LUN NUEVO ORDENAMIENTO DISCURSIVO
ARGUMENTOS RELACIONADOS con la importancia de otorgar a las
nfs y alos nits el lugar que les correspondia en el entrama
do socal, y propuesta tendientes a conceder asignaciones espe-
cicas ala mujer, fueron temas capaces de estimular a atencion,
de Ia iteligencialetrada venezolana durante el siglo XX. Pero al
promediar la centuria, un nuevo ordenamiento discursive hizo,
Ato de presencia. Me refiero al razonamiento que llevS a pen-
sar en el desempefo de la familia como parte del proceso de
‘consolidaciéin nacional. El hogar doméstico, pues, también tuvo
‘su: momento estelar en el ochocientos.
En realidad, los avatares que levaron a tomar en cuenta el
papel de significacién que coresponcla desempenar al espacio
hhogareto tuvieron una asimilacion lenta y espasmédica, Por
eso debo dar comienzo a este capitulo indicando que el proti-
‘gonismo concedido al ntcleo familiar no fue relevante en los
pprimeras afios de la repablica. Conocimos que, sobre todo en.
Jos afios 40, el planteamiento referido a la economia dentro de
‘casa fue el enfoque relevante en esta materia. Pero despues
‘de muchas vacilaciones y de inseguridades manifiestas, la élite
patrarcal defini la nueva significacion que debia otongarsele al
‘mibito hogarefo. Estoy en el compromiso de sefialar que el ha
llazgo familiar no desmerecié Ia recurrencia moralizante. Muy.
por el contario, la familia de la élite venezolana fue otra entidad,
que se dej6 arrastrar por la invocacion moral,
7G primers explora dees ides se le en props de 1998.
»A fin de examinar los vericuetos que encierra ese proce:
0, propongo tn recorrido cronol6gico, También aqui me veo
cen la necesidad de iniciar este recorrido en los anos 30 y ce
‘rarlo en los 60, En esta ima década el discurso habia madu-
rado hasta alcanzar su formulaci6n plena. Es un aceidentado
periplo que tiene su. momento culminante en la década de los
50, por las rizones que aduciré en su momento.
{UNA Msi cONTORNOS PRECISOS
‘Leamos a algunos protagonistas del ano 1830, cuando se ini
cia la etapa propiamente nacionalista. Un concepto interesado
en precisar el lugar que se otorga a la familia se puede encon-
trar en Bl Patriota Venezolano, cuando en la edicién del 1° de
noviembre de ese aio inaugural decia
las sociedaces no son mas que el eonjunto de las fami-
Tins: Iuego aquelas deberin ser de la misma condicion,
‘que esas; puesto que ls partes, como no puede negarse,
‘conservan siempre su relacion con el todo (1830-10)
Aqui no se define cules seran las caacteristcas funda
menuales de ese nicl familar, pero las das se nos despe-
jan st pasamos a leer el ot papel periédico de inclinacién
ecesistica, HI Copiador. En su segunda enteega (septiembre
14 de 1830: 17) se refiere, en deteeminado momento, a lj
‘venta y al compromiso que ésta tiene frente a la moral 4 que
Ia obliga el orden paterno y domésticor. Resumido en pocas
palabras, para este sector dela sociedad la macion era lo que la
familia Hlegara a ser: un nice regido por el orden patemo?,
7 in el logo Finsbre del scr Pedro Macks, Ped Quintero ta
Tid ona en cena esas de alors sa constanci de as eos,
aro ea isnt EN
‘orden que se suponia rigdo y, en consecuencia, sotenedor de
la estructura social
‘Paez. mostraba inocukables cercanias con el sector ecle-
sléstico al momento de sostener:
‘Que los hombres, 4 quienes la naturaleza ha dado r0-
Dustezy fimeza,v la sociedad los derechos de gobernar
Ja especie humana empefen las armas, arosren los pe-
lig, y se posean de un fiero amor patio, es lo mas
justo y accesso nada tene de singular CE Fan, enero
10 del mismo ato 30),
ra inequivoca la certeza de que s6lo alos hombres (a los
patricios, claro) correspondlia amar la pati, gobernarla y dispo-
ner de l vida de cada uno de sus pobladores. Toda la epi
‘a, en suma, era asunto masculino, Siendo asi, zeémo no iban a
ser de su absoluto dominio y control los asuntos hogarefio’
Sin embargo, las reflexiones sobre la familia no se que-
daron enquistadas en frases al pasar, como las que leimos en
1a publicacién eclesiistiea, 0 como el enunciado salido de la
ppluma de! mismsimo general José Antonio Piez. En realidad,
fen fecha tan temprana como agosto de 1833 el proyecto de
Ley sobre matrimonio —habia pasado a segunda discusin en la
‘CAmara del Senado— concebia el primer considerando en
estos términos:
1° Que deben fornentarse los matrimonio, tanto para el
aumento de la poblacion como para la mejora dela mo-
fal pablica, sin oponer otros obsticulos 4 su celebra-
‘on, que los que conduzcan para asegurar el bienestar
Ya fli delos que contaigan aque vineulo (Gaceta
de Venezuela, agosto 3 de 1833),
Go acpi Gnidia yo encanto el baa
tema. (Sociedad ond. 1958 7 88, subrayado pom
amcen la década de los 40 es cada vez mis sistemstico hallar plan-
teamientos vinculados con esta temitica. HI Liceo Venezolano
Gebrero de 1812: 9-75), por ejemplo, se refiri ala importncia
de la matriz familiar en un anticulo de Olegario Meneses (co-
‘mentado en el capitulo anterior) que, significativamente, no se
referia diectamente a este tema sino que se presentaba como
‘unsEnsayo sobre el estudio de la economia en general Recla-
aba el autor en determinado momento que sea:
Organiza a tami, tomada como unidad de la espe:
Ge humana, porque ell nomas contiene ens la expaci
dad de perpetuase, porque ella nomas usando de todos
‘1s derechos, ste 4 tas los deberes, consagradas por
In lei de la conseracion (p. 73)
{Una posicién menos cientificisa que la asumida por Ole:
gario Meneses —puesto que no habla de respecie humana ni
de sleyes de la conservacion—, es esgrimida desde La Mari-
_posa de Maracaibo (abril 28 de 1841: 3) en un texto que lleva
‘un titulo mas directo: +1 matrimonio». Eserto en forma de dit-
Jogo, se sostiene en la conversacion que van desierollando Pe-
pe y Pancho sobre el asunto propuesto. Este vikimo, préximo
4 contraer nupsias, esgrime estas lineas como justificacion
definitiva de la decision que acaba de tomar:
Yo debo casarme, Pepe, porque lo juzgo como un de-
bet. Migntras mas cvilizaco es un pals, mas se procurs
{que ls leyes i todo el 6rden social failiten los matrimo-
ios, como el estado mas perfecto del hombye, i el que
‘mas contribuye 4 a mol | la prosperidad de fos ind
vidos ice todos en jneral
Se ha podido advertir aqui que se activa la justiicacion
‘moral (pablica) en cl entendido de que ésta garantiza la pros-
peridad individual y colectiva
‘Me interess sel, a partir de las reflexiones citaclas, que
teois mattimonisl trascend el expacio damystica y se conviais en
planeamiento de interés para los letras de entonces. Se le bus-
‘aba un lugar, una nueva funcién en el Ambito pablico pero, en
defintiva, todavia los argumentos que se manejaban no conse-
‘guian madiurar una respuesta cabal que stisfaciera a todos. Fuers
para garantizar la conseriacién de la especie, o se tratara de
Auspiciae el matrimonio como mecanismo para foralecer ls prin
Cipios morales Ginivicales y/o colectivos) el hecho cierto es que
‘no se vishumbraba en es0s tiempos una sintesis distinta alas
‘ave se deslizaban desde 1833, cuando se hablaba de garantizar la
“moral pablicar en el proyecto que divulgabs la Gaceta de Vene-
_zuela. Desde nego, 0 se ignor6 la ora argumeniacién que se ba-
bia visto en aquella oportunidad: la que apuntaba a a felicidad
de los contrayentes Es tipo de abordaje fue tena privilegiado por
la literatura, pero en fecha posterior. final de cuentas, ls urgenci
de orden en es0s aos también 106 al amor, porque se queria que
sit materializacion plena so se consagrara en el recinto hogareno.
Por eso puede decitse que, para los aos 40, la tematica
rondaba, estaba en el ambiente. Pero, debo insistir en que, en
Tineas generales, no se le habja encontrado todavia un lugar
distin al seialado en las aos precedentes desde el mbito
juridico. En todo caso, todos esos abordajes debemos verlos
‘como preocupaciones incipientes, porque hay que esperar a que
se consuiman varios afts para que tomen forma una sere de ra-
Zzonamientos ¥ de experiencias colectivas que no ¢s posible
‘encontrar en los primeres aos republicanos,
Gunn ye
En esa década de los 40, al tempo que se planteaba el tema ma-
trimonial, una nueva preceupacion hacia acto de presencia, Quie~
10 decir que durante esos aftos comenz6 a hacer sistemstca
‘und reflexin que no haba tenido mayores caltores en el pasado.
