La Inquisición Española. Kamen Henry (Ed - Grijalbo)
La Inquisición Española. Kamen Henry (Ed - Grijalbo)
9 7 8 9 6 8 4 1 99 3 3 0
L o s N o v e n t a
CULTURA C R ÍT IC A DE N U E S T R O T IE M P O
8
LA INQUISICIÓN
ESPAÑOLA
HENRY KAMEN
LA INQUISICIÓN
ESPAÑOLA
Traducción:
GABRIELA ZAYAS
grijalbo
LOS NOVENlA
Consejo Nacional
para la
pone al alcance de los lectore~ una colección con los más variados Cultura y las Artes
tema~ de la5 ciencias sociale~. 1\.lediante la publicación de un libro
semanal, esta serie proporciona un amplio espectro del pensamien- MÉ.XlCO, D.f.
to crítico de nue~tro tiempo.
A Euli:lia
LA JNQUISICJÜN éSPA:'\JOLA
(Edición original de Editorial Criltta. Flar~dona. 1985)
1
PREFACIO
guerra de Granada, las-haza.ijM~o.J:',g,o.ce~de León, IUI!!S..llés de. vista e ideas de _las otras comunidades. Sin embargo, los grupos
..de-Cádiz, recordaban vivamente las del Cid. Pero la época cabaire~ - minoritarias aceptaban plenamente que en toda aquello había un
resca había pasado. Las guerras de -Italia provocaron agrias críticas lado oscuro que estaba siempre presente y que no hay sol sin sombra.
a causa de la barbarie dt; }a__¡oldadesca española,3 y en la guerra-de La capacidad de estas minorías para sobrevivir a siglos de perse-
Granada, la conquista de Málaga dio lugar'B. un nuevo brote de s~va cución esporádica y para continuar sobreviviendo en el siglo XVII
jismo por parte de los cristianos, que sometieron a brutal esclavitud bajo condiciones de desigualdad estaba basada en un largo apren-
a la totalidad de la población (15.000 personas) ..:.--- . dizaje.
Así pues, la aparente continuidad de la nueva. con 1~ anttgu~ l.a.~-ªI!<;~re confli.f!Q..Y__!Qleran~i.LQia co.ID.Q._resYl:m.do_una.
Reconquista es engañosa. El idealismo militar contmuó siendo ~ ext¡:aña_!l!§!.J.!~ia de «he-!_~a» ~n España: la!i__t,:~.!.@gi_one¡..mantu
mentado por las novelas de caballerías, especialmente por el Amad:s '!Jeton la fuerza y lu.mreza SJi.~specti_v_~.kl.!:9logí_ª~' _estimuladas
de Gaula ( 1508 ), pero más allá del brillo superficial de la caballería PQI-elJilo..cortan.te..__d~_J_;ts:optrovmil. Los rabinos en 1492 estaban
ardía una intolerancia ideológica que se puede ejemplificar con l.as tan profundamente seguros de sus verdades teológicas cama la esta-
grandes conquistas del cardenal Cisneros en África (Mers-el-Kebtr, ban los alfaquíes en 1609. La cristiandad, a su vez, se conservaba tan.
en 1505, y Orán, en 1509) o Hernán Cortés en Tenochtitlan (1521). pyrJJ: que la Inquisición papal, tao activa en Francia, Aleo.yw.ia_J!
Es tambi~ significativo ,g.ue los nuev2~?_e_En~ntes __ españole~A-e.sea Y
!!~a~. flQI~~ ~~~eSa~}.a~~~~·~i!Sti_g~· "s01affii'nie. hiiO~uni.'~arición
ran establecer -~-~-!J~_Qlit~9!-~~-e j_J:.lj~c;t~93 ..~ pes~- 4_e~ las ~?n__se_cuen s~~§J._!~a~_¿\ragón..:...~ la sombra de las tres religiones había cierta-
c!_a3~~~§~-~a_L~-t!99f.Í!.-ªill!'ear1es. hª\>el _ fg~ ... P!_ev~ru.4}.--s_obre mente una Clerta canttdad de seres que, motivados por la indiferencia
las consecuencja_s.s;l~ 1a._p_r_~siQn -~k-~14~ -~-o]?_r~u}ldiq_~J'.-~~9-eJ~r-~s Y que emanaba de Ja tolerancia o incitados por el cinismo que surgía
saMª.:~~~- ~~~!l:~E9.9.r,í~,p~uc_~ __?!!...S~~«E~~~~ __c:,co~9.1!!!C:0.J; P~~ de la persecución, no eran creyentes de ninguna religión organizada.
persistió en sus ideas, apoyada por el cardenal ~1sneros y los_ !tgons- La ausencia virtual de herejía significaba que, a pesar de que las abju-
tas. Ferflando réS¡)OO.dféiidO"ii EiS"ptote·stáS'de la ciudad de Barcelona, raciones estaban severamente castigadas según la ley cristiana, no se
~~_D:t~~~ ql.!:los ide~es espirituales eral:}__ ~ás_ imp.t?rtantes que, ~s había inventado ningún procedimiento para controlar a los descreídos
consiaeraciones matenales sobre la economta del remo. Un espmtu o a los conversos forzados que tenían una fe llena de vacilaciones.
de ;ctU?_~tQ~]. ..t:e~ffiP._(¡~~~W.nf~;:~L~eí_!i~!íe" COñVlVencia y la intO- !¿¡._, soc~c;daQ_ continuó tol!!rándolos durante . si,gl9I.~Y.)!i._t~:q~l_i~!. _4-e
leranc_ia rcligiosa.~tgó a triunfar.- gyemarlo_s_ v-ivos que era común en toda Europa no era habitual en
Siempre han existido1:eilsiOñeS entre las comunidades de una S:seaña. · - -- · ·- -.. --------- · ·--- ·
sociedad tan dividida como la de la España medieval. Tanto en lo Ei fenómeno de 13 Inquisición_ requiere una atención especial por-
colectivo como en las relaciones individuales _s1,_1_!gi~r'!E _conllictqs, que tenía muy pocas raíces en la historia española que pudieran
entre g_ueblos cristianos~ p!Jeblos mudéjares, entre -~~-judíos... y sustentarla. Fue una in¡;titudón totalmente _extraña_que.fue ..tras,glan-
cristianos; p~rjl__]a_convivenci,a produjo un exuaordmana.grado de . . t!4.~.a suelo-castellano y que no contab¡~ con antecedentes cona:~
resp~a--inutuo. ~-ª coe_.!~!lsia entre t_plerarróa, __ y__s;9njlicto, entre ~ol c:a..Castilla.. De hecho, su instaur!lción levantó una. s~l@- _d~e oposición
y- so-mbra, fue una de las características m§~_.sgJ~.~~~l}_c;:_flt~s de ht_.sg<;le- UJ:Qtesta. En este contexto no es sorprendente que algunos 4 hayan
d~!:LP-t:Pi~sULli-, "i:llfVeZSO!o 'comparable con la que ~stía ~ ~os tiatado de -probar que sus orígenes no son cristianos sino semíticos.
territorios ~garos del imperio otomano. L--ª-s- C.Q_muq1dades v1v1an Pero tal vez más importante que rastrear sus orígenes sea saber por
unas al lado de la;s_ott»-s, .tc¡:pian _multitud .de elementos cqmunes de qué razón fue aceptada y pudo sobrevivir. El punto culminante de
lengl!aj~, comida e ip.d~me_I}tarij._y tpmaban conscientemente punto,s este proceso fue ~ desmoronamiento_ deJa. cQnyiy~ncia yja..pola¡m-
16 LA lNQUISICIÓN ESPAÑOLA
E
en.iYlio, fueron asesinados
4~. !os j\J~?S-~~QeQ!.~--~ _9;t_rº~ JNÍ$Sl?.i ~- !__??Q..Jnglate_tra _apuL;ó os_;, en Barcclona, eñ·agosto, 4_Q_p Las mayores aljamas de
a 19.~__19,sj_l!QJ,!?.§ y, en 1.}0_~ Fr~!!,~~_gw\LSU _ejemplo.;. pero en fueron arrasadill!_. Desde este m mento la existencia de los
E~pt\fi.~_Jj.._.p,oJítica de mmzivencia legró: s.Q~. Sin embargo, c;:onversos se incrementó grandemente.
ll!;L@§tili~ se siguieron. sm=editndo desde..tres.lte.o.tes dUti.o.tQ.s:
des,l,e,lLno~b citadina que.er>.deudor.ule_loajudlos; desde el
p"qePlq-.f~~~~C?..SYeJlyia..alladc deJas.. j.ud.íos...l!!Lla.ciuda.d:y SJ_ue
' --'· VWe, por ejempo, F. Cantera Burgos, Sinagog.1s españolas, Madrid, 1955.
re~~!Í_!l..,~SJ! separatJ_s~ _y.~ evideote.,éxito. y desde el .centro de;. 6. La lengua escrita de los judíos era el «ladino» (o castellano escrito con catac·
aJgu!lll!!.EQ._llli:!!ilii~- n¡:rlllgs.,,que cansiderabaA a...J.os,~--oomo--sus mea hebreos) '1 su lengua oral era el castellano (o «iudeo-espanyol»).
explazadareLPor supuesto, los judios tenían una cultura diferente, 7. ~uis Slllirez Femández, Documentos 11ecrca de la expulsión de los iudios,
VaJiadolid, 1964, p, 18. El separatismo en los judíos fue forzoso; al mismo tiempo
pero eran españoles también y no una raza separada, 'Y su número dios, como cualquier otrll minorÍ>I. cultural, prefedan también vivir Juntos.
8. Yitthak B=:, _A History o! the Jcws in Christian Spain, 2 vols., Filadelfia, 1966,
U, pp, 9.5-134; Philippe Wolff, «The 1391 pogrom in Spain. Social crisis or not?»,
4. Abraham A. Neurnan, The Jews in Spain. Their social, polítical aná rnlturlll Pct ll1lli Present, 50 (1971), pp. 4-18; Angus Mackay, «Popular movements and
lile during thc Middle Ages, 2 vols., Fill!delfia, 1944, 11, p. 184. l'OirOnls in 15th century Castile,., P<4t ~nd Prcscnt, 55 (1972).
20 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA DIÁSPORA 21
Los términos que designaban a los que se habían convertido del
judaísmo o del islam fueron «converso» o «cristiano nuevo». ____ .&~escándalo y ofensa de la Iglesia».Y Un resultado directo de la
Dada la naturaleza forzada de las conversiones masivas de 1391, era hostilidad contra esta situación puede verse en el grave motín de To-
obvio que muchos conversos no podían ser cristianos genuinos e ine- ledo en 1449, cuando asesinatos y saqueos señalaron el resentimiento
vitablemente se hicieron sospechosos de formar una especie de quinta de la población contra los recaudadores de impuestos conversos em-
columna dentro de la Iglesia. Se les dieron nombres oprobiases como pleados por don Alvaro de Luna, ministro y favorito del rey. Durante
«marranos», sustantivo de origen dudoso 9 que fue pronto el más d siglo xm, bajo el reinado de Jaime I de Aragón, eran de raza judía
común de todos ellos. Aunque su religión ya no era la judía, conti- la mayoría de los alguaciles fiscales de las principales ciudades. En
nuaron sufriendo los rigores del antisemitismo. 1369, un judío, Josef Pichon, fue «tesorero mayor y administrador de
Los judíos siempre habían sido discriminados, aun en la sociedad los ingresos del reino» en el reinado de Enrique IL Un siglo más
pluralista de la España medieval. En los reinos cristianos, su primera tarde, ya con Fernando e Isabel, Abraham Senior fue tesorero de la
gran época fue el siglo xn, cuando con su ciencia e influencia alcan- Santa Hermandad; David Abulafia estaba a cargo del abastecimiento
zaron alturas lo suficientemente elevadas como para justificar las de las tropas de Granada e Isaac Abrabanel administraba los impues-
afirmaciones hechas por Moisés Arragel en la cita que inicia este tOS sobre el ganado «los servidos y montazgo». En este contexto no
capítulo. Los científicos y escritores judíos se distinguieron en la corte es sorprendente que un viajero comentara sobre Isabel: «Sus súbditos
de Alfonso X el Sabio de Castilla. 10 La medicina estaba virtualmente dl Cataluña y Aragón dicen públicamente que la reina protege a
monopolizada por los judíos, y los círculos de la realeza y de la aris- los judíos».
tocracia confiaban especialmente en médicos de esta raza. Y en cuanto En Zaragoza, capital de Aragón, la aljama se había converti-
al reino de Aragón, como observa un historiador, «no había un noble do en el siglo xv virtualmente en un banco, que controlaba la
o un prelado en el país que no tuviera un médico judío»/ 1 y en Cas- mayor parte del capital de la población cristiana. Los municipios
tilla la situación era parecida. Lo malo es que en los períodos críticos ~ ,Aragón tenfan por costumbre recurrir a la aljama en solicitud de
los médicos judíos eran acusados de envenenar a sus pacientes. ~ito y préstamos, y tan grande era la dependencia en que se encon-
~a hostilidad popular hacia los jt:!_dío"~- ~~-.b.ªs_QJund_amentalmente UJ!:ban de ella todas las clases sociales de Zaragoza, que cuando aqué-
et?o sl!s__~~t!~idades financieras. El!__~íllº-~-I_y_~ctuaron como recauda- UJ. se abría para los negocios «allí comparecían ... nobles, caballeros
dor~s -~~ }_~E~_e¿_~Q-~~om~.}~~~io~~~SCO ·g:¡ servicio~~ la -#.ri?os, frailes de todas las órdenes religiosas, representantes d~
corona y de la nobleza. 'Eñrique II comumco a ras COi-tes de Burgos ~Jas, mayordomos de parroquias»·. 14 Tan identificados estaban los
eri"i367"10'Sígiiíente:«verdat es que nos mandamos arrendar la dicha iudíos con la administración fiscal, que a fines del siglo xvrr un escri-
renta a judíos, porque non fallamos otros algunos que la tomassem). 11 tót se quejaba: «Antiguamente todos los que se aplicaban a ser
En 1469, las Cortes de Ocaña se quejaron a Enrique IV de que a~dadores de tributos eran judíos y gente vil; y hoy, que no lo
.L-- «muchos prelados y otros eclesiásticos arremlaban a moros y judíos so_n, la gente los tiene por hebreos aunque sean cristianos viejos y
.~endientes de nobles». 15
las rentas y diezmos que les pertenecían; y éstos entran en las
iglesias para prorratear los diezmos entre los contribuyentes, con ·~: Inevitablemente la imaginación popular exageró el papel de los
-~os. en el mundo de las finanzas. En realidad, la cantidad de judíos
6,nanc1eros y recaudadores era comparativamente pequeña y durante
9. Que algunos creen que es un derivado de una de bs palabras para designar el siglo xv sirvieron en los grados más bajos del sistema' fiscal, más
el cerdo.
10. Amérioo Castro, The Struc/ure, PP-.474-491.
11. Neuman, op. cit., II, P. 217; véase también Castro, op. cit., pp, 4914%, 13. Neuman, op. cit., JI, p, 187.
y Julio Caro Baroja, Los iudios en la E¡;paiia moderna :Y contemporánea, 3 vols., Ma- - 14. Manuel Serrano Y Sanz, Odgenes de (a dominación española en Amirica Nue-
drid, 1%2, Il, pp. 162-190. va Biblioteca ~e Autores Españoles, n.o 25, Madrid, 1918, pp. 46-47. "
12. Castro, op. cit., p. 499. __ .., 15. Antoruo Domínguez Ortiz, LN conversor de origen iudlo después de la
tqu/sión, Madrid, 1957, p. 146.
LA DIÁSPORA 23
22 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
labradores. 23 En Toledo, una considerable proporción de judíos eran ros; no podían llevar armas o emplear cristianos; no podían comer,
campesinos que trabajaban sus propias tierras.2>4 En Buitrago {Gua- beber o hablar con los cristianos y se les prohibía llevar otras ropas
dalajara), los miembros de la próspera comunidad judía (que en 1492 que no fuesen las de tela burda. La legislación no fue siempre respe-
se jactaban de tener seis rabinos y hasta un regidor municipal), tenían tada, y en sesiones posteriores de las cortes de Castilla se continuó
165 linares, 102 prados, 18 huertas, una gran cantidad de pasti- presionando. Entre 1413 y 1414, Vicente Ferrer ayudó a organizar
zales y varios derechos de aguas. 25 En Hita, población de esa mis- un debate entre judíos y cristianos a muy alto nivel; el papa Bene-
ma provincia, tenían dos sinagogas y nueve rabinos. Las inversio- dicto XIII ordenó que se llevara a cabo en presencia suya en la ciu-
nes más importantes las tenían en vino, pues poseían 396 viñas dad de Tortosa. 29 La figura más sobresaliente de esta famosa disputa
que totalizaban no menos de 66.400 cepas.2o1 En Sos, Alto Aragón, tortosina fue la del representante cristiano y médico papal Joshua
cuna del mismísimo Fernando el Católico, los judíos eran «cultivado- Halorqui, recientemente convertido, que había adoptado el nombre
res de viñas y linares y campos de cereales y sus encuentros con cristiano de Jerónimo de Santa Fe. La disputa tuvo como consecuen-
cristianos en sus faenas contribuían a esa fraterna amistad», y sus cia una mayor cantidad de conversiones, incluyendo la de los miem-
principales ocupaciones eran las de campesino o prestamista.27 Así bros de la prominente familia De la Caballería y la de aljamas enteras
pues, había una variedad considerable en la posición social de los del reino de Aragón.
judíos de la península. En muchas zonas, la convivencia siguió su La creciente presión ejercida sobre los judíos surgió en cierta for-
curso a pesar de que se acercaba la tormenta. En Ávila, que perma- ma de la situación de los conversos. Se sabía muy bien que muchos
neció inmune a la furia de 1391, los judíos sobrevivieron en la que de los neófitos eran judaizantes que practicaban su religión secreta-
fue probablemente la aljama más grande de Castilla, con una pobla- mente, mientras que de cara afuera simulaban ser fervientes católicos.
ción que se calcula como la mitad de la población total de Ávila, que La destrucción de las viejas aljamas permitió que en muchos casos
en aquel tiempo era de siete mil personas.'8 no hubiera ya una división física entre las distintas religiones, de
La posición política de la vulnerable judería española empeoró manera que los conversos pudieron vivir muy cerca de las calles
claramente a lo largo de los primeros lustros del siglo xv. La legisla- donde vivían los judíos. Desde 1460, algunos portavoces cristianos
ción-antisemítica de 1412, inspirada parcialmente por el celoso santo --entre ellos el converso y general de la orden jerónima Alonso de
valenciano Vicente Ferrer (que también comparte alguna responsa- Oropesa-, sustentaron que los conversos tendrían menos tentacio-
bilidad en los hechos de 1391), y por el canciller de Castilla, Pablo nes de mantener los vínculos con los judíos si éstos estuvieran elata-
de Santa Marfa, de origen converso, privó a los judíos del dere- mente separados del resto de la población. La hostilidad política v
cho de desempeñar cualquier oficio, poseer títulos nobiliarios y tras- comercia] activa hacia Jos conversos fue de fatales consecuencias para
ladarse a otro domicilio. Se les excluvó también de varios empleos la minoría judía.
en el comercio, como los de tenderos: carpinteros, sastres y a1rnice- I,'ks.de__cl..Qrjncipio__ d_e .sl! __teina4_q _en 147:1_) F.t:;tPJl_o_do ~-J_s¡¡Qd
~lvi.~!on mantener entre judíos y cristianos la misma Qaz que
23. «(\>pía de los sanvenitos que corresponden a la villa de AguiJar de la Fton- qyeríaD__est-ªblec~T-_i!)t;iS--dUdñdes ·y-~entié"Tl-nobleza. LOs ·mg;;~tcas
tera», British Lihrary, Add. ms. 21.447, folios 137-139. -nun¡;_a __ fueron ;t_ntisemitas· en 14.68 Fé"rñ·a-ñdO---;.~a- tenía un médicO
24. Pilar León Tello, Judios de Toledo, 2 vok, Madrid, 1979; véase el mapa frente
judío, David Abenasaya, nacido en Tárrega: y- tanto él como Isa-
a la p. 368 en el vol. I. ,
25. F. Cantera Burgos y C. Carrete Parrondo, «La juderfa de Buitrago,., Se/arad, bel siguieron teniendo como colaboradores muv cercanos a médicos
XXXII (1972), pp. 3·87. y -financieros judíos. Tanto en Arag6n como e¿ Castilla siguieron la
26. De los mismos autores, «La judeda de Hita», Sefarad, XXXII (1972),
pp. 249-305.
'política de sus predecesores, tomando a Jos jndíos bajo su control
7!. J. Cabezudo Astrafn, «La juderfa de Sos del Rey Católico», Se/arad, XXXII directo y personal en análogas condiciones que a otras comunidades
(1972), pp. 89-104.
28. P. León Tello, «La juderfa de Avila durante el reinado de los Reyes Católi-
COS», Srj111ad, XXIII (1963), pp. 36-53. 29. Baer, op. cit., 11, pp. 170-24.3.
26 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA DIÁSPORA 27
cristianas y musulmanas de sus dominios. «Todos los judíos de mis eran los judaizantes: la Inquisición. A pesar de gQe la- Inguiskión
reinos son míos y están bajo mi amparo y protección y a mí pertenece SOlo te'iifii.-=·autoridad sobre Íós criStianos, los judio§mm,QplQ.._gl_!P_l!rf?"
de los defender y amparar y mantener en justicia», decía Isabel en baron Qll.e _e.lJm._13!!!Pién estaban.sn la línea de fuegoJ_sus peot~s
1477 cuando concedió su protección a la comunidad de Trujillo. De ~sgradas wme.o.z.3mn e:o esa fecha. .
la misma manera había concedido protección a la frágil comunidad La Inquisición puso en práctica gradualmente una políttca de
judía de Cáceres en 1479.3° Como los judíos estaban constantemente exr.u}:¡iones patt;Iªks_ jl_jin_ C!~- _sep~~~! -~-!()S. i~'!íQs .QeSuftJíetiñáñOs
a la defensiva contra los poderosos intereses municipales, las inter· Cónvusas. A finales de 1482 fue ordenada en Andalucía una de estas
venciones de la corona en política local nos dan una imagen impre- e;pulsiones.33 En enero de 1483 se ordenó la de los judíos de las
sionante de la protección que la corona prestó a los judíos. En 1475, diócesis de Sevilla, Córdoba y Cádiz, aunque la corona retrasó la
por ejemplo, la ciudad de Bilbao recibió órdenes de revocar las ejecución de la orden y los judíos no salieron de Sevilla sino hast;¡
restricciones comerciales que había establecido contra los judíos en el verano de 1484. Por orden real, los judíos fueron expulsados en 1486
pueblo de Medina del Pomar; en 1480, la villa de Olmedo recibió de las diócesis de Zaragoza, Albarradn y Teruel, en Aragón. Mien-
órdenes de construir un portalón en el muro de la judería que permi- tras tanto, muchas ciudades llevaron a cabo expulsiones no autori-
tiera el acceso cie los jucUos a la plaza del lugar. 31 Los monarcas zadas por propia iniciativa, ignorando las protestas de la corona.34
intervinieron repetidas veces contra los municipios que trataban de A pesar de que Fernando e Isabel intervinieron repetidas veces para
eliminar la actividad comercial de los judíos. proteger a los judíos de Jos excesos de los cristianos (en una fecha
Es indudable, sin embargo, que Iuql!tica _de los r.eyes tuvlt_g_ue tan tardía como 1490 iniciaron una investigación sobre la prohibición
enfrentarse contra un antisemit,g;mo creciente. En 1476, 1~- ~ortes.c!e: de que los judíos pudieran tener tiendas en la plaza mayor de Me-
~adrii@(~_ii_t~~!~~n:-~iilliciat~~ciudaE.~s J !lo.. ~ _Jo~ --~o- dina del Campo), e_Unquisidor G_~eral Torguemada ll~Q-ª-~P.Yel!:.
~~r.~_s, leyes. spntuarias _contrar~_s _a ¡u~s __y__n:u~e¡ar:s, msrstren~o cer ple'lam_~_!1t~_ tos __ !3'y~la_necesidad__d_e__s_epar_ªr__a_ __ill_:¡_jyd_íps
además en que l~~v~ar~~ un -~~bt?!IL<l?-.!...~~---<Jistmgme~a y ~estnn de los conversos. Cuando las expulsiones locales ya habían resultado
gieO:do la" USUrá~ Inevitablemente, el descontento cundió entre los un fracaso par~ "detener las herejías de los conversos, la corona d'>+j_-
j~dfOs: '"éri"AVH3 rehusaron prestar dinero mientras no se clarificaran dió tomar la medida más drástica de todas las adoptadas hasta enton-
las normas sobre la usura. Pero sólo a pattir __de: Ll. ..dlJ.I!l. Jf;gislac;.ió_Q_ ceEJ;;t_ ~ii)_Ulsi9n total d~_IOS il!~Íos.
de las Corte$ d_e .J'..Qk,dQ..de_H.S,Q.;::-qll~"_P._l}J!() ~n funcionamiento.Jllla - Fue una decisión sin precedentes en la historia europea. Los
políti~a-·~stricta de separación y recluyó a los judíos_ en ~~ aljam~, judíos que habían sido expulsados de otros países en época medieval
se cotñe:ñziltOn a' sUttírTOs-lñiSOñiOsñgor'éS:NO cª§e duda de que lQs habían sido minorías muy reducidas; en España, en cambio, habían
~~~:~ªDtis_é_iz}i!_a~ .:4~- !c:~s~)D~illiQStué~on los responsables de sido durante siglos parte integrante, significativa y próspera de la
dichas medidas: en Burgos, en 1484, los ¡ucUos no podían vender sociedad. La práctica de la convivencia se había convertido poco más
comida; en 1485 se les ordenó que cerraran la aljama en los días de que en un recuerdo, como muestra un caso de 1490: los musulmanes
festividades cristianas; en 1486 se estableció un número límite de de Guadalajara fueron acusados de convertir a un niño judío al
jucUos que podfan vivir en cada gueto,3 2 aunque esta ley fue más islam, y aunque ellos respondieron diciendo que «así se había
tarde revocada por los Reyes Católicos. Los_m,Q__~_a!'~~s ~-s!~ban tam- acostumbrado en estos reinos», el Consejo Real decidió que «ningún
bién firmemente convencidos de que la lñ.ejor solución para acaba,! __ judío se torne moro de aquí adelante», ni tampoco los moros podían
conefp;c;ble~~~d; ]o-;-~~y-e~~S -~a--~P!f~-~~c:'s· ~e;Ios judíos,-~-~-
''1480 pusieron en marcha una_ mstttuctón cuya umca preocupaC10ll_
33. Fidel Fita, <:<Nuevos datos pau escribir la historia de los judíos españoles·: la
30. Ejemplos dt&dos por Suárez Fernández, op. cit., p. 16. Inquisición en Jere2 de la Frontera», Bo/etfll de la Real Academia de la Hirtoria, XV
31. Ibid., p. 15. (1889), pp. 313-332.
32. IbiJ., p. 33. 34. Subez Fernández, op. cit., p. 41.
28 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA DIÁSPORA 29
monedas de plata, preguntando al rey a qué precio sería vendido de
convertirse al judafsmo.3:; Desde luego, hacía ya largo tiempo (al
nuevo Jesús a los judíos. En un tercer encuentro entre Fernando y
menos desde 1255) que los cristianos no podían convertirse ni en
Abraham Senior y otros cabecillas judíos, se vio claramente que el
judíos ni en musulmanes; cuando grupos de antiguos cristianos fue-
rey estaba dispuesto a seguir adelante. Desesperados, acudieron a la
ron capturados después de la caída de Málaga, fueron condenados a reina. Isabel explicó que la decisión, que ella suscribía firmemente,
muerte inmediataroente.36 Fernando e Isabel vacilaron durante algún
provenía de Fernando, que «el Señor la ha puesto en el corazón
tiempo antes de decidirse por la expulsión; la corona se resist!a a del rey». 39
perder las rentas que recibía de una comunidad que le pagaba duec- De hecho, parece que la propuesta de la expulsión provino de la
tamente sus impuestos y que además había contribuido a financiar
Inquisición, y que el rey no hizo sino prestar su apoyo al Santo
la guerra de Granada. . ~,.,......- bficio; es posible que la historia de Torquemada y las treinta mo--
En España, mt!fhQS_estaban ÍJ9-J?!!9.~.!~1l...t2.QtJibu~~qu<?.§.JU~Qs,
·nedas refleje una situación más real de lo que podría parecer a simple
t¡¡n_rQ .P9r~. ra~q_n_~--~gl]-_9_mj_c_~---~ºmº _QQ!.. .!~_z_ones sociales: la eli!;e vista. La expulsión general no fue más que la extensión de las expul-
cristiana vieja y muchos mu~c:_i¡~jQ!!_ _v!~E-l.l:_ en _e,l~gs una fu_ente de siones locales que la Inquisición. había llevado a cabo con el apoyo
cOnfl_ktQY riValijaP."Pero l-ª-J!XPL1hión fue <!ecidid_a desde la coron¿!__
de Fernando desde 1481. El mismo rey, en una carta enviada al
al par~ser, únl<:aQI~!!~_,,e_~_-_EatQ_!l_':_§__-!:~!igi_o_s_a_!:. No hay fundamento conde de Aranda el mismo día de la expulsión, explicaba las circuns-
pata-·peiis_a_r-que el gobierno esperaba sacar provecho de ella, Y el
tancias detalladamente:
mismo Fernando admitió que la medida perjudicaba sus finanzas.38
Sin duda el rey y la reina estimularon más esta política después de la • Viendo el sancto officio de la Inquisición la perdición de algu-
caída de Granada en 1492, que ellos recibieron como una señal ?e nos cristianos por la comunicación y la participación de los judíos,
la protección divina. El 31 de marzo, mientras se halla~an en la cm- ha proveydo en todos los reynos y señoríos nuestros, que los judíos
dad, se promulgó el edicto de expulsión que daba a los JUdíos de Ca~ sean dellos expellidos . . . y nos ha persuadido que para ello les
tilla y Aragón un plazo para aceptar el bautismo o abandonar el paJs diessemos nuestro favor y consentimiento que lo mismo por lo que
antes del 31 de julio. La mayor justificación que daba el decreto era al dicho sancto officio devemos y somos obligados, proveyessemos,
«el gran daño que a los cristianos [es decir, los conversos] se ha y como quier que dello se no sigua no pequeño danyo, queriendo
preferir la salut de las animas a la utilitat nuestra y de otros par-
seguido y sigue de la participación, conversación y comunicación que ticulares.40
han tenido v tienen con los judíos, los cuales se prueba que procu-
ran siempre: por cuantos vías y maneras tienen, de subvertir y sus-
Aunque la mayoría de los judíos españoles estaban bajo la juris-
traer de nuestra Santa Fe Catolica a los fieles cristianos)>. Cuando se
dicción real, algunos no lo estaban; en consecuencia, el rey tuvo que
conoció la noticia, una delegación de judíos encabezados por Isaac
explicar al duque de Cardona, del principado de Cataluña --quien
Abrabanel fue a ver al rey. Sus peticiones fueron desoídas, y en un había entendido que sus judíos no quedaban afectados por el decre-
segundo encuentro le ofrecieron al rey una importante suma de dine-
to--, que éste afectaba a todos los judíos de todos los reinos espa-
ro si reconsideraba su decisión. Se cuenta que cuando Torquemada ñoles. A los señores se les prometió, como compensación, que reci-
se enteró de la oferta irrumpió en la cámara real Y arrojó treinta
birían las propiedades de los judíos expulsados de sus señoríos. Es
posible que los monarcas pensaran más en conversiones masivas que
35. IhiJ., p. 2o.
36. W. H. Prescott, History of the Reign o! Ferdinand an
d r ,
sa e a,
u , "'
n es,
en 'la emigración totaL El rabino de Córdoba fue bautizado en mayo
18413, p. 269, n. 1. . · d th y sus padrinos fueron el cardenal Mendoza y el nuncio papal. En
37. Véw;e, pot ejemplo, Stephen Haliczer, «The Castilian urban patrlclate :m e
Jewish ~lsions of 1480-92~, American Historical Review, n.~ 78 (feb:ero d~ 1973}. 39. B. Netanyahu, Don Isaac Abrtn>imel, slafesman and phi/osopher, Filadelfia,
38. Sobre las expulsiones coincido con las ideas expuestas por Maunre ~¡ege_l en 1%8, pp. 54·56.
«la prise d'une dédsion: l'expulsion des juifs d'Espagne en 1492», Revue H1storsque, 40. P. León Tello, Judíos de Toledo, 1, p. 347.
CCLX (1978), pp. 49-90.
30 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA DIÁSPORA 31
junio, el octogenario Abraham Senior, con anterioridad gran rabino y .30.000 de Aragón. 43 A medida que conocemos la escasa densidad
de Castilla y tesorero mayor de la corona, fue bautizado en Guada- _____ .de las comunidades judías parece más verosímil que el verdadero
lupe, siendo sus padrinos el rey y la reina. Él y su familia adoptaro?- t número de expulsados fuese solamente la mitad de lo que se había
el apellido Coronel. Una semana después, Senior fue nombrado regl- venido calculando. De todas formas, no todos los judíos emigraron,
dor de su natal Segovia y miembro del Consejo Real. Su colega Abra- y de los que lo hicieron, muchos regresaron antes de 1499, año en el
banel entró en funciones como rabino y comenzó a negociar los tér- que el retorno quedó prohibido. Aquellos que salieron al extranjero
minos de la emigración. buscaron refugio en la Italia cristiana, en el norte del Africa musul-
La opinión pública estaba bien preparada para el edicto. Las .;nana y en Turquía. Después de 1492 los únicos reinos p_eninsulares
historias de las atrocidades supuestamente cometidas por los judios que toleraban a los judíos eran Portugal y Navarra; por ello, la mayo-
habían estado circulando durante años. Una de ellas describía el ría emigró a Portugal, país en el que no fueron molestados has-
supuesto asesinato ritual de un niño cristiano en Sepúlveda (Sega-. ta 1497, año en el que se les ordenó convertirse al cristianismo como
vía) en 1468. Se dijo que el obispo converso de Segovia, Juan Arias condición previa al matrimonio entre el rey Manoel y la infanta Isabel,
Dávila, había castigado a 16 judíos por el crimen. Pero el caso más hija de los Reyes Católicos. Navarra pidió a los judíos la conversión
famoso es el también hipotético asesinato ritual de un niño cristiano en 1498.
en La Guardia, provincia de Toledo, en 1491. Se dijo que ~eis con- Los sufrimientos de los que fueron forzados a exiliarse en nom-
versos y otros tantos judíos habían estado implicados en el crtmen, en bre de la religión fueron descritos vivamente por el cronista Andrés
el que se había crucificado y extraído el corazón al niño en un intento _.Bernáldez en un cuadro que nos es muy familiar desde el siglo xv.""
por conseguir un filtro mágico que destruyera a los cristianos. Ésta es, Los judíos ricos, dejándose llevar por la caridad, pagaron los gastos
al menos la historia reconstruida a través de las confesiones de los _de los exiliados más pobres, mientras que a los muy pobres no les
acusados hechas bajo tortura. Los culpables fueron ejecutados pública- quedaba otro remedio que aceptar el bautismo. No podían vender
mente en Avila en noviembre de 1491.41 Las historias de este tipo posesiones por oro y plata, porque estaba prohibida la exportación
fueron muy comunes también en el resto de Europa, tanto antes de dichos metales; así que vendieron casas, propiedades y todo lo
como después de aquellas fechas -en Inglaterra se pueden citar los ~·gue tenían por lo que fuera. «Andavan rogando con ellas e no
casos de Guillermo de Norwich en 1144 y Huio de Lincoln en llallavan quien que las comprase; e clavan una casa por un asno, e
1255-, y sirvieron para alentar el antisemitismo más ciego. El cri- úna viña por poco paño o lieno;:o; porque no podían sacar oro ni
men de La Guardia recibió amplia publicidad: poco después de ¡ilata.» Los buques que les esperaban en los puertos estaban atesta-
haberse hecho público ya circulaba en Barcelona una relación escrita 'dos y mal dirigidos. En cuanto se hicieron a la mar, las tormentas
de la historia. La simultaneidad de estos dos hechos era amenazadora les obligaron a regresar, forzando a centenares de ellos a reconci-
y existen pocas dudas de que el crimen contribuyó a que una gran liarse con España y el bautismo. Otros, no más afortunados, alcan-
cantidad de gente aceptara la expulsión de los judíos. z~ron su deseado asilo en el norte de África, sólo para ser víctimas
No existen datos fidedignos sobre la expulsión. Se ha dicho que . .~d,d pillaje y los asesinatos. Centenares regresaron tambaleantes a
cerca de 165.000 judíos salieron de toda España; 42 Baer propuso ~spaña por todos los caminos que pudieron, prefiriendo los sufri-
también unas cantidades muy altas: 150.000 expulsados de Castilla ~entos ya conocidos a aquellos que les esperaban en alta mar y por
las rutas del mundo. Un rabino, cuyo padre fue uno de los desterra-
41. Para estudio complero sobre el caso, véase Fidel Fita, «La verdad sobre el
Ull
martirio del Santo Niño de La Guatd.i.u, Boletfn d~ la Real Academia de la Historia,
qos, escribió:
XI (1887), pp, 7-160; H. Ch. Les, ..El Santo Niño de La Guardin, en Cb11ptm. from
the Religious History of Spain, Filadelfia, 1890, pp, 437468, '1 Baer, A Hutor¡,
JI, pp. 398-423. 43. Baer, op. cit., 11, p. 510.
42. Isidore Loeb, «Le nombre des Juifs de Cauille et d'Espagne», Revue des 44. Bernáldez, op, cit., caps, CX y CXII,
Studes ]uives, XIV (1887).
32 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA DIÁSPORA
Los turcos mataron a algunos para robarles oro que se hablan 33
tragado para ocultarlo de este modo; otros perederon por el ham-
mrnLto 'pon du~idos al redil cristiano. «E aquí paresce -die ¡
bre y las epidemias y hubo quienes fueron abandonados desnudos
por los capitanes en las islas; algunos de ellos fueron vendidos en
de os a acms- q1 li' e e cura
salmo Eripe me qu~e ~~cc-unCp 0 1a profecía que dixo David en el
Génova y sus aldeas como sirvientes y sirvientas y no faltaron los . ' · onvertentur ad vesp'"
patzentur,~t canes· et circuibu t . .
¡
m, e1 amen
que fueron arrojados al mar.45 vertirse han a la t;rde b , n h crvttatem. Que quiere dezir: "Con-
cando la dbdad" A ¡' y a rafn ambre como perros, e andarán cer-
Muchos escritores han pensado que el motivo de la expulsión fu5 . s estos ueron conv t'd
fuer<;a, e por muchas penas, como dicho e:.~> \8os muy tarde e por
la ava§<:!ª_L~CdeSéO:·:q~g~m9Jif:i. los iti.d1a:;... p_~.;IP no hay p~eP_~~
Oelille hª-}'.a..~~~í. La corona no obtuvo ganancias y no tenía
Tntención de obtenerlas. El propio Fernando admitió que perdería
cuantiosas rentas, y las sumas obtenidas por la venta de las propie-
dades judías fueron irrisorias. Muchos individuos y corporaciones que
debían dinero a los judios se beneficiaron claramente, pero ésta fue
la consecuencia accidental de una medida motivada principaltnente
por razones religiosas, Los efectos sobre Espafia fueron probablemen-
te menos importantes de lo que se cree corrientemente. Al sultán
de Turquja Se 1~ -~g!bJU'~ Jllibe.t_ di.chq_~J~.~!l.....Pm;!~rior que -él~-~
maraVillaba··rouchQ. 4~--q-~e .. hubiesen. ~do de E,spañ~__ a los judíosJ
pues era echar ~e -~í ~)~s riq~ezas'I!'.~~_Pero, eñ -¡¡-práctica, a los judí~s
Se les- ·}i¡Wfa"Pé!mltído traspasar sus bienes a los conversos, y los
judíos que volvieron, como Samuel Abulafia de Toledo,46 pudieron
recuperar sus propiedades.
Los conversos estaban protegidos: en 1493 los monarcas prohi-
bieron que los habitantes de las diócesis de Cuenca y Osma los llama-
ran «tomadizos». 47 Los nuevos convertidos y los antiguos conversos
continuaron ejerciendo como comerciantes y dedicándose a las pro-
fesiones en las que se habían distinguido los judíos, y el impacto pura-
mente económico de la expulsión se suavizó con ello. Pero lo que
España perdió realmente no puede ser estimado solamente en térmi-
nos económicos. El est~go_ dio la _espalda a una,-AQci.eda¡;l. plur!!lista
que había florectáOeil-el pasado; arrancó una comunidad entera que
hábii Sido parte integrante de la nación e intensificó el problema
de los conversos sin llegar a resolverlo. Los judíos habían sido final-
45. Citado por Lea, A History o/ the Inquisition o/ Spain, 4 vols., Nueva York,
1906-1908, 1, p. 143. Hay traducción castellana.
46. J, Gómez-Menor Fuentes, «Un judío converso de 1498. Diego Gómez de To-
ledo (Semucl Abulafia) y su proceso inquisitorial•, Se/arad, XXXIII {1973), pp. 45-
110.
47. Suára Fernánde~. op. cit., p. 41.
3, - K.!.W!!il
EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 35
secretarios de Isabel -Fernando Alvarez, Alonso de Avila y Het· rivalidad entre los clanes que caracterizaba la vida política castelhna
nando del Pulgar-, eran cristianos nuevos. 2 Los conversos fundaron nada finales del siglo XV. El historiador converso Diego de Valera
familias poderosas que no sólo contribuyeron al malestar de la noble- inf<;rmaba acerca del concejo de la ciudad de Córdoba:
za, sino ~~e también desalentaron a los judíos. En Aragón, la pode-
rosa fam1l1a De* la Caballería dio a la nación varios importantes Entre ellos avía grandes enemistades e grande envidia, como los
cristianos nuevos de aquella cibdad estoviesen mUy ricos y les viesen
clérigos, un vicecanciller del Consejo de Aragón, un tesorero del reino
de continuo comprar oficios, de los cuales usaban soberbiosamente,
de Navarra, un almirante, un vicerrector de la Universidad de Zara- de tal manera que los cristianos viejos no la podían conportar.
goza y otros personajes más. 3 Don Juan Pacheco, marqués de Villena
Y gran maestre de la orden de Santiago era descendiente por ambos En Segovia, según el cronista Alonso de Palencia, los conversos,
lados del judfo converso Ruy Capan. Su hermano, Pedro Girón, fue ~apoderados descaradamente de todos los cargos públicos y ejercién-
gran maestre de la orden de Calatrava, mientras que un tío suyo era dolos en extremada injuria y oprobio de la nobleza cargada de méri-
arzobispo de Toledo. 4 Entre los conversos castellanos más distingui- tos, y con gran daño de la república», actuaron, dice Palencia,
dos estaban Salomón Halevi, gran rabino de Burgos, quien se con-
virtió junto con sus hermanos en 1390, adoptando el nombre de ... como nación aparte, en ningún territorio aceptaba consorcio con
Pablo de Santa María. Tomó las órdenes sagradas y fue nombrado los cristianos yíejos, antes, cual pueblo de ideas completamente
más tarde, .~ucesivamente, obispo de Cartagena, obispo de Burgos, opuestas, favoreda a las claras y con la mayor osadfa cuanto les
tutor del hi¡o de Enrique III y legado papal. Su primogénito Gon- era contrario, como demostraban las semillas de amarguísimos frutos
zalo, se convirtió en delegado español al concilio de Constanz; y fue extendidos por tantas ciudades del reino.6
sucesivamente obispo de Astorga, Plasencia y Sigüenza, además de
asistente al concilio de Basilea. Su segundo hijo, Alonso de Carta- Es muy posible que la participación de los conversos en la vida
gena, fue su sucesor en la sede de Burgos.5 pública no llegara a ser tan dominante como sugieren algunos autores
~itar nombres aislados puede exagerar y distorsionar la impor- modernos, pero no se equivocan al señalar la intensidad de las luchas
tanoa de los conversos en la vida pública, pero no hay duda de que entre las distintas facciones en las ciudades que contaban con una
su presencia en ciertos momentos y lugares fue decisiva. A finales del clase conversa importante.
siglo XV, los principales administradores de Aragón eran conversos; No debe sorprender que las familias conversas fueran tan capaces
en el momento en que la Inquisición comenzó a funcionar cinco de contribuir a la vida cultural y social española como las familias
. ' cristiano viejas. Algunos nombres de personajes del siglo XVI -Juan
con.vcrsos.-Lms de Santángel, Gabriel Sánchez, Sancho de Paternoy,
Fehpe Clunent y Alfonso de la Caballería- ostentaban los cinco Luis Vives, Juan de Avila, Luis de León, Teresa de Avila, Diego
puestos principales del reino. En muchas ciudades castellanas como Laínez~ fueron de conocido origen converso. Hasta hace poco tiem-
Burgo~ (donde dcs:acaban los Cartagena y los Maluenda) y Toledo, po era una moda entre los eruditos identificar todo genio crea-
los conversos eran mfluyentes en el consejo municipal. En otras, uti- tivo español casi exclusivamente con la sangre conversa,7 peto los
lizaban la posesión de los cargos públicos para fortalecerse entre sí frágiles argumentos de esta perspectiva se han desmoronado a medida
contribuyendo con ello a agudizar la profunda y a menudo sangrient; que la evidencia histórica no se ha materializado, como ocurrió en
2, José Amador de los Ríos. Historia soáal, po/itica y religiosa de los judlos e11 6. Francisco Márquez Villanueva, «Conversos y cargos concejiles en el siglo xv»,
España y Portugal, 3 vols., Madrid, 1875-1876, III, p. 242. Revista de Archivos, Bibliotecas y Muuos, 6}, JI (1957), pp. 504-540.
3. Incluyendo a Pedro de la Caballeria, autor del tratado antisemita Zelus Cbrisli 7. En varías obras influyentes, Américo Castro ha hecho hincnpié en la presencia
contra Judaeos, S!IYrau~Jos et infidelcs.
4. Cecíl Roth, The Spanish lnquúi#on, Londres, 1937. p, 30.
• de la ética ~nversa en la literatura hispánica, pero su interpretación tendía a exagerar
el papel relativo de los conversos. Para una crítica entretenida, véase Eugenio Asensio,
5. Lucinno Ser':lno, O. S. B., Los converioi D. Pablo de Santa María y D. Alfomo «Notas sobre la historiografía de Amériro Castro», Allulli'ÍO de !Istudios Medievalei, 8
de Cartagena, Madnd, 1942, pp. 23-24. (1972-1973), pp. 349-392.
38 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 39
los casos de Fernando de Rojas, Hernando de Talavcra Bartolomé Otra ocupación principal de los conversos fue la medicina.U Igual
?e las Casas y otros muchos. Como todas las minorías er: desventaja, que en el caso de las finanzas, no debe exagerarse el número de médi-
Judíos y conversos hicieron sentir su presencia en las áreas en las que cos y la importancia de la aportación conversa. Algunos ejemplos
podían tener cierta libertad de movimientos. Las profesiones libe- atípicos pueden abultar los datos. La Inquisición en Logroño (Na-
rales los atraían. De los 1.641 conversos que tuvieron algo que ver varra), a finales del siglo xvr, se vio en la necesidad de buscar un
con la Inquisición en 1495, observamos que la mayoría se ocupaba médico, pero no pudo encontrar ninguno que al mismo tiempo fuese
de oficios modestos, aunque también había joyeros y plateros (59), cristiano viejo y estuviese calificado para el puesto; finalmente, tuvo
mercaderes (38), recaudadores de impuestos (15) y cambistas (12). 8 que recurrir a un médico converso. La Inquisición de Madrid fue
En el campo de las finanzas sobresalieron tanto los judíos como los consultada y decretó que se le conservara en el puesto, pero que no
conversos. Ya es cosa memorable el que de; no haber sido por las se le diera el título oficial, con la esperanza de encontrar algún día
finanzas conve;rsas, ~!_primer viaje de Co16n en 1492 no pudo haberse un médico cristiano viejo. Una situación igualmente embarazosa ocu-
ll~~ado a cabo: fueronlOS' cóii.versos -ariiOD:eSes LUis de. Santángel rrió en Llerena en 1579, donde la Inquisición informó que por falta
Y Gabriel Sánchez los que protegieron y financiaron la expedición; de médicos cristianos viejos las autoridades de la ciudad habían nom-
judíos y conversos, incluyendo un intérprete judío, formaron parte brado como médico oficial a un «médico que a estado preso en esta
de la tripulación; e incluso se ha dicho que el propio Colón descen- Inquisición por judayzante tres años y medio».U Incluso la corona
día de una familia de conversos catalanes.9 Una gran proporción de estaba asistida por conversos: el doctor Francisco Villalobos fue mé-
los gr_andes financieros del siglo XVII eran conversos, muchos de ellos dico de corte de Fernando el Católico y Carlos V. Entre otros famosos
de ongen portugués, debido a la huida de conversos por la persecu- conversos deben ser mencionados el doctor Andrés Laguna ( 1499-
ción desatada contra ellos en Portugal; ya hablaremos más adelante 1560), naturalista, botánico y médico, nacido en Segovia, y una de
de los más distinguidos de ellos. Hubo algunos españoles que más las grandes luminarias de la ciencia española. Los destacados servi-
tarde habrían de lamentar la expulsión de los financieros judíos en cios de los conversos a la medicina quedan ampliamente ilustrados
1492, y en el siglo xvn es cuando por primera vez encontramos en • por el número de médicos que aparecen en los expedientes de la
los escritores nacionales insinuaciones de que la creciente riqueza Inquisición durante los siglos XVI y xvn. Es difícil decir por qué
de naciones como Holanda, era debida en gran parte a la afluencia del desempeñaron un papel tan importante en las profesiones liberales;
capital judío hacia Amsterdam. En fecha posterior se atribuvó la pero pronto se extendió el rumor de que los judíos se hacían médicos
?ecad:ncia de .EslJaña y el triunfo de sus enemigos a una conspi;ación para tener mayores oportunidades de realizar sus hechos nefandos.
judía Jnternactonal. Entre los primeros escritores que fueron de este Siguiendo una larga tradición, las familias de los conversos dieron
parecer figura el por otra parte distinguido poeta Francisco de Que- muchos hijos e hijas a la iglesia, para que fueran educados por las
vedo, quien sostenía que ancianos judíos procedentes de toda Euro- órdenes religiosas. Si bien esta política fue seguida tan sólo por los
pa habían mantenido una reunión secreta en Salónica, donde trama- conversos sinceros, no hay duda de que muchos jóvenes conversos
ron plane~ contra la cristíandad. 10 El conde-duque de Olivares estaba escogieron la vida clerical porque les daba más oportunidades para
igu~lmente obsesionado con el poder de las finanzas judías, e hizo prosperar. En consecuencia, comenzaron a verse estudiantes conver-
senamente planes para invitar a los judíos a que regresaran a España, sos en número creciente en las universidades de España, y los mejo-
reparando así el daño que se les hizo en 1492. res beneficios e incluso las sedes episcopales iban a eiios con prefe-
rencia a los cristianos viejos .
Se sabe que a mediados del siglo XVI la mayoría del clero español acercaba el punto peligroso en que el mero hecho de pertenecer a la
que residía en Roma en busca de prebendas era de origen judío. _. nobleza acarrearía la sospecha de poseer sangre envilecida, y sólo
Algunos enemigos de los conversos sugirieron ya a mediados del la pertenencia a las clases plebeyas proporcionaría una garantía contra
siglo xv que los cristianos nuevos se estaban infiltrando en la Iglesia la ascendencia judía. En un importante memorial sobre el consejo
y amenazaban con tomarla. Los conversos, según se deda, se _h?bían real presentado por el historiador Lorenzo Galíndez de Carvajal al
introducido en el corazón de la sociedad cristiana, en la nobleza y emperador Carlos V, se informaba, cosa muy significativa, que varios
en· I~JglcSTa: y~~§[t!b?,"P-P1a!i_ej\ri_d9.~4el!t~~ft1~ ,desde den!to. ---- de los miembros más importantes eran de origen converso; entre las
Esta infiltración en la nobleza fue probada por dos publicaciones excepciones, sin embargo, figuraba el doctor Palacios Rubios, «hom-
del siglo xvr. Un asesor de la Inquisición de Zaragoza escribió el bre limpio, porque es de linaje de labradores». 15 Ese «porque» repre-
que habfa de llegar a ser conocido como el Libro Verde de AragónP sentaba una amenaza para la nobleza cristiano vieja que deseaba
tabla_ gen_~!lló~_i::.'!.. 9!1.e .~ra~al?a_Jgs w.ígen_~~ d~ 1~-;_pblez-;·,-p~r·~l ·~al verse libre de la contaminación judía e intensificaba la lucha para
quedó en dato que la mayoría de familias importantes del reino no purificar la sociedad cristiana.
había logrado escapar a la infiltración de los conversos. Este docu- Los escritores se unieron a la controversia. 16 Muchos cristianos
mento. tna~u~~.r.!.Eo de la primera década del siglo XVI, se con~írti6 sinceros de origen converso sentían hostilidad contra los judaizantes
pronto en un piedia de-gt-añdes e"Sdndalos, porque las copias pasaban y temfan verse confundidos con ellos, además de indignarse ante lo
de mano en mano, con añadidos y retoques, hasta que el gobierno no que eran aparentemente las actividades subversivas de los judíos. Sus
pudo tolerar un libelo tan vil contra los principales nobles del reino. obras se encaminaron principalmente a demostrar la falsedad del
En 1623 no hubo más remedio que ordenar la quema de todos los judaísmo. Entre esos escritores estaba el obispo de Burgos, Pablo
ejemplares existentes del libro verde. Pero ya circulaba en secreto de Santa María, con su Scrutíníum scripturarum, sive dialogus Sauli
un libelo mucho más poderoso. En 1560, el cardenal Francisco Men- et Pauli contra Judaeos, escrito en 1432, pero publicado póstuma-
doza y Bobadilla, enfurecido por la negativa a admitir a dos miem- mente en 1591 en Burgos. Otro autor distinguido fue el ex rabino
bros de su familia en una orden militar, presentó a Felioe II un Joshua Halorqui, que adoptó el nombre de Jerónimo de Santa
memorándum, que luego fue conocido como Tiz6n de la Nobleza de Fe, quien fundó una poderosa familia de conversos, y dio a la luz
España, con el cual pretendía demostrar que toda la nobleza era sus polémicas antijudías en la forma de una obra llamada Hebraeo-
de orige;n iudío. 14 Las pruebas que ofreda eran tan incontrovettibles, " mastix. Pedro de la Caballería. miembro de una tercera gran familia
que el Tizr5n fue reimpreso muchas veces hasta el siglo XIX, casi siem- de conversos, escribió en 1450 un tratado conocido en latín como
pre como un opúsculo contra el poder y la influencia de la nobleza. Zelus Christi contra Judaeos. Estas tres producciones conversas se
Nunca hubo la menor tentativa de replicar a ambas publicaciones. distinguieron por sus eruditos argumentos teológicos y por su pro·
Sus implicaciones, para una clase social que afectaba despreciar fundo conocimiento del ritual judío, así que aunque estaban llenos
a los judíos y a Jos conversos, no podían dejar de ser graves. Por de hostilidad no contenían falsedades ni calumnias. No puede decirse
una parte, la nobleza reclamaba para sí una posición privilegiada, lo mismo de la obra de un fraile llamado Alonso de Espina, cuya
en pago a sus largos servidos a la corona, y por la otra se veía Fortalitium fidci contra Judeas fue escrita en 1458 y publicada
moralmente minada por un desleimiento racial que tendía a expo- en 1460.
nerla al desprecio. Si los nobles habían dejado de ser cristianos Espina, franciscano muy conocido y confesor de Enrique IV de
viejos, no tenían derecho a la verdadera nobleza. Obviamente, se Castilla, utilizó su posición para encender aún más el odio contra
cristianos nuevos y judíos. A pcsllr de qne la mayorfa de los histo·
13 Publicado por Rodrigo Amador de los Ríos en Revista de España, CV-CVI
(1885).
15. IhiL 11. p, 264.
14. Publicado en Cato Baroja, op. cit., III, pp. 287-299. 16. Para la discu>ión sobre la controv~tsia, \'~ase abajo, cap. VII.
42 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 43
17
dadores lo consideran converso, es casi seguro que no lo fuera ya Toledo, ni en su tierra, término y jurisdicción» y que en los tribu-
que las tergiversaciones y las falacias de su obra demuestran una nales no fuera aceptado el testimonio de los conversos contra los
absoluta ignorancia de la sociedad judía. En la década de 1450 est~~o cristianos viejos. 19 El resultado inmediato de esto fue una bula expe-
excepcionalmente ocupado en una campaña para lograr la convers1?n dida. por el papa Nicolás V el 24 de septiembre de 1449, con el
forzosa de los judíos, y con su opúsculo, por sus temas y lengu~Je, sigmficativo título de Humanís generis inimicus, en la que denunciaba
contribuyó a que la raza fuera generalmente detestada: Para Es?tna, a la idea de excluir a los cristianos de los cargos simplemente porque
los crímenes de los judíos contra los cristianos eran bten conoc1do_s: procedieran de una raza determinada. «Decretamos y declaramos
eran traidores, homosexuales, blasfemos, infanticidas, ases~nos (dis- -proseguía el papa- que todos los católicos forman un cuerpo
frazados de médicos), envenenadores, usureros y así sucesiVa:nente. con Cristo, de acuerdo con las enseñanzas de nuestra fe.» Otra bula
Tales acusaciones brotaban más del fanatismo que de la reahdad Y de la misma ~echa excomulgaba a Sarmiento y a sus colegas por
no es de maravillar que provocaran un fanatismo similar entre las supuesta rebelión contra la corona española. Otras autoridades ecle-
masas de oyentes españoles. Lo que diferencia a Espina de l.os siásticas españolas se unieron al papa declarando que los conversos
apologistas conversos, sin embargo, es el hecho d; .que s~s acusac1o· bautizados tenían derecho a todos los privilegios del pueblo cristiano.
nes eran claramente racistas en carácter y propostto, mtentras que Pero la Sentencia-Estatuto representaba a fuerzas muy poderosas que
la rabia de Santa María y de los otros estaba más explícitamente no podían ser suprimidas fácilmente. Como entonces Castilla se halla-
dirigida contra la obstinada incredulidad de sus hermano~ aún no ba e~ guerra civil, la corona estaba deseosa de ganarse amigos por
convertidos. El opúsculo de Espina era poco más que ~n hbelo azu- medto de la conciliación, y en 1450 el rey Juan II pidió al papa que
zando contra los judíos, mientras que los otros estuv~eron preocu- suspendiera la excomunión de aquellos que practicaran el racismo.
pados por la causa de la religión. Su libro :stuvo constderado. ;amo Un año después, el 13 de agosto de 1451, el rey dio su aprobación
un borrador lleno de propuestas que influyo en la estructuracmn de formal a la Sentencia-Estatuto, lo cual significaba una victoria para
la Inquisición española,18 pero en realidad no había ningun~ diferen- el partido de los cristianos viejos, victoria repetida una vez más
cia esencial entre sus ideas y la Inquisición fr::tnc~~a- medt.~vat que_ cuando el16 de junio ,de 1468, o sea, un año después de Jos motines
fm;_cl.. modelo en el que se basó más tet<dtt el Santo 06cio es~ñ~L de Toledo de !j-67, el__1ey_ Enrique IV confirmaba a todos los que
La primera medida defensiva importante tomada por los cnstJ~-..., # -ocupaban cargos, en la ciudad, anteriormente ocupados por conver-
nos viejos contra los conversos fue excluirlos total.mente de la admi- sos. ~1_14 _de julio de~ mismo año, dicho rey concedió a Ciuda_d..fu.ªl
e!_ pn~egJ.o de exclwr...ti9L~l!YE.i?..O_s_d~ to~<?-~...S.mKoLD'l\!!1!9-
nistración ·pública. Esto ocurrió como consecuencia de los memora-
bles disturbios de Toledo en 1449. Como consecuencia de los moti- 1
pa es. .
nes de aquel año, los cristianos viejos reunieron un tribunal para El hecho de que dos de las principales ciudades de Castilla
determinar si se debía permitir que los _rpnversos ocuparan cargos hubieran logrado excluir a los conversos de los cargos públicos, si&ni-
públicos. Pedro Sarmiento, uno de los dirigentes de los erist~anos fis:::t:I:..ª-__qt_¡e__ ~J]. !a pugna en.!~~--~!i_~!i_a_?_?S" _nuevos y viejos se había
viejos, propuso un estatuto especial (conocido como la Sentencta-Es- a~~:a~o~_u_l2_ .12~~ to pcligtoso, 9!1~s cons.~Weñ~TiiS:P<latiii:Ser..l':líi'Staü;
tatuto), el cual, a pesar de la oposición del obi~p~ de Cuenca, fue ts;~ ~r~w_s,p_ar~_Ji:-e.stflillUQ.á!:L.Q9JJ!ic~ _qc:;L~~o; aunque muy pocos
aprobado por el consejo de la ciudad el .5 ~e ¡unto ~e 1449. Por clengos conscientes se preocuparon por las consecuencias que ello
·él se resolvía «que ningún confesso del lmaJe de los ¡udíos no pu- podría ~ener para la unidad de los cristianos. Por lo tanto, tras algu-
diese haber ni t~ner ningún oficio ni beneficio en la dicha cibdad de nas deltberacmnes, en 1468 el arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo,
11. Benzion Nctonyahu, «Fray Alonso de Espina: wns he a Ncw Christian?», 19 Eloy Beni!o Ruano, Toledo en el siglo XV, M~drid 1961 apéndices 16 18
Procudings of tbe American Acadcmy for Jewish Res~m:c.b, ~LIII (1976), pp. 107·1~5. ~-« > > > >
18. Haim Beinart, Conversos on Tria/. Tbe lnqumtton m Crudad Real, Jernsalen, 20. Luis Delgado Merchán, Hütoria documentada de Ciudad Real Ciudad Real
1907, p. 419. ' '
1981, p. 20.
44 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 45
condenó los gremios de Toledo que se habían organizado según líneas
raciales, ya que algunos excluían a los conversos y otros a los cristia- wio real y prominente converso, atestiguó la existencia de judaizan-
nos viejos. El arzobispo declaró que las divisiones: tes en la comunidad conversa de Toledo. Es comprensible que las
autoridades eclesiásticas se alarmaran ante el gran número de cristia-
Inducen grand escandalo é cisma e diuiden la tunica inconsubtile nos falsos que se burlaban de Dios y de la verdadera religión. __Parece
de Christo el qual como buen Pastor nos dió mandamiento que unos que n~~~-_se in~entó resolver el problema por medio de la Predica-
a otros nos amasemos é estando en unidad é obediencia de la Santa - ci_Q_.t_L.tnisionera,_.siD.o por· mediO de la persecución.
Madre Iglesia só un Pontífice, é vicario inmediato de Christo, só un Dentro del catolicismo español existía pues un núcleo que nunca
bautismo, só una ley fasíendonos un cuerpo, agora oviese seydo aceptó la validez del bautismo. Despreciados por los cristianos viejos
Judío Griego é Gentil é por el bautismo regenerados somos fechas a causa de su raza, vilipendiados por los judíos por su apostasía, los
nuevos homes de que se sigue, quanto son culpables los que olvi-
conversos vivieron en una atmósfera social que nunca habrían elegido
dada la limpieza de la ley evangelica asen diversos linages de gentes
unos llamandose Christianos viejos é otros llamandose Christianos libremente. Muchos de ellos vivían cerca del barrio judío al que aún
nevas, 6 conversos ... E Jo que peor es que así en la Cibdad de se sentían vinculados culturalmente; conservaban características tra-
Toledo, como en las otras Cibdades, Villas é lugares de nuestro dicionales difíciles de extirpar en la indumentaria y en la comida;
Arr;obispado ay munchas cofradías é Cabildos é Hermandades, é so algunos volvían a la práctica activa del judaísmo. Pulgar denuncia
color de piedad algunas de las quales non reciben conversos, en que en una misma familia conversa podía haber miembros que fuesen
otras non resciben Christianos viejos ... 21 cristianos sinceros, mientras que otros serían judíos practicantes.
Sabía que muchos «en la una y la otra ley prevaricaban», conservan-
Por lo tanto, el arwbtspo usó su autoridad para disolver dichos do importantes costumbres judías a la vez que practicaban un cris-
gremios y prohibió todas las asociaciones raciales de e~e tipo bajo tianismo forr¡.al. Como veremos más adelante, la Inquisición identi-
pena de excomunión. Desgraciadamente, sus buenas intenciones no ficó con rapidez y eficiencia las varias formas de judaísmo y las cas-
tuvieron fruto. La división racial entre conversos y cristianos viejos tigó severamente; pronto se acumularon pruebas sobre una gran
era demasiado profunda para que un solo prelado pudiera borrarla. variedad de prácticas judías que perpetuaban los conversos y que
La propaganda constante y las persecuciones menores habían logrado las autoridades consideraban como heréticas. La sospecha cayó sobre
que el populacho abrigara una intensa animadversión contra los con- ellos Y los inquisidores comenzaron a tratar n todos los conversos
versos. como judaizantes.
De los miles de judíos que en el curso del siglo anterior habían Pero ¿los conversos eran judíos? Los escritores antisemitas de
sido furzados. a recibir el~- por medio.. de. persecuciones y la época inquisitorial opinaban unánimemente que sí lo eran en
~~ m_ey_po<;Q.Lmtl.9~JQ!i~?_s__ s_~n~!_EOS. M'Hr;hp__;;, si no la ~a-yo secreto y que debían ser purificados sin contemplaciones. Muchos
ría, coptinuahan...pudlcaruio -los· riro&..jlJ.daicos. en secreto o pubhca- estudiosos modernos, algunos de ellos no precisamente antisemitas,
.meate,. de llla.\lm que las Jl!Jtotidades se.~coutraron con una amplia han identificad,o con persistencia a los conversos con los judíos. La
minoria..de falsas..ctistianos qne.no.sentfao.J:espeto ni amor por su escuela dominante en la moderna historiografía judfa ha insistido
nueva- -fe. Según una polémica escrita en 1488, en las provincias de -irónicamente----- en que la Inquisición tenia razón y todos los con-
Toledo, Extremadura, Andalucía y Murcia, de todos los conversos versos eran aspirantes a judíos. Yitzhak Baer dice que «los conversos
«apenas si había algunos que fueran verdaderos cristianos como es (en hebreo, anusim) y los judíos eran un solo pueblo unido por un
bien sabido en toda España».22 Hernando del Pulgar, cronista, secre- solo destino». 23 «Cada converso --escribe otro historiador israelí-
hizo lo que pudo por cumplir los preceptos mosaicos, y no se puede
21. Caro Batoja, op_ cit., III, pp. 279-281. considerar más que como sincero el ideal que todos ellos se propu-
22. Nicolás López Martfnez, Lor iudai%1mles casteflanos y la inquisición en tiem-
po de Isabel la Católica, Burgos, 1954, apéndice IV, pp. 39H04.
23. Baer, op. cit., 11, pp. 42442J.
46 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 47
sieron: vivir como judíos.» 24 Si esta perspectiva fuera correcta, no tChos en la época: que unos eran cristianos practicantes y otros judíos
sólo justificaría aparentemente la instauración inquisitorial, sino que ,'practicantes. Ser de origen judío no significaba que uno se sintiera
contradiría el testimonio de muchos conversos de finales del siglo xv. ! judío. Los conselters de Barcelona expresan con firmeza su opinión
La prueba más importante utilizada por los historiadores para po- al nuevo inquisidor en 1486: «Los dits consellers no crehen que tots
ner en duda el cristianismo de los conversos es la documentación del
Santo Oficio, una masa descomunal de testimonios a menudo no soli-
citados en los que se condenaban los «errores» de miles de conversos.
l los convessos sien heretges, ni que per esser convessos hagen esser
heretges». 27 Hernando del Pulgar, en una controversia que sostuvo
sobre los métodos usados por la Inquisición, 26 habló en nombre de
Algunos modernos historiadores judíos rechazan esta fuente como generaciones ~e- conversos cuando admitió que 1~ p~áctica religiosa
corrupta y han buscado sus pruebas en otros lugares.25 Netanyahu en ~_m_u~hos cr1sttanos l!:uevos era confusa y estOTo atribuía solamente
particular ha confiado_ ~n _las opiniones judías del siglo xV" ta! como \ a 1~ falta de rrediC.i.cióa. Pero, del mismo modo, no se puede negar
·aparecen_~ las .responsa (o interpretaciones dogmáticas) de lOs rabi~ 'Valtf~ a las pruebas de la extendida judaización, que no fue ningún
·noS, ·quienes sostenían gue lOs Conversos no eran judíos ni en la jiuto tu tampoco .solame.o.J:e.;una respuesta .aJa instauración del Santo
práctica ni en las creencias.26 Desde su punto de vista, el «Peligro Oficio. Casi veinte años antes de la llegada de la Inquisición la exten-
converso» fúe uña invención de la iglesia y el estado que se sirvieron ;¡oii 'del P.!9R.lf!~a- <;:_anverso hizo que pr()liferaran las peticiones para
de él como excusa para justificar la expoliación de los bienes conver- la fl:!:ndación de una Inquisición. En todos los niveles, los enemigos
sos y judíos. La cosecha de herejías recogida por la primera Inquisi- de los conversos los acusaron de falsa religiosidad. Durante los dis-
- cíón debió su éxito a la falsificación deliberad~ o a la forma comple- turbios de 1449 en Toledo, se encontraron libros hebreos en la
tamente indiscriminada en la que los vestigios de costumbres judías biblioteca de uno de los regidores conversos y se le acusó de herejía.
se interpretaron como herejías. El judaísmo activo de algunos con- Las acusaciones, fueran falsas o verdaderas, ahondaron las luchas
versos fue causado, principalmente, por el despertar de su conciencia políticas de las facciones rivales. En 1470 hubo motines en Valladolid
después de haber sufrido persecuciones que los hicieron retornar a la Yen 1473 algunos grupos de conversos fueron expulsados de Córdoba
fe de sus ancestros. después de un sangriento motín que preparó el camino a los nuevos
Desde luego, la controversia sobre el judaísmo de los anusim es asesinatos de Jaén. Aunque el populacho fue en todos estos casos el
una disputa interna, que atañe a los historiadores judíos, aunque instrumento directo de la violencia, debemos ir más allá de él para
sirve también para plantear preguntas más amplias y fundamentales ~conocer a ~os verdaderos culpables: los cri~~~l'!.O! ..Yleifl?.z...q_u$:_f9!:
acerca de la credibilidad de los testimonios contemporáneos. Cierta- unpor!_~t~_IQ.terel'.~Lt.llJ.ltQ.S:~Q. _m_ ~.d.ro5n.is tt~~ló~ -~tmiciJ2.aL ~_9mo en
mente, la conclusión más plausible es la misma que sostenían mu- la iglesia _s~- rese.~d~~..QQ! _¡;_om_tl!ltti_!. ~ _p9d~r con hombre.$. de ~áliit:C.
mezclada Y, de" dudosa. <.?!Jo_qg~.tcli&ioaa,"Ellos fueron los que hicie-
ron que prevaleciese el antisemitismo.
24. Beinart, op. cit., p. 242. El subrayado es núo. Esta aseveración se contradice
con todos los hechos que conocemos. Entre otros comentarios sobre la relación entre Los que estaban contra los conversos aprovecharon los casos
judíos y conversos véase J. S. Révah, «Les Mattanes», Rente des Étuder ]uives (19:59- que mejor podían servir a su propósito. Hechos como el descubri-
1%0), y G. Nahon, «Les marranes espagnoles et ponugais et les communaut~s juives miento y la inmediata quema en Llerena {Extremadura), en septiem-
issues du marranisme dans l'historiographie r&:ente (1960-1975)», ibid., 136 (1977).
25. l. S. Révah fue el principal promotor de la hipótesis basada en documentación bre de 1467, de dos conversos por practicar el judaísmo, eran prue-
inquisitorial que sostiene que la mayoria de los DllliTllllOS eran judfos: véase G. Nahon, bas visibles de la insinceridad religiosa de muchos nuevos cristianos.
«Les sephardím, les marranes, les lnquisitions peninsulaires et leurs archives dans les En el reinado de Fernando e Isabel los predicadores sacaron el mejor
travaux rérents de l. S. Révah», Revue des Studer Juives, 132 (1973). La idea de que
los documentos de la Inquisición no son del todo fiables es presentada rotundamente partido a casos como éste. Entre ellos figuraba Alonso de Hojeda, un
por E. Rivkin, .:How Jewish were the New Christians?•, en Hispania Judaica, Bar-
celona, 1980. 27. Francesc Carreras i Candi, ..-L'Jnquisició barcelonina snbstituida per l'lnqui-
26. Benzion Netanyahu, The Marranos of Spain /rom the late XfVth to the sidó castellana (1446-1487)», Instilut d'Estudis Catalans, ~uari 1909-1910, p. 163.
e<IJ'ly XVIth century, accordwg to contemporary Hebrew rources, Nueva York, 1973s, 28. Francisco Cantera, .:Fernando de Pulgar Y, los conversos», Srlarad, IV (1944).
EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 49
48 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
general de la orden jerónima, que era converso, para que «sobre los
prior dominico de Sevilla, que dedicó todas sus energías a advertir a ____ h:J;ejes se haga inquisición en este reyno según como se haze en
la corona del peligro de los judíos y los falsos conversos. La oportuni-
j Francia».J(I El general, Alonso de Oropesa, apoyó con entusiasmo esta
dad le llegó cuando la reina Isabel se trasladó a Sevilla en julio petición y Enrique IV pidió una Inquisición a Rorna. 31 Nada más
de 1477, permaneciendo en la dudad hasta octubre de 1478. Los his- sabemos de esta propuesta.
toriadores se han mostrado unánimes al citar las predicaciones de Casi veinte años después, el argumento que utilizaron Hojeda y
Hojeda como una de las influencias inmediatas que recibió la reina otros fue que el problema converso era de tan grandes y tan graves
y que la llevaron a su decisión final sobre los conversos. Poco des- dimensiones que sólo la introducción de una Inquisición plenamente
pués de que Isabel partiera de Sevilla, Hojeda halló }'}JJ.ebas de que operante podría enfrentarse adecuadamente a esta amenaza.
se había celebrado una reunión secreta a:e coñVefSOS judaizantes en En consecuencia, la bula promulgada finalmente por el _p__a_Q_a Six-
la dudad, y Con~ ellas en la mano fue i"Peilir- cl es_tablec:ffn1eríi:o to IV el 1 de noviembre de 1478 ordenaba el nombramienÚ)-de
de medidas contra los heréticos. Parece qu~. ~l_gob~erno quedg iriipi:e- dos o tres sacerdotes mayores de 40 años cgmg inquisidores, mieiltta's
sionado por aquellas pruebas, y pidió. un jpforme sobre la situa- se concedian a la corona española plenos derechos para su nombra-
ción en Sevilla. El informe, apoyado por la autoridad de Pedto Gbh· miento y destitución. 32 No se dieron más pasos en los siguientes dos
zález de Meñdoza, arzobispo de Sevilla, y de Tomás de Torquemada, años. Este largo interludio pareció contradecir la urgente necesidad
prior de un convento de dominicos de Segovia, reveló que no sólo de enfrentar el peligro converso de la que hablaba Hojeda. Una posi-
en Sevilla, sino en toda Andalucía y Castilla, los conversos practi- ble explicación puede ser que Fernando e Isabel estuvieran en favor
caban los ritos judíos en secreto. Enftentados con esta situación, de un período de indulgente tolerancia antes de entrar en la aplicación
Fernando e Isabel dieron su conse:O:timiento para que~ fuera il;ttrodu- de medidas más severas, y es posible también que esta política estu-
¿id3. en CastilJ!!. J.~. m.~CJ.!-!ih~~r}~ íf!9.l!L&í:tO.ti.al_. j_ envi_aron instruc~iones viera influida por el gran número de conversos que detentaban pues-
a Roma para la obtención de l!l .bula .de__ institución. tos importantes en la corte. Finalmente, Fernando se convenció de la
La Inquísid6fl- como tal no era desconocida en España. Desde necesidad de una Inquisición. Tal corno explicó varios años después:
1232 se habían ubicado en la corona de Aragón comisiones papales «No podirnos menos hazer, porque nos dixeron tantas cosas del Anda-
para inquisidores como parte de la campaña contra los cátaros que lucia)>.33 El 27 de septiembre de 1480, en Medina del Campo, f1,1eron
se llevaba a cabo en Languedoc. 29 Ya en el siglo xv, estos inquisido- ~J?_r~.<!os coma. inquisidores de acuerdo con la bula papal los doffil-
res se habían sumido en una inactividad casi total. rucos .Juan de ~n _M!!ttin_y_Mjguel de Morillo y cowo consejerQ.o
Por otra parte, Castilla nunca había conocido la existencia de una J!Sesor !Y.!!!l:__ ~tlY:.([~. .Me.dina. Con estos nombramientos la Inquisición·
Inquisición, es decir, de un cuerpo_ que estuviera dedicado únicamente española comenzó su existencia.
a rastrear las herejías. Los obispos y sus tribunales eclesiásticos se El nuevo organismo fue claramente establecido como resultado
habían encargado de luchar contra la herejía y de administrar el cas- de la agitación contra los tristianos nuevos. S!L.Q_ropósito inmediato,
tigo pertinente. La compleja naturaleza del problema convers9 _dio por lo tanto, e!a as~g~~'!!__la_<2!~xia religiosa en España. Es iffii)O!-
origen a diversas peticiones de una «inquisición» especial mucho antes tante observar que la In9!!isietón sólo tenlaaútQrjaac!Jobre los
de que Fernando e Isabel ascendieran_ al trono1 En 1461, un grupo cristian.QLbautizados, ffiientraS"(iue los no bautizados estaban co~
de franciscanos encabezados por Alonso de :f.spina se acercaron al
30. C. Carrete Parrondo, ocLes conversos jerónimos ante el estatuto de limpieza
de sangre», Helmantica, XXVI (1975), p. 101.
31. Tarsido de Azcona, Isabel la Católica, Madrid, 1964, p. 379.
29. Entre los inquisidores estaba el catalán Nicolau Eymeric, cuyo Directorium
32. Las bulas de los primeros años están publicadas en el libro de Bemardino
inquisitorttm (1376) fue publicado pOr primera vez en 1503 Y luego en Roma en 1578
con un comentado del teólogo espaiiol Francisco Peña. Hay una útil antolog[a de Louis Llorca, S. J., Bulario Pontificio de la Inquisición Española en el período conrtitucioMl
{1478-1525), Miscellaru:a Historiae Pontificae, vol. XV, Roma, 1949.
Sala-Molins publicada en París en 1973 y en Ban:elona en 1983 con el titulo de El 33. Azcona, op. cit., p. 387.
manual de lor inquisidores. Anterior al de Eymeric es el clá!iico, fechado en 1323, de
Bemard Gui, Manuel de l'[nquisitetn, 2 vo!s., Paris, 1926-1927.
4.-QKEN
50 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 51
pletamente exentos de sus medidas disciplinarias. Esto significaba otros muchos ricos e poderosos que llamaron e vivian en las
que Fernando e Isabel no intentaban de momento imponer la unidad villas de Utrera y Carmona. Estos dijeron entre sf: qué os parece
religiosa en la península: meramente trataban de resolver el proble- c6mo vienen en contra de nosotros! Nosotros no somos los prind·
ma de la disidencia social y racial, que se habfa agravado sobre todo pales de esta ciudad en tener, e bien quistos del pueblo? Fagamos
por la dudosa ort}ldoxia de los conversos. Esta política gozaba del gente ... e asi fueron repartiendo entre las cabezas, armas, gente e
evidente apoyo de los cristianos viejos y de los fanáticos de la reli- dinero, y las cosas que parecio necesarias. E si nos vinieren a pren-
der, con la gente y con el pueblo meteremos en bullicio la cosa,
gión, entre los cuales desempeñaban un importante papel los propios e asi los mataremos, e nos vengaremos de nuestros enernigos.35
conversos. Era inevitable que hubiese oposición contra la nueva insti-
tución, Inmediatamente después de su nombramiento, los inquisido-
El levantamiento pudo haber tenido éxito, de no haber sido
res fueron enviados a trabajar a Sevilla, donde primero se dio la
por la fermosa fembra, la cual, temiendo por la suerte de su amante,
alarma sobre el peligro converso. A mediados de octubre de 1480
que era cristiano viejo, denunció los conspiradores a las autoridades.
los tribunales de la Inquisición empezaron a operar en aquella capi-
Fueron detenidos todos los complicados en el caso, lo que sirvió de
tal de Andalucia.
excusa para la detención de los conversos más ricos y poderosos de
El primer resultado fue un éxodo en masa de los conversos.
Sevilla. Con tan valiosa presa se celebró el 6 de febrero de 1481
Según el cronista Hernando del Pulgar, en Sevilla, Córdoba y otras
el primer auto de fe de la Inquisició~g~ola~-e!;l_~ __ que_§~is.~so~-
ciudades andaluzas, emprendieron la huida más de cuatro mil fami-
nas fueron quemadas en el po~ ~ig¡_d_o____p,J;~<;lipQg___~..§.ermó!!__4_~_]!.
lias, incluyendo mujeres y niños:
c~o.E!_!!-___p_or fray_ -N:9_J].~de Hojeda. Este último pudo disfrutar
E como quíer que la absencia de esta gente despobló gran parte poco de su trillñTo, ya que ~s después la epidemia que
de aquella tierra, e fué notificado a la Reyna que el trato se dismi- comenzaba a causar estragos en Sevilla lo contó entre sus primeras
nuía; pero estimando en poco la disminución de sus rentas, e repu- víctimas. Y, según Bemáldez,
tando en mucho la limpieza de sus tierras, decía que todo interese
pospuesto quería a!impiar la tierra de aquel pecado de la heregía, ... e dende a pocos días quemaron tres de los principales de la cibdad
porque entendía que aquello era servicio de Dios e suyo. E las supli- e de los más ricos, los cuales eran Diego de Susán, que decían que
caciones que le fueron fechas en este caso, no la retraxeron deste valfa lo suyo diez cuentos e era gran rabí, e según pareció murió
prop6sito.34 como cristiano, e el otro era Manuel Sauli, e el otro Bartolomé de
Torralva. E prendieron a Pero Fernández Benadeba, que era de los
Los huidos que acudían a refugiarse en las posesiones de los aris- más principales de ellos e tenía en su casa armas para armar cien
tócratas vecinos, con la esperanza de que las jurisdicciones feudales hombres, e a Juan Fernández Abolasia, que avía sido muchos
les protegieran de la Inquisición, pronto quedaron desilusionados tienpos alcalde de la Justicia e era gran letrado; e a otros muchos e
cuando los nobles fueron obligados a entregar todos los fugitivos en muy principales e muy ricos, a los cuales también quemaron.lli
el plazo de una quincena, so pena de excomunión. No todos los con-
versos pensaron que la huida era la mejor solución. Diego de Susán, Cuando Susana vio los resultados de su traición, se retiró prime¡;o
hombre adinerado, uno de los principales ciudadanos de Sevilla y a un convento, y luego vagó como prostituta callejera, llena de
padre de una joven bellísima llamada Susana, conocida como la fer- remordimientos, hasta que murió en la pobreza y la vergüenza. Su
mosa fembra, convocó a un grupo de colegas conversos a una reunión última voluntad fue que su cráneo fuera colocado sobre la puerta
que se había de celebrar en la iglesia de San Salvador. Con ellos, de su casa como ejemplo y advertencia para otros,
según una fuente contemporánea, estaban
34. Hernando del Pulgar, Cr6nica de /o¡ Reyes Cat6licor, Colección de Crónicas 3,. &laci6n hút6rica lk la ;uderiiJ de Sevilla, Sevills, 1849, pp. 24-26.
Españolas {vols. V·VI}, Msdrid, 1943, V, p, 337. 36. Bemáldez, op. cit., cap. XLIV, pp. 99·100.
52 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN
Las herejías sacadas a la luz por el establecimiento de la Inqui-
sición en Sevilla justificaron la introducción de otros tribunales por "--~-s mie~bros eclesiásticos, y un cuarto miembro como presidente
todo el país. Dado que el asunto era visto como un caso de emer- del conse¡o, al que poco después se le dada el título de Inquisidor
gencia, era preciso obtener más bulas de Roma. De acuerdo con ello, General. E! primer inquisidor general fue fray Tomás de Torque-
un breve papal de 11 de febrero de 148~ nombraba ~!g9,!!!§~d,.Q!~ madJ. Hacla 1483, pues, la Inquisición había echado firmes raíces
mJis., todos ellos frailes dominicos, figurando entre los mismos en Castilla,_ y ya contaba con su organización administrativa esencial.
~~ conocido T~~'_!orguemada. Se establecieron nuevos .tribu- El problema era ahora si la Inquisición castellana habría de exten-
nales en Córdoba (1482) y en Qudad Real y Jaén (1483). El tnbunal derse a Aragón.
de Ciudad Real fue sólo temporal, y se trasladó permanentemente a En Castilia, la resistencia al establecimiento de la Inquisición
Toledo en 1485. Hacia 1492 el reino de Castilla contaba con fue escasa y resultó fallida. La opinión pública ya estaba preparada
tribunales en Avila, Córdoba, Jaén, Medina del Campo, Segovia, para ella y, dado el antagonismo racial, le dio buena acogida. El
Sigüenza, Toledo y Valladolid, aunque no todos ellos tuvieron una único revés serio de la política real ocurrió el 29 de enero de 1482
existencia permanente. Los tribunales del sur se mostraron en gene- cuando el papa Sixto IV, respondiendo a las protestas del clero espa:
ral más activos que los del norte. Tras los primeros gestos desespe- ñol por abusos cometidos por los inquisidores de Sevilla revocó los
rados de súplicas y huidas, la oposición a la Inquisición adoptó una poderes establecidos por la bula fundacional y permitió ~ los inqui-
forma más violenta. En Toledo, uno de los centros más importantes sidores de Seviiia proseguir su tarea sólo a condición de someterse
de los conversos del reino, se tramó una conspiración contra los a la autoridad de su obispo. El nombramiento de siete nuevos inqui-
inquisidores para la festividad del Corpus Christi de 1484; pero sidores el 11 de febrero de 1482, lejos de representar una rendición
todo se desarrolló de un modo muy parecido a Sevilla, con traición, del papa al rey, estuvo acompañado por firmes indicaciones del pontí-
detenciones y ejecuciones. La desesperación de los conversos en esta fice en favor de los conversos. Fernando, en mayo de 1482, elevó una
época queda bien reflejada por la docilidad con que aceptaron el amarga protesta ante Roma, en particular porgue se había planteado
arresto y la ejecución, durante lo que un apologista moderno de la un nuevo conflicto en torno a la Inquisición en el reino de Aragón. La
Inquisición reconoce que fue «Un período de encarcelamientos y jui- Inquisición medieval había existido en Aragón desde la década de
cios como nunca quizá fue igualado por otro tribunal». 37 Sólo el tribu- 1230; pero en el siglo xv casi se la podía considerar difunta. Como
nal de Sevilla, en sus primeros ocho años de existencia, según Bernál- parte de su nueva y vigorosa política, Fernat~do dio pasos en 1481 y
dez, «mandó quemar setecientas personas y castigar a más de cin· 1482 para establecer el control real sobre el nombramiento v pago
co mil».38 de los inquisidores. Su propósito era resucitar la vieja Inq~hición
La maquinaria de la Inquisición fue regulada de acuerdo con las papal, pero también someterla a su propio control, para ponerla al
necesidades de la administración. Isabel estaba ocupada por entonces mismo nivel de la ya existente en Castilla. En Aragón, por lo tanto
en la reforma de los consejos que controlaban el gobierno central en la nueva Inquisición fue sencillamente una continuación del antirru~
Castilla, asf que cuando en las Cortes de Toledo de 1480 se deci~ó tribunal, con la diferencia de que la corona controlaba ahora Jos
reformar el gobierno, pareció lo más natural establecer otro conse¡o nombramientos y salarios, asf que el tribunal llegó a estar en la
separado para la Inquisición, dada la importancia creciente de los práctica más en manos de Fernando que del papa.
asuntos de ésta. Como resultado, inició su exi.stencía~_~Q__l48UL Las primeras actividades de este tribunal reformado cuvos cen-
C.ot!._sejo de la Suprema y General Inquisi<;ih; (o Suprema, como tros principales eran las ciudades de Barcelona, Zaragoza' YValencia
er'a llamada brevemente). l~:[~yo__~nseio con§i§#.ó. j.nidalmec~ en". fueron dirigidas contra los conversos, que se alarmaron ante esto~
acontecimientos y se prepararon para la emigración en mas~. Sin
}7. Bematdino Llorca, S.]., La Inquísici6n en España, Barcelona, 1936, p. 79. embargo, las actividades sufrieron un alto te"mporal por las diferen-
}8. Bemáldez, op. cit., Clij). XLIV, p. 101. cias con el papa, y sin duda también por la Presión ejercida en Roma
por los conversos. El18 de abril de 1482, Sixto IV promulgó !0 que
54 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 55
Lea califica de ~da bula más extraordinaria en la historia de la Inqui- Inquisición. Pero si por acaso hubieran sido hechas concesiones por
Ia persistente y astuta persuasión de los citados conversos, no pienso
sición». En esta notable bula el papa protestaba de
permitir jamás que surtan efecto. Tenga cuidado por lo tanto de
... que en Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña la Inquisición no permitir que el asunto vaya más lejos, y de revocar toda conce-
lleva tiempo actuando no por celo de la fe y la salvación de las
sión, asf como de confiarnos el manejo de la cuestión_4t
almas, sino por la codicia de la riqueza, y muchos verdaderos y
fieles cristianos, por culpa del testimonio de enemigos, rivales, Sixto IV se mostró vacilante ante esta resolución y en octubre
esclavos y otras personas bajas y aún menos apropiadas, sin prue- de 1482 anunció que había suspendido la bula. Fernando tenía com-
bas de ninguna clase, han sido encerradas en prisiones seculares, pletamente despejado el camino ante sí. La cooperación papal quedó
torturadas y condenadas como herejes relapsos, privadas de sus bie- asegurada por la bula del 17 de octubre de 1483, en la que se nom-
nes y propiedades y entregadas al brazo secular para ser ejecutadas, -braba Inquisidor General de Aragón, Valencia y Cataluña a Torque-
con peligro de sus almas, dando un ejemplo pernicioso y causando mada, uniendo así la Inquisición de la monarquía española bajo una
escándalo a muchos. 39 sola mano. El nuevo tribunal pasó a depender directamente de la
Corona y era la única institución cuya autoridad se extendía a todos
De acuerdo con ello, en lo suc.~sivo_JtUlcionatio~_ epi~copales ·Jos reinos de España, hecho de gran importancia para ocasiones futu-
actuarlan CCJtlÍWttamen.t~ co1]-J.9§. ,ip_q!l~si9.Qt~_~; al acusado se le cql_!lu· ras, cuando el que mandam en Castilla quisiera interferirse en otras
nic~fí~n -iOs _pomPre.$. y.drutimonio_ de los acusaQores, Y sde penni- 'Provincias donde sn autoridad soberana no fuera reconocida. Sin em-
!!_ri~_-Q._"ab9-.&:9Qs; sólo hab~~~fl,_ 4~--~tUizarseJos. calabozos episc~e~, _bargo, esto no significó el fin de la interferencia papal, y el medio
y se autorizatl'~n JaL~P.rlª~~qn~Ll! _fu;ll:!1Jt. La bula era extraotdmana 'Siglo siguiente fue testigo de varias tentativas de Roma para entre-
porque, según palabras de Lea, «por primera vez se declaraba que meterse en cuestiones de jurisdicción y para reformar los abusos que
la bercjfa era, al igual que cualquier otro delito, acreedora a un juicio habrían de dar tan mala fama a Ja Inquisición. Aparte de esto, los
honesto y una justicia recta».4() Aparte de esto, hay poca duda de que conversos españoles jamás abandonaron su lucha para lograr una
el papa quiso aprovechar la oportunidad para asegurar su poder sobre modificación de !as prácticas del tribunal, que con razón consideraban
una Inquisición que una vez fue papal y ahora había caído entera- una amenaza, no sólo para los judaizantes, sino para toda la raza de
mente en manos del rey de Aragón. La bula era tan favorable a las Jos cristianos nuevos. Gracias a los representantes que enviaron a
pretensiones de los conversos, que sin duda éstos utilizaron su Roma, los papas continuaron interviniendo. a su favor., lo que llevó
influencia para obtenerla. Fernando se sintió ultrajado por este acto a pequeñas disputas entre la corona y d. flllP2.d.a •.
del papa y pretendió no creer en su autenticidad, basándose en que , En la corona de Aragón había una profunda oposición a la intro-
nin¡nJn pontífice razonable habría publicado tal documento. Y el ducción del tribunal castellano. Aunque C:01sti11a y Aragón se habían
13 de mayo de 1482 escribió al papa: unido con el matrimonio de los Reyes Católicos, permanecieron sepa-
rados en lo polftico y cada reino consetv6 su administraci6n particu-
Me han contado cosas, Santo Padre, que, de ser ciertas sin duda lar y sus libertades. En los reinos orientales los fueros depositaron la
merecerían el mayor de los asombros. Se dice que Su Santidad ha
concedido a los conversos un perdón general por todos los errores y suprema autoridad no tanto en la persona del rey, como era el caso
delitos que han cometido ... Sin embargo, yo no he dado crédito de Castilla, cuanto en el rey y las cortes conjuntamente; cuando estas
a esos rumores, porque parecen cosas que de ningún modo habrlan últimas no sesionaban, la Diputación vigilaba el cumplimiento de las
sido concedidas por Su Santidad, quien tiene un deber para con la leyes. La resurrección de la vieja Inquisición papal era una amenaza
para los conversos pero no era una innovación y levantó pocas críticas.
