Jestis Alberto Echeverri Sanchez —
Editor académico |
Paradigmas
yconceptos
eneducacion
y pedagogiaEcheverri Sanchez, Jestis Alberto
Paradigmas y conceptos en educacién y pedagogia /Jesiis Alberto Echeverri Sanchez,
Oscar Saldarriaga Vélez et al,; prologuista German Vargas Guillén; editor académico Jestis
Alberto Echeverri Sénchez. ~ Bogotd: Siglo del Hombre Editores y Grupo Historia de la
Practica Pedagégica, 2015.
272 paginas; 21 cm.
Incluye glosario
1. Pedagogia y educacién 2. Paradigmas en educacién 3. Campo conceptual de la pedago-
gia |, Saldarriaga Vélez, Oscar, 1957- Il. Vargas Guillén, German, 1959- _, prologuista
IIL, Echeverri Sanchez, Jestis Alberto, editor académico IV.Tit.
370.15 ed 21 ed.
A1475505,
‘CEP-Banco de la Repablica-Biblioteca Luis Angel Arango
‘© Jesis Alberto Echeverri Sanchez
Primera edicién, 2015
‘© Siglo del Hombre Editores
Cra. 314 N® 25B-50
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Caritula
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medio, sea mecdnico, fotoquimico, electrénico, magnético, electrodptico, par fotocopia o cualquier otra,
sin el permiso previo por escrito de la editorial.f{NDICE
‘German Vargas Guillén
HACIA UN CAMPO CONCEPTUAL Y NARRATIVO DE LA
PEDAGOGIA EN COLOMBIA. CARTOGRAFIAS
DE UN REGIMEN DE VERDAD.... 33
Oscar Saldarriaga Vélez
LA INDAGACION DEL CAMPO PEDAGOGICO COLOMBIANO.
NOTAS METODOLOGICAS ENTRE DISCURSOS
INTERNACIONALES Y CREACIONES LOCALES «..ssssssssseesaes 79
Marcelo Caruso
EDUCACION: UN CAMPO DE AGENCIAMIENTO,,...scssseessesseesees 99.
Alberto Martinez Boom
Jhon Henry Orozco Tabares
SUJETO Y SUBJETIVIDAD EN LAS CIENCIAS DE LA EDUCACION
EN COLOMBIA. EL DOCENTE, EL PROFESIONAL
Y EL INTELECTUAL ww sees
Humberto Quiceno
121DESPLAZAMIENTOS Y EFECTOS EN LA FORMACION DE UN
CAMPO CONCEPTUAL Y NARRATIVO DE LA PEDAGOGIA
EN COLOMBIA (1989-2010)
Jesiis Alberto Echeverri Sanchez
LA PEDAGOGIA COMO CAMPO PROFESIONAL Y DISCIPLINAR.
LUGAR ESTRATEGICO PARA ENFRENTAR LAS TENSIONES
ENTRE EL RECONOCIMIENTO CIENTIFICO,
LA PROFESIONALIDAD Y LA REGULACION SOCIOESTATAL
DE LA PROFESION DOCENTE.....
Andrés Klaus Runge Pena
Juan Felipe Garcés Gomez
Diego Alejandro Mufioz Gaviria
PEDAGOGIA, EDUCACION, MARGINALIDAD Y CRISIS
EN COLOMBIA (1978-1990) ..
Alexander Yarza de los Rios
‘GLOSARIO.....
149
201
223
249EDUCACION:
UN CAMPO DE AGENCIAMIENTO
Alberto Martinez Boom!
Jhon Henry Orozco Tabares*
Cuando hablamos de educactén aludimos a algo que ya no se re-
fiere estrictamente a la escuela, tampoco a la instruccién piblica,
ni siquiera a los procesos de expansién de la escolarizacién. Su
existencia actual nos coloca en otro lugar, en otro trayecto que
pide, ademds, un esfuerzo de diferenciacidn desde el lenguaje.
Nos preguntamos por una nocién de “educacién” que pierde
su fisonomfa. Quizds estemos cercanos a Carlos Skliar cuando
piensa que la crisis educativa es un padecimiento que atafie mas a
una imagen del mundo que a una imagen escolar} Sin embargo,
Doctor en Filosofia y Ciencias de la Educacién. Profesor ¢ investigador
en la Universidad Pedagégica Nacional y miembro fundador y activo del
Grupo Historia de la Practica Pedagégica (HPP). Correo electrénico: almar-
[email protected].
2 Licenciado en Filosofia y Letras y magister (C) en Educacién dela Universidad
Pedagégica Nacional. Coinvestigador en algunos proyectos del Grupo Historia
de la Practica Pedagégica (GHPP). Correo electrénico:
[email protected].
Véase la séptima entrega del diccionatio anticoyuntural que Carlos Skliar edita
en el ntimero7 dela revista La Téa: “El mundo le pide a la escuela que cumpla
99hacemos investigacién para recordar que es deber de la critica
mirar con refinamiento lo que sucede, mucho més tratandose
de la “educacién”, palabra que parece contener un valor que no.
es facilmente desdefiable y que por costumbre del lenguaje
solemos imaginar como invariante de una época a otra. En su
defecto, pretendemos revisar algunos de los desplazamientos
de esta nocién, que llaman la atencién sobre las condiciones
tedricas y politicas que hacen posible su andlisis como practica
social y gubernamental en estos tiempos de mundializacién
y aprendizaje.
