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El Espíritu Santo en La Biblia

El documento presenta una introducción a cuatro sesiones sobre el Espíritu Santo en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La primera sesión analiza la acción del Espíritu Santo en el Libro de Jueces, donde se muestra cómo el Espíritu obra en la historia de salvación a través de los jueces.

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El Espíritu Santo en La Biblia

El documento presenta una introducción a cuatro sesiones sobre el Espíritu Santo en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La primera sesión analiza la acción del Espíritu Santo en el Libro de Jueces, donde se muestra cómo el Espíritu obra en la historia de salvación a través de los jueces.

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EL ESPÍRITU SANTO EN LA BIBLIA:

Les expongo en 4 sesiones el entendimiento del Espíritu Santo en la biblia, tanto


en el antiguo como en el nuevo testamento, y particularmente entraremos a los
escritos de Jueces, Isaías, Ezequiel, Joel, San Marcos, San Mateo, San Lucas,
San Juan y San Pablo.

1. El Espíritu Santo en el Libro de Jueces: Introducción

Partiendo de las experiencias de irrupción del Espíritu en los “Jueces” hacemos un


recorrido por los varios sentidos de la Ruah divino.

2. El Espíritu Santo en Isaías, Ezequiel y Joel

Lectura meditada de tres textos claves en la revelación del Espíritu (Isaías,


Ezequiel y Joel) en el Antiguo Testamento.

3. El Espíritu Santo en los Evangelios Sinópticos

Breve estudio de textos explícitos e implícitos alusivos al Espíritu Santo, en los


Evangelios Sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas).

4. El Espíritu Santo en San Juan y San Pablo

Breve presentación de la vida y la acción del Espíritu Santo en el Evangelio de


San Juan y en los escritos de San Pablo.

DESARROLLO TEMÁTICO:

1. El Espíritu Santo en el Libro de Jueces:

La persona humana que puede tener una mejor experiencia del Espíritu santo es
María: pero mucho antes de que maría naciera y recibiera la misión que Dios le
encomendó, ya el espíritu santo, había comenzado a obrar, en la historia de la
salvación. Lo que vamos a hacer, en este momento es mirar un poco la acción del
espíritu santo en el Antiguo Testamento, ese es nuestro propósito, recordemos
que en el credo, niceno constatinopolitano, decimos: que el espíritu santo es el
que habló por los profetas, ya esto nos da una indicación de la conciencia que la
iglesia ha tenido, desde siempre podríamos decir.

Conciencia de la acción del espíritu, en esa historia que empieza con los
patriarcas, que sigue con los jueces, los profetas, los reyes, los sabios, hasta
llegar finalmente, al nuevo testamento. Entonces vamos a hacer este recorrido.
Pero antes vamos a aclarar porque es importante, volvernos a las páginas del
antiguo testamento; creo que todavía sigue habiendo una idea de que esas
experiencias o esas páginas son algo que ya está superado, hay personas que
sienten que a nosotros únicamente debería interesarnos el nuevo testamento,
pero en el antiguo testamento se encuentra la obra para la gracia. Esta buena la
síntesis que dice: San Agustín que, la ley nos fue dada, para que suplicáramos la
gracia, mientras nuestra vida no esté completamente, bajo la acción de esa gracia
Divina, en nuestra vida hay antiguo testamento.

Entonces estudiamos antiguo testamento no es como haciendo arqueología, aquí


no se trata de desenterrar obras muertas, aquí se trata de descubrir y aprender a
leer, nuestra propia realidad. Nosotros estamos en antiguo testamento, en la
medida que nosotros carecemos de santidad, únicamente cuando lleguemos a
una plenitud de santidad, podríamos decir que el antiguo testamento, ha quedado
completamente superado en nosotros, pero mientras eso no suceda, es decir,
mientras estemos necesitando, de la protección y la guía y los límites de la ley,
para aprender a gobernarnos a nosotros mismos, quiere decir que el antiguo
testamento, tiene valor en nosotros.

El antiguo testamento sigue siendo nuestra realidad, así que este es el primer
punto para que tengamos en cuenta: no estudiamos el antiguo testamento
haciendo arqueología, lo estudiamos como una manera de conocer los caminos,
por los que Dios no va educando, en la obediencia y en la providencia.

Muy bien, por supuesto el punto de partida cuando se habla del espíritu santo, en
el antiguo testamento, debería ser aquello del libro del génesis, donde se dice que
en la creación misma: el espíritu del señor aleteaba sobre las aguas, pero esa
expresión en este momento, es bastante difícil de comprender, y creo que la
vamos a dejar por el momento entre paréntesis, luego vamos a volver sobre ella; y
vamos a empezar por otro momento de la historia de Israel, y en su debido
momento, volveremos a esa expresión del génesis y creo que ahí la podremos
entender mejor.

Cuando creo yo, que se marca como un momento decisivo, en la historia de la


revelación del espíritu santo, mi teoría es que debemos empezar por el libro de los
jueces, recordemos que era lo que sucedía en ese período.

