Tema de Ciro Alegría de La Serpiente de Oro
Tema de Ciro Alegría de La Serpiente de Oro
oro
Contexto[editar]
Por entonces Ciro Alegra, militante aprista, se hallaba desterrado en Chile, adonde llegara el
mismo da en que era asesinado el poeta Jos Santos Chocano (1934). Los primeros meses
los vivi en la estrechez econmica y se gan la vida como traductor y corrector. Tambin
consigui que el suplemento del diario Crtica de Buenos Aires le publicara una vez al mes sus
cuentos. La necesidad de ganar algo ms lo empuj a convertir un relato suyo de 8 pginas
titulado La balsa en otro ms extenso al que nomin El Maran, el cual present al
concurso literario convocado por la Editorial Nascimento y auspiciado por la Sociedad de
Escritores de Chile. A sugestin de la Editorial accedi a ampliar ms su relato y as naci la
novela La serpiente de oro, con la cual gan el primer premio de dicho concurso (1935). El
libro le otorg fama que se consolidara con sus dos novelas siguientes: Los perros
hambrientos (1939) y El mundo es ancho y ajeno (1941).
Argumento[editar]
La novela es un relato sobre la vida cotidiana de los cholos balseros del casero de Calemar, a
orillas del ro Maran, en la ceja de selva del norte del Per. Tambin se relata de forma
paralela la aventura de un ingeniero limeo, Osvaldo Martnez de Caldern, quin se interna
en la regin selvtica para crear una empresa explotadora de los recursos naturales, a la que
planea bautizar con el nombre de La serpiente de oro, nombre que aluda a la forma
serpenteante del ro y a sus riquezas aurferas. Los calemarinos reverencian al ro que es su
fuente de trabajo y de alimento, pero a la vez le temen pues es la fuerza que eventualmente
les puede arrebatar sus bienes y hasta la propia vida. Mientras tanto, el ingeniero, altanero y
vanidoso, que ve con desdn a los cholos y cree que solo con su sapiencia urbana puede
vencer a la naturaleza, muere tras ser picado por una serpiente amarilla, sin poder cristalizar
su ambicioso proyecto. El relato, a travs de diversas voces, contina contndonos sobre la
vida de los cholos balseros, los cuales trasmiten su oficio de generacin en generacin.
poca[editar]
Aunque no se menciona explcitamente en la obra la poca en que se desenvuelven los
hechos, debemos ubicarla en las dcadas de 1910 y 1920, al igual que las siguientes novelas
del autor, Los perros hambrientos y El mundo es ancho y ajeno, ya que la recreacin
novelstica de Alegra se concentra en los aos de su niez, poca en que estuvo en contacto
con la gente y los escenarios mencionados en sus obras, la sierra libertea y la ceja de selva
colindante. En el captulo IV (Ande, selva y ro), durante la conversacin entre el ingeniero
Osvaldo y el hacendado Juan Plaza se alude a la capital, Lima, donde se haca una nueva
avenida y el Parque de la Reserva, obras que fueron realizadas durante el oncenio de
don Augusto B. Legua (1919-1930).
Escenarios[editar]
El escenario principal de la novela es el valle de Calemar, lugar habitado por cholos cuya
principal actividad es la balsera y el cultivo de frutales. Cerca se desliza el imponente ro
Maran, que no corta al valle, sino que pasa lamiendo un peascal que domina el pueblo y
que sirve como una muralla natural de roca. El Maran es la fuente de subsistencia de los
calemarinos, as como una va de comunicacin con otros poblados vecinos, situados tanto ro
arriba como ro abajo.
La regin donde est situada Calemar es la llamada ceja de selva, entre 400 y 1.000 msnm,
que es como un lmite entre la regin andina y la selva amaznica, especficamente en el
extremo oriental del departamento de La Libertad. Es una regin ya propiamente selvtica,
cubierta de densa vegetacin sobre un terreno accidentado, que se caracteriza por la
presencia de numerosos plegamientos y que es atravesado por profundos caones fluviales.
La intensa deforestacin que sufren algunas de sus reas favorece los deslizamientos de
tierra conocidos como huaycos o desmontes.
