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Se Denomina Plantas Medicinales A Aquellas Plantas Que Pueden Utilizarse

MEDICINALES

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Se Denomina Plantas Medicinales A Aquellas Plantas Que Pueden Utilizarse

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Se denomina plantas medicinales a aquellas plantas que pueden utilizarse, enteras o por partes

específicas (hojas, flores, frutos, cortezas, tallos o raíces), para tratar enfermedades de personas o
animales. La acción terapéutica (alivio o mejora), se debe a substancias químicas
llamadas principios activos. El uso de las plantas en la medicina tradicional se
remonta a tiempos prehistóricos, pero la ciencia actual ha permitido identificar,
aislar y producir cientos de principios activos para la elaboración de fármacos
utilizados en el tratamiento de diversas enfermedades. Sin embargo, el uso
tradicional de plantas medicinales aún persiste, especialmente en sociedades
poco industrializadas con dificultades de acceso a medicamentos. Así, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) coordina una red para incentivar el uso
seguro y racional de la medicina tradicional, debido a que, en su mayoría, no toda
la planta medicinal suele ser benéfica al organismo, o simplemente el principio
activo debe de ser dosificado minuciosamente.1 La planta medicinal suele
prepararse de diferentes formas, en la medicina tradicional se utilizan en
infusiones, cocidas, en cataplasmas o en ensaladas para consumo directo. La
tecnología farmacéutica permite la aplicación de ciertos extractos de plantas
medicinales en presentaciones tipo cápsulas, comprimidos, cremas y jarabes.

El uso de remedios de origen vegetal se remonta a la época prehistórica, y fue una


de las formas más extendidas de medicina, en la que virtualmente todas las
culturas conocidas tienen evidencias del uso medicinal de algunas plantas. Si
bien, el uso de especies vegetales con fines terapéuticos es muy antigua, en un
principio estuvo ligado a la magia, cada población construyó sus creencias en un
intento de comprender su medio inmediato, algunas culturas hasta el día de hoy
conservan estas creencias y la ciencia ha venido a explicar críticamente cada
planta cada extracto, cada fórmula, hallando precisamente los principios activos
responsables de la actividad biológica. La industria farmacéutica actual se ha
basado en los conocimientos científicos modernos para la síntesis y elaboración
de algunas moléculas farmacológicas análogas a las presentes en ciertas
especies vegetales, y que muchas sustancias derivadas forman parte de los
principios activos de medicamentos modernos, como la célebre aspirina.

Además, el proceso de verificación científico ha ayudado a encontrar este tipo de


moléculas en varias especies vegetales usadas tradicionalmente como plantas
medicinales, explicando ciertas propiedades terapéuticas de éstas, junto con
descubrir compuestos que pueden servir como base para el desarrollo de nuevos
medicamentos para distintas aplicaciones. Muchos de los fármacos empleados
hoy en día como el opio, la quinina, la aspirina o la digital replican sintéticamente
o aíslan los principios activos de moléculas iguales presentes en remedios
vegetales tradicionales usados incluso en épocas prehistóricas, aun sin
conocimiento de sus principios activos. Su origen persiste en las etimologías
como el ácido salicílico, así llamado por extraerse de la corteza del sauce (Salix
spp.) o la digital, de la planta del mismo nombre.

El consumo de plantas medicinales ha ido en aumento en los últimos años en todo


el mundo y es frecuente su empleo en combinación con medicamentos prescritos
por los médicos. Está extendida la falsa creencia de que los productos elaborados
con base en plantas son inocuos e incluso ventajosos por su supuesto carácter
"natural", un razonamiento poco compatible con el hecho de que su efecto
terapéutico se achaque a su contenido en principios activos con actividad
farmacológica. Esta falsa percepción se basa en la tradición de su uso en lugar de
en estudios sistemáticos que evalúen su seguridad, que por lo general no existen.
Sin estos estudios, únicamente pueden ser detectados aquellos riesgos evidentes,
muy frecuentes y de ocurrencia inmediata. Tóxicos y venenos, como pueden ser la
cicuta, el cianuro, las toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión,
son productos tan naturales como la miel de abeja.

Como cualquier medicamento, las plantas pueden provocar reacciones adversas,


intoxicación por sobredosis o interacciones perniciosas con otras sustancias. Se
han descrito interacciones de relevancia clínica entre plantas y medicamentos, por
lo que resulta imprescindible comunicar al médico el consumo de preparados
naturales. Es necesario el mismo control médico estricto con las plantas
medicinales que con los medicamentos de síntesis.