La propuesta investigativa inicial, titulada E/ discurso de la
educacién: modernizacton, cambio estratégico y epistemoldgico,
bused vincularse al proyecto Paradigmas y conceptos en educactén
y pedagogia, en la amplitud deliberativa de una pesquisa interu-
niversitaria que exigia pasar de una filosofia del objeto, que ha-
ce historia de los conceptos, a una filosofia de las relaciones, los
agenciamientos, los acontecimientos y las disputas.
La educaci6n, su practica y su problematizacién enuncian
un asunto complejo que pudimos abordar, como lo propuso el
proyecto, desde el concepto de campo, advirtiendo que asumirlo
como tal sirve basicamente como horizonte conceptual para
explicar el modo como las mutaciones en la educacién afectan
ala pedagogia, es decir, la manera como la crisis de los sistemas
pedagégicos ha perfilado “signos dubitativos a los intentos de
seguir pensado la pedagogia como ciencia, disciplina cientifica
en proceso de construccién, ciencia del espiritu, teoria recons-
tructiva o como ciencia experimental” (Zuluaga y Echeverri,
1998: 16). A eso alude la investigacién general cuando somete
la constitucién del campo conceptual de la pedagogia (CCP) a
con su estitpe civilizatoria, que ciudadanice, que abra el horizonte del trabajo,
que sea inclusiva, que genere valores de aceptacién y pacificacién, que cree
una atmésfera de armonia y convivencia. La cuestién es que el mismo mun-
do que Ic exige todo esto a Is educacién, es un mundo incapaz de realizarlo”
(Skliar, 2011: s. p.).
100miltiples comienzos que involucran, a su vez, diversos planos
de reconceptualizacidn, apropiacién y proliferacidn discursiva.*
Con ello, se hace necesaria la articulacién de algunos concep-
tos frontera, que hace del campo un lugar apto para lo diverso
ylo abierto. :
Ya sabemos que los nuevos signos muestran que el lugar de
elaboracién de la pedagogia no se restringe a la forma escuela, al
maestro como sujeto privilegiado y a la ensefianza como objeto de
saber. Esa esto alo que alude Olga Lucia Zuluaga cuando afirma:
En la actualidad asistimos a un proceso de desconcentracion de
la escolaridad trazada por Comenio. La escuela esta perdiendo el
monopolio enciclopédico del saber, su sentido todavia panséfico;
asisten a este proceso los medios de comunicacién y la informa-
tica. Ellos y otros factores sociales y politicos hacen que el lugar
privilegiado de la pedagogia y la didactica, la escuela y el aula, es-
tén dejando de ser el lugar de produccién de discursos pedagégi-
cos y didacticos para dirigirse hacia la ciencia y el acontecimiento
(1993: 271).
Incluso hoy se habla, desde las multinacionales de la educa-
cién, de “aprender sin fronteras” (Organizacién de las Naciones
Unidas para la Educacién, la Ciencia y la Culrura —Unesco—,
1998), La jugada estratégica que permite este desplazamiento
del saber pedagégico al CCP supone colocarnos en los margenes
de lo pedagégico, para convocar otros actores, otras relaciones
y otros planos de anilisis.
Noes nuestro objetivo validar o no dicha estrategia. La inves-
tigacién sobre la conceptualizacion de la educacién producida
por los organismos internacionales exigié, desde un principio,
su abordaje como un conjunto de acciones posibles en un campo
abierto. En este sentido, nuestra nocién de campo siempre
fue mas politica que conceptual, Incluso pudimos referenciat
* Véase la tesis doctoral de Echeverri Sanchez: Un campo conceptual de la peda-
gogia: una contribucién (2009).
101algunas coincidencias con afirmaciones de teéricos del propio
campo, por ejemplo, Pierre Bourdieu quien decia que “el cam-
po intelectual, a la manera de un campo magnético, constituye
un sistema de lineas de fuerza” (1967: 135). Nuestra investi-
gacién hizo evidente la educacién como lugar de disputa que
supone relaciones estrategias, técnicas de gobierno y espacios de
dominaci6n que afectan, atraviesan, producen y recomponen los
paisajes de las politicas educativas, de los sistemas educativos,
de las historias institucionales, de la opinién publica en materia
educativa y de las practicas especificas que hoy interacttian en
el campo de la educacién local y transnacional.
Sefialar las diferencias entre el CCP y un campo de la educa-
cién que gana en amplitud y en visién parece poner énfasis en
una preocupacién, también una distancia. En las iltimas déca-
das, la proliferacién de textos, documentos oficiales, estadisti-
cas locales y mundiales, discursos especializados y dispositivos
técnicos muestran el nivel de renovacién de las formas de estar
y de moverse propias de esta vision ampliada del campo de la
educacién. La fuerza avasallante del agenciamiento internacional
asigna reiteradamente el nominativo de “pedagogia” a una serie
de acciones desarrolladas en la ciudad, en la escuela y fuera de
ella. Se habla, por ejemplo, de “pedagogia para la paz”, “peda-
gogia urbana”, “pedagogia civica”, “pedagogia de la diferencia”,
“pedagogia del semaforo”, “pedagogia del acompafiamicnto”.