Asunto diverso fue cuando los inquisidores castellanos eran nom-
39, Lea, op. rit, J, p. 587, apéndice X. Para la lucha en torno a la Inquisición
en Sevilla en 1482. véase Azcona, Isabel, pp. 402-403.
40. Ibid., p. 233. 41. !bid., p. 590, apéndü:e XI.
56 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 57
brados en reinos en donde los fueros estipulaban que los cargos im- testaron después, diciendo que los inquisidores estaban actuando
portantes debían ser detentados por nativos. Los altos círculos de .(<contra Ieys, pratiques, costums e libertats de Ia dita ciutab>. El
conversos encontraron en ello un argumento constitucional para sus- Santo Oficio estaba ya firmemente implantado pero quedaba poca
tentar su hostilidad. fruta que recoger. En todo el año 1488, la Inquisición quemó sola-
Aunque la Inquisición medieval estaba agonizante en Cataluña, mente a 7 víctimas. En 1489, sólo tres. No había ninguna duda
en 1461 la ciudad de Barcelona había recibido la aprobación papal acerca de quiénes eran el blanco de la Inquisición: de las 1.199 per-
para tener su propio inquisidor, Joan Comes. Por tanto, los catalanes sonas que juzgó entre 1488 y 1505, la mayoría en ausencia pues
no veían la necesidad de un nuevo tribunal. Cuando las cortes de habían huido con anterioridad, todos, con excepción de ocho, eran
Arag6n se reunieron en Tarazana en abril de 1484, Cataluña se negó conversos. 43 Ent!e los refugiados más distinguidos estaba Antoni de
a enviar a sus diputados a aprobar la nueva Inquisición. En mayo, Bardaxi, regente de la ch.ancillerfa, cuya tarea había consistido en dar
Torquemada tomó la iniciativa de nombrar a los nuevos inquisidores la aprobación legal para la instauración del Santo Tribunal.
para Cataluña y al mismo tiempo revocó el nombramiento de Comes. En Valencia, la oposición se basaba también en los fueros. Habfa
Los catalanes se enfurecieron. Según escribieron a Fernando, el nom- dos inquisidores con comisión papal, los dominicos Juan Cristóbal
bramiento iba <iCOntra libertats, constitucions e capitols per vostre de Gualbes y Juan Orts, que se ocupaban de la representación del
Magestat solempnialment jurats». En Barcelona, tanto las autorida- renovado tribunal medieval desde 1481, pero que, al parecer, habían
des judiciales como las eclesiásticas juzgaron que el único inquisidor hecho muy poco. Ep marzo de 1484 fueron destituidos. Torquemada
de la ciudad por derecho era Comes. 42 Fernando contestó afirmando nombró como representantes del nuevo tribunal al aragonés Juan de
que «per ninguna causa ne interes, per grant e evident o de qualsevol Épila y al valenciano Martín fñigo. Ya que las Cortes de Tarazana
qualitat que sia, no havem a donar loch en que la dita inquisidó habían aprobado la Inquisición en 1484, los nombramientos no de-
cesse». El conflicto continuó y los conversos comenzaron a emigrar bían haber constituido ningún problema en Valencia; pero desde
de la ciudad en grandes cantidades. Temiendo por la vida econó- julio ha~ta octubre los tres estamentos de las Cortes valencianas emi-
mica de Barcelona, los consellers se quejaron ante Fernando en tieron un sinfín de protestas pidiendo «DO per que la Inquisició
diciembre de 1485, de que «havem vist dona gran causa a la perdició ccssar ni cesse, sino han mestcr fas, se fa~a ab persones naturals del
e desviament de aquesta tetra, la inquisitió que vostre altesa hi vol regne>l-; 44 y detallando otras peticiones, como la de acabar con el testi-
introduhir ... Los pochs mercaders que eren rcstats e fahicn la mer- monio secreto. La oposición se tambaleó ante la obstinación de Fer-
cadería, han cessat de aquella ... Los regnes stranys se fan richs e nando, que recordó que los valencianos no habían protestado en
gloriosos del despoblar de aquesta tetra». En mayo de 1486 previ- Tara7.0na v que los fueros no deberían ser utilizados jamás para encu-
nieron a Fernando que la ciudad quedaría «totalment, si dita inqui- brir la he.rejía. Aun después de que los inquisidores comenzaran a
sitió se fahia, despoblada, destruida e perduda». Ya crn demasiado trabajar en noviembre de 1484, la oposición continuó y el rey se vio
tarde. En febrero de 1486 el papa Inocencia VIII encontró una obligado a alternar los argumentos con las amenazas: «Si en aquel
solución al problema cesando a todos los inquisidores papales de la reyno hay tan pocos hereges como dizen -comentaron acremente sus
corona de Aragón, y asegurando el retiro simultáneo de los inquisi- representantes- tanto es la rnaior admiración que tengan temor de
dores castellanos. La iniciativa fue enviada de nuevo a Torquemada, la Inquisición».4~
quien nombró nuevo inquisidor para Catah1ña: Alonso de Espina.
dominico y prior originario de Castilla. Espina no logró entrar en
43. La fuente blí~ka P•ta el estudio de los primeros aiíos de la Tnquisici6n catalana
la ciudad de Barcelona sino hasta junio de 1487, aunque su entrada es la del contemporáneo Pere Mique\ Carhonell en Colección de dm·um~ntor inéditor
fue boicoteada por la Diputación y los consr:llcrs; estos últimos pro- del Archivo de la Corona de Ara¡u)n, vol. XXVII.X:XVIII, Barcelona, 1864·1865.
44. Rkordo Garda C:írrel, Orlgenes de ld Inquisición españolo. El tribunal de
Valenóa. 1478-1530, Barcelona, 1976, p . .50.
42. Carreras i Candi, art. cit., pp. 134-137. 4.5. Ibid., p. 60.
58 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 59
En el reino de Aragón, las familias conversas habían tenido por Si hay tan pocos herejes como se dice, no hay por qué temer a
largo tiempo un papel prominente tanto en la política como en las la Inquisición. No hay que impedirle que secuestre, confisque o haga
finanzas. A pesar de la inevitable oposición, el 4 de mayo de 1484 cualquier otro acto necesario, para asegurarse de que a ninguna causa
Torquemada nombró los dos primeros inquisidores para Aragón: Gas- o interés, por grande que sea, se le permitirá que interfiera con sus
par Juglar y Pedro Arbués de :epila. Según Lea, los inquisidores procedimientos en el futuro, como ocurre ahora.47
comenzaron su trabajo inmediatamente, celebrando autos de fe el
10 de mayo y el 3 de junio de 1484. Sin embargo, estas fechas no Cualesquiera que fuesen los motivos, si el temor personal o la
sólo son excesivamente tempranas, sino que además pecan contra la oposición constitucional, la resistencia continuó. El caso más notable
regla inquisitorial que concedía un plazo de gracia, en general de un de resistencia de toda España lo dio en 1484 la ciudad de Teruel,
mes, a transcurrir antes de comenzar la acción contra Jos herejes. 190 kilómetros al sur de Zaragoza.<~a En aquel año el tribunal zara-
Por lo tanto, lo más probable es que los autos se celebraran en 1485. gozano envió dos inquisidores para establecer allí un tribunal; pero
Las actividades del nuevo tribunal inquietaron profundamente no sólo los magistrados se negaron a franquearles las puertas de la dudad.
a los conversos, sino a todos aquellos que se mantenían leales a los Los inquisidores no tuvieron más remedio que retirarse a Celia, una
fueros. Y como informa el cronista de Aragón, Jerónimo de Zurita: población vecina, desde donde lanzaron la excomunión y el entre-
dicho contra la dudad y sus magistrados. El clero de Teruel obtuvo
Comenzáronse de alterar y alborotar los que eran nuevamente con prontitud cartas papales librando a la ciudad de tales censuras.
convertidos del linage de judíos, y sin ellos muchos caballeros y Entonces la Inquisición decretó en octubre de 1484 que todos los
gente principal, publicando que aquel modo de proceder era contra cargos públicos de Teruel quedaban confiscados por la corona y aque-
las libertades del reyno, porque por este delito se les confiscahan los llos que los ocupaban eran privados de los mismos; siguió una ape-
bienes y no se les daban los nombres de los testigos que deponían
contra los reos, que eran dos cosas muy nuevas y nunca usadas, y lación al rey para que llevara a efecto el decreto. Fernando replicó
muy perjudiciales al reyno. en febrero de 1485 con una orden a todos sus funcionarios de Ara-
gón, pidiéndoles que reunieran armas y ayudaran a los inquisidores.
Como resultado (continuaba Zurita), los conversos tenfan a todo La respuesta no fue adecuada, así que Fernando llamó tropas de las
el reino de su parte, «llevando a sus consejos personas de mayor zonas limítrofes de Castilla para que ayudaran en la empresa. Enfren-
consideración y entre ellos cristianos viejos y algunos cabal1eros». 46 tada a tal coacción masiva, la ciudad fue fácilmente reducida a la
La oposición pública Jiegó a ser tan grande, que incluso se pensó obediencia, y con su sumisión en la primavera de 1485, la Inquisición
en convocar los cuatro estamentos del reino. Fernando se apresuró a pareció haber triunfado en todo Aragón. Se cree que las razones que
enviar una carta circular a los nobles más importantes y diputados, tuvo Teruel para ofrecer resistencia radicaban casi exclusivamente en
justificando su posición: la gran influencia que allí ejercían los conversos, así que no se moles-
No hay la menor intención de infringir los fueros, sino más taron mucho en pretender que defendían los fueros de Aragón. Verda-
bien la de reforzar su observancia. No puede imaginarse que vasa- deramente, hada 1485, los fueros eran letra muerta.
llos tan católicos como los de Aragón pedirían, o que reyes tan Pero la oposición de los conversos no por ello hahfa sido des-
católicos concederían, fueros y libertades adversas a la fe y favo- truida. Por una parte crecía en fuerza con el apoyo pasivo de los
rables a la herejía. Si los antiguos inquisidores hubieran actuado cristianos viejos, resentidos por la introducción del nuevo tribunal en
concienzudamente de acuerdo con los cánones, no habría habido Aragón, y por otra se estaba volviendo más desesperada, dado el evi-
causa para traer estos nuevos; pero no tenían conciencia y estaban
corrompidos por el sobomo.
47. L:a, op. cit., I, p. 247.
46. Citado en Juan Antonio Llorente, Memoria histórica sobre qual ba sido la 48. Antonio C. Floriano, «El tribunal del Santo Olido en Arag6n. Establecimiento
opinión nacional de España tJCerca del Tribunal de la Inquisición, Madrid, 1812, de la Inquisición en Terueh, Boletln de la Rral Academü;. de la Hirtoria, 86-87 (192-'l
pp. 90-91. y 88 (1926).
EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 61
60 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
de su cuerpo colgados en las calles de la ciudad. Otro se había suici-
dente fracaso de la resistencia, como mostraba el ejemplo de Teruel. dado el día antes en su celda para no sufrir tal prueba, rompiendo
En los círculos más elevados de los conversos fue tomando fuerza la una lámpara de cristal y tragándose los fragmentos; también sufrió
idea del asesinato de un inquisidor, y fue apoyada por personaies el mismo castigo, que fue infligido a su cadáver.
tan eminentes como Gabriel Sánchez, tesorero del rey, y Sancho Pero hadan falta más medidas que estas iniciales para acabar
Paternov, maestre racional del reino de Aragón. El momento cul- con toda la conspiración, en la cual estaban complicadas tantas per-
minante fue la noche del 15 de septiembre de 1485, cuando el sonas eminentes que se fueron prolongando los castigos por ese
inquisidor Pedro Arbués estaba arrodillado en oración ante el altar motivo hasta el año 1492. Las cabezas que rodaban ahora pertene-
mayor de la Seo (o catedral) de Zaragoza. Como ya habfa recibido cían a las familias más importantes de Aragón. Fueran o no judaizan-
amenazas contra su vida, el inquisidor llevaba bajo su cana una cota tes, miembros de los principales linajes de conversos habían dado su
de malla v en la cabeza tenfa puesto un gorro de acero. En la noche aprobación al asesinato, y más pronto o más tarde fueron destruidos
en cuestión ocho conspiradores contratados por los conversos entra- por la Inquisición, que tuvo d pleno control de todas las medidas
ron en la catedral por la puerta del capítulo. y se colocaron detrás del adoptadas. Un estudio de la lista de víctimas muestra la constante
inquisidor. Tras comprobar que éste era efectivamente Arbués, uno aparición de los ilustres apellidos de Santa Fe, Santángel, Caballería
de ellos lo apuñaló por la espalda, atravesándole el cuello y causán- y Sánchez. Francisco de Santa Fe, hijo de Jerónimo, el famoso l:on-
dole una herida que resultó mortal. Mientras Arbués se tambaleaba, verso, y consejero del gobernador de Aragón, se suicidó saltando
dos de los otros le infligieron también heridas. Los asesinos escapa- desde una torre y sus restos fueron quemados en el auto del 15 de
ron y los canónigos de la catedral acudieron presurosos, para encon- diciembre de 1486. Sancho Paternoy fue torturado y condenado a
trar moribundo al inquisidor: Arbués sobrevivió todavía veinticuatro cadena perpetua. Luis de Santángel, que fue hecho caballero por el
horas y murió el 17 de septiembre. La impresión provocada por este rey Juan II, debido a sus hazañas militares, fue decapitado y quemado
asesinato trajo consecuencias que los conversos sin duda habían pre- en la plaza del mercado de Zaragoza el 8 de agosto de 1487; su
visto.49 Cuando se descubrió que los asesinos eran judaizantes, toda primo Luis, cuyos préstamos monetarios hicieron posibles los viajes
Ja ciudad de Zaragoza cambió de humor, y con ella Aragón. Arbués de Colón, tuvo que hacer penitencia en julio de 1491. En total,
fue declarado santo,50 con su sangre se hicieron milagros, y la plebe más de quince miembros de la familia Santángel fueron castigados
recorrió 1as calles en busca de conversos. Una asamblea nacional votó por la Inquisición antes de 1499; y entre 1486 y 1503 catorce miem-
bros de la familia Sánchez sufrieron una suerte similar. Esta inmensa
1a suspensión de los fueros mientras prosiguiera la búsqueda de los
redada de conversos por parte del tribunal, destruyó efectivamente
asesinos. En esta atmósfera, los inquisidores lograron imponerse. Se
y para siempre la influencia social y política de los cristianos nuevos
celebraron autos de la Inquisición reformada el 28 de diciembre
en la administración aragonesa. No era la primera vez que una causa
de 1485, y los asesinos de Arbués expiaron su crimen en sucesivos
f triunfaba gracias a un único y útil martirio. Para los conversos un
autos de fe que duraron del 30 de junio de 1486 al 15 de diciembre
asesinato barato, logrado a un coste total de 600 florines de oro
del mismo año. A uno de ellos le cortaron las manos, que fueron (incluyendo el salario de los asesinos), resultó ser un acto de suicidio
clavadas en la puerta de la Diputación, tras lo cual fue arrastrado a en masa que aniquiló toda oposición a la Inquisición durante va-
la plaza del mercado, decapitado y descuartizado, siendo los trozos rios siglos.
En Mallorca, donde la vieja Inquisición ya había comenzado sus
49. Los asesinatos anteriores de inquisidores, espedalmente los cometidos por los actividades contra los judaizantes en 1478, el nuevo tribunal fue
cálatos en 1243, provocaron siempre una violenta reacción. Entre otros inquisidores introducido en 1488 sin incidentes, y comenzó inmediatamente sus
asesinados estuvieron Contado de Marburgo en 12}3 y Pedro de Verona en 1252.
50. Fue populatmente venerado como el «<Santo martyr,., y en el siglo xVI se le operaciones. Los inquisidores, Pedro Pérez de Munébrega y Sancho
concedió en España un día para su festividad. Pero Roma, reacia, no lo canonizó Martín, se encontraron con el suficiente trabajo como para estar
hasta 1867.
62 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 63
ocupados con centenares de casos de 1488 a 1491.51 Desde el punto juzgadas por el tribunal de Barcelona entre 1488 y 1505, y el91,6 por
de vista político la isla no se inquietó, ni ocurrieron motines contra ciento de las juzgadas por el tribunal de Valencia entre 1484 y 1530
el tribunal hasta una generación después, ya en el reinado de Car- fueron conversos de origen judio.~ El salvajismo de la violenta embes-
los V, cuando un levantamiento dirigido por el obispo converso de tida contra los conversos no tiene igual en la historia de ningún
Elna en 1518, llegó hasta lograr una expulsión temporal de los inqui- tribunal del mundo occidental; a su lado, la Inquisición medieval es
sidores de la ciudad de Palma. Es más extraña esta aceptación de un modelo de moderación.
las actividades del tribunal por los mallorquines, si se tiene en cuenta Los españoles nunca antes se habian enfrentado a los españoles
que los conversos formaban una parte considerable de la población, en una lucha fratricida que se prolongó de generación en generación.
gracias a los motines de 1.391 en Palma, las predicaciones de san Hernando del Pulgar afinnó que, hacia 1490, la Inquisición había
Vicente Ferrer en 1413 y 1414 y la conversión forzosa final de los quemado a 2.000 personas y «reconciliado» a 15.000 por medio de
judíos en 1435. El gran número de conversos que figuraron en edictos de gracia. 54 Su contemporáneo, Andrés Bernáldez, estimó que
los autos de fe celebrados entre 1488 y 1499 (347 en total, exclu· solamente en Sevilla el"tribunal había quemado entre 1480 y 1488 a
yendo a los centenares que fueron perdonados por confesar volunta· más de 700 personas y había «reconciliado» a más de 5.000, sin contar
riamente), demuestra la importancia de las minorías. con los que habían sido condenados a prisión perpetua.55 Un historia·
La Inquisición española se estableció al fin en toda España varios dor más moderno, el analista Diego Ortíz de Zúñiga, decía que en
años antes de la decisión de expulsión total de los judios. En esos Sevilla, entre 1481 y 1524, más de 20.000 herejes habían abjurado
terribles doce años, los conversos y los judíos sufrieron por igual la de sus errores, mientras que más de 1.000 relapsos habían sido envia·
creciente ola de antisemitismo; mientras que los judios fueron ata· dos a la hoguera. 56
cados y después expulsados de varias diócesis en Aragón y Andalucía, Gracias a los edictos de gracia, en los primeros años la Inquisi-
fueron depurados aquellos conversos que conservaban vestigios de ción fue aceptada sin demasiados recelos, con la esperanza de que
su antiguo judaísmo. Muchos conversos, conscientes de la poca mise- la confesión espontánea podría resultar suficiente: miles de personas
ricordia y de la persecución indiscriminada que les esperaba, huyeron se «reconciliaron» con la fe católica. Solamente en Toledo, alrededor
al extranjero sin que esto implicara necesariamente que abandona· de 4.300 lo hicieron entre 1486 y 1487.51 Las reconciliaciones masivas
tan la fe católica. Así, los refugiados fueron un componente impar· no fueron ninguna prueba de tolerancia, pues estaban acompañadas
tante entre los condenados en los primeros años. El tribunal de por terroríficos despliegues de ferocidad religiosa sin precedentes en
Ciudad Real en sus dos primeros años de funcionamiento quemó España. En el gran auto de fe de Ciudad Real del 23 de febrero
vivas a 52 víctimas, pero 220 personas fueron condenadas a muerte de 1484, 30 personas fueron quemadas vivas y 40 lo fueron en efigie;
in absentia. En el auto de fe de Barcelona del 10 de junio de 1491, en el auto de Valladolid del 5 de enero de 1492, 32 fueron conde-
tres· personas murieron en la hoguera mientras que 139 fueron con· nadas a la hoguera. En algunos tribunales, la proporción de quemas
denadas a muerte in absentia. Se repitió el mismo fenómeno en el era extraordinariamente alta. En Guadalupe, en 1485, el44 por cien·
auto de fe delll de mayo de 1493 en Mallorca, en el que solamente to de los conversos juzgados fueron quemados vivos; en Avila, entre
hubo tres quemas de personas, contra 47 quemas en efigie de fugi·
tivos. 52
A través de las estadísticas podemos darnos una idea inequívoca 53. Para Barcelona, Carbonell; para Valencia, Garda C.Ucel, Origener, p. 19,,
54. Pulgar, op, cit., cap. %, p. JJ6.
del propósito de la Inquisición: el 99,3 por ciento de las personas 55. Bemáldez, op. cit., c:ap. 44, p. 101.
56. Zúñiga, Annales de Sc¡Jilla, auno 1524, p. 482. Estas cifru pueden ser exage-
radas. Un investigador moderno ha sugerido que, de hecho, entre 1481 y 1524 sólo
.51. Algunos aspectos del problema los trata Jordi Ventura en «Els inicil de la fueron quemadas 248 personas: Klaus Wagner, <1La Inquisición en Sevilla {1481-1.524)•
lnquisició espanyola a Ma.llotta», R.mda, V (19n), pp. 67·116. en Homenaie a! Pro/eror Carri<n.o, vol. III, Sevilla, 1973. '
52. Para estas dfras, v6ue L<::a, op. cit., 1, pp. 167, 183 y 267. 57. Lea, op. cit., I, pp, 169-170; también Fidel Fita, art. cit. mú abajo.
64 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
EL ADVENIMIENTO DE LA INQUISICIÓN 65
.
1490 y 1500 llegaron a quemar a un 41 por ctento d os 'Juzgad
e l os."
En Valencia, el tribunal parece haber decretado la pena de muerte Puesto que los conversos ocuparon un lugar importante en la
sobre el 38 por ciento de los 2.000 primeros casos de los. que posee- administración, las profesiones y el comercio, su pérdida a causa de
mos datos, y para el año 15.30 había despachado cuatro qumtas partes las persecuciones y la emigración debió tener un impacto considerable
59
de todas las sentencias de muerte que dictaría antes de 1592. En en las zonas españolas donde eran numerosos. En Barcelona, en 1485,
números redondos se puede decir que más de tres cuartas partes de según los consellers, los refugiados «han tret tates les pecunies e
la totalidad de los que perecieron bajo la lnqui_sición en. los t_:es bens que en aquesta ciutat tenien; han los transportats en altres
siglos que duró su existencia, lo hicieron en los prtmeros vemte anos regnes>~- 68 En 1510, los pocos conversos que permaneclan todavía en
la ciudad se quejaban de haber sido anteriormente un grupo flore-
de la misma.
Ya que la documentación de los primeros a~os no se ha '?~ser ciente de <<más de seiscientas familias de las cuales paso de doscien-
vado es difícil conseguir una estadística fidedtgna de la actlvtdad tas lo eran de mercaderes», y que en ese momento se habían reducido
inquisitorial. Aquí ofrecemos algunos datos y números de períodos a sólo 57 familias prácticamente arruinadas. 69 Conocemos las profe-
siones de 736 conversos juzgados por la Inquisición de Valencia: el
posteriores:
34 por dento se dedicaban al comercio y el 43 por ciento eran artesa-
nos, principalmente en los textiles. 70 Los conversos españoles no eran
RelJljaciones
Pedodo en persona en efigie Otras víctimas de ninguna manera la crema y nata de la población, pero su ruina no
Tribunal
podía dejar indiferentes a las autoridades civiles; esto, más que razo-
nes de tipo constitucional, fue la causa principal de la resistencia que
Ciudad Real 60 !483-1485 52 220 183 presentaron a la Inquisición en Teruel los grupos de no conversos.
Toledo 61 !485-1501 250 500 5.400 Es casi seguro que la persecución de los conversos fuese más dañina
Toledo 62 1575-1610 11 15 904 para la economía española que la posterior y más espectacular expul-
Toledoól 1648·1794 8 63 1.094 sión de los judíos, quienes, a causa de su marginación, desempeñaban
Zaragoza 63 !485-1502 124 32 458 un papel de menor importancia en sectores clave de la vida pública,
Valencia 64 !484-1530 754 !55 1.076 y que posiblemente no controlaban tantas fuentes económicas como
Barcelona 65 1488-1498 23 445 421
los conversos.
Mallorca 66 1488-1729 120 496 664 La instauración inquisitorial ha sido utilizada con frecuencia como
Canarias 67 !504-1820 11 !07 2.145 prueba··ae· é¡uC'lós Reyes Católicos deSeaban imponer la uniformidad
_dC:_cultos en España. La expulsión de los judíos parecería confirmar
esta _hipótesis. 4?ngu~)9~ mof!arcas, como fervientes católicos que
58. Véase Bartolomé Bennassar, Inquisición española: podi!T politico )' control so-
erari, ñi.ibíéSeñ pi:eférido una nación unida por la fe, no existe ninguna
cial, Critica, Batcelona, 1981, p, 34.
59. Garda Cárcel, op. tít., ~- 174. . . . . H-dr'd
60. Luis de Páramo, De origine et progressu o/ficii Sanctae Inq~mt¡oms, •v.~.a 1 '
1598, p. 170.l.ea da ..,lfras muy diferentes (op. cit., IV, p. ?~0), lo rms~ que Delgado total de l!CUsados fue de 2.354: véase Garda Cárcel, Origenes, p. 167. Sus cifras, si son
Mar<.:hán {op. cit., pp. 217-225) y Fidel Fita («La lnqutSlCIÓn de Ctudad Real en oorrectas, nos imposibilitan aceptar las dadas por Lea, op. cit., IV, p. 522.
1483-1485,., BRAH, XX, 1982). 65. Carbondl, op. cit., mi nota 43 arriba.
61 Fidel Fita ..La Inquisición Toledana. Rdadón rontempoúnea de los autos 66. Baruch Braunstein, The Chuetaf of Majorca. Convi!Twr ami the !nquisition of
y autillos que: celebro desde el año 1485 hasta d. de 150b, BRAH (1887), pp. 289-321. Majorca, Nueva York, 1972, apéndice III, pp. 182-183.
62. Lea, op. cit., IV, p. 523. Estas cifras estín inoomplet~s. Para.~ mayor 67. W. de Gray Birch, Catalogue of a co/lection of original manuscriptt ... o! the
predrión esUldfstica sobre Tokdo tendremos que espetllt la próXIma apal:lC:t6n de un Inquisition in the Canary hlands, 2 vols., Londres, 1903, 1, p. XXIV.
estudio de Jean Pierre Dedieu. 68. Caneras i Candi, «L'Inquisici6 hatrelonina ....., pp. 160-161.
63. Lea, op. cit., 1, pp. 592-611, apéndice XII. . ---'-'- , _ cifra 69. Jordi Ventura Subirats, La Im¡uisición espaííola y los iudios conversos bmce-
64. Estas cifras Cllbren únicamente los casos ron un veredicto ro~. uo loneses (siglos XV y XVI), Bam:lona, 1975, p. 9.
70. Garcla Cárcel, op. cit., pp. 171-172.
5, -IWOIN:
66 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
aquellos años y contribuye a explicar la extraordinaria cooperac10n Desta manera hobo pareceres diferentes. Algunos sentían que a
que obtuvo en toda España. También puede contribuir a explicar los tales delinquentcs no se debía dar p~na de muerte; pc~o fuera
la firmeza absoluta con la que el rey exigí6 que la Inquisición fuera desto confe.~aban era justo fuesen casttgados con cualqmer otro
aceptada en todo el reino, a pesar de las consecuencias que pudiera género de pena. Entre otros fué des te parecer Hernando de Pulgar,
acarrear. Contamos con su extraordinaria declaración a los consellers hombre de genio agudo y elegante.8
de Barcelona, en 1486:
Había una opinión contraria, según dice Mariana, pero en ningún
... antes de que nos hoviessernos deliberado en dar lugar en que momento sugiere que «la mejor y más acertada» fuese mayoritaria,
esta inquisicion se fiziesse en dudad alguna de nuestros reynos, por lo que podemos suponer que la perspectiva que sostiene Pulgar
hovimos bien considerado y visto todos los danyos e incrementos era también la de una amplia cantidad de personas en los círculos
que desto se podia seguir y que a nuestros derechos y rentas reales más altos. Muchos españoles se sentían anonadados por el derrama-
ne provendría. Pero porque nuestra firme íntencion y zelo es ante· miento de sangre. <(Tots estam espantats -informan abiertamente
poner el servicio de N. S. Dios al nuestro ... queremos aquella en los consellers de Barcelona a Fernando en 1484-- ab les famcs que
todo caso se faga, todos otros interesses postposados.6 tenim de les exequcions e procediments que.s dien son stats fets en
Castella.» 9 Pulgar no estaba menos horrorizado. Denunciando el re·
El deliberado estímulo de un sentimiento de crisis (agravado por curso a la violencia en una época en la que no se había utilizado el
las conjuras de los conversos, el asesinato de Arbués y el episodio de la evangelización, el secretario real informó al arzobispo de SeviUa
del niño de La Guardia), y Ia respuesta general a la gran cruzada que decenas de miles de niños en Andaluda
contra Granada, que se dilató doce años, presionaron a las autori-
dades públicas para encauzar las protestas individuales. Porque la ... nunca de sus cassas salieron ni oyeron ni supieron otra do trina
Inquisición era un instrumento de crisis, es muy posible que Fer- sino la que vieron hazer a sus padres de sus puertas adentro. Que-
nando no hubiera intentado nunca que fuera permanente (no se dio mar todos estos serfa cosa crudelissima y aun dificile de hazer.
ni un solo paso para asignarle una renta regular, por ejemplo). Cier- No digo señor esto en favor de los malos mas en remedio d~ los
tamente, así pensaba el escritor toledano que en 1538 comentó que enmendados, el qua! me parecía señor poner en aquella tierra
si «los reyes católicos fueran vivos, veinte años ha que lo hobieran personas notables y con algunos dellos de su misma nación que con
reformado, vista la mudanza de las obras»? exemplo de vida y con palabras de dotrina reduxiesen a los unos y
Las actividades sin precedentes del Santo Oficio fueron aceptadas enmendasen a los otros. Buenos son, por cierto, {los inquisidores)
Diego de Merlo y el doctor de Medina, pero yo se bit;n. que no
sólo como medidas de emergencia, mientras pa~aba el momento de haran ellos tan buenos Christianos con su fuego como h1z1eron los
crisis. Los detractores estaban inquietos porque se castigaba a quienes obispos don Paulo (de Santa Maria) y don Alonso (de Cartagena)
no habían sido cristianizados adecuadamente. ¿Eran los judaizantes con su agua.10
culpables de todo? ¿Habían sido catequizados después de haber sido
forzados a recibir el bautismo?; y los castigos ¿no eran desmedidos? Al mismo tiempo que estaba de acuerdo con la represión de la
Mariana testimonia la gran cantidad de divergencias que había en herejía, Pulgar objetaba la pena de muerte. Al adop:_ar esta posición
España:
se basaba principalmente en san Agustín, que abogo por el empleo
de la fuerza, pero no de la pena de muerte, contra los herejes dona·
tistas del norte de África en el siglo v. El testimonio de este humano
6. J~ume Vicens Vives, Ferra11 JI i la ciutat de Barcelona 1479-1516, 2 vols., Bar-
celona, 1936, 1, p. 376.
7. Miguel Avilés, «Motivos de crftica a la lnqui>ici6n en tiempos de Carlos V», 8. Mariana, loe. cit.
~n J. Pérez Villanlle\'ll, ed., La Inquisiá6n española. Nueva vi5i6n, nuevas hariwnfes, 9. Vicens Vives, Ferran II, 1, p. 382.
Madrid, 1980. p. 187. En adelante r.e dt•tá como Nueva visión. 10. Biblioteca Nacional de Madrid, ms. 1.517.
72 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓN 73
y liberal secretario es una importante evidencia de que el ánimo de Durante todo el período siguiente, se hicieron críticas al trato
sus contemporáneos no estaba totalmente en favor de las medidas a los conversos. Fray José de Sigüenza, historiador del siglo XVI, de
sangrientas, y de que las acciones más extremas de la Inquisición no la orden de los Jerónimos, se lamentaba de que no hubiese habido
estaban necesariamente de conformidad con las normas de la época. en España otros prelados como el santo Hernando de Talavera, arzo-
Su contemporáneo, el notable humanista y servidor de la corona, bispo de Granada y confesor de la reina Isabel. En su trato con los
Juan de Lucena, participó, como Pulgar, en la controversia pública conversos, dice fray José, Talavera
sobre los métodos inquisitoriales. Lucena, que había sido comisario
real en Roma y más tarde miembro del Consejo Real, era probable- ... no consintiendo que alguno les hiziese mal de palabra ni obra,
mente de origen converso y, según su adversario, el canónigo Alonso que ni fuessen cargados con nucuas impusicioncs ni tributos, aborre-
Ortiz de Toledo, no sólo quiso «con sus falsas sophisterías faborescer ciendo mucho la mala costumbre de España, que los trata peor a
la parte de los conversos», sino que también <<emsistió con los Reyes los que se conuierten destas sectas que antes que se conuiertan ... de
que no oviese inquisición». Lucena dijo, según Ortiz, que los judíos donde se sigue que rehusan muchos recebir una Fe en los que la
«bautizados por miedo no reciben ni sacramento ni carácter ... Por professan se vec tan poca caridad y tanto descomedimiento.
tanto, se les debía tratar como infieles, no como herejes», y dijo
también que «a los conversos había que convencerles con razones y Y si (continúa fray José)
halagos, no coaccionarlos con castigos». 11
Una prueba más de la oposición levantada con la persecución de ... huuiera muchos perlados que caminaran por este camino, ni en
Jos judíos nos llega de la pluma de un funcionario del Santo Oficio. España huuiera tantas almas perdidas y ciegas en la secta de Moysen
Luis de Páramo, inquisidor siciliano, escribió que muchos españoles y de Mahoma, ni en las naciones extranjeras tantos herejes.n
cultos, tanto antes como después de 1492, consideraron a la expul-
sión como en principio equivocada, así como dañosa 'para la Iglesia, Un testimonio tan poderoso como éste, escrito un siglo después
por dos razones principales: primero, porque aquellos que habían de las protestas de Pulgar, nos demuestra la continuada existencia
sido bautizados a la fuerza no habían recibido el sacramento con en España de un grupo de opinión responsable que condenaba no
propiedad y por lo tanto seguían siendo esencialmente paganos; 12 y, sólo las prácticas de la Inquisición, sino también la atmósfera reinan-
en segundo lugar, porque la expulsión era una invitación implícita a la te en una sociedad que había perdido su conciencia.
aniquilación de los judíos, lo cual sería contrario a las Escrituras. La posición de Talavera se aprecia más claramente en su Católica
La primera razón era, por supuesto, de enorme importancia, porque impugnación, duro ataque dirigido contra un «libelo herético» publi-
si los judíos hahfan sido forzados a la conversión, no era válido su cado en 1480 por un converso pro judío de Sevilla. Atacando la pre-
bautismo y la Inquisición no tenía juri~dicción sobre ellos. La réplica tensión que tenían los judíos y conversos de pertenecer a una nación
común a este argumento era muy sencilla: el mero hecho de que los especialmente dotada («mucho más lo fueron los griegos y después
judíos hubieran escogido el bautismo como alternativa a la muerte o los romanos y aun los arábigos»), Talavera apoyaba la tradicional
el exilio significaba que habían ejercido el derecho del libre albedrío; pena de muerte como castigo a la herejía, pero por otra parte atacaba
por lo tanto no hubo coacción, y el sacramento era válido. el antisemitismo que tenían que padecer los conversos y afirmaba
que la razón debía de prevalecer sobre la persecución a la hora de
atraer nuevamente a los conversos a la fe católica: «las herejías no
11. Véase Antonio Márquez, Literatura e Inqui<ición en España 1478-1814, Madrid, solamente han de ser corregidas por castigos y azotes, mas por catÓ·
1980, p. 25, qur cita a tmvés de una obra cle Ángel Alcalá; véase también Azcona,
Isabel, pp. 399-40!. Lucena aparcntcm('flte tuvo que retractarse públicamente en Cór-
cloba.
12. ~Battizati invite non recipiunt Sacramentum nec characterem baptismalem, sed 13. Sigiienza, Historia de la orden Je San Jerónimo, H, p. 306, citado en Caro
remenent infideles occulti»: Páramo, op_ cit., p. 165. Baroja, Los iudios, I, p. 150, n. 61.
74 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓN 75
licas y teologales razones». 14 Ésta fue la política que él adoptó más La hostilidad contra la práctica de los sanbenitos, por ejemplo,
tarde con los moriscos de Granada. Su obra, posiblemente a causa fue causa común entre cristianos viejos y conversos por igual. Estas
de su naturaleza polémica, fue incluida en el fndice de libros prohi- ropas penitenciales las llevaba el condenado en su vida cotidiana,
bidos de 1559. causándole pública humillación y acarreando oprobio al lugar en el
A veces las protestas fueron tan enérgicas que atacaron los mis- que vivía. Mariana lo comentaba diciendo que el castigo «pareció
mos fundamentos de la Inquisición. Estos disidentes abominaban de muy pesado a los naturales». Nos dice Bernáldez que en Andalucía
la persecución racial, de los métodos de coacción y deshonestidad, se permitió que la gente dejara de usarlos «porque no creciese el
de la abdicación de la responsabilidad y la caridad cristiana. El disfame en la tierra viendo aquello». 16 El sistema de los confidentes
hecho de que existieran hombres como éstos en una época en la cual de la policía fue rechazado en todas las comunidades y originó, como
la herejía era considerada el peor de los crímenes sociales, es un tri- veremos más adelante, vivas reacciones. Antes de 1492 se pidió a los
buto a la sociedad pluralista que una vez existió en España. Al mismo propios judíos que espiaran a los conversos. En 1485, en Toledo, los
tiempo reduce a tonterías los argum~nt_os _de que los excesos come- inquisidores convocaron a los rabinos y les hicieron jurar que lanza.
tidos ~Q~_c;>_, __~ien_E9t_I3..Inquisición_u otras .co:rpOractones, rían anatemas en sus sinagogas contra los judíos que no denunciaran
aebétí ser e:¡¡;cu.s_ados teniendo en cuenta las _nonnas de la époCa:---f:,os a los judaizantes.n En la práctica, fueron los conversos, más que los
pOcOS q~e difiri~O~ son prueba de- que e-n aquella época i:lOñabía judíos, los que aparecen como delatores activos: en Ciudad Real,
normas uniformes. entre 1483 y 1485, un antiguo rabino, Fernán Falcón, fue el prínd-
En el período inicial esta oposición fue invariablemente promo- pal testigo utilizado contra la mayoría de los que fueron acusados de
vida por los conversos. Al no lograr apoyo en España se dirigieron judaizantes.18
a Roma. Así una bula de Sixto IV del 2 de agosto de 1483, casi En Castilla, aunque los conversos eren evidentemente hostiles
seguramente obtenida con el dinero de los conversos, ordenó que al nuevo tribunal, no se escuchó la protesta de los cristianos viejos
el tribunal de Sevilla fuera más benevolente, y revocó todos los durante Jas dos primeras décadas de la existencia de la Inquisición,
casos de apelación presentados en Roma. Sin embargo, sólo once a pesar de que sin duda fue éste el perlado más sangriento de su
días más tarde, el papa retiró la bula debido a presiones hechas historia: decenas de miles de cristianos de origen judío fueron ejecu·
por los gobernantes españoles. Sixto murió en 1484 y fue sucedido tados, arruinados o forzados al exilio en una campaña sin precedentes
por Inocencia VIII, pontífice que siguió una polftica intervencionista en la historia europea y española y, a pesar de ello, sólo unos cuantos
a favor de los conversos, aunque teniendo cuidado de no enfurecer a cristianos viejos se habían arriesgado a levantar sus voces para pro-
los Reyes Católicos. Las bulas extendidas por Inocencia el 11 de testar por ello. Solamente cuando los funcionarios del tribunal de
febrero y el 15 de julio de 1485, pedían más misericordia y benigni- Castilla comenzaron a extender sus actividades a los no conversos, se
dad y un mayor uso de la práctica de la reconciliación secreta, 1 ~ y comenzaron a escuchar las voces del descontento.
son típicas de los esfuerzos hechos por la Santa Sede para evitar que En 1499, el inquisidor de Córdoba fue sustituido después de ser
cayera una infamia permanente sobre las víctimas del tribunal. Y no considerado culpable de los delitos de fraude y extorsión. Su suce·
obstante, aunque veamos la mano de los conversos en todas estas sor fue nombrado en septiembre de ese mismo año: fue Diego
tentativas para mitigar los peores aspectos de los procedimientos Rodríguez Lucero. En muy poco tiempo comenzó su propia carrera
inquisitoriales, es imposible mantener la tesis de que los conversos de extorsionador, arrestando a ciudadanos importantes por medio de
constituían la única oposición. calumnias y falsos pretextos. Sus acciones no se hicieron públicas
1508,la Suprema votó :finalmente el arresto de Lucero, que fue lleva- La mayoría de los abusos no tuvieron su origen en los propios
d? ~cadenado a Burgos, mientras que eran puestas en libertad las inquisidores sino en sus subordinados. Entre otros casos notables
victunas suyas que había en la cárcel de Córdoba. El ex inquisidor no está el del notario de Jaén, que encerró a una joven de 15 años en
fue castigado por sus crímenes; se le permitió aun retirarse a Sevilla una habitación, la desnudó y la azotó hasta que accedió a testificar
donde murió en paz. ' contra su madre.25 Fueron muy frecuentes los casos parecidos; lo
Al mismo tiempo que ocurrían estos incidentes en Córdoba, se mismo que abundaron los casos de fraude. En una declaración firmada
elevaron quejas en Llerena (Extremadura) contra las actividades en Toledo por varios testigos, fechada el26 de septiembre de 1487, se
del nuevo inquisidor, un individuo llamado Bravo, que durante establece que Juan de Uria, depositario de las mercancías confiscadas
cierto tiempo había sido ayudante de Lucero en Córdoba. Bravo por el tribunal, defraudó sumas que ascendían a 1.500.000 marave-
arrojó a los calabozos a tantos hombres ricos, a pesar de las protestas dis, lo suficiente como para que él viviera con todas las comodida·
de uno de sus colegas, que los parientes de los condenados al final des.26 Incluso los que ocupaban los cargos más fn6mos tenían oportu-
reuni;ro~ el valor suficiente para quejarse a la corona en los siguien- nidades para llenarse los bolsillos, En 1588, un inquisidor de Madrid
tes termmos: que hizo una inspección del tribunal de Córdoba, informó que tanto
el portero como el recadero del tribunal eran criminales y zarracati-
Los parientes e solicitadores de los presos en la cárcel de la nes, lo cual era sabido en toda la dudad, aunque por lo visto los
Inquisición de las villas de Llerena besamos las reales manos de inquisidores cordobeses no se habían enterado.21
I:
V. A. Y hacemos saber que los Inquisidores de aquella provincia También en la corona de Aragón los cristianos viejos que habían
e sus ofic1ales han perseguido e persiguen a los dichos presos y a
tolerado la persecución de los conversos, después de la muerte de la
nosotros con mucho odio e enemistad y han fecho muchos agravios
en la manera de las prisiones e en la forma de los procesos y en reina Isabel empezaron a unirse para defender los fueros. Reuni-
maltratar así a los dichos presos como a sus mugeres e hijos e dos en 1510 en Monzón los representantes de Aragón, Cataluña y
fasiendas. 23 Valencia, plantearon la cuestión de la reforma de su jurisdicción.
Pero no se dio el menor paso hasta su siguiente reunión en Monzón
. No queda constancia de que Bravo fuera censurado por su polí- en 1512, cuando fue redactada una extensa lista de reformas: Fer-
tica, y parece ser lo más verosímil que le permitieron proseguir su nando puso su firma bajo esta lista, conviniendo así en una de las
7arrera sin freno. La maligna influencia de Lucero también pareció muchas Concordias hechas entre la Inquisición y los reinos de Espa-
infestar al tribunal de Jaén, donde empezó a ejercer sus actividades ña. La Concordia de 1512 estipuló entre otras cosas que deberla
un «testigo» profesional, que ya antes había servido al inquisidor. limitarse el número de familiares en el reino; que la Inquisición no
Aquel hombre se ~amaba Diego de Algeciras y por una pitanza estaría exenta de los impuestos locales; que los funcionarios del
razonable estaba dtspuesto a cometer perjurio, testificando de las tribunal que cometieran delitos serian juzgados por un tribunal sern-
actividades judaizantes de todos los conversos que hiciera falta. lar; que en casos de confiscación, no deberían ser incluidas en ella
Gracias a su ayuda, los conversos más ricos de la dudad estu- las propiedades que anteriormente hubieran pertenecido a los con-
vieron pronto en una mazmorra, bajo la sospecha de herejía. Los que denados; que no deberían estar prohibidos los tratos con los conver-
aún seguían libres pidieron a la corona que devolviera al obispo de sos, ya que esto perjudicaba al comercio. Además, el tribunal no
Jaén la jurisdicción sobre herejía, pues confiaban mucho más en su ejercería jurisdicción sobre los casos de usura, bigamia, blasfemia y
piedad que en los abusos de los funcionarios de la Inquisidón,24 brujería, a menos que llevaran implicados herejía. La fuerte presión
23. Archivo GeneW de Simancas (de aquí en Qdclante AGS), Patronato Real, 2_5. IhiJ., 1, p. 211.
Inquisición, leg. 28, f. 39. 26, AGS, Patronato Real, Inquisición, leg. 28, f. 16.
24. Lea, op, cit., 1, pp, 211-212. 27. AHN Inquisición, leg. 4.724 2 •
80 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓN 81
que se ejercw sobre el rey en las Cortes, demuestra lo graves que «podemos estar seguros de que no tuvo piedad con aquellos que
eran algunas de las objeciones que en Aragón se hacían a los proce, buscaban acuñar en dinero la sangre de lo~ conversos». 29
dimientos inquisitoriales. Y sin embargo, las demandas hechas en Cualesquiera que fuesen los puntos de vista de Cisneros, muchos
1512 son relativamente suaves en comparación con las que fueron contemporáneos pensaban que era esencial llevar a cabo algunas
hechas en fecha posterior. reformas en los procedimientos judiciales de la Inquisición, aunque
A la muerte de Fernando el 23 de enero de 1516, la corona pasó no discutieran su existencia. La llegad.a del nuevo y joven rey (tenía
a su nieto Carlos, que entonces se hallaba en Flandes. Desde el falle- 17 años) procedente de Flandes, provocó una serie de ruego~ y peti-
cimiento de Isabel el 26 de noviembre de 1504, Fernando había sido ciones, que constituyeron el último capítulo de la lucha para someter
sólo rey de Aragón, mientras que Castilla era regida por su hija la Inquisición al imperio de la ley. Cuando Carlos, tras su llegada a
Juana la Loca, viuda desde 1506 de Felipe el Hermoso, de la Casa España en septiembre de 1517, celebró las. primeras Cortes de su
de Austria. Normalmente, a la muerte de Fernando se habría aceptado reinado en Valladolid, en febrero de 1518, los procuradores le pidie-
a Juana como reina; pero su desarreglo mental no la hacía apta para ron: « ... que su Alteza provea que el oficio de la Santa Inquisición
gobernar, así que en todas partes aceptaron a su hijo Carlos como proceda de modo que mantenga la justicia, y que los réprobos sean
soberano legítimo. castigados y no sufran los inocentes».
Mientras se aguardaba a que Carlos llegara a España, Cisneros Pedían además que se obedecieran las formas de la ley y que los
tuvo en sus manos el control de la Inquisición. En su testamento, el inquisidores se eligieran entre hombres respetables y sabios. El resul-
rey Católico pedía a su heredero que conservara la Inquisición, lo tado principal de esta petición fue la serie de instrucciones a la Inqui-
cual era la intención de Carlos. Pero con el nuevo reinado se desper- sición que fueron redactadas en su mayoría por iniciativa de Jean
taron esperanzas de reforma, especialmente en los corazones de los le Sauvage, canciller del rey y hombre que fue acusado de haber sido
conversos, y Cisneros se sintió muy alarmado al oír el rumor de que pagado por los conversos. El preámbulo de estas propuestas instruc-
ciones afirma que
Carlos pensaba permitir la publicación del nombre de los testigos
en los procesos inquisitoriales, En una carta que el ilustre y anciano
... por los acusados no haber podido ser plenamente defendidos,
cardenal escribió a Carlos, al parecer en marzo de 1517, aseveró que muchos inocentes y no culpados deste delito han padeciJo muertes,
la Inquisición era un tribunal tan perfecto que sus formas de actuar Jai\os y opresiones, injurias e infamias e intolerables farigas ... y
«en jamás parece tendrán necessidad de reformación y será pecado muchos nuestros vasallos se han ido y ausentado de estos nuestros
mudarlas».28 La publicación de los nombres de los testigos conduciría reynos; y (como Ja experiencia lo ha mostrado) generalmente estos
inevitablemente a su asesinato, como ya había sucedido recientemente nuestros reynos han recibido grandes fatigas y dafws; y han sido y
en Talavera de la Reina, donde un converso acusado, al enterarse son gravemente infamadas de este crimen por todo el mundo.
del nombre de su denunciante, lo acechó y lo asesinó. Sin embargo,
el cardenal Cisneros no se oponía tajantemente a las reformas, como Por lo tanto, las reformas propuestas incluyeron disposiciones
demostraban su propia vida y su carrera. Mientras ocupó el puesto a fin de que los presos fueran traslaJ.1dos a drceles abiertas y públi-
de inquisidor general, tuvo buen cuidado de destituir a los inquisi- cas, donde podrían recibir visitas y tener abog.1dos; snhrhm de qué
dores de peor fama, incluyendo al secretario de la Suprema. En les acusaban en el momento del arrestLl y se les f.Kiliudan los nom-
diciembre de 1516 escribió a Carlos para prevenirle sobre el secre- bres de los testigos; adcm¡Ís, los bienes de los acus:~dos no serían
tario real Calcena y otros, aconsejándole que los apartara de la Inqui- confiscados y vendidos untes de que fueran re:llmcnte condenados,
sición, en vista de sus excesos. El ve¡edi~to imparcial de Lea es que y los salarios de los inquisidores no serían p;lgados con el fruto de
-~:d.
las confiscaciones. Se permitiría a los presos que asistieran a misa y
28. Pascual Gayangos y V:jaólteJ:Ie ~ Fúente, Cartas del cardenal don fr¡zy Fran-
cisco limé11ez de Cí1neror, dirigidu a don Die¡o L6pez de Ayala, Madrid, 1867, 29. Lea, op. cit., I, p. 2lJ.
p. 261.
Ó.-LUU!I'I
82 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓN 83
recibieran los sacramentos mientras esperaban su juicio y se habría dos a Roma por Diego de las Casas, un converso de Sevilla. Una vez
de tener cuidado de que aquellos condenados a cadena perpetua no disueltas las Cortes en enero de 1519, la Inquisición intervino dete-
murieran de hambre. Si se empleaba la tortura, habría de ser mode- niendo a Prat, acusándole de haber falsificado los artículos redactados
radamente y no habrían de usarse «ásperas y nuevas invenciones de en las Cortes. La acusación era evidentemente falsa; pero las autori-
tormentos que hasta aquí se han usado en este oficio».30 Cada una dades eclesiásticas y seculares de Castilla actuaron como si fuera ver-
de estas cláusulas indica la existencia de males que se suponía serían dadera. Mercurino Gattinara, nuevo canciller, redactó documentos
remediados por la nueva pragmática. Que el documento estuviera o que envió a Roma en abril, pretendiendo que éstos eran los genui·
no inspirado por los conversos es algo ajeno a la cuestión. Lo impor- n~s Y que la. c~ia oficial era falsa. Entonces se inició una grave
tante es que se cometían abusos graves en el ejercicio de las activi- dtsputa constttucmnal en Aragón, y los diputados y la nobleza del
dades de la l11quisición, y que un sentido elemental de preocupación r~~no, r~~nidos en ~onferencia en mayo, enviaron a Carlos una peti-
por la justicia exigía algunas reformas. cmn sohcrtando la hberación de Prat, y amenazando con no conceder
De haber sido aprobadas las instrucciones, habría surgido un tri- más dinero hasta que sus demandas fueran satisfechas. Convocaron
bunal totalmente diferente. Se hubiera levantado el peso del sigilo y l~s. Cortes y se negaron a disolverse hasta que se hubiera hecho jus-
paralelamente habrían disminuido las posibilidades de cometer abu- ttct.a.
sos. Felizmente para aquellos que apoyaban a la Inquisición, el nue- En este punto las cosas, el papa León X intervino en favor de
vo inquisidor general nombrado por Carlos a la ml.lerte de Cisneros los aragoneses. En julio de 1519 publicó tres breves, uno para Carlos,
fue el cardenal Adriano de Utrecht, obispo de Tortosa, que se opo- otro para el inquisidor general y el tercero para el tribunal de
nía firmemente a toda innovación. Poco después de esto, a principios Zaragoza, reduciendo los poderes de la Inquisición a los limites
de 1518, falleció Sauvage. Con él murió toda esperanza de alterar de ~a ley can6~ica ordinaria, y revocando todos los privilegios
fundamentalmente la estructura de la Inquisición. Adriano, que como e~pectales concedtdos por sus predecesores. Carlos y sus funciona-
holandés parece que no conoda bien los problemas de España, abolió rios se negaron a permitir que dichos 'breves fueran publicados en
incluso algunas de las reformas del cardenal Cisneros, volviendo a España, enviando a cambio una enérgica protesta a Roma. El papa
nombrar a Cakena para un alto cargo, como secretario de la Su- cambió de postura entonces y suspendió los breves sin revocarlos.
prema. Ante esto, los aragoneses suspendieron inmediatamente el pago de
!vlientras tanto, Carlos fue a Aragón, donde aceptó el homenaje todas las concesiones a la corona. Finalmente, en diciembre de 1520,
de fidelidad al rey en las Cortes que inauguraron sus sesiones en el pa~a confir~ó la C??cordia de 1518, pero en términos que no
Zaqgoza en mayo de 1518, Y cosa sorprendente, cuando estas Cor- especificaban st la versmn correcta era la de Prat o la de Gattinara.
tes le ofrecieron adelantarle una gran suma de dinero a cambio de Finalmente en 1521 se logró un compromiso, cuando el cardenal
la aprobación por Carlos de una lista de treinta y un artículos, que Adriano aceptó la versión aragonesa de momento, y puso en libertad
en sustancia eran los mismos que fueron redactados por Sauvage, el a. ~~at. La victo;ia de .los aragoneses careció de sustancia. La Inqui·
rey aceptó. Pronto quedó claro que él no tenía la menor intención sicion no acepto en nmgún momento la validez de las Concordias
de observar d acuerdo, porque seguidamente envió un mensaje al de 1512 y 1518, asf que las luchas de todos aquellos años habían
embajador español en Roma, pidiéndole que obtuviera del papa la sido al fin y al cabo en vano.
revocación de los artículos y la dispensa del juramento que había En las Cortes castellanas de La Coruña, en 1520, se repitieron
hecho de observarlos. Sin embargo, las Cortes ya habían dado el paso los ruegos hechos en Valladolid para que se reformaran los procedi-
de hacer que la firma de Carlos fuera autenticada por Juan Prat, mientos de la Inquisición; pero no se logró nada. Poco después,
notario de las Cortes. Todos los documentos pertinentes fueron lleva- aquel mismo año, mientras Carlos estaba en Flandes, le presentaron
otro plan. de reformas; pero ni éstas ni otras propuestas subsiguien-
30. Llorente, Memoria histórica, pp. 119·131. tes obtuvteron resultado. A su regreso a España se celebraron Cortes
84 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓ~ 85
en Valladolid en 1523. De nuevo fueron sacadas a la luz las vieJas
sugerencias de reformas, fortalecidas con el ruego de que los salarios conversos fueron la raíz de la rebelión en estos reinos»; después de
de los inquisidores fueran pagados por la corona y no de lo que se la derrota de los rebeldes en Villalar, el 23 de abril de 1521, según
obtenia con las confiscaciones. De nuevo sólo hubo el fracaso como el bufón del tev, «en esta batalla fueron hallados muchos muertos
resultado. En 1525 las Cortes reunidas en Toledo se quejaron de los sin prepucios».33 Una generación más tarde el arzobispo de Toledo,
abusos cometidos por los inquisidores y sus familiares; pero sólo Silíceo, pudo afirmar que <<en España es del dominio común que las
lograron la promesa de que se erunendarían los yerros si realmente Comunidades fueron incitadas por descendientes de judíos». En rea-
habían existido. En 1526, estando el rey en Granada, le presentaron lidad parece ser que no hubo una identificación especialmente signi-
un memorial demostrando los males de los procedimientos secretos ficativa entre la causa de los conversos v la de los comuneros v
de la Inquisición, y pidiendo que los presos estuvieran en calabozos mucho~ conocidos conversos lucharon al l;do del rey. Cierto es ~u~
públicos en lugar de las celdas secretas del tribunaVJ No ha quedado algunos rebeldes esperaban modificar o abolir la Inquisición: el
registrada respuesta del monarca. Tales peticiones eran presentadas almirante de Castilla deda en 1521: «Los comuneros dizen que no
al rey casi cada año, y eran regularmente rechazadas. Esto demuestra avra inquisidon», v la hostilidad hacia el tribunal se renovó en varias
que seguía existiendo una persistente corriente de oposición, espe- zonas del reino. Pero la Junta que encabezaba la Comunidad fue
rando no la abolición de la Inquisición, sino más bien la corrección cuidadosa en extremo y no causó ninguna ofensa al Santo Oficio; en
de sus abusos. Pero no había nada que hacer con el obstinado Carlos. las peticiones que hizo al gobierno no encontramos ni una sola refe-
En abril de 1520 declaró en una carta que «en las Cortes de Aragón rencia a la I nquisición. 34 El tribunal sobrevivió a este período crítico
y Cataluña el dicho Santo Oficio ha sido vexado y desfavorecido de Y mantuvo intactas todas sus funciones: de hecho, en Valencia,
algunas personas que poco celaban en su conservación y se han pro- donde la revuelta de las Germanías se estaba desarrollando al mis·
curado muchas cosas en su derogación y perjuicim>.32 La referencia mo tiempo que la~ f:omuniJades, sus funciones fueron reforzadas
a Aragón no debe distraernos del hecho de que, como ya hemos ~or bautismos colectivos que los rebeldes impusieron a los mudé-
visto, en el reino de Castilla se levantaban con frecuencia las mis- ¡ares.
mas críticas. En toda España, pues, los órganos de gobierno consti- F.n los años posteriores a las Comunidades continuaron las obje-
tucional se convirtieron en los últimos cauces de protesta posible ciones a la Inquisición en AragtÍn y Castilla. Un ejemplo represen-
para oponerse al Santo Oficio. tativo de ello es el memorial redactado el 5 de agosto de 1533 v leído
De 1519 a 1521 las energías de la península estuvieron ocupadas ante Carlos en las Cortes aragonesas cekbradas e~ Monzón. 3S E~tre los
con la famosa sublevación de los Comuneros, una lucha muy confusa 16 artículos qtle se asentaban en la obra se incluían protestas de
y Compleja sostenida en parte por las oligarquías urbanas contra las que: «algunos vnquisidores de! dicho sancto Oficio a voz y en nom-
autoridades reales apoyadas por la nobleza, y en parte por las faccio- bre de Tnquisido an prendido v tienen preso al presente por delictos
nes rivales entre sí de las grandes ciudades. Inevitablemente, mu- privados no t0cantes en cossa alguna al sancto OficiO>). que los inqui-
chos conversos que trabajaban en gran número de municipios, se sidor<"s tomnban parte en negocios seculares, que habfan extendido
encontraron en el lado rebelde: entre los principales comuneros en- sn juri~dicción ileg:1!mente. persiguiendo casos de sodomía usura v
contramos un Coronel en Segovia, un Zapata en Toledo, un Tovar bigamia. cucstiones que no tenían nada que ver con la he~jía; qu~
en Valladolid. El rumor, sazonado parcialmente con malicia, tendía los inqtlisidores de Aragón, Cataluña y Valencia tenían un número
a exagerar la importancia de su participación en estos disturbios. exces¡vo de familiate", cuya identidad era mantenida en secreto, dan-
El condestable de Castilla informó a Carlos V en 1521 que «los
33. Toserh P~re-2. La Ré1'fl/ulio.'1 des "Comunidades" de Casti/le (1520-1521) Bur-
dro>. 1970, p. 5n9. '
31. AGS, Patronato Real, lnquíoición leg. 28, f. 45. 34. Para todo ello, véase J. l. Gutiérrez Nieto, «Los conversos y el movimiento
32. Llorente, op. cit., p. 156. comunero»,_ ~íspa_,i~. 94 (1964). pp. 237·261; y Pérooz, op cit, pp. 507-514, 549-552.
}5. Brlllsh LJbrary, Egtrton ms. 1.832, f.f. 37-40.
LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓN 87
86 I.A INQUISICIÓN ESPAÑOLA
Cortes: «Sed ciertos que antes acordaríamos perder parte de nuestros
do origen así a numerosos abusos. En cuanto a los moriscos, la pro- reynos y Estados, que permitiessemos fazerse cosa en ellos contra la
testa dirigiéndose 31 Inquisidor General era como sigue: honra de Dios Nuestro Señor y en disminución y desautorización del
dicho Santo Oficio».36
Se dize que a V. Sa. Rma. es muy sabida la manera que se tuvo En la época de las Comunidades, Carlos exhortó a los virreyes
en la conversión de los moros ... y asimismo la poca o ninguna doc- en España a que resistieran cualquier ataque contra la Inquisición.37
trina y cmegnan<;:a que despues aca de nuestra santa fe catolica se En consecuencia, en los años siguientes la monarquía tuvo a su
les a dado, ni yglesias que se les ayan fecho en los lugares donde disposición una institución única a la que siempre podía recurrir en
biven. Y que sin embargo en no aver sido doctrinados ni enseñados caso de necesidad. Este hecho continuó teniendo repercusiones en la
como dicho es, se procede contra ellos como contra herejes. corona de Aragón en la que las actividades del tribunal siempre se
consideraron como anticonstitucionales.>a
Y aun peor, la Inquisición se estaba apoderando ilegalmente de No es tan fácil medir ia resistencia popular, como lo ha sido medir
las tierras que habían confiscado a los moriscos conversos. Alonso la resistencia política, contra la Inquisición. Análisis recientes (véase
Manrique, Inquisidor General, dio a todas estas quejas una firine pp. 242-243) de las persecuciones que llevó a cabo el Santo Oficio
réplica negativa. A las protestas se les dio carpeta7.0. muestran que aparentemente en el siglo XV1 cerca de un 10 por ciento
Quejas similares a éstas habrían de representar un importante de la gente arrestada era culpable de hostilidad verbal o física contra
papel en las futuras controversias sobre la Inquisición. La jurisdic- el tribunal. Al parecer este porcentaje sería del 5 por ciento en el si-
ción inquisitorial en materias de moral, por ejemplo, fue considerada glo xvn. La Inquisición no sólo se ocupaba de proteger su propia auto-
entonces, al igual que más tarde, como una extensión indebida de ridad, sino que también detectaba rápidamente la herejía oculta en
sus poderes. Sin embargo, estas apelaciones ocasionales como la pro- afirmaciones hostiles a ella: el remltado es que los archivos inquisito-
testa de 1533, iban siendo cada vez más raras conforme se fortalecía riales contienen miles de ejemplos de oposición, material muy amplio
la posición del Santo Oficio. No sólo llegó a ser casi indiscutible la con el que se puede probar la hostilidad del pueblo español l1ada la
existencia de la Inquisición; ~ino que cada día se fueron tolerando imtitución. Sin embargo, un análisis más dcte11ido muestra que el
más y más los 3bnsos de sus servidores. Como el favor papal y real excesivo celo de la Inquisición, que tomaba nota de cada exabrupto,
la había confirmado como una de 1as instituciones clave del reino, por pequeño que fuera, ha contribuido a deformar la tealidad y puede
ahogó toda clase de críticas y oposición. ser desorientador: <<reniego de Dios y de la Tnquisiciór:c», «tanto se
A mediados del siglo xvr el tribunal era invulnerable. En parte, me da a mí el Santo Oficio como el rabo tle mi perro», <<¿qué Inqui-
esto se debía al apoyo implícito de la mayoría cristiano v1e¡a que sición? ¡yo no cono::co ninguna!», «La Inquisición sólo sirve pata
había tolerado dos décadas de carnicería contra los conversos, porque robn a la gente1~. Éstas son algunas de esa>- miles de «blilsfemiasl~ que
con ello se beneficiaban sus propios intereses, y que como clase había en realidad no prucbn que haya hahido animadversión contra la In-
tratado de frenar a la Inquisición solamente cuando ésta comenzó a quisición, de b misma manera que la ausencia de hla~femias en la do-
dirigirse en su contra. Para entonces, en la nueva atmósfera de la cumentación inquisitorial de finales del sig-lo xvm no prueba que la
sociedad cerrada, el Santo Oficio se había convertido en un elemento Inquisición haya sido aceptada. Seguramente prolifo2raron los ejem-
esencial para el mantenimiento del orden establecido. En parte, la plos individuales de enemistad hacia el tribunal. pero muchos otro~
Inquisición sobrevivió también gracias al decidido apoyo de la coro- eran poco más que palabra~ dichas por costmnbre, o en estado de
na, que no podía permitirse el lujo de· perder una institución que Ie
era tan útil. Como había hecho Pernando antes que él, Carlos V 36. G. CuL\, btorre y T. A. Sabs Au~ns, A•4>!h1 "~ el siglo _XVI. Altcracio;;~s
eS!'iJVO plenamente iclcnti(jcado coll la Inqnisid<ín e introdujo un sncia!es ,, co!ll!iclo> po/Wcoo. Zaragoza, 1982, p. 5()5,
trihnnul similar en los Países Baj0s (1520). En 1518, con ocqsión H. ,Pétt"l, op. dt., p. 551, n. 117.
}~_ Vénsc ahajü, c••i>Ítu 1o XllL
de bs di~put;;s ar;1gor1esr;s ~l•bre 'Juan Prat, Carlos informaba a las
88 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LAS RAÍCES DE LA OPOSICIÓN 89
embriaguez. o en momentos de enojo o de tensión. También existen sobre un pueblo que no la deseaba. Fue una institud6n creada por
cient(l~ de C:lsos documentado~ de conflictos a nivel popular con una situaci6n socio-religiosa particular, impulsada e inspirada por una
inc¡nisir!Mcs, o familbrcs del Santo Oficio y otros aspectos del fun- decidida ideología cristiano vieja y controlada por hombres cuyos
cinnamiemo del trihnnal. La bhsfemia y renegar pueden demos- puntos de vista reflejaban la mentalidad de la mayoría de los espa-
trar falta de amnt y respeto, pero sólo pmeban qne los e'pañoles ñoles. Los disidentes fueron unos cuantos intelectuales y otros hom-
rmn.:-;1 aceptaron pasivamente los sistemas religiosos y políticos que bres cuya raza era suficiente para colocarlos fuera de los límites de
les impusie-ron. En el antiguo régimen español, los movimientos la nueva sociedad que se levantaba desde la base de un conservadu-
populares nnnca ~t<1caron a la Inquisición y los amotinados nunca rismo triunfante y militante.
levantaron un dedo contra sus propiedades.
Annqu<'" los españoles apoyaron a la Inquisición nnnca la acep-
taron dc¡:wmente. Lm conversos eran hostiles. En 1528, en Cata-
luña. el tribunnl arrestó a un hombre por distribuir un manu'icrito
en el que acusaba a la Inqtlisición de mentiras, perjurio, asesinato,
robo v violación de mujeres en las cárceles; en 1567, en la cinchd
de Badaioz, lm inquisidores requisaron un panfleto qne se 9:1bfa
hecho p6hliro y en el que se afirmaba qlJe «qualquier persona qnc
tuviese r:l<;a de cristiano nuevo ponga su hazienda en cobro que de
ov en ~eis años no qut>dará ninguno por prender porque a tormentos
les hazen dezir lo que no han hecho por cobdicia)).39
Ambos documentos son, ohvbmentc, de origen conver~o. T.o"
cristianos viejos también tenían sus rcsqnemores, especialmente en
hs zonaS mr:1lcs donde sufrían la :fisgonería y el espionaje dt> Jo,
inauisidorcs de las ciudades. En Galicia, en el siglo xvr, un párroco
rogó a su congrcgacifin que se volviera sorda y muda cuando lleP:atan
los vi>itadotes de la Inauisición: «Tengamos mañana oio -dijo-
rmc el inquisidor visit~ndo por el reino ha de venir ad Por amor de
Dios no os descnbdis los unos a los otros ni os met~íis en cosas
tocante~ nl Santo Oficio». 40 En Cat~luña, en el siglo xvn. el
n5rrnro de Aignnviva rechaz0 públicamente a ]os comisarios de la
Tnonisirión cuando é~tos se disponían a revisar los registros bautis-
m<11cs cnn el fin de llevar a cabo tm control dl" limpieza de san¡:';re:
<<diio que no cscrÍ\•iesPn mentiras, y que no sería la primera vez que
lo avfan hecho, \' mudado firmas y otras cosas semejantes» Y
I.a Tnquisicicín no si~nificó la imposición de una siniestra tiranía
.39. Proceso de Ga,pu Mcrc~der, de 1523, AHN lnquisícion, leg. 2.155 1; Ra-
dn)r?.. ibiJ .. !el!. 2.701.
40 Jaime Contreras, El Sa~to Oficio Je la Inquiski6n de Gali::ia. Madrid. 1982,
p. lí83.
41. AHN, lnqui¡)dón, libro 735. f. 349.
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 91
de Carlos V en 1516 llevó a España a intensificar el intercambio cul- más altas jerarquías de la Iglesia habían encabezado el movwtento
tural con estos países. en favor de la reforma. La presencia de distinguidos intelectuales y
Una figura clave en el avance del conocimiento fue la del carde- literatos en torno a Carlos V, aseguraba la protección a las doctrinas
nal Cisneros, arzobispo de Toledo desde 1495 e ínquisidct general erasmistas en la Corte. Finalmente, los dos principales prelados de
desde 1507. Famoso por la santidad de su vida y la sev~ridad de su la. Iglesia, el arzobispo de Toledo, Alonso de Fonseca, sucesor de Cis-
disciplina, comenzó la reforma de las órdenes religiosas dentro de neros, y Alonso Manrique, inquisidor general, eran partidarios entu-
la iglesia y defendió las normas de conducta del Santo Oficio. siastas de Erasmo. El triunfo del erasmismo fue confirmado por lo.
Su logro cultural más importante fue la creación de la Universidad traducción iniciada en 1524 por Alonso Fernández, arcediano de
de Alcalá, que llegó a ser el epicentro de los estudios humanísticos Alcor, del Enchiridion de Erasmo. Publicado hacia finales de 1526,
en España. Su primer canciller, Pedro de Lerma, había estudiado en fue saludado con gran entusiasmo en toda la península. Y como el
París. Nebrija era, como Erasmo escribió a Luis Vives en 1521, mismo traductor escribió a Erasmo en 1527:
su «principal ornamenta>). Entre sus profesores más brillantes figu,
raban los hermanos conversos Juan y Francisco de Vcr¡:rara, este En la corte del Emperador, en las ciudades, en las iglesias, en
los conventos, hasta en las posadas y caminos, todo el mundo tiene
último descrito por Marineo Sículo como el más grande de los emdi- el Enchiridion de Erasmo en español. Hasta entonces lo lefa en laún
tos clásicos de España. La amplitud de sus temas universitarios, una minoría de latinistas, y aun éstos no lo entendían por completo.
particularmente en su facultad de teología, la distinguían de todos Ahora lo leen en español personas de toda especie, y los que nunca
los centros del saber en España, y muy pronto su popularidad riva- antes habían oído hablar de Erasmo, han sabido ahora de su exis-
lizó con la de Salamanca. Aparte de esto, Cisneros encargó a sus tencia por este simple libro.3
profesores la tarea de crear una edición crítica de la Biblia, que que-
daría como una obra clásica de la intelectualidad contemporánea. La El editor del Enchiridion, Miguel de Eguía, fue también impresor
gran Biblia Políglota surgida de estos esfuerzos consistía en seis volú- de la universidad de Alcalá y sacó a la luz varios cientos de libros de
menes, en donde los originales hebreo, caldeo y griego de la Biblia orientación humanista. Erasmo seguía siendo el autor más popular
fueron impresos en columnas paralelas a la Vulgata latina. La Rihlia y en 1526 fue informado que ~dos tipógrafos, a pesar de haber tirado
Políglota Complutense, de Compluto, nombre latino de Alcalá, fue muchos millares de ejemplares, no pueden satisfacer a la multitud
publicada finalmente en 1522.2 de compradores». También hubo muchos contactos personales entre
Mientras tanto, la influencia de Desiderio Erasmo. tan dominante amigos del humanista que vinieron a España y españoles que fueron
en el humanismo europeo, comenzó a penetrar por las fronteras a ver a Erasmo. Entre estos últimos, el más importante fue el joven
abiertas de España. En 1516 fue trazado por primera vez el nombre Juan de Vergara, quien dejó la península con el emperador en 1520
de Erasmo por una pluma española, y en 1517 el cardenal Cisneros y pasó dos años con Erasmo en los Países Bajos. A su regreso, le
invitó al famoso y docto holandés a visitar España. sin lograr que escribió ingenuamente a Vives: ~Es pasmosa la admiración inspirada
viniera. Hacia 1524 un cierto número de intelectuales de la penín- por Erasmo a todos los españoles». Lo que no era totalmente cierto.
sula habían adoptado las doctrinas de Erasmo. a quien Vives escribió Varios eruditos españoles criticaban los métodos exegéticas del holan-
en junio de 1524: «Nuestros españoles también se interesan por sus dés, mientras que otros se inquietaban por las similitudes que encon-
obras>). El ingenio y la sátira que Erasmo empleó contra los abmos traban entre Erasmo y Lutero. Especialmente, algunas órdenes
eclesiásticos, y partkulannente contra la relajación de las órdenes mendicantes se alertaban ante los ataques satíricos de Erasmo y
mendicantes, halló muchos oídos bien dispuestos en un pafs donde las presionaban para que hubiera un debate sobre sus herejías. Una con-
ferencia presidida por el inquisidor general erasmista Manrique, y
2. El !adn de la Vulgata se puso ~ntre el hebre-o y el griego. cerno Cristo fue ). Bataillon, op. cit., p. 280.
puesto entre dos ladrones, tal como lo señala uno de los prefacio•.
94 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 95
que incluía a unos treinta representantes votantes de las órdenes, se
buscaban una religión interior más auténtica eran comunes en Euro-
reunió finalmente en Valladolid durante el verano de 1527,4 No
pa durante esta época y en España fueron los grandes nobles los
se llegó a ningún acuerdo en las deliberaciones, ya que la mitad de
que patrocinaron principalmente a los místicos. El duque del Infan-
los representantes estaba a favor de Erasmo. El fracaso del ataque
tado, miembro de la familia de los Mendoza, patrocinaba un grupo
pareció entonces una victoria de los humanistas. El 13 de diciembre, de alumbrados en su palacio de Guadalajara; los miembros princi-
Carlos V escribió a Erasmo pidiéndole que no se preocupara por la pales eran la beata 7 -Isabel de la Cruz, Pedro Ruiz de Alcaraz y
controversia que su obra suscitaba en España:
María de Cazalla y su hermano Juan, fraile franciscano y auxiliar del
Como si en nuestra presencia se hobiese ¡:le determinar cosa
obispo de Avila. Alcaraz estaba conectado también con otro grupo
ninguna contra Erasmo, de cuya cristiana intención estamos muy de alumbrados en Escalona que era patrocinado por el marqués de
ciertos ... Queremos, pues, que tengas buen corazón e te persuadas Villena. Entre tanto, un grupo paralelo de místicos surgía en Valla-
que de tu honra e fama jamás dejaremos de tener muy entera dolid: la principal protagonista de éste era la beata Francisca Her-
cuenta. S nández, cuya fama de mujer santa atrajo a su círculo a Bernardino
Tovar, hermano de Juan de Vergara, y al predicador franciscano
Teniendo de su parte a la corona, la Inquisición y la iglesia espa- Francisco Ortiz.
ñola, la posición de Erasmo era inexpugnable en España, donde su En 1519, Isabel de la Cruz fue denunciada a la Inquisición por
popularidad era mayor que en cualquier otro país de Europa. Estos una sirvienta Je los Mendoza. Anteriormente habían corrido rumores
prometedores comienzos de lo que pudo haber sido una grm época sobre otras beatas -la beata de Piedrahíta (15i2) fue un ejemplo
cultural, fueron deshechos por el desarrollo de dos distintos aconte- famoso--, y muy poco habría resultado de esta denuncia en circuns-
cimientos dentro de España: la propagación del iluminísmo, y el tancias normales. Pero las investigaciones coincideron con la apari-
descubrimiento de protestantes, y por las grandes limitaciones im- ción del luteranismo y la Inquisición se dio cuenta rápidamente de que
puestas en toda Europa a la libertad de pensamiento, a causa de los existían elementos heréticos. En una lenta y paciente investigación,
acontecimientos políticos. que duró varios años, fueron detenidos uno a uno los principales
Los movimientos espirituales y devotos en Castilla durante los iluministas por orden del inquisidor general Manrique. El 23 de
últimos años del siglo xv fueron patrocinados calurosamente por septiembre de 1525 Manrique promulgó un «edicto sobre alumbra-
Cisneros y produjeron una literatura cuyo ejemplo más alto fue el dos», lista de 48 proposiciones que da un valioso resumen de la doc-
Abecedario espiritual (1527) del fraile franciscano Francisco de Osu- trina y que deja pocas dudas acerca del carácter herético de estas
na. Los seguidores de la escuela franciscana creían en un método místi- creencias.8 Isabel y Alcaraz fueron sentenciados a aparecer en un auto
co conocido como «recogimiento»: la unión del alma con Dios; quie- de fe en Toledo el22 de julio de 1529. La atención de la Inquisición
nes lo practicaban se hadan llamar «recogidos».~ Pero de esta escuela se dirigió después a Valladolid, donde Francisca Hernández había
mística surgió una versión (condenada por el capítulo general de los reunido un grupo de adeptos que practicaban el recogimiento con
franciscanos en 1524) que acentuaba la unión pasiva del alma con métodos diferentes de los que utilizaban los místicos de Guadalajara.
Dios; este método se conocía como «dejamiento» y sus adeptos se Su más ferviente seguidor era el conocido predicador franciscano
llamaban «dejados» o «alumbrados». Los movimientos místicos que Francisco Ortiz; 9 la Hernández vivió por un tiempo con la rica fami-
4. Ibid., p. 240. El documento básico para el debate ha sido editado por M. Avilés 7. Mujer que se dedica a una vida religiosa y solitaria, sin pertenecer necesaria-
en Erasmo y la Inquisici6n, Madrid, 1980. mente a una otd(!ll religiosa.
5. Bataillon, op. cit., p. 277. 8. Antonio Márqueo:, Los alumbrados. Orfgenes y fí/o,ofiJ (U25-1559), Madrid,
6. Véase Melquíades Andrés, «Pensamiento teológico y vivencia religiosa en la 1980, publica el edicto en las pp. 229-238. limita el uso del término «alumbrado»
Reforma esr--..ñola (1400-1600) .., en Ricardo Garda-Villoslada, Historía de la [g/uía en solamente al grupo de Guadalaiara.
España, 5 vols., Madrid, 1980, vol. 111, 2, esp. pp. 343·345. 9. Existe un espléndido estudio de Angela Selke, El Santo 0/ícío de la Inquisici6n.
Proceso de fr. Francisco Orth (1529·!532), Madrid, 1968.
96 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
-«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 97
lia de los Cazalla, parientes de Maria de Cazalla. Su fama se extendió
y la visitaban grandes señores y clérigos; erasmistas como Eguía y riorizar su religión. La tendencia tenía una larga tradición entre los
Tovar frecuentaban su casa. Su fuerte carácter la llevó a la polémica conversos. En la intimidad del hogar, tanto en el judaísmo como en
Y se enfrentó primero con los Cazalla y luego con los erasmistas. el cristianismo, mucha gente de diferentes niveles sociales había
Cuando fue arrestada por la Inquisición en marzo de 1529, el indig- mostrado signos de escepticismo, inquietud y nicodemismo. Como
nado Francisco Ortiz denunció desde el púlpito a la Inquisición por ejemplo, podemos citar el conocido caso del converso Alfonso Fer-
su «notorio Y manifiesto» pecado al detenerla, pero él mismo fue nández Samuel, que durante el reinado de Juan 1I de Castilla
arrestado inmediatamente y sentenciado a reclusión en un monas- (m. 1454), pidió en su testamento que al ser colocado en el ataúd
terio. s~ le pusiera la cruz a los pies, el Corán en el pecho, y el Torah, «su
El año de 1529 fue crucial. En agosto, el erasmista Manrique v1da y luz», sobre la cabeza.11 En los primeros años de la Inquisi-
cayó en desgracia y fue confinado a su sede de Sevilla. Al mismo ción vieron la luz suficientes pruebas de que existían, por un lado,
tiempo, se retiró la mano protectora del emperador: Carlos partió judaización y mesianismo, y por otro un alto grado de escepticismo,
en julio hacia Italia llevándose consigo a los más importantes eras- muchos conversos fueron condenados -irónicamente- por creen-
mistas. Esto hizo posible que los conservadores, que habían estado cias que el judaísmo ortodoxo habría considerado también como
esperando su turno desde la derrota del debate de Valladolid toma- heréticas, como por ejemplo la negación de la inmortalidad del
ran la ofensiva. Una de las primeras víctimas fue un hidalgo 'de ori- almaP Las divergencias entre los conversos no implicaban necesaria-
gen cristiano viejo, Diego de Uceda, chambelán de un alto cargo de mente ningún giro hacia el judaísmo. No había nada ni remotamente
la orden de Calatrava. Católico sincero, Uceda era también un eras- judaizante en las creencias de los alumbrados: la influencia esencial
mista que compartía con el holandés un gran escepticismo frente a fue la de la espiritualidad franciscana y el caldo de cultivo fue el
las supersticiones y los milagros. En febrero de 1528, mientras viaja- cómodo patronazgo proporcionado por la nobleza cristiano vieja.U
b~ _de Burgos a su natal Córdoba, vino a tener como compañero de Desde el momento de su detención, la Hernández intentó salvar
vra¡e a un hombre al que habló con excesiva franqueza y ligereza la piel incriminando a todos aquellos a quienes guardaba rencor.
~e religió~. y, particularmente, sobre Lutero. Su ocasional campa- Tovar persistía en seguirla a pesar de las advertencias de Vergara.
nero de vra;e lo denunció a la Inquisición y fue arrestado, torturado Sin duda, el hecho de conocer la hostilidad de Vergara la llevó a
Y condenado a pesar de que su inocencia era evidente, como lo demos- denunciarlo por luterano en el juicio de 15.30. La acusación fue secun-
traban sus creencias y sus prácticas religiosas. Finalmente Uceda dada por otros discípulos de la mujer. Tovar ya estaba en prisión.
abjuró de sus «errores» en el auto de fe de Toledo del 22 de julio Pronto fue seguido por su hermano, que fue arrestado el 24 de junio
de 1529. 10 de 15.30. Finalmente, en abril de 15.32, María de Cazalla fue encar·
La mezcla de influencias místicas, erasmistas y heréticas hacen celada, torturada y acusada de las herejías de luteranismo, iluminismo
de la década de 1520 un período único tanto en libertades como en y erasmismo. 14 Su proceso se prolongó hasta diciembre de 15.34. Fue
tensiones. Los inquisidores buscaban por todas partes ideas luteranas multada y se le prohibió relacionarse de nuevo con los alumbrados.
y la~ localizaban en las creencias de algunos alumbrados. Más signi- Su hermano el obispo había muerto oportunamente en 1530. Sin em·
ficauvo para ellos era posiblemente el hecho de que casi todas las bargo, la Inquisición aún no había terminado con su familia, ya
personas implicadas en los grupos de estos años eran conversos: Isa- que de ellos surgió el circulo de protestantes que alarmó a la ciudad
bel, Alcaraz, la Hernández, Ortiz, Tovar, los Cazalla. Era como si
los conversos estuvieran rechazando el catolicismo formal para inte- 11. Baer, op. cit., 11, p. 275.
12. !bid., 11, pp. 350-356; Julio Caro Baroja, Las forma.r comp/ei11r de la vida
re/igiora, Madrid, 1978, pp. 197-201.
10. __Lea, op. cit., III, p. 415; John E. Longhurst, Luther tmd the Sp.:núh 13. Véanse los comentarios de J. L. Novalfn, que discute: las ideas de Mirquez
Inqumt~an: th!! case of D,ego de Uccda 1528-1529, Albu[querque, 19,.
en Garcla Villodada, Hi!tori11, III, 2, pp. 153-154.
14. M. Ortega Costa, Procero de l4 Inquisición contra MPría de Caulla Ma-
ddd, 1978. '
7.-EUO!K
98 LA INQUISICIÓN ESPAf:íOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 99
de Valladolid veinte años más tarde. Aunque el cerco se cerraba ·¡uan de Vergara.19 Este eminente humanista secretario de Cisneros
alrededor de los mfsticos, éstos pudieron escapar con relativa impu· ;y:inás tarde de su sucesor en la sede de Toledo', Alonso de Fonseca fue
nielad: la Hernández, hacia 1.532, vivía en libertad en Medina del ÚPO de los más distinguidos eruditos españoles de la cultura' clá·
Campo; Isabel y Alcaraz, aunque condenados a cadena perpetua fue- ""¡jea. Había colaborado en la Biblia Políglota, ocupado la cátedra
ron liberados después de algunos años de cárcel; 15 Maria de Cazalla 'de filosofía en Alcalá, y propuso que se ofreciera allí la cátedra de
fue absuelta por la falta de pruebas. ,retórica a Vives. Detenido en 1530, juzgado y encarcelado, Vergara
El acoso a los alumbrados, aunque de corta duración y con pocas fue obligado a abjurar de sus errores en un auto celebrado en Toledo
víctimas, tuvo consecuencias de importancia más duradera. Este ~,cl21 de diciembre de 1535, y a pagar una multa de 1.500 ducados.
hecho puede verse claramente en el caso del famoso predicador san :_Luego fue confinado en un monasterio, del cual pudo salir en 1537.
