Francisco Javier Yanes Manual Politico Del Venezolano
Francisco Javier Yanes Manual Politico Del Venezolano
M A N U A L P O L T I C O DEL
VENEZOLANO
SESQUICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA
C A R A C A S - V E N E Z U E L A MCMLIX
LOS EDITORES
ella constituye los depositarios de su autoridad, no pueden ser sino los ejecutores de su
voluntad, sin poderse eximir de cumplir las obligaciones a que ella est comprometida.
Sgnese, en fin, que la sociedad no ha Querido, ni podido conferir a sus representantes,
jefes o mandatarios el derecho de ser injustos, ni de someterse a sus caprichos, ni
tampoco ddoles facultad de ofender a sus miembros, a quienes debe seguridad,
proteccin y equidad. El soberano o conductor de un estado, no es sino el depositario y
guardin del contrato social; y siendo tambin su ejecutor, es evidente que l no puede
tener ni adquirir el derecho de violarlo, ni mucho menos de aniquilarlo.
De lo dicho se conoce que la sociedad y el gobierno se diferencian esencialmente
en su origen y objeto. La sociedad naci de las necesidades de los hombres; y de los
vicios de stos el gobierno. La sociedad se dirige siempre al bien; y el gobierno debe
tirar a reprimir el mal. La sociedad fue primero; ella es independiente y libre en su
origen: por ella y para ella fue que se instituy el gobierno, que no es sino un
instrumento suyo. A la sociedad corresponde mandar, al gobierno servir: la sociedad
cre la fuerza, y el gobierno que la recibi de ella, debe destinarla toda entera al
servicio suyo. La sociedad, en fin, es esencialmente buena; el gobierno puede ser, y
efectivamente es, malo en muchas partes del globo.
Los publicistas, sin embargo, no estn de acuerdo en el origen de que se deriva la
obligacin del pueblo de obedecer a su gobierno: unos la fundan en la fuerza, otros en
el pacto, o en otro establecimiento legal.
Hobbes la establece en un pacto absoluto de servidumbre, en que el pueblo
renuncia su libertad natural, y deposita sin reserva ni condicin todo su poder en las
manos del prncipe.
Locke la funda en un contrato entre el prncipe y el pueblos; y en este caso el
desprendimiento que los subditos
PRELIMINAR
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De estos principios resulta que los depositarios del poder ejecutivo, lejos de ser los
seores, son dependientes del pueblo: que ste puede ponerlos o quitarlos cuando le
acomode: que no se est en el caso, por lo que a ellos toca, de contratar, sino de
obedecer; y encargndose de las funciones que el estado les impone, no hacen ms que
cumplir con el deber de ciudadanos, sin tener en ninguna manera el derecho de
disputar sobre las condiciones.
Sea cual fuere el peso de las razones en que se apoya la opinin de Rousseau,
siempre resulta que si el derecho de mandar a la multitud deriva de un acto compuesto
o de un pacto fundamental entre el gobierno y los ciudadanos, este contrato, aquel
acto, producen derechos y deberes respectivos: obliga de un mismo modo a una y otra
parte, y hace que cada una contraiga por su lado el empeo que se imponen
recprocamente. Estos empeos o cargos que se imponen las partes, tienen la
naturaleza de condiciones; y es bien sabido que lo que est fundado en una condicin,
cae por s mismo desde el momento en que la condicin deja de cumplirse.
El mismo Rousseau conoci que este principio produca las propias consecuencias
que l deduce de su sistema; y as es que considerando el establecimiento del cuerpo
poltico, como verdadero contrato entre el pueblo y los jefes que l se ha elegido,
conviene en que por este contrato las dos partes se obligan a la observancia de las
leyes que en l se han estipulado, y que forman los lazos de su unin.
"El pueblo, dice *, habiendo reunido todas sus voluntades en una sola, todos los
artculos sobre los cuales esta voluntad se explica, vienen a ser otras tantas leyes
fundamentales que obligan a todos los miembros del estado sin
son hechos para los gobernados y no los gobernados para los gobiernos, y que,
por consiguiente, slo pueden existir en virtud de la voluntad de la mayora de los
gobernados y deben mudarse luego que esta voluntad se mude. Segunda: que los
gobernantes, en cuanto gobernantes, no tienen derechos, sino obligaciones, pues
los que se llaman derechos no son en realidad otra cosa que medios que el cuerpo
social les da para que puedan desempear las obligaciones que les impone.
Tercera: que jams debe haber en el gobierno una potencia tal que no pueda
mudarse sin violencia y sin que, cuando se muda, se mude con ella toda la
marcha de la sociedad. Cuarta: que el gobierno debe tener siempre por objeto la
conservacin de la independencia de la nacin, de los derechos de sus miembros
y de la paz interior y exterior.
Finalmente, el sistema representativo es aplicable tanto a la repblica como a
la monarqua moderada; porque dndose en ambas formas a los pueblos las
principales garantas de la divisin de los poderes en legislativo, ejecutivo y
judicial, la divisin del primero en dos cmaras, la iniciativa de las leyes sobre
contribuciones en la de representantes, la libertad de la imprenta y la
inamovilidad de los jueces, claro est que la representacin es practicable en las
monarquas como en las repblicas, diferencindose aquella forma de sta slo
en las disposiciones puramente gubernativas.
Los principales derechos del hombre social son la libertad, la igualdad, la
propiedad y la seguridad, cuyos derechos explicaremos valindonos de las
doctrinas de los buenos autores, las que tambin confirmaremos con las antiguas
leyes, mandadas observar en cuanto no se opongan a la constitucin directa ni
indirectamente, a fin de que por esta comparacin se pueda venir en
conocimiento de su conformidad o disconformidad con los principios
proclamados.
Siendo an novicios en poltica, no podamos tener la pretensin de aspirar a
la originalidad, ni tampoco a que
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Despus que los diversos Estados de la Amrica del Sur y Mjico han sido
impelidos por una tendencia comn ha-cia el orden constitucional, y cuando
Venezuela ha adoptado el Gobierno popular representativo, no podr reputarse
como una frivola indagacin la que nos conduce a tratar del gobierno
representativo, examinando su origen, carcter y principios, la naturaleza y
extensin de los poderes que se derivan de l, con lo dems que pueda conducir a
dar una idea de este sistema que tan clebre se ha hecho en nuestros das. La
ignorancia sobre unos puntos tan esenciales puede producir fatales efectos, siendo
el primero de ellos el favorecer ciertas usurpaciones tan funestas en su causa,
como irreparables en sus consecuencias.
Es un grande y peligroso error aqul que pone en la clase de especulaciones
metafsicas el examen de los principios de la organizacin social. Todo acto del
poder, sea legislativo, ejecutivo o judicial, no es sino la aplicacin justa o falsa de
un principio exacto o errneo ; as que la exactitud y justicia en las teoras es la
primera de todas las garantas contra los abusos de su aplicacin *.
bierno sin principios especulativos : creemos, s, poderles reconvenir con estas palabras del
sabio Constant : "Decir que los principios abstractos no son sino vanas teoras es
ciertamente enunciar un principio abstracto contra los de esta naturaleza y atacar de
nulidad en este solo hecho su propio principio; es caer en la extravagancia de los sofistas
de Grecia que dudaban de todo y concluan por no atreverse a afirmar su duda. Curs. de
polt. tom. 3, cap. 7, traduc. esp." ** La palabra gobierno se toma aqu en un sentido ms
extenso que el que acostumbran los publicistas, pues en el lenguaje de stos la palabra
gobierno slo designa el poder ejecutivo.
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la asociacin, a fin de que, exentos los otros de este cuidado, puedan consagrarse
con libertad a trabajos inmediatamente productivos. Aqu el sacrificio encuentra
inmediatamente su compensacin en el acrecentamiento de la riqueza social y en
la prosperidad que los acompaa o, por mejor decir, aqu no hay sacrificio alguno,
pues que los derechos civiles, los nicos cuyo goce importa a la dicha individual,
no sufren ningn menoscabo. Mas para que esto sea efectivamente as, es
necesario que la libertad civil est slidamente garantida bajo el gobierno
representativo ; y para que exista esta garanta es indispensable que los derechos
del poder representativo sean definidos y limitados. Tal es el objeto de las leyes
constitucionales o fundamentales, y slo las constituciones de esta clase son las
que legitiman el gobierno representativo y hacen justa y vlida la delegacin de la
soberana. Su existencia e inviolabilidad son dos condiciones esenciales de la
ficcin por la cual se dan representantes a la voluntad general.
Por la historia del gobierno representativo es fcil de conocer que Rousseau,
al establecer la doctrina anterior, pudo ser movido de los ejemplos que ocurran
entonces a su consideracin. El no tena a la vista sino los antiguos estados
generales y el gobierno ingls. Los primeros no componan sino un simulacro de
representacin ; el segundo independiente de algunos vicios de organizacin, es
constante se ha dejado encadenar al ms peligroso de todos los principios del
sistema representativo, es a saber : que el parlamento ejerce la plenitud del poder
legislativo: principio absurdo y corruptor al cual la misma Inglaterra ha debido
muchas veces la suspensin de sus libertades y al que tal vez un da atribuir su
ruina total. En este sentido no padeci quiz Rousseau una grande equivocacin
cuando dijo * : "El pueblo ingls cree ser libre y se engaa mu-
cho ; no lo es sino durante las elecciones de los miembros del parlamento, pero
desde el instante que ellos son elegidos queda esclavo y no es nada ms *.
Demostrada as la necesidad de una ley constitucional en el rgimen
representativo, forzoso es decir alguna cosa acerca de los requisitos y
circunstancias que ella necesariamente debe abrazar.
La constitucin tiene por objeto crear un poder artificial destinado a
representar por una ficcin de derecho, el legislador nacional en los casos
ordinarios. Ella deber, pues, reglar la organizacin de este poder, la forma de
su institucin, atributos y modo de proceder. As, pues, el que dice ley
constitucional, dice una ley aparte, una ley diferente de las otras leyes ; y no es
fcil concebir lo que. sera una ley constitucional que en nada se distinguiese de
las dems
* En la jurisprudencia de los romanos, de ese pueblo que propone a cada paso Rousseau
como el modelo de la libertad, en donde cada cosa tena su justa medida y donde se dejaba hacer
a los lictores lo que los tribunos no se hubieran atrevido a hacer, era un principio inconcuso, que
cada uno poda hacer por medio de otro lo que poda hacer por s mismo. As es que cada cual
haca por medio de su procurador lo que quera, y se consideraba como si hubiese sido hecho por
el mismo poderdante (1. 141. Dig. de reg. jur., 1. 1, de vi et vi armat.) La jurisprudencia
eclesistica adopt el mismo principio, y es sabido que por este derecho se puede contraer ma -
trimonio por medio de procurador, prestar juramento, etc.; y aun est decidido que el que manda
herir o matar a un clrigo incurre en la misma excomunin que el ejecutor, pues se juzga
verdadero perpetrador de un delito a aqul por cuyo mandato o autoridad se cometi (cap. 6. De
sent. excom.)
Verdad es que cuando un negocio requera el hecho personal, o para ste era necesaria la
industria propia, no se admita procurador, y en esto est de acuerdo la doctrina de Rousseau con
el derecho civil. Lo est tambin con los principios del rgimen representativo, segn los cuales el
legislador constituyente es elegido sealadamente para formar la constitucin, que despus ratifica
el pueblo con su aceptacin y el legislador ordinario para que obre conforme a lo que le
prescriban los representados en sus instrucciones o poderes.
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* Una declaracin clara y expresa de los derechos inalienables del hombre es la parte
principal de una constitucin poltica, que no debe contener ms que esta declaracin, y la
distribucin de los poderes polticos. Comprender en una constitucin artculos que llaman
reglamentarios y leyes secundarias, produce confusin y es hacer un volumen de un acta que
debe poder conservarse fcilmente en la memoria de cualquier ciudadano de una razn
ordinaria. Mas
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en los pueblos donde no hay espritu pblico, costumbres ni buenas leyes secundarias, no ser extrao a
la constitucin que ella contenga todas las disposiciones necesarias para asegurar el orden pblico y los
derechos individuales, contener y precaver los abusos del poder.
La constitucin no da a los ciudadanos derechos nuevos que antes no tuviesen : no hace ms que
declarar los derechos preexistentes y asegurar el ejercicio de ellos : el ciudadano no es libre porque la
constitucin lo declara : ya lo era antes de que la constitucin existiese y la constitucin no hace ms que
reconocer esta libertad y asegurar por medios apropiados el ejercicio de ella.
* Ningn poder, ninguna autoridad en la tierra puede ser ilimitada, y desde el momento que se establece
alguna de esta clase es casi imposible que los individuos estn a cubierto del despotismo y arbitrariedad
de los gobernantes. Ningn monarca, por cualquier ttulo que lo sea, ninguna reunin popular puede
ejercer un poder absoluto, porque ni Dios ni los hombres pueden autorizar la injusticia. La soberana del
pueblo no es ilimitada, pues debe circunscribirse a los trminos que le designan la justicia y los derechos
de los individuos. Los delegados o representantes de una nacin no pueden hacer lo que ella misma no
puede hacer; y es incontestable que la voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto,
ni legtimo lo que es ilegtimo, ni tampoco delegar a nadie la autoridad que l mismo no tiene. En vano
sera decir que el gobierno est sometido a la voluntad general, porque los gobiernos son siempre los que
dictan la voluntad general, y entonces todas las medidas y precauciones se hacen ilusorias. Sera mucho
ms vano confiar en asambleas o corporaciones por ms numerosas que sean, porque toda corporacin
cuyo poder es ilimitado es mucho ms temible que el de uno solo y mucho ms peligroso que el mismo
pueblo, porque los hombres, reunidos bajo ciertas reglas, tienen impulsos ms animosos y firmes que la
multitud en masa.
* Lib. II, Del Espritu de las leyes, cap. 6, etc. ** Coment. al lib. III, Del
Espritu de las leyes.
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organizadoras del estado, pues sabido es que Soln en Atenas, Pitgoras, Zeleuco y
Carontas en las colonias griegas de Italia fueron legisladores por esta especie de delega-
cin : mas esto no es sino la sombra del gobierno representativo.
As, pues, representar la voluntad general, comprometer la soberana, que est toda en
la formacin de la ley, depositar constantemente la opinin pblica en magistrados
elegidos bajo de formas determinadas, es sin disputa una ficcin poltica de invencin
moderna, debida en parte a la casualidad, pero muy particularmente a los progresos de la
filosofa.
En efecto, los estados de la antigedad, o eran grandes monarquas despticas o
estados populares reducidos a una ciudad y su campo, en los que la reunin de los
ciudadanos era siempre fcil. Cuando Roma extendi el derecho de ciudadana a toda la
Italia y despus al universo, fu imposible se conservasen por ms tiempo las formas
republicanas de su constitucin. Si entonces hubiera sido conocido el artificio
representativo, es probable que la libertad de aquella repblica dominadora se hubiera
conservado por algunos siglos ms.
Los godos conquistaron el Imperio Romano y fundaron en todas partes la monarqua.
En el siglo xi, creci el poder aristocrtico sobre las ruinas de la libertad comn, inva-
diendo igualmente la autoridad del monarca. Desde fines del siglo xi, hasta el xv, los
reyes halagaban a los pueblos dndoles una parte precaria y a veces ilusoria en la
administracin, para destruir el feudalismo. Desde el siglo xv hasta fines del xvii,
progres el poder absoluto de los monarcas auxiliado por las clases privilegiadas. En el
XVIII, que fue verdaderamente el de la ciencia del gobierno reducida ya a reglas y
principios incontestables, se perfeccion la democracia ficticia, que tan clebre se ha
hecho bajo el nombre de representacin nacional.
DEL GOBIERNO REPRESENTATIVO 51
Este gobierno es la nica democracia que puede existir un largo tiempo y en un grande
espacio de territorio. La democracia pura es el estado de la naturaleza bruta : la
democracia representativa es el estado de la naturaleza perfeccionada, que no se extrava
ni se gua por sofismas, ni procede por sistema ni providencias particulares para salir de la
dificultad presente *.
La pequea repblica de Ginebra y la poderosa Confederacin de las Provincias
Unidas de los Pases Bajos, que se subrogaron a la dominacin espaola despus de una
lid larga y sangrienta, fueron las primeras que en el antiguo mundo atribuyeron a la
representacin popular el poder que se le debe de derecho, aniquilando los gobiernos
privilegiados y dando principio a los nacionales.
La Inglaterra, despus de su funesta revolucin y de la usurpacin de Cromwell, se vio
precisada para terminar sus males a restaurar la casa de los Estuardos, y basta la expulsin
de Jacobo II no pudo dar a su gobierno el carcter de nacional que boy tiene o afecta,
sancionando los privilegios de los Pares y las prerrogativas de la Corona. Pero las colonias
fundadas por esta nacin en la Amrica septentrional y sustradas a su dominacin desde
1775, formaron la repblica representativa y federativa de los Estados Unidos, en la que el
gobierno es eminentemente nacional sin mezcla alguna de prerrogativas particulares. All
goza la representacin de todas sus atribuciones naturales sin degenerar en anarqua : all
no se reconoce ms superioridad que la del magistrado, ni ms imperio que el de la ley :
all, en fin, se ha restablecido en su primer estado de equilibrio la sencilla constitucin de
los pueblos germnicos que refiere Tcito, y la distribucin del poder en los tres ramales
indicados por la naturaleza **.
* Tracy. Coment. al lib. 3. de Montesquieu. ** La voluntad general, que es el verdadero y
legtimo soberano, tiene, como el alma, tres facultades o potencias que son : la le-
derecho de votar por sus representantes es el derecho primario, por el cual son protegidos
todos los dems derechos y en virtud de esto cada ciudadano tiene derecho a un voto y no
ms en la eleccin de sus representantes.
En las antiguas repblicas, a excepcin de los esclavos, todos tenan voto en las
asambleas ; pero, en el modo de votar haba dificultades que jams pudieron allanarse. Si
se admita indistintamente a la multitud con un sufragio igual en las asambleas pblicas,
como en Atenas, la precipitacin, la pasin, la injusticia y el capricho dictaban las
decisiones. Si se adoptaba un medio semejante al de las centurias romanas, de dar a la
propiedad una preponderancia sobre el nmero, entonces se caa en el inconveniente de
poner la balanza en las manos solas de los ricos, dndoles un voto que paralizaba el de los
pobres, y de este modo se estableca una distincin odiosa entre las clases ricas y pobres,
superiores e inferiores. Este mal se experiment vivamente en Roma y el expediente a que
se recurri de establecer otra asamblea independiente que no decida sino por el nmero,
no fue sino un remedio del todo ineficaz
* Aunque el poder representativo emana del pueblo, no es el del mismo pueblo representado
para ciertas cosas que no pueden comprenderse en una delegacin general. En el derecho civil o
privado puede cada cual ejercer sus derechos por medio de una persona de su confianza, siempre
que haga constar legalmente su voluntad por medio de un acto que llaman poder. Cuando ste es
general, puede el apoderado hacer muchas cosas que no estn expresamente detalladas en el
documento de su autorizacin; pero hay otras que por su naturaleza exigen un poder especial; tales
son, por ejemplo, prorrogar la jurisdiccin a jueces incompetentes, hacer cesiones, donaciones y
deliberaciones, renunciar los recursos de apelacin y otros ordinarios y extraordinarios, hacer
novacin, allanamientos, consentimientos y apartamientos, aceptar beneficios, tomar posesin de
l, introducir recursos de fuerza e injusticia notoria, y otros casos semejantes para los cuales, dicen
los civilistas, es indispensable que el poder tenga estas especialidades, y en algunos que sea espe -
cial para caso determinado por no bastar la especialidad que el poder general contenga.
alianza, etc., etc. ; pues semejantes negocios estn sometidos por su propia naturaleza a su
extensa jurisdiccin *.
