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Naturaleza y Función de La Fantasía

Este documento trata sobre la naturaleza y función de la fantasía. Discute tres métodos de estudio: 1) métodos de observación, con énfasis en considerar detalles, contexto y continuidad genética; 2) el método del psicoanálisis, incluyendo la situación transferencial y la vida mental antes de los dos años; 3) la naturaleza de la fantasía como contenido primario de procesos mentales inconscientes y su relación con procesos primarios, instinto y mecanismos.

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Naturaleza y Función de La Fantasía

Este documento trata sobre la naturaleza y función de la fantasía. Discute tres métodos de estudio: 1) métodos de observación, con énfasis en considerar detalles, contexto y continuidad genética; 2) el método del psicoanálisis, incluyendo la situación transferencial y la vida mental antes de los dos años; 3) la naturaleza de la fantasía como contenido primario de procesos mentales inconscientes y su relación con procesos primarios, instinto y mecanismos.

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Capítulo UI

NATURALEZA Y FUNCIÓN DE LA FANTASíA

SUSAN ISAACS

1. Métodos de estudío

a) Métodos de observación
b) El método del psicoanálisis: situación transferencial; la vida mental antes de
los dos años.
n. Naturaleza y función de la fantasía

Usos comunes del termino "Fantasía"; la fantasía como contenido primario de los
procesos mentales inconscientes; alucinación e introyección primaria; dificultades en el
desarrollo temprano que surgen de la fantasía; fantasías y palabras; fantasías y experiencia
sensorial; la relación de la fantasía temprana con los procesos primarios; instinto, fantasía y
mecanismo; fantasías, imágenes mnémicas y realidad.

INTRODUCCIÓN

Una revisiónde<Ia);,.contribuciones a la teoría psicoanalítica mostraria que el termino


"fantasía" fue·usadQ:~,diversos sentidos en las distintas épocas y por los diferentes
autores. Su aplicaeiónscomúnse ha ampliado considerablemente respecto a sus primeras
acepciones;
Hasta hoy dicha ampliación ha permanecido implícita en gran parte. Ya es hora de
considerar más explícitamente el significado y la definición de la palabra(ver Nota No 1, p.llO).
Cuando el significado de un término técnico se amplía de esta manera, deliberada o
insensiblemente, suelen exigirlo fundadamente los hechos y las formulaciones teóricas. Es
necesario observar más íntimamente las relaciones entre los hechos y aclarar nuestros
pensamientos sobre las mismas. Dedicamos este capítulo principalmente a la definición del
término "fantasía"; es decir a la descripción de las series de hechos que el uso del término
nos ayuda a identificar, a organizar y a relacionar con otras series significativas de hechos.
La mayor parte de lo que sigue consistirá en el estudio más cuidadoso de las relaciones
entre diferentes procesos mentales.
Con el progreso de la labor psicoanalítica, en particular del análisis de niños pequefios,
y el desarrollo de nuestro conocimiento de las etapas tempranas de la vida mental, las
relaciones que percibimos entre los primeros procesos mentales y los ulteriores tipos de
funcionamiento mental más especializados comúnmente denominados "fantasías",
condujeron a muchos de nosotros a ampliar la connotación de este término en el sentido
que expondremos. (En muchos de los escritos del mismo Freud, incluso en una discusión
sobre la fantasía inconsciente, se manifiesta ya la tendencia a ampliar el significado del
tennino.)
En necesario demostrar que algunos fenómenos mentales descritos por diversos autores,
en general independientemente del término "fantasía", implican en realidad la actividad de
fantasías inconscientes. Vinculando estos fenómenos con las fantasías inconscientes a las

I
que están ligados, se comprenden mejor sus verdaderas relaciones con otros procesos
mentales y se aprecian su función y gran importancia en la vida mental.
No nos proponemos presentar en este capítulo ningún contenido particular de la
fantasía, sino considerar la naturaleza y función de la misma como un todo y su papel en la
vida mental. Con fmes ilustrativos usaremos ejemplos reales de fantasías, pero no
pretendemos que agoten el tema ni que se hayan elegido sistemáticamente. Es verdad que
las evidencias mismas que establecen la existencia de fantasías desde las edades más
tempranas, nos proporcionan ciertos indicios sobre su carácter especifico; pero aceptar las
pruebas generales de la actividad de la fantasía desde el nacimiento, y su papel en la vida
mental considerada en su totalidad, no significa admitir automáticamente ningún contenido
de fantasías particular para una edad determinada. En capítulos posteriores consideraremos
con cierta extensión la relación del contenido con la edad. Este capítulo busca allanar el
camino, mediante consideraciones generales.
Comprender la naturaleza y función de la fantasía en la vida mental implica estudiar las
primeras fases del desarrollo mental, es decir, las correspondientes a los tres primeros años.
A veces se ha expresado cierto escepticismo acerca de la posibilidad de conocer la vida
psíquica de los primeros años, aparte de la observación del transcurso y desarrollo de la
conducta. En realidad estamos lejos de necesitar apoyamos en hipótesis infundadas o
simples conjeturas, aún respecto al primer año de vida.
Cuando consideramos todas las observaciones sobre la conducta a la luz del
conocimiento analítico obtenido del estudio de adultos y de niños de más de dos años,
relacionándolas con principios analíticos, llegamos a numerosas hipótesis que implican un
alto grado de probabilidad y alguna certidumbre respecto a los primeros procesos mentales.
Nuestras concepciones sobre la fantasía en esos primeros años se basan casi totalmente
en inferencias, pero lo mismo sucede respecto a cualquier edad. Las fantasías inconscientes
son siempre inferidas nunca observadas como tales; en realidad toda la técnica
psicoanalítica se basa ampliamente en inferencias. Como se ha señalado con frecuencia, el
paciente adulto tampoco nos refiere directamente sus fantasías inconscientes, ni sus
resistencias preconscientes. A menudo observamos muy directamente emociones y
actitudes que el mismo paciente ignora; éstos y muchos otros datos de observación nos
permiten y obligan a inferir la actividad de tales o cuales resistencias o fantasías. Esto es
verdad tanto en los niños pequeños como en los adultos.
Hasta ahora los datos a considerar pertenecen a tres categorías principales y las
conclusiones que plantearemos están basadas en la convergencia de estas lineas de
evidencia.
a) Consideraciones sobre las relaciones entre ciertos hechos y teorías establecidos,
muchos de los cuales, hechos y teorías, aunque familiares al pensamiento psicoanalítico,
fueron estudiados hasta ahora de manera relativamente aislada. Cuando se las examina con
detenimiento, estas relaciones exigen los postulados que expresaremos más adelante, y
gracias a estos postulados se logra una mejor integración y una comprensión más adecuada
de las mismas,
b) Pruebas clínicas obtenidas por los analistas en el analistas en el análisis de adultos y
niños de todas las edades.
c) Datos de observación(observaciones no analíticas y estudios experimentales) de
bebés y niños pequeños obtenidos por los distintos medios a disposición de la ciencia del
desarrollo infantil.

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METODOS DE ESTIJDIO

a) METODOS DE OBSERVACIÓN:

Antes de considerar nuestra tesis principal será útil revisar brevemente algunos
principios metodológicos fundamentales que nos proporcionan el material para las
conclusiones sobre la naturaleza y función de la fantasía y que están ejemplificados en los
estudios clínicos(psicoanalíticos) y en muchas de las investigaciones recientes más
fructíferas sobre el desarrollo de la conducta.
En los últimos años se elaboraron distintas técnicas para el estudio de aspectos
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la personalidad y de las relaciones sociales, especialmente las encaminadas a comprender


las motivaciones y procesos mentales, conceden generalmente mayor atención a ciertos
principios metodológicos, que ahora discutiremos. Estos principios, que la enlazan
íntimamente con los estudios clinicos, constituyendo así un valioso vínculo entre los
métodos de observación y la técnica analítica, son: a) consideración de los detalles; b)
observación del contexto; e) estudio de la continuidad genética.
a) Todas las contribuciones serias a la psicología infantil en los últimos años, pueden
considerarse ejemplos de la mayor conciencia de la necesidad de considerar los detalles
precisos de la conducta del niño, cualquiera que sea el campo de investigación considerado:
emocional, social, intelectual, locomotor o de habilidad manual, perceptual y lingüístico.
Ilustran este principio las investigaciones de Gesell (1928-40), Shírley (1933). Bayley
(1936) y muchos otros, sobre desarrollo mental temprano, así como también las
experiencias y observaciones acerca del desarrollo social, o las investigaciones sobre la
conducta infantil de D. W. Winnicott (1941) y de M.N. Middlemore (1941). Por ejemplo,
los estudios de Middlemore sobre la conducta del niño respecto a la mamada, demostraron
cuán variadas y complejas son aún las primeras reacciones cuando se las observa y compara
en detalle y cuán íntimamente influyen las experiencias del niño- por ejemplo, la manera de
manipularlo y amamantarlo- sobre los sentimientos y fantasías siguientes y sus procesos
mentales en general.
La mayoría de los progresos en las técnicas experimental y de observación han surgido
de las modificaciones ideadas para facilitar la observación y registro precisos de los detalles
de la conducta. Más adelante nos referiremos a la gran importancia de este principio en la
tarea psicoanalítica y al modo en que nos ayuda a discernir el contenido de las fantasías
tempranas.
b) El principio de observar y registrar el contexto de los datos observados es de la
mayor importancia, ya se trate de un caso tipo particular de conducta social, de ejemplos
particulares de juego, preguntas formuladas por el niño, estadios en el desarrollo del
lenguaje, sean cuales fueren los datos. Por "contexto" entendemos no simplemente los
primeros y últimos ejemplos del mismo tipo de conducta, sino la totalidad del medio en que
la misma se desarrolla, en su situación social y emocional. Por ejemplo, en relación con la
fantasía, tenemos que observar cuando el niño dice esto o aquello, juega a éste o aquel
juego, práctica éste o aquel ritual, adquiere o pierde ésta o aquella habilidad, exige o rehúsa
una gratificación determinada, muestra signos de ansiedad, malestar, triunfo, alegria, afecto
u otras emociones; quién está presente- o ausente- en esa oportunidad, cuál es su actitud
emocional general o su sentimiento inmediato hacia estos adultos o compañeros de juego,
qué perdidas, esfuerzos, satisfacciones, han sido experienciados recientemente o se espera,
y así sucesivamente.
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La importancia: de este pnncrpio de estudiar el contexto psicológico de datos
particulares de la vida psíquica, es valorada cada vez más entre los estudiosos de la
conducta infantil, cualquíera que sea el proceso mental o la funcíón de la conducta
investigados. Pueden darse numerosos ejemplos: el estudio de las rabietas de Florence
Goodenough, las bases innatas del temor de C. W. Valentine, del desarrollo del lenguaje en
la infancia de M. M. Lewis, del desarrollo de la simpatía en los niños pequeños de 1. D.
Murphy.
Especialmente el trabajo de Murphy demostró cuán indispensable es este principio en el
estudio de las relaciones sociales y cuánto más fructífero resulta ser que cualquíer
tratamiento puramente cuantitativo o estadístico de tipos de conducta o rasgos de la
personalidad, hecho sin referencia al contexto.
La observación de Freud del juego de un niño de dieciocho meses de edad constituye un
ejemplo notable de cómo la consideración de los detalles precisos en su contexto total,
puede revelar el significado de un fragmento de conducta en la vida psíquica, interna de un
niño. Este niño era normal, de desarrollo intelectual adecuado a su edad y de conducta
generalmente buena. Freud escribe: "No molestaba a sus padres durante la noche; obedecía
escrupulosamente las órdenes de no tocar ciertos objetos y no entrar en determinados
cuartos y, sobre todo, nunca gritaba cuando su madre salía, abandonándolo durante horas,
aunque estaba muy estrechamente unido a ella, quíen no sólo lo había alimentado por sí
misma, sino también criado y educado revelaba el hábito molesto de arrojar al rincón del
cuarto o debajo de la cama todas las cosas pequeñas sobre las que podía echar mano, por lo
que no solía ser tarea fácil recoger sus juguetes. Acompañaba esto con una expresión de
interés y satisfacción, emitiendo un "o-o-o-oh" fuerte y prolongado, que a juicio de la
madre (coincidente con el mío) no era una interjección sino que significaba "se fue" (fort).
Vi al fin que esto constituía un juego y que el niño empleaba todos sus juguetes para jugar
con ellos a "se fue " (fortsein). Un día hice una observación que confirmó mi hipótesis. El
niño tenía un carretel de madera con una cuerda arrollada..Jo arrojaba repetidamente con
considerable, habilidad, sosteniéndolo por el hilo, por encima del costado de su cuna, de
modo que el carrete! desaparecía dentro de la misma; luego emitía su significativo "0-0-0-
oh" y lo recogía por el hilo, sacándolo de la cama y festejando su reaparición con un
regocijado Da (allí). Desaparición y reaparición constituían todo el juego, siendo el primer
acto el único observado generalmente por los espectadores y que e! niño repetía
incansablemente para su propia satisfacción, aunque sin duda el mayor placer lo obtenía del
segundo acto.
"Por lo tanto no había que buscar muy lejos el significado del juego; se relacionaba con
una gran adquisición cultural del niño- la renuncia a la satisfacción de un instinto- como
resultado de la cual podía dejar salir a su madre, sin alborotar. Por así decirlo, compensaba
su abandono, haciendo desaparecer y aparecer los objetos él mismo a su alcance" (1922).
Más tarde, Freud observó también un detalle adiciona! en la conducta del niño: "Un dia
que la madre había salido durante algunas horas, fue saludada a su regreso con un "Nene o-
o-o-oh" que al principio le resultó incomprensible. No tardó en demostrarse que durante sus
largas horas de soledad había encontrado un método de lograr su propia desaparición.
Había descubierto su imagen en un gran espejo que llegaba casi hasta el suelo, y
agachándose entonces frente a él hasta que la imagen "se fue" (fort).
La observación de este detalle, de los sonidos con que el niño festejaba el retomo de su
madre, atrajo la atención sobre un hecho aparentemente desconectado: su deleite al
provocar la aparición y desaparición de la propia imagen en el' espejo, constituyendo esto la

