BENJAMIN - El Surrealismo La Última Instántanea de La Inteligencia Europea
BENJAMIN - El Surrealismo La Última Instántanea de La Inteligencia Europea
w BENJAMIN
publicadas por
TAURUS EDICIONES
IMAGINACION
Discursos interrumpidos I (Filosofa del Arte y de la
Historia). Y SOCIEDAD
Poesa y capitalismo (Ilum inaciones II).
Iluminaciones I
Tentativas sobre Brecht (Ilum inaciones III).
Haschisch.
Prlogo, traduccin y notas de
JESUS AGUIRRE
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E n preparacin:
05/027/076 - 13 cop.
05/026/075 - 13 cop
Teora y Anlisis Literario "C"
Teora Lit. II taurus
EL SURREALISMOLm ltima
Lnstantnea de la inteligencia europea
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Las corrientes espirituales pueden alcanzar una pendien
te suficientemente agudizada para que el crtico edifique
en ellas su central de fuerza. Esa pendiente es la que pro
duce en cuanto al surrealismo la diferencia de nivel entre
Francia y Alemania. Lo que surgi en Francia en el ao
1919 en el crculo de algunos literatos (nombraremos en
seguida los nombres ms importantes: Andr Bretn, Louis
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Aragn, Philippe Soupault, Robert Desnos, Paul Eluard),
puede que no sea ms que un delgado arroyuelo alimen
tado por el hmedo aburrimiento de la Europa de la post
guerra y por los ltimos canales de la decadencia francesa.
Los sabelotodo, que todava hoy no han ido ms all de
los autnticos orgenes del movimiento y que nada saben
decir de l sino que una vez ms se trata de una camari
lla de literatos mixtificadores de la honorable vida pbli
ca, son algo as como una reunin de expertos que, junto
a la fuente, llegan, tras reflexionar maduramente, a la
conviccin de que el pequeo arroyuelo jams impulsar
turbinas.
El meditador alemn no est junto a la fuente. Y sa
es su suerte. Est en el valle. Y puede calcular las ener
gas del movimiento. En cuanto alemn, est hace ya
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tiempo familiarizado con la crisis de la inteligencia, o di roico, del que Aragn nos ha legado el catlogo de per
cho ms exactamente, con la del concepto humanista ,de sonajes, se ha terminado. En tales movimientos hay siem
la libertad. Sabe adems qu libertad frentica se ha des pre un instante en que la tensin original de la sociedad
pertado por salir del estadio de las eternas discusiones y -secreta tiene que explotar en la lucha objetiva, profana
llegar a cualquier precio a una decisin. Ha tenido tam por el poder y el dominio, o de lo contrario se transfor
bin que experimentar en su propia carne una posicin su mar y se desmoronar como manifestacin pblica. En
mamente expuesta entre la fronda anarquista y la disci esta fase de transformacin est ahora el surrealismo. Pero
plina revolucionaria. Por todo ello no merece excusa, si entonces, cuando irrumpi sobre sus fundadores en figu
tuviera al movimiento, en una primera apariencia superfi ra de ola que inspira sueos, pareca lo ms integral, lo
cialsima, por artstico, potico. Si lo fue en los co ms concluyente, lo ms absoluto. Todo aquello con lo
mienzos, tambin Bretn explic entonces su voluntad de que entraba en contacto se integraba. La vida pareca que
romper con una praxis que expone al pblico las sedimen slo mereca la pena de vivirse, cuando el umbral entre la
taciones literarias de una determinada forma de existencia, vigilia y el sueo quedaba desbordado como por el paso
ocultndole en cambio esa forma de existencia. Lo cual sig de imgenes que se agitan en m asa; el lenguaje era slo
nifica, formulado ms breve y dialcticamente: se ha hecho lenguaje, si el sonido y la imagen, la imagen y el sonido,
saltar desde dentro el mbito de la creacin literaria en se interpenetraban con una exactitud automtica, tan fe
cuanto que un crculo de hombres en estrecha unin ha em lizmente que ya no quedaba ningn resquicio para el gro
pujado la vida literaria hasta los lmites extremos de sor del sentido. Imagen y lenguaje tienen precedencia.
lo posible. Y se les puede creer literalmente, cuando afir Sant-Paul Roux fija en su puerta, cuando por la maana
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man que la Saison en enfer de Rimbaud no tiene ya para se retira a dormir, un letrero : Le pote ravaille. Bretn
ellos ningn misterio. Puesto que de hecho es ese libro el advierte: Calma. Quiero adentrarme a donde nadie se
primer documento del movimiento. (De los ltimos tiem ha adentrado. Calma. Tras de ti, lenguaje amadsimo. El
pos. En cuanto a predecesores ms antiguos hablaremos lenguaje tiene la precedencia.
