Las Marcas de Cantería en El Contexto de La Arquitectura Medieval: El Alfabeto de Un Argot Canteril
Las Marcas de Cantería en El Contexto de La Arquitectura Medieval: El Alfabeto de Un Argot Canteril
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Las marcas de honor y las redes de Franz Rziha: la importancia de la geometra. ............................ 16
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El culto a la piedra de los constructores de catedrales: las dos vas de la senda inicitica. ............... 38
El primer sistema organizado de signos aparece en Mesopotamia, a travs de la cultura sumeria, hace
unos 6000 aos; y por definicin este registro escrito establece el inicio de la historia como la conocemos.
Las primeras inscripciones documentadas, hacia el ao 2500 a.C., son de tipo ideogrfico. Dibujos
simplificados que representan objetos, seres e incluso ideas; los cuales se transformaron y estandarizaron
como smbolos cuneiformes, es decir con la forma de la cua que modelaba la arcilla donde se
plasmaban. A partir de ese momento, los signos dejaron de representar un nico concepto que dependa
de su imagen, para pasar a establecer un concepto dependiente del contexto, lo que provoc una clara
disminucin de la cantidad de signos de representacin necesarios en la escritura. Despus se produjo la
invencin de los signos fonticos y dejaron de representar conceptos para representar sonidos.
2
Jean Gimpel, La revolucin industrial en la Edad Media, Madrid, 1982, p. 31. Durante los siglos XI y
poblacin del continente europeo experiment un fuerte crecimiento demogrfico debido a las
mejoras que se introdujeron en la agricultura. Este aumento de la poblacin propici cambios en la
economa contribuyendo a la liberalizacin del comercio y los oficios que se produjo en las ciudades al
amparo de los privilegios otorgados por los monarcas a sus habitantes. Los gremios de constructores,
antes dependientes de los talleres monsticos, ahora se hacan cargo, adems de la construccin de las
catedrales, de los palacios, hospitales y universidades, smbolos del cada vez mayor poder que ostentaba
la nueva clase social formada por mercaderes y artesanos. Un poder que amenazaba con romper el rgido
esquema feudal, basado en una jerarqua compuesta por oratores, bellatores y laboratores, al igualar al
individuo a las riquezas obtenidas con su trabajo, sin importar cual fuese su extraccin social. Es el
nacimiento de una nueva clase: la burguesa. Comerciantes y artesanos se organizaron en asociaciones
que recibieron el nombre de gremios, una palabra que proviene del latn gremium con el significado de
seno, regazo o proteccin. Tenan como principal objetivo la proteccin de sus miembros y los intereses
de grupo. Tambin recibieron el nombre de guildas, vocablo derivado de la antigua voz germnica gelt,
que significa pago, con la que se indicaba la cantidad que deban entregar los miembros que entraban a
formar parte de alguna de estas asociaciones. A travs de capitulaciones y decisiones conciliares sabemos
que las cofradas de mercaderes y artesanos existen por lo menos desde el siglo VIII. En estas cofradas se
encuentran los orgenes del derecho de asociacin que practicaron los gremios entre los siglos XII y XVII,
aunque no son tan visibles los lazos que ms tarde uniran a los miembros de los gremios, vinculados a
XII la
unos estatutos y ordenanzas por las cuales el individuo se someta a las normas de la cofrada a cambio de
la proteccin de sus intereses y los de su oficio. Estas sociedades obreras organizadas jerrquicamente
contaban con un sistema de privilegios y servidumbres propios. Sus orgenes se remontan al siglo VIII
a.C., con una serie de iniciativas atribuidas al rey etrusco Numa, aunque sabemos que en el antiguo
Egipto los constructores de pirmides formaban parte de la casta de los sacerdotes. Los collegia romanos
eran los responsables de la construccin de los edificios civiles y los monumentos y los recintos
destinados al culto (templos, teatros, circos, carreteras, puentes y acueductos). No solo fijaban los
mtodos constructivos, consagrando al mismo tiempo las enseanzas del pasado, sino tambin las normas
que sus miembros deban seguir y cmo era su estructura jerrquica. En la pennsula Ibrica, la primera
agrupacin gremial que conocemos se remonta al siglo XII. Se constituy en Barcelona en el ao 1211.
Tambin conocemos la existencia de las organizaciones de carpinteros, herreros y albailes que se
acogieron en 1247 al Fuero de Cuenca y las ordenanzas de Oviedo.
Las marcas de cantera son signos, firmas y figuras geomtricas, labradas con cincel
fino, buril o puntero, lo que se refleja en la factura y correccin de las lneas del trazado,
ms regulares y estilizadas que las bastas lneas de los grafitos realizados por personas
ajenas al oficio y sin emplear las herramientas adecuadas. Hay muchas teoras sobre sus
posibles funciones y significados. A da de hoy, entre los investigadores no hay
consenso, aunque en los ltimos aos las diferentes teoras estn siendo objeto de una
profunda revisin que pretende acabar con la dispersin conceptual debida a las
diferentes propuestas surgidas desde que comenzaran los estudios de gliptografa a
finales del siglo XIX. En su conjunto, todas se ocupan del estudio de las formas de las
marcas de cantera, sus analogas y diferencias; la observacin del vigor y la correccin
de los trazos, el anlisis de las ubicaciones y la frecuencia en que aparecen en las
construcciones3. Segn la teora ms conocida, los canteros medievales con sus marcas
sobre la piedra trataban de establecer una contabilidad para contabilizar el trabajo y
cobrar as el salario correspondiente. Aunque esto pudiera ser cierto en un buen nmero
de casos, es evidente que muchos de estos signos no fueron grabados solo para cobrar
por las piezas talladas y que tenan otras funciones (Figura 2).
Figura 2. Teoras sobre los posibles significados y funciones de las marcas de cantera.
Los estudios de gliptografa han cobrado un nuevo impulso con las celebraciones, desde 1979, de los
Coloquios Internacionales de Gliptografa organizados por el Centre International de Recherches
Glyptographiques de Braine-le-Chateau. Su director, Jean-Louis Van Belle, ha coordinado publicaciones
internacionales entre las que destacan varias recopilaciones de marcas de cantera y un diccionario
bibliogrfico sobre signos lapidarios en construcciones de Francia y Espaa. Tambin ha publicado
exhaustivos estudios monogrficos de edificios y zonas geogrficas sobre problemas metodolgicos, de
clasificacin y otros relacionados con la historia de los canteros.
