0% encontró este documento útil (0 votos)
456 vistas38 páginas

Mirla Alcibíades. La Heroica Aventura de Construir Una República

Ensayo crítico

Cargado por

Nelly Prigorian
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
456 vistas38 páginas

Mirla Alcibíades. La Heroica Aventura de Construir Una República

Ensayo crítico

Cargado por

Nelly Prigorian
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 38
LUN NUEVO ORDENAMIENTO DISCURSIVO ARGUMENTOS RELACIONADOS con la importancia de otorgar a las nfs y alos nits el lugar que les correspondia en el entrama do socal, y propuesta tendientes a conceder asignaciones espe- cicas ala mujer, fueron temas capaces de estimular a atencion, de Ia iteligencialetrada venezolana durante el siglo XX. Pero al promediar la centuria, un nuevo ordenamiento discursive hizo, Ato de presencia. Me refiero al razonamiento que llevS a pen- sar en el desempefo de la familia como parte del proceso de ‘consolidaciéin nacional. El hogar doméstico, pues, también tuvo ‘su: momento estelar en el ochocientos. En realidad, los avatares que levaron a tomar en cuenta el papel de significacién que coresponcla desempenar al espacio hhogareto tuvieron una asimilacion lenta y espasmédica, Por eso debo dar comienzo a este capitulo indicando que el proti- ‘gonismo concedido al ntcleo familiar no fue relevante en los pprimeras afios de la repablica. Conocimos que, sobre todo en. Jos afios 40, el planteamiento referido a la economia dentro de ‘casa fue el enfoque relevante en esta materia. Pero despues ‘de muchas vacilaciones y de inseguridades manifiestas, la élite patrarcal defini la nueva significacion que debia otongarsele al ‘mibito hogarefo. Estoy en el compromiso de sefialar que el ha llazgo familiar no desmerecié Ia recurrencia moralizante. Muy. por el contario, la familia de la élite venezolana fue otra entidad, que se dej6 arrastrar por la invocacion moral, 7G primers explora dees ides se le en props de 1998. » A fin de examinar los vericuetos que encierra ese proce: 0, propongo tn recorrido cronol6gico, También aqui me veo cen la necesidad de iniciar este recorrido en los anos 30 y ce ‘rarlo en los 60, En esta ima década el discurso habia madu- rado hasta alcanzar su formulaci6n plena. Es un aceidentado periplo que tiene su. momento culminante en la década de los 50, por las rizones que aduciré en su momento. {UNA Msi cONTORNOS PRECISOS ‘Leamos a algunos protagonistas del ano 1830, cuando se ini cia la etapa propiamente nacionalista. Un concepto interesado en precisar el lugar que se otorga a la familia se puede encon- trar en Bl Patriota Venezolano, cuando en la edicién del 1° de noviembre de ese aio inaugural decia las sociedaces no son mas que el eonjunto de las fami- Tins: Iuego aquelas deberin ser de la misma condicion, ‘que esas; puesto que ls partes, como no puede negarse, ‘conservan siempre su relacion con el todo (1830-10) Aqui no se define cules seran las caacteristcas funda menuales de ese nicl familar, pero las das se nos despe- jan st pasamos a leer el ot papel periédico de inclinacién ecesistica, HI Copiador. En su segunda enteega (septiembre 14 de 1830: 17) se refiere, en deteeminado momento, a lj ‘venta y al compromiso que ésta tiene frente a la moral 4 que Ia obliga el orden paterno y domésticor. Resumido en pocas palabras, para este sector dela sociedad la macion era lo que la familia Hlegara a ser: un nice regido por el orden patemo?, 7 in el logo Finsbre del scr Pedro Macks, Ped Quintero ta Tid ona en cena esas de alors sa constanci de as eos, aro ea isnt EN ‘orden que se suponia rigdo y, en consecuencia, sotenedor de la estructura social ‘Paez. mostraba inocukables cercanias con el sector ecle- sléstico al momento de sostener: ‘Que los hombres, 4 quienes la naturaleza ha dado r0- Dustezy fimeza,v la sociedad los derechos de gobernar Ja especie humana empefen las armas, arosren los pe- lig, y se posean de un fiero amor patio, es lo mas justo y accesso nada tene de singular CE Fan, enero 10 del mismo ato 30), ra inequivoca la certeza de que s6lo alos hombres (a los patricios, claro) correspondlia amar la pati, gobernarla y dispo- ner de l vida de cada uno de sus pobladores. Toda la epi ‘a, en suma, era asunto masculino, Siendo asi, zeémo no iban a ser de su absoluto dominio y control los asuntos hogarefio’ Sin embargo, las reflexiones sobre la familia no se que- daron enquistadas en frases al pasar, como las que leimos en 1a publicacién eclesiistiea, 0 como el enunciado salido de la ppluma de! mismsimo general José Antonio Piez. En realidad, fen fecha tan temprana como agosto de 1833 el proyecto de Ley sobre matrimonio —habia pasado a segunda discusin en la ‘CAmara del Senado— concebia el primer considerando en estos términos: 1° Que deben fornentarse los matrimonio, tanto para el aumento de la poblacion como para la mejora dela mo- fal pablica, sin oponer otros obsticulos 4 su celebra- ‘on, que los que conduzcan para asegurar el bienestar Ya fli delos que contaigan aque vineulo (Gaceta de Venezuela, agosto 3 de 1833), Go acpi Gnidia yo encanto el baa tema. (Sociedad ond. 1958 7 88, subrayado pom am cen la década de los 40 es cada vez mis sistemstico hallar plan- teamientos vinculados con esta temitica. HI Liceo Venezolano Gebrero de 1812: 9-75), por ejemplo, se refiri ala importncia de la matriz familiar en un anticulo de Olegario Meneses (co- ‘mentado en el capitulo anterior) que, significativamente, no se referia diectamente a este tema sino que se presentaba como ‘unsEnsayo sobre el estudio de la economia en general Recla- aba el autor en determinado momento que sea: Organiza a tami, tomada como unidad de la espe: Ge humana, porque ell nomas contiene ens la expaci dad de perpetuase, porque ella nomas usando de todos ‘1s derechos, ste 4 tas los deberes, consagradas por In lei de la conseracion (p. 73) {Una posicién menos cientificisa que la asumida por Ole: gario Meneses —puesto que no habla de respecie humana ni de sleyes de la conservacion—, es esgrimida desde La Mari- _posa de Maracaibo (abril 28 de 1841: 3) en un texto que lleva ‘un titulo mas directo: +1 matrimonio». Eserto en forma de dit- Jogo, se sostiene en la conversacion que van desierollando Pe- pe y Pancho sobre el asunto propuesto. Este vikimo, préximo 4 contraer nupsias, esgrime estas lineas como justificacion definitiva de la decision que acaba de tomar: Yo debo casarme, Pepe, porque lo juzgo como un de- bet. Migntras mas cvilizaco es un pals, mas se procurs {que ls leyes i todo el 6rden social failiten los matrimo- ios, como el estado mas perfecto del hombye, i el que ‘mas contribuye 4 a mol | la prosperidad de fos ind vidos ice todos en jneral Se ha podido advertir aqui que se activa la justiicacion ‘moral (pablica) en cl entendido de que ésta garantiza la pros- peridad individual y colectiva ‘Me interess sel, a partir de las reflexiones citaclas, que teois mattimonisl trascend el expacio damystica y se conviais en planeamiento de interés para los letras de entonces. Se le bus- ‘aba un lugar, una nueva funcién en el Ambito pablico pero, en defintiva, todavia los argumentos que se manejaban no conse- ‘guian madiurar una respuesta cabal que stisfaciera a todos. Fuers para garantizar la conseriacién de la especie, o se tratara de Auspiciae el matrimonio como mecanismo para foralecer ls prin Cipios morales Ginivicales y/o colectivos) el hecho cierto es que ‘no se vishumbraba en es0s tiempos una sintesis distinta alas ‘ave se deslizaban desde 1833, cuando se hablaba de garantizar la “moral pablicar en el proyecto que divulgabs la Gaceta de Vene- _zuela. Desde nego, 0 se ignor6 la ora argumeniacién que se ba- bia visto en aquella oportunidad: la que apuntaba a a felicidad de los contrayentes Es tipo de abordaje fue tena privilegiado por la literatura, pero en fecha posterior. final de cuentas, ls urgenci de orden en es0s aos también 106 al amor, porque se queria que sit materializacion plena so se consagrara en el recinto hogareno. Por eso puede decitse que, para los aos 40, la tematica rondaba, estaba en el ambiente. Pero, debo insistir en que, en Tineas generales, no se le habja encontrado todavia un lugar distin al seialado en las aos precedentes desde el mbito juridico. En todo caso, todos esos abordajes debemos verlos ‘como preocupaciones incipientes, porque hay que esperar a que se consuiman varios afts para que tomen forma una sere de ra- Zzonamientos ¥ de experiencias colectivas