0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 359 vistas29 páginasGissi, J. (1987) "Identidad, Carácter Social' y Cultura Latinoamericanas" Social Texto2
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Idenddad Letinoamericana: Pricologia y Socteded
particular y también por los subsistemas rel
los medios masivos. Todos el eae
La verdadera Psicolog(a sisté
mica y es an por hacerse.
témicamente hablando y no alternativas— serén I
= las tera
arupales y la psicologla y psiquiatr’a,comunita cual
fa latinoamericana tiene una tarea
de lo. imposible y con la atraccion de 1a imposible: El no.
lente que es nuestro pas, que somos nosotros mismos, es un
paciente el paciente requiere una terapia sistémica,
Y nuestra mejor psicologfa seré y es aquella puesta al servicio
de las diversas formas de reconstrucci6n nacional—continen-
Identidad, caracter social
y cultura latinoamericana
1, INTRODUCCION
ingiiistica y termina en la
e medio, pasa por la psi
Qué tipo de estudio es pués éste?
nario, pero quisiera mas bien supe:
rentalismo que supone tal término, pa-
teorica a partir del objeto mas
as académicas.
Este ensayo parte de I
tica del futuro. E
que de las diferentes
El objeto aqui es la Amér
mos. Es un objeto sujeto, sin duda, pero justamente el ensayo
se detiene en algunos problemas del ser sujeto para Amér
Latina, tas dificultades de la subjetividad de los t
noameri lo, el objeto mas especifico es lo
psicosocial fatinoamericano, y en estrecha relacién con ello,
nuestra cultura continental
Las tesis de este articulo serén simples: comienzan y ter:
minan en lo obvio. Pero to obvio, decia Laing, exige una
gran tarea, porque frecuentemente es ambiguo o inconscien-
19te. (Laing 1969) (+)
Se parte de constatar que la América Latina no tiene verda
que sus nombres son todos los color
aero | niales
e0-coloniales. Desde aqul se pasa a ver que no tenemos
identidad, © que nuestra identi i
eel identidad es precaria, y de aqui se
asada y presente econd
cultural, pablica y privads 3 tenemos aus
. ja ¥ que, por tan
Cconstruirnos una identidad. " aan ene
Por lo tanto
aa {ue suele hacer el psicdlogo soci :
cicion empirista y/o psicologista, no se evitarén estas media
S88 enfrentard la dialectica entre lo macrosocial y lo
tual en su real historicidad, estructura y complejidac:
frentard este objeto—sujeto que es América
'a condicién de todo objeto ce cualquicr
latinoamericana. (**). Se usara de este mo
sin hundirse en el psicologismo,
do la psicolog
Por otra parte, se considerars
eee algo de lo econémico—social
icio burdo y pseudo—progresista de que pue
en ewstionamento dela Fon
CB) resech,
rite a cancatearopiy
‘Mis le dels cod vm
at oprimido de Aass Wot 8
da ser la ‘Ultima instancia. La ultima instancia es una
apelacian metal ima, y resulta poco coherente que
quienes critican la metafisica vivan sumergidos en formas
En ninguna realidad social
jamas nadie ha encontrado la Gltima instancia de nada.
No hay duda que la historia de América Latina es esen
cial para entender algo del continente. Pero la historia que
nos ayuda a entender no es Ia del fetichismo del dato atomi
zado, ni la del fetichismo del “pasado”, ni la del fetichismo
de los héroes, Tampoco la historia de un pais o continente
2s s6lo ni primordial mente la historia de sus gobiernos. No,
es mas bien la Historia de estructuras significantes, de la dia
léctica pasado—preserite—futuro, del pueblo (*) y de los
pueblos de América Latina.