Los Narradores[editar]
Adems del Narrador Omnisciente (cuya participacin se vislumbra en algunos fragmentos), la
novela es relatada por varias voces que toman cuerpo en diversos personajes de la ficcin: el
cholo Lucas Vilca, el viejo Matas, el hacendado Juan Plaza. Diversos espacios y distintos
puntos de vista se desplazan pues para contarnos la vida activa y emocionante de personajes
entraables y sencillos, todo lo cual nos indica que el autor usaba criterios modernos e
innovadores en la narracin. No obstante, escritores y crticos como Mario Vargas
Llosa trataron equvocamente de colocar a esta novela (y otras producidas antes de 1960)
dentro del conjunto de la novela tradicional o mal llamada novela primitiva.
Personajes[editar]
En la obra encontramos una gran variedad de personajes. Cada uno tiene relevancia, pero
solo mencionaremos los de mayor importancia en el desarrollo de los hechos.
Arturo Romero, hijo de Matas, es un joven que ya tiene su hogar propio, que
el mismo construy a pocos pasos de la casa de sus padres. Su esposa es la Lucinda
y tiene un hijo todava caishita o infante, el Adn.
Osvaldo Martnez de Caldern, ingeniero limeo, alto, blanco y delgado, que llega de
pasada a Calemar con planes de explorar la regin y formar una empresa explotadora de
sus recursos naturales. Soberbio y altanero, ve con desprecio a los cholos pero la
necesidad de sobrevivir en medios tan hostiles como la selva y la puna le obligan a
adaptarse a las costumbres de la regin. Entusiasmado con su plan de explotar el oro de
los lavaderos, decide volver a Lima para traer capitales pero muere picado por una
serpiente. Deja un hijo en una muchacha de Calemar, la Hormecinda.
Lucinda, la esposa de Arturo, es una mujer del pueblo de Sartn, en las alturas, hija de
doa Dorotea. Se destaca por su fina faz, sus ojos verdes, sus senos erguidos y su
donosura al bailar. Como todo poblador de las alturas, al llegar al valle de Calemar padece
de fiebres paldicas, pero se recupera. Luego de sufrir muchos abortos al fin tuvo un hijo,
el Adn.
Florinda, bella chinita de Calemar, hija del cholo Pancho y pretendida por el Rogelio.
Luego de la muerte de este termina juntndose con Lucas Vilca.
Doa Mariana Chiguala, viuda, ya madura pero aun atractiva, que vive en el fondo
del valle de Calemar, junto con su sobrina Hormecinda. En su casa se hospedan los
forasteros y otras veces la iba a visitar el cholo Encarna. Ella protagoniza el captulo
titulado La uta y el puma azul.
Venancio Landauro, residente de Shicn, poblado situado aguas arriba del Maran,
amigo de los Romero.
Silverio Cruz, cholo de Calemar, balsero y agricultor como todos. Perder su chacra
arrasada por el desmonte.
El Pablo, cholo de Calemar que mata a otro llamado Martn por una disputa de un palo
de balsa. La justicia lo exonera de culpa pues considera que haba sido vctima de una
provocacin. Es contratado como ayudante por el ingeniero Osvaldo.
El Julin, cholo de Calemar que junto con el Pablo es contratado como ayudante por
el ingeniero Osvaldo.
El Riero, apodo de Inacio Ramos, es un corrido o fugitivo de la justicia, que haba sido
amigo del padre de Lucas Vilca.
Don Policarpio Nez, negociante de ganado, quien llega a Calemar solicitando a los
balseros el traslado de sus reses al otro lado del ro.
Shicn; sus dueos hacen negocio vendiendo balsas a los cholos balseros, aunque a precio
muy elevado.