Independientemente de las investigaciones sobre el origen de los lenguajes de los que proceden, de los
estudios epigrficos, clasificatorios y, en general, arqueolgicos, las marcas de cantero poseen un papel
destacado en el conocimiento de la construccin, pudindose considerar la Gliptografa como una
ciencia auxiliar de la Historia del Arte y, en particular, de la Arquitectura, pues nos permite determinar
las diferentes fases constructivas de un edificio o, por el contrario, su unidad, y establecer vinculaciones
con otros monumentos, reforzando adems su estudio histrico-artstico, al contrastar las evidencias
documentales y el anlisis estilstico con la informacin de carcter gliptogrfico proporcionada por la
masonera operativa. Jos Antonio Martnez Prades, La Gliptografa en la Arquitectura Medieval.
Visin General y Estudios en Espaa. Revista Chilena de Estudios Medievales, Nmero 3, enero-junio
2013, 57-88, p. 68.
Las fotografas permiten analizar aspectos que los dibujos no recogen, como son la
factura de los lapidarios, indicativa de la herramienta empleada, su estado de
conservacin, que permite evaluar las posibles causas de las imperfecciones en los
trazados, el tipo y la calidad de la pieza arquitectnica donde se encuentran grabados y
la destreza del cantero que la labr (Figura 4).
Para establecer la clasificacin que manejamos hemos partido de los trabajos realizados
por Jean-Louis Van Belle y el CIRG (Centre International de Recherches
Glyptographiques), completando el apartado referido a las tipologas geomtricas de sus
formas. La clasificacin contempla tres niveles de interpretacin que en ningn caso son
excluyentes (Figura 5).
Un signo lapidario tiene una forma cuya estructura puede ser reglada o no, es decir,
estar sujeta a reglas geomtricas identificables por ser producto de movimientos
generados con la ayuda de la regla y el comps o bien no responder a ningn patrn
(Figura 6).
A su vez, las formas pueden tener una funcin, para servir como apoyo durante la
construccin del edificio, indicar la autora de la pieza o del taller o bien para plasmar
signos relativos a sus patrocinadores. Forma y funcin, adems, pueden llevar asociados
aspectos simblicos relativos a las creencias de quienes las labraron (Figura 7).
Hemos establecido una clasificacin que contempla todos los aspectos susceptibles de
ser analizados, integrando las diferentes teoras y haciendo de ellas las categoras de una
ordenacin que pretende abarcar todo el espectro. Esto nos permite agrupar las
diferentes propuestas y vincular los tipos de marcas de cantera a los grados de
especializacin de los canteros que las realizaron para distinguir las marcas de cantera
cuya funcin era prctica, realizadas por quienes se dedicaban a tallar y escuadrar los
sillares, signos sencillos que no requieren para su trazado demasiados conocimientos de
geometra, de aqullas otras ms complejas cuyos diseos responden a un orden interno
de carcter matemtico5. Este carcter aglutinador de la geometra es el que nos permite
abordar la descripcin y estudio de las marcas de cantera desde una perspectiva
cientfica. Si podemos demostrar que hay signos lapidarios que se atienen a reglas
geomtricas, tendremos que no solo resultan tiles para distinguir las fases constructivas
de los edificios, sino tambin podran darnos pistas sobre los mtodos de trazado que
empleaban los canteros medievales.
Las cofradas de canteros estaban integradas por los operarios que deban extraer los bloques de la
cantera, los tallistas especializados en darles formas cbicas y pulirlos y los encargados de hacer los
planos con los diseos y croquis de todos los elementos constitutivos de la obra. Los canteros desbastaban
y pulimentaban los sillares en la cantera o en el taller. Primero daban forma al bloque en bruto, luego
labraban el almohadillado hasta dejarlo plano y ms tarde lo alisaban consiguiendo un perfecto
paraleppedo. As obtenan hiladas de sillares y esquinas contrapeadas de formas geomtricas. El maestro
era el arquitecto y director de obra, mientras los canteros ms expertos se encargaban de la elaboracin de
la columnas, los baquetones de las arquivoltas, las dovelas de los arcos y otras piezas que requieren un
trabajo ms especializado al contener varios planos de tallado.
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Se reconocen porque son signos sencillos: letras, cifras, cruces, aspas, flechas y todo
tipo de ngulos. En su gran mayora indicaran operaciones como el pulido de la
superficie de los sillares, los ajustes necesarios para su colocacin en la hilera
correspondiente de los muros y otro tipo de acabados que eran requeridos cuando se
trataba de piezas ms complejas como, por ejemplo, en el caso de las dovelas de un
arco6.
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A pie de obra, el oficial con el asentador y los canteros utilizaban las marcas de posicin
y ensamblaje con el objetivo de establecer la correcta ubicacin de las piezas. Estas
marcas no son visibles porque la mayora se tallaban en las caras ocultas del sillar. Las
que podemos ver en las caras visibles habran sido aadidas cuando las piezas exigan
ciertos ajustes (Figura 9).
contienen la informacin suficiente para aquellas personas que manipulaban la piedra, generalmente los
asentadores de cantera; de otro lado, las que se denominan marcas de identidad, llamadas tambin
marcas de talla, trmino ambiguo que puede hacerlas confundir con las utilitarias, que aluden a la
identidad del maestro que talla la piedra. Como escribe el mismo Ral Romero Medina en referencia a
los objetivos del diccionario bibliogrfico de signos lapidarios el inters de este diccionario se centra
en los signos lapidarios realizados por los maestros canteros, extractores o constructores, que tienen una
finalidad concreta dentro del organigrama de la fbrica.
12
A mediados del siglo XIX, el arquitecto Viollet Le-Duc lleg a la conclusin de que las marcas de
cantero son signos lapidarios pertenecientes a la categora de signaturas personales de los canteros,
aparejadores y Maestros de Obra, que en muchos casos servan para sealar el trabajo realizado por
cada uno, para as determinar el estipendio correspondiente. Maurice Didrion y Viollet-le-Duc, Signes
lapidaires du Moyen Age, Annales Archeologiques, vol. III, 1845.
13
De maestros a aprendices, dentro del mbito del gremio, o de padres a hijos, entre
canteros y artesanos, se transmita un signo personal al que se le iban aadiendo ligeras
variaciones, al estilo de las brisuras en la herldica (Figura 10)8. En la Figura 11 se
muestran dos marcas muy parecidas de la iglesia de Santa Mara de Siurana (Figura
11AB). Slo la diferencian los ngulos centrales de la segunda. Podra tratarse de una
misma marca, slo que la primera correspondera al hijo mayor que la hered de su
padre, maestro cantero; la segunda, sera una variacin de la anterior, aadindole una
brisada o brisura que la hacan diferente. En la herldica espaola son los primognitos
de las familias nobles los nicos con derecho a llevar armas simples, puras y llanas,
herencia de sus mayores. Sin embargo, los segundones las deban llevar con
modificaciones que alteraban su sencillez. Para brisar la marca, el maestro cantero
emplea lambel, creciente, estrella, mirlo, anillete, flor de lis o, sencillamente, aadiendo
un trazo o conjunto de trazos, como se puede apreciar en la siguiente ilustracin con las
marcas de una familia de canteros conocida como los Wincqz: Arnauld (1667) (Figura
11C), Pierre (1635-1728) (Figura 11D) y Thomas (1752-1807) (Figura 11E),
consistente en adosar la inicial del nombre.9
Figura 11. Marcas de cantera de la iglesia de Santa Mara de Siurana (siglo XIII) y firmas de
una familia de canteros (siglo XVII).
