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Caso Clinico Esquizofrenia

AMS, una mujer de 19 años, consulta por sentirse angustiada y cansada. Hace aproximadamente un año tuvo una primera experiencia de "comunicación telepática" con un compañero de trabajo que la confundió, y desde entonces ha tenido episodios similares de comunicación mental con otras personas que la hacen sentirse extraña. Actualmente está teniendo estas experiencias con un profesor, lo que la está angustiando y afectando su capacidad de dormir y funcionar normalmente. Busca tratamiento para aliviar sus síntomas y entender mejor su condición.

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Caso Clinico Esquizofrenia

AMS, una mujer de 19 años, consulta por sentirse angustiada y cansada. Hace aproximadamente un año tuvo una primera experiencia de "comunicación telepática" con un compañero de trabajo que la confundió, y desde entonces ha tenido episodios similares de comunicación mental con otras personas que la hacen sentirse extraña. Actualmente está teniendo estas experiencias con un profesor, lo que la está angustiando y afectando su capacidad de dormir y funcionar normalmente. Busca tratamiento para aliviar sus síntomas y entender mejor su condición.

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Caso Clínico

AMS, 19 años, sexo femenino.

Consulta por sentirse, según sus palabras, “angustiada y muy cansada”. No tiene ganas de
trabajar ni de estudiar, refiere sensaciones confusas y desordenadas. Agrega que en
verdad no puede entender lo que le pasa, aunque es similar a lo que le ocurrió
aproximadamente un año atrás.

En esa oportunidad, al poco tiempo de empezar a trabajar como empleada en una gran
empresa (era su primer empleo), empezó a tener “comunicaciones telepáticas” con M., un
compañero de la oficina. Ella no tenía claro quién de los dos había comenzado con esa
forma de comunicación, pero creía que había sido él. Las “conversaciones” se basaban en
coincidencias: por ejemplo, ella centraba su atención en un objeto (por ejemplo, una agenda
que estaba sobre el escritorio de M.) y casi de inmediato notaba que él tomaba o hacía algo
con ese mismo objeto.

También sentía “dentro de la cabeza” verdaderos diálogos, con preguntas y respuestas, o


frases inacabadas de uno que suscitaban la réplica del otro. Le costaba referir la temática
de esas “conversaciones” pero parecían ser de corte encubiertamente amoroso.
Todo esto la confundía y le hacía sentirse extraña, sin poder comprender cómo era que
ocurrían esas cosas, pero sin la menor duda acerca de que efectivamente le estaban
ocurriendo. No tenía dudas de que la “comunicación” existía, aunque le pareciese extraño.
Es importante notar que esas comunicaciones con M. siempre eran de ese modo
“telepático”, “interno”, porque AMS nunca se animaba a hablar en voz alta con él, y si M. le
dirigía la palabra ella se escabullía con evasivas.

Al poco tiempo de esto, continuando con su relato, comenzó a “darse cuenta” de que
muchas personas de la oficina sabían de sus “diálogos” con M. Y que por eso la miraban
sonriéndose o maliciosamente. De hecho, comenzó a sentir, siempre “dentro de la cabeza”
las voces de estos otros compañeros, con comentarios alusivos a su “relación” con M.

Cada vez le costaba más cumplir con sus tareas laborales y había compañeros que, al verla
angustiada y como perdida, la ayudaban haciéndose cargo de esas tareas. Sin embargo,
unos meses después de que todo esto comenzara, necesitó pedir una licencia médica
porque se sentía agotada y sin capacidad para trabajar. Al mismo tiempo, consultó con un
psiquiatra, el mismo que atendía a su madre desde hacía muchos años, quien la medicó
con Haloperidol, 3 mg/día, Bromazepán, 6 mg/día y Amitriptilina 50 mg/día. Luego de unos
diez días, comenzó a sentirse mejor y un mes después pudo volver a su lugar de trabajo,
aunque solicitó un cambio de oficina.

Se sintió bien durante varios meses y por su cuenta decidió abandonar el tratamiento.
Coincidió esto con que empezó a estudiar una carrera de guía turística y al principio todo
parecía marchar bien. Sin embargo, más o menos dos meses antes de la consulta actual,
le habían empezado a ocurrir otra vez estas “comunicaciones mentales” con uno de los
profesores. Al principio no le preocupó y hasta le resultaba divertido, pero rápidamente
comenzó a sentirse angustiada y confundida y con temor a que volviese a pasarle lo mismo.
Cito un pasaje del discurso de la paciente: “Tengo comunicación mental con un profesor. Él
me daba muchas pruebas de que era real, que no era un delirio mío (...) Con gestos él me
daba la pauta de que estaba conmigo. Yo pensaba en la corbata que llevaba y él se tocaba
la corbata. Montones de cosas así. (...) Lo que me preocupa es que es un hombre casado.”
Su estado se complica con dificultades crecientes para dormir y una sensación de
cansancio físico que a veces le imposibilita salir de su casa. Se la ve muy ansiosa, fuma
constantemente y habla sin parar.

Vive con su madre, de la cual dice que ha tenido varias internaciones psiquiátricas a partir
de un intento de suicidio, hace más de diez años, cuando sus padres se separaron. El padre
vive con una nueva pareja y es alcohólico. Es la menor de cuatro hermanas y se lleva bien
con ellas aunque tiene un trato poco frecuente.

Dice que necesita tratamiento para sacarse esa sensación de cansancio y para que un
profesional le explique cómo puede ser que tenga esas comunicaciones con la gente.

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