INTERPONE RECURSO EXTRAORDINARIO DE INAPLICABILIDAD DE
LA LEY - INDICA VIOLACIÓN DE LA DOCTRINA DE LA SCBA POR LO
QUE NO RESULTA PROCEDENTE LA LIMITACIÓN DEL VALOR DEL
LITIGIO - AD EVENTUM PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DEL
VALOR DEL LITIGIO CONSAGRADO POR EL ART. 278 DEL CPCCNC. -
PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DEL DEPÓSITO PREVIO EXIGIDO
POR EL ART. 56 DE LA LEY 11.653 - CUESTIÓN FEDERAL SORPRESIVA
Excma. Suprema Corte de Justicia:
..., en su carácter de letrado apoderado de la demandada
LA CABAÑA S.A.T., inscripto al Tomo…..Folio….CALM, Legajo
Previsional ….., Nro. de CUIT….., con el patrocinio jurídico del
Dr………….., abogado, inscripto al Tomo ….., Folio ….., del
Colegio de Abogados de Morón, C.U.I.T………., I.V.A.
responsable no inscripto, legajo previsional ….., I.B. Dirección de
Rentas Provincial Nro. ….., constituyendo domicilio procesal a los
fines de este recurso en Calle ……., Número ….. de La Plata
(Estudio ……..), capital de la provincia de Buenos Aires, en los
autos “… DIFERENCIAS SALARIALES” (Expediente. Nº
4521)”, a V.E. digo:
I. OBJETO
Que vengo en tiempo y forma y en los términos de los arts.
161 inc. 3º a) de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires
de 1994, arts. 278 y siguientes del CPCCNC., a interponer
recurso extraordinario de inaplicabilidad de la ley o doctrina
legal contra la sentencia definitiva, del Excmo. Tribunal del
Trabajo Nº 1, del Departamento Judicial de La Matanza, de
fecha 31 de mayo de 2011, notificada el 23 de junio de 2011,
obrante a fs. 411/420, registrada bajo el número 52, que estima la
demanda reconociendo diferencias en favor de los actores.
II. REQUISITOS DE ADMISIBILIDAD
Que a los fines de la admisibilidad del recurso
extraordinario que se impetra se señala lo siguiente:
a) Monto Mínimo: Conforme el art. 278 del CPCCN, texto
según ley 14.141, se señala que el monto de la sentencia supera
holgadamente el importe de $ 295.500, por lo que corresponde la
admisión del recurso (art. 55 de la ley 11.653 y art. 278 cit.).
• Texto legal implicado
El art. 55 de la ley 11.653 dice:
“Contra las sentencias definitivas dictadas por los
Tribunales, sólo podrán interponerse los recursos extraordinarios
previstos en la Constitución de la Provincia. El de inaplicabilidad
de ley sólo será concedido cuando el valor de lo cuestionado ante
la instancia extraordinaria exceda, respecto de cada actor, la
suma fijada por el Código Procesal Civil y Comercial, salvo que
el fallo recurrido contraríe la doctrina de la Suprema Corte de
Justicia a la fecha en que se dictó aquél”.
Este art. no puede ser interpretado en un sentido literal y
tal interpretación sería inconstitucional, lo que desde ya se
solicita. En primer lugar, debo resaltar que para la demandada el
valor del litigio está representado por la suma de $ 303.356 (ver
fs. 420) más accesorios por la que fue condenada (tasa de
justicia: $ 6.274; Contribución Caja de Abogados sobre tasa de
justicia -sobretasa-: $ 6.274; multa: $ 99; Honorarios Dra..... $
27.235; Contribución Caja de Abogados: $ 2.723,50; Honorarios
Dr.... $ 27.235; Contribución Caja de Abogados: $ 2.723,5). Ello,
por la jurisprudencia de V.E. que solamente excluye los
honorarios de los letrados que representan a la propia parte
recurrente.
• Situación de los litisconsortes y el art. 55 de la ley 11.653
No es posible considerar la situación de los litisconsortes
por separado, porque ello es así únicamente cuando cuestiona el
recurso uno de los litisconsortes activos, ya que en ese caso el
valor del litigio es lo que representa para ese actor el pleito. Si, en
cambio, el que cuestiona es el demandado, que ha perdido el
pleito en relación a los 20 litisconsortes, el monto del juicio será
el total que debe pagar el mismo; porque se trata de un
litisconsorcio activo, con un solo demandado. Una interpretación
contraria violaría las normas del litisconsorcio y derechos y
garantías constitucionales, como el art. 15 de la Constitución
Provincial de 1994 y los arts. 16, 17 y 18 de la Constitución
Nacional, amén del art. 8 del Pacto de San José de Costa Rica de
Derechos Humanos, normativa interna vigente según ley 23.054.
Es este el sentido de reciente jurisprudencia de este alto Tribunal:
“El valor del litigio a los efectos de la admisibilidad del
recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley, está
representado para la demandada por el monto de condena
establecido sin que corresponda adicionar intereses a dicha
suma” (SCBA, Ac. 71791, I, 11/8/98 - Complejo Habitacional
Soip c. Timpanaro, Alberto s. Cobro de pesos - Recurso de Queja).
También dijo:
“Tratándose de una acumulación de acciones, corresponde
considerar el valor del litigio en forma individual en cada una de
ellas, encontrándose el mismo representado para el demandado
recurrente por el importe fijado en la sentencia de condena”
(SCBA, Ac. 68123, I, 21-10-97, “Borchetta, Eugenio H. y otros c.
Carbajo, José F. y otros s. Daños y Perjuicios”).
• Valor del litigio para la demandada es el monto de la
condena en los otros juicios que no sean laborales
En juicios civiles y comerciales, V.E. ha sustentado la misma
doctrina, vale decir que el importe del litigio está representado por
la condena.
En este sentido, dijo:
“El valor económico del juicio por daños y perjuicios es de
monto determinado y está representado por el importe de
condena” (SCBA, Ac. 70370, I, 12-5-98, “Hernández, Alfredo N. y
otros c. Cirugía Llerena S.R.L. y otros s. Daños y Perjuicios”).
Así también:
“En el caso de reclamo por daños y perjuicios, el valor
económico del litigio está representado para la accionada por el
monto indemnizatorio reclamado en la demanda” (SCBA, Ac.
70390, I, 12-5-98, “Sotelo vda. de Nada, Beatriz y ot. c. Eliseo, E.
V. y ot. s. Daños y Perjuicios - Recurso de Queja”).
• Doctrina de V.E. contraria y que en forma literal indica
que en caso de litisconsorcio se debe tener en cuenta cada
relación en forma individual
En este sentido, V. E. ha dicho que:
“En el caso de un litisconsorcio, el valor del litigio a los
efectos del art. 278 del Código Procesal Civil (ley 11.593/95),
corresponde ser individualmente considerado para cada
litisconsorte” (SCBA, Ac. 61444, I, 5/12/95 - “Banuera, Y. c. Bensey
Royo, A. y otro s. Daños y Perjuicios”; SCBA, Ac. 61963, I, 5/3/96 -
“Alchino, Juan C. y otros c. Andrés Macaya Cereales SRL s. Cobro
de australes”; SCBA, Ac. 66372, I, 24/6/97 - “Fernández, María L.
c. Caire de Gagliano, Rosa y otros s. Recurso de Queja”; SCBA,
Ac. 70218, I, 10/3/98 - “Cappello de Otero, Susana R. s. Quiebra.
Recurso de Queja”).
En forma puntual, ha dicho que no importa si se trata de la
actora o la demandada, la parte que recurre, en ambos casos la
limitación procede. Es que:
“Se declara bien denegado el recurso extraordinario de
inaplicabilidad de la ley cuando exista un litisconsorcio
facultativo y el valor del litigio no exceda respecto de cada actor
el monto mínimo establecido por el art. 278 del Código Procesal
Civil y Comercial (art. 56, dec. ley 7.718/71 -t.o. dec. 4.444/93-);
sin que corresponda distinguir si quien recurre es la parte actora
o la demandada, ni adicionar intereses” (SCBA, Ac. 60537, I,
12/9/95 - “Gregorini, Flavia y otros c. TV Mar del Plata s. Cobro
de indemnización. Recurso de Queja”).
Aunque este fallo de 1995, está en parte superado por la
doctrina de V.E. más reciente, a la que se ha hecho referencia
precedentemente.
Por último, y en igual sentido, se ha dicho que:
“Si el recurso ha sido deducido en interés de todos los
demandados, deben cumplimentar la carga procesal que establece
el art. 280 del Código Procesal Civil y Comercial en forma
individual en la medida del valor de lo cuestionado por cada
interesado” (SCBA, Ac. 50351, I, 10/12/92 - “Gómez, Elido c.
Flores, Carlos s. Daños y Perjuicios”).
• Excepción prevista por la última parte del primer párrafo
del art. 55 de la ley 11.653
También, V.E. ha sido muy parco en cuanto a admitir las
excepciones al monto mínimo para que el recurso sea admisible.
Entre otros fallos, ha dicho que:
“El valor del litigio, representado en caso por las sumas
reclamadas en concepto de diferencias salariales establecidas en
la pericia contable y su ampliatoria debidamente actualizadas, no
supera respecto de ninguno de los actores el monto mínimo para
recurrir establecido por el art. 278 del Código Procesal Civil y
Comercial (ley 11.593), no configurándose en la especie la
excepción prevista por el art. 55 de la ley 11.653 toda vez que lo
decidido por el sentenciante lo ha sido conforme lo establecido
por este Tribunal” (SCBA, Ac. 69185, I, 5-5-98, “Castro, Marcial
A. H y otros c. Somisa s. Diferencia de Haberes”).
Así, en igual sentido:
“El valor del litigio representado por la suma reclamada
en la demanda no supera ninguno de los actores el monto mínimo
para recurrir establecido por el art. 278 del Código Procesal Civil
y Comercial (ley 11.593) sin que se observe la concurrencia del
supuesto de excepción previsto por el art. 55 de la ley 11.653 en el
sentido y con el alcance establecido por esta Suprema Corte toda
vez que los agravios traídos por el recurrente se refieren a
cuestiones de hecho y prueba como lo es determinar que la
desvinculación laboral se produjo por voluntad concurrente de las
partes (SCBA, Ac. 68506, I, 24-3-98, “Acosta, Raúl H. y otro c.
ESEBA S.A. s. Diferencias salariales por retiro voluntario”).
• Existencia en el sub-lite de doctrina violada que amerita
la admisión del recurso
En la especie al Excmo. Tribunal del Trabajo Número 1 de
La Matanza ha infringido la expresa doctrina de la causa B 42853
que dice:
“Infringe los arts. 44 inc. “e” del decreto ley 7718/71 y 354
inc. 1 del Código Procesal Civil y Comercial el fallo que por absurda
interpretación de los escritos constitutivos del proceso impone al
actor la carga de la prueba de una circunstancia fáctica que al no ser
negada por el accionado, no resultó, por ende, controvertida (SCBA L
53.220, Sentencia del 8/3/94, autos: “TORRES, Miguel Ángel c.