Juan de AvUa. Misionero en el área andaluza a finales de la década Dada su personalidad, fue una de las pocas víctimas de la Inquisición
de 1520, Avila fue denunciado como alumbrado y pasó cerca de un ~';alas que ésta permitió recobrar su anterior posición en la sociedad;
año (1.532-1533) en las celdas de la Inquisición. Utilizó las horas :Jo encontramos una. vez más en 1547 en medio de la gran controver-
muertas planificando la estructura de un libro de gufa espiritual, el ria que tuvo lugar en Toledo acerca de los propuestos estatutos para
Audi, Filia, que no sería presentado a publicación hasta 15.56. Vícti- excluir a los conversos de todo cargo en la catedral.
ma inocente del miedo contra los alumbrados de la década de 1530 . La detención de Vergara fue seguida por otras: Alonso de Virués,
(Ávila era converso), en la década de los años cincuenta se hizo sos- :~~,sacerdote benedictino y predicador de Carlos V, fue el primero de
pechoso no sólo a causa del niiedo que existia al protestantismo sino una serie de eminentes predicadores del emperador acusados de here-
también a causa del Inquisidor General Valdés, quien recelaba de ía,.probablemente por los contactos que, como Vergara, había man·
todos los escritos místicos («cosas de contemplación para mujeres terudo cuando estuvo en el extranjero. Detenido en 1533 y confinado
de carpinteros», fue como él los vio, según Luis de Granada). Valdés en prisión por la Inquisición de Sevilla durante cuatro largos años,
incluyó su libro en el fndice de 1559, y la desesperación de Avila arguyó ~ vano que Erasmo jamás había sido condenado por hetero-
le hizo quemar gran parte de sus escritos. 16 Aunque el Audi, Filia _doxo. Fmalmente en 1537 se le hizo abjurar de sus errores y fue con·
circuló en manuscrito durante varios años, no fue sino hasta la muerte denado a confinamiento en un monasterio durante dos años, prohi-
de su autor en 1569 que la Inquisición permitió que fuese publicado, biéndosele predicar por otro año más. Sin embargo, Carlos V hizo
cosa que ocurrió en Toledo en 1574. Toda una generación de espiri- denodados esfuerzos para salvar a Virués, y en mayo de 1538 obtuvo
tualidad -ya nos ocuparemos más adelante de Luis de Granada- del papa una bula anulando la sentencia. Virués recuperó el favor y
cayó bajo la sospecha a causa del supuesto peligro iluminista.17 fue nombrado en 1542 obispo de las islas Canarias, donde murió
Pero la amenaza más directa pareda provenir del luteranismo. Un en 1545.
cristiano viejo, el sacerdote vasco Juan López de Celain, que había En 1530, Mateo Pascual, profesor de la universidad de Alcalá
mantenido vínculos con el círculo de alumbrado de Guadalajara, fue Y distinguido erasmista, fue acusado de dudar de la dm;:trina del
arrestado en 1528 y quemado vivo por luterano en julio de 1530.18 purgatorio. Fue juzgado por la Inquisición, se le confiscaron sus bie-
El luteranismo fue también una de las acusaciones esgrimidas contra nes y se retiró a Roma para acabar sus días en paz. 20 Otra víctima
destacada que estuvo relacionada con los orígenes del protestantismo
15. Isabel fue liberada en diciembre de 1538, Alcsraz en febrero de U39. Otra
en España fue Juan de Valdés, asimismo de la universidad de Alcalá
victima de los juicios contra los alumbrados fue el cristiano viejo Rodrigo de Bivar,
capellin del duque del Infantado, arrestado en 1539, pero liberado mis tarde: v6lse
Alastair Hamilton, El proceso de Rodri1.o de Bivar (1539), Madrid, 1979. 19. De ello hay una e!lpléndida descripción en Bataillon, op. cit., pp. 438470; el
16. Juan de Ávila, Avifos , re1.las cristianas som tUJUel ~so de David: A#di, »toctso está publicado por J. E. Lon¡hurst en Cr~lllkrnos tk Historia de Erpd4
fili11, ccl. de Luis Sala Balust, Barcelona, 1963, p. 32. · wb. XXVII-XXXII, XXXV-XXXVI (1958-1960, 1962). '
17. Solm los alumbrados en un período posterior, véase abajo, p. 135. 20. ~attelino Menéndez y Pelayo, Hirtori11 de los betere!ÚJxor erPIIñoler, 8 wls.,
18. Angel.a Selke, en Bulletin Hispmique, 62 {1960). Buenos Aires, 194' {1881), IV, p. 129.
100 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
«EL SILENCIO SE HA r.MPUESTO» 101
y quien aquel fatfdlco año de 1529 publicó su estudio teológico parte de aquellos que no estaban directamente mezclados en la pug-
--~ muestra que los espafioles cultos comprendían muy bien el alcan-
Diálogo de Doctrina Christiana, que estaba muy relacionada con
algunas tesis sostenidas por Lutero en sus primeros escritos. La obra ce de lo que se estaba dilucidando. El erasmismo y el nuevo huma-
fue atacada inmediatamente por la Inquisición a pesar del testimonio nismo eran identificados con la herejía germánica, y para algunas
de Vergara y otros. La controversia sobre el libro llegó a tomar un personas la única protección que podían hallar era disociarse de aque-
llas ideas.
giro tan peligroso que en 1530 Valdés tuvo que huir a Italia, justo
a tiempo de librarse del proceso que se acababa de iniciar contra él. La década de los 15.30 fue en cierto modo el fin del camino. En
La Inquisición distinguió en lo sucesivo su tratado, incluyéndolo en diciembre de 153.3 Rodrigo Manríque, hijo del inquisidor general,
todos los Índices de libros prohibidos que publicó. 21 escribió desde Parfs a Luis Vives en un tono de profunda amargura,
Otra víctima de los juicios contra los alumbrados fue el impresor aludiendo al encarcelamiento de Vergara:
de la universidad de Alcalá, Miguel de Eguía, que fue denunciado
Dices muy bien: nuestro pafs es una tierra de envidia y sober-
por Francisca Hernández por luteranismo. Fue encarcelado en 1531 bia; y puedes agregar: de barbarie. Pues, de hoy en más, queda
y pasó más de dos años en las celdas de la Inquisición de Valladolid,Zl fuera de duda que nadie podrá poseer allá cierta cultura sin hallarse
pero fue liberado a finales de 1533 y absuelto totalmente. Menos lleno de herejfas, de errores, de taras judaicas. Asf se ha impuesto
afortunado fue Pedro de Lenna. Habiendo sido anteriormente can- silencio a los doctos; en cuanto a los que corrían al llamado de la
ciller de la universidad de Alcalá, ex-decano de la facultad de teología ciencia, se les ha inspirado, como tú dices, un gran terror. En Akalá
de la Sorbona y canónigo de la catedral de Burgos, este eminente se trata de extirpar completamente el estudio del griego.24
intelectual recibió la influencia de Erasmo, lo cual se dejó ver en sus
sennones. Fue denunciado a la Inquisición, encarcelado, y finalmen- Enfrentada con esta oleada reaccionaria, la pacífica buena volun-
te, en 1537, obligado a abjurar en público, en todas las ciudades tad de los erasmistas era impotente. Etasmo vio cómo sus amigos
en que había predicado, once proposiciones de las que fue acusado de España eran silenciados uno a uno. La última carta que escribiera
de enseñar. Avergonzado y resentido, el anciano se sacudió el pol- a este país, que haya llegado a nosotros, está fechada en diciembre
vo de sus pies y huyó a París, donde volvió a ocupar el cargo de de 1533: a partir de aquí, el silencio. Él moriría tres años después,
decano de la facultad, falleciendo en la capital de Francia en agosto aún muy respetado en el mundo católico, tanto, que en 153.5 el papa
de 1.541. Según su sobrino, Francisco Encinas, que había de llegar a le ofreció el birrete cardenalicio. Pero en España su causa había fra-
ser tan famoso en la historia del protestantismo europeo bajo el nom- casado, y las últimas esperanzas se desvanecieron con la muerte de
bre de Dryander, los habitantes de Burgos, ciudad natal de Lenna, Alonso Manrique en 1538.
estaban tan atemorizados ante las posibles consecuencias de este La caída en desgracia del erasmismo y las sospechas constante-
hecho, que todos aquellos que habían enviado sus hijos a estudiar mente dirigidas contra el humanismo liberal parecía que estaban jus-
al extranjero los llamaron en seguida.21 Una reacción semejante por tificadas por los vínculos aparentes entre Erasmo y la creciente
amenaza protestante. Bataillon ha demostrado que la corriente pro-
testante que surgió del iluminismo entre 1535 y 1555 adaptó el eras-
21. Las investigaciones sobre Valdés han crecido perceptiblemente. Véase espe-
cialmente ]. E. Longhurnt, Erasmus and the Spanisb Inquisition: tbe case o! Juan mismo a sus propios fines y se deslizó hada una doctrina de la «jus-
de Valdb, Alburquerque, 1950; J. C. Nieto, Juan de Valdls (1509?-1541), Michlgao, tificación por la fe» sin jamás haber rechazado formalmente el dogma
1968; Marcel Bataillon, Etasmo y el erasmismo, Barcelona, 1977, pp. 245-285; y d. católico.2S Muchos distinguidos humanistas como Juan de Valdés,
im.ponanúsimo artículo de Carlos Gilly, -«Juan de Valdés; Obenetzer und Bearbeiter
v011 Luthers Schriften in seinew. "D.iáloso de Doctrina"~, kcbiv für &!/ormatioruges- eran erasmistas que se apartaban de manera significativa de la orto-
cbichte, 74 {198J), pp. 257-305.
22. J. Goñi G.aztámbide, ~El impresor Miguel de Egu.ía procesado por la lnquisl.. 24. Bataíllon, op. cit., p. 490.
ci6ruo, Hispania Saeta, 1 ( 1948), pp. 35-88. 25. !bid., p. 54,,
2J. Lea, op. cit., 111, p. 419.
102 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 103
doxia y que provocaban que se les considerase como criptoprotestan- religiones minoritarias como el judaísmo o el islam. En conse-
tes. La vigilancia contra el erasmismo radical se reforzó por esta cuencia, no existían herejías nativas (como la de John Wydiff en
causa. La amenaza luterana, sin embargo, tardó mucho tiempo en Inglaterra, por ejemplo), sobre las que pudieran enraizar las ideas
materializarse. En una fecha tan tardía como 1520, Lutero no era luteranas. Más aun, España era el único país europeo que poseía una
aún conocido en España, y los primeros españoles que estuvieron en institución nacional dedicada exclusivamente a la eliminación de la
contacto con sus enseñanzas fueron los que acompañaron a Carlos V herejía. Con su vigilancia, y coordinando los esfuerzos por toda
a Alemania. Algunos de ellos lo consideraron únicamente como un la península, la Inquisición controló las semillas de la herejía aun
reformador de la iglesia y fueron favorables a sus ideas. A principios antes de que pudieran ser sembradas. En la década de 1540, por lo
de 1521 los libros luteranos, traducidos al castellano por los con- tanto, tal vez los únicos españoles que estaban en contacto directo
versos de Amberes, utilizaban la ruta comercial de Flandes para con el luteranismo eran aquellos que estudiaban en universidades
penetrar en España. La primera prohibición fue promulgada por el del extranjero (en Lovaina, por ejemplo, donde Felipe II en 1558
cardenal Adriano de Utrecht, regente e inquisidor general, el 7 de quedó estupefacto por las ideas que sustentaban los españoles que
abril de 1521. En vista de la revuelta comunera, las posibles conse- estudiaban allí; o en Francia, donde fue educado el famoso Miguel
Cuencias políticas y religiosas del luteranismo se tomaron muy en Servet). También sabían del luteranismo los que habían acompañado
serio en España. Los libros siguieron llegando a los principales a la corte del emperador a Alemania y los que, con la aperrura del
puertos de la península, pero la Inquisición estaba alerta: un bajel Concilio de Trento (1546), se vieron obligados a leer libros luteranos
detenido rn Pasajes venía lleno de «obras de Lutero y sus secuaces». para poder combatir los errores que contenían. Pero era imposible
En Burgos, Bernardino Tovar pudo adquirir libros luteranos impor- detener totalmente el flujo de libros («de una hora a otra --comen-
tados de Flandes. En 1524, se informaba desde la corte que «hay tanta taba la Inquisición en 1532- vienen libros y cosas nuevas de aque-
memoria de lo de Lutero que en otra cosa no se habla». 26 llas partes»), pero la vigilancia estricta logró, al parecer, detener el
Pero pasó toda una generación y el luteranismo no llegó a cuajar contagio.
en España. En el periodo anterior a 1558 no hubo más de 39 casos El área más vulnerable a la penetración de las ideas extranjeras
de supuesto luteranismo entre españoles detenidos por la Inquisi- era Sevilla, centro de comercio internacionaL Solamente en 1552, la
ción,27 y la mayoría de ellos eran personas que habían hecho comen- Inquisición decomisó allí alrededor de 450 Biblias impresas en el
tarios despreocupados teñidos con un cierto tinte luteranizante. extranjero.28 Como arzobispo de Sevilla, Manrique apoy6 los nom-
Existía una cierta curiosidad por conocer las herejías que propagaba bramientos de varios eruditos procedentes de Alcalá que fueron
Lutero, pero no se dieron signos de auténtico interés. ¿Qué expli- nombrados canónigos y predicadores de la catedral. Uno de ellos, Juan
cación podemos dar a esta asombrosa incapacidad de las ideas pro- Gil o Egidio, fue nombrado obispo de Tortosa por orden de Carlos V
testantes para penetrar en la península? Con su iglesia no reformada, (1549), pero el nombramiento quedó anulado cuando Egidio fue
su clero reaccionario y su religi6n medievalizante España era tierra acusado de herejía y tuvo que retractarse de diez proposiciones heré-
abonada para la Reforma. Pero en un aspecto importante el país era ticas en 1552. Cuatro años después, morfa en paz.Z9 Los tiempos
un suelo particularmente infértil: al contrario que Inglaterra, Francia cambiaban tanto en España como en Sevilla: en 1546 la ciudad
y Alemania, España no había producido desde el comienzo de la obtuvo un nuevo arzobispo que también fue nombrado inquisidor
Edad Media ni una sola herejla importante a un nivel popular; todas general, Fernando de Valdés, hombre implacable y ambicioso que
sus luchas ideol6gicas desde la Reconquista se habían dirigido contra
26. Augustin Redondo, «Luther et I'Es~ne de 1520 ~ 1536», M~langes de Úl 28. T. l. Tellechea, «Biblias publicadas fuera de España secuestradas por la lnqui-
Cara de Velhque~, 1 (1965}, p. 133. •ici6n espafiola en 1.552», Bulktin Hispmique, 64 (1%2), pp, 236-247.
'Zl. Ernst Schiifer, Beítriige ~ur Geschichte des rpanischen Protestantismus und dtr 29.. Pan Egidio y otros protestantes, ~ Edward Boduner, Bibliotb«:tJ WiHe-
lnquhition im Sech~ehltfen ]ahrhundert, 3 vols., Gütersloh, 1902, vol. ll. ni~na: Spa,ish Rr/or11ms o/ two ce11turies, /rom 1520, ) vols., Londres, 1864-1904.
104 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO»
vefa herejías por todas partes.30 En 1556, Valdés objetó el nombra- bezada por su madre, Leonor de Vivero; 34 todos ellos cayeron en la
miento de Constantino Ponce de la Fuente como predicador de la herejía luterana. Sus creencias no eran una simple extensión del
catedral. De la Fuente era un humanista de Alcalá de origen converso iluminismo o de las actitudes erasmistas de la generación anterior:
que había sido capellán de Carlos V en Alemania entre 1548 y 1555. en su rechazo tajante del dogma católico, los herejes de Valladolid
Sus escritos fueron acusados de herejía, fue detenido por la Inqui- eran verdaderos protestantes. También entre sus miembros encon-
sición y en sus celdas falleció dos años más tarde. Ni. Egidio ni Cons- tramos a varios vástagos de la más impecable nobleza cristiano vieja.
tantino pueden ser considerados luteranos: fueron humanistas que Uno de los miembros más distinguidos del grupo, fray Domingo de
creyeron en una vida religiosa intensamente espiritual y ninguna de Rojas, era hijo del marqués de Poza. Al reclutar a la joven Ana
sus ideas es explícitamente herética. 31 Pero no se puede afirmar que Henríquez, hija del marqués de Alcañices, le dijo: «que no había
no hubiera protestantes en Sevilla: había un total de cerca de más de dos sacramentos, que eran el bautismo y la comunión, y que
120 personas, entre las que se encontraban el prior y los miembros esto de la comunión no estaba Cristo de la parte que acá tenían ... y
del monasterio jerónimo de San Isidro, as( como varias monjas del que lo peor de todo era decir misa, porque sacrificaban a Cristo y ya
convento jerónimo de Santa P:mla. El grupo sevillano se las arregló estaba sacrificado una vez».35
para subsistir con seguridad hasta la década de los años cincuenta, El grupo de Seviiia fue descubierto en 1557, cuando Juan Ponce
cuando algunos monjes de San Isidro huyeron oportunamente. Entre de León, primogénito del conde de Bailén, fue arrestado junto con
los exiliados estaban Cipriano de Valera, Casiodoro de Reina,32 Juan otros por introducir libros desde Ginebra. Su principal cómplice fue
Pérez de Pineda y Antonio del Corro. Su papel en la historia espa- Julián Hernández, quien había pasado bastante tiempo en las iglesias
ñola ha sido escaso, pero fueron glorias de la Reforma europea. reformadas de París, Escocía y Francfort y que se había especializado
Mientras tanto en el norte de Castilla surgía otro grupo de pro- en introducir clandestinamente la literatura protestante en su país
testantes.33 El fundador fue el italiano Carlos de Seso, que se había natal. 36 La Inquisición reunió la información y en 1558 llevó a cabo
convertido al protestantismo a través de la lectura de las obras de una ola de arrestos que incluyó a toda la familia Cazalla, que fue
Juan de Valdés y que desde 1554 era corregidor de la ciudad detenida en abril, y a Constantino, que lo fue en agosto. Fernando
de Toro. Su celo misionero pronto consiguió la conversión de un de Valdés puso en marcha una irrefrenable represión en la que pudo
grupo inf1nvente y distinguido, principalmente procedente de la ciu- haber exagerado la amenaza real para ganar de nuevo el favor que
dad de Valladolid; el grupo constaba de unas 55 personas, la mayo- poco antes había perdido. Al comentar el alto origen social de mu-
ría de noble cuna y algunos de origen converso. El más eminente chos acusados, Valdés informó a Carlos V que «ay gran sospecha
de los miembros del grupo era el doctor Agustín de Cazalla, que que podrían suceder mayores daños si se usase con ellos de la benig-
había estado en Alemania como capellán de Carlos V y que también nidad que se a usado en el Sancto Officio con los convertidos de la
había formado parte del séquito de Felipe II en ese país. Cazalla
estaba influenciado por su hermano Pedro, párroco de Pcdrosa, ciudad
34. Leonor de Vivero era la esposa de Pedro de Cazalla, de la ciudad de Valla-
cercana a Vaiiadolid, y con él, la totalidad de la familia Cazalla enea- dolid: ambos hghfan sido f!tOtl!etores de Frandsea HernSnd~ en U20, y estaban emt~A·
rentados ron Marfa de C~lla, la alumbrada de Guadalaiara. De los die:z hijos de Leonor
y Pedro, cuatro fueron quem~dos t'>Ot la lnquisici6n {los tre-s eran sacerdotes: el doctor
Agustfn de Cazalla, Francisco de Vivero y Pedro de Cazalla, y también ~ hennana
_30. J. L. Gonclle% Novalln, 'Et inquisidor genera! Fernando de Vatdls, 2 vols., Beatri~ de Vivero}. Los huesos de Leonor fueron exhumados y la casa familiar fue
Ovredo, 1968. arrliSada.
31. Para un estudio reciente sobre Egidio y Constantino, vélse A!vlll'O Huerga, 3.5. Sobre Rojas y Seso, véase especialmente J, l. Tellechea ldigoras, Tiem(!Os
Predicadores, a/umhrador e Inquisición en el siglo XVI, Madrid, 197}, recios, Inquisici6n ~ heterodoxia, Salamanca, 19n y su «El clima religioso espafio!
32. Véase A. Gordon Kinder, «Cipriano de Valers, Spanish reformer .. , Bulletin ol en 1.559», en El arzobispo Carrrmza ~ su ti~mpo, Madrid, 196S, 2 vols., l, pp. 105-239.
Spanish Studies, 46 (1969), pp. 109-119; y su Cassiodoro de Reina, Londres 1975. 36. J, E. Longhurst, .,Julián Hernánd~ .., y E. Droz, ..-Note 5ut les imt~ressions
Para la comunidad sevillana en general, Schiifet, op. cit., I, pp. 345-367; U, pp, 271-426. genevoises ttanSt'>Ottée& r>ar Herrúnde% .., Bibliothfque d'Humanisme et Renaissance, 22
33. &hiifer, op. cit., I, pp. 233-248; III, pp. 1-813. (1960), pp. 90-118, 119-132.
106 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 107
ley de Moisen y de la secta de Mahoma, que comunemente an sido fue~s que se pueden facilmente castigar, assi es necessario poner
gente haxa»-. mayor diligencia y esfue~ en el breve remedio y exemplar castigo; y
El emperador no necesitaba estas advertencias. La súbita emer- no se si para ello sera bastante el que en estos casos se suele usar
gencia que constituía que dos importantes ciudades españolas estu- aca, de que conforme a derecho comun todos los que incurren en
vieran contaminadas por una ideología que no se creyó que podría ellos pidiendo misericordia y reconociendo les admiten sus descar-
penetrar en España 31 causó oleadas de consternación en todo el país. gos, y con alguna penitencia los perdonan por la primera vez, por
Carlos V, retirado en su villa al lado del monasterio de Yuste, en que a estos tales quedaría libertad de hazer el mismo daño viendose
en libertad, y aun mas siendo personas enseñadas ... De donde se
Extremadura, vio con horror como nacía en España la misma amena-
infiere el mal ñn que tenían, por que esta claro que no fueran parte
za que había desmembrado a Alemania. De él sólo podía esperarse para hazello sino con ayuntamientos y caudillos de muchas personas
una respuesta: la más implacable represión. En la histórica carta que y con las armas en la mano, y assi se deve mirar si se puede proce-
envió el 25 de mayo de 1558 a su hija Juana, regente de España der contra ellos como contra sediciosos, escandalosos, alborotadores
durante la ausencia de Felipe en los Países Bajos, la impulsaba a e inquietadores de la republica, y que tenían ñn de incurrir en caso
seguir la dura política que él mismo había practicado contra la herejía de rebellion porque no se puedan prevaler de la misericordia.
en tierras de Flandes: Y pues viene a proposito no dexare de decir lo que se me acuerda
que passó y se usa acerca de esto en los estados de Flandes, aunque
Quanto a lo que dezis que haveis escrito al Rey dandole razón lo podreis entender mas particularmente de la Reyna de Ungría y
de lo que passa en lo de las personas que se han preso por luthera- es que queriendo yo poner lnquisici6n para el remedio y castigo
nos, y los que cada dia se descubren, y que mostrastes mi carta que de estas heregias que algunos han heredado de la vezindad de
sobre esto os escrevi al Ar~obispo de Sevilla y a los del Consejo Alemania y Inglaterra y aun de Francia, huvo gran contradicion por
de la lnquisíci6n, y el favor que les haveis offrecido, y las diligen- todos diziendo que no havia Judíos entre ellos. Y assi después de
cias de que en todo usan, me ha parecido bien. haver havido algunas demandas y respuestas se tom6 por medio
Pero creed, hija, que este negocio me ha puesto y tiene en tan de hazer una orden en que se declarasse todas personas de qualquier
gran cuidado y dado tanta pena que no os lo podría significar, vien- estado y condicion que fuessen que incurriessen en alguno de los
do que mientras el Rey y yo havemos estado ausentes de estos casos allí contenidos, ipso facto fuessen quemados y confiscada su
Reynos han estado en tanta quietud y libres de esta desventura, y hazienda.
que agora que he venido a retirarme y descansar a ellos y servir a Vista la necessidad que ha havido dello, he se ydo fo~ado en
nuestro señor, suceda en mi presencia y la vuestra una tan gran des- mi tiempo de hazerlo assi. No se lo que el Rey mi hijo avra hecho
ver~en¡;a y vellaqueria, y incurrido en ello semejantes personas, despues, pero creo que por la misma causa lo avra continuado, por
sabtendo que sobre ello he sufrido y padecido en Alemania tantos que le avise y rogue mucho que estoviesse muy rezio en castigar a
trabajos y gastos, y perdido tanta parte de mi salud, que ciertamente los tales.
sino fuese por la certidumbre que tengo de que vos y los de los Creed, hija, que si en este principio no se castiga y remedia para
Consejos que alli estan remediaran muy de raiz esta desventura, que se ataje tan gran mal sin excepción de persona alguna, que no
pues no es sino un principio sin fundamento y fu~as, castigando me prometo que al adelante sera el Rey ni nadie parte para hacerlo.311
los culpados muy de veras para atajar que no passe adelante; no se
si toviera sufrimiento para no salir ,de aquí a remediallo. Esta carta realmente señala el momento trascendental del cam-
Y assi conviene que como este negocio importa mas al servicio bio en España. A partir de ahora, debido a los temores de Carlos y
de nuestro sefior, bien y conservaci6n de estos Reynos, que todos a la política iniciada por el inquisidor general, Valdés, la heterodoxia
los demas, y por ser como dicho es principio, y con tan pocas
fue considerada una amenaza al estado y a la religión establecida. En
una carta dirigida al papa el 9 de septiembre de aquel mismo año,
37. Sobre el choque recibido por muchcJs ~ Tclkchea, C.urtm:a, 11, p. 241,
n. 2J. 38. AGS, Patronato Real, lnquisici6n, leg. 28, f. 37.
108 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 109
Valdés afirmaba que «estos errores y herejías de Lutero y su ralea,
que han empezado a predicarse y sembrarse en España, iban camino víctimas presentes, diecinueve fUeron quemadas por ser luteranos,
de provocar sediciones y motines». 39 una de ellas en efigie. A éste siguió el auto celebrado el domingo
Sedición y motín, organización armada y dirigentes, ¡qué lejos 22 de diciembre de 1560.42 Del total de las 54 víctimas de esta oca-
todo ello de los sueños de Cazalla y Constantino! Y sin embargo, sión, 15 fueron quemadas en persona y 3 en efigie; en total, cuaren-
una vez más hombres bien intencionados fueron presa de las tensio· ta de ellas eran protestantes. Los dos quemados en efigie fueron
nes que se cebaban sobre Europa. El resultado fue una serie de autos Egidio y Constantino, mientras que entre los quemados de verdad
de fe en donde fueron quemados los protestantes españoles. El pri- .figuraban dos marineros ingleses, William Brook y Nicholas Burton,
mer holocausto se celebró en Valladolid el dfa de la Trinidad así como la sevillana Leonor González, junto con sus tres hijas jóve-
domingo 29 de mayo de 1559. De las treinta víctimas, catorce fu~ nes. Este auto de fe fue seguido por otro dos años después, el 26 de
ron quemadas, incluyendo a Cazalla y a un hermano y una hermana abril de 1562, y por otro más el 28 de octubre: aquel año vio
de éste. El único que murió sin arrepentirse fue el licenciado Fran- en total el castigo de 88 casos de protestantismo, incluyendo a 18 que
cisco Herrero, nacido en la ciudad de Toro. El resto murió arrepen- fueron quemados en persona, destacando entre estos últimos el prior
tido de su conversión; entre ellos, Agustín de Cazaila, que bendijo de San Isidro y cuatro de sus sacerdotes.
al Santo Oficio y lloró en voz alta por sus pecados. El siguiente Con estas quemas, el protestantismo nacional quedó prácticamen-
auto de fe se llevó a cabo en Valladolid el 8 de octubre de ese te extinguido en España. Para quienes vivieron en 1559, era el
mismo año en presencia de Felipe II, que acababa de volver a comienzo de una situación de emergencia sin precedentes en la his-
España y en cuyo honor se montó la impresionante ceremonia. De toria española. En ese mismo mes de agosto, el primado de la iglesia
los treinta acusados, veintiséis eran protestantes y de éstos, doce española, el arzobispo Carranza de Toledo, fue detenido por la Inqui-
(entre ellos cuatro monjas), fueron quemados en la hoguera. Car- sición acusado en parte por las declaraciones hechas por Cazalla y
l~s de Seso era la figura principal. Durante varios días, los inqui- Seso.43 Los inquisidores, al parecer amedrentados por las incursiones
stdores habían tratado de convencerlo para que se arrepentiera heréticas, reforzaron sus recursos para detectar el contagio donde-
y él, temiendo por su vida, había mostrado todos los síntomas de quiera que éste pudiera aparecer. En Toledo, en septiembre de 1559,
arrepentimiento; pero cuando al fin se dio cuenta de que a pesar de se habían encontrado varios pasquines colocados en las casas y hasta
ello perdería la vida hizo una completa y conmovedora confesión de su en la misma catedral en los que se atacaba a la iglesia católica por
fe: « ... en sólo Jesucristo espero, en sólo Él confío y a :Él adoro, y no ser «la iglesia de Jesu Christo sino la iglesia del demonio y del
puesta mi indigna mano en su sacratisimo costado, voy por el valor anticristo su hijo, el papa anticristo».44 El culpable, aprehendido y
de su sangre a gozar de las promesas por :m hechas a sus escogi- quemado en 1560, era el sacerdote Sebastián Martínez. Los grandes
dos».40 Seso y otro acusado fueron quemados vivos por impenitentes. autos de fe celebrados hasta 1562 sirvieron para recordar a la pobla-
El excorregidor de Toro interpeló al rey durante el acto, diciéndole: ción que la crisis era grave y le enseñó a identificar a los luteranos
«¿Cómo pennitis que esto ocurra?» y Felipe respondió indignado que pudieran estar mezclados con el pueblo. Como consecuencia de
que si su propio hijo fuese tan perverso, él mismo acercaría la leña ello, los tribunales de la Inquisición en la década de 1560 se dedica-
a la pira para quemarlo. ron a la caza de la herejía luterana y lograron meter en su trampa
Tocaba el tumo a la ciudad de Sevilla. El primer gran auto de fe a miles de españoles que en un momento de descuido habían ala-
se celebró el domingo 24 de septiembre de 1559.41 De las veintiséis
sent~das por figw:as o eñgies, que eran qu('lll.l!dlls en su lugar: de aqul que sea neceurio
39. Lea, op_ cit., III, p. .571, apéndice VIII. hablar de las que fueron quemadas en persona.
40. Tellecl!ea, CarranUJ, I, pp. 147-148. 42. Bibliote<:a Nacional, Madrid, ms. 9.175, ff. 258-260,
41. &hiiíer, op. cit., 11, pp. 286-288. Las vfctimu fallecidas o ausentes ~an repte- 43. Sobre el caso de Carranza véase ahajo pp. 208-21).
44. Schlifer, op. cit., II, p. 107; y J. P. Dedieu en Bcnnassar, op. cit., pp, 243-246.
110 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 111
hado a Lutero o habían atacado al clero.45 Pero el verdadero peso muerto en septiembre de 1558, fue continuada por su hijo. Después
del ataque contra el luteranismo lo soportaron los extranjeros que de su regreso_ a la península, en 1559,_f~lipe II promulgó una orden
pasaban por España como comerciantes o como marineros. El miedo d 22 de nov1embre para que todos los españo1es que estudiaban o
a la herejía intensificó la xenofobia en todos los sectores de la pobla- enseñaban en el extranjero regresaran en el plazo de cuatro meses.
ción e hizo que España se convirtiera en un lugar inseguro para los Fuero~ exceptuados los que estuvieran en determinados colegios de
extranjeros durante casi un siglo. En 1560, en Barcelona, el inqui- ~loma, ~ama, Nápoles y Coimbra; en el futuro, sólo se permitiría
sidor creyó oportuno hacer un auto de fe «para que teman los ~ ~ es~diar al extranjero en estos colegios. ~entras tanto la Inqui~
estranjeros que aquí entran».46 Sin duda fueron ellos el blanco de st~ó!_).__lmpllm dentm.del .pafs._la ~ estti.cta comptob.wóg"_a~- .toda
las persecuciones de aquellos años, especialmente en los tribunales divergencia de la ortodoxia en las universidades. Esto se llevó a cabo
fronterizos. 47 En la ciudad de Barcelona, entre 1552 y 1578 fueron de dos maneras: cen~mando-t~los----libtes----de-lectura . .y. c5tudio, y
quemados en persona o en efigie 51 personas sospechosas de lute- por_ _1ª- J\fSÍÓD disciplinaria .contr-a los- profesores que se iban de la
ranismo, todas ellas extranjeras. En casi todos los casos investigados l~gua. Se encarecía a los obispos que inspeccionaran todas las biblio-
en Valencia desde !554 hasta 1598 aparecían complicados los extran- tecas de su ~6cesis, y:_~ la universidad de Salamanca parte del per-
jeros y 8 de ellos fueron quemados en persona o en efigie. En el
tribunal de Calahorra (más tarde trasladado a Logroño), aunque hubo
~nal se dedicó a exatlllng OJjdadasamentc-la-1-..:t.l:-·--- ~
Ia<Cllb-ros--_-;:.,----
g~ . _ e_ ~grosos.
- r--- --r--
68 casos de supuesto luteranismo entre 1540 y 1599, la mayoría de La tuE~~ dcl-oontacto académico con otros países (ciertamente
ellos, el 82 por ciento, eran de extranjeros. motivada, de parte de Fdipe, Por el horror que Ie cauSaron las nove-
El protestantismo, en parte a causa de las medidas tomadas en ~des que absorbían los estudiantes españoles en Lovaina), _nunca
contra suya después de 1559, nunca llegó a convertirse en una ame- ~t(:ntó ser total, pero pronto dejó sentir su impacto. De los 228 auto-
naza real para España. El número total de españoles juzgados por la res cienct:ficos españoles que :florecieron a priricipl.Os del siglo XVI, un
Inquisición con acusaciones de luteranismo hacia finales del siglo XVI 11 por Clento habían sido profesores en universidades extranjeras y
era de cerca de 200, pero la mayoría de ellos no eran protestantes en un 25 por ciento había estudiado en el extranjero; después de 1560
realidad. Por supuesto hubo unos cuantos herejes convencidos --en- la pro~rción descendió de una manera alarmante. En Montpellier,
tre los que podemos mencionar a Gaspar de Centelles, quemado en untverstdad famosa por sus estudios de medicina, 310 españoles (en
Valencia en 1564,<~a y fray Cristóbal de Morales, quemado en Gra- su may~ría aragoneses) estudia~ entre 1503 y 1558; hacia 1565
nada en 1571-, pero menos de una docena de españoles fueron se matricularon 14 más y después de 1573 ningún español asistió
quemados vivos por .luteranismo en ese siglo, aparte de los casos de a esa u~versidad. 49 España se salvaba para el catolicismo, se extirp6
Valladolid y de Sevilla. La Reforma no arraigó en España, pero para el erasm1smo y se estranguló al nacer el protestantismo: la cuestión,
todos los efectos iba a modificar profundamente la secuencia de los ~ue todavía se debate acaloradamente, es si en el proceso no se dañó
hechos en la península. trreparablemente a la nación y a su c;ultura,
La herejía europea fue una amenaza demasiado grande para ser La protección más efectiva que el gobierno podfa dar a su gente
ignorada; la corona y la iglesia se aliaron para preservar a España era levantar un cordón sanitario de censura en todo el país. Erasmo
de la contaminación. La dura política que comenzó con Carlos V, fue la primera y más importante víctima de esta medida. El primer
índice de libros prohibidos publicado en España lo fue en 1.551 e
45. Dedi.eu, ihitJ., pp. 281-282.
incluía los Coloquios de Erasmo. Esta lista era simplemente la reim-
46. Carta a la Suprema, 23 ~ octubre ~ 1560, AHN, lnquWci6n, libro 730, f. 23.
presión de un Índice redactado por la universidad de Lovaina en los
47. Schiifer, op. cit., 11, pp. 1-106.
48. Cuatro espafíoles fueron quemados vivos en Valencia por luteranismo y ocho
en efigie: Ricardo Gatcla Cfn:el, Hert;la '1 sodetlad tlff t!l siglo XVI. La Inquisici6n 49. J. M. López Piiíero, Cit~t~cia y tknira t1n la socittlad t~spiiHola Jt1 los siglos XVI
t111 Vakncia, lJ:J0-1609, Ban:elona, 1980, pp. 335-341.
Y XVII, Batcelona, 1979, pp. 141-144.
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 113
112 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
promulgada por el cardenal Adriano de U~h~ ~~ 7 de ~bril ~e 15~1
Países Bajos. Mientras que en Lovaina se debatía si condenar más en su calidad de Inquisidor General. La prohibtcton de difundir algun
explícitamente a Erasmo, la Inquisición romana en tiempos de Pau- libro en particular se notificaba a través de cartas (cartas acordadas)
lo IV se adelantó en 1559 con una condena general de todas las enviadas a los tribunales. A partir de 1540 el Santo Oficio promulgó
obras de Erasmo. Los jesuitas protestaron enérgicamente contra esta listas regulares de libros prohibidos. El primer índice impreso que
medida, y uno de los que más gritó fue el holandés san Pedro Ca- se utilizó en España, publicado bajo los auspicios del inquisidor gene-
nisio. Diego Laínez por su parte dijo al papa que el índice era algo ral Valdés en septiembre de 1551, no era más que una reimpresión
que «coartaba muchos espiritas y complacía a p~s, ~articula~ente del fndice compilado por la universidad de Lovaina en 1550, con
fuera de Italia».50 La oposición ilustrada de los Jesunas a la lDlpo- un apéndice especialmente dedicado a los libros españoles.51 Se toma-
sición de restricciones a los escritores liberales no dio ningún resul- ron medidas para tener el fndice distribuido por los tribunales.52
tado. El Índice de libros prohibidos publicado por la Inquisición Cada tribunal podía modificar esta versión local, asi que conocemos
española en 1559 citaba dieciséis obras de Erasmo, incluyendo el por lo menos cinco índices publicados entre 1551 y 1552 por los
EnchiriJion. España seguía la pauta de Roma. A partir de entonces tribunales de Toledo, Valladolid, Valencia, Granada y Sevilla.53 Retro-
el nombre de Erasmo fue siendo borrado lenta y metódicamente del trayéndonos a la prohibición de libros luterano;; de 1521, podemos
recuerdo de España. El 1ndíce español de 1612 prohibía todas las ver en el índice de 1551 los frutos de treinta años de censura: la
obras de Erasmo en español, clasificando al autor en la categoría de obra de 16 autores, en especial la de los principales reformadores, fue
los auctores damnati. Cuando el famoso teólogo Martín de Azpücue- condenada en su conjunto. Por lo demás, la Inquisición se conformó
ta citó por aquella época las obras de Erasmo, calificó al autor de con prohibir otras 61 obras designadas con sus propios títulos, y
quidam, «uno», de tal modo había dejado de ser «persona» en Espa- decretar regulaciones sobre Biblias, libros en hebreo y árabe, y obras
ña el más grande de los humanistas del siglo. Sin embargo, el cono- impresas sin autorización.
cimiento de sus escritos no se desvaneció tan rápidamente. Perduró La 'Censura, bª~ª-la década de 1550, puede ser con~da como
en la corriente de pensamiento que alcanzó hasta Cervantes; pero moderada a';ro esta circunstancia cambió con el feroz decreto pro-
cuando algún individuo citaba el nombre olvidado (fue Francisco -•=
mulgado por la regente ~ña Juana el 7 de septiembre de 1558.M
Sánchez el que en 1595 declaró en una conferencia: « ¡Quienquiera En él se prohibia la intrcx;Jucdón de t~a cll;lse_d_e:_Jilir,n~ ext~anje:OS
que hable mal de Erasmo o es fraile o es un asno! » ), eran llamados _ traducidos aJ español, obhgaba a los unpresores a sohotar hcenoas
1\--l:,CSponder ante la Inquisición. , /del Consejo de Castilla (a quien se otorgó en 1554 el control de
ª_
¡/ "( ~os ~troles sobre los libros rmpresos ~e remontan 1\.Ja _época
, · de Fernando e Isabel, qu_e__ C?_l_ de_i_ll:!i-.2..5k..U02 p!""m,~lgaron una
\.... p!:_~~ por la qÜe se ~ac;í_~E:-z~~l!a1!!9r~as ]as lkenCJaS.- pa_ra 1¡
· , dichas licencias) y establecía un procedimiento muy estricto para
~~~i~n Oelffi~ ~~t.r~..ª~?~~Jl.~-~S!DE-~-~Jil:S.'?J?- ]~~~ Sl. En 1u Hirtory, 111, p. 485, Led hab{a argumentado originalmente que el primer
tndice ~~: publicó en 1547. J, M. de Bujanda, Intlex de l'Inquisilion esplfgnole, Gioe-
dpcc10h Oelll5icis extran¡eros. En el mtertor (le Espana las licenoas btt 1984 pfl, S8-(i3, roucsthl OOttvittcen~te que se publicó en 1551.
liS cr;ncearáñ~~úriié'3:íñeñfe-los presidentes de las chancillerías de 52. hes indices expurgtJtorios de LJ Iru¡uisición esplfñOIIZ en el siglo XVI, Ma·
/Valladolid y Granada y los prelados de Toledo, Sevilla, Granada, drid, 1952. ' Al
53. 1. S. ~vah, «Un index espagnol inconnu•, Homenllit a DIZ!fi~MO .o":O•
/ Burgos y Salamanca. ~?-~existían guías para juzgar los li'l?r9-~-- heré- J vols., Madrid, J%3, 111, pp. 131, 146. P11111 los Indices en general, ~ Heinrich
tico~,_ast qu~Jos inquisidOieS 'tU:Vif!rOiLalpMndpio. que basarse en Reusch Der Index der uerbolenen Bficher, 2 vols., Bonu, 1883-1885. Tambu~n la apolo-
JA~~-dliectri~s que P.!.OY~-delatnmjero. Una orden papal fue_ la afa de' Miguel Pinta Uorente, .-Aportaciones P1IU la historia erterna de los Indiccs
apurptorios españoles», Hísp¡znia, XII (1952), pp. 253-300.
que provocó la Primera prohibición de libros luteranos en Espana, 54. Antonio Romeu de Armas, Historilf de LJ cens;ur¡z literiR'iiZ II.UberniZtiVIZ t!'
Bsp¡zñiZ, Madrid, 1940, pp. 16-20. Sobre el mismo tema, v61se la apología de Antomo
Serra Corella lA censura de lihrot )' p¡zpelet en BspiZñiZ )' los lndicer )' cat6lo11.0r esp¡¡.
-- "'· Mario Scaduto, S. ]., claínez e l'lndice del 1559», Arcbivum Historicum ñoles, Madrid, 1947.
Societatis fesu, XXIV, 47 (enero-junio 19,).
8.-BMI!II
114 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 115
las operaciones de censura. La contravención de cual~ de estas cos; todos los cuadros e imágenes irrespetuosos para con la religión.
disposiciones se casti.s_~a con la muerte y la confiscaqón. Al mismo El fndice español estaba controlado únicamente por las autori·
tiWQ.~ ~e autorizó a la TnqiiísieíOn-a expedíi:llCencias cuando se -dades españolas y no tenia relación con el de Roma, que también
i~Jmrimier;parasus··prop6SirOS;-arnaoreasrooliipteta líbertaa:ytoda comenzó a elaborar su propia lista de libros prohibidos durante el
cli§.~~~armaffiSE_¡:~Q~ --~-~!..i!JI~~-~~~-=~s¡;: -~~~t-~8-~ des_ar.tQ· siglo XVI. Aunque en las listas españolas figuraban a menudo obras
Uru:lQQ. Según las nuevas reglas, los manuscritos tenCl.rían que ser prohibidas por Roma, no existía la regla de que un índice siguiera
examiqados y censurados antes y _después de su publicación; y· todos las orientaciones del otro, y varios autores se vieron sorprendidos al
los libreros habrían de tener a mano Uni copia del "Í!J:4i~~-~~-ti!Jros· ver que en España les eran prohibidos libros que en Italia circulaban
prohibidos. Tan concienzudo y efectivo fue d decre_tp__d~_1558, que libremente.56 Había una importante diferencia entre los dos: el índice
siguió vigente hasta el fin del antiguo régimen. La censura organi- romano era exclusivamente prohibitorio, es decir, que proscribía
zada por la Inquisición coexistió con la censura del Estado, y se libros sin tener en cuenta el número de errores que hubiera en ellos,
expresó principalmente en la edición de índices de obras heréticas. y sin especificar si un libro podría ser publicado tras ser expurgado.
La censura inquisitorial graduaba los libros de acuerdo con la exten· Elfndice español, en cambio, expurgaba y prohibía libros, de modo
sión de sus errores: a algunos autores les habían tachado tan sólo que las mismas obras podían circular si los pasajes más significativos
algunas líneas de sus libros, a otros les habían sido condenadas sus citados en el índice eran eliminados. En este aspecto el sistema espa-
obras in tolo. Para contribuir a que esta censura se llevara a cabo, ñol era más liberal. A veces, por razones invariablemente politicas,
la Inquisición empleó a algunas de las mentes más brillantes de la ambos índices chocaban entre si, como en el caso del cardenal ita-
época -Juan de Mariana y Melchor Cano, eP.tre otros-. Los cen· liano Baronio que, algunos años después, en 1594, protestó pues
sores se reclutaban fundamentalmente entre los miembros de las aunque el papa había aprobado sus escritos sabía que se estaban
órdenes religiosas, y principalmente entre los dominicos. 55 haciendo gestiones para incluirlos en el lndke español. Ciertamente
Los fuertes controles impuestos en 1558 se reforzaron en 1559 Baronio no tenia muchas simpatías en España, pero su importante
con la aparición del fndice promulgado bajo los auspicios de Fer- obra fue prohibida solamente por el estado y no por la Inquisici6n.57
nando de Valdés. La estructura del mismo no era innovadora y La colaboración entre la iglesia y el estado en la legislación de
seguía el modelo del publicado en Lovaina en 1551. Los libros se 1558-1559 requiere de mayores precisiones. El decreto de septiembre
dividían en secciones según su lenguaje y se prohibían si caían en de 1558 ponía en manos del estado un fuerte control sobre toda obra
las siguientes categorías: todos los libros escritos por heresiarcas; impresa, confirmando con ello el monopolio que ejercía el Consejo
todos los libros religiosos escritos por los condenados por la Inqui- de Castilla desde 1554 y despojando a la Inquisición de parte del
sición; todos los libros sobre judíos y moros con tendencia anticatÓ· poder que había ejercido en la década de 1530, sobre todo en lo que
lica; todas las traducciones heréticas de la Biblia; todas las tra· se refiere a la concesión de las licencias. Pero, al mismo tiempo, la
ducdones de la Biblia a lenguas vernáculas, aunque hubieran sido facultad de prohibir se concedió de hecho al Santo Oficio. No parece
trad1,1ddas por católicos; todos los devocionarios en lengua vernácula; que hubiera ningún conflicto por esta división de poderes. Los plei·
todas las obras de controversias entre católicos y herejes; todos los
libros sobre magia; todos los versos que utilizaran citas de las
Escrituras «en sentido profano»; todos los libros impresos desde 56. Véue la dura protesta del censor inquisitorial del siglo nn Murcia de la
Llana cuando Roma prohibió un libro escrito por un amigo suyo jesuita: ces increlble
1515 sin especificar el autor y el editor; todos los libros anticatóli- que un libro sea totalmente prohibido por Roma después de haber cireulado por muchos
afios entre los españoles sin causar ningún dafio•, AHN, lnquisicióD, libro 1.231,
f. 672-673.
"· Vírgilio Pinto Crespo, Inquisición y ~ontrol ideo/6gico en !11. Espafiu del si- 57. J. Péreo: Villanueva, dlaro.nio y la Inqui&ki6n espaiiolaJ., &ronio Storico ~ /11.
glo XVI, Madrid, 1983, p. 56; en 1590-1605, de 103 culificadores identificados, 40 eran ContToriformu, Atti de convegno intemazionale di studi, Sota, octubre de 1979, Sota,
dominicos y 14 jesuitas. 1982.
116 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA.
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 117
tos causados por la jurisdicción ocurrieron solamente en niveles loca-
les, cuando inquisidores y funcionarios municipales se metían en las autor aceptó hacer correcciones al texto, permitieron que ei libro
esferas que les correspondían a los otros. Con plena libertad en ma- circulara Iibremente.39
teria de censura, Valdés lanzó un precipitado Índice en 1559. En La prohibición del libro de Borja también provino de Cano, ene·
1554 ya había 'promulgado una censura general de Biblias y Nuevos migo declarado de los jesuitas. Muchos sospcrhaban de la comnañla
Testamentos, condenando 67 ediciones de las Escrituras publicadas por ser una orden internacional: «En verdad ~escribfa un jesuita
en Lyon, Amberes, París y otros lugares. El índice de agosto de 15.59 desde Va1ladolid~ dicen algunos que los theatinos (que assi nos
contenía dos importantes novedades: en primer lugar, ampliaba enor- llaman en esta Babel) han sido causa destos errores Tutheranos». El
memente la lista de prohibiciones añadiendo 2.53 nuevos títulos, fndice de Valdés cayó como un rayo sobre la compañía. Baria, duoue
14 ediciones de la Biblia, 9 del Nuevo Testamento y 54 ediciones de Gandía y ex virrey de Cataluña, era el miembro más distinguido
de libros de horas. Por primera vez la literatura castellana era seve- que jamás ingresara en la Sociedad de Jesús en España. y la prohibi-
ramente castigada: en 1551 la Inquisición incluyó solamente 11 escri- ción de su obra amenazó desprestigiarle no sólo a él sino a todos los
tos castellanos en la lista de los libros prohibidos, mientras que ahora jesuitas. San Francisco, temiendo una detención inminente. deió
introducía 88 nuevos títulos en esta lengua. Entre los autores que apa- España y se dirigió a Roma en la primavera de 1560 y nunca más
recían estaba Gil Vicente, Hernando de Talavera, Bartolomé Torres regresó a su patria.60 Pero éste no fue el final de las desgracias de Tos
Naharro, Juan del Encina, Garci Sánchez y Jorge Montemayor.53 El jesuitas. El fndke de 1559 prohibía las obras devocionales en lengua
Lazarillo de T ormes fue prohibido y también lo fue el Cancionero ge· romance aunque no estuvieran impresas. En aquella éooca circnla-
neral. Fueron asimismo prohibidas 16 obras de Erasmo, así como tam- ban muchos libros en copias manuscritas. El rector del colegio iesuita
bién obras notables de Juan y Alfonso de Valdés, el Catecismo del de Sevilla, preorupado, fue a ver a los inquisidores para preguntarles
arzobispo Carranza y el Boccaccio en romance. La segunda caracte· si la prohibición se aplicaba también a los E;ercicios espirituales de
rística relevante del Índice fue su campaña contra obras piadosas en Loyola que utilizaban los novicios en una traducción manuscrita que
romance teñidas ya de superstición, ya de iluminismo: de 54 libros no fue publicada en castellano hasta 1615. Para su sornresa, se le
de horas condenados, 34 estaban escritos en castellano. Las víctimas comunicó que, en efecto, la prohibición debía aplicarse al libro. Vol·
más prominentes fueron el Audi, Filia, de Juan de Avila; el Libro vió al colegio, recogió todas las copias de los Ejercicios que tenía,
de la Oración, de Luis de Granada, y las Obras del Christiano, de san ]os envió a la Inquisición y cavó enfermo de dolor y de aflicción.
Francisco de Borja. Con frecuencia se ha considerado que este fndice de 1559 fue
El Libro de la Oración de Granada fue publicado por primera el comienzo de una época de represión de la cultura española. Esta
vez en 1554 y llegó a ser tan popular en España que en 1559, año idea debe ser matizada cuidadosamente. Fue el primero, pero también
en que fue incluido en el Índice {principalmente a instancias del el único fndice anterior a 1700 que arremetió contra importantes
famoso teólogo Melchor Cano, que fue uno de los primeros en per- obras de la poesía y la literatura castellanas, todas ellas escritas en
cibir herejía en el Catecismo del arzobispo de Toledo) llevaba ya épocas anteriores a mediados del siglo XVI. 61 Ninguno de los autores
23 ediciones. Fray Luis trató en vano de levantar la prohibición. No mencionados tuvo un roce serio con la Inquisición a causa de sus
encontró ninguna ayuda en España, pero consiguió que el Libro obras prohibidas. Con posterioridad ningÚn otro fndke anterior al
fuese aprobado por el Concilio de Trento y por el papa. Dicha apro- siglo XVIII fue más lejos en sus ataques a la literatura española. Más
bación no fue suficiente para los inquisidores, y solamente cuando el
~- Justo Cuervo, «Fray Lui! de Granada y la lnquisid6n», Hommai~ a Menbtdn
Pe/ayo, 2 vols., Madrid, 1899, I, ~p. 7JJ.743.
-"8. Véase Márquez, literatura t Im¡uiúción, pp, 151·1,2, 23.l·23'; y J. M. de Bu- 60. Cándido de Dalmases, S. J., «San Frandseo de Boria y la Inqui~id6n espafíola,
janda, «La littérarure ca~tillanc daos l'index espagool de 1559•, en L'Humtmisme dMs 1559-l56h, Archivum Historirom Societatis ]uu, 41 (19722), pp. 48·135.
les lellres espagnoles, ed. A. Redondo, Pu!s, 1979. 61. VéMe J. M. de Bujanda, .. Literatura e lnquisid6n en España en el siglo XVI•,
en Nueva visi6n, pp, 579-592; también su Index de l'Inquisition, pp. 163-170.
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 119
118 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
era la evidente lucha contra la herejía, sino el problema de edu- no fuesen totalmente aceptadas ni incorporadas en el índice es una
car a los españoles. Un contemporáneo de los mencionados inte- buena prueba de que su influencia no era la más apreciada ni la más
lectuales, el humanista y poeta toledano Alvar Gómez de Castro, determinante en la compilación. La escasa atención que el fndice
dejó una memoria sobre los principios que debía seguir la censura concedió a la literatura castellana muestra claramente que su función
de libros. 65 Dividió las obras dañinas en dos categorías: las escritas era más bien la de mantener fuera de España las obras extranjeras y
en latín o en lengua vernácula. Los libros dañinos de la primera no la de purgar o restringir la creatividad doméstica.
categoría podían ser conservados por las personas instruidas, aunque Los índices del siglo XVII fueron los de 1612 (con un apéndice
no deberían ser utilizados en las escuelas. Entre los de la segunda publicado en 1614), 1632 y 1640. Una parte importante de su com-
categoría algunos, como los de Boccaccio, debían ser expurgados cui- pilación estuvo a cargo del distinguido jesuita Juan de Pineda,
dadosamente. En cuanto a los libros españoles de la segunda catego- ayudado entre otros por Francisco Peña, editor de Eymeric. El
ría, algunos eran romances o libros de caballerías, y «porque estan índice de 1612, promulgado por el inquisidor general Sandoval
sin artificio y sin erudición y se pierde el tiempo en ellos será bien y Rojas, se apartó de la práctica anterior. En vez de publicar
que no los aya ecepto los quatro libros primeros de Amaáis». Otros volúmenes separados para libros prohibidos y expurgados, como se
de esta clase son libros de amor, de los cuales algunos, como La hizo en 1583, el cardenal publicó ambos juntos en un Index librorum
Celestina, son serios y buenos, mientras que otros son de tan mala prohibitorum et expurgatorum. El enorme volumen resultante se
calidad que deberían ser prohibidos. También en esta clase hay obras apartó también de otro modo de la práctica anterior. En vez de divi-
de poesía, de las que igualmente unas son buenas y otras malas: las dir el material simplemente en libros latinos y vernáculos, se propuso
malas deberían ser expurgadas o eliminadas. El interesante criterio ahora dividir el material en tres clases. A la primera pasaban los
empleado era evidentemente el del mérito literario. autores completamente prohibidos; a la segunda los libros prohi-
Mariana concedió en 1579 que los ........-en otros aspectos- exce- bidos, sin tener en cuenta al autor; y a la tercera fueron los libros
lentes libros de Borja y otros deberían continuar prohibidos a causa que no llevaban los nombres de sus autores. Por ejemplo, todos los
de la «malicia de estos tiempos» y fue aún más firme que Gómez de heresiarcas irian a la primera clase, mientras que la Monarchia de
Castro en sus ideas sobre el papel educador de los libros. Urgió para Dante iba a la segunda. Sin embargo, ni siquiera esta clasificación
que se incluyera en el índice español la norma tridentina que prohibfa era muy estrictamente tenida en cuenta. Aunque Erasmo caía en la
«de una manera absoluta los libros que expresamente tratan, cuentan primera clase y todas sus obras, sin excepción, estaban prohibidas
o enseñan cosas lascivas u obscenas}>, aunque esta advertenci-a no en traducciones españolas, varias de sus obras latinas que estaban
fue tomada en cuenta. Mariana también pedía que «se deberían vedar por encima de sospechas fueron permitidas.
semejantes libros así en latín como en romance, e.g. Celestina, Diana El fndice de 1632 fue publicado por el inquisidor general Zapata
de Montema·yor, libros de caballerías, aunque no fuese sino por forzar y el de 1640 por el inquisidor general Antonio de Sotomayor.
a que 5e leyesen libros de provecho o de historias verdaderas». La El índice de Sotomayor, similar a la compilación de 1612 en clasifi·
lista completa de las obras que Mariana consideraba sin valor lite- cación. V contenido, ofrecía una revisión general del avance intelec-
rario suficiente incluía también obras de Virgilio, Ovidío, Catulo, tual del siglo XVII y completaba los esfuerzos del de Quiroga, sobre
Propercio y otros autores clásicos.66 El hecho de que sus sugerencias todo en lo que se refiere a la exclusión del pensamiento europeo en
España. No resulta extraño encontrar a Frands Bacon y otros impor-
65. «Dictamen de Jer6nimo de Zurita ocerca de la prohlbici6n de obras literarias tantes autores condenados formando parte de la primera clasificación
por el Santo Oficio•, Revisl~: de Archit"M, BibliotecdS y Muuos, VIII (1903), pp. 218- como autores heréticos. Como el fndice de Quiroga, el de 1640 tuvo
221. La nutorfa de este dictamen ha sido recientemente atribuida a Alvar G6mez de poco' imp3cto en la literatura nacional, aparte de la sorprendente
Castro: véase P. E. Russell, «Serular literature and the censors: a sixteenth century
dbcument te-oamined•, en Bu.lletin of Hispanlt: Studies, LIX (19B2), pp. 219·225. anarición de Mariana, que tuvo que soportar que siete obras suyas
66. Asensio, art. cit. fuesen expurgadas, así como su tratado De mutotione monetae
122 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 12}
(sobre monedas) y su Tractatus de morte e immortalitate; y el si se descubría que llevaban en sus barcos libros de literatura devota.
bien conocido caso de Cervantes, quien a causa de una expur- Los diplomáticos que se encontraban fuera de España enviaban infor-
gación perdió una sentencia en el libro II, capítulo 36, de su Qui· mación periódica sobre cualquier actividad inusual entre impresores
;ate, donde mencionaba las obras de caridad. A pesar de que coin· o mercaderes. La Inquisición comenzó a exigir el derecho de ser la
cidió con el periodo inicial de la revolución cientifica, el fnclice primera en revisar los barcos cuando éstos penetraban en aguas terri·
de 1640 fue tolerante en algunos aspectos con la ciencia: Johannes toriales, lo que provocó continuos conflictos con los funcionarios
Kepler y Tycho Brahe fueron clasificados como auctores damnati locales: en Bilbao, el corregidor recibió una orden real para que
y por tanto aparecieron en la primera clasificación como autores diera precedencia a la Inquisición en estos menesteres; en las Cana-
heréticos, pero prácticamente todas sus obras fueron permitidas en rias, los vicarios diocesanos recibieron también órdenes similares.69
España después de someterlas a insignificantes expurgaciones, y con Aunque el lugar habitual para ocultar los libros era entre la carga,
la condición de que en el libro debería incluirse una nota que dejara la siempre celosa Inquisición insistió en 1581 diciendo que «es nece-
bien sentado que era de autor prohibido. En esta categoría entraron sario no contentarse con ver las mercaderías pero los cofres y camas
la Astronomia nova de Kepler en 1609, su Epitome Astronomiae de los marineros, que son los que ordinariamente saben encubrir los
Copernicanae de 1618 y su Chilias logarithmorum, publicada en Mar· dichos libros»?0
burgo en 1624. En términos generales, la operación fue un éxito, pero nunca
Con estos índices termina el primer gran período de la censura Jo fue completam'ente. Los inquisidores de Barcelona comentaron
inquisitorial. Las grandes compilaciones de 1583 y 1640 no fueron el problema en 1569: « ... los libros que entran por esta frontera
en sí mismas armas represivas y más bien sirvieron para que los espa- son en gran número y no bastamos aunque oviese muchos inquisido-
ñoles no leyeran autores extranjeros que de todas maneras solamente res para dar cobro de tantos volúmenes; cometese a frailes y perso-
unos pocos hubieran podido leer. Es preciso decir que el peso real nas que lo entiendan, no creemos se satisfacen las conciencias y em·
de la censura en el país operó en un ámbito ajeno a los índices: en bara~an mucho los libreros». Los inquisidores proponían «comisión
los varios sistemas de control de que disponían tanto el estado como para que pongamos dos personas que vean los libros, a las quales los
la Inquisición, y en las restricciones formativas que la Contrarrefor- libreros paguen su trabajo por que assí lo piden y quieren ellos».'1
ma introdujo en España.67 Muchos libros condenados se filtraron en el país a juzgar por el
Los primeros grandes controles que la Inquisición llevó a cabo caso de Joseph Antonio de Salas, caballero de la orden de Calatrava,
después de 1521 y el primero que el estado impuso después de 1558 cuya biblioteca fue puesta en venta después de su muerte, en 1651.
se centraron en la entrada de libros extranjeros. Las exitosas activi· Se descubrió entonces que entre los 2.424 volúmenes de la colección,
dades de Julián Hernández, que pereció en el auto de Sevilla de según cuenta el censor, «avia muchos libros prohibidos o sin expur-
diciembre de 1560, fueron solamente una parte del esfuerzo que gar o dignos de reverse por sospechosos ya por la calidad de autores
hicieron los protestantes para introducir libros en el país. En 1556, hereges, yn por la nueva y forastera impressión de autores no cono-
Margarita de Parma informó al consejo de estado que los herejes cidos».72 En la biblioteca había de hecho 250 obras prohibidas, una
«tienen intención de enviar a España por vía de Sevilla, treinta mil proporción del 10 por ciento, lo que muestra que los libros extran-
libros de Calvino, y Marcos Pérez, que está aquí en Amberes, me jeros entmron por contrabando de una manera regular y con éxito
dicen que tiene el cargo de hacer aquesta buena empresa».68 Los puer- en España, a pesar de que el delito de introducirlos estaba castigado
tos de mar fueron, inevitablemente, blanco del escrutinio inquisito- con la pena de muerte.
rial, y los marineros extranjeros estaban expuestos a ser arrestados
69. AHN", Inquisición, libro 1.275, f. 123, .«sob~ visitas de liii.VÍO».
No eran pocos los inquisidores maliciosos o ignorantes -ya Los tibios. han tomado ocasión para ser más tibios, y los que se
hemos hablado de la persecución que Lucero hizo padecer a daban a la VIrtud han desmayado, special con haverse publicado
Talavera- y ninguno de ellos aprovechó más su ambición per- que el señor inquisidor mayor a sacado un edicto en que vedan casi
todos los libros de romance que ahora usan los que tratan de servir
80. Juan Antonio Llorcnte, Histoire Critique de l'lnquisitWn d'EsPtWte, 4 vols.,
París, 1817-1818, 1, pp. 343-345; Márquez, Literatura e Inquisid6n, pp. 40-42;
Bataillon, Erarmo '1 erasmismo, p. 164.
B~~' jjde(1l,,'"¡,•pp.«Lls422-461.
tres Procesos de San Ignacio de Loyola en AkaU de Henaren·,
128 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 129
a Dios; y estamos en tiempo en que se predica que las mugeres
tomen su rueca y su rosario, y no curen de más devociones.u
~engo grand~ sospecha no me hayan levantado algun falso testi-
moruo, porque se q~e de dos años ~ esta parte se han dicho y dicen
Tal vez el conilicto más espectacular que tuvo la Inquisición con algunas cosas. de IDJ que son menuras manifiestas, y sé que tengo
los intelectuales se originó a raíz de las maliciosas denuncias que muchos enemJgos.
contra algunos colegas remitió el profesor de la universidad de Sala-
manca, León de Castro. . Esperó que se le hiciera justicia, pero ni ésta venía, ni se le hacía
En diciembre de 1571, Castro y un colega dominico, Bartolomé runrm~ P.romesa de un próximo juicio. Sus constantes apelaciones
de Medina, presentaron ante la Inquisición de Valladolld algunas no .e _suvtero~ de .n~da. Un año más tarde, el 7 de marzo de 1573
escnbtó a los mqulSldores:
acusaciones contra tres profesores de la universidad de Salamanca.
Los tres en cuestión eran fray Luis de León, de la orden de San Hace ya un añ~ que es~oy en esta cárcel, en todo el cual tiempo
Agustín; Gaspat de Graja! y Martín Martínez de Cantalapiedra. En Vs. ~ds. ~o han Sldo servtdos hacer publicación de testigos en mi
general, la denuncia decía que se habían tomado libertades heréticas negocw, ru darme lugar de entera defensa.
con sus estudios de Escritura y Teología. Fray Luis fue el que tuvo
que sopor~ar los peores ataques. Famoso como teólogo e inmortali-
Finalm~_te fue sente~ciado a una reprimenda, lo que suponia
la ret~actacton de las vanas proposiciones que se aseguraba había
zado comó uno de los mejores poetas de España..L a la edad de
sostentdo. En la cárcel sufrió desesperación, fiebres y humillaciones.
34 años fue elegido para ocupar una cátedra en Salamanca, des-
Fue sacado del calabozo a mediados de diciembre de 1576. Cansado,
pertando asi la hostilidad de sus rivales, que lo difamaron por ser
pero. no derrotado, saludó la libertad con su característico refre-
de orígen judío y le acusaron de exponer proposiciones teológicas namiento:
peligrosas. Entre otras cosas se decia que había dudado de la fideli-
dad de la traducción Vulgata de la Biblia; que había preferido el Aquí la envidia y mentira
texto hebreo al latino; que había traducido el Cantar de los Cantares me tuvieron encerrado.
como una canción de amor profana en vez de como un cántico divino; Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
y que había sostenido que la teología escolástica dañaba el estudio
de aqueste mundo malvado,
de la Escritura. Grajal fue detenido por acusaciones similares el 22 de y con pobre mesa y casa,
marzo de 1572. Cinco días después fray Luis de León y Marúnez en el campo deleitoso,
fueron puestos bajo custodia. Al principio los prisioneros estaban con sólo Dios se compasa,
animados porque creían ciegamente en la justicia de su causa y en la y a solas su vida pasa
benevolencia del Santo Oficio; pero pronto habrían de verse des'&U- ni envidiado ni envidioso.
gañados. Para fray Luis fue el comienzo de un encarcelamiento que
duró cuatro años, ocho meses y diecinueve días, Aislado r;ompleta- Resta_blecido en. su cátedra de la universidad, se dice que comen·
mente del mundo exterior en los calabozos del tribunal, en Valladolid, ZÓ su p:t1~era lecct6n con las palabras: «Decíamos ayer ... ». Pero
su único consuelo era el permiso que obtuvo para leer y escribir en sus enelD.lgos no le habían olvidado. En 1582 fue sometido a un
su celda, de la cual salió su clásico tratado de devoción De los s~gundo proceso por haber hecho proposiciones temerarias. El inqui-
Nombres de Cbristo. Desde el primer momento se dio cuenta de la stdo: g:neral, Gaspa; de Quiroga, intervino a su favor y en 1584
campaña que se hacía contra él. El 18 de abril de 1572 escribió en logro librarse con solo la advertencia de que evitara controversias
en el futuro. 83
su encierro:
82. Cándido de Dalmases, "'Su Francisl:o de ~~ y la Inquhld6n,., AHSI, 41 83. Par~ fray Luls de Le6n, véanse, entre otros, Les, op. cit., III, pp. 149·162· Luil
Alonso Getin~, 0: P., ~La causa de fray L~ de Wn mue la crJtica y los ~ucws
(1972), p. 64,
y
==~~x7XI~r~~;: RABM, IX (190J) XI (1904); Colección tletl0CJ1111mtos
9.-WW!I
130 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 131
Los otros colegas de fray Luis en la universidad fueron menos levantó muchas críticas en España. En 1575, Montano escribía desde
afortunados. Gaspar de Graja!, que fue detenido dnco días antes, Roma quejándose de
fue arrojado en los calabozos de la Inquisición; allí per?ió l.a salud
y murió antes de poder ser juzgado. Un colega de la :uruve!Sldad de ... un grande rumor que un maestro Leon de Castro que vive en Sa-
Osuna, Alonso Gudiel, que fue allí profesor de Es~rltura, fue tam· lamanca, ha levantado en aquella universidad, reprendiendo y desa-
bién detenido el mismo mes por culpa de las acusactones de Castro. creditando la mayor obra que jamás en género de letras ha salido al
Antes de que pudieran ocuparse de su caso, falleció en prisión el mes mundo impresa, que es la Biblia Real que S. Md. para beneficio de
de abril de 1573. El único que pudo sobrevivir a este trato fue Can· la cristiandad mandó imprimir en Aovers por ministerio mio.
talapiedra, que había sido profesor ~e hebreo en Salaman~a, hom-
bre que dedicó toda su vida al estudio de 1~ Sa~rad~ Escnn:ra. Lo León de Castro no fue el único culpable. Montano escribía en
tuvieron encerrado en la cárcel de Valladolid mas tlempo aun que 1579 que había otros «hombres de letras que procuran hallar en mis
a fray Luis de León: más de cinco años, de marzo de 1572 a mayo escritos algun tropiezo para notarlos, y hacen extraordinarias diligen-
86
de 1577, y a pesar de sus constantes apelaciones para que se to~ara cias para ello». El conflicto fue fundamentalmente entre los propios
una rápida decisión, no se dieron ninguna pri~~ en procesarle, Fmal- eruditos, y las críticas que se hicieron a la Políglota se ven hoy en
mente fue puesto en libertad, pero no volvto a ocupar su puesto parte justificadas, pero el peligro consistía en que el Santo Oficio
podía haber intervenido.
académico: «A mi que a juycio de todo el mundo e dado ~orm~ ~mo
se entienda la divina scriptura, el premio a sido destruu mt vtda, A pesar de que la tormenta pasó, Montano fue objeto de poste-
honrra, salud y hacienda», 84 dijo a los inquisidores en 1577, La amar- riores aunque indirectos ataques. En 1592 él fue uno de los princi-
ga lección que sacó de esto, fue ta~bién sacada por otros muchos pales responsables del profundo cambio espiritual de José de Sigüen-
contemporáneos: «Es mejor ir con cutdado y se~ prudent..e (.sapere ad za, historiador de la orden jeróníma y monje de El Escorial, en cuya
sobrietatem)». Era la misma prudencia de la vtda academtca gra_ve- biblioteca trabajaba Montano. Se ha dicho que el hebraísta tenía
mente comprometida en todo país en donde el orden establectdo ideas heterodoxas en materia religiosa que había adquirido en sus
silenciaba la discusión. estancias en los Países Bajos y que pudo haberlas comunicado a
Pero la tarea de León de Castro aún no llegaba a su .6n. El gran Sigüenza. No se han encontrado pruebas que sostengan esta hipótesis,
hebraísta y humanista Benito Arias Montano había cola~~rado du- pero es innegable que Montano tenía gran influencia sobre el monje
rante varios años con eruditos holandeses en la preparacton de una jerónimo. En 1592, algunos maliciosos colegas de Sigüenza lo denun-
nueva Biblia Poliglota auspiciada por Felipe II, que fue impresa Y ciaron a la Inquisición, tal vez movidos en parte por la hostilidad
publicada en Amberes en 1571, en 8 volúmenes. 85 Roma aseguró la que sentían hacia los estudios hebraicos de Montano. En un breve
licencia provisional en 1572 y 1576, pero el proyecto de la obra juicio de tres meses de duración Sigüenza fue exonerado de todos los
cargos.87
Otro conocido hombre de letras que cayó preso del Santo Oficio
84. Miguel de la Pinta Llorente, Procesa crimi11al contra el hebralst/1 salmantina fue Francisco Sánchez, «el Brocense», profesor de gramática en la
Martin Martina de Canta/apiedra, Madrid, 1946, p. 392. h universidad de Salamanca. En 1584 fue denunciado por sostener
85 B Rekers Be11ito Arias Montana (1527-1598), Wndres, 1972, cap. 111 ( ay
uadu~ión. castella~a, Taurus, Madtid, 1973). No hay la más mfnima prueba q~e sustente opiniones descuidadas y presuntuosas en materia teológica, y fue lle-
la idea expre~ada por A. Sicroff en Les co11troverses de.r statu.r de «PUrete de sang» vado a juicio por el tribunal de Valladolid. Aunque el tribunal votó
""' du X\'' au XVII' sUele Paris 1960, pp. 269-270, de que Montano haya por su detención y por el secuestro de sus bienes, la Suprema alteró
en·~-E'p'
de ,.. ·,en converso. Igualmente ' es incorrecto
' , . que «a
u:<:lr 1 tota¡·dddl
1 a e a obra
Slcv
de Montano Otl _ •,
fue prohibida» por la Inquislc:!On (Rek ers,. oP. crt.,
· p. 68) . Véase este esta sentencia y se inclinó solamente por una grave reprimenda. La
tema en J. A. Jones, «Pedro de Valencia's defense of ,Ar1as ~nran~: the e:xpur~tory
indexes of 1607 (Rome) and 1612 (Madrid)», Biblioth~que d Humamsme et Renmmm- 86. Colecci6n de documentos inUitor ... XLI (1862), pp, 316, 387.
ce, 40 (1978), pp, 121-136. 87. Gregario de Andrés, Proceso inquisitorial dei Padre Sigüenu, Madrid, 1975.
«EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 133
132 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
nos oigan los señores inquisidores». No sé si desto se ofendió
mente turbulenta e impetuosa del Brocense no se amilanó por este alguno. 89
incidente y volvió a combatir discutiendo de teología con los teólogos
(una vez más se trató de un conflicto entre teólogos y gramáticos, El propio destino de fray Luis provocó una fuerte reacción en el
como en el caso de Nebrija), mostrando su desprecio por Tomás de eminente historiador jesuita Juan de Mariana. Comentando en un
Aquino y por los dominicos. Pero en 1593, a la edad de 80 años, el famoso pasaje la persecución de que habfan sido objeto fray Luis
irritable anciano se volvió a encontrar en apuros. El tribunal de Va· y sus colegas, dijo del asunto:
lladolid recibió informes de sus discursos y en 1596 la Inquisición
inició un proceso en su contra, aunque no llegó a actuar sino hasta Tuvo aquella causa con ansiedad a muchos, hasta saber cual
1600 año en que fue sometido a arresto domiciliario y fueron secues- fuese su resultado; acontecía, en efecto, que personas ilustres por
trado~ sus papeles. Entre otras imputaciones, se decia que «tiene su saber y por su reputación tenían que defenderse, desde la cárcel,
captivado el entendimiento a la obediencia de la fee; pero que en de un peligro no leve para la vida y el buen nombre. Triste condi-
las cosas que no son de fee no quiere captivar su entendimiento».&!! ción la del virtuoso: en pago de haber realizado supremos esfuerzos,
Envejecido enfermo y humillado por ese tratamiento, Sánchez murió verse obligado a soportar animosidades, acusaciones, injurias de
a principio~ de diciembre de 1600. Como sobre su apellido pendía aquellos mismos que hubiesen debido ser sus defensores. Con cuyo
el escándalo, la universidad de Salamanca le negó las honras fúne- ej_emplo era fatal que se amortiguaran los afanes de muchos hom-
bres que le correspondían. bres distinguidos, y que se debilitaran y se acabaran las fuerzas.
El asunto en cuestión deprimió el ánimo en muchos de los que con-
Es verdad que éstos fueron los pocos intelectuales destacados
templaban el ajeno peligro, y cuánta tormenta amenaza a los que
censurados por la Inquisición, y que las circunstancias fueron muy sostenían libremente lo que pensaban. De este modo, muchos se
especiales dadas las malignas calumnias de León de Castro y otros, pasaban al otro campo, o se plegaban a las circunstancias. ¿Y qué
pero es muy significativo que tres de las víctimas, Luis de León, hacer? La mayor de las locuras es esforzarse en vano, y cansarse
Gaspar de Grajal y Alonso Gudiel, fueran de origen converso, Y que para no conseguir más que odios. Quienes participaban de las opi-
los testigos afirmaran que también Cantalapiedra lo era. En una niones vulgares seguían haciendolo con más gusto, y fomentaban
atmósfera académica donde los eruditos podían ser perseguidos por las ideas que agradaban, en las que había menor peligro, pero no
su origen judío, la libertad académica quedaba gravemente compro- mayor precaución por la verdad. 90
metida. La importancia de las persecuciones no radica en el reducido
número de las víctimas, sino más bien en las repercusiones que tuvo El provocar tanto descontento por perseguir a un puñado de
sobre otros. Un ejemplo era suficiente para silenciar a muchos. Cuan- académicos, indica que lo que se jugaba en el caso de fray Luis
do fray Luis se enteró de la detención de su colega Graja!, escribió de León y sus colegas era algo más que la justicia elemental y sus
indignado a un amigo de Granada: «Este suceso del maestro ha repercusiones individuales. Los resultados fueron más allá de Sala-
puesto en todos escándalo y justo temor para recelar~e de todo». manca, extendiéndose a todo el mundo intelectual de Ta España
En otra ocasión, dice fray Luis gue había estado hablando sobre la posrenacentista y erasmista. Procedimientos tales como los que se
corrección fraternal de los herejes cuando llevaron a cabo contra los profesores de Salamanca, sobresalen por
su infrecuencia, ya que no hay evidencia de una persecución sistemá-
... Jos estudiantes que estaban apartados de la cátedra hicieron señal tica de académicos. Pero ciertamente, el espíritu individualista y de
que alzase la voz, porque estaba ronco y no me oían bien; y yo
dije entonces; «Estoy ronco y mejor es dccillo así paso, porque no
89. Américo Castro, .. Emsmo en Tiempo de Cervantes», Revista de Filofogia E!Pit-
ñola. XVIII (1931), pp, 364-365.
90. Ibid., p. 366.
88. Antonio Tovar y Migud de la Pinta lJorente, Procesos in¡;¡uisitorialer contr11
Fr11ncisco SQncbez de las Brozas, Madrid, 1941, p, XLI\',
134 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 135
la libre investigación estaba siendo subordinado, no sólo en España, El optimismo que aquí mostraba no pudo sostenerse más tarde.
sino en toda la Europa posreformista, a las conveniencias políticas y En 1574, su Vida fue objeto de sospecha y examinada por la Inqui-
religiosas del orden establecido. sición, que decidió no dar la licencia para que se publicara hasta la
El conflicto entre humanismo y dogmatismo puede resumirse en muerte de la autora en 1582. En 1576 hubo denuncias en el tribu-
la protesta de un sabio dominico de Salamanca en 1571: «En esta nal de Sevilla, pero la santa dijo a uno de sus angustiados amigos,
universidad ai mucho afecto a cosas nuebas, y sí poco a la anti- el padre Gracián: «Ojalá, padre, nos quemasen a todas por Cristo»,
guedad de la religión y fe nuestra».91 Es significativo que el inqui- y en otra ocasión: «Calle, mi padre, que no haya miedo que la Santa
sidor que juzgó al Brocense alegara que éste era un «hereje temera- Inquisición, a quien tiene puesta Dios, para guardar .su fe, dé dis-
rio, muy insolente, atrebído, mordaz, como lo son todos los gramáti- gustos a quien tanta fe tiene como yo». 94 Después de la muerte de
cos y erasmistas».92 La investigación independiente era criticada por- santa Teresa, ·Alonso de la Fuente, un fraile que tenía una verdadera
que podía conducir a error. ¿Para qué buscar una nueva y peligrosa obsesi6n contra los alumbrados, siguió denunciando a la santa en-
verdad si la antigua era más segura? Éste fue el dilema que tuvo tre 1589 y 1591, pero la Inquisición ignoró las denuncias.
que enfrentar el humanista Pedro Juan Núñez cuando escribió a La prolongada historia de los alumbrados está relacionada direc-
Jerónimo de Zurita en 1556 93 que los inquisidores no deseaban que tamente con santa Teresa, pues se enmarca en las acusaciones hechas
la gente estudiara humanidades por por el mismo fray Alonso de la Fuente a partir de 1573 contra gru·
pos de adeptos, primero en Extremadura y más tarde en Andalucía .
. . . los peligros que en ellas hay, de que así como enmienda el huma- Sin duda fray Alonso era un hombre trastornado, que poseía un
nista un lugar de Cicerón, así enmendará uno de la Escritura; éstas odio quemante contra judíos y jesuitas, pero que era lo suficiente-
y otras semejantes necedades me tienen desatinado, que me quitan mente perceptivo como para ser capaz de identificar el nuevo ilumi-
muchas veces las ganas de pasar adelante.
nismo y a sus dirigentes que, en su mayoría, pertenecían al clero.
En el gran auto de fe de Llerena, que se llevó a cabo el 14 de junio
La reacción contra el humanismo fue común en gran parte del
de 1579, había veinte alumbrados de un total de 60 penitentes. El
mundo posterior a la Reforma y no fue únicamente consecuencia de
grupo tenía creencias extrañas: rechazaba a la iglesia y a Jesucristo y
los prejuicios que abrigaba la Inquisición. De igual manera, la reac-
centraba su devoción en Dios: el cabecilla, Hernando Álvarez, «dixo
ción contra la espiritualidad heterodoxa fue común en la Europa
que Jesucristo no era bueno sino para gitano». Los alumbrados de
de la Contrarreforma y la Inquisición no introdujo ninguna novedad
Andalucía fueron castigados en un auto de fe que se llevó a cabo
en este hecho. Las continuas sospechas de iluminismo y de ciertos
<"n Córdoba el 21 de enero de 1590 95
tipos de religión popular, explican las dificultades que tuvo que
Los famosos juicios inquisitoriales del siglo XVJ constituyen un
sufrir hasta Teresa de Ávila. En una ocasión, según comenta en
aspecto dramático de la intervención del Santo Oficio en la vida
su Vida,
académica y religiosa, pero como eran hechos excepcionales es difícil
... é iban á m( con mucho miedo á decirme, que andaban los tiempos calihrar su importancia. Para algunos historiadores, la Inquisición
recios, y que podría ser me levantasen algo, y fuesen a los inquisi· probablemente jug-6 un papel más negativo a través de la constante y
dores. A mí me cayó esto en gracia, y me hizo reir, porque en este minuciosa intervención que tuvo en la labor cotidiana de los escrito-
caso jamás yo temí.
94. Enrique Llamas Martfnez, Santa Teresa de Jenis '1 la Inquisición española,
91. Migu~l de la Pinta Llotente, La Inquisición Españofa y los pfoblemas de l~ Madrid, 1972, p. 99; véase también Fra!ldS<:O Márquez Villanueva, Espiritualidad i'
cultura y de la intolefancia, Madrid, 1953, pp. U2-1,3. literatura en el siglo XVI, Madrid, 1968, pp. 145-152, 179-186.
92. Citado por Márquez, Literatura e Inquisición, p. 83. 95. .Alvaro Huerga, Predicadmes, alum!xaths e Inquisici6n en el si¡,/o XVI, Ma-
93. La fe.:ha es 1556 y no 1566 como se da en varias fuentes. Algunos autores drid, 1973; id., Los alumbrados de Baeza, Jaén, 1978; id., Historia de los alumbrados
también han confundido a ene Núñez con Hernán Núñez «el Pim:Umo~. (1J70-I630), 2 \'Ois., Madrid, 1978.
136 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 137
res. Entre éstos hay algunos muy importantes de origen judfo. Un padre lo envió a París cuando contaba 16 años (1509), un año des·
ejemplo impresionante es el de Antonio Enríquez G6mez (m. 1663), pués de que falleciera su madre en una epidermia. Su vida y su bri-
cuya pintoresca vida de converso, gran parte de la cual transcurrió llante carrera transcurrieron en los Países Bajos. Después de la muer.
en Francia, terminó con su regreso a España y su pacífica muerte en te de Nebrija en 1522, Vives recibió la invitación de ocupar la
Sevilla, aunque tuvo el dudoso honor de participar en efigie en dos cátedra que éste había dejado vacante en la universidad de Alcalá,
autos de fe: uno antes de su muerte {en 1660) y otro después de pero el humanista rehusó. Las circunstancias familiares obligaron a
ella (en 1665).96 Vives a un exilio permanente de su patria: en 1520, su padre fue
Las dificultades que tuvieron que enfrentar los conversos han detenido por la Inquisición por judaizante y fue quemado vivo en
sido objeto de la atención de los seguidores de América Castro. 1524; cuatro años más tarde, su madre, que había muerto hacía
Castro afirmó en varios excelentes ensayos que los antecedentes muchos años, fue acusada también del mismo delito y sus huesos
semíticos en España, tal como se expresan a través de las trayec- fueron exhumados y quemados. 98 Sin embargo, no se puede partir
torias de los pensadores de origen judío, contribuyeron a la forma- de casos aislados como el de Vives para sostener que el pensamiento
ción de una mentalidad creativa, pero de signo pesimista. Ser con- converso en España representó una corriente subterránea de disiden-
verso se convirtió en un estímulo para la creatividad, pero al mismo cia que también creó una confrontación entre la Inquisición y la
tiempo provocó el riesgo de conflicto. con el orden establecido y con creatividad. Ciertamente, la Inq,uisición sospechaba de los conversos
la Inquisición. Los seguidores de las tesis de Castro han utilizado y tal vez lo hacía siguiendo una lógica, como et'l el caso de los
los orígenes raciales de los autores como instrumentos para el aná- hebraístas de Salamanca, pero de ningún modo persiguió sistemáti-
lisis de las obras literarias que escribieron. El pensamiento de Luis camente a todos los escritores de origen judío. Santa Teresa era de
de León y santa Teresa, entre otros, ha sido interpretado bajo esta reconocido origen converso, pero este hecho jamás fue esgrimido en
perspectiva. El resultado más notable obtenido en este campo de la su contra.99
interpretación ha sido sin duda el estt1dio sobre La Celestina, funda- La constante discusión sobre el impacto que la Inquisición tuvo
mentado en la hipótesis -nunca probada- de que Fernando de sobre. Ia literatura -y- la eulturn debe contrastarse con-_ varios hechos
Rojas era de origen converso.97 Se ha querido sugerir también, sin delicados. Por ejemplo, debemos admitir que Menéndez Pelayo tenía
tener tampoco pruebas suficientes, que varios personajes liberales tazón cuando afirmaba que «nunca se escribió más ni mejor en Es.
de la época, como Hernando de Talavera, Benito Arias Montano y paña que en los dos siglos de oro de la Inquisición». 100 Podríamos
Bartolomé de las Casas, eran de origen converso. No hay duda de ir más lejos y convenir con él que el fndice de libros prohibidos
que el hecho de llevar sangre conversa en las venas podía ser un tuvo escasa repercusión en la literatura y aún menos en la ciencia.
grave impedimento dentro de la sociedad antisemftica de la E~paña Al menos en sus primeros cincuenta años de existencia, la Inquisi-
del Siglo de Oro. Juan Luis Vives es un ejemplo sobresaliente: sien- ción no intervino de manera significativa en el mundo literario, no
do el más ilustre de los humanistas españoles, Vives desarrolló la persiguió a ningún autor importante y solamente intervino seriamente
totalidad de su carrera en el extranjero. Nació en Valencia de padres en algunos textos de teatro renacentista. 101 Sólo con el inicio de la
conversos, que continuaron practicando el judaísmo en secreto. Su Reforma y muchos años después de que la represión se hubiera insti-
tucionalizado en Inglaterra y Francia, comenzó el Santo Oficio a uti-
%. I. S. Révah, ~un pamphlet contre l'Inquisition d'Antonio Enrfquez G6men, lizar un sistema de control cultural. Aun en ese momento concibió
Revu~: dn lituder Juives, CXXI (1962), pp_ 81-168; Mátquez, Literatura e Inquitici6n,
pp. 113-120.
97. Aunque todo parece indicarlo, no tenemos pruebas directas de que Rojas fuese 98. Miguel de la Pinta Llorente y J. M. de Palado y de Palacio, Prousos inqui-
converso: véanse los pertinentes wment:u:ios de M.!rquez, op. cit., pp. 46-48. El imagina- tiloriales contra la familia judla de Juan Luit Vivet, Madrid, 1964.
tivo trabajo de Stephen Gilman, Tbe Spain of Fern1111do d~ Ro;as; Tbe Inte/Iectuaf 99. Véa11se lns hechos dtad011 en la nota 94.
and Social úmdscape of «l.a Celestina», Princeton, 1972, está basada en una evidencia 100. Meru'!ndez Pelayo, Heterodoxos, V, p. 482.
his¡6ri~a mínima. 101. Márquez, Literatur(l e Inquisid6n, pp. 189-200.
138 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA «EL SILENCIO SE HA IMPUESTO» 139
Jos fndices no como mecanismos para aplastar la creatividad nacional, Pacínco, su lengua era la oficial desde la Europa central hasta las
sino más bien como filtros masivos a través de los que la cultura Filipinas. Decenas de miles de españoles salían al extranjero cada
europea penetraría en España, ya depurada. El fndice de 1559 fue afio, principalmente para servir en el ejército. El contacto comercial
indudablemente duro, pero otros índices tuvieron una importancia y cultural con todos los países de la Europa occidental, especialmen-
limitada y casi insignificante: Góngora tuvo problemas menores con te con los Países Bajos e Italia, continuó sin ninguna interrupción.
el censor en 1627; 102 Cervantes tuvo que suprimir una línea del Es poco probable que este amplio contacto en la gran época del
Quijote en 1623; 103 las expurgaciones en las obras de Francisco Imperio no tuviera consecuencias en la conducta de los españoles.
de Osuna y Antonio de Guevara sólo pueden calificarse como de Menéndez Pelayo tuvo razón cuando discrepaba de la imagen de una
triviales en el fndice de 1612, y son más bien ridículas las impues· España sumida en la soñolencia intelectual y en la superstición reli-
tas a Florián de Ocampo en 1632. 104 Muchos escritores creativos giosa a causa de la Inquisición. España era en realidad una de las
tuvieron roces con la Inquisición,' 05 pero el resultado global de estos naciones más libres de Europa, con instituciones políticas activas en
incidentes fue leve y de ellos no es posible extraer ninguna condu· todos los niveles. Los asuntos políticos se discutian en un clima de
sión. Algunas víctimas famosas como Lope de Vega, que apareció asombrosa libertad y las controversias públicas proliferaban como en
en el fndice un siglo después de su muerte, o Mariana, cuyos traba· muy pocos países europeos. El debate nacional que se sostuvo en
jos sobre moneda fueron prohibidos en vida del autor, apoyaban con Valladolid sobre Erasmo, en 1527, fue seguido, una generación des-
entusiasmo al Santo Oficio. El impacfu de la Inquisición en las obras pués, por la gran disputa entre Las Casas y Sepúlveda que tuvo lugar
extranjeras ya fue más importante: la totalidad de la literatura del frente al corisejo reaL Todos los grandes temas, desde la situación
norte protestante fue prohibida, ¿pero podemos asumir que los espa· de los conversos (que ocasionó una verdadera batalla verbal en 1449),
ñoles estuvieran capacitados para leerla? En cuanto a los temas cien· hasta la expulsión de los moriscos, eran cuestiones que se debatían
tí6cos, no se ocuparon mucho de ellos. El fndice de Quiroga, de 1583, públicamente y en la más absoluta libertad. El historiador Antonio de
tuvo una influencia insignificante en los trabajos científicos,106 y las Herrera confirmó que tales discusiones libres eran esenciales, pues,
obras de Galileo, por ejemplo, nunca fueron incluidas en la lista de de otr~ manera, «la reputación de España caeria rápidamente, pues
libros prohibidos. las nac10nes extranjeras y enemigas dirfan que poco crédito se podía
Además, debemos tener en cuenta que España no estuvo tan dar a las palabras de sus gobernantes, cuando a sus súbditos no se
alejada del mundo exterior como se puede deducir de la lectura de les permitía hablar libremente». En el siglo XVII los arbitristas conti-
los decretos de 1558. Bajo el dominio de los Austrias, los ejércitos nuaron la tradición de la controversia y el diplomático Saavedra
de España dominaban Europa, sus barcos cruzaban el Atlántico y el Fajardo comentó con satisfacción que «aunque la murmuración es
en sí mala, es buena para la república ... La murmuración es argu·
102. A. Paz y Meliá, Pap~les de Inquisición: catlllogo y exlrllCtos, Madrid, mento de la libertad de la república, porque en la tiranizada no se
194711 , pp. 23, 69, 71. pennite».
103. «Las obras de caridad que se hazcn tibia y flojamente no tienen mérito ni
valen nada»: Don Quiiote, 11, 36. Véase A. Castro, ..Cervantes y la Inquisición», ¿Cómo encaja la Inquisición en este cuadro? Indudablemente,
Modern Philology, 27 (1929-1930), pp. 427433. la Inquisición tuvo una influencia negativa, pues su función era nega-
104. Márquez, Literllhlr11. e Inquisición, pp. 168-169.
105. Pars algunos escritores posteriores, como Esteban Villegas (m. 1669), orya \ tiva por definición. El problema sigue siendo cómo medir los lfmites
obra fue parcialmente destruida por la Inquisición, véase Márquez, Litert1.lurt1. e Inqui- \ de su influencia y qué grado de responsabilidad puede atribuírsele
sición, pp. 89-91. Otro cllllo del siglo XVI es el de fray Juan de Pineda, autor de DiJlo- •, en los logros y los fracasos de la historia de España,
gos /t~.militJ.us de /11. Agricultura Crisli11.nt1. (Salamanca, 1589), a quien según el padre
Juan Meseguer Feuclndez, «el Santo Oficio mandó quelnllr antes de 1574 algunos
manuscritos suyos»: edición de la citada obra en Biblioteca de Autores Españoles,
Madrid, 1963-1964, tomo 1, p. XIV.
