2 Reyes 12 - El reino de Joás de Judá
En este capítulo tenemos el reino de Joás, que reinó por 40 años e hizo lo recto ante los ojos
del Señor. Restableció el culto divino y reparó el templo. Vemos también en este capítulo
que los sirios tomaron a Gat y Joás tuvo que pagar a Hazael, rey de Siria, a fin de que se
alejara de Jerusalén. Y finalmente, Joás fue muerto por una conspiración de sus siervos. Y
le sucedió en el trono, Amasías su hijo.
Veremos que fue Joiada quien llevó los asuntos de su reino. En esta coyuntura quisiéramos
hacer una evaluación de los reyes. Hubo un total de 19 reyes, que reinaron sobre el reino
del norte o de Israel. Hubo un total de 20 reyes, que reinaron sobre el reino de Judá, en el
sur. Entre los 19 reyes que reinaron sobre Israel, ninguno pudo ser considerado un rey justo.
En realidad, lo único que se puede decir en cuanto a ellos, es que todos fueron malvados.
No hubo ningún buen rey entre todos ellos.
En el reino del sur o de Judá, hubo veinte reyes, y sólo a diez de ellos se les podría haber
considerado como buenos. Cinco de estos reyes fueron excepcionales y durante sus
reinados tuvieron lugar cinco períodos de reforma y renovación. Podemos decir que toda la
reforma y bendición se incubó en el nido de la renovación espiritual. Estos períodos breves
de respiro mantuvieron ardiendo los fuegos sobre los altares, los que en otros tiempos casi
se apagaron. Cinco veces el fuego purificador de un movimiento de renovación se encendió
tal como lo hace el fuego en un bosque, y se extendió por toda la nación. Por supuesto, no
se trataba de un fuego destructivo, sino de construcción espiritual e instrucción. Dios visitó
a Su pueblo con tiempos reconfortantes enviados desde el cielo. Hubo un retorno a la
Palabra de Dios y a la adoración de Dios. Hubo poder y prosperidad.
Estimado oyente, cuando tiene lugar una renovación espiritual, surge una nueva alegría en
la Iglesia, así como un poder renovado. Habrá un nuevo amor. Sin embargo, en primer
lugar, tiene que haber un retorno a la Biblia. Un regreso a la Palabra de Dios ha producido
todos los grandes movimientos de renovación espiritual. Personalmente creemos que
nosotros podemos experimentar una gran renovación en el día de hoy. Hace algunos años el
Dr. Griffith Thomas dijo: "No veo en ninguna parte de las Escrituras que una renovación de
la verdadera Iglesia, sea contraria a la voluntad de Dios". Y el Dr. James Gray dijo: "no
recordamos nada en las cartas apostólicas que justifique la conclusión de que las
experiencias de la Iglesia primitiva, no pueden ser repetidas en el día de hoy". Estimado
oyente, hagamos nuestra parte para divulgar la Palabra de Dios para que Dios pueda llevar
a cabo una obra real de gracia en nuestro tiempo. En este capítulo 12, pues, vemos a Joás
comportándose como un adulto. Leamos, pues, el primer versículo de este capítulo 12 del
Segundo Libro de Reyes:
"En el séptimo año de Jehú comenzó a reinar Joás y reinó cuarenta años en Jerusalén.
El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba."
Joás comenzó a reinar siendo un niño de siete años y continuó hasta que tenía cuarenta y
siete años. Su madre era Sibia de Beerseba. Recordemos la frecuencia con la que los
nombres de las madres se mencionan, porque ellas influyeron mucho en sus hijos. Dice el
versículo 2:
"Joás hizo lo recto ante los ojos del Señor todo el tiempo que lo dirigió el sacerdote
Joiada"
Joás sin duda fue instruido en la Palabra de Dios. Y amigo oyente, lo que necesitamos hoy
son hombres instruidos en la Palabra de Dios y que conozcan a Dios. Necesitamos una
renovación que sólo nos puede venir, mediante la Palabra de Dios. Leamos ahora, el
versículo 3 de este capítulo 12 del Segundo Libro de Reyes:
"Con todo, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo aún sacrificaba y
quemaba incienso en los lugares altos."
