Universidad Cono Sur de las Américas
Área: Humanidades
Carrera de Psicología
Psicología Clínica I
Tema: CONDUCTISMO
Prof.: María Celina Sánchez de Esgaib
Integrantes:
Almeida Nathalia.
Espínola Ruth.
Medina Dolly.
Olmedo Andrea.
Sanabria, Teresa.
Asunción-Paraguay
2014
CAPITULO I: INTRODUCCIÓN
1. Definición del tema:
“Reconocerlos principios básicos del condicionamiento operante a modo
de aplicarlo a un caso clínico”.
1. Definición clara del problema
“¿Son aplicables a la actualidad los postulados del condicionamiento
operante a cualquier caso clínico?”
2. Necesidad de estudiar el problema (Justificación)
Se reconoce la necesidad de abordar el estudio a fin de tener
conocimientos más certeros y prácticos acerca de la eficiencia y eficacia de
la teoría. Si bien no se niegan los aportes de la Escuela Conductista al
campo de la psicología, como estudiantes creemos imprescindible llevar a
escenarios más vivenciales la teoría, a fin de apropiarnos y ser partícipes de
los avances y aportes significativos a la materia que nos ocupa.
4. Objetivos
4.1. Objetivo General
- Analizar un caso clínico a partir de la teoría del Condicionamiento
Operante.
4.2. Objetivos Específicos
- Indagar los principios básicos de las teorías conductistas.
- Enfatizar la teoría conocida como Condicionamiento Operante o
Instrumental.
- Aplicar la teoría seleccionada a un caso clínico a fin de explicar las
posibles causas y abordaje de dicho caso.
5. Glosario
Teoría: Conjunto organizado de ideas que explican un fenómeno, deducidas a
partir de la observación, la experiencia o el razonamiento lógico.
Conductismo:Corriente de la psicología que se basa en la observación del
comportamiento o conducta del ser que se estudia y que explica el mismo
como un conjunto de relaciones entre estímulos y respuestas.
Reforzador:cualquier estímulo que aumenta la probabilidad de que una conducta se
repita en un futuro
Estímulo:Es una señal interna o externa capaz de provocar una reacción en un
organismo.
Conducta:La manera de proceder que tienen los organismos, en relación con
su entorno o mundo de estímulos. El comportamiento puede ser consciente o
no, voluntario o involuntario.
Se irán esclareciendo otros términos importantes mediante se avance en el
desarrollo de este trabajo.
6. Esquema
El siguiente trabajo pretende dar a conocer las diversas teorías que conforman
a la llamada segunda fuerza o escuela conductista. A partir de allí se dará
especial énfasis a la propuesta de Frederic Burrhus Skinner, denominada
Condicionamiento Operante.
Así, encontramos, que en el primer capítulo se expone el tema, el problema y
los objetivos que nos hemos planteado para la consecución de este trabajo.
En el capítulo 2, se desarrolla todo el marco teórico, es decir, lo concerniente
la escuela conductista, sus principios, representantes, aportes, entre otros.
En el capítulo 3 se describe la metodología seguida, así como las fuentes de
donde han sido extraídas las informaciones mencionadas.
Posteriormente, en el capítulo 4 se dan a conocer los resultados obtenidos con
la realización del presente trabajo.
En el quinto capítulo se expresa la conclusión que refleja la opinión grupal
acerca de los resultados.
CAPITULO II: MARCO TEÓRICO
EL CONDUCTISMO
El conductismo basó sus principios en el aprendizaje, acrecentándose a partir
de las teorías de diversos autores. A decir de Gómez et al. (2008) Watson
planteó que el objeto de la psicología es el estudio de la conducta del ser
humano y que su compañera más íntima es la fisiología, a partir de sus
publicaciones se habla de conductismo, y el punto de vista dominante de la
psicología sería el aprendizaje, no el pensamiento.
Usualmente, se ha presentado al conductismo como el sistema psicológico que
surge a partir del artículo de John Watson, “Psicología tal como la ve el
conductista” (1913). Este trabajo marcaría un punto de inflexión en la historia
de la naciente ciencia psicológica, hasta entonces dominada por las corrientes
estructuralista (la cual reconocía en EEUU a su mayor exponente en el grupo
liderado por Titchener) y funcionalista (usualmente identificada con la obra de
William James). (Pautassi, 2003).
En opinión de Pozo (2006) el núcleo central del conductismo está constituido
por su concepción asociacionista del conocimiento y del aprendizaje. Con
diversas variantes, todos los conductistas las adoptan como elemento
fundamental para la descripción, o en su caso, explicación de la conducta
animal y humana (…) Asumen estas ideas como base de su experimentación y
teorización.