De lo expuesto aparece que el sistema representativo es una organizacin con cuyo auxilio
una nacin se descarga sobre algunos individuos de aquello que no quiere o no puede hacer por
s misma : los individuos pobres hacen por s mismos sus negocios, los ricos nombran
apoderados : esta es la historia de los particulares y de los pueblos. Pero los hombres ricos que
nombran sus apoderados, si no son unos insensatos, examinan con atencin y severidad, si estos
cumplen su deber, si son capaces o negligentes, corruptibles, etc. ; para juzgar de la gestin de
estos mandatarios, los comitentes que tienen prudencia examinan interiormente los negocios
cuya administracin han confiado. Del mismo modo los pueblos que con el objeto de gozar la
libertad que les conviene, recurren al sistema representativo, deben ejercer una vigilancia activa
y constante sobre sus delegados, para ver si cumplen exactamente con su encargo, y si
defraudan sus votos y mandatos. Todo poderdante tiene facultad de velar y enterarse de la con-
ducta de sus apoderados, y un derecho para pedirle cuenta en toda poca y en todos casos de sus
operaciones.
A la facultad que el pueblo tiene para elegir sus apoderados o representantes es
consiguiente la de que tambin puedan variar la misma eleccin, aun antes de cumplir el
perodo constitucional, pues tales nombramientos miran an-
* El fundamento de todo gobierno representativo es la opinin pblica, la cual debe venir siempre de fuera del
gobierno, es decir, que va del pblico al gobierno, y no al revs. La razn es porque en el gobierno representativo la
ley es la que manda, y sta no es otra cosa que la representacin de la opinin, esto es, de la volun tad general, lo cual
hace que cada uno no tiene ms que reconocer en la ley lo que ha querido y pensado l mismo. Este es el gran
principio de la eficacia de las leyes. Entonces la ley es un espejo en que cada uno puede ir a mirarse, en lugar que en
el sistema opuesto no es ms que el espejo de los gobiernos.
tes al bien de la comunidad, que al provecho de las personas elegidas. As que, cada provincia,
estado, departamento o distrito tiene derecho de retraer su representante o representantes en el
Congreso nacional, en cualquiera tiempo que lo juzgue conveniente, y enviar en su lugar otros
que sean ms a propsito para desempear su comisin.
El principio motor, o el que hace obrar este gobierno, es la razn, pues que est fundado
sobre los derechos de los hombres.
En el gobierno monrquico, bien sea electivo o bien hereditario, es tan repugnante el
espritu de innovacin, como el de investigacin ; y se tiene una grande aversin al examen y
discusin de las cuestiones y principios de la poltica. En la aristocracia se requiere instruccin
slida y profunda en los gobernantes para defender sus privilegios, y combatir las pretensiones
de los diferentes estados cuando sean opuestas a los suyos ; y as es que el cuerpo de nobles
aristcratas tiene el mayor inters en concentrar en su seno las luces de la sociedad, al paso que
teme como un gran mal la instruccin de la plebe. El gobierno representativo es slo el que en
ningn caso puede temer la verdad, antes bien tiene un inters constante en protegerla fundado
nicamente en la naturaleza y la razn : sus nicos enemigos son los errores y las
preocupaciones : debe trabajar siempre en la propagacin de los conocimientos sanos y slidos
en todos gneros, y no puede subsistir si ellos no prevalecen: todo lo que es bueno y verdadero
est en su favor ; y todo lo que es malo y falso es contra l. Segn esto debe favorecer por todos
los medios posibles los progresos de las luces, y sobre todo la extensin de ellas, porque aun
tiene ms necesidad de extenderlas que de aumentarlas ; y como est esencialmente ligado a la
igualdad, a la justicia y a la sana moral, debe combatir sin cesar la ms funesta de todas las
desigualdades, la que produce todas las otras, que es la desigualdad de los talentos y de las
luces en las diferentes clases de la sociedad : debe trabajar continuamente por preservar a la
clase inferior de los vicios de la ignorancia y de la miseria, y a la clase opulenta de los de la
insolencia y de la ciencia falsa, y debe procurar acercarlas ambas a la clase media, en que
naturalmente reina el espritu de orden, de justicia y de razn, pues que por su posicin y por su
inters directo est igualmente apartada de todos los excesos *.
El principio conservador del gobierno representativo, dice el mismo De Tracy **, es el
amor de los individuos a la libertad *** y a la igualdad, o si se quiere a la paz y a la justicia. En
esta forma de sociedad, aade, deben los ciudadanos ocuparse ms en conservar lo que tienen y
hacer de ello el uso que quieran, que en adquirir lo que no tienen, o que a lo menos no conozcan
otro medio de adquirir que la extensin de sus facultades individuales : que no pretendan
obtener de la autoridad la posesin de los derechos pertenecientes a otros individuos, o una
porcin de la hacienda pblica ; y que en consecuencia de su adhesin a lo que es legtimamente
suyo sientan cualquiera injusticia que la fuerza pblica haga a su vecino, como un peligro que
les amenaza directamente a todos, y no perdonen esto por ningn favor que les sea personal,
porque si una vez llegaran a preferir tales ventajas a la seguridad de lo que poseen, muy pronto
trataran de poner a los gobernantes en estado de disponer de todo como quisieran para
aprovecharse del favor de ellos.
Mas la misma libertad e igualdad tienen sus lmites,
* Tracy. Coment. al lib. 4. de Montesquieu. ** Coment. al lib. 3. de Montesquieu. *** Por amor
a la libertad debe entenderse aqu el deseo que tiene el hombre de dar su voto cuando la sociedad dispone
de su propio bien, y cuando establece las leyes que deben restringir su independencia natural. Esta es una
pasin imperada por la naturaleza misma.
pasados los cuales todo es licencia y desorden, cuyos vicios destruiran el gobierno.
"La libertad, dice Montesquieu *, es el derecho de hacer todo lo que las leyes permiten, y si
un ciudadano pudiera hacer lo que ellas prohiben, ya no tendra libertad, porque los dems
tendran igualmente esta facultad."
As que, la libertad legal o civil es la que deben procurar v defender los ciudadanos y
consiste en la conformidad de sus acciones con lo que las leyes mandan y permiten. Si alguno
conoce que una ley es contraria al inters general, debe esforzarse en demostrar su abuso a la
nacin, conformndose religiosamente con ella mientras permanece sin revocarla.
La igualdad consiste en que todos los ciudadanos tengan unos mismos derechos, y por
consiguiente que la ley sea una misma para todos, no reconociendo distincin de nacimiento, ni
poder hereditario. Este derecho nace del deber que estrecha a cada uno a respetar y mantener a
los dems en el goce de sus derechos, puesto que todo derecho no es otra cosa que un deber por
reciprocidad. El derecho que un hombre goza le impone la obligacin de garantrselo a otro, y
aqul que viola esta obligacin, incurre justamente en la pena de confiscacin de derechos.
"En la democracia, dice Montesquieu, hay dos extremos que evitar : uno es el espritu de
desigualdad que la cambia en aristocracia, o en el gobierno de uno solo ; el otro es el espritu
de extrema igualdad, el cual la lleva al despotismo de uno solo, as como ste acaba con la con-
quista" **.
Todos los desrdenes que se experimentaron en Francia durante el curso de la revolucin,
tuvieron su origen, no
* Yo estoy persuadido, dice Lord Russell, que al carcter particularmente democrtico de la monarqua inglesa es
que nosotros debemos su larga duracin, su perfeccin regular y su vigor actual (Essai historiq. sur la const. et le
gouvernement anglais, chap. 1), ** Apud Joan. Stobeumautholog.
y que ella encierre en s una parte de aristocracia, otra de democracia, una parte de oligarqua, y
otra de monarqua.
"La constitucin, dice Polibio *, que se formase de todas las suertes de gobiernos
conocidos, reuniese sus ventajas, sera sin duda la mejor de todas las constituciones."
Tcito, hablando ms filosficamente, se expresa en estos trminos : "Democracia,
aristocracia y monarqua, he aqu las tres formas a las cuales se reducen todos los gobiernos. Si
se pudiera de la eleccin y reunin de sus ventajas, componer una sola especie de gobierno, lo
que es una bella quimera, fcil sera demostrar su superioridad, as como difcil de establecerlo
e imposible de hacerlo durar'' **.
"El mejor gobierno, deca Cicern ***, ser aqul que se componga de la mezcla igual de
las tres mejores formas de constitucin, reunidas y temperadas la una por la otra."
Tal es el gobierno popular representativo, que si bien los antiguos polticos concibieron
como una bella quimera, y los modernos defensores del absolutismo calumnian de novacin
insolente, vana teora e intil especulacin de los filsofos, la evidencia nos convence de su
posibilidad y realidad en los Estados Unidos de la Amrica del Norte, en donde existe la
democracia sin desorden, la aristocracia sin privilegios, y el poder ejecutivo sin tirana ****.
Los caracteres de este gobierno son : electivo, representativo, colectivo, alternativo y
responsivo.
El principio fundamental del gobierno popular representativo, es que el pueblo no puede
ejercer por s mismo
#
In fragment. ** Anual, lib. 4. *** De Republ. **** El famoso Talleyrand deca que la
constitucin representativa de Inglaterra, tena tanto de repblica, como haba de monarqua en el
poder ejecutivo de los americanos. (Mmoire sur les relat. comerc, des Etats Unis lu l'Institut, le 15
Germinal an 5).
* Art. 7. ** Los hombres, dice Maquiavelo, aunque estn sujetos a engaarse sobre lo general,
jams se equivocan en un asunto particular. Dec. primera sobre Tit. Liv., c. 47.
El pueblo, aade Montesquieu, es admirable para elegir aquellos . a quienes debe confiar una parte de
su autoridad, lib. 2, cap. 2.
grande nacin *, impide el tumulto y confusin de la pura democracia ; sus resoluciones son ms
uniformes y permanentes. La representacin recoge en un punto cntrico el conocimiento de los
intereses, de las miras y de los afectos del pueblo, ya de las provincias, ya del estado general ; y adems
de refinar y ensanchar las miras pblicas pasndolas, digmoslo as, por el medio de unos ciudadanos
escogidos, cuya sabidura pueda discernir mejor los verdaderos intereses del pas, y cuyo patriotismo y
amor a la justicia sea menos capaz de sacrificarlos a consideraciones parciales, es tambin el mejor y
ms eficaz medio para reconciliar los intereses que se oponen de diferentes partes, combinarlos y
dirigirlos al bien del estado, para procurar los beneficios de la unin con el goce de la libertad
individual, y con la igualdad de derechos.
De este modo es que el sistema representativo, el mayor y ms benfico descubrimiento de la poltica
moderna, une a la libertad de la democracia la sabidura de la aristocracia y la energa de la monarqua ;
y de este modo es que en l la mayor suma de poder se une a la ms grande suma de libertad.
En este sistema la soberana radical, primitiva y cons-
* En los Estados Unidos, cuya poblacin consta de ms de doce millones de almas, y cuyo territorio se extiende a mil
setecientas millas de longitud, y cerca de tres millones de millas cuadradas, el poder legislativo est confiado a un congreso que
se compone de un senado y de una cmara de representantes. El senado consta de 48 senadores que son elegidos por la
legislatura de cada estado, cuya duracin es la de seis aos, renovndose por terceras partes cada dos. La cmara de
representantes se compone de 190 diputados, los cuales son elegidos por el pueblo de los diferentes estados por el trmino de
dos aos.
En Inglaterra, la Cmara de los Comunes se compone de 658 miembros elegidos por el pueblo; y la de los Pares, que son nom -
brados por el rey, no tiene nmero fijo, pero jams ha pasado de trescientos.
tituyente reside en el pueblo, y la ejerce cuando establece los poderes que juzga convenientes para
su gobierno, y cuando en ciertos perodos elige sus representantes ; mas constituidos unos y otros,
cesa la nacin de ser soberana y queda subdita de la autoridad que ella misma estableci. Esto
suceda an en las democracias ms ilimitadas, pues en ellas el pueblo era esclavo de la ley ; y esto
es lo que asegura el orden en la democracia representativa. Si ha de haber gobierno en la
comunidad y reglas fijas de administracin, forzoso es que los ciudadanos cumplan el pacto que
aceptaron y juraron. Qu seguridad, qu orden tendra la nacin en que el pueblo siempre presente,
siempre mandando, se tomase la libertad de alterar o modificar a cada momento los principios
fundamentales de su constitucin? Pero el mayor de todos los desrdenes en un pas representativo
sera el conceder la representacin nacional al primer atrevido que fingiese hablar en nombre de la
patria.
La soberana actual o de ejercicio reside en todos los poderes creados por la constitucin que
sancion el pueblo con su aceptacin, y por excelencia en el congreso nacional, pues a l se confan
los actos ms importantes de la voluntad general, a saber, la deliberacin de la ley la vigilancia y
animadversin de los abusos del poder. Se podra decir que la ley es el verdadero soberano actual
de todo gobierno liberal, si no fuese preciso personificarla, por decirlo as, para hacerla respetable a
los subditos.
As que es un principio elemental del gobierno popular representativo que el ejercicio de la
soberana no resida en la nacin, sino en las personas a quienes ella lo ha delegado, cuyo principio
es de la mayor importancia, porque si la nacin permaneciera en actividad, habra dos verda deros
poderes en ejercicio, el de la masa total, y el de sus representantes, en una palabra, habra dos
gobiernos, el uno democrtico puro y el otro representativo. Los males
5
toridad recurrieron a las insurrecciones. Luego que sus magistrados supremos empezaban a abusar de sus
derechos, se sublevaba una porcin de ciudadanos, los degradaban, y los obligaban a volver a la condicin
privada : se consideraba este acto como legtimo, y aunque pernicioso en cualquier otro gobierno, fue
utilsimo en Creta, tanto por la naturaleza de su constitucin, como por el patriotismo que reinaba en sus
ciudadanos" *.
Estas y otras instituciones y prcticas de las antiguas repblicas se citan frecuentemente, sin considerar
que aqullas no tienen ms semejanza con las de nuestro tiempo que el nombre de repblica. Lo que
Montesquieu llama esencialmente repblica es la democracia puray y a este gobierno prodiga algunas
veces su admiracin, y otras lo considera como insoportable, y poco menos que absurdo. Rousseau llama
repblica al estado gobernado por las leyes, cualquiera que sea la forma de gobierno ; mas en el da por
gobierno republicano se entiende aqul en que tiene lugar la representacin. As que deben leerse con mu-
cha reserva y cautela las obras de esos y otros grandes hombres, pues unos escribieron antes de haberse
perfeccionado el sistema representativo, y los ms lo hicieron bajo unos gobiernos, cuyo principal inters
se dirige a destruir o hacer odioso el rgimen republicano^ confundiendo los tiempos, los principios y las
cosas **.
A las medidas violentas y tumultuarias de las antiguas repblicas para contener los abusos del poder se
han subrogado en el rgimen representativo otras legales ms prudentes y justas : tales son la libertad de
las elecciones en perodos determinados, el derecho de peticin, el de acusacin, la fuerza de inercia *, la
dacin de cuentas y sobre todo la libertad de escribir, imprimir y publicar sus pensamientos y opiniones.
El derecho de eleccin es un poder libre e independiente: es la mejor garanta que puede tener o
drsele a un pueblo de que sus leyes sern buenas, y su gobierno mo derado y justo, al cual es consecuente
la facultad de sobre-vigilar en la conducta de los elegidos tanto en los negocios que discuten y deliberan
sobre sus intereses, como en la ejecucin de su voluntad, que es la accin del gobierno.
El derecho de peticin es naturalmente propio del sistema representativo, y en uso de l puede
cualquier corporacin particular o ciudadano denunciar en el santuario de las leyes as las infracciones de
la constitucin y abusos del poder, como las vejaciones de los agentes del gobierno. En virtud de este
mismo derecho pueden todos presentar las ideas y proyectos que crean tiles, para perfeccionar la
administracin en sus diferentes ramos, sin que los mandatarios lo tengan para despreciarlos, ni mucho
menos rechazarlos.
rencia a la razn, su amor a la justicia, su moderacin, su desprecio a las cosas frivolas, a pesar de los estmulos de
una mala legislacin, slo puede convenir el gobierno popular representativo, puesto que se funda en los derechos de
la humanidad, en la paz y en la justicia, establece el imperio de las leyes y de la razn, y proscribe todo privilegio y
nobleza hereditaria.
* Por fuerza de inercia entienden los ideologistas y fsicos la cualidad que tienen todos los cuerpos de resistir al
movimiento de los otros, por cuanto dos cuerpos no pueden ocupar un mismo lugar sin penetrarse, y no pudindose
penetrar, se resisten el uno al otro.Destutt de Tracy.
el pueblo sino por fracciones, eran miradas como ilegales aun en las antiguas
democracias : y podrn parecer legtimas en el rgimen representativo? En
estos tumultos la votacin se hace por vociferaciones y amenazas. Slo se
oye el grito de las pasiones polticas, bajo el cual se encubre la voz callada
de los intereses particulares. Entre los individuos que concurren, nunca falta
quien desee saciar rencores y venganzas propias : y qu ocasin ms opor-
tuna para dar rienda a los deseos malficos que la ausencia de la ley y del
poder que la sostiene? Es necesario que los pueblos se persuadan de que al
aceptar el pacto constitucional se despojaron a s mismos del ejercicio de la
soberana, y que no deben ejercer ms facultades que las designadas por la
constitucin, pues sas bastan para poner a cubierto todos sus derechos ; y
que su intervencin inmediata y continua, adems de ser injusta e ilegtima,
no les dara ninguna nueva seguridad, antes bien trastornara el orden y el
sistema representativo, destruyendo la accin del gobierno, y sustituyndole
la funesta energa de las pasiones encontradas.
Reasumiendo, pues, la doctrina establecida acerca de la soberana
primitiva y de ejercicio en el gobierno popular representativo, deben tenerse
como fundamentales las mximas siguientes :
Una sociedad de hombres reunidos bajo unas mismas leyes, costumbres
y gobierno, forman una soberana.
La soberana de un pas o el supremo poder de reglar y dirigir los
intereses de la comunidad, reside esencial y originariamente en la masa
general de sus habitantes, y se ejerce por medio de apoderados o
representantes, nombrados conforme a la constitucin. En el sistema
representativo el ejercicio de la soberana reside en los poderes creados por
la constitucin, y por excelencia en el congreso nacional, a quienes est
confiada la deliberacin de la ley, la vigilancia y animadversin contra los
abusos del poder.
DEL GOBIERNO REPRESENTATIVO 73
No ser extrao al asunto de que se ha tratado dar una breve idea del
gobierno federal, conocido en el antiguo mundo, y perfeccionado en el
nuevo a fines del siglo prximo pasado.
La federacin es un gobierno de los que llaman mixtos o compuestos ;
los cuales se establecen por el concurso de las tres formas simples, o de dos
de ellas, como cuando un rey, los principales y el pueblo, o solamente los
dos ltimos parten los diferentes ramos de la administracin suprema, para
desempear unos cierta parte de ella, y otros las dems. Esta combinacin
puede hacerse, de muchas maneras, como se vea en la mayor parte de las
repblicas de Europa.
En este concepto puede decirse que la federacin es un conjunto de
estados perfectos, estrechamente unidos por algn lazo particular, de suerte
que parece un solo cuerpo, respecto a las cosas que les interesan en comn,
aunque cada uno de ellos conserve la soberana entera, independientemente
de los otros.
Esta agregacin de estados se forma, o por la agregacin de dos o
muchos estados distintos bajo un solo rey, como eran Inglaterra, Escocia e
Irlanda, antes de la unin que se hizo ltimamente de Escocia con
Inglaterra ; o cuando muchos estados independientes se confederan para
formar juntos un solo cuerpo, como fueron las provincias
76 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
unidas de los Pases Bajos, los Cantones Suizos y los Estados Unidos del
Norte al presente.
La primera suerte de unin puede hacerse o a la ocasin de un
matrimonio, o en virtud de una sucesin, o cuando un pueblo elige por rey a
un prncipe que era ya soberano de otro reino ; de modo que estos diferentes
estados vienen a estar reunidos bajo un prncipe que los gobierna a cada uno
en particular por sus leyes fundamentales.
La segunda especie de unin de estados compuestos es la que se forma
por la confederacin perpetua de muchos Estados, por ser este solo medio
por el cual muchos de ellos, pequeos y dbiles, pueden mantenerse en
particular contra sus enemigos.