Semejante miniaturizacién nos hace creer que no es suficiente
con actualizar la pedagogia simplemente como concepto 0 co-
mo nartacién. El fragor de lo que estd en disputa va més alld,
interroga la capacidad que podemos desplegar y su fuerza para
producir diferencias, resistencias y potencias.
Hace algunos ajfios, el Grupo Historia de la Practica Pe-
dagégica (GHPP) produjo un texto fundacional, “Educacién
y pedagogia: una diferencia necesaria” (Martinez et al., 1998),
que puso en evidencia la desarticulacién, la subordinacién, la
atomizaci6n y el enrarecimiento de la pedagogia por efecto del
desplazamiento que la educacién hacia del concepto de ensefian-
za. Por supuesto que la ensefianza permitié colocar al maestro en
102una posicién altiva, tactica y relevante en relacién con las posibi-
lidades de la pedagogia que el GHPP valoré en su triple existen-
cia: como disciplina, saber y practica. También fue claro, para
los integrantes del grupo, que la ensefianza no se reducia a una
accion delimitada por el acto de ensefiar, por el espacio escolar
o por la organizacién especifica de los programas; la potencia
articuladora de la ensefianza correspondia tanto a su naturaleza
conceptual como a su existencia como practica de conocimiento
(Zuluaga et al, 2003: 40).
Pensamos hoy que aquel desplazamiento se ha reforzado,
ampliado y ahondado, lo que interroga las posibilidades reales
de la ensefianza como concepto articulador del campo. Pulula
en la actual visi6n ampliada de la educacién una serie de reté-
ticas centradas en el aprendizaje, la evaluacién y la calidad, que
dificultan y banalizan la opcién conceptual por la ensefianza y
por la pedagogia.
PROCEDENCIA DE LA INVESTIGACION
La idea de una discersividad sobre la educacién, emanada desde
légicas de agenciamiento internacional, no es nueva (Chabbott,
2003; Cortina y Stromquist, 2000; Coraggio y Torres, 1997).
Investigaciones que trabajan enfoques comparados,’ procesos
de ida y vuelta® y, mas recientemente, estudios transnacionales
y andlisis sincrénicos a través del espacio muestran que, en las
tiltimas décadas, se ha reconfigurado la geografia de lo educativo
a escalas insospechadas. La nueva educacién ya no es como la
de antafio; sus cambios incorporan consecuencias estratégicas y
epistemolégicas que son tanto alarmantes como imprevisibles.
La secuencia de acontecimientos que surgen de la segunda
hecatombe y que se condensan en el anhelo de un nuevo or-
den mundial fisura el siglo entre un escenario del horror y la
3 Trabajos como los de Debesse y Mialaret (1974); Pereyra, Garcia, Gémez y
Beas (1996); Schriewer (1996), entre otros.
© Véase Ossenbach y Martinez Boom (2011).
103construccién de una sensibilidad de respuesta que anuncia como
programa la exigencia de renovar y repensar todo. Y no es que
esta sensibilidad general se oponga stricto sensu a la pedago-
gia, pero pareciera que podemos extrapolar cierta critica a sus
limites y a sus posibilidades, es decir, los resultados de lo que
forma, la ineficiencia de sus métodos, la funcién del maestro, el
adentro de la escuela, en fin, oimos voces que anuncian que la
educacién es un asunto tan importante que no podemos dejarla
en las manos de los maestros, y agregamos por extensién: ni de
la escuela ni de la pedagogia.
Haciendo una analogia con un texto de Paul Virilio, podria-
mos leer la misma circunstancia aplicada a otra tematica espe-
cifica, la arquitectura:
Frente a una sociedad en crisis, es necesario repensar y revolucio-
nar todo; en la nueva sociedad la arquitectura ya no correspondera
a la relacidn estatica vertical-horizontal, sino a la dindmica. Para
situarse en el nuevo plan de la conciencia humana, la arquitectu-
ra ahora se realizara en la “funcién inclinada”. Lo que proponen
esla reorganizacién del territorio, repensar la arquitectura, debatir
publicamente el lugar del arquitecto (Virilio, 2003: 15).
Palabras mas, palabras menos, la crisis de la educacién exhor-
ta auna dindmica con ciertas similitudes, y el papel de la funcién
docente y la modulacién del aprendizaje recomponen profun-
damente el lugar del maestro, de la ensefianza y de la pedagogia.
Incluso, para entender mejor lo que toca ala puerta, se escuchan
voces que advierten sobre las maneras como los funcionalismos
y las modulaciones diluyen al maestro.”
Cabe anotar que la naturaleza de esta crisis, para usat aqui
el lenguaje de la Conferencia Internacional realizada en Wi-
iliamsburg (Virginia), en octubre de 1967, se expresa mediante
7 Véase Martinez Boom (2010), “El maestro en Colombia: de la escuela a la
sociedad del conocimiento” (investigacién del afio sabatico) y algunos de sus
resultados publicados como articulos: “La dilucién del maestro” (2010a) y
“Profesionalizacién: Zoficio, profesién, funcién?” (2010b).
