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Malvinas: Antes, Durante y Despues de La Guerra

Se analizan en el trabajo las causas de la guerra una breve reseña sobre el desarrollo y se hará incapié principalmente en las consecuencias que desata.

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Malvinas: Antes, Durante y Despues de La Guerra

Se analizan en el trabajo las causas de la guerra una breve reseña sobre el desarrollo y se hará incapié principalmente en las consecuencias que desata.

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Captulo I:

Humanos

Historia

contextualizacin

de

los

Derechos

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres


humanos, sin distincin alguna de nacionalidad, lugar de residencia,
sexo, origen nacional o tnico, color, religin, lengua, o cualquier otra
condicin. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin
discriminacin
alguna.
Estos
derechos
son
interrelacionados,
interdependientes e indivisibles.
El punto clave desde dnde se debera partir sera en la Declaracin
Universal de los derechos humanos sancionada en 1948 por la
organizacin de las naciones unidas (ONU). Pero, si bien esto es un
hecho fundamental, tambin es necesario conocer las diversas
circunstancias por los que atravesaron dichos derechos.
Vale especificar que el principio de igualdad de todos los miembros de la
raza humana, as como muchos otros principios bsicos que son el
fundamento de lo que hoy llamamos Derechos Humanos, aparecen en
casi todas las culturas y en todas las civilizaciones, religiones y
tradiciones filosficas. Una de esas tradiciones es la del derecho
natural.
Durante el siglo XVIII las primeras teoras del derecho natural terminaron
en su aceptacin como derechos jurdicos, convirtindose por primera
vez en parte fundamental de las constituciones nacionales.
Es preciso tener en cuenta que el Estado es el garante y protector de
los derechos humanos. En virtud de una norma tradicional que regula las
relaciones entre estados, los gobiernos no tienen derecho, en principio, a
intervenir en los asuntos de otro estado.
La internacionalizacin de los derechos humanos cobr impulso sobre
todo despus de la segunda guerra mundial, durante la cual los
regmenes totalitarios los violaron escandalosamente en sus propios
pases y en los territorios ocupados, y fueron responsables de la
eliminacin de comunidades enteras por motivos de raza, religin o
nacionalidad. Como consecuencia de esa guerra se difundi la
conviccin de que la proteccin internacional efectiva de los derechos
humanos es una de las condiciones esenciales de la paz internacional y
del progreso.
La Convencin internacional sobre la eliminacin de todas las formas de
discriminacin racial entr en vigor en 1969 y fue ratificada (al 15 de
noviembre de 1980) por ciento ocho estados. sta es la declaracin ms
amplia de las naciones unidas respecto a discriminacin por motivos de
raza, color u origen tnico. Los estados partes se proponen aplicar una
poltica para eliminar la discriminacin racial en todas sus formas y
asegurar la proteccin de grupos raciales especiales, garantizando a sus
miembros el goce pleno e igualitario de los derechos humanos y de las
libertades fundamentales.
Hay dos organizaciones regionales que tienen instituciones permanentes
encargadas de la proteccin de los derechos humanos: el Consejo de
Europa y la Organizacin de Estados Americanos.

Vale decir que la Organizacin de Estados Americanos (OEA), que abarca


todo el hemisferio occidental, excepto Canad, Guyana y Cuba,
constituye el marco de accin de la Comisin Interamericana de
Derechos Humanos, que investiga las violaciones de estos derechos.
Los mtodos empleados consisten en misiones de visita, estudios por
pases e intervencin en caso de quejas individuales. Cuando se reciben
comunicaciones sobre violaciones sistemticas de los derechos
humanos, la comisin puede hacer un estudio de la situacin, que
consiste en la investigacin de los hechos, la audicin de testigos y las
consultas con el gobierno de que se trate.
La Declaracin Universal reconoce que para liberar a todos los seres
humanos del miedo y la necesidad es indispensable crear las
condiciones en que todos puedan disfrutar de los derechos econmicos,
sociales y culturales as como de los derechos civiles y polticos.
El reconocimiento de la independencia y la indivisibilidad de todos los
derechos humanos y libertades fundamentales fue reafirmado por los
Estados miembros en una importante resolucin aprobada en 1977 por
la Asamblea General con la idea de que orientara el trabajo futuro del
sistema de las Naciones Unidas en el campo de los derechos humanos.
En la antigua Grecia, ya algunos filsofos como Platn y Aristteles
planteaban sus inquietudes respecto a los derechos de los hombres y
esbozaron teoras que tuvieron enorme influencia en el mundo conocido.
En la Roma Imperial tambin se desarrollaron teoras muy avanzadas al
respecto y delinearon el Derecho Romano que hasta hoy rige las
relaciones del mundo occidental.
A fines de la Edad Media , en la vida poltica de Inglaterra tuvo comienzo
la transformacin del estado absoluto en Estado de Derecho y este
hecho alcanz un alto grado de perfeccionamiento durante los siglos
XVII y XVIII.
Los inmigrantes ingleses que fueron a Norteamrica a bordo del
Mayflower firmaron un documento, el 11 de noviembre de 1620 que
algunos han calificado como la primera Constitucin formal que jams
se hubiera promulgado.
El 12 de junio de 1676 se firm en Virginia una Declaracin de Derechos
que establece que los hombres son por su naturaleza libres e
independientes; que sus derechos son principalmente el goce a la vida y
a la libertad; los medios de adquirir y poseer la propiedad y de perseguir
y obtener la felicidad y la seguridad.
Tanto la Declaracin de la Independencia de los Estados Unidos como el
Documento de Virginia fueron grandes avances en la historia de la
Humanidad. Sin embargo, los pueblos latinoamericanos se inclinaron
ms por la Declaracin de los Derechos del Hombre de la Revolucin
francesa de 1789, confirmada en 1791, y que se ratific en los 35
artculos correspondientes al captulo sobre los Derechos del Hombre de
la Constitucin de 1794.
Vale aclarar que debieron pasar ms de ciento cincuenta aos para que
los derechos humanos fueran consagrados por la mayora de las
2

