KARL LARENZ
DERECHO
DE
OBLIGACIONESBawraxe: Viehtigtert, uflisuy unt Cmyertatany con Dever
rechtseerhaitnigeen, 1948; Bisex, Zur Lehre con Sehuld und Her.
fmug, The 3: y 168; Dr Boon: Die Kollision von Forde-
ungerechten, 1928; Gerichtssehuts ¥. Rechtseystem, 1941; Gr=wKk
Die aoziule Aufgabe des Privatreckts, 188); Sehuld-und Haftung, 1910
Danernde Schutdverhattnissc, Ther Tv, 65, 355: Gsounrezen: Dic
Siindigung mack deutsehem und éstorreteenachens Recht, Ther 3b,
WS, SIT, Lumines Die Unterlussungapflicht im Biygerlicnen Becks
WO; Retonee: Cnklaybare Anepriiche, Ther Jb, 59, 400; Some
mm: Sekuld wd Haftang, 1914; Sten: Der Reehiazieang ine Sobula
evhattnis, 1908; Sroux: Die Lehre von den Leistunystirungen, 1996.
SEROMA: Schulipficht wid Haftung, en Kestschr, f. Binding, 1914
Winsexem: Zum Syatens dee dewtschen Vermipenereent, 1941
§1
Los AcoNrscnitewr0s VITALES RBoLAMENTADOS
derecho de obligaciones, reglamentado en el libro segundo
el BEB, ($$ 241-858) no tiene por objeto un sector vital unifor
ane, como acontece en el derecho de familia, el derecho de socie
dades, el derecho taboral o el de arrendamientos urbanos. Rela
ciones de obligacién son obligaciones juridicas de una person:
frente a otra, eayo fundamento no se encuentra en un vineulo fa
miliax, pudiendo resultar de diferentes acontecimientos vitales. De
eutre éstos son los mis importantes el tnifieo juridico y los dafios
imputables (*), que fundamentan una obligacién de indemniza:
frente al perjudiendo (1). Bajo el concepto de tratico juridieo en-
) Chr. ant. 1.089 C. e. espadol, (N, ner 7)
(2) Claramente hn expuesto Wreioxen (loc, elt. 60 ¥ ss) que et dere.
ho de obligaciones no se reflere a un sector vital uniforme. Recomenda,
vor consiguiente, yuza estructurar de nuevo en el futuro e sistema de!
jerecho patrimonial, et escindir la unidad que implica ta rébrien de “dere:sxtRoDucc16x
tendemos el intereambio de bienes, prestaciones de cosas y de ser
vicios que se produce de acuerdo con las normas juridicas entre
‘personas equiparadas en principio entre si. Pundamentalmente se
eva a efecto (2) mediante la conclusién de contratos obligate
vies, Como quiera que las reglas sobre la conclusién de los con-
tratos se recogen de modo general en la “Parte Generel” de! BGE.
contiene el derecho de obligaciones principalmente las normias £o-
bre el posible contenido de los contratos, asi como las relativas al
desenvolvimiento, ejecucién y extinciGn de los distintos contrato.
‘A su vez el significado vital de los contratos es muy diferente.
Hay contratos, como, p. ej., el arrendamiento de viviendas o el
contrato de trabajo, que al menos para una de las partes pusier
tener importancia vital, En éstos se pone de manifiesto especial
mente la “misin social” del Derecho privado. a saber, estableces
condiciones y dietar normas que hagan posible un equi
zonable de las fuerzas sociales ¥ de los inteveses de am grape
mano y tomen en consideracin la necesidad de proteecién de 2
‘econémicamente débiles, Por otro Indo encontxemos contratos que
sélo fundamentan una relaeién fgax entre tos interesndos y ue
afectan a interés algano de importaueia vital. A este grapo
sresponden algunos contrates de compraventa que se ejecutan ix
mediatamente, asi como los contratos de complacencia, como
€l préstamo comodato que hace un veeino, 0 el deposito sratni
¥ otros casos. Muchos contratos que, contempindos aisladamen
sin embargo. d
ho parecen responder x wn interés general, so
gran importaneia para la vida econémica y para el deservely
miento de las xelaciones sociales por la frecuencia con que
concluyen, sismpre en la misma forma, entre distintas partes ea
tratantes; asi acontece, por ejemplo, con las ventas a plazos, los
negocios de crédito de los Bancos y de otros institntos de erétit«
eho de obligaciones en 1a dicotomin do “ordenactén contractual
‘nactin de Tos daiios”, 311 monogentia Vertrag und Unveokt se basa en wit
festractara aniloga, Por el contvarlo, el punto de vista det BGB no 2
onde a ln semejauza de las cizeanstancias vitales, sino a le uniformida
structural de lag relaciones Suridicas. La justificaclén del derecho de obi
aclones deseansa en la posibilidad de nn concepto estructural uaitorme
de las *zelaciones obligatorias”.
(Cf, sio embargo, infra $8 4, 11, ¥ IV.§ L—uos acontionuxsyos vinaLis aeaLANeNTAves 6
Jos contratos de seguros y también con los coutratos que de:
minadas empresas mercantiles, industriales y de transportes con-
cluyen con sus clientes. De ahi que tales contratos hayan reci
también en parte, una reglamentaci6n legal mis detaliada, to-
mando en consideracion puntos de vista politico-soviales. Akor:
hien, enando falte wna
jamentacion legal adeenada ineumbe a
jurisprudencia In mision de velar por que se tomen en covside-
vacin las normas de justiein que estén por encima de Ios inte
veces individuales, asi como los principios de Ia Jeattad del tr
fico y de la conservacion de 1a confianza. Junto a estos <1
principios, sin enya observaneia no pueden existir 1 1 Im
Ineiones sociales senas, domina el a chual Ia aspire
echo cout)
clon hacia Ia claridad y la seguridad juvidie:
dencia a facilitar el tritiee juridico (p. ej., liber
bertad de tipos, proteccién del contrate).
EL otro grupo de acontecimientos vitates, de los yaw preto
nantemente ha de oenparse el derecho de abligaciones, es el de
log daiies o perjuicios impntables. De ellos surge una relacién di
2 de forma. 1
obligacién cuando el que, segin los principios yenerales del Deve
cho, sen responsable del daiio venga Jegalmente obligado a indem
nizar al perjudieado. La expresion de “dai ”
‘Schiidiguag”) ha de entenderso en wn sentido may amplio, Com:
prende tanto Ios daiios corporales o de Ja salud como Ios aitaques
ala propiedad w otros daiios patrimoniaies, p. ¢j., a virind de Jn
vstafa o de la competencia ilfeita (*). La obligacién de indemnizat
puede deseansar de una parte en el hecho de qne el obligndo hay
few y eulpablemente, es decir, de modo que pued
le reprochada su conducta. Hablamos eatoness de un “acte
to”. Mas también puede derivar Ia obligaeién en que el obliga
do haya de responder, a virted de la ley
mente conectados a determinada explotacién (p. ej, ferrocarr!
Jes) 0 una cosa determinada (p. ej. autombviles).
no coneurta culpa alguna por su parte. En este easo hablamos a
de Ins riesgos usual
ello aungu
() V. ants, 4us2, 1.105, 1407 y 1.002 C. e. Le semtenola det. $. a
% de mayo de 1915 (Colcecién Legislatiea, t. Li, pig. S73) contompla 1
aso en que el dato se produce por vulneracién de vormas relat
propledad industvlal, (S. pet)16 istmonucer6s
responsabilidad por riesgo” (*Geflrdungshattung”) (*). Un
mismo acontecimiento, p. ej., un aceidente del tréfico, puede dar
Iugar para las personas afectadas a pretensiones de indemniza-
cién y a obligacién de indemnizar, tanto desde el punto de vista
del acto ilieito como desde el Angulo de 1a responsabilidad por
riesgo (a vittud, p. ej, de la explotacién de una linea tranvia-
sia}, No intezesa, por el contrario, a nuestra exposicién el que el
mismo hecho pueda ser contemplado bajo un tercer eriterio ju
ridico, a saber, la conenrrencia de un acto punible.
Freeuentemente se califiea al derecho de obligaciones como “de.
recho de} tréfico de bienes o del intereambio de bienes”, en eon:
traposicién con el derecho de cosas, que s¢ considera como dere-
cho de dominio 0 sefiorio (permanente) sobre las cosas. Quiere ex-
presarse asi Ja funcién econémica y social del derecho de oblign:
ciones, Es exacto que la relacién de obligacién tiende por lo re-
galar 2 que oeurra algo (ahora o en lo futuro}, debe prestarse un
custitutivy, se transfieve una cosa, se realiza una obra o se presta,
an trabajo. Frente a esto, el contenido del derecho de cosas, en
especial de la propiedad, no consiste tanto en que suceda algo
como en que exista tm gefiovio sobre 1a cosa (3). Con frecuencia
se produce una modificacién de la distribueién de los bienes me-
diante una relacién de obligaeioa. Sin embargo, la misién del de-
\eiones excede de esto, Es cierto que et derecho de
reeho de obi
obligaciones veglamenta también, ¢ incluso predominantemente,
Jos negocios earacteristicos del intercambio de bienes, como son
Ja compraventa, la permuta, el eontrato de obra nueva; y regla-
menta tales conti ocios obligatorios bésicos mediante
os que se prepara la auténtica transferencia de la propiedad, que
segiin el BGB, un eontrata real especial (§§ 873, 925, 959) (
tos eomo m
Yo ants, 1.005» 3.096 ¢ eins det . S. de 19 de oc-
fe de 1909 iColvecisn Lepitatie 320) ¥ 10 de julio
w 1943. Véase también el art. 6° de In Ley de Aecidentes de trabajo de
fe jain de 1955. (N. pe).
13) De ab{ que peda ealifiearse 1a relaclon obiigatorla como un pro
eso que se desnzrolla en el tiempe, al contrario de To que orwrre com 1a
fe sefiorio, en particular In propiedad y 1a porestén, que es
2 social protegida por el ordenamlento jurfaleo.