Importancia de las plantas medicinales

Las plantas medicinales son muy importantes porque ellas le brindan al ser
humano una posibilidad de poder tener en ellas una curación a miles de
enfermedades que podrían ser mortíferas si no se curan, ni se a tienden a tiempo
cada planta dependiendo sus características y las sustancias de las cuales nos
benefician suele tener la solución para una molestia, o enfermedad que
poseamos, como es el caso algunas sirven para controlar las menstruaciones muy
abundades, mordidas de serpientes, los males de gargantas, parar fortalecer la
vista o la vista . el bledo es una planta que permite la sanación de estos
malestares con tan solo coger sus hojas amasarlas y cocinarlas.
Las platas medicinales son importantes también porque actúan como analgésico
en caso de dolores medianos, como antiasmático, como laxante suaves,
bactericida en infecciones, como es el LLANTEN
Las plantas medicinales sobre todo son muy importantes porque nos ofrecen una
medicina sana y natural, que hace posible de una forma confiable y segura la cura
de muchos males que van en contra del ser humano. para algunas plantas
medicinales como el matarraton sirve para bajar la fiebre por medio de los baños
frescos que ofrece esta planta. el sauco es amargo por naturaleza pero es un
sanador de los mejores permite la cura de dolores de estómago, es refrescante
como fresco con limón, y también sirve para sanar el mal de ojo.
desde que el hombre tuvo la posibilidad de conocer las funciones curatorias de
muchas plantas han sido de gran ayuda para la medicina como para las personas
que se caracterizan por realizar trabajo cuyo fin sea la medicina natural sin
químicos para el beneficio del ser humano.
las plantan han existido desde hace mucho tiempo pero su poder curatorio se
viene trabajando desde la antigüedad desde nuestros antepasado por que
inclusive ellos son quienes han permitido que estas técnicas se mantengan
presentes hoy en nosotros.
Para todos es un beneficio que estas plantas existan pero mejor aunque hayamos
podido encontrarles un uso que servirán en muchos momentos que se necesiten.
Y ojala estas técnica se mantenga vigente no solo por las generaciones siguientes
si no por lo siglos de los siglos, y que hagan posible que se puedan salvar muchas
vidas por la utilización adecuada de cada una de las plantas de las que se
requiera su uso.

¿Dónde se encuentran los principios activos de las plantas medicinales?

Los principios activos de las plantas medicinales pueden encontrarse en


toda la planta, aunque, generalmente, las raíces y la corteza presentan los niveles
más altos. Flores, semillas o frutos son también partes que contienen muchos de
ellos. Estos principios pueden variar en una misma especie y en una misma planta
de acuerdo a muchos factores: época del año, características del suelo, clima, etc.

La medicina moderna, ha conseguido determinar los principios activos de


las plantas medicinales, pero la capacidad de la moderna industria química de
producir estos principios sin la ayuda de las plantas no supone negar la
importancia que estas tienen y seguirán teniendo en el futuro.

Se cree que un 25 % de las medicinas actuales contienen algún principio activo


que proviene directamente de las plantas medicinales.

Principios activos de las plantas medicinales

Para que las plantas medicinales nos proporcionen sus efectos debemos
extraerles aquellos componentes que contienen sus principios activos.

Existen plantas medicinales que pueden tomarse directamente, consumiéndolas


como un alimento más, y no precisan de ninguna preparación especial. Podríamos
decir que se trata de alimentos con propiedades medicinales. Así, por ejemplo,
para asimilar el licopeno contenido en el tomate no hace falta más que realizar una
ensalada. Con ello el organismo será capaz de apropiarse de este componente
que tan bueno resulta para luchar contra el cáncer sin necesidad de hacer nada
más. Lo mismo podríamos decir de la zanahoria, los ajos, los higos , las coles,
cebolla, etc.

Otras plantas pueden mezclarse con los alimentos, aportándoles su peculiar sabor
y dándoles, al mismo tiempo, sus propiedades medicinales. Pueden utilizarse
frescas o secas ,y espolvorearlas sobre la comida. Dentro de estas tendríamos
hierbas aromáticas como el romero, la menta, el orégano, la verdolaga, el hinojo,
pimienta, etc.