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prueba confirmatoria de su triunfo en el control de los sentimientos de pérdida en el juego,
como consuelo por la ausencia de la madre.
Freud también relacionó este juego del carretel con otros hechos más alejados,
vinculación que habría escapado a muchos observadores, tales como la relación general del
niño con su madre, su afecto y obediencia, su capacidad de refrenarse para no molestarla y
de permitirle ausentarse durante horas sin quejarse ni protestar. Freud comprendió así gran
parte del significado del juego del niño, para su vida social y emocional, concluyendo que
su deleite al tirar objetos, para recogerlos luego, provenia de la satisfacción fantaseada de
controlar las ideas y venidas de su madre. Sobre esta base podía tolerar su abandono real y
seguir cariñoso y obediente.
El principio de observar el contexto, como el de considerar los detalles, es un elemento
esencial en la técnica psicoanalítica, ya se trate de adultos o niños.
e) El tercer principio fundamental, de importancia tanto en los estudios de observación
como analíticos, es el de continuidad genética.
La experiencia ya ha demostrado que a través de cada aspecto del desarrollo
mental (no menos que del físico), sea el de la postura, locomoción o habilidad manual,
percepción, imaginación, lenguaje o lógica primitiva, cualquier fase se desarrolla
gradualmente a partir de anteriores, de una manera que puede averiguarse tanto en sus
configuraciones generales como en sus detalles específicos. Esta verdad general ya
establecida, sirve de índice y guía para observaciones ulteriores. Todos los estudios
sobre las fases del desarrollo (como los de Gesell y Shirley) descansan en este
principio.
Ello no significa que el desarrollo sea siempre uniforme. En el crecimiento hay crisis
definidas, integraciones, que por su naturaleza traen cambios radicales para la experiencia y
realización futuras. Por ejemplo: aprender a caminar es una de tales crisis; pero por
dramática que sea, dados los cambios que introducen en el mundo del niño, el caminar de
verdad no es sino la fase final de una larga serie de coordinaciones en desarrollo. Aprender
a hablar es otra de dichas crisis; pero de nuevo, preparada y anunciada en todo detalle antes
de su realización. Esto es tan cierto que la definición qué es hablar es puramente.
convencional. Por lo común se toma como norma el uso de dos palabras, una norma
arbitraria, útil para propósitos de comparación, pero siempre que no nos haga olvidar la
continuidad del curso del desarrollo. Como se ha demostrado a menudo, el desarrollo del
habla comienza con los sonidos del niño en las primeras semanas de vida, cuando está
hambriento o se alimenta; y por otra parte, los cambios producidos después del dominio de
las primeras palabras son tan continuos y tan variados y complejos, como los ocurridos
antes de este momento.
Un aspecto del desarrollo del lenguaje relacionado especialmente con estos problemas
es que la comprensión de las palabras antecede en mucho a su uso. Varia mucho de un niño
a otro el lapso en que sin usar ninguna palabra por sí mismos, demuestran entender gran
parte de lo que se le dice o se habla en su presencia. En algunos niños muy inteligentes, el
intervalo entre comprensión y uso l.1e las palabras puede extenderse hasta un año. Por lo
general, esta distancia temporal entre comprensión y uso se encuentra a través de toda la
niñez. También muchos otros procesos intelectuales se expresan en acción mucho antes de
que puedan expresarse en palabras.
En los estudios acerca del desarrollo del lenguaje de M. M. Lewis se encuentran
ejemplos de pensamiento rudimentario emergiendo en acciones y palabras durante el
segundo año de vida. Los estudios experimentales del desarrollo del pensamiento lógico,
efectuados por Hazlitt y otros, muestran el mismo principio en acción en años posteriores.

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Este hecho general de la continuidad genética y sus ejemplos particulares en el
desarrollo del lenguaje, tienen relación especifica con un importante problema: ¿ Están
activas las fantasías en el niño cuando los impulsos pertinentes dominan por primera vez su
conducta y su experiencia, o sólo es así retrospectivamente, más tarde, cuando puede
expresar su experiencia en palabras? Las pruebas sugieren claramente que las fantasías
están activas al mismo tiempo que los impulsos que las originan.
La continuidad genética caracteriza así todos los aspectos del desarrollo, en todas las
edades. No hay razón para dudar que es válida para la fantasía tanto como para la conducta
manifiesta y el pensamiento lógico. ¿No es verdad que una de las mayores realizaciones del
psicoanálisis es haber demostrado que el desarrollo de la vida instintiva, por ejemplo, tiene
una continuidad nunca comprendida antes de la obra de Freud? La esencia de la teoría
freudiana de la sexualidad yace justamente en este hecho de la continuidad detallada del
desarrollo.
Probablemente ningún psicoanalista cuestionaría este principio en abstracto, pero no
siempre se aprecia que es mucho más que esto. El principio establecido de la continuidad
genética es un instrumento concreto de conocimiento. Nos impone no aceptar ningún hecho
particular de la conducta o de los procesos mentales como sui generis, ya hecho, o
surgiendo bruscamente, sino considerarlos como partes de una serie evolutiva. Buscamos
rastrearlos a través de las fases más tempranas y rudimentarias hasta llegar a sus raíces; en
forma similar debemos considerar los hechos como manifestaciones de un proceso de
crecimiento, que debe ser seguido hacia adelante hasta formas ulteriores y más
desarrolladas. No sólo se necesita estudiar la bellota para comprender el roble, sino también
conocer lo relativo al roble para comprender la bellota.

b) EL MÉTODO DEL PSICOANÁLISIS

Estos tres medios de obtener pruebas de procesos mentales por la observación de la


conducta- registrar el contexto, observar los detalles y enfocar cualquier hecho particular
como parte de un proceso evolutivo- son aspectos esenciales de la labor psicoanalítica y
tienen en ella su máximo ejemplo. Verdaderamente son su aliento vital. Sirven para
elucidar la naturaleza y función de la fantasía, así como de otros fenómenos mentales.
La observación de los detalles y del contexto están tan íntimamente unidos en la tarea
analítica, que pueden ser tratados brevemente en conjunto. Con los enfermos adultos, como
con los niños, el analista no solamente escucha todos los detalles del contenido real de las
observaciones y asociaciones del enfermo- incluyendo tanto lo que no dice como lo que
dice-, sino también observa dónde pone énfasis y si éste parece adecuado. La repetición de
10 que ya ha sido relatado o comentado, en su contexto afectivo y asociativo imnediato; los
cambios que se introducen en el relato que el enfermo hace de los acontecimientos de su
vida más temprana y en el cuadro que presenta de las personas de su medio a medida que
avanza el tratamiento; las modificaciones en la manera de referirse a las circunstancias y a
las personas (incluyendo los nombres que l-es da) en las diversas ocasiones, todo sirve para
indicar el carácter y actividad de las fantasías que actúan en su mente. Igualmente las
particularídades del lenguaje o de las frases o formas de descripción, metáforas y estilo
verbal en general. Otros datos son la selección efectuada por el enfermo entre los hechos de
un incidente total, y sus negaciones (por ejemplo de cosas que dijo anteriormente, de
estados mentales que serían adecuados al contenido de lo que dice, de objetos vistos o de
incidentes ocurridos en el consultorio analítico, de hechos de su propia vida que pueden
deducirse con seguridad de los demás contenidos conocidos de su vida o antecedentes

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familiares, de datos conocidos por el enfermo sobre e! analista o los sucesos públicos como
guerra o bombardeos). El analista observa los modales y conducta del enfermo al entrar o
salir del cuarto, al saludar al analista o despedirse de él, y mientras se halla en el diván,
incluyendo todos los detalles de sus gestos y tonos de voz, ritmo del lenguaje y sus
variaciones, hábitos típicos o cambios particulares en el modo de expresión, alteraciones de
humor, todo signo de afecto o de negación de afecto, en su naturaleza e intensidad
particulares y en su contexto asociativo preciso. Estos y muchos otros detalles análogos,
tomados como contexto para los sueños y asociaciones del enfermo, ayudan a revelar sus
fantasías inconscientes (entre otros hechos mentales). Gradualmente se aclara la situación
particular de la vida interna actual del enfermo y la relación de su problema inmediato con
situaciones más tempranas y experiencias reales de su vida.
El tercer principio, el de la continuidad genética, es inherente al enfoque global y a la
labor de momento a momento del psicoanálisis.
El descubrimiento de Freud de las fases sucesivas del desarrollo libidinal y la
continuidad de las distintas manifestaciones de los deseos sexuales desde la infancia a la
madurez, no sólo se confirmó plenamente con cada enfermo analizando, sino que como en
el caso de toda generalización legítima de hechos observados, demostró ser un instrumento
confiable para la mayor comprensión de nuevos datos.
Las observaciones en el campo analítico de! desarrollo de la fantasía y del interjuego
continuo y en evolución de realidad psíquica y conocimientos del mundo externo, están
completamente de acuerdo con los datos y generalizaciones sobre el desarrollo, a los que se
llegó en otros campos, tales como habilidades corporales, percepciones, lenguaje y
pensamiento lógico. Con el desarrollo de la fantasía, así como con los hechos externos de la
conducta, debemos considerar toda manifestación en cada momento y en cada situación
como miembro de una serie evolutiva, cuyos comienzos rudimentarios pueden rastrearse
hacia atrás y cuyas formas ulteriores, más maduras, pueden seguirse hacia adelante. En la
mente del analista siempre está presente el reconocimiento de la manera en que el
contenido y la forma de la fantasía en cada momento dado, están ligadas a las fases
sucesivas del desarrollo instintivo, y e! reconocimiento del desarrollo del yo. Aclarar esto al
paciente (en detalles concretos) es inherente a la tarea analítica.
Fue por la consideración de los detalles y el contexto de los modales y lenguaje del
enfermo tanto como de sus sueños y asociaciones como Freud descubrió los impulsos
instintivos fundamentales de la vida mental y los variados procesos- los llamados
"mecanismos mentales"- por medio de los cuales los impulsos y sentimientos se controlan
y expresan, se mantiene el equilibrio interno y se logra la adaptación al mundo exterior.
Estos "mecanismos" son de muy distinto tipoo y muchos de ellos fueron atentamente
estudiados. Para las autoras todos estos variados mecanismos se hallan en íntima relación
con tipos particulares de fantasías y en una sección posterior se investigará el carácter de
esta relación.
Los descubrimientos de Freud fueron hechos casi exclusivamente a partir de análisis de
adultos, complementados con algunas observaciones en niños. Melanie Klein, en su trabajo
analítico directo con niños de dos y más años, desarrolló todos los recursos de la técnica
analítica, estudiando el juego con juguetes, sus representaciones y actividades corporales
hacia el analista, y tanto como sus palabras sobre lo que hacían y sentían y sobre lo que
había sucedido en la vida exterior. Los juegos con juguetes y los de representación de los
niños pequeños ejemplifican los diversos procesos mentales (y por lo tanto, como veremos,
las fantasías) observados primero por Freud en la vida onírica de los adultos y en sus
síntomas neuróticos. En la relación del niño con el analista, como en la del adulto, las

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fantasías originadas en las primeras situaciones de la vida se repiten y se actúan de la
manera más clara y dramática, con riqueza de vividos detalles.

Situación transferencial

Es especialmente en la relación emocional del paciente con el analista donde el estudio


del contexto de los detalles y de la continuidad del desarrollo demuestra cuán fructífero es
para comprender la fantasía. Como es sabido, Freud descubrió muy pronto que los
pacientes repiten con su analista situaciones de afecto e impulso y proceso mentales en
general, que experimentaron anteriormente en sus relaciones con las personas en su vida
externa y en su historia personal. Todo analista confirma que el enfermo le transfiere
deseos tempranos, impulsos agresivos, temores y otras emociones.
La personalidad, las actitudes e intenciones y aún las características externas y sexo del
analista, tal cual las ve y siente la mente del paciente, cambian de día en día (incluso de un
momento a otro) según los cambios en la vida interna del paciente (ya sean éstos causados
por los comentarios del analista o por sucesos externos). Es decir que la relación del
paciente con su analista es casi por entero una relación de fantasía inconsciente. El
fenómeno de la "transferencia" en su totalidad no sólo es una prueba de la existencia y
actividad de la fantasía en todo paciente, sea niño o adulto, enfermo o sano, sino que
observados en detalle también sus cambios nos permiten descifrar el carácter particular de
las fantasías en actividad en situaciones particulares y su influencia sobre otros procesos
mentales. La "transferencia" ha resultado el instrumento principal para conocer lo que está
sucediendo en la mente del paciente, corno también para descubrir y reconstruir su historia
temprana; el develar las fantasías trausferenciales y rastrear su relación con las primeras
experiencias y las situaciones actuales constituyen el medio principal de "curación"
La repetición de las situaciones tempranas y su acting out en la transferencia nos
remontan a situaciones muy anteriores a los primeros recuerdos conscientes; el paciente
(niño o adulto) nos muestra con frecuencia, con los detalles más vividos y dramáticos,
sentimientos, impulsos y actitudes apropiados no sólo a las situaciones de la niñez, sino
también a las de los primeros meses de la infancia. En sus fantasías con el analista, el
enfermo está de regreso en sus primeros días, y estudiar estas fantasías en su contexto y
comprenderlas en detalles es obtener un conocimiento sólido de lo que sucedió en realidad
en su mente cuando era un niño pequeño.

Vida mental antes de los dos años

Por lo tanto, para comprender la fantasía y otros procesos mentales, en niños desde los
dos años en adelante, poseemos no sólo el testimonio de la conducta observada en la vida
diaria sino también todos los recursos del método analítico usados directamente.
Cuando tratamos con niños menores de dos años, nos valemos de algunos instrumentos
probados para estudiar sus reacciones a los estímulos, sus actividades espontáneas, sus
manifestaciones de afecto, juego con personas y juguetes y todos los variados aspectos de
su conducta. En primer lugar, aquellos principios de observación ya señalados, el valor de
observar el contexto, registrar los detalles con precisión y de considerar los datos

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observados en cualquier momento como miembros de una serie que puede ser rastreada
hacia atrás hasta sus comienzos rudimentarios y hacia adelante hasta sus formas más
maduras. En segundo lugar el insight adquirido con la experiencia analítica directa en los
procesos mentales expresados claramente en tipos similares de conducta (que siguen a estas
formas tempranas) en niños mayores de dos años, y sobre todo, las pruebas suministradas
por la repetición de situaciones, emociones, actitudes y fantasías en la "transferencia",
durante el análisis de niños mayores y de adultos.
Usando estos distintos instrumentos resulta posible formular algunas hipótesis sobre las
principales fases de la fantasía y del aprendizaje, del desarrollo mental en general, a los que
pueden acreditarse un considerable grado de probabilidad. Existen lagunas en nuestra
comprensión y pueden tardar mucho en ser suprimidas, dada la naturaleza del caso.
Tampoco nuestras inferencias son tan seguras como las relativas al desarrollo ulterior. Pero
mucho se ha aclarado ya y mucho más que sólo espera observaciones más detalladas o una
correlación más asidua de los hechos observables, para alcanzar un alto grado de
comprensión.

n. NATURALEZA Y FUNCIÓN DE LA FANTASíA

Volvamos ahora a nuestra tesis principal:

Como hemos dicho; el significado actual del concepto de fantasía debe discutirse sobre
la base de la convergencia de estos distintos tipos de pruebas. Una consideración de todos
estos tipos de hechos y teorías exige la revisión de las aplicaciones del término.

