Gran guía visual para el
diagnóstico de enfermedades
en las plantas
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Diagnóstico de enfermedades en plantas
A los fitopatólogos, quienes estudian a las enfermedades de plantas, a
menudo les preguntan sus amigos o compañeros: ¿qué le pasa a mi planta?
Seguido por ¿qué puedo hacer para que mi planta mejore? Para cuando se
hace la pregunta, tal vez sea demasiado tarde para ayudar a esa planta en
particular, pero un diagnóstico adecuado puede ser muy importante para
prevenir el mismo problema en otras plantas.
¿Cómo es que un fitopatólogo inicia el proceso de diagnóstico de
problemas en plantas? Se debe poseer muy buenas habilidades de
observación e investigación. Es importante mantener una mente abierta
hasta que todos los hechos relacionados con el problema hayan sido
recabados. Debe considerarse la posibilidad de que múltiples factores
pueden ser la causa del problema.
Las medidas de manejo dependen de la identificación apropiada de las
enfermedades y de los agentes causales. Por ello, el diagnóstico es uno de
los aspectos más importantes en el entrenamiento de un fitopatólogo. Sin
una identificación adecuada de la enfermedad, sería una pérdida de tiempo
y dinero y podrían aumentar las pérdidas de plantas. Por esta razón, un
diagnóstico correcto es vital.
A menudo los fitopatólogos se basan en los síntomas de la planta para
identificar su enfermedad. Por ejemplo, la señora Green le pide al Dr. Shoe
que le examine las azaleas de su vivero. Cuando el Dr. Shoe llega al vivero
él observa que las azaleas en el invernadero #1 están marchitas. Cuando
remueve las plantas de sus macetas, las raíces parecen estar podridas. La
señora Green quiere saber de inmediato qué debe hacer con las azaleas del
invernadero #2, en donde, hasta ese momento, no se ha observado
marchitamiento alguno. Al Dr. Shoe se le pide hacer recomendaciones, aún
antes de poder observar las plantas en el invernadero #2. Debido a que
síntomas similares pueden producirse como respuesta a diferentes agentes
causales, el uso de solamente los síntomas a menudo no es suficiente
para identificar la causa de una enfermedad. Pero la identificación del
agente causal de la enfermedad puede tomar una semana o más. Pero
mientras tanto, ¿qué puede hacer el Dr. Shoe por la señora Green?
Una de las cosas más importantes para el Dr. Shoe es usar su capacidad de
observación. Él necesita hacer diversas preguntas relacionadas con el
cuidado y cultivo de las azaleas, de manera que se vayan eliminando o
identificando las posibles causas del problema. También requiere
considerar diversos factores tanto ambientales como culturales. Como
resultado de su cuestionamiento y observaciones tendrá la posibilidad de:
Identificar la enfermedad y su agente causal
Limitar el número de posibles causas del problema, pero aun
requerirá más estudios en el laboratorio antes de poder indicar su
diagnóstico final
Estar completamente desconcertado por el problema
Independientemente del resultado final, la señora Green aún espera una
recomendación de lo que debe hacer.
Este artículo presenta los diferentes pasos o actividades que están asociadas
con un diagnóstico adecuado de una enfermedad en plantas. Detalles del
proceso pueden variar dependiendo de las diferentes enfermedades y
condiciones que se presenten. Aun así, en conjunto, el proceso es
relativamente el mismo. Todos los pasos requieren de observaciones y
cuestionamientos cuidadosos. Estos pasos incluyen lo siguiente:
Saber qué es lo normal
Identificación correcta de las plantas. La identificación de las plantas
afectadas es uno de los primeros pasos en el diagnóstico de sus
enfermedades. Se deben tomar en cuenta tanto el nombre común como el
nombre científico de la planta. No debe basarse solo en el nombre común
dado que diferentes especies de plantas pueden tener el mismo nombre
común y el nombre común utilizado en un área puede ser usado para
especies totalmente diferentes en otra área. Por ejemplo, el nombre común
"vinca" ha sido usado para describir a plantas pertenecientes a dos géneros
diferentes: Vinca, una planta perenne y Catharanthus, una planta anual.
Otro ejemplo es el “pasto mono” el cual es usado para señalar a los
géneros Liriope y Ophiopogon (pasto mondo). Un ejemplo de las ciencias
forestales es “cedro” el cual es utilizado para indicar al cedro rojo del este
(Juniperus), cedro rojo del oeste (Thuja), cedro Port Orford
(Chamaecyparis), cedro incienso (Libocedrus) y cedro Atlas (Cedrus).
Obviamente el uso del nombre común puede causar confusiones en la
identificación y reconocimiento de los problemas que los pueden afectar.
Además de conocer el nombre común y científico de la planta afectada, es
importante saber el nombre de la variedad o cultivar, cuando sea posible.
Puede presentarse una gran variedad de grados de susceptibilidad a una
enfermedad en particular dentro de los diferentes cultivares de una especie
de planta. Por ejemplo, cuando observamos la susceptibilidad del trigo a la
roya del tallo causada por Puccinia graminis f. sp. tritici, sabemos que no
todos los cultivares de trigo son susceptibles a todas las razas de P.
graminis. La principal medida de control para esta enfermedad se basa en
sembrar, cada año, cultivares de trigo que son resistentes a las razas del
patógeno detectadas durante la respectiva época de siembra. Los cultivares
de tomate con base genética “Better Boy” son generalmente resistentes al
nemátodo de los nódulos, mientras que aquellos con base genética de la
variedad “Rutgers”, son susceptibles, así que conocer el origen genético de
un cultivar puede ser importante. Al conocer el cultivar y su susceptibilidad
a diferentes enfermedades se pueden reducir los candidatos de posibles
agentes causales.