Tenemos una primera etapa en la historia de la salvación que son los patriarcas,
una etapa que es casi mítica, donde están: Abraham, Isaac y Jacob, ellos van
hacia Egipto, en Egipto de forman esos clanes esas tribus, entonces un gran líder
moisés va delante del pueblo, y por su mano Dios realiza una liberación de la
tiranía del faraón, atraviesan el desierto y llegan a Israel, cuando llegan a la tierra
prometida Moisés puede ver desde lejos esa tierra, pero él no entra, el caudillo
que tiene que llevar al pueblo se llama Josué, Josué conduce al pueblo, pero en la
biblia hay dos versiones de lo que sucede, hay una versión que es poética,
litúrgica que es la del libro de Josué, y hay otra versión, que es mucho más
descriptiva y en cierto sentido es más cercana a la historia y es la del libro de los
jueces.

El libro de Josué y el libro de los jueces vienen a contar ambos la misma historia, y
es la historia de cómo el pueblo de Dios toma posesión de la tierra prometida,
estos dos libros: Josué y jueces, tratan de lo mismo, pero en el caso del libro de
Josué, la descripción básica que se hace es como digo: es bastante poética y es
bastante litúrgica.

Más o menos el cuadro que se pinta es, que Josué llega con las hueste de Israel y
desde un cierto monte contempla la inmensidad de la tierra prometida y ahí mismo
como teniendo esa especie de visión ante sus ojos, empieza a repartir: esto es lo
que le toca a dan, esto es lo que le toca a Neftalí, esto es lo que le toca a la tribu
de Rubén, esto es lo que le toca… y así van repartiendo todo, y los israelitas
toman posesión de esa tierra y allí donde encuentra algún obstáculo, pues el
poder de Dios obra con fuerza, por ejemplo como sucede en las murallas de
Jericó, y entonces ahí, el pueblo a fuerza de confianza en Dios y de alabanza,
derriba las murallas, la visión de Josué es una visión, podríamos decir que es más
teológica y litúrgica, que histórica, ojo no estamos diciendo que sea mentira, sino
que estamos diciendo que es la lectura, que se hace de estos hechos, desde la
perspectiva de la victoria de Dios, lo que ahí se describe es como el pueblo
cuando está unido a Dios y es fiel a Dios, obtiene la victoria.

Pero nos interesa mucho más en este momento, para empezar nuestra reflexión
sobre el espíritu en el antiguo testamento, nos interesa el libro de los jueces. ¿Qué
es lo que se cuenta en el libro de los jueces? Se cuenta que el pueblo va tomando
posesión progresivamente de esa tierra, la tierra de Canaán, pero los habitantes
de ahí no se quedan tranquilos, los habitantes son los filisteos, la palabra filisteo,
es decir habitantes de filistín, que es lo que ahora conocemos como palestina; los
filisteos eran los que vivían ahí, de modo, que el libro de los jueces cuenta algo
que históricamente tuvo que ser bastante real, y es que el pueblo de Dios va
llegando a la tierra de Canaán, y ¿qué le toca hacer? Pues les toca luchar, y esa
lucha es una lucha fundamentalmente cuerpo a cuerpo, es una lucha tribal, lo que
ahí sucede es que a veces ganan terreno los israelitas y a veces lo pierden, a
veces le va bien y a veces les va mal, en el libro de Josué es más o menos una
épica victoriosa y en cambio en el libro de los jueces lo que se cuenta es una serie
de avances y retrocesos.

El pueblo de Israel después de la muerte de Josué, no tiene propiamente un


caudillo, no está claro quién es el que tiene que dirigir ese cuento, entonces el
pueblo de Israel está como lo describe el libro de los jueces, cada quien hacía lo
que parecía, esa es la manera como lo describe el libro de los jueces, es decir
llegaron allá, ya se murió Josué, no queda como un líder, entonces cada quien
hace lo que le parece mejor, el pueblo empieza fácilmente a asimilar las
costumbres del pueblo filisteo, esto era algo que Dios no quería que sucediera,
pero es algo que sucede, el pueblo empieza a asemejarse especialmente en los
cultos idolátricos, que tenían las personas de ese lugar.

¿En qué consistían esos cultos? Eran cultos a los Baales y ¿Quiénes eran lo
baales? Pues ante todo téngase en cuenta que la expresión Ba-al, ese AL: es la
misma raíz, de él o Im, es decir: eran dioses o deidades antiguas, que eran
bastantes comunes, en todo ese medio oriente, la expresión El, que aparecen en
Elohím por ejemplo o la expresión Al, que aparece en Baal, es una expresión
bastante genérica, que en esas lenguas antiquísimas quiere decir algo así como:
dios o un dios o la divinidad.

Entonces los baales eran: los nombres que tenían las divinidades a las que daban
culto aquellos pueblos antiguos y esos dioses que eran lo que prometían y que
eran lo que traían: pues fundamentalmente: seguridad, fecundidad y prosperidad:
los baales eran deidades, a las cuales habían que pedirles lo que resultara
deseable para los filisteos de aquella época, que era lo que ellos más deseaban:
pues fecundidad, que las cosechas fueran abundantes y de buena calidad, y
seguridad: para defenderse y para tener la victoria en las peleas con otras tribus, y
prosperidad que sus ciudades; sus pequeñas ciudades, porque eran cosas
pequeñas, pudiera florecer.