Stieglitz, Wiebeking y Heideloff fueron los primeros en demostrar, a finales del siglo XIX, el valor de
estas firmas para los estudios arqueolgicos y la historia del arte, en especial para la arquitectura, en tanto
signos de identidad de los miembros de los gremios de constructores, sobre todo entre los siglos XV y
XVII. Jos Antonio Ferrer Benimelli, estudioso de la historia de la masonera espaola, ha demostrado a
partir de documentacin existente, sobre todo a partir del siglo XIV, que un buen grupo de marcas de
cantera son las firmas o marcas de honor de los artesanos y maestros de su poca, signos de
reconocimiento que les fueron otorgados cuando, dentro de la tradicin gremial, accedieron al grado de
oficial o maestro.
9
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Figura 12. Signos lapidarios de identidad de los maestros constructores de la catedral de Sevilla.
En los libros de Obra y Fbrica de la Catedral de Toledo (1463) se pueden ver algunas
firmas autgrafas de los maestros de obras que intervinieron en su construccin. Como
escribe lvaro Rendn, conocemos los significados de las marcas de identidad de
Pero Gutirrez, [Figura 12F], un tringulo central en cuyos vrtices se adosan otros
tres tringulos; el Diego Alfonso [Figura 12G], un rombo de cuyos extremos superior e
inferior cuelga un tringulo equiltero; Antn Martines [Figura 12I], una letra M en
forma de tringulo Equiltero con lnea que cierra la parte superior; Pedro de Utrillo
[Figura 12H], una flecha vertical en cuyo extremo inferior se localiza un tringulo y en
la punta dos tringulos adosados; Lope de Villalobos [Figura 12K], una flecha vertical
que atraviesa un tringulo equiltero en la base de otros dos de cuyos laterales salen
dos trazos significativos.10
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11
Los estatutos de los canteros medievales de las logias de Estrasburgo que han llegado hasta nosotros
revelan las ceremonias secretas con las que eran recibidos los aprendices, los compaeros y los
maestros. Una larga serie de artculos que hacen referencia al rgimen interior y a las normas de
seguridad a tener en cuenta por maestros y compaeros, demuestran la complejidad a la que haban
llegado este tipo de asociaciones. As sabemos que cada compaero reciba, al ser admitido en el
segundo grado de la jerarqua corporativa, un signo que le perteneca toda la vida (salvo caso de
prevaricacin) y serva de firma en las piezas importantes (claves de bveda, por ejemplo), le
caracterizaba como una persona responsable y era utilizado como signo de reconocimiento y contrasea
de paso en sus viajes y contactos con miembros de su logia o logias afiliadas. En esta ltima
circunstancia deba situar y leer su signo, es decir, dar su esquema geomtrico y su sentido simblico.
Juan Luis Puente Lpez, Firmado en la piedra, Edilesa, 4 edicin, p. 20.
12
Sabemos por los estatutos de los canteros de la catedral de Estrasburgo que a los aprendices, una vez
convertidos en compaeros, les era otorgado un signo que deban reproducir en las piezas que tallaban.
De igual modo, hay otras referencias, aunque ms tardas, como las proporcionadas por el Libro de la
Logia de la ciudad de Graz, que presenta para el perodo comprendido entre los aos 1480 y 1523 el
listado de los compaeros masones con los signos adjuntos a sus nombres. El estudio histrico de las
logias a partir de los signos de identidad que las caracterizaban permite profundizar en el conocimiento de
su organizacin y de las actividades que desarrollaban debido a su carcter itinerante. Las primeras
referencias sobre estas organizaciones gremiales son del Abad Grandidier. En su obra sobre la catedral de
Estrasburgo, publicada en 1782, incorpora noticias sobre la logia que fue responsable de su construccin
y las formas de organizacin del trabajo, referencias extradas de los documentos custodiados en la propia
catedral. Jos Antonio Martnez Prades, La Gliptografa en la Arquitectura Medieval. Visin General y
Estudios en Espaa, Revista Chilena de Estudios Medievales, Nmero 3, enero-junio 2013, 57-88.
16
Figura 13. Marcas de honor de la catedral de Ulm sobre red cuadrada. Ilustracin extrada del
libro Etudes sur les marques de tailleurs de pierre de Franz Rziha (Ed. La Nef de Salomon).
Los principios constitutivos del trazado de la marca de honor para demostrar sus
conocimientos geomtricos.
Expresar simblicamente, a partir del trazado propuesto, aspectos relacionados
con la geometra y su aplicacin al oficio.
Saber situar y leer las marcas de honor de otros compaeros en funcin de las
redes correspondientes a cada logia.
ltimo, la ejecucin deba respetar los principios de la geometra clsica, que obligaba a
emplear como nicos instrumentos la regla sin marcar y el comps. Todava en nuestros
das algunos talleres franceses mantienen la costumbre de entregar a los nuevos oficiales
una marca personal deducida de la matriz caracterstica de cada taller. En un congreso
de gliptografa organizado por el C.I.R.G. se desvel el simbolismo asociado al trazado
de las marcas de tres Compaeros Pasantes Del Deber de la Vuelta de Francia. Uno de
ellos, escultor de la Logia Devoirs Unis, revela las reglas de la construccin geomtrica
y el simbolismo de su marca personal, conocida con el nombre de Cuatro de Cifra. As
desde la base del crculo de partida, de extremo a extremo se eleva una vertical que en la
mitad superior es atravesada por una horizontal. Hay varios desarrollos de este principio
geomtrico, conocido como progresin de Platn, basado en la replicacin y rotacin de
cuadrados inscritos en un crculo. Uno de estos desarrollos representa la relacin entre
las geometras del crculo y el cuadrado inscrito en funcin de la raz cuadrada de 2
(Figura 14)13.
Figura 14. Trazado del Cuatro de Cifra a partir de la clave cuadrada y la progresin de Platn.
