III TALLER CARLOS MARX Y LOS DESAFOS DEL S XXI
TTULO: La nueva hegemona mundial y sus focos de resistencia.
AUTORA: Marta M Prez Gmez
U.H. Dpto Filosofa y Teora Poltica (C.N.M.)
Con la desintegracin de la URSS desaparece uno de los adversarios
del enfrentamiento bipolar de las dcadas que siguieron a la II Guerra Mundial,
finalizando as en el contexto internacional la Guerra Fra.
Si tenemos en cuenta que la guerra fra adems de ser una rivalidad
entre grandes potencias era un enfrentamiento entre ideologas, modelos de
sociedad, concepciones del mundo, proyectos de futuro, podamos suponer
que, al terminar aquella, tambin terminaran los conflictos y tensiones blicas y
la humanidad comenzara a vivir una poca de desarrollo pacfico.
Pero cuan equivocados estbamos quienes soamos con esa etapa, tan
necesaria para el mundo entero, porque slo as podramos reducir el abismo
existente entre los pases pobres y los ricos. Sin embargo al finalizar la guerra
fra se inicia una etapa de reacomodo y reorganizacin de las relaciones
internacionales modificndose el esquema de dominacin vigente y la
redistribucin de los mercados y zonas de influencia. Se construye una nueva
hegemona.
En el diseo de esta resulta necesario la existencia de un adversario. El
altero ataque a las Torres Gemelas de la ciudad de New York el 11 de
septiembre del 2001 les proporcion el enemigo ideal, el terrorismo, porque los
lmites de este concepto son difusos, es intangible, est en todas partes y no
desaparece nunca, y de esta forma da la posibilidad de concebirlo en cualquier
1
pas u organizacin que se oponga o al menos obstaculice los intereses
hegemonistas.
Los soportes ideolgicos de la nueva hegemona son:
Mientras en el perodo de guerra fra el bloque Occidental nunca utiliz el
trmino capitalismo sino Mundo Libre y presentaba el conflicto como la lucha
entre la democracia y el totalitarismo, una vez terminada aquella se difunde un
nuevo discurso basado en la idea de que la promulgacin del capitalismo,
declarados como tal, no simplemente como un sistema socioeconmico
preferible al socialismo, sino como el nico modo de organizar la vida moderna
concebible para la humanidad 1 El tan divulgado fin de la historia, el logro
de la meta mxima del desarrollo de la sociedad.
Este discurso tiene como doctrina econmica el neoliberalismo,
presentado como la panacea que resolver todos los problemas hijos del
subdesarrollo de los pases perifricos. Que se expresa en la imposicin de
polticas privatizadoras, desmontaje de medidas proteccionistas de las
economas nacionales aunque en realidad destruye las posibilidades de
empleos dignos, empobrece y explota a la mayor parte de la humanidad,
agrede la soberana econmica de estos pases perfeccionando los mtodos
de dominacin.
Otro de los fundamentos ideolgicos radica en la llamada doctrina del
humanismo militar2, que se fundamenta en el criterio de que los derechos de
las potencias se presentan como derechos humanos universales, pero su
defensa implica la violacin de las libertades y derechos populares. Es utilizada
como subterfugio para acabar con el principio de soberana nacional en
1
Anderson, P., Conferencia Magistral pronunciada en la XXI Asamblea General del Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales, La Habana, Oct. 2003.
2
Trmino utilizado por Perry Anderson en la Conferencia citada
2
aquellos pases donde las fronteras nacionales afectan los intereses
hegemnicos.
El resultado de esta doctrina es que ahora los bombardeos donde
mueren cientos de civiles son compasivos y las guerras se hacen por motivos
humanitarios, para librar al mundo del terrorismo, cuando en realidad su nico
objetivo es asegurar los intereses hegemnicos.
La doctrina de las guerras preventivas, fue proclamada ante el Congreso
norteamericano por Bush hijo el 20 de septiembre del 2001 y al ao siguiente el
12 de septiembre del 2002 la expuso en la Asamblea General de las Naciones
Unidas, adicionando un nuevo concepto a las relaciones internacionales y con
l el gobierno imperial se atribuye el derecho de definir quien es terrorista y
quien lo protege, adems del derecho de actuar en su contra.