Usos habituales del término "fantasía"

En los trabajos psicoanalíticos el termino se ha referido a veces (de acuerdo con el


lenguaje diaño) solo a "fantasías" conscientes de la índole de los ensueños diurnos. Pero
los descubrimientos de Freud pronto lo condujeron a reconocer la existencia de fantasías
inconscientes. Esta referencia del término es indispensable. Los traductores ingleses de
Freud adoptaron una ortografia especial para la palabra "fantasía" con ph (phantasy), a fin
de diferenciar el significado psicoanalítico del término, es decir, "fantasías" entera o
predominantemente inconscientes, del término popular "fantasía" (fantasy) que significa
ensueños diurnos conscientes, ficciones, etc. El término psicoanalítico "fantasía" (phantasy)
significa en esencia contenido mental inconsciente, que puede hacerse consciente o no.
Este significado del término adquirió creciente importancia, particularmente a
consecuencia del trabajo de Melanie Klein sobre los primeros estadios del desarrollo.
La palabra "fantasía" se usó también para señalar un contraste con "realidad",
tomándose este último término como idéntico a hechos "externos", "materiales" u
"objetivos". Pero cuando se denomina a la realidad externa, realidad "objetiva", se hace una
presunción implícita que niega a la realidad psíquica su propia objetividad como hecho
mental. Algunos psicoanalistas tienden a oponer "fantasía" a "realidad", en una forma que
subestima la importancia dinámica de la fantasía. Un uso asociado a éste es considerar a la
"fantasía" como algo "meramente" o "solamente" imaginado, como algo irreal, en contraste

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con lo que es real, con lo que a uno le sucede. Esta actitud tiende a la desvalorización de la
realidad psíquica y del significado de los procesos mentales como tales.
El psicoanálisis demostró que la cualidad de ser "simplemente" o "solamente"
imaginado no es el criterio más importante para la comprensión de la mente humana.
Cuándo y en qué condiciones la "realidad psíquica" armoniza con la realidad exterior es
sólo una parte especial del problema total de la comprensión de la vida mental en su
totalidad, una parte muy importante en verdad, pero "sólo" una parte. Luego discutiremos
esta más en detalle.
El descubrimiento de Freud de la realidad psíquica dinámica inició una nueva época en
la compresión psicológica.
Freud demostró que el mundo interno de la mente tiene una continua realidad viviente
propia, con sus propias leyes y características dinámicas, distintas de las del mundo
externo. A fin de comprender al sueño y al soñador, su historia psicológica, síntomas
neuróticos o intereses normales y carácter, tenemos que abandonar ese prejuicio en favor de
la realidad exterior y de nuestra orientación consciente hacia ella, esa subestimación de la
realidad interna, que es la actitud del yo en la vida cotidiana común actual.
Otro punto de importancia para nuestra tesis general es que la fantasía inconsciente está
en plena actividad en la mente normal, no menos que en la neurótica. Parece suponerse a
veces que la realidad psíquica (es decir, la fantasía inconsciente) es de importancia
primordial sólo en el "neurótico", y que en las personas "normales" su significación se
reduce hasta desvanecerse. Esta opinión no está de acuerdo con los hechos que se observan
en la conducta de la gente común en la vida diaria, o a través de la labor psicoanalítica,
especialmente en la transferencia. La diferencia entre lo normal y lo anormal reside en la
forma cómo se tratan las fantasías inconscientes, los procesos mentales particulares por
medio de los cuales son elaboradas y modificadas, y el grado de gratificación directa o
indirecta en el mundo real y la adaptación al mismo, que esos mecanismos preferidos
permiten.

La fantasía como contenido primario de los procesos mentales inconscientes

Hasta ahora nos hemos movido en terreno familiar. Pero si relacionamos más
íntimamente nuevos datos clínicos con algunas formulaciones de Freud, avanzamos
crucialmente en la comprensión de la función de la fantasía,
Un estudio de las conclusiones que surgen del análisis de niños pequeños, conduce a
pensar que las fantasías son el contenido primario de los procesos mentales inconscientes.
Freud no expresó sus opiniones sobre este punto en términos de fantasía, pero puede verse
que esta formulación está esencialmente de acuerdo con sus contribuciones.
Freud ha dicho que "...toda etapa consciente tiene una etapa inconsciente preliminar...".
Todos los procesos mentales se originan en el inconsciente y sólo mediante ciertas
condiciones se hacen conscientes. Surgen directamente por necesidades instintivas o en
respuesta a estímulos externos que actúan sobre impulsos instintivos. " Suponemos que está
en contacto íntimo con lo somático y que de alli toma el ello las necesidades instintivas
dándoles expresión psíquica". (Las bastardillas son mías.)
Ahora bien, para las autoras esta "expresión mental" del instinto es la fantasía
inconsciente. La fantasía es (en primera instancia) el corolario mental, el representante

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psíquico del instinto. No hay impulso, ni necesidad instintiva en respuesta que no sea
vivida como fantasía inconsciente.
Al comienzo de sus investigaciones, Freud se ocupó particularmente de los deseos
libidinales, y su "expresión mental de las necesidades instintivas" se referiría
primordialmente a estos deseos. Pero sus estudios ulteriores, y los de otros muchos
investigadores, nos obligan a incluir también los impulsos destructivos.
Los primeros procesos mentales, los representantes psíquicos de los instintos libidinales
y destructivos, deben ser considerados como el origen más primitivo de las fantasías. Pero,
en el desarrollo mental del niño la fantasía no tarda en convertirse también en un medio de
defensa contra ansiedades, un medio de inhibir y controlar las pulsiones instintivas y así
mismo una expresión de deseos de reparación. Se ha insistido siempre en la relación entre
fantasía y realización de-deseos, pero nuestra experiencia demuestra igualmente que la
mayoria de las fantasías ( como los síntomas) sirven también a otros fines, además de la
realización-de-deseos; por ejemplo negación, reaseguramiento, control omnipotente,
reparación, etc. Es desde luego verdad que en un sentido más amplio todos estos procesos
mentales cuyo fin es disminuir la tensión instintiva, la ansiedad y la culpa, sirven también
al fin de la realización-de-deseos; pero es útil discriminar los modos específicos de estos
distintos procesos y sus fines particulares.
Todos los impulsos, todos los sentimientos, todas las formas de defensa son
experienciados en fantasías que les dan vida mental y muestran su dirección y propósito.
Una fantasía representa el contenido particular de las pulsiones o sentimientos (por
ejemplo deseos, temores, ansiedades, triunfos, amor o pesar) que dominan a la mente en ese
instante. En las primeras épocas de la vida existe en verdad un gran número de fantasías
inconscientes, que toman forma especifica juntamente con la catectización de zonas
corporales particulares. Además surgen y decaen en formas complicadas, de acuerdo con el
surgimiento y declinación y modulación de los impulsos instintivos primarios que
expresan. El mundo de la fantasía presenta los mismos cambios proteicos y caleidoscópios
que los contenidos de un sueño. Estos cambios se producen en parte como respuesta a
estímulos externos y en parte como resultado del interjuego entre las pulsiones instintivas
primarias mismas.
Puede ser útil en este punto dar algunos ejemplos de fantasías especificas, sin discutir-
sin embargo-la edad particular o las relaciones temporales entre estos ejemplos.
Al intentar comunicar tales ejemplos de fantasías especificas estamos naturalmente
obligados a ponerlas en palabras; no podemos describirlas o discutirlas sin hacerlo. Sin
duda éste no es carácter original e inevitablemente introduce un elemento extraño,
perteneciente a fases ulteriores del desarrollo, y a la mente preconsciente.
Sobre la base de los principios de observación y de interpretación ya descritos y que
están bien establecidos por la labor psicoanalítica, estamos en condiciones de concluir que
cuando el niño muestra su deseo del pecho materno, experiencia este deseo como una
fantasía especifica "Quiero succionar el pezón". Si el deseo es muy intenso (quizá a causa
de la ansiedad) es posible que sienta: "Quiero comérmela toda". Tal vez para impedir la
repetición de su pérdida o para su placer, puede sentir. "Quiero guardármela dentro de mi".
Si siente amor, puede tener la fantasía: "Quiero acariciar su cara, palmearla y abrazarla".
Otras veces, cuando está frustrado o enojado, sus impulsos pueden ser de carácter agresivo;
los experiencia por ejemplo como: "Quiero morder el pecho, quiero romperla en
pedacitos". O si, por ejemplo, dominan impulsos urinarios, puede sentir: "Quiero ahogarla
y quemarla". Si surge ansiedad por estos deseos agresivos, puede fantasear: "Yo mismo
seré cortado o mordido por mi madre", y cuando su ansiedad se refiere a un objeto interno,

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el pecho, que ha comido y guardado dentro, puede desear expulsarla y sentir: "Quiero
arrojarla fuera de mí". Cuando siente pérdida y pesar experiencia, como Freud describe:
"Mi madre se ha ido para siempre". Puede sentir: "Quiero traerla de vuelta, la necesito
ahora", y trata entonces de superar su sentimiento de pérdida y pesar y desamparo mediante
las fantasías expresadas en satisfacciones autoeróticas tales como chupar el pulgar y jugar
con sus genitales: "Si chupo mi dedo siento que ella está de vuelta aqui como parte de mi,
perteneciéndome y dándome placer". Si después de haber atacado a su madre en la fantasía,
hiriéndola y dañándola, vuelven sus deseos libidinales, puede sentir que desea restaurar a su
madre y fantaseará entonces: "Quiero juntar los pedazos nuevamente", "Quiero mejorarla",
"Quiero alimentarla como ella me ha alimentado", y as! sucesivamente.
No solamente estas fantasías aparecen y desaparecen de acuerdo con los cambios en las
pulsiones instintivas, provocadas por circunstancias externas, sino que también existen
juntas, al mismo tiempo en la mente, aún cuando sean contradictorias; así como en un
sueño pueden existir y expresarse al mismo tiempo deseos que se excluyen mutuamente.
Pero esto no es todo: estos procesos mentales primitivos tienen un carácter
omnipotente. Bajo la presión de la tensíón instintiva el niño en sus primeros días no
solamente siente: "Quiero" sino que implícitamente fantasea: "Estoy haciendo" esto y
aquello, a su madre: "La tengo dentro de mí", cuando lo desea. El deseo y el impulso, sean
de amor o de odio, libidinales o destructivos, tienden a ser sentidos como satisfaciéndose
realmente a sí mismos, ya sea con un objeto externo o con uno interno. Esto sucede en parte
por lo abrumador de sus deseos y sentimientos. En estos primeros días sus propios deseos e
impulsos llenan todo el mundo en el momento en que los siente. Sólo lentamente aprende a
distinguir entre el deseo y el acto, entre los hechos exteriores y sus sentimientos sobre los
mismos. El grado de diferenciación depende en parte del período evolutivo alcanzando y en
parte de la intensidad momentánea del deseo o emoción. Este carácter omnipotente de los
deseos y sentimientos tempranos se vincula con las ideas de Freud sobre la satisfacción
alucinatoria en el niño.

Alucinación e introyección primaria

Freud se vio llevado (por su estudio de los procesos inconscientes de la mente de


adultos) a suponer que en el comienzo de la vida mental, "...Cualquier cosa pensada
(deseada) era imaginada simplemente en forma alucinatoria, como sucede todavla con
nuestros pensamientos oníricos todas las noches". Llama a esto "la tentativa del niño para
satisfacerse alucinatoriamente".
¿Qué alucina por lo tanto el niño? Podemos suponer, ya que está actuando el impulso
oral, que alucina primero el pezón, luego el pecho y más tarde a su madre como persona
total; y alucina el pezón o el pecho para gozar de ellos. Como podemos ver por su conducta
(movimientos de succión, succión de su propio labio o un poco más tarde de sus dedos, -
etc.), la alucinación no se detiene en la mera representación, sino que lo conduce a efectuar,
detalladamente, lo que haría con el objeto deseado que imagina (fantasea) haber obtenido.
Parece probable que la alucinación actúa mejor en los movimientos de tensión instintiva
menos intensa, por ejemplo, cuando el niño empieza a despertarse y a sentir hambre, pero
permanece todavía quieto. A medida que la tensión aumenta se intensifican el hambre y el
deseo de chupar el pecho y la alucinación está expuesta a desaparecer. El dolor de la
frustración excita entonces un deseo todavía más intenso, el deseo de tomar todo el pecho

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dentro de sí y guardarlo dentro como fuente de satisfacción, y esto a su vez se realizaría
omnipotentemente durante un tiempo en la creencia, en la alucinación. Debemos suponer
que la incorporación del pecho está ligada a las primeras formas de la vida de fantasía. Sin
embargo, esta alucinación del pecho gratificador interno desaparece enteramente si la
frustración continúa y el hambre no se satisface, resultando la tensión instintiva demasiado
fuerte como para ser negada. La ira y los sentimientos y fantasías violentamente agresivos
dominarán entonces la mente, siendo necesaria cierta adaptación.
Permítasenos considerar más ampliamente las consideraciones de Freud sobre esta
situación.
Dice: "En su fase autoerótica el yo no tiene necesidad del mundo exterior, pero.....sólo
puede percibir los estímulos instintivos como doloroso temporariamente. Por la influencia
del principio del placer se verifica un desarrollo ulterior. Los objetos, en cuanto son fuentes
de placer, son absorbidos por el yo dentro de sí, "introyectados" (de acuerdo con una
expresión creada por Ferenczi), mientras que por otra parte, el yo expulsa al mundo externo
todo lo que en su interior le provoca dolor (ver más adelante el mecanismo de
proyección)" .
Aunque al describir la introyección Freud no usa la frase "fantasía inconsciente" está
claro que su concepto está de acuerdo con nuestra hipótesis sobre la actividad de la fantasía
inconsciente en la fase más temprana de la vida.

Dificultades en el desarrollo temprano originadas en la fantasía

Muchas de las dificultades habituales del niño pequeño (por ejemplo de alimentación y
excreción, o sus fobias a los extraños y la ansiedad al ser dejado solo, etc.) se integran
mejor con conocimientos analíticos bien establecidos, y su significación se comprende más
ampliamente, si se las considera como manifestaciones de la fantasía temprana.
Freud comentó algunas de estas dificultades. Por ejemplo se refirió a ".....la situación
del niño cuando se enfrenta con un extraño en lugar-de su madre"; y después de hablar de la
ansiedad del niño, agrego: " .la expresión de su rostro y su reacción de llanto indican
que siente dolor.....En cuando extraña a su madre se comporta como si no fuera a verla
nunca más". Freud se refirió también a "la mala comprensión del niño de los hechos.....",
Ahora bien, en este caso, con la palabra "dolor" Freud no designa evidentemente al
dolor corporal, sino al mental y el dolor mental tiene un contenido, una significación e
implica fantasía. Según el enfoque que exponemos, "se comporta como si no fuera a ver
nunca más" significa que el niño fantasea que su madre ha sido destruida, por su propio
odio o voracidad, y que la ha perdido totalmente. Su reconocimiento de la ausencia de su
madre está profundamente influido por sus sentimientos hacia ella, su anhelo de ella, su
intolerancia a la frustración, su odio y ausiedades consiguientes. Su "mala comprensión de
los hechos" esa misma "interpretación subjetiva" de su percepción de la ausencia, que es
una caracteristica de la fantasía, como señala J. Ríviére,
En otra ocasión, al hablar de la frustración oral, Freud dice: "Parece más bien como si el
niño experimentara permanentemente un deseo insaciable de su primera forma de
alimentación, no superando nunca el dolor por la pérdida del pecho materno..... Es probable
que los temores de envenenamiento estén enlazados con el destete. El veneno es un
alimento que enferma. Además, tal vez el niño refiera sus primeras enfermedades a esta
frustración".
¿Cómo seria posible que el niño "refiera sus primeras enfermedades a esta frustración",
si al sufrirla no la hubiera experienciado mentalmente, conservándola y recordándola en
forma inconsciente? Cuando el niño experiencia la frustración acontece en él no sólo un
suceso corporal sino también un proceso mental, es decir, una fantasía: la fantasía de tener
una madre mala que le causa dolor y pérdida. Freud afirma que el temor al envenenamiento
está probablemente vinculado al destete. No analiza más profundamente esta vinculación
pero ella implica la existencia de fantasías sobre un pecho envenenador, tal como ha
demostrado la obra de Melaníe Klein.
De nuevo, cuando Freud habla de los sentimientos de la niña pequeña para con su
madre, se refiere al "miedo de la niña de que su madre la mate".
Ahora bien; hablar del "miedo de la niña de que su madre la mate" es evidentemente
una manera de describir la fantasía de la niña de una madre asesina. En nuestra labor
analítica encontramos que la fantasía de la madre "asesina" sucede a la de la madre atacada
por el niño con intenciones asesinas. A veces la fantasía de la madre vengativa puede
expresarse más tarde conscientemente en palabras, como en el caso descrito por el doctor
Emest Jones, del niñito que al referirse al pezón de la madre, al verla alimentar a un
hermano menor, dijo: "Con eso me mordías". Como confirmamos por el análisis de la
transferencia en todos los pacientes, lo que ha sucedido ahí es que el niño proyectó sus
propios deseos orales agresivos en el objeto de esos deseos, el pecho de su madre. En su
fantasía, que acompaña a esta proyección, ella (la madre o su pecho) va ahora a morderlo
hasta hacerlo pedacitos, como él deseaba hacerle a ella.