MUNICIPALIDAD DE LANÚS s. Accidente de trabajo y enfermedad
profesional, A y S t. 1994-I, página 259, JUBA, Número de Registro
029780)”.
En la presente causa la parte actora ha reconocido
expresamente que la demandada tiene oficina recaudadora y la
tenía aun antes de la fecha de este reclamo. Sin embargo,
concluye absurdamente y pone en cabeza de la demandada la
carga de probar un hecho reconocido por la actora y fuera de
debate al decir que “Señala también que en la época del Acta
Acuerdo no disponía de oficina recaudadora, sin indicar cuando
habría sido instalada la misma, lo que impide considerar la
eventual influencia del factor en el caso” (Conclusión absurda
del Tribunal en el veredicto, página 412, penúltimo párrafo). La
parte actora, en tanto dice: “Los actores continúan
desarrollando las mismas tareas, ya que las tareas previstas en el
art. 5 como tareas previas y posteriores, confección de planillas,
etc. se continúan realizando Y LA EMPLEADORA
POSEYENDO DESDE MUCHO TIEMPO ANTERIOR AL
1/8/95 (Fecha del reclamo acoto), OFICINA RECAUDADORA
HASTA ESA FECHA CONTINUÓ ABONANDO LA HORA YA
CITADA”.
El absurdo se demuestra con pocas palabras y estas palabras
han sido pronunciadas por el Tribunal y por la actora. El Tribunal
va en contra de los propios dichos de la actora y en contra de la
doctrina de V.E. queriendo asignar una carga probatoria en un
hecho reconocido. Cuando lo correcto hubiera sido decir que no
había causa jurídica en los términos del art. 499 del Código Civil
para reclamar los minutos que el Acta Acuerdo asigna por no tener
Oficina recaudadora.
Esta doctrina que es válida, con independencia de que se
trate de parte actora o demandada la que la invoque, fue repetida
con posterioridad y así V.E. dijo:
“Intepreta absurdamente la contestación de demanda el
tribunal del trabajo que exige a la parte actora la prueba de un
hecho no controvertido -ya que la falta de legitimación de los
actores no fue articulada como defensa por la demandada-,
apartándose de los términos en que quedó trabada la relación
procesal y violando así el principio de congruencia (arts. 45 inc.
3 y 48 del decreto ley 7.718/71, t.o. por decreto 4.444/93 y 163,
inc. 6 del CPCCN, B 43837, SCBA, L 56.508, sentencia 14/11/95,
“Montero, Alberto Manuel y otro c. Provincia de Buenos Aires s.
Cobro de pesos, accidente de trabajo”, A y S, tomo 1995-IV,
página 279, JUBA, Número de registro 043788)”.
V.E. no se ha cansado de repetir esta doctrina:
El fallo del tribunal del trabajo infringe los arts. 44 inc. d de
la ley 11.653 por absurda interpretación de los escritos constitutivos
del proceso y 354 inc. 1 y 375 del Código Procesal Civil y
Comercial al imponer a la parte actora la carga de la prueba de
una circunstancia fáctica que al no ser negada por la demandada,
no resultó, por ende, motivo de controversias (causa B 44.699,
SCBA, L 58.358, Sentencia del 16 de setiembre de 1997, “Donadío,
Raúl Omar c. Ministerio de Gobierno - Policía de la provincia de
Buenos Aires s. Enfermedad Accidente, número de registro en JUBA
062627).
Al infringirse la doctrina de V.E. no corresponde la
limitación del valor de litigio establecida por el art. 55 de la ley
11.653, habida cuenta la excepción consagrada en la norma.
• Las limitaciones son constitucionales según la doctrina
de V.E. hasta la fecha y sin perjuicio de lo que se dirá en el punto
siguiente. La CS ha dictaminado en contra de esta posición
aunque refiriéndose a la ley 11.653.
Es cierto que V.E. ha validado siempre las limitaciones al
Recurso de Inaplicabilidad de la Ley, indicando que no existe
objeción constitucional para esas limitaciones; sin embargo, la
doctrina a que me referiré en el subpunto siguiente de la CSN, es
contraria a esta tesitura sustentada por la SCBA.
Siguiendo su tradicional doctrina, V.E. ha dicho que:
“Las limitaciones establecidas por las normas procesales
para la concesión del recurso extraordinario de inaplicabilidad de
ley no vulneran derechos o garantías constitucionales desde el art.
161 inc. 3 apartado a) de la Constitución de la Provincia que
establece que el conocimiento y resolución del mencionado
recurso extraordinario compete a la Suprema Corte con las
restricciones que las leyes de procedimiento establecen y su
limitación por el art. 278 del Código Procesal Civil y Comercial y
ley 11.593 es compatible con dicho precepto constitucional
provincial pues no veda la deducción del recurso extraordinario
previsto sino que lo condiciona a un requisito formal, propio de la
reglamentación legislativa sin mengua de la defensa en juicio ni
de la igualdad de las partes en litigio” (SCBA, L. 66.035 S, 30-9-
97, Juez Salas (SD), “Butti, Edelver O. y otros c. ESEBA S.A. s.
Diferencia Salarial”).
Se ha explicitado, así también, que las limitaciones no
vulneran el Pacto de San José de Costa Rica, en estos términos:
“Corresponde el rechazo del recurso extraordinario de
inaplicabilidad de ley si el valor de lo cuestionado ante la instancia
extraordinaria no supera el monto mínimo para recurrir establecido
por el art. 278 del Código Procesal Civil y Comercial. La no
admisión del recurso no se encuentra en pugna con el art. 8 de la
ley 23.054 desde que no se ha impedido al litigante ser oído con las
debidas garantías por un tribunal competente, independiente e
imparcial” (SCBA, Ac. 72601, I, 22-9-98, Garfagnoli, Abel y otros
c. AFJP Previnter S.A. s. Indemnización por Despido - Recurso de
Queja).
También, se explicitó que:
“Respecto a la inconstitucionalidad de la ley 11.593, esta
Suprema Corte tiene dicho en forma reiterada que las limitaciones
establecidas por las normas procesales en cuanto al valor del
litigio para la concesión del recurso de inaplicabilidad de ley, no
vulneran derechos o garantías constitucionales” (SCBA, Ac.
65879, I, 18/2/97 - “Medina, Oscar H. c. Sposetti, Horacio J. y
otro s. Cobro de Haberes e Indemnizaciones - Recurso de
Queja”).
Por último, en esta breve reseña, cabe citar la doctrina del
caso Arrillaga, entre otros. Es que:
“El recurso de inaplicabilidad de ley se concede “con las
restricciones que las leyes de procedimiento establezcan” (art. 161
inc. 3 a) de la Constitución de la Provincia) y su limitación por la ley
11.593 no vulnera derecho o garantías consagrados por la
Constitución resultando compatible con el citado art. 161, pues no
impide deducir el recurso extraordinario previsto, sino que lo
condiciona a un requisito formal, propio de la reglamentación
legislativa sin mengua de la defensa en juicio ni de la igualdad de
las partes en litigio” (SCBA, Ac. 59105, I, 23/5/95 - “Arrillaga,
Osvaldo c. Barulli, Juan C. y Aboitiz, Jacinto M. s. Tercería de
dominio. Recurso de Queja”; SCBA, Ac. 59829, I, 27/2/96 -
“Establecimiento Químico La Fortaleza y Cía. Química Santa Ana
Quiebra s. Incidente de honorarios de Jorge L. Santana - Recurso de
Queja”; SCBA, Ac. 63153, I, 21/5/96 - “Consorcio Copropietarios
Semar II c. Malugani, Carlos s. Ejecución de Expensas comunes -
Recurso de Queja”; SCBA, Ac. 67646, I, 15/7/97 - “Biondo,
Alejandro J. R. c. Orta, E. P. y otra s. Ejecución de Honorarios -
Recurso de queja”; SCBA, Ac. 68976, I, 10/3/98 - Calderón, Héctor
C. c. Gerli, Mariel C. s. Cobro de pesos - Recurso de Queja”).
Aunque no sea del presente caso conviene destacar que
resulta procedente el cálculo de la indexación a los fines de
determinar el monto del litigio. A este respecto, V.E. tiene bien
decidido que: “No es aceptable por contradictorio, que idénticas
pretensiones, de idéntico contenido económico, sean entendidas
como litigios de distinto valor según el tiempo en que se
practiquen sus apreciaciones nominales o según la suerte corrida
por la demanda. A los fines de la admisibilidad del recurso
extraordinario de inaplicabilidad de la ley en materia laboral -lo
que también indicamos resulta aplicable al fuero civil y
comercial- debe tenerse como valor de lo cuestionado en el pleito
el monto de los rubros que son materia de agravios, actualizados
a la fecha de su interposición, criterio que también rige cuando
la sentencia recurrida rechazó la pretensión (La Suprema Corte
de Buenos Aires cambia el criterio sustentado por anterior
composición según el cual el monto mínimo computable a los
efectos de la admisibilidad del recurso de inaplicabilidad debía
surgir de elementos objetivos obrantes en autos sin que hubieran
de tenerse en cuenta los incrementos por depreciación monetaria,
al igual que cuando existía sentencia de condena era ésta la que
fijaba el valor del litigio) (S Buenos Aires, febrero 14 de 1984,
“Duet, Alejo c. Cattorini Hnos. S.A.”, Acuerdo 33.167, “LL”,
1984-B, 86, con nota de Augusto Mario Morello titulada “El
recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley de la Provincia
de Buenos Aires. Una rectificación necesaria”).
• Conclusiones
V.E. ha fluctuado en el análisis del valor del litigio. El
litisconsorcio es cuando existe una pluralidad de consortes o
litigantes, y puede ser de tres clases: activo (varios actores), pasivo
(varios demandados), y mixto (varios actores y varios demandados).
Si la limitación en razón del monto se refiere al litisconsorcio, el art.
278 del CPCC y el art. 55 de la ley 11.653 revelan una redacción
distinta y muy poco feliz. Así, el 2do. párrafo del art. 278 dice que
procederá el recurso si hicieren mayoría los que, individualmente,
reclamen más de dicha suma. Es decir, si hay 10 actores, por
ejemplo, 6 tienen que reclamar más que el monto mínimo fijado en
la ley, es decir $ 61.500. Ora bien, la norma se está refiriendo,
obviamente, al litisconsorcio activo, porque no me imagino un
demandado que reclame salvo que sea reconviniente, con lo que
pasaría a ser actor.
Por su parte, el art. 55 de la ley 11.653 parece aun más
duro o aun menos duro, pues dice: “en caso de que exceda
respecto de cada actor la suma fijada en el Código Procesal Civil
y Comercial”. Esto puede interpretarse de tres maneras, y así, en
primer lugar, que cada caso debe ser analizado individualmente, y
sólo procederá el recurso para el actor que demande más del
monto de $ 61.500 fijado por el art. 278 del CPCC.