Aparte de estos casos, la mayoría de las plantas medicinales deben someterse a


un proceso que sea capaz de extraer sus propiedades medicinales (principios
activos), para que puedan ser absorbidas por nuestro organismo.

Entre las distintas formas que existen de extraer estas propiedades a la planta o
de preparar la misma, debemos destacar las siguientes:

Tisanas, infusiones, maceraciones, decocciones, cremas, jarabes, baños,


compresas frías o calientes, gargarismos, jugos, cataplasmas, etc. etc.
Preparación de las hierbas

En primer lugar, hay que saber que se deben tomar dos infusiones al día; una por
la mañana en ayunas y otra por la noche antes de acostarse.

Otra cosa muy importante es que las hierbas no deben hervir nunca y se deben
endulzar con miel o con cualquier otro endulzante natural.

Se puede hacer de dos formas, preparando las dos infusiones a la vez, o


independientemente cada una de ellas.

Si queremos preparar las dos infusiones a la vez, podemos hacerlo de la forma


siguiente:

* Se toma una cantidad de agua correspondiente a un tazón de desayuno (25 cl.


aprox.),

Se pone a hervir y cuando hierva el agua, se retira del fuego y se le añade una
cantidad de producto correspondiente a una cucharada sopera.

* Se deja reposar, tapando el recipiente durante unos tres minutos; se cuela y a


continuación se divide en dos partes, que tomaremos como hemos dicho
anteriormente; una por la mañana y otra por la noche; calentándola antes de
tomarla.

Si queremos preparar las infusiones inmediatamente antes de tomarlas,


actuaremos de la misma forma que hemos descrito para las dos a la vez; pero
como es lógico, reduciendo a la mitad tanto la cantidad de agua como del
producto. (Esta forma es la recomendada)

Medicina natural vs medicina química

¿Qué es mejor?, lo natural o lo químico. La dificultad estriba en que ambas


posturas ofrecen excelentes propuestas de sanación para las diversas dolencias
existentes. De esa manera es necesario partir del conocimiento de las
características de cada una y los efectos de su aplicación.
En primer lugar, la revolucionaria medicina “química” es la que se sustenta a
través de investigaciones y experimentos científicos para tratar determinado
problema objetivamente e inducir un alivio casi al instante o en un corto periodo de
tiempo. Al contrario, la medicina natural o tradicional, utilizada mucho antes de que
apareciera la ciencia, se vale fundamentalmente de elementos orgánicos como
plantas, raíces etc., de las cuales se preparan brebajes, pastillas, lociones y una
amplia diversidad de productos para curar distintas enfermedades su función
principal dar solución al problema o curar determinada enfermedad.

La Naturaleza nos aporta cantidad de productos que nos ayudan a combatir el


problema, sin perjudicar nuestro organismo. Lo único que se le podría considerar
en contra es la lentitud de su efecto en la persona; quizás no sea tan rápida y
eficaz al instante, pero es más saludable que la medicina química. Pues en ésta
los productos químicos usados curan una dolencia, pero perjudican otros órganos
sensibles de nuestro cuerpo, de ahí que su uso prolongado no es muy
recomendable.

Por otro lado, y a pesar de que muchos enfermedades se pudieren tratar con
algún remedio natural, hasta hoy día la medicina convencional o química ha sido
la respuesta de muchísimos problemas de salud. Mucha gente asiste al médico y
no da una oportunidad a los remedios naturales, porque argumentan entre otras
que su curación es muy lenta y necesita del refuerzo de la medicina convencional.
Pongamos por caso que a una persona le duele la cabeza, ¿sería mejor darse un
masaje en las sienes y ponerse una bolsa de hielo en su cabeza? o ¿sería
preferible ir a la farmacia y comprar una aspirina?

Después de muchos años de investigación, algunos expertos en la materia han


llegado a la conclusión de que muchos remedios naturales son excelentes para
mejorar enfermedades tales como la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto.

Estos tratamientos actúan con eficiencia sobre el mal y muchas veces pueden
controlar la enfermedad evitándole el tener que tomar medicamentos que podrían
causarle efectos secundarios.
La industria farmacéutica y la medicina natural

PREGUNTA.- El corporativismo es el cáncer de esta sociedad y mientras sigamos


creando vasos sanguíneos para alimentar la ambición de unos y tapar los errores
de otros no podremos evitar la muerte de nuestro orden social actual.
Sinceramente creo que estamos ya en fase metastásica. Ciego está el que crea
que no le afectará porque está en el 'ajo'.