Entonces la obsesión de estos pueblos era, buscar: Fecundidad, seguridad y


prosperidad; y por eso ellos unen los ciclos de la naturaleza, con los ciclos del
deseo, en el ser humano, y por eso el culto que se realiza en los baales, es un
culto que le da una enorme importancia a la sexualidad. Como la sexualidad es
expresión de fecundidad en el ser humano, y como la fecundidad es la petición
fundamental que se hace a los baales, entonces el culto que se daba a los baales,
era un culto que tenía bastante de sexual.

En particular en toda esta región, era muy común la prostitución sagrada, en


muchos de esos sitios de culto, había sacerdotisas y entonces parte del culto, era
tener relaciones con la sacerdotisa, eso era parte del ritual, para buscar la
prosperidad.

Esa es la situación que se presenta: los baales tienen esa promesa, ¿promesa de
qué? Promesa de fecundidad, de una vida: fuerte, fecunda, robusta, feliz y
fecunda, esa es la promesa de los baales; es una promesa que inmediatamente
resulta tentadora para los hebreos, porque a pesar de las descripciones del libro
del Deuteronomio, en las cuales se dice que esta tierra mana leche y miel, pues la
realidad es que cuando los hebreos llegan allá, se encuentra más o menos con lo
que sabemos que existe, ¿y qué es lo que existe allá? pues unos peladeros
terribles, y en esos peladeros, pues, no están fácil conseguir lo que se tiene, hay
algunos sectores que puede ser más o menos fecundos, se dice que, la parte de
galilea desde antiguo ha sido una parte bastante prospera y bastante floreciente,
pero tú te bajas un poco a Samaría y sobre todo a Judea y el asunto es difícil, es
difícil hacer la vida ahí y el agua escasea y no se consigue la cosecha que se
quiere.

Entonces cuando los hebreos llegan a esa tierra, encuentran las mismas
dificultades que siempre han tenido los filisteos, y por eso cuando uno tiene las
mismas dificultades, es fácil que uno busque las mismas soluciones. Entonces
ellos se sintieron inmediatamente tentados a dar culto a los baales.

Pero hagamos ahora el contraste entre cuál es la promesa de los baales y ¿cuál
es la promesa de Yavé? Yavé fue el que los saco de Egipto, Yavé los sacó de la
tiranía del faraón y en el caminar por el desierto, llevó a su pueblo finalmente a
ese momento culminante, que es el monte Horeb, o el monte de la alianza, y allá
en el monte de la alianza, les da los mandamiento, ¿qué es lo que promete Dios?
Pues Dios promete ante todo libertad, Dios les promete que ellos no van a estar
bajo el yugo, de ningún otro faraón, es decir: Dios les promete tomarlos como
posesión suya, ser su pastor, guiarlos.

En ese sentido, la promesa de Dios no está muy lejana de la promesa de los


baales porque si uno lee por ejemplo el Deuteronomio 28, donde se habla de las
maldiciones y bendiciones del pueblo, uno se da cuenta, que las bendiciones que
Dios promete, son muy semejante a lo que se supone que prometía la religión de
baal; por ejemplo ahí se dice: tú vas a poder prestar, y no vas a tener que pedir
prestado, tú vas a ser fuerte, no se va a malograr tu ganado, vas tener en
abundancia, vas a tener para darle a los demás, no habrá tristeza, ni llanto, ni
alarma en nuestras puertas, es decir: lo que se promete allá, por boca de Dios es
una vida: prospera, estable y feliz, y lo que promete los baales es una vida:
prospera, estable y feliz, entonces era inevitable la coalición, entre el culto a Yavé
y el culto a baal, porque los dos están prometiendo lo mismo, ¿dónde empiezan
las diferencia? Las diferencias son fundamentalmente dos:

1.) que el de los baales si era posible hacer imágenes, mientras que Dios dice: a
mí no me hagan ninguna imagen, entonces el baal es fundamentalmente ¿cuál es
la imagen clásica del baal? Un carnero o aquello que hable de: fuerza, vigor; el
carnero, es decir el macho de la oveja, pues ¿es quién? es el que tiene la
potencia: potencia de fecundidad, potencia sexual, potencia para dar vida, ese es
el carnero.

Entonces la imagen, clásica del baal, es: el carnero; el becerro, dice también en el
éxodo. Entonces el baal es como la representación del deseo que tiene el ser
humano, si el ser humano desea potencia, fecundidad, prosperidad, eso está
plasmado en una imagen, o sea que la imagen de ese dios, es la imagen del
deseo humano, es la imagen de la aspiración humana.