‘Me refiero a aquella que estuvo orientada a la reflexiGn en tor
po a los problemas narionales. No quiero significar con estoue, en los aios pretéritos, escrtos de esta naturaleza estuvie~
‘fan ausentes. Baste ver las actas de la Sociedad! Econdmica de
Amigos de! Pais, o ecorrer las paginas de Bragmentos, El Liceo
Venezolano o cualquier periodico voleado al debate pablico,
para advent que la discusion sobre las angustias colectvas, en
‘especial bajo la forma de los temas econsmicos y politico-inst-
tucionales, fue presencia constante. A lo que me refiero aqui
‘es que a partir de 1840, aproximadamente, se torn6 voeacional
luna temitica que no se habia visto en el pasado: una discursi-
vva que buscaba las razones que permitieran dar cuenta de lo
que ya no vain en califlear como fracaso colectvo,
Es obvio que esos malestares surgian a partir de la caila
de los precios del café —a finales de la década de los 30 y co
mienzos de la de los 40—, cuando los sectores que generaban,
‘opinidin se vieron afectalos por la contraccién que experimen-
tara la economia. Debido a esa situacién, al promediar la dé
cada de 10s 40 se hablaba de crisis, porque nadie parecia estar
dlispuesto a ocular. En 1845 —por citar un momento de esas
‘manifestaciones de pesimismo— El Repertorio hablaba del «e-
saliento» que cundia por todas partes institut Tovar, enero
de 1845: 53). Por ese motivo, viene a propésito examinar aqui
‘cl tipo de respuesta que se ensayaron, todas unidas en el in-
tento de dar una explicacién a las calamidades que afectaban
al colectivo. Tanto el sector oficial como voceros privados se
hicieron eco de esta situacién de asfixia nacional,
Dentro de ese esprit de setalamiento ertico a la paral
sis general, el 10 de diciembre de 1847 la Diputacién provin
ial de Caracas eleva a la Honorable Camara de Representantes
‘unas «Peticiones al Congreso» que comienzan con un balance
de lo mils desalentador:
En progresiva decadencia la ageiculurs, las demas in
‘dusras sin alent, en inancion ef comerci, as tens
aleanzadas, a desconfianza en los empeesariosy capita-
suas, los dnimos desalentadosy en ajacion, la sociedad
cen conmocion y fervescencia, he aque doloroso cus
‘dro que offece la provincia de Carieas Diputacion pro-
vincial de Caracas, 1847: 51)
[No se quedaba ahi el demoledor balance de los honor
bles cariquefios porque, de inmediato, se propontan sinvestga
yy descubrir las causas de tan violento como lamentable estado
idem), No les temb\6 el pulso para sentenciar que el nico res-
ponsable, aquel a quien cortespondian todos los sefalamientos
tenjuiciadores, el mayor culpable de ese cuadro de horror, era el
recién electo presidente José Tadeo Monagas. La razon primera
{que justificaba esa acusacién descansaba en: e menosprecio,
¥ violacion de las leyes y del c6digo fundamental, que se ob-
Serva en el Supremo Poder Ejecutivor (idem). Claro esta que
quienes se expresaban con tanta acrimonia eran los salientes,
personeros de la administracion paecista reacios a aceptar el
Advenimiento de nuevos tiempos, lempos en los cuales mu
‘has Figuras centeales de os aftos anteriores tuvieron que abit
le paso 2 antiguos rivales. Pero mis alld de la contingencia de
partidos, el hecho cierto es que la aceptacién de un estado de er
sis generalizaca —crsis que no se referfa Gnicamente ala zomm
‘central de la republica— se divulgaba desde varios frente.
‘Los suicesos acaecidos a las puertas del Congreso el 2i
de enero de 1848, producto de las tensiones suscitadas entie
el Ejecutivo y el Legislativo’, fueron el detonante que avivs la
7 Hinvome que a corporacin entre al ao suerte es decir 1s Or
fuanes reoluctoney acuerdo de aH. Dipuaacin provincial de Cates,
‘xpd en 148, tend poner as cosas ens gar cused sent
“que esx psctin ceva a Congreso o 10 de dicenbre del ao ance
“foc pblo para quel partie qc aca el General jo Ato
Pers lanase ena conepacin ema que han causa mes
‘siete remedables ya eta yroincla nanearepabless (psa
provincial de Cases, 18486. Essinens ales hacia ie lis 3
Tosca accion el Congreso de epic en enero de 188
5 Eowhechos eseniicados en a sede dl Lisaivo el 24 de enero de
{i expreson la atealricion de psicones ue su ex un hand,polémica en tomo al estado de inguietud que vivia el pas, y
ddeben ser examinados como consecuencia de las tensione,
politicas que se habian represado y que se canalizaron en ess
estallido, Numerosos escritos se divulgaron en su momento ser
bre la magnitud de los hechos®. Pkanteamientos en torno a iy
suey los efectos que los constantesalzamientos ammados ge.
‘neraban en el eolectivo, no se hicieron esperar. En ese cones,
We, mo debe extranar que la opinién piiblica adoptars, une
‘actitud planidera ante el estado de permanente inquietud colec.
tiva que agobiaba la existencia de los moradores de exas times,
Seria faltr al rigor de os hechos si se pretendira insu
Que nunca antes se habia hablado de este problema, En realy,
«dad, voces esporidicas se habian pronunciado desde fos inicios
‘epublicanos para cuestionar los constantes levantamientos an
‘mados, Por ejemplo, £ Fanal no tuvo freno para crticar con
‘acrinud la sublevacién de Monagas en 1831 o para sostener en el
‘mero del 12 de marzo de 1831 que sna revolucion se suce
de otra (p. 172), HI Pairiota Venezolano llamalba a -establecer
4a paz, fuente inagotable de todos los bienes (septiembre 26 de
1831: 26). En 1835 las Epitolas Catilinarias tomaban un texto
del ntimero 71 de £1 Eewatoriano dle Guayaquil que cerraba
on estas lineas: shay que] buscar un remedio dla lepra revo-
lucionaria que nos aflie. En 1836, £1 Censor aludlia ala nece-
sidad de castigar alos responsables del levantamiento del mes
de julio del ano anterior, con la mira puesta en la revolucicn
‘que debia wer castigada, porque es indispensable esablecer la
‘os congrsints de mayors pace de oo, a Eco de ase
‘mons Las conseceenia se trader en la ee de algae
Prlmentarios y de algunos testigos ocasionales que se acereron
segtic ol desamolo de los acontecimicnton,
Para un conocimiento mis puntal sabre lo acaecio en ex fecha, es
de ineviable consulta el acuciow balance suc offece Jone Sarisge
Rodkiguce (197. También abonan para una lectus adeeuada Rafe
Casio lomeuis (1991 y Catalina Banko C196)
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{Dams Bn eso empos muchos vn con tayorpreocypacin
tendenca loc ef diners ore blo productive, De hecho,
‘Shundaron los Tamados a Ever dl abso.
* Genamente,na dela sone oe pers a septaciin mayor
fi que tivo Gunmin Blanco a su Hepat poder, usament
in cole de pctcndor que prc0
de intranquilidad & que nos conducen las frecuentes y cont
‘muas revuelts interiores. La comupcién, el ocio, el rechazo al
trabajo se abarataron en la atencién censor.
‘Quiero hacer énfasis en la idea de que los demunciantes
ais entusiastas del peligro que significaban las armas para el
Progreso nacional, no descartaron ningiin canal para hacer
‘manifiesa su preocupacion, Inchiso la prociucciGn litearia fue
de utilidad para estos fines. Por ejemplo, el prologo que eset.
be Federico V. Maitin a Tridezas del alma, de A. Lozano, apeo-
vvecha la oportunidad para referese al estaclo de malestar pablico
ue padecta Venezuela: “hoy nos encontramas en medio de
luna lucha: el padre conta el hijo, el hermano contra el herma-
‘nov (1845: 8). En fecha no determinada por ss estudiosos (de
‘ods maneras, antes de 1851, José Antonio Maitin habia escrito
en »Para un éllbum* —que incluyera en sus Obras podticas—
fstos versos: Como pretendes que ahora,/ Cuando los poetas
callan,/ Pueda yo cantar, scfora,/ Cusnly Venezuela tora)
Cuando las guesras estan? (851: 74),
En los afios 50, el discurso literario procuré abundantes,
‘momentos par exterorizarlas desazones que procuraba la gue-
fra, Una de esas manifestaciones se encuentra en las paginas in-
{roxluctoras al volumen antol6ico Mores de Pascua, Coleccion
de prodtcciones originales en prosa y verso, aparecido en Car.
fas en 1854. En sus renglones iniciales expone estas certezas:
genio de la guerra apenas ha plegado sus alas, cua
do la must nacional templa lea para salucae la paz
‘om sus dulces cinticos, del mismo modo que tas la ho
‘rend tempestad brilla el Is en los confines del Cielo,
5 una ley consante de la humanidad, que tas el ex
dor de las batallis, despues de los vcionesy gemidos le
Ja guerra, luzca el astro de la Poesia fecundizando el
‘men de fos teovadores, que inspiics ls mas veces
Por les inmeudaos suceses, botan cinticos melodioson,
‘como las Horesfecundizadas al cor del Sol (aa, 1855),
unas oa
No falar quien vea en esas lineas el reconocimiento de cier
to tipo de gratifcacién proporcionada por la guerra: cuando
‘menos serviria para alimentar ef numen de los poetas. Pero, en
realidad, no es és la intencidn de esi lineas porque inmedi
lamente después aade esta acaracién,
sos einticos Forman el hbo que preseetamos hoy
ues lecores; ells encontrarin un 0 en Jos ora
zones que arebatados por el entusisme mismo del
oct, hasta idenificarse com él en sentiments, iti
in quizi la wisteza que las horas de duelo y de pesir
than arrojado sobre el alma,
Sato enone de poss no lead end
code nhc ama, porel ona ele pot et uno de
tos mecanaos que salen al paso para mimi el ete
deers, lego po el-pnio dea ger, Me eres sco
“cl ete oe pees a Fe
mapeco que aa ser contend por le extn Gl.