106. Pero rontrasta la opinión de ]. M. López Piñeto, Cienci11. y técnic11. en la
sociedad esp11.ñola de los siglos XVI y XVII, Barcelona, 1979, p. 143,
EL FIN DE LA ESPAÑA MORISCA 141
corona desde la Edad Media, escogieron el bautismo, pues la emigra- 1520 a 1522 fueron testigos en Valencia de la conversión forzada
ción estaba planteada en términos tales que la hadan prácticamente de mUes de musulmanes. La derrota de los rebeldes por las tropas
imposible. Con estas conversiones, el islam desapareció del territorio reales debió de haber permitido -teóricamente al menos- que
castellano y sólo siguió siendo tolerado en la corona de Aragón. los mudéjares pudieran volver al islam, ya que en todas partes
Al repetir los pasos que se habían dado en la conversión de los los bautismos forzados no se consideraban como válidos, pero las
judíos, Isabel abolió la libertad de cultos en sus dominios y creó, al autoridades no estaban muy dispuestas a perder a estos nuevos con-
mismo tiempo, un nuevo problema dentro de la estructura de la versos. La Inquisición, sobre todo, se ocupó de mantener a los mudé-
sociedad cristiana. jares dentro de los términos de su bautismo. A la objeción de que
Muchos mudéjares pensaron que aceptando el bautismo vivirían las conversiones habían sido hechas por la fuerza, se contestaba siem-
en paz. Pero a partir de 1511, varios decretos atacaron deliberada· pre de la misma manera: escoger el bautismo como alternativa a la
mente su identidad cultural con d fin de confirmar el abandono de niuerte significaba que se había ejercido el libre albedrío, y por lo
las prácticas musulmanas. Estas medidas culminaron con una asam- tanto el sacramento era válido.1 Con base en esta premisa, se ordenó
blea que fue convocada por las autoridades de Granada, en 1526, en a la Inquisición que prosiguiera con la suposición de que todos los
la que todas las particularidades de la civilización morisca -el uso bautismos hechos con propiedad eran válidos.
de la lengua árabe, las vestimentas, las joyas, el ritual que acompa- En ese momento se volvió incongruente tolerar que hubiera
ñaba la matanza de los animales, la circuncisión- fueron atacadas; musulmanes en la corona de Aragón. En noviembre de 1525, Car-
para combatit estas prácticas se decidió el traslado a Granada del los V promulgó un decreto en el que ordenaba la conversión de todos
tribunal local de la Inquisición, que originalmente se hallaba en Jaén. los mudéjares de Valencia para finales de año y en todos los demás
La corona de Aragón no presionó a los mudéjares .de la misma reinos para finales de enero del año siguiente, 1526. A partir de
forma. Las principales razones de esta diferencia fueron el gran poder 1526 la religión musulmana ya no existía oficialmente en España:
de la nobleza terrateniente y la autoridad de las Cortes. Los mudé- todos los mudéjares eran ahora moriscos. En una carta al papa,
jares constituían, en las fincas de los nobles, una fuente de mano de escrita en diciembre de aquel año, Carlos V admitía que <da conver-
obra barata y altamente productiva; de ahi la expresión «mientras sión que assí se hizo no fue del todo voluntaria en muchos dellos,
más moros, más ganancia». Ya fuera por aplacar a esa nobleza o por y después no han sido doctrinados, instruydos y enseñados en nues-
preferir una politica moderada, lo cierto es que Fernando advirtió tra sancta fe catholica». En las regiones de mayor concentración
repetidamente a los inquisidores de Aragón que no persiguieran a la mudéjar se llevaron a cabo esfuerzos considerables para evangelizar
población mudéjar ni recurrieran a las conversiones forzadas. Por lo a los nuevos conversos: entre los clérigos que encabezaban esta
tanto, los mudéjares siguieron llevando una existencia independien_te campaña estaba el distinguido humanista Antonio de Guevara, que
hasta que en 1520 estalló la sublevación de los comuneros. Al mis- trabajó para ello en Valencia y en Granada?
mo tiempo que se producían los alzamíentos de Castilla, hubo dis- La intensidad del problema morisco variaba en la península según
turbios en Valencia. En esta última ciudad los rebeldes, agrupados la densidad de población que hubiera. 3 La mayor concentración estaba
en las Germanías o hermandades, organizaron una revolución urbana en el reino de Granada, donde los moriscos constituían un 54 por
dirigida contra la aristocracia local. En la región valenciana había
más población musulmaná que en cualquiera otra parte de España. 1. Para Valencia véase E. Osen y R. Garda Cárcel, Moriscos y Agermanats,
Los mudéjares eran casi exclusivamente una comunidad rural y esta- Valencia, 1974. Para el tema de las <:cnversiones, véase la documentación presentada
por H. Ch. Lea, The Moriscos of Spain; thrir conversion t111d expulsion, Londres, 1901,
ban sometidos a los grandes terratenientes del reino. Los dirigentes pp. 409414.
de las Germanías vieron que el modo más sencillo de destruir el 2. A. Redondo, Antonio de Guev4J"a (1480?-1545) et l'Espagne de son temps,
poder de los nobles en el campo era liberando a sus vasallos mudé- Ginebra, 1976.
3. Véase el capítulo sobre «demografb morisci~ en A. Dooúnguez ÜJ:tíz y Bernard
jares, y así lo hicieron por medio del bautismo. Así que los años Vincent, Historia de los moriscos, Madrid, 1978.
EL FIN DE LA ESPAÑA MORISCA 145
144 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
año las Cortes de Aragón reunidas en Monzón pidieron a Carlos
dento de la población total entre los años de 156~ y siguientes, Y ~n que impidiera la persecución inquisitorial contra los moriscos hasta
áreas como la de la Alpujarra, eran un 100 por clento. En Valencm que éstos estuvieran instruidos en la fe. La petición era oportuna,
formaban, a finales del siglo XVI, un tercio de la población, Y. en pues las garantias no duraron más que las promesas hechas a los
Aragón constituían una quinta parte. En Cataluña, el grupo mor1sco mudéjares de Granada. El Santo Oficio interpretó que la concordia
era reducido, y en Castilla era proporciona~ente ~en~r. En este le autorizaba a juzgar a los conversos que habían retornado a la
último reino llegarían a ser unos 20.000 hacta 1502, dis~ersos po,r práctica del islam y actuó en consecuencia.
todo el territorio en pequeñas moredas urbanas que conv1vfan pacl- En diciembre de 1526, año en que el tribunal de la Inquisición
ficamente con sus vecinos cristianos. Había una importante diferen- fue trasladado de Jaén a Granada, se publicó un reglamento que
cia entre las distintas comunidades moriscas. Los granadinos, recien- prohibía a los moriscos de esta ciudad que utilizaran la lengua árabe,
temente sojuzgados, tenían una clase alta muy floreciente que con- las vestimentas moras e, incluso, que llevaran nombres moriscos.
servaba intactas la cultura y la religión y que hablaban normalmente El dinero que los moriscos ofrecieron a Carlos trajo como consecuen·
en árabe ('algarabía'): constituían una civilización islámica integraU da la suspensión de estas reglas. Pero la supresión de una carga
Los valencianos eran en su mayoría un proletariado rural, pero como trajo consigo la imposición de otra, representada por la Inquisición,
estaban bastante aislados de la población cristiana y eran tan nume- cuyas medidas los moriscos trataron de modificar durante toda una
rosos, consiguieron conservar la mayor_parte, de sus cost~mbres, reli- generación. En Aragón las Cortes de Monzón, en 1533, alegaron que
gión y lengua. En otras partes de Espana el ar~be era cas1 una lengua la Inquisición estaba apoderándose de las tierras confiscadas a sus
desconocida entre los moriscos; casi todos ellos hablaban en cast<:" víctimas, los moriscos, en detrimento de los derechos de los verda·
llano 0 'aljamía', aunque tqdavía a principios del siglo XVI lo escn- cleros propietarios, los señores feudales. Protestas similares se pre-
bían en caracteres árabes. sentaron en las Cortes de 1537 y 1542. En 1546 intervino el papa
Hasta los primeros años del reinado de Felipe II, 1~ esfuerzos y decretó que por un período mínimo de diez años, la Inquisición
que llevó a cabo la Inquisición para mantener a los mor1scos dentro no podría confiscar ninguna propiedad de los moriscos.
de un cristianismo nominal fueron poco más que un gesto. El mayor Pero al año siguiente ya encontramos a las Cortes de Valencia
número de juicios se dio en la corona de Aragón, y puede ser afirmando que el tribunal hacia caso omiso a tales mandatos. Finalmen·
considerado como la punta del iceberg de la incredulidad de la España te, en 1571 y tras grandes dificultades, la Inquisición se mostró dis-
morisca. Existen dos razones fundamentales para explicar esta esca- puesta a llegar a un compromiso. La concordia resultante fue incluí·
sez de persecuciones: por un lado, la iglesia y el est~do estaban da en un decreto de octubre de 1571, por el cual a cambio del
convencidos de que se debía impulsar un proyecto aproptado de con· pago anual de 2.500 ducados a la Inquisición, el tribunal accedía a
versión; por otr9 lado tenemos la fuerte oposición que presentaron no confiscar ni secuestrar propiedades de moriscos sometidos a
los señores cristianos ante cualquier interferencia en los derechos que juicio por herejía. Se podrían imponer multas; pero sólo de hasta
tenían sobre sus vasallos moriscos. En enero de 1526, los cabecillas diez ducados. El acuerdo benefició a ambas partes: a la Inquisición,
de los moriscos valencianos lograron obtener un acuerdo secreto que puesto que eso le proporcionaba una fuente de ingresos regulares,
aseguraba que si todos ellos se sometían al bautism~ estarían li~res a los moriscos, puesto que protegía las propiedades de miembros de
de cualquier persecución del Santo Oficio en un térmmo de 40 anos, sus familias; y a los señores de los moriscos, puesto que preservaba
ya que les era imposible abandonar de golpe todas sus costum?res las tierras que habían arrendado a sus colonos de dicha raza.
y tradiciones. La concordia se hizo pública en 1528 y en aquel mismo El principal problema siguió siendo la conversión de los morís·
cos, quienes de una manera total rechazaban la cristianización. En
4. M. A. Lidero y Quesada, Los mudéiares del reino de Castilla. en tiempo de
1526, en Granada, Carlos V fue informado de que «los moriscos
Isabel 1, Valladolid, 1969. . eran muy :finos moros: veinte y siete años había que eran bautizados
5. Véase Julio Caro Batoja, Los moriscos del reino de Grtmada, Madrid, 1957.
!0. -LU.U!N
146 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL FIN DE LA ESPAÑA MORISCA 147
y no h<lllaron veinte y siete dellos que fuesen cnsuanos, ni aun misionero en Valencia; dos décadas después, los jesuitas y otros reli-
siete)}. En Granada y Valencia rendían culto a su religión, practica- giosos hicieron nuevas campañas evangelizadoras en Valencia. Gran
ban la oración, los ritos y las abluciones y fortalecían su fe a través parte de este esfuerzo se basó en un deseo genuino de acercarse a la
de sus sacerdotes, los alfaquíes. Si sólo se hubiera tratado de las prác- cultura árabe. En 1566, el arzobispo de Valencia, Martín de Ayala,
ticas ·religiosas, la tensión social no habría llegado tan lejos, pero en publicó su manual Doctrina Christim1a en lengua aráviga y castella-
el trato cotidiano cOn los cristianos viejos había irritación y conflictos na, y se elegían misioneros que tuvieran conocimientos de la lengua
a causa de las vc~ümentas, el lenguaje y la comida. Sobre todo en árabe. Juan de Ribera, el santo prelado que se convirtió en arzobispo
este último punto la tensión era grande, pues los moriscos sacrifica- de Valencia en 1568, inició un proyecto financiero para aumentar los
ban a los animales que comían con un rito especial, no comían carne estipendios de los sacerdotes y hacer que el trabajo del clero entre
de cerdo (que era la que se consumía más frecuentemente en España) los moriscos fuera más agradable. También ayudó en la fundación
ni bebían vino, y lo cocinaban todo en aceite de oliva mientras que de un seminario y de un colegio para niños y niñas moriscos. En los
los cristianos utilizaban mantequilla o manteca. También tendían a 43 años que estuvo al frente de la sede, Ribera llevó a cabo todos los
aislarse en comunidades separadas de las demás, lo que llevó, en esfuerzos imaginables para recorrer la diócesis en su totalidad y poder
Aragón por ejemplo, a conflictos graves entre los cristianos monta· atender a las necesidades de los moriscos.
ñeses y los moriscos que habitaban en los llanos. Aun en Castilla, En la corona de Aragón, la oposición más fuerte a este programa
donde las antiguas comunidades moriscas estaban más integradas, se misionero provino de los señores que se habían opuesto a las con·
dieron casos como el de Hornachos (Extremadura): ésta era una versiones forzadas en 1526 y que a cada paso se interponían en las
floreciente ciudad casi enteramente morisca que contaba con una actividades de la Inquisición. En 1561, en Valencia, el inquisidor
pc1Jlación de 4.800 almas que emigraron con la expulsión de 1610 Miranda nombró familiares de la Inquisición a algunos miembros de
y que se dirigieron casi en su totalidad a Marruecos. Aunque el ce.lo una rica familia morisca ~la de los Abenamir-, pero el duque de
religioso era más dt:bil en Castilla y parte de Aragón, donde la coexis- Segorbe, que era su señor, les ordenó que renunciaran al nombra-
tencia con los cristianos había diluido la práctica de la religiosidad miento puesto que consideraba que la protección que él les ofrecía
el islam permaneció a causa de la solidaridad de la comunidad. Er. era suficiente. Estaba en el interés de los nobles mantener a sus vasa-
general, los moriscos sentían un tremendo rechazo por las doctrinas llos estrictamente subordinados, ya que constituían una importante
de la Trinidad y de la divinidad de Jesús, y sentían gran repugnan- fuente de beneficios. Por extensión, los nobles presionaban cons-
cia por el sacramento del bautismo. Las familias, al llegar a casa, tantemente en distintas Cortes para que los moriscos quedaran libres
solían lavarse y así desprenderse del sacramento, realizando en su de las confiscaciones inquisitoriales, y esto condujo finalmente a que
lugar una ceremonia musulmana. Lo mismo sentían por la peniten- en 1571 se firmase una concordia. En 1541 el almirante de Aragón,
cia y la eucaristía y la irreverencia de los moriscos en la misa se hizo Sancho de Moneada, fue juzgado por la Inquisición porque les había
proverbiaL6 construido a sus moriscos una mezquita y por decirles que «en lo
Hubo muchos intentos por catequizar a los moriscos? A partir de exterior fingiesen cristiandad y en lo interior fuesen moros».s En
1526 se hicieron esfuerzos misioneros en Valencia y Granada. En la 1566, la Inquisición de Aragón se quejaba de que «los dichos
década de 1540, un franciscano, fray Bartolomé de los Angeles, fue señores de vasallos han perseguido y de cada día persiguen los comi·
sarios y familiares que el Santo Oficio tiene en sus tierras, echándolos
6. Louis Cardailbc, Morioque¡ et Chrhirns. Un a!fronlemenl po/émique (1492- dellas y diziéndoles que en sus tierras no quieren inquisición».9
1640), Pnrís, 1977. El mejor estudio moderno de la cultura de los moriscos es el de
Anuvar G. Cbcjn~, Islam and the Wesl: tbe Moriscos, Nueva York, Albany, 1983 ..
7. Domínguez Ortiz y Vincent, op. cit., cap. 5; tam~ién R. Benltez! E; Ciscar, 8. Cnrdaillac, op. cit., p. 35.
«La Iglesia ante b con,·ersión y expulsión de los monscos», en Garcla-VJ!loslada, 9. M. S. Carrasco Urguiti, El problema morisco en Arag,)¡¡ al comienzo del reinado
Historia de la lg/e¡ia, voL IV, pp. 255-307. de Felipe 11, Madrid, 1969, p. 149.
148· LA INQUlSICIÓN ESPAÑOLA
EL FIN DE LA ESPAÑA MORISCA 149
En 1571, el gran maestre de la orden de Montesa salió en un
auto de fe acusado de proteger a sus moriscos. En 1582, en Cuando se repitió la legislación represiva en la pragmática de
Aragón, cuando el sefiot de Ariza, Jaime Palafox, oyó decir que la enero de 1567 promulgada en Granada, Francisco Núñez Muley, un
caudillo morisco que había servido como paje a Talavera, escribió
Inquisición había detenido a tres de sus vasallos, él y sus hombres
penetraron por la fuerza en casa de un familiar de la Inquisición, lo un memorial protestando contra las injusticias que se cometían con-
tra su pueblo:
golpearon y lo apufialaron hasta dejarlo muerto; por este delito las
autoridades lo desterraron por vida a Orán.10 Paramos cada día peor y más maltratados en todo y por todas
Pero aunque los nobles hubieran cooperado más, es poco proba- vías y modos, ansí por las justicias seglares y sus oficiales como
ble que los moriscos hubieran respondido mejor a las propuestas por las eclesiásticas; y esto es notorio y no tiene necesidad de se
cristianas. Desde el principio, la legislación había intentado privarlos hacer información dello. ¿Como se de quitar a las gentes su lengua
de todos los rasgos de su identidad cultural, pero ellos mantuvieron natural, con que nacieron y se criaron? Los egipcios, syrianos, mal-
una postura desafiante y proclamaron ser distintos: María la Monja teses y otras gentes cristianas, en adbigo hablan, leen y escriben,
de Arcos, dijo en 1524 <(que por todo el mundo no dexaría de dizir y son cristianos como nosotros.
que avia sido mora, que tanta honrra le era por ello».U Tal como
mostraron las regulaciones de Granada de diciembre de 1526, las Las tensiones acumuladas durante dos generaciones explotaron
autoridades estaban convencidas de que todas las costumbres moris- finalmente en la revuelta que comenzó la Nochebuena de 1568 en
cas obstaculizaban la integración de los moriscos en la fe cristiana. Granada y que pronto se extendió a las Alpujarras. Fue una guerra
En 1538, un morisco de Toledo fue arrestado por la Inquisición salvaje en la que se cometieron atrocidades por ambos bandos, y la
acusado de «tocar música por la noche y bailar la zambra [danza represión militar fue brutaiY Miles de moriscos murieron y más de
tradicional morisca] y de comer cuscús». La acusación sugería que 80.000 fueron expulsados por la fuerza del reino y obligados a asen-
estas actividades estaban condenadas por ser heréticas. En 1544, el tarse en Castilla. El final de la rebelión no solucionó el problema.
sínodo de obispos de Guadix sostenía que <{en los baños no hay Los granadinos introdujeron en las comunidades castellanas una
regla cierta más de que son sospechosos, especialmente los jueves y presencia islámica que antes había sido desconocida en Castilla, que
viernes en las noches». Aun la forma morisca de sentarse -nunca pasó de nna población de 20.000 a una de 100.000 mudéjares de
en sillas sino siempre en el suelo----, estaba considerada como una lengua árabe y cultura musnlmana. Además, la amenaza militar se
reminiscencia de la religión islámica. Protestaron en .vano quienes volvía una evidencia: unos 4.000 turcos y bereberes habían venido
sabían que éstas no eran más que costumbres. En 1513, el arzobispo a España a luchar al lado de los insurgentes de las Alpujarras. El
Talavera, que había alentado a sus moriscos a cantar himnos árabes bandolerismo morisco llegó a su clímax en el sur de España durante
durante la misa, se quejó ante la corona. En 1514, el conde de Ten- la década de 1560; tenían esperanzas milenaristas y deseaban libe-
dilla se opuso a que Fernando intentara que los moriscos prescin- rarse de la opresión. Inevitablemente, viendo la obstinación de los
dieran de sus vestimentas tradicionales: «Nosotros señor en España moriscos las :mtoridades se volcaron en una política represiva.
hasta la venida del rey don Enrique el bastardo,- ¿que habito, que La Inquisición fue particularmente activa después de 1560. En
cabll . e1 monsco
e o trayamos smo . .
y en que mesa com1amos. ) ».12 el tribunal de Cuenca, la llegada de Jos granadinos quintuplicó el
número de perseguidos moriscos y fortaleció la fe de los musulmanes
castellanos, provocando una ola de persecuciones del Santo OficioY
10. J. Conlreras, <<La Inquisición de Aragún: ~!tuctura y oposición {1550-1700)»,
E<tudios de His/ori~ Social, 1 (1977), pp. 113-141. En el tribunal de Zaragoza, 266 moriscos fueron juzgados entre 1540
11. Mercedes Gurda Arenal, Inquisición y moriscos. Los proceso< del tribunal
de Cuenca, Madrid, 197S, p. 8-t.
12. Hclen 1\ader, The. Me>1doza /amily in the Spanisb Renaissance, New Brunswick, 13_. Para una gula a la literatura sobre el tema, véase Domlnguez Ortiz y Vincenr,
1979, p. 187. op. cll., cap. 2.
1-t. Carda Arenal, op. cit., pp. 11, 23, 39.
!50 LA INQUISlCIÓN ESPAÑOLA EL FIN DE LA ESPAÑA MORISCA !51
y 1559, mientras que entre 1560 y 1614 el total subió a 2.371, o sea limosna; que viven por sí apartados de los christianos vte¡os, que
nueve veces más. En Valencia hubo 82 casos de persecución contra tratan y contratan y están ricos», así reza un informe sobre los
los moriscos en el período inicial y 2.465 en el último, o sea, treinta moriscos de Toledo de 1589 que fue dirigido a Felipe II. 19 Por con-
veces más. En los autos de fe de ambos tribunales, durante la década traste, para los moriscos los inquisidores eran «lobos robadores, su
de 1580, los moriscos constituyeron un 90 por ciento del total de oficio es soberbia y grandfa, y sodomía y luxuria, y timnfa y roba-
acusados. 15 Es verdad que la represión de los moriscos no fue de nin- miento y sin justiciM>; y la Inquisici6n era un tribunal «donde preside
gún modo comparable con la severidad que presidió las de judios y el demonio y tiene por consejeros el engaño y la ceguedad>>.20
protestantes: en Cuenca, sólo 7 moriscos fueron relajados en persona La confrontaci6n entre las civilizaciones cristiana e islámica en
de un total de 102 casos juzgados entre 1583 y 1600, y en Granada España se estaba acercando a su clímax. En Granada, los moriscos
solamente perecieron veinte de un total de 917 morio.cos que apflre- constitufan menos de una décima parte de la población 21 y el centro
cieron en los autos de fe entre los años de 1550 v 1595. 16 Esto ocurrió de atención se desplazó hacia la amplia comunidad morisca de Va-
así porque los moriscos no eran tratados usualmente como herejes, lencia,l2 donde la amenaza militar del imperio otomano, agravada
sino más bien como infieles que merecían >er tratados ccn paciencia. por la piratería y por las incursiones costeras, hizo que las autorida-
De todos modos, no cabe duda de que la paciencia de los misioneros des tomaran medidas para restringir y desarmar a los moriscos. La
se había terminado hacía ya tiempo. El obispo de Tortosa informó crisis de la Alpujarra entre 1568 y 1570 fue seguida oportunamente
de una visita hecha a los moriscos de Aragón en 1568 diciendo: por la victoria de Lepanto en 1571, pero la famosa batalla no ter-
minó con el miedo a la invasi6n?1 El bandolerismo morisco del sur
Esta gente me trae ya cansado y desatentado . . S~ len con de- empeoró a partir de 1570. En esta década, los dirigentes del protes-
mostración de un ánimo infernal que me quita la esperrnr:a de alp.ún tantismo francés estuvieron en contacto con los moriscos aragoneses.
bien en ellos ... De ocho días acá mentraclo por est~s montañas En 1580 fue descubierta en Sevilla una conspiración que ~e ocupaba
y les hallo más moros que nunca y muy cl~1ros en ~u rn1l animo.
de instigar una invasión desde Marmecos. En 1602, los moriscos
Me affirmo en que sin confessiones se le~ hi?i¡;se unll remission
conspiraban con Enrique IV de Francia. En 1608, los moriscos valen-
general, porque no ay otro remedio (si no fuese quemnr1os a
todos)P cianos pidieron la ayuda de Marruecos. La amenat:a era poderosa y
real: «El miedo penetró en el corazón de España». 24
La Inquisición de Aragón afirmaba en 1565: «Todm ellos viven Aunque retuvieron su identidad como romunid<Jd, su cultura
como moros, que no hay quien dude dellol}. 18 Por toda España se . activa se vio impelida a la clandestinidad bajo el peso de la confron-
multiplicaban las pruebas de que la mayoría de lo~ moriscos estaban tación. Castilla parecía decidida a extirpar la civilización árabe. 25 Para
orgullosos de la religión islámica y que luchaban por preservar su 19. Luis Garda Ballestet, Medicina, ciencia y minorla! marginadcJS: los moriscos,
cultura: la opresión sólo comiguió fortdecer sn ~en:uatismo. «Se Granada, 1977.
casan unos con otros sin mezclarse con los chrlstianos viejos, ninguno 20. Catdaillac, op. cit., p. 100.
21. B. Vincent, «Los moriscos del reino de Granndn después de 1570», Nueva
dellos entra en Religión, ni va a la guerra, ni sirve a na(lie, ni pide Revista de Filolo!l.fa Hisp6nica, XXX (1981). pp. 594-608.
22. Tulio Halperfn Dongh!, «Les Morisques du royaumc de V~lente au XVI' siCde»,
Annaler, 1956; id., «Un conflicto nacional en el Siglo de Oto», Cuademos de Historia
15. J. Contreras. «Las causas de fe en la Inquiskión esrañola: 15..(0-1700. Análisis de España, Buenos Aires, XXIII-XXIV (1955) y XXV-XXVI (1957).
de una ~tadlstica». Simpo~ium Interdiscip/inario de la InquísicirJn Medieval y Moderna, 23. A. Hess. «The moriscos: an Ottoman fifth column», American Histarical
Dinamarca, septiembre de 1978, pp. 20. 37, 40. Review, 74 (1968-1969).
16. Garda Arenal, op. cit., p. 39; J. M. Garda Fuentes, La Inquisición en Gra- 24. Femand Braudel, La Mediterranée et le Nonde m~ditemméen a l'époque de
nada en el siglo XVI. Gran"da, 1981. pp. XXX!Il·XXXI\'. Phi/ippe II, Patf~, 1949. p. 591. Hay traducdón castellana: Ef Mediterráneo y el
17. Del obispo de Tortosa al inquisidor general cardenal Espinosa, desde Onda, mundo mediterráneo en ltt. /:pOca de Felipe II, FCE, Mé:oi:ico, 1976.
28 de julio de 1568, AI·IN, Inquisición, \eg. 2.155 1 • 25. Luce López-Baralt, «Cr6nica de la desttuu:ión de un mundo: la literatura
18. Carrasco Urgoiti, op. cit., p. 148. aljamiado-mot!sca», BuUetin Hispanique, 82 (1980), pp. 16-58.
152 LA INQUISlCIÓN ESPAÑOLA EL FIN DE LA ESPAÑA MORISCA 153
poder coexistir con una religión mayoritaria, la ley musulmana per- moriscos. Pero la expulsión tuvo también sus detractores. Las Cortes
mitió la práctica de la taqiya o simulación, por medio de la cual de Valencia y Castilla permanecieron mudas, mostrando que no apo-
fingían ostentar el credo establecido y al mismo tiempo practicaban yaban la medida, y el duque de Lerma, bajo el reinado de Felipe III,
su propia fe. 26 Muchas personas continuaron actuando conforme a la se opuso en 1602 a la expulsión junto con el confesor del rey, pues
idea medieval de convivencia. La Inquisición de Toledo enjuició les «parecía terrible caso siendo bautizados, echarlos en Berbería,
a uno de ellos por decir «que se les dejen a cada uno en su ley}>; y a fon;ándolos por este camino a que sean moros». En fecha tan tardía
otro por mantener que «el judío y el moro se salvaban en su ley».27 como 1607 los más altos ministros de la corona prefirieron una
Al pasar el tiempo, a medida que el lenguaje se perdía y la lite- política de predicación e instrucción. Los arbitristas de la éPoca se
ratura se deterioraba -la novela Abencerraje y Jarifa, aparecida opusieron terminantemente a la expulsión y González de Cellorigo
tardíamente en 1565, que relata Ia historia de amor de un cristiano denunció la idea en su Memorial (1600). Más poderosa que nadie, la
y una mora, fue una obra cristiana que no reflejó la realidad so- nobleza de la corona de Aragón se oponía sólidamente a cualquier
da] de la época-, sólo unos pocos miembros de la nobleza medida que la privase de su fuerza de trabajo.
morisca se quedaron a defender la evanescente gloria de la España Pero en 1609 el duque de Lerma había cambiado de actitud,
islámica. Es en este estado de cosas que se lleva a cabo, en 1595, el después de haber presentado al consejo de estado una proposición:
descubrimiento de una caverna en el Sacramente de Granada. La que los señores de Valencia -donde estaban sus propios estados-,
cueva estaba repleta de una serie de tablillas p;rabadas, escritas en fueran compensados por la pérdida sufrida, recibiendo las propiedades
árabe antiguo, que al parecer añadían nueva información a la reve- de los moriscos expulsados que les pertenecieran. Existía también
lación de la doctrina cristiana.28 Se inició entonces una gran contro- el convencimiento de que la población morisca estaba creciendo de
versia; muchas autoridades cristianas creyeron en la autenticidad de una manera incontrolable: entre Alicante y Valencia, por un lado, y
las tabliiias; sólo en 1682, Inocencia XI proclamó que eran falsi- Zaragoza por otro, una vasta masa de 200.000 almas moriscas
ficaciones. El fraude había sido perpetrado por dos importantes mo- penetraba el cuerpo de la España cristiana. En Granada hubo poste-
riscos, Miguel de Luna v Alonso del Castillo, que trataban con ello riores expulsiones para contrarrestar el creciente número de moriscos.
de sincretizar la cultura islámica con la fe cristiana. En Aragón había, en 1495, 5.674 moriscos, mientras que en 1610
Ya en la década de 1580 la opinión oficial se había puesto en su número había aumentado a 14.190 constituyendo ya una quinta
favor de una solución similar a la de 1492. En Lisboa, en 1581, parte de la población total. En Valencia, los resultados de los censos
Felipe JI comisionó a una junta para que discutiera el tema, y en de 1565 y 1609 sugerían que el número de cristianos viejos había
septiembre de 1582 el consejo de estado propuso formalmente una aumentado un 44,7 por ciento, mientras que los moriscos lo habían
expulsión general. La decisión fue anrobada tanto por la Iglesia hecho en un espectacular 69,7 por dento. «Su intento era crecer y
como por la Inquisición. La medida fue también apoyada calurosa- multiplicarse como las malas hierbas», decía un escritor en 1612.30
samcnte por Martfn de Salvatierra, obispo de Segotbe, guien en 1587 Martín de Salvatierra recomendó la castración en 1.587 como posible
dio a conocer un memori:ll en el qne apoyaba la cxpulsión. 29 Lo mis- método de control.
mo hizo el nrzobispo Ribera guc, viendo el fracaso de sus celosos Finalmente, la expulsión fue decretada el 4 de abril de 1609,
intcntm de conversión, se volvió el más implacable enemigo de los y se llevó a cabo por etapas hasta 1614. Las operaciones comen-
zaron en Valencia, que tenía la mitad de los moriscos de la penín-
sula y que por lo tanto era 1a provincia potencialmente más
26. Sobre el temA de la /aqh·a, véase. entre otros, Peter DrcssendOrfer, Islam unter
dcr Inquisitirm. Dif MoriscoProzesse in Toledo lJlJ-1610, Wicsb~den, 1971. p. 131.
27. Ibid. p. 64. n. 171.
28. Darlo Cabanela~. «Intento de supervivencia en d ocaso de una culmra: los 30. En realidad, el crecimiento morisco, al menos en Valencia, estaba ya decayendo:
libros plúmheos de Granada». NRFH, XXX (1981). pp. 334-.358. véase James Casey, ~Los moriscos y el despoblamiento de Valencia~>, en J. H. Elliott,
29. Biblioteca Nacional. Madrid, ms. 721, ff. 39-46. ed., Poder)' sacied11d en fa España de las Austrias, Crítica, Barcelona, 1982.
' '
11.-Ul(EN
162 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL RACISMO Y SUS CRÍTICOS 163
más, ~tr;tjo ap<.~rcntcmente a los judíos, que ingresaron en la orden.U a~zo~ispo esta~a preocupado con algo más que su rcc1en adquirida
los supl'riores resistieron las presiones que se hadan para instaurar d1gmdad. Habla e~tado obse~ionado toda su vida por la sombra de
la discriminación, pero en 1485 ocurrió un hecho escandaloso en la sus humildes orígenes y su única razón para sentirse orgulloso era el
casa principal de Guadalupe, donde se supo que un fraile, Diego de hecho ~e ~-m~ su.s padres fueron cristianos viejos. En su nuevo puesto
Marchena, había sido aceptado como miembro sin estar bautizado. no se smtw mclmado a los compromisos con los cristianos conversos
El fraile continuaba practicando el judaísmo dentro de la protección cuyos antecedentes raciales eran para él la principal amenaza contr~
del monasterio. El capítulo de la orden que se reunió en 1486 adoptó una Igl~sia segura y no contaminada. Cuando, por lo tanto, se enteró
un estatuto por el que se excluía a los conversos, haciendo caso omiso en septiembre de 1546 que el papa acababa de nombrar a un con-
de una petición especial de Fernando e Isabel en sentido contrario. verso, el doctor Fernando Jiménez, para ocupar una canonjía vacante
La decisión se reforzó por el desafortunado descubrimiento que aquel en la catedral, y que el padre del nuevo beneficiado fue una vez
mismo afio se hizo de un nido de judaizantes en el monasterio de condenad? por la Inquisición como judaizante, se negó a aceptar el
La Sisla, en Toledo. El prior, García de Zapata, solía decir cuando nombramtento. Silíceo escribió al papa protestando contra su candi-
elevaba la hostia durante la misa; «Arriba, Pedrito, y deja que el dato,_y haci:ndo la solemne advertencia de que la primera iglesia de
pueblo te mire». Y cuando estaba confesando, daba siempre la espalda Espana cerna ahora el peligro de convertirse en una «nueva sina-
al penitente. La Inquisición de Toledo lo quemó a él y a cuatro de goga». El papa anuló el nombramiento; pero Silíceo consideró que
sus frailes entre 1486 y 1487. A pesar de que dentro de la misma no era bastante y procedió a redactar un estatuto excluyendo a todos
orden siguió existiendo una fuerte oposición al estatuto de exclusión, los conversos de los cargos en la catedral. Se convocó apresuradamen-
éste no fue revocado y, más aún, para 1552 la exclusión se extendía te una reunión del cabildo para el23 de julio de 1547, y por 24 votos
a todos los que tuvieran origen morisco. Paulatinamente, otras órde- contra 10 se aprobó un estatuto de limpieza.
nes religiosas siguieron el ejemplo de los jerónimos. Los franciscanos . Las cifras de votante8 muestran que no todos los canónigos estu-
no adoptaron un estatuto sino hasta 1525, y lo hicieron contra una VIeron presentes en la reunión. Inmediatamente protestaron los arce-
fuerte oposición interna. Poco después, los dominicos comenzaron dianos de Guadalajara y Talavera, Pero González de Mendoza y
la discriminación y un estatuto de limpieza fue aprobado por ellos Alvaro de Mendoza, ambos hijos del poderoso duque del Infantado,
en Aragón. Todas estas medidas tuvieron su clímax en la adopción y an:bos asimismo cristianos viejos. Condenando la injusticia e im-
cldinitiva de un estatuto de limpieza hecho por el capítulo de la cate- propiedad del estatuto, criticaron al arzobispo por no convocar a
dral de Toledo en 1547. todos los dignatarios de la catedral a dicha reunión, amenazando con
El arzobispo de Toledo había intentado inútilmente en 1539 apelar al papa. La controversia que siguió nos da un valioso resumen
introJucir un estatuto de limpieza. En 1546, su sucesor, Juan Mar- de los puntos de vista de los que se oponían o apoyaban a los
tíncz Silíceo, estaba decidido a no fracasarY De humilde origen estatutos de limpieza. De acuerdo con el documento explicatorio
campesino, Silíceo 1-nbía tenido que luchar duramente para labrarse redactado por Silíceo, 13 la política de limpieza era ahora practicada
una brillante carrera por sí mismo. Estudió seis años en la universi- en España por las órdenes militares, los colegios universitarios y las
dad de París, y luego estU\'O enseñando allá durante tres. Llamado órdenes religiosas. La existencia de un peligro converso quedaba
a la patria para enseñar en Salamanca, pronto atrajo la suficiente demostrada por el hecho de que Jos herejes luteranos de Alemania
atención como para ser nombrado tutor del príncipe Felipe, hijo de eran casi todos descendientes de judíos. Y sin ir tan lejos, «el Ar¡;;o-
Carlos V, puesto que ocupó durante diez años. Al quedar en 1546 bispo a hallado que no solamente la mayor parte sino casi todos los
vacante la sede de Toledo, fue nombrado para ocuparla. El nuevo presbíteros de su Ar¡;;obispado que tienen cura de animas . .. son
11. C. C~rrtt~ Parrcmrk. <·Los com·ersos jerónimos unte el estatuto de limpieza de 13. «Sobre el estatuto de limpieza de la Sancta Iglesia de Toledo», Biblioteca
sangre», 1-Jdmantica, XXVI {1915), pp. 97·116.
Nacional, Madrid, Dlló. 13.267, f. 278.
12. S!cruH, op. cit., p. 96.
164 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL RACISMO Y SUS CRÍTICOS 165
descendientes de Judíos». Además, los conversos no se contentaban española estaban tan nublados con fantasías antisemíticas, no es sor-
con controlar la riqueza de España. Ahora trataban de dominar la prendente hallar los mismos prejuicios enraizados en el corazón de la
lglr:sia. La importancia del peligro quedaba mostrada por el hecho sociedad española.
de que en los últimos cincuenta años la Inquisición había quemado El éxito de Silíceo no acabó la discusión sobre el tema. El esta-
Y castigado a más de 50.000 conversos, y sin embargo, éstos conti- tuto de Toledo de 1547 fue inmediatamente condenado por la uni-
ntlaban floreciendo. Para dar más énfasis a sus razonamientos el versidad de Alcalá, como una' fuente de <'discordia sembrada por el
arzobispo demostró que de los diez que habían votado contra el ~sta diablo», En Roma, el papa Paulo IV había aprobado el estatuto; pero
tute, no menos de nueve eran de origen judío, cinco de ellos proceden- lo hizo por razones políticas y no por principio. El mismo Paulo IV
tes de la prolífica familia a que pertenecía fray Garda de Zapata. Sin se negó después a aprobar un estatuto para la catedral de Sevilla y
embargo, la oposición al estatuto era de mayor importancia que lo condenó la limpieza como contraria a las. leyes canónicas y al orden
que esto pudiera sugerir. Es cierto que entre los más hostiles al eclesiástico. Su sucesor, Pío V, fue un enemigo obstinado de los
estatuto estaban el deán de la catedral, Diego de Castilla, y el ilustre estatutos/6 y trató en vano de lograr que un protegido suyo que no
humanista Juan de Vergara, ambos conversos; pero al menos seis era «limpio» fuese elegido arcediano de Toledo. La controversia fue
de los otros canónigos que compartían su hostilidad eran cristianos acallada por la Inquisición, que en 1572 trató de prohibir cualquier
viejos. Lo que distinguía a estos canónigos (dos de los cuales eran, escrito sobre el tema, fuese en favor o en contra de los estatutos
como ya sabemos, de la noble casa de los Mendoza) y al deán era pero durante el tiempo en que la limpieza fue una práctica sostenid~
su irrefutable linaje aristocrático, en contraste con Silíceo, que era Y apoyada por el estado y la Inquisición no se calmaron los ánimos.
de humilde origen. En la protesta redactada por el clero disidente, 1 ~ Dado que la sombra del racismo se extendió lentamente por toda
se quejaban de que en primer lugar, el estatuto iba contra las leves España, existe el peligro de exagerar su amplitudP El antisemitismo
ca.nónicas; en segundo lugar, el estatuto iba contra bs leyes del estaba en todas partes, pero no todas las instituciones ni todos los
~emo; tercero, que contradecía la Sagrada Escritura; cuarto, que individuos lo practicaron. En 1522, por ejemplo, la Inquisición
Iba contra la razón natural, y quinto, que difamaba «a muchas per- estipuló que las universidades de Salamanca y Valladolid no debían
sonas nobles y distinguidas de estos reinos». El aguijón estaba en el conceder grados a los conversos.18 Pero en 1537, Carlos V decretó
artículo quinto. Como Silíceo y ~us oponentes sabían muy bien, había que en los colegios en los que se había excluido a los cristianos nue-
pocos miembros de la nobleza no inlicionados con sangre conversa. vos «mandamos se guarden las constituciones fechas por los funda-
Promoviendo un estatuto de limpie:o:a, por lo tanto, el arzobispo dores».19 Sin duda, durante todo este período los conversos se pueden
reclamaba pata su clase una pureza racial de b que la impura nobleza encontrar tanto como estudiantes como ejerciendo de profesores en
no podía alardear. las mayores universidades de España. Igualmente, aunque la Inqui-
No obstante, a pesar de tanta oposición, el estatuto fue autorita- sición era una institución antisemita no excluyó específicamente a
riamente confirmado y Paulo IV lo ratifi.có Cn 1555. Felipe H vaciló los conversos como funcionarios hasta la tardía década de 1550
al principio, sin saber qué actitud tomar; pero, finalmente, en 1556, Y sólo en 1572 emitió reglas estrictas para impedirles la entrada.
se mostró favorable. Una carta escrita por el rey en aquel tiempo Aparte de los de la Inquisición, parece que en los seis colegios
revela su fi.rme creencia de que «todas las herejías que han ocurrido mayores de Castilla, en la órdenes militares (la orden de Santiago,
en Alem8nia y Francia fueron sembrad;:¡s por descendientes de judíos, en 1555), en algunas órdenes religiosas (jerónimos, dominicos y
como ya hemos visto y vemos diariamente en Españ:i». 15 Cuando los
juicios del rey de España y del clérigo más destacado de ]a Iglesia 16. Se le dijo a Felipe II que «el Papa hablaba mal de Jos estatutos españoles y
decía que eran contrarios a la ley canónica», según cita de Sicroff, op. cit, p. 143.
17. Por eiemplo, como en Bennassar, L'homme espagnol, p. 178.
14. «b conttadkción he<:ha por alguna:; dignidades y c~nónigos de la Snnta 18. Lea, op. cit., li p. 287.
Iglesia de Tokdo», ihtd., ms. 1.703, ff. 1·17.
l9. Cito por Sictoff, op. ót., p. 94, n. 125.
15. Sicroff, op. cit., p. 138, n. 184.
l ~.
franciscanos) y algunas catedrales (Toledo, Sevilla, Córdoba, Jaén, al que pretendía el puesto, el tribunal no daba explicac!ón al'iuna de
Osma, León, Oviedo y Valencia) y en varias hermandades locales y la razón del rechazo, con el resultado de que la fan,ili:t de es:o~ per-
cofradías se adoptaron los estatutos de limpieza de sangre.:ro Algunos sona quedaba bajo la sospecha de ser de sangre imnurn, a11n ~¡ ésta
asuntos legales, como el del mayorazgo, también podían funcionar no había sido la razón del rechazo. Algunos candidatos tenían que
con estatuto de limpieza. Pero en todos estos casos, especialmente en llevar a cabo un proceso legal que llegaba a durar hasta dos años,
las universidades y las órdenes religiosas, las reglas se infringían siste- cargando con todos los gastos, antes de que pudiernn presentar 11na
máticamente. Es más, en instituciones internacionales como las órde- genealogía aceptable. Otros, para conseguir los puestos, no dndabnn
nes mendicantes, era imposible operar con discriminación absoluta. en acudir al perjurio, involucrándose a sí mismos y a sus testi:cos en
Sin duda existían muchas cosas en las que no se aplicaba el estatuto graves multas y quedando infamados cuando el tribunal descubría el
y por eso sus detractores se preguntaban si era lógico continuar con engaño. Con frecuencia, los candidatos eran desl_")edidos de un emnleo
la discriminación si seguía siendo posible que un com•erso entrase solamente a causa del chismorreo malicioso de sus enemigos, porc¡ue
a formar parte de la mayoría de las órdenes religiosas, podía conver- un «tumor común» se tomaba generalmente como una evidencia. 22
tirse en sacerdote o en obispo, entrar en el ejército, llegar a ser regi- La genealogía era un arma social, y en una sociedad en la que la
dor o corregidor y hasta obtener un título nobiliario. 21 prueba genealógica era un pasaporte para obtener empleos en la igle-
Aunque la limpieza se practicaba solamente en un número limi- sia y el estado, se puede decir con segurid~d que el racismo se hRhía
tado de instituciones públicas, éstas eran de tan indudable impor- erigido dentro del sistema de gobierno.
tancia que se creó una seria barrera a la movilidad de clase. En teo- La importancia del concepto de «infamia» no puede ser exage-
ría la ley canónica limitaba la culpa de los padres hasta la tercera rado. El honor de un castellano estaba en su religión y en su raza.
generación; pero en la práctica, para la limpieza de sangre no existían Si cualquiera de ellas era impugnada, eso acarreaba la vergiiem·a y la
tales limitaciones. Si se probaba que el ancestro de un individuo de desgracia sobre él mismo y sobre su familia y sus descendientes. Éste
cualquier lado de la familia había sido peno1do por la Inquisición o fue el punto de vista adoptado por un escritor de la época de Feli-
era de origen judío o moro, el descendiente se consideraba de sangre pe IV, Juan Escobar de Corro, quien en su Tractatus bipartitus de
impura y no apto para los cargos públicos. Los que pretendían los puritate et nobilitate probanda igualaba las palabras «pureza» y
puestos tenían que presentar pruebas genealógicas de la pureza de «honor» y consideraba que era preferible la muerte a la infamia.
su linaje. El fraude, el perjurio, la extorsión y el chantaje que se Para Escobar, el estigma de un linaje impuro era imborrable v per-
impusieron porque existía la necesidad de probar la limpieza estaban petuo?3 Aquí había una doctrina racista del pecado original de la
considerndos ampliamente como un mal moral. Si los que pretendían clase más repulsiva, al menos para la moral cristiana, porque signi-
un puesto no ofrecían pruebns genealógicns convincentes. se nombra- ficaba que ni siquiera el bautismo lavaba los pecados de los p::~dres.
ban comisiones para que visitnran hs localidades en las que se podía La Inquisici6n contribuyó por su parte a esta actitud. Los herejes
extraer la información pertinente y se tomaban tnmbién declaracio- recalcitrantes eran quemados en autos de fe; pero los culpables de
nes juradas a testigos acerca de los antecedentes del pretendiente. menos categoría sufrían castigos que incluían, como ya se ha dicho,
Los comisionados examinaban los libros parroquiales y recogían testi- el uso de vestiduras llamadas sanbenitos, usados igualmente por las
monios verbales. En una época en la que las pruebas escritas eran víctimas antes de ser quemadas. A principios del siglo xvr se inició
raras, la reputación de lm qtte pretendían 11n empleo quedaba total- la costumbre de colgar en un lugar público los sanbenitos de las
mente n merced del chí~morrC'o local y de b hostilidad de cualquier víctimas tras el período en que debían utilizar las vestiduras. Esta
vecino, de m:mcra ql!c el cohecho se hizo neccs~uio. Si se rechazetba
20. \"tJse Domín,"nez Ortí?, Los cont'trros de origen iudío, pp, 59-73.
21. Fr~y A¡;u,tín Solucin Di.<wr.m mbre !os e.</a/uto.r de /imp¡cza de Ml!g>·c, Cie~n,
22. Todos los casos están documentados en Lea, DP. cit., IJ, pp. _300·306.
1975, p, 2. 23. Caro Baroja, Lof iudios, 11, pp. 304-305.
168 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL RACISMO Y SUS CIÚTICOS 169
costumbre se hizo general por las instrucciones oficiales de 1561, las criminal, los castigos que humillaban y traían vergüenza pública o
cuales estipulaban que ridículo eran más temidos que la propia sentencia de muerte, 26 pues
arruinaban la propia reputación en la comunidad para siempre y
... todos los sanbenitos de los condenados vivos y difuntos, presentes traían la desgracia a la familia y a los demás parientes. Igualmente,
o ausentes, se ponen en las Iglesias donde fueron vezinos ... porque en el tribunal de la Inquisición, el «honor» de un individuo podía ser
siempre aya memoria de la infamia de los hereges y de su descen- destrozado por recibir castigos humillantes (como las palizas), pero
dencia.:u e1 más grave de todos los castigos era el sanbenito, ya que su dura-
ción era perpetua y acarreaba vergüenza tanto a la familia como a la
El propósito declarado al exponer estos sanbenitos era, por lo comunidad. Cuando la joven Ana Enríquez, hija del marqués de
tanto, el de publicar y perpetuar la infamia de los condenados, así Alcañices y cufiada de Francisco de Borja, fue condenada por la
que, de generación en generación, familias enteras fueran castigadas Inquisición en 1559 a llevar un sanbenito por haber participado en
por los pecados de sus antepasados. No hay duda de que éste era el las actividades del grupo protestante de Valladolid, Borja utilizó
propósito deliberado, porque llegó a ser uso general el remplazar toda su influencia para conseguir que no se cumpliera la sentencia
los viejos sanbenitos ya estropeados por otros nuevos que llevaban en lo que se refería al uso del sanbenito y para que fuera anulado:
el nombre de los culpables. Estos sanbenitos eran profundamente con ello, consiguió que el honor de la familia quedara a salvo. Aunque
odiados no sólo por las familias afectadas, sino también por las el Santo Oficio era sin duda responsable de la perpetuación de la
comarcas a las que acarreaban ignominia. En 1570, la ciudad de Lo- infamia, también es cierto que desde el comienzo trató de frenar los
grofio tuvo éxito en la petición que hizo a la Suprema, rogando que rumores y pocas veces se dejó llevar por ellos; en muchos casos,
se le permitiera retirar de sus iglesias el gran número de sanbenitos incluso persiguió a aquellos que querían difamar a sus vecinos. Iróni-
que en realidad pertenecían a iglesias de otras regiones.15 En este nicamente, llegó a ser una ofensa castigada por la Inquisición llamar
caso se trataba del temor de que tantas vestiduras deshonraran a toda a alguien «judfol>: por ejemplo, en 1620, Antonio Vergofios, fami-
la ciudad y su provincia. En la sublevación contra las autoridades liar del tribunal y sacerdote de Gerona, fue apartado durante un año
españolas ocurrida en Sicilia en 1516, fueron arrancados los sanbe- de su pueblo por llamar «juem> a un vecino. 27
nitos de las iglesias y jamás fueron remplazados. En la península, La preocupación que sentían los españoles por la infamia se
sin embargo, el tribunal tuvo buen cuidado de asegurarse de que extendió también a la herejía no judaica. La violenta reacción contra
los sanbenitos estuvieran continuamente expuestos, cosa que fue los protestantes de Valladolid fue provocada en parte por un curioso
practicada con diligencia en todas partes hasta fines del siglo xvm. orgullo nacional que no podía admitir la posibilidad de que los caste-
Uno de los usos más evidentes y particulares de este sistema fue llanos pudieran ser contaminados por la herejía. «Antes de aquel
que todas las pruebas genealógicas podían ser fácilmente confronta- tiempo --comentaba un contemporáneo--, en lo público estaba Es-
das con la evidencia de las vestiduras. Y al final resultó que lo que paña limpia de estos errores.» 28 Cuando Carlos de Seso y fray Domin-
menos importaba era si un hombre había sido quemado en un auto go de Rojas regresaron a Valladolid, comentaba el inquisidor general
de fe o sencillamente le habían obligado a hacer penitencia. Gracias que «por todos los pueblos por donde pasaron salían muchas gentes,
al sanbenito, sus descendientes seguían soportando la incapacidad hombres, mujeres y muchachos, a verlos, cOn demostración que luego
civil y la infamia pública. los quisieron quemar. El fraile 29 tenía gran miedo que sus parientes
Sin duda alguna la infamia era el peor castigo que se podía
imaginar en aquellos tiempos. En los tribunales ordinarios de lo
26. Véa'e el caso de Valencia de 1691 citado por Kamen en Carlos II, p. 267.
24. AHN, Inquisición, libro 497, f. 50. 27. AHN, Inquisición, leg. 1.586, núm. 8.
2~. Narciso Hergueta, «La Inquisición de Logroño. Nuevos datos históricos»,
28. Citado en Tellechea, Carrmzd, II, p. 241, n. 21.
BRAH, XLV (1904), pp. 422-439. 29. Rojas fue el hijo del marqués de Poza.
170 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL RACISMO Y SUS CRÍTICOS 171
le habían de matar en el camino».30 Rojas tenía buenas razones para razones para esto, que verdaderamente le persuadió a ser de linaje
temer. Conocemos el extraordinario caso de Juan Díaz, amigo y dis· •- de judíos».M Estos incidentes muestran que Ignacio se había librado
dpulo español del reformador Bucer que fue asesinado en Alemania tanto hasta' entonces de la atmósfera reinante en España que se
por su propio hermano Alfonso, católico que temía que la herejía de convirtió en un profundo y sincero semita espiritual.
su hermano trajera la vergüenza a su familia y a toda España. 31 La Al igual que su fundador, la Compañía de Jesús se negó a
Inquisición compartía esta actitud hasta el extremo de tratar de asociarse con el racismo. Cuando los jesuitas abrieron en 1551
perseguir a los herejes españoles como Miguel Servet aun fuera de un colegio en Alcalá sin tener permiso del arzobispo Süíceo, este
las fronteras de España, por miedo a que sus herejías mancharan el último prohibió a todo jesuita actuar como sacerdote sin ser primera-
honor de la nación española.3z La tradición continuó con cierta ener· mente examinado por él. Para nadie era un secreto que el motivo d#
gía bajo el reinado de Felipe II, que empleó al cazador de herejes esta orden era la hostilidad de Silíceo a la presencia de cristianos
Alonso del Canto en los Países Bajos para traer a España a aquellos conversos en el colegio. Refiriéndose a ello, Francisco Villanueva,
que parecían dar mala fama a su país.33 rector del colegio, escribió indignado a san Ignacio:
Las consecuencias sociales del culto a la limpieza de sangre fue-
ron corrosivas, y siempre hubo una fuerte oposición contra él, hasta Es una gran lástima que parezca no haber nadie que quiera de-
en los más altos niveles. Se convirtió en una continua fuente de jar a estas pobres gentes un lugar en la tierra, y quisiera tener la
fricción entre la Sociedad de Jesús y la Inquisición. Ignacio de Loyola energía para convertirme en su defensor, tanto más que se encuen-
se hizo sospechoso de iluminismo y judaísmo por primera vez cuando tra entre ellos más virtud que entre los cristianos viejos y los
era estudiante en Alcalá en 1527; cayó bajo sospecha a causa de sus hidalgos. 35
estrictas prácticas religiosas. En ese mismo año la provincia de Gui-
púzcoa llevó a rango de ley una antigua ordenanza de 1483 que Sin embargo, entre los jesuitas españoles hubo quienes se toma-
prohibía la entrada de los conversos en esa provincia. Por entonces, ban en serio su raza. Antonio de Araoz, primer provincial de los
Ignacio negó indignado tener nada que ver con el judaísmo, puesto jesuitas en España, era uno de estos. Logró impresionar a san Ignacio
que era un noble procedente de una provincia (Guipúzcoa) en donde diciéndole que Silíceo había prometido conceder grandes favores a la
apenas si se habían conocido los judíos. Sin embargo, unos años des- orden con sólo que ésta adoptase un estatuto de limpieza. También
pués, declaró, mientras cenaba con unos amigos, que habría consi- le advirtió que en España quedaría perjudicado el buen nombre
derado un favor divino el descender de judíos. Cuando le pregunta- de la Compañía si se llegaba a saber que en sus filas había cristianos
ron por qué decía esto, contestó: «¡Cómo! ¡Poder ser el hombre nuevos. A pesar de esto, Ignacio se negó a cambiar de actitud. Mien-
pariente de Cristo Nuestro Señor y de Nuestra Señora la gloriosa tras duró en España la controversia sobre los estatutos de limpieza,
Virgen María!». En otra ocasión, un vasco amigo suyo, escupió cuan- y hasta su muerte en 1556, no permitió a su orden que discriminara a
do el santo mencionó la palabra «judío». Ante esto, Ignacio se lo los conversos, y cuando los conversos solicitaban entrar en la Com-
llevó aparte y le dijo, según su biógrafo: «"Ahora., señor Don Pedro pañía, les aconsejaba que se unieran a ella en Italia con preferencia
de Zárate, estemos a razón y oígame V. Mrd." Y que le dijo tantas a España. Cuando hablaba del culto a la limpieza, lo calificaba de
el humor español, y en una ocasión fue más mordaz: el humor de la
30. Tellechea, Ti~mpos recios, p. 53. corte y rey de España. Dada esta oposición de los jesuitas, Silíceo
31. Maree! Bataillon, «Honneur et lnquisition>', Bulle/in HisPanir¡ue, XXVII (1925), llegó a sentir un profundo odio hacia la orden, y en esto fue seguido
pp. 15-17.
32. Para un ~studio de ~1 hay un reciente estudio de Ángel Alcalá. Miguel
por otros miembros prominentes del clero español y por la Inquisi-
Serve!; Restitución del Cristj(lnismo, Madrid, 1980.
33. R. W. Truman Y A. Gordon Kinder, «Th~ ¡:-ursuit of Spanish heretics in the
Low Countries: the activities of Alonso del Canto, 1561-1564», Journal of Ecclesiaslical 34. Eusebio Rey, «San lgTiacio de loyola y el problema de los ~ctistianos nuevos",.,
History, 30 (1979), pp. 65-93, Ra~ón )' Fe, 153 (1956), pp. 178.179.
35. Sicroff, op. cit., pp. 272-273.
172 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
EL RACISMO Y SUS CRÍTICOS 173
ción. Los tres primeros generales de la Compañía que hubo después debido a sus esfuerzos individuales para mantener a la Compañía en
de san Ignacio de Loyola se mostraron firmes en su oposición a los el camino indicado por Loyola, se produjo en la orden una reacción
estatutos. El sucesor inmediato de Ignacio fue Diego Laínez, general
contra la votación de 1593. En febrero de 1608, un decreto mo·
de 1558 a 1565. Como era un converso, a su elección se opusieron dificatorio permitía entrar en la sociedad a todos aquellos conver·
Felipe 1I y la Iglesia española. En una carta escrita a Araoz en 1560, sos que hubieran sido cristianos desde hacía cinco generaciones. El
Laínez denunció a la limpieza como el humor o error nacional y pidió
decreto de 1608 fue una concesión nominal, pero en la práctica sig-
obediencia total a los jesuitas españoles. Su sucesor fue un español nificaba la completa abolición de la decisión de 1593, ya que la mayo-
de impecable sangre cristiana vieja, Francisco de Borja, duque de
ría de los conversos de España habían sido de hecho cristianos duran;
tcandía, que ha pasado a la historia como san Francisco de Borja.
te cinco generaciones, gracias a las conversiones obligatorias de 1492.
La actitud de Borja era tan bien conocida que fue sancionado hasta Aunque algunas otras sedes siguieron el ejemplo de Toledo en
el punto de que una de sus obras fue puesta en el fndice de
cuanto a la adopción de la limpieza, los estatutos no fueron univer-
libros prohibidos. En una de sus visitas a España, el primer ministro
salmente aceptados en España. Al parecer, Melchor Cano los atacó
de Felipe II, príncipe de Éboli, preguntó a Borja por qué permitía en un escrito de 1550 y otro dominico, Domingo Baltañas, lo hizo en
la Compañfa que hubiera conversos en sus filas. La respuesta de
un libro publicado en Sevilla en 1556.>s En Roma, españoles pro-
Borja fue firme: minentes hablaron abiertamente en su contra. Esto persuadió a
¿C6mo el Rey tiene a su servido a Fulano y a Zutano, que son Diego de Simancas, obispo de Zamora, a publicar hacia 1572 39 su
deste linaje? Pues si su Magestad no mira esso en los que admite a De/ensio Statuti Toletani, que es posiblemente la última gran defen-
su servicio y mete en su casa, queréis vos que lo mire yo para admi" sa de las doctrinas racistas de Silíceo. A finales del siglo XVI una
tirios en la casa de Dios y al servicio de aquel Señor para quien no profunda consternación causada por las consecuencias de la limpieza
hay acepción de personas ni distinción entre griego y judío, entre comenzaba a penetrar los círculos más altos de la sociedad. En una
bárbaro y escita? 36 sociedad donde el grado de mestizaje no garantizaba la pureza de la
sangre, las investigaciones sobre los ancestros pendían como una
Sin embargo, hacia la década de los 1590, los jesuitas se encon- amenaza sobre la seguridad de las familias más nobles, ya que si la
traron en España con que cada día tenían menos novicios, a causa sospecha recaía sobre uno solo de sus miembros, automáticamente
de la campaña de rumores iniciada por sus enemigos, insistiendo en y a menudo para siempre, el estigma perseguía al resto de la familia.
que la Sociedad era un partido de judíos. Además, por un proceso de Por lo tanto, la práctica de la limpieza amenazaba con exponer a la
selección, los principales cargos de la provincia española fueron para infamia a toda la nobleza del país.
jesuitas que favorecían los estatutos. El resultado fue que tuvieron En este punto ocurrió una revolucionaria crisis de conciencia
éxito las presiones para modificar la constitución de la Compañía, y en la misma ciudadela de la ortodoxia: la lnquisidón. 40 Desde 1580,
en la congregación general celebrada en Roma en diciembre de 1593 cuando el cardenal Quiroga -amigo de los jesuitas y notable opo-
se votó la exclusión de los conversos como miembros de la Compañía. sitor al antisemitismo~ fue nombrado inquisidor general, se levan-
La única voz de protesta que se alzó contra esta deshonrosa retirada taron serias dudas dentro de la Inquisición acerca de los estatutos.
fue la de un español, el padre Ribadeneira. 37 Y casi exclusivamente Comentaba el siguiente inquisidor, Guevara: «Estando yo en el
Consejo el año de ochenta ví esta plática muy adelante y muy resuelto
36. Eusebio Rey, op. cit~, p. 190. Para el tema de la hostilidad contra los jesuitas, al Consejo de suplicar al Rey Nro. Sr. que está en el cielo lo mandase
véase Antonio Astraln, S. J., Historia de la Compañia de Jesús en la asist~ncia d~ ver y ptover alegándose para ello muchas y muy urgentes ra~ones y
España, 7 vols., Madrid, 1902·1925, vols. 1-III.
37. Se ha dicho que Ribadeneira era de origen converso: véase José Gómez·Menor,
«La progenie hebrea del padre Pedro de Ribadeneira S. 1.», Sefarad, XXXVI {1976), 38. Domínguez Ortiz, Los conversos, pp. 4345.
pp. 307·332. 39. La segunda edición es de 1575.
40. La mayor parte de lo que sigue es el tema de un artículo en preparación.
. -
41. Hay edición moderna: véase nota 21, arriba. 43. «Papel que dio el Reyno de Castilla a uno de los Sres. Ministros de la Junta
42. Wma era en aquel momento m111:q~s de Denia. Las cartas están en la Biblio- diputada para tratarse sobre el Memorial presentado por el Reyoo a S. M. con el libro
teca NaciOlllll, Maddd, DlS. 17.909/5. del Pe Mro. Saludo,., Biblioteca Nacional, Madrid, ms. 13.043, ff. 116-127.
176 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
EL RACISMO Y SUS CRÍTICOS 177
En el verano de 1600, el duque de Lerma pidió al nuevo inqui· ~rist~a?os viejos y no judíos. El gran peligro -proseguía diciendo el
sidor general, cardenal Niño de Guevara, que hiciera un informe mq~lSldor- era. que !a mayor parte de la población de España que-
sobre el libro de Salucio y sobre otros documentos varios. En agosto, dana r.ronto estigmatizada como impura y que la única garantía que
Guevara envió al rey un asombroso informe 44 que contradeda las quedarta de tener sangre cristiana vieja ~ería tener un origen plebeyo.
ideas de la mayor parte de los integrantes de la Suprema y que decía La defección del inquisidor de la creencia tradicional en la limpieza
que Salucio era «un fraile muy docto a quien toda la iglesia católica representó sólo uno de los muchos opúsculos escritos en este período
y particularmente el Santo Oficio de la Inquisición deve tanto». contra un culto que dividía a la sociedad contra sí misma. Las criti-
La diversidad de criterios en la Inquisición no llegó a resolverse y cas de López Bravo, por ejemplo fueron repetidas y aprobadas por
Fernández de Navarrcte en 1626'.
el libro de Salucio siguió prohibido. Sin embargo, con tantos emi-
nentes dignatarios de la iglesia y estadistas hostiles a los estatutos, A.unque Lerm~ ~e había opuesto a los estatutos, hizo poco por
las compuertas se abrieron para la discusión pública. Hada 1613, un camb1arlos. Fue d1stmto con Olivares, que llegó al poder en 1621 al
cristiano nuevo de origen portugués, Diego Sánchez de Vargas, subir al trono Felipe IV. Olivares nunca guardó en secreto su hosti-
public:ó en Madrid un ataque contra los estatutos. En 1616, el magis- lidad hacia la limpieza. A instancias suyas, la Inquisición publicó en
trado de Madrid Mateo López Bravo se quejó en su De rege de que 1622 el más extraordinario documento que jamás saldría de su seno.
para aquellos que habían sido excluidos por las leyes de la limpieza Aceptando que había pocos o tal vez ningún judaizante en España,
«no queda ninguna vía a la esperanza excepto la siembra de la dis- la Suprema sostenía, en el mencionado documento, lo siguiente: «te·
cordia». En 1619, Martín González de Cellorigo, que en ese mo- sulta pues que aviendo cessado totalmente lo que dio causa a los
mento residía en Toledo y era funcionario de la Inquisición, escribió e~tatutos, será prudencia civil y política por lo menos que cesse el
una Alegación en que se funda la justicia en favor de los cristianos ngor de la exccución de ellos». Denunciando los perjurios generali-
nuevos; estaba dirigida al inquisidor general pero no llegó a publi- zados Y las falsificaciones que hubo los inquisidores decían: «nadie
carse.45 puede dudar dcsto a. vista de lo que oy pasa en toda ciudad, villa y
Hada 1621, un inquisidor, Juan Roca Campoftfo, obispo de Za- aldea, hasta en la mformación de familiatura de qualquier corto
mora y más tarde de Soria escribió un Discurso 46 contra los estatutos. lugar. No puede atta persona ni tribunal informar el ánimo de Vues-
Según él, las pruebas de limpieza eran una fuente de escándalo políti- tra Magestad con más ocular experiencia deste daño como el Santo
co y moral en la nación. El estigma de impureza habfa dividido a Oficio de la Inquisición». Después de analizar en detalle los males del
España en dos mitades, una de las cuales estaba luchando continua- sistema de pruebas genealógicas, la Suprema siguió con el argumento
mente contra la otra. Los ultrajes y querellas provocados por los esta- de. que tanto hebr:os como gentiles eran miembros de la iglesia de
tutos habían sido responsables de más del 90 por ciento de los proce- Cnsto, Y que la umdad de todos ellos, sin discriminaciones era esen-
sos civiles y criminales en los tribunales españoles. El racismo de los cial. En palabras que podrían haber sido escritas por el mis'mo Oliva·
estatutos era una equivocación, porque muchos conversos y moriscos res, el consejo de la Inquisición declaraba que sus aspiraciones eran
habían sido más virtuosos que los llamados cristianos viejos, y mu- exactamente las mismas de Felipe IV:
chos de los sometidos a proceso por la Inquisición eran en realidad
, Que sus diversos reynos se hallen conformes y unidos para lo
44. Reproducido por Révah («La conttoverse sut les statuts•, art. cit. en n. 2, prospero y adv~rso, correspondiéndose con amorosa igualdad, de
arriba) a partir de una copia posterior. Mi fu~te es el original. suerte que Castilla con Aragón y ambos con Portugal y todos con
45. L S. Révsh, «Le plaidoyer en faveur des "Nouveaux Chrétiens~ portugais du Italia Y los demás Reynos se ayuden y acudan como los que forman
licencié Martín González de Cellorigo (1619}•, Revue des Étuder Juiver, CXXII {1%3},
pp. 279·398. un cuerpo (dichoso por tener Vuestm Magcstad por cabeza). En
46. «Discurso de un Inquisidor hecho en tiempo de Phelipe Quarto sobre los esta· gran parte se dificultan pensamientos tan conformes a los de Dios
rutos de limpieza de sangre en España, y si conviene al servicio de Dios, del Rey y del si permanecen divisiones tan odiossas y de corages tan sangrientos
Reyno moderarlos», Biblioteca Nacional, Madrid, ms. U.043, ff. 132-171.
12.- KAIJEI<
178 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA EL RACISMO Y SUS CRÍTICOS 179
como los que intervienen entre los que se tienen por limpios Y los embargo, estaban tan arraigadas que .esa legislación no solucionó el
que reputan por maculados con raza de judaísmo. problema. La reforma de febrero de 1623 fue reconfirmada en marzo
de 1638 y se ordenó que fuese observada por «todos los consejos,
En este clima favorable la Junta de Reformación pudo decretar tribunales, colegios mayores y comunidades con estatutos». De hecho,
en febrero de 1623 nuevas reglas que modificaban la práctica de la permaneció como letra muerta y no fue obedecida por un solo cuerpo
limpieza. 47 Un solo acto (que constaba de tres pruebas de limpieza fuera del gobierno y la Inquisición. Esta última, como era de espe-
en cualquiera de las cuatro líneas de parentesco) era suficiente para rarse, pronto dejó de observar la reforma. La controversia continuó
solicitar un cargo y no harían falta más al ascender o al cambiar de hasta bien entrado el siglo XVII. El inquisidor general encargó en
empleo. No se admitirían las pruebas verbales si no estaban apoyadas 1623 un nuevo ataque razonado contra los estatutos a Diego Serrano
por pruebas más sólidas, y no se haría caso a los «rumores». Toda la de Silva, miembro de la Suprema.49 En 1632, Fernando de Valdés,
literatura escrita con el ánimo de enumerar las familias de origen rector del seminario jesuita en Madrid y consultor de la Inquisición,
judío, como el famoso Libro Verde de Aragón, debía ser destruida publicó un poderoso y persuasivo documento contra la limpieza. Ba-
y quemada. Aunque hubo mucha oposición a tales medidas, éstas sándose en el discurso de Saludo, pero atreviéndose más en su ataque
produjeron también una abundancia de escritos opuestos a la lim- contra los estatutos, Valdés lo resumía así: «Sea el último argumento,
pieza, que al tomar posición junto a la literatura de aquel tiempo, Y más fuerte contra Estatutos, que les ha faltado el respeto de nues-
hacen de este reinado una época de crisis intelectual en la historia tra República». En 1635, el importante escritor político Jerónimo de
de España. Que el problema fue tomado en consideración en los Zeballos repetía los argumentos utilizados por sus predecesores en
círculos más elevados queda demostrado por el informe presentado su propio Discurso contra la práctica de la limpieza.50
por un miembro de la Junta de Reformación, quien afirmaba que la Esta impresionante y asombrosa campaña contra los estatutos de
limpieza era limpieza fue guiada en cada uno de sus pasos, desde su inicio en
1580, por los inquisidores generales y ·por funcionarios de la Inqui-
... causa y principio de mucha multitud de pecados, perjurios, false·
sición auxiliados por ministros de estado como Lerma y Olivares.
dades, pendencias, muertes y pleytos criminales y civiles, y que mu-
chos de los nuestros, viendo que no son admitidos a las honras Y
Había una contradicción obvia en la Inquisición, que había hecho
oficios de su patria, se ayan ausentado de estos Reynos y idose a tanto en su historia inicial para discriminar a los conversos y que
otros, desesperados de verse infamados, y tanto que de dos caballeros en el siglo XVII venía en su ayuda. Aunque la Inquisición no había
muy calificados destos Reynos y de los mayores soldados de su sido responsable ni del antisemitismo ni de los estatutos, y aunque
tiempo e oido decir que habían declarado a la hora de la muerte mantuvo su antigua ferocidad contra la herejía, se sentía satisfecha
que por no haber podido salir con la pretensión de abitos, los ab~a de cooperar a la sistemática desobediencia de los estatutos de lim-
tentado el demonio muchas veces de matarse o de pasarse a servir pieza que llevaban a cabo gentes de conocido origen judío. Fue un
al turco, y que sabian que algunos lo abian hecho. 48 censor de la Inquisición, Francisco Murcia de la Llana, quien en 1624
condenó tanto el racismo como la xenofobia de sus contemporáneos:
Poner en entredicho la práctica de la limpieza, era dudar de los fun-
damentos de la vida tal como se acostumbraba a llevar desde finales Buelbe en ti [se dirigía a España] y considera que ninguna
del siglo xv. Esta capacidad para reconocer la parte sombría de un naci6n tiene estos estatutos, y que donde se ech6, y a donde más
dogma social formaba parte de la crisis de conciencia existente du- floreció el Iudaísmo fue en ellos, y tu te precias, si alguno de tus
rante la primera mitad del siglo xvu en España. Las actitudes, sin hiios se casa con Francesa, Ginouesa o Italiana, que califique tu
47. Dom!nguez Ortiz, Los CMIVerso~, pp. 103-108. 49. Una versión de este papel se encuentra en ibid., pp. 243-244.
48. Ibid., apéndice IV (e}, p. 233. 50. lbid., pp. 245-247.
'
51. «Discurso político del desempeño del Reyno», publicado en Caro Baro)a, Los
¡udios, III, pp. 318·320.
52. Carbajal a Joseph de Luyando, 28 de septiembre de 1751, Bib!iote<:a Nacional, · 54. Baruch Braunstein, The Chuetas of Maiorca, p. 123.
Madrid, ms. 13.043, f. 130. 55. Lea, op. dt., 11, p. 314 citando a Tomás Bertrán Soler, Un milagro y 111'111
53. Dominguez Orti2, Los cottversos, p. 129, n. 14. mentir11, Valencia, 1858. '
56. Domfnguez Ortiz, Los conversos, p. 130.
ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 183
antigua Inquisición de Aragón. Prosiguieron los conflictos con la bula
promulgada por Sixto el 18 de abril denunciando los abusos en los
procesos de la Inquisición. Fernando, sin embargo, se mantuvo firme
en su política a pesar de la oposición de Roma y de la que surgió
en el mismo Aragón, y su victoria final fue confirmada por la bula
del 17 de octubre de 1483 en la que se nombraba a T orquemada
inquisidor jefe del reino de Aragón. A principios de aquel año,
Torquemada había recibido también el título de inquisidor general
-¿e Castilla. Por tanto, se había convertido en el único individuo de la
CAPÍTULO VIII península cuyo poder se extendió sobre toda España, ya que aún las
coronas de Castílla y Aragón estaban unidas sólo por las personas,
ORGANIZACION Y CONTROL SOCIAL pero no políticamente.
La Inquisición era en todos sentidos un instrumento de la polí-
t~~a re_al--y -pe_m:¡tmedó políticamente sujeta a la corona. Esto, sin
Hemos corregido Tu obra, y la hemos fun·
damentado sobre el milagro, el misterio y la embargo, no la convirtió en un tribunal exclusivamente seglar.
autoridad. La aqtqrj_da~d y la jurisdicción .que ejercían los .inquisidores provenía
directa o indirectamente de Roma, sin cuyo apoyo el tribunal hubiese
DosTOIEVSKI, Los hermanos Karamazov dejado de existir. Las bulas de nombramiento, las nonnas canónicas
las esferas de jurisdicción tenían que tener la aprobación previa d~
' La Inquisición española, como ya hemos visto, reemplazó total- Roma. L~_ Inquisició& en consecuencia, era también un tribunal
mente al tribunal medieval que existió en el reino de Aragón desde ~~Iesiástko gn;---;;-n--6.ltima.lnstaodª_ e:ta _t_es.f,~Qilic;!JI_d de la iglesi~
1238. La nueva instím_dQIJ, __I';:J:_!!__~n quá~t~r _y pro_pós.itos _de. .ru.igen ee Rom~ . : - ---~
castellañ.O~-y- _¿Q_l!!?.. taLQWY~Ó ba§tan_!_e__QPQ!l_i~!ó_rt_ ~Q _ott_as__partes La organización central del nuevo tribunal fue decidida en 1483,
de h-_pegív.:;_ula. Sin embargo, a principios del siglo xvr, la mayor año en que se constituyó un consejo (el Consejo de la Suprema y
parte de esta oposición había sido eliminada, y sólo quedó un General Inquisición), y éste se unió a los otros consejos administra-
tribunal centralizado bajo control castellano, cuya autoridad se exten- tivos cuya existencia se había confirmado en las Cortes de Toledo
día a todos los reinos de la corona de España. Desde sus comienzos, en 1480. Aunque Torqu~_g.da fue el primer inquisidor general, el
Isabel y Fernando quisieron que estuviera bajo s_u __control y_no ~ajo verdadero fundadorde~ la Inquisición fue el cardenal Mendoza,
er~c9ñt:roL<!~l.Y~~·- -~<?.!l1_C! había_ ocurrido con el tribunal mediev_aL arzobispo de Sevilla y más tarde de Toledo. Fue este prelado, famoso
Sixto IV coopero a ello de modo sorprendente¡ Y con ~tl_Q!lla__i~ por el patronazgo que dio a Colón, quien inicí6 las negociaciones con
-inSút;JCJoo del 1 de noviembre de _1478 dio a los Reyes __C:_qtÓ· Roma que culminaron con el establecimiento de la Inquisición. Pero
licos poder no s6J~- p~t~ h~~er nombramientos, sino, tádta.me!J-te, junto a él sobresale la sombra de Torquemada. Este austero fraile
para llevar a cabo confiscaciones.[ Los inquisidores tendrían la juris· dominico que fue prior del convento de Santa Cruz, en Segovia, dejó
dicción sobre los herejes que normalmente habría correspondido a una huella imborrable en el tribunal. Sixto IV lo alabó por haber
los obispos, aunque no se les daba jurisdicción sobre estos últimos,_. «encaminado vuestro celo a esas materias que contribuyen a la ala-
Más tarde el papa se dio cuenta del error que había cometido al banza de Dios y a la utilidad de la fe ortodoxa»? Aunque Torque--
conceder independencia a un tribunal de esta clase, e hizo constar
su protesta en un breve ele 29 de enero de 1482. Al mismo tiempo
se negó :1 permitir a Fernando que extendiera su control sobre la t. Véase cap. XIII, ahajo, para una amplificaci6n del tema.
2. Lea, op. cit., I, p. 174.
184 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 185
macla era de origen converso, fue el primero que introdujo el estatuto pidi9_ entonce~ al papa-que--nembrata....un inquisidol' separad.o.__p_ara
de limpieza de sangre en la orden dominica en el convento que había Al"!gófl. Esto ocurrió en junio de 1507 cuando Cisneros fue nom-
fundado en Ávila en honor a santo Tomás de Aquino. brado para Castilla, y el obispo de Vk, Juan Enguera, para Aragón.
!-_a i!r!PQftancia que tuvo T orquemada parece indicar _aue los Ambos cargos siguieron separados hasta el fallecimento de Cisneros
dominic-os controlaban la nueva Inquisición como habían controlado en 1518, cuando Carlos I designó al cardenal Adriano de Utrecht,
anteriorm¡;n_te la mediev_al. De hecho, aunque tOdos los primeros obispo de Tortosa y, desde 1516, inquisidor general de Aragón, como
nombramientos fueron de dominicos y ellos continuaron teniendo nuevo inquisidor general de Castill!l. kpattir de--€-AtGoces-el tribunal
un papel importante dentro de la Inquisición ,3 sólo una minoría de fue presidido por un solo indiViduo.
inquisidores pertenecieron a la orden: en Valencia, por ejemplo, La Inquisición española estaba basada principalmente en la me-
sólo habfa seis domínicos de un total de 52, según los datos que dieval. Este hecho importantísimo es olvidado a menudo a causa de
existen del período de 1482 a 1609.4 Obtuvieron un privilegio espe- liis diferencias palmarias en cuanto a las causas que hicieron surgir
cial cuando Felipe III, a instancias del duque de Lerma, creó el ambos tribunales. En realidad, knueYa Inquisición no. tenía. ningún
16 de diciembre de 1618 un puesto permanente dentro de la Suprema, otr_Q _pgc.e.derue-en---que---fundarse,--y por ello los inquisidores espa-
destinado a un miembro de la orden dominica; puesto que fue ocu- ®J~ujguiexon..al..pie..de.laletra -en los detalles de las detenciones,
pado en primer lugar por el que era entonces inquisidor general, juicio, proceso, confiscaciones, reclutamiento de inquisidores, fami-
Aliaga. 5 Los jesuitas llegaron a tener una gran influencia en el liares, etcétera-, las normas que l!le habían utilizado. en Langu.edoc
tribunal en el siglo XVII y, especialmente, en el siglo XVIII. y- Aragón -e!f el' sig1o-Jcrn. En fecha tan tardía como es ya el reinado
La importancia -de Torquemada puede también conducirnos al de Felipe JI, el clásico manual aragonés de Eymeric, fue aceptado
equívoco en otra cuestiót&,unque el inquisidor general pueda pare- como una--guía indispensable por su comentarista español, Francis-
cernos un poderoso individuo, en la- práct-ica- su cometido tetúa a co Peña.6 No hay razón, por tanto, para. pensar que la Inquisición en
veces limitada su autor-idad, y era renovable tan sólo tras h aproba- la peníns~~la fuera específicamente española. Al margen de algunas
ción papaL .Además, el papa concedfa con frecuencia poderes equiva- diferencias obvias, como por ejemplo el transferir la responsabilidad
lentes a otros clérigos de España, como por ejemplo, cuando en 1491 sobre la herejía de los obispos a Jos inquisidores,J-ª-.fu~isición en
fue nombrado por breve tiempo un segundo inquisidor general de la península fu~_ simplemente una adaptación d-el tribu~al·-m:edJ:eViJ
Castilla y Aragón, o en 1494, en que cuatro obispos españoles fueron francés \\_las condiCiones específicas. de España.
ascendidos a dicho puesto al mismo tiempo que lo ocupaba Torque- Las p.ti.mcras. . .nnrmas fueron a~ada..& ,en...,.una_ repn,ióp.. .. _gut;:.--se
mada. Esta jefatura pluralista del tribunal continuó existiendo por efectuó en Sevilla.el-29.de ruw-iemS-~.1484. Estas normascfu.e-ron
r-amnes polfticas. Cuando Torquemada falleció en 1498, fue suce- amPliadas más adelante-durante-el--~odo,de Torquemada..en 1485,
dido por Diego Deza, que en 1505 se convirtió en arzobispo de ~T488-y 1498 y su sucesor en el cargo, Diego de Deza, hizo algunas
Sevilla. Hasta 1504 no se convirtió Deza en la única cabeza de la enmiendas más en 1500. Todas estas normas se conq¡:j!!{oli-más tarde
Inquisición, porgue los obispos nombrados en tiempo de Torque- con el nombre global de «<nstrucciones antiguas>>. No estaban siste-
mada continuaron ejerciendo el cargo hasta esa fecha. La reina Isabel matizadas, tuvieron que ser modificadas con frecuencia y regularidad
falleció el26 de noviembre·de-15'04, lo que condufo a u~a separaci6n y en la práctica fueron desigualmente aplicadas por los diferentes
temporal de los reinos de Castilla y Aragón, debido a hs querellas tribunales locales. La Inquisición organizada y burocratizada sólo
en!!_~_F.er.nand&y--su--yerno, Felipe-·! ·eHif'tmoso de Ca;rtilli. Fernando ~urgió con las 81 cláusnlas que promulgó Fernando de Valdés en
1561 haju el título de «<nstrucciones)). Con ellas se buscaba conse·
J. Como hemos visto, la mayorla de los teólogos empleados por la lnquisici6n
durante el siglo xvr eran dominicos.
4. Garda Cátcel, Los orígenes, p, 13.5; Valencia 1530-1609, p. 127. 6. 1\icolau E.,-meric y Francisco Peñ~. Le manuel des illquüiteurs, ed. Louis Sala-
5. AHN, lnquisidón, libro 1.275, f. 169. Molins, Paris, 1973.
186 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 187
guir una organización totalmente centralizada, un severo control de dad del inquisidor general dependía de las circunstancias y de su
la Suprema y una estabilidad financiera para los tribunales. Las Ins- propio carácter. Un caso muy destacado fue el de fray Froilán Diaz,
trucciones, producto de los años críticos posteriores a 1558, dieron que demostró hasta qué punto podía vencer el inquisidor general la
al Santo Oficio una reputación de rigidez? Las modificaciones que oposición de la Suprema.
siguieron fueron recogidas e impresas por Gaspar Isidro de Argüello Froilán Díaz, un dominico que desde 1698 había sido confesor
en Madrid en 1627 y 1630, en una compilación que se llamó Ins- del rey Carlos I1 (1665-1700), fue detenido en 1700 tras varias intri-
trucciones del Santo Oficio de la Inquisición, sumariamente, antiguas gas palaciegas, acusado de haber contribuido a arrojar un hechizo
y nuevas. A esta obra siguió la más extensiva Compilación de las sobre el desventurado rey, conocido en la historia de España como
instrucciones del Oficio de la Santa Inquisición, publicada en Madrid Carlos II el Hechizado. A ello siguió un proceso judicial instigado
en 1667 por el inquisidor generaJ.B por la reina alemana 10 y su amigo Balthasar de Mendoza, obi¡po de
El inquisidor general presidía el consejo de la Inquisición (cono- Segovia, que había sido nombrado inquisidor general en 1699 D!az,
cido pop~larmente como la Suprema). En una época, s.e__copsidcró que era un miembro ex-officio de la Suprema, fue encarcelado, mten-
que la al?-torid.ad que .eiercf::m los inquisidores derivaba -4irects:mente tra se llevaba a cabo una investigación por cinco teólogos, los cuales
.deL¡).apa, pero máa adelante__ este punto de vista cambió y--s~·pensó no hallaron base para una seria acusación contra él. De acuerdo con
que...eLv:erdadero depositado de .la autoridad papal era únicamente ello, en junio de 1700, todos los miembros del consejo, excepto Men·
eLinquisidor. ¡:re-neral-,- quien a. .su .vez delegaba esta autoridad ..en..sus doza, votaron la absolución de Díaz. Mendoza se negó a aceptar el
~- El creciente poder del general se modificó también fallo y ordenó la detención de los otros miembros de la Suprema, hasta
deb]Ao a que igualmente la Suprema incrementó su poder con el tiem- que dieran su asentimiento al arresto de Díaz. Al mismo tiempo, orde-
po<{_Las relaciones entre la Suprema y el inquisidor general nunca se nó al tribunal de Murcia que sometiera a Díaz a proceso. Así lo hicie-
establecieron satisfactoriamente porque normalmente trabajaban en ron los inquisidores ... absolviéndolo. Mendoza ordenó entonces la ce-
concierto y no se disputaban la supremacía, aunque en muchas oca- lebración de un nuevo proceso y siguió manteniendo a Díaz encarcela-
siones el consejo probó su independencia y no se sujetó a la auto- do. La oposición a los actos del inquisidor general era ahora universal,
ridad del inquisidor genera[~\ principios del siglo xvn, la Suprema así que cuando Felipe V, el nuevo rey (de origen francés), se enteró
estaba formada por seis mieihbros, que se reunían usualmente cada de que Mendoza se había opuesto políticamente a la entronización de
mañana y también tres tardes a la semana. A las reuniones de las la nueva dinastía de los Barbones, lo confinó en su sede de Segovia,
tardes, que solían tratar temas legales, acudían dos miembros del y esta medida recibió un amplio apoyo. Mendoza cometió enton·
Consejo de Castilla. Dos secretarios se encargaban de la correspon- ces el error de apelar a Roma, acto sin precedentes en toda la
dencia, uno por «Aragón» 9 y otro por Castilla. Los miembros de la historia de la Inquisición española. La corona dio inmediatamente
Suprema eran nombrados tan sólo por el rey, y la Suprema dio mu- los pasos necesarios para impedir cualquier interferencia de Roma, y
chas veces órdenes sin necesidad de tener el voto del inquisidor gene- finalmente, en 1704, Diaz fue rehabilitado y reinstalado en la Supre·
ral. Cuando en el consejo había una división de pareceres, se llegaba ma, mientras que Mendoza era sustituido como inquisidor general en
a una decisión por mayoría de votos, sin que el voto del inquisidor marzo de 1705.U
general valiera más que el de los otros. En general, sin embargo, Este fue el último caso importante en el que un inquisidor
jamás fueron adoptadas reglas de procedimiento claras, y la autori- general intentara establecer su supremacía. Después, la preocupación
del tribunal por la rutina administrativa y la censura antes que por
7. Una visión favorable de las Imtrucciones es la de J. L. Gorttález Novalin, ,.Refor- los asuntos de estado importantes, proporcionó menos oportunida-
ma de las leyes ... del Santo Oficio durante la preBidencia ... de 'Fernando de Valdés
(1547-1566}», en Nueva 1Jisi6n, pp. 211-217.
8. AHN, Inquisici6n, libro 497. lO. Mariana de Baviera Neuburgo, última esposa de Carlos 11. (N. del t.)
9. De hecho, para Arqóu, Iulia, Navarra y Atnérica. 11. Lea, op. cit., 11, pp, 168-178.
f (
des para la iniciativa personal, y la autoridad fue residiendo cada ron autos, de fe en ~erona y Tarragona. Se instalaban dondequiera
vez más y más en la Suprema y en el mecanismo que ésta controlaba. que parenan neccsanos y donde lo permitían las condiciones políticas.