Es decir, que si hay 20 litisconsortes sólo procederá
respecto de aquel que demandó más de $ 61.500. Esa
interpretación resulta un disparate, pues si se admite el recurso
respecto de ese actor y por esa vía se deja sin efecto en relación a
ese actor la sentencia del Tribunal de Trabajo de única instancia,
tendríamos el escándalo jurídico de una sentencia confirmada por
Suprema Corte, que viene a ser doctrina casatoria, que dice
“blanco”, y que se contradice con las 19 “sentencias” del
Tribunal, firmes por no llegar al monto, que dicen “negro”. V.E.
dice “blanco”, y el Tribunal de Trabajo dice “negro” en la misma
cuestión. Todos los principios constitucionales han sido violados,
amén del debido proceso de derecho (art. 15 de la Const.
Provincial de 1994; arts. 16, 17 y 18 de la Const. Nacional; art. 8
de la ley 23.054, etc.).
En segundo lugar, podría interpretarse que cuando la ley
dice “respecto de cada actor”, insinúe que con el solo hecho de
que para un actor exceda el monto mínimo fijado como valor del
litigio, el recurso será procedente para todos.
También podría señalarse con éxito una tercera doctrina, y
es la aplicación del art. 278 del CPCC, es decir que hicieren
mayoría los que reclamaren más del monto en litigio. Ello tiene la
ventaja de que se daría una sentencia única, bien por la nueva
decisión de V.E., o bien por la desestimación del recurso.
Pero lo que no dice el art. 55 de la ley 11.653 y lo que
tampoco dice el art. 278 del CPCC es que la limitación se refiera al
demandado, litisconsorte pasivo único. Para el demandado, el valor
del litigio es el monto a que ha sido condenado, no puede haber la
menor duda. Para él, son los $ 103.356 a que fue condenado. ¿O es
que puede haber un valor del litigio distinto para el demandado?
¿O es que puede traicionarse a la lógica de tal manera de hacer
decir a la ley procesal lo que ella no dice? Lo que la ley procesal
quiere limitar es el recurso para cada uno de los actores en forma
individual, que no lleguen al monto, y aquí impera una razón de
justicia, para Albornoz el monto del litigio es la suma de $ 4.097, y
no la suma antes indicada. Si se hubiera rechazado la demanda,
hubiera sido exacto que V.E. dijera que Albornoz no llega al límite.
Y lo mismo si recurrieran los 20 actores, porque ninguno llega al
límite. Pero visto desde el lado de atrás, desde el ángulo del
demandado, si es que hubiera “arriba o abajo”, “adelante o atrás”
en las relaciones procesales, el demandado ha sido condenado a
una suma única.
Tampoco tiene asidero una interpretación que dijera
“pudieron haberse realizado 20 demandas y en cada una de ellas el
monto no superaría el valor de $ 25.000”. Pero ha habido una
acumulación, por el propio acto de los actores, que querían una
demanda más convocante, y en consecuencia, para el demandado el
valor económico es el importe al que realmente ha sido condenado.
Aquí no hay 20 causas.
Es claro que me hubiera gustado una norma más clara, que
hubiera contemplado todos estos casos, pero al no haberla, la
interpretación literal se impone, y ella no comprende al
demandado único, se está refiriendo al actor.
Tan es así que V.E. ha debido aclarar en un precedente
viejo, y aquí previamente citado, ese famoso “respecto de actor o
demandado”, tuvo que interpretar la norma para entender que
podía comprender al demandado. Pero de esta manera restringe
sus derechos.
En consecuencia, es de toda evidencia que V.E. debe
declarar que el valor del litigio es el importe real por el que ha
sido condenada la demandada. Es la lógica, es justo, y es la
condena.
Por lo demás se vulnera la doctrina de los acuerdos SCBA
L 53220, L 56508 y L 58358, por lo que resulta procedente la
admisión del recurso aunque no se supere el valor del litigio.
Se tenga ello presente y se tenga por cumplimentado el
requisito señalado.
b) Depósito previo
La demandada es una empresa de colectivos, que da
trabajo a numerosas personas, que no se encuentra en una
situación económica floreciente, que debe afrontar en julio el
pago de los aguinaldos, que debe afrontar el pago del Impuesto al
Docente, que tiene tarifas prefijadas e inmovilizadas por la
autoridad de aplicación, que debe absorber subas encubiertas de
combustibles, etc. En esas condiciones, no puede cumplir con una
norma que lo obligue a depositar el importe de la liquidación con
más los honorarios previstos para los letrados de la parte actora.
El art. 56 de la ley 11.653 es a este respecto claramente
inconstitucional.
Después de un largo proceso, la Corte Suprema de la
Nación ha llegado a esta misma conclusión, y ha dejado sin efecto
un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de
Buenos Aires, en doctrina que conceptuamos obligatoria.
En efecto, en la causa “Troche”, la Corte Suprema de la
Nación ha dicho, por mayoría, lo siguiente:
“Resulta descalificable por arbitrario el pronunciamiento
judicial que admitió, en forma genérica, la validez constitucional de
la exigencia del depósito previo impuesto por el art. 57 de la ley
7.718 de la provincia de Buenos Aires (t.o. DT, 1994-A, 391) para
posibilitar la revisación vía recurso extraordinario provincial de un
fallo laboral, sin tener en cuenta el planteo concreto de la
recurrente afirmando encontrarse en la imposibilidad económica de
cumplir con tal exigencia legal (voto de la mayoría) (CS, 26/8/97 -
“Troche Báez, Postracio c. Olivadese e Hijos S.R.L., Salvador”,
DT, 1998-A, 1204).
Ampliando lo dicho por la mayoría, uno de los vocales
dijo: “Las directivas del art. 57 de la ley 7.718 de la provincia de
Buenos Aires (t.o. DT, 1994-A, 391) resultan inconstitucionales al
subordinar la posibilidad de revisión de un fallo judicial a la
existencia de un depósito previo, toda vez que afectan directivas
insertas en el Preámbulo de nuestra Carta Magna que buscan
afianzar la justicia al que corresponde se ajusten tanto las leyes
de fondo como las de forma, resultando inadmisible que la
procedencia de los recursos judiciales puedan están subordinados
a tal exigencia” (Del voto del Dr. Vázquez) (CS, 26/8/97 - “Troche
Báez, Postracio c. Olivadese e Hijos S.R.L., Salvador”, DT, 1998-
A, 1204).
Comentando este fallo, el Dr. Carlos Pose dijo, en sus
conclusiones: “...c) Aspectos dikelógicos: Por el contrario, desde el
punto de vista estrictamente dikelógico la exigencia del depósito
previo resulta un factor irritativo e incongruente con los postulados
del Preámbulo de nuestra Constitución Nacional y ello tal cual lo
señala el voto del ministro Vázquez. Este último punto explicaría, en
cierta medida, el pronunciamiento de la mayoría del tribunal que,
en la emergencia, ha preferido admitir supuestos de excepción al
principio general establecido por el art. 57 de la ley provincial
7.718 rectificando su postura previa en la materia (ver sent. del
6/10/91, “Crisman de Pérez, Teresa y otros c. Benvenuto S.A”, pub.
TySS, 1993-216.
Poclava Lafuente apunta, sobre el particular, que esta
posición flexible “para hipótesis especiales que deberán
demostrarse en cada caso constituye una adecuada respuesta a la
necesaria preservación del derecho de defensa” y coincidimos con
su aseveración tras reiterar que tal doctrina es aplicable con
referencia al art. 56 de la actual ley 11.653 de la provincia de
Buenos Aires que ha reemplazado a la norma ritual analizada”
(Nota a fallo: “El caso “Troche” o la flexibilización del sistema
de depósito previo para acceder a la revisión de las sentencias
laborales emitidas por los tribunales del trabajo de la provincia
de Buenos Aires”, por el Dr. Carlos Pose, DT, 1998-A, 1207).
En consecuencia, desde ya se solicita la inconstitucionalidad
de la norma, es decir del art. 56 de la ley 11.653, en virtud de
oponerse al acceso a la justicia, al debido proceso de derecho, al
derecho de propiedad, y al principio de igualdad. Con lo cual se
violan los arts. 16, 17 y 18 de la CN, el art. 15 de la Constitución
Provincial de 1994, y el art. 8 de la Convención de Derechos
Humanos o Pacto de San José de Costa Rica. Ello, en base a la
doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, señalada
precedentemente.
La empresa que represento ofrece probar dicha
imposibilidad mediante sus libros comerciales y registraciones
llevadas conforme a derecho, inventarios, balances, etc.
Es decir, que no se opone a que se abra a prueba esta
incidencia, sino que ofrece probarlo con pericia contable, en que
se determinarán los siguientes puntos: a) si los libros de la
demandada están llevados conforme a derecho; b) acompañe y
analice los balances de los 3 últimos años, indicando si existe o no
superávit; c) establezca los montos que la empresa ha debido
pagar como aguinaldos durante el mes de julio del presente año
1999; d) establezca el importe pagado por el Impuesto Docente.
Por tanto, debe tenerse por cumplido este requisito y no
exigirse el depósito previo.
En ambos casos, se solicita la eventual aplicación
subsidiaria del art. 280 del CPCC allanándonos a un eventual
pago del 10% del valor del litigio.
Tanto en uno como en otro caso, la cuestión de la
integración del depósito quedará sujeta a la intimación prevista
por el art. 280 del CPCC.
En este preciso sentido, y antes de la reforma del art. 280
del CPCC, V.E. ya tenía decidido la procedencia de la intimación,
y así dijo:
“Cuando el depósito efectuado por el recurrente, resulta
insuficiente conforme el valor del litigio, corresponde intimarlo
para que en el término de cinco días integre la suma faltante, bajo
apercibimiento de deserción de recurso extraordinario interpuesto”
(SCBA, Ac. 60295, I, 5/9/95 - “Nunin, A. c. Rogatti y Etchegoyen, S
s. Cobro de pesos (Reconstrucción)”; SCBA, Ac. 62149, I, 5/3/96 -
“Obras Sanitarias MDP Sociedad del Estado c. Empresa Hotelera
Americana S.A. s. Ejecución por vía de apremio”; SCBA, Ac.
71582, I, 4/8/98 - “Imprecom S.A. y otro c. Caja de Previsión y
Seguro Médico de la Provincia de Buenos Aires s. Daños y
perjuicios”).
c) Que se ha constituido domicilio procesal en La Plata,
conforme surge del proemio. Con ello se cumplimenta el art. 280
del CPCCN y al mismo tiempo se deja copia a disposición de la
contraparte en mesa de entrada.
d) Se trata de sentencia definitiva ya que la decisión del
Excmo. Tribunal del Trabajo Nº 1, del Departamento Judicial de
La Matanza, admite la demanda por el pago de diferencias
salariales generadas en el tome y deje, en todas sus partes, con
costas. Es sentencia definitiva conforme el art. 278 del CPCCNC.,
texto según ley 11.593 y al respecto Fenochietto - Arazi dicen: “A
los efectos del recurso extraordinario, se entiende por sentencia
definitiva, no sólo la pronunciada por la alzada, o el tribunal
colegiado de instancia única, que declarando el derecho de las
partes estima en todo o parcialmente las pretensiones de éstas.