Pero el capitalismo neoliberal como soporte socioeconmico y la
doctrina del humanismo militar como el poltico no son suficientes para
sostener la hegemona mundial. Es necesario: Un estado particular capaz de
desempear un papel universal como garanta del buen funcionamiento del
sistema3. Un supraestado que decida los destinos del mundo.
En el contexto internacional se va dibujando como potencia hegemnica
los Estados Unidos y si bien su supremaca militar no se cuestiona, es
inevitable reflexionar sobre el hecho de que a pesar de invadir con una
eficiencia y precisin impecable a Afganistn y a Irak aun no han podido
establecer su democracia y tienen a esos pases sumidos en el caos social,
adems ellos mismos estn sufriendo perdidas humanas y materiales no
planificadas.
3
Anderson, Ibdem
3
Por otra parte al convertir el mundo en su escenario blico en la lucha
contra el terrorismo abre la posibilidad de que otras potencias eleven su
capacidad militar bien para protegerse de posibles ataques o para discutir la
supremaca militar; por ejemplo en la OTAN el bloque Berln-Pars-Londres
despus de la guerra de Kosovo y el Golfo Prsico en 1991 decidieron hacer su
propio sistema de satlites militares globales para as no depender del que
poseen los Estados Unidos.4
Adems se enfrenta a poderosos rivales econmicos que van
adquiriendo una proporcional influencia poltica, como es el bloque antes
mencionado, tambin en Asia tiene posibles competidores como son Japn y la
posible irrupcin de China en el escenario internacional; que pudieran poner
en peligro su afn de preservar el dominio unipolar, que defiende sin reparar en
fronteras ticas y polticas al hacer omisin de la ONU y tomar decisiones
sobre la guerra y la paz.5
No obstante las contradicciones interimperialistas, hacia el exterior
tienen intereses comunes, la explotacin del III Mundo y el mantenimiento de la
unipolaridad capitalista, lo cual significa que cuando se trata de enfrentar
disidencias anticapitalistas se ponen de acuerdo
Estos acuerdos asumen diversas formas, apoyan a Estados Unidos en
su intervencin a Afganistn con el pretexto de luchar contra el terrorismo,
despus unos apoyan Espaa, Italia y Reino Unido y otros se oponen
dbilmente Francia y Rusia- a la invasin a Irak con el pretexto de evitar la
produccin de armas de extermino masivo, por cierto, no han encontrado ni
4
Dieterich Stefan, Heinz, Guerra en Medio Oriente: El nuevo orden mundial, en Irak, causas e
impactos de una guerra imperialista. Editores Jorale, Mxico, 2004, p.87.
5
Facio Carlos, El ALCA guerra imperial de informacin, en Irak, causas e impactos de una guerra
imperialista. Editores Jorale, Mxico, 2004, p.163.
4
siquiera una en el Irak invadido y destruido por sus armas de exterminio
masivo.
A cambio todos las potencias imperialistas exigen su parte en la
reparticin de los beneficios econmicos resultantes de la reconstruccin.
Acaso las grandes potencias olvidaron las enseanzas de la II Guerra
Mundial, cuando primero permitieron a Hitler apoderarse de Checoslovaquia,
despus de Polonia y luego no pudieron evitar que pretendiera el mundo
entero.
Este actuar de Estados Unidos y el resto de los pases desarrollados ha
dejado en entre dicho la legitimidad de la ONU, pues utilizando como pantalla
la paz, la libertad y los derechos humanos someten a travs de la guerra al
mundo. Como organizacin aunque no aprob la invasin a Irak ha sido
incapaz de detener el ataque unilateral de Estados Unidos.
Son los medios de difusin masiva, los grandes monopolios de la
informacin quienes tienen la misin de lograr en los dominados la aceptacin
de la nueva hegemona mundial norteamericana, para lo cual transmite la
imagen del neoimperialismo como un rgimen poltico de alto valor
modernizante y civilizatorio. Mientras que presentan a las verdaderas victimas
como los enemigos que ponen en peligro la civilizacin.
