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Serie Bribones 12 - El Regreso Del Canalla

Después de pasar años viviendo en Canadá, Simon St. Bride está listo para regresar a la vida aristocrática de Inglaterra. Pero sus planes se ven pospuestos por un duelo y una joven con la que el honor hacer que se sienta obligado a casarse, aun cuando no es probable que su familia la acepte de buen grado. Pues a pesar de su belleza y su aparente inocencia, Jane Ottenburn duda de hablar acerca de su enigmático pasado…

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Serie Bribones 12 - El Regreso Del Canalla

Después de pasar años viviendo en Canadá, Simon St. Bride está listo para regresar a la vida aristocrática de Inglaterra. Pero sus planes se ven pospuestos por un duelo y una joven con la que el honor hacer que se sienta obligado a casarse, aun cuando no es probable que su familia la acepte de buen grado. Pues a pesar de su belleza y su aparente inocencia, Jane Ottenburn duda de hablar acerca de su enigmático pasado…

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JO BEVERLEY

El Regreso del Canalla


12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

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JO BEVERLEY
El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

JO BEVERLEY
El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Serie Bribones)
(Company of Rogues Series)
The Rogue's Return (2006)

AARRGGU
UMMEEN
NTTO
O::

Despus de pasar aos viviendo en Canad, Simon St. Bride est listo para regresar a la vida
aristocrtica de Inglaterra. Pero sus planes se ven pospuestos por un duelo y una joven con la que
el honor hacer que se sienta obligado a casarse, aun cuando no es probable que su familia la
acepte de buen grado. Pues a pesar de su belleza y su aparente inocencia, Jane Otterburn duda de
hablar acerca de su enigmtico pasado
Entonces la traicin golpea. Y mientras Simon y Jane se enfrentan juntos a los enemigos y al
destino, por tierra y por mar, Simon descubre que su esposa es una mujer de incalculable valor y
de una pasin si medida. Pero acabar con su amor la verdad sobre Jane?

SSO
OBBRREE LLAA AAU
UTTO
ORRAA::

Mary Josephine Dunn Beverley, ms conocida por las lectoras de


novela romntica como Jo Beverley, es una de las ms afamadas
escritoras romnticas de la ltima dcada. Aunque nacida y criada en
Inglaterra, ya adulta se fue a vivir a Canad, donde actualmente reside
junto a su esposo y familia, se ha convertido en una de las ms
reconocidas y premiadas autoras de novela romntica de la actualidad.
Jo Beverly, es toda una especialista en retratar como nadie la poca
medieval, la cual detalla con mimo preciosista en sus estupendos libros
ambientados en el medievo ingls. Ha sido honrada y reconocida como una de las ms
importantes escritoras de los Romance Writers of Amrica Hall of Fame. Cinco veces ganadora
de los premios RITA en 1992 por Emily and the de Dark ngel; en 1993 por An Unwilling Bride;
en 1994 por Deirdre and Don Juan y por My Lady Notorius y en 2001 por Devilish. Su serie sobre
los hermanos Malloren y su serie medieval han gozado de una excelente acogida por parte del
pblico y de la crtica especializada.

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AAGGRRAADDEECCIIM
MIIEEN
NTTO
OSS

Son muchsimos los hilos que se unen en la trama cuando escribo una
novela, pero al prepararme para escribir esta hice considerable uso de ECO
(Early Canadiana Online), servicio web de Heritage Canada, en parte del
Gobierno federal. Un texto me fue particularmente til, The Ridout Letters:
Ten Years of Upper Canad in Peace and War, 1805-1815. Fue conmovedor
leer acerca del joven John Ridout haciendo su gallardo papel en la Guerra
de 1812, cuando slo tena 14 aos, conociendo su trgico final. En mi nota
al final del libro hablo ms sobre esto.
La lectora Judy Dawe me ech amablemente una mano en un viaje que
hizo a Carlisle, resolviendo dos preguntas, principalmente la referente a
dnde vivan los Otterburn.
Justo en el momento oportuno (como suele ocurrir), mi amiga Jennifer
Taylor decidi hacer limpieza en su casa y me regal su ejemplar de The
British Code of Duel, de 1824.
La mayor parte de la informacin mdica la encontr en el ejemplar en
facsmil de la Encyclopedia Britannica de 1771, y luego recurr a otras
fuentes para verificarla. Eileen Dreyer, mi colega escritora, en otro tiempo
enfermera de sala de urgencias, me ayud a entender la informacin.
Gracias a todos y a los muchos otros cuyos cerebros he hurgado sin
piedad a lo largo del camino. Como siempre, soy la nica responsable de
cualquier error.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

CCAAPPTTU
ULLO
O 0011

York, Alto Canad, septiembre de 1816.

Cuando desciende un repentino silencio sobre un grupo de hombres bebiendo, es juicioso


prepararse para problemas.
Simon Saint Bride estaba en la casa de D'Arcy Boulton jugando al whist, tan concentrado en el
juego que no prestaba atencin al ruido de voces ni al humo de pipas de arcilla y cigarrillos. Pero
cuando repentinamente se acallaron las voces, se puso alerta. Sinti un hormigueo en la nuca, en
especial cuando Boulton, su pareja en el juego, levant bruscamente la vista y mir hacia atrs.
Estaba a punto de girarse a mirar cuando oy:
Condenadamente rara, si quieres mi opinin.
Era la voz de Lancelot McArthur.
Vio en su imaginacin al oficial comisionado para los Asuntos Indios: gordo, la cara de color
rojizo, abundante pelo moreno rizado abrillantado con pomada y unos ojos oscuros de mirada
penetrante demasiado juntos. Llevaba el cuello demasiado alto, el chaleco demasiado vistoso, los
botones de latn demasiado grandes, pero l se consideraba la imagen misma de un hombre
elegante.
Eso no le importara un rbano si los fondos que empleaba McArthur para sus vulgares excesos
no fueran robados. El hombre llevaba aos recurriendo a trucos y mentiras para malversar el
dinero y las mercancas que se enviaban para recompensar a las tribus indias por haber luchado a
favor de los britnicos en la reciente guerra.
l se haba quedado en el Alto Canad para buscar pruebas que derribaran a ese hombre.
Estaba listo para marcharse, pero slo dos das antes alguien le advirti que McArthur se haba
enterado de su trabajo de indagacin. En las amistosas palabras de advertencia l detect otro
mensaje entre lneas: Vuelve a la aristocrtica Inglaterra, que es donde te corresponde estar.
Y en ese momento McArthur quera armar problemas pblicamente. Con qu fin, y cmo
poda reaccionar l?
La mayora de los caballeros reunidos en la sala eran conocidos de l, ms o menos amigos,
pero tambin estaran a favor de cualquier cosa que alejara a los indios hacia el oeste, hacia tierras
ms inhspitas, para que dejaran libres las tierras de ah, para la colonizacin y prosperidad.
Me toca a m, creo dijo, poniendo el cinco de trbol sobre la mesa.
El capitn Farleigh, que estaba a su izquierda, aprovech la carta y continu el juego. Las
conversaciones se reanudaron, pero Simon observ que Boulton segua con la mitad de la
atencin puesta en lo que ocurra a sus espaldas.
Saba que a McArthur le encantara enterrarle un cuchillo, pero no lo hara. No lo hara ah, en
la casa de un caballero, y ni siquiera en la calle una noche oscura.
Haba otros intentando remediar los entuertos, principalmente los cuqueros, pero estos no
tenan, como se deca, influencia en Inglaterra. l s la tena; era un Saint Bride de Brideswell,
pariente prximo del conde de Marlowe y lejano de casi todas las familias nobles de Gran Bretaa.
Tena tambin amigos poderosos, y en favor de la causa haba dejado caer nombres: el conde de

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Charrington, los vizcondes Amleigh y Middlethorpe, el marqus de Arden, heredero del ducado de
Belcraven.
Sencillamente su cuna y sus conexiones eran demasiado importantes para que lo asesinaran sin
causar problemas a la gente de York. Eso esperaba.
Le pareci que haba pasado el momento problemtico, pero justo entonces alguien dijo en
tono de reprensin:
El nombre de la dama, McArthur.
Claro, claro dijo McArthur en tono guasn, ms fuerte; deseaba que lo oyeran. Pero es
condenadamente rara, no diras t? Una jovencita guapa que no baila en un baile y que ni
siquiera asiste a una velada musical?
Simon?
El codazo revelador de Boulton advirti a Simon que haba detenido el juego. Arroj una carta,
pero todos sus sentidos ya estaban concentrados en lo que decan detrs de l. No le caba duda
de que ese comentario burln iba dirigido a Jane Otterburn, pero, en qu escndalo quera
meterla McArthur?
Jane Otterburn era la sobrina de su amigo y mentor Isaiah Trewitt; un ao antes la chica qued
hurfana y atraves el Atlntico para vivir ah con su to. Tena dieciocho aos y era de disposicin
puritana; se vesta con mucha sobriedad y era muy reservada: la anttesis de lo escandaloso. l lo
saba bien; cuando estaba en York se alojaba en la casa de Isaiah.
Est de duelo, s dijo McArthur, sin duda en respuesta a un comentario. Pero ya ha
pasado el ao de luto. Termin en agosto, tengo entendido.
Una chica sosegada. No hay nada malo en eso. Ojal mis hijas fueran tan modosas y
discretas.
Simon reconoci la voz del comandante Turnbull, un hombre bueno que tena hijas. Habl en
voz alta, igual que McArthur, con la intencin de prevenir problemas.
Tal vez las encantadoras seoritas Turnbull podran alentar e invitar a salir a la seorita
Otterburn sugiri McArthur.
Lo intentaron dijo el comandante. Son buenas chicas. Pero la seorita Otterburn no
acept. No hay nada malo en eso repiti firmemente.
Pero es natural no demostrar ningn inters en placeres inocentes? insisti McArthur, y
todos guardaron silencio. En jvenes y guapos oficiales y otros gallardos caballeros que desean
rendirle respetuosas atenciones?
A Simon se le tens la mandbula. Ningn hombre de honor dejara sin desafiar esas palabras, a
no ser que fueran ciertas. Infierno todopoderoso. Tpico de un canalla como McArthur descargar
su inquina en una inocente, pero reaccionar slo atraera ms atencin al asunto.
Tal vez est bien que la seorita Otterburn no haya aceptado los ofrecimientos de tus
inocentes hijas, comandante. Despus de todo, que sabemos de la damita fuera de lo que nos ha
dicho Trewitt? Nos ha ofrecido moneda honrada o ella no es exactamente su sobrina sino...?
Simon se levant de un salto y se gir, haciendo caer la silla al suelo.
Qu diablos insinas, McArthur?
Mi querido Saint Bride, qu podra insinuar que te causara esa furia?

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Simon oy comentarios susurrados contra McArthur, pero cualquier error que cometiera l ah
arrojara al estircol la reputacin de Jane.
Vamos, moneda honrada, claro dijo, imitando el indolente tono malicioso del hombre.
Cmo te atreves a acusar de robo o estafa a Isaiah Trewitt, seor? Aunque no me cabe duda de
que eso es un tema delicado en el departamento de Asuntos Indios.
McArthur se levant, y el color de su cara, naturalmente subido de tono, lleg a morado.
Y qu diablos quieres decir con eso, seor?
Simon vio el desastre que se avecinaba, pero por Dios que encontraba agradable volver las
tornas en contra del hombre. Y sacar al aire la fetidez.
Llega muchsimo dinero honrado al departamento de asuntos indios, pero jams llega a las
tribus. Eso es raro, no diras?, sobre todo cuando algunos funcionarios del departamento viven
sorprendentemente bien, si tomamos en cuenta sus salarios.
El silencio en la sala ya era absoluto. Para remachar el asunto, Simon aadi:
Es hermosa la casa nueva que tienes, McArthur.
El color de la cara de este pas de morado a blanco y, si eso hubiera sido posible, se le juntaron
ms los ojos.
Mientes, seor.
No es hermosa tu casa nueva? Mis sinceras disculpas. La culpa ser del arquitecto...
Sobre mi honradez, maldita sea! rugi McArthur. Nombra a tu padrino.
Simon tuvo que reprimir una sonrisa de demencial satisfaccin. Tal vez era provocar un duelo lo
que haba deseado McArthur todo ese rato, con la esperanza de matar as a su enemigo. Pero su
intencin era que fuera a causa de la virtud de Jane Otterburn, y ahora tendra que intercambiar
disparos con l para defender su inexistente honradez.
McArthur comenzaba a comprenderlo; demasiado tarde.
Daba la impresin de un hombre que va caminando osadamente por una calle y de repente se
encuentra metido hasta el cuello en una cinaga. Fuera cual fuera el resultado del duelo, no
tardaran en prestar ms atencin al trato que se daba a los indios en el Alto Canad. Y las pruebas
que l tena reunidas, llegaran a Londres, con o sin l.
Necesitaba un padrino. La familia de Boulton estaba arraigada ah, por lo que tomar partido en
ese asunto lo pondra en un aprieto. Farleigh estaba casado. El capitn Norton, el otro que estaba
sentado a la mesa, era un hombre serio que no tena ningn inters a largo plazo en Canad.
Puedo pedirte que seas t, Norton?
El joven pareci sorprendido, pero asinti.
Ser un honor.
Delahaye? pregunt McArthur, muy rgido, al hombre que estaba sentado a su lado.
El teniente Delahaye, uno de los amigos ms ntimos de McArthur, acept.
Se reanud la conversacin, en voz baja, elucubradora, incluso furtiva.
Simon se apart hacia un lado con Norton, y este le dijo:
Si l se retracta de lo que ha dicho sobre la seorita Otterburn...
Esto no tiene nada que ver con Jane Otterburn.
Norton hizo un mal gesto.

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Vale, vale. Entonces, t te retractars de tus insinuaciones? Dirs que te entendieron mal?
No. Si l desea retirar el reto, yo no insistir. Norton exhal un suspiro.
Pistolas? Doce pasos?
Los puos le habran ido bien al humor de Simon, pero acept. Jams se haba batido a duelo,
pero conoca el cdigo.
Tena buena puntera, pero era de suponer que McArthur tambin, dado que haba pinchado
para conseguir el encuentro. Encogindose de hombros dej eso de lado y se gir para marcharse,
y entonces vio que McArthur ya estaba en la puerta. Puesto que no tena el menor deseo de salir a
la calle con l, se dirigi al hogar, notando el espacio que se formaba a su alrededor. Haba
disfrutado esos cuatro aos en el Alto Canad, y haba hecho buenos amigos, pero sus recientes
actividades haban generado divisiones.
Los hombres se estaban dispersando, deseosos de marcharse y de llevar la noticia a sus casas.
Dentro de media hora todo el mundo que todava estuviera despierto se enterara de lo del duelo
y del motivo manifiesto: las malversaciones de McArthur. Todos comenzaran a rumiar las
consecuencias para l, para los indios, para los polticos y los colonos, para los beneficios y
perspectivas. Y sin duda maldeciran al entrometido Simon Saint Bride.
Pero tambin elucubraran acerca de las insinuaciones de McArthur. Seguro que nadie creera
que Jane era la amante de Isaiah? Amante incestuosa, incluso.
Maldito McArthur, pens, mirando las llamas, pero tambin maldita Jane Otterburn por ser tan
rara.
Cierto que la chica lleg agotada por un viaje difcil y por la pena. No slo haba perdido a su
madre antes de salir de Inglaterra, sino tambin a una prima durante el viaje, una prima que se
haba criado con ella como una hermana. Y para rematar su sufrimiento, lleg en noviembre,
durante la primera racha de fro de lo que sera un crudo invierno.
Tal vez no era de extraar que se hubiera negado a salir a andar en trineo y a patinar, y que el
luto fuera su excusa para evitar las reuniones y bailes. De todos modos, para Pascua tanto ella
como el tiempo se haban recuperado y, aun as, continu declinando todas las invitaciones.
A Isaiah le habra encantado vestirla con ropa elegante y presentarla a la buena sociedad. Bien
poda haber comenzado como carpintero de barco, pero le haba ido bien y era aceptado ah. Una
chica tan guapa podra haber hecho un excelente matrimonio. Aun cuando York estaba en medio
de tierras inexploradas y slo tena mil habitantes, era la capital del Alto Canad y una plaza fuerte
importante. Estaba a rebosar de hombres de buena familia.
Pero Jane insista en vivir como una monja. Incluso se vesta como tal, con vestidos oscuros
poco atractivos y cofias blancas que le ocultaban todo el pelo. Una monja radiante, eso s, porque
esos sosos y lgubres vestidos no podan ocultar su excelente figura, su blanqusima piel celta, sus
hermosos ojos azules ni sus sensuales y carnosos labios. Y por mucho que lo intentara, siempre se
le escapaban guedejas de pelo color oro rojo de las cofias.
Ningn hombre podra evitar ver esas cosas, o de vez en cuando imaginrselas. Y tal vez eso era
lo que todos los hombres normales de York haban estado haciendo todo ese tiempo, abonando el
terreno para la maldad de McArthur.
Lleg Norton a su lado.
Maana al alba. La granja de Elmsley.

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Simon asinti, le dio las gracias y sali de la sala ya casi vaca. Norton, Farleigh y el comandante
Turnbull salieron con l.
Te acompaaremos, Saint Bride.
Simon saba que si McArthur hubiera considerado factible dispararle en una calle oscura, no lo
habra retado para enfrentarlo a la luz del da, pero no discuti. Haba muchsimos lugares para
montar una emboscada en esa calle recta de casas de madera en medio de enormes parcelas con
rboles. La madera y la tierra eran baratas all.
Conversaron sobre el tiempo, que estaba terrible, y la probabilidad de que el ro San Lorenzo se
helara muy pronto, dejando, como cada ao, aislado a York, cortando la salida al Atlntico y los
viajes a Gran Bretaa durante cuatro meses o ms. Hablaron de la boda de la princesa Charlotte y
del futuro de la Corona. De todo, menos del duelo.
Cuando estuvo ante la puerta, Simon les agradeci la compaa a los oficiales y dijo a Norton:
Haras el favor de persuadir a Playter de que asista al duelo en calidad de mdico?
Norton asinti.
Ya se me haba ocurrido.
Simon entr en la casa sintiendo un cierto escalofro por ese detalle prctico. El cirujano del
ejrcito era el mdico que tena ms experiencia en heridas de bala.
Y en amputaciones.
Ms que la muerte, tema quedar lisiado. Era una estupidez, pero no poda evitarlo. El miedo le
entr cuando un amigo, el comandante Hal Beaumont, perdi un brazo despus de una batalla
cerca de York haca dos aos. El haba hecho todo lo que haba podido por su amigo, pero por
vergonzoso que fuera, no pudo evitar sentir repugnancia y horror.
Algunos oficiales continuaban combatiendo con esas lesiones, pero dado que pareca que la
guerra haba terminado, Hal vendi su comisin. Claro que tena sus ingresos independientes
heredados de un to, pero era posible que se hubiera sentido incapaz de hacer el trabajo.
La casa estaba silenciosa y slo se oa el tictac del reloj. Aunque Isaiah era un comerciante
prspero y la casa Trewitt era hermosa segn los criterios de York, era difcil encontrar criados, en
especial masculinos, y ms an que continuaran empleados, en esa ciudad rodeada por el canto
de sirenas de tierra disponible.
Isaiah se las arreglaba con dos criadas jovencsimas que venan durante el da, una anciana que
haca las funciones de cocinera y ama de llaves, la seora Gunn, y un muchacho llamado Tom, que
cuidaba de los caballos. Un viejo amigo, un bribn tuerto llamado Saul Prithy, viva en las
habitaciones de arriba del establo y se ocupaba del jardn y la huerta cuando estaba en nimo.
Tom y las criadas vivan en sus respectivas casas; la seora Gunn ocupaba las habitaciones de
encima de la cocina, que estaba detrs de la casa, comunicada por un corredor cubierto, sensata
defensa en caso de incendio en una ciudad construida casi toda en madera. Isaiah ya haba
renunciado a encontrar un ayuda de cmara que valiera su precio, e incluso su secretario, Salter,
se haba ido a forjarse una propiedad en el monte.
Era injusto burlarse siendo l el heredero de una propiedad en Inglaterra, pero saba que
muchos de esos esperanzados constructores de imperio fracasaban y luego le echaban la culpa a
los indios.
Su mente volvi a la bella Brideswell, la laberntica casa seorial de piedra de cuatro siglos de
antigedad en algunas partes, sita en medio de los ondulantes campos de Lincolnshire. Estaba

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cerca del pueblo Monkton St. Brides, donde las casas y casitas de campo se arrimaban unas a otras
y las calles tomaban la direccin que se les antojaba. Ningn lugar poda ser menos parecido al
cuadrado y nuevo York de calles rectas, y haca muchsimo tiempo que estaba lejos de su hogar.
Se detuvo en el silencioso vestbulo, sin aliento al pensar que era posible que no volviera a ver
Brideswell nunca ms. Llevaba cuatro aos lejos y la haba echado de menos con frecuencia, pero
nunca, jams, ni siquiera cuando estaba combatiendo a los invasores estadounidenses, se haba
imaginado que no volvera.
Sera eso una premonicin?
Se dio una sacudida para expulsar esa idea y se sent a quitarse las botas con el sacabotas.
Despus cogi la vela que lo esperaba, brillando sin parpadear dentro de una linterna a prueba de
tormentas. Eso era obra de Jane. Fueran cuales fueran sus rarezas, era una excelente ama de casa.
Durante ese ao, la residencia de soltero haba adquirido ciertas elegancias: flores frescas de
temporada, ptalos de rosa secos en tarros, y un cambio en la cera que se usaba para abrillantar el
suelo de madera. Senta los olores al subir la escalera, sutiles, pero evocadores de una primavera
inglesa.
Volvi la atencin a las cosas que deba hacer. Un testamento. Y escribir una carta a Isaiah y a
sus padres.
Buen Dios.
Se abri la puerta ms cercana.
Ah estaba Jane Otterburn, con un gorro de dormir atado bajo el mentn y una bata verde larga
que slo dejaba ver los volantes con puntilla del cuello alto y los puos del camisn blanco.
Cmo poda verse tan desvestida?
S? Pasa algo? pregunt, y detect irritacin en su voz.
Ay, Dios, lo habra notado ella?
Ella se vea tan incmoda como se senta l.
Isaiah no se encuentra bien dijo, en un susurro. Le ha venido otro ataque de la fiebre
intermitente, pero se neg a llamar al doctor Baldwin. Se mordi el labio. Perdona, no haba
ninguna necesidad de interceptarte aqu. Lo siento.
l se oblig a recordar que ella slo tena dieciocho aos.
Si por la maana no est mejor, nos ocuparemos de eso dijo.
Si estoy vivo, aadi para sus adentros.
S, claro. Has pasado una noche agradable?
Qu poda decir?
Tolerable. Buenas noches, Jane.
Buenas noches, Simon.
El continu su camino, pas silencioso junto a la puerta de Isaiah hasta llegar a su habitacin en
la parte de atrs de la casa. La cama estaba situada en un esconce, oculta por cortinas durante el
da, lo que daba a la estancia la apariencia de sala de estar. A veces reciba a amigos ah, aunque
principalmente usaba la sala de estar de abajo. A Isaiah le gustaba la compaa de gente joven.
Mir hacia el hogar con el agradable fuego y el jarro con agua cerca, tapado, para conservarla
tibia. Le resultaba raro pensar que esa podra ser la ltima noche que dormira ah, la ltima noche
que se lavara la cara y los dientes.

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Se dio una sacudida.


Se sirvi una copa de coac y bebi la mitad. Despus fue a sentarse a su escritorio a escribir el
testamento. No era mucho lo que tena que escribir porque aunque era el heredero de Brideswell,
en el momento slo posea sus pertenencias personales y la mdica suma de dinero que le
quedaba de lo que le diera su padre.
La carta a Isaiah era ms difcil, porque tarde o temprano se enterara de la causa del duelo y se
sentira responsable. No vio manera de evitar eso, as que le escribi una afectuosa y agradecida
despedida, recalcando que se haba decidido por el duelo con el fin de exponer el ptrido asunto
de la corrupcin que haba all.
Entonces lleg a la tarea ms dolorosa, la carta a sus padres, y estuvo un buen rato sin poder
decidirse a escribirla.
Ellos haban hecho todo lo posible por mantenerlo a salvo, por impedirle que se arriesgara. Esa
era la costumbre en Brideswell. Los Saint Bride de Brideswell eran gente casera, apegados al
hogar. Servan a su pas, pero de maneras discretas, desde Lincolnshire. Generacin tras
generacin la familia haba prosperado ah, con familias numerosas y sanas, pero como en una
colmena.
l haba deseado seguir a sus amigos Hal Beaumont, Con Somerford y Roger Merrihew a
combatir contra Napolen, pero a su madre le vinieron los ataques y su padre le habl de sus
responsabilidades como el hijo mayor. Como si no existieran sus hermanos menores, Rupert y
Benji.
Finalmente, le permitieron aceptar el puesto de secretario de lord Shepstone, que iba a viajar a
Canad a hacer indagaciones acerca de la discordia con Estados Unidos. El viaje por mar sera algo
arriesgado, pero ni siquiera se imagin que estallara ah una guerra.
Pero cuando invadieron los estadounidenses, el deber le exigi combatir, y pese a los
inevitables horrores de la guerra, lo disfrut, y cuando por fin expulsaron a los invasores, lo
indign el trato que se daba a los indios aliados de Gran Bretaa. Entonces se qued para luchar
nuevas batallas.
Cayendo en la cuenta de que estaba inventando excusas para sus padres, moj la pluma. Aun
cuando se imaginaba muy bien su sufrimiento y las lgrimas si mora al da siguiente, seguro que
leer algo de l sera un consuelo.
Al final la carta fue breve. Qu poda decir que sirviera? Simplemente les dijo lo mucho que los
quera y lo mucho que agradeca su orientacin y cario. La termin diciendo:

Todo lo bueno que hay en m lo tengo de vosotros, mis amadsimos padres. Y


cualquier locura o estupidez se puede atribuir indudablemente al pelo del Negro
Ademar.

Le pareci que referirse a la broma familiar no daba la nota apropiada, pero qu nota podra
ser apropiada en esa detestable carta? Adems, era cierto.
La mayora de los Saint Bride de Brideswell no encontraban ningn placer en la aventura, pero
bastante atrs en el rbol genealgico familiar acechaba Ademar de Braque.
Ademar fue un hijo menor de un caballero pobre del siglo XIII que se labr fama y fortuna
mediante la violencia, en una cruzada, en el campo de batalla y especialmente en torneos. Sin

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duda se mereca que lo llamaran Negro Ademar por muchos motivos viles, pero se deca que su
otro sobrenombre, Diablo, vena de Cabeza del Diablo, porque tena el pelo negro con vetas
rojizas.
El mismo pelo del diablo que vea l cuando se miraba en el espejo.
Ese pelo era un atributo que acechaba generacin tras generacin y, cuando apareca, los
padres comprendan que tenan un cuco en el nido, un Saint Bride que, en el mejor de los casos,
deseara recorrer mundo, y, en el peor, sera un fiero exaltado hecho para la guerra. Sus pobres
padres tuvieron dos. Cuando naci la nenita con ese pelo, miraron osadamente al destino y le
pusieron Ademara. Mara an no se haba vuelto desmadrada, pero claro, slo tena dieciocho
aos.
Dej la broma en la carta, la firm, la dobl y la sell. Cuando dej las tres cartas bien a la vista
sobre el escritorio cay en la cuenta de que tena que ocuparse de una cosa ms: las pruebas que
haba reunido ah.
No todo era irreemplazable; las pruebas de los sufrimientos de los indios, de las promesas no
cumplidas, de los engaos y timos y de los enormes terrenos comprados por una miseria, todo eso
era muy fcil descubrirlo. Otras personas, en especial los cuqueros, estaban trabajando mucho
para remediar las cosas.
De todos modos, tambin tena pruebas de supercheras e incluso delitos cometidos por
McArthur y sus cmplices. Algunos documentos eran testimonios firmados por personas que ya
haban muerto sospechosamente. Otros, eran copias de mensajes crpticos que era necesario
examinar tal y como estaban. Ya estaba seguro de que las alusiones a coin [moneda, dinero] y
land [tierra, terreno] eran en realidad cdigos para referirse a personas de la administracin de
los militares, pero no lograba descifrarlos.
Si mora, esos papeles tenan que llegar a Inglaterra, pero de quin poda fiarse? Isaiah estaba
enfermo. Los amigos que haba hecho podran haberse dividido en facciones o incluso estar
trabajando en colaboracin con McArthur. El subgobernador Gore, el administrador jefe, era un
hombre honrado, pero incluso l podra caer en la tentacin de ocultar los problemas.
Pens en Jane, pero eso sera una carga demasiado pesada para una chica tan ingenua. Al final
rompi el sello de la carta para Isaiah y aadi unas palabras pidindole que se encargara de las
cosas. Aunque estuviera enfermo, sabra qu hacer.
Entonces sac sus pistolas para limpiarlas y revisarlas. No eran pistolas para duelo, pero eran
excelentes. Esperaba poder usarlas, pero si McArthur tena un par igual, elegiran echndolo a cara
o cruz.
Despus se sirvi otro poco de coac y se sent junto al fuego ya moribundo, con la intencin
de reflexionar sobre pensamientos profundos. No le result, as que se acost.

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JO BEVERLEY
El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

CCAAPPTTU
ULLO
O 0022

Por qu diablos la gente se bate a duelo al alba? Con abrigo, sombrero y guantes, Simon
estaba pasendose para mantener cierto calor. Mir hacia los nubarrones que parecan querer
doblegar al sol naciente, pensando si una lluvia o aguanieve cancelaran del todo el asunto. Nadie
se puede arriesgar a que se moje la plvora.
No cantaba ningn pjaro; ni siquiera ladraba un perro. El nico sonido era el constante y
apagado gemido de la selva. Normalmente l ya no lo oa, pero recordaba lo mucho que lo
impresionaba cuando lleg. Los blancos lo consideraban de mal augurio, pero para los indios era la
msica de su terruo.
Los duelos se realizaban a una hora tan temprana para evitar a las autoridades, supuso, aunque
eso no tena ningn sentido ah, donde los abogados y oficiales militares eran propensos a batirse
a duelo como cualquiera.
No era de extraar que a McArthur se le hubiera ocurrido esa manera para librarse de l: un
miembro de la aristocracia muerto en un duelo por causa de una mujer; lamentable, pero no
monstruoso. Lo satisfaca saber que, ocurriera lo que ocurriera, un duelo por causa de estafa o
malversacin de fondos nunca se considerara trivial.
Y esperaba que McArthur estuviera mortificado por eso.
Mir hacia su contrincante, que tambin se estaba paseando, y no logr discernir nada en su
expresin; el hombre era bastante valiente y osado, tena que concedrselo. Pero era un villano;
su codicia lo haba llevado a cometer fraudes, robos y, aunque eso l no poda probarlo, asesinato.
Delahaye y Norton estaban resolviendo concienzudamente los ltimos detalles. A una cierta
distancia estaba Playter, el cirujano del ejrcito, con la espalda encorvada y una expresin
desaprobadora en la cara, con el sombrero de ala ancha calado hasta las cejas y el cuello cubierto
por una bufanda de lana rodendoselo en dos vueltas. Cuando lleg los salud a todos con un seco
Condenada locura! y se alej un poco llevando su ominoso maletn oscuro.
Los padrinos dieron los pasos para marcar la distancia y sealaron las lneas de fuego con cortos
trozos de cuerda. Vamos, vamos, acabemos esto de una vez, pens Simon, vivir o morir. Pero era
importante observar las normas, proceder correctamente, si no, podan colgar a alguien por
asesinato, y eso no exclua a los padrinos.
Norton y Delahaye se reunieron a un lado a examinar y cargar las pistolas. Finalmente haban
acordado que se usara un par de pistolas de duelo que pidieron prestadas a otra persona. As
ninguno de los dos tendra una ventaja y, tericamente, estas eran ms certeras, aunque las armas
siempre son imprevisibles. Norton estaba cargando la suya; esperaba que fuera esmerado.
Deseando calmarse, se gir a mirar las distantes aguas grises del lago Ontario. No le sirvi de
nada. El lago era tan inmenso que igual poda ser el mar, e incluso tena su propia armada. Pero no
era el mar. De pronto adquiri importancia para l el hecho de que podra morir muy lejos del Mar
del Norte, que vea desde la ventana de su dormitorio en Brideswell, el mar donde haba pasado
idlicos veranos saliendo en barca. Ese mar ola a sal, mientras que el lago de agua dulce no.
Durante la guerra, atrapado por la urgente finalidad, no le haba importado dnde ni cmo
morira, pero la idea de morir en ese duelo ya comenzaba a angustiarlo.
Vamos, vamos, acabemos con esto de una vez por todas.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Oy el sonido de pasos acercndose y se gir. Era Norton, con la pistola en su mano. El corazn
comenz a retumbarle, igual que siempre antes de un ataque o batalla, as que mientras se
quitaba los guantes y el abrigo, hizo unas cuantas respiraciones para calmarse, tal como haba
aprendido.
Los fuertes latidos de su corazn no se deban al miedo, pero su intensidad podra hacerle
temblar las manos.
Pasndole las prendas de ropa a Norton, cogi la pistola. Volvi la serenidad. Camin hacia el
lugar que le corresponda, concentrndose en la justicia de su causa y en la absoluta necesidad de
volver sano y salvo a su familia.
McArthur disparara a matar?
Casi seguro.
Eso significaba que l deba hacerlo.
Pero saba que no podra. Apuntara hacia arriba, con la esperanza de rozarle un hombro y
poner as fin al duelo.
Se coloc de costado, presentando el objetivo ms estrecho, musitando para su coleto:
Ademar, aydame. Esa era una costumbre que haba adquirido durante la guerra, y, como
siempre, le produjo la fra objetividad que necesitaba.
Delahaye iba a marcar el tiempo, contando hasta tres y luego dejara caer un pauelo. De esa
manera los duelistas tendran que mirarlo a l, no concentrarse en apuntar.
Uno.
Simon amartill la pistola y la levant. Dos.
Apunt con mano firme a la parte superior del cuerpo de McArthur.
Tres.
Mir a Delahaye para ver caer el pauelo.
Paren! Eh, paren!
McArthur dispar.
Al mismo tiempo Simon se gir hacia la voz, y sinti pasar la bala silbando por su lado.
Con el aire todava agitado por el ruido del disparo, y el humo todava saliendo del can de la
pistola de McArthur, todos se volvieron con sorpresa y furia a mirar a Jane Otterburn, que vena
corriendo por el escarchado campo, con las faldas recogidas hasta las rodillas y el pelo suelto
volando detrs.
Simon sinti la tentacin de dispararle, por pura furia.
Jane, vete a casa.
No! El to Isaiah... se interrumpi para recuperar el aliento. Un accidente. Se est
muriendo, Simon. Te necesita.
Llevaba sus habituales vestido y capa oscuros, pero su pelo suelto y alborotado le caa hasta la
cintura, impresionante por su magnfica abundancia.
Ella hizo otras cuantas inspiraciones, en resuellos.
Vamos, maana ya se podrn matar, seores!
Pasado un momento de aturdimiento, Simon le entreg la pistola a Norton y ech a caminar.
Buen Dios protest McArthur, no te vas a escapar de esta as, cobarde. Te har azotar.

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Simon se gir a mirarlo.


Maana me enfrentar a ti, McArthur, y maana te matar. Con placer. Ahora debo ir a
asistir a mi amigo.
Ech a correr hacia su caballo. Entonces record a Jane, slo por los resuellos que oa tras l, y
aminor el paso.
Qu ha pasado?
Ella segua resollando, apretndose el costado con una mano. Se le ha disparado la pistola. Se
enter del duelo y quera venir a batirse en tu lugar. La pistola. Algo fue mal.
Viejo tonto musit Simon, aunque dese gritarlo. Infierno y condenacin!
Con dificultad logr distinguir su caballo de entre los otros, porque las lgrimas le empaaban
los ojos. No era posible que Isaiah se estuviera muriendo. Se gir a mirar a Jane furioso, odindola
por ser la portadora de la mala noticia, pero no poda dejarla abandonada ah.
Podrs montar a la grupa?
Ella mir el caballo.
Nunca he montado dijo, pero al instante aadi, con voz firme: S, por supuesto.
l mont y luego la ayud a subir detrs; con dificultad, ella se dio el impulso y pas la pierna al
otro lado, quedando a horcajadas, al parecer sin importarle ensear las piernas hasta las rodillas.
Pero claro, tampoco le haba importado eso cuando iba corriendo por el campo para impedir el
duelo.
Qu le haba ocurrido a esa callada y sosegada monja?
La sinti vacilar antes de rodearlo con los brazos, pero una vez que lo hizo, lo ci con fuerza.
Cuando ella ya estuvo segura, l puso el caballo al trote a toda velocidad, hacia la ciudad. Slo
tardaran unos minutos, pero ella haba hecho todo el camino corriendo, con las faldas
levantadas y el pelo suelto?
Y por qu ella? Por qu fue ella la que le llev la noticia?
Se senta como si hubieran sacudido todo su mundo y lo hubieran dejado hecho pedacitos.
Haba acabado el duelo? Le haban disparado y estaba alucinando? Pero todo, el aire fro y
cortante, el ruido de los cascos del caballo, los brazos que lo cean, era absolutamente real.
Detuvo el caballo delante de la casa Trewitt, se ape de un salto, ayud a bajar a Jane y,
dejando el caballo abandonado a la muchedumbre que se estaba reuniendo, entr corriendo en la
casa. Slo cuando ya haba entrado cay en la cuenta de que la llevaba cogida de la mano.
Se la solt.
Haba gente dentro de la casa tambin, tal vez personas que pensaron que tenan un pretexto
para observar el drama de cerca, as que tuvo que abrirse paso. Todos se apartaron al reconocerlo,
dejndole despejado el camino, y no tard en encontrarse en el despacho de Isaiah. Ola a sangre.
Su amigo estaba tendido en el suelo, tal vez en el mismo lugar donde lo encontraron, con la
cabeza apoyada en una almohada, su huesudo cuerpo cubierto por una manta manchada de
sangre. La mancha dejaba claro que la herida estaba en la parte inferior del trax, y eso echaba
por tierra toda esperanza; nadie sobreviva a una herida en el vientre.
El doctor Baldwin, amigo y vecino de Isaiah, estaba arrodillado a su lado. Antes que pudiera
hacerle la desesperanzada pregunta, el mdico lo mir y neg con la cabeza. Fue a arrodillarse al
otro lado. Isaiah estaba consciente, pero tena los ojos empaados, la mirada desenfocada.

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Le he dado opio dijo Baldwin en voz baja. Es lo nico que poda hacer. Ha perdido mucha
sangre y eso acabar pronto con l, y mejor as.
Simon saba acerca de heridas en el vientre, saba que podan tardar das en llevar a una muerte
atroz por la infeccin. Cogi la enorme mano de su amigo; la mano de un marino carpintero, de un
cazador trampero, de un aventurero, una mano que no se haba ablandado ni suavizado despus
de trabajar diez aos como comerciante.
Estoy muy enojado contigo dijo.
Yo estoy enojado contigo. Era mi lucha. Y ahora voy a morir aadi, sin aparente
preocupacin; el opio era una bendicin. Entonces frunci el ceo. Necesito ocuparme de Jane.
Simon le apret la mano.
Yo lo har por ti. No te preocupes.
Te casars con ella?
A Simon dej de funcionarle la mente.
No! exclam Jane, que estaba arrodillada al lado del mdico. To Isaiah...
No tiene a nadie continu Isaiah, sin dejar de mirar a Simon, y era evidente que le costaba
un gran esfuerzo mantener abiertos los ojos. Y este problema... no va a acabar fcilmente,
Simon.
Eso era chantaje puro. Isaiah Trewitt siempre haba ido en pos de lo que deseaba, usando todas
las armas, legales e ilegales, y un desvo hacia una muerte velada por el opio no haba cambiado
eso. Simon saba que si discuta y retrasaba su respuesta, l podra morir antes que le hiciera la
promesa, pero qu tipo de gratitud era esa para un hombre cuya orientacin y consejos
posiblemente le haban salvado la vida muchas veces?
Por supuesto dijo, y aadi para los oyentes : En todo caso, con Jane tenamos la
intencin de pedirte tu bendicin.
La mir a ella, ordenndole que no discutiera. Ella lo mir con los ojos agrandados y
oscurecidos por la conmocin, pero en seguida baj la cabeza y mir a su to. Le bajaron lgrimas
por las mejillas, dejndole manchas oscuras en el corpio del vestido gris. Su pelo suelto la
envolva, y no se haba quitado la capa azul oscuro.
Pareca una Madonna afligida.
Tal vez pintada por Rafael.
Ahora.
Esa palabra lo sac de sus enredados pensamientos; mir a Isaiah a los ojos, y vio que
intentaban dirigirle una feroz mirada, pero slo se vean lastimosos.
Ahora, Simon. Quiero... quiero ser testigo. Sus prpados derrotaron a su voluntad y se
cerraron, pero volvi a susurrar: Ahora.
Simon se incorpor y le hizo un gesto a Baldwin indicndole que quera hablar con l a solas.
Las personas reunidas ah se apartaron cortsmente para dejarlos pasar, aunque l estaba seguro
de que haban agudizado los odos. Alguien le puso una taza de t caliente en la mano, y l lo
agradeci profundamente, sobre todo al probarlo y ver que le haban puesto azcar y coac.
Cunto tiempo le queda? pregunt.

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Es difcil saberlo. Aun con toda la sangre que ha perdido, la fuerza de voluntad es capaz de
mantener vivo a un hombre durante una asombrosa cantidad de tiempo. Has matado a
McArthur?
Ella interrumpi el duelo contest Simon, mirando hacia Jane, que segua arrodillada.
Por qu la enviasteis a ella?
Buen Dios, nadie la envi, lgicamente, pero los hombres vacilaban en tomar una decisin.
No se debe interrumpir un asunto de honor. l habra muerto antes que t llegaras aqu. Ese tipo
de cosas. Ella simplemente sali y se fue all, por su cuenta.
Jane siempre se retiraba a un segundo plano, pero qu tipo de mujer era en realidad? l nunca
se haba tomado el trabajo de pensarlo mucho, pero la iba a convertir en su esposa? Su esposa
tendra que ir a vivir a Brideswell. Dios lo amparara.
Las palabras de McArthur le subieron a la garganta como vmito. Qu saban ellos realmente
acerca de Jane Otterburn? Qu saba Isaiah, incluso? Isaiah se march de Inglaterra a los diecisis
aos y slo haba vuelto una vez, cuando Jane era un beb. Todo el resto lo saba por cartas.
Expuls esos pensamientos venenosos. Ah Jane no haba sido otra cosa que industriosa y
virtuosa, e Isaiah tena razn al decir que estaba sola en el mundo. Su padre haba muerto aos
atrs y su madre el ao anterior. Si tena algn pariente prximo por parte de padre o de madre, l
no lo saba. Con slo dieciocho aos estaba sola en un mundo fronterizo todava nuevo para ella.
Pero l no amaba a Jane Otterburn.
Vaya momento para darse cuenta que tena una idea romntica del matrimonio; que haba
estado esperando una especie de atraccin ciega por una mujer especial, esperando el delirante
amor de los poetas.
Jane sera capaz de encajar en su mundo? No perteneca a su mundo, eso estaba claro.
Los padres de Isaiah haban progresado de labradores a tenderos. Haban dado oficios a sus
hijos: un carpintero, un carnicero y una modista. Martha, la hermana modista, dio un salto en la
escala social al casarse con un maestro de escuela, Otterburn, y su hija se cri como una dama,
pero al enviudar tuvo que llevar una mercera para mantener a su familia.
Se iba a casar con la hija de una tendera.
Volvi a mirar al hombre moribundo y vio unas rajitas de ojos vidriosos; Isaiah iba a hacer todo
lo posible por hacer valer su voluntad. Haciendo un encogimiento de hombros en su interior, se
rindi. Al menos eso lo salvara del desfile de damitas convenientes que al parecer estaban
esperando que l volviera. Su madre le escriba acerca de una nueva en cada carta.

Seguro que recuerdas a Alicia Pugh-Mattingly, cario. Se ha convertido en una chica


muy guapa, y es de un natural dulcsimo. Toca bellamente el arpa. Y cuenta con su dote
de veinte mil libras tambin. Si vuelves a casa pronto...

Qu dira su madre de Jane Otterburn, pobre y puritana? Mir alrededor y se dirigi al primero
que reconoci.
Me haras el inmenso favor de ir a buscar al reverendo Strachan, Mason?
El rollizo hombre asinti y sali a toda prisa. En ese momento entr Norton y se le acerc.
Cmo estn las cosas? le pregunt.

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McArthur comenz a echar bravatas, pero sus amigos lo convencieron de actuar como un
caballero. Va a querer un nuevo encuentro.
Lo tendr. T has llegado a tiempo para mi boda. Boda?
Por el bien de Jane no poda expresar sus dudas a nadie.
Con la seorita Otterburn tenamos pensado casarnos, y Trewitt desea estar presente cuando
lo hagamos, antes de morir. Ser un poco irregular, pero las cosas suelen serlo aqu.
Norton frunci el entrecejo. Acaso tambin pensaba que Jane no emparejaba bien con l?
Provena de una rama menor de la aristocrtica familia Peel, y su hermano haba sido compaero
de l en Harrow.
Se bebi el t con coac, intentando ordenar las cosas en su cabeza, tomar decisiones, hacer
planes. Era como tratar de coger agua. Mir a Jane y volvi a sorprenderse por la pasmosa belleza
de su pelo color oro rojo. Entonces se dio cuenta de que acababa de deshacerse la trenza.
Siendo la nica otra persona que estaba en la casa debi ser ella la que oy el disparo, tal vez
cuando se estaba deshaciendo la trenza que se haca para dormir. Debi ser ella la que encontr a
Isaiah, pobre chica. De hecho, debera estar acostada, atendida por una mujer y bebiendo alguna
infusin calmante.
Como si hubiera sentido su mirada, ella lo mir, con los ojos brillantes por las lgrimas. Las
pecas se destacaban en sus mejillas normalmente plidas debido a que su piel era tan blanca
como los volantes de lino del cuello de su vestido.
Tomaron el mando sus instintos protectores. Y en realidad no tenan otra opcin. Si no se
casaban en ese momento, se considerara un rechazo y, por lo tanto, confirmara las maliciosas
insinuaciones de McArthur. Y a eso se sumaba su impulsiva mentira acerca de un compromiso
anterior; la haba dicho con buena intencin, pero lo dejaba sin escapatoria.
Si deba hacerse, deba hacerse bien. Camin hasta ella.
Tenemos que hablar, cario.
La ayud a ponerse de pie y la llev fuera de la sala. Nuevamente todos se apartaron para
dejarles paso, pero con avidez, como si quisieran chupar todos los detalles. Ese era otro problema.
York era tan terrible en cuanto a chismes como cualquier ciudad inglesa pequea; peor, en
realidad. El aislamiento lo magnificaba todo, y los chismes engrosados viajaban con suma rapidez.
La ciudad tena menos de treinta aos, as que todos tenan parientes en otra parte. Muchos,
militares y civiles por igual, haban llegado haca poco tiempo de Gran Bretaa. Las cartas a casa
podan tardar meses, pero salan cada semana. Cuando l llegara a Inglaterra con su esposa, todo
lo ocurrido ah ese da estara all para recibirlos.
La llev a la sala de estar, situada en la parte de atrs de la casa, y ya en el instante de entrar se
qued paralizado por los conocidos olores a rap, tabaco y cuero. En esa cmoda y acogedora sala
Isaiah disfrutaba atendiendo a sus amigos, bebiendo clarete, oporto y coac, jugando a las cartas,
al backgammon y a veces, a su juego favorito, el domin.
l haba ido ah a hablar con ella de la situacin en que se encontraban, pero de pronto los dos
avanzaron y se abrazaron, consolndose mutuamente en silencio. Sinti los sedosos cabellos de
ella en las manos, y not que ola a sangre y a hierbas. Deba poner hierbas en su jabn o cremas,
como tambin en los tarros de ptalos secos y en la cera. Cmo encajaba eso con su ropa tan
sobria y sus modales reservados? El matrimonio le dara las respuestas, y l no pona ninguna
objecin a tener una casa y una esposa que olieran bien.

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Y tampoco a que fuera blanda, clida y suavemente curvilnea. Aument un poco la presin de
sus brazos.
Ella se tens y se apart.
Simon, no podemos hacer esto.
No veo otra opcin.
El to Isaiah no puede durar mucho ms... Se cubri la boca con una mano. No era mi
intencin decirlo as. Pero no es justo atraparte en esto.
A m no me importa. Buen Dios, qu mal haba quedado eso. Busc palabras mejores. Ya
es hora de que me case, Jane. Tengo veinticinco aos y mi madre me da la lata en cada carta.
Claro que desea que te cases, pero que te cases con una mujer conveniente. No... hizo una
inspiracin, tal vez para serenarse y continuar: No con una chica que ha trabajado en una
tienda.
Eso no...
Pues s, exactamente eso. Mi madre tena una tienda y yo la ayudaba ah.
l no saba que ella haba trabajado realmente en la tienda. Intent convencerse de que slo le
importaba porque le importara a su familia y a su crculo social, pero comprendi que a l
tambin lo preocupaba.
Tu padre era de buena familia.
Aristocracia rural escocesa de muy poca importancia, y con muy poco dinero. Y los Trewitt
eran labradores antes de convertirse en tenderos.
Le arrojaba todas esas cosas como misiles para ahuyentarlo, y podran haber dado resultado si
hubieran tenido alguna otra opcin. Crcholis, a su madre le dara un ataque.
Isaiah no se avergenza de su familia ni de su pasado. Lo enorgullece lo que ha hecho de s
mismo, y tambin deberas enorgullecerte t.
Ella lo mir fijamente.
Hecho? Qu quieres decir? Yo no he hecho nada de m misma.
Estaba alterada, afligida, y eso no era de extraar. l era un idiota por intentar tener con ella
una conversacin racional, pero claro, l tambin estaba afligido. O aturdido. S, eso era. Al
parecer se haba erigido un muro entre l y la realidad, pero el muro era de arena, y ya se haba
desmoronado con la presin de su afliccin.
A menos que ests dispuesta a negarte a cumplir la peticin de Isaiah, debemos casarnos. Te
prometo que ser un buen marido, y no me cabe duda de que t sers una buena esposa.
Ella lo mir, con esos ojos azules grandes y serios.
Qu significa eso? Bueno, buena.
Por qu diablos le peda que definiera una palabra?
Ser amable, fiable y fiel. T puedes definir tu bondad como quieras.
Ella se encogi ante su tono duro.
Lo siento. T ya eres amable, fiable y fiel. Fiel al to Isaiah. Pero de veras vale la pena que te
ates de esta manera para satisfacer su capricho antes que muera?
Buena pregunta, pero lo dijo en serio al contestar:
S.

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Y si ya ha muerto?
S de todos modos. Para persuadirla, tendra que mancharla con la verdad. Tal vez no
sabes por qu me iba a batir en duelo.
Ella pareci recelosa. Curiosamente, l vio en ella los instintos de un animalito salvaje,
temeroso de los predadores. Eso tena que ser producto de su alborotada imaginacin.
Al final el duelo fue por el mal uso que McArthur hace de los fondos destinados a los indios.
Pero la causa inicial fueron unos comentarios que l hizo insinuando que t no eres lo que
pareces.
Ella se puso mortalmente plida.
Que t eres se apresur a continuar l, lo siento, la querida de Isaiah. Que vivs juntos
aqu en esa relacin.
Un rojo subido reemplaz la palidez.
Qu? El muy cerdo!
Exactamente. Pero... no se le ocurri cmo decir el resto. l no es el nico que tiene sus
dudas. Creo que nadie piensa lo peor, pero la gente se pregunta por qu actas como actas. Se
preguntan por qu has rechazado todas las invitaciones...
Estaba de luto!
Incluso una dama de luto puede asistir a un concierto o salir en una excursin en barca. Sobre
todo despus de nueve meses de la muerte del pariente.
Y si sencillamente yo no quera? Hay alguna norma aqu sobre eso, verdad?
l haba atacado y ella contraatacado.
La gente simplemente se hace preguntas dijo, con toda la calma que pudo. Y algunas
personas siempre pasan de preguntarse a buscar alguna explicacin escandalosa. Tienes que saber
que aqu hay escasez de mujeres solteras sanas, y, aun as, t no has hecho el menor caso de los
pretendientes. Por qu?
Debo contestar a eso? pregunt ella, con el tono y la apariencia de una prisionera en el
banquillo de los acusados.
l se pas la mano por la cara.
No. Perdona. Esa ha sido una pregunta improcedente. Simplemente quiero decir que estaras
en mejor situacin si hubieras coqueteado con muchos hombres.
Ella se mordi el labio y se frot las manos, nerviosa.
Podra marcharme. Irme a otra parte.
Adonde, joven y sin un penique? No tenan tiempo para eso. Venga, debemos hacer
esto. Despus podemos hablar del futuro.
Ella no le cogi la mano que le tenda.
No estar sin un penique. El to Isaiah me hizo su heredera. Ah, claro, eso era lo lgico. Sera
dinero suficiente para hacerla independiente? En ese caso, tal vez no debera obligarla a aceptar
ese matrimonio. Ni siquiera el deseo de un amigo moribundo debera tener ese poder, verdad?
Sabes cunto? le pregunt francamente.
Un cambio en su expresin le indic su renuencia a contestar la pregunta.

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Lo suficiente para salir adelante. Y puedo trabajar. Como modista. O abrir una tienda.
Conozco ese negocio.
Y yo soy una pldora tan amarga que no la puedes tragar?
Ella lo mir horrorizada.
Noo. Oh, no! Pero no s qu debo hacer, qu ser lo mejor. Volvi a cubrirse la boca, con las
dos manos. El se las baj y las retuvo.
El matrimonio ser lo mejor. Piensa en la reputacin de Isaiah. Al igual que la tuya, siempre
estar bajo sospecha, a no ser que nos casemos.
A ella se le fue el cuerpo y l volvi a cogerla en sus brazos. Jane apoy la cara en su pecho;
estaba toda flccida, slo sostenida por la fuerza de l. Simon no deseaba coaccionarla, pero
deba.
Pinsalo, Jane. A menos que lo enderecemos todo ahora, quedars en una situacin
lamentable. Dirn que yo me negu a casarme contigo porque las historias son ciertas. No
necesita incluso una tendera una buena reputacin? Y, la verdad, aun eres demasiado joven para
llevar un negocio.
Un golpe en la puerta los interrumpi. Simon la solt suavemente y fue a abrir.
En la puerta estaba el reverendo Strachan. El macizo hombre de pelo moreno ya tena puesta la
estola y su libro de oraciones en la mano.
Si queris cumplir los deseos de Trewitt mientras est vivo, Saint Bride, tiene que ser pronto.
Simon se gir a mirar a Jane.
Esto est en tus manos, querida ma.
La expresin de ella, con las mandbulas apretadas, deca lo mucho que detestaba hacer eso,
pero enderez los hombros y sali con l de la sala.
Isaiah segua tendido en el suelo, como antes, pero estaba absolutamente plido y tena las
mejillas hundidas; era visible que se iba deslizando hacia la muerte. Baldwin levant la cabeza y los
mir con un claro mensaje en los ojos.
Estamos listos dijo Simon.
Isaiah abri un poco los ojos y podra decirse que se le llenaron de lgrimas de alegra. O de
alivio. De qu, no importaba; era suficiente.
El reverendo ley el ritual de la ceremonia de bodas a toda velocidad, con un ojo puesto en el
moribundo, as que ellos pasaron de un salto a las promesas, sin tener tiempo para pensarlo dos
veces. Simon dijo su parte rpidamente. Jane comenz ms lenta, pero acab a toda prisa en un
resuello.
Necesitaban un anillo. Simon se quit el suyo de sello. A ella le qued demasiado grande, pero
sirvi para la ceremonia.
Ahora os declaro marido y mujer.
Ya estaba hecho, pens Simon, sintindose como si un huracn se hubiera detenido de repente.
Isaiah esboz una tenue sonrisa, movi un poco la cabeza en forma de asentimiento y Simon
comprendi que haba hecho lo correcto. l y Jane fueron a arrodillarse junto a l, uno a cada lado.
Gracias. S bueno con ella dijo Isaiah, cada palabra en un laborioso resuello. Y t, Jane,
s una buena esposa.
No tuvo la fuerza para girar la cabeza hacia ella, pero Jane le cogi la mano y se la apret.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Har todo lo que est en mi poder para hacerlo feliz, to. Todo.
Lo s. Buena chica. Cuida de ella, Simon, cuida bien de ella. Un segundo despus, Isaiah
Trewitt estaba muerto.
Simon se sinti casi como si todo el aire hubiera abandonado su cuerpo. Ese da haba sido tan
loco como una batalla. La batalla ya haba acabado, dejando a su muerto y sus heridas, y el futuro
que deban afrontar.
Sabra Isaiah que era posible que l no pudiera obedecer esa ltima orden? No podra cuidar
de Jane si McArthur lo mataba, y no haba nadie ah del que se fiara lo bastante para encargarle
que lo hiciera.

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ULLO
O 0033

Baldwin cerr su maletn. Los amigos y vecinos comenzaron a salir de la casa, susurrando
condolencias. Simon y Jane firmaron el libro de registro que el reverendo Strachan haba trado
con l. Baldwin y Norton firmaron como testigos de la boda. El matrimonio ya era decididamente
oficial. Jane volvi a arrodillarse junto a su to. Simon vio cmo doblaba los dedos para impedir
que se le cayera el anillo, y pens dnde diablos se poda comprar un anillo de bodas en York.
Necesitaba tambin otras cosas: un atad, preparar el entierro, los brazaletes de luto. Cmo se
organizaban esas cosas ah? Senta la cabeza hueca. Sinti que alguien se aclaraba la garganta y
cay en la cuenta de que Baldwin segua ah.
Yo era el abogado de Trewitt dijo el mdico, haciendo recordar a Simon que ejerca ambas
funciones. Su testamento debera estar en su escritorio, pero yo tengo una copia.
Tengo entendido que le dej todo a Jane.
Aparte de unos pocos legados, s. Pero la cantidad no asciende a mucho segn los criterios
Saint Bride.
No me cas con ella por su dinero dijo Simon, y al ver que las mejillas del mdico se tean
de rojo, se apresur a aadir: Perdone, s que no pretenda insinuar eso.
Nadie podra sospechar que un Saint Bride fuera un cazadotes dijo Baldwin. Pero es
necesario ordenar sus asuntos. Resulta que usted es su ejecutor.
Simon se trag una maldicin.
Puede rechazar esa responsabilidad.
Si lo que queda es propiedad de Jane tendr que ocuparme de eso. Se puede hacer rpido?
Tengo reservado un pasaje para fines de octubre.
Se trata principalmente de pagar sus deudas y ordenar sus asuntos de negocios. Hay
personas que...
Simon haba llegado al lmite de su resistencia.
Todo eso puede esperar. Gracias por cuidar de l, Baldwin.
Baldwin asinti y se march. Simon simplemente respir e intent pensar. Jane segua
arrodillada junto al cadver, y sus lgrimas caan y caan en el corpio gris ya oscurecido por ellas.
Nadie poda dudar de su afliccin. Haba querido de verdad a Isaiah y haba perdido muchsimo en
su vida: a su padre, a su madre, a su prima, y ahora a su to.
No tena a nadie fuera de l, y a l le corresponda cuidar de ella. Tena la impresin de que
deba cuidar de todo. Por dnde comenzar? Oy unos pasos y se gir, dispuesto a echar al
intruso.
En la puerta estaba un hombre de pelo castao, en el que reconoci a John Ross, el director de
pompas fnebres, que haba llegado como un cuervo al festn. Era injusto pensar eso, pero
detestaba que Ross supiera cmo se senta. La maldita comprensin en sus ojos le resultaba
intolerable.
Como si respetara ese sentimiento, Ross inclin la cabeza y mir al suelo.
La muerte del seor Trewitt es una prdida para todos nosotros, seor. Ser un honor para
m ocuparme de l.
Gracias. Yo no tengo idea...

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JO BEVERLEY
El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Puede dejarlo todo en mis manos, seor. Slo tendramos que acordar unos pequeos
detalles.
Abri un libro de registro encuadernado en piel y le hizo unas preguntas, amablemente.
Acordaron lo del atad y que el cadver permanecera toda una noche en la casa.
En el comedor, seor?
Esa era la costumbre, y que la ceremonia fnebre tuviera lugar ah antes de llevar el atad al
camposanto.
Algunas personas prefieren que se las entierre en su propiedad.
No. En el camposanto.
A una parte de l le enfurecan esos detalles, pero otra comprenda que hablarlos era
reconfortante. Ross cerr su libro.
Ahora, seor, me permite que sugiera que la dama estara mejor en otra parte durante un
rato?
Simon se acerc a Jane y la ayud a incorporarse.
Vamos, el seor Ross ha venido a encargarse de tu to.
Ella mir al encargado de pompas fnebres con el mismo resentimiento que haba sentido l,
pero, aun as, Simon la sac del despacho. Su esposa. Confiada, apoyada en su fuerza.
La cual le pareca casi inexistente.
Deseas que alguien te haga compaa? le pregunt. Una de las criadas?
Porque yo no tengo ni idea de qu hacer por ti, pens para l.
Ella neg con la cabeza, desconcertndolo. Entonces vio a la arrugada y bajita seora Gunn, con
las mejillas ms hundidas an por la afliccin, esperando en el corredor.
Ser mejor que los dos vengan a la cocina a comer algo dijo la cocinera. Vamos.
Obedecer una orden era un alivio, as que Simon llev a Jane en esa direccin. No tena apetito,
pero no haba comido nada antes del duelo e iba a ser un da largo. Y si el accidente de Isaiah
ocurri cuando Jane se estaba vistiendo, ella tampoco habra desayunado.
En el instante en que salieron de la casa y entraron en el corredor cubierto y abierto por los
lados, se sinti mejor, tal vez simplemente debido al aire fro. Jane debi sentir lo mismo, porque
retir el brazo del suyo.
Cuando llegaron a la puerta de la cocina, se quit el anillo y se lo pas.
Deberas recuperar esto. No...
Lo perder. l lo cogi.
Te encontrar uno mejor dijo, pasando por la puerta y llevndola.
Sal e Izzy, de doce y trece aos, las dos flacas como palillos, estaban sentadas a la mesa
cuadrada mirndolos con los ojos agrandados.
S dijo la seora Gunn, el amo ha muerto pero la vida contina. Ahora tenemos que
preparar el desayuno y despus tendremos muchsimo trabajo con los preparativos para la
ceremonia. Mir a Simon y Jane. Ser mejor que haga venir a mis nietas. Hay que hacer la
limpieza y preparar los pasteles para el funeral.
Jane se enderez y cogi un delantal que colgaba de una percha en la pared.

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Por supuesto. Yo ayudar tambin. Pero antes hay que darle de desayunar al seor Saint
Bride.
Simon necesitaba comer, pero no logr soportar ese extrao ajetreo femenino. Retrocedi, con
la intencin de marcharse. Tengo cosas que hacer. No seas tonto dijo Jane.
Quitando el pao a una barra de pan, cort dos rebanadas, les puso mantequilla, les aadi dos
gruesas rodajas de queso, lo envolvi todo en un pao blanco y se lo puso en las manos.
Veo que voy a estar controlado.
Ella se ruboriz, y no de placer.
Si eso significa que no voy a permitir que mi marido se muera de hambre, pues s.
Su mirada era franca y su tono enrgico. Nuevamente dese preguntarle: Quin eres, Jane
Otterburn?. No, ahora era Jane Saint Bride.
Al llegar a la puerta se detuvo a mirar atrs. Ella ya se haba puesto el delantal y se estaba
recogiendo el pelo en la nuca con algo parecido a un trozo de cuerda. Pareca una campesina, pero
tan saludable como el pan con queso.
Come algo t le orden y sali.
Cuando ya estaba fuera pens qu derecho tena a decirle lo que deba hacer. Aunque extrao,
era cierto, tena todos los derechos imaginables simplemente debido a una precipitada ceremonia
de bodas y algunas firmas.
En lugar de tomar por el corredor de regreso a la casa de tablillas, atraves el jardn, en busca
de un momento de paz. Isaiah nunca fue un entusiasta del jardn y si Jane lo era, haba hecho poco
trabajo ah. A Saul Prithy le interesaban ms las verduras, y no eran muchas las que quedaban en
esa poca del ao. Muy pronto el invierno lo cubrira todo de nieve y hielo durante muchos meses.
Ese ao l ya se habra marchado. Si viva.
Tena que vivir. Por el bien de Jane y por muchos otros motivos.
Condenacin. El da anterior a esa hora su nico problema era qu llevar a Inglaterra. Ahora
tena que enterrar a un amigo muerto, apreciar y arropar a una esposa y batirse en duelo.
Y encontrar un anillo de bodas.
Se decidi por esa sencilla y solucionable tarea.
Haba dejado el abrigo en el campo de duelo, as que entr en la casa a buscar una chaqueta
ms abrigada, y ah estaba su abrigo, bien doblado sobre una silla del vestbulo. Norton debi
trarselo. Entonces se fij en el bocadillo envuelto que todava llevaba en la mano, y el estmago
le gru de hambre.
Entr en la sala de estar y tom un bocado. Encontraba casi cruel estar comiendo en un
momento como ese, pero saba delicioso. Isaiah tena decantadores de vino y de licores ah, as
que se sirvi una copa del clarete favorito de su amigo y brind por l.
Espero que el cielo sea un feliz campo de caza, Isaiah, con alegres acompaantes, ros rpidos
y nuevas tierras que explorar.
Molesto?
Se gir hacia la voz, ruborizado por haber sido sorprendido hablando solo, y entonces exclam:
Hal?
Porque el hombre alto y moreno que estaba en la puerta, con una manga vaca prendida
pulcramente sobre el pecho de la chaqueta, era, increblemente, el comandante Hal Beaumont.

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En carne y hueso, y colijo que he llegado en un momento interesante.


Riendo, Simon le estrech la mano.
Buen Dios, me he quedado sin habla. Por qu? Cmo? Qu diablos haces de vuelta aqu?
Mir la copa que tena en la otra mano. Un clarete?
Para desayunar? dijo Hal riendo, y al instante se puso serio. Me parece que debo
expresarte mis condolencias.
Simon asinti.
Isaiah Trewitt. Un buen hombre, un buen amigo. No s si lo conociste.
No, pero t me has hablado de l. Lo llamabas Pcaro.
De buena gana dijo Simon, sonriendo al recordar.
Cuando eran escolares, l y Hal entraron a formar parte de un grupo que se haca llamar la
Compaa de los Pcaros. Eran los mejores amigos, ya todos dispersos. Algunos haban muerto en
la ltima guerra: Roger Merrihew, Alian Ingram, Dare Debenham. La muerte de Dare era la ms
reciente, y una prdida muy dolorosa, ya que era uno de sus ms ntimos amigos.
Creo que aceptar un clarete despus de todo dijo Hal. Una vez que Simon le pas la copa,
pregunt : Qu ha ocurrido?
Se le dispar una pistola, por accidente. Llevaba aos aquejado de fiebres intermitentes.
Supongo que le tembl la mano. Hizo un gesto de impotencia. El resto es ms complicado.
Pero, pardiez, Hal, sea cual sea el motivo que te ha trado aqu, me alegra. Has comido? Aqu
estamos todos confusos, liados, como te puedes imaginar.
Ya he desayunado. Tengo habitaciones en el Hotel Brown. Slo llegu anoche, y me
preparaba para venir a una hora decente cuando me enter de la noticia. En qu puedo ayudar?
Esas sencillas palabras fueron un inmenso alivio.
Apuntlame. Escucha, deja que te ofrezca t. Yo debera beber algo que no sea vino, y no me
cabe duda de que en la cocina se las pueden arreglar para eso.
Ross haba trado ayudantes, y en el vestbulo estaba sentado un muchacho claramente a la
espera de que lo enviaran a hacer recados. Con l envi el mensaje a la cocina, y despus fueron a
sentarse junto al hogar.
Cmo es que ests aqu? Qu noticias hay de all? Cundo partiste? Me gira la cabeza.
Eso es lo que pasa cuando se toma vino para desayunar. Estoy aqu porque acept
acompaar a un cachorro Gresham a un puesto en Kingston.
Nadie viajaba seis semanas o ms por el ocano por un motivo como ese.
Por qu?
Hal curv los labios, en un gesto ms parecido a una mueca que a una sonrisa.
Me vena bien. Tambin me vena bien ver en qu andas por aqu. Han pasado cuatro aos,
Simon.
El tiempo se desliza como el aceite. Pero podras haberte ahorrado el viaje. Tengo reservado
el pasaje para volver. Si todo va bien. Qu noticias hay? Naci el hijo de Luce?
Un nio.
Y hubo muchsima celebracin. Y el de Francis?
An no haba nacido cuando me march. Simon...

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He estado pensando en lo raro que es que los Pcaros se casen, y ahora...


Simon.
Simon guard silencio y prest atencin. Ms tragedia?
Dare est vivo.
Simon lo mir fijamente, con la mente repentinamente en blanco.
Es cierto continu Hal, aunque todo va unido a una complicada historia. Result mal
herido en Waterloo y le dieron opio, demasiado y durante demasiado tiempo. Ahora es un esclavo
de la droga, pero est vivo.
Simon se levant, no pudo continuar sentado.
Alabado sea Dios. Alabado sea Dios. Est... se interrumpi para no decir lisiado
recuperado? Fsicamente.
Yo me vine poco despus de que lo encontraran y estaba muy frgil. Pero me parece que sus
heridas ya estaban curadas, s. Creo que hay esperanzas de que pueda liberarse de la droga.
Aquellos que la toman para el dolor, no como apoyo mental, tienen ms xito una vez que dejan
de sentirlo.
La adiccin al opio le pareci a Simon un detalle intrascendente.
Gracias! Por traerme esa buena noticia. Justamente hoy, de todos los das.
Se abri la puerta y entr Jane, con la bandeja afirmada en la cadera para cerrar con la mano la
puerta.
Simon corri a coger la bandeja, observando que ella se haba quitado el delantal y encontrado
una cinta para reemplazar la cuerda con que se coga el pelo. De todos modos, pareca una criada.
An no le haba dicho a Hal que estaba casado, lo que le parecera raro. Como si se avergonzara de
ella. Y ella no llevaba anillo. Coloc la bandeja en la mesa.
Jane, permteme que te presente a un viejo amigo que ha llegado como un genio salido de
una botella en nuestra hora de necesidad. Comandante Hal Beaumont, Hal, te presento a mi
esposa, Jane.
Hal se haba levantado para hacer su venia, pero tanto l como ella se quedaron inmviles un
momento ante la sorpresa; l por la noticia y ella al ver la manga vaca.
Ella se recuper y se inclin en una reverencia.
Es usted bienvenido, comandante. Es maravilloso que Simon tenga un amigo aqu ahora.
Y que l tenga una esposa, seora Saint Bride. Encantado de conocerla.
De todos modos, Simon vio que Hal se fijaba en la falta de anillo de Jane.
Nos vimos obligados por las circunstancias a casarnos esta maana, sin los preparativos
apropiados explic.
Entonces, decididamente estoy de ms.
No dijeron Simon y Jane al unsono, y luego se rieron, nerviosos.
Jane, Hal ha trado una excelente noticia. Debes de haberme odo hablar de lord Darius
Debenham, verdad?, al que suponamos muerto en Waterloo. Est vivo.
Ah, excelente noticia, desde luego! Y est bien?
Ella hizo la pregunta mejor que l.

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Adicto al opio contest, pero hay esperanzas de una recuperacin total. Es posible que
cuando lleguemos all l ya est tal como era antes. Mir a Hal. Est en Long Chart, supongo?
Iba a ir all.
Al ver la expresin de Hal, Simon sonri de oreja a oreja.
Estoy girando como una peonza, verdad? Tal vez una noticia fabulosa despus de una
psima sea demasiado para la mente. Pero sera lgico desembarcar en Plymouth o Portsmouth
para ir a visitarlo. A Jane le explic. Long Chart es la casa de su familia, la sede del duque de
Yeovil.
Ella ya haba servido el t y les pas las tazas a los dos.
Simon, me alegra muchsimo que tu amigo est vivo, y sin duda debemos visitarlo. Ahora
debo volver a la cocina. La muerte, al parecer, hace que se ingieran inmensas cantidades de
comida, y me viene bien el trabajo. Puedo contar con que nos acompae en la comida de la
tarde, comandante?
Hal acept, ella dirigi una vaga sonrisa a Simon y sali de la sala.
Felicitaciones, Simon. Es encantadora.
Lgicamente tena que decir algo as, pens Simon, pero pareca sincero. Haba mucho que
decir a favor de una mujer que otros hombres encontraban atractiva, y haba llevado la violenta
situacin con una elegancia sublime.
S, es encantadora dijo. Ahora cuntame ms sobre la recuperacin de Dare.
Despus de eso pasaron a los asuntos de l. Por lo menos no tena que explicar ni justificar su
postura respecto a los indios. Hal haba luchado junto con ellos. Conoca y admiraba a Tecumseh,
que fuera brigadier general en el ejrcito britnico. Saba las promesas que se les haban hecho.
Pero Hal coment:
No creo que seas el hombre ms popular de York.
La mayora de las personas se muestran por lo menos corteses.
No me cabe duda, siendo t quien eres.
Qu idiotez, verdad? Pero tienes razn. Brideswell y Marlowe impresionan a quienes les
importan esas cosas y yo he aprovechado eso en la causa. Le sirvi ms t. Pero si a m me
pasa algo, Jane no debe quedarse aqu. T me hars el favor de llevarla de vuelta a Inglaterra,
verdad?
Si te pasa algo?
Aun tengo que encontrarme con McArthur.
Maldicin. Si l dispar, la observancia cabal del cdigo te da un disparo.
No podra exigir una cosa as; fue una suerte que mi pistola no se disparara tambin.
Entonces, t te encargars de Jane?
Por supuesto, pero me fastidiar muchsimo hacerlo sin ti. Adnde la llevo?
A Brideswell, lgicamente.
Querr ella, no querr?
No hay ningn otro lugar. No tiene ningn familiar que yo sepa aparte de un hermano de
Isaiah, que es carnicero. Eso no es en absoluto conveniente para mi viuda. S que ser violento...
Te quedas corto.

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Pero necesito saber que va a estar segura y a salvo.


Yo me encargar de su bienestar.
Simon comprendi que Hal se reservaba el derecho a juzgar por s mismo, y se lo agradeci.
Gracias. Hay otra cosa.
Siempre que no sea otra mujer.
Simon se ri.
No, pero tal vez es ms difcil. Mis papeles. Le explic lo de los papeles que tena y lo que
deseaba hacer con ellos. Si McArthur sabe lo bastante para desear matarme, va a querer
destruir esas pruebas tambin.
Entonces me encargar de que lleguen a las manos apropiadas. Stephen tiene que conocer a
las personas ms convenientes.
Simon asinti. De lejos segua las noticias del ascenso de Stephen en poltica.
Hal dej la taza en el platillo.
Veamos, entonces, qu es necesario hacer ahora? Viajo con dos criados; son hombres
dignos de confianza. Ex soldados. Da la impresin de que aqu sern tiles unas manos extras.
Simon pens si habra empleado adrede la expresin manos extras. Tenan que ser muchas
las cosas que Hal ya no poda hacer solo.
Me parece que es necesario hacerlo todo. En estos momentos, necesito comprarle un anillo
de bodas a mi mujer, pero no quiero dejar la casa sin vigilancia.
Yo me quedar, entonces. No hay nada til que pueda hacer mientras monto guardia?
Simon pase la mirada por la sala.
Les echaras una mirada a todos los cajones de esta sala? Isaiah meta de todo y cualquier
cosa en ellos, y podra haber dinero o cosas importantes.
Muy bien. Diciendo eso Hal se levant y camin hasta el hogar a mirar el cuadro
enmarcado que colgaba sobre la repisa. Este es un dibujo bastante bueno, y es tu mujer,
verdad? cuando era ms joven. Est con su madre?
S.
l ya estaba acostumbrado al cuadro, pero lo examin como si lo viera por primera vez. Lo
haban pintado hara unos tres aos, lo cual era muchsimo tiempo a la edad de Jane.
En el dibujo tena los pechos ms pequeos y las mejillas ms redondeadas. Su vestido de color
claro tena una sencillez infantil, pero la cantidad de cintas y volantes lo hacan totalmente
diferente de los vestidos que usaba ahora. Llevaba el pelo igual que ese da, simplemente recogido
en una coleta.
Estaba de pie junto al silln en que se encontraba sentada Martha Otterburn vestida de luto.
Martha se vea muy parecida a Isaiah; se apreciaba en ella la fuerza y la bondad de l, pero
tambin se vea una rigidez que l no tuvo jams. Por lo que saba de ella, haba sido una mujer
muy tradicional, apegada a las convenciones. Cuando enviud se neg a viajar a Canad, aun
cuando Isaiah le insisti, prometindole una vida fabulosa ah. Contest que su hija era una dama
y no la llevara a vivir entre salvajes en medio de una selva.
Era difcil ver un parecido entre madre e hija, pero claro, Jane se pareca muchsimo a su padre
escocs. Haba trado un retrato al leo de Archibald Otterburn, que tena colgado en su

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dormitorio. En ese retrato se vean los rasgos similares y la coloracin idntica, aunque a l ya le
raleaba el pelo en las sienes, lo que insinuaba una incipiente calvicie.
Lo dibuj la prima de Jane dijo. Nan creo que se llamaba. Una parienta hurfana del
padre de Jane a la que Martha adopt como hija. Enferm y muri en el viaje hacia aqu. Una
pena. Adems, ella y Jane eran casi de la misma edad y estaban muy unidas, como si fueran
hermanas.
Tena un don extraordinario.
As es, pues slo poda tener quince aos o algo as cuando hizo este dibujo.
Hal se gir, dndole la espalda al cuadro.
Basta de pensar en tanta muerte. Vete. Yo desvalijar los cajones al tiempo que mantendr a
raya a otros saqueadores.
Comprendiendo que eso era una promesa de ayuda y apoyo en todo, Simon le apret el brazo
un momento, agradecido, y luego sali.
Fue a Klengenbloomer, la nica joyera de York, pero el corpulento joyero se deshizo en
disculpas.
Por lo general los anillos de bodas se hacen por encargo, seor, o se envan a buscar a
Montreal. Yo podra tenerle uno hecho maana por la tarde...
Mi esposa necesita uno antes del funeral.
Comprendo, seor. Disclpeme un momento.
Klengenbloomer entr en la trastienda y al cabo de un momento volvi con una pequea
bandeja en que haba seis anillos.
A veces las personas tienen necesidad de vender.
Un anillo de bodas empeado? dijo Simon arrugando la nariz.
El joyero se encogi de hombros.
Tal vez un prstamo hasta que yo pueda hacer uno mejor?
La idea de cambiarlo despus le repugn an ms a Simon.
Haba deseado un anillo magnfico, para compensar la desafortunada situacin, pero todos esos
eran delgados y usados. Slo una mujer desesperada vendera su anillo de bodas, o un hombre
desesperado vendera el de su mujer difunta. Pero un anillo es mejor que ninguno, as que eligi el
que le pareci de tamao ms adecuado.
De todos modos, qu podra ser ms funesto que ese da de bodas?
A excepcin de la noticia sobre Dare. Y eso podra tener ms peso que todo lo dems.
Se qued un momento a mirar otras joyas. Nunca haba visto a Jane con ninguna, aparte de
unos sencillos aretes y un crucifijo de oro colgado al cuello, pero su mujer deba tener mucho ms
que eso. Por desgracia, tena poco dinero a mano. Haba gastado muchsimo en reunir las pruebas
y ayudar a aquellos indios que estaban en peores condiciones.
Con la esperanza de que Hal tuviera dinero en efectivo para prestarle, compr un bonito
broche de plata con amatistas y unos pendientes de perla. Adornos sobrios, pero aun as, ese no
era un da para hacer regalos. Se los dara cuando fuera el momento oportuno.
Volvi a la casa Trewitt, preparndose para un encuentro con su esposa.

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Jane le caa bien, y le gustaba en muchos sentidos, pero ninguno de los dos haba deseado ese
matrimonio y ella no tena los antecedentes que esperaran sus familiares y amistades, su mundo.
Comprenda que eso no deba importar, pero la realidad no se disuelve porque uno lo desee.
Incluso en Estados Unidos, con sus principios republicanos y su declaracin de igualdad entre los
hombres, muchas familias no acogeran bien a una chica que haba trabajado en una tienda.
Pero Jane ya era su esposa; hasta que la muerte los separara. En algn momento, era de
suponer, deban compartir una cama, unir sus cuerpos, intentar procrear hijos. Despus de todo,
esa era la finalidad del matrimonio. Eso le causaba una dolorosa opresin en la cabeza, como si se
la rodeara una faja.
La cocina se la empeor. Estaba calurosa, atiborrada, e inundada por el aroma de los pasteles
recin horneados que se apilaban en todas las superficies. Las dos jvenes pechugonas tenan que
ser las nietas de la seora Gunn. Era evidente que una de ellas estaba embarazada.
Haba galletas, tartas, pasteles y empanadillas en cantidad suficiente para satisfacer a un
ejrcito hambriento.
Jane estaba sacando del horno unos pastelillos y colocndolos en una rejilla de alambre. A
pesar de la cinta, el pelo le caa revuelto sobre la cara enrojecida por el calor, y sus ojos se vean
empaados por el agotamiento, la afliccin, o ambas cosas.
Era tarea de l ocuparse de eso.
Y tambin se vea tan saludable y terrenal como el pan recin horneado.
Tan pronto como ella coloc el ltimo pastelillo, le dijo: Ven conmigo, Jane, por favor.
Dado que estaba combatiendo pensamientos indecorosos, el tono le sali duro. Ella lo mir
recelosa, y eso le cay como un jarro de agua fra.
Creo que te ir bien asearte e ir a sentarte un rato junto a tu to dijo, procurando que le
saliera un tono amable y suave.
Vio que ella se relajaba, casi hundiendo los hombros de alivio. Ah, s.
Acaso se haba pensado que l la iba a llevar a rastras a la cama de matrimonio?
Mientras ella se quitaba el delantal, cogi su capa azul oscuro de una percha. Cuando estuvo
preparada, se la puso alrededor de los hombros y sali con ella. Todava tena las mejillas
sonrosadas y el pelo revuelto. Eran slo imaginaciones suyas, u ola a un bollo dulce con
especias? Vergonzosamente, dese lamerla.
Sac el anillo del bolsillo.
No es tan fino como me habra gustado, y podra no quedarte bien en el dedo.
Ella se mir la mano izquierda y se la limpi de harina y migajas.
Debera habrmelas lavado.
l vacil entre entregarle el anillo o ponrselo en el dedo, como lo hizo con su anillo de sello
durante la ceremonia. Lo lgico era que se lo pusiera. Le cogi la mano y le puso el anillo.
Te queda algo suelto, me parece.
Ella toc el anillo y lo desliz por el dedo, mirndolo como si fuera un rompecabezas.
Con un trocho de cuerda por debajo me quedar firme. Y es posible que me engorde,
comiendo tantos pasteles para el funeral.
Se sonrieron, y la sonrisa fue extraordinaria, porque sin negar en nada la pena que compartan,
afirmaba la verdad universal de que la vida contina.

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Esta es una situacin extraa, Jane, pero debemos actuar dando la impresin de que
tenamos intencin de casarnos y que Isaiah simplemente apresur la boda.
Supongo.
No haba palabras para hacer fcil ese momento. No me siento desgraciado con nuestro
matrimonio. Es mucho lo que admiro en ti.
Qu poco convincente.
Ella no pareci ni decepcionada ni divertida, sino ms bien acongojada. La amenaza inminente
de la cama de matrimonio.
Jane, no pienses que yo deseo meterte prisas. Ese era un tema condenadamente violento
para hablarlo con una jovencita inocente. Lo que quiero decir es que durante un tiempo no
habr ninguna necesidad de que compartamos una cama.
Ella arrug la frente.
No lo encontrarn raro?
Cmo va a saberlo alguien?
Dos pares de sbanas enviadas a la lavandera. Dos habitaciones todava en uso.
El dese decir que eso no era asunto de nadie, pero saba que esas cosas se comentaban.
Muchas parejas casadas duermen en habitaciones separadas.
S? Y seguro que no en habitaciones en cada extremo de la casa.
Qu quera decir? Que deseaba compartir su cama esa noche? A pesar de su conciencia de
ella como mujer, no soportaba la idea.
Entonces ella aadi:
Al menos nadie encontrar raro que esta noche continuemos con nuestras rutinas normales.
Lo dijo con tanta tranquilidad que l pens si tal vez no entenda las implicaciones fsicas del
matrimonio.
Pero saba que s las entenda. Un instinto le aseguraba que ella no era ese tipo de inocente
resguardada, y lo agradeca. Recordando el consuelo que encontraron esa maana cuando se
abrazaron, la rode con un brazo y la atrajo hacia s. Ella se tens, tal vez creyendo que l tena la
intencin de besarla, pero enseguida se relaj.
Su intencin haba sido consolarla, tranquilizarla, pero comprob que el que se senta
consolado era l. Era una jovencita dulce, ni demasiado angulosa ni demasiado blanda, ni
demasiado voluminosa ni demasiado menuda, y llevaba el calmante aroma de una pastelera.
Apoy la cabeza en la de ella, sintiendo su pelo, ms tranquilo por ese moderado revuelo de
deseo. Este le daba la esperanza de que cuando llegara el momento, su cama de matrimonio sera
natural y placentera para los dos.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 0044

La flamante seora de Simon Saint Bride estaba con la cabeza apoyada en el pecho de su
marido pensando tristemente que hay que tener cuidado con lo que se desea.
Cuntas noches haba soado que estaba en los brazos de Simon? Soaba incluso con
convertirse en su esposa, la esposa del hombre ms maravilloso que haba conocido.
Para ella l era absolutamente guapo, con su cuerpo delgado y vigoroso, con su sonrisa llana y
sus profundos ojos castaos que cobraban vida con cada emocin. Muchas veces haba tenido que
resistir el deseo de acariciarle esos abundantes cabellos oscuros con vetas rojizas que brillaban
como fuego a la luz.
A una esposa le estaba permitido hacer eso, claro, pero no a una esposa no deseada. Simon no
haba deseado casarse con ella, lo cual no tena nada de sorprendente. Y ella no haba deseado
casarse con l, porque si alguna vez l llegaba a enterarse de la verdad acerca de ella, la odiara.
Ay, Seor, qu poda hacer?
Moverse, para empezar, as que se apart de l.
l le arregl la capa y en sus ojos se reflej una leve sonrisa, o al menos una expresin de
placer.
Ay si... ojal...
Se apart el pelo enredado de la cara.
Debo de estar hecha un desastre.
Algo, pero es un placer mirarte el pelo. Es precioso.
Sin saber muy bien por qu, eso le pareci peligroso. Se apresur a girarse y ech a andar
delante de l hacia la casa. No quera que l subiera con ella a los dormitorios, as que cuando
llegaron al vestbulo, le dijo:
Creo que puedo llegar a mi habitacin sin ayuda.
Si quieres echarte y reposar un rato, hars bien.
No, bajar pronto.
Mientras iba subiendo la escalera pens en lo fcil que era representar un papel. Pero cuando
entr en su habitacin, se desmoron apoyada en la puerta y se meti los puos en la boca.
Ese era su primer momento de verdadera soledad desde que oy el chasquido del disparo. Al
recordar a Isaiah en el suelo, apretndose el vientre con las dos manos, y la sangre ya manando
por entre sus dedos, se mordi el labio para no gritar.
No haba gritado cuando lo encontr as, y no gritara en ese momento. La vida, la terrible vida,
deba continuar.
El pelo. Corri hasta el tocador, y emiti un gemido al verse en el espejo. Lo tena enredado y
pegado a la frente y las mejillas, y el vestido estaba lleno de manchas de harina y polvo. Pareca
una vagabunda.
Pareca una Hannasky.
Se quit la cinta y atac el enredo de pelo con el cepillo, mirando hacia todos lados, con tal de
no ver su reflejo en el espejo. Pero su imagen continuaba en su mente. As se haba casado!