Otro de los principios constitutivos del Cuatro de Cifra fue recogido por el arquitecto
francs Philibert de LOrme (1514-1570), tal y como recoge Jean-Michel Mathonire en
su libro Le Serpent compatissant14. En este caso, el desarrollo tiene que ver con las
proporciones de una escuadra de construccin (Figura 15).
Figura 15. Trazado del Cuatro de Cifra a partir de una escuadra de Philibert de LOrme.
13
Roger Lechote, Ethno-glyptograpgie; comment trois compagnons ont cre leer marque au XX sicle, en
Actas del Coloquio internacional de gliptografa de Zaragoza, 1983, pp. 537-543.
14
Jean-Michel Mathonire,
https://www.academia.edu/5423191/Le_serpent_compatissant._Iconographie_et_symbolique_du_blason
_des_compagnons_tailleurs_de_pierre
18
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Como ejemplo de este tipo de anlisis veamos cmo se puede obtener el diseo de una
marca de cantera de la catedral de Tortosa (Figura 16).
Para el anlisis geomtrico de este lapidario hemos empleado como vertical bsica la
misma prolongacin de la cruz latina sobre el dimetro del crculo en el que est
inscrito, y como lnea horizontal la que une los extremos superiores del aspa al pie de la
misma. Ambas lneas se cortan en el centro del crculo que contiene el signo lapidario.
Como no poda ser de otra forma, los cuadrados inscritos acotan perfectamente los
extremos de la cruz y el aspa. No cabe mayor simplicidad. Y he aqu que llegamos a un
principio de retcula cuadrangular mediante el trazado de una clave geomtrica simple,
lo que indica que podemos encontrar diversos tipos de trazados que no tienen por qu
adaptarse a la perfeccin que se observa en las marcas de honor de las logias gticas de
la Bahutte. En la siguiente imagen se pueden ver distintos tipos de signos lapidarios en
forma de cruz y la manera de obtener sus diseos a partir de una red basada en la figura
del cuadrado inscrito en un crculo, apoyndonos tan solo con movimientos de comps
y una abertura igual al radio del crculo de partida (Figura 17).
Figura 17. Ejemplos de signos lapidarios en forma de cruz sobre la red bsica cuadrada.
20
Tambin podemos encontrar otro tipo de signos lapidarios que no se obtienen a partir de
las redes geomtricas gticas ni tampoco mediante el anlisis propuesto por lvaro
Rendn, aunque responden en todo caso a leyes de formacin de evidente contenido
geomtrico. En la iglesia de Santo Domingo de Alcaiz encontramos un lapidario que
oculta un juego de proporciones relativo a dos rectngulos notables (Figura 18).
Figura 18. Marca de trazado de la iglesia de Santo Domingo de Alcaiz, en Teruel y rectngulos
de proporciones ureas ((a+b)/d = 1,60) y cuadrticas (d/c = 1,41).
21
En otras ocasiones, cuando nos encontramos ante un signo que responde a reglas
geomtricas de formacin, es interesante observar que solo se representa una parte del
trazado del diseo, con la intencin de que sea el observador quien complete la figura;
como si se tratara de una adivinanza, lo que nos lleva a pensar que en estos casos
estamos ante un signo lapidario cuya finalidad era dejar constancia de ciertas claves
geomtricas que, con toda probabilidad, suponan para quien las labr en la piedra una
enseanza importante. Es el caso de un lapidario del castillo de Belmonte, en
Huelva. Los ngulos agudos de la figura romboidal son de 60, por lo que la figura
representada nos remite a la geometra del hexgono y, por lo tanto, tambin a las
propiedades de la red triangular (Figura 19).
Figura 19. Signo lapidario del castillo de Belmonte y concordancias con la red triangular.
Otro tipo de signos lapidarios muy interesantes por su relacin directa con la cantera y
el oficio de la construccin son aquellos que reproducen escuadras. En la catedral de
Len hemos podido documentar una escuadra muy apreciada dentro de la tradicin de la
geometra aplicada a la construccin que es una demostracin del teorema geomtrico
de Pitgoras (Figura 20).
Figura 20. Signo lapidario de la baslica de San Isidoro de Len que reproduce una escuadra
5/12/13.
Los egipcios ya utilizaban las ternas pitagricas y conocan el tringulo de lados 3/4/5
para trazar lneas perpendiculares. Era una prctica habitual de los agrimensores en sus
tareas para marcar las fronteras de los lindes de las tierras tras las crecidas del ro Nilo.
As naci la profesin de arpedonapta, palabra griega de origen egipcio que significa
tendedor de cuerda. Eran los encargados de la construccin de esquinas utilizando
22
sogas especiales que les permitan garantizar la perpendicularidad de los muros y los
trazados. Para construir dos paredes a escuadra, basta con formar un tringulo 3/4/5 o
equivalente, cuyos lados de 3/4 coincidan con los ejes de las paredes. Necesariamente el
ngulo entre ellos ser entonces de 90. El tringulo de lados 5/12/13, como el de la
escuadra del signo lapidario de la baslica de San Isidoro de Len, tiene sus orgenes en la
arquitectura romana. La ciudad sagrada de Augusto se adaptaba a la geometra solar
mediante la cual se renda culto al dios Jano. La forma de la ciudad, segn este rito,
tienen una geometra igual a la del templo de Jano, que tena planta cuadrada formada
por una cuadricula de doce por doce, con cuatro barrios orientados de acuerdo a los
cuatro puntos cardinales, y al igual que en el templo, doce puertas de entrada. La ciudad
se construye sobre el terreno de acuerdo a una escuadra pitagrica 5/12/13, siguiendo
los preceptos sobre gnomnica indicados en el tratado sobre arquitectura de Vitruvio15.
15
Esta escuadra ha sido estudiada por Carlos Snchez Montaa en su trabajo sobre la orientacin de
Lucus Augusti, la actual ciudad de Lugo. En referencia a su uso en la fundacin de las ciudades romanas
escribe que: la ciudad sagrada de Augusto cumpla de manera exacta cada uno de los ritos geomtricos,
que el culto a Jano-Quirino-Arkho estableca. El proyecto redactado por Marco Agripa, y determinado
en el cdice escrito por l mismo siguiendo la peticin de Octavio Augusto, posee una geometra de
orden universal, "una cosmografa, a partir de la cual, y siguiendo un complejo sistema de proporciones,
se establece, en el orden de lo sensible, una distribucin anloga al orden csmico. Su forma, segn el
rito de Jano y de geometra igual a su templo, tena planta cuadrada, formada por una cuadrcula de
doce por doce cuadras, dividida en cuatro barrios orientados de acuerdo a los cuatro puntos cardinales,
e igual que el templo, que tena doce columnas, la ciudad tena doce puertas de entrada. La ciudad se
implanta en el territorio de acuerdo a la escuadra pitagrica 5/12/13 y sigue lo estipulado en el proyecto
redactado por Marco Agripa, en cuanto a la ordenacin de sus calles, espacios pblicos y edificios.