naciones. Se necesit de una guerra mundial (la segunda) donde se


enfrentaron dos modos de vida, el fascismo y la democracia, para que se
impusiera la idea de que el respeto a los derechos humanos debera ser
la base de la convivencia de los hombres y de los pueblos.
Cabe destacar que la Organizacin de las Naciones Unidas haba nacido
en 1945 en la ciudad de San francisco.
Sin embargo, recin a fines de 1948, con la derrota del nazifacismo y el
triunfo de los pueblos que lucharon por la democracia, las Naciones
Unidas reunidas en New York el 10 de diciembre de 1948, proclamaron la
Declaracin Universal de Derechos Humanos.
Tambin es casi imposible dejar de sealar la importancia de la
Declaracin Universal, ya que, ha tenido la virtud de marcar un hito en
las relaciones entre los distintos pueblos del mundo. Todos se han
comprometido, formalmente a respetar sus disposiciones. El hecho de
que la hayan suscripto significa un compromiso moral que, si lo violan,
sus consecuencias caern sobre los culpables de tales violaciones.
Argentina, a partir del 10 de diciembre de 1983, aniversario de la
promulgacin de la Declaracin Universal de Derechos Humanos, cuenta
con un gobierno democrtico, constitucional, que ha dispuesto el
procesamiento de los principales responsables de las violaciones a los
derechos humanos cometidos por las Juntas Militares que se sucedieron
desde marzo de 1976.
Igualmente, teniendo como referencia la historia argentina debemos
resaltar a La Asamblea del Ao XIII, que dispuso la quema de los
instrumentos de tortura en la Plaza Mayor y la libertad de vientres.
Con el transcurso del tiempo, estos derechos fueron inscriptos en la
Constitucin Nacional de 1826.
En la Constitucin Nacional de 1853 no podan por lo tanto estar
ausentes. Juan Bautista Alberdi, Echeverra, Vlez Sarsfield y otros
impulsaron la inclusin de estos derechos en la Carta Magna.
No obstante la importancia de esta Constitucin que ya lleva ms de
ciento treinta aos, no siempre fueron respetados los derechos inscriptos
en ella. Ms fueron los tiempos en que se violaron que los que se
respetaron. Detenciones arbitrarias, asesinatos de opositores, torturas,
persecucin a la prensa, expulsin de extranjeros y otras violaciones se
han perpetrado a lo largo de los aos.
Asimismo es importante resaltar a la Liga Argentina que naci para
defender los derechos del hombre.
Hasta 1975, la Liga era el nico organismo defensor de derechos
humanos en la Argentina. Era natural, entonces, que all se
recepcionaron todas las denuncias y se organizara la seguridad jurdica,
moral y material con los afectados por las violaciones a los derechos y
libertades.
Pero lleg un momento en que las denuncias llegaban tan masivamente,
que se vio la necesidad de ampliar las tareas solidarias que hasta ese
momento haba llevado la Liga sobre sus espaldas.
3

En 1975 se fund la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos


que permiti la incorporacin de ciudadanos influyentes en distintos
campos del quehacer nacional.
Poco despus, con similares motivos, fue creado el Movimiento
Ecumnico por los Derechos Humanos, que congreg a sacerdotes
catlicos y pastores de distintos credos protestantes. Este nuevo
movimiento desarroll una vasta accin solidaria principalmente con los
detenidos y sus familias.
Al comenzar la detencin masiva de ciudadanos, a partir de 1976, sus
familiares comprendieron la convivencia de organizarse, puesto que
eran comunes sus angustias y los trmites. As naci la agrupacin de
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Polticas, que
funcion durante cuatro aos en la sede de la Liga Argentina por los
Derechos del Hombre, primero en Esmeralda 77 y luego en Corrientes
1785 con el asesoramiento de la institucin.
Es importante y primordial que todos los seres humanos ayudemos a
aquellas comisiones de derechos humanos para que prosigan con su
noble tarea, ya sea en aquellas comisiones constituidas en sindicatos y
gremios, en centros estudiantiles universitarios y secundarios y en toda
una variedad de entidades culturales, artsticas, campesinas vecinales.

Capitulo II: Haciendo un recorrido por la sociedad antes de la


guerra
Siempre es bueno recordar cmo el 2 de abril de 1982, los sufridos
habitantes de nuestro pas se desayunaron una noticia sorprendente: la
dictadura militar ms entreguista que conoci el pas en toda su historia
haba recuperado las Islas Malvinas, territorio argentino usurpado por los
ingleses desde 1833. La noticia- que provoc alegra en los ingenuos y
desconfianza en los ciudadanos ms crticos- soslay y sirvi para
silenciar muchas cuestiones decisivas: una de ellas fue la feroz represin
descargada sobre la marcha que- contra la poltica econmica neoliberal
del gobierno procesista y sus secuelas la C.G.T haba realizado dos das
antes. Otra, el deterioro de las condiciones de vida del pueblo, enorme
por aquellos das. Por otra parte, a menudo ni siquiera se menciona que
la sorprendente novedad haba sido sugerida y anticipada de modo
crptico
por
algunos
diarios
desde
meses
antes.
Para poder comprender adecuadamente lo que ocurra en 1982, es
necesario reflexionar sobre las causas de la aventura militar, aventura
que costara gran cantidad de vidas y el abandono de los militares del
poder como respuesta necesaria a la derrota humillante frente a las
tropas imperialistas, superiores en tecnologa, armamento y preparacin
para el combate. Esta reflexin resulta absolutamente necesaria dado
4

