La noche de Tlatelolco.
Testimonios de
historia oral
La noche de Tlatelolco: Testimonios de historia
oral es una crónica de la periodista mexicana Elena La noche de Tlatelolco.
Poniatowska basada en la matanza estudiantil sucedida Testimonios de historia oral
durante el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres
de Elena Poniatowska
Culturas, ubicada en el Conjunto Urbano Nonoalco
Tlatelolco, en Ciudad de México.1 Género Novela
Tema(s) Movimiento de 1968 en México
Poniatowska recopiló una serie de testimonios que recogen Masacre de Tlatelolco
el pensamiento y sentimiento de personas a favor y contra Terrorismo de Estado
el movimiento estudiantil. La segunda parte del libro se
Idioma Socket FM2+
trata de la noche del masacre y los sentimientos de los
estudiantes, víctimas y familia. Los testimonios empezaron Editorial ERA
a recogerse en octubre y noviembre de 1968 y continuaron País México
hasta 2 años después y el libro se publicó en 1971.2 Formato Impreso
Páginas 282
La obra debió ser corregida por la autora tras decisión
judicial a solicitud de Luis González de Alba, en cuyo libro
Los días y los años se inspiró Poniatowska.3
Índice
Hechos en los que se basa
Estructura
Trama
Técnica
Interpretaciones
Trascendencia
La capacidad de los jóvenes
Obras derivadas
Referencias
Hechos en los que se basa
La matanza de Tlatelolco ocurrió al final de una etapa de grandes cambios políticos en México. Mientras el
movimiento estudiantil hacia una democracia más abierta y participativa, el presidente Gustavo Díaz Ordaz
usaba tácticas de supresión para disminuir los niveles de tensión social en anticipación de los Juegos
Olímpicos de México 1968 en la capital. Esas tensiones llegaron a un punto de quiebre en la Plaza de las
Tres Culturas en que los soldados del ejército mexicano empezaron a disparar a los manifestantes. El
gobierno mexicano intentó echar la culpa a los estudiantes, y la historia oficial habló de provocadores
violentos en la multitud, aunque investigaciones subsecuentes han mostrado que la violencia se inició con el
ejército.
En la matanza de Tlatelolco perdieron la vida decenas de civiles, principalmente estudiantes, a manos del
ejército y la policía, presuntamente por órdenes del presidente Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación,
Luis Echeverría Álvarez. Las cifras oficiales del Gobierno en turno señalaban 40 personas muertas,
mientras algunos periodistas, escritores y testigos presenciales estiman que la cifra pudo haber sobrepasado
las 200 víctimas. Todavía no existe un consenso ni un número exacto.
Además de Poniatowska, otros escritores mexicanos plasmaron los hechos, siempre negados oficialmente,
en varias obras hoy clásicas, entre ellos Carlos Monsiváis y el Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz.
También quedaron plasmados en las letras del cantautor José de Molina, del trovador Fernando Delgadillo
con la canción "No se olvida" y en obras cinematográficas como Rojo Amanecer, de Jorge Fons.
Estructura
El libro está dividido en dos secciones temporales. La primera parte, titulada «Ganar la calle», remite a los
sucesos anteriores al 2 de octubre, el movimiento estudiantil y la gente de su alrededor, y el ambiente de la
época antes del masacre.
La segunda parte, titulada «La noche de Tlatelolco», inicia con un poema de Rosario Castellanos, la cual
(junta con las pequeñas introducciones de Poniatowska en cada parte) forma la poca narración formal de la
obra. Esta sección se centra en las narraciones de los hechos del 2 de octubre y los testimonios de
estudiantes y víctimas. La crónica se completa con una cronología de los sucesos y una serie de fotografías, a
modo de fotoensayo, que Poniatowska seleccionó, solicitándolas prestadas a reporteros de las redacciones
de los diarios Excélsior, El Universal y Novedades, medios de comunicación donde ella misma trabajaba.
Las fotografías se cedieron con la condición de que no relevara las fuentes, ya que se trataba de un asunto
censurado y podría acarrearles represalias.4 5
Trama
El libro comienza con un sentimiento de euforia, propio de ánimo de los estudiantes que pensaban que
habían modificado el signo de los tiempos con su capacidad de movilización. Poniatowska comienza
describiendo a ese grupo humano, ajeno al sangriento final de su júbilo:
Son muchos. Vienen a pie, vienen riendo. Bajaron por Melchor Ocampo, la Reforma, Juárez,
Cinco de Mayo, muchachos y muchachas estudiantes que van del brazo en la manifestación con la
misma alegría con que hace apenas unos días iban a la feria; jóvenes despreocupados que no
saben que mañana, dentro de dos días, dentro de cuatro, estarán allí hinchándose bajo la lluvia,
después de una feria en donde el tiro al blanco lo serán ellos.