Por suerte, aunque los gobiernos aplican la poltica insensata de dejar
hacer, los pueblos se percatan del gran e inminente peligro que los acecha,
peligro disfrazado de luchadores contra el terrorismo y defensores de la
democracia y los derechos humanos, y se cuestionan, cmo puede lucharse
contra el terrorismo con el terror de la guerra?, cmo puede defenderse la
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democracia sin contar con la opinin de los pueblos e imponiendo su
democracia a travs de la fuerza militar?
Los pueblos pueden ser engaados, pero no por mucho tiempo aunque
el disfraz sea impecable o se cuente con grandes recursos informticos para
hacerlo impecable, por eso, lo que fue una dbil protesta ante la invasin a
Afganistn se convirti en una fuerte protesta contra la invasin a Irak, que
abarca casi todos los sectores de la sociedad norteamericana e internacional,
an antes de darse la invasin. Como afirma M. Aguilar El 15 de febrero del
2003 millones de personas se manifestaron contra la guerra preventiva (...) en
el propio pas imperialista sede del gobierno belicoso de Washington, los
estadounidenses se manifestaron en ms de treinta ciudades, desde Nueva
York a los ngeles...6
Pero no nos dejemos engaar, el peligro ante las ansias imperiales
norteamericanas es tan grande que esta ola de protesta no es suficiente, tiene
que crecer hasta convertirse en un sunami capaz de arrasar con el cruel
gigante y permita el deseado desarrollo pacfico para todos los pueblos sin
importar ideologa, costumbres, religin, ni sistema poltico.
En un mundo como el nuestro, donde Estados Unidos adems de su
hegemona militar ejerce la hegemona en el campo cultural e ideolgico al
contar con el poder de la informacin y la tecnologa, pues ...se domina mucho
mejor si el dominado no tiene conciencia de ello...7 y ellos lo saben y explotan
todas las posibilidades que ofrece la supremaca en la informacin, demostrar
la necesidad de la lucha y de la unidad se convierte en tarea de titanes.
6
Aguilar Mora, Manuel La globalizacin militarizada, , en Irak, causas e impactos de una guerra
imperialista. Editores Jorale, Mxico, 2004, p.129.
7
Ramonet Ignacio, Conferencia Magistral impartida en La Habana, Cuba, febrero del 2002.
6
No obstante encontramos focos de resistencia en diferentes regiones del
mundo, pero todos con rasgos dismiles entre s como por ejemplo:
Europa se instituye como el centro del movimiento pacifista
internacional, no podemos olvidar que en ella se mantienen latentes las
cicatrices de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Es aqu donde se
desarrollan las manifestaciones ms grandes de la historia en contra de una
guerra (Espaa, Inglaterra, Italia, Francia, Alemania). La oposicin a la guerra
contra Irak llev al pueblo espaol a votar en contra de Jos Mara Aznar lo
que implic la eleccin de Jos Zapatero y con l la salida de la guerra. Por su
parte Italia y Reino Unido han reducido su participacin militar en el conflicto
blico. Aunque una vez lograda la conquista de Irak no se pronuncian por la
salida de las tropas invasoras de dicho pas y dejan inclume los pilares del
neoimperialismo.
Su identidad histrica difiere de la cultura norteamericana, y su modelo
capitalista se caracteriza por un estado ms regulador e intervensionista pero,
tampoco critica al liberalismo e incluso introduce algunos mecanismo
neoliberales.
El Medio Oriente es la regin donde el enfrentamiento se da en el orden
militar, por las operaciones de conquista consumadas por Estados Unidos y
sus secuaces as como el conflicto Israel-Palestino. Es donde se somete a
prueba el mito de la invencibilidad del ejrcito norteamericano, el resultado
final de esta prueba an est lejos porque pese a que la ocupacin a Irak fue
relmpago como la planearon, no han exterminado la resistencia urbana
aunque no est bien organizada, ni armada mientras los ocupantes cuentan
con sofisticadas armas.