Según Pautassi y Godoy (2003) para los conductistas la psicología debía
interesarse por describir el rango de respuestas comportamentales de los
organismos y detallar los estímulos que las provocaban. De las psicologías
existentes en ese entonces, Watson se alía con la reflexología de Pavlov y
Betcherev para explicar las conductas complejas y el desarrollo de nuevas
conductas. El condicionamiento clásico será, de aquí en más, la herramienta
teórica y metodológica por excelencia (al menos, hasta la década del´50). Los
estímulos se asocian entre sí, generando que las conductas se transfieran
hacia estímulos novedosos. Por ejemplo, Watson explicó el surgimiento de la
compleja gama de emociones que encontramos en el adulto a partir de la
existencia de sólo tres emociones primarias: ira, amor y miedo. Al principio de
la vida, dichas emociones son elicitadas solamente por estímulos altamente
específicos. Sin embargo, otros estímulos pueden adquirir también la
capacidad de generar emociones en la medida en que ocurran (en repetidas
ocasiones) al mismo tiempo que los específicos.
Pozo (2006) explica que uno de los rasgos que con más frecuencia suelen
considerarse como constitutivos del programa conductistas el reduccionismo
antimentalista, es decir, la negación de los estados y procesos mentales, y
establecen que existe una diferencia entre los conductistas radicales (Watson
en algunas ocasiones, Skinner siempre) que niegan la existencia de la mente, y
los conductistas metodológicos, que únicamente exigen que se cumplan los
requisitos de objetividad. Lo que el conductismo rechaza es el uso de la
introspección, no la propia existencia de la mente y ni siquiera su estudio
siempre que se haga por métodos objetivos, es decir, a través de índices
conductuales.
Varios de los representantes ocupaban lugares de importancia en el ámbito
académico, tal es el caso de Watson, quien alcanzó la presidencia de la
Asociación Psicológica Americana en 1916. Por otro lado, el artículo titulado
“Psicología desde el punto de vista del conductista” llegó a ser conocido como
el ”manifiesto conductista” y la fecha de su publicación el día de fundación del
conductismo. Sus principales representantes durante esos primeros años
fueron, entre otros, Hull, quien intentó matematizar las variables de las que la
conducta es función, y Edward Tolman, quien intentó abordar de manera
conductista los conceptos de intención y propósito. Sin embargo, ninguno de
los autores reseñados hasta el momento tuvo el impacto, tanto a nivel científico
como cultural, que logro B.F. Skinner. Él revolucionó el campo de la Psicología
introduciendo una nueva forma de concebir las relaciones entre los organismos
y su entorno, concepción que fue presentada por vez primera en su obra “La
conducta de los organismos” (1938). (Pautassi y Godoy,2003).
Uno de los puntos que diferenciaba las dos teorías base (la de Pavlov y la de
Skinner) era: “La distinción típica entre el comportamiento operante y el reflejo
es la de que uno es voluntario y el otro es involuntario. Se tiene la sensación de
que el comportamiento operante está bajo el control de la persona que se
comporta, y tradicionalmente se le ha atribuido a un acto de voluntad. Por otra
parte, el comportamiento reflejo no está bajo un control comparable, e incluso
se le ha atribuido a poderes invasores, tales como los espíritus posesivos.
Cuando no se supone la existencia de ningún invasor, el comportamiento,
simplemente, se denomina automático” (Skinner, 1974).
Para profundizar estaremos enfocándonos en la Teoría del Condicionamiento
Operante de Burrhus Skinner.
PRINCIPALES REPRESENTANTES
Ivan Pavlov
Partiendo de sus estudios fisiológicos del proceso digestivo de los perros, este
médico ruso formuló uno de los principios básicos del conductismo: el
condicionamiento clásico. Para ello ideó el siguiente experimento: cada vez que
presentaba la comida a un perro, hacía sonar una campanilla. Las primeras
veces, el perro tan sólo salivaba en presencia de la comida. Sin embargo, con
el tiempo, la repetición diaria del mismo ritual logró que el perro salivara jugos
gástricos con tan sólo oír la campanilla. En este experimento entraban en juego
los siguientes conceptos:
Estímulo incondicionado: es el estímulo que provoca una respuesta de
un modo natural, sin ningún tipo de aprendizaje previo. En el
experimento de Pavlov sería la comida.
Repuesta incondicionada: es la respuesta que se da ante el estímulo
incondicionado cuando no ha habido ningún tipo de adiestramiento o
instrucción. Sería la respuesta natural(en este caso la salivación o
secreción de jugos gástricos).
Estímulo neutro: es aquel que, al principio del experimento, no guarda
relación alguna ni con la respuesta incondicionada ni con el estímulo
incondicionado. En el ejemplo, se trataría del sonido de la campanilla.
Estímulo condicionado: es el estímulo neutro, una vez que el
experimento se ha repetido un número suficiente de veces, y se ha
logrado que ante el estímulo que en principio era neutro, el animal
responda con la respuesta incondicionada.
Respuesta condicionada: es la respuesta que, tras un número
suficiente de experimentos, se recibe ante el estímulo condicionado.
Así, el condicionamiento clásico o reflejo condicionado sería aquel aprendizaje
de relaciones entre estímulos en el que logramos que un estímulo en principio
neutro, termine transformado en estímulo condicionado y provoque así la
respuesta condicionada. Pavlov no se cansó de repetir que en este tipo de
aprendizaje no se produce ninguna clase de conexión interna o asociación
mental. Al contrario, lo único que hace el sujeto de aprendizaje es dar una
respuesta ante un estímulo repetido. El proceso es puramente fisiológico, y no
mental. La interpretación pavloviana pretende ser exclusivamente fisiológica, y
siempre rechazó el calificativo de psicólogo. De hecho, a menudo se alude a su
teoría como “reflexología”, pero por ser un claro precedente del conductismo, y
por sentar bases conceptuales del mismo tampoco es erróneo ponerle en
relación con autores como Watson o Skinner.