luego.) Se puede expresar el caso de que se trata ms Y no slo antes que el sentido. En el andamiaje del
definitivamente, con mayor brillantez que la de Rimbaud mundo el sueo afloja la individualidad como si fuese un
en el ejemplar que manejaba del libro citado? Donde diente cariado. Y este relajamiento del yo por medio de
dice: sobre la seda de los mares y de las flores rticas, la ebriedad es adems la frtil, viva experiencia que per
escribe ms tarde en el margen: No existen. mite a esos hombres salir de su fascinacin ebria. Pero no
En un tiempo, 924, en que la evolucin no se prevea es ste el lugar de acotar la experiencia surrealista en
todava, ha mostrado Aragn en su Vague de reves la sus toda su determinacin. Quien perciba que en los escritos
tancia imperceptible, marginal, en la que originalmente se de este crculo no se trata de literatura, sino de otra cosa:
enfundaba el embrin dialctico .que se ha desarrollado en de manifestacin, de consigna, de documento, de bluff,
el surrealismo. Porque no cabe duda de que el estadio he- de falsificacin si se quiere, pero, sobre todo, no de lite
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ratura; se sabr tambin que de lo que se habla literal nados (todos los ornamentos le sirven al que escala facha
mente es de experiencias, no de teoras o mucho menos de das) ; confesemos que adems llegan hasta el hmedo cuar
fantasmas. Y esas experiencias de ningn modo reducen al to trasero del espiritismo. Pero no le omos de buen grado
sueo, a las horas de fumar opio o mascar haschisch. Es golpear tmidamente los vidrios de las ventanas para pre
un gran error pensar que slo conocemos de las expe guntar por su futuro. Quin no quisiera saber a estos
riencias surrealistas ios xtasis religiosos o los xtasis hijos adoptivos de la revolucin exactsimamente separa
de las drogas. Opio del pueblo ha llamado Lenin a la re dos de todo lo que se ventila en los conventculos de tras
ligin, aproximando estas dos cosas ms de lo que les nochadas damas pensionistas, de oficiales retirados, de
gustara a los surrealistas. Hablaremos de la rebelin amar especuladores emigrados?
ga, apasionada, en contra del catolicismo, que as es como Por lo dems, el libro de Bretn est hecho para ilus
Rimbaud, Lautramont, Apollinaire trajeron al mundo el trar algunos rasgos fundamentales de esa iluminacin
surrealismo. Pero la verdadera superacin creadora de la profana. El mismo llama a Nadja un livre la porte
iluminacin religiosa no est, desde luego, en los estupefa battante, (En Mosc viva yo en un hotel, cuyas habi
cientes. Est en una iluminacin profana de inspiracin taciones estaban casi todas ocupadas por lamas tibetanos,
materialista, antropolgica, de la que el haschisch, el opio que hab n venido a la ciudad para un congreso de todas
u otra droga no son ms que escuela primaria. (Pero peli las iglesias budistas. Me llam la atencin la cantidad
grosa. Y la de las religiones es ms estricta todava.) de puertas constantemente entornadas en los pasillos. Lo
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Esa iluminacin profana no siempre ha encontrado al que al comienzo pareca casualidad termin por resultar
surrealismo a su altura, a la suya y a la de l mismo. Es me misterioso. Supe entonces que en esas habitaciones se
critos como el incomparable Paysan de Pars, de Aragn, alojaban los miembros de una secta que haban prometi
y la Nadja, de Bretn, que son los que la denotan con do no morar nunca en espacios cerrados. El susto que ex
ms fuerza, muestran en este punto claras deficiencias. As periment es el que debe percibir el lector de Nadja.) Vivir
hay Nadja un pasaje excelente sobre los arrebatadores en una casa de cristal es k virtud revolucionaria par exce.
das de saqueo parisiense en el signo de Sacco y Vanzetti ; Henee. Es una ebriedad, un exhibicionismo moral que ne
Bretn concluye con toda seguridad que el boulevard Bon- cesitamos mucho. La discrecin en los asuntos de la propia
ne-Nouvelle ha cumplido en esos das la promesa estrat existencia ha pasado de virtud aristocrtica a ser cada vez
gica de revuelta que siempre ha dado su nombre. Pero ms cuestin de pequeos burgueses arribistas. Nadja ha en
tambin aparece una tal Sacco, que no es la mujer de la contrado la verdadera sntesis creadora entre novela arts
vctima de Euller, sino una voyante, una adivina, que tica y novela en clave.
vive en el 3 de la ru des Usines y que sabe contarle a Basta slo con tomar al amor en serio y a ello lleva
Paul Eloard que nada bueno tiene que esperar de Nadja. Nadja para reconocer en l una iluminacin profana.