Al tener el conocimiento de la identidad de la especie de planta afectada le
permite al fitopatólogo utilizar diferentes recursos, como aquellos que
contienen listas de enfermedades asociadas con plantas específicas. Estas
listas son de mucha ayuda para sugerir los posibles agentes patogénicos. Un
ejemplo de dichas listas se encuentra en el sitio web de la Sociedad
Americana de Fitopatología (APS, por sus siglas en inglés), como parte de
sus recursos en línea. Una vez que usted selecciona la planta de su interés,
verá la lista de enfermedades causadas por bacterias, hongos, nemátodos,
plantas parásitas y virus asociados específicamente con esa planta. El
manual de enfermedades de plantas, Westcott's Plant Disease Handbook, es
de utilidad ya que presenta síntomas específicos asociados con cada
enfermedad7. La Prensa de la APS ha publicado una lista de enfermedades
fungosas y sus huespedes4. Este libro fue publicado después de una
publicación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos
(USDA, por sus siglas en inglés)12, pero la publicación de la APS, sólo
incluye enfermedades fungosas. La publicación original del USDA, aunque
algo desactualizada, cubre hongos, bacterias, virus y nematodos, así como
también problemas fisiológicos.
Están disponibles otros recursos tales como la serie de compendios de la
prensa de la APS, que cubren enfermedades y desórdenes fisiológicos para
especies de plantas específicas, por ejemplo en rosas,8 o enfermedades para
regiones específicas como Florida, Estados Unidos. En algunos casos estas
listas de enfermedades pueden sugerir enfermedades potenciales o
conducen al diagnosticador a descartar otras enfermedades. Sin embargo,
un factor que se debe tomar en cuenta es que estas listas a menudo son
incompletas o la enfermedad puede ser nueva y aun no estar reportada en la
planta o región específica. La mejor opción es utilizar diferentes fuentes de
información ya que una sola podría no tener un índice completo de
enfermedades potenciales en una planta específica.
Reconozca la apariencia de una planta sana. Es importante saber cómo
luce una planta normal de las especies de plantas que usted esté
investigando. Cada especie de planta presenta un hábito de crecimiento,
colores y tasas de crecimiento particulares. Si usted no conoce a la planta,
no podrá reconocer cuando algo no este correcto. ¿La planta normalmente
produce follaje nuevo que es de color amarillo o rojo y luego se torna color
verde oscuro a medida que el follaje envejece? Muchos arbustos
ornamentales han sido desarrollados y comercializados por estos colores
brillantes de su follaje nuevo y su valor ornamental. Estas plantas presentan
un valor alto por este tipo de coloración, sin embargo, si una persona no
sabe que dicha coloración es normal, puede pensar que la planta está
enferma. Por lo cual, es importante conocer la apariencia normal de la
planta antes de decidir si es que tiene algún problema. Además, es
importante recordar que la apariencia puede variar en los diferentes
cultivares. Algunos cultivares de plantas presentan hojas amarillas a verde
pálido naturalmente. Por ejemplo, nuevos cultivares de Hosta (Hosta spp. –
Liliaceae), especias como el Orégano dorado (golden oregano, en inglés) y
variedades de Coleo (Coleus spp.), las cuales a primera vista parecieran
presentar síntomas de fertilización inadecuada, estrés radicular, o
problemas de pH en el suelo.
Una vez que se ha determinado la apariencia “normal” de la planta, se
pueden efectuar diversas comparaciones de las plantas con algún problema
y las plantas sanas. Compare características tales como tamaño general,
morfología, y coloración de la planta; forma, tamaño, coloración y
distribución del follaje; distribución y coloración de las raíces; textura y
coloración de la corteza, tallo, o tronco. También es importante conocer
eventos normales como la caída de hojas, que ocurren en plantas sanas. Por
ejemplo, algunas especies de Acebo (Ilex spp.) normalmente pierden sus
hojas en la primavera.
También se deben tomar en cuenta las partes de la planta afectadas. ¿Se
presentan síntomas en las raíces, hojas, tallos, flores, o frutos? ¿Se
encuentra toda la planta afectada? ¿Solamente se encuentra afectada una
rama o un lado de la planta? Las respuestas a estas preguntas le pueden
ayudar con la identificación del problema.
Examine los síntomas y signos
Identifique los síntomas característicos. La descripción de los síntomas
característicos presentados por un espécimen puede ser difícil de realizar
correctamente. Debido a esto, a menudo es difícil, sino imposible,
determinar el problema de una planta cuando una persona está describiendo
los síntomas a través de un teléfono. Como ejercicio de prueba de lo
anterior, se puede tomar una planta que presente síntomas y hacer que tres
personas describan por escrito los síntomas que observan. Seguidamente
compare las descripciones. ¿Varían significativamente las descripciones?
¿Puede usted visualizar los síntomas de acuerdo a la descripción de alguna
de las otras personas que describieron los síntomas de la planta enferma? A
menudo, los síntomas pueden agruparse de la siguiente manera (Para la
definición de términos, utilice el Glosario Ilustrado del Centro Educativo de
la red de APS (APSnet Education Center Illustrated Glossary, en inglés):
Falta de desarrollo de tejidos y órganos. Dentro de los ejemplos
podemos mencionar síntomas tales como: atrofiamiento de las
plantas, entrenudos acortados, desarrollo inadecuado de las raíces,
malformación de las hojas, producción inadecuada de clorofila y
otros pigmentos, falta de desarrollo de frutos y flores.
Sobredesarrollo de tejidos y órganos. Los ejemplos incluyen a:
agallas en raíces, tallos, hojas; escoba de bruja y floración excesiva.
Necrosis o muerte de partes de la planta. Estos pueden ser algunos
de los síntomas más notorios, especialmente cuando afectan a toda la
planta, tal como el marchitamiento o la muerte regresiva (“Die-
Back”, en inglés). Otros ejemplos incluyen quemazones foliares y de
retoños, manchas foliares y pudriciones de frutos.