J.B. Watson
Se propone abiertamente transformar la psicología en ciencia, alejándola de los
esquemas funcionalistas y estructuralistas. Para él, conceptos como “alma”,
“mente” “conciencia”, o cualquier otro que haga referencia a la subjetividad no
tienen cabida en la psicología si pretendemos lograr conocimiento científico.
Así que asumió el esquema E-R (estímulo-respuesta) como el que más nos
puede ayudar a entender los mecanismos del aprendizaje humano. Para
Watson, el estímulo es “cualquier objeto externo o cualquier cambio en los
tejidos mismos debido a la condición fisiológica del animal”, mientras que la
respuesta se define como “todo lo que el animal hace”.
Watson comenzó sus experimentos con animales, pero después comenzó a
aplicar los resultados de Pavlov con niños, tratando de inducir en los mismos
respuestas condicionadas. Aprovechando las respuestas innatas (respuestas
incondicionadas) el psicólogo puede controlar y predecir la conducta de los
niños por medio del condicionamiento. Así la psicología queda estrechamente
ligada a la fisiología.
Edward L. Thorndike
Realizó su investigación observando la conducta de animales pero después
realizó experimentos con personas. Thorndike implantó el uso de "métodos
usados en las ciencias exactas" para los problemas en educación al hacer
énfasis en el "tratamiento cuantitativo exacto de la información". "Cualquier
cosa que exista, debe existir en determinada cantidad y por lo tanto pude
medirse. Su teoría, conexionismo, establece que aprender es el
establecimiento de conexiones entren estímulos y respuestas.
La "ley de efecto" dice que cuando una conexión entre un estímulo
y respuesta es recompensado (retroalimentación positiva) la conexión
se refuerza y cuando es castigado (retroalimentación negativa) la
conexión se debilita. Posteriormente Thorndike revisó esta ley cuando
descubrió que la recompensa negativa (el castigo) no necesariamente
debilitaba la unión y que en alguna medida parecía tener consecuencias
de placer en lugar de motivar el comportamiento.
La "ley de ejercicio" sostiene que mientras más se practique una
unión estimulo-respuesta mayor será la unión. Como en la ley de efecto,
la ley de ejercicio también tuvo que ser actualizada cuando Thorndike
encontró que en la práctica sin retroalimentación no necesariamente
refuerza el rendimiento.
La "ley de sin lectura": Debido a la estructura del sistema
nervioso, ciertas unidades de conducción, en condiciones
determinadas, están más dispuestas a conducir que otras.
Albert Bandura: Aprendizaje Social
Sugiere que existen además otro tipo de aprendizaje de vital importancia para
el desarrollo de la personalidad, este es: Aprendizaje por observación.
Esta teoría plantea que si bien la mayoría de la conducta es controlada por
fuerzas ambientales, más que internas, tal como plantean los conductistas
más clásicos, existen mecanismos internos de representación de la
información, que son centrales para que se genere el aprendizaje. Por
consiguiente, esta teoría, a pesar de que rescata los aportes del conductismo,
agrega el estudio de procesamiento de la información implicado en el
aprendizaje, el cual se realiza mediante procesamientos de tipo cognitivo.
Los supuestos que forman parte de esta teoría son:
• La mayoría de la conducta humana es aprendida, en vez de innata.
• La mayoría de la conducta es controlada por influencias ambientales más
que por fuerzas internas.
• Los seres humanos construyen representaciones internas de las
asociaciones estímulo- respuesta.
• El ser humano es un agente intencional y reflexivo, con capacidad
simbolizadora, capacidad de previsión, capacidad vicaria y capacidad de
autorregulación y autorreflexión.
Burrhus Frederic Skinner
Bernstein y Nietzel (1982) recalcan que “Skinner argumenta que los
constructos inobservables tales como "necesidad" y "pulsión" no son
necesarios para la comprensión de la conducta. En su lugar, Skinner afirma
que la observación cuidadosa y la experimentación de las relaciones
funcionales, y aprendidas entre los estímulos ambientales y la conducta
observable en últimas instancias proporcionará una imagen completa del
desarrollo, mantenimiento y alteración del comportamiento humano. En lugar
de introducir factores invisibles (como el id o pulsión) en las actividades de
evaluación, tratamiento e investigación, Skinner aboga por la observación y
descripción de las formas como la conducta se relaciona con sus antecedentes
y consecuencias”.
El interés de Skinner estaba en la psicología como una ciencia experimental.
La experimentación permite al investigador identificar relaciones confiables
entre una clase de variables –la clase relativa a la manipulación ambiental- y la
clase conductual. Skinner llamó relaciones funcionales a aquellas relaciones
que ocurren cuando un cambio en una variable independiente genera un
cambio en la variable dependiente. El proceso de investigación que lleva a la
identificación de las relaciones funcionales se le llamó análisis funcional. El
análisis funcional establece las relaciones que son los hechos básicos de una
ciencia de la conducta. (Delprato, 1992).