Esto es muy importante, en el desarrollo de la religión, en Israel. La razón


primordial por la cual están prohibidas las imágenes es esto que estamos
diciendo, porque las imágenes en estos pueblos antiguos son simplemente, el
resumen de nuestros deseos; en la religión de baal, no hay propiamente una
revelación, en la religión de baal el ser humano queda encerrado en la esfera de
sus propios deseos, en la religión de baal no hay una comunicación, sino
simplemente hay un ser humano que acumulan: sus pretensiones, acumulan sus
deseos y los plasmas en una idea, en una figura, en una estatua.

Pero lo grave de esa figura y de esa estatua ¿qué es? que en ella lo único que hay
es el mismo anhelo, el mismo deseo que ya tiene el ser humano.

Observemos lo que sucedía entre los griegos ¿Que era una deidad para los
griegos? Era la condensación de un ser humano, como hay tantas guerras, tantas
peleas, yo quisiera ser un guerrero implacable, siempre victorioso, entonces esa
idea, ese deseo, queda plasmado en una deidad: Marte, ¿qué es el dios marte?
No es nada diferente de nosotros, es simplemente la acumulación y condensación
de, nuestros deseos, de nuestros anhelos.

Yo quisiera tener el talento, para enamorar cualquier mujer que se presentara y


quisiera ser el que manda, quisiera ser: capataz mujeriego, esa idea del patrón,
esa idea del capataz mujeriego es: Zeus.

Entonces los dioses, no son distintos de nuestros anhelos, los dioses son una
creación de la mente humana, en los dioses no hay propiamente comunicación
con nadie, el dios, o los dioses entre los griegos, lo mismo que los dioses en el
caso de los baales son: simplemente condensaciones, son simplemente
resúmenes idealizados de deseos humanos, esa frase me puede servir, los dioses
paganos eran: resúmenes idealizados de deseos humanos, esos eran los dioses
paganos.

Por supuesto, el Dios de Israel es diferente, el Dios de Israel desde el principio, se


sitúa como uno que puede responder a los deseos humanos, pero que no es la
creación de deseo humanos, es más, es uno, que se, presenta como, autorizado,
para: frenar, para negar, esos mismos deseos, es decir las deidades griegas, o las
deidades de estos baales, las deidades paganas son: deidades que no niegan,
sino que simplemente muestran cómo se puede obtener lo mismo que uno ha
deseado, por ejemplo que tengo que hacer, para llevar una vida voluptuosa y llena
de placeres, pues darle culto a afrodita.

Los dioses paganos no niegan los deseos, sino que negocian con los deseos
humanos; al contrario el Dios de Israel, se presenta como soberano, el Dios de
Israel se presenta como uno que dice: un momento, yo soy el dueño de tu vida, yo
soy tu creador, yo soy tu liberador y yo te ordeno.

Observemos como en el éxodo, antes de dar los mandamientos, lo primero que


dice Dios es: yo soy el señor tú Dios, que te sacó de Egipto, camina rectamente,
en mí presenciase, repite Dios que dice harás esto y esto.

Entonces si nosotros miramos en términos de resultados, lo que prometía los


baales y lo que prometía Dios muy parecido, una vida prospera y feliz; una vida
fecunda y segura; uno puede ver perfectamente, las promesas que aparecen en el
Deuteronomio, ahí está clarísimo, en términos de resultados, lo mismo, pero si uno
escarba un poco, empieza a ver diferencias, empieza a darse cuenta que estos
baales no son otra cosa que resúmenes de deseos humanos, y por consiguiente
las supuestas deidades, jamás niegan un deseo, sino que únicamente muestran
que hay que hacer, para conseguirlo.

En cambio el Dios de Israel dice: no hagan imágenes de mí, y eso significa yo no


soy un resumen de los deseos de ustedes, eso es lo que significa ese
mandamiento, en esto están confundidísimos los protestantes, y por eso ellos
entran en una cantidad de contradicciones, porque ellos dicen ah es que ustedes
adoran las imágenes de: a la virgen, san Antonio de Padua, pero eso es absurdo
porque resulta que en el antiguo testamento varias veces, Dios manda que hagan
imágenes, por ejemplo los querubines, que estaban sobre el arca de la alianza, el
peor negocio es hacerse protestante porque es empezar a entrar en una serie de
contradicciones, no señor, el sentido de no hacerse imágenes es: reclamar el
señorío para Dios y decir: yo no soy un resumen de lo que tú quieres, yo no soy
una proyección tuya, yo no soy una creación tuya; tú eres una creación mía, ese
es el sentido de la prohibición de hacer imágenes.

Entonces, cuando Dios manda a su pueblo ustedes no hagan imágenes de mí lo


que les está diciendo es: yo no estoy en poder de ustedes, ustedes están en poder
de mis manos, yo no soy una creación de ustedes, yo no soy el resumen
simplemente de lo que ustedes quieren, yo soy distintos de ustedes, y ustedes son
resultado de mi pensamiento, y no yo el resultado del pensamiento de ustedes;
Bueno, esta es la diferencia entre los baales y el Dios verdadero. Resulta que los
hebreos llegan allá, así las cosas volvamos a nuestra historia del libro de los
jueces.