También es sentencia definitiva la decisión que seguidamente
enunciamos, aquellas emanadas de los citados órganos
superiores, aun con forma de interlocutoria, que sin llegar a
aplicar el derecho sustancial pretendido, pone fin al litigio o
hace imposible su continuación. Quedan así comprendidas una
variedad de resoluciones que sin tener cualidad de cosa juzgada
material, pues ha quedado sin prejuzgar el derecho debatido,
cierran el camino a la jurisdicción”. (FENOCHIETTO - ARAZI,
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, comentado y
concordado con el Código Procesal Civil y Comercial de la
Provincia de Buenos Aires, Tomo 3, arts. 595 a 784, 2da. edición
actualizada, Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo Depalma,
Buenos Aires, 1993, pág. 584).
e) Se trata de sentencia definitiva del Excmo. Tribunal del
Trabajo Nº 1, del Departamento Judicial de La Matanza. Con lo
expuesto se cumplimenta el requisito del art. 278 del CPCCN.
f) Se interpone el presente recurso dentro del plazo de diez
días de notificada la resolución (fecha de notificación el 23 de
junio de 1999). Con ello se cumplimenta lo dispuesto por el art.
279 del CPCCN proemio.
g) El recurso se funda en la violación y/o aplicación
errónea de la ley o doctrina legal de la SCBA como se explicitará
más adelante. Con ello se cumplimenta lo dispuesto en los incisos
1 y 2 del art. 279 del CPCCN
III. PRINCIPIO DE EVENTUALIDAD - INCONSTITUCIONALIDAD
DEL ART. 278 DEL CPCCN
Para el supuesto de que V.E. entendiera que en el
presente juicio no se ha superado el monto mínimo previsto por
el art. 278 del CPCCN y/o se entendiera que hay que considerar
cada litisconsorte como si fuera una demanda individual y no
computar el monto total de condena y/o se entendiera que para
la determinación de dicho monto no se deben actualizar los
valores y/o debe surgir de la sentencia las pautas concretas para
la indexación se impetra expresamente la inconstitucionalidad
del citado art. 278 del CPCCN a la luz de las declaraciones,
derechos y garantías establecidos en la Constitución Nacional,
máxime que según doctrina conocida de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación sólo procede el recurso extraordinario
federal luego de agotadas las instancias ordinarias y aun las
extraordinarias del ordenamiento local. En este sentido se
expresó que “Toda vez que la decisión del legislador plasmada
en la ley 48, fue que todo pleito radicado ante la justicia
provincial en el que se susciten cuestiones federales, debe
arribar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación sólo
después de 'fenecer' ante el órgano máximo de la judicatura
local, dado que los tribunales de provincia se encuentran
habilitados para entender en causas que comprendan puntos
regidos por la Constitución, las leyes federales y los tratados
internacionales, cabe concluir en que las decisiones que son
aptas para ser resueltas por esta Corte Nacional no pueden
resultar excluidas del previo juzgamiento por el órgano judicial
superior de la provincia. En los casos aptos para ser conocidos
por esta Corte según el art. 14 de la ley 48, la intervención del
Superior Tribunal de provincia es necesaria en virtud de la
regulación que el legislador nacional hizo del art. 31 de la
Constitución, de modo que la legislatura local y la
jurisprudencia de los tribunales no pueden vedar el acceso a
aquel órgano, en tales supuestos” (CS, diciembre 1 de 1988,
“Di Mascio, Juan R.”, “LL”, 1989-B, pág. 417, con nota de
Néstor Pedro Sagüés).
Entendemos que V.E. debe expedirse sobre la
inconstitucionalidad del art. 278 del CPCCN o bien darle sus
justos límites en el sentido que su aplicación sea obviada cuando
estén involucradas cuestiones de tipo federal (Caso Di Mascio
cit.). Y no se trata de cualquier cuestión federal como se verá
luego. Por ello entendemos, también, que no se aplica el
precedente de V.E. dictado en la causa “Confederación General
de Empleados de Comercio de la República Argentina c. Zelazny,
Silvia” publicado en el diario de “ED” del 20/9/89, con nota de
Bidart Campos.
Por lo expuesto, no resulta constitucional el art. 278 del
CPCCN en cuanto frustra el tratamiento por V.E. de cuestiones
federales como las que derivan de las declaraciones, derechos y
garantías establecidos en la Constitución Nacional.
Aunque la ley 11.593 ha modificado el texto del art. 278
del CPCCN dejamos estos argumentos pues pueden cobrar
vigencia en cualquier momento teniendo en cuenta los cambios
de la situación económica. La sentencia del caso “Troche” es un
buen argumento en favor de la inconstitucionalidad pedida,
ahora ad eventum y sobre la que concretamente tendrá que
expedirse V.E.
IV. ANTECEDENTES DE LA CAUSA
A los fines de una más fácil consideración de las cuestiones
traídas a V.E. efectuaré una breve relación de los hitos principales
del proceso de autos y que han sido arbitrariamente resueltos en
la sentencia que se recurre.
Demandan a fs. 204 y siguientes veinte actores,
representados por sus letrados apoderados, Graciela N. Orcesse y
Mario R. Villareal, reclamando el cobro de diferencias salariales.
Fundamentan el reclamo en lo convenido con la empresa
demandada en el Acta Acuerdo del 26/6/74, compromiso que dicen,
cumplido durante más de veinte años mediante la adición de una
hora a la de efectiva terminación de la jornada, la que se abonaba
con el 50% de recargo. Afirman que tal modalidad de liquidación
de los conductores fue unilateralmente dejada de lado por la
empleadora al incorporar máquinas expendedoras de boletos en las
unidades del transporte colectivo, lo que constituiría una rebaja
salarial ya que, según señalan, continúan realizando las tareas
previas y posteriores a las de circulación del vehículo, que dieran
origen a la liquidación de la hora adicional. Agregan que mediaron
planteos sindicales de renegociación en virtud de la modificación de
las condiciones de trabajo y que no existió solución ante la negativa
de la empleadora.
Conviene prenotar los siguientes reconocimientos expresos
efectuados por los actores en su demanda:
En primer lugar, indican que “los actores continúan
desarrollando las mismas tareas, ya que las tareas previstas en el
art. 5 como tareas previas y posteriores, confección de planillas,
etc., se continúan realizando, Y LA EMPLEADORA
POSEYENDO DESDE MUCHO TIEMPO ANTERIOR AL 1-8-
95, OFICINA RECAUDADORA, HASTA ESA FECHA
CONTINUÓ ABONANDO LA HORA YA CITADA. VALE
DECIR, QUE LA ACTORA RECONOCE EN SU PERJUICIO
QUE NO PODÍA RECLAMAR LOS 2O MINUTOS
CONVENCIONALES DEL ACTA ACUERDO POR TENER LA
EMPRESA DEMANDADA OFICINA RECAUDADORA. EN
EL ART. 9: RECAUDACIÓN DEL ACTA ACUERDO, INC. C,
DICE TEXTUALMENTE:
“De no tener la Empresa oficina recaudadora, ésta
deberá adicionar 20 minutos al tiempo estipulado como tarea
auxiliar para dejar el servicio; debiendo asimismo publicar en
lugar visible, la nómina de las personas responsables de recibir
la recaudación de cada coche”.
En segundo lugar, reconocen, en sus perjuicios, la
instalación de las máquinas boleteras, reconocen que las tareas
previas y las posteriores ya no son lo que eran antes, pero dicen
que esta supresión horaria, no debe alterar lo esencial del
contrato de trabajo, y se debe pagar igual aunque no presten
tareas.
El objeto del reclamo es el famoso “tome y deje”, es decir
las tareas previas al retiro del colectivo y las tareas posteriores a
la finalización de las vueltas del colectivo. Empero, esto se refiere
a una época anterior a la implementación de las máquinas
boleteras, y pertenece obviamente al pasado. Tanto es reconocido
ello por los actores que dicen:
“Y, por último, no por importancia, si no por englobar la
totalidad del problema planteado, todo avance y desarrollo
tecnológico, debe redundar en beneficios y seguridad tanto para
el trabajador, como para los usuarios y nunca en su perjuicio.
Porque de lo contrario, colocaría al trabajador en una
inseguridad jurídica, de no poder prever su futuro salarial, ya que
cualquier modificación tecnológica pondría en peligro sus
ingresos mensuales”.
En síntesis, la actora reclama el importe total de $
82.654,92, por 20 actores y con base en liquidaciones a ojo de
buen cubero, que acompaña con su demanda.
Contesta a fs. 235 y siguientes La Cabaña S.A.,
representada por su letrado apoderado, Leopoldo A. Cozzani,
solicitando el rechazo de la pretensión de la contraria.
Realiza, en primer lugar, una prolija y detallada negativa
de todos los hechos formulados en la demanda, vale decir que se
niega que durante 21 años el pago efectuado fuera integrante del
haber mensual, se niega que a partir del 1/8/95 se dejaran de
abonar sumas por dicho concepto, se niega que se invocaba como
causa la falta de homologación del acta acuerdo del 26/6/74, se
niega que se violen normas de derecho laboral, se niega
expresamente que los actores continúen efectuando las mismas
tareas, es decir, las que cumplían con anterioridad al 1/8/95.
También se niega que cumplieran las mismas tareas que
estipulaba el art. 5 del acta acuerdo del 26/6/74. Se niega que las
sumas percibidas por los actores tengan el carácter de derecho
adquirido o que sean una asignación graciable. Es inexacto que
los actores realicen las mismas tareas que venían haciendo hasta
el 31/7/95, se niega que la autoridad administrativa haya
dictaminado en favor de los reclamantes.
Esgrime la accionada que el rubro en reclamo no era un plus
horario sino una contraprestación por el cumplimiento de tareas que
dejaron de existir al incorporarse máquinas expendedoras de boletos
en las unidades, las que habrían mejorado las condiciones de trabajo
reduciendo las obligaciones de los choferes. El cambio, sostiene, fue
impuesto a los empresarios del autotransporte de pasajeros por el
poder concedente y constituyó una conquista gremial de la U.T.A.
Concluyó con el sistema anterior que obligaba a los choferes a
efectuar las tareas auxiliares, las que estarían especificadas en el
Convenio Colectivo, y al no realizarse, su parte no debe
contraprestación por ellas.
Se señala muy especialmente el tema de la Oficina
Recaudadora, ya reconocido por los propios actores, porque la
empresa tiene oficina recaudadora desde la fecha del reclamo, tal
como lo admiten en su perjuicio los propios actores. El cambio de
tareas obedece a cuestiones totalmente ajenas a la propia
empresa. Por cierto, que nadie está obligado a pagar por lo que
no le dan o no recibe, y en este caso, al nada recibir la empresa no
se encuentra obligada al pago de dichos rubros.
Se impugna expresamente la liquidación, por abultada y
excesiva, se ofrece prueba y especialmente la pericial contable
sobre libros laborales de la empresa. Digo esto así, porque con
ello se cumplimenta cualquier intimación, y ningún exceso de
ritual manifiesto o arbitrariedad puede tener cabida si quien
contesta la demanda está ofreciendo pericia y puntos de pericia
sobre sus libros. Luego, so capa de que no se contestó una
intimación que no tiene ningún fundamento legal, ya que la ley no
la prevé, se deja a la demandada sin la prueba de libros que es
esencial para resolver ciertos puntos de la litis. Se pide el rechazo
de la demanda, con costas.