Ir ch Amida (en al, por efempl ae
{5 Debo afar que ext preocpacn por el potions amado
Ingles conenca de a mayor de os etd de entoncen,
No prev linea es de quero oat er
tes quienes aero co prance, Bn rad echo
Peeve roscoe a ol pare te ine
tla propos de que ene os ats ales de dead de on
{Oy comienzos dea agent, we esabecS em comin que he
‘enldoesborando I que fabs la relcon erae ci pba y
tiso extend con as aciones bales No reat parsdfco
Gf el ema sonia en machacae inten ena ec
dh sii (enon 50) porque se hac eco del ipaco que
prodbjo en la concienca de todo el alament de Antonio
Tecra en 66» acre soo, oe sontecineton
‘onnoronsrie que a destalaron en Congreo el 24 de
tne de 148, Ax pues, a onscractn en oro al ema
Sven aeypané yer de fox publica de eon ao,Dentro de esta linea, EI Caraguerio (agosto 27 de 1850:
3) inserta las *Reflexiones de un anciano militar, en dondle, to-
mando la vor de un octogenario que participé en la guerra de
Independencia, se despliega el siguiente balance:
AL que triste es el cuadro que dejo trazade para un
‘octojenario que perdi su tiempo, sus afios juveriles y
‘su sangre por conquistar la Independencia... y advierte
ahora que solo conquist6 para sw patria, hijosingratos,
revoluciones y desastes.. (Que peles por la Ubenad.
1 sus fatigas y sarifcios hechos en fos akares de aque
Its diosa han sido estéiles, y contibuido unicamente
4 cambiar un tino estanjero por cen 6 por mil de casa
‘in thulos ni mésitos
En una linea afin de seftalamiento crtico, el editorial del
primer nimero de La Unién (noviembre 9 de 1850: 3) emitia
‘conceptos de similar naturaleza, aunque se dedicaba a incluir
en el planteamiento los desérdenes que ese estado de cosas
introducia en otros espacios de la vida pablica. Al mismo tiem-
Po, también se esforzaba en seftalar el efecto corrosive que
‘jercia la guerra al auspiciar la desunién entre familias y, por
aiadidura, entre los mismos venezolanos:
EL retroceso de las indusras, la necesidad de gastos ex
ttaordinarios que agotan el eraro, la ocupacion de to-
dos los brazos en el eercicioimpredtuctivo de las armas,
cl abandona consigulente de los campos y tllees, la
paralizacion del comerco, la desconfianza general, re
sulado del desérelen que produce la guerra, las eneles
fenemistades privadas de las familias divididas en opi-
‘on, no nas han dead al lado de tantas victorias, sino
Iuto ylanto, pérdidas yatazos.
En ls primeras paginas de su Bstudlos sobre los partidos,
‘Mariano de Briceno confiesa que: “on muchisima prucencia
he podido, durante cinco afos y al waves de las revoluciones,
‘conservarme en la tribuna de la prensa, escrbiendo sobre cuestio-
nes de intereses generales+ (1855; 4), Es una declaracin que equi-
valea decir que la guerra era una constante y que, por afadidura,
agredia todo espacio productivo. En 1855, Hl Agricullr ofrecia un
esbozo de la situacin actual: cuando aludia a) la lucas frats-
‘ids, 4 los eseindalos politicos, las profanaciones de la moral, al
escrito de nuestra vieja instiuciones (marzo 17 de 1855). Ese
‘mismo afo José Maria de Rojas comenzaba ast el primer ntimero
de BI Economista marzo 1° de 1855; 2) «volvemos & emprender
la tarea periodistica, despues de siete afos de disturbios do.
méstcos, de Gdios, de venyanzas, de derramamiento de sangre,
dle desgracias i de ruinas en toda la superficie de la repablicae,
1a Guerra Federal dio motivos para el desarrollo de esta
{emitica en forma intensa y constante. Un poema que aparecia
cen Hl Heraldo, de Juan Vicente Gonzalez (mayo 28 de 1859),
ppintaba con sombrios rasgos femeniles el paso de la gues
‘Su autor, Vicente Coronado, concibis la primera estrofa de sla
discordia civil de esta manera
En toro ceo ¥ con Feroz mira,
Seto leabello, pli Figura,
Su paso mueve ya. roncs, aad,
En desen febri aga sin tno,
En ameeazas rompe, imprect urs
Enhiel y sangre et labo purpurin,
{Como bacane inp
Enagenada del furor ye vino,
1a llamada guerra de los cinco aflos+ dio motivo a mu-
cha literatura que adversé la ferocidad armada, En Formacion
_y proceso de la literatura venezolana, Mariano Picén Salas re
‘cuerda de esos dias el poema de Jess Marka Morales Marcano
que comienza
{A donde, 4 donde os despeais impion?
(Por qué ls desta arada
ala
‘Acempaar vuelve la depuesta espac?
{Xo ya bastante nuestros patios sos
“Tino ea sangre latina infanda quer.
‘Y tinge mary enrojeci la tier? 1984: 6.
En la década de Jos 60 es pricticamente imposible en-
‘contrar un escritor venezolano que no tomara en cuenta los
problemas generados por la guerra. En realidad, no hablo de
‘exclusivismos cuando planteo la preocupacién por la inestabili-
dad piiblica, Durante esa década muchos latinoamericanos se
volearon sobre esta misma idea, El ecuatoriano Juan Montalvo,
por ejemplo, eseribe su «Ojeada sobre América en los afios que
{ndico, donde, a través de un recorrido por America hispana, lle
‘21 a ofrecer como conclusin esta interrogante; »-Cual de las
‘epiibicas sud-amesicanas puede lsonjearse de situacion pacii-
‘a? Respuesta triste y verdader, ninguna, ningunae (1977: 7), En,
Pent, nis Benjamin Cisneros publica en 1864 la novela Eadgar-
do (Pacis: Rosa Bouret) y también alli —en palabras de Riva
Agiiero— parece shabesse propuesto demostrar las funestas
cconsecuencias de laanarquiay las guerras civiles (1905: 109)
Volviendo a Venezuela, con especial énfasis a partir de
Jos anos 50-60, se comenz6 a esgrimir todo tipo de razona-
‘ientos para demostrar la relacin inequivoca que se tejfa en-
tte la intranquilidad pablica y el atraso del pais. tba mis alld
de la actitud quejumbrosa el editorialista de La Union el 9 de
noviembre de 185¢ cuando se lanzaba a proponer salidas al
problema, ;Qué haver?, parecia ser la consign de maras. De
jnmediato, buscaba comprometer a la opinin lectora con la al-
temativa que veia como més expedita: «c)almemos las pasio-
nes, estechemos elazo de la fraternidad, hublemos ala rizon.
