Serie Bribones 12 - El Regreso Del Canalla
Serie Bribones 12 - El Regreso Del Canalla
JO BEVERLEY
El Regreso del Canalla
12 de la Serie Compaa de los Pcaros (Serie Bribones)
(Company of Rogues Series)
The Rogue's Return (2006)
AARRGGU
UMMEEN
NTTO
O::
Despus de pasar aos viviendo en Canad, Simon St. Bride est listo para regresar a la vida
aristocrtica de Inglaterra. Pero sus planes se ven pospuestos por un duelo y una joven con la que
el honor hacer que se sienta obligado a casarse, aun cuando no es probable que su familia la
acepte de buen grado. Pues a pesar de su belleza y su aparente inocencia, Jane Otterburn duda de
hablar acerca de su enigmtico pasado
Entonces la traicin golpea. Y mientras Simon y Jane se enfrentan juntos a los enemigos y al
destino, por tierra y por mar, Simon descubre que su esposa es una mujer de incalculable valor y
de una pasin si medida. Pero acabar con su amor la verdad sobre Jane?
SSO
OBBRREE LLAA AAU
UTTO
ORRAA::
AAGGRRAADDEECCIIM
MIIEEN
NTTO
OSS
Son muchsimos los hilos que se unen en la trama cuando escribo una
novela, pero al prepararme para escribir esta hice considerable uso de ECO
(Early Canadiana Online), servicio web de Heritage Canada, en parte del
Gobierno federal. Un texto me fue particularmente til, The Ridout Letters:
Ten Years of Upper Canad in Peace and War, 1805-1815. Fue conmovedor
leer acerca del joven John Ridout haciendo su gallardo papel en la Guerra
de 1812, cuando slo tena 14 aos, conociendo su trgico final. En mi nota
al final del libro hablo ms sobre esto.
La lectora Judy Dawe me ech amablemente una mano en un viaje que
hizo a Carlisle, resolviendo dos preguntas, principalmente la referente a
dnde vivan los Otterburn.
Justo en el momento oportuno (como suele ocurrir), mi amiga Jennifer
Taylor decidi hacer limpieza en su casa y me regal su ejemplar de The
British Code of Duel, de 1824.
La mayor parte de la informacin mdica la encontr en el ejemplar en
facsmil de la Encyclopedia Britannica de 1771, y luego recurr a otras
fuentes para verificarla. Eileen Dreyer, mi colega escritora, en otro tiempo
enfermera de sala de urgencias, me ayud a entender la informacin.
Gracias a todos y a los muchos otros cuyos cerebros he hurgado sin
piedad a lo largo del camino. Como siempre, soy la nica responsable de
cualquier error.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0011
Charrington, los vizcondes Amleigh y Middlethorpe, el marqus de Arden, heredero del ducado de
Belcraven.
Sencillamente su cuna y sus conexiones eran demasiado importantes para que lo asesinaran sin
causar problemas a la gente de York. Eso esperaba.
Le pareci que haba pasado el momento problemtico, pero justo entonces alguien dijo en
tono de reprensin:
El nombre de la dama, McArthur.
Claro, claro dijo McArthur en tono guasn, ms fuerte; deseaba que lo oyeran. Pero es
condenadamente rara, no diras t? Una jovencita guapa que no baila en un baile y que ni
siquiera asiste a una velada musical?
Simon?
El codazo revelador de Boulton advirti a Simon que haba detenido el juego. Arroj una carta,
pero todos sus sentidos ya estaban concentrados en lo que decan detrs de l. No le caba duda
de que ese comentario burln iba dirigido a Jane Otterburn, pero, en qu escndalo quera
meterla McArthur?
Jane Otterburn era la sobrina de su amigo y mentor Isaiah Trewitt; un ao antes la chica qued
hurfana y atraves el Atlntico para vivir ah con su to. Tena dieciocho aos y era de disposicin
puritana; se vesta con mucha sobriedad y era muy reservada: la anttesis de lo escandaloso. l lo
saba bien; cuando estaba en York se alojaba en la casa de Isaiah.
Est de duelo, s dijo McArthur, sin duda en respuesta a un comentario. Pero ya ha
pasado el ao de luto. Termin en agosto, tengo entendido.
Una chica sosegada. No hay nada malo en eso. Ojal mis hijas fueran tan modosas y
discretas.
Simon reconoci la voz del comandante Turnbull, un hombre bueno que tena hijas. Habl en
voz alta, igual que McArthur, con la intencin de prevenir problemas.
Tal vez las encantadoras seoritas Turnbull podran alentar e invitar a salir a la seorita
Otterburn sugiri McArthur.
Lo intentaron dijo el comandante. Son buenas chicas. Pero la seorita Otterburn no
acept. No hay nada malo en eso repiti firmemente.
Pero es natural no demostrar ningn inters en placeres inocentes? insisti McArthur, y
todos guardaron silencio. En jvenes y guapos oficiales y otros gallardos caballeros que desean
rendirle respetuosas atenciones?
A Simon se le tens la mandbula. Ningn hombre de honor dejara sin desafiar esas palabras, a
no ser que fueran ciertas. Infierno todopoderoso. Tpico de un canalla como McArthur descargar
su inquina en una inocente, pero reaccionar slo atraera ms atencin al asunto.
Tal vez est bien que la seorita Otterburn no haya aceptado los ofrecimientos de tus
inocentes hijas, comandante. Despus de todo, que sabemos de la damita fuera de lo que nos ha
dicho Trewitt? Nos ha ofrecido moneda honrada o ella no es exactamente su sobrina sino...?
Simon se levant de un salto y se gir, haciendo caer la silla al suelo.
Qu diablos insinas, McArthur?
Mi querido Saint Bride, qu podra insinuar que te causara esa furia?
Simon oy comentarios susurrados contra McArthur, pero cualquier error que cometiera l ah
arrojara al estircol la reputacin de Jane.
Vamos, moneda honrada, claro dijo, imitando el indolente tono malicioso del hombre.
Cmo te atreves a acusar de robo o estafa a Isaiah Trewitt, seor? Aunque no me cabe duda de
que eso es un tema delicado en el departamento de Asuntos Indios.
McArthur se levant, y el color de su cara, naturalmente subido de tono, lleg a morado.
Y qu diablos quieres decir con eso, seor?
Simon vio el desastre que se avecinaba, pero por Dios que encontraba agradable volver las
tornas en contra del hombre. Y sacar al aire la fetidez.
Llega muchsimo dinero honrado al departamento de asuntos indios, pero jams llega a las
tribus. Eso es raro, no diras?, sobre todo cuando algunos funcionarios del departamento viven
sorprendentemente bien, si tomamos en cuenta sus salarios.
El silencio en la sala ya era absoluto. Para remachar el asunto, Simon aadi:
Es hermosa la casa nueva que tienes, McArthur.
El color de la cara de este pas de morado a blanco y, si eso hubiera sido posible, se le juntaron
ms los ojos.
Mientes, seor.
No es hermosa tu casa nueva? Mis sinceras disculpas. La culpa ser del arquitecto...
Sobre mi honradez, maldita sea! rugi McArthur. Nombra a tu padrino.
Simon tuvo que reprimir una sonrisa de demencial satisfaccin. Tal vez era provocar un duelo lo
que haba deseado McArthur todo ese rato, con la esperanza de matar as a su enemigo. Pero su
intencin era que fuera a causa de la virtud de Jane Otterburn, y ahora tendra que intercambiar
disparos con l para defender su inexistente honradez.
McArthur comenzaba a comprenderlo; demasiado tarde.
Daba la impresin de un hombre que va caminando osadamente por una calle y de repente se
encuentra metido hasta el cuello en una cinaga. Fuera cual fuera el resultado del duelo, no
tardaran en prestar ms atencin al trato que se daba a los indios en el Alto Canad. Y las pruebas
que l tena reunidas, llegaran a Londres, con o sin l.
Necesitaba un padrino. La familia de Boulton estaba arraigada ah, por lo que tomar partido en
ese asunto lo pondra en un aprieto. Farleigh estaba casado. El capitn Norton, el otro que estaba
sentado a la mesa, era un hombre serio que no tena ningn inters a largo plazo en Canad.
Puedo pedirte que seas t, Norton?
El joven pareci sorprendido, pero asinti.
Ser un honor.
Delahaye? pregunt McArthur, muy rgido, al hombre que estaba sentado a su lado.
El teniente Delahaye, uno de los amigos ms ntimos de McArthur, acept.
Se reanud la conversacin, en voz baja, elucubradora, incluso furtiva.
Simon se apart hacia un lado con Norton, y este le dijo:
Si l se retracta de lo que ha dicho sobre la seorita Otterburn...
Esto no tiene nada que ver con Jane Otterburn.
Norton hizo un mal gesto.
Vale, vale. Entonces, t te retractars de tus insinuaciones? Dirs que te entendieron mal?
No. Si l desea retirar el reto, yo no insistir. Norton exhal un suspiro.
Pistolas? Doce pasos?
Los puos le habran ido bien al humor de Simon, pero acept. Jams se haba batido a duelo,
pero conoca el cdigo.
Tena buena puntera, pero era de suponer que McArthur tambin, dado que haba pinchado
para conseguir el encuentro. Encogindose de hombros dej eso de lado y se gir para marcharse,
y entonces vio que McArthur ya estaba en la puerta. Puesto que no tena el menor deseo de salir a
la calle con l, se dirigi al hogar, notando el espacio que se formaba a su alrededor. Haba
disfrutado esos cuatro aos en el Alto Canad, y haba hecho buenos amigos, pero sus recientes
actividades haban generado divisiones.
Los hombres se estaban dispersando, deseosos de marcharse y de llevar la noticia a sus casas.
Dentro de media hora todo el mundo que todava estuviera despierto se enterara de lo del duelo
y del motivo manifiesto: las malversaciones de McArthur. Todos comenzaran a rumiar las
consecuencias para l, para los indios, para los polticos y los colonos, para los beneficios y
perspectivas. Y sin duda maldeciran al entrometido Simon Saint Bride.
Pero tambin elucubraran acerca de las insinuaciones de McArthur. Seguro que nadie creera
que Jane era la amante de Isaiah? Amante incestuosa, incluso.
Maldito McArthur, pens, mirando las llamas, pero tambin maldita Jane Otterburn por ser tan
rara.
Cierto que la chica lleg agotada por un viaje difcil y por la pena. No slo haba perdido a su
madre antes de salir de Inglaterra, sino tambin a una prima durante el viaje, una prima que se
haba criado con ella como una hermana. Y para rematar su sufrimiento, lleg en noviembre,
durante la primera racha de fro de lo que sera un crudo invierno.
Tal vez no era de extraar que se hubiera negado a salir a andar en trineo y a patinar, y que el
luto fuera su excusa para evitar las reuniones y bailes. De todos modos, para Pascua tanto ella
como el tiempo se haban recuperado y, aun as, continu declinando todas las invitaciones.
A Isaiah le habra encantado vestirla con ropa elegante y presentarla a la buena sociedad. Bien
poda haber comenzado como carpintero de barco, pero le haba ido bien y era aceptado ah. Una
chica tan guapa podra haber hecho un excelente matrimonio. Aun cuando York estaba en medio
de tierras inexploradas y slo tena mil habitantes, era la capital del Alto Canad y una plaza fuerte
importante. Estaba a rebosar de hombres de buena familia.
Pero Jane insista en vivir como una monja. Incluso se vesta como tal, con vestidos oscuros
poco atractivos y cofias blancas que le ocultaban todo el pelo. Una monja radiante, eso s, porque
esos sosos y lgubres vestidos no podan ocultar su excelente figura, su blanqusima piel celta, sus
hermosos ojos azules ni sus sensuales y carnosos labios. Y por mucho que lo intentara, siempre se
le escapaban guedejas de pelo color oro rojo de las cofias.
Ningn hombre podra evitar ver esas cosas, o de vez en cuando imaginrselas. Y tal vez eso era
lo que todos los hombres normales de York haban estado haciendo todo ese tiempo, abonando el
terreno para la maldad de McArthur.
Lleg Norton a su lado.
Maana al alba. La granja de Elmsley.
Simon asinti, le dio las gracias y sali de la sala ya casi vaca. Norton, Farleigh y el comandante
Turnbull salieron con l.
Te acompaaremos, Saint Bride.
Simon saba que si McArthur hubiera considerado factible dispararle en una calle oscura, no lo
habra retado para enfrentarlo a la luz del da, pero no discuti. Haba muchsimos lugares para
montar una emboscada en esa calle recta de casas de madera en medio de enormes parcelas con
rboles. La madera y la tierra eran baratas all.
Conversaron sobre el tiempo, que estaba terrible, y la probabilidad de que el ro San Lorenzo se
helara muy pronto, dejando, como cada ao, aislado a York, cortando la salida al Atlntico y los
viajes a Gran Bretaa durante cuatro meses o ms. Hablaron de la boda de la princesa Charlotte y
del futuro de la Corona. De todo, menos del duelo.
Cuando estuvo ante la puerta, Simon les agradeci la compaa a los oficiales y dijo a Norton:
Haras el favor de persuadir a Playter de que asista al duelo en calidad de mdico?
Norton asinti.
Ya se me haba ocurrido.
Simon entr en la casa sintiendo un cierto escalofro por ese detalle prctico. El cirujano del
ejrcito era el mdico que tena ms experiencia en heridas de bala.
Y en amputaciones.
Ms que la muerte, tema quedar lisiado. Era una estupidez, pero no poda evitarlo. El miedo le
entr cuando un amigo, el comandante Hal Beaumont, perdi un brazo despus de una batalla
cerca de York haca dos aos. El haba hecho todo lo que haba podido por su amigo, pero por
vergonzoso que fuera, no pudo evitar sentir repugnancia y horror.
Algunos oficiales continuaban combatiendo con esas lesiones, pero dado que pareca que la
guerra haba terminado, Hal vendi su comisin. Claro que tena sus ingresos independientes
heredados de un to, pero era posible que se hubiera sentido incapaz de hacer el trabajo.
La casa estaba silenciosa y slo se oa el tictac del reloj. Aunque Isaiah era un comerciante
prspero y la casa Trewitt era hermosa segn los criterios de York, era difcil encontrar criados, en
especial masculinos, y ms an que continuaran empleados, en esa ciudad rodeada por el canto
de sirenas de tierra disponible.
Isaiah se las arreglaba con dos criadas jovencsimas que venan durante el da, una anciana que
haca las funciones de cocinera y ama de llaves, la seora Gunn, y un muchacho llamado Tom, que
cuidaba de los caballos. Un viejo amigo, un bribn tuerto llamado Saul Prithy, viva en las
habitaciones de arriba del establo y se ocupaba del jardn y la huerta cuando estaba en nimo.
Tom y las criadas vivan en sus respectivas casas; la seora Gunn ocupaba las habitaciones de
encima de la cocina, que estaba detrs de la casa, comunicada por un corredor cubierto, sensata
defensa en caso de incendio en una ciudad construida casi toda en madera. Isaiah ya haba
renunciado a encontrar un ayuda de cmara que valiera su precio, e incluso su secretario, Salter,
se haba ido a forjarse una propiedad en el monte.
Era injusto burlarse siendo l el heredero de una propiedad en Inglaterra, pero saba que
muchos de esos esperanzados constructores de imperio fracasaban y luego le echaban la culpa a
los indios.
Su mente volvi a la bella Brideswell, la laberntica casa seorial de piedra de cuatro siglos de
antigedad en algunas partes, sita en medio de los ondulantes campos de Lincolnshire. Estaba
cerca del pueblo Monkton St. Brides, donde las casas y casitas de campo se arrimaban unas a otras
y las calles tomaban la direccin que se les antojaba. Ningn lugar poda ser menos parecido al
cuadrado y nuevo York de calles rectas, y haca muchsimo tiempo que estaba lejos de su hogar.
Se detuvo en el silencioso vestbulo, sin aliento al pensar que era posible que no volviera a ver
Brideswell nunca ms. Llevaba cuatro aos lejos y la haba echado de menos con frecuencia, pero
nunca, jams, ni siquiera cuando estaba combatiendo a los invasores estadounidenses, se haba
imaginado que no volvera.
Sera eso una premonicin?
Se dio una sacudida para expulsar esa idea y se sent a quitarse las botas con el sacabotas.
Despus cogi la vela que lo esperaba, brillando sin parpadear dentro de una linterna a prueba de
tormentas. Eso era obra de Jane. Fueran cuales fueran sus rarezas, era una excelente ama de casa.
Durante ese ao, la residencia de soltero haba adquirido ciertas elegancias: flores frescas de
temporada, ptalos de rosa secos en tarros, y un cambio en la cera que se usaba para abrillantar el
suelo de madera. Senta los olores al subir la escalera, sutiles, pero evocadores de una primavera
inglesa.
Volvi la atencin a las cosas que deba hacer. Un testamento. Y escribir una carta a Isaiah y a
sus padres.
Buen Dios.
Se abri la puerta ms cercana.
Ah estaba Jane Otterburn, con un gorro de dormir atado bajo el mentn y una bata verde larga
que slo dejaba ver los volantes con puntilla del cuello alto y los puos del camisn blanco.
Cmo poda verse tan desvestida?
S? Pasa algo? pregunt, y detect irritacin en su voz.
Ay, Dios, lo habra notado ella?
Ella se vea tan incmoda como se senta l.
Isaiah no se encuentra bien dijo, en un susurro. Le ha venido otro ataque de la fiebre
intermitente, pero se neg a llamar al doctor Baldwin. Se mordi el labio. Perdona, no haba
ninguna necesidad de interceptarte aqu. Lo siento.
l se oblig a recordar que ella slo tena dieciocho aos.
Si por la maana no est mejor, nos ocuparemos de eso dijo.
Si estoy vivo, aadi para sus adentros.
S, claro. Has pasado una noche agradable?
Qu poda decir?
Tolerable. Buenas noches, Jane.
Buenas noches, Simon.
El continu su camino, pas silencioso junto a la puerta de Isaiah hasta llegar a su habitacin en
la parte de atrs de la casa. La cama estaba situada en un esconce, oculta por cortinas durante el
da, lo que daba a la estancia la apariencia de sala de estar. A veces reciba a amigos ah, aunque
principalmente usaba la sala de estar de abajo. A Isaiah le gustaba la compaa de gente joven.
Mir hacia el hogar con el agradable fuego y el jarro con agua cerca, tapado, para conservarla
tibia. Le resultaba raro pensar que esa podra ser la ltima noche que dormira ah, la ltima noche
que se lavara la cara y los dientes.
Le pareci que referirse a la broma familiar no daba la nota apropiada, pero qu nota podra
ser apropiada en esa detestable carta? Adems, era cierto.
La mayora de los Saint Bride de Brideswell no encontraban ningn placer en la aventura, pero
bastante atrs en el rbol genealgico familiar acechaba Ademar de Braque.
Ademar fue un hijo menor de un caballero pobre del siglo XIII que se labr fama y fortuna
mediante la violencia, en una cruzada, en el campo de batalla y especialmente en torneos. Sin
duda se mereca que lo llamaran Negro Ademar por muchos motivos viles, pero se deca que su
otro sobrenombre, Diablo, vena de Cabeza del Diablo, porque tena el pelo negro con vetas
rojizas.
El mismo pelo del diablo que vea l cuando se miraba en el espejo.
Ese pelo era un atributo que acechaba generacin tras generacin y, cuando apareca, los
padres comprendan que tenan un cuco en el nido, un Saint Bride que, en el mejor de los casos,
deseara recorrer mundo, y, en el peor, sera un fiero exaltado hecho para la guerra. Sus pobres
padres tuvieron dos. Cuando naci la nenita con ese pelo, miraron osadamente al destino y le
pusieron Ademara. Mara an no se haba vuelto desmadrada, pero claro, slo tena dieciocho
aos.
Dej la broma en la carta, la firm, la dobl y la sell. Cuando dej las tres cartas bien a la vista
sobre el escritorio cay en la cuenta de que tena que ocuparse de una cosa ms: las pruebas que
haba reunido ah.
No todo era irreemplazable; las pruebas de los sufrimientos de los indios, de las promesas no
cumplidas, de los engaos y timos y de los enormes terrenos comprados por una miseria, todo eso
era muy fcil descubrirlo. Otras personas, en especial los cuqueros, estaban trabajando mucho
para remediar las cosas.
De todos modos, tambin tena pruebas de supercheras e incluso delitos cometidos por
McArthur y sus cmplices. Algunos documentos eran testimonios firmados por personas que ya
haban muerto sospechosamente. Otros, eran copias de mensajes crpticos que era necesario
examinar tal y como estaban. Ya estaba seguro de que las alusiones a coin [moneda, dinero] y
land [tierra, terreno] eran en realidad cdigos para referirse a personas de la administracin de
los militares, pero no lograba descifrarlos.
Si mora, esos papeles tenan que llegar a Inglaterra, pero de quin poda fiarse? Isaiah estaba
enfermo. Los amigos que haba hecho podran haberse dividido en facciones o incluso estar
trabajando en colaboracin con McArthur. El subgobernador Gore, el administrador jefe, era un
hombre honrado, pero incluso l podra caer en la tentacin de ocultar los problemas.
Pens en Jane, pero eso sera una carga demasiado pesada para una chica tan ingenua. Al final
rompi el sello de la carta para Isaiah y aadi unas palabras pidindole que se encargara de las
cosas. Aunque estuviera enfermo, sabra qu hacer.
Entonces sac sus pistolas para limpiarlas y revisarlas. No eran pistolas para duelo, pero eran
excelentes. Esperaba poder usarlas, pero si McArthur tena un par igual, elegiran echndolo a cara
o cruz.
Despus se sirvi otro poco de coac y se sent junto al fuego ya moribundo, con la intencin
de reflexionar sobre pensamientos profundos. No le result, as que se acost.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0022
Por qu diablos la gente se bate a duelo al alba? Con abrigo, sombrero y guantes, Simon
estaba pasendose para mantener cierto calor. Mir hacia los nubarrones que parecan querer
doblegar al sol naciente, pensando si una lluvia o aguanieve cancelaran del todo el asunto. Nadie
se puede arriesgar a que se moje la plvora.
No cantaba ningn pjaro; ni siquiera ladraba un perro. El nico sonido era el constante y
apagado gemido de la selva. Normalmente l ya no lo oa, pero recordaba lo mucho que lo
impresionaba cuando lleg. Los blancos lo consideraban de mal augurio, pero para los indios era la
msica de su terruo.
Los duelos se realizaban a una hora tan temprana para evitar a las autoridades, supuso, aunque
eso no tena ningn sentido ah, donde los abogados y oficiales militares eran propensos a batirse
a duelo como cualquiera.
No era de extraar que a McArthur se le hubiera ocurrido esa manera para librarse de l: un
miembro de la aristocracia muerto en un duelo por causa de una mujer; lamentable, pero no
monstruoso. Lo satisfaca saber que, ocurriera lo que ocurriera, un duelo por causa de estafa o
malversacin de fondos nunca se considerara trivial.
Y esperaba que McArthur estuviera mortificado por eso.
Mir hacia su contrincante, que tambin se estaba paseando, y no logr discernir nada en su
expresin; el hombre era bastante valiente y osado, tena que concedrselo. Pero era un villano;
su codicia lo haba llevado a cometer fraudes, robos y, aunque eso l no poda probarlo, asesinato.
Delahaye y Norton estaban resolviendo concienzudamente los ltimos detalles. A una cierta
distancia estaba Playter, el cirujano del ejrcito, con la espalda encorvada y una expresin
desaprobadora en la cara, con el sombrero de ala ancha calado hasta las cejas y el cuello cubierto
por una bufanda de lana rodendoselo en dos vueltas. Cuando lleg los salud a todos con un seco
Condenada locura! y se alej un poco llevando su ominoso maletn oscuro.
Los padrinos dieron los pasos para marcar la distancia y sealaron las lneas de fuego con cortos
trozos de cuerda. Vamos, vamos, acabemos esto de una vez, pens Simon, vivir o morir. Pero era
importante observar las normas, proceder correctamente, si no, podan colgar a alguien por
asesinato, y eso no exclua a los padrinos.
Norton y Delahaye se reunieron a un lado a examinar y cargar las pistolas. Finalmente haban
acordado que se usara un par de pistolas de duelo que pidieron prestadas a otra persona. As
ninguno de los dos tendra una ventaja y, tericamente, estas eran ms certeras, aunque las armas
siempre son imprevisibles. Norton estaba cargando la suya; esperaba que fuera esmerado.
Deseando calmarse, se gir a mirar las distantes aguas grises del lago Ontario. No le sirvi de
nada. El lago era tan inmenso que igual poda ser el mar, e incluso tena su propia armada. Pero no
era el mar. De pronto adquiri importancia para l el hecho de que podra morir muy lejos del Mar
del Norte, que vea desde la ventana de su dormitorio en Brideswell, el mar donde haba pasado
idlicos veranos saliendo en barca. Ese mar ola a sal, mientras que el lago de agua dulce no.
Durante la guerra, atrapado por la urgente finalidad, no le haba importado dnde ni cmo
morira, pero la idea de morir en ese duelo ya comenzaba a angustiarlo.
Vamos, vamos, acabemos con esto de una vez por todas.
Oy el sonido de pasos acercndose y se gir. Era Norton, con la pistola en su mano. El corazn
comenz a retumbarle, igual que siempre antes de un ataque o batalla, as que mientras se
quitaba los guantes y el abrigo, hizo unas cuantas respiraciones para calmarse, tal como haba
aprendido.
Los fuertes latidos de su corazn no se deban al miedo, pero su intensidad podra hacerle
temblar las manos.
Pasndole las prendas de ropa a Norton, cogi la pistola. Volvi la serenidad. Camin hacia el
lugar que le corresponda, concentrndose en la justicia de su causa y en la absoluta necesidad de
volver sano y salvo a su familia.
McArthur disparara a matar?
Casi seguro.
Eso significaba que l deba hacerlo.
Pero saba que no podra. Apuntara hacia arriba, con la esperanza de rozarle un hombro y
poner as fin al duelo.
Se coloc de costado, presentando el objetivo ms estrecho, musitando para su coleto:
Ademar, aydame. Esa era una costumbre que haba adquirido durante la guerra, y, como
siempre, le produjo la fra objetividad que necesitaba.
Delahaye iba a marcar el tiempo, contando hasta tres y luego dejara caer un pauelo. De esa
manera los duelistas tendran que mirarlo a l, no concentrarse en apuntar.
Uno.
Simon amartill la pistola y la levant. Dos.
Apunt con mano firme a la parte superior del cuerpo de McArthur.
Tres.
Mir a Delahaye para ver caer el pauelo.
Paren! Eh, paren!
McArthur dispar.
Al mismo tiempo Simon se gir hacia la voz, y sinti pasar la bala silbando por su lado.
Con el aire todava agitado por el ruido del disparo, y el humo todava saliendo del can de la
pistola de McArthur, todos se volvieron con sorpresa y furia a mirar a Jane Otterburn, que vena
corriendo por el escarchado campo, con las faldas recogidas hasta las rodillas y el pelo suelto
volando detrs.
Simon sinti la tentacin de dispararle, por pura furia.
Jane, vete a casa.
No! El to Isaiah... se interrumpi para recuperar el aliento. Un accidente. Se est
muriendo, Simon. Te necesita.
Llevaba sus habituales vestido y capa oscuros, pero su pelo suelto y alborotado le caa hasta la
cintura, impresionante por su magnfica abundancia.
Ella hizo otras cuantas inspiraciones, en resuellos.
Vamos, maana ya se podrn matar, seores!
Pasado un momento de aturdimiento, Simon le entreg la pistola a Norton y ech a caminar.
Buen Dios protest McArthur, no te vas a escapar de esta as, cobarde. Te har azotar.
Le he dado opio dijo Baldwin en voz baja. Es lo nico que poda hacer. Ha perdido mucha
sangre y eso acabar pronto con l, y mejor as.
Simon saba acerca de heridas en el vientre, saba que podan tardar das en llevar a una muerte
atroz por la infeccin. Cogi la enorme mano de su amigo; la mano de un marino carpintero, de un
cazador trampero, de un aventurero, una mano que no se haba ablandado ni suavizado despus
de trabajar diez aos como comerciante.
Estoy muy enojado contigo dijo.
Yo estoy enojado contigo. Era mi lucha. Y ahora voy a morir aadi, sin aparente
preocupacin; el opio era una bendicin. Entonces frunci el ceo. Necesito ocuparme de Jane.
Simon le apret la mano.
Yo lo har por ti. No te preocupes.
Te casars con ella?
A Simon dej de funcionarle la mente.
No! exclam Jane, que estaba arrodillada al lado del mdico. To Isaiah...
No tiene a nadie continu Isaiah, sin dejar de mirar a Simon, y era evidente que le costaba
un gran esfuerzo mantener abiertos los ojos. Y este problema... no va a acabar fcilmente,
Simon.
Eso era chantaje puro. Isaiah Trewitt siempre haba ido en pos de lo que deseaba, usando todas
las armas, legales e ilegales, y un desvo hacia una muerte velada por el opio no haba cambiado
eso. Simon saba que si discuta y retrasaba su respuesta, l podra morir antes que le hiciera la
promesa, pero qu tipo de gratitud era esa para un hombre cuya orientacin y consejos
posiblemente le haban salvado la vida muchas veces?
Por supuesto dijo, y aadi para los oyentes : En todo caso, con Jane tenamos la
intencin de pedirte tu bendicin.
La mir a ella, ordenndole que no discutiera. Ella lo mir con los ojos agrandados y
oscurecidos por la conmocin, pero en seguida baj la cabeza y mir a su to. Le bajaron lgrimas
por las mejillas, dejndole manchas oscuras en el corpio del vestido gris. Su pelo suelto la
envolva, y no se haba quitado la capa azul oscuro.
Pareca una Madonna afligida.
Tal vez pintada por Rafael.
Ahora.
Esa palabra lo sac de sus enredados pensamientos; mir a Isaiah a los ojos, y vio que
intentaban dirigirle una feroz mirada, pero slo se vean lastimosos.
Ahora, Simon. Quiero... quiero ser testigo. Sus prpados derrotaron a su voluntad y se
cerraron, pero volvi a susurrar: Ahora.
Simon se incorpor y le hizo un gesto a Baldwin indicndole que quera hablar con l a solas.
Las personas reunidas ah se apartaron cortsmente para dejarlos pasar, aunque l estaba seguro
de que haban agudizado los odos. Alguien le puso una taza de t caliente en la mano, y l lo
agradeci profundamente, sobre todo al probarlo y ver que le haban puesto azcar y coac.
Cunto tiempo le queda? pregunt.
Es difcil saberlo. Aun con toda la sangre que ha perdido, la fuerza de voluntad es capaz de
mantener vivo a un hombre durante una asombrosa cantidad de tiempo. Has matado a
McArthur?
Ella interrumpi el duelo contest Simon, mirando hacia Jane, que segua arrodillada.
Por qu la enviasteis a ella?
Buen Dios, nadie la envi, lgicamente, pero los hombres vacilaban en tomar una decisin.
No se debe interrumpir un asunto de honor. l habra muerto antes que t llegaras aqu. Ese tipo
de cosas. Ella simplemente sali y se fue all, por su cuenta.
Jane siempre se retiraba a un segundo plano, pero qu tipo de mujer era en realidad? l nunca
se haba tomado el trabajo de pensarlo mucho, pero la iba a convertir en su esposa? Su esposa
tendra que ir a vivir a Brideswell. Dios lo amparara.
Las palabras de McArthur le subieron a la garganta como vmito. Qu saban ellos realmente
acerca de Jane Otterburn? Qu saba Isaiah, incluso? Isaiah se march de Inglaterra a los diecisis
aos y slo haba vuelto una vez, cuando Jane era un beb. Todo el resto lo saba por cartas.
Expuls esos pensamientos venenosos. Ah Jane no haba sido otra cosa que industriosa y
virtuosa, e Isaiah tena razn al decir que estaba sola en el mundo. Su padre haba muerto aos
atrs y su madre el ao anterior. Si tena algn pariente prximo por parte de padre o de madre, l
no lo saba. Con slo dieciocho aos estaba sola en un mundo fronterizo todava nuevo para ella.
Pero l no amaba a Jane Otterburn.
Vaya momento para darse cuenta que tena una idea romntica del matrimonio; que haba
estado esperando una especie de atraccin ciega por una mujer especial, esperando el delirante
amor de los poetas.
Jane sera capaz de encajar en su mundo? No perteneca a su mundo, eso estaba claro.
Los padres de Isaiah haban progresado de labradores a tenderos. Haban dado oficios a sus
hijos: un carpintero, un carnicero y una modista. Martha, la hermana modista, dio un salto en la
escala social al casarse con un maestro de escuela, Otterburn, y su hija se cri como una dama,
pero al enviudar tuvo que llevar una mercera para mantener a su familia.
Se iba a casar con la hija de una tendera.
Volvi a mirar al hombre moribundo y vio unas rajitas de ojos vidriosos; Isaiah iba a hacer todo
lo posible por hacer valer su voluntad. Haciendo un encogimiento de hombros en su interior, se
rindi. Al menos eso lo salvara del desfile de damitas convenientes que al parecer estaban
esperando que l volviera. Su madre le escriba acerca de una nueva en cada carta.
Qu dira su madre de Jane Otterburn, pobre y puritana? Mir alrededor y se dirigi al primero
que reconoci.
Me haras el inmenso favor de ir a buscar al reverendo Strachan, Mason?
El rollizo hombre asinti y sali a toda prisa. En ese momento entr Norton y se le acerc.
Cmo estn las cosas? le pregunt.
McArthur comenz a echar bravatas, pero sus amigos lo convencieron de actuar como un
caballero. Va a querer un nuevo encuentro.
Lo tendr. T has llegado a tiempo para mi boda. Boda?
Por el bien de Jane no poda expresar sus dudas a nadie.
Con la seorita Otterburn tenamos pensado casarnos, y Trewitt desea estar presente cuando
lo hagamos, antes de morir. Ser un poco irregular, pero las cosas suelen serlo aqu.
Norton frunci el entrecejo. Acaso tambin pensaba que Jane no emparejaba bien con l?
Provena de una rama menor de la aristocrtica familia Peel, y su hermano haba sido compaero
de l en Harrow.
Se bebi el t con coac, intentando ordenar las cosas en su cabeza, tomar decisiones, hacer
planes. Era como tratar de coger agua. Mir a Jane y volvi a sorprenderse por la pasmosa belleza
de su pelo color oro rojo. Entonces se dio cuenta de que acababa de deshacerse la trenza.
Siendo la nica otra persona que estaba en la casa debi ser ella la que oy el disparo, tal vez
cuando se estaba deshaciendo la trenza que se haca para dormir. Debi ser ella la que encontr a
Isaiah, pobre chica. De hecho, debera estar acostada, atendida por una mujer y bebiendo alguna
infusin calmante.
Como si hubiera sentido su mirada, ella lo mir, con los ojos brillantes por las lgrimas. Las
pecas se destacaban en sus mejillas normalmente plidas debido a que su piel era tan blanca
como los volantes de lino del cuello de su vestido.
Tomaron el mando sus instintos protectores. Y en realidad no tenan otra opcin. Si no se
casaban en ese momento, se considerara un rechazo y, por lo tanto, confirmara las maliciosas
insinuaciones de McArthur. Y a eso se sumaba su impulsiva mentira acerca de un compromiso
anterior; la haba dicho con buena intencin, pero lo dejaba sin escapatoria.
Si deba hacerse, deba hacerse bien. Camin hasta ella.
Tenemos que hablar, cario.
La ayud a ponerse de pie y la llev fuera de la sala. Nuevamente todos se apartaron para
dejarles paso, pero con avidez, como si quisieran chupar todos los detalles. Ese era otro problema.
York era tan terrible en cuanto a chismes como cualquier ciudad inglesa pequea; peor, en
realidad. El aislamiento lo magnificaba todo, y los chismes engrosados viajaban con suma rapidez.
La ciudad tena menos de treinta aos, as que todos tenan parientes en otra parte. Muchos,
militares y civiles por igual, haban llegado haca poco tiempo de Gran Bretaa. Las cartas a casa
podan tardar meses, pero salan cada semana. Cuando l llegara a Inglaterra con su esposa, todo
lo ocurrido ah ese da estara all para recibirlos.
La llev a la sala de estar, situada en la parte de atrs de la casa, y ya en el instante de entrar se
qued paralizado por los conocidos olores a rap, tabaco y cuero. En esa cmoda y acogedora sala
Isaiah disfrutaba atendiendo a sus amigos, bebiendo clarete, oporto y coac, jugando a las cartas,
al backgammon y a veces, a su juego favorito, el domin.
l haba ido ah a hablar con ella de la situacin en que se encontraban, pero de pronto los dos
avanzaron y se abrazaron, consolndose mutuamente en silencio. Sinti los sedosos cabellos de
ella en las manos, y not que ola a sangre y a hierbas. Deba poner hierbas en su jabn o cremas,
como tambin en los tarros de ptalos secos y en la cera. Cmo encajaba eso con su ropa tan
sobria y sus modales reservados? El matrimonio le dara las respuestas, y l no pona ninguna
objecin a tener una casa y una esposa que olieran bien.
Y tampoco a que fuera blanda, clida y suavemente curvilnea. Aument un poco la presin de
sus brazos.
Ella se tens y se apart.
Simon, no podemos hacer esto.
No veo otra opcin.
El to Isaiah no puede durar mucho ms... Se cubri la boca con una mano. No era mi
intencin decirlo as. Pero no es justo atraparte en esto.
A m no me importa. Buen Dios, qu mal haba quedado eso. Busc palabras mejores. Ya
es hora de que me case, Jane. Tengo veinticinco aos y mi madre me da la lata en cada carta.
Claro que desea que te cases, pero que te cases con una mujer conveniente. No... hizo una
inspiracin, tal vez para serenarse y continuar: No con una chica que ha trabajado en una
tienda.
Eso no...
Pues s, exactamente eso. Mi madre tena una tienda y yo la ayudaba ah.
l no saba que ella haba trabajado realmente en la tienda. Intent convencerse de que slo le
importaba porque le importara a su familia y a su crculo social, pero comprendi que a l
tambin lo preocupaba.
Tu padre era de buena familia.
Aristocracia rural escocesa de muy poca importancia, y con muy poco dinero. Y los Trewitt
eran labradores antes de convertirse en tenderos.
Le arrojaba todas esas cosas como misiles para ahuyentarlo, y podran haber dado resultado si
hubieran tenido alguna otra opcin. Crcholis, a su madre le dara un ataque.
Isaiah no se avergenza de su familia ni de su pasado. Lo enorgullece lo que ha hecho de s
mismo, y tambin deberas enorgullecerte t.
Ella lo mir fijamente.
Hecho? Qu quieres decir? Yo no he hecho nada de m misma.
Estaba alterada, afligida, y eso no era de extraar. l era un idiota por intentar tener con ella
una conversacin racional, pero claro, l tambin estaba afligido. O aturdido. S, eso era. Al
parecer se haba erigido un muro entre l y la realidad, pero el muro era de arena, y ya se haba
desmoronado con la presin de su afliccin.
A menos que ests dispuesta a negarte a cumplir la peticin de Isaiah, debemos casarnos. Te
prometo que ser un buen marido, y no me cabe duda de que t sers una buena esposa.
Ella lo mir, con esos ojos azules grandes y serios.
Qu significa eso? Bueno, buena.
Por qu diablos le peda que definiera una palabra?
Ser amable, fiable y fiel. T puedes definir tu bondad como quieras.
Ella se encogi ante su tono duro.
Lo siento. T ya eres amable, fiable y fiel. Fiel al to Isaiah. Pero de veras vale la pena que te
ates de esta manera para satisfacer su capricho antes que muera?
Buena pregunta, pero lo dijo en serio al contestar:
S.
Y si ya ha muerto?
S de todos modos. Para persuadirla, tendra que mancharla con la verdad. Tal vez no
sabes por qu me iba a batir en duelo.
Ella pareci recelosa. Curiosamente, l vio en ella los instintos de un animalito salvaje,
temeroso de los predadores. Eso tena que ser producto de su alborotada imaginacin.
Al final el duelo fue por el mal uso que McArthur hace de los fondos destinados a los indios.
Pero la causa inicial fueron unos comentarios que l hizo insinuando que t no eres lo que
pareces.
Ella se puso mortalmente plida.
Que t eres se apresur a continuar l, lo siento, la querida de Isaiah. Que vivs juntos
aqu en esa relacin.
Un rojo subido reemplaz la palidez.
Qu? El muy cerdo!
Exactamente. Pero... no se le ocurri cmo decir el resto. l no es el nico que tiene sus
dudas. Creo que nadie piensa lo peor, pero la gente se pregunta por qu actas como actas. Se
preguntan por qu has rechazado todas las invitaciones...
Estaba de luto!
Incluso una dama de luto puede asistir a un concierto o salir en una excursin en barca. Sobre
todo despus de nueve meses de la muerte del pariente.
Y si sencillamente yo no quera? Hay alguna norma aqu sobre eso, verdad?
l haba atacado y ella contraatacado.
La gente simplemente se hace preguntas dijo, con toda la calma que pudo. Y algunas
personas siempre pasan de preguntarse a buscar alguna explicacin escandalosa. Tienes que saber
que aqu hay escasez de mujeres solteras sanas, y, aun as, t no has hecho el menor caso de los
pretendientes. Por qu?
Debo contestar a eso? pregunt ella, con el tono y la apariencia de una prisionera en el
banquillo de los acusados.
l se pas la mano por la cara.
No. Perdona. Esa ha sido una pregunta improcedente. Simplemente quiero decir que estaras
en mejor situacin si hubieras coqueteado con muchos hombres.
Ella se mordi el labio y se frot las manos, nerviosa.
Podra marcharme. Irme a otra parte.
Adonde, joven y sin un penique? No tenan tiempo para eso. Venga, debemos hacer
esto. Despus podemos hablar del futuro.
Ella no le cogi la mano que le tenda.
No estar sin un penique. El to Isaiah me hizo su heredera. Ah, claro, eso era lo lgico. Sera
dinero suficiente para hacerla independiente? En ese caso, tal vez no debera obligarla a aceptar
ese matrimonio. Ni siquiera el deseo de un amigo moribundo debera tener ese poder, verdad?
Sabes cunto? le pregunt francamente.
Un cambio en su expresin le indic su renuencia a contestar la pregunta.
Lo suficiente para salir adelante. Y puedo trabajar. Como modista. O abrir una tienda.
Conozco ese negocio.
Y yo soy una pldora tan amarga que no la puedes tragar?
Ella lo mir horrorizada.
Noo. Oh, no! Pero no s qu debo hacer, qu ser lo mejor. Volvi a cubrirse la boca, con las
dos manos. El se las baj y las retuvo.
El matrimonio ser lo mejor. Piensa en la reputacin de Isaiah. Al igual que la tuya, siempre
estar bajo sospecha, a no ser que nos casemos.
A ella se le fue el cuerpo y l volvi a cogerla en sus brazos. Jane apoy la cara en su pecho;
estaba toda flccida, slo sostenida por la fuerza de l. Simon no deseaba coaccionarla, pero
deba.
Pinsalo, Jane. A menos que lo enderecemos todo ahora, quedars en una situacin
lamentable. Dirn que yo me negu a casarme contigo porque las historias son ciertas. No
necesita incluso una tendera una buena reputacin? Y, la verdad, aun eres demasiado joven para
llevar un negocio.
Un golpe en la puerta los interrumpi. Simon la solt suavemente y fue a abrir.
En la puerta estaba el reverendo Strachan. El macizo hombre de pelo moreno ya tena puesta la
estola y su libro de oraciones en la mano.
Si queris cumplir los deseos de Trewitt mientras est vivo, Saint Bride, tiene que ser pronto.
Simon se gir a mirar a Jane.
Esto est en tus manos, querida ma.
La expresin de ella, con las mandbulas apretadas, deca lo mucho que detestaba hacer eso,
pero enderez los hombros y sali con l de la sala.
Isaiah segua tendido en el suelo, como antes, pero estaba absolutamente plido y tena las
mejillas hundidas; era visible que se iba deslizando hacia la muerte. Baldwin levant la cabeza y los
mir con un claro mensaje en los ojos.
Estamos listos dijo Simon.
Isaiah abri un poco los ojos y podra decirse que se le llenaron de lgrimas de alegra. O de
alivio. De qu, no importaba; era suficiente.
El reverendo ley el ritual de la ceremonia de bodas a toda velocidad, con un ojo puesto en el
moribundo, as que ellos pasaron de un salto a las promesas, sin tener tiempo para pensarlo dos
veces. Simon dijo su parte rpidamente. Jane comenz ms lenta, pero acab a toda prisa en un
resuello.
Necesitaban un anillo. Simon se quit el suyo de sello. A ella le qued demasiado grande, pero
sirvi para la ceremonia.
Ahora os declaro marido y mujer.
Ya estaba hecho, pens Simon, sintindose como si un huracn se hubiera detenido de repente.
Isaiah esboz una tenue sonrisa, movi un poco la cabeza en forma de asentimiento y Simon
comprendi que haba hecho lo correcto. l y Jane fueron a arrodillarse junto a l, uno a cada lado.
Gracias. S bueno con ella dijo Isaiah, cada palabra en un laborioso resuello. Y t, Jane,
s una buena esposa.
No tuvo la fuerza para girar la cabeza hacia ella, pero Jane le cogi la mano y se la apret.
Har todo lo que est en mi poder para hacerlo feliz, to. Todo.
Lo s. Buena chica. Cuida de ella, Simon, cuida bien de ella. Un segundo despus, Isaiah
Trewitt estaba muerto.
Simon se sinti casi como si todo el aire hubiera abandonado su cuerpo. Ese da haba sido tan
loco como una batalla. La batalla ya haba acabado, dejando a su muerto y sus heridas, y el futuro
que deban afrontar.
Sabra Isaiah que era posible que l no pudiera obedecer esa ltima orden? No podra cuidar
de Jane si McArthur lo mataba, y no haba nadie ah del que se fiara lo bastante para encargarle
que lo hiciera.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0033
Baldwin cerr su maletn. Los amigos y vecinos comenzaron a salir de la casa, susurrando
condolencias. Simon y Jane firmaron el libro de registro que el reverendo Strachan haba trado
con l. Baldwin y Norton firmaron como testigos de la boda. El matrimonio ya era decididamente
oficial. Jane volvi a arrodillarse junto a su to. Simon vio cmo doblaba los dedos para impedir
que se le cayera el anillo, y pens dnde diablos se poda comprar un anillo de bodas en York.
Necesitaba tambin otras cosas: un atad, preparar el entierro, los brazaletes de luto. Cmo se
organizaban esas cosas ah? Senta la cabeza hueca. Sinti que alguien se aclaraba la garganta y
cay en la cuenta de que Baldwin segua ah.
Yo era el abogado de Trewitt dijo el mdico, haciendo recordar a Simon que ejerca ambas
funciones. Su testamento debera estar en su escritorio, pero yo tengo una copia.
Tengo entendido que le dej todo a Jane.
Aparte de unos pocos legados, s. Pero la cantidad no asciende a mucho segn los criterios
Saint Bride.
No me cas con ella por su dinero dijo Simon, y al ver que las mejillas del mdico se tean
de rojo, se apresur a aadir: Perdone, s que no pretenda insinuar eso.
Nadie podra sospechar que un Saint Bride fuera un cazadotes dijo Baldwin. Pero es
necesario ordenar sus asuntos. Resulta que usted es su ejecutor.
Simon se trag una maldicin.
Puede rechazar esa responsabilidad.
Si lo que queda es propiedad de Jane tendr que ocuparme de eso. Se puede hacer rpido?
Tengo reservado un pasaje para fines de octubre.
Se trata principalmente de pagar sus deudas y ordenar sus asuntos de negocios. Hay
personas que...
Simon haba llegado al lmite de su resistencia.
Todo eso puede esperar. Gracias por cuidar de l, Baldwin.
Baldwin asinti y se march. Simon simplemente respir e intent pensar. Jane segua
arrodillada junto al cadver, y sus lgrimas caan y caan en el corpio gris ya oscurecido por ellas.
Nadie poda dudar de su afliccin. Haba querido de verdad a Isaiah y haba perdido muchsimo en
su vida: a su padre, a su madre, a su prima, y ahora a su to.
No tena a nadie fuera de l, y a l le corresponda cuidar de ella. Tena la impresin de que
deba cuidar de todo. Por dnde comenzar? Oy unos pasos y se gir, dispuesto a echar al
intruso.
En la puerta estaba un hombre de pelo castao, en el que reconoci a John Ross, el director de
pompas fnebres, que haba llegado como un cuervo al festn. Era injusto pensar eso, pero
detestaba que Ross supiera cmo se senta. La maldita comprensin en sus ojos le resultaba
intolerable.
Como si respetara ese sentimiento, Ross inclin la cabeza y mir al suelo.
La muerte del seor Trewitt es una prdida para todos nosotros, seor. Ser un honor para
m ocuparme de l.
Gracias. Yo no tengo idea...
Puede dejarlo todo en mis manos, seor. Slo tendramos que acordar unos pequeos
detalles.
Abri un libro de registro encuadernado en piel y le hizo unas preguntas, amablemente.
Acordaron lo del atad y que el cadver permanecera toda una noche en la casa.
En el comedor, seor?
Esa era la costumbre, y que la ceremonia fnebre tuviera lugar ah antes de llevar el atad al
camposanto.
Algunas personas prefieren que se las entierre en su propiedad.
No. En el camposanto.
A una parte de l le enfurecan esos detalles, pero otra comprenda que hablarlos era
reconfortante. Ross cerr su libro.
Ahora, seor, me permite que sugiera que la dama estara mejor en otra parte durante un
rato?
Simon se acerc a Jane y la ayud a incorporarse.
Vamos, el seor Ross ha venido a encargarse de tu to.
Ella mir al encargado de pompas fnebres con el mismo resentimiento que haba sentido l,
pero, aun as, Simon la sac del despacho. Su esposa. Confiada, apoyada en su fuerza.
La cual le pareca casi inexistente.
Deseas que alguien te haga compaa? le pregunt. Una de las criadas?
Porque yo no tengo ni idea de qu hacer por ti, pens para l.
Ella neg con la cabeza, desconcertndolo. Entonces vio a la arrugada y bajita seora Gunn, con
las mejillas ms hundidas an por la afliccin, esperando en el corredor.
Ser mejor que los dos vengan a la cocina a comer algo dijo la cocinera. Vamos.
Obedecer una orden era un alivio, as que Simon llev a Jane en esa direccin. No tena apetito,
pero no haba comido nada antes del duelo e iba a ser un da largo. Y si el accidente de Isaiah
ocurri cuando Jane se estaba vistiendo, ella tampoco habra desayunado.
En el instante en que salieron de la casa y entraron en el corredor cubierto y abierto por los
lados, se sinti mejor, tal vez simplemente debido al aire fro. Jane debi sentir lo mismo, porque
retir el brazo del suyo.
Cuando llegaron a la puerta de la cocina, se quit el anillo y se lo pas.
Deberas recuperar esto. No...
Lo perder. l lo cogi.
Te encontrar uno mejor dijo, pasando por la puerta y llevndola.
Sal e Izzy, de doce y trece aos, las dos flacas como palillos, estaban sentadas a la mesa
cuadrada mirndolos con los ojos agrandados.
S dijo la seora Gunn, el amo ha muerto pero la vida contina. Ahora tenemos que
preparar el desayuno y despus tendremos muchsimo trabajo con los preparativos para la
ceremonia. Mir a Simon y Jane. Ser mejor que haga venir a mis nietas. Hay que hacer la
limpieza y preparar los pasteles para el funeral.
Jane se enderez y cogi un delantal que colgaba de una percha en la pared.
Por supuesto. Yo ayudar tambin. Pero antes hay que darle de desayunar al seor Saint
Bride.
Simon necesitaba comer, pero no logr soportar ese extrao ajetreo femenino. Retrocedi, con
la intencin de marcharse. Tengo cosas que hacer. No seas tonto dijo Jane.
Quitando el pao a una barra de pan, cort dos rebanadas, les puso mantequilla, les aadi dos
gruesas rodajas de queso, lo envolvi todo en un pao blanco y se lo puso en las manos.
Veo que voy a estar controlado.
Ella se ruboriz, y no de placer.
Si eso significa que no voy a permitir que mi marido se muera de hambre, pues s.
Su mirada era franca y su tono enrgico. Nuevamente dese preguntarle: Quin eres, Jane
Otterburn?. No, ahora era Jane Saint Bride.
Al llegar a la puerta se detuvo a mirar atrs. Ella ya se haba puesto el delantal y se estaba
recogiendo el pelo en la nuca con algo parecido a un trozo de cuerda. Pareca una campesina, pero
tan saludable como el pan con queso.
Come algo t le orden y sali.
Cuando ya estaba fuera pens qu derecho tena a decirle lo que deba hacer. Aunque extrao,
era cierto, tena todos los derechos imaginables simplemente debido a una precipitada ceremonia
de bodas y algunas firmas.
En lugar de tomar por el corredor de regreso a la casa de tablillas, atraves el jardn, en busca
de un momento de paz. Isaiah nunca fue un entusiasta del jardn y si Jane lo era, haba hecho poco
trabajo ah. A Saul Prithy le interesaban ms las verduras, y no eran muchas las que quedaban en
esa poca del ao. Muy pronto el invierno lo cubrira todo de nieve y hielo durante muchos meses.
Ese ao l ya se habra marchado. Si viva.
Tena que vivir. Por el bien de Jane y por muchos otros motivos.
Condenacin. El da anterior a esa hora su nico problema era qu llevar a Inglaterra. Ahora
tena que enterrar a un amigo muerto, apreciar y arropar a una esposa y batirse en duelo.
Y encontrar un anillo de bodas.
Se decidi por esa sencilla y solucionable tarea.
Haba dejado el abrigo en el campo de duelo, as que entr en la casa a buscar una chaqueta
ms abrigada, y ah estaba su abrigo, bien doblado sobre una silla del vestbulo. Norton debi
trarselo. Entonces se fij en el bocadillo envuelto que todava llevaba en la mano, y el estmago
le gru de hambre.
Entr en la sala de estar y tom un bocado. Encontraba casi cruel estar comiendo en un
momento como ese, pero saba delicioso. Isaiah tena decantadores de vino y de licores ah, as
que se sirvi una copa del clarete favorito de su amigo y brind por l.
Espero que el cielo sea un feliz campo de caza, Isaiah, con alegres acompaantes, ros rpidos
y nuevas tierras que explorar.
Molesto?
Se gir hacia la voz, ruborizado por haber sido sorprendido hablando solo, y entonces exclam:
Hal?
Porque el hombre alto y moreno que estaba en la puerta, con una manga vaca prendida
pulcramente sobre el pecho de la chaqueta, era, increblemente, el comandante Hal Beaumont.
Adicto al opio contest, pero hay esperanzas de una recuperacin total. Es posible que
cuando lleguemos all l ya est tal como era antes. Mir a Hal. Est en Long Chart, supongo?
Iba a ir all.
Al ver la expresin de Hal, Simon sonri de oreja a oreja.
Estoy girando como una peonza, verdad? Tal vez una noticia fabulosa despus de una
psima sea demasiado para la mente. Pero sera lgico desembarcar en Plymouth o Portsmouth
para ir a visitarlo. A Jane le explic. Long Chart es la casa de su familia, la sede del duque de
Yeovil.
Ella ya haba servido el t y les pas las tazas a los dos.
Simon, me alegra muchsimo que tu amigo est vivo, y sin duda debemos visitarlo. Ahora
debo volver a la cocina. La muerte, al parecer, hace que se ingieran inmensas cantidades de
comida, y me viene bien el trabajo. Puedo contar con que nos acompae en la comida de la
tarde, comandante?
Hal acept, ella dirigi una vaga sonrisa a Simon y sali de la sala.
Felicitaciones, Simon. Es encantadora.
Lgicamente tena que decir algo as, pens Simon, pero pareca sincero. Haba mucho que
decir a favor de una mujer que otros hombres encontraban atractiva, y haba llevado la violenta
situacin con una elegancia sublime.
S, es encantadora dijo. Ahora cuntame ms sobre la recuperacin de Dare.
Despus de eso pasaron a los asuntos de l. Por lo menos no tena que explicar ni justificar su
postura respecto a los indios. Hal haba luchado junto con ellos. Conoca y admiraba a Tecumseh,
que fuera brigadier general en el ejrcito britnico. Saba las promesas que se les haban hecho.
Pero Hal coment:
No creo que seas el hombre ms popular de York.
La mayora de las personas se muestran por lo menos corteses.
No me cabe duda, siendo t quien eres.
Qu idiotez, verdad? Pero tienes razn. Brideswell y Marlowe impresionan a quienes les
importan esas cosas y yo he aprovechado eso en la causa. Le sirvi ms t. Pero si a m me
pasa algo, Jane no debe quedarse aqu. T me hars el favor de llevarla de vuelta a Inglaterra,
verdad?
Si te pasa algo?
Aun tengo que encontrarme con McArthur.
Maldicin. Si l dispar, la observancia cabal del cdigo te da un disparo.
No podra exigir una cosa as; fue una suerte que mi pistola no se disparara tambin.
Entonces, t te encargars de Jane?
Por supuesto, pero me fastidiar muchsimo hacerlo sin ti. Adnde la llevo?
A Brideswell, lgicamente.
Querr ella, no querr?
No hay ningn otro lugar. No tiene ningn familiar que yo sepa aparte de un hermano de
Isaiah, que es carnicero. Eso no es en absoluto conveniente para mi viuda. S que ser violento...
Te quedas corto.
dormitorio. En ese retrato se vean los rasgos similares y la coloracin idntica, aunque a l ya le
raleaba el pelo en las sienes, lo que insinuaba una incipiente calvicie.
Lo dibuj la prima de Jane dijo. Nan creo que se llamaba. Una parienta hurfana del
padre de Jane a la que Martha adopt como hija. Enferm y muri en el viaje hacia aqu. Una
pena. Adems, ella y Jane eran casi de la misma edad y estaban muy unidas, como si fueran
hermanas.
Tena un don extraordinario.
As es, pues slo poda tener quince aos o algo as cuando hizo este dibujo.
Hal se gir, dndole la espalda al cuadro.
Basta de pensar en tanta muerte. Vete. Yo desvalijar los cajones al tiempo que mantendr a
raya a otros saqueadores.
Comprendiendo que eso era una promesa de ayuda y apoyo en todo, Simon le apret el brazo
un momento, agradecido, y luego sali.
Fue a Klengenbloomer, la nica joyera de York, pero el corpulento joyero se deshizo en
disculpas.
Por lo general los anillos de bodas se hacen por encargo, seor, o se envan a buscar a
Montreal. Yo podra tenerle uno hecho maana por la tarde...
Mi esposa necesita uno antes del funeral.
Comprendo, seor. Disclpeme un momento.
Klengenbloomer entr en la trastienda y al cabo de un momento volvi con una pequea
bandeja en que haba seis anillos.
A veces las personas tienen necesidad de vender.
Un anillo de bodas empeado? dijo Simon arrugando la nariz.
El joyero se encogi de hombros.
Tal vez un prstamo hasta que yo pueda hacer uno mejor?
La idea de cambiarlo despus le repugn an ms a Simon.
Haba deseado un anillo magnfico, para compensar la desafortunada situacin, pero todos esos
eran delgados y usados. Slo una mujer desesperada vendera su anillo de bodas, o un hombre
desesperado vendera el de su mujer difunta. Pero un anillo es mejor que ninguno, as que eligi el
que le pareci de tamao ms adecuado.
De todos modos, qu podra ser ms funesto que ese da de bodas?
A excepcin de la noticia sobre Dare. Y eso podra tener ms peso que todo lo dems.
Se qued un momento a mirar otras joyas. Nunca haba visto a Jane con ninguna, aparte de
unos sencillos aretes y un crucifijo de oro colgado al cuello, pero su mujer deba tener mucho ms
que eso. Por desgracia, tena poco dinero a mano. Haba gastado muchsimo en reunir las pruebas
y ayudar a aquellos indios que estaban en peores condiciones.
Con la esperanza de que Hal tuviera dinero en efectivo para prestarle, compr un bonito
broche de plata con amatistas y unos pendientes de perla. Adornos sobrios, pero aun as, ese no
era un da para hacer regalos. Se los dara cuando fuera el momento oportuno.
Volvi a la casa Trewitt, preparndose para un encuentro con su esposa.
Jane le caa bien, y le gustaba en muchos sentidos, pero ninguno de los dos haba deseado ese
matrimonio y ella no tena los antecedentes que esperaran sus familiares y amistades, su mundo.
Comprenda que eso no deba importar, pero la realidad no se disuelve porque uno lo desee.
Incluso en Estados Unidos, con sus principios republicanos y su declaracin de igualdad entre los
hombres, muchas familias no acogeran bien a una chica que haba trabajado en una tienda.
Pero Jane ya era su esposa; hasta que la muerte los separara. En algn momento, era de
suponer, deban compartir una cama, unir sus cuerpos, intentar procrear hijos. Despus de todo,
esa era la finalidad del matrimonio. Eso le causaba una dolorosa opresin en la cabeza, como si se
la rodeara una faja.
La cocina se la empeor. Estaba calurosa, atiborrada, e inundada por el aroma de los pasteles
recin horneados que se apilaban en todas las superficies. Las dos jvenes pechugonas tenan que
ser las nietas de la seora Gunn. Era evidente que una de ellas estaba embarazada.
Haba galletas, tartas, pasteles y empanadillas en cantidad suficiente para satisfacer a un
ejrcito hambriento.
Jane estaba sacando del horno unos pastelillos y colocndolos en una rejilla de alambre. A
pesar de la cinta, el pelo le caa revuelto sobre la cara enrojecida por el calor, y sus ojos se vean
empaados por el agotamiento, la afliccin, o ambas cosas.
Era tarea de l ocuparse de eso.
Y tambin se vea tan saludable y terrenal como el pan recin horneado.
Tan pronto como ella coloc el ltimo pastelillo, le dijo: Ven conmigo, Jane, por favor.
Dado que estaba combatiendo pensamientos indecorosos, el tono le sali duro. Ella lo mir
recelosa, y eso le cay como un jarro de agua fra.
Creo que te ir bien asearte e ir a sentarte un rato junto a tu to dijo, procurando que le
saliera un tono amable y suave.
Vio que ella se relajaba, casi hundiendo los hombros de alivio. Ah, s.
Acaso se haba pensado que l la iba a llevar a rastras a la cama de matrimonio?
Mientras ella se quitaba el delantal, cogi su capa azul oscuro de una percha. Cuando estuvo
preparada, se la puso alrededor de los hombros y sali con ella. Todava tena las mejillas
sonrosadas y el pelo revuelto. Eran slo imaginaciones suyas, u ola a un bollo dulce con
especias? Vergonzosamente, dese lamerla.
Sac el anillo del bolsillo.
No es tan fino como me habra gustado, y podra no quedarte bien en el dedo.
Ella se mir la mano izquierda y se la limpi de harina y migajas.
Debera habrmelas lavado.
l vacil entre entregarle el anillo o ponrselo en el dedo, como lo hizo con su anillo de sello
durante la ceremonia. Lo lgico era que se lo pusiera. Le cogi la mano y le puso el anillo.