"En muestro Derecho, segsin los arts. 600 (ap. 2), 1.095 y 1473 (apar-¥1—tos scosmzcnims0s yinaces nectsuxyTaDos 1”
Sin embargo, en modo alguuo sirven todos los negocios obligato
vios a la preparncién de una moditicacién de la distribucién de
Bienes, del seiorio sobre las cosas. Alganos de dichos negocios se
vefieven exclusivamente a 1a cesién temporal del uso 0 provecho
de una cosa (arrendamiento de uso, arrendamiento de uso y dis-
frate, mutuo), quedando, por consigniente, inalterada la distribu-
clén real de Ia cosa, Otros negocios no ge refieren a las cosas en
absoluto, sino que. como acontece con el mandato, el eontrato de
servicios 0 la sociedad, se dirigen en primer término a la presta-
cibn de una actividad. No debe, pues, contemplarse el derecho de
obligaciones exclusivamente desde el punto de vista de los nego.
cios de tréfico en su relacién con la distribucién de los bienes
Por consiguiente, 1a unidad del derecho de obligaciones no de-
riva de Ja igualdad de los acontecimientos vitaies reglamentados,
ni tampoco ile sn funcién ecouémica, sino que procede exclusiva
uuente de In identidad de los efectos juridicos. Bxiste una velactén
obligatoria siempre que existe una obligacién frente a determina
clas personas para hacer una determinada prestacién (ete, $24,
parrafo 1) (*) y ello enalquiera que sea el acontecimiento vital en
gue se funde, El trifieo juridico y los dafios imputables uo son
los tinicos, pero si los mis importantes aconteei
mientos vitales
que encuentran su expresin juridiea bajo la vibrica de “rela
ciones obligatorias”. La estructura, la conexién interna, légiea,
el derecho de obligaciones y su funcién en el conjunto dei orde
uamiento juridieo se determinan en primer término ai través del
concepto de la relacion obligatoria y, en segundo lugar, por la
especial naturaleza de aquellos acontecimientos vitales que fun
dameutan en cada caso una relacién obligatoria de caracter de
términado, Antes. pues, de oenparnos de la estructura de nues
sados 1 y 2), 1a propiedad y los demiis derechos reales se adquleren y
‘eausmiten por consecuoncia de eiertos conteatos medlante ta tradicioa; ¢!
aereedor de nna cosn uo adquiere derecho rect sobre ella hasta quo le
sea entregada, y en caso de doble venta la propiedad correspende al pri
Imero que de Ineun fe tonie posesion de 1a c
Inseriba et inmueble, (N. amt 2)
°
mebie, 0 al primero que
Como ol art, 1085 de muestra C. ¢, incluye el BOB en et § 241 In
wsiblltdad de que ta prestacidn consista en una omisiéa o abstencién «$ 244,
frase 2). (%. ne, Td18 ixtRopuceros
tra exposicién hemos de continuar aclavando el concepto de Ja
relacién obligatoria (4) y ello significa iambién aclarar Jos x0.
mentos conceptuales que se entienden comprendidos en dicko con
cepto,
2
CoNcEPTO DB LA RELACION oBLI0NTORIA
L Los deveres que devivan de ta relactin abtigatoria (dever we
prestacién y deberes de conductaj
Relacién de obligacién es aquella relacion juridica por la que
dos © mas personas se obligan a cumpliv y adgnieven el derecho:
a exigir determinadas prestaciones (*). A aguelia persona a quie
corresponde exigir 12 prestacion la Namamos “acveedor”, porgne.
si se trata de una relaci6n de obligacion de canicter contractnal
“cree” en la persona del obligado, en sn roluntad y capacidad
de crmplir Ia prestacién. El obligado a hacer la prestacion es el
“deudor”. Puede ocurrir que en una relacién de obligacién silo
una de las partes esté obligada a hacer una prestacién a Ia of
que sélo adquiere derechos (relaciones obligatorias unilaterates,
por ej., promesa de donacién, mutuo); pero puede acontecer tem-
bién que cada una de las partes deba algo a Ja otra ¥ sea enton.
ces deudor respecto a In prestacién que le incumbe hacer y aeres-
dor en cuanto @ 1a que le corresponde exigir (obligaciones i
terales, p. ej. mandato) (°°), A tas obligaciones pilaterales vo-
rresponden en particular jos contratos sin:
emiitiens que s°
)
(@) Bn exanto a 1s importancia de esta distineida eft. intea $$ 16, IIL;
23.1, 7 35, 1
(*) Bo nuestro Derecho eft. arts, 114, causa 7, ¥ 115, causa 14, de
M4 Lay de Arrendamtentos urbanos de 13 de abril de 1956. (N. om. 7)#2.
CONCEITO DE EA muLActOw oncraxTORIA 23
ce crédito” (§ 241, frase 1), Significa este dereclio, en primer lu-
gar, que la prestacion le corresponde ai acreedor —a él y a nadie
mis—. 0, dicho de otro modo, que “est en su derecho” al exigir-
sela al deudor, El acreedor esti en su derecho, en su exigenci
frente al deudor, cabalmente porque éste viene juridicamente obli-
gade a hacer la prestacién, El “deber prestar” del deudor, su
dleler junidieo, y el derecho del acreedor coustituyen un mismo
Nineulo juridico contemplado desde dos distintos puntos de vista,
De ahi que el devecho del acreedor, su enédito, se dirija necesa
rlamente contra una persona determinada, el deudor, Este es el
nico que debe Ia prestaci6n, y s6lo frente a 61 esta el acreedor
justiticado en sm exigencia. Esta directriz del erédito contra una
Persona determinada Io denominamos “eardcter relative” del de-
recho del crédito. Se diferencia, por consigniente, el derecho de
crédito en su propia estructura del derecho real, que contiere un
seiorlo protegido contra todos (*absoluto”). Yes que el “sefio-
xio" es excluyente por su naturale. Yo domino una cosa cuando
zo silo puedo yo mismo intervenir sobre ella, sino que puedo tam-
bién exeluir que otzos intervengan sobre ella, Por consigniente, en
Jn concesion de un derecho de dominio concurre una doble posi-
‘Wilidad: Ia sumisién de la cosa al sefiorio del titnlas
‘0 el sen-
tide de que su volmntad se considere deeisiva en relaciéu con la
0st. Y, ademas, Ja exclusién de terceros que exige ese seliorio.
El derecho de crédito. por el contrario, no contiere al titular un
sehorfo directo ni sobre la persoua del dendor, ni sobre su ac
tividad (el acto de Ja prestacién), ni aun sobre el objeto que el
leudor ha de entregar al acreedor (el objeto de Ia prestacién), No
se tata de un derecho “sobre” una cosa determiuada, sino de
tin derecho “contra” deterzminada persona,
No es el eréito un derecho de sefiorio sobre una persona deter-
mninada, Ello estaria en contradicefon con Ja libertad ¥ In igual
dad de derechos que constituye la base del Derecho de obliga.
clones. El deudor no esté autorizado a intervenir directamente
sole el deudor, exigiéndole a prestacién mediante la violencia,
i deudor sigue siendo un sujeto del derecho, y como tal esté
Yinewlado en su conciencia juridica, mediante un deber, frente al
acreedor; mas no se convierte en objeto del derecho quedando
sometido a Ja posibilidad de influencia y al sefiorio de otro, ELcay ixRopeceros
hecho de que, como veremos mas adelante, una ves
la condena judicial pueda sex obligado el deudor por via de eje-
cucién a satisfacer al acreedor no esti en contradiceién con Jo
que antecede, porque Ja coaccién juridica ex Ia conseenencia
incumplimiento de un deber y somete al dendor a In potestad ob-
jetiva del derecho, pero no al sefiorio directo y a 1a arbitrarie:
dad del acreedor, Mas tampoco concede el derecho de eréidito al
aereedor, ni siquiera an sefiorio, al menos parcial, sobre el acto
de prestacion det deudor. Esta era In opinion de Saviexx (4), opi
nién qe ain hoy influye sobre el difundido criterio de que el
devecho de crédito ex um derecho de dominio. Creia Saviext
que el
no sobre esta persona en su totalidad (lo que davia lugar a In.
prouuneiada
dito cousistia “en el sefiorfo sobre una persona: si bien
supresién de sn personalidad), sino sobre determinadas actividades
de Ia misma, que deben considerarse separadas de su tibertad y
sometidas a nuestra voluntad”. A esto hay que oponer que el
acto es una exteriorizacion inmedinta de la personalidad que. con-
trariamente con Jo que ocnrre von el producto de ésta, no puede
separarse de ella, objetivianduse (5) al propio tiempo y convertirse
en objeto del seiiorio divecto de otro (6). Por el contrario, el
Ld) OMtigationcnrcent, T. 4
3) Wn contra de esta optus
ma 2, nota 2.
(6) Bn su obra Dic Verdinglichuug abtivatariacher Reokte, 1831,
excede en mucho el tema eltado en ¢! titulo, ha expuesto @. DeLexert, entre
otros, Jos siguientes pensamtentos: meliaute el créita abtieve al mismo
tiempo el acreedor wn sefiorio juridieo veal. q saber: ua derecho dep
piedad sobre el objeto de In prestacidn, yroregido solamente en relacisn,
con el deudor, 5, por consiguiente, “relative”. A conseenencia de 1a tra
dein de In cosa, esta propiedad “relativa” se transforma en un derecho
absolute, protesido conten todos. Bn aquellos casos en Ins que ny se debe
al pestacién habri de
ser considernda como 1a cosa qne debe darse en propiedad al acveedor. “At
desprenderse ¥ ennjenarse literalmente et acto de la yrestacién de 1a. per
sona det obligado por el contsato, ae couvierte Idealmente en una parte
el mundo exterior patsimonial” «pig. 58), Por las razones expnestas en
‘ol texto no coincide con este punto de vista, AAnranea éste de qe el pode:
Suridico det acreedor no se agota sélo en el “deber hncer™ de! dendor, como
categoria moral, sino que lin de reprecentar un seiorio sole alge “extern
‘Ja persona, Esta concepeidn, deste enyo punto de vista son absolutamente
|, Wespscarein: Letirb dh. Peat, $2 ea
tuna cosa, sino una prestaciin de earieter personsacreedor “domina” el acto del dendor silo de modo indivecto, ex
decir, al través de li persona de éste y, por consigniente, al través
por el acto
de sw libre yoluntad, que stxge al mundo exteri
mismo. Puede, dese Mego, infuenciar esa voluntad ~xeclaman:
do” Ja denda al déndor, haciéndole recorilar sn compromiso
exponiéniole Ins conseenencias de su incumplimiento, Pero el st
poner Ia existencia de un dominio directo sobre el acto ajeno
esti en coutradiecién con el hecho de que todo acto tiene «
hase de sn existencia la libertad del que actiia, que, a su vez, no
puede ser objeto de dominio ajeno. Con la libertad de Ja persona.
solo cabe coneiliay wna limitaeion de su volmntad que enenentre
sw fundamento, como afirina Kaxy, “en Ins lees generales de Ja
libertad”, Jo que signifien Ja vineulaeién al deber y Ia sumistin
ala {nerza del deveeho que ampara al acreedor, pero no supone
aupea 1a sumision inmediata a la voluntad ajent, aunque slo
fuera en wn aspecto pareial de la personalidad. De ahi que se diza
con toda exactitud que el aereedor tiene derecho “a” Ia presta:
‘sobre Ja. prestaeton
ci6n (a veeibirla), mas no que tenga derecho
(como lo tiene el propietario sole Ia cosa) y que an derecho se
aivige
vont” el dendor; pero no es un derecho sobre Ia persona
del mismo, como vewre con I propiedad solve 1a co:
No representa, finalmente, el crédito um devecho de dominio
sobre el objeto de Ia prestacion, es decix, sobre Ia cosa que ba
de entregarse, El acreedor, p. ej., el comprador sl que Te ha sido
yendida una cosa determinada, pero agin no le ha sido trapsmi
tida Ia propiedad de Ia misma, segin Jos preceptos del dereclio
de cosas, no es todavia propietario de 1a cos, ni aun de moto
velativo” frente al deudor (7). No puede intervenir direetamente
consecnentes @ Irreprvehables las couclusiones de Denexerr, dewansa en.
Ja filosofia juridica de Hlucxr, ¥ concretamente en Ia concepetin hegetians
det “derecho absteneta o formal”, en conteaposiciin a la “mortl”
nsos sociales" (ofr, en particular, los a8 67 ¥ SO, vol. TIE de la obra
Gruntinien der Phitorophie dex Rechts), Véave el sereditady comentario
eritico de J. Bivnen eu Terhandiuugen des 2. Hepetiongresses, 3934, wi
sina 37 y ss. Clr. también Lanewe: Sittichkel? wid Recht, 1988, aig.
(@) Asi en Ta obra de Dureness, cltada en Ja nota nterior, Col
144 ed, pig. 20,
senda en to
nota 18
Ayes inteopvocios
sobre Ja cosa, ni excluir toda intervenciOn de terceros. Tales de-
yechos eorresponden afin al dendor, hasta tanto eumpla su deuda
mediante el acto de transmisién real. Hasta ese momento no
‘puede el acreedor exigir de un tercero Ta entrega de In cosa, y e2
caso de coneurso del dendor deberdi admitir que 1a cosa figure
fen 1a masa del mismo, ya que todavia pertenece a su patrimonio.
