlo todo, todo arte, toda ciencia, el carcter de todo ser
viviente. Asciende ms alto que toda altura, desciende ms bajo que toda profundidad.
Rene en t mismo las sensaciones de todo lo creado, del fuego y del agua, de lo seco y
86 TAROT
XVII LA ESTRELLA: Carta de la naturaleza, lo es tambin de la belleza,
la poesa y la naturalidad. Una mujer desnuda, que posa una rodilla en la tierra,
derrama el contenido de dos vasijas rojas en un ro (agua), a la vez que escucha
el lenguaje sutil del pjaro (aire) y recibe los efluvios de las estrellas (fuego).
Ella no lucha contra la naturaleza, sino que se armoniza e integra a ella en
unidad, lo que le permite conocer sus leyes y experimentarlas, mostrndonos
tambin el camino hacia lo sobrenatural. Se la relaciona con el color verde de la
esperanza y la regeneracin, y con la buena fortuna (buena estrella) que su
actitud propicia. En su sentido invertido representa ese falso "naturismo" y
"misticismo", tan en boga entre aqullos que se suponen poseedores de una
pretendida "bondad", en la que se esconde un prejuiciado moralismo propio de
las sectas dogmticas.
AL DERECHO
AL REVES
Naturaleza - Armona
Naturalidad - Verde
Esperanza - Belleza - Poesa
Conocimiento de la ley
natural
Vida - Reintegracin - Estar
Buena fortuna
Espontaneidad
Tranquilidad - Sinceridad
Regeneracin - Sencillez
Lo sobrenatural
Artificialidad - Desarmona
Antinaturalidad - Desesperanza - Impudor - Ideologas
Escapismo - Materialismo
Falta de escrpulos
Romanticismo - "Idealismo"
"Proyecciones" - Falsas
ilusiones - Especulaciones
Problemas corporales y de
orden higinico - Hipocresa
Agua mansa
87 NOMADES Y SEDENTARIOS
Siendo el ncleo sagrado y espiritual esencialmente idntico por su carcter
atemporal y metafsico para todas las civilizaciones tradicionales, existen sin embargo
en cada una de ellas ciertos rasgos y particularidades que las hacen distintas entre s.
Esto se debe a mltiples causas (diversidad de etnias, hbitats, climas, etc.), pero quiz
la diferencia ms marcada y la ms importante sea el que algunas de estas culturas
pertenecieron a los pueblos nmades y otras a los sedentarios. Esta primera gran
diferencia se produce en el preciso momento en que la humanidad abandona su Centro
Primordial y se esparce por toda la superficie del planeta. Los nmades, abocados al
peregrinaje constante por ser pueblos dedicados al pastoreo, desarrollaron una cultura
sensiblemente distinta a la desenvuelta por los sedentarios, que eran bsicamente
agricultores al permanecer afincados en un determinado lugar. Estas dos formas de vida,
con todos los matices que entraan, influyeron poderosamente en la manera en que unos
sagrado de la guerra, que era tambin una forma de comunicacin) que facilitaron y
promovieron el intercambio de ideas, usos y costumbres. Con frecuencia esto represent
una opcin regeneradora que evit, al menos hasta cierto perodo histrico, una excesiva
"petrificacin" por parte de los sedentarios debido a su asentamiento, y una excesiva
"disolucin" entre los nmades debido a su constante ir y venir.
Asimismo muchos pueblos peregrinos acabaron por instalarse definitivamente, lo cual
origin en todos los modos de expresin de su cultura una sntesis entre las artes del
tiempo y el espacio, del ritmo, la proporcin y la medida. Y esta asimilacin del
nomadismo por parte del sedentarismo es una constante vital en la historia de la
humanidad, adems de ser algo necesario que obedece a leyes cclicas. Diversos pueblos
hallaron su ser y su destino histrico al concretarse y solidificarse, hecho que motiv la
espacializacin de su centro sagrado, y por lo tanto una concentracin de energas tal
que dio pie al florecimiento de civilizaciones con un alto grado de desarrollo cultural,
como ha sido el caso de la rabe, la juda, la romana, la azteca, maya, etc. etc.
89 ARITMOSOFIA
La escuela pitagrica consideraba sexuados a los nmeros, o sea portadores de
cargas energticas positivas y negativas. As los nmeros impares eran activos,
90 TAROT
XVIII LA LUNA: Smbolo de la noche, representa al principio femenino o
matriz universal, esposa y madre dadora de formas, aunque a su vez es diosa de
la imaginacin, la fantasa y la ilusin. Su relacin con los lquidos es evidente
(la luna determina las mareas, la circulacin de la sangre y la savia de las
plantas, as como los ciclos femeninos), y esto la conecta con el mundo
psquico y los cambiantes estados del nimo; como el agua, es una energa
maleable que toma la forma de su recipiente. No tiene luz propia, sino que
refleja como en un espejo los rayos solares. Se la ha relacionado con los viajes,
en particular aqullos que se realizan a travs de las aguas y que simbolizan los
ms profundos viajes interiores. Y es la carta de la virginidad, o la vacuidad
necesaria para que el espritu fecunde. Invertida simboliza al sueo y al
psiquismo desordenado.
AL DERECHO
AL REVES
Maternidad - Esposa
Fidelidad - Receptividad
Imaginacin - Fantasa
Espiritualidad - Intuicin
Relacin con agua - Viajes
Maleabilidad - Adaptabilidad
Interioridad - Sensibilidad
Psiquismo
Cncer - Espejo
Ilusiones - Fantasas
Negacin de sensibilidad
Fantasmas - Sueos - Evasin
Alejamiento de la realidad
Inestabilidad - Viajes
Caprichos - Coqueteras
Trastornos psquicos - Escape
Neurosis - Histerias
Subconsciente - Inconsciente
91 MAGIA
Se entiende aqu por Magia (sin desconocer formas menores, ineficaces y
perversas de esta ciencia) toda actividad ritual intermediaria dedicada a atraer las
energas celestes a la realidad terrestre, de acuerdo a la doctrina cabalstica de las
emanaciones que subordina el mundo elemental y corporal al mundo anmico y astral, y
ambos al plano estrictamente espiritual o, en otra terminologa, intelectual o
pneumtico.
Por este motivo, tanto las prcticas cultuales, como los incantamientos, ejercicios
prcticos, concentraciones, estudios y meditaciones, y especialmente la oracin, deben
efectuarse teniendo el nimo y la inteligencia puestos en las verdades ms elevadas, en
el Dios supremo e incognoscible, ms all de su propia creacin. Esto har que estas
prcticas tergicas, que presuponen un conocimiento cosmognico y metafsico, sean
eficaces y adecuadas proporcionalmente a las necesidades cuya satisfaccin se invoca.
Por otro lado este movimiento descendente de energas y fuerzas que se establece ha de
ser completamente interno, o sea del exclusivo inters del sujeto que las practica en
ntima relacin con el beneficio del Conocimiento. Su caracterstica ha de ser la de la
92 TAROT
XVIIII EL SOL: Es el centro o corazn de nuestro sistema, alrededor del cual
giran los planetas. Los antiguos rindieron culto al sol, no en un sentido idoltrico,
como se cree, sino porque vean en l al signo de la luz interna del espritu, y a la
fuente de toda vida en la tierra. Predomina en esta carta el color amarillo, smbolo
del brillo y la inteligencia creadora. Representa a un padre del que emanan rayos
de varios colores, rectos y flamgeros -luz y calor- cuyas energas alimentan y
hacen crecer a sus hijos, figurando tambin la unin de la familia y la pareja, as
como toda clase de uniones, sociedades y fraternidades. En sentido invertido (el
soberbio sol de medioda, su cada y su ocaso) es la vanidad, la falsa apariencia y
el engao de los sentidos. Tambin, como hemos visto, se lo relaciona con el oro,
y en general con los metales y la minera.
AL DERECHO
AL REVES
94 JANO
Janus-Bifrons, dios romano, de origen babilnico-asrico, y que se encuentra
tambin en otras tradiciones muy arcaicas, mira con su rostro dual en las direcciones
opuestas del espacio y del tiempo calendrico. Espacialmente marca el eje Norte-Sur,
temporalmente el solsticio de invierno y de verano. Es pues un mediador entre cielo y
tierra, en cuanto a que al cielo se le ha hecho corresponder con el Norte e inversamente
a la tierra con el Sur. Igualmente es la deidad que abre en el hemisferio Norte la puerta
del ao en invierno movimiento ascendente del Sol y la cierra en el solsticio de
verano, cuando el astro comienza su carrera descendente. Desde un punto de vista
inicitico el solsticio de verano corresponde a la puerta de los hombres y constituye la
entrada a los pequeos misterios de la antigedad, mientras que el de invierno se
vincula con la puerta de los dioses y los llamados grandes misterios. Astrolgicamente,
el verano, asociado al medioda, se corresponde con el signo de Cncer, mientras el
invierno lo hace con el de Capricornio. La Navidad cristiana (urnica) se celebra el 24
de Diciembre, y el 24 de Junio se festeja la noche de brujas (ctnica). En estas mismas
fechas en la Masonera se recuerda a los dos San Juan, al que abre la historia evanglica
y al que recibe el mensaje testamentario.
Toda clase de hechos asombrosos y heroicos atribuyeron los romanos a Jano, uno de los
ms grandes dioses de su panten. Entre otras cosas habra gobernado Roma en una
edad de oro, donde todo era perfecto. Tambin era el protector de
la ciudad y en tiempo de guerra las puertas de su templo se dejaban
abiertas para que pudiera acudir a ayudar a sus habitantes. Deidad
intermediaria que con su doble faz todo lo seala, smbolo de la
ambivalencia, en particular del hombre, sus atributos eran la llave y
la barca, heredadas por los pontfices catlicos.
Su rostro central, invisible, est vinculado con el no-tiempo, o tiempo primordial de los
orgenes, y se corresponde en lo espacial y constructivo con el eje de simetra, y por lo
tanto con una va o camino de unin, de permanente conjuncin de opuestos, lo que
explica que presidiera en los Collegia fabrorum, los gremios e iniciaciones de los
artistas y artesanos romanos.
96 TAROT
XX EL JUICIO: Este arcano, por su nmero, ha sido asociado al siglo XX. Se
ve un ngel tocando una trompeta y sosteniendo una bandera con una cruz
amarilla. Es el smbolo cristiano de la resurreccin de los muertos y el juicio final.
Los tres personajes desnudos que se levantan de la tumba, representan al
matrimonio alqumico del azufre (masculino), el mercurio (femenino) y la sal
(neutro), estando el ltimo de espaldas, figurando al sacerdote que los bendice. Es
la carta de los anuncios y las revelaciones, de los llamados del espritu, y del
despertar de la conciencia. Lo esotrico, que por su propia naturaleza secreta se
haba mantenido oculto, aqu se hace visible y sale a la luz, anunciando el
advenimiento de un mundo nuevo en el que la verdad ser accesible a todos los
seres, como era en el origen. Smbolo de ritos y ceremonias, al revs significa la
supersticin y la idolatra.
AL DERECHO
AL REVES
Revelaciones - Anuncios
Despertar - Realizacin
Cosas esperadas que llegan
Unin - Realidad
Cosas ocultas
Lo oculto que aflora
Perfeccin - Misticismo
Llamados - Seales
Integridad - Ritos
97 CABALA
La Cbala da fundamental importancia a la aparente
contradiccin entre la trascendencia infinita de Dios y su
presencia inmanente en la tierra. En su trascendencia el
Supremo no puede ser comprendido ni conocido; su
inmanencia, su creacin de este mundo y su habitacin en l,
es explicada por la Cbala, como hemos estado viendo a lo
largo de este manual, por una serie de emanaciones sucesivas
que constituyen el cosmos y el Arbol de la Vida Sefirtico, o
sea los atributos divinos conformando el Universo.
Pero esas emanaciones, ensea la Cbala, han sido a su vez originadas por la Tsim Tsum.
Para hacer sitio a la creacin Dios se retira y deja un espacio descubierto, en el que
brilla un pequeo punto luminoso, la concentracin de la luz divina que har posible la
primera emanacin, Kether, y de all en ms el flujo permanente de las emanaciones
creativas y reveladoras. Esta es la teora (en el sentido etimolgico del trmino) de la
Tsim Tsum cabalstica. Una "contraccin" en el espacio interno de la deidad, la que al
retirarse deja un residuo de s (reshimu), el que se convierte por dilatacin en su fuerza
expansiva y creadora, y las emanaciones que de ella se desprenden son las que explican
la creacin entera, el despliegue de lo manifestado, y por lo tanto la presencia de Dios
en el Mundo, la inmanencia divina.
98 ASTROLOGIA
Fuego
Tierra
Aire
Agua
Fuego
Tierra
Activa
Pasiva
Neutra
Activa
Pasiva
Neutra
Libra
Escorpio
Sagitario
Capricornio
Acuario
Piscis
Aire
Agua
Fuego
Tierra
Aire
Agua
Activa
Pasiva
Neutra
Activa
Pasiva
Neutra
Se ver entonces en los signos de la tierra que Tauro es pasivo con respecto a
Capricornio, que es activo, mientras que Virgo aparece como neutro; igualmente en los
de aire Libra es activo, Acuario es pasivo y Gminis neutro. Lo mismo en los de agua en
donde Cncer funge como energa activa, Escorpio como pasiva y Piscis como energa
neutra.
100 TAROT
XXI EL MUNDO: Esta es la carta del mundo nuevo que desciende del cielo a
la tierra (ver Apocalipsis XXI). Todo el ciclo ha concluido y la obra creacional ha
sido finalmente coronada. Una mujer, que hace con sus piernas el signo de la
cruz, se encuentra rodeada de una guirnalda y de cuatro figuras en las esquinas
que representan a los evangelistas, y los elementos y signos zodiacales que les
corresponden. El toro es el elemento tierra y el signo astrolgico de Tauro; el
hombre -o ngel- es el aire y el de Acuario; el guila, el agua y Escorpio; y
finalmente el len, el fuego y Leo. El ombligo de la mujer es el omphalos del
mundo, quintaesencia, centro y sntesis de toda la creacin. As como esta carta al
derecho es extremadamente favorable, en sentido invertido es muy adversa,
indicando las energas propias del mundo viejo y las fuerzas contrarias que nos
impiden la realizacin.
AL DERECHO
AL REVES
Imposibilidad de llegar a la
meta - Adversidad - Fuerzas
en contra - Desubicacin
Falta de iniciativa
Imposibilidad fatal
Proyectos que nunca se
realizan - Camino equivocado
Mundo viejo
Multiplicidad - Indisposicin
Acontecimientos
desagradables - Detencin
Venderse por lentejas
propios lmites, llegando a un punto en que finalmente "el tiempo se detiene" para
emprender un recorrido en sentido inverso, contrayndose, en busca nuevamente del
origen central, desde el cual "explota" nuevamente. En verdad, desde la perspectiva de
ese mismo centro, que es eterno, ese doble movimiento es simultneo y siempre
presente, y es en ese punto donde debemos tratar de ubicarnos cuando hagamos nuestras
meditaciones al respecto.
El nacimiento y la expansin hasta llegar al lmite y su retorno o contraccin en el
origen, tambin percibida como una muerte o nuevo nacimiento, es una ley natural que
regula no slo al universo como un todo, sino tambin a cualquier ser o manifestacin
particular. La clula, la molcula, cada entidad de los variados gneros de la naturaleza,
el hombre, las civilizaciones, la tierra, el sistema solar, la galaxia etc., son una unidad en
perpetua armona y ritmo. Cada cual en su propia dimensin vive ciclos cuaternarios
que se expresan claramente en las fases del da y de la luna, las estaciones del ao, las
etapas de la vida del hombre, los animales y las plantas, los ritmos todos de la
naturaleza y la historia, y, en trminos ms amplios, los del cosmos en el que los
antiguos pudieron concebir y calcular las grandes eras.
Los ciclos astronmicos, como sabemos, son enormes; pero dentro de esos ciclos estn
insertos otros menores, que a su vez contienen otros, y as sucesivamente, hasta llegar a
los ms pequeos. Veremos luego dos de estos perodos que tomaremos como "mdulo"
para entrar al tema de lo que la tradicin ha llamado "las cuatro edades de la
humanidad".
102 ANGEOLOGIA I
Es por la intermediacin anglica que el Absoluto se nos hace visible. "A Dios,
nadie le ha visto jams" dice el texto sagrado; pero hay un rostro que Dios muestra al
hombre y ese es el Angel de la Faz en el que reposa el Nombre Divino Supremo.
Los Angeles son el soporte de los Nombres del Innombrable. Son Dios y al mismo
tiempo son cognoscibles; habitan, o son, el lindero entre lo visible y lo invisible y es por
ello que se les llama mensajeros (en hebreo Malakh).
El mundo anglico es 'Dios en funcin'; Dios como sujeto activo. La
creatividad divina se manifiesta por su intermedio, determinando la
diversificacin de los seres que, sin separarse de Dios, garantizan la
presencia de lo Divino en la tierra (Shekhinah). Es por ello que su
funcin es teofnica.
Y as como la Geometra describe el 'orden de la tierra', el 'orden
celeste' est constituido por el mundo anglico y su estructura
invisible gobernada por Metatrn.
Proporciones geomtricas y armonas musicales nuevas (equilibrios
y conjuntos de significados) son las primeras manifestaciones perceptibles al hombre
que toma contacto con su ser esencial: con su ngel. Un Angel es la realidad esencial de
cualquier ser, o sea, su 'siendo' en su grado ms elevado; y es por ello que se puede
hablar del ngel de un paisaje o de cualquier obra creativa. "Tu Seor Divino y
personal, es tu Angel por el que Dios te habla de boca a odo"; es tambin el nombre
propio y el 'aroma', la 'meloda' personal.
Los Arcngeles, como arquetipos que son, habitan el mundo beriyhtico (o plano de la
Creacin) en el que se desarrolla el primer captulo del Gnesis. La denominacin de
'ngel', aunque es genrica, se da a los espritus revestidos de ropaje formal que habitan
el plano de Yetsirah (o Mundo de las Formaciones).
Los cuatro arcngeles que se suelen mencionar (Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel) surgen
de y son movilizados por el Verbo creador, para llevar a cabo el desdoblamiento de la
palabra en los cuatro mundos que fluyen de las cuatro letras del nombre de YHVH, y
mantienen igualmente en guardia los cuatro puntos cardinales o "cuatro campos de la
Shekhinah".
104
TAROT
EL LOCO: Es una carta que no tiene nmero, pero se le asigna el 0 o el 22, representando el principio y
el fin. Origen del comodn o Joker, sirve de vnculo tanto de los Arcanos Mayores entre s, como entre
stos y los Arcanos Menores. Desprendido de todas sus posesiones, lleva nicamente una pequea
mochila con sus instrumentos mgicos, y un bastn o bculo que le sirve de sostn y equilibrio, as como
de unin entre la tierra y el cielo. Camina al borde de un abismo, y un perro -que representa los peligroslo acecha; pero l va confiado en el Espritu, como un nio o un "primitivo" en estado de inocencia,
manteneniendo la apertura de su mente y su corazn a posibilidades indefinidas, recibiendo as los
efluvios celestes. El loco no tiene razn, ni pretende demostrarla; aunque est claro que no se trata de un
estado patolgico sino de una locura de amor a la Vida y al Conocimiento.
AL DERECHO
AL REVES
Posibilidades indefinidas
Inocencia - Capacidad de
asombro - Camino
Peregrinaje - Aventura
Desprendimiento - Desapego
Bsqueda del
conocimiento - Bsqueda
de la verdad - Movimiento
Apertura de la mente
Bsqueda de lo
milagroso
Eterno retorno
Inconsciencia - Multiplicidad
Caminante sin rumbo - Andar
sin sentido - Sensibilidad
dormida - Anestesiamiento
Sueo - Apegos - Ataduras
Persona dormida
Autoengao - Puerilidad
Creerse cualquier cuento
Viaje sin sentido
y sin meta
105 ARITMOSOFIA
La aritmtica tradicional prestaba gran importancia a los nmeros
"proporcionales", es decir a aquellas cifras que los caracterizaban, sin importar, salvo en
forma secundaria, el agregado de uno o ms ceros. As los nmeros 26.000, 2.600, 260 y
26, siendo el primero de ellos la cantidad "redondeada" correspondiente a la precesin
de los equinoccios (ver en este Mdulo N 54), cuya mitad es 13.000, o sea la cantidad
de miles de aos del Gran Ao Caldeo y Griego. En cuanto a 260, esta es la cifra del
calendario ritual mesoamericano; con respecto al 26, recordaremos que este nmero es
la suma de las letras Iod = 10, H = 5, Vau = 6, y H = 5, componentes del sagrado
Tetragramatn hebreo IHVH (el nombre de Iahv, o Iahveh equivalente al de Jehov o
Jehovah), nombre que por respeto, o sea por temor de Dios, no puede pronunciarse, sino
tan slo escribirse, de acuerdo a la tradicin cabalstica.
De otro lado, y siempre con referencia a estos nmeros "proporcionales", sealaremos
que multiplicar por cinco es lo mismo que dividir por dos. Vgr.: el nmero veinticinco
mil novecientos veinte (correspondiente a los aos exactos de la precesin equinoccial)
dividido entre dos, da doce mil novecientos sesenta (25.920 2 = 12.960); multiplicado
por cinco nos da ciento veintinueve mil seiscientos (25.920 x 5 = 129.600). Slo hay un
cero de ms. Inversamente, multiplicar por dos es igual que dividir entre cinco: (25.920
x 2 = 51.840); (25.920 5 = 5.184). Aqu la diferencia es un cero quitado a la cifra-raz
numrica.
Queremos dar un ejemplo de trabajo numrico, partiendo de la base de que se entiende
que los nmeros son sagrados y por lo tanto nada hay de arbitrario en ellos, ni tampoco
en las operaciones que con ellos se efectan, las que producen a veces resultados que
asombran, los que la mente primitiva o tradicional vive como mgicos, o cargados de
una energa especial por algn motivo. Ello se debe a que de acuerdo a esa mentalidad
todo en el universo es solidario y est unido por una serie de relaciones, a veces
invisibles, por lo que nada hay de "casual" en este mundo.
Ejemplo: la prctica ms sencilla a observar referida a lo expresado anteriormente es,
sin duda, una comprobacin geomtrica, a saber: que el radio de un crculo divide a la
circunferencia, siempre, en seis partes iguales. Imagnese lo que es para la mentalidad
tradicional esta comprobacin efectuada con un simple cordel con el que se traza la
circunferencia, cuya longitud est contenida seis veces exactas en el permetro trazado.
Sin duda esto obedece a una realidad mgica, o mejor, metafsica, y tiene una razn
profunda de ser, y no son simples datos sin ningn sentido. Este hecho es excepcional
para el primitivo y esta comprobacin asombrosa aparece cargada de significados.
Podemos ahora hacer unos ejercicios numricos, slo con el nimo de mostrar algunos
aspectos curiosos o sorprendentes de la cbala numrica, aritmosofa o numerologa: si
al citado nmero veinticinco mil novecientos veinte lo dividimos entre dos, obtenemos
el doce mil novecientos sesenta (25.920 2 = 12.960). Si a ese mismo nmero lo
dividimos por cinco obtenemos el cinco mil ciento ochenta y cuatro (25.920 5 =
5.184). Y si sumamos este nmero con el mil doscientos noventa y seis (proporcional
del doce mil novecientos sesenta) obtendremos el seis mil cuatrocientos ochenta (5.184
+ 1.296 = 6.480). Si a ese resultado lo dividimos por cinco nos da oh sorpresa!,
nuevamente el mil doscientos noventa y seis (6.480 5 = 1.296). Pero lo curioso de este
ejemplo es que el nmero seis mil cuatrocientos ochenta es proporcional al sesenta y
cuatro mil ochocientos, que segn la tradicin hind es el nmero correspondiente al
gran ciclo de un Manvntara, el que se subdivide en cuatro subciclos relacionados
proporcionalmente con las cuatro edades de la humanidad: la de oro dura 25.920 aos, o
sea la cifra de la precesin equinoccial o el "ao" de la tierra; la segunda, o de plata,
dura 19.440 aos; la tercera de bronce, 12.960; y la ltima, de hierro o Kali Yuga, 6.480
aos. Es interesante observar que esta proporcin numrica corresponde a la de la
Tetraktys pitagrica: 4 + 3 + 2 + 1, lo que por cierto da 10 de resultado.
106 ASTROLOGIA
En el N 84 de este mismo Mdulo, dbamos la correspondencia de los signos
zodiacales con respecto a los cuatro elementos, y al mismo tiempo la carga energtica
que cada uno de ellos posee en relacin a los otros dos signos con los que comparte
dicho elemento.
Queremos ahora agregar una tabla de origen medioeval donde se asocian los signos
zodiacales con las caractersticas de determinadas piedras presentes en la entera
naturaleza. Deseamos destacar as la asimilacin tradicional entre la Astrologa y la
Alquimia, y recordar que los metales y las piedras son la maduracin de las energas de
los astros y estrellas sobre la faz de la tierra, y analgicamente comparten unas mismas
propiedades y caractersticas.
Caliente y seca
Fra y seca
Caliente y hmeda
Fra y hmeda
Caliente y seca
piedras de Aries
piedras de Tauro
piedras de Gminis
piedras de Cncer
piedras de Leo
Fra y seca
Caliente y hmeda
Fra y hmeda
Caliente y seca
Fra y seca
Caliente y hmeda
Fra y hmeda
piedras de Virgo
piedras de Libra
piedras de Escorpio
piedras de Sagitario
piedras de Capricornio
piedras de Acuario
piedras de Piscis
As por ejemplo, al signo de Escorpio corresponden treinta
piedras de caractersticas fras-hmedas, cada una en relacin
con un grado de ese signo y con una estrella especial que tiene
poder sobre ella. Igualmente es muy importante el planeta que
rige el signo, en este caso Marte, como caracterstica
energtica fundamental de todas las piedras fras y hmedas
asociadas a Escorpio.
PREPARACION
Es recomendable guardar el Tarot y todos los objetos y libros sagrados en un lugar
escogido, fuera del alcance de los profanos. Es ideal si usted tiene una mesa especial
para leerlo redonda o cuadrada y que pueda cubrirla con un pao que le facilite el
barajar las cartas.
Es tambin muy conveniente que usted realice un rito aunque fuese una sencilla
ceremonia cuando reciba por primera vez su Tarot. Espere para abrirlo en un da de
luna nueva, o de luna llena, y hgalo preferiblemente en horas de la noche. Encienda
una vela (fuego), un incienso (aire) y ponga una copa con agua. El mazo de cartas y la
mesa simbolizarn a la tierra. Saque las cartas del paquete en que vienen guardadas, y
luego siga los siguientes pasos:
a) Limpieza de las cartas: tome todo el conjunto sostenindolo firmemente entre los
dedos pulgar e ndice de la mano derecha, y sacdalo con fuerza por siete veces
seguidas (en forma similar a como sacude un termmetro para bajarlo), pronunciando
en voz alta los nombres de los siete planetas. Puede seguir el orden de los das de la
semana: Luna, Marte, Mercurio, Jpiter, Venus, Saturno y el Sol.
b) Concentracin y visualizacin: una vez limpias las cartas, pselas una a una,
concentrndose en todas las lminas por un rato. Cada carta es un mandala y puede
servir como soporte para la meditacin.
Ya est usted preparado para realizar su primera tirada. Siga los pasos y
recomendaciones que le damos, uno a uno, con atencin. Hgalo lenta y relajadamente.
En todas las ocasiones que vaya usted a consultar el Tarot, procure tener los objetos que
le hemos indicado, sobre la mesa. Tambin debe realizarse la limpieza de las cartas cada
vez que se va a hacer una nueva consulta. Como al principio slo se utilizarn los
veintids Arcanos Mayores, guarde las restantes cincuenta y seis lminas en su paquete.
En las prximas tiradas nicamente haga la limpieza y la concentracin con las primeras
veintids. Antes de hacer una nueva tirada, ponga siempre las 21 cartas numeradas en
orden de 1 a 21. La carta sin nmero, El Loco, se coloca de primera o de ltima.
Pregunta: Ya limpias las cartas, y despus de haberse concentrado en cada una de ellas,
jntelas todas y pngalas sobre la mesa. La pregunta que se le haga al Tarot es muy
importante, pues muchas veces es ella la que determina el nivel de la respuesta. Ponga
su mano derecha sobre el mazo, procurando tocar las lminas con las yemas de los
dedos. Concntrese bien y haga la pregunta clara y confiadamente. Con seguridad el
orculo va a contestarle quiz al principio a niveles inconscientes, y esta respuesta
deber ser aceptada como solucin a lo que se pregunta. Si en las primeras tiradas no
comprende claramente lo que tiene el Tarot para decirle, no se preocupe. Con la prctica
entenderemos cada vez mejor e iremos rectificando nuestros errores de interpretacin.
Cmo barajar: Una vez formulada la pregunta, proceda a revolver las cartas en forma
circular y de derecha a izquierda (como ya le indicamos, contra las manecillas del reloj).
Barjelas bien. Sepa que est transmitiendo sus energas al Tarot, y que en verdad es de
usted mismo de quien est saliendo la respuesta. Habindolas ya revuelto por primera
vez, junte todas las cartas en un solo mazo y pngalas con las ilustraciones hacia abajo
sobre la mesa. Crtelas en tres grupos con la mano izquierda y jntelas de nuevo
procurando que queden en posicin distinta a como estaban antes de cortar. Haga lo
mismo un total de tres veces, barajando y cortando cada vez. Luego de haber cortado y
juntado las cartas por tercera vez, pngalas en el centro de la mesa. Usted ya est listo
para hacer la tirada.
Tiradas o tendidos: Hasta este punto la ceremonia es siempre la misma. Procure
repetirla de igual forma, porque la reiteracin del rito le otorgar cade vez mayor fuerza
y vigor. De aqu en adelante lo que vara es la forma de colocar las cartas, es decir, las
distintas tiradas o tendidos. Hay muchas maneras de hacerlo, y todas ellas tienen en su
estructura figuras geomtricas. Si dijimos que cada carta es un mandala, debemos
mencionar que tambin cada forma de colocarlas en un tendido lo es.
Le indicaremos a continuacin cmo hacer algunas tiradas, para que empiece a
practicar. Recuerde que estos trabajos estimulan la paciencia y la perseverancia.
Estamos aprendiendo un nuevo lenguaje con el que poco a poco nos iremos
familiarizando. De momento abramos nuestro corazn y permitamos que el Tarot nos
transmita su luz.
LA TIRADA DE LA CRUZ
2) Cmo se interpreta:
Las tres primeras cartas se refieren al pasado, siendo la N l el pasado ms remoto (el
origen de la situacin por la que se pregunta), la N 2 el pasado intermedio y la N 3 el
pasado inmediato, ntimamente ligado con el presente. La N 4 es el presente, sntesis
de toda la tirada. Y las tres ltimas se referirn al futuro, de la misma manera, es decir,
la N 5 al inmediato, la N 6 al intermedio y la N 7 al remoto.
Si la tirada de la cruz puede ser vista como una radiografa o una fotografa del presente,
sta debe ser leda ms horizontalmente, como si fuera una pelcula cinematogrfica en
la que una imagen se va superponiendo a la otra en forma sucesiva, influenciando, claro
est, la anterior a la siguiente, tal cual sucede con la ritualidad del karma.
LA TIRADA O TENDIDO DEL ARCO Y LA CRUZ
Puede usted hacer las dos tiradas explicadas anteriormente de manera simultnea,
colocndolas en el siguiente orden. Se leen interactuando las unas con las otras:
simbolizadas por las cartas de adentro, influyen en las de afuera, y a su vez se ven
influenciadas por stas.
Las cartas ubicadas en los casilleros 1 a 4 se refieren al pasado, siendo la 1 el ms
remoto, la 2 el intermedio, la 3 el pasado inmediato, y la 4 el punto de interseccin con
el presente, al que tambin se refieren las posiciones 5, 6 y 7. Las numeradas 7 a 10
corresponden al futuro, desde el ms inmediato hasta el ms remoto. Y las 11 y 12
constituyen la sntesis de la tirada, que a menudo es contradictoria, pues salen cartas que
indican aspectos opuestos y complementarios de la respuesta.
Tambin suele hacerse otra interpretacin de este mismo tendido, viendo en las 4 lneas
horizontales de la misma a los 4 niveles o planos del Arbol Sefirtico, as: los casilleros
4, 3, 2 y 1 se refieren al Mundo de Atsiluth; las numeradas 5, 14, 13 y 12, a Beriyah; las
6, 15, 16 y 11 a Yetsirah; y finalmente las 7, 8, 9 y 10 a Asiyah.
Como vemos, la misma tirada nos puede servir para hacer una interpretacin en el
tiempo sucesivo, y tambin para obtener una respuesta del presente en profundidad. A
este tendido, como a los que le siguen, pueden agregarse los Arcanos Menores, a
medida que se comprendan sus significados.
