EL KEYNESIANISMO EN LA ACTUALIDAD
Cada vez encontramos una mayor participación de las teorías keynesianas en nuestra
sociedad, las cuales tras la recesión han culpado al liberalismo ya no solo de la recesión
sino de todos los males. Las teorías keynesianas son utilizadas para explicar las recesiones
económicas, no creyendo en el libre mercado, ya que su teoría rechaza que el mercado
sea capaz de generar una demanda agregada que se adecue a la oferta, lo que provocara
una crisis económica. Este pensamiento económico se ha visto agravado tras la última
crisis, la cual muchos economistas la toman como una crisis de demanda, sin embargo,
otros han manifestado que es un problema de Oferta, entre los que por ejemplo se
encuentra Daniel Lacalle, el cual suele ser definido como liberal, hace unos días se
pronunció diciendo: “El BC piensa que el problema de la economía es de demanda,
cuando el problema era y es de exceso de oferta”. Con esto podemos ver como
encontramos diferencias entre economistas de cuál es el problema, pero sobre todo en
cuáles son las medidas necesarias que debemos adoptar.
Los Keynesianos defienden el poder del estado en la economía, creyendo que se puede
generar una expansión económica mediante “medidas expansivas”, es decir,
incrementando el gasto público, mediante subvenciones, inversiones, represiones
financieras, etc. Hemos podido comprobar que dicha teoría no solo no ha funcionado,
sino que intensifica la recesión. Extrapolándolo a nuestro país se ha comprobado como el
incremento del gasto ha intensificado la recesión. En España durante la legislatura de
Jose Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), el cual no solo no aceptaba lo que estaba
ocurriendo, si no que utilizo políticas de mayor gasto público, como por ejemplo excesos
en la construcción de infraestructuras, cheques bebe, el famoso plan E, etc., provocando
una mayor recesión, desmintiendo la evidencia de las teorías keynesianas. Hemos podido
observar como estas medidas han provocado un mayor desempleo, un gran déficit y una
desconfianza tanto en las autoridades como en los mercados.
También podemos ver las teorías keynesianas en los Bancos Centrales, Mario Dragui
presidente del Banco Central Europeo situaba la política de los tipos a 0, pero no solo el
BCE opta por estas medidas, la FED también se ha unido a estas medidas.
Después de todo, las universidades siguen inculcando estas teorías, sobre todo en materias
como política económica, delimitándonos nuestra visión a otras teorías. Teorías que
además son inciertas, como por ejemplo el marco IS-LM, el cual nuestros mentores nos
han hecho tanto hincapié. Sin embargo, hemos podido comprobar que dicho modelo no
se cumple, ya que el modelo IS-LM parte de tipos de interés superiores a 0 y actualmente
son negativos, no cumpliéndose el modelo que durante tantos años llevan inculcándonos
en las universidades.
Con este post no quiero decir que Keynes fuera un mal economista, sino todo lo contrario,
además hizo grandes descubrimientos en el ámbito macroeconómico, tampoco quiero
decir que en las universidades no nos enseñen teorías keynesianas, lo que si vengo a
revindicar es que nos enseñen otras teorías sobre todo en lo concierne a política
económica.
Por último, me gustaría defender el libre mercado, es cierto que el mercado no es
eficiente a corto plazo, pero tiende a la eficiencia a largo plazo, por lo que no estoy a
favor de tanto intervencionismo como tenemos actualmente, recuperemos el libre
mercado y dejemos el intervencionismo.
LAS TEORÍAS KEYNESIANAS SE MANTIENEN VIGENTES DESPUÉS DE 80
AÑOS
Las principales teorías de John Maynard Keynes llegaron al octavo piso y, pese a las
críticas, se mantienen vigentes; en especial, por cuenta de las medidas adoptadas para
enfrentar la crisis de 2008.
En febrero se cumplieron 80 años de la publicación del libro Teoría general del
empleo, el interés y el dinero, considerada la obra más importante del economista inglés
John Maynard Keynes.
