ME LO DIJO FULANITA
ESCENOGRAFÍA.
La obra se desarrolla en la calle o plaza de un pueblo por lo tanto debe acondicionarse el
escenario para que así lo parezca. Se puede pintar un mural para el fondo en el que se
vea un paisaje de pueblo.
PERSONAJES:
NARRADORA. - Niña que lea bien.
VECINO 1. - Niña vestida de ama de casa que aparecerá barriendo la puerta de su
casa.
DESCONOCIDO. Niño disfrazado de hombre de pueblo con una manta sobre la
cabeza.
VECINA 2. - Niña vestida también de ama de casa con bata y rulos en el pelo. Aquí
seguro que no tendréis problemas.
VECINO 3. Niño disfrazado de albañil. Su mono azul, su casco blanco y va que
chuta.
VECINA 4. Niña disfrazada de pescadera. Con botas de goma, bata de pescadera y
aspecto dicharachero.
VECINO 5. Niño disfrazado de albañil, con su mono y su casco.
VECINA 6. Niña disfrazada de pastora. Como cuando se disfrazan de pastorcitos
en Navidad, lo mismo.
VECINO 7. Niño disfrazado de cazador. No hace falta que le digáis nada más al
niño, ya se encarga él de todo.
VECINA 8. Niña disfrazada de viejecita. Como tantas viejecitas que salen en mis
teatros.
VECINO 9. Niño disfrazado de periodista.
VECINO 10. Niño disfrazado de alcalde, que yo no sé cómo es ese disfraz pero
bueno.
ACTO I
PRESENTADOR. - ¡Buenos días a todos! Los niños y niñas de cuarto hemos ensayado una obra
de teatro en la que podemos ver lo que pasa cuando la gente se cuenta las cosas unos a otros. Esto
aunque parezca una exageración puede ser verdad. Esperamos que os guste y os pedimos que
guardéis silencio.
NARRADORA I. – En una calle cualquiera de un pueblo cualquiera y cualquier día de cualquier
año sucedió lo que a continuación os vamos a contar. Estaba una vecina del pueblo barriendo la
puerta de su casa cuando de pronto.
Comienza la escena con una niña vestida de ama de casa barriendo la calle. De pronto aparece
por el otro extremo del escenario un niño disfrazado de mendigo con la cabeza tapada.
DESCONOCIDO. – (Se acerca a la mujer y le dice algo inintiligible) Me he aao on la manca
poque ae muho fio.
(El hombre sale del escenario y cuando se ha ido la mujer empieza a dar voces como si le hubiera
dado un ataque de histeria)
MUJER. - ¡Ah, oh, ah! ¡Socorro! ¡Auxilio!
(Acude a las voces la vecina)
VECINA. - ¿Qué te pasa vecina? ¿Por qué das esas voces?
MUJER. - ¡Ay, qué susto tan grande! ¡Qué miedo he pasado! ¡Aaah!
VECINA. – Lo mejor es que te tranquilices y me cuentes lo que te ha pasado.
MUJER. - ¡Ay, que miedo, ay qué susto! ¡Me va a dar algo!
VECINA. – Ya está vecina, cuéntame lo que te ha sucedido.
MUJER. - Pues estaba yo tan tranquila barriendo la puerta de mi casa cuando se me acercó. ¡Ay
solo de recordarlo se me pone el pelo de punta! ¡Ay, qué miedo, ay que susto!
VECINA. – Pero ¿Quién se te acercó?
MUJER. – Se me acercó un hombre. No, un oso. No, un monstruo.
VECINA. - ¿En qué quedamos? ¿Quién se te acercó? ¿Un hombre, un oso o un monstruo?
MUJER. - ¡Ay, no se! Con los nervios no se decirte lo que era.
VECINA. - ¿Y que te hizo?
MUJER. – No, no me hizo nada.
VECINA. - ¿Y qué te dijo?
MUJER. – Si algo dijo. No le entendí bien pero decía algo de manca y de río. ¡Qué miedo!
VECINA. – Tranquilízate vecina que ya pasó todo.