TIRADA O TENDIDO ASTROLOGICO
Este tendido tiene una estructura similar a la anterior, pero en forma circular, sirviendo
en este caso como base el smbolo del Zodaco. Suele emplearse esta forma de colocar
las cartas para investigar acerca de un ciclo completo, ya sea pequeo, como un ciclo
diario, o mayor, como el del ao, o aun para observar ciclos histricos o hasta ciclos
csmicos.
Algunos recomiendan hacerla en el da del cumpleaos de una persona, o el primer da
del ao, o en los das de los solsticios o de los equinoccios.
Aunque en este caso la respuesta se referir a las distintas influencias en el tiempo
sucesivo, se dice que todas las lecturas del Tarot han de referirse siempre al presente,
viendo pues al pasado y al futuro desde la perspectiva del ahora.
Coloque las cartas en el orden que se indica en la
pgina siguiente, determinando previamente la
magnitud del ciclo que quiere investigar y el tiempo a
que se referir cada una de las cartas:
Como en el tendido anterior, las 12 cartas que quedan
colocadas afuera se refieren a aspectos exteriores, y las
5 de adentro a los ms interiores, estando igualmente el
puesto 13 ligado a los numerados 12, 1 y 2; el 14 a las
3, 4 y 5; la 15 a las 6, 7 y 8; y la 16 a las 9, 10 y 11. En
este caso la carta 17 ser la sntesis de la tirada, y
deber leerse al derecho y al revs, en la misma
proporcin en que hayan salido las otras 16 cartas,
derechas o invertidas.
Esta tirada se presta tambin para hacer diversas especulaciones y clculos referidos a
los simbolismos astrolgicos, asignndose a cada una de las 12 cartas exteriores, los 12
signos zodiacales; las 4 cartas de la cruz interior correspondern a los solsticios y a los
equinoccios, y la 17 y ltima ser el centro, sntesis y quintaesencia inmvil de la rueda
csmica. Recurdese que a esta tirada pueden agregarse los Arcanos Menores, una vez
que se comprenda su sentido.
EL TENDIDO DE LAS CASAS ASTROLOGICAS
As como el zodaco, en su ciclo anual, se divide en doce signos mensuales, si lo vemos
en un ciclo diario la rueda zodiacal har tambin un recorrido aparente completo al girar
la Tierra alrededor de su propio eje. Algunos astrlogos consideran que durante las
veinticuatro horas que siguen al nacimiento de una persona se reflejar toda su vida.
Para hacer las observaciones dividen la rueda del zodaco en doce Casas y hacen
corresponder dos horas a cada una de ellas. Esto determinar el signo ascendente y
descendente del individuo y diversos aspectos de su personalidad.
Estas doce casas son:
I. Vita: es la casa del nacimiento que indica las particularidades,
tendencias, talentos y potencialidades del individuo.
II. Lucrum: se refiere al plano material, los bienes, riquezas y
adquisiciones, as como a la alimentacin y al mundo fsico.
III. Frates: casa de los hermanos, y tambin de la educacin, la
instruccin y de la adaptacin al medio. Se relaciona con viajes
menores.
IV. Genitor: es la casa de los padres y de las caractersticas heredadas del
medio familiar y social. Se refiere tambin al patriotismo y a las
sucesiones.
V. Filii: esta casa est relacionada con los hijos, y en general con lo que
el individuo produce, crea y engendra.
VI. Valetudo: casa de los sbditos, los esclavos y los animales
domsticos, lo es tambin del trabajo, los deberes y las obligaciones.
VII. Uxor: se refiere al matrimonio, los afectos y las uniones, y tambin
a las alianzas y las asociaciones.
VIII. Mors: es la casa de la muerte y las grandes transformaciones. Lo es
tambin de la descomposicin y la putrefaccin.
IX. Peregrinationes: casa de las peregrinaciones y grandes viajes, est
relacionada con la espiritualidad, la filosofa, la religin y el misterio.
X. Regnum, Honores: se relaciona con los objetivos, las dignidades y la
gloria, as como con la profesin, las ambiciones y las recompensas.
Debe leerse el significado de cada carta que sale en relacin con los sentidos atribuidos
a cada casa. O sea que han de combinarse para la interpretacin los smbolos de las
cartas en relacin a las doce mansiones que permanecen fijas e inalterables en cuanto a
sus valores. Se pueden mezclar los arcanos mayores y los menores en esta tirada, as
como utilizar exclusivamente los mayores.
Observe las distintas cartas que hayan salido en cada una de las
sefiroth, y establezca las correspondencias. Esto le permitir
comenzar a interrelacionarlas unas con otras, pues cada carta,
como hemos visto, corresponde tambin a una de ellas y su
simbolismo nos ayudar a comprenderla mejor.
Se acostumbra realizar este tendido para hacer un anlisis del
momento presente, y muy a menudo para observarnos
internamente en las distintas fases de nuestro proceso. Para esos
efectos, divida el Arbol en los cuatro planos segn lo hemos
visto y relacione especialmente las cartas que se encuentran en
cada uno de ellos, lo que le permitir conocer su realidad oculta
en los diversos niveles del ser.
Pueden tenderse tambin dos recorridos del Arbol de la Vida, uno de arriba hacia abajo
y el otro de abajo hacia arriba, observando en este caso las energas descendentes y
ascendentes.
Tambin, si la pregunta as lo requiere, puede hacerse corresponder uno de estos
Arboles al pasado y el otro al futuro, aunque, como siempre, vindolos desde la
perspectiva del presente.
Las cartas del Tarot pueden ser visualizadas, segn lo hemos comprobado, desde muy
distintos puntos de vista. Como ellas expresan a su manera una cosmogona, constituyen
un pantculo o pequeo todo capaz de hacernos comprender lo macro y lo
microcsmico expresndose en una perfecta armona. Lo dicho sobre el Tarot, debe ser
entendido -como ya lo habr observado el lector atento- en relacin con toda la
informacin que hemos dado. Los temas tratados constituyen una unidad, y estn
entretejidos de tal manera, que las mismas ideas se van expresando a travs de diversos
smbolos, logrndose su comprensin y vivencia por la reiteracin ritual que con el
estudio, la meditacin y las prcticas que hemos sugerido, se va realizando en el interior
de la conciencia de cada cual. Las cartas cumplen la funcin de evocar pensamientos y
relaciones que despiertan la inteligencia, y tambin la de recordarnos gracias al
estmulo visual del smbolo las ideas que estn en ellas contenidas. Hicimos especial
nfasis en las relaciones de los arcanos con el Arbol de la Vida Sefirtico, pues ste
constituye su estructura esencial e invisible, y nos permite conectar las cartas con los
principios de la Numerologa, la Astrologa y la Alquimia, y todas las dems artes y
ciencias sagradas, gnsticas y hermticas, como una unidad, en forma global.
Recordemos que el Tarot es un libro sagrado, y que adems es un orculo y a la vez un
magnfico consejero. Es por medio de la prctica, y siempre tratando de encararlo en el
nivel ms alto, que iremos descubriendo sus mltiples virtudes. Las ideas y relaciones
expresadas acerca de cada uno de los arcanos, son slo llaves o claves que el estudiante
deber utilizar por s mismo, abriendo con ellas las puertas del entendimiento. Siendo
sus posibilidades prcticamente ilimitadas, a los interesados corresponder la tarea de
desarrollarlas y ampliarlas, lo que redundar estamos seguros en una mejor
comprensin y realizacin del trabajo interno que toca a cada quien segn sus
posibilidades. "Concete a t mismo".
108 MEMORANDUM
La disciplina fortalece el carcter y preludia la fecundacin y la realizacin
espiritual. El abandono del medio y la ms profunda soledad se hacen necesarios, hasta
tornarse imprescindibles en determinados momentos, donde el silencio es autntico
refugio y el aislamiento protector castillo interior. Para ese entonces se habr ya
advertido la impostura de considerar a la soledad como un tab angustioso, o como la
ausencia de una "felicidad" tan inexistente como codiciada, sino por contra, como la
predecesora de un mundo encantado de imgenes mgicas, de sombras y luces de la
memoria del universo, reflejadas en el escenario de la conciencia. (Es que todo esto es
algo nuevo o sencillamente estaba aqu y no ramos capaces de verlo porque tenamos
una descripcin distinta y equivocada de la vida?).
Pero a la par de ir descubriendo estas maravillas el aprendiz observar que el medio
tratar de marginarlo, tal vez en proporcin directa con su inters en hacer partcipes a
los otros, indiscriminadamente, del real contenido espiritual de sus nuevas experiencias,
hallazgos y conocimientos. Motivo por el que el silencio, no slo como disciplina, sino
como norma efectiva y prctica de comportamiento, ha sido siempre recomendado en el
trabajo hermtico. Esto choca con la necesidad de expresar la doctrina en la poca en
que vivimos, donde se ha convertido en algo casi imprescindible dada la ausencia de
voces que se alzan para hacer conocer, difundir y defender la ciencia sagrada,
prcticamente olvidada por el hombre de hoy, y desconocida por la mayor parte de los
contemporneos.
Por otra parte debe sealarse que a veces los nefitos, sumidos en sus profundas labores
de realizacin metafsica, mgica y espiritual, olvidan lo exiliados que estn en esta
tierra, y pueden llegar a creer que los dems, que todo el mundo, participa de la realidad
de sus creencias, cuando esto obviamente no es as, sino que por el contrario muchas de
las cosas ligadas a la Tradicin son miradas por el mundo moderno con un odio
revulsivo, una repugnancia irracional, o un desprecio olmpico, tan exactamente
invertidas estn las cosas entre el mundo sagrado y el profano, entre el Conocimiento y
la ignorancia.
1 TAROT
Las 16 cartas llamadas "de la Corte", sumadas a los 22 Arcanos Mayores y los
40 Menores, completan los 78 arcanos del Tarot.
La estructura de estas diecisis cartas est en relacin con el cuadrado de cuatro (4 x 4 =
16), smbolo que fue venerado en la antigedad, particularmente entre los pitagricos.
Este grupo de lminas est constituido por 4 figuras: Rey, Reina, Caballero o Caballo
y Paje que se repiten en cada uno de los 4 palos de la baraja.
Ya dijimos que estos palos o colores Bastos, Espadas, Copas y Oros se corresponden
de modo preciso con los 4 mundos o planos del Arbol de la Vida: Atsiluth,
Beriyah,Yetsirah y Asiyah, y por lo tanto tambin con los respectivos elementos (fuego,
agua, aire y tierra) que, segn hemos estudiado, estn vinculados de modo general con
cuatro estados del ser (espritu, alma superior, alma inferior y cuerpo).
Cada una de las figuras de la corte se hace corresponder tambin a un elemento y a un
mundo: el Rey al mundo del fuego y el espritu; la Reina, relacionada con el aire, al
alma superior; el Caballero (agua) al alma inferior; y el paje se ubica en el mundo
material, figurado por el elemento tierra.
Ahora bien, estos cuatro mundos, planos, estados o niveles, no estn separados, sino que
constituyen una unidad y por lo tanto se interrelacionan ntimamente hasta el punto de
que, como hemos explicado, en cada plano del Arbol de la Vida se halla un Arbol entero
con sus cuatro mundos.
Los 16 Arcanos de la Corte nos llevan al conocimiento de esas relaciones que tienen los
4 elementos entre s, de modo semejante a como lo hace tambin la Astrologa y algunos
otros orculos como el I Ching.
Para comprender mejor cmo se establecen dichas relaciones utilizando estos arcanos,
pondremos dos ejemplos: el Rey de Copas establece un vnculo entre el mundo del
espritu (Rey) y el psiquismo inferior (copas). Segn el lenguaje cabalstico que hemos
estado utilizando, a esta carta podramos llamarla "Atsiluth en Yetsirah", ya que
relaciona al fuego (Rey) con el agua (copas), y nos puede ayudar a descifrar la
influencia del espritu en nuestro psiquismo individual; otro: un Paje de Espadas
(Asiyah en Beriyah), se estar refiriendo pues a la relacin del mundo material con los
arquetipos puros de la creacin, es decir, de la tierra con el aire; de esta manera cada una
de las 16 Cartas de la Corte vincular entonces a 2 elementos y dos mundos, vindose
tambin en ellas las influencias que un plano ejerce en otro.
Las Cartas de la Corte son pues tambin (como los elementos y los mundos) el smbolo
de la jerarqua cuaternaria que rige y ordena el universo, la naturaleza, las sociedades y
los hombres. Se ha dicho que estas ltimas 16 cartas responden a un cuaternario referido
a lo que la tradicin hind entiende por las castas, incluso relacionndolas con la
influencia y el poder que esas castas tienen en el devenir histrico. Desde ese ngulo de
visin los reyes corresponderan a los sacerdotes (o emperadores-sacerdotes), las reinas
a la nobleza y aristocracia, los caballos a la burguesa comercial, poltica y
administrativa, y los pajes a los campesinos, peones, operarios y personal de servicio. Si
bien esas divisiones existen, y son fundamentalmente espirituales y simblicas, nada
Ciclo de:
Satya Yuga
Treta Yuga
Dvapara Yuga
Kali Yuga
25.920 aos
= 10.368 +
= 7.776 +
= 5.184 +
= 2.592 =
25.920
64.800 aos
25.920 +
19.440 +
12.960 +
6.480 =
64.800
De ah que desde el punto de vista del primer ciclo pueda verse el comienzo del Kali
Yuga en una fecha muy cercana al siglo VI a. C. (hace 2.592 aos), mientras que desde
la perspectiva del segundo ese comienzo se remontara a 6.480 aos antes del fin de
ciclo. En todo caso es notable observar que los datos de la tradicin nos muestran que
ambos ciclos estn llegando a su final, y que nos encontramos en un punto de transicin,
hecho que a su vez anuncia el advenimiento de una nueva Edad.
3 ARITMOSOFIA
Las Magnitudes Lineales y Sus Proporciones. Las civilizaciones del Extremo
Oriente y las precolombinas han tomado al nmero cinco como su modelo matemtico.
Los pitagricos lo han hecho con el nmero diez. Esto supone una perfecta
concordancia puesto que el cinco corresponde al mdulo de los dedos de una mano y el
diez al de las dos. La mano, o las dos manos (y aun en algunos casos la suma de los
dedos de las manos y los pies = 20), han constituido el modelo numrico de donde
derivaron todos sus conocimientos macrocsmicos y microcsmicos, que desde luego
no son poca cosa, ya que con este mdulo construyeron las extraordinarias
civilizaciones que hoy nos asombran y llegaron a calcular las distancias y revoluciones
de las estrellas, incluso el tercer movimiento, como de trompo, de la tierra, llamado
precesin de los equinoccios, que ella efecta cada 25.920 aos. Esto se debe a las
analogas que establecieron entre todas las cosas y que la ciencia ms moderna y su
instrumental confirman, pues es obvio que innumerables generaciones de hombres
aunque viviesen 900 y 700 aos como en la Biblia se afirma no podran tener una
experiencia de este ltimo hecho. Daremos slo un breve
ejemplo de las proporciones lineales referidas a las
potencias de diez (las dos manos).
Si el hombre es diez a la cero potencia (10 ), podramos
decir que su habitacin es 10 . Diez a la segunda potencia
(10 ) sera el campo que labra un agricultor y que rodea su
casa. 10 sera equiparable a la comarca que habita, mientras
que 10 constituira su provincia y 10 su pas. Diez a la
sexta potencia (10 ) sera su continente y 10 el mundo
entero. 10 constituira el sistema solar y 10 el Universo
infinito; en ese caso diez a la dcima potencia qu sera?
0
Se quiere destacar que la serie decimal es especialmente apta para las medidas lineales,
mientras que la basada en el seis o en su mitad el tres, y su doble el doce y
particularmente en el nueve (igual a 3 a 3 + 6) est relacionada con las medidas o
mdulos circulares, es decir aquellos que tienen evidente conexin con el permetro de
la circunferencia (360).
2
5 NOTA:
A esta altura de la Enseanza pudiera ser que usted todava no supiera o
comprendiera con claridad qu es verdaderamente el contenido de este manual. No lo
d entonces por sabido como suele ser lo habitual y vuelva a estudiarlo releyendo en
profundidad y con suma lentitud (retardando el tiempo) todo lo que en l se contiene.
Es mucho ms noble y productiva esta humildad, o mejor, esta franqueza para con uno
mismo, que suponer lo que an no se sabe o colocar una rpida etiqueta a aquello que
se quiere despachar para salir otra vez del paso. Estas relecturas le brindarn ms de
una sorpresa y le ofrecern numerosas perspectivas, con las que en este momento,
acaso, usted no crea contar. Pensamos que es vlida y nos est permitida la sugerencia
anterior avalada por la experiencia en la realizacin de nuestro Programa.
6 EL MAESTRO
Queremos aqu decir unas palabras sobre algunas malversiones vinculadas al
"maestro" propias de la confusin en que se existe, las que obedecen a una dialctica
descendente del ciclo que Occidente y su influencia mundial ejemplifican, ya que este
pensamiento profano se ha infiltrado en el globo entero. No nos referimos
exclusivamente a determinadas apreciaciones que se hacen sobre el particular,
involucradas con el simple poder personal en cualquiera de sus formas, ni a las
versiones "cinematogrfico-televisivas" sobre el tema. Tampoco a una forma de
"sublimacin", tanto sea sta de los temas que se ensean, como de aqullos que los
imparten. Se teme siempre en estos casos una falsa perspectiva respecto a la autntica
espiritualidad, la que es suplantada por adhesiones afectivas, o empaadas por la
penumbra de una "creencia" demasiado materializada. Todas estas posibilidades pueden
encuadrarse en una perspectiva lineal y estrecha, en una visin literal y aunque no se
quiera racionalista, cuando no sentimental y seguramente dependiente. Nos estamos
refiriendo a las falsas ideas acerca del "Maestro Superman", aqul que posee mayores
poderes fsicos y psquicos que los dems mortales, y al tab de los "dones" y
"ascetismo" de este personaje, al que se le destaca por sus egos, y no por sus
Enseanzas Metafsicas directamente conectadas con el Espritu. Para peor, como
algunos de estos "poderes" y "dones" simblicos son verdicos respecto a aqullos que
van superando sus pruebas de Iniciacin aunque jams vistos desde una perspectiva
groseramente materializada se crean muchas confusiones que son tales si no somos
capaces de resolverlas.
En rigor, en la Tradicin Hermtica y la Alquimia, la Doctrina y la Enseanza que el
estudiante aprende es una sola y sta es el Conocimiento de la Cosmogona, a saber: la
interpenetracin de otros tiempos, espacios, ritmos y estados de conciencia distintos de
los ordinarios, las que son realidades tan autnticas cuando menos como las
concepciones tomadas del cmulo de esfumaturas e ineficiencias que nos ofrece la
sociedad contempornea. En esta tradicin los introductores e iniciadores no son
7 EGIPTO
" dado que el pas santo de nuestros antepasados se halla en el Centro de la
Tierra y corresponde a la zona media del cuerpo humano, santuario del corazn,
habitculo del alma, por esta razn, hijo mo, los humanos de esta regin, no menos
dotados que los dems por lo que hace al resto del cuerpo son excepcionalmente ms
inteligentes que los restantes y ms sabios, dado que han nacido y crecido en el lugar
del corazn." (Hermes Trismegisto, Enseanzas Secretas de Isis a Horus.)
La importancia de Egipto en la historia de nuestra tradicin es fundamental, ya que
Kemi (nombre dado al Egipto antiguo, que significa "tierra negra", origen de la palabra
Alquimia), es cuna de toda la cultura occidental y particularmente del Hermetismo.
Segn Plutarco, los egipcios comparan su tierra a un corazn que representa tambin al
cielo. Esta visin, que concibe al espacio habitado por el hombre como un reflejo de lo
celeste y como una regin central y sagrada es comn a toda civilizacin que proviene
de la Tradicin Primordial, como es el caso de la egipcia, que comparte con las altas
culturas las verdades esenciales.
Thot, el dios egipcio que posteriormente tomar entre los griegos el nombre de Hermes,
es el que ensea a Isis el arte sacerdotal que esta diosa transmitir a su hijo Horus. Estos
misterios pasan a los hierofantes, guardianes y transmisores de una Sabidura divina y
esotrica que se deposita y revivifica en los smbolos, mitos y ritos de esa gran cultura,
que con otras formas ser tambin conocida por griegos y romanos y por el Occidente
medieval y renacentista.
El descuartizamiento de Osiris a manos de Seth y la restitucin que de su cuerpo realiza
Isis, uniendo lo disperso, ha sido en Occidente el modelo simblico de la Iniciacin
(muerte y resurreccin). Guiados por Hermes y con el auxilio de Isis, viajan los muertos
hacia la verdadera morada, en un trayecto que es anlogo al viaje inicitico. Isis en
Egipto, como Demter en Eleusis, es la que instituye las iniciaciones entre los hombres
y la que ensea sus ritos.
Es clara la relacin entre Egipto y la cultura juda. Recordemos que Jos, el hijo de
Jacob, fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes ismaelitas que le llevaron a
Egipto, y gracias a sus dotes adivinatorias lleg a ser virrey, gobernando como otro
faran. All recibi posteriormente a su padre y sus once hermanos (Gnesis, 37 a 50) y
a partir de ellos las doce tribus de Israel se engendraron en tierras egipcias en las que
permanecieron hasta tiempos de Moiss, que como es sabido fue educado en la corte
faranica.
Es interesante tambin observar que Jos y Mara con el nio Jess, por consejo de un
ngel que apareci en sueos, huyeron a Egipto para escapar de la matanza de Herodes,
"a fin de que se cumpliera lo que haba pronunciado el Seor por su profeta, diciendo:
'De Egipto llam a mi hijo' "(Mateo, 2, 15). Algunos afirman que Jess regres a ese
pas durante su vida oculta.
Existe un paralelismo indiscutible entre los dioses egipcios y los de las mitologas
griega y romana, lo que demuestra una clara influencia de la cosmovisin egipcia sobre
la grecorromana, lo cual se confirma con el hecho de que varios pensadores
presocrticos, encabezados por Pitgoras, recibieron buena parte de su formacin
directamente de los iniciados egipcios, que habran transmitido a este ltimo muchos de
los conocimientos matemticos, geomtricos, musicales y astronmicos que han nutrido
nuestra cultura hasta el da de hoy.
Tambin es notable que haya sido en Alejandra, en el delta del Nilo, donde se diera una
asombrosa reunin de sabios de diversas tradiciones, en los siglos II, III y IV de nuestra
era, producindose una sntesis de la gnosis egipcia, griega, romana, juda y cristiana,
que desde all pas al Occidente medieval, iluminando toda la historia de Europa y
Prximo Oriente.
El antiguo Egipto se ubica en el origen del Kali-Yuga y con seguridad es el puente que
une a esta era con las anteriores. Las similitudes entre esta civilizacin y las culturas
americanas precolombinas (especialmente en el simbolismo constructivo) han hecho
pensar a muchos que ambas provienen de la desaparecida Atlntida.
8 PERFECCION O PERFECCIONISMO?
Por qu? Por qu el infinito amor del Universo se manifiesta en la
confrontacin de sus criaturas? Por qu el terremoto de la ilusin? Para qu existe
un mundo imperfecto donde el mal y la injusticia seorean?"
Tratemos de reflexionar: quin es el que habla, el que divaga de esta manera?
Respuesta: un perfeccionista, un interesado en cambiar el rumbo de las cosas, el plan
divino. Y podramos repreguntar a ese personaje De qu servira crear lo mejor de
acuerdo a las normas de una organizacin ilusoria basada en los beneficios de la
ciencia y la salud? Quin pudiera "mejorar" de acuerdo a lo establecido por una
entidad imaginaria? En todo caso por qu se debera "mejorar" y en qu aspecto? y
quin sera capaz de certificar esas "mejoras", ese status anmico, ese "confort
espiritual"? Todo hombre es mortal, tarde o temprano acaba; su viaje verdadero es un
retorno a los orgenes. El ego hoy llamado deseo de "perfeccin" relativo a ciertos
tesoros, que no son siempre el sexo o el dinero, sino que constituyen para cada cual lo
que imaginariamente cree ser o sus aspiraciones al respecto, es algo peligrossimo; una
mana que puede ser asesina.
Educar a otros en el error; ya sea en el de una psicologa higinica, o en el de una
moral legalista, o una cultura desodorizada (cuando no se los lanza a una competencia
sin meta verdadera) es acceder al caos aunque parezca lo inverso. Es pretender "lo
mejor" dejando lo bueno de lado.
Si la perfeccin es buena y deseable, el perfeccionismo puede llegar a veces a ser lo
contrario de ella. De otro lado la perfeccin es algo difcil de obtener y el
perfeccionismo algo demasiado fcil de lograr, hasta el punto de constituirse en algo
mecnico, completamente alejado de la sensibilidad. Toda perfeccin de alguna
manera es una imagen de la Perfeccin y por lo tanto una aspiracin por aquello que
se desconoce y se ansa recibir. El perfeccionismo es activo y pretende efectuar logros
para utilizar dividendos. Esta actitud es racional mientras que la primera es intuitiva.
En trminos cristianos la perfeccin aspira a la Voluntad del Padre, mientras que el
perfeccionismo tiende a la voluntad del hombre. En esos mismos trminos se afirma:
"Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es Perfecto", pero est bien claro que ese
Padre Celestial no est preocupado por fomentar su propia perfeccin, constituir la
demagogia ni por "cultivar su espritu". Desde luego que hay una identidad entre ese
Padre y el Cosmos, porque de ninguna manera El est fuera de su propia expresin. Si
el lector de Agartha tiende a la perfeccin, no es por un perfeccionismo autosuficiente
que presume de bastarse a s mismo, impresionar a terceros, o instituir fbulas. Por el
contrario, sus estudios, meditaciones, ejercicios y prcticas tienden a la identificacin
con las leyes y comprensin del Cosmos, pues de este modo conocer la perfeccin del
Padre.
9 EL TRABAJO
En el tercer captulo del Gnesis se narra cmo Yahv le dijo a Eva:
"Multiplicar los trabajos de tus preeces", y a Adn: "Por ti ser maldita la tierra, con
trabajo comers de ella todo el tiempo de tu vida; te dar espinas y abrojos y comers de
las hierbas del campo. Con el sudor de tu rostro comers el pan."
Es importante destacar que esto sucede a consecuencia de la tentacin de la serpiente y
la ingestin del fruto prohibido, o sea, como una pena, inmediatamente antes de ser
expulsados del Paraso. En otros lugares de este manual se ha mencionado el significado
de la Cada en relacin con las Eras y Ciclos, y el del simbolismo del Paraso, vinculado
a un "estado ednico", donde, por cierto, todo esfuerzo resultaba innecesario, estado que
se espera recuperar. Sin embargo nos interesa tratar aqu el tema del trabajo, y en
particular sealar el concepto totalmente equivocado que sobre l posee la sociedad en
que vivimos, lo que constituye a veces un verdadero impedimento para la Enseanza
que esta Introduccin a la Ciencia Sagrada propone.
Nos referiremos en primer lugar a la primaca de la contemplacin sobre la accin, idea
presente en el hinduismo, el budismo, el judasmo, el islam, y en general en todas las
tradiciones. En el cristianismo esto resulta ntido. Cuenta Mateo (VI, 26-30) que Jess
dijo, en el clebre Sermn de la Montaa: "Mirad cmo las aves del cielo no siembran,
ni siegan, ni encierran en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. No valis
vosotros ms que ellas? Quin de vosotros con sus preocupaciones puede aadir a su
estatura un solo codo? Y del vestido, por qu preocuparos? Aprended de los lirios del
campo, cmo crecen; no se fatigan ni hilan. Pues yo os digo que ni Salomn en toda su
gloria se visti como uno de ellos." Es conocida tambin la vinculacin simblica que
las dos hermanas de Lzaro, Marta y Mara (la accin y la contemplacin), tienen al
respecto, y el juicio del Maestro sobre cul de las dos lleva la mejor parte.
De otro lado podemos observar sin esforzarnos demasiado que esta preferencia por la
contemplacin es totalmente ajena al medio en que vivimos, signado por una incesante
accin, por una proyeccin de deseos que por ser tales jams podrn cumplirse, por una
angustia e insatisfaccin permanentes que desembocan en la ignorancia y
necesariamente en la violencia y la destruccin. Pero lo que verdaderamente es
alarmante es que esta accin cualquiera que sea el sentido que ella tenga es
considerada como un bien en s; a tal punto que discutirla o no practicarla es ser mal
visto, o condenado por ese medio, pues el tema ha pasado a ser una cuestin moral
nacida de la asociacin trabajo-bondad. Sin embargo queremos aclarar que nada
tenemos en contra de un trabajo que sera verdaderamente sagrado, y por lo tanto
autnticamente dignificante, si estuviese guiado por la Voluntad y el Libre Albedro. Lo
que se critica es el concepto moderno del trabajo por el trabajo mismo, es decir, sin
ninguna finalidad de orden metafsico, y su equiparacin a un fin y no a un medio
vehicular. Si bien esta ltima crtica podra aplicarse a otras reas de la actividad
contempornea (el arte por el arte, la ciencia por la ciencia, lo psquico y lo emocional,
simplemente por lo psquico y emocional, etc., etc.), el concepto moderno del trabajo
que en trminos sociales slo hace del hombre un factor de la produccin econmica,
individual o colectiva tiene una carga de alta potencia destructiva, en cuanto su
obligatoriedad y necesidad generan en el alma una serie de turbaciones morales e
impedimentos materiales en una sociedad tan injusta como la que vivimos.
En una sociedad tradicional o primitiva los "trabajos" no son tales pues no llevan
implcita la insatisfaccin de lo que slo debe ser efectuado con sufrimiento, a
desagrado, o bajo la
presin de un peso
arbitrario y alienante
al que no se le
encuentra
finalidad
ltima, sino apenas la
mera subsistencia en
un mundo sin sentido.
Por el contrario, en
las
sociedades
arcaicas los hombres
realizaban
sus
trabajos de manera ritual y de acuerdo a sus funciones, nacidas de sus posibilidades, que
los haca ms aptos para aquellas o estas labores, las que cumplan entonces con gusto,
en perfecta relacin e interdependencia con las otras del organismo social. Es paradojal
que en ciertos manuales escolares y aun en ciertos textos universitarios se hable an de
la "esclavitud" como una etapa histricamente superada cuando una simple mirada al
entorno en que habitamos, nos hace ver que nuestros contemporneos no slo son
esclavos del trabajo, y como tales viven, sino de las funestas consecuencias de ese
trabajo sin razn, comenzando por las cadenas de la acumulacin de riqueza individual
y social por la riqueza misma, a saber: nuevamente la sustitucin de un medio por un
fin. Queremos recordar aqu otro fragmento del Sermn de la Montaa: "No alleguis
tesoros en la tierra, donde la polilla y el orn los corroen y donde los ladrones horadan y
roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orn los corroen y donde los
ladrones no horadan ni roban. Donde est tu tesoro, all estar tu corazn."
El trabajo es para el hombre, no el hombre para el trabajo. La vida es para el hombre, no
el hombre es un deudor o un esclavo de la vida. "El sbado fue hecho a causa del
hombre, y no el hombre por el sbado" (Marcos II, 25).
10 CABALA
Ya hemos hablado de las tres letras madres, las siete dobles y las doce simples
del alfabeto hebreo. A continuacin presentamos tres cuadros donde esas letras figuran
con su lugar en el alfabeto, su valor, y en particular con un determinado signo al que
estn vinculadas de modo simblico.
Se recuerda al lector que la Cbala constituye un manantial de interrelaciones y
asociaciones de imgenes que posibilitan la facultad de conocer de manera intuitiva y
directa.
Las tres madres son:
LUGAR
1
13
21
NOMBRE
Alef
Mem
Shin
VALOR
1
40
300
SIGNO
El hombre
La mujer
La Flecha
VALOR
2
3
4
20
80
200
400
SIGNO
La boca
La mano que coge
El seno
La mano que aprieta
La boca y la lengua
La cabeza del hombre
El trax
VALOR
5
6
7
8
9
10
30
50
60
70
90
100
SIGNO
El aliento
El ojo y la oreja
El camello
Un campo
Un techado
El ndice
El brazo abierto
Un fruto
Una serpiente
Una soga
Un techado
El hacha
11 EL ALMA
Nmeros y letras conjuntamente forman un cdigo grfico cuyo origen es
tergico, ya que en las primeras expresiones de este tipo las grafas son "mgicas" para
pasar posteriormente a ser ideogramticas, es decir, que expresan sus propios sentidos
conceptuales. La multiplicacin de estos signos y su alteridad hacen posible (por
ejemplo en la escala numrica pitagrica) todas las combinaciones y por lo tanto su
discurso indefinido, es decir, que fijan simblicamente la totalidad csmica, mediante
un "sistema" en el que nada queda excluido, salvo lo que nunca podr ser expresado,
origen de cualquier manifestacin. Esta es la realidad del smbolo, que revela el orden
creacional, en el que todos los seres se hallan comprendidos (y numerados como en las
clulas de identidad, donde se utiliza adems una convencin como las huellas digitales
que tampoco en su combinatoria pueden repetirse, valga la comparacin). Los
pantculos (pequeo todo) igualmente condensan y cristalizan, tal cual la simblica
alqumica y hermtica (Boehme, Agrippa, etc.). Ha de sealarse que esta actividad
talismnica se encuentra en todos los pueblos. Slo destacar la escritura maya y los
jeroglficos egipcios. Asimismo se encuentra viva en la actualidad entre los pueblos
"primitivos".