que no ¢s posible ‘encontrar en los primeres aos republicanos, Gunn ye En esa década de los 40, al tempo que se planteaba el tema ma- trimonial, una nueva preceupacion hacia acto de presencia, Quie~ 10 decir que durante esos aftos comenz6 a hacer sistemstca ‘und reflexin que no haba tenido mayores caltores en el pasado. ‘Me refiero a aquella que estuvo orientada a la reflexiGn en tor po a los problemas narionales. No quiero significar con esto ue, en los aios pretéritos, escrtos de esta naturaleza estuvie~ ‘fan ausentes. Baste ver las actas de la Sociedad! Econdmica de Amigos de! Pais, o ecorrer las paginas de Bragmentos, El Liceo Venezolano o cualquier periodico voleado al debate pablico, para advent que la discusion sobre las angustias colectvas, en ‘especial bajo la forma de los temas econsmicos y politico-inst- tucionales, fue presencia constante. A lo que me refiero aqui ‘es que a partir de 1840, aproximadamente, se torn6 voeacional luna temitica que no se habia visto en el pasado: una discursi- vva que buscaba las razones que permitieran dar cuenta de lo que ya no vain en califlear como fracaso colectvo, Es obvio que esos malestares surgian a partir de la caila de los precios del café —a finales de la década de los 30 y co mienzos de la de los 40—, cuando los sectores que generaban, ‘opinidin se vieron afectalos por la contraccién que experimen- tara la economia. Debido a esa situacién, al promediar la dé cada de 10s 40 se hablaba de crisis, porque nadie parecia estar dlispuesto a ocular. En 1845 —por citar un momento de esas ‘manifestaciones de pesimismo— El Repertorio hablaba del «e- saliento» que cundia por todas partes institut Tovar, enero de 1845: 53). Por ese motivo, viene a propésito examinar aqui ‘cl tipo de respuesta que se ensayaron, todas unidas en el in- tento de dar una explicacién a las calamidades que afectaban al colectivo. Tanto el sector oficial como voceros privados se hicieron eco de esta situacién de asfixia nacional, Dentro de ese esprit de setalamiento ertico a la paral sis general, el 10 de diciembre de 1847 la Diputacién provin ial de Caracas eleva a la Honorable Camara de Representantes ‘unas «Peticiones al Congreso» que comienzan con un balance de lo mils desalentador: En progresiva decadencia la ageiculurs, las demas in ‘dusras sin alent, en inancion ef comerci, as tens aleanzadas, a desconfianza en los empeesariosy capita- suas, los dnimos desalentadosy en ajacion, la sociedad cen conmocion y fervescencia, he aque doloroso cus ‘dro que offece la provincia de Carieas Diputacion pro- vincial de Caracas, 1847: 51) [No se quedaba ahi el demoledor balance de los honor bles cariquefios porque, de inmediato, se propontan sinvestga yy descubrir las causas de tan violento como lamentable estado idem), No les temb\6 el pulso para sentenciar que el nico res- ponsable, aquel a quien cortespondian todos los sefalamientos tenjuiciadores, el mayor culpable de ese cuadro de horror, era el recién electo presidente José Tadeo Monagas. La razon primera {que justificaba esa acusacién descansaba en: e menosprecio, ¥ violacion de las leyes y del c6digo fundamental, que se ob- Serva en el Supremo Poder Ejecutivor (idem). Claro esta que quienes se expresaban con tanta acrimonia eran los salientes, personeros de la administracion paecista reacios a aceptar el Advenimiento de nuevos tiempos, lempos en los cuales mu ‘has Figuras centeales de os aftos anteriores tuvieron que abit le paso 2 antiguos rivales. Pero mis alld de la contingencia de partidos, el hecho cierto es que la aceptacién de un estado de er sis generalizaca —crsis que no se referfa Gnicamente ala zomm ‘central de la republica— se divulgaba desde varios frente. ‘Los suicesos acaecidos a las puertas del Congreso el 2i de enero de 1848, producto de las tensiones suscitadas entie el Ejecutivo y el Legislativo’, fueron el detonante que avivs la 7 Hinvome que a corporacin entre al ao suerte es decir 1s Or fuanes reoluctoney acuerdo de aH. Dipuaacin provincial de Cates, ‘xpd en 148, tend poner as cosas ens gar cused sent “que esx psctin ceva a Congreso o 10 de dicenbre del ao ance “foc pblo para quel partie qc aca el General jo Ato Pers lanase ena conepacin ema que han causa mes ‘siete remedables ya eta yroincla nanearepabless (psa provincial de Cases, 18486. Essinens ales hacia ie lis 3 Tosca accion el Congreso de epic en enero de 188 5 Eowhechos eseniicados en a sede dl Lisaivo el 24 de enero de {i expreson la atealricion de psicones ue su ex un hand, polémica en tomo al estado de inguietud que vivia el pas, y ddeben ser examinados como consecuencia de las tensione, politicas que se habian represado y que se canalizaron en ess estallido, Numerosos escritos se divulgaron en su momento ser bre la magnitud de los hechos®. Pkanteamientos en torno a iy suey los efectos que los constantesalzamientos ammados ge. ‘neraban en el eolectivo, no se hicieron esperar. En ese cones, We, mo debe extranar que la opinién piiblica adoptars, une ‘actitud planidera ante el estado de permanente inquietud colec. tiva que agobiaba la existencia de los moradores de exas times, Seria faltr al rigor de os hechos si se pretendira insu Que nunca antes se habia hablado de este problema, En realy, «dad, voces esporidicas se habian pronunciado desde fos inicios ‘epublicanos para cuestionar los constantes levantamientos an ‘mados, Por ejemplo, £ Fanal no tuvo freno para crticar con ‘acrinud la sublevacién de Monagas en 1831 o para sostener en el ‘mero del 12 de marzo de 1831 que sna revolucion se suce de otra (p. 172), HI Pairiota Venezolano llamalba a -establecer 4a paz, fuente inagotable de todos los bienes (septiembre 26 de 1831: 26). En 1835 las Epitolas Catilinarias tomaban un texto del ntimero 71 de £1 Eewatoriano dle Guayaquil que cerraba on estas lineas: shay que] buscar un remedio dla lepra revo- lucionaria que nos aflie. En 1836, £1 Censor aludlia ala nece- sidad de castigar alos responsables del levantamiento del mes de julio del ano anterior, con la mira puesta en la revolucicn ‘que debia wer castigada, porque es indispensable esablecer la ‘os congrsints de mayors pace de oo, a Eco de ase ‘mons Las conseceenia se trader en la ee de algae Prlmentarios y de algunos testigos ocasionales que se acereron segtic ol desamolo de los acontecimicnton, Para un conocimiento mis puntal sabre lo acaecio en ex fecha, es de ineviable consulta el acuciow balance suc offece Jone Sarisge Rodkiguce (197. También abonan para una lectus adeeuada Rafe Casio lomeuis (1991 y Catalina Banko C196) ee eee pooanes tear coca ponies ee ere artnet ae eee, Pareto nee ja lcs lar 7 305, a az del gop de Endo conta Jos Marta Ya Acs fbslsCtnara ),Yanes eunetatn ear ere de ‘Gel primes rai de todas an Actos qu a devorado exe Soe 1 see ene arp apy de ns es par eat com esto), amigo scorpion I ie {ree aro eCity Sep are he tn viel anu des ge ino nan erm de {Dams Bn eso empos muchos vn con tayorpreocypacin tendenca loc ef diners ore blo productive, De hecho, ‘Shundaron los Tamados a Ever dl abso. * Genamente,na dela sone oe pers a septaciin mayor fi que tivo Gunmin Blanco a su Hepat poder, usament in cole de pctcndor que prc 0 de intranquilidad & que nos conducen las frecuentes y cont ‘muas revuelts interiores. La comupcién, el ocio, el rechazo al trabajo se abarataron en la atencién censor. ‘Quiero hacer énfasis en la idea de que los demunciantes ais entusiastas del peligro que significaban las armas para el Progreso nacional, no descartaron ningiin canal para hacer ‘manifiesa su preocupacion, Inchiso la prociucciGn litearia fue de utilidad para estos fines. Por ejemplo, el prologo que eset. be Federico V. Maitin a Tridezas del alma, de A. Lozano, apeo- vvecha la oportunidad para referese al estaclo de malestar pablico ue padecta Venezuela: “hoy nos encontramas en medio de luna lucha: el padre conta el hijo, el hermano contra el herma- ‘nov (1845: 8). En fecha no determinada por ss estudiosos (de ‘ods maneras, antes de 1851, José Antonio Maitin habia escrito en »Para un éllbum* —que incluyera en sus Obras podticas— fstos versos: Como pretendes que ahora,/ Cuando los poetas callan,/ Pueda yo cantar, scfora,/ Cusnly Venezuela tora) Cuando las guesras estan? (851: 74), En los afios 50, el discurso literario procuré abundantes, ‘momentos par exterorizarlas desazones que procuraba la gue- fra, Una de esas manifestaciones se encuentra en las paginas in- {roxluctoras al volumen antol6ico Mores