Confesemos entonces que los caminos del surrealismo van As cuenta el autor: Entonces (es decir, en el tiempo de
por tejados, pararrayos, goteras, barandas, veletas, arteso- su trato con Nadja) me ocup mucho de la poca de
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Luis VII, porque era la poca de las cortes de amor, y
procur representarme con gran intensidad cmo era aque cola de los salones, en las ropas de hace ms de cinco
lla vida. Sobre el amor cortesano provenzal sabemos, por aos, en los locales de reuniones mundanas que empiezan
medio de un autor nuevo, cosas ms exactas y sorprenden a no estar ya en boga. Nadie mejor que estos autores pue
de dar una idea tan exacta de cmo estn estas cosas res
temente prximas a la concepcin surrealista del amor.
Todos los poetas de estilo nuevo poseen dice Erich pecto de la revolucin. Antes que estos visionarios e in
Auerbach en su excelente obra acerca de Dante como poeta trpretes de signos nadie se haba percatado de cmo la
del mundo terreno una amada mstica y a todos les su miseria (y no slo lo social, sino la arquitectnica, la mi
seria del interior, las cosas esclavizadas y que esclavizan)
ceden las mismas especiales aventuras amorosas, ya que
se transpone en nihilismo revolucionario. Para no hablar
a todos les otorga o Ies niega Amore dones que ms se
de Passage de lOpra, de Aragn:, Bretn y Nadja son
asemejan a una iluminacin que a un goce sensual; to
dos pertenecen a una especie de unin secreta que deter la pareja amorosa que cumple, si no en accin, s en expe
riencia revolucionaria, todo lo que hemos experimentado
mina su vida interior y tal vez tambin la exterior. Se
en tristes viajes en tren (los trenes comienzan a enveje
trata de suyo de la dialctica de la ebriedad. No es quiz
cer), en tardes de domingo dejadas de la mano.de Dios
todo xtasis en un mundo sobriedad que avergenza en el
en los barrios proletarios de las grandes ciudades, en la
complementario? Acaso quiere otra cosa el amor cor
primera mirada a travs de una ventana mojada por la
tesano (que es el que une a Bretn, y no el amor, con la
lluvia en una casa nueva. Hacen que exploten las podero
muchacha teleptica) que identificar la castidad con el
sas fuerzas de la Stimmung escondidas en esas cosas.
arrobamiento? Arrobamiento a un mundo que no slo li
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Cmo creemos que se configurara una vida que en el
mita con criptas del Sagrado Corazn de Jess o con al
instante decisivo se dejara determinar por la ltima copla
tares marianos, sino que cada maana est ante una bata
lla o tras una victoria. callejera que est de moda?
La treta que domina este mundo de cosas (es ms ho
La dama es lo ms insignificante en el amor esotrico.
nesto hablar aqu de treta que de mtodo) consiste en per
Y as tambin en Bretn. Est ms cerca de las cosas de
mutar la mirada histrica sobre lo que ya ha sido por la
las que est cerca Nadja que de ella misma. Cules son,
poltica. Abrios tumbas, vosotros, muertos de las pinaco
pues, esas cosas de las que est cerca? Su canon resulta
tecas, cadveres de detrs de los biombos, en los palacios,
en cuanto al surrealismo enormemente ilustrativo. Por
en los castillos y en los monasterios; aqu est el fabu
dnde empezar? Puede pagarse de haber hecho un descu
loso portero, que tiene en las manos un manojo de llaves
brimiento sorprendente. Tropez por de pronto con las
de todos los tiempos, que sabe cmo hay que escaparse de
energas revolucionarias q u e . se manifiestan en lo anti
los ms encubiertos castillos y que os invita a avanzar en
cuado, en las primeras construcciones de hierro, en los
medio del mundo actual, a mezclaros entre los cargado
primeros edificios de fbricas, en las fotos antiguas, en los
res, los mecnicos, a los que el dinero ennoblece, a po
objetos que comienzan a caer en desuso, en los pianos de
neros cmodos en sus automviles, que son hermosos como
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bio de un antiguo caf. Era el cuarto de atrs en el piso
armaduras del tiempo de caballeras, a tomar sitio en los primero, con sus parejas en una luz azul. Le llambamos
coches-camas internacionales, y a transpirar junto con to la anatoma. Era el ltimo local para el amor. En tales
das las gentes que todava hoy estn orguliosas de sus
pasajes interviene en Bretn de manera muy curiosa la
privilegios. Pero la civilizacin acabar con ellos en breve.