Elo signifiea que al aereedor, que ya camplié por su parte, Te
cortesponde una pretension dineraria, usa cuantia definttiva
Aeyende de loz medios que se tengan a disposicion para la satit:
faceiéu de todos los deudores del concurso, Como el dendor al
‘asamir Ja obligaeién —el vendedor mediante la venta que, segdn
1 BGR, fundamenta, en principio, slo una relacién de obliga-
eidn—- no ha perdido atin su derecho de propiedad, contimtia en
‘situacién de transmitir validamente a un tercero Ia propiedad,
‘en contra de la obligacién asumida. Con ello se hace, desde Inezo,
yeeponsable frente al acreedor, por vuineracién del contrato, mas
ja cosa misma queda por lo general perdida para el acreedor (6)
Solo el comprador de una finea (0 de un derecho sobre wna
finca) puede protegerse de tan desfavorable conseeuencia mediante
anotacién preventiva (§ $83) (*) en el Registro, para conservar su
pieiensiOn, Produce aquélla los efectos de una imitacion de dis
poner (del dendori a favor del acreedor inscrito. Mas cabalmente
este instituto, mediante el cual cabe excepeionalmente realizar ¢:
crédito fuente a terecros, demuestra que el BGB niega en princi
pio esta proteceién al derecho de erédito. El acreedor solo puede
persegnit su derecho frente al dendor.
CuestiGn distintn es si cabe proteger al acreedor frente a un
tereero, al menos enando éste intervenga no sélo respecto al ol
13) A meuos que el tereero suplera quo a virtud de su aduaistetim few
enna ef derecho det acreedor, Eu tal esso esti obligato a indemnisar al
Seton, segim el ¥ S26, por persuielo doloso 7 contrarlo a 1a woral; de
wsrendo, ndemis, entrogar 1a cosa, de acuerdo con el § 249 (
Tey Weare, 42 y as de muestta Ley Hipotecaria, (N. pat)
‘yéase el art. 1902 ©. ¢, Ea reparactén natural a que conere
tauente ne refiere el f 249, ademfs de derivar de dicho peecepto (re
date cavsado"), se recoge en los azts, 1.096 7 1.008 C. ¢. Véase
paren 1a sentencia gel ‘THbunat Supreme de de diclembse de 1912,
AN. vet 7).§ Zcoscemma og x4 RELAciON onttoatoRts 2
Jeto de la prestacién. sino sobre el derecho de crédito mismo. Esta
ro sobre el derecho de crédito se
prodace al recibir 1a prestacion del deudor, que de buena fe le
considera acreedor legitimo, sin advertirle que no Io es, con lo
eal, de acuerdo con Ios requisites de los §§ 407, 408, 793 parr. T,
frase 2i, SOT y SOS (*), queda liberado el deudor, perdiendo el
‘ei eveedor su derecho, En realidad Ja sitnacion juridien del acre
dor ten 1a que el texeero ha intervenido de modo ilieito) es una
posieion juridiea que todos vienen obligados a respetur. No e
ciertamente, un derecho absoluto (9), pero. al ignal que éste, es
dligno de proteccion, y por ello, en caso de vulneracion, ha de equi
pararse q los “demis derechos” de que habla el § 835,
del BGB (10) (**
TIL, Lu reatizaciin det evéitito
El ordenamiento juridico no se conforma, por 1o general, con
Smponer al deudor una obligacion y reconocer con ello al acree-
doy tm derecho a Ia prestacion: se preocupa también de que en
ease necesario pueda el acreedor realizar su-derecho. Ahora bien,
Iu comunidad juridica no se enfrenta espontineamente con el deu-
moros0, sino ye encomienda al acreedor la decision y el mo-
Atte, 1526 y 1527 Ce (S. pe Ti
1) Lzosutanp (A 6D y $5) supone la esistencia de ua “derecho de pro-
pledaa” sobre et crédito. Sia embargo. ywopiedad en el sentido del BGB (y
fe! det lengeuje asnal) stpoue seflvio sobre la cosa, La posesiia es In
0 se pede yoseer at abandouar un eréiite, De
i que sen erréneo el hablar de un “derecho de propletad sobre el ere
dito", Lo que quiere decirse es perteneucla Juridica del evédlite, 3, ex
tol caso, esta situaciin Jurfdien es Importante también frente a
exclusivamente a que se constate judiclalmente In existeneia o inexiaten:
de determinada relaci6n juridiea (ZP0, § 256); por el contrasie, yersizw
fen 1as accioues de condena que el demandada sea obligado a enmplit
prestaciGn, es declr, aspira a la constatacién de que coneurre Ta pretensis
¥ a que el Tues ordene al demandado que cumpla 1s prestaciin, (Cf. N
maser: Zivilprosessrvoht, pig. 145)
7) Cie. §§ 290, 288, 295 y 828 del BOB; 205, asim. 9 ¥ SAS de Ia ZPO,2 iytmopuccr6x
de Io exija 1a satisfaccion del acreedor. Cuando se trate de cosas
ninebles, esto se leva a efecto mediante embargo y venta en subas-
ta piblicn (ZPO, §§ $03 y S14); en los inmmebles, mediante su-
basta 0 administracion forzosas, de acuerdo con Ja ley de subastas
Sorzosas, 3, finalmente, en los eréditos del dendor mediante em-
baxgo (ZPO, §§ 803, $29 y ss.) y trausmision del exédito embar
gado al acreedor (ZPO, § 735 ) (*). Ha de soportar, por consi-
guiente, el deudor que en determinadas cireunstancias sea des
provisto de todo su patrimonio —exelnyendo tinieamente deter
sninados objetos inembargables, como ropas, cumas y uteusilios do-
mésticos (PO, § $11}
también de sus ingresos corrientes —a
excepein de In enantin de los salarios, sueldos, ete., que se consi:
dera inembargable por servir al propio sustento (18) (°*)— para
cumplir Ia pretension el acreedor. Todo su patrimonio y sus in-
gresos quedan sujetos, prescindiendo de las excepciones citadas,
a intervencién por via ejecutiva. Decimos que el dendor “respon:
de de sa wewda con su patrimonio (***),
La expresién “responsabilidad” se utiliza en el lenguaje juré
dico en diferentes acepeiones. Hablamos, p. ej., de “responsabili:
dad por culpa” y de “responsabilidad por riesgo", de responsabi-
tidad por tos auxitiares (§ 278) (****) 0 de responsabilidad por
€1 Grgano (§ 81). En todos estos casos lo que queremos decir es
que alguien responde por nna determinada condueta propia 0 por
la de otras personas, 0 por determinados xiesgos, y ello de tal
suerte que lia de satisfacer In correspondiente indemnizacién de
Gatios, En algunos casos (p. ej. § 12, KIzG) establece In ley que
ef obligado a indemnizar responde s6lo hasta una euantia me
xima. Esto signitiea que eu el caso de que se produzea wm dao
© del cual deba responder sélo lo hart hasta In cnantia maxima
Sijada, aunque el daiio real sea superior a ésta, Traitase, pnes, en
este caso de Hmitacién de 1a responsabilidad segiin la euantia (de-
(9) Voase LE, civil, avts, 1AN7 y ss, WN. per. 7)
(18) Cte. LounpeVO de 80 de octubre de 1949 (RGBL, I, 1.451); fa, de
de abril de 1952 (BEB, ¥, 247)
(0) Véase 1. K. civil, art, 1458, modificado pur la Ler de 20 de ai
stembre de 1952. (N. et).
(96%) Véase art. 1.911 Ce. Q¥, pet).
sere) Vense art. 1.908 ©. 6. (N. nen).cartons 38
8
nominada limitacion aritmétiea de la responsabilidad), es deci
de una limitacion de 1a eventual obligacién de indemnizar.
Otra cosa ocurre cuando se habla de una responsabilidad pa-
rimonial limitada o ilimitada. Al hablar entonces de responsa-
itidad no queremos indiear la de In persona por Ios perjuicios
causados (con la consecuencia de una obligacién de indemnizar),
sino que aludimos a la afeceion de su patrimonio, a la interven:
cid de los acreedores por via ejeentiva, Hablamos entonees de
responsabilidad patrimonial ilimitada euando frente a los acree
«lores vesponde todo el patrimonio del deudor —salvo los objetos y
créditos inembargables—, y de responsabilidad limitada cuando
solo vesponden determinados objetos patrimoniales que constitu:
yen un “patrimonio separado” (responsabilidad limitada objeti
vamente). Constituye Ia responsabilidad ilimitada la regla ge.
neral, mientras que s6lo coneurre la responsabilidad limitada
objetivamente cuando se ha pactado expresamente o la establece
excepcionalmente la ley. El caso mis importante de limitacién le-
de la responsabilidad es 1a del heredero por las obligaciones
que dimanan del causante, que la ley admite cuando se adoptan
determinadas medidas cuya consecuencia es una separacion de Ja
sucesién del patrimonio restante del heredero (§ 1.975). La res-
ponsabilidad limitada del heredero significa que los acreedores
del causante silo pueden ejecutar la sueesién, no respondiendo
frente a ellos el patrimonio restante del heredero (*.
EI hecho de que todo deudor responda, en principio, por cual-
quier deuda frente al acreedor con todo su patrimonio, no es na-
‘taral, sino que descansa en una larga evolucién del derecho de
obtigaciones y del derecho de ejecncién. Originariamente, tanto en
et Derecho romano como en el germénico respondia el deudor
con su propia persona, y ello en virtud de un contrato especial
de responsabilidad, de una especie de autopignoracién. En caso
de incumplimiento podia el acreedor apoderarse de la persona del
dendor, detenerle e incluso venderle en eselavitud. Por consiguien-
‘te, el deudor era realmente objeto de la intervencién del acreedor,
que podia utilizar contra 1 una conceién directa. Poco a poco
(9) Y. art, 1028 ©. e, espaol, La limitaelou couvencional de la res.
onsabilidad eabe también al través del art, 1255 C. ¢. (N. mex. T).4 ixtmopeecron,
dej6 sentirse lo inadecuado de tal objetivacion de la persona, ¥
Ingar de la responsabilidad de la persona fué apareciendo la di
patrimonio del deudor. Desaparece asi de Ia mente de Ios juristo=
romanos Ia “vineulacién” del deudor (“obligatio” = vinenlo), ex
sumisién a la yoluntad y poder del acreedor. para pasar a pr
mer plano el momento ético del “estar obligado”, det deer (“deb
ve”) (19). En el Derecho germinico se lev a cabo unn evolucién
andloga, s6lo que aqui fué desde un principio lo primario el mo-
mento de la “deuda”, del deber prestar, que se diferenciaba de
Ja responsabilidad, que era secundaria y exigia un acto especin!
que la fundamentara, También aqui fué debilitandose In respon:
sabilidad de la persona al ir pasando con el tiempo a integrar 3
responsabilidad patrimonial (20). El Derecho vigente no conece
sino la responsabilidad patrimonial; mas de modo diferente a lo
que ocurria en el Derecho germinico, no precisa un acto esp
cial de fundamentacién, sino que esté en principio unida a toda
denda, y ello en general como responsabilidad patrimonial ilim
tada. De aenerdo con la concepeién actual, todo aquel que asume
‘una obligacién responde, en caso de incumplimiento, con todo To
que Te pertenece. El que debe responde también. Cabe distinguir
eonceptualmente la responsabilidad de Ja deuda, del deber pres-
tar, pero aquélla sigue a ésta como In sombra al cuerpo. El que
asume una obligacién no se hace cargo s6lo de un deber juridie-
moral (Io que para algunos significaria muy poco), sino que core
el riesgo de perder su patrimonio (o una parte del mismo) por
via ejecutiva. De esta suerte la “responsabilidad” que acompaix
ala “denda” transmite a ésta una especie de gravitacién.