Elena Poniatowska en La noche de Tlatelolco
A partir de esta descripción, se suceden los testimonios. Se organiza el libro por varias citas que parecen no
tener nada que ver con las demás, pero dejan que el lector tenga una imagen del movimiento y la matanza
que está basada en varios puntos de vista y no solo lo de la autora. Los personajes son muy diversos: la
mayoría, estudiantes que se implicaron en los hechos, algunos líderes estudiantiles, representantes del
Movimiento Estudiantil Popular (MEP) o del Consejo Nacional de Huelga (CNH), dirigentes de protestas,
muchos de ellos encarcelados en la prisión de Lecumberrí durante años y víctimas de torturas policiales.
También, en otros casos, individuos que delataron o de quienes se sospechó de delación.
Otras voces fueron las de familiares, conocidos, amigos, profesores,
maestros, escritores famosos o intelectuales cercanos a la causa. Se
añadieron extractos de noticias periodísticas, reseñas informativas,
artículos de opinión e incluso actas oficiales extraídas de
documentación oficial del ejército, que se trenzan con los testimonios.
Poniatowska agrega sus propios pensamientos al inicio de cada de las
dos partes del libro, firmado bajo sus iniciales «E.P.»
Comienza la segunda parte del libro con un poema escrito por Rosario
Castellanos exprofesora sobre la matanza. Tras éste, interviene
Poniatowska argumentando su elección del método polifónico para la
obra. Continúan los testimonios, ahora plasmando los hechos del 2 de
octubre desde las cinco de la tarde. Las voces pertenecen ahora a
personas testigos y protagonistas.4
Técnica
El libro tiene su origen en un conjunto de entrevistas que la autora
Elena Poniatowska
realizó. Primero, visitó la cárcel con los presos políticos y más tarde
habló con gente de la calle, incluso con personas ajenas o contrarias a
este movimiento social.6
La novela Hasta no verte Jesús mío de Poniatowska, hasta cierto punto, le preparó para la empresa llevada
a cabo en este libro: ser receptora de la historia ajena y trasladar sus experiencias. Otra experiencia anterior
fue visitando la cárcel de Lecumberri durante la huelga de los ferrocarrileros de 1958. En aquella ocasión,
conversó con los presos. A partir de entonces, la autora recorrió los barrios más pobres de la ciudad.
Carlos Monsiváis señaló que, con obras como la de Poniatowska, el género de la crónica se renueva,
superando un espacio de estampería costumbrista o celebración del temperamento mundano de quien la
firma.
Otra manera que separa este texto contra de otros libros basados en hechos reales, es todas las fuentes
diferentes añadido por Poniatowska. A lo largo del libro, había incluido bastantes fotos para los lectores
tienen una buena representación visual de la progresión en los eventos. También las fotos muestran toda la
violencia y no eran censurados. En el caso de recursos literarios usado por Poniatowska, empezó el libro con
presagios. Al principio, en la introducción describe la felicidad de la gente y pone énfasis en la falta de
violencia. Esto produce anticipación y suspenso para los lectores. Esto era una manera de avisar los lectores
inmediatamente que la historia sería cruel.
Según Harris, otro recurso literario más importante que se puede encontrar en el texto es yuxtaposición.
Esta técnica la utilizó para demostrar el caos de estar en la mitad de la masacre de Tlatelolco. También, los
diferentes puntos de vistas. Las voces presentados son de los estudiantes, espectadores inocentes,
miembros del gobierno, soldados y la prensa. En cada frase citado, incluye su nombre, ocupación, así como
la fecha. A lo largo del libro, Poniatowska incluyó algunas de las voces de las personas continuamente para
los lectores pueden seguir la progresión de su propia historia. Estos detalles importantes hacen el texto más
valioso. A través de las perspectivas diferentes, Poniatowska utiliza yuxtaposición. El uso de yuxtaposición
demuestra el desorden en la historia. Por ejemplo, en el caso de quien empezó a tirar las balas, hay
contradicciones por ambos lados de los estudiantes, los soldados y miembros del gobierno. Pero para
justificar la voz de la gente inocente, ella pone mucha más evidencia que vence y despide las dudas contra al
gobierno.