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Muchsimas veces se haba imaginado la boda perfecta. Sera en verano. Ella entrara en la
iglesia en compaa de familiares y amistades. Habra flores y un novio y marido guapo.
Abri los ojos e hizo una inspiracin profunda. Tena el marido guapo, eso seguro, pero l crea
que se haba casado con Jane Otterburn, y eso no era cierto.
Era una impostora. Era Nan Otterburn, la hija bastarda de Archibald Otterburn, acogida por
caridad por su viuda y criada como hermana adoptiva de Jane.
Volvi a mirarse en el espejo y vio sus ojos hinchados, aunque por lo menos eran sinceros.
Haba llegado a querer muchsimo a Isaiah Trewitt, aun cuando no era su verdadero to. Eso la
haba llevado a aceptar esa terrible situacin, pero qu poda hacer?
Era como si dos partes de ella discutieran.
Eres Jane Saint Bride de verdad. Te has casado con Simon.
Con una mentira. Probablemente el matrimonio no era vlido.
Te has casado como Jane Anne Otterburn, hija de Archibald Otterburn, maestro de escuela
fallecido. Todo eso es cierto, no?
Lo era. Martha Otterburn se haba encargado de que su nombre legal fuera Jane Anne
Otterburn. Pero era el resultado de un encuentro entre Archibald Otterburn y Tillie Hannasky, y
haba vivido sus primeros nueve aos siendo Jancy Hannasky, miembro de una tribu de labradores
itinerantes. En Cumberland, el apellido Hannasky era sinnimo de pecadores y ladrones de poca
monta. Ms de una vez haba odo decir a alguien: Ese es tan malo como un Hannasky.
Tenan una especie de hogar, una ruinosa casa de granja en un lugar inhspito de las afueras de
Carrock Fell; si alguien haba logrado sobrevivir ah alguna vez, los Hannasky no, no podan, as que
desde la primavera al otoo vagaban como gitanos. Trabajaban donde podan, mendigaban
cuando se atrevan y robaban siempre que tenan la oportunidad de salir impunes.
Las mujeres no eran putas, pero nadie vea nada raro en que ella fuera la hija de un hombre
desconocido, ajeno a la tribu. A ella nunca se le haba ocurrido pensar quin podra ser su padre,
pero cuando la tribu lleg a Carlisle para la feria caballar anual de 1806, su osada madre de pelo
castao se lo dijo:
Archibald Otterburn, nuestra Jancy, es un caballero. Un maestro de escuela, nada menos, aqu
en Carlisle. Pero me enter de que muri, as que vamos a ir a ver a su viuda.
Por qu, ma?
Porque eres clavada a tu pa, mi preciosa. Espera y vers. En esto habr caylo por lo menos.
Despus ella recordaba ese por lo menos.
Al da siguiente Tillie la llev a Abbey Street, el tipo de calle tranquila y respetable que los
Hannasky evitaban. A ella le gust esa nueva experiencia y le haca ilusin ganar caylo, o dinero,
para la familia. Ya era buena para conseguir peniques en un mercado debido a que su piel blanca y
su pelo color oro rojo la haca llamativa en medio de los morenos Hannasky.
Normalmente slo con preguntar: Tendra un penique de sobra, buen seor? consegua que
le dieran uno. Y a veces ocasionaba preguntas tambin:
Quines son tus padres, querida?.
Siempre has vivido con esta gente?
Eres feliz?
Necesitas ayuda?

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JO BEVERLEY
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Esas preguntas la desconcertaban, pero Tillie le explic que la gente crea que la haban robado.
El porqu, no logro imaginrmelo, chvala, ya que los bebs llegan con tanta facilidad.
Los Hannasky no robaban bebs, pero robaban ms o menos cualquier otra cosa, y no les
gustaba que les prestaran mucha atencin. Despus a ella se le haba ocurrido que tal vez eso tuvo
algo que ver en que Tillie la llevara a la casa de Martha Trewitt Otterburn.
Eso y el to Lemuel Hannasky; le haba dado por tratarla de una manera rara; le gustaba sentarla
sobre sus muslos, cuando ella ya era demasiado mayor para eso; le peda que lo besara en la boca.
Tillie le advirti que nunca estuviera a solas con l.
Pero todos esos pensamientos vinieron despus. Ese da de septiembre, iba saltando feliz,
considerando un regalo esa salida. Entonces, mientras se acercaban a la puerta pintada de verde
de la pequea casa se prepar para mendigar y ganar algo de caylo para complacer a su madre.
Pero no fue as. Cuando la severa mujer vestida toda de negro abri la puerta, Tillie dijo:
Vengo a hablar con ust sobre mi hija, seora.
No haba nada en su voz del acostumbrado descaro o gimoteo.
La mujer la mir a ella con la cara casi sin expresin, pero de todas maneras ella dese
esconderse detrs de su madre. Y entonces la mujer las hizo pasar a un corredor tremendamente
estrecho y que ola horroroso.
Haba llegado a conocer esos olores porque se los asociaba a la limpieza (a vinagre, alcanfor,
lavanda y cera de abeja), pero ese da la incitaron a arrugar la nariz. Adems, la aterraba la
posibilidad de estropear algo. El suelo encerado estaba demasiado limpio para caminar por l,
sobre todo con las botas que senta pesadas porque la mayor parte del tiempo andaba descalza.
Martha Otterburn escuchaba en silencio, mirndola a ella de tanto en tanto, pero sin hacer
ninguna pregunta. Ella comprendi por qu cuando entr una nia en el corredor. Tillie tena un
espejo, y la nia con el bonito vestido blanco, y con un fajn negro y una cinta negra en el pelo,
podra haber sido ella misma.
Qu pasa, mam?, pregunt la nia.
Vuelve a la cocina, Jane, cario.
Jane Otterburn obedeci, pero slo despus de haber fijado en ella la mirada, con los ojos
agrandados de asombro, revelando que tambin vea el increble parecido.
Geno, pu seora dijo Tillie, entonces, ya ve cmo son las cosas, y yo y mi familia
venimos mucho a Carlisle. Temo que la gente note el parecido de mi hija con su marido y con su
hija. Son clavatas a l, no? Las dos.
Con el buen instinto de una mendiga, Tillie esper.
Ella se sinti como se senta cuando un magistrado u otra persona de autoridad interrogaba a
los Hannasky acerca de herramientas u ovejas desaparecidas. Dese encogerse y formar un ovillo,
como un erizo, y simular que no estaba ah. Entonces Martha dijo:
Si mi marido lo hubiera sabido habra deseado que la nia se criara en un hogar decente.
Djela conmigo y ser tratada como mi hija. Pero no debe tener ms contacto con usted ni con su
familia.
Ella todava estaba intentando entender eso cuando Tillie se gir hacia ella:

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Ya est, chvala, eso es un estupendo ofrecimiento. Eres una chica muy suertuda. La bes y
le hizo el guio que significaba que ese plan enorgullecera a los Hannasky. T s buena, nuestra
Jancy.
Y diciendo eso se march, dejndola sola en el hediondo corredor con la severa y morena
mujer, que al instante dijo: Lo primero, un bao.
En ese momento se estremeci al pensar en lo infestada que estaba; tena el pelo tan lleno de
piojos que Martha tuvo que cortrselo, disculpndose y prometindole que volvera a crecerle,
ms bonito que nunca. Supona que llor o incluso grit, pero no lograba recordarlo. S recordaba
que llor muchsimo los das y semanas siguientes, echando terriblemente de menos la alborotada
y bulliciosa vida de los Hannasky y deseando que su madre se diera prisa en venir a buscarla.
Incluso tuvo que cambiarse el nombre.
Jancy es un nombre muy vulgar dijo Martha. Y claro, no podemos llamarte Jane, as que
sers Nan. Y olvidars totalmente a los Hannasky, hija. No vuelvas a mencionarlos nunca ms.
Cuando ests preparada para estar en buena compaa diremos que eres una hurfana de la
familia del seor Otterburn, mi difunto marido. De Argyl. Ese es un lugar tan salvaje que no har
necesario explicar algunos de tus defectos o errores, pero si alguien te hace preguntas, intenta dar
respuestas vagas. Di que has vivido en muchos lugares; que pasaste de mano en mano. Slo
podemos rogar que eso valga. Hannasky, aadi, estremecindose.
Y tal vez esa fue la mayor fuerza que impuls a Martha Otterburn a acoger en su casa a la
bastarda de su marido. Ya estara mal que alguien descubriera que Archibald Otterburn haba
pecado, pero, con una Hannasky?
As pues, qu iba a pensar Simon Saint Bride si alguna vez se enteraba de que se haba casado
con una Hannasky?
Debera decrselo antes que la situacin avanzara a ms.
Pero una vocecita la aconsej en contra, y en tonalidades que le recordaron a su madre.
Pero no sera correcto hacer algo ahora, no te parece, chvala? Ahora es el momento para
lamentar la muerte de ese buen hombre Isaiah Trewitt y acompaarlo decentemente hasta su
tumba.
Fuera correcto o incorrecto, no poda afrontar nada ms.
No le cost quitarse el vestido sucio. Haba llegado con unos cuantos vestidos teidos de negro
a toda prisa, y que despus del viaje estaban impresentables. Dado que no estaba acostumbrada a
tener criadas, se haba hecho varios nuevos con un diseo especial que le permita ponrselos sin
ayuda. Debajo llevaba un corpio blando en lugar de cors.
Pero todava tena su mejor vestido negro, el que se hizo para el funeral de Martha. Se lo haba
puesto varias veces para ir a la iglesia en el primer tiempo de su estancia ah. Lo sac del arcn y lo
sacudi. Haba dejado de ponrselo porque le quedaba muy ceido en el pecho y ya no era
necesario usar ropa negra. Pero por Isaiah deseaba llevar luto riguroso, as que rog que le entrara
bien.
Afortunadamente era de un diseo sencillo, ceido con un cordn en la cintura, y su corpio
blando permita que le aplastara los pechos. Era de manga larga y cuello alto, y cuando volvi a
mirarse en el espejo, asinti. Eso estaba mejor. Decencia funeraria.

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Se recogi el pelo atrs, lo enroll en un moo y lo sujet con horquillas. Cuando se puso la
cofia negra, la que llevaba coberturas negras por los lados, le ocult todo el pelo.
Era Jane Saint Bride, una dama de luto.
Nada ms.

Simon se qued mirando a Jane mientras iba subiendo la escalera, y justo entonces se le acerc
Ross a decirle que todo estaba listo. Con cierta renuencia fue al comedor, que haban oscurecido
corriendo las cortinas. El brillante atad estaba posado sobre un grueso pao negro con la tapa
abierta, as que se acerc a mirar a Isaiah, todava sin poder creer que estuviera muerto.
Tal vez los empleados de una funeraria ponan almohadillas en el interior de las mejillas, o
recurran a algn otro truco, porque Isaiah se vea muy parecido a cuando lo vio vivo por ltima
vez. Pero estaba innegablemente muerto, y su espritu se haba marchado, era de esperar, a un
lugar donde volvera a ser joven y sano.
Ross estaba a su lado, as que le dijo:
Excelente, gracias.
Va a necesitar brazaletes de luto, seor.
Le hizo un gesto a un ayudante y este se acerc a ponerle una ancha cinta negra en la manga.
Pondr uno alrededor de la copa de su sombrero, seor dijo el joven, al salir con Ross,
dejndolo solo con el difunto.
Este matrimonio es obra tuya, viejo Pcaro dijo Simon entonces a Isaiah, as que s
nuestro ngel de la guarda. No pudo evitar sonrer. Por inverosmil que sea esa imagen.
Continu ah, intentando rezar, pero se le ocurri que Isaiah no necesitaba muchas oraciones,
as que desvi la mente a los asuntos prcticos de viajar a casa, que en ese momento le parecan
particularmente importantes. Tena reservado el pasaje pero no haba esperado llevar mucho con
l. Deseara Jane llevarse consigo muchas de las posesiones de Isaiah? Dudaba de que hubiera
mucho que valiera la pena trasladar, pero si ella lo deseaba...
Oy pasos y se gir justo cuando Jane entr en la sala.
Qu diferente se vea a cmo la vio la ltima vez. Diferente tambin de la Jane a la que se haba
acostumbrado; aquella Jane era sobria, esta era severa.
Recordaba vagamente ese sencillo vestido negro de manga larga y cuello alto de los primeros
das de la estancia de ella ah. Nunca en la vida haba visto una cofia negra ms parecida a la de
una monja. Aun cuando nuevamente tena los ojos enrojecidos, en ese marco su delicada blancura
brillaba como una lmpara de alabastro, iluminando esos ojos azul cielo y esos labios rosados. El
efecto era tan impresionante como una obra de arte repentinamente iluminada por la luz del sol.
Dese que volviera a estar a la sombra.
Dese volver a verla con sus ropas ordinarias. No, con ropa elegante, pues si se pona un
vestido amarillo o verde con volantes y una papalina adornada con cintas, seguro que slo sera
otra chica guapa ms. Y l saba arreglrselas con chicas guapas.
Ella se acerc al atad y baj la cabeza.
Quieres que me quede aqu contigo? le pregunt. O prefieres estar sola?
Ella no levant la vista.

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Sola, gracias.
Tal vez debera quedarse de todos modos, pens l, pero le tom la palabra. Haba muchas
cosas que hacer y no mucho tiempo para hacerlas.
Cuando entr en la sala de estar, Hal le dijo:
He encontrado monedas y estas cajas de rap y retratos en miniatura. Unas cuantas cartas
tambin. Nada ms, a no ser que te guste coleccionar pipas de arcilla rotas, surtidos de botones, y
ovillos de cuerda.
Isaiah opinaba que cualquier cosa podra ser de utilidad alguna vez. Quiz se debiera a las
privaciones de sus aos de juventud. Lleg a Canad sin apenas un penique. Las cajas de rap
podra habrselas dejado a alguien. Necesito leer el testamento.
Abri una carta y vio que era de 1809.
Espero que haya contestado estas.
Los tres retratos en miniatura eran de un oficial de anchas mandbulas, una solemne joven de
pelo moreno y una niita.
Ni siquiera s quines son estas personas. Jane podra saberlo, pero por la ropa colijo que son
de varios decenios atrs.
Creo que la mujer podra ser la que est en el dibujo. Su madre.
Simon compar la miniatura con el dibujo.
Puede que tengas razn. Me gustara saber si la nia es Jane. La coloracin es la correcta,
pero se ve tan... reservada. Claro que ayer eso no me habra parecido raro. Tengo que comenzar
con el papeleo del negocio, aunque no me hace ninguna gracia volver al despacho.
Yo te acompaar.
Mientras iban atravesando el vestbulo, Simon le pregunt:
Cundo tienes pensado marcharte?
Cuando te marches t.
Simon se detuvo.
Gracias. Perdona este desorden, pero, pardiez, Hal, eres un regalo del cielo.
Lo incomodaba que parte de su alivio se debiera a que la presencia de Hal ah significara estar
menos tiempo a solas con Jane. Y eso se extendera a las seis semanas o ms que durara el viaje a
Inglaterra.
Vamos a ver los papeles dijo Hal, aunque te lo advierto, no es mi fuerte.
Tampoco es el mo. No he tenido nada que ver con los asuntos de negocios de Isaiah.
Entr en el despacho preparado para lo peor, pero Ross y sus ayudantes haban hecho un buen
trabajo. Todo estaba como siempre, aparte de la alfombra, que la haban quitado. En el suelo de
madera se vea una pequea mancha, en el lugar donde la sangre la haba atravesado.
Tal vez su nariz detectaba sangre y otros olores de la muerte, pero el fuego crepitaba
alegremente en el hogar, impregnando la sala con su agradable y picante olor, y alguien haba
destapado el tarro con ptalos secos de Jane.
Mirado con los ojos de un ejecutor, el despacho era una amedrentadora jungla. Los estantes
estaban atiborrados de libros, libros de cuentas y cajas, pero tambin vio una fusta de montar, un

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sable y ms pipas. Sin duda los cajones ocultaban ms caos. Isaiah siempre saba dnde estaban
las cosas, pero no era el ms ordenado de los hombres.
Comenzar por el escritorio dijo. Tal vez t podras pasar las hojas de los libros. Siempre
meta papeles e incluso monedas en ellos.
Demasiado tarde pens si Hal sera capaz de hacer eso, pero ya no poda dar a entender que
no. Condenacin, pens, reuniendo en un rimero los papeles dispersos sobre el escritorio, por
qu todo es tan complicado hoy?
Vio que Hal sacaba un libro, lo pona bien afirmado en el estante y pasaba las hojas. O sea, que
todo estaba bien. Ya haban transcurrido ms de dos aos desde que le amputaron el brazo, as
que tena que haber aprendido a arreglrselas, y eran lo bastante amigos para que se lo dijera si
no poda.
Se instal a hacer una ordenada investigacin de los papeles. Haba dejado la puerta abierta
para ver si Jane sala del comedor y para orla si lo llamaba.
Encontr el testamento de Isaiah y era exactamente tal como le dijera Baldwin. Aparte de unos
legados concretos (a l le dejaba sus armas y unos artefactos indios), todo iba a mi querida
sobrina, Jane Anne Otterburn, que ha aportado tanto placer a mi vida.
A cunto ascendera la suma? Baldwin no la consideraba gran cosa, pero Jane pensaba que era
suficiente para vivir. Una suma sustanciosa, de unos cuantos miles incluso, la hara ms aceptable
a su familia.
Encontr un buen nmero de facturas y recibos y una mezcolanza de cartas recientes. A esas
personas se las debera informar de su muerte, pens, pero saba poco de ellas. Cules deban
recibir una carta personal? Y qu decirles?
Apoy la cara en las dos manos, hundiendo los dedos en la frente.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 0055

Puedo ayudar en algo?


Al or la voz, Simon levant la cabeza. Jane estaba en la puerta.
Me imagino qu opinara el to Isaiah de m si me viera ah sentada mirando sus restos
terrenales cuando podra estar haciendo algo til. Ross ha enviado a un doliente profesional.
Simon se levant.
Si te sientes capaz, te estara muy agradecido. Resulta que desconozco a la mayora de sus
corresponsales y el contexto de los documentos de este negocio.
Tal vez yo s. Veo que est de servicio tambin, comandante.
Con mucho gusto, seora.
Ella mir del uno al otro y pos la mirada en Simon.
Sera muy indecoroso que el comandante Beaumont me tuteara y me llamara Jane y yo lo
tratara por su nombre de pila? Creo que no puedo comenzar a llamarte seor Saint Bride, Simon.
Para m sera un honor y un placer dijo Hal, siempre que su tirnico marido no se oponga.
Yo te ensear que es ser tirnico dijo Simon, aunque sonrindole a Jane, agradeciendo su
buen sentido prctico y su manera de alegrar los nimos sin ser frvola. Hal piensa viajar con
nosotros.
Ah, excelente.
Simon pens si su alegra por eso naca de los mismos motivos de l. Tal vez tendra que tener
otra conversacin franca con ella acerca de la cama de matrimonio.
Por nerviosa que estuviera a causa de ellos, ah, estando los tres juntos, pareca sentirse
cmoda.
Ella fue a sentarse a su lado, cogi las cartas y las clasific en conocidos y amigos, y le explic
detalles de las personas que l no conoca. Juntos redactaron una nota informando de la muerte
de Isaiah, y ella se ofreci a escribirlas para todos.
Eso sera un abuso dijo l.
Me encantar hacerlo. Desde que Salter se march he actuado como secretaria del to Isaiah.
l saba que ella ayudaba a Isaiah en algunas cosas, pero no que haca un trabajo tan formal.
Me atrevo a suponer que entiendes algo de sus asuntos?
Ella desvi ligeramente los ojos, como buscando las palabras para contestar, y dijo:
Lo entiendo todo. Estando mal de salud, y con esas manos que muchas veces le temblaban...
No me permita que pusiera las cosas en orden aqu, pero yo le llevaba las cuentas y escriba la
mayor parte de sus cartas.
No tard en revelar una comprensin tal acerca de todos los asuntos, que qued claro que ella
haca la mayor parte del trabajo. Simon se sorprendi pensando por qu ella no haba insistido en
que Isaiah tomara mejores decisiones en sus negocios, pero claro, pensar eso era ridculo. Slo
tena dieciocho aos. Iba a alegar e invalidar las decisiones de un hombre que tena casi tres
veces su edad y muchsima ms experiencia del mundo?

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A medioda hicieron una pausa para comer algo. Cuando Simon estaba a punto de reanudar el
trabajo lleg un ordenanza uniformado a comunicarle la orden del subgobernador de que se
personara en su residencia.
Condenacin dijo, cuando el ordenanza ya estaba de vuelta en el vestbulo y no poda
orlo. Debera haber ido sin que me llamara. Hal, t te quedas aqu?
Por supuesto.
Habr dificultades? pregunt Jane, palideciendo. Por el duelo?
No, no te preocupes. Estar enfadado por mi culpa. Pero esto nos podra ir bien, en realidad.
No querr que se reanude el duelo.
Durante la breve caminata hasta la casa del subgobernador fue detenido innumerables veces
por personas que deseaban expresarle sus condolencias por la muerte de Isaiah. Sera su
imaginacin la que vea culpabilidad en muchos ojos? l se senta culpable, desde luego. Ese
precipitado duelo fue lo que lo mat.
Gore, el hombre responsable de todo el Alto Canad, estaba tan enfadado como haba
imaginado.
Feo asunto, seor, muy complicado. Ver si puedo encontrar una solucin, pero es
condenadamente difcil, cuando usted puso en duda la honradez del hombre.
Mejor eso que arrastrar por el lodo el nombre de una dama, seor. Los comentarios de
McArthur acerca de la seorita Otterburn y su to eran totalmente injustificados.
La cara de Gore se torn roja.
S, s, pero no podra haberse redo de su sombrero o algo as? Ver qu puedo hacer para
aplacarlo, bajarle las plumas.
Simon pens que a McArthur haba que arrancarle las plumas, no aplacarlo, pero se domin.
Se lo agradecer, seor. Ahora tengo una esposa que depende totalmente de m.
S, y eso es otra cosa. Habra sido ms juicioso ser ms franco respecto al entendimiento
entre ustedes. Y la seorita Otterburn habra sido ms juiciosa asistiendo a ms eventos sociales. A
mi esposa le doli, le doli, seor, que ella declinara sus amables invitaciones.
Mi esposa es un poco tmida, seor, y ha estado de luto, tanto por su madre como por una
prima.
S, s, pero un concierto no le habra hecho ningn dao. Y tampoco una excursin de verano
al castillo Frank.
Simon se aferr a disculpas slidas.
Su piel tan blanca se quema fcilmente, seor, y parece que atrae a los mosquitos.
Cuando volvi a York en julio encontr a Jane llena de picaduras de mosquitos. Le ofreci un
ungento indio que le produjo cierto alivio, pero le pareci que no apreciaba mucho ese remedio
preventivo de los indgenas. A l no le gustaba tampoco, aunque a veces lo usaba.
Era uno de los problemas desesperantes ah: que los colonos solan sentir repugnancia por los
indios grasientos y hediondos al tiempo que sufran la tortura de las picaduras de mosquitos que la
grasa poda prevenir.
El clima ingls le sentar mejor dijo. Tengo reservado el pasaje en el Eweretta.
El Eweretta era el barco para transporte de pieles de la Compaa Nor-Occidental. Su llegada
anual a Montreal en abril marcaba el verdadero comienzo de la primavera canadiense. Su partida

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a fines de octubre sealaba la proximidad del largo invierno. Aceptaba pocos pasajeros, pero para
esos pocos ofreca todas las comodidades posibles.
Gore asinti.
Excelente. Pero este ao no va a esperar a nadie, con esa erupcin volcnica que ha
desbaratado el tiempo. As que cuanto antes se marche a Montreal, mejor.
El mensaje no poda ser ms claro: Vyase y llvese a otra parte su problemtica persona y a
su problemtica mujer.
Lo mir a los ojos.
No querra dar la impresin de que le hurto el cuerpo a mis obligaciones, seor.
Si McArthur no est aqu, no se puede esperar que usted espere a voluntad de l y se
arriesgue a quedar atrapado por el invierno. Y tanto.
Claro que yo siempre estara a disposicin de l en Inglaterra, seor.
Exactamente dijo Gore, acompandolo a la puerta. Con mucho gusto ofrezco cualquier
ayuda para resolver los asuntos de Trewitt. Buen hombre, muy formal.
Simon se march sintindose media tonelada ms liviano. No era un cobarde, pero la
interrupcin del duelo haba servido a su finalidad y tena que tomar en cuenta a Jane. Si Gore
enviaba a McArthur a una misin que lo mantuviera lejos de York las prximas semanas, su honor
podra quedar satisfecho sin ms disparos.
Menos mal exclam Jane, con los ojos brillantes, cuando l la inform. Cundo nos
marchamos, entonces?
El Eweretta zarpa el veintiocho de octubre, y tendramos que tomarnos dos semanas para
llegar a Montreal. Si todo va bien, podramos tardar slo la mitad de ese tiempo, pero es probable
que Gore tenga razn. Este ao el barco no nos esperar.
Pero eso nos deja menos de tres semanas para dejarlo todo arreglado aqu. Es imposible.
Hacer el inventario, el equipaje, vender la casa, decidir qu hacer con todo lo que contiene.
Preferiras esperar hasta la primavera?
Ella se lo repens.
Muy bien dijo, girndose enrgicamente hacia el escritorio y los papeles. Debe hacerse.
Los camarotes para pasajeros del Eweretta son de primera clase dijo entonces Simon a
Hal. Deberas escribir pronto para reservar pasaje. Galloway es un buen agente en Montreal. Si
no hay espacio l podra encontrarnos camarotes en otro barco.
Hal se sent a escribir la carta y sali a despacharla.
El reloj del vestbulo dio las dos. Seis horas. Haban transcurrido seis horas desde la muerte de
Isaiah. Simon mir a Jane, una isla negra de calma, sentada ante el escritorio, revisando
metdicamente los documentos. Era irracional resentirse por su serenidad, pero se resinti.
De veras ella quera a su to? Pero claro, slo tena que recordar esa maana para saber lo
profundos que eran sus sentimientos. Esa calma era simplemente otra ms de las rarezas de Jane
Otterburn, su esposa.
Puesto que ella estaba revisando los papeles, l decidi terminar el trabajo que tontamente
haba asignado a Hal. Revis los libros en busca de papeles sueltos. Fue apilando trozos de papel,
cartas y pagars. Estaba atento a los ttulos de los libros, por si haba alguno que pudiera

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interesarle a l o a Jane, pero eran cosas de tipo gacetillas, diarios encuadernados y directorios de
comercio, la mayora obsoletos. Exhal un suspiro.
Qu pasa?
Qu diablos crees que pasa? Se trag la rabia.
Encuentro detestable tirar las cosas de Isaiah, incluso libros como el Directory of Atlantic
Ports, de mil setecientos noventa y cinco. El los guardaba y eso deseo hacer yo, en memoria de l.
Los guardaba porque no era capaz de tomarse el trabajo de tirarlos. No creo que l los
valorara mucho, Simon.
Acaso no eran las mujeres las que tenan que ponerse emotivas?
Se disculp y fue a sentarse a velar junto al atad de Isaiah. All se encontr a un hombre mudo
vestido de negro, que sali de la sala en el instante en que l entr.
Saba que haba ido ah a modo de reproche para Jane, lo cual estaba mal de plano. Isaiah no
estaba ah, slo estaba su cadver. Jane tena razn al decir que no habra tolerado que ellos
perdieran el tiempo junto a sus restos. Lo nico que haba pedido era que l cuidara de ella, y no
lo estaba haciendo.
Dej que el profesional ocupara su lugar y volvi al despacho para hacerlo mejor.
En eso volvi Hal, trayendo con l a sus dos criados, un joven larguirucho llamado Treadwell,
que en otro tiempo fuera su ordenanza y ahora era su ayuda de cmara, y un hombre de unos
cuarenta y tantos, bajo, todo l una masa de msculos, llamado Oglethorpe. Su puesto era mozo
de cuadras, pero daba la impresin de ser capaz de hacer frente a cualquier cosa, incluso al
peligro. Sin saber qu hacer con ellos, Simon sugiri que fueran al establo y las otras dependencias
exteriores a ordenar las cosas y sacar trastos para preparar la subasta.
Por qu no vender la casa con todo lo que contiene? sugiri Hal. Eliminar todo lo que es
inservible, lgicamente, pero dejar el resto.
Simon sinti un absoluto alivio.
Buen Dios, s. Cualquier mueble u objeto que valores lo embarcaremos a Inglaterra, por
supuesto dijo a Jane.
Ella frunci el ceo.
Eso sera una tontera. El transporte costara ms de lo que valen.
No soy pobre. Si quieres llevarte un escritorio o un silln, llvatelo.
Pues, no quiero dijo ella, levantndose. Disculpadme. Debo ir a ver cmo estn las cosas
para la comida de la tarde.
Diciendo eso sali rpidamente y l comprendi que parte de su dureza era una reaccin a la
de l. Condenacin. Segua resentido porque ella se dominaba. Deseaba que estuviera deshecha
en un mar de lgrimas. Consideraba que una mujer buena, una mujer sincera, debera estarlo. Lo
cual era muy injusto.
Intent desechar esos pensamientos y concentrarse en progresar todo lo que pudiera en el
trabajo, pero cuando los llamaron a comer en la sala de estar comprob que no era mucho lo que
haba hecho. Cuando vio que Jane haba organizado eficientemente las cosas haciendo instalar una
mesa pequea en la sala de estar y preparar una buena comida, sinti el mismo resentimiento.
Intent ser correcto:
Un milagro dijo alegremente. Qu ingeniosa eres.

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Ella se ruboriz, de placer, era de esperar.


Mientras se estaban sirviendo la sopa de verduras, pregunt:
Entonces, cmo embarcamos nuestras pertenencias a Montreal y cunto podemos llevar en
el Eweretta?
Para qu diablos quera una esposa llorona e impotente cuando poda tener una serena y
capaz?
Hicieron planes prcticos, pero finalmente la conversacin se fue apagando, como si las cargas
del da se hubieran colado junto con las sombras del anochecer. Simon observ que Jane no coma
mucho, y l tampoco. El trabajo era un alivio; la ociosidad podra matarlo. Entonces observ, por
primera vez, que Hal estaba cortando su trozo de cerdo asado con un instrumento que era una
combinacin de cuchillo y tenedor.
Su inters debi ser muy visible, porque Hal explic:
Se llama tenedor Nelson. Es afilado como cuchillo en un diente ms grueso y en forma de
mecedora. Es ingenioso, y tiene la ventaja de que con l podra tal vez rebanarle el cuello a alguien
si fuera necesario.
Dado que estaba puesto en el tema, Simon pregunt:
No encontraras til llevar un gancho o algo as como prtesis?
A Hal no pareci molestarle la pregunta.
A veces. El problema es el movimiento del brazo. Un brazo es algo muy complejo. Tengo uno
de madera con articulacin del codo y todo, pero slo puedo moverlo con el otro brazo. En Irlanda
visit a un hombre que est trabajando en algo mejor. Es complicado el asunto de mover los
msculos del pecho y el hombro para accionar las articulaciones. Nunca se sabe qu inventarn.
Hablaba sin pena, pero de todos modos el problema pareca espantoso. Simon no supo qu
decir.
Lo salv la entrada de Sal, que no vena a retirar los platos sino que traa lea para el fuego del
hogar en una ancha tira de tela a modo de eslinga. Eso le record que la mayora de las veces era
Isaiah el que traa la lea. Se levant y cogi la tira, diciendo que l se encargara de eso.
Nuevamente buscaba una escapada en el trabajo.
Trajo dos cargas ms, y llev una a su dormitorio. Despus de un momento de vacilacin, entr
en el de Jane y le llen la caja para la lea. Aunque de vez en cuando haba visto el interior de su
dormitorio, nunca haba cruzado el umbral de la puerta, y se sinti intruso. Un marido tena todo
el derecho, seguro, pero l no lo vea as.
Estaba seguro de que no tena ningn derecho a fisgonear en esa habitacin, pero lo hizo de
todos modos, en busca de respuestas al enigma que era ella. Haba pocos muebles, una cama
estrecha, una cmoda tocador, un escritorio, un arcn y un cmodo silln junto al hogar. Quedaba
muchsimo espacio desocupado, por lo que le extra que la cama no fuera ms grande. Otra
eleccin monjil?
Entonces record que esa cama estrecha se deba a que Isaiah amuebl amorosamente la
habitacin para dos chicas. Cuando Jane lleg sola retiraron una cama, una cmoda y un silln,
para evitarle el sufrimiento. Por lo visto ella haba decidido no cambiar nada.
La haba hecho su habitacin, pero probablemente sin gastar mucho. Por qu, cuando Isaiah
habra estado encantado de comprarle cualquier cosa que deseara?

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La colcha era una labor de retazos, bastante bonita, pero no elegante, y la fina alfombra estaba
protegida por el tipo de estera de campo hecha de retales tambin. Sobre el respaldo del silln
estaba doblada una manta de lana tejida. Tal vez ella se envolva en esa manta los das ms fros.
Ese fue un pensamiento bastante agradable, pero le record el soso chal de punto que usaba con
frecuencia. Isaiah le habra comprado uno de la ms fina cachemira.
Cay en la cuenta de que la habitacin tena la apariencia de la de una casa sencilla, o de una
humilde casita de campo. Si se senta incmoda en la casa Trewitt, cmo encontrara Brideswell?
Sin embargo, curiosamente, la habitacin se vea cmoda y acogedora. Con trocitos y retazos y el
trabajo de sus manos, Jane se haba creado un nido agradable.
Se haba rodeado de imgenes de su pasado, lo que no era de extraar. l tena una pintura de
Brideswell en su pared, junto con los retratos en miniatura de sus padres.
Pero los de ella tenan toscos marcos, aparte del no muy buen retrato de Archibald Otterburn.
No haba duda de que eran padre e hija, aunque l sospechaba que ella tena ms energa y fuerza
en un dedo de las que su padre haba tenido jams; muri al haberse quedado atrapado bajo la
lluvia; eso no lo sorprenda.
Ella hered la fuerza de su madre, como quedaba claro en el retrato a lpiz de Martha
Otterburn que l no haba visto antes; ah, captada en la cocina, se vea ms relajada y amable.
Junto a ese haba un dibujo menos logrado que deba ser un autorretrato de su prima. La
calidad del dibujo igualaba a la de los otros, pero la pose tena esa especie de rigidez tan comn en
los autorretratos. Estaba tan envarada que era imposible imaginarse como era en realidad, pero
an as, su parecido con Jane era extraordinario, para ser entre primas lejanas. La cara de Nan
Otterburn era algo ms larga, la nariz algo ms recta, pero suponiendo que la coloracin fuera
igual, deban parecer gemelas.
El talento de Nan era extraordinario para su edad. Su muerte fue tal vez la trgica prdida de un
genio. No vio ninguna firma, pero sus dibujos eran mejores obras que la pintura al leo, que
estaba firmada con osados trazos: B. K. McKee.
Entonces vio un dibujo ms pequeo, enmarcado y puesto sobre el escritorio. Lo cogi; era de
una casa de dos plantas que sin duda perteneca a un grupo de casas iguales adosadas, aunque en
el dibujo no haba nada a los lados.
La casa de Carlisle, supuso. Decente pero modesta. Muy modesta. Al parecer la escuela de
Otterburn era muy respetada y haba preparado a muchos chicos para entrar en colegios ms
importantes, pero estaba claro que no haba hecho fortuna con ella. Haba algo en la ventana de la
fachada. Acerc ms el dibujo y logr distinguir un rectngulo en que estaba escrito: Mrs.
Otterburn. Mercera.
No pudo evitarlo. Lo primero que pens fue que Jane no deba ensearle ese dibujo a su familia
ni a nadie de su nuevo crculo social.
Intent desechar ese pensamiento, pero no pudo, como la arenilla en una herida. Se haba
casado con la hija de una tendera, una hija que trabajaba en la tienda, y aunque poda decirse que
a l no le importaba, le importaba que a otros le importara.
Dej el dibujo en su lugar, dicindose que los Otterburn eran gente bien de la aristocracia rural
escocesa, encabezada, colega, por un tal sir David Otterburn, filntropo de cierta importancia.
Poda hacer el comentario de que la caridad debe comenzar por casa, puesto que sir David no
haba acogido a Nan en su casa, pero de todos modos, era una conexin decente. Incluso su

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parentesco con Isaiah la favoreca, porque a este le haba ido muy bien en el Nuevo Mundo y haba
alternado con las clases superiores de York.
No lo avergonzaban los orgenes de su esposa, se dijo.
Sencillamente sera mejor que en Inglaterra nadie se enterara de lo de la tienda.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 0066

Despus de la comida continuaron trabajando como si tuvieran que hacerlo todo en un da. O
porque el trabajo era una escapatoria de la afliccin.
Pero cuando el reloj del vestbulo dio las nueve, Hal se levant.
Debo volver al hotel.
Pero algo hizo pensar a Simon que Hal acababa de caer en la cuenta de que esa era su noche de
bodas. Estuvo tentado de echarse a rer.
Gracias por tu ayuda. Podremos abusar de ti maana?
Faltara ms. Y todos los maanas.
Simon acompa a Hal hasta la puerta y cuando volvi Jane segua trabajando con los papeles.
Le cogi la mano y la levant.
Basta de eso. Te vas a desgastar los ojos.
Ya empezaba a ver bailar las letras.
Vamos, entonces. Ha sido un da largo y difcil.
Cerr la puerta con llave. No tena ningn motivo para pensar que alguien podra entrar a fisgar
o robar, pero todas esas cosas ya eran responsabilidad de l. Despus no supo qu hacer. Como
haba dicho Jane, nadie esperara que esa noche la consideraran una noche de bodas, pero claro,
qu se hace cuando faltan esos ritos?
Justo entonces entr la seora Gunn en el vestbulo, rara a sus ojos, con un buen vestido,
papalina y guantes negros.
Si no les importa, seor, seora, presentar mis respetos al seor Trewitt y estar un rato
ah. He dejado una cena ligera en su habitacin, seor, as que lleve ah a su esposa para que
tengan cierta paz y quietud.
Eso era una luz orientadora inverosmil, pero no le pareci mala idea. Haba cosas de las que
tenan que hablar. Dndole las gracias a la cocinera, le cogi la mano a Jane y la llev escalera
arriba. Not su renuencia.
Tenemos que hablar y despus podemos irnos a nuestras camas separadas.
Debes creer que soy tonta.
Por no desear consumar un matrimonio como este un da como este? No. No hay ninguna
prisa despus de todo. Vamos.
Su habitacin estaba al final del corredor, as que tuvieron que pasar por delante de la puerta
de la de Isaiah. Se detuvo. Se le antojaba imposible que su amigo no se asomara con una sonrisa
cordial y un alegre comentario.
Nunca ms va a volver a dormir ah.
Y hay que revisar todo lo que contiene la habitacin y decidir qu hacer con esas cosas
observ ella, en tono cansino.
Todos los pequeos tesoros de Isaiah. Guardaba los botones de carey de la chaqueta con que
lleg a Canad y unas toscas figurillas que un amigo haba tallado con cuchillo en el norte. Haba
plumas de guila, un cinturn de abalorios, muecas hechas de mazorcas de maz, un cuchillo
mellado con el mango de hueso tallado.

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Quiero enterrar todo eso con l dijo bruscamente.


Jane lo mir a los ojos; tena los ojos brillantes, de lgrimas, pens l, aunque con aprobacin.
Ir a buscar una vela.
Al cabo de un momento volvi con la vela y entraron en el dormitorio. La cama estaba
desordenada, tal como la dej al levantarse, y su camisn sobre una silla. Toda la habitacin
hablaba de una persona que sali de ella con la intencin de volver. La muerte tiene el poder de
golpear como una hoz la hierba un da soleado.
Simon fue hasta la cmoda y la repisa del hogar, donde estaban esos tesoros. Jane cogi una
cesta de pas de puerco espn y l coloc dentro las cosas. Ella aadi la caja de rap de marfil
favorita de Isaiah, una pipa nueva y una bolsita de tabaco.
El resto hay que revisarlo para decidir dijo l , pero me alegrar enviarlo al ms all con
estas cosas para el viaje.
Intercambiaron una sonrisa y salieron de la fra habitacin para ir a la de l, abrigada e
iluminada. Haban encendido el fuego y la cena prometida estaba sobre una mesa pequea entre
dos sillas. Las cortinas del esconce estaban convenientemente corridas, ocultando la cama.
Discreta la seora Gunn, pens.
Llev a Jane a sentarse en una silla y le sirvi comida y vino. Ella acept pero no comi ni bebi.
Cuando l estuvo sentado en su silla, le dijo:
El vino calma los nervios. Prueba un poco. Ella neg con la cabeza.
No puedo. No paro de pensar que deberamos encontrar una manera decente de evitar este
matrimonio. Hay alguna manera de escapar ahora?
l se sinti sorprendentemente dolido por la palabra escapar.
Lo averiguar, pero creo que no. Tan intolerable soy para ti?
Ella lo mir con esos ojos azules agrandados.
No, pero t no puedes desearlo. No soy una esposa conveniente para ti.
Te aseguro que podra haber elegido una esposa conveniente en cualquier momento en
que lo hubiera deseado, aqu y en Inglaterra, dado que hay una remota posibilidad de que algn
da sea conde.
Eso era algo con lo que sola bromear, pero a juzgar por su reaccin, ella no le crey.
Eso no es cierto, verdad?
Pues lo es.
Ella lo mir como si le hubiera confesado que tena la peste.
No es un destino peor que la muerte dijo; not que su tono alegre no resultaba, as que
habl sin rodeos: Jane, no seas boba. Mi padre es pariente lejano del conde de Marlowe, y s,
est en la lnea de sucesin. Pero para que herede, el actual heredero del conde, el vizconde
Austrey, tendra que morir sin dejar un hijo varn. Austrey es slo quince aos mayor que yo y lo
ltimo que he sabido es que su joven esposa le haba dado dos hijas. Seguro que pronto nacer un
nio, o dos.
Pero si no, t sers conde?
S, pero en un futuro muy, muy lejano. Y si Austrey no engendra un hijo, an le quedan por
vivir otros treinta o cuarenta aos. Los Saint Bride tenemos el don de la longevidad. Su padre tiene
casi noventa. As que cuando ese desastre descienda sobre nuestras cabezas, ya estaremos tan

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viejos que no nos importar. Vio que eso no la tranquilizaba mucho, as que aadi : Si muere
antes, ser mi padre el que se encontrar en el apuro, no yo. Y mi padre es un hombre sano,
robusto y fuerte, de slo cincuenta y un aos, que no siente el menor inters por las actividades
arriesgadas como la caza.
Decidi no preocuparla con el detalle de que si su padre heredaba el condado l tendra el
ttulo del heredero, vizconde Austrey.
Si no te gusta la idea continu , eres un espritu afn a mis padres. Si creyeran que hay
una remota posibilidad, la idea de tener que marcharse de Brideswell los tendra despiertos por
las noches.
Me crees tonta.
No.
S, y con razn. Pero ese es tu mundo, Simon, no el mo. Para ti tiene sentido ese mundo,
para m no. No sabr cmo conducirme, cmo encajar.
Lo sabrs, por supuesto.
Ser una marginada.
Sers mi esposa.
Soy hija de una tendera. Ayudaba en la tienda!
Sin duda no encajars si vives arrojando eso como un puado de estircol.
Un horrible silencio los envolvi y entonces ella baj la cabeza y se mordi el labio.
Perdona, Jane, pero, de verdad, eso no tiene importancia. Eso era una mentira y los dos lo
saban. Se sinti agotado, sin la capacidad mental para hablar de eso en ese momento, pero deba
intentarlo.
Escucha, Hal no te trata como a una campesina palurda, verdad?
No, pero es que no lo sabe.
Maana se lo dir. No le dar importancia.
Lo ocultar, pero le importar. He evitado la sociedad de York, pero s que aqu los ms
refinados consideran a las personas como yo una especie de seres inferiores, por muy amables y
condescendientes que se muestren.
Eso lo sobresalt. Las mujeres de Monkton St. Brides se sentan una especie inferior cuando su
madre y sus hermanas se detenan a hablar con ellas? Sentan que las trataban con superioridad
o condescendencia?
El haca sentirse as a la gente? No se consideraba un ser superior, pero s, a veces pensaba
que le haca una amabilidad a alguien simplemente por manifestar inters.
Condenacin.
Bebe un poco de vino. Cuando ella obedeci, aunque de mala gana, le dijo : Me has odo
hablar de la Compaa de los Pcaros.
Ella asinti, recelosa.
Tus amigos del colegio.
Hal es uno de ellos. Algunos ya se han casado, y no con mujeres de cuna particularmente
ilustre. Tu padre era maestro de escuela. El marqus de Arden se cas con una profesora. Eso no

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es un linaje superior, y l es el heredero del duque de Belcraven. Dudo mucho que alguien haga
sentirse a Beth Arden como una especie inferior. Lucien le arrancara las entraas.
Pero es marquesa.
Cmete un pastel dijo l, alentado por su historia. Lee, el conde de Charrington, se cas
con la viuda pobre de un poeta y, si mal no recuerdo, antes de su primer matrimonio ella era slo
la hija de un coadjutor. No creo que un coadjutor tenga ms categora que un maestro de escuela.
Me ests tomando el pelo.
Simplemente quiero demostrarte que tus temores son exagerados. Ella lo mir con fuego en
los ojos.
Entonces, por qu dices que debo mantener en secreto lo de la tienda?
Vamos, caramba, habla de ella si quieres. Abre una tienda si te da la gana, maldita sea. Hizo
una inspiracin. Perdona.
Ella estaba roja escarlata, de humillacin o de furia.
El se levant de la silla y fue a besarle las manos.
Perdname. Es una insensatez intentar hablar de esto ahora. Todo se arreglar, te lo
prometo. Dentro de un par de meses estaremos de vuelta en Inglaterra y poco importarn tus
srdidos orgenes.
Intercal lo de srdido con la intencin de hacer una broma, pero ella se ech a llorar.
Pasado un momento sin saber qu hacer, la cogi en sus brazos y le dio palmaditas en la espalda.
Vamos, vamos. No dije eso en serio. No hay nada srdido en tu nacimiento. Los familiares de
Isaiah son personas respetables.
Ella continu llorando, con tanta angustia y desconsuelo que l no saba qu hacer. Volvi a
sentarse en su silla, la sent sobre una de sus piernas, y la meci como a una niita desconsolada.
Entenda su necesidad de llorar, pero no entenda la causa.
Jane, Jane, aunque todo el mundo descubra que tu madre viuda se ganaba el dinero
vendiendo cintas y encajes y que t ayudabas en la tienda, slo les va a importar a los ms
estirados, ya quin le importa esa gente? Es por miedo a ser una condesa? pregunt,
desesperado. De verdad, eso no puede ocurrir hasta pasadas muchas dcadas.
Vamos, cllate, idiota, se dijo. Ese llanto era por el agotamiento y la pena por Isaiah. Si l mismo
se echara a llorar. Entonces record que fue ella la que encontr a Isaiah y luego se vio obligada a
casarse. Adems, caramba, tal vez la aterraba la perspectiva de conocer a marqueses y condes.
Le friccion la espalda, suplicndole en silencio que se calmara.
Pens en los motivos por los que se poda anular un matrimonio. Locura. Fraude, si una persona
se haca pasar por otra. Que un miembro de la pareja fuera menor de veintin aos. Pero Isaiah
haba sido el tutor legal de Jane y dio su consentimiento delante del montn de testigos que
atiborraban el despacho.
No haba habido proclamas ni licencia, pero l saba que ah, donde eran escasos los curas y las
iglesias, las leyes eran laxas. Probablemente una boda con un libro de oraciones delante de tanta
gente y celebrada por el prroco era incuestionable.
Remitieron los sollozos, as que le enderez la espalda y le mir la cara enrojecida y los ojos
hinchados. El llanto le haba estropeado la apariencia, pero eso slo lo haca sentirse ms

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protector. Si haba una manera de anular el matrimonio, y si ella de verdad lo deseaba, la


encontrara.
Jane, por ahora piensa en m como si fuera tu hermano. Tengo cuatro hermanas, as que
poseo mucha experiencia en eso. Si mis hermanas estuvieran aqu estoy seguro de que te daran
excelentes informes sobre m como hermano. Tendrs mi proteccin, mi orientacin y mi cario.
Se arriesg a hacer otra broma. A cambio, exijo que te arrodilles tres veces al da y te inclines
ante m como si yo fuera el mismsimo Gran Panjandrum.
La broma dio resultado. La alusin a ese absurdo potentado produjo una dbil sonrisa.
Con el botoncito redondo en la coronilla cit, enderezando ms la espalda y sacando un
pauelo para limpiarse la cara. Te he dejado la chaqueta hecha un terrible desastre.
Privilegio de hermana. Aunque yo dira que mi chaqueta te ha dejado la cara hecha un
terrible desastre. Le toc la mejilla. Aqu veo la clara marca de un botn.
Ella se friccion el lugar y se puso de pie.
Lo siento mucho. Todo. Lo mir muy seria. Podra haber una manera de poner fin a este
matrimonio?
l se levant y le puso un dedo sobre los labios.
Chhs, calla. Si la hay, no podemos hacer nada an. Fuera juicioso o no, yo hice saber que
tenamos la intencin de casarnos. No podemos retractarnos sin reavivar el escndalo. Hagamos
frente a lo inmediato y consideremos lo dems despus.
Ella enred los dedos en el pauelo mojado.
Y si McArthur vuelve antes que nos marchemos? Ay, ojal se les permitiera a las mujeres
batirse en duelo.
Sabes manejar una pistola?
Podra aprender.
Podras, seguro.
A pesar de su tradicional educacin de clase media, lo deca en serio. Volva a verla corriendo
por el accidentado campo gritando feroces rdenes, con el pelo suelto volando detrs.
Consciente de que era una imprudencia, le desat el lazo bajo el mentn y le quit la cofia de
luto. Le cost muy poco quitarle las horquillas, hasta que la abundante mata de pelo cay en
cascada a la espalda.
Ella lo mir con los ojos agrandados y los labios entreabiertos.
Besables.
Por qu lo llevas escondido?
Pero su alma lo saba. Para que su pelo no volviera locos a los hombres como amenazaba con
volverlo a l. Dese cogerlo en las manos como un ladrn avariento aferrando guineas.
Ella se lo recogi hacia un lado, como una avara guardando guineas. Como si supiera.
He estado de luto.
El luto no exiga que una mujer escondiera el pelo. Otro enigma, pero ese no era el momento
para acosarla con preguntas. La acompa hasta la puerta de su dormitorio y volvi al suyo,
deseando romper algo.

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No lograba discernir si deseaba o no deseaba estar casado con Jane, pero una cosa era cierta: la
deseaba. Tal vez llevaba meses desendola, pero su posicin ah y, s, sus modales sosegados y su
ropa sobria la haban puesto fuera de los lmites.
Pero ahora era su esposa. Estaba en todo su derecho al quitarle la cofia y soltarle el pelo. Y con
la misma santa bendicin podra quitarle la ropa hasta dejarla desnuda, besarla, acariciarla y
tratarla de la manera que quisiera.
Sus pensamientos le repugnaron, aun cuando su lado animal grua de deseo.
Se sirvi una copa de vino y la bebi. Aunque su honor no le prohiba comportarse como un
bruto, no deba de ninguna manera quitarle a Jane la posibilidad de liberarse. Sin duda consumar
un matrimonio haca ms difcil disolverlo. Y ciertamente le hara imposible a l dejarla marchar.
Y si se quedaba embarazada?
Hablara con Baldwin al da siguiente, y con Stephen Ball cuando llegaran a Inglaterra, pero
tena la fuerte sospecha de que estaban atados de por vida. Y pese a todos los problemas que vea,
en el presente y en el futuro, no lo lamentara.

El sentimiento de culpa y la afliccin mantuvieron despierta a Jancy la mayor parte de la noche,


as que a la maana siguiente tuvo que obligarse a bajar de la cama. Cuando se mir en el espejo
se vio la cara cetrina y los prpados hinchados, pero eso no sorprendera a nadie. Ni aun en el caso
de que creyeran que haban consumado su noche de bodas.
Dej el cepillo en el tocador y se cubri la cara con las dos manos. Tena que liberarlo de ese
matrimonio, y que no deseara hacerlo era ms motivo an. Era una pecadora, mala, mentirosa, y
llevaba con ella el desastre como una enfermedad contagiosa.
Martha haba muerto.
Jane haba muerto.
Isaiah haba muerto.
Saba que el extrao cdigo por el que vivan los caballeros significaba que Simon se sentira
obligado por el honor a batirse a duelo con McArthur si este insista. O sea, que podra morir. No
lo soportara. No podra.
Si decirle la verdad evitaba el duelo, se lo dira inmediatamente. Pero no lo evitara. Le haba
dado vueltas y vueltas a eso durante la noche. Fuera cual fuera la causa original, el duelo haba
acabado por ser a causa de la malversacin de fondos de McArthur. Su confesin no cambiara
eso, y ah y en esos momentos complicara horriblemente las cosas.
Agobiada por el sufrimiento, termin de vestirse y baj a sentarse junto al atad de Isaiah, a
velarlo por ltima vez.
Simon la inst a comer algo, pero ella neg con la cabeza; no lograba imaginarse ingiriendo
comida. Por lo menos l no insisti, y se vea tan demacrado como se haba visto ella en el espejo.
Comenzaron a llegar los amigos y socios de Isaiah, cada uno susurrando condolencias. La nica
otra mujer presente era la seora Gunn, que fue a situarse al lado de ella.
Le sonri levemente a la anciana, agradecindole todo lo que estaba haciendo por ella y esta le
dio una palmadita en la mano. En cierto modo, la seora Gunn le recordaba a Martha, y la cocina
se haba convertido en su refugio favorito. Muchas veces haba deseado poder confiarle la verdad
a ella.

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El reverendo Strachan ley el ritual fnebre, y Ross puso la tapa sobre el atad y lo cerr con
clavos.
Aunque ella de verdad crea que un cadver es simplemente un caparazn, cada martillazo le
golpeaba el corazn. Cuando Simon la rode con un brazo, se apoy en l.
No deberas estar aqu le dijo l en voz baja.
Necesito estar.
El tuvo que dejarla para ser uno de los portadores del atad, y ella agradeci el apoyo de la
seora Gunn durante la procesin hasta el camposanto.
Con los ojos empaados por las lgrimas vio que el soleado da era un desmadrado manto de
colores azul, verde, marrn y naranja. Los rboles estaban cambiando, anunciando el invierno,
como lo anunciaba tambin la pizca de hielo que se detectaba en el aire. La alegraba llevar el
manguito forrado de piel que le regal Isaiah para Navidad, pero tambin la alegraba el fro.
Estara mal que la naturaleza fuera demasiado placentera ese da.
El reverendo Strachan comenz el servicio fnebre junto a la tumba, pero Jancy dijo sus propias
oraciones.
Amado Dios, sabes qu buen hombre es este; acgelo bien en el cielo. Hazlo joven y fuerte
otra vez, y dale mares para navegar, tierras para explorar y ros para viajar por las glorias de tu
creacin.
Entonces su atencin se desvi de Dios a Isaiah.
Querido to Isaiah, ahora ya sabes la verdad. Puedes perdonarme? Ojal hubiera encontrado
el valor para confesrtela. Ahora s que habras comprendido.
Cuando Jane muri me asust muchsimo. Estaba en medio del ocano, y las dos nos
habamos mareado horriblemente. Pens que me morira, pero la que muri fue ella. Estaba sola
en el mundo, de camino a un lugar salvaje. La ta Martha siempre deca que t vivas en un lugar
donde haba osos en la puerta y salvajes en las calles. Y yo iba a estar bajo el poder de un
desconocido que no era pariente mo.
Me imagin que me echaras tan pronto llegara a tu puerta. Incluso pens que me meteras en
la crcel por haber usado el dinero de Jane para sobrevivir, porque yo no tena suficiente.
As que me cambi por ella. Ninguna de las personas que venan en el barco nos conocan
bien, y nos parecamos muchsimo.
Lamento terriblemente no haberme fiado de ti. Sobre todo porque entonces no habras
obligado a Simon a casarse conmigo. Ay, ojal no lo hubieras obligado. Ojal yo me hubiera
negado.
Tienes que ayudarme a enderezarlo todo. Guame, to. No te importa que te siga llamando to,
verdad? Orintame sobre cmo debo comportarme y sobre cmo y cundo decirle la verdad.
Sobre mi cambio de Nan a Jane, quiero decir. Lo de que soy una Hannasky no lo dir nunca, ni a l
ni a nadie.
Jane?
Jancy peg un salto y se encontr con Simon a su lado. La gente comenzaba a alejarse de la
tumba, de vuelta a la casa, para el velatorio.
Quieres arrojar tierra sobre el atad?
Ella se estremeci.

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Por qu se hace eso?


No lo s.
En lugar de coger tierra, sac su pauelo ribeteado de negro, mojado de lgrimas y lo dej caer
sobre la cesta de pas de puerco espn que reposaba sobre el atad.
Adis, to Isaiah. Feliz viaje.
Simon enlaz el brazo con el de ella y la llev de vuelta a la casa. Slo tenemos que sobrevivir
al velatorio, y habr pasado lo peor.
Jancy exhal un suspiro. Ojal eso fuera cierto.
Pero los ritos fnebres s trajeron una buena noticia. Oy decir al subgobernador Gore, a todos
los presentes en la sala, que por desgracia McArthur se haba visto obligado a viajar al oeste a
ocuparse de unos disturbios cerca de Amhersburg. Ella dese que la insurgencia fuera muy
violenta y McArthur muriera atrapado en el fuego cruzado.
La seora Gunn haba vuelto a la cocina, as que cuando Simon la inst a subir para echarse y
descansar, ella acept la escapatoria. Haba cumplido con su deber para con Isaiah, y si los
hombres deseaban emborracharse, hablar de negocios o las dos cosas, ella estaba feliz de
dejarlos. Aunque estar sola y ociosa le dejara muchsimo espacio para pensar.
Para no caer en eso, comenz a revisarlo todo en su habitacin, eligiendo lo que se llevara a
Inglaterra. Casi todo lo que haba trado, claro. Los dibujos de Jane, el medalln que contena un
mechn enrollado del pelo cano de la ta Martha, al que haba aadido una delgada guedeja del
exquisito pelo oro cobrizo de Jane.
Curiosamente, nunca les haba rezado a Martha ni a Jane como le haba rezado a Isaiah ese da,
as que se arrodill y les habl, pidindoles perdn por sus pecados y rogndoles que la guiaran. La
invadi una agradable sensacin de paz; era Jane, comprendi. La dulce y cariosa Jane, y casi la
sinti acaricindole el pelo.
Todo est bien, Nan. De verdad. Hiciste lo que te pareci mejor en el momento, y yo cuidar
de ti. Supongo que querras llamarme tu Jancy...
No dijo Jancy, en voz alta, sobresaltndose y saliendo de esa especie de trance.
Desapareci la potente sensacin de la presencia de Jane, pero qued el efecto.
Uy, Jane, cario, acompame, aydame. Pero llmame Nan. Para ti siempre ser Nan,
siempre.
Si alguien la haba odo, pensara que estaba loca. Se meti en la cama y al instante se qued
profundamente dormida.
Cuando despert tena los ojos legaosos y senta la cabeza como en una nebulosa, pero se
senta mejor. Durante casi un ao se haba sentido confusa y asustada, pero ahora todo le pareca
claro. Sera la esposa de Simon, mientras l arreglaba los asuntos de Isaiah y organizaba las cosas
para el viaje de vuelta a Inglaterra, pero tan pronto como desembarcaran, antes que l la llevara a
su casa, le dira la verdad.
Toda la verdad.
Incluso la parte Hannasky.
El hecho de que l creyera que se haba casado con otra persona tena que invalidar el
matrimonio, as que quedara libre para volver a su casa sin esa carga.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Guard el vestido negro y se puso uno de los sencillos y una cofia blanca. Cuando lleg abajo, la
casa pareca vaca. Slo estaban tres parientes de la seora Gunn, limpiando y ordenando. Aunque
estaban charlando, cuando apareci ella se quedaron en silencio.
Haba acabado el velatorio. La vida deba continuar. Pero la transicin le pareca dolorosamente
brusca. Muerte un da, entierro al siguiente y luego, seguir adelante. Tal vez a los dolientes debera
ofrecrseles un periodo formal de adaptacin, como a una pareja recin casada se le daba una
luna de miel. Una luna amarga, se le ocurri llamarla, pero eso describa muy bien su situacin:
una luna de miel en medio de la afliccin.
Oy la voz de Simon, proveniente de la sala de estar y el corazn se le agit. De verdad lo sinti
moverse; no exactamente un baile. Ms parecido a un amoroso cachorro estremecido por la
excitacin al or la voz de su amo. Se seren, entr, y encontr a Simon con Hal.
Tenemos una oferta por la casa, con todo el contenido que queramos dejar. La mir
preparndose para sus objeciones. Gilbraith.
A ella se le antoj que eso era ms bien la llegada de los buitres, pero sonri.
Una cosa menos que hacer, entonces. No te preocupes, Simon. He vivido aqu menos de un
ao, y lo nico que realmente quera ha muerto. Se apresur a aadir: Aparte de ti, por
supuesto. Y t no vienes con la casa. Es decir continu, desesperada, no tengo por esta casa el
apego que tena por mi casa de Carlisle.
Lo comprendo, Jane dijo l. Volvamos al trabajo. Tal vez los tres cogieron al vuelo la
oportunidad de recurrir a ese refugio.
Hal Beaumont intent eludir la comida de la tarde, presentando disculpas, pero tanto Simon
como ella le insistieron para que se quedara. Ella saba por qu: no deseaban estar solos. Despus
de comer jugaron al domin, en recuerdo de Isaiah, al que le gustaba ese sencillo juego y valoraba
muchsimo sus piezas de bano y marfil.
Nos lo llevaremos con nosotros dijo ella.
Entonces pens si se le permitira quedrselo cuando se separaran; Isaiah no le haba dejado
sus posesiones a ella sino a Jane.
Tal vez se le not en la cara esa preocupacin, porque Simon le dijo:
Debes de estar muy cansada, Jane.
Nuevamente Hal se levant para marcharse, pero ella le sonri y le dijo que se quedara, y luego
se march, dejndolos solos. Slo poda ir a su dormitorio, claro, pero una vez que estuvo ah, se
cogi las manos, nerviosa. Simon le haba dicho que esperaran para consumar el matrimonio,
pero no iba a esperar eternamente. Qu hara cuando l viniera a su cama? Si iban a anular el
matrimonio no deban... follar, era como llamaban a eso los Hannasky.
En todo caso, eso era una batalla para otro da; Simon tena razn, estaba increblemente
cansada. Se desvisti, se lav y se meti en la cama.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 0077

A la maana siguiente, despus del desayuno, Simon dijo:


Tengo que asistir al interrogatorio judicial, y despus deberamos ocuparnos de la habitacin
de Isaiah. Hay objetos legados que deben de estar ah.
Hal an no haba llegado, y Jancy vio que Simon tema esa tarea tanto como ella.
Yo lo har si quieres.
No, lo haremos juntos.
El interrogatorio no causar problemas, verdad? A causa del duelo?
Supongo que no. Baldwin hablar de la salud de Isaiah. En cuanto a las circunstancias, Saul
Prithy le dijo lo del duelo y luego sali a preparar el caballo de Isaiah, y cuando volvi ya haba
ocurrido todo. Lamento que tuvieras que encontrarlo t, Jane, pero no creo que exijan tu
testimonio.
Preferira no revivirlo.
Entonces no lo hars.
Dndole un suave apretn en el hombro, se march.
Ella se fue al despacho y se mantuvo ocupada escribiendo una y otra vez el mismo anuncio de la
defuncin a las personas que estaban lejos, pero cuando lleg Simon de vuelta, lo mir
interrogante, nerviosa.
Breve y rutinaria. Muerte por accidente. Ahora deberamos ir a ver esa habitacin.
Ella se levant y sali con l. l le cogi la mano mientras iban subiendo la escalera, y el clido
contacto, piel con piel, fue al mismo tiempo un consuelo y una tortura.
Esto va a ser peor que el funeral dijo, cuando llegaron a la puerta. Una despedida ms
absoluta.
l abri la puerta y entraron.
S.
Pero en la fra habitacin ya no se senta a Isaiah, ni siquiera con la cama desordenada ni el
camisn de dormir dejado en la silla. Tal vez la ausencia de sus tesoros especiales fuera el smbolo
de que l se haba marchado. De todos modos, la habitacin continuaba llena de sus pertenencias.
Por dnde diablos empezamos? pregunt ella.
T no tienes por qu hacer esto, Jane. Treadwell y Oglethorpe pueden ayudarme.
No, quiero hacerlo. Pase la mirada por la habitacin. Lo revisaremos todo
sistemticamente, vaciando todos los cajones y armarios.
Muy bien. Las cosas legadas en un montn; las cosas que t o yo deseemos quedarnos en
otro. Cualquier cosa de valor que no deseemos en un tercero. Las otras cosas...
Las tiramos, pens ella, y las palabras quedaron suspendidas en el aire.
El reverendo Strachan dijo. Para los pobres. Es sorprendente lo til que les ser a los
desesperados.
l sonri.
Gracias.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

S.
Ella hizo la cama y luego comenzaron por la cmoda. Al abrir el primer cajn, lleno de
pantalones, Jancy se qued desconcertada.
Ninguno de estos te quedar bien.
Y no son de mi estilo.
Ella lo mir, se ech a rer y al instante ahog la risa con una mano.
Supongo que no, pero qu hacemos con ellos?
Al reverendo Strachan, supongo.
S, claro. Perdona. Lo que pasa es que...
Lo s.
Trabajaron sin parar y en silencio, aunque ella se sonaba la nariz con frecuencia. De tanto en
tanto hacan una pausa para evocar algo, por lo que mientras trabajaban iban tejiendo un
memorial de Isaiah.
Tal vez se estaba generando algo ms. Jancy cay en la cuenta de que nunca antes haban
estado solos tanto rato, y all el cario que los dos sentan por Isaiah Trewitt se notaba ntimo y
profundo.
Con frecuencia se encontraban sus ojos, y ella estaba segura de que l, igual que ella, tena
conciencia de que ninguna otra persona entenda esas cosas como ellos. En un momento, al
desdoblar un papel amarillento, encontraron dentro un mechn de pelo rubio, y se preguntaron
de quin sera, qu prdida sealara. Se cogieron las manos aceptando que lo nico que podan
hacer era dejarlo a un lado para quemarlo despus.
Entonces, antes de reanudar el trabajo, Simon le levant una mano hasta sus labios y se la
bes. Simulando que abra el siguiente cajn, ella se acarici el lugar que l le bes e intent
calmar los rpidos latidos de su corazn.
Por momentos senta intensificarse su rebelin contra el destino. Entre ellos exista algo
poderoso, algo glorioso. Por qu deba destrozarlo y vivir eternamente en el desierto? Por qu
no poda responder al mensaje que vea en los ojos de l y permitirle que la besara en la boca, que
la llevara a su cama y sellaran su unin de una vez por todas?
Distrada cogi un atado de cartas y al mirarlas ahog una exclamacin.
Pasa algo? pregunt l.
Ella dese esconder el pequeo atado, pero ya no le era posible.
Cartas. Cartas de... mi madre.
Estuvo a punto de decir de la ta Martha. Qu hacer?
Hace fro aqu. Si t preparas la lea en el hogar, yo traer fuego para encenderla.
Sali corriendo y entr en su dormitorio, sintindose culpable, sabiendo que l creera que
estaba llorando por los recuerdos dolorosos, no temblando de terror. Le temblaron las manos
cuando abri la primera carta para echarle un vistazo al contenido. Era una muy antigua, de antes
de que Martha se casara. La dej a un lado y abri la siguiente.
Aunque las cartas cubran casi veinte aos, eran pocas, algo ms de diez. Haba enviado ms los
ltimos aos que en el pasado. A toda prisa mir estas ltimas, buscando alguna enviada
alrededor de la poca en que ella se fue a vivir con Martha.
Qu le habra contado a su hermano?

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Ah estaba. Escrita en septiembre de 1808.


Tal como tema, Martha le haba contado todo a Isaiah. Una sucia mujer Hannasky tena una
hija, una niita tan parecida a la querida Jane que la historia de la mujer tena que ser cierta.
Ley toda la media pgina acerca de la dificultad de Martha para perdonarle ese pecado a su
difunto marido. Hizo una pausa para agradecer que su madre adoptiva nunca hubiera permitido
que esa dificultad afectara a su bondad.
Despus Martha pasaba a explicar su estratagema. Tal vez su hermano fue la nica persona con
la que pudo ser sincera en eso.

Aunque detesto todo tipo de mentira, hermano, la nia se va a llamar Nan


Otterburn, y diremos que es una hurfana de la familia Otterburn. Ruega a Dios que me
perdone el engao y nos proteja de que se descubra esta mentira.

Al leer eso Jancy pens que Isaiah siempre haba sabido la verdad acerca de ella, pero
enseguida comprendi que no. l crea que ella era Jane, y que Nan Hannasky haba muerto en
alta mar.
Dejando esa carta a un lado, continu leyendo las siguientes. Despus de esa revelacin Martha
no volvi a mencionar a los Hannasky y ella era la querida Nan o, con ms frecuencia, una de
mis queridas nias. Entonces le brotaron las lgrimas a torrentes, y tuvo que esforzarse en no
mojar las preciosas hojas. Qu mujer tan buena era Martha.
La ltima carta estaba escrita con letra temblorosa pues Martha ya estaba enferma, y apelaba a
la bondad de su hermano con sus queridas nias. Recordaba que Jane se ofreci a escribir esa
carta, pero Martha insisti en escribirla ella. Ahora entenda por qu.

Las dos son buenas chicas, hermano, y te pido muy particularmente que olvides lo
que te escrib una vez acerca de los orgenes de Nan. Si hubiera supuesto que las cosas
llegaran a esto, no te lo habra dicho. Nan es algo ms osada que Jane, un poco ms
impulsiva en su manera de ser, pero te aseguro que en su alma no hay ninguna
contaminacin Hannasky. Es una buena chica y te suplico que la trates igual que a tu
verdadera sobrina Jane.

Apret las cartas entre las manos, detestando tener que destruirlas. Pero era necesario. Slo
haba que ver cunto preocupaba a Martha su sangre Hannasky, hasta en su lecho de muerte.
Contaminacin.
Entonces cay en la cuenta de que no haba ninguna necesidad de destruirlas todas. En ninguna
haba nada que revelara que ella era Nan, no Jane, y slo en un par hablaba de la vergenza ms
profunda. Esas tendran que desaparecer.
Detest hacerlo; y solloz al hacerlo. Pero arroj las dos cartas al fuego y observ hasta estar
segura de que se convertan totalmente en cenizas.
Hecho. La contaminacin Hannasky haba desaparecido. Guard el resto de las cartas en su
escritorio, con las tenazas cogi un leo ardiendo y lo llev a la habitacin de Isaiah, para
encender la lea que Simon haba preparado. No tardaron en tener un brillante fuego que
calentaba y alegraba la habitacin.

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Reanudaron el trabajo. El no hizo ningn comentario sobre su larga ausencia, pero ella tena los
nervios de punta por el miedo de encontrar alguna otra cosa que la traicionara. Aprovech una
oportunidad para mirar dentro de la Biblia de Isaiah, para asegurarse de que l no hubiera
anotado datos de la familia ah. No encontr nada; l no era el tipo de persona que llevara un
diario o que guardara copias de las cartas que envi a su hermana.
Pero de repente Simon dijo Ah, mira, y ella peg un salto como si le hubieran enterrado un
pual.
Pero l slo le estaba enseando una voluminosa pistola antigua. La puso en el montn de
cosas para quedarse, y continuaron el trabajo.

Simon detest el trabajo de desmantelar la habitacin de Isaiah, pero fue un rito sanador. Una
ltima despedida. Lamentaba que Jane hubiera encontrado esas cartas que le abrieron viejas
heridas, pero al parecer ya se haba recuperado. Los dos estaran mejor lejos de ah, y de camino
hacia una nueva vida.
Juntos.
En Inglaterra.
Esa perspectiva le iba pareciendo ms prometedora momento a momento.
Sus tranquilos y grciles movimientos por la habitacin, e incluso su serenidad, lo calmaban.
Sus recuerdos compartidos eran un tesoro. Con quin sino con ella podra hablar de Isaiah? Con
quin sino con ella podra cogerse de las manos de esa manera?
Cuando le bes el dorso de la mano pas por l una ola que podra haber descartado como
lujuria, pero que comprendi que era un anhelo ms profundo. Un anhelo peligroso, dado que
estaba resuelto a regresar a Inglaterra habiendo respetado su virginidad, para darle cierta
posibilidad de liberarse.
Cuando terminaron, l se ocup de ordenar las cosas para disponer de ellas tal como haban
acordado, y ella fue a llamar a las criadas para que hicieran una limpieza a fondo. Y eso se
convirti en la pauta para los ajetreados das siguientes. El ordenaba y resolva lo relativo a los
asuntos de negocios y la propiedad de Isaiah; ella lo ayudaba, pero tambin organizaba y
supervisaba la limpieza de la casa, desde el tico al stano.
Al parecer, lo importante para ella era dejar la casa limpsima para Gilbraith y su familia.
Supona que lo importante para l era dejar en orden los asuntos de negocios de Isaiah.
Aun cuando Gilbraith estaba dispuesto a comprar los muebles y los accesorios, y Gore les haba
enviado un funcionario llamado John Vincent para supervisar el inventario, segua habiendo una
montaa de trabajo bajo la cual esconderse. Por suerte, Hal se quedaba a cenar con ellos todas las
noches, aunque al final, cada noche, los dejaba solos y a l se le desviaban los pensamientos hacia
la lujuria.
Jane segua llevando sus decorosas cofias, pero conociendo ya l el pelo que ocultaban, estas
eran ms seductoras que protectoras. Gracias a los pocos y breves abrazos conoca la forma de su
cuerpo y su clido y blando atractivo. Su sutil perfume lo atormentaba, llevando su desmadrada
imaginacin a placeres en la pradera.
Perda el tiempo mirndola, y a veces ella lo sorprenda. Tal vez se ruborizaba. Ella s se
ruborizaba, con lo que se vea ms guapa, nerviosa y tmida, y deseable.

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De vez en cuando recordaba el vago peligro de que McArthur regresara para retomar el duelo,
pero no lograba darle la importancia que deba. En lugar de preocuparse por eso yaca despierto
por la noche pensando por qu no le estaba haciendo el amor a su mujer.
Estaba el asunto de la anulacin, pero con cada da que pasaba eso le pareca menos
importante. Jane era educada, refinada, inteligente, trabajadora, eficiente y hermosa. A Hal le caa
bien. Los criados de Hal parecan adorarla. Qu ms puede desear un hombre?
No era tan arrogante para suponer que ella deba desear continuar casada con l, pero la
expresin de sus ojos, su manera de ruborizarse e incluso a veces su manera de moverse sugeran
que s lo deseaba. No haba asomo en ella de repugnancia o aversin.
El principal motivo de que no galanteara a su mujer para llevarla a la cama, el motivo
insuperable, era que an no estaba seguro de que la amaba. La deseaba, s, pero ese deseo,
era algo ms que lujuria?
Sin duda era un idiota, pero necesitaba amar a su esposa, a la esposa que fuera. Desearla, s,
pero tambin tenerle simpata, disfrutar de su compaa, sentirse abandonado cuando ella estaba
lejos. Y fiarse de ella.
Y esa era la espina en esa rosa.
A pesar de todos los gloriosos encantos de Jane, detectaba en ella una especie de secretismo
que lo desconcertaba. No lograba ponerle el dedo, pero lo perciba, estaba ah. Cuando llevaba la
conversacin hacia el pasado de ella, a su familia y casa, ella hablaba, s, pero despus l se daba
cuenta de que se haba enterado de muy poco. Era como un joyero, hermoso pero cerrado con
llave, de forma que no tena idea de lo que contena.
Decidi hablar con Hal acerca de eso. Jane estaba arriba haciendo el inventario de la ropa
blanca, y decidiendo qu llevarse con ellos para el viaje en el barco. Treadwell y Oglethorpe
estaban empaquetando los papeles de Isaiah que dejaran a Baldwin.
Llev a su amigo a la sala de estar y le sirvi vino.
Has estado enamorado, Hal? Hizo un mal gesto al or slo silencio. Perdona.
Estoy enamorado.
Simon lo mir.
Es un tema complicado?
Podra decirse. Nunca me has preguntado por qu estoy aqu.
No me dijiste que fue el deber de acompaar a alguien? Hemos estado tan ocupados que no
he tenido tiempo de preguntarte los detalles. Pero s encontr raro que hubieras emprendido un
pesado viaje de dos meses para luego darte media vuelta y repetirlo en el sentido contrario.
Hal hizo girar su copa y contempl el vino.
Me vine porque la mujer que amo no quiere casarse conmigo. Lo mir, sonriendo irnico
. Decid que una separacin podra devolverle la sensatez, pero saba que no sera capaz de
mantenerme alejado, as que puse el ocano y medio continente entre nosotros. Bebi un
trago. Y la echo ms de menos que a mi condenado brazo.
Simon bebi tambin, pensando si el brazo que le faltaba sera el motivo de que la amada lo
hubiera rechazado.
Conozco a la dama?
Tal vez no, a no ser de nombre, por su fama. Es actriz, la seora Blanche Hardcastle.

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Simon casi se atragant.


Nicholas Delaney lo mantena informado sobre los asuntos de los Pcaros, as que saba que
cuando Lucien de Vaux se cas Hal hered a su famosa amante, la Paloma Blanca del Drury Lane.
Eso lo encontr una noticia excelente, prueba de que la vida de Hal haba vuelto a la normalidad.
Pero deseaba casarse con ella?
Ah, s logr decir. Nicholas me escribi.
Est ocupadsimo manteniendo a todos en el redil, lo deseemos o no.
Simon detect el filo de acidez en el comentario.
Te ha irritado Nicholas?
Todos me irritan. Y en especial, en este momento, t. Por qu diablos me preguntas sobre el
amor?
Por naturaleza Hal era equilibrado como l solo. Haba llevado la prdida de un brazo con
irnico estoicismo. Estaba claro que las cosas iban mal.
Se lanz a explicarle su problema, aliviado.
Porque no logro discernir si amo o no amo a Jane. Esa historia de que tenamos la intencin
de casarnos fue un invento, una mentira. Isaiah exigi que nos casramos cuando se estaba
muriendo, y yo no vi ninguna manera de negarme, sobre todo dado que haban mancillado la
reputacin de ella.
Pero ests casado. Atado por los lazos del matrimonio.
Existe una remota posibilidad de que se pueda anular. Si no puedo... se encogi de
hombros. Tena la esperanza de casarme por amor. Ese tipo de amor que golpea como un rayo,
que lleva a adorar de rodillas.
Dicen que el amor puede crecer.
Pero para ti no? La pregunta se le escap a Simon antes que pudiera controlar la lengua
. Quiero decir, si eligieras a una mujer ms conveniente...
No cuando uno ha sido partido por un rayo. Me parece que el efecto es permanente. Mir
hacia el fuego, aunque sin verlo. Blanche se llamaba Maggie Duggins, hija de un carnicero. Tuvo
un hijo ilegtimo cuando era poco ms que una nia, y despus utiliz su belleza y su cuerpo para
forjarse una vida mejor. Lo mir con un brillo duro en los ojos. Tengo una lista de todos los
hombres. Ella me oblig a aceptarla y a leerla.
Simon comprendi que tena que decir algo.
Y eso te hace difcil amarla?
Entonces record lo del rayo.
Slo me importa porque deseara haberla conocido cuando tena trece aos y haberla
protegido de todos esos sufrimientos. Lo cual es condenadamente estpido, porque en ese tiempo
yo era un nio. Ella es ocho aos mayor que yo. Y esa vida de la que yo la habra salvado es la que
ha hecho de ella la mujer magnfica que es ahora. Es mi amante. Me lo da todo, lo que sea, a
excepcin del matrimonio. Y aqu estoy, sin ella, luchando por esa nica cosa.
Simon se qued sin habla; antes que le llegara la inspiracin, Hal aadi:
Ella lucha por protegerme de mi locura porque me ama. Sufro tanto sin ella que atravesara a
nado el maldito ocano si con eso pudiera volver a su lado ms rpido. Y eso, Simon, es el amor.
Evtalo si puedes.

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Por el amor de Dios, por qu te quedas aqu? Coge el prximo barco.


Hal apur la copa y la dej a un lado.
Le dije que quera or su decisin el da de su cumpleaos, el quince de diciembre. Tengo
fuerza para resistir hasta entonces.
Y si insiste en su negativa?
Hal sonri.
Entonces coger las migajas que pueda. Y ella debe de saberlo.
Eso podra ser el punto final del tema, pens Simon, pero la amistad lo oblig a decir:
Se te ha ocurrido pensar que ella podra tener la razn? Cmo encajara en nuestro
mundo?
Al instante comprendi que no se refera solamente a Hal y su actriz; pensaba en l y en su
chica tendera. Y eso que Jane tena una reputacin impecable y una familia aceptable.
Hal se ech a rer.
No slo lo he pensado sino que adems Blanche me lo ha machacado para metrmelo en la
cabeza. No favorece la situacin que ella, casi con toda certeza, no pueda parir otro hijo. A m eso
no me importa, pero en ella pesa.
No se sentira ms cmoda, entonces, siendo tu amante?
Es probable, pero yo soy un cabrn egosta y quiero que el anillo que pondr en su dedo
demuestre que est atada a m para toda la eternidad.
Simon pens en el anillo del dedo de Jane, y comprendi que, por misterioso que fuera, l
tambin quera una mujer atada a l para toda la eternidad. Partido por un rayo? No se senta as.
Ms bien era como el efecto del agua debajo de un muro, erosionando los cimientos, hacindolo
ladearse y algn da caer.
Volvi la atencin a la inconveniente amada de Hal.
Tal vez la seora Hardcastle no desea renunciar a su profesin. Tengo entendido que es una
excelente actriz.
No tendr por qu renunciar.
Simon se habra redo si alguien lo hubiera calificado de estirado, apegado a las convenciones
sociales, pero eso lo conmocion. Ya estara mal que Hal tomara una esposa que tena un pasado
escandaloso, pero, que ella continuara actuando en un escenario? Incluso en papeles en que
deba vestir pantalones, supona.
Una esposa que se esperara que l presentara a Jane?, comprendi.
La expresin de Hal le dio a entender que adivinaba lo que estaba pensando.
Blanche y Beth Arden son ntimas amigas dijo.
La esposa de Luce y su ex amante?
Qu?
Son firmes aliadas le asegur Hal, amargamente divertido. Sobre todo en lo de intentar
aplicar los derechos de las mujeres a todos los niveles de la sociedad. Suma a eso que Nicholas
dictamina que todas las esposas formen parte de la Compaa de los Pcaros, totalmente
aceptadas, y acabars en un manicomio.
Simon termin de beberse su olvidado vino.

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Infierno y condenacin. Me va a costar un poco acostumbrarme.