A fs. 408/409, luego de recibida la prueba oral y oídos los
alegatos en la audiencia de vista de la causa, se da por concluido
el período probatorio y pasan las actuaciones a dictado de
veredicto y sentencia.
Se deja aclarado que interín con fecha 4 de marzo de 1999,
se anexa escrito en que se cuestiona la idoneidad de los testigos
de la actora, por tener juicio pendiente con la demandada, por la
misma causa, es decir por el famoso “tome y deje”. Algunos
testigos reconocen el tener juicio pendiente, en tanto que otros
silencian estas circunstancias, lo que hace doblemente
sospechable el testimonio, en primer lugar por la existencia de
causa pendiente, y en segundo lugar, por negarse la existencia de
la misma.
Con fecha 31 de mayo de 1999, se dicta veredicto y sentencia,
a fs. 414/420, el que da por probado, por ser un hecho reconocido, el
carácter de conductores de los actores y de empleados de la
demandada, durante el período reclamado. También da por
acreditado la existencia del marco normativo en el que debe
dilucidarse la cuestión. Se indica que por el famoso tiempo del “tome
y deje” se pagaba 1 hora adicional con 50% de recargo, en cada
jornada de trabajo, suplemento remuneratorio que se dejó de abonar
a partir del 31 de julio de 1995.
En el autocontradictorio veredicto, se dice que los actores
alegan que continuaron desempeñando las mismas tareas previas y
posteriores, aun después que aparecieran las máquinas
expendedoras de boletos. Se dice en el veredicto que “también
afirman (los actores) la existencia de oficinas recaudadoras, mucho
tiempo antes de que la empresa dejara de abonar el rubro en
reclamo”. Adviértase, el acta acuerdo dice que si hay oficinas
recaudadoras, no hay 20 minutos, esto está transcripto ut supra en
estos mismos antecedentes. Con una lógica autodestructiva, y tras
cartón, el veredicto dice: “señala también (la demandada) que en la
época del acta acuerdo no disponía de oficina recaudadora, sin
indicar cuando habría sido instalada la misma, LO QUE IMPIDE
CONSIDERAR LA EVENTUAL INCIDENCIA DEL FACTOR
EN EL CASO”. Es decir, la actora reconoce que había oficinas
recaudadoras, y la Juez dice que no puede considerar su existencia.
Porque la demandada no precisó las fechas que precisó la actora.
Doblemente arbitrario, por cuanto la demandada dice que no tenía
esas oficinas en 1974, pero afirma que las tenía a la época del
inicio de este reclamo, lo que resulta un hecho controvertido para
ambas partes. Es un hecho fuera de debate, hay oficinas
recaudadoras y punto. La actora pretende, porque sabe lo flaco de
su posición, que se convirtió en una costumbre seguir pagando a
pesar de la oficina recaudadora, cosa que no probó cuando a ella le
incumbía, a la actora, la carga de probar esos extremos, en los
términos del art. 375 del CPCC. El que afirma, prueba.
Luego, en el veredicto, se dice que se ha considerado con
estrictez testimonios de quienes tienen juicio pendiente con la
demandada por la misma causa, y obviamente jamás van a decir
que fueran suprimidas las tareas previas y posteriores, porque ello
va contra la naturaleza humana. Si así lo reconocen, sus futuros
juicios tienen la suerte sellada, los van a perder. Distinto sería que
tuvieran juicios por otra causa, en que lo único que habría que
descartar sería el antagonismo que ha quedado contra la
empresa.
Pero, aun así se reconoce en el veredicto que no se realizan
las mismas tareas, y que se han suprimido varias de ellas. Luego,
se extrae una arbitraria conclusión, de un supuesto interrogatorio
libre del absolvente, y es que se continuaron realizando las
mismas tareas a excepción de los trabajos relativos a la
recaudación del dinero. Para esta conclusión, tiene en cuenta el
convenio y el acta acuerdo. En síntesis, se reitera que en el caso
no se acreditó, según la jueza preopinante, que hubieran dejado
de existir tales labores.
En la sentencia, luego de un relato de los antecedentes de la
causa, se concluye que la demandada liquidaba a los actores una
hora adicional con recargo del 50% al tiempo diario de servicio, en
concepto de tareas auxiliares previas y posteriores, o “tiempo de
toma y deje”, y que luego de incorporar máquinas lectoras, a partir
de agosto de 1995, se dejaron de abonar sin que las tareas hubieran
sido suprimidas, EN SU TOTALIDAD A PARTIR DE ESA
FECHA.
Funda el derecho en la Convención Colectiva de
aplicación 460/73, la ley 11.544, el acta acuerdo 26/74. Señala la
juez preopinante el carácter meramente enunciativo de las tareas,
que según sus expresiones se siguen cumpliendo.
En razón de ello, se interpreta que ha habido modificación
de las condiciones de trabajo, y que se han vulnerado las
disposiciones del acta acuerdo, por lo que la demanda debe
prosperar. Hace lugar a la demanda, en todas sus partes, tomando
en cuenta las pautas de la liquidación practicada por la actora.
Todo ello, con expresa imposición en las costas. La demanda
procede por un importe total de $ 132.104, incluidos los
honorarios de ambas partes.
Contra este decisorio, se interpone el presente Recurso de
Inaplicabilidad de la Ley.
Estos son en síntesis los breves antecedentes del caso.
V. RESUMEN DE LOS CUESTIONAMIENTOS
La sentencia de fecha 31 de mayo de 1999, notificada el 23
de junio de 1999:
A) Infracciona severamente el art. 44 incs. D y E de la ley
11.653, el art. 63 de la ley citada y el art. 384 del CPCC.
B) Incurre en absurdo en la interpretación de los escritos
constitutivos del proceso y en la apreciación de la prueba.
C) Resulta arbitraria e infracciona el art. 499 del Código Civil.
D) Infracciona la carga de la prueba.
Pasaremos a tratar las violaciones a la ley o doctrina
legal.
VI. FUNDAMENTOS DEL RECURSO Y DOCTRINA LEGAL
VIOLADA O APLICADA ERRÓNEAMENTE
a) Infracciona severamente el art. 44 incs. D y E de la ley
11.653, el art. 63 de la ley citada y el art. 384 del CPCC.
• Correcta cita de la doctrina legal violada
Es requisito para la admisión del recurso de
inaplicabilidad de la ley la correcta cita de la ley o doctrina de la
Corte violada. En primer lugar, el sentenciante ha vulnerado
concretamente el art. 44, inc. D y E de la ley 11.653,
especialmente la apreciación en conciencia de la prueba rendida.
También ha infraccionado el art. 63 de la ley orgánica de
Procedimiento Laboral, que remite al art. 384 del CPCC, y ha
incurrido en absurdo en la apreciación de la prueba. Como se
verá en el sub-punto siguiente los sistemas de la apreciación en
conciencia y de la sana crítica no son incompatibles.
• El caso de autos
En resumen el caso de autos está determinado por el
reclamo de los actores de una hora con más el recargo del 50 %, en
razón de tareas previas y posteriores al inicio de la jornada de
trabajo, tome y deje en materia de colectivos. Los actores reconocen
que, a partir del hecho notorio, de la implementación de máquinas
boleteras o lectoras de boletos las tareas previas y posteriores
mermaron, pero que es necesario cumplir a rajatablas el convenio
Acta Acuerdo de 1974 ya que en caso contrario se vería disminuida
su remuneración, la que no puede ser alterada por los avances
tecnológicos. La demandada entiende que esas tareas han
desaparecido en su totalidad.
Reconocido el hecho del avance tecnológico, de la
supresión de las tareas de planillaje y recaudación, la admisión de
la existencia de Oficinas Recaudadoras, era a la actora a la que le
incumbía la carga de probar este hecho constitutivo, del
mantenimiento de las condiciones en que se realizaba la tarea
(art. 375 del CPCCNC.).
Los arts. 5 y 9 del Acta Acuerdo previeron el pago del tiempo
previo y posterior e incluso lo tabularon convencionalmente y lo
sujetaron a ciertas condiciones (existencia o no de oficina
recaudadora), pero no previeron un pago sin causa. Era condición
de aplicación del acta acuerdo que las tareas previas y posteriores
existieran. O si no se generaría un pago sin causa (art. 499 de la ley
civil).
Al introducirse las máquinas boleteras desapareció el
sistema, ya no había que contar recaudación ni hacer planillas,
había una oficina encargada, había playeros, etc. El tiempo previo
y posterior había muerto.
Esta es la síntesis del reclamo.
• Absurdo en la apreciación de las pruebas
V.E. ha dicho que:
“La soberanía de los tribunales de grado sobre las
cuestiones de hecho a ellos sometidas, emanada de las facultades
exclusivas propias en cuanto a la ponderación de las pruebas, no
es absoluta, debiendo ceder cuando dicha apreciación se
encuentra viciada por el quebrantamiento de algún precepto de
los que la rigen y que a la postre se traduce en contradicción
interna, flagrante ilogicidad, absurdo palmario o arbitrariedad
grave” (SC Buenos Aires, abril 20 de 1971, ED, 38-333). En este
caso, a más de las infracciones señaladas, la sentencia incurre en
palmario absurdo, quebrantando las reglas de la lógica, y
llegando a conclusiones insostenibles o contradictorias. V.E. tiene
bien decidido que “... la arbitrariedad o “absurdo” que autorizan
a revisar la valoración de la prueba cumplida por el tribunal de
grado es el error grave y manifiesto, con quebrantamiento de las
reglas que la gobiernan, y tal vicio lógico se configura cuando la
apreciación no es coherente, lleva al juzgador a conclusiones
claramente insostenibles y abiertamente contradictorias entre sí”.
(SC Buenos Aires, mayo 13, 1980 - Bononi, Hugo c. Galano,
Miguel A.- Ac. 26.876), DJBA, 119-461).
• Absurdo específico en la apreciación de las pruebas
testimonial y confesional
Esta parte no desconoce la doctrina de V.E. de que la
Suprema Corte no puede atender agravios vinculados con la
valoración de la prueba testimonial y de confesión desde que en
razón del procedimiento que rige en el fuero laboral, al no constar
en el acta de audiencia de vista de causa, se encuentra impedida de
reexaminar su contenido (art. 44 inc. e dec-ley 7778/71) (SCBA,
Acuerdo L 44531, sentencia 30/4/91, autos: “Celan, Francisco
Pablo y ot. Establecimiento Metalúrgico Vadala Hnos. s. Despido;
en igual sentido Acs. L 61913, sentencia del 10/3/98, L 60120,
sentencia del 11/2/97, L 58613, sentencia del 17/9/96, L 57345,
sentencia del 20/8/96, L 57547, sentencia del 14/11/95, L 55795,
sentencia del 26/9/95, L 44531, sentencia del 30/4/91, L 54575,
sentencia del 26/7/94, L 58111, sentencia del 9/4/96, L 35975,
sentencia del 6/5/86, L 51812, L 57438, L 61088, L 50795, L 49898,
L 49806, L 50200, L 49062, L 41995, L 36794, L 34597, L 33156, L
33316, entre otros).