Te queda algo suelto, me parece.
Ella toc el anillo y lo desliz por el dedo, mirndolo como si fuera un rompecabezas.
Con un trocho de cuerda por debajo me quedar firme. Y es posible que me engorde,
comiendo tantos pasteles para el funeral.
Se sonrieron, y la sonrisa fue extraordinaria, porque sin negar en nada la pena que compartan,
afirmaba la verdad universal de que la vida contina.
Esta es una situacin extraa, Jane, pero debemos actuar dando la impresin de que
tenamos intencin de casarnos y que Isaiah simplemente apresur la boda.
Supongo.
No haba palabras para hacer fcil ese momento. No me siento desgraciado con nuestro
matrimonio. Es mucho lo que admiro en ti.
Qu poco convincente.
Ella no pareci ni decepcionada ni divertida, sino ms bien acongojada. La amenaza inminente
de la cama de matrimonio.
Jane, no pienses que yo deseo meterte prisas. Ese era un tema condenadamente violento
para hablarlo con una jovencita inocente. Lo que quiero decir es que durante un tiempo no
habr ninguna necesidad de que compartamos una cama.
Ella arrug la frente.
No lo encontrarn raro?
Cmo va a saberlo alguien?
Dos pares de sbanas enviadas a la lavandera. Dos habitaciones todava en uso.
El dese decir que eso no era asunto de nadie, pero saba que esas cosas se comentaban.
Muchas parejas casadas duermen en habitaciones separadas.
S? Y seguro que no en habitaciones en cada extremo de la casa.
Qu quera decir? Que deseaba compartir su cama esa noche? A pesar de su conciencia de
ella como mujer, no soportaba la idea.
Entonces ella aadi:
Al menos nadie encontrar raro que esta noche continuemos con nuestras rutinas normales.
Lo dijo con tanta tranquilidad que l pens si tal vez no entenda las implicaciones fsicas del
matrimonio.
Pero saba que s las entenda. Un instinto le aseguraba que ella no era ese tipo de inocente
resguardada, y lo agradeca. Recordando el consuelo que encontraron esa maana cuando se
abrazaron, la rode con un brazo y la atrajo hacia s. Ella se tens, tal vez creyendo que l tena la
intencin de besarla, pero enseguida se relaj.
Su intencin haba sido consolarla, tranquilizarla, pero comprob que el que se senta
consolado era l. Era una jovencita dulce, ni demasiado angulosa ni demasiado blanda, ni
demasiado voluminosa ni demasiado menuda, y llevaba el calmante aroma de una pastelera.
Apoy la cabeza en la de ella, sintiendo su pelo, ms tranquilo por ese moderado revuelo de
deseo. Este le daba la esperanza de que cuando llegara el momento, su cama de matrimonio sera
natural y placentera para los dos.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0044
La flamante seora de Simon Saint Bride estaba con la cabeza apoyada en el pecho de su
marido pensando tristemente que hay que tener cuidado con lo que se desea.
Cuntas noches haba soado que estaba en los brazos de Simon? Soaba incluso con
convertirse en su esposa, la esposa del hombre ms maravilloso que haba conocido.
Para ella l era absolutamente guapo, con su cuerpo delgado y vigoroso, con su sonrisa llana y
sus profundos ojos castaos que cobraban vida con cada emocin. Muchas veces haba tenido que
resistir el deseo de acariciarle esos abundantes cabellos oscuros con vetas rojizas que brillaban
como fuego a la luz.
A una esposa le estaba permitido hacer eso, claro, pero no a una esposa no deseada. Simon no
haba deseado casarse con ella, lo cual no tena nada de sorprendente. Y ella no haba deseado
casarse con l, porque si alguna vez l llegaba a enterarse de la verdad acerca de ella, la odiara.
Ay, Seor, qu poda hacer?
Moverse, para empezar, as que se apart de l.
l le arregl la capa y en sus ojos se reflej una leve sonrisa, o al menos una expresin de
placer.
Ay si... ojal...
Se apart el pelo enredado de la cara.
Debo de estar hecha un desastre.
Algo, pero es un placer mirarte el pelo. Es precioso.
Sin saber muy bien por qu, eso le pareci peligroso. Se apresur a girarse y ech a andar
delante de l hacia la casa. No quera que l subiera con ella a los dormitorios, as que cuando
llegaron al vestbulo, le dijo:
Creo que puedo llegar a mi habitacin sin ayuda.
Si quieres echarte y reposar un rato, hars bien.
No, bajar pronto.
Mientras iba subiendo la escalera pens en lo fcil que era representar un papel. Pero cuando
entr en su habitacin, se desmoron apoyada en la puerta y se meti los puos en la boca.
Ese era su primer momento de verdadera soledad desde que oy el chasquido del disparo. Al
recordar a Isaiah en el suelo, apretndose el vientre con las dos manos, y la sangre ya manando
por entre sus dedos, se mordi el labio para no gritar.
No haba gritado cuando lo encontr as, y no gritara en ese momento. La vida, la terrible vida,
deba continuar.
El pelo. Corri hasta el tocador, y emiti un gemido al verse en el espejo. Lo tena enredado y
pegado a la frente y las mejillas, y el vestido estaba lleno de manchas de harina y polvo. Pareca
una vagabunda.
Pareca una Hannasky.
Se quit la cinta y atac el enredo de pelo con el cepillo, mirando hacia todos lados, con tal de
no ver su reflejo en el espejo. Pero su imagen continuaba en su mente. As se haba casado!
Muchsimas veces se haba imaginado la boda perfecta. Sera en verano. Ella entrara en la
iglesia en compaa de familiares y amistades. Habra flores y un novio y marido guapo.
Abri los ojos e hizo una inspiracin profunda. Tena el marido guapo, eso seguro, pero l crea
que se haba casado con Jane Otterburn, y eso no era cierto.
Era una impostora. Era Nan Otterburn, la hija bastarda de Archibald Otterburn, acogida por
caridad por su viuda y criada como hermana adoptiva de Jane.
Volvi a mirarse en el espejo y vio sus ojos hinchados, aunque por lo menos eran sinceros.
Haba llegado a querer muchsimo a Isaiah Trewitt, aun cuando no era su verdadero to. Eso la
haba llevado a aceptar esa terrible situacin, pero qu poda hacer?
Era como si dos partes de ella discutieran.
Eres Jane Saint Bride de verdad. Te has casado con Simon.
Con una mentira. Probablemente el matrimonio no era vlido.
Te has casado como Jane Anne Otterburn, hija de Archibald Otterburn, maestro de escuela
fallecido. Todo eso es cierto, no?
Lo era. Martha Otterburn se haba encargado de que su nombre legal fuera Jane Anne
Otterburn. Pero era el resultado de un encuentro entre Archibald Otterburn y Tillie Hannasky, y
haba vivido sus primeros nueve aos siendo Jancy Hannasky, miembro de una tribu de labradores
itinerantes. En Cumberland, el apellido Hannasky era sinnimo de pecadores y ladrones de poca
monta. Ms de una vez haba odo decir a alguien: Ese es tan malo como un Hannasky.
Tenan una especie de hogar, una ruinosa casa de granja en un lugar inhspito de las afueras de
Carrock Fell; si alguien haba logrado sobrevivir ah alguna vez, los Hannasky no, no podan, as que
desde la primavera al otoo vagaban como gitanos. Trabajaban donde podan, mendigaban
cuando se atrevan y robaban siempre que tenan la oportunidad de salir impunes.
Las mujeres no eran putas, pero nadie vea nada raro en que ella fuera la hija de un hombre
desconocido, ajeno a la tribu. A ella nunca se le haba ocurrido pensar quin podra ser su padre,
pero cuando la tribu lleg a Carlisle para la feria caballar anual de 1806, su osada madre de pelo
castao se lo dijo:
Archibald Otterburn, nuestra Jancy, es un caballero. Un maestro de escuela, nada menos, aqu
en Carlisle. Pero me enter de que muri, as que vamos a ir a ver a su viuda.
Por qu, ma?
Porque eres clavada a tu pa, mi preciosa. Espera y vers. En esto habr caylo por lo menos.
Despus ella recordaba ese por lo menos.
Al da siguiente Tillie la llev a Abbey Street, el tipo de calle tranquila y respetable que los
Hannasky evitaban. A ella le gust esa nueva experiencia y le haca ilusin ganar caylo, o dinero,
para la familia. Ya era buena para conseguir peniques en un mercado debido a que su piel blanca y
su pelo color oro rojo la haca llamativa en medio de los morenos Hannasky.
Normalmente slo con preguntar: Tendra un penique de sobra, buen seor? consegua que
le dieran uno. Y a veces ocasionaba preguntas tambin:
Quines son tus padres, querida?.
Siempre has vivido con esta gente?
Eres feliz?
Necesitas ayuda?
Esas preguntas la desconcertaban, pero Tillie le explic que la gente crea que la haban robado.
El porqu, no logro imaginrmelo, chvala, ya que los bebs llegan con tanta facilidad.
Los Hannasky no robaban bebs, pero robaban ms o menos cualquier otra cosa, y no les
gustaba que les prestaran mucha atencin. Despus a ella se le haba ocurrido que tal vez eso tuvo
algo que ver en que Tillie la llevara a la casa de Martha Trewitt Otterburn.
Eso y el to Lemuel Hannasky; le haba dado por tratarla de una manera rara; le gustaba sentarla
sobre sus muslos, cuando ella ya era demasiado mayor para eso; le peda que lo besara en la boca.
Tillie le advirti que nunca estuviera a solas con l.
Pero todos esos pensamientos vinieron despus. Ese da de septiembre, iba saltando feliz,
considerando un regalo esa salida. Entonces, mientras se acercaban a la puerta pintada de verde
de la pequea casa se prepar para mendigar y ganar algo de caylo para complacer a su madre.
Pero no fue as. Cuando la severa mujer vestida toda de negro abri la puerta, Tillie dijo:
Vengo a hablar con ust sobre mi hija, seora.
No haba nada en su voz del acostumbrado descaro o gimoteo.
La mujer la mir a ella con la cara casi sin expresin, pero de todas maneras ella dese
esconderse detrs de su madre. Y entonces la mujer las hizo pasar a un corredor tremendamente
estrecho y que ola horroroso.
Haba llegado a conocer esos olores porque se los asociaba a la limpieza (a vinagre, alcanfor,
lavanda y cera de abeja), pero ese da la incitaron a arrugar la nariz. Adems, la aterraba la
posibilidad de estropear algo. El suelo encerado estaba demasiado limpio para caminar por l,
sobre todo con las botas que senta pesadas porque la mayor parte del tiempo andaba descalza.
Martha Otterburn escuchaba en silencio, mirndola a ella de tanto en tanto, pero sin hacer
ninguna pregunta. Ella comprendi por qu cuando entr una nia en el corredor. Tillie tena un
espejo, y la nia con el bonito vestido blanco, y con un fajn negro y una cinta negra en el pelo,
podra haber sido ella misma.
Qu pasa, mam?, pregunt la nia.
Vuelve a la cocina, Jane, cario.
Jane Otterburn obedeci, pero slo despus de haber fijado en ella la mirada, con los ojos
agrandados de asombro, revelando que tambin vea el increble parecido.
Geno, pu seora dijo Tillie, entonces, ya ve cmo son las cosas, y yo y mi familia
venimos mucho a Carlisle. Temo que la gente note el parecido de mi hija con su marido y con su
hija. Son clavatas a l, no? Las dos.
Con el buen instinto de una mendiga, Tillie esper.
Ella se sinti como se senta cuando un magistrado u otra persona de autoridad interrogaba a
los Hannasky acerca de herramientas u ovejas desaparecidas. Dese encogerse y formar un ovillo,
como un erizo, y simular que no estaba ah. Entonces Martha dijo:
Si mi marido lo hubiera sabido habra deseado que la nia se criara en un hogar decente.
Djela conmigo y ser tratada como mi hija. Pero no debe tener ms contacto con usted ni con su
familia.
Ella todava estaba intentando entender eso cuando Tillie se gir hacia ella:
Ya est, chvala, eso es un estupendo ofrecimiento. Eres una chica muy suertuda. La bes y
le hizo el guio que significaba que ese plan enorgullecera a los Hannasky. T s buena, nuestra
Jancy.
Y diciendo eso se march, dejndola sola en el hediondo corredor con la severa y morena
mujer, que al instante dijo: Lo primero, un bao.
En ese momento se estremeci al pensar en lo infestada que estaba; tena el pelo tan lleno de
piojos que Martha tuvo que cortrselo, disculpndose y prometindole que volvera a crecerle,
ms bonito que nunca. Supona que llor o incluso grit, pero no lograba recordarlo. S recordaba
que llor muchsimo los das y semanas siguientes, echando terriblemente de menos la alborotada
y bulliciosa vida de los Hannasky y deseando que su madre se diera prisa en venir a buscarla.
Incluso tuvo que cambiarse el nombre.
Jancy es un nombre muy vulgar dijo Martha. Y claro, no podemos llamarte Jane, as que
sers Nan. Y olvidars totalmente a los Hannasky, hija. No vuelvas a mencionarlos nunca ms.
Cuando ests preparada para estar en buena compaa diremos que eres una hurfana de la
familia del seor Otterburn, mi difunto marido. De Argyl. Ese es un lugar tan salvaje que no har
necesario explicar algunos de tus defectos o errores, pero si alguien te hace preguntas, intenta dar
respuestas vagas. Di que has vivido en muchos lugares; que pasaste de mano en mano. Slo
podemos rogar que eso valga. Hannasky, aadi, estremecindose.
Y tal vez esa fue la mayor fuerza que impuls a Martha Otterburn a acoger en su casa a la
bastarda de su marido. Ya estara mal que alguien descubriera que Archibald Otterburn haba
pecado, pero, con una Hannasky?
As pues, qu iba a pensar Simon Saint Bride si alguna vez se enteraba de que se haba casado
con una Hannasky?
Debera decrselo antes que la situacin avanzara a ms.
Pero una vocecita la aconsej en contra, y en tonalidades que le recordaron a su madre.
Pero no sera correcto hacer algo ahora, no te parece, chvala? Ahora es el momento para
lamentar la muerte de ese buen hombre Isaiah Trewitt y acompaarlo decentemente hasta su
tumba.
Fuera correcto o incorrecto, no poda afrontar nada ms.
No le cost quitarse el vestido sucio. Haba llegado con unos cuantos vestidos teidos de negro
a toda prisa, y que despus del viaje estaban impresentables. Dado que no estaba acostumbrada a
tener criadas, se haba hecho varios nuevos con un diseo especial que le permita ponrselos sin
ayuda. Debajo llevaba un corpio blando en lugar de cors.
Pero todava tena su mejor vestido negro, el que se hizo para el funeral de Martha. Se lo haba
puesto varias veces para ir a la iglesia en el primer tiempo de su estancia ah. Lo sac del arcn y lo
sacudi. Haba dejado de ponrselo porque le quedaba muy ceido en el pecho y ya no era
necesario usar ropa negra. Pero por Isaiah deseaba llevar luto riguroso, as que rog que le entrara
bien.
Afortunadamente era de un diseo sencillo, ceido con un cordn en la cintura, y su corpio
blando permita que le aplastara los pechos. Era de manga larga y cuello alto, y cuando volvi a
mirarse en el espejo, asinti. Eso estaba mejor. Decencia funeraria.
Se recogi el pelo atrs, lo enroll en un moo y lo sujet con horquillas. Cuando se puso la
cofia negra, la que llevaba coberturas negras por los lados, le ocult todo el pelo.
Era Jane Saint Bride, una dama de luto.
Nada ms.
Simon se qued mirando a Jane mientras iba subiendo la escalera, y justo entonces se le acerc
Ross a decirle que todo estaba listo. Con cierta renuencia fue al comedor, que haban oscurecido
corriendo las cortinas. El brillante atad estaba posado sobre un grueso pao negro con la tapa
abierta, as que se acerc a mirar a Isaiah, todava sin poder creer que estuviera muerto.
Tal vez los empleados de una funeraria ponan almohadillas en el interior de las mejillas, o
recurran a algn otro truco, porque Isaiah se vea muy parecido a cuando lo vio vivo por ltima
vez. Pero estaba innegablemente muerto, y su espritu se haba marchado, era de esperar, a un
lugar donde volvera a ser joven y sano.
Ross estaba a su lado, as que le dijo:
Excelente, gracias.
Va a necesitar brazaletes de luto, seor.
Le hizo un gesto a un ayudante y este se acerc a ponerle una ancha cinta negra en la manga.
Pondr uno alrededor de la copa de su sombrero, seor dijo el joven, al salir con Ross,
dejndolo solo con el difunto.
Este matrimonio es obra tuya, viejo Pcaro dijo Simon entonces a Isaiah, as que s
nuestro ngel de la guarda. No pudo evitar sonrer. Por inverosmil que sea esa imagen.
Continu ah, intentando rezar, pero se le ocurri que Isaiah no necesitaba muchas oraciones,
as que desvi la mente a los asuntos prcticos de viajar a casa, que en ese momento le parecan
particularmente importantes. Tena reservado el pasaje pero no haba esperado llevar mucho con
l. Deseara Jane llevarse consigo muchas de las posesiones de Isaiah? Dudaba de que hubiera
mucho que valiera la pena trasladar, pero si ella lo deseaba...
Oy pasos y se gir justo cuando Jane entr en la sala.
Qu diferente se vea a cmo la vio la ltima vez. Diferente tambin de la Jane a la que se haba
acostumbrado; aquella Jane era sobria, esta era severa.
Recordaba vagamente ese sencillo vestido negro de manga larga y cuello alto de los primeros
das de la estancia de ella ah. Nunca en la vida haba visto una cofia negra ms parecida a la de
una monja. Aun cuando nuevamente tena los ojos enrojecidos, en ese marco su delicada blancura
brillaba como una lmpara de alabastro, iluminando esos ojos azul cielo y esos labios rosados. El
efecto era tan impresionante como una obra de arte repentinamente iluminada por la luz del sol.
Dese que volviera a estar a la sombra.
Dese volver a verla con sus ropas ordinarias. No, con ropa elegante, pues si se pona un
vestido amarillo o verde con volantes y una papalina adornada con cintas, seguro que slo sera
otra chica guapa ms. Y l saba arreglrselas con chicas guapas.
Ella se acerc al atad y baj la cabeza.
Quieres que me quede aqu contigo? le pregunt. O prefieres estar sola?
Ella no levant la vista.
Sola, gracias.
Tal vez debera quedarse de todos modos, pens l, pero le tom la palabra. Haba muchas
cosas que hacer y no mucho tiempo para hacerlas.
Cuando entr en la sala de estar, Hal le dijo:
He encontrado monedas y estas cajas de rap y retratos en miniatura. Unas cuantas cartas
tambin. Nada ms, a no ser que te guste coleccionar pipas de arcilla rotas, surtidos de botones, y
ovillos de cuerda.
Isaiah opinaba que cualquier cosa podra ser de utilidad alguna vez. Quiz se debiera a las
privaciones de sus aos de juventud. Lleg a Canad sin apenas un penique. Las cajas de rap
podra habrselas dejado a alguien. Necesito leer el testamento.
Abri una carta y vio que era de 1809.
Espero que haya contestado estas.
Los tres retratos en miniatura eran de un oficial de anchas mandbulas, una solemne joven de
pelo moreno y una niita.
Ni siquiera s quines son estas personas. Jane podra saberlo, pero por la ropa colijo que son
de varios decenios atrs.
Creo que la mujer podra ser la que est en el dibujo. Su madre.
Simon compar la miniatura con el dibujo.
Puede que tengas razn. Me gustara saber si la nia es Jane. La coloracin es la correcta,
pero se ve tan... reservada. Claro que ayer eso no me habra parecido raro. Tengo que comenzar
con el papeleo del negocio, aunque no me hace ninguna gracia volver al despacho.
Yo te acompaar.
Mientras iban atravesando el vestbulo, Simon le pregunt:
Cundo tienes pensado marcharte?
Cuando te marches t.
Simon se detuvo.
Gracias. Perdona este desorden, pero, pardiez, Hal, eres un regalo del cielo.
Lo incomodaba que parte de su alivio se debiera a que la presencia de Hal ah significara estar
menos tiempo a solas con Jane. Y eso se extendera a las seis semanas o ms que durara el viaje a
Inglaterra.
Vamos a ver los papeles dijo Hal, aunque te lo advierto, no es mi fuerte.
Tampoco es el mo. No he tenido nada que ver con los asuntos de negocios de Isaiah.
Entr en el despacho preparado para lo peor, pero Ross y sus ayudantes haban hecho un buen
trabajo. Todo estaba como siempre, aparte de la alfombra, que la haban quitado. En el suelo de
madera se vea una pequea mancha, en el lugar donde la sangre la haba atravesado.
Tal vez su nariz detectaba sangre y otros olores de la muerte, pero el fuego crepitaba
alegremente en el hogar, impregnando la sala con su agradable y picante olor, y alguien haba
destapado el tarro con ptalos secos de Jane.
Mirado con los ojos de un ejecutor, el despacho era una amedrentadora jungla. Los estantes
estaban atiborrados de libros, libros de cuentas y cajas, pero tambin vio una fusta de montar, un
sable y ms pipas. Sin duda los cajones ocultaban ms caos. Isaiah siempre saba dnde estaban
las cosas, pero no era el ms ordenado de los hombres.
Comenzar por el escritorio dijo. Tal vez t podras pasar las hojas de los libros. Siempre
meta papeles e incluso monedas en ellos.
Demasiado tarde pens si Hal sera capaz de hacer eso, pero ya no poda dar a entender que
no. Condenacin, pens, reuniendo en un rimero los papeles dispersos sobre el escritorio, por
qu todo es tan complicado hoy?
Vio que Hal sacaba un libro, lo pona bien afirmado en el estante y pasaba las hojas. O sea, que
todo estaba bien. Ya haban transcurrido ms de dos aos desde que le amputaron el brazo, as
que tena que haber aprendido a arreglrselas, y eran lo bastante amigos para que se lo dijera si
no poda.
Se instal a hacer una ordenada investigacin de los papeles. Haba dejado la puerta abierta
para ver si Jane sala del comedor y para orla si lo llamaba.
Encontr el testamento de Isaiah y era exactamente tal como le dijera Baldwin. Aparte de unos
legados concretos (a l le dejaba sus armas y unos artefactos indios), todo iba a mi querida
sobrina, Jane Anne Otterburn, que ha aportado tanto placer a mi vida.
A cunto ascendera la suma? Baldwin no la consideraba gran cosa, pero Jane pensaba que era
suficiente para vivir. Una suma sustanciosa, de unos cuantos miles incluso, la hara ms aceptable
a su familia.
Encontr un buen nmero de facturas y recibos y una mezcolanza de cartas recientes. A esas
personas se las debera informar de su muerte, pens, pero saba poco de ellas. Cules deban
recibir una carta personal? Y qu decirles?
Apoy la cara en las dos manos, hundiendo los dedos en la frente.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0055
A medioda hicieron una pausa para comer algo. Cuando Simon estaba a punto de reanudar el
trabajo lleg un ordenanza uniformado a comunicarle la orden del subgobernador de que se
personara en su residencia.
Condenacin dijo, cuando el ordenanza ya estaba de vuelta en el vestbulo y no poda
orlo. Debera haber ido sin que me llamara. Hal, t te quedas aqu?
Por supuesto.
Habr dificultades? pregunt Jane, palideciendo. Por el duelo?
No, no te preocupes. Estar enfadado por mi culpa. Pero esto nos podra ir bien, en realidad.
No querr que se reanude el duelo.
Durante la breve caminata hasta la casa del subgobernador fue detenido innumerables veces
por personas que deseaban expresarle sus condolencias por la muerte de Isaiah. Sera su
imaginacin la que vea culpabilidad en muchos ojos? l se senta culpable, desde luego. Ese
precipitado duelo fue lo que lo mat.
Gore, el hombre responsable de todo el Alto Canad, estaba tan enfadado como haba
imaginado.
Feo asunto, seor, muy complicado. Ver si puedo encontrar una solucin, pero es
condenadamente difcil, cuando usted puso en duda la honradez del hombre.
Mejor eso que arrastrar por el lodo el nombre de una dama, seor. Los comentarios de
McArthur acerca de la seorita Otterburn y su to eran totalmente injustificados.
La cara de Gore se torn roja.
S, s, pero no podra haberse redo de su sombrero o algo as? Ver qu puedo hacer para
aplacarlo, bajarle las plumas.
Simon pens que a McArthur haba que arrancarle las plumas, no aplacarlo, pero se domin.
Se lo agradecer, seor. Ahora tengo una esposa que depende totalmente de m.
S, y eso es otra cosa. Habra sido ms juicioso ser ms franco respecto al entendimiento
entre ustedes. Y la seorita Otterburn habra sido ms juiciosa asistiendo a ms eventos sociales. A
mi esposa le doli, le doli, seor, que ella declinara sus amables invitaciones.
Mi esposa es un poco tmida, seor, y ha estado de luto, tanto por su madre como por una
prima.
S, s, pero un concierto no le habra hecho ningn dao. Y tampoco una excursin de verano
al castillo Frank.
Simon se aferr a disculpas slidas.
Su piel tan blanca se quema fcilmente, seor, y parece que atrae a los mosquitos.
Cuando volvi a York en julio encontr a Jane llena de picaduras de mosquitos. Le ofreci un
ungento indio que le produjo cierto alivio, pero le pareci que no apreciaba mucho ese remedio
preventivo de los indgenas. A l no le gustaba tampoco, aunque a veces lo usaba.
Era uno de los problemas desesperantes ah: que los colonos solan sentir repugnancia por los
indios grasientos y hediondos al tiempo que sufran la tortura de las picaduras de mosquitos que la
grasa poda prevenir.
El clima ingls le sentar mejor dijo. Tengo reservado el pasaje en el Eweretta.
El Eweretta era el barco para transporte de pieles de la Compaa Nor-Occidental. Su llegada
anual a Montreal en abril marcaba el verdadero comienzo de la primavera canadiense. Su partida
a fines de octubre sealaba la proximidad del largo invierno. Aceptaba pocos pasajeros, pero para
esos pocos ofreca todas las comodidades posibles.
Gore asinti.
Excelente. Pero este ao no va a esperar a nadie, con esa erupcin volcnica que ha
desbaratado el tiempo. As que cuanto antes se marche a Montreal, mejor.
El mensaje no poda ser ms claro: Vyase y llvese a otra parte su problemtica persona y a
su problemtica mujer.
Lo mir a los ojos.
No querra dar la impresin de que le hurto el cuerpo a mis obligaciones, seor.
Si McArthur no est aqu, no se puede esperar que usted espere a voluntad de l y se
arriesgue a quedar atrapado por el invierno. Y tanto.
Claro que yo siempre estara a disposicin de l en Inglaterra, seor.
Exactamente dijo Gore, acompandolo a la puerta. Con mucho gusto ofrezco cualquier
ayuda para resolver los asuntos de Trewitt. Buen hombre, muy formal.
Simon se march sintindose media tonelada ms liviano. No era un cobarde, pero la
interrupcin del duelo haba servido a su finalidad y tena que tomar en cuenta a Jane. Si Gore
enviaba a McArthur a una misin que lo mantuviera lejos de York las prximas semanas, su honor
podra quedar satisfecho sin ms disparos.
Menos mal exclam Jane, con los ojos brillantes, cuando l la inform. Cundo nos
marchamos, entonces?
El Eweretta zarpa el veintiocho de octubre, y tendramos que tomarnos dos semanas para
llegar a Montreal. Si todo va bien, podramos tardar slo la mitad de ese tiempo, pero es probable
que Gore tenga razn. Este ao el barco no nos esperar.
Pero eso nos deja menos de tres semanas para dejarlo todo arreglado aqu. Es imposible.
Hacer el inventario, el equipaje, vender la casa, decidir qu hacer con todo lo que contiene.
Preferiras esperar hasta la primavera?
Ella se lo repens.
Muy bien dijo, girndose enrgicamente hacia el escritorio y los papeles. Debe hacerse.
Los camarotes para pasajeros del Eweretta son de primera clase dijo entonces Simon a
Hal. Deberas escribir pronto para reservar pasaje. Galloway es un buen agente en Montreal. Si
no hay espacio l podra encontrarnos camarotes en otro barco.
Hal se sent a escribir la carta y sali a despacharla.
El reloj del vestbulo dio las dos. Seis horas. Haban transcurrido seis horas desde la muerte de
Isaiah. Simon mir a Jane, una isla negra de calma, sentada ante el escritorio, revisando
metdicamente los documentos. Era irracional resentirse por su serenidad, pero se resinti.
De veras ella quera a su to? Pero claro, slo tena que recordar esa maana para saber lo
profundos que eran sus sentimientos. Esa calma era simplemente otra ms de las rarezas de Jane
Otterburn, su esposa.
Puesto que ella estaba revisando los papeles, l decidi terminar el trabajo que tontamente
haba asignado a Hal. Revis los libros en busca de papeles sueltos. Fue apilando trozos de papel,
cartas y pagars. Estaba atento a los ttulos de los libros, por si haba alguno que pudiera
interesarle a l o a Jane, pero eran cosas de tipo gacetillas, diarios encuadernados y directorios de
comercio, la mayora obsoletos. Exhal un suspiro.
Qu pasa?
Qu diablos crees que pasa? Se trag la rabia.
Encuentro detestable tirar las cosas de Isaiah, incluso libros como el Directory of Atlantic
Ports, de mil setecientos noventa y cinco. El los guardaba y eso deseo hacer yo, en memoria de l.
Los guardaba porque no era capaz de tomarse el trabajo de tirarlos. No creo que l los
valorara mucho, Simon.
Acaso no eran las mujeres las que tenan que ponerse emotivas?
Se disculp y fue a sentarse a velar junto al atad de Isaiah. All se encontr a un hombre mudo
vestido de negro, que sali de la sala en el instante en que l entr.
Saba que haba ido ah a modo de reproche para Jane, lo cual estaba mal de plano. Isaiah no
estaba ah, slo estaba su cadver. Jane tena razn al decir que no habra tolerado que ellos
perdieran el tiempo junto a sus restos. Lo nico que haba pedido era que l cuidara de ella, y no
lo estaba haciendo.
Dej que el profesional ocupara su lugar y volvi al despacho para hacerlo mejor.
En eso volvi Hal, trayendo con l a sus dos criados, un joven larguirucho llamado Treadwell,
que en otro tiempo fuera su ordenanza y ahora era su ayuda de cmara, y un hombre de unos
cuarenta y tantos, bajo, todo l una masa de msculos, llamado Oglethorpe. Su puesto era mozo
de cuadras, pero daba la impresin de ser capaz de hacer frente a cualquier cosa, incluso al
peligro. Sin saber qu hacer con ellos, Simon sugiri que fueran al establo y las otras dependencias
exteriores a ordenar las cosas y sacar trastos para preparar la subasta.
Por qu no vender la casa con todo lo que contiene? sugiri Hal. Eliminar todo lo que es
inservible, lgicamente, pero dejar el resto.
Simon sinti un absoluto alivio.
Buen Dios, s. Cualquier mueble u objeto que valores lo embarcaremos a Inglaterra, por
supuesto dijo a Jane.
Ella frunci el ceo.
Eso sera una tontera. El transporte costara ms de lo que valen.
No soy pobre. Si quieres llevarte un escritorio o un silln, llvatelo.
Pues, no quiero dijo ella, levantndose. Disculpadme. Debo ir a ver cmo estn las cosas
para la comida de la tarde.
Diciendo eso sali rpidamente y l comprendi que parte de su dureza era una reaccin a la
de l. Condenacin. Segua resentido porque ella se dominaba. Deseaba que estuviera deshecha
en un mar de lgrimas. Consideraba que una mujer buena, una mujer sincera, debera estarlo. Lo
cual era muy injusto.
Intent desechar esos pensamientos y concentrarse en progresar todo lo que pudiera en el
trabajo, pero cuando los llamaron a comer en la sala de estar comprob que no era mucho lo que
haba hecho. Cuando vio que Jane haba organizado eficientemente las cosas haciendo instalar una
mesa pequea en la sala de estar y preparar una buena comida, sinti el mismo resentimiento.
Intent ser correcto:
Un milagro dijo alegremente. Qu ingeniosa eres.
La colcha era una labor de retazos, bastante bonita, pero no elegante, y la fina alfombra estaba
protegida por el tipo de estera de campo hecha de retales tambin. Sobre el respaldo del silln
estaba doblada una manta de lana tejida. Tal vez ella se envolva en esa manta los das ms fros.
Ese fue un pensamiento bastante agradable, pero le record el soso chal de punto que usaba con
frecuencia. Isaiah le habra comprado uno de la ms fina cachemira.
Cay en la cuenta de que la habitacin tena la apariencia de la de una casa sencilla, o de una
humilde casita de campo. Si se senta incmoda en la casa Trewitt, cmo encontrara Brideswell?
Sin embargo, curiosamente, la habitacin se vea cmoda y acogedora. Con trocitos y retazos y el
trabajo de sus manos, Jane se haba creado un nido agradable.
Se haba rodeado de imgenes de su pasado, lo que no era de extraar. l tena una pintura de
Brideswell en su pared, junto con los retratos en miniatura de sus padres.
Pero los de ella tenan toscos marcos, aparte del no muy buen retrato de Archibald Otterburn.
No haba duda de que eran padre e hija, aunque l sospechaba que ella tena ms energa y fuerza
en un dedo de las que su padre haba tenido jams; muri al haberse quedado atrapado bajo la
lluvia; eso no lo sorprenda.
Ella hered la fuerza de su madre, como quedaba claro en el retrato a lpiz de Martha
Otterburn que l no haba visto antes; ah, captada en la cocina, se vea ms relajada y amable.
Junto a ese haba un dibujo menos logrado que deba ser un autorretrato de su prima. La
calidad del dibujo igualaba a la de los otros, pero la pose tena esa especie de rigidez tan comn en
los autorretratos. Estaba tan envarada que era imposible imaginarse como era en realidad, pero
an as, su parecido con Jane era extraordinario, para ser entre primas lejanas. La cara de Nan
Otterburn era algo ms larga, la nariz algo ms recta, pero suponiendo que la coloracin fuera
igual, deban parecer gemelas.
El talento de Nan era extraordinario para su edad. Su muerte fue tal vez la trgica prdida de un
genio. No vio ninguna firma, pero sus dibujos eran mejores obras que la pintura al leo, que
estaba firmada con osados trazos: B. K. McKee.
Entonces vio un dibujo ms pequeo, enmarcado y puesto sobre el escritorio. Lo cogi; era de
una casa de dos plantas que sin duda perteneca a un grupo de casas iguales adosadas, aunque en
el dibujo no haba nada a los lados.
La casa de Carlisle, supuso. Decente pero modesta. Muy modesta. Al parecer la escuela de
Otterburn era muy respetada y haba preparado a muchos chicos para entrar en colegios ms
importantes, pero estaba claro que no haba hecho fortuna con ella. Haba algo en la ventana de la
fachada. Acerc ms el dibujo y logr distinguir un rectngulo en que estaba escrito: Mrs.
Otterburn. Mercera.
No pudo evitarlo. Lo primero que pens fue que Jane no deba ensearle ese dibujo a su familia
ni a nadie de su nuevo crculo social.
Intent desechar ese pensamiento, pero no pudo, como la arenilla en una herida. Se haba
casado con la hija de una tendera, una hija que trabajaba en la tienda, y aunque poda decirse que
a l no le importaba, le importaba que a otros le importara.
Dej el dibujo en su lugar, dicindose que los Otterburn eran gente bien de la aristocracia rural
escocesa, encabezada, colega, por un tal sir David Otterburn, filntropo de cierta importancia.
Poda hacer el comentario de que la caridad debe comenzar por casa, puesto que sir David no
haba acogido a Nan en su casa, pero de todos modos, era una conexin decente. Incluso su
parentesco con Isaiah la favoreca, porque a este le haba ido muy bien en el Nuevo Mundo y haba
alternado con las clases superiores de York.
No lo avergonzaban los orgenes de su esposa, se dijo.
Sencillamente sera mejor que en Inglaterra nadie se enterara de lo de la tienda.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0066
Despus de la comida continuaron trabajando como si tuvieran que hacerlo todo en un da. O
porque el trabajo era una escapatoria de la afliccin.
Pero cuando el reloj del vestbulo dio las nueve, Hal se levant.
Debo volver al hotel.
Pero algo hizo pensar a Simon que Hal acababa de caer en la cuenta de que esa era su noche de
bodas. Estuvo tentado de echarse a rer.
Gracias por tu ayuda. Podremos abusar de ti maana?
Faltara ms. Y todos los maanas.
Simon acompa a Hal hasta la puerta y cuando volvi Jane segua trabajando con los papeles.
Le cogi la mano y la levant.
Basta de eso. Te vas a desgastar los ojos.
Ya empezaba a ver bailar las letras.
Vamos, entonces. Ha sido un da largo y difcil.
Cerr la puerta con llave. No tena ningn motivo para pensar que alguien podra entrar a fisgar
o robar, pero todas esas cosas ya eran responsabilidad de l. Despus no supo qu hacer. Como
haba dicho Jane, nadie esperara que esa noche la consideraran una noche de bodas, pero claro,
qu se hace cuando faltan esos ritos?
Justo entonces entr la seora Gunn en el vestbulo, rara a sus ojos, con un buen vestido,
papalina y guantes negros.
Si no les importa, seor, seora, presentar mis respetos al seor Trewitt y estar un rato
ah. He dejado una cena ligera en su habitacin, seor, as que lleve ah a su esposa para que
tengan cierta paz y quietud.
Eso era una luz orientadora inverosmil, pero no le pareci mala idea. Haba cosas de las que
tenan que hablar. Dndole las gracias a la cocinera, le cogi la mano a Jane y la llev escalera
arriba. Not su renuencia.
Tenemos que hablar y despus podemos irnos a nuestras camas separadas.
Debes creer que soy tonta.
Por no desear consumar un matrimonio como este un da como este? No. No hay ninguna
prisa despus de todo. Vamos.
Su habitacin estaba al final del corredor, as que tuvieron que pasar por delante de la puerta
de la de Isaiah. Se detuvo. Se le antojaba imposible que su amigo no se asomara con una sonrisa
cordial y un alegre comentario.
Nunca ms va a volver a dormir ah.
Y hay que revisar todo lo que contiene la habitacin y decidir qu hacer con esas cosas
observ ella, en tono cansino.
Todos los pequeos tesoros de Isaiah. Guardaba los botones de carey de la chaqueta con que
lleg a Canad y unas toscas figurillas que un amigo haba tallado con cuchillo en el norte. Haba
plumas de guila, un cinturn de abalorios, muecas hechas de mazorcas de maz, un cuchillo
mellado con el mango de hueso tallado.
viejos que no nos importar. Vio que eso no la tranquilizaba mucho, as que aadi : Si muere
antes, ser mi padre el que se encontrar en el apuro, no yo. Y mi padre es un hombre sano,
robusto y fuerte, de slo cincuenta y un aos, que no siente el menor inters por las actividades
arriesgadas como la caza.
Decidi no preocuparla con el detalle de que si su padre heredaba el condado l tendra el
ttulo del heredero, vizconde Austrey.
Si no te gusta la idea continu , eres un espritu afn a mis padres. Si creyeran que hay
una remota posibilidad, la idea de tener que marcharse de Brideswell los tendra despiertos por
las noches.
Me crees tonta.
No.
S, y con razn. Pero ese es tu mundo, Simon, no el mo. Para ti tiene sentido ese mundo,
para m no. No sabr cmo conducirme, cmo encajar.
Lo sabrs, por supuesto.
Ser una marginada.
Sers mi esposa.
Soy hija de una tendera. Ayudaba en la tienda!
Sin duda no encajars si vives arrojando eso como un puado de estircol.
Un horrible silencio los envolvi y entonces ella baj la cabeza y se mordi el labio.
Perdona, Jane, pero, de verdad, eso no tiene importancia. Eso era una mentira y los dos lo
saban. Se sinti agotado, sin la capacidad mental para hablar de eso en ese momento, pero deba
intentarlo.
Escucha, Hal no te trata como a una campesina palurda, verdad?
No, pero es que no lo sabe.
Maana se lo dir. No le dar importancia.
Lo ocultar, pero le importar. He evitado la sociedad de York, pero s que aqu los ms
refinados consideran a las personas como yo una especie de seres inferiores, por muy amables y
condescendientes que se muestren.
Eso lo sobresalt. Las mujeres de Monkton St. Brides se sentan una especie inferior cuando su
madre y sus hermanas se detenan a hablar con ellas? Sentan que las trataban con superioridad
o condescendencia?
El haca sentirse as a la gente? No se consideraba un ser superior, pero s, a veces pensaba
que le haca una amabilidad a alguien simplemente por manifestar inters.
Condenacin.
Bebe un poco de vino. Cuando ella obedeci, aunque de mala gana, le dijo : Me has odo
hablar de la Compaa de los Pcaros.
Ella asinti, recelosa.
Tus amigos del colegio.
Hal es uno de ellos. Algunos ya se han casado, y no con mujeres de cuna particularmente
ilustre. Tu padre era maestro de escuela. El marqus de Arden se cas con una profesora. Eso no
es un linaje superior, y l es el heredero del duque de Belcraven. Dudo mucho que alguien haga
sentirse a Beth Arden como una especie inferior. Lucien le arrancara las entraas.
Pero es marquesa.
Cmete un pastel dijo l, alentado por su historia. Lee, el conde de Charrington, se cas
con la viuda pobre de un poeta y, si mal no recuerdo, antes de su primer matrimonio ella era slo
la hija de un coadjutor. No creo que un coadjutor tenga ms categora que un maestro de escuela.
Me ests tomando el pelo.
Simplemente quiero demostrarte que tus temores son exagerados. Ella lo mir con fuego en
los ojos.
Entonces, por qu dices que debo mantener en secreto lo de la tienda?
Vamos, caramba, habla de ella si quieres. Abre una tienda si te da la gana, maldita sea. Hizo
una inspiracin. Perdona.
Ella estaba roja escarlata, de humillacin o de furia.
El se levant de la silla y fue a besarle las manos.
Perdname. Es una insensatez intentar hablar de esto ahora. Todo se arreglar, te lo
prometo. Dentro de un par de meses estaremos de vuelta en Inglaterra y poco importarn tus
srdidos orgenes.
Intercal lo de srdido con la intencin de hacer una broma, pero ella se ech a llorar.
Pasado un momento sin saber qu hacer, la cogi en sus brazos y le dio palmaditas en la espalda.
Vamos, vamos. No dije eso en serio. No hay nada srdido en tu nacimiento. Los familiares de
Isaiah son personas respetables.
Ella continu llorando, con tanta angustia y desconsuelo que l no saba qu hacer. Volvi a
sentarse en su silla, la sent sobre una de sus piernas, y la meci como a una niita desconsolada.
Entenda su necesidad de llorar, pero no entenda la causa.
Jane, Jane, aunque todo el mundo descubra que tu madre viuda se ganaba el dinero
vendiendo cintas y encajes y que t ayudabas en la tienda, slo les va a importar a los ms
estirados, ya quin le importa esa gente? Es por miedo a ser una condesa? pregunt,
desesperado. De verdad, eso no puede ocurrir hasta pasadas muchas dcadas.
Vamos, cllate, idiota, se dijo. Ese llanto era por el agotamiento y la pena por Isaiah. Si l mismo
se echara a llorar. Entonces record que fue ella la que encontr a Isaiah y luego se vio obligada a
casarse. Adems, caramba, tal vez la aterraba la perspectiva de conocer a marqueses y condes.
Le friccion la espalda, suplicndole en silencio que se calmara.
Pens en los motivos por los que se poda anular un matrimonio. Locura. Fraude, si una persona
se haca pasar por otra. Que un miembro de la pareja fuera menor de veintin aos. Pero Isaiah
haba sido el tutor legal de Jane y dio su consentimiento delante del montn de testigos que
atiborraban el despacho.
No haba habido proclamas ni licencia, pero l saba que ah, donde eran escasos los curas y las
iglesias, las leyes eran laxas. Probablemente una boda con un libro de oraciones delante de tanta
gente y celebrada por el prroco era incuestionable.
Remitieron los sollozos, as que le enderez la espalda y le mir la cara enrojecida y los ojos
hinchados. El llanto le haba estropeado la apariencia, pero eso slo lo haca sentirse ms
No lograba discernir si deseaba o no deseaba estar casado con Jane, pero una cosa era cierta: la
deseaba. Tal vez llevaba meses desendola, pero su posicin ah y, s, sus modales sosegados y su
ropa sobria la haban puesto fuera de los lmites.
Pero ahora era su esposa. Estaba en todo su derecho al quitarle la cofia y soltarle el pelo. Y con
la misma santa bendicin podra quitarle la ropa hasta dejarla desnuda, besarla, acariciarla y
tratarla de la manera que quisiera.
Sus pensamientos le repugnaron, aun cuando su lado animal grua de deseo.
Se sirvi una copa de vino y la bebi. Aunque su honor no le prohiba comportarse como un
bruto, no deba de ninguna manera quitarle a Jane la posibilidad de liberarse. Sin duda consumar
un matrimonio haca ms difcil disolverlo. Y ciertamente le hara imposible a l dejarla marchar.
Y si se quedaba embarazada?
Hablara con Baldwin al da siguiente, y con Stephen Ball cuando llegaran a Inglaterra, pero
tena la fuerte sospecha de que estaban atados de por vida. Y pese a todos los problemas que vea,
en el presente y en el futuro, no lo lamentara.
El reverendo Strachan ley el ritual fnebre, y Ross puso la tapa sobre el atad y lo cerr con
clavos.
Aunque ella de verdad crea que un cadver es simplemente un caparazn, cada martillazo le
golpeaba el corazn. Cuando Simon la rode con un brazo, se apoy en l.
No deberas estar aqu le dijo l en voz baja.
Necesito estar.
El tuvo que dejarla para ser uno de los portadores del atad, y ella agradeci el apoyo de la
seora Gunn durante la procesin hasta el camposanto.
Con los ojos empaados por las lgrimas vio que el soleado da era un desmadrado manto de
colores azul, verde, marrn y naranja. Los rboles estaban cambiando, anunciando el invierno,
como lo anunciaba tambin la pizca de hielo que se detectaba en el aire. La alegraba llevar el
manguito forrado de piel que le regal Isaiah para Navidad, pero tambin la alegraba el fro.
Estara mal que la naturaleza fuera demasiado placentera ese da.
El reverendo Strachan comenz el servicio fnebre junto a la tumba, pero Jancy dijo sus propias
oraciones.
Amado Dios, sabes qu buen hombre es este; acgelo bien en el cielo. Hazlo joven y fuerte
otra vez, y dale mares para navegar, tierras para explorar y ros para viajar por las glorias de tu
creacin.
Entonces su atencin se desvi de Dios a Isaiah.
Querido to Isaiah, ahora ya sabes la verdad. Puedes perdonarme? Ojal hubiera encontrado
el valor para confesrtela. Ahora s que habras comprendido.
Cuando Jane muri me asust muchsimo. Estaba en medio del ocano, y las dos nos
habamos mareado horriblemente. Pens que me morira, pero la que muri fue ella. Estaba sola
en el mundo, de camino a un lugar salvaje. La ta Martha siempre deca que t vivas en un lugar
donde haba osos en la puerta y salvajes en las calles. Y yo iba a estar bajo el poder de un
desconocido que no era pariente mo.
Me imagin que me echaras tan pronto llegara a tu puerta. Incluso pens que me meteras en
la crcel por haber usado el dinero de Jane para sobrevivir, porque yo no tena suficiente.
As que me cambi por ella. Ninguna de las personas que venan en el barco nos conocan
bien, y nos parecamos muchsimo.
Lamento terriblemente no haberme fiado de ti. Sobre todo porque entonces no habras
obligado a Simon a casarse conmigo. Ay, ojal no lo hubieras obligado. Ojal yo me hubiera
negado.
Tienes que ayudarme a enderezarlo todo. Guame, to. No te importa que te siga llamando to,
verdad? Orintame sobre cmo debo comportarme y sobre cmo y cundo decirle la verdad.
Sobre mi cambio de Nan a Jane, quiero decir. Lo de que soy una Hannasky no lo dir nunca, ni a l
ni a nadie.
Jane?
Jancy peg un salto y se encontr con Simon a su lado. La gente comenzaba a alejarse de la
tumba, de vuelta a la casa, para el velatorio.
Quieres arrojar tierra sobre el atad?
Ella se estremeci.
Guard el vestido negro y se puso uno de los sencillos y una cofia blanca. Cuando lleg abajo, la
casa pareca vaca. Slo estaban tres parientes de la seora Gunn, limpiando y ordenando. Aunque
estaban charlando, cuando apareci ella se quedaron en silencio.
Haba acabado el velatorio. La vida deba continuar. Pero la transicin le pareca dolorosamente
brusca. Muerte un da, entierro al siguiente y luego, seguir adelante. Tal vez a los dolientes debera
ofrecrseles un periodo formal de adaptacin, como a una pareja recin casada se le daba una
luna de miel. Una luna amarga, se le ocurri llamarla, pero eso describa muy bien su situacin:
una luna de miel en medio de la afliccin.
Oy la voz de Simon, proveniente de la sala de estar y el corazn se le agit. De verdad lo sinti
moverse; no exactamente un baile. Ms parecido a un amoroso cachorro estremecido por la
excitacin al or la voz de su amo. Se seren, entr, y encontr a Simon con Hal.
Tenemos una oferta por la casa, con todo el contenido que queramos dejar. La mir
preparndose para sus objeciones. Gilbraith.
A ella se le antoj que eso era ms bien la llegada de los buitres, pero sonri.
Una cosa menos que hacer, entonces. No te preocupes, Simon. He vivido aqu menos de un
ao, y lo nico que realmente quera ha muerto. Se apresur a aadir: Aparte de ti, por
supuesto. Y t no vienes con la casa. Es decir continu, desesperada, no tengo por esta casa el
apego que tena por mi casa de Carlisle.
Lo comprendo, Jane dijo l. Volvamos al trabajo. Tal vez los tres cogieron al vuelo la
oportunidad de recurrir a ese refugio.
Hal Beaumont intent eludir la comida de la tarde, presentando disculpas, pero tanto Simon
como ella le insistieron para que se quedara. Ella saba por qu: no deseaban estar solos. Despus
de comer jugaron al domin, en recuerdo de Isaiah, al que le gustaba ese sencillo juego y valoraba
muchsimo sus piezas de bano y marfil.
Nos lo llevaremos con nosotros dijo ella.
Entonces pens si se le permitira quedrselo cuando se separaran; Isaiah no le haba dejado
sus posesiones a ella sino a Jane.
Tal vez se le not en la cara esa preocupacin, porque Simon le dijo:
Debes de estar muy cansada, Jane.
Nuevamente Hal se levant para marcharse, pero ella le sonri y le dijo que se quedara, y luego
se march, dejndolos solos. Slo poda ir a su dormitorio, claro, pero una vez que estuvo ah, se
cogi las manos, nerviosa. Simon le haba dicho que esperaran para consumar el matrimonio,
pero no iba a esperar eternamente. Qu hara cuando l viniera a su cama? Si iban a anular el
matrimonio no deban... follar, era como llamaban a eso los Hannasky.
En todo caso, eso era una batalla para otro da; Simon tena razn, estaba increblemente
cansada. Se desvisti, se lav y se meti en la cama.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0077
S.
Ella hizo la cama y luego comenzaron por la cmoda. Al abrir el primer cajn, lleno de
pantalones, Jancy se qued desconcertada.
Ninguno de estos te quedar bien.
Y no son de mi estilo.
Ella lo mir, se ech a rer y al instante ahog la risa con una mano.
Supongo que no, pero qu hacemos con ellos?
Al reverendo Strachan, supongo.
S, claro. Perdona. Lo que pasa es que...
Lo s.
Trabajaron sin parar y en silencio, aunque ella se sonaba la nariz con frecuencia. De tanto en
tanto hacan una pausa para evocar algo, por lo que mientras trabajaban iban tejiendo un
memorial de Isaiah.
Tal vez se estaba generando algo ms. Jancy cay en la cuenta de que nunca antes haban
estado solos tanto rato, y all el cario que los dos sentan por Isaiah Trewitt se notaba ntimo y
profundo.
Con frecuencia se encontraban sus ojos, y ella estaba segura de que l, igual que ella, tena
conciencia de que ninguna otra persona entenda esas cosas como ellos. En un momento, al
desdoblar un papel amarillento, encontraron dentro un mechn de pelo rubio, y se preguntaron
de quin sera, qu prdida sealara. Se cogieron las manos aceptando que lo nico que podan
hacer era dejarlo a un lado para quemarlo despus.
Entonces, antes de reanudar el trabajo, Simon le levant una mano hasta sus labios y se la
bes. Simulando que abra el siguiente cajn, ella se acarici el lugar que l le bes e intent
calmar los rpidos latidos de su corazn.
Por momentos senta intensificarse su rebelin contra el destino. Entre ellos exista algo
poderoso, algo glorioso. Por qu deba destrozarlo y vivir eternamente en el desierto? Por qu
no poda responder al mensaje que vea en los ojos de l y permitirle que la besara en la boca, que
la llevara a su cama y sellaran su unin de una vez por todas?
Distrada cogi un atado de cartas y al mirarlas ahog una exclamacin.
Pasa algo? pregunt l.
Ella dese esconder el pequeo atado, pero ya no le era posible.
Cartas. Cartas de... mi madre.
Estuvo a punto de decir de la ta Martha. Qu hacer?
Hace fro aqu. Si t preparas la lea en el hogar, yo traer fuego para encenderla.
Sali corriendo y entr en su dormitorio, sintindose culpable, sabiendo que l creera que
estaba llorando por los recuerdos dolorosos, no temblando de terror. Le temblaron las manos
cuando abri la primera carta para echarle un vistazo al contenido. Era una muy antigua, de antes
de que Martha se casara. La dej a un lado y abri la siguiente.
Aunque las cartas cubran casi veinte aos, eran pocas, algo ms de diez. Haba enviado ms los
ltimos aos que en el pasado. A toda prisa mir estas ltimas, buscando alguna enviada
alrededor de la poca en que ella se fue a vivir con Martha.
Qu le habra contado a su hermano?
Al leer eso Jancy pens que Isaiah siempre haba sabido la verdad acerca de ella, pero
enseguida comprendi que no. l crea que ella era Jane, y que Nan Hannasky haba muerto en
alta mar.
Dejando esa carta a un lado, continu leyendo las siguientes. Despus de esa revelacin Martha
no volvi a mencionar a los Hannasky y ella era la querida Nan o, con ms frecuencia, una de
mis queridas nias. Entonces le brotaron las lgrimas a torrentes, y tuvo que esforzarse en no
mojar las preciosas hojas. Qu mujer tan buena era Martha.
La ltima carta estaba escrita con letra temblorosa pues Martha ya estaba enferma, y apelaba a
la bondad de su hermano con sus queridas nias. Recordaba que Jane se ofreci a escribir esa
carta, pero Martha insisti en escribirla ella. Ahora entenda por qu.
Las dos son buenas chicas, hermano, y te pido muy particularmente que olvides lo
que te escrib una vez acerca de los orgenes de Nan. Si hubiera supuesto que las cosas
llegaran a esto, no te lo habra dicho. Nan es algo ms osada que Jane, un poco ms
impulsiva en su manera de ser, pero te aseguro que en su alma no hay ninguna
contaminacin Hannasky. Es una buena chica y te suplico que la trates igual que a tu
verdadera sobrina Jane.
Apret las cartas entre las manos, detestando tener que destruirlas. Pero era necesario. Slo
haba que ver cunto preocupaba a Martha su sangre Hannasky, hasta en su lecho de muerte.
Contaminacin.
Entonces cay en la cuenta de que no haba ninguna necesidad de destruirlas todas. En ninguna
haba nada que revelara que ella era Nan, no Jane, y slo en un par hablaba de la vergenza ms
profunda. Esas tendran que desaparecer.
Detest hacerlo; y solloz al hacerlo. Pero arroj las dos cartas al fuego y observ hasta estar
segura de que se convertan totalmente en cenizas.
Hecho. La contaminacin Hannasky haba desaparecido. Guard el resto de las cartas en su
escritorio, con las tenazas cogi un leo ardiendo y lo llev a la habitacin de Isaiah, para
encender la lea que Simon haba preparado. No tardaron en tener un brillante fuego que
calentaba y alegraba la habitacin.
Reanudaron el trabajo. El no hizo ningn comentario sobre su larga ausencia, pero ella tena los
nervios de punta por el miedo de encontrar alguna otra cosa que la traicionara. Aprovech una
oportunidad para mirar dentro de la Biblia de Isaiah, para asegurarse de que l no hubiera
anotado datos de la familia ah. No encontr nada; l no era el tipo de persona que llevara un
diario o que guardara copias de las cartas que envi a su hermana.
Pero de repente Simon dijo Ah, mira, y ella peg un salto como si le hubieran enterrado un
pual.
Pero l slo le estaba enseando una voluminosa pistola antigua. La puso en el montn de
cosas para quedarse, y continuaron el trabajo.
Simon detest el trabajo de desmantelar la habitacin de Isaiah, pero fue un rito sanador. Una
ltima despedida. Lamentaba que Jane hubiera encontrado esas cartas que le abrieron viejas
heridas, pero al parecer ya se haba recuperado. Los dos estaran mejor lejos de ah, y de camino
hacia una nueva vida.
Juntos.
En Inglaterra.
Esa perspectiva le iba pareciendo ms prometedora momento a momento.
Sus tranquilos y grciles movimientos por la habitacin, e incluso su serenidad, lo calmaban.
Sus recuerdos compartidos eran un tesoro. Con quin sino con ella podra hablar de Isaiah? Con
quin sino con ella podra cogerse de las manos de esa manera?
Cuando le bes el dorso de la mano pas por l una ola que podra haber descartado como
lujuria, pero que comprendi que era un anhelo ms profundo. Un anhelo peligroso, dado que
estaba resuelto a regresar a Inglaterra habiendo respetado su virginidad, para darle cierta
posibilidad de liberarse.
Cuando terminaron, l se ocup de ordenar las cosas para disponer de ellas tal como haban
acordado, y ella fue a llamar a las criadas para que hicieran una limpieza a fondo. Y eso se
convirti en la pauta para los ajetreados das siguientes. El ordenaba y resolva lo relativo a los
asuntos de negocios y la propiedad de Isaiah; ella lo ayudaba, pero tambin organizaba y
supervisaba la limpieza de la casa, desde el tico al stano.
Al parecer, lo importante para ella era dejar la casa limpsima para Gilbraith y su familia.
Supona que lo importante para l era dejar en orden los asuntos de negocios de Isaiah.
Aun cuando Gilbraith estaba dispuesto a comprar los muebles y los accesorios, y Gore les haba
enviado un funcionario llamado John Vincent para supervisar el inventario, segua habiendo una
montaa de trabajo bajo la cual esconderse. Por suerte, Hal se quedaba a cenar con ellos todas las
noches, aunque al final, cada noche, los dejaba solos y a l se le desviaban los pensamientos hacia
la lujuria.
Jane segua llevando sus decorosas cofias, pero conociendo ya l el pelo que ocultaban, estas
eran ms seductoras que protectoras. Gracias a los pocos y breves abrazos conoca la forma de su
cuerpo y su clido y blando atractivo. Su sutil perfume lo atormentaba, llevando su desmadrada
imaginacin a placeres en la pradera.
Perda el tiempo mirndola, y a veces ella lo sorprenda. Tal vez se ruborizaba. Ella s se
ruborizaba, con lo que se vea ms guapa, nerviosa y tmida, y deseable.
De vez en cuando recordaba el vago peligro de que McArthur regresara para retomar el duelo,
pero no lograba darle la importancia que deba. En lugar de preocuparse por eso yaca despierto
por la noche pensando por qu no le estaba haciendo el amor a su mujer.
Estaba el asunto de la anulacin, pero con cada da que pasaba eso le pareca menos
importante. Jane era educada, refinada, inteligente, trabajadora, eficiente y hermosa. A Hal le caa
bien. Los criados de Hal parecan adorarla. Qu ms puede desear un hombre?
No era tan arrogante para suponer que ella deba desear continuar casada con l, pero la
expresin de sus ojos, su manera de ruborizarse e incluso a veces su manera de moverse sugeran
que s lo deseaba. No haba asomo en ella de repugnancia o aversin.
El principal motivo de que no galanteara a su mujer para llevarla a la cama, el motivo
insuperable, era que an no estaba seguro de que la amaba. La deseaba, s, pero ese deseo,
era algo ms que lujuria?
Sin duda era un idiota, pero necesitaba amar a su esposa, a la esposa que fuera. Desearla, s,
pero tambin tenerle simpata, disfrutar de su compaa, sentirse abandonado cuando ella estaba
lejos. Y fiarse de ella.
Y esa era la espina en esa rosa.
A pesar de todos los gloriosos encantos de Jane, detectaba en ella una especie de secretismo
que lo desconcertaba. No lograba ponerle el dedo, pero lo perciba, estaba ah. Cuando llevaba la
conversacin hacia el pasado de ella, a su familia y casa, ella hablaba, s, pero despus l se daba
cuenta de que se haba enterado de muy poco. Era como un joyero, hermoso pero cerrado con
llave, de forma que no tena idea de lo que contena.
Decidi hablar con Hal acerca de eso. Jane estaba arriba haciendo el inventario de la ropa
blanca, y decidiendo qu llevarse con ellos para el viaje en el barco. Treadwell y Oglethorpe
estaban empaquetando los papeles de Isaiah que dejaran a Baldwin.
Llev a su amigo a la sala de estar y le sirvi vino.
Has estado enamorado, Hal? Hizo un mal gesto al or slo silencio. Perdona.
Estoy enamorado.
Simon lo mir.
Es un tema complicado?
Podra decirse. Nunca me has preguntado por qu estoy aqu.
No me dijiste que fue el deber de acompaar a alguien? Hemos estado tan ocupados que no
he tenido tiempo de preguntarte los detalles. Pero s encontr raro que hubieras emprendido un
pesado viaje de dos meses para luego darte media vuelta y repetirlo en el sentido contrario.
Hal hizo girar su copa y contempl el vino.
Me vine porque la mujer que amo no quiere casarse conmigo. Lo mir, sonriendo irnico
. Decid que una separacin podra devolverle la sensatez, pero saba que no sera capaz de
mantenerme alejado, as que puse el ocano y medio continente entre nosotros. Bebi un
trago. Y la echo ms de menos que a mi condenado brazo.
Simon bebi tambin, pensando si el brazo que le faltaba sera el motivo de que la amada lo
hubiera rechazado.
Conozco a la dama?
Tal vez no, a no ser de nombre, por su fama. Es actriz, la seora Blanche Hardcastle.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0088
Jancy haba odo las ltimas palabras de Simon: No me casara con una mujer as. Lo siento,
Hal, pero no. No sera justo para mi familia ni para mis hijos.
No saba de qu mujer estaban hablando, pero s saba que no poda ser de una inferior a Jancy
Hannasky.