de Pascua, Coleccion de prodtcciones originales en prosa y verso, aparecido en Car. fas en 1854. En sus renglones iniciales expone estas certezas: genio de la guerra apenas ha plegado sus alas, cua do la must nacional templa lea para salucae la paz ‘om sus dulces cinticos, del mismo modo que tas la ho ‘rend tempestad brilla el Is en los confines del Cielo, 5 una ley consante de la humanidad, que tas el ex dor de las batallis, despues de los vcionesy gemidos le Ja guerra, luzca el astro de la Poesia fecundizando el ‘men de fos teovadores, que inspiics ls mas veces Por les inmeudaos suceses, botan cinticos melodioson, ‘como las Horesfecundizadas al cor del Sol (aa, 1855), unas oa No falar quien vea en esas lineas el reconocimiento de cier to tipo de gratifcacién proporcionada por la guerra: cuando ‘menos serviria para alimentar ef numen de los poetas. Pero, en realidad, no es és la intencidn de esi lineas porque inmedi lamente después aade esta acaracién, sos einticos Forman el hbo que preseetamos hoy ues lecores; ells encontrarin un 0 en Jos ora zones que arebatados por el entusisme mismo del oct, hasta idenificarse com él en sentiments, iti in quizi la wisteza que las horas de duelo y de pesir than arrojado sobre el alma, Sato enone de poss no lead end code nhc ama, porel ona ele pot et uno de tos mecanaos que salen al paso para mimi el ete deers, lego po el-pnio dea ger, Me eres sco “cl ete oe pees a Fe mapeco que aa ser contend por le extn Gl. Ir ch Amida (en al, por efempl ae {5 Debo afar que ext preocpacn por el potions amado Ingles conenca de a mayor de os etd de entoncen, No prev linea es de quero oat er tes quienes aero co prance, Bn rad echo Peeve roscoe a ol pare te ine tla propos de que ene os ats ales de dead de on {Oy comienzos dea agent, we esabecS em comin que he ‘enldoesborando I que fabs la relcon erae ci pba y tiso extend con as aciones bales No reat parsdfco Gf el ema sonia en machacae inten ena ec dh sii (enon 50) porque se hac eco del ipaco que prodbjo en la concienca de todo el alament de Antonio Tecra en 66» acre soo, oe sontecineton ‘onnoronsrie que a destalaron en Congreo el 24 de tne de 148, Ax pues, a onscractn en oro al ema Sven aeypané yer de fox publica de eon ao, Dentro de esta linea, EI Caraguerio (agosto 27 de 1850: 3) inserta las *Reflexiones de un anciano militar, en dondle, to- mando la vor de un octogenario que participé en la guerra de Independencia, se despliega el siguiente balance: AL que triste es el cuadro que dejo trazade para un ‘octojenario que perdi su tiempo, sus afios juveriles y ‘su sangre por conquistar la Independencia... y advierte ahora que solo conquist6 para sw patria, hijosingratos, revoluciones y desastes.. (Que peles por la Ubenad. 1 sus fatigas y sarifcios hechos en fos akares de aque Its diosa han sido estéiles, y contibuido unicamente 4 cambiar un tino estanjero por cen 6 por mil de casa ‘in thulos ni mésitos En una linea afin de seftalamiento crtico, el editorial del primer nimero de La Unién (noviembre 9 de 1850: 3) emitia ‘conceptos de similar naturaleza, aunque se dedicaba a incluir en el planteamiento los desérdenes que ese estado de cosas introducia en otros espacios de la vida pablica. Al mismo tiem- Po, también se esforzaba en seftalar el efecto corrosive que ‘jercia la guerra al auspiciar la desunién entre familias y, por aiadidura, entre los mismos venezolanos: EL retroceso de las indusras, la necesidad de gastos ex ttaordinarios que agotan el eraro, la ocupacion de to- dos los brazos en el eercicioimpredtuctivo de las armas, cl abandona consigulente de los campos y tllees, la paralizacion del comerco, la desconfianza general, re sulado del desérelen que produce la guerra, las eneles fenemistades privadas de las familias divididas en opi- ‘on, no nas han dead al lado de tantas victorias, sino Iuto ylanto, pérdidas yatazos. En ls primeras paginas de su Bstudlos sobre los partidos, ‘Mariano de Briceno confiesa que: “on muchisima prucencia he podido, durante cinco afos y al waves de las revoluciones, ‘conservarme en la tribuna de la prensa, escrbiendo sobre cuestio- nes de intereses generales+ (1855; 4), Es una declaracin que equi- valea decir que la guerra era una constante y que, por afadidura, agredia todo espacio productivo. En 1855, Hl Agricullr ofrecia un esbozo de la situacin actual: cuando aludia a) la lucas frats- ‘ids, 4 los eseindalos politicos, las profanaciones de la moral, al escrito de nuestra vieja instiuciones (marzo 17 de 1855). Ese ‘mismo afo José Maria de Rojas comenzaba ast el primer ntimero de BI Economista marzo 1° de 1855; 2) «volvemos & emprender la tarea periodistica, despues de siete afos de disturbios do. méstcos, de Gdios, de venyanzas, de derramamiento de sangre, dle desgracias i de ruinas en toda la superficie de la repablicae, 1a Guerra Federal dio motivos para el desarrollo de esta {emitica en forma intensa y constante. Un poema que aparecia cen Hl Heraldo, de Juan Vicente Gonzalez (mayo 28 de 1859), ppintaba con sombrios rasgos femeniles el paso de la gues ‘Su autor, Vicente Coronado, concibis la primera estrofa de sla discordia civil de esta manera En toro ceo ¥ con Feroz mira, Seto leabello, pli Figura, Su paso mueve ya. roncs, aad, En desen febri aga sin tno, En ameeazas rompe, imprect urs Enhiel y sangre et labo purpurin, {Como bacane inp Enagenada del furor ye vino, 1a llamada guerra de los cinco aflos+ dio motivo a mu- cha literatura que adversé la ferocidad armada, En Formacion _y proceso de la literatura venezolana, Mariano Picén Salas re ‘cuerda de esos dias el poema de Jess Marka Morales Marcano que comienza {A donde, 4 donde os despeais impion? (Por qué ls desta arada al a ‘Acempaar vuelve la depuesta espac? {Xo ya bastante nuestros patios sos “Tino ea sangre latina infanda quer. ‘Y tinge mary enrojeci la tier? 1984: 6. En la década de Jos 60 es pricticamente imposible en- ‘contrar un escritor venezolano que no tomara en cuenta los problemas generados por la guerra. En realidad, no hablo de ‘exclusivismos cuando planteo la preocupacién por la inestabili- dad piiblica, Durante esa década muchos latinoamericanos se volearon sobre esta misma idea, El ecuatoriano Juan Montalvo, por ejemplo, eseribe su «Ojeada sobre América en los afios que {ndico, donde, a través de un recorrido por America hispana, lle ‘21 a ofrecer como conclusin esta interrogante; »-Cual de las ‘epiibicas sud-amesicanas puede lsonjearse de situacion pacii- ‘a? Respuesta triste y verdader, ninguna, ningunae (1977: 7), En, Pent, nis Benjamin Cisneros publica en 1864 la novela Eadgar- do (Pacis: Rosa Bouret) y también alli —en palabras de Riva Agiiero— parece shabesse propuesto demostrar las funestas cconsecuencias de laanarquiay las guerras civiles (1905: 109) Volviendo a Venezuela, con especial énfasis a partir de Jos anos 50-60, se comenz6 a esgrimir todo tipo de razona- ‘ientos para demostrar la relacin inequivoca que se tejfa en- tte la intranquilidad pablica y el atraso del pais. tba mis alld de la actitud quejumbrosa el editorialista de La Union el 9 de noviembre de 185¢ cuando se lanzaba a proponer salidas al problema, ;Qué haver?, parecia ser la consign de maras. De jnmediato, buscaba comprometer a la opinin lectora con la al- temativa que veia como més expedita: «c)almemos las pasio- nes, estechemos elazo de la fraternidad, hublemos ala rizon. Fiel a su predicamento, Za Union bused precisar el objetivo ‘que guiaba su trabsjo editorial. En suma, se arrogaba la tarea dela conservacion dela libertad politica por el cumplimiento de la Constitucion, y lz mejora de las leyes que nos rigens. El pro- blema que encerraba esa altemativa era que —de acuerdo con ‘nuestro examen precedente— ya habia sido ensayada sin ma yyores resultados desde los tempranos attos de reptiblica, Bien, ‘mirado, la alternativa encontrada no estaba sefalada por la ort sinalidad, porque del desenfreno de las pasiones y de la medi ‘i6n racional para minimizar sus efectos devastadores, se venia hablando desde tiempo ati Fl editorial a la entrega nmero 23 de nuestro conocido I Caraqueno (febrero 4 de 1851: 1), seguia manteniendo la relacin entre atraso colectivo y Jevantamientos armados. Mas atin, en esta oportunidad no se examina la incidencia de las ar mas en la vida privada o en la economia, ta literatura o las inds- ‘vias, La reflexi6n del ediorialsta era de utldad para dentinciae los efectos que la lucha armada ejercit en fa educacién y en