Condicionamiento Operante
En palabras de Skinner (1974): el condicionamiento operante es un proceso
muy diferente, a través del cual la persona maneja de manera eficiente el
ambiente nuevo. Muchas cosas que forman parte del ambiente, tales como el
alimento, el agua, el contacto sexual y el escape del peligro, son importantes
para la supervivencia del individuo y de la especie, y cualquier comportamiento
que las produzca tiene consiguientemente un valor de supervivencia. A través
del proceso de condicionamiento operante, el comportamiento que tiene esta
clase de consecuencia llega a tener mayor probabilidad de ocurrencia. Se dice
que el comportamiento se fortalece por sus consecuencias, y por esa razón a
las mismas consecuencias se las llama «reforzadores». Así pues, cuando un
organismo hambriento exhibe un comportamiento que produce alimento, las
consecuencias refuerzan el comportamiento y, por tanto, éste tiene mayor
probabilidad de volver a ocurrir. El comportamiento que reduce una condición
potencialmente dañina, tal como una temperatura extrema, se ve reforzado por
la consecuencia y, por tanto, tiende a volver a ocurrir en condiciones similares.
Este proceso y sus efectos han dado lugar a una amplia gama de conceptos
mentalistas, muchos de los cuales se examinarán en los capítulos siguientes.
En el tema del yo o en el sentido del yo es de gran importancia la noción del
origen. Un miembro de la especie humana tiene su identidad en el sentido de
no ser miembro de ninguna otra especie. Comienza como organismo y se
convierte en persona o yo en la medida en que adquiere un repertorio de
comportamiento.
Puede convertirse en más de una persona o yo si adquiere repertorios más o
menos incompatibles apropiados para diferentes ocasiones. En el auto-
conocimiento, el yo que conoce es diferente del conocido. En el auto-control, el
yo que controla es diferente del controlado. Pero todos los yo son producto de
las historias genéticas y ambientales. El auto-conocimiento y el auto-control
tienen un origen social, y los yo conocidos y controlados son el producto de las
contingencias de refuerzo y de supervivencia. Nada hay en la posición asumida
en este libro que cuestione la unicidad de cada miembro de la especie humana,
pero la unicidad es inherente a las fuentes. En la posición científica no hay
lugar para un yo como verdadero generador o iniciador de la acción. (Skinner
(1974).
Elementos de la Teoría
Reforzador: Cualquier estímulo que aumente la probabilidad de una respuesta
a la que le sigue temporalmente. No está especificado el tiempo que tiene que
tardar el reforzador en seguir a la respuesta con el fin de aumentar su
probabilidad de ocurrencia; sin embargo, normalmente se supone que la
efectividad de un reforzador decae rápidamente conforme aumenta el tiempo
que transcurre entre la respuesta y el reforzador.
a) Reforzador positivo: es cualquier estímulo cuya presentación después de
una respuesta aumenta la probabilidad de esa respuesta. Por ejemplo el
halago verbal o la entrega de algún premio físico (juguete, "chuches", fichas
intercambiables por regalos, etc.) son reforzadores positivos ya que
aumentarán la probabilidad de aparición de las conductas deseadas (hacer los
deberes, portarse bien, etc). A veces el reforzador positivo puede ser, en niños
pequeños, el conseguir la atención del adulto, aunque sea de una forma
inadecuada (gritos, pataletas, llanto).
b) Reforzador negativo: es cualquier estímulo cuya eliminación después de
una respuesta aumenta la probabilidad de esa respuesta. Normalmente se trata
de un estímulo aversivo o no deseado que no se presenta si se produce la
respuesta adecuada. Una respuesta que ha sido reforzada por un reforzador
negativo se denomina a menudo respuesta de escape, porque proporciona un
escape al reforzador negativo. Por ejemplo, podemos escapar de los sonidos
molestos de un equipo de música muy ruidoso desconectándolo, o un niño
puede evitar un castigo más severo por algo que ha hecho mal, si lo explica a
sus padres sin mentir y mostrando arrepentimiento.
Castigo: El término castigo se refiere a una clase de situaciones en las que
existe una contingencia positiva entre la respuesta y un estímulo desagradable.
Si el sujeto efectúa la conducta recibe el estímulo aversivo. Por ejemplo, un
profesor puede suspender a un alumno por un mal examen o una madre reñir a
su hijo pequeño por correr por la calle. Todas estas consecuencias negativas y
contingentes a la aparición de la conducta no deseada tienden a reducirlas.
El castigo, pues, se produce por la aparición contingente a la conducta no
deseada de un estímulo aversivo (reprimenda, suspenso, expulsión, etc.), pero
también puede aplicarse mediante la retirada de un reforzador positivo (ver
"coste de la respuesta"). Así a un niño se le puede castigar dejándole sin poder
hacer alguna actividad de su interés (salida con amigos, juegos ordenador,
etc). Este último sistema siempre es más aconsejable.