104términos como “cambio”, “adaptacién”, “reforma” y “dispa-
tidad”; sin embargo, difiere de otras metaforas de la crisis en
una circunstancia geopolitica: “esta es una crisis mundial de la
educacién’”,® 0 silo prefieren:
Mientras la crisis se produjo en medio de una virtual expansién del
conocimiento, la educacién, como principal creadora y transmisora
de conocimientos, ha fracasado, generalmente, en la aplicacion
asu dinémica interna de la funcién de investigacién que ella reali-
za ampliamente para la sociedad. Ha dejado de infundir a la tarea
docente, para su aplicacién en las aulas, los nuevos conocimientos
y métodos que se precisan para corregir la actual disparidad entre
las necesidades y las realizaciones educativas. La educacién se co-
loca, asi, en una postura ambigua. Si bien exhorta a los demas al
cambio, ella parece renuente a la innovacién en sus propios asun-
tos (Coombs, 1971: 13-14).
A partir de este discurso se inicia una saturante insistencia en
lacrisis que logra ahondar diagnésticos y vacios, hasta el pun-
to de hacer legitima la exigencia de las reformas y del cambio
educativo.
Precisamente, la crisis es una légica que hace operar al mundo
en el que vivimos. Sus procesos de apropiacién discursiva con-
forman una racionalidad diferenciada que alude a espacialida-
des cada vez mas globales, es decir, no es inocente la calificaci6n
® A pesar de que las causas de la crisis son multiples, el libro de Philip Hall
Coombs pone énfasis en cuatro: “la primera es el fuerte incremento de las
aspiraciones populares en materia educativa, que colocd en estado de sitio a
las escuelas y universidades que ya existian. La segunda es la aguda escasez de
recursos, que impidi6 a los sistemas educativos el responder eficazmente a las
nuevas demandas, La terceraes la inercia inherente a los sistemas de educacién,
que originé una adaptacién demasiado lenta desu régimen interno alas nuevas
necesidades externas, aun cuando los recursos no constituyeran el principal
‘obstaculo para esta adaptacién. La cuarta es la inercia de la sociedad misma
—la pesada carga del comportamiento tradicional, las costumbres religiosas,
el prestigio, los patrones de empleo e incentivos y las estructuras instituciona-
Jes— que no le ha permitido utilizar éptimamente la educacién, y el poder que
la misma proporciona, para acrecentar el desarrollo nacional” (1971: 11).
105que se hace de la crisis como un fenémeno mundial. De hecho,
si antes algo era un problema de las naciones y de su soberania
era la educacidn. La declinacidn de los poderes de la nacién, de
sus fronteras, sefiala una variacién que irfa desde la soberania
moderna hacia lo que Hardt y Negri nombraron como “sobera-
nia imperial” (2002). Sorprende constatar el papel protagénico
que la educacién va a cumplir en esta mutacin, una especie de
aparato biopolitico descentralizado y desterritorializado que
construye progresivamente una voluntad general a favor de los
fines de una educacién cuyos discursos son cada vez mds abier-
tos y expandidos, De igual manera, el diagnéstico de la crisis
introducira velocidad en la educacién y este ajuste sera posible
gracias a la funcién adaptativa del aprendizaje. No se trata, por
tanto, de defender un punto de vista; lo que insinuamos es que
las variaciones en el tiempo, en el espacio y en la velocidad re-
componen el paisaje del campo de la educacién.
Con el nombre de Aprender a ser. La educacién del futuro, se
edit6, en 1973, el informe final de la Comisién Internacional para
el Desarrollo de la Educacién, que crea, a su manera, conexiones
y relevos con el texto de Coombs. Dicha comisién fue establecida
por la Unesco bajo la direccién de Edgar Faure y la participa-
cidn directa de Felipe Herrera, Abdul-Razzak Kaddoura, Henri
Lopes, Arthur V. Petrovski, Majid Rahnema y Frederick Cham-
pion Ward.° Cuatro postulados resumen la orientacién general
del informe: 1) la existencia de una comunidad internacional
que, a pesar de su diversidad, hace de la educacién un destino
convergente; 2) la creencia en la democtacia como porvenir so-
cialmente deseable, que exige de la educacién ampliacién en su
objeto y en su gestién; 3) el desarrollo humano como paradigma
de completitud y complejidad, y 4) el advenimiento de lo perma-
nente: “ya no se trata de adquirir, aisladamente, conocimientos
definitivos, sino de prepararse para elaborar, a todo lo largo de
la vida, un saber en constante evolucidn y de aprender a ser”
(Faure et al., 1973: 16-17). Cuatro postulados estratégicos que
° Enadelante, Informe Faure,
106hacen de la educacién, que ya empieza a identificarse con apren-
dizaje, un lugar privilegiado, consensuado y casi indiscutible de
cualquier accién social, politica o econdémica.
Miradas en detalle, las orientaciones del Informe Faure in-
dican cuatro elementos de lo que hay se pone en juego cuando
hablamos de edueacién, y que podemos sintetizar en relacién
con la cooperacién internacional, la democracia, el desarrollo
y la formacién permanente. La exigencia de una nueva edu-
cacién, diagnosticada como necesidad desde los lenguajes de
la crisis, produjo lo que se va a denominar, desde las agencias
transnacionales, después de un recorrido que llega hasta la Con-
ferencia Mundial de Jomtien, en 1990, como “visién ampliada
de la educacién”, que el subproyecto abordé desde su impronta
documental. No est4 por demds advertir que ampliar la visién no
es una accién neutra, mucho menos tratandose de la educacion
o de su materializacidn en los aprendizajes sociales.