Estos estados confederados se obligan mutuamente a no ejercer, sino de
comn acuerdo, ciertas partes de la soberana, principalmente aquellas que
conciernen a su mutua defensa contra los enemigos exteriores, bien que cada
uno de los confederados retiene una entera libertad para ejercer como mejor
le convenga las partes de la soberana que no se han cedido, ni de que se ha
hecho mencin en el acta de la confederacin.
Es esencial en el gobierno federal la designacin de ciertos tiempos y
lugares para la reunin del congreso, y que se nombre un jefe que tenga
poder para convocarlo en los casos y negocios extraordinarios que no
pueden sufrir retardo ; a menos que se establezca alguna comisin per-
manente, compuesta de diputados de cada estado, que despachen los
negocios segn las rdenes que se les hayan prescripto por el mismo
congreso.
Esta forma, aunque ha recibido su ltima perfeccin en los Estados
Unidos del Norte, fue conocida en el viejo mundo desde la antigedad ms
remota, pues el clebre consejo de los Anfictiones en la Grecia era una
verdadera confederacin.
Si Roma, que se haba engrandecido por las asociacio-
vienen a hacer una sociedad de sociedades que forman otra nueva, la que
puede hacerse mayor unindose nuevos asociados.
Estas asociaciones fueron las que hicieron florecer por tanto tiempo el
cuerpo de la Grecia. Los romanos se valieron de ella para acometer al
universo, y el universo para defenderse de los romanos ; y cuando Roma
lleg a la cumbre de su grandeza, tambin las asociaciones formadas por el
pavor del otro lado del Danubio y del Rhin fueron las que dieron a los
brbaros la fuerza para resistir.
Por ellas la Holanda, la Alemania, las ligas suizas estn tenidas en
Europa por repblicas eternas.
Las asociaciones de las ciudades eran en otro tiempo ms necesarias que
al presente. Una ciudad sin podero corra entonces mayor peligro, puesto
que por la conquista perda no slo la potestad ejecutiva y legislativa, como
sucede hoy, sino tambin toda suerte de propiedad.
Esta especie de repblica, capaz de resistir a la fuerza exterior, puede
mantenerse en toda su extensin sin que se corrompa el interior, pues la
forma de esta sociedad evita todos los inconvenientes.
El que quisiera usurpar, no podra estar acreditado de un mismo modo
en todos los estados confederados. Si en uno adquira mucho poder causara
inquietud a los dems : si subyugaba a una parte, la que quedase libre, le
resistira con fuerzas independientes de las que hubiese usurpado, y podra
aterrarle antes que acabase de establecerse.
Si acaece sedicin en alguno de los miembros confederados, los dems
pueden apaciguarla. Si se introducen algunos abusos en alguna parte, los
corrigen las partes sanas. Este estado puede perecer por un lado, sin perecer
por el otro ; puede la confederacin disolverse, y quedar soberanos los
confederados.
Compuestos de pequeas repblicas, posee la bondad
GOBIERNO REPRESENTATIVO FEDERAL 81
del gobierno interior de cada una, y con respecto afuera, halla todas las
ventajas de las grandes monarquas en la fuerza de la asociacin.
Otra ventaja de la federacin, dice De Tracy *, que me parece
incontestable, y de que sin embargo no habla Montesquieu, es que favorece
la distribucin ms igual de los conocimientos, y la perfeccin de la
administracin, porque engendra una especie de patriotismo local ; y porque
las legislaturas particulares conocen mejor los intereses particulares."
Otra de las grandes ventajas del gobierno federal consiste en un
principio en que tambin se ha fundado una de las principales objeciones que
se hacen contra l, es a saber, la prolongacin de la rbita en que semejantes
sistemas giran, ya con respecto a las dimensiones, de un solo Estado, ya la
reunin de varios pequeos estados en una gran confederacin. Los
polticos, despus de largas meditaciones, asentaban que los grandes estados
resistan o admitan con dificultad el gobierno republicano, antes bien, dicen
les conviene una monarqua sabiamente templada ; que para los estados de
una extensin regular, el gobierno ms propio y ventajoso es una aristocracia
electiva, temperada con algunos privilegios en favor de la masa general ; y
finalmente que la democracia pura no puede tener lugar sino en territorios de
muy poca extensin. Mas el sistema representativo federal puede muy bien
aplicarse a la mayor extensin de territorio, pues por medio de la delegacin
que el pueblo hace en ciertas personas para que le represente y administre
sus asuntos, puede el gobierno republicano aplicarse a una extensin de
territorio mayor que la que puede posiblemente abrazar el ms grande
imperio.
La unin federal es la mejor salvaguardia contra las facciones
domsticas, contra las sediciones e insurreccio-
leyes, que se extienden por varios canales o brazos a cada estado, no tiene
que salir de su vecindad, excepto en ciertos casos en que debe ocurrir a la.
Suprema Corte de justicia para obtener su derecho.
La legislacin de cada estado consiste en la constitucin general y la
particular del estado, en los actos del congreso federal y de la legislatura de
cada uno, en parte de la ley comn de Inglaterra, la ley de comercio, las
leyes civiles y eclesisticas y en el derecho de gentes o leyes de las naciones.
Todas estas leyes son aplicadas y cumplidas por ministros judiciales y
ejecutores ; los principales de aquellos son los jueces y cortes de justicia, los
jueces de paz y examinadores de testamentos ; y los ejecutores son los
sheriffs, coronarios, alguaciles y otros cuyos deberes son de orden inferior.
En la constitucin de cada estado son reconocidos y declarados los
naturales e imprescriptibles derechos de los ciudadanos, la libertad, igualdad
civil, propiedad y seguridad personal, igualmente que la soberana del
pueblo, su derecho para formar, alterar o corregir el gobierno, la proteccin
que ste debe a los ciudadanos, y la obligacin de stos de contribuir y
prestar sus servicios personales cuando sean necesarios. La convencin de
Pensilvania reunida en el mes de julio de 1776, en el prembulo de su
constitucin expresa admirablemente estos principios, sobre los cuales se
fund el gobierno general, como se ve en los conceptos siguientes : "Por
cuanto es absolutamente necesario para la prosperidad y seguridad de los
habitantes de esta colonia, que ella sea de aqu en adelante un estado libre e
independiente, y que exista en todas sus partes una justa, propia y
permanente forma de gobierno, derivada y fundada solamente sobre la
autoridad del pueblo : Nosotros, los representantes de los hombres libres de
Pensilvania, juntos en convencin general para el expresado fin de formar un
gobierno semejante ; reconociendo la bondad
88 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
del gran Gobernador del Universo (el nico que conoce hasta qu grado de
felicidad temporal puede llegar el gnero humano perfeccionando el arte del
gobierno) en permitir al pueblo de este estado formar para s mismo, por un
consentimiento general y sin alguna violencia, aquellas reglas justas que l
crea mejores para gobernar su sociedad ; estando plenamente convencidos
de que es un deber indispensable en nosotros establecer aquellos principios
fundamentales de gobierno, que sean capaces de promover la felicidad
general del pueblo de este estado y su posterioridad y de proveer a su
adelantamiento en lo venidero sin parcia-lidad ni preocupacin contra alguna
clase, secta u otra denominacin particular de hombres, cualesquiera que
sean ; en virtud de la autoridad que nos han conferido nuestros
constituyentes, ordenamos, declaramos y establecemos la siguiente
constitucin"
Si se consulta la historia de las naciones y de sus gobiernos, se hallar
que los establecidos en el antiguo mundo lo han sido o por el acaso, o
impuestos por los conquistadores ; y que juntarse un pueblo entero y formar
deliberadamente un gobierno por s y para s mismo sobre las bases de
libertad e igualdad, dejando siempre lugar para reformas y mayores
adelantamientos, fue un acontecimiento enteramente nuevo cuando se
estableci en la patria de Washington, Franklin, Jefferson, etc.
Es digno de notar que la fundacin de las colonias de la Amrica del
Norte, su revolucin, su legislacin, etc., todo parece una especie de
fenmeno de que la historia no da ejemplo, y para explicarlas es preciso
descubrir causas del todo diferentes de aqullas que produjeron el
nacimiento, la formacin y progresos de todos los gobiernos conocidos.
Sin remontar a los pueblos de la antigedad, cuyo origen est envuelto
en las tinieblas y cuyas primeras pocas se hallan mezcladas de fbulas y
prodigios, basta recordar que casi todos los gobiernos modernos han debido
su origen
LIBERTAD
* L. fin. cod. de patr. potest. El clebre Grocio dice que la recta razn dicta, que la vida,
que es el fundamento de todos los bienes temporales, y la que nos ministra ocasin de trabajar
en la adquisicin de los bienes eternos, vale ms que la libertad, ya sea que se considere una
y otra en una sola persona, o ya en un cuerpo o nacin. Droit de la guerre et de la paix, lib. II,
chap., 24, 6, n. 3.
LIBERTAD 93
LIBERTAD 95
una, que es la de los jurisconsultos romanos, dice que la libertad consiste en poder hacer todo lo
que no est prohibido por las leyes * ; y otra, que asienta que la libertad es la facultad de hacer
todo aquello que debe sernos permitido hacer. De estas dos definiciones la primera comprende
muy poco, y la segunda mucho, y aun demasiado.
Si la libertad es la facultad de hacer lo que la ley permite, claro est que un despotismo
establecido por la ley, sera un gobierno libre, con tal que el dspota obrase siempre conforme a la
ley.
Se ha credo que la libertad deba colocarse en las leyes y en su estricta y rigurosa
observancia. "Somos siervos de las leyes, deca Cicern **, para poder ser libres". Pero si las
leyes no se cimentan en la justicia y equidad, lejos de ser el fundamento de la libertad, ellas sern
el apoyo y sostn de la ms dura y odiosa tirana, pues no hay tirana ms detestable que la que se
ejerce a la sombra de la ley y so color de justicia, porque entonces perecen los hombres
* Naturalis facultas ejus quod cuique facere } libet nisi quid vi aut jure prohibetur. (Inst. de jur. pers 1.) La libertad
es el derecho de hacer todo lo que las leyes permiten, segn se explica Montesquieu (lib. II, cap. III). De donde se sigue
que no habr libertad, cuando los ciudadanos no pueden hacer todo lo que las leyes no prohiben; mas stas podran
prohibir tantas cosas, que no hubiera en manera alguna libertad. Este autor confunde dos cosas, la libertad y la garanta,
los derechos individuales y los sociales. La mxima de que los individuos tienen el derecho de hacer todo lo que las
leyes permiten, es un principio de garanta, el cual da a entender que ninguno tiene accin de impedir a otro el ejecutar
lo que la? leyes no prohiben; pero l no explica lo que stas pueden o no pueden prohibir; y en esto es en lo que reside
la libertad, la cual no es otra cosa sino aquello que los individuos tienen derecho de hacer, y que la sociedad no puede
impedir en manera alguna. La ley no puede mandar sino lo justo y til, ni prohibir sino lo que es perjudicial a la
sociedad, ni puede castigar sino al criminal.
** Legum idcirco ommes serv sumus ut liberi esse possimus. Cic. in cluent c. 53.
como los infelices nufragos sobre la tabla que deba salvarlos, como observa Montesquieu *. Napolen
no violaba, antes bien observaba rigurosamente las leyes que l mismo haca, y, sin embargo, su
dominacin se ha llamado tirnica.
El mismo Cicern, en su tratado de las leyes, ataca a los epicreos que crean que nada es justo o
injusto, sino lo que ordenan o lo que prohiben las leyes polticas y civiles. Qu!, exclama con
indignacin. Ser posible que fuesen justas las leyes que han hecho los tiranos? Qu!, si los treinta
tiranos hubiesen querido prescribirlas a los atenienses o si stos se hubiesen declarado a favor de estas
leyes, sera esto un motivo para someterse a ellas? No, sin duda, aade, no puede haber ms que un
derecho que obligue a los hombres ; no existe ms que una sola ley que establezca un derecho, y esta
ley es la recta razn, que ensea lo que es preciso mandar o prohibir. Muchas naciones prosigue
han autorizado cosas perniciosas, funestas y tan distantes de la recta razn como lo seran los contratos
hechos entre los facinerosos. En virtud de qu ttulo me sometera yo a ellos ? Una ley injusta bajo
cualquier nombre que se le d, no debe pasar por una ley, aun cuando un pueblo haya querido
obedecerla, del mismo modo que las drogas mortferas de un boticario ignorante, no deben pasar por
remedios saludables.
Por otra parte, si slo pudiera llamarse libre aquel pueblo en que no se halla establecida ninguna
prohibicin injusta, ninguna ley penal innecesaria podra asegurarse que hasta ahora no ha existido
sobre la tierra un slo pueblo, que haya tenido un gobierno verdaderamente liberal. Qu podr decirse
respecto de aquella ley de las doce tablas que mandaban entregar los deudores insolventes a sus
acreedores para que los tratasen del modo que a ellos les convinie-
LIBERTAD 97
lectiva y ms o menos directamente, muchas partes de la soberana, como deliberar en la plaza pblica
sobre la guerra y la paz, concluir tratados de alianza y amistad con los extranjeros, en votar las leyes,
pronunciar las sentencias, examinar las cuentas, actos y resoluciones de todos los magistrados,
hacindolos comparecer delante de todo el pueblo para acusarlos y condenarlos o absolverlos. Mas en
los gobiernos modernos, en que es reconocida la representacin, la libertad consiste originariamente en
que el poder artificial creado por la constitucin, no ofenda la independencia individual, y en la mayor
porcin de garantas que tienen los ciudadanos para gozar con seguridad en la vida privada de sus
derechos naturales y de todas las ventajas de la vida social.
El clebre jurisconsulto ingls Jeremas Bentham considera la libertad como una rama de la
seguridad y afirma que entre los cuatro objetos de la legislacin, subsistencia, abundancia, igualdad y
seguridad, sta es la que merece la primera atencin del legislador, porque es la que ms contribuye a la
felicidad.
Algunos juzgan que la libertad no debe considerarse sino como un medio de conseguir la felicidad ;
y ciertamente no carecen de razn porque la libertad no es el fin de la asociacin sino un medio de
conseguir la felicidad ; bien que un medio tan necesario, que se confunde con el fin por lo que dice muy
bien De Tracy que la libertad y felicidad son una misma cosa y que sin libertad no pueden ser felices los
hombres.
En efecto, el fin ltimo de las sociedades polticas es la felicidad y no la libertad, que no es ms que
un medio para conseguir aqulla : y si la felicidad se pudiera lograr sin la libertad, nada importara, pues
con tal que se logre el fin, no importa mucho por qu medios se logre. Lo que interesa verdadera y
esencialmente no es que un pueblo sea libre, sino que sea feliz. Esparta era un pueblo libre,
LIBERTAD 99
segn dicen, y no era feliz ; los persas no eran polticamente libres en el reinado de Abas el Grande y
eran felices : un hombre vagante a su voluntad en un desierto y muriendo de hambre o de sed, es
ciertamente un hombre bien libre ; y dir alguno que es dichoso ?
De donde se siguen estas dos mximas tericas y prcticas : 1.a, que siendo la libertad el medio ms
necesario para conseguir el fin de la asociacin poltica, que es la felicidad del mayor nmero de
asociados, las leyes deben dejar la mayor libertad posible a los ciudadanos ; 2. a, que no siendo la
libertad ms que un medio, no debe buscarse como fin y, por consiguiente, cuando la libertad est en
oposicin con la felicidad debe ser sacrificada a sta.
As, pues, atendido el estado actual de las sociedades, puede decirse que el mayor bien que los
hombres pueden desear es un gobierno en que gocen de tres especies de libertad, a saber, la civil, la
individual y la poltica.
Por la libertad civil entendemos la facultad de hacer todo lo que no est prohibido por las leyes, en
cuya definicin est comprendida la seguridad de las personas y de las propiedades.
La libertad individual es el poder de hacer todo lo que en s es indiferente, como hablar, escribir,
etc., de suerte que en estas cosas slo es criminal el abuso.
La libertad poltica es la facultad legal o el derecho reconocido que tienen los ciudadanos para
tener parte en el gobierno, censurar sus providencias, etc.
Cada una de estas especies de libertad, deber concederse o dispensarse a los ciudadanos en la
mayor porcin posible : ellas fueron comprendidas por los representantes de Cromwell, bajo los
nombres de paz y garanta, derechos y privilegios del pueblo *.
* El mejor o el menos malo de los gobiernos ser aqul que deje al hombre ms porcin de libertad, y exija de
l menos sacrificios para hacerle gozar de los beneficios sociales.
La libertad civil comprende la seguridad de las personas y de las propiedades, y de aqu es que si
un hombre no tiene derecho de hacer sino lo que la ley le permite, claro est que se har culpable desde
el momento que extiende la mano contra su vecino en violacin de la ley ; y que si es libre para hacer
todo lo que la ley no le prohibe, no podr ser perseguido por el ejercicio legal de sus derechos.
El despotismo ilimitado y la democracia sin freno son igualmente contrarios a la libertad civil ; en
cualquier forma de gobierno en que se conceda un poder ilimitado, o excesivo, bien sea al monarca,
bien a la aristocracia, o bien a la multitud ; la libertad civil ser necesariamente imperfecta, es decir, que
los subditos de unos tales gobiernos es imposible puedan tener seguridad, por ms que obedezcan las
leyes, de que no sern pechados ni reducidos a una prisin por una orden arbitraria. La Francia con su
gabela y su Bastilla, Venecia con sus prisiones y Florencia con sus destierros, comprueban esta
asercin. Estos estados eran gobernados por leyes ; mas stas no eran para ciertas per sonas, sino un
pedazo de papel escrito.
Y como la Inglaterra y la Repblica de los Estados Unidos , son los pases clsicos de la libertad,
examinaremos cules son las garantas que en ellos se concede a cada una de las especies de libertad
que dejamos indicadas, contra-yndonos muy particularmente a las personas y a las propiedades, puesto
que ellas estn comprendidas en la libertad civil como se ha dicho.
La constitucin inglesa garantiza la libertad personal por una disposicin en que se declara que
ningn hombre libre, podr en ninguna manera ser castigado, sino en virtud de un juicio pronunciado
por sus pares, conforme a la ley del pas. Sin embargo, esta admirable ley fue violada muchas veces en
los tiempos de desorden y aunque se renov otras muchas, los sbditos no tuvieron una proteccin
eficaz contra su violacin, hasta que una ley de Carlos II
LIBERTAD 101
acord en 1679 el medio de ejecutar fcilmente la antigua declaracin del acto de Habeas
Corpus.
Esta ley ordena que el Lord Canciller y los jueces sern obligados, bajo la pena de una multa
de trescientas libras esterlinas, a hacer conducir a su presencia a todo individuo que est preso por
otro delito que no sea de alta traicin, desde el instante en que recibieren el requerimiento escrito a
nombre del preso o de su apoderado. La orden debe expedirse prontamente y el preso conducido a
la corte dentro de veinte das, y si su delito es susceptible de caucin y l la ofrece en forma
obligndose a comparecer cuando sea llamado para la prosecucin del proceso, debe ser puesto en
libertad. Debe tambin serlo cuando el acusado de alta traicin o de felona * no ha sido juzgado
antes de haberse finalizado las segundas Cortes o juntas siguientes a su excarcelacin ; y, en fin,
debe ponerse inmediatamente en libertad, declarndose ilegal su prisin, si la orden de encarcelarlo
no expresa ningn delito.
A ms de esto, dispone la misma ley que todos los "sheriffs" **, carceleros y otros ministros, a
quienes se presentare algn escrito de Habeas Corpus, la obedecern dentro de tres das, llevando
el preso a la corte o juez, por quien ha sido expedido el escrito y certificando ante l las verdaderas
causas de la detencin y encarcelamiento, bajo la multa de 100 libras por la primera contravencin
y de 200 y privacin perpetua del empleo por la segunda.
Bajo la misma multa debern dar al arrestado una copia del decreto de prisin y del que lo
expidi, dentro de seis horas contadas desde la en que la pidiere. Que bajo la mul ta de 500 libras,
ninguna persona pueda ser arrestada de nuevo por un mismo delito, despus que haya sido puesta
* Los ingleses dan el nombre general de felona, a lo que entre nosotros se llama delito o crimen.