Apariencia anormal. Como ejemplos tenemos a patrones de
mosaicos (alternancia de tonalidades amarillo con verde oscuro) en el
follaje y alteración en la coloración de hojas y flores.
Las enfermedades involucran una progresión de síntomas que pueden
variar significativamente. Esta progresión de síntomas es una de las
características más importantes asociadas con problemas causados por
agentes bióticos. Las enfermedades pueden presentar síntomas primarios y
secundarios. Por ejemplo, la pudrición de raíces de un árbol puede ser un
síntoma primario mientras que la caída del árbol es un síntoma secundario.
Invasores secundarios también pueden enmascarar a los síntomas originales
en las etapas finales de la enfermedad. De esta manera, los síntomas
observados en las etapas finales no siempre son los síntomas típicos
manifestados en respuesta al patógeno inicial.
Es importante observar la progresión de síntomas en las plantas enfermas.
En algunos casos, la observación de síntomas debido al uso inadecuado de
herbicidas, resulta en manchas parecidas a las causadas por un agente
infeccioso. La diferencia es que con respecto al daño por herbicidas, los
síntomas aparecen repentinamente y no se observa una progresión de los
síntomas iniciales. Las manchas también pueden observarse con patrones
propios de la aplicación del herbicida. Herbicidas tales como el 2,4-D
pueden causar distorsión del follaje lo que lo hace confundir con una
virosis. Sin embargo, cuando las hojas nuevas se forman, generalmente no
presentarán dicha distorsión, indicando así un alto a la progresión de
síntomas.
Identifique la variabilidad de síntomas. Las variaciones sintomatológicas
mostradas por las plantas enfermas pueden resultar en un diagnóstico
incorrecto. Estas variaciones pueden resultar a causa de varios factores.
Puede ser que esté presente más de un problema y en algunos casos, que
estén involucrados más de un patógeno en la infección de la planta. Los
síntomas asociados en estos casos pueden ser significativamente distintos
de los síntomas expresados en respuesta a cada uno de los diferentes
patógenos actuando de manera individual. Los síntomas de la enfermedad
manifestados por múltiples patógenos infectando a una planta pueden ser
tanto más o menos severos que si la planta fuese infectada solamente por
uno de estos patógenos. Esto se observa comúnmente en infecciones
múltiples de virosis. Se ilustra un ejemplo de lo anterior en la Figura #1,
que muestra a plántulas de durazno (melocotonero) infectadas con una o
varias virosis. La plántula a la izquierda está infectada con el Virus del
Enanismo de la Ciruela (Prune dwarf virus, en inglés) y con el Virus de la
Mancha de Anillo Necrótica de la Ciruela (Prunus necrotic ringspot virus,
en inglés). La plántula en el medio está infectada solamente con el Virus
del Enanismo de la Ciruela y la plántula de la derecha está infectada sólo
con el Virus de la Mancha de Anillo Necrótica de la Ciruela.
Figura 1. Plántulas de durazno infectadas con varias virosis, sólo o en
combinación. Plántulas de durazno infectadas tanto con el Virus del
Enanismo de la Ciruela como con el Virus de la Mancha de Anillo
Necrótica de la Ciruela (plántula a la izquierda), infectada sólo con el
Virus del Enanismo de la Ciruela (plántula en el medio) o sólo infectada
con el Virus de la Mancha de Anillo Necrótica de la Ciruela (plántula a la
derecha).
Buscar signos de agentes causales bióticos. Los signos de agentes
causales de enfermedades en plantas son la evidencia observable del agente
específico causante de la enfermedad. Los signos pueden incluir al micelio,
esporas y cuerpos fructíferos del agente fungoso. Indicaciones de
problemas causados por insectos incluyen al insecto mismo, su daño,
telaraña de un ácaro y la ovipostura del insecto. Los signos son un aspecto
mucho más específico de lo que son los síntomas producidos por los
agentes causales de enfermedades y son extremadamente útiles en el
diagnóstico de la enfermedad y en la identificación de su agente causal. El
uso de una lupa o lente de magnificación y una navaja son de mucha
utilidad en el campo para el diagnosticador. El efectuar cortes en la corteza
de plantas ornamentales y árboles en la línea de la superficie del suelo,
pueden conducir a la observación de cubiertas miceliales de hongos
causales de pudriciones radiculares tal como Armillaria spp. (Figura 2). El
exudado bacteriano puede ser observado al cortar tallos y colocarlos en
agua (Figura 3). Las masas de diferentes esporas como la de las royas
(Figura 4) sobre las hojas pueden ser importantes en el diagnóstico de la
enfermedad. Los mildiús polvorientos son diagnosticados típicamente
mediante la observación de un micelio y conidios grises a blancos en la
superficie de hojas y flores (Figura 5).
Figura 2. Micelios blancos de Armillaria creciendo debajo de la corteza de
un durazno.
Figura 3. Exudado bacteriano emanando de un corte de un tallo de tomate
infectado con Ralstonia solanacearum.
Figura 4. Roya del Tallo en Cebada, causado por Puccinia graminis.
Figura 5. Mildiú polvoriento sobre un racimo de flores de manzana,
causado por Podosphaera leucotricha.
Los microscopios de disección y compuesto son útiles para la observación
de algunas esporas y sus estructuras, lo cual conduce a una identificación de
los posibles agentes causales más concreta. El conocimiento referente al
uso del microscopio y lentes de magnificación es de importancia vital para
el que efectúa el diagnóstico. A menos de que se lleven a cabo
observaciones cuidadosas, los signos de un agente causal pueden pasar
desapercibidos. No es posible detectar a los signos si solo se les da un
vistazo rápido a las plantas a través del parabrisas de un automóvil, es más
pueden no ser visibles a simple vista.