MUJER. - ¡Como me voy a tranquilizar si no puedo! ¡Qué susto he pasado! ¡Qué miedo!
VECINA. – Entonces te llevaré al médico para que te mande un tranquilizante. Vamos que yo te
acompaño.
NARRADOR II. – La mujer acompañó a su vecina al médico que tenía la consulta allí cerca. La
dejó en el consultorio y se volvió a su casa. Por el camino se encontró con un albañil que estaba
subido en un andamio haciendo un muro.
VECINA. - ¡Virgen Santa, las cosas que pasan! ¡Virgen Santa las cosas que pasan!
ALBAÑIL. - ¿Qué te pasa Filomena? ¿Por qué dices eso de virgen Santa las cosas que pasan?
VECINA. - ¡Ay Pepe que ya no estamos seguros en este pueblo! Te lo digo yo no estamos seguros.
ALBAÑIL. - ¿Qué es lo que ha pasado?
VECINA. - ¿Qué qué es lo que ha pasado? ¿Que qué es lo que ha pasado? Pues que a Mariquita
la ha atacado un bicho.
ALBAÑIL. - ¿Qué Mariquilla dices? ¿La mujer de mi pariente Sebastián?
VECINA. – Pues claro ¿Quién va ha ser? No hay otra.
ALBAÑIL. - ¿Y qué bicho le ha picado una araña, una avispa o una sanguijuela?
VECINA. - ¡Qué araña ni que araña ha sido un bicho muy grande y la he tenido que llevar al
médico a la pobrecita que no se podía tener en pie.
ALBAÑIL. – ¿Pero qué bicho es ese que la ha atacado?
VECINA. – Yo que se. La pobrecita estaba tan nerviosa que no supo decirme si era como un oso,
un hombre o un hombre monstruoso. Me voy corriendo a meterme en mi casa y cierro la puerta
con siete llaves no vayan a venir los monstruos esos y me coman a mí también.
(Sale corriendo del escenario)
(El albañil se queda pensativo, se quita el gorro, se rasca la cabeza y dice)
ALBAÑIL. - ¡Pobrecilla Mariquilla, con lo buena que era! ¿Qué le habrán hecho esos monstruos
? Le deben haber comido las piernas porque dice que no se podía tener en pie. Y qué bichos o
monstruos serán y ¿de dónde habrán venido? (Permanece en silencio durante 5 segundos, luego
se pone otra vez la gorra y dice) Caramba, caramba, caramba, caramba.
NARRADOR I. – El albañil se quedó un rato allí parado pensando en lo que le había contado la
vecina que le había sucedido a Mariquilla la mujer de su pariente Sebastián, tampoco acertaba a
adivinar que monstruo o bicho podía ser ese capaz de comerle las piernas a Mariquilla y le empezó
a dar miedo porque podía venir y comérselo a el. En estos pensamientos estaba cuando pasó por
allí Nicolás que iba al campo con su burro.
ALBAÑIL. - ¡Caramba, caramba! ¡Caramba, caramba!
NICOLÁS. – ¿Se puede saber qué es lo que haces ahí parado, sin trabajar y diciendo caramba,
caramba?
ALBAÑIL. – Pues mira, lo he estado pensando bien, dejo de trabajar y me voy a mi casa.
NICOLÁS. – Pero ¿Por qué?
ALBAÑIL. – Porque estamos en peligro de muerte que andan por ahí, sueltos, unos
monstruos que se comen a la gente y a Mariquilla le ha comido las dos piernas y a su vecina
porque salió corriendo y se encerró en su casa con siete llaves que si no se la comen a ella también.
NICOLÁS. - ¡Pero qué dices!
ALBAÑIL. – Lo que oyes y yo que tu me iría también no te vaya a comer a ti y a tu burro. Yo me
voy y me subo en lo alto de la torre de la iglesia.
(Se va el albañil sale corriendo y se queda en el escenario Nicolás con su burro)
NARRADOR II. - Se marchó el albañil y se quedó Nicolás muy preocupado porque pensaba que
iban a venir los monstruos y lo comerían a él y a su burro.