el desarrollo cientifico de Venezuela, Ambos planteamientos los, resolvia en estos términos CGuacenta aos hemos pasado [desde 1810, M.A en est fatgame Tacha, sin que en el tascurso de este iatgo pe- ‘iodo hayamos vistumbrado siguiera un rayo de esperar 23, Las revoluciones se han sicedidoinstantineamente dejando tas sf cads una de els, una huella de sangre y algunos aos peridos par a ptr, oO CCreyése en Calombia y despues en Venezuela que bas ‘aria la confection de buenas leyes para el progreso de 1 Nacion. ey Pensése, vno sin fundamento, que una palanca form ble del progreso nacional hubiera de se la insiruceton pidblica(... ste ramo imporante, el mas imporante caso de una replies ha safidoy esti sufrendo en la Ines fos enbates que son ilerentes la evolucion, Y¥ cuando la revolucon se atravies en el sendero de as ‘lencias; cuando elas 6 los que ia fvorecen Hega hasta sis 4 Tacer que los planteles del saber sean otros tanto ins ‘rumentos de sus mas poitcas.., e imposible, es de ‘odo punto imposible a marcha dela repablca por la via del progreso(cursivas en el origina, Queda claro que HI Garagueio no veia con ojos optimistas Jos poderes bentficos atrbuidos desde tiempo atnis a la legisla ‘id (las sbuenas leyes) y a la instruccién pablica, Por encima de esos mecinismos garantes del progreso, se ergia temible y amenazante la raz6n armada, Ese mismo afl de 1851, Mariano, de Briceno se conmocionaba ante el fendmeno de la guerra que habia estallado en la Nueva Granada, con estas linas: Una revolucion mas en la América espaol! So historia oe mas que un teido de revues. Hl Poder en estos paises no es mas que la cucatia de un palo ensebido ‘que se coloca en medio de una mutitud desenfenada 2055. 59%, Por su parte, La Cormeta del Pueblo (unio 21 de 1853) Aaventuraba una observacin sobre la guerra, mucho mas proli, {que las conocidas hasta ahora, y que bien vale la pena tomar fen cuenta en este instante: 1a guerra civil trie necesatamente el hambre y a peste comsgo. Los campos quedan abandonsds de la mano del hombre que los hace producr el pan para el pcb, 1a atmésfera se contagia por el abandlono de a polis, que hace conservar con ase0 las cidade los pueblos, ‘Todo todo lo queel hombre ha caleulado y conserva en la vida social para su recreo,allmento y comocdidad, ‘queda reducido 4 la nada por la guerra csi en Fast eigalmente on 1851p Dario de Aes posteronnente ie reco ens Btudics sobs parts, de 185, po el mas aur 6 usa une Ns {a guerra civil trae Ia impiedad ale la caridad y a pro- lijdad cristina, fomenta los vicos,enciende la hoguera de la discord y rei la confianzay la buena fede los hombres, que hace mas grata la vida y mikga la dureza del inforunio. Ga 1a guerra civil toma la bondad del corszon de 1s pue- blos en dueza yferocidad. Para ibrarse, pues, de tas ‘desgracias, los pueblos todos deben miat la guerra civil ‘con el horror mas grande, y rechazala com toda sf Ja Corneta del Pueblo decidia insinuar una salida bastante voli en su concrecion prictica, por cierto, Esa respuesta se deja Siren las tina lineas del texto copiado a a letra, Ante las G- Ficultides para encontrar una sada expedita (de alcance inmedia- 10) a problema, le parece sufiriente al autor del escrito que, por lo pronto, lo rechacen «con toda su fe» Pero la experiencia ya les vvenis demostrando que la fe s6lo servia para mover montafias, A los planteamientos que hablaron de la necesidad de re- ‘cuperar la poblacin, habida cuenta de los efectos devastadores del terremoto de 1812, de las guerras de independencia y, pos- leriormente, de los levantamientos armados y de las epide- miss: a Jos programas inmigratorios, que se proyectaron y se censayaron desde fecha relativamente temprana, y que estuvie- ron condenados al fracaso, entre otras razones, de acuerdo «on la conocida (cap. 1) opinién de El Garaquerto en el nsime- © 24 febrero 12 de 1851: 1), porque hactan falta dos condicio- nes de las que Venezuela carecta: agrandes fondos de qué ddisponer, y sobre toto, paz piblicay, vino a sumarse con fuer- 2a cada vez mis determinante la reflexicn en torno al poder devastador de las asonadas bélicas". 15” "Alexaminas el lpso que vengo recon, un historadorconempo- io bs eid esses hate: dhe ks dios el La constatacion del problema vino aparejada con la asig nacicn de responsabilidades. EI Glamor del Pueblo (mayo 21 de 1855) optaba por un discusso que no vacilaba en endilgar- Je a la falanges politicas el haberse convertdo en manantial de donde abrevaba ef mal. En tono altanero, les interrogaba [Novotos os cludadanos, M.A hemos amssad poblacio- nes enters, asolando los campos, destuido las mieses, maneillado las winenes, perseguido la vitud, castigado cl mérito, menosprecado e! honor, ulajid la religion y premiado el cimen y la waicion..? No, y mil vees no. Era un parecer compartido por los redactores de #I Foro, cuan- do hacian extensivo el problema a todas las ex colonias de Es- pafa en América. En esa circunstancia, reproducian un texto ‘de Miguel Ortiz Pinedo titulado Las replicas hispano-amer ‘canasy, en el cual se llegaba a este convencimiento: En cis todos los pronunciamientos y revuekas que han sufrido las repdblicas hispanovamericanas desde que proclamaron su iadependencia, no hemos visto nunca mas que la obra de las faccionespolicas a mano de es- {ee oo bando, una conspiracion fraguada por un ge neral para dembar al dictador reinante y coronarse con el poder en nombre de a fuera (agosto 24 de 1858: 2, |A partir de estas observaciones, podemos adverir que Jos sectores ajenos al ejercicio de Ia politica fueron los mas in- teresidlos en lograr los beneficios de la paz. No parecia haber ppuntas de coincidencia en ese sentido con los intereses de ‘Predomiio de jose Antonis Pet, el general debe erent 0 me tos de ochenta clco “movimento de h mayor varied ls Mo- agis José Tadeo, José Gregori y.mevamente, el primer) eben Spo en los doce aos de sus gobo algo mis de noses see ‘studios Salcedo Bastard, 1982: 377378, 38 * a pumuse.sGmerpsm sae NEA {quienes aspiraban al ejercicio del poder gubernamental. En es te tltimo escenario estuvo viva, en todo momento, la lama de la revolucion, como es logico suponer, Por otro lado, hubo otto sector que logrs ponerse en sintonia con las exigencias conciliadoras de esa mayoria que hhablaba de paz: los voceros gubernamentales. En ese nuevo, predicamento pacifist, los representantes oficiales introdujeron, sensibles mocificaciones en el registro lexical: mientras en las atriarca leyando fa condicion de la mueryuniéndola al hombre con lazos eterios, at6 a un punto indestructible la in- ‘mensa cadena de afectos que nacen de a familia insti yendo la paz y el sosiego doméstico, y dando sOlidos Fundanentosj las sociedades humanas que no son ot cosa que el result de la fara (Mosaico, 1854: 81. Hemos podido conocer que la acufacién de este argu- mento pas6 a ser acto piiblica desde la década de los 50. Sin tembango, fue « partie del siguiente decenio cuando cireul6 en forma extendida, Un material peri6dico como La Floresta (el que evaha de subsitlo «Album de sefioritas) se hizo eco del nuevo predicamento. En tiempos en los cuales no se cultivaba mis el ‘Anonimato, este apel convinié en moneda corriente el nombre ‘de Fvaristo Fombona como redactor, vel de los doctores Alamo 'y Ramitez como colaboradores". En sus paginas se fortalece ese Angumento —cenvertido en resonancia sostenida ppromiso, de conciencia de participacin y de protagonismo |heroieo. Pues bien, é505 no eran pases olvidados porque la he ‘merografia los rememoraba constantemente, De hecho, el Dia- ro de Avisos tuvo una seccidn (que no era permanente, pero aparecia con frecuencia) dedicada al recuerdo de heroinas americanas. Por cierto, una de esas mujeres, la colombiana Po licarpa Zalavartieta (La Pola), recibia constantes elogios por su vvocacion de manir continental. Hl arojo y deteeminacién de es ‘a neogranadina inspir6 los versos entusiasas de varios pootas vvenezolanos, Como ejemplo de lo dicho, tomese en cuenta en cl capitulo anterior la referencia al homenaje que le Brinda Rafael Agostini en su volumen de 1844. Asi pues, las mujeres de os sectores hegeménicos supie- yon que nunca mis podtrian emular las gloras de sus antepasa- das, menos atin, transitar por el testorio de la opinin sobre Jos actos del ministerio pablico. Mujeres que alimentaban esa tradicion de eompromiso politico en el sentido del derecho a ha blar sobre la materia, se vieron compelidas