fotografa. De las calles, las puertas, las plazas de la ciu
Su amigo Henri Hertz pone este discurso en boca de Apo-
dad, hace ilustraciones de una novela por entregas; vaca
liinaire. Y de Apollinaire es la tcnica. En su volumen
esas arquitecturas, viejas de siglos, de su trivial eviden
de novelas cortas, L Hrsiarque la utiliza con clculo ma
cia para enfrentarlas, con intensidad sumamente original,
quiavlico para desinflar al catolicismo (al que se apega
al suceso representado, al cual, como en los antiguos li
ba interiormente).
bros para criadas de servicio, remiten citas literales con
En el centro de este mande de cosas est el ms soa
indicacin del nmero de la pgina. Y todos los lugares
do de sus objetos, la misma ciudad de Pars. Pero slo
de Pars que surgen aqu son pasajes en los que lo que hay
la revuelta extrae por completo su rostro surrealista. (Ca
entre esos hombres se mueve como una puerta giratoria.
lles vacas de gente, en las que los silbidos y los disparos
Tambin el Pars de los surrealistas es un pequeo
dictan la decisin.) Y ningn rostro es surrealista en el gra
mundo . Esto es que tampoco en el grande, en el cosmos,
do en que lo es el verdadero rostro de ua ciudad. Ningn
hay otra cosa. En l hay carrejours en los que centellean
cuadro, de Chineo o de Max Ernst puede medirse con
espectrales las seales de trfico y estn a la orden del
los vigorosos perfiles de sus fortines interiores, que pri
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da analogas inimaginables e imbricaciones de sucesos. Es
mero han de ser conquistados y ocupados para llegar a
el espacio del que da noticia la lrica del surrealismo. Cosa
dominar su suerte, dominar lo que es suyo en su suerte,
que hay que advertir, aunque no sea ms que para salir
en la suerte de sus masas. Nadja es un exponente de esas
al paso del obligado malentendido del arte por el arte.
masas y de lo que las inspira revolucionariamente: La
Porque el arte por el arte casi nunca lo ha sido para que
grande inconscience vive et sonore qui minspire mes
seuls actes probants dans le sens ou toujours je veux prou- lo tomemos literalmente, casi siempre ha sido un pabelln
ver quelle dispose tout jamis de tout ce qui est moi. bajo el cual navega una mercanca que no se puede decla
Aqu encontramos por tanto la consignacin de esas for rar porque le falta el nombre. Sera ste el momento de
tificaciones, comenzando por esa Place Maubert, en la ir a una obra que ilustrara como ninguna otra la crisis
que como en ningn otro sitio ha conservado la suciedad del arte de la que somos testigos: una historia de la crea
su entero podero simblico, hasta aquel Thtre Moder- cin literaria esotrica. Tampoco es casualidad que falte.
ne, que no haber conocido me llena de desconsuelo. La Puesto que escribirla como reclama ser escrita (esto es no
descripcin de Bretn del bar en el piso alto (est muy como una obra colectiva en la que cada especialista
oscuro, con vestbulos a modo de tneles en los que uno aporte lo ms digno de ser sabido en su terreno, sino como
no es capaz de encontrarse; un saln en el fondo del un escrito fundado por quien, por necesidad interna, expo
mar) es algo que me recuerda a un incomprendido m- ne menos la historia de un desarrollo que el resurgimien-
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to original, renovada siempre, de la creacin literaria eso (opinin muy defendible), el fundamento del desarrollo
trica), hara de ella uno de esos textos de confesin eru cientfico y tcnico, la integracin es ms que tormentosa.
dita con los que hay que contar en cada siglo. En su l- Resulta muy instructivo considerar la apresurada anexin
tima hoja tendramos que encontrar la placa de rayos X de este movimiento al incomprendido milagro de la m
del surrealismo. En la Introuction au discours sur le peu quina, comparar las ardientes fantasas de uno con las
utopas bien ventiladas del otro. As dice Apollinaire: En
de ralit sugiere Bretn que el realismo filosfico de la
gran parte se han realizado las antiguas fbulas. Les toca
Edad Media est a la base de la experiencia potica. Pero
ahora a los poetas imaginar otras nuevas, que a su vez
ese realismo, su fe, por tanto, en una existencia aparte de
quieran realizar los inventores.
los conceptos ya fuera, ya dentro de las cosas, ha encon
trado siempre muy rpidamente el trnsito del reino con Pensar en cualquier actividad humana me hace reir.