Fiel a su predicamento, Za Union bused precisar el objetivo
‘que guiaba su trabsjo editorial. En suma, se arrogaba la tarea
dela conservacion dela libertad politica por el cumplimiento de
la Constitucion, y lz mejora de las leyes que nos rigens. El pro-
blema que encerraba esa altemativa era que —de acuerdo con
‘nuestro examen precedente— ya habia sido ensayada sin ma
yyores resultados desde los tempranos attos de reptiblica, Bien,
‘mirado, la alternativa encontrada no estaba sefalada por la ort
sinalidad, porque del desenfreno de las pasiones y de la medi
‘i6n racional para minimizar sus efectos devastadores, se venia
hablando desde tiempo ati
Fl editorial a la entrega nmero 23 de nuestro conocido
I Caraqueno (febrero 4 de 1851: 1), seguia manteniendo la
relacin entre atraso colectivo y Jevantamientos armados. Mas
atin, en esta oportunidad no se examina la incidencia de las ar
mas en la vida privada o en la economia, ta literatura o las inds-
‘vias, La reflexi6n del ediorialsta era de utldad para dentinciae
los efectos que la lucha armada ejercit en fa educacién y en el
desarrollo cientifico de Venezuela, Ambos planteamientos los,
resolvia en estos términos
CGuacenta aos hemos pasado [desde 1810, M.A en est
fatgame Tacha, sin que en el tascurso de este iatgo pe-
‘iodo hayamos vistumbrado siguiera un rayo de esperar
23, Las revoluciones se han sicedidoinstantineamente
dejando tas sf cads una de els, una huella de sangre y
algunos aos peridos par a ptr,
oO
CCreyése en Calombia y despues en Venezuela que bas
‘aria la confection de buenas leyes para el progreso de
1 Nacion.
ey
Pensése, vno sin fundamento, que una palanca form
ble del progreso nacional hubiera de se la insiruceton
pidblica(... ste ramo imporante, el mas imporante
caso de una replies ha safidoy esti sufrendo en la
Ines fos enbates que son ilerentes la evolucion,
Y¥ cuando la revolucon se atravies en el sendero de as
‘lencias; cuando elas 6 los que ia fvorecen Hega hasta
sis4 Tacer que los planteles del saber sean otros tanto ins
‘rumentos de sus mas poitcas.., e imposible, es de
‘odo punto imposible a marcha dela repablca por la via
del progreso(cursivas en el origina,
Queda claro que HI Garagueio no veia con ojos optimistas
Jos poderes bentficos atrbuidos desde tiempo atnis a la legisla
‘id (las sbuenas leyes) y a la instruccién pablica, Por encima
de esos mecinismos garantes del progreso, se ergia temible y
amenazante la raz6n armada, Ese mismo afl de 1851, Mariano,
de Briceno se conmocionaba ante el fendmeno de la guerra
que habia estallado en la Nueva Granada, con estas linas:
Una revolucion mas en la América espaol! So historia
oe mas que un teido de revues. Hl Poder en estos
paises no es mas que la cucatia de un palo ensebido
‘que se coloca en medio de una mutitud desenfenada
2055. 59%,
Por su parte, La Cormeta del Pueblo (unio 21 de 1853)
Aaventuraba una observacin sobre la guerra, mucho mas proli,
{que las conocidas hasta ahora, y que bien vale la pena tomar
fen cuenta en este instante:
1a guerra civil trie necesatamente el hambre y a peste
comsgo. Los campos quedan abandonsds de la mano
del hombre que los hace producr el pan para el pcb,
1a atmésfera se contagia por el abandlono de a polis,
que hace conservar con ase0 las cidade los pueblos,
‘Todo todo lo queel hombre ha caleulado y conserva en
la vida social para su recreo,allmento y comocdidad,
‘queda reducido 4 la nada por la guerra csi
en
Fast eigalmente on 1851p Dario de Aes posteronnente ie
reco ens Btudics sobs parts, de 185, po el mas aur
6
usa une Ns
{a guerra civil trae Ia impiedad ale la caridad y a pro-
lijdad cristina, fomenta los vicos,enciende la hoguera
de la discord y rei la confianzay la buena fede los
hombres, que hace mas grata la vida y mikga la dureza
del inforunio.
Ga
1a guerra civil toma la bondad del corszon de 1s pue-
blos en dueza yferocidad. Para ibrarse, pues, de tas
‘desgracias, los pueblos todos deben miat la guerra civil
‘con el horror mas grande, y rechazala com toda sf
Ja Corneta del Pueblo decidia insinuar una salida bastante
voli en su concrecion prictica, por cierto, Esa respuesta se deja
Siren las tina lineas del texto copiado a a letra, Ante las G-
Ficultides para encontrar una sada expedita (de alcance inmedia-
10) a problema, le parece sufiriente al autor del escrito que, por
lo pronto, lo rechacen «con toda su fe» Pero la experiencia ya les
vvenis demostrando que la fe s6lo servia para mover montafias,
A los planteamientos que hablaron de la necesidad de re-
‘cuperar la poblacin, habida cuenta de los efectos devastadores
del terremoto de 1812, de las guerras de independencia y, pos-
leriormente, de los levantamientos armados y de las epide-
miss: a Jos programas inmigratorios, que se proyectaron y se
censayaron desde fecha relativamente temprana, y que estuvie-
ron condenados al fracaso, entre otras razones, de acuerdo
«on la conocida (cap. 1) opinién de El Garaquerto en el nsime-
© 24 febrero 12 de 1851: 1), porque hactan falta dos condicio-
nes de las que Venezuela carecta: agrandes fondos de qué
ddisponer, y sobre toto, paz piblicay, vino a sumarse con fuer-
2a cada vez mis determinante la reflexicn en torno al poder
devastador de las asonadas bélicas".
15” "Alexaminas el lpso que vengo recon, un historadorconempo-
io bs eid esses hate: dhe ks dios elLa constatacion del problema vino aparejada con la asig
nacicn de responsabilidades. EI Glamor del Pueblo (mayo 21
de 1855) optaba por un discusso que no vacilaba en endilgar-
Je a la falanges politicas el haberse convertdo en manantial
de donde abrevaba ef mal. En tono altanero, les interrogaba
[Novotos os cludadanos, M.A hemos amssad poblacio-
nes enters, asolando los campos, destuido las mieses,
maneillado las winenes, perseguido la vitud, castigado
cl mérito, menosprecado e! honor, ulajid la religion y
premiado el cimen y la waicion..? No, y mil vees no.
Era un parecer compartido por los redactores de #I Foro, cuan-
do hacian extensivo el problema a todas las ex colonias de Es-
pafa en América. En esa circunstancia, reproducian un texto
‘de Miguel Ortiz Pinedo titulado Las replicas hispano-amer
‘canasy, en el cual se llegaba a este convencimiento:
En cis todos los pronunciamientos y revuekas que han
sufrido las repdblicas hispanovamericanas desde que
proclamaron su iadependencia, no hemos visto nunca
mas que la obra de las faccionespolicas a mano de es-
{ee oo bando, una conspiracion fraguada por un ge
neral para dembar al dictador reinante y coronarse con el
poder en nombre de a fuera (agosto 24 de 1858: 2,
|A partir de estas observaciones, podemos adverir que
Jos sectores ajenos al ejercicio de Ia politica fueron los mas in-
teresidlos en lograr los beneficios de la paz. No parecia haber
ppuntas de coincidencia en ese sentido con los intereses de
‘Predomiio de jose Antonis Pet, el general debe erent 0 me
tos de ochenta clco “movimento de h mayor varied ls Mo-
agis José Tadeo, José Gregori y.mevamente, el primer) eben
Spo en los doce aos de sus gobo algo mis de noses see
‘studios Salcedo Bastard, 1982: 377378,
38 *
a pumuse.sGmerpsm sae NEA
{quienes aspiraban al ejercicio del poder gubernamental. En es
te tltimo escenario estuvo viva, en todo momento, la lama de
la revolucion, como es logico suponer,
Por otro lado, hubo otto sector que logrs ponerse en
sintonia con las exigencias conciliadoras de esa mayoria que
hhablaba de paz: los voceros gubernamentales. En ese nuevo,
predicamento pacifist, los representantes oficiales introdujeron,
sensibles mocificaciones en el registro lexical: mientras en las
atriarca
leyando fa condicion de la mueryuniéndola al hombre
con lazos eterios, at6 a un punto indestructible la in-
‘mensa cadena de afectos que nacen de a familia insti
yendo la paz y el sosiego doméstico, y dando sOlidos
Fundanentosj las sociedades humanas que no son ot
cosa que el result de la fara (Mosaico, 1854: 81.
Hemos podido conocer que la acufacién de este argu-
mento pas6 a ser acto piiblica desde la década de los 50. Sin
tembango, fue « partie del siguiente decenio cuando cireul6 en
forma extendida, Un material peri6dico como La Floresta (el que
evaha de subsitlo «Album de sefioritas) se hizo eco del nuevo
predicamento. En tiempos en los cuales no se cultivaba mis el
‘Anonimato, este apel convinié en moneda corriente el nombre
‘de Fvaristo Fombona como redactor, vel de los doctores Alamo
'y Ramitez como colaboradores". En sus paginas se fortalece ese
Angumento —cenvertido en resonancia sostenida
ppromiso, de conciencia de participacin y de protagonismo
|heroieo. Pues bien, é505 no eran pases olvidados porque la he
‘merografia los rememoraba constantemente, De hecho, el Dia-
ro de Avisos tuvo una seccidn (que no era permanente, pero
aparecia con frecuencia) dedicada al recuerdo de heroinas
americanas. Por cierto, una de esas mujeres, la colombiana Po
licarpa Zalavartieta (La Pola), recibia constantes elogios por su
vvocacion de manir continental. Hl arojo y deteeminacién de es
‘a neogranadina inspir6 los versos entusiasas de varios pootas
vvenezolanos, Como ejemplo de lo dicho, tomese en cuenta en
cl capitulo anterior la referencia al homenaje que le Brinda
Rafael Agostini en su volumen de 1844.