** El magistrado ejecutor de la ley en cada condado de Inglaterra.
en libertad por orden de la Corte. Que el juez que durante el plazo, o en vacaciones, rehusase a algn
preso el Habeas Corpus, adems de concedrselo ser multado en 500 libras a favor del mismo preso.
Que ningn vasallo del reino podr ser aprisionado ultramar. Que si la prisin dista veinte millas del
lugar donde reside el juez, el interrogatorio debe verificarse dentro de tres das, excluyendo el ms
tiempo proporcionado a la mayor distancia. Que todo preso debe ser denunciado a la primera sesin
despus de su detencin y juzgado en la siguiente, etc.
As es que por esta ley ningn ingls puede ser detenido en prisin sin que aparezca contra l una
causa legal, aun cuando la orden de prisin haya sido librada por el oficial de ms alto rango, o por el
rey mismo en persona.
Tal es el importante beneficio de esta clebre ley, que justamente es considerada como la piedra
angular de la libertad personal y como una barrera contra la opresin de los grandes.
Fuera de la proteccin concedida por esta ley, hay otras garantas establecidas por las leyes
inglesas, tales como la de ser recorrido o visitado el reino dos veces al ao por jueces revestidos de todo
poder para visitar las crceles y encarcelados y hacer juzgar a todos los acusados.
Estas garantas son efectivas en el da, aunque fueron ilusorias en tiempo de Jacobo II, que haca de
la isla de San Nicols, en el puerto de Plymouth, lo que antes haba hecho Cromwell de la isla de
Jersey, a saber, una prisin de Estado ; pero despus de la revolucin de 1686, el acta de Habeas
Corpus ha sido suficiente para afianzar la libertad individual, es decir, para proteger los sbditos del
Gobierno Ingls.
Mas a pesar de todas las medidas y precauciones de la ley inglesa para asegurar la libertad
individual contra una prisin arbitraria, es preciso confesar que ellas seran vanas si el proceso pudiese
iniciarse y dirigirse de una ma-
LIBERTAD 103
nera ilegal y tirnica, esto es, por procedimientos reservados y ocultos, y el preservativo de este mal se
encuentra en la institucin del jurado, de que daremos una breve idea.
El "sheriff", que es un hombre de alguna consideracin en el condado, nombra de doce a
veinticuatro vecinos que tengan el dominio til o enfitutico de alguna posesin para componer el gran
"jury" o jurado de acusacin, a quienes se presenta la querella, y ellos mismos examinan los testigos
que la sostienen : si no hallan razones legtimas para proseguir, rechazan la acta de acusacin, y el
negocio es concluido.
Para formar el segundo o pequeo jurado, que debe pronunciar definitivamente sobre la causa, el
"sheriff" presenta los nombres de los propietarios, cuyo nmero es de cuarenta y ocho a lo menos, y de
setenta y dos a lo ms. Los nombres de estas personas se meten en una urna y los doce que primero
salen forman el jurado ; entonces el acusado tiene derecho a recusar a todos aquellos a quienes pueda
notar de parcialidad o cuyo carcter est degradado por sentencia de alguna Corte de justicia. En el caso
de alta traicin, puede el prevenido recusar perentoriamente treinta y seis. Luego que se han concluido
los alegatos, se quedan los doce jurados encerrados, sin separarse, ni comunicar con los de afuera, hasta
que convengan en una decisin unnime.
Cuando la resolucin del "jury" parece al juez contraria a la evidencia, es menester distinguir si es
en favor o en contra del acusado.
En el primer caso, el juez puede hacer a los jurados una nueva exposicin de la causa, e incitarlos a
que la examinen con ms atencin y cambien de juicio ; pero si el "jury" persiste en sostenerlo, el juez
est obligado a absolver al acusado, a menos que conozca que hay mala fe o corrupcin de parte de los
jurados, en cuyo caso puede suspender la resolucin y pasarla al rey, quien hace perseguir a todo
el "jury" y si del procedimiento resultan culpables algunos de sus miembros se anula el juicio, y se pasa
el acusado a un nuevo "jury".
En el segundo caso, el juez, despus de haber exhortado al "jury" a cambiar su dictamen, est
obligado a pronunciar sobre el acusado la pena impuesta por la ley ; pero tiene la facultad de suspender
la ejecucin de la sentencia y despus de su vuelta a Londres da cuenta de la causa a los doce jueces
reunidos, a los cuales comunica las notas que l ha recogido en la audiencia sobre las exposiciones de
los testigos, y si los doce jueces conocen que el dictamen es contrario a la evidencia, informan al rey,
quien concede gracia entera al condenado *. Esta es, en compendio, la forma y modo de proceder en
estos juicios, pero como las ventajas de esta institucin dependen originaria y esen cialmente de la
composicin del jurado, no ser por dems ninguna explicacin sobre este particular.
En cierto perodo se mandan hacer cada ao listas de todas las personas que por la ley pueden servir
el cargo de jurado, y fijarlas en las puertas de las iglesias por veinte das para noticia del pblico, y con
el objeto de corregir cualquier yerro u omisin que se note, cuyas listas se aumentan en un registro
cuando llega la poca de verse las causas.
La calificacin para ser jurado vara segn las costumbres locales ; pero en todas partes se exige por
lo menos que viva a expensas propias, que sea del vecindario del acusado y ciudadano o sbdito del
estado ; excepto en las causas de extranjeros.
En el gran jurado puede haber ms de doce personas, y basta la conformidad de este nmero para
intentar la acusacin ; pero el pequeo o segundo jurado no ha de constar
* V. Cottu, Adminstrete, de la justicia criminal en Inglaterra, cap. III, traduc. espec. de 1820.
LIBERTAD 105
ms que de doce, y se requiere la unanimidad para que haya sentencia.
En las causas de alta traicin se ponen en lista setenta y dos para sacar
por suerte los doce que han de servir, pudiendo el acusado recusar
perentoriamente treinta y seis sin necesidad de dar causa, y todos los
dems por causa legal.
En las otras causas slo se citan cuarenta y ocho, de los cuales son
recusables perentoriamente veinte, y el resto con excepcin fundada ; mas
el acusador est siempre obligado a dar las causas de sus recusaciones. Y
para decidir de unas y otras comisiona el juez que asiste a la causa dos de
los mismos jurados que no hayan sido recusados.
Las causas de imprenta se determinan conforme a estas reglas en
virtud de ley expresa (acta 32 de Jorge III, captulo 60), que expidi el
Parlamento para asegurar ms esta preciosa garanta de un pueblo libre.
Nada parece menos perfecto en teora ni ms susceptible de abusos,
que la institucin del juicio por jurados ; porque, a la verdad, qu cosa
ms expuesta a confundir lo justo con lo injusto, que exigir la unanimidad
para el juicio, haciendo as depender el crimen o la inocencia de un
acusado, de la incapacidad de espritu, de la obstinacin calculada y aun
de la fuerza fsica de un solo jurado? Estas y otras objeciones no tienen
fcil respuesta ; mas el hecho prueba suficientemente su excelencia y el
respeto que los ingleses tributan al "jury", obliga a creer que una insti-
tucin, a la cual ellos atribuyen su libertad, no es ni absurda, ni tirnica, ni
opresiva. Sin embargo, los mismos ingleses confiesan que el "jury" est
expuesto a graves inconvenientes y aun a degenerar en los tiempos de
desorden y convienen en que la condenacin de Sidney fue un acto tan
violento como el de Stafford. Mas despus de la revolucin se dice que los
jurados, por lo general, han mante-
106 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
bucin o tasa podr imponerse sobre el subdito, sino por comn consentimiento del reino.
Mas como se lleg a percibir que, en desprecio de la ley, podra el rey, por medio :1 la
cmara estrellada, imponer penas arbitrarias ; la ley que aboli este tribunal estatuy
igualmente que no sera permitido al rey en su consejo por un "bill", o por cualquier va
arbitraria que fuese, reducir a cuestin el derecho de propiedad de un subdito ingls.
La libertad individual consiste en la falta o inexistencia de aquellas trabas que suelen
ponerse a las acciones que en s mismas no son criminales.
Las principales libertades de esta clase son la facultad de hablar y escribir cada uno sus
pensamientos y la libertad de conciencia en materia de religin a que tambin debe agregarse
la inexistencia de todos los privilegios personales exclusivos, como los derechos seoriales,
exencin de contribuciones, el monopolio de los empleos civiles y militares, porque cuando
se concede alguno de estos privilegios a uno, es una carga y una exaccin para los otros.
En cuanto a la facultad de hablar y escribir, es preciso confesar que las naciones antiguas eran
ms libres que las modernas en este particular, porque en ellas poda cada uno hablar y
escribir lo que crea conveniente al pas en que viva, y esto se verificaba no slo en donde
reinaba un soberano moderado, sino tambin en los estados despticos. En Persia, estado
desptico, en donde el soberano era mirado como la imagen de la divinidad, haba siempre
un bufn encargado de decir la verdad, pero de modo que el rey pudiese rerse del cuento si
quera, sin creerse obligado a seguir la moral; y el loco de las Cortes de Europa parece un
personaje inventado para llenar el mismo ministerio.
Los gobiernos de la misma en estos ltimos tiempos han seguido unas mximas muy
diversas, pues persuadidos de que la libertad de discutir no poda dejar de producir calumnias
contra los particulares, escritos sediciosos con-
* En Inglaterra no hay una ley que declare expresa y circuns-tancialmente lo que es un libelo, pero todo escrito que
pueda ofender la religin, la moral pblica, el respeto al rey o la reputacin de un ciudadano, se considera como la
violacin de la ley comn y, por lo tanto, digno de castigo. Los jurados, si bien son difciles para declarar el crimen del
libelo cuando se trata de algunos funcionarios pblicos responsables, principalmente los ministros; no es lo mismo
cuando se trata de la ofensa que pueda haberse hecho al honor de un particular, pues en esto creen que ningn motivo
de inters pblico puede haber guiado la pluma del escritor y, por lo tanto, que no hay razn que pueda excusarlo. El
que ataca el honor y reposo de un particular, se juzga que no ha podido ser movido, sino por sentimientos de odio o de
venganza, y su falta presenta un carcter de malignidad que no merece ninguna indulgencia, al mismo tiempo que la
seguridad de cada ciudadano que hace una parte muy esencial del bien pblico, exige que sea severamente castigado.
La pena contra los que abusan de la imprenta es ordinariamente una multa ms
LIBERTAD 109
o menos fuerte, o prisin, o casi siempre las dos a un tiempo; pero jams se manda recoger la obra. Los
libreros, o los impresores, no estn sujetos a ninguna especie de depsito ni de censura. Cada uno imprime
bajo su responsabilidad y el hecho de la publicacin se justifica por la venta de un ejemplar del libelo, que
el demandante hace atestiguar con dos testigos que l ha tenido cuidado de enviar previamente a la tienda
del librero, para comprar el libro que motiva su querella. (Cottu cap. 8).
* Del mismo modo que el "jury" es una excelente garanta de la libertad individual, lo es tambin de la
libertad de la imprenta; porque estas dos libertades tienen entre s tal conexin y dependencia, que ni la
libertad individual puede existir segura sin la libertad de la imprenta, ni sta sin la libertad individual.
LIBERTAD 111
de origen plebeyo o qne no fuese noble *. Venecia daba el mando de sus flotas a sus
patricios y el de los ejrcitos a los extranjeros : la Inglaterra solamente ha sido la que,
desechando las odiosas distinciones de rangos y nacimiento slo considera digno de
premio el mrito y la virtud, y as el hijo de un labrador, de un artesano y de un
marinero puede ser elevado al mando de las fuerzas militares y navales, a la plaza de
Lord Gran Canciller o a la dignidad de Arzobispo de Cantorbery.
Las dos especies de libertad de que hemos hablado, la civil y la individual, han
existido hasta un cierto punto, aun en los estados que comnmente se han llamado
despticos. Las monarquas de la Europa moderna, es constante que han sido
gobernadas, a un poco ms o menos, por leyes escritas y fijas, sancionadas por el largo
uso del tiempo, que se llama prescripcin. El Gobierno Prusiano, que es enteramente
absoluto, permite despus del tiempo de Federico II, una gran latitud a las discusiones
en las materias religiosas y polticas.
Es un principio general y fundamental en la materia de que tratamos, que cuando el
supremo poder de un estado se halla en las manos de una o de muchas personas, cuya
conducta no puede ser inspeccionada por el pueblo, el goce de la libertad civil e
individual es dbil, incierto e insubsistente.
Todos los hombres tienen un deseo natural de ser dspotas, y ninguno omite
emplear los medios que puedan conducirle a la consecucin de este objeto **, suelen
valerse primero de la fuerza y, si esto no basta, usan de la maa, manifestndose justos y
humanos, hasta que logran adormecer al pueblo para que no sienta las cadenas que le
pre-
* La Francia moderna reconoce como iguales ante la ley a todos los franceses, declarando que
todos son admisibles a los empleos civiles y militares. (Cart. constituc., arts. 1 y 3.) **
Helvetius, De L Esprit, tom. 2, chap. 17.
* Montesquieu, lib. II, Del Espritu, cap. 6, y Constant, Curso de poltica, t. I, cap. 14, traduc.
esp. de 1821.
LIBERTAD 113
nes, siendo cierto que ni en Francia, Espaa ni otros reinos haya sido este poder
absolutamente independiente del ejecutivo.
Los otros dos poderes, que propiamente se denominan el ejecutivo y el deliberativo,
suponen, en el legislativo, el derecho de hacer las leyes, y en el otro, la facultad de
hacerlas cumplir ; y no es fcil sealar un estado en donde semejantes derechos hayan
estado enteramente separados. Estos dos poderes tienen en toda constitucin una
influencia y accin continua, el uno sobre el otro ; el poder deliberativo en Inglaterra
reside en tres cuerpos, de los cuales uno es elegido por el mismo pueblo y el otro es
hereditario.
Nada por cierto es ms importante para un estado como colocar en manos dignas de
sostener el poder de hacer tratados, determinar las relaciones con el extranjero, dirigir en
tiempo de guerra las operaciones de las flotas y ejrcitos y, en una palabra, todo lo que
se llama Poder Ejecutivo, Dos mtodos se han seguido generalmente en la constitucin
de este poder.
El primero es colocarlo entre las manos de una persona nombrada emperador,
sultn o rey, cuya conducta no est sujeta a ser examinada por nadie, el cual mtodo
tiene una desventaja evidente, y es que el talento no es hereditario, y como dice Lord
Halifax ; ninguno toma por cochero a un hombre slo porque su padre lo era antes que
l.
Es una consecuencia necesaria de esta forma de gobierno, que la paz y seguridad
del estado dependen enteramente de un hombre mal criado, porque es muy difcil que un
rey pueda recibir una buena educacin. Se miran por lo comn con indulgencia todas
sus pasiones y locuras ; su ignorancia se llama genio, su estupidez sabidura, siendo lo
peor de todo el que no hay nada que pueda excitar en l la emulacin y el trabajo. Los
otros hombres, sean nobles o plebeyos, no pueden distinguirse de sus iguales, sino por
la excelencia de su carcter moral, por la superioridad de sus
s
114 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
talentos o por las ventajas que han sacado de su industria; mas un rey, sin ningn esfuerzo
moral ni intelectual, es colocado en un lugar eminente desde el cual mira con indiferencia o
desprecio a todos sus semejantes.
Por esta falta de ambicin til es consiguiente que l procure hacerse clebre por otras
vas extravagantes o intiles, como la de bebedor, escultor, bordador, tocador de algn
instrumento o cualquiera otra fcil de adquirir, si no es que se le antoja adquirir gloria
mandando los ejrcitos y devastando los pueblos. El estado, entregado a una tal gua, se
debilita por la debilidad de su seor, se hace vicioso por sus vicios, pobre por sus
extravagancias y malvado por su ambicin. As es que la monarqua absoluta es un sistema
organizado con el solo objeto de poner una nacin bajo las rdenes de un solo hombre y
hacer a este hombre peor que el resto de la nacin.
La otra forma de gobierno, que es ms razonable, es aqulla en que se confa el poder
ejecutivo a un ciudadano elegido por un cierto perodo de tiempo y responsable de su
conducta ante el pueblo en general.
El inconveniente de este mtodo es que los hombres que han ejercido un poder de esta
especie y se han hecho los primeros hombres del estado, naturalmente deseen re tener el
poder por ms tiempo que el que la ley les permite y aun por toda la vida, si pudiera ser.
Supngase a esto lo que rara vez se ha visto : que ellos tuviesen el deseo de hacer grandes
cosas, y un justo temor de infringir las libertades de su pas ; el espritu del hombre es tan
naturalmente sospechoso que apenas un ciudadano se eleva sobre sus compatriotas, cuando
se le supone el deseo de hacerse absoluto. Casi todas las democracias han naufragado contra
alguno de estos dos escollos.
Atenas desterr a sus mejores ciudadanos por el ostracismo y Roma arroj de su seno a
Camilo, Coriolano, Mario y al ms grande de estos hombres, Escipin, siendo al
LIBERTAD 115
fin vctima del poder militar de Csar y de su ambicin por ser rey. La Holanda,
despus de largos debates, sucumbi bajo la dominacin del prncipe de Orange.
Maquiavelo cita a Esparta y Yenecia como excepciones de la regla general ; mas
Venecia compr bien cara su seguridad, porque ella no la tuvo sino por la ley que
hizo para excluir a sus propios ciudadanos del mando militar, confiando a los
extranjeros las ms ricas recompensas que puede dar un estado. El mtodo adoptado
en Esparta era, bajo muchos respectos, semejante al de Inglaterra que vamos a referir.
El poder ejecutivo de Inglaterra est confiado nominativamente a un rey
hereditario, y sus facultades estn tan determinadas por la ley que por esto mismo no
pueden ser tan fcilmente traspasadas, como las de cualquier otro empleo
extraordinario desconocido a la constitucin. Este era el argumento ms slido que
haca Whitelocke y sus secuaces para comprometer al protector Cromwell a aceptar el
ttulo de rey. Esta fuerza de la ley y el respeto establecido por la majestad real,
presentan un obstculo invencible a todo grande hombre para aspirar a hacerse un
seor absoluto. Agrgase a esto que la opinin pblica se halla establecida de tal
modo que jams ningn gran general ha soado trastornar las libertades de su pas. El
duque de Malborough fue retirado de su mando con la misma facilidad que se hubiera
hecho con cualquiera otro simple oficial y el duque de Wellington, despus de todos
sus derechos y, sin embargo de sus grandes dignidades, ha ocupado una plaza de poca
importancia en un ministerio, sin hacerse notable ni por su popularidad ni por su
habitud en el mando.
As que, mientras la prerrogativa real presenta por una parte una barrera casi
insuperable a la ambicin de un sbdito que pudiera aspirar a ser soberano del estado
de que era simple ciudadano ; por la otra, est enteramente sometida a la vigilancia e
inspeccin del pueblo. De aqu es que el rey, en virtud de su prerrogativa, tiene el
mando
116 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
del ejrcito ; pero ste no puede sostenerse sino en virtud de una ley que castiga
severamente tanto la rebelin como la desercin, cuya disposicin se renueva todos los
aos. El rey tiene derecho de declarar la guerra ; pero si la Cmara de los Comunes le
rehusa los socorros pecuniarios, l no la puede continuar por una semana. El rey puede
hacer un tratado de paz ; pero si ste es deshonorante al estado, los ministros que lo
firmaren pueden ser acusados. Una orden personal del rey no podr jams justificar un mal
acto de administracin. En conde de Danby fue acusado por una carta que contena un
post scriptum de la propia mano del rey, declarando que ella haba sido escrita por su
orden. El principio de la constitucin es que el rey no puede hacer nada sin sus consejeros
legales y esta mxima se ha llevado a tal extremo que una orden de encarcelacin dada por
el rey solo, sin embargo de ser l la fuente de toda justicia, se tuvo por nula en cierto caso
porque no estaba firmada por un ministro que fuese responsable en el negocio.