Supongo que maana debemos ir a la iglesia dijo Simon.
Debemos?
Si no vamos daremos pie a habladuras. Eso es lo ltimo que necesitamos.
Cierto suspir ella. Pero la primera aparicin de una recin casada en la iglesia despus
de la boda es algo as como un acontecimiento.
En especial la flamante esposa de Simon Saint Bride, casada de esa manera tan dramtica.
No te preocupes dijo l, hacindola pensar A ti te va muy bien decirlo. Hal y yo te
acompaaremos.
Entonces ser la envidia de todas dijo ella alegremente.
Pero esa noche se disculp para subir a su habitacin a prepararse para la batalla. Con Isaiah
asista al servicio religioso en la iglesia St. James, y se sentaba en su banco, pero nunca se quedaba
despus. Ahora sera el centro de atencin de la lite de York, y por Simon, tena que presentarse
para hacerlo quedar bien.
Tradicionalmente la recin casada iba a la iglesia con el hermoso vestido que haba usado para
la boda. Eso no le ira bien. Ella y Jane haban trado sus mejores vestidos, pero no poda usar ropa
de colores.
Tendra que ser el vestido negro de luto. Aunque sencillo, tena su elegancia. Martha era
modista de oficio y haba enseado bien a sus nias. Los vestidos que usaba ella en York eran
intencionadamente poco elegantes.
Despus pas la atencin al tocado. Sus dos papalinas eran sosas y el desgaste de los aos se
notaba. Examin una, buscando una manera de arreglarla, pero no tena remedio. Entonces se
acord de una dama recin llegada de Inglaterra que llevaba una especie de boina adornada con
una pluma. La boina escocesa era, al parecer, el ltimo grito de la moda.
Era capaz de hacerse algo similar, pero slo dispona de una fuente para la tela. Abri un arcn
y sac los vestidos hasta llegar a los de Jane.
Haba sido un desperdicio guardar esos vestidos cuando ella jams podra ponrselos. Jane era
algo ms baja y de constitucin ms menuda que ella, incluso entonces. Ahora los corpios se
romperan si se lo pona.
Se haba aferrado a esa conexin con Jane, pero no tendra disculpa si llevaba esos vestidos de
vuelta a Inglaterra. Resueltamente los amonton en el suelo para enviarlos a la parroquia, pero
cuando lleg al de muselina estampada con un no me olvides, el favorito de Jane, no pudo
contener el llanto. Ella haba hecho la mayor parte del trabajo en ese vestido, porque era mejor
modista, y Jane siempre prefera dibujar a coser.
Record a Jane dibujndola mientras ella trabajaba en el vestido.
Se oblig a serenarse y lo puso con el resto, pero enseguida volvi a cogerlo. Tal vez podra
rehacerlo de alguna manera. Ensanchar el corpio, intercalndole entredoses. O hacer un corpio
nuevo y ponerle volantes en la orilla para alargarlo.
Qu estupidez. A Jane le gustaba tanto ese vestido que prcticamente lo haba desgastado.
Pero quedaba bastante tela buena para hacer un bonito vestido para una niita.
Para una hija.
Para una hija de ella y Simon, que se llamara Jane Saint Bride.
Dej a un lado el vestido para volver a guardarlo y cogi el de luto de Jane. Era casi idntico al
suyo y lo haban hecho del mismo rollo de tela. Aunque le doli como si se estuviera cortando la
piel, cort una buena parte de la falda y comenz a confeccionar un sombrero blando sin ala.
Lo hizo probando, cosiendo, descosiendo, recortando, probndoselo, modificando, pero
siempre haba sido buena en esas cosas. No tena tiempo para hacer las puntadas pequeitas y
parejas, pero no tard en ver en el espejo el efecto que deseaba: la boina escocesa. Le haca falta
algn tipo de adorno. Jane tambin tena una cofia de luto similar a la suya; le desprendi la cinta
de encaje negro y con ella form una roseta y la prendi en un lado.
Ya era bien pasada la medianoche cuando se lo prob por ltima vez. Tena las manos y la vista
cansadas por el trabajo, pero qued satisfecha. Esa maana no avergonzara a Simon ms de lo
necesario.
De todos modos, cuando a la maana siguiente oy las campanas de la iglesia St. James
llamando a los feligreses, le flaquearon las piernas y tuvo que armarse de valor para bajar al
vestbulo, donde la esperaban l y Hal.
Simon sonri, en particular mirndole el tocado.
De dnde ha salido ese encantador milagro?
Lo he hecho yo. Lo siento.
Por qu lo sientes?
Sin duda las verdaderas damas no se hacen sus sombreros.
Seguro que se los haran si tuvieran el ingenio y la habilidad. No seas boba. Espera un
momento.
Subi corriendo la escalera y cuando volvi traa un broche de filigrana de plata con amatistas
engarzadas.
Esto se vera estupendo en tu roseta. Un regalo. Un regalo de Simon.
Se quit el sombrero y prendi el broche en el centro de la roseta. Fue hasta el espejo y se lo
puso.
Es perfecto. Gracias.
Se gir a sonrerle, y la sonrisa con que l le correspondi la dej sin aliento por su cario y
admiracin. Eso le dio el valor mientras caminaba con sus guapos y aristocrticos acompaantes
hacia la iglesia de tablillas. Formaban parte de una ininterrumpida hilera de gente, pero daba la
impresin de que esas personas no saban qu hacer ante una recin casada de luto riguroso.
Muchas los saludaban a los tres, inclinando las cabezas, pero sin decir nada.
Despus del servicio le habra encantado volver a toda prisa a la casa, como haba hecho
siempre, pero Simon la llev a conversar con los Strachan y los Gore. Incluso los abordaron los
Humble1, de apellido tan inapropiado, que nunca antes se haban dignado a fijarse en ella;
miraban con desprecio a cualquiera que no fuera de cuna noble.
A los pocos minutos la seora Humble se las arregl para mencionar tres veces a su primo el
duque y dos veces al conde de Marlowe, pariente de Simon. Tambin se las arregl para darle a
entender a Jancy, con glaciales miradas, que era una intrusa arribista.
Cuando se alejaba con Simon, Jancy mascull:
No s por qu no se hace tatuar su blasn en la frente. As no tendra que informar a toda la
gente que conoce lo de sus refinadas conexiones.
Simon se atragant de la risa.
No me hagas rer.
Jancy frunci los labios para reprimir la risa en el instante en que se encontr cara a cara con
lady Chisholme, esposa de un comandante escocs que adems era baronet.
Su padre era escocs, creo, seora Saint Bride?
Un brillo en los penetrantes ojos de la mujer de mejillas cadas le advirti a Jancy que se
aproximaba un interrogatorio. Disimulando el miedo, contest:
S, seora.
De los Otterburn de Roxburgh?
Jancy asinti, agradeciendo que saba algo acerca de la familia de Archibald Otterburn.
Pero me parece que nunca visitamos a la familia de mi padre, y l muri cuando yo tena
nueve aos.
Eso debera dejar en paz el asunto.
Pero la seora Humble los haba seguido.
Su madre, creo, era de cuna humilde, seora Saint Bride.
Se encontraban en el centro de un grupo de seoras. Una emboscada en la puerta de la
iglesia? Jancy sinti el salvaje deseo de escandalizarlas y provocar un desmayo colectivo diciendo:
Muy humilde. Era una vagabunda llamada Tillie Hannasky.
Simon la salv.
La madre de mi mujer era hermana de Isaiah Trewitt, seora Humble. Eso es bastante
elevado para m.
Unas manchas de rojo subido aparecieron en las mejillas de la dama, pero sonri, al menos con
la boca.
Qu romntico.
Pero eso puso fin al interrogatorio, y las dems seoras comenzaron a alejarse. Disculpndose
con que tenan mucho que hacer con los preparativos para marcharse de York, Simon sali con ella
del grupo.
Gracias le dijo Jancy, pero voy a encontrarme con algo igual en Inglaterra, verdad?
Slo de truchas fiambres como los Humble. Ella gir la cabeza para mirarlo.
No me van a interrogar constantemente acerca de mis orgenes?
S, claro, pero di la verdad. No hay nada vergonzoso.
1
Humble significa humilde. (N. de la T.)
Ni siquiera la tienda? Qu creen esas personas que deberamos haber hecho cuando
comenzaba a agotarse el dinero? Morirnos de hambre en refinada dignidad?
Es probable. Lo cual demuestra lo ridculas que son. No, no ser as all. Los Humble y los
Chistholme son truchas que fingen ser salmones porque el ro es pequeo.
Lo dijo con tanta despreocupacin que ella encontr convincentes sus palabras, pero claro,
dnde encajaba un pececillo como ella? Como comida para el salmn, seguro. Durante todo el
trayecto hasta la casa le preocup ese asunto, pero cuando se cambi y se puso ropa de trabajo,
record que no tena importancia, porque una vez que le dijera la verdad a Simon estara en otro
ro. En un charco, lo ms probable.
Ya le resultaba muy fcil desviarse de la creencia de que su matrimonio poda durar, y, ay,
cunto lo deseaba.
Los largos das en compaa mutua lo haban hecho an ms precioso para ella. Tenan la
constante necesidad de consultarse entre ellos, y esas conversaciones prcticas se haban ido
convirtiendo cada vez ms en alegres chanzas. Haba descubierto que incluso pensaban igual en
muchas cosas.
No lograba imaginarse separada de l, no volver a verlo nunca ms. Pese al abismo entre sus
posiciones sociales, congeniaban muy bien, hacan buena pareja. Por qu no podra resultar?
Tena que confesarle la verdad? Jane y ella se parecan muchsimo. Mientras evitara Carlisle y a
las personas que la conocieron bien, tal vez la mentira se sostendra.
Baj al despacho, combatiendo la tentacin, y encontr a Simon con un libro de cuentas
abierto.
Cre que habamos terminado de revisar las cuentas dijo.
Casi.
Ella mir la pgina.
Ah, s, todava hay algunas deudas pendientes.
l tamborile sobre la pgina con los dedos y ella se pregunt cul sera la causa de su
inquietud. Ya saba interpretar sus expresiones, captar todos sus estados de nimo.
Estaba pensando si te importara que las perdonramos.
Ella mir la lista, intentando recordar los detalles.
Por qu?
En primer lugar, porque Isaiah llevaba bastante tiempo dndoles largas. Sus motivos tendra.
Tena muy blando el corazn.
S, pero las sumas son muy pequeas. Veinte libras, doce, incluso cinco. Son bagatelas, pero
para estas personas son una carga. No s donde encontrar veinte libras Saul Prithy.
Ella dese decir El alquiler de nuestra casa en Carlisle sumaba menos de veinte libras al ao.
Qu ingresos tienes, Simon? se le escap. l pareci sorprendido, pero contest:
Seiscientas al ao.
A ella se le cay el corazn a los pies. Haba cado en la ilusin de que tenan mucho en comn,
pero no era cierto.
Seiscientas libras al ao eran una fortuna para ella, y entonces record que l dijo una vez que
su asignacin como heredero de su padre debera ser mayor. Su padre se negaba a pagrsela a
menos que volviera a Inglaterra a vivir en Brideswell.
El valor de toda la propiedad de Isaiah ascendera a menos de dos mil libras, y ella podra vivir
de los intereses de eso todo el resto de su vida. Sera una vida modesta pero digna, y saba que
sobrevivira, sobre todo con su habilidad para coser.
Sin embargo, era cierto que las deudas que l consideraba de poca monta mantenan
despiertas por la noche a las personas deudoras.
Ah, pues, desde luego. Tienes razn. Isaiah querra que se les perdonaran.
Estupendo. Ahora hablemos de tus ingresos.
Ella lo mir fijamente. Acaso pensaba dejarla?
Qu quieres decir?
El convenio de matrimonio. Tu seguridad en el caso de que a m me ocurra algo.
No te va a ocurrir nada!
Pero el recuerdo de McArthur hizo pasar un aire fro por el despacho desmantelado.
El destino es imprevisible, pero en cualquier caso, vas a necesitar dinero para tus gastos
menores.
Para mis gastos menores?
Dinero para usar t sola.
Sola. Le zumbaba de terror la cabeza.
No estar sola.
l le cogi las manos.
Jane... Perdona, no me he explicado bien. En mis crculos es normal que estas cosas se
establezcan legalmente, para que la esposa tenga ingresos al margen de los caprichos de su
marido y quede segura en el caso de que l muera.
Comprendo. Pero tengo el dinero de Isaiah.
l hizo un gesto de pena.
No, no lo tienes. Por matrimonio, ahora es mo. Pero lo normal es que ests protegida por un
convenio o contrato que te garantice ingresos para compensar eso. He ordenado a Baldwin que
redacte mi testamento, que devolver el dinero de Isaiah a tus manos si yo muero. Debido a tu
edad, he nombrado a mi padre tu tutor. S que eso sera difcil para ti, pero s tambin que puedo
fiarme de que l te mantendr segura.
Simon, no digas eso! No quiero ni pensar en que te puedas morir. Le apret fuertemente
las manos. Ha vuelto McArthur?
No, no era mi intencin asustarte. Sencillamente estas cosas hay que hacerlas. Para que ests
segura.
Ella comprendi que lo desconcertaba con su tontera.
Muy bien. Gracias. Ahora podemos hablar de otra cosa?
Si quieres. Pero una vez que estemos en Inglaterra har redactar un contrato de matrimonio
como es debido. Dado que tengo pocos ingresos, voy a necesitar las garantas de mi padre, pero
tendrs tu dinero para gastos menores y una pensin de viudez asegurada. Tambin proveer
para nuestros hijos menores.
Hijos.
A falta de algo mejor, mientras pelaba las cebollas y comenzaba a picarlas, ella le explic los
motivos que haba dado a Simon. La seora Gunn emiti unos cuantos bufidos.
Comprendo que est nerviosa, querida, por la muerte de su prima y todo eso, pero si se
marea con el movimiento del mar y se marea con el embarazo, no creo que vaya a ser peor. Y
piense en toda la diversin que se pierde.
Seora Gunn!
Qu? No me diga que su madre se invent que era una tortura. Fese de sus sentimientos,
querida, y disfrute.
Tal vez mascull Jancy, con la esperanza de que la seora Gunn supusiera que las lgrimas
que le bajaban por las mejillas se deban a las cebollas. Algunas s.
Cuando la carne ya estaba en el horno con la cebolla picada, Jancy prepar una bandeja con el
t y la llev a la casa, deseando que Hal no hubiera llegado todava. Tena la cabeza llena de
anhelos prohibidos, y tal vez no estara tan mal.
Martha jams les haba hablado francamente de los deberes del matrimonio, pero siempre
haba dado a entender que era una desafortunada necesidad para tener la bendicin de los hijos.
Era un precio que haba que pagar. Record una cosa que le dijo Tillie cuando le explic quin era
su padre. Una vez que su mujer supo que estaba embarazada le neg su placer, la vieja tonta, as
que l sala a dar largas caminatas. Y as fue como se encontr conmigo.
Ella no deseaba que Simon saliera a hacer largas caminatas, y no necesitaba que le dijeran que
la cama de matrimonio no era una tortura. Los Hannasky daban por sentado que follar era una
loca diversin tanto para los hombres como para las mujeres. A veces lo llamaban dar placer
tambin.
Ella deseaba darle placer a Simon y que l le diera placer a ella, y ya fuera por la naturaleza o
por su sangre Hannasky, entenda lo que significaba eso.
Entr en el vestbulo, combatiendo con su conciencia y oy a un hombre en la sala de estar que
deca:
Ha vuelto McArthur.
Se qued inmvil para escuchar.
Has hablado con l? pregunt Simon, como si estuviera hablando del tiempo.
No, pero Delahaye me busc para decrmelo.
El portador de la mala noticia era el capitn Norton, el padrino de Simon en el duelo.
Se apresur a entrar para protestar contra esa locura. Simon la vio al instante.
No te preocupes, querida ma. No tengo la menor intencin de dejarte viuda hasta, mmm,
dentro de sesenta aos o algo as.
Hal tambin estaba ah, con las mandbulas apretadas, pero los tres hombres presentaban un
slido frente en contra de las mujeres y de la razn.
Jancy dej la bandeja en la mesa con un golpe, haciendo tintinear las tazas, se dio media vuelta
y sali corriendo de la sala.
CCAAPPTTU
ULLO
O 0099
Simon se qued mirando la puerta despus que ella sali, deseando salir corriendo detrs.
Para decirle qu?
No es sorprendente que tenga miedo mascull Norton, con el aspecto de sentirse
incmodo por las complicaciones domsticas.
No, claro que no dijo Simon. Lamento que lo haya odo y que t tengas que molestarte
con esto otra vez. Tengo reservado el pasaje, s que McArthur tendr que aceptar un encuentro
pronto.
Delahaye sugiere maana.
Muy bien dijo Simon, deseando que no se le notara el estremecimiento. Todo igual que
antes?
S.
Simon acompa a Norton hasta la puerta y despus se qued de pie en el vestbulo. La
conversacin anterior con ella haba dado forma slida a su remolino de deseos. Estaba partido
por el rayo y slo estara completo cuando se uniera totalmente con ella.
Pero eso no sera justo. No sera justo si caba la posibilidad de que ella se quedara viuda al da
siguiente.
Volvi a la sala de estar y dijo a Hal:
Ocurra lo que ocurra, Jane debe ser protegida y cuidada.
Por supuesto.
He redactado un contrato de matrimonio, pero necesita el consentimiento de mi padre. Lo
honrar, no me cabe duda.
Si tiene alguna duda, yo se lo explicar mejor. Y me encargar de que tus papeles lleguen a
las manos apropiadas. Si mueres en esta causa, ese McArthur va a sentir encima la ira de todos los
Pcaros.
Yo os animar desde el cielo. Como salida de ninguna parte, le vino a la cabeza otra
prdida. Caramba, si no he visto a Dare desde hace aos y lo crea muerto, por qu me importa
tanto la posibilidad de no volver a verlo?
Hal ni siquiera intent contestar a esa pregunta incontestable.
Esto es como la noche anterior a una batalla, verdad? dijo Simon. La tendencia a la
sensiblera.
Siempre podemos cantar canciones sentimentales acerca de las chicas que hemos dejado
atrs.
Eso dio el tono correcto y Simon se ri.
Te traer esos papeles ahora, no sea que con el sentimentalismo se me olvide. Srvete el t.
Cuando lleg arriba se detuvo ante la puerta de Jane, pensando si debera intentar consolarla,
pero qu consuelo poda ofrecerle? Continu hasta su habitacin y cogi los papeles. Cuntos
sufrimientos y problemas haban provocado. Si volviera a nacer, tomara el mismo camino?
S. Algunos caminos, por escabrosos que fueran, no se podan ignorar.
Jane no baj a comer, as que Simon y Hal comieron solos el venado asado, hablando a posta
del pasado. Pero no lograron relajar la atmsfera, as que Simon se disculp temprano con Hal,
asegurando que necesitaba una buena noche de reposo.
Hal cogi el zurrn con los papeles, diciendo:
Si no te importa, asistir al duelo.
Me encantara.
Hal se march y Simon subi a su dormitorio haciendo un repaso mental para asegurarse de
que no dejaba nada sin hacer.
Esta vez su testamento estaba bien escrito. No haba querido reescribir la carta a sus padres, as
que simplemente aadi una posdata:
Pocas cosas me han hecho ms feliz que saber que sobreviviste, y ahora me
atormenta la idea de que podra no volver a verte, porque si esto llega a tus manos
querr decir que he muerto. Mi trabajo aqu en Canad ha valido la pena, creo, y soy
uno de los pocos que poda hacerlo, pero ahora mi ausencia se me antoja negligencia.
Prueba, supongo, de que ninguno de nosotros es Dios.
Hal me ha dado la esperanza de que te ests recuperando, pero se march poco
despus de tu regreso. No me cabe duda de que el camino no es fcil, pero, si te
alienta, vive bien por m. Y si tienes la oportunidad, preocpate de que mi querida Jane
viva bien tambin.
Mi querida Jane.
Demasiado tarde estaba comprendiendo que cualquier secreto que guardara Jane era
intrascendente. Todo lo que saba de ella era claro como el cristal y puro. Y la amaba con ese loco
fuego descrito por los poetas. Debera escribirle? Decirle lo que senta?
No. Eso slo sera una carga para ella desde la tumba.
Sell y puso la direccin a la carta y despus empez a pasearse por la habitacin, sin rumbo,
repasando el duelo anterior, buscando nuevas percepciones que le sirvieran para sobrevivir.
Deba mantenerse lo ms calmado que le fuera posible. McArthur ya haba disparado cuando
los sobresalt Jane. Eso indicaba nervios o rapidez? Que l no hubiera apretado el gatillo,
significaba que era ms lento? Tal vez lo haba enlentecido la vehemencia, su defecto en
momentos de crisis.
Record cuando una vez, en la guerra, tena un importante objetivo en la mira de su rifle y le
vinieron unos temblores de excitacin tan intensos que desperdici el momento. En el duelo haba
sentido pasar por l algo similar. Si volva a ocurrirle, podra ser fatal.
Y no le haba hecho el amor a su mujer. Mir en direccin a la habitacin de Jane y en el mismo
momento alguien golpe la puerta, quitndole el aliento.
Slo poda ser ella.
Abri la puerta y la vio ah, cubierta del cuello a los pies por su bata de lana verde; del camisn
slo se vean los volantes blancos del cuello y los puos. Pero esta vez no llevaba la cofia y el pelo
le caa hasta la cintura en una gruesa trenza.
La simplicidad misma.
Estaba deslumbrante.
Perdona, no poda... No s. No poda dormir. No poda dejar que quedaran las cosas as, con
palabras de enfado.
l retrocedi, invitndola a entrar.
La vehemencia comenzaba a transformarse en un feroz deseo sexual. Sintiendo retumbar el
corazn tom conciencia, como si estuviera observando desde lejos, de que la llevaba a sentarse
en un silln y le serva un coac.
Ella cogi la copa, pero por la forma como bebi un sorbo l comprendi que no estaba
habituada a beberlo y no saba si le gustaba.
l se bebi una copa entera y despus se sent a beber otra. Vio que ella lo miraba perpleja, y
cay en la cuenta de que hasta el momento no haba dicho ni una sola palabra.
Tuvo que hacer un esfuerzo para hablar con voz tranquila:
Qu es lo que te preocupa, Jane?
Los mismos deseos que me preocupan a m? Por favor, Seor.
Que podras morir.
No se puede hacer nada respecto a eso.
Ella hizo girar la copa entre las palmas.
No podramos marcharnos ahora? No, s que no podemos, pero lo encuentro tan estpido
que deseo cambiar el destino.
Esa es tu naturaleza, verdad? Coger el destino y girarlo.
Ella agrand los ojos.
No.
Entonces, a qu has venido?
Ella baj los ojos, bebi otro trago e hizo un mal gesto cuando lo sinti bajar por la garganta.
No poda dormir. Adems, an es muy temprano.
l tuvo la impresin de que su mente era una balanza detenida en un punto de equilibrio, lista
para ladearse en cualquier sentido a la ms mnima presin. Buen Dios, segua siendo demasiado
l mismo como para forzarla o incluso presionarla, si ella haba ido ah con toda su ingenuidad. Era
joven e inocente, se dijo, y haba sufrido muchas prdidas. Era lgico que la horrorizara la idea de
otra muerte ms. Debera tranquilizarla y enviarla de vuelta a su cama.
Pero debajo de esos pensamientos corteses golpeaba el tambor del deseo animal.
Sultate el pelo para m.
Las palabras le salieron solas, sin control. Ella lo mir y entreabri los labios. Para negarse?
Pero entonces dej la copa en la mesa y se ech la trenza hacia delante. Solt la cinta de la
punta y la deshizo, sin levantar la vista. Despus se pas los dedos por el pelo, soltndolo y
esparcindolo, y luego levant la vista y lo mir.
Jams haba visto hacer eso a una mujer, y fue tremendamente ertico. La parte de su mente
que continuaba racional se ri. En estos momentos una mujer limpindose las uas de los pies te
volvera loco, mi muchacho.
Gracias. Es precioso.
Me gustara poder hacer ms.
S? resoll l.
Vio que ella entenda. Y vacilaba. La balanza se lade. Estaba claro que no haba venido
pensando en eso.
Te gustara jugar a las cartas?
A las cartas? repiti ella, como si le hubiera sugerido que se pusieran cabeza abajo.
Para pasar el rato. Al piquet? Isaiah te ense, verdad?
S, pero no creo que logre concentrarme.
La habra interpretado mal? Lo nico que necesitaba era una seal. Un movimiento de su
cuerpo servira. Si se lamiera los labios. Pero ella simplemente lo miraba como si no supiera qu
hacer.
Te har bien dijo.
Se levant, fue a buscar su baraja, un papel y un lpiz. Despus se sirvi ms coac. No
demasiado, se dijo, no sea que te descontroles y de ninguna manera te conviene estar con resaca
maana.
Lo divirti comprender que pasar el rato con Jane era un tesoro en s mismo. Eso no se lo habra
credo. El amor era mgico, estaba claro. Y aunque no le apagaba el fuego que arda en su sangre,
era capaz de contenerse si su compaa era lo nico que poda tener.
Acerc el silln al de ella y puso una mesita en medio. Entonces quit las cartas inferiores,
baraj y cort para dar.
Los resultados no importan. Lo que es mo es tuyo y lo que es tuyo es mo.
Supongo.
S que le sirvi concentrarse en el juego, aunque Jane no era ningn reto. Eso le dejaba mucho
espacio en la mente para divagar.
En los volantes blanqusimos de los puos del camisn que le enmarcaban cada mano. Unas
manos hbiles, capaces, con lisas uas ovaladas. Su anillo de bodas, que le dejaba va libre a lo que
le peda su sangre.
El suave color de la manga de su bata, que le recordaba las profundidades ms oscuras de un
bosque ingls; y algo ms. Ah, el uniforme de los Green Tigers, el ejrcito no regular de los
canadienses que fuera tan efectivo durante la guerra, en parte porque eran casi invisibles en los
bosques.
Haba luchado junto a ellos un tiempo, y engaado a la muerte con frecuencia. Esta le haba
dado caza finalmente? Haba esperado el momento en que la vida le era absolutamente
preciosa?
El suave aroma campestre de ella lo atormentaba, todo hojas y hierbas de primavera. Lo haca
pensar que ella era una criatura de los campos y el bosque, aunque era una chica nacida y criada
en la ciudad. En York siempre se pona nerviosa por cualquier cosa que hubiera ms all de las
calles en ngulo recto.
Era absurdo imaginrsela vagando descalza por en medio de flores silvestres, con el pelo suelto
y volando a la espalda, pero se la imaginaba. Y con esa criatura salvaje, traviesa, l podra quitarse
la holgada vestimenta para yacer con ella en medio de las flores silvestres, para hocicar entre sus
clidos pechos, lamerle la mojada entrepierna...
Te has cansado?
Cay en la cuenta de que no haba jugado despus que ella puso su ltima carta. Se concentr y
puso la suya.
No, pero tienes razn. No puedo concentrarme.
O yo no te doy mucho juego dijo ella, curvando la boca en una pesarosa sonrisa; esos labios
llenos, rosados, que se hundan en las comisuras cuando sonrea, de la manera ms deliciosa.
Isaiah slo jugaba conmigo cuando no encontraba un contrincante mejor.
No tienes naturaleza competitiva.
Eso no lo s. Comenz a recoger ordenadamente las cartas. De pronto se qued inmvil y
l se pregunt por qu. Entonces ella lo mir, con las cartas todava en las manos. Quieres que
te eche la suerte?
Sabes?
Un rubor le ti las mejillas como si la hubieran sorprendido pecando. No era de extraar. No
lograba imaginarse a Martha Otterburn aprobando que echara la suerte con naipes.
Una gitana me ense una vez dijo ella, barajando, con los ojos bajos.
Una gitana? Otro de esos extraos misterios de Jane. Pero le encantaba la posibilidad de
explorarlos, junto con los misterios de su cuerpo, indudablemente hermoso.
Seguro que era del color de la leche de la cabeza a los pies, pero con dorado entre los muslos y
delicados pezones rosados sobre unos pechos llenos y turgentes.
Ests borracho? le pregunt ella, mirndolo. Quieres que me vaya?
No. Eso era lo ltimo que deseaba. Venga, adelante. chame la suerte, aunque no creo
en esas cosas.
Ella continu barajando.
No s si tengo el don, pero he visto resultados increbles.
l se ech hacia atrs y bebi otro poco; tal vez ms de lo que era juicioso, pero le sent bien.
Si predice una muerte inminente, no me lo digas. Muy bien.
Vamos, condenacin. Dime la verdad.
Ella lo mir y l crey ver en sus ojos una inteligencia de persona mayor, algo que no logr
encajar en el ambiente Trewitt-Otterburn. Pero en las familias se daban cosas raras, caractersticas
que asomaban de tanto en tanto, como la infernal vena desmadrada que se daba en la plcida
familia Saint Bride.
Te nombro el rey de trboles dijo ella. Los trboles son extrovertidos, resueltos y estn
concentrados en sus objetivos. Buscan accin y resultados.
Y t qu eres?
Diamante. De color blanco, de naturaleza precipitada.
Te baar en diamantes.
No seas tonto. Soy un ser de tierra y aire. T eres fuego y agua.
No me extingo yo mismo?
Ella lo mir.
O te conviertes en vapor. La pregunta es cmo se equilibran estas cosas. En ti, creo que el
fuego rige y el agua modera.
Y en ti?
Ella baj los ojos.
No lo s.
Tal vez tus elementos estn en guerra. Ests llena de contradicciones, esposa ma.
Contradicciones que no se le permitira explorar esa noche, as que se conform con agradecer
lo que tena. A su hermosa mujer, ah con l.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1100
Jancy centr la atencin en las cartas, por si as se le calmaban los rpidos latidos de su
corazn. Sin hacer caso de lo que le aconsejaba su buen juicio haba entrado impulsivamente ah
porque no soportaba haberse alejado de Simon con palabras de enfado ni perderse de estar con l
esas horas que igual podran ser las ltimas que viva en la tierra. Saba el riesgo que corra, y una
parte de ella lo acoga bien. Si Simon mora en el duelo, no podra soportar pensar en l sin que
por lo menos se hubieran besado.
Besado como es debido.
Como se besan los amantes.
Aunque, principalmente, o al menos eso se dijo, haba venido a ofrecerle compaa en esos
momentos que tenan que ser difciles para l. Pensaba que haba hecho eso, pero con un instinto
puramente Hannasky estaba consciente de la pasin que se iba acumulando en la habitacin. Casi
la ola.
l no la forzara, pero ella slo tena que enviarle una seal, con una mirada, con un gesto, para
desatar el poder que senta en ella con tanta fuerza como en l.
Era como unas ansias en crescendo; una necesidad capaz de derrotar hasta la ltima pizca de
voluntad o fuerza. Como la necesidad de agua cuando se tiene la boca reseca por la sed; o de calor
cuando el cuerpo duele de fro. El alivio sera estremecedoramente maravilloso, y todos los
motivos en contra se iban evaporando como gotas de agua en una plancha caliente,
chisporroteando hasta quedar en nada.
Pero no quera equivocarse. No quera empeorarlo todo.
Tal vez las cartas seran su gua.
Le pas la baraja.
Baraja, por favor.
Se rozaron sus manos y chisporroteo era la palabra exacta. Se miraron a los ojos un
momento y ella sinti aumentar el calor del cuerpo, y seguro que tena la cara en llamas. Rompi
el contacto visual y de las manos. El baraj y no le pas las cartas, las dej sobre la mesa.
Para no volver a tener ese contacto, seguro.
Extendi las cartas sobre la mesa.
Elige ocho.
Una vez que l las eligi, ella las dispuso en un semicrculo y luego puso encima las siguientes
ocho, y despus las siguientes, repitiendo la operacin hasta que quedaron ocho montoncitos de
cartas.
Comenz a girar las de la primera capa y a declarar lo que deca cada una de la manera objetiva
que aprendi cuando era nia.
No pienses, cario le deca Sadie Hannasky. Las cartas no son para pensar. Simplemente
deja que ellas hablen a travs de ti.
El as de picas te trae asuntos de negocios y problemas, y el rey de diamantes dice que un
hombre de pelo rubio es tu amigo. El siete de corazones dice que ests inseguro de tu camino.
Lo mir. No lograba imaginarse a Simon inseguro. El se haba repantigado en el silln y estaba
bebiendo coac, con los ojos casi ocultos por los prpados.
Volvi la atencin a las cartas, dicindose que no deba pensar sino slo dejarlas hablar.
El diez de trboles predice un viaje. El caballo de diamantes advierte de un joven u hombre
rubio que podra traicionarte, y la reina de diamantes advierte de una mujer de pelo claro que no
sabe guardar secretos.
No t, entonces.
Ella levant bruscamente la cabeza y lo mir.
Por qu dices eso?
Vas a decir que no tienes secretos?
Todo el mundo los tiene.
Muy cierto. Guarda los tuyos si puedes, pero te advierto, Jane, que es mi intencin
descubrirlos todos con el tiempo.
Ella volvi la atencin a las cartas y gir la siguiente.
El ocho de trboles. Buenos amigos. Gir la siguiente y vacil; casi minti, pero eso no
cambiara nada. El nueve de diamantes. Cuidado con los objetos afilados o puntiagudos y con las
armas de fuego.
Eso predice una herida mortal? pregunt l, con voz tranquila.
No dijo ella, pero dese que esa carta no hubiera salido en la primera tanda.
Alguna carta predice la muerte?
Nunca son tan concretas. El nueve de picas es una carta de mal augurio, y el diez y el ocho
insinan malas noticias.
No has girado ninguna de esas, as que todo est bien. Regocjate.
Cierto, era un buen despliegue, pero no le gustaba ese nueve de diamantes.
Su educacin ms reciente le deca que leer la suerte era una supersticin tonta, similar al culto
al demonio, pero de nia haba visto hacerse realidad muchas predicciones como para no creer un
poco. A lo largo de los aos haba consultado secretamente las cartas, y dada su falta de detalles
concretos, tenan razn.
Quieres ver tus predicciones para el futuro? pregunt, consciente de que era una
debilidad desear saberlas ella.
Por qu no? La siguiente capa?
No, la ltima.
Fue girando las siguientes capas una a una; cuando termin la serie sin que saliera el nueve de
picas, exhal un suspiro de alivio. Todo el mundo muere al final, pero una muerte prematura
aparecera en la capa de ms abajo.
La reina de corazones. Una amante mujer de pelo claro.
No pudo evitar mirarlo y sonrer, y lo vio sonrer a l.
Estoy llegando a creer ms y ms en esas cartas. Contina.
Ocho de trboles. Eres y siempre sers rico en buenos amigos.
Otro acierto.
El as de diamantes predice mucho dinero en el futuro, buena noticia para m. El nueve de
trboles habla de un viaje agradable, y el siete de trboles de xito y fama. El nueve de
corazones... Se interrumpi, sin saber cmo expresar la insinuacin. Un tesoro que no deseas,
creo. El rey de corazones dice otra vez que un hombre rubio ser tu amigo fiel, y terminamos con
el rey de trboles, que eres t, reforzando tus muchas virtudes.
Junt las cartas y le sonri.
Ha sido un excelente despliegue, Simon. Todo ir bien.
l se levant.
Estupendo. Por lo tanto, puesto que voy a vivir... Ella pens que la iba a enviar a su
habitacin, pero l la puso de pie y comenz a desabotonarle la bata.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1111
Ella, lo mir a los ojos, muy consciente de que el ms mnimo gesto de miedo o rechazo pondra
fin a eso de inmediato. Pero el deseo arda en ella, y las llamaradas se elevaban ms y ms con
cada caricia de sus manos, y alimentadas por sus ojos oscurecidos por el deseo.
Se quit la bata ella misma, mientras l le soltaba los botones del camisn que lo cerraban
hasta el cuello. Entonces, una parte Hannasky de su naturaleza la impuls a retroceder, levantarse
el camisn, quitrselo y arrojarlo a un lado. Y sacudi la cabeza para esparcirse el pelo alrededor.
Vio que l la miraba pasmado. No debera haber hecho eso.
Pero al instante la estrech fuertemente en sus brazos para darle el beso que ella haba
deseado, ansiado, soado, durante semanas, meses, un ao. Se rindi al instinto y a l, se dej
llevar por las llamas que le producan las caricias de sus deseosas manos. Y de pronto se encontr
en su cama, dentro de la tienda que formaba el esconce acortinado, lugar hecho para los
excitantes misterios de la boca de l en sus pechos y luego mordisquendole el interior de los
muslos, producindole un insoportable y ardiente deseo en lo ms profundo de su ser.
Musit su nombre, le cogi el pelo, grit y se arque, pero saba lo que deseaba, lo que
deseaba por encima de todo, as que se liber de sus brazos y comenz a soltarle los botones del
pantaln. l continu la tarea, y se desvisti rpidamente.
Entonces baj sobre ella, instalando las piernas entre sus muslos, su peso el ms perfecto
imaginable. Su polla (buena palabra Hannasky), le presionaba el coo, pens. Esa era otra
buena palabra Hannasky prohibida en Abbey Street. Antes haba sentido deseo ah, y sabido qu
era, pero nunca as. Nunca con esas ansias, esa necesidad, y una especie de exigente dolor.
l le chup un pezn y ella ahog una exclamacin ante esa sensacin que no se habra
imaginado jams. l se ri y por fin comenz a penetrarla, al tiempo que le lama, succionaba y
atormentaba el pezn. Ella tambin se ri y levant las caderas, para recibirlo.
Entonces sinti dolor y retuvo el aliento.
Los dos se quedaron quietos.
Contina, contina! lo inst ella, en tono urgente. Se morira si l no la completaba
inmediatamente.
l embisti y le rompi el himen.
Dame un momento resoll. Lo siento maravilloso, pero necesito un momento.
Mientras l la acariciaba y susurraba cosas que apenas oa y mucho menos entenda, se movi
para adaptarse. l respiraba como si fuera corriendo a toda velocidad, pero continuaba hablando:
Mi hermosa Jane, querida esposa, sol celta. Mi amor, mi amor.
Su amor? El deseo rugi apagando el dolor, y se arque para unirse con l, olvidada de la
irritacin, echando atrs la cabeza para respirar, para coger aire.
Tal vez debera hablarle de su amor, pero estaba muda. Estaba ciega, muda y aturdida a todo lo
que no fuera el salvaje placer de ese deslizamiento mutuo, esas embestidas mutuas, arquendose,
chocando, follando, todo acompaado por los grititos que ella no poda evitar.
Entonces qued aprisionada en una asombrosa explosin. Esta pas ondulante por toda ella,
por sus jadeos, hasta que los dos estaban enredados, flccidos y sudorosos.
Uy, Tillie, no me extraa que te gustaran tanto los hombres, pens.
No podra soportar esperar ah para saber el resultado del duelo. Se baj de la cama, se puso la
bata y corri a su habitacin a vestirse. Sali de la casa y ech a correr hacia la granja Elmsley, tal
como hiciera antes.
Igual que esa otra maana, el aire estaba fro y el cielo nublado, aunque esta vez las nubes no
presagiaban una lluvia que pudiera impedir el duelo. Cuando lleg al lmite de la ciudad, asom el
sol entre las nubes, iluminando el distante grupo de hombres. Daba la impresin de que el duelo
an no haba comenzado.
No poda llegar corriendo ah, como la otra vez, as que dio un rodeo en direccin a un lugar en
que podra ocultarse tras los rboles. An no haba llegado ah cuando dos de los hombres
ocuparon sus puestos, enfrentados.
Simon, Simon!
Jadeando lleg por fin y pudo apoyarse detrs de un rbol. Simon se vea muy calmado, sereno.
McArthur, ojal se pudriera, no tanto, pero ella vio que arda de ganas de matar. Lo vio en su cara,
y tuvo que morderse el labio y cubrirse la boca con las manos apretadas para no gritarles que
pararan.
Las cartas haban prometido que Simon no morira.
Pero estaba ese nueve de diamantes.
Oy la cuenta, los vio levantar las pistolas y apuntar, vio revolotear el pauelo blanco en la
mano del capitn Norton. McArthur dispar antes que dejara caer el pauelo. Simon se tambale.
Jancy ech a correr hacia l, pero l no cay, aunque qued encorvado y con la mano izquierda
en el costado. Se detuvo y se qued inmvil, viendo cmo l se enderezaba lentamente y
levantaba la pistola.
McArthur retrocedi, con las manos levantadas, como para protegerse de un disparo.
No, no. Ha sido un accidente.
Jancy supuso que alguien detendra a Simon, pero todos los hombres continuaron inmviles.
Norton solt el pauelo, que cay al suelo, revoloteando.
Simon dispar.
Lancelot McArthur se llev las manos al pecho, lanzando un grito que son tanto de sorpresa
como de dolor. Y entonces cay al suelo, con el cuerpo desmadejado y doblado.
Simon solt la pistola, cay de rodillas y luego todo entero al suelo. Jancy ech a correr y en un
instante estuvo junto a l y se arroj en el suelo, a su lado. Respiraba, pero de una manera que
hablaba de sufrimiento. Del costado le manaba sangre.
Record la conversacin que oy sobre la herida de Isaiah. Que nadie sobrevive a una herida en
el vientre. Esa estaba ms arriba, seguro. En el costado.
No te mueras, mi amor, no te me mueras.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1122
comenzaban a salir personas al nuevo da. Ella vio miradas raras, lo que no era de extraar.
Llevaba el pelo suelto, y su ropa estara manchada de lodo.
Hal iba a entrar en la casa, pero ella le dijo:
Vuelve all, por favor. Yo puedo ocuparme de todo aqu. Le cogi el brazo. Mantenlo
vivo!
l se solt el brazo y le dio unas palmaditas.
No te preocupes, no est tan mal herido.
Ella se qued un momento en la puerta, observndolo alejarse, deseando poder quitarse el
miedo.
No era una herida fatal, pero aunque le haban sacado la bala, y aun en el caso de que la costilla
tuviera una rotura limpia y no le perforara el pulmn, la herida poda infectarse. Eso fue sin duda
la causa de que a Hal le amputaran el brazo. Pero las costillas no se pueden amputar.
Deja de aterrarte y haz algo til, se dijo. Entr en la casa a toda prisa a preparar la llegada de
Simon. Por lo menos McArthur estaba muerto. Muerto y en el infierno, donde le corresponda
estar.
l necesitara calor. Fue a la leera, llen una tira y la subi. Cuando lleg a lo alto de la
escalera, se qued inmvil, paralizada.
Un hombre estaba saliendo de la habitacin de Simon.
Le pas por la mente que era Simon, y la aterr la idea de que fuera su espritu, que hubiera
muerto. Pero entonces vio que era un hombre al que no conoca.
Quin es usted? Qu hace aqu?
El hombre, vestido toscamente y con un sombrero de ala ancha, se gir hacia ella alarmado. En
el instante en que ella abri la boca para gritar, l ech a correr hacia ella; por instinto se hizo a un
lado en lugar de intentar detenerlo, y l baj corriendo la escalera y sali de la casa.
Se qued largos segundos apoyada en la pared, mirando hacia la puerta por donde haba
desaparecido el intruso. Y de pronto entendi. Haba ido all a buscar los papeles de Simon!
Corri hasta la habitacin. Estaba desordenada, pero era el desorden que haban dejado ellos.
Las mantas de la cama estaban revueltas y algunas prendas de Simon seguan esparcidas por el
suelo, tal como las dejara l cuando se desvisti a toda prisa. El aire estaba impregnado con el
aroma almizclado de las relaciones sexuales, y sinti arder la cara de azoramiento y anhelo.
Se calm y volvi a mirarlo todo, pero no le sirvi de nada. No tena ni idea de dnde guardaba
l sus papeles y no sabra si faltaban. Llevaba algo en las manos el intruso? No, y seguro que en el
bolsillo no le cabran todos los papeles reunidos por Simon.
Pero ya tena claro que Lancelot McArthur no slo se dispona a asesinar a Simon sino que
tambin orden que le robaran los papeles. Era de suponer que pens que ella dorma en su
propia cama. Dese que el diablo lo estuviera asando.
Pero tena trabajo que hacer. Dej en el suelo la tira con lea y sac las mantas y sbanas de la
cama; pero entonces cay en la cuenta de que esa cama metida en el esconce de la pared hara
imposible cuidar a un enfermo inmovilizado.
Su habitacin? Demasiado pequea.
La de Isaiah. Esa era muy espaciosa y la cama tena acceso por los dos lados. Cogi la tira con
lea y entonces se dio cuenta de que no le estaba funcionando bien la cabeza. No tena por qu
hacerlo todo ella.
Dej nuevamente la lea en el suelo, baj corriendo la escalera y sali en direccin a la cocina.
La seora Gunn estaba aadiendo lea al fogn de la cocina. Sal e Izzy la miraron asustadas.
S, Simon ha vuelto a enfrentarse a McArthur, y est herido, es decir, Simon est herido.
McArthur dispar antes de tiempo. Ese asqueroso canalla hizo trampa! Pero est muerto, quiero
decir, McArthur.
Estaba gritando y balbuceando como una idiota, y las tres la estaban mirando fijamente.
Intent hacerlo mejor.
Lo van a traer aqu, pronto. Es necesario encender el fuego en la habitacin del seor Trewitt.
Yo ya he subido la lea. Qu otra cosa es necesario hacer?
Dijo eso mirando a la seora Gunn, porque de pronto se senta con la cabeza hueca, y sin saber
qu hacer.
Calentadores contest la anciana. Tela para vendas. Agua caliente.
Diciendo eso se gir hacia la cocina, cogi una tetera que mantena caliente sobre un quemador
con difusor y sirvi t en una taza. Le puso leche y dos terrones de azcar y se la puso en la mano.
Sintese y beba esto, querida. El seor Simon se pondr bien, estoy segura. Ve t Sal, a
encender el fuego. Izzy, busca sbanas y ayuda a Sal a hacer la cama. Despus volved aqu.
Jancy agradeci la oportunidad de sentarse a beber t, pero no poda dejar de parlotear, sobre
McArthur que haba hecho trampa y sobre el dolor de Simon; sobre costillas e infecciones.
Finalmente se qued sin palabras y pens que era posible que Simon ya estuviera en la casa. Se
levant de un salto y atraves el corredor a toda velocidad.
La casa estaba silenciosa. Silenciosa como la muerte.
Entonces unas voces rompieron el espeluznante silencio; eran las criadas, que estaban bajando
la escalera.
Se oblig a serenarse y subi a ver que todo estuviera dispuesto. La habitacin de Isaiah ya se
senta abrigada por el fuego del hogar, y la cama estaba recin hecha. Estaba ahuecando las
almohadas cuando volvi Izzy con un enorme jarro con agua caliente y lo coloc en la piedra del
hogar.
Fuego y agua, los elementos de Simon.
Convirtindose en vapor. Vapor insustancial.
Dnde estaban? Habra ido algo mal?
Dese salir corriendo a encontrarse con ellos, pero ese horrendo mdico slo hara ms
comentarios mordaces. Simon tena una elevada opinin del cirujano del ejrcito, pero si las cosas
iban mal, llamara al doctor Baldwin.
Si las cosas iban mal. Le brotaron las lgrimas y se cubri la boca con una mano. Qu poco
tiempo haba transcurrido desde que haba tenido en sus brazos a Simon, sano y entero; y ahora
podra morir. Haba personas que moran por una herida, un hueso roto, o por un diente cariado.
Las cartas. Se agarr al mensaje de las cartas. Predijeron esa herida, pero no su muerte. No.
Repitindose eso busc y encontr una de las sbanas que haban dejado aparte para enviar a
la parroquia, para los pobres. La llev hasta la ventana de su dormitorio y comenz a romperla en
tiras, para vendas, imaginndose que le rompa as la piel a Lancelot McArthur.
Ahora ya ests en el infierno, donde te corresponde estar mascull. Y espero que el
diablo te est rompiendo as. Y as. Y as.
La puerta de la calle.
Solt la sbana y sali corriendo. Cuando lleg a lo alto de la escalera, los hombres estaban en
el vestbulo. Simon estaba tendido en un tablero llevado por cuatro soldados uniformados.
Estaban Hal y el doctor, y otro hombre uniformado. Ah, el padrino de Simon, el capitn Norton.
Observ todo eso mientras bajaba a toda prisa la escalera para llegar al lado de Simon.
Tena los ojos cerrados y la cara muy plida.
Est bien dijo Hal, pero moverlo le produce dolor.
Ella volvi a respirar.
He preparado la habitacin del to Isaiah. Arriba aadi, dirigindose a los hombres que lo
llevaban.
Todava no ladr Playter. No tiene sentido subirlo mientras yo no le haya limpiado la
herida y vendado bien. El comedor?
As pues, nuevamente se hara servir la mesa del comedor. Ella entr detrs, pero Playter se
gir a mirarla:
Fuera! Vaya a preparar t o a hacer algo. Aqu no ser de ninguna utilidad.
Jancy mir a Hal en busca de ayuda, pero l, con la cara muy seria, la hizo salir de un empujn y
le cerr la puerta en las narices. Y ah estaba, detrs de la puerta, sintindose impotente, cuando
la seora Gunn entr en el vestbulo, llevando una bandeja.
Usted viene conmigo a la sala de estar, cario. Vamos a beber una rica taza de t y a comer
algo mientras esperamos.
Ella deseaba continuar ah montando guardia, pero obedeci y la sigui como una sonmbula.
Cuando la seora Gunn cerr la puerta cay en la cuenta de que la sala de estar quedaba en la
parte de atrs de la casa, lejos del comedor. Si Simon gritaba, tal vez no lo oira.
Por lo que saba, la seora Gunn nunca haba tomado el t en la casa, pero ella no tena
ninguna objecin a eso. No tena voluntad ni fuerza en absoluto, as que, temblando, se dej llevar
hasta un silln e incluso permiti que le pusiera la vieja manta de Isaiah sobre los muslos y se la
remetiera por los lados.
Tranquila, tranquila, querida, todo ir bien.
Esa otra taza de t fuerte le sent bien, pero no pudo ni tocar la comida.
Ojal supiera lo que est ocurriendo.
Vamos, vamos, si algo hubiera ido mal, no seguiran ah, verdad? Jancy mir en direccin al
comedor. Pero me gustara saberlo.
Estas cosas no se pueden apresurar dijo la seora Gunn, con sus nudosas manos reposando
ociosas en su regazo cubierto por el delantal. Es un joven sano y eso es lo que importa. No es
que el duelo no sea un asunto feo. A Gunn le gustaba enzarzarse a puetazos, pero era yo la que
tena que remendarlo, y l me maldeca por causarle dolor, pero no maldeca a los que le
enterraban los puos y le hacan dao. Yo lo maldeca a l, puedo decir...
Y as continu la anciana parloteando, y sus palabras pasaban por encima de Jancy como un
blsamo, de modo que cuando se abri la puerta y entr Hal, ni se abalanz de un salto hacia l ni
se desmay.
Fue bien. Ahora ya pueden llevarlo a la cama.
Jancy volva a sentir acelerado el corazn y no saba por qu. Ahora todo estaba bien. O al
menos bastante bien.
Yo os acompaar.
Subi la escalera delante de los hombres que llevaban la camilla y los llev hasta el enorme
dormitorio. Simon tena los ojos cerrados, pero no daba la impresin de estar inconsciente o
dormido. Supuso que simplemente estaba soportando el dolor.
Almohadones dijo el mdico. Estar ms cmodo sentado, pero el apoyo debe ser firme.
Jancy corri a buscar los duros almohadones de su cama y de la de Simon. El doctor Playter los
dispuso a su satisfaccin y luego dio las rdenes para el traslado a la cama como un capitn
dirigiendo la difcil carga de un buque. A Simon le haban quitado toda la ropa a excepcin de los
calzoncillos, que estaban horriblemente manchados de sangre por un lado. La mitad del pecho la
tena cubierta por las vendas. Para una herida superficial cerca de las costillas inferiores?
Tal vez su perplejidad fue visible, porque Hal le explic:
Para disuadirlo de moverse mientras se le sueldan las costillas.
Pero no hay que cambiarle el vendaje?
Hacer y deshacer dijo el mdico. Por eso el nudo est al lado izquierdo. No aplastar las
costillas, que deben soldarse. Creo que le saqu todos los trocitos de tela. Eso es lo que mata a la
mayora de los hombres, seora, esos trocitos de tela que quedan dentro de la herida producen
infeccin, contagio. Y para qu? Agit la cabeza como un toro furioso. Era un magnfico joven
sano hace un momento, y ahora mrelo.
Mir hacia alguien que estaba detrs de ella. Ella se gir y vio que el capitn Norton segua
presente, y tena la cara tan demacrada como Simon.
No me cabe duda de que usted no podra haber hecho nada, seor le dijo, y mir
nuevamente a Playter. Entonces, con un buen cuidado sobrevivir?
Soy mdico, seora, no adivino. Esto est en las manos de Dios. Tiene experiencia en cuidar
enfermos?
Slo de enfermedad, no de heridas.
Estar enfermo. Le subir la fiebre mientras su cuerpo queme el contagio. Su mayor peligro
ahora es el movimiento. No permita que se mueva!
Tal vez ella se encogi ante ese ladrido, o asomaron lgrimas a sus ojos, porque l hizo un gesto
de pena y moder el tono.
Esta noche volver a cambiarle la compresa y a examinar la herida. No se meta con la herida.
El cuerpo sana solo. Debe hacer una dieta lquida, comida sosa. Nada de carne ni alcohol. Mucho
lquido. Bebida de cebada, caldo puro, t simple. Tiene una taza para invlido?
S, creo que s.
Estupendo. No le conviene flexionar el cuerpo durante un tiempo.
Ech a andar hacia la puerta, pero ella lo intercept:
Por qu tiene vendado el brazo. Lo ha sangrado?
Todava no. La bala se lo roz al pasar. Posiblemente lo movi para bloquearla cuando vio
que McArthur disparaba. Eso podra haberle salvado la vida, porque le rest fuerza al impacto. Es
una herida en la carne. El peligro son sus costillas. Mantngalo quieto.
Cuando el mdico sali de la habitacin, ella se gir a acariciarle la frente, apartndole un
mechn de pelo mojado. Con qu facilidad su cuerpo podra estar fro y no caliente, tal vez
simplemente debido a un movimiento del brazo.
El abri los ojos, y aunque tena la frente arrugada, ella crey ver en su cara la insinuacin de
una sonrisa. Entonces l se movi, y ahog una exclamacin.
Ella lo empuj por el hombro hasta dejarlo apoyado en los almohadones.
No te muevas!
Creme, no me mover. Crcholis, s que duele. Pase la mirada por la habitacin. Te
has roto las costillas alguna vez, Norton?
El capitn se acerc a la cama.
No.
No te las rompas. La herida no es nada, pero las costillas...
Por eso debes estarte quieto dijo Jancy, muy quieto.
l la mir ceudo.
Nos marchamos dentro de cuatro das.
Nos marcharemos cuando t ests bien para viajar.
Perderemos el Eweretta.
Ella le acarici el hombro.
Habr otros barcos.
No cuando el ro se congele. Jancy, esto es grave. La mitad de nuestras pertenencias ya estn
en Montreal.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1133
La haba llamado Jancy. Una parte de ella se encogi, imaginando que a eso seguira alguna
terrible revelacin, pero la mayor parte de su cuerpo record esa noche pasada, la que lo hizo
irrevocablemente suyo, de ella, para cuidar de l.
Si nuestras pertenencias llegan a Inglaterra antes que nosotros, pues, sea dijo, en tono
tranquilizador. Lo bes suavemente. Pon tu mente en curarte, cario.
l la mir con una sonrisa indolente muy impropia de l, a no ser la que recordaba de esa
noche.
Deja de mirarme as.
Por qu?
Porque me haces ruborizarme.
l ensanch la sonrisa.
Ests deliciosa cuando te ruborizas. Incluso tus pecas se ruborizan.
Ella se cubri la cara con la mano.
Basta!
Te acostars a mi lado?
Ella mir alrededor, y vio que estaban solos. Los hombres haban salido discretamente.
Todava tmida? brome l.
Todava tunante?
Cuando tengo que serlo.
Ah, pues eres terrible.
Y el hombre ms maravilloso del mundo.
Se quit los zapatos, y se subi a la cama con sumo cuidado, por su lado izquierdo. Lo haban
colocado en el centro de la cama, con lo que quedaba muy poco espacio, y el montn de
almohadones le creaba dificultades. Pas una pierna por encima de la de l, apoy la cabeza en su
hombro desnudo y el brazo sobre su pecho vendado, sin presionar, colocando la mano sobre su
corazn, sintiendo sus latidos parejos.
Gracias a Dios que ests vivo, Simon. Estaba muy asustada.
Playter es el mejor para las heridas de bala del Alto Canad.
No me cae bien, pero si te mantiene vivo, le besar los pies.
No es necesario. Ahora bien, mi...
Desliz la mano por su cadera, producindole estremecimientos.
Todava le remorda la conciencia por ocultarle sus secretos, pero no demasiado. Simon era
suyo y no lo perdera, ni porque se lo arrebatara la muerte ni porque se lo arrebatara la ley.
Nunca antes haba conocido el rugido del poder del amor. Separarse de l ahora lo sentira
como la amputacin de un brazo.
l continu acaricindola suavemente.
Creo que eres mi ngel de la guarda.
Slo te he causado problemas.
Tonta, esto no es obra tuya. Fui un tonto al no darme cuenta de que McArthur siempre tuvo
el plan de disparar antes de tiempo. Cuando nos interrumpiste la primera vez tal vez me salvaste
la vida. Hoy, algo desvi mi atencin del pauelo hacia ti. Eso podra haber sido fatal, pero debo de
haberlo visto a punto de disparar y por eso me gir y fren un poco el impacto de la bala con el
brazo. Mi ngel guardin.
Ella se acurruc ms contra l.
Que siempre lo sea, entonces. Pero, por ti, me gustara ser una dama refinada.
Jane, si no dejas de decir esas tonteras, me levantar para arrearte una sacudida y, por lo
tanto, segn Playter, morir. Reconozco que si llevara a casa a una burda delincuente, mi familia
encontrara difcil aceptarla. Pero a una dama de buena crianza, valiente, inteligente y generosa?
Darn gracias a Dios.
Una burda delincuente.
En realidad continu l, ya relajado , eres muy parecida a mi madre. Ella es una mujer
sensata, prctica, que hace lo que es necesario hacer y canta las cuarenta a los hombres cuando lo
necesitan. A veces ayuda en fa cocina y prepara cremas y ceras en su despensa de trabajo. Se
prende la orilla de la falda en la cintura y hace la limpieza de primavera con las criadas.
Ella se apart para mirarle la cara y ver su expresin.
De veras? Crea que Brideswell era muy grandiosa.
Una mansin fra con pilares? Qu va! Es una laberntica casa de campo llevada a la manera
del campo, y todos en mi familia son gente muy prctica.
Pero tu padre est en la lnea de sucesin para ser conde.
Qutate eso de la cabeza tan firmemente como se lo quita l. Ella obedeci en eso, pero
continu con el tema:
Tendrs que prepararme, Simon. No quiero dejarte en vergenza.
No me dejars en vergenza.
Creo que no comprendes lo diferente que ha sido mi vida. Entonces explcamelo.
Jancy hizo un mal gesto; ella misma se haba metido en ese atolladero. Pero ya estaban casados
y tena que hacer funcionar el matrimonio. Tena que encajar en su mundo, lo que significaba
convencerlo de lo diferente que era del suyo.
Recordando que deba hablar como si fuera Jane, dijo:
Cuando mi padre tena la escuela vivamos en una casa grande, pero la mayor parte la
ocupaba la escuela. Despus que l muri, mi madre se mud conmigo a Abbey Street. Ah
nuestra casa era modesta, ms pequea incluso que esta. Arriba dos dormitorios y un trastero.
Abajo la sala de estar, el comedor y la cocina. Y, claro, finalmente la sala de estar, que daba a la
calle, se convirti en la tienda. No s si antes que muriera mi padre alternaban con la sociedad de
Carlisle, pero despus no, aunque Martha daba mucha importancia a los parientes escoceses de
buena cuna. Eso quiere decir que no nos relacionbamos con muchas personas. Ella era reservada,
y tena poco inters en lo que llamaba callejear. Y despus, claro, abri la tienda y se convirti
en tendera.
Guard silencio, esperando el juicio de l.
Tendr que ensearte a bailar? pregunt l.
S.
Qu delicioso.
Todava no se lo tomaba en serio.
Y a hacer reverencias a los lores y ladies. A comportarme en una comida elegante, e incluso a
tratar a los criados. Tenamos una criada para todo, y aqu no ha sido muy diferente. No intentes
decirme que tu madre no tiene un ejrcito de criados.
Supongo que lo tiene, s. Muy bien. No hace falta que sigas coaccionndome. Contamos con
un par de meses antes de llegar a Inglaterra. Ese tiempo bastar para las clases. Y cuando
lleguemos iremos a visitar a Dare antes de continuar hacia Brideswell. Eso ser un til ensayo.
Ella lo pens.
No est en la casa de su familia?
Que yo sepa, s.
Y su padre no es un duque?
S.
Ella se baj de la cama y lo mir indignada.
Simon!
l se limit a sonrer.
Confa en m, Jancy. Eres mi mujer, mi esposa. Procurar tu felicidad y bienestar es mi deber y
mi placer.
Aunque le haba descrito su vida en Carlisle, estaba claro que l no captaba el abismo que los
separaba. Y acechando debajo de todo, como un peligroso pantano, estaban sus verdaderos
orgenes.
Un duque conociendo a una Hannasky? Seguro que haba una ley que lo prohiba.
Por lo menos McArthur ya no est dijo.
Entonces record al intruso. Era curioso como los acontecimientos dramticos expulsaban esas
cosas de la cabeza. Le cont lo ocurrido.
No slo fue all a matarte, tambin envi aqu a un ladrn a robarte los papeles. Y podra
habrselos llevado. Lo siento, Simon. El hombre no llevaba nada en las manos, pero podra
haberlos encontrado. Debera haberlo detenido.
l se movi y al instante solt una maldicin.
Calla. No, Jancy. No se los llev.
Cmo puedes estar tan seguro?
Porque los tiene Hal.
Ella lo mir ceuda.
En el hotel? Estn seguros ah?
McArthur ya est muerto.
Pero no actuaba solo, verdad? Y no has dicho que en los papeles se menciona a otros?
Mi extraordinaria Jane. Los nombres estn en cdigo, pero algunas personas podran estar
preocupadas, s. Treadwell y Oglethorpe no los pierden de vista, pero, por seguridad, tal vez sea
conveniente que se vengan a alojar aqu. En todo caso, vas a necesitar ayuda para cuidarme.
Jancy abri la boca para protestar, pero entonces comprendi que tal vez Simon preferira que
un criado se ocupara de sus cuidados ms ntimos.
Nada de avena con leche ni manzanas asadas, entonces dijo la anciana, sonriendo de oreja
a oreja. Un bocadillo no le har ningn dao, y puedo hornear empanadillas.