A este modo de pensar la educacién van a pertenecer los
organismos internacionales. La ampliacién de sus dispositivos
producira pacientemente la fundamentacién racional, social y
juridica de lo que podemos esperar de la educacién. Proyecto
cuya igualdad formal y expandida es también una teleologia cons-
truida desde el conocimiento de estos organismos. ¥ no habria
que sorprenderse si se constata que tanto las tematicas como las
interrogaciones y los problemas estuvieron mds en manos de po-
liticos influyentes que en la pluma de académicos ¢ intelectuales;
estos tiltimos llegaron después, cuando la voluntad del proyecto
general ya era un propésito comtin. La décil aspiracién de los
pueblos a las promesas de la educacién desbloqueé los proce-
sos de escolarizacién de la poblacién y nos mantiene ad portas
de asumirnos como sociedades “del” y “para” el aprendizaje.
Llamamos la atencién aqui sobre el valor superlativo que pata
el campo de la educacidn adquiere el aprendizaje como elemen-
to articulador de lo que hoy pademos entender por educacién.
Hubo un tiempo en que aquel apuntaba a las conductas: ya no
es asi, su influencia ya no es prescriptiva, sino mucho mas para-
digmética, modificatoria y vital. Conferencias internacionales de
107educacién, como la celebrada en Jomtien en 1990, emplazaron
el aprendizaje respecto de las necestdades basicas de aprendizaje,
lo que redunda en una comprensién de este como dispositivo y
acontecimiento definitorio del campo conceptual y estratégico.
Entre aprender a sery Jomtien, pasando por aprender a aprender
y aprender a vivir juntos y otros “textos puente”,!° habria que
describir algunos refinamientos modificatorios de la educaci6n
y del gobierno de la poblacion:
- 1. El auge de la cognicién, que hace del estudio de la mente
un elemento que recompone el papel del conocimiento, sus for-
mas de produccién y gestién. Asistimos al desprendimiento de
una funcidn inicialmente adaptativa que gana en flexibilidad y
movimiento, es decir, el desarrollo de los discursos cognitivos
y metacognitivos puso en relaci6n la antigua psicologia de la
educacién con otras disciplinas que la matizan y modifican; po-
driamos mencionar, entre otras, la neurociencia, la cibernética,
la etnologia, la inteligencia artificial, incluso la etologia, cuyos
resultados y procesos nos tienen hablando de la educacién en
sus conexiones con las inteligencias miltiples, los ambientes
de aprendizaje, la evaluacién del aprendizaje y la calidad de los
aprendizajes.
2. La educacién asociada a la forma escuela y al maestro fue
antafio una practica especifica. Su esplendor expansivo como
proceso biopolitico produjo, entre otras cosas, sociedades
10 El término “texto puente” es una elaboracién metodoldégica construida por el
subproyecto y alude-a unos documentos que soportan, hacen sintesis, incluso
capturan fuerzas, condiciones y tematicas siempre por acumulado, tanto diag-
néstico como proyectivo. Si bien los documentos en el archivo estan sueltas, los
textos puente dan cuenta de problematicas y tendencias propias de la educa-
cidn que los organismos internacionales ni sueltan, ni delegan, a lo sumo pasan
de un organismo a otro, en virtud del calado articulador de lo que agencian.
Constituyen una especie de relevo discursive y conceptual. En esta investiga-
cién adquirieron esta connotacién los siguientes documentos: Philip Coombs,
La crisis mundial de la educacién (1971); Edgar Faure et al, Aprender a ser. La
educacion del futuro (1973); Declaracion de Jomtien, Deelaracién mundial sobre
educacién para todos (1990), Jacques Delors, La educactén encierra un tesoro
(1996) y Declaracién de Dakar, Foro mundial sobre la educacién (2000).
108escolarizadas, lo que significa que, para el andlisis del campo, los
sistemas escolares no son solo, ni fundamentalmente, espacios
receptores pasivos, sino generadores de modalidades sociales,
hasta el punto de que ya hoy no es posible vivir sin escolarizacion.
3. Los espacios escolares institucionales que antes asocidba-
mos al aula, la biblioteca, el laboratorio, el patio, los mobiliarios
y el equipamiento escolar, con la irrupcidn de las nuevas tecno-
logias de la informacién y la comunicacién, modifican como
nunca las condiciones que hacen posible ya no tanto la ense-
fianza, sino el aprendizaje, cuyo tiempo y espacio suponen una
novedad. La convergencia de las redes, de la informatica y de
las telecomunicaciones quiebra las barreras espacio-temporales
y produce lo virtual, cuya realidad no solo es innegable, sino,
ademas, generadora de otras velocidades de circulacién, acceso
y participacion en los aprendizajes.
4. Es un hecho constatable en nuestra cultura que el aprendi-
zaje se hace dentro de la escuela, pero, sobre todo, fuera de ella.
Al respecto, la Unesco, en su programa Aprender sin fronteras
(1998), establecié que el aprendizaje debia ditigirse a personas
con necesidades tan variadas y tan cambiantes que la ensefianza
tradicional, en particular la presencial, resulta demasiado costosa
y ya no puede conservar su monopolio.