Sin embargo en la presente causa el absurdo resulta
demostrable. Para fundar su sentencia y tener por probadas
tareas previas y posteriores a la jornada de trabajo, tiempo de
toma y deje, el Tribunal tomó en consideración testigos con juicio
pendiente contra la demandada por la misma causa.
Tal vez como consecuencia del escrito presentado el día 4
de marzo de 1999, luego de la vista de la causa, la vocal
preopinante se vio en la necesidad de sincerar este hecho que es
decisivo para calificar como absurdo se tengan en cuenta
testimonios de parte interesada en el resultado del pleito, pues una
sentencia favorable a ellos también los favorece.
Dice el veredicto (Fojas 412 vta.):
Del análisis la testimonial producida por la actora, aun
considerando con estrictez las declaraciones de trabajadores con
juicio pendiente por iguales motivos, extraigo aval suficiente para
considerar acreditado que subsistieron durante la época en
reclamo prestaciones previas y posteriores a las del servicio
específico del vehículo.
Descalificación de los testimonios y doctrina de V.E.
Estos testimonios no tienen el menor valor. No se puede
hacer juramentar al lobo que no ha de comerse las ovejas, va
contra su naturaleza. Si el testigo hidalgamente reconoce que, a
raíz de las máquinas lectoras de boletos, no se realizan tareas
previas y posteriores, sabe que el juicio que ha iniciado por la
misma causa se ha de perder inexorablemente. Aunque no existan
tachas el testimonio queda totalmente descalificado.
Este es el sentido de la doctrina de V.E.
Incurre en absurdo, con quebrantamiento del art. 44, inc. 3
del decreto ley 7718, el tribunal del trabajo que resigna la
atribución que le compete privativamente para calificar la
vinculación habida entre las partes, al dar relevancia a la
efectuada por los testigos, que no se encuentran habilitados para
ello, máxime si tal calificación se halla desvirtuada por las
constancias objetivas que resultan de la causa SCBA L 46357,
sentencia del 22/10/91, “García, Raúl Omar c. Columbia S.A. de
Seguros s. Cobro de haberes”, LL, t. 1992-B-587, JA t. 1992-I,
página 801, DJBA tomo 142 p. 281).
O el siguiente fallo:
Reconocido en forma categórica e insoslayable en el
escrito de responde uno de los presupuestos fácticos en que se
basó la acción, no corresponde hacer prevalecer frente a ellos la
versión de los testigos (SCBA L 51.642, sentencia del 16/8/94,
JUBA B 43092).
Es el sentido del siguiente fallo:
Incurre en absurdo en la apreciación de la prueba de
testigos el fallo que da mayor credibilidad sobre otro al testimonio
de quien era representante de la empleadora ante la actora en el
momento de los hechos que se pretenden acreditar y
consecuentemente fue protagonista de los mismos teniendo
interés, aun indirecto, en el resultado del pleito (SCBA, L 42033,
sentencia del 12/9/89, A y S Tomo 1989-III-página 338).
Es decir que incurre en absurdo la sentencia (el veredicto
forma parte de la misma) que para tener por probadas tareas
previas y posteriores al servicio toma en consideración
testimonios de quienes tienen pleito pendiente contra la misma
empresa por la misma causa.
También incurre en absurdo evidente el Tribunal cuando
asigna valor de confesión expresa (arts. 34 y 63 de la ley 11.653 y
art. 421 del CPCCNC.).
Ello porque únicamente la confesión efectuada con pliego y
contestada por sí (Sí, es cierto) tiene el valor de plena prueba. Es
que se aplica la regla formal del PONO QUOD romano (De
donde derivan ponente y posición). Sólo el interrogatorio
afirmativo bajo las reglas del Pono Quod tienen valor de plena
prueba.
Por otra parte de los propios dichos del veredicto (fojas
412 vta. y 413) surge que el Representante de la demandada nada
reconoció sino que se refirió a las tareas previas y posteriores en
origen, antes de la implementación de las máquinas lectoras de
boletos y obviamente de la fecha del reclamo de autos.
En consecuencia es doblemente descalificable y absurda la
desinterpretación que se hace de las preguntas, sin forma de
posición, al Representante Legal de la demandada por no ser
confesión y por no haber confesado nada.
En consecuencia se ha infraccionado los arts. 34 y 44, incs.
d y e de la ley 11.653. V.E. tiene bien decidido que incurre en
absurdo el fallo que efectúa una desmesurada ponderación de la
prueba confesional en desmedro de las restantes que la
contradicen y arriba a conclusiones apartadas de la realidad del
caso (SCBA L 52291, sentencia del 27/11/96, JUBA B 44287,
DJBA t. 152, página 95). En igual sentido aunque para confesión
ficta Ac. L. 57674, sentencia DL 6/8/96, JUBA B 44145. Porque se
evidencia una valoración absurda que no atiende a las
circunstancias de la causa ni encuentra correlación con otros
elementos de juicio idóneos y con lo cual lejos de llegar a la
verdad jurídica objetiva, se hace prevalecer la ficción sobre la
realidad.
Y aquí se agota toda la prueba. Con esta prueba,
absurdamente apreciada, el tribunal del trabajo, tuvo por cierto el
mantenimiento de las condiciones de trabajo originarias. Al no ser
esto exacto corresponde el rechazo de la demanda.
Por sí descalificó la prueba de libros, que hubiera sido de
vital importancia, al entender no cumplida una intimación
CUANDO LA DEMANDADA HABÍA OFRECIDO PERICIAS
SOBRE SUS LIBROS. ¿Cómo no iba a tener libros si los ofrecía
como prueba? Otro absurdo. Con ello se viola la doctrina de V.E.
de la causa L 57670, sentencia del 22/10/96.
Debe pues casarse la sentencia del Tribunal del Trabajo
Número 1 de La Matanza y dictar un nuevo pronunciamiento
rechazando la demanda por falta de causa jurídica para el
reclamo.
Así se solicita.
b) Incurre en absurdo en la interpretación de los escritos
constitutivos del proceso y en la apreciación de la prueba.
• Cita de la ley violada, arts. 44, inc. D y E de la ley 11.653
Es que el Tribunal de Trabajo, al apreciar en conciencia la
prueba, ha vulnerado las reglas de la lógica más elemental y, en
consecuencia, ha incurrido en absurdo, infraccionando el art.
44, incs. D y E citados, que precisamente se refieren a la forma de
valorar o apreciar la prueba por los jueces de grado, en el caso
Tribunales de Trabajo.
> Innecesariedad de la cita según doctrina minoritaria de V.E.
Debemos hacer la siguiente aclaración, y es que según la
doctrina minoritaria de V.E., no resulta necesario denunciar el
precepto violado cuando se invoca esta causa para el recurso de
inaplicabilidad de la ley. Así se dijo que:
“Exigir, cuando se invoca absurdo, que se denuncie como
violado el precepto legal que rige la valoración de la prueba
implica un exceso ritual. La cita de la “ley” violada vale para la
casación pura (nacida en la Revolución Francesa), pero tanto el
instituto del absurdo como el de la arbitrariedad -creación
pretoriana posterior- pertenecen a la casación impura o bastarda,
y aquí no es posible individualizar “precepto” alguno, porque se
apunta a un equivocado razonar del juzgador; la lógica y la
experiencia, aunque están aludidas por las leyes, y como tal
puedan tener efectos jurígenos, no son normas jurídicas” (SCBA,
L 61071, S, 30-9-97, Juez Hitters (MI), “Granavetter, José c.
ESEBA S.A. y otro s. Indemnización por enfermedad accidente y
daño moral”; SCBA, L 61244, S, 17-3-98, Juez Hitters (MI),
“Geraldo, Zunilda Raquel c. Usina Popular Cooperativa
Sebastián María y la Previsión Cooperativa de Seguros Ltda. s.
Indemnización por accidente de Trabajo).
> Doctrina mayoritaria
Participo plenamente de esta doctrina, aunque por
mayoría V.E. sigue sosteniendo que es insoslayable la denuncia de
la norma legal violada, como se ha hecho precedentemente. En
este sentido V.E. ha dicho:
“Es insuficiente el recurso extraordinario de
inaplicabilidad de ley que invoca absurdo pero omite la necesaria
denuncia de violación de la norma legal que rige la valoración de
la prueba en el fuero laboral: art. 44, inc. “d” de la ley 11.653.
Tal insuficiencia no se subsana con la alegación de infracción del
art. 384 del Código Procesal Civil y Comercial, que no resulta de
aplicación en el fuero del trabajo (SCBA, L 63852, S, 17/2/98,
Juez Salas (SD), “Mangiaritti, Julio c. Stronge, Francisco y otros
s. Indemnización”). Cabe hacer una reflexión sobre este fallo, el
mismo dice que el sistema de la ley 11.653 y el del Código de
Procedimiento es distinto.
> Breve examen de los sistemas de apreciación de la
prueba
Sin embargo, en la doctrina existen solamente 2 sistemas
de apreciación de la prueba, a saber, el sistema de la prueba legal
o tasada, aplicado a rajatablas en Francia por los parlamentos de
París y hasta la Revolución Francesa de 1789, por el cual el valor
de cada prueba estaba predeterminado por la ley antes de que se
resolviera la cuestión y el juez estaba vinculado para apreciar la
prueba por la vara de la ley. Apreciar es fijar, poner precio, por
eso se habla de piedra preciosa, y el precio estaba dado por las
famosas reglas legales, así “testis unus testis nullus”, los
contratos superiores a cierta cantidad de dinero no pueden ser
probados con testigos, etc. Criticando este sistema, dijo Napoleón
en alguna oportunidad: “se puede condenar a un inocente con el
testimonio de dos testigos bribones en contra de la declaración de
un fijosdalgo”. En contra de este sistema de apreciación de la
prueba, aparece durante la Revolución el sistema de las libres o
de la íntima convicción, por el cual la razón no iluminada, como
diría Tarde, no puede tener ningún tipo de cortapisa ni límite, es
decir, se puede fallar con prueba, sin prueba y en contra de la
prueba de autos.
De esta suerte, el hecho de ser noble, fue referenciado por
una ejemplar novela, “Historia en dos ciudades” de Charles
Dickens, conllevaba a la condena. Ese aristócrata debe ser
condenado, hecho que aun se aprecia en algunas cofradías o
congregaciones en la que ser opuesto a la idea de los que
dominan la misma basta para la condena.
Contra este sistema injusto y valga la paradoja, irracional
a pesar de su racionalidad, aparece la reacción que se tipifica no
en su rechazo, o en la creación de otro, sino en su
perfeccionamiento o rectificación parcial. Se sigue estando en el
sistema de la apreciación en conciencia, pero con límites. ¿Cuáles
son los límites? Las reglas de la lógica, las máximas de
experiencia, los hechos notorios que no importan valorar en
exceso el conocimiento de los jueces o saber privado, y todos los
mecanismos, incluido el de las cargas procesales, que influyen en
el momento de la decisión en la génesis lógica de la sentencia civil
o laboral, a través de la subsunción y de la consonancia,
vulgarmente llamada “congruencia”.