ceptual lgico al reino mgico de las palabras. Y son ex Esta opinin de Aragn designa con toda claridad el ca
perimentos mgicos con las palabras, no jugueteos arts mino que ha tenido que recorrer el surrealismo desde sus
orgenes hasta su politizacin. En su escrito La rvolution
ticos, los apasionados juegos de transformacin fontica y
grfica que desde hace quince aos campean por toda li et les intellectuels. Fierre Naville, que perteneci a este
teratura de vanguardia, llmese sta futurismo, dadasmo grupo en sus comienzos, dice que esta evolucin es dia
o surrealismo. Cmo se interpenetran la consigna, la fr lctica. La enemistad de la burguesa respecto de cual
mula mgica y el concepto, lo muestran las siguientes fra quier demostracin radical de libertad de espritu desempe
ses de Apollinaire en su ltimo manifiesto: Lesprit nou- a un papel capital, importante, en esta transformacin
veau et les poetes. Dice, pues, en 1918: No hay nada de una actitud contemplativa extrema en una oposicin
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moderno en la poesa que corresponda a la rapidez y revolucionaria. Dicha enemistad ha empujado al su
simplicidad con que todos nos hemos acostumbrado a rrealismo haca la izquierda. Acontecimientos polticos,
designar por medio de una sola palabra entidades tan sobre todo la guerra de Marruecos, aceleraron esta evolu
complejas como una multitud, un pueblo, el universo. Pero cin. Con el manifiesto Los intelectuales contra la guerra
los poetas actuales llenan esta laguna; sus creaciones sin de Marruecos , aparecido en LHumanit, se gan una
tticas producen nuevas realidades cuya manifestacin pls plataforma fundamentalmente distinta a la que caracteriza,
tica es tan compleja como la de las palabras para lo co por ejemplo, el famoso escndalo en el banquete de Saint-
lectivo. Claro que tanto Apollinaire como Bretn avan Pol Roux, Entonces, poco despus de la guerra, los su
zan an ms enrgicamente en la misma direccin y lle rrealistas, viendo comprometida, por la presencia de ele
van a cabo la anexin del surrealismo al mundo entorno, mentos nacionalistas, la celebracin de uno de sus adora
cuando declaran: Las conquistas de Ja ciencia consisten dos poetas, rompieron en gritos de jViva Alemania!.
mucho ms que en un pensamiento lgico en un pensa Se quedaron en los lmites del escndalo, contra el cual
miento surrealista. Y cuando, con otras palabras, hacen la burguesa, como se sabe, es tan insensible como sensible
de la mixtificacin, cuya cspide ve Bretn en la poesa contra toda accin. Los captulos Persecucin y Ase-
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sinao, de Apollinaire, contienen una descripcin famo nmicamente habr que contar siempre con el peligro de
sa de un progrom de poetas. Las editoriales son asal que hagan sabotaje.
tadas, los libros de poemas arrojados al fuego, los poetas Lo caracterstico de esta posicin burguesa de izquier
muertos a golpes. Y las mismas escenas tienen lugar al das es el maridaje incurable de moral idealista con praxis
mismo tiempo en la Tierra entera. En Aragn, la ima- poltica. Ciertos elementos medulares del surrealismo, in
gination, en el presentimiento de tales horrores, incita a cluso de la tradicin surrealista, slo se entendern en
sus tropas a una ltima cruzada. contraste con los compromisos desvalidos de la Gesin-
Para entender estas profecas, as como la lnea que ha nung. Aunque en orden a ese entendimiento no es que
alcanzado el surrealismo, es preciso medir estratgicamen hayan pasado muchas cosas. Demasiado seductor ha sido
te y preguntarse por la ndole de pensamiento que se ex captar, en un inventario del snobismo, el satanismo de un
tiende en la llamada inteligencia bien pensante de izquierda Rimbaud o de un Lautramont como contrapeso del arte
burguesa. La cual se manifiesta con suficiente claridad en por el arte. Pero si uno se resuelve a abrir ese romntico
la orientacin actual respecto de Rusia de esos crculos. cajn secreto, encontrar en algo til. Encontrar el
Naturalmente que no hablamos de Braud, que ha abier culto del mal como un aparato romntico de desinfeccin
to va a la mentira sobre Rusia, ni tampoco de Fabre- y aislamiento contra todo diletantism o moralizante. En
esta conviccin tropezaremos en Bretn con el escenario
Luce, que le sigue, como buen asno, trotando por dichas
de una pieza tremenda, en cuyo centro est, en retros
vas, bien cargado con todos los resentimientos burgueses.