Se haba estado preparando para presentar a la hija de una tendera a su familia y amistades.
Ahora pensaba cmo reaccionara Jane, con su educacin tradicional, cuando le presentara a una
actriz inmoral o la introdujeran a ideas revolucionarias sobre la igualdad entre mujeres y hombres.
Si descubrieras que Jane tiene un pasado similar, crees que seras capaz de amarla? le
pregunt Hal.
Lo s todo del pasado de Jane. Pero?
Simon pens un momento en la pregunta.
Supongo que el rayo de Cupido golpea a cualquiera en cualquier momento, pero no. No me
casara con una mujer as. Lo siento, Hal, pero no. No sera justo para mi familia ni para mis hijos.
Pasado un momento, entr Jane con el t, y Simon pens que ojal no hubiera odo sus ltimas
palabras y las interpretara mal. Se vea imperturbable.
Tal vez debera decirle que esa conversacin lo haba tranquilizado. Con que su madre llevaba
una tienda y ella la ayudaba ah? Eso no era nada comparado con la trayectoria de la Paloma
Blanca del Drury Lane.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 0088

Jancy haba odo las ltimas palabras de Simon: No me casara con una mujer as. Lo siento,
Hal, pero no. No sera justo para mi familia ni para mis hijos.
No saba de qu mujer estaban hablando, pero s saba que no poda ser de una inferior a Jancy
Hannasky.
Supongo que maana debemos ir a la iglesia dijo Simon.
Debemos?
Si no vamos daremos pie a habladuras. Eso es lo ltimo que necesitamos.
Cierto suspir ella. Pero la primera aparicin de una recin casada en la iglesia despus
de la boda es algo as como un acontecimiento.
En especial la flamante esposa de Simon Saint Bride, casada de esa manera tan dramtica.
No te preocupes dijo l, hacindola pensar A ti te va muy bien decirlo. Hal y yo te
acompaaremos.
Entonces ser la envidia de todas dijo ella alegremente.
Pero esa noche se disculp para subir a su habitacin a prepararse para la batalla. Con Isaiah
asista al servicio religioso en la iglesia St. James, y se sentaba en su banco, pero nunca se quedaba
despus. Ahora sera el centro de atencin de la lite de York, y por Simon, tena que presentarse
para hacerlo quedar bien.
Tradicionalmente la recin casada iba a la iglesia con el hermoso vestido que haba usado para
la boda. Eso no le ira bien. Ella y Jane haban trado sus mejores vestidos, pero no poda usar ropa
de colores.
Tendra que ser el vestido negro de luto. Aunque sencillo, tena su elegancia. Martha era
modista de oficio y haba enseado bien a sus nias. Los vestidos que usaba ella en York eran
intencionadamente poco elegantes.
Despus pas la atencin al tocado. Sus dos papalinas eran sosas y el desgaste de los aos se
notaba. Examin una, buscando una manera de arreglarla, pero no tena remedio. Entonces se
acord de una dama recin llegada de Inglaterra que llevaba una especie de boina adornada con
una pluma. La boina escocesa era, al parecer, el ltimo grito de la moda.
Era capaz de hacerse algo similar, pero slo dispona de una fuente para la tela. Abri un arcn
y sac los vestidos hasta llegar a los de Jane.
Haba sido un desperdicio guardar esos vestidos cuando ella jams podra ponrselos. Jane era
algo ms baja y de constitucin ms menuda que ella, incluso entonces. Ahora los corpios se
romperan si se lo pona.
Se haba aferrado a esa conexin con Jane, pero no tendra disculpa si llevaba esos vestidos de
vuelta a Inglaterra. Resueltamente los amonton en el suelo para enviarlos a la parroquia, pero
cuando lleg al de muselina estampada con un no me olvides, el favorito de Jane, no pudo
contener el llanto. Ella haba hecho la mayor parte del trabajo en ese vestido, porque era mejor
modista, y Jane siempre prefera dibujar a coser.
Record a Jane dibujndola mientras ella trabajaba en el vestido.

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Se oblig a serenarse y lo puso con el resto, pero enseguida volvi a cogerlo. Tal vez podra
rehacerlo de alguna manera. Ensanchar el corpio, intercalndole entredoses. O hacer un corpio
nuevo y ponerle volantes en la orilla para alargarlo.
Qu estupidez. A Jane le gustaba tanto ese vestido que prcticamente lo haba desgastado.
Pero quedaba bastante tela buena para hacer un bonito vestido para una niita.
Para una hija.
Para una hija de ella y Simon, que se llamara Jane Saint Bride.
Dej a un lado el vestido para volver a guardarlo y cogi el de luto de Jane. Era casi idntico al
suyo y lo haban hecho del mismo rollo de tela. Aunque le doli como si se estuviera cortando la
piel, cort una buena parte de la falda y comenz a confeccionar un sombrero blando sin ala.
Lo hizo probando, cosiendo, descosiendo, recortando, probndoselo, modificando, pero
siempre haba sido buena en esas cosas. No tena tiempo para hacer las puntadas pequeitas y
parejas, pero no tard en ver en el espejo el efecto que deseaba: la boina escocesa. Le haca falta
algn tipo de adorno. Jane tambin tena una cofia de luto similar a la suya; le desprendi la cinta
de encaje negro y con ella form una roseta y la prendi en un lado.
Ya era bien pasada la medianoche cuando se lo prob por ltima vez. Tena las manos y la vista
cansadas por el trabajo, pero qued satisfecha. Esa maana no avergonzara a Simon ms de lo
necesario.
De todos modos, cuando a la maana siguiente oy las campanas de la iglesia St. James
llamando a los feligreses, le flaquearon las piernas y tuvo que armarse de valor para bajar al
vestbulo, donde la esperaban l y Hal.
Simon sonri, en particular mirndole el tocado.
De dnde ha salido ese encantador milagro?
Lo he hecho yo. Lo siento.
Por qu lo sientes?
Sin duda las verdaderas damas no se hacen sus sombreros.
Seguro que se los haran si tuvieran el ingenio y la habilidad. No seas boba. Espera un
momento.
Subi corriendo la escalera y cuando volvi traa un broche de filigrana de plata con amatistas
engarzadas.
Esto se vera estupendo en tu roseta. Un regalo. Un regalo de Simon.
Se quit el sombrero y prendi el broche en el centro de la roseta. Fue hasta el espejo y se lo
puso.
Es perfecto. Gracias.
Se gir a sonrerle, y la sonrisa con que l le correspondi la dej sin aliento por su cario y
admiracin. Eso le dio el valor mientras caminaba con sus guapos y aristocrticos acompaantes
hacia la iglesia de tablillas. Formaban parte de una ininterrumpida hilera de gente, pero daba la
impresin de que esas personas no saban qu hacer ante una recin casada de luto riguroso.
Muchas los saludaban a los tres, inclinando las cabezas, pero sin decir nada.
Despus del servicio le habra encantado volver a toda prisa a la casa, como haba hecho
siempre, pero Simon la llev a conversar con los Strachan y los Gore. Incluso los abordaron los

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Humble1, de apellido tan inapropiado, que nunca antes se haban dignado a fijarse en ella;
miraban con desprecio a cualquiera que no fuera de cuna noble.
A los pocos minutos la seora Humble se las arregl para mencionar tres veces a su primo el
duque y dos veces al conde de Marlowe, pariente de Simon. Tambin se las arregl para darle a
entender a Jancy, con glaciales miradas, que era una intrusa arribista.
Cuando se alejaba con Simon, Jancy mascull:
No s por qu no se hace tatuar su blasn en la frente. As no tendra que informar a toda la
gente que conoce lo de sus refinadas conexiones.
Simon se atragant de la risa.
No me hagas rer.
Jancy frunci los labios para reprimir la risa en el instante en que se encontr cara a cara con
lady Chisholme, esposa de un comandante escocs que adems era baronet.
Su padre era escocs, creo, seora Saint Bride?
Un brillo en los penetrantes ojos de la mujer de mejillas cadas le advirti a Jancy que se
aproximaba un interrogatorio. Disimulando el miedo, contest:
S, seora.
De los Otterburn de Roxburgh?
Jancy asinti, agradeciendo que saba algo acerca de la familia de Archibald Otterburn.
Pero me parece que nunca visitamos a la familia de mi padre, y l muri cuando yo tena
nueve aos.
Eso debera dejar en paz el asunto.
Pero la seora Humble los haba seguido.
Su madre, creo, era de cuna humilde, seora Saint Bride.
Se encontraban en el centro de un grupo de seoras. Una emboscada en la puerta de la
iglesia? Jancy sinti el salvaje deseo de escandalizarlas y provocar un desmayo colectivo diciendo:
Muy humilde. Era una vagabunda llamada Tillie Hannasky.
Simon la salv.
La madre de mi mujer era hermana de Isaiah Trewitt, seora Humble. Eso es bastante
elevado para m.
Unas manchas de rojo subido aparecieron en las mejillas de la dama, pero sonri, al menos con
la boca.
Qu romntico.
Pero eso puso fin al interrogatorio, y las dems seoras comenzaron a alejarse. Disculpndose
con que tenan mucho que hacer con los preparativos para marcharse de York, Simon sali con ella
del grupo.
Gracias le dijo Jancy, pero voy a encontrarme con algo igual en Inglaterra, verdad?
Slo de truchas fiambres como los Humble. Ella gir la cabeza para mirarlo.
No me van a interrogar constantemente acerca de mis orgenes?
S, claro, pero di la verdad. No hay nada vergonzoso.

1
Humble significa humilde. (N. de la T.)

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Ni siquiera la tienda? Qu creen esas personas que deberamos haber hecho cuando
comenzaba a agotarse el dinero? Morirnos de hambre en refinada dignidad?
Es probable. Lo cual demuestra lo ridculas que son. No, no ser as all. Los Humble y los
Chistholme son truchas que fingen ser salmones porque el ro es pequeo.
Lo dijo con tanta despreocupacin que ella encontr convincentes sus palabras, pero claro,
dnde encajaba un pececillo como ella? Como comida para el salmn, seguro. Durante todo el
trayecto hasta la casa le preocup ese asunto, pero cuando se cambi y se puso ropa de trabajo,
record que no tena importancia, porque una vez que le dijera la verdad a Simon estara en otro
ro. En un charco, lo ms probable.
Ya le resultaba muy fcil desviarse de la creencia de que su matrimonio poda durar, y, ay,
cunto lo deseaba.
Los largos das en compaa mutua lo haban hecho an ms precioso para ella. Tenan la
constante necesidad de consultarse entre ellos, y esas conversaciones prcticas se haban ido
convirtiendo cada vez ms en alegres chanzas. Haba descubierto que incluso pensaban igual en
muchas cosas.
No lograba imaginarse separada de l, no volver a verlo nunca ms. Pese al abismo entre sus
posiciones sociales, congeniaban muy bien, hacan buena pareja. Por qu no podra resultar?
Tena que confesarle la verdad? Jane y ella se parecan muchsimo. Mientras evitara Carlisle y a
las personas que la conocieron bien, tal vez la mentira se sostendra.
Baj al despacho, combatiendo la tentacin, y encontr a Simon con un libro de cuentas
abierto.
Cre que habamos terminado de revisar las cuentas dijo.
Casi.
Ella mir la pgina.
Ah, s, todava hay algunas deudas pendientes.
l tamborile sobre la pgina con los dedos y ella se pregunt cul sera la causa de su
inquietud. Ya saba interpretar sus expresiones, captar todos sus estados de nimo.
Estaba pensando si te importara que las perdonramos.
Ella mir la lista, intentando recordar los detalles.
Por qu?
En primer lugar, porque Isaiah llevaba bastante tiempo dndoles largas. Sus motivos tendra.
Tena muy blando el corazn.
S, pero las sumas son muy pequeas. Veinte libras, doce, incluso cinco. Son bagatelas, pero
para estas personas son una carga. No s donde encontrar veinte libras Saul Prithy.
Ella dese decir El alquiler de nuestra casa en Carlisle sumaba menos de veinte libras al ao.
Qu ingresos tienes, Simon? se le escap. l pareci sorprendido, pero contest:
Seiscientas al ao.
A ella se le cay el corazn a los pies. Haba cado en la ilusin de que tenan mucho en comn,
pero no era cierto.
Seiscientas libras al ao eran una fortuna para ella, y entonces record que l dijo una vez que
su asignacin como heredero de su padre debera ser mayor. Su padre se negaba a pagrsela a
menos que volviera a Inglaterra a vivir en Brideswell.

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El valor de toda la propiedad de Isaiah ascendera a menos de dos mil libras, y ella podra vivir
de los intereses de eso todo el resto de su vida. Sera una vida modesta pero digna, y saba que
sobrevivira, sobre todo con su habilidad para coser.
Sin embargo, era cierto que las deudas que l consideraba de poca monta mantenan
despiertas por la noche a las personas deudoras.
Ah, pues, desde luego. Tienes razn. Isaiah querra que se les perdonaran.
Estupendo. Ahora hablemos de tus ingresos.
Ella lo mir fijamente. Acaso pensaba dejarla?
Qu quieres decir?
El convenio de matrimonio. Tu seguridad en el caso de que a m me ocurra algo.
No te va a ocurrir nada!
Pero el recuerdo de McArthur hizo pasar un aire fro por el despacho desmantelado.
El destino es imprevisible, pero en cualquier caso, vas a necesitar dinero para tus gastos
menores.
Para mis gastos menores?
Dinero para usar t sola.
Sola. Le zumbaba de terror la cabeza.
No estar sola.
l le cogi las manos.
Jane... Perdona, no me he explicado bien. En mis crculos es normal que estas cosas se
establezcan legalmente, para que la esposa tenga ingresos al margen de los caprichos de su
marido y quede segura en el caso de que l muera.
Comprendo. Pero tengo el dinero de Isaiah.
l hizo un gesto de pena.
No, no lo tienes. Por matrimonio, ahora es mo. Pero lo normal es que ests protegida por un
convenio o contrato que te garantice ingresos para compensar eso. He ordenado a Baldwin que
redacte mi testamento, que devolver el dinero de Isaiah a tus manos si yo muero. Debido a tu
edad, he nombrado a mi padre tu tutor. S que eso sera difcil para ti, pero s tambin que puedo
fiarme de que l te mantendr segura.
Simon, no digas eso! No quiero ni pensar en que te puedas morir. Le apret fuertemente
las manos. Ha vuelto McArthur?
No, no era mi intencin asustarte. Sencillamente estas cosas hay que hacerlas. Para que ests
segura.
Ella comprendi que lo desconcertaba con su tontera.
Muy bien. Gracias. Ahora podemos hablar de otra cosa?
Si quieres. Pero una vez que estemos en Inglaterra har redactar un contrato de matrimonio
como es debido. Dado que tengo pocos ingresos, voy a necesitar las garantas de mi padre, pero
tendrs tu dinero para gastos menores y una pensin de viudez asegurada. Tambin proveer
para nuestros hijos menores.
Hijos.

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He estado pensando continu l, observndola, si has tenido en cuenta el asunto de los


hijos.
Ella sinti pasar fuego y hielo por la piel. Intent tomrselo a broma.
Fastidiosas criaturas.
Ese es el tipo de comentario que hara un hombre. Te confieso que me encantan los nios.
Me hace ilusin llenar Brideswell con otra generacin.
l le haba hecho una pregunta, que la arrojaba a un torbellino.
No deban.
Pero su cuerpo, su piel, nervios, pechos, su vientre, tenan otras ideas, especialmente cuando l
la atrajo hacia s y le roz el cuello con los labios.
Por qu no? Estaban casados, y ella deseaba que continuaran casados.
No deban consumar el matrimonio mientras ella no le hubiera dicho la verdad. Se apart
bruscamente y estuvo a punto de caerse.
No hasta Inglaterra! exclam. l la mir fijamente.
No hasta Inglaterra? Jane, sigues deseando una anulacin? Cre que las cosas haban
cambiado.
S. No! Desesperada intent encontrar una explicacin racional. Me mare muchsimo
en el barco. Ja... Nan muri. Si me quedo embarazada podra morirme.
l le pas la mano por el pelo.
Entonces, por supuesto, ser como t lo deseas.
No como lo deseo, mi amor. Como debe ser.
Gracias susurr y ech a correr hacia el refugio de la cocina. La seora Gunn, que estaba
removiendo una olla, levant la vista.
Qu la ha puesto tan nerviosa, pues?
Nada repuso Jancy, cogiendo un delantal de la percha.
S, muchas veces un marido es nada.
Qu verduras debo preparar?
Pique algunas cebollas. Eso le ayudar a llorar. No necesito cebollas para llorar a Isaiah.
Tal vez no, pero todo sera ms sencillo si metiera a su marido en su cama.
Jancy cogi tres cebollas grandes. Eso no es asunto suyo.
Muy cierto, slo que los dos actan como enamorados dijo la seora Gunn, poniendo la
olla en la mesa central. No es difcil ver que l arde en deseos por usted.
Jancy no necesitaba que la tranquilizaran asegurndole eso, pero lo deseaba de todas maneras.
De veras?
Y usted est tan deseosa como l, as que no finja que no. Si no estuvieran casados, los
encerrara con llave a cada uno, en habitaciones separadas. As pues, qu pasa? Tiene miedo?
No.
La verdad sali sola, antes de pensarlo, dejndola sin una disculpa mejor.
La seora Gunn comenz a atacar un sangrante trozo de venado con un afilado cuchillo.
Cul es el problema, entonces?

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A falta de algo mejor, mientras pelaba las cebollas y comenzaba a picarlas, ella le explic los
motivos que haba dado a Simon. La seora Gunn emiti unos cuantos bufidos.
Comprendo que est nerviosa, querida, por la muerte de su prima y todo eso, pero si se
marea con el movimiento del mar y se marea con el embarazo, no creo que vaya a ser peor. Y
piense en toda la diversin que se pierde.
Seora Gunn!
Qu? No me diga que su madre se invent que era una tortura. Fese de sus sentimientos,
querida, y disfrute.
Tal vez mascull Jancy, con la esperanza de que la seora Gunn supusiera que las lgrimas
que le bajaban por las mejillas se deban a las cebollas. Algunas s.
Cuando la carne ya estaba en el horno con la cebolla picada, Jancy prepar una bandeja con el
t y la llev a la casa, deseando que Hal no hubiera llegado todava. Tena la cabeza llena de
anhelos prohibidos, y tal vez no estara tan mal.
Martha jams les haba hablado francamente de los deberes del matrimonio, pero siempre
haba dado a entender que era una desafortunada necesidad para tener la bendicin de los hijos.
Era un precio que haba que pagar. Record una cosa que le dijo Tillie cuando le explic quin era
su padre. Una vez que su mujer supo que estaba embarazada le neg su placer, la vieja tonta, as
que l sala a dar largas caminatas. Y as fue como se encontr conmigo.
Ella no deseaba que Simon saliera a hacer largas caminatas, y no necesitaba que le dijeran que
la cama de matrimonio no era una tortura. Los Hannasky daban por sentado que follar era una
loca diversin tanto para los hombres como para las mujeres. A veces lo llamaban dar placer
tambin.
Ella deseaba darle placer a Simon y que l le diera placer a ella, y ya fuera por la naturaleza o
por su sangre Hannasky, entenda lo que significaba eso.
Entr en el vestbulo, combatiendo con su conciencia y oy a un hombre en la sala de estar que
deca:
Ha vuelto McArthur.
Se qued inmvil para escuchar.
Has hablado con l? pregunt Simon, como si estuviera hablando del tiempo.
No, pero Delahaye me busc para decrmelo.
El portador de la mala noticia era el capitn Norton, el padrino de Simon en el duelo.
Se apresur a entrar para protestar contra esa locura. Simon la vio al instante.
No te preocupes, querida ma. No tengo la menor intencin de dejarte viuda hasta, mmm,
dentro de sesenta aos o algo as.
Hal tambin estaba ah, con las mandbulas apretadas, pero los tres hombres presentaban un
slido frente en contra de las mujeres y de la razn.
Jancy dej la bandeja en la mesa con un golpe, haciendo tintinear las tazas, se dio media vuelta
y sali corriendo de la sala.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 0099

Simon se qued mirando la puerta despus que ella sali, deseando salir corriendo detrs.
Para decirle qu?
No es sorprendente que tenga miedo mascull Norton, con el aspecto de sentirse
incmodo por las complicaciones domsticas.
No, claro que no dijo Simon. Lamento que lo haya odo y que t tengas que molestarte
con esto otra vez. Tengo reservado el pasaje, s que McArthur tendr que aceptar un encuentro
pronto.
Delahaye sugiere maana.
Muy bien dijo Simon, deseando que no se le notara el estremecimiento. Todo igual que
antes?
S.
Simon acompa a Norton hasta la puerta y despus se qued de pie en el vestbulo. La
conversacin anterior con ella haba dado forma slida a su remolino de deseos. Estaba partido
por el rayo y slo estara completo cuando se uniera totalmente con ella.
Pero eso no sera justo. No sera justo si caba la posibilidad de que ella se quedara viuda al da
siguiente.
Volvi a la sala de estar y dijo a Hal:
Ocurra lo que ocurra, Jane debe ser protegida y cuidada.
Por supuesto.
He redactado un contrato de matrimonio, pero necesita el consentimiento de mi padre. Lo
honrar, no me cabe duda.
Si tiene alguna duda, yo se lo explicar mejor. Y me encargar de que tus papeles lleguen a
las manos apropiadas. Si mueres en esta causa, ese McArthur va a sentir encima la ira de todos los
Pcaros.
Yo os animar desde el cielo. Como salida de ninguna parte, le vino a la cabeza otra
prdida. Caramba, si no he visto a Dare desde hace aos y lo crea muerto, por qu me importa
tanto la posibilidad de no volver a verlo?
Hal ni siquiera intent contestar a esa pregunta incontestable.
Esto es como la noche anterior a una batalla, verdad? dijo Simon. La tendencia a la
sensiblera.
Siempre podemos cantar canciones sentimentales acerca de las chicas que hemos dejado
atrs.
Eso dio el tono correcto y Simon se ri.
Te traer esos papeles ahora, no sea que con el sentimentalismo se me olvide. Srvete el t.
Cuando lleg arriba se detuvo ante la puerta de Jane, pensando si debera intentar consolarla,
pero qu consuelo poda ofrecerle? Continu hasta su habitacin y cogi los papeles. Cuntos
sufrimientos y problemas haban provocado. Si volviera a nacer, tomara el mismo camino?
S. Algunos caminos, por escabrosos que fueran, no se podan ignorar.

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Jane no baj a comer, as que Simon y Hal comieron solos el venado asado, hablando a posta
del pasado. Pero no lograron relajar la atmsfera, as que Simon se disculp temprano con Hal,
asegurando que necesitaba una buena noche de reposo.
Hal cogi el zurrn con los papeles, diciendo:
Si no te importa, asistir al duelo.
Me encantara.
Hal se march y Simon subi a su dormitorio haciendo un repaso mental para asegurarse de
que no dejaba nada sin hacer.
Esta vez su testamento estaba bien escrito. No haba querido reescribir la carta a sus padres, as
que simplemente aadi una posdata:

Jane me es muy querida, como espero que lo sea para vosotros.

Decidi escribirle a Dare, aunque no saba muy bien qu decirle.

Pocas cosas me han hecho ms feliz que saber que sobreviviste, y ahora me
atormenta la idea de que podra no volver a verte, porque si esto llega a tus manos
querr decir que he muerto. Mi trabajo aqu en Canad ha valido la pena, creo, y soy
uno de los pocos que poda hacerlo, pero ahora mi ausencia se me antoja negligencia.
Prueba, supongo, de que ninguno de nosotros es Dios.
Hal me ha dado la esperanza de que te ests recuperando, pero se march poco
despus de tu regreso. No me cabe duda de que el camino no es fcil, pero, si te
alienta, vive bien por m. Y si tienes la oportunidad, preocpate de que mi querida Jane
viva bien tambin.

Mi querida Jane.
Demasiado tarde estaba comprendiendo que cualquier secreto que guardara Jane era
intrascendente. Todo lo que saba de ella era claro como el cristal y puro. Y la amaba con ese loco
fuego descrito por los poetas. Debera escribirle? Decirle lo que senta?
No. Eso slo sera una carga para ella desde la tumba.
Sell y puso la direccin a la carta y despus empez a pasearse por la habitacin, sin rumbo,
repasando el duelo anterior, buscando nuevas percepciones que le sirvieran para sobrevivir.
Deba mantenerse lo ms calmado que le fuera posible. McArthur ya haba disparado cuando
los sobresalt Jane. Eso indicaba nervios o rapidez? Que l no hubiera apretado el gatillo,
significaba que era ms lento? Tal vez lo haba enlentecido la vehemencia, su defecto en
momentos de crisis.
Record cuando una vez, en la guerra, tena un importante objetivo en la mira de su rifle y le
vinieron unos temblores de excitacin tan intensos que desperdici el momento. En el duelo haba
sentido pasar por l algo similar. Si volva a ocurrirle, podra ser fatal.
Y no le haba hecho el amor a su mujer. Mir en direccin a la habitacin de Jane y en el mismo
momento alguien golpe la puerta, quitndole el aliento.
Slo poda ser ella.

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Abri la puerta y la vio ah, cubierta del cuello a los pies por su bata de lana verde; del camisn
slo se vean los volantes blancos del cuello y los puos. Pero esta vez no llevaba la cofia y el pelo
le caa hasta la cintura en una gruesa trenza.
La simplicidad misma.
Estaba deslumbrante.
Perdona, no poda... No s. No poda dormir. No poda dejar que quedaran las cosas as, con
palabras de enfado.
l retrocedi, invitndola a entrar.
La vehemencia comenzaba a transformarse en un feroz deseo sexual. Sintiendo retumbar el
corazn tom conciencia, como si estuviera observando desde lejos, de que la llevaba a sentarse
en un silln y le serva un coac.
Ella cogi la copa, pero por la forma como bebi un sorbo l comprendi que no estaba
habituada a beberlo y no saba si le gustaba.
l se bebi una copa entera y despus se sent a beber otra. Vio que ella lo miraba perpleja, y
cay en la cuenta de que hasta el momento no haba dicho ni una sola palabra.
Tuvo que hacer un esfuerzo para hablar con voz tranquila:
Qu es lo que te preocupa, Jane?
Los mismos deseos que me preocupan a m? Por favor, Seor.
Que podras morir.
No se puede hacer nada respecto a eso.
Ella hizo girar la copa entre las palmas.
No podramos marcharnos ahora? No, s que no podemos, pero lo encuentro tan estpido
que deseo cambiar el destino.
Esa es tu naturaleza, verdad? Coger el destino y girarlo.
Ella agrand los ojos.
No.
Entonces, a qu has venido?
Ella baj los ojos, bebi otro trago e hizo un mal gesto cuando lo sinti bajar por la garganta.
No poda dormir. Adems, an es muy temprano.
l tuvo la impresin de que su mente era una balanza detenida en un punto de equilibrio, lista
para ladearse en cualquier sentido a la ms mnima presin. Buen Dios, segua siendo demasiado
l mismo como para forzarla o incluso presionarla, si ella haba ido ah con toda su ingenuidad. Era
joven e inocente, se dijo, y haba sufrido muchas prdidas. Era lgico que la horrorizara la idea de
otra muerte ms. Debera tranquilizarla y enviarla de vuelta a su cama.
Pero debajo de esos pensamientos corteses golpeaba el tambor del deseo animal.
Sultate el pelo para m.
Las palabras le salieron solas, sin control. Ella lo mir y entreabri los labios. Para negarse?
Pero entonces dej la copa en la mesa y se ech la trenza hacia delante. Solt la cinta de la
punta y la deshizo, sin levantar la vista. Despus se pas los dedos por el pelo, soltndolo y
esparcindolo, y luego levant la vista y lo mir.

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Jams haba visto hacer eso a una mujer, y fue tremendamente ertico. La parte de su mente
que continuaba racional se ri. En estos momentos una mujer limpindose las uas de los pies te
volvera loco, mi muchacho.
Gracias. Es precioso.
Me gustara poder hacer ms.
S? resoll l.
Vio que ella entenda. Y vacilaba. La balanza se lade. Estaba claro que no haba venido
pensando en eso.
Te gustara jugar a las cartas?
A las cartas? repiti ella, como si le hubiera sugerido que se pusieran cabeza abajo.
Para pasar el rato. Al piquet? Isaiah te ense, verdad?
S, pero no creo que logre concentrarme.
La habra interpretado mal? Lo nico que necesitaba era una seal. Un movimiento de su
cuerpo servira. Si se lamiera los labios. Pero ella simplemente lo miraba como si no supiera qu
hacer.
Te har bien dijo.
Se levant, fue a buscar su baraja, un papel y un lpiz. Despus se sirvi ms coac. No
demasiado, se dijo, no sea que te descontroles y de ninguna manera te conviene estar con resaca
maana.
Lo divirti comprender que pasar el rato con Jane era un tesoro en s mismo. Eso no se lo habra
credo. El amor era mgico, estaba claro. Y aunque no le apagaba el fuego que arda en su sangre,
era capaz de contenerse si su compaa era lo nico que poda tener.
Acerc el silln al de ella y puso una mesita en medio. Entonces quit las cartas inferiores,
baraj y cort para dar.
Los resultados no importan. Lo que es mo es tuyo y lo que es tuyo es mo.
Supongo.
S que le sirvi concentrarse en el juego, aunque Jane no era ningn reto. Eso le dejaba mucho
espacio en la mente para divagar.
En los volantes blanqusimos de los puos del camisn que le enmarcaban cada mano. Unas
manos hbiles, capaces, con lisas uas ovaladas. Su anillo de bodas, que le dejaba va libre a lo que
le peda su sangre.
El suave color de la manga de su bata, que le recordaba las profundidades ms oscuras de un
bosque ingls; y algo ms. Ah, el uniforme de los Green Tigers, el ejrcito no regular de los
canadienses que fuera tan efectivo durante la guerra, en parte porque eran casi invisibles en los
bosques.
Haba luchado junto a ellos un tiempo, y engaado a la muerte con frecuencia. Esta le haba
dado caza finalmente? Haba esperado el momento en que la vida le era absolutamente
preciosa?
El suave aroma campestre de ella lo atormentaba, todo hojas y hierbas de primavera. Lo haca
pensar que ella era una criatura de los campos y el bosque, aunque era una chica nacida y criada
en la ciudad. En York siempre se pona nerviosa por cualquier cosa que hubiera ms all de las
calles en ngulo recto.

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Era absurdo imaginrsela vagando descalza por en medio de flores silvestres, con el pelo suelto
y volando a la espalda, pero se la imaginaba. Y con esa criatura salvaje, traviesa, l podra quitarse
la holgada vestimenta para yacer con ella en medio de las flores silvestres, para hocicar entre sus
clidos pechos, lamerle la mojada entrepierna...
Te has cansado?
Cay en la cuenta de que no haba jugado despus que ella puso su ltima carta. Se concentr y
puso la suya.
No, pero tienes razn. No puedo concentrarme.
O yo no te doy mucho juego dijo ella, curvando la boca en una pesarosa sonrisa; esos labios
llenos, rosados, que se hundan en las comisuras cuando sonrea, de la manera ms deliciosa.
Isaiah slo jugaba conmigo cuando no encontraba un contrincante mejor.
No tienes naturaleza competitiva.
Eso no lo s. Comenz a recoger ordenadamente las cartas. De pronto se qued inmvil y
l se pregunt por qu. Entonces ella lo mir, con las cartas todava en las manos. Quieres que
te eche la suerte?
Sabes?
Un rubor le ti las mejillas como si la hubieran sorprendido pecando. No era de extraar. No
lograba imaginarse a Martha Otterburn aprobando que echara la suerte con naipes.
Una gitana me ense una vez dijo ella, barajando, con los ojos bajos.
Una gitana? Otro de esos extraos misterios de Jane. Pero le encantaba la posibilidad de
explorarlos, junto con los misterios de su cuerpo, indudablemente hermoso.
Seguro que era del color de la leche de la cabeza a los pies, pero con dorado entre los muslos y
delicados pezones rosados sobre unos pechos llenos y turgentes.
Ests borracho? le pregunt ella, mirndolo. Quieres que me vaya?
No. Eso era lo ltimo que deseaba. Venga, adelante. chame la suerte, aunque no creo
en esas cosas.
Ella continu barajando.
No s si tengo el don, pero he visto resultados increbles.
l se ech hacia atrs y bebi otro poco; tal vez ms de lo que era juicioso, pero le sent bien.
Si predice una muerte inminente, no me lo digas. Muy bien.
Vamos, condenacin. Dime la verdad.
Ella lo mir y l crey ver en sus ojos una inteligencia de persona mayor, algo que no logr
encajar en el ambiente Trewitt-Otterburn. Pero en las familias se daban cosas raras, caractersticas
que asomaban de tanto en tanto, como la infernal vena desmadrada que se daba en la plcida
familia Saint Bride.
Te nombro el rey de trboles dijo ella. Los trboles son extrovertidos, resueltos y estn
concentrados en sus objetivos. Buscan accin y resultados.
Y t qu eres?
Diamante. De color blanco, de naturaleza precipitada.
Te baar en diamantes.
No seas tonto. Soy un ser de tierra y aire. T eres fuego y agua.

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No me extingo yo mismo?
Ella lo mir.
O te conviertes en vapor. La pregunta es cmo se equilibran estas cosas. En ti, creo que el
fuego rige y el agua modera.
Y en ti?
Ella baj los ojos.
No lo s.
Tal vez tus elementos estn en guerra. Ests llena de contradicciones, esposa ma.
Contradicciones que no se le permitira explorar esa noche, as que se conform con agradecer
lo que tena. A su hermosa mujer, ah con l.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1100

Jancy centr la atencin en las cartas, por si as se le calmaban los rpidos latidos de su
corazn. Sin hacer caso de lo que le aconsejaba su buen juicio haba entrado impulsivamente ah
porque no soportaba haberse alejado de Simon con palabras de enfado ni perderse de estar con l
esas horas que igual podran ser las ltimas que viva en la tierra. Saba el riesgo que corra, y una
parte de ella lo acoga bien. Si Simon mora en el duelo, no podra soportar pensar en l sin que
por lo menos se hubieran besado.
Besado como es debido.
Como se besan los amantes.
Aunque, principalmente, o al menos eso se dijo, haba venido a ofrecerle compaa en esos
momentos que tenan que ser difciles para l. Pensaba que haba hecho eso, pero con un instinto
puramente Hannasky estaba consciente de la pasin que se iba acumulando en la habitacin. Casi
la ola.
l no la forzara, pero ella slo tena que enviarle una seal, con una mirada, con un gesto, para
desatar el poder que senta en ella con tanta fuerza como en l.
Era como unas ansias en crescendo; una necesidad capaz de derrotar hasta la ltima pizca de
voluntad o fuerza. Como la necesidad de agua cuando se tiene la boca reseca por la sed; o de calor
cuando el cuerpo duele de fro. El alivio sera estremecedoramente maravilloso, y todos los
motivos en contra se iban evaporando como gotas de agua en una plancha caliente,
chisporroteando hasta quedar en nada.
Pero no quera equivocarse. No quera empeorarlo todo.
Tal vez las cartas seran su gua.
Le pas la baraja.
Baraja, por favor.
Se rozaron sus manos y chisporroteo era la palabra exacta. Se miraron a los ojos un
momento y ella sinti aumentar el calor del cuerpo, y seguro que tena la cara en llamas. Rompi
el contacto visual y de las manos. El baraj y no le pas las cartas, las dej sobre la mesa.
Para no volver a tener ese contacto, seguro.
Extendi las cartas sobre la mesa.
Elige ocho.
Una vez que l las eligi, ella las dispuso en un semicrculo y luego puso encima las siguientes
ocho, y despus las siguientes, repitiendo la operacin hasta que quedaron ocho montoncitos de
cartas.
Comenz a girar las de la primera capa y a declarar lo que deca cada una de la manera objetiva
que aprendi cuando era nia.
No pienses, cario le deca Sadie Hannasky. Las cartas no son para pensar. Simplemente
deja que ellas hablen a travs de ti.
El as de picas te trae asuntos de negocios y problemas, y el rey de diamantes dice que un
hombre de pelo rubio es tu amigo. El siete de corazones dice que ests inseguro de tu camino.
Lo mir. No lograba imaginarse a Simon inseguro. El se haba repantigado en el silln y estaba
bebiendo coac, con los ojos casi ocultos por los prpados.

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Volvi la atencin a las cartas, dicindose que no deba pensar sino slo dejarlas hablar.
El diez de trboles predice un viaje. El caballo de diamantes advierte de un joven u hombre
rubio que podra traicionarte, y la reina de diamantes advierte de una mujer de pelo claro que no
sabe guardar secretos.
No t, entonces.
Ella levant bruscamente la cabeza y lo mir.
Por qu dices eso?
Vas a decir que no tienes secretos?
Todo el mundo los tiene.
Muy cierto. Guarda los tuyos si puedes, pero te advierto, Jane, que es mi intencin
descubrirlos todos con el tiempo.
Ella volvi la atencin a las cartas y gir la siguiente.
El ocho de trboles. Buenos amigos. Gir la siguiente y vacil; casi minti, pero eso no
cambiara nada. El nueve de diamantes. Cuidado con los objetos afilados o puntiagudos y con las
armas de fuego.
Eso predice una herida mortal? pregunt l, con voz tranquila.
No dijo ella, pero dese que esa carta no hubiera salido en la primera tanda.
Alguna carta predice la muerte?
Nunca son tan concretas. El nueve de picas es una carta de mal augurio, y el diez y el ocho
insinan malas noticias.
No has girado ninguna de esas, as que todo est bien. Regocjate.
Cierto, era un buen despliegue, pero no le gustaba ese nueve de diamantes.
Su educacin ms reciente le deca que leer la suerte era una supersticin tonta, similar al culto
al demonio, pero de nia haba visto hacerse realidad muchas predicciones como para no creer un
poco. A lo largo de los aos haba consultado secretamente las cartas, y dada su falta de detalles
concretos, tenan razn.
Quieres ver tus predicciones para el futuro? pregunt, consciente de que era una
debilidad desear saberlas ella.
Por qu no? La siguiente capa?
No, la ltima.
Fue girando las siguientes capas una a una; cuando termin la serie sin que saliera el nueve de
picas, exhal un suspiro de alivio. Todo el mundo muere al final, pero una muerte prematura
aparecera en la capa de ms abajo.
La reina de corazones. Una amante mujer de pelo claro.
No pudo evitar mirarlo y sonrer, y lo vio sonrer a l.
Estoy llegando a creer ms y ms en esas cartas. Contina.
Ocho de trboles. Eres y siempre sers rico en buenos amigos.
Otro acierto.
El as de diamantes predice mucho dinero en el futuro, buena noticia para m. El nueve de
trboles habla de un viaje agradable, y el siete de trboles de xito y fama. El nueve de
corazones... Se interrumpi, sin saber cmo expresar la insinuacin. Un tesoro que no deseas,

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creo. El rey de corazones dice otra vez que un hombre rubio ser tu amigo fiel, y terminamos con
el rey de trboles, que eres t, reforzando tus muchas virtudes.
Junt las cartas y le sonri.
Ha sido un excelente despliegue, Simon. Todo ir bien.
l se levant.
Estupendo. Por lo tanto, puesto que voy a vivir... Ella pens que la iba a enviar a su
habitacin, pero l la puso de pie y comenz a desabotonarle la bata.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1111

Ella, lo mir a los ojos, muy consciente de que el ms mnimo gesto de miedo o rechazo pondra
fin a eso de inmediato. Pero el deseo arda en ella, y las llamaradas se elevaban ms y ms con
cada caricia de sus manos, y alimentadas por sus ojos oscurecidos por el deseo.
Se quit la bata ella misma, mientras l le soltaba los botones del camisn que lo cerraban
hasta el cuello. Entonces, una parte Hannasky de su naturaleza la impuls a retroceder, levantarse
el camisn, quitrselo y arrojarlo a un lado. Y sacudi la cabeza para esparcirse el pelo alrededor.
Vio que l la miraba pasmado. No debera haber hecho eso.
Pero al instante la estrech fuertemente en sus brazos para darle el beso que ella haba
deseado, ansiado, soado, durante semanas, meses, un ao. Se rindi al instinto y a l, se dej
llevar por las llamas que le producan las caricias de sus deseosas manos. Y de pronto se encontr
en su cama, dentro de la tienda que formaba el esconce acortinado, lugar hecho para los
excitantes misterios de la boca de l en sus pechos y luego mordisquendole el interior de los
muslos, producindole un insoportable y ardiente deseo en lo ms profundo de su ser.
Musit su nombre, le cogi el pelo, grit y se arque, pero saba lo que deseaba, lo que
deseaba por encima de todo, as que se liber de sus brazos y comenz a soltarle los botones del
pantaln. l continu la tarea, y se desvisti rpidamente.
Entonces baj sobre ella, instalando las piernas entre sus muslos, su peso el ms perfecto
imaginable. Su polla (buena palabra Hannasky), le presionaba el coo, pens. Esa era otra
buena palabra Hannasky prohibida en Abbey Street. Antes haba sentido deseo ah, y sabido qu
era, pero nunca as. Nunca con esas ansias, esa necesidad, y una especie de exigente dolor.
l le chup un pezn y ella ahog una exclamacin ante esa sensacin que no se habra
imaginado jams. l se ri y por fin comenz a penetrarla, al tiempo que le lama, succionaba y
atormentaba el pezn. Ella tambin se ri y levant las caderas, para recibirlo.
Entonces sinti dolor y retuvo el aliento.
Los dos se quedaron quietos.
Contina, contina! lo inst ella, en tono urgente. Se morira si l no la completaba
inmediatamente.
l embisti y le rompi el himen.
Dame un momento resoll. Lo siento maravilloso, pero necesito un momento.
Mientras l la acariciaba y susurraba cosas que apenas oa y mucho menos entenda, se movi
para adaptarse. l respiraba como si fuera corriendo a toda velocidad, pero continuaba hablando:
Mi hermosa Jane, querida esposa, sol celta. Mi amor, mi amor.
Su amor? El deseo rugi apagando el dolor, y se arque para unirse con l, olvidada de la
irritacin, echando atrs la cabeza para respirar, para coger aire.
Tal vez debera hablarle de su amor, pero estaba muda. Estaba ciega, muda y aturdida a todo lo
que no fuera el salvaje placer de ese deslizamiento mutuo, esas embestidas mutuas, arquendose,
chocando, follando, todo acompaado por los grititos que ella no poda evitar.
Entonces qued aprisionada en una asombrosa explosin. Esta pas ondulante por toda ella,
por sus jadeos, hasta que los dos estaban enredados, flccidos y sudorosos.
Uy, Tillie, no me extraa que te gustaran tanto los hombres, pens.

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l volva a tener la boca en su pecho, lamindoselo perezosamente.


Mi mujer susurr, al parecer absolutamente satisfecho. Mi mor dijo otra vez.
Ella le acarici el pelo y el hombro, sin poder hacer otra cosa que sentirse satisfecha y contenta
tambin. Eso era lo que se haba prometido no hacer, pero le haba dado placer y olvido, y haba
sido espectacularmente maravilloso.
Y l la amaba.
Cmo podra renunciar a l si la amaba?
l se apart un poco para mirarla y le quit un mechn de pelo e la cara.
Te ha dolido mucho?
No. Bueno, un poco, pero no me ha importado. Y ya est. Le sonri, mirando sus ojos
sonrientes. Es como cuando te sacan una muela.
Vio danzar placer en sus ojos.
Mujer horrenda. Pero debes de sentir irritacin ah.
S, tal vez; todas las sensaciones de ah abajo parecan aplastadas, pero s, haba irritacin.
Entonces comprendi que con esas palabras l le haba hecho una pregunta.
Podemos volver a hacerlo? pregunt.
Sin duda, pero no me permitas ser un bruto.
El deseo ya estaba gruendo.
Seras un bruto si le negaras el placer a una pobre dama.
l se ri.
Eres una mujer esplndida, Jane Saint Bride.
Diciendo eso rod hacia el lado, liberndole el cuerpo, se baj de la cama y en su magnfica
desnudez fue a coger el decantador de coac y las dos copas. Ella se puso de costado, con la
cabeza apoyada en la mano, para mirarlo.
Cmo es que no tienes ninguna parte blanca en el cuerpo, seor?
l se gir y ella vio que ya estaba medio listo para ella.
Nado desnudo, la mayora de los hombres lo hacemos, y el sol es fuerte aqu en verano.
Lamento no tener nada aparte de coac.
Volvi a la cama, dej en el suelo el decantador y una copa, se tendi de espaldas y le pas la
otra copa a ella.
chame unas gotas y lmelas. Podra gustarte ms as.
Ella se mordi el labio, pero sigui su sugerencia.
Mmm, entiendo lo que quieres decir.
Lamerle el pecho era delicioso, su sabor exquisito, con o sin coac. Se le acumularon unas gotas
en el ombligo; entonces ella las sorbi y l se arque. Lo mir y repiti la caricia.
Por qu no me echas unas gotas ms abajo y las sorbes ah? dijo l, observndola con los
prpados entornados.
Ella mir la polla levantada, moj un dedo en el coac y se lo pas por ah. Se la lami
lentamente, sintindola moverse, vibrar. Despus hizo lo mismo con los testculos.
Bolas, los llamaban las mujeres Hannasky. Bonitas bolas, pens, aspirando el aroma almizclado.

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Not que a l se le tensaban los muslos y comprendi que intentaba controlarse.


Perversamente, lo lami ah. Lo oy maldecir, pero no de mala manera. Sonriendo, le lami las
bonitas bolas y luego la excitada y dura polla, hasta la punta.
l tena los labios entreabiertos y los ojos entornados, pero dijo:
De dnde ha salido esta brujita descocada y traviesa?
Una oleada de terror pas por toda ella, pero antes que se le ocurriera qu decir, l la puso de
espaldas y volvi a penetrarla.
Al parecer esta vez l no logr controlarse, y embistiendo rpido y fuerte, encontr su placer.
Fue como remontar una salvaje tempestad en el mar. La dej aturdida, aunque deseosa, pero no
le import. Darle placer le bastaba.
Entonces l se retir, cambi de posicin y la bes, deslizando la mano por su sensible
entrepierna. Ella se encogi y l suaviz la caricia.
Slo deseo darte placer, mi amor, mi preciosa. Reljate y dime si te duele.
Ella sinti en su cuerpo la batalla entre el placer y el dolor, pero se lo dijo y l encontr la
manera adecuada de acariciarla, en crculos, mientras su boca haca su magia en sus pechos y
labios, hasta que rugi nuevamente la vertiginosa fiebre.
Fue parecido pero diferente al xtasis que haba sentido antes, porque esta vez estaba muy
consciente de las sensaciones, libre para concentrarse en la tensin que se iba enroscando, las
intensas ansias y la salvaje fiebre del deseo que finalmente lleg a su clmax en espasmos y
contracciones del placer ms absoluto, que le dej el corazn retumbando y la mente en blanco.
Finalmente abri los ojos y lo mir.
El matrimonio es algo muy maravilloso, verdad?
Con toda sinceridad, mi joya celta, tengo que sealar que el matrimonio no es esencial.
Eso es muy pecaminoso, seor.
Considero instructivo para ti mi pasado pecaminoso, Jane.
El nombre la sobresalt.
Me llamaras Jancy, Simon, aqu en nuestra cama de matrimonio?
Jancy?
Como me llamaban de nia. Eso no era una mentira. Un nombre carioso, podramos
decir.
Jancy, entonces. Le sienta mejor que el soso Jane a esta maravilla desmadrada y traviesa.
Podra llamarte as siempre.
Nadie de su vida en Carlisle conoca ese nombre, pero le pareci peligroso de todos modos.
No. Es... es un nombre infantil, de niita. No le sienta bien a una esposa.
Eso es una tontera, pero me gusta la idea de un nombre secreto. Lo siento, pero yo no tengo
ninguno que ofrecerte.
Nadie te llamaba Sim?
Ese es mi padre. A los primognitos siempre se les pone Simon en nuestra familia, y
alternamos entre Simon y Sim. Acurrucndose bien con ella, continu: El hermano que me
sigue se llama Rupert, por mi abuelo materno, y el menor, Benjamin. Buen Dios, ya tiene quince
aos, es casi un hombre. No s si sigue permitiendo que lo llamen Benji.

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Ella comprendi que l necesitaba hablar de su familia.


Dos hermanos y tres hermanas, creo?
Cuatro. La mayor, Ella, est casada y ya tiene un hijo. Despus vienen Mara, Jenny y Lucy.
Lucy era un beb cuando me vine. Ser un desconocido para ella.
Pero no tardar en enterarse de que tiene un excelente hermano. El frot la cabeza en la de
ella. Eso espero.
Todos viven en casa, aparte de Ella?
Supongo que Benji est en el colegio, pero s. Incluso Rupert y su mujer. l es el
administrador de la propiedad de mi padre, porque se supone, creo, que yo nunca asumir ese
trabajo.
Te importa?
Buen Dios, no. Es algo muy antinatural en m, pero la agricultura me aburre.
Qu hars cuando heredes?
Tal vez me ablande con los aos, pero espero que Rupert siga ah para hacer el trabajo.
Qu piensas hacer entonces? Volver a viajar?
A pesar del amor, eso la preocupaba. Haba sellado su destino esa noche unindose con l para
toda la vida, pero no deseaba vagar por los lugares inhspitos del mundo.
Eso ya se ha consumido, ya no est en mi organismo, pero necesito luchar batallas. Creo que
me presentar para el Parlamento.
Ella rod hasta quedar apoyada en su pecho, mirndolo a la mortecina luz de las velas.
Para configurar las leyes de la tierra. Eso es maravilloso. l le baj la cabeza y la bes.
Contigo a mi lado, Jancy Saint Bride.
Volvieron a hacer el amor y despus hablaron ms acerca de las ilusiones y los planes de l,
hasta que el sueo se apoder de ellos.
Y se apoder demasiado bien. Despertaron cuando Sal golpe la puerta, diciendo:
Ha venido a verle el capitn Norton, seor, dice que es muy urgente, y slo son las siete.
Simon solt una maldicin, se baj de la cama y se puso la ropa a toda prisa, pidiendo disculpas
a Jancy y al universo. Ella se sent, cubrindose con las mantas, porque tena fro, tanto por la
conmocin como porque el fuego del hogar se haba apagado haca rato. Con la garganta
oprimida, logr decir:
Llegas tarde?
Todava no. Se pein rpidamente y se acerc a la cama, mirndola angustiado; la estrech
en sus brazos y le dio un feroz beso. Tengo toda la intencin de estar de vuelta aqu para
desayunar, pero si no, te irs a Brideswell. Hal te llevar, y permitirs que mi familia cuide de ti.
Promtemelo.
Te lo prometo. Que Dios te acompae, Simon!
Si yo fuera Dios, no participara en este tipo de cosas, pero s, reza.
Acto seguido, se march.
No poda morir, pens Jancy. No era posible que muriera.
Y sin embargo, podra pasar.

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No podra soportar esperar ah para saber el resultado del duelo. Se baj de la cama, se puso la
bata y corri a su habitacin a vestirse. Sali de la casa y ech a correr hacia la granja Elmsley, tal
como hiciera antes.
Igual que esa otra maana, el aire estaba fro y el cielo nublado, aunque esta vez las nubes no
presagiaban una lluvia que pudiera impedir el duelo. Cuando lleg al lmite de la ciudad, asom el
sol entre las nubes, iluminando el distante grupo de hombres. Daba la impresin de que el duelo
an no haba comenzado.
No poda llegar corriendo ah, como la otra vez, as que dio un rodeo en direccin a un lugar en
que podra ocultarse tras los rboles. An no haba llegado ah cuando dos de los hombres
ocuparon sus puestos, enfrentados.
Simon, Simon!
Jadeando lleg por fin y pudo apoyarse detrs de un rbol. Simon se vea muy calmado, sereno.
McArthur, ojal se pudriera, no tanto, pero ella vio que arda de ganas de matar. Lo vio en su cara,
y tuvo que morderse el labio y cubrirse la boca con las manos apretadas para no gritarles que
pararan.
Las cartas haban prometido que Simon no morira.
Pero estaba ese nueve de diamantes.
Oy la cuenta, los vio levantar las pistolas y apuntar, vio revolotear el pauelo blanco en la
mano del capitn Norton. McArthur dispar antes que dejara caer el pauelo. Simon se tambale.
Jancy ech a correr hacia l, pero l no cay, aunque qued encorvado y con la mano izquierda
en el costado. Se detuvo y se qued inmvil, viendo cmo l se enderezaba lentamente y
levantaba la pistola.
McArthur retrocedi, con las manos levantadas, como para protegerse de un disparo.
No, no. Ha sido un accidente.
Jancy supuso que alguien detendra a Simon, pero todos los hombres continuaron inmviles.
Norton solt el pauelo, que cay al suelo, revoloteando.
Simon dispar.
Lancelot McArthur se llev las manos al pecho, lanzando un grito que son tanto de sorpresa
como de dolor. Y entonces cay al suelo, con el cuerpo desmadejado y doblado.
Simon solt la pistola, cay de rodillas y luego todo entero al suelo. Jancy ech a correr y en un
instante estuvo junto a l y se arroj en el suelo, a su lado. Respiraba, pero de una manera que
hablaba de sufrimiento. Del costado le manaba sangre.
Record la conversacin que oy sobre la herida de Isaiah. Que nadie sobrevive a una herida en
el vientre. Esa estaba ms arriba, seguro. En el costado.
No te mueras, mi amor, no te me mueras.

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O 1122

Cay en la cuenta de que lo estaba diciendo en voz alta:


Simon, no te atrevas a morirte. No te atrevas!
El abri los ojos, y movi los labios.
No deberas estar aqu ladr Hal, y fue como si hablara en nombre de su amigo.
Tena que venir contest ella, a Simon.
Y ya estaba otro hombre ah, que la hizo a un lado de un empujn y le desaboton la chaqueta
a Simon.
Que alguien vaya a comprobar si McArthur est muerto, aunque lo parece.
El mdico hurg en la herida; Simon emiti un grito ahogado.
Jancy alarg la mano para impedirle que siguiera hurgando. Hal se la cogi y la puso de pie de
un tirn. Ella dio la espalda a aquel horrible espectculo.
McArthur dispar primero exclam , antes de la seal. Yo lo vi!
Todos lo vimos dijo Hal. No te preocupes. Simon tena derecho a disparar.
Eso era lo que ella quera or, pero de todos modos la estremeca pensar en Simon disparndole
a un hombre a sangre fra.
Los dos padrinos estaban agachados sobre McArthur. Pasado un momento Norton fue hasta
donde estaban ellos.
El corazn. Muri casi al instante. Condenada buena puntera, sobre todo dadas las
circunstancias. Nunca habra credo que se fuera a rebajar a asesinar a alguien.
Simon no ha muerto! le espet Jancy, y se gir a mirar para asegurarse de eso.
El mdico le haba cortado toda esa parte de la camisa, pero ella no logr verle la herida por en
medio de sus ensangrentados dedos. Era mucha la sangre. Simon tena apretados los dientes y las
manos, y estaba blanco como el papel. Pero no estaba muerto, y la herida estaba bastante ms
abajo del corazn. Pareca estar en el costado, cerca de la base de las costillas.
Volvi a arrodillarse a un lado.
Va a vivir?
Es posible dijo el mdico. De su maletn sac una compresa de tela y la presion en la larga
herida sangrante. Aunque la presion suavemente, Simon ahog otro grito. Las costillas. La bala
le ha roto por lo menos una, pero eso significa que no le lleg a un rgano vital.
Gracias, Dios mo.
Rece para que no est astillada.
Por qu?
El mdico le dirigi una mirada que deca Idiota.
Porque una costilla astillada no se suelda, y las astillas podran perforarle un pulmn y
finalmente matarlo.
Jancy se acerc otro poco a Simon y le cogi una mano apretada en puo; l relaj la mano
para cogerle la suya, e incluso esboz una dbil sonrisa.
Esto no me va a matar, cario. Recuerda las cartas.

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Ella se inclin a besarlo en la boca.


Oy mascullar algo al mdico y se gir a mirarlo. Este haba quitado la compresa y estaba
mirando la herida con el ceo fruncido. La herida se vea superficial, y al parecer las costillas
haban detenido la bala. Su tremendo terror comenz a remitir.
El doctor le meti un trozo de cuero entre los dientes a Simon y hurg en la herida.
Simon emiti un ronco gemido gutural, y ella tambin; la mano de l le estaba rompiendo los
huesos de los dedos.
Mujer idiota gru el mdico. Beaumont, dele algo til para que se agarre. Tengo que
sacarle la bala.
Simon comprendi. Le solt la mano a Jancy y Hal se arrodill y puso su mano en la de su
amigo.
No le has hecho dao, y dudo que a m puedas dejarme un moretn.
Simon podra haberse redo dbilmente, pero otra vez estaba sufriendo un dolor terrible, pues
el mdico estaba hurgando en la herida ms a fondo. La herida poda ser muy dolorosa, pero
debajo estaban esas costillas rotas.
No puede darle opio? pregunt Jancy.
Para esto? buf Playter, sacando del maletn un largo instrumento de metal y
comenzando a hurgar con l.
Simon se desmay.
Oh, gracias a Dios dijo ella.
Playter hurg ms a fondo, gir el instrumento y, sonriendo satisfecho, sac la bala de plomo
deformada. La examin atentamente y asinti. La envolvi en un trozo de tela y se la pas a Jancy.
Conociendo a estos jvenes tontos, s que va a querer guardarla como un recuerdo.
Ella no deseaba para nada esa bala, pero supuso que l tena razn. Eso quera decir que Simon
vivira, puesto que le iba a importar. No le caa bien aquel brusco cirujano del ejrcito, pero su
despreocupacin la calmaba; deba haber visto muchas heridas, y no manifestaba ninguna
preocupacin.
El sac otra compresa, la empap con un lquido que ola a coac y la presion sobre la herida,
que nuevamente estaba sangrando. Simon se movi y gimi, pero al parecer slo estaba medio
consciente.
El mdico le envolvi todo el pecho con una tosca venda y se levant.
Ahora hay que llevarlo a la casa, para poder tratarlo adecuadamente. Pero no quiero que
esas costillas se muevan. Necesita una camilla. Delahaye, hara el favor de cabalgar hasta la plaza
y traer una? Del tipo rgido. Mi ordenanza sabr cul.
El consternado oficial se alej a toda prisa.
Seora dijo el mdico mirando a Jancy, vyase a casa y prepare una habitacin para el
enfermo.
Jancy vacil; saba que l slo deseaba librarse de ella. Pero Hal la puso de pie de un tirn.
Vamos. Yo te acompaar.
Ella se habra quedado si hubiera sido de alguna utilidad, pero cuanto antes estuviera Simon en
una cama abrigada, mejor. Caminando a paso enrgico, entraron en la ciudad, donde ya

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comenzaban a salir personas al nuevo da. Ella vio miradas raras, lo que no era de extraar.
Llevaba el pelo suelto, y su ropa estara manchada de lodo.
Hal iba a entrar en la casa, pero ella le dijo:
Vuelve all, por favor. Yo puedo ocuparme de todo aqu. Le cogi el brazo. Mantenlo
vivo!
l se solt el brazo y le dio unas palmaditas.
No te preocupes, no est tan mal herido.
Ella se qued un momento en la puerta, observndolo alejarse, deseando poder quitarse el
miedo.
No era una herida fatal, pero aunque le haban sacado la bala, y aun en el caso de que la costilla
tuviera una rotura limpia y no le perforara el pulmn, la herida poda infectarse. Eso fue sin duda
la causa de que a Hal le amputaran el brazo. Pero las costillas no se pueden amputar.
Deja de aterrarte y haz algo til, se dijo. Entr en la casa a toda prisa a preparar la llegada de
Simon. Por lo menos McArthur estaba muerto. Muerto y en el infierno, donde le corresponda
estar.
l necesitara calor. Fue a la leera, llen una tira y la subi. Cuando lleg a lo alto de la
escalera, se qued inmvil, paralizada.
Un hombre estaba saliendo de la habitacin de Simon.
Le pas por la mente que era Simon, y la aterr la idea de que fuera su espritu, que hubiera
muerto. Pero entonces vio que era un hombre al que no conoca.
Quin es usted? Qu hace aqu?
El hombre, vestido toscamente y con un sombrero de ala ancha, se gir hacia ella alarmado. En
el instante en que ella abri la boca para gritar, l ech a correr hacia ella; por instinto se hizo a un
lado en lugar de intentar detenerlo, y l baj corriendo la escalera y sali de la casa.
Se qued largos segundos apoyada en la pared, mirando hacia la puerta por donde haba
desaparecido el intruso. Y de pronto entendi. Haba ido all a buscar los papeles de Simon!
Corri hasta la habitacin. Estaba desordenada, pero era el desorden que haban dejado ellos.
Las mantas de la cama estaban revueltas y algunas prendas de Simon seguan esparcidas por el
suelo, tal como las dejara l cuando se desvisti a toda prisa. El aire estaba impregnado con el
aroma almizclado de las relaciones sexuales, y sinti arder la cara de azoramiento y anhelo.
Se calm y volvi a mirarlo todo, pero no le sirvi de nada. No tena ni idea de dnde guardaba
l sus papeles y no sabra si faltaban. Llevaba algo en las manos el intruso? No, y seguro que en el
bolsillo no le cabran todos los papeles reunidos por Simon.
Pero ya tena claro que Lancelot McArthur no slo se dispona a asesinar a Simon sino que
tambin orden que le robaran los papeles. Era de suponer que pens que ella dorma en su
propia cama. Dese que el diablo lo estuviera asando.
Pero tena trabajo que hacer. Dej en el suelo la tira con lea y sac las mantas y sbanas de la
cama; pero entonces cay en la cuenta de que esa cama metida en el esconce de la pared hara
imposible cuidar a un enfermo inmovilizado.
Su habitacin? Demasiado pequea.

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La de Isaiah. Esa era muy espaciosa y la cama tena acceso por los dos lados. Cogi la tira con
lea y entonces se dio cuenta de que no le estaba funcionando bien la cabeza. No tena por qu
hacerlo todo ella.
Dej nuevamente la lea en el suelo, baj corriendo la escalera y sali en direccin a la cocina.
La seora Gunn estaba aadiendo lea al fogn de la cocina. Sal e Izzy la miraron asustadas.
S, Simon ha vuelto a enfrentarse a McArthur, y est herido, es decir, Simon est herido.
McArthur dispar antes de tiempo. Ese asqueroso canalla hizo trampa! Pero est muerto, quiero
decir, McArthur.
Estaba gritando y balbuceando como una idiota, y las tres la estaban mirando fijamente.
Intent hacerlo mejor.
Lo van a traer aqu, pronto. Es necesario encender el fuego en la habitacin del seor Trewitt.
Yo ya he subido la lea. Qu otra cosa es necesario hacer?
Dijo eso mirando a la seora Gunn, porque de pronto se senta con la cabeza hueca, y sin saber
qu hacer.
Calentadores contest la anciana. Tela para vendas. Agua caliente.
Diciendo eso se gir hacia la cocina, cogi una tetera que mantena caliente sobre un quemador
con difusor y sirvi t en una taza. Le puso leche y dos terrones de azcar y se la puso en la mano.
Sintese y beba esto, querida. El seor Simon se pondr bien, estoy segura. Ve t Sal, a
encender el fuego. Izzy, busca sbanas y ayuda a Sal a hacer la cama. Despus volved aqu.
Jancy agradeci la oportunidad de sentarse a beber t, pero no poda dejar de parlotear, sobre
McArthur que haba hecho trampa y sobre el dolor de Simon; sobre costillas e infecciones.
Finalmente se qued sin palabras y pens que era posible que Simon ya estuviera en la casa. Se
levant de un salto y atraves el corredor a toda velocidad.
La casa estaba silenciosa. Silenciosa como la muerte.
Entonces unas voces rompieron el espeluznante silencio; eran las criadas, que estaban bajando
la escalera.
Se oblig a serenarse y subi a ver que todo estuviera dispuesto. La habitacin de Isaiah ya se
senta abrigada por el fuego del hogar, y la cama estaba recin hecha. Estaba ahuecando las
almohadas cuando volvi Izzy con un enorme jarro con agua caliente y lo coloc en la piedra del
hogar.
Fuego y agua, los elementos de Simon.
Convirtindose en vapor. Vapor insustancial.
Dnde estaban? Habra ido algo mal?
Dese salir corriendo a encontrarse con ellos, pero ese horrendo mdico slo hara ms
comentarios mordaces. Simon tena una elevada opinin del cirujano del ejrcito, pero si las cosas
iban mal, llamara al doctor Baldwin.
Si las cosas iban mal. Le brotaron las lgrimas y se cubri la boca con una mano. Qu poco
tiempo haba transcurrido desde que haba tenido en sus brazos a Simon, sano y entero; y ahora
podra morir. Haba personas que moran por una herida, un hueso roto, o por un diente cariado.
Las cartas. Se agarr al mensaje de las cartas. Predijeron esa herida, pero no su muerte. No.

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JO BEVERLEY
El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Repitindose eso busc y encontr una de las sbanas que haban dejado aparte para enviar a
la parroquia, para los pobres. La llev hasta la ventana de su dormitorio y comenz a romperla en
tiras, para vendas, imaginndose que le rompa as la piel a Lancelot McArthur.
Ahora ya ests en el infierno, donde te corresponde estar mascull. Y espero que el
diablo te est rompiendo as. Y as. Y as.
La puerta de la calle.
Solt la sbana y sali corriendo. Cuando lleg a lo alto de la escalera, los hombres estaban en
el vestbulo. Simon estaba tendido en un tablero llevado por cuatro soldados uniformados.
Estaban Hal y el doctor, y otro hombre uniformado. Ah, el padrino de Simon, el capitn Norton.
Observ todo eso mientras bajaba a toda prisa la escalera para llegar al lado de Simon.
Tena los ojos cerrados y la cara muy plida.
Est bien dijo Hal, pero moverlo le produce dolor.
Ella volvi a respirar.
He preparado la habitacin del to Isaiah. Arriba aadi, dirigindose a los hombres que lo
llevaban.
Todava no ladr Playter. No tiene sentido subirlo mientras yo no le haya limpiado la
herida y vendado bien. El comedor?
As pues, nuevamente se hara servir la mesa del comedor. Ella entr detrs, pero Playter se
gir a mirarla:
Fuera! Vaya a preparar t o a hacer algo. Aqu no ser de ninguna utilidad.
Jancy mir a Hal en busca de ayuda, pero l, con la cara muy seria, la hizo salir de un empujn y
le cerr la puerta en las narices. Y ah estaba, detrs de la puerta, sintindose impotente, cuando
la seora Gunn entr en el vestbulo, llevando una bandeja.
Usted viene conmigo a la sala de estar, cario. Vamos a beber una rica taza de t y a comer
algo mientras esperamos.
Ella deseaba continuar ah montando guardia, pero obedeci y la sigui como una sonmbula.
Cuando la seora Gunn cerr la puerta cay en la cuenta de que la sala de estar quedaba en la
parte de atrs de la casa, lejos del comedor. Si Simon gritaba, tal vez no lo oira.
Por lo que saba, la seora Gunn nunca haba tomado el t en la casa, pero ella no tena
ninguna objecin a eso. No tena voluntad ni fuerza en absoluto, as que, temblando, se dej llevar
hasta un silln e incluso permiti que le pusiera la vieja manta de Isaiah sobre los muslos y se la
remetiera por los lados.
Tranquila, tranquila, querida, todo ir bien.
Esa otra taza de t fuerte le sent bien, pero no pudo ni tocar la comida.
Ojal supiera lo que est ocurriendo.
Vamos, vamos, si algo hubiera ido mal, no seguiran ah, verdad? Jancy mir en direccin al
comedor. Pero me gustara saberlo.
Estas cosas no se pueden apresurar dijo la seora Gunn, con sus nudosas manos reposando
ociosas en su regazo cubierto por el delantal. Es un joven sano y eso es lo que importa. No es
que el duelo no sea un asunto feo. A Gunn le gustaba enzarzarse a puetazos, pero era yo la que
tena que remendarlo, y l me maldeca por causarle dolor, pero no maldeca a los que le
enterraban los puos y le hacan dao. Yo lo maldeca a l, puedo decir...

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El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Y as continu la anciana parloteando, y sus palabras pasaban por encima de Jancy como un
blsamo, de modo que cuando se abri la puerta y entr Hal, ni se abalanz de un salto hacia l ni
se desmay.
Fue bien. Ahora ya pueden llevarlo a la cama.
Jancy volva a sentir acelerado el corazn y no saba por qu. Ahora todo estaba bien. O al
menos bastante bien.
Yo os acompaar.
Subi la escalera delante de los hombres que llevaban la camilla y los llev hasta el enorme
dormitorio. Simon tena los ojos cerrados, pero no daba la impresin de estar inconsciente o
dormido. Supuso que simplemente estaba soportando el dolor.
Almohadones dijo el mdico. Estar ms cmodo sentado, pero el apoyo debe ser firme.
Jancy corri a buscar los duros almohadones de su cama y de la de Simon. El doctor Playter los
dispuso a su satisfaccin y luego dio las rdenes para el traslado a la cama como un capitn
dirigiendo la difcil carga de un buque. A Simon le haban quitado toda la ropa a excepcin de los
calzoncillos, que estaban horriblemente manchados de sangre por un lado. La mitad del pecho la
tena cubierta por las vendas. Para una herida superficial cerca de las costillas inferiores?
Tal vez su perplejidad fue visible, porque Hal le explic:
Para disuadirlo de moverse mientras se le sueldan las costillas.
Pero no hay que cambiarle el vendaje?
Hacer y deshacer dijo el mdico. Por eso el nudo est al lado izquierdo. No aplastar las
costillas, que deben soldarse. Creo que le saqu todos los trocitos de tela. Eso es lo que mata a la
mayora de los hombres, seora, esos trocitos de tela que quedan dentro de la herida producen
infeccin, contagio. Y para qu? Agit la cabeza como un toro furioso. Era un magnfico joven
sano hace un momento, y ahora mrelo.
Mir hacia alguien que estaba detrs de ella. Ella se gir y vio que el capitn Norton segua
presente, y tena la cara tan demacrada como Simon.
No me cabe duda de que usted no podra haber hecho nada, seor le dijo, y mir
nuevamente a Playter. Entonces, con un buen cuidado sobrevivir?
Soy mdico, seora, no adivino. Esto est en las manos de Dios. Tiene experiencia en cuidar
enfermos?
Slo de enfermedad, no de heridas.
Estar enfermo. Le subir la fiebre mientras su cuerpo queme el contagio. Su mayor peligro
ahora es el movimiento. No permita que se mueva!
Tal vez ella se encogi ante ese ladrido, o asomaron lgrimas a sus ojos, porque l hizo un gesto
de pena y moder el tono.
Esta noche volver a cambiarle la compresa y a examinar la herida. No se meta con la herida.
El cuerpo sana solo. Debe hacer una dieta lquida, comida sosa. Nada de carne ni alcohol. Mucho
lquido. Bebida de cebada, caldo puro, t simple. Tiene una taza para invlido?
S, creo que s.
Estupendo. No le conviene flexionar el cuerpo durante un tiempo.
Ech a andar hacia la puerta, pero ella lo intercept:
Por qu tiene vendado el brazo. Lo ha sangrado?

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Todava no. La bala se lo roz al pasar. Posiblemente lo movi para bloquearla cuando vio
que McArthur disparaba. Eso podra haberle salvado la vida, porque le rest fuerza al impacto. Es
una herida en la carne. El peligro son sus costillas. Mantngalo quieto.
Cuando el mdico sali de la habitacin, ella se gir a acariciarle la frente, apartndole un
mechn de pelo mojado. Con qu facilidad su cuerpo podra estar fro y no caliente, tal vez
simplemente debido a un movimiento del brazo.
El abri los ojos, y aunque tena la frente arrugada, ella crey ver en su cara la insinuacin de
una sonrisa. Entonces l se movi, y ahog una exclamacin.
Ella lo empuj por el hombro hasta dejarlo apoyado en los almohadones.
No te muevas!
Creme, no me mover. Crcholis, s que duele. Pase la mirada por la habitacin. Te
has roto las costillas alguna vez, Norton?
El capitn se acerc a la cama.
No.
No te las rompas. La herida no es nada, pero las costillas...
Por eso debes estarte quieto dijo Jancy, muy quieto.
l la mir ceudo.
Nos marchamos dentro de cuatro das.
Nos marcharemos cuando t ests bien para viajar.
Perderemos el Eweretta.
Ella le acarici el hombro.
Habr otros barcos.
No cuando el ro se congele. Jancy, esto es grave. La mitad de nuestras pertenencias ya estn
en Montreal.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1133

La haba llamado Jancy. Una parte de ella se encogi, imaginando que a eso seguira alguna
terrible revelacin, pero la mayor parte de su cuerpo record esa noche pasada, la que lo hizo
irrevocablemente suyo, de ella, para cuidar de l.
Si nuestras pertenencias llegan a Inglaterra antes que nosotros, pues, sea dijo, en tono
tranquilizador. Lo bes suavemente. Pon tu mente en curarte, cario.
l la mir con una sonrisa indolente muy impropia de l, a no ser la que recordaba de esa
noche.
Deja de mirarme as.
Por qu?
Porque me haces ruborizarme.
l ensanch la sonrisa.
Ests deliciosa cuando te ruborizas. Incluso tus pecas se ruborizan.
Ella se cubri la cara con la mano.
Basta!
Te acostars a mi lado?
Ella mir alrededor, y vio que estaban solos. Los hombres haban salido discretamente.
Todava tmida? brome l.
Todava tunante?
Cuando tengo que serlo.
Ah, pues eres terrible.
Y el hombre ms maravilloso del mundo.
Se quit los zapatos, y se subi a la cama con sumo cuidado, por su lado izquierdo. Lo haban
colocado en el centro de la cama, con lo que quedaba muy poco espacio, y el montn de
almohadones le creaba dificultades. Pas una pierna por encima de la de l, apoy la cabeza en su
hombro desnudo y el brazo sobre su pecho vendado, sin presionar, colocando la mano sobre su
corazn, sintiendo sus latidos parejos.
Gracias a Dios que ests vivo, Simon. Estaba muy asustada.
Playter es el mejor para las heridas de bala del Alto Canad.
No me cae bien, pero si te mantiene vivo, le besar los pies.
No es necesario. Ahora bien, mi...
Desliz la mano por su cadera, producindole estremecimientos.
Todava le remorda la conciencia por ocultarle sus secretos, pero no demasiado. Simon era
suyo y no lo perdera, ni porque se lo arrebatara la muerte ni porque se lo arrebatara la ley.
Nunca antes haba conocido el rugido del poder del amor. Separarse de l ahora lo sentira
como la amputacin de un brazo.
l continu acaricindola suavemente.
Creo que eres mi ngel de la guarda.
Slo te he causado problemas.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Tonta, esto no es obra tuya. Fui un tonto al no darme cuenta de que McArthur siempre tuvo
el plan de disparar antes de tiempo. Cuando nos interrumpiste la primera vez tal vez me salvaste
la vida. Hoy, algo desvi mi atencin del pauelo hacia ti. Eso podra haber sido fatal, pero debo de
haberlo visto a punto de disparar y por eso me gir y fren un poco el impacto de la bala con el
brazo. Mi ngel guardin.
Ella se acurruc ms contra l.
Que siempre lo sea, entonces. Pero, por ti, me gustara ser una dama refinada.
Jane, si no dejas de decir esas tonteras, me levantar para arrearte una sacudida y, por lo
tanto, segn Playter, morir. Reconozco que si llevara a casa a una burda delincuente, mi familia
encontrara difcil aceptarla. Pero a una dama de buena crianza, valiente, inteligente y generosa?
Darn gracias a Dios.
Una burda delincuente.
En realidad continu l, ya relajado , eres muy parecida a mi madre. Ella es una mujer
sensata, prctica, que hace lo que es necesario hacer y canta las cuarenta a los hombres cuando lo
necesitan. A veces ayuda en fa cocina y prepara cremas y ceras en su despensa de trabajo. Se
prende la orilla de la falda en la cintura y hace la limpieza de primavera con las criadas.
Ella se apart para mirarle la cara y ver su expresin.
De veras? Crea que Brideswell era muy grandiosa.
Una mansin fra con pilares? Qu va! Es una laberntica casa de campo llevada a la manera
del campo, y todos en mi familia son gente muy prctica.
Pero tu padre est en la lnea de sucesin para ser conde.
Qutate eso de la cabeza tan firmemente como se lo quita l. Ella obedeci en eso, pero
continu con el tema:
Tendrs que prepararme, Simon. No quiero dejarte en vergenza.
No me dejars en vergenza.
Creo que no comprendes lo diferente que ha sido mi vida. Entonces explcamelo.
Jancy hizo un mal gesto; ella misma se haba metido en ese atolladero. Pero ya estaban casados
y tena que hacer funcionar el matrimonio. Tena que encajar en su mundo, lo que significaba
convencerlo de lo diferente que era del suyo.
Recordando que deba hablar como si fuera Jane, dijo:
Cuando mi padre tena la escuela vivamos en una casa grande, pero la mayor parte la
ocupaba la escuela. Despus que l muri, mi madre se mud conmigo a Abbey Street. Ah
nuestra casa era modesta, ms pequea incluso que esta. Arriba dos dormitorios y un trastero.
Abajo la sala de estar, el comedor y la cocina. Y, claro, finalmente la sala de estar, que daba a la
calle, se convirti en la tienda. No s si antes que muriera mi padre alternaban con la sociedad de
Carlisle, pero despus no, aunque Martha daba mucha importancia a los parientes escoceses de
buena cuna. Eso quiere decir que no nos relacionbamos con muchas personas. Ella era reservada,
y tena poco inters en lo que llamaba callejear. Y despus, claro, abri la tienda y se convirti
en tendera.
Guard silencio, esperando el juicio de l.
Tendr que ensearte a bailar? pregunt l.
S.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Qu delicioso.
Todava no se lo tomaba en serio.
Y a hacer reverencias a los lores y ladies. A comportarme en una comida elegante, e incluso a
tratar a los criados. Tenamos una criada para todo, y aqu no ha sido muy diferente. No intentes
decirme que tu madre no tiene un ejrcito de criados.
Supongo que lo tiene, s. Muy bien. No hace falta que sigas coaccionndome. Contamos con
un par de meses antes de llegar a Inglaterra. Ese tiempo bastar para las clases. Y cuando
lleguemos iremos a visitar a Dare antes de continuar hacia Brideswell. Eso ser un til ensayo.
Ella lo pens.
No est en la casa de su familia?
Que yo sepa, s.
Y su padre no es un duque?
S.
Ella se baj de la cama y lo mir indignada.
Simon!
l se limit a sonrer.
Confa en m, Jancy. Eres mi mujer, mi esposa. Procurar tu felicidad y bienestar es mi deber y
mi placer.
Aunque le haba descrito su vida en Carlisle, estaba claro que l no captaba el abismo que los
separaba. Y acechando debajo de todo, como un peligroso pantano, estaban sus verdaderos
orgenes.
Un duque conociendo a una Hannasky? Seguro que haba una ley que lo prohiba.
Por lo menos McArthur ya no est dijo.
Entonces record al intruso. Era curioso como los acontecimientos dramticos expulsaban esas
cosas de la cabeza. Le cont lo ocurrido.
No slo fue all a matarte, tambin envi aqu a un ladrn a robarte los papeles. Y podra
habrselos llevado. Lo siento, Simon. El hombre no llevaba nada en las manos, pero podra
haberlos encontrado. Debera haberlo detenido.
l se movi y al instante solt una maldicin.
Calla. No, Jancy. No se los llev.
Cmo puedes estar tan seguro?
Porque los tiene Hal.
Ella lo mir ceuda.
En el hotel? Estn seguros ah?
McArthur ya est muerto.
Pero no actuaba solo, verdad? Y no has dicho que en los papeles se menciona a otros?
Mi extraordinaria Jane. Los nombres estn en cdigo, pero algunas personas podran estar
preocupadas, s. Treadwell y Oglethorpe no los pierden de vista, pero, por seguridad, tal vez sea
conveniente que se vengan a alojar aqu. En todo caso, vas a necesitar ayuda para cuidarme.
Jancy abri la boca para protestar, pero entonces comprendi que tal vez Simon preferira que
un criado se ocupara de sus cuidados ms ntimos.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Dnde dormirn? Slo tenemos tres dormitorios.


Hal puede ocupar mi habitacin. No hay un vestidor contiguo a esta habitacin con una
cama para un criado?
Jancy fue a abrir la puerta y examin el pequeo cuarto. Slo le entraba luz por una minscula
ventana, pero haba una cama estrecha y espacio para un colchn en el suelo.
Muy bien. Yo me encargar de esto.
Y comida? pregunt l, como un nio pidiendo un dulce. Me he recuperado tanto que
estoy muerto de hambre.
Debes hacer una dieta lquida, sosa.
Quieres que me ponga soso? Un bistec poco hecho sera...
De ninguna manera.
Tirana.
Lo ser si tengo que serlo.
Pero los dos sonrieron con los ojos.
Nada de papilla, eso s que sera cruel suplic l. Tengo un agujero en el estmago,
cario.
Ella lo mir moviendo la cabeza, pero encantada por esa rpida recuperacin. Fue hasta la
puerta y all se gir a mirarlo.
Creo que el capitn Norton se siente culpable. O en cierto modo responsable.
No podra haber hecho nada, pero si sigue ah, dile que entre. Podemos compartir el
desayuno.
Norton se estaba paseando por el corredor, as que le dijo que entrara, y despus fue a
comunicarle a Hal el plan de que se mudara con sus hombres a la casa. l acept y se march.
Jancy volvi a respirar.
Simon sobrevivira y ella se convertira en la esposa que necesitaba. Aunque Martha haba
preferido vivir sosegadamente, haba educado a sus hijas para ser dignas de las familias de sus
maridos, resuelta a que a las dos se las considerara unas damas.
Lo ms probable era que esa hubiera sido una esperanza dbil, porque la familia de Archibald
Otterburn lo repudi cuando se cas con una modista. As funcionaba el mundo.
Pero saba que era inteligente y perspicaz y buena para imitar.
Cuando lleg a Abbey Street no tard en aprender ese estilo de comportamiento. Lograra
aprender el estilo de Brideswell tambin, y s, incluso a comportarse en la casa de un duque.
Volvi la atencin al momento. Haba que preparar la habitacin de Simon para Hal. Los criados
necesitaran ropa de cama y un colchn que haba que encontrar en alguna parte. Simon tena
hambre.
Le ira mejor comer algo que pudiera sostener en las manos. Necesitara compaa tambin.
Ella y Hal comeran con l en la habitacin en una mesa pequea.
Fue a la cocina y entonces record que a las criadas no se las haba informado de todo.
Todo va bien. El seor Saint Bride slo necesita descansar para que se le suelden las costillas.
A la seora Gunn le dijo: El doctor recomienda una dieta lquida, pero le ira mejor algo que
pueda comer con una mano y sin flexionarse.

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Nada de avena con leche ni manzanas asadas, entonces dijo la anciana, sonriendo de oreja
a oreja. Un bocadillo no le har ningn dao, y puedo hornear empanadillas.
Hay una taza para invlido? Me pareci ver una. No tardaron en encontrar la taza con un
pico largo y a encaminar el desayuno. Dado que las criadas estaban ocupadas, Jancy subi a quitar
las sbanas de la cama de Simon. Cuando vio el estado en que se encontraba la habitacin se
sinti intensamente contenta. No haba nada malo en lo que haban hecho ah, pero daba esa
impresin.
Escandalosamente maravilloso. Recogi una copa de coac del suelo y aspir la mezcla de
olores que contaban la historia. Las cartas de la baraja seguan desparramadas en la mesa. Las
puso en su caja y cuando fue a guardarlas en el cajn vio las cartas sobre el escritorio. Mi
testamento. Para mis padres. Para lord Darius Debenham. Dese leerlas simplemente
porque eran parte de Simon, pero las meti en el cajn junto con la baraja. Despus orden las
prendas de ropa esparcidas por el suelo y sac las sbanas con manchas de sangre.
Entonces se qued ah de pie, abrazndolas para consolarse, aspirando el aroma de Simon y de
lujuria. Dese dormir ah, envolverse en todo lo que era l, pero no poda sugerir que Hal durmiera
en la habitacin de ella.
Con las sbanas se sec las lgrimas que le brotaron. Lgrimas por no poder dormir ah; por el
miedo a que se le perforara un pulmn o se le infectaran las heridas; por no poder decirle la
verdad a Simon; por miedo al futuro, a que le arrebataran la dorada promesa.
Se seren, hizo un bulto con las sbanas y las llev al cubo de ropa sucia para enviar a la
lavandera que estaba junto a la puerta de la cocina.
Se tom un momento para dar una vuelta por el jardn, sac una ramita de menta y olindola
contempl las casas de los vecinos, apenas visibles debido a la extensin de los terrenos y a los
rboles. Le alegraba muchsimo que Hal y sus hombres vinieran a alojarse en casa, porque en la
nuca senta hormiguear una sensacin de peligro.
York estaba tan pulcramente trazada, residan all tantas damas y caballeros que pareca una
ciudad civilizada, pero en realidad era tan salvaje y peligrosa como la selva que la rodeaba. Se
marcharan tan pronto como Simon estuviera bien para viajar. Aunque perdieran el ltimo barco
transocenico, llegaran a Montreal o Quebec. Estaran lejos de ah.
En ese momento salieron Sal e Izzy de la cocina llevando bandejas. Corri a abrirles la puerta de
atrs de la casa y entr tras ellas. Cuando salieron de la habitacin, le orden a Izzy que hiciera la
cama en la habitacin de Simon. Y cuando se gir hacia la escalera, vio a Hal y a sus hombres subir
y les explic las disposiciones. La casa estaba francamente atiborrada, y eso le encantaba. Ahora
Simon y su trabajo estaran seguros.
Pero cuando entr en la habitacin detrs de Hal lo oy decir:
El interrogatorio ser maana.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1144

interrogatorio? exclam.
Simon estaba comiendo un bocadillo sostenindolo con la mano izquierda.
Cuando alguien muere as tiene que haberlo, mi amor. Dudo que pase a juicio, dado
principalmente que Gore desea que se preste la menor atencin posible al asunto.
Pero podran juzgarte por asesinato?
Muy improbable dijo Hal. Se observaron correctamente todas las formalidades. Verdad,
Norton?
Por supuesto repuso Norton, exagerando tal vez un poco en la efusin, y aadi,
dirigindose a Jancy. Si no se observan, seora, los padrinos pueden ser procesados tambin.
Simon tendr que prestar declaracin? No se puede mover.
En ese caso vendran aqu dijo Hal. Pero dudo que sea necesario. El que haya sido herido
redundar en su favor, pero es el hecho de que McArthur dispar antes que se diera la seal lo
que decidir el asunto.
Norton se march a cumplir con sus obligaciones militares. Jancy aparent sentirse muy
animada y fue a ocuparse de los quehaceres de la casa, pero el pensamiento del interrogatorio le
golpeaba la cabeza como un palillo en un tambor. No lograba borrarse la imagen de Simon
intentando mantenerse de pie y disparando con la intencin de matar. Al parecer tena el derecho,
pero y si el tribunal no lo consideraba as? Podran colgarlo.
Los hombres no se vean muy preocupados, as que su terror deba provenir de las experiencias
Hannasky. Los Hannasky no tenan ninguna fe en la justicia ni en la ley.
Cuando volvi a la habitacin, Simon sugiri que jugaran al whist, as que se sent a jugar.
Treadwell se les uni para hacer el cuarto. Hal sac un pequeo atril para sostener sus cartas.
Despus l y sus hombres los dejaron solos, y ella le ley a Simon. Volvi Playter e inform que
todo estaba bien, aunque no le quit la venda para examinar la herida. Al parecer, su lema era:
No estorbar el proceso de la naturaleza.
Al caer la oscuridad ella supuso que Simon se quedara dormido, porque se vea agotado, pero
cuando se durmi, se mova y despertaba por el dolor. Ella le ley otro poco, intentando
tranquilizarlo, pero al final tuvo que dejarlo a cargo de Oglethorpe, no fuera que se quedara
dormida donde estaba.
Cuando volvi a la maana siguiente Simon estaba demacrado y ella se enter de que haba
intentado levantarse para usar el orinal normal en lugar del especial para enfermos. Aunque lo
reprendi, continu preocupada; cmo se iba a poner bien comportndose as? Cuando oy
entrar al doctor baj corriendo al vestbulo a interceptarlo.
No podra darle algo para el dolor? Anoche no pudo dormir.
Le duele al moverse?
Terriblemente.
Entonces no se mover, verdad?
Ella subi tras l la escalera sintindose tonta, pero sintiendo tambin una intensa aversin por
l.