Fantasías y palabras

Debemos considerar ahora brevemente la relación entre las fantasías y palabras. Las
fantasías primarias, representativas de los primeros impulsos de deseo y agresividad, se
expresan y manejan con procesos mentales muy alejados de las palabras y del pensamiento
consciente relacional, y están determinadas por la lógica de la emoción. En un período
ulterior pueden en ciertas condiciones (a veces en el juego espontáneo de los niños, otras
sólo en el análisis) llegar a expresarse en palabras.
Existen numerosas pruebas que demuestran que las fantasías están activas en la mente
mucho antes del desarrollo del lenguaje, y que aún en el adulto continúan actuando
conjunta e independientemente de las palabras. Los significados, como los sentimientos,
son mucho más antiguos que el lenguaje, tanto en la experiencia de la raza como en la de la
niñez,
En la niñez y en la vida adulta, vivimos y sentimos, fantaseamos y actuamos mucho
más que en lo relativo a significados verbales. Por ejemplo, algunos de nuestros sueños nos
muestran qué mundos dramáticos podemos vivir en términos visuales solamente. Sabemos
por el dibujo, la pintura, la escultura y todo el mundo del arte, qué riqueza de significados
implícitos caben aún en una forma, un color, una línea, un movimiento, una masa, una
composición de forma o color, o de melodía y armonia en la música. También en la vida
social sabemos por nuestra respuesta fácil e intuitiva a la expresión facial de otras personas,
a sus tonos de voz, gestos, etc., cuando apreciamos directamente sin palabras, cuántos
significados están implícitos en lo que percibimos, a veces sin que se haya pronunciado
ninguna palabra o aún a pesar de las palabras pronunciadas. Estos hechos, percibidos o
imaginados o sentidos, constituyen la materia prima de la experiencia. Las palabras son un

14
medio de referirse a la experiencia, real o fantaseada, pero no son idénticas a ella si la
sustituyen. Las palabras evocan sentimientos e imágenes y acciones y señalan situaciones;
lo hacen porque son signos de la experiencia sin ser ellas mismas el material principal de
ésta.
Freud estableció claramente, en más de un pasaje, su opinión de que las palabras
pertenecen sólo a la mente consciente y no al reino de los sentimientos y fantasías
inconscientes. Ha dicho por ejemplo, que investimos de amor e interés a objetos y personas
reales, no a sus nombres.
Refiriéndose a la memoria visual escribió: " se aproxima más íntimamente a los
procesos inconscientes que el pensamiento con palabras y es indiscutiblemente más antiguo
que este último, tanto ontogenética como filogenéticamente",
Tal vez la prueba más convincente de la actividad de la fantasía sin palabras es la de los
síntomas de conversión histéricos. En estos conocidos síntomas neuróticos, los enfermos
retroceden a un lenguaje primitivo preverbal y utilizan las sensaciones, posturas, gestos y
procesos viscerales para expresar emociones y deseos o creencias inconscientes, es decir,
fantasías. El carácter psicogéníco de estos síntomas corporales descubierto primero por
Freud y estudiado por Ferenczi, ha sido confirmado por todo analista. Su dilucidación es un
lugar común en el tratamiento con numerosos tipos de enfermos. Cada detalle de los
síntomas revela tener un significado especifico, es decir, expresar una fantasía especifica; y
las distintas variaciones de forma, de intensidad y la región orgánica afectada, reflejan
cambios de la fantasía que se producen en respuesta a acontecimientos exteriores o a
presiones internas.
Sin embargo, no dependemos de tales consideraciones generales tomadas de los adultos
y niños mayores, por convincentes que sean, sino que ocasionalmente podemos obtener
pruebas bastante dírectas en niños pequeños de que una fantasía particular domina su mente
mucho antes de que su contenído pueda expresarse en palabras.
Por ejemplo, una niñita de un año y ocho meses, con escaso desarrollo del lenguaje, vio
un zapato de su madre cuya suela desprendida colgaba. La niña se horrorizó a grito
aterrada. Durante una semana huía y gritaba, si veía a su madre usando cualquíer zapato, y,
durante algún tiempo, sólo pudo tolerar que se pusiera un par de zapatos de entrecasa de
colores vivos. La madre no usó los zapatos temidos durante varios meses. La niña olvidó
gradualmente su terror, permitiendo que la madre usase cualquier zapato. Pero a los dos
años y once meses (quínce meses más tarde) preguntó bruscamente a su madre, con voz
asustada: "¿Dónde están los zapatos rotos de mamita?" La madre contestó rápidamente,
temiendo otro ataque de gritos, que los había tirado y la niña comentó entonces: "Me
podían haber comido".
El zapato con la suela desprendida era visto entonces por la niña como una boca
amenazante y como tal reaccionaba a él al año y ocho meses, aún cuando la fantasía no
pudo expresarse en palabras hasta más de un año después. Aquí, pues, tenemos la prueba
más clara posible de que una fantasía puede ser sentida, y sentida como real, mucho antes
de que pueda expresarse en palabras.

Fantasías y experiencia sensorial

Las palabras son entonces una adquisición tardía entre nuestros medios de expresar el
mundo interuo de nuestra fantasía. Cuando el niño puede usar palabras -aún tan primitivas

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como "Nene o-o-oh", ya ha atravesado una larga y complicada historia de experiencia
psíquica.
La primera realización- de-deseos fantaseada, la primera "alucinación" está ligada a la
sensación. Para que el niño sobreviva debe existir alguna sensación placentera (placer
orgánico) muy temprana. Por ejemplo, si por lHla u otra razón el primer impulso de succión
no causa satisfacción placentera se origina en el niño intensa ansiedad. El impulso de
succión mismo tiende entonces a inhibirse o a no coordinarse tan bien como debiera En
casos extremos puede haber completa inhibición de la alimentación; en otros menos graves
"debilidad" y desarrollo escaso. Si por otra parte, mediante una unidad rítmica natural entre
la madre y el niño, o el tratamiento hábil de las dificultades que puedan suscitarse, el niño
recibe rápidamente satisfacción placentera al mamar, se establece una buena coordinación
del chupeteo y una actividad positiva hacia el mismo que continúa luego automáticamente
y mantiene la vida y la salud. Los cambios de contacto y de temperatura, la irrupción de
estímulos luminosos y sonoros, etc., se experiencian manífiestamente como dolorosos. El
estímulo ínterno de hambre y el deseo de contacto con el cuerpo de la madre son tambíén
dolorosos. Pero las sensaciones de calor, el contacto deseado, el chupeteo satisfactorio, la
ausencia de estímulos externos, etc., no tardan en proporcionar una verdadera experiencia
de sensación placentera. Al principio todo el peso del deseo y de la fantasía está sumido en
la sensación y el afecto. El niño con hambre, anhelo o molestar, experiencia verdaderas
sensaciones en su boca, sus miembros o sus vísceras que significan para él que le hace algo,
o que él hace lo que desea tocar o teme. Siente como si efectuara esto o aquello, por
ejemplo, tocar o chupar o morder el pecho que en realidad está fuera de su alcance, o siente
como si se le privara a la fuerza y dolorosamente del pecho o como si el pecho lo mordiera
a él. Y al principio todo esto probablemente sin imágenes visuales o plásticas de otro tipo.
MddIemore obtuvo un interesante material al respecto, del análisis de una niña de dos
años y nueve meses, tratadas por severas dificultades de alimentación. Al jugar, tanto en su
casa como durante el análisis, la niña mordía continuamente. "Entre otras cosas jugaba a ser
un perro que mordía, un cocodrilo, un león, unas tijeras que podían cortar tazas, lHla
máquina para picar carne y una máquina para pulverizar cemento." Por lo tanto, sus
fantasías inconscientes y sus juegos imaginativos conscientes eran de naturaleza
intensamente destructiva. En realidad desde el nacimiento había rechazado el pecho y la
madre había tenido que renunciar a amamantarla dada su completa falta de interés y
respuesta. Cuando llegó al análisis comía muy poco y sólo si se la persuadía para hacerlo.
Por lo tanto no había tenido ninguna experiencia de "atacar" realmente el pecho, ni aún de
chuparlo, y mucho menos morderlo como los animales cuyos fieros ataques representaba en
sus juegos. Middlemore sugiere que las sensaciones corporales, como por ejemplo las
contracciones de hambre, que perturbaban a la niña fueron el origen de estas feroces
fantasías de morder y ser mordido.
Las primeras fantasías por lo tanto, surgen de impulsos orgánicos y están entretejidas
con sensaciones corporales y afectos. Expresan primitivamente una realidad interna y
SUbjetiva, aún cuando desde el comienzo se enlazan con una verdadera experiencia, por
limitada y estrecha que sea, de la realidad objetiva
Las primeras experiencias corporales empiezan a formar los recuerdos más primitivos y
las realidades externas se entrelazan progresivamente en el tejido de la fantasía. Antes de
que transcurra mucho tiempo las fantasías de los niños se dibujan sobre imágenes plásticas
y sensaciones -imágenes visuales, auditivas, cenestéticas, táctiles, gustativas, olfativas, etc.
y estas imágenes plásticas y representaciones dramáticas de la fantasía se elaboran
progresivamentejunto con las percepciones articuladas del mundo exterior.

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Pero las fantasías no se originan en el conocimiento articulado del mundo exterior; su
fuente es interna, está en los impulsos instintivos, Por ejemplo, las inhibiciones de la
alimentación que aparecen a veces en niños muy pequeños y muy comúnmente después del
destete y en el segundo año, resultan (en análisis posterior), originarse en ansiedades
relacionadas con los deseos orales primarías de amor y odio intensos y voraces: el temor a
destruir (desgarrando en pedazos y devorando) el verdadero objeto de amor, el pecho, tan
valorado y deseado.
. Se ha sugerido a veces que las fantasías inconscíentes, tales como la de "romper en
pedacitos" no se originarían en la mente del niño, antes de obtener el conocimiento
consciente de que romper a una persona en pedacitos significaría matarla. Esta opinión no
es justa. Olvida que tal conocimiento es inherente a los impulsos corporales como vehículo
del instinto, al fin del instinto, a la excitación del órgano, en este caso de la boca.
La fantasía de que sus apasionados impulsos destruían el pecho, no requiere que el niño
haya visto realmente objetos comidos y destruidos concluyendo así que él también puede
hacerlo. Este fin, esta relación con el objeto, es inherente al carácter y dirección de! impulso
mismo y a sus afectos concomitantes.
Para tomar otro ejemplo: las dificultades de los niños en el control vesical son muy
comunes. La eneuresis persistente es un síntoma corriente aún en niños ya grandes. En el
análisis de niños y adultos se revela que estas dificultades se originan en fantasías
particularmente poderosas relativas al efecto destructivo de la orina y a los peligros
vinculados al acto de la micción. (estas fantasías se encuentran también en personas
normales, pero por razones particulares llegan a ser especialmente activas en los niños
incontinentes). Ahora bien, la dificultad del niño para controlar su orina se vincula a
fantasías de que tiene gran poder maligno. Sus ansiedades surgen a su vez de impulsos
destructivos. Llega a creer que su orina es muy dañina porque quiere que lo sea y no porque
su madre se enojara cuando él mojó la cama y sin duda no porque haya observado alguna
vez que su orina sea tan perjudicial en la realidad como en sus fantasías, ni tampoco por
saber conscíentemente que en realidad las personas puedan ser ahogadas y quemadas.
La situación se remonta a la primera infancia. La fantasía: "Quiero ahogar y quemar a
mi madre con mi orina"; expresa la furia y agresión del niño, el deseo de atacar y aniquilar
a la madre con su orina en parte porque ella lo frustró. En su ardiente ira quiere inundarla
con su orina. Lo "ardiente" es expresión de sus propias sensaciones corporales y de la
intensidad de su enojo. El "ahogarla" expresa también cómo siente su intenso odio y su
omnipotencia al mojar la falda de su madre. El niño siente: "Tengo que aniquilar a la madre
mala". Supera su sentimiento de desamparo con la fantasía de omnipotencia: "Puedo
destruirla y la destruiré", Con cualquier medio a su alcance y cuando el sadismo urinario
llega al máximo, siente que lo que puede hacer es ahogarla y quemarla con su orina.
Indudablemente el "inundar" y "quemar" se refiere también a la manera en que él siente
que es invalido, inundado, por su ira impotente y quemado por ella El mundo entero está
lleno con su ira y él mismo será destruido por ella si no puede desahogarla sobre su madre,
descargándola sobre ella con su orina Cuando ve o conoce como realídades externas el
chorro de agua de la canilla, el rugir del fuego, la inundación de un río, el mar tormentoso,
los une en su mente a sus primeras experiencias corporales, necesidades instintivas y
fantasías. Y cuando se le enseñan los nombres para estas cosas, puede entonces, a veces,
poner estas fantasías en palabras.
Análogamente sucede con los sentimientos del niño respecto a sus excreciones, como
objetos buenos que desea dar a su madre. Según el humor y el momento considera su orina
y heces como algo que la madre quiere y al ofrecérselas como regalo quiere expresarle su