pectiva quiz de un par de dcadas, una violacin infan
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Pero qu problemtico es incluso el tpico libro de me
til. Entre los aos 1865 y 1875 algunos grandes anarquis
diacin de Duhame Difcilmente se soporta el lenguaje
tas, sin saber los unos de los otros, trabajaron en sus
de telogo que le cruza, lenguaje forzadamente riguroso, mquinas infernales. Y lo que resulta sorprendente: inde
forzadamente esforzado y cordial, Qu manido el mtodo, pendientemente unos de otros, pusieron su reloj a la mis
dictado por el desconocimiento del lenguaje y por el apo ma hora, y cuarenta aos ms tarde explotaron en Europa
camiento, de empujar las cosas hacia cualquier iluminacin occidental a tiempo simultneo los escritos de Dosto-
simblica! Qu traidor su resumen: La verdadera, yewski, de Rimbaud y de Lautramont. Para ser ms exac
profunda revolucin que, en cierto sentido, podra trans tos podramos destacar en la obra completa de Dos-
formar la sustancia del alma eslava, no ha ocurrido toyewski el pasaje publicado por primera vez en 1915:
todava. Esto es lo tpico de esta inteligencia francesa de La confesin de Stavrogin en Los endemoniados. Este
izquierdas (exactamente igual que de la rusa): su funcin captulo, que est en estrecho contacto con el tercer canto
positiva proviene por entero de un sentimiento de obliga de los Chcmts de Maldoror, contiene una justificacin
cin, no respecto de la revolucin, sino de la cultura here de mal, que expresa ciertos motivos del surrealismo con
dada. Su ejecutoria colectiva se acerca, en lo que tiene de mayor fuerza que la que logra cualquiera de sus actua
positiva, a la de los conservadores. Pero poltica y eco les portavoces. Porque Stavrogin es un surrealista avant
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la lettre. Nadie como l ha captado la falta de vislum
ste el de la insurreccin. Por ello era comprensible, y de
bre con la que el cursi opina que el bien, con todas las
suyo no careca de intuicin, intentar, como hizo Soupault
virtudes de quien lo ejerza, est inspirado por D ios; pero
en 1927 para la edicin de sus obras completas escribir
que el mal procede enteramente de nuestra espontaneidad
una vita poltica de Isidore Ducasse. Por desgracia no
y por eso somos en l independientes, somera en l seres
hay documentos al respecto y los que aport Soupault
instalados en nosotros mismos. Nadie como l ha visto en
consistan en una confusin. En cambio el ensayo corres
la accin ms indigna, y precisamente en ella, la inspira
pondiente se logr por suerte con Rimbaud y es mrito
cin. Igual que el burgus idealista hace con la virtud, per
de Marcel Coulon haber defendido su verdadera imagen
cibe l la infamia como algo preformado en el curso del
contra la usurpacin catlica de Claudel y Berrichon. Rim
mundo, en nosotros mismos, como algo que nos acercan,
baud es catlico, desde luego; pero lo es, segn el mis
si es que no nos lo imponen. El Dios de Dostoyewski no
mo lo expone, en su parte ms miserable, sa que nunca
slo ha creado el celo y la tierra, el hombre y el animal,
se cansa de denunciar, de entregar a su odio y al de
sino adems la indignidad, la venganza, la crueldad. Tam
cualquiera, a su desprecio y al de los otros: la parte que
poco en esta obra le ha dejado entrometerse al diablo.
le fuerza a confesar que no entiende la revuelta. Pero
Por eso aparece el mal en l con entera originalidad, qui
sta es la confesin de un hombre de la Comuna que no
z no esplndido, pero s siempre nuevo, como en
lleg a hacer su cometido. Y cuando dio la espalda a la
el primer da, a miles de kilmetros de los clichs en
que a los filisteos se les aparece el pecado. poesa, se haba ya despedido en sus creaciones ms
tempranas de la religin. A ti, odio, he confiado mi
La gran tensin, que capacita a lera poetas aludidos
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para su sorprendente efecto a distancia, queda documen tesoro, escribe en la Saison en enfer. Y en estas pala
tada, si bien de manera ridicula, por la carta que Isidore bras podra encaramarse una potica del surrealismo. Sus
races alcanzaran ms hondo en los pensamientos de Poe
Ducasse dirige el 23 de octubre de 1869 a su editor para
hacer plausible su poesa. Se coloca en una lnea con que la teora de la surprise, del poetizar sorprendido,
que procede de Apollinaire.
