Comentario Del Ilustrísimo Señor Conde Juan Pico de La Mirándola Sobre Una Canción de Amor Compuesta Por Girolamo Benivieni
Comentario Del Ilustrísimo Señor Conde Juan Pico de La Mirándola Sobre Una Canción de Amor Compuesta Por Girolamo Benivieni
JUAN PICO DE LA MIRÁNDOLA SOBRE UNA CANCIÓN literatos y amantes de su nombre tengan la comodidad de poderlo
DE AMOR COMPUESTA POR GIROLAMO BENIVIENI, gozar tomando aquel fruto que de sus otras obras no dadas a la luz
CIUDADANO FLORENTINO, SEGÚN EL PENSAMIENTO no pueden tener. Teniendo yo entonces conmigo un compendio de
Y LA OPINIÓN DE LOS PLATÓNICOS dicha canción y su comentario y siéndome con gran insistencia
requerido por algunos de nuestros impresores, dudaba sobre si
debía o no concedérselo. Por una parte me retenía el saber yo
Blasius Bonacursius Hieronymo Benivenio Amico suo dilectissimo cuánto era ajeno a tu pensamiento y a aquel del autor la
S. publicación de tal obra por las razones por ti entendidas. Por la
Deberían ciertamente, querídisimo Girolamo, todos los estudiosos otra me incitaba la insistencia de esos impresores y el deseo de
de nuestros tiempos y aquellos que en el futuro existirán, llorar de muchos y la utilidad y la ventaja que a mí me parecía debía
continuo la prematura muerte de aquel joven admirado, Juan Pico resultar de tal publicación. Porque, vencido últimamente por las
Príncipe de la Mirándola, considerado por sus muchas y exhortaciones y ruegos de los amigos, he querido más bien con
excelentes virtudes; cuán grande pérdida fue principalmente alguna carga para ti hacer una copia de mi compendio, aunque de
respecto a lo útil que de su vida podíamos esperar y se prometía. forma externa a tu voluntad, a los impresores antes mencionados,
Esta pérdida ha sido común no sólo a aquellos que están deseosos que, reteniéndolo, defraudar el deseo de muchos, pensando
de las cosas filosóficas y de las platónicas, sino etiam a todos los máximamente deber ser tanto más excusable mi culpa cuanto es
amadores y profesores de la sagrada escritura. Habiendo él ya menos grave la ofensa privada que la pública; porque ésta, además
−con obras más excelentes, las cuales no había todavía dado a la del bien común, tiene también por fin el bien privado del amigo.
luz−, satisfecho en gran parte a los primeros y buscando ahora con Además, teniendo noticia de más compendios de la mencionada
suma utilidad y gloria de la Cristiana religión satisfacer a los obra, los cuales se leen en varios lugares diseminados por la mano
segundos, se opuso a ello su muerte inopinada y lamentable, la de muchos, juzgaba del todo imposible que no fuese por el mismo
cual creo sin embargo que los estudiosos y literatos arriba modo publicada, lo que necesariamente sería con mayor
mencionados soportaron pacientemente considerado que el Dios contrariedad tuya y de todos los amantes de las cosas del Conde,
Omnipotente no obra cosa alguna sino con grandísimo misterio y ya que estos compendios son imperfectos y están llenos de errores,
providencia divina, la cual creo que puso en ánimo a estos de los cuales yo creo que mi copia, si no en todo, al menos en la
nuestros impresores para publicar mediante su arte el erudito y mayor parte está purgada. Y si reconoces en esto alguna culpa
elegante comentario del mencionado Príncipe sobre una canción mía, excúsenme contigo y con la memoria del autor de este
tuya, docta y refinada, hecha y compuesta sobre el amor divino comentario, además del amor que no conoce freno o ley, todos
según el pensamiento y las opiniones de los Platónicos, para que aquellos que lo leerán, por los cuales, si el juicio no me engaña,
esto no quede todavía junto con muchas otras de sus obras podrán conocer fácilmente que si hubiera tenido el Conde que
escribir sobre el amor cristianamente, como era su intención, lo tiempos, ha podido más, sin embargo, el estudio y el deseo de
habría hecho con tanta más felicidad, cuanto la doctrina otros para sacar a la luz esta obra, que el escrúpulo y mi diligencia
verdaderamente divina supera y excede aquella de Platón y de en detenerla. En tanto que, siendo ella ya llegada a la potestad de
todos los otros filósofos. Vale. algunos más curiosos, tal vez por indulgencia y permiso de
aquellos que tenían su borrador original junto con los otros libros
Hieronymus Benivenius civis florentinus ad lectorem y comentarios de este Juan Pico, fue primero dada a nuestros
Juan Pico, Príncipe de la Mirándola, hombre verdaderamente impresores y por ellos puesta en obra cuando yo apenas tenía
admirable de toda parte, leyendo, como sucede entre los amigos, noticia. A tal cosa, no pudiendo yo resistir honestamente y, por
una canción mía, en la cual, invitado por la amenísima lección de otra parte, no reconociendo en ella, esto es en la publicación de tal
los eruditos comentarios de nuestro Marsilio Ficino sobre el obra, ninguna culpa mía, pensé dejarla andar, como se dice, en
Convivio de Platón, había en pocos versos restringido aquello que beneficio de la naturaleza. Confiando sobre todo en la prudencia,
Marsilio en muchas cartas elegantísimas describe, le plugo bondad y doctrina de aquellos que a actuar así me han persuadido,
ilustrarla con una no menos docta que elegante y copiosa le ruego ahora a todo aquel que lee que en todos los lugares donde