Rosario, una devota de la Virgen en cuyo hogar haba construido una capilla. En medio de la
euforia producida por el alcohol, Arturo le dice a Lucinda que se casara con ella de ser posible
al da siguiente, a fin de llevarla consigo a Calemar. Pero la alegra se interrumpe cuando
irrumpen los dos guardias de manera prepotente. Uno de ellos saca a bailar a Lucinda; luego
el otro solicita lo mismo. Muy enojado, Arturo les pide no molestar a su mujer. Los guardias se
enfurecen y se arma la trifulca. Vctima de los recios golpes de los cholos, los guardias
quedan tendidos y desmayados. Al Arturo y al Roge no les queda otra sino escapar y se llevan
consigo a Lucinda hacia Calemar. En el trayecto se hospedan en casa del cholo Venancio
Landauro, en Shicn. As fue como el Arturo se despos con Lucinda, aunque los primeros
aos debieron vivir escondidos evadiendo la justicia. Luego, cuando el retn de gendarmes
de Huamachuco fue renovado, pudieron vivir ms tranquilos. Al principio Lucinda sufri de
fiebres tercianas, mal de los habitantes de las alturas trasladados a los valles bajos; tuvo
asimismo varios abortos, pero luego, tras encomendarse a la Virgen, tuvo su primer hijo, el
Adn. Sobre la Florinda, otra bella chinita, a la cual andaba cortejando el Roge, el narrador
nos da a entender que tratar ms adelante.
VI. LA ESCALERA.[editar]
Arturo y Roge se hallaban todava en Shicn, alojados en casa de Venancio Landauro y
dedicados a libar aguardiente. Al fin deciden regresar a Calemar con la balsa por la que
pagaron 25 soles, y que cargaron de provisiones. Bajando por el ro calculan que estaran
llegando al peligroso paso de La Escalera ya al anochecer, por lo que Arturo hace notar que
sera difcil ver y esquivar las filudas rocas que sobresalan al estar bajo el caudal del ro, y
que lo ms prudente sera esperar el amanecer. Pero el Roge, ansioso de llegar donde la
Florinda, le convence para continuar. Lamentablemente y pese a la pericia de ambos en
manejar las palas, la balsa queda atascada en las rocas. No pueden pues avanzar ms y solo
les queda esperar la crecida del ro para que la balsa se eleve y vuelva a flote.
conocan. Su mam, la vieja Melcha, lloraba a su lado, mientras que el viejo Matas
permaneca mudo e inmvil.
X. FIESTA![editar]
Llega el tiempo de fiesta de la Santsima Virgen del Perpetuo Socorro de Calemar, la patrona
del pueblo, cuya imagen la haban representado con los ojos azules, las mejillas encendidas y
la boca prpura. Todo el pueblo se engalana y llegan forasteros a participar de los festejos,
entre ellos el hacendado Juan Plaza. Los calemarinos llaman al prroco de Pataz, don
Casimiro Baltodano, para que oficie las misas de los difuntos, al igual que todos los aos.
Florencio Obando, el Teniente gobernador del casero, nombra a dos cholos fornidos como
nmeros o encargados de vigilar el orden. El narrador nos cuenta cmo Obando era muy
respetado por su tino y destreza para gobernar. Pero la alegra se ve turbada cuando la gente
se entera que el cura no quera celebrar una misa por cada uno de los difuntos, como era
costumbre, sino que daba por concluido su deber oficiando una sola misa para todos los
muertos. Muchos ya haban cancelado dos soles por misa y fueron entonces a reclamar al
cura. Este les responde de que si queran misa para cada difunto, deban pagar cinco soles
pues los dos soles no alcanzaba ni para el vino. Esto desata la ira de la gente, ms an
cuando ya se haban enterado que el da anterior el cura haba celebrado la misa con un licor
hecho a base de caazo (aguardiente de caa) pues el vino se lo haba tomado en una
borrachera que tuvo con Juan Plaza. La gente se pone entonces de acuerdo para obligar al
cura avariento a devolver el dinero. Los bambamarquinos encabezan la protesta, seguidos por
los calemarinos. Todos se dirigen a la casa donde se hospeda el cura, pero no lo encuentran y
solo sale el sacristn, un indio joven y enclenque, a quien golpean, exigindole que dijera a
dnde se haba ido el cura. Entre sollozos, el sacristn dice no saber nada. De pronto una voz
lejana avisa que el cura hua montado a caballo hacia el monte. Algunos cholos, encabezados
por Florencio Obando montan sus caballos y van a perseguirlo. Pero luego de un rato
regresan contando que el cura se detuvo y les hizo disparos, por lo que tuvieron que
retroceder. Pese a este incmodo incidente, la fiesta contina pues los devotos creen que las
almas de los difuntos entendern que por culpa de un cura avariento no se pudieron ofrecer
las misas.