Bs evidente que aun en el caso normal de Ja responsabilidad
patrimonial ilimitada carece el acreedor de una garantia abso-
Tuta de que seri satisfecho. Puede, en efecto, acontecer que ©’
patrimonio del deudor (en cuanto sea susceptible de embargo) see
inguficiente o que se adelante otro acreedor ¥ después no quede
nada susceptible de embargo. Por lo general no puede tampoos
evitar el acreedor que el objeto de la responsabilidad quede dis:
minuido por actos del propio deudor realizados entre el moment
(19) Cte, Jone:
conne-Wevoin: Romésohea Reoht, 3° el, pig. BL
(20) Gfz, Muvrsis: Deutsches Privatreeht, pig. 108.$ 2coscrre ve 1a meLactOs ontextORt 35
del nacimiento del exédito y el de la eventual ejecucién (21), ¥ ex
que a Ja ejeencion quedan siempre sometidas tan slo aquellas
cosas que pertenezean al deudor en el momento de la ejecucién.
Si con untevioridad a este momento enajena el deudor une cosa,
ésta sale del eireulo de los objetos que vesponden frente al acree
dor. Por el contrario, quedan sujetos a la responsabilidad los
nuevos objetos que adquiera. Por consigniente, la. inseguridad del
aereedor tiene un doble fundamento: reside en primer Inger en
que el patrimonio que responde esti integrado por un circulo de
objetos variables cuya amplitad (y con ello el grado de seguridad
que se ofrece a su crédito) depende de circunstancias que él nm»
puede influenciar ni, en su mayor parte, puede prever: en segu.
do lugar consiste en que Ios restantes acreedores de su dendor
tienen Ia misma posibilidad de ejecucién.
La inseguridad apuntada se evita cuando el acreedor exige In
constitueién de un derecho real de garantia sobre un determ!
nado objeto, es decir, una prenda o una hipoteea. En tal supuest:
responde 1a cosa pignorada, sin tener en cuenta su pertenenein
al patrimonio del deudor, es decir, aun en el caso de que el dendo:
la enajene, a menos que sea protegida la buena fe del adquirent
en In inexistencia del derecho de garantia. El acreedor prendariv,
no tiene que preocuparse de que se le adelanten otros acreedores
a virtad de su derecho reat de garantfa puede exigir, tratindose
de una cosa mueble que embargue un tercero, sei satisfecho pre
ferentemente con el producto (ZPO, § 806) {*). A pesar de adj
dicarse en la subasta forzosa, subsiste la hipoteca, de no ejecr
tarla un acreedor con orden de prelacion preferente. En caso de
coneurso del deudor asiste al acreedor prendario el derecho a
ser satisfecho con la prenda y ello por la totalidad de su crédi.
to (KO, $$ 47 y 48) (**), mientras que los demis acreedores silo
pueden esperar una satisfaccién parcial de sus eréditos de acuer
do con Ja cuantia del resto de la masa patrimonial subsistente,
Por consiguiente, de la responsabilidad general patrimonial
@21) Con excepeién de tos casos en que el acrecdor esti facnltado «
impuznar un acto furfdico de su deudor, de acuerdo con la ley de impugna-
ifn
(0) Art, 1.682 L. Bnj. ctv. (N, ve 7)
(OH) Art 1.922, mim. 2, ©. ¢, (. pm 7).38 ixRopeecrox
que a este respecto designamos también como “responsabilidad
personal” (y que no ba de confandirse con ta responsabilidad del
Gendor con su propia persona, s6lo eonocida en el antiguo Dere-
cho), distinguimos la “responsabilidad real”, que signifiea la res-
ponsabilidad preferente de un objeto determinado por wa deuda
conereta. Es In conseeuencia del derecho real de garantin consti-
‘tuido sobre una cosa determinada (derecho de prenda, derecho de
hipoteca). Para Ia constituciin de tales derechos reales de ga-
rantia precisa, en contraposicién a la xesponsabilided general
patrimouial, ademis de la existencia de una deuda por la que
responde la cosa, un acto especial de coustitucién, de cariieter
negocial (coustitueién de la prenda, § 1.205) (*), 0 1a conce-
srencia de wn supuesto legal (derecho prendario del arrendador,
§ 599) (**). Para la constitucién negocial de un derecho de prends
sobre una cosa s6lo esté en principio facultado su propietario (***),
que puede constituir Ja prenda para garantizar una deuda pro-
pia o ajena. De la constitucién de Ia prenda (0 de 1a hipoteca)
no deriva para el que la constituye una obligacién de hacer la
prestacion, sino tan slo la responsabilidad (o sujecién) de Ia
cosa, Esto significa que el propietario ha de soportar la realiza-
ion de la cosa por el acreedor prendario (0 por el acreedor hipo-
tecario) con fines de satistaccién del erédito subyacente, y ello
al través de la venta de la prenda (§ 1.228) 0 de la ejecucién for-
zosa de la finea (*°*°),
Resumiendo: Responde de la deuda el patrimonio del deudor
Ge modo ilimitado por lo regular y en determinados casos limita.
damente, La posibilidad de encontrar ast satisfaccién al erédito
no esté garantizada sino en tanto en cuanto sea suficiente el
patrimonio del deudor y no se adelanten otros acreedores. Una
garantia mayor obtiene el acreedor mediante la constitucién de
‘un derecho real de garantia. Con ello se tiene junto a la respon-
sabilidad patrimonial general una responsabilidad real especial,
que goza de preferencia frente a todos en el sentido de que los
(*) Acts, 1857, mim. 1, y 1863 (... constituir 1 contrato de prea:
aa..0") ©. 6 (, Det TD.
(9) ©. ey art 1922, mim. 7, (N. pe TD.
(oe) 0.6, art, 1.857, nim. 2 QS, pen).
(°°) Coy art, LST ¥ 128 a 195 L, H. (N. oer 3)$ 2—coNeEeTo De LA REIACION oMLIcATORIA 31
restantes acreedores —frente a los cuales responde también Ia
cosa a virtud de la responsabilidad patrimonial general— quedan
preteridos en la ejecncién respecto al titular del derecho real de
gavantia,
¥. La relacién de obligacion como un todo y como proceso
Hemos examinado los elementos esenciales de la ielacién de
obligacion: ef deber de prestacién y los deberes de conducta;
el crédito como derecho a la prestacion y la posibilidad de vea-
Yiaarlo por via juridiea, asi como Ia garantia del acreedor a vir-
tua de la responsabilidad patrimonial general del deudor nor-
malmente conectada a la deuda, Pasaremos, pues, ahora a estudiar
Ja velacién de obligacién como un todo, Bajo este concepto en:
tendemos la “relacién de obligacion” no s6lo como Io hace Ja
ley (p- ej., en el § 362), es decir, como Ia relacién de prestacion
aislada (crédito y deber de prestacién) (*), sino como Ia re
acién juridica total (p. ej.: relacién de compraventa, de arren-
damiento, de trabajo) fundamentada por un hecho determinado
(p. ej-: ese contrato concreto de compraventa, de arvendamiento
6 de trabajo) y que se configura como wa relacién juridica espe-
cial entre las partes, En este sentido la relacién de obligacién com-
prendera una serie de deberes de prestacion y condueta, y ademas
de ellos puede contener para una u otra de las partes derechos sie
formaciéa (p. ej., un derecho de denuneia o mm derecho de op-
cin) a otvas “situaciones juridicas” (p. ej, competencia para
recibir une denuncia). Bs, pues, un conjunto no de hechos o de
acontecimientos del mundo exterior perceptible por los sentidos,
sino de “consecuencias juridicas”, es decir, de aquellas relaciones
y situaciones que corresponden al mundo de la valides, objetiva
Gel orden juridico, Ahora bien, este mundo del pensamiento juri-
dico no es, como pretende creezse por algunos, un mundo “ixreal”,
faera del tiempo o incluso puramente imaginari
rio, el orden juridico es algo vivo, en tanto en cuanto los hom-
bres, y en particular los Organos de In administracién de justicin,
por el contra
() ©. cy art 1356, prop. 1° ON, pu)38 INtmopuceréx
tiendan a él en su actuaci6n real. Y es que “reales” no son sola-
mente las cosas del mundo corporal espacial y temporal, asi como
las sensaciones animicas, sino que Io son también las sustancias
eficaces del “espiritu objetivo” reconocidas en las relaciones hu-
manas de convivencia, y entre las que se cuentan las normas
juridicas vigentes y las relaciones jurfdicas coneretas que derivan
de aguéllas (22). No existen, ciertamente, en el espacio, mas si en
el tiempo; pueden, por consiguiente, nacer y desaparecer (extin.
guirse, anularse), modificarse y desarrollarse hacia un fin deter-
minado (23).
La relacién de obligaciéu, como relaci6u juridica concreta ev:
‘tne personas determinadas, existente en el tiempo, es, ciertamen-
te, un conjunto de derechos, obligaciones y “situaciones juridicas”,
pero no es la suma de aquéllos, Bs, mis bien, wn todo, un cou-
junto (“Geftige”) (24). Subsiste como tal, aunque algunos de los
eberes que contiene se hayan extingnido por el cumplimiento,
6 algunos de los derechos de formacién hayan desaparecido por
haberse ejercitado o hayan preserito por no haber sido ejereitados
en el tiempo previsto. Puede, sin perder su identidad como tal
vvelacién de obligacién”, ser modifieada en sn contenido por
pacto entze las partes {§ 805) (*) 0 a virtud de reglamentaci
legal (p. ej, nacimiento de un deber de indemnizacién). Tacluso
(22) Ta expresiin de “espiritu objetivo”, que se xemonta 9 Hnorr, se
entiende agni en el sentido de la doctring de’ los estzatos © eapas (“Sentech
teulehre") de N, Harman. Segtin este autor, la estractara del mundo
real {Anfoau der reaten Well) es por caps o estratos, Comprende un ser
‘material, un ser orgénico, un ser animico y expiritual, El objeto del ser
cespiritual “esti muy alejado de un ser puramente ideal: la lengua, 1
cienefa, el devecho, In moral; todos ellos tienen sx nactmiento y extinciGu
‘histOrien y temporal”. Ahora bien, lo que tlene existeneia temporal es
veal, “aunque nf sea espacial al material". Neowayy, en sn obra Das Pro-
dom des goistigon Geistee, nabla del Derecho como tenémeno del “esp
itu objetivo”, y describe su modo de ser como 1a “validez interna” o el
oder” que “resida en ta voluntad Juridica comin”,
(3) No se trata, por consigulente, de una expreston figurada, sino ob-
Jetivamente adecuada. De modo distinto, p. oe}, BRUSHN: Cder das juris
isehe Denker, 1951, pig. 63.
(24) En cuanto a este concepto, eft, Hanmisys: Awfbmn der reolew
Watt, pig. 238 y 58, 329 y as,
(9) Vease art, 1.908, mim. 4, ©. 6, (N. mex),§ 2—eonereTo DE LA nELAcIéN ontIaATORLA 9
a persona de Ios interesados puede variar o alterarse, a conse-
caencia de sncesion, “negocio inter vivos” (*) 0 también por dis.
posieion legal (p. ej § 429). Lo que subsiste en tal alteracion
es cabalmente Ia esencia o trama, la conexién conforme a sentido
Je los distintos elementos del todo que subsiste ann enando cam
bien algunos de estos elementos. Aquello en lo que deseansa esta
conexién cenforme a sentido, y lo que en wltimo témino da al
conjunto wna directriz unitaria, ¢8 el fin al que tiende, Toda
relacion de obliguciéu persigue, a ser posible, la mis completa
= adecuada satistacein del acreedor 0 de los acreedores a conse-
‘Cuencia de wn determinado interés en la prestaciéa,
‘Ahora bien, por el hecho mismo de que en toda relacién de
jligaeion late el fin de Ta satisfaecion del interés en In prestacion
Gel acreedox, puede y debe considerarse la relacién de obligacion
como un proceso. Esta desde un principio encaminada a aleanza
un fin determinado y « extinguirse con Ja obtencion de ese fin.