La apreciación en conciencia de los tribunales orales se
encuentra dentro de este sistema, al igual del que se denomina
“sana crítica”, por ello la arbitrariedad se sanciona en estos
sistemas por igual, y el absurdo queda fuera de los límites de la
lógica.
Decir que nos encontramos con sistemas distintos, es
parcialmente falso, son variantes de una misma idea madre. ¿Cuál
es la idea madre? Que el juez no está vinculado por la ley en la
apreciación de la prueba, que puede apartarse de ella, pero que
debe hacerlo sin caer en arbitrariedad y sin incurrir en absurdos,
aplicando las reglas de la lógica, como las más elementales, por
ejemplo una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo, que la
decisión tiene que compadecerse con la pretensión, que tiene que
haber consonancia o no contradicción entre lo que se pretende y
lo que se da, lo que se denomina “congruencia”, etc.
En ambos sistemas, que son uno solo, las reglas son
exactamente iguales.
Incluso, el hecho mismo de que el art. 63 de la ley 11.653
remita a las normas del CPCC en forma supletoria, da pie a la
aplicabilidad de reglas que no conforman un criterio distinto, y
que jamás lo conformaron. La lucha por conseguir un sistema
apto para que queden plasmadas todas las circunstancias de la
vista de la causa en el proceso oral, son episodios de la lucha
contra la arbitrariedad.
V.E. ha reiterado esta doctrina de la cita legal, y así ha dicho:
Es insuficiente el recurso extraordinario de inaplicabilidad
de ley que denuncia absurdo en la valoración de la prueba sin
alegar violación del precepto legal que regula la labor axiológica
de los magistrados del trabajo (art. 44, inc. “d”, ley 11.653), a fin
de dar cabal cumplimiento a las exigencias prescriptas por el art.
279 del Código Procesal Civil y Comercial, falencia que no se
subsana con la sola invocación de transgresión de normas
constitucionales que, en todo caso, serían consecuencia de
haberse infringido primariamente preceptos legales no
denunciados (SCBA, L 64450, S, 5/5/98, Juez Salas (SD),
“D'Alfonso, Rodolfo J. c. EDELAP S.A. s. Enfermedad accidente -
daño moral”).
Este criterio lo ha repetido en varias causas, entre las que
se citan las siguientes:
“Cuestionado el extremo fáctico sustancial del sub-lite, el
recurso debió acompañarse de la denuncia de transgresión de la
norma que regula la labor axiológica de los magistrados del
trabajo (arts. 44, inc. d, ley 11.653; 279, CPCC)” (SCBA, L 64616,
S, 9-6-98, Juez SALAS (SD), “Cabello, Omar Mario c. Consorcio de
Propietarios Edificio Dora I y/o otro s. Enfermedad accidente de
trabajo).
“Es técnicamente insuficiente el recurso extraordinario de
inaplicabilidad de ley que pretendiendo la revisión de una
cuestión de hecho -tal es la determinación de la existencia de una
relación laboral subordinada- no denuncia infracción al
dispositivo legal que autoriza a los jueces a valorar en conciencia
la prueba producida” (SCBA, L 64384, S, 9-6-98, Juez SALAS
(SD), “Calderín, Juan José c. Cooperativa Provisión de Obras y
Servicios Públicos de San Clemente del Tuyú s. Indemnización por
Despido”).
> Puntual doctrina casatoria de V.E. en relación a este
punto
En la especie al Excmo. Tribunal del Trabajo Número 1 de
La Matanza ha infringido la expresa doctrina de la causa B 42853
que dice:
Infringe los arts. 44 inc. “e” del decreto ley 7718/71 y 354
inc. 1 del Código Procesal Civil y Comercial el fallo que por
absurda interpretación de los escritos constitutivos del proceso
impone al actor la carga de la prueba de una circunstancia
fáctica que al no ser negada por el accionado, no resultó, por
ende, controvertida (SCBA L 53220, Sentencia del 8/3/94, autos:
“TORRES, Miguel Ángel c. MUNICIPALIDAD DE LANÚS s.
Accidente de trabajo y enfermedad profesional, A y S t. 1994-I,
página 259, JUBA, Número de Registro 029780).
En la presente causa la parte actora ha reconocido
expresamente que la demandada tiene oficina recaudadora y la
tenía aún antes de la fecha de este reclamo. Sin embargo,
concluye absurdamente y pone en cabeza de la demandada la
carga de probar un hecho reconocido por la actora y fuera de
debate al decir que “Señala también que en la época del Acta
Acuerdo no disponía de oficina recaudadora, sin indicar cuando
habría sido instalada la misma, lo que impide considerar la
eventual influencia del factor en el caso” (Conclusión absurda
del Tribunal en el veredicto, página 412, penúltimo párrafo). La
parte actora, en tanto dice: “Los actores continúan
desarrollando las mismas tareas, ya que las tareas previstas en el
art. 5 como tareas previas y posteriores, confección de planillas,
etc. se continúan realizando Y LA EMPLEADORA
POSEYENDO DESDE MUCHO TIEMPO ANTERIOR AL
1/8/95 (Fecha del reclamo acoto), OFICINA RECAUDADORA
HASTA ESA FECHA CONTINUÓ ABONANDO LA HORA YA
CITADA”.
El absurdo se demuestra con pocas palabras y estas palabras
han sido pronunciadas por el Tribunal y por la actora. El Tribunal
va en contra de los propios dichos de la actora y en contra de la
doctrina de V.E. queriendo asignar una carga probatoria en un
hecho reconocido. Cuando lo correcto hubiera sido decir que no
había causa jurídica en los términos del art. 499 del Código Civil
para reclamar los minutos que el Acta Acuerdo asigna por no tener
Oficina recaudadora.
Esta doctrina que es válida, con independencia de que se
trate de parte actora o demandada la que la invoque, fue repetida
con posterioridad y así V.E. dijo:
Interpreta absurdamente la contestación de demanda el
tribunal del trabajo que exige a la parte actora la prueba de un
hecho no controvertido -ya que la falta de legitimación de los
actores no fue articulada como defensa por la demandada-,
apartándose de los términos en que quedó trabada la relación
procesal y violando así el principio de congruencia (arts. 45 inc.
3 y 48 del decreto ley 7718/71, t.o. por decreto 4444/93 y 163, inc.
6 del CPCCN, B 43837, SCBA, L 56508, sentencia 14/11/95,
“Montero, Alberto Manuel y otro c. Provincia de Buenos Aires s.
Cobro de pesos, accidente de trabajo”, A y S, tomo 1995-IV,
página 279, JUBA, Número de registro 043788).
V.E. no se ha cansado de repetir esta doctrina:
El fallo del tribunal del trabajo infringe los arts. 44 inc.
d de la ley 11.653 por absurda interpretación de los escritos
constitutivos del proceso y 354 inc. 1 y 375 del Código Procesal
Civil y Comercial al imponer a la parte actora la carga de la
prueba de una circunstancia fáctica que al no ser negada por
la demandada, no resultó, por ende, motivo de controversias
(causa B 44699, SCBA, L 58358, Sentencia del 16 de setiembre
de 1997, “Donadío, Raúl Omar c. Ministerio de Gobierno -
Policía de la provincia de Buenos Aires s. Enfermedad
Accidente, número de registro en JUBA 062627).
En consecuencia, debe tenerse presente que se ha citado la
norma violada, es decir el art. 44, inc. d y e de la ley 11.653, y el
art. 279 del CPCC, en cuanto establece los requisitos de la
impugnación casatoria. Así como los 3 precedentes de V.E. relativos
al punto.
• Absurdo y su demostración
Es doctrina de V.E. que:
“El absurdo más que “demostrado” debe ser “mostrado”,
“puesto en evidencia” porque por su propia naturaleza pocas
palabras bastan para ello” (SCBA, Ac. 62203, S, 25-8-98, Juez
Negri (SD), “Murillo, Héctor J. c. Editorial La Capital S.A. s. Cobro
australes”).
Y este absurdo debe demostrarse en pocas palabras. Así, V.
E. tiene bien decidido:
“Por ser tal, el absurdo debe demostrarse con pocas
palabras, porque para acreditar lo contrario a la razón no se
requiere una larga prédica” (SCBA, Ac. 60531, S, 30-9-97, Juez
Pisano (SD), “Tartaglia, Néstor Raúl c. Baquero, Eduardo José s.
Cobro Ordinario”; SCBA, Ac. 61334, S, 7-10-97, Juez Pisano
(SD), “González, Ramón y otros c. Fernández, Néstor Abel -
Empresa de Ómnibus Costamar s. Daños y Perjuicios”; SCBA,
Ac. 63547, S, 15-9-98, Juez San Martín (SD), “Osuna, Miguel
Ángel c. Mazzuz de Cuburu, Carmen M. s. daños y perjuicios”).
En consecuencia, conviene demostrar el absurdo con pocas
palabras:
En su demanda los actores han reconocido que la
demandada tiene oficina recaudadora antes de la época en que
solicitan diferencias
Así dicen “los actores continúan desarrollando las mismas
tareas, ya que las tareas previstas en el art. 5 como tareas previas
y posteriores, confección de planillas, etc., se continúan
realizando, Y LA EMPLEADORA POSEYENDO DESDE
MUCHO TIEMPO ANTERIOR AL 1-8-95, OFICINA
RECAUDADORA, HASTA ESA FECHA CONTINUÓ
ABONANDO LA HORA YA CITADA. VALE DECIR, QUE LA
ACTORA RECONOCE EN SU PERJUICIO QUE NO PODÍA
RECLAMAR LOS 2O MINUTOS CONVENCIONALES DEL
ACTA ACUERDO POR TENER LA EMPRESA DEMANDADA
OFICINA RECAUDADORA.
El acta acuerdo dice que no corresponde pagar en tal caso
los 20 minutos asignados a la Recaudación:
EL ART. 9: RECAUDACIÓN DEL ACTA ACUERDO, INC.
C, DICE TEXTUALMENTE:
“De no tener la Empresa oficina recaudadora, ésta
deberá adicionar 20 minutos al tiempo estipulado como tarea
auxiliar para dejar el servicio; debiendo asimismo publicar en
lugar visible, la nómina de las personas responsables de recibir
la recaudación de cada coche”.
En el autocontradictorio veredicto se dice que:
...los actores alegan que continuaron desempeñando las
mismas tareas previas y posteriores, aun después que aparecieran
las máquinas expendedoras de boletos. Se dice en el veredicto que
“también afirman (los actores) la existencia de oficinas
recaudadoras, mucho tiempo antes de que la empresa dejara de
abonar el rubro en reclamo”. Adviértase, el acta acuerdo dice que
si hay oficinas recaudadoras, no hay 20 minutos, esto está
transcripto ut supra en estos mismos antecedentes. Con una lógica
autodestructiva, y tras cartón, el veredicto dice: “señala también
(la demandada) que en la época del acta acuerdo no disponía de
oficina recaudadora, sin indicar cuando habría sido instalada la
misma, LO QUE IMPIDE CONSIDERAR LA EVENTUAL
INCIDENCIA DEL FACTOR EN EL CASO”. Es decir, la actora
reconoce que había oficinas recaudadoras, y la Juez dice que no
puede considerar su existencia. Porque la demandada no precisó
las fechas que precisó la actora. Doblemente arbitrario, por
cuanto la demandada dice que no tenía esas oficinas en 1974,
pero afirma que las tenía a la época del inicio de este reclamo, lo
que resulta un hecho incontrovertido para ambas partes. Es un
hecho fuera de debate, hay oficinas recaudadoras y punto.