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Esta vez Playter le quit la venda del pecho, cogi la compresa de hilas y la examin
detenidamente observando las manchas marrones y amarillas; despus la oli. El nico olor que
senta Jancy era el del coac.
La herida se vea horrible, con la carne inflamada y costrosa.
Todo est bien? pregunt.
Por el momento.
Por qu coac?
l la mir enfurruado, as que ella tambin lo mir enfurruada.
Necesito saber cmo debo cuidarlo, doctor.
l gru, pero dijo:
Una compresa con licor contribuye a la curacin de las heridas de bala. Ver que ya no sale
sangre y que hay excelentes hongos.
Qu? exclam ella, horrorizada.
La carne inflamada, seora Saint Bride. Es parte del proceso de curacin. A esa costra la
seal con el dedola llamamos escara. Slo se produce en las heridas calentadas, como por
quemadura o disparo. Al principio es saludable, pero hay que tener cuidado de que no se cierre,
porque la herida debe drenarse. Los lquidos atrapados envenenan el cuerpo.
Estoy aqu, sabe? dijo Simon.
Y continuar aqu quieto, y se dejar cuidar dijo Playter, sacando una compresa limpia de
su maletn. Tiene coac, seora? No veo por qu he de usar el mo.
Jancy fue a buscar el decantador. l empap la compresa y la aplic a la herida.
Preferira ese coac dentro de m dijo Simon, muy tenso, lo que indicaba que incluso esa
suave manipulacin era dolorosa.
E inflamarse la sangre?
Diciendo eso Playter apret fuerte la venda. Simon sise.
El vendaje debe quedar apretado para mantenerle las costillas en su lugar, seor dijo
Playter, no sin cierto gusto, en opinin de Jancy.
Cundo estar en condiciones de viajar?
Tal vez dentro de dos semanas, suponiendo que continu curando bien.
Qu ocurrir si viajo dentro de dos das?
Pues que probablemente se morir.
Simon apret los labios.
Si el problema es el movimiento dijo Jancy , no podra viajar en camilla, tal como lleg
aqu?
La objecin de Simon a esa idea choc con la respuesta de Playter.
Para qu correr ese riesgo?
Porque tenemos que embarcarnos de regreso a Inglaterra antes que se hiele el ro. Viajar en
barco hasta Montreal no sera muy fatigoso, verdad?
Jovencita, en el lago Ontario hay tormentas igual que en el Atlntico, y el San Lorenzo est
interrumpido por rpidos. As que se queda aqu hasta que yo diga que no hay riesgos, o yo me
lavo las manos.

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Ella abri la boca para discutir, pero Simon se le adelant:


Jancy.
Ella obedeci la silenciosa peticin, pero acababa de entrarle un nuevo miedo. Cmo saban
que Playter deca la verdad? Si haba personas que deseaban impedir que Simon llevara esos
papeles a Londres, cuanto ms tiempo lo retuvieran ah, mejor para ellas. Llamara al doctor
Baldwin.
Playter sac ms instrumentos.
Qu va a hacer?
La herida ha dejado de sangrar, as que es necesario sacarle sangre para evitar la
mortificacin. Si se va a desmayar, vyase.
Aunque ella detestaba ver sufrir a Simon lo ms mnimo, saba que no se desmayara, y deseaba
estar presente para ver si Playter haca algo sospechoso. Muchas veces haba asistido al doctor
cuando sangraba o aplicaba ventosas a la ta Martha, as que saba cmo se haca.
Pero Playter no hizo nada raro, todo fue normal.
Cuando Simon qued con el brazo izquierdo vendado, coment:
Debo parecer un lastimoso espcimen.
Por lo menos tienes los dos brazos iguales brome ella, y pregunt a Playter. No
debera examinarle la herida del brazo?
Es una heridita superficial, seora. Un nio sabra curarla. De todos modos, quit la
venda. Ya est, mire. Buena escara, y cuando se desprenda habr una sana supuracin. Todo
est bien.
Yo debera currsela? Con coac?
Djela en paz, mujer! Se lo he dicho, el cuerpo sana solo. Despus que Hal sali con el
mdico para acompaarlo hasta la puerta, Simon le dijo:
Jancy, si yo no puedo marcharme antes que el ro se hiele, t debes irte.
No.
Quizs estemos en peligro. Recuerda a ese intruso.
Tanto mayor razn para que me quede.
No tengo ninguna autoridad como marido?
Si la tienes, no tienes manera de ejercerla.
Oglethorpe.
S, seor?
Me haras el favor de darle una paliza a mi mujer en mi lugar?
No, seor.
Traidor.
Jancy se ri y se inclin a besarlo en la mejilla.
S bueno. El Eweretta no ser el ltimo barco que zarpe. T mismo dijiste que siempre zarpa
de Montreal antes que corra el peligro de quedar bloqueado. Tan pronto como sea posible, nos
marcharemos de York, pero ahora tu salud es ms importante que cualquier otra cosa.
El asunto del interrogatorio se cerna silencioso en la habitacin. Dese haberle preguntado a
Playter qu dira al jurado. Tena que decir la verdad, era de suponer, pero habiendo germinado en

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ella la sospecha, no poda quitrsela de la cabeza. Y si menta? Y si todos mentan? Y si haba


una conspiracin para que colgaran a Simon?
Hal. Hal era su nica esperanza.
Cuando l se march para ir a prestar declaracin, ella se lanz a hacer limpieza. Tal vez debera
haberse quedado en la habitacin acompaando a Simon, que igual podra estar disimulando el
temor bajo una fachada de calma, pero decidi agotarse limpiando la sala de estar. Incluso sac la
alfombra y la llev al patio para quitarle el polvo a golpes.
Ya se ha muerto?
Sobresaltada se gir, y se encontr ante Hal.
Qu ha ocurrido?
Todo est bien. Le quit el sacudidor de la mano y lo tir al suelo. Vamos.
Ella se frot las manos para quitarse el polvo.
Debes de creer que soy una tonta.
No. Yo tambin estaba preocupado. Le puso la mano en la espalda para dirigirla hacia la
casa. El juez desaprob que Simon hubiera disparado, pero Norton, Delahaye y yo coincidimos
en atestiguar que McArthur dispar antes que cayera el pauelo y dispar a matar. Otros dos
atestiguaron que oyeron decir a McArthur que se iba a librar de Simon. Eso bast, dado en
especial que Simon tena razn. Gore haba dejado claro que quera cerrar el caso, no alargarlo. Y
se acab.
En la habitacin de Simon se estaba llevando a cabo una fiesta de celebracin.
Te dije que no te preocuparas dijo l.
Si ella hubiera tenido el sacudidor a mano igual lo habra golpeado con l, pero, por contra, le
confisc la copa de vino.
O sea, que estamos libres para marcharnos tan pronto como t puedas?
S.
A ella se le desenrosc el nudo que llevaba dentro.
Y a Gore no le preocupa lo que t vas a hacer en Londres? McArthur cometi sus delitos
durante su administracin.
Tal vez espera que el Gobierno considere conveniente enterrar todo el asunto. En eso, la
muerte de McArthur es ventajosa para l.
Pero eso hara intil todo tu trabajo.
l neg con la cabeza.
No. Mi principal objetivo ha sido siempre poner fin a la malversacin de McArthur y
conseguir que se indemnice a aquellos a los que hizo dao. No quiero desatar una caza de brujas.
Entonces espero que los dems lo sepan dijo Hal.
Simon lo mir exasperado.
Ahora esta casa es como una fortaleza.
No te olvides de Troya.
Pues entonces no admitir ningn caballo.
Jancy decidi comunicar sus temores.
He estado pensando en el doctor Playter.

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Cspita, seora exclam Norton. Es un hombre muy cabal, digno de confianza. Su


reputacin es extraordinaria.
Pero es muy brusco.
Es un cirujano del ejrcito, Jane dijo Hal. Tienen que endurecerse.
Para poder hacer frente a las consecuencias de las batallas, comprendi ella. Para poder
amputar brazos y piernas hasta tenerlos amontonados alrededor; para poder desentenderse de
los heridos que no se pueden salvar. Ante todo eso, las heridas de Simon deban parecer nada, y
ella una nia tonta y fastidiosa. Pero hara llamar al doctor Baldwin, slo para estar segura.
Le cogi la mano a Simon.
Entonces lo nico que queda es que te portes bien para que se te suelden esas costillas. Qu
podemos hacer para entretenerte, seor, que ests reclinado en tu divn como el mismsimo Gran
Panjandrum?
Se miraron a los ojos, recordando esa primera y terrible noche cuando l fue tan amable.
Con el botoncito redondo en la coronilla dijo l. Podras recitarlo?
Supuestamente ese poema disparatado lo haba inventado su autor para poner a prueba la
capacidad de memorizar de un actor, por lo tanto, lo usaban en las escuelas para atormentar a los
nios.
Jancy adopt una postura teatral.
Entonces ella fue al jardn a cortar una hoja de col para hacer un pastel de manzana, y al
mismo tiempo una enorme osa que vena por la calle asom la cabeza en la tienda. Qu, no hay
jabn? Entonces l muri y ella se cas, muy imprudentemente, con el barbero.
Y estuvieron presentes continu Simon, los Picninnies, los Joblillies, los Garyulies y el
mismsimo Gran Panjandrum, con el botoncito redondo en la coronilla.
Los dos sonrieron de oreja a oreja y terminaron juntos:
Y todos se pusieron a jugar al pllame si puedes hasta que se acab la plvora que llevaban en
los tacones de sus botas.
El pblico aplaudi. Simon se ri, y al instante solt una maldicin en voz baja. Pero se haba
evaporado la tensin. De todos modos, ella hizo llamar al doctor Baldwin y este vino.
Slo como vecino insisti.
Se neg a examinar las heridas alegando que eso sera entrometerse en el dominio de otro
mdico, pero s hizo un reconocimiento del estado general de Simon, y confirm el consejo de
Playter.
Yo dira que, en caso de que fuera necesario, podra marcharse antes, Saint Bride, si estuviera
dispuesto a soportar un dolor considerable, pero le resultar muchsimo ms cmodo dentro de
una o dos semanas.
Jancy tuvo que conformarse con eso. Desech los temores y se dispuso a esperar, con todos los
dems.
Al da siguiente el doctor Playter se manifest nuevamente satisfecho con la herida de Simon.
Le desprendi un trocito de su preciosa escara, lo que claramente le doli, aunque l no se quej.
Cuando examin la supuracin resultante dijo: Todo bien, y le aplic la compresa y la venda.
Tiene fiebre dijo Jancy.
Lo cual es excelente repuso l. Despus de sangrarlo otra vez, se march.

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Aprovechando que los hombres haban salido para permitir que Playter lo examinara y an
seguan fuera, ella se complaci en un beso, un verdadero beso, y cerr los ojos para disfrutarlo.
Cuando se enderez, le acarici la cara caliente.
Ten paciencia, cario.
Me atrofiar acostado aqu.
Debe de ser el hambre el que te tiene malhumorado. Ir a buscarte algo para almorzar.
Cuando volvi, l estaba intentando bajarse de la cama.
Para! grit.
Simon se haba quedado quieto, blanco de dolor y soltando una sarta de palabrotas.
Oglethorpe sali corriendo del vestidor para ayudarlo a reclinarse en los almohadones.
Vamos, vamos, seor, nada de eso estando presente su seora esposa.
Ya es hora de que ample su vocabulario.
Jancy estuvo a punto de decirle que ya conoca todas esas palabrotas; escandalizaba a Martha
con su lenguaje cuando lleg a Abbey Street. Pero se refren.
Creo que voy a instaurar un bote de penitencia. Un penique por cada infraccin.
Que sea una guinea dijo Hal, que haba entrado detrs de ella. Exprmele todo lo que
tiene.
Que es condenadamente poco ladr Simon. Te gustara estar clavado aqu como una
estatua de cera estando totalmente sano?
No, claro que no, pero eso no viene al caso replic Hal. Eres un tonto al arriesgar esas
costillas, y no ests sano. Tienes fiebre.
Si estuviramos en guerra no estara acostado aqu. Seguro que ya me habran arrojado a la
batalla.
No, sin duda estaras muerto.
Jancy intervino, no fuera que se armara una verdadera pelea. Se acerc a Simon y le puso un
bocadillo en la mano.
Come.
Malditos bocadillos exclam l, y entonces la mir a los ojos. Perdname, pero esto es
como para hacer perder la paciencia a un santo.
Incluso a un Saint Bride, parece. Sirvi t en la taza para invlido, buscando un tema sin
riesgo.
Ha existido un santo Bride? l trag el bocado.
Muchos, sin duda. Saint Bride2 viene o bien de la santa Bridget irlandesa o de la santa Birgitta
sueca. La conexin ms probable en Lincolnshire es la sueca. Era una mujer de alcurnia, esposa y
madre, dada a hablarles claro a reyes y papas.
Yo dira que eso le ganara el infierno, no el cielo.
Asombroso, verdad? Tal vez las cosas eran distintas en el pasado.
Tom otro bocado y ella aprovech para servir t en las tazas de Hal y de ella.

2
Bride significa novia momentos antes y durante la boda, y se emplea tambin en el sentido de esposa o recin
casada hasta unos das despus. (N. de la T.)

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Haba un monasterio en su honor cerca de Brideswell continu l, por eso el pueblo se


llama Monkton Saint Brides. No queda ningn rastro, aparte de la iglesia, que formaba parte del
monasterio. En la calle del pueblo hay una fuente natural que tiene una interesante leyenda.
Cul?
Las novias tienen que beber de la fuente antes de entrar en la iglesia. Y si son impuras, caen
muertas.
Ella se ri, pero tambin frunci un poco el ceo.
Qu terrible. Y ocurre?
A l le bailaron de travesura los ojos.
Somos gente muy pura en Lincolnshire. Tambin se dice que garantiza la fertilidad y da hijos
buenos y amorosos. Eso parece que es cierto.
A ella le encantaba que l contara historias de su pueblo y de su casa, as que lo alent a
explicar ms, deseando y rogando que ese fuera realmente su mundo.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1155

Despus del almuerzo los discretos hombres volvieron a dejarlos solos.


Simon alarg la mano abierta hacia ella y ella puso la derecha encima.
Nunca te he galanteado, verdad, mi amor? Se llev la mano a la boca y le bes la palma.
Te parece que lo haga ahora?
Cmo podras, atrofindote aqu?
El Gran Panjandrum tiene secuaces. Nunca te han galanteado?
No. T has galanteado?
El alz y baj las cejas.
No con la intencin de casarme, lo confieso.
Ella se ri y le pellizc suavemente la nariz.
Tunante, como he dicho. Y qu debo hacer yo como la dama galanteada?
Ruborzate, lo que haces muy bellamente. Di: Oh, vaya, seor!. Tal vez aadi, con los
ojos entornados , hazme un regalo modesto a cambio.
Ella se decidi por lo ms inspido que se le ocurri:
Un pauelo?
Perfecto.
Ella haba comenzado a hacer pauelos para regalrselos a Isaiah para su cumpleaos, as que
cuando sali de la habitacin estuvo mirando uno de los cuadrados de fino linn. En lugar de un
monograma bordara el dibujo del sello de Simon: una ese surgiendo entre llamas. Sera un trabajo
lento, eso s, porque tendra que evitar que l la viera.
Qu le regalara l? Un ramillete de flores? Chucheras? Unos guantes?
Cuando volvi a la habitacin l le ofreci una hoja roja perfecta de arce.
Tuve que enviar a Treadwell a buscrmela. Jancy se sorprendi, pero sonri.
La naturaleza crea mucha belleza, verdad?
S dijo l, sonrindole. Ella se ruboriz.
Oh, vaya, seor!
A modo de recompensa inmediata, puso un poco de coac en una copa, moj un dedo y se lo
pas por los labios. l lo lami. Ms.
Ella repiti la operacin, y l le cogi el dedo y se lo chup. El movimiento de su lengua le
debilit las piernas.
Pronto susurr, retirando el dedo. Ahora me gustara un beso con coac.
Tal vez fuera la temperatura la que lo haca entornar los ojos, pero le pareci que no. Ella se
senta como si tuviera fiebre. Se puso un poco de coac en la boca y se inclin a besarlo, dejando
pasar lentamente el lquido a su boca. Cuando l lo trag, cerr los ojos y le explor la boca con la
lengua, afirmndole la cabeza con una mano, deseando lo que no podan tener.
Todava.
Cuando sus msculos se quejaron, obligndola a enderezarse, dijo:
Creo que me ha llegado a gustar el coac.

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Esa tarde l le regal un libro, uno delgado encuadernado en tela azul con el ttulo en letras
doradas en el lomo.
Lo compr justo antes de que volviera McArthur, con la intencin de drtelo.
Esposa ngel ley ella en el lomo, de Sebastian Rossiter. Me siento halagada, seor. Lo
bes en los labios y los not ms calientes. Cmo te sientes?
Acalorado, irritable. Leme un poema para calmarme, mi esposa ngel. Por cierto, lo compr
porque uno de mis amigos est casado con su viuda.'
Un Pcaro?
Tengo otros amigos tambin, pero s. Te he hablado de l. Leander, el conde de Charrington.
Por qu siempre frunces el ceo cuando hablo de un amigo con ttulo?
No frunzo el ceo.
S que lo frunces.
Ella le hizo una mueca.
De acuerdo, lo frunzo. Qu van a pensar de m?
Que eres un tesoro y que yo soy un hombre afortunado. Leme un poema.
Ella abri el libro al azar y ley.
Qu dulce es la casa bendecida por los ngeles, junto al hogar, en el aula, junto al pecho de su
madre. Un hombre solo no es ms que algo marchito, por fuerte que los calaveras canten a las
alegras de la soltera.
Casta ngel! Cmo elevas a la mente humilde dirigiendo hacia el cielo a la humanidad ms vil.
Con labios sonrientes y ojos azules inocentes, reprendes dulcemente a aquellos que cantan a las
alegras de la soltera.

Mis pequeos querubines sentados a mis pies,


o corriendo a saludar a pap con alegres gritos,
son tesoros ms grandes que los acumulados por un pacha.
Qu hombre elegira en su lugar a una vulgar ramera
y las alegras de la soltera?

Levant la vista y lo mir.


No se insina aqu alguien que presume mucho?
El curv los labios.
Colijo que no era el ideal de marido que retrata. Pero es muy popular. Recuerdo que mis
hermanas lean extasiadas sus poemas.
Perdona. No te he agradecido educadamente el regalo, verdad?
Una leccin para m, por no mirarle el diente al caballo antes de regalarlo. Pero mejorar.
Ella dej a un lado el libro y le cogi la mano.
No hay ninguna necesidad.
Qu otra cosa puedo hacer?

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Ella lo vio hacer un mal gesto y cay en la cuenta de que le haba cogido la mano derecha.
Te he hecho dao?
Me duele el brazo. La amada escara de Playter, supongo.
Ella toc el vendaje. Estaba caliente. Y sinti ganas de desatarlo para mirar la herida cuando
record la orden de Playter de que no lo tocara. El calor cura.
Maana le pediremos que te la mire. Tal vez no se est drenando.
Un rato despus la divirti ver a Oglethorpe absorto en la lectura de Esposa ngel. Capt los
ojos de Simon y se mordi el interior de las mejillas para no rerse. Ese macizo ex marino era la
ltima persona a la que se habra imaginado que le gustaran los poemas sentimentales.
Tal vez no consigui ocultar bien lo que estaba pensando, porque Oglethorpe le dijo sonriendo
amablemente:
La guerra es un asunto muy triste, seora. He llegado a disfrutar de cualquier cosa que tenga
un poco de dulzura y alegra, y he tenido el privilegio de conocer a la esposa ngel del seor
Rossiter.
Es etrea?
El hizo un guio.
Eso es un poco de lo que llaman licencia potica, me parece, seora, pero es una dama muy
agradable y tiene dos hijos encantadores, la seorita Rosie y el seor Bastian. Los pequeos
querubines de que habla l.
Ms bien pillastres dijo Hal.
Seor, nos destruye todas nuestras ilusiones protest Jancy.
En opinin de Blanche, cualquiera que describa a los nios como ngeles slo los ha visto de
lejos.
Blanche? pregunt ella, curiosa ante la insinuacin de una bella dama.
l se ruboriz.
Ella mir a Simon con las cejas arqueadas, y l le dirigi una mirada que deca: No insistas.
Ah.
T fuiste un ngel? le pregunt Simon.
A ella la asaltaron dos visiones opuestas: la de ella y Jane, que no haban sido ngeles
exactamente, pero s pequeas damitas, y la de los nios y nias Hannasky, a los que s se los
poda describir como pillastres.
Creo que no. Le ofreci ms tarta a Hal. Hay noticias del viaje?
Nadie est dispuesto a hacer pronsticos, pero tenemos por lo menos una semana.
Entonces nos marcharemos dentro de una semana dijo Simon. Al ver que ella abra la boca
para protestar, aadi : Siento que las costillas estn mucho mejor, pero viajar en una maldita
camilla si es necesario.
Pero esa noche atac el enemigo, pues a Simon le subi muchsimo la fiebre.
Oglethorpe fue a despertar a Hal, y a las tres de la maana este fue a despertar a Jancy.
Eso debera ser normal dijo ella, corriendo hacia la habitacin. Un proceso de la curacin.
Pero la elevada temperatura la espant. Simon hizo un gesto con la mano indicndole que se
fuera a acostar.

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No te preocupes. Me pondr bien.


Ella retrocedi a susurrarle a Hal:
Deberamos enviar a llamar a Playter?
Qu podra hacer?
Ella record lo que haba pensado antes, que las costillas no se pueden amputar.
Le quit las vendas del pecho, consciente de que Playter la reprendera, y retir una compresa
de la herida. No vio la herida en s, pero no oli a putrefaccin ni vio rojez extendindose
alrededor.
Tal vez la causa sea otra susurr, ms aliviada. Los mir: Qu creis?
Debe ser eso dijo Hal, as que lo superar.
Agua fra, entonces, para bajarle la fiebre.
Comenz el tratamiento, pasndole pacientemente un pao mojado por la cabeza y los
hombros y tranquilizndolo cuando l intentaba apartarle la mano.
Pero el dolor ya no lo mantena quieto. Le arda la piel y tena el pulso muy rpido. La aurora
comenzaba a iluminar el cielo, as que envi a Oglethorpe a buscar al mdico.
Playter lleg quejndose y luego mascull una maldicin. El tambin quit la venda y sac todas
las compresas. La ltima tena adherida la costra, y, al tirar de ella, sali un lquido, copioso y
hediondo.
Jancy ahog una exclamacin de horror.
No hay infeccin aqu dijo l.
No?
No. Agua! Luz! Limpi la herida y luego la mir con una lupa. Hay incluso granulacin.
Tejido nuevo, sano, sanador dijo, mirndola. La fiebre tiene que deberse a otra cosa. Sufre
de malaria?
Nunca la ha tenido. Y seguro...
Se refren de sealar que esos no eran los sntomas.
l le examin a Simon los ojos enrojecidos y luego la boca y la lengua resecas, mascullando algo
en voz baja. Le hundi los dedos en el abdomen.
Tiene el brazo particularmente caliente dijo ella.
l sac la venda del brazo y ella lo vio tornarse gris.
Dios me perdone.
La costra beneficiosa se haba desprendido sola, dejando a la vista pus y tambin carne roja e
inflamada.
Coac! ladr, y cuando se lo pasaron lo verti en la larga herida.
Jancy reprimi un grito. La herida que haba sido superficial ahora era muy honda.
Hay que amputar el brazo. Jancy lo mir horrorizada.
No!
No susurr Simon, como si estuviera absolutamente seguro.
Prefiere morir? le pregunt el mdico.

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Jancy senta intensamente la presencia de Hal Beaumont detrs de ella. No saba qu hacer. El
corazn le retumbaba y se senta aturdida. Segn tena entendido, a Hal le qued destrozado el
brazo. Lo de Simon tena que ser diferente.
No tiene por qu ser ahora, verdad? dijo.
Cuanto antes se haga, mayores son sus posibilidades de sobrevivir. Y no tiene ningn sentido
postergarlo.
No repiti Simon, suplicndole a ella con los ojos.
Dios la asistiera, saba que deban por lo menos esperar. Con dificultad, porque tena la
garganta reseca, dijo:
Todava no. Qu debemos hacer, entonces, para impedir que le avance la putrefaccin?
Playter cerr su maletn de un golpe.
Si yo lo supiera, seora, no cree que lo hara? Puede intentar extraerle el veneno con
compresas, pero no servir de nada. Mir a Simon: Mis ms sentidas disculpas, seor.
Descuid limpiar esa herida con tanto esmero como la otra. Fue un error.
No podra limpiarla ahora, entonces? pregunt Jancy.
Ya es demasiado tarde contest l.
Acto seguido se march.
Jancy se dej caer en el silln del lado de la cama, sin dejar de mirar a los ojos a Simon. No
quera que se le notara lo mucho que la consternaba eso, porque si le amputaban el brazo, si era
necesario, no deseaba que l pensara jams que eso lo disminua a sus ojos.
En el gesto de sus labios vio que l no lo aceptara jams, as que si el doctor tena razn y l
empeoraba ms, quiz tendra que tomar ella la decisin. Como su esposa, era su derecho. La
odiara l despus por eso?
Tal vez debera decir algo animoso, vigorizador, pero el nico pensamiento que ocupaba su
cabeza era cmo puede ser tan cruel la vida?.
Parece que el coac va bien dijo Hal. Por qu no le aplicamos compresas con coac?
Eso era algo y lo hicieron, pero la fiebre continu alta y la rojez de alrededor de la herida se fue
extendiendo. Playter no volvi, con lo cual qued claro que slo volvera si era para amputar. Ella
pens que debera llamarlo, pero lo fue retrasando.
Pasndole un pao con agua fra por la frente y sintiendo el vapor que se elevaba, le dijo:
No morirs. Sabes que las cartas no lo predijeron, as que no ocurrir.
El movi los ojos bajo los prpados cerrados.
Supersticiosa susurr. Cualquiera... creera... gitana.
La alegr que l no la estuviera mirando.
No seas tonto, y no hables. Ahorra tus fuerzas. Pasado un momento, l dijo:
Si las cartas lo dicen... no hay necesidad de cortar el brazo.
Exactamente.
Pero saba que el nueve de diamantes no descartaba una amputacin; y que ella no lo dejara
morir. Si no estaba mejor por la maana, enviara a buscar a Playter.
Le acarici la mejilla, spera por la barba, le bes suavemente los labios agrietados.
No te preocupes. Yo cuidar de ti.

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Recordando lo calmante que haba sido el parloteo de la seora Gunn, intent hablar de cosas
prcticas. Resueltamente continu a su lado, aferrada a la irracional creencia de que mientras ella
estuviera presente, por lo menos l no podra morirse. Pero ya avanzada la noche record que
pens lo mismo en el barco cuando Jane estaba tan mal y al despertar se encontr al lado de su
cadver.
Continu limpiando la herida con coac, pero saba que la pudricin se lo estaba comiendo.
El recuper el conocimiento una vez.
Me alegra que hayas vuelto dijo, con voz dbil pero clara. Ella no se haba marchado en
todas esas horas, pero le dijo: Me alegra que me echaras de menos.
Echaba de menos tu olor. Djame oler tu mano. Algo apesta aqu.
Ella se haba puesto crema en las manos la ltima vez que se las lav. Le acarici la cara.
Pronto olers un verdadero jardn ingls.
Te llevar a Brideswell. Pero ser invierno, no primavera.
Ella le puso un dedo sobre los labios.
No hables ms, cario. Necesitas tus fuerzas.
Acustate a mi lado y me portar bien.
Aunque estaban Hal y Treadwell en la habitacin, se subi a la cama y se acurruc a su lado.
Estaba terriblemente caliente.
El mejor remedio dijo l sonriendo.
Me alegra entonces. Trata de dormir.
Tal vez l se durmi, y tal vez ella tambin, porque so con fuego. Despert y vio a Hal
levantndose de un silln. Treadwell ya iba saliendo.
Humo? pregunt, bajndose de la cama. Sinti ms fuerte el olor. Era humo.
Despierta a Oglethorpe dijo Hal, y sali corriendo.
Entr corriendo en el cuarto contiguo y remeci a Oglethorpe hasta que este despert. No hizo
la pregunta intil, pero dentro de ella la gritaba: Qu haremos con Simon? Todava no puede
moverse.
En esa ciudad construida en madera, tenan campanas de alarma de incendios y baldes con
agua listos en todas las casas. Oy sonar la campana y envi a Oglethorpe, sin camisa, a ver qu
pasaba.
Se asom al corredor pero slo vio volutas de humo que suban de la planta baja. La indecisin
la mataba.
Vuelve pronto! le grit a Oglethorpe. Con Treadwell! En caso necesario, ellos sacaran a
Simon a peso.
Oy un ruido y se gir hacia la cama. Simon estaba intentando sentarse. Corri a impedrselo y
lo oblig a recostarse. No te muevas. Todo est bien. Acustate.
Hace mucho calor. Incendio.
Ella se apresur a pasarle un pao con agua fra.
No te preocupes. No ests ardiendo en llamas. No hay ningn incendio. Es slo un pequeo
problema.
Continu diciendo tonteras, deseando gritar que viniera alguien a decirle qu pasaba.

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Oy sonar otras campanas de alarma, y voces clamorosas abajo. Despus se acallaron las voces.
No logr aguantarse as que sali corriendo al corredor. Arrug la nariz ante el mal olor, pero, no
sera el olor acre de un fuego extinguido?
Lo haban apagado?
Hay alguien ah? grit. Qu ocurre?
Hal apareci al pie de la escalera, cubierto de holln y con el pelo revuelto.
Ya est apagado. Todo est bien.
Ella se cogi del poste de la escalera, aliviada.
Gracias a Dios. Daos?
En la sala de estar. Subir a explicrtelo dentro de un momento.
Y diciendo eso se dio media vuelta y se alej, y entonces ella cay en la cuenta de que haba
gente en la casa, vecinos preocupados, lo ms probable, y que no conoca a nadie.
Volvi corriendo al lado de Simon.
Todo estaba bien.
De una manera risiblemente terrible.
Simon tena tanta fiebre que igual podra morir. Dentro de unas horas tendra que permitir que
Playter le cortara el brazo. Pero al menos no habran muerto quemados en sus camas.
No le caba duda de que esa haba sido la intencin.
Cuando lleg Hal le pareca que haba transcurrido un siglo. l se haba tomado el tiempo para
ir a su habitacin a lavarse y cambiarse ropa. Eso le doli.
Alguien provoc el incendio. Rompi la ventana de la sala de estar, arroj papeles y trapos
aceitados dentro y les prendi fuego. Un torpe intento, pero supongo que si hubiramos estado
durmiendo se habra incendiado toda la casa.
Y Simon en cama. Lo habramos sacado fuera, pero entonces sus costillas podran haberlo
matado. No logr decir que de todos modos iba a morir. Entonces comprendi otra cosa ms:
Hal, piensa qu hay encima de la sala de estar.
l hizo una inspiracin.
La habitacin de Simon.
Un incendio que consumiera por lo menos la parte de atrs de la casa destruira cualquier
papel que hubiera ah. Y as, una vez que Simon muriera de la infeccin, todos estaran fuera de
peligro, libres de toda sospecha. Se llev una mano al cuello. Tenemos que marcharnos de
aqu. Incluso arriesgando su vida, tenemos que marcharnos. Maana.
Jane, maana quizs estar muerto.
Ella mir hacia Simon y pregunt en voz muy baja:
Despus de la amputacin, cundo podra viajar?
Si sobrevive a la operacin, inmediatamente.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1166

Cuando entr la luz de la aurora en la habitacin, Jancy estaba agotadsima y con los ojos
irritados como si tuviera arenilla en ellos, pero Simon continuaba vivo. Estaba ardiendo de fiebre,
pero vivo. Rogando no haberlo retrasado demasiado, envi a llamar a Playter.
Fue a su habitacin con la idea de asearse, pero cuando se mir en el espejo retrocedi
espantada ante la imagen de esa mujer salvaje y despeinada que vio en l. Vio a Jancy Hannasky,
como podra haber sido, y pens que, despus de ese da, bien podra decirle la verdad a Simon. La
odiara de todos modos.
Se lav y se recogi el pelo, pero mientras lo haca su mente insista en girar en torno a la vida
de los Hannasky. Los salvajes demonios Hannasky. Fuego. Una vez se les cay una niita en una
fogata y sufri quemaduras graves. Las heridas formaron costras, escaras, aunque nadie las
llamaba as. La nani Hannasky dijo que las dejaran y las heridas curaron bien.
La nani Hannasky. La nani Hannasky tratando una fea herida de cuchillo en el brazo del to
Malachy, una herida que se haba infectado...
Un golpe en la puerta de la calle anunci a Playter. Con la boca reseca, baj corriendo a
encontrarlo en el vestbulo.
Gusanos. Qu?
Evidentemente l vena preparado para hacer su horripilante trabajo.
Se usan gusanos para tratar la infeccin.
El doctor se torn rojo.
Ha de saber, seora, que soy un mdico formado en Edimburgo, no una vieja que echa
ensalmos. Gusanos gru. Beaumont, llvese a la seora Saint Bride. Se ha desquiciado.
No! exclam ella, soltndose de la mano de Hal. Quiero probar los gusanos primero.
Estaba casi loca por el miedo a su decisin, por tener que desafiar a esos hombres, pero tena
que intentarlo. Se haba acordado de aquella vez en que estuvo observando a la nani Hannasky,
fascinada ante aquel extrao tratamiento, y ver que dio resultado.
Los gusanos dan resultado. Yo lo he visto. Se comen la infeccin.
Playter la mir indignado.
Me va a permitir amputar ese brazo o no?
Ella lo mir fijamente, con el estmago revuelto.
No dijo.
l se dio media vuelta y sali de la casa. Sollozando, ella mir a Hal en busca de una palabra de
nimo o confianza.
Gusanos? pregunt l, plido.
Ella slo tena nueve aos cuando vio hacer eso, y si daba resultado, no lo sabra un mdico?
Tal vez haba dado resultado por pura suerte. Tal vez haba peligros de los que ella no saba nada.
Pero ya se haba comprometido.
Necesito intentarlo. Ya podremos amputar despus.
Despus podra ser demasiado tarde.

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JO BEVERLEY
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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Hal, tengo que intentarlo! Gusanos musit para s misma. Dnde? Entonces lo
supo: Saul Prithy. Enva a uno de los hombres a buscarlo. Rpido!
l peg un salto ante esa orden, pero al instante grit:
Oglethorpe!
Le explic a Oglethorpe lo que necesitaba. l la mir tan preocupado como Hal, pero no
expres ninguna duda ni le hizo preguntas.
Volvi a la habitacin para estar al lado de Simon, deseando poder hablar con l, explicarle,
consultar sus deseos, pero se conform con quitarle la venda a la herida infectada y volvrsela a
limpiar.
Las lneas rojas se estaban extendiendo hacia los lados de la herida. Araas rojas las llamaba la
nani Hannasky. Hal tena razn; si eso no daba resultado, podra ser demasiado tarde para
amputarle el brazo. Nuevamente oscil en la indecisin, pero en la herida del to Malachy tambin
se haban formado las araas rojas.
Le pareci que transcurra un siglo, pero segn el reloj slo haba pasado media hora cuando
volvi Oglethorpe, con una caja de madera. Se la pas con repugnancia, pero ella la cogi y sin
vacilar la abri, y vio gusanos blancos arrastrndose por una gruesa capa de salvado.
Gracias, Saul musit.
Saul viva principalmente de la caza, as que siempre tena animales colgados, que eran una
buena fuente de gusanos sanos. Los usaba como cebo para pescar tambin, y los tena en una caja
con salvado, igual que los Hannasky.
Ahora qu? pregunt Hal.
Ella dese decir: Yo slo era una nia, no lo recuerdo, pero si deca eso l le impedira seguir
adelante.
Simulando una seguridad que no senta, sac los gusanos de ms arriba y los puso sobre la piel
inflamada alrededor de la herida. Temi que se alejaran del calor, pero no, el primero entr
arrastrndose en la herida. Oy un murmullo de asco, que ella tambin senta, cosa que no le
ocurri a los nueve aos, pues aquella vez simplemente se sinti fascinada.
Pero el recuerdo se le iba aclarando por momentos, as que le aument la confianza. La nani
Hannasky era un ngel de la guarda inverosmil, y not como si alguien la estuviera guiando.
Incluso record por qu los gusanos se guardaban en una caja con salvado. Arrastrndose por el
salvado y comindolo, se limpiaban por dentro y por fuera. Puso ms y ms en la herida.
Estn haciendo un bien, se dijo. Se estn comiendo la pudricin que est matando a Simon.
Cuando ya no caban ms gusanos en la herida, la cubri con un trozo de venda, sin presionar.
Ahora esperaremos.
Ests segura? le pregunt Hal, en un tono que indicaba que estaba consternado.
No estoy segura!, pens.
Tengo que intentarlo.
Esperemos, entonces.
Treadwell la relev en la tarea de pasarle un pao con agua fra por el cuerpo a Simon, as que
ella empez a sacar los gusanos que salan a la superficie del salvado y los fue juntando en un
plato tapado.
Cuando trajeron el t, bebi un poco, pero no pudo soportar la idea de comer algo.

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Treadwell intent darle a beber agua a Simon, pero no le pasaba mucha por los labios
agrietados. A cada momento Jancy tena que esforzarse en combatir la aterradora idea de que lo
estaba matando, de que lo de los gusanos no resultara. Que de verdad era un cuento de viejas y
que el doctor Playter, licenciado en Edimburgo, tena razn.
Y de que cuando reconociera eso, sera demasiado tarde y Simon estara muerto.
Incluso comenz a temer que los gusanos se estuvieran comiendo la carne buena de Simon,
adentrndose ms y ms en su brazo, hasta llegar a los huesos. Continuamente miraba debajo de
la venda, pero no lograba discernir nada en esa masa de bichos movindose.
De pronto los gusanos comenzaron a alejarse de la herida, ms gordos, ms oscuros,
atiborrados y asquerosos. Maravillosos.
Estn llenos! exclam.
Los cogi y los meti en la caja de salvado, y puso en la herida los que tena apartados.
Oy decir a Hal: Dios santo, ms asqueado que maravillado, pero no le hizo caso. As ocurri,
exactamente, cuando lo hizo la nani Hannasky. Envi a Oglethorpe a buscar ms gusanos y rez.
Le habra bajado algo la fiebre a Simon? No haba manera de saberlo.
Se estaran reduciendo las araas rojas? No lo saba, as que hizo marcas .n los extremos de
las lneas rojas, sac los gusanos que ya estaban saciados y puso otros nuevos. Cunto tiempo
deba hacer eso? Cunto le llevara?
Perdi la nocin del tiempo.
Entonces Simon bebi unos cuantos tragos de agua y mascull que senta comezn en el brazo.
Tranquilo, cario, no pasa nada le dijo, atrevindose a tener esperanza. Todo est bien.
Continu observando las marcas, deseando creer que las lneas se estaban reduciendo, pero sin
engaarse si no lo estaban.
De pronto una voz y una mano suaves la despertaron.
Las lneas han desaparecido.
Abri los ojos y descubri que se le haba ido el cuerpo y tena la cabeza hundida en la cama. Se
enderez, dolorida, y enfoc sus adormilados ojos.
Se ri de alegra y elev una oracin de accin de gracias, mientras examinaba la herida. Segua
roja e hinchada, y llena de gusanos, pero las araas rojas haban desaparecido.
Le toc la frente. Estaba ms fresca. No fra, pero no ardiente.
Seguro que ahora su cuerpo podra sanar solo, como deca Playter.
Alabado sea Dios, y gracias a vosotros, hermosos bichitos! Cogi los que haban cado
sobre la sbana. Hal, trata de conseguir que vuelva Playter.
Es medianoche.
Ella mir alrededor, sorprendida.
Ah, muy bien, lo dejaremos dormir. Pero lo hemos conseguido, verdad?
l slo pudo decir:
Tal vez.
Probablemente Hal le escribi una larga explicacin a Playter, porque vino por la maana,
aunque desconfiado. Pero tan pronto como vio a Simon, dijo:
Por los sagrados perros del infierno.

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Al instante se puso a examinar la herida, con un ceo feroz. Jancy esperaba or exclamaciones
de alegra o gratitud a Dios, pero l no dijo nada hasta que se enderez.
Ha sido una coincidencia, naturalmente, pero tal vez usted tena razn al esperar. Una
constitucin sana puede hacer milagros, a pesar de aquellos que se entrometen. Y slo era una
heridita sin importancia.
Jancy lo mir sorprendida, pero comprendi que no tena sentido discutirle.
Vivir, entonces?
Tiene una posibilidad, sobre todo si le quita esos asquerosos bichos. Cualquiera creera que
es usted una gitana, seora.
Jancy cay en la cuenta de que su conocimiento de los gusanos podra traicionarla, pero an
as, no habra dejado de hacerlo. Simon vivira, y conservara su brazo.
Queremos marcharnos inmediatamente le dijo. Cmo podramos hacerlo?
Ante su sorpresa, l no discuti.
Esas costillas siguen siendo un peligro. Un tropezn podra hacerle dao. Pero si lo llevan a un
barco en una camilla y tienen la suerte de evitar las tormentas, tal vez no sufra ningn dao
importante.
Su conformidad la sorprendi, pero claro, igual lo nico que deseaba era librarse de alguien que
desafiaba sus conocimientos mdicos. O l tambin crea que Simon estaba en peligro ah?
Despus que Playter se march, Hal le pregunt:
Cuando deseas que nos marchemos?
Crees que es una tontera?
No. En realidad, si podemos, deberamos marcharnos maana. Alquilaremos un barco para
nosotros solos, de modo que si el agua se encrespa, podamos llevarlo a la orilla.
Eso no ser terriblemente caro?
La expresin impasible de l le record lo diferente que era el mundo de esos hombres.
No estaba segura confes, en lo de los gusanos.
Eres una mujer extraordinaria, Jane.
Y si hubiera estado equivocada?
Los y si no sirven de nada.
La expresin adusta de su boca la hizo comprender que l estaba pensando en su brazo. Se lo
haban salvado los gusanos?, pens. Si era as, por qu los mdicos rechazaban un tratamiento
que podra sanar, simplemente porque no se corresponda con sus creencias?
Simon est entero y recuperndose dijo l. Lo llevaremos a Montreal con cuidado, y si el
viaje va bien, podramos llegar ah antes que zarpe el Eweretta y estar en casa en Navidad.
Jancy sali para organizar el trabajo de hacer el equipaje a la mayor brevedad posible.
Hasta ese momento haba dejado apartado el autorretrato de Jane, y cuando lo puso en la
carpeta junto con los dems dibujos, se sinti culpable.
Si Jane hubiera vivido, no habra ocurrido ninguno de los ltimos acontecimientos. Pero si
hubiera habido un desastre similar, Isaiah habra obligado a Simon a casarse con Jane, no con ella.
La idea le result intolerable. Simon Saint Bride, marido, hroe y amante, era de ella, y si Jane

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estuviera viva luchara con ella por l. Puso el autorretrato en la rgida carpeta, sintindose
avergonzada, pero no arrepentida.

Simon despert de unos aterradores sueos y al instante se mir el lugar donde debera estar
su brazo. Estaba!
Lo levant, para asegurarse. Ah, gracias a Dios. En el sueo se lo haban cortado y l lo buscaba
en los montones de brazos y piernas amputados, muchos llenos de gusanos, seguro de que si
encontraba el suyo, podra pegrselo.
Movi los dedos. Aunque sinti un feroz dolor debajo de la venda, le funcionaban bien.
Est despierto, seor? Cmo se siente?
Simon mir al larguirucho joven que estaba junto a la cama y no logr reconocerlo. Pero
entonces se le orden el enmaraado cerebro.
Treadwell. Se aclar la garganta pero volvi a salirle la voz rasposa. Me siento masticado
y escupido. Qu me ha pasado?
Un problema, seor. Ya est solucionado todo. Venga, trate de beber un poco de agua.
Simon bebi de la taza para invlido y jams le haba sabido tan bien el agua.
Qu tipo de problema?
Treadwell le arregl los almohadones.
Bueno, seor, le subi mucho la temperatura.
Simon frunci el ceo.
Recuerdo un poco de humo?
Y hubo un pequeo incendio.
Necesito a mi mujer.
La voz le sali como la de un nio que necesita a su madre, pero l necesitaba a Jane. Como un
barco zarandeado por la tempestad en busca de puerto, necesitaba a Jane.
Buena idea, seor. La ir a buscar. Y algo de comida liviana tambin, seguro.
Quieto en la cama, trat de separar sueos de recuerdos febriles. Habran sido premonitorios
sus sueos? El dolor que senta en el brazo significaba que la herida estaba infectada y que
Playter vendra a cortrselo?
Entonces entr Jane en la habitacin. Llevaba uno de sus vestidos sobrios y el pelo recogido,
pero estaba sonriente, y le brillaban los ojos. No sonreira as si algo fuera mal.
Entonces dijo lo que pensaba.
Hermosa como un ngel. Tal vez Sebastian Rossiter no estuviera tan descaminado en sus
poemas.
Ella se ri y, con esa sonrisa radiante se acerc a besarlo en la mejilla, y le enmarc la cara entre
las manos.
Prefiero tu pelo suelto.
Eso no es prctico.
Pero, ruborizndose, se quit las horquillas y sacudi la cabeza, soltndose el pelo. Despus se
lo pein con los dedos, lo levant y lo dej caer.

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Veo que te ests recuperando brome.


l se mir, pero la ropa de cama no estaba levantada. No, claro que no; ella an era muy
inocente para hacer un comentario como ese, pese a aquella extraordinaria noche que haban
pasado juntos.
Recuperndome de qu? Qu ocurri, Jancy? Treadwell me ha dicho que me haba subido
la temperatura y haba habido un pequeo incendio. No pensaba decrselo, ni decirlo a nadie,
pero aadi: So que Playter me amputaba el brazo.
Ella le cogi la mano derecha entre las dos de ella.
Casi te lo amput. Esa heridita sin importancia se infect.
l volvi a mirarse el brazo, para comprobar que no se haba imaginado que estaba ah.
Est bien ahora? Recuerdo... recuerdo que se lo prohib, pero, cmo?
Record algo que vi hacer una vez. Gusanos.
Gusanos!
Hablas igual que Playter. Te salvaron el brazo, Simon.
l volvi a mirarse el brazo. No se haba imaginado una especie de comezn?
Entonces, gracias, y gracias a los gusanos, pero, cmo?
Se comen la carne corrupta, tal como comen la carne podrida. No pongas esa cara.
No puedo evitarlo. Estoy profundamente agradecido, pero no puedo evitarlo. Gusanos?
Ella se inclin hacia l fingiendo un mal gesto.
Entrando y saliendo de ti, arrastrndose, s.
l se ri y al instante sise, por el dolor en las costillas. Pero analiz el dolor.
No es tan fuerte como antes. Cunto tiempo ha pasado?
Desde cundo?
Desde el duelo, supongo.
Cinco das.
Qu extrao. As que hemos perdido el barco.
Podemos alquilar otro. Si ests bien para el viaje.
Cmo? Y por qu? Vio que ella desviaba la mirada. No, Jane. Eres fatal para mentir.
Dime la verdad. Por qu esta urgencia en marcharnos?
Alguien provoc un incendio. Podra haber quemado toda la casa y a nosotros dentro, pero
dado que estbamos despiertos atendindote a ti, slo chamusc parte de la sala de estar.
Creemos que fue un intento de quemar tu habitacin, que queda encima; para quemar los
papeles.
Esos malditos papeles. No s si valen todo esto.
Lo valen, por supuesto, y hasta Playter est de acuerdo en que nos marchemos maana si t
eres sensato y te portas bien.
A l lo preocupaban todos los aspectos del asunto y se senta amargamente frustrado por estar
dbil y clavado en esa cama, pero an as sonri al ver con qu severidad lo cuidaba.
Quin eres, Jane Saint Bride?
Ella lo mir alarmada.

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No te preocupes, no estoy delirando. Pero en otro tiempo crea conocerte. La sosa y sobria
Jane que prefera una vida sosegada y no era capaz de decir ni mu a un ganso. Y ahora resulta que
eres una tempestad dorada, una diosa guerrera, un ngel resplandeciente. Te adoro, te estoy
profundamente agradecido. Pero si esta es la verdadera Jane, para qu la otra?
Ella le hizo un guio.
Tal vez las cosas que han ocurrido me han cambiado.
Nunca fuiste as antes?
No, pero no era un angelito sosegadito en Carlisle. Antes que Martha muriera...
Por qu la llamas Martha y no madre? A ella se le encendieron las mejillas. Ella lo prefera.
Eso pareca inverosmil, pero para qu iba a mentir sobre algo as? De todos modos tuvo la
fuerte impresin de que menta, y le volvi la preocupacin. El joyero estaba ms magnfico an,
pero l segua sin saber qu contena.
Antes que madre muriera dijo ella tranquilamente, yo era bastante marimacho. Supongo
que fueron las dos muertes y venir a este lugar desconocido lo que me apag.
Hasta ahora. Ella le bes la mano.
Hasta ti. Si soy una diosa guerrera, Simon, se debe a que t me has convertido en una. Me
esforzar en mantenerte sano y a salvo, pero t debes descansar, comer y recuperar tus fuerzas.
Hal va a alquilar un barco para nosotros solos, de forma que podamos parar si hay tormenta. Nos
marcharemos y, con la bendicin de Dios, llegaremos a Inglaterra.
Dbil y dolorido, l deseaba estar en casa, pero con la misma intensidad deseaba a Jancy. Deba
ser la fiebre y la debilidad lo que lo hacan pensar que ella estaba vigilante y recelosa. Cmo
poda amar y adorar a una mujer a la que no crea? De todos modos no logr quitarse de la cabeza
todas las preguntas. Se qued contemplando el cielo raso, deseando saber lo que haba dentro del
joyero que iba a llevar a su amado hogar.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1177

Jancy se invent un pretexto para escapar. La extasiaba que l estuviera recuperando las
fuerzas tan rpido, pero ojal no tuviera tan aguda la mente. Cmo pudo no darse cuenta de que
haba comenzado a llamar a Martha por su nombre? Era una suerte que con todo ese estrs no la
hubiera llamado ta Martha.
Ansiaba que hubiera verdad entre ellos como una garganta reseca ansia agua dulce. Los
verdaderos amantes no deben mentirse jams, pero al parecer el verdadero amor suelta la lengua
tambin, o debilita el cerebro.
Fue a refugiarse en su habitacin, para pensar.
Tal vez debera decirle a Simon lo del cambio de Nan a Jane. l podra comprender y perdonar,
y una vez que lo supiera podra solucionar cualquier complicacin legal. Esa informacin se le
antojaba similar a una puerta cerrada con llave que mantena fuera de la vista a los Hannasky.
Por eso no deba saberlo jams.
Aunque, por qu iba a dudar que Nan Otterburn era quien Martha deca que era, una
hurfana de la familia Otterburn escocesa? Entonces cay en la cuenta de que l podra considerar
correcto informar del matrimonio al cabeza de la familia Otterburn. Eso hara que todo saliera a la
luz.
No. La puerta deba continuar cerrada con llave.
Podra continuar con el engao. Las pocas personas que las conocieron, a ella y a Jane, lo
bastante bien para distinguirlas, estaban todas en Carslile y no era probable que viajaran o se
introdujeran en esferas nobles. Ms an, cada da que pasaba haca menos probable que la
desenmascararan. Las personas cambian. Lo nico que tena que hacer era conservar la sensatez y
no cometer errores tontos.
Un golpe en la puerta la hizo darse cuenta de que tena las manos apretadas en sendos puos, y
que las uas se le enterraban en las palmas. Las abri y relaj, y se fue a abrir.
Era Oglethorpe.
Ha venido el capitn Norton, seora, y pide hablar con el seor Saint Bride.
Ella deseaba proteger a Simon de todo el mundo, pero fue a consultar sus deseos.
Hazlo pasar. No me va a rebanar el cuello.
Claro que no, pens ella, pero mientras acompaaba a Norton hasta la habitacin, tuvo la
impresin de que traa noticias. Dudaba que fueran buenas.
Tan pronto como Norton se march, entr en la habitacin.
Qu quera?
Rebanarme el cuello brome l. Bueno, ha venido a preguntarme si poda viajar con
nosotros. Gore le ha encargado la misin de llevar unos documentos, que deben aadirse a otros,
e ir en el Eweretta, y maana se marcha a Montreal a ocupar el lugar del mensajero que ya est
ah con los otros documentos.
No es eso muy extrao? pregunt ella, inquieta. No es demasiada coincidencia?
Jancy, te ests dejando llevar por tu imaginacin. La explicacin es sencilla. Gore se est
librando de todos los que estn conectados con el duelo.

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Y el otro padrino, qu?


Delahaye? Lo envi al oeste, al desastre del valle del Ro Rojo, pobre hombre.
Y Playter?
Aun no ha hecho nada, pero si lo intentara se armara un motn en la plaza fuerte.
Ella continu sintiendo una espeluznante sensacin de peligro.
Y los que conspiraban con McArthur? Podran seguir siendo una amenaza?
Son personas insignificantes que probablemente se han esfumado despus de su muerte. Me
parece que las palabras coin y land se emplean con torpeza, y podran referirse a personas de
cierta importancia, pero no logro descubrir quienes son. Espero que en el Foreign Office alguien
logre encontrar la relacin entre esas referencias y el tiempo y lugar, y descubrirlo.
Ella prefera descubrirlo ya.
Iniciales? Pero eso sera una larga cadena de nombres.
Ms bien una similitud. Hay muchos apellidos que contienen palabras que significan dinero,
campo o tierra. Est el capitn Penny, pero tambin hay un teniente Moneysworth. Luego
tenemos a sir Peter Field y a Frosbisher Glebe. Eso se lo dejar a otros. Te importa que Norton
viaje con nosotros?
No, no. Ser una proteccin extra. Fue a aadir lea al fuego. Pero debe lamentar haber
sido tu padrino en el duelo.
Qu va, ni hablar. Es ambicioso. Su idea era labrarse un futuro aqu, pero esto le abre
oportunidades mucho mejores. Me imagino que presion a Gore para que le diera excelentes
recomendaciones. Y claro, yo tambin le debo cierta ayuda.
Ella no entendi inmediatamente a qu ayuda se refera. Entonces comprendi. Al parecer un
Saint Bride de Brideswell tena el poder de hacer avanzar la carrera de un hombre.
Qu pasa? Le debo algo.
Slo que cargas con las causas de todos.
l se ri.
Eso lo llevo en la sangre, mi amor. Las causas perdidas son mi especialidad. Una antepasada
por el lado de mi madre fue lady Godiva, la que se pase desnuda a caballo por Coventry para que
su marido redujera los impuestos.
Quieres decir que si cabalgando desnudo consiguieras que los indios recuperaran su tierra lo
haras?
Sin vacilar, pero no creo que mi cuerpo desnudo tenga mucho peso en el Gobierno.
Tendras a todas las damas de tu parte dijo ella, sonriendo de oreja a oreja.
Si recuerdas, los observadores deberan cerrar los ojos por respeto. Quieres decir que t no
los cerraras?
No, yo sera la mirona Thomasina. Debe de haber sido una mujer extraordinaria.
Y amada por su pueblo y por su marido. Transmiti su espritu de combatir la injusticia a su
hijo, Hereward.
Ella lo mir sorprendida.
No ser Hereward the Wake.
Valiente lder de la intil resistencia a la invasin normanda, s.

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Es antepasado tuyo tambin?


l la mir socarrn.
Con el tiempo se adquieren muchsimos antepasados.
Pero la mayora no tienen los que aparecen en los libros de historia.
No es un antepasado directo, si eso te sirve de consuelo. Su hermana llevaba la sangre de
lady Godiva y a travs de la familia Baddersley la pas a mi madre, y por lo tanto a m.
La rebelin de Hereward lo llev a la muerte seal ella. No segn la versin de mi
familia. Acept la realidad, se decidi por la paz y por una hermosa propiedad no lejos de donde
est Brideswell ahora. Y l y el rey Guillermo se sentaban junto al hogar a hablar de los buenos
viejos tiempos.
De veras? dijo ella, sin intentar disimular su incredulidad.
l sonri de oreja a oreja.
Eres una escptica, cario. No hay ninguna prueba de ninguna de las dos versiones, as que,
por qu no creer la mejor? Yo tambin me siento impulsado a luchar por la justicia, y mira le
tendi la mano, ya tengo mi final feliz.
Jancy le cogi la mano y le hizo preguntas sobre lady Godiva y Hereward, pero por dentro
temblaba ante el efecto de unas palabras dichas con despreocupacin: Lo llevo en la sangre.
Pas la sangre a travs de la familia...
Simon no dudaba de que la sangre de una mujer muerta ocho siglos atrs podra haberlo
configurado. Qu pensara si se enteraba de que ella llevara la sangre de vagabundos y ladrones
a su linaje? La necesidad de decrselo y acabar con eso le subi a la garganta como el vmito. La
salv Hal al entrar con la noticia de que haba encontrado un velero que zarpaba al da siguiente
llevando un cargamento a Kingston.
Nos puede llevar, y por una suma extra el capitn acepta acercar el barco hasta la orilla si se
desata una tormenta.
Excelente exclam Jancy.
Podr ir caminando hasta ah dijo Simon al mismo tiempo.
Ella se gir a mirarlo.
No! Y si te caes? Quieres que te traigan de vuelta aqu? Playter dijo que podras tratar de
ponerte de pie cuando ests en el barco, no antes.
Playter es una vieja, y tambin lo eres t. Ella se puso en jarras.
Soy joven, y he conocido a viejas que te comeran para desayunar.
La expresin tormentosa de l se relaj.
Tu madre?
Ella no se haba referido a Martha. Martha era fuerte a su manera, pero no de la manera en que
lo eran algunas Hannasky que llevaban un cuchillo al cinto y soltaban maldiciones.
Entre otras dijo, y sali a ocuparse de lo que faltaba por poner en los bales y cajas.

Tan pronto como Jancy cerr la puerta, Simon dijo:


Ayudadme a levantarme.

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Hal y Oglethorpe parecieron dudar, pero al menos no discutieron. La flexin para sentarse con
la espalda recta en el borde de la cama fue lo peor. Se qued inmvil, atenazado por el dolor en
las costillas. Vuelve a acostarte le aconsej Hal.
Pero l continu enderezndose hasta encontrar una posicin cmoda.
Eso ha sido extraordinariamente doloroso, pero ahora estoy bien dijo. Ponme el taburete
bajo los pies.
La cama era tan alta que necesitaba un taburete de dos peldaos. Cuando tuvo los pies
apoyados en el peldao de ms abajo, se incorpor con cautela, consciente de que estaba
encorvado y no poda evitarlo.
Me siento un viejo decrpito, pero esto no es lo peor.
Pero tan pronto como se enderez, le gir la cabeza y casi se le doblaron las piernas. Se agarr
a los dos hombres.
Diablos, Jancy tiene razn. Podra comerme para desayunar.
Cualquier da dijo Hal. Vuelve a acostarte, tonto.
No, todava no. Si quiero recuperar mi fuerza, necesito moverme.
Con ayuda camin con sumo cuidado por la alfombra, logr ir cojeando hasta el hogar y volver,
aunque en cuanto haca un giro brusco se quedaba inmvil por el dolor. Cuando volvi a acostarse
no dijo cunto agradeca estar otra vez en la cama, pero coligi que ellos lo saban.
Esperaba ir a pie hasta el barco.
Eso es demasiado arriesgado, Simon, pero podemos improvisar una silla de mano. As irs
sentado con toda ceremonia, como el mismsimo Gran Panjandrum.
Eso es mejor que una camilla. Gracias. Me siento condenadamente intil. Jancy se ve
agotadsima.
Ha trabajado como una troyana, pero cuando estemos en el barco no tendr nada ms que
hacer.
Aparte de preocuparse. Lo oculta, pero todo el tiempo se ve tensa de preocupacin.
La muerte de su to. Que a ti te dispararan, y casi te asesinaran. Despus estuviste a punto de
perder un brazo, y lo habras perdido si ella no te lo hubiera salvado. Entonces viene alguien e
intenta quemarte en tu cama. Te sorprende que est un poco tensa?
Simon se ech a rer, apoyando la cabeza en los almohadones.
Tienes razn. Soy yo el que est trastornado, simplemente por estar acostado aqu. Hazme
un favor.
Hal asinti.
Despus de la comida Simon pidi que subieran las criadas para que Jancy y l se despidieran
de ellas. Las dos criadas y Tom continuaran en la casa, con la familia Gilbraith, pero le haba
dejado a la seora Gunn Isaiah una generosa renta vitalicia, as que se iba a trasladar a
Scarborough a vivir con su hija.
Afortunada hija le dijo l, sonriendo.
Venga ya. Usted cudese, seor y cuide de su esposa. Ella ha tenido muchsimo aguante para
cuidar de usted.
Cuidar de ella.

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A cada uno le dio dinero extra y tambin le envi dinero a Saul Prithy, lo suficiente para
continuar adelante, en un agradecimiento especial por los gusanos.
Despus todos salieron, dejndolo solo con Jancy.
La casa se siente rarsima coment ella. Est amueblada, pero le faltan todas las
pequeas cosas que hacen de una casa un hogar. Est a la espera.
Gilbraith tiene mujer y tres hijos. Muy pronto habr ms vida aqu de la que ha habido desde
que Isaiah hizo construir la casa. Eso le habra gustado, creo. Ven aqu.
Ella lo mir sorprendida, casi como si tuviera miedo.
Para qu?
Tengo una cosa para ti dijo l tendindole la mano cerrada.
Qu es?
Qu desconfiada eres. Confa en m.
Ella se relaj.
Confo en ti, por supuesto. Se acerc y le abri los dedos. Oh! exclam. Sonriendo se
corrigi. Oh, vaya, seor. No debera.
Pntelos.
Ella se quit los sencillos aretes y se puso los pendientes de perlas que l haba comprado haca
tanto tiempo. Fue a mirarse en el espejo y l vio en el reflejo sus ojos brillantes, radiantes, como si
le hubiera regalado la luna.
Son preciosos.
Los completar con un collar de perlas cuando lleguemos a casa.
En el espejo vio pasar por su cara el gesto de un verdadero No deberas antes de sonrer. No
le reprochaba que fuera frugal, y aprendera a disfrutar del placer y de las cosas hermosas. l le
enseara.
Puedes usar tus perlas y nada ms en nuestra cama.
Ella se gir a mirarlo, intentando poner cara severa.
Eres un tunante.
Culpable de lo que se me acusa. Tintame.
Qu?
Conoces la historia de Tntalo, al que tenan encadenado en un lago, murindose de sed,
mientras el agua le anegaba cada da, pero slo hasta su mentn?
As te sientes?
No, pero quiero sentirme.
Ella arrug el entrecejo.
Quieres que te torture?
S, por favor. Qutate las medias.
Ella se ri, se ruboriz y mir hacia la puerta. Sin duda tema que volvieran Hal o los criados.
Antes de entrar llamarn la tranquiliz, y el miedo a que te sorprendan podra aadir un
poco de chispa.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Pens que ganara el miedo, pero entonces ella puso el pie con el zapato en el silln y se
levant lentamente la falda gris y la sencilla enagua blanca. Las levant justo hasta las rodillas,
para poder desatarse la liga. Su muy sencilla y sosa liga.
Seda, pens. Le comprara ligas de seda adornadas con cintas, tal vez incluso con perlas, y
sostendran medias de gasa bordadas.
Mirndolo de reojo, ella ensanch la sonrisa, como haca cuando le venan pensamientos
descocados. Lentamente se baj la media de grueso algodn, enrollndola y bajando al mismo
tiempo las faldas, por lo que l no le vio la pierna desnuda.
Oh, cruel seora.
A ella le chispearon los ojos. Levant el otro pie y comenz a levantarse la falda, lentamente.
Son un golpe en la puerta. Se qued inmvil.
Vete grit l.
Se alejaron los pasos. Ella tena rojas las mejillas.
Lo sabrn. Es decir, van a suponer...
S dijo l, sonriendo de oreja a oreja. Estoy comenzando a pensar que vale la pena tanta
crueldad.
Ella baj el pie y se arregl las faldas.
Tenemos el resto de nuestra vida, siempre que tengas cuidado ahora.
Aguafiestas. No te vas a bajar la otra media?
No. Te da ideas.
Mi amadsima, el aire que mueves cuando pasas me da ideas.
Si los ojos pudieran besar, los de ella besaron los de l, pero pareca indecisa.
Le tendi la mano. Cuando ella se la cogi, le dijo:
Olvido lo joven que eres. Deberas estar recin saliendo del aula, pensando slo en los
placeres de bailar y coquetear.
Tonto.
No, no es tontera. Te prometo los placeres de bailar y coquetear. Y estoy muy retrasado en
mi galanteo.
Ella se toc un pendiente.
No, no lo ests.
Entonces se inclin a besarlo, un beso profundo, largo. De eso estaban hechos el cielo y los
tormentos del infierno.
Cuando quedaron quietos, mejilla con mejilla, le dijo:
Ser mejor que dejes entrar a los dems, mi amor. Y deberas irte a acostar en tu cama.
Maana tenemos que levantarnos temprano para ponernos en camino.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1188

Jancy no se haba imaginado lo difcil y angustioso que le resultara dejar la casa Trewitt. Apenas
empezaba a clarear el alba y el aire soplaba fro, lo que podra explicar sus tiritones, pero no eran
la causa.
Senta pena por romper el ltimo lazo con Isaiah, y los tiritones eran de miedo. La casa se haba
convertido en una especie de fortaleza, y al salir de ella senta que se quedaban expuestos.
Cuando vio a Simon en el silln de madera montado sobre varas, lo nico que pens fue que era
un excelente blanco.
La ciudad comenzaba a despertar, pero la calle desierta le pareci peligrosa. Se despidieron una
ltima vez de las criadas y Tom, y emprendieron la marcha, Hal a la cabeza, Treadwell y
Oglethorpe llevando a Simon, y dos de los nietos de la seora Gunn llevando una carretilla con los
equipajes. Esos escoltas tendran que bastar.
Contemplad al Gran Panjandrum! exclam Simon, cuando viraron en direccin al
embarcadero, haciendo gestos de despedida a los transentes.
Basta le sise ella.
Lo haba convencido de que todos los hombres iran armados, pero qued claro que l pensaba
que estaba loca. Quin podra sentirse tan valiente para asesinarme cuando me marcho,
tomando en cuenta que tal vez todos desean que lo haga?
Result que tena razn. Las pocas personas que pasaron junto a ellos o bien contemplaban el
espectculo o hacan gestos de despedida. Y llegaron al barco sin ningn incidente.
No haba tenido tiempo de preocuparse por el barco. Era muy pequeo y con el zarandeo
chocaba contra el embarcadero; slo con verlo se sinti mareada.
He ah al buen barco Ferret3 anunci Simon. Subidme a bordo, esclavos.
Has alquilado un barco llamado Ferret? coment Jancy a Hal.
Yo navegu en uno llamado Weasel3, que me pareci preferible al Haddock3. Los hurones son
animalitos inteligentes y hbiles predadores.
Jancy dese poner los ojos en blanco; una Hannasky no necesitaba que le explicaran nada
acerca de los hurones, de los que se valan los cazadores furtivos para cazar conejos.
Pero, en realidad, lo que ms senta era miedo. A raz de su viaje a Canad, odiaba los barcos.
Treadwell y Oglethorpe iban atravesando la estrecha y temblona pasarela llevando a Simon, y,
cuando los vio ya seguros a bordo, solt el aliento. Pero ahora le tocaba a ella atravesarla. Con la
atencin centrada en Simon, lo hizo casi corriendo.
Un marinero de dientes negros y aspecto de rufin casi tuvo que sujetarla. Los otros pocos
tripulantes eran similares.
Estos hombres son de fiar? pregunt a Hal cuando lleg a su lado.
No creo que tengan ninguna mala intencin, pero si la tienen, somos cinco escoltas.
Ella se rode con los brazos.

3
Ferret: hurn - Weasel: comadreja - Haddock: eglefino (pez). No los he traducido en el texto porque sera inverosmil
que barcos ingleses llevaran nombres en castellano. (N. de la T.)

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No me gustan los barcos. Slo son trozos de madera, y se hunden cada dos por tres, incluso
en un lago.
El capitn Norton ya estaba a bordo, resplandeciente con su uniforme escarlata y blanco.
Buen roble macizo y todo eso, seora dijo.
Si el Ferret est hecho de buen roble macizo me comer mi sombrero.
Probablemente lo est dijo Simon. Una cosa que no le falta a Canad es excelente
madera. Trata de relajarte, cario.
Detesto el movimiento de los barcos. Y si me mareo?
l le cogi la mano enguantada y se la apret.
Ests pensando en tu prima. Eso no te ocurrir a ti, te lo juro.
Canuto el Grande es uno de tus antepasados tambin? Eres capaz de controlar el oleaje? Si
Dios hubiera querido que la gente anduviera por el agua nos habra provisto de plumas y dedos
palmeados.
No me hagas rer.
Ella se oblig a serenarse.
Lo siento. Mir alrededor. As que esto es nuestro dominio.
Tal vez los hombres tenan razn y el barco era slido y seguro, pero tena muy poco ms que lo
recomendara. La cubierta estaba sucia y llena de cajones, sacos e incluso jaulas con aves y
chillones cerditos, por lo que quedaba poco espacio para los pasajeros. Tal vez los animales eran el
motivo de la hediondez, pero daba la impresin de que estaba bastante ms arraigada.
La nica escotilla, situada en el centro de la cubierta, estaba abierta, y los tripulantes estaban
bajando por ah el equipaje de ellos. Estuvo a punto de protestar, pero se contuvo; no haba
ningn otro lugar mejor. Era de esperar que el barco no tuviera agujeros por donde entrara el
agua.
En un extremo haba una especie de cabaa que probablemente fueran los aposentos del
capitn. Porque tena que haber un capitn. Busc al hombre que daba las rdenes y vio a uno
cuya apariencia no era ms elegante que la de los tripulantes, aunque eso s, llevaba un aporreado
sombrero de dos picos guarnecido con galones dorados.
Cuando termin la carga, el hombre encendi una larga pipa, dio una calada y camin hacia
ellos balancendose.
Angus Lawrie se present, con un cerrado acento escocs, y revelando que slo le
quedaban la mitad de los dientes. Bienvenidos al Ferret, seores, seora. Es un barco slido, y
les dejaremos sanos y salvos en Kingston dentro de esta semana.
Qu noticias hay del tiempo? pregunt Simon.
S, bueno dijo el capitn, mordiendo su pipa. El fro se ha adelantado un poquitn este
ao. Pero no se preocupen, continuar abierto unas cuantas semanas ms.
El capitn Lawrie se gir a ladrar unas rdenes ininteligibles, y los tripulantes soltaron las
amarras, levaron el ancla y subieron la pasarela, la ltima conexin con tierra firme, y el barco
qued as a merced de las aguas.
Los nietos de la seora Gunn se despidieron agitando las manos, y Jancy agit la suya an
cuando senta subir bilis a la garganta. En realidad el barco no se zarandeaba en absoluto, as que
el mareo deba venirle del miedo a marearse. Centr la atencin en Simon.

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Cmo ests?
En muy buena forma.
Pero no intent ponerse de pie inmediatamente, por lo que ella comprendi que el trayecto
hasta ah debi resultarle doloroso.
Puedes respirar bien?
l inspir y espir.
Si se me hubiera vuelto a romper la costilla y perforado el pulmn, lo sabra. Aydame a
levantarme.
Ella dese protestar, pero llam a Oglethorpe para que la ayudara, porque si Simon se caa, ella
no podra sujetarlo.
Cuando estaba medio incorporado, l sise, pero consigui erguirse, y pasado un momento
dijo:
Esto est mejor.
Logr caminar hasta la baranda y se apoy en ella. Jancy mir a Hal, poniendo los ojos en
blanco. Pero comprenda que Simon deseara estar de pie. Fue a ponerse a su lado, y justo en ese
momento las velas se hincharon con el viento y el barco se estremeci, como si lo entusiasmara
zarpar. La distancia entre el barco y la tierra se fue ampliando, toda pura agua. Ya estaban
verdaderamente a merced de las poco fiables aguas.
Echar de menos los colores dijo Simon. Ella lo mir, sorprendida de que pudiera estar tan
tranquilo, aunque claro, todos los dems lo estaban, desde el capitn fumndose su pipa, hasta
ese tripulante que estaba enrollando una cuerda. Ella era la nica aterrada. Se aferr a la baranda
y fij la vista en un arce rojo.
Incluso comenz a apreciar la belleza. El sol naciente asomaba por entre las nubes iluminando
la ciudad y la plaza fuerte enmarcadas por un glorioso mosaico de verdes, dorados, amarillos y
llameantes rojos. Cuando se haban alejado ms de la orilla, el paisaje se reflej en el lago,
formando un tapiz ondulante.
Te sientes mejor ahora? le pregunt l.
S contest ella, sonrindole, y pregunt a Hal. Dnde est nuestro camarote? Simon no
puede bajar.
Si es necesario...
No te preocupes dijo Hal. El capitn les ha cedido su cabina. No es gran cosa, pero ir
bien.
Con mucho gusto, seora grit el capitn.
Lo dijo en tono tan alegre que Jancy coligi que le haban pagado una suma exorbitante.
Hal fue a abrir la puerta combada de la cabina y ella entr, inclinando ligeramente la cabeza; no
era necesario inclinarla pero le pareci que esas vigas tan bajas podan ser un peligro para su
cabeza. En tierra firme esa habitacin se considerara un tugurio. Tena dos ventanas, las dos con
los vidrios sucios. Prob de abrirlas, y una se abri. La estancia despeda un olor acre, a rancio.
No es gran cosa, lo s dijo Hal, pero el Ferret era la nica posibilidad y, pese a las
apariencias, dicen que es un barco slido y que Lawrie es un buen marino.
Se puede llegar aqu sin necesidad de bajar ninguna escalera, y hay aire fresco. Es perfecta.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Eres muy amable. Encontrars fabulosamente mejor al Eweretta. Es famoso por sus
comodidades.
Sali a cubierta y ella se qued a examinarlo todo detenidamente.
Buena parte del espacio estaba ocupado por cargamento, pero por lo menos no haba jaulas
con animales. Parte del mal olor podra proceder de los cajones y barriles, pero tena la impresin
de que en su mayor parte provena simplemente de falta de limpieza, de muchsimo tiempo.
Lamentndolo, cerr la ventana; una estufa negra metlica provea de calefaccin, y la
necesitaban.
Sinti la tentacin de arremangarse y ponerse a fregar, pero eso sera un trabajo de Hrcules y,
en todo caso, sin duda la seora de Simon Saint Bride no deba fregar el suelo.
Recuerda tu poca Hannasky, se dijo, y esto te parecer un lujo.
Por lo menos haban trado la ropa de cama, y en ese camastro caban dos, justito. Ech atrs la
grasienta colcha gris, pensando que las cosas iban a mejorar.
Oy un golpe en la puerta abierta. Se gir a mirar y vio entrar a Treadwell, que tambin baj la
cabeza para entrar.
Yo har eso, seora.
Ella retrocedi, consciente de que haba dado un paso en falso. Tena que aprender a tener
criados, a pensar que ellos hacan el trabajo, y no ella. Pero cuando l sac las mantas y sbanas,
mir horrorizada el colchn manchado.
Ojal hubiera trado nuestro colchn.
Desde luego, seora. Disclpeme, vuelvo enseguida.
Sali y no tard en volver con un rollo de lona. La extendi sobre el colchn y la remeti por los
lados.
Es un truquito que aprend, seora. En los barcos siempre hay lona extra para las velas.
Tal vez era juicioso servirse de los criados. Al fin y al cabo eran profesionales. Dejando a
Treadwell con su experto trabajo, volvi a la cubierta a reunirse con Simon.
No deberas volver a sentarte?
Haba supuesto que l se opondra, pero acept. S, estaba sufriendo dolor. La cabina, con
todos sus defectos, sera para ellos solos, y estaba bien apartada de los dems, aunque claro,
evidentemente no podran hacer el amor todava.
l camin hasta su silln y se sent con sumo cuidado.
Me siento como un viejo decrpito se quej.
Considrate un pacha turco.
l sonri.
Interesante idea. Un pacha tendra cientos de esposas.
Lo que sin duda sera un inmenso alivio para ellas, siendo los pachas, pachas.
Y qu sabes t de pachas?
Nada, pero supongo que todos son Grandes Panjandrums.
Con colas de caballo en lugar de botoncitos redondos terci Hal.
Qu? dijeron Jancy y Simon al unsono mirndolo. Hal estaba cerca, apoyado en la
baranda.

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Durante un tiempo estuve de servicio en el este del Mediterrneo. La importancia de un


pacha se ve en el nmero de colas de caballo que cuelgan de su bandern. Si hubiera sabido que te
iba a venir ese antojo, Simon, habra asaltado los establos.
De pronto Jancy lo vio todo ms luminoso, positivo. Se estaban alejando; el peligro de York se
iba reduciendo junto con el tamao de la ciudad y aunque los tripulantes fueran unos rufianes, no
se enfrentaran a Hal, Norton, Treadwell y Oglethorpe, por no decir a Simon, que tal vez ya
estuviera en forma para pelear, si fuera necesario.
Incluso la naturaleza les sonrea. El viento soplaba justo lo suficiente para navegar
continuadamente sin oleaje agitado y el sol asomaba y desapareca por entre las nubes. Y despus
de esos das de terror y urgencias, de repente no haba nada que hacer. No tardara mucho en
sentirse aburrida, seguro, pero por el momento, la ociosidad le pareca un lujo.
El Ferret tena un comedor abajo, contiguo a una tosca cocina, pero dado que Simon no poda
bajar, comieron en la cubierta, al estilo de una merienda campestre, y lo disfrutaron. Todos
llevaban ropa de abrigo, y la sencilla comida era sorprendentemente buena.
Para desayunar les sirvieron t fuerte, pan con mantequilla, rodajas de jamn y huevos duros.
En la comida de media tarde les sirvieron estofado y pan, un buen estofado y tambin un buen
pan, y pastel de manzana y queso de postres. A la puesta de sol les ofrecieron pan, queso y
cerveza.
Haban trado provisiones, as que se sirvieron fruta fresca, vino y caf tambin. Simon les
ofreci caf a los tripulantes, pero ellos dijeron que se contentaban con t, cerveza y grog, o ron
aguado.
Despus Jancy se sent en la escotilla, a un lado del silln de Simon, a mirar cmo se iba
agrisando el cielo a medida que desapareca el sol.
Es como madre perla.
La magnificencia de la naturaleza.
Ella gir la cabeza hacia l y vio que l la estaba mirando.
No me mires as.
Eres magnfica, Jane. Qu extraordinaria valenta y fuerza has demostrado tener.
Ella volvi a mirar hacia el cielo. No soy nada fuera de lo comn.
No hay nada fuera de lo comn en la puesta del sol. Ocurre todos los das, y sin embargo
siempre impresiona e inspira respeto. Como el amor. Ella lo mir.
El amor no es nada fuera de lo comn?
Es moneda bastante corriente. Est ah para el mendigo y para el rey, para el pecador y para
el santo. Y sin embargo es maravilloso. Le cogi la mano y se la llev a los labios; ella no llevaba
guantes. Tienes fro. Quieres que entremos?
En su habitacin para ellos solos, con su cama? El deseo vibr entre ellos, pero no podan.
Todava no.
S, por supuesto. Quieres ir caminando?
Creo que eso puedo hacerlo.
Confiada porque Hal y Norton estaban cerca por si acaso, ella le ofreci el brazo y
emprendieron el corto trayecto, l con pasos vacilantes.

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Pero llegaron. Simon estaba cada vez ms fuerte. Era posible eso? Treadwell estaba en la
cabina esperando para preparar a Simon para la cama. Cmo no, pens Jancy, criados. Retrocedi.
Volver dentro de unos minutos.
Norton baj a su camarote y Hal fue a situarse a su lado junto a la baranda. Haba desaparecido
hasta el ltimo rastro de luz, convirtiendo el Universo en un misterio. Un marinero encendi una
linterna que colgaba de un mstil, echaron el ancla y el Ferret se detuvo con un estremecimiento,
para pasar la noche.
No estoy acostumbrada a tener criados confes ella, metiendo las manos en el manguito.
Te acostumbrars. Es fcil, como acostumbrarse a una cama limpia y calentita.
Recordando su transformacin cuando pas de una vida vagabunda a la de las comodidades de
la clase media, se tranquiliz.
Has estado aqu muy poco tiempo. Ha valido la pena tanto viaje?
Por Simon, s.
Viniste a buscarlo, entonces?
l estaba con la cadera izquierda apoyada en la baranda, de cara a ella.
En cierto modo. Tena motivos para hacer el viaje, pero los padres de Simon me pidieron que
lo buscara y lo llevara de vuelta a casa.
Y si l se hubiera negado?
El sentimiento de culpabilidad es un arma potente.
Culpabilidad de qu?
Ellos desean tener en casa a su prncipe vagabundo.
Prncipe?
Sabes que los Saint Bride suelen permanecer cerca de la colmena, como Simon llama a su
casa?
Hablar con Hal era su mayor placer, superado slo por estar con Simon.
No.
Son famosos por eso. No viajan. No se hacen marinos ni entran en el ejrcito, y si los hijos
eligen la iglesia siempre hay alguna parroquia no ms lejos de cincuenta millas. Las hijas se casan
con jvenes de familias de la localidad.
Dicen que eso no es saludable.
No se casan con personas emparentadas de alguna manera, pero no van a Londres para
conocer a alguien de Sussex, por ejemplo, ni establecen su hogar ah. Los nios no van a colegios
lejos de casa. Simon no debera haber ido a Harrow, pero ya entonces tena esas ansias de ver
mundo y su pasin por las causas justas. En realidad fue una suerte que no se alistara en el
ejrcito. Incluso ya en el colegio sola meterse en problemas.
Treadwell sali de la cabina y baj por la escotilla. Era el momento de que ella entrara, pero
antes tena que preguntar:
Es cierto que Simon est en la lnea de sucesin para obtener un condado?
S, Marlowe. Eso te preocupa?
Es como una cama limpia y calentita?
Lo vio sonrer a la tenue luz de la linterna.

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Con lujosas colgaduras herldicas.