Segn esto el alma humana tambin sera un nmero que se individualizara en una cifra
o sello donde siempre est presente la unidad, como la deidad est constantemente
implcita de modo inmanente en el desarrollo de cualquier discurso gensico.
Pero ms all de este discurso nada entra ni sale, ni nada existe de ninguna forma,
incluso el alma individual o universal, la que por lo tanto no va a ningn lado. Por lo
que ligada el alma a la manifestacin debemos situarla en el plano intermediario entre el
Creador y su obra. Si esto es as, el alma debe conquistarse, o sea, adquirirse un "cuerpo
de luz", pues ese es el medio "plstico" (por decirlo de alguna manera) que nos lleva al
Ser. Al cual se lo identifica de modo natural con la Unidad aritmtica, lo que es a su vez
el paso necesario para la concepcin del No Ser el En Sof de la Cbala y finalmente la
de la No dualidad, la cual es verdaderamente lo que los hindes entienden como
Suprema Identidad. En esta ltima tradicin, al igual que en muchas otras, esta
conquista o "activizacin" de las potencias del alma (el "pulimiento de la piedra" en la
Masonera), es una posibilidad que cada ser porta en s mismo, y asimismo una realidad
que le compete especficamente al hombre, y de all la necesidad unnime de trabajos,
pruebas y ritos que efectivizan esta Unin con el Ser, la ontologa como paso previo o
soporte de la metafsica, o sea el sacrificio de ese Ser (que desde luego ya no es un
simple ego) en el altar de "la nube del no saber". Se supone que esta es la ltima entrega
y tambin el sentido del alma individual, como vehculo, smbolo, o nmero, o sea
como la signatura del Creador Verbo o Logos en el mundo; un vehculo de acceso al
Espritu, o sea en la disolucin en aquello que lo fundamenta todo, pero que, desde
luego, no existe, tal cual los objetos que perciben los sentidos o elabora el cerebro.
Asimismo anotar la gran cantidad de confusin que se produce con respecto a estas
nociones que, en general, desconocen las religiones abrahmicas.
12 GRECIA
En el punto de interseccin entre el extremo de Europa, Asia Menor, y Africa
(Egipto) el origen de los pueblos griegos o helenos es indoeuropeo, y a travs de este y
de la corriente tradicional (Apolnea) venida del Norte, la Tradicin Griega expresa una
de las confluencias de la Tradicin Primordial y la Atlante. Esta unin de las tradiciones
es un origen, un oriente [articulado de los siglos VII a V] para un tiempo posterior, que
a travs del Imperio Romano, y de las sucesivas recurrencias a la Antigedad que se
darn en la historia, llevar los misterios a Occidente, en una base de pensamiento
mtico. El pensamiento antiguo, representado por Homero (Ilada, Odisea) y Hesodo
(Teogona, Los Trabajos y los Das), recoge una Teogona y Cosmogona arcaicas,
expresadas tambin a travs de una geografa sagrada que es la de la Antigua Grecia, y
en las que se conserva la memoria de las 4 Edades de la Humanidad, designadas con los
nombres de los metales que simblicamente les corresponden, Oro, Plata, Bronce y
Hierro. Al orden o cosmos tradicional establecido por aqullas, se unir ms tarde
Apolo, dios de la luz, de la unidad polar y por lo tanto de la armona, siendo Delfos el
centro de toda Grecia, el omphalos (ombligo), sostn de la unidad de los pueblos que la
conformaban, mientras que Eleusis y otros santuarios anlogos constituan el corazn,
siendo los depositarios y transmisores de los Misterios, en los cuales se hallan tambin
los orgenes sagrados del teatro, pues ellos constituan la representacin de las hazaas
de los dioses y de los hombres en el cumplimiento del destino que tiene por modelo la
consecucin de una plenitud que corresponde a su Identidad Suprema. Son los misterios
de Dionisos, vinculados con los Orficos, anteriores, y traducidos posteriormente en la
epopeya del alma del hombre y del mundo recreada en los de Eleusis; y son asimismo,
expresados de otra forma, los del Nmero, que constituyeron la esencia del pensamiento
pitagrico, y que se reproducirn en la Teora de las Ideas de Platn.
Scrates, maestro de Platn y heredero de la esencia supraformal del conocimiento, ser
el que articule ese pensamiento en la adaptacin que tuvo lugar, al mismo tiempo que en
todo el globo, en el siglo VI antes de Cristo; su dilectica, no obstante, ser el arte del
obstetra, como l defina su funcin. El pensamiento griego, recogido por Roma y
revivificado por los hermetistas y neoplatnicos del Renacimiento, transmisor tambin
del pensamiento egipcio gracias a Hermes, es uno de los que conforman a Occidente.
Tanto hoy como ayer, superar su lectura profana, representada ltimamente en la
historia de los recientes cuatro siglos, es acceder al mbito del espacio sagrado,
regenerado por la Iniciacin que remonta al hombre a la Edad de Oro. Ya la visin
platnica fue irrealizable en su tiempo, como la misma muerte de Scrates anunciaba, y
los males de la Grecia histrica, el materialismo, el racionalismo, la falsa dialctica, y la
preeminencia otorgada a la cantidad, son como otros los de un fin de ciclo, y los de un
mundo profano que no va en sus estudios ms all de Aristteles, con el que la ontologa
13 ROMA I
Roma aparece en el escenario de la historia cuando los pueblos de la Hlade
griega, que descendan en gran parte de la Tradicin primordial (el culto que stos
profesaban al Apolo hiperbreo y al Zeus olmpico es un ejemplo de ello), estn en
plena decadencia crepuscular. Ya en los orgenes mticos de Roma encontramos la
importante herencia de los pueblos helenos, pues como cuenta Virgilio en La Eneida, el
prncipe troyano Eneas hroe solar como Herakles-Hrcules es elegido por Jpiter
para fundar en la regin del Lacio ("donde antao Saturno mantuvo su cetro...") una
colonia de la que surgira posteriormente Roma. Por otro lado, en la misma Eneida
(libro VI) se cuenta que de Eneas surgira la estirpe de la que descendern los ms
grandes estadistas y emperadores romanos, entre los que destacamos a Julio Csar y su
sobrino Csar Augusto.
Asimismo casi todos los nombres de los dioses romanos fueron versiones latinizadas de
los griegos: Saturno por Cronos, Jpiter por Zeus, Marte por Ares, Mercurio por
Hermes, Venus por Afrodita, Minerva por Atenea, Baco por Dionisos, etc. La misma
influencia est presente en las artes, la literatura y la filosofa. En este sentido es notoria
la influencia de Platn y sus sucesores sobre Cicern, Varrn, Sneca, Ovidio, Horacio
y el ya mencionado Virgilio, el "prncipe de los poetas latinos", sin olvidarnos de todos
aquellos filsofos y tergos romanos o romanizados que como Nigidius Figulus, Ario
Ddimo, Quinto Sextius, Cornelius Celsus y Apuleyo (iniciado en los misterios de los
sacerdotes egipcios y conocedor de las doctrinas hermticas surgidas en Alejandra),
formaron parte de la escuela neoplatnica y neopitagrica, contribuyendo a la difusin
de su pensamiento por todos los rincones del Imperio. Incluso algunos emperadores,
como por ejemplo Juliano, participaron enteramente de las ideas platnicas.
Pese a todo ello no debe pensarse que la civilizacin romana fuera una copia calcada de
la griega. Lo que s es cierto es que a partir de un momento dado ambas conformaron
una sola cultura, la greco-latina, que lejos de desaparecer continu estando viva en
Occidente hasta los mismos albores de los tiempos modernos.
Sin embargo, si nos referimos a la tradicin romana en s misma vemos que sta
pertenece al gran tronco de la civilizacin indo-europea, del que surgiran tambin los
pueblos celtas, hindes, griegos, germnicos y tantos otros, todos los cuales tenan un
vnculo ms o menos directo con la tradicin primordial. Ese vnculo se manifiesta
claramente en los orgenes histricos de Roma con la existencia de los siete reyes
legisladores, los cuales son anlogos a los siete Rshi de la tradicin hind, seres mticos
encargados de conservar y transmitir la Sabidura y el Conocimiento en cada nuevo
ciclo de la humanidad. Y esto es lo que representan los siete reyes con respecto a Roma:
transmiten a sta las ideas-fuerza que permitirn el desarrollo de su civilizacin. Este es
14 LAS MUSAS II
En la cumbre del Helicn, montaa sagrada al norte del Olimpo, se hallaba el
altar de Zeus, y en sus laderas las fuentes que daban la inspiracin potica a quien beba
de ellas (como la de Hipocrene, surgida de la roca por una coz de Pegaso, o la de
Aganipe), de cuyas azuladas aguas (del color del ter) tambin las Musas beben cuando,
cansadas, renuevan su vigor despus de bailar en sus prados, en los que a veces se
manifiestan a los hombres; tambin se encontraba en aquel Monte el sepulcro de Orfeo,
las estatuas de los principales dioses, y el bosque sagrado dedicado a ellas y donde
anualmente se las celebraba junto a Cupido. En sus pendientes se hallan las plantas
fragantes que tienen la propiedad de privar a las serpientes de su veneno; en sus laderas,
como en las del Pindo y el Parnaso, acostumbra a pacer Pegaso. Tambin en este ltimo
Monte brotan las fuentes de la inspiracin proftica: la de Castalia, cuyas aguas se
utilizaban como purificacin en Delfos, y se daban all a beber a la Pythia, mana de en
medio de dos cumbres, una de las cuales est consagrada a Apolo y a las Musas y la otra
a Dionisos-Baco. A ambas invoca Dante cuando comienza a cantar el ascenso que narra
la tercera y ltima parte de su Comedia.
De sus batallas, se dice que vencieron en duelo a las nueve hijas de Pierio, humanas y
mortales, que las haban desafiado en el canto, y a quienes privaron de su nombre.
Tambin que en un duelo semejante despojaron a las Sirenas de sus alas y se coronaron
con sus plumas, cayendo aqullas al mar. No obstante es importante sealar que para
Platn (en el Mito de Er) y los Neoplatnicos (Proclo) cada Sirena se relaciona con una
de las esferas y su canto a la rotacin de stas, que mueven con sus alas, mientras las
Musas presiden sobre cada una de ellas en la ascensin vertical. Segn los platnicos,
no omos aquellas notas porque sonaban cuando nacimos y no disponemos de un
silencio capaz de contrastarlas; de ah sin embargo el silencio sagrado revelado en el
interior del bosque y vinculado para los griegos con el dios Pan. Y as como la luz solar
15 MITRA
Deidad de origen indio-iranio y caldeo (vinculado a Varuna, el Cielo, y
formando en ocasiones pareja con Ahura-Mazda, el dios salvador, en su lucha con
Ahrimn, el aspecto tenebroso de la creacin), Mitra fue adoptado por Roma como uno
de sus principales nmenes tutelares, hasta el punto de ser considerado como el
"protector y sostn del Imperio". Es de destacar que la poca de su mayor apogeo (entre
los siglos I y IV) coincide con el florecimiento de las doctrinas hermticas, gnsticas y
neoplatnicas alejandrinas, con las que el mitrasmo tuvo sin duda sus contactos,
beneficindose de muchas de sus ideas. Contactos que tambin existieron con el
cristianismo incipiente, como lo demuestran las numerosas analogas entre las figuras de
Mitra y de Cristo, ya observadas por algunos padres de la Iglesia, como Justino y
Tertuliano.
Su fiesta principal se celebraba el 25 de diciembre, da del solsticio de invierno,
coincidiendo as con el nacimiento del "sol invencible" y victorioso de las tinieblas
(dies natalis Solis invicti Mitra). Segn la leyenda, Mitra nace de la "piedra" (petra
genitrix) al borde de un ro, portando en sus manos la espada y la antorcha, smbolos
asociados a la Justicia y a la purificacin por el fuego y la luz de la Inteligencia. Se
trata, pues, de una deidad eminentemente solar (los griegos llegaron a vincularlo con el
propio Apolo, y tambin con Hrcules), lo que est claramente indicado en la propia raz
mir constitutiva de su nombre, que significa "sol". As lo testimonia el emperador
Juliano (iniciado en los misterios mitracos por el filsofo neoplatnico y pitagrico
Mximo de Efeso) cuando se dirige a Mitra en estos trminos: "Este Sol que el gnero
humano contempla y honra desde toda la eternidad, y cuyo culto hace su felicidad, es la
imagen viva, animada, razonable y bienhechora del Padre Inteligible". Otro significado
de su nombre es el de "lluvia", pero entendida en su aspecto de "roco" vivificador,
smbolo del descenso de las influencias espirituales.
En un antiguo himno iranio se dice que Mitra est siempre despierto y vigilante,
observando cuidadosamente todas las cosas. Acude a la llamada de los dbiles, y su
poder es empleado siempre a favor del gnero humano. Mitra es, en efecto, el amigo y
protector de los hombres, el que les infunde las virtudes heroicas: el valor, la fuerza
interior, la lealtad, la fraternidad, y como deidad intermediaria entre el mundo superior y
el inferior, es tambin (al igual que Hermes) el gua que los conduce en su ascenso hacia
el origen a travs de las esferas planetarias. En este sentido, sealaremos que entre los
romanos los misterios de Mitra se dividan en siete grados, en correspondencia con la
escala planetaria, pero dispuesta en el orden siguiente: Luna, Venus, Marte, Jpiter,
Mercurio, Sol y Saturno. Dichos grados reciban los nombres de Cuervo (Corax),
Oculto o Novio (Cryphius), Soldado (Miles), Len (Leo), Persa (Perses), Correo o
Compaero del Sol (Heliodromus), y por ltimo Padre (Pater). Los tres primeros
constituan un periodo de preparacin, durante el cual el adepto deba morir a su
condicin anterior, lo que est claramente expresado por el Cuervo, cuyo color oscuro
simboliza precisamente la fase de la nigredo o muerte alqumica. Durante ese periodo
era instruido por la "fuerza fuerte de las fuerzas" y por la "Recta incorruptible",
instndole a un "persistir de la potencia del alma en una pura pureza". Los misterios
culminaban con la obtencin del grado del Padre, a travs del cual como hierofante
(pater sacrorum, pater patrum) y jefe de la comunidad mitraca se alcanzaba el
Principio incondicionado, morada de los Bienaventurados, "en donde no existe ya un
aqu o un all, sino que es calma, iluminacin y soledad como en un ocano infinito".
Los ritos se celebraban en cavernas y criptas subterrneas, llamadas mitreums, que
constaban de dos niveles, uno superior y otro inferior, representando respectivamente el
cielo y la tierra. En esas criptas se encontraban figurados los smbolos fundamentales de
la cosmogona hermtica: los crculos planetarios, la rueda zodiacal, y los ciclos de los
elementos, donde el fuego apareca como el principal agente purificador. Encima del
altar se encontraba la efigie de Mitra en el momento de inmolar con su espada el toro
primordial ("Mitra taurctono"), cuya sangre vertida en tierra la fecundaba, surgiendo
de ella el trigo y el "pan de vida", alimento de inmortalidad. Como manifestacin de la
potencia generadora de la naturaleza, este animal es tambin el smbolo de los influjos
lunares y telricos, que determinan la existencia del mundo inferior, y que en el hombre
se expresan a travs de su nima o energa vital. Es dicha energa, en su estado de
"piedra bruta", la que Mitra "doma" y "sacraliza" cuando cabalga al toro, encauzndola
en un sentido superior, hasta convertirla en el motor o fuego sutil que hace posible la
transmutacin y la regeneracin.
17 JESUS
Jess nace en el seno del pueblo judo, y su linaje se remonta a los reyes de Israel, a
la casa de David, de la cual desciende. Su nombre hebreo, con el agregado del griego
Cristo, identifican a aqul que enviado del Padre para la Redencin y la Salvacin de la
humanidad, gustaba de apelarse "Hijo de Hombre", evidenciando as su doble
naturaleza, divina y humana, arquetipo de la composicin dual del hombre, smbolo
vertical y axial de la comunicacin cielo-tierra, hecho a imagen y semejanza de su
Creador. Jess nace oculto en un humilde sitio y es visitado y adorado por tres reyes y
magos que siguiendo la luz de la estrella han llegado a conocerlo. Luego va creciendo
en sabidura y bondad y despus de sortear varios peligros, en los que sus padres lo
protegen, quiere ser bautizado por su primo Juan, el asceta que vive en el desierto, el
cual bautiza con agua, mientras que l bautizar con fuego, con su sangre sacrificial
simbolizada por el vino. De all en ms se desarrolla una historia inicitica que los
Evangelios recogen puntualmente y donde prima el sentido esotrico sobre cualquier
otra cosa, a tal punto que si no fuera por este sentido resultara absurdo lo que se afirma
en ellos, por contradictorio, oscuro y confuso. En los Evangelios florece el
conocimiento de la autntica tradicin de Israel, aqulla que acuara Moiss el Egipcio
y que el Salvador hereda y plasma de acuerdo al desarrollo del tiempo y los ciclos y
ritmos de todo proceso. Todo est en los Evangelios si se los sabe leer. Su enorme
contenido emocional, y su belleza rebasan las interpretaciones racionales y materiales y
nos presentan la tremenda y magnfica semblanza del Hombre-Dios y el paradjico
recorrido de su vida que acabar en el corazn de la cruz, despus de haber sido
recibido triunfalmente en Jerusaln y luego de haber pasado por pruebas y atravesado el
Jordn varias veces. All entrega finalmente la vida y el tiempo y renace definitivamente
en la Vida Eterna en comunin con su Padre con el que forma una sola y nica
substancia revestida de un Cuerpo de Gloria. Tal es aquel hombre histrico y
arquetpico, imagen viva del Cristo interno, Universal y Eterno, que dijo: "Yo soy el
camino, la verdad y la vida"; tambin dej dicho: "Buscad y encontraris".
18 ROMA II
En Occidente fue necesaria la llegada de Roma para que esta concepcin sagrada
del Imperio se hiciera una realidad histrica, difundiendo el ideal de civilizacin
superior que encarnaba y al que estaba predestinada desde sus orgenes legendarios. Del
Asia Menor y Oriente Prximo hasta Hispania, del Norte de Africa hasta los pases
germnicos, celtas y anglosajones, Roma implant su cultura y su visin unitaria del
mundo, y gracias a la Pax romana los pueblos que estuvieron bajo su rbita conocieron
una poca de gran esplendor y florecimiento cultural. Y si bien esa implantacin se
realiz muchas veces mediante el uso de las armas es porque para Roma (como para
muchos otros pueblos tradicionales) la guerra tena un sentido completamente distinto al
que se tiene hoy en da, empezando porque se trataba de un rito o un acto sacralizado.
Esa concepcin trascendente de la guerra explicara tambin por qu Roma respetaba las
tradiciones y las costumbres ancestrales de los pueblos que conquistaba.
En relacin con esto ltimo, un hecho importante a tener en cuenta es que antes de
entrar en combate los romanos invocaban, mediante ritos apropiados, la presencia activa
de sus dioses, con el fin de que fueran stos quienes sometieran a los dioses respectivos
de sus enemigos; es decir, que la guerra se produca primeramente en el plano invisible
y espiritual, pues la conquista de un territorio, ciudad o pas, implicaba antes el dominio
sobre sus dioses, que pasaban a formar parte del panten romano, y al mantenimiento
por tanto de la unidad del Imperio. Los antiguos romanos saban perfectamente que para
lograr esa unidad no bastaba slo con invocar la energa guerrera y combativa de Marte,
sino que por encima de sta deba existir la energa integradora y benfica de Jpiter, el
padre de los dioses y legislador celeste de los hombres, cuyos distintivos son
precisamente el guila imperial, el rayo (eje), la corona y el trono.
El emperador encarnaba en su funcin y en su persona esas energas, que lo
transfiguraban en un ser dotado de poderes sobrenaturales y en un intermediario entre el
cielo y la tierra, asumiendo la responsabilidad de gobernar a su pueblo segn los
atributos de la Misericordia y la Justicia divinas. De ah el ttulo de PontifexMximus
que ostentaban. Por eso mismo, cuando los emperadores pierden esa funcin
intermediaria (los ejemplos de Nern y Calgula son muy ilustrativos al respecto) puede
decirse que Roma entra en su decadencia anunciando as el fin de su civilizacin.
Debemos considerar tambin el importante papel jugado por Roma en el conjunto
global de la historia sagrada, en el sentido de que supo tender un puente entre Occidente
y Oriente, recogiendo en este sentido la herencia dejada por Alejandro Magno. Una
divinidad romana, Jano, (ver Mdulo B, acpite 94) aluda tambin a esta vinculacin
entre Occidente y Oriente, o sea, a la complementacin de opuestos. De los dos rostros
que Jano posea uno de ellos miraba a la izquierda (Occidente) y el otro a la derecha
(Oriente), abarcando con su mirada los dos extremos del mundo, como proyeccin
horizontal del eje vertical nico.
Jano era tambin el dios que presida las iniciaciones artesanales, especialmente las que
tenan lugar entre los collegia fabrorum, o corporaciones de constructores. Estos fueron
sumamente importantes en el desarrollo de la civilizacin romana, que, como ya
indicamos, asumi gran parte de la cultura griega, sobre todo en el terreno de la filosofa
y de las artes, y de entre stas particularmente la arquitectura. Precisamente el origen de
los collegia fabrorum se remontaba a la poca del rey Numa, quien fuera
contemporneo de Pitgoras, y receptor tambin de sus enseanzas, como lo atestigua
que en su tumba aparecieran escritos de contenido enteramente pitagrico. De hecho
estos collegia reciben del pitagorismo las ciencias sagradas del nmero y la geometra,
que ellos plasmaron en los templos, baslicas y edificaciones de todo tipo, y que
constituyen el legado de una cosmogona (basada en el simbolismo constructivo) que
permaneci viva en la cultura occidental gracias a que fue transmitido a los
19 ALEJANDRIA
Cuando en el ao 332 a. C. Alejandro Magno llega a Egipto en su expedicin
conquistadora hacia Oriente, funda en el delta del Nilo, y tras visitar en el oasis de Siwa
el orculo del dios Amn (asimilado a Zeus-Jpiter), la ciudad que lleva su nombre:
Alejandra. Esta aparece como el ltimo gran centro de la cultura clsica, lo cual
determinar su destino como ciudad-puente que har posible la comunicacin de la
antigua sabidura al nuevo perodo histrico que se abrira en Occidente tras la
desaparicin definitiva del Imperio Romano. Por otro lado, su famoso faro ha quedado
en la memoria como un smbolo de lo que Alejandra represent para su tiempo: un foco
de luz intelectual que irradi su fuerza civilizadora hacia todos los confines del mundo
mediterrneo. De ah que su influencia se dejara sentir en quienes no viviendo en
Alejandra no obstante s estaban vinculados a ella como "faro" de su poca, tal el caso
de Sneca, Cicern, Virgilio, Ovidio, Moderato de Cdiz, entre tantos otros.
Sin duda al esplendor cultural de Alejandra contribuyeron de manera decisiva la
creacin de la Biblioteca y el Museo (Museion: "Templo de las Musas"), que ya desde
su fundacin en el siglo III a. C. atrajeron a sabios, filsofos, magos y tergos venidos
de todos los lugares, llegndose a conformar en un momento dado la escuela
matemtica de Alejandra, donde el pensamiento cientfico y filosfico de la tradicin
pitagrico-platnica se conjug con el antiguo saber egipcio y caldeo. All se enseaban
las artes liberales y cosmognicas como la aritmtica, la geometra, la msica y la
astronoma, de donde surgieron obras tan importantes como los Elementos de Euclides,
los que han dado su fundamento a la geometra occidental. A esa escuela pertenecieron
igualmente el fsico Arqumedes, los astrnomos y gegrafos Apolonio de Prgamo
(llamado por sus contemporneos el "gran gemetra"), Eratstenes, Aristarco de Samos,
Hiparco de Rodas (descubridor para Occidente de la precesin de los equinoccios,
importantsima para el conocimiento de las leyes cclicas), Claudio Tolomeo (a quien se
debe el Almagesto o Composicin Matemtica), Demetrio de Falera y Nicmaco de
Gerasa, autor de una Introduccin a la Aritmtica y de un Manual de la Armona
(exposicin de la teora musical pitagrica), que tanta influencia ejerceran sobre
Boecio, y a travs de ste en toda la Edad Media y el Renacimiento.
Alejandra brilla con especial intensidad en los tres primeros siglos de nuestra era, ya
que en ese momento se vive un resurgimiento del neoplatonismo al mismo tiempo que
se acaba de conformar la Tradicin Hermtica gracias a la sntesis de las enseanzas del
mtico Thot-Hermes Trismegisto con el propio neoplatonismo, sin olvidarnos de la
presencia de elementos procedentes de las doctrinas orientales y de las gnosis juda y
cristiana. Podemos decir que a partir de ese momento el hermetismo y el neoplatonismo
constituirn las dos referencias fundamentales del esoterismo occidental, y ningn
movimiento o individualidad que haya sustentado y transmitido la Ciencia Sagrada a lo
largo de los ltimos dos mil aos ha sido ajeno a las ideas del Dios Hermes, de
Pitgoras y Platn, conciliadas en el "crisol alejandrino". Entre los muchos que
encarnaron esas ideas debemos destacar en el siglo I a Filn de Alejandra (que hizo una
sntesis entre el judasmo y el neoplatonismo, anticipndose en ello a muchos cabalistas
medievales) y Apolonio de Tiana (que viaj por Oriente y la India, y autor tambin de
una vida de Pitgoras); en el siglo II a Ten de Esmirna, Mximo de Tiro, Apuleyo (que
escribi Las Metamorfosis), Numenio y Plutarco de Queronea, autor de Isis y Osiris y
20 EL HERMETISMO ALEJANDRINO
Como hemos dicho en el acpite anterior, fue en la ciudad egipcia de Alejandra
donde la Tradicin Hermtica acab de constituirse en un cuerpo de doctrinas. Y no es
casual, sino debido a razones histrico-geogrficas y simblicas, que fuera en Egipto, y
no en otro lugar, donde esta tradicin comenzara a irradiar su influencia a todo
Occidente. Como seala Plutarco, en tiempos de los faraones este pas reciba tambin
el nombre de Kemi, que significa "tierra negra" como ya sabemos, de donde proviene
con el aadido del artculo rabe al la palabra Alquimia, la ciencia hermtica que
contiene los sagrados misterios de los sacerdotes egipcios, los cuales en realidad
conformaban una entidad intelectual cuya autoridad espiritual emanaba directamente del
dios Thot, el mensajero del Conocimiento, deidad esencialmente civilizadora (dona a
los hombres la escritura junto a las ciencias y las artes de la Cosmogona), que entre los
griegos tom el nombre de Hermes y el de Mercurio entre los romanos. Asimismo,
existe otro dato tradicional de origen rabe que viene a confirmar lo que decimos; se
trata de la expresin "La Tumba de Hermes", que es como se designaba antiguamente a
la mayor de las pirmides de Egipto, expresin que tambin puede extenderse a las dos
restantes que estn a su lado. En este sentido, esa misma fuente tradicional asegura que
en dicha pirmide se encierra la Ciencia Sagrada transmitida por Hermes (identificado
con el profeta Idris o Henoch) desde los tiempos antediluvianos, en clara alusin a la
civilizacin Atlante, remontndose a travs de sta hasta la propia Tradicin Primordial.
22 LA EDAD MEDIA
El calificativo de "edad oscura" que por parte de la mayora de los historiadores
modernos se atribuye al Medioevo, es una prueba ms del espeso velo que cubre a la
excesivamente materializada mentalidad actual, que en su desconocimiento todo lo
confunde e invierte. Sin embargo desde hace ya aos, y desde diversos campos de la
investigacin, se ha vuelto a poner en el lugar que corresponde a este ciclo histrico,
cuya caracterstica ms notoria fue el esplendor y la presencia de lo sobrenatural y
sagrado en todas las expresiones de su cultura.
Para entender la Edad Media, como asimismo cualquier poca histrica, hay que saber
visualizarla dentro del conjunto del ciclo al que pertenece. El Medioevo europeo
corresponde al ciclo particular de la tradicin cristiana, y representa un segmento o parte
Aristteles) fue conocida en toda Europa. Por otro lado tenemos los intercambios que
mantuvieron los iniciados musulmanes y cristianos durante la poca de las Cruzadas,
hecho que propiciara una comunicacin de orden doctrinal entre Oriente y Occidente
que perdurara ms all de la Edad Media, llegando hasta el Renacimiento, tras el que se
impondran definitivamente las filosofas y ciencias racionalistas inspiradoras de la era
moderna, sin duda la autntica "edad oscura".
23 EL HERMETISMO MEDIOEVAL I
Coincidiendo con la cada del Imperio Romano de Occidente, durante los siglos
VI y VII se produce un perodo de ocultamiento del pensamiento tradicional que
contrasta con el apogeo conocido en los siglos anteriores, que, como hemos sealado,
tuvo en Alejandra su foco de irradiacin ms importante. Este ocultamiento tambin
afect a la Tradicin Hermtica, que tras la desaparicin de la escuela de Alejandra y de
Atenas se concentrar en determinadas ciudades del Prximo Oriente, y especialmente
en Bizancio (Constantinopla), por aquel entonces capital del Imperio Romano de
Oriente, ya completamente cristianizado. En efecto, Bizancio aparece como la heredera
ms importante del legado hermtico y neoplatnico, y en definitiva de la cultura
clsica, que all vivirn un nuevo florecimiento, perdurando hasta bien entrada la Edad
Media. Esa herencia est presente, por ejemplo, en la obra del bizantino Miguel Psellos
(siglo XI), gran comentador del Corpus Hermeticum, de Platn, Proclo, Dionisio
Areopagita, etc., y que posteriormente ejercer una notable influencia en la tradicin
renacentista.
Pero el Hermetismo medioeval resurge con fuerza bajo el impulso de la naciente
civilizacin islmica, que en menos de cien aos se extiende desde la China y la India
hasta la Pennsula Ibrica. En efecto, existen numerosos adeptos rabes que traducen a
su lengua los libros hermticos (sobre Alquimia, Astrologa, Magia, Matemticas,
Medicina, y las ciencias de la naturaleza en general), lo que hace posible que stos se
conserven y pasen a ser traducidos posteriormente al latn, permitiendo as su difusin
por toda Europa. Esto se acompaa con las traducciones del "divino" Platn y de toda la
tradicin filosfica emanada de sus enseanzas. Todo esto, como decimos, pasar a
Occidente, que en la poca de expansin del islam (siglos VIII-IX) viva sumido en la
difcil transicin de la Edad Antigua al Medioevo.
Por otro lado, no es mera casualidad, sino algo que depende de los designios divinos
que entretejen la estructura invisible de la historia, que simultneamente a la
penetracin rabe en la Pennsula Ibrica (siglo VIII) se estuviera gestando la unidad
poltica, cultural y religiosa de la cristiandad bajo la autoridad temporal y espiritual del
Sacro Imperio Romano, instituido por Carlomagno, y con el que comienza
definitivamente el Medioevo, como hemos visto en el acpite anterior. Esta unidad va a
facilitar que a travs de la Espaa musulmana (pas que recibe la denominacin de
"Puerta Real de la Alquimia" y "Puerta Solar") el arte y la ciencia sagrada de Hermes
lleguen efectivamente a Europa. Por encima de las diferencias que puedan afectar a las
relaciones que entre s mantienen los exoterismos de las civilizaciones tradicionales,
siempre prevalecer el punto de vista esotrico y metafsico, que las identifica en lo
esencial. La califal Crdoba y ms tarde Toledo son las ciudades en las que se produce
el verdadero renacimiento medioeval, y donde fructferamente van a convivir las tres
tradiciones del libro: judasmo, cristianismo e islam. Pero es sobre todo con la escuela
de traductores de Toledo que comienza a verterse al latn el hermetismo acumulado y
desarrollado por los rabes. Sabios venidos de todos los pases de la cristiandad (por
lenguaje cifrado alqumico sirve para designar a aquel que ha llegado de manera
definitiva al Conocimiento mediante la obtencin de la "Piedra Filosofal".