En la sentencia se concluye que:
La demandada liquidaba a los actores una hora adicional
con recargo del 50 % al tiempo diario de servicio, en concepto de
tareas auxiliares previas y posteriores, o “tiempo de toma y deje”,
y que luego de incorporar máquinas lectoras, a partir de agosto
de 1995, se dejaron de abonar sin que las tareas hubieran sido
suprimidas, EN SU TOTALIDAD A PARTIR DE ESA FECHA.
NADA DICE LA SENTENCIA DE LA EXISTENCIA DE
LA OFICINA RECAUDADORA, HECHO FUERA DE DEBATE,
LO QUE VEDA RECLAMAR LOS 20 MINUTOS ADICIONALES
• Absurdo evidente
Ha habido una absurda interpretación de los escritos de
demanda y contestación que habilita el recurso extraordinario de
inaplicabilidad de la ley.
Como bien tiene decidido V.E.:
“La valoración de los escritos del proceso y de la prueba
documental -Historia Clínica-, son cuestiones de hecho que sólo
pueden ser revisadas en casación en caso de absurdo evidente”
(SCBA, Ac. 68516, S, 24-3-98, Juez SAN MARTÍN (SD) - “Reinoso,
Gustavo Alberto c. Clínica IPENSA de La Plata y otro s. daños y
perjuicios”).
Pero en la especie se ha infraccionado la doctrina de V.E.
indicada y relativa a la interpretación de los escritos constitutivos
del proceso. Se vulnera la doctrina de los acuerdos SCBA L
53220, L 56508 y L 58358, por lo que resulta procedente la
procedencia del recurso extraordinario impetrado.
Aquí, el absurdo es evidente, pues ninguna de las partes
ha controvertido el hecho de la existencia de la oficina
recaudadora, y por tanto, al haberla y ser de aplicación el Acta
Acuerdo, no controvertida por ninguna de las partes, no
corresponde el pago del adicional de 20 minutos por
recaudación.
Es decir, se sientan premisas y se establecen conclusiones
contrarias a las premisas: “Todos los hombres son mortales. Juan
es un hombre. Juan es en consecuencia inmortal”. El convenio
dice que los que tienen oficina recaudadora no pagan 20 minutos.
Todos han reconocido que la empresa tiene oficina recaudadora.
La lógica es decir que no paga, ya que tiene oficina recaudadora.
Sin embargo, se concluye que la empresa debe pagar, aun
teniendo oficina recaudadora. Si esto no es absurdo, se diría: ¿el
absurdo dónde está?. Está mostrado y demostrado.
Se aplica, en consecuencia, la doctrina de V. E. que dice:
“El fallo que incurre en absurdo en la valoración de la
prueba transgrede el art. 44 inc. c y d de la ley 11.653. Pues la
expresión “en conciencia” si bien remite a un terreno subjetivo no
debe ser entendida -así resulta del sistema jurídico en su
totalidad- como autorizando un marcado alejamiento de lo
razonable” (SCBA, L 63590, S, 26-5-98, Juez GHIONE (OP),
“Giachello, Serapio Carmelo c. Celulosa Argentina S.A. s. ley
9688, art. 212, LCT”).
Resulta absurdo el veredicto y la sentencia del Tribunal del
Trabajo Número 1 de La Matanza en cuanto se aparta de los
términos en que ha quedado trabada la litis, vulnera el principio
de congruencia, pone en cabeza de la demandada acreditar un
hecho o circunstancia fáctica que, por reconocido, está fuera de
debate.
Debe pues casarse la sentencia del Tribunal del Trabajo
Número 1 de La Matanza.
Así se solicita.
c) Resulta arbitraria e infracciona el art. 499 del Código
Civil.
Por lo tanto, debe también hacerse lugar al recurso en
cuanto a este aspecto.
Así se solicita.
d) Infracciona la carga de la prueba
El veredicto y la sentencia del Tribunal del Trabajo Número
1 de La Matanza infringe las reglas que rigen la carga de la prueba.
Cita legal
Arts. ……………….
………………………
Así se solicita.
VII. RESUMEN
En síntesis, la sentencia del Excmo. Tribunal del Trabajo
Número 1 de Morón:
1.- Infracciona los arts. 44, inc. D y E, y 63 de la ley
11.653, así como el art. 384 del CPCC, que se refiere a la
apreciación de la prueba. Ello, al dar por cierto un despido que
jamás fue notificado, y cuya carta documento jamás fue
recepcionada. Es un despido que jamás existió, por lo menos en
la forma que lo pretende la demandada.
2.- No tiene en cuenta el relevante reconocimiento en causa
penal de Adolfina Chaparro, en el sentido que le negó tareas a la
actora, es más, le cambió la cerradura para que no entrara.
3.- Infracciona severamente el art. 243 de la LCT y la
doctrina de V.E., en cuanto a la fijeza prejudicial de las causales
de despido comunicadas, al admitir prueba sobre una causal
jamás comunicada. Es que todo deriva del primer error, se dio por
sentada una comunicación que jamás existió.
4.- Omite tratar una cuestión esencial, relativa a las
relaciones entre los codemandados.
5.- Infracciona la norma que rige la carga de la prueba, y
las consecuencias de la falta de prueba, en este caso por parte de
los demandados. En tal caso, vulnera el art. 375 del CPCC (art. 63
LO).
En síntesis, la sentencia del Tribunal de Trabajo Nro. 1
resulta arbitraria ab initio, ya que parte de una base falsa, cual es
la existencia de un despido comunicado cuando este despido no
fue comunicado. Una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo.
Hay una contradicción lógica, una falta de consonancia que se
advierte en los escuetos términos del veredicto y la sentencia.
Así se solicita.
VIII. PLANTEA CUESTIÓN FEDERAL
Efectúo planteo de la cuestión federal en los términos del
art. 14 de la ley 48 (art. 256 y siguientes del CPCCNC.) para
ocurrir a la Corte Suprema de Justicia de la Nación por violación
de los arts. 16, 17 y 18 de la Constitución Nacional en caso de
mantenerse el pronunciamiento del Tribunal del Trabajo Número
1 de Morón.
Se vulneran los arts. 16, 17 y 18 de la Constitución
Nacional y la cuestión surge indudable de los autos.
Así se viola el principio de igualdad consagrado por el art.
16 de la Constitución Nacional.
Tiene dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación que
las cuestiones de hecho y prueba son materia propia de los jueces
de la causa y ajenas por principio al recurso extraordinario
(Fallos 264:301 -La Ley, 122-832-269:43,292:564,301:909 entre
muchos otros) y que aquellos no están obligados a seguir a las
partes en todas sus alegaciones sino a tomar en cuenta sólo las
que estimen conducentes para la mejor solución del caso (Fallos
307:1988).
Sin embargo, ha aceptado su intervención para conocer de
aquellos casos cuyas particularidades hacen excepción a estas
reglas, con base a la doctrina de la arbitrariedad, que tiende a
resguardar la garantía de la defensa en juicio y el debido
proceso, exigiendo que las sentencias sean fundadas y
constituyan una derivación razonada del derecho vigente, con
aplicación a las circunstancias de la causa (Fallos 300:928; D.
317 L.XXII, “Delano, Luis A. s/ adulteración de documento de
identidad” del 26 de diciembre de 1989; c,1065 L.XXII, recurso
de hecho, “CHARRUTI CURBELO, Luis s/ robo seguido de
homicidio”, resuelta el 7 de agosto de 1990 -La Ley, 1990-
A.428-), para lo cual es necesario que no se omita la valoración
de planteos sustanciales, serios o conducentes de las partes
(Fallos 275:209, 298:158, 295:120, 300:1246- La Ley, 1979-D,
459-, C. 1152.L.XXII, recurso de hecho, “CAUTELIER, Roberto,
c. Universidad Nacional de Tucumán”, del 16 de octubre de 1990,
entre otros).
Aquí, la cuestión federal deviene de la arbitrariedad de la
sentencia, es sorpresiva, tal el hecho de hacer mérito de una carta
documento jamás recibida.
Se violan las normas de la ley de contrato de trabajo, de la
ley civil y las reglas elementales de valoración de las pruebas
citadas en el resumen precedente.
Ante una pretendida teoría, que no tiene la más mínima
fundamentación, con relación a que la reserva no sirve o es el
inferior quien debe evaluarla debo decir lo siguiente:
En cuanto al rechazo de la reserva, con cita de D'Alessio
(implícita) la misma no tiene el menor fundamento. Las reservas
(porque son reservas no se rechazan ni se condicionan; no me
imagino a un empleado de Aerolíneas u otra compañía diciendo a
un desconcertado pasajero que no le puede tomar la reserva pues
o la misma no sirve o no debió hacerla (porque había pasajes).
Las reservas no se rechazan y no es el inferior el encargado de
establecer si la reserva es oportuna o no o si ha reunido las
formas que establece la doctrina de la CS. Tal posibilidad
comprende sólo a la Corte. Así, el mejor tratadista sobre la
materia trata la doctrina D'Alessio como una más, tal vez
aventurada. Pero en lo que importa dice que no están establecidas
formas ni solemnidades determinadas para introducir en el
pleito la cuestión federal, por ser ello ajeno a una concepción
ritualista (doctrina de Fallos CSN 293:323; 302:326; 307:2080,
entre otros). Al plantearse la cuestión federal no es necesario
que se formule la advertencia de llevar el asunto a la Corte
Suprema (Fallos: 279:146).
Lo que pasa es que se confunde la admisibilidad con la
procedencia. La reserva no es un recaudo de la admisibilidad del
recurso, salvo que no exista. La procedencia, en cuanto a la
extensión y contenido de la reserva, es cuestión que corresponde a
la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Es decir, si la Corte Suprema no ha supeditado la reserva a
cuestiones formales, no se aprecia como los restantes tribunales
puedan limitarla.
Por lo tanto, debe tenerse presente el presente planteo de
la cuestión federal impetrada en el presente recurso de
inaplicabilidad de la ley para su oportunidad y substanciarla en
forma oportuna, al dictarse la providencia de autos de V.E.
IX. PETITORIO
Por todo lo expuesto a V.E. solicitamos:
1) Tenga por interpuesto en tiempo y forma recurso de
inaplicabilidad de la ley.
2) Tenga por cumplido los requisitos formales de
admisibilidad.
3) Tenga por constituido domicilio en La Plata.
4) Se tenga presente el planteo de la cuestión federal.
5) Oportunamente se deje sin efecto la sentencia recurrida,
casándose la misma, por violar la doctrina legal de la Suprema
Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, anulándose la
misma y dictando un nuevo pronunciamiento.
Proveer de conformidad
SERÁ JUSTICIA