Asi pues, las mujeres de os sectores hegeménicos supie-
yon que nunca mis podtrian emular las gloras de sus antepasa-
das, menos atin, transitar por el testorio de la opinin sobre
Jos actos del ministerio pablico. Mujeres que alimentaban esa
tradicion de eompromiso politico en el sentido del derecho a ha
blar sobre la materia, se vieron compelidas a aplacar todo afin,
de expresin, a acallar toda sefial de autonoma de pensaenien-
to, No tengo manera le demostrar el impacto (y las respuesta)
15 manila de Leonor Guer s rememors de esta maners: en el
ano de 16 el famoso Aldana puso en un cabazo de is circles de
‘Cumand 4 a St. Leonor Gueta de ls pancpales fais de aquella
‘dad, sn ova forma de clo, que ss dececos vesiles, nd al
sunt Fase pean ho, dems del intra ar
beta de una corr, yazotada por mano delved en les parses
smaspobios de acd (1824 3). NO menos ulate face eas
{0 impueso por la espaol asntados en Maricibo a Ana Maria
‘Campos en 1828. Bsa mje foe azotada por mano del werdupo (.)
fen la calles lugares publics dees dad, montada en un Bro ¥
‘ii desc (IBD: 3).
upon sD
‘que gener6 en ellas semejante medida, debido a que no es ficit
‘encontrar testimonio ferenino en los documentos de entonces,
En cambio, hemos podido comprobar en los numerosos artcu-
Jos de costumbre que se encuentran diseminados en la hemeno-
agrafia de la época (aniculos que, hasta la fecha, no han sido
recogidos en volumen) que en los anos 20, 30, 40'y 50 uno de
los temas de conversacin habituales entre kas mujeres, y de 6
tas con los hombres, era la euestién politica, El tema no les est
ba vedaco todavia (cuanco menos en el derecho a la opinion,
mas sien el ejercicio de gobierno). Pude mostrar en el primer
‘aphulo los comentarios del representante briinico en Caracas,
Sit Robert Ker Porer, sobre Dolores Montilla de Delptche:sper-
sona) entregada a la politica. Témese en cuenta que vivir-en-
tregada a la politicar era expresarse sobre el asunto. El mismo
hecho de que Dolores Montilla ventlaa el caso que la afectaba
‘de manera frontal, valiéndose de la impresion de un folleto pas
+a denunciar la affenta, revela la voluntad femenina de partici
Paci6n en asuntos que afectaban a la mayor. Un par de aos,
Ings tarde la Gaceta de Venezuela (septiembre 26 de 1835; 2
1s mijn tas que rings ota areca al arquctip del Cresdor,e=
sficent ars mantener a linen ya pare Par perpeta
‘Gv Amit 6 Feder america Amero, 11 de 1850 £0
Uuniculo de comune: que impine a misma pubic cei
=»En el mismo sendero familiar de La Floresta se inscribe, en
1865, Hl Orden, Fste material esl primera publicacion perili-
ca venezolana que conozco donde se utiliza la consigna hogs-
rena en el epigrafe La familia y la propiedad son las columnas
de la sociedad, la instrucci6n el sol que a alumbra, el comercio
su vida y la paz su elemento», Pero conviene tomar en cuen-
ta que, antes de que se coneretara la produccidn de materiales
hhemerogrificos, los venezolanos consumidores de impresos
peri6dicos ya se hubian habituado a los ttulos dirigidos ala f-
mila, que todavia eran de procedencia europea. Por ejemplo,
en 1855 El Keonomista colocaba el aviso para la suscripeién de
‘Museo de las Familias que se publicaba en Madrid; en 1858,
se recibi EI Album de las Familias que venia de Barcelona (FS-
pana): una produccion de entrega semanal que saciaba una
faxyculabte stbicion cennpbidora pues ice leyenhis, nove:
las historias, notas de viajes, ete, con ausencia de reflexion
doctrinaria sobre el papel de la familia. En esa panticularidad
se diferencia de sus homélogos venezolanos, donde (como
hhemos podido constatar en Za Floresta) hubo la inclinacion a
inducir la condueta que se esperaba de sus lectoras.
‘Asi como sucedié con £I Orden, otras publicaciones peris-
dicas se dedicaron a la defensa del patron doméstico, aunque
adoptaran un titulo aparentemente alejco del tema familar. Es
decir, la casi totalidad de esos papeles que se pretendian dist
sidos al nicleo hogarefo o que giraban alrededor desta tem
tica eran pliegos impresos que, en el presente, nos parecen
73 del mismo a, asia en a mama dex: odo lo puede pace,
sin qu a ala tenga el derecho de reser sino en cso e8 ue
te olende 4 Dios l profi 6 4s mismon En los lam wena aos
Sel accents, a tess que prevalel fe la ta, la que concei 3
ln mujer pceminencia en el hogar domestic.
2% Hh prime nen ce E Ordo ley en 17 de abel de 1865. pare dl
nies #3 cna el epigale acne sabe de Dao de Td;
alejados de esa preocupacién. En esos casos, tales enunciados,
‘carecian de implicaciones hogareias evidentes; en ellos no se
Teen con frecuencia reflexiones sobre el hogar ni sobre las fun-
ciones de la mujer, por ejemplo. Por ese motivo es probable
‘que se cuestione la inclusion de £J Orden en una list de perio
dicos unidos por el interés doméstico porque, cieramente, &s-
‘easean las reflexiones sobre la significacion social del recinto
doméstico. Pero, como contraparia, abundan las reflexiones
sobre temas intimamente vinculados con la tematica del hogar
en esos tiempos: la guerra y la ninez.son dos de ellos. Es decir,
se preferta colocar el acento en alguno de los elementos cons”
titutivos de la familia nuclear ¥, en es0s momentos, los nios
eran el recurso mls socorsido, Oto tema que permit fa ins-
cripcion de un periédico en la lista de impresos familiares, era
Ja preoeupacion por In temsitca bélica: sila mujer estaba ama-
dla pacifcar la replica, habia que enterarla del problema. Pe-
tu hay que tai en cuenta en esa dina stuackin que el tipo
de informacion ofrecda estaba mus focalizada en ls consecwen-
cis Chambre, miseria, campos desolados, tc.) que en las causas,
‘que la generaban (las pugnas entre banderias de pando.
"Fue natural en esos afios que se amalgamaran esas res en-
tidades, o sea, sel temario a desarollaren un impreso era la fi
mila, lo mas frecuente era que se diera amplia cobertura a la
reflexién sobre la mujer yel nino. ¥ vicevers: si se iba a focal
zat el interés en el niNo, eran recurrentes las alusiones 2 los pa-
dres y al hogar. Como resultado de esa simbiosis, las revstas
para mujeres solian referitse a asuntos domésticos ¢ infantile.
De igual manera, no result6 extrafto que el primer libro escri-
to pant nifios en Venezuela, el de Amenodoro Urdaneta, en
1865, dedicara un significativo niimero de paginas a los pa-
des, Prucha de lo que afirmo es que esa tendencia no fue ob-
jetada en los comentarios que se hicieron en su momento,
sobre esos materiales de lectura,
Dentro de esa orientacin, no resultaba anémalo que La
‘Floresta hablara de la formaci6n del nifo para emular los pasos.‘utr ru eons
‘del padee y, tomando en cuenta la idea del lao plazo que he
‘esbozado en el capitulo , veo en esa sentencia un parecer de-
Finiivo®, Se qucria un hijo para inculeatle principios de com-
portamiento pili y privado, Por eso fueron tan importantes
los discursos relatives ala moral publica, como fueron signi
cativos los que tocaban la parte sensible de su psique, la mo-
delacion de su patron de comportamiento personal. Con esa
tetica se pretendia poner orden en casa —en el espacio do~
‘méstico— para que ese comportamiento dimanara al espacio
social (al pablico) y también se ordenar la vida colectiva
Debemos tomar en cuenta que li vinculaeién del nito
con lo afectivo y emocional se venia tomando en cuenta des-
de tiempo atris, pero es s6lo en la década de los 60 cuando
aadquiere el énfasis que le seria caracteristico, Parecta que los
patricios habfan estado muy ocupados con la reflexiGn echuca-
tiv e higiénica, por lo que se les paraliz6 la eapacidad de ver
‘los pequenios como fuente de amor. Una reflexion como la
(que encontramos en EI Orden el 7 de junio de 1865 era im-
pensable en los afos 30, 40 6 50, Se tata de un eserito del cu-
ano Juan Clemente Zenea (bastante leido por los venezolanes,
‘por cierto) que era reproducido porque, probablement, los hi-
jos de Bolivar atin no habian generado micles similares. El tex-
to que se titula ¢Los niftose despliega en uno de los psrrafos
este fraseo:
Silencioso estaba el hogar en que no habla ninios(..)
Lis pisiclas sonoras del pequeftuelo que come por los
aposentos, st vor melediosa resonand en el ime tt
‘on, ban cambiado el aspecto de la cas, han mejorado
las fsonomiastacinuenas de sus moradores, han acord-
‘doc instrumento cuyas cuetdas parecian destempladas,
5 Deca La lost lem Bde 1861-2 os his contin nes
tes historia, y ht de continuar Honrads mucars histori, hagas
‘gos cle nosotros 4 reson descendent
Wp Suisse Aa
han hecho un largo dia de fest de lo que no era mas
que un dia de penosas areas.
YY mis adelante cierra con estas linens:
nino es (..) un sostenedor de la inspiicion, un ente
‘al indispensable en las sociedades prada; sve de es
‘mulo para fos buenos sentimintos, sive pars desamigat
Ja frente del filsof0, para hacer sonar al pitor, para tem-
‘lar en tonos celesils el arpa del poet,
El mismo ano que se divulga el escrito del cubano apare-
i el volumen de Amenodoro Urdaneta, Hl ibro de la infancia
Fs opontuno notar que el venezolano no fue procive al clive,
de un lenguafe tan endlulzado como el de isefio, Ese tltimo,
hheredero de una literatura para nifos de mas larga tradicicn en
su Cuba nativa®, se aventuraba por derroteros que no esqui-
vaban la exaliaciGn emocional, la que no tenga costumbyre el
hijo del préicer Rafuel Urdaneta
Pero no es ésa la nica reflexion sobre Juan Clemente
Zenea que me interesa destacat en este momento; también me
inci a tomar en cuenta ésta que sigue
un recién nacido pues, es una necesidad que se cumple,
tuna gota de miel con que los angeles de guards endulzan
los bordes del vaso de itestas amargurs, un hizo mas
‘que esrecha los conzones. No conviene que enveezcat
todos los que componen un fanaa, uige siempre que
haya un vistgo que erezca junto al ronco, menester es
que se adviers una prolongacion de nuestro nombre,
‘de gran importanca par el sostenimiento de los aoc"
fosy In consecucion del equlibrio moral, que unos suban
fen tao que ots bajan, que brllen unos ats cuando
Jes ottos se ectipsan,
5 Sore los icon de Ja eratura infant cubana, debe vere # Jose
‘otonso Guterez (1989.