A veces eran elegidos como inquisidores generales oscuros prelados, En los primeros diez años quedaron establecidos los siguientes tribu-
siendo un ejemplo significativo la elección del obispo de Ceuta para nales:12 1482: Sevilla, Córdoba, Valencia, Zaragoza; 1483: Jaén,
suceder a Mendoza en 1705. Ciudad Real (trasladado a Toledo en 1485); 1484: Barcelona, Te-
El crecimiento de la autoridad de la Suprema condujo a una ma- ruel; 1485: Toledo, Llerena, Medina del Campo (trasladado a Sala-
yor centralización en la Inquisición, proceso acelerado en el siglo xvn manca en 1488); 1486: Segovia, Lérida; 1488: Salamanca, Murcia,
conforme el volumen de herejes, y por lo tanto de asuntos a tratar, Alcaraz, Baleares, Valladolid (trasladado a Palencia en 1493); 1489:
disminuyó en los tribunales provinciales. En los primeros tiempos, tal Burgos, Cuenca, Osma; 1490: Avila~ 1491: Calahorra, Sigüenza,
como se vio en el caso de Lucero, la autonomía local podía ser Jerez; 1492: León. Esta proliferación de tribunales resultó económi-
llevada hasta extremos escandalosos. Esta situación fue luego reme- camente ruinosa una vez que el número de judaizantes comenzó a
diada por Supremas más conscientes. Al principio, los tribunales decrecer.]Por esta razón, en 1503 los tribunales de las cinco ciudades
provinciales pasaban los casos a la Suprema, sólo si no habían podido L:ón, Burgos, Salamanca, Avila y Segovia fueron suprimidos y fun-
llegar a un acuerdo, o si ésta había dado orden especial de que el dldos en el vasto tribunal único de Valladolid. En 1507, de los
caso le fuera sometido a ella. A principios de los 1530, cuando se 16 tr~bunales q~e había en 1495, sólo quedaban siete. En el siglo XVI
vio que el tribunal de Barcelona estaba mostrando excesiva severidad ocurneron multttud de cambios, entre ellos el establecimiento de un
en la supresión de un delirio de brujería en Cataluña, se exigió que tribunal en Granada en 1526. Después de dos intentos fracasados,
todas las sentencias dictadas por aquél fueran confirmadas por la por fin se logró establecer un tribunal en Galida en 1574. Los tribu-
Suprema. Parece ser que los inquisidores de Barcelona no aceptaron nales permanentes y las fechas de su establecimiento son los si-
guientes: 13
la interferencia del centro, porque en 1566 el inquisidor general se
vio obligado a examinar sus archivos y a denunciar las irregularidades Reino de Castilla
y crueldades del tribunal. A-partir de entonces, la Suprema prestó
más ¿:tendón a los procedimientos y sentencias. de los tribunales Sevilla 1482 Cuenca 1489
locales, a -~os cuales se requirió a partir de 1632"'qlie enviaran ínfor- Córdoba 1482 Las Palmas 1505
ines mensuales de sus actividades. A mediados del siglo xvn todas Toledo 1485 Logroño 1512
las sentencias habí_an de ser sometidas a la Suprema antes de poder Llerena 1485 Granada 1526
ser ejecutadas. Con esto, el mecanismo de la Inquisición alcanzó su Valladolid 1488 Santiago 1574
grado más--completo de centralización. En el siglci xvm los asuntos Murcia 1488 Madrid 1640
a tratar eran tan pocos que Jos tribunales se convirtieron en meros
apéndices de la Suprema, la cual iniciaba y ejecutaba todos los pro- Reino de Arag6n
cesos.
La supremacía del consejo se extendió en particular a las finan- Zaragoza 1482 Barcelona 1484
zas, y se confiaba en que todos los tribunales pa_gai:aO sumas- ~-peti Valencia 1482 Mallorca 1488
_ción de la administración.centfal. En otros momentos, se esperaba _ 12. Aquf s~go a J. Contreras '1 P. Dedieu, «Geografla de la Inquisición espa-
de los" tribuna1e'S más afortunados que contribuyeran a los gastos de nol~: la fo~r;>acJÚn de lo!! dlstriws 1470-1820», Hispar¡ia, 40 (1980), pp, 37-93: pero
Jos tribunales más pobres. En todo esto se seguía el procedimiento su mformacwn debe ser compensada por la lista exhaustiva dada "'"'r Lea en op .,
!, J?P· 541-555. >'"-' • Cl .,
corriente de la organización eclesiástica. 13. De n_uevo las cif:as están tomadas de Wntreras y Dedieu. Es posible ofrectt
Los tribunales de la Inquisición eran itinerantes en aquellos pri- d~tos altemauvos, dependiendo de lo que uno entienda po,r el «establecimiento• de un
tnbunal.
meros tiempos: los inquisidores de Barcelona, por ejemplo, celebra-
190 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 191
·ª.,.-'
·O
la península contaban cada uno con tres inquisidores. 14 Al contrario
de la _imagen, to_davía ampliamente difundida, de que Ios fuquisi-
dores _no eran más que clérigos de mente estrecha y teólogos dedicados
..,"e con fanatismo a la extirpación de la. h~rejía, hay que subrayar que,
al menos en los siglos XVI y xvuheran una élite burocrática. 1 ~ Porque
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la __ Inquisición era un tribunal, sUs'"adiilli:ustradores tenían que ser
juristas experimentados: Diego de Simancas pensaba que: «es más
útil efegir -inquisidores juristas que te6logos». Los problemas teol6-
1 ~' .. •g ~
11
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'j 'j ~1''.. !
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gic()s se dejabañ en manos de los calific:ildores, que eran quienes los
reso1víaD_, Por esa misma razón, los inquisidores no tenían que ser
Qecesariaroe~te clérigos, sino que podian ser seglares. Toao eSto niues-
tra que los inquísidores eiin en principio una bur0cr3cla no de la
13.-UYBN
194 ORGANIZACIÓ~ Y CONTROL SOCIAL 195
LA INQUISlCIÓN ESPAÑOLA
lll,l ,nforme del Consejo de Ar<lgón del 21 de julio de 1632, que ex:ccsivo, se bmeó ptmedé un tetho a' "ttávés de· las.. concordias entre
aJumaba ll LJC no podía alcanzarse la paz ni la seguridad en Valencia el~.!a.do.....y-~isición-; tanto en Castilla como en Aragón. Así, la
sino habw una rdorma en el proceso de selección de los familiares, Concordia de Castilla de 1553 sugería 805 familiares para Toledo,
pues casi todos los crímenes cometidos concernían a los familiares .554 para Granada y 1.009 para Galicia. 20 En realidad el número de
que estaban seguros de escapar impunemente, confiando en la inter- familiares puede variar considerablemente. En Galicia, ~n 1611, había
vención de sus protectores los inquisidores. 18 En Aragón la lucha era un total de 388 familiares y 100 comisarios en toda la provincia
aún más pronunciada a causa del gran orgullo que la aristocracia del {una proporción de uno para cada 241 casas en la población), pero
reino tenía de sus libertades constitucionales. Allí no se solucionó el estos. funcionarios se distribuían en menos de un 6,4 por ciento de
problema de los familiares hasta la Concordia de 1568, que fue la las vrllas y poblados, lo que prueba que existía muy poco contacto
misma promulgada en Valencia ese mismo año. Pero también como entre la Inquisición y el pueblo.21 En Valencia, en cambio, en 1567
.en Valencia, la Concordia no bastó para pacificar la provincia y las había 1.638 familiares (en una proporción de uno- por cada 42 ca-
disputas continuaron como antes. Sólo a partir de 1646, cuando las sas)P A medio camino entre ambos extremos se encontraba el tribu-
Cortes de Atagón tomaron como leyes algunas medidas que restrin- nal de Barcelona, que en 1600 tenia 815 familiares en una propor·
gían la jurisdicción de la Inquisición, pudo satisfacerse mínimamente ción de uno por cada 110 casas. 23
a los tribunales del reino. ~a extracción social de los familiares era de primordial impor-
En Cataluña, los conflictos con los familiares se zanjaron nomi- !_ancra para la Inquisición, que intentaba reclutarlos entre los más
nalmente por la Concordia hecha en las Cortes de Monzón en agosto -~ltos círculos _y con la may9r pureza de sangre posible. En Galicia
de 1512, pero la Inquisición nunca llegó a aceptarla. En 1553, las parece ser que la política tuvo éxito en las áreas comerciales, pues
Cortes legislaron que ninguna jurisdicción civil oficial podía ser ejer- los 25 familiares que había en Santiago eran los mercaderes más ricos
cida por un familiar. Posteriores disputas terminaron cuando la Inqui- de la dudad; pero en el interior era más difícil encontrar candidatos
sición propuso una Concordia en 1568. Los catalanes se opusieron a idóneos. Generalmente, los miembros de los altos círculos aceptaban
ella violentamente: el virrey informó que <~todos los tribunales, Con- ser familiares, pues esto los protegía de la jurisdicción secular y les
selleres, Diputados y otras Jmticias, están determinados a perder daba el privilegio d_e li~r·ªf~e de algunas prohibiciones: tanto en
vida, hijos y hazicndas» antes que aceptarla. Los inquhidores infor- ~daluda como en Valencia la burguesía constituyó un pequeño, pero
maban a su vez: <(tenemos por averiguado no se verán contentos 11nportante, sector de familiares. 24 En la sociedad predominantemente
hasta que hayan hechado la Inquisición de este ReynQ)~. 19 Finalmente, :ura~ de aquellos tiempos, la mayoría de los familiares pertenecían,
en 1585, se llegó a un acuerdo en Monzón: <<que los familiares, ofi- mevltablemente, a la clase de los labradores. Virtualmente todos
ciales y ministros de el Santo Oficio no pudiéSen ser admitidos a los los familiares de Cataluña, por ejemplo, eran labradores y sólo encon-
oficios a~ jurisdiccionales como de administración pública», lo cual, tra~os mercadere~ ~n las ciudades portuarias. En 1600, la edad pro-
en Cataluiia, era una concesión única. medio de los famll1ares de la diócesis de Barcelona era de 47 años
La interminable historia de las disputas acerca del número de y la mayoría, incluyendo a los mercaderes, poseía limitados medios
familiares y de los problemas de jurisdicción han ocultado la historia económicos. Gracias a la Concordia de 1585, en Cataluña ningún
de los propios familiares. b--Inguisición., _al crear tJOa rOO ...de. fami-
liare~tQ__ 9s"cada..distrito·ihquisim!L-t1, · :h;e. Cap~z de cap.ta.:r_ ~Para 20. La _misma lnqoisición sentó los totales, por lo que no existe razón para dudar
de la vetac1dad de los datos, romo hace Contreras en Ga/icia, p. 77.
lUfhar· por sus pr.opios int€H!ses- a- una amplia y -posiblemeriie 2l. Conueras, Galicia, pp. 90-92.
influyent~ poblaci_ón,loc¡;¡_l. Puesto que el número de familiares era 22. R. Garda Cárcel, «Número y sociologia de los familiares de la Inquisición
valenciana», Nue~~a visi611, pp. Zl7-278.
23. AHN, lnqnisición, leg. 2.U:P.
18. L~"· op. cit., I, p. +17.
2~. a. Ga.tda Cárcel,. ::rt. cit., p. 279. En V~lencia y en Gtanada la lnq.oisición
también nombró romo famJl!ares a algunos moriscos.
19. Inform~ dd 13 de ma¡.·o de 1628, AHN, lnqoisidón, leg. 2.1551.
ORGANIZACIÓN y CONTROL SOCIAL 197
196 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
Fé, dad, que heregías hallaron en los bienes de los labradores de costó 7.286 ducados. 33 En la mayoría de los casos de que nos queda
Fuensalid~, q~¡~ toda la robaron y quemaron». 30 Des9-e el principio, constancia en los archivoS.,. parece ser que fue la Inquisición _la que
pues, los rnqms1~ores se asocia.ron con la confiscaciót_~, __de ProPiedades, di~puso en gran medida del dinero de bs propiedades confiscadas.
Y al ~~al que~o sobreenten_<.hGo, como Pulgar indica,· ~Qu(! la bús- Lo-·que probablt>_mente jamás podrá ponerse en claro, sin embArgo,
qu_~ de hereJes ~ra en realídad _una búsqueda Qe propj.e_dades. Las es_ gué proporción der dinero fue a la corona y cuál ,:11 tribunal. Los
Ptll?eras confiscacmnes llevadas a cabo por la Inquisición fueron bas- ejemplos de que disponemos no nos permiten hacer gcncmlizaciones.
tá-nte_st;stanciosas, por cierto. Diego Susán, que encabezó ia cOnjtua En 1676, pongamos por caso, hacia finales de la última gran camp>1ña
de Sevtna· en 1481, y que luego fue quemado, tenía fama de f;_·uctífera de la Inquisición contra los judaizantes portugc1eses resi-
poseer una fortuna de al menos .30.000 ducados, y él fue sólo uno dentes en España, la Suprema af1rmó haber obtenido del tesoro
de -«otros muchos e muy principales e muy ricos», citando a Bernál- real confiscaciones que sumaban 772.748 ducados y 884.979 pesos.
dez. Según decía un cronista de Sevilla de época posterior «fue nota- Estas sumas son muy grandes para aquel período, y sugieren que la
ble la_ m~chedumbre de causas de personas adineradas». 31 En los años corona recibía una buena proporción de las confiscaciones. Sin em-
que s1gmeron, poderosas y ricas familias conversas se vieron arruina- bargo, si consideramos el valor de las propiedades confiscadas en Ma-
das por la más ligera mancha de herejía, porque las «re¿o~ciliacio llorca tras la supuesta conspiración de los conversos descubierta en
nes» significaban que tod::¡s las propiedades del culpable eran confis- 1678, hallamos que el total pasa de los 2.500.000 clucados/ 4 cierta-
caclas, sin que se le p~rmitier~ dejar nada a sus desc"endiente~-,--a~-í -que mente la suma mayor recogida por la Inquisición en sus tres siglos
muy_~ menudo se de¡aba a vmdas y huérfanos sin el menor recurso. de existencia. Parece sin embargo que, de esta vasta suma, la corona
Familias enteras tuvieron que enfrentarse con la me~dicidad y la recibió menos del 5 por cient~.
indigencia a causa de los pecados de uno de sus miembros. No sor- ¿Qué pasaba con sumas como estas una vez que habían sido con-
prende,. ~u:s, que, mu_chos españoles llegaran a la conclusión de que fiscadas? Invariablemente surgían pleitos judiciales sobre su propie-
la InqmsJcrón ha?Ja stdo creada con el Ú-i!ico fin de robar a la gente. dad. Había que pagar las deudas de las víc,2mas y atender los gastos
En 1483, despucs de que el regidor de Ciudad Real, el converso de los funcionarios y las costas judiciales. "La corona podía reclamar
Juan _Gonzálcz Pintado, fuera quemado vivo por un delito de herejía, un tercio, como era costnmbre.-"·}os inquisidores invertían parte del
Catahna de _za~?ra fue detenida por la Inquisición por afirmar que dinero en censos· y ca~s. Si tomamos a la ciudad de Lérida en 1487,
«esta Yngmsycwn que se fase por estos padres tanto se fase por las confiscaciones hechas allí a las propiedades de los conversos fue-
tomar las fasiendas a los conversos como por ensalcar la Fel>. Los ron destinadas en pcntc al concejo de h ciudad, a una orden religiosa,
desgraciados corversos catalanes protestaban en 1510 contra la téc- a un hospitaly a varias otras necesidades, de modo que la Inquisición
nica de las confisc"aciones con estas Palabras: dos bienes -~ 0 son no manejó todos los ingresos obtenidos.35 Por mil caminos diferentes
herejes, síno las personas que han hecho o harían el mah_;t el dinero escapaba de bs mf!nos de los inquisidores. Cuando la razón
~n vista de los beneficios obtenidos en Sevilla, la Inquisición no era la mala administmcién, era la pura y simple deshonestidnd de
pePso que las cotlfiscadones sedan provechosas en todas partes. los fuñ_cionarios efe s"e_gundo orden. Fueran los que fuesen lo'> ingresos
Durante la breve estancia de un año del tribunal en el pueblo de obtenidos por confiscaciones en cualquier momento, podemos dar
Guada!upe, en 1485, logró obtener el suficiente dinero como para por c.cntado que los tribunales no se hadan por eso m{i~ ricos, o que
pagar casi totalmente la construcción de una residencia real que al menos no conservaban su riqueza temporal por la'"gos períodos.
,- Después de la confiscación, la Inquisición tenía tres importantes
3~- Hernando del Pulgar. Los claros varones de Espafio y los treiltto y Jos corta~
fut:>ntC's de inr:resos en efectivo. Éstas eran las _E2.ultf!§_,___que podían
Madnd. 1747, c-arta 24. P. 252. •
31. Di~go O~tiz de Zúñiga. Annales de Sevillt!. Madrid. 1677. año 1480. p. 3R9. 33. Fidd Fita. «ta lnquisicié>n en Guadalue>n. BRAli, XXIII {1893). pp. 283-288.
32. Ha1m Bematt. Records of the Inquisition of Ciudad Real. 3 vok, Jerusalén 34. AHN, lnquiskiún. lcg. 4.776-4.779.
1974-1975. I, p. 391; Ventura, L. Inquisición espoiiolo ¡· los iudíos com:ersos. ' 35. Pedro Sanahnia. O F. M., Urida ~n sus luchas por la le. 1 ériJ~, 1946, p. 162.
200 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 201
irñponCiSe ·Por- ~alquíer ·camitl.ad desem:la y -que~·enn-.freetft'-ncia___s__e de la Inquisición 3s al punto de que muy pronto tuvo que buscar
utilizab-ª!T--rimplemrnte-...para sacar dinero y cubrir los gastos; las. más dinero para pagar los salarios y, en consecuencia, Fernando acu-
·mas fonnalt-9"·- y--que .uSWtlment~ eran dm':P<lta-
penit~n¡;W;, que ·eran dió a la iglesia. En 1488, el papa le concedió el derechO~de.nombrar
das--eñ--uc~~-~-{!Od-dan ser.Jos au_t.Qs de fe· tanto a los inquisidores a una _prebel}<;la (cuando vacante) en cada cate-
multas como pcnitenci~)1¡_~p_a.r__.supu.c.¡.to, _e{(tnt~;;~-e-~de Ías. pro- Jral o colegiata, y el rey hizo diez presentaciones ese año .
pj~s:_ ~nalmente, existia la relativamente pequeña De hecho, Fernando había puesto en peligro la posición económi-
categoría de ~a~ ~~~9 que consfftfan -en-t}ue urreastigo decretado ca de la Inquisición y durante la ausencia de Carlos V la Suprema co-
pot..Ja lnq!l}~lci§~ conmutado. por uiL pago ef,¡](;~ivo., .Mo.Gha menzó lentamente a restarle control a la corona. En la década de 1540
go:n.t.c.adinesada estaba· dispuesta a P~·con gusto para p~-~ el control real era casi nominal, y diez años después la Suprema
dar -libres. cle-.la -vergüema-.púhtica de tener que llevar un sanbeni- ocultaba todos los detalles de las confiscaciones al rey. 39 Durante este
to o vestimenta penitencial; otr.os.-se las arreglaban para"~i!par período la Inquisición obtuvo su siguiente fuente de recursos segu-
del ...ca...t.i.g:o.de galeras pagando fas ·&f'eruias. En 1497, el tesorero ros. Desde 1501 el papa había garantizado a todos los tribunales
real acusó recibo de 6,5 millones de maravcdís procedentes de la españoles ingresos por determinad~s canonjías y prebendas, pero, por
Inquisición de Toledo, que los había obtenido a cuenta de dispensas. diversas razones, esto nunca llegó a ser efectivo. El papa, impresio.-
La suma fue bastante importante en este período inicial_36 nado por la lucha de la Inquisición contra la herejía en España entre
¿Por qué razón, en esta fase de ingresos comparativamente altos, 1558 y 1559, repitió en este último año, generosamente, los térmi-
no se llevó a cabo ninguna tentativa de sentar una hase financiera nos de la dádiva de 1501. A partir de entonces, la Inquisición, ayu-
segura? Esto puede deberse en parte, como hemos dicho antes, a que dada por los ingresos de los puestos eclesiásticos y por otros acuerdos
la Inquisición española estaba moldeada según la medieval, que tam- financieros hechos con los moriscos en la década de 1570, pudo dis-
poco tuvo nunca fondos seguros. Pero también debemos tomar en minuir su dependencia con la corona y sobrevivir.
cuenta que en sus iniciosj~.]n,_g,ui~}-~ÍCÍ!!..~Sl?~fi9la e.ta tm Jribun.nl itine- La evolución de una situación de déficit a una de relativa esta-
ra_n!C:L~':.t9.d1ta cau~a..d~ UI1~ __ '7!!J(Otg<:_ncia y que no estaba planeado bilidnd puede verse en el caso del tribunal de Llerena. A principios
para durar mucho tiempo, tai como las varias inStfli'CCiOii(;~ -de "Tór- del siglo XVT, aunque los ingresos obtenidos de los judaizantes no eran
quemadifñOS J¡}CJ!'Cari·:-És.. posiblc que los Rcves Católicos no la hubie- aún cosa del pasado, la mayoría de los tribunales se enfrentaron a
ran considerado más duradera que la otra o~ganización útil que crea- graves problemas. Los peligros de esta situación estaban seguramente
ron: la Hermandad. en la mente de un converso de Toledo que anónimamente dirigió
Ciertamente, no hubo problemas financieros durante los primeros en 1538 un memorial a Carlos V:
años. 1:_ ~ausa de que la Inquisición, a pesar de su apariencia ecle-
siástica, era -un--tribunal exclusivamente real, todos los inr:resos de las Vuestra Majestad debe proveer ante todas cosas que el gasto
confiscaciones y las multas iban directamente a la coro~a. que a su del Santo Oficio no sea de las haciendas de los condenados, porque
recia cosa es que si no queman no comen_4o
vez pagaba los salarios v los gastos de los inquisidores. En la época
de los Reyes Católico~. el Santo Oficio estuvo totalmente sujeto a la
coron-a-·-en--cl-áspecto financiero. En fecha ya tardía, en 1540, h Su- Desafortunadamente, esto fue precisamente lo que los inquisi-
·prema· informó que las órdenes de los salarim de los inquisidores dores de Llcrena se vieron forzados a hacer. Sin ningún ingreso, se
en la coronn de Aragón venían siempre firmadas por el rey y no por vicwn ohlig::Jdos a salir y buscarlo. En 1550, los salarios de los fun-
el inquisidor gencraP 7 Pero la corona miliz;Jba para sí los mgresos
38. Ap~rentementc y de acuerdo con un cronistl, Fernando obtuvo die2 millones
de ducados de las confiscadones: Lea, op. cit,, II, pp. 367, 371.
36. Tca, o,~ rit, TT. p 40'l. 39. T~~, op cit .. 1, PP. 330-331.
3i. Le~, op. rit., I, p. 329. 40. Miguel Avilés, «Motivos de crítica ... », en Nueva visión, p. 191.
202 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 203
cionarios, que sumaban alrededor de 523.000 maravedís, no pudieron normal er_a que_ los_ tribunales trataran desesperadamente de hallar
extraerse de las multas normales, que sólo proporcionaron 375.000 algún ingreso que le~_ permitiera hacer frente a los costes de la itdmi-
maravedís. 41 En julio de 1554, el inquisidor Ramírez informó a la nisrtadón~ la persecución, el mantenimiento de IOs prisioneros y los
Suprema que «esta Ynquisidón no se puede sustentar sin visitar cada cada-·di~nhás caros autos de fe. La documentación está llena de las
año». 42 Como soluciones propuso que se eliminara uno de los dos quejas de los inquisidores locales acerca de que no podían proveer
puestos de inquisidor, que el puesto del receptor se eliminara y que ni para sf mismos ni para sus prisioneros.
su trabajo fuese hecho por el notario, que las confiscaciones fueran Este constante estado de déficit de los tribunales puede ilustrarse
buscadas directamente por el inquisidor y que las siguientes visitas con los balances de sus gastos y el contraste con sus ingresos en los
se hicieran en la diócesis de Badajoz, que estaba prometedoramente años 1618, 1671/1678, 1705 y 1731: 47
llena de gente sospechosa, de manera que «teniéndose cuydado no
faltaran negocios de que Dios nuestro Señor sea servido y el dicho
1618 1671/1678 1705 17Jl
Officio se podrá sustentar». Para el mes de julio de 1572, todo
cambió gracias al nuevo sistema de canonjías. Dos de ellas, en Bada- Mailorca -40,8 -60,8 -12
joz y Ciudad Rodrigo, aportaron 680.000 maravedís al año y las Logroño -19 + 11,5 -15,5 -19,8
grandes confiscaciones hechas a la rica familia de Lorenzo Angelo en Zaragoza -14,6 -21,8 - 9 -48
Badajoz subieron el presupuesto en 1572 hasta cerca de dos mi- Santiago -36 -58 + 0,2 -12
llones.43 Toledo - 5,6 -25,9 -27,1 -55,8
Durante los dos siglos siguientes las confiscaciones y las canonjías Murcia + 14 -13,8 -43,1 - 2,7
fueron los ingresos más directos de la economía de cada tribunal: dos Barcelona -11,7 -24,8 -14 -22,3
canonjías, en Málaga y Antequera, proporcionaron al tribunal de Cuenca -28 -44,3 -56,4 - 7
Granada el12,8 por ciento de sus ingresos totales en 1573; 44 tres Granada + 3,2 - 2,7 -27,3 -14,7
canonjías, en Córdoba, Jaén y úbeda, aportaron en conjunto el
40,4 por ciento de todos los ingresos del tribunal de Córdoba en NoTA: -refleja el porcentaje en que excedieron los gastos a los ingresos; +igual-
mente, pero de los ingresos sobre los gastos.
1578; 45 y 4 canonjías -en Badajoz, Plasencia, Caria y Ciudad Ro-
drigo- sumaron el 37,1 por ciento de los del de Llerena en 1611.46
Las cifras no dejan duda de que la Inquisición estaba en un
Sin los ingresos anuales regulares provenientes de los puestos ecle-
estado financiero crítico. Las continuas cuentas de ingresos y egresos
siásticos, la Inquisición hubiera llegado a la bancarrota.
derttibilli."áTde· Córdoba nos muestran una historia continuada de
Por su naturaleza, ni las confiscaciones ni los secuestros ~odían
deudas a lo largo de tres siglos: en 1578 los gastos excedieron a las
.aporta-r unos ingresos fiables: la gran ma}>Oría de TOs 3.clJsados__por la
entradas en un 14,6 por ciento; en 1642, en un 26,8 por ciento; en
¡ Inquisid6n ei-arl persopas de pocos medios, y los inquisidores bubie-
1661, en un 33,8 por ciento, y en 1726, en un 11,2 por ciento.48
'ran tenlao que COnt.ar con cientos de prisioneros p:1ra poder obtener
¿Por qué razón los tribunales estaban en deuda constante? Aparte
una ganancia sustanciosa. Ganancias como la obtenida en la gran
de tener unos ingresos insuficientes, y de las dificultades causadas
persecnci<?n de chuetas d<!, ___ Mallorca eran excepcionalc_s._ Lo más
por la creciente inflación en Europa, los problemas de la Inquisición
41. AHN, lnqui•ición, leg. 2.700. pueden ser explicados simplemente por el hecho de que la burocracia
42. Sobre visitaciones, consúltese el cap, IX. absorbfa una enorme proporción del ingreso. En 1498, Torquemada
43. AHN, Inquisición, leg. 2.702.
44. Ibid_, leg. 4.7601
47. En 1618, según Garda Cárcel en Valencia 1530-1609, p. 177; para los afios
45. Ibid., leg. 4.723a.
1671/1678, AHN. Inquisición, leg. 4.9941; para 1705, AGS, sección Gmda y Justicia,
46. Citado por ]. Fernándc?. Nieva, La Inquisición }' los worücos e>;/remel1os leg. 622; para 1731, Le~, op. cit., 11, apéndice.
(1585-1610), Badajoz, 1979, p. 87.
48. AHN, Inquisición, leg, 4.723l.
204 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 205
había sugerido que cada tribunal tuviese dos inquisidores y un peque-
ño número de funcionarios. Hacia finales del siglo XVI el concepto lnquisición.53 El ejemplo no es necesariamente típico: en much~~ de
de modestia había desaparecido totalmente. Córdoba, en 1578, tenía los casos la Inquisición rehusó pagar a los acreedores o a la familia Y
26 funcionarios; Llerena, en 1598, tenía 30; 49 en este número se guardó para sí la totalidad de los bienes confiscados. Per~ desde :1
incluían siempre tres inquisidores. En Córdoba los salarios consu- principio la corona había decidido que el tribunal necesltaba mas
mían el 75,6 por ciento del ingreso. Además, cada tribunal tenía la dinero en efectivo que una acumulación de propiedades. Por ello
obligación de enviar una parte de sus ingresos a la Suprema, que a su las confiscaciones se pusieron a la venta en el mercado libre y el
vez tenía fuertes gastos. Córdoba contribuyó a la Suprema en 1578 efectivo se invirtió «segund que el rey católico lo tenya mandado»
con cerca de una quinta parte de sus ingresos. En ese período los (la referencia al rey Fernando es de 1519).54 Muchos tribunales eran
sueldos de la Suprema eran enormemente a1tos."El conseJo . gasto' bastante propensos a comprar censos, y en 1579 la Supr:ma tu':o
5,8 millones de maravedís al año en sueldos (el inquisidor general que insistir en que tan pronto se pagara un censo, el efectivo deb1a
percibía 1,5 millones de maravedís y cada inquisidor alrededor de reinvertirse en otro. La necesidad de tener un presupuesto estable,
700.000), mientras que el promedio de ,gastos de cada uno de los que fuese suficientemente independiente del ingreso poco fiable e
mayores tribunales era de cerca de 1,2 millones. Los tribunales loca- irregular proveniente de las confiscaciones, fue sin duda la razón
les también tenían que financiar los gastos especiales, tales como los principal que explica por qué la mayoría de los tribunal~ en el
de los autos de fe: a mediados del siglo XVII, en una época en que su siglo xvr estaban invirtiendo su dinero en los censos. Despues de la
entrada anual normal era de alrededor de 3,5 miilones de maravedís, confusión de las expulsiones moriscas, por ejemplo, encontramos que
Córdoba montó en 1655 un auto que costó más de dos millones. 51 el tribunal de Valencia, en 1630, tenía invertidos 45.500 ducados en
Todo ello nos conduce a la más importante fuente de ingresos de censos al 5 por ciento, que le daban un ingreso anual de 2.275 du-
la Inquisición: los censos. Sabemos que la Inquisición no fue nunca cados.
una institución con grandes propiedades y que las tierras que le per- Los censos, entonces, se convirtieron en la fuente regul~r de
tenecían a finales del siglo XVIII eran de escaso valor. El tribunal de dinero de la Inquisición. En 1573, no menos de un 74 por c1ento,
Sevilla, por ejemplo, tenía en 1799 un total de 25 viviendas arren- y en 1576 el 80 por dento, de los ingresos del tribunal de Granada
dadas y dos pequeñas parcelas.52 Nunca le faltó al Santo Oficio la se debían a los censos y al alquiler de las casas; 55 en 1611, el63,3 por
oportunidad de hacer~e rico, pero varlos facto~es·-_rm:p_idieron -que ciento de los ingresos de Llerena provenía de los censos.56 Donde-
llegara a--serlo. Con frecuencia faS 65ññstaciones y los secuestros de quiera que fuera, los tribunales comenzaron a confiar en la i~Vet:Sión
bienes·rnnbban de sí todo lo que valian; además tenemos que tomar de sus rentas como un medio de supervivencia. En los tnbunales
en cuenta el costo de la manutención de los prisioneros, las deudas situados en territorio morisco la Inquisición era excesivamente vul-
contraídas anteriormente por los arrestados y las peticiones de los nerable a causa de que la mayoría de los censos estaban en tie~ras
parientes inocentes que dependían económicamente del reo. Por ejem- que eran trabajadas por los moriscos; hechos como los levantamien-
plo, en 1760 un funcionario real fue arre~tado en Santander y m tos de las Alpujarras o la expulsión final después de 1609 fue_ron,
propiedad fue secuestrada, valuándola en 360.972 reales, pero de por tanto, desastrosos no sólo por la pérdida de los pagos espeoales
ellos, el 36,6 por ciento se dedicó al pago de sus deudas, el 31,7 por que las minorías raciales efectuaban, sino sobre :ocio a causa d: que
ciento a sus herederos y solamente quedó el 31,7 por ciento a la el ingreso en efectivo invertido en censos o extratdo de los alquileres
provenía fundamentalmente de los moriscos.
49. !bid., le¡:. 4.72V; Fernández Nieva, op cit., p. 16. 53. AHN, lnquisici6n, leg. 4.597 2 •
50. «~moda de los saluios que tienen .. », AHN, Inquisición, libro 1.232, 54. Citado por Lea, op. cit., 11, p. 4.3.3. .
ff. 205-209. 55. AHN, Jnquisici6n, leg. 4.76ot; también en M. I~abel Pére:z de Colos1a Rodrí-
51. AHN, Inquisición, leg. 4.7241, expediente l. guez y Joaquín Gil Sanjuán, Má/ag11 y la Inquísici6n (1550-1600), n.• 38 de ]ab~ga,
52. Kamen, «Confiscations . », art. cit., p. 524. Málaga (19S2), p. 13.
56, Fernánde:z Nieva, op. cit., p. rrl.
206 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 207
En resumen, la Inquisición se convirtió en una especie de caja jurisdicción; pero en la práctica jamás la reclamaban o la ponían en
de ahorros a través de la cual era invertido el dinero proveniente de efecto. En enero de 1584, la Suprema informó al obispo de Tortosa
diversos sectores de la sociedad -conversos, moriscos, financieros-. que los papas habían dado a la Inquisición jurisdicción exclusiva
Como los inquisidores estaban más necesitados de un flujo regular sobre la herejía y habían prohibido la competencia de otros; pero
de efectivo que de beneficios futuros, el préstamo de dinero (los ceo· esta pretensión era evidentemente falsa dado que en 1595 el papa
sos producían un 7 por ciento de interés a finales del siglo XVI, por- Clemente VIII informó al arzobispo de Granada que la autoridad
centaje ostensiblemente superior al de cualquier otra inversión) fue de los inquisidores en casos de herejía no excluía la jurisdicción
un buen negocio, preferible a cualquier otra actividad económica. episcopaP9 Estas pretensiones opuestas condujeron con frecuencia a
Así fue cómo la Inquisición formó parte de esas clases de la sociedad graves disputas entre obispos y tribunales que jamás fueron resueltas
que González de Cellorigo iba a condenar más tarde {en 1600) por de modo satisfactorio.
su devoción al rápido enriquecimiento a través de los censos, «la La mayoría de las órdenes religiosas estaban, por su constitución,
peste y perdición de España»; y la posterior situación financiera de sujetas inmediatamente al papado, y por lo tanto se hallaban gene-
la Inquisición dependió más de las fluctuaciones de la tasa de inte- ralmente exentas de la jurisdicción episcopal. Pero como los poderes
rés que de la confiscación o de las propiedades. de la Inquisición se derivaban del papado, el tribunal hizo toda clase
Inevitablemente, los mismos inquisidores, personalmente, no de esfuerzos para someter a los frailes bajo su control en materias de
vieron ninguna razón que les impidiera también sacar provecho. Lea fe. En esta cuestión entraba algo de rivalidad política, ya que los
cita los casos de un presidente de la Suprema que fue desterrado primeros inquisidores, incluyendo a Torquemada, fueron de ordinario
en 1642 por malversación de fondos, y del inquisidor que murió en dominicos y la orden dominica se habÍa ganado para sí una posición
1643 dejando, al parecer, 40.000 ducados en oro y plata.57 Uno puede especial no sólo en la Inquisición medieval, sino también en la espa-
sospechar que algunos tribunales eran más ricos de lo qUe- a_p.Menta- ñola. La hostilidad reinante entre dominicos y franciscanos hizo que
ban sus estados 4e Cuentas. Tomemos, por ejemplo, el tribunal de es los últimos obtuvieran bulas de Roma para proteger sus privilegios.
Toledo. Este tribuñal, de acuerdo con el cuadro que hemos presen- Bajo Carlos V la oposición se desmoronó. En 1525 el emperador
tado arriba, muestra un déficit permanente. Si esto fuera realmente obtuvo del papa dos breves por los cuales todos los frailes de España
cierto ¿cómo se explica el interesante caso de un contador de la quedaban sujetos a la Inquisición y sus funcionarios. Esto no duró
Imiuisidón toledana, el sacerdote Juan de Castrejana, que nadó en mucho, porque en 1534 y luego más tarde, el papa devolvió a los
la más absoluta pobreza y se las arreglQ para comprar, antes de su franciscanos y a otras órdenes los privilegios que anteriormente
muerte (1681), tierras en su pueblo natal, para patrocinar una capilla habían disfrutado. La pugna prosiguió de modo intermitente hasta
y un hospital, para prestar dinero al ayuntamiento de su pueblo, principios del siglo xvn, cuando los breves papales de 1592 y 1606
montar una manufactura de hilaturas de seda y prestar dinero a los decidieron la cuestión enteramente a favor de la Inquisición.
mercaderes de seda de Madrid? 58 Ya hemos visto que la Compañía de Jesús, aunque fue fundada
Las querellas sobre jurisdicción siguieron siendo una plaga del y controlada por españoles, jamás fue bien recibida en Ja sociedad
Santo Oficio mucho después de su fundación. Antes de la organi- cerrada de la España del siglo XVI. Silíceo, arzobispo de Toledo, mos-
zación de la Inquisición papal en el siglo XIII, los obispos de la igle- tró particular hostilidad contra los jesuitas, y el famoso dominico
sia ejercieron la principal jurisdicción sobre los herejes. Este poder Melchor Cano inició una vigorosa serie de campañas en las cuales
episcopal no tuvo continuación en la Inquisición española, la cual denunció los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola como
reclamó y mantuvo su exclusiva autoridad sobre todos los casos de heréticos, y condenó a la Compañía y todas sus obras. Cano y Silíceo
herejia. Los obispos aún conservaban en teoría sus derechos de fueron. sólo parte de una campaña más amplia de persecución enea-
,7, Lea, op_ cit., 11, pp. 438-,34.
,8, Kamen, Carlos II, pp, 360-361. 59. Lea, op. cit., 11, p. 8.
208 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 209
bezada por la corte y la Inquisición, para desacreditar la orden de la universidad de Alcalá y a los 17 ingresó en la orden dominica.
los jesuitas.60 Una de las libertades puestas en tela de juicio por la Fue enviado a estudiar a Valiado lid, donde sus dotes intelectuales
Inquisición era el privilegio jesuita de no tener que denunciar a los le hicieron ganar pronto una cátedra de teología. Recién cumpli-
herejes a nadie más que a su propio superior en la orden. Cuando en dos sus treinta años fue a Roma para obtener el doctorado en
1585 se supo que los padres de un colegio jesuita de Monterrey dicha asignatura, y regresó a España siendo famoso. Durante
(Galicia), habían estado ocultando a algunos de los herejes que habfa cierto tiempo actuó como censor de la Inquisición; pero rechazó
entre ellos en lugar de denunciarlos al Santo Oficio, este último todas las ofertas de ascenso que le hicieron. En 1542 rehusó la nca
actuó inmediatamente deteniendo al provincial de Castilla y a dos sede de Cuzco, en América, e igualmente rechazó el puesto de con-
padres de Monterrey. La Inquisición no logró castigar a las víctimas, fesor real en 1548, y el de obispo de Canarias en 1550. Como repre-
ya que el caso fue llevado a Roma en 1587; pero el pleito sirvió para sentante español fue enviado dos veces a las sesiones del Concilio de
reafirmar su victoria sobre las órdenes religiosas. Trento en 1545 y 1551. Regresó a España en 1553 y al año siguiente
Sólo una clase de personas, los obispos, permanecieron al margen acompañó al príncipe Felipe en su viaje a Inglaterra para casarse con
de la jurisdicción inquisitorial. Los demás; desde fu -~ffi~i alta no- María Tudor. Allí, el ardiente Carranza se distinguió por su celo para
bleza de la sangre hacia abajo, estaban sujetos a la autoridad de aplastar herejes y purificó las universidades de Oxford y Cambridge,
este tribunal, al que habí~n apoyado sin discusión dur~t~. !a mayor ganándose el título de The Black Friar (El Fraile Negro). Estuvo en
parte de su existencia. Los obiSpos sólo podían ser juzgados por Inglaterra de julio de 1554 a julio de 1557, tras lo cual fue a unirse
Roma, regla que fue mantenida por la Inquisición medieval. En Es- al príncipe Felipe en Flandes. En mayo de 1557 moría el arzobispo
paña, desde luego, esto tenía su importancia, porque una buena parte de Toledo, Silíceo. Felipe decidió inmediatamente dar el puesto a
de sus obispos habían sido de sangre conversa. Entre los primeros Carranza, quien se negó a aceptar tal honor, como había rechazado
que fueron seleccionados para el ataque por la Inquisición figuraba los otros. El rey insistió, y finalmente Carranza dijo que aceptaría
el obispo Dávila, de Segovia, que tomó posesión de su sede en 1461. sólo si se le ordenaba. De este modo el humilde, devoto y poco ambi·
Éste se había negado a permitir la introducción del Santo Oficio en cioso fraile dominico se convirtió en el usufructuario de la sede más
su diócesis y al ser acusado por el tribunal fue llamado a Roma, en importante del mundo católico después de Roma.
1490, a sus ochenta años. Aún más distinguido fue Pedro de Aranda, Para los círculos eclesiásticos de España, Carranza era un parvenu.
obispo de Calahorra y en 1482 presidente del Consejo de Castilla. Sus derechos a la diócesis de Toledo eran menores que los de cual-
Fue llamado a Roma en 1493 y murió allí en desgracia en 1500. Uno quier otro prelado distinguido de España, especialmente el inquisidor
de los más eminentes obispos que sufrió patente injusticia fue Her- general Valdés. Al igual que Silíceo, era un hombre de orígenes
nando de Talavera, a cuyo caso ya nos hemos referido. Pero el ejem- humildes metido de pronto en un medio rígidamente aristocrático.
plo más famoso de choque entre la autoridad inquisitorial y la epis- Había sido elegido para ocupar la sede estando en el extranjero, sin
copal, caso en el que también estuvieron involucrados los privilegios que Felipe se hubiera molestado en consultar a sus consejeros espa-
reales y papales, fue el de Bartolomé de Carranza, arzobispo de ñoles. Intelectualmente, estaba muy por debajo de su hermano domi-
Toledo. nico Melchor Cano, brillante teólogo que siempre había sido el más
Bartolomé de Carranza y Miranda, nació en 1503 en Navarra, enconado rival de Carranza en la orden, Todo esto, entre otros fac-
de padres pobres aunque hidalgos. 61 A la edad de 12 años entró en tores, era más que suficiente para hacer surgir una hueste de enemi-
gos contra el nuevo arzobispo. Sólo les faltaba el arma para el
60. Astraín, Hiitoria de la Campiña, vol!. I-Ill.
61. Mi descripción se basa en Menéndez Pelayo, op_ cit., V, pp. 9-82; Gregorio ataque, Y ésta se la dio el propio Carranza con sus Comentarios
Marañón, -«El proceso del arzobispo Carranza,., BRAH, CXXVII (1950), pp. 135-178; y sobre el Catecismo Cristiano publicado en 1558, en Amberes.
Lea, op. cit., 11, pp. 48--86. Trabajos definitivos sobre las personalidades envueltas en el Los Comentarios son ahora considerados completamente orto-
caso y su contexto han sido publicados Por J. l. Tcllecbea ldigoras; véase especialmente
la bibliografía de su C=anza, 1, pp. 23-26. doxos en doctrina. El Concilio de Trento examinó y aprobó la obra,
14. -IWIIEl(
210 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 2ll
y otros numerosos y distinguidos teólogos de España estuvieron de dadosa de todos estos testimonios. Sin embargo, el Sanlo Oficio no
acuerdo con ella. Pero no hay duda de que Carranza era un mal podía actuar todavía contra Carranza, que como obi~po sólo podü
estilista y un teólogo descuidado. Críticos hostiles, especialmente responder ante Roma. VaJd¿s hizo urgentes solicitacwnes en Roma,
Cano, cayeron sobre algunas frases de su obra, que fueron denun- Y en enero de 1559 el papa Paulo IV envió cartas dando poderes a
ciadas como heréticas. El arzobispo de Granada calificó los Comenta- la Inquisición para actuar contra los obispos por un tiempo límite
rios de obra <1segura, verdadera, pía y católica»; el obispo de Alme- de dos años, aunque tanto el caso como el preso habrían de ser
ria dijo que el libro «no contenía herejía ninguna sino mucha e muy llevados a Roma. Valdés recibió el breve el 8 de abril de 1559.
buena doctrina». No obstante, Melchor Cano aseguro que la obra El 6 de mayo el fiscal de la Inquisición redactó la orden de arresto
«Contiene muchas proposiciones escandolasas, temerarias, malsonan- de Carranza «por haber predicado, escrito y dogmatizado muchas
tes; otras que saben a herejías, otras que son erróneas, y aun tales herejías de Lutero¡;, Tras muchas presiones, Felipe II dio su sanción
hay dellas que son heréticas, en el sentido que hazen». Guiada por el 26 de junio. El 6 de agosto, Carranza, que esperaba recibir el
Valdés, la Inquisición aceptó la opinión de Cano. No hay que mara- golpe en cualquier momento, fue requerido para que se prcsentau
villarse de que Pío V exclamara: «¡Los teólogos de España se han en Valladolid ante el gobierno.
empeñado en hacerle hereje aunque no lo sea!». Si de verdad no Temiendo el significado de esta citación, Carranza se puso en
había herejía en Carranza, ¿por qué era mirado con sospecha por sus camino, aunque viajando lo más despacio posible. El 16 de agosto
enemigos? No basta con decir que la enemistad personal influyó mu- le salió al encuentro un colega dominico y amigo de Alcalá, quien le
cho, aunque esto es cierto. Tanto Valdés como Cano detestaban a advirtió de que la Inquisición lo estaba buscando para detenerle.
Carranza. Otros enemigos mortales eran Pedro de Castro, obispo de Conmovido por esta noticia, el arzobispo continuó su viaje hasta que
Cuenca, quien había alimentado esperanzas de ocupar la sede de To· cuatro días después llegó sano y salvo a Torrelaguna, pueblo al norte
ledo, y su hermano Rodrigo. Ambos, hijos del conde de Lemas, eran de Madrid, donde se encontró con su amigo fray Pedro de Soto, que
aristócratas resentidos porque un hombre de humilde nacimiento había venido desde Valladolid para advertirle. Pero ya era demasiado
hubiera ascendido a posiciones de influencia. Habían de desempeñar tarde. Carranza ignoraba que cuatro días antes de su lle"ada los fun-
un papel clave en la detención y encarcelamiento final del arzobispo. " en
cionarios de la Inquisición habían establecido su residencia ' Torre-
Tras las enemistades personales estaba el hecho de que Carranza, laguna y le estaban esperando. Carranza llegó al pueblo el domingo
a pesar de su ardiente catolicismo, era un liberal según el patrón 20 de agosto. A primeras horas de la mañana del martes 22 de
español. Ya en 1530, ~iendo estudiante, fue denunciado dos veces agosto, el inquisidor Diego Ramírez y Rodrigo Castro (un miembro
a la Inquisición por sostener puntos de vista erasmistas. En el de la Suprema), junto con unos diez familiares armados, se abrieron
Concilio de Tremo apoyó la introducción de reformas radicales en la paso hasta el dormitorio de Carranza y demandaron: <(¡Abrid al
disciplina de la Iglesia. Más tarde, durante el encarcelamiento, su Santo Oficio! ». Se permitió la entrada a los intrusos, y un funcio-
nombre fue repetidamente ligado al de Reginald Pole, cardenal nario se dirigió al arzobispo diciéndole: <(Señor Ilmo., yo soy man-
de Inglaterra, otro liberal que era considerado en España como un dado: sea preso Vs. Rma. por el Santo Oficio)), Carranza contestó
hereje con ropaje católico. Lo que causó la perdición de Carranza tranquilamente: «¿Vos tenéis mandamiento bastante para eso?».
fue la crisis protestante en España, que ocurrió precisamente en el El funcionario leyó entonces la orden firmada por la Suprema. Carran·
tiempo de su elevación a la sede de Toledo. En los interrogatorios za protestó: «¿Y no saben esos señores que no pueden ser mis jueces.
de Carlos de Seso y Pedro Cazalla se obtuvieron detalladas denun- estando yo por mí dignidad y consagración sujeto inmediatamente o1l
cias del arzobispo. Se afirmó que él les había dicho que creía en las Papa, y no a ot¡;o ninguno?». Éste fue el momento para exbibír ].¡
mismas cosas que ellos, y que en otra ocasión declaró: «Para nú, carta del triunfo. Ramírez declaró: «Para eso se ,j¡¡d a Vs. Rma.
tengo que no hay purgatorio». Se decía que predicando en Londres entera satisfaccíóm), y le mostró el breve papal. Aquel día el arz0bis-
utilizó la terminología luterana. El inquisidor general tomó nota cui- po fue mantenido bajo arresto domiciliario y al anochecer se impmo
212 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
ORGANIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL 213
el toque de queda en el pueblo. Nadie podía salir a la calle después a la Inquisición. La autoridad de ésta no podría consentir que se
de las nueve de la noche, ni se permitía a la gente mirar por las declare haber preso injustamente a Carranza. Los más ardientes
ventanas. En el silencio y la oscuridad de la medianoche los inquisi- defensores de la justicia opinan aquí que vale más condenar a un
dores y su pre~a desaparecieron de T orrclaguna. En la noche del inocente que no el que sufra mengua alguna la Inquisición.62
28 de agosto Catranza fue encerrado en los calabozos de la Inquisi-
ción de Valladolid. Según palabras de Lea: «desapareció de la vista Con la ascensión de Pío V al trono papal en 1566, pareció estar
de los humanos tan completamente como si hubiera sido tragado a la vista la solución. Carranza logró sacar de contrabando de su
por la tierra». celda un mensaje para Roma, en la forma de un papel en donde
A Carranza le permitieron tener dos habitaciones en las celdas con su letra estaban escritas las palabras: «Señor, si eres tú, mán-
de la prisión. Allí lo tuvieron más de siete años, sin tener el menor dame ir a ti sobre las aguas» (Mateo XIV, 28). Esto era exactamente
contacto con el mundo exterior. Mientras duró su confinamiento no lo que Pío pensaba hacer. En julio de 1566 ordenó a las autoridades
se le peWitió recibir los sacramentos. En términos humanos, la españolas que le enviaran a Carranza y tod,1 la documentación
trágica lústoria del arzobispo no había hecho más que empezar. Pero correspondiente a Roma, bajo pena de excomunión. El anciano arzo-
políticamente había llegado a su término. x-partir de ahora Carranza bispo llegó a Roma, y fne trasladado a un honorable confinamiento
dejó de importar como ser humano y se convirtió en una mera prenda en el castillo de Sant-Angelo. Este segundo encarcelamiento duró
en la pugna de jurisdicción entre Roma y la Inquisición. Dejó de nueve años. Pío V falleció en 1572 sin haber tomado una decisión
contar en una controversia donde los factores verdaderos eran las sobre el caso. Su sucesor, Gregario XIII, dictó finalmente sentencia
ambiciones de individuos y las pretensiones de los tribunales ecle- en abril de 1576. El veredicto era un compromiso, hecho sin duda
siásticos. Marañón observa que en esta atmósfera de villanía hubo para aplacar a España. Los Comentarios fueron condenados y prohibi-
al menos un hombre justo, el doctor Martin de Azpilcueta, conocido dos y Carranza fue obligado a abjurar una lista de «errores», tras lo
como el doctor Navarro, que sacrificó su carrera en España a fin de cual se le dijo que podía retirarse a un monasterio en Orvieto. Mien-
defender al infortunado arzobispo en su proceso, del mejor modo tras tanto, el papado administraría la rica sede de Toledo, vacante.
que pudo. La sentencia satisfizo a Felipe y a la Inquisición, cuya autoridad
Aquí no nos conciernen las largas negociaciones entre Roma y hahrfa sufrido en caso de absolución. Satisfizo a Roma, que habfa
las autoridades españolas. Digamos brevemente que el papado se vindicado su exclusiva autoridad sobre los obispos, y en cierto sen-
preocupaba por reclamar sus derechos sobre Carranza y por lo tanto tido satisfizo a Carranza, quien no había sido acusado de ninguna
a vindicar su derecho a ser el único en controlar los obispos. Felipe II herejía, a pesar de la prohibición de sus Comentarios, que habían
vela las pretensiones papales como una interferencia en los asuntos de seguir figurando en todas las ediciones del Índice español, excepto
internos españoles y se negó a permitir a la Inquisición que entre- e11 la úlima de 1790. La justicia había sido sustituida por el compro·
gara su prisionero. El papa Pío IV envió en 1565 a Madrid una miso político. Todo había sido tenido en cuenta, excepto el anciano
delegación especial para negociar. Entre los miembros de la delega- fraile delicado, quien, dieciocho días después de que le leyeran el
ción había tres prelados qué más tarde habrían de convertirse en veredicto paJ,Jal, contrajo una enfermedad de la que falleció a las
papas con los nombres de Gregario XIII, Urbano VII y Sixto V. .3 de la m:1drugada dd 2 de mayo de 1576.
Estos distinguidos clérigos fracasaron en su misión, y uno de ellos
escribió a Roma:
mejoradas, y de fiestas, poniendo en las mesas manteles limpios, y gacton moral de denunciar tanto a uno mismo como a los demás.
echando en las camas sabanas limpias, por honra de el dicho Sabado, Hemos visto ya que en 1485 los tnhinos de Toledo fueron requeridos
no haziendo lumbre, ni otra cosa alguna en eJlos, guard~ndolos desde para comunicar a los judíos que debían denunciar a los judaizantes.
el Viernes en la tarde. O que ayan purgado o dcsebado la carne Las comunidades judía y conversa fueron desgajadas una de otra a
que han de comer, echandola en agua para la desangrar. O que avan causa de tales presiones. Un ejemplo particularmente fuerte de cómo
degollado reses, o ~mes que han de comer, atrauesadas, di7icndo cier-
una sólida resistencia a las persecuciones podía de pronto resquebra-
tas palabras. catando primero el cuchillo en la uña, por ver si tiene
mella, cubriendo la sanp.rc con tierra. O que avan comido carne en
jarse llevando a las personas a la traición y al terror, es la gran trage-
Cuaresma y en otros dias prohihidos por la Santa Mr~dre Iglesia. dia de los chuetas de Mnllorca ocurrida en 1678.6
O que ayan avun~do e! ayuno mayor, que dizen del perdón, andando Aun cuando el antisemitismo no era la fuerza motora, la atmós-
aquel descal\QS. O si rezassen oraciones de ludios, v a la noche se fera de denuncia y recriminación pudo ser <'a par de muerte» para
demandasen perdrSn los unos a los otros, poniendo los r~dtes a Jos quienes cayeron en ella. Las delaciones de hechos de poca importancia
hijos la mano sobre la cabe(a, sin los santiguar, ni dezir nada, o eran una regla más que uria exCepdóñ. En 1530, Aldon<;a de Vargas
diziendo: De Dios. y de mi seas bendecido. O si bendixessen la fU~- dehtada en las islaS Canarias por haber sonreído cuando semen-
mesa segun costumbre de ludios. O si rezassen los Psalmos de cionó a la Virgen María en su presencia. En 1635, Pedro Ginesta,
Dauid, sin Gloria Patri. O si alguna muget ,1!1.Jatdas'c quarenta dias hombre de más de ochenta años de edad, fue llevado ante el tribunal
después de parida sin entrar en el Templo. O si quando nKen las de Barcelona por un antiguo amigo por haber comido inadvertida-
criaturas las circuncidassen, o pusiesscn nombres de ludios. O si los
mente un poco de tocino y cebollas en un día de abstinencia. <,El
hiziessen raer la chrisma, o lauarlos después de bauti7ados donde
los ponen el olio v chrisma. O si quand.o esta alguna persona en el dicho preso -decía la acusación-, siendo de una nación infectada
articulo de la mu~ttc, la boluiessen a la pared ~ morir, v muerto por la herejía (se trata de Francia), se presume que ha comido carne
le 1auassen con agua caliente, rayendole la barua. y debaxo de los en días prohibidos en muchas otras ocasiones, a la manera de la secta
bra(os, y otras partes de el cuerpo ... de Lutero.» 7 Eor.lo..tant.o, las denuncias basadas en sospechas lleva-
ban a acusaciones basadas en conjeturas. .. .
·ATgtiñ.áS-cl"~jª-~i~ne~ -no teñían- na.da que ver con la herejía, como
El miedo que engendró la Inquisición es innegable. Tenemos ocurtíO con ·Alonso de Jaén, procesado en "T530 pOr-haber- orinado
amplias pruebas de él en la huida masiva de los convefsOs de Añda,.
en los muros de una iglesia; o con Gon<;ales Ruis, quien dijo a su
luda y Cataluña durante 1a década de··t490. Juan de·Maiiana infor·
oponente, jugando a las cartas: «Aunque Dios fuera tu compañero,
maha de la consternación que sentían los españoles cuando se encon-
no ganaría~ esta partida>).s· Las autodenuncias estaban ocasionadas
traron con que
casi sin excepción por el temOr a que si uno no confesaba, sería
dé"n~nciadÜ: par3 personas en estado ·de ánimo, Jos edictos ofrecían
... les quitaban la libertad de oír y hnblar entre sí, por tener en las -~~; -~Portunidad bien recibida para descargarse del temor más bien
ciudades, ¡:meblo~ y aldeas personas a propósito para dar aviw dE' que de la culpa. Lea cita el caso de dos maridos quienes, en 1581,
lo que pasaba: cosa que algunos tenían en figura de uM servidum- se acusaron a sí mismos de haber dicho a sus esposas que fornicar
bre gravfsima y a par de muerte.
no era pecado. Las esposas fueron citadas y confirmaron la confesión.
vados cuyas autoridades les eran hostiles. Tal vez el único consuelo nales en las ciudades, tendremos el cuadro de una España rural que
era que el inquisidor, acompañado de un secretario y de un alguacil, ejituxo.._muy .akj~da de la Inquisición. «En esta van -escribía en
estaba llevando a cabo una obra pastoral. El inquisidor de Llerena 1562 un corresponsal desde el valle de Arán- no coneguen la Santa
visitó 25 pueblos en 1553, y en 1554, 22; el primer viaje duró seis lnquisitio.» 1 ~ El campo y los poblados de Galicia nunca vieron al San-
meses y el último, cuatro. En Galicia, en 1569 y 1570 las visitas to OficioP Esta laguna entre la Inquisición y la mayor parte de
duraron ocho meses, pero ya para las de los años ochenta fue posible la España rural fue aún más grande de lo que pudiera parecer a
reducir la duración a tres meses. En Toledo, en 1541 y 1542 la dura- simple vista. Enfrentadas con la atemorizante aparición de un extraño
ción del viaje fue de diez meses, pero a finales del siglo se había que exigía conocer sus pecados privados y sus errores públicos, las
reducido a cuatro. Los viajes debían hacerse durante l~s meses de comunidades rurales respondían con una muralla de silencio.18 Nos
buen tiempo y evitando los de cosecha: por ello, los meses elegidos podemos preguntar si el inquisidor de Barcelona, el doctor Caldas,
iban normalmente de febrero a julio. no actuaba con ingenuidad cuando informaba después de su visita
Los muchos meses de viaje muestran que las visitas eran una en 1581 que se hallaba maravillado ante la escasez de denuncias que
parte vital de la presencia inquisitorial y podían ocupar la mitad del había. 19 Habían pasado diez años desde la última visita a la archidió-
tiempo del inquisidor. Además, en los años en que se visitaba, la cesis de Tarragona. Y después de cuatro meses de viaje y de visitar
mayoría de los penitenciados podían permanecer en los pueblos y no 23 pueblos {entre los que se incluían algunas ciudades grandes como
estaban en el tribunal, de manera que se podían celebrar pocos jui- Igualada, Cervera, Tarragona y Vilafranca), el doctor Caldas sola·
cios. Entre 1552 y 1559 el tribunal de Llerena impuso penitencia a mente obtuvo 53 denuncias.
un promedio de 122 personas al año durante las visitas, y logró La naturaleza misma de las denuncias en estas y otras pobla-
recibir unos 300.000 maravedís anuales por concepto de multas. ciones catalanas nos lleva a la conclusión de que los habitantes no
Para contrastar estas ventajas hay que mencionar las desventajas, utilizaban a la Inquisición para acusarse unos a otros, sino más bien
representadas por el hecho de que las ofensas castigadas eran nos indica que las comunidades .rurales rechazaban tajantemente la
en su mayoría .menores e insignificantes, que el dinero reuni- _i~_te.rferencia de la Inqu~sición. Cinco denuncias estaban dirigidas con-
do nunca era suficiente ni siquiera para pagar los salarios, que los tra familiares; una más se refería a un supuesto delito de bestiali-
conflictos podían suscitarse entre el inquisidor que hahfa visitado dad ocurrido doce años antes; otra más era contra un hombre porque
anteriormente y el que lo hacía en ese momento y que los casos se «diez años antes» había dicho que la fornicación no era un pecado;
amontonaban durante las ausencias (en 1590 el inquisidor de Lletena en otra se acusaba a una mujer de habet dicho, treinta años antes
rehusó llevar a cabo una visita, aunque la Suprema le ordenaba que {la mujer ya estaba muerta), que no había cielo ni infierno. Pueblo
la hiciera, a causa de los casos urgentes que tenia pendientes el tri- · tras pueblo, en esta y en otras visitas, sólo había silencio. Es posible
btmal).15 No es sorprendente, pues, que a principios del siglo xvn las que los catalanes fuesen diferentes. Año tras año, en la década de
visitas se efectuaran sólo de vez en cuando. 1580, el tribunal de Barcelona tuvo que disculparse ante la Suprema
De todas formas ~s. evid~nte que las visi~ªs Jraca]aton en su por el reducido número de persecuciones: «El no haver mas causas
intento de ÍfuJ?Oner e1 _miedo a la Inquisición. e-n los españoles .. La no es negligencia ni descuydo nuestro» {1586), «hase hecho de nues·
absoluta imposibilidad de que un inquisidor pudiera visitar vastas tra parte toda la diligencia posible en castigar todos los delictos que a
zonas con una cierta frecuencia significó que, en la práctica, las visitas
-- quedaban restringidas a los centros más grandes de Pobladón;· en los 16. Ibid., libro 730, f. 108.
17. Contteras, Galicia, p. 488.
males era más fácil reunir el dinero de las multas. Si a esto agrt'ga- 18. Cf. Garda Cárcel, Valencia 1530-1609, p. 190: «La respuesta al edicto fue
mos la poca frecuencia de las visitas y la sedentarización de los tribu- casi siempre silenciosa». G. Cárcel muestra que las visitaciones en 1589 y 1.590 sólo
consiguieron 16 y 38 denuncias respectivamente, p. 189.
19. «Memoria de las villas y lugares que visit6 el Dr. Juan Alvarez de Caldas»,
15. AHN, lnquisici6n, leg. 2.7061, núm. 33. AHN, Inquisición, leg. 21.551.1
222 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LOS PROCEDIMIENTOS DE LA INQUISICIÓN 223
nuestra noticia an venido, de manera que el no haver más causas no cia, y suspendió el proceso tras rechazar las acusaciones.24 Los testigos
es negligencia» (1588).20
falsos no eran muy frecuentes, si tomamos el ejemplo del tribunal
Los inquisidores informaron en 1623- que raramente se leían los de Toledo, en el cual de los 1.172 procesos que tuvieron lugar de
edictos de fe en Cataluña: 21
1575 a 1610, sólo se dieron ocho casos de perjurio. Los perjuros
Son pocas las denunciaciones que se hazen, y este año casi está· no eran tratados con la severidad que se merecían por la ruina que
vamos resueltos de no publicar los edictos de fee en esta ciudad acarreaban a sus víctimas, aunque en algunos casos fueron quemados,
porque han passado quatro años continuos que ninguna persona ha recibieron azotes o se les envió a las galeras, lo que pudo servir de
venido al tribunal a responder a los edictos. Y el año de 1621 se disuasivo para muchos falsos testigos en el futuro. Más difíciles
visitó el partido de Gerona y Perpiñan y con que abia diez años de tratar eran los casos patológicos de autodenunciantes, tal como
que no se habían visitado y ser pueblos grandes, no hubo sino el de la monja francesa Ursule de la Croix en un convento de Alcalá,
quatro o cinco denunciaciones y las dos ddlas eran de bien poca que confesó su herejía y el comer carne los viernes. Fue absuelta por
importancia, y de leerse cada año los edictos no se puede sacar otra esto, pero confesó de nuevo los mismos delitos. La segunda vez fue
cosa sino que se pierda el temor y respeto a las censuras. reconciliada y se le impuso un castigo muy ligero. Sin embargo,
como decidiera denunciarse por tercera vez en 1594, fue enviada cor-
Sin duda había regiones españolas en donde había ajustes de tésmente al poste de ejecución.25
cuentas cuando los inquisidores llamaban a denunciar~ la alta cifra Lo mucho que se confiaba en las denuncias plantea la cuestión
de 240 denuncias en la di6cesis de Burgos en 1541 22 puede ser posi· de la buena fe de los testigos. Desgraciadamente, en la Inquisición
blemente el reflejo de las tensiones que existían entre cristianos viejos es_pañola los Jestigos tenían _más ventajas que en cualquier tribunal
y nuevos. Pero en las comunidades compactas y estables donde había S~iia1:_,_ p_or la sencilli ril;ón de que se ocultaban sus nombres. Esta
pocos o ningún grupo minoritario que colocar en el lugar de la vícti- ocultación provocó una amplia hostilidad, claramente expresada en
ma, la Inquisición fue relegada por irrelevante. En zonas moriscas la las varias Cortes celebradas bajo Carlos V, particularmente en las
gente estaba ansiosa de autodenunciarse en los términos establecidos de Valladolid de febrero de 1518. Pero Cisneros ejerció toda su
por los edictos de gracia, pero cuando se proclamaron los de fe, la soli- influencia para impedir que se publicaran los nombres de los testigos,
daridad de la comunidad los hizo enmudecer. 21 Los cristianos viejos y la Inquisición siguió con esta práctica sin alterarla. La ocultación
no eran diferentes: ya hemos hablado del sacerdote gallego que pidió de nombres significaba a menudo que cuando se hacía una acusación
a sus feligreses: «no os descubráis los unos a los otros ni os metáis contra un preso, había de hacerse en términos generales para que el
en cosas tocantes al Santo Oficio». acusado no supiera por la ocasión citada, quién podría ser el acusa-
Aunque el Santo Oficio acogía con gusto las denuncias, a menudo dor. Dicho de otro modo, un preso podía estar en la más completa
sabía distinguir muy bien entre lo falso y lo verdadero. En 1637 ignorancia acerca de las razones de su confinamiento, y si era acu-
vivía en Tarragona Felipe Leonart, agujero de oficio, de origen sado de herejía en términos generales, tenía que confiar enteramente
francés, y que fue de modo unánime denunciado JJOr su es}Josa, su en su memoria para imaginar qué es lo que habría hecho para que
hijo y su cuñada, por luteranismo. El tribunal se dio cuenta inme· lo hubiesen detenido. La necesidad de la ocultación estaba justificada
diatamente de que aquella acusación había sido hecha por pura mali- por casos en los cuales los testigos fueron asesinados para evitar que
testificaran. Al menos eso es lo que argumentaba Cisneros. Pero,
20. !bid., libro 731, ff. 10, 23. según decía un memorial redactado por la ciudad de Granada en 1526,
21. De los inquisidor~• a la Suprema, 15 de julío de 1623, ibid., leg. 2.155~ el sistema de secreto era una invitación abierta al perjurio y al testi-
22. Citado por Dedieu, op. cit., p. 253. Las altas cifras de detenciones normalmente
indicaban que se habla encontrado a un gropo de herejes como ocurrió en el tribunal
de Llerena con el anesto de DO judaizantes en Badajoz en 1567.
23. Garda Cárcel, Valencia, 1530-1609, p. 191. 24. Records of the Spanish Inquisilion, pp. 78·113.
25. Lea, op. cit., 11, p, 572.
224 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS PROCEDIMIENTOS DE LA INQUISICIÓN 225
monio malicioso. 2 ~> Esta objeción no tendría validez a no ser porque mente en las legendarias aprensiones acerca de la estructura y fun-
todas las denuncias eran tomadas en serio y que incluso aunque cionamiento de la institución.27
un hombre fuera luego exonerado, el mal que caía sobre él por Aunque el mundo exterior no era informado, internamente la
una ligera y secreta acusación era inmenso. Cuando, por ejemplo, corriente de información era casi impecable. El aparato administra·
el doctor Jorge Enríquez, médico del duque de Alba, falleció tivo y secretaria! del tribunal se cuidó de pasar al papel hasta el asun-
en 1622, testigos secretos afirmaron que su cuerpo había sido to más insignificante. Gracias a esto la Inquisición española es una
enterrado de acuerdo con los ritos judíos. La consecuencia fue que de las pocas instituciones de la edad moderna sobre cuya organización
toda la familia de Enriquez, sus parientes e incluso sus criados fue- y procedimientos puede encontrarse una enorme cantidad de docu-
ron a parar a la cárcel, y encerrados allí dos años hasta que fueron mentación. En parte, la Inquisición, como cualquier juzgado, necesitó
absueltos por falta de pruebas. del papeleo para sobrevivir: la lucha por establecer precedentes y
Desde el punto de vista judicial, los tribunales de la Inquisición por llevar una relación escrita de los privilegios forzó a los funciona-
no eran ni mejores ni peores que los tribunales seglares de aquellos rios a tomar nota de todo.
tiempos. Las faltas que podríamos encontrar en los procedimientos Antes de proceder a una detención, se presentaba la evidencia
del Santo Oficio, las hallaríamos también en los tribunales reales del caso a un número de teólogos que actuaban como censores
donde las famosas Cortes de Toledo de 1480 instituyeron reformas. («cali.6cadores» ), para determinar si los cargos implicaban herejía.
El rasgo que distinguía a la Inquisición era su absoluto secreto, lo Si los calificadores decidían que había pruebas suficientes de here-
que la hacía más propensa a los abusos que-Cuai(illier--Ot:ro tribunal. jía, el fiscal redactaba una orden de arresto contra el acusado, que
Parece ser que este secreto no formaba pa.rte __ originalmente de. la era puesto bajo custodia. Al menos ésas eran las reglas. Pero, en
estructura del trabajo inquisitorial, y en los documentos más anti- numerosos casos, la detención precedía al examen de los calificadores,
guos aparecen juicios públicos y cárceles públicas con preferencia a así que se dispensaba toda salvaguardia contra los arrestos por equi-
las secretas. Pero a principios del siglo XVI el secreto llegó a ser la vocación. Como resultado, había presos en los calabozos inquisito·
r~gla general y fue impuesto en todos los asuntos del ~riliiinal. riales sin que aún se les hubier'a acusado de nada. Las Cortes de Ara-
ID.cluso-- las varias instrucciones de la Inquisición, aunque' fue.ron gón protestaron en 1533 contra las detenciones arbitrarias, así como
impresas, se distribuyeron de modo muy restringido y no vieron la contra los arrestos por acusaciones insignificantes. El celo de los
luz pública. No es de extrañar que, Qebido a esto, la ignotancia__ del funcionarios e inquisidores sobrepasó a menudo toda discreción, y
público sobre los métodos y procedimientos del tribunal fm;~a gene- hubo casos en el tribunal de Valladolid en 1699 en los cuales varios
ral, ignorancia que en sus primeros tiempos ayudó al tribunal. ·erean- sospechosos (incluyendo a una niña de 9 años y a un muchacho de 14)
do un temor reverencial en las mentes de los transgresores, pero estuvieron encarcelados hasta dos años sin que se hubiera hecho la
que en su último período provocó el temor y el odiq basadoS en menor calificación de las acusaciones que pesaban contra ellos. Hay
una idea muy imaginativa de la manera de actuar del tribunal. La que hacer notar, sin embargo, que cuando la Suprema se enteraba
Inquisición, por lo tanto, tiene buena parte de culpa de las infundadas de abusos de este género, invariablemente hacía severas reprimendas
caluQlllias que corrieron sobre ella en el siglo xvni' e incluso--antes. a los culpables. ·
El resultado natural de esta forzosa ignorancia queda bien ilustrado El arresto iba acom_pañado de la ~ec!iata conjis_c:aci6n de los
por los debates de las Cortes de Cádiz en 1813, cuando se discutió bienéaet·-arusado. Se- hacia
un 1nVentario de todo lo que poseía
el proyecto de abolición de la Inquisición. Si los defensores del tribu- éste o su -famllia, lo cual era retenido por los funcionarios de la
nal contaban con el argumento de una unidad mística y mítica dada Inquisición hasta que se tomara una decisión sobre el caso. Los inven-
a España por la Inquisición, sus detractores se basaban casi entera-
27. Discusi6n del pro-ytcto d~ dtcrtlo sobre el Tribu114/ de 1• lnquisici6n, CAdlz,
26. AGS, Patronato Real, Inquisición, leg. 28; d. Lea, op. cit., I, pp, 585-586. 181.3.
15,-DIIBN
226 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS PROCEDIMIENTOS DE LA INQUISICIÓN 227
tarios hechos de este modo tienen un gran interés histórico, puesto con antiguas celdas muy seguras. El tribunal de Zaragoza residía en
que nos permiten examinar en sus menores detalles la economía la Aljafería, el de Sevilla en Triana (en 1627 se trasladó dentro de la
doméstica de los siglos XVI y xvn. Todos los utensilios de la casa, ciudad), y el de Córdoba en el Alcázar. En todos estos edilicios lo_s
incluyendo ollas y sartenes, cucharas, paños de cocina y hasta la ropa calabozos estaban en bastante buenas condiciones. Esto puede exph-
vieja, eran cuidadosamente anotados en presencia de un notario. En car por qué las prisiones secretas de la Inquisición se consideraban
algunos casos, dichos objetos eran valorados en el momento del inven· menos duras que laS prisiones reales o los calabozos eclesiásticos or~
tario, una medida muy importante debido a la frecuente necesidad de narl.Os:Tenemos el caso de un fraile de Valladolid que, en 1629, hizo
venderlos para pagar el mantenimiento del preso o de sus dependien- 3lgUnas declaraciones heréticas sólo para que lo trasladaran de la
tes. Si el caso de un preso no se oía o decidía durante años intermi- cárcel en que estaba a la más benigna de la Inquisición. En otra
nables, cl secuestro de sus propiedades suponía verdaderos sufri- ocasión, en 1675, un sacerdote confinado en la prisión episcopal pre-
mientos para sus empleados o dependientes, privados de; golpe -¿e tendió ser un judaizante para que lo trasladaran a la prisión inquisi-
sus medios de vida e incluso de sus hogares. Mientras el acusado sitorial. No pueden ofrecerse mejores pruebas de la superioridad de
permaneciera en prisión, los gastos de su mantenimiento y las costas los calabozos inquisitoriales que las que dio Córdoba en 1820, cuando
judiciales eran sufragados con sus propiedades secuestradas, que por las autoridades de prisiones se quejaron del miserable e insalubre
regla general eran subastadas públicamente pieza por pieza. estado de la cárcel de la ciudad y pidieron al municipio que trasla-
Desde el principio no se hada ninguna pro_visión para los parientes dara los presos a los calabozos de la Inquisición, que eran
durante el secUestro y el gobierno tení3. que jnt_ervenit pª!a ayudarles.
En julio de 1486, el rey Fernando ordenó al tribunal de Zaragoza que . .. seguros, sanos y extensos. Tiene en el dia en pié 26 calabozos;
mantuviera a los hijos necesitados de un hombre acusado, un tal habitaciones que pueden contener con comodidad 200 presos comu-
Juan Navarro, a costa de las propiedades del mismo, mientras durase nicados; cárcel para mujeres absolutamente separada; sitios par.a
el proceso. Pero otros no tuvieron la misma suerte, Hubo casos de labores; una magnífica audiencia; casa para el alcaide y otras ofici-
hijos de un preso rico muriéndose de hambre y de otros que mendi- nas sobrantes.
gaban por las calles. Estos males fueron finalmente ~etp._ediados por
las Instrucciones de J-561, que permitían que quienes dependían En otra ocasión, las autoridades informaron que
de los encausados fueran mantenidos con los bienes secuestrados.
. .. el edificio de la lnquisicion, separado del resto de la ciudad, ais-
Esta concesión, que ya había ·sido puesta en práctica, pero que no
lado y batido por todos los costados de los vientos, espacioso, abun-
estaba codificada a mediados del siglo XVl, vino demasiado tarde dante de aguas, con cloacas bien distribuidas y proporcionado r:u;a
.R<!!"~ salyar a dos generacione.s de conversos de la destrucción de sus distribuir los presos, con la separación y ventilación necesaria
propiedades. Incluso después de 1561 las personas acusadas tenían a para conservar la salud de los presos. 25
veces poca seguridad sobre la suerte de sus propiedades frente a
funcionarios deshonestos, o contra las detenciones arbitrarias y los Por contraste, en el siglo XVI el tribunal de Llerena se alojó en un
larguísimos procesos. edificio que fue descrito en 1567 como «pequeño, viejo, pobre Y
Las personas detenidas eran llevadas en secreto a las prisiones mísero» que tenía solamente 52 celdas, que ciertamente no eran sufi-
de la Inquisición, donde esperaban su juicio. De los varios grados de cientes para los 130 prisioneros que tenfan aquel año.29
prisión mantenidos por el tribunal, el más riguroso era la «cárcel Una descripción más detallada de una prisión inquisitorial fue
secreta», destinada particularmente para los largos confinamientos hecha por un portugués que entró en las celdas del tribunal de Lisboa
de presos y no para las detenciones temporales antes del proceso.
La Inquisición supo elegir sus residencias. En algunas de las princi-
28. Colección de documentos inéditos, CXII, pp. 264-26,, 270.
pales ciudades de España se le permitió el uso de castillos fortificados 29. AHN, Inquisición, le¡. 2.701.
L
LOS PROCEDIMIENTOS DE LA INQUISICIÓN 229
228 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
1709, un afortunado preso de Toledo logró pedir para sí mismo un
en 1802. El cuadro se parece al de cualquier prisión inquisitorial suministro adicional de aceite, vinagre, hielo, huevos, chocolate y
española: tocino entreverado.31 Los gastos de los pobres eran pagados por el
propio tribunal: en Las Palmas, el dinero gastado en la manutención
El carcelero, que para mayor dignidad tenía el nombre de Al- de la indigente Catalina de Candelaria durante su estancia de seis
caide, es decir, guarda del castillo, me dirigió casi un pequeño
sermón, recomendándome que me comportara con toda propiedad
meses en 1662 ascendió a la cantidad de 154 reales. Una que podía
en esta respetable casa; diciendo también que no debería hacer pagarse los gastos, Isabel Perdomo, tuvo que abonar 28 reales por
ningún ruido en mi habitación, ni hablar alto, no fuera a ser que su estancia de siete semanas en la misma prisión, en 1674.32 Aparte
los presos situados en las celdas vecinas pudieran oírme, con otras de la comida, los presos de ciertos tribunales eran bien cuidados,
instrucciones parecidas. Entonces me llevó a mi celda, una pequeña de--pendiende- esto--de-sus re~ursos económicos. A un tal Juan de Abel,
habitación de cuatro varas por tres, con una puerta que daba al de Granada, se le dio permiso Pñ!a que ttiviera en su celda «un col-
corredor. En esta puerta había dos rejas de hierro, apartada una chón, un cobertor, dos sábanas, dos almohadones, uná' alfombrilla,
de otra, y ocupando el grosor de la pared, que era de tres pies, y una manta y otros artículos».n· Incluso a Jos pobres se les daban
fuera de estas rejas había además una puerta de madera; en la zapatillas, camisas y prendas similares. Además de esto, se permitían
parte superior de ésta había una abertura que permitía que entrara algunas comodidades, como el uso de papel para escribir, concesión
alguna luz del corredor, que a su vez la recibía de las ventanas, que que fue explotada al máximo por fray Luis de Le6n, quien se pasó
daban a un pequeño patio; pero que tenfan frente a ellas, a corta
distancia, un muro muy alto; en esta pequeña habitación había una cuatro años en la prisión de Valladolid componiendo su gran tratado
especie de cama de madera, sin patas, con un colchón de paja, que de devoción Los Nombres de Cristo.
había de ser mi lecho; un pequeño jarro para agua, y otro utensilio Por supuesto, había también la otra c;¡¡ra __de la__ flloneda. A los
para varios propósitos que sólo se vaciaba cada ocho días, cuando presos se les cortaba todo contacto cOO"'el mundo e~terior, del modo
iba a misa a la pequeña capilla de la cárcel. Esta era la única opor- más estricto, y aun deflt!ó -de la prisión estaban aisladoS entre sí, en
tunidad que tenía de respirar aire puro en aquel período e hicieron lo que esto era pOSilife: Cuando, al final, _abandon,a)Jan _el .calabozo,
varias divisiones en la capilla, de modo que los presos no pudieran se les 9bligaba a jurar que no revelarían nada de lo que hablan visto
verse entre sí, o saber a cuántos se les concedía el favor de· asistir o experiffient!lCfo en las celdas. -No e~ de extrañar que tªn absoluto
a misa. La celda estaba arqueaéla por arriba, y el suelo era de ladri- secreto dieta -·oñgen a las más horripilantes historias soh!e fa <jue
llo, siendo las paredes de piedra, y muy gruesas. El lugar era por lo su'Cedfa a1Ií dentro/Una -de las reglas de las inquisiciones española
tanto muy frío en invierno y tan húmedo que a menudo las rejas
y rom;na (aunque, al parecer, no de la portuguesa, como el texto
estaban cubiertas de gotas de agua como rocío; mis ropas, durante
el invierno, estaban siempre mojadas. Esta fue mi morada en un entresacado más arriba indica), es que se negaba a los detenidos
período de casi tres años. 30 todo acceso a la misa y a los sacramentOs-. Uno de los que más sufrie-
ron a este respecto fue Carranza, cuyos sufrimientos debieron dupli-
El hecho de que el trato en las priswnes inquisitoriales pudiera carse por esta dura privación de consuelo espiritual en los 18 afias
ser humano, a veces se interpreta falsamente para demostrar lo bene- que duró su encierro. Y como contrapeso a los pocos afortunados que
volente que/era la Inquisición. Lo que es .. innegable es que los cala- fueron tratados con amabilidad, queda constancia en los registros de
bozas_.no eran antros de horror. A los presos sidCs_ ·:¿a¡;¡ ~ae--comer otros que no lo pasaron tan bien. John Hill, un marinero inglés
-iSularmeme·y de módo_adecuado, a sus propias ~xpensas, ~-egóñ -de capturado en 157 4 y encarcelado por el tribunal de Las Palmas, se
lo cillése-pudiera disponer, particularmente pan, carne y vino. En
31. Miguel de la Pinta Uorente, Las cbceles iru¡uiritoriafes españoliJS, Madrid,
1949, p. 11'5.
30. «Extracts from a nnrrative of the Persecntion of Hippolyto Joseph da Costa 32. Birch, Cmary Irlands, I, pp. 367-368.
Pereira», editado en la versión inglesa de Philip Limborch, The History of the Inr¡ui- )J. Pin~ Uorente, Ltu cbc~les, p. 1~,
5ilion, Londres, 1816, pp, 521-530.
.J
quejó de tener que dormir en el suelo, lleno de pulgas, careciendo de era colocado in conspectu tormentorum, cuando la vista de los ins-
pan y de agua, habiéndole dejado casi desnudo. 34 Éstas eran quejas trumentos de· tortura podfa provocar una confesión.
generales que podian ser hechas en cualquier otra prisión, seglar Las confesiones obtenidas por la tortura jamás eran aceptadas
0 eclesiástica. Otros sufrimientos comunes eran el tener que llevar como válidas porque evidentemente habían sido obtenidas por coac·
cadenas (que la Inquisición no empleaba con frecuencia) y permane- ció'fl. Por lo tanto, era esencial que el acusado ratificara su cOnfesión
cer interminablemente en celdas sin luz ni calefacción. Además la ar-día siguiente de haber sido torturado. Si se negaba a ello, se invo·
-Inquisición empleaba dos· instrumentos para castigar a los presos ~ab-a un pretexto legal. Como las reglas prohibían que a nadie se le
recalcitrantes: la mordaza, para impedirles que hablaran o blasfema- torturara más de una vez, el final de cada sesión de tortura era
ran, y el «píe de amigo», una horquilla de hierro utilizada para man- considerado sólo como una suspensión, y rehusarse a ratificar la
tener la cabeza erguida a la fuerza. Si se tiene en cuenta el estado confesión podía conducir a la amenaza de que la tortura continuaría.
general de las cárceles en Europa hasta tiempos relativamente mo- Las víctimas, además de que eran obligadas a confesar sus propias
dernos, podemos llegar con Lea a la conclusión de «que las prisiones herejías, a menudo eran torturadas in caput alienum para que confe-
secretas de la Inquisición eran menos intolerables que los calabozos saran los crímenes de otros. La tortura no se utilizó con frecuencia.
episcopales o seglares. La política general respecto a ellas era más Las ofensas pequeñas, que eran la ma:yorfa de los delitos que juzgó la
humana e ilustrada que la de las otras jurisdicciones, tanto en Espa- Inquisición durante gran parte de su historia, no meredan su prác-
ña como en cualquier otra parte».35 tiCíl. Le"a considera que sólo un 32 por ciento de los candidatos a ser
La severidad de la vida en la prisión dio por resultado un pro- i:Otturados lo fueron realmente en el tribunal de Toledo durante el
medio regular de falledmientos que no deben ser atribuidOs -a- la periodo comprendido entre 1575 y 1610.37 Casi la totalidad de estos
tortura (en la que los inquisidores se mostraban muy cuidadosos), casos eran de herejía. De los casi 400 conversos juzgados por la Inqui-
sino a enfermedades y a las condiciones relativamente insanas. Como sición en Ciudad Real entre 1483 y 1485, sólo sabemos de dos que
observó en 1517 el inquisidor general, cardenal Adriano, las prisio- fueron torturados.33 En el tribunal de Granada, de 1573 a 1577, de
nes estaban pensadas sólo para la detención y no para el castigo. 256 acusados 18 fueron torturados, o sea, un 7 por ciento; 39 en
Los inquisidores tuvieron especial cuidado en evitar la crueldad, la Sevilla, de 1606 a 1612, lo fueron 21 de. 184 detenidos, un 11 por
brutalidad y los malos tratos. El empleo de la tortura (heredado de ciento. Al parecer, la incidencia de esta práctica fue baja en Valencia
la Inquisición medieval) no fue considerado como un fin en sí mismo. antes de 1530; después de esa fecha, aproximadamente un tercio
Las Instrucciones de 1561 no establecieron reglas para su uso; pero de los acusados de delitos mayores fueron torturados.40 A media·
insistieron en que su aplicación estaría de acuerdo con <{la conciencia dos del siglo XVIII la tortura había caído en desuso en el tribunal y
y arbitrio de los juezes regulados, segun derecho, razon y buena con- finalmente, en 1816, el papa prohibió su uso en cualquiera de los
ciencia. Deben los Inquisidores mirar mucho que la sentencia del tribunales dependientes de la Santa Sede.
tormento sea justificada, y precediendo legitimas indicios».36 En una Lt_ tprtura se aplicó exclusivamente para extraer información o
época en que el uso de la tortura era general en los tribunales crimi- una confesión y nunca fue utilizada como castigo. Las escenas de
nales europeos, la Inquisición española siguió una política de benig- sadismo que describen los escritores que se han inspirado eñ el tema .
nidad y circunspección que la deja en lugar favorable si se compara tie,peri- poca relación con la realidad, aunque el proceso entero era
con cualquier otra institución. l,.a tortura era empleada sól_g__ como lo ~ufidentemente desagradable como para que periódicamente se
último recurso y aplicada en muy- pocoS- casos. A menudO, el acusado _leVantaran protestas en su contra. En ningún momento utilizaron los
L
232 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS PROCEDIMIENTOS DE LA INQUISICIÓN 2JJ
inquisidores los métodos psicológicos del lavado de cerebro y no Parece que no habi:a edad límite para las víctimas, ni tampoco
hay fundamento para acusarlos de crueldad gratuita. para la tortura. A veces una víctima tenía que soportar tres sesio-
Los torturadores empleados por la Inquisición eran de ordinario nes de tortura antes de confesar. Los menos obstinados sólo tenían
los verdugos públicos que trabajaban para los tribunales seglares. que soportar una sesión. Aunque de ordinario la Inquisición no tor-
Se requería que estuvieran presentes en la sesión los inquisidores, un turaba a los muy ancianos o muy jóvenes, hubo casos en que los
representante del obispo, y un secretario para que registrara todo tribunales por lo visto consideraron esto necesario. En los registros
fielmente. En caso de emergencia, a veces se requerían los servicios queda constancia de que mujeres entre los setenta y los noventa años
de médicos. La regla básica observada era _que la -Vktima __tlO- sufriera de edad fueron puestas en el potro. En 1607 fue sometida a tortura
peligro en su vida o en un miembro. En la gran mayoría de los-Casos en Valencia una niña de 13 años; pero parece que la trataron benig-
se cumplió la regla, aunque hay algunos ejemplos de víctimas que namente, ya que salió de la prueba sin confesar. Siempre se hicieron
acabaron con los brazos o las piernas rotas por su persistente negativa concesiones. En 1579, los inquisidores de Llerena informaron a la
a confesar. Aún menores en número son las víctimas que murieron Suprema de que
como resultado de la tortura. En tales casos, el inquisidor podía con·
solarse pensando que murieron por su propia obstinación. --. a todos los clérigos que están presos por la doctrina de alumbrados
La Inquisición no 001ple6 totturas _esp~ciªl_es: las g_º_e empleó se les a dado tormento y no an confesado cosa alguna, aunque por
ser algunos dellos muy viejos y estar enfermos y cascados con la
más a_menudo eran de uso común el)_ Qtr_os trfbuñª}es ~eglares y
larga prisi6n, no se les a podido dar con el rigor que convenfa.42
eclesiásticos y todas las quejas sobre nuevas torturas se refieren cier-
tamente a excepciones. Las__tr~_p_rincipales eran la garDJ-_t;_h¡t, la toca
Era práctica extendida, que la Inquisición tomó de la justicia
y el potro. La garrucha suponía el sir colgado por las muñecas de
seglar,>IJ registrar todos los detall~:s.. _de _la tortura~ Un secretario
uii3 polea en el techo, con grandes pesos sujetos a los pies. La vfc· anQtaha.cada pafabia-y ~:id:i-gesto durante los procedimic::ntos, dándo-
tima era alzada lentamente y de pronto era soltada de un estirón.
nos con ello una impresionante y macabra prueba de los sufrimientos
El efecto era tensar y quizá dislocar brazos y piernas. La toca o tor-
de las víctimas de la Inquisición. Aquí tenemos dos extractos de los
tura del agua, era más complicada. La víctima era atada sobre un
archivos oficiales de dos torturas efectuadas en el siglo xvr. La pri-
bastidor, la forzaban a abrir la boca y se le meda una toca o paño
mera es la de una mujer acusada en 1568 por no comer carne de
por la boca hasta la garganta para obligarle a tragar agua vertida
cerdo y por cambiarse de ropa los sábados.
lentamente de un jarro. La severidad de la tortura variaba de acuerdo
con el número de jarros de agua empleados. El potro, que fue el pro· Se ordenó que fuera puesta en el potro, y elia preguntó: «Se-
cedimiento más corriente a partir del siglo XVI, suponía el ser atado ñores, ¿por qué no me dicen lo que tengo que decir? Señor, pón-
fuertemente a un bastidor o banqueta con cuerdas pasadas en torno game en el suelo, ¿no he dicho ya que hice todo eso?» Le pidie-
al cuerpo y las extremidades, y que eran controladas por el verdugo ron que lo dijera. Y ella respondió: «No recuerdo, qu(tenroe de
que las iba apretando mediante vueltas dadas a sus extremos. Con aquí. Hice lo que los testigos han dicho». Le pidieron que expli-
c3.da vuelta las cuerdas mordían la carne atra.vesándola. En todas estas cara con detalle qué es lo que habían dicho los testigos. Y ella
torturas era regia desnudar primero a las víctimas. Tanto a los hom- replicó: «Señor, como ya le he dicho, no lo sé de seguro. Ya he
bres como a las mujeres se les quitaban todas sus ropas y eran des- dicho que hice todo lo que los testigos dicen. Señores, suéltenme,
nudados completamente, excepto aquellas prendas mínimas para tapar
sus vergüenzas.41 42. Dt, los inquisidores a la Suprema, 1 de abril de 1579, .AHN, Inquisición,
leg. 2.704.