Resulta que los hebreos llegan allá, y estando en esa tierra que a pesar de las
promesas, no era que manara demasiada leche y miel, ellos se encuentran
enfrentando los mismos problemas que han tenido los filisteos, y cuando uno
enfrenta los mismos problemas, fácilmente busca las mismas soluciones,
entonces los hebreos empiezan a sentirse tentados de, ¿de qué? De dar culto a
los baales, es decir: buscar la prosperidad, buscar el deleite, y buscar la
seguridad, por los mismos caminos, que lo han buscado los filisteos, esa es la
pretensión, eso es lo que ellos quieren hacer.

Pero entonces empieza a suceder algo, cuando éstos empiezan a imitar a los
filisteos, cuando se apartan del Dios de la alianza, empiezan a fracasar, les
empieza a ir mal, y este es el siclo que se presenta, varias veces en el libro de los
jueces, ese siclo consiste en lo siguiente: el pueblo se aparta de Dios, sufre, clama
al señor, el señor les envía un líder: un juez, y ese juez, lucha contra los filisteos,
vuelve la paz, vuelve la prosperidad y el pueblo ya se siente otra vez tranquilo y
seguro, y el pueblo se aparta otra vez de Dios.

Y entonces les va mal, caen en poder de los filisteos, los filisteos los oprime, el
pueblo clama a Dios, y Dios les envía otro juez y ese otro juez, ese otro líder, les
da la victoria sobre los filisteos, y entonces el pueblo ya tiene victoria, y otra vez
queda tranquilo, y cuando ya se siente seguro, el pueblo se aparta de Dios, sigue
el circulo. Es un círculo que se repite muchas veces.

Pero dentro de ese círculo, lo que a nosotros nos interesa para esta reflexión, es
esa llegada del juez.

¿Qué significa la palabra juez? El juez dentro de este contexto, no es una persona
que tiene un despacho, y que recibe casos, ese no es el sentido primordial,
aunque ellos si resolvían muchas disputas entre los israelitas. Pero el sentido
principal no es ese, el sentido principal es que el juez, es aquel que trae justicia, el
juez es aquel que trae, el orden de Dios; el orden querido por Dios, ese es el juez.

La cosa va así, que un pueblo extranjero y pagano, oprima al pueblo de Dios: es


un desorden, entonces que es lo que hacen estos personajes hombres y mujeres,
porque también hay mujeres, ¿qué es lo que hacen estos personajes? Lo que
hacen es, traer el orden querido por Dios, es decir: ordenar, poner las cosas al
derecho, ajustarlas, eso es lo que hacen los jueces.
Entonces los jueces, son los que traen el orden querido por Dios, el orden querido
por Dios, es lo que se llama: JUSTICIA, y por eso se les llaman jueces; jueces no
en el sentido de que ellos, administren justicia propiamente, sino el sentido de que
ellos traen: justicia, ellos traen la justicia de Dios, es decir, ellos hacen realidad,
ellos hacen vida, el orden querido por Dios, en este sentido los jueces son canales
de la vida de Dios, ¿en qué sentido preciso? En el sentido de que a través de
ellos, lo que Dios quiere se realiza. Ojo, el papel de los jueces está en términos de
la vida, los hechos, la existencia.

Los jueces son canales a través de los cuales, Dios mismo realiza su obra, Dios
realiza su obra, Dios realiza su obra a través de estos hombre y mujeres y esa
obra es qué? plasmar el designio de Dios, plasmar, realizar el plan de Dios,
devolver la historia, que se ha descarrilado, devolverla a su curso, eso son los
jueces.

Entonces los jueces son como: instrumentos a través de los cuales, interviene la
fuerza de Dios, la vida de Dios, el poder de Dios, podemos decir que si los
profetas era así como la boca de Dios, los jueces son algo así, como las manos de
Dios, son como la mano de Dios recuperando el curso que debe tomar los
acontecimientos.

Los jueces son aquellos que traen el orden de Dios, son como bocaradas de
fuerza, son como torrentes de vida, que restauran el orden, ponen las cosas en
orden, las ajustan Me parece que la palabra en español que se aproxima mejor a
lo que hacían los jueces es el verbo ajustar, ajustar tiene que ver con justicia,
fíjense, no dije ajusticiar, sino que dije ajustar.

Los jueces son aquellos personajes, que son como la fuerza de Dios para ajustar,
lo que estaba desajustado, lo que estaba torcido, lo que se había salido del curso.

Bueno pero lo más interesante está, en que cuando la palabra de Dios, va a


describir la obra de estos jueces, en varios de ellos aparece la idea, del espíritu.

Yo creo que un caso muy interesante es: sansón, porque sansón, como los demás
jueces, tuvo el encargo por supuesto de ajustar, de recuperar el orden querido por
Dios, pero cuando sansón va a peliar con los filisteos, la descripción que hace la
biblia es que el espíritu se adueñaba de él.