interpretación, movido, no tanto, como creo, del mérito de la cosa, esta canción o el comentario, siguiendo la doctrina de Platón se
cuanto de un tierno y singular afecto que él, más allá de toda aparte en algún modo de la verdad cristiana, pueda más en él la
credulidad, me tuvo siempre a mí y a mis cosas. Pero, al revisar autoridad de Cristo y de sus santos, además de las razones
nuevamente después esa canción y comentario, habiéndose ido en irrefragables de nuestros teólogos, principalmente del doctor
parte aquel espíritu y fervor que había conducido a mí a angélico S. Tomás de Aquino, en contra aducidas, que la opinión
componerla y a él a comentarla, nació en nuestros ánimos alguna de un gentilhombre, excusando nuestro error, si se puede llamar
sombra de duda sobre si era conveniente a quien profesa la ley de error el recitar simplemente y sin ninguna aprobación la opinión
Cristo, queriendo tratar de Amor, máxime si es celeste y divino, de otro, aunque no verdadera, excusándolo, digo con la inscripción
tratarlo como platónico y no como cristiano; pensamos que estaba y el título verdadero antepuesto a esta canción y comentario, en el
bien suspender la publicación de tal obra, al menos hasta que cual abiertamente se dice que nosotros queremos tratar de Amor,
viéramos si podíamos, por alguna reforma, de platónica volverla no según la verdad católica, sino según el pensamiento y la
cristiana. A tal deliberación siguió poco después la prematura −y opinión de los platónicos. En la ejecución de esto, más allá del
sobre toda otra calamidad de estos tiempos−, dañosa y lamentable error antes mencionado, si hay errores, no pueden ser muchos
muerte de este Juan Pico, por el inopinado acaecimiento de la cual otros; este bien, sin embargo, y esta utilidad no le pueden ser
–casi como sin sentido y lleno de confusión y fastidio de las cosas cortados: que los estudiosos de Platón y de su doctrina leyendo
del mundo– pensé dejar esta canción y comentario junto con atentamente encontrarán en este comentario muchas luces,
muchos otros versos míos al arbitrio del polvo y suprimirla por mediante los cuales pueda el ojo de su intención más fácilmente y
siempre. Sobre lo cual, aunque por mí fue observado hasta estos quizás con otra mirada, penetrar a la íntima médula de algunos de
los sentidos más remotos de tal filósofo.
CANCIÓN DE AMOR COMPUESTA POR HIERONYMO
BENIVIENI, CIUDADANO FLORENTINO, SEGÚN EL
PENSAMIENTO Y OPINIÓN DE LOS PLATÓNICOS
Estancia II
Estancia I
Yo digo cómo amor de la divina fuente
Amor, de cuyas manos suspendido el freno Del increado bien aquí abajo se infunde,
De mi corazón pende, y en cuyo sacro reino Cuándo es primero nacido y de dónde
Nutrir no tiene por indigno Mueve el cielo, el alma informa y el mundo rige;
La flama que por él en aquel fue animada, Cómo después que entró a los corazones humanos se esconde
Mueve mi lengua, esfuerza el ingenio, Con cuál y cuánto al hendir diestra y pronta
Para decir de él aquello que el ardiente seno Arma a elevar la frente
Encierra, pero el corazón viene a menos De la tierra al cielo fuerza a la humana grey,
Y a la lengua repugna tal empresa Cómo arda, inflame, encienda y con cuál ley
Ni aquello que en mí puede decir no hace defensa Este al cielo vuelva y aquel a la tierra ahora pliegue,
Y sin embargo conviene que mi concepto explique; Ahora entre estos dos lo incline y detenga.
Fuerza contra fuerza mayor no vale. Mis rimas estancadas y ustedes lángidos y enfermos
Pero porque al ingenio pigre amor aquellas alas Versos, ¿ahora quién en tierra hace que por ustedes ruegue?
Ha prometido, con las cuales en mi corazón primeramente Sí que a ruegos más justos
desciende, aunque en su cima, Del corazón inflamado se inclina Apolo.
Porque jamás creo dejaría sus plumas, Muy áspero yugo el cuello
Hace nido, cuanto la luz Oprime; Amor, las plumas prometidas ahora haz ver,
De su vivo esplendor sea a mi corazón escolta A las alas enfermas el camino ciego.
Espero abrir aquel que escondido ahora porta.
Estancia IV
Estancia III
Estos porque en los amorosos brazos
Cuando del verdadero cielo convertido desciende De la bella Ciprina primeramente nace
En la mente angélica el sol divino, Siempre seguir les place
Que a su primera prole El ardiente sol de su belleza viva.
Bajo las frondas vivas ilustra e informa, Aquí el primer deseo que en nosotros yace
Ella que su bien primero busca y quiere Por él con nuevo cáñamo se enlaza
Por deseo innato que aquella enciende Que la honorable traza
En él reflejada prende De él siguiendo al primer bien arriba.
Virtud, que el rico seno pinta y forma. Por él el fuego, por el cual deriva
Aquí el primer deseo que ella transforma Lo que en él vive, en nosotros se enciende y, donde
Al sol vivo por la luz increada Arde muriendo el corazón, ardiendo crece.
Maravillosamente entonces se enciende e inflama. Por él la fuente inmortal desborda, donde sale
Aquel ardor, aquel incendio y aquella flama Lo que después el cielo aquí abajo formando mueve;
Que por la oscura mente y por la luz Por él convertido llueve
Presa del cielo reluce Aquella luz en nosotros que hacia el cielo tira.
En la mente angélica está el primer y verdadero En nosotros por él respira
Amor, deseo pío Aquel increado sol tanto esplendor
Nacido de inopia y de riqueza entonces Que el alma inflama en nosotros de eterno amor.
Cuando de sí el cielo hacía a quien en Chipre se honra.