Identifique las partes de la plantas afectadas – ¿Están asociados los
síntomas con una parte específica de la planta?
Es importante tomar nota si los síntomas se observan solo en una parte
específica de la planta. Por ejemplo, si una planta está marchita ¿coincide
con una alteración del sistema vascular? el cual puede manifestarse
mediante el oscurecimiento del sistema vascular o ¿es que las raíces
presentan anormalidades tales como pudriciones, reducción de la cantidad
de raíces, etc.? ¿Se observan lesiones necróticas estrictamente en hojas
jóvenes? Los síntomas de algunas enfermedades se observan comúnmente
solo en partes específicas de las plantas y esta observación resulta
importante en el diagnóstico.
Observe patrones
Anote la distribución de los síntomas. Una de las primeras acciones que
debe efectuar una persona que hace diagnóstico es tomar nota de la
distribución de las plantas enfermas a lo largo del área afectada. ¿Están
distribuidas uniformemente a lo largo del área o se encuentran en forma
localizada? ¿Existe un patrón definido de distribución? Por ejemplo, ¿sólo
se presenta a lo largo de los bordes de un invernadero cerca de ventanas
abiertas, contiguo a una calzada o carretera, en las partes bajas del campo, a
lo largo de una hilera de plantas, o se encuentra afectando plantas al azar en
el campo? Este tipo de distribución es especialmente importante cuando se
busca la posibilidad de que la causa del problema sea un agente no
infeccioso, como puede ser una aplicación de herbicida inadecuada o
diversos factores en el suelo11. Un patrón de daño uniforme en una planta o
patrones uniformes de daño sobre una gran extensión, generalmente no se
les asocia con agentes bióticos, ya que usualmente se deben a agentes
abióticos.
¿Cuán prevalente es el problema? ¿Están afectadas todas las plantas? Los
problemas de origen infeccioso generalmente se presentan a través del
tiempo y existe una progresión de sus síntomas. Rara vez estarán todas las
plantas afectadas. Generalmente al inicio de la enfermedad los problemas
causados por agentes bióticos se observarán en un porcentaje bajo de
plantas afectadas, a menos que se presenten condiciones muy favorables,
como lo sería el uso de semilla infectada. Pero aún bajo dichas condiciones,
rara vez se observa una infección del 100%. Cuando los problemas se
presentan en un 100% de las plantas, es más frecuente que sea el resultado
de factores tales como condiciones de suelo (deficiencias o toxicidades),
factores climáticos adversos (bajas temperaturas, granizo, sequía, etc.), o
químicos tóxicos (uso inadecuado de pesticidas, reguladores de
crecimiento, contaminantes ambientales como el ozono, etc.
¿Cómo ha sido la progresión de los síntomas en las plantas en el área
afectada? Si los síntomas se presentan todos a la vez y posteriormente no ha
existido desarrollo de nuevos síntomas, ésto podría indicar que ha ocurrido
un evento aislado como lo sería un cambio repentino de la temperatura o el
uso incorrecto de un agroquímico. Sin embargo, si los síntomas se inician
en un área, lentamente se presentan en otras áreas y la severidad de los
síntomas de la enfermedad cambia a través del tiempo, sería más indicativo
de la presencia de un agente biótico. Los agentes bióticos incluyen a los
insectos y mamíferos, tales como ratones de campo (ó topillo común
Microtus sp.), que pueden estarse alimentando de las plantas.
Verifique la especificidad del patógeno hacia el huésped. ¿El problema
está incidiendo en una sola especie de plantas o existen diferentes especies
de plantas afectadas? Si diferentes especies de plantas presentan síntomas,
ésto puede indicar de que se trata de un problema no infeccioso, el cual
puede estar relacionado a prácticas culturales o condiciones ambientales.
No obstante, las pudriciones radiculares causadas por Phytophthora y
Pythium pueden producir enfermedad en diferentes especies de plantas, por
ello, el hecho de que más de una especie de plantas se vea afectada no
descarta totalmente la posibilidad de que se trate de agentes infecciosos. Si
ocurre la enfermedad en más de una especie de plantas, ¿Están relacionadas
estas plantas y podrán ser infectadas por un patógeno en común?
Haga preguntas
Analice las prácticas culturales y las condiciones de cultivo. Es vital que el
diagnosticador esté al tanto de las actividades que se han llevado acabo
respecto a las plantas afectadas. Puede que el problema no se deba a algo
que haya realizado el agricultor, el problema puede estar relacionado con
algo que haya practicado su vecino/a. La información pertinente a las
condiciones ambientales del área de siembra a las que se encuentran
expuestas las plantas afectadas es una pieza vital del rompecabezas. Es de
especial importancia documentar cambios en el medio ambiente. Entre los
factores ambientales que se deben considerar están: temperaturas extremas
(frías y calientes), lluvia, granizo, relámpagos o rayos, sequía prolongada,
inversión de temperaturas (de importancia en el daño por contaminantes
ambientales y deriva de pesticidas) y vientos prevalentes. Todos estos
factores abióticos pueden ser importantes para un problema. Se deben
evaluar los factores del sitio tales como tipo de suelo, posibles problemas
de drenaje y pH del suelo.
Las actividades de mantenimiento y prácticas culturales pueden ser
importantes. ¿Qué pesticidas u otros agroquímicos han sido aplicados? ¿A
qué dosis y frecuencia de aplicación fueron empleados? ¿Quién efectuó la
aplicación? ¿Qué equipo fue utilizado para la aplicación? ¿Cuáles otras
actividades se realizaron? ¿Alguien ha estado cortando el césped en el área?