El aniversario no podría ser más oportuno, pues coincide con un momento en el que
los economistas debaten sobre las mejores estrategias para evitar recaer en una
recesión global, y la pregunta que surge es si aún son válidas las recomendaciones del
famoso economista inglés.
Robert Skidelsky, profesor de política económica en Warwick University, escribió en un
artículo para Project Syndicate que hay dos elementos del legado de Keynes que siguen
vigentes: el primero, el macroeconómico, que contradice la idea de que los mercados
se equilibran de forma simultánea y automática. Keynes argumentó que existía una
rigidez de precios en las economías, especialmente en los contratos laborales, que
hacía que dicho ajuste no se hiciera automáticamente y que causaba que el
desequilibrio se perpetuara.
Por lo tanto, su propuesta era que se requería de la intervención del Gobierno para superar
tales fallas de los mercados. Uno de los principales postulados es que la inversión
pública es fundamental para reactivar la demanda y por ende el crecimiento. La
inversión pública es aún más importante cuando la reducción en las tasas de interés
fracasa en reactivar la demanda privada.
“El segundo gran legado de Keynes es la noción de que los gobiernos pueden y deben
prevenir las depresiones económicas. La aceptación generalizada de este punto de
vista se puede ver en la diferencia entre la fuerte respuesta en la forma de políticas
al colapso ocurrido durante el período 2008-2009 y la reacción pasiva que se dio ante
la Gran Depresión de 1929-1932”, reitera Skidelsky.
Los críticos de Keynes consideran que sus teorías, que principalmente promueven
estímulos a la demanda, fallan porque no consideran la oferta como un aspecto que
también se pueda promover, pues se ha descubierto que allí también se generan fallas por
temas como la productividad, que se podría incentivar mediante innovación o tecnología.
Durante la crisis del 2008-2009 se dio un resurgimiento en el pensamiento keynesiano
asociado principalmente a la figura de Paul Krugman. Este economista considera que
el aumento en el déficit fiscal promovido por la administración Obama, y que llegó
a ser cercano al 10% del PIB en 2009 y superior al 8% en 2010 y 2011, fue crucial
para superar la crisis.
De otra parte, en una de las portadas de febrero de The Economist, titulada Sin
municiones, el semanario sostiene que, frente a los elevados riesgos de una recesión
global, las autoridades tienen agotada su principal arma –la política monetaria–, y lo único
que quedaría es aplicar medidas keynesianas. Entre las propuestas de The Economist
están las de financiar el gasto público mediante la impresión de dinero y provocar un
aumento generalizado de los salarios. Con esto se buscaría aumentar la demanda y la
inflación y no caer en la misma situación de Japón, que lleva 25 años de estancamiento.
El hecho de que 80 años después se sigan discutiendo las ideas de Keynes
demostraría que en el largo plazo todos estaremos muertos, a excepción de sus
teorías económicas.
LA TEORÍA KEYNESIANA Y SUS APLICACIONES EN LA ACTUALIDAD
Lograr la reactivación económica de un país como Argentina, caracterizado por un estado
débil y en default y por una sociedad golpeada por la crisis financiera de fines del 2001 y
principios del 2002, ha llevado a los distintos gobiernos de turno a implementar diferentes
medidas de política económica para el logro de dicho objetivo. Un análisis de la Teoría
Keynesiana y la consideración de las ultimas políticas económicas llevadas a cabo por el
actual presidente Kirchner, nos permiten concluir , que a pesar de haber fallecido, hoy
Keynes está volviendo, y con él está volviendo a la Argentina la primacía de la política
sobre la economía. En este trabajo, se pretende demostrar el grado en que las políticas
económicas actuales se hallan vinculadas a la Teoría Keynesiana, y para ello se analizan
cuáles fueron las principales críticas al sistema clásico, cuáles son las condiciones que
hacen posible un equilibrio con subdesempleo y que políticas, dentro del plan económico
de Kirchner, son las que mejor representan las ideas de Keynes.