Estancia V Estancia VI
Como por el primer bien la eterna mente Cuando formada primeramente por el divino rostro
Es, vive, entiende; entiende, mueve y plasma Para descender aquí abajo el alma parte
El alma que despliega y pinta De la más excelsa parte
A través de ella aquel sol que ilustra el divino pecho. Que alberga el Sol, en los corazones humanos se imprime.
De aquí esto que el sentido pío concibe y estrecha Donde manifestando con maravilloso arte
Difunde, y esto que después se mueve y siente aquel valor después que de su estrella lo ha tomado,
Por ella maravillosamente Y que en el vientre acoge
Movido, siente, vive, obra todos sus efectos. Vive de su celeste y primer indumento
Por ella −como por el cielo en el intelecto− Cuanto en la semilla humana pueden sus luces
Nace Venus aquí abajo, cuya belleza Forma su albergue, en aquel fabrica y estampa
Esplende en el cielo, vive en la tierra y el mundo asombra. Lo que ahora más o menos repugna al divino culto.
La otra que dentro al Sol se refleja, a la sombra De allí cuando del sol que en ella está esculpido
De aquel que al contemplar por ella se aveza Desciende en los otros corazones la infundida estampa,
Como toda su riqueza Si les es conforme inflama
Toma del vivo sol que en él refulge, El alma, que después en sí la alberga tanto
Así su luz infunde Más bella por los divinos rayos
A ésta, y como el amor celeste en ella De su virtud la figura, y de aquí nace
Pende, así el vulgar sigue aquella. Que amando el corazón de un dulce error se nutre.
Belleza, en la cima de aquella sede superna.
Estancia VII Allí no la sombra por tanto que en tierra fe
Del primer bien da, reconoce, pero cierta
Se nutre el corazón de un dulce error, el amado Luz del verdadero sol más verdadera efigie;
Objeto en sí como en su prole mirando, De aquí mientras el pío corazón del alma vestigio
A veces después reformando Sigue, en su mente el ver inserto.
Aquello a la luz divina que en él está impresa Aquí a más clara y abierta
Raro y celeste don, de aquí elevándose Luz cerca a aquel sol suspendido vuela,
De grado en grado, en el increado Por la cual viva y sola
Sol torna, donde formado Luz informado y amando se hacen bellos
Es, aquel que en el amado objeto se expresa. La mente, el alma, el mundo y lo que está en aquello.
Por tres fulgentes espejos un sol de ese
Rostro divino vuelve a encender toda belleza
Que la mente, el espíritu y el cuerpo adorna. Estancia última
De aquí los ojos, y a través de los ojos donde se hospeda
Su otra sierva, el corazón los indumentos ornados Canción, yo siento que Amor la brida recoge
Toma en ella reformado, Al temerario ardid que el corazón me incita
No por ello expresado; de allí de varias y muchas Tal vez más allá del curso destinado.
Bellezas del cuerpo absueltas Refrena el deseo vano, restringe el freno,
Forma un concepto de aquel que la naturaleza Y las castas orejas a quien razone amor
ha dividido en todos y en uno lo pinta y figura. Ahora vuelve, si persona
Encuentras que de tu amor se informa y viste.
Estancia VIII No sin embargo las frondas a ésta
De su tesoro divino, pero el fruto extiende.
De aquí Amor el alma, en éste el corazón deleita, A los otros basta el uno, pero al otro niega.
En él como en su parto todavía se abre,
Que mientras el ver adorna
Como rayo de sol bajo agua ve.
No obstante no sé qué de divino en él vislumbra,
Aunque ensombrecido, el corazón piadoso alerta
De ésta a más perfecta
intelecto, sino que es fuente y principio de todo intelecto; esta
afirmación por no ser entendida en su fundamento, a los platónicos
modernos les da gran disgusto. Y me acuerdo ahora que un gran
platónico me dijo que se maravillaba mucho de un pasaje de
Plotino, donde dice que Dios nada entiende ni conoce. Pero es
más maravilloso que él no entienda por qué modo quiere Plotino
Libro primero que Dios no entienda, que no es otro sino que esta perfección del
entender sea en Dios según aquel ser causal y no según el formal,
Capítulo primero lo cual no significa negar el entender de Dios, sino atribuírselo
según un modo más perfecto y excelente. Siendo así, se puede
Que toda cosa creada tiene el ser en tres modos: causal, formal y comprender manifiestamente que Dionisio Areopagita, príncipe de
participado. los teólogos cristianos, quien quiere que Dios no sólo a sí, sino
etiam todas las cosas mínimas y particulares conozca, usa el
Los platónicos proponen por dogma principal que toda cosa creada mismo modo de hablar que usa Plotino, diciendo que Dios no es
tiene su ser en tres modos, los cuales –aunque han sido nominados naturaleza intelectual ni inteligente, sino sobre todo intelecto y
diversamente por diversas [personas]– a un mismo sentido cognición inefablemente elevado.
concurren todos y pueden ser por nosotros así nombrados: ser Se debe notar diligentemente esta distinción porque nosotros
causal, ser formal y ser participado. Esta distinción no se puede mismos la usaremos y porque trae grandísima luz para la
significar por más notables términos, pero sea por un ejemplo comprensión de las cosas platónicas.
manifiesta. En el sol, según los filósofos, no existe el calor, puesto
que el calor es una cualidad de los elementos y no de la naturaleza
celeste; más bien el sol es causa y fuente de todo calor. El fuego es Capítulo segundo
caliente y es caliente por su naturaleza y por su forma propia. Un
leño no es caliente por sí, pero bien puede ser recalentado por el Que todas las criaturas son distintas en tres grados.
fuego, participando de la cualidad supradicha. Entonces, esta cosa
llamada calor tiene en el sol su ser causal, en el fuego su ser Los platónicos distinguen todas las criaturas en tres grados, de los
formal y en el leño o en otra materia similar, su ser participado. cuales dos son los extremos. Bajo el primero se comprende toda
De estos tres modos de ser el más noble y el más perfecto es el ser criatura corporal y visible, como es el cielo, los elementos, las
causal, los Platónicos quieren que toda perfección en Dios sea en plantas , los animales y todas las cosas compuestas de elementos.