Ella le dio las buenas noches y entr en la cabina. Estaba iluminada por una vela protegida con
vidrio, lo que atenuaba la sordidez. Treadwell haba colgado una sbana a modo de cortina
alrededor de un cajn que contena un orinal, jofaina y un jarro con agua para lavarse. Simon
estaba en la cama, bien acostado y haba un espacio para ella.
Bienvenida dijo en voz baja.
Esa era la primera noche que se iban a acostar juntos de una manera normal. Le sonri y se
quit el manguillo y la capa.
Debera haberte contratado una doncella.
No necesito una doncella.
Cierto. Durante el viaje yo ser tu doncella y t sers mi ayuda de cmara.
La perspectiva era deliciosa. Se dirigi al espacio acortinado, pero l le dijo:
Desvstete para m, quieres?
Sintiendo la calentura, ella casi se neg. Eso lo encontraba mucho ms intencionado que el
desenfreno para desvestirse de aquella noche, la vspera del duelo. Pero cuando Simon la miraba
as no poda negarle nada.
Iluminada por la luz de la vela, se desaboton la delantera del vestido, con los dedos torpes por
los nervios; luego desat el cordn que se lo cea por debajo de los pechos, y se lo quit, muy
consciente de lo sencilla que era su ropa interior. El no pareci decepcionado.
Los hombres sois fciles de complacer, no? brome.
S, pero yo espero ms.
Recordando su travesura con las ligas, se tom tiempo para bajarse las medias y volvi a dejar
caer la enagua cubrindose las piernas. Lentamente se desabroch el corpio que reemplazaba al
cors, pensando si una mujer corriente, una mujer decente, disfrutara tanto como ella haciendo
eso, si coqueteara, mirndolo a los ojos, entretenindose en alargar los movimientos.
La emocion el cambio que vio en su cara cuando le quedaron libres los pechos, aun cuando
seguan cubiertos por la camisola. Vio que se le oscurecan los ojos cuando se quit el corpio y lo
dej caer al suelo. Notando que los pechos se le hinchaban y hormigueaban, se los cubri, no para
ocultarlos, sino para consolarlos.
No podan hacerlo, verdad?
l cerr los ojos.
Ay de m, ser mejor que apagues la luz.
Tragndose la desilusin, fue a lavarse detrs de la cortina y a toda prisa se puso el camisn.
Apag la vela y se meti en la cama. l le cogi la mano.
En el Eweretta dijo , pero no ms juegos hasta entonces. Creo que no podr soportarlos.
Ordenando a su cuerpo que se calmara, ella se acurruc a su lado.
Pero esto es agradable tambin, verdad?
Una pequea compensacin. No, no tan pequea. Le bes el pelo. Estar juntos, en paz, y
de camino a una vida feliz, es casi suficiente.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 1199

Cuando Jancy despert a la maana siguiente, el aire estaba fro; se haba apagado la estufa,
pero no le import. Estaba calentita bajo las mantas y Simon se encontraba a su lado. l tena
razn, era casi suficiente.
Esa noche haban hablado a oscuras, sobre las cosas ocurridas en York, las recientes y las
lejanas. l le cont algo de sus experiencias durante la guerra, lo que le hizo agradecer no haber
estado enamorada de l entonces. Agradeci en silencio que Gran Bretaa ya estuviera en paz.
Ella le cont otro poco sobre el tiempo que vivi en Carlisle, mezclando experiencias de ella y
de Jane. Si quera que el matrimonio funcionara, tena que superar su repugnancia a mentir. Todo
era cierto, y no se trataba slo de ella. A la luz de esa maana ya se senta ms descansada y en
paz de lo que se haba sentido desde la muerte de Isaiah. Incluso encontraba agradable el
movimiento del barco, que ya haba reanudado la marcha.
Dormir contigo es una cura para todos los males le dijo, girndose a besarle la mejilla.
Debera poner anuncios? pregunt l, sonriendo indolente. Tendra que matar a todas
tus clientas. Se sent. Debe de ser tarde.
Tarde para qu? dijo l, deslizndole la mano por la espalda. No tenemos nada que
hacer, aparte de ser llevados por el viento.
Ella se gir a mirarlo.
Pero deberamos levantarnos.
Por qu?
Ella se ri y se inclin a besarlo.
Simplemente porque s.
Se baj de la cama. A pesar de haber dormido en la misma cama esa noche, no lograba sentirse
cmoda vistindose delante de l, as que fue a meterse detrs de la sbana cortina. Al quitarse el
camisn vio una mancha de sangre. Slo entonces sinti esa conocida pesadez en el vientre. Se
ruboriz de azoramiento. Habra dejado una mancha en la sbana?
Y tena los paos en su maleta, que estaba en la habitacin, fuera de la cortina.
Menos mal que la tena ah, por lo que podra ponerse un camisn limpio, pero, cmo iba a
lavar el otro? No poda, de ninguna manera, permitir que Treadwell se lo lavara, aun cuando el
ayuda de cmara de un caballero debiera hacer esas cosas.
Vestida pero sin los calzones, sali y fue a abrir su bal. Hurg hasta encontrar los paos y el
cinturn que los sujetaba, y fue nuevamente al espacio acortinado.
Simon la estaba mirando. Lo saba.
Hay una mancha de sangre en la sbana dijo. Lo siento si prefieres no hablar de eso, pero
creo que en esta situacin sera bastante difcil. No ests embarazada, entonces.
Ella detect tristeza en su voz.
Te importa?
Noo, claro que no. Como has dicho, no te conviene estar embarazada durante un viaje por
mar. Pero nuestros hijos sern bienvenidos vengan cuando vengan. Te vas a sentir mal con eso?
No, pero... No te preocupes.

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Qu pasa? pregunt l, de forma tan despreocupada que ella se lo dijo:


No logro imaginar cmo lavar discretamente mi camisn y los paos. Y Treadwell ver la
sbana.
En eso yo no puedo hacer nada, pero en cuanto al camisn y los paos, tralos.
Eso sera un derroche pecaminoso!
Esclava, lo ordena tu pacha. Tralos. Los paos al menos. Si es necesario, compra ms en
Kingston o Montreal.
Pero...
Creo que puedo permitirme comprar trapos para mi mujer. No soy rico pero tampoco soy
pobre.
No sabes qu significa rico o pobre. No tienes ni idea!
Ah, no? Hal ha invertido la mayor parte del dinero en este viaje. Ella abri la boca para
alegar algo, pero l se apresur a aadir: Pero no soy tan pobre que mi mujer necesite lavar sus
trapos menstruales.
Y tu mujer no es tan tonta que tire el dinero. Se miraron enfurruados, y entonces Simon
pregunt:
Sobre qu estamos discutiendo?
Ella se enderez.
Lo siento, cuando me viene la regla me pongo irritable.
Y yo estoy impaciente por el dolor y la frustracin.
No has dormido bien?
Creo que no he tenido ni una sola noche decente desde el duelo. No me quejo, dados los
peligros que he evitado, pero es agotador.
Tengo un poco de ludano. Playter me lo prohibi porque de ese modo el dolor te
mantendra quieto, pero supongo que tus costillas ya estn bastante soldadas.
Es tentador, tal vez demasiado. Al parecer mi amigo lord Darius es adicto al opio debido a
que le dieron demasiado y durante demasiado tiempo cuando estaba herido.
Una dosis de opio para facilitarte dormir no es lo mismo.
No, pero ya siento menos dolor.
Ella no poda insistir, as que se meti detrs de la sbana y se puso la compresa.
Perdona que haya hablado como una pescadera.
Simplemente como una esposa. Me gusta. Las rias conyugales y luego las disculpas y
reconciliaciones. No hemos tenido ninguna oportunidad de ser una pareja normal. Imagnate si
nos hubiramos casado en Inglaterra de la manera habitual; no habramos tenido un tiempo como
este. Yo tendra a mi ayuda de cmara y t a tu doncella. Tendramos dormitorios y vestidores
separados y slo nos veramos cuando estuviramos en nuestro mejor aspecto.
Jancy se at la cinturilla de los calzones.
La manera habitual. De veras tendran que vivir separados por los criados? No le haca ninguna
gracia ser esclava de una doncella altiva ms conocedora que ella de modas y elegancias.
Cuando termin de vestirse, sali de detrs de la sbana.
Ir a buscarte a Treadwell.

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Se puso la capa y los guantes y sali a la cubierta. Ya una vez haba viajado hacia un territorio
inhspito que result no ser tan inhspito como se haba imaginado. Slo poda rogar que los lujos
que la esperaban al final de ese viaje no fueran tan grandiosos. Las explicaciones de Simon sobre la
alegre y atiborrada Brideswell no encajaban con la fra vida gobernada por criados que acababa de
describirle. Tal vez slo quera gastarle una broma.
Despus de encontrar a Treadwell se sent en el silln de Simon a contemplar el paisaje que
pasaba; todo bosque; rboles, rboles y ms rboles. Haba pocas viviendas, el lugar estaba poco
habitado, aunque en un momento pas un indio en una canoa haciendo caso omiso de la
presencia del barco. Cmo habra sido esa tierra cuando apenas estaba poblada por personas y
no contaba con las amenidades que los europeos daban por descontadas?
Un guila vol en crculos, cay en picado en el agua y se elev con un pez plateado en sus
garras.
Haba sido un lugar salvaje, y continuaba sindolo.
El aire fro le caus tiritones; se senta algo descompuesta. Debera haber estado preparada
para la menstruacin, y acababa de caer en la cuenta de que le vendra otra cuando estuvieran a la
mitad de la travesa. Ojal no se enfermara de mareo al mismo tiempo. Y cmo se las iba a
arreglar para llevarla discretamente teniendo ahora marido y criados?
Tirar los paos? Eso iba en contra de todos los hbitos frugales inculcados por Martha, pero
ahora era Jane Saint Bride, y pronto tendra a una aterradora doncella a su servicio. Santo cielo,
esa aterradora doncella tendra que saber cundo le vena la regla y tal vez ocuparse de sus paos.
Si ser una buena esposa para Simon significaba que tena que acostumbrarse a tener criadas
para su servicio personal, pues se acostumbrara. Sera tan altiva como la seora Humble si era
necesario. Como le diera a entender Hal, eso no sera un destino infernal. A muchsimas personas
les encantara tener criados siempre a su disposicin.
Treadwell sali de la cabina.
El seor Saint Bride sugiere que usted y los caballeros coman entro, dado que hace tanto fro
hoy, seora.
Ella entr, vio que l haba encendido la estufa y colocado cajones a modo de asientos
alrededor de la pequea mesa. No tardaron en reunrseles Hal y Norton para tomar un alegre
desayuno. De repente Norton solt una maldicin, se ruboriz y pidi disculpas, y ella cay en la
cuenta de que era una mujer sola acompaada por tres hombres guapos.
Habra mujeres pachas con un harn masculino? Encontr tan inicuo ese pensamiento que se
ruboriz, con lo que hizo pensar a Norton que estaba muy azorada, as que le asegur que no lo
estaba, y entonces temi haber dado una mala impresin.
Riendo, Simon la sac del azoramiento poniendo otro tema de conversacin. Ella beba su t
segura de que una verdadera dama no encontrara excitante en lo ms mnimo la idea de un harn
de hombres.
Claro que no deseaba a ningn hombre fuera de Simon, pero an as la idea de pasar revista a
un grupo de hombres como esos, todos con diferentes encantos, diciendo Ese, tradmelo a mi
cama esta noche, la haca desear an ms a Simon.
Pensando eso lo mir. Se encontraron sus ojos y fue como si l adivinara lo que estaba
pensando. Desvi la vista y sinti arder ms an las mejillas; despus lo mir de reojo y vio que a

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l le bailaban los ojos mirndola. Tal vez a eso se debi que los otros dos no tardaron en
disculparse y salir, dejndolos solos.
Por lo menos podemos besarnos dijo l, tan pronto como los otros salieron.
Ella fue a sentarse a su lado y se besaron.
Me vas a decir que es lo que te ha hecho chispear los ojos?
No.
Aja, algo inicuo. Dmelo. Tal vez pueda hacerlo realidad.
Creo que no ri ella.
Vamos, ahora tienes que decrmelo. Te prometo que no me voy a escandalizar.
Cmo puedes prometer eso?
El arque las cejas.
Tan escandaloso es? Mi imaginacin se ha disparado. Ser mejor que me lo digas, no sea
que yo suponga algo peor que la verdad.
Ella le dio un empujn, juguetona.
Oh, t. Muy bien, entonces. Estaba pensando... Estaba aqu con tres caballeros guapos. Vio
que l volva a arquear las cejas y una parte osada de ella dese escandalizarlo. Me imagin a
una mujer con un harn de hombres.
Jancy, tesoro! Claro que jams lo permitira, como t no permitiras que yo tuviera un harn
de ruborosas damiselas, pero bajo tu plumaje sobrio ests llena de sorpresas.
Lo siento.
No, me gusta. Eres como un rompecabezas. Cada da un nuevo deleite, y algn da llegar a
tu corazn secreto.
Ella sonri, rogando que eso no se hiciera realidad jams. No tard mucho en comprender que
no le iba a resultar fcil guardar sus secretos. Simon estaba cada vez ms fuerte, da a da, pero
dado que muchos movimientos seguan causndole dolor, prefera estar sentado la mayor parte
del tiempo, ya fuera en la cabina o en la cubierta. Hal y Norton solan acompaarlos a ratos para
jugar a las cartas y luego se marchaban para dejarlos solos. A veces l le lea mientras ella cosa,
pero con mucha frecuencia deseaba conversar, hablar acerca de su vida.
Un da le pregunt:
Encontraste raro pasar de una casa grande a una pequea?
El da estaba soleado as que estaban en la cubierta, mirando pasar el colorido despliegue de la
naturaleza.
Ella tuvo que pensar cmo podra haber sido.
Tenamos nuestras habitaciones y mi madre y yo rara vez entrbamos en las dependencias de
la escuela propiamente dicha.
No tena que cuidar de los internos?
Socorro. Nunca se le haba ocurrido pensar en eso.
Supongo que s. Pero no me llevaba a m. Yo slo tena diez aos cuando muri mi padre y
nos mudamos a esa casa ms pequea.
Vi un dibujo.
Ella lo mir interrogante.

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En tu habitacin, cuando llev lea. Tu prima tena mucho talento.


Entonces ella dese hablar de Jane, aunque fuera con palabras engaosas; cunto la echaba de
menos.
S, pero las casas y los paisajes no eran su fuerte. Le gustaba hacer retratos. El ao pasado
despert muchsimo inters. En nuestra capilla... bamos a la capilla evanglica, no a la iglesia
anglicana, decidieron reunir dinero para los soldados heridos en la guerra. Organizamos una fiesta
de verano y el pastor convenci a... Nan Cuidado!, casi dijo Jane , de hacer retratos por dos
chelines. Le cost convencerla, porque era tmida, pero tambin tena un corazn muy generoso.
Le sonri. Reuni ms de cinco libras, porque los que podan permitrselo le dieron mucho
ms. Esto fue por una buena causa, por supuesto, pero todos estaban verdaderamente
encantados. Creo que podra haber hecho de eso su profesin, pero como he dicho, era tmida, y
entonces la ta Martha cay enferma.
Ta Martha?
Jancy sinti bajar hielo por el espinazo.
Martha era su ta.
l pareci aceptarlo.
Cundo lleg a vivir con vosotras?
Asustada por el error, ella repas bien la respuesta, no fuera a deslizrsele alguna trampa, y
slo entonces dijo:
Cuando yo tena diez. Ella tena nueve, pero nuestros cumpleaos slo estaban separados
por cuatro meses.
Y ella era una hurfana de Escocia? No haba ningn otro Otterburn ah que la acogiera?
Eso ya era un interrogatorio. Sospechara algo?
Supongo que no. Por qu lo preguntas?
Simple curiosidad.
Ella se agarr de la muy practicada mentira que le inculcara Martha. Haba vivido tanto esa
historia que en cierto modo gran parte de ella le pareca cierta.
Me imagino que el padre de Nan era una oveja negra. Se convirti en un desastre debido al
juego y la bebida y su familia lo repudi y lo envi lejos, y ella era una nia cuando su madre
muri.
As que enviaron a Inglaterra la mala sangre. Las palabras mala sangre le sentaron como
una piedra en el estmago.

Simon estaba encantado con ese tiempo de navegacin apartado de los quehaceres diarios.
Cada da se senta ms fuerte, y le dolan menos las costillas. En ese tiempo de ocio se estaba
enterando de ms cosas acerca de Jane, y las ideas sobre una vida misteriosa que tena antes ya le
parecan tonteras. Podra haberla llevado a la cama si no estuviera con la menstruacin, pero
puesto que la tena, se conformaba con esperar, hablar con ella y simplemente mirarla.
Y no era que no hubiera problemas en lontananza.
Aunque lo disimulaba, estaba claro que no la haca feliz la perspectiva de convertirse en
condesa en un futuro lejano, y que no se senta cmoda con la idea de vivir en Brideswell.

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Preferira, probablemente, vivir en una casa pequea como la de Carlisle, y a eso l no le


encontraba ningn sentido.
Era tan frugal como una avara. En ese momento estaba dando finas puntadas que hacan casi
invisible un agujero en su tosca media. Tal vez eso era admirable en la mujer de un granjero, pero
l estaba acostumbrado a que las mujeres desearan casarse para tener riqueza y posicin, no a
que las temieran.
Desvi la mirada y vio una uve en el cielo. Apunt y sonri al ver el entusiasmado placer de ella
cuando los gansos pasaron aleteando y graznando por arriba, en direccin al sur, siguiendo su
rumbo fijado, como hacan ellos, y todos. El rumbo de l le llevaba a su propiedad, deber,
responsabilidad, y hacia un lugar que estaba en el corazn de su mundo. Y el rumbo de ella era
ahora estar a su lado.
No quera obligarla a nada, pero esperaba que ella aceptara que le comprara un guardarropa
nuevo cuando llegaran a Inglaterra. Se sentira ms cmoda si iba bien vestida. Si lo deseaba poda
usar los colores apagados del medio luto, pero l ansiaba verla con vestidos azul cielo, verde claro
y amarillo crema. O sin ellos.
En ese momento ella gir la cabeza hacia l y el gesto de sus labios entreabiertos le indic que
haba captado el mensaje de sus ojos. Su hermoso rubor se encendi como la aurora.
Espero que nunca dejes de ruborizarte.
Slo me ruborizo porque eres un hombre muy tunante.
Espero no dejar nunca de serlo. chale la culpa al pelo.
Al pelo?
No te he contado lo del pelo del Negro Ademar?
Ella moj el hilo, lo cort con los dientes y volvi a enhebrar la aguja.
No, creo que no.
Es otro antepasado. Ademar de Braque fue un aventurero gascn que primero le cay en
gracia al joven Eduardo por su pericia en los torneos. El rey era muy aficionado a los torneos, y as
fue como Ademar se hizo rico, se convirti en un gran seor y se cas con una bella dama. Y era
famoso por su pelo del diablo, negro veteado con rojizo, como el mo.
Ella lo mir ladeando la cabeza.
Era un tunante, entonces?
Creme, cario, cualquier aventurero annimo que se eleva a la fama y la gloria es un
tunante. Pero lo que viene con el pelo es la pasin por la aventura. Siempre que aparece el pelo
del diablo en nuestra familia significa que el recin nacido va a ser un aventurero desenfrenado.
Como t? Sac la media del huevo de madera pulida que usaba para zurcirla y lo mir
para gastarle una broma: Y si se te cae el pelo rojo, qu pasa?
Mujer cruel.
O se encanece?
Tal vez por eso los que tenemos la cabeza de diablo nos enfriamos con el tiempo. As, pues,
te gustara que nuestros hijos tuvieran ese pelo?
Ella volvi a ruborizarse, por la mencin de hijos, hijos de ellos.
Espero que todos tengan el pelo del color del sol naciente dijo l dulcemente. Un fuego
diferente, ms moderado.

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O podran ser pequeos Trewitt. Slidos y morenos.


Lo deca para desconcertarlo, as que sonri.
Eso sera perfecto tambin.
Esa noche, ya en la cama, bien apretada a la espalda de Simon, como una cucharilla, Jancy
finga dormir sin dejar de pensar.
Sangre Trewitt. Pelo del diablo de Ademar. Pasin de Hereward de luchar por la justicia.
La sangre se revela.
La sangre se revela.
Los hijos salen a sus padres o a sus abuelos o a sus antepasados. Debera decirle la verdad.
No se la dira jams.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2200

Cuando se levant al da siguiente Jancy se enter de que estaban llegando a Kingston. All se
trasladaron a un barco de fondo plano que poda navegar los rpidos que encontraran ms
adelante. En el embarcadero de Kingston no se hablaba de otra cosa que del tiempo fro, y
personas que haban navegado ro arriba desde Quebec o desde el Atlntico comentaban los
rumores de que ese ao el ro se congelara antes.
Un capitn les inform que el Eweretta haba llegado a Montreal hace cinco das estaba listo
para zarpar. Ella haba esperado tener tiempo para visitar las tiendas de ah para comprar cosas
que no haba en York, pero decidieron zarpar inmediatamente.
Aunque el barco estaba hecho especialmente para navegar por los rpidos, antes de que
comenzaran estos ella convenci a Simon de bajarse para dar la vuelta a pie hasta el puerto de
Montreal. El se vea recuperado, pero ella saba que segua sintiendo dolor y todava tena
dificultades para dormir por la noche debido al dolor. No querrs arriesgarte a sufrir un accidente
que te obligara a regresar.
Desembarcaron.
Se quedaron un momento mirando al barco dar saltos y giros por los rpidos, ella contenta por
la decisin, pero tambin un poco triste.
Jancy dijo l, sorprendido, desearas estar en ese barco.
Ella lo mir.
Es una locura, pero s.
l sonri de oreja a oreja.
Yo tambin. He bajado por rpidos por pura emocin. Al ver que ella lo miraba ceuda, se
encogi de hombros. Es el pelo.
Creo que te arrancar todos los pelos rojos.
No me querras manso, confisalo.
Ella lo mir con fingida indignacin, y echaron a andar, sorteando con cuidado los baches del
accidentado terreno de la orilla. Ella no lo quera manso, pero tampoco quera verlo metido en
ms aventuras peligrosas.
Mientras avanzaban por un sector ms poblado de la orilla, cay un chaparrn que se
transform en granizo. Ella not la tensin de todo el mundo. Aunque tenan reservado el pasaje,
el Eweretta no los esperara arriesgndose a quedar atrapado en el hielo.
Cuando tuvieron a la vista la ciudad con casas de techos de lata, ella se sorprendi por su
tamao. Mientras se acercaban al puerto, Simon grit hacia un velero que pasaba por ah.
El Eweretta ya ha zarpado?
No monsieur fue la agradable respuesta. La alegra impuls a Jancy a darle un abrazo a
Simon, con cuidado, eso s.
Pero no quedan muchos barcos dijo l, echando un vistazo. A ella el puerto le pareca lleno
de barcos, pero claro, tal vez no eran muchos los transocenicos.
Esperaba que tuviramos un poco de tiempo para comprar provisiones.
Si no lo tienes no importa. El Eweretta es famoso por proveer bien a sus pasajeros.

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Cuando se iban acercando, dejando atrs los embarcaderos de otros barcos, ella apunt hacia
un inmenso monumento.
Qu es eso?
En honor de lord Nelson. Es curioso, no encuentras?, que lo hayan colocado mirando hacia
tierra. Pero claro, al parecer se mareaba mucho en alta mar.
Ella lo mir pestaeando, pensando si eso sera una broma.
Nelson se mareaba? Por qu se hizo marino, entonces?
Parece que su amor por el mar superaba a su sufrimiento. Es frecuente que el amor vuelva
locos a los hombres.
Era evidente que l no quera decir nada especial con eso, pero a ella le pareci un mal
presagio. Se agarr a la idea de que sus actos eran correctos, por amor, por ella y por l, pero,
bastaba eso?
Llegaron a la orilla y un tosco tabln cay con un golpe sobre la lodosa tierra. Subieron a l con
sumo cuidado.
No me vendran mal una o dos horas sobre suelo firme.
l le cogi la mano.
Vamos. Una vez que nos anunciemos, tal vez podamos explorar la ciudad.
Ya haban decidido que ellos subiran al Eweretta y Hal, Norton y los criados se ocuparan de los
equipajes.
Aunque era improbable que el barco levara anclas y zarpara ante sus ojos, se dirigieron a toda
prisa al embarcadero y entraron por l. El Eweretta era enorme, y se vea muy grandioso, recin
pintado, y con franjas doradas. Incluso la pasarela para subir a bordo era slida y tena una
baranda, y en ambos extremos haba un marinero elegantemente vestido, para guiarlos y proteger
la entrada.
De todos modos, cuando llegaron a bordo ella vio que la cubierta principal tena slo un poco
ms de espacio desocupado que el Ferret, porque tambin estaba llena de cajones y barriles.
Algunos quizs iran a parar a la bodega, pero la mayora pareca que se quedaran ah. Vio jaulas
con animales tambin.
Cerdos?
Cerdo asado sobre sus pies dijo l. Ay, Dios.
No os ciaban carne fresca en el barco en que viniste?
Ca enferma muy pronto. Tal vez los horribles chillidos que me imaginaba eran reales.
Delicada? Pero claro, eres chica de ciudad, no? Ests acostumbrada a ver la carne ya
cocinada.
Supongo dijo ella, recordando cuando ayudaba a quitar la piel a los conejos y la tripa a los
pollos; pollos robados.
Se les acerc un hombre rubio de cara lozana y se present como el teniente Jolley. Despus
que Simon se identific, dijo:
Me alegro mucho que haya llegado, seor. Ya podemos zarpar. Kirkby! grit.
El grito iba dirigido al encargado de cabinas, que, como Jancy saba, era el principal responsable
de la comodidad de los pasajeros. El del Wallace era un joven arisco que pareca molestarse
cuando se le peda algo. Kirkby era algo mayor y delgado para ese trabajo, pero se mostr

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enrgico y animoso cuando los hizo pasar de la cubierta principal a una enorme sala. Jancy
comprendi qu quera decir la gente cuando hablaba del Eweretta.
En el Wallace Jane y ella haban sido pasajeras de cabina, es decir, haban formado parte de los
que viajan con estilo; pero comparado con lo que estaba viendo, el Wallace era primitivo.
Kirkby les ense con orgullo el saln comn central, al que llamaban carroza, y que hara
honor a una buena casa. La luz que entraba por tres ventanas grandes con visillo iluminaba sus
paredes blancas y una alfombra. No, no era una alfombra, slo lo pareca; estaba pintada en el
suelo, aunque con mucha habilidad, eso s. Sera difcil mantener una alfombra ah, porque
durante una tormenta en el mar podra entrar agua, pasando por encima de la barrera elevada del
umbral de la puerta.
Pensar en una tormenta en el mar le revolvi el estmago, pero le orden que se comportara.
Se haba sentido muy bien en el Ferret.
El centro de la sala lo ocupaba una reluciente mesa de caoba rodeada por sillas, y a los lados
quedaba espacio para unos cuantos sillones, un par de mesas pequeas y un escritorio. Tambin
haba una librera con puertas de cristal y otros armarios con puertas slidas. Una enorme estufa
cubierta por baldosas azules y blancas daba calor al saln o carroza. Con la capa y los guantes
puestos, ahora ya se senta acalorada.
Haba seis puertas que daban al saln, tres a cada lado, y Kirkby fue a abrir una.
Todo lo pulcro que puede estar dijo, indicndoles con un gesto que entraran en su
camarote.
Una manera de decir pequeo, pens Jancy, pero en realidad el dormitorio era
asombrosamente elegante, y se supona que los pasajeros pasaran la mayor parte del tiempo en
el saln o en cubierta.
A no ser que estuvieran enfermos.
No pienses en eso.
En cuanto a la luz, esa habitacin slo tena un pequeo ojo de buey, pero la pintura de las
paredes era satinada, y haba un lavabo en un mueble de caoba empotrado en la pared en una
esquina, con un espejo encima. Para la ropa slo haba perchas en la pared, aunque tambin un
reluciente arcn de madera para guardar cosas. Cerrado, les demostr Kirkby, serva de cmodo
asiento.
Las camas tenan colchones y ropa limpia, les asegur, pero por lo dems eran iguales a las que
ocuparon Jane y ella en el Wallace: estrechas y una encima de la otra. De repente la cama sucia del
Ferret le pareci un paraso.
Si se les ofrece algo, seor, slo debe decrmelo estaba diciendo Kirkby. En el Eweretta
nos enorgullece procurar la comodidad de nuestros pasajeros.
Eso lo veo dijo Simon. Hay cabinas con camas ms grandes? pregunt, y la mir a ella
sonriendo.
Pobre de m, seor, pero no. Todo est completo, y las dos cabinas familiares las tomaron el
coronel Ransome-Brown y su seora.

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Vienen sus hijos con ellos, sabe? La seora Ransome-Brown ocupa una habitacin con su hija
mayor, el beb y la institutriz. El coronel ocupa la otra con sus dos hijos y su ordenanza.
La necesidad de ellos es mayor que la nuestra, sin duda. Con qu otros pasajeros viajamos?
Bueno, seor, aparte de su grupo, tenemos al seor Shore, pastor anglicano, y en Quebec
recogeremos a un tal seor Dacre y a su esposa. No me cabe duda de que los encontrar una
excelente compaa.
Despus que el encargado sali, Jancy sonri.
Presume demasiado?
A lo mejor el coronel es una fiera o sus hijos unos monstruos, o el reverendo Shore un
pelmazo. Los riesgos del viaje por mar. A m me preocupan ms las camas. Las mir. Creo que
podran dormir dos personas en una si no les molesta estar muy juntas.
Se besaron con los ojos, pero ella dijo:
Y tus costillas?
Estn muy bien. Adems, t impediras que diera vueltas.
Hay un madero alto por este lado justamente para esa finalidad, seor.
Tanto mejor para tenernos apretaditos, querida ma. Podramos probar...
Jancy se ri, apartndolo de la tentacin.
Tienes que comportarte. Yo estoy muy impresionada por todo esto, y resuelta a dar buena
impresin.
Lo dijo alegremente, pero muy en serio. El Wallace era un barco mucho ms sencillo, y los
pasajeros que viajaron con ellas eran personas ms sencillas tambin. No se haba imaginado ese
esplendor, y tena plena conciencia de que careca de la ropa y la educacin adecuadas para ese
barco. No podra evitarlo, pero deba recurrir a su mejor comportamiento para compensarlo.
Tal vez tengamos tiempo para ir a las tiendas dijo, mientras iban saliendo a la cubierta, ella
delante.
Una papalina nueva, un chal elegante, pens. Unas cuantas cofias bonitas. Algo para dar ms
elegancia a sus sencillos vestidos.
La cubierta ya era un constante ir y venir de marineros haciendo cosas misteriosas y siguiendo
rdenes ladradas. Un hombre corpulento, de cara algo endurecida y pelo corto moteado, lleg
hasta ellos con paso enrgico.
Capitn Stoddard, seor, seora. Bienvenidos a bordo. Si no tiene ninguna objecin, seor, es
mi intencin zarpar tan pronto como llegue su equipaje.
Jancy estaba pensando si podra pedirle un poco de tiempo, pero Simon se le adelant:
Ninguna objecin. Cmo est el tiempo?
Hay noticias de hielo en el golfo, seor, pero no ser un problema si nos marchamos pronto,
aunque no haba visto un ao como este. Ese infernal volcn.
Simon asinti.
Es asombroso cmo los efectos de una erupcin en Asia se extienden al resto del mundo.
Tengo entendido que en partes de Europa lo estn pasando mal.
S, seor. Espero que eso no influya en el precio de las pieles. He enviado a llamar a los
pasajeros que estn en tierra, y les haba dado la orden de que estuvieran preparados, as que

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deberamos poder partir en breve. Como si hubiera adivinado la desilusin de Janey, aadi :
Encontrar lo mejor de todo a bordo del Eweretta, seora. Pan, carne, huevos frescos.
Jancy comprendi entonces que los cloqueos y graznidos provenan de las lanchas que colgaban
a todo lo largo de la cubierta. Llevaban jaulas con aves.
En alguna parte mugi una vaca.
Leche de vaca y de cabra se jact el capitn. De cabra a peticin de la seora del coronel
Ransome-Brown. Prefiere leche de cabra para sus pequeos. Si tiene alguna peticin especial,
seora, no vacile en decirlo. Podemos retrasar la partida el tiempo necesario para una o dos
compras, si me permite que enve a un hombre. No puedo permitir que se me pierda usted.
Tiene mdico a bordo, capitn? pregunt ella.
No, seora, pero el contramaestre sabe mucho y es muy experto, y tenemos buenos
remedios y material mdico. Y le aseguro que no nos encontrar deficientes en cosas como fruta
fresca y buenos vinos.
Ella reprimi un suspiro.
Entonces, no, gracias, capitn. Creo que tenemos todo lo que necesitamos.
l inclin la cabeza y se alej a ladrarle rdenes a alguien.
Parece deseoso de complacer coment ella.
Ah, eso porque somos su gaje. Al ver que lo miraba interrogante, continu: No te lo he
dicho? Llevar pasajeros en un velero mercante queda a criterio del capitn y va en su beneficio. l
equipa el barco con alojamiento, ofrece amenidades, y se embolsa el dinero de los pasajes.
Ella dese preguntarle el precio del pasaje en el Eweretta, pero no se atrevi.
Recorrieron la cubierta sorteando a los ajetreados tripulantes para ver si haban llegado Hal y
Norton, y los vieron avanzando por el embarcadero en medio de un ejrcito de chicos llevando
carretillas. Al llegar a la pasarela se hicieron a un lado para dejar subir primero a otro grupo,
encabezado por una imponente dama ataviada con una capa forrada en piel, un enorme manguito
de piel y una enorme boina escocesa de tartn ladeada muy a la moda.
Jancy dese ponerse fuera de la vista de ella. Sin duda era la seora Ransome-Brown.
Simon acerc la cabeza para susurrarle al odo:
Una mismsima Gran Panjandrum.
Jancy vio que la boina estaba coronada por un botn, y tuvo que bajar la cabeza para ocultar un
ataque de risa.
Cuando se recuper, la dama ya estaba a bordo, recibiendo la venia del capitn como una reina
y dejando ver detrs a un hombre nervudo, que deba ser el coronel. El estaba acompaado por un
chico y una chica que tendran doce y quince aos, pero que vestan al ltimo grito de la moda
adulta. El cuello almidonado del chico le cubra las orejas, y la papalina adornada con flores de la
chica le aada ms de un palmo a su estatura. Cerraban la procesin una mujer sobriamente
vestida que llevaba a un nio pequeo en brazos, una criada con un nio cogido de la mano y un
soldado que tena que ser el ordenanza. Todos desaparecieron en la parte de las cabinas.
Ay, Dios suspir Jancy.
Qu pasa?
Se ve tan grandiosa como la reina.
Seguro que va a ser causa de mucha diversin, ella y sus Picninnies, Joblillies y Garyulies.

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Lo hubiera hecho l con intencin o no, eso le atenu el terror. Se ri, salud a sus amigos y
comenz la revisin para ver qu bales o maletas deban enviar a la bodega y cules a su
camarote, pero no poda dejar de pensar que la haban zambullido en la alta sociedad antes de
que estuviera preparada.
No haba pensado usar su mejor vestido negro en el viaje, pero lo sac del bal que iba a bajar
a la bodega. Se sinti tentada de sacar tambin algunos de sus vestidos de Carlisle, pero no, le
quedaran muy ceidos, y ni siquiera los mejores estaban a la altura del criterio Ransome-Brown.
Cerr el bal para que se lo llevaran con el resto.
Guardaremos ah tus papeles?
No, los tiene Hal. Va a compartir su cabina con Treadwell y Oglethorpe, as que ellos los
vigilarn. En todo caso, no es necesario, a no ser que creas que la Gran Panjandrum est actuando
de Ginebra para Lancelot McArthur.
Eso la hizo rer, pero no se sentira totalmente segura mientras no supiera que ninguno de los
pasajeros tena contactos con York.
Estaba buscando un lugar en la cabina para poner una caja extra cuando son la sirena del
barco. Le cogi la mano a Simon y salieron a toda prisa a la cubierta a mirar el final de su tiempo
en Canad. Los marineros subieron la pasarela, con ruidosas sacudidas, y la dejaron pulcramente
arrumbada debajo de la baranda. Entonces un prctico remolc al Eweretta hasta el ro para que
emprendiera su largo viaje a Inglaterra.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2211

No conocieron formalmente a los otros pasajeros de cabina hasta la comida principal, que en el
Eweretta se serva a las cinco de la tarde, como estaba de moda. El desayuno sera a las ocho, el
almuerzo a medioda, lgicamente, la comida a las cinco y habra una cena a las once para aquellos
que quisieran. Aparte de la cena, se esperaba que todos se sentaran a la mesa a la hora si queran
comer, porque la carroza tena que alternar sus funciones de comedor y saln.
Despus de un buen debate consigo misma, Jancy decidi no ponerse su mejor vestido negro
para esa primera noche. Deseaba causar buena impresin, s, pero puesto que no podra ponerse
ese vestido todas las noches, no le encontr ningn sentido a ponrselo en ese momento. Los
caballeros lo tenan ms fcil, pens. La sencilla chaqueta marrn, los pantalones beis y el chaleco
de Simon bastaran, sobre todo si Treadwell le arreglaba la corbata.
Puedo hacerlo tolerablemente bien le dijo l, con el mentn levantado, pero todava me
duele bastante flexionar el brazo. Para ser una herida leve, est resultando ser ms problema que
las costillas.
Consternada lo vio transformarse ante sus ojos. En York sus corbatas eran blandas e informales.
Ahora Treadwell le haba puesto una almidonada y se la estaba arreglando con pliegues y pinzas, y
finalmente fij el arreglo con un alfiler de cabeza enjoyada que ella no haba visto nunca. Qu era
esa gema dorada? Un topacio?
Se mir en el espejo, con un vestido no mejor que los de las criadas de los Ransome-Brown, el
pelo simplemente recogido, sin cofia ni adorno. No tena ningn adorno, y si se pona una de sus
cofias pasara por una simple sirvienta. Se prendi el broche de amatista en el corpio y se puso
los pendientes de perla. Eso le daba cierta dignidad.
Se gir y vio que Simon la estaba mirando.
Lo siento dijo l, debera haberlo pensado. Yo viaj en un velero de la armada.
Le gust que l no hiciera caso omiso de la realidad. l le levant el mentn con un dedo.
Eres Jane Saint Bride de Brideswell. Eso basta.
Muy bien sonri ella. Vamos a enfrentar a la mismsima Gran Panjandrum.
El capitn presidi la comida, explicando que un piloto estara a cargo del barco durante ese
primer encuentro. Inici la comida con un brindis por el Eweretta y sus pasajeros, y por una
tranquila y rpida travesa hasta Inglaterra.
Eso! Eso! exclamaron todos.
Entonces se hicieron las presentaciones formales.
El coronel, con su uniforme escarlata con galones, present a su esposa, que llevaba un vestido
de satn azul oscuro escotado y un turbante a juego adornado con un buen despliegue de joyas.
Pacha, pens Jancy, y la aterr la idea de no poder controlar la risa; no se atrevi a mirar a Simon.
Al menos poda olvidar su temor a que fueran conspiradores de McArthur; los Ransome-Brown
slo haban estado tres aos en Canad, y los tres en Montreal.
La seorita Ransome-Brown, tambin presente, vesta de rosa claro, con su malhumorada cara
enmarcada por racimos de rizos; tambin estaba presente el seor Ransome-Brown, con un cuello
almidonado ms alto an y un chaleco a rayas en vivos colores. Al parecer los nios ms pequeos
comeran con la institutriz en una de sus cabinas.

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Una lstima, pens Jancy, por lo de la institutriz; se le ocurra que con esa dama tendra algo en
comn.
Los Ransome-Brown, explic el coronel, volvan a Inglaterra porque l deba hacerse cargo de
un puesto en Londres. Una satisfecha sonrisa en la cara de su mujer dio a entender que era un
puesto excelente.
Reverendo Shore se present un hombre alto y delgado, de pelo blanco ralo y fino;
aparentaba ms de setenta y se vea frgil. He pasado mi vida adulta como pastor anglicano de
los colonos de Quebec, pero ahora la edad me lleva de vuelta a mi tierra para pasar mis ltimos
aos. Es mi intencin pasar el viaje escribiendo mis memorias, tomadas de mis diarios y notas.
En otras palabras, djenme en paz. Era imposible imaginarse un socio de McArthur menos
probable.
Se presentaron Hal y Norton, y despus de ellos, Simon.
Simon Saint Bride y mi esposa Jane. Vamos de regreso a nuestra casa en Brideswell,
Lincolnshire.
Jancy ya haba colegido que Brideswell era una palabra mgica, y eso lo confirm la manera
como se le ensanch el pecho a la seora Ransome-Brown. l lo haba dicho adrede, como una
especie de espada levantada, de advertencia: No miris en menos a mi mujer.
Si no lo adorara ya, lo hubiera adorado en ese instante, aun cuando la Gran Panjandrum la
estaba mirando incrdula.
Los dos estamos de luto por el to de mi esposa aadi Simon, pero dado que l no
aprobaba los periodos de duelo prolongado, no les vamos a aguar la fiesta a los presentes.
Excelente, excelente dijo el capitn Stoddard. Por lo general a mis pasajeros les gusta
reunirse a jugar a las cartas, organizar veladas musicales y hemos tenido representaciones de
obras de teatro. Todo ser como les apetezca, por supuesto. Algunos de mis huspedes prefieren
pasar el rato ms tranquilos. Cuando el tiempo es clemente celebramos bailes en cubierta, pero
me temo que eso no podr ser en este viaje. Excelente sopa, no?
S que era excelente la sopa, pero Jancy tena oprimida la garganta.
Partidas de cartas, obras de teatro y baile? Antes de llegar a York la nica habilidad que tena
con las cartas era echar la suerte. Jams haba actuado, Martha se habra desmayado, y aunque no
era contraria a las contradanzas, no haban tenido ocasin de bailar ninguna. De pronto se senta
tal como se sinti cuando lleg a la calle de los castillos en harapos.
Menos mal que la conversacin ya haba pasado al dominio masculino, con muchos
comentarios sobre la poltica y la economa canadiense y britnica, y sobre el tiempo. Sobre la
situacin de Europa Hal era el mejor informado y tena muchas cosas tristes que decir sobre los
efectos de la fra primavera y el duro verano en muchas partes, a lo que se sumaba la depresin
econmica causada por el fin de la guerra.
La comida lleg a un final algo melanclico. El reverendo se retir pronto a su cabina, pero el
resto pareca inclinado a quedarse, a hablar de esos problemas, del impuesto sobre la renta y de la
nueva moneda. El coronel Ransome-Brown manifest su preocupacin por la suerte de los ex
soldados, pero aadi que no senta ninguna compasin por los pobres ociosos.
Con todo respeto, coronel dijo Simon, no se puede considerar ociosos por eleccin a los
recin desempleados.

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Cierto, cierto, pero siempre hay algunos que no desean un trabajo estable.
Muy pocos, me parece.
Uy, Simon, deberas haber conocido a mi familia, pens Jancy. Acall ese pensamiento y
entonces vio que haba captado la atencin de la seora Ransome-Brown.
Es usted de una familia de York, seora Saint Bride?
Le dio un vuelco de alarma el corazn.
No, seora. Slo estuve ah un ao.
Ah, y de qu parte de Inglaterra es?
No haba manera de eludir la pregunta.
De Carlisle, seora. Para salir del paso de una vez, aadi: y mi padre era maestro de
escuela ah, pero muri hace algunos aos. Cuando tambin muri mi madre, me fui a vivir con mi
to en York.
Comprendo. Y su to tambin muri. Qu lamentable.
Jancy detect la insinuacin de que en cierto modo ella era la culpable de su suerte, pero no
capt un aumento en el desprecio. Tal vez un maestro de escuela se consideraba respetable.
Y usted, seora? pregunt. Dnde est el hogar de su familia?
No en el norte, rog.
En Rutland, pero vamos a comprar una propiedad cerca de Londres, ya que el puesto de mi
marido le exigir estar ah la mayor parte del tiempo.
Y el reverendo Shore era de Devon. Se senta a salvo, pero acababa de ver nuevos peligros.
Tontamente se haba imaginado que su vida con Simon sera similar a su vida en Carlisle, dentro de
un crculo limitado, aun cuando estuviera limitado a una familia importante de Lincolnshire.
Pero en el mundo de Simon se encontrara con personas de todas partes. Podra encontrarse
con personas de Cumberland e incluso de Carlisle, y as sera. Y aunque la posibilidad de
encontrarse con alguien que la conoci en Carlisle era remota, de todos modos le haca sonar una
campanilla de alarma, de nervios.
En el Eweretta por lo menos estaba a salvo, a no ser que alguno de los oficiales fuera un
peligro, pero tendra que prepararse para encuentros futuros; crearse algn tipo de defensa.
Cuando le pareci que poda hacerlo sin ser mal educada, se disculp diciendo que estaba muy
cansada y se retir al camarote. Una vez all, se sent en el arcn a pensar.
Tal vez se preocupaba en vano. Los miembros de la buena sociedad de Cumberland y Carlisle no
saban de la existencia de Jane ni de Nan Otterburn. Si alguna de las grandes damas hubiera
entrado en la tienda de Martha, y no recordaba que hubiera ocurrido ese acontecimiento, no
hubiera sabido quien la haba atendido. Esas personas no iban a los servicios de la capilla.
Peg un salto cuando oy un golpe en la puerta. Fue a abrir y se encontr con Kirkby, que le
llevaba un humeante jarro con agua para lavarse. Lo cogi y le dio las gracias. Todo era lujo en el
Eweretta.
Puso agua caliente en el lavabo de porcelana, dicindose que todo ira bien. No haba ningn
peligro y si haba interpretado bien las seales, Simon no tardara en reunirse con ella, con la idea
de hacer el amor. Se desvisti rpidamente hasta quedarse slo con la camisola y se lav,
ahuecando las manos en sus pechos cuando los enjabon por debajo de la tela de algodn, con la
mente ya desviada a los placeres por venir.

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Al terminar su aseo se quit rpidamente la camisola mojada, se puso el camisn y encima la


abrigada bata. Se quit las horquillas, se deshizo la trenza y fue a sentarse en el arcn para darle a
su pelo las cien cepilladas.
Cuando Simon golpe y entr, se le estremeci el corazn, de amor, de deseo y del miedo de
perderlo algn da.
Mi mujer dijo l.
Esas simples palabras lo redujeron todo a lo nico importante: Simon.
Contina cepillndote, por favor dijo l. Por favor. Me encanta verte hacer eso.
Ella lade la cabeza y continu las largas cepilladas, mientras l se desvesta.
Primero los zapatos, luego la chaqueta, el chaleco y la corbata.
Ahora qu? pregunt l.
Ella se acord de continuar cepillndose, aun cuando la fuerza le iba abandonando el brazo. De
repente la abrum el decoro de Abbey Street.
Los... innominables.
Mirndola travieso, l se quit los pantalones.
Y los ms innominables? pregunt, refirindose a los calzoncillos.
Eres un hombre inicuo al provocar as a una dama, pero s. l no tard en quedarse desnudo.
As es menos provocador?
Ella solt el cepillo, que cay al suelo, y se levant para abrazarlo. Entonces le vio la larga y
mellada herida en el pecho, iluminada por la vela, y se inclin a besrsela.
Casi te mueres, Simon.
Y me habra muerto, si no hubiera sido por ti. Levantndole el camisn, se lo quit, y se
besaron.
Al or una carcajada al otro lado de la puerta ella hundi la cara en el pecho de l, como para
ocultarla.
Nos oirn susurr.
Estamos casados susurr l; tenemos permitido hacer esto.
Incluso desnudos? Seguro que no debemos hacerlo desnudos.
Por qu no?
Le sinti temblar el pecho por la risa. Levant la cara para mirarlo.
Te ests riendo de m.
Porque dices tonteras. Pero si te preocupan los dems, tendrs que estar muy, muy callada,
no?
Se sent en el arcn, la acerc y la hizo sentarse a horcajadas sobre sus muslos. Entonces
comenz a mover la boca sobre sus pechos y luego por su abdomen. Ella musit algo,
encogindose.
Chss. Bribn.
Pcaro enmend l.
Afirmndola con el brazo izquierdo, baj la mano derecha deslizndosela por el vientre y la
introdujo por la entrepierna. All busc su lugar sensible y se lo acarici describiendo crculos. Ella

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ahog una exclamacin. Justo en ese momento, fuera de la puerta alguien dijo Buenas noches;
le pareci que era el coronel.
Se qued inmvil y Simon volvi a rerse.
Ella mascull algo, indignada.
Entonces no hagas ningn sonido.
Y si lo hago?
Ay de m, se me olvid ponerme mis colas de caballo, as que grita si quieres, cario.
Cogindole las caderas, la levant y la penetr hasta el fondo.
Ella consigui ahogar el grito de placer retenindolo en la garganta, le enmarc la cara y lo
bes, apretando los msculos de la vagina alrededor de su miembro. Se le movieron solas las
caderas, apretndose a l, y l apoy la espalda en la pared.
Contina.
Y si no?
l sonri.
Te har gritar y te dar vergenza.
Ella canturre, para fastidiarlo, pero enseguida levant el cuerpo y se meci, observando en su
amado rostro las seales de placer y tormento que le causaba. l le apret las caderas y se le
evapor el autodominio. Podran estar provocando que el barco se sacudiera como con la
tormenta ms fuerte, pero a ella no le importaba ni a l tampoco. Pero consigui que sus gritos
Simon, Simon, Simon! le salieran principalmente en resuellos.
Despus continuaron abrazados, ella besndole el pelo y l mordisquendole los pechos.
Pasado un momento, el fro los oblig a acostarse en la cama de abajo. Caban justito, justito, as
que se acomodaron cara a cara, bien apretados, y continuaron besndose, acaricindose y
susurrando.
Ella sinti la necesidad de dejar las cosas claras:
Te amo ms de lo que pueden expresar las palabras, Simon, no olvides nunca eso.
Cmo podra olvidarlo? Sobre todo despus de que vamos a hacer esto todas las noches.
Le levant la pierna, se acomod, presionndola, y volvi a penetrarla. Hace muchsimo tiempo,
mi amor. Estoy muerto de hambre de ti. Alimntame.
Ella no pudo contestar porque l le sell la boca con los labios.

A Simon lo despert la campanilla del encargado anunciando el desayuno.


Se gir en el estrecho espacio a mirar a su mujer, toda ella belleza de marfil y oro al delgado
rayo de sol que entraba por el ojo de buey. No se haba trenzado el pelo antes de acostarse, as
que lo tena todo enredado alrededor, y le haba dejado arruguitas en las mejillas.
Le alis las arruguitas y le quit el pelo de la cara, adorando su olor, la textura de su piel y su
pelo. Ella abri los ojos, pareci confundida y luego le sonri, como si l fuera su sol. Rog ser
siempre digno de su amor.
Nos llaman a comer. Has dormido bien?
Asombrosamente bien.

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No tiene nada de asombroso despus de todo ese ejercicio.


Para.
S, mi amor sonri l.
No!
No qu? Que no te llame mi amor?
Que no me mires as. No podemos.
Volvi a sonar la campanilla y ella se baj al instante de la cama, cogi su camisola y comenz a
vestirse. l se dio el gusto de contemplarla, saboreando una felicidad completa, y luego se baj
con ms lentitud.
A medio vestir, ella interrumpi esa actividad.
Te sientes mal? Te has hecho dao?
Estoy maravillosamente bien. Incluso dorm bien. Pero si ests preocupada, puedes
ayudarme a vestirme.
Ella neg con la cabeza pero le acerc la ropa y lo ayud a ponrsela. Despus l la ayud a
terminar de vestirse y se besaron. Volvi a sonar la campanilla, insistente. Riendo, l cogi el
cepillo, le desenred el pelo y luego se lo pas a todo lo largo. Ella se qued quieta y l casi la oy
ronronear.
Hay muchas maneras deliciosas de darte placer dijo, besndole la nuca. Le hizo una trenza
y se la at con una cinta. Lo dejaremos as. Es bonita.
Ella se gir a mirarlo.
Es infantil. Quiero parecer tu esposa.
Ah, pues lo pareces, te lo aseguro.
Ella fue a mirarse en el pequeo espejo.
Todos lo sabrn.
Todos se sentirn muy envidiosos dijo l, girndola hacia la puerta.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2222

Mientras el Eweretta segua su curso por el San Lorenzo, el apoyo y la confianza natural de
Simon le fueron haciendo desaparecer el nerviosismo a Jancy. Adems, tena la vaga impresin de
que en cierto modo ellos imponan un estilo informal de vestirse, porque despus de la primera
noche la seora Ransome-Brown no volvi a presentarse en rutilante esplendor. Ese era el poder
de Brideswell?
La dama volvi a interrogarla unas cuantas veces ms acerca de sus orgenes. Con un gesto
altivo manifest su desprecio por los Trewitt, pero acept a los Otterburn como cierta
compensacin. La dama era de esas que necesitaban que le tatuaran el blasn en la frente. Jancy
no tard en enterarse de que los Ransome eran una familia muy importante en Rutland, y tambin
que la dama estaba emparentada con la familia Manners y con los Wallop.
Esa noche le pregunt a Simon quines eran esos.
Manners, duque de Rutland. Wallop, conde de Portsmouth.
Me cost mantener la cara seria al pensar en los Wallop4 Debo saber estas cosas?
De memoria dijo l, pero sonriendo. Como has visto, las personas lo dicen, directa o
indirectamente, si se creen importantes.
Ella pens en eso, aunque no le result fcil pues l la estaba desvistiendo. Le apart la mano
de una palmada.
Escucha.
l comenz a quitarle las horquillas.
Por qu?
Ella se alej, riendo.
Quiero que hablemos en serio un momento.
Tonteras.
La bes y ella le correspondi el beso, pero despus puso la mano entre sus bocas.
De verdad, creo que necesito saber algo de estas cosas. Para ti todo es natural, como para
m... los tipos de encajes y los puntos de bordado. Pero s tan poco de duques y condes como t
de costura. Tendrs que ensearme. Eso nos dar algo que hacer.
l se ri con los ojos, pero se apart.
Muy bien. El rey es nuestra cabeza. Le quit las horquillas y le pas los dedos por el pelo,
soltndoselo. Los duques reales son tus ojos. Le bes los dos prpados.
Ella se mordi el labio y se ri.
Tus preciosos labios son los duques corrientes, no reales. Son muy importantes los duques,
incluso los no reales.
Tal vez por eso se detuvo ah, atormentndola hasta que ella le cogi la cabeza y lo bes como
deseaba.
Despus l le desliz los labios por el cuello, susurrando:
Los poderosos marqueses.

4
Wallop: (sustantivo) golpe fuerte o golpazo; (verbo) golpear fuerte. (N. de la T.)

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Le desaboton el vestido hasta que se abri y le desabroch el corpio que llevaba debajo. De
un tirn le desat el lazo de la cinta que le cerraba el cuello de la camisola, y los pechos quedaron
a su merced.
Los condes5, nuestros ms antiguos nobles, que gobernaban los condados antes de la
conquista.
Le cogi un pezn entre los labios y ella le afirm la cabeza para que los dejara ah.
Por qu, entonces se les llama earls y no counts?
Counts viene de una fea costumbre francesa.
Por qu, entonces, a sus esposas se las llama condesas?
Slo Dios lo sabe.
Le ech hacia atrs la ropa, deslizndola por los hombros hasta que todo cay al suelo, y
entonces se arrodill a explorarle el ombligo.
Los vizcondes. Condes inferiores hizo girar la lengua sobre el ombligo, simples recin
llegados.
A ella le flaquearon las piernas.
Creo que ya lo tengo. Rey, duques, marqueses, condes, vizcondes.
Y barones. Desliz la lengua hacia abajo pero par. No, ese es un lugar demasiado
maravilloso para barones, por antiqusimo que sea el ttulo. Sern tus bonitas rodillas. Le bes
cada una y le desat las ligas. Liga, jarretera musit. Acurdame de que te ensee todo
sobre las rdenes militares. La de la Jarretera, la del Bao.
Ella le cogi los hombros.
Simon.
l se incorpor, le cogi las manos y le bes cada palma.
Aunque no son lores hay que tomarlos en cuenta. Los baronets, los armados caballeros y sus
bellas damas.
Le junt las manos y retrocedi. Ella estaba desnuda; l segua con la mayor parte de la ropa
puesta.
Ahora repteme la leccin.
Ella se la repiti, demostrando que era una alumna muy lista.

Al da siguiente Jancy se instal en la cubierta a observar el acercamiento a Quebec, la capital


de Canad, sin sentir ninguna premonicin de problemas.
Se vea una ciudad hermosa, sita en lo alto del acantilado al que subiera Wolfe con su ejrcito
para derrotar a los franceses hace sesenta aos.
Pero no pudieron desembarcar a explorarla porque el capitn Stoddard continuaba impaciente
por salir del ro. Los encargados subieron provisiones, en especial agua fresca, y embarcaron los
ltimos pasajeros.

5
En ingls, conde es earl, no count. (N. de la T.)

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Los Dacre eran una pareja de aspecto agradable de ms o menos las mismas edades que ella y
Simon. Los dos tenan el pelo castao y vestan bien, aunque de modo discreto. l tena la cara
algo achaparrada, de piel rojiza, mientras que la de ella era alargada, de dulces ojos almendrados y
la piel muy blanca.
La seora Dacre era o bien callada o tmida, y su marido todo lo contrario. Muy pronto todos se
enteraron de que estaban recin casados, la dama se ruboriz, y viajaban a Inglaterra para que
ella conociera a la familia de l. l llevaba cinco aos en Quebec, tena un excelente puesto
gubernamental y esperanzas de ascender. Ella era de una familia realista de Estados Unidos, de las
que se trasladaron al norte cuando el pas se rebel contra la Corona.
l podra ser insoportable, pens Jancy, pero era tan alegre, tan buena persona y se vea que
estaba tan absolutamente enamorado de su mujer, que le caa bien.
Como era la costumbre, todos esperaron la comida de la tarde para presentarse formalmente a
los Dacre.
Cuando Simon termin su presentacin diciendo y mi esposa es de Carlisle, Dacre levant las
orejas como un terrier.
Carlisle! Una paisana de Cumbria. Qu esplndido!
Jancy lo mir, tan conmocionada que crey que se iba a desmayar.
l lade la cabeza, examinndola.
En realidad, creo que podramos habernos conocido. Antes que ella lograra encontrar una
respuesta a esa aterradora declaracin, continu : Pero no, no logro recordar, y soy muy bueno
para recordar las caras. Yo soy de la zona de Penrith, pero conozco Carlisle muy bien. Viaja hacia
all, seora?
Jancy senta tan oprimida la garganta que pens que no le saldran las palabras, pero consigui
decir:
No, ya no tengo familia en el norte, seor.
Una lstima, pero tendremos que conversar para contarnos nuestros recuerdos, no?
Entonces se lanz a hablar de sus planes. Al parecer su trabajo le exiga pasar un tiempo en
Londres, por asuntos gubernamentales, y despus ira a visitar su terruo.
Te sientes mal? le pregunt Simon en voz baja. Ests algo plida.
Ah, no. Pero necesitaba escapar, as que rectific : S, en realidad me siento un poco mal.
Creo que es por el movimiento del barco.
En realidad, el movimiento no era diferente de los dems das, y hasta el momento lo haba
tolerado bien. De todos modos, Simon present sus excusas y la acompa a la cabina
apoyndola. La sent en el banco.
Necesitas algo?
Sintindose una despreciable embustera, neg con la cabeza.
Creo que simplemente me acostar temprano. Seguro que maana ya estar recuperada. El
la bes.
Eso espero.
Cuando l sali, se qued sentada ah, sintiendo revuelto el estmago, no de mareo sino de
miedo.

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Dacre crea que la conoca, pero eso era imposible. Ella no lo conoca, de eso estaba segura; no
haba pertenecido a su crculo social, y un joven caballero como l no habra sido cliente de la
tienda de Martha. Ni siquiera era de Carlisle.
Apret fuertemente las manos, para obligarse a serenarse.
No dijo que llevaba cinco aos en Canad? Si la hubiera conocido, o conocido a Jane, o a las
dos, entonces slo habran sido unas nias, y seguro que ahora no sabra distinguir a la una de la
otra, y eso era lo importante.
Hizo una honda inspiracin. El no era ningn peligro, y ella no poda tener un ataque cada vez
que se encontraba con alguien de Cumberland. Ya haba aceptado que eso ocurrira. Que l dijera
que crea conocerla la haba aterrado, pero eso era imposible.
Aun as segua temblando, por lo que se acost, y se qued dormida antes que llegara Simon.
Cuando despert por la maana, estaba sola. Pasado un momento de angustia, cay en la cuenta
de que l estaba durmiendo en la cama de arriba.
Aunque saba que l se acost arriba slo por consideracin hacia ella, le pareci un mal
presagio: que sus secretos y miedos los separaran. Para impedir eso, subi a la cama y se acost
junto a l, y lo despert con caricias muy ntimas. A l le encant eso, aunque casi se cayeron de la
cama.
A pesar de todos sus esfuerzos, cuando salieron y volvi a encontrase con los Dacre le retumb
el corazn de nervios, pero no tard en relajarse. El no haba recordado durante la noche que la
hubiera conocido como Nan Otterburn. De hecho, ni siquiera habl de Cumberland.
Calmados sus temores, los das readquirieron sus agrados.
Observ que los Dacre vivan absortos el uno en el otro. Esperaba que Simon y ella fueran
menos obvios en lo de demostrarse los sentimientos, aunque lo dudaba. Los dems tendan a
dejarlos solos.
El reverendo Shore pasaba todo su tiempo sentado al escritorio del saln escribiendo. El
coronel normalmente estaba con sus hijos, lo que la haca pensar bien de l. La Gran Panjandrum
pasaba la mayor parte del tiempo en el saln, leyendo o cosiendo, con su malhumorada hija a la
vista. Y la institutriz iba y vena en silencio con el nio pequeo.
Al anochecer siempre se esperaba algn tipo de reunin social. El whist era popular, favorecido
especialmente por el coronel y su seora. Norton y Simon eran normalmente los que completaban
el grupo de cuatro. A ella la haca feliz estar sentada ah cosiendo, y a Hal simplemente observar.
Ella crea que tal vez a l no le gustaba usar su pequeo atril delante de desconocidos. Se
estremeca cada vez que pensaba cunto le hubiera costado a Simon arreglrselas sin el brazo
derecho si se lo hubieran amputado.
A veces escuchaban msica. Eliza Ransome-Brown tena un dulcmele y, tambin, una bonita
voz; si no, habra sido una tortura. Hal tena una voz excelente y de buena gana se prestaba para
cantar a do con la chica. Lionel Dacre tocaba la flauta y Simon, con cierta irreverencia, en opinin
de ella, result ser un experto con las cucharas. Coga dos cucharas y con ellas tocaba ritmos
excelentes, tanto que era casi como msica.
Una noche incluso bailaron en la cubierta, todos con la ropa ms abrigada. Unos cuantos
marineros se ofrecieron a tocar la msica, y formaron un conjunto de ocho. Norton form pareja
con Eliza; un baile en que los caballeros pasaban a las damas de brazo en brazo era otra cosa que a
Hal le resultara difcil.

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Estaba nerviosa, pero era una contradanza sencilla, y Simon la guiaba. No tard en disfrutarlo,
encantada. Al hacer un giro, cogida de su brazo, exclam:
Esto es maravilloso! Mira la luna y las estrellas.
Mir y casi chocaron con otra pareja. Entonces todos se pusieron a mirar la luna y las estrellas,
a la vez que bailaban y rean.
Haca fro. Despus de Quebec el curso del ro iba hacia el norte, as que cada da era ms fro
que el anterior. Cuando el barco se detuvo otra vez para aprovisionarse de agua fresca, vieron
brillar hielo en la orilla del ro, y por la noche nev. A la maana siguiente slo quedaban rastros
de nieve, pero los pronsticos eran correctos. Ese ao el ro se congelara antes de lo habitual, y
era posible que los barcos que se haban quedado en Montreal no lograran llegar al Atlntico.
Pero el Eweretta no se qued atrapado en el hielo y, con todas las velas desplegadas, entr en
el golfo en direccin al ocano; el agua estaba embravecida. Jancy se puso ms ropa de abrigo y
continu en la cubierta resistiendo el aire glido, a pesar de las fuertes sacudidas del barco,
rezando, rezando, rezando.
Pero cuando vio al coronel vomitar por encima de la baranda, se le revolvi el estmago y
corri a refugiarse en su camarote para vomitar en el recipiente que tenan ah para tal efecto.
Simon la miraba desesperado, sin saber qu hacer.
Jancy, cario...
Vete!
Cmo podra?
Jancy sac la cabeza del recipiente, toda despeinada, sufriendo.
Vete, vete! Djame sola.
En York t no me dejaste solo. No te dejar sola aqu. Deja que por lo menos te pase un pao
mojado por la cara.
Con los ojos cerrados, ella dijo:
Si no te marchas, te meter una bala.
No sabes disparar.
Aprender. Vete!
Y volvi a hacer bascas y a vomitar.
Simon se incorpor y de mala gana obedeci la orden, y tuvo que cogerse de los asideros para
no caerse con las fuertes sacudidas que daba el barco por la tormenta. Hizo un mal gesto cuando
una, particularmente fuerte, le hizo doler las heridas cicatrizadas.
Ya haba pasado la hora de la comida, a la que muy pocos asistieron, y todos se haban retirado
a acostarse, o a vomitar. Oa los sonidos de las bascas y los vmitos procedentes de varias cabinas.
No senta muy estable el estmago.
Sali el encargado de cabinas de su pequea habitacin llevando un balde con carbn para la
estufa.
Todo bien, seor?
Yo estoy bien; mi mujer no. Los otros estn mareados?
El seor Dacre, el seor Norton, el coronel y su hijo mayor. Se ponen irritables aadi en
voz baja, si comprende lo que quiero decir.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Mi mujer est irritable, y no me permite que la atienda.


Suele ocurrir eso, seor. El mareo pone de malhumor incluso a los ngeles.
Tengo que hacer algo. Viajan pasajeros en tercera clase?
Slo una familia, seor. Normalmente no llevamos pasajeros de tercera clase aparte de los
criados, seor, pero puesto que esta vez hay pocos criados, y el comandante Hal desea alojar a sus
hombres con l, el capitn acept a una familia de ocho personas. Son gente bastante respetable,
que le tomaron aversin a Canad despus que uno de ellos muri.
Hay alguna mujer a la que pudiera contratar?
Est la joven viuda, seor. No le ira mal ganar un dinero extra.
Vea lo que puede hacer. Maana, supongo.
S, s, seor.
El encargado puso el carbn en la estufa, atiz el fuego y desapareci.
Simon se encontr solo en el saln, rodeado por los gemidos y el sonido de las bascas y los
vmitos. Saldra a la cubierta si no fuera por el cortante fro. Jancy tena razn; la gente ira mejor
volando. Tal vez algn da los globos llevaran pasajeros por encima de los mares, pero claro, igual
se marearan por los movimientos del vuelo.
Y dnde diablos iba a dormir?
Oy el ruido de una puerta al abrirse detrs de l, y se gir justo cuando el barco se zarande.
El movimiento lo arroj sobre un silln, y se golpe las costillas contra el borde de madera.
Diablo todopoderoso!
Sintate, maldita sea dijo Hal, sentndolo en el silln. Simon se cogi el costado.
Maldicin, estoy harto de esto. Entonces mir la manga vaca de Hal. Qu mezquindad
quejarme.
Hal se encogi de hombros.
Un coac?
S, por favor.
Hal fue hasta el aparador, sac dos copas con pie pesado y las puso en la mesa, equilibrndose
extraordinariamente bien. Despus sac del bolsillo un botelln plateado y sostenindolo con su
nica mano desenrosc la tapa con los dedos, sirvi el coac y le pas una.
Simon bebi un trago.
Buen coac. Entonces not algo raro en los movimientos de Hal y le pregunt: Ests
borracho?
Todo ese tiempo haba estado absorto en Jancy, y pens que Hal podra haber estado bebiendo
desde que comenzaron el viaje. Hal bebi otro trago largo.
El brazo me qued destrozado, pero podra haberme sido de cierta utilidad.
Ah, los gusanos.
Inquietante pensamiento. El coac me ayuda.
Podra haberse convertido en otro tipo de infeccin. Hal curv la boca en un rictus de
amargura.
Qu cortaran entonces? Condenacin, una pierna habra sido mejor. O un ojo. Perdona, no
estoy en buena forma.

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Para qu estn los amigos si no para compartir las penas?


Hal mir su copa.
S, pena. Eso es lo que es. Crees que en el cielo nos completamos?
Puesto que no poda contestar nada a eso, Simon cambi de tema.
Jane est arrojando las tripas y no s qu hacer por ella. El mareo la afect muchsimo en el
viaje de ida. Y su prima muri a causa de eso.
Hasta que lo dijo no reconoci su miedo. Hal se sent con sumo cuidado frente a l.
Pero no muri en el viaje, verdad?
No. Pero me chilla cada vez que entro ah.
Ese es un buen signo de vida. Ah, no tienes cama. Qu te parece si duermes en mi
atiborrada cabina? Ya hemos colgado una hamaca para Oglethorpe. Por cierto, tus papeles estn
debajo del colchn de abajo, por si quisieras verlos.
En esos momentos a Simon los papeles le eran indiferentes.
Abandonarla?
Le sers ms til cuando ests algo descansado.
Simon fue a preguntarle a Jancy si aprobaba ese arreglo. Aunque su respuesta no fue lo que se
dira dulce y amorosa, s le pareci muy sincera.

A la maana siguiente Jancy gimi al or abrirse la puerta. Simon tena buena intencin pero ella
no soportara que la viera en ese estado. Haba conseguido dormir esa noche y si se mantena muy
quieta, el estmago slo se le revolva y le dola. Saba que tena que estar hecha un desastre y
que volvera a chillarle.
Como una pescadera. Como dos mujeres Hannasky pelendose por una falda robada.
Jane?
Era l otra vez.
Te presento a Grace Pitt. Ella te va a atender. Abri un peln los ojos y vio una amenazadora
figura, pero not que se cerraba la puerta y le pareci que Simon haba salido. Tena la boca reseca
y no saba si le saldra la voz. Aunque estaba muerta de sed, saba que si beba algo lo vomitara.
Pero consigui decir:
Grace?
Tranquila, seora dijo la mujer con un cerrado acento que pareca ser de las Middlands.
Quiere que me lleve el recipiente con agua sucia, seora?
S, por favor.
Tal vez sin esa hediondez en la habitacin se sentira mejor. Pero saba que no. Conoca todo el
curso de esa enfermedad. Incluida la muerte.
Sinti golpes y tintineos y la puerta volvi a cerrarse. Continu inmvil. No quera morirse, no,
ahora que tena a Simon. Pero al mismo tiempo acogera la muerte como una liberacin.
Grace Pitt. De dnde habra salido? Una mujer poco amable al hablar, pero eso no era de
extraar. Por mucho que le pagara Simon, ese era un trabajo horroroso, lo saba por experiencia;
atender a Jane le haba resultado repugnante, con todo lo que la quera. Pero agradeca que la

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atendiera alguien que no fuera el encargado de cabinas sobrecargado de trabajo. Alguien que no
fuera Simon.
Tal vez se qued dormida, porque le pareci que despertaba al or decir:
Aqu tengo una papilla que dicen que debe intentar comer, seora.
Ella no quera meterse nada en la boca nunca jams, pero eso era imposible.
Aydeme a sentarme, por favor.
La mujer la ayud, demostrando que era corpulenta, fuerte y hedionda. Ella apestaba tambin,
seguro, pero el mal olor de esa mujer era de otro tipo, el olor agrio de un cuerpo que no se ha
lavado durante mucho tiempo.
Tom un bocado de la papilla ordenndole a su estmago que no se agitara.
Observ que Grace era baja y fornida, tena unos pechos enormes y unos brazos fuertes como
los de un hombre. Podra tener unos treinta aos, pero era difcil discernir su edad en su tosca
cara cuadrada. Vesta falda y un corpio con encajes sobre una mugrienta camisola al estilo de
haca cincuenta aos. Tom otro bocado. Tal vez lo aguantara. Agua, por favor.
Quiere lavarse?
Quiero beber.
Cerveza, entonces, seora?
No, agua.
Yo personalmente no bebera agua, seora, sobre todo estando a bordo de un barco. Mala
cosa es el agua, sobre todo sacada de barriles.
La mujer tena un punto de razn, aun cuando el agua todava sera buena. Pero y si beber
agua rancia le causaba el mareo?
Probar la cerveza, entonces.
Pasado un momento Grace volvi con un jarro de peltre y la ayud a beber. Era una cerveza
suave, dbil, pero justo lo que necesitaba para la sed; la sinti maravillosa en la boca y en la
garganta. Continu sentada, quieta, rogando, pero con el recipiente entre las manos, por si acaso.
Justo cuando comenzaba a tener esperanza, se le agit el estmago y volvi a vomitar.
En los das siguientes, cada vez que se le calmaba el estmago se esperanzaba, y cada vez que
senta subir el vmito deseaba estar muerta. Incluso las campanas que marcaban los das de los
marineros las senta como cuchillos que le atravesaban su dolorida cabeza. Un da un agudo
chillido la convenci de que una pobre alma haba renunciado a la esperanza.
Nada de lo que preocuparse, seora dijo Grace. Slo estn matando un cerdo. Habr
carne de cerdo asada para la comida de esta noche.
Jancy vomit de solo pensarlo, deseando que el infierno llamado Eweretta se estrellara contra
una roca trayndole el feliz alivio.
La suerte de la pobre Jane comenz a parecerle una bendicin. La muerte lo solucionara todo.
Jams se descubrira su maldad. Simon quedara libre para casarse con una dama de su clase y ella
quedara libre de esa interminable tortura.
Cada maana y cada noche iba l a la cabina a preguntarle a Grace por ella. Ella se meta bajo
las mantas rogando que no insistiera en verla, porque saba que estaba hecha un desastre, una
vieja bruja demacrada. El nunca insista y entonces ella lloraba sintindose abandonada.

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El haba comprendido que en realidad no la amaba, que ella era una mujer disipada de humilde
cuna, no conveniente para ser su esposa. Probablemente estara galanteando a Eliza Ransome-
Brown, que estaba emparentada con los Manners y con los Wallop, y deseaba que ella muriera.
Perdi la cuenta de los das y slo esperaba la muerte; incluso lloraba y se secaba las lgrimas en
los fornidos brazos de Grace Pitt, rogando que llegara el fin.
Eso era, como decan, la oscuridad antes de la aurora. Despert a una verdadera aurora
sintindose ms estable, ms firme. Dbil como una gatita ciega, pero en cierto modo con las
entraas calmadas. A eso contribua que el tiempo haba mejorado, el mar estaba ms en calma y
el barco slo se meca al avanzar.
Pero cuando entr Simon a preguntar por ella, nuevamente fingi estar durmiendo. Tena el
pelo hecho una masa enredada y ola peor que Grace.
Oy a esta susurrar en la puerta que no haba ningn cambio, pero ella saba que ese da podra
comer un poco y sostener lo que comiera. Tal vez al da siguiente tendra fuerzas para levantarse y
caminar por la cabina. Esta vez no estara aplastada por la pena, as que igual dentro de unos das
volvera a sentirse casi normal.
Entonces oy decir a Grace:
Podra estar algo mal de la cabeza, seor. Por la noche estaba llorando y me dijo que no es
una dama, que es una canasta.
Jancy estaba pensando en eso extraada cuando Simon le toc la frente. Reconoci su mano y
abri los ojos.
No me toques, estoy sucia.
La pregunta es, ests loca?
No te inclines tanto.
l sonri, su amada sonrisa, y a ella le brotaron las lgrimas. l se las limpi.
Has estado aqu diez das, cario. Ahora puedo bailar una giga. Si eres capaz de regaarme,
quiere decir que todava tienes bien la cabeza. De verdad dijiste que eres una canasta? De qu
tipo? De paja? De mimbre? Del mejor mimbre de Livorno?
Divertida a su pesar, ella musit:
No s si...
Se interrumpi, horrorizada. No era canasta. Era Hannasky!

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2233

Le vino a la memoria el estribillo de una cancin infantil:

Tris tris, tras tras,


verde amarilla es la canasta.

Su mente lo cambiaba por:

Tris tris, una canasta,


tu madre era una Hannasky.

Qu ms habra dicho en su delirio?


Qu te pasa, cario? Necesitas algo?
Slo es un calambre minti. Me siento tonta por estar enferma.
Acurdate de Nelson. Marearse no es algo de lo que haya que avergonzarse.
Sus ojos castaos la miraban rebosantes de amor, pero a ella le dola el corazn de miedo.
Qu ms le habra dicho a Grace Pitt?
Me siento muy dbil. Dbil, lo que significa dbil.
No has comido prcticamente nada durante diez das. Qu te parece un poco de caldo con
pan remojado? Crees que podras soportarlo?
Lo intentar.
l la bes en la frente y sali.
Incluso sentarse para comer le cost un esfuerzo terrible, pero el caldo se le afirm en el
estmago; despus comi papilla de avena, t y una tostada. Por la tarde pudo levantarse y
caminar por la cabina, aunque temblorosa, y eso podra deberse simplemente al movimiento del
barco.
Estaba resuelta a ponerse bien para poder librarse de Grace, aunque no lograba decidir si
intentar descubrir qu ms haba dicho delirando o no hacer caso. Estaba claro que a la mujer no
se le ocurra que canasta pudiera tener un significado particular.
Se asom a mirar por el ojo de buey, pero se apart enseguida, porque todo lo que se vea se
mova. Se afirm en un poste de la cama y cerr fuertemente los ojos, intentando no pensar en el
balanceo del barco. Volvi a sentir el sudor fro y pegajoso de la debilidad, pero lo combati, lo
combati, y las cosas se estabilizaron.
Ms o menos.
Abri los ojos y casi chill al ver a la bruja mugrienta con la mata de pelo enredado y los labios
agrietados que la mir desde el espejo.

Tris tris, una canasta,


tu madre era una Hannasky.

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Fue a sentarse en el arcn, jadeante por el esfuerzo y el miedo. Entr Grace, solt una
palabrota y la llev de vuelta a la cama.
No trate de hacer demasiado, seora!
Jancy obedeci, dejndola que pensara que haba sido caminar por la cabina lo que le causaba
la molestia. En cierto modo as haba sido, pero en su dbil estado se senta como si en cualquier
momento se fuera a revelar su ms profunda vergenza.
Esa noche cuando Simon golpe, Grace le dijo:
Ha comido bien, seor. Pronto estar comiendo cerdo asado.
Excelente.
A Jancy se le revolvi el estmago.
Cuando vio que l iba a entrar, se cubri la cabeza con la sbana.
Por favor, no. Estoy en un estado terrible.
Jane, cario... Grace, djanos solos un momento.
Se cerr la puerta.
Cario, t me has visto igual de mal.
No. Te lavbamos todos los das.
l se acerc ms y se inclin a susurrarle.
Quieres que te lave?
Una parte de ella se excit, pero no quera que l la tocara estando as.
Vete.
Muy bien, si no puedo tentarte con eso, querras lavarte t?
Treme agua caliente, entonces.
Puedo hacer algo mejor.
Ella baj la sbana lo justo para mirarlo.
El qu?
Dacre se quej de que no hay bao con chorro de agua. Al Eweretta no puede faltarle de
nada, as que ahora tenemos uno.
Qu es?
Una mitad de barril para meterse y otro entero arriba con una abertura metlica de la que
cae el agua caliente tirando de una cuerda. Es un diseo muy ingenioso. Se usa agua de mar, pero
ha llovido muchsimo, as que hay agua dulce para aclararse.
Pareca el paraso.
Cundo?
No intentes hacer mucho demasiado pronto, cario. Espera hasta maana.
Anso estar limpia.
Maana. A primera hora. Yo me encargar. Se dirigi a la puerta y all se gir a sonrerle.
Bienvenida de vuelta, mi amor.

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Ella le sonri por encima de la sucia sbana. l sali pero no cerr la puerta porque fuera estaba
Grace. Jancy la oy susurrar:
Perdone, seor, pero, ha llamado Jane a su esposa?
S, por qu?
Bueno, seor, cuando estaba tan mal lloraba llamando a una Jane. Jane, Jane, no te
mueras, deca.
Jancy sinti brotar el sudor fro y pegajoso por todo el cuerpo.
Debe de haber conocido a otra Jane dijo Simon. En momentos como ese la mente puede
retroceder hasta muy atrs.
Se cerr la puerta y Grace fue a sentarse en su puesto de vigilancia, el arcn. El corazn le lata
tan fuerte a Jancy que la sorprenda que no hiciera estremecer el barco. Ya eran dos las veces en
que ms o menos haba revelado su engao al mundo.
Esa noche intent mantenerse despierta, no fuera que hablara dormida. Pero pasado un rato
oy roncar a Grace en la litera de arriba y se impuso la naturaleza. No supo ms, hasta que la luz
que entraba por el ojo de buey le anunci que era de da, e incluso que haca sol.
Era un nuevo da y deba encarar su futuro. Pero ya saba que este sera tan traicionero como la
arena de la baha Morecambe, todo tan llano, tan firme, aunque convirtindose en arenas
movedizas cuando suba la marea.
En su caso, las mareas seran imprevisibles. La primera fue al hablar de Martha y sus deslices en
su manera de llamarla. Luego la llegada de Dacre. Ahora los balbuceos por el delirio de la
enfermedad. Qu sera la prxima vez?
Y cundo se la tragara una?
Estaba tan cansada que no se senta con nimo para luchar, pero, como algo separado de ella,
su cerebro comenz a idear maneras de explicar lo de Jane.
Decan que robar se hace ms fcil con cada vez que la persona roba. Al parecer ocurra lo
mismo con mentir. Tal vez podra echarles la culpa de eso a Tillie y Martha, que la convirtieron en
una mentirosa cuando era nia. Asqueada de s misma, urdi otra hebra en su tapiz de mentiras.
Una amiga de la infancia, llamada Jane, se ahog, cuando las dos tenan... seis aos. Esa es una
edad de la que una persona tiene recuerdos, pero est muy, muy en el pasado.
Se sent con sumo cuidado. Grace no estaba en el camarote, as que se baj de la cama. Le
flaquearon las piernas, pero eso lo corregira el movimiento. Tambaleante lleg hasta el arcn
para buscar ropa limpia. Si le quedaba alguna despus de... qu? dos semanas en el barco? Pero
no se haba cambiado durante diez das, as que le quedaba muchsima.
Cuando entr Grace la envi a pedir que le prepararan el bao, y se sent a intentar
desenredarse el pelo. Estaba tan enmaraado que dudaba que la mujer la hubiera peinado alguna
vez durante su enfermedad.
Ella le cepillaba el pelo a Jane hasta que le quedaba como seda aun cuando se estaba
consumiendo y muri.
Dej de pensar en eso y se dedic a desenredar los nudos, sintiendo la suciedad. El agua de mar
era horrorosa para lavarse el pelo, pero era algo, se lo dejara mejor.
Entr el propio Simon a anunciarle que estaba preparado el bao. Si hubiera podido, se habra
escondido de l.

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Dnde est? pregunt.


En el rincn de la carroza, detrs de la estufa. Hay una cortina.
Hay alguien ah?
Solamente Shore. Todos los dems estn en la cubierta disfrutando del sol. Le pedir que
salga tambin un rato.
Jancy cogi sus prendas limpias, sac una manta de la cama para ocultarlas, y fue a toda prisa
hasta el rincn acortinado. Media hora despus se senta otra persona.
El arreglo para baarse era sorprendentemente agradable y la estufa mantena abrigado el
rincn. Cada vez que tiraba de la cuerda caa un chorro de agua de mar caliente encima de ella.
Aunque su jabn no form espuma, su olor le era grato, refrescante, y al parecer el agua salada
tena algo que la hizo sentirse especialmente limpia. Esa forma improvisada de bao le hizo ms
fcil lavarse el pelo.
Cuando termin, se verti encima el agua dulce de un jarro que estaba a un lado; la haban
calentado pero ya se haba enfriado, as que tirit de fro. Se sec con la toalla, se puso la
camisola, el corpio interior, las dems prendas interiores y el vestido, y se pein el pelo mojado.
De la pared colgaba un espejo pequeo, por lo que se mir antes de salir. Ah, eso estaba mejor.
Ni rastro de Hannasky.
Sali de detrs de la cortina y vio que en el saln slo estaba Simon. l le sonri.
Mi amor, vuelves a estar viva.
Ella camin hacia l tendindole las manos.
S, creo que s. Te pido disculpas.
No seas tonta. Grace y Kirkby estn limpiando nuestra habitacin, as que sintate a tomar t.
Creo que les va a dar un buen trabajo dijo ella sentndose y preparndose para las
preguntas sobre la Jane que haba muerto o tal vez sobre lo de la canasta o Hannasky.
Pero Simon se lanz a contarle las cosas que haban ocurrido mientras ella estaba enferma.
Llevamos un ritmo excelente. Stoddard dice que igual podramos hacer la travesa en menos
de un mes.
Podramos llevar ms de la mitad?
S.
He sido la nica que se ha puesto enferma?
No, nada de eso. Todos sufrimos de mareo, sobre todo en una tormenta fuerte, pero lo peor
lo sufristeis t, Dacre y el coronel, que tuvisteis que guardar cama.
Creo que no not la tormenta. O tal vez la imagin como parte de mi infierno.
l le cubri una mano.
Mi pobre amor. Quieres conservar a Grace como doncella durante el resto del viaje? Tendra
que dormir abajo, pero podra estar arriba durante el da.
Probablemente Grace le haba contado a Simon todo lo que haba odo, y si hubiera una
manera de desembarcarla sin ser cruel, ella pagara hasta el ltimo penique que posea para
conseguirlo.
No dijo. No necesito doncella. No estoy acostumbrada a tener doncella, y ella es algo
brusca.

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Afortunadamente l pareci ms aliviado que decepcionado.


Todo es armona, entonces, o ha habido rupturas y se han formado bandos?
Armona. A pesar del mareo, todos estn de buen nimo. Ahora tenemos una competicin de
pesca.
Quines? pregunt ella, repentinamente dichosa por estar en pie y hablando con Simon
otra vez.
Los caballeros, aunque algunos marineros pescan en su tiempo libre. Nos hemos encontrado
con un banco de atunes. Son unos peces enormes, aunque los jvenes podran pesar slo unas
veinte libras. Estamos compitiendo a ver quin logra coger uno y subirlo.
Se abri la puerta y entr el reverendo Shore, bien envuelto en un abrigo y una enorme
bufanda y el sombrero bien calado. Le dirigi una avinagrada mirada a ella y desapareci en su
cabina.
Cmo le va a Norton compartiendo la cabina con l? pregunt en un susurro.
Perfectamente. No le da ningn problema a nadie.
El reverendo reapareci con uno de sus diarios y papel y se sent al escritorio a continuar su
trabajo.
Quieres salir a tomar el aire?
Ella quera, pero ya se senta agotada. En ese momento sali Kirkby de la cabina y les anunci
que estaba preparada, as que prefiri ir a echarse un rato.
En el instante en que entr en la habitacin, le lleg un mal olor a la nariz. La habitacin estaba
limpia y las camas recin hechas. As que el mal olor proceda de Grace.
Qu hacer?
Posiblemente a la mujer le gustaba estar arriba. Y a pesar del peligro que representaba, tal vez
debera dejarla a su servicio por caridad.
Recurriendo a una expresin alegre y animosa, le pregunt:
Te gustara darte un bao, Grace?
La mujer retrocedi.
Qu? Cogera un catarro que me matara.
Yo acabo de baarme y me siento mucho mejor.
El tiempo lo dir, no? Baarse es psimo para la piel, y en invierno la matar.
Jancy pens que podra hacerla notar que todava no estaban en invierno, pero no servira de
nada. Si Grace no quera baarse, tena que irse.
Sin duda Simon se librara fcilmente de Grace si se lo peda, pero ella era una mujer casada.
Tratar con la servidumbre era su trabajo, en especial con las criadas. Temblando por dentro, le
dijo:
Me has sido de inmensa ayuda, Grace. No me cabe duda de que mi marido te lo ha pagado,
pero quiero darte un dinero extra.
La mujer entrecerr los ojos.
As es la cosa, entonces, eh?
As cmo?
Ahora que ya no le sirvo para cuidarla quiere librarse de m.