24 EL SIMBOLISMO HERALDICO
La herldica representa una expresin ms de la simblica tradicional de
Occidente. Propiamente dicha, ella aparece con la constitucin de las rdenes de
caballera medioevales, por lo que todo lo que a ella se refiere est directamente
relacionado con la casta de los guerreros y de la nobleza en general. No en vano era
llamada la "ciencia heroica" o la "noble ciencia", aunque tambin es cierto que exista
un arte herldico eclesial y de las corporaciones de artesanos, ste ltimo muy extendido
durante el Renacimiento. El rico y complejo simbolismo herldico sera ms bien una
antigualla si realmente no encerrara un sentido esotrico y fundamentalmente sagrado
que precisamente es el que le da todo su relieve e importancia, y sobre todo el que lo
convierte en plenamente actual y vivo. Sin duda la pieza central y ms importante de la
herldica es el blasn o escudo. Etimolgicamente el trmino blasn deriva del verbo
alemn blasen que significa "soplo", revelando con ello la presencia de una inspiracin
espiritual y divina en la elaboracin del mismo. En este sentido, antes de devenir un arte
escrito y figurado el blasn era gritado por el heraldo de armas en el campo de batalla y
en los torneos, utilizando para ello tambin la msica, es decir que era transmitido por
medio de la palabra y el sonido. Y todo lo que ya hemos dicho en el Programa Agartha
sobre la asimilacin y complementariedad entre el simbolismo sonoro y oral y el
simbolismo geomtrico y visual cuadra en este caso particular. En primer lugar en el
escudo herldico se plasma el arte de la divisa y el emblema. La divisa es una sentencia,
una frase criptogramtica que constituye el alma de lo que aparece en el mismo,
mientras que el emblema es la figura o el cuerpo.
En general todo el mundo de la naturaleza, los animales (incluidos los fabulosos como
el dragn y el grifo), las flores y plantas, las piedras, los metales, los planetas y las
estrellas participan de la plstica y la simblica del blasn. Una figura frecuente en ste
es el castillo o cualquier otra fortaleza; iniciticamente son smbolos del alma
regenerada, de la ciudad, recinto o palacio interior cerrado a las influencias profanas. En
realidad el arte del blasn, su tcnica espiritual, consista en establecer un sistema de
correspondencias y analogas entre el plano visible y el invisible, el natural y el
sobrenatural, tratndose pues de una ciencia y un arte verdaderamente hermticos, y
vinculada por lo tanto a la idea de "lo que est arriba es como lo que est abajo". No
debe olvidarse que para la mentalidad del hombre tradicional y arcaico la naturaleza
entera es una hierofana, es decir una manifestacin de lo sagrado. En este sentido las
distintas especies naturales representadas en el blasn estn expresando sus
correspondientes arquetipos espirituales, y en un grado menor las diferentes tendencias
psicolgicas a ellas adscritas. Y en todo esto el hombre como intermediario, ya que es al
propio universo interior de ste al que se refiere todo el cdigo herldico. Por ejemplo,
si el guila es un animal eminentemente celeste, la actitud con la que generalmente se le
representa (las alas desplegadas que en ocasiones abarcan todo el escudo como si lo
contuviera) no hace sino simbolizar el vuelo del espritu hacia las regiones superiores.
Asimismo la actitud de gallarda y fiereza del len, animal terrestre, evoca e infunde el
valor interior imprescindible para combatir contra las potencias obscuras y caticas del
inconsciente. Y el grifo (mitad guila y mitad len) supone un estado intermediario en el
proceso que conduce de lo terrestre a lo celeste. Tambin debe considerarse al blasn
como un instrumento no slo para defenderse de los enemigos fsicos, sino, lo que era
ms importante, como un marco protector contra las influencias sutiles inferiores.
25 ARQUEOLOGIA
Es frecuente ver en casi todas las grandes y medianas ciudades del mundo
museos arqueolgicos que recogen los monumentos y las artes de la Antigedad. Si bien
los orgenes de la Arqueologa se remontan a la Italia del Renacimiento, pueden
encontrarse vestigios de ella en ciertos autores clsicos, como por ejemplo el historiador
Dionisio de Halicarnaso, que puso el ttulo de Arqueolgica a una de sus obras; sin
embargo no es sino hasta el siglo XIX que la Arqueologa se convierte en ciencia
oficialmente aceptada. Por otro lado es durante ese siglo que surgen casi todas las
ciencias que se dedican al estudio del pasado del hombre y de la tierra; se asiste al
nacimiento de la antropologa o etnologa, la paleontologa, la historia de las religiones,
la geologa, etc. Podra quiz preguntarse el por qu este repentino inters por el pasado,
lo pretrito, lo antiguo, y contestaremos que ello fue slo posible por el hecho de que en
el siglo XIX, y sobre todo en Occidente, se haba prcticamente perdido todo vestigio de
la Tradicin, al menos de una manera visible y externa, por lo que era perfectamente
lgico que el hombre empezara a escudriar en los fragmentos de su pasado histrico
para as reconstruir lo que fue la vida de sus antepasados, pues la suya propia se suma
en una cada vez ms estril mediocridad. Sucede tambin que en el siglo XIX es cuando
se acaban de consolidar definitivamente el positivismo materialista y el racionalismo
que vena incubndose desde ya haca tiempo, lo cual deba influir decisivamente en la
mentalidad de la poca. Asimismo puede decirse que dichas ciencias fueron el resultado
de esa visin excesivamente volcada hacia el exterior, que por cierto es la que todava
impera en la mayora de los arquelogos oficialistas, los cuales la proyectan en los
mismos objetos de su estudio. Estos se empean en no ver en sus hallazgos otra cosa
que restos ms o menos interesantes y curiosos a los que hay que clasificar (y encasillar)
segn unos parmetros que ellos mismos han establecido para su comodidad
investigadora.
Otra consecuencia igualmente equivocada, producto de esa mentalidad positivista, es la
de no advertir las diferencias cualitativas que se dan entre los hombres y civilizaciones
de las distintas pocas y perodos histricos, como si el tiempo transcurriera
uniformemente y fuera homogneo. As, segn ese criterio, la mentalidad del hombre
moderno, ajeno por completo a cualquier intuicin y sentimiento sagrado y
trascendente, sera idntica a la del hombre de las sociedades tradicionales, que por el
contrario consideraba que todos los actos de su existencia cotidiana estaban
impregnados de sacralidad. Si la Arqueologa, a travs de los anlisis y trabajos de
excavacin, trata de la reconstruccin de la vida de las sociedades antiguas, esas mismas
investigaciones no debieran estar desvinculadas de un riguroso conocimiento de la
historia y la geografa sagradas, es decir del tiempo y el espacio cualitativos, como
tampoco ser ajenas a las relaciones que existen entre los diversos modos y
comportamientos culturales y espirituales de los hombres que integraron esas mismas
sociedades.
Visitar un museo de Arqueologa es en cierto modo recuperar el sentido de la
atemporalidad. Todas las piezas, numeradas y catalogadas, estn ah como resistindose
al tiempo, negndose a dejar de existir definitivamente. Ajenos a cualquier prejuicio nos
daremos cuenta de todo lo que el hombre, inspirado en los principios metafsicos que
conformaron su civilizacin, es capaz de crear, de hacer, de edificar, en definitiva de
plasmar en la piedra o cualquier otra materia o substancia, reflejando la belleza de su
mundo interior. Pues esas columnas y arcos, esas esculturas, pinturas, cermicas,
bajorrelieves, mosaicos, son smbolos y gestos que el rito del trabajo artesanal
pacientemente ha elaborado y fijado: de repente toda la cultura humana est ah
representada. Un museo arqueolgico es en verdad un discurso donde se expresa lo
antiguo (ste es precisamente el significado etimolgico de arqueologa), trmino que
no debe ser confundido con lo viejo y lo caduco; ms bien se relaciona con todo aquello
que es perenne y que refleja las ideas o arquetipos universales. En este sentido lo
antiguo es perfectamente actual. Y un museo arqueolgico puede ser un lugar excelente
de meditacin (sealemos que la palabra Museo procede de Musa) si lo abordamos no
con ojos de "especialista", sino como si se tratara de una evocacin potica donde con
toda probabilidad encontraremos una parte o aspecto olvidado de nosotros mismos.
26 ALFONSO X EL SABIO I
Por razones histricas y geogrficas Toledo es el centro de la Pennsula Ibrica.
Adems lo es por razones simblicas y metafsicas, y la Tradicin seala, por un lado, la
antigedad de esta ciudad que se remonta al origen de los tiempos, a saber el tempo
mtico, y por otro, a su relacin con la Atlntida, tambin presente en las races TL de su
nombre. Queremos referirnos en este trabajo a Alfonso X el Sabio, verdadero punto
central de la historia de Espaa (a la que por otra parte recopil), como el monarca ms
importante de Castilla, la que ha dado a Espaa su unidad, su lengua, e incluso su poca
de hegemona mundial, incluyendo la conquista de Amrica.
En la historia de la Espaa medioeval sobresale la figura eminente del rey castellano
(1221-1284), hijo a su vez de otro gran rey, Fernando III el Santo. Alfonso X era
llamado el Sabio sin duda debido a los vastos conocimientos que posea sobre las
diversas disciplinas y ramas del saber. El mismo dej escrito que un rey para ser tal
debe ser el primero de los hombres en conocimiento y sabidura, pues slo as deviene
reflejo en la tierra de la Inteligencia Suprema. Adems Alfonso X, por su doble
condicin de rey y sabio, reuna en su persona la sntesis entre el poder temporal y el
espiritual, que como ya sabemos constituyen las cualidades principales de todo
verdadero Emperador. Posiblemente esta fue la razn (aparte de cuestiones dinsticas y
de herencia en las que no entraremos) por la que durante gran parte de su reinado
pretendi la corona del Sacro Imperio Romano-Germnico. El crea ser descendiente del
linaje imperial que va desde Alejandro Magno, pasando por los emperadores romanos,
hasta su to Federico II. Y adems para Alfonso X este linaje tena orgenes celestes, ya
que haba sido instituido por el mismo Jpiter, a quien vea como una prefiguracin
grecorromana de Cristo. Si no lo consigui fue debido a los pleitos e intereses de la
poltica que en ocasiones empaaron los vnculos entre la realeza y el papado.
Con toda seguridad lo que aconteci posteriormente en la historia europea hubiera
tomado otros rumbos si Alfonso X hubiese sido entronizado como Rex Romanorum. No
obstante esto no fue bice para que la fructfera labor del rey sabio ejerciera una notable
influencia en el terreno de la filosofa, las artes y las ciencias de su tiempo, y lo que es
ms importante, que esa labor tendiera un puente entre las culturas tradicionales de
Oriente y Occidente.
Gracias a la Escuela de Traductores de Toledo (auspiciada por su padre Fernando, quien
tom como modelo las creadas siglos antes por los califas omeyas de Crdoba), la
riqueza de la civilizacin y cultura islmica (y a travs de stas de la filosofa griega)
pudieron ser conocidas en la Europa cristiana. En esta escuela, la ms importante de la
poca, participaban por igual doctores y sabios rabes, judos y cristianos, lo cual
reflejaba el espritu de convivencia que caracteriz, durante grandes perodos del
medioevo hispnico, a las tres tradiciones del tronco abrahmico.
Los libros y tratados sobre astronoma, alquimia, msica,
medicina, geometra, agricultura y otras artes y ciencias
hermticas, hebreas y rabes fueron traducidos al latn y a las
diversas lenguas romances y vernculas habladas en Europa.
Igualmente el idioma castellano, al que tambin fueron
traducidas muchas de esas obras, experiment un enorme
enriquecimiento gracias sobre todo a la influencia rabe,
convirtindose adems en el vehculo de una cultura.
Escudo de Toledo
27 LA CIZAA
La parbola evanglica de la cizaa (Mateo XIII, 24-30 y 36-43), entre otras
significaciones de orden espiritual, tambin nos ilustra acerca de la dualidad implcita
en el proceso inicitico, al menos hasta cierta etapa del mismo.
En la iconografa alqumica se representa con frecuencia la imagen de un agricultor que
esparce semillas en su campo, ya preparado para el arado, el cual es acompaado por un
ngel (principio suprahumano o Yo del hombre) que parece susurrarle palabras celestes
al odo. El campo es nuestra alma, y el grano de trigo es la semilla de la Enseanza y el
Conocimiento, siendo necesario, para nuestra salud interior, que fructifique y se haga
poderosa.
Pero en nosotros tambin existe el mal sembrador, que de manera furtiva, y amparado
en las sombras de la noche y la ignorancia, intenta destruir, sembrando cizaa, la obra
comenzada, desvindonos del camino que la razn e intuicin superior nos dice que es
el que debemos seguir. Este mal sembrador es el "ego", el alma inferior, cuyo alimento y
sostn son los frutos de "este mundo".
Sin embargo, la misma parbola nos explica que no debemos precipitarnos y cortar la
cizaa recin brotada, pues se corre peligro de cortar asimismo el brote de trigo. Al
principio, y mientras se desarrollan, hay que dejarlos crecer a la par.
Para la economa divina, que se expresa como orden csmico, el bien y el mal, o mejor,
clemencia y rigor, suponen una dualidad fundamental e imprescindible, dejando
entrever por ello mismo la idea de la unidad o equilibrio conciliador de los opuestos en
el Amor y la Belleza inteligibles. De entrada no debemos desechar lo negativo que hay
en cada uno de nosotros, pues su presencia nos ofrece el contraste de la sombra y del
reflejo invertido.
Llevado al plano psicolgico, el que no deba cortarse la cizaa hasta que haya crecido,
quiere decir que es necesaria la manifestacin de todas las tendencias inferiores que
portamos dentro, ya que ocultarlas podra suponer, por un lado, el desconocimiento de
una parte de nuestro ser, y por otro puesto que de una manera u otra esas tendencias
existen, es probable que al final, si no se
expresan al exterior, acaben socavando lo
mejor de nosotros mismos.
Pero es importante el no olvidar que ello
debe hacerse amparados en la Doctrina y la
Tradicin, que actan a modo de enmarque
protector (sagrado). Slo as lo inferior
podr ser canalizado, purificado y
transmutado (por el fuego sutil) en un
elemento superior, que en la parbola queda
ejemplificado por la dorada espiga de trigo,
fruto que simboliza el estado de
regeneracin inicitica y espiritual.
28 GEOMETRIA
El universo entero es una danza cuyo sentido slo puede hallarse en los trazados
invisibles que ella forma. La Geometra se ocupa del estudio de estos patrones y rdenes
armnicos que lejos de ser estticos, son reflejos de ideas generadoras. El Oriente
desarroll estos patrones que irradian de un centro y que en snscrito se llaman
mandalas, como soportes para la meditacin.
La Divina Comedia, escrita a comienzos del siglo XIV, presenta un viaje a travs de los
patrones del destino de acuerdo con las concepciones cristianas medioevales. El
infierno, el purgatorio y el cielo, se conciben como inmensos mandalas.
Recordemos que el estudio de la Geometra fue recomendado por Platn como un
verdadero camino de iniciacin, ya que no es sino la manifestacin visible de armonas
invisibles que pueden percibirse como sensaciones en un espacio fisiolgico, como
emociones en un espacio psicolgico, o como formas geomtricas en un espacio
abstracto. El tipo de relacin determina el ser que se concibe y es por ello que ser y
conocer son equiparables.
Slo la conciencia es capaz de percibir la transparencia entre las formas geomtricas
insubstanciales y las formas cambiantes y transitorias de este mundo. La arquitectura de
29 ALFONSO X EL SABIO II
Fue precisamente bajo el reinado de Alfonso X cuando la Cbala conoci su
poca de mayor esplendor, escribindose el Zohar y otros textos sagrados de la tradicin
juda. Digamos que sin la visin universal del acontecer histrico que posea Alfonso X,
Occidente hubiera entrado en un proceso de decadencia mucho ms acentuado y rpido
que el que se conoci entre los siglos XIV y XVII, decadencia que encuentra su
expresin ms clara en nuestros das. Tampoco hubiera sido posible, con la intensidad
con que se produjo, el resurgimiento de las doctrinas hermticas durante el
Renacimiento. Por ejemplo los sistemas astronmicos y astrolgicos elaborados en
aquella poca tenan sus fuentes en las traducciones alfonsinas.
Una de las obras en las que Alfonso X intervino ms
directamente, aparte de la Historia General fue el
Setenario, donde se recogen diversas materias
cosmolgicas, teolgicas, histricas, jurdicas, adems de
algunos dogmas y sacramentos propios de la tradicin
cristiana. Pero Alfonso el Sabio destac tambin como un poeta que cantaba el alma del
Mundo, su belleza y armona, que vio encarnada en la figura de la Virgen Madre.
Alfonso X se consideraba un humilde trovador de la Virgen, y en sus Cantigas de Santa
Mara se narran algunos de los milagros intercedidos por nuestra Seora, incluso varios
de ellos acaecidos en la propia persona del rey. Sin embargo hay que sealar que el culto
a la Virgen no tena en la Edad Media el carcter de beatera simplona que tuvo
posteriormente, y si bien exotricamente su influencia espiritual mantena un lazo de
unin entre la devocin popular y lo sagrado, esotricamente era considerada como la
"Reina del Mundo", y por lo tanto madre espiritual de los iniciados. Las Cantigas de
Alfonso el Sabio no estaban teidas de un vago misticismo; ms an, al ser musicadas
devinieron con frecuencia verdaderos himnos ofrecidos a Venus Urania, la diosa de la
Sabidura, el Amor y la Belleza, tres virtudes celestes que sin duda este gran rey quiso
que fueran las piedras angulares de su extensa e importante, tambin para nosotros, obra
cultural.
30 LA TRADICION Y EL MENSAJE
La tradicin se transmite de manera horizontal y ha fecundado distintas
civilizaciones e individualidades. Pero esto ha sido posible merced a la permanente
reactualizacin vertical de la Tradicin Universal, la que revela con nuevas formas (de
acuerdo a un concierto de fuerzas que se entrelazan armnicamente y que incluyen en
su orquestacin las circunstancias personales de aqul, o aqullos que la encarnan y la
transmiten), regenerando as la Tradicin Primigenia, lo que permite la continuidad de
la cadena de unin a lo largo de la Historia y la posibilidad siempre presente de la
iniciacin, la realizacin espiritual, la metanoia. Por otra parte esta urgencia de
transmitir a sus semejantes este Mensaje que sienten aquellos en los que la doctrina y
el smbolo se han vivificado, se encuentra particularmente agudizada en los tiempos
que corren, donde un fin de ciclo obliga a redoblar energas en la realizacin vertical,
como igualmente en la difusin horizontal.
31 EL HERMETISMO MEDIOEVAL II
En Occidente, el siglo XII representa la expansin de las rdenes monsticas y
de caballera, entre las que se destaca la del Temple, que son las que detentan la prctica
totalidad de la doctrina y el saber tradicional. No es de extraar, pues, que fueran en su
gran mayora clrigos, abates y hombres de iglesia los que, en sus peregrinaciones,
sirvieron de enlace en la propagacin del Hermetismo en el continente, sin olvidar las
relaciones que entre s mantuvieron la caballera cristiana e islmica. Pero la tradicin
de Hermes, con sus misterios mgicos y tergicos, infunde en el espritu del hombre
medioeval un amor hacia la naturaleza que en Occidente no se conoca desde la
antigedad greco-latina; amor que es motivado tambin por la influencia que en ese
tiempo ejerci el "Cantar de los Cantares" de Salomn. Se 'redescubre', por as decir, la
dimensin sagrada de la Naturaleza, su belleza trascendente, a la que se concibe como
una hierofana donde lo divino y sobrenatural se hace presente en el seno mismo de la
'materia'. Naturaleza, en fin, visualizada como una Mujer a la vez Virgen Natura
Naturans y tambin Madre Natura Naturata, la que al recibir en su substancia las
semillas del Espritu, procrea y da vida (y por lo mismo devora y mata) a las
innumerables formas que manifiestan la unidad del cosmos, pleno as de significado
simblico. Por todo ello, el cuerpo humano, el microcosmos, es dignificado y devuelto a
su funcin analgica de reflejar en cada una de sus partes a la totalidad del
32 METATRON
En el Mdulo A, acpite 68, hablbamos de Metatron y lo asocibamos con el
arcngel Miguel; queremos ampliar aqu un poco el tema de esta figura enigmtica de la
doctrina cabalstica. Comenzaremos diciendo que su nombre es equivalente
numricamente al nombre Shaddai (314), que significa "el Todopoderoso", y en ciertas
ocasiones se lo ve como la pareja de la Shekhinah, la inmanencia divina. Tal es su
importancia que a veces se lo ha confundido con el principio llamado Moiss y aun con
el Demiurgo mismo.
Indefinido y sutil es el gran intermediario, guardin, enviado y mediador; es Sar Ha
Gadol, "Gran Prncipe", y Kohen Ha Gadol, "Gran Sacerdote", segn Ren Gunon,
que regula las relaciones del cielo con la tierra. Recorre el Arbol de la Vida desde
Kether a Malkhuth, morando alternativamente en Tifereth (y aqu se lo asimila con
Cristo) y Yesod. Su ascenso y descenso es axial.
Pero tambin la Cbala reconoce un lado oscuro en Metatron y por lo tanto en la
Shekhinah. Al separarse el mal del bien, las escorias
(Keliphoth) han formado un Adn invertido: Adam
Belial, y por lo tanto hay un Metatron invertido, la cara
oscura del ngel Mikael: Samael, ngel que tiene
sometidos a innumerables demonios, entidades ctnicas
y no urnicas, terrestres y no celestes, las que a veces
son invocadas en los ritos mgicos.
33 HISTORIA SAGRADA
El parntesis entre el final del Medioevo (que la tradicin fecha en el 1.314 con
la desaparicin de la Orden Templaria) y los comienzos del Renacimiento, se caracteriza
por un perodo en que las estructuras de la sociedad tradicional se debilitan y degeneran
rpidamente. Es una poca relativamente oscura, que asiste al nacimiento de la
Inquisicin y al inicio de las censuras eclesisticas contra cualquier expresin del
verdadero esoterismo. En cierto modo la Tradicin Hermtica junto con otras
organizaciones iniciticas vuelve a replegarse sobre s misma, siguiendo el ritmo
marcado por la inexorable ley cclica de expansin-concentracin a la que estn sujetos
todos los movimientos de la historia y de la vida. Adems, a la sombra de esta tradicin
surgieron numerosos falsos alquimistas (los 'sopladores de carbn', como
despectivamente se les llamaba) que slo pretendan la fabricacin del oro fsico,
ignorando o despreciando la vertiente cosmognica y metafsica del Ars Magna. Estos
personajes (que hoy pasaran por los "tradicionalistas" de distinto pelaje) hicieron
bastante dao, pues con su avaricia y su visin limitada a lo puramente material
desprestigiaron la labor de los verdaderos adeptos, que por su culpa tuvieron que
soportar diversas bulas papales condenatorias e incluso persecuciones y
encarcelamientos. Pero esto es tan slo el lado negativo que presentan todas las pocas
de transicin, y en contrapartida el espritu del hermetismo continuara iluminando las
diferentes facetas de la cultura de Occidente. As, y a pesar de que la cobertura
protectora que siempre brinda una civilizacin tradicional haba casi desaparecido, ello
no impidi que numerosas individualidades (laicas o pertenecientes a rdenes
religiosas) continuaran manteniendo y difundiendo la ciencia y el conocimiento
hermticos, que tendrn una gran difusin en las cortes europeas, donde reyes, prncipes
y seores se convierten en mecenas de alquimistas, magos, tergos y astrlogos.
Asimismo prosiguen los contactos, nunca interrumpidos, entre el hermetismo y las
diversas rdenes de caballera que subsistieron o se crearon despus de la disolucin del
Temple. Las gestas y aventuras iniciticas contenidas en la literatura caballeresca de esa
poca manifiestan una clara influencia de la Alquimia, de lo que se deduce que el
esoterismo hermtico-cristiano continu existiendo aunque de forma ms secreta y
velada. Otro tanto puede decirse en lo que se refiere al arte que, aparte la arquitectura,
conoci una particular difusin a travs de la orfebrera y las artes plsticas, oficios que
se inspiraron en el mensaje cosmognico y espiritual de la Gran Obra. Aparecen
tambin los primeros grabados iluminados, con lo cual se introduce el elemento de la
luz y el color en la rica iconografa alqumica, que adquiere as una indudable belleza
esttica y simblica. Maestros hermticos como Juan de Rupescissa, Nicols Flamel,
Hortulano, Basilio Valentn y Bernardo Trevisano, testimoniaron con sus vidas y obras
el vigor del Arte Real.
Debe sealarse que en estos tiempos se estaba produciendo la paulatina expulsin de los
judos no conversos de Espaa, que se efectiviz en 1492. Este nuevo xodo de un
pueblo que ya habitaba la Pennsula Ibrica (a la que llamaron Sefarad, de ah
'sefardes') desde varios siglos antes de Cristo (segn algunas crnicas desde la primera
destruccin del Templo de Jerusaln), hizo posible que la Cbala penetrara en el resto de
Europa, especialmente en Italia, Francia, Inglaterra y Alemania. En estos pases se
34 EL NOMBRE I
Todo lo que escapa a la actualidad de nuestro conocimiento, permanece como
inexistente al no poder nombrarlo. Nombrar es, pues, dar existencia inteligible a las
cosas rescatando de ellas su identidad, su cualidad y su sentido universal. A esta facultad
exclusiva del hombre siempre se la ha considerado como un legado divino vinculado a
la intuicin espiritual; no en vano es el propio Jehovah (YHVH) en el relato del
Gnesis, quien otorga a Adn el poder de nombrar todas las cosas, o sea el de atribuir
funcin y destino a todos los seres y elementos de este mundo en relacin a su
naturaleza esencial.
Y si bien el propio mundo y la realidad nos preexisten, es en tanto posibilidad indefinida
de descubrirlos, de recrear la multitud de sus diferentes pero articuladas significaciones,
que la vida adquiere sentido. Todo verdadero conocimiento empieza, en efecto, por la
evocacin o reminiscencia de un significado cuya plenitud se pretende enlazar; y los
significados a su vez cristalizan en un nombre equivalente a un signo, smbolo, cdigo
o marca que siempre sintetiza un aspecto de la realidad csmica y universal, realidad
cuya plenitud (unidad) es Dios o el Ser en S Mismo.
El lenguaje, en especial el sagrado, no es sino la articulacin ritmada de todas las
posibilidades inteligibles de los nombres. Dada la universalidad de las diez sefiroth, la
doctrina cabalstica les atribuye adems de la de numeraciones la funcin y el papel
de nombres, vinculados a la identidad y el poder propio de cada aspecto o atributo
determinado de la divinidad que ellos expresan; otro tanto ocurre con el importante
papel dado a los 99 eptetos sublimes de Allah en la tradicin islmica.
En la Cbala, los nombres arquetpicos adoptan cosmolgicamente un papel
polifactico, al ser tanto relaciones o energas vinculantes como vehculos de la
creatividad divina. As se considere indistintamente como: inteligencias, poderes
anglicos (constructores y transformadores), ideas-fuerza, proporciones inmutables,
etc.; no es por ello casual que la ciencia de los nombres y el arte de su invocacin
formen parte esencial de la metodologa y los rituales iniciticos de todas las
tradiciones. Lo que en el budismo es la recitacin salmodiada de los mantras, es el japa
en el hinduismo, el dhikr en el islam, la propia oracin en todas; en resumen, formas
particulares de invocacin ritual del nombre divino.
En un sentido menos universal el nombre sigue tambin revelando, incluso literalmente,
la esencia de su portador. Por el nombre el individuo se diferencia de los otros
individuos siendo el que es y no otro. Por la forma se identifica, por el contrario, con la
especie, de la que es un representante particular. Paralelamente los trminos NamaRupa (nombre y forma) designan, en el hindusmo, la esencia y la substancia de todo ser
35 ASTROLOGIA
As como hemos visto al zodaco en su ciclo anual, dividido en doce signos
mensuales, tambin podemos verlo en un ciclo diario en el que la rueda zodiacal hace
un recorrido aparente completo al girar la Tierra alrededor de su propio eje. Algunos
astrlogos consideran que durante las veinticuatro horas que siguen al nacimiento de
una persona se reflejar toda su vida. Para hacer las observaciones dividen la rueda del
zodaco en doce Casas y hacen corresponder dos horas a cada una de ellas. Esto
determinar el signo ascendente y descendente del individuo y diversos aspectos de su
personalidad. Debe tomarse en cuenta, al realizar el clculo de la Casas, la latitud del
lugar de nacimiento, el da del ao y la hora del da. Las Casas no son, como los signos,
de 30 exactos, sino que oscilan entre los 17 y los 60.
Profundizaremos un poco en el simbolismo de las Casas y mostraremos cmo realizar
los clculos para confeccionar el Horscopo. Pero repitamos que lo fundamental es el
conocimiento de los principios, de los que derivan las manifestaciones particulares.
I. Vita: es la casa del nacimiento que indica las
particularidades, tendencias, talentos y potencialidades del
individuo.
II. Lucrum: se refiere al plano material, los bienes,
riquezas y adquisiciones, as como a la alimentacin y al
mundo fsico.
III. Frates: casa de los hermanos, y tambin de la
educacin, la instruccin y de la adaptacin al medio. Se
relaciona con viajes menores.
IV. Genitor: es la casa de los padres y de las
caractersticas heredadas del medio familiar y social. Se
refiere tambin al patriotismo y a las sucesiones.
V. Filii: esta casa est relacionada con los hijos, y en
general con lo que el individuo produce, crea y engendra.
trae consigo una ruptura con el esoterismo, que desde la desaparicin de la Orden del
Temple haba visto disminuir enormemente su influencia espiritual.
Todo esto trae aparejado inevitablemente un desconocimiento de las relaciones
simblicas y sagradas que el hombre mantena con el universo. Nace un concepto nuevo
hasta entonces impensable: el humanismo, que reduce todas las cosas al punto de vista
simplemente humano, excluyendo de sus esquemas cualquier intervencin directa de lo
sobrenatural y divino.
Cuando ya no se comprende en toda su extensin el smbolo, y su poder evocador de
otras lecturas verticales desaparece, es perfectamente lgico que el deseo de
conocimiento, innato en el hombre, se oriente y busque las respuestas en el plano
exclusivamente horizontal y material. Esta es una de las razones por las que el
Renacimiento se caracteriz como la poca de los grandes descubrimientos geogrficos,
y se comenzase a investigar en el aspecto puramente
mecanicista de las cosas, dejando de lado o ignorando el
espritu que las anima.
Ya al final del Renacimiento hombres como Descartes,
con sus teoras empricas y racionalistas, encarnaron esa
visin desacralizada del universo y del hombre. Sin
embargo, todo lo dicho hasta aqu no deja de ser el punto
de vista ms exterior y perifrico de esta poca de
grandes contrastes que fue el Renacimiento. Este
tambin supuso una continuacin del pensamiento
tradicional de Occidente, que no se perdi de una
manera definitiva, sino que adopt otras formas de
expresarse de acuerdo a las nuevas condiciones de
existencia
que
se
estaban
gestando.
38 NOTA: MAGIA
Se entiende aqu por magia (sin desconocer formas menores, ineficaces y perversas
de esta ciencia) toda actividad ritual intermediaria, dedicada a atraer las energas
celestes a la realidad terrestre, de acuerdo a la doctrina de las emanaciones
cabalsticas que subordina el mundo elemental y corporal al mundo anmico y astral y
ambos al plano estrictamente espiritual, o en otra terminologa: intelectual. Por este
motivo tanto las prcticas cultuales, como los in-cantamientos, ejercicios,
39 MAGIA Y ARTE
Una representacin pictrica es una ceremonia congelada, un gesto prototpico
capaz de engendrar un sinnmero de otros gestos igualmente armoniosos. As conceban
el Arte los maestros del Renacimiento, y ese es el caso de la mayor parte de sus
creaciones, por ejemplo, "La Primavera" de Boticelli, cuyo contenido mgico y
esotrico es evidente, en cuanto transmite las emanaciones del dulce misterio de la vida,
percibido plenamente por el autor. Por cierto que Leonardo participaba de este mismo
tipo de concepcin y se encarg de demostrarlo no slo por medio de su obra plstica,
sino igualmente con su ciencia y con el matrimonio de sta con su arte en
representaciones mecnicas-teatrales, donde manifest el modelo cosmognico
mediante un grandioso espectculo que ofreci en la corte de sus protectores.
Shakespeare utiliz tambin la poesa y el teatro para expresar lo esotrico, como
asimismo lo hicieron los artistas renacentistas, no slo italianos, sino tambin alemanes,
franceses, flamencos e ingleses (con expresiones tan aparentemente alejadas como la
construccin de jardines simblicos hermticos, o ingenios animados, etc. etc.), hasta
entrado el siglo XVIII. El arte era pues un rito, una ceremonia mgica encaminada a
establecer una comunicacin entre cielo y tierra, en aras de una armona energtica
universal designada con el radiante nombre de Belleza.
Igualmente Magia y Arte, han de ser conectados de forma directa con el Amor, como
sinnimo de Unin, el que en la prctica cotidiana no slo ha de identificarse con
ideales romnticos sino tambin con la fastuosa genitalidad de la hembra prototpica
(una y otra vez individualizada).
No hay nada ms valioso que la aventura del Conocimiento y su secuela, la energa del
Pensamiento, vale decir los instrumentos motores del Arte que se resuelven en el placer
inefable de la Contemplacin. Ellos no tienen precio, en verdad, y si hay algo que puede
ser llamado lujo es esta magia, que paradjicamente se encuentra al alcance inmediato
de todo aquel que es capaz de interesarse verdaderamente en ella; la cual, de cambio en
cambio, va produciendo una autntica transmutacin interior.