a aplacar todo afin, de expresin, a acallar toda sefial de autonoma de pensaenien- to, No tengo manera le demostrar el impacto (y las respuesta) 15 manila de Leonor Guer s rememors de esta maners: en el ano de 16 el famoso Aldana puso en un cabazo de is circles de ‘Cumand 4 a St. Leonor Gueta de ls pancpales fais de aquella ‘dad, sn ova forma de clo, que ss dececos vesiles, nd al sunt Fase pean ho, dems del intra ar beta de una corr, yazotada por mano delved en les parses smaspobios de acd (1824 3). NO menos ulate face eas {0 impueso por la espaol asntados en Maricibo a Ana Maria ‘Campos en 1828. Bsa mje foe azotada por mano del werdupo (.) fen la calles lugares publics dees dad, montada en un Bro ¥ ‘ii desc (IBD: 3). upon sD ‘que gener6 en ellas semejante medida, debido a que no es ficit ‘encontrar testimonio ferenino en los documentos de entonces, En cambio, hemos podido comprobar en los numerosos artcu- Jos de costumbre que se encuentran diseminados en la hemeno- agrafia de la época (aniculos que, hasta la fecha, no han sido recogidos en volumen) que en los anos 20, 30, 40'y 50 uno de los temas de conversacin habituales entre kas mujeres, y de 6 tas con los hombres, era la euestién politica, El tema no les est ba vedaco todavia (cuanco menos en el derecho a la opinion, mas sien el ejercicio de gobierno). Pude mostrar en el primer ‘aphulo los comentarios del representante briinico en Caracas, Sit Robert Ker Porer, sobre Dolores Montilla de Delptche:sper- sona) entregada a la politica. Témese en cuenta que vivir-en- tregada a la politicar era expresarse sobre el asunto. El mismo hecho de que Dolores Montilla ventlaa el caso que la afectaba ‘de manera frontal, valiéndose de la impresion de un folleto pas +a denunciar la affenta, revela la voluntad femenina de partici Paci6n en asuntos que afectaban a la mayor. Un par de aos, Ings tarde la Gaceta de Venezuela (septiembre 26 de 1835; 2 1s mijn tas que rings ota areca al arquctip del Cresdor,e= sficent ars mantener a linen ya pare Par perpeta ‘Gv Amit 6 Feder america Amero, 11 de 1850 £0 Uuniculo de comune: que impine a misma pubic cei =» En el mismo sendero familiar de La Floresta se inscribe, en 1865, Hl Orden, Fste material esl primera publicacion perili- ca venezolana que conozco donde se utiliza la consigna hogs- rena en el epigrafe La familia y la propiedad son las columnas de la sociedad, la instrucci6n el sol que a alumbra, el comercio su vida y la paz su elemento», Pero conviene tomar en cuen- ta que, antes de que se coneretara la produccidn de materiales hhemerogrificos, los venezolanos consumidores de impresos peri6dicos ya se hubian habituado a los ttulos dirigidos ala f- mila, que todavia eran de procedencia europea. Por ejemplo, en 1855 El Keonomista colocaba el aviso para la suscripeién de ‘Museo de las Familias que se publicaba en Madrid; en 1858, se recibi EI Album de las Familias que venia de Barcelona (FS- pana): una produccion de entrega semanal que saciaba una faxyculabte stbicion cennpbidora pues ice leyenhis, nove: las historias, notas de viajes, ete, con ausencia de reflexion doctrinaria sobre el papel de la familia. En esa panticularidad se diferencia de sus homélogos venezolanos, donde (como hhemos podido constatar en Za Floresta) hubo la inclinacion a inducir la condueta que se esperaba de sus lectoras. ‘Asi como sucedié con £I Orden, otras publicaciones peris- dicas se dedicaron a la defensa del patron doméstico, aunque adoptaran un titulo aparentemente alejco del tema familar. Es decir, la casi totalidad de esos papeles que se pretendian dist sidos al nicleo hogarefo o que giraban alrededor desta tem tica eran pliegos impresos que, en el presente, nos parecen 73 del mismo a, asia en a mama dex: odo lo puede pace, sin qu a ala tenga el derecho de reser sino en cso e8 ue te olende 4 Dios l profi 6 4s mismon En los lam wena aos Sel accents, a tess que prevalel fe la ta, la que concei 3 ln mujer pceminencia en el hogar domestic. 2% Hh prime nen ce E Ordo ley en 17 de abel de 1865. pare dl nies #3 cna el epigale acne sabe de Dao de Td; alejados de esa preocupacién. En esos casos, tales enunciados, ‘carecian de implicaciones hogareias evidentes; en ellos no se Teen con frecuencia reflexiones sobre el hogar ni sobre las fun- ciones de la mujer, por ejemplo. Por ese motivo es probable ‘que se cuestione la inclusion de £J Orden en una list de perio dicos unidos por el interés doméstico porque, cieramente, &s- ‘easean las reflexiones sobre la significacion social del recinto doméstico. Pero, como contraparia, abundan las reflexiones sobre temas intimamente vinculados con la tematica del hogar en esos tiempos: la guerra y la ninez.son dos de ellos. Es decir, se preferta colocar el acento en alguno de los elementos cons” titutivos de la familia nuclear ¥, en es0s momentos, los nios eran el recurso mls socorsido, Oto tema que permit fa ins- cripcion de un periédico en la lista de impresos familiares, era Ja preoeupacion por In temsitca bélica: sila mujer estaba ama- dla pacifcar la replica, habia que enterarla del problema. Pe- tu hay que tai en cuenta en esa dina stuackin que el tipo de informacion ofrecda estaba mus focalizada en ls consecwen- cis Chambre, miseria, campos desolados, tc.) que en las causas, ‘que la generaban (las pugnas entre banderias de pando. "Fue natural en esos afios que se amalgamaran esas res en- tidades, o sea, sel temario a desarollaren un impreso era la fi mila, lo mas frecuente era que se diera amplia cobertura a la reflexién sobre la mujer yel nino. ¥ vicevers: si se iba a focal zat el interés en el niNo, eran recurrentes las alusiones 2 los pa- dres y al hogar. Como resultado de esa simbiosis, las revstas para mujeres solian referitse a asuntos domésticos ¢ infantile. De igual manera, no result6 extrafto que el primer libro escri- to pant nifios en Venezuela, el de Amenodoro Urdaneta, en 1865, dedicara un significativo niimero de paginas a los pa- des, Prucha de lo que afirmo es que esa tendencia no fue ob- jetada en los comentarios que se hicieron en su momento, sobre esos materiales de lectura, Dentro de esa orientacin, no resultaba anémalo que La ‘Floresta hablara de la formaci6n del nifo para emular los pasos. ‘utr ru eons ‘del padee y, tomando en cuenta la idea del lao plazo que he ‘esbozado en el capitulo , veo en esa sentencia un parecer de- Finiivo®, Se qucria un hijo para inculeatle principios de com- portamiento pili y privado, Por eso fueron tan importantes los discursos relatives ala moral publica, como fueron signi cativos los que tocaban la parte sensible de su psique, la mo- delacion de su patron de comportamiento personal. Con esa tetica se pretendia poner orden en casa —en el espacio do~ ‘méstico— para que ese comportamiento dimanara al espacio social (al pablico) y también se ordenar la vida colectiva Debemos tomar en cuenta que li vinculaeién del nito con lo afectivo y emocional se venia tomando en cuenta des- de tiempo atris, pero es s6lo en la década de los 60 cuando aadquiere el énfasis que le seria caracteristico, Parecta que los patricios habfan estado muy ocupados con la reflexiGn echuca- tiv e higiénica, por lo que se les paraliz6 la eapacidad de ver ‘los pequenios como fuente de amor. Una reflexion como la (que encontramos en EI Orden el 7 de junio de 1865 era im- pensable en los afos 30, 40 6 50, Se tata de un eserito del cu- ano Juan Clemente Zenea (bastante leido por los venezolanes, ‘por cierto) que era reproducido porque, probablement, los hi- jos de Bolivar atin no habian generado micles similares. El tex- to que se titula ¢Los niftose despliega en uno de los psrrafos este fraseo: Silencioso estaba el hogar en que no habla ninios(..) Lis pisiclas sonoras del pequeftuelo que come por los aposentos, st vor melediosa resonand en el ime tt ‘on, ban cambiado el aspecto de la cas, han mejorado las fsonomiastacinuenas de sus moradores, han acord- ‘doc instrumento cuyas cuetdas parecian destempladas, 5 Deca La lost lem Bde 1861-2 os his contin nes tes historia, y ht de continuar Honrads mucars histori, hagas ‘gos cle nosotros 4 reson descendent Wp Suisse Aa han hecho un largo dia de fest de lo que no era mas que un dia de penosas areas. YY mis adelante cierra con estas linens: nino es (..) un sostenedor de la inspiicion, un ente ‘al indispensable en las sociedades prada; sve de es ‘mulo para fos buenos sentimintos, sive pars desamigat Ja frente del filsof0, para hacer sonar