¥ precisamente 1a obtencién det fin puede exigir alguna modifi-
cacién; asi acontece cuando 1a prestacién debida se haya hecho
mposible, pero el interés del dendor en la prestacién pueda ser sa-
tisfecho de otra forma, mediante indemnizacion. La satisfaceién del
acreedor se produce normalmente mediante cumplimiento del deber
de prestacién; pero puede producirse de otra forma, p. ej., me-
diante compensacién (de modo que el acreedor compensado ex-
fingue una deni propia) © mediante prestacién subsidiaria con-
sontida por el acreedor. Ta rekteion de obligacién como un todo
se extingue cnando su fin haya sido alcanzado totalmente, es de
cir, cuando el aereedor (0 todo el que participa como acreedor)
haya sido totalmente satisfecho en su interés en la prestacién
Contrariamente a Ta propiedad, que es un dominio duradero
sobre Ja cosa, 1a relacion de obligacidn es, en armonia con su na-
taraleza, puramente transitoria, Hilo rige, empero, limitadamente
en cuanto a las Iamadas relaciones de obligacion dnraderas (in-
fra VI). Mas incluso éstas evan implicito el momento de la
resolucion (en forma de un derecho de denuncia). Todas Jas rela-
ciones juridicas, incluso el derecho de propiedad de wna persona,
doferminada, subsisten en el tiempo: mas Ins retaciones de obli-
9) Weave art, 1.208, min, 2, C. 6. OS. oe)40 ixtmopuce:éx
gacién, por estar encaminadas a un fin determinado, estén d
un principio destinadas a extinguirse
A pesar de ello Ia relacién de obligacién extinguida a couse-
‘cnencin del cumplimiento de los deberes de prestacién no desapa-
rece del mundo del pensamiento jurfdico, Conserva st importancia
como “fandamento juridico” de la prestacin realizada, en el sex:
tido del § 812. sf, p. ej. cuando el vendedor ha entregado 1s
mereanefa en el plazo previsto y el comprador ha pagado el pre:
io, se ha extinguido la relacion de compraventa, es decir, ha
dejado de existir como conjunto de deberes y de devechos entve
las partes, Pero el hecho de que haya existido sigue teniendo im-
portancia para la gubsistencia.de In propiedad y la posesién del
comprador, en el sentido de que éste, de otro modo (p. ej. si la
compraventa fuese nula), hmbiera obtenido la mercaneia sin “fun:
damento juridico”, y, segin el § S12 deberia restituirla, Po
consigniente, la relacion de obligacion extingaida por el cump
miento de los deberes de prestacién de ambas partes conserva st
importaneia como “fundamento juridico™ de las prestaciones xea-
Yiradas. De ahi que por el cumplimiento de los deberes de presta-
Gién no se extingue la relacién de obligacion sin dejar huella,
sino que se “suprime se rescinde” en el doble sentido (25) de
que desaparece como relacién de obligacién, pero se conserva y
subsiste con significado distinto como fundamento juridico de las
(25) Para quien eaté interesado en el pensamiento filus6tico cabe obser
var que al extinguirse In relaelin de obligacién, a conseevencla del cam-
plimiento —al que tlende desde un principlo— en el doble sentido arriba
fexpnesto, $6 revela como proceso dialéetico en el sentido de la fosotia
hegetiana. La considerscién de 1g relaclin de obligacién como proceso 10
contradice sus caracteres como “eonjunto”, sino que, al contratio, tos cou
Firma, Ya que, como subraya Hansussw (Aafbaw der reaten Welt, pig. 2301,
todos los conjantos naturales soa al propio tiempo sistemas de proceso:
Cuando se ealifien como “organismo” (asi, Siwex, 1) a In relaciOa de obit
ssaciin quiere significarse lo mismo que 10 que enteudamos por “conujunto”
¥ “proceso”, La categoria del “organismo” es, empero, una esfera coi~
ceeta de la realidad, tomada de la vida orginica; mientras que “coxjunto
y “proceso”, segin HanTwass, so “entegorfas fandamenteles” aplicabies
fa todas las esferas de Ia realidad. Gabe decir lo mismo de 10s concepts
e “nacimiento”, “extinelén", “modificacién”, mientras que et lugar de 12
categoria de 1a causalidad Io ocupa en el dmbito de 1a valider jurfdiea }
de a causa de Ia vallder ¥ In de sucestén juridtea§ 2—coNCHITO DE TA RETACION oULLeATORIA a
prestaciones realizadas. Al considerar que la deuda cumplida,
con ello, extinguida constituye el “fandamento juridico” de ia
prestacién, se pone de relieve Ia relacién entre el derecho de obli
gaciones y el derecho de cosas: la adquisicién veal de la propie-
dad (§§ 873, 925, 929 y ss.), que como tal no crea sino una justi
ficacién “formal”, precisa una legitimacion de cardeter obliga-
cional para estar protegida contra una pretensién de restitneion
derivada del § 812 y ser con ello juridicamente eficay,
VI. Relaciones de obligacién duraderas
Lo expuesto acerca de la estructura de la relacion de obliga-
clon precisa completarse por lo que se refiere a aquellas relaciones
eayo desenvolvimiento no se agota en una sola prestacién sino
que supone un periodo de tiempo mis menos largo, por cuante
su contenido implica bien una conducta duradera o 1a. realizacion
de prestaciones periddicas. Tales relaciones se denominan “rel
clones de obligacién duraderas”. Pertenecen a este grupo, entre
otras, las relaciones de arrendamiento de uso y de uso y disfrut
€l mutno, el depésito, Ias relaciones de trabajo y Ias sociedades;
también corresponden a 61 los “contratos de suministro”, es decir,
aquellos contratos acerca del suministro de mnergia 0 sobre
suministros periédicos de mbito determiriado o determinable en
cada caso (p. ej., suministro de cerveza). Hs decisivo para el ea-
véeter de Ia relacién de obligacién duradera que ia prestacién
total dependa del tiempo durante el cual deban hacerse periédi-
camente las prestaciones parciales. Por consiguiente, no se esti
ante un relacién de obligacin duradera cuando se haya pactado
desde un principio la entrega de una cantidad total (p. ej. ca!
bon para usos domésticos), que se entregaré parcialmente en @is-
tintos momentos. En tal contrato carece e! tiempo de influencia
sobre el contenido y la extensién de la prestacién, y no repercute
sino sobre el modo de hacerla.
Las relaciones de obligacién, en que la extension de In presta-
ciém de una o de ambas partes depende del tiempo, han de esti
Vimitadas de algin modo, por cuanto una relacién duradera sin
posible resolucién puede armonizarse con la esencia de una ca-2 rxtaopeceros:
miunidad de cardcter fuertemente personalista, pero no con una
zelacién de obligacion. Una relacién de obligacién duradera puede
onstituirse por un tiempo determinado, con cuyo transeurso se
sxtinge; pero puede también terminarse mediante acuerdo pos:
terior o por acto unilateral, de formacién o modificacién juridiea,
Ze una de las partes, es deci, al través de una denuncia. Para
Movar a cabo tal acto de modificacion juridica esté solamente
faculiada una de las partes cuando le haya sido atribuido (con-
tractual o legulmente) un derecho de formacin, una facultad
ssolutorin 0 de denuneia (*). En la mayor parte de las rela.
sfones de obligaciéu duraderas suelen las partes conclwir las
aormas relativas a la facultad de resolueién; para el caso de
ame esto no oewira asi contiene Ia ley preceptos de denuneia
wcerea de los Tipos mis importantes de tales contratos durade-
ros (eft, p. ej, §§ BOL y ss, 620 y ss, G7L y 723) (**). En algunos
casos la ley Timita, In facultad de demuncia en interés de la parte
socialmente miis Uébil, 0 Ia sustituye por Ja sentencia de modi-
fieacion fundada en Ia constatacion de la concurrencia de deter-
minados veyuisitos (ley de proteccién a los arrendatarios) (°**)
La denuncia extingue la relacién duradera en cuanto tal. Des
pués pnede snbsistir una relacion de obligacién simple euando
ain no se hayan cumplido determinados deberes de prestacién ;
asi acontece cnando esté pendiente el pago de determinados ci.
nones arrendaticios © de determinados salarios, 0 subsistan ain
pretensiones de indemnizacién fundadas en vulneracién del con-
trato. Es mis: ocurve que determinados deberes, tales como el
deber de devoluci6n del prestatario y del arrendatario, no nacen
«ino en el momento de Ia extincién de Ja relacién duradera, Puede
calificarse a estos deberes como “deberes de liquidacion”, y por
(©) BI término “enuucia", traduccion de la vox “Kilndiguag”, es usual
en la prietion contractual espaflols, espectalmente en la mereantil. No se
eamplea en el C. c.; pero véase, p. el, art. 70, causa 2*, de la Tey del Con-
‘rato de trabajo de 28 de enero de 1944, (N. ost. T)
(2°) Véase ©. e, arts, 1.508, 1782 y 1.705, (N. De T).
095) Y, en muestso Derecho Ia prérroga forzosa dle los contratos a fa.
‘Yor del arvendatario, consagrada en el art, 1° det Decreto de 29 de ai-
jombre de 1981 ¥ cn el art, ST del texto artictlade de Ja Ley de 19 de
abyit de 1936, C8. pet. 7).§ 2—cowcerro De EA RELACION onLtcarORIA a
o que a ellos 2 refiere no eabe duda que, en tanto existen, quiere
ecirse que subsiste In relacién de obligacién, aunque no en la
forma de relacién duradera. No es, por consiguiente, correcto el
mar que Ia denuncia se equipara por sus efectos al cumpli-
siento (26). ‘También las relaciones de obligacion duraderas se
extinguen detiuitivamente, como tales relaciones duraderas, con el
camplimiento total de los deberes de prestacién pendientes. Por
41 contrario, mientras subsistan como relaciones duraderas, el
camplimiento de todos los deberes de prestacion que hayan sur-
ido no puede acarrear In extinci6n, ya que continuamente surgen
nuevos deberes de prestacion, ¥ no eabe, por ello, una. satisfaccién
snupleta del interés del aereedor. El transeurso del tiempo y la
1 fin que desde
)
aenuncia imprimen a las relaciones duraderas
el principio tienen las relaciones de obligneién simples
26) Ep conte win, Berrare, 19 (contra Grence y Gscursrraen)
(27) Los eoutratos de suministeo de agua, gas y energia no muestra
ana estructura fondamentalmente divergente de la de las oblignelones du
ndevas. Consiste st pecaliaridad en que la extensign de las prestaciones
seciproeas no slo depende de ln durael6n, sino, dentro de los distintes pe-
iodos, de tn cuantia de lo realmente utillzado por el usuario, 1o que de-
de de ta voluntad de éste, Hablan slganos de “relaciones de oblignetén
volteradas” (Wiederkebrschuldverbiltnis"); asf, Jasorn (onkursordnung,
ota 18 b, al § 17) y Uunsanx (Der Binfluss dee Konkurses auf Wieder:
Avooluldoornatinivsc, 1998), tamblén el RG (RGZ, 148, 330), 7 H. Lam
qexw (EnnLeb,, 502). Creen estos autores que a falta de disposieign sobre
1a cantidad de energia, gas o agua A suministrar no se pacta inicialmente
‘un eouteato unlforme do suministro que permanece en vigor basta que s¢
extingve por transeurao del tiempo 0 denuncla; To que se bce es pactar,
fen prineipfo, un contrato basico, y con toda disposicion de enersia, gas
‘© agua surge un nuevo contrato relative a la cantidad ntilizada y en las
condiciones determinadas en el contrato bisice, No se trataria, por comsi-
‘sulente, de una obligaclén daradera wlforme, sino de wma pluralidad de
pelaciones de cbligaclén relteradas, cada usa de las cuales exige un nuevo
contrato. Considero esta constroceisn extrafia a la realidad ¢ innecesaria.