La EDUCACION, ASUNTO DE EXPERTOS
Suele argumentarse que la educacidn no es la misma una vez
asimilada la perspectiva de un aprendizaje que se extiende a lo
Jargo de toda la vida y que entra en relacién con procesos de mo-
dernizacién educativa capaces de ponderar desbloqueos en la
escolarizacién, reformas de los sistemas educativos, prerrogati-
vas del derecho infantil, proliferacién de ciudades que educan,!!
' En lalinea de construccién dela ciudad educadora podemos mencionar trabajos
gue han mostrado la irrupcién de la sociedad posindustrial: Alain Touraine, La
sociedad posindustrial (1969); Alvin Toffler, Ef shock del futuro, La tercera olay
Elcambio de poder (1970, 1981, 1995); Peter Drucker, La sociedad poscapitalista
109aumento de velocidad, especializacién de exigencias hacia la
calidad, entre otras. Pensamos que si el paisaje se transforma, su
cartografia haria visible un mapa de vectores en tensién.
Llamar la atencién sobre lo que dicen que cambia y lo que
efectivamente cambia nos llevé a construir el archivo documental
para el subproyecto, que focalizaba la revisién de las produccio-
nes seriadas, los informes, las publicaciones y los estudios efec-
tuados por las agencias educativas internacionales. Procuramos
con ello racionalizar algunas de las maneras como, en las tltimas
décadas, dichos organismos se erigieron en la principal fuente
de creacién, difusién y legitimacién de modelos educativos a
escala transnacional.
Su poder se ha visto incrementado por la capacidad para
financiar y cofinanciar innumerables programas, alianzas y pro-
yectos. Lo que nos lleva a identificar que, en el marco general
de las relaciones internacionales, se reconfigura una funcién
que empiezan a desempefiar estos organismos, sus filiales, su
ted amplia de divulgadores, cuyo tejido de invencién y control
conforma un tiempo y un espacio novedoso.
No exageramos si advertimos sobre lo copioso y avasallante
de los registros matizados de consultoria y experticia. Ya lo
afirmaba un ensayista de lo extremo: “tantas memorias, tantos
archivos, tantas documentaciones que no llegan a parir una idea;
tantos planes, tantos programas, tantas decisiones que no llegan
a pari un acontecimiento” (Baudrillard, 1991; 39). En didlogo
con Anténio Névoa, habria que poner a los expertos dentro del
(1993), La nueva sociedad, basada en la aplicacién de “conocimiento al cono-
cimiento” y centrada, por tanto, en el trabajo inmaterial, estaria demandando
nuevas opciones educativas, como la educacién permanente de les individuos y
espacios alternativos y més amplios deeducacién para la poblacién entre los
cuales pueden situarse la sociedad y particularmente la ciudad— que superan
la escuela. Al respecto son notables trabajos como: La educactén encierra un te-
soro, de Jacques Delors (1996), Educacién: la agenda del siglo Xx1, de Hernando
‘Gomez Buendia (1998) ylos de analistas como Juan Carlos Tedesco, Educar en
Ja sociedad del conocimiento (2000), Martin Hopenhayn, El gran eslabén, edu-
cacién y desarrollo en el umbral del siglo xx1 (2000) y, en Colombia, Alejandro
Alvarez Gallego, Los medios de comunicactin y la sociedad educadora (2003).
110grupo de especialistas que se encargan de comunicar y generar
opinién sobre la educacién:
A pesar de su heterogeneidad, ellos han creado y difundido a esca-
la mundial practicas discursivas basadas en argumentos compara-
tistas. Su legitimidad se funda, sobre todo, en el conocimiento de
las redes internacionales y de los datos comparados, y no tanto en
el dominio teérico de un drea cientifica o profesional (2010: 50).
Pero no solo acttian como cuerpo organico. Su disposicién
es mas sutil y diluida, se conforman como redes de apoyo de
los Estados, que son, a la vez, apoyadas por los Estados y por los
organismos. Su labor especifica es el diagnéstico, su resultado
mediato el prondstico y su forma subjetiva predilecta es un nuevo
estatuto del hablante que también es funcional: el experto.
La dindmica que produce y valida lo que hay que saber de la
educacién y de su agenciamiento internacional pasa por derro-
teros muy exitosos. Lo hacen desde congresos internacionales,
mediante reuniones de ministros y académicos que fabrican el
consenso y terminan elaborando documentos de amplia difu-
sidn que se organizan como insumos para la gestidn de politicas
publicas regionales, nacionales y trasnacionales. Gozan de tanta
influencia e importancia que tratan de constituirse en el réginen
de verdad sobre el maestro, sobre el sistema educativo, sobre los
derechos, incluso sobre la orientacién general del desarrollo.
La educacién, como la entienden las agencias internacionales,
adquiere valor en la medida en que se conecta con los sistemas
globales de produccién, informacién, consumo e innovacién,
es decir, entra en el juego del incremento de las competencias
econémicas. Este vaciamiento cultural y politico, experimentado
por la educacién, tiene diversas repercusiones en el campo de
la investigacién educativa. Digamoslo ya: buena parte de la in-
vestigacién educativa esté marcada por imperativos funcionales
que, en gran medida, vienen dados por instancias externas a su
campo conceptual y no tanto por el desarrollo de una discursi-
vidad pedagégica propia.
111Esta investigacién hace evidente el cardcter superlativo de la
procedencia, en el momento de pensar el campo de la educacién.