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amor y gratitud. Tales fantasías sobre la bondad de las heces y orina indudablemente se
refuerzan porque la madre se muestra complacida cuando se las ofrece en el momento y
tiempo adecuado; pero la observación del placer de su madre no es el origen primario de la
creencia en la bondad de las mismas. La fuente de esta creencia se encuentra en su deseo de
darlas como algo bueno -por ejemplo de alimentar a su madre como ella lo alimentó,
complacerla y hacer lo que ella desea; y en su sentimiento de la bondad de sus órganos y de
su cuerpo como un todo, cuando la ama y siente buena para con él. Su orina y sus heces son
entonces instrumentos de su potencia amorosa, tanto como su voz y su sonrisa. Como el
niño tiene tan pocos recursos a su alcance para expresar su amor o su odio, tiene que usar
todos sus productos y actividades corporales como medio de expresar sus profundos y
abrumadores deseos y emociones. Su orina y sus materias fecales pueden ser buenas o
malas en su fantasía, de acuerdo con sus intenciones en el momento de evacuarlas y la
manera (incluyendo en un período ulterior el tiempo y el lugar) en que las expulsa.
Estos sentimientos y temores respecto a sus propios productos corporales se vinculan
con las llamadas "teorías sexuales infantiles". Freud señalo primero el hecho, desde
entonces ampliamente observado, de que los niños pequeños, tanto consciente como
inconscientemente, forman sus propias teorías espontáneas sobre el origen de los niños y la
naturaleza de las relaciones sexuales de los padres, basándose en sus propias capacidades
corporales. Por ejemplo, suponen que los niños están hechos de comida, y las relaciones
entre los padres consisten en un mutuo alimentarse o en comerse. El padre pone el alimento
bueno dentro de la madre, la alimenta con su genital en compensación por alimentarlo ella
con su pecho y ella entonces tiene nenes en su interior. O bien, están hechos de materias
fecales. El padre pone heces en la madre, y en la medida en que el niño ama a los padres y
puede tolerar el amor entre ellos, siente que esto es bueno y crea vida dentro de la madre.
Otras veces cuando se siente lleno de odio y celos y tolera las relaciones sexuales de sus
padres, quiere que el padre deposite heces malas dentro de la madre, sustancias peligrosas,
explosivas, que la destruyan por dentro, u orine dentro de ella para dañarla. Evidentemente,
estas teorías sexuales infantiles no han sido extraídas de los acontecimientos externos. El
niño no ha observado nunca que los nenes se hagan con comida o heces, ni ha visto al padre
orinar dentro de la madre. Sus nociones de las relaciones sexuales de los padres derivan de
sus propios impulsos corporales bajo la presión de intensos sentimientos. Sus fantasías
expresan sus deseos y pasiones usando sus impulsos, sensaciones y procesos corporales
como su medio de expresión.
Estos y otros contenidos específicos de las primeras fantasías al igual que las
modalidades con que son vividos por el niño y sus modos de expresión, están de acuerdo
con su desarrollo corporal y su capacidad para sentir y conocer en cualquier edad
determinada. Constituyen una parte de su desarrollo y se expanden y elaboran juntamente
con sus capacidades corporales y mentales, influyendo a y siendo influidas por su yo que
madura lentamente.

Relación de las fantasías tempranas con el proceso primario

Las fantasías más tempranas y rudimentarias, ligadas a la experiencia sensorial, y


siendo interpretaciones afectivas de sensaciones corporales, se caracterizan naturalmente
por aquellas cualidades que Freud describió como pertenecientes al "proceso primario":
falta de coordinación del impulso, falta de sentido del tiempo, de contradicción y de

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negación. Además, a este nivel no existe discriminación de la realidad externa. La
experiencia está gobernada por respuestas de "todo o nada" y la ausencia de satisfacción es
sentida como la existencia de un verdadero daño. El abandono, la insatisfacción o la
privación son vivenciadas como verdaderas experiencias dolorosas.
Todos conocemos el sentimiento de estar "llenos de vacío". El vacio es una sensación
positiva, así como la oscuridad se siente como cosa real, y no como simple ausencia de luz,
cualesquiera que sean nuestros conocimientos. La oscuridad cae, como una cortina o una
manta. La llegada de la luz desplaza la oscuridad, y así sucesivamente.
Por 10 tanto, cuando decimos (justificadamente), que el niño siente que la madre que no
la madre que no le alivia un dolor es una madre "mala",no queremos significar que tenga
una noción clara del hecho negativo de que su madre no suprime la fuente dolorosa. Esto
corresponde a una comprensión ulterior. El dolor es un hecho positivo por sí mismo; la
madre "mala" es una experiencia positiva, al principio no separada del dolor. Cuando
alrededor de los seis meses el niño se sienta y ve que su madre, como objeto externo, no
viene cuando él la desea, puede establecer entonces un vinculo entre lo que ve -a saber, que
no viene la madre--, y el dolor o disgusto que siente.
Cuando el niño extraña a su madre y se comporta "como si no fuera a verla nunca más",
esto no significa que tiene entonces nociones discriminativas de tiempo, sino que el dolor
de la pérdida es una experiencia absoluta, con la cualidad de un definitivo 'Jamás", hasta
que el desarrollo mental y la experiencia del tiempo como una realidad externa lentamente
construida, hayan aportado percepciones e imágenes discriminativas.
Sin embargo, no debe considerarse que el proceso primario rige toda la vida mental del
niño durante un período determinado del desarrollo. Es verosímil que predomine durante
los primeros días, pero no debemos olvidar las primeras adaptaciones del niño al medio
exterior y el hecho de que tanto la satisfacción como la frustración son experiencias desde
el nacimiento. Las progresivas alteraciones en las reacciones del niño durante las primeras
semanas y más adelante, demuestran que ya al segundo mes existe un grado considerable
de integración en la percepción y la conducta, con signos de memoria y anticipación.
Desde entonces el niño se dedica cada vez más a juegos experimentales, que son a la
vez un método para adaptarse a la realidad y un medio activo de expresar la fantasía (una
realización de deseos y una defensa contra el sufrimiento y la ansiedad).
En realidad, el "proceso primario" es sólo un concepto límite. Como dice Freud:
"Según nuestros conocimientos no existe ningún aparato psíquico que se rija sólo por el
proceso primario, que en este sentido es una ficción teórica". Más tarde se contradice
aparentemente al hablar de la "aparición tardía" de los procesos secundarios. La
contradicción se resuelve si consideramos que la "aparición tardía" se refiere, no tanto al
comienzo de los procesos secundarios, a sus orígenes rudimentarios sino más bien a su
completo desarrollo. Este enfoque concordaría mejor con lo que vemos en el desarrollo real
de los niños, en su adaptación a la realidad, control e integración.

Instinto; fantasía y mecanismo

Debemos considerar ahora otro importante aspecto de nuestro problema, el de la


relación entre instintos, fantasías y mecanismos. Buena parte de la dificultad y algunas
confusiones al respecto, aparecieron en diversas discusiones; uno de nuestros propósitos en
esta sección es aclarar las relaciones entre diferentes conceptos.

19
Por ejemplo, la distinción entre fantasía de incorporación y mecanismo de introyección
no ha sido observada siempre claramente. Así, en discusiones sobre fantasías orales
específicas de devorar o incorporar de otro modo un objeto concreto, encontramos con
frecuencia la expresión "el objeto introyectado". O se habla a veces de "pecho
introyectado", mezclando nuevamente la fantasía corporal concreta con el proceso mental
general. Estas dificultades parecen haberse suscitado especialmente con respecto a los
mecanismos de introyección y proyección, aunque el problema de la relación entre
instintos, fantasías y mecanismos puede considerarse de manera más general, respecto a
todo tipo de mecanismo mental.
Si consideramos la "introyección" y la "proyección" en particular, éstos son términos
abstractos, nombres de algunos mecanismos o métodos fimdamentales de funcionamiento
de la vida mental. Se refiere a que el yo se apropia frecuentemente de ideas, impresiones e
influencias que llegan a formar parte del yo, o al abandono de aspectos o elementos del yo,
y su atribución a alguna persona o grupo de personas o a cierta parte del mundo exterior.
Estos procesos mentales comunes, claramente observados en niños y adultos, en la vida
social diaria y en el consultorio, son "mecanismos", es decir, formas particulares de acción
de la vida mental, como medio de manejar tensiones y conflictos internos.
Ahora bien, estos mecanismos mentales se relacionan intimamente con ciertas fantasías
muy extendidas. Las fantasías de incorporar (devorar, absorber, etc.) objetos amados y
odiados, personas o partes de personas dentro de nosotros mismos, se encuentran entre las
más tempranas y profimdas fantasías inconscientes, fimdamentalmente de carácter oral, ya
que son los representantes psíquícos de impulsos orales. Algunas de estas fantasías orales
fueron descritas más arriba. Por ejemplo: "la quiero tomar y la estoy tomando (madre o
pecho) dentro de mí". Debe mantenerse clara la distinción entre una fantasía especifica de
incorporar un objeto y el mecanismo mental general de la introyección. Este último tiene un
significado mucho más amplio que el primero, aunque está íntimamente relacionado con él.
Para comprender la relación entre fantasías y mecanismos debemos investigar más
íntimamente la relación de ambos con los instintos.
En nuestra opinión la fantasía es el vinculo activo entre instinto y mecanismo del yo.
Se concibe al instinto como un proceso psicosomático limítrofe. Tiene un fin corporal
dirigido a objetos externos concretos. Tiene una representación mental que llamamos
"fantasía". Las actividades humanas derivan de impulsos instintivos, sólo a través de la
fantasía de lo que podría satisfacer nuestras necesidades instintivas podemos intentar
realizarla en la realidad externa.
Aunque las fantasías ellas mísmas son fenómenos psíquicos, se relacionan
primariamente con fines corporales, dolores y placeres, dirigidos a objetos de algún tipo.
Cuando se la compara con las realidades exteriores y corporales, la fantasía, como otras
actividades mentales, es una ficción, ya que no puede ser tocada, manipulada o vista, y sin
embargo es real en la experiencia del sujeto. Es una verdadera función mental y tiene
afectos reales no sólo en el mundo interno de la mente, sino también en el mundo externo
del desarrollo corporal y conducta del sujeto y por lo tanto, de las mentes y cuerpos de otras
personas.
Ya nos referimos incidentalmente a numerosos ejemplos sobre el resultado de fantasías
particulares; por ejemplo, en niños pequeños dificultades relativas a la alimentación,
excreción, y las fobias. A éstas pueden agregarse los denominados "malos hábitos", tics,
rabietas, desafio a la autoridad, mentiras y robos, etc. Hablamos también de síntomas de
conversión histéricos en personas de todas las edades, como expresión de la fantasía.
Podemos citar como ejemplos trastornos digestivos, cefaleas, susceptibilidad a los catarros,

20
dismenorrea y muchos otros trastomos psicosomáticos, Pero también las características
corporales ordinarias, y ya no enfermedades, tales como la modalidad y tono de voz al
hablar, postura corporal, modo de cambiar y dar la mano, expresión facial, escritura y
manerismos en general, están determinadas directa o indirectamente por fantasías
especificas. Estas son habitualmente muy complejas, relacionadas a la vez con los mundos
interno y externo, y ligadas a la historia psíquica del individuo.
Es notable con cuánta frecuencia y en qué grado pueden cambiar estas expresiones
corporales de fantasías individuales, temporaria o permanentemente, durante el tratamiento
analítico. Por ejemplo, en los momentos de depresión, la manera de caminar y sostener el
cuerpo, la expresión facial y la voz, la respuesta corporal total del paciente ante el mundo
fisico y las personas, diferirán de las adoptadas en los momentos de elación, de desafio, de
rendición, de determinado control de la ansiedad, etc. Estos cambios durante el análisis son
a veces muy dramáticos.
En la vida exterior, las personas pueden tener fases de dejar caer o romper o perder
objetos, de tropezar y caer, de tendencia a los accidentes fisicos. Basta con mirar alrededor
nuestro a las personas en la vida diaria, en el subterráneo, el ómnibus o el restaurante, o en
su vida familiar, para ver las infinitas variaciones de las características corporales, es decir,
los rnanerismos, las peculiaridades e idiosincrasias en el vestir y el hablar, etc. mediante los
cuales se expresan las fantasías dominantes y los estados emocionales ligados a ellas.
La labor analítica proporciona la oportunidad de comprender el significado de estos
variados detalles, qué conjunto particular de fantasías cambiantes está actuando en la mente
del paciente respecto a su propio cuerpo y sus contenidos y a las otras personas y su
relación corporal o social con ellas, actual o pasada. Muchos de estos caracteres corporales
se modifican y a veces se alteran considerablemente después del análisis de las fantasías
subyacentes.
En forma similar las expresiones sociales más amplias de carácter y personalidad,
muestran la potencia de las fantasías, Por ejemplo, las actitudes de las personas ante asuntos
tales como el tiempo, el dinero y sus pertenencias, la puntualidad e impuntualidad, el dar o
recibir, conducir o seguir, "estar en el candelero" o contentarse con trabajar entre los otros,
etc., están siempre relaciouados con conjuntos específicos de variadas fantasías, según se
ve en análisis. Su desarrollo puede seguirse a través de sus distintas funciones de defensa o
en relación con situaciones especificas, hasta sus orígenes en fuentes instintivas primarias.
En su estudio "Los seres excepcionales" Freud llamó la atención sobre un ejemplo
notable, considerando el interesante carácter presentado por numerosos sujetos que se
proclaman excepciones y se comportan como tales, frente a cualquier exigencia hecha por
personas determinadas, tales como miembros de la familia, el médico o por el mundo
exterior en general. Freud se refiere a Ricardo 1lI, de Shakespeare, como un excelente
ejemplo de este tipo, y en su estudio penetró en algunas de las fantasías subyacentes tras el
desafio aparentemente simple de Ricardo a causa de su deformidad. Freud sugiere que el
soliloquio de Ricardo no es un mero desafío sino que significa el siguiente argumento
inconsciente (que debemos llamar uua fantasía): "La naturaleza me ha hecho uua dolorosa
ofensa al negarme esa belleza de la forma que conquista el amor humano. La vida me debe
un reparación por esto y yo me encargaré de obtenerla. Tengo derecho a ser una excepción,
a saltar por sobre los límites por los que los otros se dejan circunscribir. Yo puedo hacer
daño puesto que he sido dañado".
Puede citarse el ejemplo, extraído de la experiencia analítica de la autora, de un
adolescente que llegó al tratamiento a causa de serias dificultades en su hogar y en la
escuela, originadas por mentiras tan obvias que seguro serian descubiertas, por su