‘Nadie piensa, 21 abrir Is espita del gas o ot grifo del agua, que acepta con
ello una oferia de contrato; nadie ua Hegado tampoco a la idea de exigte
para estos actos capacidnd de obsar, o ineluso, tratindose del uso por ter-
20s, eapueldad de representacién, Desconocen también 10s partidarios de
1a “relaciéa de obligacién relterada” que las fibricas han de realizar pres:
lones davaderas, ya que han de swninistrar y tener siempre a punto 1a
energia, con independencla de que 1a ntilice © no el usuario, La doeteinaBBxigen las relaciones de obligacion duraderas, por lo general.
para su ejeeucién una confianza reciproca y una especial obse
vaneia de la diligencia en el cumplimiento de 1a actividad ast-
mida, ya que en una vineulacion durante largo tiempo cada
de las partes depende, mis que en ningtn otro caso, de Ix. bue
fe y del cumplimiento de lo convenido. De ahi que en estos casos
tengan mayor significacién los deberes de observay la buena fe
y de Ia, consideraciéa personal. Puede esto llegar incluso a que
‘en algunos casos, tales como en las relaciones de trabajo. a tars
plazo, ol deber veeiproco de fidelidad pase a ser el centro de gra-
yedad de la relacién, superando en importaneia al deber de cum-
plir las prestaciones, de tal modo que Ja estructnra fandame
de toda In relacién juridica se asemeje a una “zelaciin de comu-
nidad de cardcter personalista” (28). Pero ann en los casos e:
aque esto no ocnrra, de la necesidad de Ia. vecfproca confiany
de Ia “relacion de obligacién seiterada” ha sido elaborada exctusivamente
fon ol fin de excluir In aplicacién del § 17, ZPO, a tales contratos. $=
enad que de lo contrario, st el administrador del coucurso pedia 1a. comtt
oacién del suministro de energia, agua, etc. vendria obligado a pagar
teuentas pendlentes como “dendas de Ia masa” (es decir. en su cuantin totaly
fe acuerdo con el § 17; 10 que se estimaba, con razon, como preferencie
injustifieada por parte de las empresas de gas, agua y eleetricidad, com res
‘ecto a los demis acreedores, bora bien, se evita esta consecneucia cua
do Ia solicitud det administrador del coneurso se considera como
negativa a continuar el contrato, unida a Ia oferta para concluic ua muers
contrato de suministro, que la empresn soministradora vendri obiigads &
feeptar, Ya due, a consecuencia de su yoslelén monopolisticn ¥ det caricte:
piblico del servicio, le incamhe ane “obligueién de contratar” (ctr. i
‘tea § 5, TI). Ofr, a este respecto, la tesis Inédita de Botz (Univ. de Kiel:
“her den Begrigt des Wiederkehzschuldverhilitnisses insbesondere in seine:
Anwendung auf den Elektrisititeversorgungsvertrag”; asi como Pataxor,
‘nota 13 al § 828.
128) Va demastado lejos Brrrzxe al afirmar que “en todas las relacion
Guraderas reside un clerto elemento de caricter juridico
‘no eoivelde, por ejemplo, tratindose de contvatos de suminist
Coinetaimos, empero, con Brrvzxe, fandamentalmente, en considerar que 12
“‘relaci6a de obligacién duradera” y la “relacién personalista de comuat
aad” no son términos que se exeluyen, sino que integran dos tipos fandamen-
tales de “vinculaciones juridicas especiales”, cada una de las cuales pue-
Ge contener elementos de In otza, existlendo entre ambas multiples relo-
clones.acuerdo duradero deriva que cuando ello quede destraido a con-
seeueneia de Ta conducta de una de tas partes, tengn la otra la
Jbilidad de negarse a 1a continuacién de la relacién duradere,
es decir, que podré denunciarla sin sujecién a plazo. Responde
a esto ol que en una serie de tales obligaciones (contrato de ser
§ 626; mandato, § 671, pirr. IT y III, y en la sociedad,
s, pio. I, pro. 2 y 8) otorgue la ley a las partes un derecho de
sin sujecion a plazo, fundado en causa grave, De ello
ha derivado la jurisprudencia el principio general de que “tra:
Hindose de relaciones juridicas de larga duracién, que exigen ua
golabornciéa personal de las partes y un acuerdo reciproco, eabe
a denuneia en cualquier momento cuando concurra causa gt
(RGZ, 7S, 389: 150, 199). Este principio ha sido aplicado es
yecialmente a lag velaciones arrendaticias (de arrendamiento de
uso ¥ de uso y disfrnte), Jo que es correcto, con las limitaciones que
derivan de la ley de proteccién a los arrendatarios. En todo caso
abré de probarse que se esti ante tal relacién de obligacién
Iuradera, que exige colaboracién y acuerdos mutuos, y en la m
ida en que se esté ante tal supuesto habré de plantearse la cues:
on de si Ia perturbacién det acuerdo mutuo ha de estimarse 0
2 como “causa grave”
§3
ESrRUCTERA DE LA LBY ¥ PLAN DE TA EXPOSICION
a estructura del libro II del BGB, relativo al “Derecho de
ones” —del que ‘hemos de ocuparnos en nuestra exposi-
clin, es poco clara, A pesar de ello cabe distingnir dos partes
principales. Lo. primera de ellas comprende las seis primeras ec
jones de la ley (§§ 241-432), y contiene preceptos que, en prin-
cipio, son aplicables a todas las clases de obligaciones, 0, al
menos, a un amplio cfreulo de obligaciones; p. ej., los contratos
sinalagmaticos, Se trata, pues, de una “Parte general”. La se-
wanda parte, integrada por la seccién séptima, contiene normas
-speciales sobre los diferentes contratos en particular. Agrapa
para ello la ley en 25 titulos relaciones de obligacién de muy
Jistintas clases —en su mayoria de earicter contractual, pero
obliga6 intRopvecrox
también algunas relaciones de obligacién de earacter Jegal, entee
alias las derivadas de dafios imputables—, sin clasificarlas cu
‘més amplios grupos de acuerdo con sus caracteristicas externas
mercantiles o doctrinales, de suerte que de ello deriva una im-
presién de diversidad que induce al confusioniemo,
‘Como se observa por Ia division en seis secciones —de las que
algunas estan a su vez divididas en titulos— no carece Ia primer:
parte de sistemitiea, mas ésta no cabe consideraria como afor-
tunada. Asi reglamenta la ley en a seecién primera, bajo el ti
talo de “Obligacién de cumplir la prestacién”, no sélo cuestione=
como son la determinacién del contenido de Ia obligacién de cum-
plir la prestacién y el modo de hacerlo, sino también la influen
de las perturbaciones objetivas de la prestacién ¥ las vulneraci:
nes del deber de prestar el dendor sobre el contenido o la subsis
teneia del deber de cumplir Ia prestacién. Contiene, ademis, est:
titulo normas acerca de la configuracién especial del deber de
cumplir la prestaci6n, p. ej, traténdose de dendas en dinero, obli
gaciones de indemnizacién, ete, También en este punto se echa
de menos una clara subdivisin. Contiene In seccién segunda di
posiciones sobre un circulo més Iimitado, a saber: acerca de ia
obligaciones nacidas de los contratos, y dentro de esta seccién
se refiere el titulo segundo a un cireulo atin més limitado: Io
contratos sinalagméticos, E1 titulo primero, que trata de las fnen.
tes y el contenido de los contratos, completa tinicamente los pr
ceptos de la “Parte General”, libro I, del BGB sobre los negocios
jaridicos ¥ los contratos (en particular, los §§ 116-157), especia’
mente en cuanto a los contratos obligatorios, Seria, pues, erréne
creer que de este titulo eabe deducir cémo se conclye un contra’
¥ cuales son los presupuestos para su validex juridica, Las not
mas de los titulos TIL-V de la seecion segunda se refieren,
menos aparentemente, a la validez de determinadas clénsalas con
tractuales. Sin embargo, el principal significado de las normac
del titulo V, sobre los efectos de la cliusala resolutoria pactads
‘en un contrato, reside en su aplicabilidad a Ios derechos de resn
Incién Jegalmente establecidos (§ 327). Al reglamentar Ia ley, «
eontinuaci6n, en la seccién tercera, la extincién de las obligaciones
quiere en realidad referirse a In extincién del deber de prestacién,
on razén ocupa aqu{ el primer Ingar el cumplimiento, al que§ SesrRUCTUR) DE LA LEY ¥ Las DE TA ExYOSICION a
siguen otras modalidades de satisfaccion al acreedor. No dej
lugar a dudas Ia reglamentacién de Ja ley en las secciones cuar-
ta (“cesi6n del crédito”), quinta (“asuncién de In deuda”) 7
sexta (“plnralidad de dendores y de acreedoxes”). Es acertadn
que tales secefones no hayan sido subdivididas en titulos, ya que
de ello puede prescindirse,
Solo eabe comprender Ia estructura de Ja ley si ce tiene ex
cuenta que se sigue, en general, el camino de descender de Io
general a lo particular. De abi que en su “Parte General” hage
preceder las normas aplicables en general a las més diversas mo-
dalidades de relaciones y negocios juridicos, es decir, tanto pare,
Jas derivadas del Derecho de obligaciones como para las que #
Alesprenden del Derecho de cosas y del Derecho de familia, ast
como del Derecho sucesorio, Las normas generales en parte se
amplian 0 se modifiean en cada caso mediante preceptos e, 90, 191; Lise
en ZARDR, 80; Shiesz, en ZALDR, 102, 240; Wiescxen,
ZARDR, 1912, $2; ademis, EXs-Lext, 100; Essiin, 207 0
Las obligaciones pueden nacer: de Ios negocios juridieos, de
Ia conducta social tipiea, de hechos legalmente reglamentados
%; Hinalmente, y por excepeiéu, de un acto de soberania estata!
mm efvetos coustitutives en materia de Derecho privado.