NICOLÁS. - ¡Qué pena, que pena! Me voy a quedar sin burro, con lo bueno que es, que pena
tengo. Porque yo me puedo salvar subiéndome a la torre de la iglesia pero mi pobre burro no
puede subir.
NARRADOR I. - Todo esto lo estaba escuchando Carmela, la pescadera del pueblo que al ver a
Nicolás hablando solo en la calle se escondió detrás de un árbol para escuchar lo que decía.
CARMELA. - Lo he escuchado todo, todo y todo. ¡Qué alegría tengo, soy la primera en saberlo!
Van a venir unos monstruos y la gente, para salvarse se tiene que subir en la torre de la iglesia y
a los burros se los comerán todos porque no pueden subirse a la torre. ¡Qué desastre!, ¿qué
monstruos serán esos? ¡Vecinos, vecinos, salid todos de vuestras casas que vienen los monstruos!
Vamos a subirnos en la torre de la iglesia.
NARRADORA II. - Ante las voces que daba la pescadera acudieron todos los vecinos para ver
lo que pasaba.
VECINO I. - ¿Qué te pasa Carmela? ¿Por qué das esas voces, parece que te has vuelto loca?
CARMELA. - Pero bueno, sera posible que no os hayáis enterado. ¿No sabéis lo que va a pasar?
¿Es que no os habéis enterado todavía?
VECINA II. - No. ¿Qué es lo que va a pasar?
CARMELA. - ¡Mira esta! ¡Tan tranquilita! Pues que sepas que dentro de un rato van a venir una
pila de monstruos, dinosaurios y tiranosaurios y os comerán a todos.
VECINO III. - Pero ¿quién te lo ha dicho a ti, yo ayer vi la televisión y el hombre del tiempo no
dijo nada de eso?
CARMELA. - Mira este con lo que sale. El hombre del tiempo de la tele no acierta nunca. No
sabe ni cuando va a llover y menos sabrá si van a venir tiranosaurios de esos.
NARRADORA II. – Entonces el maestro del pueblo que era un hombre muy culto e instruido
habló a todos los vecinos.
MAESTRO. - ¡Un momento! Escucharme todos por favor, vamos a analizar los hechos. Digo yo
que hoy no existen los dinosaurios y que por lo tanto si es verdad que van a venir a este pueblo
deben ser de mentira lo más seguro es que vayan a hacer una película, que puede ser, digo yo la
de Jurasic Park V
VECINO I. – Qué bien habla el maestro, yo le doy toda la razón.
VECINO II. – Es verdad, sois unos tontos y unos miedicas, los monstruos esos son de mentira,
seguro que es lo que dice el maestro.
VECINO III. - ¿Por qué no habla con el director de la película para que nos contrate a todos yo
puedo hacer de ayudante del guardián de los dinosaurios.
CARMELA. – Pues yo quiero ser la novia del actor ese guapo que sale en la película.
NICOLÁS. – Pues yo quiero ser el que mata a los dinosaurios que tengo una escopeta y he
matado muchos conejos y perdices.
MAESTRO. - ¡Un momento! Os estáis haciendo ilusiones infundadas. Yo no conozco al director
de la película por lo tanto no os puedo asegurar que os contraten.
CARMELA. – Entonces ¿Qué hacemos?
MAESTRO. - Creo que lo que debemos hacer es avisar a los municipales y al señor alcalde para
que vayan tomando las medidas necesarias para poder rodar la película.
CARMELA. – Es verdad, como no se me ha ocurrido antes, voy corriendo a avisarlos.
NARRADORA I. – Carmela salió corriendo a avisar al señor alcalde para que fuera preparando
todo para la película y al poco rato volvió con el alcalde y los municipales.
ALCALDE. - ¡Vamos a ver! ¿Que me acaban de decir que van a rodar en nuestro pueblo una
película de dinosaurios?
MAESTRO. – Eso parece señor alcalde, según todos los rumores se han visto monstruos por el
pueblo.
ALCALDE. – ¿Pero los monstruos esos son de verdad o de mentira?