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Ya no tengo necesidad de ti, Grace consigui decir, con la boca reseca.


Necesita a alguien que la ayude a vestirse, peinarla y esas cosas. Las damas lo necesitan.
Jancy hizo un gesto sealndose el pelo y el vestido.
Estoy muy acostumbrada a cuidar de m, como puedes ver.
Para poner fin al enfrentamiento, se gir y abri el arcn. Al sacar su monedero de punto
comprendi con qu facilidad Grace podra haberle robado dinero de ah. Pero estaba todo y se
avergonz de haber pensado eso.
Se incorpor, sac una guinea y se la pas.
Gracias.
A Grace le brillaron los ojos al ver la moneda de oro, pero despus de hacerla desaparecer bajo
el sucio corpio, la mir desdeosa. Usted no es una verdadera dama. Cualquiera ve eso.
Haciendo esa aclaracin, se dio media vuelta y sali pisando fuerte. Jancy se qued mirando la
puerta dicindose que ese disparo de despedida no significaba nada. Grace no poda sospechar la
verdad, de ninguna manera; tampoco tena el conocimiento para dar una interpretacin a las
cosas que haba odo.
A pesar del fro, abri el ojo de buey para ventilar la habitacin, y se meti bajo las mantas para
abrigarse; aunque tambin lo hizo como el animalito que se escabulle en una madriguera en busca
de seguridad. No poda perder a Simon; no podra soportarlo. Se qued dormida y la despert el
beso de l.
Es la hora del almuerzo. Deberas intentar comer un poco ms.
S que me siento vaca.
Se baj de la cama, se arroj en sus brazos y apoy la cabeza en su pecho.
Te he echado terriblemente de menos.
Y yo a ti. No ms viajes por mar para ti, Jancy Saint Bride.
Ella levant la cabeza para mirarlo.
No quiero atraparte en una isla.
El sonri.
Una ms pequea que Gran Bretaa sera grande, cario, si estoy contigo.
Para m tambin. Son la campanilla llamando a comer y se apart. Todo est
equilibrado.
Fue a mirarse en el espejo para ver si continuaba peinada; as era, pero en un estilo muy
sencillo. Las palabras de Grace le pinchaban la mente.
Alguna vez ser una verdadera dama?
Eres una verdadera dama. Ella se gir a mirarlo.
Te sientes obligado a decir eso.
Mi amor, siempre intentar ser sincero contigo. Eres una dama y eres mi esposa, pero s, tu
apariencia debe cambiar. Espero que gastes muchsimo en ropa bonita y aceptes que una buena
doncella de seora te ayude a vestirte.
Soy buena para coser dijo ella, slo medio en broma.
Pero no podrs hacrtelo todo. Una verdadera dama tiene muchsimas ocupaciones.

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Eso era exactamente lo que necesitaba or, y no le pareci que l lo dijera de forma estudiada.
A diferencia de ella, que siempre sopesaba cada palabra.
He despedido a Grace Pitt.
No me sorprende. Lo siento, no haba mucho donde elegir.
Hizo todo lo que era necesario hacer, y eso que yo fui una compaa muy ruidosa. Le he dado
una guinea al despedirla. Tal vez sea demasiado.
Ya se le haba pagado.
Lo supuse, pero me pareci que me corresponda hacerlo. Porque eres mi esposa. Le
acarici la mejilla. Hasta ahora este ha sido un matrimonio movidito, verdad? Te prometo que
a partir de aqu tendremos una navegacin tranquila.
De veras?
El se ech a rer.
No puedo alejar las tormentas, pero t no volvers a marearte, verdad?
Eso espero.
No hay gusanos milagrosos ni ningn remedio popular para el mareo?
Como dijo el doctor Playter, si conociera alguno, no crees que lo habra usado?
l dej de bromear.
Lo siento, perdona. Olvidaba a tu prima. Nan, no?
A ella le sent como una bofetada que l no estuviera seguro. Vamos, he dicho lo que no
deba. Jane, perdona, olvid lo mucho que significaba ella para ti. Ella logr esbozar una sonrisa.
No pasa nada. No puedes evitarlo. No la conociste.
Entonces podras hablarme de ella.
Deseaba hablarle de Jane, tanto que el deseo era un sufrimiento que le oprima el corazn.
Pero no poda. No poda decir la verdad y no soportaba mentirle a Simon. Estaba a punto de
echarse a llorar.
l la atrajo a sus brazos.
Mi amor, mi amor, perdona. Soy un patn torpe. Visitaremos Carlisle. Podrs llevarme a los
lugares donde jugabais las dos, recorrer vuestros escondrijos favoritos, ver a tus viejas amigas,
visitar la tumba de tu madre.
Jancy cerr los ojos, deseando gemir. Cmo se le pudo ocurrir que sera capaz de controlar
todo eso?
Lo siento, todava estoy dbil. Creo que ser mejor que me acueste.
Faltara ms. La ayud a tenderse. Ordenar que te enven comida. Procura comer.
Tendida en la cama, Jancy se cubri la cara con las dos manos. Cmo podra vivir as, teniendo
que mentirle una y otra y otra vez? Sin poder hablar nunca sinceramente acerca de Jane? Sin
poder relajarse jams? Podra sobrevivir a eso? No lo saba.
El encargado de cabinas golpe y entr con una bandeja. Le pidi que la dejara en el arcn. No
lograba imaginarse comiendo.
Continu en la habitacin todo el resto da. Cuando entraba Simon a verla, finga estar dormida.
Pero cuando vino a acostarse, la despert.
Lo siento, Jane, pero no s si deberas dormir tanto. Ests segura de que te encuentras bien?

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Al ver sus ojos preocupados, la culpa y el amor le hicieron brotar las lgrimas otra vez. l la
cogi en sus brazos y la meci.
Tranquila, mi amor, tranquila. No soporto verte llorar.
Lo siento. Slo estoy muy cansada. Creo que maana estar mejor.
l le acarici la mejilla y la bes.
Eso ruego. Necesito de vuelta a mi Jancy, fuerte y animosa. Por l volara a la luna.
Estar.
Maana? pregunt l, dicindole con los ojos lo que realmente deseaba.
Ella encontr la fuerza para seguirle el juego.
Tal vez, si te portas muy, muy bien.
Ah, ser bueno. Lo prometo.
Se desvisti, dejando adrede encendida la vela, y el deseo le gan al miedo. Le tendi las manos
y l se le acerc.
Ests segura?
Ah, s, muy segura. mame, Simon.
Cuando l se acost a su lado y la cogi en sus brazos, su necesidad de l, necesidad en todos
los sentidos, fue tan palpable como los fuertes latidos de su corazn. Firmemente ech la llave
sobre la verdad; nada se interpondra jams entre ellos.
Al da siguiente, despus del desayuno, Simon insisti en que saliera a la cubierta a tomar aire.
La seora Ransome-Brown protest diciendo que haca demasiado fro, pero ella se declar
desesperada por tomar aire fresco. Para abrigarse se puso un capote largo y encima una capa
corta hasta la cintura; con una papalina firmemente atada, guantes y su manguito, estaba
preparada para hacer frente a los elementos.
El viento soplaba fuerte y helado, pero ella se ri encantada.
Ah, esto es maravilloso.
Ech atrs la cabeza y vio a un marinero muy arriba sujeto a las jarcias.
No s cmo logran decidirse a hacer eso.
Tienen cabeza para las alturas explic l. Debo confesar que en el viaje de ida sub hasta
la cofa de viga?
Ella lo mir ceuda.
No lo volvers a hacer esta vez.
Qu, me azotars con colas de caballo?
Ella reprimi la sonrisa.
No, con cintas e hilos de seda. Y has de saber, seor, que tengo de eso en mi equipaje.
l movi las cejas.
No veo la hora.
A ella se le escap la risa y le dio la espalda para contemplar el plateado mar, tratando de no
pensar en su profundidad ni en lo frgil que era un barco ante su fuerza, incluso uno como el
Eweretta. Simon se le acerc por detrs y la rode con los brazos, apoyando la cabeza en la de
ella. Se sinti abrigada, segura y absolutamente contenta.

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Te he echado terriblemente de menos, cario. A pesar de los conflictos casi no hemos estado
separados desde nuestra boda. Si todo resulta como lo deseo, nunca volveremos a estar
separados.
Ella le cubri las manos.
Eso lo encuentro perfecto.
l frot la cabeza en la de ella.
Quin era la otra Jane? Esa por la que estabas inquieta? Dmelo, mi amor. Deseo compartir
todas tus penas.
Las arenas movedizas le chuparon los pies.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2244

Jancy contuvo las lgrimas, aunque le cost. Por qu? Por qu en ese momento idlico? Con
los ojos cerrados, dijo la mentira:
Una amiga de la infancia. Se ahog.
Lo siento.
Una especie de fuerza la hizo girarse y explicar ms, como si una mentira compleja fuera menos
mala que una sencilla.
Se ahog en el ro, en Carlisle. Nos habamos alejado de la casa y estbamos jugando en la
orilla, tratando de coger espinosos. Ella se cay. Yo grit pidiendo auxilio y vinieron unos hombres
y la sacaron. Entonces tom el mando una fuerza realmente demencial : Eran Hannasky. A
nadie le caen bien los Hannasky; de la gente decente, quiero decir. Supongo que a los Hannasky
les caen bien. Estaba parloteando y no poda parar. Son sucios y ladrones, pero fueron
amables conmigo. Intentaron salvarla, pero ella muri.
Se qued callada, consternada, pero muy al fondo una parte de ella estaba burbujeante por
haber podido decir una verdad sobre su familia de la infancia.
Fueron buenos conmigo.
Habran intentado salvar de ahogarse a una nia. A su manera, los Hannasky eran buenas
personas. Comprendi que haba cado en la manera de ver las cosas de Abbey Street: si las
personas andaban libres por ah y sucias, tenan que ser malas. Ella ya saba que eso no era cierto,
en el verdadero sentido de la palabra malo. No eran malos como lo era McArthur, limpio y
dueo de una casa.
Cmo pudo no darse cuenta de lo mucho que la ahogaba, la estrangulaba, haberse negado a
hablar de eso durante tanto tiempo?
Lo siento dijo Simon. Es evidente que ese sigue siendo un recuerdo doloroso. Le cogi
la mano enguantada. Un amigo mo, un primo, muri. Tenamos ocho aos, no seis, pero fue
jugando. Simplemente jugando en un henil. Se cay. La madera de la escala estaba podrida; se
quebr y... y se le enterr. He visto muchas otras muertes, pero esa nunca la olvidar.
Jancy le apret la mano.
Oh, Simon, cunto lo siento.
Lo senta en ms de un sentido. El recuerdo doloroso de l era cierto, y el de ella puro invento.
Eso fue hace mucho tiempo le dijo, sonrindole. Entonces mir por encima de ella y la
gir. Han vuelto los atunes!
Un enorme pez azul plateado salt fuera del agua y describiendo un arco se sumergi, y luego
otro y otro y otro. Simon le cogi la mano.
Vamos. Hal y Norton estn pescando en el otro lado.
Corrieron por la cubierta rodeando la barca hasta llegar donde Hal y Norton estaban pescando,
o, mejor dicho, donde estaban apoyados en la baranda conversando y sosteniendo los armazones
de madera en que estaban atados los sedales, colgando, los otros extremos movindose en el
agua.
Eh, vosotros, despertad les dijo Simon. Han vuelto. Los dos sujetaron con ms firmeza los
armazones.

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Un recuerdo surgi en la cabeza de Jancy, de cuando jugaban con armazones similares, sedal
manual lo llamaban. Los nios se pasaban las tardes del verano manteniendo colgados los sedales
sumergidos en el ro. El mejor recuerdo que tena era el de cuando pescaron un intil gobio
pequeo. No les haban permitido jugar en el lugar donde podran haber pescado una trucha, un
salmn o un lucio; habra sido pesca furtiva. Los Hannasky no vacilaban en enviar a sus hijos a
mendigar, pero los protegan de problemas graves con la ley.
Hal lanz un grito cuando su sedal dio un tirn y comenz a girar el armazn con la mueca,
enrollando el tirante sedal. Simon corri a ayudarlo. Ella pens si Hal se molestara, pero no,
sonrea de oreja a oreja trabajando junto con Simon. De pronto el sedal se rompi y los dos se
tambalearon hacia atrs.
Demasiado grande dijo Simon.
Inmediatamente cogi otro anzuelo, le insert un trozo de carne y lo amarr al extremo del
sedal. Hal lo dej caer nuevamente al agua.
Ella se inclin por encima de la baranda a mirar a los enormes peces moverse bajo el agua y a
algunos saltar fuera.
Todos son demasiado grandes coment.
Hay pequeos dijo Simon. El coronel cogi uno ayer.
Toda su atencin estaba en el agua y el sedal, pero a ella no le import. No le import nada.
Abbey Street no le ense mucho acerca de los hombres, pero su tiempo con los Hannasky y
luego el que pas con Isaiah s. Eso formaba parte de la vida normal de Simon, disfrutar de los
deportes con amigos, y ella deseaba que as fuera. Una vida normal y corriente para los dos. No
era pedir demasiado, verdad?
El coronel Ransome-Brown lleg corriendo con su hijo a intentar pescar otro. Dacre los segua
de cerca. Incluso el reverendo Shore sali a mirar. Los atunes picaban pero los sedales se rompan.
De pronto Norton comenz a enrollar el sedal subiendo uno.
Creo que este se puede manejar! grit, apretando los dientes para forcejear con el atn,
que se debata por soltarse.
Sali del agua, grande y fuerte, pero pequeo comparado con otros. Tal vez slo tendra unos
tres palmos de largo o poco ms. Pero estaba lo bastante crecido para dar la pelea, as que los
hombres se reunieron a ayudar a Norton. El coronel lleg con un enorme anzuelo y lo ayud
cogiendo al pez por un lado. Entonces Norton golpe al pez en la cabeza con un mazo, para
matarlo.
Todos lanzaron fuertes vivas, incluso los marineros y el capitn.
Y ese atardecer disfrutaron de los resultados. El cocinero as el pescado sobre una pequea
fogata encendida en la cubierta, y result que tena bastante carne, no como los pescados a los
que estaba acostumbrada Jancy, y estaba delicioso. Ella se encarg de que no olvidaran a Grace
Pitt y a su familia. El capitn propuso un brindis por el atn y por el hroe que lo pesc. Todos
levantaron sus copas y el capitn Norton se ruboriz, de orgullo.
La conversacin pas a los puertos de llegada. El destino del Eweretta era el puerto de Londres,
pero ya haban convenido que hara una parada en Plymouth para dejar al seor Shore, cuya
hermana viva cerca, y a Simon y su grupo, para visitar a lord Darius.
Jancy le pregunt al capitn:

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Por qu tantos barcos salen de Londres y llegan a Londres? Por qu no se usan puertos
occidentales como Plymouth o Bristol?
El transporte, seora. Est el viejo dicho: Todos los caminos conducen a Roma, pero en la
actualidad todos los caminos conducen a Londres. Ahora bien, es diferente si la mercanca va al
oeste o al norte o sale de ah; entonces son ms apropiados los puertos de Bristol, de Liverpool o
incluso de Glasgow.
Yo sal de Glasgow en el viaje de ida dijo Dacre. Volveramos all navegando si no fuera
por el trabajo que tengo que hacer en Londres.
Nosotras tambin salimos de Glasgow dijo Jancy.
Nosotras? pregunt la seora Ransome-Brown.
Por qu la mujer siempre intentaba buscar motivos para desconfiar? Tal vez a sus ojos llevar
ropa fea fuera un pecado?
Mi esposa viaj con una prima terci Simon, que, lamentablemente, muri. Habl de ella
cuando Jane estaba enferma.
Ah, s, entonces usted era una de las seoritas Otterburn.
Otterburn! exclam Lionel Dacre. No me diga que es la hija del viejo Otter Otterburn,
seora Saint Bride. La pequea Janey? pero claro que tiene que serlo. Por eso me sonaba su cara.
Jancy lo mir esforzndose en mantener la sonrisa en la cara.
Esa era la marea, entonces?
Ah, en pblico, donde estaba atrapada por un ocano infinito? Di algo.
Pero l continu:
No me recordar, por supuesto. Se ri. Era una niita cuando me march para ir al
Sedbergh.
Claro que era una nia; es decir, Jane era una nia. Slo tena diez aos cuando muri su padre
y se vendi la escuela. En ese tiempo ella estaba con los Hannasky.
Respira.
Usted y su madre asistan a las oraciones cada maana continu l, en tono evocador.
Recuerdo su bonito pelo. Supe de la muerte del doctor Otterburn. Mis condolencias. Oiga, espero
que no le importe que emplee ese viejo sobrenombre. Tonteras de escolares.
No, en absoluto, seor.
Continu preparada para la cada del hacha, pero l comenz a contar historias sobre su padre
que no necesitaban ninguna intervencin por su parte. Un indulto, pero saba que segua siendo
probable la ejecucin. Inevitable, incluso.
Se haba convencido de que haba poco peligro de encontrarse con personas que la hubieran
conocido bien en Carlisle, pero no haba tomado en cuenta la escuela. Muchos caballeros jvenes
de Cumberland, Westmorland y del norte de Lancashire haban pasado uno o dos aos en la
escuela de Otterburn antes de ir a otros colegios ms distinguidos. El mundo de Simon estara
lleno de ellos.
Tomando angustiosamente parte en la conversacin, intent imaginarse qu podra saber o
decir un ex alumno que pudiera hacerla caer. Haba muchsimos detalles de los primeros aos de
Jane que no saba. Sus juguetes, sus animales domsticos, el nombre que le daba Martha de

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pequea. Dacre recordaba que la llamaban Janey, y ella le haba dicho a Simon que de pequea la
llamaban Jancy. Se habra fijado?
Simon le cogi la mano por debajo de la mesa. l crea que estaba afligida por los recuerdos
tristes, no por el miedo.
La conversacin haba pasado a los principios de la educacin, as que se concentr en parecer
despreocupada. Lo ves?, se deca, intentando convencerse, has conocido a uno de esos jvenes y
todo est bien. Qu caso hara un escolar de una nia?
Se oblig a creer eso, as que ya estaba casi tranquila cuando termin la comida. Todos se
levantaron para que Kirkby pudiera despejar la mesa. Estaba pensando que podra inventarse un
pretexto para retirarse a su cabina cuando Dacre se le acerc.
No deseo molestar, seora Saint Bride, pero me gustara saber si sigue haciendo retratos.
Fue como si una inmensa quietud se instalara alrededor de ella. Estuvo un buen rato callada,
con la mente vaca, y finalmente logr decir:
Perdn? Ah, no. No era yo la que dibujaba, seor, sino mi prima. De todos modos, cmo lo
ha sabido?
l pareci sorprendido.
Mis disculpas. Habra jurado... Tengo un retrato de mi hermana, que me envi el ao pasado,
y se me ocurri preguntarle si hara uno de mi mujer. Espere, que ir a buscarlo. Estoy seguro de
que a todos les interesar, porque es excelente.
Se alej antes que ella pudiera protestar, pero claro, no poda hacerlo. Aun as, se senta helada
y temblorosa. Por suerte Simon estaba disponiendo la mesa para jugar a las cartas y no se enter
de nada. Fue a sentarse en uno de los sillones laterales, tratando de no desmayarse.
Si ella insista en que era Nan la que dibujaba con tanto talento, seguro que Dacre no podra
contradecirla. No poda estar seguro de ese detalle, sobre todo porque no haba estado ah.
Intent recordar si Jane habra firmado esos retratos que hizo para la obra de caridad. Seguro que
no. Nunca firmaba sus dibujos.
Eso no era el fin, entonces. Slo le quedaba luchar una batalla ms.
Pero si el limitado mundo del Eweretta contena tantas trampas, cuntas contendra toda Gran
Bretaa? Muchos de los retratos dibujados por Jane, para empezar.
Dacre volvi con un cuadro enmarcado y anunci:
Tengo una agradable sorpresa para todos. Un retrato realizado por la prima de la seora
Saint Bride.
Explic la historia de la joven dibujante que hizo retratos con el fin de reunir dinero para los
soldados, y coloc el dibujo sobre el escritorio. Todos se congregaron a mirarlo; Jancy no pudo
hacer otra cosa que ir tambin. El retrato era pequeo, como todos los que hizo Jane ese da en la
feria, y aun sin conocer a la joven retratada vio que, como siempre, la haba captado muy bien,
revelando en su sonrisa a una joven de buen corazn, tmida y nerviosa.
Todos los presentes manifestaron su admiracin.
Tenemos ms dijo Simon, entonces. Te importara ensearlos, querida ma?
No, claro que no dijo ella, aturdida.
Si iba a caer en desgracia, quera que Jane obtuviera la admiracin merecida.
Fue a buscar la carpeta y todos se sentaron a la mesa ya limpia a pasarse los dibujos entre s.

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Un talento extraordinario coment el coronel.


Una lamentable prdida musit Norton.
Usted tena algo de marimacho coment la seora Ransome-Brown mirando el dibujo de
Jancy subida a un rbol. Ah, la artista aadi cogiendo el autorretrato. Mir del dibujo hacia
ella y luego el dibujo otra vez. Extraordinario el parecido entre primas.
Como siempre, en su tono se detectaba una insinuacin de escepticismo, pero nadie, ni
siquiera la Gran Panjandrum poda sospechar la verdad.
S dijo ella, muchas veces nos confundan las personas que no nos conocan bien.
Tenamos exactamente la misma coloracin.
La dama sac unos impertinentes y mir atentamente el retrato de la hermana de Dacre.
Qu diminutas las iniciales. Jota, A O. Cmo se llamaba su prima?
Jancy sinti acalorada la cabeza y las manos y los pies fros. Slo poda decir una cosa:
Jane Anne Otterburn, seora, igual que yo. Tenamos los mismos nombres.
Los impertinentes se volvieron hacia ella.
Extraordinaria coincidencia.
Son nombres comunes entre los Otterburn, tengo entendido.
Qu desconcertante tiene que haber sido.
Por eso una de nosotras era Jane, seora, y la otra Nan.
Se prepar para el siguiente golpe, pero cuando lleg, vino de una direccin totalmente
inesperada. Los dibujos completaron la vuelta, fueron admirados y volvieron a ella para guardarlos
en la carpeta.
Entonces fue cuando cay en la cuenta de que antes de sacarlos, Simon haba retirado aquel en
que apareca la sencilla casa de Abbey Street, en cuya ventana apareca dibujado el letrero Mrs.
Otterburn. Mercera.
Pese a sus grandilocuentes palabras, l se avergonzaba de esa circunstancia desfavorable.
At la carpeta y present sus disculpas para retirarse.
Cuando entr en la pequea cabina se qued inmvil, sintindose desesperanzada. Cmo se le
pudo ocurrir que sus mentiras se sostendran? En York, sobre todo con la vida discreta que llevaba,
le haba parecido que no haba ningn peligro. Tal vez eso le dio un falso sentimiento de
seguridad.
Durante un tiempo el barco le haba parecido igualmente seguro, aun cuando Lionel Dacre
result ser de Penrith. De hecho, eso la tranquiliz, al demostrarle que incluso personas que
conocan Carlisle no planteaban ningn peligro.
Pero en realidad el Eweretta era el mundo de Simon en miniatura. No viviran discretamente
sino en medio de un mundo lleno de Grandes Panjandrums que no tendran nada mejor que hacer
que examinar todos los detalles de su vida, hombres como Dacre, que asisti a la escuela de su
padre y todas las personas que guardaban como tesoro los retratos hechos por Jane para una obra
de caridad.
Buen Dios, y Simon deseaba llegar a ser Miembro del Parlamento.
Record las palabras del capitn: Todos los caminos conducen a Londres.

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No pudo impedir que pasara una escena por su imaginacin. Una elegante fiesta en Londres, en
la que se reunan los eminentes amigos de Simon y todo tipo de personajes importantes. Alguien
les presentaba al Miembro del Parlamento por Carlisle y a su esposa. Ah, s, recuerdo haberla
visto en la mercera de la seora Otterburn, seora Saint Bride. Usted era la prima escocesa,
verdad? Qu buena fue la seora Otterburn al acogerla.
La escena fue tan clara que tuvo que sentarse en el arcn, a punto de desmayarse, como si eso
estuviera ocurriendo en ese momento. Poda discutir que era improbable que la esposa de un
Miembro del Parlamento entrara en tiendas tan humildes, y que an en el caso de que una gran
dama hubiera visitado alguna vez la mercera de Martha no recordara quin la atendi.
Pero haba llegado al lmite.
De ninguna manera podra vivir as, y, ms importante an, sobre esas arenas movedizas ella y
Simon no podran forjarse una vida buena y feliz. Deba confesrselo todo, o, por lo menos lo del
cambio de identidad. l sabra comprender, perdonar, y entonces tal vez podran luchar juntos con
eso. Lo que estaba claro era que ya no poda continuar luchando sola.
Pero todava no. No supo discernir si todava no era por cobarda o por verdadera
preocupacin. Cmo arrojarle una cosa as estando los dos atrapados en medio del mar, sujetos a
miradas escrutadoras? l no tendra forma de escapar.
Pero se lo dira tan pronto como llegaran a tierra.
Lo ms pronto posible.
Por dolorosa que fuera, esa decisin la tranquiliz, aunque habra consecuencias. No deban
volver a hacer el amor. Sera en cierto modo deshonesto, pero por encima de todo, no deban
arriesgarse a engendrar un hijo. Simon deba estar libre para decidir qu era lo mejor, y un hijo lo
atara al desastre.
Era posible que ya estuviera embarazada, pero lo dudaba. Podra arraigar un beb en el
cuerpo durante una enfermedad tan larga? Y slo haban hecho el amor una vez desde su
recuperacin. Cualquier da le vendra otra vez la regla y entonces lo sabra de cierto.
Y si no le vena? Entonces tendra que revaluar la situacin, pero mientras tanto deba ser
firme.
No logr imaginar una manera de rechazarlo, as que se desvisti a toda prisa y se meti en la
cama. Cuando entr Simon fingi estar dormida, con la cara hundida en la almohada mojada de
lgrimas. l subi a acostarse en la cama de arriba.
Su embustera mente no renunci fcilmente. Estuvo horas despierta, pero por mucho que
hiciera trabajar la cabeza, desesperada, no encontr ninguna solucin milagrosa. Cuando
finalmente se durmi, so que estaba en medio de una tormenta, que al barco se le abran
agujeros y que entraba el agua. Ella corra desesperada de un lado a otro, tapando los agujeros,
pero inmediatamente se abran otros y nadie acuda a ayudarla.
Jancy, Jancy, tranquila.
Despert. Simon la tena abrazada, tranquilizndola, bien pegado a la espalda de ella, en la
estrecha cama.
Estaba soando con una tormenta dijo, apretando sus fuertes brazos al corazn,
trastornada por lo que iba a venir.
l la acarici.
La mar est algo brava, pero no ocurre nada grave.

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Cmo lo sabes?
No se oye ningn grito de urgencia en cubierta. Vuelve a dormirte, cario. Ests segura. No
permitir que te ocurra ningn dao, nunca.
Oh, mi amor, mi tesoro ms querido, ojal yo pudiera decirte lo mismo
No logr volver a dormirse, por lo que en el instante mismo en que vio luz del da, se baj de la
cama. Saba que si se quedaba, l deseara hacer el amor.
Se visti con cierta dificultad porque el barco se zarandeaba azotado por el fuerte viento. Pero
consigui vestirse. Incluso se puso la capa y los guantes; necesitaba aire fresco, como si el aire
pudiera limpiarla.
Cuando entr en el saln, Kirkby estaba poniendo platos de peltre en la mesa, para el
desayuno, equilibrndose como un acrbata.
Bonita y vigorizadora maana, seora coment alegremente.
Ella se afirm en el respaldo de una silla para no caerse, pensando que el encargado siempre
tena una palabra optimista para todo. Se lo imaginaba diciendo un da: Hoy tenemos un
hermoso huracn.
Qu dira de los asuntos de ella? Interesante el aprieto en que est, seora.
Sali a cubierta, pero tuvo que quedarse protegida bajo la toldilla de popa, porque el viento
soplaba fuerte y de tanto en tanto las olas laman el suelo. Los marineros iban y venan en sus
labores, equilibrndose, empapados, mientras esa pobre vaca y la cabra protestaban mugiendo y
balando Estaba claro que la naturaleza se solidarizaba con su situacin, o aullaba de horror ante su
maldad.
Se abri la puerta. Mir por encima del hombro y vio a Simon, ataviado con su abrigo.
Qu diablos haces aqu?
Quera tomar aire fresco.
La expresin de l indicaba que dudaba de su cordura, lo que no era de extraar. Le cogi el
brazo y la hizo entrar. Era la primera vez que la obligaba a hacer algo. La llev de vuelta a la cabina,
sin mucho miramiento, pero entonces le quit la capa y le sec la cara y el pelo con una toalla. Ella
haba olvidado ponerse una papalina y no se haba subido la capucha de la capa.
Qu te pasa, cario? Te sientes mal otra vez?
Afligida, ella se agarr del asidero que l le ofreca.
Tal vez un poco. No me apetece desayunar.
Entonces vuelve a la cama. Le desaboton el vestido con la pericia que le daba la
experiencia, la desvisti hasta dejarla con la camisola y la ayud a meterse en la cama. Te traer
t dulce, y algo de pan con mermelada. Trata de comer, cario, por favor.

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O 2255

Simon llev el desayuno a Jancy, pero l no tena apetito as que volvi a cubierta, a los aullidos
del viento, que azotaba fro y hmedo, desquiciado por el miedo. Jancy ya era como el aire para l:
esencial.
Los largos das de su enfermedad le haban parecido una eternidad en el limbo. Detestaba verla
sufrir y no poder hacer nada. Y aunque esos das se haba repetido que ella no poda morir de
mareo, que su prima tena que haber sido especialmente frgil, en el fondo haba sentido un
miedo terrible. Y cuando se recuper pens que todo ira bien.
Hal lleg junto a l y se cogi firme de un asidero.
Algn problema?
Ninguno de los dos se haba molestado en ponerse sombrero, lo que habra sido intil con ese
viento que les arremolinaba los abrigos.
Jane dijo Simon. Tal vez es slo mareo, pero no lo s.
El viaje por mar suele ser difcil para las seoras. Incluso en el Eweretta es una vida difcil, con
poca privacidad, y este tiempo.
No creo que sea eso dijo Simon; estaba seguro de que no lo era, y justamente eso era parte
del problema. Te fas de Blanche?
Por supuesto.
No me refiero a su fidelidad. Quiero decir, en todo.
Por supuesto repiti Hal. T no te fas de Jane? Por qu?
No lo s. Se le meci el cuerpo con una repentina sacudida del barco. Eso es lo que me
est volviendo loco. No ha hecho nada incorrecto, nada. Sin embargo, me siento... no s, lleno de
dudas. Cmo puedo amar a una mujer y sentirme as? Y la amo. Me ha golpeado el rayo. Me
siento... mir hacia los altos mstiles, las jarcias y las hinchadas velas como una lona sin viento
cuando no estoy con ella.
S dijo Hal, y pasado un momento aadi : Vi cmo te atenda cuando estuviste enfermo
Simon. Ese no es el comportamiento de una embustera.
Tiene sentido eso?
Creo que s.
Pero y lo de los gusanos?
Qu pasa con los gusanos?
Cmo lo saba?
Hal lo mir sorprendido.
Acusas a tu mujer de que supiera cmo salvarte el brazo con la ayuda de unos gusanos?
No. S. No! Simplemente no entiendo cmo lo saba.
Pregntaselo.
Dice que conoci a una persona interesada en remedios populares. Basta eso para que ella
se opusiera firmemente a seguir los consejos de un mdico y arriesgara mi vida?
Hal estuvo un momento mecindose con los zarandeos del barco.

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Si lo pones as... Pero no es un pecado tan terrible.


Forma parte de muchas cosas. T no la conociste antes de la muerte de Isaiah. Actuaba como
una monja ya mayor. Claro que eso no es un pecado, pero ahora s que todo eso era pura
actuacin. Ella no es as. Prefiero con mucho a la verdadera Jancy, pero no puedo dejar de
preguntarme a qu se deba esa actuacin? Y ahora vuelve a estar rara.
Jancy?
Simon pens en todo lo que significaba para l ese nombre.
Nombre para una niita. A ella le gusta que la llame as cuando estamos solos.
No dijo Dacre que en la escuela la conocan como Janey?
Simon lo pens un momento y se encogi de hombros.
Un simple error. Qu recuerdas t de las familias de los maestros cuando estabas en la
escuela?
Uno tena una hija muy guapa dijo Hal sonriendo.
No era una nia supongo.
No.
El viento estaba amainando. Segua revolvindoles el pelo y agitndoles la ropa, pero con ms
suavidad. Unas rdenes gritadas llevaron a los marineros a nuevas actividades con las jarcias. El
Eweretta se estabiliz y luego cobr impulso. Un barco, una mquina maravillosa, y qu
estupendo ser el capitn, ser capaz de dominarlo con slo unas cuerdas, como un maestro en el
arte de las marionetas.
El to de Jane prefera que fuera callada y apagada? le pregunt Hal.
Todo lo contrario. Cuando lleg a York vena enferma por el viaje y de duelo por su madre y
su prima, as que l comprendi su forma de ser tan sosegada. Pero cuando lleg la primavera
deseaba comprarle ropa bonita y llevarla a bailes. Le habra encantado verla convertida en la bella
de York, pero en lugar de eso ella se convirti en su ama de casa y a veces secretaria.
Timidez?
Qu te parece a ti?
Pasado un momento Hal dijo:
No.
Entonces, qu le pasa?
Hal cambi a una posicin ms cmoda.
Anoche me pareci que podra tener miedo de algo.
Simon frunci el ceo.
De qu? De McArthur, podra creerlo, pero ya est muerto.
Yo estaba sentado frente ella mientras que t estabas a su lado.
Me pareci alarmada.
En qu momento?
No sabra decirlo. Tal vez cuando estaba hablando con Dacre. Acerca del norte.
Una preocupacin reprimida se desenrosc dentro de Simon.

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He pensado si habr hecho algo all. Algo de lo que se avergenza. No me imagino que pueda
ser algo muy terrible, pero necesito saberlo.
Pues consigue que te lo diga.
Cmo? Con empulgueras? Es como una caja cerrada con llave.
Cunto tiempo haca que no pensaba en esa imagen? Lleg a creer que la caja se haba
abierto, revelando slo maravillas.
Podra simplemente tener miedo del porvenir dijo Hal. El caso de Blanche es diferente,
pero me ha demostrado lo exclusivo que puede ser nuestro mundo. Tal vez todos los mundos.
Vivimos dentro de una especie de esfera compuesta por familiares, amigos y aquellos a los que
conocemos naturalmente en nuestras actividades. Pero cada esfera es tan limitada como una bola
de cristal. La mayora de las personas nunca intentamos conocer a aquellos cuyas costumbres nos
son desconocidas.
El ejrcito remueve un poco las cosas. Ah es difcil no enterarse de la historia de hombres
cuyas vidas y cuyos intereses son totalmente distintos. Los viajes pueden ser una conmocin, y tal
vez por eso muchas personas procuran hacerlos mantenindose firmemente dentro de su esfera
segura. Piensa en este barco. Cunto hemos alternado con los oficiales, por no decir con los
tripulantes?
El mundo de Blanche no es el mo, y el mo no es el de ella, aun cuando lleva aos alternando
en crculos de clase alta. Cada uno da las cosas por sentadas y entonces comprende que el otro no.
A veces me parece que hablamos en idiomas diferentes. Lgicamente yo deseo que ella aprenda a
hablar el mo, pero por qu tendra que aprenderlo?, as como por qu los iroqueses o los
habitantes franceses deberan aprender ingls?
Porque las personas tenemos que poder comunicarnos? pregunt Simon, tratando de
entender lo que quera decir Hal.
Las palabras comunes no siempre tienen un significado comn dijo Hal. Hizo un mal
gesto. No s. Creo que lo que quiero decir es que hasta hace muy poco tiempo la esfera de Jane
era totalmente diferente a la tuya. No creo que le moleste entrar en la que t le ofreces, pero no
le va a resultar fcil. Lo que es normal y natural para ti no lo es para ella, y muchas personas van a
ser como la seora Ransome-Brown, que mira con desconfianza a los intrusos. No me cabe duda
de que Isaiah Trewitt era un alma noble, pero los Trewitt no son lo que se considera admirable en
nuestro mundo.
Son personas slidas, honradas.
Confisalo, Simon. Te preocupa lo que va a decir tu familia. Simon exhal un suspiro.
No, me preocupa lo que van a pensar. Pero todo se resolver, siempre que ella abandone
ese comportamiento raro. Si contina as, van a creer que me he casado con una loca.
Pasado un momento Hal le pregunt:
Y temes haberte casado con una loca?
Ese era un punto al que Simon le daba vueltas y trataba de evitar. Saba que su silencio era
revelador.
Espera hasta que desembarquemos dijo Hal. No es de extraar si el barco la angustia y la
fatiga, y es una esfera estrecha e incmoda. Me parece que Stoddard cree que avistaremos tierra
dentro de esta semana.
Simon se sinti como si se le hubiera aflojado un puo cerrado en su interior.

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Gracias. Eso es exactamente lo que debo hacer. Por algn insensato motivo pensaba que
tena que solucionarlo todo antes de que llegramos. Sonri y aadi : Es una mujer
maravillosa.
S.
Simon le sonri de oreja a oreja.
Claro, tendra que derribarte de un puetazo si no estuvieras de acuerdo.
No olvides que eso mismo vale con Blanche dijo Hal.

Jancy haba desayunado, bebiendo el t y comiendo el pan, y tal vez tener algo en el estmago
le sirvi para volver a la tierra, por movediza que fuera. Deseaba esconderse, pero eso,
evidentemente, era imposible. Por lo tanto decidi enfrentarse a todos y, por Simon, tratar de no
parecer una loca.
Se visti, cogi su bolsa de costura y sali al saln. Haba varias personas ah. Simon no, se fij
al instante. Ech a caminar hacia al silln contiguo al que ocupaba la seora Ransome-Brown, pero
Lionel Dacre se le acerc a toda prisa.
Se ha vuelto a sentir algo mareada, seora Saint Bride? Venga a sentarse con Rebecca y
conmigo.
A ella no se le ocurri ninguna disculpa para negarse. Adems, evitarlo del todo era imposible,
as que fue con l hasta un extremo de la mesa, donde se encontraba Rebecca, tambin cosiendo.
Esta levant la vista y le sonri.
El mar est muy encrespado, verdad? Ni en la imaginacin me aventurara a salir a cubierta.
Jancy se sent y sac su costura de la bolsa. El bordado de las llamas en el pauelo lo reservaba
para cuando estaba sola, lo que significaba que no haba progresado mucho. Por el momento
bordara la sencilla ese en otro.
Yo sal un momento, pero fue demasiado para m.
Pero llevamos un ritmo excelente terci Dacre. Pronto estaremos en casa. Qu
casualidad que usted sea de Carlisle, seora Saint Bride. Le estaba contando historias de la escuela
a Rebecca. No era un mal lugar...
Jancy se entretuvo en mover el pauelo de aqu all, para no dar puntadas que le quedaran
desastrosas con las manos temblorosas Pero poco a poco se fue relajando. l no estaba interesado
en interrogarla, sino slo en contar ms historias a su adorada mujer. Al parecer, lo nico que
esperaba de ella era que dijera de tanto en tanto S, creo que s o Cierto. Incluso comenz a
resultarle cmodo decir: No lo recuerdo.
Fue un intervalo calmante. La chchara de l le confirm que los chicos de la escuela slo vean
a Jane en la oracin de la maana. Trabajando en la sencilla ese intentaba guardar en la memoria
detalles que podran serle tiles algn da. Ese algn da imposible en que ella y Simon se
enfrentaran juntos al mundo, confiando en que el engao se sostendra.
Simon entr desde la cubierta acompaado por Hal, con su pelo del diablo revuelto por el
viento, las mejillas mojadas por las rociadas de agua de mar que saltaba hasta la cubierta, y sus
ojos castaos se dirigieron inmediatamente hacia los de ella. Le sonri, en parte para tranquilizarlo
comunicndole que estaba bien, y en parte porque sencillamente no poda evitarlo. Era cierto que

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el amor florece y se abre como una rosa, incluso en medio de una tormenta, incluso en un
desierto.
La sonrisa de l tard un poco en formarse, pero luego se ensanch. Entonces, cuando se
dirigi a la cabina, ella lo mir hasta que se cerr la puerta.
Dacre se levant a hablar con Hal.
Lo quiere muchsimo, verdad? le dijo Rebecca en voz baja. Como quiere usted a su
marido.
Es una bendicin especial que nos enva Dios, verdad? Miro el bordado que estaba
haciendo en el pauelo. Hace un bordado precioso.
Gracias. Mir lo que estaba haciendo Rebecca y sonri. Para un beb?
Rebecca se ruboriz.
S.
Inoportuno en un viaje. Se siente bien?
Muy bien. Ni siquiera sufr de mareo los primeros das, mientras que Lionel s. Yo bromeaba
diciendo que l sufra por m.
Cunto tiempo estarn en Inglaterra?
Pensbamos volver en el Eweretta en primavera, pero ms o menos por esas fechas tendra
que llegar el beb, as que esperaremos. Probablemente en Londres, porque Lionel tendr trabajo
ah durante un tiempo. Le sonri. Tal vez usted y su marido estarn ah en primavera. Tengo
entendido que muchas personas van a Londres a pasar la Temporada. Claro que en mi estado yo
no podr disfrutarla, pero si van, espero que nos visiten.
Por supuesto dijo Jancy.
En primavera ya todo estara resuelto, de una o de otra manera.
Me siento muy feliz de que tengamos paz por fin continu Rebecca, dando finas
puntadas. Deseo que mi hijo nazca en un mundo de paz.
Amn sonri Jancy.
Amn, desde luego dijo Dacre, que haba odo la ltima parte de la conversacin. Un
mundo de paz y prosperidad. No mantengo en secreto, seora Saint Bride, mi deseo de fundar una
dinasta en el Nuevo Mundo. Hay tierra y oportunidades para todos. Canad y Estados Unidos
llegarn al Pacfico dentro de unos decenios, crame, y seremos parte de ese mundo. Apoy la
mano en el hombro de su mujer. Nosotros y nuestros hijos.
Jancy hizo una puntada para rematar y cort el hilo, suspirando por la causa de Simon. En los
muy factibles planes de Lionel Dacre no entraba el de conservar tierra para los indios.
Le dola la probabilidad de que no estara al lado de Simon para consolarlo.
Y esa noche tendra que buscar nuevamente una manera de negarle sus agrados ms simples.
Pero esa noche Simon le cogi las manos.
Jancy, mi querido corazn, creo que no debemos volver a hacer el amor hasta que lleguemos
a tierra. Es evidente que no ests bien se apresur a aadir, como si temiera un argumento de
ella. No es que no te desee, sabes cunto te deseo. Simplemente no me gusta verte afligida.
No estoy afligida por la idea de hacer el amor, Simon, de verdad.
Puedes decirme, entonces, qu es lo que te aflige? Por qu discutir?

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Se agarr a la excusa que l le ofreca.


Tal vez lo que me pasa es que todava no estoy recuperada del todo. Le acarici la mejilla
. Podra valer la pena esperar. Imagnate cmo ser. Tierra firme. Una cama grande. Sbanas
recin lavadas. Un bao con muchsima agua.
Pero antes tendr que decrtelo, as que esto es slo un sueo, pens.
Una noche de bodas. Y al final yo interrump mi galanteo, verdad? Sea, pues ser como si
furamos avanzando a paso ligero hacia nuestra noche de bodas sealada, intensificando cada da
la expectativa. Te cubrir de regalos.
Cmo? pregunt ella, divertida a pesar de todo. Ests algo lejos de una tienda.
Soy famoso por mi ingenio.
Jancy pestae pero no logr disipar las lgrimas. Eres el hombre ms maravilloso del
mundo.
Lejos de eso, pero te amo Jancy Saint Bride, y deseo que me ames.
Qu poda decir sino la verdad?
Con todo mi corazn y toda mi alma. El apoy la cabeza en la de ella.
Entonces, cmo podramos fracasar, sean cuales sean las tormentas?

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2266

Puesto que no haba manera de escapar y no tena sentido andar con la cara triste, Jancy se
lanz de lleno a hacer el papel de la dama sin preocupaciones. Se sentaba a coser con Rebecca,
escuchaba a la seora Ransome-Brown relatar grandes eventos y anim a los hombres en un
partido de pelota. Tambin pensaba qu hara Simon para galantearla con regalos. Recordando la
hoja de arce rojo, medio esperaba que le ofreciera un pescado.
Pero l la llev a un rincn tranquilo de la cubierta y le regal una rosa de color claro. Era una
rosa de madera, tal vez de pino, ni pintada ni barnizada, pero s delicadamente tallada. Se le borr
la visin.
Dnde la encontraste?
Las hace uno de los marineros. El prximo verano, mi amor, te cubrir de verdaderas rosas.
Hay un rosal de rosas blancas muy olorosas que trepa cerca del establo en casa.
No habra rosas de Brideswell para ella, pero tendra esa de recuerdo.
Deseaba regalarle algo tambin, as que a la maana siguiente se levant con el mayor sigilo y
sali al saln para terminar las llamas del pauelo.
Estaba gozando de la paz y el silencio cuando la seorita Ransome-Brown sali de su cabina,
bostezando, slo en camisn y una bata con volantes encima. Ella encontr poco apropiada esa
vestimenta, pero menos mal que no le corresponda dar lecciones a la malhumorada chica.
Qu es eso? le pregunt Eliza. Un pauelo bordado en colores para un caballero? Qu
extrao. Se acerc ms. Y llamas?
Es una broma entre mi marido y yo.
La chica se sent a su lado.
Ah. A los caballeros les gustan las bromas?
Si son apropiadas.
Vamos a ir a Londres, pero mi madre dice que no puedo tomar parte en ninguna fiesta formal
hasta dentro de aaaos. Fastidiada aadi. Me van a enviar a un colegio.
Podra pasarlo bien. Con chicas de su edad.
Eliza la mir incrdula.
El capitn Norton es guapo, no? Claro que el comandante Beaumont es ms trgico.
Jancy dese que Hal no hubiera odo eso. Nunca haba hablado a solas con la chica y estaba
claro que no se haba perdido nada.
Pero los dos casi la doblan en edad dijo.
Al diablo con eso. Me gustan los hombres mayores. He de reconocer que prefiero a un
hombre completo, pero el capitn Norton no tiene un buen futuro, aun cuando est bien
conectado.
Ser imbcil, qu superficial. La mir con los ojos agrandados.
Usted ha tenido mucha suerte al haber pescado al seor Saint Bride continu Eliza,
impertrrita ante la mirada. Mi madre dice que algn da ser conde.
A Jancy no le cupo duda de que la respuesta esperada sera: Una lstima que no la conociera a
usted primero, querida.

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Algn da muy lejano, esperamos, ya que exigira un buen nmero de muertes, entre ellas la
del padre de Simon.
Mi madre dice que el conde y su heredero ya estn a las puertas de la muerte.
Antes que Jancy pudiera decir algo, salieron de su cabina el coronel Ransome-Brown y su hijo.
Despus de ordenar duramente a la chica que fuera a adecentarse, el coronel sali a cubierta con
el chico a hacer su caminata matutina. Entonces apareci Kirkby y comenz a hacer los
preparativos para el desayuno.
Dej su silln, sin poder creer que su situacin se hubiera complicado an ms.
Sera cierto? Podra ser que Simon llegara a Inglaterra y se encontrara con que su padre era
conde y todo estuviera alborotado en la tranquila Brideswell? Tal vez toda la familia tendra que
trasladarse a otra parte. Y eso iba a ocurrir justo cuando ella lo destrozara con la verdad?
Sinti el mordisco de la tentacin.
No se lo digas, entonces.
Corre el riesgo suponiendo que nadie lo descubrir jams.
Pero no quera hacer eso. Si l iba a ser arrojado a los niveles ms elevados de la sociedad, era
especialmente importante que supiera que sobre su cabeza suspenda un hacha. Si se descubra la
verdad, sera mucho ms terrible.
La nueva carga que pesaba sobre ella era si deba decirle o no lo que le haba dicho Eliza.
Avisarle? Tal vez la chica estaba equivocada, pero ella tena la impresin de que la Gran
Panjandrum estaba muy bien informada acerca de esas cosas.
Simon sali de la habitacin e inmediatamente la busc con la mirada; se le iluminaron los ojos
cuando se encontraron con los suyos. Ella guard rpidamente el pauelo con llamas en la bolsa y
le tendi la mano. Cuando se tocaron sus manos, un mareante calor se las abras y entrelazaron
los dedos.
Cmo podra soportar una vida separada de l?
Cmo podra soportar enviarlo al sufrimiento sin ella?
Despus del desayuno busc un momento para hablar en privado con Hal en la cubierta. l era
la persona que haba estado ms recientemente en Inglaterra y podra saber la verdad. Le cont lo
que le dijo Eliza Ransome-Brown y vio la confirmacin en su expresin antes que dijera nada.
Marlowe lleva aos a las puertas de la muerte, pero Austrey... Se encogi de hombros.
Cuando me march estaba deteriorndose. El ao pasado era un hombre robusto y ahora es un
frgil invlido, y nadie sabe por qu. Tiene los mejores mdicos, lgicamente, pero el asunto tiene
mal aspecto. Eso fue parte del motivo de que me pidieran que trajera a Simon a casa. Lo
necesitarn. Yo iba preparado para decrselo, pero puesto que l iba a volver de todos modos,
para qu atormentarlo por adelantado?
Como una amputacin, pens ella, o cualquier otra operacin. Es mucho mejor que ocurra sin
previo aviso, para no pasar por la expectativa del dolor.
Entonces, se lo dirs cuando desembarquemos? Soportara l esos mltiples golpes?
Debo. S cunto desea ver a Dare, pero sus padres lo querrn en casa.
Long Chart nos desviar mucho del camino?
No, casi nada. Asinti. Muy bien. Se lo dir all.

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Por lo menos l podra hacer la visita que deseaba tanto y recibira el golpe estando rodeado de
amigos. Pero ella deba confesarle sus pecados antes. Tan pronto como estuvieran en tierra firme
y a solas.
Simon lleg hasta ellos.
Qu estis conspirando?
Ella lo mir traviesa.
No es asunto tuyo.
Muchacha descarada.
Hal se excus y se alej.
Ella dese coger a Simon en sus brazos y protegerlo de todo sufrimiento, y se le oprimi el
corazn al pensar que slo poda empeorarle el sufrimiento.
Hizo lo poco que poda. Despus de la comida lo invit a salir a cubierta y le entreg el pauelo.
Es maravilloso exclam l, con los ojos brillantes, como si en ellos se reflejaran las
estrellas. Y una obra de arte.
Slo es un bordado.
l se llev el pauelo a los labios y bes las llamas.
Sabes que hay una seora que se ha hecho famosa por sus copias bordadas de grandes
obras de arte?
No, pero qu sentido tiene eso?
Calla dijo l sonriendo. Pero creo que tienes razn. Qu fue lo que dijo el doctor
Johnson sobre un gato que caminaba sobre las patas traseras? Que lo extraordinario no era que
caminara bien as, sino simplemente que lo hiciera. Pero esto mir el paueloest bien hecho
y es original. Una verdadera obra de arte. Otra cosa ms en que t y tu prima os parecais. Lo
pas por el ojal de su chaqueta, donde estara a plena vista. Los hombres somos muy
competitivos, te has fijado? Qu suerte que yo tenga otro regalo para ti.
Le pas una cajita de un material liso y claro, tallado con cierto diseo.
Marfil?
Slo es hueso. La abri y le ense el corazn de hueso pulido que contena. Eres la
guardiana de mi corazn, mi Jancy.
Ella se trag las lgrimas.
Es precioso, y t eres un hacedor de milagros para haber encontrado esto.
Guardo mi secreto? No? Abajo hay un prspero taller. Los marineros pasan sus horas libres
tranquilos all haciendo cosas para vender en los puertos.
S?
Almacen esa informacin y a la maana siguiente esper el momento apropiado para hablar
con Kirkby en privado.

Cmo podra saber si algn marinero ha hecho algo que podra gustarle a mi marido?
La sonrisa de l sugiri que los de abajo saban lo que ocurra y que l podra ganarse una
comisin.

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Qu tiene pensado, seora?


Ella no supo qu decir, pero le vino la inspiracin.
Alguno hace joyas?
De tipo muy sencillo, seora.
Alguien podra convertir un trozo de plata en otra cosa?
S, seguro.
Ella corri a su habitacin y volvi con la bala de pistola deformada que el doctor Playter sac
de la herida de Simon, y unas cuantas monedas de plata de tres peniques. Simon nunca le haba
preguntado por la bala, por lo que ella no se la haba ofrecido.
Vea si alguien puede montar esta bala en la plata de manera que se pueda colgar de la
cadena de un reloj de bolsillo.
l mir la bala.
Le caus bastantes problemas, verdad?
Despus de la comida l asom la cabeza por la puerta de su habitacin y le hizo un guio.
Simon haba salido a cubierta, as que fue inmediatamente. l abri la mano y le ense la bala
rodeada por una delgada banda de plata de la que sala una pequea trencilla a modo de cadena,
rematada por una anilla mosquetn.
Cinco chelines por ser usted, seora.
Posiblemente era un robo, pero ella los pag. Fue a ponerse la capa y sali a entregrselo a
Simon.
l lo cogi y estuvo un momento sin saber qu era. Despus se ech a rer.
Un recordatorio muy valioso. Gracias.
Inmediatamente abri la anilla y la cerr alrededor de la cadena de su reloj. Despus le pas un
papel enrollado atado con una cinta, una cinta que, le pareci a ella, estaba entre sus cosas.
Una nota con promesas? Se agot tu ingenio?
Mralo y lee.
Ella desat la cinta y extendi el papel.
Un poema?
No soy ningn Rossiter, pero me pareci apropiado intentarlo.

Cabellos como el crepsculo,


piel nvea, mejillas y nariz salpicadas de oro.
Mi amor, mi Jancy, toda tan radiante
como una rosa canadiense silvestre.

Estaba solo, me crea contento,


qu tonto puede ser el hombre.
Pero entonces me enviaron una rosa,
mi amor, mi esposa. Jancy.

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Ella se trag las lgrimas.


Es hermoso.
No, es atroz de malo, pero sale de mi corazn.
Lo que lo hace hermoso dijo ella, muy en serio. Cmo puedo responder a un poema?
Con un beso?
Eso hizo ella y el beso se alarg y alarg. Estaban en un rincn tranquilo de la cubierta, slo un
poco ocultos por el trinquete, pero no les import. Haba magia, descubri ella, en un beso largo y
profundo que no llevaba a los deleites sexuales. Un fulgor de deseo refrenado.
El galanteo es algo maravilloso susurr l con la boca en su cuello.
Oh, mi amor, pens ella, no puede estar bien que nos separemos.
Tal vez no tengo que decrtelo. Tal vez estoy embarazada. Creo que ya debera haberme venido
la regla. No tiene ningn sentido decrtelo si viene un hijo en camino.
Pero al da siguiente sinti un dolor sordo en el vientre y al mirarse vio una manchita de sangre
en los calzones. Tal vez hubiera hecho el amor con Simon por ltima vez.
De todos modos continu firme en su resolucin, simulando que todo estaba bien.
Intent escribir un poema para l, peor que el suyo, a posta. Y cuando se lo entreg, l le regal
un collar de abalorios azules. Ella le pag un cheln a un marinero por una corbata de colores
tremendamente chillones, la lav, la puso a secar y se la regal, retndolo a ponrsela.
l se la puso para la comida, lo que llev a preguntas, bromas y alegra general. Eso inici un
asalto al taller de artesana y a los pequeos tesoros de los marineros, lo que sin duda propag la
alegra entre estos. En todo caso, los nimos ya estaban elevados. Haban avistado gaviotas; la
tierra deba estar cerca. Todos pasaban bastante tiempo en la cubierta oteando el horizonte, pero
claro, el viga de la cofa superior fue el primero que la anunci.
El capitn Stoddard mir con su telescopio desde la popa. Lo cerr y se gir a gritar:
Tierra, amigos mos!
Irlanda, seor? pregunt Simon, tambin gritando.
No, seor, Inglaterra, y en menos de treinta das.
Los pasajeros celebraron con vivas esa consecucin; Jancy, en cambio, se ech a rer. Cuando
Simon le pregunt por qu se rea, ella no supo qu decir. No saba bien si se rea en lugar de
llorar, pero los buenos vientos, ese buen barco y un capitn experto la haban llevado a toda
velocidad a su perdicin.
Todos se quedaron en la cubierta ese da, pasndose entre ellos el telescopio para contemplar
la mancha oscura en el horizonte que, al parecer, era Inglaterra, pero cuando se puso el sol
tuvieron que entrar a prepararse para la comida.
Jancy y Simon fueron a su cabina a asearse. Como ya tena por costumbre, l la estrech en sus
brazos y la bes, largo y profundo.
Pronto estaremos en casa le susurr al odo. Tierra firme, una cama grande, sbanas
limpias, agua dulce ilimitada para baarnos.
Ella hundi la cara en su hombro para que no le viera la expresin.
Cuando se apartaron ella mir detrs de l y frunci el ceo.
Qu pasa? le pregunt.

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Ella estaba tan acostumbrada a guardar secretos que casi minti. No creo que yo haya dejado
el arcn as, con ese trozo de ropa asomando.
Saba que no; era ordenada por naturaleza. l se gir a mirar.
Crees que alguien ha entrado aqu? Que ha robado algo?
Ella abri la tapa. La prenda de la que asomaba un trozo era un calzoncillo de Simon. Cogi la
cajita donde guardaba sus joyas y los preciados regalos de l; todo estaba ah. Revis su monedero
pero si faltaban algunas monedas seran pocas. Simon guardaba su monedero en su maleta.
Estoy segura de que alguien ha estado hurgando en este arcn.
La expresin de l deca que no le crea, pero dijo:
Veamos, entonces.
Entre los dos lo sacaron todo: la ropa, la cajita botiqun de ella, la carpeta con los dibujos, los
libros y dems, y vieron que no faltaba nada.
Ya est, lo ves?
S dijo ella, y aadi: T no has sacado nada de aqu?
No lo he abierto en todo el da.
La idea que le pas por la cabeza era tan horrible que no quera expresarla en palabras.
Simon, y si entr alguien a registrar buscando tus documentos? Y si uno de los pasajeros
era colega de McArthur?
l se ech a rer, y ella decidi que era mejor desechar su miedo, pero se sinti obligada a
aadir:
Habra sido fcil que alguien se enterara de que tenamos pasajes reservados en el Eweretta.
Cierto, pero, mi amor, ten en cuenta que los Dacre y los Ransome-Brown reservaron sus
pasajes meses atrs.
Como t.
Como yo dijo l, ms serio. Pero de todos modos, quin podra ser?
No lo s, pero continu en voz ms baja, quien sea el que registr esta habitacin
tambin podra estar buscando una manera de matarte.
l le puso las manos en los hombros, para tranquilizarla.
Jancy, por qu ahora? Llevamos semanas navegando y no han faltado las ocasiones en que
habra sido muy fcil arrojarme por la borda.
No sigas! Ay, Dios, y yo que te crea seguro.
Y lo estoy. Basta, deja de preocuparte. Sabes qu ha ocurrido, en realidad? Pues que uno de
los dos no guard todo bien ordenado. Ella le apart las manos de los hombros.
Slo hace una hora que abr el arcn para sacar mi manguito y s que no lo habra dejado as.
Estoy segura. Tal vez nadie intenta matarte, pero si alguien desea librarse de esos documentos
incriminatorios, esta podra ser su ltima oportunidad. Poda confiar en la posibilidad de que
desembarcramos sin darnos cuenta del robo.
l hizo una honda inspiracin.
Sobre todo si hubiera cogido slo algunos papeles. Muy bien, para estar seguros, ser mejor
que vaya a alertar a Hal. Volver enseguida.

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Cuando l sali, ella se estremeci. Estaba segura de que alguien haba metido la mano en el
arcn. Lo otro lo poda atribuir a puras imaginaciones suyas, aunque no se lo pareca. Tal vez fuera
producto de su trastornada mente, pero poda sentir la presencia de alguien que le deseaba mal a
Simon.
Sera capaz de soportar liberar a Simon y no volver a verlo nunca ms, pero perderlo porque
muriera no lo podra soportar.
Mientras estaban revisando el arcn haba encontrado la bolsita de seda en que guardaba sus
cartas, las cartas toscamente impresas que le regalara Sadie Hannasky, y la dej a un lado sin que
llamara la atencin de Simon. Volvi a cogerla. Era incorrecto recurrir a las cartas para hacer una y
otra vez una misma pregunta. Pero la que tena en ese momento era otra: necesitaba saber si
Simon estaba en un peligro inmediato.
Rogando que l no volviera muy pronto, baraj, preguntando acerca de su seguridad, y luego
puso una sola capa de ocho cartas. Al girarlas exhal un suspiro de alivio. Las cartas eran muy
similares a las que salieron aquella vez, e incluso daban menos insinuaciones de desastre. De
todos modos vio algo especial en ellas, algo misterioso que no logr entender del todo. Una hebra
torcida de dos hilos, el bien y el mal. Una persona doble, de dos caras? O dos personas muy
unidas?
Los Dacre? No quera pensar eso. No quera pensar que alguno de los pasajeros no fuera lo
que pareca ser. Junt las cartas deseando volver a preguntar, pero era muy posible que dijeran
algo peor. No haba girado ninguna que fuera un verdadero mal presagio.
Baraj, deseando preguntar sobre el futuro de ella, pero meti las cartas en su bolsa y la
guard en el arcn. Como dijera Hal, para qu conocer la tortura por adelantado?

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2277

Cuando Simon sali de la habitacin slo vio a Kirkby poniendo la mesa; todos los pasajeros
estaban en otra parte, tal vez en sus cabinas preparndose para la comida. Golpe la puerta de la
habitacin de Hal y la abri Oglethorpe.
El comandante sigue en cubierta, seor. Consciente de la presencia de Kirkby, Simon le
pregunt:
Dnde est Treadwell?
En cubierta tambin, seor.
Ten cuidado dijo Simon, asintiendo. Oglethorpe arque una ceja y asinti.
Simon se gir para volver, intentando recordar si todos haban estado en cubierta esas ltimas
horas.
Todo bien, seor? le pregunt Kirkby.
Ah, muy bien, con la ilusin de llegar a tierra.
S, seor, pero recuerde que en el Canal los vientos son tan caprichosos como una dama.
Muchos barcos avistan el Lizard y tardan semanas en llegar a puerto.
No tengo ningn motivo para criticar las comodidades del Eweretta, pero ruego que a
nosotros nos vaya mejor. Justo en ese instante se le ocurri que Kirkby era un sospechoso; tena
acceso a todas las cabinas. Tendra conexiones en Canad?. Qu har cuando el barco atraque
en Londres? Tiene su hogar ah?
Cielos, seor, mi hogar es el Eweretta.
No se le ha ocurrido establecerse en el Nuevo Mundo?
La expresin de Kirkby indic que crea que Simon haba perdido el juicio.
Llevo cerca de cuarenta aos en el mar, seor. Comenc cuando era un muchacho, y cuando
dej de estar en forma para jalar cabos, encontr este estupendo trabajo.
Si el encargado menta, pens Simon, tendra que ser un actor tan bueno como para actuar en
el Drury Lane. De todos modos, podra haber estado atento a las idas y venidas.
Es una maravilla cmo se las arregla con tan poco espacio dijo. Debe de ser algo ms fcil
cuando todos estn en cubierta, como en estas ltimas horas.
Pues s, seor, sobre todo cuando quiero disponer una comida.
Hasta el reverendo Shore est fuera, creo. Kirkby le sonri de oreja a oreja.
Se le acab el papel, seor. Ah.
Estara tan desesperado el reverendo como para hurgar en las habitaciones de todos en busca
de papel? No seas idiota, Simon.
El buen caballero ha estado en la cubierta toda la tarde continu Kirkby. Sentado en el
banco, envuelto en una manta de piel. Le har bien, si quiere mi opinin. Disclpeme, seor.
Diciendo eso se alej, tal vez a ocuparse de otros preparativos para la comida.
Pero eso disipaba las dudas. A no ser que Kirkby y Shore estuvieran unidos en la conspiracin, el
pastor no era sospechoso.
Igual todo el asunto era una tontera. Cualquiera puede dejar un trozo de ropa asomado de un
arcn, pero crea en la seguridad de Jancy sobre ese detalle, y ella tena razn: era pulcra y

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ordenada por naturaleza. Y ahora que les esperaba en tierra una casa y una cama en la mejor
posada de Plymouth, no iba a tolerar ninguna maldad.
Un bao caliente, tal vez, incluso compartido. Una cama grande, sbanas limpias, un crepitante
fuego en el hogar, y tiempo infinito para explorar y dar placer a su mujer. Decididamente
necesitaba un golpe de aire fro, as que sali a cubierta. Hal estaba conversando con Treadwell.
Lleg hasta ellos y les explic lo que ocurra.
Te tomas esto en serio? le pregunt Hal.
No lo s, pero no nos har ningn dao tener especial cuidado los prximos das. Si alguien
registr nuestra cabina, no encontr los papeles. La tuya es el siguiente lugar obvio.
Y posiblemente la de Norton.
Voy para all, seores dijo Treadwell , a alertar a Oglethorpe. No se preocupen, nunca
dejamos sin vigilancia la cabina.
Simon se qued observando al ayuda de cmara atravesar la cubierta.
Es un buen hombre y un hacha para la ropa. Me tienta sobornarlo para quitrtelo.
No me obligues a meterte una bala.
Simon se ri y se le evapor la tensin. Cualquier peligro tena que ser producto de la mente
inquieta de Jancy, pero se tranquilizara una vez que llegaran a tierra.
Si alguien hurg en tu arcn dijo Hal , podra ser un ladrn de poca monta. Kirkby, por
ejemplo.
No habra conservado su trabajo tanto tiempo si los pasajeros comenzaran a notar que les
desaparecan cosas, y le encanta el Eweretta. Adems, no faltaba nada y ah haba monedas.
Neg con la cabeza. Seguro que no ha sido nada.
Pero tu instinto no est de acuerdo. Es fiable?
Simon lo mir a los ojos.
Mi instinto? Muy fiable.
Bueno, entonces. Borra al coronel y a su seora. Es imposible imaginrselo. Slo han estado
tres aos en Canad, estn encantados de volver a Inglaterra y no han demostrado tener ningn
inters en las tierras o la poltica del Alto Canad.
Y Shore se ha jubilado aadi Simon.
Todava podra tener propiedades en Canad.
Pero es viejo, frgil y est absorto en sus memorias. Eso nos deja a los Dacre y a la
tripulacin.
No a todos los tripulantes observ Hal. Alguien se habra fijado si un vulgar marinero
hubiera entrado en la carroza.
Uno de los oficiales?
Ligeramente ms posible, pero he hecho cierta amistad con ellos. Ninguno da la impresin de
tener algn inters en Canad, aparte de ciertos lugares favoritos en Montreal.
Dacre, entonces? No lo puedo creer.
En ese momento record sus sospechas de que ciertas palabras eran cdigos y pens acre,
tierra.
Es muy ambicioso dijo Hal , y hace unos aos pas un tiempo en el Alto Canad.

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Simon mir hacia el mar.


Infierno y condenacin.
Volvi al saln pensando si deba decirle o no a Jancy que sus sospechas podran tener
fundamento y que era posible que el villano fuera Dacre. No deseaba afligirla, y a ella le caa bien
la pareja. l encontraba a Dacre algo bullicioso, pero no se le habra ocurrido pensar que hubiera
maldad en l. La ambicin, en cambio, s era un incentivo fuerte.
En ese momento Kirkby toc la campanilla y a l le pareci una llamada a la sinceridad. Sera
incorrecto ocultarle cosas a Jancy, as que entr en la cabina y se lo cont todo.
Ests seguro? pregunt ella. En lo del cdigo, quiero decir.
No, pero s que hay algo raro en la redaccin de algunos de los papeles de McArthur.
Ella hizo un gesto de pena.
No lo puedo creer. Y mucho menos de Rebecca.
l no la involucrara, cario.
Supongo que no, pero detesto esto.
Desembarcaremos en Plymouth y ellos continuarn hasta Londres. Ese ser el fin de todo.
Ella lo mir a los ojos.
Eso podra desesperarlo e inducirlo a hacer algo drstico.
Tendr cuidado.
Qu hars cuando desembarquemos? Avisar a alguien de que l podra ser culpable?
Simon neg con la cabeza.
No, lo dejar en manos del destino. Mientras l no vuelva a causarnos problemas.
Pero a McArthur le disparaste.
l toc la bala. Haba pensado cmo interpretara ella eso.
S, y no s si fue correcto. Estaba furioso, muy furioso, pero pens que iba a morir, y no
quera dejarlo en el mismo mundo en que estabas t.
Ella se le acerc a besarlo.
Gracias.
Fue muy maquiavlico. Nunca dejes vivo a un enemigo derrotado.
Creo que apruebo eso.
Fue a mirarse en el espejo para arreglarse el pelo y Simon se instal a disfrutar mirndola. Le
cambiaba la postura del cuerpo quitndose y volvindose a poner las horquillas; con los brazos
levantados el vestido se le cea a los pechos, que se movan de maneras diferentes a los
encerrados en un cors.
Claro que pronto ella usara cors, y le haca ilusin verla con ropa y complementos elegantes,
bonitos. Pero tal vez seguira usando sus corpios para la ropa de campo. Pero adornados; era
buena costurera. Si l se lo peda de modo simptico, seguro que ella adornara su ropa interior de
formas deliciosas.

No vea las horas. De su primera noche en tierra firme, pero tambin de que comenzaran su
vida juntos. De presentarla a su familia en Brideswell, a sus amigos. De verla relajarse y olvidar sus

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miedos entre los Pcaros. De establecer su casa, su hogar; una casa en Londres, donde podran
ofrecer veladas o fiestas poco numerosas, informales. Nada que fuera amedrentador para ella, y l
no deseaba de ninguna manera llevar una vida de opulencia.
A pesar de que volvi a sonar la campanilla, se le acerc para ahuecar las manos en sus pechos
y a besarle la nuca, en la que se enroscaban delgadas guedejas de pelo dorado sobre su
blanqusima piel. Baj los labios por los delicados huesos de su espinazo, la sinti estremecerse y
not que se le endurecan los pezones.
Ella apoy todo el cuerpo en el suyo, y l crey orla suspirar: Debemos irnos.
Volvi a sonar la campanilla.
Siempre podramos comernos mutuamente.
Ella se ri, como si fuera del todo una broma, y se apart para ordenar las cosas en el arcn. S,
era ordenada por naturaleza. Antes de cerrar la tapa arregl el cordn de una de sus enaguas en
forma de ese.
Ya est. Si alguien vuelve a hurgar ah, lo sabremos.
Ingenioso, pero quienquiera que sea no volver aqu. Ya debe saber que los papeles estn en
otra parte.
Estn seguros en la cabina de Hal?
Nuestro ladrn tendra que matar a Oglethorpe y a Treadwell para cogerlos, y eso
ciertamente yo no lo intentara. As que s, estn seguros. Vio en sus ojos que ella segua
preocupada por la seguridad de l. Y yo tendr cuidado tambin, te lo prometo aadi.
Esa noche se fueron a acostar con la esperanza de desembarcar al da siguiente, pero antes del
alba los despertaron los rugidos de una tormenta.
Jancy logr bajarse de la cama y, afirmndose en un poste, mir por el ojo de buey. El agua
golpe el cristal de la abertura y ella retro

cedi asustada, chillando. Una sacudida del barco la hizo retroceder ms y entonces vio el cielo
negro de nubarrones, y tuvo la seguridad de que el barco se estaba volcando. Otra sacudida la
arroj hacia delante y Simon logr cogerla y sujetarla, sujetndose l a un poste.
Estaras ms segura en la cama! le grit, para hacerse or por encima de los rugidos y
crujidos. Podra atarte a la cama.
Cuidado con tus costillas! grit ella. Tenemos que vestirnos.
Para qu?
Si tenemos que abandonar el barco no voy a hacerlo slo vestida con el camisn.
Diciendo eso cogi su ropa y se tendi en la cama a ponrsela; el lado levantado le impeda
caerse. Pero tena las manos casi paralizadas por el terror. En el ocano un barco slido poda
resistir una tormenta, pero en el Canal, con Inglaterra a un lado, Francia al otro, las islas dispersas
como trampas, una tormenta haba hecho naufragar a muchos barcos.
Cuando estuvieron vestidos salieron al saln, cogindose de asidero en asidero. El coronel,
Dacre y Hal ya estaban ah, en la sala tan fra y oscura como la cabina, porque en una tormenta

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como esa era muy peligroso encender la estufa y las velas. El suelo pintado ya estaba cubierto por
ms de un dedo de agua.
Voy a ir a prenderme las orillas de las faldas grit Jancy a Simon.
Afirmndose bien en los asideros volvi a la cabina y una vez ah se agarr a un poste y le llev
un momento reunir las fuerzas y serenarse. No podan irse a pique, estando tan cerca del final.
Pero si el enemigo deseaba ver muerto a Simon, el alboroto podra darle una oportunidad. Busc
los imperdibles y consigui subirse los bordes y prenderlos. Se puso la chaquetilla, su sencillo chal
y los guantes, se lanz hacia la puerta, consigui abrirla, con dificultad, y sali al saln.

Simon la llev a sentarse en una silla junto a la mesa. Dado que la mesa estaba fijada al suelo,
era probablemente el lugar ms seguro. l le pas su jarra.
Grog.
Ella bebi un trago de la mezcla de ron y agua, no consigui tragarlo todo y se ator. Era casi
puro ron.
Tenemos agua dulce fresca, por lo menos dijo Kirkby llevndole una jarra. Eso es lo
bueno de la lluvia.
Sabe dnde estamos? le pregunt el coronel. Con relacin a la orilla, quiero decir.
No sabra decirlo, seor. Lo veremos cuando llegue la luz.
Podra ser condenadamente tarde gru el coronel.
Qu crea que podran hacer?, pens Jancy. Abandonar el barco, supuso. Pero coger las
barcazas con esa tormenta equivaldra a un suicidio.
Estaba temblando de miedo y eso la avergonzaba. Cuando Simon la rode con un brazo y la
apoy en l, lo mir a los ojos. Te amo, Simon.
Si moran, quera que eso lo tuviera claro. l apoy la frente en la suya.
Hablas como si creyeras que vamos a morir.
En ese momento Oglethorpe se acerc a Hal a decirle algo en voz baja y luego sali a cubierta,
consiguiendo abrir y cerrar la puerta sin que entrara mucha agua.
Fue marino explic Hal a todos. Est acostumbrado a los barcos. Ha ido a ver qu pasa.
El coronel Ransome-Brown movi la cabeza, asintiendo en gesto de aprobacin. Buen chico.
Apareci la seora Ransome-Brown en la puerta de su cabina, con la bata abierta sobre el
camisn y el pelo oculto por un gorro de dormir. Se vea como cualquier otra mujer, y afligida.

Henry, los nios? Al instante l fue hasta ella.


Mi amor, s que si es necesario todos los hombres de a bordo harn de la seguridad una
prioridad.
Los dems manifestaron su acuerdo en un murmullo. A Jancy la conmovi ese tierno momento.
Se haba hecho la idea de que aquel matrimonio era rido. Que fcil era hacer juicios negativos a
simple vista, aunque saba que nunca se puede juzgar por las apariencias.
Kirkby volvi a salir de sus aposentos, con una bandeja de bordes elevados llena de rebanadas
de pan cubiertas de mermelada.

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Esto es lo nico que puedo ofrecerles, seoras y seores, pero es necesario el alimento para
combatir el fro, as que coman.
Todos comieron. El pan era rancio y haca das que se haba agotado la mantequilla, pero la
mermelada era buena y alimenticia.
Volvi Oglethorpe, empapado.
Estamos cerca de Inglaterra, pero no muy cerca, creen los marineros. Stoddard conoce bien
su trabajo. Remontaremos esta tormenta.
Jancy lo observ atentamente, intentando discernir cunto era cierto y cunto palabras para
tranquilizar. No hubo manera de saberlo.
Voy a ir a ver dijo Simon, levantndose. Ella le cogi el brazo.
Podras medio ahogarte sin ningn motivo. Tengo ropa seca.
Por el brillo de sus ojos ella comprendi que ansiaba estar fuera, en la tormenta, y no
acobardado ah. l la mir con las cejas arqueadas.
No vas a ser el tipo de esposa que desea tener a su marido en un puo, verdad?
No tuvo que decir ella.

Se qued mirndolo hasta que sali, y slo entonces record que su vida podra estar en peligro
al margen de la tormenta.
Mir alrededor, desesperada. El coronel haba entrado en su cabina con su mujer. Dacre estaba
ah. Shore no, pero seguro que se encontraba en su cama. No haba peligro, entonces, a no ser que
este viniera de un hombre de la tripulacin. Era necesario que alguien estuviera fuera para
proteger a Simon.
Hal. Pero en esa tormenta tener un solo brazo era una grave desventaja. Oglethorpe haba
entrado en la cabina de Hal, seguro que para ponerse ropa seca. Treadwell?
Pero, la verdad, deseaba salir ella a traer a Simon de vuelta a rastras, tal como l hiciera con
ella.
Termin de comerse el pan y se levant. Fue avanzando poco a poco hacia la puerta, consciente
de que si alguien la vea y sospechaba lo que pretenda hacer, se lo impedira. Justo entonces sali
Rebecca de su cabina, afligida, y atrajo la atencin de todos. Aprovech el momento para abrir la
puerta y salir a toda prisa.
El viento casi la arroj al suelo; se agarr a un asidero como si en ello le fuera la vida. Estaba
loca? Estaba loco Simon? Entonces el viento amain un poco, al menos ah, bajo la toldilla. Logr
cerrar la puerta y se qued cerca, aferrada al asidero.
La cubierta estaba azotada por la lluvia y por las rociadas del mar, y cuando le caan goterones
en la cara los senta como latigazos de hielo. Una tmida franja de luz le dijo que el alba estaba
intentando abrirse paso por entre las nubes cargadas de agua, y alrededor slo se vea un caos
oscuro, con la excepcin de los lugares donde tres agitadas linternas arrojaban una luz amarillenta
que permita ver atisbos de cuerpos y caras.
Dnde estaba Simon?
Dese gritar su nombre, pero el viento se llevara el sonido. Los gritos del capitn y los agudos
silbidos que empleaba para dar rdenes apenas se oan por encima del ruido del viento, las olas y
los

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crujidos del barco. Observ que las velas estaban enrolladas, con lo que la galerna perda la
capacidad de estrellarlos contra las rocas. Pero se vean hombres arriba trabajando con las jarcias.
Cmo podan hacerlo?
A lo largo y ancho de la cubierta haba cuerdas tendidas, semejantes a tendederos puestos muy
bajos. Los marineros se sujetaban de ellas para ir y venir mientras hacan su trabajo, y para no ser
arrastrados fuera de la borda. Por mucho que deseara buscar a Simon, no sera capaz de hacer lo
mismo. No tena la fuerza para afirmarse y resistir a una ola potente. Era una intil ah. Slo poda
mirar, observar, intentar percibir qu pasaba en ese caos y prepararse para actuar si vea la
posibilidad.

Simon estaba aferrado a una de las cuerdas que salan del palo mayor, teniendo buen cuidado
de no estorbar el paso de los marineros, rindose de s mismo, aunque disfrutando de cada
momento de la tormenta. El viento soplaba con una energa salvaje, e incluso las olas que rompan
sobre la cubierta eran gloriosas.
Era como montar el caballo ms salvaje.
Como la malvada euforia de la batalla.
Como la relacin sexual.
Tal vez era eso lo que le pasaba: pura frustracin.
Asomaban las primeras luces del alba, pero no iluminaban el caos que lo rodeaba; en realidad
lo que hacan era convertir lo negro en confuso gris. Entonces vio a Jancy. Tena que ser un error,
as que volvi a enfocar la vista. S, lo era. En ese mismo instante ella lo vio, lo mir a los ojos con
una expresin de inmenso alivio y solt una mano del asidero para agitarla hacia l.
Condenada idiota!
Se cogi de otra cuerda y ech a andar hacia ella, a trompicones, sujetndose de una cuerda a
otra.

Hasta que una se rompi.


Se rompi con su peso, justo en el instante en que lo golpeaba una ola, as que qued
impotente, arrastrado como una bola tirada por una cadena, y se estrell contra algo. El dolor lo
ceg un momento, pero agradeci infinitamente que el golpe fuera en la espalda, no en el
costado.
Oy a Jancy gritar su nombre. Entonces el barco se lade, y comenz a deslizarse. Azotado por
el viento y el agua, iba derecho a estrellarse contra el mstil cuando una mano le cogi la mueca.
Mir y vio la cara de Dacre, ceuda por el esfuerzo. Este tena el otro brazo cogido al banco
volcado, as que se rindi y se dej llevar. Cogindose del banco, se ech a rer.
Otro loco, veo! grit.
Nada de eso le grit Dacre. Su esposa sali detrs de usted, y la ma me pidi que la
siguiera. Pero usted, seor, es un condenado loco!
Simon intent ponerse serio.

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Perdone que le haya puesto en peligro.


S, bueno, menudo par son los dos, eh?, usted y Jane. Simon volvi a rerse.
S. S. Vamos, pongmonos a salvo.
Caminaron cogidos de una cuerda hasta la puerta de la carroza. Qu diablos haces aqu?
le grit a Jancy, aunque sonriendo.
Y qu diablos haces t? grit ella, furiosa. Disfrutar.
Ella sonri. Yo tambin.
Dacre los mir disgustado porque se estaban riendo, abri la puerta y entr.
Ellos se rieron ms an. Aunque haban estado a punto de morir, ahora, aferrados a los
asideros, se besaron con los labios vidos, ardientes, y no interrumpieron el beso cuando una ola
los empap; slo

inspiraron fuerte con las bocas juntas, pues el impulso los junt ms, y continuaron besndose,
besndose, besndose.
Continuaron pegados por la ropa mojada y el empuje del viento, congelndose y ardiendo al
mismo tiempo.
Deberamos entrar le susurr ella al odo.
S. Podramos morir congelados.
De neumona.
S.
Pero no se movieron. Pasado un momento Jancy lo apart con un suave empujn.
Cuando te golpeaste, volviste a hacerte dao?
Voy a tener un feo moretn, pero no.
La separacin, aunque leve, dej entrar la cordura.
Entremos dijo l. Al poner la mano sobre la manilla, gir la cabeza hacia ella. Una cosa.
Podemos borrar a Dacre de la lista de villanos.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2288

Con la aurora lleg el fin de la tormenta, por lo que a la luz del da el Canal ya era el mar de
aguas agitadas de siempre. El Eweretta y su capitn haban demostrado su vala. Se desplegaron
nuevamente las velas y al poco rato ya iban a buena velocidad.
Kirkby encendi la estufa de la carroza, y mientras se calentaba dos grumetes pasaron fregonas
quitando el agua. La cocina ya deba estar en funcionamiento otra vez porque al poco rato Kirkby
apareci con t y platos de avena con leche para quien le apeteciera. El Eweretta volva a estar en
marcha.
Hal y Simon sermonearon a Jancy por haber salido a la tormenta, pero ella saba que Simon no
lo lamentaba de verdad. Quin lamentara un momento as, ese beso? Si l no tuviera a su familia
y sus responsabilidades podran lanzarse a correr aventuras por sitios donde la identidad de ella
no importara, y al cuerno el mareo.
Despus del desayuno todos salieron a la cubierta a examinar los daos y a regalarse los ojos
con la costa claramente visible de Inglaterra. El capitn pas por la cubierta como un hroe
vencedor, agradeciendo las felicitaciones y pasando elegantemente parte de la gloria a su
tripulacin.
Al pasar junto a Simon se detuvo.
Seor Saint Bride, como comprender, hemos pasado de largo por Plymouth y no puedo
retroceder. Pero puedo ofrecerle desembarcar en Poole, porque haremos una parada ah para que
baje el reverendo Shore.
Poole nos va igual de bien, capitn. A qu hora llegaremos?
Al atardecer, si todo va bien. Mire aadi apuntando , ese es el promontorio de Portland,
y la baha de Swanage no est mucho ms adelante.
Simon mir a Jancy.
En casa, por fin dijo, envindole con los ojos un mensaje especial sobre baos y cama.
Ser mejor que vayamos a hacer los preparativos.
Tan pronto como entraron en la cabina, Jancy abri el arcn y vio que el cordn estaba tal
como lo haba dejado. Debo de haberme imaginado el problema.
Por qu piensas eso? La tormenta no le dio ninguna oportunidad a un villano.
Supongo que no, pero la nica posibilidad era Dacre y, como ves, en realidad es un hroe.
Eso me hace ms feliz. A m tambin sonri ella.
Unos marineros les subieron los bales que necesitaban y comenzaron a guardar sus cosas.
Jancy pens que le convena prepararse para la separacin poniendo sus cosas aparte de las de l,
pero no vio la manera.
Les dije a los Dacre que contactaramos con ellos cuando nos detuviramos en Londres dijo
l. Suponiendo que el Eweretta ya haya llegado.
Ella le pas un rimero de ropa interior.
Por qu? Detenernos en Londres, quiero decir.
Tengo amigos que deben de estar ah. Stephen Ball para empezar. l sabr qu debo hacer
con los papeles. Estoy impaciente por pasar todo ese asunto a otros.
Amigos, pens ella. Apoyos para l. Ella, en cambio, estara sola en el mundo.