Cada uno de ellos se rige de acuerdo a la misma escuadra pitagrica en sus proporciones. La ciudad
cumple las reglas de los Collegia Fabrorum del siglo I a.C., herederas de la tradicin de la Ciencia
Sagrada que los Arkhitekton han sabido utilizar a lo largo de los siglos. Carlos Snchez Montaa, La
geografa sagrada de Augusto, http://symbolos.com/carlossanchez/carlossanchez.htm.
23
Aunque como hemos dicho, en la mayora de los casos hemos podido comprobar que en
las construcciones romnicas de la pennsula Ibrica las redes geomtricas de las logias
germnicas de constructores no son aplicables, por lo que se deduce que no fueron
empleadas de forma sistemtica, es posible rastrear su presencia y encontrar algunas
evidencias del uso de estas claves geomtricas. Es el caso de las marcas de cantera del
castillo de Mesones de Izuela, en Aragn (Figura 21).
Figura 21. Signos lapidarios del castillo de Mesones de Izuela recopilados por Javier Alvarado
Planas.
Como escribe Javier Alvarado, quien ha estudiado a fondo estos lapidarios, los
mtodos de estudio y clasificacin formalistas de las marcas de cantera no han
proporcionado resultados significativos. Por el contrario, el estudio de tales marcas
desde la perspectiva reticular ofrece un horizonte ms rico, coherente y realista de los
usos y costumbre especficos de los talleres y oficiales de la poca. Basta con examinar
las marcas de una edificacin concreta para comprobar que la mayora de ellas han
sido diseadas a partir de una retcula fundamental o matriz propia de cada taller o
cuadrilla que trabajaba en la obra. A la luz de este simple mtodo, las marcas que
antes parecan extraas, esquivas y mudas, revelan ahora su elocuencia. Su trazado
aparentemente simple o arbitrario, cobra entonces un nuevo sentido pleno de
racionalidad y coherencia. Nos limitaremos a mostrar un ejemplo concreto; las marcas
del castillo de Mesones de Isuela (Zaragoza) construido en la dcada de 1370. La
prctica totalidad de ellas encajan en una red simple ad triangulum o bien ad
quadratum. Las 18 marcas ad triangulum seleccionadas presentan diversas
particularidades. Por ejemplo, la n 13 representa la frmula geomtrica para hallar la
raz cuadrada de 2 partiendo de una medida concreta, es decir, el lado de un cuadrado;
basta con situar la punta del comps en la mitad de un lado y trazar un arco desde
cualquiera de sus esquinas para prolongar ese lado y encontrar la proporcin. El
polgono resultante, baja la apariencia de una maza o martillo, ha servido para disear
al menos 8 marcas diferentes (publicamos tres de ellas como marcas n 13, 14 y 15). Y
el mismo polgono con forma de hacha ha inspirado al menos otras dos marcas ms
(marca n 16). () Respecto a las 24 marcas ad cuadratum seleccionadas
(ilustraciones 60, 61 y 62), destacan las marcas 1 y 21 por su acabado trazado que nos
hace sospechar que no se trata de marcas personales sino de marcas colectivas de
24
taller o cuadrilla (tal vez eso explique que, junto con la marca 6 ad triangulum), sean
las nicas que se han grabado en la piedra mediante troquel y no buril. () Todo ello
nos lleva, en definitiva, a suponer que en algunos talleres (incluidos los talleres de
canteros sacadores) o cuadrillas de pedreros o canteros de todos los grados al mando
de un capataz, se adoptaban ciertos usos y costumbres propios de la corporacin como,
por ejemplo, disponer de una retcula geomtrica propia de la que extraan segmentos
para configurar la marca de cada uno de los oficiales de taller.16
Figura 22. Signos lapidarios del castillo de Mesones de Izuela sobre red triangular.
16
Javier Alvarado Planas, Herldica, simbolismo y usos tradicionales de las corporaciones de oficio:
Marcas de Cantero, 2009, p. 10-1106.
25
Estos son algunos de los ejemplos que hemos venido recogiendo y que indicaran la
presencia de un corpus geomtrico vinculado a las marcas de cantera en relacin al
oficio de la construccin cuyos orgenes son difciles de rastrear debido al carcter
secreto de los mtodos y las tcnicas de las logias medievales. Su aparicin, cuya
simblica geomtrica nos remite a las enseanzas de la doctrina pitagrica y estara
asociada al desarrollo de la denominada Geometria Fabrorum durante la Edad Media.
Sirva como ejemplo de la estrecha relacin que guardan algunos signos lapidarios con
los mtodos de trazado de los constructores medievales y la geometra que practicaban
el que se encuentra en la catedral del Burgo de Osma. El lapidario est formado por las
figuras de una A y un 4, que recuerdan al signo del Cuatro de Cifra del que hemos
hablado antes. No hemos podido encontrar otro igual en la catedral. Lo interesante en
este caso el sillar en el que se encuentra grabado (Figura 23).
Figura 23. Signo lapidario de la catedral del Burgo de Osma (siglo XIII) y sillar Ad Quadratum.
27
Figura 24. Signos lapidarios de muy baja frecuencia en la ermita de San Bartolom de Ucero.
28
29
Figura 26. Signo lapidario en forma de ballesta (en rojo) sobre la planta ideal de la catedral de
Santiago de Compostela.
Se trata de una casualidad? Hay alguna evidencia que indique que el trazado de las
ballestas se refiere a las proporciones del conjunto catedralicio? La descripcin de la
catedral jacobea del Codex Calixtinus no es ningn texto al uso, sino una de las
descripciones arquitectnicas ms exactas que conocemos de la poca. Fue redactado
alrededor de 1140 y contiene indicaciones precisas sobre las torres y la portada
occidental, incluso con medidas que se pueden comprobar en la actualidad. Las
indicaciones sobre las medidas del conjunto catedralicio denotan un gran inters por
parte del autor para describir las proporciones de la catedral y reflejan, con una
exactitud notable, la realidad arquitectnica de la catedral en torno al ao 1135. En
captulo IX del libro V se recogen las longitudes de la nave mayor y el transepto, es
decir, las proporciones de su longitud respecto a su anchura:
La baslica de Santiago tiene, pues de longitud, cincuenta y tres alzadas de hombre, a
saber, desde la puerta occidental hasta el altar del Salvador. De anchura, en cambio,
es decir, desde la Puerta Francesa hasta la del medioda, tiene treinta y nueve. Su
altura por dentro mide catorce alzadas. Su longitud y su anchura por fuera no hay
quien pueda saberlo. La iglesia en s consta de nueve naves en la parte inferior y seis
en la superior, y una capilla mayor, en la que se halla situada, y una girola y cuerpo y
con dos brazos, y otras ocho capillas pequeas ms, cada una con su respectivo altar.