Al principio, exploramos desde un andlisis general tres fuentes:
las producciones de los organismos internacionales, las elabo-
raciones del campo de la investigacién educativa internacional
y los discursos sobre la educacién emanados de los paradigmas
clasicos de la filosofia de la educacién, de las ciencias de la edu-
cacién y de las teorfas del curriculo, para terminar constatando
que el modo de existencia que caracteriza la educacién hoy he-
gemoniza el papel de estos agenciamientos internacionales, por
medio de practicas autorreferenciales, en cuyos emplazamientos
se reconfigura el CCP.
En didlogo con el macroproyecto, hemos constatado que el
CCP no es una unidad, no es un conjunto organizado; es un haz de
relaciones, en el que los enunciados proceden, en buena medida,
desde afuera. Estuvimos particularmente atentos a investigar el
problema de fa procedencia, ? y no porque pretendiéramos esta-
blecer su origen, sino porque era posible describir su direccién
(que no constituye un destino previo), los modos como afecta,
interviene, produce conceptos, los agrupa o los articula. Un ejem-
plo podria ser ilustrativo: el énfasis en el “aprender a aprender”,
que no es igual al aprendizaje dela pedagogia, y cuya proceden-
cia describiria relaciones con la psicologia, con la investigacién
educativa, pero, sobre todo, con el discurso de los organismos
internacionales que convierten el “aprender a aprender” y la
creacién de ambientes de aprendizaje en una reiteracién que
prolifera hasta volverse expresién comin de maestros, institucio-
nes, asesores, agenciamientos educativos nacionales, entre otros.
Si tanto se insiste en el “aprender a aprender”, es porque no
se ha realizado 0 porque parece ser una aspiracién deseable.
Procedencia y proliferacién son dinamicas del campo educativo
que parecen fabricar los /ugares communes de la educacién actual.
'2 Partimos de los documentos e interrogamos su procedencia, los miramos en
cuanto enunciado y no como simples palabras, ya que son ellos los que nos
permiten la construccién de objetivaciones expresadas como practicas.
112No es lo mismo que el documento emane de un ministerio de
educacién a que lo produzca un experto, una agencia internacio-
nal o una investigacién. La indagacién de la procedencia agrega
funcionalidad, es decir, modos de circulacién que se restringen a
un espacio localizado o que se mueven en escenarios ampliados:
tegionales, nacionales e internacionales. Importa, por tanto, en
el documento, sus momentos de produccién y los nexos que lo
conectan con el contenido, el estatuto del hablante, la alusién
al ambito institucional y su valor funcional (performativo, inte-
trogativo, diagnéstico, proyectivo, etc.).
Sinos ubicamos en el campo de lo que ahora se llama “edu-
cacién”, el diagnéstico podria decir que la pedagogia critica y
la pedagogia popular han sido un discurso marginal, que en las
facultades de educacién las ciencias son tangenciales y que su
desaparicién no es un problema de las ciencias de la educacién,
sino del nuevo concepto de educacién. Incluso, el sindicalismo
docente nacional clama por la calidad y por la profesionaliza-
cién como si la primera no fuese un invento de todas las poli-
ticas de escolarizaci6n;" y la segunda, un proceso de dilucién
por ampliacién.
Intentar mostrar una dindmica, es decir, el conjunto de rela-
ciones que constituyen ese campo de la educacién, pasa por una
descripcién de estos acontecimientos. No son los conceptos di-
rectamente, sino su ligamento discursivo en el que se entretejen
otros conceptos: calidad, gestién, profesién y profesionalizacion, 4
aprendizaje, aprender a aprender, evaluacion, competencia, etc.,
cuyos encadenamientos, dependencias, generalizaciones, tras-
Jados podemos asociar al orden de la reconceptualizacién y la
apropiacién, solo que con muchas dificultades para ponerlos
en funcién del cP.
Reconocemos que se pueden producir reconceptualizacio-
nes que se apoyan en las investigaciones que hacen los propios
} Véase el articulo: “Politicas de escolarizacién en tiempos de multitud” que hace
parte de este informe (Martinez y Orozco, 2010).
M4 Véase Martinez (2010b).
113maestros o que utilizan enfoques criticos, talleres, movilizaciones,
en los que ellos mismos participan. Semejantes esfuerzos, acci-
dentales y contingentes, afectan el campo, y producen incluso
sistematizaciones que enfrentan los problemas desde recursos
referidos, por lo general, a la didactica.
Pensamos que ese haz de relaciones es lo que describe un sis-
tema conceptual. No se trata, por tanto, del concepto de calidad
en cuanto tal, sino de sus relaciones con la funcién que cumple en
el campo de la educacién (no sabemos si en el CCP), las articu-
laciones que genera, lo que desplaza y lo que reconfigura dicho
campo estratégico. Hoy sabemos que su conceptualizacién pro-
viene de organismos que la han delimitado, que la han dotado
de caracteristicas internas y que la han impulsado como politica
publica; incluso, la podemos delimitar como calidad de la edu-
cacion, calidad de los aprendizajes, calidades del profesional en
educacién, evaluacién para la calidad, sistema de calidad, etc.
He aqui también otra forma de la proliferacién.