¿Ha estado el departamento de carreteras trabajando en una vía,
posiblemente aplicando herbicidas? ¿Ha ocurrido algún hecho inusual o
cambios en los patrones climáticos? Muchas veces se requiere de una
investigación meticulosa por parte del diagnosticador, debido a que en
algunos casos, alguien ha efectuado algo inapropiado y no está dispuesto ha
admitir su equivocación.
Pruebas de laboratorio
Algunas veces ni los síntomas ni los signos proporcionan suficiente
información específica o característica, para decidir cuál es la causa de una
enfermedad infecciosa en plantas. En estos casos se hace necesario llevar la
muestra al laboratorio para realizar análisis de aislamiento e identificación
del agente causal. Este proceso puede llevar mucho tiempo y esfuerzo y
requiere de destrezas especializadas.
Incubación del material vegetal. Uno de los primeros pasos que realizar al
regresar al laboratorio, sería colocar la muestra de tejido enfermo bajo
condiciones que permitan al agente infeccioso crecer e inducir la
esporulación. Lo anterior puede llevarse a cabo mediante la colocación de
la hoja en una cámara húmeda11,13. Una cámara húmeda puede ser un Plato
de Petri esterilizado, el cual contenga un papel filtro húmedo en el fondo y
una pirámide formada con tubos de vidrio, sobre la cual se coloca la
muestra para que ésta no esté en contacto directo con el papel húmedo, pero
se encuentre expuesta a condiciones húmedas. Este tipo de cámara húmeda
funcionará para especímenes aplanados y pequeños tales como hojas. Para
especímenes más grandes será necesario el uso de bolsas plásticas o cajas.
En una cámara húmeda, los saprófitos presentes en la muestra también se
les inducen a crecer. Para reducir su presencia es práctico efectuar una
desinfección superficial de la hoja, utilizando un hisopo impregnado con
una solución de isopropanol al 70% o hipoclorito de sodio al 0.1 – 1%. Las
cámaras húmedas se incuban a temperatura ambiente.
Aislamiento e identificación de agentes causales bióticos de
enfermedades en plantas. El aislamiento de hongos a menudo requiere
que se coloquen porciones de tejido vegetal infectado en diversos medios
de cultivo11. El organismo que crezca de dicho tejido es aislado en un
cultivo puro1,13. Las bacterias se aíslan cortando tejido infectado dentro de
una cantidad pequeña de agua esterilizada. Con esta suspensión agua:
bacterias se efectúa un estriado o rayado sobre un medio bacteriológico
como lo es el Agar nutritivo. Diversos problemas pueden presentarse
cuando se trata de aislar un agente fitopatogénico. El tejido infectado puede
contener uno o más organismos saprófitos que se han podido ubicar dentro
de dicho tejido. Estos saprófitos pueden crecer más rápidamente que el
fitopatógeno en el medio de cultivo, impidiendo una identificación correcta
del patógeno. En algunos casos en donde se sospecha de un fitopatógeno en
particular, se debe utilizar un medio de cultivo selectivo, específico para el
patógeno respectivo. Es beneficioso tratar de aislar el fitopatógeno de los
bordes del tejido enfermo, en donde el patógeno se encuentra activo y en
mayor número que los saprófitos que rápidamente pueden colonizar el
tejido afectado por el patógeno.
Una vez aislado el organismo, ¿es éste el verdadero causante del problema?
Se requiere llevar a cabo los Postulados de Koch, lo cual involucra la
inoculación de plantas sanas con el organismo aislado, para poder contestar
la pregunta en cuestión con certeza, especialmente si el organismo no ha
sido reportado previamente como un fitopatógeno de un huésped
determinado. Los Postulados de Koch rara vez se practican para
diagnósticos rutinarios, pero son extremadamente importantes para
enfermedades nuevas e investigaciones. La inoculación de huéspedes sanos
y la obtención de los síntomas observados originalmente en el campo
pueden presentar dificultades. Debido posiblemente a los inconvenientes en
la emulación de las condiciones bajo las cuales el huésped fue inoculado y
también en la reproducción de las condiciones ambientales presentes
cuando el huésped fue infectado. A menudo es imposible replicar en el
laboratorio las condiciones originales presentes durante el desarrollo de la
enfermedad en el campo.
Una vez que se ha aislado exitosamente al fitopatógeno, el organismo debe
ser identificado. Se estima que existen alrededor de 1.6 millones de
especies fungosas3,9, de las cuales la mayoría no son agentes patógenos
infecciosos. Muchos hongos y bacterias nunca han sido aislados ni
identificados. La caracterización en que se basa su identificación es a
menudo compleja y se requiere de un entrenamiento especializado para
poder identificar dichos hongos y bacterias. Los diagnosticadores con
experiencia, muchas veces son capaces de identificar los organismos que se
aíslan más comúnmente. La identificación de nematodos fitopatogénicos
también requiere de una persona entrenada.
Pruebas de diagnóstico para la identificación de agentes causales
bióticos. Un gran inconveniente en la identificación de agentes causales
bióticos es la inhabilidad de muchos de ellos de crecer en medios
artificiales de cultivo. Los virus al igual que algunos hongos (por ejemplo,
agentes causales de mildiús polvorientos y lanosos) y algunos procariotes
(ejemplo, fitoplasmas), requieren de un organismo vivo para poder crecer.
En los casos en que el fitopatógeno le es difícil o imposible crecer en
medios artificiales de cultivo, se pueden utilizar otros métodos para su
detección, tal como las pruebas serológicas para virus. La identificación
viral se obtiene a menudo utilizando la prueba de conjugados enzimáticos
(ELISA, por sus siglas en inglés) la cual se basa en la asociación de un
anticuerpo producido específicamente para un virus, con el virus presente el
material vegetal infectado1. Se están desarrollando actualmente más pruebas
como la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR, por sus siglas en
inglés) para la detección de organismos específicos5,10. Este tipo de
reacciones requiere de equipo de laboratorio especializados y reactivos
específicos y las pruebas no se realizan fuera de un laboratorio de
diagnóstico o de investigación. Otras técnicas empleadas para la
identificación de virus incluyen la tinción negativa y microscopía
electrónica, para observar las partículas virales en el tejido vegetal o en
suspensiones.