Curiosamente 53/39 es igual a 1,35, es decir, el cociente que arrojan las proporciones
de la cruz que forman el travesao y la cuerda de las marcas de cantera en forma de
ballesta. El anlisis geomtrico nos descubre que esta razn es:
17
Los instrumentos de labra no sufren grandes variaciones desde la poca romnica hasta la
Ilustracin. El pico y el puntero se emplean para desbastar o labrar la piedra con un acabado tosco; la
escoda, trinchante o tallante permite obtener una terminacin ms fina de los paramentos; los cinceles y
gradinas de lama ms o menos ancha se pueden emplear tambin en la labra de caras, con ayuda de
mazas y macetas, pero su empleo caracterstico viene dado por la realizacin de tiradas o atacaduras
que permiten comenzar la labra por las aristas de la pieza. En el siglo XVIII aparece la bujarda, un
martillo con caras cubiertas por puntas de diamante, que poco a poco va arrinconando a la escoda. ()
Una vez desbastada la pieza, el cantero comienza realizando una tirada, empleando por ejemplo el cincel
y la maceta, y comprobando su rectitud con ayuda de la regla. A continuacin realiza una segunda tirada
perpendicular a la anterior, empleando la escuadra, lo que le permite situar un tercer vrtice de la cara
del sillar. Es evidente que estos tres primeros vrtices estn en un mismo plano, pero situar el cuarto
vrtice en este plano no es tan fcil. Para materializar el tercer lado de la cara del sillar, el cantero ha
de desalabear la cara, colocando una regla en la primera tirada y una segunda regla apoyada en el
tercer vrtice, hasta conseguir que sea paralela a la primera. Esta operacin se realiza a simple vista
haciendo que las dos reglas parezcan superponerse; la tcnica recibe el nombre de borneo. Una vez ha
marcado as un trazo sobre la cara del sillar sin desbastar, en ocasiones mediante una pluma de ganso
baada en almagre, el cantero puede guiarse por el trazo para realizar la tercera tirada de forma que
sea coplanaria con las dos anteriores, y situar sobre esta tercera tirada el cuarto vrtice. Unir el cuarto
vrtice y el primero mediante la cuarta tirada y cerrar el rectngulo que delimita la cara del sillar no
presenta ninguna dificultad, puesto que las tres tiradas realizadas hasta ahora son coplanarias, y el
primer y cuarto vrtice han de en el plano que determinan las tres atacaduras. Jos Calvo Lpez,
Estereotoma de la piedra, pp. 120-121.
31
18
Fragmento, extrado del cuaderno de viajes de un maestro cantero ingls que vivi durante el siglo
XIV.
19
Javier Alvarado Planas, Herldica, simbolismo y usos tradicionales de las corporaciones de oficio:
marcas de cantero, 2009.
20
32
33
34
21
Las escuelas de arquitectura, desde los antiguos templos hindes, asirios o egipcios, pasando por las
culturas clsicas de Grecia y Roma a los estilos arquitectnicos de la Edad Media como el romnico y el
gtico, se han regido por tres normas bsicas. En primer lugar, la definicin de un estilo arquitectnico de
acuerdo a las reglas del arte (como en el caso de los tres rdenes clsicos; en segundo lugar, la definicin
de los elementos constructivos y arquitectnicos que conforman el edificio (planimetra, cimentacin,
disposicin de paramentos y muros para vencer la resistencia de cubiertas y arbotantes, estereotoma de
los diferentes elementos arquitectnicos); y por ltimo, el desarrollo y evolucin de las herramientas y
tcnicas de tallado de la piedra y otras especialidades y la eleccin de los materiales y los aglutinantes.
22
Destacan traducciones de las obras de Platn, Aristteles y Ptolomeo, entre muchos otros autores.
Abelardo de Bath (1080-1150) tradujo el clebre tratado de geometra de Euclides, los Elemento, el texto
que se convertira en el libro ms preciado en las escuelas matemticas europeas hasta bien entrado el
siglo xvii. Se introdujo el sistema de numeracin posicional en base diez de origen hind que debemos a
la ciencia rabe y el concepto de cero. En el siglo XIII se fundaron las primeras universidades europeas,
entre ellas las ms prestigiosas como La Sorbona en Pars, Oxford en Cambridge y la de Salamanca.
Surgieron como asociaciones de profesores y alumnos que buscaban independizarse de la influencia de
las escuelas episcopales. Se enseaba el pensamiento escolstico, cuyo principal representante fue Santo
Toms de Aquino.
35
Figura 27. Canteros y albailes inmortalizados en la piedra con el mazo y el cincel, la regla y la
paleta en la catedral de San Juan de Hertogenboch, en Holanda.
23
Bucher F., Medieval Architectural Design Methods, 800-1500, Gesta, 1972, p. 41.
36
24
9.
inicitica.
Como escribe Fernando Snchez Drag en su Historia Mgica de Espaa sobre los
gremios de constructores: () ese jardn abierto para pocos, paraso cerrado para
muchos agrupaba, al calor y al arrimo de un cdigo no menos secreto, a quienes por
va de la iniciacin haban aprendido a trabajar la piedra no como meros alarifes
asalariados, sino como genuinos maestros conscientes de que la materia prima de su
oficio era y es el nico ingrediente no perecedero de cuantos borbotean en los
alambiques y retortas del laboratorio de la madre naturaleza y, por lo tanto, el ms
indicado para transmitir smbolos, mensajes y enseanzas sin fecha de caducidad. De
piedra dicen que eran no lo olvidemos- las Tablas de la Ley. Como bien apunta,
estamos ante unas asociaciones de constructores cuyos secretos, tanto operativos como
rituales, quedaban restringidos a quienes eran partcipes de la obra. Los miembros de las
logias medievales se dividan en aprendices, oficiales y maestros. El aprendiz se instrua
a travs de un compendio de rituales ligados al oficio y sus herramientas. En las
ordenanzas del gremio de albailes de Sevilla de 1527 se estableca que los aprendices
serviran a su maestro durante cuatro aos para aprender lo bastardo y cinco ms para
aprender lo sutil y poder llegar a ser un buen oficial25. No todos aquellos que lo
deseaban eran aceptados como aspirantes a futuros oficiales o maestros. Haba que
cumplir con una serie de requisitos bsicos, como el haber nacido libre y ser hombre de
buenas costumbres; no vivir en concubinato ni entregarse al juego. Hay un pasaje
recogido por los canteros gallegos que resume muy bien el espritu imperante en las
logias y que reza como sigue:
Muchacho, para aprender bien el oficio de cantero necesitas saber el idioma en el que
se explican las leyes de la talla de la piedra. Cuando salgas solo por el mundo a
trabajar como cantero, hablars con tus camaradas de oficio nuestra lengua, si es que
quieres te estimen y no traten mal los seores y los maestros. Hombre: no sers ladrn.