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Cuando terminaron salieron a cubierta, donde la mayor parte de los pasajeros estaban
contemplando los verdes promontorios sobre acantilados marrones, que anunciaban la vista de
las torres de iglesia de los pueblos. En cada ensenada se vea un grupo de casitas de pescadores y
a estos agitar las aguas del Canal con sus barcas, de las que de tanto en tanto se elevaban gritos de
saludo y aclamacin al Eweretta por haber capeado el temporal y llegado a salvo. Ms all se vean
barcos grandes navegando con las velas desplegadas, aunque unos pocos no las lucan todas
debido a las roturas que deberan reparar al llegar a puerto.
Me imagino que algunos han naufragado coment Jancy a Simon, que como ella estaba
contemplando la costa, a la que se iban acercando. Ya todo se vea muy apacible.
Ay de m, s, pero probablemente mucho ms all de donde estamos, en la costa de
Cornualles o Devon. Esa es la tumba de los barcos. Se acerca una barca.
Un prctico. Este debe de ser un puerto difcil. Se gir a sonrerle. Qu agradable es estar
en casa.
l no vea ningn problema en lo que estaba por venir, y ella deseaba ms que nada en el
mundo protegerlo de eso, pero lo aguardaba no slo su confesin sino tambin la noticia sobre el
condado de Marlowe. En eso al menos haba esperanzas; podra ser solamente un rumor, o el
heredero podra haber experimentado una recuperacin milagrosa.
Debemos estar a slo unas cuarenta millas de Long Chart continu l. Podramos llegar
all maana, pero si deseas descansar uno o dos das en Poole, nos quedaremos. Y despus,
continuaremos hacia Brideswell.
Ella deba actuar como si todo eso la involucrara.
Y Londres, qu? pregunt.
Todos los caminos conducen a Londres, recuerdas? Es la nica ruta sensata.

Y nos detendremos ah para ver lo de tus papeles. Esa podra ser su ltima oportunidad
para saber qu pensaba Simon de eso, as que la aprovech. Qu crees que ocurrir? Respecto
a los indios, quiero decir. Crees que alguna vez tendrn un territorio propio?
Soy optimista por naturaleza, pero no, no lo creo. Dejamos pasar esa oportunidad en las
negociaciones de paz. Ahora Estados Unidos no aceptar jams. Y en todo caso, una nacin no
bastara. Los indios son tan diversos como toda Europa, tal vez como el mundo. Algunas tribus son
primitivas, otras muy avanzadas y cultas. Algunas necesitan bosques, otras necesitan mar, otras
frtiles valles o llanuras con bfalos. Incluso hay algunas que habitan por eleccin en las baldas y
heladas tierras del norte.
Qu es lo que deseas o esperas, entonces?
Aparte de un milagro, slo justicia. Cuando les compramos sus tierras, debemos pagar un
precio justo. Cuando hacemos promesas debemos cumplirlas. Y aquellos que los asesinan deben
recibir el mismo trato que aquellos que nos asesinan a nosotros.
Y eso lo dejars en manos de otros ahora?
Mi lugar est aqu, en Inglaterra, y confieso que soy muy Saint Bride como para desperdiciar
mi vida en una causa perdida.
Casi lo hiciste.

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All tena una finalidad, pero era tonta, chale la culpa al pelo. A la sangre del Negro
Ademar y a Hereward the Wake.
Fue obvio que l encontr extrao ese comentario, pero dijo: Exactamente.
Jancy contempl la apacible orilla.
Supongo que estamos cerca del lugar donde desembarcaron los invasores normandos y
arrasaron la cultura anglosajona. Fue tan terrible eso? Dices que Hereward hizo la paz con los
normandos, y ahora tenemos paz y prosperidad.
El tiempo entierra los huesos. Ella se gir a mirarlo.

Por qu vas a luchar ahora?


Por la justicia para mi gente. Salarios justos. Educacin. Por arrebatar el derecho a voto de los
pocos que lo tienen y pasarlo a los muchos que no.
Una noble batalla, pero se puede ganar?
Eso creo, s. Ya estn ocurriendo cambios. Le sonri mirndola a los ojos. Y contigo a mi
lado no puedo fracasar.
Ella desvi la cara, temiendo que delatara su sufrimiento. Los dos observaron con qu cuidado
maniobraba el prctico llevando al Eweretta por el estrecho paso que era la nica entrada al
puerto de Poole casi encerrado por la tierra.
Jancy exhal un suspiro. Si las cosas fueran diferentes...
Sali de los sueos y entr en la realidad.
Qu raro estar rodeados por tierra despus de estar semanas rodeados por el ocano
infinito.
Simon se coloc a su espalda y la rode con los brazos. Abrazados.
Ella le cubri las manos enguantadas con las suyas, para saborear hasta el ltimo momento.
La barca del prctico se alej, y entonces subieron a bordo los funcionarios del puerto para
atender a las formalidades relativas a los pasajeros y el cargamento. Cuando Simon sac su
pasaporte, Jancy se estremeci, aunque nadie poda poner en duda que ella era Jane Saint Bride,
su esposa. Los marineros estaban subiendo sus bales y cajones de la bodega. Simon y Hal se
acercaron a observar, cotejando sus listas.
Jancy volvi a la cabina para hacer una ltima revisin y asegurarse de que no se dejaban nada.
Pese a todos los problemas, pens, tocando la cama de abajo, all haban vivido momentos
maravillosos. Cuando sali al saln se encontr con Norton. l continuara hasta Londres con los
papeles de Gore.
Esto ser una despedida, capitn le dijo, tendindole la mano.
l se la cogi y, ante su sorpresa, se la bes.

Ha sido un placer viajar con usted, Jane Saint Bride. Tal vez al despedirnos podra tutearme y
llamarme Noli, diminutivo de Oliver?
Jancy retir la mano y sonri levemente. Lo ltimo que necesitaba en ese momento era que un
hombre coqueteara con ella; pero l era amigo de Simon.
Tal vez volvamos a encontrarnos en Londres, capitn.

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Esa es mi esperanza. Pero siendo los vientos como son en el Canal, es posible que ustedes
estn en Brideswell antes que nosotros en Londres. No piensa ir al norte a visitar su terruo?
No, como he dicho ya no tengo familia ah.
Pero amistades y vecinos? Muy pocos. Debo irme, capitn.
Cuando lleg a cubierta vio que ya haban bajado sus equipajes a las barcazas para llevarlas a la
orilla. Era el momento de las despedidas. La mismsima Gran Panjandrum se mostr amable a su
manera altiva.
Cuando su marido la lleve a Londres debemos tomar el t, seora Saint Bride.
A Jancy no le cupo duda de que slo fue su imaginacin la que aadi: Y espero que entonces
ya vaya mejor vestida, criatura de humilde cuna.
El coronel le hizo una invitacin similar, aunque de forma ms simptica. Y acto seguido se
quej de que el capitn Stoddard no les permitira pasar la noche en tierra.
Dice que necesita coger la primera marea maana y no va a tolerar que sus pasajeros anden
vagando y se retrasen. Pero por lo menos ha hecho subir a bordo provisiones frescas, y cuanto
antes lleguemos a Londres, mejor.
Rebecca Dacre llor al despedirse, y su marido pareca francamente triste por verlos marcharse.
Tal vez volvamos a verles en Londres dijo. Y s que a mis familiares y amigos de
Cumberland les interesar saber que viaj con la prima de la artstica seorita Otterburn.
Antes eso la habra aterrado, pero ahora ya no.
La bajaron a la barcaza balancendose sentada en el silln del contramaestre, igual que al
reverendo Shore. A Hal tambin lo bajaron as, lo que l debi detestar. Simon y los dos criados
bajaron por la escala. Todos agitaron las manos despidindose mientras los llevaban a la orilla
remando.
Cuando el sol comenzaba a ponerse, todos y todo estaban en tierra firme, en el pequeo
pueblo de Poole. Aunque la tierra firme pareca moverse tanto como el mar.
Jancy se aferr a Simon.
No recuerdo esto de la ltima vez.
Estabas dbil y enferma. Es curioso, verdad? Vamos, colijo que la Antelope tiene
habitaciones.
Ella pens que deban parecer borrachos caminando tambaleantes hacia la Antelope, que era
una antigua y slida posada con la fachada hacia el puerto; pero all los recibieron alegremente.
No tard en estar mirando aprobadora una agradable habitacin, pensando tristemente que
cumpla con las condiciones que soaban ellos a bordo del barco.
No era grande y las ventanas con paneles romboidales eran pequeas, no ms de unos palmos
de ancho y de alto, pero daban a un jardn y dejaban entrar la luz del crepsculo. Las paredes
relucan de limpias, y las cortinas y colcha de la cama con dosel eran de color azul campnula. Las
sbanas estaban recin lavadas, pero, lo principal era que la habitacin no se mova ni ola a la
peste del barco, adems, era tranquila y silenciosa.
Alarg las manos hacia el fuego del hogar, asombrada de lo maravilloso que puede parecer una
cosa tan simple despus de estar mucho tiempo sin ella.
La criada que la haba guiado hasta la habitacin le pregunt:
Se le ofrece algo, seora?

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Un bao. Un bao de verdad.

Estaba dispuesta a correr a poner a hervir las calderas ella misma, pero se haba prometido que
le dira la verdad a Simon en la primera oportunidad que se le presentara. Eso significaba ya, as
que le dio las gracias a la criada dicindole que no necesitaba nada y esta se march.
Dnde estaba l? Deseaba acabar con eso de una vez por todas, pero l se haba quedado
abajo a hablar sobre algo con Hal. Del transporte a Long Chart, supona.
Se pase por la habitacin, deseando decirlo y acabar de una vez. Pero tambin deseaba no
decrselo jams, continuar hacia Long Chart, Londres y Brideswell, y desafiar una vez ms al
destino.
Comenz a rezar.
No fue culpa ma, Seor, que me obligaran a vivir una mentira cuando era nia. No fue culpa
ma que mi padre pecara con mi madre. No es culpa ma que sea una Hannasky contaminada.
Entonces pas a negociar.
Aydame, Seor, y dame una segunda oportunidad. Prometo no volver a mentir nunca ms.
Ser la mejor esposa del mundo, la mejor hija para sus padres, la mejor hermana para sus
hermanos y hermanas, la mejor ta para sus sobrinos y sobrinas. Configurar mi vida para hacerlo
feliz, para hacerlos felices a todos. No pido nada para m, fuera de la oportunidad. Que l
comprenda y perdone.
Entr Simon.
La cena est lista.
Ella se gir a mirarlo. Tena que comer?
No te marears con el movimiento de la tierra, verdad? dijo l.
Ante su tono impaciente, se apresur a salir con l. Sus oraciones no haban servido de nada. Y
por qu iban a servirle? Fueron egosmo puro.
Amado Seor, haz que todo resulte de manera que sea lo mejor para Simon.
Comieron en un saln privado con Hal. Ella comi un poco, para complacer a Simon. La comida
estaba deliciosa, despus de las raciones del barco, en especial las limitadas de la ltima semana.
Perca al horno, pechuga de pavo estofada, riones a la florentina, col, coliflor y espinacas frescas.
Cuando el posadero les llev una fuente con peras, ciruelas y uvas, Simon dijo:
Fruta fresca. Veo que sabe cmo llegan los pasajeros de un barco.
El hombre hizo una venia, sonriendo.
Pues, s, seor, lo s.
Cuando termin la comida, Simon se levant. Era el momento. Entonces l le sonri.
Te parece que demos un paseo para quitarnos de encima el vaivn del barco caminando?
Despus de ese mundo tan limitado ahora tenemos millas.
Un paseo al anochecer, pens ella. No poda negarse ese placer tan corriente. Slo una vez.
Pero ya estaba oscureciendo y el aire estaba fro. De pronto comenzaron a caer gotas de lluvia y
volvieron a toda prisa a la posada. Mientras iban subiendo la escalera hacia la habitacin, a ella
comenz a retumbarle el corazn y se le oprimi de sequedad la garganta. Realmente era como

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enfrentar una amputacin. Cuando entraron en la acogedora habitacin dud de su capacidad de


hacer salir las palabras.
Qu te pasa? le pregunt Simon, acercndose a ayudarle a quitarse la capa. Ests
tiritando. Deberas habrmelo dicho. Ven, sintate junto al fuego y yo ir a pedir que nos traigan
ponche caliente.
Antes que pudiera protestar, ya estaba sentada en el silln y l haba salido. Se puso la mano en
la cara, pensando que le brotaran lgrimas, pero no le brotaron; su sufrimiento era demasiado
profundo para llorar. Tena una piedra de sufrimiento alojada en el corazn.
Alarg las manos temblorosas hacia el fuego, observando, como desde la distancia, que su
mente estaba buscando un pretexto para guardar su secreto. Para disfrutar de la cama, donde los
mangos de los calentadores asomaban invitadores. Simon volvi sonriente.
Lo traern dentro de un momento. Y he pedido un bao. A saber qu vio en su cara, pero se
le desvaneci la sonrisa.
Qu pasa? Pareces aterrada.
En ese momento entr la criada con una jarra de ponche y dos vasos y los puso sobre la mesita
que estaba al lado, cerca del hogar. Cuando sali, l sirvi ponche en un vaso y se lo puso entre las
manos.
Ahoga tus penas y creme, cario. Todo ir bien.
Ella bebi para mojarse la garganta. Como si estuviera observndose desde una distancia, not
que la bebida era deliciosa, saba a limn, azcar, especias y ron.
Gracias.
Te sientes mejor ahora?
Aunque ella capt la pregunta ms de fondo, dijo S, y al instante se apresur a soltar:
Simon, tengo que decirte una cosa.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 2299

El se sent, mirndola pensativo.


Ests embarazada? No, no puede ser eso.
No, no es eso.
Me vas a decir que eres t la aliada de McArthur?
Era una broma y ella consigui esbozar una sonrisa.
No. Por favor, simplemente escucha. Esto va a ser muy difcil.
Vio que a l se le tensaba la cara y dejaba los rasgos inmviles.
No s por dnde empezar ni tengo las palabras para expresarlo, pero quiero decirte que si no
deseas estar casado conmigo me parecer bien. No, no bien. No bien, sino correcto. Oh, no s
decirlo.
Jancy, por el amor de Dios. Estamos casados, pase lo que pase.
Iba a tener que soltarlo.
No soy Jane Otterburn. O no era. Quiero decir, no soy la sobrina de Isaiah Trewitt.
l frunci el ceo.
Qu quieres decir?
Ella pens que ya le resultaba ms fcil, como si hubieran quitado la roca que bloqueaba el ro.
Soy la persona a la que llamaban Nan Otterburn, la prima de Jane. Jane muri a bordo del
barco y yo tom su identidad.
Le pareci que a l se le estiraba la piel sobre los huesos.
Por qu?
Ella desvi la mirada y baj la cabeza. Vio que tena las manos apretadas alrededor del vaso de
ponche. Vio su anillo de bodas. Deba quitrselo?
Ahora ya es difcil saber por qu. Le sali un murmullo, as que trag saliva y continu con
ms claridad. No estaba bien. Haba estado muy enferma y despus cuid a Jane, pero ella
muri. Me sent absolutamente sola en el mundo. Estaba sola. Y asustada. Iba de viaje a una tierra
desconocida, salvaje, y hacia un hombre desconocido. Levant la cabeza y lo mir. Isaiah era
un hombre maravilloso, pero entonces yo no lo saba. Era un desconocido, no un pariente mo. Me
lo imagin como un monstruo. Me imagin que me echara de su puerta y tendra que sobrevivir
en una selva llena de animales salvajes. O haciendo algo peor susurr.
Sorprendente conocimiento para una chica criada sosegadamente en una ciudad pequea.
La fra sospecha que detect en su voz la golpe como una daga, pero intent contestar con voz
tranquila:
Las ciudades pequeas no estn libres de pecado.
Supongo que no. Se levant y le dio la espalda. A ella le subieron las lgrimas, hacindole
escocer los ojos y oprimindole la garganta. No s qu decir. Me tienta preguntarte si ests
segura, pero no te habras inventado eso. Y explica algunas cosas. Se gir a mirarla. Por qu
no le dijiste la verdad a Isaiah cuando ya lo conocas?
Lo vea borroso, por las lgrimas.

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Lo fui dejando para despus. Tena miedo de perder el refugio que haba encontrado. Sin l
no tena a nadie, a nadie en el mundo. Tal vez... no s, creo que en cierto modo me llegu a creer
que era cierto, y que si viva sosegada y virtuosamente y trabajaba arduo, sera cierto. Que eso
continuara as para siempre. Lo mir francamente a los ojos, que l tena entornados, como
para protegerse. Pero claro, ese comportamiento mo fue la causa de todos los desastres.
l no lo neg.
Y no estamos verdaderamente casados. Nos...
l la interrumpi levantando una mano.
Necesito pensar, Jane. Nan... Cmo debo llamarte, maldita sea?
La maldicin los sobresalt a los dos.
Jancy? dijo ella. Ese era mi verdadero nombre de la infancia.
Una infancia que an no he confesado, pens. Desesperada comprendi que haba llegado al
lmite de su aguante. Simplemente era incapaz de arrojarle los Hannasky en ese momento.
Lo siento dijo l, casi como si fuera un desconocido con su semblante severo. Tengo que
salir. Slo ser un rato. Para pensar. La clav con la mirada. Te quedars aqu?
Adonde podra ir?
Ca en la teatralidad imaginndote huyendo, arrojndote a la noche o incluso al mar.
Si hubiera deseado ahogarme, he tenido oportunidades mucho mejores.
Pareci que l iba a contestar algo a ese humor mordaz, pero abri la puerta y sali.
Jancy se qued inmvil, y pasado un momento sac su pauelo y se son la nariz. La idea de
huir por la oscuridad o arrojarse al mar s tena un cierto atractivo lgubre, pero ella era una
persona prctica, no le iban esos gestos. Los Hannasky no abandonaban la vida, como no la
abandona una rata arrinconada. Volvi a llenar su vaso de ponche y bebi.
l no la haba repudiado inmediatamente.
Eso le daba una esperanza?
Deba tener esa esperanza? l estara mejor libre sin ella, pero lo amaba, lo amaba tanto como
l la amaba a ella. No contaba algo eso?
Exhal un suspiro. No poda permitirle que continuara con el matrimonio sin decirle que era
una Hannasky, y si se lo deca, entonces seguro que l deseara librarse de ella. Fue saltando de
pensamiento en pensamiento como una mosca desesperada por salir de una botella.
Volvi a llenar el vaso y bebi, pensando por qu le resultaba tan difcil saber qu era lo
correcto, para hacerlo. Los libros de moral y los predicadores desde sus pulpitos lo hacan parecer
todo muy fcil, pero jams le resultaba as a ella.
Se levant, pues le haca falta moverse para buscar soluciones, y entonces la habitacin
comenz a girar. Sus piernas todava no haban recuperado la capacidad de andar por tierra firme.
Cuando tuvo que cogerse del respaldo del silln para no caerse, comprendi la horrible verdad:
estaba borracha!
Empezaron a girar por su cabeza los recuerdos de su madre y otros Hannasky tambalendose,
rindose de sus chistes incoherentes, cayndose unos encima de otros y finalmente todos
despatarrados en el suelo, roncando, con las ropas torcidas.

Tris tris, una canasta,

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tu madre era una Hannasky.

Mir la cama y se lanz hacia ella, tambaleante. Se tendi con sumo cuidado, se cubri bien las
piernas con la falda y hundi en la almohada la cabeza que le daba vueltas.
As estaba mejor. Y dentro de un rato estara recuperada.
Dentro de un rato...

Simon decidi volver al dormitorio porque no haba ningn otro lugar donde ir. Las salas
pblicas de la posada estaban llenas y no saba de ninguna privada donde pudiera estar. Por los
corredores slo poda pasearse un rato sin convertirse en objeto de curiosidad. Fuera estaba
lloviendo; morir de una neumona no solucionara nada.
Sinti la tentacin de ir a la habitacin de Hal, pero mientras no resolviera qu hacer, cuantas
menos personas lo supieran, mejor.
Haba intentado convencerse de que tal vez Jane, Jancy, su mujer, sufra de alguna forma de
demencia, de una enfermedad causada por estar en tierra firme despus de semanas en el mar.
Era extrao desear que estuviera loca, pero eso no colaba. Por estrafalaria que fuera su historia,
sonaba a cierta; explicaba muchsimo de su raro comportamiento, entre otras cosas el miedo que
observ Hal cuando Dacre dijo que haba asistido a la escuela de Otterburn.
Dacre la recordaba como Janey, no como Jancy. Las iniciales que aparecan en los dibujos, JAO,
eran sin duda las de Jane Anne Otterburn, no las de Nan. Su Jancy no era la dibujante. Durante ese
ao l no la haba visto dibujar nada. Adems, si tuviera ese talento, su Jancy no pondra en sus
obras esas iniciales tan diminutas, como para rebajarse.
Su Jancy.
La mujer a la que amaba, la que para l era aire y sangre vitales.
Fue como si un telescopio se hubiera girado y enfocado. Fuera quien fuera ella, amaba a Jancy
Saint Bride, y no le permitira marcharse. Qu diablos deba hacer entonces?
La nica manera de resolverlo era volver al dormitorio a hablar con ella. La aceleracin de los
latidos de su corazn le dijo que eso era lo que ms deseaba en el mundo.
Entr en la habitacin sin saber qu esperar. Ella no estaba en el silln. Por un aterrador
momento pens que haba huido, pero entonces la vio en la cama, echada sobre la colcha, tan
inmvil y arregladita como un cadver.
Su corazn se salt latidos y corri hasta la cama, pero vio que estaba simplemente dormida.
Despus de arrojarle ese misil se haba echado a dormir, maldita sea?
Fue hasta la mesa a mirar el jarro de ponche y vio lo poco que quedaba. A pesar de todo, se le
curvaron los labios. Su picara y mentirosa mujer estaba durmiendo la borrachera. Ech en el vaso
lo que quedaba de ponche y fue a apoyarse en uno de los postes de roble a observarla mientras
beba.
El viaje, y tal vez otros agobios y tensiones le haban adelgazado la cara, hacindola aparentar
ms edad de la que tena, pero el aire marino no le haba oscurecido esa maravillosa piel de
alabastro. Las pecas seguan salpicndosela de oro, el mismo oro bruido de sus largas pestaas y
su pelo, que le rodeaba la cara en lacias guedejas.

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Con su sencillo y manchado vestido pareca una indigente, pero ese vestido le perfilaba la
forma de su cuerpo, ese cuerpo que l haba explorado, deleitndose en l. Aunque no con la
frecuencia que haba deseado. Dese deslizar la mano por el contorno de su pecho y cadera.
No, mientras no hubiera decidido qu hacer.
Era su esposa, su valiente y ocurrente esposa. Si pudiera cambiarla por la tmida y artstica Jane
Anne Otterburn, no la cambiara. Deseaba a esa mujer, Nan, Jancy, comoquiera se llamara.
Deseaba a la mujer que lleg corriendo y osadamente interrumpi un duelo, la que discuti con el
mdico para salvarle el brazo, la que se ri con l en medio de la locura de una tormenta y lo bes
como si pasara un rayo por su sangre.
La mujer de la que estaba enamorado como partido por un rayo.
Incluso admiraba el valor de que tuvo que armarse para decirle la verdad.
Pero si lo que deca era cierto, ella tena razn: interpretando la ley al pie de la letra, no estaban
casados. Ella se haba hecho pasar por otra persona.
Pero estaban casados por intencin, por el cuerpo y el corazn, y un pastor de la iglesia segn
el libro de oraciones. Si l no pona ninguna dificultad y ella tampoco, quin lo sabra? Un vuelco
en el corazn le dijo que eso era lo que deseaba.
Dese que ella hubiera confiado en l antes. Necesitaba que confiara en l.
Entonces record lo joven que era. Segua teniendo dieciocho aos. Slo tena diecisiete
cuando enfrent la tragedia en el mar, cuando segua destrozada por la reciente muerte de la
mujer que la cri y la prdida de su hogar y su pas. No era de extraar que el terror la llevara a
cometer ese error de juicio.
Todo quedaba claro.
Slo era su amadsima Jancy, y l cuidara de ella. Nunca volvera a estar sola ni a sentir miedo.
La llevara a Brideswell y la envolvera en el amoroso calor de su familia. Como fuera, encontrara
la manera de afianzar su identidad.
Tiernamente le quit los zapatos y la movi para poder echar atrs las mantas, sacar los
calentadores y acostarla bien. Dej los calentadores fuera de la puerta, se desvisti hasta
quedarse con la camisa y los calzoncillos, se meti en la cama y cogi en sus brazos a su mujer.
El lo era de los mil demonios, pero Jancy Saint Bride era su preciosa esposa y el mundo se
desviara de su rbita antes que l permitiera que alguien los separara.

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O 3300

Jancy despert, curiosamente mareada, y se acurruc junto a Simon, en una cama grande y
mullida. Maravilloso.
Entonces se acord de todo y se apart bruscamente. Estaba oscuro como boca de lobo, pero
sinti que l se despert.
Te duele la cabeza? pregunt l tranquilamente. Ella lo pens.
No.
Estupendo. Deseas hablar?
Ella dese poder verle la expresin.
Si quieres.
Su clida mano se entrelaz con la de ella.
Veamos primero el punto importante. Deseas continuar siendo mi esposa?
No si eso te perjudica.
Me amas?
Me creeras si te digo que s?
S.
Ella se gir a mirarlo, aun cuando no vea nada aparte de oscuridad.
Entonces, s. Te amo Simon Saint Bride.
Y yo a ti. La atrajo hacia l hasta que quedaron hundidos en el centro de la mullida cama.
Creo que eso lo decide todo. La bes, pero ella desvi la cara y trat de apartarlo.
No, no lo decide. Qu ocurrir si alguien lo descubre? Tienes que pensar en eso, Simon.
Podra ser un escndalo horrible.
Qu probabilidades hay de eso?
Volvi a rozarle la cara con los labios, donde pudo: la sien, la mejilla, y cuando ella gir la cara,
los labios.
Para. Presta atencin!
Ah, pues estoy atento musit l, al parecer divertido. Por los dibujos, es evidente que
erais muy parecidas, y mi impresin es que vivais muy sosegadamente en Carlisle. As pues,
quin te va a acusar?
Tenamos amigas. bamos a la iglesia. Y estaba la tienda. Las clientas.
l interrumpi los atormentadores besos.
Una tienda muy pequea, supongo. Las clientas no eran todas del pueblo?
S.
Personas sencillas?
Personas como nosotras.
Y t no eres sencilla. Perdona. Pero es posible que tus clientas se presenten en Brideswell o
aparezcan por Londres?
No, pero de vez en cuando entraban damas ms importantes a mirar el gnero.

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Qu difcil ser firme y racional cuando l estaba acaricindole el hombro.


Pinsalo, cario. Si una gran dama entr alguna vez a mirar las cintas, y t la atendiste,
sabra ahora si se encontr con Jane o Nan?
No, supongo que no.
O sea, que podemos descartar ese miedo.
Pero nuestras amigas y muchas personas de la congregacin s. Encontraba insensato
oponerse as a algo que deseaba tanto.
A qu iglesia ibais?
A la capilla episcopaliana.
No era un centro de reunin de la alta sociedad de Carlisle, colijo.
No, y el pastor muri el ao pasado. Iba a comer con nosotras cada semana. Pero muchas
personas nos conocan a Jane y a m. Saban cul era cul.
Un silencio indic que l estaba pensando, y ella temi haber ganado, an cuando l
continuaba acaricindola con una mano, afirmando una conexin que al parecer estaba resuelto a
no romper.
Hace ms de un ao que te marchaste de Carlisle. Si evitamos ir al norte es posible que nunca
vuelvas a encontrarte con esas personas, dado, en especial, que vas a frecuentar crculos muy
diferentes. Por lo tanto, si llegas a encontrarte con alguna de esas personas podra ser dentro de
muchos aos.
Pero...
Calla. Escucha. Has cambiado en el tiempo transcurrido desde que llegaste a York. Tu figura
se ha llenado y te ha cambiado la cara tambin, desdibujando las diferencias. Adems, toma en
cuenta la ropa. Eres hermosa tal como ests, pero cambiars en otros aspectos. Introdujo los
dedos por su pelo todava recogido en una trenza. Detesto que te corten un solo trozo de este
pelo, pero me parece que la moda actual exige rizos alrededor de la cara. Eso te dar una
apariencia muy diferente. Ocultar, por ejemplo, parte de tu preciosa frente alta. Se la bes.
Tus cejas aadi, siguindolas con los labios, se podran adelgazar y pronunciar un poco su
arco. Y simplemente el tiempo borrar cualquier diferencia.
Podra tener razn, pens ella, extraada de que eso no le pareciera celestial. Entonces cay en
la cuenta.
Tena la esperanza de poder dejar de mentir, Simon, de dejar de vivir con miedo.
l detuvo las caricias.
Ms de lo que deseas continuar conmigo?
Ella se apret ms a l.
No.
Entonces, rndete. Se coloc encima de ella. No quiero perderte, Jancy, no te perder.
Lucharemos contra los perros del infierno si es necesario, pero jams nos separarn.
Su beso la abras, como tambin sus palabras, y fue incapaz de resistirse. Aunque en su interior
unas voces le gritaban que no deba, le correspondi el beso y le tirone la ropa como l le
tironeaba la suya. Entonces simplemente se las apartaron y, se las subieron y bajaron hasta que l
estuvo instalado entre sus muslos, hasta que estuvieron maravillosa y hbilmente unidos.

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l le haba abierto el corpio, as que pudo besarle un pecho, y ella le haba soltado la camisa,
por lo que pudo acariciarle la espalda. Las piernas enfundadas en las medias se enredaron con las
de l, y se elevaron en la pasin, musitando y gimiendo palabras de amor y deseo hasta que, ya
saciados, acabaron envueltos en un enredo de faldas y sbanas que amenazaron con tenerlos
anudados por toda la eternidad.
Qu poda ser ms perfecto?
Eres ma dijo l, con una voz que casi pareca un gruido. Nada nos separar. Nada,
creme. Confa en m siempre, esposa ma, mi joya, mi corazn.
Jancy cerr los ojos y respir.
Eres ma.
Nada poda ser ms perfecto, y si l deca que as sera, seguro que lo sera. l conoca su
mundo mejor que ella. Le creera.

Un golpe en la puerta despert a Jancy, y descubri que ya era de da, un da radiante. Simon
mascull algo pero se baj de la cama, o mejor dicho lo intent. Seguan anudados. Tironeando
entre los dos para desenredarse, l grit:
Un momento!
Jancy se trag la risa, pero volvi a subirle burbujeando, desde el corazn lleno de dicha. No era
necesario que se separaran.
Soy Hal. Estoy a punto de marcharme.
Simon dej de tironear.
Buen viaje entonces. Nos veremos en Londres. Cuando se alejaron los pasos, volvi a
acostarse, sonrindole a ella. Va a ir a buscar a Stephen Ball. Si est en Ancross, nos lo
comunicar. Si no, seguir hasta Londres. Le acarici la frente, la mejilla y los labios. T ests
tan radiante como el sol naciente.
Ella no se resisti cuando l la bes ni se reprimi cuando la arrastr a la dicha.
Mucho despus, l dijo.
Deberamos levantarnos a desayunar si queremos viajar hoy. Cierto, pero an no nos
hemos dado nuestros preciosos baos. l se ri.
Sugieres, esposa ma, que no estamos en condiciones para estar en buena compaa? Es
curioso como la persona se acostumbra a la suciedad. Muy bien, ir a pedirlos. Le roz los labios
con los de l. Con lo mucho que me encantara ensertelo todo acerca de la Orden del Bao,
sospecho que la Antelope slo tiene baeras pequeas, y tendremos que fregarnos muchsimo.
Se baj de la cama totalmente desnudo y ella se lo comi con los ojos desvergonzadamente. l
sac prendas limpias de una maleta, pero al ponrselas hizo un mal gesto.
Hal iba a dejar aqu a sus hombres con los documentos. Enviar a Treadwell a comprarnos
algunas mudas.
Sali, slo en camisa y pantaln, indiferente al decoro. Jancy volvi a acostarse para repasar
nuevamente su situacin, buscando posibles trampas a la luz del da. Pero su mente no colabor;
bailaba como las motas de polvo iluminadas por el rayo de la luz del sol.
Continuaran juntos.

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Simon deca que triunfaran.


Si l deca que podan bailar en la luna, volara con l.
Entonces se sent.
l no saba lo de los Hannasky!
Le repugn su cobarda, pero ya no poda decrselo. Despus de esa noche, no soportara
perderlo, aunque, ms que eso, haba visto cunto la quera. Haba luchado por retenerla, y
prometido defenderla. La amaba, de verdad.
Consigui salir del enredo de la cama y fue a sacar la cajita de madera que llevaba en la maleta,
la que l le regal en el barco, la que contena un corazn. Pas suavemente el dedo por el
satinado hueso. Cmo podra causarle ms sufrimiento?
Al fin y al cabo los Hannasky no planteaban ningn peligro. Si el mundo crea que ella era y
siempre haba sido Jane Saint Bride, de soltera Otterburn, los Hannasky dejaban de ser un
problema. El silencio significara que ella vivira rodeada de mentiras como si llevara un cilicio,
pero esa era la penitencia que deba soportar, por Simon.
Guard la cajita y se quit la poca ropa que le quedaba puesta. Qu desastre. Se haba cado un
botn del costado del corpio del vestido, llevndose tela con l, y la costura de la cintura estaba
descosida por delante. El vestido no era una gran prdida, pero sera mejor que en el futuro se
preparara bien antes de acostarse. En esos momentos no se poda permitir estropear as ms
vestidos.
Cuando sac ropa interior limpia, comprendi lo que quiso decir Simon. El tosco y sucio lino se
restablecera con un buen lavado, pero dese que Treadwell encontrara ropa ya limpia. Una noche
entre sbanas limpias le haca intolerable esa ropa vieja.
Se puso la bata verde y se sent a desenredarse y cepillarse el pelo.
Simon lleg seguido de unas criadas llevando una baera y baldes de agua.
La ma la estn preparando en otra habitacin dijo.
Le dio un beso y sali.
Cuando la baera estuvo preparada, se qued una criada. Ella no estaba acostumbrada a que la
ayudaran a baarse, pero no le dio importancia. Entonces, ante su sorpresa, la mujer sac una
misiva de un bolsillo.
Cuando se marchaba, el caballero me pidi que le entregara esto, seora, en privado.
Jancy rompi el sello y ley. Hal le deca que Simon quera que fuera a buscar a sir Stephen Ball
y eso significaba que ella tendra que decirle lo del condado. Que no deba darle ms de un da de
paz en Long Chart porque su familia lo necesitaba.
Pobre Simon. Dobl la nota y la arroj al fuego. Cuando mir a la criada vio su sonrisa
desaprobadora.
Entre el comandante Beaumont y yo le hemos preparado una sorpresa a mi marido.
De veras, seora?
Sin duda una verdadera dama le dara un glacial rapapolvo a la criada para ponerla en su lugar,
pens Jancy, pero simplemente le dijo:
No hay nada de eso.
Por lo que fuera, la criada le crey y se ruboriz.

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Perdone, seora, pero no creera las cosas que vemos en un lugar como este. Venga, mtase
en la baera.
Jancy se quit la bata y se sumergi en la exquisita agua caliente, suspirando de placer. La
criada la ayud lavndole la espalda y luego lavarse y aclararse el pelo. El resto se lo refreg bien
ella hasta que le hormigue la piel. Cuando sali de la baera, pidi disculpas por el estado en que
qued el agua.
No se apure, seora. Aqu estamos acostumbrados a personas que acaban de desembarcar.
Yo nunca cruzara el ocano, habiendo visto el estado en que llegan. Sintese delante del hogar,
seora, y le cepillar el pelo hasta que se seque.
Jancy se puso la bata y se sent, llevada por los agridulces recuerdos de Jane cepillndole el
pelo. Solan turnarse en cepillarse mutuamente junto al hogar para secrselo, sobre todo en
invierno, porque, como se deca, el pelo mojado poda matar a una persona.
Tiene un pelo muy hermoso, seora dijo la mujer cepillndoselo. Como una puesta de
sol. No del todo rojo ni dorado. Ya est, entonces. Quiere que se lo recoja en un moo alto,
seora?
Jancy se levant y se pas los dedos por entre el pelo casi seco que por fin estaba tan sedoso
como deba.
No, gracias.
La criada sali y ella volvi a mirarse en el espejo, deseando que Simon llegara pronto trayendo
ropa interior limpia. Y lleg.
Le sonri, pasndose a posta los dedos por el pelo, extendindolo alrededor. Lo vio hacer una
inspiracin. l dej el paquete a un lado y le abri la bata para adorarla con los ojos. No haba
nada ms que pensar, eso le confirmaba cul era su camino. Hara lo que fuera para hacerlo feliz.
Me alegra saber que te doy placer, Simon.
No me imaginaba que existiera este placer. Te deseo ahora.
Ella le tendi las manos abiertas.
Soy tuya.
l la llev retrocediendo hasta la cama, la sent y le ech atrs el cuerpo hasta dejarla de
espaldas, atravesada. Entonces se desaboton las calzas de montar y se abri los calzoncillos, y el
miembro salt hinchado y duro.
Posicionndose sobre ella, la penetr, y aun en esa posicin la sensacin fue la ms perfecta,
tal vez ms perfecta an por estar a la luz del da y cuerda. Con los ojos cerrados y los brazos
extendidos, no hizo otra cosa que sentir cada lenta penetracin, sentir cmo su cuerpo responda
con ms deseo y febril necesidad. Levant las piernas y lo rode en un tipo de abrazo diferente,
exclamando Amor, amor, amor hasta que el cataclismo la dej sin voz.
Con el corazn todava retumbando, abri los ojos.
Esto ha sido maravilloso.
Con los ojos brillantes de risa y algo ms que risa, l le apart las piernas y se incorpor,
retirando el miembro. La mir de arriba abajo, hacindole pasar calor por todo el cuerpo, y luego
se arrodill a besarle ah.
Simon!

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El debido homenaje dijo l, levantndose. Entonces le cogi la mano y la levant. Te he


trado una camisola y unos calzones limpios. Necesitas ayuda?
Te ofreces, seor? dijo ella, todava acalorada, por el azoramiento y el amor.
As pues, l le hizo de doncella, aun cuando su sencilla ropa no lo haca necesario. Despus le
hizo la trenza, se la enroll en un moo y se lo afirm con horquillas. Y antes que ella pudiera
levantarse de la banqueta del tocador, sac una cofia, con volantes y encajes, y se la puso.
Ah, es muy bonita. Gracias!
Se iba a girar hacia l, pero l le puso una mano en el hombro y con la otra se sac algo del
bolsillo de las calzas. Por la sonrisa que vio en sus ojos en el espejo, ella comprendi que ese sera
otro regalo.
l baj las manos hasta su pecho y le prendi un broche en el escote del vestido azul oscuro, un
colorido conjunto de flores hechas de piedras semipreciosas. Ella se lo toc sonriendo.
Es precioso, gracias.
l se inclin a besarle la cabeza.
Yo llevo tu pauelo con llamas en el bolsillo y la bala engastada en plata colgada de la cadena
del reloj.
Le permiti girarse y ella se levant a besarlo.
Gracias repiti.
l le cogi la mano derecha y le puso un anillo con un camafeo.
Slo son cosas sencillas, cario, pero suficientes tal vez hasta que pueda comprarte otras
mejores.
Simon, todas son hermosas, pero no tienes por qu regalarme nada.
S, tengo, por mi placer. Ella suspir.
Otra vez he dicho lo incorrecto, verdad?
Jancy, no hay nada incorrecto, pero procura no privarme del placer de regalarte cosas. No
quiero que nadie dude de que te tengo en la ms alta estima.
Ella se mordi el labio para contener las lgrimas.
Simon, no soy digna de eso.
Quieres decir que soy un idiota? brome l.
No, pero...
O pones en duda la verdad de que el marido siempre tiene la razn?
Bueno...
Los dos se echaron a rer.
Muchacha descarada. Vamos. Nos espera el desayuno y ya se ha pedido un coche.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 3311

Despus del desayuno Simon sali con Jancy hasta el coche que los esperaba, sintindose como
si el sol brillara especialmente para ellos. Por fin haba llegado al ncleo del rompecabezas y
encontrado un misterio, pero tambin un inmenso tesoro. Su amadsima mujer era ms fuerte y
ms valiente de lo que haba imaginado, y eso que ya antes la consideraba fuerte y valiente.
Y en ese momento, comprendi, estaba nerviosa.
Un coche de posta dijo ella, como quien dira un dragn alado.
Por supuesto.
La ayud a subir al ligero vehculo, sorprendido de que eso pudiera ser una conmocin para
ella, y entonces record que no estaba acostumbrada a su mundo. Sera un placer ponerle a los
pies todos los placeres y comodidades de ese mundo.
Aqu no caben nuestras cosas dijo ella, acomodndose en el asiento. Dnde estn?
l se sent a su lado y dio a los postillones la orden de partir.
La mayor parte van en carro hacia Brideswell. Si necesitamos algo por el camino, podemos
comprarlo.
Eres muy descuidado con el dinero, seor.
l vio claramente que ella protestaba para ocultar su nerviosismo, y cuando el coche cobr
velocidad, se agarr a su brazo.
Lgicamente l no vio ningn inconveniente en rodearla con el brazo.
Te prometo que ests totalmente segura.
Pero es que vamos muy rpido. Considralo parecido a ir por los rpidos de un ro. Ah,
pero eso s es peligroso.
l se ri.
De la forma ms placentera. Venga, Jancy, disfruta de la aventura porque esto y cabalgar son
mis formas preferidas de viajar.
Estamos seguros en otros sentidos? pregunt ella.
Mir hacia uno y otro lado del coche, donde iban Treadwell y Oglethorpe cabalgando, como
escoltas. Simon llevaba sus papeles en el coche, a sus pies.
Por supuesto. Son simples precauciones. Si haba un villano a bordo del Eweretta ya est muy
lejos. A no ser que quieras sospechar del reverendo Shore, e incluso l contina en la Antelope
recuperndose del viaje.
Ella le sonri, con los ojos ms alegres.
Creo que podra tomarle gusto a este tipo de viaje. Podra aprender a conducir algn tipo de
vehculo?
Por qu no? Y a cabalgar. Yo te ensear.
Por ahora explcame algo ms sobre lord Darius y su familia. Pensar en la propiedad de un
duque me aterra.
l pens que ella se preocupaba demasiado por esas cosas, pero le habl de Dare y su familia y
de lo que poda esperar en Long Chart.

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Ella volvi a conmocionarse cuando llegaron a la primera posta, donde cambiaron los cuatro
caballos por otros frescos montados por otros postillones.
Tan pronto! exclam.
Pero a l se le entristeci el nimo al ver las seales de la mala cosecha.
Hay pocas balas de heno y son pequeas coment, medio para s mismo.
Y ms vagabundos aadi ella cuando pasaron junto a una familia de aspecto cansado que
llevaba sus pertenencias en una carreta.
l les habra dado dinero, pero el rpido coche ya los haba dejado muy atrs.
Trabajo por hacer dijo , y de maneras ms sencillas que votando leyes reformadoras.
Las leyes son importantes, como las del trigo. Y seguro que esto tiene ms que ver con el
tiempo. La cosecha ser mejor el prximo ao.
l se gir a mirarla.
Pero la causa ms de fondo es el fin de la guerra y los cambios n el comercio y la industria.
Por las conversaciones que o en Poole, est claro que la miseria est causando disturbios. Pero la
sublevacin no servir de nada. Han colgado o deportado a hombres por violencia. Esa no es la
solucin, pero dado que han bajado los salarios y doblado el precio del pan... Hizo una mueca.
Perdona, no ermitas que te aburra.
Simon! Ay, cunto le gustaba verla ceuda. Esas cosas no podran aburrirme. Me hace
ilusin ser la compaera de un nuevo Hereward luchando contra la invasin de la injusticia. No
entiendo michas de las cosas de las que hablas, pero s mucho ms que t sobre la vida de la
gente vulgar y corriente. Personas para las que veinte libras es la diferencia entre decencia y
desastre. Personas que trabajan a toda hora y se las apaan y remiendan porque no tienen otra
opcin. Personas que sufren por leyes injustas...
Se interrumpi, como si tambin temiera estar despotricando. l le levant la mano y se la
bes.
Somos un equipo perfecto, verdad? Isaiah saba lo que haca cuando nos oblig a casarnos.
Las horas siguientes las pasaron haciendo planes, hablando de qu escao quera ocupar l en
el Parlamento y de dnde viviran. l sugiri que consideraran Brideswell como su casa de campo,
pero, para ser justo aadi:
Deberas esperar a haber estado ah para decidir. Yo la llamo la colmena, y con razn. Est
siempre llena de gente, familiares, criados y huspedes, y todos se sienten con derecho a
entrometerse. Podramos tener una casa propia, para los dos, pero no muy lejos, espero.
Ella le sonri.
No intentes ocultar que te encanta. No has pensado en vivir ah todo el tiempo?
l se ri, aceptando la observacin, pero neg con la cabeza.
Si entro en poltica le dedicar la mayor parte de mi tiempo. Me gustara un escao por algn
lugar bastante cerca de Brideswell para que podamos pasar un tiempo ah o cerca, pero nuestra
casa principal estar en Londres, a no ser que a ti no te guste eso.
Soy chica de ciudad, no lo olvides.
Londres no es como Carlisle. Es grande, populoso, bullicioso y sucio. A m no me gusta.
Ella le apret la mano.
Encontraremos la casa conveniente.

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Continuaron haciendo planes, tejiendo un futuro dorado, y Simon pens que tenan por delante
un camino llano, despejado. Hasta que llegaron a Long Chart. Cuando el coche pas por entre los
pilares de piedra, en que estaban tallados emblemas herldicos, y entraron en el largo camino de
entrada bordeado de rboles, l casi no se fij, pero Jancy dej de hablar para mirar con los ojos
agrandados.
Es hermoso, verdad?
Jams haba visto nada igual en toda mi vida.
Su tono no indicaba que estuviera muy fascinada.
Intent mirar con los ojos de ella y vio un parque ms perfecto que el que habra pretendido
crear Dios, y la grandiosa casa extendida sobre una suave colina como una inmensa corona de
piedra dorada.
Eso es una casa? pregunt ella. Es ms grande que York!
Antes que a l se le ocurriera qu decir, ella se gir a mirarlo con la cara muy plida.
Esto no es un lugar para m. Lo siento, pero no puedo sentirme a gusto. No sabr qu hacer.
Es un lugar para ti, como esposa ma.
Pero no sabr qu hacer. Dmelo.
Simplemente s t misma.
Esto soy yo!
El tono brusco lo irrit.
Trata a la duquesa como tratabas a la seora Gore. Trata a Dare como tratas a Hal. Y atente al
viejo dicho donde fueres haz lo que rieres. Jancy, la mayora de las personas se sentiran
abrumadas ante Long Chart. Si te pierdes, pregunta el camino, si deseas algo pdelo a un criado o
una criada, tal como hacas con Sal e Izzy.
Ya estaban cerca de la casa y l quera que ella saliera de ese estalo ya, no fuera a armar una
escena delante de los lacayos.
Esos no son Izzy y Sal mascull ella, mirndolos.
Pero estn empleados para servirte. Cuando trabajabas en la tienda, te molestaba atender a
las clientas?
No.
Esto no es diferente.
Ella lo mir indignada.
Se siente diferente. Uy, ojal llevara un vestido mejor.
Entonces l lo entendi.
Lo siento, cario. No importar; estas personas son amigas, pero debera haber pensado en
eso. El coche se detuvo bajo la puerta cochera. Fjate, ah est la duquesa esperando para
saludarnos y no va vestida mucho mejor que t.
La respuesta de Jancy fue un bufido, pero al parecer comenzaba a serenarse. Y lo que l le dijo
era cierto. La duquesa de Yeovil llevaba un sencillo vestido marrn, un sencillo chal y la cofia que
le cubra el pelo castao recogido no era ms elegante ni ms adornada que la que llevaba ella
debajo de la papalina. Y a su lado estaba Dare, terriblemente ms delgado y plido, incluso
cetrino, pero vivo y sonriente.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Tan pronto como se bajaron del coche, se acerc la duquesa y le sonri.


Querida ma, qu alegra conocerte. Te advierto, eso s, que Amy Saint Bride va a estar
frentica por haberse perdido la boda de su hijo mayor. Y t Simon, qu bribn, haber estado
tanto tiempo lejos. Mir a Jancy otra vez. Seguro que este granuja no se ha preocupado para
nada de tu comodidad.
Oh, no, excelencia, es decir s, excelencia.
El diablo se la lleve, pens Simon, dentro de un instante iba a estar haciendo reverencias como
una pinche de cocina. Por qu l no lo previo?
Sarah Yeovil se cogi del brazo de Jancy y la llev hacia la puerta.
Entremos, que aqu hace fro. T desears refrescarte y Simon y Dare tienen mucho de qu
ponerse al da despus de tantos aos.
Jancy gir la cabeza hacia atrs y mir a Simon suplicndole que la ayudara.
l se desentendi. No poda hacer nada til y saba que la duquesa allanara el camino. Y ah
estaba Dare.
Le estrech la delgada mano a su queridsimo amigo y luego lo abraz. Casi al instante lo solt.
Perdona, lo que pasa es que estoy condenadamente feliz de verte.
Eso te ensear a no estar lejos tanto tiempo dijo Dare, sonriendo. Seguimos a madre
antes que aterre de muerte a tu esposa?
Es una de las mujeres ms amables del mundo.
S, verdad? Y yo le he causado muchsima pena. Antes que a Simon se le ocurriera qu
decir, Dare pregunt : Ese zurrn contiene algn tesoro secreto o lo puedes entregar a uno de
los lacayos?
Simon se sinti tonto por llevar aferrados los papeles, pero sera ms tonto an perderlos por
descuido. Necesito llevarlo conmigo. Dare arque las cejas.
Un misterio?
No exactamente, aunque s tiene algo de aventura.
Ah, ha vuelto el Pcaro. Y nosotros aqu que creamos que podramos pasar un tiempo
tranquilos. Supiste que Luce tuvo un hijo?
Me lo dijo Hal.
Y Francis, una hija, Emma. Las esposas de Lee y de Con estn en estado interesante, y con la
abundancia de bodas me parece que el ao que viene Inglaterra va a sufrir una plaga de picaritos.
Ese era justo el tipo de cosa que habra dicho el antiguo Dare, pens Simon, pero haba notado
un filo spero o mordaz en su tono; era como si hubiera empleado ese torrente de palabras a
modo de defensa. No crea que no fuera bienvenido, pero se senta casi como si no lo fuera.
Iban caminando por un corredor que l conoca desde su juventud. Incluso recordaba el olor.
Todas las casas tendran su propio olor y tal vez slo era cuestin de la eleccin de la cera? Sus
recuerdos juveniles le hacan notar ms an los cambios en Dare.
Haban pasado cuatro aos desde la ltima vez que se vieron, as que era de suponer que l
tambin haba cambiado. Aunque la delgadez de Dare se deba a las heridas y al opio, no al
tiempo. Y eso tampoco era todo. Se vea mayor de lo que deba, pero se senta mayor tambin.
Le habran aplastado para siempre su alegre espritu? Decidi coger el toro por los cuernos.
Cmo ests?

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Mucho mejor. Si te horroriza verme ahora, imagnate la reaccin de los que me rescataron.
Perdona.
No, no te disculpes, por favor. Soy yo el que debera pedir disculpas. Pasado un momento
aadi: A veces no s muy bien cmo comportarme con las personas.
Dare, conmigo no tienes que comportarte.
Pero a veces no puedo evitarlo. Por favor, aguntame, Simon. Estoy tratando de dejar la
droga, sabes? Me han dicho que dejarla bruscamente puede ser mortal, y que sera
desagradable. Habiendo estado ocasionalmente sin ella, lo s. Pero esto es muchsimo ms largo.
Pasado un momento aadi : No me gusta lo que me hace, pero no me gusta estar sin ella.
He conocido a mujeres as brome Simon.
Y Dare se ri, demostrando que le quedaba una chispa de su antiguo ser.
Me alegra mucho que hayas vuelto, Simon.
A m tambin contest Simon sonriendo.

Llevada por la duquesa, Jancy haba pasado por largusimos corredores revestidos por paneles
de madera, por magnficos salones en cuyas paredes colgaban cuadros en los que hasta los cielos
rasos eran obras de arte. Intentaba tomar parte en la intrascendente conversacin, pero cuando
comenzaron a subir una inmensa escalera ya se senta desesperada. Aunque la duquesa de Yeovil
no tena nada de inquisidora, se sinti exprimida a preguntas.
Le cont que era de Carlisle y que su padre haba sido maestro de escuela ah; eso no pareci
horrorizar a la duquesa. Le explic que se haba ido a Canad cuando muri su madre y que all
conoci a Simon porque l viva en la misma casa. Se las arregl para no darle detalles acerca de la
boda porque no saba qu deseaba decir Simon respecto a eso.
Qu excelente que os conocierais coment la duquesa. Simon siempre ha sido
desenfrenado, as que estoy segura que no le habra convenido una mansa florecilla domstica.
Hemos llegado.
La hizo pasar a una habitacin que le quit el aliento.
Paredes pintadas con flores y pjaros; en el suelo una alfombra floreada que senta sedosa bajo
sus desaliados zapatos. Delicados muebles con un toque dorado y tapizados en seda floreada.
All esperaba una criada, sonriendo, haciendo una reverencia, y vestida mucho mejor que ella,
aun cuando llevaba un delantal sobre un vestido a rayas, y cofia de criada. Cay en la cuenta de
que tena cogidas las manos muy apretadas por los nervios, y se oblig a relajarlas.
Te dejo aqu, querida, para que te refresques. Cuando ests lista, la doncella te acompaar
al saln pequeo de abajo para tomar el t. No pienses que debes darte prisa.
Y as Jancy se qued sola con una criada ms aterradora que la duquesa, aun cuando pareca
tener su misma edad. Aparte de un giro del destino, qu diferencia haba entre ellas?
Su vestidor est aqu, seora dijo la chica de cara redonda, abriendo una puerta.
Esa habitacin era ms sencilla, pero triplicaba en tamao la suya en la casa Trewitt. Tena su
propio hogar y varios armarios y roperos ornamentados y relucientes que se tragaran su pequea
cantidad de prendas.
Y probablemente las escupiran asqueados.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

Ah est el agua caliente, seora, y detrs de ese biombo est el retrete con bacn. Esa puerta
da a la habitacin del seor Saint Bride. Ese dormitorio era para ella sola?
Dese despedir a la criada para arreglrselas sola, pero no deba avergonzar a Simon. Dej que
le quitara la papalina y la chaquetilla, y luego le pidi que saliera del vestidor para poder usar el
bacn. Saba que no debera haberlo hecho, pero ella tena sus lmites; de ninguna manera iba a
permitir que una desconocida la oyera orinar.
Despus se lav las manos y la cara, haciendo revisin de la desconcertante multitud de
sentimientos que la embargaban. S, decididamente agradeca la cofia, el broche y el anillo. Eran
insignificancias tal vez, pero le daban algo de dignidad en esa mansin.
Mientras se secaba las manos, encontr cierto agrado en el esplendor que la rodeaba. Entendi
lo que quiso decir Simon cuando le dijo que su nuevo rango le daba seguridad. Las seoras
Entwistle y Cubhouse, las ms ntimas amigas de Martha en Carlisle, jams se encontraran ah. Y si
por un capricho del destino ocurra eso, estaran tan impresionadas que no se atreveran a
declarar que una dama de la casa era una impostora.
Tal vez l tena la razn y ellas ni siquiera lo creeran. Le dijeran lo que le dijeran los ojos,
sencillamente no creeran que poda ser cierto.
Por otro lado, ese era el mundo de Simon, donde todo era ms grande y grandioso, incluido el
desastre. Lo que ocurra en esas alturas era observado, comentado y propagado por todo el pas e
incluso por el mundo. Si el mundo descubra que Simon Saint Bride se haba casado con la hija
bastarda de Tillie Hannasky...
Expuls el pensamiento. Si nadie pona en duda que ella era Jane, eso no ocurrira jams.
Cuando volvi al dormitorio la criada le dijo:
Ha llegado su equipaje, seora. Le dir a los hombres que lo traigan al vestidor y yo me
ocupar de guardarle las cosas, le parece?
Percibi un algo en la chica. No exactamente desdn, pero s el reconocimiento de que la
husped no era lo que deba ser. Su ropa se lo confirmara.
Adopt el aire de la Gran Panjandrum.
No creo que valga la pena, pero lo necesario ha de hacerse. Acabamos de llegar de Canad,
donde slo se necesita la ropa ms sencilla. Una mentira, pero por una buena causa, y sin duda
esa chica no sabra cmo eran las cosas all. Vivamos prcticamente en la selva continu, y
claro, slo llegamos ayer a tierra firme despus de pasar un mes en alta mar. Se estremeci.
Slo agua de mar para lavar la ropa. Voy a necesitar todo un guardarropa nuevo. Toda la ropa est
estropeada.
La criada la miraba con los ojos agrandados.
Buen Dios, seora, qu aventura! Quiere que vea qu se puede hacer en el lavadero de
aqu?
Jancy le sonri sinceramente.
Oh, muy amable.
Y puedo limpiarle sus otras cosas, seora. Un buen cepillo puede hacer maravillas.
Gracias. Creo que ya estoy lista para bajar. Tena la impresin de que haba llevado bastante
bien el asunto, aunque mientras se acercaba a la puerta del saln se prepar para pisar nuevas
arenas movedizas. Pero se encontr en una acogedora sala, bastante modesta, calentada por un
fuego en el hogar, donde la duquesa, Simon y lord Darius ya estaban tomando el t, y no haba

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ninguna criada. No tard en relajarse. Tal vez el secreto estaba en no pensar en toda la enormidad
de esa casa sino simplemente en esa ala y en las personas que estaban ah.
Y de repente, sin haber tenido ninguna premonicin de que habra problemas, oy decir a la
duquesa:
Es excelente que hayas llegado por fin, Simon. Tus padres deben de necesitarte
terriblemente.
Por qu? pregunt l, frunciendo el ceo.
Jancy se sinti como si estuviera viendo caerse a alguien. Por qu ni a ella ni a Hal se les
ocurri pensar que la duquesa lo saba?
Vamos, el pobre Austrey repuso la duquesa. Supuse que habas vuelto por eso.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 3322

Simon palideci.
Ha muerto?
No, pero morir cualquier da de estos.
Lo siento, Simon dijo Dare, s que ni t ni tu padre habis deseado esto jams.
Pasado un momento Simon pregunt:
No hay ninguna posibilidad de que su esposa est embarazada de un nio?
La duquesa neg con la cabeza.
Lo dudo. El pobre hombre lleva muchos meses consumindose, y se sabra si Dorothy Austrey
estuviera en estado avanzado. Ha recibido el mejor de los cuidados, pero..., lo siento, querido.
Supuse que lo sabas.
Qu lo aqueja? pregunt Simon.
Nadie lo sabe, pero se est consumiendo, pobre hombre. Est en los huesos.
Simon guard silencio, visiblemente presa de negros pensamientos.
Oh, mi amor, pens Jancy, ojal hubieras podido tener el nico da de paz que desebamos
para ti.
Mis disculpas dijo l pasado un momento. Creo que debemos partir maana, duquesa.
S, cmo no. Pero disfrutemos de esta noche. Sonri Oigo a los nios. Dare, le has
contado a Simon lo de los nios?
Lord Darius mir a Simon sonriendo.
An no. He adoptado a un par de nios franceses desamparados. Estamos buscando a sus
padres, pero me temo que me quedar con ellos.
Jancy no detect ningn temor en su voz. Mientras hablaba, lord Darius gir la cabeza hacia
el sonido de voces.
Se abri la puerta y entr una criada, que se inclin en una reverencia, acompaada por un
nio y una nia. El nio, que tendra unos seis aos, tena el pelo castao y vesta pantalones y una
chaqueta caqui; la guapa niita, menor que el nio, de pelo negro rizado y unos enormes ojos
azules, vesta de blanco.
Esos ojos, los dos pares de ojos, se fijaron alegremente en lord Darius, y luego miraron
alrededor, como si quisieran comprobar si haba peligro, pens Jancy. No saba por qu se le
ocurri eso. Entonces los dos corrieron riendo hacia lord Darius. En ese momento entr un gato
negro caminando tranquilamente como si no le interesara en absoluto nada de lo que ocurra,
pero lleg hasta los nios y se situ a sus pies.
Buenas tardes, pap dijeron los dos con un ligero acento francs, y comenzaron a parlotear
sobre lecciones y juegos.
Chss musit l, y ellos se quedaron callados al instante.
Demasiado al instante, pens Jancy. Qu historia habra detrs?
Me encanta que me contis lo que habis hecho en el da les dijo l amablemente , pero
ahora debis saludar a unos nuevos amigos, el to Simon y la ta Jane. Os presento a Delphie y a
Pierre les dijo a ellos.

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La nia se inclin en una reverencia y el nio les hizo una venia, pero casi con desconfianza.
Mi pap tiene muchos amigos le dijo el nio a Jancy, como para advertirla.
Eso es maravilloso contest ella.
Los amigos de mi pap, los Pcaros, matarn a cualquiera que nos haga dao. Lo han
prometido.
Pierre le dijo lord Darius en tono de suave reprensin, la ta Jane es amiga tambin. Est
casada con el to Simon, que es un Pcaro.
Los dos pares de ojos se clavaron en Simon.
De verdad? pregunt la niita.
Absolutamente dijo Simon.
Eso pareci resolver todos los problemas y entonces se acercaron a la duquesa a repetirle sus
aventuras.
Todava le tienen miedo a los desconocidos, y en especial a las mujeres que visten ropa
oscura. Ahora hasta el ama de llaves viste ropa de colores.
Jancy encontr extraordinario todo eso, para ser un par de nios desamparados. Si eran sus
bastardos, por qu no decirlo sencillamente?
Cuando capt los ojos de la niita mirndola, le dijo: A m tampoco me gustan los colores
oscuros. No veo la hora de ponerme un vestido tan bonito como el tuyo, Delphie. Eso dio
resultado.
Delphie le sonri de oreja a oreja y se cogi la falda del vestido de muselina con espigas y la
extendi para ensersela.
Es tres jolie, verdad, tante Jane? Y tengo muuuchos.
Los dos volvieron a ir hasta Dare, casi compitiendo por su atencin, aunque era evidente que se
queran mucho entre ellos. Comenzaron a rogarle que fuera con ellos al aula a ver los dibujos que
haban hecho. El se levant, se disculp y se dej llevar, como si no deseara ninguna otra cosa en
el mundo.
El gato sali tranquilamente detrs de ellos.
Cuando se cerr la puerta, la duquesa exhal un suspiro.
No s qu ocurrir si encontramos a sus padres.
Hay probabilidades? pregunt Simon.
Creemos que no. Esperamos, deseamos que no, pero claro imaginaos si tienen unos padres
amorosos que los andan buscando Hizo un gesto de impotencia. Est en las manos de Dios, y
de verdad hacemos lo que podemos. No son hermanos. Delphie no sabe decirnos nada sobre sus
orgenes. O era demasiado pequea o lo que ocurri fue demasiado horroroso. Pierre recuerda un
pueblo, pobreza y unos abuelos, y que su apellido era Martin. Pierre Martin. Es como llamarse
John Smith aqu. Y no puedo evitar rogar que nos los quedemos. Todos los queremos. Pero ahora
aadi enrgicamente, ir a organizar vuestro viaje para maana. Podis coger nuestro coche
de viaje para ir a Londres.
Gracias dijo Simon. Y hay otra cosa. Pensbamos detenernos en Londres para comprar
ropa mejor para Jancy, pero ahora tenemos que llegar a Brideswell sin tardanza.
La duquesa arque las cejas.

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Y dnde pensabas encontrar ropa decente en menos de una semana, nio tonto? Ibas a
llevarla a una tienda de ropa vieja? Mir a Jancy de arriba abajo. Creo que tienes la misma
talla de mi hija, querida, que tiene tanta ropa en sus armarios y cajones que estn a rebosar, y no
me cabe duda de que se va a comprar ms ahora que est en Bath. Me permitirs que le haga
espacio?
Jancy mir a Simon y vio que eso era lo que l deseaba.
Le estar muy agradecida, excelencia.
Vamos, entonces.
La llev a asaltar roperos llenos de hermosos vestidos, ms vestidos de los que se hubiera
imaginado que poda poseer una persona; vestidos ms hermosos que los que ella haba tocado en
toda su vida. Y tena razn la duquesa. Todos le quedaban bien, es decir, una vez que la cieron
con un cors.
Haba olvidado que un cors levanta los pechos, dndoles un perfil elegante. Se contempl en
el espejo con un vestido de lanilla marrn con rayas color bronce, cerrado hasta el cuello y
rematado ah con una gorguera. A simple vista poda considerarse sencillo, pero estaba
bellamente diseado y confeccionado. Por fin se senta una gran dama.
Excelente! exclam la duquesa, contemplndola aprobadora. Marie dijo a una de las
doncellas que estaban ayudando , dnde est ese verde salvia? Siempre he pensado que le da
un color cetrino a lady Thea, y seguro que ella est de acuerdo porque no creo que se lo haya
puesto ms de una vez. Pero creo que le sentar bien a la seora Saint Bride.
Las doncellas sacaron un vestido tras otro, y de cada uno la duquesa le aseguraba a Jancy que
no le sentaba bien a su hija o no estaba a la ltima moda de ese ao. Thea no se lo volver a
poner, te lo aseguro.
De repente exclam:
Ropa de luto! Me parece que vas a necesitar un vestido negro antes de que tengas tiempo
de encargarlo.
Debido a las inminentes muertes del conde de Marlowe y de su heredero, comprendi Jancy.
Su abuela, la duquesa viuda, muri durante la temporada de Thea continu la duquesa.
Qu mal momento para vestir de luto. Te aseguro que la alegrar descubrir que esa ropa ha
desaparecido.
Las doncellas sacaron ms vestidos, estos en colores oscuros pero bellos de todos modos.
As mimada y puesta a elegir, Jancy se decidi por el marrn; dos vestidos abrigados para
paseo, uno gris oscuro y el verde salvia; un bonito vestido de seda color marfil y otro en gris y
negro que era claramente de duelo, aunque bellamente bordado y con volantes.
No est por ah el turbante en plata y negro? pregunt la duquesa.
Al cabo de un instante lo sacaron y se lo pusieron en la cabeza. Tuvo que tragarse la risa. Se
estaba convirtiendo en la mismsima Gran Panjandrum.
Tienes que llevar rizos alrededor de la cara, querida.
Lo que fuera, por Simon.
Tiene a alguien que me pueda cortar el pelo?
La duquesa frunci el ceo.

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No con destreza, pero hay una manera de peinar con el pelo hacia delante. Envi a una de
las criadas a buscar a una persona llamada Villiers. Ahora chaquetillas, zapatos, guantes, todos
los complementos.
Jancy no tard en tener todos los complementos que iban con los vestidos, adems de una
maleta nueva para guardarlos. Los zapatos le quedaban algo grandes, pero poda ponerse algn
relleno en las puntas.
Se puso el vestido marrn para bajar a cenar, y el pelo peinado por Villiers, que era la doncella
de la duquesa, o peinadora, como la llamaban. La mujer le cepill el pelo a todo lo largo y luego
se lo dobl todo hacia delante, le riz las puntas con las tenacillas y distribuy los rizos alrededor
de la cara.
A ella el peinado le pareci tonto, pero la duquesa le asegur que haca furor entre las mujeres
que no deseaban cortarse el pelo por delante.
Es eso o rizos postizos, querida, y encontrar postizos del color de tu pelo ser difcil.
Eso le pareci peor an a Jancy.
Se puso los pendientes de perla y baj a ver la reaccin de Simon.
l la mir un momento como si no la reconociera. Entonces fue hasta ella sonriendo, le cogi
las manos y se las bes.
Ests exquisita. Menos mal que te encontr antes que otros hombres. Lo ves?
Se refera a que cuando estuviera vestida y peinada as nadie sabra si era Jane o Nan.
Lo veo. Va a resultar, verdad?
Esa noche, en su lujoso dormitorio, vestida con uno de los camisones de seda de lady
Theodosia, Jancy estaba pensando si vendra Simon o debera ir ella a su dormitorio. Ni siquiera
saba si l ya estaba ah. Cuando subi, l segua conversando con lord Darius.
La cena haba ido bien. Cenaron en un comedor pequeo, slo los cuatro, por lo que no fue
aterrador en absoluto. La duquesa y lord Darius se mostraron tan amables que pens que podra
vivir en ese mundo sin agobio.
Mientras no se pusiera en duda su engao, tendra el paraso. De repente sinti la necesidad de
cotejar su apariencia con los retratos de ella y de Jane.
Sac el autorretrato de Jane y lo compar con su imagen en el espejo. No supo discernir.
Decididamente era diferente a la Jane del dibujo, pero si Jane estuviera ah tambin sera
diferente. Los rizos alrededor de la cara le cambiaban la apariencia.
Contempl el autorretrato deseando que Jane estuviera ah compartiendo con ella esa
esplndida casa. Le encantaran todas las obras de arte. En una pared que vio esa noche haba
unos dibujos pasmosos, al parecer de Rafael.
Dej a un lado el dibujo y de pronto algo la desconcert. Mir todos los dibujos otra vez. Y otra
vez. Ahogando una exclamacin corri hasta la puerta del dormitorio de Simon con la carpeta y la
abri. l estaba ah, pero tambin estaba Treadwell ayudndolo a quitarse el chaleco. Retrocedi.
No te vayas dijo l, y luego dijo a Treadwell: Gracias.
Una vez que Treadwell sali, le dijo:
Falta el dibujo, aquel en que estamos Martha y yo.
Ests segura? Tienes que estarlo, pero djame mirarlos. Pasado un momento dijo :
Tienes razn. Debe de haberse quedado en el barco. No te preocupes, enviar un mensaje...

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No, si se hubiera quedado en el saln esa noche lo habran encontrado. Despus de eso no
volvimos a sacar los dibujos. Hizo una inspiracin profunda para serenarse; no deseaba hacer el
ridculo. Simon, yo creo que lo robaron, cuando alguien registr nuestro arcn
l le cogi las manos.
Pero para qu? Es muy bueno, pero no de gran valor.
Creers que estoy loca. Y lo creera, pero tena que explicarle su miedo. Dacre pareci
dudar cuando yo le dije que era Nan la dibujante, no yo. Y si l rob el dibujo para llevarlo al
norte y enserselo a la gente para descubrir la verdad?
Se imagin que l descartara eso, pero entonces le frot las manos, pensativo.
Para tener un poder sobre m?
Debe de haber estado conectado con McArthur despus de todo.
No necesariamente. Nunca intent ocultar sus ambiciones, y saba que yo podra dar un
impulso a su carrera. Ella le apret las manos.
Qu debemos hacer, entonces?
Esto no es un desastre, cario. Me siento decepcionado de l, pero lo ltimo que desear
ser propagar la verdad. Cuando juegue su mano sabremos cmo tratarlo. De todos modos, se lo
estropearemos si podemos. Cuando pasemos por Londres le dejar un mensaje a Hal para que vea
si ya ha llegado ah el Eweretta. Si no, l organizar la manera de encontrar a Dacre y quitarle su
arma. Y si ha llegado, descubrir su paradero y har lo mismo.
La cogi en sus brazos y ella se apret a l tratando de encontrar consuelo en el calor de su
cuerpo, en su fuerza, en sus despreocupadas certezas. Qu maravilloso tena que ser sentirse
tan seguro de la victoria.
Detesto vivir sobre este filo de engao.
Cualquier cosa lo vale mientras estemos juntos.
Ella se dej tranquilizar y agradeci su amor, pero estuvo despierta a su lado enferma de
miedo.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

CCAAPPTTU
ULLO
O 3333

Les llev todo un largo da llegar a Londres, aun cuando viajaron por buenas carreteras de peaje
y en ese lujoso coche de viaje. Tomaron habitaciones en la posada Swan y Simon envi a los
criados a buscar a Hal llevando un mensaje acerca de Dacre y del dibujo. Dado el asunto urgente
que ocupaba a su familia, haba dejado los papeles que traa de Canad en la caja fuerte de lord
Darius y en esos momentos no tena que ocuparse de ellos.
Jancy intentaba estar tranquila, pero se senta con los nervios de punta por el miedo de que
Dacre estuviera en Londres y se presentara a denunciarla. Si la idea de l era llevar el dibujo al
norte, su miedo era una estupidez, pero no poda dejar de encogerse cada vez que alguien
golpeaba la puerta. Por suerte se lo haba dicho a Simon, aunque de todos modos poda ocurrir un
desastre.
Y los Hannasky acechaban en las sombras.
Cuando estaban terminando la comida de la tarde son otro golpe que la alarm, pero fue Hal
el que entr, a decirles que todo estaba controlado.
El barco est atracado y ya tenemos vigilado a Dacre. Estn alojados en un hotel. Quieres
enfrentarte a l?
No hay tiempo dijo Simon. Colijo que sabas lo de Marlowe y Austrey.
Que t lo supieras no hubiera cambiado nada.
A Simon se le tensaron los labios, pero dio la impresin de que entenda la relacin de esa
noticia con la de una amputacin. Asinti. Preferiramos recuperar ese dibujo. Stephen est
en la ciudad. l sabr la manera.
Nuestra personificacin de la ley y el orden?
Quin mejor para burlarla? Tambin estn unos antiguos socios de Nicholas.
Quines?
Hal se ech a rer.
Vivo olvidando que te has perdido toda la accin. No te preocupes. Registrar una habitacin
de hotel no es nada.
Robo?, pens Jancy. Le pareci que deba protestar, lo cual era muy raro. Haba supuesto que
ellos eran los rectos y ella la torcida.
Quin ms est aqu? pregunt Simon. Tal vez deberamos tener una reunin.
Justo en ese momento un fuerte golpe en la puerta precedi en casi menos de un segundo la
entrada de una despampanante mujer envuelta en una capa azul zafiro con capucha. La capucha le
cubra toda la cabeza, enmarcando la extraordinaria belleza de su cara. Y cuando se la ech hacia
atrs, dej al descubierto un pelo absolutamente blanco recogido en un complejo peinado. Al
primer golpe de vista cualquiera habra jurado que era una peluca, pero estaba claro que no.
Te he encontrado! exclam la mujer dirigindose a Hal como si fuera la nica persona
presente en la sala. Gracias a Dios. Tema que te hubieras fugado otra vez antes que te
encontrara.
Fugado? dijo l framente, levantndose.
Esa deba ser Blanche, pens Jancy, que lgicamente significaba blanca. La mujer de Hal, la
que supona era de mala fama.

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La piel perfecta de la mujer se haba sonrojado, y el rubor la haca an ms


impresionantemente bella.
Perdona dijo, avanzando. No contines enfadado conmigo, Hal. No lo soporto, no
soporto nada de esto. Has ganado. Se detuvo ante l, pero no alarg las manos para tocarlo. De
todos modos, parecan estar fundidos en uno. Estos meses de separacin han sido los ms
dolorosos de mi vida.
Hal la rode bruscamente con su nico brazo y la apret a l.
Ah, pardiez, para m tambin.
Dijo eso en voz tan baja que casi no se oy, pero Jancy sinti las palabras en los huesos y en el
corazn.
Sin aliento desvi la mirada hacia Simon, al que amaba con la misma desesperacin, al que
tema perder. Los dos echaron a caminar silenciosos hacia el dormitorio contiguo.
No, no os vayis. Perdonadnos.
Se giraron y se encontraron ante Hal y Blanche mirndolos sonrientes, ruborizados. Dichosos.
Nuestras disculpas por haberos azorado dijo Hal, pero podis felicitarnos.
Jancy detect un cierto reto en su tono.
Tienes que decrselo primero, cario dijo Blanche. Le son a Jancy, pero sus ojos
expresaban nerviosismo. Soy actriz. Hay quienes me llaman la Paloma Blanca del Drury Lane. Mi
pasado... No soy una esposa conveniente para Hal. Este hombre est loco.
Simon se le acerc, le cogi la mano enguantada en blanco y se la bes.
Encantado de conocerte por fin, pero crea que la Paloma Blanca no usaba ropa de otro color.
Qu? Ah, la capa. Es un disfraz. Sus ojos se rieron de s misma. Adems, el blanco es
muy poco prctico, sobre todo en los das fros, en que el aire est impregnado del holln de
carbn. No s si Hal le ha dicho...
Me lo dijo contest Simon amablemente, y aadi : Jancy, mi amor, ven aqu, te
presento a la futura esposa de Hal.
Jancy se acerc, desconcertada por esa formalidad, pero entonces comprendi. Al presentarla a
Blanche l aceptaba a la actriz. Se sinti como si estuviera tomando parte en un baile del que no
saba los pasos, pero, como siempre, se fiaba de Simon.
Encantada de conocerla, seora.
La Paloma Blanca se ri.
Oh, basta del seora, entonces. Soy Blanche, Blanche Hardcastle. Mir a Hal. Pronto ser
Blanche Beaumont, supongo, hombre idiota.
l le cogi la mano y tambin se la llev a los labios.
Si no te hubieras rendido, me hubiera vuelto loco.
El amor brillaba entre ellos como una lmpara.
Pero tiene que ser una boda discreta dijo Blanche. Nada de alboroto.
Mientras nos casemos, eso me importa un bledo.
Habr dificultades. No digas que no te lo he advertido. Mir a Jancy. He llevado una vida
un tanto disipada, y eso es decirlo con moderacin. Tiene que saberlo.
Jancy dese poder contarle lo de los Hannasky, pero se limit a decir:

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Eso no tiene ninguna importancia para m. Les deseo toda la felicidad del mundo.
Simon Saint Bride es un hombre con suerte dijo Blanche sonriendo, y al instante aadi,
dirigindose a Hal: Qu vamos a hacer respecto a tu familia? Tu madre, tu hermana y su
familia?
Si se niegan a aceptarte, las evitaremos, pero tengo un as. Irnico se toc la manga vaca.
Aceptarn casi cualquier cosa para aliviar mi trgica situacin.
Estaba claro que su familia no reaccion bien a la prdida del brazo. Jancy pens que en alguna
parte de eso haba una leccin filosfica: que todo tiene dos lados, y el sufrimiento puede traer
consigo beneficios en compensacin. Era muy complicado para su cansada cabeza.
Sin duda queremos irnos a la cama dijo Hal, y se ruboriz ligeramente.
Haba verbalizado en voz alta lo que estaba pensando, y su brazo alrededor de Blanche era muy
elocuente, como tambin el ngulo del cuerpo de ella con el de l.
S dijo Simon, al parecer conteniendo la risa. Ojal pudiramos quedarnos para
celebrarlo, pero es necesario que llegue a casa.
No te preocupes por Dacre...
Un golpe en la puerta lo interrumpi, y la persona que golpe se qued esperando que le
abrieran. Simon fue a abrir y se encontr ante un distinguido caballero de pelo plateado.
Seor Simon, me alegra verle de vuelta sano y salvo dijo el hombre, aunque sin sonrer.
Grilling. Pase.
Se hicieron las presentaciones. El seor Grilling era el abogado de la familia en Londres. Sus
bien controlados rasgos casi lo traicionaron cuando Simon le present a Blanche como la novia del
comandante Beaumont, nada menos, pero tena ocupada la mente en otras cosas ms
importantes.
Lamento comunicarle, seor, que esta tarde recib la noticia de que el estado de lord Austrey
ha empeorado. Para ser franco, es posible que ya haya muerto.
No hay ninguna esperanza? pregunt Simon.
El poder de Dios es infinito, seor, pero no. Simon exhal un suspiro y procedi a hacerle
diversas preguntas
al abogado para informarse ms acerca de la situacin. Cuando el abogado se march, se volvi
hacia Jancy.
Te sientes capaz de continuar el viaje esta noche? Si partimos enseguida tal vez podamos
llegar maana a Brideswell.
Jancy no deseaba otra cosa que meterse en una cama, pero acepto.
Dejando todos los dems problemas en manos de Hal, no tardaron en emprender la marcha y
muy pronto iban a la mayor velocidad por la carretera del norte. Llegaron a Ware agotados y tan
pronto como tocaron la cama se quedaron dormidos. Con las primeras luces del alba continuaron
el viaje hacia el norte, despus hacia el este, hacia Louth y luego ms al este hacia el mar.
Ya haba cado la oscuridad cuando pasaron por las serpentinas calles de Monkton Saint Brides,
por lo que Jancy vio poca cosa aparte de sombras y ventanas iluminadas por velas. Slo se dio
cuenta de que haban llegado a Brideswell porque el coche aminor la marcha y vir para pasar
bajo un arco.

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En su estado de agotamiento y ligero mareo, la casa de Simon slo le pareci un despliegue


irregular de luces, y no bien se hubo detenido el coche, l ya haba saltado fuera. Se gir para
ayudarla a bajar y a las luces del coche ella vio su sonrisa. Fuera cual fuera la noticia que lo
esperaba, estaba en su casa.
Cuando llegaron a la puerta, esta ya estaba abierta, llena de luz y personas.
Simon! grit una jovencita y se arroj en sus brazos.
Por su pelo negro con vetas rojizas Jancy coligi que esa era Mara. Entonces lo vio en los brazos
de una mujer, su madre. Ella no tard en recibir un abrazo igualmente vigoroso.
Qu guapa! exclam la seora, sonrindole. Bienvenida, bienvenida, aunque este es un
momento terrible. Llevndolos hacia el interior de la casa, mir a Simon. Lo sabes?
S.
No hubo tiempo para decir nada ms, porque el inmenso y antiguo vestbulo ya se estaba
llenando de gente, que aparecieron saliendo de habitaciones y corredores y bajando la escalera.
Una colmena, efectivamente. Haba personas de todas las edades, entre ellas un nio con los ojos
agrandados, en camisn, y un beb en los brazos de alguien. Y criados tambin. Como si fuera un
rito establecido, haba que abrazarlos a todos o por lo menos estrecharles las manos, en una
confusin de presentaciones.
El padre de Simon haba estado dirigiendo el traslado del equipaje, pero ya estaba ah. Le
estrech la mano a su hijo mayor y luego le dio un fuerte abrazo. Era un hombre alto, en buena
forma y, aparte del pelo, se pareca tanto a Simon que ella pens que era como ver a este tal como
sera dentro de unos treinta aos. Con razn l supona que no heredara muy pronto.
La madre tena un aspecto juvenil tambin, esbelta y enrgica, excelente piel y abundante pelo
castao. Incluso las personas mayores, como el abuelo paterno de Simon y un to abuelo, si lo
haba entendido bien, se vean en muy buena forma, como para vivir unos diez o veinte aos ms.
Tal vez toda esa energa le agot la de ella. Sinti el aire enrarecido y lo vio todo negro. Intent
llegar hasta una silla para afirmarse, pero an no se haba movido cuando Simon ya la llevaba en
brazos por la escalera.
Uy, lo siento. Puedo caminar.
No seas boba. Yo soy el que lo siente, por haberte arrastrado as en este viaje. Pero tranquila,
ya hemos llegado.
Alguien que llevaba una vela abri una puerta, y de pronto ella se encontr sobre una mullida
cama. La que llevaba la vela era la madre de l y lo estaba mirando enfadada.
Nio tonto. Qu falta de consideracin. Vete y deja que yo cuide de mi nueva hija.
Ella dese gritarle que no se fuera, pero l la mir con la cara compungida y sali.
Lo s, lo s le dijo la seora Saint Bride, acaricindole el pelo. Somos aterradores, en
especial para quienes no estn acostumbrados. Pero no hay ninguna maldad en nosotros. No
mordemos. Qu te parece si te acuestas inmediatamente? Te har preparar algo ligero para
cenar, y despus que hayas descansado con una buena noche de sueo, nos dedicaremos a
conocernos.
Son un golpe en la puerta y entraron dos sonrientes criadas con calentadores, y detrs otra
con su maleta.
Se baj de la cama para que se la pudieran calentar y se quit la ropa de abrigo. Cuando
salieron las criadas, dej que su suegra la ayudara a desvestirse. Estaba tan agotada que ni se le

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ocurri pensar en la intimidad ni en lavarse. Tan pronto como puso la cabeza en la almohada se
qued profundamente dormida.

Simon soport encantado la regaina de su madre e intent ponerle fin con un beso,
intercambiando una sonrisa con su padre. Encontraba tan maravilloso estar en casa que no
lograba imaginar cmo haba soportado estar lejos tanto tiempo. Aunque saba que era ilgico, se
senta como si no pudiera ocurrir nada terrible mientras estuviera en Brideswell.
Y supongo que an no has comido concluy su madre, como si de eso tuviera la culpa l
tambin, y sali en direccin a la cocina.
Ya se haban librado de la multitud, incluso de los renuentes nios, que estaban tan crecidos
que no los reconoca. De buena gana se dej llevar por su padre hasta el atiborrado despacho y all
le hizo una breve relacin de los ltimos acontecimientos, sin mencionar la confusa situacin
respecto a la identidad de Jancy ni lo del dibujo desaparecido.
Su padre estaba ocupado en la compleja tarea de encender su pipa.
Tal vez no es necesario que le digas lo del duelo todava.
A madre? Nunca, si quieres.
Buen Dios, no. Si le ocultas eso, nos despellejar a los dos cuando lo descubra. Lo mir
evaluador. Ests recuperado del todo, hijo mo?
Totalmente, gracias a Jancy.
Bonito nombre ese. Tal vez est embarazada. Lo del desmayo, quiero decir.
Es posible, claro, pero sera muy reciente.
El tema lo azoraba, no saba por qu, como si sus padres no debieran saber que se haba
acostado con una mujer. Era maravilloso estar en casa.
Pero estaba casi tan agotado como Jancy, as que no tard en disculparse y se fue a acostar. Era
algo nuevo acostarse junto a su mujer en su vieja cama, pero lo encontr perfecto, sobre todo
sintiendo su especial aroma a bosque mezclado con todo lo que era hogar. Se acurruc bien
pegado a su calor y se qued dormido al instante.
Despert temprano, cuando slo se insinuaba la luz gris del alba por las rendijas de las cortinas.
El aire estaba fro, pero eso tambin le era familiar, de su juventud. Tal vez debera encender el
fuego del hogar para calentar la habitacin para ella, aunque Jancy no era ninguna florecilla de
invernadero.
Ella estaba de costado de espaldas a l, cubierta hasta bien arriba n las mantas. Se acerc y le
roz el pelo con los labios, muy suave, para no despertarla.
Pero ella se gir, pestaeando y sonriente.
Buenos das.
l le sonri.
Todava no es del todo de da. Vuelve a dormirte.
Ella bostez y se desperez.
No, ya estoy despierta. Mirndolo a los ojos, le pregunt: Cmo est todo?
l suspir y volvi a acomodarse de espaldas.