%sua
amet eEoSWRIG
‘No resulta dificil apreciar el contraste emocional con el
poema de Olmedo que recordé en el capitulo i. Ademas de
‘est observacion es de notar la insistencia en la idea de stice-
sion gencracional, idea que esti sostenida, desde luego, en la
de que el tiempo transcurre y que, de alguna manera, el niio
sel recurso apropiado para detener el flur de los aos: es la
sgarantia del Futur.
‘UxA MENrauina De cata AL FUTURO
Un adctanto de este acipite lo planteé en el eapitalo i, pero aqui
agrego otras consideraciones que jzg0 oportunas. Creo que la ra-
26n fundamental que contibuy6 al impulso de la temstcainfan-
ti se vincula también con lo que llamo el scambio en el fempo
vitals. La premuray la urgencia dela €poca de la revolucin de in-
dependencia y de los primeros tiempos republicans, cuando se
apostaba a la salida armada como opcion inmediata para supe-
rar los malestares del momento", comienza a dat paso a las al-
ternativas concebidas en el slargo plazon: nueva responsabilidad
‘cuyo cumplimiento se asignaban, obviamente, los patrcios de en-
tonces. Desde luego, no llego al exceso de signifcar aqui que se
super6 el inmediatsmo de la sala armada (los constantes alza-
‘mientos a fo largo del siglo demuestran lo contrrio); lo que me
parece es que se esti prociuciendo una nueva manera de ver la
Vida que no se habia experimentado en aitos pretritos.
7 V tombard desaca como sg peculiar dl period: ns mented
coro pla, ansnss de lca pidamente, por os decenios de gut
‘entre 1810 y 180, los venezolanos ern poco dado apa una
‘etd paceney il ante les astos de esta ya pica. Adem,
las canctersticas dela ecupercin econémics agricola de Venezu
ts It Independencia, deteminadas en gran mesa por los teminos
del comers ls finazas del Aico, acentaron el snore de
‘obtencin de benefice pides, convitindlo en uno de Ios rsgoe
ss marcas de ava palin y pivada de Veneauclr (985: 182).
No obstane el parecer de Lombard sts nue
«er posible porque nact un coneepto inéito del
cepio recien estenado, era expresion de na sociedad
hacia la vida urbana y que, en consecuencia, hacia de
Jn deidad de recente cult, Hamada a reir ls
‘nos. Es importante tomar en cuenta, en et pia si
Jacion con el suceder temporal que manifesaba un
‘campo en esos mismos aos que vengo tomando en be
sualment,etesimonio den vgjeo de los mochos que
Venezuela en el perodo es de utlidad en este preciso
Me efiew a Pal Rox joven nteectualhingo ie vst
QA Masi, 151: 10)
1 preocuacion fret al even tempor no fue slo de los Yeezo
os. Quito aprovechare momento para tansebi los primeres vers
EuEn 1847 £ Compilador de Cludad Bolivar (diciembre 4: 92)
habia incluido unas *Maximase de J. Maria Sanchez de Fuentes,
su mayoriaadscritas al argumento moral. Sin embargo se en.
‘cuenira una que era improbable encontrar en la cada prece-
dente. Dice asi: «(muchos hombres son desgraciados porque
Igjos de gozar con el presente, se atormentan con los recuerdos,
del pasado y con la incertidumbre del porvenie. Es deci, se re-
flexiona en tomo al suceder temporal y ala conducta que debia,
‘mantener el hombre frente a lo inexorable®
Si Pal Rosti constataba que en las zonas campesinas era
ddesacostumbrado el uso de instrumentos para la medicin tem
poral, no sucedia lo mismo en Maracaibo, donde: (2)n la bar
a francesa Napoledn m1 vino el teloj para Ia torre de la Iglesia,
Matrize, 14 de septiembre de 1858 (J1. Arocha, 1949: 198);
‘cost6 cerea de dos mil pesos (co de la Juventud, septiembre
20 de 1858), En Caracas, ciudad en la cual sus habitantes pre
fevian cultivar un inocultable apego a los cronometzos, el rel
lege a ser uno de los objetos de mas valor (no solo monetario,
sino culturaD, en el hecho cierto de que se convimi en el bien,
‘de un poems dal cibano Ran de Palma que cu a misma ten
‘Foe pubcadoen el Aguado asooro de La Haba, or Pod.
Marl Manse! Cosas en 1857p. 77-80) El tempor de de a
‘a ene una resccin eta mora que prodccin local de
RH, que he tansrio,y cansenss asi Oh Tiempo inexonble! ob
‘usa fere/ que con perpeuo imesh puso ns anc, ns am
21 preci dt no ser vid, y dea vil reonble aban de
emer... da vohniad del hombre nada alta yo Tiempo des
‘ruc com perc Su unpre ann un paso vane en
senda rnc det istrn, donde Fausto Manfedo eu lit’
‘lseron pena yen vez de cen de ben loss en
‘ombre,/ solo allaon a amanga cerned lace mbicon sa
Imyporencin A inde, pues, esi meq des trina en
user de son remoatane po.
AL conomisa(narao 8 de 1955) recage un poem del cuban facie
Milnes que ten estos verso: El iempo, cl sep velo! Que tite
ruestas terse De blanco, tants belles De sin le in Woe
rma
ame enunaseoN ANIA PDEA
mis apetcldo. En todas ls secciones de a prensa pera
donde be denuncaban los robos comet en casas de abl
talon eae el el que we recamba con mayor ecvencia®,
Enel comme de colunoas impress, ean susracones
cupaban ms explo que ios eferios ga de exlavos,
run empl pasdgstic.
a ‘Una experiencia visual con este tipo de anuncios contri-
bia ua Toque planeo En fDi deans (ullo 2 de
1850 el enunclado Al pblco xpuso ex linas
£125 de conione se han ebado un rloxchato ds oro
‘e una tap con la muesvay manos Ge 0; fbrcado
por Baundt fs? 286 leva una cadena do oro me
(320 tee una lavecta do 0.
Se ofreoe una gratfoacon 8 persona quelapreser-
tare 6 dere ncticia de su parade en esta roe
(Sarda, Juris 27 a 1800.
Desde el mismo Diarto de Avisos (marzo 19 de 1850) un tex-
to despierta apetencias de propietario, ante la maravilla que
se deseribe en la correspondiente seccidn de Avisos
nod cro ata doca ya st conuna
‘adorn dure eburcloe Caes ch
Seer cisco’? 0a 5s et
Serra, azo a qu ere ron ots cos 6
ble lpn sus ranoe na bora gticacn
rostige 8a crn. Cxaces Harz 18 de
"ee aos ro
‘También habia atractivas fens: Se vender «Un excelente
‘eloj de oro, horizontal, ibricainglesa, de Parkinson y Trodsham.
are sem de dd,
Na povermos sno poneras de lado de infacor porque, en ve
ea igs amie mate, ean nome acne vin
‘one none)(9+ Diario de Aviso, septiembre 24 de 1850). ¥ hasta se Neg
bala a osadia de tocar est imaginada linea que avecina el azar y
el tiempo:
ALARFA,ALAFIFA
Habiéndoee aumantach ol numero de personas ave
‘quieren entrar @ ata ca rex ornopamente os po
bres) que tend ugar 20 de Enaro 8 las 9 la ma-
apa, hemes detomind bare reco @ fod due
todos enten,cuyo prego sero que cada uno pueda
dar, Las princi arse desde ot 1° de Enero en
adelante y 6 rao punto, Los dads estan bien
plomados para poder afncar. No dees de concur
Vonazolnas i Candatnane, novembre 26 de 1850),
Una vieuima de las rexploraciones domeésticas que practi-
ceaban manus descouerlis, io si de su espn en Bt Clamor
Priblico (Caracas, agosto 8 de 1850)
[ABUSO DE CONFIANZA
£125 de presente mos, as do dea tarde, sea do-
‘sapreco dea casa cl Ganeal hres, un rap de
falsquera. dora la caayfavea ngess, con un co
done sea ara avs ds © ue fora una pistol:
‘ata este cordon una viva de plata envoscada La per-
Sona quo lo tenga 6 dens noica do 6, soe da una gra
Iieacion, sin engi am fo ha edguride.- Caracas
hl 28 do 1850,
2¥ c6mo no apenarse ante la congoja de Ia vicima que
decid confiar en las paginas del Diario de Avisos a ver si por
‘esa via lograba recuperar el bien sustraido? La confianza (or
nada en persistencia) llegaa a tales extremos que el aviso
apareci6 clsde 120 de abr. hasta mayo de 1853 en la seccion
correspondiente:
uve uv et
[ROBO DE UNRELOS
Un rel do dos tapas, do oo, na sid robado dasa
la def cas del que suscrbe, abr como tres as.
rb es pequetoy muy chats: es pronio par store
y one un gancro en una pinch, en la que estan
‘montados unos grarats, dela que pende ua cadena
Cora y delgado esta una lave poqueta o-
{0 do 10a fies es de Pas, la maquina clinero
‘ylamuesta de porcelana, Se dard una buena grattics-
on a que lo prosente 6 deruncio su paradeo, Calle
‘de Carabobo, eequna dl Hoye velos, numero 120,
(Caracas, abel 12 02 1853, LusF Lopez.