Las pruebas de PCR y ELISA, al igual que otras pruebas de laboratorio,
también pueden ser utilizadas para organismos que crecen bien en medios
artificiales de cultivo. Pruebas adicionales incluyen el análisis de ácidos
grasos de los organismos, utilización de carbohidratos (ejemplo, pruebas
BIOLOG) y prueba de actividad enzimática (ejemplo, pectinaza, patrones
de isoenzimas)5.
Pruebas de diagnóstico para la identificación de agentes causales abióticos.
Es extremadamente importante tener presentes a los factores abióticos que
pueden ser relevantes en los síntomas observados. Se pueden requerir
pruebas de suelos y aguas, en las que se determine pH, composición de
nutrientes, salinidad y otros factores como lo son residuos de pesticidas, los
cuales pueden inducir una variedad de síntomas. Es importante además,
obtener muestras de tejido vegetal para analizarlos en cuanto a su contenido
de nutrientes, para determinar si existen deficiencias o toxicidades de macro
o micronutrientes.
Diagnóstico final
El diagnóstico es una forma de prueba hipotética en donde la hipótesis es
simplemente la identidad de la enfermedad y un buen diagnosticador lleva a
cabo múltiples repeticiones del método científico (buscando evidencias a
través de pruebas, para aceptar o rechazar la hipótesis que él/ella generó).
Estas hipótesis se generan mediante observaciones de la planta, el medio
ambiente e información suministrada por el productor. Cuando se compila
toda la información exitosamente, se deben consultar las fuentes
bibliográficas para determinar lo que ya se conoce acerca de las
enfermedades y sus agentes causales, asociados con la planta identificada.
La información se puede obtener de fuentes publicadas como compendios e
índices de enfermedades en plantas, notas técnicas, boletines de
mercancías, recursos en línea y comunicaciones personales con expertos en
enfermedades de plantas. Puede ser de utilidad la información de
enfermedades y sus agentes causales proveniente de plantas similares a la
afectada, cuando información referente a una planta específica no esté
disponible. Pueden darse casos excepcionales en donde no exista
información alguna respecto a la enfermedad. Por ello, se requerirá de
pruebas extensivas para determinar la identificación del fitopatógeno.
Cuando se requiera de este tipo de pruebas, toma más tiempo desarrollar
recomendaciones basadas en investigaciones y métodos de control tendrán
que basarse en recomendaciones de enfermedades de etiología similar. Si
estas enfermedades han incidido en otras áreas del mundo, las medidas de
control que previamente se hayan desarrollado podrán ser de uso.
El estudiante debe tener presente que él/ella es una clase de detective. La
identificación y el diagnóstico de problemas en plantas es como un
detective investigando un caso de asalto u homicidio, sólo que en este caso,
la víctima es una planta. Todas las pistas deben ser investigadas. Algunas
pueden conducir a callejones sin salida, mientras que otras nos conducirán
por el camino correcto. Es importante considerar que existen excepciones.
La compilación de la información y las pistas son lo que finalmente nos
guiarán al diagnóstico más acertado.
Las figuras a continuación ilustran algunos de los síntomas más comunes
que pueden producirse por diferentes tipos de problemas. Las imágenes de
estos síntomas y signos se utilizan a menudo en el proceso de diagnóstico.
El estudiar estas imágenes puede ayudar al diagnosticador a reducir las
posibilidades de enfermedades a considerar y otras que pueden ser
descartadas.
Síntomas y signos observados comúnmente
Manchas foliares fungosas – las manchas varían en cuanto a su tamaño.
Generalmente son redondas y ocasionalmente alargadas en los tallos. Se
pueden desarrollar zonas con diferentes coloraciones o texturas, dando a la
mancha la apariencia de un blanco de tiro con círculos concéntricos. Estas
manchas no están delimitadas por las nervaduras de la hoja (Figura 6).
Figura 6. Mancha con anillos concéntricos en tabaco causada
por Rhizoctonia solani.
Manchas foliares bacterianas – a menudo las manchas son angulares
debido a la delimitación por parte de las nervaduras de la hoja. La
coloración usualmente es uniforme y los signos del patógeno no son
evidentes. Inicialmente el tejido muestra una apariencia húmeda, pero se
torna como papel a medida que se seca. (Figura 7).
Figura 7. Mancha foliar bacteriana en lechuga causada por Xanthomonas
campestris pv. vitians.
Amarillamiento de nervaduras – ocurre cuando se presenta una banda de
tejido amarillo a lo largo de las venas más grandes de la hoja. Este síntoma
se observa en el caso de enfermedades virales. En contraste, las deficiencias
nutricionales pueden producir una banda verde oscuro a lo largo de las
nervaduras de la hoja. (Figura 8).
Figura 8. Chícharo (arveja) infectado con el Virus del Mosaico de la
Nervadura del Trébol Rojo, (Red clover vein mosaic virus, en inglés)
mostrando una clorosis nerval y bandas.
Mosaicos y Mancha Anular – Mosaico (Figura 9) y mancha anular
(Figura 10) son términos empleados para describir a zonas irregulares que
se observan en la superficie foliar que presentan áreas verdes y amarillas.
Además en algunos casos las hojas se deforman. A menudo estos síntomas
están asociados con patógenos virales. No existe una delimitación definida
entre las zonas afectadas y las sanas. Una delimitación definida podría
indicar un problema nutricional o variegación genética.
Figura 9. Síntomas de mosaico observados en hojas de calabacín.