Entonces, por eso considero que este libro de los jueces, sirve de excelente
introducción, para el tema del espíritu santo en el antiguo testamento, hay unos
dioses falsos que en realidad no existe, son simples proyecciones de la mente y el
corazón humano ¿qué es palas Atenea? (diosa de la sabiduría) es una proyección
de una vida dedicada a la sabiduría, eso plasmado es palas atenea; que hermoso
tener un cuerpo perfecto, un cuerpo que pudiera engendrar deseo en todo el
mundo, esa es afrodita; que hermoso tener el talento para poder modelar todas las
cosas, el talento para poder ser artífice de todas las cosas, ese es Hefestos, que
hermoso tener uno la capacidad, el lenguaje de convencer a cualquier persona, de
cualquier cosa, ese es Hermes mercurio.

Entonces los dioses son simples proyecciones de la mente humana, los dioses no
existen, son creaciones nuestras y como son creaciones nuestras, le damos la
figura que queremos. Entonces baal, tenía forma de carnero, porque el carnero es
la imagen de la virilidad, de la potencia sexual. En otras culturas los dioses tenían
otras formas, ejemplo los hindúes, presentaban a sus dioses con muchos brazos
(diosa chiba).

Entonces los dioses se representan como se quiere representar porque son


proyecciones de la mente humana, de los dioses paganos, bien se puede decir lo
que dijo Luti Feuerbach no es que dios haya creado al hombre, es que el hombre
que ha creado a Dios, muy buena su crítica señor Feuerbach, pero eso vale para
los dioses paganos, ¿por qué el Dios de los hebreos no cae bajo esa crítica?
Porque precisamente el Dios hebreo, no es el Dios que corresponde a la
proyección de nuestros deseos, sino que se declara a sí mismo, por encima de
esos deseos, creador nuestro, señor de nuestra vida, autorizado para negar y no
para negociar.

Estas diferencias que se parecen sutiles, yo creo que nos van a servir toda la vida,
los dioses paganos, todo lo aprueban y su único problema es el cómo y qué precio
estas dispuesto a pagar.

El Dios Judeo-cristiano, el Dios que se reveló al pueblo Judío, es el Dios que tiene
autoridad para decir: esto no, esto no se hace, es el Dios que se declara Señor, y
es el Dios que a través de la pedagogía de ese mandamiento, de las imágenes
está diciendo: Tú no me vas a hacer a mí, yo te hice a ti, no es que tú me vas a
hacer a mí.

Entonces, cuando el pueblo de Dios se está apartando y está cayendo en estas


deidades paganas, pues es necesario rescatarlo, rescatar al pueblo es un acto de
las manos de Dios y estos son los jueces, los jueces son los que ajustan la
historia, y para ajustar la historia entra la acción del espíritu.

Entonces ¿qué es el espíritu santo, en este contexto del libro de los jueces? El
espíritu que no se llama aquí espíritu santo, sino espíritu del Señor, el espíritu, ese
espíritu que viene de Dios ¿qué es? Es como una participación en la fuerza de
Dios, es como una participación en la vida de Dios, es como una participación en
el vigor de Dios, una participación que hace que el ser humano pueda obrar a la
escala de Dios, es como una participación, que hace posible que el ser humano
pueda rectificar la vida, por favor tomemos conciencia de una cosa, esta acción
del espíritu es para producir un resultado.

La acción del espíritu no es para brindar una enseñanza, no es para contar una
doctrina, es para producir algo: entra el espíritu y las cosas cambian, el espíritu
irrumpe en la historia de los hombres y la transforma; estas ideas fundamentales,
se van a repetir una y otra vez cuando hablemos del espíritu santo en el antiguo y
nuevo testamento, en la vida de la iglesia y por supuesto en nuestra propia vida.

EL ESPÍRITU: IRRUMPE, PENETRA, TRANSFORMA, CONSAGRA; esos 4


verbos los vamos a encontrar, por todas partes; que quiere decir que IRRUMPE?
Que su acción es soberana, quiere decir que su acción también es impredecible,
que va más allá de lo que se podría predecir con las premisas que había.

PENETRA que quiere decir? Obra desde la entraña de la historia, obra en lo


profundo del corazón, obra en los cimientos de la creación, todo eso es que el
espíritu penetra.

TRANSFORMA, la llegada del espíritu nunca deja las cosas como están, uno
puede recibir un conocimiento interesante y uno sigue siendo la misma persona,
por ejemplo uno puede aprender a resolver de modo general las ecuaciones
cubicas, entonces con una aplicación y con unos conocimientos mínimos de
algebra, y una explicación que se puede poner en un tablero, en curso de
dependiendo del talento que tengas y del profesor que consigas en media hora o
una hora, tu aprendes como resolver una ecuación cubica, pero tu sales en cierto
modo, siendo la misma persona. Si eras un egoísta, sigue siendo egoísta, ahora
eres un egoísta, que sabe resolver ecuaciones cubicas. El espíritu transforma, el
espíritu no deja las cosas y a las personas iguales.

El espíritu santifica, es decir: trae el sabor, el estilo, la mirada de Dios a esta tierra
y la levanta a la altura de Dios, esos son los 4 verbos del espíritu, y esas 4
acciones que aparecen en el libro de los jueces, y esas 4 dimensiones de la
acción del espíritu, las vamos a seguir encontrando a lo largo de los textos; el
espíritu irrumpe.