Otros tipos de castigo:
La Sobrecorrección.
Consiste en pedir a un individuo no sólo que rectifique lo que ha hecho mal,
sino que corrija los efectos de la falta. Por ejemplo un niño que se ha metido
algo inadecuado en la boca, se le puede pedir que saque el objeto y, además,
que se lave la boca con algún antiséptico. En situación de aula, si un niño
presenta una conducta disruptiva de lanzamientos de objetos deberá, después
de haber recogido los mismos, ordenar la clase según criterio del maestro. La
idea general es que el coste del acto disruptivo vaya más allá de la simple
reposición del daño hecho.
Extinción:
Se trata del método operante más utilizado para disminuir la conducta.
Consiste en disminuir la probabilidad de una respuesta reforzada dejándola de
reforzar. En primer lugar deberemos determinar qué es lo que está reforzando
la conducta objetivo (la que queremos eliminar, rabietas, desobediencia, etc) y
seguidamente eliminar ese reforzamiento. Si dejamos de prestar atención
(refuerzo) a una conducta disruptiva (rabietas, llantos) es probable que
disminuyamos la frecuencia e intensidad de la misma.
En ocasiones están implicados otros reforzadores distintos a la atención o bien
añadidos a ella, como cuando se refuerzan las pataletas de un niño cediendo a
sus peticiones de caramelos, helados, juguetes, etc. Es importante reconocer
que la conducta no deseable puede ser muy penetrante y persistente, incluso
aunque el reforzamiento que la mantiene pueda ocurrir de forma tan
infrecuente que sea difícil descubrirlo. El programa de reforzamiento puede
haber proporcionado originalmente un reforzamiento frecuente y luego haberse
reducido gradualmente.
Generalización:
Muchas conductas se empiezan a reforzar para lograr su instauración o
eliminación, pero ello supone añadir unas contingencias artificiales (suministrar
o retirar fichas, o premios) en situaciones controladas. Con la generalización lo
que se pretende es que las conductas inicialmente reforzadas se trasladen al
ambiente natural y que sean mantenidas por los propios reforzadores
naturales. Por ejemplo, un niño puede ser reforzado con fichas, en un primer
momento, por comportarse bien en clase; posteriormente es de esperar que
ese buen comportamiento repercuta en la calidad de la relación con sus
compañeros o profesores y ello constituya refuerzo natural suficiente para
seguir manteniendo dichas conductas sin necesidad de mantener los refuerzos
"artificiales". Afirmamos entonces que se ha producido la Generalización.
Escalas de refuerzo
Una vez que la respuesta esperada se logra, el refuerzo no tiene que ser el
100%; de hecho se puede mantener mediante lo que Skinner ha llamado
escalas de refuerzo parcial. Las escalas de refuerzo parcial incluyen intervalos
de escalas y tasas de escala.
Escalas de intervalos fijos: la respuesta de interés se refuerza un
tiempo determinado fijo después, de que se le haya dado el último
reforzamiento.
Escala de intervalo variable: es similar a las escalas de intervalo
fijo, con la diferencia que la cantidad de tiempo entre cada refuerzo es
variable.
Escala de tasa fija: aquí, debe de ocurrir un número de
respuestas correctas para poder recibir la recompensa.
Escala de tasa variable: el número de respuestas varía para recibir
el refuerzo.
El intervalo variable y especialmente, las escalas de tasa variable,
producen estabilidad y tasas de respuestas más persistentes debido a
que los aprendices no pueden predecir el momento de reforzamiento a
pesar de que saben que eventualmente sucederá.
Técnicas que emplean condicionamiento operante
Son muchas y diversas las técnicas específicas que utilizan el concepto de
refuerzo en el desarrollo o disminución de la conducta alterada o desadaptada,
diferenciándose únicamente en el tipo de refuerzo utilizado o en el manejo de
contingencia; es decir, en la relación temporal que se establece entre la
conducta y la aplicación del refuerzo.
Entre estas técnicas tenemos: economía de fichas, contrato de contingencias,
reforzamiento social, encadenamiento, tiempo fuera de respuesta positiva, etc.
De estos, por su importancia clínica, describiremos dos de ellas, sin que esto
signifique menosprecio de las otras técnicas.
a. Economía de fichas
Esta técnica fue descrita por Ayllon y Azrin en 1968, siendo aplicado a
pacientes psiquiátricos hospitalizados, concibiéndolo como una estrategia
terapéutica innovadora de gran alcance clínico. Su objetivo es la eliminación de
conductas desadaptativas y la adquisición de conductas alternativas o
socialmente deseables. Utilizan fichas como sistemas de refuerzos, estas se
entregan una vez que aparece la conducta adaptativa deseada (alimentación,
higiene. limpieza, etc.). Cuando aparece una conducta desadaptativa (apatía,
falta de motivación, dependencia, etc.) las fichas no son entregadas, e incluso
pueden ser retiradas. La ficha (objeto, bono) pueden ser canjeadas por cosas
materiales o actividades de interés particular, actuando a su vez como refuerzo
para el individuo.