PERSISTENCIA DE LO QUE CAMBIA
El aspecto imaginario que nos hace creer que la educacién es
una constante histérica culmina cuando advertimos que es su-
perficial el proceso que identifica como homogéneos los dis-
cursos y las practicas de la escuela, de la instruccién publica, de
la escolarizacién, del sistema y del campo de acciones posibles
del aprendizaje. No existe una metafisica de la educacién que
haga corresponder su ser con algiin concepto. Si bien tenemos
el recurso de producir nociones generales, semejante uso no es-
capa de la simulaci6n y de lo que esta tiene de ausencia.!* En el
fondo, toda esa inmensa y a veces monétona literatura sobre la
educaci6n escenifica unos tiempos y unos lugares para la lectura
de sus desplazamientos conceptuales y siempre en crisis.
3 “Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir tener lo que no
se tiene. Lo uno remite a una presencia, lo otro a una ausencia” (Baudrillar,
1978: 8).
114Era Deleuze (1996) el que advertia, en su posdata, que nos
encontramos en la crisis generalizada de todos los lugares de
encierro; son Skliar y Téllez los que nos recuerdan que el dis-
curso habitual de la crisis es también el miedo irremediable a
esta (2008: 159), cuyo campo es en el fondo borroso y dificil de
definir. Semejantes tiempos, con sus riesgos y velocidades, no
parecen proceder de otra forma. Como lo reitera Badiou:
La crisis de los universales clasicos afecta a todos los aspectos de lo
social: crisis de la representacién, crisis histérica (de legitimacion
universal de los grupos dominantes), crisis ética (de la funcién de
la ley), crisis politica (de los ideales), crisis artistica (de las formas),
etc. (2006: 6).
Pensar la educacién en tiempo de crisis supone siempre un
estrechamiento, cuando no una duda.
Si bien la pregunta inicial indagaba por aquello que podria
significar hablar de educacién hoy, tenemos que subrayar que
nuestra primera aproximacion fue negativa. Partimos de consta-
tar que la educaci6n alude muy parcialmente a lo que ocurre en
las escuelas, a las funciones especificas de los maestros, a los no-
minativos que parecen nombrar a las infancias recientes; también
supone ponderar la influencia de las tradiciones de pensamiento
educativo: la tradicién alemana que constituye la pedagogia como
ciencia de la educacién, Ja tradicién francesa que la pluraliza en
una pléyade de disciplinas, la tradicién anglosajona que se adje-
tiva de funcionalista, experimental y pragmatica de lo educativo,
o la tradicién critica que habla de lo popular, de la resistencia,
de una educacién con cierta vocacién latinoamericana.
Lo anterior no significa que no encontréramos voces en otras
direcciones o con matices afirmativos; todo lo contrario. Por
ejemplo, la semantica alrededor del educar como acto politico, !
16 Asilo expresan las editoras en el prdlogo del Seminario del Centro de Estudios
Multidisciplinarios de 2005: “En tiempos en los que la educacién y la politica se
volvieron cuestiones técnicas, en tiempos en los que la educacién y la politica
115como figura del amor, como gesto estético, como alteracién del
saber,!” como posicién acerca de lo comtin que desde el Cen-
tro de Estudios Multidisciplinarios en Buenos Aires pusieron
en marcha varios intelectuales del continente y que funciond
como un acto de pensamiento que atin perdura y resuena. Solo
que ese educar que se expresa como pulsidn, verbo y deseo, se
circunscribe a un espacio de circulacién restringido que apenas
si afecta a una minora académica y politica.
Algo similar podemos referir a esos dos movimientos “edu-
cativos”, por lo estratégicos, sustantivamente colombianos, que
expresados como Movimiento Pedagégico y como Expedicién
Pedagégica, trazaron caminos que nos liberaban tanto de los
lineamientos como de las correspondencias. Ambas experien-
cias mostraban que era posible construir multiples formas de
relacién con la educacién y con la pedagogia, esto es, que en
el terreno no opera el avasallamiento total de los derroteros
transnacionales, sino que también cabe y juega el montaje, la
denunzcia, la resistencia, la invencién de otros modos de pensar
o de vivir.
Valga en este punto recordar, o mejor, tratar de no olvidar,
el esfuerzo que explica la opcién por el CCP como lugar estra-
tégico, es decir que su adjetivacién conceptual es subsidiaria
de su auténtico valor ractico al intentar vitalizar el papel de la
pedagogia y sus nexos posibles con una politica otra y con una
educacién otra.
revelan cada vez mas sus fracasos y sus limites, en tiempos en los que la educa-
cidn y la politica se muestran incapaces de asegurar la igualdad y justicia para
todos, nos hemos convocado aqui a pensar —una vezmas—la educacién como:
acto politico” (Frigerio y Diker, 2005; 7).
17 Véase el epilogo del Seminario del Centro de Estudios Multidisciplinarios de
2010: “Evidentemente, educar y educarse, volverse sujeto, es dejarse alterar,
dejarse afectar por la otredad (tan mentada tiltimamente como negada politi-
camente). No hay educacién sin alteraciones, Admitir que los saberes se alte-
ran es, antes que nada, reconocernos como sujetos alterables, alterados por lo
otro, por el otro y, ala vez, admitir que es en esa alteracién donde reside quiza.
la tanica posibilidad de saber [algo]” (Frigetio y Diker, 2010: 8).
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