En realidad el Agartha, amn de ser un mtodo de autoconocimiento es un tratado de
arte tergica que se reconoce en las imgenes ordenadas de una cosmogona y que se
revela en la organizacin de la imaginacin,
mediante un rito preciso y ay!, extremadamente
purificador, al punto de tocar los lmites
individuales y traspasarlos prorrumpiendo en el
luminoso mbito del Conocimiento y la
metafsica, origen y fin de todo poder. Esto es
vlido tanto para las figuras del Tarot, asociadas a
imgenes mentales, como para todo lo que el
aprendiz ha trabajado con el modelo cabalstico
del Arbol de la Vida. El lector posee ahora un
archivo dinmico de imgenes y figuras a las que
puede recurrir en cualquier momento. Incluso
esos
smbolos
repercutirn
de
manera
inconsciente en l y sern causa de nuevos efectos
que al transformarse otra vez en causas
asegurarn una labor mgica ininterrumpida de
participacin en el cosmos mediante arquetipos tradicionales que posibilitan la
constante regeneracin del plan del artista divino. Estas prcticas rituales de recreacin
de imgenes mediante la memoria llevan al recuerdo del s mismo, a la "reminiscencia"
platnica; sobre todo cuando la meditacin sobre el objeto mgico que se desea recordar
se hace no slo mediante la atencin concentrada, sino tambin cuando sta, una vez
ejercida, puede ser liberada y volar en pos de una imaginacin que nada tiene de
arbitraria, pues ha sido provocada y modelada por ideas-fuerza universales, energas
sutiles y vivas que finalmente terminan manifestndose en gestos existenciales, al
extremo no slo de signar idearios definidos, sino igualmente de determinar maneras de
ser y vivir, criterios morales y normas de conducta. La palabra re-conocer, que hemos
empleado en este texto, quiere decir conocer dos veces. En particular la utilizamos en el
sentido de volver a conocer lo que ya sabamos, lo que es lo mismo que descubrir la
verdadera identidad, intrnseca unin con el S Mismo y sus indefinidos reflejos que
perennemente modifican y reconstruyen al cosmos. Ese re-conocer ritual, reiterado, es
la razn de ser de este manual, su autntica esencia, su novedad permanente, y el
propsito de aquellos que lo han diseado. Sealaremos, aunque no sea ms que una
coincidencia, que el trmino "reconocer", en castellano, es una palabra rebis, o sea que
puede leerse tanto de izquierda a derecha, como de derecha a izquierda, lo que
constituye un ejemplo cabal de lo que se entiende por inversin.
40 CABALA: EL NOMBRE II
Para la Cbala el nombre indica la esencia de lo nombrado y por lo tanto la
identidad. Esto es as porque ella configura una metafsica del lenguaje, y como tal, las
letras del alfabeto son producto del Verbo y la Grafa divinos, de su Palabra y su
Escritura.
El nombre divino, el Schem, est dotado de un misterioso poder total, y todo aquel que
conoce o participa de algn modo del conocimiento de ese nombre se encuentra
compartiendo automticamente ese poder.
No es, por lo tanto, nada extrao que el nombre de Yahv no pudiera pronunciarse (e
incluso escribirse correctamente), puesto que violar esta prohibicin equivaldra a jugar
con un poder incontrolable ms all de todo lmite o proporcin. Por lo que se trataba de
nombrar indirectamente, o slo por algunos atributos a la deidad y en determinadas
circunstancias, puesto que todo nombre sagrado lleva un poder intransferible, un
secreto que comparte con todos los nombres; con cualquier cosa nombrada y aun con la
posibilidad de nombrar.
Esto otorga una importancia extraordinaria a la palabra y a su expresin: la escritura, lo
que conlleva a transferir esta suprema valoracin a los textos sagrados, en particular a
los cinco primeros libros de Moiss, y a la Biblia en general, lo cual ser heredado por
las religiones "del libro": tanto por el cristianismo (con el agregado del Nuevo
Testamento) como por el islam (Corn), lo que se proyecta en toda la cultura occidental.
Haciendo la salvedad de que estos textos no son letra muerta, sino palabra viva,
permanente y actual, y el libro un organismo con una energa ntima del que
constantemente surge una nueva luz, la verdad, para iluminar los secretos cosmognicos
y metafsicos, revelados y velados a la vez. Desde luego que esto modifica
sustancialmente la relacin entre el hombre y la escritura, y por lo tanto la del hombre
con la lectura, reflejo a su vez de la que mantiene con el nombre y la palabra, derivadas
del pensamiento y la conciencia, las que distinguen y singularizan al fenmeno humano.
Por lo que la concepcin cabalstica acerca del hombre se encuentra estrechamente
ligada con la posibilidad de nombrar, lo que equivale a decir a la de crear, o re-crear, a
la de formar y re-formar el cosmos que en definitiva no es ms que un conjunto de
nombres proferidos por la Palabra divina.
En la letra est pues el sentido de la creacin, la que ha sido realizada precisamente por
las combinaciones y permutaciones de los signos del
Santo Alfabeto Csmico, graficados por la pluma de
Dios, cuyo nombre se teje de manera oculta en cada
una de esas letras y en todas las palabras y nombres,
incluso en los espacios vacos que dejan libres los
signos entre s.
Dice Orgenes que al igual que la magia, el nombre y
su poder no son algo vano y sin importancia, sino
bien por el contrario una ciencia temible, por lo que
hay que utilizar con prudencia y circunspeccin estos
nombres mgicos, cuya eficacia deriva de su
pronunciacin en su lengua original porque es precisamente el sonido el que acta.
Los doctores hebreos desarrollaron extensamente estos estudios, fundamentalmente
orales, aunque hay numerosos escritos destinados a despertar los genios dormidos
mediante el llamado y la escritura de sus nombres, o atributos, como lo han efectuado
todas las culturas tradicionales o primitivas, aunque no hayan producido necesariamente
un lenguaje alfabtico, por haberse expresado por glifos o emblemas ideogramticos, o
de otra manera anloga, mediante smbolos que fijaban el nombre, y por lo tanto lo que
ste representaba, en perfecto acuerdo con el orden csmico.
41 LA LABOR COTIDIANA
Se quiere insistir nuevamente sobre la necesidad casi urgencia del trabajo
diario interno a aqullos que van en pos del Conocimiento. Desgraciadamente la
naturaleza del hombre es tal que tiende a olvidar lo que verdaderamente le interesa y
ha buscado siempre y es traicionado por los sentidos, a lo que se suma la
determinacin del medio social contemporneo, absolutamente profano y alejado de la
autntica realidad de lo que son y representan el mundo y el ser humano. Este
condicionamiento a una imagen fija, literal y falsa de lo que somos y lo que nos rodea,
hace que seamos absorbidos por la innegable fuerza de la mediocridad del medio, la
que de indefinidas maneras, incluso con la violencia y el "chantaje" trata de hacernos
participar de la chatura de sus valores.
El lector de Agartha sabe que debe emplear todas sus energas en esa lucha sorda con
lo social (la cual se suele manifestar a veces a travs de la familia) al enfrentarse con
esas concepciones, que l, quiralo o no, tiene internalizadas mediante un aprendizaje
tan falso como equivocado, est enfrentndose consigo mismo y sus propios errores y
miserias.
Varias armas tiene el aprendiz de alquimista para vencer en esta guerra. La primera es
la paciencia, una forma de lentificar el tiempo; asimismo posee distintos vehculos para
lograr sus propsitos, los que se han ido indicando a lo largo de nuestro Programa. El
objetivo de estas labores, de este entrenamiento del que nos provee este manual, es
obtener la atencin concentrada, la reminiscencia y recuerdo de uno mismo, y el
conocimiento de los secretos cosmognicos, de cara a abordar la metafsica y la
contemplacin efectuando determinadas prcticas y ejercicios, como el estudio y la
meditacin, e igualmente el cultivo de ciertas potencias anmicas en relacin con las
imgenes visuales y mentales que se producen en nosotros y que actan como
despertadores de conciencia.
Pero el aprendiz de tergo sabe a esta altura del camino recorrido que es gracias a la
perseverancia cotidiana que pueden obtenerse logros duraderos en su realizacin. Por
lo que una y otra vez insiste en sus trabajos y fatigas, impulsado por la fe en la promesa
que se le ha dado (aquella de que obtendr cien veces ms de lo que tena) a pesar de
sus amarguras y gracias a su sacrificio. Razn por la cual es capaz de decir:
Redoblo!, en especial en circunstancias difciles, o sea en aquellas en que se hace
imprescindible un sobreesfuerzo y donde se ve no slo como conveniente, sino como
imprescindible, la realizacin del rito cotidiano, la nica salvacin en un mundo como
el que nos ha tocado vivir.
Por todo esto es que nos permitimos recomendar nuevamente a nuestros lectores la
relectura del Programa Agartha. No slo porque tendr una visin distinta de lo que
all se dice, sino adems porque en muchas cosas ella ser como nueva, a tal punto
usted ha sido capaz de modificar su criterio, su ngulo de visin. Este ejercicio le
permitir establecer comparaciones entre sus antiguas
concepciones y las nuevas y establecer as su grado de
"adelanto", o mejor: la porcin del camino espiral
ascendido. Su elevacin del plano de la visin literal, a
las sutiles percepciones de otras formas de la conciencia, las que van constituyendo
una atmsfera distinta para el desarrollo del ser, a tal punto que puede entonces
hablarse de un antes y un ahora, de un hombre viejo, y por lo tanto de un hombre
nuevo, de una metamorfosis, o mucho mejor de autntica metanoia.
Se debe pues seguir confiando en la memoria, la que debidamente entrenada por el
ejercicio y el estudio, por la escritura interna que imprimimos en ella, se constituir en
una energa constante que actuar por s misma, como si manifestara un orden mgico
y divino.
42 QUIROLOGIA
A la mano, que cumple una funcin de modelo simblico, la Cbala le otorga un
profundo sentido sagrado. Lo mismo otras tradiciones como la Hermtica o el Islam
(ver en esta ltima, por ejemplo, la importancia talismnica que posee la mano de
Ftima, la hija del Profeta). Las dos manos unidas con sus respectivos cinco ms cinco
dedos son una imagen del modelo del denario arquetpico y por lo tanto de la realidad
que expresa el Arbol de la Vida Sefirtico. Pero lo que hoy se entiende por quiromancia
o quirologa (del griego kheir, mano) es un vestigio, harto desfigurado como lo es
tambin la Astrologa moderna, de lo que otrora fuera una ciencia de alcance espiritual
y oracular. Hemos, pues, de insistir en que todas las artes mnticas y adivinatorias en
general asumen el verdadero sentido y funcin que les compete slo en tanto se las
enmarca dentro de una perspectiva espiritual e inicitica, del hombre y del mundo, ajena
a toda supersticin y literalidad. Y esto aunque se d por supuesto que en las manos est
impreso el mapa de nuestro propio destino y naturaleza, como tambin en el rostro o en
la propia configuracin fsica. En cualquier caso ya se sabe que todo el mbito terrestre
y corporal es un reflejo o huella de un modelo celeste, por lo que cada parcela de su
geografa es portadora de un mensaje simblico que no est sino manifestando ese
modelo a un nivel (as es, por ejemplo, como recin nacido el Buda Sakyamuni, los
sacerdotes descifran su importante destino espiritual partiendo de los 32 signos
impresos en su piel).
A cada dedo, lnea y comarca de la mano se le asigna, en efecto, una correspondencia
con una deidad determinada, vinculada, sobre todo, al simbolismo astrolgico y
alqumico: el pulgar a Venus, el ndice a Jpiter, el medio a Saturno, el anular al Sol y el
meique a Mercurio. Sin embargo a la hora de descifrar los diferentes sentidos y
analogas simblicas de los signos hay que considerar la mutabilidad y por lo tanto
relatividad del mundo sensible y corporal, el propio del fenmeno y el cambio. Los
signos de la topografa fsica cambian de configuracin en sus pormenores al cambiar
constantemente tambin el propio organismo y ms aun su aspecto externo. Establecer,
pues, sistemas demasiado rgidos de interpretacin es arriesgarse inevitablemente a caer
en el error de tomar un relativo por un absoluto. De hecho y al igual que en el caso de la
fisiognoma, cada tradicin o pueblo posee unas variantes propias de interpretacin,
vlidas en la mayora de las veces para su propia raza y ligadas a sus propios parmetros
simblicos, lo cual no quiere decir que, en el fondo, no exista entre ellos una
unanimidad esencial de sentido. Digamos por ltimo que la mano izquierda est
relacionada con lo ancestral y la herencia psquica del individuo, con sus posibilidades
latentes, mientras que la derecha lo est con su personalidad y su actualidad, o sea con
la concrecin efectiva de todo lo que, en la izquierda, es potencial e instintivo; relacin
anloga por lo dems a la de toda la simetra microcsmica.
43
CABALA
Al comienzo de nuestro Programa (Mdulo A,
acpite 26) hemos dado las correspondencias entre el
modelo del Arbol de la Vida y el cuerpo humano. All
proponamos unas correspondencias y sugeramos las visualizaciones adecuadas a
ellas. All tambin decamos que en futuras prcticas intentaramos la inversin de
polaridad de energas. Eso es lo que haremos ahora de acuerdo al siguiente cuadro:
Kether:
Hokhmah:
Binah:
Hesed:
Gueburah:
Tifereth:
Netsah:
Hod:
Yesod:
Malkhuth:
la coronilla
ojo y hemisferio cerebral derecho
ojo y hemisferio cerebral izquierdo
brazo derecho
brazo izquierdo
corazn, plexo solar
pierna y cadera derecha
pierna y cadera izquierda
los genitales
base, planta de los pies
44 LA ESTRELLA Y LA ESPIGA
El viaje reiterado por las dimensiones del mundo del hombre, a la luz de la
estrella entrevista en el segundo de un tiempo otro, ms atemporal, prximo a los
45 ALQUIMIA
Generalmente cuando se nombra la Ciencia Alqumica se piensa en la referida al
reino mineral cuyo objetivo es la realizacin del oro metlico a travs de la piedra
filosofal. Esta forma del Arte Regia es la transmutacin que se produce en el athanor u
horno por medio de diferentes procedimientos y etapas que el adepto relaciona con su
propio proceso inicitico interno, anlogo a cualquier gestacin, comenzando por la del
Universo. Sin embargo ya hemos mencionado la alquimia vegetal como una posibilidad
idntica, la que utiliza el propio cuerpo humano como un athanor y persigue
exactamente los mismos fines, o sea los de la plena realizacin de las posibilidades
humanas por medio de la constante conjuncin de las energas opuestas que yacen en lo
profundo de su alma. Tambin debemos mencionar una alquimia desarrollada a travs
de la respiracin, la que pretende fijar el hlito vital (el prana de los hindes) como
alimento constante fludico y permanente de la creacin ntegra.
Es necesario aclarar que todas esas formas de la alquimia son igualmente vlidas y estn
referidas a idnticos principios cosmognicos que se manifiestan de igual modo
esencialmente, aunque las formas de expresarse sean diferentes, razn por la que son
valederos los mismos smbolos y la sucesin de las operaciones descritas en la alquimia
metlica (comenzando por el mercurio), aunque la materia prima a emplearse sea
distinta. Cabra tambin aqu sealar la alquimia sexual como otra modalidad operativa,
ntimamente ligada a lo que en el hinduismo y el budismo se denomina tantra. Todos
estos aspectos tienen en comn la idea de una regeneracin y por ello estn ligados a
46 VIRGILIO-DANTE I
Es bastante frecuente, en la historia de las civilizaciones tradicionales, el hecho
de que cuando stas, por imperativos cclicos, estaban a punto de desaparecer, la
doctrina metafsica y cosmolgica que orden su cultura y su vida se refugi en las
obras de determinados personajes clave, y ello con el propsito de que dicha doctrina no
se perdiera definitivamente. El destino de los hombres de Conocimiento que viven
durante esos perodos crticos est, en parte, supeditado a esa misin de salvaguarda. Tal
el caso de Dante en relacin con la Edad Media. Fue en La Divina Comedia donde
Dante recogi y plasm lo esencial del esoterismo cristiano que estaba representado por
ciertas agrupaciones artesanales, hermticas y caballerescas, como la Orden Templaria.
Como ya dijimos en un acpite anterior, la propia organizacin a que perteneca Dante,
los "Fieles de Amor", pasaba por ser una rama de la propia Orden del Temple, por lo
que es de suponer que cuando sta desapareci en 1314 los "Fieles de Amor"
continuaran manteniendo aunque en forma ms oculta y velada gran parte de la
enseanza inicitica y tradicional que detentaban los caballeros templarios. Es esta
herencia espiritual la que en verdad constituye el eje medular que vertebra toda
LaDivina Comedia, y cualquier lectura que de esta obra se haga debe tener en cuenta
este dato si se desea conocer el profundo sentido que encierra.
Sin embargo, existe la presencia de otras fuentes tradicionales en el poema de Dante,
cosa que no es de extraar teniendo en cuenta la encrucijada de culturas que
confluyeron en la poca medioeval. Concretamente nos referimos a la presencia de la
tradicin greco-latina, representada en la Comedia por Virgilio, a quien Dante llama
maestro, seor y gua. Virgilio fue con respecto a la tradicin greco-latina lo mismo que
Dante con respecto al esoterismo cristiano: un iniciado que conserv en sus obras,
especialmente en Gergicas y La Eneida, lo esencial de su cultura. En La Eneida, por
ejemplo, encontramos una serie de datos relacionados con la doctrina de los ciclos, y sin
duda Dante se sirvi de ellos en La Divina Comedia. Todo esto nos indica que la
tradicin representada por Virgilio continuaba estando viva en tiempos de Dante, y
continuara estndolo ms all de stos, como fundamento que es de la propia cultura y
la historia sagrada de Occidente, y cuya herencia recibimos todos los nacidos en l,
seamos o no conscientes de ello.
Centrndonos en el punto de vista del proceso inicitico, y considerando que con
respecto a l la historia y la geografa sagradas en cuanto
que expresan las leyes universales tambin constituyen un
dato importante a tener presente, puede decirse que la
tradicin greco-latina representa para Dante el legado de sus
ancestros o antepasados; un legado impreso por
47 EL METODO FUNDAMENTAL
El estudio y la meditacin sobre los textos hermticos, la Enseanza de la
Cbala sefirtica, las imgenes y la estructura mvil que el Tarot propone, tanto como
las de la Alquimia y sus operaciones, as como la de la ciencia Astrolgica y Pitagrica,
y el discurso platnico, producen en el alma que contempla un reencuentro con la
Gnosis Perenne, conocimiento y sabidura obtenidos a partir del ascenso paulatino por
las esferas y experimentado de modo vital a partir de una tergia fundamentalmente
individual. Es decir un mtodo "objetivo" que se encarna de modo "subjetivo", en forma
"mgica".
Esto desde luego se debe a la correspondencia entre todos los planos de la realidad tanto
del macro como del microcosmos y el amor entre sus partes que, partiendo de la Unidad
Original, primera determinacin del No Ser, se articulan desde la Idea y el Arquetipo
hasta la materialidad ms concreta de nuestro mundo sensible a travs del plano
intermedio, poblado por entidades espirituales informales y sutiles que actan como
mensajeros concretos de las emanaciones ms altas de las que son recipiendiarios, y que
transmutan en vibraciones, que a su vez generan las innumerables energas de lo ms
bajo. Para el Hermetismo slo basta revertir este proceso descendente (que en el hombre
se ha denominado Espritu-Alma-Cuerpo), es decir hacerlo ascendente para remontar as
hasta el primer Principio, amparados y protegidos por el roco celeste, cristalizacin de
lo supra-celeste.
49 VIRGILIO-DANTE II
En la simblica inicitica la 'puerta de los infiernos', o Ianua Inferni, que es
precisamente la 'puerta de los hombres' o de los 'ancestros', es la que el ser en busca de
su realizacin espiritual debe franquear antes de salir por la 'puerta de los dioses', o
Ianua Coeli, aqulla que da acceso a los estados supraindividuales o suprahumanos.
Pero con el descenso al inframundo o 'reino de los muertos', no termina la funcin de
gua asumida por Virgilio, sino que sta an permanece en el transcurso de la no menos
penosa ascensin por la montaa del Purgatorio, durante la cual Dante se purifica y re-
genera de los 'siete pecados capitales', reverso negativo de las 'siete virtudes', septenario
este que manifiesta las energas ambivalentes de los planetas. Por otro lado, el recorrido
por el que asciende equivale a las pruebas iniciticas. Asimismo, la estructura literaria
de La Divina Comedia (y especialmente el Infierno y el Purgatorio) est tambin
inspirada en La Eneida virgiliana (concretamente en el Canto VI), donde se relata el
descenso del hroe troyano Eneas en el antro de la Sibila de Cumas. Adems, este
mismo esquema, que por otro lado es universal, se repite en los misterios rficos y de
Eleusis, as como en el descenso de Ulises al antro de las ninfas. Igualmente hay que
considerar la influencia del islam, y concretamente en lo que se refiere al relato del ms
importante maestro espiritual del sufismo, Mohyddin ibn Arabi, que en su obra
Revelaciones de la Meca describe el "viaje nocturno" de Mahoma a travs de los tres
mundos. Esta influencia no es de extraar pues como ya se ha dicho en acpites
anteriores los intercambios doctrinales entre el esoterismo cristiano y el islmico fueron
bastante frecuentes en el Medioevo.
Es importante sealar que Virgilio tambin simboliza la razn humana que debe
prevalecer firmemente en el iniciado a fin de que no sucumba ante los tres tipos de
peligros con los que debe enfrentarse en su descenso a los infiernos: la cada en el
cenagal, la vuelta hacia atrs y la petrificacin. En este caso la razn debe entenderse
como la sntesis de todas las facultades y virtudes correspondientes al estado humano y
que por ello mismo reflejan y manifiestan la Razn o Inteligencia divina. Curiosamente
la palabra latina ratio designa por igual la razn y el radio que conecta la periferia de
una circunferencia con su centro. De esta forma, y sirvindonos una vez ms de la
analoga geomtrica, en el contexto inicitico la razn (en el sentido que estamos
dndole y no en el que le otorga el 'racionalismo') representa la va recta, o 'recta
intencin', que no hay que perder en ese viaje laberntico desde la periferia de uno
mismo hasta el centro o punto ms interno donde reside nuestra autntica identidad. Es
ya cuando Dante alcanza el Paraso terrestre situado en la cima de la montaa del
Purgatorio que Virgilio, es decir la tradicin de sus antepasados, ha cumplido su
misin con respecto a la horizontalidad humana. En el Paraso terrestre (el centro de
nuestro estado de existencia) Dante halla a Beatriz, encarnacin de la Sabidura y la
Belleza trascendentes, y junto a ella emprende el viaje, esta vez vertical, a travs de los
diversos cielos planetarios que simbolizan los estados superiores del ser, hasta alcanzar
la plenitud del Conocimiento y el acceso al Paraso celeste, donde reside "... el Amor
que mueve el Sol y las dems estrellas."
50 EJERCICIOS PRACTICOS
Queremos sugerirle, si es que ya no lo ha efectuado, que realice el estudio de
Agartha a la noche. Al comienzo de nuestro Programa es ms indicado (aunque de
ninguna manera necesario o imprescindible) realizar los ejercicios y meditaciones en
las horas diurnas, en especial a la maana, antes de enfrentar el mundo profano y
cotidiano. Si esto ha sido as comience ahora a practicar en las horas nocturnas. Al
contrario, si hasta ahora se ha ejercitado de noche, debe empezar a practicar los
ejercicios de da, al menos durante un cierto perodo. En realidad hay adeptos que
dicen que el trabajo alqumico debe efectuarse de las doce del da en adelante y otros
que por aos laboran slo a partir de la medianoche, una vez han entendido con los
ojos bien abiertos en la vigilia de maanas y tardes la naturaleza de sus operaciones.
Se debe aclarar que no es nicamente que se recomienda este horario nocturno por la
mayor tranquilidad que ofrece la noche en la vida moderna y las ciudades
contemporneas, sino por la energa-fuerza que conlleva, ntimamente ligada al
52 ALQUIMIA
Los Cuatro Elementos (2). Los cuatro elementos, o mejor, los cuatro principios
que ellos simbolizan (que constituyen cualquier posibilidad de manifestacin y por lo
tanto, la de toda materia, puesto que sta es la combinacin de esos principios o
elementos en rotacin, alternndose los unos con los otros; los que no son sino la
emanacin de un mismo principio creador universal que toma diferentes modos o
formas designadas por distintos nombres) se llaman, como ya bien sabe el estudiante del
AGARTHA, fuego, aire, agua y tierra. El fuego simboliza el principio radiante que es el
Estos cuatro elementos estn constituidos por los tres principios alqumicos: el azufre, el
mercurio y la sal, que interactan constantemente entre s como a su vez lo hacen estos
elementos entre ellos. Se les ha querido comparar con una rueda dentro de otra rueda, o
como una rueda que fija doce posibilidades (3 x 4), el zodaco (ver Mdulo B, acpite
98). Estos tres principios como sabemos estn presentes en toda 'materia' o energa, as
se presente esa energa en estado radiante, gaseoso, fludico, o de manera slida. A estos
tres principios los podemos asociar con Osiris (+), Isis (-), y Horus (N), hijo de ambos,
que por lo tanto contiene parte de los dos, a los que debe su existencia. Pero sobre todo
hemos de vincularlos con el Arbol de la Vida y sus tres columnas que se van
solidificando en cuatro etapas sucesivas que, sin embargo, coexisten en cualquier
materia, como los cuatro planos o mundos del Arbol de la Vida coexisten entre s.
un origen capaz de ser origen de todas las cosas, puede encontrarse con que no est
solo, con que si bien hay algo que nicamente podr realizar l mismo, escuchando las
voces que slo se oyen en el silencio, tambin hay una verdadera familia del espritu,
conocida no slo del pasado sino tambin del futuro, puesto que sus voces traen la
memoria de lo que siempre excedi los tiempos histricos.
Esos reales ancestros en el dominio del conocimiento, es decir, del verdadero ser, son,
por la enseanza que formulan, la manifestacin, variada en aspectos, nica en
esencia, del motor primigenio que, como maestro arquetpico y secreto, fecunda todos
los tiempos, de los cuales es siempre centro.
La aspiracin amorosa de lo trascendente, devuelve al mundo en forma inmanente la
presencia de lo no-dual por la cual es regenerado el Libro de la Vida, obra que el
espritu realiza al reconocerse en lo que siempre lo estuvo revelando.
En otros trminos, la reunin de lo disperso no ocurre slo en el mundo histrico y
geogrfico del hombre, por su remisin a lo arquetpico; el Corazn del Mundo, o lo
que aparece como cenit para un estado del ser como el humano, no tiene ms aspectos
separadores que los proyectados desde determinado estado de existencia. En s no es la
presencia real de lo divino. Es evidente que el poder vivirlo as tiene mucho que ver con
el anonimato verdadero, interno sobre todo, en el cual el S-Mismo no necesita
adornarse con pronombres personales.
El mundo aparentemente ya solidificado y terminado, apto para el consumo entrevisto
por la crcel de la mente, resultado de un rbol sin races, talado en un gesto de
apropiacin tpico del ego, pudiera enderezarse de nuevo en el recuerdo efectivo de
aqullos que gracias al sacrificio reiterado en el Nombre de lo que nunca ser
accesible a los sentidos, habrn recuperado el 'sentido de la eternidad', el cual redime
cualquier ciclo, que slo desde el punto de vista 'profano' aparece como abandonado a
s mismo.
55 LAS CASTAS
Uno de los temas menos comprendidos entre las concepciones tradicionales es el
de las castas debido a la confusin que el mundo moderno (nacido en el Renacimiento,
confirmado en los siglos XVII y XVIII y efectivizado en el XIX y XX) ha proyectado
sobre este asunto, confundindolo con sus propias problemticas, sus revoluciones
polticas y econmicas, sus divisiones referidas a las clases sociales (verdaderos tabes)
y posteriormente el enfrentamiento de stas y por lo tanto la ruptura del organismo
nacional e internacional.
Trataremos de aclarar algo del tema a la luz de lo que el lector ya sabe acerca del
pensamiento tradicional. Aunque antes de abordar este equvoco deben despejarse
ciertas dudas y sentarse algunas bases necesarias a la clarificacin:
a)
Nada tiene que ver el tema de las castas con la divisin contempornea
referida a las clases sociales, motivo por el que el aspirante al Conocimiento, todava
hijo de su condicionamiento histrico, no tiene en su bagaje de imgenes ninguna cosa
parecida que pueda tomar como punto de referencia; se aconseja, por lo tanto, no
extrapolar informaciones y menos an pretender juzgar con elementos exclusivamente
contemporneos, a los que se supone universales, a sociedades pretritas de las que
todo se ignora.
Para poner un solo ejemplo diremos que los hombres y mujeres ms
poderosos y de ms status de la actualidad, presidentes, primeros ministros, lderes, y
aun reyes y nobles, pueden ser considerados desde una perspectiva tradicional, o sea
espiritual, como los integrantes de la casta ms baja de seres jams conocida en este
ciclo humano de existencia.
b)
La divisin en cuatro castas no es un hecho arbitrario o casual, sino que
est en correspondencia con el orden natural de las cosas y la divisin cuaternaria de
cualquier manifestacin. Es pues una realidad de orden cosmolgico verificable en
cualquier sociedad y/o cultura.
c)
A los efectos de este acpite utilizaremos la terminologa hind para
referirnos al asunto por ser la ms clara y conocida, la que agrupa a los hombres en
cuatro conjuntos denominados Brhmanes, Kshatriyas, Vaishyas y Sdras. El primero
corresponde al estado sacerdotal o sapiencial. El segundo al guerrero y la nobleza; el
tercero a los artesanos, comerciantes y administradores, y el ltimo a los siervos. Los
nacidos en los tres primeros pueden renacer en la Suprema Identidad, pueden ser
iniciados en los misterios; los que pertenecen por nacimiento al otro estn destinados a
la reencarnacin en la rueda de las existencias, aunque sean millonarios, jefes polticos,
artistas de xito, o tal vez precisamente por eso, tomando debida cuenta de la
degradacin del mundo que vivimos. Se quiere hacer la salvedad de que esta
separacin en castas, o en estados, no slo se presenta en la tradicin hind, sino que
es clara en la China (y todo el extremo oriente y tambin en el oriente medio), en la
Amrica precolombina, e incluso en culturas tribales consideradas tan 'primitivas'
como el Africa negra. En la organizacin social de la Edad Media occidental es
evidente, heredada no slo de las concepciones cristianas (el Cristo Rey por ejemplo)
sino igualmente de las antiguas culturas nrdicas y clticas, y asimismo de egipcios,
caldeos, griegos y romanos. En los hebreos es neta entre los reyes-sacerdotes (o mejor
sacerdotes-reyes) y el squito escalonado de sus cortes.
Seguidamente ilustraremos esta concepcin con el
smbolo del crculo, o de la circularidad, harto conocido
por nuestros lectores que ya han trabajado bastante con l.
Tambin en este caso la divisin en castas (expresadas aqu con la terminologa hind)
debe ponerse en relacin con todo lo que llevamos visto del modelo sefirtico.
El predominio de tal o cual casta debe ponerse en relacin con el ciclo y el tiempo
histrico por un lado; por el otro con la jerarquizacin o lectura de niveles, o grados de
conciencia, presente en cualquier realidad.
Para finalizar queremos hacer referencia a una quinta casta: Hamsa. Esta es en verdad
una no casta y debe ser colocada por encima del Arbol de la Vida. Corresponde a los
seres no condicionados, o los que habiendo sido condicionados por el nacimiento han
sido liberados de su determinacin. Estos iniciados son llamados ativarna, utilizando
siempre la terminologa hind.
56 CIENCIA
Lo que se entiende hoy por ciencia la ciencia profana tiene tambin un origen
sagrado (como todas las Artes Liberales) que se ha ido degradando, desde sus
comienzos, donde la observacin de los fenmenos naturales, revelaba el
funcionamiento de la gran mquina del mundo, manifestada por las grandes estructuras
de la cosmogona, que simbolizaba, en ltima instancia, lo que estaba ms all de ella.
Es decir a las leyes naturales como signos y arquetipos de lo sobrenatural y como su
sello en las cosas y los seres, incluido el humano, como lo haca la alquimia en virtud de
la correspondencia entre macro y microcosmos.
Y es digno de notarse que autores como Tycho Brahe, Kepler, Newton (sobre todo este
ltimo), y un largo etc., viven a sus trabajos individuales como directamente ligados a lo
Universal, en busca del Conocimiento, aventurndose al lmite de sus posibilidades
intelectuales insertadas en un contexto metafsico, como autnticos hermetistas.
En trminos generales, desde el Renacimiento el mundo actual ha materializado
completamente sus supuestos y se ha ido solidificando cada vez ms en razn de
acontecimientos cclicos y esto coincide con la aparicin de la ciencia moderna, o
ciencia profana. Empero, los fundadores de esta ciencia jams negaron sus intereses
sagrados. Bien por el contrario, el que podra llamarse su ms lejano antecedente
medieval, Roger Bacon, consideraba a los hechos experimentales como formas visibles
de fuerzas invisibles lo cual fundamenta a la analoga y por lo tanto a la tergia y
habra que hechar un vistazo a su obra para advertir sus intereses. O fijarse en el ya
citado Newton, quien inverta ms tiempo y pona mayor inters en sus investigaciones
bblicas que en sus bsquedas propiamente "cientficas". Su ley de la gravedad nos
ilustra sobre las correspondencias y por lo tanto acerca de la magia simptica, como l
lo saba, aunque prefiri emitir su teora en trminos mecnicos.