Pasindo a otro aspecto, desde el punto de vise profesio-
nal se dievon las alianzas mds inesperadas, como la de reojera,
sastreria y daguerrotipo: H. Rober, relojero francés y retatista
cen daguerrotipo, Calle del Comercio a? 145, casa de Mr, Grill,
ssstre (Diario de Caracas abil 3 de 1852),
Desde BI Diamante de Caracas (agosto 28 de 1850) nos
tenteramos que también los prestzmistas de lo ajeno democra-
tizaron su actividad, porque no s= limitaron s6lo a los croné-
_metros sino que se aventuraron por otros precios:
ROBO
sdbedo préximo pasedo par a madugada me han
rade un rlox de mesa con campsns, de una tecia
{Ge ato ene pulgadas de 2c, en masera nears:
¥¥ ademas, mocha ropa aca. So ofece una gratfica-
on al que de un ferme exaco sobre ls lacrones,
Es laro que la vida, la exisencia humana, no podia sos-
tenerse més si no era en su vinculacion estrecha con la meci-
nica de la relojeria. Fundamentalente en las ciudades, habia
conciencia de las transformaciores que introducian cambios
aceleraddos en la vida cotidiana, ¥, como be asomado anterior-
mente, no se perdia de vista I fagilidad del tiempo presente
y-elreclamo apresurado que formulaba el porvenie. Lo adveria
aPs
‘on sobrada propiedad José Quintin Suzane en sus recuerdos,
caraquetios de 1857:
El progreso del siglo x tiene algo de verignoso y de sa-
nico; es un torrente de tal fuerza, que sino nos vamos
agaerando con angus las yerbas yarbustos de as oc-
las, la impetuosidad de la comiente nos conduce sin re-
medio 4 la sima. Hl descontento y la inguietud son los
signes disintivos de la epoca; se vive tan de pris, que
apénas si hay tiempo para formar somerojuicio de lo
que pasa y enirar en cuentas con nosotros mismes. Todas
las mirada se vuelven con ans al porveni, pagan
{o por disiar sus niebas,y el presente no ocupa con se-
riedad 4 nadie, porque todos sienten que es un periodo
Ge transicion y nada mas (1857: 136)
1s significativo el contraste entre las comunidades que, co-
mo Maracaibo © Caracas, comenzaban a conocer de 10s rigores,
‘del vénigo citadino#* —donde la vida apresurada imprimia su
sello caracterisico— y otras tegiones donde se perebia una si-
tuacion distin, Era la época en la cual el ripido suceder de las
horas no lograba ser asimitado sin despertar inquietantes deszo-
nes, Bse mismo afo, esta vez en Venezuela, se venian conceptos:
similares alos de Suzarte en un editorial de EI Americano (oct
bre 3 de 1857; 2): el tiempo vuela precoz y ripidamenter
Al final de fos aos 50, un aviso de las ya conocidas pil-
ponen y sus reciprocos deberes. Por Vellabrille, 1 tomor, Des-
de La Prensa Ministerial (junio 9 de 1855), seccidn de «Avisos,
se da a conocer este mensaje:
DEFENSADE LAS MUJERES
‘Soh imprso y se encueniva de vents ate estab
‘emisnto, a esorta por on Lorenzo de Alan, en
onttapcaeion de oe cuacos, tulados, Histor de!
‘Matrimonio, que puble® Dan Antonio Fires. Se dard
‘orelmeleo prec da ca ee ous ene o,El aviso sigue saliendo otras veces, Me interesa destacar
‘en esos renglones de qué manera se offecta a los lectores(as)
ineresados(as) una polémica donde —y aqui me lito a jugar
con suposiciones, porque los ttulos resefados no existen en
los tepositorios bibligrificos de Venezuela— comienzan a ci
cular libros que auspician el debate sobre el tema matrimonial.
La publicidad de La Prensa Ministerial permite suponer que la
Historia del Matrimonio de Antonio Flores es poco benévolo
con la mujer y/o el matrimonio, por lo que don Lorenzo de
Alemany le sale al paso,
El entusiasmo familiar hizo posible que, en la década de
Jos 60, seabrier la promocidn de libros médicos que atencan las
necesidades conyugales, como el «Tratado médico sobre el mat
_monio y sus desorenes secretos: (Diario de Caracas, marzo de
1854) que registé en el capitulo u; 0 este oto de Monlau: Higie-
‘ne del matrimonio, el bro de ls easados, en cual se dan las
reglas insirucciones necesarias para conservar la salud de 10s,
esposos (publicidad de Rojas Hermanos en Bl Federalist, oc
tubre 30 de 1863) 0, en el mismo aviso anterior, ya fue posible
{que se tomaran en cuenta afecciones vinculadas con los Gnganos
sexuales: de Scanzoni se vendia Enfermedades de los Grganos e-
ssuales de la mujer y, de Giviales, Traté practique sur les mala-
dies des organes genito-urinaires. He tomado en cuenta esas
noticias bibliogrificas porque trascendlian el cerrado mbito de
la citedra de medicina
En el capitulo anterior tave oportunidad de resebar los
temas que se comenzaban a privilegiar como lectura para la
:mujer en los afos 50, entre ellos Fducacion de las madres de
familia 6 de ia civilizacion del linage bumano por medio de fas.
‘mujeres e Historia de la sociedad doméstica en todos los pue-
los antiguas y modernos, 6 sea influencia del eristianismo en
1a familia, Todos ellos sugieren la idea de que se trata de lec-
‘uras para la mujer, en el entendido de que se la esté preparando
para que asuna la jefutura hogarefia,
“
Paw roman exrRA0s
‘Como se advifti6 en los avisos divulgados desde la prensa pe-
‘ica, no s6lo en el folletin y en esa hemerografia se toms en,
‘cuenta fa temitica familiar, pues tambien se divulgaron materia
les bibliogrificos sobre este asunto. Vimos que la libeera de la
viuda Bouret vendlia #1 ltro de las espases por et Dr Rauland de
Paris en 1853 y que el almacén de J.M. de Rojas anunciaba la
Guia prdctica de las familias, entre otros, También se ha desta-
ceado que el interés por la tematica domestica adopta la forma de
Jn lectura trida de Europa, en su mayoria textos en francés.
Pero, al mismo tiempo, también se ha observado la presen-
cia de procluctos nacionales sobre esa materia. Hemos leido los
pores inicales de Nain, ce Olegario Meneses y de La Maripo-
sa. Una vez que la tendenciaaraiga, se constatan manifestaciones.
en ottos géneros discursivos. No s6lo la poesia, sino también el
teatro offeco sa aponte. Geronimo Pompa da conocer en 1850
-Elamor casado, 6 Estravios de os esposos enol matrimonio scome-
ia sentimental en es actos excita en versox. Como scomedia de
cenredor era presentada en el »Avisor de El Diablo Asmodeo (abril
24 de 1850), cuando invitaba ala suscripci6n, Por cieno, recomen-
ddaba su adquiscién spor su moralidad y por su sentimentalsmo»,
No obstante esas fases de presentacion que se divulgaron
desde la prensa periédica, en el »Predmbulor de la obra, el au
tor considers C61 argumento de esta pieza, de suyo deicado,
yy fuerte llo que, M.A.I la ha hecho escabrosa en su composicion
1 de dificil desenlaces, No voy a oftecer el resumen de esta o-
‘media, porque esa tarea la ha cumplido José Rojas U. en su His-
tora y crtica del teatro venezolano (siglo xr), mis bien me
interes sefalar a idea de que se introduce la temtica matrimo-
‘lal, hogarefa, con la connotacién moralizante y sentimental
Pero todavia en esta segunda propuestateatral de Pompa.
no se ha consolidado la familia nuclea, es deci, la pareja pro-
tagdnica de la pieza dramatica la conforman das jovenes que tie
ren pocos aos de casidos y que no han tenido descendencia«
videntemente, 61 np es la preocupacién que mueve la vena
‘readora del autor de EI libertine arrepentido. Su preocupacion
cen estas paginas de 1850 es demostrar que los problemas de pax
rej (en este caso, el marido que se enamora dle otra sin saber
{que es su propia esposa, escondida bajo una vestimenta que
1a disfaza) se pueden resolver cuando se hace intervenit la ra-
26n. Pienso que el significado tihimo de la obra se encuentra en
‘estas palabras de Hensique (el mejor amigo del protagonist,
Eduardo, el wextraviad»}
‘Pues yo 20 que no hay pasion
Que al hombee no es sujet,
Siempre qe 4 su corzzon
Lo domine la cabeza (1850: 103).