hospedan los forasteros, quienes suelen quedarse tres das (lo que era inusual), y otras
veces, segn los chismes, el cholo Encarna iba tambin a visitarla, cuidando que no se
enterara su mujer. Lucas Vilca tambin tiene relacin con doa Mariana, ya que ella es quien
le prepara la comida, y no faltaba alguno que le aconseja que la tome como pareja. Pero
Lucas solo tena ojos para la Florinda. En uno de sus habituales almuerzos, doa Mariana le
cuenta que un puma andaba merodeando los alrededores. Se oyen unas campanadas, lo que
era aviso de que llegaban gente para balsearlas, por lo que Lucas se dirige al ro. Son dos
utosos (enfermos de uta) que bajan al casero y se hospedan en la casa de don Matas, quien
nunca se negaba a dar pensin a los forasteros. Los utosos dicen a los balseros que mejor
sera que los transportaran al da siguiente, pues venan de un largo viaje y necesitaban
descansar. Luego cuentan que son de Condormarca y que se dirigen a Huamachuco para
sanarse. Matas y Arturo los alientan a continuar el viaje, contndoles los casos de algunos
utosos que sanaron. Luego de la charla se duermen los dos enfermos pero uno de ellos siente
un agudo dolor en el interior y presiente que el mal ya estaba en su etapa terminal. Al da
siguiente cuando iban a ser pasados a la otra orilla del ro cae muerto el mismo que presinti
su final y su cuerpo es velado en la casa de Matas. El otro utoso, ya resignado, decide volver
a su tierra diciendo que era mejor morir en su propio pueblo que en suelo extrao. Mientras
tanto, los calemarinos deben enfrentar un grave problema. La misma noche del velorio el
puma haba vuelto a asolar el redil de doa Mariana. Y luego continu la noche siguiente y as
sucesivamente, atacando a otros rediles. El cholo Encarna juraba haber visto un puma azul,
como el ail, y que posiblemente estara encantado, por lo que los hombres nada podran
contra l. Los otros cholos no lo toman en serio y planean emboscar al puma. Arturo
desenfunda su viejo revolver y se esconde para sorprender al felino. Pero todos fracasan
noche tras noche. Arturo llega a tener cerca al puma, en el momento en que se llevaba una
cabra, pero los cinco disparos de su revlver fallan incomprensiblemente. Entonces dice
tambin haber visto al puma de color azul, tras lo cual se pone mal y le dan pesadillas en las
cuales siente que una gran mancha azul le cubre y lo ahoga. Todo ello desalienta al resto de
los cholos. Doa Mariana, al ver que ya nadie se animaba a intentar cazar al puma, que crean
encantado, decide cavar un hoyo y poner estacas al fondo, en el mismo lugar donde la fiera
sola entrar al redil luego de dar un gil salto. Mariana espera llena de tensin toda la noche y
finalmente escucha un aullido atronador. Pero no se anima a salir; recin a la maana sale a
ver y encuentra al puma atrapado entre las estacas y rugiendo ferozmente. Presa de la ira,
doa Mariana coge una roca y le aplasta la cabeza, pero an muerta la fiera, contina
rematndola a garrotazos. La gente se acerca mientras tanto y doa Mariana, riendo a
carcajadas, les hace ver que el puma no era azul sino plomizo como cualquier otro. El Arturo
tambin se re y se cura al instante del encantamiento.