¿Cómo se dice irrumpe en el libro de los jueces? Se adueñó, el espíritu se adueñó


de sansón, tomó posesión, es la misma idea, posesionarse, el espíritu se
posesiona: de Gedeón, de sansón, se adueña de la persona es decir: entra en
ella, irrumpe y pero no irrumpe como en una marioneta, que es movida desde
fuera, el espíritu penetra, llega a lo profundo del corazón, llega al sentido de las
cosas, llega al cimiento de la creación; por eso el papel del espíritu santo, no es
convertirte en otra persona ,sino en convertirte en la versión mejorada de ti mismo,
Esto es lo que quiso decir san Agustín sin duda, cuando dijo: Dios está más
dentro de mí, que yo mismo; el espíritu penetra, transforma, y santifica.

Bueno entonces nuestra primera imagen del espíritu santo en el antiguo


testamento es: esa serie de irrupciones, irrupciones transformantes, maravillosas,
imprevistas, liberadoras, que suceden en el libro de los jueces, esa es la primera
imagen que queremos tener.

Ahora pasemos a una segunda imagen: espíritu en hebreo se dice: Ruah. Ruah
por cierto es una palabra femenina; Ruah significa: aliento, respiración; significa
respiración como acción, es decir: el respirar, podríamos decir que Ruah significa
el respirar.

La experiencia de tener Ruah, es la experiencia de estar vivo, la experiencia del


Ruah es también la experiencia, de la cercanía y la experiencia del Ruah es
también la experiencia del ánimo, son las tres dimensiones.

Ruah significa: estar vivo, estar cerca y tener ánimo, o estar animado. Miremos
cómo se relacionan las 3 y porque las decimos.

Ruah significa: estar vivo, por ejemplo en el precioso relato del génesis, donde se
habla de la creación del ser humano tomado de los elementos de la tierra, se
habla pues de ese muñeco de barro, que tiene todo lo que tiene el ser humano,
pero no tiene aliento, no tiene vida.

Entonces el espíritu, es una comunicación del soplo de Dios, del aliento de Dios.
Dios sopla su propio viento, su propio aliento, sopla en las narices de Adán y así
Adán llega convertirse en un ser vivo.

Entonces el aliento, entendido como respiración, el respirar es una participación


de ese soplo primordial que Dios infundió en adán, respirar, estar vivo, el espíritu
como aquel que da vida, el espíritu vivificante, esto lo decimos en el credo,
decimos que el espíritu es: Señor y dador de vida; el espíritu es el que da vida, el
espíritu es la expresión también de esa vida, la vida que uno tiene. Cuando uno
experimenta la vida uno experimenta el espíritu.

Pero hay otra imagen de la vida, que ustedes conocen muy bien, que es la vida
como la sangre; en biblia, la sangre se identifica con la vida; el circular de la
sangre es como la prolongación del circular del aliento, el circular del aire, y el
circular de la sangre son expresiones de vida, y es muy interesante que la sangre
sea también expresión de vida, porque el apóstol san pablo dice: todos hemos
comido de un mismo pan y todos hemos bebido, de un mismo espíritu, donde se
ve que la sangre, viene a ser, no la sangre como hecho, como sustancia, sino la
sangre, como circulación, la sangre como movimiento. Es lo mismo que sucede
con el aliento, cuando se habla de aliento, no es el aire que uno tiene en la nariz, o
boca, o en los pulmones, sino la circulación.

Entonces el espíritu como VIDA es: circulación, es entrada y salida, es absceso,


es un caminar, es una avanzar, es un moverse; el espíritu se mueve; esta
expresión de movimiento, es maravillosa, porque nos conduce también, a lo que
hemos dicho del espíritu que penetra.

El aire que nosotros respiramos, se va dentro de nosotros, es el aire que llega


adentro, se va adentro, y uno puede sentir que ese aire llega, y refresca y ese aire
alivia la asfixia, hay, ese aire, es señal de alivio, uf; ese aire que indica también, el
ánimo en que uno se encuentra; entonces primera expresión de la Ruah, la Ruah
significa vida, vida entendida como circulación; vida entendida como
comunicación, vida entendida como interioridad; el aire que se va, adentro, el aire
que se sale, también de dentro.

Bueno Ruah como vida; el segundo Ruah como cercanía, ¿por qué cercanía?
Porque cuando Dios va a infundir su espíritu en Adán, sopla en sus narices, es la
cercanía.

Cuando la pareja se besa, tiene que sentir mutuamente su aliento, entonces el


espíritu se convierte, en la expresión sublime de intimidad de cercanía, el espíritu
es fusión, el espíritu es unión. Observemos una cosa, en esta imagen tan
hermosa, del abrazo, y del beso, pues finalmente, se confunden los alientos,
porque se besan, cuando se besan se confunden los alientos, y ahí terminan el
tuyo y el mío, y lo único que existe es: nuestro beso.