7
Adems de la resistencia en el orden militar la encontramos tambin en
la opinin pblica rabe. A pesar de las presiones imperialistas la cadena
televisiva rabe Aljazeera no ha dejado de transmitir su verdad la cual es muy
diferente a la de los ocupantes. En el orden cultural al rechazar toda accin que
implique invasin extranjera, aplastamiento de sus costumbres, religin y
nacionalidad va forjndose y fortaleciendo una identidad regional que a su vez
constituye otro foco de resistencia a la penetracin cultural que pretende
imponer la potencia imperial.
Amrica Latina en su resistencia conjuga lo cultural, lo nacional y lo
social en un proyecto alternativo de organizacin de la sociedad y de las
relaciones internacionales ya que su pasado es la historia de explosiones
revolucionarias y luchas polticas. En el presente hay expresiones de diversos
movimientos sociales como los Zapatistas en Chiapas, los Sin Tierra en Brasil,
los Piqueteros en Argentina, el movimiento indgena en Ecuador y el Foro
Social Mundial de Porto Alegre.
En enero se celebr en VI Foro Social Mundial ahora en dos continentes:
en Mal, frica y en Venezuela Amrica, en el que participaron representantes
de movimientos sociales, sindicatos, organizaciones no gubernamentales,
intelectuales y personas de todo el mundo opuestas al neoliberalismo, la
globalizacin, deuda externa, a la violencia y a la discriminacin de gnero y
raza, todas expresiones de la nueva hegemona que construye el imperialismo.
A diferencias de otras regiones aqu encontramos algunos gobiernos que
aunque con polticas diferentes tienen de comn la resistencia al empuje
hegemonista como son Hugo Chvez en Venezuela, Luis I. Lula da Silva en
Brasil, Nestor Kichner en Argentina y Evo Morales en Bolivia. Este ltimo
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adems de ser representante de los indgenas de su pas, l mismo es de
origen indgena y llega al poder por el apoyo del movimiento social MAS.
En esta regin se desarrollan alternativas estatales para enfrentarse
fundamentalmente en lo econmico y en un segundo nivel de prioridad lo
militar. La propuesta integracionista ALBA va tomando cuerpo que es un
ejemplo de estas y en enero de este ao se dio la Reunin Tripartita Caracas-
Brasilia- Buenos Aires donde entre los temas discutidos estuvieron la
explotacin y comercializacin del gas, la defensa y la integracin.
Aqu tambin localizamos a Cuba no slo ejemplo de resistencia a todo
hegemonismo, sino de alternativa posible de un nuevo modelo de sociedad
menos egosta del que ofrecen los centros de poder imperialistas.
No obstante ser intentos vlidos de resistencia al dirigir sus fuerzas a
enfrentar la agenda econmica de las potencias hegemnicas no es suficiente
pues soslayan los aspectos polticos e ideolgicos que significara enfrentar al
neoimperialismo en todas sus manifestaciones. Adems movimientos sociales
y gobiernos deben articularse adecuadamente para convertirse en una fuerza
unida.
En sntesis la existencia de estos focos de rechazo a la nueva
hegemona en muchas regiones del mundo resulta esperanzador pues esta
todava no ha logrado el podero necesario para ser invencible, tiene grietas,
puede ser combatida y vencida, para esto es necesario la lucha contra todas
las manifestaciones del neoimperialismo, de manera articulada y as se
constituya en una fuerza unida capaz de cambiar el orden mundial actual para
beneficio de los pueblos.
9
BIBLIOGRAFA
1. Aguilar Mora, Manuel La globalizacin militarizada, en Irak, causas e
impactos de una guerra imperialista. Editores Jorale, Mxico, 2004.
2. Anderson, P., Conferencia Magistral pronunciada en la XXI Asamblea
General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, La Habana,
Oct. 2003.
3. Dieterich Stefan, Heinz, Guerra en Medio Oriente: El nuevo orden
mundial, en Irak, causas e impactos de una guerra imperialista.
Editores Jorale, Mxico, 2004.
4. Facio Carlos, El ALCA guerra imperial de informacin, en Irak, causas
e impactos de una guerra imperialista. Editores Jorale, Mxico, 2004.
5. Ramonet Ignacio, Conferencia Magistral impartida en La Habana, Cuba,
febrero del 2002.
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