MAESTRO. – Yo no los he visto pero creo que son de mentira porque todavía no se han comido
a nadie, creo que hay una mujer herida.
ALCALDE. – Llamad al médico para que nos cuente que le han hecho los monstruos a esa mujer.
NARRADORA II. – Los municipales fueron a por el médico para que dijera lo que le había
pasado a la mujer.
MÉDICO. – ¿Me ha mandado llamar señor alcalde?
ALCALDE. – Si quiero que me cuentes qué le hizo el monstruo a la mujer que ha curado usted
esta mañana.
MÉDICO. – En realidad señor alcalde a la mujer no le han hecho nada, solo le han dado un susto.
ALBAÑIL. – ¿Pero no le habían comido las piernas?
MÉDICO. – No, a la mujer no le han comido nada solo estaba un poco asustada por el susto.
MAESTRO. – Esto confirma mis sospechas señor alcalde los monstruos esos no son de verdad,
deben ser preparados para la película.
ALCALDE. – Pues si va a tener razón señor maestro.
MUNICIPAL I. - ¿Quiere que hagamos algo señor alcalde?
ALCALDE. – Si, tú te subes en esa torre y nos avisas cuando veas venir a los monstruos.
NARRADOR I. – El municipal se subió a lo alto de la torre para ver si venían los monstruos.
ALCALDE. - ¿Viene alguien?
MUNICIPAL I. – Si veo a una mujer que viene corriendo como si tuviera miedo.
ALCALDE. – Eso será porque se ha encontrado con los monstruos.
MUNICIPAL I. – Ya está muy cerca ahí viene.
MUJER I. – Socorro que me come, socorro, auxilio. ¡Qué susto madre mía!
MUNICIPAL II. - ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué vienes tan asustada?
MUJER I. – Pues porque he visto a un hombre lobo.
MUNICIPAL II. – Querrás decir un tiranosaurus rex.
MUJER II. – Yo no se lo que era pero me he llevado un susto de muerte y me he venido corriendo.
ALCALDE. – ¿Pero te hizo algo?
MUJER II. – No me hizo nada, se me acercó y me dijo algo y yo me asusté y salí corriendo.
ALCALDE. – Está claro que es lo que pensamos, tranquilízate María, ese hombre lobo no te hizo
nada porque parece que es de mentira.
MAESTRO. – Es lo que yo le decía antes y yo he deducido que deben ser los preparativos
para grabar alguna película.
ALCALDE. – Si parece que tienes razón maestro, es lo más probable, entonces debo dar las
órdenes para que preparen el pueblo de la mejor forma para que salga muy bonito en la película.
MUNICIPAL I. – Parece que viene una persona.
ALCALDE. - ¿Quién es?
MUNICIPAL I. – No la conozco porque viene tapado con una manta.
MUJER II. – Ese es el hombre lobo que me quería comer. Seguro. Yo me voy de aquí corriendo.
ALCALDE. – No te vayas mujer que es un actor de cine, ya lo verás como no te come ni nada.
MUNICIPAL I. – Ahí viene ya.
HOMBRE TAPADO. – ¡Buenos días señor alcalde! ¿Qué hacéis aquí todos reunidos?
ALCALDE. – Mujer, ¿Es este el hombre lobo que quiso atacarte hace un rato?
MUJER. – Si ese es.
ALCALDE. – Te ordeno que te destapes ahora mismo…¡Pero si eres Juanillo el pastor de ovejas!
JUANILLO. – Pues claro que soy Juanillo.
ALCALDE. – y ¿Por qué vienes así tapado con la manta?
JUANILLO. – Pues porque tenía mucho frío.
ALCALDE. - ¿Y de dónde vienes?
JUANILLO. – Del campo de guardar mis ovejas. ¿De dónde voy a venir?
ALCALDE. – Aquí tenemos un caso de una equivocación todo el pueblo pensaba que andaban
por aquí monstruos que iban a comerse a las personas, otros decían que eran dinosaurios y ha
resultado que es Juanillo el pastor.
FIN