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Retos de La Evaluación de La Calidad en América Latina 1

Este documento analiza los retos de la evaluación de la calidad educativa en América Latina. Identifica tres retos principales: 1) lograr una visión integral del concepto de calidad educativa más allá de sólo mediciones académicas; 2) integrar a todos los niveles, componentes y actores de los sistemas educativos; y 3) usar la evaluación para mejorar la calidad en lugar de sancionar.

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Retos de La Evaluación de La Calidad en América Latina 1

Este documento analiza los retos de la evaluación de la calidad educativa en América Latina. Identifica tres retos principales: 1) lograr una visión integral del concepto de calidad educativa más allá de sólo mediciones académicas; 2) integrar a todos los niveles, componentes y actores de los sistemas educativos; y 3) usar la evaluación para mejorar la calidad en lugar de sancionar.

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“Retos en la evaluación de la calidad de la educación en América Latina”

Antes de analizar los retos que le competen a la evaluación de la calidad en América


latina es importante comenzar por definir lo que representa el concepto de
evaluación de la calidad educativa, para ello es preciso desglosar tal concepto e
iniciar por hablar de la importancia de la relación entre evaluación y calidad
educativa, la cual es entendida por (Egido 2005), como “conceptos estrechamente
relacionados, hasta el punto de que no podría entenderse la una sin la otra”.

Lo anterior nos da a entender que los procesos educativos deben estar permeados
en su totalidad por escenarios y actores que tiendan por la realización de acciones
que permitan no solo la contribución a la obtención de los indicadores entorno a la
atención de la población estudiantil, sino que dicha atención que se preste se
desarrolle con calidad.

Es poco congruente hablar de calidad sin hablar de evaluación, puesto que tildar
una cosa como algo que tiene calidad exige realizar una medida, compararla con
un referente ideal y elaborar un juicio sobre la adecuación del objeto o sujeto
evaluado al referente utilizado (González 2004).

De acuerdo con lo anterior, es entendible el grado de complejidad que trae consigo


el termino evaluación en el campo educativo ya que los elementos de juicio y
referentes de lo que cada sociedad considera ideal, complican aún más, la idea de
lograr un consenso generalizado sobre la forma como debería ser una verdadera
educación de calidad; y esto es muy lógico, si se entiende que cada comunidad
posee sus particularidades, su acervo cultural y también sus potencialidades, que
hace mucho más complejo el pretender estandarizar dichos procesos evaluativos.

Además de lo planteado anteriormente, es importante ver que el concepto de


calidad educativa tiende a concebirse como difuso, debido a la subjetividad de los
sujetos, los cuales cada uno tiene una idea distinta de lo que puede llegar a
significar, lo que lleva a necesitar urgentemente un consenso que permite
mínimamente establecer ciertos lineamientos necesarios que posibilite no solo su
entendimiento, sino también su efectiva aplicabilidad.

El concepto de calidad es ante todo subjetivo, ya que cada consumidor o usuario


tiene una idea distinta de lo que se entiende por él. Sin embargo, todo el mundo
está de acuerdo en que hablamos de la calidad cuando vemos cubiertas todas
nuestras expectativas, tanto si se trata de un producto o de un servicio (Cano 1998).
La anterior afirmación refuerza el hecho que el fin del concepto de calidad en el
campo educativo, deberá ser el poder lograr que los actores de las comunidades
educativas puedan lograr un grado de satisfacción tal, que les permita crecer no
solo en su aspecto académico, sino también en su crecimiento como persona y por
ende que permita el resolver de los diversos problemas que pueden afectar dicho
contexto.

Los sistemas nacionales de evaluación permanecen atrapados en una


conceptualización de la calidad que se reduce y limita a dar cuenta del desempeño
de los estudiantes en áreas curriculares claves, tales como lengua, matemáticas,
ciencias y ciencias sociales (Murillo y Román, 2009).

Es de vital importancia reconocer el valor de la evaluación como proceso integrador


para la mejora educativa en vista que permite poner en juego muchos de los
principios y criterios que debe sostener la evaluación en los procesos de
aprendizaje, tal y como menciona en el artículo de Murillo y Román 2010, donde
plantea la necesidad de asumir un enfoque global e integrador de la evaluación,
donde también sugiere cuatro temas prioritarios para avanzar en la mejora de la
evaluación de la calidad de la educación que es evaluar a los docentes, a los
estudiantes en sus escuelas y al funcionamiento de las administraciones
educativas; valorar la participación de la sociedad en la evaluación; abordar el
estudio de factores asociados y plantear la necesidad de participación social en el
diseño de políticas de evaluación.

Es importante destacar que los sistemas de evaluación contribuyen como


anteriormente lo apunta el autor, a la mejora de la calidad educativa, pero cabe
mencionar que también pueden ser el mayor obstáculo para el avance de los
procesos educativos, si estos se limitan a dar únicamente cuenta del desempeño
de los estudiantes en áreas curriculares, descuidando aspectos que hacen de la
educación algo integral, cuya meta es llevar al individuo a una inclusión social, en
vista de que debe considerar aspectos cognitivos, expresivos, ciudadanos y
valóricos, importantes aspectos que contribuyen a la formación del individuo si bien
es cierto los conocimientos científicos son muy importantes pero también hay que
considerar el currículo invisible del educando y el docente que son aspectos muy
poco considerados al momento de practicar una evaluación.