21
comportamiento agresivo y un extremo desaliño en el vestir. En general la conducta y la
actitud de este muchacho de 16 años, no correspondían en absoluto con sus tradiciones
familiares, siendo más bien las de un proscripto social. Aún cuando el análisis lo mejoró lo
bastante como para que pudiera ingresar en las Fuerzas Aéreas, poco después de la
declaración de la guerra, no pudo seguir el curso normal de los acontecimientos de los que
se encontraban en sus circunstancias sociales. Realizó una brillante labor en las Fuerzas
Aéreas y se labró una excelente reputación, pero rechazó siempre los ascensos. Al
comenzar el análisis se encontraba solo y tríste y sin ningún amigo. Más tarde fue capaz de
mantener amistades permanentes y se hallaba muy complacido en el rancho de los
sargentos, pero no podía comportarse según las tradiciones sociales de su familia, en la que
había distinguidos oficiales.
Como siempre, la enfermedad de este muchacho estaba determinada por numerosas y
complejas causas de circunstancias externas y reacciones internas. Poesía una rica vida de
fantasía pero entre todas sus fantasias dominaba la de que el único camino para superar su
agresividad hacia su hermano menor (yen última instancia hacia su padre) era renunciar a
toda ambición en favor de ellos. Le parecía imposible que él y su hermano menor (un
muchacho normal, bien dotado y feliz), fueran amados y admirados simultáneamente por
sus padres. En términos corporales era imposible que ambos, él y su hermano menor ( en
última ínstancia él y su padre) fueran potentes. Esta noción se originó en las profundidades
de su mente, en las primeras fantasías de incorporar el genital paterno; le parecía que si él
quitara a la madre, succionándolo, el genital paterno, tragándolo y poseyéndolo, habría
destruido el genital bueno, su hermano no hubiera podido tenerlo, nunca hubiese crecido ni
hubiese sido potente, cariñoso ni juicioso; ¡en verdad no hubiese existido! Al elegir
renunciar a todo en favor de su hermano menor ( en última instancia de su padre) el
muchacho atemperaba y controlaba tanto sus impulsos agresivos hacia sus padres como sus
temores a ellos.
En este caso, numerosos procesos internos y circunstancias externas subsidiarias
determinaron el dominio de este tipo particular de fantasía en su vida -Ia noción de que hay
solamente una sola cosa buena de cada clase- el pecho bueno, la madre buena, el buen
pene del padre y, que si una persona posee este objeto ideal, otra tiene que sufrir su pérdida,
convirtiéndose así en peligrosa para el poseedor. Esta fantasía está muy difundida, aunque
en la mayoría de las personas se modifica y equilibra durante el desarrollo, de modo que
desempeña un papel mucho menos importante en la vida
Análogamente Freud sostiene que todos tenemos la pretensión de Ricardo de ser una
excepción, aunque en la mayoría de las personas se corrige y modifica o se disimula. Freud
observa: "Ricardo es una gigantesca magnificación de esta faz que también hallamos en
nosotros. Nuestra opinión de que la fantasía desempeña un papel fundamental y continuo,
no sólo en los síntomas neur6ticos sino también en el carácter y la personalidad normales,
está por lo tanto de acuerdo con los comentarios de Freud.
Volviendo al problema particular de la fantasía de incorporación, el proceso mental o
fantasía inconsciente de incorporación, en términos abstractos se describe como proceso de
introyecci6n. Como hemos visto, cualquiera que sea la denominaci6n empleada, le siguen
afectos físicos reales. Aunque no se trata de un verdadero comer y tragar corporalmente,
conduce no obstante a verdaderas alteraciones del yo. Estas "meras" creencias en objetos
internos, tales como: "Tengo dentro de mi un pecho bueno" o tal vez: "Tengo dentro de mí
un pecho malo mordido, torturante -tengo que matarlo o librarme de él" y otras análogas,
conducen a efectos reales: emociones profundas, conducta real hacia los demás, profundos
cambios en el yo, carácter y personalidad, síntomas, inhibiciones y capacidades.

22
Freud consideró la relación entre tales fantasías orales de incorporación y los primeros
procesos de introyección en su ensayo sobre La negación. En él no sólo establece que aún
las funciones intelectuales de juicio y prueba de realidad, "derivan del interjuego de los
impulsos instintivos primarios" (la bastardilla es mia) y descansan sobre el mecanismo de
introyección sino también nos revela el papel desempeñado en esta derivación por la
fantasía. Refiriéndose a ese aspecto del juicio que afirma o niega que una cosa tenga una
propiedad particular, Freud dice: Expresado en el lenguaje de los impulsos instintivos
orales arcaicos, la alternativa significa: "Quisiera tomar esto dentro de mí y mantener fuera
esto otro". Es decir, tiene que estar dentro de mí o fuera de mí. El deseo así formulado es lo
mísmo que una fantasía.
Freud llama aquí pintorescamente "el lenguaje del impulso oral" a lo que otra parte
denomina la "expresión menta!" de un instinto, es decir, las fantasías que son los
representantes psíquicos de un fin corporal. En este ejemplo Freud nos está mostrando que
la fantasía es el equivalente mental de un instinto. Pero está formulando al mismo tiempo el
aspecto subjetivo del mecanismo de introyección (o proyección). Por lo tanto la fantasía es
el vínculo entre el impulso del ello y el mecanismo del yo, el medio por el cual uno se
transmuta en el otro. "Quiero comerme esto y por lo tanto lo he comido" es una fantasía
que representa al impulso del ello en la vida psíquica y es al mismo tiempo la experiencia
subjetiva del mecanismo o función de introyección.
El problema de la mejor manera de describir el proceso de introyección referido con la
fantasía de incorporación, se revuelve con frecuencia diciendo que lo que se introyecta es
una imagen o "imago". Sin duda, esto es bastante correcto, pero es una formulación
demasiado formal y mezquina de un fenómeno complejo, que no hace justicia a los hechos.
En primer lugar describe solamente los procesos preconscientes, no los inconscientes,
¿Cómo puede llegar cualquier persona ~I psicólogo u otro- a reconocer esta distinción, a
comprender que lo que ha "tomado dentro" realmente, su objeto interno, es una imagen y
no un objeto corporal concreto? Por un largo y complejo proceso evolutivo que en líneas
generales debe incluir entre otras, las siguientes etapas:
a) Las primeras fantasías se construyen principalmente sobre impulsos orales, ligados
al gusto, olfato, tacto (de los labios y la boca), sensaciones cenestésicas, viscerales y otras
sensaciones somáticas; al principio éstas se vinculan más íntimamente con la experiencia de
"tomar cosas dentro" (chupar y tragar), que con cualquier otra. Los elementos visuales son
relativamente escasos.
b) Estas sensaciones (e imágenes) constituyen una experiencia corporal, al principio
escasamente susceptible de relacionarse con un objeto externo, espacial. (habitualmente los
elementos cenestésicos, genitales y viscerales no se consideran así). Dan a la fantasía una
cualidad corporal concreta, una "yo-idad", experimentada en el cuerpo. En este nivel las
imágenes se distinguen nula o escasamente de las sensaciones reales y las percepciones
externas. Todavía no se percibe a la piel como límite entre las realidades interna y externa.
e) El elemento visual de la percepción aumenta lentamente llegando a fundirse con la
experiencia táctil y diferenciándose especialmente. Las primeras imágenes visuales siguen
siendo en gran parte de cualidad "eidética", probablemente hasta los tres o cuatro años de
edad. Son intensamente vividas, concretas y con frecuencia se confunden con percepciones.
Además permanecen asociadas estrechamente durante mucho tiempo a las respuestas
somáticas: están vinculadas muy íntimamente con las emociones y tienden a la acción
inmediata. (Muchos de los detalles referidos tan sumariamente hasta aquí, fueron bien
elaborados por los psicólogos).

23
d) En el período evolutivo en que los elementos visuales de la percepción (y de las
imágenes correspondientes) comienzan a predominar sobre los somáticos, a diferenciarse e
integrarse especialmente, aclarando así la distinción entre los mundos interno y externo, los
eiementos corporalmente concretos de la experiencia total de percibir (y fantasear) sufren
en gran parte una represión. Los elementos visuales, referidos al exterior en la fantasía son
parcialmente privados de emoción, desexualizados, independizados en la conciencia de las
ataduras corporales. Se transforman en "imágenes" en el sentido restringido,
representaciones "en la mente" (pero no conscientemente, incorporaciones en el cuerpo) de
objetos externos reconocidos como tales. Se "nota" que los objetos están fuera de la mente,
pero sus imágenes "están en la mente".
e) Sin embargo, estas imágenes afectan a la mente por estar "en ella", es decir, que su
influencia sobre los sentimientos, la conducta, el carácter y la personalidad, sobre la mente
en su totalidad, está fundada sobre sus elementos somáticos asociados inconscientes y
reprimidos en el mundo inconsciente de deseo y fantasía, que forma el vínculo con el ello;
y que significan para la fantasía inconsciente que los objetos a los cuales se refieren se
creen dentro del cuerpo, incorporados.
En el pensamiento psicoanalítico es más común oír hablar de "imago" que de imagen.
Las distinciones entre ambos términos podrían resumirse de la siguiente manera: a)
"ímago" se refiere habitualmente a una persona o parte de una persona, a los primeros
objetos, mientras que "imagen" puede referirse a cualquier objeto o situación, humanos o
no; y e) "imago" incluye todos los elementos somáticos y emocionales de la relación del
sujeto con la persona imaginada, los vínculos corporales en la fantasía inconsciente, con el
ello, la fantasía de incorporación que subyace al proceso de introyección, mientras que en la
"imagen" lo somático y muchos de los elementos emocionales están en gran parte
reprimidos.
Si concedemos bastante atención a los detalles de la forma como otros mecanismos
mentales actúan en la mente de los pacientes, se verá que los distintos mecanismos se
relacionan con fantasías especificas o clases de fantasía. Son siempre experienciados como
fantasías. Por ejemplo, el mecanismo de la negación, se expresa en la mente del sujeto
aproximadamente como: "Si no lo admito (por ejemplo un hecho doloroso), no es verdad".
O: "Si no lo admito, nadie sabrá que es verdad". Y en última instancia este último
argumento puede rastrearse hasta impulsos corporales y fantasías tales como: "Si esto no
sale de mi boca, queda demostrado que no está dentro de mí"; o "puedo evitar que alguien
sepa que está dentro de mí", "Esta bien si sale por mi ano como flato o heces, pero no debe
salir por mi boca como palabras". El mecanismo de escotomización de experiencia en
términos tales como: "No tengo necesidad de creer lo que no veo"; o "los demás no ven lo
que yo no veo y en realidad eso no existe".
Igualmente el mecanismo de la confesión compulsiva (que muchos pacientes practican)
implica también argumentos inconscientes tales como el siguiente: "Si yo lo digo, nadie lo
dirá", o "puedo triunfar sobre ellos diciéndolo primero, o al menos conquistar su amor,
apareciendo como un buen muchacho". -
En general puede decirse que todos los mecanismos del yo derivan en última instancia
de los instintos y de las reacciones corporales innatas. "El yo es una parte diferenciada del
ello".

24
Fantasía, imagen mnémicas y realidad

Al citar el ensayo de Freud sobre "La negación", hemos considerado su punto de vista
de que las funciones intelectuales de juicio y prueba de realidad "derivan del interjuego de
los impulsos instintivos primarios". Si, entonces, la fantasía es el "lenguaje" de estos
impulsos instintivos primarios, puede suponerse que la fantasía interviene en el más
temprano desarrollo del yo en SU relación con la realidad y sustenta la prueba de realidad y
el desarrollo del conocimiento del mundo externo.
Hemos visto que las primeras fantasías están ligadas a sensaciones y afectos. Estas
sensaciones, por más selectivamente acentuadas que estén bajo la presión del afecto, ponen
en contacto a ia mente experienciadora con la realidad externa, y con impulsos y deseos
expresados.
El mundo exterior fuerza al niño, en una u otra forma desde temprano, y en forma
continua, a prestarle atención. Las primeras experiencias psíquicas son el resultado de los
variados y masivos estímulos del nacimiento y de la primera entrada y salida del aire
durante la respiración -seguído oportunamente de la prirnera mamada-o Estas
considerables experiencias de las primeras 24 horas deben ya evocar la primera actividad
mental y suministrar el material tanto para la fantasía como para la memoria. En realidad,
tanto la fantasía como la prueba de realidad se encuentran presentes desde los primeros
días.
Las percepciones externas comienzan a influir en los procesos mentales en un cierto
punto ( en realidad desde el nacimiento en adelante, aunque al principio no son
consideradas como externas). Al principio la psique trata a la mayoría de los estimulos
externos en la misma forma en que lo hace con los instintivos, es decir, por medio de los
mecanismos primitivos de introyección y proyección. La observación de niños durante las
primeras semanas, demuestra que en la medida en que el mundo externo no satisface
nuestros deseos, o interfiere o nos frustra, es de inmediato odiado y rechazado. Entonces
podemos temerlo, observarlo y escucharlo a fin de defendernos de él; pero solamente
podemos jugar con él, aprender de él y comprenderlo cuando, ha sido libidinizado en cierto
grado a través de sus conexiones con las satisfacción oral recibiendo así, cierta cantidad de
amor.
Estamos de acuerdo con Freud, en que la desilusión que trae la satisfacción alucinatoria,
es el primer impulso para cierto grado de adaptación a la realidad. El hambre no se satisface
al alucinar el pecho, sea como objeto externo o interno; la fantasía puede hacer más
tolerable la espera de ser satisfecho. Tarde o temprano la alucinación desaparece y uno se
vuelve hacia cierto grado de adaptación a las condiciones externas reales (por ejemplo:
expresando las exigencias al mundo externo por medio del llanto, de movimientos de
búsqueda, de intranquilidad, etc. y adoptando la posición y movimientos apropiados cuando
llega el pezón). Aquí yace el comienzo de la adaptación a la realidad, del desarrollo de
habilidades adecuadas y de la percepción del mundo externo. La decepción puede ser el
primer estimulo para una aceptación adaptativa de la realidad, pero el retraso de la
satisfacción y el suspenso, involucrado en el complicado aprender y pensar sobre la
realidad externa, que niño logra eventualmente -y para fines cada vez más remotos- sólo
puede soportarse y mantenerse cuando satisface también impulsos instintivos,
representados en fantasías. El aprendizaje depende del interés, y el interés deriva del deseo,
la curiosidad y el temor -especialmente deseo y curiosidad.