que la debilidad y raquitismo que exhibe la democracia argentina


recuperada desde 1983 hunde sus races en los tiempos finales de la
dictadura
genocida.
En distintas circunstancias, como clases y conferencias, interpelados los
auditorios con la pregunta de quin comprende mejor el fenmeno de la
guerra, si un filsofo o un guerrero, las respuestas se dividen entre la
primera o la segunda de las opciones. En realidad, la mayor claridad la
aport el alemn Carl von Clausewitz (1780-1831), quien fue
militar y tambin filsofo. En su clebre tratado De la
guerra afirma
que...
La guerra no es otra cosa que una prolongacin de la poltica.
Para decirlo con otras palabras, es la continuacin de la poltica por otros
medios. Por ello, comprender la guerra de las Malvinas implica
necesariamente captar cuales fueron las direccionalidades polticas que
se continuaron por medio de las armas, en la guerra iniciada en el
Atlntico
Sur.
La dictadura argentina haba asumido el poder en 1976, favorecida por
la situacin de crisis absoluta que se viva en el pas. Esto le dio el
consenso necesario para legitimarse. Nunca est de ms sostener que
ningn gobierno puede sustentarse sin contar con la aceptacin- activa
o pasiva- de una franja sustancial de la sociedad. Estos sectores- que
prestaron su apoyo a los genocidas- no fueron toda la sociedad, ya que
alcanz con reprimir, silenciar y aterrorizar a los ms frreamente
opositores. Entre quienes alentaron el golpe se destacaban sus
principales beneficiarios: los grandes empresarios, el poder econmico.
Pero tambin le prestaron aceptacin pasiva sectores populares
paralizados por la inflacin imperante en la poca, por la crisis polticainstitucional y por la violencia irracional de las organizaciones
guerrilleras. El imperativo de orden que los militares encarnaban fue lo
que les dio la legitimidad, a despecho que tal orden era conquistado por
medio
de
terribles
violaciones
a
los
derechos
humanos.
Debido a la continua aplicacin de una poltica econmica que
empobreca a gran parte del pueblo, el primitivo apoyo con que
contaban los militares se haba desgastado a lo largo de los ya seis aos
transcurridos desde el veinticuatro de marzo de 1976. La deuda externa
y la desindustrializacin haban descapitalizado al pas; el desempleo y
la pobreza iban en constante aumento con su secuela de marginalidad y
achicamiento del mercado interno, la especulacin financiera
(popularmente llamada la plata dulce) era una prctica constante que
socavaba las reservas morales- adems de las econmicas- de la nacin,
por citar slo algunas circunstancias que avalan lo que afirmamos. Por lo
tanto, los militares- debilitados tambin ellos por las diversas crisis que
desgarraban a la sociedad y por sus disensos internos- deseaban
relegitimarse. Para ello inventan la ridcula aventura de Malvinas,
una extraa idea que pareca ms adecuada para la imaginacin
afiebrada de algn novelista influenciado por el realismo fantstico o
mgico, tan propio de nuestra Amrica. Es as que una extica
5

nacin del fin del mundo; dirigida por un general borracho (ebrio
le habl a una multitud en vsperas de la conflagracin), el
inefable Leopoldo F. Galtieri que haba reemplazado a su colega
Viola a fines de 1981, pretenda desafiar al complejo militar ms
sofisticado del orbe: la O.T.A.N., preparado a su vez para lidiar con la
que entonces era la otra superpotencia, la Unin Sovitica. La inevitable
derrota signific el fin de la dictadura, en una escena que parece calcada
de cuando un boxeador tonto se noquea a si mismo haciendo sombra en
el gimnasio. Hay datos empricos (encuestas de Gallup) que muestran
que en Argentina entre el 80 y 90 por ciento de la opinin pblica estaba
a favor de la guerra de Malvinas un cuarto de siglo atrs. No es una
conjetura o una hiptesis que la gran mayora de la poblacin estaba de
acuerdo con la recuperacin de las Malvinas, fue un hecho.
La plaza que llena el presidente Leopoldo Galtieri es una plaza
de gente independiente. La plaza del 30 de marzo, que expresa
la protesta contra el gobierno militar tres das antes del
desembarco, es una plaza de militantes polticos y sindicales y
esa es la diferencia entre ambas. Es interesante que esos
mismos dirigentes polticos y sindicales fueran los que despus
apoyaron la recuperacin de las Malvinas. En ese momento, el
apoyo a la recuperacin de las islas por la va militar fue un
sentimiento genuino de la poblacin Argentina. Y es en este marco
que debe entenderse que las mismas organizaciones polticas y sociales
que llenan la plaza el 30 de Marzo, asumen despus, el 2 de abril,
pblicamente la otra posicin. Ambos fenmenos son verificables
empricamente. Las encuestas de Gallup muestran el amplio consenso y
los diarios las declaraciones de los dirigentes civiles.
Sintetizando, la poltica que lleva a la guerra de las Malvinasdesde el bando de los militares argentinos- es la necesidad de
relegitimar a un rgimen criminal y desgastado por la continua
aplicacin de un modelo de pobreza y exclusin en lo poltico, lo
econmico y lo social. El objetivo de los genocidas era que la
recuperacin de un territorio nacional alejado hiciera olvidar a la
sociedad las gruesas dificultades que atravesaba por culpa
precisamente de las polticas aplicadas por la dictadura,
convirtindolos en hroes populares con posibilidades de
quedarse en el poder. Por el lado britnico, la situacin no era
muy distinta. Gobernaba desde 1979 la primer ministro
conservadora Margaret Thatcher, la dama de hierro, quien no
pasaba su mejor momento debido a la resistencia de los
sindicatos de trabajadores a su poltica econmica neoliberal. En
rigor, fue el primer gobierno en un pas central que impuso su
orientacin nefasta para los sectores subalternos. Poco despus
la seguira Ronald Reagan en E.E.U.U. y previamente la haba
precedido la infame dictadura de Pinochet en el sufrido Chile.
Para