Hoy se apuesta por sistemas integrales e integrados de evaluación que incluyan y


articulen la evaluación de los diferentes componentes del sistema, tales como la
evaluación de alumnos, docentes, directores, escuelas, programas y las
administraciones educativas (OREALC-UNESCO,2007).
Conforme a las evaluaciones docentes en la mayoría de los países se han
desarrollado sistemas de evaluación del desempeño docente, sin embargo, se ha
condicionado los resultados de estas a una repercusión desde lo salarial,
escalafonario y hasta en la misma permanencia, sin embargo, dichas evaluaciones
carecen de una relación con los demás componentes educativos por lo que se
quedan en acciones aisladas que evidentemente no contribuyen a una evaluación
equitativa y justa. A mi juicio los conceptos de evaluación deben ser encaminados
al fortalecimiento de debilidades de cualquiera de los componentes educativos cuyo
propósito principal seria mejorar los resultados obtenidos en la evaluación y estas
no deben tener un fin con miras a sanciones que no contribuyen a mejorar el
proceso, si de calidad se trata.

Vale destacar que es prioritario fortalecer la gestión administrativa de los directores


de los centros educativos siendo estos un agente que es prioritario para incentivar
la calidad del trabajo docente, generar mayores expectativas y eficacia de los
establecimientos y que es importante para el buen funcionamiento de los mismos,
sin desvalorar los aspectos de tipo pedagógicos que son la base para lograr las
mejoras educativas.

La evaluación integradora debe incluir todos los agentes que intervienen en la


educación de manera que les permita interrelacionarse, apoyarse y crecer
mutuamente, más por ello esto no significa que las evaluaciones de un componente
debe ser la base de otro, cada uno tiene sus propios objetivos, metodología y
repercusiones diferenciadas. Sin embargo, para que la información generada sea
útil y oportuna para la toma de decisiones y optimice la calidad de la educación de
los sistemas, debe ser analizada y considerada como parte de un todo y no de
manera aislada (Román y Murillo, 2009).

Ante lo anterior podemos definir algunos retos principales que enfrenta los sistemas
educativos en América latina empezando por lograr la integralidad del concepto de
calidad educativa, como ya se hizo mención esta no debe estar basada únicamente
en la medición de los aprendizajes o estandarizando los logros esperados, muy por
el contrario, es imperativo el desarrollo de estrategias e instrumentos que permitan
evidenciarla y que contengan los elementos cívicos, emocionales y demás que son
parte de la diversidad que conforma cada sistema, además de esto es importante
que la visión de la evaluación sea sistémica que integre las diferentes dimensiones
y elementos que la conforman.

La integración de los niveles, componentes y actores de los sistemas educativos es


otro de los grandes retos que se tiene y es de suma importancia debido a que la
calidad de la educación estará condicionada por la colaboración que estos tengan,
todos formamos el sistema y es de todos la responsabilidad, de tal forma que debe
volverse algo común el analizar el desempeño de todos pero de forma que dicha
evaluación este del todo situada y contextualizada, para con ello tener mayores
argumentos y certeza sobre lo que es necesario modificar en la búsqueda de la
calidad buscada.

Por ultimo otro gran reto es el poner la evaluación al servicio de la calidad en


educación y no como instrumento de enjuiciamiento y sanción de sus problemas y
fracasos. Es de suma importancia cambiar la perspectiva punitiva que se le ha
aunado a la evaluación, si bien es una realidad que las evaluaciones se han utilizado
con finalidades que en el último de los casos aporta algo a la mejora de la calidad
esto no significa que estas no sean una herramienta poderosa y muy útil, la
evaluación debe representar una oportunidad para la mejora, un parámetro que
sirva para ubicarnos en nuestra realidad y poder trabajar desde nuestras
necesidades, se debe buscar cambiar la postura de miedo y represión que se le ha
asignado malamente al termino evaluación y buscar que no solo represente para el
sistema un instrumento de oportunidad si no convertirlo socialmente en un término
que se asocie con crecimiento, oportunidad y mejora.

Bibliografía.

Egido, I. (2005). Reflexiones en torno a la evaluación de la calidad educativa.


Tendencias Pedagógicas, 10, 17-28.

Cano, E. (1998). Evaluación de la calidad educativa. Madrid: La Muralla.

González, A. (2004). Evaluación del clima escolar como factor de calidad. Madrid:
La Muralla.

UNESCO (2007). Informe de seguimiento de EPT 2007. Atención y educación a la


primera infancia. París: UNESCO.

Murillo, F. J. (2009). «A avaliação das aprendizagens na América Latina.

Comportamentos e tendências do desempenho escolar dos estudantes latino-

americanos nos ensinos primário e secundario», en Sísifo. Revista de Ciências

da Educação, n.º 9, pp. 31-46.

Revista iberoamericana de educación. N.º 53 (2010), pp. 97-120

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