él según este modo de ser; y por esto dirán que Dios, non est ens, Bajo el otro se entiende toda criatura invisible y no sólo
sino es causa omnium entium. De igual manera que Dios no es incorpórea, sino liberada y separada de todo cuerpo totalmente;
ésta se llama naturaleza intelectual y nuestros teólogos la llaman sino que Dios es un solo principio y causa de toda otra divinidad;
naturaleza angélica. esto lo prueban los platónicos y los peripatéticos y nuestros
En medio de estos dos extremos existe una naturaleza media la teólogos por razones evidentísimas, las cuales en este lugar sería
cual aunque sea incorpórea, invisible e inmortal, no menos es superfluo nombrar. Sobre la otra naturaleza, es decir, la angélica e
motor del cuerpo y ligado a este ministerio; y ésta se llama alma intelectual, existe discordia entre los platónicos. Algunos como
racional; está sometida a la naturaleza angélica y a cargo de la Proclo, Hermias, Siriano y muchos otros, ponen entre Dios y el
corporal, sujeta a aquella y patrona de ésta. Sobre estos tres alma del mundo, que es la primera alma racional, gran número de
grados está Dios, el autor y el principio de toda criatura cuya criaturas, las cuales en parte llaman inteligibles, en parte
primera fuente es la divinidad y tiene en ella su ser causal y de él intelectuales; estos términos, algunas veces incluso Platón
imediatamente procediendo de la naturaleza angélica tiene el confunde, como en el Fedón, donde habla del alma. Plotino,
segundo ser, esto es el formal. Últimamente en el alma racional Porfirio y los platónicos más perfectos ponen entre Dios y el alma
reluce la naturaleza angélica en ella participada; pero dicen los del mundo una criatura sola a la cual llaman hijo de Dios, porque
platónicos que la divinidad se encuentra en tres naturalezas, esto de Dios es inmediatamente producida.
es, en Dios, en el Ángel y en el alma racional, debajo de la cual La primera opinión es más conforme con Dionisio Areopagita y
ninguna naturaleza puede llamarse divina sino abusivamente. los teólogos cristianos, quienes proponen un número de ángeles
De estas tres naturalezas se podría hacer una mención más casi infinito. La segunda es más filosófica y más conforme a
explicada y una división más articulada, dividiendo el cuerpo en Aristóteles y a Platón; es seguida por todos los Peripatéticos y los
diversas naturalezas, similarmente las almas y declarando cuáles mejores Platónicos. Pero nosotros, habiéndonos propuesto hablar
se llaman animales y cuales animadas y no animales, y por qué el de aquello que creemos ser sentencias comunes de Platón y de
mundo de Platón en el Timeo es llamado animal animado. Pero Aristóteles, dejada la primera aunque por sí verdadera,
estas discusiones las reservaremos a otro lugar y aquí sólo baste seguiremos esta segunda vía.
aquello que al entendimiento del tratado del amor es necesario.
Capítulo cuarto
Capítulo tercero
Que Dios produce ab aeterno una sola criatura incorpórea e
Como los platónicos prueban que Dios, principio y causa de toda intelectual, tan perfecta como pueda serlo.
otra divinidad, no se puede multiplicar sino que es uno solo.
Siguiendo entonces nosotros la opinión de Plotino, de los mejores
De estas tres naturalezas Dios, la naturaleza angélica y la platónicos y también de Aristóteles, de todos los árabes y sobre
naturaleza racional la primera, Dios, no puede ser multiplicada, todo de Avicena, digo que Dios ab aeterno produce una criatura
de naturaleza incorpórea e intelectual, tan perfecta cuanto es Capítulo quinto
posible que sea una cosa creada. Pero fuera de ella, nada más
produce ya que de una causa perfectísima no puede proceder sino Esta primera criatura es llamada por los platónicos y los antiguos
un efecto perfectísimo y lo que es perfectísimo no puede ser más filósofos Mercurio Trimegisto y Zoroatro: hijo de Dios, sabiduría,
que uno; por ejemplo, el color perfectísimo entre todos los colores mente, razón divina lo cual algunos interpretan incluso como
no puede ser más que uno; si fueran dos o más, sería forzoso que Verbo. Pero cada quien debe advertir diligentemente que no hay
uno de ello fuera o más o menos perfecto que el otro, de otro que entender que esto sea aquello que nuestros teólogos llaman
modo sería uno igual que el otro, y así no serían muchos, sino uno. hijo de Dios, porque nosotros entendemos por hijo una misma
Aquel que será menos perfecto que el otro no será perfectísimo. esencia con el padre, igual en todo a él, criatura finalmente y no
De igual manera, si Dios hubiera producido además de esta mente criatura; debe compararse aquello que los platónicos llaman hijo
otra criatura, no sería perfectísima, porque sería menos perfecto de Dios con el primer y más noble de los ángeles por él creado.
que aquella.
Esta razón he usado para dar confirmación a esto y para mí es más
eficaz que aquella que usa Avicena, la cual sobre este principio se Capítulo sexto
funda: que de una causa, en cuanto es una, no puede proceder más
que un efecto. De los dos modos de ser, ideal y formal.