Thatcher,

la

ocasin

de liberar territorio britnico cado en poder de la junta


militar argentina- que ella a partir de la invasin pas a
denominar fascista- resultaba fundamental para fortalecer su
cuestionada accin de gobierno, exaltando el sentimiento
nacionalista de su pueblo, en gran parte nostlgico de la poca
de apogeo del imperio. En sntesis, se trataba de relegitimar
tambin a un gobierno dbil y desgastado en este caso por una
oposicin social muy activa, durante aquella poca (fines de
1981
y
principios
de
1982).
Los observadores de ambos lados- a partir del desencadenamiento del
conflicto- pudieron observar, curiosos, extraas mutaciones. El gobierno
militar argentino, en especial Galtieri- que desde fines de 1981 haba
asumido con la explcita vocacin de que la Argentina volviera al mundo
occidental- debi arrojarse en brazos de una rara alianza con el
movimiento de pases del tercer mundo. En una recordada conferencia
de pases tercermundistas celebrada en La Habana, el ya fallecido
canciller de dos dictaduras, Nicanor Costa Mndez, se abrazaba (por
cierto, ms que azorado) con el mismsimo Fidel Castro, en una extraa
parbola de la alineacin occidental. En Inglaterra, las cosas no eran
muy distintas. Margaret Thatcher denunciaba a la sangrienta
dictadura que
ella
misma
haba
avalado
poco
antes.
Mientras tanto, la prensa lamebotas del proceso la presentaba
como un enemigo de la nacionalidad; cuando en ocasin de su
triunfo electoral, se haba deslumbrado con la simpata y el
coraje de la Dama de hierro. Un ao antes del conflicto, la
televisin argentina- absolutamente controlada por el estado
genocida- haba transmitido (en vivo y en directo y con
insoportable tono de boberas) el casamiento del prncipe Carlos
y
la
fallecida
princesa
Lady
Di.
Pero no todo era cuestiones banales o vacas. En ocasin del conflicto se
comenzaba a descubrir tardamente las distintas manifestaciones de la
cultura nacional, silenciadas hasta entonces por los medios y mbitos
dirigidos por la dictadura. Los medios de difusin- tanto la T.V. como la
radio- redescubran a artistas hasta entonces reducidos al silencio.
Relatar la derrota argentina es redundante, porqu no poda ser otro el
resultado. El ejrcito argentino era una fuerza preparada para la
represin interna y no para la guerra exterior. Adems, los militares
vieron uno a uno como fracasaban todos sus clculos polticos. Es
preciso recordar que La guerra no es otra cosa que una prolongacin de
la
poltica. Haremos
un
somero
listado
de
ellos:
1) No van a venir, les queda muy lejos afirmaba un ridculo
comodoro de la fuerza area por televisin. El oficial de marras,
Juan Jos Giraldes, era descendiente del autor de una clebre
novela gauchesca.. Habr confundido la guerra inminente con
7

una payada o con una trifulca en una pulpera? Mientras tanto,


el gobierno de Margaret Thatcher preparaba una impresionante
flota.
2) La conduccin militar pensaba que E.E.U.U. iba a ser neutral
durante
el
conflicto,
en
reconocimiento
del trabajo
sucio realizado por comandos argentinos en Centro Amrica y
de otras tareas como las que la dictadura realiz durante el
golpe de estado dado en Bolivia, por el general Garca Meza en
1980. Entre los aos 1977 y 1981 gobern en Estados Unidos el
presidente demcrata James Carter, quin afirm una poltica de
defensa de los derechos humanos que lo llev a abandonar a las
dictaduras sangrientas de centro y Sudamrica. En este contexto,
los militares argentinos se postularon para reemplazar el tradicional
papel de supergendarme que tradicionalmente haba sido propio
del gran pas del norte. Desde 1981, los republicanos tornaron al
gobierno y los militares argentinos esperaban recibir la gratitud por
haber reemplazado a la madre patria. En cambio, el gobierno de
Reagan privilegi la alianza estratgica con Gran Bretaa y no le
concedi absolutamente nada a los militares, que ya resultaban a
sus ojos un puado de coloridos pero trgicos aventureros: una suerte
de wagnerianos ridculos, desprovistos del hlito grandioso de las operas
tan al gusto de Adolfo Hitler. La llegada de la flota britnica- y la
eficaz accin que despleg, como el hundimiento del Crucero
Belgrano- hubiera sido imposible e impensable sin el aporte de
informacin satelital brindada por el coloso del norte.
3) Cuando ya estaba la flota en las cercanas de las islas, el
gobierno argentino quiso negociar, pero se encontr con que la
primera ministra britnica torpede la posibilidad de evitar la
guerra con el citado hundimiento del crucero General Belgrano.