25
En sus formas evolucionadas, el pensar con fantasías y el pensar realista son procesos
mentales distintos, diferentes modos de obtener satisfacción. El hecho de que tengan un
carácter distinto cuando están completamente desarrolladas, no implica necesariamente que
el pensar realista actúe independientemente de la fantasía inconsciente. No es sólo que estas
formas simplemente "se mezclan y entrelacen"; su relación es algo menos accidental que
esto. Según nuestro punto de vista, el pensar realista no puede operar sin el apoyo y
presencia de fantasías inconscientes. Así por ejemplo, continuamos, durante toda nuestra
vida, "tomando cosas dentro" con nuestros oídos, "devorando" con nuestros ojos, "leyendo,
advírtiendo, aprendiendo y dirigiendo internamente".
Estas metáforas conscientes representa la realidad psíquica inconsciente. Es un hecho
conocido que todo aprendizaje temprano está basado en impulsos orales. La primera
búsqueda del pecho, así como los movimientos de la boca y de las manos para tomarlo, se
desvían gradualmente hacia otros objetos, la mano y el ojo logrando lentamente
independencia de la boca como instrumentos de exploración y conocimiento del mundo
externo.
Durante la mitad del primer año de vida, la mano del niño trata de alcanzar todo lo que
él ve para llevarlo a la boca, primero para probarlo y comerlo, luego por lo menos para.
chuparlo y masticarlo, y por último para sentirlo y explotarlo. (Sólo más tarde su mano y su
ojo se independizan de la boca). Esto significa que los objetos que el niño toca y manipula
y mira y explora, están investidos de libido oral. Él no se interesaría en ellos si no fuera así.
Si en algún estadio el niño fuera completamente autoerótico, nunca podría aprender. El
impulso instintivo de introducir las cosas en su mente por medio de los ojos y dedos (y
oídos también), de mirar, tocar y explorar, satisface algunos de los deseos orales frustrados
por su objeto original. La percepción y la inteligencia extraen de esta fuente de libido su
existencia y desarrollo. La mano y el ojo conservan un significado oral durante toda la vida,
en la fantasía inconsciente y, a menudo, como hemos visto, en la metáfora consciente.
En sus trabajos El análisis infantil y La importancia de la formación de símbolos para el
desarrollo del yo. Contribuciones al psicoanálisis, Ed. Hormé, 1964 Melanie Klein adoptó
el punto de vista de Ferenezi de que la identificación (primaria), que es la precursora de la
simbolización, "surge del esfuerzo del niño por volver a descubrir en cada objeto sus
propios órganos y el funcionamiento de éstos", también el punto de vista de Ernest Jones de
que el principio de placer posible que dos objetos distintos sean equiparados debido a un
vinculo afectivo de interés. Melanie Klein demostró por medio de un claro material clínico,
cómo la función de la fantasía por el yo, y permite que las sublimaciones se desarrollen en
juego y manipulación, y construye un puente desde el mundo interno hacia el interés por el
mundo exterior y el conocimiento de objetos fisicos y acontecimientos. Su interés
placentero por su cuerpo, sus descubrimientos y experimentos en esta dirección, se ven
claramente en el juego de un niño de 3 o 4 meses. En este juego manifiesta (entre otros
mecanismos) este proceso de formación de símbolos, ligado a aquellas fantasías que, según
descubrimos en el análisis, operan en esa época. El mundo fisico externo está, en realidad,
Iibidinizado en gran parte por el proceso de formación de-símbolos.
Casi toda la sesión de asociación libre en el trabajo analítico, nos revela algo de las
fantasías que han promovido (principalmente a través de la formación de símbolos) y
mantenido el desarrollo del interés por el mundo externo y el proceso de aprendizaje del
mismo y de la que se extrae la fuerza para buscar y organizar el conocimiento de él. Es un
hecho conocido que, desde cierto punto de vista, cada ejemplo de interés por la realidad, ya
sea práctica o teórica, es también una sublimación.

26
Esto, a su vez, significa que pari passu, desde el principio se ejerce cierto grado de
"función sintética" sobre los impulsos instintivos. El niño no podría aprender, no podría
adaptarse al mundo externo (físico o humano) sin cierto grado y tipo de control e
inhibición, tanto como de satisfacción, de los impulsos instintivos, desarrollados
progresivamente desde el nacimiento en adelante.
Entonces, si las funciones intelectuales derivan del interjuego de los impulsos
instintivos primarios, necesitamos, a fin de comprender tanto la fantasía como la prneba de
realidad y la "inteligencia", considerar la vida mental corno un todo y ver la relación entre
estas diversas funciones durante todo el proceso del desarrollo. Colocarlas aparte y decir
"Esto es percepción y conocimiento, pero aquello es algo completamente diferente y no
relacionado, aquello es simple fantasía, sería no ver el significado evolutivo de ambas
funciones.
En Intellectual Growth in Young Children expuse ciertos aspectos del nexo entre
pensamiento y fantasía. De registros directos de juegos espontáneos de representación en
un grupo de niños entre 2 y 7 años, fue posible demostrar las diversas formas en que dicho
juego imaginativo --que en última instancia surge de fantasías inconscientes, deseos y
ansiedades- crea situaciones prácticas que existen conocimiento del mundo externo. Estas
situaciones pueden, a menudo, ser perseguidas o buscadas por sí mismas, como problemas
de aprendizaje y de comprensión, y conducir así a verdaderos descubrimientos de hechos
externos o a juícios y razonamientos verbales. Esto no siempre sucede ---el juego puede ser
puramente repetitivo durante largos períodos; pero en cualquier momento puede irrumpir
un nuevo campo de investigación o discusión, y cualquiera o todos los niños que toman
parte en el juego pueden lograr así dar un paso más hacia el conocimiento.
En particular, la observación ha puesto en claro que el juego espontáneo de
representación crea y fomenta las primeras formas del pensamiento "como si.;". En este
juego el niño vuelve a crear, en forma seleccionada, los elementos de situaciones pasadas
que pueden involucrar su necesídad emocional o intelectual del presente, y adapta paso a
paso los detalles a la situación presente del juego. Esta capacidad de evocar el pasado en el
juego imaginativo, parece estar estrechamente relacionada con el desarrollo del poder de
evocar el futuro en hipótesis constructivas, y desarrollar las consecuencias de los "si.,..".
Así, el juego imaginativo del niño es significativo, no sólo por las intenciones de
adaptación y creación, que cuando están bien desarrolladas sitúan al artista, al novelista o al
poeta, sino también por el sentido de realidad, la actitud científica, y el desarrollo del
razonamiento hipotético.

Resumen

El tema de este articulo puede resumirse del signiente modo:

1) El concepto de fantasía se ha ampliado gradualmente en el pensamiento


psicoanalítico. Necesita ser aclarado y desarrollado de manera explícita a fin de integrar
todos los hechos pertinentes.

2) Según las concepciones aquí desarrolladas:

a) Las fantasías son el contenido primario de los procesos mentales inconscientes.

27
b) Las fantasías inconscientes se refieren primeramente a cuerpos y representan fines
instintivos hacia los objetos.

e) Estas fantasías son, en primer lugar, los representantes psiqurcos de instintos


libidinales y destructivos; desde el comienzo de su desarrollo se elaboran también como
defensas y como realizaciones de deseos y contenidos de ansiedad.

d) Los postulados de Freud de "la realización alucinatoria-de-deseos" y su


"identificación primaria", "introyección" y "proyección" son la base de la vída de fantasía.

e) A través de la experiencia externa, las fantasías se elaboran y pueden expresarse,


pero no dependen de la experiencia externa para su existencia.

f) Las fantasías no dependen de las palabras, aunque pueden, bajo ciertas condiciones,
ser capaces de expresarse en palabras.

g) Las primeras fantasías se experiencian como sensaciones; más tarde toman la forma
de imágenes plásticas y representaciones dramáticas.

h) Las fantasías tienen tantos efectos psíquicos como corporales, por ejemplo:
síntomas de conversión, cualidades corporales, carácter y personalidad, síntomas
neuróticos, inhibiciones y sublimación.

i) Las fantasías inconscientes forman el vínculo activo entre instintos y mecanismos.


Cuando se estudia en detalle, se puede ver que toda variedad de mecanismo del yo surge de
tipos específicos de fantasías, que en última instancia tienen su origen en impulsos
instintivos. "El yo es una parte diferenciada del ello". Un mecanismo es un término
abstracto general que describe ciertos procesos mentales que son experienciados por el
sujeto como fantasías inconscientes.

j) La adaptación a la realidad y el pensamiento realista requiere el apoyo de fantasías


inconscientes concurrentes. La observación de las formas en que se desarrolla el
conocimiento del mundo externo demuestra cómo la fantasía del niño contribuye al
aprendizaje.

k) Las fantasías inconscientes ejercen una influencia continua durante toda la vida,
tanto en las personas normales como en las neuróticas; estando la diferencia en el carácter
especifico de las fantasías dominantes, en el deseo o ansiedad asociados a ellas y a su
interrelación mutua y con la realidad externa.

NOTAS DEL CAPÍTULO III

Nota....No 1

28
Como se ha señalado en muchas oportunidades, las definiciones exactas, aunque sean
urgentes, sólo son posibles en fases posteriores de la ciencia. No es posible en los estadios
iniciales.
Hay quienes defienden que las ciencias deben desarrollarse a partir de conceptos
básicos claros y bien definidos. En realidad, ni aún las ciencias más exactas comienzan con
dichas definiciones. El verdadero comienzo de la actividad científica consiste más bien en
la descripción del fenómeno y luego en la agrupación, la clasificación y la correlación. Aun
cuando se describe no es posible evitar el aplicar ciertas ideas abstractas al material del cual
se dispone, ideas que derivan de varias fuentes y que por cierto no son sólo el fruto de la
nueva experiencia. A medida que el material es elaborado, dichas ideas -que más tarde
serán los conceptos básicos de la ciencia-- son aún más indispensables. Al principio
necesariamente son inciertas, no es posible de delimitar claramente su contenido. Mientras
permanecen así, comprendemos su significado mediante repetidas referencias al material de
observación del cual parece hemos deducido nuestras ideas abstractas, pero que en realidad
está sujeto a ellas. Es decir que, estrictamente hablado, se trata de una convención; aunque
todo depende que su elección no sea arbitraria, sino determinada por las importantes
relaciones que tienen con el material empírico, relaciones que parecemos adivinar antes de
poder reconocerlas y demostrarlas. Sólo después de profundas investigaciones podemos
formular con mayor claridad los conceptos científicos subyacentes.....El proceso de la
ciencia exige una cierta elasticidad aun en estas mismas definiciones. La física nos brinda
un excelente ejemplo dado la manera en que constantemente se modifica y se altera el
contenido de esos "conceptos básicos" firmemente establecidos en forma de definiciones.
(Freud, los instintos y sus destinos).

Nota.....No 2

En esta nota incluyo todas las referencias a la literatura del desarrollo mental temprano
y a los estudios de observación de la conducta infantil, junto con comentarios sobre algunos
de éstos y de ciertos casos de conducta infantil que me han comunicado o conozco.

A. Gesell, 1) Infancy and Human growth, Mac Millan, 1928; 2) Biographies ofchild
development, Harnish Harnilton, 1939; 3) Los primeros cinco años de vida (Paidós),

M. Shirley, "The first two years". Vols. 1,II y III, University ofMiunesota Press, 1953.
(Un estudio de veinticinco niños normales).

N. Bayley, the Califomia infant scales ofmotor development. University of California


Press.

D. W. Winnicott, "The observation of infants in a set situation". Int. Jour. Of Psych,


XXII, 1941.

Merell P. Middlemore, the nursing couple, Hamish Hamilton, 1941.

Florence Goodenough, Anger in young children, University of Minnesota Press, 1931.


Goodenough entrenaba a sus colaboradores a registrar no sólo la frecuencia y distribución
en el tiempo de las rabietas sino también el contexto de las situaciones sociales y
emocionales y las condiciones fisiológicas en que ocurrían. De esta manera dilucidó, en

29
grado no alcanzado anteriormente, la naturaleza de las situaciones que originan rabietas en
niños pequeños.

C. W. Valentine, "The innate bases of fear", Journal of Genetic Psychology. Vol.


XXXVII. Repitiendo el trabajo de Watson sobre los temores innatos. Valentine concedió
tanta atención a la situación total en que se hallaba colocado el niño, como a la naturaleza
precisa del estimulo aplicado. Concluyó que el medio es siempre un factor importantísimo
en la determinación de la respuesta particular del niño a un estímulo determinado. Lo que
afecta al niño, es una situación total, no un estímulo aislado. Por ejemplo, la presencia o
ausencia de la madre puede hacer variar totalmente la respuesta del niño.

M. M. Lewis, Infant speech, Kegan Paul, 1936. Lewis no sólo hizo un registro fonético
completo del desarrollo del lenguaje en un niño desde el nacimiento, sino que también
observó las situaciones sociales y emocionales en las que se presentaban formas
particulares de sonidos articulados y de lenguaje, permitiéndonos deducir algunas de las
fuentes emocionales del impulso de desarrollo del lenguaje.

Lois Barclay Murphy, ha contribuido considerablemente a los problemas del desarrollo


social con una serie de cuidadosos estudios de la personalidad de niños pequeños y sus
relaciones sociales. Social behavior and child personality, Columbia University Press,
1937. Demostró que es inútil intentar la clasificación del conjunto de la personalidad o de
rasgos particulares como simpatía, sin tener en cuenta permanentemente el contexto del
comportamiento estudiado. La conducta social y las características personales de los niños
pequeños varian de acuerdo con el contexto social especifico. Por ejemplo, un niño está
excitado y agresivo cuando se halla presente otro niño determinado pero no cuando éste
está ausente. El trabajo de Murphy nos da numerosos atisbos de los sentimientos y
motivaciones que participan en el desarrollo de los rasgos de la personalidad del niño. Esta
autora resume su estudio de la "conducta simpática" de los niños pequeños que juegan en
grupo, de esta manera: "La conducta que constituye este rasgo depende de la relación
funcional del niño con cada situación y cuando variaciones en el status suministran una
base para una interpretación diferente de la situación en la cual el niño se encuentra, la
conducta se altera. Una gran proporción de las variaciones de la conducta infantil
discutidas, se relacionan con la seguridad del niño, en cuanto es afectada por las relaciones
de competencia con otros niños, desaprobación de los adultos o culpa y autoacusación en
relación con daños a otros niños, señalando así que la conducta simpática (como un aspecto
de la personalidad) no puede ser comprendida fuera de las variaciones del contexto en el
cual se da".

La Superintendente de una Nursery School, me comunicó un ejemplo del valor que


tiene la observación del contexto de la conducta. Observó en muchos casos que cuando un
niño de dos años se quedaba por vez primera en la escuela y se sentía solo y angustiado por
la separación de la madre y por estar en un mundo extraño, el juego que más lo aliviaba era
el "buzón", una caja en la cual a través de agujeros apropiados podia dejar caer unos
pequeños cubos, luego sacar la tapa y recobrar los objetos perdidos. De este modo el niño
podía sobreponerse a sus temores de perder a la madre, un juego en línea similar al que
describió Freud.
Otro ejemplo de la misma escuela es el de un niño de dos años y cuatro meses que en su
segundo día en la escuela estaba aterrorizado y triste. Estaba alIado de la observadora

30
sosteniendo su mano y llorando y preguntaba de vez en cuando: "¿Mamita viene? ¿Mamita
viene?". Se colocó cerca suyo una torre de cubos en una silla. Al principio ignoró los
cubos, luego cuando un niño que estaba cerca obtuvo una caja con cubos, rápidamente llevó
a esa caja toda la torre de cubos menos dos que dejó en la silla. Estos dos, uno pequeño y
otro más grande de forma triangular, los puso juntos en la silla tocándose, en la misma
posición en que estaban él y la observadora, sentada aliado de éL Luego volvió y tomó la
mano de la observadora. Pudo dejar llorar y se calmó. Cuando otro niño vino y sacó los
cubos, volvió a colocarlos en la misma posición, acariciando al pequeño cubo suave y
alegremente, luego volvió a tomar la mano de la observadora y se quedó mirando a los
otros niños jugar.
Nuevamente vemos aquí un niño que se calma a sí mismo y se sobrepone a
sentimientos de terror y pérdida mediante un acto simbólico con dos objetos materiales.
Mostró que si se le permitían colocar dos objetos (dos cubos) juntos, como él deseaba estar
con la madre, podía controlar su ansiedad y confiar en otro adulto, en la creencia que lo
ayudaría a hallar a su madre.
Estos ejemplos ilustran el hecho que se puede obtener cierto grado de insight en los
sentimientos y fantasías del niño mediante la observación de la vida cotidiana, siempre que
prestemos atención a los detalles y al contexto social y emocional de los datos.