XIII. EL DESMONTE.[editar]
Don Matas llega de un viaje hacia Bambamarca y por su experiencia presiente que las
laderas de la quebrada al hallarse flojas podran venirse abajo y llegar al valle en forma de una
inmensa masa de lodo y piedras. Era lo que llamaban el desmonte. El viejo se lamenta no
tener al lado un antiguo perro llamado el Chusquito quien con sus ladridos avisaba con
tiempo la llegada del desmonte. Y efecto, el desmonte lleg: un largo estruendo resuena en el
valle; Matas se levanta sobresaltado y va corriendo a avisar a los cholos del pueblo,
ordenndoles que cogieran sus hachas y machetes y se dirigieran a la quebrada. La idea era
derrumbar rboles para que de alguna manera amortiguaran la fuerza del desmonte. Pero de
todos modos el desmonte llega al valle arrasando la casa y la chacra del cholo Silverio, quien
luego de salvar a su familia, se resigna a perderlo todo y se propone dedicarse a partir de
entonces a la balsera.
uno y otro lado. Y una tarde, ya finalizando las labores, divisan una balsa sin tripulantes ni
cargamento. Solo Dios sabr de dnde viene y adnde ir a acabar. Tal vez fue arrancada
del atracadero por una sbita creciente. O cogido por una palizada y sus tripulantes tuvieron
que arrojarse al agua para salvarse. O tal vez cay en una chorrera o un remolino y por eso
qued sola. Ya en casa, los balseros comentan sobre dicha balsa solitaria, ya que solo ellos,
los habitantes del valle, saben el crudo mensaje que encierran unos cuantos maderos
reunidos que van a la deriva por el ro.
XVII. COCA.[editar]
Lucas Vilca tena su cocal pero an no se decida a proceder a la rauma (acto de deshojar la
hojas de la planta). Se hallaba entonces enamorado de la Florinda, quien luego de llorar un
tiempo por el Roge ya se haba resignado. Una maana Lucas va a un carrizal junto al ro a
cortar caas para hacer antaras y de pronto escucha un canto. Sigilosamente se acerca a ver
quin es y ve a la Florinda, desnuda y bandose en el ro. Se extasa mirando el cuerpo nbil
de la muchacha; luego de un rato la llama, gritando su nombre. La chica se asusta y gana la
orilla para vestirse, pero en eso escucha otra voz que la llama tambin. Es su padre, don
Pancho, quien le trae ropa para lavar. Lucas vuelve entonces al carrizal y una vez terminada
su labor retorna a su choza, pero desde ese da empieza a sentirse algo raro y no soporta la
soledad. La coca que masca le sabe amarga y esto no era buena seal. Espera que la hoja le
d una seal para saber si la Florinda le correspondera. Una noche va a buscarla, con la idea
de raptarla y poseerla, pero no la encuentra. De pronto siente que su coca se vuelve dulce en
su boca; entonces se anima y espera. Al da siguiente la Florinda va a su casa a comprarle aj.
Es el momento esperado por Lucas, quien le confiesa el amor que senta por ella. La Florinda
le responde como que no le cree, pero el Lucas la abraza y la oprime, y all mismo se
entregan ambos a la pasin carnal. As fue como la Florinda lleg a ser la mujer de Lucas.
Segn l, la coca se lo haba dado.
XVIII. EL CORRIDO.[editar]
Un hombre llega montado a caballo frente a la casa del Lucas y llama a los padres de Lucas
(don Cayetano y doa Meche). Intrigado, Lucas sale a recibirlo, dicindole que sus padres ya
haban fallecido y que l era su hijo. El desconocido lo mira emocionado y le dice que lo haba
conocido mucho tiempo atrs, cuando era muy nio, ya que haba sido gran amigo de su
padre. Lucas lo deja pasar y la Florinda va al fogn a prepararle algo. El visitante dice ser
calemarino pero que haca veinte aos haba huido y desde entonces era un corrido (fugitivo
de la justicia). Cuenta luego el origen de su infortunio: cierta vez fue a la fiesta de un pueblo y
en el camino un jinete muy elegante casi lo atropella. Al increpar al prepotente, ste en vez de
disculparse volvi a la carga intentando pisotearlo y fue entonces que, furioso, sac su cuchillo
y de un tajo le abri las entraas al insolente, matndolo. El jinete muerto result ser un
hacendado adinerado, por lo que tuvo que huir, acosado incesantemente por la polica. En ese
trajn mat a un teniente y a dos guardias, y todo ello haca ya mucho tiempo, habiendo ya
prescrito tales delitos, pero la polica lo acusaba de otros crmenes recientes, por lo que
siempre deba estar en permanente huida. Su apodo era el Riero, pero su verdadero nombre
era Inacio Ramos. Al da siguiente el Riero se levanta muy temprano, antes del amanecer y se
despide de Lucas y de Florinda. Lucas se queda pensando en ese hombre, para quien nunca
sera de da sino de noche, pero al menos una noche sin muros ni hierros.