Capitulo III: Sociedad durante la guerra: qu paso con la ayuda


del pueblo argentino?
Fueron casi tres meses de donaciones para financiar la guerra, pero el
punto ms alto lleg con Las 24 horas de Malvinas, aquella transmisin
ininterrumpida de ATC comandada por Jorge "Cacho" Fontana y Lidia
"Pinky" Satragno, del 8 al 9 de mayo de 1982. Jorge Cyterszpiler
firmando en cmara un cheque de 100 millones de pesos aportado por
Diego Maradona, Andrea del Boca mostrando un tapado de zorro bord
para ser subastado por 40 millones de pesos, mujeres que tejan
bufandas en el Obelisco, ancianas que se desprendan de sus joyas en
los estudios de televisin. Mirtha Legrand, Libertad Lamarque, Susana
Gimnez, MoriaCasn, Guillermo Vilas. El festival solidario de Len
Gieco, LittoNebbia y Charly Garca en el que se juntaron 50 camiones de
ropa que -al igual que medio milln de raciones de Alimento- quedaron
varados en Comodoro Rivadavia. A tres dcadas de la emblemtica
transmisin de ATC, queda claro que el objetivo de la Junta Militar que
encabez Galtieri no era, precisamente, recaudar fondos para enviar a
las islas. Y quiz, la verdadera misin haya sido develada durante uno
de los programas cuando Pinky (Lidia Satragno) y Jorge "Cacho" Fontana
reprodujeron un audio de la BBC que sugera que el objetivo de la
Dictadura con las "24 horas por Malvinas" era levantar la moral de los
argentinos, a lo que Pinky respondi: "Qu me importa lo que diga la
BBC de Londres!". Evidentemente, es un error que persigue a la clebre
conductora, ex diputada de la nacin, hasta el da de hoy.
Treinta aos despus, el destino de la mayor colecta de la historia an
sigue generando sospechas y frustracin. Es el espejo ingrato en el que
la sociedad vuelve a verse reflejada cuando mira hacia atrs.
Aunque el decreto que dio origen al Fondo Patritico llevaba la firma de
Leopoldo Galtieri y de su ministro de Economa, Roberto Alemann, el
ingeniero Manuel Solanet es el nico ex funcionario de la dictadura que
todava busca refutar la impresin generalizada de que el Fondo fue, en
la hiptesis ms benigna, malgastado.
Solanet integr el gobierno militar durante siete aos y lleg a secretario
de Hacienda con Galtieri, cuando tena 41 aos. Hoy ofrece documentos,
fechas, nmeros, anotaciones. Asegura que no hubo nada irregular y,
sostiene en su aval, que jams fue citado en ninguna causa judicial que
9

investigara el destino de los fondos. "Estoy seguro de que nadie se rob


el dinero", afirma.
Hasta el 30 de julio de 1982, el Fondo recolect 767.483 millones de
pesos ley, 54 millones de dlares de entonces. El dato surge de un
estado contable de la Secretara de Hacienda. Transferencias, cheques,
acciones, dlares, chelines, joyas, alimentos, ropa. 450 televisores, 50
videograbadoras, 10.000 litros de pintura, un Mercedes Benz, varios
departamentos. 1119 donaciones en monedas de oro y alhajas que
fueron fundidas en lingotes de un kilo en la Casa de Moneda. El resto fue
subastado en el Banco Ciudad. En total, 141 kilos de oro, equivalentes a
2.176.194 dlares.
Desde el presente, todo se confunde. El sentimiento patritico de una
sociedad que at su destino a un dictador como Galtieri, la solidaridad,
la ingenuidad, la noble decisin de ayudar a los conscriptos de 18 aos,
el creerse parte de una epopeya, el chauvinismo, la participacin. Los
que colaboraron se dividen entre los que creen que fueron usados y los
que, como la actriz ThelmaBiral, sostienen que en parte se dejaron usar
por un gobierno militar que llevaba seis aos en el poder y estaba en la
antesala del abismo. El ex arquero de la seleccin Ubaldo Fillol, que don
dos departamentos con vista al mar en Valeria del Mar, es una
excepcin. "Estaba sensibilizado y quera colaborar. No me arrepiento
porque era una causa nacional. Lo volvera a hacer si pudiera".
Segn Solanet, en los 74 das que dur la guerra se usaron 424.000
millones de pesos -unos 30 millones de dlares- y sobraron 343.000
millones -24 millones en moneda estadounidense- que l recomend
destinar a la asistencia de los ex combatientes. La informacin est
incluida en un libro que escribi, pero que nunca dio a difusin masiva
por recomendacin de sus superiores. "El Fondo se lo comieron las
fuerzas. Nosotros supimos mucho despus que se haban juntado
infinidad de recursos. Es parte de los agujeros negros de Malvinas, de lo
que queda por resolver para que la sociedad sepa qu pas", dice
Ernesto Alonso, miembro del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas
(Cecim). Alonso desembarc en las islas el martes 13 de abril de 1982.
Solanet dice que no sabe en qu se gastaron esos 30 millones de dlares
porque las Fuerzas Armadas nunca entregaron una rendicin. Slo
acredita que el dinero recaudado se reparti en partidas iguales en las
cuentas que tenan las tres armas en el Banco Nacin. Cada una contaba
con direcciones de presupuestos y auditoras, pero slo el Ejrcito
difundi en 1982 datos genricos sobre los casi 140.000 millones de
pesos que recibi.
El economista de FIEL agrega que un porcentaje iba para el Ministerio de
Defensa y la gobernacin en las islas a cargo de Mario Benjamn
Menndez. "Yo no tuve relacin con el Fondo", asegura hoy, a los 82
aos, el entonces comandante del Primer Cuerpo del Ejrcito. "La
informacin que recib de mis camaradas era que haba sido usado para
prtesis para veteranos y heridos. Pero no podra dar detalles. No s
cmo fue canalizado por las secretaras generales de cada fuerza. Yo
10