El espíritu es cercanía, porque es aquel que permite que cese: el tú y el yo, y


nazca el: nosotros, en el espíritu cesa el individuo, no desaparece, sino que cesa
para crear la comunidad, el espíritu es el que crea la unidad en la pareja, el
espíritu es el que crea la unidad entre los hermanos, el espíritu es el que hace que
cese el yo.

¿Qué es lo que destruye los grupos humanos? El ego, eso es lo que destruye los
grupos humanos, que yo no voy a ceder en esto, pues yo tan poco, se quedara
usted con su idea y usted con la suya, esa es la división. La división: es la idolatría
del yo; la unidad es: la armonía.

Entonces de la imagen del aliento, fíjate como se pasa a la imagen de la cercanía;


la cercanía, sentir el espíritu de Dios, es sentir que uno vibra en la frecuencia de
Dios, sentir el espíritu de Dios, es sentir como luego dirá san pablo, que uno
puede tener el pensamiento de Cristo, sentir el espíritu de Dios, cuando uno lo
descubre en una comunidad, es sentir, que estamos en el mismo cuento, esa es la
unidad; el espíritu que crea unidad, el espíritu que da la cercanía.

Entonces fíjate que llevamos 2, la vida del espíritu, o sea la Ruah, como vida,
entendido como movimiento, proceso, peregrinación, transformación; la vida como
perpetuo transformación, la vida como continuo devenir, como avance hacía Dios
finalmente; la segunda dimensión es la ruah como cercanía.

Pero luego viene la tercera dimensión La ruah como ánimo, de hecho animus y
anima, ambas son palabras en latín y están muy relacionadas, resulta que, animus
en latín viene a corresponder al ruah, es una de las traducciones posibles del ruah
hebreo, animus.

Entonces por ejemplo, cuando una persona, no ve por donde, cuando una persona
no encuentra que, decimos que está sin espíritu, está des-esperado, ¿qué es
desesperar? Perder el espíritu.

Fíjate que eso es tan profundo en el lenguaje, que incluso de alguna manera lo
decimos en otras lenguas, por ejemplo nosotros le preguntamos a un amigo que fue
a buscar trabajo y bueno que hubo ¿cómo le fue? no hombre, vengo más
desinflado, se desinfló, se quedó sin espíritu, sin animo.

Tener espíritu es como: tener henchido, como tener una fuente adentro, tener
espíritu es como tener un impulso, un motor adentro. Estas tres imágenes: la
imagen de la vida, la imagen de la cercanía y la imagen del ánimo, hay que
entenderlas juntas; si un grupo está dividido ¿cuál es la sensación de uno? no aquí
no hay nada que hacer, esto no va para ninguna parte, uno se, desanima, la
desunión produce desanimo; por el contrario cuando uno ve que hay un equipo
trabajando, unido, comprometido, uno siente fuerza, animo; entonces ¿qué es estar
animado? Es tener el motor adentro. La obra del espíritu, es dar vida por dentro,
tener la fuente adentro, eso es tener. Bueno estas tres ideas son muy importantes.

Miremos ahora el pasaje del génesis; dijimos que volveríamos sobre él. El espíritu
se cernía sobre las aguas, pero resulta que esas aguas tienen historia, para los
hebreos el agua es un signo tremendamente ambiguo, porque por una parte el
agua, es necesaria para la vida obviamente y por otra parte, el agua es
inmanejable, devastadora, el agua tiene una capacidad de destrucción enorme.

Entonces el agua es las dos cosas: el agua puede dar vida o puede dar muerte; el
agua es principio de fecundidad pero también es sepulcro.

Entonces en el relato del génesis, aparece el agua, y es esa agua; es esa agua de
la cual puede surgir todo, y de hecho lo primero que hace Dios al crear es: separar
las aguas inferiores de las superiores. Para los hebreos la creación es algo así,
como un sándwich en el agua, lo que hace Dios al crear, es como abrir sus manos,
y sostener agua aquí y acá, y el agua de acá es el agua del océano, y el agua de
aquí es como las altas compuertas.

Entonces el agua es expresión de caos, el agua es expresión de la destrucción, el


agua es imprescindible, es inmanejable. Los hebreos eran pésimos navegantes,
vivían asustados, los fenicios si eran buenos para ese asunto.

Entonces cuando se habla del espíritu, del viento, el viento de Dios, que se cierne
sobre las aguas, ahí ¿qué encontramos? Ahí encontramos como el comienzo, de
toda la obra y la vida de Dios plasmada en la creación; es decir: la creación no es
solamente una expresión de una idea de Dios, sino que es una expresión del vigor,
del poder, de la vida misma de Dios.

En la inmensa fecundidad de los campos, en la tremenda variedad de plantas y


animales, en esa especie de desfile victorioso de colores, olores, sabores,
productos, en todo ese proceso que hay que mirarlo, así como en una sola página,
por eso está el relato del capítulo primero del Génesis, en toda esa eclosión de vida
uno tiene mirar la expresión misma de cómo es Dios, de la grandeza de Dios, de la
fecundidad de Dios, esta es una primera interpretación, de esa presencia del
espíritu ahí

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