Lo cierto es que las sustancias sintetizadas para poderlas patentar y cobrar por
ellas no han demostrado ser más efectivas que tomadas de forma natural. ¿Por
qué nadie mide si el consumir té verde o ajo, o los productos antiangiogénicos por
naturaleza ralentizan de igual modo que los medicamentos patentados?

¿Por qué los que tienen la posibilidad al menos de sembrar la duda en el lector,
informando de todo el negocio económico que se mueve detrás, no lo hacen? Ya
son tres los premios Nobel que han dicho que a las farmacéuticas lo que les
interesa es cronificar las enfermedades y no curarlas, ¿cuándo van a hablar desde
el conocimiento de esta realidad, en vez desde la absoluta inopia?

RESPUESTA.- Si no me equivoco en mi interpretación, la tesis de la pregunta


vendría a ser: los baratos tratamientos naturales son tan eficaces como las caras
medicinas, pero los intereses económicos farmacéuticos internacionales nos lo
ocultan para proteger sus intereses económicos.

Para empezar, discrepo de la denominación 'natural' como contraria a la medicina


científica. No hay que suponer que una sustancia sea necesariamente mejor por
ser natural que por ser artificial o sintética. Al fin y al cabo, la cicuta, el cianuro, las
toxinas de las setas venenosas y el veneno de escorpión son productos tan
naturales como la miel de abeja. Por otro lado, precisamente en el campo de la
oncología, la mayor parte de los medicamentos que hemos venido empleando han
sido obtenidos de la naturaleza; de bacterias, hongos, plantas, minerales o,
incluso, animales.
La propia radiación fue descubierta observando las propiedades naturales de
minerales como el uranio o el curio. El procesamiento industrial farmacéutico se
ocupa de aislar el principio activo, purificarlo y concentrarlo de modo que se pueda
alcanzar una dosis eficaz; garantizar que el preparado está libre de contaminantes
y productos nocivos; prepararlo de la mejor manera posible para que el organismo
lo absorba; y distribuirlo para que llegue a la mayor cantidad de enfermos. ¡Ah...! Y
cobrarlo. Pero dejo eso para un poco después.

Sintetizados en el laboratorio

Es verdad que muchos medicamentos ya son sintéticos, es decir, fabricados en el


laboratorio en lugar de extraídos de la naturaleza. Algunos de ellos han nacido en
una probeta desde el principio. Otros, en cambio, son los productos naturales de
toda la vida pero elaborados industrialmente porque resulta más rápido o barato,
para evitar esquilmar las plantas de las que antaño se extraían (hacía falta talar
unos cien tejos para obtener un solo frasco de paclitaxel, un quimioterápico que
hoy se sintetiza en el laboratorio). O, simplemente, porque sólo mediante
procedimientos industriales es posible producir la cantidad de fármaco necesaria
para abastecer al mercado.

Los lectores más mayores recordaran las terribles historias de los extremos a los
que había que llegar para obtener penicilina del mercado negro en los primeros
tiempos de los antibióticos, cuando aún no se sabía sintetizar y se obtenía
directamente de los hongos penicillium.

Y todo esto a cambio de un buen precio, claro; que las empresas farmacéuticas no
son ONGs. Nuestro corresponsal no descubre gran cosa al referirse al 'negocio
económico' que se mueve detrás de los medicamentos, pues las compañías
farmacéuticas no pretenden ser otra cosa que justamente eso; un negocio.
Negocio en el que, siguiendo las reglas de la economía de mercado, unas
empresas compiten con las otras por colocar en el mercado su producto de la
manera más ventajosa posible.

Cierto que las farmacéuticas harán lo que esté en sus manos por presentar
persuasivamente las bondades de su producto, usarán la publicidad y el marketing
hasta donde se lo permita la legislación de cada país, e intentarán, en la medida
de lo posible, que los inconvenientes de sus medicamentos pasen desapercibidos.
Pero, no se preocupe, que ya se encargan las empresas competidoras de sacar a
la luz los trapos sucios, de cada fármaco, igual que en cualquier otro sector de la
economía.