57 CIENCIA I
Un concepto lineal del universo, el tiempo y el espacio, hace que a stos se los
viva de una manera rgida y fija, en acuerdo con la literalidad de un pensamiento slo
capaz de vislumbrar lo ms inmediato de lo que perciben los sentidos. En la poca
actual la ciencia ha tomado formas casi exclusivas de medicin cuantitativa reduciendo
los problemas cientficos a meras estadsticas, lo que equivale a abandonar la bsqueda
de la esencia y las causas de los fenmenos de cualquier naturaleza que sean por la
comodidad de su mera descripcin y sus efectos. Desgraciadamente esta forma de
pensar invalida la ciencia oficial que empricamente encasilla las cosas por sus
caractersticas ms superficiales sin contar tampoco los factores de cambio permanente
a que est sujeta cualquier manifestacin, y considera al hombre contemporneo,
completamente condicionado por su medio e ideologa, como un modelo universal
vlido para ser aplicado en toda circunstancia. Lo mismo, en realidad, hace con
cualquier fenmeno, as sea ste subatmico o estelar, y termina mecanizando su visin
de la vida a tal punto que es incapaz de distinguir entre la teora y el fenmeno en s. Ya
hemos dicho que esta pretendida ciencia oficial no est de acuerdo con las ltimas
investigaciones cientficas, nacidas muchas de ellas a partir de las teoras de Einstein,
pero stas an no han podido transformar el esquema oficial (ver Mdulo A, acpite 76).
El universo se encuentra en permanente movimiento y constantemente se contraen y
expanden sistemas enteros de estrellas que configuran galaxias y planetas, que al igual
que las partculas subatmicas conforman diferentes sistemas alternativos a velocidades
supersnicas. Esto en perfecta coordinacin cclica y rtmica con todos los elementos
que componen este universo vivo y en perpetua expansin.
As, en nuestra ignorancia, los hombres vamos como aquellos burros a los que se les
sostiene por encima y delante de sus cabezas una prtiga de la que cuelga una zanahoria,
lo que hace que la bestia camine y corra con el afn de procurar su alimento sin que
pueda conseguirlo.
La va lctea es un inmenso aro de gases y estrellas que gira perpetuamente sobre
nuestras cabezas como una rueda. La materia fsica tampoco es inerte y pasiva sino que
constantemente vibra en una ondulante danza cuyos patrones de movimiento estn
dados por las estructuras moleculares, atmicas y nucleares.
Todo esto entraa un secreto cuya revelacin es el origen del conjunto. Cualquier obra
habla de su creador si no hay diferencia entre el autor y la obra. La manifestacin es la
firma de Dios y de all la suma importancia de la Ciencia, cuyo punto de partida es la
experiencia, la que igualmente constituye el fin ltimo del Conocimiento. De lo visible
a lo invisible por mediacin de la autntica ciencia.
58 ALFABETO Y ESCRITURA
Los distintos esoterismos coexisten y son idnticos en esencia, mientras lo
exotrico de las distintas tradiciones toma formas que las contraponen entre ellas. Esto
es vlido para la suma de las diversas formas tradicionales y sus smbolos, ritos y mitos.
Mientras lo esotrico es interior y se refiere a los principios inmutables, lo exotrico
hace hincapi en lo superficial y mltiple. Lo esotrico une, lo exotrico divide (ver
Mdulo A, acpite 2).
Lo anterior es notorio en las tradiciones hebrea y rabe, hoy tan contrapuestas en lo
material, lo que se traduce en odios y diferencias religiosas, sociales, econmicas y
polticas. Sin embargo, las races y aun el tronco son comunes para ambas tradiciones
pese a las diferencias de las flores y frutos, y los iniciados y esoteristas de las dos (sufes
y cabalistas) se refieren no slo a un mismo Ser y a una idntica y Suprema realidad,
sino que sus mtodos para acercarse a ella son ntidamente similares. Agreguemos que
los esoteristas de ambas tradiciones han sido y son perseguidos por el exoterismo oficial
y religioso.
En los alfabetos es patente esta identidad, sealando desde ya la profunda analoga que
existe entre ellos, y haciendo la salvedad de que pese a tener el
islmico 28 letras, se corresponde perfectamente con el hebreo
(algunas de estas letras son prcticamente iguales). Por otra parte a
cada letra corresponde un nmero y se hacen clculos anlogos en
ambas lenguas respecto al valor de los signos. El Nombre Supremo tiene cuatro letras
tanto entre los judos como entre los rabes, las que son puestas en relacin con los
cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, las cualidades del poder divino, etc.
El magno testimonio del islam (la shahad) se compone de cuatro palabras, siete slabas
y doce letras, tal cual expresa tambin el Sepher Yetsirah. La creacin se considera
como un libro del que las criaturas son las letras. El universo es una escritura, un
discurso provocado por la expansin del Verbo, lo que configura el libro del mundo. Por
lo que tanto el Corn como la Biblia son textos sagrados reveladores que expresan la
totalidad de lo csmico, siendo susceptibles de ser ledos de distintas maneras
jerarquizadas y ocultas que manifiestan de modo real al Espritu Supremo.
Los especialistas islmicos dedicados a la ciencia de las letras (los hurufis) dan enorme
importancia al Alif, primera letra del alfabeto, valor uno, pues de ella derivan los
principales nombres. Las letras, como el lenguaje, son los atributos de la esencia divina
y son inmanentes a todas las cosas, pues son la materializacin de la Palabra, Kalimat
Allah y su discurso creador. El nombre, compuesto de letras, significa verdaderamente
la cosa nombrada y por lo tanto la revela (kashf). Es en el hombre donde se manifiesta
conscientemente esta escritura divina, de la cual, por otra parte, l es un signo. La
escritura es un ejemplo evidente del misterio del ser y una graficacin permanente de la
ms alta actividad de la pluma del Creador, el que se expresa tambin por la palabra, el
lenguaje, el nombre, y sobre todo, por el sonido, que los antecede.
Desde este punto de vista el estudio y la lectura de cualquier texto sagrado o
verdaderamente esotrico no son en absoluto vanos, sino que tal texto, al manifestar en
s y por s la potencia generadora, no puede dejar de ser para quien se abre a l
autnticamente transmutador y constituir de hecho una gnosis. Esto es patente en la
Tradicin Hermtica donde el libro es el vehculo por excelencia.
59 CIENCIA II
La materia tal cual se refiere a ella la fsica oficial en verdad no existe. La
mquina del mundo permanece en constante actividad y ora se enfra o se calienta
conjugndose permanentemente en la ronda de los cuatro elementos que la componen
que alternativamente predominan uno sobre el otro. El motor es gneo: efectivamente es
la intensidad del fuego lo que derrite lo slido, licundolo, y posteriormente transforma
a estos lquidos en gases, los cuales mediante enfriamiento comienzan nuevamente a
condensarse y estabilizarse en slidos.
Desde la antigedad greco-romana esta rueda de fuego, aire, agua, tierra, ha preocupado
a filsofos y sabios, los que jams consideraron a la materia como algo fijo e
inamovible, sino como un conjunto de elementos en permanente cambio y
reestructuracin. La unificacin materia-energa, vale decir, la unicidad de la materia, ha
sido un axioma alqumico tradicional. Lo mismo ha sucedido con la unidad indisoluble
espacio-tiempo, presente adems en las concepciones de los pueblos arcaicos.
Es slo recientemente que la ciencia ha vuelto a reconsiderar su concepcin dualista y
dicotmica, para colmo mecnica, con la que se pretenda juzgar a los seres y los
fenmenos de una manera esquizofrnica propia de los puntos de vista de las grandes
ciudades modernas. As la fsica subatmica observa que las partculas existen y no
existen simultneamente y que en verdad la diferencia entre dentro y fuera no es sino
una manera de encarar las cosas, en perfecta coincidencia con las sociedades
tradicionales que ven al universo como a un hombre, animal u organismo gigantesco
que no se encuentra ni lleno ni vaco. Cosas que parecen opuestas e incompatibles son
consideradas hoy como distintos aspectos de una misma realidad.
El espacio llamado vaco contiene todas las posibilidades virtuales de cualquier
desarrollo y posee un nmero ilimitado de partculas que nacen y desaparecen
espontneamente. Aun el movimiento y el reposo, la existencia y la no existencia, la
fuerza y la energa, son considerados como antagonismos fenomnicos que nicamente
pueden comprenderse bajo la nocin de complementareidad. Tampoco hay diferencia
entre el ser y el acto. Todas las manifestaciones del mundo proceden de la expresin de
una misma realidad que llega a ser y luego se desintegra, transformndose en otra cosa,
que a su vez cambia en otra, y as indefinidamente. La transitoriedad de los objetos, la
incesante mutacin de las cosas y el fluir del ro de la existencia son una realidad viva y
tangible ms all de cualquier metfora que, adems, nos explica la ilusin permanente
del hombre histrico y su cuidadoso engao.
62 ALQUIMIA
A veces la Alquimia se expresa en un lenguaje y un simbolismo complejo y
oscuro', y esto es as pese a los cuidados de nuestro PROGRAMA que trata de
sintetizar, aclarar y expresar en un lenguaje claro y actual verdades que, sin embargo,
63 ANGEOLOGIA II
Decir ngel es decir imagen. La imaginacin no debe entenderse aqu como la
facultad que produce lo imaginario, lo irreal, sino el acto por el cual se hace real el
mundo de las Formas y Figuras. El mundus imaginalis se sita en el tiempo mtico de la
percepcin visionaria y revelacin proftica. Como dice el poeta y pintor del siglo
XVIII William Blake "quien no puede imaginar de una manera ms real lo que su ojo
mortal puede ver, no imagina del todo".
El creador de imgenes (nombre que se le da al devoto del islam), se identifica con la
luz interior de los seres y las cosas del mundo Natural y con las ideas y arquetipos del
mundo Ideal.
Esta imaginacin activa es una facultad del Intelecto u rgano del Conocimiento y
conduce a la Inteligencia del Corazn, objeto del Conocimiento interno directo.
Los arcngeles, como facultades cognoscitivas
que son, se asocian a estas funciones. La
imaginacin activa al arcngel Gabriel (ngel
Espritu Santo) que en el cristianismo es el
anunciador de la encarnacin del Verbo; la
inteligencia del corazn, o intelecto puro, al
arcngel Miguel (o Christos-angelos), cuyo
nombre significa igual a Dios.
En el Arbol Sefirtico de la Cbala, segn
algunas versiones tradicionales, Miguel ocupa
el centro (Tifereth); Gabriel el Fundamento
(Yesod) y Metatrn el polo o la corona (Kether).
A este ltimo se le denomina el YHVH menor y
es el arcngel que se aparece a Moiss en medio
de la zarza. Metatrn es la palabra misma "que
abre el reino supercelestial"; es el espritu de la visin que anuncia un Dios que vendr;
lo que en trminos generales es vlido para cualquier energa inmaterial y luminosa, es
decir, anglica.
64 EJERCICIO PRACTICO
Algo que se desea recomendar es la lectura en voz alta como ejercicio fecundo en
carga interior. Comience a leer con suma claridad y en voz fuerte y despaciosamente
cualquier acpite de este Programa. Hgalo entendiendo perfectamente lo que lee y
acompaando con su voz (y hasta con su gesto) el texto. Si tiene en su casa un
grabador, permtase utilizarlo y registrar en la cinta su lectura. No slo oir vibrar su
voz, sino que sentir la aliviada y marcial sensacin de estar nuevamente levando el
ncora como un privilegio concedido a su decisin responsable. Dgase para s mismo:
Voto a Hrcules! Adelante con la navegacin! Adems debe usted tener en cuenta que
cumple una funcin, que esta larga efectivizacin de un proceso interno, esta iniciacin
en el Conocimiento por mediacin de la alquimia anmica y espiritual que propone
nuestro Programa es parte de nuestro destino individual. Una alternativa que comienza
a realizarse en obras y se manifiesta de acuerdo a nuestra capacidad tanto de
comprensin como de expresin, para que podamos reconocer en sus huellas lo que es
aquel Destino para el que estamos llamados.
65 MINUTA
Ser pobre, en verdad, es tener miedo a la pobreza, o desear poseer, cualquiera
sean los medios con que uno cuente. Igualmente ser rico es no ambicionar lo que no se
tiene; lo que es lo mismo que estar de acuerdo y no resignado con lo que se es,
cualquier cosa fuere lo que se sea o posea.
Realmente, cuando ms se sabe, ms se olvida lo aprendido. Dios es permanente
novedad. La posesin de la psiquis personal es la expresin ms clara del error de
percibirnos de modo individual. En la deidad no hay soledad ni miedo.
66 EL HOROSCOPO
El horscopo nos permite determinar la posicin de los planetas y los luminares
en los signos y casas zodiacales, en un da y una hora concretos. Suele hacerse el
clculo para observar los aspectos astrales en el momento del nacimiento de una
persona, en cuyo caso se denomina 'carta natal'; pero tambin podra realizarse a partir
de cualquier otro acontecimiento especialmente significativo del que quisiramos saber
sus influencias celestes.
Es necesario, para poder elaborarlo, tener claros y precisos el da y la hora que vamos a
analizar, y el lugar, del que habremos de obtener su latitud y longitud; tambin poseer
una tabla de posiciones planetarias a la que se denomina 'efemrides'; una tabla de casas
en la que pueda verse la posicin de stas en la latitud del lugar que se observa; y una
tabla de logaritmos. Estas tablas pueden adquirirse en libreras especializadas.
La mayora de las tablas especialmente las que podemos conseguir hoy da en
Occidente basan sus clculos en la hora de Greenwich y dan sus datos al medio da; es
necesario, pues, trasponer los resultados a la hora y lugar en cuestin.
Hechas estas observaciones, le daremos una idea general de cmo elaborar el
horscopo:
a)
Trace con su comps un crculo y divdalo en doce segmentos de 30 cada uno,
tal como se muestra en los grficos de las pginas siguientes.
b)
Obtenga la 'hora sideral' del sitio y momento que le interesan, siguiendo las
instrucciones que en las mismas tablas o en libros de Astrologa podr encontrar.
Calcule el intervalo transcurrido entre el medio da anterior y la hora que investiga.
Para la colocacin de los planetas, que haremos luego, obtenga el logaritmo de ese
intervalo.
c)
Abra su 'tabla de casas' en la latitud correspondiente y mire la columna 'Tiempo
Sideral' en la que se ven horas, minutos y segundos. Busque en esta columna el 'tiempo
sideral' que le interesa, y all podr observar, en ese tiempo, y en la latitud en cuestin,
las cspides de las casas 10, 11, 12, 1, 2 y 3. Trace en su diagrama los signos y los
grados que le indica la tabla, y en los puntos opuestos marque las cspides de las casas
4, 5, 6, 7, 8 y 9, respectivamente.
Veamos cmo se traza si la posicin resultante fuera, por ejemplo, la siguiente:
Casa 10
Casa 11
Casa 12
Casa 1
Casa 2
Casa 3
15 Libra
20 Escorpio
26 Sagitario
6 Capricornio
18 Acuario
14 Piscis
Casa 4
Casa 5
Casa 6
Casa 7
Casa 8
Casa 9
15 Aries
20 Tauro
26 Gminis
26 Cncer
18 Leo
14 Virgo
Saturno:
Jpiter:
Marte
Sol:
Venus:
Mercurio:
Luna:
0 Sagitario
22 Leo
18 Acuario
23 Tauro
3 Cncer
9 Gminis
4 Cncer
67 NOTA
En el Mdulo B, acpite 65, hablamos acerca de la alimentacin. Sin excluir
nada de lo que all se dice, ahora nos referiremos asimismo a ciertos temas conexos y a
los errores que pueden derivar de ellos, al punto de constituirse en dificultades a veces
insalvables en el camino del Conocimiento. Dos ejemplos bien netos son el prejuicio
"naturista" y el impedimento materialista. El segundo est ntimamente ligado con la
versin que el hombre moderno tiene de s mismo y de todas las cosas, y corresponde,
en trminos generales, a la forma de ver de la sociedad contempornea, asociada
asimismo con la lectura literal y programada que este hombre histrico tiene del
cosmos. El primero, vale decir, el prejuicio "naturista", es propio de ciertas personas y
grupos que pretenden "mejorar" su situacin individual dentro del caos que nos ha
tocado vivir. A l nos referiremos ahora, pues muchas de las personas interesadas en
los temas de la Metafsica y del autntico Conocimiento, o sea, aquellos que tienen una
inquietud interior, se ven a menudo tentados por ciertos atractivos que les ofrece una
vida ms "pura", "natural" y "saludable".
Habra que preguntarse, desde el comienzo, qu se entiende por lo hoy llamado
"natural" y qu concepto se posee en la actualidad sobre la naturaleza.
Es bien sabido que para las sociedades tradicionales y primitivas, que por cierto son
las que viven integradas en el cosmos y palpitan junto con los ritmos y los ciclos
naturales, en un plan perfectamente universal y ecolgico, la naturaleza no es lo que
68 CABALA
A continuacin ofrecemos un sencillo
'talismn' numrico (recordemos que los nmeros son
tambin letras) basado en la Estrella de David o Sello
Salomnico, emblema de Israel.
Se podr observar que la suma de las seis filas de
nmeros
dan
un
mismo
resultado:
4 + 7 + 9 + 6 = 26
1 + 11 + 12 + 2 = 26
1 + 8 + 7 + 10 = 26
6 + 5 + 12 + 3 = 26
4 + 8 + 11 + 3 = 26
10 + 9 + 5 + 2 = 26
Igualmente la suma de los nmeros colocados en las puntas de la Estrella da 26 (13 para
los dos extremos del eje vertical y 13 para los 4 restantes). Este nmero, como sabemos,
es particularmente importante en la Cbala hebrea y en otras tradiciones y
corresponde a la suma de las letras del Supremo Nombre Sagrado YHVH,
descompuesto de esta manera:
Y = 10, H = 5, V = 6, H = 5. Total = 26
Por otra parte la suma del hexgono interior da 52 (26 x 2), los que sumados a los 26
exteriores dan 78 (26 x 3) como el total de todos los nmeros de la figura. Queremos
recordar que este es el nmero de cartas que posee un juego completo del Tarot.
69 GEOMANCIA
Hemos respetado el nombre Geomancia, con que se suele conocer esta ciencia,
aunque en rigor le correspondera el de Geologa con el que el hombre contemporneo
designa a una disciplina nacida el siglo pasado. En chino es llamada Feng-Shui y
estudia las energas de la naturaleza, en su ntima relacin con la tierra, y por cierto que
esta ciencia est estrechamente vinculada con la Geografa Sagrada. En realidad todos
los pueblos y sociedades tradicionales han utilizado a la geomancia con el fin de situar
en determinados lugares y puntos claves tanto sus ciudades, como sus templos o casas
cultuales, y asimismo sus viviendas.
Para una mentalidad tradicional tanto la tierra como el cielo estn perfectamente vivos y
se expresan constantemente por mediacin de las energas que continuamente los
conforman. La tierra respira, pare, resplandece, y adquiere formas distintas en diversos
sitios, signados por diferentes fenmenos (montaas, valles, planicies, ros, cascadas,
etc.), los cuales son smbolos de ideas arquetpicas, o mejor, de 'otras cosas' existentes
tambin en el mundo de lo invisible, de lo espiritual. Por cierto que estas concepciones
han de ponerse en directa conexin con la idea de la analoga
entre macro y microcosmos, la que ve en la tierra un ser vivo,
sensible y gigantesco, expresin natural, como el hombre, de
un Ser Supremo, oculto en su propia creacin. Motivo por el
que las energas csmicas, y en este caso especial las telricas,
son igualmente los conductos por los que se manifiesta la
divinidad y por lo tanto sealan lugares especficos de
comunicacin tierra-cielo. Esta circulacin de la energa, en
ambos sentidos, es lo que caracteriza igualmente a la
Geomancia como arte a-divina-toria y la que busca por su
intermedio la ubicacin adecuada del ser humano en lo
indeterminado y amorfo, instaurando un orden en el caos. Una
de las variantes secundarias de esta ciencia (o arte) lo
constituye la figura del Zahor, que es el encargado de
encontrar agua, o corrientes de energas benficas
(aprovechables) utilizando para ello un bastn o un pndulo.
70 FILOSOFIA PERENNE
Algunas personas cuya formacin es exclusivamente profana tal vez pudieran
sorprenderse de la existencia de una 'Filosofa Perenne', o sea de una serie ordenada de
conocimientos interrelacionados, de una doctrina (jams de un dogma), capaz de
explicar a los hombres su propia naturaleza y la del mundo en que viven. Desde luego
que esta 'panacea' universal, capaz de responder a todas las preguntas, calmar las
angustias del mundo moderno y suprimir el sufrimiento provocado por la ignorancia, no
es una creacin individual (ni mucho menos 'colectiva') sino que es la expresin de una
revelacin espiritual directa, lograda por distintas personas en diversos lugares, que
reviste diferentes formas propias y que, por sobre todo, se halla presente en la entraa
misma del ser humano y del cosmos que ste habita. Por lo tanto, la revelacin de estos
conocimientos arquetpicos no es slo horizontal e histrica, sino fundamentalmente
vertical y eterna, como son las 'ideas', principios que conforman el mundo y que se
manifiestan mediante leyes universales que han sido conocidas de modo unnime por
las distintas tradiciones que han conformado la Historia de la humanidad a lo largo y a
lo ancho de su Geografa. Esta simple observacin, que cualquier lector armado de
buena voluntad puede constatar personalmente, supone la idea de un modelo universal,
de un juego de estructuras inmutables, visibles e invisibles, sin las cuales el mundo y el
hombre no seran. De all la importancia de conocer la cosmogona como expresin
simblica de la Inteligencia Universal, energa subyacente a cualquier manifestacin, tal
y como sucede con el pensamiento, que antecede a la palabra. En efecto, este juego de
estructuras esenciales se expresa simblicamente, y es por medio de esas simblicas y
sus analogas y equivalencias como podemos entender la realidad ltima del cosmos y
su instancia final: su naturaleza increada y sin embargo siempre actuante. Es este legado
heredado de las grandes tradiciones de la antigedad una autntica cosmogona
arquetpica que, como tal, se corresponde con las distintas simblicas arcaicas, mediante
las que se expresa, reactualizando de este modo la realidad del mundo actual, el que aun
hurfano de todo conocimiento verdadero sigue constituyendo una autntica teofana
para todos aquellos que son capaces de comprenderlo. De ms est decir entonces que
dedicarse al estudio de las disciplinas tradicionales y efectuar sus prcticas con el objeto
de despertar las potencias dormidas del alma, constituye un mtodo apropiado del
Conocimiento.
71 SIMBOLISMOS DE PASAJE
Agartha propone una total conversin de nuestro modo ordinario de ser y una
bsqueda perseverante de otros estados ms sutiles a los que debemos arribar. La
aventura del Conocimiento, como hemos visto, es representada como un viaje o un
peregrinaje hacia el Centro del Ser, hacia la Ciudad Santa, es decir hacia nuestra propia
interioridad. Ese viaje, lleno de peripecias y peligros nos permite 'pasar',
paulatinamente, a otras regiones ms internas, y cada uno de esos 'pasos' supone un
'recuerdo', cada vez ms ntido, del S Mismo, de la verdadera identidad que permanece
inmvil en el medio de nuestro propio corazn. De hecho, todo smbolo sagrado, por su
condicin vehicular, supone la posibilidad de un 'pasaje', pues tiene la caracterstica de
poder transportar al hombre desde la realidad material que le muestran los sentidos
hacia la verdad interior que se oculta detrs de la apariencia formal de las cosas y los
seres. El smbolo toca los sentidos permitiendo que a partir de esa percepcin sensible
nos elevemos por su intermedio hacia las regiones invisibles que l mismo representa,
posibilitando por lo tanto el 'paso' hacia otros estados y grados de conciencia y vida.
El ascenso y descenso perpetuos que el Ser realiza por las esferas del Arbol Sefirtico,
supone un 'paso' por las vas que comunican las distintas sefiroth entre s, siendo, de
acuerdo a la Cbala, 22 los senderos que hemos de cruzar (ver Mdulo B, acpite 28),
relacionndose cada uno de ellos con una letra del alfabeto sagrado y con una lmina de
los arcanos mayores del Tarot.
Hay ciertos smbolos, que queremos ahora destacar, que se refieren especficamente a
estos 'pasajes' que han de producirse durante el proceso de la realizacin de la Gran
Obra. Estos, como el del Octgono, el de la Puerta, el atravesar las aguas y el de la
Escala, podrn mostrarnos cmo realizar esas travesas por las comarcas de la mente
universal. Los pensamientos, cada vez ms sutiles, guiados por estos senderos
arquetpicos, nos llevarn por pasadizos ms y ms angostos que desembocarn
finalmente en En Sof, la nada ilimitada en la que slo es el eterno reposo. "A travs de
M conoceris al Padre".
Las grandes civilizaciones son en realidad una degradacin del pensamiento tradicional,
donde ste, paradojalmente, alcanza su mayor brillo, antes de sepultarse con su propio
ciclo. Y por el contrario, ciertos pueblos arcaicos an conservan la 'ingenuidad' y el
frescor de los orgenes. Deberamos en ese caso preguntarnos quines son los
'ignorantes', o los 'primitivos', y qu autoridad puede adjudicarse el mundo moderno
respecto a cualquier clasificacin en cada rama de su 'ciencia'. Nada saben los
representantes 'oficiales' del pensamiento moderno, y a veces se llega el caso de algunos
que toman su propia ignorancia que debera avergonzarles como una avanzada con
respecto a un nuevo mundo del cual, a travs de su incapacidad institucionalizada
como una objetiva postura cientfica, ellos fuesen la vanguardia constructora.
73 ASTRONOMIA-ASTROLOGIA
La astronoma es la ms antigua de todas las ciencias y es ella la que determina
en su origen una civilizacin, como lo ha hecho con todas las de la antigedad.
Efectivamente, el estudio de los ciclos y los ritmos de los astros genera las pautas en
que se fundamentar el pensamiento religioso, poltico y econmico, toda la cultura en
definitiva de una sociedad. A partir de all es posible sacar conclusiones particulares,
basadas en clculos, relaciones y analogas, que se corresponden con un concepto
reiterativo y circular del tiempo, lo que da lugar a las predicciones sobre
acontecimientos cclicos, y por tanto reincidentes, que son estudiadas por la astrologa,
o astronoma judiciaria (como se le llamaba en la antigedad). El ciclo ms corto y ms
fcil de observar es el lunar que en 29 das y fraccin (28 das para el pensamiento
antiguo, dividido en 4 semanas de 7 das) realiza un recorrido y retorna al mismo punto.
Esto, sin considerar la carrera del sol en el da, o sea, la diferencia que va entre el da y
la noche. Tambin la luna admiti el estudio de ciclos mayores, el de sus eclipses, que
segn observaron los caldeos se producan en el mismo orden despus de 223 meses
lunares. El ms importante de estos ciclos mayores de los astros es el de la precesin de
los equinoccios, que se reitera cada 25.920 aos (26.000 en nmeros 'redondos')
establecido para la cultura occidental por Hiparco de Nicea, y otros sabios tradicionales.
Se llama bveda celeste, o firmamento, a una semiesfera cuya lnea de contacto con la
tierra es el horizonte, y cuyo centro se encuentra en el ojo del observador. Si ste se
mueve, el horizonte se desplaza. Igualmente si el espectador contempla un astro, la recta
o rayo visual que va al centro del astro, determina un punto en la bveda celeste, que es
la proyeccin del astro sobre ella, y como la distancia que va de la tierra a los distintos
astros es inmensa (recordemos que la que separa a nuestro planeta del sol es de 150
millones de kms.), en relacin con el dimetro de la tierra (6.378 kms.), se supone que
los astros se mueven en una esfera ideal, de radio indefinido, a la que se denomina
esfera celeste y cuyo centro, asimismo, se encuentra en el ojo del contemplador. En
realidad lo que el observador ve son las proyecciones de los astros sobre el firmamento
y no los desplazamientos verdaderos de los astros. Adems se considera a la tierra como
un punto coincidente con el centro de esta esfera celeste. Por lo que puede verificarse
que aun la astronoma actual sustenta y parte del punto de vista geocntrico, o mejor,
antropocntrico, para construir todas sus especulaciones y no podra ser de otra
manera pese a que la ignorancia y la vulgarizacin general pongan un nfasis pomposo
y engolado sobre el heliocentrismo (perfectamente conocido por la antigedad, segn
puede verse en el papel primordial asignado unnimemente al sol) como conquista
cientfica antes de la cual nada se saba de astronoma. Es decir, que los que sacrificaron
a Nicols Coprnico (autor de De Revolutionibus, publicada en 1543, en la que sostena
el heliocentrismo, basado precisamente en la astrologa antigua) son los mismos
ignorantes que afirman enfticamente hoy su sistema como oficial, sin comprenderlo, y
74 LAS TRADICIONES
A lo largo de nuestro Programa nos hemos referido con frecuencia a muchas de
las tradiciones todava vivas o ya desaparecidas. Y siempre hemos destacado el hecho
de que en esas tradiciones existe una identidad en cuanto a sus smbolos, ritos y mitos
principales, pues todas ellas emanan de una sola y nica Tradicin, llamada primordial
precisamente por su condicin esencialmente vertical y supra-histrica, lo que le ha
permitido sustraerse a los cambios del devenir cclico, conservando ntegramente el
Conocimiento (la Gnosis) y la posibilidad permanente y salvfica de poder ser
encarnado por el hombre de cualquier tiempo y lugar. Esto vale tambin para nuestra
poca, en la que a pesar de su extrema oscuridad todava siguen vivas en diferentes
lugares de la Tierra determinadas culturas tradicionales que no han perdido su vnculo
con la Tradicin Primordial, otorgando la influencia espiritual-intelectual
imprescindible para iniciar el camino que nos lleve a la realizacin interior y a la
identidad con el S Mismo.
Sin embargo, no podemos desconocer el hecho de que todas las tradiciones actuales
sufren, en mayor o menor medida, una degradacin con respecto a lo que fueron sus
valores originales, aunque esa degradacin afecta ms bien a la forma exterior de que
necesariamente se revisten (y que no es ajena a las condiciones espacio-temporales),
pero no a su fondo, a su ncleo y esencia metafsica revelada a travs de sus cdigos
simblicos.
75 LA PUERTA
"Tena un muro grande y alto y doce puertas, y sobre las doce puertas doce
ngeles y nombres escritos, que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel:
de la parte del oriente, tres puertas; de la parte del norte, tres puertas; de la parte del
medioda, tres puertas, y de la parte del poniente, tres puertas" (Apocalipsis XXI,12
13).
El despertar gradual de la conciencia puede ser visualizado como la apertura de puertas
que permite que el pensamiento 'pase' a otras regiones y que el adepto vaya conociendo
los grados invisibles del ser. La puerta supone siempre una salida y a la vez una entrada,
pues cuando la atravesamos salimos de un espacio mental para ingresar a otro; y son
varias las que hemos de cruzar, cada vez ms estrechas, durante el proceso de la
transmutacin. La Iniciacin en los Misterios abre la puerta que separa al mundo
ordinario y profano de aqul otro sagrado donde el espacio y el tiempo recuperan su
verdadera significacin.
Ya nos referimos a la Puerta dentro del simbolismo constructivo y queremos ahora hacer
ciertas observaciones acerca del 'pasaje' que este smbolo evoca. Hemos visto al templo
como modelo del cosmos y como smbolo del espacio interior del hombre. Su puerta
exterior sirve de separacin y a la vez como punto de unin entre el atrio donde
predominan la multiplicidad y el caos del mundo ordinario y el espacio interno en el
que reinan el orden y la armona de lo sagrado y significativo. El iniciado, gracias a los
rituales que lo cualifican para entrar, atraviesa ese umbral, muriendo a los estados
inferiores y exteriores y renaciendo a una vida interior en la que las posibilidades
superiores despiertan.
Esta Iniciacin, o puerta de entrada a los mundos invisibles, est representada en el
Arbol Sefirtico por la esfera 9, la que a su vez se relaciona con la lmina nmero 12 de
los Arcanos Mayores del Tarot. Es interesante la relacin que podemos hacer entre esta
esfera Yesod, el Fundamento y el smbolo cristiano de Pedro (que fue crucificado con
la cabeza hacia abajo, como es la posicin de "El Colgado") que es la piedra de
fundamento sobre la que la Iglesia se levanta. En este sentido no es casual que sea el
propio Pedro el portador de las llaves o claves que abren las puertas del reino de los
cielos.