Hay una taza para invlido? Me pareci ver una. No tardaron en encontrar la taza con un
pico largo y a encaminar el desayuno. Dado que las criadas estaban ocupadas, Jancy subi a quitar
las sbanas de la cama de Simon. Cuando vio el estado en que se encontraba la habitacin se
sinti intensamente contenta. No haba nada malo en lo que haban hecho ah, pero daba esa
impresin.
Escandalosamente maravilloso. Recogi una copa de coac del suelo y aspir la mezcla de
olores que contaban la historia. Las cartas de la baraja seguan desparramadas en la mesa. Las
puso en su caja y cuando fue a guardarlas en el cajn vio las cartas sobre el escritorio. Mi
testamento. Para mis padres. Para lord Darius Debenham. Dese leerlas simplemente
porque eran parte de Simon, pero las meti en el cajn junto con la baraja. Despus orden las
prendas de ropa esparcidas por el suelo y sac las sbanas con manchas de sangre.
Entonces se qued ah de pie, abrazndolas para consolarse, aspirando el aroma de Simon y de
lujuria. Dese dormir ah, envolverse en todo lo que era l, pero no poda sugerir que Hal durmiera
en la habitacin de ella.
Con las sbanas se sec las lgrimas que le brotaron. Lgrimas por no poder dormir ah; por el
miedo a que se le perforara un pulmn o se le infectaran las heridas; por no poder decirle la
verdad a Simon; por miedo al futuro, a que le arrebataran la dorada promesa.
Se seren, hizo un bulto con las sbanas y las llev al cubo de ropa sucia para enviar a la
lavandera que estaba junto a la puerta de la cocina.
Se tom un momento para dar una vuelta por el jardn, sac una ramita de menta y olindola
contempl las casas de los vecinos, apenas visibles debido a la extensin de los terrenos y a los
rboles. Le alegraba muchsimo que Hal y sus hombres vinieran a alojarse en casa, porque en la
nuca senta hormiguear una sensacin de peligro.
York estaba tan pulcramente trazada, residan all tantas damas y caballeros que pareca una
ciudad civilizada, pero en realidad era tan salvaje y peligrosa como la selva que la rodeaba. Se
marcharan tan pronto como Simon estuviera bien para viajar. Aunque perdieran el ltimo barco
transocenico, llegaran a Montreal o Quebec. Estaran lejos de ah.
En ese momento salieron Sal e Izzy de la cocina llevando bandejas. Corri a abrirles la puerta de
atrs de la casa y entr tras ellas. Cuando salieron de la habitacin, le orden a Izzy que hiciera la
cama en la habitacin de Simon. Y cuando se gir hacia la escalera, vio a Hal y a sus hombres subir
y les explic las disposiciones. La casa estaba francamente atiborrada, y eso le encantaba. Ahora
Simon y su trabajo estaran seguros.
Pero cuando entr en la habitacin detrs de Hal lo oy decir:
El interrogatorio ser maana.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1144
interrogatorio? exclam.
Simon estaba comiendo un bocadillo sostenindolo con la mano izquierda.
Cuando alguien muere as tiene que haberlo, mi amor. Dudo que pase a juicio, dado
principalmente que Gore desea que se preste la menor atencin posible al asunto.
Pero podran juzgarte por asesinato?
Muy improbable dijo Hal. Se observaron correctamente todas las formalidades. Verdad,
Norton?
Por supuesto repuso Norton, exagerando tal vez un poco en la efusin, y aadi,
dirigindose a Jancy. Si no se observan, seora, los padrinos pueden ser procesados tambin.
Simon tendr que prestar declaracin? No se puede mover.
En ese caso vendran aqu dijo Hal. Pero dudo que sea necesario. El que haya sido herido
redundar en su favor, pero es el hecho de que McArthur dispar antes que se diera la seal lo
que decidir el asunto.
Norton se march a cumplir con sus obligaciones militares. Jancy aparent sentirse muy
animada y fue a ocuparse de los quehaceres de la casa, pero el pensamiento del interrogatorio le
golpeaba la cabeza como un palillo en un tambor. No lograba borrarse la imagen de Simon
intentando mantenerse de pie y disparando con la intencin de matar. Al parecer tena el derecho,
pero y si el tribunal no lo consideraba as? Podran colgarlo.
Los hombres no se vean muy preocupados, as que su terror deba provenir de las experiencias
Hannasky. Los Hannasky no tenan ninguna fe en la justicia ni en la ley.
Cuando volvi a la habitacin, Simon sugiri que jugaran al whist, as que se sent a jugar.
Treadwell se les uni para hacer el cuarto. Hal sac un pequeo atril para sostener sus cartas.
Despus l y sus hombres los dejaron solos, y ella le ley a Simon. Volvi Playter e inform que
todo estaba bien, aunque no le quit la venda para examinar la herida. Al parecer, su lema era:
No estorbar el proceso de la naturaleza.
Al caer la oscuridad ella supuso que Simon se quedara dormido, porque se vea agotado, pero
cuando se durmi, se mova y despertaba por el dolor. Ella le ley otro poco, intentando
tranquilizarlo, pero al final tuvo que dejarlo a cargo de Oglethorpe, no fuera que se quedara
dormida donde estaba.
Cuando volvi a la maana siguiente Simon estaba demacrado y ella se enter de que haba
intentado levantarse para usar el orinal normal en lugar del especial para enfermos. Aunque lo
reprendi, continu preocupada; cmo se iba a poner bien comportndose as? Cuando oy
entrar al doctor baj corriendo al vestbulo a interceptarlo.
No podra darle algo para el dolor? Anoche no pudo dormir.
Le duele al moverse?
Terriblemente.
Entonces no se mover, verdad?
Ella subi tras l la escalera sintindose tonta, pero sintiendo tambin una intensa aversin por
l.
Esta vez Playter le quit la venda del pecho, cogi la compresa de hilas y la examin
detenidamente observando las manchas marrones y amarillas; despus la oli. El nico olor que
senta Jancy era el del coac.
La herida se vea horrible, con la carne inflamada y costrosa.
Todo est bien? pregunt.
Por el momento.
Por qu coac?
l la mir enfurruado, as que ella tambin lo mir enfurruada.
Necesito saber cmo debo cuidarlo, doctor.
l gru, pero dijo:
Una compresa con licor contribuye a la curacin de las heridas de bala. Ver que ya no sale
sangre y que hay excelentes hongos.
Qu? exclam ella, horrorizada.
La carne inflamada, seora Saint Bride. Es parte del proceso de curacin. A esa costra la
seal con el dedola llamamos escara. Slo se produce en las heridas calentadas, como por
quemadura o disparo. Al principio es saludable, pero hay que tener cuidado de que no se cierre,
porque la herida debe drenarse. Los lquidos atrapados envenenan el cuerpo.
Estoy aqu, sabe? dijo Simon.
Y continuar aqu quieto, y se dejar cuidar dijo Playter, sacando una compresa limpia de
su maletn. Tiene coac, seora? No veo por qu he de usar el mo.
Jancy fue a buscar el decantador. l empap la compresa y la aplic a la herida.
Preferira ese coac dentro de m dijo Simon, muy tenso, lo que indicaba que incluso esa
suave manipulacin era dolorosa.
E inflamarse la sangre?
Diciendo eso Playter apret fuerte la venda. Simon sise.
El vendaje debe quedar apretado para mantenerle las costillas en su lugar, seor dijo
Playter, no sin cierto gusto, en opinin de Jancy.
Cundo estar en condiciones de viajar?
Tal vez dentro de dos semanas, suponiendo que continu curando bien.
Qu ocurrir si viajo dentro de dos das?
Pues que probablemente se morir.
Simon apret los labios.
Si el problema es el movimiento dijo Jancy , no podra viajar en camilla, tal como lleg
aqu?
La objecin de Simon a esa idea choc con la respuesta de Playter.
Para qu correr ese riesgo?
Porque tenemos que embarcarnos de regreso a Inglaterra antes que se hiele el ro. Viajar en
barco hasta Montreal no sera muy fatigoso, verdad?
Jovencita, en el lago Ontario hay tormentas igual que en el Atlntico, y el San Lorenzo est
interrumpido por rpidos. As que se queda aqu hasta que yo diga que no hay riesgos, o yo me
lavo las manos.
Aprovechando que los hombres haban salido para permitir que Playter lo examinara y an
seguan fuera, ella se complaci en un beso, un verdadero beso, y cerr los ojos para disfrutarlo.
Cuando se enderez, le acarici la cara caliente.
Ten paciencia, cario.
Me atrofiar acostado aqu.
Debe de ser el hambre el que te tiene malhumorado. Ir a buscarte algo para almorzar.
Cuando volvi, l estaba intentando bajarse de la cama.
Para! grit.
Simon se haba quedado quieto, blanco de dolor y soltando una sarta de palabrotas.
Oglethorpe sali corriendo del vestidor para ayudarlo a reclinarse en los almohadones.
Vamos, vamos, seor, nada de eso estando presente su seora esposa.
Ya es hora de que ample su vocabulario.
Jancy estuvo a punto de decirle que ya conoca todas esas palabrotas; escandalizaba a Martha
con su lenguaje cuando lleg a Abbey Street. Pero se refren.
Creo que voy a instaurar un bote de penitencia. Un penique por cada infraccin.
Que sea una guinea dijo Hal, que haba entrado detrs de ella. Exprmele todo lo que
tiene.
Que es condenadamente poco ladr Simon. Te gustara estar clavado aqu como una
estatua de cera estando totalmente sano?
No, claro que no, pero eso no viene al caso replic Hal. Eres un tonto al arriesgar esas
costillas, y no ests sano. Tienes fiebre.
Si estuviramos en guerra no estara acostado aqu. Seguro que ya me habran arrojado a la
batalla.
No, sin duda estaras muerto.
Jancy intervino, no fuera que se armara una verdadera pelea. Se acerc a Simon y le puso un
bocadillo en la mano.
Come.
Malditos bocadillos exclam l, y entonces la mir a los ojos. Perdname, pero esto es
como para hacer perder la paciencia a un santo.
Incluso a un Saint Bride, parece. Sirvi t en la taza para invlido, buscando un tema sin
riesgo.
Ha existido un santo Bride? l trag el bocado.
Muchos, sin duda. Saint Bride2 viene o bien de la santa Bridget irlandesa o de la santa Birgitta
sueca. La conexin ms probable en Lincolnshire es la sueca. Era una mujer de alcurnia, esposa y
madre, dada a hablarles claro a reyes y papas.
Yo dira que eso le ganara el infierno, no el cielo.
Asombroso, verdad? Tal vez las cosas eran distintas en el pasado.
Tom otro bocado y ella aprovech para servir t en las tazas de Hal y de ella.
2
Bride significa novia momentos antes y durante la boda, y se emplea tambin en el sentido de esposa o recin
casada hasta unos das despus. (N. de la T.)
CCAAPPTTU
ULLO
O 1155
Esa tarde l le regal un libro, uno delgado encuadernado en tela azul con el ttulo en letras
doradas en el lomo.
Lo compr justo antes de que volviera McArthur, con la intencin de drtelo.
Esposa ngel ley ella en el lomo, de Sebastian Rossiter. Me siento halagada, seor. Lo
bes en los labios y los not ms calientes. Cmo te sientes?
Acalorado, irritable. Leme un poema para calmarme, mi esposa ngel. Por cierto, lo compr
porque uno de mis amigos est casado con su viuda.'
Un Pcaro?
Tengo otros amigos tambin, pero s. Te he hablado de l. Leander, el conde de Charrington.
Por qu siempre frunces el ceo cuando hablo de un amigo con ttulo?
No frunzo el ceo.
S que lo frunces.
Ella le hizo una mueca.
De acuerdo, lo frunzo. Qu van a pensar de m?
Que eres un tesoro y que yo soy un hombre afortunado. Leme un poema.
Ella abri el libro al azar y ley.
Qu dulce es la casa bendecida por los ngeles, junto al hogar, en el aula, junto al pecho de su
madre. Un hombre solo no es ms que algo marchito, por fuerte que los calaveras canten a las
alegras de la soltera.
Casta ngel! Cmo elevas a la mente humilde dirigiendo hacia el cielo a la humanidad ms vil.
Con labios sonrientes y ojos azules inocentes, reprendes dulcemente a aquellos que cantan a las
alegras de la soltera.
Ella lo vio hacer un mal gesto y cay en la cuenta de que le haba cogido la mano derecha.
Te he hecho dao?
Me duele el brazo. La amada escara de Playter, supongo.
Ella toc el vendaje. Estaba caliente. Y sinti ganas de desatarlo para mirar la herida cuando
record la orden de Playter de que no lo tocara. El calor cura.
Maana le pediremos que te la mire. Tal vez no se est drenando.
Un rato despus la divirti ver a Oglethorpe absorto en la lectura de Esposa ngel. Capt los
ojos de Simon y se mordi el interior de las mejillas para no rerse. Ese macizo ex marino era la
ltima persona a la que se habra imaginado que le gustaran los poemas sentimentales.
Tal vez no consigui ocultar bien lo que estaba pensando, porque Oglethorpe le dijo sonriendo
amablemente:
La guerra es un asunto muy triste, seora. He llegado a disfrutar de cualquier cosa que tenga
un poco de dulzura y alegra, y he tenido el privilegio de conocer a la esposa ngel del seor
Rossiter.
Es etrea?
El hizo un guio.
Eso es un poco de lo que llaman licencia potica, me parece, seora, pero es una dama muy
agradable y tiene dos hijos encantadores, la seorita Rosie y el seor Bastian. Los pequeos
querubines de que habla l.
Ms bien pillastres dijo Hal.
Seor, nos destruye todas nuestras ilusiones protest Jancy.
En opinin de Blanche, cualquiera que describa a los nios como ngeles slo los ha visto de
lejos.
Blanche? pregunt ella, curiosa ante la insinuacin de una bella dama.
l se ruboriz.
Ella mir a Simon con las cejas arqueadas, y l le dirigi una mirada que deca: No insistas.
Ah.
T fuiste un ngel? le pregunt Simon.
A ella la asaltaron dos visiones opuestas: la de ella y Jane, que no haban sido ngeles
exactamente, pero s pequeas damitas, y la de los nios y nias Hannasky, a los que s se los
poda describir como pillastres.
Creo que no. Le ofreci ms tarta a Hal. Hay noticias del viaje?
Nadie est dispuesto a hacer pronsticos, pero tenemos por lo menos una semana.
Entonces nos marcharemos dentro de una semana dijo Simon. Al ver que ella abra la boca
para protestar, aadi : Siento que las costillas estn mucho mejor, pero viajar en una maldita
camilla si es necesario.
Pero esa noche atac el enemigo, pues a Simon le subi muchsimo la fiebre.
Oglethorpe fue a despertar a Hal, y a las tres de la maana este fue a despertar a Jancy.
Eso debera ser normal dijo ella, corriendo hacia la habitacin. Un proceso de la curacin.
Pero la elevada temperatura la espant. Simon hizo un gesto con la mano indicndole que se
fuera a acostar.
Jancy senta intensamente la presencia de Hal Beaumont detrs de ella. No saba qu hacer. El
corazn le retumbaba y se senta aturdida. Segn tena entendido, a Hal le qued destrozado el
brazo. Lo de Simon tena que ser diferente.
No tiene por qu ser ahora, verdad? dijo.
Cuanto antes se haga, mayores son sus posibilidades de sobrevivir. Y no tiene ningn sentido
postergarlo.
No repiti Simon, suplicndole a ella con los ojos.
Dios la asistiera, saba que deban por lo menos esperar. Con dificultad, porque tena la
garganta reseca, dijo:
Todava no. Qu debemos hacer, entonces, para impedir que le avance la putrefaccin?
Playter cerr su maletn de un golpe.
Si yo lo supiera, seora, no cree que lo hara? Puede intentar extraerle el veneno con
compresas, pero no servir de nada. Mir a Simon: Mis ms sentidas disculpas, seor.
Descuid limpiar esa herida con tanto esmero como la otra. Fue un error.
No podra limpiarla ahora, entonces? pregunt Jancy.
Ya es demasiado tarde contest l.
Acto seguido se march.
Jancy se dej caer en el silln del lado de la cama, sin dejar de mirar a los ojos a Simon. No
quera que se le notara lo mucho que la consternaba eso, porque si le amputaban el brazo, si era
necesario, no deseaba que l pensara jams que eso lo disminua a sus ojos.
En el gesto de sus labios vio que l no lo aceptara jams, as que si el doctor tena razn y l
empeoraba ms, quiz tendra que tomar ella la decisin. Como su esposa, era su derecho. La
odiara l despus por eso?
Tal vez debera decir algo animoso, vigorizador, pero el nico pensamiento que ocupaba su
cabeza era cmo puede ser tan cruel la vida?.
Parece que el coac va bien dijo Hal. Por qu no le aplicamos compresas con coac?
Eso era algo y lo hicieron, pero la fiebre continu alta y la rojez de alrededor de la herida se fue
extendiendo. Playter no volvi, con lo cual qued claro que slo volvera si era para amputar. Ella
pens que debera llamarlo, pero lo fue retrasando.
Pasndole un pao con agua fra por la frente y sintiendo el vapor que se elevaba, le dijo:
No morirs. Sabes que las cartas no lo predijeron, as que no ocurrir.
El movi los ojos bajo los prpados cerrados.
Supersticiosa susurr. Cualquiera... creera... gitana.
La alegr que l no la estuviera mirando.
No seas tonto, y no hables. Ahorra tus fuerzas. Pasado un momento, l dijo:
Si las cartas lo dicen... no hay necesidad de cortar el brazo.
Exactamente.
Pero saba que el nueve de diamantes no descartaba una amputacin; y que ella no lo dejara
morir. Si no estaba mejor por la maana, enviara a buscar a Playter.
Le acarici la mejilla, spera por la barba, le bes suavemente los labios agrietados.
No te preocupes. Yo cuidar de ti.
Recordando lo calmante que haba sido el parloteo de la seora Gunn, intent hablar de cosas
prcticas. Resueltamente continu a su lado, aferrada a la irracional creencia de que mientras ella
estuviera presente, por lo menos l no podra morirse. Pero ya avanzada la noche record que
pens lo mismo en el barco cuando Jane estaba tan mal y al despertar se encontr al lado de su
cadver.
Continu limpiando la herida con coac, pero saba que la pudricin se lo estaba comiendo.
El recuper el conocimiento una vez.
Me alegra que hayas vuelto dijo, con voz dbil pero clara. Ella no se haba marchado en
todas esas horas, pero le dijo: Me alegra que me echaras de menos.
Echaba de menos tu olor. Djame oler tu mano. Algo apesta aqu.
Ella se haba puesto crema en las manos la ltima vez que se las lav. Le acarici la cara.
Pronto olers un verdadero jardn ingls.
Te llevar a Brideswell. Pero ser invierno, no primavera.
Ella le puso un dedo sobre los labios.
No hables ms, cario. Necesitas tus fuerzas.
Acustate a mi lado y me portar bien.
Aunque estaban Hal y Treadwell en la habitacin, se subi a la cama y se acurruc a su lado.
Estaba terriblemente caliente.
El mejor remedio dijo l sonriendo.
Me alegra entonces. Trata de dormir.
Tal vez l se durmi, y tal vez ella tambin, porque so con fuego. Despert y vio a Hal
levantndose de un silln. Treadwell ya iba saliendo.
Humo? pregunt, bajndose de la cama. Sinti ms fuerte el olor. Era humo.
Despierta a Oglethorpe dijo Hal, y sali corriendo.
Entr corriendo en el cuarto contiguo y remeci a Oglethorpe hasta que este despert. No hizo
la pregunta intil, pero dentro de ella la gritaba: Qu haremos con Simon? Todava no puede
moverse.
En esa ciudad construida en madera, tenan campanas de alarma de incendios y baldes con
agua listos en todas las casas. Oy sonar la campana y envi a Oglethorpe, sin camisa, a ver qu
pasaba.
Se asom al corredor pero slo vio volutas de humo que suban de la planta baja. La indecisin
la mataba.
Vuelve pronto! le grit a Oglethorpe. Con Treadwell! En caso necesario, ellos sacaran a
Simon a peso.
Oy un ruido y se gir hacia la cama. Simon estaba intentando sentarse. Corri a impedrselo y
lo oblig a recostarse. No te muevas. Todo est bien. Acustate.
Hace mucho calor. Incendio.
Ella se apresur a pasarle un pao con agua fra.
No te preocupes. No ests ardiendo en llamas. No hay ningn incendio. Es slo un pequeo
problema.
Continu diciendo tonteras, deseando gritar que viniera alguien a decirle qu pasaba.
Oy sonar otras campanas de alarma, y voces clamorosas abajo. Despus se acallaron las voces.
No logr aguantarse as que sali corriendo al corredor. Arrug la nariz ante el mal olor, pero, no
sera el olor acre de un fuego extinguido?
Lo haban apagado?
Hay alguien ah? grit. Qu ocurre?
Hal apareci al pie de la escalera, cubierto de holln y con el pelo revuelto.
Ya est apagado. Todo est bien.
Ella se cogi del poste de la escalera, aliviada.
Gracias a Dios. Daos?
En la sala de estar. Subir a explicrtelo dentro de un momento.
Y diciendo eso se dio media vuelta y se alej, y entonces ella cay en la cuenta de que haba
gente en la casa, vecinos preocupados, lo ms probable, y que no conoca a nadie.
Volvi corriendo al lado de Simon.
Todo estaba bien.
De una manera risiblemente terrible.
Simon tena tanta fiebre que igual podra morir. Dentro de unas horas tendra que permitir que
Playter le cortara el brazo. Pero al menos no habran muerto quemados en sus camas.
No le caba duda de que esa haba sido la intencin.
Cuando lleg Hal le pareca que haba transcurrido un siglo. l se haba tomado el tiempo para
ir a su habitacin a lavarse y cambiarse ropa. Eso le doli.
Alguien provoc el incendio. Rompi la ventana de la sala de estar, arroj papeles y trapos
aceitados dentro y les prendi fuego. Un torpe intento, pero supongo que si hubiramos estado
durmiendo se habra incendiado toda la casa.
Y Simon en cama. Lo habramos sacado fuera, pero entonces sus costillas podran haberlo
matado. No logr decir que de todos modos iba a morir. Entonces comprendi otra cosa ms:
Hal, piensa qu hay encima de la sala de estar.
l hizo una inspiracin.
La habitacin de Simon.
Un incendio que consumiera por lo menos la parte de atrs de la casa destruira cualquier
papel que hubiera ah. Y as, una vez que Simon muriera de la infeccin, todos estaran fuera de
peligro, libres de toda sospecha. Se llev una mano al cuello. Tenemos que marcharnos de
aqu. Incluso arriesgando su vida, tenemos que marcharnos. Maana.
Jane, maana quizs estar muerto.
Ella mir hacia Simon y pregunt en voz muy baja:
Despus de la amputacin, cundo podra viajar?
Si sobrevive a la operacin, inmediatamente.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1166
Cuando entr la luz de la aurora en la habitacin, Jancy estaba agotadsima y con los ojos
irritados como si tuviera arenilla en ellos, pero Simon continuaba vivo. Estaba ardiendo de fiebre,
pero vivo. Rogando no haberlo retrasado demasiado, envi a llamar a Playter.
Fue a su habitacin con la idea de asearse, pero cuando se mir en el espejo retrocedi
espantada ante la imagen de esa mujer salvaje y despeinada que vio en l. Vio a Jancy Hannasky,
como podra haber sido, y pens que, despus de ese da, bien podra decirle la verdad a Simon. La
odiara de todos modos.
Se lav y se recogi el pelo, pero mientras lo haca su mente insista en girar en torno a la vida
de los Hannasky. Los salvajes demonios Hannasky. Fuego. Una vez se les cay una niita en una
fogata y sufri quemaduras graves. Las heridas formaron costras, escaras, aunque nadie las
llamaba as. La nani Hannasky dijo que las dejaran y las heridas curaron bien.
La nani Hannasky. La nani Hannasky tratando una fea herida de cuchillo en el brazo del to
Malachy, una herida que se haba infectado...
Un golpe en la puerta de la calle anunci a Playter. Con la boca reseca, baj corriendo a
encontrarlo en el vestbulo.
Gusanos. Qu?
Evidentemente l vena preparado para hacer su horripilante trabajo.
Se usan gusanos para tratar la infeccin.
El doctor se torn rojo.
Ha de saber, seora, que soy un mdico formado en Edimburgo, no una vieja que echa
ensalmos. Gusanos gru. Beaumont, llvese a la seora Saint Bride. Se ha desquiciado.
No! exclam ella, soltndose de la mano de Hal. Quiero probar los gusanos primero.
Estaba casi loca por el miedo a su decisin, por tener que desafiar a esos hombres, pero tena
que intentarlo. Se haba acordado de aquella vez en que estuvo observando a la nani Hannasky,
fascinada ante aquel extrao tratamiento, y ver que dio resultado.
Los gusanos dan resultado. Yo lo he visto. Se comen la infeccin.
Playter la mir indignado.
Me va a permitir amputar ese brazo o no?
Ella lo mir fijamente, con el estmago revuelto.
No dijo.
l se dio media vuelta y sali de la casa. Sollozando, ella mir a Hal en busca de una palabra de
nimo o confianza.
Gusanos? pregunt l, plido.
Ella slo tena nueve aos cuando vio hacer eso, y si daba resultado, no lo sabra un mdico?
Tal vez haba dado resultado por pura suerte. Tal vez haba peligros de los que ella no saba nada.
Pero ya se haba comprometido.
Necesito intentarlo. Ya podremos amputar despus.
Despus podra ser demasiado tarde.
Hal, tengo que intentarlo! Gusanos musit para s misma. Dnde? Entonces lo
supo: Saul Prithy. Enva a uno de los hombres a buscarlo. Rpido!
l peg un salto ante esa orden, pero al instante grit:
Oglethorpe!
Le explic a Oglethorpe lo que necesitaba. l la mir tan preocupado como Hal, pero no
expres ninguna duda ni le hizo preguntas.
Volvi a la habitacin para estar al lado de Simon, deseando poder hablar con l, explicarle,
consultar sus deseos, pero se conform con quitarle la venda a la herida infectada y volvrsela a
limpiar.
Las lneas rojas se estaban extendiendo hacia los lados de la herida. Araas rojas las llamaba la
nani Hannasky. Hal tena razn; si eso no daba resultado, podra ser demasiado tarde para
amputarle el brazo. Nuevamente oscil en la indecisin, pero en la herida del to Malachy tambin
se haban formado las araas rojas.
Le pareci que transcurra un siglo, pero segn el reloj slo haba pasado media hora cuando
volvi Oglethorpe, con una caja de madera. Se la pas con repugnancia, pero ella la cogi y sin
vacilar la abri, y vio gusanos blancos arrastrndose por una gruesa capa de salvado.
Gracias, Saul musit.
Saul viva principalmente de la caza, as que siempre tena animales colgados, que eran una
buena fuente de gusanos sanos. Los usaba como cebo para pescar tambin, y los tena en una caja
con salvado, igual que los Hannasky.
Ahora qu? pregunt Hal.
Ella dese decir: Yo slo era una nia, no lo recuerdo, pero si deca eso l le impedira seguir
adelante.
Simulando una seguridad que no senta, sac los gusanos de ms arriba y los puso sobre la piel
inflamada alrededor de la herida. Temi que se alejaran del calor, pero no, el primero entr
arrastrndose en la herida. Oy un murmullo de asco, que ella tambin senta, cosa que no le
ocurri a los nueve aos, pues aquella vez simplemente se sinti fascinada.
Pero el recuerdo se le iba aclarando por momentos, as que le aument la confianza. La nani
Hannasky era un ngel de la guarda inverosmil, y not como si alguien la estuviera guiando.
Incluso record por qu los gusanos se guardaban en una caja con salvado. Arrastrndose por el
salvado y comindolo, se limpiaban por dentro y por fuera. Puso ms y ms en la herida.
Estn haciendo un bien, se dijo. Se estn comiendo la pudricin que est matando a Simon.
Cuando ya no caban ms gusanos en la herida, la cubri con un trozo de venda, sin presionar.
Ahora esperaremos.
Ests segura? le pregunt Hal, en un tono que indicaba que estaba consternado.
No estoy segura!, pens.
Tengo que intentarlo.
Esperemos, entonces.
Treadwell la relev en la tarea de pasarle un pao con agua fra por el cuerpo a Simon, as que
ella empez a sacar los gusanos que salan a la superficie del salvado y los fue juntando en un
plato tapado.
Cuando trajeron el t, bebi un poco, pero no pudo soportar la idea de comer algo.
Treadwell intent darle a beber agua a Simon, pero no le pasaba mucha por los labios
agrietados. A cada momento Jancy tena que esforzarse en combatir la aterradora idea de que lo
estaba matando, de que lo de los gusanos no resultara. Que de verdad era un cuento de viejas y
que el doctor Playter, licenciado en Edimburgo, tena razn.
Y de que cuando reconociera eso, sera demasiado tarde y Simon estara muerto.
Incluso comenz a temer que los gusanos se estuvieran comiendo la carne buena de Simon,
adentrndose ms y ms en su brazo, hasta llegar a los huesos. Continuamente miraba debajo de
la venda, pero no lograba discernir nada en esa masa de bichos movindose.
De pronto los gusanos comenzaron a alejarse de la herida, ms gordos, ms oscuros,
atiborrados y asquerosos. Maravillosos.
Estn llenos! exclam.
Los cogi y los meti en la caja de salvado, y puso en la herida los que tena apartados.
Oy decir a Hal: Dios santo, ms asqueado que maravillado, pero no le hizo caso. As ocurri,
exactamente, cuando lo hizo la nani Hannasky. Envi a Oglethorpe a buscar ms gusanos y rez.
Le habra bajado algo la fiebre a Simon? No haba manera de saberlo.
Se estaran reduciendo las araas rojas? No lo saba, as que hizo marcas .n los extremos de
las lneas rojas, sac los gusanos que ya estaban saciados y puso otros nuevos. Cunto tiempo
deba hacer eso? Cunto le llevara?
Perdi la nocin del tiempo.
Entonces Simon bebi unos cuantos tragos de agua y mascull que senta comezn en el brazo.
Tranquilo, cario, no pasa nada le dijo, atrevindose a tener esperanza. Todo est bien.
Continu observando las marcas, deseando creer que las lneas se estaban reduciendo, pero sin
engaarse si no lo estaban.
De pronto una voz y una mano suaves la despertaron.
Las lneas han desaparecido.
Abri los ojos y descubri que se le haba ido el cuerpo y tena la cabeza hundida en la cama. Se
enderez, dolorida, y enfoc sus adormilados ojos.
Se ri de alegra y elev una oracin de accin de gracias, mientras examinaba la herida. Segua
roja e hinchada, y llena de gusanos, pero las araas rojas haban desaparecido.
Le toc la frente. Estaba ms fresca. No fra, pero no ardiente.
Seguro que ahora su cuerpo podra sanar solo, como deca Playter.
Alabado sea Dios, y gracias a vosotros, hermosos bichitos! Cogi los que haban cado
sobre la sbana. Hal, trata de conseguir que vuelva Playter.
Es medianoche.
Ella mir alrededor, sorprendida.
Ah, muy bien, lo dejaremos dormir. Pero lo hemos conseguido, verdad?
l slo pudo decir:
Tal vez.
Probablemente Hal le escribi una larga explicacin a Playter, porque vino por la maana,
aunque desconfiado. Pero tan pronto como vio a Simon, dijo:
Por los sagrados perros del infierno.
Al instante se puso a examinar la herida, con un ceo feroz. Jancy esperaba or exclamaciones
de alegra o gratitud a Dios, pero l no dijo nada hasta que se enderez.
Ha sido una coincidencia, naturalmente, pero tal vez usted tena razn al esperar. Una
constitucin sana puede hacer milagros, a pesar de aquellos que se entrometen. Y slo era una
heridita sin importancia.
Jancy lo mir sorprendida, pero comprendi que no tena sentido discutirle.
Vivir, entonces?
Tiene una posibilidad, sobre todo si le quita esos asquerosos bichos. Cualquiera creera que
es usted una gitana, seora.
Jancy cay en la cuenta de que su conocimiento de los gusanos podra traicionarla, pero an
as, no habra dejado de hacerlo. Simon vivira, y conservara su brazo.
Queremos marcharnos inmediatamente le dijo. Cmo podramos hacerlo?
Ante su sorpresa, l no discuti.
Esas costillas siguen siendo un peligro. Un tropezn podra hacerle dao. Pero si lo llevan a un
barco en una camilla y tienen la suerte de evitar las tormentas, tal vez no sufra ningn dao
importante.
Su conformidad la sorprendi, pero claro, igual lo nico que deseaba era librarse de alguien que
desafiaba sus conocimientos mdicos. O l tambin crea que Simon estaba en peligro ah?
Despus que Playter se march, Hal le pregunt:
Cuando deseas que nos marchemos?
Crees que es una tontera?
No. En realidad, si podemos, deberamos marcharnos maana. Alquilaremos un barco para
nosotros solos, de modo que si el agua se encrespa, podamos llevarlo a la orilla.
Eso no ser terriblemente caro?
La expresin impasible de l le record lo diferente que era el mundo de esos hombres.
No estaba segura confes, en lo de los gusanos.
Eres una mujer extraordinaria, Jane.
Y si hubiera estado equivocada?
Los y si no sirven de nada.
La expresin adusta de su boca la hizo comprender que l estaba pensando en su brazo. Se lo
haban salvado los gusanos?, pens. Si era as, por qu los mdicos rechazaban un tratamiento
que podra sanar, simplemente porque no se corresponda con sus creencias?
Simon est entero y recuperndose dijo l. Lo llevaremos a Montreal con cuidado, y si el
viaje va bien, podramos llegar ah antes que zarpe el Eweretta y estar en casa en Navidad.
Jancy sali para organizar el trabajo de hacer el equipaje a la mayor brevedad posible.
Hasta ese momento haba dejado apartado el autorretrato de Jane, y cuando lo puso en la
carpeta junto con los dems dibujos, se sinti culpable.
Si Jane hubiera vivido, no habra ocurrido ninguno de los ltimos acontecimientos. Pero si
hubiera habido un desastre similar, Isaiah habra obligado a Simon a casarse con Jane, no con ella.
La idea le result intolerable. Simon Saint Bride, marido, hroe y amante, era de ella, y si Jane
estuviera viva luchara con ella por l. Puso el autorretrato en la rgida carpeta, sintindose
avergonzada, pero no arrepentida.
Simon despert de unos aterradores sueos y al instante se mir el lugar donde debera estar
su brazo. Estaba!
Lo levant, para asegurarse. Ah, gracias a Dios. En el sueo se lo haban cortado y l lo buscaba
en los montones de brazos y piernas amputados, muchos llenos de gusanos, seguro de que si
encontraba el suyo, podra pegrselo.
Movi los dedos. Aunque sinti un feroz dolor debajo de la venda, le funcionaban bien.
Est despierto, seor? Cmo se siente?
Simon mir al larguirucho joven que estaba junto a la cama y no logr reconocerlo. Pero
entonces se le orden el enmaraado cerebro.
Treadwell. Se aclar la garganta pero volvi a salirle la voz rasposa. Me siento masticado
y escupido. Qu me ha pasado?
Un problema, seor. Ya est solucionado todo. Venga, trate de beber un poco de agua.
Simon bebi de la taza para invlido y jams le haba sabido tan bien el agua.
Qu tipo de problema?
Treadwell le arregl los almohadones.
Bueno, seor, le subi mucho la temperatura.
Simon frunci el ceo.
Recuerdo un poco de humo?
Y hubo un pequeo incendio.
Necesito a mi mujer.
La voz le sali como la de un nio que necesita a su madre, pero l necesitaba a Jane. Como un
barco zarandeado por la tempestad en busca de puerto, necesitaba a Jane.
Buena idea, seor. La ir a buscar. Y algo de comida liviana tambin, seguro.
Quieto en la cama, trat de separar sueos de recuerdos febriles. Habran sido premonitorios
sus sueos? El dolor que senta en el brazo significaba que la herida estaba infectada y que
Playter vendra a cortrselo?
Entonces entr Jane en la habitacin. Llevaba uno de sus vestidos sobrios y el pelo recogido,
pero estaba sonriente, y le brillaban los ojos. No sonreira as si algo fuera mal.
Entonces dijo lo que pensaba.
Hermosa como un ngel. Tal vez Sebastian Rossiter no estuviera tan descaminado en sus
poemas.
Ella se ri y, con esa sonrisa radiante se acerc a besarlo en la mejilla, y le enmarc la cara entre
las manos.
Prefiero tu pelo suelto.
Eso no es prctico.
Pero, ruborizndose, se quit las horquillas y sacudi la cabeza, soltndose el pelo. Despus se
lo pein con los dedos, lo levant y lo dej caer.
No te preocupes, no estoy delirando. Pero en otro tiempo crea conocerte. La sosa y sobria
Jane que prefera una vida sosegada y no era capaz de decir ni mu a un ganso. Y ahora resulta que
eres una tempestad dorada, una diosa guerrera, un ngel resplandeciente. Te adoro, te estoy
profundamente agradecido. Pero si esta es la verdadera Jane, para qu la otra?
Ella le hizo un guio.
Tal vez las cosas que han ocurrido me han cambiado.
Nunca fuiste as antes?
No, pero no era un angelito sosegadito en Carlisle. Antes que Martha muriera...
Por qu la llamas Martha y no madre? A ella se le encendieron las mejillas. Ella lo prefera.
Eso pareca inverosmil, pero para qu iba a mentir sobre algo as? De todos modos tuvo la
fuerte impresin de que menta, y le volvi la preocupacin. El joyero estaba ms magnfico an,
pero l segua sin saber qu contena.
Antes que madre muriera dijo ella tranquilamente, yo era bastante marimacho. Supongo
que fueron las dos muertes y venir a este lugar desconocido lo que me apag.
Hasta ahora. Ella le bes la mano.
Hasta ti. Si soy una diosa guerrera, Simon, se debe a que t me has convertido en una. Me
esforzar en mantenerte sano y a salvo, pero t debes descansar, comer y recuperar tus fuerzas.
Hal va a alquilar un barco para nosotros solos, de forma que podamos parar si hay tormenta. Nos
marcharemos y, con la bendicin de Dios, llegaremos a Inglaterra.
Dbil y dolorido, l deseaba estar en casa, pero con la misma intensidad deseaba a Jancy. Deba
ser la fiebre y la debilidad lo que lo hacan pensar que ella estaba vigilante y recelosa. Cmo
poda amar y adorar a una mujer a la que no crea? De todos modos no logr quitarse de la cabeza
todas las preguntas. Se qued contemplando el cielo raso, deseando saber lo que haba dentro del
joyero que iba a llevar a su amado hogar.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1177
Jancy se invent un pretexto para escapar. La extasiaba que l estuviera recuperando las
fuerzas tan rpido, pero ojal no tuviera tan aguda la mente. Cmo pudo no darse cuenta de que
haba comenzado a llamar a Martha por su nombre? Era una suerte que con todo ese estrs no la
hubiera llamado ta Martha.
Ansiaba que hubiera verdad entre ellos como una garganta reseca ansia agua dulce. Los
verdaderos amantes no deben mentirse jams, pero al parecer el verdadero amor suelta la lengua
tambin, o debilita el cerebro.
Fue a refugiarse en su habitacin, para pensar.
Tal vez debera decirle a Simon lo del cambio de Nan a Jane. l podra comprender y perdonar,
y una vez que lo supiera podra solucionar cualquier complicacin legal. Esa informacin se le
antojaba similar a una puerta cerrada con llave que mantena fuera de la vista a los Hannasky.
Por eso no deba saberlo jams.
Aunque, por qu iba a dudar que Nan Otterburn era quien Martha deca que era, una
hurfana de la familia Otterburn escocesa? Entonces cay en la cuenta de que l podra considerar
correcto informar del matrimonio al cabeza de la familia Otterburn. Eso hara que todo saliera a la
luz.
No. La puerta deba continuar cerrada con llave.
Podra continuar con el engao. Las pocas personas que las conocieron, a ella y a Jane, lo
bastante bien para distinguirlas, estaban todas en Carslile y no era probable que viajaran o se
introdujeran en esferas nobles. Ms an, cada da que pasaba haca menos probable que la
desenmascararan. Las personas cambian. Lo nico que tena que hacer era conservar la sensatez y
no cometer errores tontos.
Un golpe en la puerta la hizo darse cuenta de que tena las manos apretadas en sendos puos, y
que las uas se le enterraban en las palmas. Las abri y relaj, y se fue a abrir.
Era Oglethorpe.
Ha venido el capitn Norton, seora, y pide hablar con el seor Saint Bride.
Ella deseaba proteger a Simon de todo el mundo, pero fue a consultar sus deseos.
Hazlo pasar. No me va a rebanar el cuello.
Claro que no, pens ella, pero mientras acompaaba a Norton hasta la habitacin, tuvo la
impresin de que traa noticias. Dudaba que fueran buenas.
Tan pronto como Norton se march, entr en la habitacin.
Qu quera?
Rebanarme el cuello brome l. Bueno, ha venido a preguntarme si poda viajar con
nosotros. Gore le ha encargado la misin de llevar unos documentos, que deben aadirse a otros,
e ir en el Eweretta, y maana se marcha a Montreal a ocupar el lugar del mensajero que ya est
ah con los otros documentos.
No es eso muy extrao? pregunt ella, inquieta. No es demasiada coincidencia?
Jancy, te ests dejando llevar por tu imaginacin. La explicacin es sencilla. Gore se est
librando de todos los que estn conectados con el duelo.
Hal y Oglethorpe parecieron dudar, pero al menos no discutieron. La flexin para sentarse con
la espalda recta en el borde de la cama fue lo peor. Se qued inmvil, atenazado por el dolor en
las costillas. Vuelve a acostarte le aconsej Hal.
Pero l continu enderezndose hasta encontrar una posicin cmoda.
Eso ha sido extraordinariamente doloroso, pero ahora estoy bien dijo. Ponme el taburete
bajo los pies.
La cama era tan alta que necesitaba un taburete de dos peldaos. Cuando tuvo los pies
apoyados en el peldao de ms abajo, se incorpor con cautela, consciente de que estaba
encorvado y no poda evitarlo.
Me siento un viejo decrpito, pero esto no es lo peor.
Pero tan pronto como se enderez, le gir la cabeza y casi se le doblaron las piernas. Se agarr
a los dos hombres.
Diablos, Jancy tiene razn. Podra comerme para desayunar.
Cualquier da dijo Hal. Vuelve a acostarte, tonto.
No, todava no. Si quiero recuperar mi fuerza, necesito moverme.
Con ayuda camin con sumo cuidado por la alfombra, logr ir cojeando hasta el hogar y volver,
aunque en cuanto haca un giro brusco se quedaba inmvil por el dolor. Cuando volvi a acostarse
no dijo cunto agradeca estar otra vez en la cama, pero coligi que ellos lo saban.
Esperaba ir a pie hasta el barco.
Eso es demasiado arriesgado, Simon, pero podemos improvisar una silla de mano. As irs
sentado con toda ceremonia, como el mismsimo Gran Panjandrum.
Eso es mejor que una camilla. Gracias. Me siento condenadamente intil. Jancy se ve
agotadsima.
Ha trabajado como una troyana, pero cuando estemos en el barco no tendr nada ms que
hacer.
Aparte de preocuparse. Lo oculta, pero todo el tiempo se ve tensa de preocupacin.
La muerte de su to. Que a ti te dispararan, y casi te asesinaran. Despus estuviste a punto de
perder un brazo, y lo habras perdido si ella no te lo hubiera salvado. Entonces viene alguien e
intenta quemarte en tu cama. Te sorprende que est un poco tensa?
Simon se ech a rer, apoyando la cabeza en los almohadones.
Tienes razn. Soy yo el que est trastornado, simplemente por estar acostado aqu. Hazme
un favor.
Hal asinti.
Despus de la comida Simon pidi que subieran las criadas para que Jancy y l se despidieran
de ellas. Las dos criadas y Tom continuaran en la casa, con la familia Gilbraith, pero le haba
dejado a la seora Gunn Isaiah una generosa renta vitalicia, as que se iba a trasladar a
Scarborough a vivir con su hija.
Afortunada hija le dijo l, sonriendo.
Venga ya. Usted cudese, seor y cuide de su esposa. Ella ha tenido muchsimo aguante para
cuidar de usted.
Cuidar de ella.
A cada uno le dio dinero extra y tambin le envi dinero a Saul Prithy, lo suficiente para
continuar adelante, en un agradecimiento especial por los gusanos.
Despus todos salieron, dejndolo solo con Jancy.
La casa se siente rarsima coment ella. Est amueblada, pero le faltan todas las
pequeas cosas que hacen de una casa un hogar. Est a la espera.
Gilbraith tiene mujer y tres hijos. Muy pronto habr ms vida aqu de la que ha habido desde
que Isaiah hizo construir la casa. Eso le habra gustado, creo. Ven aqu.
Ella lo mir sorprendida, casi como si tuviera miedo.
Para qu?
Tengo una cosa para ti dijo l tendindole la mano cerrada.
Qu es?
Qu desconfiada eres. Confa en m.
Ella se relaj.
Confo en ti, por supuesto. Se acerc y le abri los dedos. Oh! exclam. Sonriendo se
corrigi. Oh, vaya, seor. No debera.
Pntelos.
Ella se quit los sencillos aretes y se puso los pendientes de perlas que l haba comprado haca
tanto tiempo. Fue a mirarse en el espejo y l vio en el reflejo sus ojos brillantes, radiantes, como si
le hubiera regalado la luna.
Son preciosos.
Los completar con un collar de perlas cuando lleguemos a casa.
En el espejo vio pasar por su cara el gesto de un verdadero No deberas antes de sonrer. No
le reprochaba que fuera frugal, y aprendera a disfrutar del placer y de las cosas hermosas. l le
enseara.
Puedes usar tus perlas y nada ms en nuestra cama.
Ella se gir a mirarlo, intentando poner cara severa.
Eres un tunante.
Culpable de lo que se me acusa. Tintame.
Qu?
Conoces la historia de Tntalo, al que tenan encadenado en un lago, murindose de sed,
mientras el agua le anegaba cada da, pero slo hasta su mentn?
As te sientes?
No, pero quiero sentirme.
Ella arrug el entrecejo.
Quieres que te torture?
S, por favor. Qutate las medias.
Ella se ri, se ruboriz y mir hacia la puerta. Sin duda tema que volvieran Hal o los criados.
Antes de entrar llamarn la tranquiliz, y el miedo a que te sorprendan podra aadir un
poco de chispa.
Pens que ganara el miedo, pero entonces ella puso el pie con el zapato en el silln y se
levant lentamente la falda gris y la sencilla enagua blanca. Las levant justo hasta las rodillas,
para poder desatarse la liga. Su muy sencilla y sosa liga.
Seda, pens. Le comprara ligas de seda adornadas con cintas, tal vez incluso con perlas, y
sostendran medias de gasa bordadas.
Mirndolo de reojo, ella ensanch la sonrisa, como haca cuando le venan pensamientos
descocados. Lentamente se baj la media de grueso algodn, enrollndola y bajando al mismo
tiempo las faldas, por lo que l no le vio la pierna desnuda.
Oh, cruel seora.
A ella le chispearon los ojos. Levant el otro pie y comenz a levantarse la falda, lentamente.
Son un golpe en la puerta. Se qued inmvil.
Vete grit l.
Se alejaron los pasos. Ella tena rojas las mejillas.
Lo sabrn. Es decir, van a suponer...
S dijo l, sonriendo de oreja a oreja. Estoy comenzando a pensar que vale la pena tanta
crueldad.
Ella baj el pie y se arregl las faldas.
Tenemos el resto de nuestra vida, siempre que tengas cuidado ahora.
Aguafiestas. No te vas a bajar la otra media?
No. Te da ideas.
Mi amadsima, el aire que mueves cuando pasas me da ideas.
Si los ojos pudieran besar, los de ella besaron los de l, pero pareca indecisa.
Le tendi la mano. Cuando ella se la cogi, le dijo:
Olvido lo joven que eres. Deberas estar recin saliendo del aula, pensando slo en los
placeres de bailar y coquetear.
Tonto.
No, no es tontera. Te prometo los placeres de bailar y coquetear. Y estoy muy retrasado en
mi galanteo.
Ella se toc un pendiente.
No, no lo ests.
Entonces se inclin a besarlo, un beso profundo, largo. De eso estaban hechos el cielo y los
tormentos del infierno.
Cuando quedaron quietos, mejilla con mejilla, le dijo:
Ser mejor que dejes entrar a los dems, mi amor. Y deberas irte a acostar en tu cama.
Maana tenemos que levantarnos temprano para ponernos en camino.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1188
Jancy no se haba imaginado lo difcil y angustioso que le resultara dejar la casa Trewitt. Apenas
empezaba a clarear el alba y el aire soplaba fro, lo que podra explicar sus tiritones, pero no eran
la causa.
Senta pena por romper el ltimo lazo con Isaiah, y los tiritones eran de miedo. La casa se haba
convertido en una especie de fortaleza, y al salir de ella senta que se quedaban expuestos.
Cuando vio a Simon en el silln de madera montado sobre varas, lo nico que pens fue que era
un excelente blanco.
La ciudad comenzaba a despertar, pero la calle desierta le pareci peligrosa. Se despidieron una
ltima vez de las criadas y Tom, y emprendieron la marcha, Hal a la cabeza, Treadwell y
Oglethorpe llevando a Simon, y dos de los nietos de la seora Gunn llevando una carretilla con los
equipajes. Esos escoltas tendran que bastar.
Contemplad al Gran Panjandrum! exclam Simon, cuando viraron en direccin al
embarcadero, haciendo gestos de despedida a los transentes.
Basta le sise ella.
Lo haba convencido de que todos los hombres iran armados, pero qued claro que l pensaba
que estaba loca. Quin podra sentirse tan valiente para asesinarme cuando me marcho,
tomando en cuenta que tal vez todos desean que lo haga?
Result que tena razn. Las pocas personas que pasaron junto a ellos o bien contemplaban el
espectculo o hacan gestos de despedida. Y llegaron al barco sin ningn incidente.
No haba tenido tiempo de preocuparse por el barco. Era muy pequeo y con el zarandeo
chocaba contra el embarcadero; slo con verlo se sinti mareada.
He ah al buen barco Ferret3 anunci Simon. Subidme a bordo, esclavos.
Has alquilado un barco llamado Ferret? coment Jancy a Hal.
Yo navegu en uno llamado Weasel3, que me pareci preferible al Haddock3. Los hurones son
animalitos inteligentes y hbiles predadores.
Jancy dese poner los ojos en blanco; una Hannasky no necesitaba que le explicaran nada
acerca de los hurones, de los que se valan los cazadores furtivos para cazar conejos.
Pero, en realidad, lo que ms senta era miedo. A raz de su viaje a Canad, odiaba los barcos.
Treadwell y Oglethorpe iban atravesando la estrecha y temblona pasarela llevando a Simon, y,
cuando los vio ya seguros a bordo, solt el aliento. Pero ahora le tocaba a ella atravesarla. Con la
atencin centrada en Simon, lo hizo casi corriendo.
Un marinero de dientes negros y aspecto de rufin casi tuvo que sujetarla. Los otros pocos
tripulantes eran similares.
Estos hombres son de fiar? pregunt a Hal cuando lleg a su lado.
No creo que tengan ninguna mala intencin, pero si la tienen, somos cinco escoltas.
Ella se rode con los brazos.
3
Ferret: hurn - Weasel: comadreja - Haddock: eglefino (pez). No los he traducido en el texto porque sera inverosmil
que barcos ingleses llevaran nombres en castellano. (N. de la T.)
No me gustan los barcos. Slo son trozos de madera, y se hunden cada dos por tres, incluso
en un lago.
El capitn Norton ya estaba a bordo, resplandeciente con su uniforme escarlata y blanco.
Buen roble macizo y todo eso, seora dijo.
Si el Ferret est hecho de buen roble macizo me comer mi sombrero.
Probablemente lo est dijo Simon. Una cosa que no le falta a Canad es excelente
madera. Trata de relajarte, cario.
Detesto el movimiento de los barcos. Y si me mareo?
l le cogi la mano enguantada y se la apret.
Ests pensando en tu prima. Eso no te ocurrir a ti, te lo juro.
Canuto el Grande es uno de tus antepasados tambin? Eres capaz de controlar el oleaje? Si
Dios hubiera querido que la gente anduviera por el agua nos habra provisto de plumas y dedos
palmeados.
No me hagas rer.
Ella se oblig a serenarse.
Lo siento. Mir alrededor. As que esto es nuestro dominio.
Tal vez los hombres tenan razn y el barco era slido y seguro, pero tena muy poco ms que lo
recomendara. La cubierta estaba sucia y llena de cajones, sacos e incluso jaulas con aves y
chillones cerditos, por lo que quedaba poco espacio para los pasajeros. Tal vez los animales eran el
motivo de la hediondez, pero daba la impresin de que estaba bastante ms arraigada.
La nica escotilla, situada en el centro de la cubierta, estaba abierta, y los tripulantes estaban
bajando por ah el equipaje de ellos. Estuvo a punto de protestar, pero se contuvo; no haba
ningn otro lugar mejor. Era de esperar que el barco no tuviera agujeros por donde entrara el
agua.
En un extremo haba una especie de cabaa que probablemente fueran los aposentos del
capitn. Porque tena que haber un capitn. Busc al hombre que daba las rdenes y vio a uno
cuya apariencia no era ms elegante que la de los tripulantes, aunque eso s, llevaba un aporreado
sombrero de dos picos guarnecido con galones dorados.
Cuando termin la carga, el hombre encendi una larga pipa, dio una calada y camin hacia
ellos balancendose.
Angus Lawrie se present, con un cerrado acento escocs, y revelando que slo le
quedaban la mitad de los dientes. Bienvenidos al Ferret, seores, seora. Es un barco slido, y
les dejaremos sanos y salvos en Kingston dentro de esta semana.
Qu noticias hay del tiempo? pregunt Simon.
S, bueno dijo el capitn, mordiendo su pipa. El fro se ha adelantado un poquitn este
ao. Pero no se preocupen, continuar abierto unas cuantas semanas ms.
El capitn Lawrie se gir a ladrar unas rdenes ininteligibles, y los tripulantes soltaron las
amarras, levaron el ancla y subieron la pasarela, la ltima conexin con tierra firme, y el barco
qued as a merced de las aguas.
Los nietos de la seora Gunn se despidieron agitando las manos, y Jancy agit la suya an
cuando senta subir bilis a la garganta. En realidad el barco no se zarandeaba en absoluto, as que
el mareo deba venirle del miedo a marearse. Centr la atencin en Simon.
Cmo ests?
En muy buena forma.
Pero no intent ponerse de pie inmediatamente, por lo que ella comprendi que el trayecto
hasta ah debi resultarle doloroso.
Puedes respirar bien?
l inspir y espir.
Si se me hubiera vuelto a romper la costilla y perforado el pulmn, lo sabra. Aydame a
levantarme.
Ella dese protestar, pero llam a Oglethorpe para que la ayudara, porque si Simon se caa, ella
no podra sujetarlo.
Cuando estaba medio incorporado, l sise, pero consigui erguirse, y pasado un momento
dijo:
Esto est mejor.
Logr caminar hasta la baranda y se apoy en ella. Jancy mir a Hal, poniendo los ojos en
blanco. Pero comprenda que Simon deseara estar de pie. Fue a ponerse a su lado, y justo en ese
momento las velas se hincharon con el viento y el barco se estremeci, como si lo entusiasmara
zarpar. La distancia entre el barco y la tierra se fue ampliando, toda pura agua. Ya estaban
verdaderamente a merced de las poco fiables aguas.
Echar de menos los colores dijo Simon. Ella lo mir, sorprendida de que pudiera estar tan
tranquilo, aunque claro, todos los dems lo estaban, desde el capitn fumndose su pipa, hasta
ese tripulante que estaba enrollando una cuerda. Ella era la nica aterrada. Se aferr a la baranda
y fij la vista en un arce rojo.
Incluso comenz a apreciar la belleza. El sol naciente asomaba por entre las nubes iluminando
la ciudad y la plaza fuerte enmarcadas por un glorioso mosaico de verdes, dorados, amarillos y
llameantes rojos. Cuando se haban alejado ms de la orilla, el paisaje se reflej en el lago,
formando un tapiz ondulante.
Te sientes mejor ahora? le pregunt l.
S contest ella, sonrindole, y pregunt a Hal. Dnde est nuestro camarote? Simon no
puede bajar.
Si es necesario...
No te preocupes dijo Hal. El capitn les ha cedido su cabina. No es gran cosa, pero ir
bien.
Con mucho gusto, seora grit el capitn.
Lo dijo en tono tan alegre que Jancy coligi que le haban pagado una suma exorbitante.
Hal fue a abrir la puerta combada de la cabina y ella entr, inclinando ligeramente la cabeza; no
era necesario inclinarla pero le pareci que esas vigas tan bajas podan ser un peligro para su
cabeza. En tierra firme esa habitacin se considerara un tugurio. Tena dos ventanas, las dos con
los vidrios sucios. Prob de abrirlas, y una se abri. La estancia despeda un olor acre, a rancio.
No es gran cosa, lo s dijo Hal, pero el Ferret era la nica posibilidad y, pese a las
apariencias, dicen que es un barco slido y que Lawrie es un buen marino.
Se puede llegar aqu sin necesidad de bajar ninguna escalera, y hay aire fresco. Es perfecta.
Eres muy amable. Encontrars fabulosamente mejor al Eweretta. Es famoso por sus
comodidades.
Sali a cubierta y ella se qued a examinarlo todo detenidamente.
Buena parte del espacio estaba ocupado por cargamento, pero por lo menos no haba jaulas
con animales. Parte del mal olor podra proceder de los cajones y barriles, pero tena la impresin
de que en su mayor parte provena simplemente de falta de limpieza, de muchsimo tiempo.
Lamentndolo, cerr la ventana; una estufa negra metlica provea de calefaccin, y la
necesitaban.
Sinti la tentacin de arremangarse y ponerse a fregar, pero eso sera un trabajo de Hrcules y,
en todo caso, sin duda la seora de Simon Saint Bride no deba fregar el suelo.
Recuerda tu poca Hannasky, se dijo, y esto te parecer un lujo.
Por lo menos haban trado la ropa de cama, y en ese camastro caban dos, justito. Ech atrs la
grasienta colcha gris, pensando que las cosas iban a mejorar.
Oy un golpe en la puerta abierta. Se gir a mirar y vio entrar a Treadwell, que tambin baj la
cabeza para entrar.
Yo har eso, seora.
Ella retrocedi, consciente de que haba dado un paso en falso. Tena que aprender a tener
criados, a pensar que ellos hacan el trabajo, y no ella. Pero cuando l sac las mantas y sbanas,
mir horrorizada el colchn manchado.
Ojal hubiera trado nuestro colchn.
Desde luego, seora. Disclpeme, vuelvo enseguida.
Sali y no tard en volver con un rollo de lona. La extendi sobre el colchn y la remeti por los
lados.
Es un truquito que aprend, seora. En los barcos siempre hay lona extra para las velas.
Tal vez era juicioso servirse de los criados. Al fin y al cabo eran profesionales. Dejando a
Treadwell con su experto trabajo, volvi a la cubierta a reunirse con Simon.
No deberas volver a sentarte?
Haba supuesto que l se opondra, pero acept. S, estaba sufriendo dolor. La cabina, con
todos sus defectos, sera para ellos solos, y estaba bien apartada de los dems, aunque claro,
evidentemente no podran hacer el amor todava.
l camin hasta su silln y se sent con sumo cuidado.
Me siento como un viejo decrpito se quej.
Considrate un pacha turco.
l sonri.
Interesante idea. Un pacha tendra cientos de esposas.
Lo que sin duda sera un inmenso alivio para ellas, siendo los pachas, pachas.
Y qu sabes t de pachas?
Nada, pero supongo que todos son Grandes Panjandrums.
Con colas de caballo en lugar de botoncitos redondos terci Hal.
Qu? dijeron Jancy y Simon al unsono mirndolo. Hal estaba cerca, apoyado en la
baranda.
Pero llegaron. Simon estaba cada vez ms fuerte. Era posible eso? Treadwell estaba en la
cabina esperando para preparar a Simon para la cama. Cmo no, pens Jancy, criados. Retrocedi.
Volver dentro de unos minutos.
Norton baj a su camarote y Hal fue a situarse a su lado junto a la baranda. Haba desaparecido
hasta el ltimo rastro de luz, convirtiendo el Universo en un misterio. Un marinero encendi una
linterna que colgaba de un mstil, echaron el ancla y el Ferret se detuvo con un estremecimiento,
para pasar la noche.
No estoy acostumbrada a tener criados confes ella, metiendo las manos en el manguito.
Te acostumbrars. Es fcil, como acostumbrarse a una cama limpia y calentita.
Recordando su transformacin cuando pas de una vida vagabunda a la de las comodidades de
la clase media, se tranquiliz.
Has estado aqu muy poco tiempo. Ha valido la pena tanto viaje?
Por Simon, s.
Viniste a buscarlo, entonces?
l estaba con la cadera izquierda apoyada en la baranda, de cara a ella.
En cierto modo. Tena motivos para hacer el viaje, pero los padres de Simon me pidieron que
lo buscara y lo llevara de vuelta a casa.
Y si l se hubiera negado?
El sentimiento de culpabilidad es un arma potente.
Culpabilidad de qu?
Ellos desean tener en casa a su prncipe vagabundo.
Prncipe?
Sabes que los Saint Bride suelen permanecer cerca de la colmena, como Simon llama a su
casa?
Hablar con Hal era su mayor placer, superado slo por estar con Simon.
No.
Son famosos por eso. No viajan. No se hacen marinos ni entran en el ejrcito, y si los hijos
eligen la iglesia siempre hay alguna parroquia no ms lejos de cincuenta millas. Las hijas se casan
con jvenes de familias de la localidad.
Dicen que eso no es saludable.
No se casan con personas emparentadas de alguna manera, pero no van a Londres para
conocer a alguien de Sussex, por ejemplo, ni establecen su hogar ah. Los nios no van a colegios
lejos de casa. Simon no debera haber ido a Harrow, pero ya entonces tena esas ansias de ver
mundo y su pasin por las causas justas. En realidad fue una suerte que no se alistara en el
ejrcito. Incluso ya en el colegio sola meterse en problemas.
Treadwell sali de la cabina y baj por la escotilla. Era el momento de que ella entrara, pero
antes tena que preguntar:
Es cierto que Simon est en la lnea de sucesin para obtener un condado?
S, Marlowe. Eso te preocupa?
Es como una cama limpia y calentita?
Lo vio sonrer a la tenue luz de la linterna.
CCAAPPTTU
ULLO
O 1199
Cuando Jancy despert a la maana siguiente, el aire estaba fro; se haba apagado la estufa,
pero no le import. Estaba calentita bajo las mantas y Simon se encontraba a su lado. l tena
razn, era casi suficiente.
Esa noche haban hablado a oscuras, sobre las cosas ocurridas en York, las recientes y las
lejanas. l le cont algo de sus experiencias durante la guerra, lo que le hizo agradecer no haber
estado enamorada de l entonces. Agradeci en silencio que Gran Bretaa ya estuviera en paz.
