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Garcia Marquez La Mujer Que Escribió Un Diccionario

María Moliner escribió sola el Diccionario de uso del español, el diccionario más completo y útil de la lengua española. Trabajó en él durante 16 años mientras trabajaba como bibliotecaria. El diccionario, que pesa tres kilos y tiene casi 3.000 páginas, lo escribió a mano y recopiló palabras del uso cotidiano incluyendo su significado y cómo se usan.

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Garcia Marquez La Mujer Que Escribió Un Diccionario

María Moliner escribió sola el Diccionario de uso del español, el diccionario más completo y útil de la lengua española. Trabajó en él durante 16 años mientras trabajaba como bibliotecaria. El diccionario, que pesa tres kilos y tiene casi 3.000 páginas, lo escribió a mano y recopiló palabras del uso cotidiano incluyendo su significado y cómo se usan.

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La mujer que escribi un diccionario

GABRIEL GARCA MARQUEZ


10 FEB 1981

Hace tres semanas, de paso por Madrid, quise visitar a Mara Moliner. Encontrarla no fue tan fcil como yo
supona: algunas personas que deban saberlo ignoraban quin era, y no falt quien la confundiera con una
clebre estrella de cine. Por fin logr un contacto con su hijo menor, que es ingeniero industrial en Barcelona, y
l me hizo saber que no era posible visitar a su madre por sus quebrantos de salud. Pens que era una crisis
momentnea y que tal vez pudiera verla en un viaje futuro a Madrid. Pero la semana pasada, cuando ya me
encontraba en Bogot, me llamaron por telfono para darme la mala noticia de que Mara Moliner haba muerto.
Yo me sent como si hubiera perdido a alguien que sin saberlo haba trabajado para m durante muchos aos.
Mara Moliner -para decirlo del modo ms corto- hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribi sola, en
su casa, con su propia mano, el diccionario ms completo, ms til, ms acucioso y ms divertido de la lengua
castellana. Se llama Diccionario de uso del espaol, tiene dos tomos de casi 3.000 pginas en total, que pesan
tres kilos, y viene a ser, en consecuencia, ms de dos veces ms largo que el de la Real Academia de la
Lengua, y -a mi juicio- ms de dos veces mejor. Mara Moliner lo escribi en las horas que le dejaba libre su
empleo de bibliotecaria, y el que ella consideraba su verdadero oficio: remendar calcetines. Uno de sus hijos, a
quien le preguntaron hace poco cuntos hermanos tena, contest: Dos varones, una hembra y el diccionario.
Hay que saber cmo fue escrita la obra para entender cunta verdad implica esa respuesta.

Mara Moliner naci en Paniza, un pueblo de Aragn, en 1900. O, como ella deca con mucha propiedad: En
el ao cero". De modo que al morir haba cumplido los ochenta aos. Estudi Filosofa y Letras en Zaragoza y
obtuvo, mediante concurso, su ingreso al Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios de Espaa. Se cas con don
Fernando Ramn y Ferrando, un prestigioso profesor universitario que enseaba en Salamanca una ciencia
rara: base fsica de la mente humana. Mara Moliner cri a sus hijos como toda una madre espaola, con mano
firme y dndoles de comer demasiado, aun en los duros aos de la guerra civil, en que no habla mucho que
comer. El mayor se hizo mdico investigador, el segundo se hizo arquitecto y la hija se hizo maestra. Slo
cuando el menor empez la carrera de ingeniero industrial, Mara Moliner sinti que le sobraba demasiado
tiempo despus de sus cinco horas de bibliotecaria, y decidi ocuparlo escribiendo un diccionario. La idea le
vino del Learner's Dictionary, con el cual aprendi el ingls. Es un diccionario de uso; es decir, que no slo dice
lo que significan las palabras, sino que indica tambin cmo se usan, y se incluyen otras con las que pueden
reemplazarse. Es un diccionario para escritores, dijo Mara Moliner una vez, hablando del suyo, y lo dijo con
mucha razn. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en cambio, las palabras son admitidas
cuando ya estn a punto de morir, gastadas por el uso, y sus definiciones rgidas parecen colgadas de un clavo.
Fue contra ese criterio de embalsamadores que Mara Moliner se sent a escribir su diccionario en 1951.
Calcul que lo terminara en dos aos, y cuando llevaba diez todava andaba por la mitad. Siempre le faltaban
dos aos para terminar, me dijo su hijo menor. Al principio le dedicaba dos o tres horas diarias, pero a medida
que los hijos se casaban y se iban de la casa le quedaba ms tiempo disponible, hasta que lleg a trabajar diez
horas al da, adems de las cinco de la biblioteca. En 1967 -presionada sobre todo por la Editorial Gredos, que
la esperaba desde haca cinco aos- dio el diccionario por terminado. Pero sigui haciendo fichas, y en el
momento de morir tena varios metros de palabras nuevas que esperaba ver incluidas en las futuras ediciones.
En realidad, lo que esa mujer de fbula haba emprendido era una carrera de velocidad y resistencia contra la
vida.

Su hijo Pedro me ha contado cmo trabajaba. Dice que un da se levant a las cinco de la maana, dividi una
cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir fichas de palabras sin ms preparativos. Sus nicas
herramientas de trabajo eran dos atriles y una mquina de escribir porttil, que sobrevivi a la escritura del
diccionario. Primero trabaj en la mesita de centro de la sala. Despus, cuando se sinti naufragar entre libros y
notas, se sirvi de un tablero apoyado sobre el respaldar de dos sillas. Su marido finga una impavidez de
sabio, pero a veces meda a escondidas las gavillas de fichas con una cinta mtrica, y les mandaba noticias a
sus hijos. En una ocasin les cont que el diccionario iba ya por la ltima letra, pero tres meses despus les
cont, con las ilusiones perdidas, que haba vuelto a la primera. Era natural, porque Mara Moliner tena un
mtodo infinito: pretenda agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. Sobre todo las que encuentro en los
peridicos, dijo en una entrevista. Porque all viene el idioma vivo, el que se est usando, las palabras que
tienen que inventarse al momento por necesidad. Slo hizo una excepcin: las mal llamadas malas palabras,
que son muchas y tal vez las ms usadas en la Espaa de todos los tiempos. Es el defecto mayor de su
diccionario, y Mara Moliner vivi bastante para comprenderlo, pero no lo suficiente para corregirlo.

Pas sus ltimos aos en un apartamento del norte de Madrid, con una terraza grande, donde tena muchos
tiestos de flores, que regaba con tanto amor como si fueran palabras cautivas. Le complacan las noticias de
que su diccionario haba vendido ms de 10.000 copias, en dos ediciones, que cumpla el propsito que ella se
haba impuesto y que algunos acadmicos de la lengua lo consultaban en pblico sin ruborizarse. A veces le
llegaba un periodista desperdigado. A uno que Ie pregunt por qu no contestaba las numerosas cartas que
reciba le contest con ms frescura que la de sus flores: Porque soy muy perezosa. En 1972 fue la primera
mujer cuya candidatura se present en la Academia de la Lengua, pero los muy seores acadmicos no se
atrevieron a romper su venerable tradicin machista. Slo se atrevieron hace dos aos, y aceptaron entonces la
primera mujer, pero no fue Mara Moliner. Ella se alegr cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de
pronunciar el discurso de admisin. Qu poda decir yo , dijo entonces, si en toda mi vida no he hecho ms
que coser calcetines?.

Copyright 1981, Gabriel Garca Mrquez-ACI.

http://elpais.com/diario/1981/02/10/opinion/350607617_850215.html

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