De esta forma se programan conductas en ámbitos institucionales (hospitales,
prisiones, centros de educación de niños especiales, etc.), con la finalidad de
estimular la manifestación de aquellas que son deseables socialmente.
b. Contrato de contingencia
Esta técnica parte de un contrato o acuerdo negociado entre el terapeuta y el
paciente, por el que éste se compromete a obtener recompensas cuando
realice conductas apropiadas, y castigo cuando las conductas que manifiesta
no sean adecuadas o pactadas.
Previa evaluación de lo que se espera y la identificación de la recompensa y
castigo, se establecen las contingencias (cuándo recompensar, cuándo
castigar) para la conducta objetivo, entrando por último en la fase propia del
tratamiento en la que se han de cumplir los propósitos acordados o pactados.
La utilización más difundida es en los problemas escolares, de pareja, de
familia y de conducta alimentaria, como en los casos de la anorexia y la
bulimia, controlando los cambios de la conducta desadaptada o indeseable.
Métodos:
Estas acciones se centran en el aquí y ahora, en el análisis de conductas
manifiestas y formulando hipótesis funcionales acerca de sus causas. Son
buenas herramientas para tratar síntomas y aspectos conductuales concretos
en población infanto-juvenil, sin perjuicio de que ante ciertas patologías se
requiera un abordaje más profundo.
- Modelado: Una cuestión que Skinner tuvo que manejar es la manera en
que llegamos a fuentes más complejas de comportamientos. Respondió
a esto con la idea del modelado, o “el método de aproximaciones
sucesivas”. Básicamente, consiste en primer lugar en reforzar un
comportamiento solo vagamente similar al deseado. Una vez que está
establecido, buscamos otras variaciones que aparecen como muy
cercanas a lo que queremos y así sucesivamente hasta lograr que el
animal muestre un comportamiento que nunca se habría dado en la vida
ordinaria (Boeree, 1998).
- Reforzamiento: Consiste en presentar un reforzador positivo o eliminar
un reforzador negativo, inmediatamente después de una respuesta. Se
dice que la respuesta ha sido reforzada.
- La modificación de conducta (usualmente conocida en inglés como
mod-b) es la técnica terapéutica basada en el trabajo de Skinner. Es
muy directa: extinguir un comportamiento indeseable (a partir de
remover el refuerzo) y sustituirlo por un comportamiento deseable por un
refuerzo. Ha sido utilizada en toda clase de problemas psicológicos
(adicciones, neurosis, timidez, autismo e incluso esquizofrenia) y es
particularmente útil en niños. Hay ejemplos de psicóticos crónicos que
no se han comunicado con otros durante años y han sido condicionados
a comportarse de manera bastante normal, como comer con tenedor y
cuchillo, vestirse por sí mismos, responsabilizarse de su propia higiene
personal y demás (Boeree, 1998).
TERAPIA CONDUCTUAL
O terapia del comportamiento. Inspirada en los métodos y conceptos
fundamentales del conductismo, intenta describir, explicar y modificar los
trastornos del comportamiento. Esta terapia considera que los trastornos
psicológicos hay que interpretarlos como trastornos conductuales, y que éstos
son consecuencia del aprendizaje de hábitos perjudiciales o desajustados. La
terapia consistirá en enseñar al paciente a emitir respuestas adaptativas ante
los estímulos que les provocan respuestas inadaptadas, bien sea con un
desaprendizaje o extinción de la conducta inadecuada, bien sea aprendiendo
un comportamiento más adecuado. La terapia conductual ha desarrollado
múltiples técnicas terapéuticas, entre las que destacan la desensibilización
sistemática, las técnicas aversivas, la terapia implosiva y las técnicas
operantes.
Todas las formas de terapia conductual se concentran en gran medida en
ofrecer experiencias de aprendizaje diseñadas para cambiar las conductas
inadaptadas del paciente. Los siguientes cinco principios son los que
representan el cimiento más fuerte sobre el que se construyen las terapias
conductuales:
*Toda la conducta, normal y anormal, se adquiere y se mantiene de acuerdo
con los mismos principios básicos de aprendizaje.
*No es necesario inferir una causa o motivo subyacente para las conductas
inadaptadas; las conductas son el trastorno; no son una manifestación o signo
de un trastorno o proceso de enfermedad subyacente.
*Por lo regular no es necesario saber cómo se aprendió una conducta
problema específica; el énfasis del tratamiento no debe ponerse en temas
históricos, sino en los factores que en la actualidad mantienen a la conducta.
*La mayor parte de las conductas anormales son susceptibles de modificación
mediante la aplicación de los principios del aprendizaje, por los cuales las
conductas inadaptadas se desaprenden y reemplazan con conductas
aprendidas nuevas y más adaptadas.
*Los métodos de tratamiento se especifican con precisión, son replicables y se
adaptan a las necesidades, fortalezas y situación de cada cliente; el progreso
del tratamiento se evalúa de manera continua, y se realiza una evaluación
objetiva del resultado del tratamiento.