El mercado de la competencia

Al final, sucede en el ámbito farmacéutico algo semejante a lo observado en


cualquier otro, la electrónica, los automóviles o el que usted prefiera; que suelen
ser los mejores productos los que consiguen imponerse y resultan más rentables a
largo plazo. Lo primero que aprende un aprendiz de industrial farmacéutico es
que, si quiere ganar mucho mucho dinero, necesita una medicina buena de
verdad.

Sería fantástico que alguien tomara cartas en el asunto y se dedicara a investigar,


descubrir, producir y distribuir a precio de coste medicamentos igual o más
eficaces que los que las farmacéuticas nos venden a precio de oro. Sí, pero...
¿quién es ese alguien? Organismos de implantación mundial con los bolsillos
suficientemente profundos existen; desde el Vaticano hasta Médicos sin Fronteras,
desde la OPEP hasta Oxfam, desde el FMI hasta Microsoft... pero nadie parece
demostrar mucho interés de momento.

La experiencia de la URSS es reveladora; laboratorios bien dotados, científicos


bien formados, planificación central, una filosofía humanista de respaldo, décadas
de tiempo... ¿Cuántos medicamentos para bien de la humanidad han quedado tras
la debacle del comunismo? Se pueden contar con los dedos de una mano. Se
agradecen las ideas, pero, de momento, sólo la industria farmacéutica levanta la
mano.

Pero quizá no nos hagan falta medicinas. Puede que todo lo que necesitemos
esté... ¡en el supermercado! Sin duda, existen sustancias antiangiogénicas en
alimentos y productos naturales, como los que se mencionan en la pregunta, y en
muchos otros. Pero no es cierto que el consumo alimentario de este tipo de
sustancias sea, en absoluto, equiparable, a la administración farmacológica. Se
argumenta, a menudo, lo que plantea el internauta: que no se investiga porque no
interesa. Bueno, no le interesará a las multinacionales farmacéuticas... ¡pero,
desde luego, los productores de té no le harían ascos a la idea que su infusión
fuese anticancerígena!
Mire como se han apuntado al carro de la salud los productores de aceite de oliva
de todo el mundo apenas la investigación científica les ha dado pie, y sin que las
farmacéuticas que venden píldoras contra el colesterol hayan podido evitarlo. Por
cierto, que la industria multinacional del té se puede tratar de tú a tú con la
farmacéutica en capitalización y beneficios. Lo cierto es que sí se investiga en
estos asuntos, y mucho, pero quien tiene el prejuicio de que no se hace está tan
convencido de ello (por eso se llama pre-juicio) que ni se molesta en contrastarlo.

Búsquedas en internet

Animo a los internautas a que se dirijan a la página del PubMed. Es el buscador


universal de artículos científicos sobre temas de medicina y salud. Todas las
publicaciones científicas sobre medicina están ahí, y no hace falta ser médico, ni
registrarse siquiera. Cualquiera puede comprobar por sí mismo qué se investiga y
qué no. Tecleen 'Green Tea' (té verde en inglés) en el campo de búsqueda y...
¡3.628 artículos científicos publicados al respecto en la noche del 8 de marzo,
cuando escribo esto!

Bueno, no es que se pueda decir que no haya investigación al respecto. Si escribo


bevacizmab (el más conocido de los antiangiogénicos producidos por la industria
farmacéutica) recibo de vuelta 3.608 artículos publicados. 'Green tea' y cáncer
ofrece la nada despreciable cifra de 1.352 artículos aparecidos en buenas revistas
(hace falta un determinado nivel de calidad para que una publicación científica se
índice en PubMed). Incluso la ya muy específica combinación de los términos
'Green tea' y 'antiangiogenic' (antiangiogénico en inglés) nos proporciona 86
artículos. El equivalente a un volumen de unas 500 páginas; suficiente material de
lectura con el que entretenerse en espantar prejuicios.

Desde luego, la mayoría de estos artículos son tan técnicos que no están al
alcance de la mayoría de las personas (incluso de muchos médicos no
especialistas en el asunto), amén de que muchas de esas revistas requieren de
una suscripción para acceder a sus contenidos (¡de nuevo el Mercado, ay ay ay!).
¿Ha de renunciar, pues, el lector curioso a aquilatar la evidencia por sí mismo, a
permanecer en esa absoluta inopia a la que se alude en la pregunta?
En absoluto; internet tiene algo a su medida. El Memorial Sloan Kettering de
Nueva York (EEUU) es el centro de cáncer más afamado del mundo, uno de esos
lugares donde se produce la ciencia que, algo más tarde, facturarán las
farmacéuticas bajo la forma de píldoras y viales. A pesar de ello, cuenta desde
1999 con un centro de Medicina Integrativa, dedicado a la investigación de
tratamientos complementarios y alternativos. Su página web es ejemplar.