Hombre: no sers bebedor. Hombre: no sers embustero. Hombre: sers caritativo.
Hombre: sers instruido. Hombre: sers veraz. Hombre: sers trabajador.
Por otro lado, los aprendices no lograban ascender a los grados superiores de formacin
si no manifestaban poseer las aptitudes tcnicas requeridas y los conocimientos
relacionados con la tradicin el lenguaje simblico que se desplegaban en los programas
iconogrficos de los edificios que construan. Los oficiales y maestros expresaban, de
forma crptica y libre, mediante signos intemporales, las claves de los mtodos que
empleaban para construir edificios, pero tambin expresaban a travs del lenguaje
tradicional de la simblica los fundamentos de sus ideas y creencias26. Sabemos que
25
Javier Alvarado Planas, Herldica, simbolismo y usos tradicionales de las corporaciones de oficio:
marcas de canteros, 2009.
26
Si el grado de tecnicismo y maestra con que fueron resueltos los ms delicados problemas de
equilibrio, precis ciertamente de una mentalidad cientfica y, sobre todo, de un conocimiento prctico
esencial de los hechos y leyes fsicas, es rigurosamente exacto (nunca nos cansaremos de repetirlo) que,
desde el arquitecto hasta el ltimo pen, circulaba una misma corriente que animaba los brazos y
corazones, de igual manera que desde la piedra en bruto, extrada de un cantera o lecho de torrente,
hasta el ensamblaje final, circulaba una misma sangre con una interdependencia total entre la materia y
el alma que la vivificaba. La solidaridad con el compromiso colectivo, la sumisin a las exigencias del
38
entre los miembros de las logias se impona una regla de silencio. Uno de los secretos
mejor guardados por las logias de constructores medievales era la forma de obtener el
alzado de un edificio a partir de la planta. Los Estatutos de Ratisbona (1459) son muy
explcitos en este sentido: ningn trabajador, ni maestro, ni jornalero ensear a
nadie, se llame como se llame, que no sea miembro de nuestro oficio y que nunca haya
hecho trabajos de albail, cmo extraer el alzado de la planta de un edificio.
Para Fulcanelli, la denominacin de arte gtico proviene de la palabra argot, el
lenguaje crptico empleado por los gremios de constructores para transmitir los secretos
del oficio. En Galicia, especialmente en la provincia de Pontevedra, los canteros
pertenecan a una asociacin secreta y empleaban un lenguaje misterioso. Denominaban
a esta jerga latinizante de origen incierto el latn dos canteiros o tambin verbo dar
arginas; un lenguaje mediante el cual transmitan los secretos del arte de tallar la
piedra27. Un lenguaje que conoce Enrique Velasco, maestro cantero de la Escuela de
Maestros Canteiros de Pontevedra, quien escribe que los maestros canteros se
formaron en gremios para defender sus conocimientos de los poderosos y cada clan de
canteros protega sus prcticas de otros clanes a travs de un lenguaje inventado del
cual solo ellos conocan el significado, que transmitan a los que se iniciaban en el
oficio. El libro O verbo de os Arginos surgi de la necesidad de preservar una
lengua empleada por canteiros de Pontevedra que estaba en desuso y por tanto corra
el peligro de perderse.
Como seala Jean-Michel Mathonire, la cuestin de la geometra secreta de los
constructores de catedrales ha sido abordada en muchas publicaciones sin el rigor que
requiere un tema tan complejo, dando pie a fantasiosas hiptesis cuyos planteamientos
son completamente errneos. Antes todo sera necesario definir el mismo concepto de
geometra sagrada. Estamos hablando de procedimientos geomtricos que habran
conservado en su poder los constructores medievales a fin de mantener el monopolio de
sus tcnicas o es ms bien una dimensin esotrica de la geometra? Hay algo de cierto
hay en las dos proposiciones, y como l mismo escribe, sera absurdo creer que, en el
marco de asociaciones iniciticas y en una poca tan inclinada al simbolismo como la
Edad Media, la geometra no haya sido un soporte privilegiado de especulaciones de
carcter esotrico. Pero tambin lo sera creer que cada uno de los miembros de dichas
asociaciones posea el conocimiento pleno y completo de ese esoterismo, suponiendo
que estuviese definido y formulado de manera homognea y fuese, por consiguiente,
capaz de emplearlo y transmitirlo de modo satisfactorio.
La geometra es un lenguaje ms all de las creencias religiosas y el imaginario
colectivo que caracteriza cada poca. El pensamiento de Platn influy de forma
notable en la definicin de la geometra y, por consecuencia, en el arte, al plantear en el
Timeo un mito cosmognico de raz pitagrica al afirmar que ciertas relaciones
numricas y formas geomtricas encarnan la verdad absoluta de la estructura armnica y
material y la calidad de la obra eran las caractersticas de la perfeccin romnica, aadiendo la
aparente abdicacin del genio individual, con su absoluta indiferencia ante el xito o prestigio efmeros.
Raymond Oursel, Invention de larchitecture romane, Vol. 11 de la Serie La Europa Romnica,
Zodiaque, St. Lger Vauban, Francia, 1970. Ed. Espaola: Ed. Encuentro, Madrid, 1987.
27
La ocultacin de este lenguaje especial parece corresponderse con el misterio propio de las logias de
la Edad Media, conservado por la fuerza de la tradicin a travs de los tiempos. G. Sanz Bueno, Las
marcas lapidarias de los canteros en la iglesia romnica de Santa Mara de la Varga, de Uceda
(Guadalajara), pp. 409-410.