Metas:
Dado el énfasis puesto por la terapia conductual en las conductas inadaptadas
del paciente, una meta general importante de esta forma de psicoterapia es
reducir o eliminar las conductas problema del paciente e incrementar la
frecuencia de conductas más adaptadas. Las metas de la terapia conductual,
por lo general, serán claras y específicas. Además, los terapeutas conductuales
trabajan de manera activa y en colaboración con sus pacientes en la
planeación de las metas de la terapia y en la ejecución de los procedimientos
diseñados para alcanzar esas metas. Buena parte del trabajo en la terapia
conductual ocurre fuera de la oficina del terapeuta, sea que la terapia se realice
directamente en el ambiente del paciente o mediante la asignación de tareas
realizadas por el paciente entre sesiones.
Capacitación y supervisión
A diferencia de los psicoanalistas, a los terapeutas conductuales no se les pide
que se sometan a terapia. La terapia conductual, como se ha señalado es un
enfoque psicoterapéutico fuertemente empírico basado, con firmeza, en los
principios del aprendizaje. Por ende, los terapeutas conductuales deben
conocer con profundidad las principales teorías del aprendizaje, incluyendo el
condicionamiento clásico y operante y la teoría del aprendizaje social. La gran
importancia concebida a la conducta manifiesta y al cambio conductual también
se extiende a la supervisión en la terapia conductual. Por ello, no es
sorprendente que los terapeutas conductuales bajo supervisión sean
observados con frecuencia por sus supervisores cuando conducen la terapia y
sean calificados en escalas que evalúan sus habilidades y su progreso como
terapeutas conductuales.
La importancia de la evaluación en la terapia conductual
La relación entre la evaluación y la terapia es más fuerte para las terapias de
orientación conductual que para cualquier otro enfoque psicoterapéutico,
incluyendo el psicoanálisis y las terapias fenomenológicas. Debe subrayarse,
que, desde una óptica conductual, la evaluación presenta profundas
implicaciones para la terapia.
Trastorno de acumulación
Partiremos de la teoría conductista para contextualizar un caso, éste ejemplo a
tratar presenta el trastorno de acumulación.
Dicha conducta se caracteriza por la acumulación de objetos e incapacidad
para tirar aquellos que han llegado a ser inútiles causa problemas personales,
económicos, familiares o de salud pública. Esta conducta puede presentar
diversas formas clínicas, entre ellas el trastorno por acumulación (TA), la
conducta acumuladora estereotipada y el síndrome de Noé. El TA se ha
descrito, en algunos estudios, como un subtipo de trastorno obsesivo
compulsivo (TOC) caracterizado por la acumulación de objetos, incapacidad
para deshacerse de ellos y presencia de gran angustia si no se acumula.
Aunque varias características lo diferencian de otros subtipos de TOC: su
escaso nivel de introspección; la ausencia de resistencia a la compulsión; la
escasa motivación para el tratamiento, y la pobre respuesta al tratamiento con
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
Actualmente se cree que existe dos tipos: Por un lado, la conducta que se
presentaba en el TA, era la más común, y aunque estaba separada del TOC
frecuentemente se presentaba comórbida con este trastorno. La acumulación
ocurría como consecuencia del apego emocional al objeto o a su valor
intrínseco y la conducta de acumulación era vivida como egosintónica. Por otro,
la conducta de acumulación como forma especial de TOC se presentaba
únicamente en pacientes con TOC. Se caracterizaba por tener ideas obsesivas
relacionadas con la acumulación de objetos (por ejemplo, pensamientos
mágicos de que algo malo iba a suceder si se desprendían del objeto) y por ser
la conducta de acumulación vivida como egodistónica.
CAPITULO III: DESCRIPCIÓN DEL TRABAJO REALIZADO:
Metodología:
Se realizó una investigación respaldada por una revisión bibliográfica basada
en fuentes primarias como libros y secundarias como artículos y documentos
digitales. Para luego llevar a cabo el despliegue de nuestros objetivos.
Se seleccionó un video de un caso clínico, y se elaboró un análisis de éste a
partir del conductismo operante.
CAPITULO IV: DESARROLLO/RESULTADOS
Caso: Conducta de Acumulación Obsesiva
Descripción del sujeto: Jim es un adulto solitario, infeliz, entristecido por sentir
que ha decepcionado a su familia, se siente fracasado, no tiene actividad
laboral, su interacción social es casi nula, la persona más cercana con la cual
comparte es su padre, el cual manifiesta su preocupación por la tendencia de
acumular objetos para reciclar de su hijo, hace ya más o menos 20 años.
En la familia existe un antecedente por parte de la madre que también presenta
la característica de acumulación de objetos.
Jim ha llegado a un punto de su vida en el cual se encuentra muy decaído,
deprimido, ha llegado a un punto en que realiza cosas por obligación como ser
el aseo personal, le duele mucho la decepción que ha causado a su padre y
siente que hasta le roba demasiado tiempo en sus visitas semanales, no cree
que su familia debiera preocuparse tanto por él ya que le parece que no ha
hecho nada bueno para ellos.
Su acumulación consiste en almacenar objetos de reciclaje como ser botellas
de plástico, latas y otras cosas más. En su departamento no hay espacio para
caminar, está lleno de objetos la sala, la cocina y su habitación, además de
esta tendencia por acumular, también ha desarrollado un trastorno obsesivo
compulsivo, que puede notarse en la forma en la que lava las botellas para
reciclar, tiene un ritual que consiste en lavar con agua y jabón la botella, dejarla
con un poco de agua cargada por dos a tres días y luego de eso volver a
lavarlas, para terminar de guardarlas después.