Anlisis[editar]
La serpiente de oro intenta revelar interiormente la vida de los balseros del ro Maran.
Aunque este objetivo no se logra, pues a la larga resulta evidente la exterioridad de la
perspectiva que domina el relato, la novela es una hermosa y profunda descripcin de una
comunidad tradicional, ciertamente idealizada, y de sus relaciones con la naturaleza. Uno de
los mritos de esta obra es que invierte el sentido de la relacin-paisaje que por entonces
desarrollaba la novela regional hispanoamericana, en la que el ser humano apareca siempre
aplastado por la fuerza de una naturaleza inhspita e invencible, enfatizando a la inversa
la capacidad del hombre americano para enfrentarse con ella, para comprenderla y dotarla de
sentido, para aceptarla, en fin, como morada digna de su existencia. En la novela el ro es
smbolo de esta naturaleza; y el esforzado acto de cruzarlo, que los balseros realizan
diariamente, a veces pereciendo en el intento, representa, tambin en un plano simblico, el
sentido de la existencia: un acto esencial, donde hombre y paisaje convergen, bajo el poder
del Destino. De lo anterior se desprende que La serpiente de oro tiene escasa resonancia
social y un dficit insalvable: en su universo la historia no existe. El tiempo se ritualiza en la
reiteracin de ese acto esencial, nico e intrasformable (Antonio Cornejo Polar).
Estilo[editar]
Si se la analiza con objetividad, se ve que en ella lo menos importante es el argumento, ms
an, podra decirse que el argumento no existe. El libro est integrado por una poemtica
yuxtaposicin de episodios, de fragmentos, en torno de una misma regin y de unos cuantos
tipos a quienes liga un destino comn. El verdadero protagonista es el ro Maran Alegra
imprime a su narracin un tempo de cinematgrafo, no obstante la aparente morosidad de los
dilogos y las lentas reacciones de los individuos. La naturaleza es lo ms dinmico en el
libro. Y lo es sin que el autor se lo proponga, sin que se encarnice en los pormenores. Hace
brotar las imgenes y las sensaciones correspondientes, del sencillo coloquio entre las gentes
y lo que ellas van descubriendo a medida que avanza el dilogo, la cancin novelesca
siempre en las mrgenes del gran ro. La Serpiente de Oro podra considerarse, con ms
propiedad, un poema en prosa; cada captulo es como un ente autnomo. El lenguaje revela
una bien hallada vocacin potica, un profundo sentido de la propiedad y eficacia de las
palabras. Los adjetivos de Alegra son de rara precisin y colorido. Se advierte que el escritor
tiene ojos para el color, no para las formas: nos hallamos ante un pintor, no ante un escultor. Y,
en cuanto al ritmo, posee el odo certero de un cazador, fino y perspicaz. No es la suya una
meloda polifnica, Wagneriana. Alegra es como un tocador de guitarra y quena. Descarta de
su prosa, tercamente, toda altisonancia, as como tambin todo extremo trgico. Parecera
indicar, en cada captulo, que todo se puede contar y decir, inclusive lo amargo y lo sucio, con
buenas maneras, con un lenguaje esttico que llegue al entendimiento y al corazn (Luis
Alberto Snchez).
Bibliografa[editar]
Alegra, Ciro: La serpiente de oro. Biblioteca Peruana Tomo 3. Ediciones PEISA, Lima
Per, 1973. Con el auspicio del Gobierno Revolucionario del Per. Incluye una Breve
autobiografa del autor.
Snchez, Luis Alberto: La literatura peruana. Derrotero para una historia cultural del
Per, tomo V. Cuarta edicin y definitiva. Lima, P. L. Villanueva Editor, 1975.