Figura 10. Hoja de cacahuate (maní) mostrando manchas con anillos
concéntricos causadas por el Virus de Marchitamiento Manchado del
Tomate (Tomato spotted wilt virus) (TSWV, por sus siglas en inglés).
Deformación foliar – las hojas de plantas infectadas pueden presentar
distorsiones con respecto a su tamaño y forma normal. Las hojas pueden
presentarse alargadas, pequeñas o engrosadas. Este tipo de síntomas puede
relacionarse con infecciones por virus, hongos o bacterias (Figura 11) al
igual que con infestaciones de insectos y ácaros.
Figura 11. Verrucosis, o enrollamiento de la hoja del durazno causado
por Taphrina deformans.
Presencia de esporas o cuerpos fructíferos – Varias enfermedades
fungosas pueden ser identificadas fácilmente, basadas en la presencia de
esporas o cuerpos fructíferos en la superficie foliar. Algunos ejemplos de
esto son las royas que se reconocen por sus esporas herrumbrosas de color
café oscuro a negro (Figura 4) y los carbones que se identifican por sus
esporas negras que frecuentemente reemplazan la estructura de la semilla
(Figura 12).
Figura 12. Carbón volador (a la izquierda) y carbón volador falso (a la
derecha) en cebada, causado por Ustilago nuda (izquierda) y U.
nigra (derecha).
Caída de acículas en coníferas – las coníferas normalmente conservan sus
acículas (agujas) por muchos años, eventualmente estas hojas
desaparecerán. Esta caída es gradual y la producción de hojas nuevas oculta
la pérdida de las hojas viejas. Bajo condiciones desfavorables de
crecimiento, tal como una sequía, puede causar un incremento en la caída
de acículas. Sí el desprendimiento ocurre sólo en hojas viejas,
especialmente bajo condiciones desfavorables de crecimiento, no hay
necesidad de preocuparse. Si se desprenden acículas nuevas, entonces
pueden estar implicados otros factores, por ejemplo el hongo defoliador de
acículas (Figura 13), deficiencias nutricionales o toxicidad de químicos.
Figura 13. Rhabdocline pseudotsugae, caída de acículas en Abeto
Daño por aspersión de agroquímicos o contaminantes ambientales –
Las manchas foliares asociadas con daños son relativamente uniformes en
su coloración y la delimitación entre el área afectada y la sana usualmente
es bien marcada. La distribución en la planta puede asociarse con el punto
de contacto entre la aspersión o el contaminante con la porción de la planta
expuesta. (Figura 14).
Figura 14. Daño foliar en frijol causado por el efecto de deriva del
herbicida Paraquat
Muerte apical de hojas o acículas – La muerte de las puntas de acículas y
de ápices y márgenes de hojas frecuentemente indican condiciones
climáticas desfavorables, químicos tóxicos y una falla en las funciones de
las raíces debido a malas prácticas culturales. Los contaminantes
ambientales, químicos en el suelo y exceso de fertilizantes pueden causar
quemazón apical. La sequía y heladas pueden presentar el mismo efecto.
Todas las acículas de un período de crecimiento dado pueden verse
afectadas. Las acículas infectadas por enfermedades foliares fungosas
usualmente se observan más dispersas y rara vez se ven afectadas todas las
acículas en los diferentes grados de desarrollo a la vez. (Figura 15). Las
acículas afectadas por agentes infecciosos se ven afectadas a lo largo de
diferentes áreas de la acícula y a menudo son de colores amarillos o
ligeramente bronceados. Se pueden observar además cuerpos fructíferos.
Figura 15. Lesiones cloróticas y necróticas en el ápice de la hoja debido a
una toxicidad de fluoruro. (Aglaonema commutatum 'María')
Daño de químicos en el suelo o del aire – Los químicos que se absorben
del suelo por parte de las raíces y del aire a través de las hojas pueden
producir quemazón o apariencia chamuscada de los márgenes foliares
(Figura 16). Si el síntoma es severo pueden verse zonas necróticas entre las
venas. El tejido muerto puede desprenderse, produciendo una apariencia
rasgada. Otros químicos también pueden causar deformaciones en la forma
y tamaño de la hoja.
Figura 16. Hojas de alfalfa con los márgenes de la hoja chamuscados
debido a un daño por dióxido de azufre.
Cánceres (Cancros-Chancros) – Los cánceres son lesiones necróticas
localizadas que a menudo presentan una apariencia hundida (Figura 17).
Los cánceres pueden ser el resultado de daños mecánicos (ejemplo, daño a
árboles por colisiones con autos o cortacéspedes) y varios hongos y
bacterias. En la primavera se puede observar un exudado en la superficie de
los cánceres bacterianos y cuerpos fructíferos en el caso de cánceres
fungosos.
Figura 17. Cáncer en manzano causado por Nectria galligena.
Pudrición y descomposición de frutos – Varios hongos y bacterias pueden
causar pudriciones en frutos. Se les distingue por la coloración, falta de
firmeza de los tejidos y signos tales como esporas o cuerpos fructíferos
(Figura 18).
Figura 18. Pudrición café del durazno, causada por Monilinia fructicola.
Decoloración de frutos – La decoloración en frutos se asocia mayormente
con infecciones virales (Figura 19). Esta decoloración puede ser semejante
a los mosaicos y manchas anulares observadas en las hojas (Figura 20).
Figura 19. Síntomas de mosaico en calabacín amarillo de cuello curvado.
La apariencia normal es un fruto totalmente amarillo.
Figura 20. Síntomas de mancha anular en fruto de durazno debido al Virus
de la viruela de la Ciruela (Plum pox virus, en inglés).