Pero habiendo introducido aquí esta materia sólo para mayor
inteligencia de aquello que es el próposito principal, no hay que Para declarar aquello que sigue hay que saber que toda causa que
demorarse en ella con una examen más exacto. Basta saber que con arte o con intelecto opera algún efecto tiene primero en sí la
según los platónicos de Dios no proviene inmediatamente otra forma de aquella cosa que quiere producir, como un arquitecto
criatura que esta primera mente; digo inmediatamente, porque de tiene en sí y en su mente la forma del edificio que se quiere
todo efecto que después esta mente y toda otra causa segunda fabricar y observando aquella como ejemplo, por su imitación,
produce, dícese que Dios es causa, pero causa mediata y remota. produce y compone su obra. Esta forma la llaman los Platónicos
Mas me maravillo que Marsilio sostenga según Platón que nuestra idea y ejemplar y quieren que la forma del edificio que tiene su
alma es inmediatamente producida por Dios; lo que no menos a la artífice en su mente sea más perfecta y más verdadera que el
escuela de Proclo que a aquella de Profirio, repugna. artificio desde él producido en la materia conveniente, esto es de
piedra o madera u otra cosa similar. A este primer ser llaman ser
ideal o inteligible; al otro lo llaman ser material o sensible. Así si
un artífice edifica una casa dicen que existen dos casas: una
inteligible, que es aquella que tiene el artífice en la mente, la otra
sensible que es aquella compuesta por él de mármol, de piedra o
de otro [material], explicando cuanto puede en aquella materia la es necesario conceder que el mundo es animado por un alma
forma que en sí ha concebido y esto es lo que nuestro poeta Dante perfectísima sobre todas las almas. Ésta es la primera alma
toca en una canción suya donde dice “quien pinta una figura, si racional, la cual aunque sea incorpórea e inmaterial no menos está
antes no existe, plasmarla no puede”1 ligada al ministerio de mover y gobernar la naturaleza corporal y
Dicen además los Platónicos que aunque Dios produjera una sola no está separada y libre del cuerpo como la mente de la cual ab
criatura, no menos produce toda cosa porque en aquella mente aeterno fue producida esta alma, al igual que la mente [lo fue] por
produce las ideas y las formas de todas las cosas: la idea del Sol, la Dios. Y de aquí se sigue el argumento evidentísimo que, según
idea de la Luna, de los hombres, de todos los animales, de las Platón, el mundo no puede no ser eterno como todos los platónicos
plantas, de las piedras, de los elementos y universalmente de todas conceden; siendo el alma del mundo eterna y no pudiendo ella ser
las cosas. Siendo la idea del Sol más verdadera que el Sol sensible, sin el cuerpo, como ellos quieren, es necesario que el cuerpo
e igual con las otras [cosas], no sólo se sigue que él ha producido mundano fuera ab aeterno y también el movimiento celeste
todas las cosas, sino que las ha producido en el ser más verdadero porque el alma, según los platónicos, no puede ser y no mover.
y más perfecto que pueda haber, es decir, en el ser verdadero, ideal He dicho ‘todos los Platónicos esto conceden’, es decir, que el
e inteligible; y por esto llaman a esta mente mundo inteligible. mundo sea eterno; sin embargo, Ático y Plutarco y los otros que
quieren que el orden presente del mundo tuviese principio no
quieren que antes de aquel [orden] no hubiese nada sino Dios,
Capítulo séptimo como propone nuestra Iglesia católica, sino creen que antes del
movimiento ordenado del cielo y la disposición presente de las
Cómo este mundo ab aeterno fue causado y producido por la cosas mundanas, había un movimiento desordenado y tumultuario,
primera mente y cómo es animado por un alma perfectísima sobre gobernado por un alma enferma y depravada; así consideran que
cualquier otra. han existido mundos infinitos porque infinitas veces el mundo ha
sido reducido de la confusión del caos al orden e infinitas veces ha
Por esta mente quieren que sea causado el mundo sensible, el cual regresado a aquel [caos]; con lo cual parece coincidir la opinión de
es una imagen y un simulacro del inteligible; y siendo el ejemplar los talmudistas, quienes preguntaban qué hace Dios ab aeterno y
por imitación del cual es fabricado este[mundo] perfectísimo entre respondían que creaba mundos y después los descomponía;
todas las cosas creadas, se sigue que también él sea tan perfecto siguiendo los fundamentos de los cabalistas, a sus palabras se
cuanto lo permite su naturaleza. Sin embargo, toda cosa animada puede dar el más vedadero y más conveniente sentido. Esta
es más perfecta que las inanimadas, y más aquellas que tienen opinión atribuye Aristóteles a Platón, pero algunas veces dice
alma racional e inteligente que los animados con alma irracional; sobre él que sólo él hace el tiempo de nuevo, y alguna vez, como
en el libro duodécimo de la Metafísica, confiesa según Platón que
1Convivio IV, canzone 3, v. 52-53. trad. de Fernando Molina Castillo, edición el movimiento es eterno.
de Cátedra.
Capítulo octavo esto, toda naturaleza en cuanto se convierte, en cierto modo, a las
cosas inferiores a sí, se asimila a la vida activa.
Como las tres naturalezas antes mencionadas Dios, la naturaleza
angélica y la naturaleza racional son significadas por tres Presupuesta entonces la declaración de estos términos tendremos
nombres: Cielo, Júpiter y Saturno y lo que por ellos se entiende. que considerar la propiedad de estas tres naturalezas y será claro
cuál nombre y por qué causa le sea conveniente a cada una de
Estas tres primeras naturalezas Dios, la primera mente y el alma ellas.
del mundoson denominadas por los antiguos teólogos, que bajo
velos poéticos cubrían sus misterios, con estos tres nombres:
Cielo, Saturno y Júpiter. Cielo es ese Dios que produce la primera Capítulo noveno
mente llamada Saturno y de Saturno se genera Júpiter, que es el
alma del mundo. Y porque ahora se encuentran estos tres nombres De las variaciones de estos tres nombres: Cielo, Saturno y Júpiter
confusos, esto es, que el primero es llamado Júpiter y el alma del y por qué y cómo convienen a las tres naturalezas antes
mundo Saturno y la mente [también] Júpiter, declararemos el mencionadas.
fundamento y la razón de estos nombres; comprenderemos que
todas las variedades y mutaciones ad placitum y licenciosamente En el primero, esto es Dios, no se puede entender que él
hechas, proceden de un mismo fundamento acorde. Digo entonces contemple, porque esta propiedad es propiedad de la naturaleza
que este nombre Cielo significa toda cosa primera y excelente intelectual de la cual Dios es principio y causa. Por esto, no se
sobre las otras, como el primer cielo, esto es el firmamento, que es puede llamar Saturno, sino que sólo de él se entiende esto: el ser
primero y supereminente respecto de todas las cosas corporales. principio de toda cosa. En su comprensión se incluyen dos cosas.