L. Odligacionce aerivadas de tos negocios juridicos
Como se afirma en la “Parte General del BB”, son negoci
jnridicos los actos, en especial las declaraciones, de una persona
por lo menos limitadamente capaz, enya finalidad sea producir
ctos juridicos. Negocios juvidicos obligatorios son aquellos que
se dirigen a una obligacion del actor. De ellos nace una relacién
obligatoria cuando se asume un deber de prestacién, La doctrina
juridiea distingue entre negocios juridicos unilaterales —a cuyo
grupo pertenecen la mayor parte de las declaraciones constitu:
tivas de derecho, como son la impugnacién, la denuncia, el con-
sentimiento, el asentimiento—, negocios juridicos bilaterales o contratos y negocios juridicos plurilaterales, p. ¢j., acuerdos. “Salve:
disposicion legal en contrario, precisa Ia existencia de un contrat
entre lis partes interesadas para establecer 0 modifiear ana obliga
cién mediante negocio juridieo” (§ 305). Como quiera que el con:
lo que ha de
trato precisa en todo caxo Ia “aceptacién” de Ja oferta,
hacerse en principio ‘mediante declaracion de aceptacion. y excep
cionalmente (§ 151) por simples actos de aceptacién, significa Ja
norma que acabamos de tanseribir que por lo general no es st
ficiente 1a simple promesa de eumplir nna prestacién para que
nazea el dever de cumplizia, sino qne a ello ha de aliadize Ja
aceptacion de In promesn por el destinatario de ln misma. Le
razon para ello reside en que la ley no quiere obligar a nadie a
sin qne
que adquiera un “crédito” mediante In promesa de otro,
medie su consentimiento i), La finiea excepeiéu, expresamente
recogida en el BGR, es 11 promesa piblica de premio o recom-
pensa (§ 567) (2). Ademis, por el negocio de frniacién aprobiade.
por él Estado (§ 80) qneda obligado el tundador a transmitiv-a
82), En este easo Tan apre-
Ja fundacidn el patrimonio ofrecide (
bacién oficial sustitaye a In fundaciou, que antes de ese acto no,
existe siquiera como persona juridien
‘Trataremos en los parigeafos siguientes con detenimiento so-
bre los requisitos le valider, el contenido, In modificacién j la
transformacién de los contratos obligatorios, Aqui insistiremos
inicamente acerea de la diferencia radieal qne Ia ley establece
entre los contratos obligatorios y el contrato real que la ley de-
nomina “acuerdo” (“Binigung”) ($§ ST, 929 y 1.205), Mediante
el contrat obligatorio se obliga solameute una de las partes »
ambas a cumplir determinadas prestaciones —ctr. 1a definieion
legal de In compraventa, § 438—, pero mediante tal contrate no
(1) Beta idea constituye también et fundamento det § 82: oft. a este
respecto, los “motives” al § 415 del I Proyecto, Por ello va demasiad
lejos Hirox, que en el “priuelpio del contrato” no ve sino un anaeronismo
que no encuentra legisiativamente justifiencion, Una clerta debilitac
resulta de la posibilidad de aceptucion tfelta (inten $ 6, 1), Sobre In go
@onaci6n de un crédito, efr. infra § 28, 1
(2) Sobre 1a aceptaei6u de una asignacion (mandato), el tibramlent»
ae una nota promisoria al portador y In aceptacion de 1a’ cambial habla
vemos mis adelante,§ Loreestes pe ras omsesciones a7
se transmite ln propiedad 1 otxo derecho real, es decix, que no se
procede a una alteraciu de In distribucién de los bienes. Si la
obligacién asumida en el contrato obligatorio consiste, como oct
rre con Ta del comprador, en Ievar a cabo tal transmision real,
entonces para el cumplimiento del contrato obligatorio precisa.
de un segundo contrato, que ex cabalmente el acuerdo real sobre
Ja transmision de Ia propiedad como tal o aceren de la transmi
sién o constitueién de otro derecho real. Bl hecho de que en Ja
practic del trifieco juridieo ambos contratos se refmdan en uno
solo no debe impedir que a Tox fines de la contiguracin juri
del proceso en cnestiOn, se distingan uno de otro, Aun enando
Ja cosa comprada se transmita al comprador en el acto, no ad-
quiere aquél la propiedad sobre ella a conseenencia del contrato
de compraventa, sino a virtnd del acuerdo adoptade al mismo
tiempo y unido a la tradicion (§ 929). EI contrato de compraventa
establece el fundamento juridico (§ 812) de In prestacién Hevada
a cabo al mismo tiempo, y tiene como consecuencia, p. ej.. Ja
rantia por vicios ocultos a cargo del vendedor (§§ 459 y sx).
Tgmalmente, de acuerdo con esta contigurncién juridiea. el com
prador en In compra al contado sélo queda obligado a virtud sel
contrato de compravents, como contrato meramente obligatorio.
al pago del precio de compra; el pago mismo ex juridicamente
otro negocio, a saber: un negocio juridico real de disposieién.
La norma del § 205 no exeluye, empero, que se pacte de ante-
‘mano en un contrato bisico que 1 conseenenci de los actos de
uma de las partes adquivira la otra erGditos contra ella, Un con-
trato de esta naturaleza es ol de cuenta corriente bancaria. que
pacta el titular de Ja cuenta banearia con el Banco, A través
de este contrato adquiere el cliente eréditos coutra el Banco en
virtud de las declaraciones ni siquiera recepticias de éste, a sa-
ber: de los abonos que figuran a favor del cliente en los libros
del Banco, Para el § 305 es suficiente que In adquisicién de cada
‘uno de los créditos resulte directamente de un acto unilateral,
el abono en cuenta, pero derive indizectamente del contrato de
cuenta corriente pactado.
A virtad de disposicion unilateral mortis causa (testamen-
to) puede obligar el causante a su heredero mediante 1m legado
(§ 1.939) 0 um modo (§ 1.940) a que haga una prestacién a un38 car, LONNOIIENTO DE LAS RELACIONES omsUATORIAS
Xercero, Mediante el legado se establece una relacién obligatoria
entre el heredero y el legatario, sin que precise el asentimiento
de ninguno de ellos. Sin embargo, Ia ley, fiel al principio de que
nadie ha de soportar que le sea iinpuesto un crédito, otorga a
legatario In facultad de repudiar el legado ($§ 2.176 y 2.180)
Si lo repudin se entenderd el legado como inexistente ($ 2.180.
parr. 3, en relacion con et 1.953, par. 1). Las particularidades
sobre legados ¥ modos testamentarios corresponde al derecho he:
valitario.
IL. Obliguciones dericadus de conducta social tipica
(retaciones contractnales de hecho”)
El moderno trifico en mas trae consigo que en algunos ca
. de acuerdo con Ia concepeién del trifico, se asuman deberes.
nazcan obligaeiones, sin que se emitan declaraciones de voluntail
encaminadas a tal fin, En Ingar de las declaraciones surge Ja
coterta pabtiea, y de hecho de wna prestacion y In aceptacion de
hecho de esta prestacién por el que toma parte en el trifico.
Ambas. I ofevia pitbliea de hecho y la aceptacién de hecho de
ta prestacion, no suponen (a falta de la correspondiente concien.
cia de declaracion) dectaraciones de votuntad, pero sf impliean
ama condneta que por su significado social tipico tiene los mis
amos efectos jnmidicos que la actuacién jurfdiea negocial. Tal
es, p. ej, el caso de In utilizacion del tranvia, del antobéis, de
una balsa o de um vehieulo anitlogo del transporte piblico, Es
Ficticio el considerar, como se intenté antes, que 1a marcha det
tranvia encierra una oferta idénticn y continuada para concluit
contratos de transporte, caya aceptacion reside en el hecho de
romar el tranvia. El que utiliza el tranvia esti, segin el criterio
diel tmifico, obligado al pago del precio del trayecto segén Ja te-
ita y tiene derecho a, ser transportado de acuerdo con las con-
Gicionee de la tazifa, sin tener en cuenta si su inteneién eonsistia
én emitir una declavacion de voluntad de tal contenido, si tiene
© no capacidad negocial, e incluso si conoce o no la tavifa. El
suponer que coneurre, en tales easos, In, conclusién de un contra.
to enenentra, a mi julefo, un obstéculo en el hecho de que quien|
§ A rorwnes pe ras outin.ciowns 50
utiliza un medio cualquiera del transporte piblico no esté desde
Iuego en Ia situacién de aquel a quien se ha hecho una oferta
contractual, ¥ que s6lo ha de pensar si ha de aceptaria, rechazarla
0 seaso ha de hacer una contraproposicién. Se encuentra mas
hien en Ja sitnacin general de toda persona que toma parte en
al trafico y piensa si ha de hacer uso de un medio de transporte
que esti al servicio de todos. Si hace uso de ese medio de trans-
porte, entonces en Ia conseenencia juridiea de su modo de obrar
veside el que con ello haya nacido une velncion Juridica, un con-
trato de transporte, y no porque esa couseeuencia juridica se
haya querido o declarado, sino porque, de acuerdo con los puntos
de vista generates del trifico, su conducts esti indudablemente
unida a esa consecuencia, No podrd alegar 1a excepeién de que
A que el transporte era gratuito, impugnando ast sn declars.
cién por eror. o Ix de que es imitadamente capa y sw represen
rante legal no estaba conforme en que utlizase él tranvia. La
admisibilidad de tales objeciones no se ajustarian a la esencia
de la cuestiGn, u sw significado social tipico.
En el Estado de nuestros dias, que se ha impuesto en general
la misién de crear aquellas condiciones que en una era técnica
eben conenrvir para qne Ia convivencia humana sea posible eu
‘un espacio limitado, se explotan numerosas empresas de suminis.
tro de servicios por institueiones de caricter juridieo-piblico o
por Corporaciones. en especial por entidades de earéeter munici-
pal, ¥ bajo formas del Derecho piblico. Tal ocuzre con los fe
rrocarriles, el correo, el servicio de limpiezas, el suministro de
agua, ete. En tales casos la utilizacin de las correspondientes
instalaciones se produce de acuerdo con los preceptos de carieter
Juridico-pablico, y no en armonia con las normas privadas: las
“exacciones” (precios de tarifa) a pagar podriin ser exigidas por
el procedimiento de apremio, y aun cuando antes se estimaba
admisible Ja competencia de los Tribunales ordinavios para las
ivergencias derivadas, p. ej., de una relaciéu de uso del teléfono.
que el RG consideraba como “contrato de Derecho piiblico” (REZ.
155, 334), deberd sostenerse actualmente la competencia de la
Administracion, Pero atin hoy ocnrre que en muchos casos los
servielos de agua, gas y electricidad, asi como algunas empresas
de transporte, se explotan por sociedades de carseter privado (eonoo CCAR, IONACHIEENTO DEE TAS MEEACIONES OUErOATORIAS
intervencidn 0 no del Estado). y en tales casos no hay ruz6u at
guna para considerar segin el Derecho pablico las relaciones
de uso que deriven de aquellos servicios (3). Por ei contrariv,
nacen en tales casos relaciones de suministro a las que habrin
de aplicarse divectamente, y no por via de analogia, las normas
del Derecho privado relativas a los contratos correspondientes.
En este punto no cabe hacer una diferencia sobve si en el caso
concreto s€ conclnye un contrato, en que, p. ej, el ustario ditige
a Ia empresa ile gas o de electricidad wna solieitud de conexion
¥ ésta acepta dicha solicitud, o bien si, no mediante declaraciin
alguna (ni siquiera ticita), se produce de hecho una utilizaciin
accesible a todos. Tncluso en el segundo caso nace mm rela
ion obligatorin, sobre enya ejeencién han de aplicarse Ins wor
mas sobre obligneiones contractuales (coutratos de suuninistros),
mientras que por et contrario son inaplieables 1os preceptos sobre
conclusién de negocios juridicos y contratos. Tritase, por consi
gaiente, en estas “relaciones de obligacién derivadas de conducta
social tipien” de relaciones juvidieas que intrinsecamente han
de considerarse segiin el Derecho de obligaciones, a pesar dle que
su nacimiento no exige la existeneia de un contrato, G. Haver
fné el primero que reconocis la. pecutiaridad de estas relaciones
proponiendo para elas Ia denominacién de “relaciones contac:
tales de hecho”; pero entendemos que este denominacién no es
may afortanada, ya que induce « Ia conclusién de que al propio
tiempo se trata de procesos extrajuridicos. No eabe, naturalmen:
‘te, hablar siquiera de esto: to que ocurre es que lo que atribure
significado juridico a estos procesos no es la voluntad juridiea
negocial de los participantes, sino la valoracién juridica que 0}:
tienen en el trifieo por suponer wna condueta social tipica, EL
reconocimiento de tales relaciones obligatorias, que intvinseca
mente han de ser consideradas segin el Derecho contractual. esti
en la misma linea de los “hechos tipicos de declaracién con efec
tos normativos” {p. ej. el sileneio a Ia carta de confitmacion en
el trétieo mereantil} (4), en que tampoco depende la euestion de
(3) A favor de esto, Lixixe; en contra, con aeertadas razones
‘Woracern.