Por otra parte, esta primera puerta est tambin relacionada con el smbolo de la caverna
y en ambos casos el iniciado, una vez que ha ingresado al espacio interior debe atravesar
por el laberinto que finalmente lo conducir si no se pierde al centro o corazn del
templo en el que se ubica el ara o altar. En el simbolismo cristiano vemos cmo en este
espacio central (guardando al cliz o copa, espacio vaco o receptculo de la
Shekhinah), hay tambin otra pequea puerta que slo abre el sacerdote y que cubre al
misterio de los ojos profanos. Esta puerta se ubica en Tifereth sefirah central que
hemos de traspasar, naciendo de arriba, para empezar a vislumbrar la realidad oculta
sobre 'la superficie de las aguas'.
Habindose recibido el bautizo de agua que abre la primera puerta, y una vez realizado
el recorrido horizontal y laberntico entre esa puerta exterior y su centro o corazn en el
que se recibe el bautismo de fuego, el adepto ha de iniciar un 'pasaje' axial, vertical y
ascendente por el eje invisible que conecta al ara con el punto central de la cpula de
Tifereth a Kether. Los ritos 'primitivos' de trepar el rbol, o de subir por el poste ritual,
ejemplifican este ascenso al final del cual el adepto habr de atravesar la puerta ms
estrecha que se halla simblicamente en la sumidad del templo. Este es el ojo de la
aguja por el que no puede pasar ninguna riqueza
individual. La aguja, en efecto, es un smbolo ms del
eje y el rito de enhebrar la aguja, entonces, viene a ser
una representacin de este 'pasaje' por la puerta
estrecha.
El hombre en su bsqueda del Conocimiento ha de
salir primero del mundo ordinario para entrar al
interior del templo; luego debe perderse en los
laberintos para encontrarse nuevamente al arribar al
centro; de all habr de emprender el ascenso vertical
en busca de la sumidad, y finalmente deber salir por
la puerta cenital del templo, o cosmos, hacia lo
supracsmico. Esta salida final es visualizada como el
desatar o disolver el nudo que nos mantiene atados a
la individualidad y a un estado particular del ser, y su
logro constituye una fusin absoluta con el todo.
"Tocad y se os abrir".
77 LOS CICLOS I
Como dijimos en el acpite N 2 de este Mdulo C, un Kalpa representa el ciclo
de existencia de un universo o mundo, nacido del hlito de Brahma, la Deidad creadora.
No hay un ciclo ms extenso que el Kalpa, pues l contiene todos los ciclos de ciclos
posibles, unidos entre s por ese hlito que los sostiene y les da la vida. Aadiremos que
cuando un Kalpa llega a su fin se produce un Pralaya, la disolucin o reabsorcin de
ese mundo en el seno de Brahma, en lo inmanifestado. A este respecto leemos en el
Bhagavad-Gita, libro sagrado de la India: "Al fin de un Kalpa, de un perodo de
creadora actividad, los seres y las cosas vuelven a Mi". El Kalpa es un da de Brahma, y
el Pralaya una noche, al finalizar la cual aparece un nuevo Kalpa, y as de manera
indefinida, conformando lo que se llama la "cadena de los mundos". Cada Kalpa
contiene 14 Manvntaras, y cada Manvntara representa el ciclo completo de una
humanidad, el que a su vez se subdivide en cuatro yugas o edades de desigual duracin
cada una de ellas. Nuestro Manvntara es el sptimo de esa serie y todava faltaran
otros siete para que finalice el Kalpa actual. Decir, en fin, que la palabra Manvntara
significa "era de Man", el cual no es otro que el Legislador universal o Inteligencia
csmica que promulga, de acuerdo a la Sabidura Eterna, la Ley o Dharma que rige todo
el Manvntara desde su principio hasta su fin.
Se dice que el Dharma, simbolizado por un toro en la tradicin hind, se apoya con sus
cuatro patas durante el Satya-Yuga o Edad de Oro, lo que quiere decir que se manifiesta
en su totalidad, significando con ello que la humanidad en su conjunto viva en perfecta
armona y unidad con su Principio. Recordemos en este sentido que Satya-Yuga quiere
decir "Edad del Ser", o "Edad de la Verdad". La misma raz Sat la encontramos en
Saturno, el regente de la Edad de Oro en la tradicin greco-latina. Por analoga entre el
orden metafsico y el corporal, ese mismo sentido de totalidad se expresa en la duracin
temporal de ese Yuga, evaluada como sabemos en 25.920 aos, que es un perodo entero
de la precesin de los equinoccios, o lo que es lo mismo 12 "eras zodiacales" de 2.160
aos cada una (12 x 2.160 = 25.920). Por el contrario durante el Treta-Yuga, o Edad de
Plata, la inestabilidad y el paulatino oscurecimiento espiritual penetran en el mundo,
pues el toro del Dharma se sostiene con tres patas (Treta = tres). Esto se traduce en un
acortamiento de la duracin de esa Edad: 19.440 aos, es decir un tercio de la precesin
de los equinoccios, o lo que es igual 9 "eras zodiacales" (9 x 2.160 = 19.440). En el
Dvapara-Yuga o Edad de Bronce el toro se apoya tan slo con dos patas (Dvapara =
dos), dando a entender que el Dharma es comprendido nicamente en su mitad.
Precisamente a esa Edad le corresponde una duracin que es la mitad de la precesin de
los equinoccios: 12.960 aos, o 6 "eras zodiacales" (6 x 2.160 = 12.960). Y finalmente
en el Kali-Yuga o Edad de Hierro el toro del Dharma se sostiene ya con un solo pie,
simbolizando as el gran desequilibrio que distingue la ltima edad del Manvntara, y
muy especialmente a las ltimas fases de sta. La duracin de esta Edad es de un cuarto
de la precesin de los equinoccios: 6.480 aos, 3 "eras zodiacales" (3 x 2.160 =
6.480). Kali-Yuga quiere decir "Edad Sombra", la cual comenz hace ms de seis mil
aos, con lo que est a punto de llegar a su fin, y con ella la de todo el Manvntara.
Segn los datos de la Ciencia Sagrada esta Edad comenz con la entrada en la "era
zodiacal" de Tauro, alrededor del ao 4.450 a. C.
La muerte de una civilizacin es anloga a la del ser individual y nada podr llevarse
ste de material al otro mundo. Sin embargo el hombre resucitar en un cuerpo de gloria
si es capaz de acceder al Conocimiento, al Ser, y reabsorberse en el Tiempo para ganar
la Eternidad, lo que constituye la verdadera espiritualidad que el iniciado pretende en
vida. Y sin duda este cuerpo glorioso, o mejor, esta 'entidad', puede realizarse asimismo
de manera grupal.
Por otra parte, debe recordarse que en la infinita armona de todas las cosas, en donde
todo est contado, pesado y medido, el fin de un ciclo y sus habitantes est en ntima
relacin con el comienzo de otro y el nacimiento de una nueva humanidad, que nada
tiene que ver con sta, la cual, es obvio, no puede subsistir por la propia dinmica de su
multiplicacin.
79 MARSILIO FICINO
Cuando en 1450 Cosme de Mdici confa al todava muy joven Marsilio Ficino
(1433-1499) la creacin de la Academia Platnica de Florencia, se estaba dando un paso
fundamental para lo que iba a ser un nuevo resurgimiento de la Tradicin Hermtica,
despus del relativo oscurecimiento acaecido desde el final del Medioevo. Para
encontrar las causas que hicieron posible la realidad de esta Academia (convertida en el
centro intelectual ms importante de la poca), debemos retroceder hasta el ao 1439 en
que, con ocasin de celebrarse un congreso de filosofa, acuden a Florencia sabios
procedentes de diversos pases y religiones, entre los que se hallan tambin los filsofos
neoplatnicos bizantinos. Estos ltimos traen consigo todo el saber hermtico y
platnico conservado intacto en la ciudad de Bizancio (anteriormente Constantinopla)
desde los tiempos alejandrinos, y que slo en parte haba sido difundido por el
Occidente Medioeval. Entre esos filsofos es Gemisto Pleto el que ms directa
influencia ejercer sobre la Academia Platnica, pues por su mediacin Marsilio Ficino
y su crculo esotrico traducirn del griego todos los libros del Corpus Hermeticum (en
el Medioevo nicamente fue conocido el Asclepios en versin latina), los "Orculos
Caldeos", y las obras de Platn, Proclo, Jmblico, Plotino, Dionisio Areopagita,
Porfirio, Sinesio, por slo citar unos cuantos. Debe sealarse que para Ficino, traducir
es sobre todo una forma de transmitir la tradicin, teniendo en cuenta adems que estas
tres palabras traducir, transmitir y tradicin equivalen a una misma realidad, ya que
todas ellas proceden de idntica raz etimolgica. En este sentido, conviene recordar que
el mismo conocimiento simblico transmitido por las culturas tradicionales es una
traduccin al lenguaje y entendimiento humanos de las verdades y arquetipos eternos.
As, traduciendo, comentando y prologando las obras de la antigua sabidura, Ficino se
convierte en un fiel intrprete de ella. En el prlogo que hizo al Poimandres, Ficino
establece la genealoga mtica y espiritual que, como una cadena de oro, la "cadena
urea", unifica por encima del tiempo y del espacio a la ilustre familia de los filsofos
hermticos, "cuyo origen est en Mercurio y el apogeo en Platn". Retengamos un
prrafo de dicho prlogo: "En el tiempo en que naci Moiss, floreca el astrnomo
Atlas, hermano del fsico Prometeo (filiacin sta que sin duda se refiere al origen nico
del cielo y la tierra), abuelo materno del antiguo Mercurio, cuyo nieto fue Mercurio
Trismegisto, el ms grande de los sacerdotes y reyes". A este rey-pontfice se le debe la
instruccin "de Orfeo, quien revel los misterios a Aglaofemo, sucedido por Pitgoras,
que tuvo como discpulo a Filolao, maestro de Platn". Considerndose a s mismo
como un eslabn ms de esa cadena, Ficino producir una obra propia que perpetuar la
memoria de la 'raza divina y heroica', 'duea de los siglos', adaptndola a las
circunstancias de su tiempo.
Por la profunda huella que dejaron en el arte y la filosofa hermtica del Renacimiento,
merecen destacarse de esa obra la Teologa Platnica y De la religin cristiana, en las
que se manifiesta la universalidad de un pensamiento que fue capaz de combinar los
misterios de la cosmologa y de la metafsica platnicas con los de la revelacin
cristiana, sntesis anunciada ya por los primeros Padres de la Iglesia y sus sucesores
medioevales, y asimismo por Nicols de Cusa (1401-1464), el doctor de la docta
ignorantia, que tan gran influencia ejercera sobre el propio Ficino y su discpulo Pico
de la Mirndola, y a travs de ellos en todos los neoplatnicos renacentistas. Por otro
lado, el esoterismo impulsado por Ficino puede verse como una reaccin contra el
'escolasticismo' aristotlico, que en su degradacin estaba incubando los grmenes de lo
que siglos ms tarde dara lugar al racionalismo cartesiano.
Al decir de su discpulo Policiano, Ficino fue "un nuevo Orfeo que rescat de los
infiernos a la Eurdice platnica". En efecto, el eje alrededor del cual se edific dicha
obra fueron los himnos rficos, en los que el maestro descubre, velados bajo el lenguaje
evocador de la poesa, los ms sublimes secretos, pues segn afirm Dionisio
Areopagita, "el rayo divino no puede alcanzarnos a menos que est cubierto de velos
poticos". Esos velos son los propios dioses, o mejor, las emanaciones que stos
manifiestan al hombre por mediacin de las musas mensajeras hijas de Zeus y la
Memoria y por las Gracias. Ficino, al igual que Pico de la Mirndola, mantena que los
dioses del panten rfico eran dioses 'compuestos' o 'hbridos', investidos del poder de
la mutabilidad, adquiriendo con ello todas las formas. Pero esa mutabilidad es posible
por el autosacrificio del Ser, que al fragmentarse y dividirse da lugar al orden
cosmognico, regido por los mismos dioses. Por otro lado, que un dios contenga a su
contrario, o que necesite de su opuesto para expresar la totalidad de sus atributos, no
resulta para nada extrao a un mago renacentista como Ficino, para quien el universo es
una estructura tejida por las constantes relaciones, tensiones y luchas entre energas
opuestas que, sin embargo, perpetuamente se equilibran y armonizan, atradas por la
fuerza del Amor, inseparable de la Belleza, la puerta por donde se accede a la identidad
con el Conocimiento y la Sabidura.
En su tratado De Amore (comentario al Simposio de Platn), Ficino dej escrito: "Todos
los dioses estn ligados unos a otros por una especie de caridad mutua, de tal manera
que puede decirse en justicia que el amor es nudo y vnculo permanente del universo".
Ntese cmo se corresponde esta concepcin con lo expuesto por la doctrina cabalstica,
pues es en Tifereth (el Amor o Belleza), como corazn axial del Arbol de la Vida, donde
hallan su equilibrio todas las oposiciones sefirticas. En el mismo orden de ideas, habra
que ver lo que al respecto dice el propio cristianismo, para el que la caridad, o amor,
est situada en la cspide de las virtudes teologales, que por ser tales pertenecen al
dominio de la ontologa, por encima del cual slo se encuentra la metafsica. No es
casual, pues, que entre los neoplatnicos renacentistas perviviera una secreta filiacin
que entroncaba con la enseanza inicitica de los "Fieles de Amor medioevales".
Adems, representar ciega o con los ojos vendados la deidad del amor (por ejemplo, el
Cupido de "La Primavera" de Botticelli, pintor integrado en el crculo de Ficino) era una
forma de ejemplificar que los ms elevados misterios, ocultos en las "tinieblas ms que
luminosas del Ser", no se pueden aprehender por los solos sentidos corporales, sino por
medio del alma purificada, recogida en s misma en el arrebato del xtasis amatorio que
antecede a la unin con lo inefable.
80 LA TRADICION HERMETICA
la pasin son los verdaderos motores de la accin (karma), los cuales jams pueden
verse satisfechos pues la accin, por s misma, jams conduce al reposo, sino que genera
indefinidamente acciones y reacciones secundarias. Acabar con los deseos y pasiones,
mediante el conocimiento de la Cosmogona como soporte del ser y paso a la
metafsica, es dejar de echar lea al fuego, y por lo tanto liberarse de la continua
necesidad de hacer o de tener.
Inversamente ese 'pasaje' ya ha sido realizado por cada uno de los seres
individuales que, proviniendo de un Principio nico, devinieron en criaturas
manifestadas; y la verdadera labor del hombre ha de ser segn la Tradicin la
de reencontrar o 'recordar' el camino de retorno que lo lleve a su origen,
atravesando ese puente invisible que une estados simultneos del ser. La palabra
pontifex (pontfice), significa "constructor de puentes", y de hecho el propio
Papa o Hierofante (ver el nmero 5 de los Arcanos Mayores del Tarot), siendo
un mediador que conecta lo divino y lo humano, es l mismo, por lo tanto, un
verdadero puente que comunica al hombre con su realidad espiritual. Se dice que
ese puente es angosto y como en el simbolismo de la puerta que permite el
paso slo a los 'elegidos', nicos capaces de lograr la identidad real con los
estados ms sutiles del S Mismo.
c) Otra forma de representar ese paso a travs de las aguas, es mediante el
smbolo de remontar el ro hacia su fuente original, navegando contra la
corriente. En este caso el ocano de donde se parte significa las aguas inferiores;
la corriente contra la que ha de realizarse el recorrido, son las fuerzas que tratan
de impedir el ascenso; y la fuente es el origen y el destino la identidad
inmutable del ser verdadero y eterno.
Por ltimo, es interesante hacer notar que en todos estos simbolismos del atravesar las
aguas se apunta la necesidad de un paso por la muerte que las propias aguas
simbolizan.
"Es propicio atravesar las grandes aguas". "Es propicio ver al Gran Hombre". (I Ching).
83 LA INICIACION
Queremos tocar nuevamente el tema de la Iniciacin y su posibilidad real y se
deben hacer algunas precisiones.
En primer lugar se debe aclarar que la Iniciacin verdadera es un proceso ntimo,
secreto, donde el hombre cambia el contenido de sus imgenes mentales a travs de la
reforma total de su psiquis y por lo tanto incluye una muerte al mundo conceptual
profano, lo cual es una reconversin del ser, y por lo tanto va seguida de un nuevo
nacimiento a un estado diferente. Tambin se ha sealado que hay dos de estas muertes
y por lo tanto tres nacimientos, dos iniciticos y el profano, y estos nacimientos son
perfectamente efectivos y reales, claramente indicados por ciclos y seales, para quien
participa de ellos.
La va es la Simblica, como ciencia de las correspondencias y las analogas, y los
ciclos, ritmos, frecuencias y cadencias en que estos smbolos se manifiestan en el ser y
su entorno. O sea la va del Conocimiento, apoyada por prcticas fsicas y
comprobaciones psicolgicas como soportes del Ser y su verdadera realizacin
Metafsica: en suma, la bsqueda y efectivizacin del tercer nacimiento, es decir, el
ingreso a los Misterios mayores. Para eso el Programa cuenta con los elementos
invisibles energas espirituales que exteriorizados a modo de lecciones permiten
encauzar el recorrido inicitico del Adepto. Estos elementos toman la forma de la
Tradicin Hermtica, por un lado, por otro la comparacin del mensaje de esta
84 LA TABLA DE ESMERALDA
A esta altura de nuestro Programa se hace casi imprescindible publicar el texto
del ms importante documento Hermtico. Se trata de la Tabla de Esmeralda, legado del
mtico y arquetpico Hermes Trismegisto directamente vinculado con la Tradicin
Egipcia:
1. "Es verdad, sin mentira, cierto y lo ms verdadero: Lo que est abajo es como lo
que est arriba, y lo que est arriba es como lo que est abajo, para que se obren los
milagros de una sola cosa."
2. "As como todas las cosas proceden del Uno, por la contemplacin del Uno, as
todas las cosas resultan de esta cosa nica por adaptacin."
3. "Su padre es el Sol, su madre es la Luna, el viento lo llev en su vientre, su
nodriza es la Tierra."
4. "Es el padre de toda maravilla en el mundo entero."
5. "Su poder es perfecto cuando se convierte en Tierra."
6. "Separa la Tierra del Fuego, y lo sutil de lo grueso, suavemente y con todo
cuidado."
7. "Asciende de la Tierra al Cielo, desciende de nuevo a la Tierra, y une los poderes
de las cosas de arriba y de las de abajo. De este modo poseers la gloria del mundo
entero y toda oscuridad se alejar de ti."
8. "Este es el poder de todo poder, pues vence todo lo que es sutil y penetra todo lo
que es slido."
9. "De esta manera fue creado el mundo."
10. "Por ello, se obrarn as adaptaciones prodigiosas, cuyos medios se hallan aqu
establecidos."
11. "Por eso soy llamado Hermes Trismegisto, pues poseo las tres partes de la
Filosofa del mundo entero."
12. "Terminado y completo est lo que he dicho con respecto a la obra del Sol."
85 NOTA
La Kundalini es una energa que asciende de la tierra hacia el cielo, extremos
para los que el hombre ubicado en el centro o eje del mundo es un lugar de encuentro y
fusin, energa que el iniciado debe conducir conjugando los opuestos para obtener a
travs de ese ascenso escalonado la Unin (Yoga) con el Origen inmanifestado del
universo gracias al conocimiento paulatino, por grados o estados del ser del Todo
universal.
Dicha operacin es la labor de la unin de los complementarios y la solucin de los
opuestos, la cual se realiza gracias a la comprensin de los principios y la aprehensin y
contemplacin de la realidad por intermedio de los smbolos o vehculos revelados,
capaces de despertar en nosotros las distintas lecturas del Misterio que la conforma: de
lo manifestado a lo inmanifestado segn ensea la Tabla de Esmeralda hermtica:
"Separa la Tierra del Fuego, y lo sutil de lo grueso, suavemente y con todo cuidado.
Asciende de la Tierra al Cielo, desciende de nuevo a la Tierra, y une los poderes de las
cosas de arriba y de las de abajo."
86 EJERCICIO PRACTICO
En el yoga tntrico a cada chakra corresponde un mantram y tambin una slaba o
letra sagrada del alfabeto snscrito, que pronunciada ritualmente, tal como una
oracin, dinamiza y posibilita la apertura del 'loto' o punto virtual de energa contenida
en ese centro, despertando as a Kundalini. En la prctica de este ejercicio, nosotros
haremos lo propio con los nombres de las sefiroth correspondientes a cada centro, es
decir, remitindonos a la Cbala. Estos nombres se tendrn que pronunciar rtmica y
reiterativamente imaginndolos escritos con luz blanca sobre un fondo oscuro, y
girando alrededor de un punto. El orden de comienzo debe ser de arriba-abajo y luego
de abajo-arriba.
87 EL OCTOGONO
Siendo el cuadrado representacin de la tierra y el crculo una imagen del cielo,
al octgono se lo considera como una figura capaz de unir a ambos y por lo tanto como
un smbolo del mundo intermediario que comunica lo inferior con lo superior. De ah
que se le relacione con la idea del misterio de la 'cuadratura del crculo' y de la
'circulatura del cuadrado' que ha servido para expresar el hecho de la espiritualizacin
del cuerpo y la 'incorporacin' del espritu o sea, de la unin indisoluble de lo espiritual
y lo material, y que a la vez se le utilice para representar el 'pasaje' por ese mundo
intermediario. El nmero ocho es a menudo relacionado con la muerte, y en particular
con la muerte inicitica. La carta trece del Tarot en efecto es colocada en la sefirah
nmero ocho (Hod), y en la Astrologa la casa octava es la casa de la muerte. Esto nos
indica que ese 'pasaje' habr de implicar la muerte a los estados profanos y la
resurreccin a los mundos superiores, y en ese sentido el octgono simboliza una
verdadera regeneracin espiritual que supone una transmutacin y un nuevo nacimiento.
En relacin con el simbolismo de atravesar las aguas es interesante el hecho de que el
timn con el que se conduce la nave tenga forma octogonal. Por otra parte, en el
recorrido a travs de las aguas son necesarios ciertos puntos de referencia y orientacin,
y es justamente el smbolo de la rosa de los vientos que se relaciona tambin con el de
las 'ocho puertas' el que se utiliza para designar las ocho direcciones del espacio (los
cuatro puntos cardinales y otros cuatro intermedios) que servirn de gua durante el
viaje inicitico. Muchas veces las representaciones de la rueda aparecen con ocho rayos,
y en ciertos casos con ellos se combinan los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego)
con los cuatro estados intermedios de la materia (lo seco, lo hmedo, lo fro y lo
caliente).
En la tradicin extremo oriental al octgono se le concedi siempre una importancia
simblica fundamental, y es la estructura bsica del libro de las mutaciones o I Ching.
Tambin entre los chinos son comunes los templos de base cuadrada (tierra) coronados
con una cpula semiesfrica (cielo) la cual aparece sostenida por ocho pilares o
columnas (mundo intermediario - hombre).
En el simbolismo constructivo cristiano vemos cmo los baptisterios antiguos eran
octogonales, como lo son tambin aun ahora las pilas bautismales. El bautismo de
agua genera un pasaje real a otros estados y un nuevo
nacimiento, y nos prepara para el bautizo de fuego que se
producir cuando pasemos por la 'sumidad' del templo, por el
punto central del octgono que divide su cpula, gracias a lo
cual transitaremos de lo csmico a lo supracsmico, de lo
88 PICO DE LA MIRANDOLA
Juan Pico de la Mirndola, Conde de la Concordia (1463-1494) fue, al igual que
Marsilio Ficino, uno de los filsofos hermticos ms importantes de los primeros aos
del Renacimiento. De l se cuenta que, al nacer, una bola de fuego apareci de sbito en
la alcoba de su madre, lo cual, ms que como un hecho anecdtico puede verse como un
presagio de la funcin y el destino espiritual que le tocara cumplir. A pesar de lo breve
de su vida, Pico de la Mirndola dej una obra que sera decisiva para la definitiva
consolidacin del Hermetismo renacentista, aunque sus escritos no reflejen hoy con
exactitud lo trascendente de su labor.
Continuando con lo emprendido por Ficino, Pico de la Mirndola ampla an ms la
sntesis llevada a cabo por el maestro florentino al incluir en su obra elementos
doctrinales procedentes de diversas filosofas y tradiciones de Oriente y Occidente, y
especialmente de la Cbala. Este espritu de concordia quedar plasmado en las
"Novecientas Tesis" con las que Pico probar la esencial coincidencia que aparece en el
ncleo interior (esotrico) de todas las tradiciones, muy por encima de las diferencias
formales y de las pretendidas 'ortodoxias' dogmticas y excluyentes. Con ello, quien
recibi los apelativos de 'Fnix de su tiempo' y 'prncipe encantador del Renacimiento',
se convirti para su poca en un fiel exponente de la Filosofa Perenne. Las
"Novecientas Tesis" (algunas de las cuales le acarrearon serios enfrentamientos con la
curia vaticana) se abren, a modo de prlogo, con una "Oracin sobre la dignidad del
hombre", donde con verbo inflamado Pico expuso la posicin central que el hombre
ocupa en el cosmos. Como ya se ha dicho, Pico hereda el pensamiento del cardenal
Nicols de Cusa (1401-1484), el cual, bebiendo en las fuentes de la metafsica platnica
y del hermetismo, desarroll la idea de que los opuestos que los lmites de la razn no
pueden superar, encuentran su equilibrio conciliador en la Unidad, en la que igualmente
se funden todas las doctrinas y religiones.
Se trata de una afirmacin que corresponde a la concepcin renacentista del hombre
considerado como un tergo capaz de operar en los distintos planos del universo gracias
al conocimiento de un saber totalizador, cuya clave estaba en el arte y la ciencia
hermticas. Puede comprobarse aqu hasta qu punto distaba esta concepcin del simple
'humanismo', con que de forma unilateral se ha pretendido membretar todo el
Renacimiento sin considerar las diversas corrientes de pensamiento tradicional que en l
existieron. La 'dignidad' del hombre le viene dada por saberse un colaborador consciente
en la obra de la creacin, por cuyo eje puede ascender y descender pues su naturaleza
participa por igual de lo inferior y lo superior, "y, si no satisfecho con ninguna clase de
criaturas (terrestres y celestes), se recogiere en el centro de su unidad, hecho un espritu
con Dios, introducido en la misteriosa soledad del Padre, el que fue colocado sobre
todas las cosas, las aventajar a todas. Quin podra no admirar a este camalen?"
Pero, sin duda, la ms importante empresa llevada a cabo por Pico de la Mirndola fue
la de introducir la Cbala en la filosofa oculta del Renacimiento. Y fueron precisamente
los judos llegados a Italia procedentes de Espaa, los que transmitieron la Cbala al
joven conde. De entre esos judos algunos eran conversos, y por consiguiente
conocedores tanto de la Cbala como del cristianismo. Era el caso de Len Hebreo,
Flavio Mitrdates y Pablo de Heredia, los cuales orientan a Pico en el sentido de dar una
interpretacin cabalstica del cristianismo, readaptando en cierto modo una tradicin a la
otra. Convencido de que la Cbala confirmaba las verdades del cristianismo, Pico da
forma a la Cbala cristiana que se complementa perfectamente con el gnosticismo
hermtico y neoplatnico heredado de Ficino (ver en este Mdulo el acpite 79). El
estudio y conocimiento de los nombres divinos, y la invocacin de sus potencias
mediante la alquimia de la oracin, constituan la piedra angular del edificio cabalista
cristiano, de lo que se deduca una tergia que predispona al adepto a una
comunicacin con los estados anglicos. Siguiendo a los rabinos cabalistas y a doctores
de la Iglesia como San Jernimo, para los cabalistas cristianos cada una de las palabras,
signos, slabas y puntos de los libros sagrados (Biblia, Zohar, Sefer Yetsirah, Bahir, etc.)
manifiestan la plenitud del mensaje divino en la multiplicidad ordenada y jerrquica de
sus significados. Modificar o suprimir algo de lo contenido en esos libros supone cortar
las 'races de las plantas', y por tanto interrumpir el acceso que conduce al Arbol de Vida
que se alza en el centro del Pardes. Otra cosa bien distinta es hacer uso de la
combinacin y permutacin entre las letras y palabras del alfabeto sagrado, pues ello
permite descubrir verdades de orden doctrinal sumamente reveladoras. Todo el sistema
de combinacin y permutacin cabalstico proceda de las ciencias de las letras
conocidas como Guematra, Notarikon y Themurah. Pico asimila el mtodo de
combinar las letras (aadiendo su correspondiente valor numrico) al ars combinandi de
Raimundo Lulio. El mismo Pico utiliz el 'arte combinatoria' para demostrar, como
explica en sus "Conclusiones mgico-cabalsticas" (incluidas en las "Novecientas
Tesis") que: "No hay ciencia que ms certidumbre nos d sobre la divinidad del Cristo
que la magia y la cbala". Esto, que escandaliz a los espritus cerrados del cristianismo,
abra, sin embargo, unas posibilidades insospechadas para todos aquellos que buscaban
una va de realizacin basada en la Tergia y la Magia Natural. A su vez, en la sptima
de esas "Conclusiones", Pico afirma enfticamente: "Ningn cabalista hebreo puede
negar que el nombre de IESU (Jess), interpretado segn los principios cabalsticos,
significa "Hijo de Dios". Y en la decimocuarta, se concluye diciendo que el nombre de
Jess y el Tetragramma
son idnticos, pero con el agregado de una Shin en el
medio de las cuatro letras:
Un discpulo cabalista cristiano de Pico, Juan Reuchlin, aadir aos ms tarde en su
libro De Verbo Mirifico, que la consonante s (Shin) del nombre de Jess, hace posible la
pronunciacin, y por consiguiente la audicin, del inefable Tetragramma. Esta era una
forma de demostrar, cabalsticamente, la naturaleza divina de Cristo, Verbo encarnado
del Padre. As, lo que el exoterismo judo neg (por ignorancia), es afirmado por el
esoterismo. Para Pico y los cabalistas cristianos Jess era el Mesas, la culminacin
histrica y suprahistrica de la revelacin sinatica dada por Moiss al pueblo de Israel.
De sus Conclusiones reproducimos las siguientes:
Nada hay en el mundo que carezca de vida.
Lo que el mago hace por medio del arte, eso mismo hizo naturalmente la
naturaleza haciendo al hombre.
Quien copule a media noche con Tifereth, obtendr que toda su generacin sea
prspera.
89 EL HERMETISMO RENACENTISTA I
Los acpites sobre Marsilio Ficino y Pico de la Mirndola, nos han servido de
introduccin a la filosofa hermtica del Renacimiento, cuya historia jalonada de
visiones luminosas y acontecimientos mgico-tergicos siempre relacionados con la
bsqueda del Conocimiento, dej una huella indeleble en la cultura y el alma de
Occidente. Como ya apuntamos, las sntesis llevadas a cabo por Ficino y Pico, junto con
la irrupcin del Corpus Hermeticum en la Europa latina, determinaron el comienzo de
una nueva etapa y desarrollo del Arte Regia, enriquecida notablemente con la aportacin
debida a la Cbala cristiana. Desde el foco inicial centrado en Italia, el Hermetismo
renacentista conoci una amplia difusin por Alemania, Francia e Inglaterra, para
acabar implantndose prcticamente en todo el continente, incluida la, por aquel
entonces, Espaa inquisitorial. De Alemania, precisamente, era oriundo el ya
mencionado Juan Reuchlin (1455-1522), que en sus viajes a Italia contacta con los
crculos neoplatnicos y cabalistas cristianos, representando el tipo de humanista
hermtico en la lnea de Ficino y Pico. Reuchlin estudia y profundiza en los misterios de
la Cbala y de la lengua hebrea, desarrollando a partir de esos conocimientos aspectos
fundamentales de la Cbala cristiana sealados por Pico en las Conclusiones y el
Heptaplus. A Reuchlin, gran conocedor de la cultura griega (se le llam 'Pitgoras
redivivo'), se le debe el haber aportado a la teosofa cabalstico-cristiana la numerologa
pitagrica, por otro lado ya implcita en ese sistema gracias a la cosmologa y la
metafsica platnicas. Recordemos que Pico haba sealado que en "el nmero puede
encontrarse el modo de investigar y comprender todo lo que es posible saber". Vemos,
as, que en su primera obra, De Verbo Mirfico ("El Verbo Maravilloso"), Reuchlin
afirma la analoga entre el Tetragramma y la Tetraktys pitagrica, y entre sta y las diez
numeraciones y nombres divinos del Arbol de la Vida, diagrama que a partir de
entonces pasa a integrarse definitivamente en la cosmovisin hermtica, fuera del
mbito estrictamente judo. Pero es con su segunda obra, De Arte Cabalistica, donde
Reuchlin expone la doctrina integral de la Cbala cristiana, pasando a ser el manual de
estudio y meditacin para todos los adeptos de la Ciencia Hermtica. En De Arte
Cabalistica se dice que la Cbala es una alquimia que transmuta el mundo de las
apariencias externas en percepciones internas, producindose una cada vez mayor
sutilizacin de las facultades humanas, hasta su definitiva transformacin en espritu y
luz.