Allí pueden encontrar, actualizada al día y en lenguaje llano, la evidencia científica


acerca de centenares de productos naturales, ordenados alfabéticamente (¡y
gratis, ahora sí!). Es verdad que está en inglés, pero los traductores automáticos
hacen buenas aproximaciones hoy día. ¿El ajo?. Pues vamos a la G de Garlic (ajo
en inglés) y 30 artículos de la mejor calidad (actualizados a noviembre de 2009),
resumidos para usted, con toda la información sobre los efectos reales y
supuestos, el mecanismo de acción y los posibles beneficios del ajo.

En resumen, puede que muchos de los medicamentos contra el cáncer de los que
disponemos hoy día no sean como para echar cohetes, demasiado caros y
excesivamente promocionados por las multinacionales farmacéuticas. Pero, por
desgracia para todos nosotros (los médicos y nuestros seres queridos contraemos
enfermedades graves como todo quisque), los productos naturales no nos
resuelven esta papeleta de momento. No lo suponemos, sino que lo sabemos
gracias a un conocimiento arduamente adquirido y perfeccionado día a día merced
al trabajo científico. Un conocimiento que sí existe y que está, hoy día, al alcance
de todo el mundo. Aunque no sin algo de esfuerzo.

¿Por qué elegir la medicina natural en lugar de la tradicional?

la marca de suplementos naturales elegida por los hispanos, apoya la la medicina


natural como la forma más antigua de atención médica, capaz de mejorar la salud
del hombre. También respeta los logros de la medicina tradicional, aunque se ve
obligada a informar que, actualmente, provoca 15.000 muertes por mes, sólo en
Estados Unidos.

A lo largo de los últimos años, muchas personas se han alejado del uso de
medicamentos recetados y han depositado su confianza en los remedios
naturales. Este fenómeno puede ser explicado citando dos hechos relevantes: La
medicina natural es la forma más antigua de atención médica y nunca ha dejado
de brindar beneficios a la salud del hombre. Los tratamientos médicos son la
tercera causa de muerte en Estados Unidos y provocan 15.000 fallecimientos por
mes. Entonces, ¿por qué las personas no optan por el consumo regular de
suplementos naturales?

Según la FDA y la ley de Estados Unidos, sólo las drogas farmacéuticas pueden
ofrecer tratamientos y prevención. Por tal motivo, cada producto natural vendido
en Estados Unidos porta una leyenda que dice que no fue aprobado por la Food
and Drug Administration, ni sirve para tratar, curar o prevenir una enfermedad.

Más allá de que la ley no contemple su eficacia, los productos naturales funcionan
porque contienen la dosis y combinación justa de ingredientes naturales y
poderosos, capaces de ofrecer resultados seguros.

Los datos científicos actuales definitivamente apoyan el uso de suplementos


naturales y, no sólo han demostrado que la medicina tradicional NO ES EL ÚNICO
modo de tratamiento eficaz, sino que han dejado al descubierto su costado más
oscuro.

"La tercera causa de muerte en Estados Unidos, según el Jornal de la Asociación


Americana de Medicina, son los tratamientos médicos. De acuerdo con datos del
Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., 15000 pacientes de
Medicare mueren mensualmente por estos tratamientos médicos", expresó el
doctor Peter Glidden. ¿Vale la pena seguir accediendo a tratamientos médicos
riesgosos y al uso de fármacos recetados?

Revista Digital y Nuevos Tratamientos

Según datos de Pew Research Center, cada vez más personas utilizan Internet
como medio para informarse sobre enfermedades y síntomas. Esta creciente
necesidad de información de calidad llevó a crear una revista de medicina natural
(disponible en línea), cuyo objetivo es mantener a la audiencia debidamente
informada acerca de: alimentación equilibrada, dietas, ejercicios y estilos de vida
saludables.

Hace apenas una semana, la compañía de salud natural líder en Estados Unidos,
también lanzó 15 planes nuevos de remedios naturales como respuesta a las
solicitudes de sus clientes, quiénes demandan productos naturales efectivos para
aliviar sus males de forma natural.

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