41. El potro era de hecho la única tortura usada durante el siglo xvu por la 4.3. Para el estudio de un caso en juzgado secular en 1648, véase F. Tomís y
Inqulsidón. Una detallada descripci6n de los métodos de tortura en esa ~ puede Valiente, El derecho penlll de la monarqufa abroluta (si,los XVI-XVIII), Madrid, 1%9,
enwntrarse en AHN, Inquisición, libro 1.226, ff. 60'·609, pp. 414-4l7.
234 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
Aunque estos ejemplos arrojan alguna luz sobre la agonía de los Dado que la Inquisici6n sólo detenía sospechosos tras de que
que fueron torturados, debe recordarse que el procedimiento era con las pruebas contra ellos parederan concluyentes y hubieran sido apro-
frecuencia lo suficientemente suave como para que la mayoria pudie- badas por los calificadores, la víctima era tenida por culpable des~e
ra superarlo. En comparación con la crueldad y las mutilaciones que el principio y sobre ella recaía la responsabilidad de probar su pr?J?la
eran normales en lOs tribunales seglares, la InquisidOh se nos -mUes- inocencia. La única tarea de la Inquisición era obtener de su prtsto·
tra bajo una luz relativamente favorable; este hecho, en conjunción n-e·ro un reconocimiento de su culpabilidad y una sumisión penitente.
con el usual buen nivel de las condiciones de sus cárceles, nos hace Si durante la encuesta se hallaba que las pruebas eran falsas y que
considerar que el tribunal tuvo poco inte~~ por la crueldad y que el preso era presumiblemente inocente, 'Se le ponía inmediatamente
trató de templar la justicia con la piedad. en libertad. Sin embargo, la tarea principal del tribunal era la de
actuar, no como un tribunal de justicia, sino como una corporación
disciplinaria que debía su existencia a la necesidad de enfrentarse a
un caso de emergencia nacional. En estas circunstancias, y conside-
rando la clase de justicia de la época, los tribunales de la Inquisici6n
eran bastante adecuados para su tarea.
Una de las peculiaridades del procedimiento inquisitorial, y que
causó .. peri3Tídades y sufrimientos a mucha gente, fue la negativa a
44. Lea, op. cit., III, p, 25. divulgar las razones para la detención, así que los presos se pasaban
45. Birch, op. cit., I, pp. 381-382
236 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
237
JUICIO Y CASTIGO
dias, meses e incluso años, sin saber por qué est¡¡ban.__en_las_~eldas y que si por casualidad pidiera un abogado o un P_rocurador, que
d_~l_jribu!l,_al. En vez de acusar al preso, los inquisidores se acercaban no fuera de la Inquisición, no le servirían, ya que s1 se opoman a
a él y fe amonestaban tres veces en un período de varias semanas los deseos de los Inquisidores, ya se encargarían de acusarles de fal·
para sondear su conciencia, para hacer que confesara la verdad y con- sas creencias o de falta de respeto y los meterían en la cárcel. 1
fiara en la misericordia del tribunal. La tercera amonestación iba acom-
pañada de la advertencia de que el fiscal pensaba presentar una acusa- Esto no significa que muchos abogados de los presos no hicieran
ción, y que sería más juicioso confesar antes de que fueran presen- su trabajo a conciencia. Pero se veían obstaculizados por las restric-
tados los cargos. Con esta forzosa ignorancia se lograba el efecto de ciones del tribunal y por la sutil y peligrosa tarea de defender al preso
deprimir y quebrantar la moral del preso. Si era inocente, quedaba condenando al mismo tiempo, su herejía. Se dieron algunos casos
hecho un mar de confusiones sobre lo que habría de confesar, o bien en que se ~ermitió al acusado un asesoramiento de su propia elec-
confesaba delitos de los que ni siquiera le estaba acusando la Inqui- ción: uno de ellos fue Carranza, quien escogió entre todos al distin-
sición; si era culpable, quedaba con la duda de qué parte de la guido canonista Martín de Azpilcueta para que lo defendiera.
· verdad sabría realmente la Inquisición, y de si no seria un truco para Cuando un preso era finalmente acusado, se le daba una copia
obligarle a confesar. de la evidencia que había contra él, para que pudiera preparar su
Finalmente, cuando, después de las tres amonestaciones, el fiscal defensa. Esta publicación de la evidencia no era tan útil como puede
le leía los artículos de la acusación, se requería al acusado que con- parecer. En primer lugar, tal como hemos visto, se supri~an l~s
testara a las acusaciones inmediatamente, sin que se le concediera nombres de los testigos. Y aún más importante, toda la evtdencta
tiempo ni abogado que le ayudaran a preparar su defensa. Cualquier que pudiera ayudar a identificar a los testigos era supri~nida también.
respuesta hecha en tales circunstancias apenas podía dejar de ser una Esto significaba que a veces el preso era a menudo prtvado de todo
incriminación. Sólo tras estos preliminares se daba permiso para bus- conocimiento del caso completo que había contra él. De este modo,
car ayuda legal en pro de la defensa. los inquisidores podían utilizar libremente información que no había
Una concesión muy importante hecha por la Inquisición española, sido comunicada al acusado. Aunque esto ayudaba a proteger a los
que no otorgó la Inquisición medieval, fue permitir al acusado obte- testigos contra la identificación y la recriminación a menudo dejaba
ner los servicios de un abogado y un procurador. Esta concesión impotente a la defensa. Este modo de actuar de la Suprema no fue
aparecía escrita en las Instrucciones de 1484 y fue generalmente decidido al principio; pero las Instrucciones de Valdés de 1561
mantenida, aunque posteriores modificaciones a la regla hicieron que estipularon finalmente que toda evidencia que pudiera traicionar a
a veces el empleo de un abogado fuera grotesco. En los primeros años un testigo podía ser omitida, y que en el caso se emplearía únicamen-
de la Inquisición el acusado podfa escoger libremente a sus abogados; te materia contenida en la publicación de la evidencia. Esta última
pero como el Santo Oficio se fue haciendo cada vez más precavido, regla preservaba las formas de justicia.
acabó por limitar la elección a determinados abogados nombrados por El acusado tenía varios medios de defensa para probar la absoluta
el tribunal, así que a mediados del siglo XVI los «abogados de Jos falsedad de la acusación. Podía llamar a testigos favorables; desatmat
presos)) eran tenidos por funcionarios de la Inquisición, dependiendo a los testigos hostiles, demostrando la enemistad personal; presentar
de y trabajando para los inquisidores. Esta nueva dase de abogados objeciones contra sus jueces, procedimiento conocido como recusa-
no merecía evidentemente la confianza de ciertos presos, porque en ción. También se podían alegar varias circunstancias atenuantes, como
1559 tenemos el caso de un preso de Valencia, quien dijo a su com- embriaguez, locura, extrema juventud, etcétera. A estos expedientes
pañero de celda que se recurría de modo regular aunque no siempre con éxito. En la gran
mayoría de los procesos celebrados ante la Inquisición española, la
... aunque el Inquisidor le diera un abogado, no le daría ninguno
bueno, sino un individuo que haría lo que el inquisidor quisiera,
1. lea, op. cit., Ill, p. 46.
238 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA JUICIO Y CASTIGO 239
defensa se limitó a recurrir a los testigos, ya que éste era el único cuencia s: intentab~ evitar el juicio alegando locura o una amplia
modo de acceder a fuentes desconocidas de evidencia. Era muy grave gama de ctrcunstanc.tas atenuantes (embriaguez, dolor). La Inquisición
el problema planteado por los testigos desconocidos. Tenemos el caso podfa llegar muy le¡os para aclarar la verdad y algunas de sus actitu-
de Diego de Uceda/ que fue acusado en 1528 de luteranismo basán- des. hasta pueden ser descritas como avanzadas (ya veremos cómo la
dose en la charla que sostuvo con un desconocido yendo de camino bru¡eda era tratada como una forma de locura). La embriaguez fue un
de Burgos a Córdoba. La supresión de todos los detalles de tiempo atenuante en el caso de Andrés González, de veinte años, cuando fue
y lugar en la evidencia publicada, hizo que Uceda creyera que la acu- acusado por el tribunal de Toledo (1678) por blasfemar y jurar
sación venía de una charla mantenida unas noches antes en el Gua- «que renegaba ?e Dios y que no cognosca a Dios ni a la Virgen»,
darrama, desperdiciando inútilmente todas sus energías al tratar de «no creía en Dtos», «creía en Mahoma». La historia de su vida se
probar vanamente que aquella conversación había sido inocua, mien- des~legó ante los ojos de los inquisidores: escucharon que su madre
tras que la verdadera evidencia presentada contra él no fue contradi- hab~ muerto cuand? él tenía diez años, su padre se casó en segundas
cha. Uceda decidió llamar testigos en su favor: tuvo que esperar nupe1as con ~a ~Jer que golpeaba a Andrés y que lo obligó a dejar
seis meses antes de que éstos pudieran ser hallados, y entonces sus su casa; vago en busca de trabajo hasta que llegó a Toledo, donde
declaraciones también sirvieron para contradecir la evidencia. El re· casó con una. muchach~; trabajó en parte .amo labrador y en parte
curso a testigos favorables era pues un procedimiento lento y poco como aprendiz de carpmtero. Eran pobres y vivían en la casa de su
de fiar. cuñada, ~?nde el ambiente hostil lo condujo a la bebida, bajo cuyos
Más éxito se podía obtener desarmando a los testigos hostiles. efc;c!os dtjo la~ blasfemias; «y quando yo renia con mi muger, el
Felipe Leonart, cuyo caso ya hemos mencionado antes, no tuvo nin- clengo [su primo] y la muger y la ermana y el marido de dicha
gún problema en 1637 para probar que las acusaciones hechas por e:mana todos se bolbian contra mi tal que me ponian la sangre por
5
su familia habían sido motivadas por la malicia. De igual forma dientes». La Inquisición simpatizó con él, pero lo desterró de la
Gaspar Torralba, del pueblo de Vayona, cerca de Chinchón, propor- zona por tres años.
cionó en su defensa en 1531 una lista de 152 personas que eran No había ningún proceso formal, en el sentido de un acto único
enemigos mortales suyos. La mayor parte de los 35 ·testigos que le llev~do a cabo en un único local dentro de un período establecido
acusaron estaban en esa lista y por esta razón fue exculpado con un d.e tiempo. El proceso se componía en cambio de una serie de audien-
castigo mínimo. 3 Pedro Sánchez de Contreras fue acusado en 1669 .ctas, en las cuales tanto la acusación como la defensa hacían sus
en Logroño por blasfemia, pero como era corregidor tenfa gran can· tespectivas deposiciones, y una serie de interrogatorios realizados
tidad de pruebas materiales contra todos sus enemigos, hombres a por los inquisidores en presencia de un notario. Cuando t~nto la acu-
los que había perseguido por varios crímenes. Por tanto, propor· sación como la defensa habían terminado sus deberes el caso se daba
clonó al tribunal una documentación amplisima que contenía los P?r concluido, Y era llegado el momento para que s~ dictara senten-
crlmenes de todos sus potenciales acusadores; el caso fue cerrado.4 Cia. Para esto era necesario formar una consulta de fe, corporación
Se necesitaba una considerable dosis de valor para recusar a que consistía en los inquisidores, un representante del obispo y algu-
los jueces y por tanto no se hacia, excepto cuando el prisionero podía nos licenciados en teología o leyes, llamados consultores. De acuerdo
probar que éstos eran sus enemigos personales. Carranza fue uno de con las Instrucciones de Valdés de 1561, si los inquisidores y el
los pocos que tuvo éxito y logró que los jueces fuesen cambiados :epresentante episcopal se ponían de acuerdo, su voto prevalecía
por esta razón, aunque de hecho esto le ayudó muy poco. Con fre- tnduso contra la mayoría de consultores; pero si no llegaban a un
a~uerdo, el caso era elevado a la Suprema. Sin embargo, en el
s1glo XVIII, la centralización bajo la Suprema significaba que los
2. Véase aniba, cap. V.
3. Lea, op. cit., 111, p, 68.
4. AHN, lnquUición, le&. 1.679, núm. 3. ,_ !bid., leg. 37, núm. t.
LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
)VICIO Y CASTIGO 241
240
(auto particular) O -~-n__E_'t!,blico _(auto público): este último es el que
tribunales provinciales tomaban pocas decisiones, si es que tomaban
algunas, y las consultas de fe dejaron de existir porque todas las se conoc: c~mo auto de fe. Las penas dictadas por la Inquisición se
hadan pubhca~ en estas ~eremonias. Ya que la gama de los castigos
sentencias eran elevadas a la Suprema. era. muy ampha, sería úttl hacer un análisis, basado en estimaciones
Éste era el procedimiento básico; pero, por supuesto, estaba
rectentes, de ~o~ delitos con los que el tribunal se enfrentaba. Un
expuesto a los abusos en todas sus etapas. El peor inconveniente,
r:ru~nto pro~lSlonal de los casos del período de 1540 a 1700, de
desde el punto de vista del preso, era la imposibilidad de una defensa
dtecmll;eve tnbunales -diez de ellos (Zaragoza, Logroño, Barcelona
adecuada. El papel de su abogado estaba limitado a presentar articu-
Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia, México, Lima y Cartagena) repre:
las de defensa a los jueces; aparte de esto no se permitían más argu-
sent~ndo ~1 secretariado de Aragón y los restantes a los tribunales de
mentos ni preguntas. Esto significaba que, en realidad, los inquisi-
Casulla (sm Cuenca ni Madrid)- nos muestra el siguiente número
dores eran a la vez juez y jurado, acusación y defensa, y la suerte
total de delitos: 8
del preso dependía enteramente del humor o el carácter de los inqui-
sidores.
Aragón
Otro inconveniente que afectaba a la mayoría de los presos
era la interminable dur!tción de los procesos. El caso tlpico es·ef"de
C..tilh Total
"
Car[anza, pero otros sufrieron no menos. Los inquisidores de Llerena, Judaizantes 942 4.065 5.007 10,2
en 1590, desbordados por el exceso de denuncias de alumbrados, Musulmanes 7.472 >.>>9 11311 2>
judaizantes y moriscos, señalaron la urgencia de «atender a despachar «Luteranos» 2.284 1.215 >.499 7,1
las causas de los presos de esta Inquisición que son más de sesenta Alumbrados 61 88 149 O,J
y algunos dellos a que están presos siete años y seis y cinco y los me- Proposiciones 5.888 8.4>1 14319 29,1
nos de quatro abaxo; y cada día forman quexas de que se dilaten tanto Bigamia 1.591 1.199 2.790 5,7
tiempo sus negocios». Por si esto fuera poco, estaban recibiendo Solicitación 695 546 U41 2,7
nuevas denuncias hechas por un agraviado morisco de Hornachos Contra el Santo Oficio 2.139 1.815 >.954 8,1
contra todo el resto del pueblo «Y va diciendo tantas cosas que enten- Superstición 2.571 1.179 3.750 7,6
demos no acabara en algunos años».6 Otros ejemplos de denuncias Sexuales 2.154 825 2.979 6
incluyen el caso de Gabriel Escobar, clérigo de órdenes menores que Otros 93 93 0,2
fue arrestado por el tribunal de Toledo en 1607 con un cargo de
iluminismo, y que murió en prisión en 1622, antes de que finalizara Totales 25.890 2J.202 49.092 100
su juicio. Un sacerdote mexicano, Joseph Brunón de Vertiz, quien
fue arrestado en 1649, murió en prisión en 1656 antes de que su
proceso se hubiera iniciado y fue juzgado póstumamente, condenado Las ~i~r.~ nos dan una guía precisa del tipo de delitos que juzgaba
y quemado en efigie en 1659.1 Estas demoras restaban al prisionero la Inqmstcton. Hay que establecer varias reservas. La clasificación
no sólo años y salud sino también su secuestrada propiedad, que era de los delitos no es la misma que utilizaba la Inquisición y no nece-
retenida todo este tiempo para pagar todos los gastos que se pre-
sentaran. 8.. Contreras, e.a Nueva visión, p. 370. Los casos descritos erm «causas de fe•
La_con_dena_sjgnificaba usualmente qu~ el acusado debi'a aparecer Esta bstR se .da únicamente PIUR proporcionar una gu(a general y de ella no se pue~
IIIICilt ronclusmnes. El doctOl' Contreras admite que los casos no romputados son por
en un auto de f~_, Esta ceremonia podia llevarse--a-caOO-eO: ·privado
---- -- - -- ----- - -- ~ m~ Uil 25 por 100 del total y que la omisi6n de los datos de Cuenca y Madrid
distomo~ ~te las dfrB!I de Castilla. Puedo añadit que hay omisiones y errores
~ ~ cifras de la lista Y que una p¡ute importante de la acividad la de las
6. A la Suprema, 2 de mayo de 1590, AHN, Inquisid6n, leg. 2.706\ núm. :n. a:iminaleu, tllilbrer. se ha omitido, ' «causas
7. Lea, op. cit., III, p, 79.
242 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
JUICIO Y CASTIGO 243
sariamente debe ser aceptada como fiable. Además, la influencia de
Porcentajes
la Inquisición varió ampliamente de acuerdo con cada región, así Total zu..,. Toledo Ga\icia
que los números generales ocultan diferencias esenciales. Porque la
Inquisición también varió el énfasis de un periodo a otro, puede ser J.• periodo: 1560-1614 (1560-1599)
más informativo dividir la actividad del tribunal en cinco fases prin-
cipales: 1) el período de intensas persecuciones contra los conversos Judaizantes 5,9 0,6 9,7 0,4
después de 1480; 2) el relativamente tranquilo de principios del Musulmanes 31,6 56,5 12,9 0,2
siglo xvx; .3) el gran período de actividad contra los protestantes y «Luteranos» 7,7 8,8 6,8 6,3
los moriscos que va de 1560 a 1614; 4) el siglo XVII, en el que la Proposiciones 29,7 8,6 46,1 56,3
mayoría de las personas juzgadas no eran de origen judfo ni morisco, Bigamia 5,4 1,5 4,6 18,8
y 5) el siglo xvm, en el que la herejía no constituía ya un problema. Solicitación 2 0,6 2,8 12,8
Desafortunadamente, las estadísticas son deficientes en el primero y Contra el Santo Oficio 9 11,4 12,7 1,4
último de estos periodos. Aunque las cifras de los intermedios tam- Superstición 3,8 1,2 1,5 1,9
bién están muy incompletas, un análisis general que cOntemple los Sexuales y otros 4,9 10,9 2,9 1,8
datos más fiables de Zaragoza, Toledo y Galicia tal como los ofrecen Causas: 29.584 4.194 2.269 1.049
Dedieu y Contreras 9 nos podrá dar un ejemplo justo de la evolución
general y de las variaciones regionales, 4. 0 periodo: 1615-1700 (1600-1700)
En Galicia, entre 1560 y 1700, de 2.203 casos, 18,5 por ciento fue- (azotes y largas temporadas en la cárcel o en las galeras. En la mayo-
ron absueltos; 62,7 por ciento penitenciados; 16,1 por ciento recon- ¡ rfa de los casos ocurría también la confiscación de los bienes, de
ciliados; 1,9 por ciento relajados en efigie, y 0,7 por ciento relajados 1manera que aun si el prisionero escapaba con una sentencia de unos
en pexsona.11 · \cuantos meses se convertía, sin duda alguna, en un católico ortodoxo,
El número de absoluciones, aunque fuera pequeño, significa una 1
,pero a la vez tendcla que enfrentarse a una vida de mendigo. Otra
mejora con respecto al tribunal medieval, que como regla jamás 'regla adicional, reforzada con frecuencia, era que cualquiera que re~
daba la absolución. La absolución completa, sin embargo, significaba cidiera después de una reconciliación debía ser tratado como here¡e
tener que admitir un error, así que lo más corriente era la suspensión relapso y enviado a la hoguera.
del caso, La suspensión era más temida que bien recibida: signifi- El sanbenito, voz corrupta de saco bendito, era una vestimenta
caba que el proceso podría ser reanudado en cualquier momento Y penitencial usada por la Inquisición medieval y retomada por la
a la menor provocación, pues uno era considerado a partir de enton- española. Era usualmente un traje amarillo con una o dos cruces
ces como sospechoso. Había una posibilidad muy limitada de apel~r diagonales pintadas sobre él, siendo condenados los penitentes a
contra la sentencia. En los casos que terminaban en auto de fe púbh- lleva-rlo como señal de su infamia por un período indefinido que
co, esto era debido a que el acusado no era informado de su sentencia podía ir de varios meses a toda la vida. Los que habían de ser rela-
hasta que ya estaba en la procesión del propio auto, y entonces ya jados en un auto de fe tenían que llevar puesto un sanbenito negro
era tarde para apelar. Naturalmente, el retraso en dictar veredicto en el cual se habían pintado llamas, demonios y otros asuntos deco-
aumentaba el suspenso, el temor y la desesperación sentida por los rativos. Cualquiera que fuese condenado a llevar el sanbenito ordi-
prisioneros. Pero cuando un hombre era sentenciado a ser relajado, nario, tenía que ponérselo cada vez que salía de su casa, medida que
siempre era informado de su suerte la noche anterior a la ceremonia, no fue nada popular en las primeras décadas de la Inquisición. La
para darle tiempo a preparar su alma por medio de la confesió? Y orden de llevar un sanbenito de por vida no era obedecida al pie
el arrepentimiento. Más adelante, el tribunal habría de comurucar de la letra. Al igual que con las sentencias a prisión perpetua, la
esto con tres días de antelación. Los autos privados daban mucha orden era invariablemente conmutada por un período mucho más
más oportunidad de apelar después que la sentencia hubiera sido corto a discreción del inquisidor. Las principales criticas que se pue-
leida. En tales casos, la apelación siempre era enviada a la Suprema, den hacer a estas vestiduras son menos por la vergüenza que delibe-
pues no se animaba a nadie a que apelara a Roma. radamente se quería que sufrieran sus usuarios, que por la polftica
Ser penitenciado era el menor de los castigos que se ímpo~. de perpetuar la infamia colgándolas en la iglesia parroquial ad per-
Aquellos que eran penitenciados tenían que «abjurar» de sus delito~; petuam rei memoriam.
de levi por un delito menor y de vehementi por uno grave. El peru- El encarcelamiento ordenado por la Inquisición podía ser breve
tente juraba evitar su pecado en el futuro y si juraba de vehementi o por un período de meses y años, y aun de por vida, siendo esta
cualquier reincidencia lo hacía candidato a un severo cas~igo en la última pena clasificada como «perpetua e irremisible». Pero la sen-
siguiente ocasión. Los penitentes eran condenados a cashgos como tencia no suponía la confinación forzosa en una cárcel. Por las Ins-
el sanbenito, las multas, el destierro o, algunas veces, las galeras. trucciones de 1488, los inquisidores podían confinar a discreción a
La «reconciliación» era en teoría el retorno de un pecador al seno un hombre en su propio domicilio o en determinadas instituciones,
de la iglesia después de haber efectuado la penitencia y pag~~o. la como un convento o un hospital, dando por resultado que muchos
culpa. En la práctica era el castigo más severo que la Inqws1C1Ón «presos» cumplfan sus sentencias gozando de una relativa comodidad.
podía infligir, aparte la. relaii!Ción. Todos los castigos eran más La principal razón para tan sorprendente concesión era que los tribu-
duros: además del sanbenito, el acusado podía ser condenado a los nales caredan a menudo de espacio en sus prisiones, cuando las celdas
estaban ya llenas, y tenían que buscar una alternativa. Los presos se
11. Contreras, G.Ud,;, p. :S~. aprovecharon todo lo que pudieron de esto. En 1655, un informe
246 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA JUICIO Y CASTIGO 247
del tribunal de Granada observaba que se permitía salir a la calle Durante este recorrido por las calles, los transeúntes y los chiquillos
a los presos a todas las horas del día, sin restricción, que iban reco- mostraban su odio por la herejía tirando piedras a la víctima. Las
rriendo la ciudad y sus alrededores, que se divertian en casa de ami- mujeres eran azotadas igual que los hombres. No había límite de
gos, volviendo a la cárcel sólo de noche; de este modo se les daba edad, y hay casos registrados que muestran que niñas de poco más
un cómodo alojamiento sin que tuvieran que pagar alquiler.n Otra de diez años y ancianas de setenta u ochenta años sufrieron el mismo
modificación de la aparente severidad de los decretos inquisitoriales, trato. La regla general era no prescribir más de 200 latigazos para
era que la «prisión perpetua» jamás se llevaba a término. Hacia el el acusado y las sentencias de 100 latigazos eran muy comunes.
siglo XVII, una condena «perpetua», jamás suponía una estancia de Estos y otros castigos eran a veces impuestos por separado, a
más de tres años en la cárcel, si el preso daba muestrns de arrepen- veces conjuntamente. En el auto de fe celebrado en Granada el 30 de
timiento, y la prisión «irremisible» a menudo significaba el confina- mayo de 1672, Alonso Ribero fue condenado a cuatro años de des-
miento por unos ocho años. A pesar de esto la Inquisición siguió dic- tierro de la ciudad, a seis años en las galeras y a 100 azotes, por
tando sentencias a cadena perpetua, probablemente porque en dere- falsificar documentos de la Inquisición; y Francisco de Alarcón fue
cho canónico la costumbre era condenar a los herejes a prisión de por sentenciado a cinco años de destierro, cinco años en las galeras,
vída. En los decretos inquisitoriales aparecían a veces sentencias tan 200 azotes y a una multa, por blasfemia. 14 Otras penalizaciones nece-
incongruentes como «prisión perpetua por un año». sitan poca explicación. El exilio o destierro de la localidad era una
Las galeras eran un castigo desconocido por la Inquisición me- sentencia común para malas influencias. Siempre que era posible se
dieval, y fueron imaginadas para la segunda por el propio rey Fer- hacían confiscaciones. De los varios castigos poco acostumbrados que
nando, que de ese modo halló una fuente de mano de obra barata en una u otra ocasión aparecieron en la Inquisición, merece la pena
sin tener que recurrir descaradamente a la esclavitud. Este castigo destacar el aplicado por la Inquisición mexicana en diciembre de 1664,
quizá sea el menos defendible de todos los que impuso la Inquisición a un penitente que fue untado con miel, emplumado y obligado a
española, aunque no fue utilizado con frecuencia, y las víctimas permanecer cuatro horas bajo el sol durante un auto de fe.
jamás eran sentenciadas a un período superior a los 10 años, en con· El castigo máximo era la hoguera. La ejecución de herejes era una
traste con los tribunales seglares que entonces y después condenaron cosa tan corriente en la cristiandad durante el siglo XV, que la Inqui-
a presos a galeras de por vida.U Las galeras constituían una forma sición española no puede ser acusada de ninguna innovación a este
económica de castigo. Los tribunales se veían libres del deber de respecto. La costumbre consagrada por la Inquisición medieval, era
mantener a los penitentes en sus prisiones, y el estado se ahorraba que los tribunales de la Iglesia condenaran a un hereje, entregándolo
el tener que contratar remeros con el gasto que eso suponía. A media- entonces, o «relajándolo», a las autoridades seglares. Éstas estaban
dos del siglo xvm, el tribunal, como el estado, dejó de emplear las obligadas a ejecUtar la sentencia de muerte, que las leyes prohibían
galeras como medio de castigo. ejecutar al Santo Oficio. Con esto no había el menor fingimiento de
Una forma de castigo físico más común fueron los azotes. El uso que no fuera la Inquisición el organismo completamente responsable
del látigo como castigo era muy antiguo en la tradición cristiana; de estas muertes. Por lo tanto, es difícil de comprender por qué los
pero bajo la Inquisición se convirtió en algo más que castigo. El apologistas de la Inquisición han pretendido que el tribunal no tenía
penitente era generalmente condenado a ser «azotado mientras reco- la menor responsabilidad. Su responsabilidad era tan absoluta que
rría las calles)>, en cuyo caso tenía que aparecer desnudo hasta la contemporáneos como Hernando del Pulgar no tenían la menor duda
cintura, a menudo montado sobre un asno, siendo debidamente azo- de que para mitigar la severidad del tribunal había que ponerse en
tado por las calles por el verdugo con el número señalado de latigazos. contacto con el Inquisidor General y no con las autoridades seglares.
Sólo hnbfa dos clases de personas calificadas para el poste: los
12. Lea, op. cit., III, p. 156.
13. En realidad. aun en los tribunales estatales «vida» quería decir un roúimo de
diez afíos de condena, véase Kamen, Carlos II, pp. 266-267. 14. Biblioteca Nacional, Madtid, ms. 9.475.
248 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA JUICIO Y CASTIGO 249
herejes no arrepentidos y los herejes relapsos. Esta última clase con- Oficio en Llerena a un morisco condenado por su jurisdicción a ser
sistía en aquellos que, tras haber sido perdonados por un primer delito ahorcado y descuartizado por la supuesta destrucción de una imagen
grave, lo habían cometido por segunda vez y se les juzgaba como de la Virgen; la Inquisición, sin embargo, halló que la acusación
relapsos en la herejía. Los que realmente morían en la hoguera eran carecía de pruebas y le dejó en libertad. 16 Hay que recordar, por
una pequeña proporción de las víctimas relacionadas en los registros supuesto, que si bien la tasa de muertes era baja, gravi~aba ~o _?hs·
como «relajadas». A los pocos infortunados se les daba siempre a tante desproporcionadamente contra las personas de ortgen Jud!O Y
elegir entre arrepentirse antes de que el auto de fe alcanzara su punto musulmán. La relativa frecuencia de muertes en la hoguera de los
culminante, en cuyo caso eran «misericordiosamente» estrangulados primeros años desapareció en el siglo xv1:1, y durante los 29 añ?s
cuando se iban a encender las llamas, o a no arrepentirse, en cuyo de los reinados de Carlos III y Carlos IV solo cuatro personas mune-
caso eran asados vivos, La mayoría de los que fueron «relajados», lo ron en la hogueraP
fueron de hecho sólo en efigie, bien porque ya habían muerto o por- La ceremonia del auto_ de fe tiene su propia literatura. Entre
q1,1e se salvaron gracias a la huida. El gran número de víctimas que- los españoles lo que .comenzó como un acto religioso de peniten-
madas en efigie en los primeros años de la Inquisición nos indica el cia y justicia, acabó siendo una fiesta pública más o menos parecida
número de fugitivos que huyeron de la Inquisición. a_ht.~. ·:¿O!iidas de toros o a los fuegos artificiales. Para los extran-
La cantidad proporcionalmeryt~ peq~eñ~ de ejecuciones es un jeros siempre fue una t;Q_sa_de miedo y horror impresionantes. Sus
argumento --efectiyo contra la_ Jeyenda de uil --ti-Tiiiilalsedtert«Y dé diaríOs y cartas escritas mientras hacían un viaje por España reve-
s@g[!!,~ No hay duda de que nada puede b.Oirát el horrqr 9"é_ t9§.- -veiñ:re lan asombro y disgusto ante una práctica que era desconocida en el
primeros años de _h_olocau.sto. Ni pueden minimizarse ciertas explo- resto de Europa. Si se les hubiese recordado que las ejecuciones públi-
siones ocasionales de salvajismo, como las padecidas por los chuetas cas de criminales en otros países no eran mucho mejores que un auto
a finales del siglo XVII. Pero está dato que la Inquisición, durante la de fe no hay duda de que habrían rechazado tal comparación, ya que
mayor parte de su existencia, estuvo lejos de ser lln_a máqJ.!-Ína de una ~osa estaba motivada por la «justicia» y la otra por el «fanatis-
muerte, tanto por su intención como por su real caNd9_ad. Las cifras mO>~. Sea el que fuere el moderno veredicto, no hay duda de que los
dadas anteriormente enfoque respecta a castigos en Valencia y Ga- autos de fe eran populares. Relatos, grabados y pinturas nos muestran
licia apuntan a un porcentaje de ejecuciones que se sitúa claramente que en cada función de esta clase siempre acudía el máximo de espec-
por debajo del 2 por ciento de los acusados. Se estima que en los tadores hasta principios del siglo XVIII. Los habitantes de las comar-
diecinueve tribunales aquí examinados la tasa de ejecuciones para el cas próximas acudían en tropel en cuanto se anunciaba que se iba a
período 1540-1700 fue de 1,83 por ciento para relajaciones en per- celebrar un auto, y el escenario se instalaba invariablemente en la
sona y del 1,65 por ciento para relajaciones en e6gie. 15 Si esto se plaza mayor o en el espacio público mayor disponible. El elaborado
acerca, por poco que sea, a la verdad, resulta que durante los si- e impresionante ritual del procedimiento, descrito claramente en pin-
glos XVI y xvn fueron ejecutadas anualmente menos de tres personas turas de la época, exigla grandes gastos, razón por la cual los autos
por la Inquisición a todo lo ancho de los territorios de la monarquía de fe no eran muy frecuentes. Esta frecuencia dependía enteramen-
española, desde Sicilia al Perú, lo cual representa una tasa inferior te de cada tribunal, los cuales, a menudo, trataron de celebrar un auto
a la de cualquier tribunal provincial de justicia. Cualquier compara- de fe cada año. Los presos eran guardados para tan solemne ocasión.
ción entre tribunales seculares e Inquisición no puede por menos de Cuando se habían acumulado los suficientes presos de modo que
arrojar un resultado favorable a ésta en lo que a rigor respecta. valiera la pena celebrar un auto, se fijaba una fecha para el aconteci-
En 1573, por ejemplo, el corregidor de Plasencia transfirió al Santo miento y los inquisidores informaban a las autoridades municipales
15. Para otras cifras, véase Garcla Cárcel, VJZlencia, 1530-1609, p. 214; y Bcnnassar, 16. Carta del 11 de mayo de 1573, AHN, Inquisición, kg. 2.703.
La Inquisición espafiola, pp. 105-107. 17. Llorcnte, Histoire critique, IV, p. 92.
250 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA JUICIO Y CASTIGO 251
Y cate<J:a:licias. Un mes antes del auto de fe, desfilaba por las calles fecho junto a la puerta nueva, en el qual cadahalso estaban los pa-
de la oudad una procesión de familiares y notarios de la Inquisición dres inquisidores sabidos; e ay cerca otro cadahalso en que estava Wl
proclamando la fecha de la ceremonia. En aquel mes intermedio se altar, donde les d.ixeron missa e les predicaron. E después levant6se
habían~~e hacer los preparativos. Se daban órdenes a los carpinteros un notario, y emp~ de llamar a cada uno por su nombre e dizien-
Y albaniles J?~ra que prepararan el andamiaje para la tribuna adecua- do asi: Está ay fulano? Y el reconciliado al~va la candela, y dezia:
Sí. E allí públicamente leya todas las cosas en que avia judayzado.
da a ~a ocaston, y se preparaba el mobiliario y el decorado. La noche E asf mesmo fizieron a las mugeres. E de que esto fue acabado, allí
anten~r al auto se organizaba una procesión especial, conocida como públicamente les dieron la penitencia, en que les mandaron seis
procestón de la Cruz Verde, durante la cual familiares y otras perso- viernes en procession disciplinándose las espaldas de fuera con cor-
nas llevaban la cruz del Santo Oficio hasta el lugar de la ceremonia. deles de cáñamo, fechas nudos, e sin cal¡;as e sin bonetes, e que
Durante toda ~a noc~e ~e hadan oraciones y preparativos, a primera ayunassen los dichos seis viernes; e les mandaron que en todos los
hora de la manana s¡gutente se celebraba misa, se daba el desayuno días de su vida no tuviesen oficio público, asi como alcalde, alguazil,
a todos los que habían de aparecer en el auto (incluyendo a los con- regidor o jurado, o escrivano público, o portero, e los que los tales
denados) Y comenzaba una procesión que los llevaba directamente a oficios tenían los perdieron; e que no fuesen cambiadores, ni boti-
la plaza donde se iba a celebrar el auto de fe. carios, ni especieros, ni toviesen oficio de sospecha ninguno, e que
Nos ha llegado un relato contemporáneo del primer auto de fe no truxesen seda ni grana ni paño de color, ni oro ni plata, nin perlas
celebrado en Toledo el domingo 12 de febrero de 1486 durante el nin alj6far, nín coral, nin ninguna joya; e que no pudiesen valer
por testigos, ni arrendasen estas cosas, les mandaron so pena de
cual varios centenares de judaizantes se reconciliaron co~ la Iglesia.
relapsos, que quiere dezir de ser tornados a caer en el mesmo hierro
En tan temprana época se daba poco o ningún énfasis al ceremonial (sic.: error) pasado, que en usando cualquiera cosa de las sobre-
Y los ~quisidores ~o tenían que ocuparse más que de la tarea d~ dichas quedasen condenados al fuego. E quando todos estos actos
reconc1har a gran numero de herejes de modo rápido y eficiente. fueron acabados, salieron de alli a las dos después de medio dia.18
Salieron en procession todos los reconciliados que mora van ...
los quales eran_ fasta setecientas y cinquenta personas, hombres e Las dos es la hora de la comida del mediodfa en España. Los
mugeres. E saheron de sant Pedro Mártir en processi6n en esta inquisidores habfan logrado por lo tanto liquidar el caso de 750 per-
~anera. Los hombres en querpo, las cabe~as descubiertas e descal~os sonas en una mañana. Esto está bastante lejos del ritmo dilatorio, la
Sin cal~as; e por el gran frío que hazfa les mandaron llevar unas pompa y el ceremonial de autos de fe posteriores, que se prolongaban
soletas debaxo de los pies por encima descubiertos con candelas por toda la noche y aún se continuaban al día siguiente, como ocurrió
e~ las manos no ardiendo; e las mugeres en cuerpd sin cobertura en Logroño, en noviembre de 1610. La velocidad del de Toledo
mnguna, las caras descubiertas e descal9is como los hombres e con constituyó probablemente una marca, entre otras, porque después de
sus candelas. En la qual gente yvan muchos hombres principales las 750 vfctimas de febrero el tribunal se las arregló para despachar
de ellos Y hombres de honra. Y con el gran frio que hazia y la 900 reconciliaciones el 2 de abril, 750 elll de junio, y 900 ellO de
desonra ~ mengua que recebían por la gran gente que los n:i.rava, diciembre, por no hablar de los otros dos autos del16 y el17 de agos-
porque vmo mucha gente de las comarcas a los mirar yvan dando
muy grandes alaridos, y llorando algunos se mesavan; créese mas to, en que fueron quemadas 27 personas.
por la desonra que rece~fan que no por la ofensa que a Dios hizie- En contraste con la simplicidad y eficiencia de los autos en los
ron; Y asf, yvan muy atrrbulados por toda la cibdad por donde ya la primeros años de la Inquisición, tenemos el ejemplo del grandioso
procession el dia de Corpus Christi; é fasta llegar a la iglesia ma- auto de fe celebrado el 30 de junio de 1680 en la Plaza Mayor de
Y?r. E á a_Ia puerta de la iglesia estavan dos capellanes, los quales fa- Madrid, en presencia del rey y su corte. En 1748 fue publicado
zran la se~al de la_ cruz a cada uno en la frente, diziendo estas pala-
h~as: Recibe la senal de la cruz, la qual negaste e mal engañado per-
18. Fidel Fita, «l.a Inquisición toledana. Relación contemporánea de los autos y
diste. Y entraron en la iglesia fasta llegar a un cadahalso, que estava autillos que celebró desde el afio 1"" hüla d de 150h, BRAH, XI (1887), pp. 294-296.
252 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA JUICIO Y CASTIGO 253
en Londres un relato muy extractado, aunque útil, de dicho auto de (el resto de los balcones y tribunas estaban ocupados por los emba-
fe, que dice lo siguiente: 19 jadores, la nobleza y los caballeros), Después vinieron 30 hombres,
portando imágenes de cartón de tamaño natural. Algunas de estas re-
Una tribuna de cincuenta pies de longitud fue erigida en la plaza, presentaban a los que habfan muerto en prisi6n, cuyos huesos eran
siendo levantada a la misma altura del balcón en que babia de sen- traídos asimismo en baúles, en los que habían sido pintadas llamas;
tarse el Rey. Al final, y a lo largo de toda la anchura de la tribuna, y el resto de las figuras representaban a los que habían escapado a
a la derecha del balcón del rey, se levantó un anfiteatro, al cual se las manos de la Inquisición, y que eran proscritos. Estas figuras fue-
ascendía por 25 o .30 escalones, destinado al Consejo de la Inquisi- ron colocadas a un extremo del anfiteatro.
ción y a los otros consejos de España. Sobre estos escalones y bajo Tras ellos vinieron doce hombres y mujeres, con cuerdas alre-
un dosel, había colocado el rostrum del Gran Inquisidor, de modo dedor de Slls cuellos y velas en las manos, con caperuzas de cartón
que se alzaba a mayor altura que el balcón del Rey. A la izquierda de tres pies de aliura, en las cuales se habían escrito sus delitos, o
de la tribuna y del balcón, se erigió un segundo anfiteatro del mis- representados de diversas maneras. Iban seguidos por otros 50, que
mo tamaño que el primero, en donde habfan de comparecer los también llevaban velas en sus manos, vestidos con un sanbenito
delincuentes. amarillo a una casaca verde sin mangas, con una gran cruz roja de
Al cabo de un mes de haber sido hecha la proclamación del San Andrés delante y otra detrás. Estos eran delincuentes; quienes
Auto de Fe, se inició la ceremonia con una procesión,21l que se inició (por haber sido ésta la primera vez que eran encarcelados), se
en la iglesia de Santa María, con el orden siguiente: La marcha era habían arrepentido de sus delitos; son condenados generalmente a
precedida por cien carboneros, todos armados con picas y mosque- algunos años de cárcel o a llevar el sanbenito, al que se tiene como
tes, ya que ellos proporcionaban la leña con que eran quemados los la desgracia mayor que puede caer sobre una familia. Cada uno de
criminales. Eran seguidos por dominicos, precedidos por una cruz estos delincuentes era llevado por dos familiares de la Inquisición.
blanca. Luego venía el Duque de Medinaceli, llevando el estan- Seguidamente, venían veinte delincuentes más, de ambos sexos, que
darte de la Inquisición. Después venía una gran cruz cubierta de habían reincidido tres veces en sus anteriores errores y que eran
crespón negro, seguida de varios grandes y otras personas de ca- condenados a las llamas. Los que habían dado algunas muestras de
lidad que eran familiares de la lnquisición.21 La marcha era arrepentimiento serían estrangulados antes de ser quemados; los
cerrada por 50 guardias de la Inquisición, vestidos de negro y restantes, por haber persistido obstinadamente en sus errores, iban
blanco y mandados por el Marqués de Povar, Protector hereditario a ser quemados vivos. Estos llevaban sanbenitos de tela, en los que
de la Inquisición. Habiendo marchado la procesión por este orden había pintados demonios y llamas, as( como en sus caperuzas. Cinco
ante Palacio, se dirigió luego hacia la Plaza, donde el estandarte y o seis de ellos, que eran más obstinados que el resto, iban amorda-
la Cruz Verde fueron colocados en la tribuna, donde sólo quedaron zados para impedir que profirieran frases de doctrinas blasfemas.
los dominicos, retirándose los demás. Estos frailes se pasaron parte Los condenados a morir iban rodeados, además de los dos fatniliares,
de la noche cantando salmos, y se celebraron varias misas en el altar de cuatro o cinco frailes, que los preparaban para la muerte con-
desde el amanecer hasta las seis de la mañana. Una hora más tarde forme iban andando.
aparecieron en los balcones los Reyes de España, la Reina Madre Pasaron estos delincuentes en el orden arriba mencionado,. bajo
y muchas damas de calidad. el balcón del Rey; y tras dar la vuelta a la tribuna, fueron coloca-
A las ocho empezó la procesión, siguiendo el mismo orden del dos en el anfiteatro de la izquierda, rodeado cada uno de ellos por
dfa anterior, con la Compañía de Carboneros, que se colocó a la los familiares y frailes que los atendfan. Algunos de los Grandes,
izquierda del balc6n del Rey, y formando los guardias a su derecha que eran familiares, se sentaron en dos bancos que estaban prepa-
rados para ellos en la parte inferior del otro anfiteatro. Los funcio-
19. An authentic Nllf'rative of the mi¡,in, establishment and pro1,ress of the narios del Consejo supremo de la Inquisici6n, los inquisidores, los
lnt¡uisition, Londres, 1748, pp. 35-39. El relato de Joseph del Olmo, Relación hist&ica funcionarios de todos los otros consejos, y varios otros personajes
del auto 1.eneral de fe t¡Ue se celebró en Madrid este afio de 1680, Madrid, 1680. distinguidos, tanto del clero regular como del secular, todos ellos a
20. Esta proo;esión se efectuó la víspera, el 29 de junio, caballo, llegaron luego con gran solemnidad y se colocaron en el
21. Figuraron 2.5 grandes, 37 nobles y 23 petSOIWi de calidad.
254 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA JUICIO Y CASTIGO 255
anfiteatro hacia el lado derecho, en ambos lados del rostrum en que víctima está ya atada al poste de ejecución y le han pasado ante la
habfa de sentarse el Gran Inquisidor. Este fue el último en llegar, cara antorchas encendidas para advertirle de lo que la espera si no
vestido de púrpura, acompañado por el presidente del Consejo de se arrepiente. Alrededor del judaizante hay algunos religiosos que
Castilla, y, una vez que se hubo sentado, el presidente se retiró.
Entonces comenzó la celebración de la misa ... . .. apretaron con mayor ansia y celo al dicho reo para que se convir-
Hacia las doce comenzaron a leer la sentencia a los delincuentes tiese; y estando en serenidad pacifica, dijo: «Yo me convertiré a
condenados. Primero se leyó la de los que murieron en prisión o la fe de Jesucristo~, palabras que hasta entonces no se le había ofdo
estaban proscritos. Sus figuras de cartón fueran subidas a una pronunciar; lo que alegró sumamente a todos los religiosos; y em-
pequeña ttibuna y metidas en pequeñas jaulas hechas con ese pro- pezaron a abrazarle con amorosos tiernos afectos, y dieron infinitas
pósito. Luego prosiguieron leyendo la sentencia a cada delincuente, gracias a Dios por haberles abierto puerta para su conversión ...
quienes, seguidamente, eran metidos uno a uno en dichas jaulas para Y estando haciendo esta confesión, un religioso graduado de la
que todos los conocietan. La ceremonia duró hasta las nueve de la Orden del seráfico Padre le dijo: «¿en qué ley mueres?». Y respon-
noche, y, cuando hubo acabado la celebración de la misa, el Rey se dió volviendo la cara y fijando en él los ojos: «Padre, ya he dicho
retiró y los delincuentes que habían sido condenados a ser quemados que muero en la fe de Jesucristo»; lo que causó a todos gran gozo
fueron entregados al brazo secular, y, siendo montados sobre asnos, y alegría; y se levantó el dicho religioso, que estaba de rodillas, y
fueron sacados por la puerta llamada Foncaral, y cerca de este lugar abrazó al dicho reo; y todos los demás ejecutaron lo mismo con
a medianoche, fueron todos ejecutados. sumo gozo, dando gracias a la infinita bondad de Dios ... A cuyo
tiempo vió el dicho reo al ejecutor de la justicia, que sacó la cabeza
En este auto de fe 11 personas abjuraron de sus errores y 56 fue- por detrás del palo, y le preguntó: «¿porqué me dijiste antes pe-
ron reconciliadas, dos de ellas en efigie porque habían muerto en las rro?». Y le respondió el ejecutor: «porque negabas la fe de Jesucris-
prisiones secretas. Hubo 53 relajaciones, de las que 19 fueron en to; pero que la has confesado, todos somos hermanos; y si en esto te
he ofendido, puesto de rodillas te pido perdón». Y con rostro alegre
persona, incluyendo la de una mujer de más de 70 años de edad. El
lo perdonó, y se abrazaron los dos ... Y deseoso de que no se
procedimiento empleado en este auto de fe representó el desarrollo malograse aquella alma que habfa dado tantas señales de su conver-
completo de las prácticas de la Inquisición. Puede verse que la sión, disimuladamente di vuelta detrás del palo donde estaba el
quema de las víctimas no formaba parte de la ceremonia principal ejecutor, y le di orden para que luego inmediatamente le pusiese la
y en cambio entraba a formar parte de una ceremonia secundaria argolla y diese garrote, porque importa mucho no perder tiempo; lo
que a menudo se llevaba a cabo fuera de la ciudad, en la que la ¡;ual con gran presteza lo dispuso.
pompa de la procesión principal estaba ausente. Las características Y habiendo reconocido estaba muerto, se dió orden al dicho eje-
principales del auto eran la procesión, la misa, el sermón de la misa cutor para que por las cuatro partes del brasero prendiese fuego a
y la reconciliación de los pecadores. Sería erróneo suponer, como ha toda la leña y carbón que había en él prevenido; e inmediatamente
sucedido con frecuencia, que las quemas eran la pieza central. Las lo ejecutó asf, empezando a arder por todas partes y a subir la velo-
quemas pueden haber sido un componente espectacular de muchos cidad de la llama por todo el tablado, y a arder las tablas y vestidos;
y habiéndose quemado las ligaduras con que estaba atado cay6 por
autos de fe; pero eran la parte menos necesaria del procedimiento
el escotillón, que estaba abierto, al brasero, donde se quemó todo
y se celebraron bastantes autos sin que hubiera necesidad de encen- el cuerpo y se convirtió en cenizas.ll
der una sola gavilla de leña. La expresión ((auto de fe~ conjura visio-
nes de llamas y fanatismo en la mente del lector protestante ordina- Las cenizas fueron esparcidas por los campos y el río, y con
rio. Una traducción literal nos acercaría más a la verdad. esto el hereje, cuya conversión no le había proporcionado ningún
La quema de un judaizante está descrita con detalle en un relato
contemporáneo, hecho por un inquisidor, del auto celebrado en Lo- 22. Pide! Pita, .. La Inquisición de Lovoño y un judaizante quemado ea 1719•,
groño el 24 de agosto de 1719. llegamos al momeli.to en que la BRAH, XLV (1904), pp. 4,7-459.
256 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
JUICIO Y CASTIGO 257
beneficio temporal, desapareció de la existencia, aunque no se borró Auto de fe de Sevilla del 29 de marzo de 1648
del recuerdo, porque siguiendo la regla, tras su muerte, fue col-
gado en la iglesia de su pueblo un sanbenito con su nombre. No Ga5tos generales 84.184 maravcdís
había edad límite para las víctimas que podían ser llevadas al poste: Pintado de efigies y tela 37.400 •
mujeres de más de ochenta años y mozalbetes fueron tratados igual Milicia 10.200 •
que otros herejes. Obra del tablado 3.51.560 •
Debido a lo complicado de la ceremonia, los autos de fe tendian Cena de soldados y mozos gue llevaron
a ser muy costosos. Esto de por si era una razón para disuadir al estatuas 21.148 •
tribunal de celebrar muchos autos públicos. La versión privada era Cera, toquillas y sombreros 82.416 •
mucho más sencilla y barata. El coste de un auto público variaba Traer a los acusados desde Córdoba 68.000 •
enormemente y es difícil explicar la razón. Sirvan unos ejemplos de Las viandas 156.680 •
muestra: El auto de fe celebrado en Logroño el 18 de octubre de 811.588 maravedís
Total:
1570 costó un total de 37.366 maravedfs, la mayoría de los cuales
se gastaron, no en el auto, sino en la fiesta de celebración que se
Todavía más elevados que estos gastos fueron los que tuvo el tribu-
hizo después. La Suprema criticó este despilfarro y al año siguiente,
nal de Córdoba por su auto de fe de 3 de mayo de 1655.26 Las tres
en el auto de fe celebrado el 27 de diciembre de 1571, los gastos
partidas más importantes fueron:
se redujeron, no ascendiendo más que a 1.548 maravedís. 23 Estos
gastos pueden ser comparados con los de un tribunal más importante, Obra del cadahalso 644.330 maravedís
el de Sevilla, que en 1600 calculó que cada uno de sus autos de fe Sillas, almohadas, etc. 273.326 »
costaba más de 300 ducados (112.500 maravedís). 24 Los relatos de Comidas para el tribunal y sus ministros 103.258 »
mediados del siglo xvn, en donde hallamos los gastos clasificados por
partidas, pueden darnos una idea de en qué se gastaba el dinero, en El coste total ascendió a 2.139.590 maravedís, cifra exageradísima
un período en que los precios subían rápida y continuamente. Empe- si es que las que hemos citado anteriormente han de servir para algo.
cemos con el tribunal de Sevilla.25 Los tribunales más pequeños, particularmente aquellos que no
se podían aprovechar de la presencia de conversos y moriscos, sólo
Auto de fe de Sevilla del JO de enero de 1624 raramente podían mantener el coste de llevar a cabo autos. Esto era
reprochable, según comentaba un inquisidor de Barcelona en 1560,
Gastos generales 28.076 maravedís porque «cierto tengo que es muy necesario así para que teman los
Bancos, alfombras, etc. 36..552 • estranjeros que aquí entran como por los de la tierra, que en son de
Bayetas para los sanbenitos 17.136 • tenerse por buenos christianos traen todos por lenguaje que la Inqui-
Cera amarilla 23.366 • sición es aquí por de más, que ni se haze nada ni hay que hazer».27
Abogados de reos 26..520 • En Cataluña la Inquisición también tenía que enfrentarse con el
Obra del cadahalso 264.724 • hecho de que «no suelen venir al auto el visorey ni los consellers
Total: 396.374 maravedís desta ciudad)), cosa que era una mancha para su prestigio.28 A prin-
cipios del siglo XVII, los autos públicos eran raros en Barcelona.
17.-BMllll
258 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
autoridad de los demás. Hasta que Felipe Il no impuso en 1.564 los ¿Cuál fue la contribución de la Inquisición en la cristianización
decretos del Concilio de Trento en España y forzó a los obispos a de España? Las cifras de procesos que hemos dado arriba para
realizar sínodos diocesanos y a las órdenes religiosas a que se refor- el período de 1540 a 1614, aunque incompletas, indican sin lugar
maran a sí mismas sistemáticamente, no comenzó el programa real- a dudas que mientras que en la primera fase de su historia el tribu-
mel).te serio de reforma. Por lo menos a partir de 1540, las autori- nal se había preocupado casi exclusivamente de los conversos, en el
dades eclesiásticas se involucraron no sólo con el problema de la siglo siguiente centró su atención primordialmente en los cristianos
conversión de los moriscos, sino también con la de atraer de nuevo viejos. Cerca de dos tercios de los detenidos por el Santo Oficio en
al redil a las partes no cristianizadas del pais. En Santiago, en 1.543, este período eran españoles católicos que no tenfan ninguna relación
el visitador diocesano informó que «los feligreses reciben notable con la herejía formal o con las minorías raciales. Ya hemos visto
daño por la ynoranda en que están a causa de la que tienen para que el protestantismo no era en ese momento ninguna amenaza seria
enseñárselo sus curas y retores». En Navarra, en 1554, el clero igno- y que virtualmente todos los que fueron arrestados por ese motivo
rante «resulta muy gran daño en las conciencias de aquella pobre eran extranjeros. La nueva política de la Inquisición, que consistía
gente»-. Muchas parroquias rurales caredan de párroco, particular- en dirigir su atención a los cristianos viejos, no puede ser vista con
mente en Cataluña y el País Vasco, pues la ignorancia del idioma cinismo, como una maniobra desesperada para encontrar fuentes de
hacía difícil que los párrocos pudieran comunicarse con sus feligreses. ingresos: los cristianos viejos que fueron procesados eran invariable-
Las visitas de los inquisidores se complementaban con las de los mente humildes y pobres, y en cualquier caso la posición económica
visitadores diocesanos y monásticos. En cierto sentido, sus visitas no del tribunal mejoraría después de medio siglo.
se superponian: Jos obispos se preocupaban prioritariamente por A través de su colaboración con obispos, clérigos y órdenes reli-
conseguir buenos clérigos e iglesias en buen estado, la Inquisición se giosas, la Inquisición contribuyó activamente a la Contrarreforma en
preocupaba por que los fieles fuesen ortodoxos. Los jesuitas hadan España. Es dudoso, sin embargo, que esta contribución fuese tan
su propio campo en asuntos misioneros. «Tiene esta tierra -según importante o tan exitosa como la de otras ramas de la iglesia. Ya
escribió un canónigo de Oviedo en 1568 a Borja-, casi extrema nece- hemos visto que el intento de tener una influencia directa en el
sidad de se labrar de buenos obreros, cuales confiamos que son los de pueblo a través de las visitaciones no fue fructífero. Porque los
la Compañía de Jesús.» Otro clérigo escribió ese mismo año: «No hay procesos que llevaba a cabo la Inquisición se iniciaban por abajo,8
Indias donde vuestras mercedes van por tantos peligros de agua y el tribunal estaba en una posición especialmente fuerte para influir y
otras mil miserias, que tengan más necesidad de entender la palabra moldear la cultura popular, y el volumen de las causas en algu-
de Dios que estas Asturias»? El afán misionero pronto abarcó Espa- nas zonas podría hacer pensar que estaba llevando a cabo su
ña entera: el jesuita Pedro de León, que trabajó a todo lo largo de tarea con éxito. Pero el Santo Oficio tuvo al menos una gran desven-
Andalucía y Extremadura, escribió: «Desde que e mpece el año taja: fue siempre un cuerpo extraño. Los obispos, a través de sus
de 1582, hasta agora que estamos en el de 1615, no ha habido año párrocos, estaban en contacto directo con las raíces del sentimiento
en el qual no haya ido a alguna mision, y años de dos y de tres misio· comunitario y podían llevar adelante un amplio programa de cambio
nes». Esta necesidad fue sentida por un jesuita anterior, que infor- religioso basado en la persuasión. En cambio, la Inquisición era un
maba sobre los habitantes de los pueblos cercanos a Huelva: «mu- cuerpo exclusivamente represivo, que operaba además por medio de
chos viven en cuevas, sin sacerdotes ni sacramentos; tan ignorantes gente forastera y que, aunque temida, no fue nunca querida. El resul-
que algunos no pueden hacer el signo de la cruz; en sus vestidos y tado es que sus éxitos nunca fueron absolutos.
forma de vida son como indios». Los delitos de mayor categoría tratados por el tribunal en los
siglos XVI y xvn fueron los que abarcaban las «proposiciones». Una
7. J. L. González Novalín, «Religiosidad y reforma del !>Ueblo cristiano», Historia
de fa Iglesia en E~paña, II, 1.0 , pp. 351-384, en donde da un buen resumen del problema 8. Como en la Inglaterra rural:. véase K. Wrightson en Journal o/ Pea¡ant Studies,
de IRs misione~ en España. 5 (1977), p. 43.
264 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 265
proposición era un delito verbal, pero los inquisidores se ocupaban El castigo de palabras y acciones consumía el tiempo y constituía
menos de las palabras que de las intenciones que éstas ocultaban y la principal actividad de los inquisidores durante las visitas. En zonas
del peligro implícito que esto podría constituir para la fe y la moral. rurales se mostraba una mayor comprensión a las razones que podría
Un inmenso abanico de temas estaba incluido: a cada paso se hizo haber para la irreligiosidad: en Galicia, en 1585, por ejemplo, los
el intento de corregir las creencias equivocadas (es decir, la herejía) inquisidores admitieron que estaban muy extendidas las dudas sobre
en temas como el sexo, el matrimonio, la teología eucarística, los la presencia de Cristo en el sacramento, pero que esto ocurría «más
milagros, etcétera. La blasfemia y la simple fornicación eran dos de por ignorancia que por malicia» y que poner en duda la virginidad
las preocupaciones dominantes. de María era «pura torpeza m:is que por ofender». Tuvieron el
La blasfemia o la falta de respecto a las cosas sagradas era en caso de un hombre que en una taberna, cuando un sacerdote que
aquel tiempo un delito público contra Dios que era castigado tanto estaba presente afirmó que era capaz de cambiar el pan en el cuerpo
por el estado como por la iglesia, de manera que la Inquisición no de Cristo, el incrédulo le contestó: «¡Vate de ahí! Dios está en el
era más que un elemento menor dentro de una tendencia amplia, que cielo y no en esa hostia de pan que vos coméis en la misa».U En Gra-
se hizo inás fuerte después del Concilio de Trento, para reforzar nada, en 1595, un pastor del pueblo de Alhama afirmó que no creía
el respeto de la gente ·ante lo sagrado. Con el tiempo, el tribunal en la confesión y dijo a sus amigos: «que confesion pensais que es la
dio al término una amplia definición, provocando las protestas de que se haze con un clérigo que tan pecador es como yo, que la per-
las Cortes tanto de Castilla como de Aragón: las Cortes de Madrid, fecta confesión es la que se haze con Dios». Los inquisidores conclu-
en 1534, pidieron específicamente que los casos de blasfemia fueran yeron que «parecía muy rustico y ygnorante y de poca capacidad de
reservados únicamente a los juzgados seglares. Pero el Santo Oficio entendimiento y casi falto del», v lo enviaron a un monasterio para
siguió manteniendo su jurisdicción, castigando el lenguaje inadecuado ser educadoY Más que aligerar l~s sentencias a causa del bajo nivel
de acuerdo a la gravedad del contexto.9 Juramentos blasfemos dichos de conocimientos religiosos en las zonas rurales, la Inquisición de
durante un juego de dados, hacer proposiciones sexuales a una mu- hecho endureció el castigo para así conseguir un eiemplo de mavor
chacha durante una procesión, no cumplir con la abstinencia de carne disciplina. Así, cada tipo de expresión, ya fuera dicho por un borra-
los viernes, hacer observaciones obscenas sobre la Virgen o no asistir cho en una taberna o predicado por un párroco ignorante desde un
a misa, son ejemplos típicos de los miles de casos castigados por la púlpito, si podía ser tomado como ofensivo, blasfemo, irreverente
Inquisición. También se castigaban los sentimientos anticlericales: o herético era cuidadosamente examinado por el Santo Oficio, qne
entre los acusados encontramos a Lorenzo Sánchez, que en 1669 era actuaba inmediatamente. Fue al nivel de delitos verbales, más eme
notario de la Inquisición, y que dijo que «los diezmos eran nuestros, en el de las herejías, que la Inquisición vino a estar en contacto con
y los curas nuestros criados, que para eso les dávamos los diezmos)>. la gente común de España durante gran parte de su historia.
La hostilidad activa contra la religión caía en la categoría del sacri- Para quienes eran arrestados en vez de ser simplemente penados
legio, como en el caso de Francesc Dalmau, labrador de Tarragona, durante una visita, había normalmente un cuidadoso examen one
que en 1665 fue acusado de ir al púlpito quince minuto~ antes de que versaba sobre los elementos básicos de la feY Los prisioneros debían
comenzara la misa para predicar cosas ridículas y absurdas hasta recitar en castellano el Padre nuestro, el Ave María, el Credo, el Salve
que llegaba el sacerdote; también se dijo que habitualmente salia de Regina y los diez mandamientos, lo mismo que otros as{'ectos de la
misa mientras duraba el sermón y que ridiculizaba las ceremonias fe. Parece ser qne el interrogatorio se comenzó a utilizar en la década
de Sem:mn Snnta. 10 de 1540 ? nos d~ excelentes rruebas de la forma en que la mavoría
de los españoles estaban instruidos en la fe. Un análisis de 747 inte- mediados del siglo XVII, la Inquisición empleó al artista Francisco
rrogatorios del tribunal de Toledo 14 muestra que hubo una mejora Pacheco para que opinara sobre fa ortodoxia de la imaginería pública.
sustancial en el conocimiento de las bases religiosas durante finales Las devociones públicas estaban. en general bajo la supervisión de
del siglo xvr; antes de 1550 sólo un 40 por ciento de los interro- los obispos, pero la Inquisición también participaba. Ayudó a repri-
gados estaban capacitados para repetir las oraciones básicas· en la mir los excesos devocionales, tales como la credulidad en las visiones
década de 1590, este porcentaje había subido a un 70 por' ciento. de la VirgenP El episcopado regulaba la celebración de las peregrina-
A finales del siglo XVII los niveles de conocimiento religioso eran _ciones y de las fiestas como el Corpus Christi, pero las obras escritas,
impresionantemente altos, si nos guiamos por las pruebas de Toledo. como los textos de los autos sacramentales, las obras teatrales que
Cientos de acusados de las clases bajas y procedentes de las zonas se escenificaban en Corpus, etcétera, normalmente tenían que ser
rurale~ tenían un conocimiento básico de las oraciones de la iglesia aprobadas por la Inquisición, lo que creaba opsionales conflictos con
y podtan rezar el Padre nuestro y el Ave Marfa. Entre las excepcio- los autores. Por otra parte, el tribunal se negó sistemáticamente a
nes estaba Inés L6pez, una analfabeta de cincuenta años enfermera de participar en el debate sobre si los teatros eran inmorales y debían
un hospital, que en 1664 «signóse y santiguóse y dijo ~1 Padre nues- ser prohibidos. Es bien sabido que gran pa¡te de la opinión contra-
tro y el Ave María en romance bien dicho, y no supo el Credo, la rreformista, especialmente entre los jesuitas, estaba en favor del cierre
Sal~e, confesión, mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, de los teatros, que ciertamente fueron clausurados periódicamente
artrculos de Ia fe y sacramentos: y dicho Señor Inquisidor la advirtió desde 1597. Pero los teatros estaban normalmente bajo el control
Y mandó que los aprenda, porque tiene obligación a hazerlo como del Consejo de Castilla, no bajo el del Santo Oficio, y la única mane-
Cristiana». 15 ra en que este último podía expresar su opinión era cuando las obras
Por supuesto, la mejora en el conocimiento religioso no puede estaban impresas. Aun en este caso, está claro que el teatro y los
achacarse a la Inquisición. Fue la iglesia doctrinante de la Contrarre- principales dramaturgos del Siglo de Oro quedaron indemnes: nin-
forma la que levantó escuelas, hizo que los sermones fuesen obliga- guna obra de Lope de Vega, por ejemplo, fue tratada hasta 1801.
torios, fortaleció el rezo de las oraciones en la misa. Pero aun en Cuando intervino la Inquisición en ese campo al pedir (en el fndice
su papel negativo y disciplinario, la Inquisición contribuyó en cierto de 1707) la expurgación del Discurso sobre el teatro (1689) del jesui-
modo a la evolución de la religión en España. La censura del Santo ta Camargo, explicó que la prohibición se hada «hasta que se enmien·
Oficio ha sido vista exclusivamente en su aspecto destructivo. Por de, sin que por la prohibición de este libro intente el Santo Oficio
ello es más importante resaltar los aspectos positivos y formativos. definir ni condenar ninguna de las dos sentencias sobre lo lícito o
El Santo Oficio intentó imponer a los españoles un respeto nuevo ilícito de ver, leer, escribir o representar comedias». 18
por lo sagrado, especialmente en arte, en las devociones públicas y La tercera área importante era la del sermón. Ninguna otra forma
en los sermones. de propaganda fue utilizada más profusamente que la palabra habla-
Los sínodos diocesanos de Granada, en 157.3, y Pamplona, en da, vistos los altos niveles de analfabetismo. Por la misma razón,
1591, estuvieron entre los que ordenaron quitar y enterrar las ninguna otra forma de comunicación fue más tratada por la Inquisi-
imágenes de culto inadecuadas. La Inquisición, igualmente, hizo ción. Los sermones eran para el público de aquellos tiempos lo que
cuanto pudo para censurar la imaginería religiosa. 16 En Sevilla, a la televisión es en nuestra época: la forma más directa de controlar la
opinión. El impacto del Santo Oficio sobre los sermones predicados
---entre otros denunciados a la Inquisición hubo piezas de Carranza
14. J. P. Dedieu, .cChristianisatiol:l», en «Nouvdle Castille. Caté.:.:hisme, communion
me:;se ';" confirmation dans l'archev&hé de Tol~e, 1540-1650», Mékmg~s de la Cas~
de Veldtr¡u~z. XV (1979), pp, 261-29}. 17. William A. Chri~tian, ir., Apparitions in !4te Medieval and Renaiuance Spain,
15. AHN, Inquisición, kg. 79, núm. 24, f. 38. Princeton, 1981.
16. V. Pino C:r.:spo, «La actitud de la Inquisición ante la iconografía religiosu, 18, R. Maria de Hornedo, «Teatro e lgle~iu, ~n Garda-Villoslada, Histf.ITia de
Hispania Sacra, XXXI (1978), pp, 285-322, la Iglesia, IV, p. 330. ·
268 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 269
y de Francisco Ortiz-, fue tal vez más decisivo que su impacto en la
literatura escrita. La intervención en el púlpito pudo en ocasiones mento del matrimonio. En la España anterior al Concilio de Tren-
ser francamente política: el tribunal de Llerena, en 1606, persiguió te el bajo nivel de los conocimientos religiosos y la persistencia
a Diego Dfaz, sacerdote de Torre de Don Miguel, por predicar (en d~ las prácticas morales tradicionales se combinaron para producir
portugués) que Dios no había muerto por los castellanos; 19 y el en grupos de todas las edades una libertad sexual mucho mayor que
tribunal de Barcelona, en 1666, persiguió a un sacerdote de Reus la que nos imaginamos corrientemente. Esto se reflejó en la exten?ida
por haber declarado que «mas estimava estar en el infierno al lado idea de que el sexo (la «simple fornicación») no era reprobable Sl no
de un frances que en el cielo aliado de un casteiiano».:ro Más corrien· rompía con ninguna ley: por extensión, el concubinato no era inco-
temente, el problema consistía en que los predicadores se dejaban rrecto, ni lo era que un soltero mantuviera relaciones con una pros-
llevar por su elocuencia o que algunos tenfan pocos fundamentos tituta. La ausencia de la culpa sexual era compartida por laicos Y
teológicos, como el cisterciense Maestro Cortés, quien en 1683 puso clero de igual manera. Los inquisidores de Toledo estaban seriamente
las glorias de María por encima de las del Sacramento; o el sacerdo- preocupados por este problema; a partir de 1573 la Suprema pre-
te de Tuy, que en Jueves Santo dijo a su rebaño que en el sacramento sionó a sus tribunales para que tomaran cartas en el asunto. En T o-
que estaba celebrando sólo había la figura de Dios, y que su presencia ledo, las detenciones por simple fornicación constituyeron una quinta
real se encontraba arriba en el cielo.21 parte del total de causas entre 1566 y 1570, una tercera parte
Otra esfera importante de la actividad inquisitorial era la de la entre 1581 y 1585, y una cuarta entre 1601 y 1605.23 Hay claras
vida sexual. Los obispos después de Trente hicieron considerables evidencias de que la imposición de una nueva moral era en cierta
esfuerzos en España para imponer la nueva perspectiva de Ja santidad forma la imposición del rigor urbano sobre la laxitud rural. Esta
dentro del matrimonio: en Barcelona, a partir de 1570, por ejemplo, premisa se ilustra con el caso de Galicia, donde las proposiciones
no se podían dar las licencias de matrimonio sin que los futuros sobre fornicación (como la de Alonso de Meixide, que dijo <1que en
cónyuges estuvieran suficientemente instruidos en religión, y los obis- su feligresía nunca fue pecado el trato carnal entre soltero y soltera»)
pos promulgaban decretos contra la práctica usual de que los jóvenes se encontraban más frecuentemente entre el campesinado, tanto que
vivieran juntos después de haberse prometido. La Inquisición, por los inquisidores allí explicaron en 1585 que «la razón por la que se
su parte, reforzó la moral postridentina tratando de erradicar la con- usa poco rigor con los fornicarios es que entendemos por experiencia
vicción, muy extendida, de que la «simple fornicación» no era peca- y estamos persuadidos que los más que prendemos de los naturales
do, y también persiguió varios delitos sexuales, entre los que se destos reynos en donde hay mucha falta de doctrina especialmente
incluía la bigamia. entre labradores y rústicos, dicen a tontas y sin saber lo que dicen
La «simple fornicación» en la España moderna, era la relación y por ignorancia y no con ánimo de hereticar». 24
sexual voluntaria entre dos adultos solteros. 22 La Inquisición se La Inquisición continuó su campaña sexual con un movimiento
interesó en ésta y otras cuestiones sexuales no por el acto sexual contra la bigamia. Ya que este delito era castigado normalmente por
en sí mismo sino porque implicaba una falta de respecto al sacra- los jm:gados eclesiásticos y civiles, la intervención de la Inquisición
levantó muchas protestas. La concordia catalana de 1512, por ejem-
plo, sentaba que sólo los obispos podían juzgar los casos de bigamia,
- 19. Isabel Testón y Mercedes Santilbna, «El clero cacereño durante los siglos xvr excepto cuando este delito estaba contaminado por alguna herejía.
al xvm•, Historia Moderna. Actar de ks II Jornadas de Metodología y Didáctica de la
Historia, Cáceres, 1983, p. 466. Y puesto que era el contenido herético más que la bigamia en sí lo
20. AHN, Inquisición. libro 735. que interesaba a la Inquisición, ésta continuó su actividad a pesar de
21. lbid., leg. 217, núm. 12; Contteras, Galida, p. 561. las repetidas protestas de las Cortes aragonesas. Algunos tribunales
22. Cualquier otro tipo de fornicación implicaba, por supuesto, un delito: por
ejemplo, las relaciones sel<Uales involuntarias eran consideradas como estupro, y entre
adultos casadoo, como adulterio.
23. Dedieu, en Bennassat, Lt Inquisición española, p. 284.
24. Contreras, Galicia, pp. 628-630.
CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 271
270 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
tencia que le daría, y ella se turbó, y el f~aile le dixo que le havía ~e
perseguian delitos con más diligencia que otros: en general, una vigé- dar algun assote sobre las nalgas y le hizo alsar las faldas Y le dm
sima parte de los casos juzgados por la Inquisición eran de bigam_ia. una palmada en las dichas nalgas y le dixo: "Margarida, otra vez
A partir de mediados del siglo XVI el castigo normal para este delito torneys verguen~a", y acabado esto la absolvio». 27 En Valencia, el
era el de 5 años de galeras, en el caso de los hombres; que era un cas· cura párroco de Beniganim fue juzgado en 1608 por haber solicitado
tigo más leve que el que solía imponer el juzgado civil. También las a 29 mujeres, la mayoría solteras, «con palabras lascivas y amorosas
mujeres cometían bigamia con frecuencia. Muchos no creían estar co- para actos torpes y deshonestos».211
metiendo un delito: cuando Francisco Cossio fue arrestado por el tri- Había casos de sexualidad marginal en los cuales la Inquisición
bunal de Toledo en 1694, las pruebas en su contra incluían una carta también intervenía y que eran una vigésima parte de los casos que
que él mismo había dirigido a su párroco en la que deda q~e: «Es se perseguían. De ésta, la sodomía era la más importante.29 En la
cierto que el matrimonio en el sentir de las personas con qmen lo e Edad Media se consideraba a la homosexualidad como al peor de los
comunicado es bálido, si bien acia mí era preciso revalidarle en caso delitos contra la moralidad, y las definiciones corrientes se referían
de continuarle».25 a ella como el pecado «abominable» o «nefandm>. Eso no quiere
El comportamiento moral del clero preocupaba a los reformado- decir que no fuera tan común como en cualquier otro periodo de la
res de la iglesia desde hacía siglos, y los obispos se sintieron felices historia. El castigo usual era quemar en vivo, o en España la castra-
de contar con la ayuda de la Inquisición, Trento había puesto como ción y la lapidación. Fernando e Isabel cambiaron el castigo por la
prioritaria la reforma clerical: los obispos definían los deberes de los quema en vivo y la confiscación de bienes. Como la vieja Inqui-
sacerdotes muy estrictamente y recortaban su papel social (ya no po- sición había ejercido jurisdicción sobre la sodomía, el tribunal espa-
drían, por ejemplo, ir a las tabernas o a las fiestas de boda). Pero era ñol parece que comenzó a hacer lo mismo; pero, el 18 de octubre
más fácil decretar que hacer que los decretos fueran obedecidos y el de 1509, la Suprema ordenó que no se emprendiera ninguna acción
clero continuó utilizando los privilegios de siempre, subvirtiendo la contra los homosexuales, excepto si estaban implicados en herejía.
ley y seduciendo a las feligresas. 26 La Inquisición estaba p~ticular Aquí parece haber habido una curiosa divergencia política, porque,
mente interesada en el problema de las solicitaciones ocumdas du- aunque los tribunales de Castilla no volvieron a ejercer jurisdicción
rante la confesión. El confesionario, tal como ahora lo conocemos, sobre la sodomía, la Inquisición de Aragón adoptó ahora oficialmente
no se utilizó en la iglesia sino hasta finales del siglo XVI; con ante· poderes contra este mismo delito. El 24 de febrero de 1524, el papa
rioridad, no había ninguna barrera física entre el confesor Y el Clemente VII, promulgó un breve concediendo a la Inquisición del
penitente, así que había ocasión de que se suscitara el pecado con reino de Aragón jurisdicción sobre la sodomía, sin tener en cuenta
cierta facilidad. Los frecuentes escándalos llevaron a que Fernando si en ella estaba o no presente la herejía. A partir de entonces, los
de Valdés en 1561 obtuviera del papa Pío IV la autoridad necesaria inquisidores aragoneses conservaron esta nueva autoridad, que jamás
para que la Inquisición tuviera poder para tratar los casos de solicita- abandonaron, a pesar de las típicas quejas alzadas por las Cortes de
ción; fue un hecho que se interpretó como una herejía porque pasaba Monzón en 1533. Aragón era algo único en esta materia, porque ni
por encima del sacramento de la confesión. Aunque normalmente los siquiera la Inquisición romana ejercía jurisdicción sobre la sodomía.
curas acusados eran culpables, es evidente que a menudo la culpa Desde comienzos del siglo XVI, en la corona de Castilla, la sodo-
recaía en la penitente. Entre los casos curiosos de solicitación resalta mía continuó como un delito castigado únicamente por los tribunales
el denunciado por una anciana beata de Guisona (Cataluña) contra civiles, y con considerable severidad: los condenados eran normal-
un franciscano itinerante que «le dixo que avia de aceptar una peni· mente quemados vivos. En la corona de Aragón la Inquisición ten-
25. AHN, Inquisición, leg. 24, núm. 7. 27. AHN, lnquisici6n, leg, 2.1551•
26. Sobre la escandalosa vida del clero de Coria en 1591, véase A. Rodríguez 28. Garda Cárcel, Valencia, lJJ0-1609, p. 285.
Sánchez, «<nmoralidad y represión», Historia Moderna. Actas, Cácetes, 198.3, pp, 451- 29. Una excelente revisión del tema en Bennassar, La Inr¡uiVci6n erpañola, cap. 10.
462.
CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 273
272 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
seglares, de manera que no hubo ningún cambio en el enfoque del
dió a reservar la pena de muerte sólo para aquellos mayores de 25 años. problema. A principios del siglo XVI, cuando la Inquisición comenzó
Los menores, que eran inevitablemente una gran porporción de estos las investigaciones referidas a la herejía 'implicada en la brujería, la
acusados, eran generalmente azotados y llevados a las galeras, Aun- represión del delito seguía estando en manos de los juzgados del
que muchas sentencias de muerte fueran conmutadas, y el clero era estado. La renuencia que senda la Inquisición a intervenir en este
a menudo tratado con indulgencia, en general la actitud del Santo asunto estaba en parte motivada por la duda de si en la brujería
Oficio, tanto hacia la homosexualidad como a la bestialidad, era severa. exístían elementos heréticos. Ciertos tipos de superstición popular,
En el caso de esta última ofensa, esto parece sorprendente, ya que sortilegio, y toda la gama de la astrologia eran áreas mal definidas
los inquisidores eran muy conscientes de que la bestialidad era come- de las que muchos hombres cultos y también clérigos eran aficio-
tida por solitarios rurales y hombres poco inteligentes. La más cruda nados. La astrología, por ejemplo, formaba parte del programa
severidad se mostró en el tribunal de Zaragoza, que entre 1560 y de estudios de la universidad de Salamanca; peto no fue sino hasta
1640 ejecutó a 34 de los 220 homosexuales acusados y 61 de los 257 finales del siglo XVI que la Inquisición, estimulada por el papa, trató
acusados de bestialidad; estas muertes representan casi la mitad del de suprimirla como ciencia, y el índice de Quiroga de 1583 siguió
total de ejecuciones en este tribunal, durante este período. En Va- las directrices de Roma al prohibir las ciencias ocultas y la adivina-
lencia, el tanto por ciento de ejecuciones fue igualmente alto, con ción.31 Esta tendencia (precedida por la bula de Sixto V Contra la
50 ejecuciones de 248 acusados de sodomía y bestialidad. Solamente magia, Caelt et terrae, de 1585), confirmó la preocupación del tribu-
en Cataluña, el modelo fue diferente: alli la Audiencia normalmente nal por acabar con las alternativas a la verdad de la religión contra~
se negaba a aprobar las sentencias de muerte recomendadas por la rreformista.
Inquisición, y de 189 acusados en. este período, sólo cinco parecen La campafia contra la superstición popular fue amplia, marginal
haber sido ejecutados. En cualquier caso, en todos los tribunales de a las preocupaciones de la Inquisición en el siglo XVI pero más im-
Aragón, las ejecuciones por sodomía y bestialidad eran discontinuas portante en el siglo XVII, cuando en algunos tribunales llegó a repre-
después de mediados del siglo xvn.29 bis sentar la quinta parte de las causas. La cultura popular, espe-
Aunque la Inquisición tuvo un importante papel en la Contrarre- cialmente en las zonas rurales, siempre había buscado formas de
forma, fue sólo una, y no la más importante, de las fuerzas activas curación poco ortodoxas para las afecciones cotidianas: todos los
tanto de la iglesia como del estado que en ella participaron. Por pueblos contaban con curandero o curandera que ofreda remedios
esta misma razón, el papel de la Inquisición en casos de brujería medicinales, encontraba objetos perdidos, curaba animales heridos,
no debe exagerarse. En 1370 y 1387, las leyes de Castilla declaraban ayudaba a que una muchacha lograra captar el amor de su amado.
que el sortilegio era un delito que implicaba herejía, y que los cul- Las curas podían ser en forma de pociones, encantamientos, hechizos
pables deberían ser juzgados por el estado si eran laicos, y por o simples consejos. Se trataba de una subcultura que coexistía con
la iglesia, si clérigos. Mucho tiempo después de la fundación de la el catolicismo oficial y que no trataba de subvertido, aunque en algu-
Inquisición, la jurisdicción sobre sortilegio y brujería permanecía to· nas zonas de cristianos nuevos los hechizos utilizados no eran cris-
davía en manos seglares: este hecho queda demostrado por un decreto tianos en su contenido.32 En las zonas rurales el mundo de la magia
de 1500 en el que se ordenaba una investigación sobre sortilegio que penetraba hasta en la Iglesia, pues muchos clérigos practicaban COS·
puso la materia en manos de los corregidores y los juzgados civiles.30 tumbres tradicionales -ritos, oraciones, ofrendas, danzas- dentro
También la Inquisición medieval había dejado estas cosas en manos
31. !bid., p. 193.
29 bis. Datos estadísticos suministrados amablemente por William Monter de su 32. La magia morisca era una dimensión innepb1e de la fe m mudw 4ress impor-
inédita ponencia, o~CThe Spanish lnquisition and the abominable sin~, Siinposio sobre tantes: Garcla Cárcel muestta que 21 de los 67 acusados por superstición en Valencia
religión popular en la Contrarreforma europea, Univexsidad de Wisconsin, Madison, entre 1530 Y 1609 eran moriscos, op. cit., p. 249. Sobre la maai• motisca véase wn-
matzo 28-30, 1985. bién J, Caro Batoja, VidiiS ,;4¡i¡;IIS e !quisici61', 2 vol.., Madrid, 1967, 1, pp, 49-,2.
30. Lea, op. cit., IV, p. 183.
18.-IWD!K
274 LA INQUISICIÓN ESPAfíOLA CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 275
de la liturgia normaL Todo esto fue rechazado con firmeza por los mujeres por el delito de brujería.37 En esta época encontramos infor-
obispos reformadores, por el clero postridentino y por la Inqui· mación periódica sobre casos de brujas: el primero en Toledo fue
sición.33 Desafortunadamente, en el proceso de comparación entre el en 1513, y en Cuenca en 1515. En Cuenca, el miedo del pueblo se
oscuro mundo de la superstición primitiva y el iluminado de los evan- alimentó de historias de niños que habían sido raptados y asesinados,
gelios, los predicadores y los hombres cultos simplificaron indiscrimi- «por lo que se cree que fueron heridos o muertos por los xorgui-
nadamente las fuerzas involucradas y ayudaron a crear un miedo a la nos y xorguinas (brujos y brujas)».33 Los edictos de fe desde 1520,
~brujeria». 34 tanto en Castilla como en Aragón, comenzaron a incluir la magia, el
La magia y la brujería no fueron consideradas como un gran sortilegio y la brujeria a las listas de delitos que se consideraban he-
problema sino hasta finales del siglo xv. En 1484, el papa Inocen- réticos. Pero la opinión pública aún no creía en el Sabath. En 1521,
cia VIII promulgó la bula Summis desiderantes, en la que por prime- un teólogo declaró en Zaragoza que el Sabath «era una delusión y no
ra vez reconocía a la brujería como un mal que debía ertadicarse. Los podía haber ocurrido, así que la herejía no venía a caso». La Inqui-
dominicos alemanes Kramer y Sprenger fueron enviados a lidiar con sición no era el único tribunal que intervenía en estos casos. En
la superstición en el norte y el centro de Alemania. Dos años después Navarra, durante la mayor parte del siglo XVI, la brujería fue juzga-
publicaron un libro, el Malleus Maleficarum (Martillo de brujas), En da no sólo por la Inquisición sino también por el estado: en 1525,
esta impresionante recopilación de historias, los dominicos afirmaban por ejemplo, treinta brujas fueron quemadas por orden del fiscal del
que lejos de ser una abstracción, la brujeria era una práctica basada estado, el licenciado Balanza, del Real Consejo de Navarra.39 En 1568,
en el comercio real con Satán y los podereres de las tinieblas, y que la Suprema ordenó al tribunal de Barcelona que devolviera al juz-
las brujas comían y devoraban realmente a niños, copulaban con de- gado episcopal un caso de «encantamientos», y en Navarra, en 1596
monios, volaban por los aires para acudir a sus encuentros en el Sa- (en el caso de las brujas de Araiz), el inquisidor local ordenó que
bath, atacaban al ganado, provocaban tormentas y conjuraban los po- «a parescido no tratar por ahora destas causas en el santo Oficio» y
deres del infierno. 35 Ningún otro libro de su época promovió más una el juicio se devolvió al Real Consejo de Navarra. Hubo dos aspectos
materia que trataba de combatir. La perspectiva del Malleus fue apo- sobresalientes en el papel que tuvo la Inquisición en la brujeria: por
yada por subsiguientes decretos papales y episcopales. En la totalidad una parte, algunos inquisidores se sentían escépticos acerca de la rea-
de Europa la paranoia sobre el tema se extendió ampliamente,36 aun- lidad de la brujería demoníaca, y por otra el tribunal no reclamó la
que siempre hubo un importante número de teólogos y obispos, tanto jurisdicción exclusiva de estos delitos.
en Italia como en España, que consideraron que hablar de volar por La política posterior de la Inquisición se inició en un encuentro
los aires y copular con el diablo era nada más una alucinación que histórico que tuvo lugar en Granada en 1526.40 Como resultado de
más que ser castigada debía provocar piedad. las persecuciones seculares contra brujas hechas en Navarra aquel
Según la costumbre medieval secular, las brujas debían ser que- mismo año, el inquisidor general Manrique nombró una junta de
madas. La Inquisición al principio siguió este ejemplo. El tribunal diez hombres, entre los que se encontraban el letrado Hernando de
de Zaragoza quemó a una en 1498, a otra en 1499 y a tres en 1500. Guevara. y el futuro inquisidor general Valdés, para que decidiera si
Según Uorente, en 1507 el tribunal de Calahorra quemó a treinta
37. Uorente, HisJoire critique, II, p. 43.
38. S. Cirac Estopañ.án, Ll.lr procesos de hechiceri~~r en /11 Inquisición tk C11rtiU11
33. Sobre el contexto europeo de IR Contrarreforma, véase Peter Burke, Popular
lll Nu~VII.
Madrid, 1942, p. 196.
culture in ear/y modern Europe, Londres, 1978.
39. F. ldoate, Un documento tk l11 Inquisición sobr~ bruieri11, PIIDlplona, 1972,
34. Un estudio general (que desafortunadamente omite a España), es el de
p. 13.
R. Kieckhefer, European Witch Tri11/s, Their Found111iom in Popu/11r 1111d Le11rned
40. No como afirma NovaiJn (Valdés, p. 63) en 1525, ni como señala Caro Baroja
Culture, 1)00-1500, Londres, 1976.
(Vid11.r mJ~ic11.r, 11, p. 60) en 1529. Las notas sOOte d encuentro están en AHN,
.35. Malleur Maleficarum, Londres, 1948, ed. Montague Summers. lnquisici6n, libro 1.231, ff. 6J4-6J7: «Dnbia quae in causa Ptllelóenti videntur•. Hay
.36. Para el contexto europeo véase por ejemplo H. Karnen, Europe1111 Society una copia en la Bodleian Library, Oxford, DlS. Arch. ~ 130. Cf. Lea, op. cit., IV,
JJ00-1700, Londres, 1984, cap, 8.
pp, 212-214.