Saturno significa la naturaleza intelectual que sólo reposa en el La primera es su supereminencia y excelencia, que tiene toda
entender y el contemplar. Júpiter significa la vida activa, la cual causa sobre su efecto y por esto es llamado Cielo. La segunda es la
consiste en el gobernar, administrar y mover con su imperio las producción de aquello que procede de él, en la cual se entiende
cosas que respecto a sí son súbditas e inferiores. Estas dos conversión a las cosas inferiores a él mientras las produce, que
propiedades según los astrólogos se encuentran en los planetas con arriba dijimos que tiene similitud con la vida activa; por esto en
el mismo nombre llamados; esto es Saturno y Júpiter, porque algún modo le conviene el nombre de Júpiter, más añadiendo la
como ellos dicen, Saturno hace a los hombres contemplativos, suma perfección, como diciendo: Júpiter óptimo, máximo.
Júpiter les da principados, gobiernos y administración de los A la primera mente angélica convienen más nombres, porque es
pueblos. Porque la vida contemplativa se refiere a las cosas menos simple que Dios y más diversidad en ella se ve. Y lo
superiores a quien contempla y la activa a las cosas inferiores, las primero es saber que toda criatura está compuesta de dos
cuales son regidas y gobernadas por lo que les es superior, por naturalezas. Una de las cuales se llama potencia o verdaderamente
naturaleza inferior, la otra acto o superior. Platón en el Filebo Por el mismo fundamento el alma del mundo en cuanto a sí misma
llama a la primera infinito y a la segunda término y fin y o a las cosas superiores respecto a ella contempla se puede llamar
Avicebrón y muchos otros las llaman materia y forma. Y aunque Saturno; en cuanto se ocupa del movimiento y el gobierno de los
entre los filósofos exista diferencia de opinión sobre si esta cuerpos y las acciones mundanas se llama Júpiter. Porque a ella
naturaleza informe sea en todas las criaturas una misma y por una principalmente conviene esta operación del gobierno del mundo
mismísima razón o, por el contrario, se encuentra diversamente en corporal así como a la mente principalmente conviene el
diversos grados de naturalezas, sin embargo, en esto todos contemplar y por ello se llama absolutamente Saturno el alma
convienen: que toda cosa que esté puesta entre Dios y la materia del mundo [se llama] absolutamente Júpiter, aunque aquella mente
prima es mezcla de acto y potencia y esto a nosotros basta, no toda vez que de ella se habla como del artífice del mundo se llama
importa a nuestro propósito por qué modo sea o se entienda ser Júpiter, por la razón arriba dicha. Esta es la verdadera propiedad
esta mixtura o composición. de estos nombres.
Y entonces, similiter, en esta primera mente compuesta de estas
dos partes, toda imperfección que se encuentre en ella se tiene por
respecto de aquella parte llamada potencia, como por la otra, toda Capítulo décimo
perfección. En esta mente se pueden considerar tres operaciones:
una acerca de las cosas superiores respecto a ella, otra acerca de sí De la composición, división y orden de este mundo sensible y la
misma y la tercera acerca de las cosas inferiores a ella. La primera razón por la que se dice estar dividido entre los tres hijos de
no es otra cosa que volverse a contemplar a su padre; igualmente, Saturno.
la segunda no es otra cosa que conocerse a sí misma. La última es
volverse a la producción y al cuidado de este mundo sensible que Entonces este mundo es producto de la mente a imagen del mundo
es por ella producido como decíamos arriba. Se entiende por este inteligible en ella producido por el primer padre y compuesto,
modo que estas tres operaciones proceden de la mente; por mérito como cada animal, de su alma y de su cuerpo. El cuerpo mundano
de la parte llamada acto, que está en ella, se vuelve hacia el padre; es todo esto que a nuestros ojos aparece hecho de cuatro
por mérito de la otra llamada potencia, desciende a la creación de elementos, como en el Timeo se escribe: Fuego, Aire, Agua y
las cosas inferiores; por mérito de una y la otra juntas en sí misma Tierra. Y para entender esto verdaderamente hay que recordar el
se detiene. Por las dos primeras operaciones se llamará Saturno fundamento dicho por nosotros en el primer capítulo, esto es que
porque la una y la otra son contemplación; para la tercera Júpiter. toda cosa tiene tres formas de ser: Causal, Formal y Participada,
Porque este acto de producir las cosas mundanas le conviene por como antes fue declarado. Es necesario entonces que etiam estos
aquella naturaleza llamada potencia, aquella parte en ella cuatro elementos tengan este triple modo de ser. Tienen el primero
principalmente se llama Júpiter; lo cual se observa por lo que en el en los cuerpos celestes, esto es el ser causal, ya que la sustancia de
segundo libro diremos exponiendo lo que es el huerto de Júpiter. esos cuerpos no está compuesta de este fuego, agua, aire y tierra,
que son llamados comúnmente cuatro elementos bajo la luna, Saturno está dividido entre sus tres hijos: Júpiter, Neptuno y
pero en sí los contiene todos, como toda causa contiene su efecto, Plutón, que no denota otra cosa más que la triple variación de este
