EL
TRÉMOLO EN LA
GUITARRA
Darío Pérez Díaz
CSM MANUEL CASTILLO
CURSO 2018/2019
Pedagogía de la Guitarra
ÍNDICE
1. El trémolo: Origen y efecto …………………………………………………………………………… 3
2. Efectividad del trémolo ………………………………………………………………………………… 4
3. Problemas frecuentes ………………………………………………………………………………. 5, 6
4. Ejercicios para mejorar el trémolo ………………………………………………………………… 7
5. ¿Qué hacer cuando ya dominas el trémolo? …………………………………………………. 8
1. El trémolo clásico: Origen y efecto
El trémolo clásico es un diseño rítmico propio de la época y el estilo
románticos que consiste en la repetición de una misma nota (o
alternándola con su octava, como en el caso del piano) en valores
cortos (normalmente semicorcheas o fusas), lo que crea un efecto
característico.
En la guitarra, el trémolo es un recurso muy usado que produce un
efecto muy similar al de algunos instrumentos de púa como la
mandolina, la bandurria, etc. y se escribe generalmente como una
melodía de notas repetidas en la parte superior (el trémolo
propiamente dicho) y un acompañamiento en la parte inferior.
Técnicamente, el trémolo clásico, se realiza tocando las notas del
trémolo con los dedos anular, medio e índice (que tocan por este
orden) mientras el pulgar toca el acompañamiento.
2. Efectividad del trémolo
Un trémolo efectivo es aquel que produce una sensación de
continuidad y que no se interrumpe durante el ataque del pulgar.
Para conseguir esto son necesarias tres condiciones que afectan a la
velocidad, a la precisión rítmica y a la igualdad en la intensidad de
las notas.
a) Velocidad: Es necesario un mínimo de velocidad, ya que, si
tocamos con una lentitud excesiva, se notará mucho el vacío
entre nota y nota.
b) Regularidad rítmica: Se necesita una gran precisión en la
igualdad de las notas, evitando las irregularidades que se
producen cuando un dedo toca tarde o, por el contrario, se
precipita al tocar la nota que le corresponde.
c) Pulsación: Debemos conseguir que los dedos anular, medio
e índice toquen con un mismo timbre y una misma intensidad.
Si queremos estudiar el trémolo, nos debemos concentrar sobre todo
en la regularidad rítmica y en la uniformidad de la pulsación, sin
perder nunca de vista la necesidad de un mínimo de velocidad para
llevarlo a cabo. La velocidad es el resultado de la economía de
movimiento, así como de una buena coordinación.
Debemos buscar siempre la producción de lo que yo llamo como
“movimientos inteligentes”, es decir, movimientos muy pequeños,
precisos y ejecutados con una relajación casi total.
La regularidad rítmica es el resultado de una buena coordinación de
los movimientos de la mano derecha y, para mí, se trata de la mayor
complicación a la hora de ejecutar el trémolo.
3. Problemas frecuentes
En la práctica habitual del trémolo, podemos encontrar numerosos
problemas, de los cuales, vengo a destacar los que yo he
experimentado con mayor frecuencia. Estos son:
a) El trémolo “cortado”: Llamo trémolo “cortado”, a la ejecución
del trémolo en la cual las notas superiores no suenan de manera
fluida y continuada, apareciendo así un pequeño silencio entre
ellas.
Para combatir este trémolo “cortado”, se recomienda bajar la
velocidad del trémolo hasta un nivel en el que nos encontremos
bastante cómodos, poniendo especial atención a la coordinación
en la llegada de cada dedo (a,m,i) a la cuerda, tratando de
reducir el movimiento al máximo, para obtener así esa precisión
en la coordinación que haga que nuestro trémolo deje de sonar
entrecortado.
b) El “caballeo” del trémolo: Decimos que un trémolo “caballea”
cuando hay una falta de sincronía entre dos dedos del trémolo
(por ejemplo, en la llegada del anular procedente del pulgar).
En esta ocasión, para intentar quitar este “caballeo”, conviene
practicar cambios rítmicos en nuestro trémolo como los que
vemos a continuación:
c) Excesiva amplitud de movimiento: Con “excesiva amplitud de
movimiento, me refiero a una extensión exagerada de los dedos
de la mano derecha para la realización del trémolo, lo cual nos
resta tanto precisión como velocidad.
Para corregir el exceso de amplitud de movimiento en la mano
derecha, podemos utilizar el siguiente ejercicio:
4. Ejercicios para mejorar el trémolo
Además de los ejercicios ya propuestos, encontramos muchos otros
que podemos utilizar para mejorar nuestro trémolo, como pueden
ser los ejercicios con variaciones en los acentos del trémolo:
O también, podemos realizar combinaciones diferentes al trémolo,
como por ejemplo arpegios, pero utilizando siempre los dedos
implicados en la realización del trémolo (p, a, m, i):
5. ¿Qué hacer cuando ya dominas el trémolo?
Llegados a este punto, una vez que dominemos el trémolo, sólo nos
queda una cosa: Interpretar obras que contengan pasajes que
precisen del empleo de esta técnica.
Hay muchas obras con fragmentos de trémolo o compuestas
basándose en la técnica del trémolo en su totalidad. Es por ello, por
lo que a continuación, dejaré una pequeña lista con las obras de
trémolo más significativas, para que, si en algún futuro, te decides a
estudiar una obra con trémolo, tengas varias piezas entre las que
elegir:
1) Niccolo Paganini, Gran sonata para guitarra sola con
acompañamiento de violín, III tempo IV variaciones.
2) Francisco Tárrega, Recuerdos de la Alhambra.
3) Agustín Barrios Mangoré, Una limosna por el amor de
dios (también conocido como El último trémolo).
4) Agustín Barrios Mangoré, Un sueño en la floresta.
5) Giulio Regondi, Reverie - Notturno, op. 19.
6) Manuel María Ponce, Sonata III, III tempo.
7) Manuel María Ponce, Preludio n.º 2 (de 24 Preludios).
8) Ricardo Viñas, Fantasía original.
9) Eduardo Sainz de la Maza, Campanas del alba.
Darío Pérez Díaz.