La renovación no significó que todos se hubieran vuelto a Dios. Muchos todavía
sacrificaban y quemaban incienso en los lugares altos. Incluso entre los sacerdotes había
quienes no habían experimentado realmente una renovación. Prosigamos ahora con los
versículos 4 y 5:
"Joás dijo a los sacerdotes: Todo el dinero consagrado que se acostumbra traer a la
casa del Señor, el dinero del rescate de cada persona, según está estipulado, y todo el
dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa del Señor, 5que lo reciban
los sacerdotes, cada uno de manos de sus familiares, y con él reparen los portillos del
Templo dondequiera que se hallen grietas."
El Templo necesitaba algunas reparaciones. Los sacerdotes habían estado tomando el
dinero destinado para reparar las grietas del Templo y lo habían utilizado para otras cosas.
Avancemos ahora con los versículos 6 al 8:
"Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las
grietas del Templo. Llamó entonces el rey Joás al sumo sacerdote Joiada y a los demás
sacerdotes y les dijo: ¿Por qué no reparáis las grietas del Templo? De ahora en
adelante, pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para
reparar las grietas del Templo. Los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero
del pueblo, ni tener a su cargo reparar las grietas del Templo."
Es lo mismo que sucede en la actualidad. Francamente creemos que se puede comprobar la
fidelidad de los cristianos por el uso o el abuso del dinero.
¿Qué hicieron, pues para remediar esta situación? Pues, prepararon un arca para que el
dinero estuviera guardado con seguridad, a fin de que los sacerdotes no lo tocaran. Leamos
el versículo 9:
"Pero el sumo sacerdote Joiada tomó un cofre e hizo en la tapa un agujero, lo puso
junto al altar, a la mano derecha conforme se entra en el templo del Señor, y los
sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa del
Señor."
Creemos que el empleo de esta arca fue una buena idea. La llamaron el arca de Joás; el
dinero era contado ante testigos, quienes también tomaban parte en el control de su manejo.
Ahora, aunque había tenido lugar un gran movimiento de renovación, la nación estaba
comenzando un período de decadencia. Leamos los versículos 17 y 18 de este capítulo 12
del Segundo Libro de Reyes, que nos relatan como
Los tesoros del templo fueron utilizados para sobornar a Hazael
"Por ese entonces subió Hazael, rey de Siria, y peleó contra Gat y la tomó. Luego
Hazael se propuso subir contra Jerusalén, por lo que Joás, rey de Judá, tomó todas las
ofrendas que habían dedicado sus antepasados Josafat, Joram y Ocozías, reyes de
Judá, y las que él mismo había dedicado, y todo el oro que se halló en los tesoros de la
casa del Señor y en la casa del rey, y lo envió a Hazael, rey de Siria, el cual se retiró de
Jerusalén."
En otras palabras, el rey Joás estaba tratando de ganar tiempo, sobornando a Hazael, rey de
Siria. Leamos los versículos 19 y 20:
"Los demás hechos de Joás y todo lo que hizo, ¿no está escrito en el libro de las
crónicas de los reyes de Judá? Sus siervos se levantaron, tramaron una conjura y
mataron a Joás en la casa de Milo, cuando descendía a Sila."
Hablaremos más sobre la renovación cuando lleguemos a los dos Libros de Crónicas. Joás
murió a la edad de 47 años. Fue asesinado por sus siervos y sepultado junto a sus padres en
la ciudad de David. Joás había sido, pues, un buen rey. Y encontraremos que su hijo
Amasías sería también un buen rey. Amasías fue el noveno rey de Judá. Luego, Azarías
seguiría a Amasías en el trono. Lo conoceremos a él también como a Uzías, quien reinó
durante el ministerio profético de Isaías. Fue un gran período del reino del sur o de Juda;
pero, durante este tiempo veremos que el reino del norte fue llevado a Babilonia para un
largo período de cautiverio.
Y así concluye nuestro estudio del capítulo 12 del Segundo Libro de Reyes. Pasamos ahora
a