Sin embargo, al mismo tiempo que se difundan las ideas hermticas y cabalsticas,
aparecieron ncleos de violenta reaccin contra stas y sus representantes, ataques que
procedan sobre todo de algunos telogos y de la filosofa escolstica en franca fase de
degradacin e incomprensin hacia los principios tradicionales. Este enfrentamiento
90 EL HERMETISMO RENACENTISTA II
Al igual que la Cbala cristiana, la Alquimia tambin particip en el desarrollo y
difusin del Hermetismo renacentista. Como es natural, ambas disciplinas eran y son
inseparables, y de hecho la Gran Obra alqumica facilitaba a los cabalistas cristianos el
conocimiento de la naturaleza concebida como una entidad mgica, mediante la cual se
restableca la realidad de los contactos con el plano ontolgico y metafsico. Es decir,
que la Alquimia representaba, en cierto modo, el mtodo 'prctico' para conseguir la
imprescindible transmutacin interior que posibilitaba el ascenso por los grados de la
scala philosophorum.
Tal vez quien expuso ms ntidamente las vinculaciones entre la Cbala cristiana, la
Alquimia y la Magia natural, fue Cornelio Agrippa (1485-1535), sobre todo en su
famoso tratado Filosofa Oculta. Esta obra se divide en tres partes, correspondindose
cada una de ellas con los tres mundos: el Elemental, el Celeste y el Intelectual, segn
definicin dada por el propio Agrippa. Teniendo siempre presentes las permanentes
relaciones y la unidad entre los tres planos cosmognicos, en la primera parte de su libro
titulada "La Magia Natural" Agrippa detalla cuidadosamente las virtudes y
propiedades de los seres y las cosas que habitan en la esfera sublunar, o Corpus Mundi.
Se dan toda clase de indicaciones y reglas para interpretar adecuadamente, "como
ensean los Magos y Filsofos", los reinos telricos mineral, vegetal y animal a la luz
de sus prototipos celestes. En la segunda parte "La Magia Celeste" se describe el
Anima Mundi o Anima Vitae, gobernada por las potencias de las estrellas, los planetas y
el zodaco. Esta parte est casi toda ella consagrada al nmero y la geometra, pues para
Agrippa como para Giorgi, la geografa sutil de la maravillosa "mquina celeste" est
regida y animada por las Ideas que manifiestan los nmeros y las formas geomtricas.
Se evidencia, as, la influencia platnica y pitagrica. Y, por ltimo, el tercer libro
Agrippa lo dedica a "La Magia Ceremonial", que es precisamente la magia invocatoria
de los ngeles y nombres divinos, los que conforman el Spiritus Mundi dador de la
palabra fecundante y luminosa que vivifica con su influjo sobrenatural el cosmos entero.
Se recoge aqu lo esencial de la Cbala cristiana, pues adems de ofrecer una exhaustiva
interpretacin de las emanaciones sefirticas, se hacen constantes referencias al nombre
de Jess, "que tiene toda la virtud del nombre de cuatro letras, expande su poder y
virtud, pues este padre Tetragramma le dio poder sobre todas las cosas". Igualmente se
alude extensamente a los cuatro 'furores' divinos que el mago invoca en sus operaciones
tergicas: el proveniente de las Musas, el de Dionisos, el de Apolo y el de Venus. Y
como advirtiendo las dificultades y paradojas que presenta la va hermtica para todo
aquel que se adentra en ella, Agrippa concluye con estas palabras extradas del texto
bblico: "Cuando busques al Seor tu Dios lo encontrars si lo buscas de todo corazn y
en toda la tribulacin de tu alma". Infatigable viajero, Agrippa lleva el mensaje por su
Alemania natal, Italia, Francia, Inglaterra En todos esos pases ensea, forma
discpulos, crea escuelas, entrando en contacto con los ms importantes ncleos
91 ALQUIMIA
Continuando con los maestros alquimistas del XVI, debemos mencionar tambin al
gran mdico Paracelso (1493-1541). Como alquimista, su experiencia mdica se centr
en el estudio y observacin de la naturaleza y ms exactamente en la forma en que sta
urde sus operaciones ocultas e invisibles, pues, en definitiva es el espritu, y por medio
de ste el alma del mundo y del hombre, el nico que puede sanar los cuerpos enfermos.
Tomando como principio el postulado hermtico de que "la magia es natural porque la
naturaleza es mgica", la medicina de Paracelso se funda en las correspondencias y
analogas entre el macrocosmos y el microcosmos, que conforman un slo organismo
"en el que las cosas se armonizan y simpatizan recprocamente". Ambos "no son ms
que una constelacin, una influencia, un soplo, una armona, un tiempo, un metal, un
fruto". Este ntimo lazo entre lo invisible y lo visible, que contribuye a edificar la
arquitectura del cosmos y la vida, Paracelso lo resume de la siguiente manera: "Los
astros no influyen directamente sobre los cuerpos, sino sobre la fuerza vital. Por eso los
rganos no son en s mismos sino representaciones (smbolos) corporales de energas
invisibles que actan en todo el organismo. En realidad, el verdadero hgado es una
fuerza que circula en todas las partes del cuerpo, pero que tiene su sede en un rgano al
que llamamos as." La enfermedad aparece en el momento en que se produce una
disociacin en el seno de esa unidad macro y microcsmica, pues cada rgano o parte
del cuerpo est en correspondencia con un planeta o signo zodiacal, los cuales, a su vez,
influyen en determinados minerales, metales, plantas y animales. De ah que si resulta
de una carencia un rgano enfermo se compense administrando o anulando la
influencia si por el contrario se trata de un exceso el consiguiente producto natural con
el que dicho rgano simpatice. Sin embargo, segn Paracelso, la enfermedad no es
nicamente exceso o carencia de algo (que seran slo el efecto) sino que asimismo se
trata de un 'ser' o de una entidad del plano anmico intermediario, vinculada, al igual que
la vejez, al poder disolvente y corrosivo del tiempo, por lo que la medicina alqumica y
tradicional persigue "extraer la 'quintaesencia' de las cosas, descubrir sus arcanos,
preparando los elixires capaces de devolver al hombre la salud perdida"; y, lo que es
ms importante, reintegrarlo al estado primordial. La enfermedad sera, pues, no un mal
en s mismo, sino ms bien un soporte como otro cualquiera para "remontarse hacia el
plano divino", conciliando los opuestos que surgen de su accin.
92 LA ESCALA
Cuando Jacob hua de su hermano Esa, detenindose para pasar la noche, tom
una piedra que puso de cabecera:
"Y tuvo un sueo; so con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los
cielos, y he aqu que los ngeles de Dios suban y bajaban por ella. Y vio que Yahveh
estaba sobre ella" (Gnesis, XXVIII, 12).
Por la escala simblicamente suben y bajan las energas de la creacin, pues sta es
como un puente vertical que comunica la tierra con el cielo, lo material con lo espiritual.
Por ella las energas sutiles e invisibles descienden a los hombres, quienes a su vez
tienen la posibilidad de subir por sus peldaos hacia la patria celeste.
En el proceso inicitico este smbolo juega el doble papel tanto en el proceso de 'bajada'
como de 'subida'. El descenso a los infiernos o visita al interior de la tierra que ha de
producirse en la primera etapa de la iniciacin es a veces representado como una escala
que conduce al subsuelo; por otra parte, los dioses, enviados o energas celestes que
visitan la tierra, bajan por una escala misteriosa. Pero, en general, su significado es ms
bien ascendente, representando la elevacin escalonada de la conciencia en el camino
del conocimiento.
Hay una similitud y complementariedad entre el simbolismo de la escala y el de la
puerta, ya que ambas indican un 'pasaje' a otros estados, y la primera, en muchos casos,
precede a la segunda. Tal es el caso del simbolismo del templo cristiano: primero se ven
las gradas entre el atrio y la puerta exterior; luego, estn de nuevo de previo a la llegada
al altar; y finalmente, la ms importante es la escala invisible que comunica el altar con
la cpula, en cuyo centro se halla la puerta estrecha a que ya nos referimos. Por otra
parte tambin en el arte cristiano se ve a menudo la relacin de la escala con el rbol y
de ambos con la cruz, todos smbolos axiales cuya funcin consiste en enlazar lo de
arriba y lo de abajo. La verdadera escala est plantada en el centro del mundo, y, como
sabemos, cualquier espacio sagrado puede representar ese centro. Sin embargo, todas las
ideas de centro nos deben conducir a nuestra propia interioridad, que es desde donde ha
de salir la escala que nos permitir acceder cuando lleguemos a su cima al mundo de
los dioses.
Tambin se relaciona este smbolo con el de la espiral lo que es notable en la escalera
de 'caracol' , pues ambos se refieren a las jerarquas de la existencia, los niveles del
Conocimiento y los grados de lectura de la realidad. Cada uno de sus peldaos
representa un distinto 'cielo', un estado del ser; y el escalarlos indica la ascensin
gradual del alma que busca la fusin con el espritu nico.
En el simbolismo constructivo la escala es por un lado un instrumento de trabajo
(escalera) y por el otro forma parte integral de la construccin misma (gradas). La
propia estructura de la pirmide, por ejemplo, nos habla del escalonado ascenso hacia el
centro del ser; y es interesante tambin la relacin de sta con la montaa, que en
determinados casos se escala ritualmente y cuyo ascenso tiene el mismo significado.
93 LA TRADICION PRECOLOMBINA
A finales del siglo XV y en el XVI los europeos 'descubrieron' Amrica. Sin
embargo, la Tradicin Precolombina exista desde siempre y era conocida esa existencia
por la antigedad segn testimonio de Platn, el cual, hablando de la Atlntida,
continente-isla desaparecido por una catstrofe, nos dice que sus colonias se hallaban
esparcidas por occidente en pequeas islas, archipilagos y tierra firme. Asimismo, otras
de las colonias de este continente se hallaban en Africa y Europa y de ellas son
herederas nada menos que Egipto (y por su intermedio Grecia y todo Occidente), Caldea
(de injerencia fundamental en los pueblos de medio-oriente y mediterrneos) y los celtas
(de particular influencia en Espaa, Irlanda, Inglaterra y Francia).
Sin embargo, durante siglos fue tab el cruzar las columnas de Hrcules y penetrar el
ocano Atlntico (la raz Atl, se encuentra an hoy muy difundida entre los pueblos
Nahuatl) lo que finalmente por imperativos cclicos e histricos fue llevado a cabo por
Espaa, seguida de Portugal y posteriormente de Inglaterra, Francia, Holanda, etc. Fue
as como se 'descubri' Amrica y a partir de ese momento ella se convirti en el
objetivo econmico de toda Europa, encandilada exclusivamente por el oro y las
riquezas de esas tierras, a tal punto que no supieron prestar ninguna atencin a la cultura
de ese inmenso continente, a su tradicin y sus hombres, los cuales fueron exterminados
fsicamente, y menospreciados sus ritos, mitos, smbolos, usos y costumbres,
expresiones vivas de su concepcin cosmognica y teognica. Esta ltima situacin se
ha prolongado hasta nuestros das, y slo una minora de estudiosos (en particular desde
mediados del siglo XIX y en el transcurso del XX) se ha dedicado a rescatar los valores
tradicionales precolombinos, los cuales se encuentran en nmero indefinido y por
doquier, en los cientos de pueblos (y lenguas) distintos que se hallan esparcidos desde
Alaska a la Tierra del Fuego. Sin embargo, todas estas naciones, que incluan tanto a
pueblos nmades o seminmades como a medianas o grandes civilizaciones, tienen un
obvio origen comn, a pesar de sus diferencias culturales, muchas de ellas surgidas
como adaptaciones geogrficas e histricas diversas, e incluso por posibles contactos
con otras sociedades.
El estudio de la Tradicin Precolombina es importantsimo tanto para aqullos que por
una u otra razn han tenido contacto con Amrica, como para los investigadores de las
tradiciones, religiones y filosofas comparadas. Particularmente de los smbolos, ritos y
mitos, pues se podr comprobar, con sorpresa, cmo esta cosmogona y teogona se
identifican con las mediterrneas (a tal punto que los sacerdotes cronistas de la
conquista no dejan de destacar las estrechas relaciones con el judasmo y el
cristianismo) y aun con las de la India y China, para dar slo un par de ejemplos,
demostrndose la identidad esencial de todas las tradiciones, vivas o muertas, como es
este ltimo el caso de la Precolombina, cuyos smbolos esperan ser revivificados para
transformarse en energas actuantes en el desquiciado y crepuscular mundo moderno.
Debe, sin embargo, el lector actuar con suma prudencia y no dejarse tentar por falsos
indicios o entusiastas aspiraciones. Tal vez podra tomar la reconstruccin de este
inmenso rompecabezas que plantean las antiguas culturas indgenas, u otras igualmente
poco conocidas, como auxiliares en la propia Iniciacin; sobre todo si se pudiera
comprender la simblica de esta Tradicin como arquetpica, y por lo tanto capaz de
manifestarse y actuar en nuestra psiquis, en nuestra propia vida. Cerramos con un
fragmento del Peri Agamaton de Porfirio, apropiado para la idea de la vivificacin de
una Tradicin prcticamente muerta.
"Desvelo nociones de una sabidura teolgica; es Dios y las potencias de Dios lo que los
hombres han revelado mediante estas nociones. Lo han hecho a travs de imgenes
apropiadas a los sentidos, imprimiendo las cosas invisibles en las obras visibles, para
aqullos que han aprendido a descifrar en las representaciones lo que se encuentra
grabado referente a los dioses, de la misma manera que se hara en los libros. Adems,
nada hay de extrao en que los ms desprovistos de instruccin tomen a las estatuas por
bloques de piedra o de madera, exactamente como aqullos que no saben leer no ven en
las estelas, las tablas o los libros, ms que piedras, maderas o papiro encuadernado".
94 EL RENACIMIENTO ISABELINO
Hacia mediados del siglo XVI se produjo un cierto declinar del movimiento
hermtico que con tanta fuerza emergi cien aos antes en Italia. En este hecho tuvieron
mucho que ver las acciones llevadas a cabo por la contrarreforma, que, en su pretendido
afn por conservar y defender lo que ella entenda por la 'pureza' de la religin catlica,
persegua todas aquellas ideas que no correspondan a sus limitados criterios. Slo en
las naciones donde los respectivos estados abrazaron la Reforma persista la tolerancia
religiosa, tal el caso de Alemania, Bohemia e Inglaterra. Pero las particulares
circunstancias geogrficas de este ltimo pas hicieron posible que all se diera, ms que
en ningn otro, un nuevo resurgimiento tradicional, propiciando lo que con razn se ha
dado en llamar el Renacimiento isabelino, en el que tambin particip el hermetista y
neoplatnico italiano Giordano Bruno, que residi durante varios aos en Inglaterra, y al
que se deben obras tan importantes como De umbris idearum, De la causa, principio y
uno, De los heroicos furores, De innumerabilibus, immenso et infigurabili, Del infinito,
el universo y los mundos, Expulsin de la bestia triunfante, etc. En efecto, bajo el
reinado de Isabel I, que va del 1558 al 1606, la antigua Albin conoci su mayor poca
de esplendor en el terreno cultural, y en el que ciertamente ejercieron una notable
influencia las concepciones hermticas. Asimismo, se debe considerar que en la
Inglaterra de aquella poca pervivan algunas corrientes del cristianismo templario y
caballeresco que seguan manteniendo vivo el antiguo ideal medioeval del Imperio
cristiano, encarnado all en la figura mtica del rey Arturo y sus doce caballeros de la
"Tabla Redonda", cuya leyenda est basada tambin en las antiguas tradiciones celtas.
As, las favorables condiciones que por aquel entonces viva Inglaterra y su decidida
oposicin al poder casi exclusivamente temporal en que haba cado la Iglesia Catlica,
fueron factores decisivos para que esa idea de la monarqua imperial renaciera con
fuerza. El soporte doctrinal en el que se apoyara dicha monarqua no sera otro que el
Hermetismo y la Cbala cristiana.
Por otro lado, y desde el punto de vista en que aqu nos situamos, poco importa que la
tan esperada reforma universal no llegara a cumplirse totalmente, tal y como deseaban
sus promotores. Lejos de haber sido en vano, ese intento gener toda una plyade de
escritores, poetas, artistas y cientficos profundamente interesados en la Ciencia
Sagrada. Baste recordar a Shakespeare, cuyas obras teatrales traslucan una visin del
mundo fundada en la cosmogona hermtica y cabalista cristiana, especialmente en "La
Tempestad", "El Mercader de Venecia" y "El Rey Lear". Sin olvidar tampoco a Edmund
Spenser y su poema pico "La Reina Hada", intensamente saturado de neoplatonismo
hermtico y claramente alusivo a la funcin reformadora de la monarqua Tudor. Pero el
personaje clave del Renacimiento isabelino es sin duda John Dee, hasta tal punto que
resulta imposible comprender este perodo de la historia esotrica de Occidente sin tener
en cuenta a este maestro, de quien se dice posea una enorme biblioteca que abarcaba
todas las ramas del saber hermtico. Renombrado matemtico, Dee desarroll su
concepcin del cosmos basndose enteramente en las proporciones armnicas de los
nmeros y la geometra, en total acuerdo con lo expuesto por Reuchlin, Giorgi, Agrippa
e incluso Durero, del que extrajo Dee su teora sobre dichas proporciones en el cuerpo
humano. Lo esencial de su pensamiento lo verti en la que aparece como su obra
fundamental, la Monas Hieroglyphica, es decir, la figura, grabado o smbolo sagrado
(jeroglfico) representativo de la Mnada o Suprema Unidad. Bsicamente, la Monas
Hieroglyphica explica cmo el Ser se despliega, y es inmanente, en los tres mundos, los
que a su vez, y tomados en su conjunto, conforman una imagen "matemtica, mgica,
cabalstica y anaggica", por la que es posible remontarse hacia la contemplacin de la
Unidad misma, de su trascendencia. En efecto, es por medio de la matemtica
pitagrica, la magia, la cbala y la anagoga (bsqueda e interpretacin del sentido
metafsico encerrado en las Santas Escrituras) que el misterio fecundo de la existencia
se revela en toda su plenitud y majestad. Para Dee, en el mundo elemental las leyes
divinas se expresan a travs de la ciencia matemtica entendida como tecnologa
aplicada; en el intermediario, dichas leyes regulan los ciclos astrolgicos y astrales; y en
el espiritual se manifiestan como energas anglicas. Dee tampoco fue ajeno a la
Alquimia, especialmente a la legada por Agrippa, que como sabemos estaba unida a la
96 EL MOVIMIENTO ROSACRUZ
El conjunto de la filosofa hermtica del Renacimiento encontr su ltima
expresin en lo que se ha dado en llamar el movimiento rosacruz, o rosacruciano, al que
pertenecieron Robert Fludd, Michael Maier, Valentn Andreae, Enrique Khunrath y
Comenius, entre otros. Como ya dijimos, este movimiento nace a principios del siglo
XVII, concretamente en los pases donde John Dee haba dado a conocer el mensaje de
la reforma universal, apoyada en los postulados doctrinales del hermetismo alqumico y
cabalstico-cristiano, del cual tambin es heredero el tesofo alemn Jacob Boehme
(1575-1624), el cual tuvo que luchar toda su vida, como tantos otros maestros
hermticos, contra la intolerancia religiosa, llegando incluso a conocer por algn tiempo
la amargura de la crcel. En sus obras principalmente La Aurora que despunta, De
Signatura Rerum y Mysterium Magnum Boehme expone con verbo inflamado las
etapas por las que el hombre puede recuperar su 'cuerpo de luz' anterior a la cada
admica, naciendo como hijo de la Sabidura Eterna.
El movimiento rosacruz cobra fuerza a raz de la aparicin de los manifiestos titulados
Fama Fraternitatis y Confessio Fraternitatis, cuya autora, directa o indirectamente,
perteneca al misterioso "Colegio Invisible de la Rosa-Cruz", del que los rosacrucianos
97 DIONISIO AREOPAGITA
Durante toda la Edad Media y el Renacimiento fue extraordinaria la influencia
de este autor, representante del pensamiento neoplatnico y de la autntica
espiritualidad cristiana. Supuestamente se presenta nuestro personaje como discpulo
directo de San Pablo, lo cual sirvi para difundir sus escritos y evitar censuras por parte
de la iglesia 'oficial'. Su 'teologa negativa' en la corriente de Proclo y Plotino, influy
directamente en todo el medioevo anterior a Santo Tomas (lo que incluye varios siglos),
en partircular (para citar un solo ejemplo) en la escuela de Chartres, e igualmente en el
maestro Eckhart (y en Tauler y Suso), en Nicols de Cusa y San Juan de la Cruz, entre
otros tantos sabios, telogos y tesofos occidentales. Escribi un tratado sobre Los
Nombres Divinos y otro texto sobre Teologa Mstica, amn de un libro sobre
Astronoma. Se conservan tambin algunas de sus epstolas. Reproducimos aqu dos de
sus cartas dirigidas a adeptos.
"A Doroteo, Ministro:
La tiniebla divina es aquella luz inaccesible en la cual, se dice, Dios habita. Y como
aquella sea inaprehensible a causa de la difusin exuberante de su luz sobrenatural, sin
embargo, en ella descansa cualquiera que merezca conocer y ver a Dios, y por la misma
razn por la que no ve ni conoce, este mismo existe en Aquel que trasciende cualquier
visin y conocimiento, sabiendo slo de El que est ms all de las cosas sensibles e
inteligibles, diciendo a la vez que el profeta: 'para m es admirable tu ciencia, tan
elevada que jams podr alcanzarla'.
1
De este modo es como se dice del divino Pablo que conoci a Dios cuando supo que l
exista trascendiendo toda ciencia e inteligencia; asimismo dice (l) que sus caminos son
1
2
3
4
I Tim., VI 16.
Salmo 139 (Vulgata, 138), 6.
Romanos, XI, 33.
Filipenses, IV, 7
98 LOS CICLOS II
Como ya sabemos la precesin de los equinoccios (25.920 aos) es el nmero
cclico fundamental, pues a partir de l y sus subdivisiones se organizan y estructuran
los diferentes perodos de la humanidad (ver Mdulo B, acpites N 54 y 105). La
principal de esas subdivisiones es justamente la mitad de la precesin, es decir 12.960
aos (13.000 en nmeros redondos), mdulo de tiempo que era conocido por todos los
pueblos de la antigedad, algunos de los cuales, como los caldeos y los griegos, le
dieron el nombre de "gran ao", dando a entender as que se trata de un ciclo completo
en s mismo.
En la tradicin hind cinco de esos "grandes aos" constituyen tambin el Manvntara
(5 x 12.960 = 64.800), lo cual aade una nueva perspectiva a nuestros estudios sobre los
ciclos, pues hasta ahora tan slo habamos considerado su divisin cuaternaria en
correspondencia con las cuatro edades de la humanidad. Si estas ltimas sealan las
etapas del descenso cclico, que se acompaa por un acortamiento en la duracin de
cada edad, la divisin en cinco "grandes aos" de igual duracin estara en
correspondencia con los perodos de tiempo que dentro del Manvntara transcurren
entre dos cataclismos geolgicos, los cuales siempre han provocado cambios
considerables en la geografa del planeta, sujeto inevitablemente al ritmo marcado por la
sucesin de los grandes ciclos csmicos.
El Diluvio bblico se refiere en realidad a uno de esos cataclismos, que entre otras
consecuencias provoc la desaparicin del continente atlante (la Atlntida, la mtica
"isla de Occidente") y la civilizacin que se desarroll dentro de l, civilizacin en la
que existi un centro espiritual directamente emanado de la Tradicin Primordial. Ese
cataclismo represent el paso del cuarto "gran ao" al quinto, al final del cual nos
encontramos actualmente, coincidiendo por tanto con el fin del Manvntara. Numerosas
tradiciones han guardado la memoria de esa civilizacin, muchas de las cuales se han
considerado sus herederas, como es el caso de la Tradicin Hermtica y de todas
aquellas que a lo largo del ltimo "gran ao" han habitado la costa oeste de Europa, la
cuenca del Mediterrneo y Oriente Medio, y por supuesto las culturas de la Amrica
precolombina. Recordemos que el mismo Platn habla de la Atlntida en dos de sus
"Dilogos": el Timeo y el Critias.
Si tenemos en cuenta que ese cataclismo, segn los datos tradicionales, tuvo lugar
alrededor del ao 11.000 a. C., el anterior ocurri en torno al ao 24.000 a. C.,
marcando as el paso del tercer "gran ao" al cuarto. Se dice que dicho cataclismo
provoc la dislocacin de un gran continente (que ha recibido el nombre de Gondwana)
situado en las regiones ms meridionales de la Tierra. Es bastante probable que la
civilizacin que floreci en dicho continente tuviera como descendientes a todas
aquellas tradiciones que se desarrollaron principalmente en Africa y Australia.
Hacia el ao 37.000 a. C. tenemos el paso del segundo "gran ao" al tercero, signado
por un cataclismo que afect sobre todo a los pueblos que habitaban otro gran
continente ubicado en las regiones extremo-orientales, cuyos restos los conformaran
todas esas miles de islas dispersas hoy en da por el sudeste asitico y gran parte del
Pacfico. Y en cuanto al paso del primer "gran ao" al segundo poco se sabe del
cataclismo que lo marc, aunque su fecha, 50.000 a. C., coincide con la que la ciencia
moderna asigna a la primera glaciacin, cuando las regiones hiperbreas, que hasta
entonces gozaban de una "eterna primavera", se cubrieron de hielo. Es interesante
destacar que en la sucesin de las cuatro edades de la humanidad, los dos primeros
"grandes aos" (del 63.000 al 37.000 a. C.) pertenecen enteramente a la Edad de Oro,
que como sabemos cubre un ciclo completo de la precesin de los equinoccios (2 x
12.920 = 25.920 aos), lo que nos indica que dentro de esa Edad hay que distinguir
tambin dos perodos distintos, si bien para aquella humanidad primigenia tan slo
exista una sola y nica Tradicin.
99 AGARTHA
A lo largo de este Programa nos hemos referido muchas veces al Agartha, bajo
distintas formas, y creemos oportuno efectuar algunas aclaraciones sobre este pas
invisible, sobre este territorio no ubicable de manera espacial pero que existe
efectivamente en lo invisible y que todo ser humano puede encontrar en su interior
mediante un proceso ordenado y gradual del que este manual de introduccin a los
smbolos y la doctrina tradicional ha tomado su nombre. Ren Gunon, el esoterista ms
importante del siglo XX, refirindose al Agartha, ha dicho:
"Hemos hablado antes de alusiones hechas por todas las tradiciones a alguna cosa que
est perdida u oculta, y que se representa bajo diversos smbolos; esto, cuando se toma
en su sentido general el que concierne a todo el conjunto de la humanidad terrestre se
relaciona precisamente con las condiciones del Kali-Yuga. El perodo actual es, por lo
tanto, un perodo de obscurecimiento y de confusin; sus condiciones son tales que en
tanto persistan, el conocimiento inicitico debe necesariamente permanecer oculto; de
donde el carcter de los 'Misterios' de la antigedad llamada 'histrica' (que ni siquiera
se remonta hasta el principio de este perodo) y de las organizaciones que dan una
iniciacin efectiva all donde an subsiste una verdadera organizacin tradicional, pero
de la que no ofrecen ms que la sombra cuando el espritu de esta doctrina ha dejado de
vivificar los smbolos, que no son ms que la representacin exterior; y esto porque, por
diversas razones, todo vnculo consciente con el centro espiritual del mundo ha
terminado por romperse, lo que es el sentido ms particular de la prdida de la tradicin,
el que concierne especialmente a tal o cual centro secundario, que deja de estar en
relacin directa y efectiva con el centro supremo".
"Se debe hablar, entonces, como ya lo decamos precedentemente, de algo que est ms
bien oculto que verdaderamente perdido, pues no est perdido para todos y algunos lo
poseen todava ntegramente; y, si es as, otros tienen siempre la posibilidad de volverlo
a encontrar, con tal que lo busquen como conviene, es decir, que su intencin est
dirigida de tal modo que, por las vibraciones armnicas que despierta segn la ley de las
'acciones y reacciones concordantes', pueda ponerlos en comunicacin espiritual
efectiva con el centro supremo".
Y agrega:
"Se trata siempre de una regin que, como el paraso terrestre, se vuelve inaccesible
para la humanidad ordinaria, y que est situada fuera del alcance de todos los
cataclismos que transtornan al mundo humano al final de ciertos perodos cclicos".
En cuanto a la introduccin que procura el Programa Agartha, se relaciona
fundamentalmente con la Cosmogona como soporte inmediato del Ser y la Metafsica.
En ese sentido hemos sealado determinadas vas iniciticas para aqullos que tengan
afinidad con ellas como el islam, el judasmo, el budismo mahayana, el zen budismo,
etc., en particular para los que necesitan apremiantemente del rito exotrico
comunitario, o la emocin religiosa. Slo queremos advertir a los estudiantes acerca de
ciertas sectas que existen en todo el mundo; pero creemos que despus de haber seguido
el Programa el lector estar capacitado para distinguir entre la paja y el grano. Sin
embargo este manual est dirigido al Occidente y se refiere ms particularmente a la
Tradicin Hermtica. Si alguna institucin inicitica moderna e internacional podra
arrogarse el derecho de representar a esa Tradicin, esta es la Masonera, que aun
habiendo perdido en general el sentido de los mitos y los ritos que ella conserva y que
an continan vivos en algunas de sus logias, est capacitada para transmitir el influjo
espiritual que representa. Y por cierto que est igualmente viva la Tradicin Cristiana,
cuyo esoterismo nos ha dado la mayor parte de lo poco que tenemos y por la que
tambin podemos recuperar lo mucho que tuvimos. De todas maneras, hemos insistido
en que el estudiante de la Tradicin Hermtica puede trabajar solo; aunque asimismo
hemos recalcado que es conveniente asimilarse a una forma Tradicional cuando se
advierte la grave responsabilidad que se deposita sobre nuestros dbiles hombros, y
simultneamente admitimos la inconveniencia de alimentar nuestros egos. Una
sentencia islmica asegura que al comienzo de un ciclo al aprendiz se le exige por lo
menos el conocimiento de nueve de las diez partes de la totalidad, pero que en los
ltimos tiempos slo con una dcima parte podr ser salvo, lo que no deja de ser
reconfortante para nosotros, ignorantes actuales, y lo que, adems, debe ponerse en
relacin con el Evangelio cristiano que afirma que para el fin de este ciclo, aun los
propios nios podrn ver y ser transfigurados en la luz eterna, lo cual constituye, sin
ninguna duda, una inmensa esperanza tambin para nuestros hijos. Tomando debida
nota de que este Programa es mucho ms para aqullos que estn desilusionados de sus
ilusiones que para ilusos.
nutrido de la obra de Gunon, a la que por este motivo han distorsionado cuando no
simplemente manipulado y traicionado. Es necesario distinguir netamente entre lo
metafsico y el punto de vista religioso, entre otras razones porque ste se limita siempre
a lo ms exterior, considerando al elemento sentimental y devocional por encima de lo
verdaderamente intelectual y espiritual, con lo cual ni tan siquiera ese punto de vista
contempla la idea de una Cosmogona, y en consecuencia la posibilidad de la iniciacin
en los misterios de la vida y del Ser, antesala a los grandes misterios de la Metafsica.
Confundir lo metafsico con lo religioso supone la inversin total de las relaciones
jerrquicas entre lo exotrico y lo esotrico, y ms an entre lo psquico y lo espiritual.
En este sentido, y para concluir, he aqu lo que dice al respecto el propio Gunon: "La
metafsica y la religin no estn ni estarn jams en el mismo plano; de ello resulta, por
otra parte, que una doctrina puramente metafsica y una doctrina religiosa no pueden
competir ni entrar en conflicto, puesto que sus dominios son claramente diferentes".
(Oriente y Occidente, 2 parte, Cap. IV). Y asimismo: "Pretender que la iniciacin
pudiera haber nacido de la religin [...] es invertir todas las relaciones normales que
resultan de la naturaleza misma de las cosas; y el esoterismo es verdaderamente, con
respecto al exoterismo religioso, lo que es el espritu en relacin con el cuerpo, tanto es
as que, cuando una religin ha perdido todo punto de contacto con el esoterismo, no
queda en ella ms que 'letra muerta' y formalismo incomprendido, porque lo que la
vivificaba era la comunicacin efectiva con el centro espiritual del mundo, y sta
solamente puede ser establecida y mantenida conscientemente por el esoterismo y por la
presencia de una organizacin inicitica verdadera". (Apreciaciones sobre la Iniciacin,
cap. XI).
indica que la nigredo ha sido asimilada. Entonces el Adepto deja el luto y luce una
nueva vestidura caracterizada por la perennidad, as se encuentre ataviado con una
serena alegra, o sumido en la agona sacrificial del suicidio reiterado, o alternando
ambas situaciones.
Quien cruza el umbral guarda en silencio el Secreto de algo que se revela en su
conciencia, pero que no se manifiesta de modo ordinario. Bienvenidos a la Certeza y los
Grandes Misterios.
Todo esto ya pas. El fin del mundo ya fue.
Fin del Mdulo C