por estar en los cuerpos celestes la virtud productiva de los mundo corporal; cuanto al cuerpo por el modo dicho, cuanto al
cuerpos inferiores. Tampoco se puede entender por ningún modo alma etiam mundana, según que nosotros entendemos estas tres
que el cuerpo del cielo sea una sustancia mixta formada por estos partes diversas de él en tanto que animadas. El reino de Saturno es
elementos como son los otros cuerpos mixtos que nos el mundo inteligible, ejemplar de éste, el cual mientras permanece
circundan ya que se seguiría, además de las otras razones por en Saturno, esto es mientras permanece en su ser ideal e
los otros dadas, que fuera establecida primero esta parte del inteligible, permanece uno e indiviso y consecuentemente más
mundo bajo la luna antes que la parte celeste superior; ya que se estático y más potente; pero en cuanto llega a las manos del hijo,
entendería que fueron primero los elementos simples en sí y esto es que se trasmuta en este ser corporal, y por él en tres partes
después, por su concurso, se causó aquello que se mezcla a partir es dividido por la variación de aquel triple ser de los cuerpos
de ellos. Tienen entonces los elementos su ser causal en el cielo deviene más enfermo y menos potente que antes, degenerando del
como quiere Platón y no formal como rectamente niega primero cuanto degenera toda cosa corpórea de la espiritual. Digo
Aristóteles; y de esto en otro lugar hablaremos más ampliamente. la primera parte, esto es celeste, estar bajo Júpiter, la última y más
Tienen su ser formal de la luna hasta la tierra y su tercer ser, esto ínfima bajo Plutón, la intermedia de Neptuno. Y porque en esta
es el participado, disminuido e imperfecto en la parte subterránea. parte es aquella donde principalmente se hace toda generación y
Y este ser esto es encontrarse en las vísceras de la tierra fuego, corrupción, es significada por los teólogos por el agua y por el
aire y agua es demostrado verdaderamente por la experiencia, mar, que está en continuo flujo y reflujo; donde por Heráclito este
los filósofos naturales lo prueban y los antiguos teólogos lo continuo movimiento de las cosas generables y corruptibles es
confirman designándolos enigmáticamente con cuatro ríos asimilado al movimiento de un torrente rapidísimo. Por esto dicen
infernales: Aqueronte, Cocito, Estigia y Flegetonte. los poetas que a Neptuno le tocó le reino del mar y por Neptuno
Podemos entonces dividir el cuerpo mundano en tres partes: la entienden los teólogos en sus misterios aquella potestad o
celeste, mundana e infernal, usando estos dos segundos nombres quieren decir numen que preside la generación.
según el uso común de hablar, etiam de los antiguos usado, que es Y aunque a nuestro propósito no sea necesario, sino porque ahora
llamar a esta parte, de la luna hacia abajo propiamente mundo, escribiendo se me ocurre no callo la exposición del principio de la
donde etiam Juan Evangelista, hablando de las almas que de Dios creación mosaica del mundo como declaración y confirmación de
en el cuerpo se infunden dice cada alma que viene a este mundo y aquello que nosotros habíamos dicho, esto es que toda aquella
así en muchos otros lugares se encuentra usado. Igualmente, esta parte de la luna hasta la tierra sea significada por el agua. Dice
parte subterránea es llamada infierno, reputada según muchos entonces Moisés que en el principio Dios creó el cielo y la tierra y
como lugar de suplicio de las almas culpables. De aquí se puede que la tierra era inane y vacua y las tinieblas estaban sobre la cara
entender por qué razón es dicho por los poetas que el reino de del abismo y el espíritu del Señor se movía sobre las aguas: y el
señor dice: hágase la luz. Estas palabras a nuestro modo
exponemos: creó primero Dios el cielo y la tierra y era la tierra
inane y vacua, esto es privada de plantas y animales y de las otras Capítulo undécimo
cosas y porque estas cosas no nacen de ella sino en virtud de la luz
celeste y de los rayos de los cuerpos superiores que descienden a Que las almas de las ocho esferas junto con el alma del mundo son
ella, añade Moisés la razón por la cual la tierra era inane y vacua: las nueve Musas
y las tinieblas estaban sobre el abismo. Y esto porque la luz celeste
todavía no descendía sobre la esfera lunar en la cual se generan las Después del alma del mundo ponen los Platónicos muchas otras
cosas antes mencionadas en virtud de aquello. almas racionales entre las cuales existen ocho principales que son
Ni por esto debemos entender que son tres almas diversas las las almas de las esferas celestes, las cuales según los antiguos no
cuales informan y reinan estas tres partes del mundo, porque eran más que ocho, esto es siete planetas y la esfera estrellada.
siendo el mundo uno, debe haber una sola alma. La cual, en cuanto Estas son las nueve Musas por los poetas celebradas entre las
alma que vivifica las partes del mundo subterráneo, se llama cuales la primera es Calíope que es el alma del mundo universal y
Plutón; en cuanto vivifica la parte que está bajo la Luna se llama las otras ocho por orden están distribuidas cada una en su esfera.