estaba en Malvinas y si vena algo, bienvenido. El que estaba a cargo


all era el coronel (Oscar) Chinni y un coronel de apellido Colavela.
Pongo las manos en el fuego por Solanet", dice. Segn el estado
contable del ingeniero, la gobernacin recibi unos 4000 millones de
pesos. El ex secretario de Hacienda argumenta que lo recaudado no
alcanzaba para comprar ni un avin Mirage, pero reconoce que fue la
mayor parte de lo que se utiliz en la guerra, casi el doble de lo que
cost el desembarco.
En algo hay coincidencia: muy poco de lo recolectado lleg a destino y
los soldados padecieron el hambre y el fro. En 1982, Dardo Forti era
subteniente del Regimiento de Infantera Mecanizado 3. Hoy es coronel
en actividad y est a cargo de la Direccin de Logstica del Ministerio de
Defensa. "Hacamos fuego con tierra porque no tenamos lea. Mil
hombres comamos de tambores de gasoil de 200 litros. La carencia fue
el enemigo principal que tuvimos que enfrentar. Cuando llegaron los
ingleses ya estbamos rendidos", recuerda. En su libro Hasta el ltimo
da, Logstica, la otra guerra, relata el modo en que los soldados
afrontaron esos das. Entonces, Qu pas con los alimentos?, y los
abrigos tejidos por voluntarias? Respecto a los alimentos, se
prepararon medio milln de raciones, pero no llegaron a las trincheras.
Fueron llevados en containers cerrados y custodiados hasta Comodoro
Rivadavia, pero quedaron varados al costado de la pista de aterrizaje.
No cruzaron a las islas porque ni los barcos de la Armada ni los aviones
de la Fuerza Area los transportaron. Se dilapid el esfuerzo de 35 mil
voluntarios que trabajaron durante 9 das, sin descanso, para embalar la
mercadera. Si hablamos de los abrigos, su destino no fue mejor, jams
llegaron a las islas. Segn el vicecomodoro Rogani, los elementos "sin
valor comercial" terminaron "en la basura", porque era muy caro y
peligroso enviarlos a destino, sobre todo con la interrupcin del puente
areo con el continente por las acciones enemigas. Muchas prendas
fueron desechadas porque su colorido "llamara la atencin del
enemigo", explic el general Nez.
En un informe de circulacin restringida, Solanet explica que "ese tipo de
esfuerzos ciudadanos constitua todo un problema para las Fuerzas
Armadas. No haba forma de hacer llegar a las tropas la inmensa
cantidad de bufandas, comestibles y otros productos que el impulso
patritico gener en todo el pas. Era extremadamente delicado no
responder a los donantes cumpliendo con su deseo".
El general Nez asegur que las raciones "tenan guisos en lata, de
sabor italiano; chocolates, calentadorcitos hechos en Fabricaciones
Militares, pastillas de cloro para purificar el agua, hasta una botellita de
whisky para contrarrestar el fro. Se hicieron pruebas tirando cajas de 12
raciones desde un avin Fiat, conocido como ''El Herculito'', en baldos
de Jos Len Surez, caan mejor en tierra que en los arroyos. Todo se
logr en tiempo rcord, pero no se coordinaron los envos.
11

Sobre el final de la dictadura, el gobierno de Reynaldo Bignone cre por


decreto una cuenta de asistencia a ex combatientes en el presupuesto
de Defensa, pero en 1984, al comenzar la gestin de Ral Alfonsn, esa
partida se diluy en Rentas Generales.
Tres dcadas ms tarde, el destino de los fondos es un enigma que
permanece y la colecta parece una puesta en escena con sabor a farsa.
Solanet est convencido de que, si la dictadura hubiera ganado la
guerra, hoy nadie reparara en el destino del Fondo Patritico. Quiz
tenga razn.
El Fondo Patritico Malvinas fue creado para financiar gastos
por la recuperacin de las islas y recaud donaciones por unos
150 millones de pesos. La investigacin sobre el uso dado al
dinero no detect irregularidades. Por Amadeo Frgoli Ministro
de Defensa durante la Guerra de Malvinas

Capitulo IV: El despus de la guerra de Malvinas


Es importante resaltar que entre junio y septiembre de 1982 aparecieron
dos libros que alcanzaron una notable difusin y que inauguraron un
grupo de publicaciones que surgieron como una contestacin a la
demanda de respuestas sociales.
Dalmiro Bustos, un psiclogo cuyo hijo pele en Malvinas, organiz en la
ciudad de La Plata un grupo de padres y al terminar la guerra, relat sus
experiencias en El otro frente de la guerra y Los padres de las
Malvinas.
El libro, que se agot rpidamente, confirm la impresin de que los
jvenes soldados haban enfrentado dursimas condiciones de vida
empeoradas por la ineficacia de sus jefes y por su escasa preparacin:
nuestros hijos fueron enviados a una lucha que no eligieron, decidida
12

por un gobierno que no eligieron, para la cual no estaban preparados.