276 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 277
realmente las brujas asistían al Sabath. El informe presentado en el
encuentro estableda que «todos los más juristas de este Reyno an causa era el Real Consejo de Navarra, que al parecer ejecutó al me-
tenido por zierto que no ay bruxas», a causa de que era imposible nos a 50 brujas. Cuando ocurrieron en Navarra nuevos casos, la Su-
que hiciesen las cosas que decían, Se hizo una votación y la mayoría prema pidió al que entonces, en 1538, era el inquisidor, Valdeolitas,
de los seis decidieron <1que realmente van»; una minoría de cuatro, que no tomara las confesiones de las brujas literalmente y que debe-
entre los que estaban Valdés y Guevara, votaron «que van imagina- ría «abiar con las personas principales y declararles que el perderse
riamente». La junta decidió que puesto que los homicidios confesa- los panes y otros daños los ymbia Dios por nuestros pecados o por
dos por las brujas podían muy bien ser ilusorios, deberían ser juz- la disposición del tiempo, que no ay sospecha de brujas». En 1550
gados por la Inquisición y no por las autoridades civiles; pero si, a el inquisidor de Barcelona, Sarmiento, fue depuesto por haber ejecu-
pesar de ello, las autoridades probaban que el homicidio se había tado a varias brujas sin contar con la aquiescencia de la Suprema.42
cometido realmente, entonces deberían tener toda la libertad de ac- Así, durante la mayor parte del siglo xvr, la Inquisición se mantuvo
tuar por su cuenta. en una posición loable. Joana Izquierda, que fue juzgada por el
Muchos de los que formaban parte de la junta, especialmente tribunal de Toledo en 1591, confesó haber tomado parte en el asesi-
Guevara, estaban discutiendo en aquel momento en Granada la con- nato ritual de un cierto número de niños. Dieciséis testigos atesti-
versión de los moriscos, y en general, la junta se preocupó más de guaron que, en efecto, los niños habían muerto súbitamente y que
educar a las llamadas brujas que de castigarlas. El obispo de Mon- se decía que la Izquierda era bruja. Lo que para la mujer, en cual-
doñedo, por ejemplo, sugirió los siguientes remedios: «que se pon- quier otro país de Europa, hubiera supuesto la condena a muerte, en
gan predicadores por aquellas partes, los quales declaren al pueblo España le valió solamente una abjuración de levi y doscientos azotes. 43
el herrar en que an estado las dichas bruxas y como an sido enga- La única mancha en esta trayectoria de sensatez ocurrió en 1610
ñadas del demonio; los ynquisidores y los jueces seglares procedan en Navarra. La explicación de ello puede buscarse no en España,
con mucha diligentia: que mande reducir Su Santidad a observancia sino en Francia. Justamente al borde de la frontera, en el pafs de
aquellos monesterios claustrales de aquella tierra». Una' de las reso- Labourd, el juez bordelés Pierre de Lancre había llevado a cabo una
luciones que la junta tomó por unanimidad fue: «a se de aver horrorosa caza de brujas en 1609, durante la cual había ejecutado a
mucho cuidado de hacerles algunos sermones en su lengua», o sea, 80 brujas. La campaña le proporcionó la mayor parte del material
en vasco. La urgente necesidad de una nueva cristianización fue resal- que posteriormente utilizó para su famoso libro sobre el tema,
tada en seguida por el teólogo Alfonso de Castro en su Adversus Tableau de l'Inconstance (1612). Las ejecuciones de Labourd hicie-
haereses (1534), en el que se refería a «Navarra, Vizcaya, Asturias, ron temblar de terror los valles de Navarra y crearon un pánico den-
Galicia y otras partes donde la palabra de Dios pocas veces ha sido tro del territorio español que se extendió a los inquisidores de Lo-
predicada. Entre estas gentes hay muchas supersticiones y ritos pa- groño, uno de cuyos miembros era Alonso de Salazar Frías.41 Se llevó
ganos, solamente por causa de la falta de predicadores». a cabo un gran auto de fe en la ciudad, el domingo 7 de noviembre
La persecución y ejecución de las brujas continuó, pero el Santo de 1610, y fue tan lento el procedimiento, que la ceremonia tuvo que
Oficio, que seguía las resoluciones de 1526, tuvo una participación ser continuada al día siguiente. De los 53 presos que tomaron parte
muy limitada. Una persecución de brujas se llevó a cabo en Navarra en el auto, 29 fueron acusados de brujería, de los que cinco fueron
en 1527 y 1528 41 y el inquisidor local, Avellaneda, participó activa- quemados en efigie y seis en persona. 45 Esta medida tan extremista,
mente en ella, pero la autoridad judicial que estaba a cargo de la
42. Lea, op. cit., IV, pp, 218-219.
43. IbiJ., p. 223.
41. Los hechos vascos llevaron a Mlutln de Castañega en m TrrttaJo de supersti· 44. Sobre Salazat Frlas y el contexto naVIUTO, v6ue Gustav Henningsen, The
ciones (Logroño, 1529) a explicar que las muieres tendían mis que los hombres a con- Witches' Advocate. Basque Witcbcraft anJ the Spanish Inquisition, Reno, 1980, y Julio
vertirse en brujas porque, entte otras cosas '4tson .llUÍl; parleras que los hombtts y no Caro Baroja, Inquisici6n, bruierta y aiptoiuJaismo, Barcelona, 1974, pp, 183-315, que
guardan tanto secreto~.
añade importante$ dimensiones • su !Ulterior Las bruittS y su mundo, Madrid, 1%l.
45. Biblioteca Nacional, Madrid, m&. 718, f. 271.
278 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 279
provocó una reacción en la Suprema, la cual, en marzo del año dosos; «Tampoco mejora con averiguar que el demonio puede hacer
siguiente, delegó en Alonso de Salazar Frias para que visitara las esto y aquello, y que también digan los doctores por asentadas estas
comarcas de Navarra en cuestión, llevando con él un edicto de gracia cosas, que s6lo situen ya de fastidio inútil, pues nadie las duda; sino
en el que se invitaba a los habitantes a repudiar sus errores. La mi- en creer que en el caso individuo hayan pasado como los brujos las
sión de Salazar fue de las que hacen época. Empezó a trabajar en dicen de cada acto particular».
mayo de 1611 y acabó sus tareas en enero de 1612, aunque hasta El informe de Salazar fue muy discutido por sus colegas, pero
el 24 de marzo no presentó su informe a la Suprema. El contenido fue finalmente aceptado por la Suprema. Le ayudó mncho el hecho
de este informe es de suma importancia para el estudio de la brujería de que, como él mismo había señalado, la Inquisición había recha-
en España. Sa1azar declaraba que en el tiempo que había durado su zado desde 1526 la tradicional pena de muerte para castigar a las
misión reconcilió a 1.802 personas, de las que 1.384 eran niños entre brujas; también contribuyó el que cada vez más letrados, y menos
las edades de 9 y 12 años en el caso de las niñas y de 9 y 14 entre los teólogos, se convertían en inquisidores y, finalmente, el que la opinión
muchachos; de los otros, «todas edades y vejez, y muchos de 60, 70, española más autorizada era escéptica ante la idea de que la brujería
80, 90 años». Tras un examen detenido de todas las confesiones y fuese una realidad. Aún antes de la misión de Navarra, el inquisidor
de la evidencia sobre asesinatos, celebraciones sabáticas brujeriles general había comisionado a Pedro de Valencia para que -hiciera
y comercio carnal con diablos, Salazar lleg6 a la siguiente conclusión: un informe; en éste, que estaba fechado en abril de 1611;"1 Valencia
tenía cuidado de no neg-ar la realidad de la brujeiía, pero sus conclu-
No he hallado certidumbre ni aun indicios de que colegir algún
siones sugerían que había un fuerte elemento de enfermedad
acto de brujería que real y corporalmente haya pasado. Sino sobre
lo que yo solía antes sospechar de estas cosas, añadido en la visita mental en los hechos de Navarra y que debía tenerse cuida-
nuevo desengaño: que las dichas testificaciones de cómplices solas, do excepcional al probar los delitos: «Se deve examinar lo pri-
sin ser coadyuvadas de otros actos C"Xteriores comprobados con per- mero si los reos están en su juicio o si por demoniacos o melancó-
sonas de fuera de la complicidad, no llegan a ser bastantes ni para licos o desesperados», su conducta «parece más de locos que de
proceder por ellas a sola captura; y que las tres cuartas partes de ereges, y que se deve curar con at;otes y palos más que con infamias
ellas, y aún más, se han delatado a si a los cómplices con toda ni sanbenitos». Finalmente, Valencia advierte que «búsquese siem-
verdad. Y así también tengo por cierto que en el estado presente, pre en los hechos cuerpo manifiesto de delito conforme a derecho, y
no sólo no les conviene nuevos edictos y prorrogaciones de los con- no se vava a provar casso muerte ni daño oue no ha acontecido».
cedidos, sino que cualquier modo de ventilar en público estas cosas, El 29 de agosto de 1614 la Suprema publicó instrucciones que
con el estado achacoso que tienen, es nocivo y les podría ser de
serían la principal gufa para la futura polftica de la Inquisición.
tanto y de mayor daño como el que ya padecen. No hubo brujas
ni embrujados en el lugar hasta que se comenzó a tratar y escribir Expuestas en 32 artículos, las instrucciones adoptaban el escepticis-
de ellos. mo de Salazar hada ]~s declaraciones de las brujas, v aconsejaban
precaución v benignidad en todas las investigaciones. Y si bien con
El largo memorial de Salazar 46 no fue una victoria del humanis- retraso, se hizo justicia a las víctimas del auto de fe de Logroño
mo ni del racionalismo, sino simplemente de las leyes de la evidencia. de 1610: sus sanbenitos no fueron expuestos y no cavó nin_gún
Como letrado de experiencia, estaba menos interesado en el debate estigma sobre ellos o sus descendientes. Aunque la Inquisición toda-
teológico sobre la realidad de la brujería qne en el problema ma- vía se senda obligada a seguir la opinión europea y a considerar la
terial de tener que prender a personas sobre una base de rumores du- brujería un delito, en Ja práctica todos Jos testimonios de tal delito
fueron rechazados por considerárseles engaños, así que España se
46. Para el memmial, véase Henningsen, op. cit.; también Lea, op. cit., IV, 47. «AceKa de los cuentos de las bruxas. Discurso de Pedro de Valencia», AHN,
PP- 231-234. Inquisid6n, libro 1.231, ff. 608-629,
280 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA CULTURA POPULAR Y CO~RREFORMA 281
salvó de los furores de la histeria popular contra las brujas y de la tad del siglo xvn, que en la Inquisición.49 Las brujas eran colgadas
quema de éstas, en una época en que esto prevalecía en Eur~pa. en Aragón, y no quemadas, pero desconocemos el número de las eje-
~a. ~:cisión de 1614 benefició a los acusados pero coloc6 a la cuciones. En Cataluña también continuaron las ejecuciones: en la
Inqmstcton en una postura te6rica y prácticamente ambigua: en jurisdicción de Vic, 45 brujas fueron sentenciadas por las autorida-
teor~a, por~ue admitía que el. satanismo era posible pero negaba sus des civiles entre 1618 y 1622.50
mamfestacrónes; en la prácttca, porque se resistía a intervenir en Las sociedades tradicionales y «cerradas» desconfían normalmen-
casos de brujería y a menudo cedía la jurisdicción a las autoridades te de los extranjeros: en la España de la Contrarreforma esta descon-
civiles. La Inquisición volvió a la práctica de no quemar a los acu- fianza fue estimulada activamente por la Inquisición. En 1558, la
sados, pero continuó persiguiendo todo tipo de superstición con amenaza del protestantismo se utilizó para impedir el contacto con
vigor: en muchos tribunales, durante el siglo xvn, la superstición los extranjeros, pero, ir6nicamente, en esa misma década la expan-
fue el delito más perseguido después de las «proposiciones». Dos sión imperial española llevó al extranjero a miles de españoles. Este
casos de Barcelona muestran cómo operaba esta nueva actitud. 4! En hecho los llevó a tener relaciones con el resto de Europa en una
1665, el tribunal descubrió un grupo de satanistas de clase media proporción jamás igualada anteriormente en la historia de España.
que rezaban misas negras, conjuraban a Jos demonios y degollaron La experiencia imperial no cambió en lo más mínimo la actitud de
los inquisidores, que continuaron desconfiando de todo contacto
11 un macho cabrío en una de sus ceremonias: a un sacerdote que
con los extranjeros. Una acusación comúnmente lanzada contra ellos
f?rmaba~ parte del. g~po se le suspendió de sus funciones por
cmco anos y un c1ru¡ano fue azotado y desterrado por el mismo era que habían estado en «tierra de herejes», que en la jerga inqui-
periodo de tiempo. En ese mismo año, Isabel Amada, una viuda de sitorial significaba cualquier país que no estaba bajo el control de la
Matará, fue denunciada por unos pastores que se habían negado a corona española.
Los visitantes que pasaban por la península, especialmente si no
darle limosna, después de lo cual, según declararon, <<dentro de tres
dfas se murieron las dos mulas y treinta abejas, y dijo esta rea que eran respetuosos con algunos aspectos de la religión en España (rehu-
sando quitarse el sombrero, por ejemplo, cuando el Santo Sacramento
ella con ayuda del demonio avía ocasionado la muerte y enfermedad
del dicho ganado». Los inquisidores la dejaron libre. Tan benignos pasaba por las calles), corrían el riesgo de ser detenidos por la
veredictos hubieran sido impensables en otros países europeos. Inquisición. Esto sucedió con tal frecuencia que las naciones protes-
tantes que comerciaban con España se preocuparon sobre todo de
Si todos los tribunales, eclesiásticos v civiles se hubieran com-
portado de esta forma, la persecución de .las supe~sticiones se habría asegurarse garantías pata sus comerciantes antes de proseguir con las
negociaciones comerciales. Inglaterra, que era un mercado para lfls
convertido en España en lo que la Inquisición quería que fuera: un
medio para disciplinar a la gente y reconvertirla al cristianismo orto- materias primeras españolas, logró condiciones más seguras de lo
doxo. El hecho de que gran parte de la jurisdicción sobre brujería que podía esperarse. En 1576, el acuerdo Alba-Cobham determinó
la posición de la Inquisición con respecto a los marinos ingleses.
se ejercía en los juzgados seglares, significó qlle -al contrario de
lo que se afirma con frecuencia- las brujas continuaron siendo El tribunal sólo podría actuar con los marinos por Jo que éstos
ñideran después de haber llegado a un puerto español. Las confisca-
ejecutadas en España. Por ejemplo, en el reino de Aragón, las auto-
ridades civiles siguieron en plena posesión de la jurisdicción sobre ciones habrían de limitarse a los bienes del acusado, y no incluirían
brujería y la Inquisición al parecer no hizo sino esfuerzos aislados
para hacer valer sus pretensiones. Ciertamente, más brujas fueron 49. Ángel Gari, «Variedad de competencias en el delito de btujeda en Arag6n
(1600-1650)¡¡., hg~nw/4. XX, 85 (1978), p. 198: también oonsultese su articulo «La
juzgadas en los trJbunales seglares del Alto Aragón en la primera mi- brujería en Aragón», I Congreso de h4gón de Etnología y Antropo/og/4 (1979),
pp. 2744.
50. A. Pladevall, P~rsecusi6 de Tes bruixes 4 fes col'!llll'ques de Vic 4 principis del
48. Ibid., libro 735. ;eg/e XVII, Barcelona, 1974.
282 LA ~QUISICIÓN ESPAÑOLA CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 283
el buque y su cargamento, ya que éstos generalmente no le perte- La «cosecha» recogida por la Inquisición tenía ahora más protes-
necían. tantes extranjeros que nativos. En Barcelona, de 1552 a 1578, las
A pesar de la ruptura de hostilidades entre Inglaterra y España únicas relajaciones de protestantes fueron las de cincuenta y un fran-
sobre el problema holandés, el acuerdo de 1576 siguió sin alteración ceses. Santiago, en el mismo período, castigó a más de cuarenta pro-
alguna al menos durante dos décadas más. 51 Cuando finalmente llegó testantes extranjeros. Estas cifras eran representativas del resto de
la paz bajo Jaime I, el acuerdo fue incorporado en el tratado de España. Los detalles dados por Schafer muestran que hasta 1600
1609 que puso fin a las hostilidades. La garantía fue otra vez reno- los casos de supuestos luteranos citados ante los tribunales de la pe-
vada después de la guerra de 1624-1630, en el articulo diecinueve nínsula fueron en total 1.995, de los cuales, 1.640 concern1an a ex-
del tratado de paz de 1630, que prometía seguridad a los marineros tranjeros. «Cosecha» es la palabra indicada cuando se habla de co-
ingleses «con tal que no dieran e.~cándalo a otros1>. La condición no merciantes extranjeros en situación difícil, cuyos países eran hosti~
era del agrado de Cromwell, y en 1653, éste propuso a España un les a España. Sus tripulaciones eran detenidas, sus barcos apresados
tratado de alianza que hubiera dado virtual inmunidad de los indeses y sus cargas confiscadas. De los dos ingleses relajados al gran ituto
hada la Inquisición. Los artículos pertinentes hubieran permitido a de Sevilla del 12 de diciembre de 1560 uno, Nicholas Burton, era
los súbditos ingleses celebrar sus oficios religiosos abiertamente, usar un capitán de barco cuyo cargamento había sido confiscado y cuyas
la Biblia libremente, estar exentos de la confiscación de propiedad y 'pérdidas, añadidas a las otras confiscaciones recaudadas en el juicio,
tener suelo español aparte para el entierro de sus difuntos. Era tal sumaron la gran cantidad de 50.000 libras esterlinas. Así, al menos
su prestigio que el conlleio de estado estaba bastante dispuesto a decía el informe y claramente señalaba el beneficio que la Inquisi-
conceder estos artículos, 52 pe-ro la propuesta fue rechazada a causa ción había hecho.sl
de la firme oposición de la Suprema, que rehusó transigir. Los protestantes extranjeros no aparedan normalmente en los
Todas las personas bautizadas debidamente, ipso facto cristianas autos de fe a finales del siglo XVII, pero la presión que se ejerda
y miembros de la iP.lesia católica, se encontraban bajo la jurisdicción sobre ellos continuaba, especialmente en los puertos. Cataluña, por
de la Inquisición. Herejes extranjeros, por lo tanto, comparecían en ejemplo, vivía la presencia de los extranjeros que entraban por los
autos celebrados en España. La quema de protestantes en Sevilla, a puertos como marineros, o como soldados en regimientos extranjeros
mediados del 1500, muestra el paulatino aumento del número de de la armada española, y a través de la inmigración francesa que
extranjeros detenidos, fenómeno normal en un puerto internacional. penetraba por los Pirineos. El tribunal de Barcelona recibía cifras
De los que comparecieron en el auto de Sevilla en abril de 1562, regulares de autodenuncias «espontáneas» procedentes de los extran-
veintiuno eran extranjeros -<:asi todos ellos franceses. El auto del jeros que deseaban convertirse al catolicismo: en las décadas de 1670
19 de abril de 1564 vio a seis :flamencos relajados en persona, y y 1680 hubo cerca de doce casos al año, con frecuencia más que los
otros dos extranjeros que abjuraron de vehementi. El del 13 de que involucraban a los propios españoles, y en el año de 1676, que
mayo de 1565 vio cuatro extranjeros relajados en efigie, siete re- fue un año excepcional, no menos de 64 extranjeros se presentaron
conciliados y tres que abjuraron de vehementi. Un protestante esco- ante la Inquisición allí, renunciando a las hereiías que habían pro-
cés fue relajado al auto de Toledo del 9 de junio de 1951, y fesado anteriormente y pidiendo ser bautizados.54 Todavía había
otro, capitán del barco Mary of Grace, al del 19 de junio casos desafortunados -como el del in~lés de 23 años que fue
de 1594. arrestado por conducta escandalosa en Barcelona en 1689 y que
murió en las celdas de la Inquisición-, pero en ·general el
Santo Oficio era benevolente y tolerante. Es muy significativo que
51. Albert Loomie, S. }., «Reiigion and Elizabetham commerce with Spain~,
Clllbolic Hirtorict# Review (abril de 1964), pp. 30-31.
52. Comulta del Consejo de Estado, 31 de tnllrzo de 1653, AGS, Estado, leg. 2528. 53. Lea, op, cit., 111, p. 447.
54. AHN, lnquisid6n, libro 735, f. 176.
CULTURA POPULAR Y CONTRARREFORMA 285
284 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
conformado sin objeciones al settlement de Isabel l. Eran, pues,
tras la larga Guerra de Sucesión a la corona de España, de 1702 a apóstatas y herejes; el tribunal no lo olvida fácilmente.
1714, cuando miles de herejes (soldados hugonotes, ingleses y alema- Sin embargo, la Inquisición empezó a dar pronto muestras de
nes), fueron hechos prisioneros por fuerzas españolas en territorio una actitud más realista con respecto a los extranjeros. Cuando en
español, la Inquisición no encendiese ni una sola hoguera, para 1624 estalló de nuevo la guerra entre Inglaterra y España, los ingle-
desarraigar con el fuego cualquier herejía que hubiera entrado en ses residentes no fueron molestados, gracias a los inquisidores de las
e1 país. Canarias. Las razones comerciales fueron el principal motivo que
La suerte de los extranjeros que cayeron en manos del Santo había tras la ansiedad de las autoridades por no perseguir innecesa·
Oficio puede ser examinada mejor en la bien documentada historia riamente a los extranjeros, y parece ser que esta actitud moderada
del tribunal de las islas Canarias. Las Canarias constituían una escala animó a los mercaderes, porque en 1654 había 1.500 residentes
habitual para los ingleses, no sólo por su tráfico regular de vinos, sino holandeses e ingleses en Tenerife.57 Este feliz estado de cosas fue
también porque constituían un alto conveniente antes de la larga estropeado casi inmediatamente por la torpe agresión de Cromwell
travesía hacia la América española y los mares del Sur. Entre 1586 contra la isla de La Española (Santo Domingo), en 1655. Las auto-
y 1596, los comerciantes ingleses estuvieron especialmente expuestos ridades españolas tomaron represalias contra los comerciantes ingle-
a las· persecuciones de las autoridades españolas, ya que entonces ses en la península, pero éstos, advertidos de antemano de la expe-
España estaba en guerra con Inglaterra. Un auto de fe celebrado en dición contra la isla antillana, salieron del país antes de que fuera
Las Palmas el 22 de julio de 1587 incluy6 por primera vez a 14 mari- asestado el golpe. Los funcionarios encargados de las represalias
neros ingleses, uno de los cuales, George Gaspar, de Londres, fue llegaron tarde y sus informes fueron patéticos. En Tenerife, las con·
relajado en persona, siendo el único inglés que sufrió la muerte a fiscaciones «en esta isla, en Gran Canaria, y en La Palma, son de
manos de este tribunal. El siguiente auto público, el primero de poca consideración». En el Puerto de Santa María, «hubo un Ingles,
mayo de 1591, incluyó la quema de las efigies de cuatro marineros no mas». En Cádiz s6lo se habían quedado los ingleses católicos. En
ingleses, dos de los cuales se habían reconciliado en el auto anterior. Sanlúcar de Barrameda «anduvieron tan prevenidos que no se les a
El auto de fe del 21 de diciembre de 1597, al parecer el último en aliado cosa conssiderable»; «la mayor parte de ellos mas rica se avia
el que aparecieron ingleses,55 incluyó a 11 marineros de esta nacio- retirado a su Armada y todos vendido y quitado)),58
nalidad. Claro que éste no es el número total de ingleses capturados Finalmente regresaron, como siempre. Para entonces, los merca·
por la Inquisición. Las listas muestran que de 1574 a 1624, al menos deres protestantes terúan poco que temer de la il-a de la Inquisición,
44 ingleses estaban encerrados en las celdas de la Inquisici6n canaria. que había llegado a respetar la existencia de comunidades de comer-
Muchos salvaron la piel porque se convirtieron «espontáneamente»: ciantes de buena fe, cuya religión contaba menos que los beneficios
durante el siglo XVII, al menos 89 extranjeros se convirtieron al económicos anuales. Hasta tal punto había comenzado a salir el San-
catolicismo de este modo, y en el siglo XVIII lo hicieron 214, de to Oficio de una época de intolerancia hacia otra más liberal.
los cuales la mayorla era de nacionalidad inglesa.56 Lús tnarineros
ingleses eran particularmente vulnerables ante la Inquisici6n, porque
muchos de ellos tenían la edad suficiente para haber sido bautizados
en la verdadera fe en el reinado de María Tudor, y por haberse
19.-EAUIIK
290 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 291
españoles, e indica que las condiciones y las presiones políticas habían fu_e sustituida por la marea de cristianos nuevos portugueses, que
debilitado las manos de los inquisidores portugueses. Pero en 1580 ahmentaron las llamas y los cofres de la monarquía española.
se registró un gran cambio de circunstancias, cuando Felipe II se Los inmigrantes dieron una nueva perspectiva a la vida de la
anexionó Portugal e introdujo un rigor inquisitorial sólo posible en Inquisición, la cual se encontró ahora con que tenía que luchar con·
un país conquistado. En 1586, el cardenal archiduque Alberto de tra la voluntad real, que deseaba tolerar la existencia de vasallos tan
Austria, que era gobernador de Portugal, fue nombrado inquisidor ricos como ~quellos po:tugueses. Poco después de 1602, los portu-
general del país, lo que dio por resultado que en 19 años (1581-1600), gueses ofrecieron a Felipe III una donación de 1.860.000 ducados
los tres tribunales portugueses fueran testigos de 50 autos de fe, en (para no mencionar los enormes regalos a sus ministros) si la corona
45 de los cuales hubo un total de 162 relajaciones en persona, 59 en con~a un per~ón general a los judaizantes de su nación por todos
efigie y 2.979 penitentes.9 No hay que extrañarse, pues, de que, a los d~~tos antenores. No es de extrañar que los conversos pudieran
finales del reinado de Felipe II, la Inquisición española se alarmara permtttrse el pago de tan gran suma, ya que ellos mismos habían
al descubrir dentro de España la existencia de una nueva amenaza: confesado que poseían ocho millones de ducados. Dada la penuria
la de los portugueses que habían huido de su propia Inquisición. del tesoro real, ni que decir tiene que tal oferta fue aceptada y se
Pronto comenzó a aparecer un número creciente de judaizantes hizo ~a debida solicitud a Roma. El 23 de agosto de 1604, s~ pro-
en los autos de fe. El auto de Toledo del 9 de junio de 1591, en el mulgo el decreto papal de perdón, que fue publicado el 16 de eneto
cual estuvo presente el rey, incluyó a 27 judaizantes, de los cuales de 1_605; con esta última fecha, los tribunales portugueses pusieron
uno fue relajado en persona y dos en efigie. El de Granada, del 27 de en hbertad a un total de 410 prisioneros.U Con tan sorprendente
mayo de 1593, incluía a más de 75 judaizantes, y uno celebrado en a:uerd?•. _la corona .española reconocía su bancarrota financiera y su
Sevilla en 1595 incluyó 89 judaizantes. 10 Conforme avanzaba el nuevo disposiCwn para de¡ar de lado los ideales religiosos cuando los bene-
siglo, la preponderancia de los judaizaÚtes portugueses fue cada vez ficios del soborno excedían a los de las confiscaciones.
más clara e innegable. Tomemos algunos ejemplos al azar: en el auto Sin embargo, esto no significó más que un respiro temporal en el
de fe celebrado en Córdoba el 2 de diciembre de 1625, 39 de los trabajo de la Inquisición, la cual prosiguió sus actividades tanto en
45 judaizantes castigados eran portugueses, y los 4 relajados eran tam· Portug~ como en España, tan pronto como las condiciones del per-
bién de dicha nacionalidad; otro auto celebrado en la misma ciudad dón hubieron dado sus frutos. En Portugal, sobre todo, la Inquisición
el 21 de diciembre de 1627 incluyó a 58 judaizantes, todos ellos se puso manos a la obra con una meticulosidad que no había mos-
de Portugal, figurando portugueses en todas las 18 relajaciones, de trado en tiempos anteriores, y cuando, en 1628, los prelados de Por-
las cuales 5 fueron en persona. Un auto celebrado en Madrid el tugal propusieron nuevas medidas que habían de ser aplicadas contra
4 de julio de 1632 mostró que 17 de las 44 víctimas, eran portu· los cristianos nuevos, éstos pagaron a Felipe III otra buena suma,
gueses, y de modo similar, en el celebrado en Cuenca el 29 de junio probablemente superior a 80.000 ducados, para que les permitieran
de 1654, 18 de los 57 eran de la misma nación. Finalmente, en el trasladars~ a España: Sin embargo, no sólo emigraron a España, sino
auto de fe celebrado en Córdoba el 3 de mayo de 1655, tres de los a Otros pruses extran¡eros, donde aumentaron el número de las mino·
cinco judaizantes relajados eran portugueses, así como siete de rías judías de la dispersión, sobre todo en Francia, Holanda e lngla-
los nueve castigados a otras penas, y casi todos los 43 reconciliados te~ra. Que tal emigración fue una gran pérdida para el pafs fue cosa
eran de la misma nacionalidad.u La decadencia de la juderia española evtdente para todos, y se convirtió en el principal argumento de dis-
cusión entre los portugueses residentes en España y los ministros rea-
9. Ibid.. pp. 265·266.
10. Biblioteca Nacional, Madrid. m~. 721, ff. 127-131; Llorente, Histoire critique,
II, p. 400: Ua, op. cit., 111, p. 267. quiJici6n de C6rdoba, Cótdoba, 1840, pp. 65, 127; Bihliote'a Nacional, Madrid, m:s.
11. Bodleian Library, Oxford, An:h. !: 1.30, n.• 8; Gaspar Matute y Luquin, 718, f. 37'J, ms. 6.7'Jl, f. 53.
Colección de lo~ autos genera/el i paTti(llliltes de fe ,e/ebrados por el Tribunal de la In· 12. Lea, op. cit., 11!, pp. 267-270.
LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 293
292 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
judíos, por miedo de la Inquisición sólo tenían en España algunos
les, durante el reinado de Felipe IV. Los comerciantes cristianos factores, y sus casas principales estaban establecidas en Flandes y
nuevos enviaron un memorándum al rey, en el que afirmaban que otras ciudades del Norte; con lo cual, llevando hacia aquellas partes
ellos eran el principal apoyo económico de la corona, puesto que la sustancia de España, lejos de beneficiar a ésta, aumentaron mu-
contribuían cho más las fuerzas de los holandeses y demás herejes.14
... enbiando a la India oriental infinitas nabes cargadas de mercadO- El conde duque de Olivares, primer ministro de Felipe IV, ve(a
rias, con cuios derechos entradas y salidas se sustentan las armadas y las cosas a una luz muy diferente. Ignoró todas las propuestas que
se enriquese el Reino con la saqua dellas para otras partes, ya susten· podían estorbar sus planes para aprovecharse de las finanzas judías
tando el Brazil y fabriqando los engcnios de que se sacaba el asuqar a fin de restaurar la solidez económica de la monarquía, y los años
para toda la Europa. Ya sustentando el Comersio de Angola, Cabo. en que él gobernó España conocieron el mayor florecimiento de los
verde y otras conquistas de quesse saqavan para Vuestr~ ~agestad
banqueros conversos. Sus modificaciones a los estatutos de limpieza
tantos derechos y a las Indias clavan esclavos para el servtssto dellas;
y atravesando y comersiando desde Espanha en todo el mundo; y en 1623 fueron la primera ruptura pública contra el antisemitismo
ultimamente siendo oi en Portugal y Castilla los que acuden al oficial. En 1634 y de nuevo en 1641 se dice que llevó a cabo nego--
trato de la mercanssia y a los arrendamientos de las Reales Rentas ciaciones con los judíos exiliados en África y el Próximo Oriente,
de Vuestra Magestad y a los asientos que se asen para fuera del tratando de persuadirles de que regresaran a España, con garantías
Reino .O que pondrían fin a las malas consecuencias de su expulsión. Es difícil
imaginar dónde halló la inspiración para una política tan radical y
Afirmaban además que a causa de la emigración, se estaban per- ciertamente impopular, y parece que ello contribuyó finalmente a la
diendo las ventajas de sus servicios, de lo que se beneficiaban Ruan, caída de Olivares. Con él se fueron todas las esperanzas de una Es-
Burdeos, Nantes y Florencia. Las autoridades españolas se mostraban paña verdaderamente unida: unida no sólo en el abandono del
susceptibles ante esta clase de argumentos, y a los informes de que mezquino sentido de la expulsión de todas las minorías raciales y
las potencias comerciales, especialmente Holanda y (después de religiosas, sino en el más amplio sentido de una comunidad de igua-
Cromwell) Inglaterra, estaban contraladas por los judíos. Por lo les, sin el provincialismo de los fueros y el sectarismo de raza.
tanto, había que retener a los comerciantes po~ugueses en la penín· En 1628, Felipe IV garantizó a los banqueros portugueses la
sula. Esto se hizo más fácil después de la primera bancarrota del libertad para comerciar y para establecerse sin restricciones, esperan-
estado en el reinado de Felipe IV, en 1626: las pérdidas sufridas do de ese modo recuperar parte del comercio con las Indias, que
por los banqueros genoveses crearon un vacío en el que se infiltraron ahora estaba en manos extranjeras. Gracias a esto, los cristianos nue-
los financieros portugue~es, no sin grandes protestas de los contem· vos extendieron su influencia a las principales corrientes comerciales
poráneos. Uno de ellos, el escritor Pellicer de Ossau, manifestó sus entre España y América. Sin embargo, por mucho éxito que tuvie-
objeciones en 1640, de la siguiente .manera:· ran en sus negocios, no podían escapar a las consecuencias de su
origen racial, y varios de ellos habrfan de sufrir los rigores de la
Se creyó que podrían remed\arsc de algún modo los daños oca- Inquisición. A partir de la década de los 1630 hasta la de los 1680,
sionados por los asentistas genoveses, confiandose en su lugar a los algunos de los hombres más ricos de España se vieron arruinados en
portugueses, que como vasallos entonces de esta corona, las utili~a fortuna y prestigio por obra de la Inquisición. Los banqueros por-
des de ellos redundarían al mismo tiempo en beneficio de esta miS- tugueses estaban además entre ellos mismos poco identificados con
ma. Pero huyendo de un escollo se dió en otro muchísimo mayor;
su nación, que se había rebelado contra Madrid después de 1640;
porque siendo la mayor parte de los negociantes portugueses
13. Elkan Adler, «Documents sur le:; Marranes d'Espagne et de Portugal sous 14. Cuo Bl!l"oja, ]udios, 11, pp. 56-57.
Philippe IV10, Revu~ des Studes ]uives, XLIX (1904), pp. 63-65.
294 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 295
y con la desgracia de Olivares en 1643 su mejor protector desapa- y moneda acuñadaP En 1646, el anciano financiero Manuel Enrique
recía. fue arrestado y condenado, y, en 1647, otro financiero cuyo nombre
En 1636, la Inquisición sometió a proceso al financiero Manuel no se cita en los registros fue juzgado en Toledo. Los registros nos
Fernández Pinto por judaizante. Éste, en una ocasión había llegado muestran las estrechas relaciones que habia entre las víctimas. En
a prestar a Felipe IV la suma de 100.000 ducados. Y ahora el tribu. 1646, por ejemplo, los bienes del rico financiero Esteban Luis Dia·
nal le sacó por medio de las confiscaciones la enorme suma de mante fueron secuestrados por la Inquisición. Diamante era colega
300.000 ducadosY Aún mucho más importante que Pinto fue Juan en la firma bancaria de sus cuñados Gaspar y Alfonso Rodrfguez
Núñez Saravia, 16 del que tenemos las primeras noticias cuando con- Pasarino, el último de los cuales estaba en la cárcel acusado de
tribuyó con otros nueve financieros portugueses a un préstamo de judaizante, mientras que el primero se salvó emprendiendo la huida.
2.159.438 ducados hecho a Felipe IV en 1627. En 1630, Saravia Alfonso tenía una hija llamada Violante, que estaba casada con el
fue denunciado a la Inquisición como judaizante y protector de judai- eminente financiero Simón de Fonseca Piña, un rico y astuto nego-
zantes. El tribunal no emprendió ninguna acción contra él, pero con· ciante que al parecer jamás entró en conflicto con el Santo Oficio.
tinuó acumulando pruebas procedentes de Francia y América, mos- Los bienes confiscados en esta ocasión a los Pasarino probablemente
trando que además de sus errores religiosos. Saravia era culpable de pasaron de los 100.000 ducados.18
exportar oro y plata en barras a sus correligionarios del extranjero, Aparte de los pocos que tenían riquezas, había familias enteras
e importando a cambio moneda de ley inferior. A principios de 1'632, de conversos que habitaban en Madrid y que sufrían el recrudeci-
Saravia fue detenido junto con su hermano Enrique, y, tras los usua- miento de la persecución. La década de 1650 vio el comienzo de una
les retrasos de la Inquisición, Juan fue sometido finalmente, en 1636, serie de arrestos indiscriminados y de juicios que reinstauraron el
a tormento suave; pero no confesó nada. Fue condenado a abjurar reino del terror para la minoría conversa de origen portugués en
de vchcmcnti y multado con 20.000 ducados, apareciendo con su España. Un contemporáneo, vecino de Madrid a mediados de siglo,
hermano y otros judaizantes en el auto de fe de Toledo del 13 de nos proporciona el dramático relato de los hechos y de los rumores
diciembre de 1637. La Inquisición podía esperar lograr grandes bene- de arrestos: 19
ficios de hombres de la categoría de Saravia, y además de la multa
impuesta a Juan, se estima que su hermano Enrique fue condenado De portugueses no se fían, que cada dfa quiebran y se van
a confiscaciones que ascendieron a más de 300.000 ducados. Juan huyendo de la Inquisición; y después del auto de Cuenca, me ase-
Saravia se arruinó sin duda, por un proceso que destruyó su reputación guran que se han ido más de 200 casas con toda su familia a la
de.~hilada, de la noche a la mañana. Todo esto puede el miedo
y le obligó a pasarse cinco años en una prisión inquisitorial, porque
(22 de agosto de 1654).
no volvió a aparecer nunca más en el número de banqueros que ser- En Sevilla prendieron cuatro mercaderes portugueses riquísimos
vían a la corona. a primeros de abril, en una noche, por la Inquisición ( 17 de mayo
A partir de 1640, como ya hemos observado, los financieros por- de 1655).
tugueses en España se vieron en una posición difícil, sin patria y Los Cardoso se fueron a Amsterdam y se llevaron 200.000 du-
sin apoyo oficial, particularmente tras la caída de Olivares. Los más cados de lanas y 250.000 en oro. Dícese porque les queria prender
ricos de ellos fueron siendo eliminados uno a uno. En 1641, un tal la Inquisición, como en otras he dicho, y así van a buscar tierra
Diego Saravia, probablemente pariente del otro, fue juzgado por la donde se viva con más desahogo que en España, que por acá les
Inquisición y sufrió la confiscación de 250.000 ducados en oro, plata dan muy malos tratos (2 de junio de 1655).
15. Ibid., II, p. 59. 17. Cato Baroja, Judlos, 11, pp. 68-131.
16. A. Domínguez Ortiz, «El proceso inqui•itorid de Juan Núñez Saravfa, ban- 18. Las Cuentas de la firma est!Úl en AHN, lnquisici6n, leg. 5.0962,
quero de Felipe IV», Hispa>1ia, 61 (19.5.5). 19. La fuente son los Avisos de Barrlonuevo.
296 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 297
Los ricos hermanos Cardoso, que administraban la recaudación media aspa, 4.000 ducados. El Pelado, 3.000 ... Todos éstos eran de
de impuestos en varias provincias, huyeron porque un chantajista aquí o por lo menos residían años había en la corte; hombres muy
les al!Jenazó con testificar que eran judaizantes, a menos que le paga. ricos (8 de enero de 1656).
tan por su silencio. Enfrentados con la posibilidad de tener que pro-
bar su inocencia contra un falso testimonio, «les pareció mejor dar Brito era el financiero Francisco Díaz Méndez Brito, que fue
salto de mata que estar en un calabozo hasta que se averiguase la obligado allí a hacer penitencia en una ocasión, y que en 1651 fue
verdad» (29 de mayo de 1655). El autor de este diario pensó que otra vez encarcelado por la Inquisición. Montesinos era el banquero
era muy grave que testigos mentirosos fueran capaces de arruinar y comerciante Fernando de Montesinos Téllez, prominente financiero
las vidas de hombres prominentes como éstos: que fue encarcelado en 1654 a la edad de 66 años junto con su esposa
Serafina de Almeida, por la Inquisición de Cuenca. Serafina era
Lo cierto es que si lo es lo que se dice que se estila en aquel prima de la familia Carrizos, de la que ya hablaremos. Fernando era.
Santo Tribunal de no castigar testigos falsos, porque nadie delataría !Jn hombre riquísimo. Su capital en el momento de su detención,
si se hiciese, es terrible y aun inhumana cosa, dejar al arbitrio de ascendía a 213.721.195 maravedís o 567.256 ducados; buena parte
dos enemigos mal intencionados la vida, honra y hacienda del que de esta suma la tenía depositada en Amsterdam, asf que su capital
puede estar inocente, como se ve cada dfa salir muchos libres de fue calculado prudentemente en 474.096 ducados. Sólo los bienes
estos trabajos después de haber padecido tantas incomodidades y muebles de su casa estaban valorados en 10.000 ducados, testimonio
años de cárcel, de su opulencía.20 Y sin embargo, la Inquisición se limitó a castigar
Lunes 13 a media noche prendió la Inquisición 14 portugueses al matrimonio, sin tocar su fortuna para nada. A Fernando y Serafina
tratantes, hombres de negocios, en particular dos tabaquistas, uno
les impusieron una multa de 8.000 ducados. Tras esto
de la Puerta del Sol y otro de Palacio. Esta gente retoña como
hon.'!;OS (15 de septiembre de 1655}.
... se ha ido a Amsterdam a vivir a sus anchuras, temeroso no le
Desde el sábado pasado, ha preso la Inquisición en esta corte
quemen sí le vuelven a prender. Dejó a sus hijos emancipados,
17 familias de portugueses ... En la calle de los Peromostenses se
habiéndoles dado en vida toda su hacienda. Créese la irán pasando
fabrica muy aprisa una cárcel de propósito, muy capaz para tanta
a!H poco a poco, y que otro día harán lo mesmo que él (22 de
gente como cada día cae en la ratonera. Tiénese por cierto que no
noviembre de 1656}.
hay portugués alto ni bajo que no judake en Madrid (18 de sep-
tiembre de 1655}.
No queda tendero en tabaco en Madrid que no le prenda la Al parecer, una vez en Amsterdam, Montesinos volvió a practicar
Inquisición. Estos dfas han llevado dos familias padres e hijos y abiertamente el judaísmo. Pero sus hijos, lejos de seguir su ejemplo,
otros muchos escurren la bola a Francia (23 de octubre de 1655}. continuaron los servicios financieros de la familia a la corona. La gran
deflación de 1680 fue el comienzo de su ruina como banqueros, y, a
La condena de los judaizantes y la huida de los ricos, provocó principios del siglo xvm, se vieron obligados a liquidar.
precisamente la situaci6n que Olivares había tratado de evitar: han- La actitud liberal de Ia Inquisición hacia la fortuna de los Mon-
carrota entre los comerciantes de Madrid y otras ciudades, hasta el tesinos no fue debida a desinterés. El hecho era que estaban
punto de que nadie ponía confianza ni siquiera en los principales apareciendo ante el tribunal tantos financieros ricos, que el gobierno
banqueros, disminuyendo muchísimo el grupo de éstos de los que se alarmó ante la posible amenaza para la estabilidad financiera de
la corona podía esperar ayuda. Siguieron rodando cabezas: España. El 7 de septiembre de 1654, el Consejo de Hacienda llegó a
un acuerdo con la Inquisición, por la cual ésta se ocuparía sólo de las
Hubo auto en Cuenca. Juró Brito de vehementi; echáronle propiedades personales de los acusados, y que el dinero involucrado
sanbenito y destierro del reino y 6.000 ducados. Montesinos corrió
la misma fortuna, pero el dinero fue más: 10.000 ducados. Blandón 20. Las cuentas de Montesinos est¡in en AHN, lnquisid6o, leg. 4.971'.
298 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 299
en contratos oficiales seguiría siendo tratado por éstos. El acuerdo Luis Márquez Cardoso, otro administrador de tabaco de alta posi-
tuvo la virtud' de diferenciar entre un financiero y su firma. Como ción social, fue reconciliado junto con su mujer en el auto que se
resultado, ya vemos que el encarcelamiento de personajes tan impor- llevó a cabo en Toledo en noviembre de 1669. En agosto de 1691,
tantes como Fernando Montesinos no supuso automáticamente la Simón Ruiz Pessoa, importante banquero portugués que manejaba
disolución de sus negocios. los impuestos aduaneros de Andaluda entre 1683 y 1685, fue arres-
En el auto de fe celebrado en Cuenca el 29 de junio de 1654 tado por la Inquisición en Madrid. En 1694, don Francisco del Cas-
figuraron como víctimas el financiero Francisco Coello, administrador tillo, miembro de la Contaduría Mayor de Cuentas, nacido en Osuna
de impuestos en Málaga.11 En 1658, Francisco López Pereira, admi- y residente en Écija, fue arrestado por el tribunal en Sevilla.
nistrador de impuestos en Granada, y que ya había sido juzgado por El banquero más importante de los que fueron arrestados en este
la Inquisición de Coimbra en 1651, hizo otra aparición ante el tribu- reino fue Francisco Báez Eminente. No tomó parte en el comercio
nal en España pero su caso fue suspendido. Diego Gómez de Salazar, internacional pero debía su considerable fortuna a la administración
administrador del monopolio de tabaco en Castilla y ferviente judai- de los derechos de aduanas de Sevilla, Andalucía y las Indias (los
zante, fue reconciliado en el auto que se llevó a cabo en Valladolid almojarifazgos), y también proveyó al ejército real y a la armada en
el 30 de octubre de 1664 y casi toda su familia fue condenada a su Andalucía. Durante su administración en 1686 se tomaron tales duras
debido tiempo. medidas contra los contrabandistas que, según Lantery «vinimos a
Entre los conversos más prominentes de mediados de siglo estaba experimentar lo que tenian por imposible en Cádiz, de que no hubie-
el banquero Manuel Cortizos de Villasante, que había nacido en se metedores}>. Eminente fue miembro de la Contaduría Mayor Y
Valladolid de padres portugueses.22 Su astucia y sus tratos financie- en vista del hecho de que la mayor parte del comercio castellano
ros lo elevaron a las categorías más altas del reino y en los últimos · pasaba a través de Andalucía, su trabajo fue de la máxima importan-
años de su vida llegó a ser caballero de la- orden de Calatrava, señor cia para la corona, a la que sirvió, como más tarde ~dmitió el gobier-
de Arrifana, miembro del Consejo de Hacienda y secretario de la no, «por espacio de más de quarenta años, con el crédito, industria
Contaduría Mayor de Cuentas, principal departamento del tesoro. y zelo que fue notorio». A pesar de esta larga trayectoria de servi-
Todo esto ocurría en una época en la que los estatutos de limpieza cio y de su avanzada edad, el 26 de diciembre de 1689 fue arrestado
conservaban plena vigencia. Al morir, en 1650, se descubrió de pron- repentinamente por la Inquisición en Madrid. Su colega, don Ber-
to que había sido un judaizante secretamente y que había sido ente- nardo de Paz y Castañeda fue arrestado más o menos al misffio tiem-
rrado de acuerdo con los ritos judíos. Este descubrimiento hubiera po. Las detenciones no cambiaron el crédito que merecía la firma
llevado normalmente a la ruina a toda su f.amilia. En efecto, a pesar de Eminente, que había pasado a su hijo Juan Francisco en abril de
de la sospecha de que otros miembros de la familia judaizaban, el hijo 1689, y que continuó en servicio con éxito bajo su mando en el siglo
de Manuel, don Sebastián, fue nombrado embajador de España en siguiente.
Génova; mientras que otro de los hijos, don Manuel José Cortizos, Así pues, los judaizantes eran en el siglo XVll, por segun-
continu6 trabajando corno banquero de la corona, obtuvo el título da vez, la principal preocupación de la Inquisición. En el tribu·
de vizconde de Valdefuertes en 1668 y poco después el de marqués nal de Toledo llegaron a ser más de 44 por ciento de los casos juz-
de Villaflores. Durante el reinado de Carlos II, Cortizos fue el ban- gados.23 Aunque el judaísmo más activo de los portugueses dio nuevo
quero que más servicios prestó a la corona. En 1679, a causa del aliento a la práctica de los ritos judaicos, la mayoría de los conversos
endeudamiento de sus acreedores, se vio en la neCesidad de solicitar españoles permanecieron al margen de la judería internacional. Es
una moratoria sobre sus transacciones, a pesar de que sus posesiones
se valoraban en varios millones de ducados.
23. Para un análisis de los judaizantes en Galicia, véase I- Contreras, «La lnqul·
21. Biblioteca Nacional, Madrid, ms. 718, f. 375. sici6n en Galida y la minoda conversa. Un análisis sodol6gico del judaizante gallego»,
22. Este y oum casos que sigtien están tomados de K.lmen, Carlos II, pp. 489-491. Estudios de Historia Sodal, 20-21 (1982), pp. 429-44.5.
300 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 301
extraordinario, por ejemplo, que el movimiento milenario de Sabbatai
Zevi, que abarcó la totalidad del mundo judío y que encontró a su cristianos, an salido judios. Esta fue la causa de retirarme de tierra
mejor polemista en el rabino norafricano Jacob Saportas,24
parece no donde domina tal tribunal». 27
haber causado ninguna agítación en España, aunque la Inquisición El predominio de conversos en los autos es notable. En el de
estaba al tanto del fenómeno y advirtió a sus tribunales para que Granada del .30 de mayo de 1672 había 79 judaizantes de un total
mantuvieran los puertos vigilados y evitaran cualquier emigración de 90 víctimas, y 57 de ellos eran portugueses; en el gran auto de
inusual de conversos. De igual manera, no hubo ningún desarrollo fe de Madrid del .30 de junio de 1680 había 104 judaizantes, casi
activo del pensamiento judío español. Isaac Cardoso (m. 1680}, pro- todos portugueses, y en el de Córdoba del 29 de septiembre de 1684
fesor de Madrid y Valladolid y médico de Felipe IV, dejó el país en había .34 judaizantes {algunos de ellos gritaban «Moisés, Moisés»
1648 y fue a vivir como judío a Venecia, donde publicó su Philoso- mientras perecían en las llamas), de un total de 48 penitentes.28 Los
phia libera (1673), que era una exposición de filosofía atomista basa- autos de fe celebrados a partir de 1680 muestran una decidida reduc-
da en Gassendi y que poco debía al judaísmo.25 ción en el número de condenados, indicando que la primera genera-
Unos cuantos individuos se exiliaron pero con dolor: Enríquez ción de conversos portugueses había sido borrada de la faz de la
Gómez, cuyos padres habían sido juzgados por la Inquisición tierra, lo mismo que lo había sido la de los conversos nacionales a
y que se reconvirtió al judaísmo en Francia, permaneció tan principios del siglo.
ligado a su tierra natal, gradas al público que lefa sus escritos, Debemos señalar una especial excepción a esta decadencia de
que regresó a España en 1650 y escribió durante trece años en Sevi- la persecución: la de la isla de Mallorca, donde hubo una erupción
lla bajo el seudónimo de Fernando de Zárate. Mientras estuvo en de quemas en la segunda mitad del siglo. Como estaba aislada del
Ruán, en 1647, Gómez escribió la segunda parte de su Politica Ange- resto de España, las cosas siguieron un curso ligeramente diferente
lica, un programa de reforma razonada de la Inquisición: pedía Gó- en la isla. La Inquisición medieval había existido allí desde 12.32 y
mez que. los testigos se identificaran, que se suprimieran las confis- el nuevo tribunal no fue introducido hasta 1488. Aun antes de esto,
caciones, que se prohibieran los sanbenitos y que los juicios fuesen la isla había sufrido de un problema judío parecido al de la península.
rápidos. Reservaba las críticas más agrias a la práctica de la limpieza, Las grandes matanzas de 1.391 se repitieron en los motines de Ma-
a la que llamaba «el más bárbaro arbitrio que entre la Christiandad llorca de agosto de 1391, y Vicente Ferrer extendió sus actividades
ha sembrado el Demonio ... Con él se han ausentado del reino las proselitistas a la isla en 1413. Hacia 1435 se daba por supuesto que
mejores familias, ha hecho este arbitrio millares de infieles, ha tira- toda la población judía había abrazado el cristianismo, pero al igual
nizado el amor del prójimo, ha dividido los pueblos, ha eternizado que en la España peninsular, se creyó necesario introducir la Inqui-
venganzas». 26 Un exiliado más decidido fue Gaspar Méndez, quien sición para desarraigar los casos dudosos. Los primeros autos de fe
en Amsterdam cambió su nombre por el de Abraham Idana y en mostraron la existencia de un problema real: en 1489 hubo 5.3 rela-
1686 escribió un durísimo ataque contra la Inquisición, pues «obli- jaciones de conversos, la mayoría de los cuales fueron quemados en
gándolos con ynauditos tormentos a que muchos confiesen por fuerza efigie por ser fugitivos. El 26 de marzo de 1490, después de que no
lo que no hicieron, y esto a sido y es causa que muchos que an preso, menos de 424 conversos hubieran respondido a las condiciones de
entrando en las cárzeles sin conocimiento de otra cosa más que ser clemencia ofrecidas en el edicto de gracia, se reconciliaron 86 conver-
sos. El .31 de mayo de 1490 hubo .36 relajaciones y 56 reconciliacio-
nes. Hasta septiembre de 1531 todas las personas relajadas por la
24. Para el Sabbatai, véase Gerschom Scholem, Sabhatai Zevi: the myrtical Messiah Inquisición mallorquina eran judías, ascendiendo en aquella fecha el
1626-Ui76, Princeton, 1973.
25. Y. H. Yerushal.mi, From Spanish Court to Ita/ion Ghetto. Isaac Cardoso: a
Study in Seventeenth-Century MI1Trtmism and Jewisb Apologeticr, Nueva York, 1971. ZJ. Ma.xim Kerkbof, «La Ynquisici6n de Luzifer y visim de todos los diablos»,
26. Révah, cUn pamphlet ... d'Antonio Entíqm:~ Gómezll> Revue Je¡ Et11des Se/arad, XXXVIII (1978), p. 320.
fuives, CXXl (1961), p. 149. ' 28. Biblioteal Naciomtl, Madrid, ms. 9.475¡ J~ del Olmo, RdllCf61'1; Matute y
Luquín, op. cit., p. 210.
302 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 303
número total de relajaciones a 5.35.29 Hacia la década de los 1530 tarse con una conjuración, pero ésta fracasó, originando los cuatro
ocurrió en Mallorca el mismo fenómeno que ya observamos en la autos de fe celebrados en 1691, en los cuales fueron relajados en
España peninsular: el número de víctimas conversas decayó rápida- persona 37 presos; los reconciliados o quemados en efigie aumen-
mente y toda una generación de judaizantes cesó de existir. Pero a taron esta cifra hasta un total de 86 víctimas conversas. Tras esta
este problema sucedió el de los moriscos, agravado por el hecho de gran represión, los conversos de Mallorca no volvieron a hacer nin-
que muy a menudo los moriscos valencianos decidieron refugiarse en guna tentativa para mejorar su situación. Siguieron siendo una comu-
las islas Baleares. En Mallorca tuvieron lugar reconciliaciones en nidad deprimida, sometida a la calumnia y a la discriminación, Y
masa de moriscos desde 1530 y las primeras nueve relajaciones continuaron así hasta los tiempos modernos.
ocurrieron en el auto de fe del 10 de julio de 1535. Entre 1530 Así que, en toda España, el siglo xvu acabó con el holocausto
y 1645 reconciliaron 99 moriscos en Mallorca, 27 de ellos en el año de los conversos. El siglo XVIII se inició con una nueva dinastía, que
1613.30 Pero entretanto escasearon los judaizantes, cosa demostrada consideraba la religión de modo diferente. Felipe V pareció señalar
por el hecho de que entre 1535 y 1645 sólo fueron relajadas diez el cambio hacia una nueva era, negándose a asistir a un auto de fe
personas, de las que siete eran moriscos, La ausencia de judaizantes celebrado en su honor al principio de su reinado. Con la eliminación
en este preciso período, cuando tanto abundaban en la España penin- de los judaizantes, primero de los nativos y luego de los de origen
sular, evidencia que los emigrantes portugueses no se trasladaron a portugués, pareció que al fin _había quedado resuelto el problema de
las islas Baleares en número apr~iable. los conversos. Pura ilusión. Felipe V llegó al fin a comprender que
Tras una calma de más de un siglo, la tormenta se desató final- debía de vivir de acuerdo con las costumbres de sus súbditos, y no
mente sobre los descendientes de los conversos (los chuetas), en el volvió a negarse a asistir a autos de fe. El cambio de dinastía supuso
año 1675, cuando fue quemado vivo un joven de 19 años llamado muy poco cambio en las prácticas religiosas, y la persistencia de judai-
Alonso López en el auto de fe celebrado el 13 de enero.~ 1 Con él zantes en España fue tratada con la misma severidad del siglo ante-
fueron quemadas las efigies de seis judaizantes portugueses, indicando rior. En la década de los 1720 ocurrió una oleada final de represión.
que la persecución en la península ibérica había acabado por arrojar Es difícil explicar cómo vino tan tarde, cuando algunas personas ya
dicha raza en las playas de esta isla mediterránea. Este caso tuvo empezaban a considerar injusta la persecución.
repercusiones, que llevaron en 1677 a una detención en masa de con- Ciertamente, la posición de los judíos españoles estaba mejoran-
versos y hacia 1678la Inquisición había arrestado ya a 237 de ellos, do, en parte gracias a la captura de Gibraltar por los ingleses en 1704
bajo la acusación de complicidad en lo que parece haber sido una y a la cesión del peñón por la paz de Utrecht (1713). España puso
auténtica conspiración para recobrar sus derechos políticos y huma- como condición que «no se permita por motivo alguno que judíos y
nos. Siguieron dos grandes oleadas de destrucción en 1679 y 1691. moros habiten ni tengan domicilio en la dicha ciudad de Gibraltar».
En la primavera de 1679 se celebraron en Mallorca nada menos que Los ingleses no intentaron obedecer estas demandas discriminatorias
cinco autos de fe, con un total de 221 reconciliaciones. Como ya y la comunidad judía creció con rapidez. En 1717 había 300 familias
hemos visto, las confiscaciones llevadas a cabo en estos autos ascen- judías en Gibraltar, tenían su propia sinagoga, y en el siglo XIX los
dieron a una cifra record superior a los 2500.000 ducados. Aplas- judíos constituían un 10 por ciento de la población total de la roca.
tados por tan abrumadores sucesos, los conversos tuvieron que aguar- Entre los conversos más destacados de la última centuria y hom-
dar diez años antes de poder agitarse de nuevo. En 1688, algunos de bre cuya carrera ilustra plenamente la extraña mezcla de tolerancia e
ellos, dirigidos por Onofre Cortés y Rafael Valls, intentaron desqui- intolerancia propia de aquellos días, encontramos al doctor Diego
Mateo Zapata.32 Hijo de padres portugueses, nadó en Murcia en
29. Inquisición de MPilorca, "&concili1dos y ulliados 1488-1691, Barcelona, 1946,
pp. 201-27}.
- .30. Ibitl., pp. 109-199.
)L Para lo que si¡ue, véase Braunstdn, Tbe ChuetiS. 32. J. B. Vilar Ramlrez, El Dr. Diego M4leo Zap4J¡¡ (1664·174J), Murds, 1970.
LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 305
304 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
C?ndenados 824 judaizantes, con más de 100 otras víctimas, según
1664. Zapata fue criado por su madre en el judaísmo secreto. En 1678 ctfras dadas por Lea. 34 Si tomamos solamente las víctimas de Castilla,
ella fue detenida y torturada y apareció en un auto de fe en es posible esbozar una tabla representativa de la actividad de los
1681. Su padre fue detenido bajo sospecha, pero fue puesto en liber- años 1721 a 1725. El número de relajaciones (en persona y en efigie)
tad. Zapata fue a la universidad de Valencia a estudiar medicina y se da entre paréntesis pero se incluye en los totales. 35
más tarde marchó a Alcalá, donde encontró la protección de
Francisco Enríquez de Vilacorta, médico de origen judío. Se mudó a 1721 1722 1723 1724 1725
Madrid y gracias a sus contactos pudo prosperar. En 1692 fue dete-
nido en Madrid por la Inquisición, que lo acusó de judaizante, y
Madrid 14 (5) 11 20 (9)
pasó un año en las celdas del tribunal en Cuenca. El juicio se sus-
Granada 48 (20) 48 108 (12) 38 (21) 27 (7)
pendió y fue liberado en 1693. En 1702 fue elegido presidente de la
Sevilla 38 (7) 82 (11) 35 (2) 41 ( 1) !O (3)
Real Sociedad de Medicina de Sevilla. A principios del siglo XVII lo Cuenca 31 (5) 18 (3) 1 8 (6) !O (8)
encontramos rico y pleno de éxitos en Madrid, en posesión de una Murcia 63 (1) 18 (1) 7 (2) 4
gran biblioteca en la que existían obras de Bacon, Gassendi, C6rdoba 27 13 (4) 25 (8) 34 (8)
Bayle, Paracelso, Pascal y otros filósofos. En 1721 fue arrestado por Valladolid 14 (3) 2 5 (4) 5
sorpresa, de nuevo acusado de judaísmo, y apareció en un auto de Toledo 44 (11) 6 (!) 5 (1)
fe en Cuenca en 1725; en él fue condenado a diez años de destierro Llerena 17 11 (1) 14
y a la pérdida de todos sus bienes. Regresó al trabajo activo en Ma- Total: 902 (165)
drid, contribuyó a fundar la Real Academia de Medicina en 1734 y
murió en 1745. Póstumamente se publicó su Ocaso de las formas
aristotélicas, que apareció ese mismo año de 1745. Se trataba de un Por esta tabla podemos ver que en aquellos cinco años, en nueve
abandono radical de su devoción inicial a los principios de Galeno de los tribunales de Castilla, fueron condenados más de 900 judai·
que aún dominaban la práctica de la medicina ortodoxa en España. zantes a castigos que iban desde la quema en el poste para más de
Zapata comparte con el doctor Juan Muñoz Peralta la fama de haber 160 personas, a las penas más ordinarias de la reconciliación y la
sido los últimos médicos que estuvieron en manos de la Inquisi- confiscación. A estas cifras debemos añadir las de los otros tribunales
ción.33 Peralta era lo suficientemente importante como para ser nom- de la península. A partir de 1725 decayó rápidamente el número de
brado médico del rey y la reina durante la guerra de Sucesión y fue autos de fe y de víctimas y, hacia mediados de siglo, la comunidad
más tarde llamado a Versalles para atender al rey Luis XIV. En 1700 de los conversos había dejado de ser un problema religioso impor-
fue elegido primer presidente de la Real Sociedad Médica de Sevilla. tante. De~ido a esta última gran persecución, se resquebrajó y decayó
Fue juzgado y encarcelado por la Inquisición poco antes de 1724 y en España la práctica del judaísmo. En los últimos años del si-
nunca volvió a ejercer como médico real. glo xvm, los casos eran muy raros, y el último, ocurrido en Toledo,
El número de víctimas judaizantes en la década de 1720 fue lo fue en 1756. Entre más de 5.000 casos presentados ante la Inqui-
importante. Aunque hubo varios autos importantes en 1720 en Ma- sición entre 1780 y 1820 (cuando ésta fue suprimida), sólo hubo
drid, Mallorca, Granada y Sevilla, la verdadera ola represiva estalló 16 casos de judaizantes, y de ellos diez eran de extranjeros, mientras
en 1721 y se extendió hasta finales de la década. Los años más du- que los otros seis fueron perseguidos sólo por sospechas.36 Todo indi-
ros fueron los de 1722 y 1723. En el perfodo comprendido entre
34. Lea, op. cit., 111, p. 553.
1721 y 1727, en los 64 autos de fe que se llevaron a cabo fueron 35: Ena lista eslli buada en Sp411ish Tractr 1683-1725 (Btitish Library, 4.625, g. 1);
&14clolle1 de autos de f~, 1721-1722, Madritl {BL, 4071, bbu, 1-15); Aulot de fe
{BL, 4.071, i. 3), y Matute y Luquln, op. cit.
H. Para Zspats y tlllnbién para Peralta, véase A. Doml~ Ortiz, Hechos y 36. Lea, op. cit., III, p. 311.
/i1J11'111 tld sit)o XVIII español, Madrid, 197.3, pp. 159·191.
20,-IAMBN
306 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LOS CONVERSOS 307
caba que los judíos h;lbían sido eliminados en España, y la última la culpa de haber dejado el amargo legado del antisemitismo en el
persecución contra su raza fue el caso de Manuel Santiago Vivar, el país. ~n el siglo xrx, las derechas españolas adoptaron al judío como
año 1818 en Córdoba. prototipo de enemigo, a veces distinguiéndolo y a veces confundién-
Sin embargo, la presencia de los judíos continuó siendo sentida ?olo ~o~ los ~asones. El judío, que ya no era más que un mito, se
después de esa fecha. Mientras existieran las doctrinas de limpieza identifico en clertas mentes con todo lo que era hostil a la tradición
en España, la discriminación racial seguiría siendo una obsesión. Fue- representada por la Inquisición. Ser judío significaba no ser católico;
ron los liberales del siglo XIX los que se encargaron de borrar la por lo tanto no ser católico significaba ser judío: el resultado de
vergüenza del racismo implícito en tales leyes. En 1811, las Cortes este razonamiento popular era que «judíos y masonesl>, «judíos y
de Cádiz abolieron la limpieza en varios campos; pero el régimen protestantes>> y «judíos y extranjeros», venfan a ser la misma cosa.
reaccionario de Fernando VII reforzó en 1824 todas las antiguas En la lucha constante sostenida por el ala derecha para preser-
reglas. Hasta muy avanzado el siglo XIX no se permitió a los espa- var la _Es~aña católica, todo lo que era hostil y siniestro se personificó
ñoles ocupar un cargo o ejercer un oficio en su propio país sin tener en el ¡udm que estaba en el otro bando. Pero esto es mito no histo--
. '
r1a,. Y no nos, c~ncierne directamente. Las aberraciones del siglo XIX
en cuenta sus lejanos orígenes raciales, y en las constituciones libe-
rales de la época se hizo constar eso siempre expresamente por es- t~v1er?n su ultimo apogeo de vitalidad en la literatura racista que
crito. Finalmente, en 1865, durante el reinado de Isabel II, la lim- orculo en Espafia durante la Segunda Guerra Mundial.
pieza se hizo innecesaria para ocupar cargos del estado. Hubo muchas especulaciones y curiosidad en el siglo XIX acerca
Todo esto no significó una disminución del antisemitismo. Cuan- de la suerte de los judíos supervivientes. La cuestión fue planteada
do, en 1797, el ministro de Hacienda, Pedro V::neJa, intentó resucitar d~l- modo más emotivo por George Borrow, durante sus infatigables
los ya largo tiempo olvid.:1dos planes de Olivares, y quiso lograr que v1a¡es con la Biblia en la mano por el oeste de España. En 1836 iba
los judíos regresaran a España, sus sugerencias fueron firmemente cabalgando de noche en una burra por Castilla la Nueva cuando a
rechazadas por Carlos IV. Todavía en 1802, la corona profería ame- dos leguas de Talavera, inició una conversación con ~ individuo
nazas contra aquellos de sus súbditos que protegieran a judíos contra que hacía el mismo trayecto a pie. Apenas si habian intercambiado
la Inquisición. En 1804 un francés judío, comerciante de Bayona, unas palabras cuando
fue molestado por el tribunal. El embajador francés intervino indig-
nndo para decir que «el ejercicio de los derechos internacionales no ···el hombre se adelantó diez pasos, del mismo modo que había hecho
debía depender de una distinción capciosa de la religión en la que uno anteriormente; de repente se volvió, y tomando la brida de la burra
había nacido, y de los principios religiosos que profesara>).37 La pugna suavemente en su mano, la detuvo. Ahora pude ver con toda dari-
d~d su rostro y su figura, y aquellos rasgos macizos y tipo hercúleo
continuó en las primeras décallas del siglo xx, donde se fllezcló con
aun aparecen a menudo en mis sueños. Lo veo de pie a la luz de la
problcm;1s que forman ya parte de la hbtoria contemporánea. luna, mirándome fijamente con ojos profundos y calmosos. Al final
Para la nueva generación de españoles, los judíos eran la mancha me preguntó: «Entonces, ¿usted es uno de los nuestros?».38
negra en la historia de su país. Su sombra se extendía por todas
partes, a pesar de que habían dejado de existir. El {mico recuer- De este modo, a mediados del siglo XIX; Borrow topó con una
do que sobrevivía eran los sanbenitos que ciertos viajeros informa- de las pocas comunidades de judíos clandestinas que quedaban en
ron haber visto colgados de las iglesias de la península hasta bien España. Este incidente ha sido ferozmente contradicho por escritores
entrado el ~iglo XIX. Pero si la Inquisición podía alardear de haber de todos los matices de opinión, y hay pocas dudas de que las frases
librado a España de la amenaza judía, aún se le podía echar en parte que Borrow pone en boca de su nuevo amigo Abarbanel rozan
la fantasía. Sin embargo, no parece haber razón para dudar de que
37. G. Dcsdevises du Dézert, ~Notes sur l'lnquisition espagnole au dixhuiti~e
si«le», Revue Hispanique, VI (1899), p. 49ü. 38. The Bible in Spain, Londres, 1930, p. 155.
)08 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
Todavía se piensa que los mahometanos y judíos son numerosos CAPÍTULO XIII
en España, los primeros en las zonas montañosas, los segundos en
las grandes ciudades. Su principal disfraz es el celo más que común
en la conformidad externa a todos los preceptos de la Iglesia, y a LA INQUISICióN EN LA POL!TICA
veces el que parece más bcatón, no sólo entre d clero, sino incluso
entre los mismos inquisidores, es para algunas personas sospechoso
de ser judío.J9 No ay vassallo por mas independiente
de su potestad que no le traten como a sub-
Hasta cierto punto, la existencia del criptojudaísmo puede que dito inmediato, subordinandole a sus man-
no fuera más que un arma del arsenal de la propaganda antisemítica; datos, censuras, multas, carceles, y lo que es
pero parece razonable creer que Borrow al menos basó sus conclu- mas a la nota de estas execuciones. No ay
siones en charlas verdaderas con judíos genuinos. Sea la que fuere la ofensa casual ni leve descomedimiento con-
t~a sus domésticos que no le venguen y cas-
verdad, queda el hecho de que el judaísmo siguió siendo un proble-
uguen como crimen de religión.
ma en España mucho tiempo después de que el último hereje hubiera
muerto en la hoguera. Por una parte, quedó una herencia de sospecha Informe de los: Reales Conse¡os, 1696
y temor basados en el antisemitismo, el deseo de echar al enemigo
secreto y oculto la culpa de todos los males de la política y la histo- Los privilegi?s temporales de la Inquisición fueron objeto natu-
ria. Por otra parte, hubo una atmósfera bien evidente de racismo ralmente de críucas y hostilidad mientras el tribunal existió. Dado
que persistió hasta los tiempos modernos. En ambas cosas la In- que posefa notables poderes eclesiásticos y políticos, el tribunal
quisición jugó un cierto papel y tuvo una cierta responsabilidad en la e~tró regu_l~rmente en con:Bicto directo no sólo con el gobierno,
tragedia de un pueblo perseguido. S~?-~ t~bten con Roma. Estas disputas pueden calificarse como
de~t~a~ a asuntos de jurisdicción, aunque a veces estaban en juego
pnnc1~10~ d~ ~-ayor trascendencia, convirtiendo asf una mera disputa
sobre ¡umdtccwn 7n ?l~o más ~rave. ~on Roma las diferencias empe-
ZatO:J! c!~sde ~1 prmctplo, sencdlamente porqUe la Inquisición deri-
vaba su autortdad del papa y por lo tanto se gobernaba de acuerdo
co-n. I_a~ reglas papales. Las quejas contra el tribunal sólo tenían
postbthdad de ser escuchadas recurriendo a la fuente de autoridad
e~ ~apa. Como ya hemos visto, los conversos de Castilla y Aragó~
39. A iournn throuz.h Spain in th~ y~ari 1786 1111d 1789, 3 vols., Londres, 1792, htcte:on todo .lo que pudieron para obtener decretos papales a fin de
III, p. 84 mochficar el ngor del. Sa~to Oficio. Éste era un procedimiento legíti-
mo, ya que la constltuctón del tribunal permitía las apelaciones a
LA INQUISICIÓN EN LA POLÍTICA 311
JIO LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
periodo de tranquilidad en las relaciones entre España y Roma (eso
Roma, y Roma estaba ansiosa por mantener sus derechos en la mate- sin tener en cuenta los choques militares entres ambos y el trágico sa-
ria, no sólo para conservar su control sobre los tribunai:s de la queo de Roma en 1527 por las tropas imperiales), y, en 1548, el papa
Inquisición, sino también para asegurar posibles fuentes de mgresos, confirmó de nuevo su falta de deseos de interferir en la jurisdicción
ya que los conversos pagaban generosamente todas las bulas conce- independiente de la Inquisición española. Pero bajo Felipe II, y con la
didas por el papa. Pero los monarcas españoles, apoyados por los ascensión del bizarro papa Paulo IV al solio de San Pedro, empeza-
inquisidores, se negaron a reconocer las cartas papales que contra- ron a estallar los conflictos entre ambos con creciente ferocidad.
decían abiertamente los veredictos de sus tribunales. La famosa Aunque Roma remitió en ocasiones las apelaciones a España,J la
carta de Fernando el Católico a Sixto IV, en mayo de 1482, ilustra Inquisición estuvo más bien ocupada generalmente en rechazar las pre-
la firmeza de la actitud española. Las vacilaciones de Roma ante las tensiones de los poseedores de breves papales. Esta situación continuó
pretensiones españolas, y la poHtica contradictoria seguida por los durante todo el siglo XVII, Pero la Inquisición no tuvo que preocu-
sucesivos papas, hizo posible que al final los inquisidores se salieran parse mucho de sus dificultades en Roma, y a finales del siglo XVI
e_~ con la suya.· Ya el 2 de agosto de 1483, Sixto IV concedió a los encontramos al secretario de la Suprema expresando su complacencia,
conversos una bula por la cual todos los casos de apelación habrían pues la Santa Sede había abandonado la petición de tener jurisdk·
de ser llevados a Roma; pero, once días después, se desdijo, revo- ción sobre los casos juzgados por el tribunal. Bajo el reinado de
cándola, pretextando que había sido engañado. Cuando Inocen- Felipe V, la nueva dinastía borbónica no toleró las intervenciones
cia VIII su sucesor, trató de proseguir una política similar, de enviar de Roma y continuó así la tradición de Felipe IL Con Felipe V la
breves p~pales a todos los apelantes de España, Fernando intervino hostilidad se agravó por las exigencias de la situación internacional
publicando el 15 de diciembre de 1484 una pragmática decretando y por el apoyo papal al archiduque Carlos de Austria, el pretendiente
la pena de muerte y la confiscación para todo aquel que hiciera uso de los Habsburgo al trono de España. En 1705 se. prohibieron en
de breves papales sin permiso reaP España los decretos papales, así como las apelaciones a Roma. Esta
La política papal continuó siendo intransigente mucho después afirmación de soberanía fue apoyada por la mayoría de los obispos,
de esa fecha, y la persistencia del conflicto jurisdiccional se muestra así como por el fiscal general Melchor de Macanaz en su famoso
por el siguiente decreto de Fernando, del 31 de agosto de 1509, memorándum de 1713. Con el advenimiento de los Barbones y la
que renovaba en efecto las penas con que se amenazaba en el decreto extensión de su poder por el Mediterráneo occidental, tanto en Es-
de 1484. En el reinado del emperador Carlos V el papado se hizo paña como en Italia, el papado, en decadencia, tuvo pocas oportuni-
más precavido, y Clemente VII renovó en 1524 y 1525 el permiso dades de imponer sus viejas pretensiones jurisdiccionales.
que había sido concedido regularmente al inquisidor general (en -P~s~e el p_r!r¡_~ipio, el tribunal estuvo tan estrechamente asociado
1483, 1486, 1502, 1507, 1518 y 1523), para ejercer jurisdicción con la corona y fue tari- dependiente de ella, que histo!iadores poste-
sobre las apelaciones en lugar del papa y escuchar los casos de apela- -!iQ!:_e"s Jie_garon a considerarla más_ un tribunal seglar_ que e¡:Iesiástico.
ción que normalmente deberían haber ido a la Santa Sede. Esto no Este argumento fue adoptado especialmente por los apologistas católi-
significaba que Roma hubiera cedido su derecho a escuchar apela- cos que esperaban librar así a la Iglesia de un capítulo embarazoso de
ciones, y cuando comenzaron a recibirse nuevos breves papales, Car- su historia eclesiástica. A primera vista hay una buena base para este
los V reforzó en 1537 el decreto de 1509. De tarde en tarde Car- argumento: la corona tenía poderes absolutos para nombrar y des-
los V escribía al papa: en carta del 4 de mayo de 1527, pidió la revo- tffiíir a los inquisidores, poderes que Fernando el Católico empleó
cación de nn breve papal otorgado a Luis Alvarez de San Pedro, \ siempre qt1e los creyó necesarios. En cuestiones de administración,
«apresado por el Santo Oficio»? Esta firmeza por su parte aseguró un
1. Lea, op. cit., 11, p. 110. 3. !bid_, ff. 108-110, «Remisiones de causas hechas por los sumos Pontífices a la
2. Biblioteca Nacional, Madrid, ms. 718, f. 38; también ff. 3-4 y f. 8 sobre cartaS lnquisizión de Españn, son ejemplos de 21 apelaciones r~mitidas entre 1569 y 1608.
en 1518 y 1519.
312 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN EN LA POLÍTICA 313
aunque se dejara en la práctica las decisiones a los inquisidores, el sas de conflicto más común. Los inquisidores decían que puesto que
rey era mantenido cuidadosamente informado. Una carta de Fernan- representaban al papa y al rey tenían la precedencia sobre todas las
do a Torquemada, fechada el22 de julio de 1486, nos muestra incluso demás autoridades, incluidos los obispos y los virreyes. Como resulta-
al rey estableciendo normas detalladas para dieciséis puntos de im- do con mucha frecuencia las autoridades municipales y eclesiásticas se
portancia secundaria, tales como los salarios de los porteros de la ne~aban a asistir a los autos de fe (la chancillería de Valladolid rehusó
Inquisición; para toda otra cuestión, dice a Torquemada: «velo por asistir al gran auto de fe de 1559 por esta razón), y en Barcelona
ti mismo y haz lo que creas mejon~. 4 Que el rey ejercía control sobre los consellers, como norma, nunca asistían a estos autos.
la Inquisición queda mostrado por el hecho de que todas las reunio- El problema, que continuamente enfurecía a las otras jurisdic-
nes de Cortes de los primeros años del siglo XVI dirigieron sus que- ciones españolas a causa de que le daba a la Inquisición un poder
jas y peticiones de reforma a la corona. Por supuesto que lo que más ilimitado tanto en el campo eclesiástico como en materia seglar, se
aseguraba este control era el hecho de que el tribunal dependiera produjo por la peculiar naturaleza doble del poder inquisitorial. Para
financieramente de la corona. confirmar la autoridad exclusiva que tenía sobre sus propios funcio-
Como hemos dicho antes (en el capítulo V), la Inquisición era narios, el tribunal siempre se refugió en las bulas papales que le
también un tribunal eclesiástico, y ello llevaba consigo que se viera habían sido concedidas: aducía que ni la corona ni los juzgados ecle-
involucrado en conflictos de intereses -algunos de los cuales trata- siásticos podían negar estos privilegios concedidos por el papado.
remos más adelante----, por esta duplicidad entre su carácter eclesiás- Cuando los detractores afirmaban entonces que este hecho hacía de
tico y su actuación seglar. Se ha gastado mucha tinta tratando de la Inquisición un poder exclusivamente papal y eclesiástico, los inqui-
definir la verdadera naturaleza de la autoridad inquisitorial.5 La ver- sidores rápidamente respondían diciendo que, por el contrario, el
dad es que la propia Inquisición se negó siempre a definir los límites Santo Oficio era también un tribunal seglar, que ejercía un poder
exactos de su poder. A pesar de que el asunto de la jurisdicción que la corona le había delegado. Y efectivamente la corona apoyó
sobre los familiares, por ejemplo, se había resuelto repetidas v~es siempre esta pretensión. En 18 de agosto de 1501, el rey Fernando
con base en las concordias, continuaron las disensiones entre los JUZ- promulgó un decreto prohibitorio para uno de sus corregidores, que
gados civiles y la Inquisición. En el siglo XVII, un funcionario de la decía: «no saqueis apuntamiento diciendo que la Inquisición es otra
Inquisición discutía «sobre si la jurisdiction que el sancto Oficio exerce jurisdicción, por que todo es nuestro». Y el 9 de diciembre de 1503,
en sus oficiales y familiares seglares es pontificio o Real», y llegó a la en Ocaña, la reina Isabel confirmó la doble jurisdicción del .Santo
arbitraria conclusión de que «esta jurisdiction es ponti6cia».6 En otras Oficio, diciendo «que la una jurisdicción ayude y favoresca a la otra
palabras, los juzgados seglares no debían juzgar a los fami~iares. para que la justicia se haga como conviene al servido de Diosl>?
Por otra parte, la Inquisición misma reclamaba el derecho de Juzgar Armados con tales poderes, los inquisidores estaban en total libertad
seglares que hubiesen cometido delitos no eclesiásticos y por insultos para arrestar a los funcionarios reales en nombre de la autoridad real,
a sus funcionarios. Por lo tanto, al mismo tiempo que la Inquisición aun cuando los tribunales de la cotona estuvieran en contra: en el
reclamaba su independencia de la autoridad seglar, también reivindi- siglo xvi, por ejemplo, arrestaron al corregidor de Murcia por faltas
caba el derecho de ejercer la autoridad secular. El problema de juris- de respeto, a los diputats de Perpiñán por insultos, al vicario general
dicción afectaba a todas las autoridades tanto en la Iglesia como en el de Zaragoza por arrestar a un comisario, e hicieron que todo el con·
estado, cuando se trataban de dilucidar las precedencias. Ciertamen- cejo de la dudad de Tarragona, junto con el deán y el cabildo de la
te, las peleas sobre precedencia en actos públicos, fue una de las cau· catedral, asistieran a una misa como penitentes, con velas en la mano,
para castigarles por no haber petmitido que los inquisidores entrasen
4. Lea, op. cit., 1, PP. 567-569, apéndice l. .
5. Un excelente y teciente estudio es el de F. Tomás y Valiente, o:RelacJOnes de
en la ciudad cuando huían de una peste en Barcelona.8
la Inquisici6n con el nparato institucional del e:;tado.., en Nueva visi6n, pp. 41·60.
7. Jbirl., libro 1.275, f. 2.32.
6. AHN, Inquisición, libro 1.262, ff. BB·147.
8. «Justicias reales castigados por el Sancto Officio.., ibid., ff. 1-8.
314 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA INQUISICIÓN EN LA POLÍTICA 315
.A)_gunos comentaris~as_ modernos han insistido en que la Inqui-
sición, gracias a sus privilegios y a esta doble jurisdicción, sirvió a miento de las lenguas vasca y catalana; pero la sombra de Castilla
los intereses del absolutismo de la corona.9 Para el rey sin duda era permaneció.
una tentación tener sobre todos los reinos españoles (la mitad de los En Valencia los conflictos con la Inquisición se centraron en los
cuales poseían fueros que les otorgaban una autonomía. efectiva del temas de los familiares y de los moriscos: en ambas materias la
poder real) un único tribunal que ejercía una incuestionable autori- nobleza se rebeló contra la jurisdicci6n inquisitorial. En Aragón, las
dad, y por ello la corona estaba obligada a utilizarlo cuando fracasa- Cortes de Monzón de 1564 se quejaban de que
ban los demás métodos de coerción. Por ejemplo, en 1507, Fernando
... los dichos Inquisidores publican edictos indifferentemente en todo
estaba tratando de detener a César Borgia, hijo del papa Alejan- aquello que les paresce y contra todas y cualesquiera personas, sin
dro VI, en tierras de Navarra. Al fracasar los intentos de asegurarse ser en las cosas propias de su jurisdicción, contra todo derecho y
la captura de su víctima por otros medios, Fernando convenció a la leyes deste Reyno. De pocos años a esta parte han introduzido de
Inquisición de que le iniciara un proceso por blasfemia, ateísmo y prender muchas personas que ni han sido ni son hereges, a unos
materialismo. Pero la muerte de César Borgia en combate privó tanto porque riñeron con criados de familiares, a otros por deudas y cau-
al Santo Oficio como al rey de Aragón de su víctima. En los si- sas livianas.ll
guientes años hubo continuos conflictos. entre la Inquisición y la
autoridad seglar en la corona de Aragón. Pero esto no da pruebas El conflicto entre la Inquisición y la nobleza aragonesa se or:ginó
para suponer que la autoridad real se benefició con esta situación. en gran parte a causa del problema morisco, pero se volvió más ,ra5tO
La indudable hostilidad que la Inquisición mantenía Contra los y más profundo cada vez: en 1566 los diputados de Aragón pedk:-,
fueros se explica claramente en un documento de 1565: «no obsta que «los Inquisidores no puedan hazer edicto sin intervención y
dezir que sean [las acciones de la Inquisición] contra los fueros y le- parescer del Ordinario». En 1591, durante los disturbios en torno a
yes del dicho reyno de Aragón, pues el Santo Oficio no esta astricta a Antonio Pérez, los rebeldes pedfan: «que no ha de haber Inquisición
los dichos fueros en quanto no son confforme a derecho». 10 En la en Aragón y que si la hubiere no han de ser castellanos los inquisi·
práctica, los inquisidores tenían mucho cuidado de no sobrepasar los dores y sus ministros».
límites de la prudencia, aunque nada podía borrar de la mente de los Cataluña fue, de forma notoria, el más reacio de todos los reinos
aragoneses el sentimiento de que la Inquisición era una institución ex. frente a la Inquisición. En 1566 los diputats de Perpiñán detuvieron
traña a ellos. Aunque al parecer se utilizó normalmente la lengua cata- v encarcelaron a los funcionarios de la Inquisición después de una
lana en los juicios de las primeras décadas, después de 1560 se emitió ·discusión: el diputa! mossén Caldes de Santa Fe paseó a los dete·
una ley que dictaba que «en todas las Inquisiciones se ha de guardar nidos por toda la ciudad, y según se quejó más tarde la Inquisición,
una misma forma y orden de proceder, y en los negocios de la fe todo lo hizo «con trompetas, y haziendo después seraos y banquetes como
se procede en lengua castellana»." Esta orden era solamente una con- si en ello huvieren ganado algun triumpho o hecho alguna cosa
veniencia de tipo administrativo, pues hay pruebas aplastantes de que heroyca». La disputa se extendió a Barcelona ettando en 1568 los
la Contrarreforma fue precisamente el período en que las autoridades catalanes rehusaron aceptar la concordia de ese año. La persistente
eclesiásticas hicieron un máximo esfuerzo por promover el conocí- oposición de los catalanes a las pretensiones de la Inquisición nunca
tuvo éxito en teoría. Por otra parte, aunque los inquisidores tuvieron
algunas pequeñas victorias, nunca pudieron ganar esa guerra. 13 En
9. Bennassar, !a Inquisición española, p. 322: «La Inqulsid6n, arma absoluta de
la monarquía-; A. Domíngue2 Ortiz, «Regalismo y relaciones Iglesia-Estado en el si.
glo xvn,. en Garcla.Villoslads., Historia de la Iglesia, IV, pp. 113-121. 12. Carrasco Urgoiti, op. cit , p. 142.
10. Citado en Catrasoo Urgoiti, Problema morisco, p. 151. El subrayado es mío. 13. «Exemplares de haverse mandado borrar de libros de Audiencias Y Consejos
11. Garc!a Cárcel, Vafencla, 1530-1609, p. 318. cédulas dadas contra el estilo de la Inquisid6n», AHN, lnquisid6n, libro 1.27.'5, f. 203,
que recoge casi adusivamente los conflictos con Barcelona.
LA INQUISICIÓN EN LA POLÍTICA 317
316 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
lipe II: dos años más tarde falleció su patrocinador, Ruy Gómez,
Cataluña, la Inquisición fue siempre una institución despreciada por príncipe de Éboli, que era el principal ministro real, y Pérez logró
todos, que solamente ganó el apoyo pasivo de la élite y el pueblo. de ese modo uno de los cargos más importantes de la poderosa mo-
La corona no buscó estos conflictos y de ninguno de ellos sacó narquía, heredando asimismo la jefatura de la camarilla cortesana
niniúñ pi:OVf:Cho: por ello no se puede pi:eseritar _a lil Inquisición anteriormente dirigida por Ruy Gómez. Un contemporáneo observó
como un arma que la corona utilizó contra los fuéos. El Santo Oficio que Pérez «subió tan alto, que Su Majestad no hacía más que lo que
actuó en algunos momentos aislados de crisis nacional, pero de ma- Pérez le indicaba. Dondequiera que fuera Su Majestad en su coche,
nera totalmente marginal. Por ejemplo, cuando estalló la revolución Antonio Pérez iba con él. Cuando el papa, mi señor don Juan de
catalana en 1640, fue el inquisidor general quien sugirió que el tribu- Austria, u otros señores querían algo del rey, tenían que recurrir a
nal debía procesar a los rebeldes. 14 Los catalanes eliminaron la Inqui- Antonio Pérez y, por medio de éste, lograban lo que habían solicitado
sición castellana y volvieron a instituir la antigua medieval en septiem- a Su Majestad». Otro dijo: «Los grandes hombres le adoraban, los
bre de 1643. ~sta fue suprimida a su vez cuando cayó Barcelona en ministros reconocían su superioridad, el rey le amaba». 18 Felipe depen-
1652 y el tribunal castellano fue nuevamente introducido en agosto día casi enteramente en su política de los consejos de este joven bri-
del siguiente año. Durante la guerra de Sucesión española, que duró llante y siniestro, de origen converso, cuyo éxito le permitía vivir
de 1702 a 1714, cuando las provincias de Aragón se sacudieron el con- como un gran señor y cuyo encanto le llevó a sostener unas relacio-
trol de Castilla, fue la Inquisición la que amenazó a los culpables nes íntimas, todavía misteriosas, con la princesa de Éboli, la bella
de traición. Un edicto inquisitorial de 1706 ordenó a los penitentes tuerta, viuda de Ruy Gómez.
que denunciaran a los confesores que les dijeran en el confesonario Finalmente, la ambición provocó la desgracia de Pérez. En el cen-
que Felipe no era el legítimo rey de España.15 Estas medidas perte- tro de la monarquía, conocía todos los secretos del rey y manejaba el
necieron siempre más al reino de la amenaza que al de la acción. dinero ofrecido por los aspirantes a favores. Su larga mano llegaba
El tribunal emprendió muy raramente una acción que aun remota- hasta Flandes, en donde, en aquellos momentos, el hermanastro natu-
mente pudiera ser calificada de política, y, por lo tanto, seria abso- ral del rey, el famoso don Juan de Austria, actuaba a la vez como
lutamente falso considerarlo un instrumento de estado. Se dice que gobernador y pacificador de la rebelión. Mientras que fingía simpati-
Felipe II afirmó en una ocasión que «doce clérigos de la Inquisición zar con la política moderada de don Juan, y sostenía correspondencia
mantienen en paz a mi reino». 16 Pero tan lisonjera afirmación, repe- con Juan de Escobedo, su secretario, al que dio a conocer varios secre-
tida a menudo por la propia Inquisición, se refiere ciertamente nada tos de estado, parece ser que Pérez inició negociaciones con los
más que a la paz religiosa, y el tribunal no podría haber sostenido rebeldes holandeses a fin de beneficiar sus propios intereses particu-
nunca que ayudó a mantener al pueblo de España sumiso a la corona. lares. Al final, su rivalidad con Escobedo y la desconfianza de don
El primer caso importante en el que la Inquisición jugó un papel Juan, hicieron que Pérez adoptara una actitud hostil hacia los dos,
político importante fue el de Antonio Pérez. Todas las ramificaciones y comenzó a tratar subrepticiamente de que Felipe sintiera animosi-
de la historia de Antorúo Pérez tienen algo que ver con intrigas Y dad hacia su hermanastro. Felipe II no necesitaba que lo incitaran,
rivalidades personales, nacionales e internacionales, según se ha dicho ya que en secreto tenía celos del marcial vencedor de Lepanto. Sospe-
repetidamente, aunque sólo Gregorio Marañón lo hizo de modo defi- chando, por el modo como sus planes para Flandes eran saboteados
nitivoP Pérez fue nombrado en 1571 secretario de estado por Fe- en Madrid, don Juan envió a Escobedo a España en 1577 para hacer
investigaciones. Al llegar a la corte quedó bien claro para Escobedo
que Pérez había estado actuando con doblez, tanto con respecto a su
14. J. H. Elliot, The ReVQit o! the Cata!ans, Cambridge, 1963, p. 456.
15. Bibliotec~ Nacion~l, Madr!d, ms. 2569. señor como con respecto al rey, Y empezó a buscar pruebas para
16. Citado uí por Sánchez Albornoz, op. cit., II, 563; la cita de Lea (ap. cit.,
IV, p. 250) habla de 4 clérigos. 18. Matañón, op. cit., pp. 11, 13.