al pitor, para tem- ‘lar en tonos celesils el arpa del poet, El mismo ano que se divulga el escrito del cubano apare- i el volumen de Amenodoro Urdaneta, Hl ibro de la infancia Fs opontuno notar que el venezolano no fue procive al clive, de un lenguafe tan endlulzado como el de isefio, Ese tltimo, hheredero de una literatura para nifos de mas larga tradicicn en su Cuba nativa®, se aventuraba por derroteros que no esqui- vaban la exaliaciGn emocional, la que no tenga costumbyre el hijo del préicer Rafuel Urdaneta Pero no es ésa la nica reflexion sobre Juan Clemente Zenea que me interesa destacat en este momento; también me inci a tomar en cuenta ésta que sigue un recién nacido pues, es una necesidad que se cumple, tuna gota de miel con que los angeles de guards endulzan los bordes del vaso de itestas amargurs, un hizo mas ‘que esrecha los conzones. No conviene que enveezcat todos los que componen un fanaa, uige siempre que haya un vistgo que erezca junto al ronco, menester es que se adviers una prolongacion de nuestro nombre, ‘de gran importanca par el sostenimiento de los aoc" fosy In consecucion del equlibrio moral, que unos suban fen tao que ots bajan, que brllen unos ats cuando Jes ottos se ectipsan, 5 Sore los icon de Ja eratura infant cubana, debe vere # Jose ‘otonso Guterez (1989. % sua amet eEoSWRIG ‘No resulta dificil apreciar el contraste emocional con el poema de Olmedo que recordé en el capitulo i. Ademas de ‘est observacion es de notar la insistencia en la idea de stice- sion gencracional, idea que esti sostenida, desde luego, en la de que el tiempo transcurre y que, de alguna manera, el niio sel recurso apropiado para detener el flur de los aos: es la sgarantia del Futur. ‘UxA MENrauina De cata AL FUTURO Un adctanto de este acipite lo planteé en el eapitalo i, pero aqui agrego otras consideraciones que jzg0 oportunas. Creo que la ra- 26n fundamental que contibuy6 al impulso de la temstcainfan- ti se vincula también con lo que llamo el scambio en el fempo vitals. La premuray la urgencia dela €poca de la revolucin de in- dependencia y de los primeros tiempos republicans, cuando se apostaba a la salida armada como opcion inmediata para supe- rar los malestares del momento", comienza a dat paso a las al- ternativas concebidas en el slargo plazon: nueva responsabilidad ‘cuyo cumplimiento se asignaban, obviamente, los patrcios de en- tonces. Desde luego, no llego al exceso de signifcar aqui que se super6 el inmediatsmo de la sala armada (los constantes alza- ‘mientos a fo largo del siglo demuestran lo contrrio); lo que me parece es que se esti prociuciendo una nueva manera de ver la Vida que no se habia experimentado en aitos pretritos. 7 V tombard desaca como sg peculiar dl period: ns mented coro pla, ansnss de lca pidamente, por os decenios de gut ‘entre 1810 y 180, los venezolanos ern poco dado apa una ‘etd paceney il ante les astos de esta ya pica. Adem, las canctersticas dela ecupercin econémics agricola de Venezu ts It Independencia, deteminadas en gran mesa por los teminos del comers ls finazas del Aico, acentaron el snore de ‘obtencin de benefice pides, convitindlo en uno de Ios rsgoe ss marcas de ava palin y pivada de Veneauclr (985: 182). No obstane el parecer de Lombard sts nue «er posible porque nact un coneepto inéito del cepio recien estenado, era expresion de na sociedad hacia la vida urbana y que, en consecuencia, hacia de Jn deidad de recente cult, Hamada a reir ls ‘nos. Es importante tomar en cuenta, en et pia si Jacion con el suceder temporal que manifesaba un ‘campo en esos mismos aos que vengo tomando en be sualment,etesimonio den vgjeo de los mochos que Venezuela en el perodo es de utlidad en este preciso Me efiew a Pal Rox joven nteectualhingo ie vst QA Masi, 151: 10) 1 preocuacion fret al even tempor no fue slo de los Yeezo os. Quito aprovechare momento para tansebi los primeres vers Eu En 1847 £ Compilador de Cludad Bolivar (diciembre 4: 92) habia incluido unas *Maximase de J. Maria Sanchez de Fuentes, su mayoriaadscritas al argumento moral. Sin embargo se en. ‘cuenira una que era improbable encontrar en la cada prece- dente. Dice asi: «(muchos hombres son desgraciados porque Igjos de gozar con el presente, se atormentan con los recuerdos, del pasado y con la incertidumbre del porvenie. Es deci, se re- flexiona en tomo al suceder temporal y ala conducta que debia, ‘mantener el hombre frente a lo inexorable® Si Pal Rosti constataba que en las zonas campesinas era ddesacostumbrado el uso de instrumentos para la medicin tem poral, no sucedia lo mismo en Maracaibo, donde: (2)n la bar a francesa Napoledn m1 vino el teloj para Ia torre de la Iglesia, Matrize, 14 de septiembre de 1858 (J1. Arocha, 1949: 198); ‘cost6 cerea de dos mil pesos (co de la Juventud, septiembre 20 de 1858), En Caracas, ciudad en la cual sus habitantes pre fevian cultivar un inocultable apego a los cronometzos, el rel lege a ser uno de los objetos de mas valor (no solo monetario, sino culturaD, en el hecho cierto de que se convimi en el bien, ‘de un poems dal cibano Ran de Palma que cu a misma ten ‘Foe pubcadoen el Aguado asooro de La Haba, or Pod. Marl Manse! Cosas en 1857p. 77-80) El tempor de de a ‘a ene una resccin eta mora que prodccin local de RH, que he tansrio,y cansenss asi Oh Tiempo inexonble! ob ‘usa fere/ que con perpeuo imesh puso ns anc, ns am 21 preci dt no ser vid, y dea vil reonble aban de emer... da vohniad del hombre nada alta yo Tiempo des ‘ruc com perc Su unpre ann un paso vane en senda rnc det istrn, donde Fausto Manfedo eu lit’ ‘lseron pena yen vez de cen de ben loss en ‘ombre,/ solo allaon a amanga cerned lace mbicon sa Imyporencin A inde, pues, esi meq des trina en user de son remoatane po. AL conomisa(narao 8 de 1955) recage un poem del cuban facie Milnes que ten estos verso: El iempo, cl sep velo! Que tite ruestas terse De blanco, tants belles De sin le in Woe rma ame enunaseoN ANIA PDEA mis apetcldo. En todas ls secciones de a prensa pera donde be denuncaban los robos comet en casas de abl talon eae el el que we recamba con mayor ecvencia®, Enel comme de colunoas impress, ean susracones cupaban ms explo que ios eferios ga de exlavos, run empl pasdgstic. a ‘Una experiencia visual con este tipo de anuncios contri- bia ua Toque planeo En fDi deans (ullo 2 de 1850 el enunclado Al pblco xpuso ex linas £125 de conione se han ebado un rloxchato ds oro ‘e una tap con la muesvay manos Ge 0; fbrcado por Baundt fs? 286 leva una cadena do oro me (320 tee una lavecta do 0. Se ofreoe una gratfoacon 8 persona quelapreser- tare 6 dere ncticia de su parade en esta roe (Sarda, Juris 27 a 1800. Desde el mismo Diarto de Avisos (marzo 19 de 1850) un tex- to despierta apetencias de propietario, ante la maravilla que se deseribe en la correspondiente seccidn de Avisos nod cro ata doca ya st conuna ‘adorn dure eburcloe Caes ch Seer cisco’? 0a 5s et Serra, azo a qu ere ron ots cos 6 ble lpn sus ranoe na bora gticacn rostige 8a crn. Cxaces Harz 18 de "ee aos ro ‘También habia atractivas fens: Se vender «Un excelente ‘eloj de oro, horizontal, ibricainglesa, de Parkinson y Trodsham. are sem de dd, Na povermos sno poneras de lado de infacor porque, en ve ea igs amie mate, ean nome acne vin ‘one none) (9+ Diario de Aviso, septiembre 24 de 1850). ¥ hasta se Neg bala a osadia de tocar est imaginada linea que avecina el azar y el tiempo: ALARFA,ALAFIFA Habiéndoee aumantach ol numero de personas ave ‘quieren entrar @ ata ca rex ornopamente os po bres) que tend ugar 20 de Enaro 8 las 9 la ma- apa, hemes detomind bare reco @ fod due todos enten,cuyo prego sero que cada uno pueda dar, Las princi arse desde ot 1° de Enero en adelante y 6 rao punto, Los dads estan bien plomados para poder afncar. No dees de concur Vonazolnas i Candatnane, novembre 26 de 1850), Una vieuima de las rexploraciones domeésticas que practi- ceaban manus descouerlis, io si de su espn en Bt Clamor Priblico (Caracas, agosto 8 de 1850) [ABUSO DE CONFIANZA £125 de presente mos, as do dea tarde, sea do- ‘sapreco dea casa cl Ganeal hres, un rap de falsquera. dora la caayfavea ngess, con un co done sea ara avs ds © ue fora una pistol: ‘ata este cordon una viva de plata envoscada La per- Sona quo lo tenga 6 dens noica do 6, soe da una gra Iieacion, sin engi am fo ha edguride.