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Todos de buen nimo, pero es una ilusin. Marlowe arde debajo de Brideswell como una
mecha encendida, pero no hablan de eso. Al final le pregunt a mi padre qu noticias tena. Dijo
que Austrey est muy mal y cambi de tema.
Ella se acerc ms y le pas un brazo por encima, para acariciarlo, consolarlo.
Mi padre es un hombre maravilloso continu l, cubrindole tiernamente la mano con la
suya, y es fuerte en muchos sentidos. No evita los problemas.
Entonces eso demuestra lo difcil que es esto para l.
S. Marcharse de Brideswell tiene que ser algo as como impensable.
Entonces, por qu ha de hacerlo? Supongo que no tiene eleccin en cuanto a convertirse en
conde, pero de todos modos puede elegir dnde vivir, verdad?
En sentido estricto, s, pero el condado entraa muchas obligaciones. Un escao en el
Parlamento, un puesto de honor en la corte y cosas de esas. Pero por encima de todo, entraa
Marlowe, la casa. As se llama, slo Marlowe. Se sentir obligado por el deber a vivir ah, al menos
la mitad del ao.
Pero por qu?
l le deposit un beso en la sien.
Como he dicho, por el deber. La casa es inmensa y la propiedad muy extensa. Es la sangre
vital, el sustento para cientos, incluso miles de personas, desde los ms humildes criados a los
poderosos administradores, desde los granjeros de la localidad hasta un ejrcito de hombres de
negocios. Hay granjas, aldeas, pueblos, parroquias, molinos. Incluso los ms pobres sufren sin el
inters y la intervencin personal de un magnate local. Una casa desocupada es como una plaga
en toda una zona.
Alquilarla entonces.
Buen Dios, no. Lo siento.
l not que se encoga al decir eso. La acerc ms a l.
No, cario, eso sera lo sensato, pero no se puede hacer. No una casa como Marlowe. Sera
como sugerir que el duque de Devonshire alquile Chatsworth. Y, adems, los inquilinos nunca
ponen el mismo esmero que un propietario concienzudo.
O sea, que la familia tendr que ir y venir?
Supongo. O tal vez slo mis padres. Los nios deberan llevar la vida que yo llev aqu, con el
espacio de medio condado para jugar y todas las almas de millas a la redonda de amigos o
parientes.
Eso parece maravilloso, pero, mejor que estar con sus padres? Me imagino que la zona que
rodea a Marlowe es agradable tambin.
La zona que rodeaba Marlowe era tan indescriptible como Brideswell, as que Simon no intent
explicarlo.
Es posible. Supongo que esto se solucionar, pero va a ser un lo doloroso, se organice como
se organice. La estrech con ms fuerza entre sus brazos y apoy la cabeza en la de ella.
Gracias a Dios por ti, mi amor, t eres mi roca y mi fuerza.
Ella aument la presin de sus brazos alrededor de l.
No s cmo puede ser eso siendo t mi sangre y mis huesos, pero le doy las gracias a Dios.
Not que l se tensaba, ponindose alerta. Qu pasa?

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Ha llegado un caballo al galope.


Podra ser cualquier cosa.
A estas horas?
Se baj de la cama y se visti con lo ms esencial. Ella tambin se baj.
Ve. Yo bajar lo ms pronto que me sea posible.
Simon sali slo en camisa y pantalones, y en el momento en que comenz a bajar la escalera
supo que tena razn; la mala noticia se cerna en el aire.
Sus padres estaban en la sala de estar de la familia, sentados en un sof, con ropa de dormir y
cogidos de las manos. Casi como nios, pens l. Delante de ellos estaba un mozo de librea con
aspecto de no saber qu hacer.
Qu noticias hay? le pregunt, y el hombre pareci aliviado por volver su atencin a l.
El vizconde Austrey muri anoche a las diez, seor. El conde est muy mal. Lady Austrey me
ha enviado a pedirle al seor Saint Bride que vaya all a hacerse cargo de los asuntos.
Simon dese decirle que si Austrey haba estado tan enfermo durante meses no haba ninguna
urgencia, pero claro, la prima Dorothy necesitaba apoyo y ayuda. Quin mejor que el hombre que
pronto poseera Marlowe y todo lo que entraaba? Dejarlo para despus no cambiara nada.
Quieres que vaya yo? dijo a su padre. T puedes ir despus.
Su padre pareci volver a la vida, o tal vez simplemente se estremeci.
No, hijo mo. O mejor dicho, s, si te sientes capaz de acompaarme te lo agradecera, pero
debo ir. La pobre Dorothy debe de estar muy deprimida. Le dio una palmadita en la mano a su
mujer. T te quedas aqu, mi amor. S que eres capaz de cuidar de todo.
Simon oy pasos y antes de girarse a mirar supo que era Jancy. Se haba puesto uno de sus
sencillos vestidos de York, llevaba el pelo suelto y tena los ojos despejados y alertas.
Le tendi la mano y ella se la cogi.
Ir con padre a Marlowe a ayudar a la viuda de Austrey. Parece probable que el conde siga a
su hijo muy pronto.
Puedo ir yo tambin?
A l se le qued atascado el aire en la garganta por el deseo, pero le dijo:
Ya te he hecho viajar bastante. Qudate aqu a descansar mientras tanto.
Estoy bastante recuperada y deseo ir contigo. Al instante aadi: A no ser que haya un
motivo para que yo...
Noo, ningn motivo. Pero debemos marcharnos despus de un rpido desayuno. Ella asinti.
Entonces ir a arreglar el equipaje.
Y diciendo eso sali con un bro que le record maravillosamente a su madre.
Una carraspera le devolvi a la realidad. Se gir y vio que su madre estaba sonriendo.
Has elegido bien, Simon. Es una chica con los pies bien puestos en el suelo, y con la fuerza
para ser buena esposa y madre. Es un placer tambin verte sentimentaloide por ella.
l se ri, sintiendo arder de rubor las mejillas. Los padres podan ser como el mismo demonio.

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Jancy haba estado en Brideswell menos de un da, y sin embargo en las despedidas sinti la
pena de marcharse. Haba vuelto a aparecer la multitud, pero de la mayora segua sin saber
siquiera quines eran.
La joven que llevaba en brazos al beb era Mary, la esposa de Rupert, hermano de Simon; l era
el administrador de la propiedad y viva con su familia en la casa. Una nia llenita y nerviosa y otra
llenita y callada eran Lucy y Jennifer, hermanas menores de Simon, pero no distingua cul era
cul. Los ms ancianos eran un abuelo materno, una abuela paterna y un to abuelo y una ta
abuela a saber de quin.
Haba otras personas mayores que igual podran ser parientes o criados jubilados, y dos nios
cuyas identidades no haba logrado descubrir. La consolara saber que eran bastardos aceptados;
eso hara menos escandaloso su nacimiento.
Claro que no le gustara que fueran bastardos del padre de Simon. Deseaba creer que sus
padres se queran tanto como parecan quererse. Cuando estaba arreglando el equipaje cay en la
cuenta de que esa era su primera experiencia de una familia feliz, y deseaba que eso fuera cierto,
como modelo para su futuro.
La madre de Simon la abraz de una manera ms cariosa de lo que jams haba hecho la poco
demostrativa Martha, y con lgrimas en los ojos.
Cudalos por m, querida ma.
Pareca considerar la partida de su marido y su hijo como si fueran a hacer el viaje a Canad y
no slo a Nottinghamshire, que estaba a slo cincuenta millas. Pero tal vez ese era el efecto de
Brideswell. Cuando el coche de postas emprendi la marcha se sorprendi sorbiendo por la nariz,
para tragarse las lgrimas, mirando al montn de personas agitando las manos y a los muchachos
corriendo a los lados, hasta que pasaron bajo el arco y entraron en un mundo ms grande y ms
ancho.
Se apoy en el respaldo y se acomod, pensando que su vida haba sido un continuo
movimiento desde haca un buen tiempo. Le habra gustado hablar con Simon sobre su familia,
pero compartan el coche con su padre, as que decidi simplemente preguntar acerca del destino
que llevaban.
Dijiste que Marlowe es una casa grandiosa. Es como Long Chart?
Grandiosa de una manera totalmente diferente. Sabes de arquitectura? Es palladiana.
Eso no significa nada para m dijo, sin importarle reconocer su ignorancia.
Construida al estilo de Andrea Palladio explic el padre, arquitecto italiano del siglo
diecisis. Escribi libros sobre la arquitectura clsica, villas romanas y esas cosas. En el siglo
pasado muchas personas adoptaron sus ideas y por desgracia el to abuelo Marlowe fue una de
ellas.
Consiste terci Simon , en fachadas que se parecen a la Acrpolis y un vestbulo central
que se eleva hasta una gran claraboya, a imitacin de un atrio romano. Dado que Inglaterra no
goza del clima de Italia, el efecto es un fro terrible. Tal vez para compensar el fro, el estilo aade
casas ms pequeas, llamadas villas, unidas por corredores, en las que se hace la vida normal.
Pero Marlowe es muy admirada. Personas de todo el mundo viajan ah para verla.
Era imposible saber qu opinaba Simon de la casa, pero su padre emiti un sonido que bien
podra haber sido un gruido o un gemido.

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El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

El parque se equipara al de Long Chart en belleza continu Simon. Hay un lago bastante
cerca de la casa, y la refleja en los das calmados. El efecto es extraordinario, sobre todo por los
rboles oscuros que se alzan detrs. Ella sonri ante su tono.
Lo haces parecer el escenario apropiado para una novela gtica
No, nada de eso. No hay corredores polvorientos, ni capillas antiguas ni escondites para
curas. El edificio en su conjunto se acab de construir hace sesenta aos, y un ejrcito de criados
la mantienen limpsima. Y cualquier esqueleto de monje desaparecera en un instante.
La conversacin pas a otros asuntos, principalmente entre padre e hijo, comentando la
situacin general, de la localidad, la nacin y el resto del mundo.
Jancy se limitaba a escuchar y a aprender, impresionada por la forma como ellos daban por
sentado que todas esas cosas eran asuntos suyos y, hasta cierto punto, su responsabilidad.
Cuando hablaban de problemas, como la pobreza y disturbios, por ejemplo, los comentarios
siempre iban acompaados de una propuesta de accin.
El linaje de Hereward the Wake.
El linaje de ella no era otra cosa que problemas e irresponsabilidad. Se quit a los Hannasky de
la cabeza. Simon ya haba tomado medidas para tratar con Dacre y crea que nunca saldra a la luz
su engao. Que as fuera.
Comenz a hacerle ilusin la idea de tener un pequeo papel en la direccin del destino de una
nacin, y la divirti or a Simon intentando convencer a su padre de que un escao en la Cmara
de los Lores no era slo una carga, y que podra aprovecharlo para favorecer las causas rurales tan
queridas a su corazn. El seor Saint Bride prometi incluso hacer valer su influencia en la lucha
de Simon por la justicia en Canad, aunque aadi, con un fingido ceo:
Supongo que acabar liado con esos Pcaros tuyos. Londres. Qu incordio.
Viajando con esa lujosa eficiencia, llegaron a Marlowe por la tarde, y ella se asom a la
ventanilla para echarle su primera mirada. No necesitaba asomarse. Algunas grandes casas buscan
la intimidad detrs de murallas y rboles o se asoman coquetamente por detrs de colinas y
bosquecillos bien cuidados. Marlowe, en cambio, se exhiba a plena vista.
Por ese lado el parque era casi llano, poco boscoso. Y estando la mayor parte de los rboles
desnudos, la resplandeciente casa blanca se vea desde millas de distancia, enmarcada por detrs,
como dijera Simon, por las copas de elevados y oscuros rboles de hoja perenne.
Y s que pareca un templo griego, la parte central rematada por un frontn triangular sostenido
por altos pilares. De cada lado salan alas curvadas, con la hilera de casas o villas, que eran copias
en miniatura de la casa central, cada una con su frontn triangular y pilares. Como plntulas,
pens, y en su desmadrada imaginacin vio a jardineros podando brotes de casas a toda prisa, no
fueran a llenar todo el parque.
Las alas curvadas podran haber semejado un abrazo de bienvenida, pero para ella, Marlowe se
mostraba distante; no deca: Entrad a calentaros, sino: Admirad mi belleza e inclinaos con
respeto. Agradeci llevar puesto el elegante vestido negro de lady Thea Debenham.
El coche se detuvo al pie de dos inmensas escalinatas. All los esperaban unos sombros criados
para abrir la puerta del coche y guiarlos por la escalinata hasta las enormes puertas blancas,
coronadas por el escudo de armas tapado por un crespn.
Cuando entraron en la casa ella pens que un ejrcito de criados les dara la bienvenida, pero
esa fue la nica que sinti. Enseguida entendi que en esa casa haba reinado la enfermedad

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durante mucho tiempo, y ahora la haba visitado la muerte. Tanto los lacayos con el pelo
empolvado como las criadas uniformadas llevaban signos de duelo, ellos brazalete y guantes
negros, ellas cofia y delantal negros.
Tal vez la enfermedad y la muerte explicaban el fro general, pero ese inmenso vestbulo
iluminado por una claraboya abovedada no podra ser acogedor jams. El suelo y las paredes eran
de mrmol gris. Y en las paredes, a intervalos regulares, se elevaban pilares negros hasta la mitad
de la altura, formando hornacinas donde se disponan estatuas clsicas.
No haba ni una sola nota de color.
Podran calentar esa casa los Saint Bride, o se congelaran ah hasta morir? Sinti alivio cuando
apareci un caballero con un elegante traje negro, les hizo una venia y les dijo:
Lady Austrey les espera, seores, seora.
Lo siguieron por un corredor.
Fuera del vestbulo, la casa s tena cierto colorido. Al girar por el corredor (tena que ser de una
de las alas), vio que las paredes estaban pintadas de azul para destacar mejor los cuadros de
paisajes. Pasaron por una puerta y entraron en otro vestbulo, este pequeo, con las paredes
recubiertas por paneles de exquisita madera dorada. El gua golpe una puerta y entraron en una
habitacin slo oscurecida por las cortinas corridas. Era un saln de tamao modesto, con
alfombra floreada, y bien calentado por el crepitante fuego en el hogar.
La delgada mujer que se levant del sof, vestida de negro riguroso, tena que ser la viuda, la
prima Dorothy, lady Austrey. Ella despidi a la criada que la acompaaba y les sonri con evidente
esfuerzo.
To Sim, gracias por venir. Y Simon, no saba que habas vuelto. Qu bueno es eso para todos.
Siento mucho haberte enviado a llamar, pero hay muchas cosas. Hizo un gesto vago. Asuntos
legales, el funeral. Necesitan ser tramitados y yo sencillamente no puedo hacerlo.
Jancy se haba imaginado que lady Austrey estara serena, porque la muerte no podra haber
sido una conmocin, pero tal vez haba tenido esperanzas hasta el final. Se vea absolutamente
agotada, y tal vez la delgadez de su cara, que le pronunciaba los huesos, no era su estado natural.
El padre de Simon le cogi la mano, la sent, y tom asiento a su lado.
Por supuesto que no, despus de todo el tiempo que has pasado cuidndolo. Simon y yo nos
ocuparemos de todo, no temas, querida ma. Cmo est Marlowe?
Ella suspir y neg con la cabeza.
El seor Saint Bride tambin suspir.
Ah, bueno. Te presento a la esposa de Simon, Jancy. Te parece bien que te acompae
mientras nosotros vamos a ver cmo estn las cosas? Y qu hay de lady Taverley o una de tus
hermanas?
Ya le envi recado a mi madre, pero est en Harrogate. Espero que llegue maana. Mir a
Jancy y trat de sonrer. Lo siento. Qu manera de conocernos.
Lamento mucho su prdida, milady, permtame, por favor, que cuide de usted.
Oh, no me llames milady, por favor. Tutame, llmame prima Dorothy.
Jancy hizo un mal gesto por su error, pero no se dej distraer por eso. Mir a los hombres.
Yo me ocupar de las cosas aqu.
Simon se lo agradeci con una sonrisa y padre e hijo salieron.

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Me alegro muchsimo por ti le dijo lady Austrey.


Jancy cay en la cuenta de que segua sonriendo hacia Simon, as que se puso seria y fue a
sentarse cerca. Recordando lo mucho que deseaba hablar de Jane, y lo horrible que haba sido no
poder, le pregunt:
Cunto tiempo estuviste casada, prima?
Lady Austrey tena un pauelo ribeteado de negro bien apretado en la mano, pero sus ojos
estaban secos.
Ocho aos. Austrey era diez aos mayor que yo, pero nunca nos imaginamos esto. Slo tena
cuarenta aos y hasta el ao pasado siempre estuvo muy sano.
Jancy la anim a continuar hablando, con la esperanza de que eso fuera lo que le convena.
Dorothy comenz a hacerlo poco a poco, pero de pronto las palabras empezaron a salirle en un
torrente; le habl del galanteo, de los planes, de cunto quera su marido a los caballos, de las dos
hijas encantadoras que tenan, y de la tragedia de un beb varn que muri al nacer.
Tragedia para muchos, pens Jancy.
Comprendi mejor la preocupacin de Simon. La comunidad de Brideswell nunca estara bien
en esa casa tan fra y formal, pero detestara estar dividida. Incluso unos pocos meses all les
deteriorara la salud a los padres de Simon, les robara el bienestar, pero an as, ellos se sentiran
obligados.
Eso sera como esperar la muerte, aunque de una forma diferente pero no menos terrible.

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CCAAPPTTU
ULLO
O 3344

La prima Dorothy continu hablando, explicando en detalle los tratamientos, muchos de ellos
horrorosos cuando los mdicos se fueron desesperando. Las mejoras resultaban pasajeras, y todo
llev a una agona larga y dolorosa y finalmente a la muerte.
Jancy habra preferido no or nada de eso, pero esperaba que ese desahogo fuera un alivio para
la pobre mujer.
De pronto lady Austrey se interrumpi y exclam:
Vamos, qu estoy haciendo? Y t que acabas de llegar de un largo viaje! Te apetece un t?
Comida? Qu hora es?
Jancy le cogi la agitada mano.
No te preocupes de esas cosas, prima Dorothy. No es mi deseo tomar el mando de tu casa y,
adems, Marlowe es mucho ms grande e imponente que todo lo que yo he conocido en mi vida,
pero permteme, por favor, llevar las cosas de la casa por ahora.
Los ojos hundidos la examinaron.
Me parece un abuso, una molestia. Eres muy joven. Pero claro, supongo...
... que algn da esto ser tuyo, oy Jancy. Muy, muy lejos en el futuro, afortunadamente.
Por el momento, firmeza equivala a piedad.
No ser ninguna molestia dijo. Te apetece un t, prima? Cundo comiste por ltima
vez?
Lady Austrey pareci perdida, mirando hacia el espacio. No lo s.
Tal vez la pregunta debera ser Cundo fue la ltima vez que dormiste?. Se la hizo y aadi:
He perdido a personas muy queridas para m, y s lo que es. Djame que te acompae a tu
cama. Estars ms cmoda y se te puede llevar una bandeja.
La rode con un brazo, la levant y la llev hacia la puerta. La mujer estaba en los huesos.
Dnde est tu dormitorio?
Es la habitacin contigua, pero... pero ah est Aeneas.
Jancy estuvo un momento sin entender. Ah, su marido muerto.
Dnde dormas este ltimo tiempo?
En un jergn. Ah.
Y ahora qu? Poda acomodarla en un sof o divn, pero necesitaba una cama. Entonces le
vino una idea. Las hijas, estaran las pobrecillas abandonadas por ah en alguna parte?
Prima Dorothy, dnde estn tus hijas?
Las envi a casa de mi hermana hace unas semanas. Bueno, menos mal.
Deseas pedirles que vuelvan?
Ah, no. Los funerales son muy deprimentes. Ir a reunirme con ellas una vez que su padre
est enterrado.
Lo dijo en tono enrgico, categrico, como si temiera que alguien, tal vez ella, fuera a insistir en
que se quedara.
Ah, por supuesto dijo, en tono tranquilizador.

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Qu hacer? Entonces cay en la cuenta de que en alguna parte tena que haber un dormitorio
preparado para Simon y ella. Confiando en que Dorothy sera capaz de sostenerse en pie un
momento, fue a tirar del cordn. A los pocos segundos apareci un lacayo.
Dnde vamos a dormir mi marido y yo? le pregunt.
En el ala de huspedes, seora.
Haba un ala especial para los huspedes? Rogando que la viuda no pusiera objeciones a estar
lejos del cadver de su marido, dijo al lacayo:
Llvenos all.
Recorrieron el largo corredor, ella apoyando gran parte del ligero peso de Dorothy, pasaron por
el vestbulo central, luego por una biblioteca y entraron en la otra ala. El lacayo abri una puerta y
accedieron a un dormitorio acogedor de modesto tamao.
Llvese nuestro equipaje le orden , y busque a la doncella de lady Austrey. Diga en la
cocina que enven t y algo ligero para comer. Pens rpido. Y dgale al ama de llaves que
deseo verla en la biblioteca. Y quiero una bandeja con t ah tambin.
Por lo menos saba dnde estaba la biblioteca, y no tena la menor intencin de volver a la otra
ala si poda evitarlo. Deba ordenar que enviaran algn refrigerio a Simon y a su padre? Pero no
tena ni idea de dnde estaban, y si necesitaban comer, eran muy capaces de pedirlo ellos mismos.
Muy bien, seora dijo el lacayo y, cogiendo las maletas, sali.
Llev a la viuda a sentarse en un silln, cogi una manta, la cubri con ella y se la remeti por
los lados, pasmada por su manera de tomar el mando. Tal vez sus diversas experiencias difciles la
haban endurecido. Su roca, le haba dicho Simon. Sera su roca si poda.
La breve visita a Long Chart haba sido una preparacin fabulosa. Si hubiera llegado slo con la
experiencia de Brideswell, igual estara tan anonadada como la viuda.
Lleg la doncella, que era la que estaba con la prima Dorothy antes. Tena los ojos hinchados,
pero estaba deseosa de hacer lo que fuera necesario. Tal vez quera proteger su puesto al lado de
la viuda. Ella lo entenda, pero lo que no entenda era que la mujer no hubiera cuidado bien de su
seora obligndola a comer y a dormir.
Deseaba que la prima Dorothy se acostara, pero se le ocurri que tal vez no deseara que una
desconocida la ayudara a desvestirse, as que esper hasta que trajeron el t y la viuda hubo
bebido una taza con bastante azcar.
Convenza a su seora de acostarse le orden a la doncella y se march.
Sigui el corredor hacia la casa central, agradeciendo que la disposicin de Marlowe fuera
sencilla; no haba corredores labernticos. En realidad, era un conjunto de cubos bien definidos. En
la biblioteca la estaba esperando una seora de pelo cano y cara triste, y en una mesita entre dos
sillones junto al hogar estaba la bandeja con el t.
El ama de llaves hizo su reverencia y se present como la seora Quincey, ama de llaves de
Marlowe durante ms de treinta aos, y empleada ah toda su vida.
Jancy crey detectar un tono de desafo y le flaque la seguridad. Daba la impresin de que se
precipitaba alegremente a tomar posesin de la casa antes que enterraran a un amo y cuando an
no haba muerto el otro?
Roca, se dijo, y se sent en el silln junto a la mesita con la bandeja.
Tome asiento, por favor, seora Quincey, para que hablemos sobre cmo llevar todo esto.

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La mujer se sent, pero con la espalda rgida como una vara.


Ay, Dios, tal vez no debera haberla invitado a sentarse, pero no poda tener ah de pie a una
mujer tan mayor. La impaciencia acudi al rescate. Fuera correcto o incorrecto, no tena tiempo
para juegos en un momento como ese.
Seora Quincey, he recurrido a usted para pedirle consejo. Soy muy joven y no tengo ninguna
experiencia con una casa como Marlowe, pero es evidente que a lady Austrey no se le debe pedir
que dirija las cosas de la casa por un tiempo, as que juntas debemos hacer lo que podamos.
Sorprendentemente, la sinceridad dio resultado.
La mujer se relaj, acept una taza de t y comenz a hablar, aunque tambin deseaba hablar
del difunto. Lo conoca desde la cuna, y lamentaba terriblemente su muerte, y su manera de
morir.
Su hermano muri en la guerra, aplastado en un asedio. Entonces nos pareci un destino
muy trgico, pero su muerte fue afortunadamente rpida. Es muy penoso yacer moribundo tanto
tiempo. Dej la taza en el platillo. Pero son los vivos los que nos necesitan, verdad seora?
Qu desea saber?
Todo. Explqueme, por favor, cmo se lleva la casa.
No tard en entender los elementos esenciales, en teora al menos. Administradores,
mayordomos, sub-mayordomos, lacayos antiguos, lacayos jvenes; la seora Quincey tena una
ayudanta en la direccin del personal y una criada para su servicio personal. Se habra aterrado si
no hubiera visto muy claro que la casa casi funcionaba sobre ruedas llevada por sus propias
rutinas. Era evidente que all no tendra que ir a la cocina a ayudar a preparar la comida para los
invitados al funeral, an cuando la seora Quincey pidi disculpas por la falta de un chef.
No podamos tener uno, seora, al no hacer falta sus habilidades. La seora Renishaw cocina
bastante bien para los enfermos y los criados, pero...
Sin duda eso bastar durante un tiempo.
Los ojos de la mujer reflejaron ansiedad.
El nue...? Cuando llegue el momento, el nuevo conde desear vivir aqu?
Estaba claro que los criados entendan la situacin y tenan miedo. Nuevamente recurri a la
sinceridad.
No se ha hablado de eso.
La seora Quincey suspir.
Muy bien, seora. Usted y los caballeros querrn comer. A las cinco?
Jancy asinti, aceptando la hora.
Ahora la pregunta es dnde debera servirse la comida, seora.
Por qu?
El comedor grande est en la casa principal, seora, pero normalmente slo se usa para
reuniones numerosas. El comedor de la familia est en el ala oeste.
Vale decir, cerca del difunto, comprendi Jancy. Record que Simon y ella haban comido en la
cocina porque en el comedor tuvieron expuesto el cadver de Isaiah. Al final, la muerte era igual
para unos y otros, pero ah la cocina no era una opcin.
Consciente de que pisaba terreno difcil, pregunt:
Tal vez lord Austrey debera reposar en otra parte? Cmo se hizo en el pasado?

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

El padre del conde muri hace cuarenta y dos aos, seora, pero creo que lo instalaron en la
capilla.
Hay una capilla?
Ah, s, seora, a continuacin del vestbulo grande.
Muy bien. Cmo lo hacemos?
En media hora se organiz una pequea procesin. La encabezaron Simon y su padre, seguidos
por seis lacayos que transportaron las andas en que yaca el vizconde muerto y detrs su apenado
ayuda de cmara. Avanzaron lentamente por el corredor del ala oeste, pasaron por el vestbulo
principal y entraron en la pequea capilla de mrmol claro.
Jancy observ el tiempo suficiente para comprobar que todo iba bien y corri a ordenar que
sacaran todo del dormitorio y lo limpiaran a fondo. Eso era ms un rito que una necesidad, aunque
cuando era desconocida la causa de la enfermedad eso siempre era una prudente precaucin.
Ella no tena la menor intencin de dormir ah, por un montn de motivos. Haba observado, sin
embargo, que en esa ala haba otros dos dormitorios, adems del comedor pequeo y el saln.
Sera como una casa pequea si no le faltara la cocina y las dependencias anejas.

Al parecer el ala para huspedes era casi idntica, pero no tena su propio comedor. Las otras
dos alas, las de la parte de atrs, si bien eran igual de elegantes por fuera, eran ms funcionales.
En una estaba la cocina y las despensas y en la otra el establo.
Dio la orden de que prepararan otro dormitorio en el ala de huspedes para Simon y ella, y
pas a ver a la prima Dorothy. Estaba profundamente dormida. Despus de hacer un repaso
mental para ver si quedaba algo por hacer, llam a una criada para que la ayudara a asearse y
cuando estuvo lista sali a buscar a Simon y a su padre para preguntarles si les iba bien comer a
esa hora.
Les iba bien, y les sirvieron una comida ligera muy apropiada. Los tres tenan hambre, y
mientras coman hicieron los planes para el funeral. Dado el estado del conde, sera un funeral
sencillo, con slo personas de la localidad.
La administracin econmica de la propiedad era ms compleja. Durante la larga enfermedad
del conde, Austrey lo haba llevado todo, y durante la enfermedad de este, Dorothy y los
consejeros haban llevado a cabo sus deseos. Ahora Dorothy se haba puesto en manos del padre
de Simon, pero l no tendra autoridad hasta que el conde se recuperara lo suficiente para
autorizarlo; y esa recuperacin se vea muy improbable. Al da siguiente llegara el abogado de la
familia para solucionar eso.
Despus de la comida Jancy se tom un tiempo para hablar con Simon.
S lo poco que te gusta este tipo de administracin. l sonri.
Y esta vez no hay ninguna Jancy para guiarme.
Sin duda los funcionarios del condado son mucho ms capaces que yo.
A l le bailaron los ojos de travesura.
Slo en ciertos aspectos ridos.
No seas travieso.
Ojal tuviera el tiempo para serlo. Despus dijo, y la bes.

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Ella desperdici un rato deseando poder quitarle todas esas cargas de los hombros y despus
llam a la seora Quincey para que le ayudara a recorrer la casa.
En la casa principal se asom a un buen nmero de esplndidas salas y aposentos y slo pas
de largo por el Dormitorio Condal, que daba al vestbulo grande; all el conde de Marlowe
avanzaba con muchsima lentitud hacia la muerte, al parecer atendido en todo momento por tres
criados y un mdico.
Hizo un rpido recorrido por el complejo edificio compuesto por la cocina, las despensas y las
dependencias y luego el del establo, de lo que no saba nada. En el stano de la casa principal
estaban el lavadero, la destilera, los almacenes y la bodega para los vinos, adems de los cuartos
de los criados. Ah s que haba todos los corredores labernticos que se quisiera, y estaban, como
dijera Simon, limpsimos.
Al parecer las criadas tenan sus habitaciones en los ticos, a cada lado de la inmensa claraboya.
Cmo las calentaran en invierno?, pens, pero se record que eso no era asunto suyo.
Esa noche cuando se fue a acostar le dola la cabeza y deseaba estar con Simon. Haca horas
que no lo vea. Ya acostada, cay en la cuenta de que durante cinco noches consecutivas haba
dormido en camas diferentes, y entre medio viajado y corrido de aqu para all. Con razn le
pareca que el mundo giraba a su alrededor.
Lleg Simon por fin, visiblemente tan agotado como ella. Tan pronto como se meti en la cama,
se acurrucaron abrazados.
Has hecho un trabajo extraordinario aqu, Jancy Saint Bride. S lo desagradable que tiene que
ser esta casa para ti.
He tenido mis momentos de terror, pero la pobre Dorothy necesitaba ayuda, y el manejo de
esta casa no es tan diferente del de la casa Trewitt, tratndose de camas, comida y una taza de t.
Ojal esta propiedad y sus finanzas fueran tan sencillas como las de Isaiah.
Le cont las experiencias del da, bastante parecidas a las de ella Dejando aparte las
complicaciones legales, la propiedad estaba bien administrada y podra navegar con poca ayuda.
Y no se puede dejar que navegue as? No logro imaginarme cmo va a ser feliz tu familia si
se traslada aqu.
Lo s. Pero una casa grande es como un barco. Incluso con buen tiempo, alguien tiene que
estar constantemente al timn.
El personal me parece excelente.
Eso nunca dura mucho tiempo. Y qu sentido tiene tener criados sin nadie a quien servir?
Jancy record la imposibilidad de tener un chef ah y suspir. Tal vez los dos suspiraron juntos.
Pero no vale lo mismo para Brideswell? pregunt. Tampoco debera quedar
desocupada.
Se esperar que yo haga de ella mi casa principal.
Dado su cario por su casa, a ella le sorprendi detectar resignacin en su voz, no placer.
Y a ti no te gustara? pregunt, para tantear.
La agricultura me aburre. Seguro que eso se debe al pelo de Ademar. En todo caso, no sera la
misma casa.
Una muerte, como haba pensado ella.

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Los nios y los mayores deberan quedarse... Se interrumpi; eso no era una solucin.
Entonces percibi una cierta tensin en el silencio de l. Dacre? Los Hannasky?. Simon, qu
pasa?
l le acarici suavemente la mejilla con el dorso de la mano.
Nada terrible, cario. Segn como lo mires, supongo. Detestas esta casa?
Detestarla? No. Por qu iba a detestarla?
Te gusta, entonces?
Ella no logr comprender adonde quera llegar l.
Es hermosa, pero fra.
S.
Simon. Simplemente dime qu es lo que te preocupa, por favor.
l suspir y la mir a los ojos.
No quiero imponerte nada, pero... Deseo quitarle esta carga a mi padre antes que le rompa el
corazn.
El condado? Puedes hacer eso?
No, pero puedo ofrecerme a vivir aqu. Puedo hacer de esta casa mi residencia principal y
encargarme de su administracin. Como conde, l vendra a visitarla, por supuesto, pero l y el
resto de la familia podran continuar como siempre en Brideswell.
Vivir ah?
Pero t amas Brideswell.
S, pero para visitarla. Nunca esper hacer de ella mi casa hasta que muriera mi padre y,
como te he dicho, el trabajo de Brideswell, ocuparse de la tierra y de los inquilinos, no es la vida
que elegira. Deseo un escao en el Parlamento, una casa pequea en la ciudad y Brideswell para
las visitas al campo.
Pero si asumes la responsabilidad de Marlowe...
No continu; l entenda las consecuencias. Dese protestar en contra de ese sacrificio tan
grande, pero eso estaba en la naturaleza de l, y era parte del motivo de que lo amara tanto.
No ser lo mismo aqu dijo l. Mi padre y mi abuelo, y probablemente todos sus
antepasados, han administrado las propiedades de Brideswell y han intervenido de cerca en todo
lo que concierne a Lincolnshire. Los zarcillos Saint Bride pasan por todos los campos y entran en
todas las casas, aunque de una manera benigna. Marlowe es ms... ms distante.
Ms como una mquina?
S. Al fin y al cabo, en sus aos mozos Marlowe no llevaba una existencia rural. Resida en
Londres y en la corte e incluso en Pars antes de la Revolucin.
O sea, que de todos modos podras ocupar un escao en la Cmara de los Comunes? Al
menos hasta que te conviertas en lord Austrey.
Incluso entonces. Austrey es un ttulo de cortesa. No tendr un escao en la Cmara de los
Lores mientras no sea el conde de Marlowe. No ser tan terrible, Jancy. De todos modos podemos
tener una casa en Londres. De hecho, el condado posee una.
Sin duda no la casa pequea y acogedora de que haban hablado, pens ella, pero no lo dijo. El
hablaba como si quisiera convencerla, pero ella saba que lo que intentaba era convencerse l.

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Tena que cerciorarse de que l estaba pensando con claridad.


Tendrs que pasar bastante tiempo aqu. Tendremos, quiero decir.
Me parece que eso es un precio pequeo por Brideswell.
Qu quieres decir?
Si hacemos eso, Brideswell seguir existiendo. Estar ah, lista para acogernos, a nosotros y a
nuestros hijos, siempre que queramos ir.
Comprendo dijo ella, y de verdad comprenda. Entonces lo haremos.
l apoy la cabeza en la suya.
No te importa?
Ella lo abraz con ms fuerza.
Yo tambin valoro Brideswell. Y me preocupaba imaginarme a los nios en esta casa tan fra.
Y encontrar la manera de que no te congele el corazn ni apague tu espritu, pens.
Tendremos nuestros hijos, espero dijo l.
Y encontraremos la manera de que se sientan cmodos aqu. Siempre podemos darle una
capa de pintura rosa al vestbulo de mrmol.
Sacrilegio dijo l riendo con la boca en su cuello. Pero, sabes?, esas paredes slo estn
pintadas de modo que parezca mrmol, as que por qu no? No rosa tal vez, pero s un cierto tipo
de color. Le busc los labios. Gracias a Dios por ti, Jancy.
Ella le correspondi el beso y lo hizo rodar hasta dejarlo encima de ella, para poder alejarle las
preocupaciones aunque fuera durante un rato.
Al despertar a la maana siguiente, tuvo que hacer un repaso mental para saber dnde estaba.
Cuando lo record, comprendi que la haba confundido el modesto tamao del dormitorio y tal
vez incluso la sensacin de encontrarse en una casa pequea. Tal como pensaba, esas villas eran
igual que casas pequeas.
Cuando despert Simon le sonri, pero ella vio en sus ojos la insinuacin de lo que le pesaba
esa carga.
He estado pensando.
Ay de m! dijo l, sonriendo con los ojos.
Simon, no podramos hacer del ala de la familia nuestra casa? Creo que incluso podramos
abrir una puerta de entrada propia. As podramos cuidar el resto de esta propiedad sin tener que
vivir en la casa principal ni pasar la mayor parte del tiempo en ella.
l se gir hasta quedar boca abajo, con la cabeza apoyada en los brazos y la mir con una
sonrisa radiante.
Podramos, verdad? Sumamos a eso una ocasional fiesta en la casa grande para mantenerla
viva y cumplimos nuestro deber.
Tal vez una fiesta para todos los Pcaros.
Esa s que es buena idea. Mi esposa ngel.
A ti tambin se te habra ocurrido. Simplemente en estos momentos yo tengo menos cosas
de qu preocuparme.

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Todo est bien en el mundo cuando mi Jancy est en l. Se baj de la cama. Siento que
me viene la poesa. Todo est bien en el mundo cuando mi Jancy est en l. Tiene el pelo precioso
pero va y se lo recoge con horquillas.
Ella le hizo una mueca, riendo.
Soluciona todos los problemas y canta como un pardillo.
Idiota!
La amo, la adoro, la quiero, y en eso est toda la verdad.
Le sopl un beso y entr en el pequeo vestidor.
Ella se qued sentada en la cama, rodendose las rodillas y sonriendo como una idiota, como lo
haba llamado a l.
Despus hizo lo que deba y fue a tirar del cordn para que viniera una criada a ayudarla a
vestirse. No tena ms remedio si quera ponerse el vestido negro de lady Thea. Mientras se vesta
pens que tena la urgente necesidad de tener ms ropa de luto, pero en esos momentos no tena
ni idea de cmo proceder al respecto.
Atravesaron la casa principal hasta llegar al comedor de la familia, donde ya estaba el padre de
Simon sentado a la mesa.
Despus que el lacayo les llev el desayuno, Simon lo despidi e hizo la sugerencia.
Su padre lo mir sorprendido.
Qu? No, no Simon, de ninguna manera te voy a echar encima esa carga. T deseas trabajar
en el Parlamento y estoy seguro de que vas a servir bien a la nacin.
Eso espero dijo Simon con hbil despreocupacin. Pero una casa de campo no es algo
malo para un poltico, padre. Y espero poder usar libremente la casa de la ciudad.
Pero puedes tenerla sin asumir la responsabilidad de esta propiedad. No intentes decirme
que de repente le has cogido el gusto a la administracin de propiedades, porque s que no es as.
Dicho eso enterr el cuchillo en su bistec como si eso fuera el final del asunto.
Claro que no dijo Simon, pero esta propiedad prcticamente funciona sola. Reconcelo,
padre, aparte de los dems problemas, te aburriras aqu. Es una joya perfecta. No hay que
construir nada. El parque desafa la idea de mejoras. Y dado que los inquilinos y los hombres de
negocios de la localidad estn acostumbrados a un trato fro y distante, igual los llevaras a la
rebelin intentando mejorar su situacin.
El seor Saint Bride lo mir indignado, pero movi la boca, y a Jancy le pareci que se le estaba
formando una lgrima en el ojo.
Hay ms an continu Simon, Jancy ha propuesto que vivamos agradablemente en esta
ala, y dejemos la casa grande para fiestas y reuniones sociales importantes. De verdad, padre, no
hay nada que deseemos ms.
Aunque las palabras de Simon eran ciertas en su contexto, Jancy tuvo la impresin de que su
padre no se dej engaar. Pero se le escap la lgrima y se la limpi con el pauelo.
Gracias, gracias, mi queridsimo hijo. A tu madre se le rompera el corazn si tuviera que
dejar Brideswell, sabes?
Lo s dijo Simon sonriendo, y no podemos tolerar eso.

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ULLO
O 3355

Dejando a Simon con su padre, Jancy sali del comedor sintindose feliz porque las cosas en
general se estaban solucionando. Jams habra elegido vivir en una casa como esa, pero podra
convertirla en un hogar, y lo hara.
Fue a visitar a la prima Dorothy y la encontr igual de agotada y afligida, pero vio claro que
deseaba retomar la direccin de la casa. Sin duda estar ocupada le hara bien, as que le expres su
gratitud, y entonces se qued sin saber qu hacer.
Volvi a recorrer la casa, disfrutndola como husped. Era realmente bella en sus proporciones,
y las figuras clsicas en bajorrelieve, los hermosos adornos en yeso en el cielo raso y las obras de
arte eran una maravilla para ella. Pero sencillamente no lograba entender por qu alguien
construa una casa para impresionar, sobre todo cuando la familia viva la mayor parte del tiempo
en un anexo. Adems, Marlowe no era ni siquiera especialmente accesible para quienes podran
desear entrar a admirarla. Pens si sera escandaloso abrirla al pblico algunos das, das en que
todos, incluso los Hannaskys del mundo, pudieran entrar a mirar boquiabiertos.
Le interesaron los retratos familiares, y vio que si alguien de esa rama de los Saint Bride haba
heredado el pelo del Negro Ademar, no qued registrado. Claro que durante el siglo anterior o
ms, los hombres solan llevar peluca.
Sin poder estarse quieta, se puso una capa y sali a caminar para contemplar la casa desde
fuera. Sali por la terraza de atrs, de la que bajaba una ancha escalinata a los senderos de un
jardn formal, que se vea tan meticulosamente cuidado como la casa. No se formaba musgo en los
senderos y en el suelo ni siquiera haba una hoja cada.
Vio a unos cuantos jardineros, aunque supuso que habra muchos ms; todos se alejaban
discretamente para no estorbarla. Habra preferido tenerlos cerca. La sensacin de estar sola en
ese inmenso campo desierto era perturbadora. S que podran abrir los jardines para quienes
quisieran visitarlos. Los jardines, como la casa, se haban hecho para exhibirlos.
Pero deseaba un jardn normal, como los de las casas de Carlisle y York, una parte para flores
perfumadas, una parte para frutales, una parte para huerta. Arrug la nariz al imaginarse el
escndalo que armara cuando plantara sus propias hortalizas.
Se sent en el borde de una silenciosa y calma fuente en cuyo centro se elevaba un enorme pez
de piedra que seguro que en verano arrojaba agua, contemplndolo todo, buscando un lugar
apropiado para una pequea huerta. Quedara horrenda, supuso, si la dispusiera justo al lado de
su casa villa. Se gir a mirar hacia el otro lado de la casa, donde haba unos templos en miniatura e
incluso unos pilares quebrados que sugeran que en otro tiempo se alzaba ah una casa romana.
Casi seguro que no.
Una enorme casa de piedra en la distancia le record que tendran vecinos ricos. Las
preocupaciones volvieron a inundarla como la humedad. Vivir ah significara formar parte de la
sociedad, de la lite rural. Tendra que ofrecer cenas y bailes, tal vez para personas como la seora
Ransome-Brown.
Pero los Hannasky eran buenos para imitar, se dijo, pensando en cmo adopt el aire de la
Gran Panjandrum ante la criada de Long Chart. Pero pensar en Dacre y el dibujo la inquietaba. Si
Hal no haba logrado tratar con l, qu podra estar buscando?

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Dinero? Eso no sera un problema en el mundo de Simon, aunque la fastidiara darle aunque
fuera un penique.
Influencia? Lo mismo, no deseara favorecer a nadie con esas condiciones, pero l pareca
inteligente y trabajador as que tal vez no sera algo tan corrupto.
Pero ellos tendran que vivir bajo la amenaza de la revelacin, sujetos a infinitas peticiones y
exigencias. Eso sera intolerable, y ahora que Simon se iba a hacer cargo de Marlowe y no tardara
mucho en convertirse en lord Austrey, el descubrimiento de sus orgenes sera un escndalo
horrible. A ella la excluiran de la buena sociedad y eso sera insoportable para l.
No lograba entender cmo se dej tranquilizar por l. Ni siquiera haban tocado el tema de que
su cambio de identidad pona en peligro la validez de su matrimonio. Recordaba haber sabido de
un caso en que a un heredero se le negaron el ttulo de su padre y las propiedades vinculadas al
ttulo porque el tribunal concluy que su padre no estaba legtimamente casado con su madre en
el momento de su nacimiento. Un hombre poda legar su propiedad a quien quisiera, pero un
ttulo tena que pasar a su hijo mayor legtimo.
Y si Dacre era lo bastante listo para esperar a que ellos tuvieran un hijo? Entonces tendra un
poder tremendo sobre ellos. Ahora no era el momento para decirle esas cosas a Simon, pero lo
hara.
Y detrs de todo, acechaban los Hannasky. Y si Dacre se pona a averiguar quines eran sus
padres? Le habra explicado Martha su secreto a otra persona aparte de a Isaiah?
Por el rabillo del ojo vio un movimiento y se gir a mirar, suponiendo que vera a un jardinero.
Entonces se levant.
Capitn Norton! Qu hace aqu? Para compensar el tono descorts sonri. Estamos de
luto, pero sea bienvenido. El Eweretta hizo una navegacin tranquila hasta Londres?
Muy tranquila. Desembarcamos hace varios das. He estado viajando.
A qu habr venido?, pens ella. No lograba imaginrselo.
Y se enter de que Simon estaba aqu? Vamos hacia la casa, hgame el favor.
l ech a caminar a su lado.
Hermosa propiedad es esta. Y todo ser de Simon algn da, colijo, adems de Brideswell.
Algunas personas nacen bienaventuradas, verdad?
Ella podra decirle lo que opinaban de esa bienaventuranza, pero no le vio sentido.
Tiene familia en esta regin? pregunt, pensando dnde alojarlo si quera quedarse.
No, he venido a verla a usted, Nan Saint Bride. Ella se detuvo y se gir lentamente a mirarlo.
Pero si usted fue el padrino de Simon en el duelo!
l se encogi de hombros, relajado, ligeramente divertido, como un gato que hubiera atrapado
a un ratn.
No fui lo bastante rpido para comprender lo que ocurra. Se te ve muy bien, Nan. Toda una
gran dama ahora. Pero creo que si te encontraras cara a cara con tu antigua vecina la seora
Entwistle, ella sabra la verdad.
Jancy intent aplastar el miedo que le haca retumbar el corazn y le haba resecado la boca.
Qu desea?

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Qu rpida. Siempre he admirado tu agudeza. Por qu lo hiciste? Para quedarte con la


herencia de tu prima, supongo, as que no me mires con tanto desdn. Despus usaste tus ardides
con Trewitt para quedarte con su dinero, y ahora todo esto. S que admiro el xito.
La furia estuvo a punto de descontrolarla, pero se aferr a la tranquilidad.
Qu desea? repiti.
Directo al grano, pero claro, ests acostumbrada a negociar, verdad? La futura condesa de
Marlowe, trabajando en una tienda. Qu dir el mundo?
Ella se limit a mirarlo a los ojos, sin morder el anzuelo.
Muy bien, no es nada complicado. Algunos de los papeles que tiene Simon podran frustrar
mis perspectivas. Tremelos y nadie se enterar de tu engao, ni siquiera Saint Bride.
Ella hizo un esfuerzo por ocultar su sorpresa y en pensar rpido.
El no saba que Simon saba la verdad.
No saba que los papeles estaban en otra parte.
Si le doy los papeles, no lo dir nunca a nadie? le pregunt, intentando parecer nerviosa
para tranquilizarlo.
Para qu lo voy a decir? A m no me beneficiara. Pero volvers a pedir ms, canalla.
Qu papeles son? Cmo voy a saberlo? Su nombre no aparecer en ellos, supongo, porque
entonces Simon lo habra sabido.
Tremelos todos. Mir alrededor. Estar ah, junto a la fuente. Yo retirar los que me
interesan y eso ser todo.
Su tranquila seguridad de que ella hara lo que le exiga la enfureci tanto que dese matarlo.
Muy bien dijo, rogando que l interpretara que su furia y tensin se deban al miedo.
Se dio media vuelta y ech a andar a toda prisa hacia la casa.
Arda de furia, pero ms al fondo la atenazaba el terror. Aparte de matarlo, qu poda hacer
para poner fin al chantaje? Simon. Necesitaba a Simon. Subi corriendo los anchos peldaos, pero
al llegar a la casa se oblig a aminorar el paso y se dirigi a toda prisa al ala de las oficinas.
Ah slo encontr a los criados y ellos no saban dnde estaba Simon. Entr en la casa principal.
Le zumbaba la cabeza y no era capaz de pensar, pero se dirigi al corredor del ala de huspedes y
casi choc con l.
Simon le cogi las manos.
Te anclaba buscando. Ha muerto Marlowe. Con la conmocin se le fue el cuerpo.
l la cogi antes que cayera al suelo y la llev a sentarse en un banco de mrmol.
No debera habrtelo dicho as.
No es eso. O es slo en parte.
En ese vestbulo la voz resonaba en las paredes y a saber quin podra orlos. Le cogi la mano y
lo llev hasta que salieron por la puerta principal, por el lado opuesto a donde esperaba Norton.
Jancy, qu te pasa?
Tan pronto como bajaron la escalinata, se lo explic, casi en resuellos.
Ha venido Norton. l fue quien cogi el dibujo. Lo llev a Carlisle. Lo sabe, Simon, y desea tus
papeles por su silencio. Qu podemos hacer?
Dnde est?

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En la parte de atrs, cerca de una fuente con un pez enorme.


l ech a andar a largas zancadas para rodear la casa. Ella corri detrs.
Qu vamos a hacer?
Lo voy a asesinar contest l, y ech a correr.
Ella corri detrs, pero era intil. No podra darle alcance.
Cuando consigui rodear la casa, los vio, en la distancia. Simon cogi a Norton por las solapas,
lo lanz al suelo de un puetazo, cay sobre l y continu golpendolo.
Cuando ella lleg hasta ellos, Norton estaba pidiendo misericordia. Corriendo se abalanz sobre
Simon y le cogi el brazo.
Para, para!
Sinti la tensin en su cuerpo duro como la piedra, pero l se incorpor.
Levntate le espet a Norton.
El capitn Norton estaba prcticamente sollozando, con una mano en la nariz, que
probablemente tena quebrada, pero se levant.
Lo nico que deseaba era unos papeles.
Asustaste a mi esposa. Amenazaste a mi esposa. Y qu hiciste con el dibujo que nos
robaste?
Jancy trag saliva. Si Simon le hubiera preguntado a ella algo en ese tono, lo confesara todo al
instante.
Lo llev a Carlisle balbuce Norton. A sus vecinas.
A las vecinas de lady Austrey enmend Simon.
Norton agrand tanto los ojos que se les vio la parte blanca.
No les dije nada! Hice como si el dibujo fuera un legado. Dije que eran Martha y su hija. Ellas
dijeron que no, que era su sobrina, pero lo agradecieron mucho. Que era muy agradable
recordarlas. Eso es todo. Lo juro!
Y eso lo olvidars totalmente dijo Simon, sus palabras duras y fras como trocitos de hielo.
Norton dio la impresin de que iba a protestar, pero se limit a mascullar:
S, por supuesto.
Milord.
Milord!
Simon lo mir pensativo, friccionndose los nudillos.
Supongo que eres el que McArthur llama coin diciendo que le eres muy til. Astuto al usar
tu rango como inicial y aadir una letra. Capitn Oliver Norton. Es probable que eso nos sirva para
descubrir quin es land tambin. S, comprendo que una vez que alguien descubra quin es
coin eso frustre tus perspectivas.
Nunca fue mi intencin hacer dao. Slo deseaba avanzar en mi carrera. Todos lo hacan.
Escucha dijo Simon, rotundo. Sacar esos papeles reveladores y los tendr seguros.
Mientras guardes silencio, puedes continuar tu mezquino camino, pero si eres juicioso, este nunca
se cruzar con el mo. Si alguna vez causas un problema, te aplastar. Ahora vete.

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Jancy pens que Norton reaccionara furioso ante ese fro tono despectivo, pero tal vez
comprendi que en cierto modo haba obtenido lo que vino a buscar, porque simplemente se dio
media vuelta y se alej algo tambaleante.
Tardamente mir alrededor, preocupada de que hubiera algn criado. Estaba en campo
abierto y no vio a nadie, as que tal vez nadie oy lo que se dijo ah.
Pero alguien podra haberlos visto.
Aunque slo habra visto una pelea.
De todos modos, se senta como si se hubiera abierto la caja de Pandora. La verdad ya estaba
fuera y, pese a la amenaza de Simon, tal vez no volvera a cerrarse nunca.
Simon se gir a mirarla.
No hablar.
Pero me siento como si se hubiera abierto el suelo bajo mis pies. Simon, quin ser el
prximo y qu desear?
Nadie. Si alguien te denuncia como a Nan, no Jane, le diremos que se vaya al infierno.
Pero es posible que yo haya transgredido la ley!
Lo dudo, pero si es as, conozco excelentes abogados.
Ella vio que l segua rodeado por un residuo de furia y violencia, y se estremeci. No deba
insistir, al menos no en ese momento, estando l bajo el peso de la muerte del conde, arrojado a
una situacin nueva y no deseada. Le cogi las manos magulladas.
Lo siento, cario. Lo del conde. l se encogi de hombros.
Se esperaba.
De verdad que ahora soy lady Austrey?
Exager, para impresionarlo. La ley exige esperar hasta estar totalmente seguros de que
Dorothy no est embarazada, y en caso de que lo est, hasta que d a luz. Aunque ella est segura
de que eso es imposible, tendremos que esperar un tiempo.
Y qu ocurrir mientras tanto?
En teora la propiedad la deberan administrar fideicomisarios, pero en la prctica tendremos
que hacerlo nosotros. A su debido tiempo padre tendr el ttulo de conde de Marlowe y yo ser
Austrey. Nuestro hijo mayor, si tenemos un hijo varn, ser lord Bruxlow, pobrecillo. Le
desapareci la tensin y le puso las manos en los hombros. Cmo ests? Perdona que te haya
asustado.
Estoy bien.
No poda decirle que lo que ms la asust fue l. La asust con su violencia, pero tambin
porque pareca resuelto a enfrentar al prximo acusador con la verdad. No lograba ni imaginarse
todas las consecuencias de eso, pero una predominaba horrorosamente en su mente.
Se moj los labios.
Simon, no podemos reconocer que yo soy Nan, no Jane.
Por qu no? No es lo ideal, lo concedo, pero t cometiste ese error de juicio en un momento
de agotamiento nervioso y afliccin. Sin duda eso es mejor que permitir que gusanos como Norton
nos chantajeen.
He mentido una y otra vez sobre eso, a muchas personas.

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Eso lo podemos arreglar.


El tono de impaciencia que detect le dijo a ella que ese no era el mejor momento para eso,
pero qu otra cosa poda hacer? No poda permitirle que procediera as. Dese gritar por el dolor
que le causara lo que l la obligaba a hacer.
No podemos reconocerlo porque eso pondra al descubierto cosas que no desearas que se
supieran jams.
l la mir a los ojos, perforndoselos.
Ests casada? Con otro, quiero decir?
Noo!
Entonces, qu podra importar tanto?

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ULLO
O 3366

Iba a tener que decrselo.


Cuando fui a vivir con Martha Otterburn, no llegu de la mano de unos parientes escoceses.
Nunca en mi vida he estado en Escocia.
El guard silencio, esperando.
Mi madre me llev all. Yo era, soy, hija de Archibald Otterburn, nunca he mentido en eso,
pero de una mujer llamada Tillie Hannasky. l pec con ella cuando Martha estaba embarazada de
Jane.
Comprendo.
Desesperada, ella esper el juicio.
Eso es todo?
Soy bastarda!
Tambin lo eran Guillermo el Conquistador y el primer duque de Richmond, y la reina Isabel,
segn cmo se mire. Es lamentable, pero no sers la primera hija ilegtima que entra en la nobleza
por matrimonio.
Ella solt una risita nerviosa.
Ser la primera Hannasky. Simon, los Hannasky son vagabundos y gandules. Tengo parientes
que han sido encarcelados e incluso deportados. Y llevo su sangre. Cuando estbamos revisando el
dormitorio del to Isaiah, sal corriendo con las cartas de Martha porque tema lo que poda haber
en ellas, y tena razn. Martha le cont lo que haba hecho. Le explicaba lo de mi mugrienta madre
Hannasky y de mi sangre Hannasky contaminada.
Hannasky dijo l, frunciendo ligeramente el ceo. Supongo que no existi esa amiga Jane
que se ahog en el ro.
Ella se sinti enferma.
No. Lo siento, nunca quise mentirte.
l se gir a mirar hacia el campo y ella pens si simplemente debera escabullirse y alejarse.
Entonces l la mir.
As que te inventaste a esos hombres Hannasky que intentaron salvarla. No me dio la
impresin de que fueran malos.
Pero por mucho que se estire la imaginacin no son cristianos decentes ni honrados.
No lo son la mitad de los aristcratas.
Ella exhal un suspiro, sintindose agotada de muerte.
Simon, t remontas tu pelo y tu temperamento a un antepasado y tu adhesin a las causas
justas a otro. Pues bien, no desears que un futuro conde de Marlowe tenga las caractersticas de
los Hannasky.
l se qued inmvil como una estatua, su cara seria y sombra a la fra luz de noviembre, con el
pelo veteado de fuego agitado por una ligera brisa. A ella le dola cada respiracin que haca; eso
era el fin.
Entonces l dijo:

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Deseo que los futuros condes de Marlowe tengan tus caractersticas. Conocerte a ti, mi amor,
me ha hecho comprender que lo importante es lo que somos. Sean cuales sean tus orgenes,
Jancy, eres oro puro.
Simon...
Calla. La aristocracia britnica est plagada de ladrones y asesinos. Nosotros tenemos un
pirata en el rbol genealgico.
Pero, Simon, y si alguien lo descubre? Tal vez no entiendes...
Ah, s que lo entiendo. Tenemos Hannaskys en los alrededores de Brideswell. Los Cockerton,
por ejemplo, y la familia Strubb. S, sera ms sencillo si el mundo nunca supiera quin fue tu
madre, pero si alguien se entera, miraremos fijamente a esa persona hasta que baje los ojos.
Te excluirn. A m jams me aceptarn en ninguna parte.
Te aseguro que los Pcaros nos aceptarn, y dudo que la alta sociedad les vuelva la espalda a
ellos.
Jancy no supo qu decir, no supo qu pensar. l hablaba de su mundo, por lo tanto tena que
saber, pero ella no le crea. l deseaba que las cosas fueran as, pero ella no lo crea posible.
Se lo dijo.
l le cogi el brazo, lo pas por el suyo y ech a caminar.
Volvamos a la casa. Tenemos que hablarlo, pero no quiero perderte, Jancy, y no te perder.
Cuando se acercaban a la terraza, pregunt: Quin ms sabe quin fue tu madre? Esas
vecinas?
Dudo que Martha se lo haya dicho a alguien aparte de Isaiah. Lo encontraba vergonzoso.
Entonces la mayor parte de los problemas estn resueltos dijo l, sin hacer caso de la
ltima frase.
Pero y los Otterburn? Tienen que saber que yo no pertenezco a su familia.
Subieron los peldaos de piedra bajos.
Las familias suelen dispersarse muchsimo. En Canad conoc a un Saint Bride que jams
haba odo hablar de Brideswell. Remontamos el parentesco hasta una poca en torno a la Guerra
de las Rosas. Pero no importa, no lo ves? Si alguna vez sale el tema, reconoceremos que Martha
se invent la historia escocesa para encubrir la indiscrecin de su marido. Esa es la belleza de la
verdad.
Entraron en la casa, ella pensando, con esperanza e incredulidad, si de verdad l podra disipar
todos los problemas. La llev hasta el dormitorio que ocupaban y le ayud a quitarse la capa.
Entonces la mir con los ojos muy serios.
S hay algn otro secreto, Jancy, por piedad, dmelo ahora.
Ella cerr los ojos para contener las lgrimas.
No, ninguno, te lo prometo. Perdona, Simon, mi intencin era decrtelo todo en Poole, pero
me falt el valor. Y deseaba demasiado vivir contigo.
l le limpi las lgrimas.
A este respecto no hay nada que sea demasiado. Y dudo que tu deseo sea ms grande que el
mo. Eres mi vida, Jancy. Sin ti, me morira.
Ella senta lo mismo, y se besaron como si fueran el aire y la sangre el uno para el otro. l se
apart primero. La llev a sentarse en el pequeo sof y se sent a su lado.

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Para hacer esto tenemos que estar preparados. Quin ms puede presentarse para
mordernos?
Ella se estremeci ante esa imagen.
Los Hannasky. Tienen que saberlo. Entonces lo pens. Aunque lo dudo. No recuerdo que
nadie mencionara nunca a mi padre. Mi madre... Sinti arder las mejillas. Nadie le haca
preguntas sobre quien haba engendrado a sus hijos.
Comprendo dijo l arqueando las cejas, aunque pareca ms divertido que horrorizado. O
sea, que es posible que tu madre nunca le dijera a su familia quin era tu padre?
S. Aunque eso segua avergonzndola, lo dijo : Igual ni ella misma lo habra sabido si yo
no hubiera salido tan parecida a l.
Entonces slo lo sabe tu madre. Es probable que lo diga? Ella fij la vista en el fuego,
pensndolo.
Ha pasado tanto tiempo... y yo era una nia. Lo mir. Yo la quera. Cuidaba bien de
nosotros, a su manera despreocupada.
Cuntos hermanos tienes?
Cuatro, por entonces. Como deca ella, los bebs llegan con mucha facilidad.
Cay en la cuenta de que haba hablado con el acento de su madre al decir eso y se ruboriz.
Cuando lo mir vio que l estaba sonriendo.
Por fin estoy comprendiendo de dnde viene mi pcara y descarada Jancy.
No digas eso!
Pero es que me gusta mi picara y descarada Jancy. No veo la hora de conocer a tu madre.
No empieces a imaginarte cosas romnticas dijo ella, triste. Una vez la vi en la calle, unos
tres aos despus de que me dejara con Martha. Estaba sucia, harapienta y borracha, grosera. Lo
nico que sent fue terror, de que pudiera cambiar de opinin y llevarme con ella.
Pero no te llev. Supongo que ella te ense a echar la suerte.
Esa fue la ta Sadie.
Y lo de los gusanos?
La nani Hannasky.
Bendita nani Hannasky. Estoy en deuda con ella, y con tu madre, por ti, as que tal vez
debera devolverles el favor.
Aceptarn dinero, seguro. Pero luego querrn ms.
Excelente. Mi amor, pinsalo, es mi deber cuidar de tu madre y de su familia.
Simon, qu ests tramando?
l se desliz hacia abajo por el asiento, con aspecto de estar muy complacido consigo mismo.
Dnde viven?
En los caminos dijo ella, y suspir. Viajan desde la primavera al otoo, haciendo trabajos
eventuales, a veces venden caballos, a veces mendigan. Roban y cazan en cotos privados si
pueden salir impunes. En invierno viven en una casa que tienen en la zona de los pramos. Es una
granja, pero est destartalada y la tierra es tan dura que no se molestan en trabajarla.
O sea que si les encuentro una buena granja no la trabajarn?

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Lo dudo. Yo era una nia repiti, pero creo que les gusta vivir como viven. A m me
gustaba bastante, fuera de los meses ms fros del invierno y cuando alguien se meta en
problemas con la ley. Para empezar, en Abbey Street detestaba estar encerrada en casa, y siempre
en el mismo lugar.
Simon, que haba estado contemplando el cielo raso, la mir.
Estoy dispuesto a apostar que tu madre tena tu bien en su corazn. Te encontr un buen
hogar, y nunca te caus problemas, verdad? No iba a mendigar, no intent convencerte de que
robaras algo.
No, nunca. Nunca contact conmigo. Yo creo que me llev a la casa de Martha porque estaba
preocupada. Yo destacaba mucho entre los Hannasky debido a mi coloracin, y eso atraa la
atencin. La gente pensaba que podran haberme robado. Tillie se rea de eso, diciendo que los
bebs llegan con tanta facilidad, pero a los Hannasky no les gusta llamar la atencin. Y luego
estaba el to Lemuel, que haba empezado a tratarme de una manera rara. Lo mir. Sabes lo
que quiero decir?
S. Tengo la sensacin de que me va a caer bien tu madre.
Ella se limit a mover la cabeza. Si l insista en ese inslito encuentro, se enterara de la
verdad. Pero ya no tema que la rechazara por eso.
Record cuando le dijo que era oro puro.
Tal vez debera intentar disuadirlo de esa locura, pero no lo hara.
Suponiendo que no nos equivocamos respecto a tu madre, es remota la posibilidad de que
alguien descubra que eres Hannasky de nacimiento. El que seas bastarda es slo un hecho
desafortunado. La afable aceptacin por parte de personas importantes le restar importancia a
eso.
Y lo de que soy una embustera empedernida? Viv en York hacindome pasar por la sobrina
de Isaiah Trewitt.
Y aqu tienes una prima Dorothy que ni siquiera es prima ma. Yo tengo dos parientes a los que
llamo to y ta que no son parientes sanguneos.
Seguro que he hablado de Martha como si fuera mi madre.
Fue tu madre adoptiva.
En el barco, en el Wallace, les dije que la que muri era Nan Un error de juicio debido a tu
afliccin, confusin y fragilidad
Y en el Eweretta?
Eras Jane Saint Bride.
Pero hija de Archibald Otterburn y de su esposa.
Qu curioso sentirse triunfante por haberse anotado un punto que le destrozaba el corazn.
No recuerdo que hayas asegurado ser la hija de Martha. A no ser que lo hicieras en alguna
conversacin privada.
Debo de haberlo dicho. Cuando Dacre comprendi que yo tena que ser la niita que vean en
la Academia Otterburn.
Ests segura?
Ella lo pens, ceuda.
No.

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Cmo podra estar seguro Dacre, entonces? Esa es la belleza de esto, sabes? Cuntas
personas pueden jurar respecto a los detalles de una conversacin intrascendente? Las personas
suponen cosas, pero eso no es lo mismo, y si se les dice firmemente que entendieron mal, lo
aceptan. Menos mal que no hay ngeles anotando todo lo que hacemos y decimos.
Yo crea que los haba. l sonri.
Si es as, parece que no vuelven a leer lo que han escrito en esta vida.
Y los dibujos? continu ella.
Firmados por Jane Anne Otterburn. Por qu alguien va a creer que dijiste que t eras Jane si
reconociste que no sabas dibujar? Ella se llev las manos a la cabeza y se la presion con los
dedos.
Esto no puede resultar. l le baj las manos.
Creme, resultar. Por pura y fabulosa casualidad, no hemos tenido tiempo de darle a mi
familia ningn detalle que necesite correccin o explicacin. Y no olvides el as que tenemos.
Quin le va a causar problemas a lady Austrey, esposa del futuro conde de Marlowe?
Chantaje replic ella.
Ya has visto como soluciono yo lo del chantaje.
Eres extraordinariamente formidable.
Entonces confa en que voy a hacer esto.
No me siento digna de eso. He mentido, Simon, a muchas personas, incluido t.
El acall sus protestas con un beso.
Confa en m, Jancy. No diremos nada ni le daremos importancia, pero a partir de ahora
vamos a proceder como si t hubieras sido siempre Nan Otterburn, el pecadillo de Archibald
Otterburn.
Ella lo mir. Qu hombre, lo amaba con ms que locura.
Muy bien. Voy a creer que tienes la razn. Ah, pero hay una cosa... Al ver su expresin se
apresur a continuar: No, no es un secreto! Pero nuestra boda, Simon, yo creo que podra
haber algo irregular en ella. De verdad yo crea que podra liberarte porque t creste que te
casabas con otra persona.
El fraude es motivo de invalidacin, sin lugar a dudas, pero a los ojos del mundo yo saba la
verdad tan bien como Isaiah. La nica persona a la que podra haberle dicho otra cosa es a Hal, y
podemos confiar en l. Entonces le levant las manos y le roz los dorsos con los labios. Mi
amadsima, queridsima Jancy, quieres casarte conmigo?
Ella lo mir ceuda.
l sonri.
No s de ninguna ley que diga que no podemos celebrar dos veces la ceremonia, y a mi
madre le encantar celebrar una boda en Brideswell. No inmediatamente, pero creo que dentro
de un mes no escandalizar a nadie. Y bien, mi amor?
Ella miro sus ojos sonrientes.
S, mi muy maravilloso Simon. Me casar contigo, otra vez y para siempre.

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12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Bribones)

CCAAPPTTU
ULLO
O 3377

Brillaba el sol el da de la boda, lo que era algo as como un milagro a comienzos de diciembre.
Jancy se asom a mirar por la ventana de su dormitorio, en el que haba dormido sola esa nica
noche. Acunando entre las manos la cajita que contena el corazn de hueso pulido, le sonri al
mar.
Despus de los funerales haban viajado al norte a ordenar los detalles de su situacin. Las
seoras Entwistle y Cubbhouse se apenaron al enterarse de que haba habido un error, que era
Jane la que haba muerto, no Nan, aunque eso no significaba que las entristeciera verla viva. Su
guapo e importante marido fue la maravilla de un da para ellas.
Ella hizo lo que haba credo que nunca sera capaz de hacer. Llev o Simon a Abbey Street para
que viera su casa, a los lugares donde jugaba con Jane y a la tumba de Martha. All dispusieron las
cosas para que se labrara una lpida en memoria de Jane Otterburn, que en la feria del verano de
1815 dibuj retratos para una obra de caridad y no slo reuni dinero sino que tambin cre
imgenes valiosas y valoradas.
Por mediacin de un abogado contactaron con Tillie. A Jancy le pareci que Simon se sinti algo
horrorizado al ver a la mujer ruda y sucia que se present con un atuendo que claramente
consideraba el mejor que tena, una rada capa de terciopelo y una papalina de copa muy alta, de
paja trizada y adornada con demasiadas flores, pero ella se sinti inundada de cario.
Ya no saba si segua considerando madre a Tillie, pero tena buenos recuerdos y se sonrieron
como viejas amigas. Tillie se mostr contentsima de que su hija hubiera entrado en una familia
tan grandiosa por matrimonio, y no tard en exigir dinero. Simon iba preparado para pagarle,
lgicamente, y ella saba que las cincuenta libras que peda Tillie eran nada para l, pero de todos
modos se sinti horrorizada y divertida.
Usted es la madre de mi mujer le dijo Simon , y los dos queremos que viva con
comodidad. Indefinidamente.
Entonces Tillie cambi, de la manera que ella recordaba del da que la llev a la casa de Martha.
En sus ojos brill una especie de viva perspicacia, y sonri tambin.
Ust es gea persona. Pero no nos conviene que en mi familia me hagan muchas preguntas,
as que tendr que hace'lo parecer como si un admirador me ha dejado algo para cada mes. Una
vitlica no la llaman?
Una renta vitalicia, s.
Que me sirva pa compra'me galas y remedios cuando alguien los necesite. Y carbn y comida
en invierno. Es terrible pa' los cros y los viejos el invierno. Recuper el gimoteo de mendiga.
Diez libras al mes? La casa necesita un techo nuevo. Digamos diez extras ahora pa eso.
Diez libras al mes era una fortuna para una Hannasky.
Era un admirador muy ferviente dijo Simon, lo que no me sorprende nada. Lo dejaremos
en veinte, y de vez en cuando recibir regalos.
Por primera vez en su vida tal vez, Tillie se qued sin habla, sin saber qu decir, pero se
recuper en seguida.
Tendra que haber pedio m', no? Entonces la mir a ella. No tienes pa' qu temer que
yo te moleste, nuestra Jancy, pero me alegra infinito lo que ha sido de ti.

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Gracias a ti.
Entonces ven al norte de ve' en cuando pa' verte. Se levant y le dio un tirn a la horrorosa
papalina. Y no te olvides de esos regalos!
Ya le haba mandado un regalo annimo, una capa de abrigo, enaguas de franela y un llamativo
broche que saba que le encantara, y despus una cesta con naranjas.
Gracias, Tillie musit y se apart de la ventana para empezar a prepararse para la boda.
Muy pronto iba caminando cogida del brazo de Simon en la dorada y fra maana en direccin a
la iglesia de Monkton Saint Bride, rodeados por los familiares y amigos de l. Estaba Hal, con la
seora Beaumont orgullosamente cogida de su brazo. Preparados por Simon, los Saint Bride les
haban dado una muy cordial bienvenida a la pareja, pero eso no ocurrira en todas partes. Ella
haba visto preocupacin en los ojos de Blanche, el miedo de ser causa de sufrimiento para su
amado.
Haba venido tambin un alegre irlands llamado Miles Cavanagh, con su esposa irlandesa de
pelo moreno. Llegaron con dos hermosos caballos irlandeses como regalo de bodas, una yegua y
un semental, acerca de los cuales l hizo una broma subida de tono. Tambin estaba lord Darius, y
al parecer Mara Saint Bride se haba asignado el papel de su ngel de la guarda. l continuaba
dbil y macilento, y sin duda se beneficiara de la simpata y cario de Brideswell, pero daba la
impresin de que l no tena mucho para ofrecerle a Mara a cambio.
Todos los dems Pcaros haban enviado regalos y felicitaciones. Nicholas Delaney envi un
bellsimo par de pistolas de duelo, con las culatas de madreperla con joyas incrustadas. La carta
deca: Espero que te fijes que estn tan adornadas que no se pueden usar.
Al leerla Simon se ech a rer, comentando: Una clara regaina.
Ella llevaba un vestido azul oscuro nuevo, confeccionado a la ltima moda y una boina escocesa
a juego que dejaba ver los rizos alrededor de la cara. Para la ocasin le haba prendido un botn
redondo bastante grande en el centro. Cuando baj y Simon se la vio se ri a carcajadas e insisti
en que recitaran el texto del Gran Panjandrum all mismo. Todos participaron.
Debido a las recientes muertes, la boda era oficialmente un asunto discreto, pero tratndose de
Brideswell no poda haber nada discreto. Los aldeanos llenaron las serpentinas calles para darles
los parabienes al seor Simon y a su seora.
Ya cerca de la iglesia se detuvieron ante la Fuente de la Novia. Siguiendo la tradicin, Simon
sac agua y se la ofreci a Jancy. Ella lo mir enfurruada, pero bebi, como deba hacer una novia
virtuosa. Puesto que no cay muerta, todos aplaudieron y pudieron entrar en la iglesia.
Esta vez tenan la licencia y todos los detalles concretados. Simon le puso una nueva argolla de
oro en el dedo y luego otra con diamantes, para protegerlo, como deca la tradicin. El otro anillo
de bodas lo llevaba colgado al cuello de una cadenilla, porque siempre tendra un significado
especial para ella.
Cuando salieron de la iglesia, al alegre son de las campanas, les cay una lluvia de granos y
buenos deseos, y emprendieron la marcha a pie hacia Brideswell, lanzando monedas y chucheras.
Pero all estuvieron slo una hora, y se marcharon para ir a pasar la noche de bodas en Marlowe.
Un nuevo comienzo, y el principio para hacerse suya aquella grandiosa casa. Ya haban
redecorado el ala de la familia y construido una puerta de entrada a un lado, as que cuando
llegaron pudieron entrar directamente en su hogar. Al da siguiente habra tiempo para recibir las
felicitaciones formales de Marlowe.

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Jancy ya tena su doncella y Simon su ayuda de cmara, pero prescindieron de ellos tambin
por esa noche y se apresuraron a entrar en el dormitorio.
Espera dijo Simon entonces.
Por qu? pregunt ella, quitndose la capa y el sombrero.
Te tengo una sorpresa. Vamos, cario, por qu me miras con esa desconfianza?
Ella frunci el ceo, para disimular la risa.
No quiero ninguna sorpresa.
Pens que podras estar impaciente por mejorar tus conocimientos de los asuntos
aristocrticos.
Ahora?
Por supuesto. La levant y la sent en la cama. Espero que recuerdes la leccin de
duques a baronets.
Ella sonri de oreja a oreja.
A la perfeccin.
l le cogi un pie, le levant las faldas y se las ech hacia atrs.
Por lo tanto llegamos a la Orden de la Jarretera, un honor muy selecto y antiguo. Le solt la
liga y comenz a bajarle la media de seda rosa. El lema es Honi soit qui mal y pense.
Ese lo s. Deshonra para aquel que tenga malos pensamientos. Como t, seor, creo.
Te has tomado libertades en la traduccin.
T te ests tomando libertades con mi pierna dijo ella comenzando a desabotonarle el
chaleco.
Veo que eres buena alumna. Ahora debemos desvestirnos. Retrocedi y termin de
desabotonarse. Riendo ella lo observ un momento y luego se baj de la cama para desvestirse.
Necesit la ayuda para ese vestido elegante y el cors.
Existe una Orden de la Desnudez?
Existira, sin duda, si a algn monarca se le hubiera ocurrido. Le sac la camisola por la
cabeza, le quit las horquillas, y entonces la cogi de la mano y la llev hacia el pequeo
vestidor. Pero s existe una Orden del Bao.
El centro del cuarto estaba ocupado por una enorme baera, una baera gloriosa de color azul
oscuro con pececitos pintados, lo bastante grande para dos personas, y ya llena de humeante agua
caliente.
Cmo has hecho esto? exclam, corriendo a admirarla.
Pura genialidad.
La ayud a subir los peldaos y a sumergirse y luego se sumergi l en la perfumada agua
caliente.
Uy, Simon, esto es celestial!
l ya se haba puesto jabn en las manos. Se las desliz por las caderas y abdomen hasta
ahuecarlas en sus pechos.
Creo que podemos mejorar incluso el cielo. El lema del Bao es Sirvo....
FFIIN
N

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N
NOOTTAA DDEE LLAA AAU
UTTO
ORRAA

Esta es la primera novela que escribo usando un escenario canadiense,


pero debo de haber tenido la idea en el subconsciente cuando en 1977
escrib el primer borrador de la que sera An Arranged Marriage, y dije que
Simon estaba en Canad. Mi familia acababa de llegar a Canad y
posiblemente ese fue el motivo.
Desde entonces no se ha vuelto a mencionar a Simon. Creo que se
ocultaba de m, y con mucha sensatez he de decir, porque, qu ocurri
cuando lo encontr? Un duelo, una muerte y un matrimonio obligado. Pero
como vivo dicindoles a mis personajes, todo vale la pena al final.
Me gust muchsimo hacer el trabajo de investigacin para esta novela,
pero hay tantas historias maravillosas de los primeros tiempos del Alto
Canad que me cost no intentar incorporar algunas. Pero la que vena al
caso acechaba en un punto ciego. Cuando estaba escribiendo este libro,
durante un buen tiempo Lancelot McArthur sobreviva al segundo duelo,
pero eso dejaba un hilo suelto que nunca me gust. De repente, bien
avanzado el proceso creativo, me acord del duelo de Ridout, y vi lo que
deba ocurrir.
En los agradecimientos del comienzo de este libro he citado The Ridout
Letters, que me dieron una viva idea de la vida en York, ahora Toronto, a
comienzos del siglo XIX. Esas cartas terminan antes del trgico duelo,
aunque este se menciona aparte, en el texto que las acompaa.
John Ridout se port muy bien durante la guerra de 1812, participando
activamente en la defensa de su pas con tan slo catorce aos. Su breve
vida est reseada en su lpida, que se erigi en el camposanto de la
iglesia St. James, el mismo en que se enterr a Isaiah Trewitt, y la iglesia a
cuyo servicio religioso asistieron Jancy y Simon. La lpida conmemorativa
ahora se conserva en el atrio de la catedral St. James, que se construy en
el mismo sitio: En memoria de John Ridout. Hijo de Thomas Ridout,
Tasador General.
Su afecto filial, su encanto y nobleza de espritu prometan ya muy
temprano una excelencia futura. Esta promesa la cumpli gallardamente
con su conducta valiente, activa y emprendedora que le vali elogios de sus
superiores cuando era alfrez de fragata de la Armada Provincial durante el
final de la guerra. Con el retorno de la paz comenz con ardor los estudios
de leyes, y con las mejores perspectivas, pero lleg un Malogro, y fue
sepultado en una tumba prematura el 12 de julio de 1817, a la edad de
dieciocho aos.
El malogro fue Samuel Peter Jarvis, hombre de negocios de York que
antes haba tenido relaciones amistosas con la familia Ridout. El negocio
llev a ciertos desacuerdos y todo acab el 12 de julio en un duelo al alba
en la granja de Elmsley.

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El duelo se llev a cabo segn el cdigo, pero, por algn motivo, a la


cuenta de dos Ridout dispar, err el tiro y comenz a alejarse. Una
hiptesis es que el muchacho, que haba arrojado el reto, pens que un
disparo simblico demostrara que lo lamentaba y fin del asunto. Sin
embargo fue un acto chocante que podra indicar que tena la intencin de
hacer trampa y asesinar.
Lo obligaron a volver y despus de una reunin se decidi que el duelo
deba continuar. Al principio la intencin era comenzar de cero y recargar
la pistola de Ridout, pero Sam Jarvis reclam su disparo, as que el joven se
coloc en su lugar a esperarlo. Tal vez fue sensato que Jarvis no quisiera
exponerse al peligro, pero qu fue lo que se apoder de l para que
disparara a matar, no se sabr nunca. En unos momentos, el joven Ridout
estaba muerto.
Jarvis fue arrestado y juzgado, pero lo exoneraron de culpa basndose
en que su acto estaba dentro del cdigo de duelos. Muchos aos despus
tambin fueron juzgados los padrinos y tambin exonerados.
Como he dicho, finalmente ca en la cuenta de que poda usar de
modelo el duelo de Ridout para el de Simon y McArthur; en este McArthur
intenta de forma mucho ms engaosa disparar antes, y en la segunda
ocasin Simon reclama su derecho a disparar y lo mata. Claro que yo no
quera que Simon quedara clavado en York para un juicio, as que para
superar eso y sacarlo de ah me bas en la muy explicable posibilidad de
que el subgobernador querra alejarlo de ah. Si lo hubieran juzgado, sin
duda lo habran exonerado.
Para que conste, Sam Jarvis acab como Superintendente de los
Asuntos Indios y muri en 1857.
En cuanto al tratamiento con gusanos, todo es cierto, tanto que acaban
con la infeccin como que la comunidad mdica cerraba los ojos ante sus
beneficios. Un mdico del ejrcito francs ya haba informado que los
soldados cuyas heridas haban sido descuidadas y se infectaban con
gusanos mejoraban, pero no se investig ms la idea tal vez porque
resultaba desagradable. Esta actitud persiste. Actualmente hay hospitales
donde se usan gusanos para tratar heridas infectadas pertinaces, pero
algunos pacientes rechazan el tratamiento, aun cuando esta podra ser su
ltima oportunidad de salvar un brazo o una pierna.
Se me present el problema de cmo Jancy podra conseguir los
gusanos y de cmo estar segura de que fueran los que deban ser. Pero al
final, me result fcil. Mi marido me sugiri que buscara datos sobre la
pesca con caa y esa fue la solucin. Los pescadores con caa lo saben
todo acerca de los gusanos, sobre su recogida y su cuidado. La mejor
fuente para ellos son los animales de caza colgados; los gusanos que entran
en ellos son ciertamente los del tipo correcto.
Haciendo esta investigacin me enter de un interesante truco. Los
cazadores furtivos dejan colgado un conejo muerto sobre un ro. Los

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gusanos saciados caen al agua y los peces se renen ah a darse el festn.


Entonces vuelve el cazador y coge a los peces.
Me fascin enterarme de que antes del advenimiento de los antibiticos
se recomendaba no poner puntos a las heridas. Convena mantenerlas
abiertas para que se drenaran expulsando as las toxinas. Los mdicos
solan usar trocitos de metal o madera para eso. Qu ignorancia la ma en
esa escena de Dueo de mi corazn, cuando Madeleine le pone puntos a la
herida en el brazo de Aimery.
Los escritores hacemos todo lo que podemos, pero nunca dejamos de
aprender.
La prxima novela ir sobre Dare, sobre su adiccin al opio y todo lo
dems, y si ya has intuido que Mara tendr un papel importante, no te
equivocas. Tengo en preparacin una medieval acerca de ese infame
antepasado Ademar de Braque, ambientada durante la Guerra de los
Barones en el siglo XIII.
La coleccin de novelas de fantasa, Irresistible Forces, de 2006, ha
aparecido en rstica. Mi historia en esa coleccin gan el Sapphire Award
como la mejor narracin romntica corta de 2004.
Si te gustan los libros en audio, Recorded Book est produciendo
muchas de mis novelas.
Si deseas informarte sobre novelas nuevas y reimpresas, entra en mi
lista email; no doy las direcciones a nadie. Escrbeme a [email protected] o usa
el enlace de mi pgina web: www.jobev.com. Si lo prefieres puedes
escribirme por el servicio postal, a c/o Margaret Ruley, The Rotrosen
Agency, 318 East 51st Street, Nueva York, NY 10022.
Comparte la dicha de leer. Regala libros.

Todos mis mejores deseos.


Jo

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