Los ministros son los responsables, y de este principio se sigue que ellos deben gozar
de la confianza de los Comunes, pues, de lo contrario, sus medidas tendran obstculos,
sus promesas no mereceran la confianza, a cada paso se veran detenidos en su marcha,
hasta que al fin dirigan sus esfuerzos a aniquilar la constitucin. Esto fue cabalmente lo
que sucedi en el reinado de Carlos I y II, sin descubrirse otro medio de prevenir la
repeticin de semejantes males, que el de darle al rey una renta tan limitada, que siempre
estuviese obligado a reunir al Parlamento para subvenir a los gastos ordinarios de su
gobierno. Este punto, mucho ms importante que todas las garantas del "bill" de los
derechos, dio lugar a una discusin muy animada en la Cmara de los Comunes. Los
"Torys", deseando agradar al nuevo rey, pretendieron contra toda razn y justicia que la
renta concedida a Jacobo II por su vida, perteneca de derecho a Guillermo, tambin por su
vida. La resistencia de
LIBERTAD 117
los "Whigs" * triunf en este asunto, y la Cmara vot por el rey 420.000 libras
esterlinas, pagaderas en cada mes. Los Comunes, poco despus, hicieron que se les
presentasen las cuentas del reinado de Jacobo, de que result que su gobierno, sin
ninguna guerra, costaba al estado, un ao con otro. 1.700.000 libras esterlinas por ao,
y se dio a Guillermo una renta anual de 1.200.000 libras esterlinas, con cuya suma
deba proveer a los gastos de una guerra formidable.
Por esta medida la Corona qued para siempre dependiente del Parlamento, que sin
necesidad de dar ningn aviso, ni consejo, al menor sntoma de que intenta suspender
las rentas, basta para trastornar los planes del gobierno y hacer que se despidan los
ministros. Desde entonces la Cmara de los Comunes tiene el poder de inspeccionar de
una manera ms segura y eficaz, los actos del supremo magistrado ; y aunque despus
han ocurrido algunas disputas, jams han salido stas del seno de la misma Cmara.
Los hombres ambiciosos en vez de tentar, segn los diferentes partidos, la
destruccin de la monarqua o pasarse del Parlamento, no han procurado sino elevarse
al ministerio por el favor de los representantes del pueblo o por su buen servicio a la
Corona, ya corrompiendo a esta asamblea por todas las seducciones de la influencia, ya
emponzoando las mismas fuentes de donde ella ha derivado su autoridad. Y aunque
puede decirse mucho ms a favor del segundo de estos mtodos de gobierno, es, sin
embargo, cierto que despus de la revolucin fueron siempre los hom-
* En el reinado de Carlos II, ao de 1680. tuvo principio en Inglaterra la denominacin de "Whig", y
"Tory" para designar los dos partidos que entonces se llamaron peticionarios y horroristas, esto es, "Tory"
el partido de la corte, y "Whig" del campo, equivalentes, en cierto modo a lo que entre nosotros se
denominaba godo y patriota. En el da se usa de aquella denominacin para designar el partido del
ministerio, y el de la oposicin. Hume, Hist. de Inglaterra, tomo 12, cap. 68, pg. 118, ed. de Londres, por
Cook.
LIBERTAD 119
la nacin * ; advertencia que ya haba sido hecha por el famoso Toms Payne en su
discurso del sentido comn, en donde asienta, que si la Corona no es tan opresiva en la
Inglaterra como en Francia, se debe esto a la constitucin individual de aquellos
naturales, ms bien que a la de su gobierno.
La constitucin inglesa no ha sido creada por un solo hombre, en un cierto tiempo,
ni se halla escrita en ningn acto particular, fruto del trabajo y de las meditaciones de
algn gran legislador, antes bien es el resultado de la experiencia del tiempo, y de la
constancia admirable del pueblo ingls en hacer fructificar todas las semillas de liber-
tad que hall esparcidas por casualidad en las antiguas leyes sajonas.
En efecto : mientras que todos los dems pueblos de la Europa, dejaron perder por
su negligencia estas saludables semillas, o sufrieron que a su vista fuesen conculcadas y
ahogadas por los tiranos, los ingleses por el contrario se ocuparon en cultivarlas con
esmero y cuidado, y por esto es que ellos recogen hoy sus abundantes y sazonados
frutos. Sus asambleas nacionales, sea por patriotismo, o bien por el inters de su propio
poder, aadieron de edad en edad nuevas garantas a sus libertades, y no
desperdiciaron ninguna ocasin de afianzar los derechos del pueblo, de que cada uno de
sus miembros haca parte como ciudadano, y de que como hombre pblico, sacaba toda
su fuerza y su dignidad.
El principal objeto de estas asambleas fue poner a cada ciudadano al abrigo de los
resentimientos de la corona y de los grandes, tanto por la ley de Habeas Corpus, como
por el establecimiento de los jurados y la libertad de la imprenta. El segundo cuidado
fue de conservar a la nacin un derecho de superintendencia y de censura sobre todas
las operaciones del gobierno, y conociendo la imposibilidad de convocar
* Essai historique sur la constitution et le gouvernement an-glais, cap. 11, 12, 13, 14 y 29.
y reunir un gran pueblo, para deliberar en masa sobre sus intereses, igualmente que el
peligro que habra en reunirlo, aun cuando semejante reunin fuese posible, dividieron todo
el cuerpo del pueblo en varias pequeas corporaciones particulares, a las cuales atribuyeron
el derecho de examinar todos los actos del gobierno, y la conducta de sus agentes, como
tambin la facultad de dirigir sus peticiones y reclamos al rey y al Parlamento, de cuya
facultad usan todos con mucha frecuencia y con la mayor libertad.
Un gobierno fundado sobre el afecto e inters de todos los ciudadanos, y dirigido por la
opinin pblica, ni puede ser el opresor de las libertades pblica y particular, ni temer nada
contra su existencia, ni tampoco dejar de llevar al cabo todo proyecto u empresa patritica
y liberal que conciba como til o necesaria. As lo tiene acreditado la experiencia, pues
cuando se discute alguna materia importante en el Parlamento, el rey y las dos Cmaras
tienen la facilidad de conocer, por medio de la imprenta, cul es la opinin general sobre el
asunto propuesto a su deliberacin, y un medio seguro para conocer hasta qu punto pueden
sostenerla y en dnde han de renunciarla. De este modo es que los ingleses saben
aprovecharse de los sufragios de la multitud, evitando sus inconvenientes, pues si la fuerza
del pueblo reunido en una sola masa debe formar un inmenso torrente cuyas olas
acumuladas podran al primer choque destruir al gobierno, dividida en una multitud de
cuerpos particulares, cuya voluntad se manifiesta por el rgano de sus representantes y de la
imprenta, semeja a una multitud de mansos arroyuelos que adornan y fertilizan el pas que
baan, sin poder jams ofenderlo.
Si al presente se juzga fcil reducir a un cierto mtodo los principios que garantizan la
libertad inglesa, no puede creerse lo mismo respecto a la aplicacin de todo el siste ma de su
gobierno, a pueblos cuyo carcter y costumbres son diversas, y en donde todava rigen leyes
contrarias a las
LIBERTAD 121
de los ingleses. Aun cuando los gobiernos son anlogos, no puede
trasplantarse una institucin de uno a otro, sin mucha circunspeccin,
porque es bien sabido que la bondad de las leyes es relativa, y la
misma que en un pas produce efectos saludables, si se traslada a
otro, puede producirlos muy funestos. As es que, para que estas
trasplantaciones tengan buen suceso, y las instituciones se aclimaten,
es necesaria una reunin de circunstancias, que no siempre puede
verificarse.
En los Estados Unidos del Norte, en donde rige la forma
republicana, donde existe la democracia sin desorden, la aristocracia
sin privilegios, y el poder ejecutivo sin tirana, la libertad civil,
individual y poltica, reposa sobre los mismos fundamentos que en
Inglaterra, y adems en la unin general, y en la separacin de los
diversos estados, que son otras tantas barreras insuperables contra las
tentativas del gobierno general de la unin, y sirven de escudo a los
derechos individuales de todos los ciudadanos.
La constitucin general y la de cada estado declaran la soberana
del pueblo, origen de toda autoridad, y el derecho que ste tiene para
reformar, alterar, o corregir el gobierno, en la forma y modo
prevenidos en las mismas constituciones : en ellas se hace una
declaracin explcita de los derechos naturales e imprescriptibles de
vida, libertad, propiedad, seguridad personal, e igualdad civil de to-
dos los ciudadanos ; el derecho de sufragio que tiene cada uno y el
deber del gobierno a proteger a cada individuo en el goce de estos
derechos, como tambin la obligacin de stos a contribuir
proporcionadamente a los gastos pblicos y de prestar sus servicios
personales, cuando sean necesarios, en virtud de la proteccin que les
dispensa el gobierno : est garantida la libertad de las elecciones, la
de los cultos y la de la prensa ; es reconocido el juicio por jurados, el
Habeos Corpus y el derecho de los delincuentes para ser odos en su
defensa ; la subordinacin del po-
122 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
der militar al civil, y el derecho de los ciudadanos para llevar armas, y emigrar de unos a otros estados
cuando les convenga : es tambin reconocido el derecho de peticin, y el que el pueblo tiene para pedir la
reparacin y reforma de los agravios y abusos que haya experimentado. Son prohibidos los arrestos
ilegales, las capturas imprudentes, los registros de las casas, las cauciones excesivas, y la confinacin de
los deudores, a menos que haya contra ellos pruebas, o grandes presunciones de fraudulentos ; la impo -
sicin de tasas o tributos sin el propio consentimiento, o el de la representacin nacional, los ejrcitos
permanentes, las distinciones hereditarias y de nobleza, y finalmente, que ninguna persona pueda ser
declarada en caso ni tiempo alguno, reo de traicin o felona por la legislatura.
Estn por consiguiente, prohibidas en todos los estados las leyes de proscripcin, y ex post jacto,
porque no solamente es injusto, sino tambin peligroso a la libertad, ejecutar una ley que castiga a uno por
lo que hizo antes de que hubiese sido formada y promulgada la ley, y por lo tanto antes de que sus acciones
hubiesen podido ser criminales ; y as es que, all no puede admitirse ninguna ley que tenga fuerza sobre las
acciones que la han precedido.
Son prohibidas las vinculaciones de bienes races, o muebles, porque adems de ser una injusticia y
crueldad en un padre dejar al tiempo de su muerte todas sus propiedades a un hijo exclusivamente, es
perjudicial al estado, particularmente en un pas nuevo y extenso como la Amrica. As es, que las leyes de
aquellos estados establecen en este caso la divisin de la propiedad con una exacta igualdad entre todos los
herederos del difunto, y esto se dirige tanto a sostener la independencia individual, y proteger la industria,
como a promover la poblacin, puesto que consideran como el mejor medio la divisin de las grandes he-
redades.
El Habeas Corpus slo puede suspenderse en caso de re-
LIBERTAD 123
belin o de alta traicin, y slo se reputa crimen de traicin, declarar la guerra a la
patria o proteger a sus enemigos.
El poder legislativo est confiado al Congreso, que se compone de un Senado,
y una Cmara de Representantes.
Cada estado elige dos senadores por el trmino de seis aos ; mas esta eleccin
no se hace por el pueblo, sino por la legislatura de cada estado. Esta Cmara se ha
credo representa la propiedad territorial del pas, como en Inglaterra la de los
Lores.
La Cmara de Representantes se compone de los diputados de los diferentes
estados que el pueblo elige por el trmino de dos aos en razn de uno por cada
30.000 almas, en cuyo nmero se incluyen todos los hombres libres, aun aquellos
que estn obligados a servir por un cierto nmero de aos, y las tres quintas partes
de cualesquiera otras personas, con exclusin de los indios, que no pagan
contribuciones.
El Senado slo puede juzgar las causas de crimen de estado, y sus miembros
prestan para este efecto un nuevo juramento. El presidente de la Alta Corte de
Justicia debe presidir el Senado, en caso de que el presidente de los Estados Unidos
d lugar a la formacin de causa. Nadie puede ser condenado por este supremo
tribunal sin el voto de las dos terceras partes de los senadores presentes ; sus sen-
tencias slo privan del empleo al reo, al que despus se le sigue causa en los
tribunales subalternos, y es juzgado conforme a las leyes comunes.
La legislatura de cada estado prescribe la poca, lugar y mtodo de eleccin de
senadores y representantes. El Congreso tiene facultad de alterar, modificar y aun
abolir estos reglamentos ; pero no puede mudar el lugar designado para la eleccin
de senadores.
El Congreso debe reunirse una vez cada ao en el pri-
124 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
mer lunes de diciembre, a menos que una ley particular no designe otro da.
Todas las leyes sobre contribucin e impuestos deben emanar de la Cmara de
Representantes, teniendo el Senado el derecho de adicionarlas, alterarlas o rehusarlas.
Ningn, proyecto de ley constitucionalmente aceptado, discutido, y aprobado en
ambas Cmaras, puede tener fuerza de ley hasta que lo haya firmado el presidente. Si
ste no cree conveniente firmarle, lo devuelve a la Cmara de su origen, acompandole
con sus reparos, sea por falta en las frmulas, o ya en la sustancia, dentro del trmino de
diez das contados desde su recibo.
Las observaciones o reparos presentados por el poder ejecutivo se asientan en el
registro de las sesiones de la Cmara donde tuvo su origen el proyecto de ley. Si no
queda satisfecha esta Cmara discute de nuevo la materia, y resultando aprobado el
proyecto de ley por una mayora de las dos terceras partes de los miembros presentes, lo
pasa con sus nuevas observaciones a la segunda Cmara. Si en sta, las dos terceras
partes de los miembros presentes lo aprueban, entonces el proyecto tiene fuerza de ley y
el poder ejecutivo debe necesariamente firmarlo.
Si pasados diez das el presidente no ha devuelto el proyecto de ley con las
objeciones correspondientes, tiene entonces toda fuerza de ley y es promulgado como tal
; a menos que, corriendo este trmino el Congreso se haya puesto en receso, en cuyo
caso, deber presentar las objeciones en el prximo Congreso.
El poder ejecutivo est confiado a un presidente, que es elegido por el trmino de
cuatro aos, cuya eleccin se hace por cada estado, eligiendo para ello un nmero de
electores igual a la totalidad de senadores y representantes, los cuales se renen en sus
respectivos estados, y votan por escrutinio, por dos personas, de las cuales una al menos
debe ser de fuera del pas en que se hace la eleccin.
LIBERTAD 125
El candidato que rene mayor nmero de estos votos es el presidente de los Estados
Unidos, siempre que esta mayora de votos forme la mayora de todos los electores
nombrados para este objeto. Pero si nadie rene esta mayora, entonces se toman los
nombres de los cinco candidatos que renan el mayor nmero de votos, y la Cmara de
Representantes decide la eleccin por escrutinio ; siendo digno de notar que en este caso
los votos se toman por estados y no por individuos, y cada estado no tiene ms que un
voto. La mayora de los estados es necesaria para esta eleccin, segn los principios del
gobierno popular representativo adoptado por esta nacin.
El Congreso determina el tiempo y da en que se deben reunir los electores para el
nombramiento de presidente ; pero es cierto e indispensable que en un solo da debe
hacerse esta eleccin en la vasta extensin de los Estados Unidos.
Las atribuciones del presidente se limitan a mandar las fuerzas de mar y tierra, la
milicia, cuando est en servicio efectivo, a pedir informes a los diversos empleados
sobre las materias que quiera, a perdonar a los que estn sentenciados a muerte, excepto
cuando la Cmara de "Representantes ha hecho la acusacin.
Puede, con la aprobacin del Senado, concluir tratados de paz, nombrar
embajadores, ministros pblicos, cnsules , jueces y oficiales del ejrcito : puede
tambin dar los dems empleos de la nacin, y proveer todas las vacantes en los recesos
del Senado, hasta la reunin ordinaria.
Debe dar cuenta todos los aos del estado poltico y militar de la nacin, de sus
rentas, gastos y mejoras que puedan hacerse en cada ramo. Puede convocar las dos
Cmaras, o una de ellas, en circunstancias extraordinarias ; y cuando se suscita entre las
dos Cmaras alguna duda o dificultad sobre el da de su reunin, el presidente puede
126 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
mente en ser gobernado por leyes justas *, y que estas leyes no puedan ser hechas ni
derogadas por ninguna autoridad o persona, sin el expreso consentimiento de la nacin ;
en no poder ser arrestado, preso, ni detenido, sino segn las formas legales ; en no poder
ser privado de su vida y dems bienes, sino en virtud de un juicio formal ; en profesar la
religin, y seguir el culto que a cada uno le dicte su conciencia, sin ser reprimido ni
censurado ; en no pagar otros impuestos, sino aquellos que hayan sido acordados por los
representantes de la nacin ; en poder elegir, y ser elegido a los destinos pblicos, sin ser
excluido de ninguna dignidad por consideraciones de nacimiento u otras de esta especie ;
y, finalmente, consiste la libertad, en poder censurar libremente todos los actos de la
administracin. Dondequiera que estn en vigor estos principios habr libertad ; y dejar
de existir, donde las leyes puedan formarse, cambiarse, derogarse o modificarse, sin el
consentimiento de la nacin.
La sociedad y el gobierno fueron instituidos, y las leyes son hechas para afianzar la
libertad y dems derechos individuales, y para trazar a los hombres la ruta que debe
conducirlos a su bienestar, sin perjuicio del de los otros. Un pas verdaderamente libre
ser aqul en que cada ciudadano, protegido por las leyes, tenga la facultad de trabajar
en su propio bienestar, es decir, en su inters particular, y
* La justicia general de las leyes consiste en que ellas deben ser anlogas a la forma del gobierno, y la
particular en la necesidad y utilidad que haya habido para su establecimiento segn los tiempos y lugares.
As que, las leyes son justas y buenas cuando son conformes al sistema de gobierno adoptado, es decir, al
objeto de la asociacin, a la naturaleza del hombre, y a las circunstancias en que se halla la sociedad. Son
injustas, y malas, cuando no son conformes a la naturaleza del gobierno, cuando no consultan el bien
general, cuando ofenden los derechos esenciales del hombre, y cuando prescinden del estado y
circunstancias en que se halla el pueblo a quien se imponen y aplican.
128 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
castigo que se aplica a los crmenes, no tiene otro objeto que la enmienda del
criminal. La razn de todo esto es la extensin del pas y la libertad de las leyes,
pues haciendo que todo hombre viva cmodamente por medio de su industria, no le
dejan al alcance de la miseria, que es el origen del crimen, y le elevan al rango de
propietario, y por consiguiente de tutor de las leyes que le protegen. De aqu es que
las instituciones pblicas, y los derechos privados, re-posan sobre una misma base,
la ms firme y menos costosa es, a saber, el inters individual y el afecto de todos
los ciudadanos; de donde proviene el orden moral, y aquel ardiente amor a la
libertad con que todos procuran distinguirse ; y mientras que ninguna nacin es ms
feliz, ninguna tampoco tiene mayor nmero de soldados patriotas dispuestos a
defenderla contra toda agresin exterior, contra todo movimiento interior que
conspire a su destruccin.
CAPTULO IV
IGUALDAD
Desde que el gnero humano recobr los ttulos de sus primitivos derechos que le
haban usurpado los tiranos y yacan sepultados en sus tenebrosos archivos, no han cesa-
do los filsofos de inculcar la mxima que todos los hombres nacen libres e iguales, no
porque ella hubiese sido ignorada en algn tiempo, sino porque hubo uno en que para
entronizar y sostener al despotismo y los privilegios, fue preciso desfigurarla con vanas
y ridiculas sofisteras.
Apenas Mr. Lafayette, en su declaracin de derechos propuesta a la Asamblea
Nacional en 11 de julio de 1789, y la constitucin francesa decretada por la Asamblea
Nacional constituyente en 3 de septiembre de 1791, proclamaron que todos los hombres
nacen y permanecen libres e iguales en derechos, cuando los privilegiados se alarmaron
y, afectando escandalizarse por el contenido de estos principios, dijeron * que eran ideas
tericas, mximas de filsofos en metafsica, que, lanzadas en medio de las sociedades
polticas, hacan ms estrago en el mundo moral, que el que hicieran los vientos
desencadenados por Eolo sobre la tierra : abstracciones ideales que destruan los apoyos
del orden pblico, los lazos de la moral y las sabias gradaciones destinadas a
componer el sistema de
* Valga uno por todos, Mr. Necker en sus Reflexiones filosficas sobre la igualdad. Tom. 4,
Histoire de la revolut. frangaise.