- Caracas hl 28 do 1850, 2¥ c6mo no apenarse ante la congoja de Ia vicima que decid confiar en las paginas del Diario de Avisos a ver si por ‘esa via lograba recuperar el bien sustraido? La confianza (or nada en persistencia) llegaa a tales extremos que el aviso apareci6 clsde 120 de abr. hasta mayo de 1853 en la seccion correspondiente: uve uv et [ROBO DE UNRELOS Un rel do dos tapas, do oo, na sid robado dasa la def cas del que suscrbe, abr como tres as. rb es pequetoy muy chats: es pronio par store y one un gancro en una pinch, en la que estan ‘montados unos grarats, dela que pende ua cadena Cora y delgado esta una lave poqueta o- {0 do 10a fies es de Pas, la maquina clinero ‘ylamuesta de porcelana, Se dard una buena grattics- on a que lo prosente 6 deruncio su paradeo, Calle ‘de Carabobo, eequna dl Hoye velos, numero 120, (Caracas, abel 12 02 1853, LusF Lopez. Pasindo a otro aspecto, desde el punto de vise profesio- nal se dievon las alianzas mds inesperadas, como la de reojera, sastreria y daguerrotipo: H. Rober, relojero francés y retatista cen daguerrotipo, Calle del Comercio a? 145, casa de Mr, Grill, ssstre (Diario de Caracas abil 3 de 1852), Desde BI Diamante de Caracas (agosto 28 de 1850) nos tenteramos que también los prestzmistas de lo ajeno democra- tizaron su actividad, porque no s= limitaron s6lo a los croné- _metros sino que se aventuraron por otros precios: ROBO sdbedo préximo pasedo par a madugada me han rade un rlox de mesa con campsns, de una tecia {Ge ato ene pulgadas de 2c, en masera nears: ¥¥ ademas, mocha ropa aca. So ofece una gratfica- on al que de un ferme exaco sobre ls lacrones, Es laro que la vida, la exisencia humana, no podia sos- tenerse més si no era en su vinculacion estrecha con la meci- nica de la relojeria. Fundamentalente en las ciudades, habia conciencia de las transformaciores que introducian cambios aceleraddos en la vida cotidiana, ¥, como be asomado anterior- mente, no se perdia de vista I fagilidad del tiempo presente y-elreclamo apresurado que formulaba el porvenie. Lo adveria a Ps ‘on sobrada propiedad José Quintin Suzane en sus recuerdos, caraquetios de 1857: El progreso del siglo x tiene algo de verignoso y de sa- nico; es un torrente de tal fuerza, que sino nos vamos agaerando con angus las yerbas yarbustos de as oc- las, la impetuosidad de la comiente nos conduce sin re- medio 4 la sima. Hl descontento y la inguietud son los signes disintivos de la epoca; se vive tan de pris, que apénas si hay tiempo para formar somerojuicio de lo que pasa y enirar en cuentas con nosotros mismes. Todas las mirada se vuelven con ans al porveni, pagan {o por disiar sus niebas,y el presente no ocupa con se- riedad 4 nadie, porque todos sienten que es un periodo Ge transicion y nada mas (1857: 136) 1s significativo el contraste entre las comunidades que, co- mo Maracaibo © Caracas, comenzaban a conocer de 10s rigores, ‘del vénigo citadino#* —donde la vida apresurada imprimia su sello caracterisico— y otras tegiones donde se perebia una si- tuacion distin, Era la época en la cual el ripido suceder de las horas no lograba ser asimitado sin despertar inquietantes deszo- nes, Bse mismo afo, esta vez en Venezuela, se venian conceptos: similares alos de Suzarte en un editorial de EI Americano (oct bre 3 de 1857; 2): el tiempo vuela precoz y ripidamenter Al final de fos aos 50, un aviso de las ya conocidas pil- ponen y sus reciprocos deberes. Por Vellabrille, 1 tomor, Des- de La Prensa Ministerial (junio 9 de 1855), seccidn de «Avisos, se da a conocer este mensaje: DEFENSADE LAS MUJERES ‘Soh imprso y se encueniva de vents ate estab ‘emisnto, a esorta por on Lorenzo de Alan, en onttapcaeion de oe cuacos, tulados, Histor de! ‘Matrimonio, que puble® Dan Antonio Fires. Se dard ‘orelmeleo prec da ca ee ous ene o, El aviso sigue saliendo otras veces, Me interesa destacar ‘en esos renglones de qué manera se offecta a los lectores(as) ineresados(as) una polémica donde —y aqui me lito a jugar con suposiciones, porque los ttulos resefados no existen en los tepositorios bibligrificos de Venezuela— comienzan a ci cular libros que auspician el debate sobre el tema matrimonial. La publicidad de La Prensa Ministerial permite suponer que la Historia del Matrimonio de Antonio Flores es poco benévolo con la mujer y/o el matrimonio, por lo que don Lorenzo de Alemany le sale al paso, El entusiasmo familiar hizo posible que, en la década de Jos 60, seabrier la promocidn de libros médicos que atencan las necesidades conyugales, como el «Tratado médico sobre el mat _monio y sus desorenes secretos: (Diario de Caracas, marzo de 1854) que registé en el capitulo u; 0 este oto de Monlau: Higie- ‘ne del matrimonio, el bro de ls easados, en cual se dan las reglas insirucciones necesarias para conservar la salud de 10s, esposos (publicidad de Rojas Hermanos en Bl Federalist, oc tubre 30 de 1863) 0, en el mismo aviso anterior, ya fue posible {que se tomaran en cuenta afecciones vinculadas con los Gnganos sexuales: de Scanzoni se vendia Enfermedades de los Grganos e- ssuales de la mujer y, de Giviales, Traté practique sur les mala- dies des organes genito-urinaires. He tomado en cuenta esas noticias bibliogrificas porque trascendlian el cerrado mbito de la citedra de medicina En el capitulo anterior tave oportunidad de resebar los temas que se comenzaban a privilegiar como lectura para la :mujer en los afos 50, entre ellos Fducacion de las madres de familia 6 de ia civilizacion del linage bumano por medio de fas. ‘mujeres e Historia de la sociedad doméstica en todos los pue- los antiguas y modernos, 6 sea influencia del eristianismo en 1a familia, Todos ellos sugieren la idea de que se trata de lec- ‘uras para la mujer, en el entendido de que se la esté preparando para que asuna la jefutura hogarefia, “ Paw roman exrRA0s ‘Como se advifti6 en los avisos divulgados desde la prensa pe- ‘ica, no s6lo en el folletin y en esa hemerografia se toms en, ‘cuenta fa temitica familiar, pues tambien se divulgaron materia les bibliogrificos sobre este asunto. Vimos que la libeera de la viuda Bouret vendlia #1 ltro de las espases por et Dr Rauland de Paris en 1853 y que el almacén de J.M. de Rojas anunciaba la Guia prdctica de las familias, entre otros, También se ha desta- ceado que el interés por la tematica domestica adopta la forma de Jn lectura trida de Europa, en su mayoria textos en francés. Pero, al mismo tiempo, también se ha observado la presen- cia de procluctos nacionales sobre esa materia. Hemos leido los pores inicales de Nain, ce Olegario Meneses y de La Maripo- sa. Una vez que la tendenciaaraiga, se constatan manifestaciones. en ottos géneros discursivos. No s6lo la poesia, sino también el teatro offeco sa aponte. Geronimo Pompa da conocer en 1850 -Elamor casado, 6 Estravios de os esposos enol matrimonio scome- ia sentimental en es actos excita en versox. Como scomedia de cenredor era presentada en el »Avisor de El Diablo Asmodeo (abril 24 de 1850), cuando invitaba ala suscripci6n, Por cieno, recomen- ddaba su adquiscién spor su moralidad y por su sentimentalsmo», No obstante esas fases de presentacion que se divulgaron desde la prensa periédica, en el »Predmbulor de la obra, el au tor considers C61 argumento de esta pieza, de suyo deicado, yy fuerte llo que, M.A.I la ha hecho escabrosa en su composicion 1 de dificil desenlaces, No voy a oftecer el resumen de esta o- ‘media, porque esa tarea la ha cumplido José Rojas U. en su His- tora y crtica del teatro venezolano (siglo xr), mis bien me interes sefalar a idea de que se introduce la temtica matrimo- ‘lal, hogarefa, con la connotacién moralizante y sentimental Pero todavia en esta segunda propuestateatral de Pompa. no se ha consolidado la familia nuclea, es deci, la pareja pro- tagdnica de la pieza dramatica la conforman das jovenes que tie ren pocos aos de casidos y que no han tenido descendencia « videntemente, 61 np es la preocupacién que mueve la vena ‘readora del autor de EI libertine arrepentido. Su preocupacion cen estas paginas de 1850 es demostrar que los problemas de pax rej (en este caso, el marido que se enamora dle otra sin saber {que es su propia esposa, escondida bajo una vestimenta que 1a disfaza) se pueden resolver cuando se hace intervenit la ra- 26n. Pienso que el significado tihimo de la obra se encuentra en ‘estas palabras de Hensique (el mejor amigo del protagonist, Eduardo, el wextraviad»} ‘Pues yo 20 que no hay pasion Que al hombee no es sujet, Siempre qe 4 su corzzon Lo domine la cabeza (1850: 103). No obstane lo enmaratado de la trama, quedan expuestas a 1a luz dos certezas: en primer