Hazlitt, en su capítulo sobre "Retention, continuity, recognition and memory". En The


psychology ofinfancy, dice: "El juego favorito del escondite del cual el niño puede gozar
en forma adecuada desde alrededor del tercer mes, prueba la continuidad y retentiva de la
mente de los niños muy pequeños. Si las impresiones se desvanecieran inmediatamente y la
vida consciente del niño estuviera constituida por momentos totalmente desconectados
entre sí, ese juego no tendria encanto para éL Pero tenemos amplias pruebas de que en un
momento está consciente del cambio producido en la experiencia y podemos verlo
buscando lo que estaba presente y acaba de irse".
Todo el enfoque de Hazlitt de estos problemas está basado en que la memoria explicita
se forma a partir del reconocimiento temprano, es decir, "en todo proceso de percepción
que da origen a un sentimiento de familiaridad". La autora dice que; "Al hablar de la
reacción de chupeteo de un niño de un mes ante el sonido de la voz humana no se ha
supuesto que el niño reconoce las voces, es decir, que existe una experiencia consciente
correspondiente a la idea <<otra vez voces». Esta experiencia consciente puede existir o
no......Sin embargo, a medida que transcurren las semanas, se producen numerosos casos de
reconocimiento en los cuales la expresión del niño y su conducta general forman un cuadro
tan análogo al que acompaña a la experiencia consciente de reconocimiento en los estadios
ulteriores que es dificil resistirse a deducir que el niño está reconociendo en el verdadero
sentido de la palabra. En las descripciones de los niños de más de ocho semanas se los
muestra perturbados por los extraños y tranquilizados por los rostros familiares".
Hazlitt sostiene que también existe el juicio, por ejemplo en las respuestas adaptativas
del niño en los meses tercero y cuarto. Hazlitt no duda que las reacciones más tempranas
del niño presentan las cualidades rudimentarias de las cuales se desarrollarán la memoria, la
imaginación, el pensamiento, etc. Dice que: "Otro argumento en favor de la opinión que
sostenemos, de que el juicio está presente en una época muy temprana, es que la expresión
de sorpresa ante los estímulos que no son sorprendentes por su intensidad sino por diferir
en algo de su aspecto habitual, es bastante común a los seis meses y se presenta a veces
mucho antes".

31
Esta ley de continuidad genética opera en otro campo importante: el de las relaciones
lógicas. Los estudios experimentalesde Hazlitt (Children's thinking, 1930) y otros, han
demostrado que el niño puede comprendery actuar según ciertas reacciones lógicas (tales
como la identidad, excepción, generalización, etc.), mucho antes de que pueda expresar
estas relaciones en palabras. Y es capaz de comprenderlas en términos simples y concretos
antes de apreciarlas en forma más abstracta. Por ejemplo,puede actuar según las palabras
"todo.....pero no...." cuando aún no comprende la palabra "excepto"; igualmente comprende
y actúa según la palabra "excepto" cuando todavía no puede usarla.
M.M. Lewis, "The beginuingof reference to past and future in a child S speech", British
<

Jour. Ed. Psy. VII, 1937, Y "The beginuing and early functions of questions in a child's
speech", B. J. Ed. Psy. VIII, 1938.
Baldwin, "Canoas of genetíc logic", Thought and things, or genetíc logic.

Nota N03

"El sistema lnc. contiene las catexias concretas de los objetos, o sea las primeras y
verdaderas catexias de objeto. El sistema Prec. nace a consecuencia de la sobrecatexia de
esta idea concreta vinculándolacon las representaciones verbales de las palabras a ella
correspondientes. Habremos de suponer que estas sobrecatexias son las que traen consigo
una más elevada organizaciónpsíquica y hacen posible la sustitución del proceso primario
por el proceso secundario, dominante en el sistema Prec", (Lo inconsciente, Obras
Completas, tomo IX, pág. 161).

Nota.....N04

"Una niña de dos años y nueve meses fue tratada por dificultadesen la alimentación.
Comía muy poco - siemprepersuadida por sus padres- pero en sus juegos y fantasías en
el análisis, y también en su casa mordía continuamente. Entre otras cosas pretendía ser un
perro que mordía, un cocodrilo, un león, unas tijeras que podían cortar tazas, una maquina
de picar came y una maquina para pulverizar cemento. Su historia de alimentaciónera
peculiar. Se la destetó en la primera quincena porque no mostró interés por el pecho y no
mamaba. Dormía cuando se la amamantabay rechazaba el pezón no con mucho barullo,
sino dando simplemente vuelta la cabeza. La dificultad parece haberse originado tan sólo en
la criatura, pues la madre segregaba una buena cantidad de leche; más aún había
amamantado a una criatura mayor exitosamentey quería también amamantar a ésta. Como
no observé el amamantamiento no puedo decir si sólo se trataba de simple inercia o, como
presumo, enmascarabairritabilidad. Lo que era bien claro era que el bebé no quería mamar,
y que esas dificultadesse continuaroncuando se lo alimentócon mamadera o cucharita y
taza. La cuestión es que si bien nunca había mamado el pecho adecuadamente, ni tampoco
lo había "atacado", tenía feroces fantasías de morder. ¿Qué otro fundamento físico puede
considerarse sino los sentimientosque la perturbabancuando tenía hambre?" (M.P.
Middlemore, the nursing couple, Harnish,Hamilton, 191).

Nota.....No 5

Scupin registra un ejemplo (de su propio hijo de once meses y medio) que ilustra la
interpretación de la realidad observada en funciónde la fantasía, originada en la propia vida
instintiva primaria del niño. "Cuando nosotros (sus padres) nos hallábamos peleando en
32
broma, él profirió bruscamente un grito salvaje, Para probar si era el ruido lo que había
asustado repetimos la escena en silencio: el niño miró a su padre con horror, luego estiró
sus brazos vehementemente hacia la madre y se apretó afectuosamente contra ella. Daba
toda la impresión de creer que su madre era atacada y su grito era sólo expresión de su
e
temor simpático". ( ítado por W. Stem, en Psychology of childhood.)
Un colega observó el caso de un niño en su segundo año que se tranquilizaba con la
prueba ocular de que sus padres no se peleaban. Este niño sufría frecuentes ataques de
ansiedad, cuya causa no se comprendía y ninguno de los padres podía consolarlo. Sus
caricias y palabras de consuelo no calmaban su ansiedad. Pero encontraron, al principio
casualmente, que cuando se encontraba así, su ansiedad desaparecía inmediatamente si
ellos se besaban entre sí. Debe deducirse por lo tanto que la ansiedad estaba vinculada con
el temor de que sus padres riñeran y de que sus relaciones sexuales fueran mutuamente
destructivas, calmándose la misma y tranquilizándose el niño por la demostración visible de
que podían amarse y ser amables entre sí en su presencia.

Nota.....No 6

Freud escribe más extensamente: "Al denominar a uno de los procesos psíquicos del
aparato psíquico proceso primario no lo hice sólo por consideración a su status y función,
sino porque también tomaba en cuenta las relaciones temporales realmente involucradas.
Según nuestros conocimientos no existe ningún aparato psíquico regido solamente por el
proceso primario, que en este sentido seria una ficción teórica, pero es al menos verdad que
el proceso primario existe en el aparato psíquico desde el comienzo, mientras que el
proceso secundario sólo toma forma gradualmente en el curso de la vida, inhibiendo y
oscureciendo al primario, aunque tal vez sólo obtenga el control completo del mismo en la
juventud. Debido a esta organización tardía del proceso secundario la esencia de nuestro
ser, constituida por impulsos de deseos inconscientes, sigue siendo algo que no puede ser
comprendido o inhibido por el preconsciente y su desmembramiento está restringido de una
vez por todas, indicando las vías más apropiadas para los impulsos de deseos originados en
el inconsciente....."

Nota No?

Como díjo el doctor Adrián Stephen en la discusión sobre este trabajo en la British
Psychoanalytical Society en 1943: "Volviendo a los escritos de Freud: en el comienzo de su
Una teoría sexual y otros ensayos, describe a los instintos con fines y objetos. Fin es el
termino para la conducta que nos impele adoptar un instinto, por ejemplo la relación sexual,
y objeto es la palabra para la persona con la que tenemos esa relación sexual. O bien comer
es el fin de un instinto y la comida es el objeto. En este pasaje Freud pensaba obviamente
en casos en los que el objeto es un objeto concreto, pero pienso que hubiese estado de
acuerdo, como creo que todos nosotros estamos, en que el objeto puede ser imaginario o si
ustedes quieren, fantástico".
Por supuesto, todos sabemos que las fantasías están basadas en recuerdos, recuerdos de
satisfacción y frustración, etc. y a medida que crecemos y nuestros instintos evolucionan y
nuestros recuerdos son más numerosos y variados, sin duda nuestras fantasías cambian
considerablemente en complejidad y variedad de contenido. Pero es dificil suponer que los
impulsos instintivos aun en un pequeño bebé, no están acompañados de ciertas fantasias de

33
su satisfacción. Suponeresto significa suponerque un bebé puedetener un deseo, sin
desear nada -y pienso que desearalgo implica fantasear la realización de ese deseo...
"Todos sabemos lo que es tener sed. Cuandoestamossedientos tratamos de obtener
algo para beber y probablemente tenemos fantasías conscientes e inconscientes sobre lo que
desearnos beber y cómo obtenerlo. Podemos entonces describirnuestros procesospsíquicos
de dos maneras. Podemosdecir que queremos una bebida o que queremos calmar nuestra
sed. En el primer caso estamosdescribiendo una fantasía sobre el objeto, en el segundo
nuestro fin de reducir la tensión instintiva. En realidad estamos empleando palabras y
conceptosdistintos para describirun mismohecho. Lo que deseamos no es tan solo la
bebida o tan solo calmar nuestrased. Lo que deseamos es la bebida que calma nuestra sed,
y nuestra fantasia es que obtenemos esa bebida y afirmaresto no significanegar la
importancia del placer.
"La fantasía y el impulsode obtenerplacer no son dos entidades psiquicas separadas,
aunque sea útil a veces separarlas conceptualmente, son dos aspectos de un mismo proceso
psíquico...."

Nota.....No 8

Freud escribe: "...y aquí sentimos que también nosotros podríamos tomarnos Ricardo;
que ya lo somos aunqueen pequeña escala. Ricardo es una gigantesca magnificación de
esta faz que tambiénhallamos en nosotros. Todos nos creemos con derecho a guardar
rencor a la naturalezay al destino por nuestros infortunios hereditarios o infantiles: todos
reclamamos unas compensaciones por las mortificaciones que tempranamente debió
soportar nuestro narcisismo, nuestro amor propio. ¿Por qué no nos dio Natura los dorados
bucles de Balder, la fuerza de Sigfrido, la frente del genio, las nobles facciones del
aristócrata? ¿Por qué hubimos de nacer en un cuarto burgués, y no en un castillo real? Por
cierto que la belleza y la distinción nos sentaríantan biencomo a quienes por ellas
envidiamos".

Nota.....N09

" ..no hay que tomar la diferencia entre el yo y el ello en un sentido demasiado estricto,
ni olvidar que el primero es unaparte del segundo especialmente modificada". Asimismo,
"originariamente, desde luego, todo era ello; el yo se desarrolló a partir del ello, por acción
de la continuainfluenciadel mundoexterior. En el curso de este lento desarrollo, cierto
material del ello pasó al estado preconsciente y fue así incorporado en el yo".

Nota....N 10

El doctorBrierley ha escrito: "....La existenciade fantasías de objeto intemalizado no


contradicela hipótesisde las huellasmnémicas, ya que los recuerdos y las fantasías tienen
un origen común en dichas huellas. Todaslas imágenesson imágenes mnémicas,
reactivaciones de la experiencia pasada. Se ha sugerido que, simplificado artificialmente, el
concepto de objeto bueno intemalizado es la concepción de una fantasía inconsciente que
gratifica el deseo de la constante presenciade la madre bajo la forma de la creencia en que
la madre está materialmente dentro del niño. Esta fantasia inconsciente ayudaría al niño a
observar el recuerdo, consciente de su madre, durante ausencias temporales, aunque podría
fracasar si intentarasalvar una ausencia prolongada. El recuerdo que tiene de su madre un
34
niño de dos años no es un sistema simple, sino la resultante de dos años de vida con ella. El
recuerdo consciente será la parte accesible de un sistema-madre inconsciente, más extenso,
que tiene sus raíces en la más temprana infancia".

DESARROLLOS EN PSICOANÁLISIS

(1928) "Note om a Dream", 1 J. Psa., IX


(1929) "Situaciones infantiles de angustia reflejadas en una obra de arte y en el
impulso creador". Contribuciones al psicoanálisis, Ed. Hormé, 1964.
(1929) "La personificación en el juego de los niños". Contribuciones al
psicoanálisis, Ed. Hormé, 1964
(1930) "La importancia de la formación de símbolos en el desarrollo del Yo".
Contribuciones al psicoanálisis, Ed. Hormé, 1964
(1931) "Una contribución a la teoria de la inhibición intelectnal". Contribuciones
al psicoanálisis, Ed. Hormé.
(1932) El psicoanálisis de niños, Ed. Hormé, 1965
(1935) "Una contribución a la psicogenesis de los estados maniaco-depresivo".
Contribuciones al psicoanálisis, Ed. Hormé, 1964
Payne, S.: (1935) "A conception el feminity". British Journal ofMedical
psychology, XV.
Riviére, J.: (1935) "The negative therapeutic reaction". J.I. Ps-A., XVII.
Schmideberg, M.: (1930) "The role ofpsychotic rnechanisms in cultural development", IJ.
Ps-A., XI
(1931) "A contribution to the psychology ofpersecutory ideas", IJ. Ps-A., XII.
(1933) "Sorne unconscious mechanisms in pathological sexnality", IJ. Ps-A., XIV.
(1934) "The play-analysis ofa three-year-old girl", IJ. Ps-A., XVI.
(1935) "The psycho-analysis of asocial children", IJ. Ps-A., XVI. Searl, M. N.:
(1929) "The flight to reality", II. Ps-A., X.
(1929) "Danger-situations ofthe immature ego",!.J. Ps-A., X.
(1930) "The roles of ego end libido in development", IJ, Ps-A., XI.
(1932) "A note on depersonalization", IJ. Ps-A., XIII.
(1933) "The psychology ofscreaming", IJ. Ps-A., XIV.
(1933) "Play, reality and aggression", !J. Ps-A., XIV.
(1933) "A note on symbols and early intellectnal inhibition",!J. Ps-A., XIV.
Share, E.: (1930) "Certain aspects of sublimation and delusion", IJ, Ps-A, XI.
(1935) "Unconscious determinants in the sublimation of pure art and pure
science", !J, Ps-A., XVI.
Stephen; K.: (1934) "Introjection and projection, guilt and rage", British Journal of
Medical Psycoloy, XIV.

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