Mickiewicz, Milton, Southey, Alfred de Musset, Baude-
laire, y dice: Claro que he adoptado un tono ms lleno, Un concepto radical de libertad no lo ha habido en
para introducir algo nuevo en esta literatura, que slo Europa desde Bakunin. Los surrealistas lo tienen. Ellos
canta la desesperacin para que el deprimido lector aore son los primeros en liquidar el esclertico ideal moralista,
con ms fuerza el bien como medio de salvacin. Esto es humanista y liberal de libertad, ya que les consta que
que a la postre slo se canta al bien, aunque el mtodo la libertad en esta tierra slo se compra con miles de
sea ms filosfico y menos ingenuo que el de la antigua dursimos sacrificios y que por tanto ha de disfrutarse,
escuela, de la que todava viven Vctor Hugo y algunos mientras dure, ilimitadamente, en su plenitud y sin nin
otros. Pero si el errtico libro de Lautramont est en gn clculo pragmtico. Lo cual les prueba que la
algn contexto, permite que se le instale en uno, ser lucha por la liberacin de la humanidad en su ms sim
ple figura revolucionaria (que es la liberacin en todos
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los aspectos) es la nica cosa que queda a la que me
nos ensea sobre la lectura (proceso eminentemente tele
rezca la pena servir. Pero consiguen soldar esta expe
ptico) ni la mitad de lo que aprendemos sobre dichos fen
riencia de libertad con la otra experiencia revolucionaria,
la que tenemos que reconocer, puesto que la tenamos y a: menos por medio de una iluminacin profana, esto es,
la de lo constructivo, dictatorial de la revolucin? Con leyendo. O tambin: la investigacin apasionada cer-
ca del fumar haschisch no nos ensea sobre el pensa
siguen unir la revuelta a la revolucin? Cmo nos re
presentaramos una existencia, que se cumpliese por entero miento (que es un narctico eminente) ni la mitad de lo
en el boulevard Bonne-Nouvelle, en espacios de Le Cor- que aprendemos sobre el haschisch por medio de- una
busier y de Oud? iluminacin profana, esto es, pensando. El lector, el
pensativo, el que espera, el que callejea son tipos de ilu
Ganar las fuerzas de la ebriedad para la revolucin. En
torno a ello gira el surrealismo en todos sus libros y em minados igual que el consumidor de opio, el soador, el
presas. De esta tarea puede decir que es a ms suya. ebrio. Y, sin embargo, son profanos. Para no hablar de
Nada se hace por ella por el hecho de que, como muy bien esa droga terrible, nosotros mismos, que tomamos en la
soledad.
sabemos, en todo acto revolucionario est viva una compo
nente de ebriedad. Esta componente se identifica con la Ganar las fuerzas de la ebriedad para la revolucin.
anrquica. Pero poner exclusivamente el acento sobre ella Con otras palabras: poltica potica? "Nous en avons
significara posponer por completo la preparacin met soup. Todo antes que eso. Nos interesar por tanto
an ms un excurso en la poemtica de las cosas. Puesto
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dica y disciplinaria de la revolucin en favor de una praxis
que oscila entre el ejercicio y la vspera. A lo cual se que: cul es el programa de los partidos burgueses? Un
aade una visin corta y nada dialctica de la naturaleza mal poema de primavera, lleno hasta reventar de compa
de la ebriedad. La esttica del pintor, del poeta en tat raciones. El socialista ve ese futuro ms bello de nues
de surprise, del arte como reaccin sorprendida, est tros hijos y nietos en que todos se porten como si fue
presa en algunos prejuicios romnticos catastrficos. Toda sen ngeles y en que cada uno tenga tanto como si
fundamentacin de los dones y fenmenos ocultos, su fuese rico y en que cada uno viva como si fuese lbre.
rrealistas, fantasmagricos, tiene como presupuesto una Pero de ngeles, riqueza, libertad, ni rastro. Todo son
implicacin dialctica que jams llegar a apropiarse una solamente imgenes. Y cul es el tesoro imaginero de
cabeza romntica, Subrayar pattica o fanticamente el esos poetas de los centros social-demcratas? Cul es
lado enigmtico de lo enigmtico, no nos hace avanzar. su Gradus ad Pamassum ? El optimismo. Qu otro es
Ms bien penetramos el misterio slo en el grado en en cambio el aire que se respira en el escrito de Naville,
que lo reencontramos en lo cotidiano por virtud de una que hace de la organizacin del pesimismo la exigencia
ptica dialctica que percibe lo cotidiano como impe del da. En nombre de sus amigos literarios plantea un
netrable y lo impenetrable como cotidiano. La investiga ultimtum para que infaliblemente tenga que confesar su
cin apasionada por ejemplo de fenmenos telepticos no color ese optimismo diletante y sin conciencia: cules
son los presupuestos de la revolucin? La modificacin
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de la actitud intema o la de las circunstancias exterio
que slo puede resultar de una revolucin victoriosa. En
res? Esta es la pregunta cardinal que determina la re
realidad se trata mucho menos de hacer al artista de pro
lacin de poltica y moral y que no tolera paliativo alguno.