Se apelard necesariamente a la Antropologia y a la Soci
gia. No hay dudas de que muchos aportes de ambas disci
ras han colaborado a iluminar diferentes aspectos de nuestro
continente, Lastima que, no obstante tales aportes sean im:
prescindibles, la Antropologia ha solido ser sélo focal y etno:
gréfica, ademés de sometida 2 un funcionalismo frecuente:
mente extremo. En cuanto a la Sociologia, tres reproches
genéricos podrian hacerse: uno, el de empirismo ligado
también al funcionalismo particularmente norteamericano;
otros, validos més bién para la sociologia marxista, el de cier-
to economicismo y abstraccionismo. Ambos limites se expre.
san en que no se ha dialectizado satisfactoriamente casi nun:
ca lo cultural con lo econémico y politico, porque normal
mente de lo cultural no se ha dicho mucho més que insultos
contra [a"‘ideologia dominante’’; y en que no se ha tampoco
dialectizado satisfactoriamente las clases con las razas, sub:
culturales y naciones en su compleja totalidad. Todas estas,
*.2ig Za, 1983limitaciones derivan de fa obra del mismo Marx, y se han he
8 veces caricatura en alguna literatura seudo marxista.
peselanela No superaré en ningin ¢aso todas las limita
tradicionales en las ciencias sociales, pero por lo me:
‘nos intentaré no padecer de los error
ao inen los errores y simplismos de ellos
2. UN CONTINENTE SIN NOMBRE
a) La palabra "“Améric
que tuvo el continente durante tres si « colon
os, Y_ne0-coloi
Las palabras claves resumen el racimiento cle una
El nombre de América es el nombre de Américo V
cio, el navegante 0, quien fue el primero de los @
20s que $e dié cuenta que habia llegado a un cont
nuevo, no consignado atin en la cartogratia eura
Vespucio se llamaba Américo, el co
rica. Fue el cartégrafo aleman M
Como
inente se llamo Amé-
tn Waldecomller quien
Propuso tal nombre como homenaje a Vespucio. :
b) La palabra “indios”
_ nies habla legado Cristoforo Colombo, otro
italiano, y habia dicho que la tierra que habi
era la India, Hacia all eat
navegante
"descubierto”
ealelindan a Colombo para hacer negocios cor
aloenam: ia, Jos habitantes eran los
s légico. Asi, con un error europeo se bautiz6 a
es do esta tierra, y el nombre pr
subsists tavés de los silos, nn ouneto ae error
Este falso bautizo se asocié después con una falta de reco
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dentidad, cardeter social y eulrurelarinoamercane
nocimiento de dignidad, E1 antropélogo Richard Clemmer
escribe al respecto:
“Por casi 500 aos la palabra
finir a los habitantes aborigenes
no tienen ninguna relacién con el pueblo de la In
Subordinacién de muchas generaciones al invasor ha provocs-
do una aceptacién general de la denominacién por parte de
{a poblacién indigena. Este equivoco de identidad es un dato
sighificativo del modo sistemético en que la poblacion abo-
Tigen ha estado socavada de todo resto de dignidad huma-
(en Hymes 1979 pag. 240)
¢) La palabra “descubrimiento”
error de ain més graves consecuencias seré la au-
6 hicieron los espafioles de haber ““descu-
fescubrimiento” en
1492. Esta perce que los
indigenas no eran importantes como descubridores antes,
es decir, como que no existfan, En rea
mado “el descubrimiento de América” ha sido tal sélo visto
desde Europa, por y para los europeos. Esta palabra revela
fl grado en que América Latina no ha sido un mundo “para
$i” sino un mundo para “otro”. O sea en 1402 América
fue descubierta como colonia por yn imperio. Desde muchos
siglos antes estaba descubierta por sus habitantes. =
ieron el
Hasta tal punto la palabra descubrimiento expresd y en-
cubrié una realidad colonial, que un célebre historiad
no actual observo que la corona espafiola prohibié el
¥ lo ordend reemplazar por descubri
miento”, para mitigar jas polémicas despertadas por la le-
\idad moral y cristiana de la conquista. Dice asi:
fan el uso de
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