Ella le cont otro poco sobre el tiempo que vivi en Carlisle, mezclando experiencias de ella y
de Jane. Si quera que el matrimonio funcionara, tena que superar su repugnancia a mentir. Todo
era cierto, y no se trataba slo de ella. A la luz de esa maana ya se senta ms descansada y en
paz de lo que se haba sentido desde la muerte de Isaiah. Incluso encontraba agradable el
movimiento del barco, que ya haba reanudado la marcha.
Dormir contigo es una cura para todos los males le dijo, girndose a besarle la mejilla.
Debera poner anuncios? pregunt l, sonriendo indolente. Tendra que matar a todas
tus clientas. Se sent. Debe de ser tarde.
Tarde para qu? dijo l, deslizndole la mano por la espalda. No tenemos nada que
hacer, aparte de ser llevados por el viento.
Ella se gir a mirarlo.
Pero deberamos levantarnos.
Por qu?
Ella se ri y se inclin a besarlo.
Simplemente porque s.
Se baj de la cama. A pesar de haber dormido en la misma cama esa noche, no lograba sentirse
cmoda vistindose delante de l, as que fue a meterse detrs de la sbana cortina. Al quitarse el
camisn vio una mancha de sangre. Slo entonces sinti esa conocida pesadez en el vientre. Se
ruboriz de azoramiento. Habra dejado una mancha en la sbana?
Y tena los paos en su maleta, que estaba en la habitacin, fuera de la cortina.
Menos mal que la tena ah, por lo que podra ponerse un camisn limpio, pero, cmo iba a
lavar el otro? No poda, de ninguna manera, permitir que Treadwell se lo lavara, aun cuando el
ayuda de cmara de un caballero debiera hacer esas cosas.
Vestida pero sin los calzones, sali y fue a abrir su bal. Hurg hasta encontrar los paos y el
cinturn que los sujetaba, y fue nuevamente al espacio acortinado.
Simon la estaba mirando. Lo saba.
Hay una mancha de sangre en la sbana dijo. Lo siento si prefieres no hablar de eso, pero
creo que en esta situacin sera bastante difcil. No ests embarazada, entonces.
Ella detect tristeza en su voz.
Te importa?
Noo, claro que no. Como has dicho, no te conviene estar embarazada durante un viaje por
mar. Pero nuestros hijos sern bienvenidos vengan cuando vengan. Te vas a sentir mal con eso?
No, pero... No te preocupes.
Se puso la capa y los guantes y sali a la cubierta. Ya una vez haba viajado hacia un territorio
inhspito que result no ser tan inhspito como se haba imaginado. Slo poda rogar que los lujos
que la esperaban al final de ese viaje no fueran tan grandiosos. Las explicaciones de Simon sobre la
alegre y atiborrada Brideswell no encajaban con la fra vida gobernada por criados que acababa de
describirle. Tal vez slo quera gastarle una broma.
Despus de encontrar a Treadwell se sent en el silln de Simon a contemplar el paisaje que
pasaba; todo bosque; rboles, rboles y ms rboles. Haba pocas viviendas, el lugar estaba poco
habitado, aunque en un momento pas un indio en una canoa haciendo caso omiso de la
presencia del barco. Cmo habra sido esa tierra cuando apenas estaba poblada por personas y
no contaba con las amenidades que los europeos daban por descontadas?
Un guila vol en crculos, cay en picado en el agua y se elev con un pez plateado en sus
garras.
Haba sido un lugar salvaje, y continuaba sindolo.
El aire fro le caus tiritones; se senta algo descompuesta. Debera haber estado preparada
para la menstruacin, y acababa de caer en la cuenta de que le vendra otra cuando estuvieran a la
mitad de la travesa. Ojal no se enfermara de mareo al mismo tiempo. Y cmo se las iba a
arreglar para llevarla discretamente teniendo ahora marido y criados?
Tirar los paos? Eso iba en contra de todos los hbitos frugales inculcados por Martha, pero
ahora era Jane Saint Bride, y pronto tendra a una aterradora doncella a su servicio. Santo cielo,
esa aterradora doncella tendra que saber cundo le vena la regla y tal vez ocuparse de sus paos.
Si ser una buena esposa para Simon significaba que tena que acostumbrarse a tener criadas
para su servicio personal, pues se acostumbrara. Sera tan altiva como la seora Humble si era
necesario. Como le diera a entender Hal, eso no sera un destino infernal. A muchsimas personas
les encantara tener criados siempre a su disposicin.
Treadwell sali de la cabina.
El seor Saint Bride sugiere que usted y los caballeros coman entro, dado que hace tanto fro
hoy, seora.
Ella entr, vio que l haba encendido la estufa y colocado cajones a modo de asientos
alrededor de la pequea mesa. No tardaron en reunrseles Hal y Norton para tomar un alegre
desayuno. De repente Norton solt una maldicin, se ruboriz y pidi disculpas, y ella cay en la
cuenta de que era una mujer sola acompaada por tres hombres guapos.
Habra mujeres pachas con un harn masculino? Encontr tan inicuo ese pensamiento que se
ruboriz, con lo que hizo pensar a Norton que estaba muy azorada, as que le asegur que no lo
estaba, y entonces temi haber dado una mala impresin.
Riendo, Simon la sac del azoramiento poniendo otro tema de conversacin. Ella beba su t
segura de que una verdadera dama no encontrara excitante en lo ms mnimo la idea de un harn
de hombres.
Claro que no deseaba a ningn hombre fuera de Simon, pero an as la idea de pasar revista a
un grupo de hombres como esos, todos con diferentes encantos, diciendo Ese, tradmelo a mi
cama esta noche, la haca desear an ms a Simon.
Pensando eso lo mir. Se encontraron sus ojos y fue como si l adivinara lo que estaba
pensando. Desvi la vista y sinti arder ms an las mejillas; despus lo mir de reojo y vio que a
l le bailaban los ojos mirndola. Tal vez a eso se debi que los otros dos no tardaron en
disculparse y salir, dejndolos solos.
Por lo menos podemos besarnos dijo l, tan pronto como los otros salieron.
Ella fue a sentarse a su lado y se besaron.
Me vas a decir que es lo que te ha hecho chispear los ojos?
No.
Aja, algo inicuo. Dmelo. Tal vez pueda hacerlo realidad.
Creo que no ri ella.
Vamos, ahora tienes que decrmelo. Te prometo que no me voy a escandalizar.
Cmo puedes prometer eso?
El arque las cejas.
Tan escandaloso es? Mi imaginacin se ha disparado. Ser mejor que me lo digas, no sea
que yo suponga algo peor que la verdad.
Ella le dio un empujn, juguetona.
Oh, t. Muy bien, entonces. Estaba pensando... Estaba aqu con tres caballeros guapos. Vio
que l volva a arquear las cejas y una parte osada de ella dese escandalizarlo. Me imagin a
una mujer con un harn de hombres.
Jancy, tesoro! Claro que jams lo permitira, como t no permitiras que yo tuviera un harn
de ruborosas damiselas, pero bajo tu plumaje sobrio ests llena de sorpresas.
Lo siento.
No, me gusta. Eres como un rompecabezas. Cada da un nuevo deleite, y algn da llegar a
tu corazn secreto.
Ella sonri, rogando que eso no se hiciera realidad jams. No tard mucho en comprender que
no le iba a resultar fcil guardar sus secretos. Simon estaba cada vez ms fuerte, da a da, pero
dado que muchos movimientos seguan causndole dolor, prefera estar sentado la mayor parte
del tiempo, ya fuera en la cabina o en la cubierta. Hal y Norton solan acompaarlos a ratos para
jugar a las cartas y luego se marchaban para dejarlos solos. A veces l le lea mientras ella cosa,
pero con mucha frecuencia deseaba conversar, hablar acerca de su vida.
Un da le pregunt:
Encontraste raro pasar de una casa grande a una pequea?
El da estaba soleado as que estaban en la cubierta, mirando pasar el colorido despliegue de la
naturaleza.
Ella tuvo que pensar cmo podra haber sido.
Tenamos nuestras habitaciones y mi madre y yo rara vez entrbamos en las dependencias de
la escuela propiamente dicha.
No tena que cuidar de los internos?
Socorro. Nunca se le haba ocurrido pensar en eso.
Supongo que s. Pero no me llevaba a m. Yo slo tena diez aos cuando muri mi padre y
nos mudamos a esa casa ms pequea.
Vi un dibujo.
Ella lo mir interrogante.
Simon estaba encantado con ese tiempo de navegacin apartado de los quehaceres diarios.
Cada da se senta ms fuerte, y le dolan menos las costillas. En ese tiempo de ocio se estaba
enterando de ms cosas acerca de Jane, y las ideas sobre una vida misteriosa que tena antes ya le
parecan tonteras. Podra haberla llevado a la cama si no estuviera con la menstruacin, pero
puesto que la tena, se conformaba con esperar, hablar con ella y simplemente mirarla.
Y no era que no hubiera problemas en lontananza.
Aunque lo disimulaba, estaba claro que no la haca feliz la perspectiva de convertirse en
condesa en un futuro lejano, y que no se senta cmoda con la idea de vivir en Brideswell.
CCAAPPTTU
ULLO
O 2200
Cuando se levant al da siguiente Jancy se enter de que estaban llegando a Kingston. All se
trasladaron a un barco de fondo plano que poda navegar los rpidos que encontraran ms
adelante. En el embarcadero de Kingston no se hablaba de otra cosa que del tiempo fro, y
personas que haban navegado ro arriba desde Quebec o desde el Atlntico comentaban los
rumores de que ese ao el ro se congelara antes.
Un capitn les inform que el Eweretta haba llegado a Montreal hace cinco das estaba listo
para zarpar. Ella haba esperado tener tiempo para visitar las tiendas de ah para comprar cosas
que no haba en York, pero decidieron zarpar inmediatamente.
Aunque el barco estaba hecho especialmente para navegar por los rpidos, antes de que
comenzaran estos ella convenci a Simon de bajarse para dar la vuelta a pie hasta el puerto de
Montreal. El se vea recuperado, pero ella saba que segua sintiendo dolor y todava tena
dificultades para dormir por la noche debido al dolor. No querrs arriesgarte a sufrir un accidente
que te obligara a regresar.
Desembarcaron.
Se quedaron un momento mirando al barco dar saltos y giros por los rpidos, ella contenta por
la decisin, pero tambin un poco triste.
Jancy dijo l, sorprendido, desearas estar en ese barco.
Ella lo mir.
Es una locura, pero s.
l sonri de oreja a oreja.
Yo tambin. He bajado por rpidos por pura emocin. Al ver que ella lo miraba ceuda, se
encogi de hombros. Es el pelo.
Creo que te arrancar todos los pelos rojos.
No me querras manso, confisalo.
Ella lo mir con fingida indignacin, y echaron a andar, sorteando con cuidado los baches del
accidentado terreno de la orilla. Ella no lo quera manso, pero tampoco quera verlo metido en
ms aventuras peligrosas.
Mientras avanzaban por un sector ms poblado de la orilla, cay un chaparrn que se
transform en granizo. Ella not la tensin de todo el mundo. Aunque tenan reservado el pasaje,
el Eweretta no los esperara arriesgndose a quedar atrapado en el hielo.
Cuando tuvieron a la vista la ciudad con casas de techos de lata, ella se sorprendi por su
tamao. Mientras se acercaban al puerto, Simon grit hacia un velero que pasaba por ah.
El Eweretta ya ha zarpado?
No monsieur fue la agradable respuesta. La alegra impuls a Jancy a darle un abrazo a
Simon, con cuidado, eso s.
Pero no quedan muchos barcos dijo l, echando un vistazo. A ella el puerto le pareca lleno
de barcos, pero claro, tal vez no eran muchos los transocenicos.
Esperaba que tuviramos un poco de tiempo para comprar provisiones.
Si no lo tienes no importa. El Eweretta es famoso por proveer bien a sus pasajeros.
Cuando se iban acercando, dejando atrs los embarcaderos de otros barcos, ella apunt hacia
un inmenso monumento.
Qu es eso?
En honor de lord Nelson. Es curioso, no encuentras?, que lo hayan colocado mirando hacia
tierra. Pero claro, al parecer se mareaba mucho en alta mar.
Ella lo mir pestaeando, pensando si eso sera una broma.
Nelson se mareaba? Por qu se hizo marino, entonces?
Parece que su amor por el mar superaba a su sufrimiento. Es frecuente que el amor vuelva
locos a los hombres.
Era evidente que l no quera decir nada especial con eso, pero a ella le pareci un mal
presagio. Se agarr a la idea de que sus actos eran correctos, por amor, por ella y por l, pero,
bastaba eso?
Llegaron a la orilla y un tosco tabln cay con un golpe sobre la lodosa tierra. Subieron a l con
sumo cuidado.
No me vendran mal una o dos horas sobre suelo firme.
l le cogi la mano.
Vamos. Una vez que nos anunciemos, tal vez podamos explorar la ciudad.
Ya haban decidido que ellos subiran al Eweretta y Hal, Norton y los criados se ocuparan de los
equipajes.
Aunque era improbable que el barco levara anclas y zarpara ante sus ojos, se dirigieron a toda
prisa al embarcadero y entraron por l. El Eweretta era enorme, y se vea muy grandioso, recin
pintado, y con franjas doradas. Incluso la pasarela para subir a bordo era slida y tena una
baranda, y en ambos extremos haba un marinero elegantemente vestido, para guiarlos y proteger
la entrada.
De todos modos, cuando llegaron a bordo ella vio que la cubierta principal tena slo un poco
ms de espacio desocupado que el Ferret, porque tambin estaba llena de cajones y barriles.
Algunos quizs iran a parar a la bodega, pero la mayora pareca que se quedaran ah. Vio jaulas
con animales tambin.
Cerdos?
Cerdo asado sobre sus pies dijo l. Ay, Dios.
No os ciaban carne fresca en el barco en que viniste?
Ca enferma muy pronto. Tal vez los horribles chillidos que me imaginaba eran reales.
Delicada? Pero claro, eres chica de ciudad, no? Ests acostumbrada a ver la carne ya
cocinada.
Supongo dijo ella, recordando cuando ayudaba a quitar la piel a los conejos y la tripa a los
pollos; pollos robados.
Se les acerc un hombre rubio de cara lozana y se present como el teniente Jolley. Despus
que Simon se identific, dijo:
Me alegro mucho que haya llegado, seor. Ya podemos zarpar. Kirkby! grit.
El grito iba dirigido al encargado de cabinas, que, como Jancy saba, era el principal responsable
de la comodidad de los pasajeros. El del Wallace era un joven arisco que pareca molestarse
cuando se le peda algo. Kirkby era algo mayor y delgado para ese trabajo, pero se mostr
enrgico y animoso cuando los hizo pasar de la cubierta principal a una enorme sala. Jancy
comprendi qu quera decir la gente cuando hablaba del Eweretta.
En el Wallace Jane y ella haban sido pasajeras de cabina, es decir, haban formado parte de los
que viajan con estilo; pero comparado con lo que estaba viendo, el Wallace era primitivo.
Kirkby les ense con orgullo el saln comn central, al que llamaban carroza, y que hara
honor a una buena casa. La luz que entraba por tres ventanas grandes con visillo iluminaba sus
paredes blancas y una alfombra. No, no era una alfombra, slo lo pareca; estaba pintada en el
suelo, aunque con mucha habilidad, eso s. Sera difcil mantener una alfombra ah, porque
durante una tormenta en el mar podra entrar agua, pasando por encima de la barrera elevada del
umbral de la puerta.
Pensar en una tormenta en el mar le revolvi el estmago, pero le orden que se comportara.
Se haba sentido muy bien en el Ferret.
El centro de la sala lo ocupaba una reluciente mesa de caoba rodeada por sillas, y a los lados
quedaba espacio para unos cuantos sillones, un par de mesas pequeas y un escritorio. Tambin
haba una librera con puertas de cristal y otros armarios con puertas slidas. Una enorme estufa
cubierta por baldosas azules y blancas daba calor al saln o carroza. Con la capa y los guantes
puestos, ahora ya se senta acalorada.
Haba seis puertas que daban al saln, tres a cada lado, y Kirkby fue a abrir una.
Todo lo pulcro que puede estar dijo, indicndoles con un gesto que entraran en su
camarote.
Una manera de decir pequeo, pens Jancy, pero en realidad el dormitorio era
asombrosamente elegante, y se supona que los pasajeros pasaran la mayor parte del tiempo en
el saln o en cubierta.
A no ser que estuvieran enfermos.
No pienses en eso.
En cuanto a la luz, esa habitacin slo tena un pequeo ojo de buey, pero la pintura de las
paredes era satinada, y haba un lavabo en un mueble de caoba empotrado en la pared en una
esquina, con un espejo encima. Para la ropa slo haba perchas en la pared, aunque tambin un
reluciente arcn de madera para guardar cosas. Cerrado, les demostr Kirkby, serva de cmodo
asiento.
Las camas tenan colchones y ropa limpia, les asegur, pero por lo dems eran iguales a las que
ocuparon Jane y ella en el Wallace: estrechas y una encima de la otra. De repente la cama sucia del
Ferret le pareci un paraso.
Si se les ofrece algo, seor, slo debe decrmelo estaba diciendo Kirkby. En el Eweretta
nos enorgullece procurar la comodidad de nuestros pasajeros.
Eso lo veo dijo Simon. Hay cabinas con camas ms grandes? pregunt, y la mir a ella
sonriendo.
Pobre de m, seor, pero no. Todo est completo, y las dos cabinas familiares las tomaron el
coronel Ransome-Brown y su seora.
Vienen sus hijos con ellos, sabe? La seora Ransome-Brown ocupa una habitacin con su hija
mayor, el beb y la institutriz. El coronel ocupa la otra con sus dos hijos y su ordenanza.
La necesidad de ellos es mayor que la nuestra, sin duda. Con qu otros pasajeros viajamos?
Bueno, seor, aparte de su grupo, tenemos al seor Shore, pastor anglicano, y en Quebec
recogeremos a un tal seor Dacre y a su esposa. No me cabe duda de que los encontrar una
excelente compaa.
Despus que el encargado sali, Jancy sonri.
Presume demasiado?
A lo mejor el coronel es una fiera o sus hijos unos monstruos, o el reverendo Shore un
pelmazo. Los riesgos del viaje por mar. A m me preocupan ms las camas. Las mir. Creo que
podran dormir dos personas en una si no les molesta estar muy juntas.
Se besaron con los ojos, pero ella dijo:
Y tus costillas?
Estn muy bien. Adems, t impediras que diera vueltas.
Hay un madero alto por este lado justamente para esa finalidad, seor.
Tanto mejor para tenernos apretaditos, querida ma. Podramos probar...
Jancy se ri, apartndolo de la tentacin.
Tienes que comportarte. Yo estoy muy impresionada por todo esto, y resuelta a dar buena
impresin.
Lo dijo alegremente, pero muy en serio. El Wallace era un barco mucho ms sencillo, y los
pasajeros que viajaron con ellas eran personas ms sencillas tambin. No se haba imaginado ese
esplendor, y tena plena conciencia de que careca de la ropa y la educacin adecuadas para ese
barco. No podra evitarlo, pero deba recurrir a su mejor comportamiento para compensarlo.
Tal vez tengamos tiempo para ir a las tiendas dijo, mientras iban saliendo a la cubierta, ella
delante.
Una papalina nueva, un chal elegante, pens. Unas cuantas cofias bonitas. Algo para dar ms
elegancia a sus sencillos vestidos.
La cubierta ya era un constante ir y venir de marineros haciendo cosas misteriosas y siguiendo
rdenes ladradas. Un hombre corpulento, de cara algo endurecida y pelo corto moteado, lleg
hasta ellos con paso enrgico.
Capitn Stoddard, seor, seora. Bienvenidos a bordo. Si no tiene ninguna objecin, seor, es
mi intencin zarpar tan pronto como llegue su equipaje.
Jancy estaba pensando si podra pedirle un poco de tiempo, pero Simon se le adelant:
Ninguna objecin. Cmo est el tiempo?
Hay noticias de hielo en el golfo, seor, pero no ser un problema si nos marchamos pronto,
aunque no haba visto un ao como este. Ese infernal volcn.
Simon asinti.
Es asombroso cmo los efectos de una erupcin en Asia se extienden al resto del mundo.
Tengo entendido que en partes de Europa lo estn pasando mal.
S, seor. Espero que eso no influya en el precio de las pieles. He enviado a llamar a los
pasajeros que estn en tierra, y les haba dado la orden de que estuvieran preparados, as que
deberamos poder partir en breve. Como si hubiera adivinado la desilusin de Janey, aadi :
Encontrar lo mejor de todo a bordo del Eweretta, seora. Pan, carne, huevos frescos.
Jancy comprendi entonces que los cloqueos y graznidos provenan de las lanchas que colgaban
a todo lo largo de la cubierta. Llevaban jaulas con aves.
En alguna parte mugi una vaca.
Leche de vaca y de cabra se jact el capitn. De cabra a peticin de la seora del coronel
Ransome-Brown. Prefiere leche de cabra para sus pequeos. Si tiene alguna peticin especial,
seora, no vacile en decirlo. Podemos retrasar la partida el tiempo necesario para una o dos
compras, si me permite que enve a un hombre. No puedo permitir que se me pierda usted.
Tiene mdico a bordo, capitn? pregunt ella.
No, seora, pero el contramaestre sabe mucho y es muy experto, y tenemos buenos
remedios y material mdico. Y le aseguro que no nos encontrar deficientes en cosas como fruta
fresca y buenos vinos.
Ella reprimi un suspiro.
Entonces, no, gracias, capitn. Creo que tenemos todo lo que necesitamos.
l inclin la cabeza y se alej a ladrarle rdenes a alguien.
Parece deseoso de complacer coment ella.
Ah, eso porque somos su gaje. Al ver que lo miraba interrogante, continu: No te lo he
dicho? Llevar pasajeros en un velero mercante queda a criterio del capitn y va en su beneficio. l
equipa el barco con alojamiento, ofrece amenidades, y se embolsa el dinero de los pasajes.
Ella dese preguntarle el precio del pasaje en el Eweretta, pero no se atrevi.
Recorrieron la cubierta sorteando a los ajetreados tripulantes para ver si haban llegado Hal y
Norton, y los vieron avanzando por el embarcadero en medio de un ejrcito de chicos llevando
carretillas. Al llegar a la pasarela se hicieron a un lado para dejar subir primero a otro grupo,
encabezado por una imponente dama ataviada con una capa forrada en piel, un enorme manguito
de piel y una enorme boina escocesa de tartn ladeada muy a la moda.
Jancy dese ponerse fuera de la vista de ella. Sin duda era la seora Ransome-Brown.
Simon acerc la cabeza para susurrarle al odo:
Una mismsima Gran Panjandrum.
Jancy vio que la boina estaba coronada por un botn, y tuvo que bajar la cabeza para ocultar un
ataque de risa.
Cuando se recuper, la dama ya estaba a bordo, recibiendo la venia del capitn como una reina
y dejando ver detrs a un hombre nervudo, que deba ser el coronel. El estaba acompaado por un
chico y una chica que tendran doce y quince aos, pero que vestan al ltimo grito de la moda
adulta. El cuello almidonado del chico le cubra las orejas, y la papalina adornada con flores de la
chica le aada ms de un palmo a su estatura. Cerraban la procesin una mujer sobriamente
vestida que llevaba a un nio pequeo en brazos, una criada con un nio cogido de la mano y un
soldado que tena que ser el ordenanza. Todos desaparecieron en la parte de las cabinas.
Ay, Dios suspir Jancy.
Qu pasa?
Se ve tan grandiosa como la reina.
Seguro que va a ser causa de mucha diversin, ella y sus Picninnies, Joblillies y Garyulies.
Lo hubiera hecho l con intencin o no, eso le atenu el terror. Se ri, salud a sus amigos y
comenz la revisin para ver qu bales o maletas deban enviar a la bodega y cules a su
camarote, pero no poda dejar de pensar que la haban zambullido en la alta sociedad antes de
que estuviera preparada.
No haba pensado usar su mejor vestido negro en el viaje, pero lo sac del bal que iba a bajar
a la bodega. Se sinti tentada de sacar tambin algunos de sus vestidos de Carlisle, pero no, le
quedaran muy ceidos, y ni siquiera los mejores estaban a la altura del criterio Ransome-Brown.
Cerr el bal para que se lo llevaran con el resto.
Guardaremos ah tus papeles?
No, los tiene Hal. Va a compartir su cabina con Treadwell y Oglethorpe, as que ellos los
vigilarn. En todo caso, no es necesario, a no ser que creas que la Gran Panjandrum est actuando
de Ginebra para Lancelot McArthur.
Eso la hizo rer, pero no se sentira totalmente segura mientras no supiera que ninguno de los
pasajeros tena contactos con York.
Estaba buscando un lugar en la cabina para poner una caja extra cuando son la sirena del
barco. Le cogi la mano a Simon y salieron a toda prisa a la cubierta a mirar el final de su tiempo
en Canad. Los marineros subieron la pasarela, con ruidosas sacudidas, y la dejaron pulcramente
arrumbada debajo de la baranda. Entonces un prctico remolc al Eweretta hasta el ro para que
emprendiera su largo viaje a Inglaterra.
CCAAPPTTU
ULLO
O 2211
No conocieron formalmente a los otros pasajeros de cabina hasta la comida principal, que en el
Eweretta se serva a las cinco de la tarde, como estaba de moda. El desayuno sera a las ocho, el
almuerzo a medioda, lgicamente, la comida a las cinco y habra una cena a las once para aquellos
que quisieran. Aparte de la cena, se esperaba que todos se sentaran a la mesa a la hora si queran
comer, porque la carroza tena que alternar sus funciones de comedor y saln.
Despus de un buen debate consigo misma, Jancy decidi no ponerse su mejor vestido negro
para esa primera noche. Deseaba causar buena impresin, s, pero puesto que no podra ponerse
ese vestido todas las noches, no le encontr ningn sentido a ponrselo en ese momento. Los
caballeros lo tenan ms fcil, pens. La sencilla chaqueta marrn, los pantalones beis y el chaleco
de Simon bastaran, sobre todo si Treadwell le arreglaba la corbata.
Puedo hacerlo tolerablemente bien le dijo l, con el mentn levantado, pero todava me
duele bastante flexionar el brazo. Para ser una herida leve, est resultando ser ms problema que
las costillas.
Consternada lo vio transformarse ante sus ojos. En York sus corbatas eran blandas e informales.
Ahora Treadwell le haba puesto una almidonada y se la estaba arreglando con pliegues y pinzas, y
finalmente fij el arreglo con un alfiler de cabeza enjoyada que ella no haba visto nunca. Qu era
esa gema dorada? Un topacio?
Se mir en el espejo, con un vestido no mejor que los de las criadas de los Ransome-Brown, el
pelo simplemente recogido, sin cofia ni adorno. No tena ningn adorno, y si se pona una de sus
cofias pasara por una simple sirvienta. Se prendi el broche de amatista en el corpio y se puso
los pendientes de perla. Eso le daba cierta dignidad.
Se gir y vio que Simon la estaba mirando.
Lo siento dijo l, debera haberlo pensado. Yo viaj en un velero de la armada.
Le gust que l no hiciera caso omiso de la realidad. l le levant el mentn con un dedo.
Eres Jane Saint Bride de Brideswell. Eso basta.
Muy bien sonri ella. Vamos a enfrentar a la mismsima Gran Panjandrum.
El capitn presidi la comida, explicando que un piloto estara a cargo del barco durante ese
primer encuentro. Inici la comida con un brindis por el Eweretta y sus pasajeros, y por una
tranquila y rpida travesa hasta Inglaterra.
Eso! Eso! exclamaron todos.
Entonces se hicieron las presentaciones formales.
El coronel, con su uniforme escarlata con galones, present a su esposa, que llevaba un vestido
de satn azul oscuro escotado y un turbante a juego adornado con un buen despliegue de joyas.
Pacha, pens Jancy, y la aterr la idea de no poder controlar la risa; no se atrevi a mirar a Simon.
Al menos poda olvidar su temor a que fueran conspiradores de McArthur; los Ransome-Brown
slo haban estado tres aos en Canad, y los tres en Montreal.
La seorita Ransome-Brown, tambin presente, vesta de rosa claro, con su malhumorada cara
enmarcada por racimos de rizos; tambin estaba presente el seor Ransome-Brown, con un cuello
almidonado ms alto an y un chaleco a rayas en vivos colores. Al parecer los nios ms pequeos
comeran con la institutriz en una de sus cabinas.
Una lstima, pens Jancy, por lo de la institutriz; se le ocurra que con esa dama tendra algo en
comn.
Los Ransome-Brown, explic el coronel, volvan a Inglaterra porque l deba hacerse cargo de
un puesto en Londres. Una satisfecha sonrisa en la cara de su mujer dio a entender que era un
puesto excelente.
Reverendo Shore se present un hombre alto y delgado, de pelo blanco ralo y fino;
aparentaba ms de setenta y se vea frgil. He pasado mi vida adulta como pastor anglicano de
los colonos de Quebec, pero ahora la edad me lleva de vuelta a mi tierra para pasar mis ltimos
aos. Es mi intencin pasar el viaje escribiendo mis memorias, tomadas de mis diarios y notas.
En otras palabras, djenme en paz. Era imposible imaginarse un socio de McArthur menos
probable.
Se presentaron Hal y Norton, y despus de ellos, Simon.
Simon Saint Bride y mi esposa Jane. Vamos de regreso a nuestra casa en Brideswell,
Lincolnshire.
Jancy ya haba colegido que Brideswell era una palabra mgica, y eso lo confirm la manera
como se le ensanch el pecho a la seora Ransome-Brown. l lo haba dicho adrede, como una
especie de espada levantada, de advertencia: No miris en menos a mi mujer.
Si no lo adorara ya, lo hubiera adorado en ese instante, aun cuando la Gran Panjandrum la
estaba mirando incrdula.
Los dos estamos de luto por el to de mi esposa aadi Simon, pero dado que l no
aprobaba los periodos de duelo prolongado, no les vamos a aguar la fiesta a los presentes.
Excelente, excelente dijo el capitn Stoddard. Por lo general a mis pasajeros les gusta
reunirse a jugar a las cartas, organizar veladas musicales y hemos tenido representaciones de
obras de teatro. Todo ser como les apetezca, por supuesto. Algunos de mis huspedes prefieren
pasar el rato ms tranquilos. Cuando el tiempo es clemente celebramos bailes en cubierta, pero
me temo que eso no podr ser en este viaje. Excelente sopa, no?
S que era excelente la sopa, pero Jancy tena oprimida la garganta.
Partidas de cartas, obras de teatro y baile? Antes de llegar a York la nica habilidad que tena
con las cartas era echar la suerte. Jams haba actuado, Martha se habra desmayado, y aunque no
era contraria a las contradanzas, no haban tenido ocasin de bailar ninguna. De pronto se senta
tal como se sinti cuando lleg a la calle de los castillos en harapos.
Menos mal que la conversacin ya haba pasado al dominio masculino, con muchos
comentarios sobre la poltica y la economa canadiense y britnica, y sobre el tiempo. Sobre la
situacin de Europa Hal era el mejor informado y tena muchas cosas tristes que decir sobre los
efectos de la fra primavera y el duro verano en muchas partes, a lo que se sumaba la depresin
econmica causada por el fin de la guerra.
La comida lleg a un final algo melanclico. El reverendo se retir pronto a su cabina, pero el
resto pareca inclinado a quedarse, a hablar de esos problemas, del impuesto sobre la renta y de la
nueva moneda. El coronel Ransome-Brown manifest su preocupacin por la suerte de los ex
soldados, pero aadi que no senta ninguna compasin por los pobres ociosos.
Con todo respeto, coronel dijo Simon, no se puede considerar ociosos por eleccin a los
recin desempleados.
Cierto, cierto, pero siempre hay algunos que no desean un trabajo estable.
Muy pocos, me parece.
Uy, Simon, deberas haber conocido a mi familia, pens Jancy. Acall ese pensamiento y
entonces vio que haba captado la atencin de la seora Ransome-Brown.
Es usted de una familia de York, seora Saint Bride?
Le dio un vuelco de alarma el corazn.
No, seora. Slo estuve ah un ao.
Ah, y de qu parte de Inglaterra es?
No haba manera de eludir la pregunta.
De Carlisle, seora. Para salir del paso de una vez, aadi: y mi padre era maestro de
escuela ah, pero muri hace algunos aos. Cuando tambin muri mi madre, me fui a vivir con mi
to en York.
Comprendo. Y su to tambin muri. Qu lamentable.
Jancy detect la insinuacin de que en cierto modo ella era la culpable de su suerte, pero no
capt un aumento en el desprecio. Tal vez un maestro de escuela se consideraba respetable.
Y usted, seora? pregunt. Dnde est el hogar de su familia?
No en el norte, rog.
En Rutland, pero vamos a comprar una propiedad cerca de Londres, ya que el puesto de mi
marido le exigir estar ah la mayor parte del tiempo.
Y el reverendo Shore era de Devon. Se senta a salvo, pero acababa de ver nuevos peligros.
Tontamente se haba imaginado que su vida con Simon sera similar a su vida en Carlisle, dentro de
un crculo limitado, aun cuando estuviera limitado a una familia importante de Lincolnshire.
Pero en el mundo de Simon se encontrara con personas de todas partes. Podra encontrarse
con personas de Cumberland e incluso de Carlisle, y as sera. Y aunque la posibilidad de
encontrarse con alguien que la conoci en Carlisle era remota, de todos modos le haca sonar una
campanilla de alarma, de nervios.
En el Eweretta por lo menos estaba a salvo, a no ser que alguno de los oficiales fuera un
peligro, pero tendra que prepararse para encuentros futuros; crearse algn tipo de defensa.
Cuando le pareci que poda hacerlo sin ser mal educada, se disculp diciendo que estaba muy
cansada y se retir al camarote. Una vez all, se sent en el arcn a pensar.
Tal vez se preocupaba en vano. Los miembros de la buena sociedad de Cumberland y Carlisle no
saban de la existencia de Jane ni de Nan Otterburn. Si alguna de las grandes damas hubiera
entrado en la tienda de Martha, y no recordaba que hubiera ocurrido ese acontecimiento, no
hubiera sabido quien la haba atendido. Esas personas no iban a los servicios de la capilla.
Peg un salto cuando oy un golpe en la puerta. Fue a abrir y se encontr con Kirkby, que le
llevaba un humeante jarro con agua para lavarse. Lo cogi y le dio las gracias. Todo era lujo en el
Eweretta.
Puso agua caliente en el lavabo de porcelana, dicindose que todo ira bien. No haba ningn
peligro y si haba interpretado bien las seales, Simon no tardara en reunirse con ella, con la idea
de hacer el amor. Se desvisti rpidamente hasta quedarse slo con la camisola y se lav,
ahuecando las manos en sus pechos cuando los enjabon por debajo de la tela de algodn, con la
mente ya desviada a los placeres por venir.
ahog una exclamacin. Justo en ese momento, fuera de la puerta alguien dijo Buenas noches;
le pareci que era el coronel.
Se qued inmvil y Simon volvi a rerse.
Ella mascull algo, indignada.
Entonces no hagas ningn sonido.
Y si lo hago?
Ay de m, se me olvid ponerme mis colas de caballo, as que grita si quieres, cario.
Cogindole las caderas, la levant y la penetr hasta el fondo.
Ella consigui ahogar el grito de placer retenindolo en la garganta, le enmarc la cara y lo
bes, apretando los msculos de la vagina alrededor de su miembro. Se le movieron solas las
caderas, apretndose a l, y l apoy la espalda en la pared.
Contina.
Y si no?
l sonri.
Te har gritar y te dar vergenza.
Ella canturre, para fastidiarlo, pero enseguida levant el cuerpo y se meci, observando en su
amado rostro las seales de placer y tormento que le causaba. l le apret las caderas y se le
evapor el autodominio. Podran estar provocando que el barco se sacudiera como con la
tormenta ms fuerte, pero a ella no le importaba ni a l tampoco. Pero consigui que sus gritos
Simon, Simon, Simon! le salieran principalmente en resuellos.
Despus continuaron abrazados, ella besndole el pelo y l mordisquendole los pechos.
Pasado un momento, el fro los oblig a acostarse en la cama de abajo. Caban justito, justito, as
que se acomodaron cara a cara, bien apretados, y continuaron besndose, acaricindose y
susurrando.
Ella sinti la necesidad de dejar las cosas claras:
Te amo ms de lo que pueden expresar las palabras, Simon, no olvides nunca eso.
Cmo podra olvidarlo? Sobre todo despus de que vamos a hacer esto todas las noches.
Le levant la pierna, se acomod, presionndola, y volvi a penetrarla. Hace muchsimo tiempo,
mi amor. Estoy muerto de hambre de ti. Alimntame.
Ella no pudo contestar porque l le sell la boca con los labios.
CCAAPPTTU
ULLO
O 2222
Mientras el Eweretta segua su curso por el San Lorenzo, el apoyo y la confianza natural de
Simon le fueron haciendo desaparecer el nerviosismo a Jancy. Adems, tena la vaga impresin de
que en cierto modo ellos imponan un estilo informal de vestirse, porque despus de la primera
noche la seora Ransome-Brown no volvi a presentarse en rutilante esplendor. Ese era el poder
de Brideswell?
La dama volvi a interrogarla unas cuantas veces ms acerca de sus orgenes. Con un gesto
altivo manifest su desprecio por los Trewitt, pero acept a los Otterburn como cierta
compensacin. La dama era de esas que necesitaban que le tatuaran el blasn en la frente. Jancy
no tard en enterarse de que los Ransome eran una familia muy importante en Rutland, y tambin
que la dama estaba emparentada con la familia Manners y con los Wallop.
Esa noche le pregunt a Simon quines eran esos.
Manners, duque de Rutland. Wallop, conde de Portsmouth.
Me cost mantener la cara seria al pensar en los Wallop4 Debo saber estas cosas?
De memoria dijo l, pero sonriendo. Como has visto, las personas lo dicen, directa o
indirectamente, si se creen importantes.
Ella pens en eso, aunque no le result fcil pues l la estaba desvistiendo. Le apart la mano
de una palmada.
Escucha.
l comenz a quitarle las horquillas.
Por qu?
Ella se alej, riendo.
Quiero que hablemos en serio un momento.
Tonteras.
La bes y ella le correspondi el beso, pero despus puso la mano entre sus bocas.
De verdad, creo que necesito saber algo de estas cosas. Para ti todo es natural, como para
m... los tipos de encajes y los puntos de bordado. Pero s tan poco de duques y condes como t
de costura. Tendrs que ensearme. Eso nos dar algo que hacer.
l se ri con los ojos, pero se apart.
Muy bien. El rey es nuestra cabeza. Le quit las horquillas y le pas los dedos por el pelo,
soltndoselo. Los duques reales son tus ojos. Le bes los dos prpados.
Ella se mordi el labio y se ri.
Tus preciosos labios son los duques corrientes, no reales. Son muy importantes los duques,
incluso los no reales.
Tal vez por eso se detuvo ah, atormentndola hasta que ella le cogi la cabeza y lo bes como
deseaba.
Despus l le desliz los labios por el cuello, susurrando:
Los poderosos marqueses.
4
Wallop: (sustantivo) golpe fuerte o golpazo; (verbo) golpear fuerte. (N. de la T.)
Le desaboton el vestido hasta que se abri y le desabroch el corpio que llevaba debajo. De
un tirn le desat el lazo de la cinta que le cerraba el cuello de la camisola, y los pechos quedaron
a su merced.
Los condes5, nuestros ms antiguos nobles, que gobernaban los condados antes de la
conquista.
Le cogi un pezn entre los labios y ella le afirm la cabeza para que los dejara ah.
Por qu, entonces se les llama earls y no counts?
Counts viene de una fea costumbre francesa.
Por qu, entonces, a sus esposas se las llama condesas?
Slo Dios lo sabe.
Le ech hacia atrs la ropa, deslizndola por los hombros hasta que todo cay al suelo, y
entonces se arrodill a explorarle el ombligo.
Los vizcondes. Condes inferiores hizo girar la lengua sobre el ombligo, simples recin
llegados.
A ella le flaquearon las piernas.
Creo que ya lo tengo. Rey, duques, marqueses, condes, vizcondes.
Y barones. Desliz la lengua hacia abajo pero par. No, ese es un lugar demasiado
maravilloso para barones, por antiqusimo que sea el ttulo. Sern tus bonitas rodillas. Le bes
cada una y le desat las ligas. Liga, jarretera musit. Acurdame de que te ensee todo
sobre las rdenes militares. La de la Jarretera, la del Bao.
Ella le cogi los hombros.
Simon.
l se incorpor, le cogi las manos y le bes cada palma.
Aunque no son lores hay que tomarlos en cuenta. Los baronets, los armados caballeros y sus
bellas damas.
Le junt las manos y retrocedi. Ella estaba desnuda; l segua con la mayor parte de la ropa
puesta.
Ahora repteme la leccin.
Ella se la repiti, demostrando que era una alumna muy lista.
5
En ingls, conde es earl, no count. (N. de la T.)
Los Dacre eran una pareja de aspecto agradable de ms o menos las mismas edades que ella y
Simon. Los dos tenan el pelo castao y vestan bien, aunque de modo discreto. l tena la cara
algo achaparrada, de piel rojiza, mientras que la de ella era alargada, de dulces ojos almendrados y
la piel muy blanca.
La seora Dacre era o bien callada o tmida, y su marido todo lo contrario. Muy pronto todos se
enteraron de que estaban recin casados, la dama se ruboriz, y viajaban a Inglaterra para que
ella conociera a la familia de l. l llevaba cinco aos en Quebec, tena un excelente puesto
gubernamental y esperanzas de ascender. Ella era de una familia realista de Estados Unidos, de las
que se trasladaron al norte cuando el pas se rebel contra la Corona.
l podra ser insoportable, pens Jancy, pero era tan alegre, tan buena persona y se vea que
estaba tan absolutamente enamorado de su mujer, que le caa bien.
Como era la costumbre, todos esperaron la comida de la tarde para presentarse formalmente a
los Dacre.
Cuando Simon termin su presentacin diciendo y mi esposa es de Carlisle, Dacre levant las
orejas como un terrier.
Carlisle! Una paisana de Cumbria. Qu esplndido!
Jancy lo mir, tan conmocionada que crey que se iba a desmayar.
l lade la cabeza, examinndola.
En realidad, creo que podramos habernos conocido. Antes que ella lograra encontrar una
respuesta a esa aterradora declaracin, continu : Pero no, no logro recordar, y soy muy bueno
para recordar las caras. Yo soy de la zona de Penrith, pero conozco Carlisle muy bien. Viaja hacia
all, seora?
Jancy senta tan oprimida la garganta que pens que no le saldran las palabras, pero consigui
decir:
No, ya no tengo familia en el norte, seor.
Una lstima, pero tendremos que conversar para contarnos nuestros recuerdos, no?
Entonces se lanz a hablar de sus planes. Al parecer su trabajo le exiga pasar un tiempo en
Londres, por asuntos gubernamentales, y despus ira a visitar su terruo.
Te sientes mal? le pregunt Simon en voz baja. Ests algo plida.
Ah, no. Pero necesitaba escapar, as que rectific : S, en realidad me siento un poco mal.
Creo que es por el movimiento del barco.
En realidad, el movimiento no era diferente de los dems das, y hasta el momento lo haba
tolerado bien. De todos modos, Simon present sus excusas y la acompa a la cabina
apoyndola. La sent en el banco.
Necesitas algo?
Sintindose una despreciable embustera, neg con la cabeza.
Creo que simplemente me acostar temprano. Seguro que maana ya estar recuperada. El
la bes.
Eso espero.
Cuando l sali, se qued sentada ah, sintiendo revuelto el estmago, no de mareo sino de
miedo.
Dacre crea que la conoca, pero eso era imposible. Ella no lo conoca, de eso estaba segura; no
haba pertenecido a su crculo social, y un joven caballero como l no habra sido cliente de la
tienda de Martha. Ni siquiera era de Carlisle.
Apret fuertemente las manos, para obligarse a serenarse.
No dijo que llevaba cinco aos en Canad? Si la hubiera conocido, o conocido a Jane, o a las
dos, entonces slo habran sido unas nias, y seguro que ahora no sabra distinguir a la una de la
otra, y eso era lo importante.
Hizo una honda inspiracin. El no era ningn peligro, y ella no poda tener un ataque cada vez
que se encontraba con alguien de Cumberland. Ya haba aceptado que eso ocurrira. Que l dijera
que crea conocerla la haba aterrado, pero eso era imposible.
Aun as segua temblando, por lo que se acost, y se qued dormida antes que llegara Simon.
Cuando despert por la maana, estaba sola. Pasado un momento de angustia, cay en la cuenta
de que l estaba durmiendo en la cama de arriba.
Aunque saba que l se acost arriba slo por consideracin hacia ella, le pareci un mal
presagio: que sus secretos y miedos los separaran. Para impedir eso, subi a la cama y se acost
junto a l, y lo despert con caricias muy ntimas. A l le encant eso, aunque casi se cayeron de la
cama.
A pesar de todos sus esfuerzos, cuando salieron y volvi a encontrase con los Dacre le retumb
el corazn de nervios, pero no tard en relajarse. El no haba recordado durante la noche que la
hubiera conocido como Nan Otterburn. De hecho, ni siquiera habl de Cumberland.
Calmados sus temores, los das readquirieron sus agrados.
Observ que los Dacre vivan absortos el uno en el otro. Esperaba que Simon y ella fueran
menos obvios en lo de demostrarse los sentimientos, aunque lo dudaba. Los dems tendan a
dejarlos solos.
El reverendo Shore pasaba todo su tiempo sentado al escritorio del saln escribiendo. El
coronel normalmente estaba con sus hijos, lo que la haca pensar bien de l. La Gran Panjandrum
pasaba la mayor parte del tiempo en el saln, leyendo o cosiendo, con su malhumorada hija a la
vista. Y la institutriz iba y vena en silencio con el nio pequeo.
Al anochecer siempre se esperaba algn tipo de reunin social. El whist era popular, favorecido
especialmente por el coronel y su seora. Norton y Simon eran normalmente los que completaban
el grupo de cuatro. A ella la haca feliz estar sentada ah cosiendo, y a Hal simplemente observar.
Ella crea que tal vez a l no le gustaba usar su pequeo atril delante de desconocidos. Se
estremeca cada vez que pensaba cunto le hubiera costado a Simon arreglrselas sin el brazo
derecho si se lo hubieran amputado.
A veces escuchaban msica. Eliza Ransome-Brown tena un dulcmele y, tambin, una bonita
voz; si no, habra sido una tortura. Hal tena una voz excelente y de buena gana se prestaba para
cantar a do con la chica. Lionel Dacre tocaba la flauta y Simon, con cierta irreverencia, en opinin
de ella, result ser un experto con las cucharas. Coga dos cucharas y con ellas tocaba ritmos
excelentes, tanto que era casi como msica.
Una noche incluso bailaron en la cubierta, todos con la ropa ms abrigada. Unos cuantos
marineros se ofrecieron a tocar la msica, y formaron un conjunto de ocho. Norton form pareja
con Eliza; un baile en que los caballeros pasaban a las damas de brazo en brazo era otra cosa que a
Hal le resultara difcil.
Estaba nerviosa, pero era una contradanza sencilla, y Simon la guiaba. No tard en disfrutarlo,
encantada. Al hacer un giro, cogida de su brazo, exclam:
Esto es maravilloso! Mira la luna y las estrellas.
Mir y casi chocaron con otra pareja. Entonces todos se pusieron a mirar la luna y las estrellas,
a la vez que bailaban y rean.
Haca fro. Despus de Quebec el curso del ro iba hacia el norte, as que cada da era ms fro
que el anterior. Cuando el barco se detuvo otra vez para aprovisionarse de agua fresca, vieron
brillar hielo en la orilla del ro, y por la noche nev. A la maana siguiente slo quedaban rastros
de nieve, pero los pronsticos eran correctos. Ese ao el ro se congelara antes de lo habitual, y
era posible que los barcos que se haban quedado en Montreal no lograran llegar al Atlntico.
Pero el Eweretta no se qued atrapado en el hielo y, con todas las velas desplegadas, entr en
el golfo en direccin al ocano; el agua estaba embravecida. Jancy se puso ms ropa de abrigo y
continu en la cubierta resistiendo el aire glido, a pesar de las fuertes sacudidas del barco,
rezando, rezando, rezando.
Pero cuando vio al coronel vomitar por encima de la baranda, se le revolvi el estmago y
corri a refugiarse en su camarote para vomitar en el recipiente que tenan ah para tal efecto.
Simon la miraba desesperado, sin saber qu hacer.
Jancy, cario...
Vete!
Cmo podra?
Jancy sac la cabeza del recipiente, toda despeinada, sufriendo.
Vete, vete! Djame sola.
En York t no me dejaste solo. No te dejar sola aqu. Deja que por lo menos te pase un pao
mojado por la cara.
Con los ojos cerrados, ella dijo:
Si no te marchas, te meter una bala.
No sabes disparar.
Aprender. Vete!
Y volvi a hacer bascas y a vomitar.
Simon se incorpor y de mala gana obedeci la orden, y tuvo que cogerse de los asideros para
no caerse con las fuertes sacudidas que daba el barco por la tormenta. Hizo un mal gesto cuando
una, particularmente fuerte, le hizo doler las heridas cicatrizadas.
Ya haba pasado la hora de la comida, a la que muy pocos asistieron, y todos se haban retirado
a acostarse, o a vomitar. Oa los sonidos de las bascas y los vmitos procedentes de varias cabinas.
No senta muy estable el estmago.
Sali el encargado de cabinas de su pequea habitacin llevando un balde con carbn para la
estufa.
Todo bien, seor?
Yo estoy bien; mi mujer no. Los otros estn mareados?
El seor Dacre, el seor Norton, el coronel y su hijo mayor. Se ponen irritables aadi en
voz baja, si comprende lo que quiero decir.
A la maana siguiente Jancy gimi al or abrirse la puerta. Simon tena buena intencin pero ella
no soportara que la viera en ese estado. Haba conseguido dormir esa noche y si se mantena muy
quieta, el estmago slo se le revolva y le dola. Saba que tena que estar hecha un desastre y
que volvera a chillarle.
Como una pescadera. Como dos mujeres Hannasky pelendose por una falda robada.
Jane?
Era l otra vez.
Te presento a Grace Pitt. Ella te va a atender. Abri un peln los ojos y vio una amenazadora
figura, pero not que se cerraba la puerta y le pareci que Simon haba salido. Tena la boca reseca
y no saba si le saldra la voz. Aunque estaba muerta de sed, saba que si beba algo lo vomitara.
Pero consigui decir:
Grace?
Tranquila, seora dijo la mujer con un cerrado acento que pareca ser de las Middlands.
Quiere que me lleve el recipiente con agua sucia, seora?
S, por favor.
Tal vez sin esa hediondez en la habitacin se sentira mejor. Pero saba que no. Conoca todo el
curso de esa enfermedad. Incluida la muerte.
Sinti golpes y tintineos y la puerta volvi a cerrarse. Continu inmvil. No quera morirse, no,
ahora que tena a Simon. Pero al mismo tiempo acogera la muerte como una liberacin.
Grace Pitt. De dnde habra salido? Una mujer poco amable al hablar, pero eso no era de
extraar. Por mucho que le pagara Simon, ese era un trabajo horroroso, lo saba por experiencia;
atender a Jane le haba resultado repugnante, con todo lo que la quera. Pero agradeca que la
atendiera alguien que no fuera el encargado de cabinas sobrecargado de trabajo. Alguien que no
fuera Simon.
Tal vez se qued dormida, porque le pareci que despertaba al or decir:
Aqu tengo una papilla que dicen que debe intentar comer, seora.
Ella no quera meterse nada en la boca nunca jams, pero eso era imposible.
Aydeme a sentarme, por favor.
La mujer la ayud, demostrando que era corpulenta, fuerte y hedionda. Ella apestaba tambin,
seguro, pero el mal olor de esa mujer era de otro tipo, el olor agrio de un cuerpo que no se ha
lavado durante mucho tiempo.
Tom un bocado de la papilla ordenndole a su estmago que no se agitara.
Observ que Grace era baja y fornida, tena unos pechos enormes y unos brazos fuertes como
los de un hombre. Podra tener unos treinta aos, pero era difcil discernir su edad en su tosca
cara cuadrada. Vesta falda y un corpio con encajes sobre una mugrienta camisola al estilo de
haca cincuenta aos. Tom otro bocado. Tal vez lo aguantara. Agua, por favor.
Quiere lavarse?
Quiero beber.
Cerveza, entonces, seora?
No, agua.
Yo personalmente no bebera agua, seora, sobre todo estando a bordo de un barco. Mala
cosa es el agua, sobre todo sacada de barriles.
La mujer tena un punto de razn, aun cuando el agua todava sera buena. Pero y si beber
agua rancia le causaba el mareo?
Probar la cerveza, entonces.
Pasado un momento Grace volvi con un jarro de peltre y la ayud a beber. Era una cerveza
suave, dbil, pero justo lo que necesitaba para la sed; la sinti maravillosa en la boca y en la
garganta. Continu sentada, quieta, rogando, pero con el recipiente entre las manos, por si acaso.
Justo cuando comenzaba a tener esperanza, se le agit el estmago y volvi a vomitar.
En los das siguientes, cada vez que se le calmaba el estmago se esperanzaba, y cada vez que
senta subir el vmito deseaba estar muerta. Incluso las campanas que marcaban los das de los
marineros las senta como cuchillos que le atravesaban su dolorida cabeza. Un da un agudo
chillido la convenci de que una pobre alma haba renunciado a la esperanza.
Nada de lo que preocuparse, seora dijo Grace. Slo estn matando un cerdo. Habr
carne de cerdo asada para la comida de esta noche.
Jancy vomit de solo pensarlo, deseando que el infierno llamado Eweretta se estrellara contra
una roca trayndole el feliz alivio.
La suerte de la pobre Jane comenz a parecerle una bendicin. La muerte lo solucionara todo.
Jams se descubrira su maldad. Simon quedara libre para casarse con una dama de su clase y ella
quedara libre de esa interminable tortura.
Cada maana y cada noche iba l a la cabina a preguntarle a Grace por ella. Ella se meta bajo
las mantas rogando que no insistiera en verla, porque saba que estaba hecha un desastre, una
vieja bruja demacrada. El nunca insista y entonces ella lloraba sintindose abandonada.
El haba comprendido que en realidad no la amaba, que ella era una mujer disipada de humilde
cuna, no conveniente para ser su esposa. Probablemente estara galanteando a Eliza Ransome-
Brown, que estaba emparentada con los Manners y con los Wallop, y deseaba que ella muriera.
Perdi la cuenta de los das y slo esperaba la muerte; incluso lloraba y se secaba las lgrimas en
los fornidos brazos de Grace Pitt, rogando que llegara el fin.
Eso era, como decan, la oscuridad antes de la aurora. Despert a una verdadera aurora
sintindose ms estable, ms firme. Dbil como una gatita ciega, pero en cierto modo con las
entraas calmadas. A eso contribua que el tiempo haba mejorado, el mar estaba ms en calma y
el barco slo se meca al avanzar.
Pero cuando entr Simon a preguntar por ella, nuevamente fingi estar durmiendo. Tena el
pelo hecho una masa enredada y ola peor que Grace.
Oy a esta susurrar en la puerta que no haba ningn cambio, pero ella saba que ese da podra
comer un poco y sostener lo que comiera. Tal vez al da siguiente tendra fuerzas para levantarse y
caminar por la cabina. Esta vez no estara aplastada por la pena, as que igual dentro de unos das
volvera a sentirse casi normal.
Entonces oy decir a Grace:
Podra estar algo mal de la cabeza, seor. Por la noche estaba llorando y me dijo que no es
una dama, que es una canasta.
Jancy estaba pensando en eso extraada cuando Simon le toc la frente. Reconoci su mano y
abri los ojos.
No me toques, estoy sucia.
La pregunta es, ests loca?
No te inclines tanto.
l sonri, su amada sonrisa, y a ella le brotaron las lgrimas. l se las limpi.
Has estado aqu diez das, cario. Ahora puedo bailar una giga. Si eres capaz de regaarme,
quiere decir que todava tienes bien la cabeza. De verdad dijiste que eres una canasta? De qu
tipo? De paja? De mimbre? Del mejor mimbre de Livorno?
Divertida a su pesar, ella musit:
No s si...
Se interrumpi, horrorizada. No era canasta. Era Hannasky!
CCAAPPTTU
ULLO
O 2233
Fue a sentarse en el arcn, jadeante por el esfuerzo y el miedo. Entr Grace, solt una
palabrota y la llev de vuelta a la cama.
No trate de hacer demasiado, seora!
Jancy obedeci, dejndola que pensara que haba sido caminar por la cabina lo que le causaba
la molestia. En cierto modo as haba sido, pero en su dbil estado se senta como si en cualquier
momento se fuera a revelar su ms profunda vergenza.
Esa noche cuando Simon golpe, Grace le dijo:
Ha comido bien, seor. Pronto estar comiendo cerdo asado.
Excelente.
A Jancy se le revolvi el estmago.
Cuando vio que l iba a entrar, se cubri la cabeza con la sbana.
Por favor, no. Estoy en un estado terrible.
Jane, cario... Grace, djanos solos un momento.
Se cerr la puerta.
Cario, t me has visto igual de mal.
No. Te lavbamos todos los das.
l se acerc ms y se inclin a susurrarle.
Quieres que te lave?
Una parte de ella se excit, pero no quera que l la tocara estando as.
Vete.
Muy bien, si no puedo tentarte con eso, querras lavarte t?
Treme agua caliente, entonces.
Puedo hacer algo mejor.
Ella baj la sbana lo justo para mirarlo.
El qu?
Dacre se quej de que no hay bao con chorro de agua. Al Eweretta no puede faltarle de
nada, as que ahora tenemos uno.
Qu es?
Una mitad de barril para meterse y otro entero arriba con una abertura metlica de la que
cae el agua caliente tirando de una cuerda. Es un diseo muy ingenioso. Se usa agua de mar, pero
ha llovido muchsimo, as que hay agua dulce para aclararse.
Pareca el paraso.
Cundo?
No intentes hacer mucho demasiado pronto, cario. Espera hasta maana.
Anso estar limpia.
Maana. A primera hora. Yo me encargar. Se dirigi a la puerta y all se gir a sonrerle.
Bienvenida de vuelta, mi amor.
Ella le sonri por encima de la sucia sbana. l sali pero no cerr la puerta porque fuera estaba
Grace. Jancy la oy susurrar:
Perdone, seor, pero, ha llamado Jane a su esposa?
S, por qu?
Bueno, seor, cuando estaba tan mal lloraba llamando a una Jane. Jane, Jane, no te
mueras, deca.
Jancy sinti brotar el sudor fro y pegajoso por todo el cuerpo.
Debe de haber conocido a otra Jane dijo Simon. En momentos como ese la mente puede
retroceder hasta muy atrs.
Se cerr la puerta y Grace fue a sentarse en su puesto de vigilancia, el arcn. El corazn le lata
tan fuerte a Jancy que la sorprenda que no hiciera estremecer el barco. Ya eran dos las veces en
que ms o menos haba revelado su engao al mundo.
Esa noche intent mantenerse despierta, no fuera que hablara dormida. Pero pasado un rato
oy roncar a Grace en la litera de arriba y se impuso la naturaleza. No supo ms, hasta que la luz
que entraba por el ojo de buey le anunci que era de da, e incluso que haca sol.
Era un nuevo da y deba encarar su futuro. Pero ya saba que este sera tan traicionero como la
arena de la baha Morecambe, todo tan llano, tan firme, aunque convirtindose en arenas
movedizas cuando suba la marea.
En su caso, las mareas seran imprevisibles. La primera fue al hablar de Martha y sus deslices en
su manera de llamarla. Luego la llegada de Dacre. Ahora los balbuceos por el delirio de la
enfermedad. Qu sera la prxima vez?
Y cundo se la tragara una?
Estaba tan cansada que no se senta con nimo para luchar, pero, como algo separado de ella,
su cerebro comenz a idear maneras de explicar lo de Jane.
Decan que robar se hace ms fcil con cada vez que la persona roba. Al parecer ocurra lo
mismo con mentir. Tal vez podra echarles la culpa de eso a Tillie y Martha, que la convirtieron en
una mentirosa cuando era nia. Asqueada de s misma, urdi otra hebra en su tapiz de mentiras.
Una amiga de la infancia, llamada Jane, se ahog, cuando las dos tenan... seis aos. Esa es una
edad de la que una persona tiene recuerdos, pero est muy, muy en el pasado.
Se sent con sumo cuidado. Grace no estaba en el camarote, as que se baj de la cama. Le
flaquearon las piernas, pero eso lo corregira el movimiento. Tambaleante lleg hasta el arcn
para buscar ropa limpia. Si le quedaba alguna despus de... qu? dos semanas en el barco? Pero
no se haba cambiado durante diez das, as que le quedaba muchsima.
Cuando entr Grace la envi a pedir que le prepararan el bao, y se sent a intentar
desenredarse el pelo. Estaba tan enmaraado que dudaba que la mujer la hubiera peinado alguna
vez durante su enfermedad.
Ella le cepillaba el pelo a Jane hasta que le quedaba como seda aun cuando se estaba
consumiendo y muri.
Dej de pensar en eso y se dedic a desenredar los nudos, sintiendo la suciedad. El agua de mar
era horrorosa para lavarse el pelo, pero era algo, se lo dejara mejor.
Entr el propio Simon a anunciarle que estaba preparado el bao. Si hubiera podido, se habra
escondido de l.
Eso era exactamente lo que necesitaba or, y no le pareci que l lo dijera de forma estudiada.
A diferencia de ella, que siempre sopesaba cada palabra.
He despedido a Grace Pitt.
No me sorprende. Lo siento, no haba mucho donde elegir.
Hizo todo lo que era necesario hacer, y eso que yo fui una compaa muy ruidosa. Le he dado
una guinea al despedirla. Tal vez sea demasiado.
Ya se le haba pagado.
Lo supuse, pero me pareci que me corresponda hacerlo. Porque eres mi esposa. Le
acarici la mejilla. Hasta ahora este ha sido un matrimonio movidito, verdad? Te prometo que
a partir de aqu tendremos una navegacin tranquila.
De veras?
El se ech a rer.
No puedo alejar las tormentas, pero t no volvers a marearte, verdad?
Eso espero.
No hay gusanos milagrosos ni ningn remedio popular para el mareo?
Como dijo el doctor Playter, si conociera alguno, no crees que lo habra usado?
l dej de bromear.
Lo siento, perdona. Olvidaba a tu prima. Nan, no?
A ella le sent como una bofetada que l no estuviera seguro. Vamos, he dicho lo que no
deba. Jane, perdona, olvid lo mucho que significaba ella para ti. Ella logr esbozar una sonrisa.
No pasa nada. No puedes evitarlo. No la conociste.
Entonces podras hablarme de ella.
Deseaba hablarle de Jane, tanto que el deseo era un sufrimiento que le oprima el corazn.