Haba en la Argentina 40.000 profesionales preparados por
vocacin y estudio para una guerra. No es fcil entender por qu
se envi a 10.000 muchachos de 18 a 20 aos que carecan de la
preparacin necesaria [...] pero all fueron y se comportaron
con gran valor y dignidad.
Es interesante sealar que desde los momentos iniciales de la posguerra
surgi la idea de una generacin definida por la participacin en
Malvinas. No tanto por la cantidad de jvenes que haban participado en
el conflicto, como en el peso simblico que haban adquirido para la
poca. Adems, la imagen que se instal con ms fuerza fue aquella que
victimizaba a los soldados, no a manos de los britnicos, sino de sus
superiores e instituciones, como consecuencia del maltrato al que los
conscriptos1 haban sido sometidos.
Vale decir que en la segunda mitad de 1982 surgieron numerosas
denuncias por el descubrimiento de entierros clandestinos
vinculados a la represin ilegal.
Los ex soldados, y los padres de los muertos protagonizaron
algunos incidentes, sobre todo en actos de homenajes
organizados por las autoridades militares. Las recordaciones
oficiales buscaron suavizar las rispideces creadas por la derrota
entre la sociedad civil y sus fuerzas armadas y al interior de las
mismas.
Igualmente, los jvenes ex soldados confrontaron en diversas formas
con las visiones sociales y estatales acerca de la guerra. En algunas
circunstancias, la respuesta fue individual e inorgnica; en otras
(nutrindose del clima poltico de la transicin a la democracia y por
experiencias polticas previas) comenzaron a agruparse.
A fines de agosto de 1982 un grupo de jvenes ex soldados
form el Centro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas, y
meses despus ya estaba en funciones en la Coordinadora
Nacional de Ex Combatientes, que agrupaba a centros de Chaco,
Corrientes, Capital Federal, La Plata y otras provincias y
localidades. Los miembros de estos centros estaban unidos por
la idea de ser una generacin identitariamente constituida por
el hecho de la guerra y por una voluntad de reivindicacin2 de
esa experiencia e intervencin poltica.
1.

conscriptos: militar soldado que recibe instruccin militar.

2.

Reivindicacin: resguardar o requerir una cosa a la que se cree contar con derecho o
a expresarse de manera positiva sobre algo o sobre una persona.

El 2 de abril de 1983 el Centro organiz un acto paralelo a la


conmemoracin oficial que no fue autorizado. Hubo una marcha desde el
Obelisco a la Torre de los Ingleses
13ubicada en la ex Plaza Britannia,

en Retiro, donde tambin se encontraba una estatua a George Canning3.


La marcha fue numerosa, alimentada por gran cantidad de agrupaciones
de las juventudes polticas, y hubo consignas antidictatoriales.
Al ao siguiente, el acto del Centro reuni unas quince mil personas,
entre ellas tres mil ex combatientes. Ese ao la estatua de Canning fue
arrojada al Ro de la Plata y la proclama de los jvenes ex soldados no
pudo ser leda debido a incidentes entre las juventudes partidarias. Este
documento afirmaba lo siguiente: hoy nos sentimos traicionados.
Fuimos convocados, se nos pidi todo y a dos aos de aquella fecha no
se nos explican todava las causas de la derrota. Sentimos que se quiere
echar un manto de olvido sobre el pasado reciente y fuimos tratados de
subversivos4 por negarnos a enterrar las banderas de la Soberana
Nacional y Territorial y por enlazarlas con la bandera de Liberacin
Nacional y Soberana Popular.
Para los ex combatientes, el enemigo era la desmalvinizacin5:
cuestionaban la aprobacin entre cualquier reivindicacin de la justicia
de las causas para la guerra y de quienes participaron en ella con la
dictadura militar. Segn las perspectivas de estos ltimos, sus
experiencias deban ser la base para la construccin de una nueva
Argentina. Sus distintas agrupaciones, sobre todo las integradas en el
Centro, se posicionaron desde ella para cuestionar al gobierno que los
haba enviado a combatir, pero tambin para proponer un modelo social
alternativo.
Ese reclamo por un reconocimiento moral fue acompaado por
demandas de reparaciones y reconocimientos materiales. Buena parte
de las exigencias de las agrupaciones de los ex combatientes se
articularon en torno a la Ley 23109, de Beneficios a los Ex Combatientes.
Este tipo de iniciativas fueron impulsadas por un reducido sector de los
ex soldados, pero sin duda expresaban reivindicaciones vistas con
simpata por el grueso de los ex soldados, cuya situacin legal, laboral y
psquica fue, en aquellos aos, crtica.
La ley estableca beneficios slo para los ex soldados conscriptos y
reclamaba la asuncin por parte del estado de su responsabilidad con
los ciudadanos que haban marchado a combatir. Esta deba
materializarse en preferencias para el ingreso a empleos pblicos, becas
de estudio (equivalentes al salario mnimo) vivienda, y atencin mdica.
3.

GeorgeCanning: (Londres; 11 de abril de 1770 - 8 de agosto de 1827). Abogado y


poltico britnico, quien se desempe como ministro de asuntos exteriores de Gran
Bretaa durante las Guerras Napolenicas y luego en la "Europa de la Restauracin"
tras el Congreso de Viena.
4.
Subversivo:que pretende alterar el orden pblico o destruir la estabilidad poltica o so
cial de un pas.
5.
Desmalvinizacin: es el arma principal de la guerra psicolgica que los ingleses
utilizaron para desarmar espiritual y materialmente a la Argentina.
El objetivo era despojar todo acto heroico y de patriotismo ocurrido en Malvinas.
Vaciada espiritualmente la Argentina, comienza el proceso en lo material: las
privatizaciones, la extranjerizacin de la economa, la precarizacin laboral,

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colonizacin cultural, etc. Que nuestro enemigo principal ya no fuese el imperialismo


britnico, sino los militares argentinos. Provocar un sentimiento lastimoso y de dolor en
el pueblo en todo lo que tenga que ver con Malvinas.
La desmalvinizacin pretende que seamos hombres sin Patria, sin Nacin,
que seamos ciudadanos que viven en un determinado lugar, sin fe, sin
cultura, sin historia y sin destino.