No obstane lo enmaratado de la trama, quedan expuestas a
1a luz dos certezas: en primer lugar, que los leads siguen preo-
‘cupados por el problema moral y que, en este €2s0, a sala n0
cs la relgkin (a final de cuentas, Pompa era mas6n, como record
péginas ats) sino la r26n, la capacidad que se tenga para resol-
‘ver los problemas, para vencer ls ialinaciones pasionales™; en.
segundo lugar, que en esta pieza el matrimonio sale foralecido.
La literatura fue, entonces, una de las vias que sirvio pa-
la divulgaci6n del argumento doméstico, En realidad, no
fueron Jos venezolanas los Ginicos interesados en el cultivo de
cesta tematic, puesto que su abordaje fue constante en la pro-
‘duccién de los escritores rominticos. Sobre esa linea de prefe-
rencia, el argentino Emilio Calla ha sefalado que:
Con todo, un conocimiento detenide de alia romén-
tica en Hissanoamérica nos muestra que este sector fel
tema hoggrsio, M.A] es mis snporante (0, por lo menos,
‘mis nutrido) de lo que parece a simple vista, Hn tims
3 No foro que obra termine com estas palabras de Henrique
"ye a la itd prema (1850200.
instance jusio dec que, sino es el mas espectaculr-
‘mente romantio, es un tema que no puede olvidarse sino
se quiere desfigurar un cuadko ttl. La tnieaaciaracién
{que conviene hacer es que su ayor abundancia no se
‘mare, por cero, en el primer rotaniismo (1975: 27)
Se detiene Cail a seRalr el cultvo de esta temiica como
propio de la poesia, Sin embargo, no es eltinico que observ6 ese
rasgo peculiar de nuestro romanticismo, También el mexicano
Alfonso Reyes en ConstelaciGn americana desiac6 la presencia
‘de esa lirics familia
Fl romantcismo europeo nace amd de rebel soca,
ain en la vida seal de los poets (Byron, Musset, Heine
primera vicimna de Hitler, lara, Espronceda). El -
‘manticsmo american, como que es mis greqaro, antes
‘que esebir versos a amante, los esrbe ala espost, 2
los padres, por ckto no a ut de poo caver 6.)
-Mayborsometimient ala famila que ene espanol, cual
yes ms suis, sa vez, que los de allende les Pi
neos (como nota a pie de pigita en F. Cail, demo.
De igual manera, cl argentino Enrique Anderson Imbert
participa de una interpretacion similar:
los temas de esta segunda generac romantica [1860-
1840] son los de siempre=tstezas de titans vencidos,
costumbres y hublas populares, leyendas indigenas de
pueblos extinguides, la tori, acaso, con fuera de tema
‘evo, aparece la emocin del Inga, recuperaco despues
del desir o de as guerras cles (1970: vol 1, 289)
Antes que Alfonso Reyes, que Emilio Carilla y que Eari-
‘que Anderson Imbert, el dominicano Padro Henriquez Urea
habia advertido la identidad de rasgos:
En agudo contraste con fa Itenturt europea de pasién
desta, a rei Con la soci, la America hispanics
Py“
produjo gran cantidad de poesia doméstica, Mucha de
ella nos parece hoy alg rdicla; cuando los poetas me
‘iocres nos fastiian, claro es que hallaremos sus lige
mas ines; pero debe recordarse que sis sufrimentos
fueron reales: pocas vees han sufrido tanto ls hombres,
¥ portant 20s, como ells sfreron en la mayor de
‘huestos paises durante los andruicos aos romnticos
(2978: 132),
A partir de las citas precedentes queda de manifiesto que
todos esos autores coinciden a la hora de adverts la importan-
‘cia que el tema familiar adquiere durante el romanticismo (a
llamada segunda generacion, para ser més precisa). Hay un
detalle que fja coincidencias entre todos ellos: la incinaci6n a
sefialar el tema doméstico u hogareno slo en la poesia. Es
cevidente que, cusndo menos, pasaron por alto lo mis relevante
de la experiencia venezolana en este sentido donde, hemos
‘visio, tambien llego al teatro yal ensayo. Como he indicado, la
familia fue motivo de reflexién en muchas publicaciones peric-
dicas y en numerosos libros, algunos de autora local, aunque
fen su mayoria fueron importados de Europa. El libro extranje-
1o eta seleccionado por los libreros en funcion del interés que
smanifestaban los lectores locales,
‘Algunos estudiosos de la literanura hispanoamericana
Genéndez Pelayo, como recordiramos) citan, a propésito de
es poesia doméstica, el «Canto fiinebres o «El hogar campestre
del venezolano José Antonio Maitin, Pienso que la afirmacién,
es precipitida y soy de la-opinisn de que Carla y Anderson,
Imben analizan el fenémeno de una manera més ponderada,
al momento de observar que ‘su mayor abundancia no se ma
ca enel primer romanticismos (al que se adseribe Maiti, debo
recordar). En el poeta del Canto finebre» esta sefalada una
as compromelio con esa temiica essa casta banca de Ceelo
‘Aco, vias decas depots. Ba exe pores, el hogar ae ba rade
unmagen meme A
tendencia que todavia no ha crisalizado, y que es s6lo en la
llamada segunda generacin de escrtores roménticos cuando,
comienza a consolidarse (a partir de la década de los 60, apro-
ximadamente, hasta la de los 80)
Lama la atencion que, en Venezuela, ninggin estudioso de
la literatura romantica se haya preocupado mayormente por in-
agar las razones que explican ese interés por el tema domésti-
co; por qué la tess familiar aparecta de manera espontinea en
todas las conciencis. En el espacio continental, Alfonso Reyes,
ppor ejemplo, ha sostenido la idea de que esa temstica indica un,
‘Mayor sometimiento a Ia familia que en el espanol, Creo que
cl juicio es precipitado, Me parece que en los tiempos del pri-
‘mer romanticismo no hay elementos que indiquen la necesidad,
de asumir esa nueva conducta colectva
No fue terreno reservado en exclusiva a los escritores,
“Todos los publicstas del periodo se volearon a elogiat las bon-
laces de I famula como piedra basal de la sociedad, Felipe La
‘maz, por ejemplo, Somete el tema a andlisis en un trabajo que
parece alejado de es tipo de reflexiones. Me refiero a Principias
de derecbo poltico.Blementas de la ciencia constitucional. En. los
«Preliminares toma como punto de pantda esta consideracién
«que se volver abito en la mayorta de los discurss paiblicos:
‘Todo pueblo tiene por principio la familia, base de las
sociedades que ella engendra por su desenvolvimiento
natural
1a familia es el tipo de toda organizaciéa y la cond-
‘lon de toda exstencia socal. Desruir la famila, here
‘el gar ea nagucaly eal Al rina el dia, afm diay
et campo cese, que el vigor enerva/legue buscande la feliz eater
a/descanso ene hogar bey seguro» 1982; Vl, 628 Porc,
fen a eda de as Obras complas de. Acosta se seul que sa cata
ance oe public rigialente en Za Reis, deo que ea uronic
teeny aren que salle ene timer de abil de 1872 lo que es
‘iguostnene inci ae incy en ceubre 12 del ano indialos lazas naturales que une al pate, 4 la dre los
hij, y que hacen de todos ellos tn 0 se el hombre
‘completo, es atentar contra la vida misma del género
hhumano (1864: 1-2)
En Ia formulacién doméstica que circula con vigor desde
los afios 60 vemos transit, entre muchos otros, a Cecilio Acos-
‘a, cuando plasmaba en el album de la seforita Carolina Tes-
dlonpf, el 18 de junio de 1871, conceptos de esta naturaleza,
In el matrimonio] & saceocio es exceso, porque hay
‘que ectuca una fami, infundiendole ls prncpios de ks
‘moral que comprende todo un sig. Fs preciso ensenar
Je Is industria para el abso, ls setimientoselvados pa
‘la gloria y ef buen nombee; y sobre todo enseniacle
Dios para el debe. Fs cosa singular la esposs lena estas
fnciones, yas len ben poe inspiral (1982: vo. 2 300),
Y Jo decia un hombre que nunca legs a casarse y que, por
anadidura, tampoco tuvo hijos Este hecho es significaivo por-
‘que revela el arraigo que tuvo el clamor familiar, Algunos pi
rrafos mas adelante, sentencia el autor de +La casita blanca
Peto el ministerio verladeramente divin de lt mujer, es
el de made (..) Tales son, 2 mi jucio, el eater, lan
fuencis y el destino de Ia mujer, complemento necest-
fio del hombee, y lave que cie con prior la bveds
socal (biden 301).
Varios aiios mas adelante, en 1880, el autor de las Nocio-
nes de economia domestica sanificaba el recinto hogareno con
Palabras que eran de acunacién anterior
"PL hogar ese sanuaro de a familia, como el tempo y e!
alta os son del saceuocio;y as como la religion debe
tener un aio inviolable para sostene el fervor det cults
asi tambien el matrinonio 6 sociedad conyugal debe
Usa unease RoR Ar
tener un lugar sagrado pars albergarse de por via, con
Inestabilidd y nobks miras que reclama fan respetble
vineulo(Lossada Pires, 185 38)
Estuvieron tan convencitos del valor de st hallazgo que,
‘todavia finales de siglo, un hombre que se situaba en otra trin-
chera de ideas, esta vez no