Pero no poda. No poda decir la verdad y no soportaba mentirle a Simon. Estaba a punto de
echarse a llorar.
l la atrajo a sus brazos.
Mi amor, mi amor, perdona. Soy un patn torpe. Visitaremos Carlisle. Podrs llevarme a los
lugares donde jugabais las dos, recorrer vuestros escondrijos favoritos, ver a tus viejas amigas,
visitar la tumba de tu madre.
Jancy cerr los ojos, deseando gemir. Cmo se le pudo ocurrir que sera capaz de controlar
todo eso?
Lo siento, todava estoy dbil. Creo que ser mejor que me acueste.
Faltara ms. La ayud a tenderse. Ordenar que te enven comida. Procura comer.
Tendida en la cama, Jancy se cubri la cara con las dos manos. Cmo podra vivir as, teniendo
que mentirle una y otra y otra vez? Sin poder hablar nunca sinceramente acerca de Jane? Sin
poder relajarse jams? Podra sobrevivir a eso? No lo saba.
El encargado de cabinas golpe y entr con una bandeja. Le pidi que la dejara en el arcn. No
lograba imaginarse comiendo.
Continu en la habitacin todo el resto da. Cuando entraba Simon a verla, finga estar dormida.
Pero cuando vino a acostarse, la despert.
Lo siento, Jane, pero no s si deberas dormir tanto. Ests segura de que te encuentras bien?
Al ver sus ojos preocupados, la culpa y el amor le hicieron brotar las lgrimas otra vez. l la
cogi en sus brazos y la meci.
Tranquila, mi amor, tranquila. No soporto verte llorar.
Lo siento. Slo estoy muy cansada. Creo que maana estar mejor.
l le acarici la mejilla y la bes.
Eso ruego. Necesito de vuelta a mi Jancy, fuerte y animosa. Por l volara a la luna.
Estar.
Maana? pregunt l, dicindole con los ojos lo que realmente deseaba.
Ella encontr la fuerza para seguirle el juego.
Tal vez, si te portas muy, muy bien.
Ah, ser bueno. Lo prometo.
Se desvisti, dejando adrede encendida la vela, y el deseo le gan al miedo. Le tendi las manos
y l se le acerc.
Ests segura?
Ah, s, muy segura. mame, Simon.
Cuando l se acost a su lado y la cogi en sus brazos, su necesidad de l, necesidad en todos
los sentidos, fue tan palpable como los fuertes latidos de su corazn. Firmemente ech la llave
sobre la verdad; nada se interpondra jams entre ellos.
Al da siguiente, despus del desayuno, Simon insisti en que saliera a la cubierta a tomar aire.
La seora Ransome-Brown protest diciendo que haca demasiado fro, pero ella se declar
desesperada por tomar aire fresco. Para abrigarse se puso un capote largo y encima una capa
corta hasta la cintura; con una papalina firmemente atada, guantes y su manguito, estaba
preparada para hacer frente a los elementos.
El viento soplaba fuerte y helado, pero ella se ri encantada.
Ah, esto es maravilloso.
Ech atrs la cabeza y vio a un marinero muy arriba sujeto a las jarcias.
No s cmo logran decidirse a hacer eso.
Tienen cabeza para las alturas explic l. Debo confesar que en el viaje de ida sub hasta
la cofa de viga?
Ella lo mir ceuda.
No lo volvers a hacer esta vez.
Qu, me azotars con colas de caballo?
Ella reprimi la sonrisa.
No, con cintas e hilos de seda. Y has de saber, seor, que tengo de eso en mi equipaje.
l movi las cejas.
No veo la hora.
A ella se le escap la risa y le dio la espalda para contemplar el plateado mar, tratando de no
pensar en su profundidad ni en lo frgil que era un barco ante su fuerza, incluso uno como el
Eweretta. Simon se le acerc por detrs y la rode con los brazos, apoyando la cabeza en la de
ella. Se sinti abrigada, segura y absolutamente contenta.
Te he echado terriblemente de menos, cario. A pesar de los conflictos casi no hemos estado
separados desde nuestra boda. Si todo resulta como lo deseo, nunca volveremos a estar
separados.
Ella le cubri las manos.
Eso lo encuentro perfecto.
l frot la cabeza en la de ella.
Quin era la otra Jane? Esa por la que estabas inquieta? Dmelo, mi amor. Deseo compartir
todas tus penas.
Las arenas movedizas le chuparon los pies.
CCAAPPTTU
ULLO
O 2244
Jancy contuvo las lgrimas, aunque le cost. Por qu? Por qu en ese momento idlico? Con
los ojos cerrados, dijo la mentira:
Una amiga de la infancia. Se ahog.
Lo siento.
Una especie de fuerza la hizo girarse y explicar ms, como si una mentira compleja fuera menos
mala que una sencilla.
Se ahog en el ro, en Carlisle. Nos habamos alejado de la casa y estbamos jugando en la
orilla, tratando de coger espinosos. Ella se cay. Yo grit pidiendo auxilio y vinieron unos hombres
y la sacaron. Entonces tom el mando una fuerza realmente demencial : Eran Hannasky. A
nadie le caen bien los Hannasky; de la gente decente, quiero decir. Supongo que a los Hannasky
les caen bien. Estaba parloteando y no poda parar. Son sucios y ladrones, pero fueron
amables conmigo. Intentaron salvarla, pero ella muri.
Se qued callada, consternada, pero muy al fondo una parte de ella estaba burbujeante por
haber podido decir una verdad sobre su familia de la infancia.
Fueron buenos conmigo.
Habran intentado salvar de ahogarse a una nia. A su manera, los Hannasky eran buenas
personas. Comprendi que haba cado en la manera de ver las cosas de Abbey Street: si las
personas andaban libres por ah y sucias, tenan que ser malas. Ella ya saba que eso no era cierto,
en el verdadero sentido de la palabra malo. No eran malos como lo era McArthur, limpio y
dueo de una casa.
Cmo pudo no darse cuenta de lo mucho que la ahogaba, la estrangulaba, haberse negado a
hablar de eso durante tanto tiempo?
Lo siento dijo Simon. Es evidente que ese sigue siendo un recuerdo doloroso. Le cogi
la mano enguantada. Un amigo mo, un primo, muri. Tenamos ocho aos, no seis, pero fue
jugando. Simplemente jugando en un henil. Se cay. La madera de la escala estaba podrida; se
quebr y... y se le enterr. He visto muchas otras muertes, pero esa nunca la olvidar.
Jancy le apret la mano.
Oh, Simon, cunto lo siento.
Lo senta en ms de un sentido. El recuerdo doloroso de l era cierto, y el de ella puro invento.
Eso fue hace mucho tiempo le dijo, sonrindole. Entonces mir por encima de ella y la
gir. Han vuelto los atunes!
Un enorme pez azul plateado salt fuera del agua y describiendo un arco se sumergi, y luego
otro y otro y otro. Simon le cogi la mano.
Vamos. Hal y Norton estn pescando en el otro lado.
Corrieron por la cubierta rodeando la barca hasta llegar donde Hal y Norton estaban pescando,
o, mejor dicho, donde estaban apoyados en la baranda conversando y sosteniendo los armazones
de madera en que estaban atados los sedales, colgando, los otros extremos movindose en el
agua.
Eh, vosotros, despertad les dijo Simon. Han vuelto. Los dos sujetaron con ms firmeza los
armazones.
Un recuerdo surgi en la cabeza de Jancy, de cuando jugaban con armazones similares, sedal
manual lo llamaban. Los nios se pasaban las tardes del verano manteniendo colgados los sedales
sumergidos en el ro. El mejor recuerdo que tena era el de cuando pescaron un intil gobio
pequeo. No les haban permitido jugar en el lugar donde podran haber pescado una trucha, un
salmn o un lucio; habra sido pesca furtiva. Los Hannasky no vacilaban en enviar a sus hijos a
mendigar, pero los protegan de problemas graves con la ley.
Hal lanz un grito cuando su sedal dio un tirn y comenz a girar el armazn con la mueca,
enrollando el tirante sedal. Simon corri a ayudarlo. Ella pens si Hal se molestara, pero no,
sonrea de oreja a oreja trabajando junto con Simon. De pronto el sedal se rompi y los dos se
tambalearon hacia atrs.
Demasiado grande dijo Simon.
Inmediatamente cogi otro anzuelo, le insert un trozo de carne y lo amarr al extremo del
sedal. Hal lo dej caer nuevamente al agua.
Ella se inclin por encima de la baranda a mirar a los enormes peces moverse bajo el agua y a
algunos saltar fuera.
Todos son demasiado grandes coment.
Hay pequeos dijo Simon. El coronel cogi uno ayer.
Toda su atencin estaba en el agua y el sedal, pero a ella no le import. No le import nada.
Abbey Street no le ense mucho acerca de los hombres, pero su tiempo con los Hannasky y
luego el que pas con Isaiah s. Eso formaba parte de la vida normal de Simon, disfrutar de los
deportes con amigos, y ella deseaba que as fuera. Una vida normal y corriente para los dos. No
era pedir demasiado, verdad?
El coronel Ransome-Brown lleg corriendo con su hijo a intentar pescar otro. Dacre los segua
de cerca. Incluso el reverendo Shore sali a mirar. Los atunes picaban pero los sedales se rompan.
De pronto Norton comenz a enrollar el sedal subiendo uno.
Creo que este se puede manejar! grit, apretando los dientes para forcejear con el atn,
que se debata por soltarse.
Sali del agua, grande y fuerte, pero pequeo comparado con otros. Tal vez slo tendra unos
tres palmos de largo o poco ms. Pero estaba lo bastante crecido para dar la pelea, as que los
hombres se reunieron a ayudar a Norton. El coronel lleg con un enorme anzuelo y lo ayud
cogiendo al pez por un lado. Entonces Norton golpe al pez en la cabeza con un mazo, para
matarlo.
Todos lanzaron fuertes vivas, incluso los marineros y el capitn.
Y ese atardecer disfrutaron de los resultados. El cocinero as el pescado sobre una pequea
fogata encendida en la cubierta, y result que tena bastante carne, no como los pescados a los
que estaba acostumbrada Jancy, y estaba delicioso. Ella se encarg de que no olvidaran a Grace
Pitt y a su familia. El capitn propuso un brindis por el atn y por el hroe que lo pesc. Todos
levantaron sus copas y el capitn Norton se ruboriz, de orgullo.
La conversacin pas a los puertos de llegada. El destino del Eweretta era el puerto de Londres,
pero ya haban convenido que hara una parada en Plymouth para dejar al seor Shore, cuya
hermana viva cerca, y a Simon y su grupo, para visitar a lord Darius.
Jancy le pregunt al capitn:
Por qu tantos barcos salen de Londres y llegan a Londres? Por qu no se usan puertos
occidentales como Plymouth o Bristol?
El transporte, seora. Est el viejo dicho: Todos los caminos conducen a Roma, pero en la
actualidad todos los caminos conducen a Londres. Ahora bien, es diferente si la mercanca va al
oeste o al norte o sale de ah; entonces son ms apropiados los puertos de Bristol, de Liverpool o
incluso de Glasgow.
Yo sal de Glasgow en el viaje de ida dijo Dacre. Volveramos all navegando si no fuera
por el trabajo que tengo que hacer en Londres.
Nosotras tambin salimos de Glasgow dijo Jancy.
Nosotras? pregunt la seora Ransome-Brown.
Por qu la mujer siempre intentaba buscar motivos para desconfiar? Tal vez a sus ojos llevar
ropa fea fuera un pecado?
Mi esposa viaj con una prima terci Simon, que, lamentablemente, muri. Habl de ella
cuando Jane estaba enferma.
Ah, s, entonces usted era una de las seoritas Otterburn.
Otterburn! exclam Lionel Dacre. No me diga que es la hija del viejo Otter Otterburn,
seora Saint Bride. La pequea Janey? pero claro que tiene que serlo. Por eso me sonaba su cara.
Jancy lo mir esforzndose en mantener la sonrisa en la cara.
Esa era la marea, entonces?
Ah, en pblico, donde estaba atrapada por un ocano infinito? Di algo.
Pero l continu:
No me recordar, por supuesto. Se ri. Era una niita cuando me march para ir al
Sedbergh.
Claro que era una nia; es decir, Jane era una nia. Slo tena diez aos cuando muri su padre
y se vendi la escuela. En ese tiempo ella estaba con los Hannasky.
Respira.
Usted y su madre asistan a las oraciones cada maana continu l, en tono evocador.
Recuerdo su bonito pelo. Supe de la muerte del doctor Otterburn. Mis condolencias. Oiga, espero
que no le importe que emplee ese viejo sobrenombre. Tonteras de escolares.
No, en absoluto, seor.
Continu preparada para la cada del hacha, pero l comenz a contar historias sobre su padre
que no necesitaban ninguna intervencin por su parte. Un indulto, pero saba que segua siendo
probable la ejecucin. Inevitable, incluso.
Se haba convencido de que haba poco peligro de encontrarse con personas que la hubieran
conocido bien en Carlisle, pero no haba tomado en cuenta la escuela. Muchos caballeros jvenes
de Cumberland, Westmorland y del norte de Lancashire haban pasado uno o dos aos en la
escuela de Otterburn antes de ir a otros colegios ms distinguidos. El mundo de Simon estara
lleno de ellos.
Tomando angustiosamente parte en la conversacin, intent imaginarse qu podra saber o
decir un ex alumno que pudiera hacerla caer. Haba muchsimos detalles de los primeros aos de
Jane que no saba. Sus juguetes, sus animales domsticos, el nombre que le daba Martha de
pequea. Dacre recordaba que la llamaban Janey, y ella le haba dicho a Simon que de pequea la
llamaban Jancy. Se habra fijado?
Simon le cogi la mano por debajo de la mesa. l crea que estaba afligida por los recuerdos
tristes, no por el miedo.
La conversacin haba pasado a los principios de la educacin, as que se concentr en parecer
despreocupada. Lo ves?, se deca, intentando convencerse, has conocido a uno de esos jvenes y
todo est bien. Qu caso hara un escolar de una nia?
Se oblig a creer eso, as que ya estaba casi tranquila cuando termin la comida. Todos se
levantaron para que Kirkby pudiera despejar la mesa. Estaba pensando que podra inventarse un
pretexto para retirarse a su cabina cuando Dacre se le acerc.
No deseo molestar, seora Saint Bride, pero me gustara saber si sigue haciendo retratos.
Fue como si una inmensa quietud se instalara alrededor de ella. Estuvo un buen rato callada,
con la mente vaca, y finalmente logr decir:
Perdn? Ah, no. No era yo la que dibujaba, seor, sino mi prima. De todos modos, cmo lo
ha sabido?
l pareci sorprendido.
Mis disculpas. Habra jurado... Tengo un retrato de mi hermana, que me envi el ao pasado,
y se me ocurri preguntarle si hara uno de mi mujer. Espere, que ir a buscarlo. Estoy seguro de
que a todos les interesar, porque es excelente.
Se alej antes que ella pudiera protestar, pero claro, no poda hacerlo. Aun as, se senta helada
y temblorosa. Por suerte Simon estaba disponiendo la mesa para jugar a las cartas y no se enter
de nada. Fue a sentarse en uno de los sillones laterales, tratando de no desmayarse.
Si ella insista en que era Nan la que dibujaba con tanto talento, seguro que Dacre no podra
contradecirla. No poda estar seguro de ese detalle, sobre todo porque no haba estado ah.
Intent recordar si Jane habra firmado esos retratos que hizo para la obra de caridad. Seguro que
no. Nunca firmaba sus dibujos.
Eso no era el fin, entonces. Slo le quedaba luchar una batalla ms.
Pero si el limitado mundo del Eweretta contena tantas trampas, cuntas contendra toda Gran
Bretaa? Muchos de los retratos dibujados por Jane, para empezar.
Dacre volvi con un cuadro enmarcado y anunci:
Tengo una agradable sorpresa para todos. Un retrato realizado por la prima de la seora
Saint Bride.
Explic la historia de la joven dibujante que hizo retratos con el fin de reunir dinero para los
soldados, y coloc el dibujo sobre el escritorio. Todos se congregaron a mirarlo; Jancy no pudo
hacer otra cosa que ir tambin. El retrato era pequeo, como todos los que hizo Jane ese da en la
feria, y aun sin conocer a la joven retratada vio que, como siempre, la haba captado muy bien,
revelando en su sonrisa a una joven de buen corazn, tmida y nerviosa.
Todos los presentes manifestaron su admiracin.
Tenemos ms dijo Simon, entonces. Te importara ensearlos, querida ma?
No, claro que no dijo ella, aturdida.
Si iba a caer en desgracia, quera que Jane obtuviera la admiracin merecida.
Fue a buscar la carpeta y todos se sentaron a la mesa ya limpia a pasarse los dibujos entre s.
No pudo impedir que pasara una escena por su imaginacin. Una elegante fiesta en Londres, en
la que se reunan los eminentes amigos de Simon y todo tipo de personajes importantes. Alguien
les presentaba al Miembro del Parlamento por Carlisle y a su esposa. Ah, s, recuerdo haberla
visto en la mercera de la seora Otterburn, seora Saint Bride. Usted era la prima escocesa,
verdad? Qu buena fue la seora Otterburn al acogerla.
La escena fue tan clara que tuvo que sentarse en el arcn, a punto de desmayarse, como si eso
estuviera ocurriendo en ese momento. Poda discutir que era improbable que la esposa de un
Miembro del Parlamento entrara en tiendas tan humildes, y que an en el caso de que una gran
dama hubiera visitado alguna vez la mercera de Martha no recordara quin la atendi.
Pero haba llegado al lmite.
De ninguna manera podra vivir as, y, ms importante an, sobre esas arenas movedizas ella y
Simon no podran forjarse una vida buena y feliz. Deba confesrselo todo, o, por lo menos lo del
cambio de identidad. l sabra comprender, perdonar, y entonces tal vez podran luchar juntos con
eso. Lo que estaba claro era que ya no poda continuar luchando sola.
Pero todava no. No supo discernir si todava no era por cobarda o por verdadera
preocupacin. Cmo arrojarle una cosa as estando los dos atrapados en medio del mar, sujetos a
miradas escrutadoras? l no tendra forma de escapar.
Pero se lo dira tan pronto como llegaran a tierra.
Lo ms pronto posible.
Por dolorosa que fuera, esa decisin la tranquiliz, aunque habra consecuencias. No deban
volver a hacer el amor. Sera en cierto modo deshonesto, pero por encima de todo, no deban
arriesgarse a engendrar un hijo. Simon deba estar libre para decidir qu era lo mejor, y un hijo lo
atara al desastre.
Era posible que ya estuviera embarazada, pero lo dudaba. Podra arraigar un beb en el
cuerpo durante una enfermedad tan larga? Y slo haban hecho el amor una vez desde su
recuperacin. Cualquier da le vendra otra vez la regla y entonces lo sabra de cierto.
Y si no le vena? Entonces tendra que revaluar la situacin, pero mientras tanto deba ser
firme.
No logr imaginar una manera de rechazarlo, as que se desvisti a toda prisa y se meti en la
cama. Cuando entr Simon fingi estar dormida, con la cara hundida en la almohada mojada de
lgrimas. l subi a acostarse en la cama de arriba.
Su embustera mente no renunci fcilmente. Estuvo horas despierta, pero por mucho que
hiciera trabajar la cabeza, desesperada, no encontr ninguna solucin milagrosa. Cuando
finalmente se durmi, so que estaba en medio de una tormenta, que al barco se le abran
agujeros y que entraba el agua. Ella corra desesperada de un lado a otro, tapando los agujeros,
pero inmediatamente se abran otros y nadie acuda a ayudarla.
Jancy, Jancy, tranquila.
Despert. Simon la tena abrazada, tranquilizndola, bien pegado a la espalda de ella, en la
estrecha cama.
Estaba soando con una tormenta dijo, apretando sus fuertes brazos al corazn,
trastornada por lo que iba a venir.
l la acarici.
La mar est algo brava, pero no ocurre nada grave.
Cmo lo sabes?
No se oye ningn grito de urgencia en cubierta. Vuelve a dormirte, cario. Ests segura. No
permitir que te ocurra ningn dao, nunca.
Oh, mi amor, mi tesoro ms querido, ojal yo pudiera decirte lo mismo
No logr volver a dormirse, por lo que en el instante mismo en que vio luz del da, se baj de la
cama. Saba que si se quedaba, l deseara hacer el amor.
Se visti con cierta dificultad porque el barco se zarandeaba azotado por el fuerte viento. Pero
consigui vestirse. Incluso se puso la capa y los guantes; necesitaba aire fresco, como si el aire
pudiera limpiarla.
Cuando entr en el saln, Kirkby estaba poniendo platos de peltre en la mesa, para el
desayuno, equilibrndose como un acrbata.
Bonita y vigorizadora maana, seora coment alegremente.
Ella se afirm en el respaldo de una silla para no caerse, pensando que el encargado siempre
tena una palabra optimista para todo. Se lo imaginaba diciendo un da: Hoy tenemos un
hermoso huracn.
Qu dira de los asuntos de ella? Interesante el aprieto en que est, seora.
Sali a cubierta, pero tuvo que quedarse protegida bajo la toldilla de popa, porque el viento
soplaba fuerte y de tanto en tanto las olas laman el suelo. Los marineros iban y venan en sus
labores, equilibrndose, empapados, mientras esa pobre vaca y la cabra protestaban mugiendo y
balando Estaba claro que la naturaleza se solidarizaba con su situacin, o aullaba de horror ante su
maldad.
Se abri la puerta. Mir por encima del hombro y vio a Simon, ataviado con su abrigo.
Qu diablos haces aqu?
Quera tomar aire fresco.
La expresin de l indicaba que dudaba de su cordura, lo que no era de extraar. Le cogi el
brazo y la hizo entrar. Era la primera vez que la obligaba a hacer algo. La llev de vuelta a la cabina,
sin mucho miramiento, pero entonces le quit la capa y le sec la cara y el pelo con una toalla. Ella
haba olvidado ponerse una papalina y no se haba subido la capucha de la capa.
Qu te pasa, cario? Te sientes mal otra vez?
Afligida, ella se agarr del asidero que l le ofreca.
Tal vez un poco. No me apetece desayunar.
Entonces vuelve a la cama. Le desaboton el vestido con la pericia que le daba la
experiencia, la desvisti hasta dejarla con la camisola y la ayud a meterse en la cama. Te traer
t dulce, y algo de pan con mermelada. Trata de comer, cario, por favor.
CCAAPPTTU
ULLO
O 2255
Simon llev el desayuno a Jancy, pero l no tena apetito as que volvi a cubierta, a los aullidos
del viento, que azotaba fro y hmedo, desquiciado por el miedo. Jancy ya era como el aire para l:
esencial.
Los largos das de su enfermedad le haban parecido una eternidad en el limbo. Detestaba verla
sufrir y no poder hacer nada. Y aunque esos das se haba repetido que ella no poda morir de
mareo, que su prima tena que haber sido especialmente frgil, en el fondo haba sentido un
miedo terrible. Y cuando se recuper pens que todo ira bien.
Hal lleg junto a l y se cogi firme de un asidero.
Algn problema?
Ninguno de los dos se haba molestado en ponerse sombrero, lo que habra sido intil con ese
viento que les arremolinaba los abrigos.
Jane dijo Simon. Tal vez es slo mareo, pero no lo s.
El viaje por mar suele ser difcil para las seoras. Incluso en el Eweretta es una vida difcil, con
poca privacidad, y este tiempo.
No creo que sea eso dijo Simon; estaba seguro de que no lo era, y justamente eso era parte
del problema. Te fas de Blanche?
Por supuesto.
No me refiero a su fidelidad. Quiero decir, en todo.
Por supuesto repiti Hal. T no te fas de Jane? Por qu?
No lo s. Se le meci el cuerpo con una repentina sacudida del barco. Eso es lo que me
est volviendo loco. No ha hecho nada incorrecto, nada. Sin embargo, me siento... no s, lleno de
dudas. Cmo puedo amar a una mujer y sentirme as? Y la amo. Me ha golpeado el rayo. Me
siento... mir hacia los altos mstiles, las jarcias y las hinchadas velas como una lona sin viento
cuando no estoy con ella.
S dijo Hal, y pasado un momento aadi : Vi cmo te atenda cuando estuviste enfermo
Simon. Ese no es el comportamiento de una embustera.
Tiene sentido eso?
Creo que s.
Pero y lo de los gusanos?
Qu pasa con los gusanos?
Cmo lo saba?
Hal lo mir sorprendido.
Acusas a tu mujer de que supiera cmo salvarte el brazo con la ayuda de unos gusanos?
No. S. No! Simplemente no entiendo cmo lo saba.
Pregntaselo.
Dice que conoci a una persona interesada en remedios populares. Basta eso para que ella
se opusiera firmemente a seguir los consejos de un mdico y arriesgara mi vida?
Hal estuvo un momento mecindose con los zarandeos del barco.
He pensado si habr hecho algo all. Algo de lo que se avergenza. No me imagino que pueda
ser algo muy terrible, pero necesito saberlo.
Pues consigue que te lo diga.
Cmo? Con empulgueras? Es como una caja cerrada con llave.
Cunto tiempo haca que no pensaba en esa imagen? Lleg a creer que la caja se haba
abierto, revelando slo maravillas.
Podra simplemente tener miedo del porvenir dijo Hal. El caso de Blanche es diferente,
pero me ha demostrado lo exclusivo que puede ser nuestro mundo. Tal vez todos los mundos.
Vivimos dentro de una especie de esfera compuesta por familiares, amigos y aquellos a los que
conocemos naturalmente en nuestras actividades. Pero cada esfera es tan limitada como una bola
de cristal. La mayora de las personas nunca intentamos conocer a aquellos cuyas costumbres nos
son desconocidas.
El ejrcito remueve un poco las cosas. Ah es difcil no enterarse de la historia de hombres
cuyas vidas y cuyos intereses son totalmente distintos. Los viajes pueden ser una conmocin, y tal
vez por eso muchas personas procuran hacerlos mantenindose firmemente dentro de su esfera
segura. Piensa en este barco. Cunto hemos alternado con los oficiales, por no decir con los
tripulantes?
El mundo de Blanche no es el mo, y el mo no es el de ella, aun cuando lleva aos alternando
en crculos de clase alta. Cada uno da las cosas por sentadas y entonces comprende que el otro no.
A veces me parece que hablamos en idiomas diferentes. Lgicamente yo deseo que ella aprenda a
hablar el mo, pero por qu tendra que aprenderlo?, as como por qu los iroqueses o los
habitantes franceses deberan aprender ingls?
Porque las personas tenemos que poder comunicarnos? pregunt Simon, tratando de
entender lo que quera decir Hal.
Las palabras comunes no siempre tienen un significado comn dijo Hal. Hizo un mal
gesto. No s. Creo que lo que quiero decir es que hasta hace muy poco tiempo la esfera de Jane
era totalmente diferente a la tuya. No creo que le moleste entrar en la que t le ofreces, pero no
le va a resultar fcil. Lo que es normal y natural para ti no lo es para ella, y muchas personas van a
ser como la seora Ransome-Brown, que mira con desconfianza a los intrusos. No me cabe duda
de que Isaiah Trewitt era un alma noble, pero los Trewitt no son lo que se considera admirable en
nuestro mundo.
Son personas slidas, honradas.
Confisalo, Simon. Te preocupa lo que va a decir tu familia. Simon exhal un suspiro.
No, me preocupa lo que van a pensar. Pero todo se resolver, siempre que ella abandone
ese comportamiento raro. Si contina as, van a creer que me he casado con una loca.
Pasado un momento Hal le pregunt:
Y temes haberte casado con una loca?
Ese era un punto al que Simon le daba vueltas y trataba de evitar. Saba que su silencio era
revelador.
Espera hasta que desembarquemos dijo Hal. No es de extraar si el barco la angustia y la
fatiga, y es una esfera estrecha e incmoda. Me parece que Stoddard cree que avistaremos tierra
dentro de esta semana.
Simon se sinti como si se le hubiera aflojado un puo cerrado en su interior.
Gracias. Eso es exactamente lo que debo hacer. Por algn insensato motivo pensaba que
tena que solucionarlo todo antes de que llegramos. Sonri y aadi : Es una mujer
maravillosa.
S.
Simon le sonri de oreja a oreja.
Claro, tendra que derribarte de un puetazo si no estuvieras de acuerdo.
No olvides que eso mismo vale con Blanche dijo Hal.
Jancy haba desayunado, bebiendo el t y comiendo el pan, y tal vez tener algo en el estmago
le sirvi para volver a la tierra, por movediza que fuera. Deseaba esconderse, pero eso,
evidentemente, era imposible. Por lo tanto decidi enfrentarse a todos y, por Simon, tratar de no
parecer una loca.
Se visti, cogi su bolsa de costura y sali al saln. Haba varias personas ah. Simon no, se fij
al instante. Ech a caminar hacia al silln contiguo al que ocupaba la seora Ransome-Brown, pero
Lionel Dacre se le acerc a toda prisa.
Se ha vuelto a sentir algo mareada, seora Saint Bride? Venga a sentarse con Rebecca y
conmigo.
A ella no se le ocurri ninguna disculpa para negarse. Adems, evitarlo del todo era imposible,
as que fue con l hasta un extremo de la mesa, donde se encontraba Rebecca, tambin cosiendo.
Esta levant la vista y le sonri.
El mar est muy encrespado, verdad? Ni en la imaginacin me aventurara a salir a cubierta.
Jancy se sent y sac su costura de la bolsa. El bordado de las llamas en el pauelo lo reservaba
para cuando estaba sola, lo que significaba que no haba progresado mucho. Por el momento
bordara la sencilla ese en otro.
Yo sal un momento, pero fue demasiado para m.
Pero llevamos un ritmo excelente terci Dacre. Pronto estaremos en casa. Qu
casualidad que usted sea de Carlisle, seora Saint Bride. Le estaba contando historias de la escuela
a Rebecca. No era un mal lugar...
Jancy se entretuvo en mover el pauelo de aqu all, para no dar puntadas que le quedaran
desastrosas con las manos temblorosas Pero poco a poco se fue relajando. l no estaba interesado
en interrogarla, sino slo en contar ms historias a su adorada mujer. Al parecer, lo nico que
esperaba de ella era que dijera de tanto en tanto S, creo que s o Cierto. Incluso comenz a
resultarle cmodo decir: No lo recuerdo.
Fue un intervalo calmante. La chchara de l le confirm que los chicos de la escuela slo vean
a Jane en la oracin de la maana. Trabajando en la sencilla ese intentaba guardar en la memoria
detalles que podran serle tiles algn da. Ese algn da imposible en que ella y Simon se
enfrentaran juntos al mundo, confiando en que el engao se sostendra.
Simon entr desde la cubierta acompaado por Hal, con su pelo del diablo revuelto por el
viento, las mejillas mojadas por las rociadas de agua de mar que saltaba hasta la cubierta, y sus
ojos castaos se dirigieron inmediatamente hacia los de ella. Le sonri, en parte para tranquilizarlo
comunicndole que estaba bien, y en parte porque sencillamente no poda evitarlo. Era cierto que
el amor florece y se abre como una rosa, incluso en medio de una tormenta, incluso en un
desierto.
La sonrisa de l tard un poco en formarse, pero luego se ensanch. Entonces, cuando se
dirigi a la cabina, ella lo mir hasta que se cerr la puerta.
Dacre se levant a hablar con Hal.
Lo quiere muchsimo, verdad? le dijo Rebecca en voz baja. Como quiere usted a su
marido.
Es una bendicin especial que nos enva Dios, verdad? Miro el bordado que estaba
haciendo en el pauelo. Hace un bordado precioso.
Gracias. Mir lo que estaba haciendo Rebecca y sonri. Para un beb?
Rebecca se ruboriz.
S.
Inoportuno en un viaje. Se siente bien?
Muy bien. Ni siquiera sufr de mareo los primeros das, mientras que Lionel s. Yo bromeaba
diciendo que l sufra por m.
Cunto tiempo estarn en Inglaterra?
Pensbamos volver en el Eweretta en primavera, pero ms o menos por esas fechas tendra
que llegar el beb, as que esperaremos. Probablemente en Londres, porque Lionel tendr trabajo
ah durante un tiempo. Le sonri. Tal vez usted y su marido estarn ah en primavera. Tengo
entendido que muchas personas van a Londres a pasar la Temporada. Claro que en mi estado yo
no podr disfrutarla, pero si van, espero que nos visiten.
Por supuesto dijo Jancy.
En primavera ya todo estara resuelto, de una o de otra manera.
Me siento muy feliz de que tengamos paz por fin continu Rebecca, dando finas
puntadas. Deseo que mi hijo nazca en un mundo de paz.
Amn sonri Jancy.
Amn, desde luego dijo Dacre, que haba odo la ltima parte de la conversacin. Un
mundo de paz y prosperidad. No mantengo en secreto, seora Saint Bride, mi deseo de fundar una
dinasta en el Nuevo Mundo. Hay tierra y oportunidades para todos. Canad y Estados Unidos
llegarn al Pacfico dentro de unos decenios, crame, y seremos parte de ese mundo. Apoy la
mano en el hombro de su mujer. Nosotros y nuestros hijos.
Jancy hizo una puntada para rematar y cort el hilo, suspirando por la causa de Simon. En los
muy factibles planes de Lionel Dacre no entraba el de conservar tierra para los indios.
Le dola la probabilidad de que no estara al lado de Simon para consolarlo.
Y esa noche tendra que buscar nuevamente una manera de negarle sus agrados ms simples.
Pero esa noche Simon le cogi las manos.
Jancy, mi querido corazn, creo que no debemos volver a hacer el amor hasta que lleguemos
a tierra. Es evidente que no ests bien se apresur a aadir, como si temiera un argumento de
ella. No es que no te desee, sabes cunto te deseo. Simplemente no me gusta verte afligida.
No estoy afligida por la idea de hacer el amor, Simon, de verdad.
Puedes decirme, entonces, qu es lo que te aflige? Por qu discutir?
CCAAPPTTU
ULLO
O 2266
Puesto que no haba manera de escapar y no tena sentido andar con la cara triste, Jancy se
lanz de lleno a hacer el papel de la dama sin preocupaciones. Se sentaba a coser con Rebecca,
escuchaba a la seora Ransome-Brown relatar grandes eventos y anim a los hombres en un
partido de pelota. Tambin pensaba qu hara Simon para galantearla con regalos. Recordando la
hoja de arce rojo, medio esperaba que le ofreciera un pescado.
Pero l la llev a un rincn tranquilo de la cubierta y le regal una rosa de color claro. Era una
rosa de madera, tal vez de pino, ni pintada ni barnizada, pero s delicadamente tallada. Se le borr
la visin.
Dnde la encontraste?
Las hace uno de los marineros. El prximo verano, mi amor, te cubrir de verdaderas rosas.
Hay un rosal de rosas blancas muy olorosas que trepa cerca del establo en casa.
No habra rosas de Brideswell para ella, pero tendra esa de recuerdo.
Deseaba regalarle algo tambin, as que a la maana siguiente se levant con el mayor sigilo y
sali al saln para terminar las llamas del pauelo.
Estaba gozando de la paz y el silencio cuando la seorita Ransome-Brown sali de su cabina,
bostezando, slo en camisn y una bata con volantes encima. Ella encontr poco apropiada esa
vestimenta, pero menos mal que no le corresponda dar lecciones a la malhumorada chica.
Qu es eso? le pregunt Eliza. Un pauelo bordado en colores para un caballero? Qu
extrao. Se acerc ms. Y llamas?
Es una broma entre mi marido y yo.
La chica se sent a su lado.
Ah. A los caballeros les gustan las bromas?
Si son apropiadas.
Vamos a ir a Londres, pero mi madre dice que no puedo tomar parte en ninguna fiesta formal
hasta dentro de aaaos. Fastidiada aadi. Me van a enviar a un colegio.
Podra pasarlo bien. Con chicas de su edad.
Eliza la mir incrdula.
El capitn Norton es guapo, no? Claro que el comandante Beaumont es ms trgico.
Jancy dese que Hal no hubiera odo eso. Nunca haba hablado a solas con la chica y estaba
claro que no se haba perdido nada.
Pero los dos casi la doblan en edad dijo.
Al diablo con eso. Me gustan los hombres mayores. He de reconocer que prefiero a un
hombre completo, pero el capitn Norton no tiene un buen futuro, aun cuando est bien
conectado.
Ser imbcil, qu superficial. La mir con los ojos agrandados.
Usted ha tenido mucha suerte al haber pescado al seor Saint Bride continu Eliza,
impertrrita ante la mirada. Mi madre dice que algn da ser conde.
A Jancy no le cupo duda de que la respuesta esperada sera: Una lstima que no la conociera a
usted primero, querida.
Algn da muy lejano, esperamos, ya que exigira un buen nmero de muertes, entre ellas la
del padre de Simon.
Mi madre dice que el conde y su heredero ya estn a las puertas de la muerte.
Antes que Jancy pudiera decir algo, salieron de su cabina el coronel Ransome-Brown y su hijo.
Despus de ordenar duramente a la chica que fuera a adecentarse, el coronel sali a cubierta con
el chico a hacer su caminata matutina. Entonces apareci Kirkby y comenz a hacer los
preparativos para el desayuno.
Dej su silln, sin poder creer que su situacin se hubiera complicado an ms.
Sera cierto? Podra ser que Simon llegara a Inglaterra y se encontrara con que su padre era
conde y todo estuviera alborotado en la tranquila Brideswell? Tal vez toda la familia tendra que
trasladarse a otra parte. Y eso iba a ocurrir justo cuando ella lo destrozara con la verdad?
Sinti el mordisco de la tentacin.
No se lo digas, entonces.
Corre el riesgo suponiendo que nadie lo descubrir jams.
Pero no quera hacer eso. Si l iba a ser arrojado a los niveles ms elevados de la sociedad, era
especialmente importante que supiera que sobre su cabeza suspenda un hacha. Si se descubra la
verdad, sera mucho ms terrible.
La nueva carga que pesaba sobre ella era si deba decirle o no lo que le haba dicho Eliza.
Avisarle? Tal vez la chica estaba equivocada, pero ella tena la impresin de que la Gran
Panjandrum estaba muy bien informada acerca de esas cosas.
Simon sali de la habitacin e inmediatamente la busc con la mirada; se le iluminaron los ojos
cuando se encontraron con los suyos. Ella guard rpidamente el pauelo con llamas en la bolsa y
le tendi la mano. Cuando se tocaron sus manos, un mareante calor se las abras y entrelazaron
los dedos.
Cmo podra soportar una vida separada de l?
Cmo podra soportar enviarlo al sufrimiento sin ella?
Despus del desayuno busc un momento para hablar en privado con Hal en la cubierta. l era
la persona que haba estado ms recientemente en Inglaterra y podra saber la verdad. Le cont lo
que le dijo Eliza Ransome-Brown y vio la confirmacin en su expresin antes que dijera nada.
Marlowe lleva aos a las puertas de la muerte, pero Austrey... Se encogi de hombros.
Cuando me march estaba deteriorndose. El ao pasado era un hombre robusto y ahora es un
frgil invlido, y nadie sabe por qu. Tiene los mejores mdicos, lgicamente, pero el asunto tiene
mal aspecto. Eso fue parte del motivo de que me pidieran que trajera a Simon a casa. Lo
necesitarn. Yo iba preparado para decrselo, pero puesto que l iba a volver de todos modos,
para qu atormentarlo por adelantado?
Como una amputacin, pens ella, o cualquier otra operacin. Es mucho mejor que ocurra sin
previo aviso, para no pasar por la expectativa del dolor.
Entonces, se lo dirs cuando desembarquemos? Soportara l esos mltiples golpes?
Debo. S cunto desea ver a Dare, pero sus padres lo querrn en casa.
Long Chart nos desviar mucho del camino?
No, casi nada. Asinti. Muy bien. Se lo dir all.
Por lo menos l podra hacer la visita que deseaba tanto y recibira el golpe estando rodeado de
amigos. Pero ella deba confesarle sus pecados antes. Tan pronto como estuvieran en tierra firme
y a solas.
Simon lleg hasta ellos.
Qu estis conspirando?
Ella lo mir traviesa.
No es asunto tuyo.
Muchacha descarada.
Hal se excus y se alej.
Ella dese coger a Simon en sus brazos y protegerlo de todo sufrimiento, y se le oprimi el
corazn al pensar que slo poda empeorarle el sufrimiento.
Hizo lo poco que poda. Despus de la comida lo invit a salir a cubierta y le entreg el pauelo.
Es maravilloso exclam l, con los ojos brillantes, como si en ellos se reflejaran las
estrellas. Y una obra de arte.
Slo es un bordado.
l se llev el pauelo a los labios y bes las llamas.
Sabes que hay una seora que se ha hecho famosa por sus copias bordadas de grandes
obras de arte?
No, pero qu sentido tiene eso?
Calla dijo l sonriendo. Pero creo que tienes razn. Qu fue lo que dijo el doctor
Johnson sobre un gato que caminaba sobre las patas traseras? Que lo extraordinario no era que
caminara bien as, sino simplemente que lo hiciera. Pero esto mir el paueloest bien hecho
y es original. Una verdadera obra de arte. Otra cosa ms en que t y tu prima os parecais. Lo
pas por el ojal de su chaqueta, donde estara a plena vista. Los hombres somos muy
competitivos, te has fijado? Qu suerte que yo tenga otro regalo para ti.
Le pas una cajita de un material liso y claro, tallado con cierto diseo.
Marfil?
Slo es hueso. La abri y le ense el corazn de hueso pulido que contena. Eres la
guardiana de mi corazn, mi Jancy.
Ella se trag las lgrimas.
Es precioso, y t eres un hacedor de milagros para haber encontrado esto.
Guardo mi secreto? No? Abajo hay un prspero taller. Los marineros pasan sus horas libres
tranquilos all haciendo cosas para vender en los puertos.
S?
Almacen esa informacin y a la maana siguiente esper el momento apropiado para hablar
con Kirkby en privado.
Cmo podra saber si algn marinero ha hecho algo que podra gustarle a mi marido?
La sonrisa de l sugiri que los de abajo saban lo que ocurra y que l podra ganarse una
comisin.
Ella estaba tan acostumbrada a guardar secretos que casi minti. No creo que yo haya dejado
el arcn as, con ese trozo de ropa asomando.
Saba que no; era ordenada por naturaleza. l se gir a mirar.
Crees que alguien ha entrado aqu? Que ha robado algo?
Ella abri la tapa. La prenda de la que asomaba un trozo era un calzoncillo de Simon. Cogi la
cajita donde guardaba sus joyas y los preciados regalos de l; todo estaba ah. Revis su monedero
pero si faltaban algunas monedas seran pocas. Simon guardaba su monedero en su maleta.
Estoy segura de que alguien ha estado hurgando en este arcn.
La expresin de l deca que no le crea, pero dijo:
Veamos, entonces.
Entre los dos lo sacaron todo: la ropa, la cajita botiqun de ella, la carpeta con los dibujos, los
libros y dems, y vieron que no faltaba nada.
Ya est, lo ves?
S dijo ella, y aadi: T no has sacado nada de aqu?
No lo he abierto en todo el da.
La idea que le pas por la cabeza era tan horrible que no quera expresarla en palabras.
Simon, y si entr alguien a registrar buscando tus documentos? Y si uno de los pasajeros
era colega de McArthur?
l se ech a rer, y ella decidi que era mejor desechar su miedo, pero se sinti obligada a
aadir:
Habra sido fcil que alguien se enterara de que tenamos pasajes reservados en el Eweretta.
Cierto, pero, mi amor, ten en cuenta que los Dacre y los Ransome-Brown reservaron sus
pasajes meses atrs.
Como t.
Como yo dijo l, ms serio. Pero de todos modos, quin podra ser?
No lo s, pero continu en voz ms baja, quien sea el que registr esta habitacin
tambin podra estar buscando una manera de matarte.
l le puso las manos en los hombros, para tranquilizarla.
Jancy, por qu ahora? Llevamos semanas navegando y no han faltado las ocasiones en que
habra sido muy fcil arrojarme por la borda.
No sigas! Ay, Dios, y yo que te crea seguro.
Y lo estoy. Basta, deja de preocuparte. Sabes qu ha ocurrido, en realidad? Pues que uno de
los dos no guard todo bien ordenado. Ella le apart las manos de los hombros.
Slo hace una hora que abr el arcn para sacar mi manguito y s que no lo habra dejado as.
Estoy segura. Tal vez nadie intenta matarte, pero si alguien desea librarse de esos documentos
incriminatorios, esta podra ser su ltima oportunidad. Poda confiar en la posibilidad de que
desembarcramos sin darnos cuenta del robo.
l hizo una honda inspiracin.
Sobre todo si hubiera cogido slo algunos papeles. Muy bien, para estar seguros, ser mejor
que vaya a alertar a Hal. Volver enseguida.
Cuando l sali, ella se estremeci. Estaba segura de que alguien haba metido la mano en el
arcn. Lo otro lo poda atribuir a puras imaginaciones suyas, aunque no se lo pareca. Tal vez fuera
producto de su trastornada mente, pero poda sentir la presencia de alguien que le deseaba mal a
Simon.
Sera capaz de soportar liberar a Simon y no volver a verlo nunca ms, pero perderlo porque
muriera no lo podra soportar.
Mientras estaban revisando el arcn haba encontrado la bolsita de seda en que guardaba sus
cartas, las cartas toscamente impresas que le regalara Sadie Hannasky, y la dej a un lado sin que
llamara la atencin de Simon. Volvi a cogerla. Era incorrecto recurrir a las cartas para hacer una y
otra vez una misma pregunta. Pero la que tena en ese momento era otra: necesitaba saber si
Simon estaba en un peligro inmediato.
Rogando que l no volviera muy pronto, baraj, preguntando acerca de su seguridad, y luego
puso una sola capa de ocho cartas. Al girarlas exhal un suspiro de alivio. Las cartas eran muy
similares a las que salieron aquella vez, e incluso daban menos insinuaciones de desastre. De
todos modos vio algo especial en ellas, algo misterioso que no logr entender del todo. Una hebra
torcida de dos hilos, el bien y el mal. Una persona doble, de dos caras? O dos personas muy
unidas?
Los Dacre? No quera pensar eso. No quera pensar que alguno de los pasajeros no fuera lo
que pareca ser. Junt las cartas deseando volver a preguntar, pero era muy posible que dijeran
algo peor. No haba girado ninguna que fuera un verdadero mal presagio.
Baraj, deseando preguntar sobre el futuro de ella, pero meti las cartas en su bolsa y la
guard en el arcn. Como dijera Hal, para qu conocer la tortura por adelantado?
CCAAPPTTU
ULLO
O 2277
Cuando Simon sali de la habitacin slo vio a Kirkby poniendo la mesa; todos los pasajeros
estaban en otra parte, tal vez en sus cabinas preparndose para la comida. Golpe la puerta de la
habitacin de Hal y la abri Oglethorpe.
El comandante sigue en cubierta, seor. Consciente de la presencia de Kirkby, Simon le
pregunt:
Dnde est Treadwell?
En cubierta tambin, seor.
Ten cuidado dijo Simon, asintiendo. Oglethorpe arque una ceja y asinti.
Simon se gir para volver, intentando recordar si todos haban estado en cubierta esas ltimas
horas.
Todo bien, seor? le pregunt Kirkby.
Ah, muy bien, con la ilusin de llegar a tierra.
S, seor, pero recuerde que en el Canal los vientos son tan caprichosos como una dama.
Muchos barcos avistan el Lizard y tardan semanas en llegar a puerto.
No tengo ningn motivo para criticar las comodidades del Eweretta, pero ruego que a
nosotros nos vaya mejor. Justo en ese instante se le ocurri que Kirkby era un sospechoso; tena
acceso a todas las cabinas. Tendra conexiones en Canad?. Qu har cuando el barco atraque
en Londres? Tiene su hogar ah?
Cielos, seor, mi hogar es el Eweretta.
No se le ha ocurrido establecerse en el Nuevo Mundo?
La expresin de Kirkby indic que crea que Simon haba perdido el juicio.
Llevo cerca de cuarenta aos en el mar, seor. Comenc cuando era un muchacho, y cuando
dej de estar en forma para jalar cabos, encontr este estupendo trabajo.
Si el encargado menta, pens Simon, tendra que ser un actor tan bueno como para actuar en
el Drury Lane. De todos modos, podra haber estado atento a las idas y venidas.
Es una maravilla cmo se las arregla con tan poco espacio dijo. Debe de ser algo ms fcil
cuando todos estn en cubierta, como en estas ltimas horas.
Pues s, seor, sobre todo cuando quiero disponer una comida.
Hasta el reverendo Shore est fuera, creo. Kirkby le sonri de oreja a oreja.
Se le acab el papel, seor. Ah.
Estara tan desesperado el reverendo como para hurgar en las habitaciones de todos en busca
de papel? No seas idiota, Simon.
El buen caballero ha estado en la cubierta toda la tarde continu Kirkby. Sentado en el
banco, envuelto en una manta de piel. Le har bien, si quiere mi opinin. Disclpeme, seor.
Diciendo eso se alej, tal vez a ocuparse de otros preparativos para la comida.
Pero eso disipaba las dudas. A no ser que Kirkby y Shore estuvieran unidos en la conspiracin, el
pastor no era sospechoso.
Igual todo el asunto era una tontera. Cualquiera puede dejar un trozo de ropa asomado de un
arcn, pero crea en la seguridad de Jancy sobre ese detalle, y ella tena razn: era pulcra y
ordenada por naturaleza. Y ahora que les esperaba en tierra una casa y una cama en la mejor
posada de Plymouth, no iba a tolerar ninguna maldad.
Un bao caliente, tal vez, incluso compartido. Una cama grande, sbanas limpias, un crepitante
fuego en el hogar, y tiempo infinito para explorar y dar placer a su mujer. Decididamente
necesitaba un golpe de aire fro, as que sali a cubierta. Hal estaba conversando con Treadwell.
Lleg hasta ellos y les explic lo que ocurra.
Te tomas esto en serio? le pregunt Hal.
No lo s, pero no nos har ningn dao tener especial cuidado los prximos das. Si alguien
registr nuestra cabina, no encontr los papeles. La tuya es el siguiente lugar obvio.
Y posiblemente la de Norton.
Voy para all, seores dijo Treadwell , a alertar a Oglethorpe. No se preocupen, nunca
dejamos sin vigilancia la cabina.
Simon se qued observando al ayuda de cmara atravesar la cubierta.
Es un buen hombre y un hacha para la ropa. Me tienta sobornarlo para quitrtelo.
No me obligues a meterte una bala.
Simon se ri y se le evapor la tensin. Cualquier peligro tena que ser producto de la mente
inquieta de Jancy, pero se tranquilizara una vez que llegaran a tierra.
Si alguien hurg en tu arcn dijo Hal , podra ser un ladrn de poca monta. Kirkby, por
ejemplo.
No habra conservado su trabajo tanto tiempo si los pasajeros comenzaran a notar que les
desaparecan cosas, y le encanta el Eweretta. Adems, no faltaba nada y ah haba monedas.
Neg con la cabeza. Seguro que no ha sido nada.
Pero tu instinto no est de acuerdo. Es fiable?
Simon lo mir a los ojos.
Mi instinto? Muy fiable.
Bueno, entonces. Borra al coronel y a su seora. Es imposible imaginrselo. Slo han estado
tres aos en Canad, estn encantados de volver a Inglaterra y no han demostrado tener ningn
inters en las tierras o la poltica del Alto Canad.
Y Shore se ha jubilado aadi Simon.
Todava podra tener propiedades en Canad.
Pero es viejo, frgil y est absorto en sus memorias. Eso nos deja a los Dacre y a la
tripulacin.
No a todos los tripulantes observ Hal. Alguien se habra fijado si un vulgar marinero
hubiera entrado en la carroza.
Uno de los oficiales?
Ligeramente ms posible, pero he hecho cierta amistad con ellos. Ninguno da la impresin de
tener algn inters en Canad, aparte de ciertos lugares favoritos en Montreal.
Dacre, entonces? No lo puedo creer.
En ese momento record sus sospechas de que ciertas palabras eran cdigos y pens acre,
tierra.
Es muy ambicioso dijo Hal , y hace unos aos pas un tiempo en el Alto Canad.
No vea las horas. De su primera noche en tierra firme, pero tambin de que comenzaran su
vida juntos. De presentarla a su familia en Brideswell, a sus amigos. De verla relajarse y olvidar sus
miedos entre los Pcaros. De establecer su casa, su hogar; una casa en Londres, donde podran
ofrecer veladas o fiestas poco numerosas, informales. Nada que fuera amedrentador para ella, y l
no deseaba de ninguna manera llevar una vida de opulencia.
A pesar de que volvi a sonar la campanilla, se le acerc para ahuecar las manos en sus pechos
y a besarle la nuca, en la que se enroscaban delgadas guedejas de pelo dorado sobre su
blanqusima piel. Baj los labios por los delicados huesos de su espinazo, la sinti estremecerse y
not que se le endurecan los pezones.
Ella apoy todo el cuerpo en el suyo, y l crey orla suspirar: Debemos irnos.
Volvi a sonar la campanilla.
Siempre podramos comernos mutuamente.
Ella se ri, como si fuera del todo una broma, y se apart para ordenar las cosas en el arcn. S,
era ordenada por naturaleza. Antes de cerrar la tapa arregl el cordn de una de sus enaguas en
forma de ese.
Ya est. Si alguien vuelve a hurgar ah, lo sabremos.
Ingenioso, pero quienquiera que sea no volver aqu. Ya debe saber que los papeles estn en
otra parte.
Estn seguros en la cabina de Hal?
Nuestro ladrn tendra que matar a Oglethorpe y a Treadwell para cogerlos, y eso
ciertamente yo no lo intentara. As que s, estn seguros. Vio en sus ojos que ella segua
preocupada por la seguridad de l. Y yo tendr cuidado tambin, te lo prometo aadi.
Esa noche se fueron a acostar con la esperanza de desembarcar al da siguiente, pero antes del
alba los despertaron los rugidos de una tormenta.
Jancy logr bajarse de la cama y, afirmndose en un poste, mir por el ojo de buey. El agua
golpe el cristal de la abertura y ella retro
cedi asustada, chillando. Una sacudida del barco la hizo retroceder ms y entonces vio el cielo
negro de nubarrones, y tuvo la seguridad de que el barco se estaba volcando. Otra sacudida la
arroj hacia delante y Simon logr cogerla y sujetarla, sujetndose l a un poste.
Estaras ms segura en la cama! le grit, para hacerse or por encima de los rugidos y
crujidos. Podra atarte a la cama.
Cuidado con tus costillas! grit ella. Tenemos que vestirnos.
Para qu?
Si tenemos que abandonar el barco no voy a hacerlo slo vestida con el camisn.
Diciendo eso cogi su ropa y se tendi en la cama a ponrsela; el lado levantado le impeda
caerse. Pero tena las manos casi paralizadas por el terror. En el ocano un barco slido poda
resistir una tormenta, pero en el Canal, con Inglaterra a un lado, Francia al otro, las islas dispersas
como trampas, una tormenta haba hecho naufragar a muchos barcos.
Cuando estuvieron vestidos salieron al saln, cogindose de asidero en asidero. El coronel,
Dacre y Hal ya estaban ah, en la sala tan fra y oscura como la cabina, porque en una tormenta
como esa era muy peligroso encender la estufa y las velas. El suelo pintado ya estaba cubierto por
ms de un dedo de agua.
Voy a ir a prenderme las orillas de las faldas grit Jancy a Simon.
Afirmndose bien en los asideros volvi a la cabina y una vez ah se agarr a un poste y le llev
un momento reunir las fuerzas y serenarse. No podan irse a pique, estando tan cerca del final.
Pero si el enemigo deseaba ver muerto a Simon, el alboroto podra darle una oportunidad. Busc
los imperdibles y consigui subirse los bordes y prenderlos. Se puso la chaquetilla, su sencillo chal
y los guantes, se lanz hacia la puerta, consigui abrirla, con dificultad, y sali al saln.
Simon la llev a sentarse en una silla junto a la mesa. Dado que la mesa estaba fijada al suelo,
era probablemente el lugar ms seguro. l le pas su jarra.
Grog.
Ella bebi un trago de la mezcla de ron y agua, no consigui tragarlo todo y se ator. Era casi
puro ron.
Tenemos agua dulce fresca, por lo menos dijo Kirkby llevndole una jarra. Eso es lo
bueno de la lluvia.
Sabe dnde estamos? le pregunt el coronel. Con relacin a la orilla, quiero decir.
No sabra decirlo, seor. Lo veremos cuando llegue la luz.
Podra ser condenadamente tarde gru el coronel.
Qu crea que podran hacer?, pens Jancy. Abandonar el barco, supuso. Pero coger las
barcazas con esa tormenta equivaldra a un suicidio.
Estaba temblando de miedo y eso la avergonzaba. Cuando Simon la rode con un brazo y la
apoy en l, lo mir a los ojos. Te amo, Simon.
Si moran, quera que eso lo tuviera claro. l apoy la frente en la suya.
Hablas como si creyeras que vamos a morir.
En ese momento Oglethorpe se acerc a Hal a decirle algo en voz baja y luego sali a cubierta,
consiguiendo abrir y cerrar la puerta sin que entrara mucha agua.
Fue marino explic Hal a todos. Est acostumbrado a los barcos. Ha ido a ver qu pasa.
El coronel Ransome-Brown movi la cabeza, asintiendo en gesto de aprobacin. Buen chico.
Apareci la seora Ransome-Brown en la puerta de su cabina, con la bata abierta sobre el
camisn y el pelo oculto por un gorro de dormir. Se vea como cualquier otra mujer, y afligida.
Esto es lo nico que puedo ofrecerles, seoras y seores, pero es necesario el alimento para
combatir el fro, as que coman.
Todos comieron. El pan era rancio y haca das que se haba agotado la mantequilla, pero la
mermelada era buena y alimenticia.
Volvi Oglethorpe, empapado.
Estamos cerca de Inglaterra, pero no muy cerca, creen los marineros. Stoddard conoce bien
su trabajo. Remontaremos esta tormenta.
Jancy lo observ atentamente, intentando discernir cunto era cierto y cunto palabras para
tranquilizar. No hubo manera de saberlo.
Voy a ir a ver dijo Simon, levantndose. Ella le cogi el brazo.
Podras medio ahogarte sin ningn motivo. Tengo ropa seca.
Por el brillo de sus ojos ella comprendi que ansiaba estar fuera, en la tormenta, y no
acobardado ah. l la mir con las cejas arqueadas.
No vas a ser el tipo de esposa que desea tener a su marido en un puo, verdad?
No tuvo que decir ella.
Se qued mirndolo hasta que sali, y slo entonces record que su vida podra estar en peligro
al margen de la tormenta.
Mir alrededor, desesperada. El coronel haba entrado en su cabina con su mujer. Dacre estaba
ah. Shore no, pero seguro que se encontraba en su cama. No haba peligro, entonces, a no ser que
este viniera de un hombre de la tripulacin. Era necesario que alguien estuviera fuera para
proteger a Simon.
Hal. Pero en esa tormenta tener un solo brazo era una grave desventaja. Oglethorpe haba
entrado en la cabina de Hal, seguro que para ponerse ropa seca. Treadwell?
Pero, la verdad, deseaba salir ella a traer a Simon de vuelta a rastras, tal como l hiciera con
ella.
Termin de comerse el pan y se levant. Fue avanzando poco a poco hacia la puerta, consciente
de que si alguien la vea y sospechaba lo que pretenda hacer, se lo impedira. Justo entonces sali
Rebecca de su cabina, afligida, y atrajo la atencin de todos. Aprovech el momento para abrir la
puerta y salir a toda prisa.
El viento casi la arroj al suelo; se agarr a un asidero como si en ello le fuera la vida. Estaba
loca? Estaba loco Simon? Entonces el viento amain un poco, al menos ah, bajo la toldilla. Logr
cerrar la puerta y se qued cerca, aferrada al asidero.
La cubierta estaba azotada por la lluvia y por las rociadas del mar, y cuando le caan goterones
en la cara los senta como latigazos de hielo. Una tmida franja de luz le dijo que el alba estaba
intentando abrirse paso por entre las nubes cargadas de agua, y alrededor slo se vea un caos
oscuro, con la excepcin de los lugares donde tres agitadas linternas arrojaban una luz amarillenta
que permita ver atisbos de cuerpos y caras.
Dnde estaba Simon?
Dese gritar su nombre, pero el viento se llevara el sonido. Los gritos del capitn y los agudos
silbidos que empleaba para dar rdenes apenas se oan por encima del ruido del viento, las olas y
los
crujidos del barco. Observ que las velas estaban enrolladas, con lo que la galerna perda la
capacidad de estrellarlos contra las rocas. Pero se vean hombres arriba trabajando con las jarcias.
Cmo podan hacerlo?
A lo largo y ancho de la cubierta haba cuerdas tendidas, semejantes a tendederos puestos muy
bajos. Los marineros se sujetaban de ellas para ir y venir mientras hacan su trabajo, y para no ser
arrastrados fuera de la borda. Por mucho que deseara buscar a Simon, no sera capaz de hacer lo
mismo. No tena la fuerza para afirmarse y resistir a una ola potente. Era una intil ah. Slo poda
mirar, observar, intentar percibir qu pasaba en ese caos y prepararse para actuar si vea la
posibilidad.
Simon estaba aferrado a una de las cuerdas que salan del palo mayor, teniendo buen cuidado
de no estorbar el paso de los marineros, rindose de s mismo, aunque disfrutando de cada
momento de la tormenta. El viento soplaba con una energa salvaje, e incluso las olas que rompan
sobre la cubierta eran gloriosas.
Era como montar el caballo ms salvaje.
Como la malvada euforia de la batalla.
Como la relacin sexual.
Tal vez era eso lo que le pasaba: pura frustracin.
Asomaban las primeras luces del alba, pero no iluminaban el caos que lo rodeaba; en realidad
lo que hacan era convertir lo negro en confuso gris. Entonces vio a Jancy. Tena que ser un error,
as que volvi a enfocar la vista. S, lo era. En ese mismo instante ella lo vio, lo mir a los ojos con
una expresin de inmenso alivio y solt una mano del asidero para agitarla hacia l.
Condenada idiota!
Se cogi de otra cuerda y ech a andar hacia ella, a trompicones, sujetndose de una cuerda a
otra.
inspiraron fuerte con las bocas juntas, pues el impulso los junt ms, y continuaron besndose,
besndose, besndose.
Continuaron pegados por la ropa mojada y el empuje del viento, congelndose y ardiendo al
mismo tiempo.
Deberamos entrar le susurr ella al odo.
S. Podramos morir congelados.
De neumona.
S.
Pero no se movieron. Pasado un momento Jancy lo apart con un suave empujn.
Cuando te golpeaste, volviste a hacerte dao?
Voy a tener un feo moretn, pero no.
La separacin, aunque leve, dej entrar la cordura.
Entremos dijo l. Al poner la mano sobre la manilla, gir la cabeza hacia ella. Una cosa.
Podemos borrar a Dacre de la lista de villanos.