Marchitamientos – Los marchitamiento se caracterizan por una pérdida
total de turgencia de las hojas y posiblemente toda la planta debido a una
pérdida generalizada de agua (Figura 21). Esta pérdida es a menudo
causada por la obstrucción del flujo de agua a través del xilema. Esta
obstrucción puede ser causada por la presencia de bacterias (Erwinia,
Ralstonia) u hongos (Fusarium, Verticillium) en el xilema. Los
marchitamientos pueden observarse cuando ocurre una destrucción del
sistema radical debido a nematodos u hongos causales de pudriciones
radicales (Armillaria, Phytophthora, Pythium) o una escasez severa de agua
en el suelo.
Figura 21. Marchitez por Verticillium en pepino causada por Verticillium
dahliae.
Quemazón o Muerte Regresiva de retoños – Una muerte regresiva
repentina de un retoño usualmente indica un daño químico o climático más
que un problema fitopatogénico. Si la delimitación entre el tejido sano y
enfermo de la corteza está bien definida se debe sospechar de un producto
químico en el suelo. Si la muerte regresiva es gradual y se presentan grietas
o rajaduras de la corteza y madera se puede sospechar de un daño por frío,
además de quemazones bacterianas causadas por Pseudomonas o Erwinia.
Se requiere una prueba del exudado bacteriano, con un microscopio
compuesto de fase y aislamientos para determinar si la quemazón/muerte
regresiva se debe a agentes bacterianos (Figura 3). Una declinación gradual
de los retoños en la que las hojas muertas se mantienen adheridas al tallo
son indicaciones de una enfermedad infecciosa (Figura 22). La delimitación
entre el tejido enfermo y el sano a menudo es irregular y hundida. También
pueden observarse púas pequeñas o protuberancias emergiendo de la
superficie de la corteza muerta. Estas protuberancias son cuerpos fructíferos
del agente causal fungoso.
Figura 22. Retoño de manzano con Fuego Bacteriano causado por Erwinia
amylovora, mostrando en el ápice del retoño el típico “bastón de pastor
Muerte de ramas en árboles y arbustos – Si empiezan a deteriorarse
ramas de manera dispersa en un árbol o arbusto y eventualmente mueren, se
debe sospechar de un cáncer o quemazón de los brotes (Figura 23). Si las
ramas mueren repentinamente y especialmente si las ramas afectadas se
concentran en un lado del árbol, se debe sospechar de condiciones
climáticas (viento, nieve, etc.), daños por animales o daños mecánicos en la
base del tronco; sin embargo, esto no siempre es el caso. Si los síntomas se
desarrollan, al pasar el tiempo, en un lado del árbol o planta, entonces este
daño puede estar asociado con una afección a las raíces debido a una
pudrición radicular causada por Phytophthora spp.
Figura 23. Rama exhibiendo muerte regresiva en pino Monterey en
California causado por cancro del resinoso (Phytophthora ramorum).
Muerte de la copa de árboles y arbustos – Si todo o una gran parte de un
árbol o arbusto muere en un lapso de tiempo, el diagnosticador debe
sospechar que hay un problema en las raíces (Figura 24). A modo de
ejemplo tenemos a enfermedades tales como la pudrición radical
por Armillaria y el marchitamiento por Verticillium. El deterioro puede ser
gradual y eventualmente puede afectar todo el árbol, pero en algunos casos
la muerte llega a ocurrir inicialmente en un lado de la planta. Si el deterioro
es repentino, se debe sospechar de un químico tóxico en el suelo o de
condiciones climáticas extremas como heladas o sequías.
Figura 24. Síntomas en la corona causados la pudrición laminada de las
raíces del abeto Douglas, Phellinus
Enanismo o Deterioro Total – Estos síntomas pueden ser causados por
diferentes factores. Las infecciones sistémicas causadas por virus dan
como resultado enanismo (falta de desarrollo) o deterioro, pero dichas
infecciones a menudo se ven acompañadas de síntomas en las partes aéreas
de la planta como lo son acortamiento de entrenudos. En muchas
situaciones un atrofiamiento total de la planta puede deberse a problemas
asociados con el sistema radical (Figura 25). Se deben examinar las raíces y
buscar pudriciones y posible crecimiento micelial, reducción de las raíces,
especialmente en el caso de organismos que se alimentan de ellas, y la
presencia de agallas (Figura 26). Las agallas en raíces son el resultado de
afecciones por hongos y plasmodioforales (Plasmodiophora brassicae),
nematodos (Meloidogyne spp. – nematodo de los nódulos) y bacterias
(Agrobacterium sp.). Factores abióticos tales como deficiencias
nutricionales, compactación de suelos y residuos de herbicidas también
pueden dar como resultado un atrofiamiento total o deterioro de la planta.
Figura 25. Crisantemo “Mandalay” sano (a la izquierda) y planta
infectada por Fusarium oxysporum f. sp. chrysanthemi (a la derecha) que
exhibe un enanismo sin que se aprecien otros síntomas.
Figura 26. Agalla de corona en Euonymous sp. (Evónimo, Bonetero)
causada por Agrobacterium tumefaciens.
Mal de Almácigo (damping off, en inglés) – Este término describe el
colapso y muerte rápida de plántulas. A menudo las plántulas se mostrarán
casi quebradas en la línea del suelo (Figura 27). Ésto puede observarse en
camas de plantas iniciadas en los invernaderos y puede ser el resultado de
infecciones de las plántulas por parte de organismos fungosos
como Fusarium, Phytophthora, Pythium,
Rhizoctonia y Thielaviopsis (Figura 28).
Figura 27. Plántulas de soya mostrando síntomas de Mal de Almácigo
(Pudrición temprana) causados por Pythium. Nótese el adelgazamiento y
oscurecimiento del tallo cerca de la línea del suelo.
Figura 28. Mal de Almácigo (Pudrición temprana) de vinca (Catharanthus
roseus) debido a Rhizoctonia solani.