(1) Cfe. Knaus: Seluceigon im Recktaverkehr, 1099, © infra § 6, 1§ LovUETEs pk 1s opticacionss or
sien el caso conereto concurren los requisitos para In existencia
de una declaracion de voluntad valida. En los casos coneretos no
puede, evidentemente, hablarse de “‘supnestos de declaracion”, en
tendidos en su significado tipico, sino tmicamente de determina
da conducta en el trifico. Coneretamente se trata de Ia acepta-
cién de una prestacion que esti a disposicion de todos en Ins
condiciones de Ia tavifa
No es aconsejable extender & otros supuestos de los ya sefia
Jados la categoria de Ins oblignciones derivadas de conducta social
tipica, ya que entonces seria muy dificil la delimitaeiéu, y con
ello habrian de considerarse justifieadas las objeciones hed
por H. Linxsxw contra la doctrina de Faves, Ahora bien, limi-
tandose a Ja aceptacién técita de una prestacion de suministro
accesible a todos (en determinadas circunstancias), esta catego
xia es imprescindible para explicar tebrieamente, sin ficciones los
fendmenos del tréfico actual (5)
IIL. Reluciones de obligacién nacidas de hechos tegabnente
reglamentados
E] ondenamiento juridieo impone al sujeto el deber de cumplir
‘una prestacién frente a otro por los mas diferentes motivos. Una
parte de estas obligaciones legales esti reglamentada en el De
recho de obligaciones; otras se encuentran, en atencién al hecho
que las da origen, en los Derechos reales, Derecho de familia o
Derecho de sncesiones. Le enumeracin que sigue no es exhaus
tiv
2} Relaciones de obligacién procedentes de actos slicitos
(88 823 y ss) {*) y de responsabilidad por riesgo. Deseansan
éstas en Ta responsabilidad del sujeto, de un lado, por sus pro:
pios actos quo le sean imputables, y, ademas, por aquellos per-
juicios que se causen por un dailo en si mismo no ilieito, pero
(3) Bsto lo demuestra también 1a viva dlseasién a que aio motivo 1a
obra de Haver, Anilogamente a lo expuesto por nosotros Esstx, 21; 18
utilizncién de las instatactones pablicas es por sf sola suficiente para dar
lugar a Ia relacfon contractual
(9) Ce, art 1.902, ON, per 2)2 car, I—NACHIENTO DE E49 RELACIONES onLIOATORIAS
el que €1 sujeto, como poseedor de la empresa o de la cosa per-
judicial, ha de soportar la responsabilidad social, aunque no
concurra una culpabilidad personal.
b) Relaciones de obligacién por enriquecimiento injusto
(§§ 812 y 88) (*), descansan en wiltimo término en las exigencias
de Ja justicia conmutativa que obligan a restituir aquello que
se ha recibido de otro sin fandamento juridico.
©) También descansa en el principio de la justicia coumute-
tiva Ia obligacion de indemnizar los gastos que se hayan hecho
voluntariamente en interés de otro, bien sea por Ia actividad e-
vada a cabo esponténeamente sin mandato (§§ 677 ¥ ss) (*).
© bien en virtud de facultades legales, como administrador de
van patrimonio ajeno (p. ej.: $§ 1.890, 1.688, 1.885 y 2.218).
4) Surge también una relacién legal de obligacion, cou obit
gaciones de prestacién y de diligencia para ambas partes, entre
41 que encontrs y el que perdié una cosa, y cllo a conseeuen
del hecho del hallazgo y apropiacién de la cosa perdida (§§ 963
y siguientes) (**).
©) Surgen también relaciones de obligacién entre los copay
ticipes de un derecho (§§ TIA ¥ ss) (°***), entre los coherede-
sos (cfr. § 2.038). A consecuencia de la constituelén de un use:
fructo nace una relacién entre el propietario y el usufruetuari.
¥ por la constitueién de una prenda surge una relacién entre ef
deudor y el acreedor prendario (ctr. §§ L215 y #8) (°°°*).
1) Finalmente han de aludirse en cierto aspecto los deberes
de alimentos, que tienen desde Inego determinadas peculiaridade:
asi como Ia pretensién de los herederos Iegitimos contra el 0 los
restantes herederos.
Como se desprende de esta enumeracién incompleta, s6lo una
parte de estas relaciones de obligacién —ast especialmente reco.
gidas bajo los apartados a) y b)— han sido reglamentadas en In
arte especial del Derecho de obligaciones. En cuanto a las res-
©. cy art, 1895 3 6s, (N. DEL T),
©. Gy arts, 1.858 ¥ $8, espectalmente art. 1.999, (N. om. ).
©. c, arts, 618 y 616. (. ove T)
(9808) 6. ¢, art. 1.885. (N. vet).
) Oey Ft, L867, ON, DEL T).tantes, sou aplicables los preceptos de Ia Parte General del Dere-
cho de obligaciones, siempre que a ello no se oponga 1a especiai
naturaleza de Ia relacién juridiea, como acontece en parte pot Io
que se refiere a los deberes de alimentos,
IV. Relaciones de obligacién nacidas de disposicién estatal
con cardcter constitutive en materia de Derecho privada
En el artienlo VIII, parr. 2, letra a) de Ja ley de viviendas
(KRG, 18) se otorga a los organismos alemanes de Ia vivienda
facultad de exigir de los propietarios de espacio habit }
bre “Ia conclusion de una relacion juridiea” con Ja persona que
conforme a determinados principios, dosignen los ot
Ja vivienda como arrendatario, mediante cuya relacion “yarantio=
a dicha persona In utilizacién de dicho espacio habitacional
Bajo In letra b) se afirma: “Caso de que el propietario no a6 ste
conformidad 0 no sea habido podri el organismo de Ja viviend«
promulgar una disposicién que produciné los efectos de un con-
trato de arrendamiento”. De acuerdo con el § 26 de Ja ley de
ejecucién de Schleswig-Holstein —que puede aqui citarse come
ejemplo—, “Ia disposicion con efectos de contrato de arrenda
miento debe reglamentar todas las obligaciones uswales de Ins
partes”, con excepcién del eanon azrendaticlo. EL contenido de
Ja disposictén “se considera pactado entre las partes desde el mo-
mento de su notifieacién, en tanto se vennneia a un recurso, hay
transcurrido el plazo de apelacién o Ja disposicién sca firme de
finitivamente”. La ficein es en este caso el medio téenieo juri
ico que ha de hacer posible In aplicacién de las disposieionex
sobre contratos de arrendamiento,
Hasta Ja primera guerra mundial fué un fendmeno ajeno a
nuestra concepein juridica el que mediante una disposicién de
Ja soberania estatal pudiese establocerse entre dos personas wna
relacion jurfdiea de eardeter privado, en especial wna xelacién
arrendaticia, aun contra su voluntad, y a pesar de que normal
mente tal relacion juridica tiene como base un concierto libre
mente establecido, un eontrato. En aquella época tal fendmenc
encontré igualmente acogida en el derecho de Ia vivienda. Nirewia car LONAChHIENDO DE IAS aBtAcroses) onEzosTORIAS
Dex califieé de “contratos dictados” (6) a tales relaciones de obli-
gacién andilogas a los contratos, impuestas a las partes por disposi-
cién de la autoridad, pero que deben considerarse intrinsecamente
de acuerdo con las normas del Derecho privado. La “ordenacién de
mercados”, levada a cabo por el Estado uacionasocialista, se
sirvid en distintas oeasiones de este medio para aleanzar sus ti
nes (7). La ciencia juridica no lo consider entonces tampoco
como modelo, sino como excepeién, “en cierto modo como un
principio de estado de necesidad” (8). Bajo este aspecto no cabe
atin hoy prescindir de é1 totalmente, como Jo prneban Jos an
damientos urbanos coactivos (9). Sin embargo, de las experien
obtenidas en este sector del Derecho sabemos lo desagradable que
para las partes suele ser la relacién arvendaticia creada coactiva.
menie por tal disposieién soberana, y que la interveneién de los
organismos piiblicos en las relaciones juridico-privadas, aun euan:
do sea un medio extremo e imprescindible para evitar un estado
social y general de necesidad, es a la larga incapaz de crear rela.
ciones satistactorias. Una disposiciOn de la antoridad puede tener
juridicamente “Ios efectos de un contrato de arrendamiento”
mas sus efectos psicolégicos son muy diferentes, apareciendo como
una tutela, una coaecién molesta, un “dictado”. El “contrato
Aictado”, es decir, la relacién de obligacién ereada por disposicién
estatal con earécter constitutivo en materia de Derecho privado
y sin intervencién de las partes, es un sintoma de la crisis con-
tinua en Ia que, con breves interrupciones, se encuentra sumida
Ja vida social y econémica desde Ia terminacién de la primera
guerra mundial.
(6) Niweempex, 129,
(1) fr. 18 enumerneién en BexoK, pig. 00 y ss
(8) Botox, 63.
(®) Otro caso mis es el arrendamiento coactivo de uso ¥ disfrute de una
explotacion agricola o de una finca, en armonia con los 4§ 13, 15 y 16 det
‘Decreto para el fomento de In agricultura en Ia zoua britimica (Anexo © al
Deereto nim. S4 del Gobierno militar)$51 cimemrso coxrmscrust ¥ gus LisaTEs 6
B) Las RBLACIONES DE OBLIGACION NaciDas DE CONTRATOS:
La Lmenzin conrnacrean ¥ sv Lisres
Brenuasw: “Recktesivang sem Contrakicren”, Jherdo, $2, 207
Buick: “Vom Kontrahierungssicang sur Adechiusepflicht”, 1010;
Hopr: “Vertragspreinelt und Geseto, ZAKDR, 42, St; Nrorenvey:
Kontraklerunyasteang und diktiorter Vertray”, 1920; Stxek: “Die
Sehuldreehtliche Verteagsprethest”, JherdD, 70, 228,
El individuo solo puede existir socialmente como personali-
dad cuando le sea reconocida por Ios demiis no sélo sa esfera de
Ja personalidad y de la propiedad, sino cuando, ademas, pueda
en principio reglamentar por si mismo sus cuestiones personales
5, en tanto con ello quede afectada otra persona, pueda regla-
mentar sus relaciones con ella con carfcter juridicamente obliga-
torio mediante un concierto libremente establecido. Al ponerse
ambas partes, por propia y libre voluntad, de acuerdo sobre de-
terminadas prestaciones y obligaciones resultaré que ninguna de-
pende del arbitrio de la otra y ambas estdn en situacién de velar
asi por su propio interés. Al elevarse Ia yoluntad coincidente de
ambos como “contenido contractual” a la categoria de norma
vinealante de su conducta reciproea —lo que significa la vali-
des juridica del contrato— toman parte constractivamente en la
creacin de su relacién juridica. Esto, empero, considerado filo-
séficamente, s6lo es posible (1) porque al ponerse de manifiesto
en el contrato la voluntad de ambos contratantes existe cierta
garantia en el sentido de que lo que las partes han establecido
como vinculante para ellas no es una pura arbitrariedad, sino
algo que contemplado en su conjunto, es razonable ¥ justo. ¥ éste
‘e el verdadero sentido de la “libertad contractual”. Significa
que el ordenamiento juridico considera en principio como vi
fA) Gtr. Brxore: Systom der Recktephivovophic, pig. 62 y ss