CCAAPPTTU
ULLO
O 2288
Con la aurora lleg el fin de la tormenta, por lo que a la luz del da el Canal ya era el mar de
aguas agitadas de siempre. El Eweretta y su capitn haban demostrado su vala. Se desplegaron
nuevamente las velas y al poco rato ya iban a buena velocidad.
Kirkby encendi la estufa de la carroza, y mientras se calentaba dos grumetes pasaron fregonas
quitando el agua. La cocina ya deba estar en funcionamiento otra vez porque al poco rato Kirkby
apareci con t y platos de avena con leche para quien le apeteciera. El Eweretta volva a estar en
marcha.
Hal y Simon sermonearon a Jancy por haber salido a la tormenta, pero ella saba que Simon no
lo lamentaba de verdad. Quin lamentara un momento as, ese beso? Si l no tuviera a su familia
y sus responsabilidades podran lanzarse a correr aventuras por sitios donde la identidad de ella
no importara, y al cuerno el mareo.
Despus del desayuno todos salieron a la cubierta a examinar los daos y a regalarse los ojos
con la costa claramente visible de Inglaterra. El capitn pas por la cubierta como un hroe
vencedor, agradeciendo las felicitaciones y pasando elegantemente parte de la gloria a su
tripulacin.
Al pasar junto a Simon se detuvo.
Seor Saint Bride, como comprender, hemos pasado de largo por Plymouth y no puedo
retroceder. Pero puedo ofrecerle desembarcar en Poole, porque haremos una parada ah para que
baje el reverendo Shore.
Poole nos va igual de bien, capitn. A qu hora llegaremos?
Al atardecer, si todo va bien. Mire aadi apuntando , ese es el promontorio de Portland,
y la baha de Swanage no est mucho ms adelante.
Simon mir a Jancy.
En casa, por fin dijo, envindole con los ojos un mensaje especial sobre baos y cama.
Ser mejor que vayamos a hacer los preparativos.
Tan pronto como entraron en la cabina, Jancy abri el arcn y vio que el cordn estaba tal
como lo haba dejado. Debo de haberme imaginado el problema.
Por qu piensas eso? La tormenta no le dio ninguna oportunidad a un villano.
Supongo que no, pero la nica posibilidad era Dacre y, como ves, en realidad es un hroe.
Eso me hace ms feliz. A m tambin sonri ella.
Unos marineros les subieron los bales que necesitaban y comenzaron a guardar sus cosas.
Jancy pens que le convena prepararse para la separacin poniendo sus cosas aparte de las de l,
pero no vio la manera.
Les dije a los Dacre que contactaramos con ellos cuando nos detuviramos en Londres dijo
l. Suponiendo que el Eweretta ya haya llegado.
Ella le pas un rimero de ropa interior.
Por qu? Detenernos en Londres, quiero decir.
Tengo amigos que deben de estar ah. Stephen Ball para empezar. l sabr qu debo hacer
con los papeles. Estoy impaciente por pasar todo ese asunto a otros.
Amigos, pens ella. Apoyos para l. Ella, en cambio, estara sola en el mundo.
Cuando terminaron salieron a cubierta, donde la mayor parte de los pasajeros estaban
contemplando los verdes promontorios sobre acantilados marrones, que anunciaban la vista de
las torres de iglesia de los pueblos. En cada ensenada se vea un grupo de casitas de pescadores y
a estos agitar las aguas del Canal con sus barcas, de las que de tanto en tanto se elevaban gritos de
saludo y aclamacin al Eweretta por haber capeado el temporal y llegado a salvo. Ms all se vean
barcos grandes navegando con las velas desplegadas, aunque unos pocos no las lucan todas
debido a las roturas que deberan reparar al llegar a puerto.
Me imagino que algunos han naufragado coment Jancy a Simon, que como ella estaba
contemplando la costa, a la que se iban acercando. Ya todo se vea muy apacible.
Ay de m, s, pero probablemente mucho ms all de donde estamos, en la costa de
Cornualles o Devon. Esa es la tumba de los barcos. Se acerca una barca.
Un prctico. Este debe de ser un puerto difcil. Se gir a sonrerle. Qu agradable es estar
en casa.
l no vea ningn problema en lo que estaba por venir, y ella deseaba ms que nada en el
mundo protegerlo de eso, pero lo aguardaba no slo su confesin sino tambin la noticia sobre el
condado de Marlowe. En eso al menos haba esperanzas; podra ser solamente un rumor, o el
heredero podra haber experimentado una recuperacin milagrosa.
Debemos estar a slo unas cuarenta millas de Long Chart continu l. Podramos llegar
all maana, pero si deseas descansar uno o dos das en Poole, nos quedaremos. Y despus,
continuaremos hacia Brideswell.
Ella deba actuar como si todo eso la involucrara.
Y Londres, qu? pregunt.
Todos los caminos conducen a Londres, recuerdas? Es la nica ruta sensata.
Y nos detendremos ah para ver lo de tus papeles. Esa podra ser su ltima oportunidad
para saber qu pensaba Simon de eso, as que la aprovech. Qu crees que ocurrir? Respecto
a los indios, quiero decir. Crees que alguna vez tendrn un territorio propio?
Soy optimista por naturaleza, pero no, no lo creo. Dejamos pasar esa oportunidad en las
negociaciones de paz. Ahora Estados Unidos no aceptar jams. Y en todo caso, una nacin no
bastara. Los indios son tan diversos como toda Europa, tal vez como el mundo. Algunas tribus son
primitivas, otras muy avanzadas y cultas. Algunas necesitan bosques, otras necesitan mar, otras
frtiles valles o llanuras con bfalos. Incluso hay algunas que habitan por eleccin en las baldas y
heladas tierras del norte.
Qu es lo que deseas o esperas, entonces?
Aparte de un milagro, slo justicia. Cuando les compramos sus tierras, debemos pagar un
precio justo. Cuando hacemos promesas debemos cumplirlas. Y aquellos que los asesinan deben
recibir el mismo trato que aquellos que nos asesinan a nosotros.
Y eso lo dejars en manos de otros ahora?
Mi lugar est aqu, en Inglaterra, y confieso que soy muy Saint Bride como para desperdiciar
mi vida en una causa perdida.
Casi lo hiciste.
All tena una finalidad, pero era tonta, chale la culpa al pelo. A la sangre del Negro
Ademar y a Hereward the Wake.
Fue obvio que l encontr extrao ese comentario, pero dijo: Exactamente.
Jancy contempl la apacible orilla.
Supongo que estamos cerca del lugar donde desembarcaron los invasores normandos y
arrasaron la cultura anglosajona. Fue tan terrible eso? Dices que Hereward hizo la paz con los
normandos, y ahora tenemos paz y prosperidad.
El tiempo entierra los huesos. Ella se gir a mirarlo.
Ha sido un placer viajar con usted, Jane Saint Bride. Tal vez al despedirnos podra tutearme y
llamarme Noli, diminutivo de Oliver?
Jancy retir la mano y sonri levemente. Lo ltimo que necesitaba en ese momento era que un
hombre coqueteara con ella; pero l era amigo de Simon.
Tal vez volvamos a encontrarnos en Londres, capitn.
Esa es mi esperanza. Pero siendo los vientos como son en el Canal, es posible que ustedes
estn en Brideswell antes que nosotros en Londres. No piensa ir al norte a visitar su terruo?
No, como he dicho ya no tengo familia ah.
Pero amistades y vecinos? Muy pocos. Debo irme, capitn.
Cuando lleg a cubierta vio que ya haban bajado sus equipajes a las barcazas para llevarlas a la
orilla. Era el momento de las despedidas. La mismsima Gran Panjandrum se mostr amable a su
manera altiva.
Cuando su marido la lleve a Londres debemos tomar el t, seora Saint Bride.
A Jancy no le cupo duda de que slo fue su imaginacin la que aadi: Y espero que entonces
ya vaya mejor vestida, criatura de humilde cuna.
El coronel le hizo una invitacin similar, aunque de forma ms simptica. Y acto seguido se
quej de que el capitn Stoddard no les permitira pasar la noche en tierra.
Dice que necesita coger la primera marea maana y no va a tolerar que sus pasajeros anden
vagando y se retrasen. Pero por lo menos ha hecho subir a bordo provisiones frescas, y cuanto
antes lleguemos a Londres, mejor.
Rebecca Dacre llor al despedirse, y su marido pareca francamente triste por verlos marcharse.
Tal vez volvamos a verles en Londres dijo. Y s que a mis familiares y amigos de
Cumberland les interesar saber que viaj con la prima de la artstica seorita Otterburn.
Antes eso la habra aterrado, pero ahora ya no.
La bajaron a la barcaza balancendose sentada en el silln del contramaestre, igual que al
reverendo Shore. A Hal tambin lo bajaron as, lo que l debi detestar. Simon y los dos criados
bajaron por la escala. Todos agitaron las manos despidindose mientras los llevaban a la orilla
remando.
Cuando el sol comenzaba a ponerse, todos y todo estaban en tierra firme, en el pequeo
pueblo de Poole. Aunque la tierra firme pareca moverse tanto como el mar.
Jancy se aferr a Simon.
No recuerdo esto de la ltima vez.
Estabas dbil y enferma. Es curioso, verdad? Vamos, colijo que la Antelope tiene
habitaciones.
Ella pens que deban parecer borrachos caminando tambaleantes hacia la Antelope, que era
una antigua y slida posada con la fachada hacia el puerto; pero all los recibieron alegremente.
No tard en estar mirando aprobadora una agradable habitacin, pensando tristemente que
cumpla con las condiciones que soaban ellos a bordo del barco.
No era grande y las ventanas con paneles romboidales eran pequeas, no ms de unos palmos
de ancho y de alto, pero daban a un jardn y dejaban entrar la luz del crepsculo. Las paredes
relucan de limpias, y las cortinas y colcha de la cama con dosel eran de color azul campnula. Las
sbanas estaban recin lavadas, pero, lo principal era que la habitacin no se mova ni ola a la
peste del barco, adems, era tranquila y silenciosa.
Alarg las manos hacia el fuego del hogar, asombrada de lo maravilloso que puede parecer una
cosa tan simple despus de estar mucho tiempo sin ella.
La criada que la haba guiado hasta la habitacin le pregunt:
Se le ofrece algo, seora?
Estaba dispuesta a correr a poner a hervir las calderas ella misma, pero se haba prometido que
le dira la verdad a Simon en la primera oportunidad que se le presentara. Eso significaba ya, as
que le dio las gracias a la criada dicindole que no necesitaba nada y esta se march.
Dnde estaba l? Deseaba acabar con eso de una vez por todas, pero l se haba quedado
abajo a hablar sobre algo con Hal. Del transporte a Long Chart, supona.
Se pase por la habitacin, deseando decirlo y acabar de una vez. Pero tambin deseaba no
decrselo jams, continuar hacia Long Chart, Londres y Brideswell, y desafiar una vez ms al
destino.
Comenz a rezar.
No fue culpa ma, Seor, que me obligaran a vivir una mentira cuando era nia. No fue culpa
ma que mi padre pecara con mi madre. No es culpa ma que sea una Hannasky contaminada.
Entonces pas a negociar.
Aydame, Seor, y dame una segunda oportunidad. Prometo no volver a mentir nunca ms.
Ser la mejor esposa del mundo, la mejor hija para sus padres, la mejor hermana para sus
hermanos y hermanas, la mejor ta para sus sobrinos y sobrinas. Configurar mi vida para hacerlo
feliz, para hacerlos felices a todos. No pido nada para m, fuera de la oportunidad. Que l
comprenda y perdone.
Entr Simon.
La cena est lista.
Ella se gir a mirarlo. Tena que comer?
No te marears con el movimiento de la tierra, verdad? dijo l.
Ante su tono impaciente, se apresur a salir con l. Sus oraciones no haban servido de nada. Y
por qu iban a servirle? Fueron egosmo puro.
Amado Seor, haz que todo resulte de manera que sea lo mejor para Simon.
Comieron en un saln privado con Hal. Ella comi un poco, para complacer a Simon. La comida
estaba deliciosa, despus de las raciones del barco, en especial las limitadas de la ltima semana.
Perca al horno, pechuga de pavo estofada, riones a la florentina, col, coliflor y espinacas frescas.
Cuando el posadero les llev una fuente con peras, ciruelas y uvas, Simon dijo:
Fruta fresca. Veo que sabe cmo llegan los pasajeros de un barco.
El hombre hizo una venia, sonriendo.
Pues, s, seor, lo s.
Cuando termin la comida, Simon se levant. Era el momento. Entonces l le sonri.
Te parece que demos un paseo para quitarnos de encima el vaivn del barco caminando?
Despus de ese mundo tan limitado ahora tenemos millas.
Un paseo al anochecer, pens ella. No poda negarse ese placer tan corriente. Slo una vez.
Pero ya estaba oscureciendo y el aire estaba fro. De pronto comenzaron a caer gotas de lluvia y
volvieron a toda prisa a la posada. Mientras iban subiendo la escalera hacia la habitacin, a ella
comenz a retumbarle el corazn y se le oprimi de sequedad la garganta. Realmente era como
CCAAPPTTU
ULLO
O 2299
Lo fui dejando para despus. Tena miedo de perder el refugio que haba encontrado. Sin l
no tena a nadie, a nadie en el mundo. Tal vez... no s, creo que en cierto modo me llegu a creer
que era cierto, y que si viva sosegada y virtuosamente y trabajaba arduo, sera cierto. Que eso
continuara as para siempre. Lo mir francamente a los ojos, que l tena entornados, como
para protegerse. Pero claro, ese comportamiento mo fue la causa de todos los desastres.
l no lo neg.
Y no estamos verdaderamente casados. Nos...
l la interrumpi levantando una mano.
Necesito pensar, Jane. Nan... Cmo debo llamarte, maldita sea?
La maldicin los sobresalt a los dos.
Jancy? dijo ella. Ese era mi verdadero nombre de la infancia.
Una infancia que an no he confesado, pens. Desesperada comprendi que haba llegado al
lmite de su aguante. Simplemente era incapaz de arrojarle los Hannasky en ese momento.
Lo siento dijo l, casi como si fuera un desconocido con su semblante severo. Tengo que
salir. Slo ser un rato. Para pensar. La clav con la mirada. Te quedars aqu?
Adonde podra ir?
Ca en la teatralidad imaginndote huyendo, arrojndote a la noche o incluso al mar.
Si hubiera deseado ahogarme, he tenido oportunidades mucho mejores.
Pareci que l iba a contestar algo a ese humor mordaz, pero abri la puerta y sali.
Jancy se qued inmvil, y pasado un momento sac su pauelo y se son la nariz. La idea de
huir por la oscuridad o arrojarse al mar s tena un cierto atractivo lgubre, pero ella era una
persona prctica, no le iban esos gestos. Los Hannasky no abandonaban la vida, como no la
abandona una rata arrinconada. Volvi a llenar su vaso de ponche y bebi.
l no la haba repudiado inmediatamente.
Eso le daba una esperanza?
Deba tener esa esperanza? l estara mejor libre sin ella, pero lo amaba, lo amaba tanto como
l la amaba a ella. No contaba algo eso?
Exhal un suspiro. No poda permitirle que continuara con el matrimonio sin decirle que era
una Hannasky, y si se lo deca, entonces seguro que l deseara librarse de ella. Fue saltando de
pensamiento en pensamiento como una mosca desesperada por salir de una botella.
Volvi a llenar el vaso y bebi, pensando por qu le resultaba tan difcil saber qu era lo
correcto, para hacerlo. Los libros de moral y los predicadores desde sus pulpitos lo hacan parecer
todo muy fcil, pero jams le resultaba as a ella.
Se levant, pues le haca falta moverse para buscar soluciones, y entonces la habitacin
comenz a girar. Sus piernas todava no haban recuperado la capacidad de andar por tierra firme.
Cuando tuvo que cogerse del respaldo del silln para no caerse, comprendi la horrible verdad:
estaba borracha!
Empezaron a girar por su cabeza los recuerdos de su madre y otros Hannasky tambalendose,
rindose de sus chistes incoherentes, cayndose unos encima de otros y finalmente todos
despatarrados en el suelo, roncando, con las ropas torcidas.
Mir la cama y se lanz hacia ella, tambaleante. Se tendi con sumo cuidado, se cubri bien las
piernas con la falda y hundi en la almohada la cabeza que le daba vueltas.
As estaba mejor. Y dentro de un rato estara recuperada.
Dentro de un rato...
Simon decidi volver al dormitorio porque no haba ningn otro lugar donde ir. Las salas
pblicas de la posada estaban llenas y no saba de ninguna privada donde pudiera estar. Por los
corredores slo poda pasearse un rato sin convertirse en objeto de curiosidad. Fuera estaba
lloviendo; morir de una neumona no solucionara nada.
Sinti la tentacin de ir a la habitacin de Hal, pero mientras no resolviera qu hacer, cuantas
menos personas lo supieran, mejor.
Haba intentado convencerse de que tal vez Jane, Jancy, su mujer, sufra de alguna forma de
demencia, de una enfermedad causada por estar en tierra firme despus de semanas en el mar.
Era extrao desear que estuviera loca, pero eso no colaba. Por estrafalaria que fuera su historia,
sonaba a cierta; explicaba muchsimo de su raro comportamiento, entre otras cosas el miedo que
observ Hal cuando Dacre dijo que haba asistido a la escuela de Otterburn.
Dacre la recordaba como Janey, no como Jancy. Las iniciales que aparecan en los dibujos, JAO,
eran sin duda las de Jane Anne Otterburn, no las de Nan. Su Jancy no era la dibujante. Durante ese
ao l no la haba visto dibujar nada. Adems, si tuviera ese talento, su Jancy no pondra en sus
obras esas iniciales tan diminutas, como para rebajarse.
Su Jancy.
La mujer a la que amaba, la que para l era aire y sangre vitales.
Fue como si un telescopio se hubiera girado y enfocado. Fuera quien fuera ella, amaba a Jancy
Saint Bride, y no le permitira marcharse. Qu diablos deba hacer entonces?
La nica manera de resolverlo era volver al dormitorio a hablar con ella. La aceleracin de los
latidos de su corazn le dijo que eso era lo que ms deseaba en el mundo.
Entr en la habitacin sin saber qu esperar. Ella no estaba en el silln. Por un aterrador
momento pens que haba huido, pero entonces la vio en la cama, echada sobre la colcha, tan
inmvil y arregladita como un cadver.
Su corazn se salt latidos y corri hasta la cama, pero vio que estaba simplemente dormida.
Despus de arrojarle ese misil se haba echado a dormir, maldita sea?
Fue hasta la mesa a mirar el jarro de ponche y vio lo poco que quedaba. A pesar de todo, se le
curvaron los labios. Su picara y mentirosa mujer estaba durmiendo la borrachera. Ech en el vaso
lo que quedaba de ponche y fue a apoyarse en uno de los postes de roble a observarla mientras
beba.
El viaje, y tal vez otros agobios y tensiones le haban adelgazado la cara, hacindola aparentar
ms edad de la que tena, pero el aire marino no le haba oscurecido esa maravillosa piel de
alabastro. Las pecas seguan salpicndosela de oro, el mismo oro bruido de sus largas pestaas y
su pelo, que le rodeaba la cara en lacias guedejas.
Con su sencillo y manchado vestido pareca una indigente, pero ese vestido le perfilaba la
forma de su cuerpo, ese cuerpo que l haba explorado, deleitndose en l. Aunque no con la
frecuencia que haba deseado. Dese deslizar la mano por el contorno de su pecho y cadera.
No, mientras no hubiera decidido qu hacer.
Era su esposa, su valiente y ocurrente esposa. Si pudiera cambiarla por la tmida y artstica Jane
Anne Otterburn, no la cambiara. Deseaba a esa mujer, Nan, Jancy, comoquiera se llamara.
Deseaba a la mujer que lleg corriendo y osadamente interrumpi un duelo, la que discuti con el
mdico para salvarle el brazo, la que se ri con l en medio de la locura de una tormenta y lo bes
como si pasara un rayo por su sangre.
La mujer de la que estaba enamorado como partido por un rayo.
Incluso admiraba el valor de que tuvo que armarse para decirle la verdad.
Pero si lo que deca era cierto, ella tena razn: interpretando la ley al pie de la letra, no estaban
casados. Ella se haba hecho pasar por otra persona.
Pero estaban casados por intencin, por el cuerpo y el corazn, y un pastor de la iglesia segn
el libro de oraciones. Si l no pona ninguna dificultad y ella tampoco, quin lo sabra? Un vuelco
en el corazn le dijo que eso era lo que deseaba.
Dese que ella hubiera confiado en l antes. Necesitaba que confiara en l.
Entonces record lo joven que era. Segua teniendo dieciocho aos. Slo tena diecisiete
cuando enfrent la tragedia en el mar, cuando segua destrozada por la reciente muerte de la
mujer que la cri y la prdida de su hogar y su pas. No era de extraar que el terror la llevara a
cometer ese error de juicio.
Todo quedaba claro.
Slo era su amadsima Jancy, y l cuidara de ella. Nunca volvera a estar sola ni a sentir miedo.
La llevara a Brideswell y la envolvera en el amoroso calor de su familia. Como fuera, encontrara
la manera de afianzar su identidad.
Tiernamente le quit los zapatos y la movi para poder echar atrs las mantas, sacar los
calentadores y acostarla bien. Dej los calentadores fuera de la puerta, se desvisti hasta
quedarse con la camisa y los calzoncillos, se meti en la cama y cogi en sus brazos a su mujer.
El lo era de los mil demonios, pero Jancy Saint Bride era su preciosa esposa y el mundo se
desviara de su rbita antes que l permitiera que alguien los separara.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3300
Jancy despert, curiosamente mareada, y se acurruc junto a Simon, en una cama grande y
mullida. Maravilloso.
Entonces se acord de todo y se apart bruscamente. Estaba oscuro como boca de lobo, pero
sinti que l se despert.
Te duele la cabeza? pregunt l tranquilamente. Ella lo pens.
No.
Estupendo. Deseas hablar?
Ella dese poder verle la expresin.
Si quieres.
Su clida mano se entrelaz con la de ella.
Veamos primero el punto importante. Deseas continuar siendo mi esposa?
No si eso te perjudica.
Me amas?
Me creeras si te digo que s?
S.
Ella se gir a mirarlo, aun cuando no vea nada aparte de oscuridad.
Entonces, s. Te amo Simon Saint Bride.
Y yo a ti. La atrajo hacia l hasta que quedaron hundidos en el centro de la mullida cama.
Creo que eso lo decide todo. La bes, pero ella desvi la cara y trat de apartarlo.
No, no lo decide. Qu ocurrir si alguien lo descubre? Tienes que pensar en eso, Simon.
Podra ser un escndalo horrible.
Qu probabilidades hay de eso?
Volvi a rozarle la cara con los labios, donde pudo: la sien, la mejilla, y cuando ella gir la cara,
los labios.
Para. Presta atencin!
Ah, pues estoy atento musit l, al parecer divertido. Por los dibujos, es evidente que
erais muy parecidas, y mi impresin es que vivais muy sosegadamente en Carlisle. As pues,
quin te va a acusar?
Tenamos amigas. bamos a la iglesia. Y estaba la tienda. Las clientas.
l interrumpi los atormentadores besos.
Una tienda muy pequea, supongo. Las clientas no eran todas del pueblo?
S.
Personas sencillas?
Personas como nosotras.
Y t no eres sencilla. Perdona. Pero es posible que tus clientas se presenten en Brideswell o
aparezcan por Londres?
No, pero de vez en cuando entraban damas ms importantes a mirar el gnero.
l le haba abierto el corpio, as que pudo besarle un pecho, y ella le haba soltado la camisa,
por lo que pudo acariciarle la espalda. Las piernas enfundadas en las medias se enredaron con las
de l, y se elevaron en la pasin, musitando y gimiendo palabras de amor y deseo hasta que, ya
saciados, acabaron envueltos en un enredo de faldas y sbanas que amenazaron con tenerlos
anudados por toda la eternidad.
Qu poda ser ms perfecto?
Eres ma dijo l, con una voz que casi pareca un gruido. Nada nos separar. Nada,
creme. Confa en m siempre, esposa ma, mi joya, mi corazn.
Jancy cerr los ojos y respir.
Eres ma.
Nada poda ser ms perfecto, y si l deca que as sera, seguro que lo sera. l conoca su
mundo mejor que ella. Le creera.
Un golpe en la puerta despert a Jancy, y descubri que ya era de da, un da radiante. Simon
mascull algo pero se baj de la cama, o mejor dicho lo intent. Seguan anudados. Tironeando
entre los dos para desenredarse, l grit:
Un momento!
Jancy se trag la risa, pero volvi a subirle burbujeando, desde el corazn lleno de dicha. No era
necesario que se separaran.
Soy Hal. Estoy a punto de marcharme.
Simon dej de tironear.
Buen viaje entonces. Nos veremos en Londres. Cuando se alejaron los pasos, volvi a
acostarse, sonrindole a ella. Va a ir a buscar a Stephen Ball. Si est en Ancross, nos lo
comunicar. Si no, seguir hasta Londres. Le acarici la frente, la mejilla y los labios. T ests
tan radiante como el sol naciente.
Ella no se resisti cuando l la bes ni se reprimi cuando la arrastr a la dicha.
Mucho despus, l dijo.
Deberamos levantarnos a desayunar si queremos viajar hoy. Cierto, pero an no nos
hemos dado nuestros preciosos baos. l se ri.
Sugieres, esposa ma, que no estamos en condiciones para estar en buena compaa? Es
curioso como la persona se acostumbra a la suciedad. Muy bien, ir a pedirlos. Le roz los labios
con los de l. Con lo mucho que me encantara ensertelo todo acerca de la Orden del Bao,
sospecho que la Antelope slo tiene baeras pequeas, y tendremos que fregarnos muchsimo.
Se baj de la cama totalmente desnudo y ella se lo comi con los ojos desvergonzadamente. l
sac prendas limpias de una maleta, pero al ponrselas hizo un mal gesto.
Hal iba a dejar aqu a sus hombres con los documentos. Enviar a Treadwell a comprarnos
algunas mudas.
Sali, slo en camisa y pantaln, indiferente al decoro. Jancy volvi a acostarse para repasar
nuevamente su situacin, buscando posibles trampas a la luz del da. Pero su mente no colabor;
bailaba como las motas de polvo iluminadas por el rayo de la luz del sol.
Continuaran juntos.
Perdone, seora, pero no creera las cosas que vemos en un lugar como este. Venga, mtase
en la baera.
Jancy se quit la bata y se sumergi en la exquisita agua caliente, suspirando de placer. La
criada la ayud lavndole la espalda y luego lavarse y aclararse el pelo. El resto se lo refreg bien
ella hasta que le hormigue la piel. Cuando sali de la baera, pidi disculpas por el estado en que
qued el agua.
No se apure, seora. Aqu estamos acostumbrados a personas que acaban de desembarcar.
Yo nunca cruzara el ocano, habiendo visto el estado en que llegan. Sintese delante del hogar,
seora, y le cepillar el pelo hasta que se seque.
Jancy se puso la bata y se sent, llevada por los agridulces recuerdos de Jane cepillndole el
pelo. Solan turnarse en cepillarse mutuamente junto al hogar para secrselo, sobre todo en
invierno, porque, como se deca, el pelo mojado poda matar a una persona.
Tiene un pelo muy hermoso, seora dijo la mujer cepillndoselo. Como una puesta de
sol. No del todo rojo ni dorado. Ya est, entonces. Quiere que se lo recoja en un moo alto,
seora?
Jancy se levant y se pas los dedos por entre el pelo casi seco que por fin estaba tan sedoso
como deba.
No, gracias.
La criada sali y ella volvi a mirarse en el espejo, deseando que Simon llegara pronto trayendo
ropa interior limpia. Y lleg.
Le sonri, pasndose a posta los dedos por el pelo, extendindolo alrededor. Lo vio hacer una
inspiracin. l dej el paquete a un lado y le abri la bata para adorarla con los ojos. No haba
nada ms que pensar, eso le confirmaba cul era su camino. Hara lo que fuera para hacerlo feliz.
Me alegra saber que te doy placer, Simon.
No me imaginaba que existiera este placer. Te deseo ahora.
Ella le tendi las manos abiertas.
Soy tuya.
l la llev retrocediendo hasta la cama, la sent y le ech atrs el cuerpo hasta dejarla de
espaldas, atravesada. Entonces se desaboton las calzas de montar y se abri los calzoncillos, y el
miembro salt hinchado y duro.
Posicionndose sobre ella, la penetr, y aun en esa posicin la sensacin fue la ms perfecta,
tal vez ms perfecta an por estar a la luz del da y cuerda. Con los ojos cerrados y los brazos
extendidos, no hizo otra cosa que sentir cada lenta penetracin, sentir cmo su cuerpo responda
con ms deseo y febril necesidad. Levant las piernas y lo rode en un tipo de abrazo diferente,
exclamando Amor, amor, amor hasta que el cataclismo la dej sin voz.
Con el corazn todava retumbando, abri los ojos.
Esto ha sido maravilloso.
Con los ojos brillantes de risa y algo ms que risa, l le apart las piernas y se incorpor,
retirando el miembro. La mir de arriba abajo, hacindole pasar calor por todo el cuerpo, y luego
se arrodill a besarle ah.
Simon!
CCAAPPTTU
ULLO
O 3311
Despus del desayuno Simon sali con Jancy hasta el coche que los esperaba, sintindose como
si el sol brillara especialmente para ellos. Por fin haba llegado al ncleo del rompecabezas y
encontrado un misterio, pero tambin un inmenso tesoro. Su amadsima mujer era ms fuerte y
ms valiente de lo que haba imaginado, y eso que ya antes la consideraba fuerte y valiente.
Y en ese momento, comprendi, estaba nerviosa.
Un coche de posta dijo ella, como quien dira un dragn alado.
Por supuesto.
La ayud a subir al ligero vehculo, sorprendido de que eso pudiera ser una conmocin para
ella, y entonces record que no estaba acostumbrada a su mundo. Sera un placer ponerle a los
pies todos los placeres y comodidades de ese mundo.
Aqu no caben nuestras cosas dijo ella, acomodndose en el asiento. Dnde estn?
l se sent a su lado y dio a los postillones la orden de partir.
La mayor parte van en carro hacia Brideswell. Si necesitamos algo por el camino, podemos
comprarlo.
Eres muy descuidado con el dinero, seor.
l vio claramente que ella protestaba para ocultar su nerviosismo, y cuando el coche cobr
velocidad, se agarr a su brazo.
Lgicamente l no vio ningn inconveniente en rodearla con el brazo.
Te prometo que ests totalmente segura.
Pero es que vamos muy rpido. Considralo parecido a ir por los rpidos de un ro. Ah,
pero eso s es peligroso.
l se ri.
De la forma ms placentera. Venga, Jancy, disfruta de la aventura porque esto y cabalgar son
mis formas preferidas de viajar.
Estamos seguros en otros sentidos? pregunt ella.
Mir hacia uno y otro lado del coche, donde iban Treadwell y Oglethorpe cabalgando, como
escoltas. Simon llevaba sus papeles en el coche, a sus pies.
Por supuesto. Son simples precauciones. Si haba un villano a bordo del Eweretta ya est muy
lejos. A no ser que quieras sospechar del reverendo Shore, e incluso l contina en la Antelope
recuperndose del viaje.
Ella le sonri, con los ojos ms alegres.
Creo que podra tomarle gusto a este tipo de viaje. Podra aprender a conducir algn tipo de
vehculo?
Por qu no? Y a cabalgar. Yo te ensear.
Por ahora explcame algo ms sobre lord Darius y su familia. Pensar en la propiedad de un
duque me aterra.
l pens que ella se preocupaba demasiado por esas cosas, pero le habl de Dare y su familia y
de lo que poda esperar en Long Chart.
Ella volvi a conmocionarse cuando llegaron a la primera posta, donde cambiaron los cuatro
caballos por otros frescos montados por otros postillones.
Tan pronto! exclam.
Pero a l se le entristeci el nimo al ver las seales de la mala cosecha.
Hay pocas balas de heno y son pequeas coment, medio para s mismo.
Y ms vagabundos aadi ella cuando pasaron junto a una familia de aspecto cansado que
llevaba sus pertenencias en una carreta.
l les habra dado dinero, pero el rpido coche ya los haba dejado muy atrs.
Trabajo por hacer dijo , y de maneras ms sencillas que votando leyes reformadoras.
Las leyes son importantes, como las del trigo. Y seguro que esto tiene ms que ver con el
tiempo. La cosecha ser mejor el prximo ao.
l se gir a mirarla.
Pero la causa ms de fondo es el fin de la guerra y los cambios n el comercio y la industria.
Por las conversaciones que o en Poole, est claro que la miseria est causando disturbios. Pero la
sublevacin no servir de nada. Han colgado o deportado a hombres por violencia. Esa no es la
solucin, pero dado que han bajado los salarios y doblado el precio del pan... Hizo una mueca.
Perdona, no ermitas que te aburra.
Simon! Ay, cunto le gustaba verla ceuda. Esas cosas no podran aburrirme. Me hace
ilusin ser la compaera de un nuevo Hereward luchando contra la invasin de la injusticia. No
entiendo michas de las cosas de las que hablas, pero s mucho ms que t sobre la vida de la
gente vulgar y corriente. Personas para las que veinte libras es la diferencia entre decencia y
desastre. Personas que trabajan a toda hora y se las apaan y remiendan porque no tienen otra
opcin. Personas que sufren por leyes injustas...
Se interrumpi, como si tambin temiera estar despotricando. l le levant la mano y se la
bes.
Somos un equipo perfecto, verdad? Isaiah saba lo que haca cuando nos oblig a casarnos.
Las horas siguientes las pasaron haciendo planes, hablando de qu escao quera ocupar l en
el Parlamento y de dnde viviran. l sugiri que consideraran Brideswell como su casa de campo,
pero, para ser justo aadi:
Deberas esperar a haber estado ah para decidir. Yo la llamo la colmena, y con razn. Est
siempre llena de gente, familiares, criados y huspedes, y todos se sienten con derecho a
entrometerse. Podramos tener una casa propia, para los dos, pero no muy lejos, espero.
Ella le sonri.
No intentes ocultar que te encanta. No has pensado en vivir ah todo el tiempo?
l se ri, aceptando la observacin, pero neg con la cabeza.
Si entro en poltica le dedicar la mayor parte de mi tiempo. Me gustara un escao por algn
lugar bastante cerca de Brideswell para que podamos pasar un tiempo ah o cerca, pero nuestra
casa principal estar en Londres, a no ser que a ti no te guste eso.
Soy chica de ciudad, no lo olvides.
Londres no es como Carlisle. Es grande, populoso, bullicioso y sucio. A m no me gusta.
Ella le apret la mano.
Encontraremos la casa conveniente.
Continuaron haciendo planes, tejiendo un futuro dorado, y Simon pens que tenan por delante
un camino llano, despejado. Hasta que llegaron a Long Chart. Cuando el coche pas por entre los
pilares de piedra, en que estaban tallados emblemas herldicos, y entraron en el largo camino de
entrada bordeado de rboles, l casi no se fij, pero Jancy dej de hablar para mirar con los ojos
agrandados.
Es hermoso, verdad?
Jams haba visto nada igual en toda mi vida.
Su tono no indicaba que estuviera muy fascinada.
Intent mirar con los ojos de ella y vio un parque ms perfecto que el que habra pretendido
crear Dios, y la grandiosa casa extendida sobre una suave colina como una inmensa corona de
piedra dorada.
Eso es una casa? pregunt ella. Es ms grande que York!
Antes que a l se le ocurriera qu decir, ella se gir a mirarlo con la cara muy plida.
Esto no es un lugar para m. Lo siento, pero no puedo sentirme a gusto. No sabr qu hacer.
Es un lugar para ti, como esposa ma.
Pero no sabr qu hacer. Dmelo.
Simplemente s t misma.
Esto soy yo!
El tono brusco lo irrit.
Trata a la duquesa como tratabas a la seora Gore. Trata a Dare como tratas a Hal. Y atente al
viejo dicho donde fueres haz lo que rieres. Jancy, la mayora de las personas se sentiran
abrumadas ante Long Chart. Si te pierdes, pregunta el camino, si deseas algo pdelo a un criado o
una criada, tal como hacas con Sal e Izzy.
Ya estaban cerca de la casa y l quera que ella saliera de ese estalo ya, no fuera a armar una
escena delante de los lacayos.
Esos no son Izzy y Sal mascull ella, mirndolos.
Pero estn empleados para servirte. Cuando trabajabas en la tienda, te molestaba atender a
las clientas?
No.
Esto no es diferente.
Ella lo mir indignada.
Se siente diferente. Uy, ojal llevara un vestido mejor.
Entonces l lo entendi.
Lo siento, cario. No importar; estas personas son amigas, pero debera haber pensado en
eso. El coche se detuvo bajo la puerta cochera. Fjate, ah est la duquesa esperando para
saludarnos y no va vestida mucho mejor que t.
La respuesta de Jancy fue un bufido, pero al parecer comenzaba a serenarse. Y lo que l le dijo
era cierto. La duquesa de Yeovil llevaba un sencillo vestido marrn, un sencillo chal y la cofia que
le cubra el pelo castao recogido no era ms elegante ni ms adornada que la que llevaba ella
debajo de la papalina. Y a su lado estaba Dare, terriblemente ms delgado y plido, incluso
cetrino, pero vivo y sonriente.
Mucho mejor. Si te horroriza verme ahora, imagnate la reaccin de los que me rescataron.
Perdona.
No, no te disculpes, por favor. Soy yo el que debera pedir disculpas. Pasado un momento
aadi: A veces no s muy bien cmo comportarme con las personas.
Dare, conmigo no tienes que comportarte.
Pero a veces no puedo evitarlo. Por favor, aguntame, Simon. Estoy tratando de dejar la
droga, sabes? Me han dicho que dejarla bruscamente puede ser mortal, y que sera
desagradable. Habiendo estado ocasionalmente sin ella, lo s. Pero esto es muchsimo ms largo.
Pasado un momento aadi : No me gusta lo que me hace, pero no me gusta estar sin ella.
He conocido a mujeres as brome Simon.
Y Dare se ri, demostrando que le quedaba una chispa de su antiguo ser.
Me alegra mucho que hayas vuelto, Simon.
A m tambin contest Simon sonriendo.
Llevada por la duquesa, Jancy haba pasado por largusimos corredores revestidos por paneles
de madera, por magnficos salones en cuyas paredes colgaban cuadros en los que hasta los cielos
rasos eran obras de arte. Intentaba tomar parte en la intrascendente conversacin, pero cuando
comenzaron a subir una inmensa escalera ya se senta desesperada. Aunque la duquesa de Yeovil
no tena nada de inquisidora, se sinti exprimida a preguntas.
Le cont que era de Carlisle y que su padre haba sido maestro de escuela ah; eso no pareci
horrorizar a la duquesa. Le explic que se haba ido a Canad cuando muri su madre y que all
conoci a Simon porque l viva en la misma casa. Se las arregl para no darle detalles acerca de la
boda porque no saba qu deseaba decir Simon respecto a eso.
Qu excelente que os conocierais coment la duquesa. Simon siempre ha sido
desenfrenado, as que estoy segura que no le habra convenido una mansa florecilla domstica.
Hemos llegado.
La hizo pasar a una habitacin que le quit el aliento.
Paredes pintadas con flores y pjaros; en el suelo una alfombra floreada que senta sedosa bajo
sus desaliados zapatos. Delicados muebles con un toque dorado y tapizados en seda floreada.
All esperaba una criada, sonriendo, haciendo una reverencia, y vestida mucho mejor que ella,
aun cuando llevaba un delantal sobre un vestido a rayas, y cofia de criada. Cay en la cuenta de
que tena cogidas las manos muy apretadas por los nervios, y se oblig a relajarlas.
Te dejo aqu, querida, para que te refresques. Cuando ests lista, la doncella te acompaar
al saln pequeo de abajo para tomar el t. No pienses que debes darte prisa.
Y as Jancy se qued sola con una criada ms aterradora que la duquesa, aun cuando pareca
tener su misma edad. Aparte de un giro del destino, qu diferencia haba entre ellas?
Su vestidor est aqu, seora dijo la chica de cara redonda, abriendo una puerta.
Esa habitacin era ms sencilla, pero triplicaba en tamao la suya en la casa Trewitt. Tena su
propio hogar y varios armarios y roperos ornamentados y relucientes que se tragaran su pequea
cantidad de prendas.
Y probablemente las escupiran asqueados.
Ah est el agua caliente, seora, y detrs de ese biombo est el retrete con bacn. Esa puerta
da a la habitacin del seor Saint Bride. Ese dormitorio era para ella sola?
Dese despedir a la criada para arreglrselas sola, pero no deba avergonzar a Simon. Dej que
le quitara la papalina y la chaquetilla, y luego le pidi que saliera del vestidor para poder usar el
bacn. Saba que no debera haberlo hecho, pero ella tena sus lmites; de ninguna manera iba a
permitir que una desconocida la oyera orinar.
Despus se lav las manos y la cara, haciendo revisin de la desconcertante multitud de
sentimientos que la embargaban. S, decididamente agradeca la cofia, el broche y el anillo. Eran
insignificancias tal vez, pero le daban algo de dignidad en esa mansin.
Mientras se secaba las manos, encontr cierto agrado en el esplendor que la rodeaba. Entendi
lo que quiso decir Simon cuando le dijo que su nuevo rango le daba seguridad. Las seoras
Entwistle y Cubhouse, las ms ntimas amigas de Martha en Carlisle, jams se encontraran ah. Y si
por un capricho del destino ocurra eso, estaran tan impresionadas que no se atreveran a
declarar que una dama de la casa era una impostora.
Tal vez l tena la razn y ellas ni siquiera lo creeran. Le dijeran lo que le dijeran los ojos,
sencillamente no creeran que poda ser cierto.
Por otro lado, ese era el mundo de Simon, donde todo era ms grande y grandioso, incluido el
desastre. Lo que ocurra en esas alturas era observado, comentado y propagado por todo el pas e
incluso por el mundo. Si el mundo descubra que Simon Saint Bride se haba casado con la hija
bastarda de Tillie Hannasky...
Expuls el pensamiento. Si nadie pona en duda que ella era Jane, eso no ocurrira jams.
Cuando volvi al dormitorio la criada le dijo:
Ha llegado su equipaje, seora. Le dir a los hombres que lo traigan al vestidor y yo me
ocupar de guardarle las cosas, le parece?
Percibi un algo en la chica. No exactamente desdn, pero s el reconocimiento de que la
husped no era lo que deba ser. Su ropa se lo confirmara.
Adopt el aire de la Gran Panjandrum.
No creo que valga la pena, pero lo necesario ha de hacerse. Acabamos de llegar de Canad,
donde slo se necesita la ropa ms sencilla. Una mentira, pero por una buena causa, y sin duda
esa chica no sabra cmo eran las cosas all. Vivamos prcticamente en la selva continu, y
claro, slo llegamos ayer a tierra firme despus de pasar un mes en alta mar. Se estremeci.
Slo agua de mar para lavar la ropa. Voy a necesitar todo un guardarropa nuevo. Toda la ropa est
estropeada.
La criada la miraba con los ojos agrandados.
Buen Dios, seora, qu aventura! Quiere que vea qu se puede hacer en el lavadero de
aqu?
Jancy le sonri sinceramente.
Oh, muy amable.
Y puedo limpiarle sus otras cosas, seora. Un buen cepillo puede hacer maravillas.
Gracias. Creo que ya estoy lista para bajar. Tena la impresin de que haba llevado bastante
bien el asunto, aunque mientras se acercaba a la puerta del saln se prepar para pisar nuevas
arenas movedizas. Pero se encontr en una acogedora sala, bastante modesta, calentada por un
fuego en el hogar, donde la duquesa, Simon y lord Darius ya estaban tomando el t, y no haba
ninguna criada. No tard en relajarse. Tal vez el secreto estaba en no pensar en toda la enormidad
de esa casa sino simplemente en esa ala y en las personas que estaban ah.
Y de repente, sin haber tenido ninguna premonicin de que habra problemas, oy decir a la
duquesa:
Es excelente que hayas llegado por fin, Simon. Tus padres deben de necesitarte
terriblemente.
Por qu? pregunt l, frunciendo el ceo.
Jancy se sinti como si estuviera viendo caerse a alguien. Por qu ni a ella ni a Hal se les
ocurri pensar que la duquesa lo saba?
Vamos, el pobre Austrey repuso la duquesa. Supuse que habas vuelto por eso.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3322
Simon palideci.
Ha muerto?
No, pero morir cualquier da de estos.
Lo siento, Simon dijo Dare, s que ni t ni tu padre habis deseado esto jams.
Pasado un momento Simon pregunt:
No hay ninguna posibilidad de que su esposa est embarazada de un nio?
La duquesa neg con la cabeza.
Lo dudo. El pobre hombre lleva muchos meses consumindose, y se sabra si Dorothy Austrey
estuviera en estado avanzado. Ha recibido el mejor de los cuidados, pero..., lo siento, querido.
Supuse que lo sabas.
Qu lo aqueja? pregunt Simon.
Nadie lo sabe, pero se est consumiendo, pobre hombre. Est en los huesos.
Simon guard silencio, visiblemente presa de negros pensamientos.
Oh, mi amor, pens Jancy, ojal hubieras podido tener el nico da de paz que desebamos
para ti.
Mis disculpas dijo l pasado un momento. Creo que debemos partir maana, duquesa.
S, cmo no. Pero disfrutemos de esta noche. Sonri Oigo a los nios. Dare, le has
contado a Simon lo de los nios?
Lord Darius mir a Simon sonriendo.
An no. He adoptado a un par de nios franceses desamparados. Estamos buscando a sus
padres, pero me temo que me quedar con ellos.
Jancy no detect ningn temor en su voz. Mientras hablaba, lord Darius gir la cabeza hacia
el sonido de voces.
Se abri la puerta y entr una criada, que se inclin en una reverencia, acompaada por un
nio y una nia. El nio, que tendra unos seis aos, tena el pelo castao y vesta pantalones y una
chaqueta caqui; la guapa niita, menor que el nio, de pelo negro rizado y unos enormes ojos
azules, vesta de blanco.
Esos ojos, los dos pares de ojos, se fijaron alegremente en lord Darius, y luego miraron
alrededor, como si quisieran comprobar si haba peligro, pens Jancy. No saba por qu se le
ocurri eso. Entonces los dos corrieron riendo hacia lord Darius. En ese momento entr un gato
negro caminando tranquilamente como si no le interesara en absoluto nada de lo que ocurra,
pero lleg hasta los nios y se situ a sus pies.
Buenas tardes, pap dijeron los dos con un ligero acento francs, y comenzaron a parlotear
sobre lecciones y juegos.
Chss musit l, y ellos se quedaron callados al instante.
Demasiado al instante, pens Jancy. Qu historia habra detrs?
Me encanta que me contis lo que habis hecho en el da les dijo l amablemente , pero
ahora debis saludar a unos nuevos amigos, el to Simon y la ta Jane. Os presento a Delphie y a
Pierre les dijo a ellos.
La nia se inclin en una reverencia y el nio les hizo una venia, pero casi con desconfianza.
Mi pap tiene muchos amigos le dijo el nio a Jancy, como para advertirla.
Eso es maravilloso contest ella.
Los amigos de mi pap, los Pcaros, matarn a cualquiera que nos haga dao. Lo han
prometido.
Pierre le dijo lord Darius en tono de suave reprensin, la ta Jane es amiga tambin. Est
casada con el to Simon, que es un Pcaro.
Los dos pares de ojos se clavaron en Simon.
De verdad? pregunt la niita.
Absolutamente dijo Simon.
Eso pareci resolver todos los problemas y entonces se acercaron a la duquesa a repetirle sus
aventuras.
Todava le tienen miedo a los desconocidos, y en especial a las mujeres que visten ropa
oscura. Ahora hasta el ama de llaves viste ropa de colores.
Jancy encontr extraordinario todo eso, para ser un par de nios desamparados. Si eran sus
bastardos, por qu no decirlo sencillamente?
Cuando capt los ojos de la niita mirndola, le dijo: A m tampoco me gustan los colores
oscuros. No veo la hora de ponerme un vestido tan bonito como el tuyo, Delphie. Eso dio
resultado.
Delphie le sonri de oreja a oreja y se cogi la falda del vestido de muselina con espigas y la
extendi para ensersela.
Es tres jolie, verdad, tante Jane? Y tengo muuuchos.
Los dos volvieron a ir hasta Dare, casi compitiendo por su atencin, aunque era evidente que se
queran mucho entre ellos. Comenzaron a rogarle que fuera con ellos al aula a ver los dibujos que
haban hecho. El se levant, se disculp y se dej llevar, como si no deseara ninguna otra cosa en
el mundo.
El gato sali tranquilamente detrs de ellos.
Cuando se cerr la puerta, la duquesa exhal un suspiro.
No s qu ocurrir si encontramos a sus padres.
Hay probabilidades? pregunt Simon.
Creemos que no. Esperamos, deseamos que no, pero claro imaginaos si tienen unos padres
amorosos que los andan buscando Hizo un gesto de impotencia. Est en las manos de Dios, y
de verdad hacemos lo que podemos. No son hermanos. Delphie no sabe decirnos nada sobre sus
orgenes. O era demasiado pequea o lo que ocurri fue demasiado horroroso. Pierre recuerda un
pueblo, pobreza y unos abuelos, y que su apellido era Martin. Pierre Martin. Es como llamarse
John Smith aqu. Y no puedo evitar rogar que nos los quedemos. Todos los queremos. Pero ahora
aadi enrgicamente, ir a organizar vuestro viaje para maana. Podis coger nuestro coche
de viaje para ir a Londres.
Gracias dijo Simon. Y hay otra cosa. Pensbamos detenernos en Londres para comprar
ropa mejor para Jancy, pero ahora tenemos que llegar a Brideswell sin tardanza.
La duquesa arque las cejas.
Y dnde pensabas encontrar ropa decente en menos de una semana, nio tonto? Ibas a
llevarla a una tienda de ropa vieja? Mir a Jancy de arriba abajo. Creo que tienes la misma
talla de mi hija, querida, que tiene tanta ropa en sus armarios y cajones que estn a rebosar, y no
me cabe duda de que se va a comprar ms ahora que est en Bath. Me permitirs que le haga
espacio?
Jancy mir a Simon y vio que eso era lo que l deseaba.
Le estar muy agradecida, excelencia.
Vamos, entonces.
La llev a asaltar roperos llenos de hermosos vestidos, ms vestidos de los que se hubiera
imaginado que poda poseer una persona; vestidos ms hermosos que los que ella haba tocado en
toda su vida. Y tena razn la duquesa. Todos le quedaban bien, es decir, una vez que la cieron
con un cors.
Haba olvidado que un cors levanta los pechos, dndoles un perfil elegante. Se contempl en
el espejo con un vestido de lanilla marrn con rayas color bronce, cerrado hasta el cuello y
rematado ah con una gorguera. A simple vista poda considerarse sencillo, pero estaba
bellamente diseado y confeccionado. Por fin se senta una gran dama.
Excelente! exclam la duquesa, contemplndola aprobadora. Marie dijo a una de las
doncellas que estaban ayudando , dnde est ese verde salvia? Siempre he pensado que le da
un color cetrino a lady Thea, y seguro que ella est de acuerdo porque no creo que se lo haya
puesto ms de una vez. Pero creo que le sentar bien a la seora Saint Bride.
Las doncellas sacaron un vestido tras otro, y de cada uno la duquesa le aseguraba a Jancy que
no le sentaba bien a su hija o no estaba a la ltima moda de ese ao. Thea no se lo volver a
poner, te lo aseguro.
De repente exclam:
Ropa de luto! Me parece que vas a necesitar un vestido negro antes de que tengas tiempo
de encargarlo.
Debido a las inminentes muertes del conde de Marlowe y de su heredero, comprendi Jancy.
Su abuela, la duquesa viuda, muri durante la temporada de Thea continu la duquesa.
Qu mal momento para vestir de luto. Te aseguro que la alegrar descubrir que esa ropa ha
desaparecido.
Las doncellas sacaron ms vestidos, estos en colores oscuros pero bellos de todos modos.
As mimada y puesta a elegir, Jancy se decidi por el marrn; dos vestidos abrigados para
paseo, uno gris oscuro y el verde salvia; un bonito vestido de seda color marfil y otro en gris y
negro que era claramente de duelo, aunque bellamente bordado y con volantes.
No est por ah el turbante en plata y negro? pregunt la duquesa.
Al cabo de un instante lo sacaron y se lo pusieron en la cabeza. Tuvo que tragarse la risa. Se
estaba convirtiendo en la mismsima Gran Panjandrum.
Tienes que llevar rizos alrededor de la cara, querida.
Lo que fuera, por Simon.
Tiene a alguien que me pueda cortar el pelo?
La duquesa frunci el ceo.
No con destreza, pero hay una manera de peinar con el pelo hacia delante. Envi a una de
las criadas a buscar a una persona llamada Villiers. Ahora chaquetillas, zapatos, guantes, todos
los complementos.
Jancy no tard en tener todos los complementos que iban con los vestidos, adems de una
maleta nueva para guardarlos. Los zapatos le quedaban algo grandes, pero poda ponerse algn
relleno en las puntas.
Se puso el vestido marrn para bajar a cenar, y el pelo peinado por Villiers, que era la doncella
de la duquesa, o peinadora, como la llamaban. La mujer le cepill el pelo a todo lo largo y luego
se lo dobl todo hacia delante, le riz las puntas con las tenacillas y distribuy los rizos alrededor
de la cara.
A ella el peinado le pareci tonto, pero la duquesa le asegur que haca furor entre las mujeres
que no deseaban cortarse el pelo por delante.
Es eso o rizos postizos, querida, y encontrar postizos del color de tu pelo ser difcil.
Eso le pareci peor an a Jancy.
Se puso los pendientes de perla y baj a ver la reaccin de Simon.
l la mir un momento como si no la reconociera. Entonces fue hasta ella sonriendo, le cogi
las manos y se las bes.
Ests exquisita. Menos mal que te encontr antes que otros hombres. Lo ves?
Se refera a que cuando estuviera vestida y peinada as nadie sabra si era Jane o Nan.
Lo veo. Va a resultar, verdad?
Esa noche, en su lujoso dormitorio, vestida con uno de los camisones de seda de lady
Theodosia, Jancy estaba pensando si vendra Simon o debera ir ella a su dormitorio. Ni siquiera
saba si l ya estaba ah. Cuando subi, l segua conversando con lord Darius.
La cena haba ido bien. Cenaron en un comedor pequeo, slo los cuatro, por lo que no fue
aterrador en absoluto. La duquesa y lord Darius se mostraron tan amables que pens que podra
vivir en ese mundo sin agobio.
Mientras no se pusiera en duda su engao, tendra el paraso. De repente sinti la necesidad de
cotejar su apariencia con los retratos de ella y de Jane.
Sac el autorretrato de Jane y lo compar con su imagen en el espejo. No supo discernir.
Decididamente era diferente a la Jane del dibujo, pero si Jane estuviera ah tambin sera
diferente. Los rizos alrededor de la cara le cambiaban la apariencia.
Contempl el autorretrato deseando que Jane estuviera ah compartiendo con ella esa
esplndida casa. Le encantaran todas las obras de arte. En una pared que vio esa noche haba
unos dibujos pasmosos, al parecer de Rafael.
Dej a un lado el dibujo y de pronto algo la desconcert. Mir todos los dibujos otra vez. Y otra
vez. Ahogando una exclamacin corri hasta la puerta del dormitorio de Simon con la carpeta y la
abri. l estaba ah, pero tambin estaba Treadwell ayudndolo a quitarse el chaleco. Retrocedi.
No te vayas dijo l, y luego dijo a Treadwell: Gracias.
Una vez que Treadwell sali, le dijo:
Falta el dibujo, aquel en que estamos Martha y yo.
Ests segura? Tienes que estarlo, pero djame mirarlos. Pasado un momento dijo :
Tienes razn. Debe de haberse quedado en el barco. No te preocupes, enviar un mensaje...
No, si se hubiera quedado en el saln esa noche lo habran encontrado. Despus de eso no
volvimos a sacar los dibujos. Hizo una inspiracin profunda para serenarse; no deseaba hacer el
ridculo. Simon, yo creo que lo robaron, cuando alguien registr nuestro arcn
l le cogi las manos.
Pero para qu? Es muy bueno, pero no de gran valor.
Creers que estoy loca. Y lo creera, pero tena que explicarle su miedo. Dacre pareci
dudar cuando yo le dije que era Nan la dibujante, no yo. Y si l rob el dibujo para llevarlo al
norte y enserselo a la gente para descubrir la verdad?
Se imagin que l descartara eso, pero entonces le frot las manos, pensativo.
Para tener un poder sobre m?
Debe de haber estado conectado con McArthur despus de todo.
No necesariamente. Nunca intent ocultar sus ambiciones, y saba que yo podra dar un
impulso a su carrera. Ella le apret las manos.
Qu debemos hacer, entonces?
Esto no es un desastre, cario. Me siento decepcionado de l, pero lo ltimo que desear
ser propagar la verdad. Cuando juegue su mano sabremos cmo tratarlo. De todos modos, se lo
estropearemos si podemos. Cuando pasemos por Londres le dejar un mensaje a Hal para que vea
si ya ha llegado ah el Eweretta. Si no, l organizar la manera de encontrar a Dacre y quitarle su
arma. Y si ha llegado, descubrir su paradero y har lo mismo.
La cogi en sus brazos y ella se apret a l tratando de encontrar consuelo en el calor de su
cuerpo, en su fuerza, en sus despreocupadas certezas. Qu maravilloso tena que ser sentirse
tan seguro de la victoria.
Detesto vivir sobre este filo de engao.
Cualquier cosa lo vale mientras estemos juntos.
Ella se dej tranquilizar y agradeci su amor, pero estuvo despierta a su lado enferma de
miedo.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3333
Les llev todo un largo da llegar a Londres, aun cuando viajaron por buenas carreteras de peaje
y en ese lujoso coche de viaje. Tomaron habitaciones en la posada Swan y Simon envi a los
criados a buscar a Hal llevando un mensaje acerca de Dacre y del dibujo. Dado el asunto urgente
que ocupaba a su familia, haba dejado los papeles que traa de Canad en la caja fuerte de lord
Darius y en esos momentos no tena que ocuparse de ellos.
Jancy intentaba estar tranquila, pero se senta con los nervios de punta por el miedo de que
Dacre estuviera en Londres y se presentara a denunciarla. Si la idea de l era llevar el dibujo al
norte, su miedo era una estupidez, pero no poda dejar de encogerse cada vez que alguien
golpeaba la puerta. Por suerte se lo haba dicho a Simon, aunque de todos modos poda ocurrir un
desastre.
Y los Hannasky acechaban en las sombras.
Cuando estaban terminando la comida de la tarde son otro golpe que la alarm, pero fue Hal
el que entr, a decirles que todo estaba controlado.
El barco est atracado y ya tenemos vigilado a Dacre. Estn alojados en un hotel. Quieres
enfrentarte a l?
No hay tiempo dijo Simon. Colijo que sabas lo de Marlowe y Austrey.
Que t lo supieras no hubiera cambiado nada.
A Simon se le tensaron los labios, pero dio la impresin de que entenda la relacin de esa
noticia con la de una amputacin. Asinti. Preferiramos recuperar ese dibujo. Stephen est
en la ciudad. l sabr la manera.
Nuestra personificacin de la ley y el orden?
Quin mejor para burlarla? Tambin estn unos antiguos socios de Nicholas.
Quines?
Hal se ech a rer.
Vivo olvidando que te has perdido toda la accin. No te preocupes. Registrar una habitacin
de hotel no es nada.
Robo?, pens Jancy. Le pareci que deba protestar, lo cual era muy raro. Haba supuesto que
ellos eran los rectos y ella la torcida.
Quin ms est aqu? pregunt Simon. Tal vez deberamos tener una reunin.
Justo en ese momento un fuerte golpe en la puerta precedi en casi menos de un segundo la
entrada de una despampanante mujer envuelta en una capa azul zafiro con capucha. La capucha le
cubra toda la cabeza, enmarcando la extraordinaria belleza de su cara. Y cuando se la ech hacia
atrs, dej al descubierto un pelo absolutamente blanco recogido en un complejo peinado. Al
primer golpe de vista cualquiera habra jurado que era una peluca, pero estaba claro que no.
Te he encontrado! exclam la mujer dirigindose a Hal como si fuera la nica persona
presente en la sala. Gracias a Dios. Tema que te hubieras fugado otra vez antes que te
encontrara.
Fugado? dijo l framente, levantndose.
Esa deba ser Blanche, pens Jancy, que lgicamente significaba blanca. La mujer de Hal, la
que supona era de mala fama.
Eso no tiene ninguna importancia para m. Les deseo toda la felicidad del mundo.
Simon Saint Bride es un hombre con suerte dijo Blanche sonriendo, y al instante aadi,
dirigindose a Hal: Qu vamos a hacer respecto a tu familia? Tu madre, tu hermana y su
familia?
Si se niegan a aceptarte, las evitaremos, pero tengo un as. Irnico se toc la manga vaca.
Aceptarn casi cualquier cosa para aliviar mi trgica situacin.
Estaba claro que su familia no reaccion bien a la prdida del brazo. Jancy pens que en alguna
parte de eso haba una leccin filosfica: que todo tiene dos lados, y el sufrimiento puede traer
consigo beneficios en compensacin. Era muy complicado para su cansada cabeza.
Sin duda queremos irnos a la cama dijo Hal, y se ruboriz ligeramente.
Haba verbalizado en voz alta lo que estaba pensando, y su brazo alrededor de Blanche era muy
elocuente, como tambin el ngulo del cuerpo de ella con el de l.
S dijo Simon, al parecer conteniendo la risa. Ojal pudiramos quedarnos para
celebrarlo, pero es necesario que llegue a casa.
No te preocupes por Dacre...
Un golpe en la puerta lo interrumpi, y la persona que golpe se qued esperando que le
abrieran. Simon fue a abrir y se encontr ante un distinguido caballero de pelo plateado.
Seor Simon, me alegra verle de vuelta sano y salvo dijo el hombre, aunque sin sonrer.
Grilling. Pase.
Se hicieron las presentaciones. El seor Grilling era el abogado de la familia en Londres. Sus
bien controlados rasgos casi lo traicionaron cuando Simon le present a Blanche como la novia del
comandante Beaumont, nada menos, pero tena ocupada la mente en otras cosas ms
importantes.
Lamento comunicarle, seor, que esta tarde recib la noticia de que el estado de lord Austrey
ha empeorado. Para ser franco, es posible que ya haya muerto.
No hay ninguna esperanza? pregunt Simon.
El poder de Dios es infinito, seor, pero no. Simon exhal un suspiro y procedi a hacerle
diversas preguntas
al abogado para informarse ms acerca de la situacin. Cuando el abogado se march, se volvi
hacia Jancy.
Te sientes capaz de continuar el viaje esta noche? Si partimos enseguida tal vez podamos
llegar maana a Brideswell.
Jancy no deseaba otra cosa que meterse en una cama, pero acepto.