Neptuno y en cuanto vivifica la celeste se llama Júpiter; dice Debemos decir que Calíope es la más noble y la primera alma
Platón en el Filebo que por Júpiter se entiende un alma regia, esto entre todas las almas y el alma universal de todo el mundo.
es aquella parte del alma del mundo que es la principal y rige y
domina las otras. Y aunque por otros se haya hecho esta división
de manera diversa en estos tres hijos de Saturno, he querido sólo Capítulo duodécimo
proponer aquella que es mi propia opinión que yo estimo ser más
verdadera, posponiendo la exposición aducida por los griegos la Del alma universal del mundo y de todas las otras almas racionales
cual examinaremos toda en otro lugar; y para más perfecta y de la compatibilidad que el hombre tiene con todas las partes del
cognición de las cosas dichas, esto es de la naturaleza de los mundo.
cuerpos celestes y elementos mundanos, recuerdo que según los
más de los platónicos los cuerpos celestes están compuestos de Escribe Platón en el Timeo que en la misma crátera y con los
materia y de forma, como los otros cuerpos, aunque de una mismos elementos el artífice del mundo fabricó el alma mundana
materia más perfecta y de otra naturaleza. y todas las otras almas racionales entre las cuales, como el alma
universal del mundo es la más perfecta, así nuestra alma es la
última y la más imperfecta, sobre cuyas partes daremos una
sumaria división. La naturaleza del hombre, casi vínculo y nudo
del mundo, está colocado en el grado intermedio del universo; y
como todo medio participa de los extremos, así el hombre por etiam hacen la parte sensitiva inmortal. Numenio y Plotino, que
diversas partes suyas tiene comunicación y conveniencia con todas añaden también la parte vegetativa, concluyen que toda alma es
las partes del mundo; por esta razón se suele llamar Microcosmos, inmortal.
esto es un mundo pequeño. En el mundo vemos ser primero la
naturaleza corporal la cual es doble: una es eterna y es la sustancia
del cielo, la otra corruptible como son los elementos y toda Capítulo decimotercero y último del primer libro
naturaleza por ellos compuesta, como las piedras, los metales y
cosas similares. Después están las plantas, tertio, los animales Sobre las ideas y sobre su triple ser.
brutos; cuarto, los animales racionales; quinto, la mente angélica,
sobre la cual está Dios, fuente y principio de todo ser creado. La materia de las ideas por los platónicos celebradas, es entre
Igualmente, en el hombre hay dos cuerpos, como en nuestro todas las cuestiones de los filósofos tal vez la más útil y la más
concilio probaremos, según la mente de Aristóteles y de Platón, difícil y nosotros, en nuestro concilio y en el comentario sobre el
uno eterno, llamado por los platónicos vehículo celeste que es Convivio de Platón trataremos exactamente sobre ellas, de ellas
inmediatamente vivificado por el alma racional; el otro corruptible depende el modo de conocer de los ángeles y de nuestra alma y del
tal como lo vemos con los ojos corporales compuesto de cuatro alma de las estrellas.
elementos. Después está en él la vegetativa, por la cual se genera De estas materias todos los platónicos griegos oscuramente y
este cuerpo corruptible, se nutre y crece y aquel eterno vive de brevemente trataron, por ello tal vez nuestra obra no será inútil a
vida perpetua. Tertio, está la parte sensitiva y motriz, por la cual los estudiosos de las cosas de Platón. Pero en cuanto a nuestro
tiene conveniencia con los animales irracionales. Cuarto, está la propósito, notando de ellos ciertos dichos compendiosos,
parte racional, la cual es propia de los hombres y de los animales daremos fin al primer libro introductorio al siguiente tratado de
racionales y es creída ser la última y la más noble parte de nuestra amor. Tendremos que recordar el primer fundamento puesto por
alma por los peripatéticos latinos, cum no menos sobre esa está la nosotros en el primer capítulo, que cada cosa tiene un triple
parte intelectual y angélica, por la cual el hombre así conviene con modo de ser: causal, formal y participado. Es necesario entonces
los ángeles, como por la parte sensitiva con las bestias. La cima de un ser similar para las ideas, las cuales en Dios tiene su ser
esta parte intelectual es llamada por los Platónicos unidad del alma causal, en el ángel su ser formal y en el alma racional, el
y quieren que sea aquella por la cual el hombre inmediatamente participado. En Dios entonces, según los platónicos, no están las
con Dios se une y casi con el conviene, como por la parte ideas sino que él es la causa y el principio de todas las ideas, las
vegetativa conviene con las plantas. Y de estas partes del alma cuales él primeramente produce en la mente angélica, como
cuáles son inmortales y cuáles mortales existe discordia entre los etiam claramente en los Oráculos de los Caldeos se encuentra, y
platónicos. Proclo y Porfirio quieren que solo la parte racional sea de allí el Ángel hace partícipe al alma racional. Pero nuestra
inmortal y todas las otras corruptibles. Xenócrates y Espeusipo alma cuando se vuelve a su parte intelectual y angélica es por
ella iluminada participando de las verdaderas formas de las cosas
las cuales así como en el intelecto se llaman ideas, así porque
están en el alma se llaman razones y no ideas; en esto son
diferentes las almas de los cuerpos corruptibles, como la nuestra
y las de algunos demonios según los platónicos de las almas
celestes, ya que las celestes no se apartan de la parte intelectual
por la administración del cuerpo, sino en ella siempre convergen
y unidas ejercitan juntos uno y otro oficio: el del contemplar y el
del gobernar el cuerpo. Dicen los platónicos que los cuerpos
ascienden a ellas y no que ellas descienden a los cuerpos. Las
otras, junto a la cura de los cuerpos caducos y terrenos y
ocupadas en esto se privan de la contemplación intelectual y
mendigan la ciencia de las cosas por los sentidos a los cuales
están inclinadas en todo y siempre están llenas de muchos
errores y opiniones falsas. De esta prisión y miseria veremos que
la vía amatoria es un medio poderoso para librarse, la cual
mediante la belleza de las cosas corpóreas y sensibles les excita
en el alma la memoria de la parte intelectual y es la razón por la
cual volviéndose a ella de la vida terrena verdaderamente
sueño de sombra, como escribe Píndaro a la eterna,
transfiriéndose y por el fuego amoroso casi purgada, se
transforma en angélica forma felicísimamente, como
declararemos nosotros en el obra siguiente.