132 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
La naturaleza ha dado a todos los hombres los mismos rganos, las mismas
facultades, las mismas necesidades y afecciones, y por consiguiente ella ha dado tambin
a todos los mismos derechos para satisfacerlas ; y el gobierno, reconociendo y
protegiendo stos, no hace ms que cumplir con el pacto de asociacin.
El argumento propuesto versa solamente sobre las facultades fsicas, y en tal caso es
un deber del gobierno hacer una ecuacin de esas fuerzas de modo que sean paralelas y
garantes de la igualdad de derechos. Las desigualdades fsicas no dan derecho de
superioridad a ninguno, pues en el estado primitivo todos eran iguales y nadie mandaba a
los otros. "E1 pacto fundamental, dice Rousseau *, en lugar de destruir la igualdad
natural, sustituye una igualdad moral y legtima a la desigualdad fsica que puede haber
por naturaleza entre los hombres ; y aunque stos sean desiguales en fuerza y talentos, se
igualan por la convencin y el derecho."
Los que pretenden fundar la desigualdad social en la natural para establecer el
imperio y el bienestar de unos pocos sobre la multitud, pudieron reflexionar que la natu-
raleza no ha dado a ningn animal los medios suficientes para mantenerse por s solo en
subordinacin y dependencia a los dems de su especie. Entre los brutos si se suscita
alguna ria, si se ofrece una pelea, se combaten hasta donde naturalmente pueden, y se
separan despus sin tener el vencedor ningunos medios para someter al vencido a su
voluntad, ni menos para reducirle a servidumbre y para que trabaje a su beneficio. El
hombre tampoco tiene fuerzas ni medios bastantes para someter a su voluntad una
multitud de hombres sus semejantes : se vale de la astucia y de la maa para hacer que le
sirva a este fin la fuerza de los otros.
nes de los pueblos antiguos con las de los modernos : ninguna repblica de la
antigedad tuvo una constitucin que pueda igualarse a la de los Estados Unidos. Pero
aunque los hebreos, griegos, romanos y otros pueblos se hubiesen extraviado en los
medios que adoptaron para sostener la igualdad, no por eso puede decirse que este
principio es quimrico, antisocial, y slo existente en teora, como sien tan algunos
escritores, despus de los adelantos que ha recibido la ciencia del gobierno, y aun
despus que la carta constitucional de Francia de 1814 asienta en su primer artculo
que los franceses son iguales ante la ley, sean cuales fueren por otra parte sus ttulos y
sus rangos.
En el gobierno feudal no slo fue desconocida la igualdad de derechos, sino que el
pueblo era esclavo de la gleba o del terrn, y no tena otros derechos que los que la
bondad de los barones le permita gozar precariamente.
En la poca del poder absoluto de los monarcas se consolid y sistematiz la
desigualdad poltica o moral, que consiste en los diferentes privilegios de que gozan
algunos con perjuicio de los dems, como son, el ser ms ricos, ms ennoblecidos,
ms poderosos que ellos, y tambin en hacerse obedecer y trasmitir a sus herederos
todos estos privilegios.
La desigualdad fsica por lo mismo que se origina de la naturaleza y es
irremediable, porque nadie es ms fuerte que ella, es menos sensible al que la
experimenta, y no tiene tanta influencia sobre la felicidad del hombre social, mientras
que la desigualdad que proviene de las leyes positivas siempre se hace insoportable, y
sus efectos son de mucha mayor trascendencia.
En efecto, cuando alguno carece de las calidades y perfecciones corporales e
intelectuales del comn de los hombres, cuando experimenta algunas desgracias,
calamidades y contratiempos, que vienen de la naturaleza o de su autor, los soporta
con resignacin, y se somete sin quejarse
IGUALDAD 137
* Por esta razn se hacen ms soportables las injusticias en el gobierno monrquico que
en el popular. Un rey es considerado como un ente de superior naturaleza, como el vicario
de Dios; y por esto no se hace extrao que oprima y castigue a un inferior como le parezca,
al paso que es un escndalo que los miembros de una sociedad de hombres libres vejen y
opriman a un igual suyo.
138 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
sistema representativo, por cuanto produce todas las otras ; y por esto se ha dicho
antes, con la autoridad de Tracy, que el legislador debe trabajar por preservar a la
clase inferior de la ignorancia, y a la opulenta de la ciencia falsa, acercndolas ambas
a la clase media en que reina el espritu de orden, de justicia y de razn, en que
consiste la igualdad.
Es, pues, un sofisma insidioso presentar la propiedad en general como un
obstculo a la igualdad de derechos, y sta como incompatible con aqulla, y
contraria al estado social. Hemos visto ya que la desigualdad de las riquezas es casi
inevitable, y que no puede prevenirse ni repararse por medios directos, al paso que se
ha demostrado que puede minorarse por leyes prudentes e indirectas, y que es posible
que ella exista sola, sin grandes inconvenientes con la igualdad de derechos. No
permitir privilegios ni monopolios ; admitir a todos los ciudadanos a todos los
empleos civiles y militares, abolir los mayorazgos y las clases privilegiadas, si existen
en el estado y, sobre todo, dejar en libertad el inters individual, removiendo todos los
estorbos que se opongan a su accin ; he aqu lo que puede y debe hacer el legislador
para favorecer la igualdad respetando la propiedad.
Se dice, en fin, que si los hombres fueran iguales, todos querran mandar y
ninguno obedecer, y faltara aquella subordinacin, sin la cual es imposible la
existencia de un orden social. Este temor es vano, y viene de no querer en tender los
verdaderos principios. En el rgimen constitucional la soberana radical reside en el
pueblo, y la ejerce cuando establece los poderes que juzga convenientes, y cuando en
los perodos determinados por la ley fundamental elige sus apoderados ; pero
verificado esto termina la soberana, y cada uno queda esclavo de la ley y subordi-
nado a las autoridades constituidas. Nada importa que todos quieran y pretendan
mandar, porque ninguno puede
IGUALDAD
141
IGUALDAD 143
tos, la semilla del celo, de la envidia y de los odios no pulula ni crece. Donde, en fin, los
hombres son iguales en derechos las costumbres son puras, y resplandecen las virtudes
sociales.
Los mismos enemigos de la igualdad tributan a esta divinidad tutelar un homenaje,
aunque involuntario, haciendo el panegrico de los beneficios que ella produce, y vituperando
los males que se experimentan, y no existiran, si la igualdad fuese reconocida y respetada.
En efecto, las leyes que ellos tienen por justas y sabias no lo son, sino porque aproximan los
hombres a la igualdad, y las que miran como injustas no son tales, sino porque los apartan de
ella : de modo que la igualdad es la regla de que, sin percibirlo ellos mismos, se valen para
medir y calificar la bondad o los vicios de las leyes fundamentales, civiles, criminales,
fiscales, etc., etc.
Y con razn, porque no hay una sola ley, comenzando por las que establecen las grandes
relaciones polticas de una nacin, hasta las que tocan los ms pequeos puntos de la polica,
que no tenga una influencia ms o menos fuerte sobre todos los miembros de la sociedad.
Introducida la desigualdad, clasificados los hombres, divididos en corporaciones generales,
subdivididos en otras particulares, distinguidos por privilegios, inmunidades, exenciones y re-
glamentos, es imposible tocar alguno de estos resortes, sin que se levanten o bajen, sean de
las corporaciones o de los individuos, las relaciones de fortuna o dignidad que existen entre
ellos, y esto en perjuicio de los unos y beneficio de los otros.
Por el contrario, donde es reconocida la igualdad de derechos es muy difcil que una ley
sea injusta, ni cargue ms sobre unos que sobre otros, porque siendo el inters uno solo, el
bien general, no es probable que el legislador se engae en este punto, ni tampoco que la ley
sea hecha para favorecer a unos con perjuicio de otros.
IGUALDAD 145
queremos que nos haga a nosotros. Que debemos estar dispuestos a hacer en favor de los
otros las mismas cosas que queremos que hagan con nosotros. Es decir, en igualdad
de circunstancias y sin ningn sentimiento de debilidad, le injusticia, o de amor propio
desordenado.
En el estado civil ninguna razn se descubre para que en una asociacin, cuyo objeto es
la mayor felicidad posible de todos sus miembros, la ley favorezca ms a unos que a otros, y
la justicia ms exacta exige lo contrario.
Pero la igualdad como la libertad tienen sus trminos y leyes, derivadas de la moral y del
orden social, que no es posible traspasar sin destruir esos mismos derechos. Los hombres
corrompidos invocan frecuentemente la libertad y la igualdad menos por cumplir los
deberes que ellas imponen, que por gozar de sus ventajas, y aprovecharse de los abusos que
de ellas suelen originarse. La igualdad extrema llama al despotismo, y ste concluye con la
conquista : la igualdad absoluta produce la confusin, sta la anarqua que termina en la
disolucin del cuerpo poltico. As que la libertad e igualdad que los hombres racionales pue -
den pretender en las presentes combinaciones de las cosas es la libertad e igualdad legal, que
consiste en la dependencia de las leyes, y en que todos tengan unos mismos derechos.
Nuestra constitucin reconoce virtualmente la igualdad declarando que es un deber de la
nacin proteger por leyes sabias y equitativas la libertad, la seguridad, la propiedad y la
igualdad de todos los venezolanos ; mas como no se han dado an esas leyes protectoras y
reguladoras de estos preciosos derechos del hombre social; como por otra parte se han
declarado en su fuerza y vigor las leyes que hasta aqu han regido en todas las materias y
puntos que, directa o indirectamente, no se opongan a la constitucin ni a los decretos y leyes
que expidiere el Congreso ; como aque-
10
* La mayor parte de las leyes, dice Becaria, no son ms que privilegios, esto es, un tributo que
pagan todos a la comodidad de algunos. De los delitos y penas, cap. 41.
** Toda distincin, sea en los honores, sea en las riquezas, para que se tenga por legtima, supone
una anterior igualdad fundada sobre las leyes que consideran a todos los sbditos como igualmente
dependientes de ellas. Se debe suponer que los hombres, renunciando su propio y natural despotismo,
dijeron : " Quien fuere ms industrioso, tenga mayores honores, y su fama resplandezca en sus
sucesores; pero por ms feliz y ms honrado que sea, espere ms, y no tema menos que los otros
violar aquellos pactos con que fue elevado sobre ellos." Becaria. Delit. y pen., cap. 21.
IGUALDAD 147
practica. "Las naciones, advierte Holbach *, deben conceder un lugar distinguido en su
estimacin a todos los ciudadanos que, con sus talentos y merecimientos, les hacen servicios
eminentes. La sociedad, so pena de ser injusta y desalentar a los miembros que podran
contribuir a su bienestar, debe proporcionar sabiamente su consideracin y sus recompensas a
la extensin de las ventajas que recibe. Todos, dice Sneca, pueden aspirar a lo que constituye
la verdadera nobleza del hombre, como son la recta razn, un alma justa, la sabidura y la
virtud. Estas son las cualidades que una asociacin justa debe honrar y recompensar en sus
miembros ."
Los lmites de la igualdad y las obligaciones que nacen de ella, se contienen en el
siguiente rasgo del obispo de Imola en la homila anteriormente citada, que no podemos
menos de trascribir aqu.
"Las virtudes morales, dice, que consisten en el amor al orden, nos harn buenos
demcratas ; pero de esta democracia pura que trabaja sin interrupcin en la felicidad comn,
y que abjurando los odios, la perfidia, la ambicin, tan atenta es a respetar los derechos de
otro como a cumplir sus propios deberes, de este modo se consolidar la igualdads que en su
justo sentido demuestra a la ley discurriendo sobre todos los miembros del cuerpo social para
dirigir, proteger y castigar : que organizada segn orden de las leyes divinas y humanas,
conserva a cada uno las facultades necesarias al cumplimiento de sus deberes ; y que siendo el
garante de la prosperidad individual como del bienestar de todos, traza a cada individuo del
estado democrtico la justa medida de lo que l debe a Dios, a s mismo y a sus semejantes.
La igualdad civil derivada del derecho natural y hermoseada por la moral, introduce la
armona en el cuerpo poltico, cuando cada uno coopera al bien de
todos conforme a la extensin de sus facultades fsicas y morales : cuando a su vez recoge de la
proteccin social todas las ventajas que tiene derecho de esperar de ella. Una igualdad total de
fuerza natural e intelectual, de riquezas, de propiedades y virtudes no ha existido ni existir jams.
Desenvolved todos los tratados de los filsofos ms profundos, consultad la conviccin interior,
haced hablar a la naturaleza en su sencillez, todo proclama la verdad que yo os anuncio. Esta
extraa igualdad, y si me atrevo a decirlo, aritmtica, lo trastornara todo en el orden fsico y
moral."
La igualdad cede a la propiedad cuando ambas estn en oposicin y se excluyen mutuamente,
porque la propiedad es el ms sagrado de todos los derechos del hombre, el fundamento necesario
de toda asociacin poltica **
La igualdad se viola cuando una parte de los ciudadanos no concurren por s o por medio de
sus apoderados a la formacin de las leyes y se les excluye de la participacin de los empleos del
gobierno por razn del nacimiento, fortuna, etc.
Son contrarias a la igualdad las leyes que conceden privilegios perpetuos a beneficio de unos y
con perjuicio de otros, las que obligan a contribuir para los gastos pblicos a una clase de personas
con exclusin de otra, las que establecen corporaciones con inmunidades, exenciones, fueros,
reglamentos y ordenanzas particulares ; las que conceden premios, honores y recompensas en
consideracin al linaje, como tambin las que decretan penas distintas a un mismo delito,
castigando a sus autores de diverso modo, en razn de las calidades de cada uno.
En el sistema representativo todo privilegio real y perpetuo, toda gracia y exenciones a
corporaciones particulares es un absurdo, porque es dividir la nacin en s mis-
IGUALDAD 149
ma : los privilegiados formaran entonces un pueblo aparte, gobernados por otros
principios y leyes que el resto de la nacin : seran ciudadanos para gozar de todas las
ventajas de la asociacin, de las franquicias y derechos de los ciudadanos ; y
extranjeros para no contribuir a las cargas de la misma sociedad : contribuiran a la
formacin de las leyes, quedando al mismo tiempo exentos de su observancia.
El contrato social impone a todos los miembros del cuerpo poltico las mismas
obligaciones, y concede a todos las propias ventajas. "Es una consecuencia necesaria
del orden social, deca Jos II, en un edicto del ao 1766, que el que quiera gozar de las
ventajas que resultan de ella, deba sufrir las cargas a proporcin, entregando su cuota
parte en las contribuciones indispensables para el sostn de la economa pblica y
seguridad de la misma sociedad." El ciudadano que se deniega a cumplir sus empeos,
que rehusa contribuir a las cargas pblicas en proporcin a su fortuna, se separa de la
nacin, rompe el contrato que haba hecho con ella ; y por consiguiente la fuerza comn
no le debe desde entonces ninguna proteccin. Qu vendra a ser el poder nacional, si
cada uno aislase sus facultades concentrndolas en s mismo? Sera absolutamente nulo.
As que todos los que quieren gozar de las ventajas y favores de la sociedad, deben
contribuir igualmente a sobrellevar sus cargas : todos los que quieren ser miembros de
un cuerpo, deben concurrir a darle movimiento y vida ; y todos los que pretenden ser
justos, deben someterse a las leyes de la igualdad. Ministros de una religin que ensea
la igualdad a todos los hombres, que ve con el mismo semblante al grande que al
pequeo, al rico que al pobre ; vosotros sois los primeros que debis dar tan saludable
ejemplo !
Qu significan las clases de personas en un sistema liberal? En el gobierno
representativo, es decir, en un gobierno fundado en la justicia y la razn, no hay ms
clases
IGUALDAD 151
CAPTULO V
PROPIEDAD
La propiedad es el derecho que cada uno tiene de gozar y disponer de s y de sus cosas
como tenga por conveniente ; es de tres maneras : personal, mobiliaria y territorial o predial.
De los derechos del hombre social parece debe ser el primero en el orden y en importancia,
por ser el ms necesario, y por esto mismo es el ms expuesto a las agresiones del poder, a
la codicia y envidia de los particulares, y como la primera de las propiedades sea la
personal, que corre a la par con la libertad, y de ella se derivan las otras ; por esto merece
ser considerada particularmente en sus clases o ramos principales.
Propietario absoluto de sus potencias corporales e intelectuales, es dueo el hombre de
emplearlas como mejor le parezca, y por consiguiente a l solo le toca la direccin y el fruto
de su trabajo. Ningn poder legtimo tiene accin para obligarle a preferir una ocupacin a
otra cuando l no quiere, o no ve en ello su provecho ; ni tampoco para someterle a la
necesidad de trabajar para otro individuo, si ste no le recompensa su tarea y servicio con un
equivalente. Por esta sola reflexin se manifiesta la injusticia de las cargas y servicios
personales a que estaban obligados los indios respecto de los curas y encomenderos, y lo
absurdo de algunas leyes constitucionales que obligan a los habitantes de algn pas, sin
ninguna distincin, a abrazar la profesin de la milicia.
PROPIEDAD 155
se han tenido los atentados contra la vida de un hombre como los ms contrarios al objeto
de la sociedad y en todas las naciones cultas se han castigado con el mayor rigor los
homicidas voluntarios y alevosos, siendo solamente de los brbaros y tiranos el jugar con
la vida de las personas, compensndola con dinero y evaluando la suma de todas las
propiedades en una corta porcin de la propiedad mobi- liaria.
Mas aunque el hombre sea dueo de su vida, no por eso puede disponer de ella como
de sus dems propiedades, porque este derecho consiste tanto en el uso como en el abuso
segn advierten los juristas.
En efecto, los individuos de la especie humana, so pena de ser tenidos como
insensatos, injustos y criminales, jams pueden usar de ninguno de sus derechos
personales, sino conforme a las relaciones eternas, que son el origen de ellos y el fin para
que les fueron concedidos : y siendo el fin de todos esos derechos el que podamos
cumplir con el primero y ms esencial de nuestros deberes, que es el de nuestra
conservacin, es evidente que a ninguno puede ser dable el deshacerse de la vida, sin
destruir todas sus relaciones, todos sus derechos y todos sus deberes, lo cual sera el col-
mo del absurdo. La misma naturaleza nos advierte nuestra impotencia respecto de este
particular por medio de la sancin del dolor con que apoya nuestro deber de la propia
conservacin : deber que slo puede ser despreciado por el individuo que se ha vuelto
demente y que, por lo tanto, no goza entonces de su propiedad personal. De donde se
sigue que el suicidio es un grave delito contra las leyes natural y positiva.
Consistiendo el derecho de propiedad tanto en el uso como en el abuso, es evidente
que para gozar de la propiedad personal es preciso tener conocimiento de los derechos
individuales y de los medios que se requieren para ejercerlos de un modo legtimo. Por
este motivo las personas que
PROPIEDAD 157
han perdido el uso de la razn o que todava por sus pocos aos no la tienen bien
despejada, no pueden disponer de ninguna de sus propiedades.
A la primera clase pertenecen los individuos atacados de una locura declarada, los
cuales, como incapaces de gobernarse por s mismos, quedan bajo la direccin de los
sujetos a quienes est confiado el cuidado de su conservacin; y a la segunda los
menores de edad, quienes naturalmente se hallan hasta la de la razn bajo la patria
potestad y, por consiguiente, cuando la muerte del padre los priva de este apoyo,
necesitan de un tutor o persona que se encargue de la administracin de sus bienes y
haga con ellos el oficio de padre. Por lo tanto, este cargo conviene, naturalmente, al
que tiene mayor inters por el bien de los menores ; y como por un orden regular
deben producir ese inters los vnculos de la sangre, por eso los hurfanos se hallan
naturalmente bajo la tutela del ms inmediato pariente *.