lugar, que los leads siguen preo- ‘cupados por el problema moral y que, en este €2s0, a sala n0 cs la relgkin (a final de cuentas, Pompa era mas6n, como record péginas ats) sino la r26n, la capacidad que se tenga para resol- ‘ver los problemas, para vencer ls ialinaciones pasionales™; en. segundo lugar, que en esta pieza el matrimonio sale foralecido. La literatura fue, entonces, una de las vias que sirvio pa- la divulgaci6n del argumento doméstico, En realidad, no fueron Jos venezolanas los Ginicos interesados en el cultivo de cesta tematic, puesto que su abordaje fue constante en la pro- ‘duccién de los escritores rominticos. Sobre esa linea de prefe- rencia, el argentino Emilio Calla ha sefalado que: Con todo, un conocimiento detenide de alia romén- tica en Hissanoamérica nos muestra que este sector fel tema hoggrsio, M.A] es mis snporante (0, por lo menos, ‘mis nutrido) de lo que parece a simple vista, Hn tims 3 No foro que obra termine com estas palabras de Henrique "ye a la itd prema (1850200. instance jusio dec que, sino es el mas espectaculr- ‘mente romantio, es un tema que no puede olvidarse sino se quiere desfigurar un cuadko ttl. La tnieaaciaracién {que conviene hacer es que su ayor abundancia no se ‘mare, por cero, en el primer rotaniismo (1975: 27) Se detiene Cail a seRalr el cultvo de esta temiica como propio de la poesia, Sin embargo, no es eltinico que observ6 ese rasgo peculiar de nuestro romanticismo, También el mexicano Alfonso Reyes en ConstelaciGn americana desiac6 la presencia ‘de esa lirics familia Fl romantcismo europeo nace amd de rebel soca, ain en la vida seal de los poets (Byron, Musset, Heine primera vicimna de Hitler, lara, Espronceda). El - ‘manticsmo american, como que es mis greqaro, antes ‘que esebir versos a amante, los esrbe ala espost, 2 los padres, por ckto no a ut de poo caver 6.) -Mayborsometimient ala famila que ene espanol, cual yes ms suis, sa vez, que los de allende les Pi neos (como nota a pie de pigita en F. Cail, demo. De igual manera, cl argentino Enrique Anderson Imbert participa de una interpretacion similar: los temas de esta segunda generac romantica [1860- 1840] son los de siempre=tstezas de titans vencidos, costumbres y hublas populares, leyendas indigenas de pueblos extinguides, la tori, acaso, con fuera de tema ‘evo, aparece la emocin del Inga, recuperaco despues del desir o de as guerras cles (1970: vol 1, 289) Antes que Alfonso Reyes, que Emilio Carilla y que Eari- ‘que Anderson Imbert, el dominicano Padro Henriquez Urea habia advertido la identidad de rasgos: En agudo contraste con fa Itenturt europea de pasién desta, a rei Con la soci, la America hispanics Py “ produjo gran cantidad de poesia doméstica, Mucha de ella nos parece hoy alg rdicla; cuando los poetas me ‘iocres nos fastiian, claro es que hallaremos sus lige mas ines; pero debe recordarse que sis sufrimentos fueron reales: pocas vees han sufrido tanto ls hombres, ¥ portant 20s, como ells sfreron en la mayor de ‘huestos paises durante los andruicos aos romnticos (2978: 132), A partir de las citas precedentes queda de manifiesto que todos esos autores coinciden a la hora de adverts la importan- ‘cia que el tema familiar adquiere durante el romanticismo (a llamada segunda generacion, para ser més precisa). Hay un detalle que fja coincidencias entre todos ellos: la incinaci6n a sefialar el tema doméstico u hogareno slo en la poesia. Es cevidente que, cusndo menos, pasaron por alto lo mis relevante de la experiencia venezolana en este sentido donde, hemos ‘visio, tambien llego al teatro yal ensayo. Como he indicado, la familia fue motivo de reflexién en muchas publicaciones peric- dicas y en numerosos libros, algunos de autora local, aunque fen su mayoria fueron importados de Europa. El libro extranje- 1o eta seleccionado por los libreros en funcion del interés que smanifestaban los lectores locales, ‘Algunos estudiosos de la literanura hispanoamericana Genéndez Pelayo, como recordiramos) citan, a propésito de es poesia doméstica, el «Canto fiinebres o «El hogar campestre del venezolano José Antonio Maitin, Pienso que la afirmacién, es precipitida y soy de la-opinisn de que Carla y Anderson, Imben analizan el fenémeno de una manera més ponderada, al momento de observar que ‘su mayor abundancia no se ma ca enel primer romanticismos (al que se adseribe Maiti, debo recordar). En el poeta del Canto finebre» esta sefalada una as compromelio con esa temiica essa casta banca de Ceelo ‘Aco, vias decas depots. Ba exe pores, el hogar ae ba rade unmagen meme A tendencia que todavia no ha crisalizado, y que es s6lo en la llamada segunda generacin de escrtores roménticos cuando, comienza a consolidarse (a partir de la década de los 60, apro- ximadamente, hasta la de los 80) Lama la atencion que, en Venezuela, ninggin estudioso de la literatura romantica se haya preocupado mayormente por in- agar las razones que explican ese interés por el tema domésti- co; por qué la tess familiar aparecta de manera espontinea en todas las conciencis. En el espacio continental, Alfonso Reyes, ppor ejemplo, ha sostenido la idea de que esa temstica indica un, ‘Mayor sometimiento a Ia familia que en el espanol, Creo que cl juicio es precipitado, Me parece que en los tiempos del pri- ‘mer romanticismo no hay elementos que indiquen la necesidad, de asumir esa nueva conducta colectva No fue terreno reservado en exclusiva a los escritores, “Todos los publicstas del periodo se volearon a elogiat las bon- laces de I famula como piedra basal de la sociedad, Felipe La ‘maz, por ejemplo, Somete el tema a andlisis en un trabajo que parece alejado de es tipo de reflexiones. Me refiero a Principias de derecbo poltico.Blementas de la ciencia constitucional. En. los «Preliminares toma como punto de pantda esta consideracién «que se volver abito en la mayorta de los discurss paiblicos: ‘Todo pueblo tiene por principio la familia, base de las sociedades que ella engendra por su desenvolvimiento natural 1a familia es el tipo de toda organizaciéa y la cond- ‘lon de toda exstencia socal. Desruir la famila, here ‘el gar ea nagucaly eal Al rina el dia, afm diay et campo cese, que el vigor enerva/legue buscande la feliz eater a/descanso ene hogar bey seguro» 1982; Vl, 628 Porc, fen a eda de as Obras complas de. Acosta se seul que sa cata ance oe public rigialente en Za Reis, deo que ea uronic teeny aren que salle ene timer de abil de 1872 lo que es ‘iguostnene inci ae incy en ceubre 12 del ano india los lazas naturales que une al pate, 4 la dre los hij, y que hacen de todos ellos tn 0 se el hombre ‘completo, es atentar contra la vida misma del género hhumano (1864: 1-2) En Ia formulacién doméstica que circula con vigor desde los afios 60 vemos transit, entre muchos otros, a Cecilio Acos- ‘a, cuando plasmaba en el album de la seforita Carolina Tes- dlonpf, el 18 de junio de 1871, conceptos de esta naturaleza, In el matrimonio] & saceocio es exceso, porque hay ‘que ectuca una fami, infundiendole ls prncpios de ks ‘moral que comprende todo un sig. Fs preciso ensenar Je Is industria para el abso, ls setimientoselvados pa ‘la gloria y ef buen nombee; y sobre todo enseniacle Dios para el debe. Fs cosa singular la esposs lena estas fnciones, yas len ben poe inspiral (1982: vo. 2 300), Y Jo decia un hombre que nunca legs a casarse y que, por anadidura, tampoco tuvo hijos Este hecho es significaivo por- ‘que revela el arraigo que tuvo el clamor familiar, Algunos pi rrafos mas adelante, sentencia el autor de +La casita blanca Peto el ministerio verladeramente divin de lt mujer, es el de made (..) Tales son, 2 mi jucio, el eater, lan fuencis y el destino de Ia mujer, complemento necest- fio del hombee, y lave que cie con prior la bveds socal (biden 301). Varios aiios mas adelante, en 1880, el autor de las Nocio- nes de economia domestica sanificaba el recinto hogareno con Palabras que eran de acunacién anterior "PL hogar ese sanuaro de a familia, como el tempo y e! alta os son del saceuocio;y as como la religion debe tener un aio inviolable para sostene el fervor det cults asi tambien el matrinonio 6 sociedad conyugal debe Usa unease RoR Ar tener un lugar sagrado pars albergarse de por via, con Inestabilidd y nobks miras que reclama fan respetble vineulo(Lossada Pires, 185 38) Estuvieron tan convencitos del valor de st hallazgo que, ‘todavia finales de siglo, un hombre que se situaba en otra trin- chera de ideas, esta vez no

También podría gustarte