cedencia burguesa maestro del arte proletario, que de
El surrealismo se ha aproximado ms y ms a la res
ponerlo en funcin, aun a costa de su efectividad arts
puesta comunista. Lo cual significa: pesimismo en toda
tica, en los lugares importantes de ese mbito de im
la lnea. As es y plenamente. Desconfianza en la suerte
genes. No debiera incluso ser tal vez la interrupcin de
de la literatura, desconfianza en la suerte de la libertad,
su carrera artstica una parte esencial de esa funcin?
desconfianza en la suerte de la humanidad europea, pero
Tanto mejores sern los chistes que cuente. Y tanto
sobre todo desconfianza, desconfianza, desconfianza en
mejor los contar. Porque tambin en el chiste, en el
todo entendimiento: entre las clases, entre los pueblos,
insulto, en el malentendido, all donde una accin sea
entre ste y aqul. Y slo una confianza ilimitada en
ella misma la imagen, la establezca de por s, la arrebate
la I. G. Farben y en el perfeccionamiento pacfico de las
fuerzas areas. Y entonces, entonces qu? y la devore, donde la cercana se pierda de vista, es donde
se abrir el mbito de imgenes buscado, el mundo de
Adquiere aqu su derecho la intuicin que, en el Trct
actualidad integral y polifactica en el que no hay apo
du style, ltimo libro de Aragn, reclama la distincin
sento noble, en una palabra, el mbito en el cual el ma
entre comparacin e imagen. Una intuicin afortunada en
terialismo poltico y la criatura fsica comparten al hom
cuestiones de estilo que debe ser prolongada. Prolonga
bre interior, la psique, el individuo (o lo que nos d ms
cin: nunca se encuentran ambas comparacin e ima
rabia) segn una justicia dialctica (esto es, que ni un
gen tan drstica, tan irreconciliablemente como en la
solo miembro queda sin partir). Pero tras esa destruccin
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poltica. Organizar el pesimismo no es otra cosa que
dialctica el mbito se hace ms concreto, se hace m
transportar fuera de la poltica a la metfora moral y
bito de imgenes: mbito corporal. De nada sirve; es
descubrir en el mbito de la accin poltica el mbito
tiempo de confesar que el materialismo metafsico de la
de las imgenes de pura cepa. Ambito de imgenes que
observancia de Vogt y de Bujarin no se deja transponer
no se puede ya medir contemplativamente. Si la tarea de
sin rupturas al materialismo antropolgico tal y como lo
la inteligencia revolucionaria es doble: derribar el pre
documenta la experiencia de los surrealistas y ya antes
dominio intelectual de la burguesa y ganar contacto con
la de un Hebel, un Georg Bchner, un Nietzsche, un Rim-
las masas proletarias, en cuanto a la segunda parte de
baud. Queda un residuo, Tambin lo colectivo es cor
esa tarea ha fracasado por completo, puesto que no resulta
preo. Y la physis, que se organiza en la tcnica, slo
ya posible hacerse con ella contemplativamente. Y esto,
se genera segn su realidad poltica y objetiva en el rm
sin embargo, ha estorbado a los menos para plantearla
bito de imgenes del que la iluminacin profana hace
una y otra vez como contemplativa, invocando, eso s, a
nuestra casa. Cuando cuerpo e imagen se interpenetran
poetas, pensadores y artistas proletarios. En contra de
tan hondamente, que toda tensin revoluciofiaria se hace
ello tuvo Trotski, en Literatura y revolucin, que sealar
excitacin corporal colectiva y todas las exciaiones cor-
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porales de lo colectivo se hacen descarga revolucionaria,
entonces, y slo entonces, se habr superado la realidad
tanto como el Manifiesto Comunista exige. Por el mo
mento los surrealistas son los nicos que han comprendido
sus rdenes actuales. Uno por uno dan su mmica a cam
bio del horario de un despertador que a cada minuto anun
cia sesenta segundos.
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algunos prolegmenos al trabajo sobre los Passage, del
que ya hemos hablado. (Se trata del trabajo sobre los
Passage, calles parisinas, cuyo manuscrito inacabado
entreg Benjamn al huir de Pars en 1940, huida que
termina en suicidio, a Georges Bataille, a la sazn biblio
tecario en la Bibliothque Nationale.) A Gerhard Scholem
le escribe en febrero de 1929: ... Surrealismo, un biom
bo opaco ante el trabajo sobre los Passage.
En Erhschajt dieser Zeit (La herencia de este tiempo)
afirma Emst Bloch que ciertas obras de Benjamn, con
cretamente Einbahtisrasse (Calles de direccin nica), son
tpicas de una manera surrealista de pensar.
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