Dejando todos los dems problemas en manos de Hal, no tardaron en emprender la marcha y
muy pronto iban a la mayor velocidad por la carretera del norte. Llegaron a Ware agotados y tan
pronto como tocaron la cama se quedaron dormidos. Con las primeras luces del alba continuaron
el viaje hacia el norte, despus hacia el este, hacia Louth y luego ms al este hacia el mar.
Ya haba cado la oscuridad cuando pasaron por las serpentinas calles de Monkton Saint Brides,
por lo que Jancy vio poca cosa aparte de sombras y ventanas iluminadas por velas. Slo se dio
cuenta de que haban llegado a Brideswell porque el coche aminor la marcha y vir para pasar
bajo un arco.
ocurri pensar en la intimidad ni en lavarse. Tan pronto como puso la cabeza en la almohada se
qued profundamente dormida.
Simon soport encantado la regaina de su madre e intent ponerle fin con un beso,
intercambiando una sonrisa con su padre. Encontraba tan maravilloso estar en casa que no
lograba imaginar cmo haba soportado estar lejos tanto tiempo. Aunque saba que era ilgico, se
senta como si no pudiera ocurrir nada terrible mientras estuviera en Brideswell.
Y supongo que an no has comido concluy su madre, como si de eso tuviera la culpa l
tambin, y sali en direccin a la cocina.
Ya se haban librado de la multitud, incluso de los renuentes nios, que estaban tan crecidos
que no los reconoca. De buena gana se dej llevar por su padre hasta el atiborrado despacho y all
le hizo una breve relacin de los ltimos acontecimientos, sin mencionar la confusa situacin
respecto a la identidad de Jancy ni lo del dibujo desaparecido.
Su padre estaba ocupado en la compleja tarea de encender su pipa.
Tal vez no es necesario que le digas lo del duelo todava.
A madre? Nunca, si quieres.
Buen Dios, no. Si le ocultas eso, nos despellejar a los dos cuando lo descubra. Lo mir
evaluador. Ests recuperado del todo, hijo mo?
Totalmente, gracias a Jancy.
Bonito nombre ese. Tal vez est embarazada. Lo del desmayo, quiero decir.
Es posible, claro, pero sera muy reciente.
El tema lo azoraba, no saba por qu, como si sus padres no debieran saber que se haba
acostado con una mujer. Era maravilloso estar en casa.
Pero estaba casi tan agotado como Jancy, as que no tard en disculparse y se fue a acostar. Era
algo nuevo acostarse junto a su mujer en su vieja cama, pero lo encontr perfecto, sobre todo
sintiendo su especial aroma a bosque mezclado con todo lo que era hogar. Se acurruc bien
pegado a su calor y se qued dormido al instante.
Despert temprano, cuando slo se insinuaba la luz gris del alba por las rendijas de las cortinas.
El aire estaba fro, pero eso tambin le era familiar, de su juventud. Tal vez debera encender el
fuego del hogar para calentar la habitacin para ella, aunque Jancy no era ninguna florecilla de
invernadero.
Ella estaba de costado de espaldas a l, cubierta hasta bien arriba n las mantas. Se acerc y le
roz el pelo con los labios, muy suave, para no despertarla.
Pero ella se gir, pestaeando y sonriente.
Buenos das.
l le sonri.
Todava no es del todo de da. Vuelve a dormirte.
Ella bostez y se desperez.
No, ya estoy despierta. Mirndolo a los ojos, le pregunt: Cmo est todo?
l suspir y volvi a acomodarse de espaldas.
Todos de buen nimo, pero es una ilusin. Marlowe arde debajo de Brideswell como una
mecha encendida, pero no hablan de eso. Al final le pregunt a mi padre qu noticias tena. Dijo
que Austrey est muy mal y cambi de tema.
Ella se acerc ms y le pas un brazo por encima, para acariciarlo, consolarlo.
Mi padre es un hombre maravilloso continu l, cubrindole tiernamente la mano con la
suya, y es fuerte en muchos sentidos. No evita los problemas.
Entonces eso demuestra lo difcil que es esto para l.
S. Marcharse de Brideswell tiene que ser algo as como impensable.
Entonces, por qu ha de hacerlo? Supongo que no tiene eleccin en cuanto a convertirse en
conde, pero de todos modos puede elegir dnde vivir, verdad?
En sentido estricto, s, pero el condado entraa muchas obligaciones. Un escao en el
Parlamento, un puesto de honor en la corte y cosas de esas. Pero por encima de todo, entraa
Marlowe, la casa. As se llama, slo Marlowe. Se sentir obligado por el deber a vivir ah, al menos
la mitad del ao.
Pero por qu?
l le deposit un beso en la sien.
Como he dicho, por el deber. La casa es inmensa y la propiedad muy extensa. Es la sangre
vital, el sustento para cientos, incluso miles de personas, desde los ms humildes criados a los
poderosos administradores, desde los granjeros de la localidad hasta un ejrcito de hombres de
negocios. Hay granjas, aldeas, pueblos, parroquias, molinos. Incluso los ms pobres sufren sin el
inters y la intervencin personal de un magnate local. Una casa desocupada es como una plaga
en toda una zona.
Alquilarla entonces.
Buen Dios, no. Lo siento.
l not que se encoga al decir eso. La acerc ms a l.
No, cario, eso sera lo sensato, pero no se puede hacer. No una casa como Marlowe. Sera
como sugerir que el duque de Devonshire alquile Chatsworth. Y, adems, los inquilinos nunca
ponen el mismo esmero que un propietario concienzudo.
O sea, que la familia tendr que ir y venir?
Supongo. O tal vez slo mis padres. Los nios deberan llevar la vida que yo llev aqu, con el
espacio de medio condado para jugar y todas las almas de millas a la redonda de amigos o
parientes.
Eso parece maravilloso, pero, mejor que estar con sus padres? Me imagino que la zona que
rodea a Marlowe es agradable tambin.
La zona que rodeaba Marlowe era tan indescriptible como Brideswell, as que Simon no intent
explicarlo.
Es posible. Supongo que esto se solucionar, pero va a ser un lo doloroso, se organice como
se organice. La estrech con ms fuerza entre sus brazos y apoy la cabeza en la de ella.
Gracias a Dios por ti, mi amor, t eres mi roca y mi fuerza.
Ella aument la presin de sus brazos alrededor de l.
No s cmo puede ser eso siendo t mi sangre y mis huesos, pero le doy las gracias a Dios.
Not que l se tensaba, ponindose alerta. Qu pasa?
Jancy haba estado en Brideswell menos de un da, y sin embargo en las despedidas sinti la
pena de marcharse. Haba vuelto a aparecer la multitud, pero de la mayora segua sin saber
siquiera quines eran.
La joven que llevaba en brazos al beb era Mary, la esposa de Rupert, hermano de Simon; l era
el administrador de la propiedad y viva con su familia en la casa. Una nia llenita y nerviosa y otra
llenita y callada eran Lucy y Jennifer, hermanas menores de Simon, pero no distingua cul era
cul. Los ms ancianos eran un abuelo materno, una abuela paterna y un to abuelo y una ta
abuela a saber de quin.
Haba otras personas mayores que igual podran ser parientes o criados jubilados, y dos nios
cuyas identidades no haba logrado descubrir. La consolara saber que eran bastardos aceptados;
eso hara menos escandaloso su nacimiento.
Claro que no le gustara que fueran bastardos del padre de Simon. Deseaba creer que sus
padres se queran tanto como parecan quererse. Cuando estaba arreglando el equipaje cay en la
cuenta de que esa era su primera experiencia de una familia feliz, y deseaba que eso fuera cierto,
como modelo para su futuro.
La madre de Simon la abraz de una manera ms cariosa de lo que jams haba hecho la poco
demostrativa Martha, y con lgrimas en los ojos.
Cudalos por m, querida ma.
Pareca considerar la partida de su marido y su hijo como si fueran a hacer el viaje a Canad y
no slo a Nottinghamshire, que estaba a slo cincuenta millas. Pero tal vez ese era el efecto de
Brideswell. Cuando el coche de postas emprendi la marcha se sorprendi sorbiendo por la nariz,
para tragarse las lgrimas, mirando al montn de personas agitando las manos y a los muchachos
corriendo a los lados, hasta que pasaron bajo el arco y entraron en un mundo ms grande y ms
ancho.
Se apoy en el respaldo y se acomod, pensando que su vida haba sido un continuo
movimiento desde haca un buen tiempo. Le habra gustado hablar con Simon sobre su familia,
pero compartan el coche con su padre, as que decidi simplemente preguntar acerca del destino
que llevaban.
Dijiste que Marlowe es una casa grandiosa. Es como Long Chart?
Grandiosa de una manera totalmente diferente. Sabes de arquitectura? Es palladiana.
Eso no significa nada para m dijo, sin importarle reconocer su ignorancia.
Construida al estilo de Andrea Palladio explic el padre, arquitecto italiano del siglo
diecisis. Escribi libros sobre la arquitectura clsica, villas romanas y esas cosas. En el siglo
pasado muchas personas adoptaron sus ideas y por desgracia el to abuelo Marlowe fue una de
ellas.
Consiste terci Simon , en fachadas que se parecen a la Acrpolis y un vestbulo central
que se eleva hasta una gran claraboya, a imitacin de un atrio romano. Dado que Inglaterra no
goza del clima de Italia, el efecto es un fro terrible. Tal vez para compensar el fro, el estilo aade
casas ms pequeas, llamadas villas, unidas por corredores, en las que se hace la vida normal.
Pero Marlowe es muy admirada. Personas de todo el mundo viajan ah para verla.
Era imposible saber qu opinaba Simon de la casa, pero su padre emiti un sonido que bien
podra haber sido un gruido o un gemido.
El parque se equipara al de Long Chart en belleza continu Simon. Hay un lago bastante
cerca de la casa, y la refleja en los das calmados. El efecto es extraordinario, sobre todo por los
rboles oscuros que se alzan detrs. Ella sonri ante su tono.
Lo haces parecer el escenario apropiado para una novela gtica
No, nada de eso. No hay corredores polvorientos, ni capillas antiguas ni escondites para
curas. El edificio en su conjunto se acab de construir hace sesenta aos, y un ejrcito de criados
la mantienen limpsima. Y cualquier esqueleto de monje desaparecera en un instante.
La conversacin pas a otros asuntos, principalmente entre padre e hijo, comentando la
situacin general, de la localidad, la nacin y el resto del mundo.
Jancy se limitaba a escuchar y a aprender, impresionada por la forma como ellos daban por
sentado que todas esas cosas eran asuntos suyos y, hasta cierto punto, su responsabilidad.
Cuando hablaban de problemas, como la pobreza y disturbios, por ejemplo, los comentarios
siempre iban acompaados de una propuesta de accin.
El linaje de Hereward the Wake.
El linaje de ella no era otra cosa que problemas e irresponsabilidad. Se quit a los Hannasky de
la cabeza. Simon ya haba tomado medidas para tratar con Dacre y crea que nunca saldra a la luz
su engao. Que as fuera.
Comenz a hacerle ilusin la idea de tener un pequeo papel en la direccin del destino de una
nacin, y la divirti or a Simon intentando convencer a su padre de que un escao en la Cmara
de los Lores no era slo una carga, y que podra aprovecharlo para favorecer las causas rurales tan
queridas a su corazn. El seor Saint Bride prometi incluso hacer valer su influencia en la lucha
de Simon por la justicia en Canad, aunque aadi, con un fingido ceo:
Supongo que acabar liado con esos Pcaros tuyos. Londres. Qu incordio.
Viajando con esa lujosa eficiencia, llegaron a Marlowe por la tarde, y ella se asom a la
ventanilla para echarle su primera mirada. No necesitaba asomarse. Algunas grandes casas buscan
la intimidad detrs de murallas y rboles o se asoman coquetamente por detrs de colinas y
bosquecillos bien cuidados. Marlowe, en cambio, se exhiba a plena vista.
Por ese lado el parque era casi llano, poco boscoso. Y estando la mayor parte de los rboles
desnudos, la resplandeciente casa blanca se vea desde millas de distancia, enmarcada por detrs,
como dijera Simon, por las copas de elevados y oscuros rboles de hoja perenne.
Y s que pareca un templo griego, la parte central rematada por un frontn triangular sostenido
por altos pilares. De cada lado salan alas curvadas, con la hilera de casas o villas, que eran copias
en miniatura de la casa central, cada una con su frontn triangular y pilares. Como plntulas,
pens, y en su desmadrada imaginacin vio a jardineros podando brotes de casas a toda prisa, no
fueran a llenar todo el parque.
Las alas curvadas podran haber semejado un abrazo de bienvenida, pero para ella, Marlowe se
mostraba distante; no deca: Entrad a calentaros, sino: Admirad mi belleza e inclinaos con
respeto. Agradeci llevar puesto el elegante vestido negro de lady Thea Debenham.
El coche se detuvo al pie de dos inmensas escalinatas. All los esperaban unos sombros criados
para abrir la puerta del coche y guiarlos por la escalinata hasta las enormes puertas blancas,
coronadas por el escudo de armas tapado por un crespn.
Cuando entraron en la casa ella pens que un ejrcito de criados les dara la bienvenida, pero
esa fue la nica que sinti. Enseguida entendi que en esa casa haba reinado la enfermedad
durante mucho tiempo, y ahora la haba visitado la muerte. Tanto los lacayos con el pelo
empolvado como las criadas uniformadas llevaban signos de duelo, ellos brazalete y guantes
negros, ellas cofia y delantal negros.
Tal vez la enfermedad y la muerte explicaban el fro general, pero ese inmenso vestbulo
iluminado por una claraboya abovedada no podra ser acogedor jams. El suelo y las paredes eran
de mrmol gris. Y en las paredes, a intervalos regulares, se elevaban pilares negros hasta la mitad
de la altura, formando hornacinas donde se disponan estatuas clsicas.
No haba ni una sola nota de color.
Podran calentar esa casa los Saint Bride, o se congelaran ah hasta morir? Sinti alivio cuando
apareci un caballero con un elegante traje negro, les hizo una venia y les dijo:
Lady Austrey les espera, seores, seora.
Lo siguieron por un corredor.
Fuera del vestbulo, la casa s tena cierto colorido. Al girar por el corredor (tena que ser de una
de las alas), vio que las paredes estaban pintadas de azul para destacar mejor los cuadros de
paisajes. Pasaron por una puerta y entraron en otro vestbulo, este pequeo, con las paredes
recubiertas por paneles de exquisita madera dorada. El gua golpe una puerta y entraron en una
habitacin slo oscurecida por las cortinas corridas. Era un saln de tamao modesto, con
alfombra floreada, y bien calentado por el crepitante fuego en el hogar.
La delgada mujer que se levant del sof, vestida de negro riguroso, tena que ser la viuda, la
prima Dorothy, lady Austrey. Ella despidi a la criada que la acompaaba y les sonri con evidente
esfuerzo.
To Sim, gracias por venir. Y Simon, no saba que habas vuelto. Qu bueno es eso para todos.
Siento mucho haberte enviado a llamar, pero hay muchas cosas. Hizo un gesto vago. Asuntos
legales, el funeral. Necesitan ser tramitados y yo sencillamente no puedo hacerlo.
Jancy se haba imaginado que lady Austrey estara serena, porque la muerte no podra haber
sido una conmocin, pero tal vez haba tenido esperanzas hasta el final. Se vea absolutamente
agotada, y tal vez la delgadez de su cara, que le pronunciaba los huesos, no era su estado natural.
El padre de Simon le cogi la mano, la sent, y tom asiento a su lado.
Por supuesto que no, despus de todo el tiempo que has pasado cuidndolo. Simon y yo nos
ocuparemos de todo, no temas, querida ma. Cmo est Marlowe?
Ella suspir y neg con la cabeza.
El seor Saint Bride tambin suspir.
Ah, bueno. Te presento a la esposa de Simon, Jancy. Te parece bien que te acompae
mientras nosotros vamos a ver cmo estn las cosas? Y qu hay de lady Taverley o una de tus
hermanas?
Ya le envi recado a mi madre, pero est en Harrogate. Espero que llegue maana. Mir a
Jancy y trat de sonrer. Lo siento. Qu manera de conocernos.
Lamento mucho su prdida, milady, permtame, por favor, que cuide de usted.
Oh, no me llames milady, por favor. Tutame, llmame prima Dorothy.
Jancy hizo un mal gesto por su error, pero no se dej distraer por eso. Mir a los hombres.
Yo me ocupar de las cosas aqu.
Simon se lo agradeci con una sonrisa y padre e hijo salieron.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3344
La prima Dorothy continu hablando, explicando en detalle los tratamientos, muchos de ellos
horrorosos cuando los mdicos se fueron desesperando. Las mejoras resultaban pasajeras, y todo
llev a una agona larga y dolorosa y finalmente a la muerte.
Jancy habra preferido no or nada de eso, pero esperaba que ese desahogo fuera un alivio para
la pobre mujer.
De pronto lady Austrey se interrumpi y exclam:
Vamos, qu estoy haciendo? Y t que acabas de llegar de un largo viaje! Te apetece un t?
Comida? Qu hora es?
Jancy le cogi la agitada mano.
No te preocupes de esas cosas, prima Dorothy. No es mi deseo tomar el mando de tu casa y,
adems, Marlowe es mucho ms grande e imponente que todo lo que yo he conocido en mi vida,
pero permteme, por favor, llevar las cosas de la casa por ahora.
Los ojos hundidos la examinaron.
Me parece un abuso, una molestia. Eres muy joven. Pero claro, supongo...
... que algn da esto ser tuyo, oy Jancy. Muy, muy lejos en el futuro, afortunadamente.
Por el momento, firmeza equivala a piedad.
No ser ninguna molestia dijo. Te apetece un t, prima? Cundo comiste por ltima
vez?
Lady Austrey pareci perdida, mirando hacia el espacio. No lo s.
Tal vez la pregunta debera ser Cundo fue la ltima vez que dormiste?. Se la hizo y aadi:
He perdido a personas muy queridas para m, y s lo que es. Djame que te acompae a tu
cama. Estars ms cmoda y se te puede llevar una bandeja.
La rode con un brazo, la levant y la llev hacia la puerta. La mujer estaba en los huesos.
Dnde est tu dormitorio?
Es la habitacin contigua, pero... pero ah est Aeneas.
Jancy estuvo un momento sin entender. Ah, su marido muerto.
Dnde dormas este ltimo tiempo?
En un jergn. Ah.
Y ahora qu? Poda acomodarla en un sof o divn, pero necesitaba una cama. Entonces le
vino una idea. Las hijas, estaran las pobrecillas abandonadas por ah en alguna parte?
Prima Dorothy, dnde estn tus hijas?
Las envi a casa de mi hermana hace unas semanas. Bueno, menos mal.
Deseas pedirles que vuelvan?
Ah, no. Los funerales son muy deprimentes. Ir a reunirme con ellas una vez que su padre
est enterrado.
Lo dijo en tono enrgico, categrico, como si temiera que alguien, tal vez ella, fuera a insistir en
que se quedara.
Ah, por supuesto dijo, en tono tranquilizador.
Qu hacer? Entonces cay en la cuenta de que en alguna parte tena que haber un dormitorio
preparado para Simon y ella. Confiando en que Dorothy sera capaz de sostenerse en pie un
momento, fue a tirar del cordn. A los pocos segundos apareci un lacayo.
Dnde vamos a dormir mi marido y yo? le pregunt.
En el ala de huspedes, seora.
Haba un ala especial para los huspedes? Rogando que la viuda no pusiera objeciones a estar
lejos del cadver de su marido, dijo al lacayo:
Llvenos all.
Recorrieron el largo corredor, ella apoyando gran parte del ligero peso de Dorothy, pasaron por
el vestbulo central, luego por una biblioteca y entraron en la otra ala. El lacayo abri una puerta y
accedieron a un dormitorio acogedor de modesto tamao.
Llvese nuestro equipaje le orden , y busque a la doncella de lady Austrey. Diga en la
cocina que enven t y algo ligero para comer. Pens rpido. Y dgale al ama de llaves que
deseo verla en la biblioteca. Y quiero una bandeja con t ah tambin.
Por lo menos saba dnde estaba la biblioteca, y no tena la menor intencin de volver a la otra
ala si poda evitarlo. Deba ordenar que enviaran algn refrigerio a Simon y a su padre? Pero no
tena ni idea de dnde estaban, y si necesitaban comer, eran muy capaces de pedirlo ellos mismos.
Muy bien, seora dijo el lacayo y, cogiendo las maletas, sali.
Llev a la viuda a sentarse en un silln, cogi una manta, la cubri con ella y se la remeti por
los lados, pasmada por su manera de tomar el mando. Tal vez sus diversas experiencias difciles la
haban endurecido. Su roca, le haba dicho Simon. Sera su roca si poda.
La breve visita a Long Chart haba sido una preparacin fabulosa. Si hubiera llegado slo con la
experiencia de Brideswell, igual estara tan anonadada como la viuda.
Lleg la doncella, que era la que estaba con la prima Dorothy antes. Tena los ojos hinchados,
pero estaba deseosa de hacer lo que fuera necesario. Tal vez quera proteger su puesto al lado de
la viuda. Ella lo entenda, pero lo que no entenda era que la mujer no hubiera cuidado bien de su
seora obligndola a comer y a dormir.
Deseaba que la prima Dorothy se acostara, pero se le ocurri que tal vez no deseara que una
desconocida la ayudara a desvestirse, as que esper hasta que trajeron el t y la viuda hubo
bebido una taza con bastante azcar.
Convenza a su seora de acostarse le orden a la doncella y se march.
Sigui el corredor hacia la casa central, agradeciendo que la disposicin de Marlowe fuera
sencilla; no haba corredores labernticos. En realidad, era un conjunto de cubos bien definidos. En
la biblioteca la estaba esperando una seora de pelo cano y cara triste, y en una mesita entre dos
sillones junto al hogar estaba la bandeja con el t.
El ama de llaves hizo su reverencia y se present como la seora Quincey, ama de llaves de
Marlowe durante ms de treinta aos, y empleada ah toda su vida.
Jancy crey detectar un tono de desafo y le flaque la seguridad. Daba la impresin de que se
precipitaba alegremente a tomar posesin de la casa antes que enterraran a un amo y cuando an
no haba muerto el otro?
Roca, se dijo, y se sent en el silln junto a la mesita con la bandeja.
Tome asiento, por favor, seora Quincey, para que hablemos sobre cmo llevar todo esto.
El padre del conde muri hace cuarenta y dos aos, seora, pero creo que lo instalaron en la
capilla.
Hay una capilla?
Ah, s, seora, a continuacin del vestbulo grande.
Muy bien. Cmo lo hacemos?
En media hora se organiz una pequea procesin. La encabezaron Simon y su padre, seguidos
por seis lacayos que transportaron las andas en que yaca el vizconde muerto y detrs su apenado
ayuda de cmara. Avanzaron lentamente por el corredor del ala oeste, pasaron por el vestbulo
principal y entraron en la pequea capilla de mrmol claro.
Jancy observ el tiempo suficiente para comprobar que todo iba bien y corri a ordenar que
sacaran todo del dormitorio y lo limpiaran a fondo. Eso era ms un rito que una necesidad, aunque
cuando era desconocida la causa de la enfermedad eso siempre era una prudente precaucin.
Ella no tena la menor intencin de dormir ah, por un montn de motivos. Haba observado, sin
embargo, que en esa ala haba otros dos dormitorios, adems del comedor pequeo y el saln.
Sera como una casa pequea si no le faltara la cocina y las dependencias anejas.
Al parecer el ala para huspedes era casi idntica, pero no tena su propio comedor. Las otras
dos alas, las de la parte de atrs, si bien eran igual de elegantes por fuera, eran ms funcionales.
En una estaba la cocina y las despensas y en la otra el establo.
Dio la orden de que prepararan otro dormitorio en el ala de huspedes para Simon y ella, y
pas a ver a la prima Dorothy. Estaba profundamente dormida. Despus de hacer un repaso
mental para ver si quedaba algo por hacer, llam a una criada para que la ayudara a asearse y
cuando estuvo lista sali a buscar a Simon y a su padre para preguntarles si les iba bien comer a
esa hora.
Les iba bien, y les sirvieron una comida ligera muy apropiada. Los tres tenan hambre, y
mientras coman hicieron los planes para el funeral. Dado el estado del conde, sera un funeral
sencillo, con slo personas de la localidad.
La administracin econmica de la propiedad era ms compleja. Durante la larga enfermedad
del conde, Austrey lo haba llevado todo, y durante la enfermedad de este, Dorothy y los
consejeros haban llevado a cabo sus deseos. Ahora Dorothy se haba puesto en manos del padre
de Simon, pero l no tendra autoridad hasta que el conde se recuperara lo suficiente para
autorizarlo; y esa recuperacin se vea muy improbable. Al da siguiente llegara el abogado de la
familia para solucionar eso.
Despus de la comida Jancy se tom un tiempo para hablar con Simon.
S lo poco que te gusta este tipo de administracin. l sonri.
Y esta vez no hay ninguna Jancy para guiarme.
Sin duda los funcionarios del condado son mucho ms capaces que yo.
A l le bailaron los ojos de travesura.
Slo en ciertos aspectos ridos.
No seas travieso.
Ojal tuviera el tiempo para serlo. Despus dijo, y la bes.
Ella desperdici un rato deseando poder quitarle todas esas cargas de los hombros y despus
llam a la seora Quincey para que le ayudara a recorrer la casa.
En la casa principal se asom a un buen nmero de esplndidas salas y aposentos y slo pas
de largo por el Dormitorio Condal, que daba al vestbulo grande; all el conde de Marlowe
avanzaba con muchsima lentitud hacia la muerte, al parecer atendido en todo momento por tres
criados y un mdico.
Hizo un rpido recorrido por el complejo edificio compuesto por la cocina, las despensas y las
dependencias y luego el del establo, de lo que no saba nada. En el stano de la casa principal
estaban el lavadero, la destilera, los almacenes y la bodega para los vinos, adems de los cuartos
de los criados. Ah s que haba todos los corredores labernticos que se quisiera, y estaban, como
dijera Simon, limpsimos.
Al parecer las criadas tenan sus habitaciones en los ticos, a cada lado de la inmensa claraboya.
Cmo las calentaran en invierno?, pens, pero se record que eso no era asunto suyo.
Esa noche cuando se fue a acostar le dola la cabeza y deseaba estar con Simon. Haca horas
que no lo vea. Ya acostada, cay en la cuenta de que durante cinco noches consecutivas haba
dormido en camas diferentes, y entre medio viajado y corrido de aqu para all. Con razn le
pareca que el mundo giraba a su alrededor.
Lleg Simon por fin, visiblemente tan agotado como ella. Tan pronto como se meti en la cama,
se acurrucaron abrazados.
Has hecho un trabajo extraordinario aqu, Jancy Saint Bride. S lo desagradable que tiene que
ser esta casa para ti.
He tenido mis momentos de terror, pero la pobre Dorothy necesitaba ayuda, y el manejo de
esta casa no es tan diferente del de la casa Trewitt, tratndose de camas, comida y una taza de t.
Ojal esta propiedad y sus finanzas fueran tan sencillas como las de Isaiah.
Le cont las experiencias del da, bastante parecidas a las de ella Dejando aparte las
complicaciones legales, la propiedad estaba bien administrada y podra navegar con poca ayuda.
Y no se puede dejar que navegue as? No logro imaginarme cmo va a ser feliz tu familia si
se traslada aqu.
Lo s. Pero una casa grande es como un barco. Incluso con buen tiempo, alguien tiene que
estar constantemente al timn.
El personal me parece excelente.
Eso nunca dura mucho tiempo. Y qu sentido tiene tener criados sin nadie a quien servir?
Jancy record la imposibilidad de tener un chef ah y suspir. Tal vez los dos suspiraron juntos.
Pero no vale lo mismo para Brideswell? pregunt. Tampoco debera quedar
desocupada.
Se esperar que yo haga de ella mi casa principal.
Dado su cario por su casa, a ella le sorprendi detectar resignacin en su voz, no placer.
Y a ti no te gustara? pregunt, para tantear.
La agricultura me aburre. Seguro que eso se debe al pelo de Ademar. En todo caso, no sera la
misma casa.
Una muerte, como haba pensado ella.
Los nios y los mayores deberan quedarse... Se interrumpi; eso no era una solucin.
Entonces percibi una cierta tensin en el silencio de l. Dacre? Los Hannasky?. Simon, qu
pasa?
l le acarici suavemente la mejilla con el dorso de la mano.
Nada terrible, cario. Segn como lo mires, supongo. Detestas esta casa?
Detestarla? No. Por qu iba a detestarla?
Te gusta, entonces?
Ella no logr comprender adonde quera llegar l.
Es hermosa, pero fra.
S.
Simon. Simplemente dime qu es lo que te preocupa, por favor.
l suspir y la mir a los ojos.
No quiero imponerte nada, pero... Deseo quitarle esta carga a mi padre antes que le rompa el
corazn.
El condado? Puedes hacer eso?
No, pero puedo ofrecerme a vivir aqu. Puedo hacer de esta casa mi residencia principal y
encargarme de su administracin. Como conde, l vendra a visitarla, por supuesto, pero l y el
resto de la familia podran continuar como siempre en Brideswell.
Vivir ah?
Pero t amas Brideswell.
S, pero para visitarla. Nunca esper hacer de ella mi casa hasta que muriera mi padre y,
como te he dicho, el trabajo de Brideswell, ocuparse de la tierra y de los inquilinos, no es la vida
que elegira. Deseo un escao en el Parlamento, una casa pequea en la ciudad y Brideswell para
las visitas al campo.
Pero si asumes la responsabilidad de Marlowe...
No continu; l entenda las consecuencias. Dese protestar en contra de ese sacrificio tan
grande, pero eso estaba en la naturaleza de l, y era parte del motivo de que lo amara tanto.
No ser lo mismo aqu dijo l. Mi padre y mi abuelo, y probablemente todos sus
antepasados, han administrado las propiedades de Brideswell y han intervenido de cerca en todo
lo que concierne a Lincolnshire. Los zarcillos Saint Bride pasan por todos los campos y entran en
todas las casas, aunque de una manera benigna. Marlowe es ms... ms distante.
Ms como una mquina?
S. Al fin y al cabo, en sus aos mozos Marlowe no llevaba una existencia rural. Resida en
Londres y en la corte e incluso en Pars antes de la Revolucin.
O sea, que de todos modos podras ocupar un escao en la Cmara de los Comunes? Al
menos hasta que te conviertas en lord Austrey.
Incluso entonces. Austrey es un ttulo de cortesa. No tendr un escao en la Cmara de los
Lores mientras no sea el conde de Marlowe. No ser tan terrible, Jancy. De todos modos podemos
tener una casa en Londres. De hecho, el condado posee una.
Sin duda no la casa pequea y acogedora de que haban hablado, pens ella, pero no lo dijo. El
hablaba como si quisiera convencerla, pero ella saba que lo que intentaba era convencerse l.
Todo est bien en el mundo cuando mi Jancy est en l. Se baj de la cama. Siento que
me viene la poesa. Todo est bien en el mundo cuando mi Jancy est en l. Tiene el pelo precioso
pero va y se lo recoge con horquillas.
Ella le hizo una mueca, riendo.
Soluciona todos los problemas y canta como un pardillo.
Idiota!
La amo, la adoro, la quiero, y en eso est toda la verdad.
Le sopl un beso y entr en el pequeo vestidor.
Ella se qued sentada en la cama, rodendose las rodillas y sonriendo como una idiota, como lo
haba llamado a l.
Despus hizo lo que deba y fue a tirar del cordn para que viniera una criada a ayudarla a
vestirse. No tena ms remedio si quera ponerse el vestido negro de lady Thea. Mientras se vesta
pens que tena la urgente necesidad de tener ms ropa de luto, pero en esos momentos no tena
ni idea de cmo proceder al respecto.
Atravesaron la casa principal hasta llegar al comedor de la familia, donde ya estaba el padre de
Simon sentado a la mesa.
Despus que el lacayo les llev el desayuno, Simon lo despidi e hizo la sugerencia.
Su padre lo mir sorprendido.
Qu? No, no Simon, de ninguna manera te voy a echar encima esa carga. T deseas trabajar
en el Parlamento y estoy seguro de que vas a servir bien a la nacin.
Eso espero dijo Simon con hbil despreocupacin. Pero una casa de campo no es algo
malo para un poltico, padre. Y espero poder usar libremente la casa de la ciudad.
Pero puedes tenerla sin asumir la responsabilidad de esta propiedad. No intentes decirme
que de repente le has cogido el gusto a la administracin de propiedades, porque s que no es as.
Dicho eso enterr el cuchillo en su bistec como si eso fuera el final del asunto.
Claro que no dijo Simon, pero esta propiedad prcticamente funciona sola. Reconcelo,
padre, aparte de los dems problemas, te aburriras aqu. Es una joya perfecta. No hay que
construir nada. El parque desafa la idea de mejoras. Y dado que los inquilinos y los hombres de
negocios de la localidad estn acostumbrados a un trato fro y distante, igual los llevaras a la
rebelin intentando mejorar su situacin.
El seor Saint Bride lo mir indignado, pero movi la boca, y a Jancy le pareci que se le estaba
formando una lgrima en el ojo.
Hay ms an continu Simon, Jancy ha propuesto que vivamos agradablemente en esta
ala, y dejemos la casa grande para fiestas y reuniones sociales importantes. De verdad, padre, no
hay nada que deseemos ms.
Aunque las palabras de Simon eran ciertas en su contexto, Jancy tuvo la impresin de que su
padre no se dej engaar. Pero se le escap la lgrima y se la limpi con el pauelo.
Gracias, gracias, mi queridsimo hijo. A tu madre se le rompera el corazn si tuviera que
dejar Brideswell, sabes?
Lo s dijo Simon sonriendo, y no podemos tolerar eso.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3355
Dejando a Simon con su padre, Jancy sali del comedor sintindose feliz porque las cosas en
general se estaban solucionando. Jams habra elegido vivir en una casa como esa, pero podra
convertirla en un hogar, y lo hara.
Fue a visitar a la prima Dorothy y la encontr igual de agotada y afligida, pero vio claro que
deseaba retomar la direccin de la casa. Sin duda estar ocupada le hara bien, as que le expres su
gratitud, y entonces se qued sin saber qu hacer.
Volvi a recorrer la casa, disfrutndola como husped. Era realmente bella en sus proporciones,
y las figuras clsicas en bajorrelieve, los hermosos adornos en yeso en el cielo raso y las obras de
arte eran una maravilla para ella. Pero sencillamente no lograba entender por qu alguien
construa una casa para impresionar, sobre todo cuando la familia viva la mayor parte del tiempo
en un anexo. Adems, Marlowe no era ni siquiera especialmente accesible para quienes podran
desear entrar a admirarla. Pens si sera escandaloso abrirla al pblico algunos das, das en que
todos, incluso los Hannaskys del mundo, pudieran entrar a mirar boquiabiertos.
Le interesaron los retratos familiares, y vio que si alguien de esa rama de los Saint Bride haba
heredado el pelo del Negro Ademar, no qued registrado. Claro que durante el siglo anterior o
ms, los hombres solan llevar peluca.
Sin poder estarse quieta, se puso una capa y sali a caminar para contemplar la casa desde
fuera. Sali por la terraza de atrs, de la que bajaba una ancha escalinata a los senderos de un
jardn formal, que se vea tan meticulosamente cuidado como la casa. No se formaba musgo en los
senderos y en el suelo ni siquiera haba una hoja cada.
Vio a unos cuantos jardineros, aunque supuso que habra muchos ms; todos se alejaban
discretamente para no estorbarla. Habra preferido tenerlos cerca. La sensacin de estar sola en
ese inmenso campo desierto era perturbadora. S que podran abrir los jardines para quienes
quisieran visitarlos. Los jardines, como la casa, se haban hecho para exhibirlos.
Pero deseaba un jardn normal, como los de las casas de Carlisle y York, una parte para flores
perfumadas, una parte para frutales, una parte para huerta. Arrug la nariz al imaginarse el
escndalo que armara cuando plantara sus propias hortalizas.
Se sent en el borde de una silenciosa y calma fuente en cuyo centro se elevaba un enorme pez
de piedra que seguro que en verano arrojaba agua, contemplndolo todo, buscando un lugar
apropiado para una pequea huerta. Quedara horrenda, supuso, si la dispusiera justo al lado de
su casa villa. Se gir a mirar hacia el otro lado de la casa, donde haba unos templos en miniatura e
incluso unos pilares quebrados que sugeran que en otro tiempo se alzaba ah una casa romana.
Casi seguro que no.
Una enorme casa de piedra en la distancia le record que tendran vecinos ricos. Las
preocupaciones volvieron a inundarla como la humedad. Vivir ah significara formar parte de la
sociedad, de la lite rural. Tendra que ofrecer cenas y bailes, tal vez para personas como la seora
Ransome-Brown.
Pero los Hannasky eran buenos para imitar, se dijo, pensando en cmo adopt el aire de la
Gran Panjandrum ante la criada de Long Chart. Pero pensar en Dacre y el dibujo la inquietaba. Si
Hal no haba logrado tratar con l, qu podra estar buscando?
Dinero? Eso no sera un problema en el mundo de Simon, aunque la fastidiara darle aunque
fuera un penique.
Influencia? Lo mismo, no deseara favorecer a nadie con esas condiciones, pero l pareca
inteligente y trabajador as que tal vez no sera algo tan corrupto.
Pero ellos tendran que vivir bajo la amenaza de la revelacin, sujetos a infinitas peticiones y
exigencias. Eso sera intolerable, y ahora que Simon se iba a hacer cargo de Marlowe y no tardara
mucho en convertirse en lord Austrey, el descubrimiento de sus orgenes sera un escndalo
horrible. A ella la excluiran de la buena sociedad y eso sera insoportable para l.
No lograba entender cmo se dej tranquilizar por l. Ni siquiera haban tocado el tema de que
su cambio de identidad pona en peligro la validez de su matrimonio. Recordaba haber sabido de
un caso en que a un heredero se le negaron el ttulo de su padre y las propiedades vinculadas al
ttulo porque el tribunal concluy que su padre no estaba legtimamente casado con su madre en
el momento de su nacimiento. Un hombre poda legar su propiedad a quien quisiera, pero un
ttulo tena que pasar a su hijo mayor legtimo.
Y si Dacre era lo bastante listo para esperar a que ellos tuvieran un hijo? Entonces tendra un
poder tremendo sobre ellos. Ahora no era el momento para decirle esas cosas a Simon, pero lo
hara.
Y detrs de todo, acechaban los Hannasky. Y si Dacre se pona a averiguar quines eran sus
padres? Le habra explicado Martha su secreto a otra persona aparte de a Isaiah?
Por el rabillo del ojo vio un movimiento y se gir a mirar, suponiendo que vera a un jardinero.
Entonces se levant.
Capitn Norton! Qu hace aqu? Para compensar el tono descorts sonri. Estamos de
luto, pero sea bienvenido. El Eweretta hizo una navegacin tranquila hasta Londres?
Muy tranquila. Desembarcamos hace varios das. He estado viajando.
A qu habr venido?, pens ella. No lograba imaginrselo.
Y se enter de que Simon estaba aqu? Vamos hacia la casa, hgame el favor.
l ech a caminar a su lado.
Hermosa propiedad es esta. Y todo ser de Simon algn da, colijo, adems de Brideswell.
Algunas personas nacen bienaventuradas, verdad?
Ella podra decirle lo que opinaban de esa bienaventuranza, pero no le vio sentido.
Tiene familia en esta regin? pregunt, pensando dnde alojarlo si quera quedarse.
No, he venido a verla a usted, Nan Saint Bride. Ella se detuvo y se gir lentamente a mirarlo.
Pero si usted fue el padrino de Simon en el duelo!
l se encogi de hombros, relajado, ligeramente divertido, como un gato que hubiera atrapado
a un ratn.
No fui lo bastante rpido para comprender lo que ocurra. Se te ve muy bien, Nan. Toda una
gran dama ahora. Pero creo que si te encontraras cara a cara con tu antigua vecina la seora
Entwistle, ella sabra la verdad.
Jancy intent aplastar el miedo que le haca retumbar el corazn y le haba resecado la boca.
Qu desea?
Jancy pens que Norton reaccionara furioso ante ese fro tono despectivo, pero tal vez
comprendi que en cierto modo haba obtenido lo que vino a buscar, porque simplemente se dio
media vuelta y se alej algo tambaleante.
Tardamente mir alrededor, preocupada de que hubiera algn criado. Estaba en campo
abierto y no vio a nadie, as que tal vez nadie oy lo que se dijo ah.
Pero alguien podra haberlos visto.
Aunque slo habra visto una pelea.
De todos modos, se senta como si se hubiera abierto la caja de Pandora. La verdad ya estaba
fuera y, pese a la amenaza de Simon, tal vez no volvera a cerrarse nunca.
Simon se gir a mirarla.
No hablar.
Pero me siento como si se hubiera abierto el suelo bajo mis pies. Simon, quin ser el
prximo y qu desear?
Nadie. Si alguien te denuncia como a Nan, no Jane, le diremos que se vaya al infierno.
Pero es posible que yo haya transgredido la ley!
Lo dudo, pero si es as, conozco excelentes abogados.
Ella vio que l segua rodeado por un residuo de furia y violencia, y se estremeci. No deba
insistir, al menos no en ese momento, estando l bajo el peso de la muerte del conde, arrojado a
una situacin nueva y no deseada. Le cogi las manos magulladas.
Lo siento, cario. Lo del conde. l se encogi de hombros.
Se esperaba.
De verdad que ahora soy lady Austrey?
Exager, para impresionarlo. La ley exige esperar hasta estar totalmente seguros de que
Dorothy no est embarazada, y en caso de que lo est, hasta que d a luz. Aunque ella est segura
de que eso es imposible, tendremos que esperar un tiempo.
Y qu ocurrir mientras tanto?
En teora la propiedad la deberan administrar fideicomisarios, pero en la prctica tendremos
que hacerlo nosotros. A su debido tiempo padre tendr el ttulo de conde de Marlowe y yo ser
Austrey. Nuestro hijo mayor, si tenemos un hijo varn, ser lord Bruxlow, pobrecillo. Le
desapareci la tensin y le puso las manos en los hombros. Cmo ests? Perdona que te haya
asustado.
Estoy bien.
No poda decirle que lo que ms la asust fue l. La asust con su violencia, pero tambin
porque pareca resuelto a enfrentar al prximo acusador con la verdad. No lograba ni imaginarse
todas las consecuencias de eso, pero una predominaba horrorosamente en su mente.
Se moj los labios.
Simon, no podemos reconocer que yo soy Nan, no Jane.
Por qu no? No es lo ideal, lo concedo, pero t cometiste ese error de juicio en un momento
de agotamiento nervioso y afliccin. Sin duda eso es mejor que permitir que gusanos como Norton
nos chantajeen.
He mentido una y otra vez sobre eso, a muchas personas.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3366
Deseo que los futuros condes de Marlowe tengan tus caractersticas. Conocerte a ti, mi amor,
me ha hecho comprender que lo importante es lo que somos. Sean cuales sean tus orgenes,
Jancy, eres oro puro.
Simon...
Calla. La aristocracia britnica est plagada de ladrones y asesinos. Nosotros tenemos un
pirata en el rbol genealgico.
Pero, Simon, y si alguien lo descubre? Tal vez no entiendes...
Ah, s que lo entiendo. Tenemos Hannaskys en los alrededores de Brideswell. Los Cockerton,
por ejemplo, y la familia Strubb. S, sera ms sencillo si el mundo nunca supiera quin fue tu
madre, pero si alguien se entera, miraremos fijamente a esa persona hasta que baje los ojos.
Te excluirn. A m jams me aceptarn en ninguna parte.
Te aseguro que los Pcaros nos aceptarn, y dudo que la alta sociedad les vuelva la espalda a
ellos.
Jancy no supo qu decir, no supo qu pensar. l hablaba de su mundo, por lo tanto tena que
saber, pero ella no le crea. l deseaba que las cosas fueran as, pero ella no lo crea posible.
Se lo dijo.
l le cogi el brazo, lo pas por el suyo y ech a caminar.
Volvamos a la casa. Tenemos que hablarlo, pero no quiero perderte, Jancy, y no te perder.
Cuando se acercaban a la terraza, pregunt: Quin ms sabe quin fue tu madre? Esas
vecinas?
Dudo que Martha se lo haya dicho a alguien aparte de Isaiah. Lo encontraba vergonzoso.
Entonces la mayor parte de los problemas estn resueltos dijo l, sin hacer caso de la
ltima frase.
Pero y los Otterburn? Tienen que saber que yo no pertenezco a su familia.
Subieron los peldaos de piedra bajos.
Las familias suelen dispersarse muchsimo. En Canad conoc a un Saint Bride que jams
haba odo hablar de Brideswell. Remontamos el parentesco hasta una poca en torno a la Guerra
de las Rosas. Pero no importa, no lo ves? Si alguna vez sale el tema, reconoceremos que Martha
se invent la historia escocesa para encubrir la indiscrecin de su marido. Esa es la belleza de la
verdad.
Entraron en la casa, ella pensando, con esperanza e incredulidad, si de verdad l podra disipar
todos los problemas. La llev hasta el dormitorio que ocupaban y le ayud a quitarse la capa.
Entonces la mir con los ojos muy serios.
S hay algn otro secreto, Jancy, por piedad, dmelo ahora.
Ella cerr los ojos para contener las lgrimas.
No, ninguno, te lo prometo. Perdona, Simon, mi intencin era decrtelo todo en Poole, pero
me falt el valor. Y deseaba demasiado vivir contigo.
l le limpi las lgrimas.
A este respecto no hay nada que sea demasiado. Y dudo que tu deseo sea ms grande que el
mo. Eres mi vida, Jancy. Sin ti, me morira.
Ella senta lo mismo, y se besaron como si fueran el aire y la sangre el uno para el otro. l se
apart primero. La llev a sentarse en el pequeo sof y se sent a su lado.
Para hacer esto tenemos que estar preparados. Quin ms puede presentarse para
mordernos?
Ella se estremeci ante esa imagen.
Los Hannasky. Tienen que saberlo. Entonces lo pens. Aunque lo dudo. No recuerdo que
nadie mencionara nunca a mi padre. Mi madre... Sinti arder las mejillas. Nadie le haca
preguntas sobre quien haba engendrado a sus hijos.
Comprendo dijo l arqueando las cejas, aunque pareca ms divertido que horrorizado. O
sea, que es posible que tu madre nunca le dijera a su familia quin era tu padre?
S. Aunque eso segua avergonzndola, lo dijo : Igual ni ella misma lo habra sabido si yo
no hubiera salido tan parecida a l.
Entonces slo lo sabe tu madre. Es probable que lo diga? Ella fij la vista en el fuego,
pensndolo.
Ha pasado tanto tiempo... y yo era una nia. Lo mir. Yo la quera. Cuidaba bien de
nosotros, a su manera despreocupada.
Cuntos hermanos tienes?
Cuatro, por entonces. Como deca ella, los bebs llegan con mucha facilidad.
Cay en la cuenta de que haba hablado con el acento de su madre al decir eso y se ruboriz.
Cuando lo mir vio que l estaba sonriendo.
Por fin estoy comprendiendo de dnde viene mi pcara y descarada Jancy.
No digas eso!
Pero es que me gusta mi picara y descarada Jancy. No veo la hora de conocer a tu madre.
No empieces a imaginarte cosas romnticas dijo ella, triste. Una vez la vi en la calle, unos
tres aos despus de que me dejara con Martha. Estaba sucia, harapienta y borracha, grosera. Lo
nico que sent fue terror, de que pudiera cambiar de opinin y llevarme con ella.
Pero no te llev. Supongo que ella te ense a echar la suerte.
Esa fue la ta Sadie.
Y lo de los gusanos?
La nani Hannasky.
Bendita nani Hannasky. Estoy en deuda con ella, y con tu madre, por ti, as que tal vez
debera devolverles el favor.
Aceptarn dinero, seguro. Pero luego querrn ms.
Excelente. Mi amor, pinsalo, es mi deber cuidar de tu madre y de su familia.
Simon, qu ests tramando?
l se desliz hacia abajo por el asiento, con aspecto de estar muy complacido consigo mismo.
Dnde viven?
En los caminos dijo ella, y suspir. Viajan desde la primavera al otoo, haciendo trabajos
eventuales, a veces venden caballos, a veces mendigan. Roban y cazan en cotos privados si
pueden salir impunes. En invierno viven en una casa que tienen en la zona de los pramos. Es una
granja, pero est destartalada y la tierra es tan dura que no se molestan en trabajarla.
O sea que si les encuentro una buena granja no la trabajarn?
Lo dudo. Yo era una nia repiti, pero creo que les gusta vivir como viven. A m me
gustaba bastante, fuera de los meses ms fros del invierno y cuando alguien se meta en
problemas con la ley. Para empezar, en Abbey Street detestaba estar encerrada en casa, y siempre
en el mismo lugar.
Simon, que haba estado contemplando el cielo raso, la mir.
Estoy dispuesto a apostar que tu madre tena tu bien en su corazn. Te encontr un buen
hogar, y nunca te caus problemas, verdad? No iba a mendigar, no intent convencerte de que
robaras algo.
No, nunca. Nunca contact conmigo. Yo creo que me llev a la casa de Martha porque estaba
preocupada. Yo destacaba mucho entre los Hannasky debido a mi coloracin, y eso atraa la
atencin. La gente pensaba que podran haberme robado. Tillie se rea de eso, diciendo que los
bebs llegan con tanta facilidad, pero a los Hannasky no les gusta llamar la atencin. Y luego
estaba el to Lemuel, que haba empezado a tratarme de una manera rara. Lo mir. Sabes lo
que quiero decir?
S. Tengo la sensacin de que me va a caer bien tu madre.
Ella se limit a mover la cabeza. Si l insista en ese inslito encuentro, se enterara de la
verdad. Pero ya no tema que la rechazara por eso.
Record cuando le dijo que era oro puro.
Tal vez debera intentar disuadirlo de esa locura, pero no lo hara.
Suponiendo que no nos equivocamos respecto a tu madre, es remota la posibilidad de que
alguien descubra que eres Hannasky de nacimiento. El que seas bastarda es slo un hecho
desafortunado. La afable aceptacin por parte de personas importantes le restar importancia a
eso.
Y lo de que soy una embustera empedernida? Viv en York hacindome pasar por la sobrina
de Isaiah Trewitt.
Y aqu tienes una prima Dorothy que ni siquiera es prima ma. Yo tengo dos parientes a los que
llamo to y ta que no son parientes sanguneos.
Seguro que he hablado de Martha como si fuera mi madre.
Fue tu madre adoptiva.
En el barco, en el Wallace, les dije que la que muri era Nan Un error de juicio debido a tu
afliccin, confusin y fragilidad
Y en el Eweretta?
Eras Jane Saint Bride.
Pero hija de Archibald Otterburn y de su esposa.
Qu curioso sentirse triunfante por haberse anotado un punto que le destrozaba el corazn.
No recuerdo que hayas asegurado ser la hija de Martha. A no ser que lo hicieras en alguna
conversacin privada.
Debo de haberlo dicho. Cuando Dacre comprendi que yo tena que ser la niita que vean en
la Academia Otterburn.
Ests segura?
Ella lo pens, ceuda.
No.
Cmo podra estar seguro Dacre, entonces? Esa es la belleza de esto, sabes? Cuntas
personas pueden jurar respecto a los detalles de una conversacin intrascendente? Las personas
suponen cosas, pero eso no es lo mismo, y si se les dice firmemente que entendieron mal, lo
aceptan. Menos mal que no hay ngeles anotando todo lo que hacemos y decimos.
Yo crea que los haba. l sonri.
Si es as, parece que no vuelven a leer lo que han escrito en esta vida.
Y los dibujos? continu ella.
Firmados por Jane Anne Otterburn. Por qu alguien va a creer que dijiste que t eras Jane si
reconociste que no sabas dibujar? Ella se llev las manos a la cabeza y se la presion con los
dedos.
Esto no puede resultar. l le baj las manos.
Creme, resultar. Por pura y fabulosa casualidad, no hemos tenido tiempo de darle a mi
familia ningn detalle que necesite correccin o explicacin. Y no olvides el as que tenemos.
Quin le va a causar problemas a lady Austrey, esposa del futuro conde de Marlowe?
Chantaje replic ella.
Ya has visto como soluciono yo lo del chantaje.
Eres extraordinariamente formidable.
Entonces confa en que voy a hacer esto.
No me siento digna de eso. He mentido, Simon, a muchas personas, incluido t.
El acall sus protestas con un beso.
Confa en m, Jancy. No diremos nada ni le daremos importancia, pero a partir de ahora
vamos a proceder como si t hubieras sido siempre Nan Otterburn, el pecadillo de Archibald
Otterburn.
Ella lo mir. Qu hombre, lo amaba con ms que locura.
Muy bien. Voy a creer que tienes la razn. Ah, pero hay una cosa... Al ver su expresin se
apresur a continuar: No, no es un secreto! Pero nuestra boda, Simon, yo creo que podra
haber algo irregular en ella. De verdad yo crea que podra liberarte porque t creste que te
casabas con otra persona.
El fraude es motivo de invalidacin, sin lugar a dudas, pero a los ojos del mundo yo saba la
verdad tan bien como Isaiah. La nica persona a la que podra haberle dicho otra cosa es a Hal, y
podemos confiar en l. Entonces le levant las manos y le roz los dorsos con los labios. Mi
amadsima, queridsima Jancy, quieres casarte conmigo?
Ella lo mir ceuda.
l sonri.
No s de ninguna ley que diga que no podemos celebrar dos veces la ceremonia, y a mi
madre le encantar celebrar una boda en Brideswell. No inmediatamente, pero creo que dentro
de un mes no escandalizar a nadie. Y bien, mi amor?
Ella miro sus ojos sonrientes.
S, mi muy maravilloso Simon. Me casar contigo, otra vez y para siempre.
CCAAPPTTU
ULLO
O 3377
Brillaba el sol el da de la boda, lo que era algo as como un milagro a comienzos de diciembre.
Jancy se asom a mirar por la ventana de su dormitorio, en el que haba dormido sola esa nica
noche. Acunando entre las manos la cajita que contena el corazn de hueso pulido, le sonri al
mar.
Despus de los funerales haban viajado al norte a ordenar los detalles de su situacin. Las
seoras Entwistle y Cubbhouse se apenaron al enterarse de que haba habido un error, que era
Jane la que haba muerto, no Nan, aunque eso no significaba que las entristeciera verla viva. Su
guapo e importante marido fue la maravilla de un da para ellas.
Ella hizo lo que haba credo que nunca sera capaz de hacer. Llev o Simon a Abbey Street para
que viera su casa, a los lugares donde jugaba con Jane y a la tumba de Martha. All dispusieron las
cosas para que se labrara una lpida en memoria de Jane Otterburn, que en la feria del verano de
1815 dibuj retratos para una obra de caridad y no slo reuni dinero sino que tambin cre
imgenes valiosas y valoradas.
Por mediacin de un abogado contactaron con Tillie. A Jancy le pareci que Simon se sinti algo
horrorizado al ver a la mujer ruda y sucia que se present con un atuendo que claramente
consideraba el mejor que tena, una rada capa de terciopelo y una papalina de copa muy alta, de
paja trizada y adornada con demasiadas flores, pero ella se sinti inundada de cario.
Ya no saba si segua considerando madre a Tillie, pero tena buenos recuerdos y se sonrieron
como viejas amigas. Tillie se mostr contentsima de que su hija hubiera entrado en una familia
tan grandiosa por matrimonio, y no tard en exigir dinero. Simon iba preparado para pagarle,
lgicamente, y ella saba que las cincuenta libras que peda Tillie eran nada para l, pero de todos
modos se sinti horrorizada y divertida.
Usted es la madre de mi mujer le dijo Simon , y los dos queremos que viva con
comodidad. Indefinidamente.
Entonces Tillie cambi, de la manera que ella recordaba del da que la llev a la casa de Martha.
En sus ojos brill una especie de viva perspicacia, y sonri tambin.
Ust es gea persona. Pero no nos conviene que en mi familia me hagan muchas preguntas,
as que tendr que hace'lo parecer como si un admirador me ha dejado algo para cada mes. Una
vitlica no la llaman?
Una renta vitalicia, s.
Que me sirva pa compra'me galas y remedios cuando alguien los necesite. Y carbn y comida
en invierno. Es terrible pa' los cros y los viejos el invierno. Recuper el gimoteo de mendiga.
Diez libras al mes? La casa necesita un techo nuevo. Digamos diez extras ahora pa eso.
Diez libras al mes era una fortuna para una Hannasky.
Era un admirador muy ferviente dijo Simon, lo que no me sorprende nada. Lo dejaremos
en veinte, y de vez en cuando recibir regalos.
Por primera vez en su vida tal vez, Tillie se qued sin habla, sin saber qu decir, pero se
recuper en seguida.
Tendra que haber pedio m', no? Entonces la mir a ella. No tienes pa' qu temer que
yo te moleste, nuestra Jancy, pero me alegra infinito lo que ha sido de ti.
Gracias a ti.
Entonces ven al norte de ve' en cuando pa' verte. Se levant y le dio un tirn a la horrorosa
papalina. Y no te olvides de esos regalos!
Ya le haba mandado un regalo annimo, una capa de abrigo, enaguas de franela y un llamativo
broche que saba que le encantara, y despus una cesta con naranjas.
Gracias, Tillie musit y se apart de la ventana para empezar a prepararse para la boda.
Muy pronto iba caminando cogida del brazo de Simon en la dorada y fra maana en direccin a
la iglesia de Monkton Saint Bride, rodeados por los familiares y amigos de l. Estaba Hal, con la
seora Beaumont orgullosamente cogida de su brazo. Preparados por Simon, los Saint Bride les
haban dado una muy cordial bienvenida a la pareja, pero eso no ocurrira en todas partes. Ella
haba visto preocupacin en los ojos de Blanche, el miedo de ser causa de sufrimiento para su
amado.
Haba venido tambin un alegre irlands llamado Miles Cavanagh, con su esposa irlandesa de
pelo moreno. Llegaron con dos hermosos caballos irlandeses como regalo de bodas, una yegua y
un semental, acerca de los cuales l hizo una broma subida de tono. Tambin estaba lord Darius, y
al parecer Mara Saint Bride se haba asignado el papel de su ngel de la guarda. l continuaba
dbil y macilento, y sin duda se beneficiara de la simpata y cario de Brideswell, pero daba la
impresin de que l no tena mucho para ofrecerle a Mara a cambio.
Todos los dems Pcaros haban enviado regalos y felicitaciones. Nicholas Delaney envi un
bellsimo par de pistolas de duelo, con las culatas de madreperla con joyas incrustadas. La carta
deca: Espero que te fijes que estn tan adornadas que no se pueden usar.
Al leerla Simon se ech a rer, comentando: Una clara regaina.
Ella llevaba un vestido azul oscuro nuevo, confeccionado a la ltima moda y una boina escocesa
a juego que dejaba ver los rizos alrededor de la cara. Para la ocasin le haba prendido un botn
redondo bastante grande en el centro. Cuando baj y Simon se la vio se ri a carcajadas e insisti
en que recitaran el texto del Gran Panjandrum all mismo. Todos participaron.
Debido a las recientes muertes, la boda era oficialmente un asunto discreto, pero tratndose de
Brideswell no poda haber nada discreto. Los aldeanos llenaron las serpentinas calles para darles
los parabienes al seor Simon y a su seora.
Ya cerca de la iglesia se detuvieron ante la Fuente de la Novia. Siguiendo la tradicin, Simon
sac agua y se la ofreci a Jancy. Ella lo mir enfurruada, pero bebi, como deba hacer una novia
virtuosa. Puesto que no cay muerta, todos aplaudieron y pudieron entrar en la iglesia.
Esta vez tenan la licencia y todos los detalles concretados. Simon le puso una nueva argolla de
oro en el dedo y luego otra con diamantes, para protegerlo, como deca la tradicin. El otro anillo
de bodas lo llevaba colgado al cuello de una cadenilla, porque siempre tendra un significado
especial para ella.
Cuando salieron de la iglesia, al alegre son de las campanas, les cay una lluvia de granos y
buenos deseos, y emprendieron la marcha a pie hacia Brideswell, lanzando monedas y chucheras.
Pero all estuvieron slo una hora, y se marcharon para ir a pasar la noche de bodas en Marlowe.
Un nuevo comienzo, y el principio para hacerse suya aquella grandiosa casa. Ya haban
redecorado el ala de la familia y construido una puerta de entrada a un lado, as que cuando
llegaron pudieron entrar directamente en su hogar. Al da siguiente habra tiempo para recibir las
felicitaciones formales de Marlowe.
Jancy ya tena su doncella y Simon su ayuda de cmara, pero prescindieron de ellos tambin
por esa noche y se apresuraron a entrar en el dormitorio.
Espera dijo Simon entonces.
Por qu? pregunt ella, quitndose la capa y el sombrero.
Te tengo una sorpresa. Vamos, cario, por qu me miras con esa desconfianza?
Ella frunci el ceo, para disimular la risa.
No quiero ninguna sorpresa.
Pens que podras estar impaciente por mejorar tus conocimientos de los asuntos
aristocrticos.
Ahora?
Por supuesto. La levant y la sent en la cama. Espero que recuerdes la leccin de
duques a baronets.
Ella sonri de oreja a oreja.
A la perfeccin.
l le cogi un pie, le levant las faldas y se las ech hacia atrs.
Por lo tanto llegamos a la Orden de la Jarretera, un honor muy selecto y antiguo. Le solt la
liga y comenz a bajarle la media de seda rosa. El lema es Honi soit qui mal y pense.
Ese lo s. Deshonra para aquel que tenga malos pensamientos. Como t, seor, creo.
Te has tomado libertades en la traduccin.
T te ests tomando libertades con mi pierna dijo ella comenzando a desabotonarle el
chaleco.
Veo que eres buena alumna. Ahora debemos desvestirnos. Retrocedi y termin de
desabotonarse. Riendo ella lo observ un momento y luego se baj de la cama para desvestirse.
Necesit la ayuda para ese vestido elegante y el cors.
Existe una Orden de la Desnudez?
Existira, sin duda, si a algn monarca se le hubiera ocurrido. Le sac la camisola por la
cabeza, le quit las horquillas, y entonces la cogi de la mano y la llev hacia el pequeo
vestidor. Pero s existe una Orden del Bao.
El centro del cuarto estaba ocupado por una enorme baera, una baera gloriosa de color azul
oscuro con pececitos pintados, lo bastante grande para dos personas, y ya llena de humeante agua
caliente.
Cmo has hecho esto? exclam, corriendo a admirarla.
Pura genialidad.
La ayud a subir los peldaos y a sumergirse y luego se sumergi l en la perfumada agua
caliente.
Uy, Simon, esto es celestial!
l ya se haba puesto jabn en las manos. Se las desliz por las caderas y abdomen hasta
ahuecarlas en sus pechos.
Creo que podemos mejorar incluso el cielo. El lema del Bao es Sirvo....
FFIIN
N
N
NOOTTAA DDEE LLAA AAU
UTTO
ORRAA