Pero el punto ms urticante de este proyecto de Ley era que las


erogaciones4 provenientes de la aplicacin de la presente ley sern
solventadas con fondos de las partidas presupuestarias de las
respectivas fuerzas armadas.
Pero durante la transicin a la
democracia, con un gobierno democrtico dbil, las demandas de
atencin y obra social por parte de las instituciones militares y la forma
propuesta para su financiamiento era una provocacin.
Es de suma importancia destacar los posibles trastornos que puede
generar un conflicto blico, en el cual figuran la depresin, la ansiedad,
el estrs postraumtico, las alergias y las enfermedades autoinmunes,
teniendo en cuenta que tanto los trastornos depresivos como los
postraumticos tienen una alta tasa de suicidabilidad.
Asimismo, la difcil recuperacin de las secuelas de dicha guerra y de la
reinsercin social y el Trastorno de Estrs Postraumtico (TEP) afect en
diverso grado a todos los ex combatientes. El TEP es un estado
depresivo crnico, propio de alguien que ha experimentado de forma
directa la guerra. Genera una constante sensacin de temor, angustia y
pesadillas, miedos, problemas de relacin, irritabilidad, dificultades para
conciliar el sueo, sobresalto, un elevado nivel de violencia e
irritabilidad, inclinacin por las adicciones, entre tantos sntomas. Motivo
por el cual, a partir del 2004, el Estado otorga una pensin equivalente a
tres jubilaciones mnimas.
En septiembre del 2005 se estren el film Iluminados por el fuego. Sin
dudas, contribuy a abrir un debate sobre lo ocurrido en Malvinas. Hasta
ese momento poco o nada se saba sobre los suicidios y los traumas de
posguerra entre los soldados, y la pelcula realizada luego por Tristn
Bauer mostr la cotidianidad de la guerra. : El hambre, las torturas a
soldados por sus propios jefes. Desde entonces se multiplicaron las
denuncias de los soldados sobre los malos tratos.
El maltrato y la injusticia no fueron una circunstancia inevitable de la
guerra, sino consecuencia de un tratamiento
humano indigno.
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Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas, manifest poco tiempo atrs


su compromiso con la causa Malvinas y dijo: El escarnio, el abandono,
el valor de estos conscriptos que con el pecho abierto al amor por la
Patria fueron a defenderla pero indefensos. Nos concierne a todos los
pobladores del pas saber que no es posible el olvido.

4.

Erogaciones: accin y efecto de distribuir bienes o caudales.

Los ejes fundamentales de verdad, memoria y justicia deben


profundizarse en el caso de Malvinas para establecer la verdad de lo
ocurrido. Algo que la sociedad les debe a los cados y a los que
combatieron con dignidad en Malvinas. Debemos separar a aquellos que
lucharon con honor de quienes consideraban un acto de valenta
estaquear6 a un soldado hambriento.
Necesitamos ganarle a nuestra propia guerra y recordar tanto a los que
murieron en las islas como a los que volvieron y, como consecuencia de
la indiferencia y el olvido, se quitaron la vida.
6.

Estaquear: el estaqueo consista, en atar a los soldados con estacas en manos y pies a
la intemperie, sometindolos al fro, la nieve y el hambre, durante distintos perodos de
tiempo, que podan ser horas o das, sin proveerles ningn tipo de asistencia, incluso
en lugares donde podan ser alcanzados fcilmente por artillera enemiga. Otros eran
enterrados de pie, solo con la cabeza afuera de la tierra, o sumergidos en aguas
heladas hasta quedar sin aire.

CONCLUSIONES FINALES
En primer lugar entendemos la guerra de Malvinas como la culminacin
de un sistema poltico-militar agonizante que busca su reivindicacin en
el poder, enviando a jvenes inexpertos pobremente armados al
matadero.
Vale aclarar que dicho sistema dictatorial estaba preparado nicamente
para la represin interna, siendo responsable de mltiples
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desapariciones y cayendo en la inocencia de sostener una tonta idea,


que esta guerra poda ganarse y que Estados Unidos lo apoyara.
Adems fue manipulado por sus ridculos mandatarios quienes sirvieron
ms para saciar las ambiciones de Gran Bretaa y en especial de
MargaretTacher, que tambin buscaba reivindicarse como mandataria
luego de que con sus polticas despertara el descontento social,
detonando ella misma la guerra con el hundimiento del General
Belgrano, el cual se encontraba fuera del rea de guerra y dirigindose
hacia la Argentina, sin intenciones de atacar.
Sin lugar a dudas la guerra jams fue la solucin, lamentablemente ni la
Argentina ni Gran Bretaa contaban con mandatariospartidarios de la
paz, que no dudaron, ni se compadecieron de arriesgar las vidas de
cientos de soldados con tal de satisfacer sus ambiciones personales. Lo
ms conveniente hubiera sido un acuerdo diplomtico entre ambos
bandos; si Argentina no hubiera entrado en el juego provocativo de Gran
Bretaa la guerra jams se habra dado y hoy una solucin diplomtica
hubiera sido ms fcil y efectiva.
Aunque no nos sintamos orgullosos de la guerra de Malvinas-como de
ninguna guerra-, sentimos un profundo respeto y admiracin por
aquellos valerosos adolescentes que dieron la vida por su ingrato pas,
su honor permanece intacto,en nuestra memoria y nuestro corazn, el
recuerdo y el dolor por no haber podido evitar lo inevitable.
Creemos firmemente que se debe aplicar todo el peso de la ley a los
responsables de esta calamidad, tanto a los enemigos internos como
externos.

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