Otra manera que demuestra yuxtaposición es a través de los testimonios del número de heridas y muertos.
Poniatowska incluye varias títulos de periódicos de diferentes partes del mundo que ha reportado sobre
Tlatelolco. El número de muertos documentado empezó 20 y alcanzó hasta 325. Esto muestra el caos en esa
época y como los datos podrían ser mezclados especialmente en el caso de la prensa. Las estrategias usadas
justifica que la masacre era un crimen contra la humanidad por el abuso de derechos humanos.
Interpretaciones
A través de este libro, Poniatowska enseña que preservando la historia tiene un gran significativo. A pesar
de los eventos desafortunados, es importante aprender y documentar cada detalle sin censura para
preservar el pasado precisamente para nunca se olviden de la tragedia. También es importante notar que la
historia se enfoca en los mexicanos de la clase trabajadores. A través de los diferentes puntos de vista,
aprendemos de la gravedad de todos los resultados pasaron por cada familia.
Hay un constante interés por entender las causas, es decir, los roces del conflicto entre el movimiento
estudiantil y las fuerzas que lo reprimieron.4
La obra conjuga dos ingredientes básicos de su trayectoria como complementaria: el periodismo y la
literatura. No quiere decir esto que su montaje creativo distorsione la realidad. Muestra una composición y
configuración propias, pero trata de mostrar los hechos del modo más verídico posible.
Según Cervera, la experiencia de leer esta obra trasciende de su propio valor literario, ya que supera el
reportaje sobre el hecho inmediato y supone un acto de confrontación directa con el horror de un hecho
real, y que no sólo es propio de la historia mexicana, sino que apunta a mecanismos políticos y sociales
regulados por razones que ni siquiera se relacionan con la religión o con un sistema de creencias y valores
concreto.
El exterminio cometido en Tlatelolco emerge como un hito en la configuración del horror
perpetrado por ese gran protagonista de los destinos humanos, un personaje que sustituyó en
poder y ubicuidad a la constelación de dioses que poblaba la imaginación de las culturas antes de
su progresiva deflagración: el Estado.
El poeta, y amigo de la autora, José Emilio Pacheco, establece un paralelismo entre estos sucesos y esta obra
con la Crónica de los vencidos y el estudio antropológico Visión de los vencidos, que recogen los
acontecimientos de la conquista de América desde la perspectiva de los pueblos avasallados.
Precisamente, el espacio donde ocurrieron los hechos contiene restos arqueológicos procedentes de la
civilización azteca.7
Trascendencia
Anadeli Bencomo ha señalado que la intervención periodística-literaria de Poniatowska con esta obra la
convirtió casi inmediatamente en leyenda de "una nueva prosa democratizadora", atenta a las voces de
distintos sectores de la sociedad.8
Para Vicente Cervera, uno de los máximos logros de Poniatowska será no sólo la recopilación, sino la
composición. Es decir, ser capaz de describir una secuencia dentro de un caos de voces de perfiles tan
diversos. Esta capacidad de síntesis y montaje puede llegar a producir efectos de contraste agudo u
ocasionar estados de rechazo y piedad, que finalmente desembocan en una catarsis. Así, crónicas como la de
Poniatowska convocan el horror, muestran "las heridas y cicatrices que no deben volver a reproducirse, al
menos mientras haya lectores que recojan la información y cautericen con ellas el dolor".7
La capacidad de los jóvenes
Cuando se piensa en la juventud usualmente no se piensa de una manera positiva. Y no es que ellos tengan
la culpa de que pensemos así. A través de generaciones hasta hace muy poco tiempo la cultura ha dejado en
un nivel muy bajo a los jóvenes.
La juventud es la parte de la vida en donde se deja de ser niño para madurar y así poder ser un adulto. Esto
no quiere decir que en este lapso se sea completamente indefenso o totalmente maduro, la definición misma
lo dice, es una fase transitoria.
La sociedad tiene un falso estereotipo de los jóvenes, debido a esto a los jóvenes se les ponen muchos
límites, al mismo tiempo que se les carga de obligaciones y responsabilidades. Gustavo Gordillo, delegado
de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM ante el CNH opina en La Noche de Tlatelolco de Elena
Poniatowska:
"Se nos dice continuamente: ‘Ustedes son el futuro del país’. Pero se nos niega continuamente
cualquier oportunidad de actuar y participar en las decisiones políticas del presente… Nosotros
queremos y podemos participar ahora, no en setenta años…"
(Poniatowska, 2008, pág. 18)
Los padres, primero que nadie, son quienes ponen estos límites y responsabilidades a sus hijos. Existe una
visión moral de las cosas pero, no se debe de caer en el error de prohibir y castigar ignorando las razones y
viendo superficialmente las acciones y pensamientos de los jóvenes.