39
El propio San Agustn crea que cada nmero tena un significado divino, e interpretaba
los nmeros como pensamientos del mismsimo Dios: la Sabidura Divina est
reflejada en los nmeros impresos en todas las cosas. Conocer la ciencia de los
nmeros, equivala a conocer la ciencia del Universo y, por lo tanto, a dominar sus
secretos. Los constructores de catedrales siguen las reglas de un tipo de matemticas
sagradas, tal y como seala Emile Mle, para quien esquemas de este tipo presuponen
28
Entre los nmeros considerados divinos por los pitagricos est el 10, que se obtiene sumando los
cuatro primeros nmeros enteros: 1, 2, 3 y 4. Esta cifra, la Dcada, era representada ellos mediante un
tringulo equiltero, una figura llamada Tetracktys. Ms importante an que la Dcada fue su mitad, la
Pntada y su representacin geomtrica, el pentalfa o estrella pentagonal. Simbolizaba para los
pitagricos la salud, el crecimiento, la armona natural y el movimiento del alma. Del mismo modo, lo
consideraban una cifra nupcial, pues una al primer nmero entero par, considerado por ellos como
femenino, con el primer impar, de carcter masculino. Era tambin un smbolo del microcosmos porque
su representacin geomtrica, el pentalfa, contiene el nmero ureo o divina proporcin. La importancia
de este smbolo era mucho mayor, pues era el smbolo utilizado por los miembros de dicha secta como
signo de reconocimiento. Adems de estos nmeros sagrados, otra figura geomtrica surgida de la
doctrina pitagrica es el tringulo rectngulo del famoso Teorema de Pitgoras, que tuvo tambin un
inters especial para los arquitectos medievales. Este tringulo tiene la particularidad de que sus lados
estn en progresin aritmtica: 3-4-5, y puede generarse mediante una herramienta llamada cuerda de los
constructores y que consta de 12 nudos espaciados a la misma distancia. Todos estos conocimientos
habran sido adquiridos por Pitgoras, segn la tradicin, durante su estancia en Egipto, aunque luego los
desarrollara en su escuela de Crotona.
40
una creencia razonada en la virtud de los nmeros y, de hecho, en la Edad Media nadie
dud que estaban dotados de poderes ocultos. M. G. Ghika, en referencia a la
importancia del papel que jugaron estos saberes en la historia de la arquitectura y el arte
escribe que con todo derecho puede afirmarse que la geometra esotrica pitagrica
se trasmiti desde la antigedad hasta el siglo XVIII, por un lado a travs de las
cofradas de constructores, que a la vez se trasmitieron, de generacin en generacin,
un ritual inicitico en que la geometra desempeaba un papel preponderante, y por
otro, por la Magia, por los rosetones de las catedrales y los pentculos de los
magos29.
Por otro lado, tambin hay una va esotrica de la geometra aplicada al oficio de la
construccin. El simbolismo constructivo constituye el lenguaje propio de una de las
formas de vinculacin inicitica del oficio de constructor, estrechamente ligado al
simbolismo arquitectnico, geomtrico, numrico y hermtico. En esta iniciacin, el
edificio que levantan los constructores tiene como arquetipo el Cosmos. Los obreros
trabajan imitando los modelos que ofrece la naturaleza, que contemplan como la obra
del Gran Arquitecto del Universo, el Gran Gemetra. Lo simblico y lo tcnico son dos
aspectos cuyos lmites eran difciles de discernir en aquellos tiempos en que las
fronteras entre arte, ciencia y religin an no haban sido claramente establecidas.
En una ilustracin del Speculum Humanae Salvationis se ve a dos albailes que tienen
en una mano la llana, o paleta, y sostienen con la otra la piedra que se disponen a
colocar en la cima de un edificio, cuya sumidad debe ser coronada por una piedra de
formas romboidales, lo que no deja duda alguna en cuanto a su significado: la piedra
angular, tambin denominada "clave de bveda", destinada a coronar el edificio. No
puede por colocarse por su forma misma sino por arriba, sin caer en el interior del
edificio. Representa, dentro del contexto de la religin cristiana, "la piedra descendida
del cielo a la tierra", expresin que es aplicable a Cristo.
29
Para M.G. Ghyka, los responsables del auge de la arquitectura religiosa entre los siglos VIII y XI, fueron
los discpulos de San Benito, quienes desde Montecassino y Saint-Gall, tradujeron los textos matemticos
griegos y alejandrinos, entre ellos la obra de Euclides y el tratado sobre arquitectura de Vitruvio. Tambin
por esta va seran introducidos la mstica pitagrica de los nmeros y la geometra de los slidos
platnicos y su relacin con las razones armnicas de la escala musical. Juan Luis Puente Lpez, Firmado
en la piedra por los maestros canteros medievales, Edilesa, 2006, 4 edicin, pp. 13-14.
41
Figura 29. La dimensin esotrica de la geometra: el simbolismo constructivo y los secretos del
oficio.
En la Masonera, la piedra bruta es la piedra sin labrar, que est llena de asperezas e
imperfecciones, y que por eso no puede ser colocada en la obra, simbolizando as al
profano. Pero esa piedra bruta es susceptible de adoptar formas ms regulares y bellas,
como las de "piedra cbica", la cual s puede ser colocada en la obra. Los constructores
no pueden rematar la obra en tanto que no est coronada por la "piedra angular" o piedra
de clave: la piedra que los constructores desecharon en piedra angular se ha
convertido (Salmo 118, 22). El cantero no labraba nicamente el sillar, tambin
modelaba su propio carcter, le daba sentido a cada golpe ejecutado sobre la dura
piedra. Es por este doble sentido, prctico y simblico, que en los trazados de las
marcas que el cantera se empleasen claves geomtricas simples. La capacidad de
abstraccin que posee la geometra proporciona el soporte perfecto para expresar
conceptos abstractos, tericos y tambin esotricos, pues tales signos eran de orden
interno y su verdadero significado solo lo conocan aquellos que haban sido instruidos
en el oficio de tallar la piedra. En las sociedades tradicionales siempre se ha buscado
integrar la ciencia y el arte de los diversos oficios en una dimensin simblica
trascendente o religiosa que pudiera facilitar la prctica devocional y la meditacin en el
trabajo. No es casual que en la Edad Media el trabajo diario de purificacin moral del
hombre sea descrito como una edificacin interior que se realiza dentro del alma
figurada como un templo. En la Edad Media eran bien conocidas las reflexiones de San
Agustn sobre la baslica como imagen del cielo o sobre el trabajo manual de su
construccin con el proceso de edificacin interior. Los mismos temas aparecen en otros
autores benedictinos. De hecho, se ha afirmado que para el hombre de las sociedades
tradicionales, toda manifestacin artstica o tcnica solo tiene sentido en la medida que
refleja o modelo o motivo preexistente de orden trascendente. La tradicin de la
arquitectura sagrada tiene como objetivo el desarrollo intelectual y la bsqueda de la
perfeccin espiritual a travs del trabajo con la piedra en funcin de las proporciones
reveladas, siguiendo un modelo de perfeccionamiento que era aplicado para el
desarrollo personal de cada uno de los miembros de la logia.