El deseo de Jim luego de percatarse de que algo no estaba bien, es el de llevar
su acumulación a un nivel donde él lo pueda manejar, porque entiende que
puede seguir haciendo lo que hace pero con más organización y que no sea
una dificultad para su vida.
Desde la teoría conductista el comportamiento tuvo que haber sido reforzado
de alguna manera, primeramente pudo recibir el refuerzo positivo por parte de
su madre, quien realiza lo mismo. Además existe la ausencia de sugerencias
por parte de la familia que faciliten la extinción.
Al acumular los primeros objetos habrá notado alguna recompensa para él, tal
como conseguir atención de sus padres, mostrarse como alguien que posee
mucho, como alguien distinto al resto de personas ya que le atrae hacer cosas
distintas, ciertos objetos han de tener un valor económico.
Otra causa podría ser que debido a su estilo solitario se refugió en esta
actividad para ocupar su tiempo, apartándose del relacionamiento. Esto podría
verse con el refuerzo negativo para continuar haciéndolo.
Luego se observa la generalización, ya que empezó con algunos objetos y
actualmente su necesidad lo obliga a tomar cualquier cosa que haya utilizado,
tomando así toda la casa y el auto como un contenedor.
Desde un enfoque terapéutico podríamos aplicar la técnica del contrato de
contingencia, donde abogaremos en utilizar su solicitud de ayuda para llevar
una mejor vida, para esto propondríamos buscar cual es la recompensa que le
agrada, y crear estrategias que le permitan conseguirlas, y que permita un
castigo (restricción de sus actividades) para seguir solo con los refuerzos
positivos de la conducta que deseamos.
Otra forma podría ser someterlo a una exposición exagerada a su síndrome, e
intentar provocar la extinción, pero con el desarrollo de ansiedad y síntomas de
TOC que ya posee, ésto podría complicar su estado de salud. En todo caso
podríamos extinguir la conducta inadaptada al mismo tiempo que promovemos
nuevas conductas adaptables.
Se deberán seleccionar los reforzadores de su ambiente que serán positivos
para el cambio conductual, familiares como el padre, impulsar que se relacione
con otros, impulsar otras habilidades como la lectura, o algo artístico que pueda
tener.
CAPITULO V: CONCLUSIONES
Mediante la recopilación y posterior análisis de la teoría conductista, se
concluye que la denominada tercera fuerza posee un extenso abanico de
elementos que pueden resultar útiles para explicar la conducta humana. De
hecho, es la escuela que más énfasis ha puesto al estudio, medición y/o
cuantificación de la conducta, inclusive llegando al punto de ser reconocidos
por su extremada rigidez en la aplicación del método científico.
Atendiendo a la teoría propuesta por Skinner, nos avocamos a comprender la
forma en que ocurre el aprendizaje de ciertas conductas y por qué éstas se
mantienen en un periodo de tiempo. Así también, el conductismo de Skinner
consta de numerosos elementos que intervienen en el aprendizaje. Entre esos
elementos encontramos: reforzadores, extinción, castigo, entre otros.
Se han reconocido los postulados propuestos por Skinner, al visualizar un caso
clínico. La aplicación de la teoría al caso ha servido para fijar los conocimientos
teóricos, llevándolos a la práctica.
Se reconoce que como toda teoría, ésta en particular posee ciertas limitaciones
tales como, la imposibilidad de resolver problemas psíquicos utilizando
únicamente el condicionamiento. Si bien ha brindado brillantes aportes al área
de la educación, está quedando desfasada, pues a la actualidad no se puede
definir al hombre tan sólo en base a estímulos-respuestas-reforzadores.
CAPITULOVI: ANEXOS Y REFERENCIAS
Referencias utilizadas
Bernstein, Douglas A. Nietzel, Michael. Introducción a la Psicologia.
1982.
Boeree, Dr. C. Goerge. Gautier, Rafael (Traducción). Teorías de la
Personalidad: una selección de los mejores autores del S. XX,. Ed.
UNIBE, 1998.
Delprato, D. J., & Midgley, B. D. (1992). Some fundamentals of B. F.
skinner'sbehaviorism [Algunos fundamentos sobre el conductismo de B.
F.Skinner].Traducido por Tomás Jesús Carrasco Giménez. Facultad de
Psicología. Universidad de Granada.
Gómez, Carlos et al. (2008). Psiquiatría Clínica. Diagnóstico y
Tratamiento en niños, adolescentes y adultos. 3ª Ed. Editorial Media
Panamericana.
Pautassi, R. M. & Godoy, J. C. (2003). Conductismo: orígenes y
principales postulados.
Pozo, J.I. (2006). Teorías Cognitivas del Aprendizaje. 9ª Edic. Editorial
Morata. España.
Skinner, B. F. Sobre el conductismo (1974). Buenos aires. Traducido en
1994. Editorial Planeta.