De donde se infiere que la tutela llamada Guarda-noble, que en algunos estados se
abroga el soberano y hace ejercerla por sus mandatarios, es opuesta al fin de dicho
cargo y parece, sin duda, un resto de la feudalidad y del espritu del fisco en los
pasados siglos de ignorancia.
La propiedad personal de un hombre se viola siempre que se le priva del uso de
sus talentos, exceptuando, empero, aquellos casos en que atente a los derechos de otro.
Las requisiciones de hombres, ya sea para los trabajos corporales y forzados, ya
para la guerra, cuando ellos se han dedicado a otra profesin, son tambin una ofensa
hecha a la propiedad industrial como, por ejemplo, cuando al artista se le hace
comerciante y al que es buen fabricante se le carga con un fusil.
"Conozco, sin embargo, aade Say **, que la seguridad
* Vase el tt. 17, part. 6.
** Trat. de Econom. polt., tom. 1, lib. 1, cap. 14, traduc, espaola de 1816.
pblica y el orden social, que es lo que afianza toda propiedad, precede a ella, lo cual
prueba que solamente la necesidad de mantener el orden en aquellos casos en que estuviese
evidentemente amenazado, podr autorizar estas infracciones de la propiedad de los
particulares ; mas como esta necesidad est siempre sujeta a un juicio arbitrario, ser ab-
solutamente indispensable, en el orden poltico, dar a los propietarios una garanta capaz de
asegurarles que nunca servir el pretexto del bien pblico de mscara a las pasiones y a la
ambicin de los gobiernos/5
Toda autoridad que impide la libertad de nuestros pensamientos, toda fuerza superior
que pone trabas a la libertad de pensar, atenta a la propiedad personal, y sus decretos, a par
que injustos, son, al mismo tiempo, absurdos. Injustos porque atacan un derecho sagrado
del hombre : absurdos porque emplean medios intiles para una cosa imposible. El asenso
no es objeto del mandato, porque depende del modo de considerar y de combinar las ideas
en el sujeto que debe quedar convencido. La fuerza solamente cabe y puede ejercerse
respecto de las acciones visibles, y jams alcanza a dominar ms que sobre los signos exte-
riores de los pensamientos.
Un gobierno sabio, lejos de atentar a la libertad de las ideas, favorecer, por el
contrario, con sus leyes y reglamentos el derecho y la obligacin de cada ciudadano a con-
tribuir con el caudal, corto o grande, de sus luces, a la instruccin de sus semejantes. A la
imprenta se debe la preciosa ventaja de una ms fcil comunicacin de los conocimientos y
la asombrosa mudanza que sta ha producido. Por lo tanto, el poner lmites o trabas al
ejercicio de tan til invento, es querer volvernos a los tenebrosos tiempos de nuestros
antepasados y someternos de nuevo a la dominacin de los godos. La libertad de la
imprenta y de la lectura, es un derecho incontestable que adquirimos por una consecuencia
del que tenemos a instruirnos.
PROPIEDAD 159
parte de la propiedad personal, claro est que las acciones que ofendan el honor de un
individuo deben reputarse tambin ofensivas de dicha propiedad, siendo arreglado a jus-
ticia el hacer perder al que la viola otro tanto de consideracin pblica, como la que l
trat de quitar al otro.
El delito que destruye a un individuo es, sin duda, el ms contrario a la propiedad
personal. Tal es el del homicidio, que por esta razn se castiga con el mayor rigor, tanto
en los pueblos rudos como en los ilustrados. Slo la ferocidad y la ignorancia pudieron
inventar el poner precio a la vida del hombre y convertir la pena debida al asesinato, en
multas pecuniarias evaluadas en ganado.
Los talentos industriales, segn Say, son la propiedad ms incontestable de todas,
puesto que o bien los recibimos inmediatamente de la naturaleza o de nuestra aplicacin
y trabajo. Fundan de consiguiente un derecho preferente al de los propietarios de tierra,
porque ste en su origen es un despojo, no pudiendo suponerse que una tierra haya po -
dido transmitirse legtimamente desde el primero que la ocup hasta nosotros. Tambin
es un derecho superior al del capitalista, porque aun suponiendo que el del capital no
sea fruto de una expoliacin, sino de una acumulacin hecha con lentitud en el curso de
muchas generaciones ; no obstante, para que pueda ser una propiedad legtima necesita,
as como las tierras, del concurso de las leyes, el cual no le puede haber sino con ciertas
condiciones. Pero aunque este derecho de propiedad sea el ms sagrado de todos, no por
eso deja de ser desconocido y violado, y no ya precisamente en la esclavitud, sino
tambin en otros muchos casos menos raros todava.
Constituyen nuestra propiedad mobiliario, todos los seres fsicos producidos por el
arte o por la naturaleza de los que podemos disponer libremente, a excepcin de los fun-
dos o heredades. Que sta sea distinta de lo personal se conoce a primera vista ; mas no
as su diferencia de la propie-
PROPIEDAD 161
dad territorial o raz, con la cual, o por mejor decir, con parte de la cual se la confunde
algunas veces y, por lo tanto, importa aclarar esta distincin entre dichas dos propie-
dades.
La mobiliaria, aunque diferente con efecto de la personal, no es, con todo, sino un
resultado o extensin de ella, porque al fin nosotros no podemos menos de tener un
derecho riguroso y legtimo sobre todas las cosas que hemos producido o adquirido por
medio del ejercicio o empleo de nuestras facultades ; y si no gozsemos de este derecho
perderamos el que tenemos sobre nuestra persona, el que no podemos ejercitarle, sino
empleando las facultades de que estamos dotados. As, pues, nuestro trabajo, o el de los
otros individuos que nos han transmitido legtimamente sus derechos, es lo que nos
constituye dueos de los resultados del mismo trabajo y, por consiguiente, el fruto de
nuestros sudores y de nuestras vigilias nos pertenece de la misma manera que nuestra
propia persona.
Los objetos que constituyen la propiedad mobiliaria no estn inherentes a la tierra y,
por lo comn, se llevan con frecuencia de una parte a otra, y en consideracin a esto se
les ha dado la denominacin de bienes muebles o efectos mobiliarios. Muchas veces son
stos representados por el dinero, como signo comn de los valores venales, lo cual
contribuye todava ms a la facilidad de dicha traslacin. Por lo tanto, es evidente que
los propietarios de estos bienes fcilmente transportables no estn ntimamente unidos
con la sociedad a que pertenecen, como los dueos de bienes races, que en cierto modo
no son tan ciudadanos y como estos ltimos, segn la doctrina de algunos publicistas.
Esta facilidad del transporte de los efectos mobiliarios los expone ms al peligro de
las usurpaciones o extravos a que estn menos sujetas las otras propiedades. Sin em-
bargo, estos efectos son la causa principal de la prosperidad
11
de los fundos o heredades y de las riquezas de las producciones, debiendo, por lo mismo, ser
sagrados como la propiedad personal : un gobierno justo e ilustrado tiene una verdadera
obligacin de conceder a la propiedad mobiliaria toda cuanta libertad y seguridad fueren
posibles.
Se viola esta propiedad directamente por la accin de despojar injustamente a un
individuo de sus cosas, la cual accin se llama hurto o robo, si se ejecuta en propiedad
mobiliaria, porque respecto de la territorial o raz se le aplica el nombre de usurpacin o
detentacin. En toda sociedad morigerada y culta la violencia, como que perturba la se-
guridad y la tranquilidad pblica, agrava el delito de la lesin de la propiedad ajena y, por
consiguiente, se reputa por ms criminal al robador que al ratero.
Vilase tambin en el capitalista, cuando se le prohibe este o aquel uso de su capital,
como por ejemplo, cuando no se le permite tener almacenes de trigo o se le obliga a llevar su
dinero a la real casa de la moneda, o bien se le priva edificar en sus posesiones, o se le
determina el modo de hacerlo.
Del mismo modo se viola cuando se prohibe una clase determinada de industria en la que
tena impuestos sus capitales, fundada en la confianza del gobierno, o se recarga con derechos
tan crecidos que equivalen a una prohibicin.
La propiedad territorial o predial dimana directamente de la personal y mobiliaria, y
consiste en el dominio y facultad que tenemos para trabajar y beneficiar un terreno, gozar de
sus producciones y custodiar los aperos de su cultivo y labranza, para cuyos efectos se
emplean la propiedad personal, mediante el trabajo, y la mobiliaria mediante los gastos.
Ningn otro individuo ms que nosotros, tiene derecho a nuestro propio trabajo y
nuestros gastos y, por consiguiente, ninguno podr tampoco tenerle al fruto de nuestros gastos
y de nuestro trabajo, que es el terreno que he-
PROPIEDAD 163
:nos descuajado o cultivado con nuestras manos, o con las que nos han transmitido sus
derechos ; y este dominio es tanto ms justo, cuanto que redunda su ejercicio en provecho de
la sociedad por medio del asunto de las producciones.
Las declamaciones contra la propiedad territorial y contra la invencin del mo y tuyo en
general, son efecto de la ignorancia y del fanatismo. La comunidad de bienes es una idea
enteramente fantstica que repugna al orden social y en cuyo apoyo no se pueden seriamente
alegar ni el ejemplo del extrao Gobierno de Lacedemonia, ni tampoco la moderna Repblica
de los Guaranis, en el Paraguay, la cual se hall compuesta, al tiempo de la expulsin de los
jesutas, sus jefes o directores, de un montn de salvajes embrutecidos, esclavos e infelices.
Sin la propiedad territorial no hay cultivo, o por lo menos estara tan descuidado, que
jams podra corresponder a las necesidades de la sociedad. Siendo la tierra bien cultivada, el
manantial primitivo de todas las riquezas, si una nacin quiere ser feliz y poderosa, es
absolutamente preciso que proteja y favorezca la propiedad territorial.
A ms de esto, consta que los sujetos que nicamente disfrutan de la propiedad personal
o mobiliaria, abandonan fcilmente el pas y se establecen en donde mejor les agrada,
pudiendo, por lo tanto, decirse que ms que ciudadanos de un estado son individuos de la
sociedad universal.
Por el contrario, los poseedores de tierras estn ms apegados al estado en cuyo distrito se
hallan situadas sus heredades, no pudiendo realizar el deseo, aunque lo tengan, de expatriarse
con tanta facilidad como aqullos ; a que se agrega el que participan directamente del buen o
mal estado de la sociedad de que son miembros. De aqu es que esta clase de propietarios es
la que principalmente constituye el soberano, o compone la nacin en algunos reinos, que son
tanto ms florecientes, cuanto dichos individuos se hallan ms protegidos por el gobierno.
Imprtale, pues, mucho a
medios de produccin, porque, como se ha dcho, este de-recho tanto consiste en el uso como
en el abuso.
De aqu tambin es que se viola la propiedad territorial cuando se le designa a un
propietario lo que debe sembrar o plantar, y as mismo tal o cual cultivo *.
Los mayorazgos y vnculos ofenden de varios modos la propiedad territorial, porque la
limitacin e incertidumbre de estas posesiones har siempre que no estn bien cuidadas, con
lo que pierde el estado todo el aumento de producciones que los adelantos de un verdadero
propietario hubieran creado en beneficio de la sociedad.
Los mayorazgos y vnculos ofenden de varios modos la ron para conservar el esplendor
de la nobleza hereditaria, a lo que fue consecuente la no enajenacin de las fincas
mayoricadas. Creyse firmemente, sin saber por qu, que era de grande importancia para el
bien del estado el per-petuar un nombre, que tal vez en su origen fue deshonroso, y conservar
en todo su lustre una clase, por lo comn degenerada, y para esto fue preciso asegurar a estas
familias sus posesiones, separndolas enteramente de la masa general de las enajenables y
prohibiendo su traspaso a los dems ciudadanos.
Esta disposicin impide la circulacin de las propiedades, las cuales ganan, por lo
comn, en mudar de dueos ; menoscaba el crdito pblico, dispensando al poseedor actual
del pago de las deudas de su antecesor y an amortigua en algn modo la emulacin y la
industria, en el hecho de dificultar la adquisicin de las tierras para las dems clases de la
nacin, humilladas por estas vergonzosas trabas. El poseedor se reputa por un mero
usufructuario, y por esto es visto que no se desprender de sus haberes, ni se meter en gastos
para hacer unas mejoras, cuyo producto pasar a personas extraas. As, pues, la sociedad
pierde no poco
por este descuido de las fincas, sin que nadie gane cosa alguna con semejantes restricciones.
La preocupacin sobre la necesidad de conservar las fincas en ciertas familias, dio
asimismo origen al derecho de tanteo o retracto de sangre, gentilicio o de abolengo que, en
cierto modo es lesivo de la propiedad territorial. El descuido de una heredad durante el curso
de los pleitos que frecuentemente se suscitan, causa un verdadero dao a la sociedad ; y
cuando dicho predio est sujeto al tanteo, puede decirse que durante el mencionado tiempo
carece de verdadero dueo y que nadie tiene inters en trabajarle. Si el perjuicio del estado
fuese recompensado por alguna ventaja efectiva de la persona que goza de aquel derecho, po-
dra ste, aunque injusto, disculparse con un especioso pretexto ; pero lo cierto es que su
ejercicio no es de ninguna utilidad y depende solamente del deseo pueril de poseer un fundo,
porque antiguamente perteneci a otras personas del mismo apellido.
Las servidumbres que se imponen a los predios, bien sean urbanos o bien rsticos, no hay
duda que ofenden el derecho de la propiedad ; sin embargo, hay algunas de ellas que son
indispensables, porque sin uso no podran los otros poseedores ejercer sus respectivos
derechos. El propietario que se impone la obligacin de conceder a su confinante o vecino el
paso necesario para la inmediata heredad, adquiere el derecho de exigir l tambin a su vez
igual servicio de parte de los dueos de los predios confinantes al suyo. As, pues, resulta una
justa compensacin de ganancia y de prdida en la permuta recproca de servidumbres indis-
pensables, de cuya naturaleza y lmite toca a la ley hacer el conveniente arreglo *.
Pero hay otras servidumbres que causan un perjuicio efectivo a la propiedad predial sin
ninguna utilidad de par-
te del que tiene derecho de exigirlas, ni recompensa o indemnizacin para el que est
obligado a sufrir su uso. De esta clase son los derechos de caza y de pesca, que pertur ban la
posesin tranquila de las heredades y que embarazan al dueo para disponer de ellas de la
manera que viere mejor convenirle.
El derecho de pastos es tambin de muy poca utilidad a los que le disfrutan y causa
grandes perjuicios a los dueos de las heredades sujetas a l. Para proporcionar a algunas
cabezas de ganado un cierto sustento, se le estorba enteramente al propietario el que disponga
de sus predios de la manera que tenga por ms ventajosa. Semejante derecho ridculo es
consecuencia de un cultivo miserable, cuando por la negligencia o la escasez de poblacin
quedan eriales algunos terrenos y slo sirven para pastos. Sin la abolicin de este derecho
nunca llegar el cultivo a un floreciente estado ; y es de rigurosa justicia que el propietario
goce en toda su extensin de su dominio y que pueda destinar sus heredades a todas las
producciones que ms le convinieren a su inters y circunstancias, y esto no en determinados
aos, sino siempre y cuando quiera.
El derecho en la propiedad incluye naturalmente el de disponer de ella segn la voluntad
de su dueo. A la sociedad le interesa mucho el no estorbar el uso de este derecho, ni ponerle
demasiados lmites : la propiedad es tan esencial y necesaria para la prosperidad del estado,
que conviene absolutamente protegerla y fomentarla por todos los medios posibles,
asegurando a todos los individuos el pleno y completo dominio de todo lo que les pertenece
legtimamente. Y, a la verdad, que el que no pudiese disponer libremente de su persona y
bienes no se reputara por verdadero dueo de los que le estuviese prohibido ceder conforme
a los impulsos de su afecto o deseos ; se entibiara en todos el anhelo por adquirir y, por
consiguiente, la industria. De donde resulta que sera contraria al espritu de toda propiedad
168 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
La cesin presente de una propiedad en favor de una persona a quien se estima y quiere
beneficiarse, constituye lo que llamamos donacin ; stas deben ser libres como el afecto en
que se fundan y adems nivelarse a las leyes civiles ; y como al pblico interesa que ninguno
disipe imprudentemente sus bienes, ni use mal de sus cosas, de aqu es que las mismas leyes
designan la cantidad que puede donarse sin necesidad de intervenir la autoridad pblica *,
ordenando que no valgan en cuanto excedieren de aquella cantidad, si no se insinan ante el
juez del lugar donde se hicieren. Asimismo prohiben la donacin de todos los bienes que
tuviere el donante, declarando ** que esta prohibicin debe entenderse en las donaciones de
todos los bienes, aunque sean solamente de los presentes. Finalmente suelen prohibirse o
limitarse las donaciones que se hacen las personas unidas con el vnculo del matrimonio, ora
sea en los tiempos anteriores al matrimonio, ora en los posteriores, no siendo fcil decidir
cules de estas leyes sean ms conformes con la justicia y con el buen orden de la sociedad,
pues para semejantes resoluciones debe contarse en parte el carcter, las costumbres y las
opiniones de los pueblos, aunque s puede asentarse en general, ser ms peligroso estimular la
seduccin, que poner trabas al agradecimiento y que no es conveniente al inters de ningn
estado el prestar a las mujeres nuevas armas para aumentar su influencia en la sociedad
domstica.
La propiedad es una convencin social, pues que ella existe a la par que la sociedad, la
cual conoci que el mejor medio para que sus miembros gozasen de los bienes comunes a
todos o que se disputaban por todos antes de su institucin, era el de conceder una parte a
cada uno o mantener a cada uno en la parte que ocupaba, garantizndole su goce con las
variaciones que ste debiese sufrir, ya por las fre-
* L. 9, tt. 4, part. 5. ** L. 8, tt. 10, lib. 5. Recop.
170 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
cuentes mutaciones de la suerte, ya por los grados desiguales de la industria de cada cual.
De aqu es que la propiedad, en su cualidad de convencin social, es de la competencia y
est bajo la jurisdiccin de la sociedad, y sta tiene sobre aqulla ciertos derechos que no le
competen sobre la vida, la libertad, las opiniones y dems bienes, cuya prdida acibara o hace
insoportable la existencia.
Sin embargo, la propiedad es sagrada e inviolable, por estar ligada ntimamente con otras
partes de la existencia humana, de las cuales unas no estn absolutamente sometidas a la
jurisdiccin colectiva y otras que aunque lo estn es de una manera limitada. As que la
sociedad debe restringir su jurisdiccin sobre la propiedad, ya porque no podra ejercerla en
toda su extensin, sin atentar a ciertos objetos, que de ningn modo le estn subordinados ;
ya por no dar a los particulares motivos para eludir las leyes, lo que es sumamente nocivo a la
moral, pues inducen tanto a la hipocresa y al fraude, como al espionaje, delaciones, etctera.
En la sociedad poltica todo debe encaminarse al bien comn ; y si la misma persona de
los ciudadanos est sometida a esta regla, no pueden estar exceptuados sus bienes. No
subsistira el estado o no administrara siempre los negocios pblicos de la manera ms til,
si no pudiese disponer oportunamente de todas las especies de bienes sometidos a su imperio.
El derecho que pertenece a la sociedad o al soberano, de disponer en caso de necesidad y en
beneficio pblico, de todos los bienes que contiene el estado, se funda en el dominio
eminente ; y es claro que en ciertas ocasiones necesita el que gobierna de este derecho, como
que forma parte del imperio o del soberano poder *. Sin embargo, es necesario mucha
prudencia y circunspeccin
en el uso de este derecho para que no degenere en funestos abusos. La necesidad sola de
conservar al estado, y de mantener el orden en aquellos casos en que estuviese evi-
dentemente amenazado, es la que puede autorizar las infracciones de la propiedad de los
particulares *.