“Cada uno se encierra en su medio. Los adultos ven cualquier cosa de la juventud como una
agresión a sus principios y a sus bases morales.”
(Poniatowska, La noche de Tlatelolco, 2008, pág. 23)
dice Gustavo Gordillo, del CNH.
La educación es parte fundamental en esta etapa de la vida, distante de la educación que cada familia otorga
a sus hijos, pero no contraria ni estorbosa. La escuela es el lugar en el que se termina de dar forma a cada
individuo después de ser basado en casa, donde se le dan herramientas para vivir y desarrollarse individual
y colaborativamente en diferentes ambientes y situaciones en la vida. Tal y como dice el rector Javier Barros
Sierra, en el texto de su renuncia a la Junta de Gobierno de la UNAM, el 23 de septiembre de 1968:
Los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la
fuerza, la violencia o la corrupción. Ésa ha sido mi norma constante de acción y el objeto de mi
entrega total, en tiempo y energías, durante el desempeño de la rectoría.
Poniatowska, La noche de Tlatelolco, 2008, pág. 75
Este lugar es donde se les prepara a los próximos adultos, gobernantes, profesionistas, artistas, modelos a
seguir para una vida llena de virtud y éxito. Por esto es que se tiene que ver hacia el futuro para poder
heredar un mejor lo que sea que esté en nuestras manos para que por lo menos tengan los mismos recursos
y oportunidades que nuestra generación tuvo. Pedro Tamariz, maestro de la Escuela Erasmo Castellanos
Quinto en la Ciudad de México, comenta:
Los jóvenes está enojados. Tienen derecho a construir su mundo. Está justificado su furor. Hay
que reconocerlo con humildad y esto sólo es una forma de purgar nuestros defectos y deficiencias.
Nuestra herencia es mala, nuestra actitud hacia la vida pésima. Hemos engendrado una juventud
rebelde, incomprendida, sin un presente y un futuro libres y soberanamente elegidos.
Poniatowska, La noche de Tlatelolco, 2008, pág. 22
No cabe duda que los jóvenes tendrán el dominio y poder de nuestro destino próximo; la familia, en casa, y
la educación, en la escuela, juegan un importantísimo papel en su formación.
Las capacidades de cambio de nuestros jóvenes dependerán del mundo que les heredemos, así como de qué
tan responsablemente los formamos. Gilberto Guevara, del CNH manifiesta:
Estoy convencido de que el futuro de este país pertenece a los jóvenes de mi generación.
Poniatowska, La noche de Tlatelolco, 2008, pág. 137
Obras derivadas
La película Rojo amanecer, basada en los mismos hechos, reproduce literalmente algunos de los
testimonios de la novela de Poniatiowska.
Referencias
octubre de 2007. Consultado el 1 de octubre de
1. «The Tlatelolco Massacre in Mexican Culture» (h 2018.
ttps://www.telesurtv.net/english/analysis/The-Tlat
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036.html) (en inglés). TeleSur. 2 de octubre de noche de Tlatelolco, el legado de Elena
2014. Consultado el 1 de octubre de 2018. Poniatowska» (http://www.siempre.com.mx/2014/
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2. «La noche de Tlatelolco; Elena Poniatowska» (ht atowska/). Consultado el 4 de octubre de 2014.
tp://html.rincondelvago.com/la-noche-de-tlatelolc
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Tlatlelolco» (http://rua.ua.es/dspace/handle/1004
3. https://es-us.noticias.yahoo.com/el-d%C3%ADa- 5/10581). Revistas - América sin Nombre, N. 11-
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1529940747296822.html Consultado el 5 de octubre de 2014.
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Porque era un tema prohibido…”. Imágenes en megalópolis. La crónica periodístico-literaria en
La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska» México. Madrid / Frankfurt: Vervuert. p. 210.
(http://amerika.revues.org/1186). Consultado el 5 ISBN 9788484890683.
de octubre de 2014.
5. «La noche de Tlatelolco» (http://www.jornada.co
m.mx/2007/10/02/nota4.php). La Jornada. 2 de
Obtenido de «https://es.wikipedia.org/w/index.php?
title=La_noche_de_Tlatelolco._Testimonios_de_historia_oral&oldid=120324124»
Esta página se editó por última vez el 15 oct 2019 a las 08:46.
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