Este principio es el que autoriza las contribuciones, las cuales, aunque consentidas
por las naciones, son una violacin de las propiedades, puesto que no es posible
recaudar ningn valor, sin que ste salga de los productos de tierras, de capitales o de la
industria de los particulares. Verdad es que tocan muy de cerca a un abuso funesto, cual
es el acarrear el desaliento y la miseria a las clases ms tiles,
* Los publicistas antiguos y algunos modernos atribuyen al soberano la facultad de disponer de todos los
bienes que contiene el estado en virtud del derecho eminente, que Vattel considera como un derecho
maysttico. Esta doctrina es cierta en los pases cuyo gobierno est imbudo de las mximas del derecho
feudal, pero no puede adoptarse como un principio general como lo hace Vattel, porque, por una parte, es
intil para la seguridad del estado y para la marcha del gobierno y, por otra, sera muy peligrosa para los
ciudadanos, pues quedara del todo precario su derecho de propiedad.
En el rgimen feudal se considera al soberano con seoro, esto es, con dominio eminente, y se le mira
como primitivo propietario de todas las tierras dentro de los lmites del estado, de manera que los feudos se
reputan enajenaciones hechas bajo ciertas condiciones, de las cuales es la reversin del feudo por falta de
heredero al dominio nacional. Pero en las naciones donde no se conoce el derecho feudal, las propiedades
son libres, no sujetas a tal mudanza, y el propietario dispone de ellas a su gusto, sin necesidad del consenti -
miento del gobierno, por lo que en estas naciones nunca se trata del llamado dominio eminente.
Cierto es que en el rgimen liberal puede el gobierno disponer de las propiedades particulares cuando lo
exige la utilidad pblica; pero esta facultad no es consecuencia del dominio eminente, sino de la obligacin
contrada por todos los individuos de la sociedad; para esto es menester, primero, que el inters general sea
muy evidente, y segundo, que se compense plenamente al propietario del valor de lo que se le toma, pues en
cuanto a esto la arbitrariedad sera tirana, (Rainev. Derec. nat. y de gent., lib. I, cap. 32, 4 y ss.).
172 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
si son excesivas o violenta su exaccin. Por esto es preciso siempre que el gobierno no se
desentienda en ningn caso del bien comn, porque siempre que un impuesto sea tan crecido
que pase ms all de este fin, o que no sea dictado por una necesidad legtima es una
verdadera expoliacin,
Es, pues, cierto que la sociedad o la autoridad pblica que la representa puede
interponerse entre el hombre y su propiedad, en lo cual tiene tambin su utilidad la produc-
cin. As ordena con justicia ciertos lmites al poder del seor sobre el esclavo, en los pases
en que se conoce este derecho fatal del hombre sobre el hombre, derecho que ofende a todos
los dems *.
As tambin, la necesidad de proporcionar a la sociedad la madera necesaria para la
construccin naval y otros usos indispensables, hace tolerar ciertos reglamentos, tocante al
corte de rboles en los montes particulares ; y el temor de perder los minerales ocultos en las
entraas de la tierra, obliga a veces al gobierno a mezclarse en la explotacin de minas **.
Claro es que si dejase a todo el mundo la libertad de beneficiarlas, la falta de inteligencia, una
codicia desmesurada o la escasez de capitanes, podran inducir a un propietario a que
laborase superficialmente; con lo que agotara las vetas ms descubiertas de un mineral, que
son, por lo regular, menos fecundas y hara que desapareciese la seal de las ms ricas. A
veces, la veta de un mineral se extiende por las posesiones de muchos propietarios, mas no
puede beneficiarse sino por la de uno de ellos : entonces es menester vencer la oposicin y
resistencia de este propietario y determinar el modo de laborearla, y an no s, dice Say, si en
este caso no sera mejor respetar su negativa
* Tales son algunas leyes del tt. 5, lib. 7, Rec. Ind. y la cdula de 31 de mayo de 1789, sobre trato
y educacin de los esclavos en Indias.
** L. 4, y otros tt. 13, lib. 6. Recop. v tt. 19, lib. 6. Recop. Ind.
PROPIEDAD 173
* Vanse la 1. 2, tt. 1, part. 2, y leyes 3, 37 y 53, tt. 5, part. 5. Vattel, lib. 1, cap. 20, 259.
** Y tanto ms urgente, cuanto que no existe ninguna adaptable a la situacin y circunstancias
de nuestro pueblo y es un deber de la nacin proteger por leyes sabias y equitativas la libertad, la
seguridad, la propiedad y la igualdad segn se dice en el art. 188 de la constitucin.
174 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
te a esto en casi todas las naciones civilizadas y por las cuales se persigue y castiga
como un crimen toda ofensa hecha a este derecho sagrado *.
La arbitrariedad respecto de la propiedad casi siempre es seguida de la
arbitrariedad sobre las personas, en primer lugar, porque ste es un mal contagioso ; y,
en segundo, porque la violacin de la propiedad provoca necesariamente la resistencia
y la autoridad se irrita entonces contra el oprimido que resiste, precipitndose hasta el
extremo de atentar a su libertad slo porque ha querido tomar una cosa y se le ha
hecho oposicin.
No hablamos aqu de las confiscaciones, ni de otros atentados polticos contra la
propiedad, porque ya no es posible considerar estos abusos como principios de un
gobierno justo, sino como una medida necesaria de todo gobierno tirnico y porque el
desprecio de la fortuna de los hombres es siempre consiguiente al que se hace de su
seguridad y de su vida. Nos contraemos solamente a los despojos menos directos de la
propiedad, a saber, aqullos que se permiten aun en los gobiernos regulares, ya para
disminuir sus deudas, ya para aumentar sus recursos ; unas veces bajo el pretexto de la
necesidad, otras de la utilidad, algunas de la justicia, y siempre con el de inters de es-
tado ; porque as como los partidos celosos de la soberana del pueblo son de opinin,
que la libertad pblica gana con las trabas puestas a la libertad individual, muchos de
los economistas de nuestros das parece creen que el estado puede enriquecerse con la
ruina de sus individuos.
Los atentados indirectos contra la propiedad se dividen en dos clases : en la
primera deben ponerse las bancarrotas parciales o totales, la reduccin de las deudas
nacionales, sea en capitales, sea en intereses ; el pago de estas deudas inferior al
nominal que tienen, la reduccin de las mone-
das, las retenciones, etc., y en la segunda, se comprenden los actos de autoridad contra los
que han contratado con los gobiernos para proveerles de los objetos necesarios a sus
empresas militares o civiles ; las leyes o medidas retroactivas contra las personas
poderosas, las cmaras ardientes, la anulacin de los contratos, las concesiones y las ventas
hechas por el estado a particulares *.
A las cmaras ardientes y anulaciones de los contratos pueden agregarse los abusos de
los tribunales de casacin o nulidad, por los cuales ninguna seguridad tienen las pro-
piedades que hayan sufrido litigio, aunque los juicios hayan sido concluidos y sentenciados
con arreglo a las leyes, y aunque haya transcurrido un largo tiempo. En el antiguo rgimen
con una simple orden, que no era muy dificultoso obtener del rey por medio de sus
favoritos, poda reducirse a cuestin cualquier negocio ya decidido, sujetndolo nue-
vamente a la incertidumbre de un fallo, cuando no era para someterlo a la injusticia de
jueces prevenidos para ello. La constitucin espaola cerr la puerta a semejantes abusos,
disponiendo en el artculo 243, que ni las cortes ni el rey podrn ejercer en ningn caso las
funciones judiciales, avocar causas pendientes, ni mandar abrir juicios fenecidos ; con cuya
disposicin, y con la responsabilidad que impone a los jueces para que no puedan ser
impunemente injustos ni arbitrarios, se asegura la propiedad y los derechos de los
ciudadanos.
Tambin deben ponerse entre los ataques que se dan a la propiedad el establecimiento
de los impuestos intiles o excesivos. "Todo lo que excede, deca Necker, a las necesidades
reales, cesa de ser legtimo". No hay otra diferencia entre las usurpaciones particulares y las
de la autoridad, sino que la injusticia de las de los unos est unida con ideas sencillas,
mientras que las de aqulla no pueden ser com-
Constant. Princip. de poltiq. Chap. 8.
PROPIEDAD 177
CAPTULO VI
SEGURIDAD
Aunque al reunirse el hombre en sociedad fue preciso renunciase algo de su
independencia y libertad natural para establecer la poltica y civil, y aunque para aquel acto
se hizo subdito de la ley, sometiendo su voluntad particular a la general ; es, sin embargo,
evidente que por el mismo hecho logr la seguridad, mediante la cual no est expuesto,
como en la selva, a las violencias y caprichos de los ms fuertes que quisieran perturbarle,
porque as se les antojase, en el ejercicio de sus facultades.
Es tambin cierto que alguno de sus otros derechos, demasiado vagos por su propia
extensin, reciben ciertos lmites en el estado social ; pero estos mismos sirven para que
disfrute aqullos ms bien, y para asegurarle su posesin y ejercicio ; y los otros, que son
ms claros y fijos, se le conservan religiosamente y se corroboran por la sociedad con la
sancin ms clara y terminante que les da. Por esta sancin con que la sociedad apoya el
ejercicio de los derechos del hombre, goza ste de todas las ventajas de su naturaleza.
Si las pasiones acaloradas arrastran a algunos individuos a turbar los derechos de sus
consocios, el estado se halla autorizado, en virtud del objeto y fin de la asociacin, para
hacer entrar en su deber a los que le han quebrantado, y si para ello fuere necesario, puede
emplear todos los medios que sean ms poderosos para obligar al cumplimien-
to de las leyes ; y como en el nmero de ellos se cuentan el atractivo del placer y la aversin
al dolor, puede cimentar la pblica tranquilidad imponiendo privaciones penosas a los que
las perturban y premiando con goces lisonjeros y agradables a los que contribuyen al bien
pblico. Tal es el origen o fundamento del derecho de las penas y de las recompensas a que
se someten los hombres en virtud de la asociacin.
El derecho de seguridad comprende los dems y consiste en la garanta y proteccin
que da la sociedad a cada uno de sus miembros para la conservacin de su persona, de sus
propiedades y de todos sus derechos. Para conocerle en toda su extensin, es preciso tener
presentes las obligaciones que impone la vida social, pues jams podr formarse una idea
exacta de un derecho sin tener a la vista al mismo tiempo un deber, es decir, la obligacin
que garantice ese derecho.
En vano la naturaleza y las leyes concederan derechos a los hombres si al mismo
tiempo no estableciesen la seguridad : as cuando todas las leyes conceden al hombre el
derecho de la vida, imponen al mismo tiempo la obligacin a todos los otros de respetar este
derecho y el deber sagrado de no turbarle en su apacible goce. Todo propietario tiene un
derecho pleno y absoluto sobre sus bienes a conformidad de las leyes positivas ; mas stas
imponen al propio tiempo a los dems hombres un deber indispensable de respetar el
derecho de propiedad, prohibindoles atentar contra l. As que todo derecho supone
necesariamente un deber de parte de los otros y se funda en una obligacin recproca.
El derecho que el hombre tiene para procurar lo necesario a su existencia, se funda en el
deber de conservarse, so pena de sufrir el dolor y la muerte. Cada uno tiene derecho de
adquirir, porque sin la adquisicin no podra alimentarse, ni sin alimento conservarse ; y
como el derecho
SEGURIDAD 181
de adquirir sera intil sin el de existir y ninguno podra conservarse sin poseer, es
evidente que el derecho de propiedad est fundado en el derecho de conservarse. En fin,
examinando atentamente nuestros diferentes derechos, hallaremos que cada uno de ellos
se funda en una obligacin, y este fundamento del derecho es lo que nos autoriza para
defenderlo contra todo agresor, pues propiamente hablando no es el derecho el que nos
autoriza para esto, sino la obligacin sobre que se apoya, que necesariamente estamos
obligados a cumplir. Si no estuviera obligado rigurosamente a conservar mi vida, no
tendra el derecho de defenderla a mano armada contra el injusto agresor.
Cuando la naturaleza impone a los hombres la obligacin rigurosa de conservarse y
de procurar su felicidad, es claro que tambin impone ese mismo deber a los jefes de las
sociedades civiles, a los depositarios de su autoridad, los cuales estn obligados a
socorrer, defender, proteger y mantener en sus justos derechos, a todos los que se han
obligado a desempear fielmente los deberes de la vida social, y a poner a cada uno bajo
la salvaguardia de todos, para hacerle gozar en paz de las cosas que posee o que ha adqui-
rido justamente por su trabajo, talentos o industria.
Sin el derecho a la conservacin no podra el hombre existir ; y sin el derecho a la
propiedad, que es dimanado del anterior, se destruira la sociedad civil ; y pues que sta
se form para asegurar y proteger las propiedades, claro est que si obrase contra este
objeto y fin, se aniquilara ella a s misma. As es que la historia nos refiere revoluciones
funestas y continuas de todas aquellas naciones en que no se respetan, como es debido,
tan sagrados derechos.
Estos derechos y principalmente el de la propiedad personal, no pueden ponerse en su
pleno ejercicio, sino en la sociedad civil, porque extendindose, como se extiende, al
empleo de todas las facultades, tanto fsicas como intelectuales del hombre, y no
pudiendo estas emplearse con todo
182 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
el vigor y extensin posibles fuera de la sociedad ; resulta que sta es nicamente la que le
ofrece los medios, y las ocasiones de hacer valer los derechos que a su persona asisten.
Lo mismo sucede respecto de la propiedad mobiliaria y de la predial : los hombres se han
reunido para asegurarse, por la combinacin de sus fuerzas particulares, la posesin de estos
derechos, que son garantidos solemnemente por la sociedad en el momento de su origen ;
derechos a tal punto esenciales, que sin ellos la sociedad sera ms bien una reunin de
bandidos, que un estado culto.
As, pues, el anhelo de la felicidad y el deseo de aumentar el propio bien, es lo que rene a
los hombres, y los empea a vivir en sociedad, y por lo tanto cada individuo tiene el derecho
de esperar de aqulla en que vive, todo el auxilio necesario para proporcionarse los medios de
ser feliz, y para evitar las situaciones penosas o aflictivas.
Por esta razn cada uno tiene derecho de exigir de la sociedad toda la seguridad posible
para sus propiedades, y toda la proteccin necesaria para ponerse a cubierto de los insultos de
sus conciudadanos, o de los enemigos extranjeros. La sociedad que no protege a sus
individuos, los desprende de su amor e intereses, y los hace unir de voluntad, por sta su
negligencia, con las otras extraas.
Debe asimismo esperar de ella todas las instituciones que fueren a propsito para
facilitarle la perfeccin de sus facultades, y el aumento de sus conocimientos. La educacin y
la instruccin son motivos poderosos, y causas eficaces de la asociacin de los hombres ; y el
estado que deja a sus sbditos en la ignorancia, o que contribuye a embrutecerlos, prepara las
causas sordas de su disolucin. El gobierno representativo no puede subsistir, si los cono -
cimientos sanos y slidos en todos gneros no prevalecen *.
Todo derecho es nulo cuando el que le posee est imposibilitado de hacerle valer, por
una fuerza superior. La sociedad no puede poner ningn obstculo para que sus in-
dividuos no usen de todos sus derechos, y por consiguiente debe gozar el hombre en ella
de cuanta libertad sea posible, y de los dems derechos individuales, independientes de
toda autoridad social o poltica. Sin este precioso don no tendra ningn derecho, y la
misma sociedad no podra formarse ni perpetuarse. La libertad civil es la ventaja ma yor
que se ha ganado con la reunin de los hombres, y los atentados contra esta esencial
prerrogativa de nuestra naturaleza deben reputarse por delitos contra el Criador, contra el
gnero humano y contra la sociedad. Por ningn trmino, pues, le es dado a sta el
embarazar o coartar al hombre en sus acciones, con tal que l ejerza sus derechos sin
atentar a los de sus consocios.
Ni tampoco podemos nosotros despojarnos absolutamente de la libertad para
depositarla en manos de la sociedad, la cual, por otra parte, ningn uso sabra hacer de
ella. Sus facultades y derechos no son diferentes de los de sus individuos : su inters no
es ms que la suma o agregado de los intereses de los mismos : su felicidad se compone
nicamente de la de ellos ; y su libertad asimismo de la que ellos tienen. As que, sin
engaarse, o sin querer engaar, es imposible considerar el estado como un ser separado
y distinto de los individuos, y nicamente es una idea abstracta y colectiva de un cierto
nmero de hombres reunidos bajo ciertas y determinadas formas.
Por esta consideracin debemos formar juicio del verdadero valor de aquella
sentencia tan comn como preconizada, de que la salud del pueblo es la suprema ley,
pues si por este cacareado axioma se da a entender que la salvacin de todos los
individuos que componen el pueblo, debe ser la obligacin y cuidado ms importante de
la sociedad,
184 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO
entonces expresa una verdad clara y sencilla : pero sucede muchas veces el que se echa mano
de esta mxima cuando se trata de cohonestar medidas, por las cuales en favor de un bien
pblico imaginario se juzga preciso atentar a las propiedades y dems derechos individuales.
Por lo tanto suele ser esta sentencia un sofisma peligroso, con cuya significacin equvoca se
autorizan las violaciones de los derechos del hombre, cuando stos se hallan en oposicin con
las pasiones del prepotente ambicioso.
De esta manera el patriotismo ha causado la ruina de muchas naciones. Los entusiastas, los
ignorantes sojuzgados por su imaginacin, o los impostores abusando de la rudeza del vulgo,
le persuaden que el bien pblico y el inters de la sociedad son de un orden superior al bien y
al inters de los particulares, los cuales por consiguiente deben sacrificar a dicho objeto el uso
de sus respectivos derechos ; y dando ellos despus una idea de este bien pblico imaginario,
arreglada en un todo a su entusiasmo, o a sus interesados designios, consiguen por la fuerza de
la opinin todos los sacrificios exigidos por la ignorancia o por el inters particular.
"Decir que el bien particular debe ceder al bien general, es un paralogismo : esto no tiene
lugar sino en los casos en que se trata del imperio de la ciudad, o lo que es lo mismo, de la
libertad del ciudadano ; mas no tiene lugar en los casos en que se trata de la propiedad de los
bienes, porque el bien pblico consiste en que cada uno conserve invariablemente la propiedad
que le dan las leyes civiles" *.
Nuestra constitucin asegura el goce y ejercicio de los derechos individuales : ella
concede a todos los venezolanos el derecho de escribir, imprimir y publicar libremente sus
pensamientos y opiniones sin necesidad de examen, revisin
o censura alguna anterior a la publicacin ; pero los que abusaren de esta preciosa facultad
sufrirn los castigos a que se hagan acreedores conforme a las leyes (Art. 194).
En negocios criminales ninguno puede ser preso ni arrestado sin que preceda informacin
sumaria de haberse cometido un hecho que merezca pena corporal, y fundados indicios de
haberlo cometido la persona que se prende o arreste ; la que deber ser puesta en libertad bajo
fianza en cualquier estado de la causa en que se vea que no pueda imponerse dicha pena. (Art.
199.)
Para la detencin o arresto debe expedirse precisamente una orden firmada por la
autoridad competente en que se exprese el motivo, y se dar copia de ella al arrestado. Sin esta
orden, que se expedir en el acto, ningn carcelero recibir la persona en arresto : dentro de
cuarenta y ocho horas se expedir la orden de prisin, con arreglo al artcu lo anterior. (Art.
200.)
Ningn venezolano puede ser distrado de sus jueces naturales, ni juzgado por comisiones
especiales, o tribunales extraordinarios. (Art. 195.)
Ningn venezolano podr ser juzgado, y mucho menos castigado, sino en virtud de ley
anterior a su delito, o accin, y despus de habrsele citado, odo y convencido le-galmente.
(Art. 196.)
Toda casa de venezolano es un asilo inviolable. Ella, por tanto, no podr ser allanada sino
en los precisos casos, y con los requisitos prevenidos por la ley. (Art. 191.)
Es tambin inviolable el secreto de los papeles particulares, as como de las cartas : ellas
no podrn ser ledas, ni abiertas, sino por autoridad competente en los casos que designe la ley.
(Art. 192.)
Ninguno podr ser privado de la menor porcin de su propiedad, ni ser aplicada a ningn
uso pblico sin su consentimiento o el del Congreso. Cuando el inters co-
186 MANUAL POLTICO DEL VENEZOLANO