17. Gregorio Marañón, Antonio Péret. (El hombre, el Mama, la épac11), 2 vols.,
Madrid, 1947. Para las citu utiliro la edici6n inglesa impresa en un solo volumen (1954).
318 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN EN LA POLÍTICA 319
acusar al secretario real. Mas Antonio Pérez ya había logrado con- Hasta junio de 1584 el fiscal no presentó los cargos contra Pérez.
vencer a Felipe li de que Escobedo era la influenci~ maligna en los Fue acusado de la venta de cargos, de aceptar sobornos y de traicio-
asuntos de Flandes, y finalmente consiguió persuadtr al rey de q~e nar secretos de estado. El asunto Escobedo se dejó de lado, como
la única solución era eliminar al secretario de don Juan de Austrla. si fuera ajeno a la cuestión, prueba indudable de la intervención del
La razón de estado proporcionó a Felipe II la necesaria justifi~ación rey. Siguió una investigación, y Pérez fue sentenciado a dos años de
moral para el asesinato judicial y él dio su aprobación a cualqlller ac- cárcel y a una enorme multa. Aún se le daba un trato benigno, sin
ción que Pérez emprendiera. Se intentó primero con el veneno, pero embargo, principalmente porque tenía en su poder papeles de estado
falló· entonces en la noche del lunes de Pascua, 31 de marzo de 1578, que incriminaban al rey. Su negativa a entregar dichos papeles hizo
ases~os pagad,os salieron al encuentro de Escobedo mientras éste que el gobierno lo tratara con más firmeza, y, en 1588, fue acusado
cabalgaba,· rodeado de algunos amigos, por las estre<:has y oscuras de asesinato. Tras dos años de encarcelamiento riguroso, en febrero
calles de Madrid, apuñalándole. . , de 1590, fue sometido a tormento y se le ordenó que declarara las
El rumor popular señaló inmediatamente a Antoruo Petez como razones por las que aconsejó al rey la eliminación de Escobedo. La
instigador del asesinato, y la familia de Escobedo, ayudad~ ~?r. M~ declaración que hizo bajo tortura era una implícita confesión de res-
teo Vázquez, el rival de Pérez en la secretaría de e;-tado, ~tdio ¡ustt- ponsabilidad por la muerte de Escobedo; pero no dio razones con-
cia para la víctima. A pesar de los rumores que coman, es mteresante cretas de por qué aconsejó al rey el asesinato. Felipe II pudo ahora
notar que el cardenal Gaspar de Quiroga, arzobispo.~~ Tol:d~ e tranquilizar su conciencia, considerando que Pérez le había engañado
inquisidor general, «no vaciló en enfrentarse a la opuuon pubhca, y que por lo tanto éste era el único culpable del asesinato. Mientras
mostrando de modo ostentoso su complacencia por Pérez Y su cam~ tanto, el cardenal inquisidor continuó protegiendo al ex secretario.
rilla. Al día siguiente del encarcelamiento de Pérez y de la Éboli, Aconsejó a Antonio Pérez, guió la táctica de su defensa, lo mantuvo
cuando todo Madrid los hacía responsables del crimen, don Gaspar informado de lo que ocurría en el consejo real, y estuvo enterado
fue a visitar a la esposa e hijos de Antonio Pérez, ofrecié~doles dine- de los propósitos de Antonio Pérez de huir a Aragón (y quizás ayu-
ro, asi como a los hijos de la princesa».19 El encarcelamten_to no se dó). Esta huida se había hecho ya necesaria, puesto que, tras su
efectuó inmediatamente. Felipe 11 se encontraba con el dilema de confesión, todas las esperanzas estaban perdidas. En abril de 1590,
encubrir a Pérez, lo que significaría que aprobaba el asesinato, ,o ~as con ayuda de varios amigos muy influyentes, Antonio Pérez escapó
tigar a Pérez, cosa aún más peligrosa por lo mucho ~~e este úlum~ de su prisión en Madrid y a uña de caballo, alcanzó el límite de
podría revelar. En estas circunstancias, llegó la nottcta del falleCl- Aragón.
miento de don Juan de Austria, y sus papeles de estado fueron En este reino, los fueros le protegían contra el rey. Una vez que
enviados a España. Al leerlos, Felipe 11 descubrió que Antonio Pérez hubo puesto el pie en Aragón, la corona de Castilla era impotente
le había engañado, y que su hermano y Escobedo era_n ~ocent:S de lo contra él. A Felipe sólo le quedó abierto un camino: recurrir a la
que se les imputaba. El desencanto del rey se convutlo en dtsgusto, Inquisición para apoderarse de Pérez. Quiroga, como inquisidor gene-
que más tarde se transformó en odio. Él animó a Mateo Vázquez en ral, se vio obligado a emprender una acción que Marañón califica
sus ataques contra Antonio Pérez, y en 1579 llamó al car~enal G_r~ de «la última y más cruel persecución contra su antiguo amigo».
vela, que estaba en el extranjero, para nombrarlo su pnmer mtrus- A salvo en Aragón, Pérez fue confinado por las autoridades arago-
tro. Pérez se dio cuenta del cambio en la actitud de Felipe 11, Y se nesas, para su propia seguridad, en la cárcel de los Manifestados de
preparó para la huida. Pero, en la noche del 28 de julio de 1579, el Zaragoza. Desde lugar tan ventajoso inició una campaña para ganarse
mismo día en que Granvela llegaba a Madrid, fueron arrestados An- Aragón a favor de su causa. Mientras tanto, se pronunciaba en Ma-
tonio Pérez y la princesa de Éboli. drid sentencia de muerte contra él. Felipe II encontró al principio
algunas dificultades en su recurso a la Inquisición, porque era nece-
19. !bid., p. ''· sario hallar a Pérez culpable de herejía antes de presentar cargos
320 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA INQUISICIÓN EN LA POÜTICA 321
contra él. Pero el confesor real, el padre Chaves, quien diecisiete
años antes había tomado parte en el proceso de Carranza, y que había e Inglaterra, manteniendo siempre una campaña contra Felipe II.
dado repetidamente su aprobación espiritual a Felipe II por actos - Lo que siempre permaneció muy claro y evidente fue que no existía
cometidos en nombre de la razón de estado, se las arregló ahora para ningún átomo de verdad en la acusación de herejía que la Inquisición
hallar pruebas de herejía en algunos de los reniegos más inocuos em- había montado contra Pérez, tanto fue así que el papa Pablo V pro-
pleados por Pérez. Por ejemplo, de una frase en la que Pérez apos- mulgó un breve absolviendo a Pérez de estos supuestos cargos.
taba su palabra contra la nariz de Dios, Chaves observó: «Esta pro- En 1611, el año que Pérez moría en París, el nuncio papal certificó
posición ... es sospechosa de la herejia badiana, que dice que Dios es en esa ciudad que había vivido y muerto dentro de la fe católica.
,corpóreo, y tiene miembros humanos». Semejante tontería fue apo- Hay pocas pruebas de que la Inquisición haya sido utilizada con
yada por otro testimonio, que afirmaba que los planes de Pérez para fines políticos durante el siglo :l¡:.VII. El único caso eS- el de Jerónimo
escapar de la prisión y huir al extranjero, incluían el proyecto de de-Vil:tanueva, que disfrutó de poder e influencia bajo el conde
atravesar el estado protestante del Béarn, lo cual suponía herejía, por- duque de Olivares y quien cayó poco después que su amo; pero en
que implicaba asociación con herejes. Armada con estas acusaciones este caso se basaron en acusaciones legítimas surgidas del iluminismo
prefabricadas, la Inquisición procedió contra Pérez. de las monjas del convento de San Plácido.2 1 La prolongada perse-
El 24 de mayo de 1591 los inquisidores de Zaragoza lograron cución de fray Froilán Díaz, a la que ya nos hemos referido, se debió
que Pérez fuera transferido de la cárcel de los Manifestados a su a oscuros propósitos que no eran ni religiosos ni políticos. Hemos
propia prisión de la Aljaferia, después de convencer al Justicia Mayor de llegar al reinado de Felipe V para encontrarnos con un caso que
de Aragón para que firmara un mandamiento para el traslado. Sin ha sido descrito como la última persecución afortunada lograda por
embargo, a estas alturas, la propaganda de Pérez contra el rey lo había la Inquisidón.zz Este caso fue el de Melchor de Macanaz.
convertido en el héroe popular de Zaragoza, y, en cuanto se conoció Macanaz, el primer gran reformador y el escritor político más
la noticia de la acción inquisitorial, una enorme multitud se lanzó a prolífico de la España borbónica,23 ha sido injustamente clasificado
las calles pidiendo la liberación de Pérez y amenazando a las autori- por Menéndez Pelayo como uno de los grandes herejes de la historia
dades. En el tumulto que siguió, el virrey de Aragón, marqués de de España. Habiendo entrado al servicio real a principios de 1700,
Almenara, sufrió varias heridas de las que falleció quince días más este enérgico y por:liado legislador dedicó su carrera a la extensión
tarde. Pero Pérez fue victoriosamente devuelto a la cárcel de los Ma- y el establecimiento del poder real en la península. La oportunidad
nifestados por la multitud que «fue todo el camino gritando: "Liber- la tuvo en 1707, cuando, como resultado de la llamada rebelión de
tad". Y él iba gritando con ellos», 20 Los motines de mayo se Aragón, Valencia y Cataluña contra Felipe V, la corona se decidió a
repitieron el 24 de septiembre, cuando la Inquisición una vez más dar el paso que Felipe 11 prefirió no dar en 1591, y abolió los fueros
reclamó jurisdicción sobre el prisionero y trató de pasarlo a la Alja- de dichas regiones. Animado por esto, Macanaz, en su calidad de
ferfa. Después de esto, cuando Pérez fue liberado por los rebeldes ministro, primero en Valencia y luego en Aragón, procedió a impo-
de Zaragoza, la situación política· cambió radicalmente. La Inquisi- ner la autoridad real contra toda oposición local, basando su actna-
ción había fracasado en conseguir sus objetivos inmediatos y un virrey ción en la teoría tan convenientemente descrita como «regalismo»,
había sido asesinado por los 1-ebeldes que protegían a un fugitivo. que creía en la supremacía sin trabas de la corona. Cuando, poco más
Felipe recurrió a la fuerza armada. En octubre -de 1591 las tropas tarde, en 171.3, Macanaz fue nombrado fiscal general de la corona,
castellanas entraron en Aragón, sometieron la ciudad de Zaragoza y Felipe V le pidió que escribiera un comentario sobre las negociado-
ejecutaron al Justicia y a otros rebeldes. Pétez huyó a Béarn; intentó,
sin éxito, una invasión en 1592, y después pasó al exilio en Francia 21. Lea, op. cit., II, pp. 133-157.
22. Menéndez Pela~u, op. cit., VI, p, 56.
23. IIenry Kamen, «Melchor de Macnnaz and the foundations of Bourbon powet
20. Ibi4., p. 276. in Spaln,., En¡,lisb Historical Review (1965); Carmen Martln Gaite, Macanaz, otro
pacíenl~ d~ /a Inquisición, ?1-fadrid, 1975.
21.-UIIEK
322 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN E:-.J LA POLÍTICA 32.3
n~.:" qPl entonces se llevaban a cabo para reanudar las relaciones El informe que ambos redactaron en noviembre de 1714 no lle"ó
dipl•>'!w.L:cas con el papado. Estas relaciones quedaron rotas en 1709, jamás ni a plantearse, debido a que la marea del favor politice actuaba
a causa del apoyo dado por el papa al pretendiente austriaco al trono ahora _en ~ontra de Ma~anaz, La camarilla italiana de la corte, dirigida
de Espafia durante la Guerra de Sucesión. Macanaz, obediente, escri- por Gmdice Y Alberom, ganó una señalada victoria con el matrimonio
bió un memorándum que fue enviado a los otros miembros del de Felipe V con Isabel de Fatnesio en diciembre de 1714, Después de
consejo de Castilla, en diciembre de 1713. esto era ya sólo. cuestión de tiempo el que los enemigos de los itnlia-
Este famoso documento 24 ha sido condenado por Menéndez Pe- nos ~ueran arro¡ados del poder, y, el 7 de febrero de 1715, Macnnn
layo como regalista y cismático. Su contenido no deja la menor duda fue finalmente destituido. Diez días después llegaba el cardenal Gíu-
de que esto es cierto. Negaba a Roma todo derecho fiscal en España, ~ice a ~adríd para encontrarse de nuevo gozando del favor y la
ninguna apelación podría hacerse a Roma salvo si se hacía a través dcl mfluencta,
gobierno, no se permitirían nuncios si reclamaban jurisdicción, los Fr
e tpc V consmt10
' " de mala gana en una nueva actualización
tribunales eclesiásticos serían privados de todo poder temporal, y la de 1~ condena inquisitorial contra Macanaz, y con esta amenaza
corona podría imponer libremente tributos a la Iglesia. Si bien el me- pendtente s_obre ,su cabeza, se le desterró apresuradamente. i\1 igual
morándum era despreciativo para Roma, esto no era más que la tradi- que Antoruo Pere_z, ~abía sufrido una sentencia inquisitorial que
ción española, y aportaba pocas novedades.I:Quizá la mitad, y pro- c~aramente era de msprración politica, y que continuó siendo la prin-
bablemente más de la mitad de los obispos españoles de la época, Ctpal barrera opuesta a su regreso a Espafia. Sin embargo, entre am-
apoyaban la postura regalista. En 1709 el obispo de Córdoba y virrey bos hombres había una importante diferencia. Pérez fue un traidor
de Aragón, Francisco de Solis, había publicado un opúsculo cismático a su país y escribió en el extranjero procaces folletos contra el rev
titulado «Sobre los abusos de la Corte Romana, por lo tocante a las Y la. In~ui~ición. Pero ~acanaz jamás alzó su voz contra España, ),
Regalias de S. M. Católica, y jurisdicción que reside en los Obispos». 25 c?~;m~o stendo un fetvlente partidario de la existencia de la Inqui-
A pesar del apoyo de que gozaba Macanaz, la Inquisición se decidió stcwn; afirmando que todos los males de ella se debían sencilla-
a atacarle. El inquisidor general, cardenal Giudice, hacía tiempo que mente a que no estaba bajo el control real. Y como escribió desde
estaba resentido contra Macanaz pues éste le impidió que obtuviera el el destierro al. secretario del rey, Grimaldo, en 1722, el propósito de
arzobispado de Toledo a la muerte del anterior titular. 26 Y ahora, el todos sus escntos _sobre el tribunal era «para que la España salga del
.31 de julio de 1714, publicó una condena del memorándum. A esto error en que la tlene el miedo a la Inquisición, de que el Rey no
siguió un decreto de la Suprema y denuncias de las universidades de puede tocar a nada de quanto los inquisidores hazen»?9 Está claro,
Salamanca y AlcaláP El rey no estaba muy dispuesto a tolerar tal pues, que él creía que la sujeción a b corona eliminaría el temor
presión sobre uno de los principales mini~tros, y ordenó la destitución popular a la Inquisición. La validez de este razonamiento es muv
de Giudice, así como el cese de tmlas las censuras contra Macanaz. discutible; pero resulta interesante hallar a un partidario del trib~
La acción de la Inquisición justíflcaba todas las propuestas ¡:¡ara refre- nal admitiendo que inspiraba temor en España. Sus otros escritos
nar su poder. Felipe V, por lo tanto, pidió a Macanaz y a un colega ~obre el tema son del tenor que indican sus títulos: los dos más
suyo que examinaran los archivos de la Inquisición con vistas a una importantes son La Inquisición d~ España no ti~n~ otro superior
reforma del tribunal, para subordinarlo complétamente a la corona. que a Dios Y al Rey/0 y su larga y poco imaginativa Defensa crítica
de la Inquisición.~ 1
24. Proposirion<>s que de urden de S M. h1:o Dn. Md<hur de Macana.z. Existen 28. No hay evidencias para sustentar la idea, exPuestn en Caro Baroj~ ]udlos
numerosa> copias, por t>]emp),, en la Biblioteca :"Jacionnl. .!Vfudrid, ms. 10,745. III, pp. 59-60, de que Macanaz era converso, ' ' '
25. A. Valladares de ~otomayor, S,;mtmario erudito, Madrid, 1788, VIII, pp, 206-285. 29. De Macanaz a Gritnildo, 14 de marzo de 1722 Biblioteca Nacional Madr'd
26. Biblioteca Nacional, Madt1d, ms. 2.768, p. 10. ms.767,f,l. ' ''·
27. Archives du Ministbe des Mfaires Etrangá~, Par!s, Mémoires et Documenn 30, Biblioteca Nacional, Madrid, ms. 10.745, f. 37.
d'Espagne, 250, f. 177. 31. Ibid., ms. 5.958, 10.701, 10.655.
LA INQUISICIÓN EN LA POLÍTICA 325
324 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
naturales». Sanz fue deportado de Cataluña por orden real. Como
En Castilla, los conflictos de jurisdicción no fueron menos serios resultado inmediato el gobierno de Madrid nombró una junta espe-
que en las provincias con fueros. Muchas veces en el curso del cial que estaba formada por dos miem!:lros de cada uno de los seis
siglo xvn el consejo de Castilla pidió al rey que tomara cartas en principales consejos. E112 de mayo de 1696 este organismo promul-
el asunto, especialmente en los años 1620, 1622, 1631 y 1639, gó ·un informe incrimina torio sobre los abusos de jurisdicción come-
cuando acusaron a los inquisidores por «disfrutar del privilegio de tidos por el tribunaL 36
afligir el alma con censuras, la vida con la adverüdad y el honor
con el escándalm>.32 Es significativo que la mayoría de estas protestas No ay vassallo por mas independiente de su potestad que no
ocurrieron durante los años más críticos del siglo; 33 cuando los esta- lo traten como a subdito immediato, subordinandole a sus man-
tutos de limpieza y otros aspectos políticos fueron cuestionados. La datos, censuras, multas, carceles, y lo que es más a la nota de estas
oposición a la Inquisición en Castilla estuvo normalmente dirigida por execuciones. No ay ofensa casual ni leve descomedimiento contra
los representantes de la autoridad real, es decir por las audiencias, los sus domesticas que no le venguen y castiguen como crimen de
corregidores y los consejos de gobierno en Madrid. Este hecho con- religíon ... No les basta eximir las personas y las haciendas de los
firma nuestra conclusión de que el tribunal no fue utiliza&r· de sus empleados de todas cargas y contribuciones publicas por mas
privilegiados que sean, pero aun las casas de sus havítadores quie-
manera significativa para extender el poder real. Las pocas ocasiones
ren que gocen la inmunidad de no poderse extraher de ellas nin-
en que la corona hizo uso de los funcionarios inquisitoriales para gunos reos ... En el estilo de sus despachos usan y afectan modos
vigilar el contrabando en las fronteras o la distribución de moneda con que deprimir la estimación de los jueces reales ordinarios y aun
falsa/ 4 eran de forma aislada y de corta duración. la authoridad de los magistrados superiores ...
Los eternos conflictos entre la Inquisición y otros tribunales cas-
tellanos llegaron a su máximo punto de tensión a finales del si- Luego prosiguió demostrando que los precedentes favorecían la
glo xvn. 35 La chancillería de Granada, supremo juzgado de ese reino, completa autoridad real sobre la lnquisíción en toda materia no
fue humillada por la Inquisición en una disputa en 1623, pero en relativa a la fe. Aunque el informe no tuvo ninguna influencia, la
1682 se vio implicada en un caso típicamente sin importancia sobre actitud de Felipe V en el siguiente reinado puso en claro que deseaba
un secretario de la Inqui~:ción que había ordenado el arresto de un someter más estrechamente el tribunal al control real, y el regalismo
vecino ruidoso. Esta vez el concejo de la ciudad, el arzobispo y la propagado tan entusiásticamente por Macanaz y otros llegó a ser la
chancillería se unieron contra el Santo Oficio con tal efectividad que política oficial del estado con respecto a la Inquisición. Las conse-
la corona ordenó el destierro de los inquisidores hasta nuevo aviso. cuencias que todo esto tuvo en el ulterior desenvolvimiento de la
Al mismo tiempo, el Comejo de Ca~tilla protestó enérgicamente con- Inquisición, se verán más adelante.
tra los abuso~ que comería la Inqtúsición. El golpe final llegó en
1696, cuando la Diputacióri catalana entró en conflicto con el inqui-
sidor de Barcelona. Bnrtolomé Sanz y Muño1, y se quejó de que
<(todos estos desórdene<> que se e"xperimentan en este tribunal en
parte resultan de ser de ordinario los inquisidores extranjeros, de
otro Principado, que se hallan sin conocimiento del genio de los
la verdad acerca de Campillo (y hay pocas razones para dudar de su trinas cartesianas originadas en Inglaterra y Holanda». A pesar de
ortodoxia), este pequeño incidente de 1726 fue señal del gran cisma los ataques que sufrió la Sociedad, ésta gozó del favor de Carlos Il
que se aproximaba entre los ministros de la corona y el tribunal del y Felipe V, y Feijoo fue finalmente elegido miembro honorario de la
Santo Oficio. misma. El conde de Peñaflorida, que más tarde habría de fundar las
El precursor y heraldo de este cisma fue el monje benedictino Sociedades de Amigos del País, escribió a un amigo jesuita de Tou-
Benito Jerónimo Feijoo, que enseñaba teología en Oviedo, y ]ouse que <~ha aparecido, hace algunos años, una obra excelente, sobre
aprovechaba su tiempo libre leyendo libros (particularmente extran- todo para una nación en la que las ciencias se hallan en la cuna: hablo
jeros), y que a partir de 1726 comenzó a publicar una serie de del Teatro Crítico del R. P. Feijoo». 14
volúmenes abarcando casi todos los aspectos del conocimiento huma- A pesar de la creciente atención por su labor, en el reinado de
no, bajo el título de Teatro crítico universal_ Mucho antes de falle- Felipe V se hizo poco o nada, y, en 1742, Feijoo se quejaba de que
cer en 1764, Feijoo había publicado nueve volúmenes del Teatro «todos oyen mis voces y casi todos parece que están sordos a ellas». 15
crítico, que fueron seguidos por los cinco volúmenes de las Cartas Afortunadamente para él, la Inquisición también puso oídos sor·
eruditas. En 1750 obtuvo de Fernando VI el reconocimiento oficial dos. Fcijoo, sin embargo, no se hacía ilusiones respecto al Santo Ofi-
que no se le había concedido en el reinado anterior, y sus escritos cio, como podemos ver en una carta que dirigió a un amigo en octu-
gozaron ahora del favor real. Feijoo había de llenar un papel de van. bre de 1727:
guap:lia en la tarea de minar la sociedad cerr~~a.
t Señaland() ~!__atraso .españ_ol en las cienci~:Ú,.Eeijoo observó que Yo hablo como neutoníano; V. Md. puede ser piense hallar
«miéñuas···en el extranjero progres-a1a"""tíSki,-1a aitatomía, la botánica, mejor partido con los turbilloncs. Como quiera, yo estoy muy lejos
la geografia, la historia natural, nosotros nos quebramos la cabeza y de romperme inútilmente la caber.a sobre la materia, y casi otro
hundimos con gritos las Aulas sobre si el Ente es unívoco o análogo>). tanto de comprar más libros, porque considero haber menester el
Las razones de esta decadencia --decía-, no eran sólo la igno- corto caudal que me ha quedado para usos más necesarios, en que
entra la cuenta a reinar hoy un Inquisidor general amantísimo de la
rancia y la «preocupación que reina en Espalla contra toda nove- antigualla, que está amenazando con el rayo en la mano a todo Ebro
dad». También era un falso sentido del orgullo nacional que no era que dice algo de lo infinito que se ignora en España: y muy luego
nada menos que una hipócrita defensa de la ignorancia_l2 Igual que que le colocaron en el trono vi aquí una carta de un cura del obis-
Cabriada, que había subrayado en su Carta filosófica la importancia pado de Teruel, hijo de este país y amigo mio, en que deda serme
primordial de la experimentación y de la experiencia en todo cono- eSte señor muy desafecto. Es verdad que también tengo especie de
cimiento médico, así también Feijoo señaló la importancia de la expe- que alguien en Madrid le templó sobre este punto: y, finalmente, en
rimentación, que el nuevo camino de las Indias serfa <,el de la obser- este último edicto damnatorio v corrcctorio de ochenta libros no se
vación y la experiencia>). «Quiero que se prefiera la experiencia --es- tocó en un ápice de los míos; pero siempre debo temer que las
cribió-, a todo raciocinio.» n Las doctrinas de Feijoo fueron sugestiones de los infinitos individuos ignorantes le revuelvan, cuan-
absorbidas y aceptadas lentamente por la embrionaria intelligentsia do mehos se espere, contra ellos. 16
española. Sus formulaciones médicas influyeron en b Real Sociedad
de Medicina de Sevilla, corporación fundada en 1697 y denunciada Sus temores estaban justificados, y, poco después, su amigo y
en 1700 por la universidad de Se,·illa, como influenciada por doc- colega, el padre Sarmiento, tuvo que revisar y alterar las obras de
Feijoo para satisfacer al censor.
12, Gregorio Marañón, Las ideas biológicas del P Feiioo, introducdón a las Obr(lJ
escogidas del P. fray Benito Jerónimo Fei¡oo, vol. II, Madrid, 1961 (Biblioteca de
14. Marañón, intr. cit., p. CXLlii.
Autores Españoles, 141), p. XXIII.
15. Feijoo, Cartas ~uditas, I, XXJ(V, p 8. Citado por Marañón, intr. cit., p. Clll.
13. Feijoo, Teatro critico, VII, XJV, 24; l, VI, 43. Cita d., Marañón, intr. cir.,
p. LJQI:V,
16. Mill1lñ6n, intr. cit., p. XXlV.
332 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 333
El rcconoClmtento oficial por Fernando VI ratificó a Feijoo,
haciendo que cambiara la marea para el nuevo saber en España. influencias más antiguas procedían de diversas fuentes. Sus comien-
Hacia 1730 ya s~ habían impreso cuatro ediciones del primer volu- zos fueron totalmente tradicionales: tanto la religiosidad más vigo-
men del Teatro crítico, y, antes de 1786, aparecieron quince ediciones rosa como el regalismo tenían sus antecedentes en la historia de
del Teatro y de las Cartas eruditas. El monje benedictino se convir- España. A esto se agregaban las influencias de los escritores franceses
tió por su popularidad y prestigio en el adelantado de la Ilustración (como el abate Fleury), italianos (como Muratori) y belgas (especial-
española. Las influencias extranjeras que él había recibido se trans- mente la del jurista Van Espen, regalista que fue enemigo de los
mitieron a través de él a todos los lectores españoles que no sabían jesuitas).
leer francés ni inglés. Uno de los primeros contactos que un lector La figura más importante de la primera Ilustración fue el erudito
español pudo hacer con Juan-Jacobo Rousseau fue la réplica publi- valenciano Gregario Mayans y Sisear, cuya erudición iconoclasta,
cada por Feijoo en sus Cartas eruditas al discurso de aquél en 1750 catolicismo profundo y sólido regalismo eran características típicas
sobre «Si le rétablissement des sciences et des arts a contribué a del jansenismo.w Los conflictos que tuvo con la Inquisición son sola-
épurer les moeurs», que hizo ganar a Rousseau el premio ofrecido mente un aspecto de los que mantuvo con la burocracia no ilustrada,
por la Academia de DijonY que según él sólo podía ser reformada con éxito desde arriba, es
La expansión del- jansenismo- fue muy irnportsnte-en las primeros decir, por un rey fuerte y despótico. TantO el estado como la Inquisi-
años del slglo. El jansenismo en España no existió con la expresión ción estaban tratando de controlar la entrada de libros en el país, pero,
dé" las proposiciones que aceptaba el círculo del convento de Port Ro- según escribió Mayans en 1751: «por mucho que se haga esse ma-
yal de Francia, 18 pero sí existía una creciente simpatía ---como en ligno no nos prh·ará del gusto de leer los que queremos». Aunque
su día suscitó el erasmismo--, por el '9.ire fresco de ideas ex- Mayans admitía la necesidad de mantener un control sobre los libros
tranjeras que soplaban por los corredores del tradicionalismo. subversivos o heréticos, también expresaba su deseo de leer «aque-
En España, los jansenistas tendían a ser un movimiento de re- llos que son comunísimos entre los hombres eruditos de Europa sin
generación espiritual basado en la más estricta piedad y que se los quales es vergüenza escrivlr en un siglo tan ilustrado como el
oponía a la religión mecánica o supe:rsticiosa.19 En política ha- presente».21
bía también regalistas activos que, de manera similar al movi- La ironía del jansenismo regalista es que fueron los jesuitas Jos
miento jansenista francés posterior a 1713, luchaban por defen- auténticos regalistas de los siglos xvn y XVIII. En el reinado de
der los derechos de los obispos y de la corona contra las preten- Carlos II un jesuita se había convertido en inquisidor general {el
siones del papado. Sus principales enemigos eran los jesuitas, aunque alemán Everard Nithard, en 1666) y los jesuitas siguieron teniendo
debe recordarse que también en España habfa jesuitas progresistas y gran influencia en el Santo Oficio, además de que monopolizaron
jesuitas regalistas, de modo que la fácil fórmula «jesuitas contra jan- el puesto de confesor real en el reinado de Fernando VL Esto pro-
senistaS}> no se aplicaha a rajatabla. El movimiento jansenista en Es- vocó que los jansenistas estuvieran en una po~idón delicada en 1747
paña coincidió con el momento más alto de la Ilustración, pero sus durante el reinado de Fernando VI, cuando los escritos del cardenal
agustino Noris, bibliotecario del Vaticano, fueron inscritos en el ín-
17. ]. R. Spell, «Rousseau's 1750 Discourr in Spain», Hispanic Review, II, IV
dice a instancias del confesor jesuita del rey, Rávago. Mayans
(1934), pp. 334-344. comentó que «haviendo sido examinadas por la Inquisición de Roma
18. Je~~n Sarrailh, I.'Espggne u/airh de la seconde moitié du 18e siecle, Parls, las obras del cardenal Noris, es co~a dura que la Inquisición de Es-
1954, pp. 702-708; hay trad. cast.: L.a Espgiia ilmtrada de la segtmdg mitad del si-
glo XVIII, FCE, Mé,ico, 1979. El de Gon>ález de Rosende citado más arriba Í>Je paña las haya prohibido por heréticas». Solamente hasta 1758 logró
probablemente un coso islado.
19. Cf. Joiil Saugnieux, Le J~nsénimu npggnol du XVIII• siúle, ses compasan/es
el ses wurces, Oviedo, 1975, pp. 11, 38; véase también Antonio Mestre en Historia 20. Antonio Mestre, llustraci6n y reforma de la lg/esitl Pensamiento po/ítico-r~li
de la I¡lesig, IV, pp. 639-678. gioso•de don Gregorio M<tYánr y Simw (1699-1781), Valencia, 1968.
21. lhid., pp. 352-353.
334 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN Cül':TRA LAS LUCES 335
el papa que las obras de Noris salieran de la lista del índ.ice. 22 Para Jesús; que tienen total conexión con ellos en sus máximas y doc-
esta época ya los jansenistas estaban ventajosamente situados tanto trinas, y, en fin, que necesitan rcformación. 25
en la Iglesia como en el estado. Entre los obispos jansenistas estaba,
Pero tal reforma jamás fue llevada a cabo. Se limitó algo su
por ejemplo, el de Barcelona, Jusep Climent. Se cambiaron las tornas
autoridad; peto no se dio ningún paso radicaL A muchos les pareció
en el asunto del libro Exposition de la doctrine chrétienne, del sacer-
anodino aquel furor. Con la decadencia de las persecuciones por
dote antijesuita francés Méscnguy. La obra fue condenada por el papa
judaísmo, y la pérdida aparente de su influencia política, pareció
en 1761, pero como Carlos Ili había autorizado previamente su
como si la Inquisición estuviera moribunda, impotente para afectar
circulación en Italia, rehusó aceptar la bula de condenación promul-
el progreso de la Ilustración en España. Dejemos dormir a los perros,
gada por el papa. El inquisidor general, Manuel Quintana Bonifaz, pensaron los reformadores. Cuando se preguntó a Carlos III por qué
pasó por alto la orden real y publicó la bula, por lo que el rey lo cesó no abolía la Inquisición, se dice que contestó: <<Los españoles la
y desterró de la corte. En 1762, Carlos promulgó un decreto de quieren, y a mi no me molestal>. Esta complacencia optimista acabó
exequatur en el que privaba a la Inquisición del poder de recibir los de modo brusco poco después, con el caso de Pablo de Olavide.
documentos papales, que !iolamente competerían al Consejo de Cas- La suerte de Olavide, de la que ahora nos vamos a ocupar, debe
tilla; aunque Ia pragmática fue revocada poco después, fue reconfir- ser vista con un fondo de crecientes triunfos de la Ilustración. Estos
mada en 1768_:'3 triunfos eran principalmente debidos a la obra de una élite, que no
La hostilidad contra los jesuitas crecía en todos los estados cató- era la nobleza tradicional, sino los funcionarios parvenus, al servicio
licos y hasta en la misma Roma. En estas circunstancias no fue del estaJo y procedentes de las clases superiores, así que la fisura
nada sorprendente que cuando el gobierno investigara quiénes en las capas dominantes, prefigurada en el reinado de Felipe V, dio
habían sido los responsables de los motines populares ocurridos en sus frutos al fin en la segunda mitad del siglo xvm. Mientras que la
Madrid en 1766, contra el tan odiado ministro italiano Esquilache, masa de la nobleza continuaba siendo decadente, ignorante e inculta,
se eligiera a los jesuitas como chivo expiatorio. Hasta tal punto se poco· deseosa de prestar ningún servido a la nación, de la que
habían enajenado las simpatías de las grandes fuerzas de la Iglesia eran los dirigentes naturales, persistió entre ellos una minoría
y el estado, que, cuando en 1767 se promulgó el decreto disolviendo culta e ilustrada, devota de la fe católica y de la tradición española,
la Compañía de Jesús y expulsando a sus miembros del reino, 46 de pero ansiosa de aprender de otros pueblos, ardiendo en lo que Sarrailh
los 60 obispos votaron a favor del decreto. Con esta medida, el «jan- describe como una ivressc de savoir.u
senismo» político triunfó en España. 24 ~a inspiración k vino primero a esta élite del extranjero_,~-
Mas, para la Inquisición, esto fue sólo el comienzo de otra lucha. literatura de las nuevas idqs del otro lado de las_ftonteras empe;~ó
En 1768 el conde de Campomanes, uno de los responsables de la l~~tamente·a infiltrarSe en España, a través de puertos, barre~as adua-
expulsión de .los jesuitas, afirmó que: neras y conttoks-pntidatOS?."Cada vez que un buque extranjero arriba-
ba a un puerto español, fuera Vigo o Sevilla, se lograba pasar un
En el día, los tribunales de Inquisición componen el cuerpo libro. Ya a finales del reinado de Carlos II se podían conseguir en
máS fanático a favor de los regulares expulsas de la Compañía de España las obras de los filósofos de Europa. Cuando, en 1691, la
Inquisición de Sevilla detuvo a un clérigo de órdenes menores, Juan
Cruzado de la Cruz, halló en su poder una gran biblioteca de 1.125
22. Lea, op. cit., IV, pp. 284-291. Los probleDlliS del período están expuestos en
Rafael Olachea., Politica eclesiáJtica dd gobierno d~ Fernando VI, Ov:iedo, 1981. volúmenes. Entre estos libros habfa obras en francés, italiano, inglés
23. &: Olachea, "'El concepto de exequatur», Miscel4nea ComiUIIJ, 45 (1966),
pp. 119-187. 25. Rkha!d Herr, The Eigbteenth-Century Rroo/ution in Spain, Princeton, 19,-8,
24. Para un buen estudio general de la expulsión, véase: Teófanes Egida, ..I.a p. 28. Hay traducrión ca,telJana,
expulsión de los jesuitas de Espafi.u, HístOTia de la !gleJía, IV, pp. 745-792. 26. Smailh, op. cit., pp. lUl-104, 147.
LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 337
336 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
como aprovecharon sus cargos oficiales para propagar la Ilustración,
y holandés. La biblioteca incluía un volumen de las obras de Francis estos nobles cuartearon las defensas de la clase gobernante y abrieron
Bacon; las cartas, Coloquios y el Enchiridion de Erasmo; dos obras el camino para las innovaciones revolucionarias que derribaron al
de Descartes; seis volúmenes de Gasendi; el Mare liberum de Gro- antiguo régimen en España.
do; las «Cartas» de Balzac; la conocida obra de Hobbes Elementos . Los grandes pioneros del nuevo movimiento de reforma en Es-
de Filasofla, en versión francesa; y numerosos otros. volúmenes mos- paña, hombres que fueron conscientemente influidos por la cultura
trando un claro interés por la literatura prohibida en España por la extranjera, pero que jam::ís se divorciaron de la inmediata realidad
Inquisición y que se podía encontrar libremente fuera de España?7 de los problemas españoles, fueron Melchor de Jovellanus y el
Mucho antes del advenimiento de los Barbones, pues, el mundo exte- conde de Campomanes. Sin embargo, el partido reformista también
rior se había ido infiltrando en el pals. En junio de 1687 la Inquisi- consistía de hombres que por su naturaleza y crianza eran extraños
ción se quejaba de que «muchas personas retienen diferentes libros y a la tradición española: uno de ellos era Olavide.
papeles prohibidos por edictos del Santo Oficio y mandados recojer». 28 Criado en el Perú, Pablo de Olavide emigró a Europa en 1752
En 1739 hallamos a Feijoo quejándose: «La inmensa tardanza y vivió en España, aunque pasó en Francia los años de su formación,
de los libros de Francia me hace mucho daño». No sentía más que adoptando el pensamiento y cultura de este país con exclusión de
desprecio por aquellos que hablaban «con afectado énfasis lo de los todos los demás. Casi no leía más que en francés, y, en 1776, la
aires infectos del Norte, que se hizo ya estribillo en tales asuntos, Inquisición descubrió que en su alojamiento de Madrid sólo había
y es admirable para alucinar a muchos buenos católicos, más igual- dos libros españoles en su biblioteca. Este joven, en el amanecer
mente que católicos ignorantes».29 Era del norte, de Francia, de de la victoria reformista que siguió al motín de Esquilache, logró
donde venían libros y hombres a España; y no sólo de Francia. En los obtener un cargo administrativo en Madrid y más tarde, en 1767,
reinados de Fernando VI y de su sucesor, Carlos III, se fomentó Y fue trasladado a Sevilla y Andalucía. Estando en Sevilla en 1769, el
extendió el mantenimiento de lazos culturales y científicos con Ingla- gobierno aceptó un plan propuesto por él para una reforma educa-
terra, Suecia y otros países. La literatura técnica y filosófica d~ toda tiva. Esto condujo a la orden administrativa de 1770 reformando el
clase fue introducida y adoptada en España. Aún más asombro programa de todas las universidades españolas. Esta importante medi-
fue otro distanciamiento de la tradición: los españoles iban al da fue el principio de una gran revolución en la enseñanza superior
extranjero. Como en la Inglaterra contemporánea, los jóvenes nobles española; pero Olavide no iba a ser testigo de ella. Sus ya difíciles
hadan ahora el grand tour. El conde de Peñaflorida estudió en Tou- tareas administrativas en Andalucía empeoraron por el fracaso del
louse y luego envió a su hijo tras él, y luego a Parfs, los Países Bajos, plan que se le confió para la colonización de la Sierra Morena con colo-
Escandinavia, Alemania e Italia. El distinguido escritor José Cadalso nos extranjeros, y por sus diferencias con un capuchino alemán (conse-
fue a Inglaterra, Francia e Italia. 30 Quizá los que más contribuyeron jero de la colonia alemana), que lo denunció en 1775 como «el inte-
a minar la estructura del pensamiento oficial de España fueron los lectual más peligroso de España»,Jl lo que finalmente hizo que fuera
nobles que eran embajadores en países extranjeros: d ronde de llamado a Madrid, y detenido por la Inquisición en noviembre de
Aranda, amigo de Voltaire y enviado oficial ante la corte de Versalles 1776. Se le acusó de herejía y ateísmo. Una canción popular de la
de 1773 a 1787; el duque de Alba, amigo de Rousseau e igualmente época lo acusaba de ser todo menos cristiano:
enviado en Versalles de 1746 a 1749; el duque de Almodóvar, tra-
ductor del abate Raynal y enviado a su vez en Rusia, Portugal e Olavide es luterano,
Inglaterra. Por su admiración hacia los logros extranjeros y el modo es francmasón, ateísta,
es gentil, es calvinista,
27. AHN, Inquisición, le¡:¡. 4.1'i952.
28. Ihid., libro 1.268, f. 255. JI. Mattelin Defcurneo.m, Pah!o de Ofavide ou L'Afrancmu.Jo (1725-1803), Parls,
29. Marañón, intr. cit., pp. LXXV, XJX 1959, p. 327.
.30. Sarrailh, op_ cit., pp. 287-372, 441-470.
22.-nwm
338 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 339
}5. Mestre, en Historia de la I¡_!esitt, IV, p. 704, 3-~. Sarrailh, op_ cir, p. 30~.
36. Saugnieux, op. cit., p. 119. 19. [bid_, p. 380.
37. G. Desdevises du Dézert, «Notes sur l'lnquisition espagnole au 18" s~de~, 40. Antonio Rumeu de Armas, Hi.<taria de la a~wra, pp. 24-26; M. Sermno y
Rev~ Hispanique, VI 0.899), p. 60.
Sanz, <<El Comeio de Castilb y 1~ cen~ura de libre'" en el siglo XVI!!», RAllM, XV
(19{)6), XVI (1907).
342 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 343
privó a los obispos del derecho de conceder el imprimatur, que se de las adiciones más notables al Índice en el reinado de Felipe V fue
resetvó al gobierno. Por lo tanto, todo el aparato del control literario la Historia civil de España, de fray Nicolás de Jesús Belando. Se
pasó a manos de seglares, que en general eran intelectuales bien infor- prohibió la cuarta parte de este libro, ordenándose su destrucción
mados, miembros del Consejo de Castilla. Esto era el Despotismo debido a su franca hostilidad hacia la Inquisición y Roma al comen-
Ilustrado en su forma más clara y pura. Uno de sus resultados más tar el caso Macanaz.
sorprendentes fue ver a un }avellanos como censor del estado, opo- El fndice de 1747, obra voluminosa en dos pesados volúmenes,
niéndose a la publicación de la Alcira, de Voltaire, en 1784, por ser fue publicado por el inquisidor Francisco Pérez de Prado y Cuesta.
obra antiespañola; y censurando traducciones del latín porque eran Se hizo famoso inmediatamente, ya que los jesuitas lograron incluir
incorrectas. 41 en él muchas de las obras de sus oponentes, incluyendo las del car-
La censura eclesiástica continuó existiendo p_aralela.tn~p.t~ a la denal Noris. Lo que provocó más hostilidad fue que el apéndice del
del éSfado: Esta-simación--era-razonable, y un sistema similar ~isie libro se publicara con el título de Catálogo de libros jansenistas. Este
todaVf; ñoY en algunos países. Aunque pueda parecer que la censura catálogo no era más que una copia de la Bibliotheque janséniste, una
más importante era la ejercida por el estado, de hecho el fndice in- lista de obras supuestamente jansenistas hecha por su propia cuenta
quisitorial gozaba todavía de tal autoridad, que sus dictados no po- por un jesuita belga en 1722 y luego condenada por Roma en 1745.
dían ser ignorados fácilmente. Debido a ello es esencial el estudio del El hecho de que la Inquisición se hubiera puesto de parte del bando
desarrollo del fndice en el siglo xvm. ortodoxo en la controversia jesuftico-jansenista, significaba que el
El primer fndice inquisitorial del siglo xvm fue publicado en Índice se había convertido ahora en una herramienta de facción, y
1707. Lo comenzó Diego Sarmiento, inquisidor general que falleció que había comenzado la era del conflicto político.
en 1699, y fue completado por Vidal Marín, obispo de Ccuta e ;Este nuevo período .de- censura se diferenciaba también en ot_ras
inquisidor general hasta su muerte en 1709. En muchos sentidos es cosaS--del" antert!Jt:EñP!imer lugar, cambió el carácter de los censo~es.
el menos interesante de todos los índices. Por su fecha se sitúa entre En-lOS- slgiOS XVI y xvn, los intelectuales más brillantes de España
la rígida ortodoxia del siglo A'VII y la infiltración de la Ilustración ayudaron a establecer los principios del Índice. Hombres eminentes
en el siglo XVIII. En consecuencia, la mayoría de los libros del Índice como Juan de Mariana, Juan de Pineda y Arias Montano, ayudaron
de 1707 .son los mismos del índice ;;nterior. Entre las obras nuevas en algunas ocasiones a preparar índices. Mas en el siglo XVIII clérigos
figuraban el Augustinus de Cornclius Jansen, obispo de Yprc~, y el ignorantes y de mentalidad estrecha se hicieroÓ. con el control del
Pro populo Anglicano Defensio, de Jobn Mil ton, publicaCo en Lon- aparato de la censura. Seguros de sus principios dogmáticos y polí-
dres en 1651. El jansenismo comenzó a inquietar al gobierno ya en ticos;·iondenaban al olvido a tod~ obra que amenazara las__iQ¡;:a$_Qficia-
1645, cuando Felipe IV se vio obligado a promulgar decretos contra les et,LJ;:,spañ_a:~J?Or esta razón, sobre todo, la intelligentsia desprecia-
su existencia en Flandes. 41 En el reinado de Felipe V no tuvieron ~- la:- -censura- inquisitorial y subestimó su importanci-a, hasta la
mucha importnncia ésta y otras disputas ideológicas, y, aunque los campanada del caso de Olavide. En segundo lugar, cambió la
inquisidores creyeron conveniente en 17.39 publicar un apéndice del naturaleza de la censura. Hasta el siglo XVIII, se había puesto
Índice de 1707, los censores no tuvieron grandes preocupaciones. especial cuidado en expurgar los libros, de modo que pudieran
En el año 1739 se hizo L1 que parece única tentativa para cen~urar al fin ser publicados, y la mayor parte de un índice se refe-
el Teatro crítico, de Feijoo. El autor dio una explicnción de sus ría a expurgaciones. El advenimiento de doctrinas heréticas con
intenciones y parece que no se tuvo más en cuenta el asunto. 43 Una la Ilustración, hiw imposible entresacar pasajes al modo antiguo,
y los libros tenían que ser condenados en su conjunto, así que el
41. Serr~no y S~n7. ott. cit., p. 36; Rumeu de Armas, op. cil, "P~ndice !, PP. 205· equilibrio entre libros condenados y expurgados se inclinó brusca-
211. mente en favor de los primeros. En 1755, Mayáns escribió al obispo
42. AHN, Jnquí,ici6n, le¡;. 4.477, mím. 1.
43. !bid., lcg. 4.425, mím. 11 progresista de Barcelona, Sales: «En España ai un celo excesivo en
344 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 345
prohibir muchos libros de hombres eruditfsimos que expurgados pu- excedió de la mitad. Estas cifras prueban la gran importancia del
dieran ser provechososl>. 44 El tercer cambio importante salta a la pensamiento francés en la España de entonces. De 1747 a 1807, la
vista. En general, la censura antigua se había preocupado del protcs- I-?quisición condenó unos 500 títulos de libros en francés, correspon·
t;lntismo v otras herejías, y el índice estaba lleno de nombres de teó- dtendo la mayor proporción al período posterior a la Revolución
logos sec~mdarios que habían incurrido en la censura. \Los nuevos francesa. En el transcurso de esos años sólo apareció otro índice más,
fn_sJ_i_c~s eran más políticos que teológicos/Los escritores ab-;ra prohi- e11ndice último del inquisidor Agustín Rubín de Cevallos, obispo de
bidos tenían poco o nada que ver cón-·la herejía, pero en cambio Jaén, que apareció en 1790. Entre 1747 y 1790, entre los libros
propagaban ideas de libertad, igualdad y tolerancia, doctrinas q'ue condenados por la Inquisición figuraban el Esprit des lois de Mon-
la Inquisición estaba dispuesta a poner en claro a causa de sus impli- t~squieu, prohibido en 1762; las obras completas de Voltaire, prohi-
caciones políticas. Provocado por las doctrinas políticas, el Santo bidas en 1762; las obras completas de Rousseau, prohibidas en 1764;
Oficio bajó a la arena de la polftica. el Systemc de la nature, de HolbaCh, prohibido en 1779; el ]ournal
La primera campaña nueva emprendida por la Inquisición en du regne d'Henri N, de Pierre L'Étoile, prohibido en 1750; el
materia de censura, estuvo dirigida contra los «jansenistasl>, término Discours sur le gouvernement, de Algernon Sydney, prohibido en
que siguió siendo usado mucho tiempo después de que hubiera per- 1767; y el Droit des gens, de Vattel, prohibido en 1779. Éstas,
dido todo significado preciso. A lo largo del siglo XVIII, todas las y muchas otras obras, a veces importantes, a veces de escasa o nin-
obras de la Ilustración fueron tratadas como jansenistas. Como la guna significación, ayudaron a abrir un nuevo mundo para el público
mayoría de las obras extranjeras que entraban en España estaban lector d~ España. A pesar de los esfuerzos de los inquisidores, no
escritas en francés (pues incluso las obras inglesas se presentaban en había drficultad en obtener libros prohibidos. Especialmente hacia
su traducción francesa, ya que el francés era el único idioma extran- finales de siglo, según escribe Muriel, historiador contemporáneo del
jero ampliamente conocido), la campaña contra el {<jansenismo» se reinado de Carlos IV,
convirtió simplemente en una campaña contra los libro~ franceses
... no era ya necesario ir a buscarlos a la capital o algunas ciudades
subversivos. Cuando los españoles leían a Locke o a Pope, los leían
principales, como lo había sido hasta entonces. La abundancia de
invariablemente en versión francesa, «el pensamiento inR:lés a través los que se introducían de Francia era tal que los traficantes iban
de plnma francesa>>, como indicó Feijoo. 'Por lo tomto:-- en esencia, ellos mismos a ofrecerlos hasta a los pueblos de corto vecindario a
nos vemos reducidos a estudiar las vicisitudes de los ]ibms franceses precios moderados. 46
en España. 45
El año 1747 señaló el punto de partida con la condena del Dic- El celo de un funcionario de la Tnquiskión en Cádiz, siempre
tionnaire philosophique, de Ba\·le. La prohibición se hizo por medio una ruta abierta para mercancías ilícitas, le llevó a apoderarse de
de un edicto inquisitorial y no a través del fndice. En los años nada menos que 8.000 libros prohibidos en un período de nueve
sucesivos, d creciente número de condenas se hizo siempre por me· años, de los cuales 2.600 fueron recogidos sólo en 1776. Y, sin em-
dio de edictos. De los 74 libros condenados nor edicto en 1756, bargo, él consideraba esto un éxito limitado. En diciembre de 1776
42 estaban escritos en francés. A partir de ent"onces, la proporción escribió a la Suprema diciendo que «continúan vendiendo libros prohi-
de libros franceses nunca fue inferior a un tercio del total y a menudo bidos en las librerías francesas de esta ciudad, que incluso pueden ser
hallados en las librerías españolas. La ciudad está llena de cllos». 47
44. Mestre, Ilurlraci6'1 y Reforma, D· 35-'l. Lo mismo se puede decir de otros puertos españoles. Como
45. M_ Defoume~ux, J:lnquisition espagnoiF et In lii'rts franr;ais au XVIII• sie-
de. París, 19fi'l; b~y !t8d. cast.: Inqtáúci6n y unwra de libros en la F<paíia del
46. Andrés Muriel, Historia de Carlos N, 2 vok, Madrid, 1959, I, pp. 269-270
si¡)r> XVIII, Taurus, Madrid, 1973. Para un bre\'t' rcpnso de la suerte de los indivi- (Biblioteca de Autores Españoles, 114-115).
duos que cayeron en las manos de la Tnqnisidón por haber tradudCo libros france«es, 47. Defourneaux, Livrei /ran(ais, p. 96,
véase Márquez, Literatura, cap. IIL
346 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUJSlCIÓN CONTRA LAS LUCES 347
resultado, la censura ejercida por la Inquisición era un rotundo Lea fecha la fundación de la primera logia masomca española en
fracaso. Parte de la culpa la tenía la política tolerante del Consejo de Gibraltar en 1726.51 Muy probablemente existieron otros grupos de
Castilla, que permitía que circularan muchas obras en abierto desafío masones en otras ciudades españolas, pero no tenemos pruebas
a la Inquisición. Se permitió la publicación en España de varias obras de ello. En 1738, el papa Clemente XII, con la In eminenti, pro·
de Voltaire, quedando bien entendido que el nombre del autor no mulgó la primera prohibición contra la organización, denunciando
apareciera impreso en ninguna parte, y asimismo se permitió la circu- su secreto y prohibiendo a los católicos, bajo pena de excomunión,
lación de obras de Condillac y del abate Raynal. El contrabando pro- que ingresaran en ella. En octubre de ese mismo año el Santo Oficio
siguió con la complicidad de miembros prominentes del gobierrfo. español promulgó una prohibición en la que repetía el texto de la
}avellanos, por ejemplo, se procuró libros ingleses y franceses a tra- bula. La prohibición inquisitorial fue reafirmada en 1748 y en 1751
vés de sus amigos de los consulados de Santander y La Coruña. Las Fernando promulgó un real decreto contra la francmasonería. La rude·
reglas de censura de junio de 1768 revelaron esta hostilidad oficial za de estas medidas oficiales era desproporcionada si la comparamos
hacia la Inquisición, cosa que también quedó demostrada explicita- con la realidad: el número de masones practicantes era totalmente
mente en un edicto del 3 de mayo de 1768, redactado por Florida- irrelevante. La primera persona de quien se sabe que fue juzgada en
blanca y Campom:mes, que deda que «el abuso en las prohibiciones España por pertenecer a una logia fue el sacerdote Francisco Roscobet,
de libros ordenadas por el Santo Oficio es una de las fuentes de la que fue condenado por el tribunal de Madrid en 17 44 a ser peniten·
ignoranci~ que reina sobre una gran p~rte d~ la. na:ióm>.4s&,o~ ciado y desterrado del país. Otro caso que nos cuenta Llorente es el
la extenstón de las reformas en la educactón umvers1tar1a y el surgt· del francés Tournon, en 1757. Es curioso observar que ningún perso-
miento de-·una •élite culta, en gran parte noble, dedicada a la intro- naje importante se vio envuelto en la masonería en el período anterior
ducción de- reformas basadas en los principios de la Ilustración, se a la Revolución francesa, así como que las sentencias de la Inquisición
fue prestando cada vez menos atención a las prohibiciones oficiales fueron particularmente leves. En España no hubo más de media
publicadas por la Inquisiciónj Procesos como el de Olavide .podían docena de casos. Pero a finales de siglo parece que la masonería
servir para alarmar a la gente; pero no para contrarrestar la mfiltra- comenzaba a extenderse, en parte a causa de los contactos con Italia.
ción de las nuevas ideas en España. El colapso de las viejas fronteras Su momento más importante se dio durante la guerra de invasión,
vino acompañado por el aumento de oportunas reformas, no sólo en cuando las tropas francesas promovieron la fundación de logias en
la vida social y económica, sino también en aquellos mismos terrenos varias ciudades, logrando captar a algunos simpatizantes españoles.
en que la Inquisición había dejado su huella. El 12 de febrero de También parece que las tropas inglesas promovieron las logias. La
1773, los chuetas de Mallorca elevaron una petición de alivio de su masonería siguió siendo condenada oficialmente por las Cortes de
situación a Carlos III. Fueron apoyados por el obispo de Palma y por Cádiz en 1812 y por ]a Inquisición en 1815; el motivo era franca-
los funcionarios gubernamentales de la isla. El resultado fue una mente político, pues existía una identificación con las ideas francesas.
serie de órdenes en 1782, 1785 y 1788 prohibiendo toda discrimina- La Inquisición comenzó a elabomr largas listas de denuncias con los
ción y abriéndoles todos los cargos públicos de la isla. 49 nombres de masones reales o supuestos, pero las persecuciones fue-
En este punto de tensión entre tradicionalismo y reforma, debe- ron mínimas.
mos hacer un inciso para considerar el papel de la masoneria.5(1 Para El firme progreso de las reformas, la concurrencia de ministros
muchos tradicion~listas del siglo XVIII la francmasonerfa era parte de ilustrados, y la evidente impotencia de la Inquisición, eran factores
una conspiración de la que también formaQa parte el jansenismo. suficientes para dar satisfacción a un liberal a finales del siglo xvm.
Desgraciadamente, todo quedó detenido bruscamente a mitad de ca·
48. Sntrailh, op cit., p. 292.
49. Braunstein. The Chuetas, P. 123. mino por el gran impacto mundial que supuso la Revolución fran·
50. José A. Ferrer Bcnimeli, ..-lnquisici6n y masonería», Nueva visí6n, pp. 737-781;
id., La masonetia española en el siglo XVIII, Madrid, 1974.
51. LeA, op_ cit., IV, p. 299.
LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 349
348 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
cido por sus ideas liberales, y que recientemente, en 1789, había sido
cesa. Poco después de su estallido, la Inquisición comenzó a descu- creado conde, fue denunciado a la Inquisición, siendo detenido en
brir en España folletos franceses negando el poder de los reyes y junio de 1789 y luego confinado en un castillo de La Coruña. Su ami-
proclamando la doctrina de los derechos naturales. La reacción fue go Jovcllanos, que estaba entonces en Salamanca, regresó apresura-
rápida. El13 de diciembre de 1789, la Suprema promulgó un edicto damente en agosto para intervenir en su favor; pero él mismo se vio
prohibiendo semejantes escritos en España. En él se denunciaba a los a los cuatro días prácticamente desterrado, pues le enviaron a Astu-
revolucionarios, rias con una misión insignificante. Al año siguiente le tocó el turno a
Campomanes, que fue desposeído de su cargo como presidente del
... quienes, bajo la especiosa apariencia de defensores de la libertad,
trabajaban realmente contra ella destruyendo el orden político y
Consejo de Castilla, aunque siguió siendo miembro nominal del
social, y por consecuencia la jerarquía de la religión cristiana ... y mismo.
pretenden fundar sobre las ruinas de la religión y las monarquías, La reacción fue completa. El temor a la revolución condujo a
esa quimérica libertad que, erróneamente, suponen que ha sido la alianza de los círculos conservadores de la administración con la
concedida a todos los hombres por la naturaleza, de la que dicen Inquisición. El 24 de febrero de 1791, Floridablanca, que había
temerariamente que ha hecho a todos los individuos iguales e inde- renunciado a su pasado liberal para convertirse en el principal mi-
pendientes los unos de los otros. nistro del gobierno, aniquiló el movimiento intelectual en España por
un decreto que suspendía todo periódico privado?· Este decreto -fue
Este edicto fue reforzado por una real orden fechada el 29 de acompañado por la renovada actividad de la Inquisición contra la
diciembre, firmada por Floridablanca, que prohibía la entrada en d prensa popular y los escritores. Uno de ellos, Mariano Luis de Ur-
país a todo material de controversia. La orden se repitió en enero quijo, se atrevió a publicar en 1791 una traducción de Voltaire
de 1790. Al mismo tiempo, se ordenó al embajador en París, conde llevando el nombre del autor. Inmediatamente fue convocado ante
de Fernán Núñez, que pidiera a todos los españoles residentes en la Inquisición; pero antes de que le pudiera ocurrir nada hubo un
Francia que no enviaran noticias a su patria de lo que estaba suce- cambio de gobierno. En febrero de 1792, Floridablanca fue sustituido
diendo en aquella nación. En mayo de 1790, Fernán Núñez escribió por el conde de Aranda, famoso por haber expulsado a los jesuitas,
a su gobierno con ansiedad, para advertirle que, cerca de la frontera, quien dio a Urquijo un cargo en el gobierno, después de que éste
los franceses habían establecido un depósito especial de folletos revo- hubiera sufrido una suave reprimenda de los inquisidores.
lucionarios para introducirlos en España. Tales precauciones signifi- El cambio de gobierno no mejoró mucho las cosas. Siguieron
caban que Carlos IV, que era rey desde 1788, se había aliado con la las restriccione~ a causa de la activa propaganda republicana proce-
Inquisición para proteger al país contra las ideas subversivas que dente de Francia. En España, la agitación política estaba en un punto
hervían al norte de la frontera. A partir de ahora, todas las ideas culminante. Un contemporáneo observó que en Madrid, «en las taber-
revolucionarias fueron consideradas heréticas. Un nuevo telón de nas y en los altos estrados, junto a la Mariblanca y en el café, no se
silencio se impuso sobre España; pero jamás llegó a tene~ el éxito oye más que batallas, revolución, convención, representación nacio-
que el del siglo XVI. La presencia de una numerosa colonia francesa nal, libertad, igualdad».53 El interés por los problemas de actualidad
en los centros comerciales de España, y el volumen del comercio con estaba alimentado por la propaganda francesa, que exageraba los
aquel país, hicieron imposible impedir que se filtraran los informes. horrores de la Inquisición y describía a los españoles como viviendo
Para combatir esto se tomó la medida radical de obligar a los extran- bajo la tiranía clericaL Un texto tfi'!ico fue el discurso pronunciado
jeros, especialmen;e a los franceses, a domiciliarse o a abamlon~r en el Club des Amis de la Constitution, de Bayona, por un joven
el pafs. Enfrentados con este dilema miles de ellos prefirieron ab<ln·
donar España y volverse a sus países. Otro cambio posterior que indi- 52. Herr, op. cit., p. 262.
53. Carlos Corona Baratech, Revolución y tei1Cci6n en el reinado de Carlos N,
caba el alejamiento de la política liberal, fue el trato dado a lo:; Madrid, 1957, p. 238.
ministros reformistas de Carlos III. Francisco Cabarrús, muy rono-
350 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES 351
refugiado español, el ex sacerdote José Marchena. Fue distribuido también por el nombramiento del reaccionado Francisco de Loren-
en España con el titulo de A la nación española y exhortaba a los zana, arzobispo de Toledo, como inquisidor general en sustitución
españoles a lograr la libertad destruyendo a la Inquisición: «¿No_ ~s d~ su ~b.er,~l predecesor, Manuel Abad y Sierra, que ocupó el cargo
ya tiempo de que la nación sacuda el intolerable yu?o de la o~res10n solo dteClsels meses. Este pasq retrógrado estuvo de acuerdo con una
del pensamiento? ¿No es ya tiempo de que el gob1e:no sup~Jma u_n real orden del 31 de julio, que suprimía la enseñanza del derecho
tribunal de tinieblas que deshonra hasta al despotismo?». Hacta público e internacional en España.
1794 otro folleto enviado a Cataluña preguntaba a los españoles: El Santo Oficio estaba cumpliendo sus deberes de censor al son
de los dictados del antiguo régimen. La condena de libros franceses
¿Porque harian vms. una resistencia. ~útil y ~lpable? ¿Seria llegó a su momento culminante, mientras se derrumbaban los pilares
para la infernal Inquisición que no ha exlSt~do del ttem~o. ~l buen de la ortodoxia y las doctrinas de la Revolución eran sembradas a
señor sin calzones"' JESU-CHRISTO? ¿La infernal InqulSlcJÓn que, los cuatro vientos en suelo español. Los intentos de cerrar a cal y
sirviéndose del nombre de un Dios de paz y de bondad, trabe la canto las fronteras no tuvieron éxito, y, como el tribunal de Lo-
desolación entre vuestras familias, y manda al pensamiento mismo? 55 groño informó a la Suprema,
Estas exhortaciones no inquietaron a nadie y se desacreditaron · ·. la muchedumbre de papeles sediciosos que vienen de Francia no da
por sus exageraciones. En tiempos de Carlos IV, la Inquisi~ión no lugar a informar todos los expedientes contra los sujetos que los
presentaba ninguno de los terribles aspectos de épocas anteriOres, y introducen, retienen y divulgan, a lo que se junta la inopia de teó-
un critico tan hostil como Llorente, contemporáneo de todos estos logos inteligentes en la lengua francesa que pueden calificarlos.57
hechos describió a los inquisidores de los reinados de Carlos III y
Carlos' IV como «hombres de extrema prudencia y singular modera· Sin tener en cuenta su absoluta incapacidad para forzar debida-
ción».56 ment_e la aplicación de la censura, el tribunal continuó publicando
Si se despertó algún sentimiento profrancés, pronto se ~isipó condenas como en los viejos tiempos. El Índice de 1790 contenía
ante las noticias de la ejecución de Luis XVI y, luego, del comienzo entre sus libros condeii.ados una traducción francesa del Fanny Hill,
del terror jacobino. Mientras tanto, en España ascendía la estrella de de John Cleland. En los años siguientes fueron condenados libros
Manuel Godoy, joven guapo y listo, favorito de la reina, lo que extranjeros de mayor importancia. Entre ellos estaban las obras filo-
condujo a la destitución de Aranda en 1794 y a la liberación de Fl?- sóficas de Diderot, prohibidas en 1806; una versión francesa del
ridablanca, preso en Pamplona. El péndulo se inclinó de nuevo hac¡a Essay Concerning Human Understanding de Locke, prohibida en
los tradicionalistas. Cuando, en 1794, la Inquisición se apoderó de 1804; las obras de Pope traducidas al francés, prohibidas en 1804;
un inflamado folleto titulado Exortación al pueblo español para que ... la famosa obra de Smíth, La riqueza de las naciones, en su traducción
se anime a cobrar sus derechos, trató de hacer otro escarmiento al francesa, prohibida en 1792; el Noveau voyage en Espagne de Bour-
estilo del de Olavíde, y la víctima elegida fue RamóJ? de Salas, pro- going, prohibido en 1797, y su Tableau de l'Espagne moderne, prohi-
fesor de jurisprudencia en Salamanca, como autor de este escrito; era bido en 1805; Decadencia y ruina del Imperio Romano, de Gibbon,
una persona a la cual ya habían condenado en 1796 a abjurar de levi, en francés, prohibido en 1806; las Reflexiones sobre la Revolución
aunque no se pudo probar que fuera el autor, y el folleto ~o ~nt~; Francesa, de Edmund Burke, en francés, prohibida en 1796· las
nía ninguna afirmación herética. El funesto año 1794 se d1stmgum Liaisons dangereuses, de Choderlos de Lados, prohibida en 179,1; el
Manan Lescaut, del abate Prévost, prohibida en 1797 junto con otras
obras, en una repetición de una prohibición de 1789; W orks y Sen-
54. Herr, op. cit., p. 409.
55. Adaptado de Herr, pp. 290·291. [*Adviértase la traducción literal de sans-culom
por «sin cahones» (N. del T.).]
56. Ll=te, Histoir~ criJiqu~, IV, p. 92. 57. Defourneaux, Uvres /Tanrais, p. 104.
352 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
LA INQUISICIÓN CONTRA LAS LUCES
353
timental ]ourney, de Laurence Steme, prohibidos en 1801 y 1804;
Les Nuits de Paris, de La Bretonne prohibido en 1806, y una multi- c~n- ;xtranj:ra. Ya en 1794, había aceptado la dedicatoria de una
tud de otras obras de mayor o menor importancia. El aspecto lunático edicr~n espan~la_de las obras de Adam Smith; hacia 1797 fueron
de la censura se mostró en 1790 con la prohibición de la gran obra ofrecr~s ~1 publico traducciones de las obras de Tom Paine y John
clásica española, La Celestina, que fue prohibida incluso a aquellos Locke. Fma~mente, en 1797, los liberales fueron admitidos de nue-
que tenían licencia para leer libros prohibidos. vo en el gobu:rno. Cabarrús fue nombrado embajador en Francia y
Los edictos contra estas obras no lograron impedir su difusión ni Jovell~os Y_ Urqu_iio ocuparon puestos clave. De nuevo pareció que
mucho menos. En 1778, un sacerdote testificaba que «Voltaire, Rous- el par_u~o «Jansemsta» había triunfado. Pero esto duró poco. Godoy
seau y otros dirigentes de la moderna impiedad han penetrado en los se retrro del gobierno en marzo de 1798 y en agosto fue destituido
más apartados rincones de España», y un predicador denunció en Jovellan_os. Urquijo siguió como ministro principal, lo que le dio la
Salamanca ~<esos libros que circulan clandestinamente, que son busca- op?~t~?rd!d, en 1799, de sugerir a Carlos IV la abolición de la In-
dos a cualquier precio, y son leídos con ardor y delicia y devorados qutsrcwn. Pero ~us_ dias estaban contados también, y, en diciembre
aun por jovencitas y muchachos con el hambre de un apetito desorde- de 1.800, fue_d~strturdo y confinado en una prisión de Pamplona. Los
nado, excitado por la prohibición». 5s Llorente es otro de los testigos rouvo: pa.r:rdrstas que había tras esta destitución, se revelaron con
del hecho de que prohibir un libro no servía más que para atraer la a ~ublica~ron, el_1_0 de diciembre de 1800, de la bula papal contra
atención sobre él, aumentando su circulación. Por lo tanto, la Inquisi- los Jansemstas relrgrosos, Auctorem fidei, a la que se le babia prohibi-
ción contribuyó directamente, por sus medidas represivas, a que el do la e~t~ada _en España en 1794, pero que ahora fue permitida por
público educado se diera cuenta del significado de la literatura proce- lo~ tradrctonalistas. La derrota de los «jansenistas» politicos fue rema-
dente de Francia. La verdad es que el gobierno adoptó métodos muy ta a por la detención de Jovellanos en marzo de 1801 y su traslado
torpes para hacer frente a una amenaza imaginaria. Los censores po- a Mallorca, donde estuvo confinado hasta 1808,61 '
dian proclamar que la literatura extranjera fomentaría el ateísmo e . La historia de estos años muestra a la Inquisición actuando
induciría a la rebelión en España; pero los lectores sólo deseaban abre~!~m~I?:te como U:stitución política más bien que en su papel
estos libros para satisfacer su curiosidad y su ansia de conocimientos. 1!!..t!rcw.n~l_d: pe~~egm??ra de la herejía. Pero, cualesquiera que fue-
Si algunos espíritus ardientes soñaron con una sangrienta revolución, ran las vrclSl.tudes polltlcas de la Inquisición, y dejando a un lado
el desarrollo de los acontecimientos en Francia bastó para enfriar su su ascendencia en la administración de Carlos IV, fracasó en su in~
ardor. Lo que los españoles querían eran reformas y educación, no _!:~~o de _dar marcha atrás al reloj en España. Las razones principales
el derrocamiento de la monarquía y ni siquiera el de la Inquisición. so? que había pe~dido la confianza y apoyo de la élite aristocrática del
El período reaccionario terminó en España poco después de pars, Y que las rrendas del poder habían pasado a una nueva clase
julio de 1795, cuando la firma del tratado de Basilea trajo la paz hmpuesta de hombres que promovieron las Sociedades &onómicas
después de tres años de guerra entre la republicana Francia y la om~r~s. _que .se sentaron en las Cortes de Cádiz, que vieron en 1:
monárquica España. Los acontecimientos mostraron que había Inqmsr:ron solo una barrera al progreso en las ciencias, la industria
poco peligro de una revolución republicana en España, y Godoy Y la agncultura. La_revolución burguesa en España demolió los sopor-
acabó por estar genuinamente interesado en el fomento de la Ilus- tes en l?s. que el trrb~al había siempre descansado, y> al eliminar su
tración, ahora que ya no había amenaza de subversión o de interven- pre42m!~O, destruyo las barreras que confinaban a la sociedad
~~~a.
58. !bid., dundo a J, R. Spell, Rousseau in tbe Spanish wortd hfore 18JJ, Texas, 59, Herr, op. cit., pp. 358, 361.
1938, p. 91. Sobre la infilttaci6n de ideas, véase también Defourneau, «Les ~ 60, Llorente, Hütoire critique, IV, P. 108.
années de l'lnquisition est>ognole», Am1ales Hi!loriquer de la Réi!Q/ution Fran,aise, 172 ~1, Sobre. la larga historia de los conflictos de Jovellanos con la Inquisición véase
(abril-junio, 1963), pp, 161-184. J, aso Gonu:lez, «Jovellanos y la Inquisición» Archivum 7 (1957) cl '·
Márquez, Literatura, pp, 66-69. ' ' ' Y sumarlo en
23. -UJ.IE:N
LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN 355
ledo se le permitía tener 805, pero ya sólo tenía 99; Granada podía
tener 554, pero tenía sólo 84; a Galicia se le concedía el derecho
de tener 1.009 y tenía solamente 50; Cuenca podia tener 488 y
tenía 42; Logroño tenía derecho a 1.050 y tenía 20, y Zarago-
za tenía derecho a 1.215 .Y tenía s9lo 35.
K:on la escasez de asuntos y el crecimiento de la centralización
admlliiStrativa, se hizo necesario eliminar los costos de los tribunales
provinciales y concentrarse más bien en el aparato central de la
Supreml!~a disminución del número de casos se demuestra compa-
rando JiiPrimera mitad del siglo con la segunda. En el reinado de
CAPÍTULO XV Felipe V, según Llorente, se celebraron unos 728 autos de fe entre
LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICióN todos los tribunales, con millares de víctimas. En los reinados de
Carlos III y Carlos IV, en cambio, sólo diez personas fueron conde-
nadas en autos, de las que nada más que cuatro fueron quemadas,
Pueblos venideros, naciones qu~ entra- En los veintinueve años de estos dos reinados, sólo se obligó a
réis algún día en el seno de la Iglesia, g~ne 56 personas a hacer penitencia pública.3 Todos los otros procesos y
raciones iuturas, ¿podréis creer, co_n el t~e:n
sentencias se celebraron en privado o en autos secretos. Además,
po, que existió en medio de la Iglesia ~~t~~lC~
un tribunal llamado la Santa InqmsicJon. muchos de estos casos fueron persecuciones políticas, dado que la
Inquisición había adoptado ahora un papel predominantemente polí-
Rmz PADRÓN, Discurso en las Cortes de Cádiz, 1813 tico, así que el número de casos puramente religiosos es aún menor
de lo que indican las cifras.
\En la década de 1740, precisamente en la n;-i~~~ época. r:n la (Paralela a esta decadencia material, vino la decadencia ,ie la
u~s conflictos entre el jansenismo y la Inqu!Slcton_ se hlcteron in~ncia inquisitorial entre la élite progresiva de Españ~ste
~videntes el tribunal comenzaba a declinar tanto en nqueza como nuevo estado de ánimo, que ya hemos observado hasta cierto punto
1
en núme;o~Los ingresos no podían ya lmant~ner ~1 P~;s3o;a da~~~ en Jovellanos y otros, reflejaba una crisis fundamental del antiguo
leado como podemos comprobar con as Cl ras ,e . . régimen: una crisis que afectó profundamente toda la estructura
;nteri;rmente.l En el tribunal de Zaragoza, que habla stdo pr~a~,o de la sociedad en la que el Santo Oficio sólo representaba un papel,
d esuse...d " en el palacio de la Aljafcría desde 1705, la corona
maque
a Ja aunque fuera importante. El desarrollo de la crisis queda ilustrado
incluso subsidiado a los inquisidores con una generosa su ·¿ por el alza de los precios en el siglo xvm. Hasta finales del reinado
' 'b' d ¡ 1725 La caída en cuanto a cons1 e- de Felipe V, el nivel moderado de los precios reflejaba unas condi-
continuaron recl ¡en o lasta . . ; d f u·
ración social se evidencia en el claro dechve del numero e am wres. ciones económicas estables de una sociedad estable, y este rápido
En épocas anteriores había sido casi una costumbre que .las C~tes desarrollo no produjo trastornos políticos o económicos, Mas, a partir
~ . ran or el e;cesivo número de familiares en. el remo; a. ora de este punto, España comenzó a experimentar una rápida inflación
:~aql:J;nqufsi.ción la que lamentaba la falta de m~e~n-~ros activos. que ocurrió de modo simultáneo en toda la Europa occidental. El
Un análisis de personal en los distritos de la lnquJSICIOt e~_174l8i primer resultado importante de ella, en un pais de economia princi-
muestra que los familiares constituí:m solamente u.n~ racc;o~ ~e palmente agraria, fue una revolución en el valor de las tierras, con-
número permitido en las concordias firmadas en el stg o XVI. O· ducente a un énfasis mayor en la agricultura y de aquf a un interés
l. Capitulo¡ 8 .... ' 1 5 0251 De hecho es dudo'o que la JnqUISJCÍÓn haya J. Llotente, Histoire critique, IV, pp. 31-32, 92.
2. AHN, nqtllSJCJon, cg:. .. ltnía derecho según las cono;OrdJa5
llegado a rr.clmar e) número d~ bmd10res J que
356 LA INQUISlCIÓN ESPAÑOLA LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN 357
por la reforma agraria. Este periodo vio el auge d~ .las. Sociedades condenó y colocó en el fndice la obra de Rousseau Oril',ine de
Económicas, la multiplicación de los ataques a los pnvilegt?s f~dales l'inégalité, las Lettres philosophiques de Voltaire, y las obras de
d e la Mes ta ' y un movimiento contra las propiedades temtonales de
bli ·~ 1765 Burlamaqui y La Bruyete. Sin hacer caso de estos edictos, los minis-
la Iglesia que ro::ibió su mayor· ímpetu con la pu cac10n, en , , tros de la corona prosiguieron con su programa, y, en 1758, los
del tratado Ve la Regalía de Amorti:r.acíón, de C~pomanes. Al mts~o privilegios feudales de la otrora· poderosa Mesta fueron destruidos,
tiempo, el crecimiento de las compañías co~:rc1ales con a?robac10n cuando fue abolido un impuesto especial que había sido su principal
gubernamental condujo a una mayor expanswn del co~ercro con Ia_s sostén. Cada paso dado hada atrás, era seguido por dos pasos hacia
Indias, y al aumento de la importación de mc:,tales pr:cwsos de ,Ame- adelante. En 1766, fueron puestas en el Índice las Lettres de la
rica. Gracias a esta expansión, en aquellos anos sur~ó una prospera Montagne, de Rousseau, y los Pensées philosophiques de Diderot.
burguesía en los grandes puertos, dedicada al comercto, s~bre t~o ~ Aquel mismo año, el modn de E,.;quilache destruyó el poder de los
Barcelona. El boom económico, que alcanzó un clímax ~acw11:ano jesuitas, y, el 2 de mayo, el gobierno decretó la primera de una
justamente a fines de siglo, precipit~ nuevas circunstancias ~ona~es ambicioSa serie de reformas agrícolas en el sur de España. El año
y polfticas que revolucionaron la actttud de las clases progresivas en anterior, 1765, la Sociedad Económica vasca de Amigos del Pafs
España. d l b" 1 al inició su existencia, dedicada a las reformas económicas, y el gobier-
Esta expansión constituyó las propias _raice~ e cam 1~ cu tur no acabó con el monopolio comercial con América, que disfrutaba
y social. Cuando los nobles españoles let~n lib~os extr~¡eros, no Cádiz:, extendiendo la libertad comercial a nueve puertos españoles
era sólo por interés hada la cultura extran¡era, stno tambtén porque y cinco islas americanas. Formando parte de las demandas de liber-
deseaban aprender de lo ajeno y aplicar mét~dos foráneos a los pro- ·tad política, fueron cada vez más apremiantes las peticiones de liber-
blemas económicos españoles. Incluso Olavtde, tan profunda~e~te tad de comercio, y la creciente presión para lograr el libre intercam-
versado en literatura francesa, tenía como compleme_nto de su btbho- bio en España llegó a basarse en el principio de la inalienable liber-
teca una sel_ecdón de obras sobre política econ?mtca. (_)bras sob~e tad del hombre. En 1778, la condena de Olavide significó un paso
agricultura, industria y comercio eran no sólo mtr<-;.d?ctdas-, proce- atrás en la historia, y, sin embargo, en aquel mismo año, la expansión
dentes del extranjero, sino citadas y comen~a~as avtdame~te por de la sociedad española se señaló por la completa apertura del comer-
españoles. Este nuevo celo por la product!vtdad de_s~~taba ~ cio americano a los puertos españoles.
peso muerto de todo !o que representa~a !a Inqutstct~n_,, ba¡o El índice, evidentemente, había Uegado a no ser más que un
el cual había vivir.lo España tan largo ttemi:o. La opostcmn. ~e mezquino e insignificante freno a unos procesos de desarrollo que va
centró en los liberales, quienes habiendo apren_dtdo de 1~ ~lustr~cmn se habían adelantado, con mucho, a toda posible restricción que pudie-
y la Revolución francesa, se dedicaron a derrtb~r los vte¡o~ pilares ra haber eiercido la Inquisición. «E] Santo Oficio -según palabras de
de la sociedad establecida. Un agudo contemporaneo obse~o que la Muriel. historiador contemporáneo- se convirtió en una especie
burguesía se identificaba con los liberales en_ toda Espana, Y que de comisión para 1a censura de libros, e incluso nara conservar esta
la masa del pueblo llano y el núcleo aristocrát~c~ componían ~~ gar- posición tenfa oue mostrarse pasivo y tolerante.>~~ La más clara indi-
tido tradicionalista. 4 Ésta era la división parttdtst~ que perststt~ a cación de esta dicotomía entre la lnq;tisidón v la sociedad en Ja cual
través de la historia de la Inquisición, y que compl~ca toda tentattva vivía, se registró en 1797, e1 mismo año en que el ProJ!.res de !'esprit
de identificar la revolución como una lucha exclustvamente popular humain de Condotcet fue puesto en el índice. Precisamente el año en
por la libertad. aue Godoy aorobó el primer decreto de toleranci!-1 ha~ta e'l.tnnces
J Añ tras año los acontecimientos comenzaron a demostrar que conocido en España: pot su orden de] R de septiembre se p('"rmltfa a
la tñq;sición luchaba en vano contra la marea del cambi_sJ'En 1756, owlouier f2hricante extranjero, aunqne fuer~ pmtestante. e<;tablecerse
·
4. Edward Blanquiere, An bistorica1 rev1ew o¡ 1he Sp ams
· b Rero/ution, Londres,
1822, citado por J. Caro Baroja en ]uálos, lll, p. 164. 5. Historia de Culos W, I, p. 270.
358 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN 359
en España, con tal de que respetara la religión del pafs. La única razone_s para sentirse satisfechos con la Constitución de Bayona, que
sombra del pasado era que se prohibía expresamente a los judíos bene- garantizaba la religión católica y había sido redactada por una corpo-
ficiarse del decreto. ración aristocrática que se dio a sí misma el nombre de Cortes. La
El movimiento inflacionario alcanzó su ápice en los años 1800- Inquisición no tuvo nada que objetar a la Constitución y dio su
1814. Se debió al clímax de dificultades ocasionadas por la Guerra más solícito apoyo al nuevo régimen, y ya el 6 de mavo manifestó
de la Independencia. De 1793 a 1795, los ejércitos españoles estu- su posición enviando a todos !os tribunales una carta ci~cular conde-
vieron comprometidos en la guerra contra Francia, y el breve período nando el levantamiento del 2 de mayo como un <~escandaloso tumul-
de paz fue seguido inmediatamente por el estallido de la guerra to d~l pueblo bajo», y pretendiendo que la <(malevolencia o igno-
contra Inglaterra en 1796. En 1797, la imposibilidad de mantener rancra había arrastrado a los incautos y simples al desorden revolu-
el monopolio transatlántico ante la agresión británica forzó a España cion~rio, so capa de patriotismo y amor al soberano». 6 Por muy
a conceder más libertades a sus colonias americanas y a permitirles elogiOsos que pudieran ser estos sentimientos, no hicieron mucha
comerciar con los países rieutrales. A todos los efectos prácticos, impresión a _José, que, La su llegada el 4 de diciembre, publicó un
España perdió la América del Sur. Las cargas militares agotaron el decreto aboliendo la Inquisición y confiscando sus propiedades en
tesoro, v mientras que el crédito gubernamental se hundía, el coste favor de la coron~
de la vida se elevaba: entre 1780 y 1800, el salario de un trabaj:1dor . W,l tribunal cesó ahora de existir en teoría; pero, en la prác-
subió sólo un 12,5 por ciento, mientras que el nivel de precios t~ca, los franceses no se metieron con él, y los inquisidores con-
ascendía casi al 50 por ciento. En Madrid, Carlos IV se dio cuenta tmuaron operando siempre que las circunstancias se lo permitie-
de que la alianza con Francia se habia convertido en realidad en una ron.}Paradójicamente, entre los españoles que, como los de la Su-
ocupación francesa. La anexión de Portugal en 1807 por tropas fran- prerrl'a, apoyaban la dominación francesa y se oponían a los motines
cesas al mando de Junot fue seguida por la imposición de guarnicio- p~pulares, se alinearon algunos de los liberales más distinguidos del
nes francesas en las principales ciudades españolas, en 1808. cuando remado de Carlos IV. Entre los miembros del gobierno de José I
Murat tomó a España bajo su control. Las diferencias sobre podemos hallar los nombres de Cabarrús, Urquijo y Juan Antonio
política en la corte llevaron al desacuerdo entre Carlos IV y su Llorente? Eran hombres de intachable patriotismo y de altos ideales
hijo Fernando, que subió al trono como Fernando VII en marzo ele liberales. Y, sin embargo, sus compatriotas los denunciaron como
1808, tras haber expulsado a Godoy del poder y obligado a Car- traidores al país, descripción que se ajustaba a la verdad si tenemos
los IV a abdicar. El alto mando francés, sin embargo, se negó a en cuenta que apoyaban a un gobierno que era odiado por la gran
reconocer el cambio de monarca, y la familia real fue inducida a mayoría del pueblo español. ¿Por qu~ tomaron ese camino? Está
trasladarse a Bayona. para dilucidar sus diferencias ante Napoleón. fuera de du~a que sus motivos eran claros y justificables, ya que, con
Este último convenció a Fernando de que renunciara a la corona en la co~aboracrón, buscaban quizás el único camino para satisfacer las
favor de su padre quien inmediatamente la puso en manos de Bona- neces1dades de su país. Lo que importa a nuestro propósito es que·
parte. Napoleón escogió entonces a su hermano José como nuevo rey esos hombres, que podemos identi-6car exactamente con los minis-
de España. tros reformistas de Carlos III y Carlos IV, formaban un partido
~tensión económica de aquellos años hizo inevitable la agita- moderado entre los dos extremos de los conservadores y los liberales
ción popular. Cuando, además, el pueblo de Madrid descubrió auc del ala izquierda, ambos antifranceses. Con la expulsión de José
Murar se había apoderado de la famili_a realJexpresó .s~ _protesta Bonaparte y de los afrancesados, los dos partidos extremistas queda-
el 2 de mayo de 1808 con un levantamiento contra el e¡ernto fran- ron solos frente a frente en una España postrada. Y uno de los grAn-
cés de ocupación, iniciando así la chispa de la Guerra de la Indepen- des problemas planteados era el de la Inquisición.
dencia. La sangrienta represión en Madrid lo_gró que la rebelión no 6. Lea, op. cit., IV, p. 539, apéndice III.
fnera inmediata en todas partes. Los conservadores, sobre todo, tenían 7. Miguel Attola, Los afrancesados, Madrid, 1953, p. 109, n. 55.
LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN
360 LA INQUlS'lCIÓN ESPAÑOLA 361
El 24 de septiembre de' 1810 se abrieron en Cádiz las sesiones mes de enero de 1813; aunque menos históricas en contenido.
de unas Cortes representativas de todas las partes de España no _Los amargos debates celebrados en las Cortes sobre la Inquisición
ocup;das por las tropas francesas. En la sesión inaugural había tuvtero~- poco que ver con la Inquisición en sí misma. La triste
104 diputados y 223 en la sesión final y tan_to el número co~~ el condus1on que se saca leyendo los discursos de los diputados es
personal fluctuaba. De _308 diputados conoct~os, _9? eran cle,ngos que muy po_c?s_ ~e los pre~ent~s sabían algo del papel desempeñado
(entre ellos se encontraban 5 obispos y tres mqutsrdores), mas de por la InqutsJCJon en la htstorta de su país. Hubo inucha erudición
cíen eran abogados y oficiales públicos, y el tercio restante eran sobre los primeros años del tribunal, buena parte de ella sacada sin
oficiales del ejérdto y nobles. 8 Se trataba de un gruf!o selecto ~e la duda de la famosa Memoria Histórica leída por Lloren te arite la Real
clase dominante, del qile las clases medias y bajas estaban exclutdas. Academia de Historia en fecha tan reciente como noviembre de
La gran obra de las Cortes fue la proclamación· de la Constitución 1811. Pero la p:ran Historia de Llorente aún no se había publicado,
el 19 de marzo de 1812,_ que constituyó un rompimiento radical Y: a falta d_e ella, los contendientes pugnaron en torno a generaliza-
con la tradición y que representó un salto al futuro con aspiraciones nones, con¡eturas y conceptos erróneos, sin dar muestras de comen-
liberales y nacionales. No hubo conflicto en materia de religión: la zar a. ~o~prender en lo más mínimo la naturaleza y funciones de la
Constitución (en el artículo 12) establecía que <.la religión de la na- InqmslcJo? en los siglos XVII y XVIU. Lo que aparece claro ·por Jos
ción española es y será perpetuamente la católica .. L~ nación. prohíbe deb~tes, s1n embargo, es que aún persistía una firme e inflexible
el ejercicio de cualquier otra». Y en el mes de JUniO los d1putados cornente oculta de antisemitismo entre los diputados, tanto si eran
proclamaron a Santa Teresa como patrona de España. . conservadores como liberales. Aún más sorprendente es el hecho
Sin embargo, la principal pugna la provocó el tema de la InqUI- de que no se alzara una sola voz para atacar ia primada y unidad de
sición, destinado a pto\•ocar las discusiones más irracionales po-r la fe. ~a;~Iica en España. Dicho de otro modo, el ataq~e contra la
parte de ambos bandos. Desde el principio se dispu~o la libe~tad de InqmstcJ~n no se basaba en motivos irreligiosos, sino incluso (como
discusión por un decreto del 18 de octubre, estableCiendo la libertad algun~s hberales sostenían), en una mayor preocupación por la pre-
de prensa. Por esta medida, la Inquisición perdió completamente servaCJÓn del catolicismo. Y si los conservadores se esforzaban en la
su último recurso, el de la censura. El tribunal no fue todav~a ata- defensa del tribunal, era debido en gran parte a que temían los ata-
cado direct-amente, y hasta enero de 1811 no se oyeron las pr1meras ~ues contra la jurisdicción eclesiástica y la religión católica. Los
voces que abogaban claramente por la abolició~ de la Inqt~is~ción. IJ,berales, por otra parte, apelaban al criStianismo primitivo y redu-
Se creó una junta para examinar el status del tnbunal Y en Juho de c:an el caso a tres_ puntos principales: 10 la Inquisióón no era esen-
1811 ésta emitió informe en favor del restablecimiento de la Suprema. Clal. pu~s.to ~ue la Iglesia, subsistió trece siglos sin ella; Jos obispm
Sin embargo, no se tomó ninguna medida, y al terminar todo fue eran ~ngmanamente l_~s unicas autoridades competentes para ju 7 g2 r
pospuesto hasta finales de 1812. En marzo de 1812, las Cortes apro- mater1as de fe v here)la; Y el Santo Oficio era incompatible con la
baron la Constitución. En diciembre de aquel año fueron presentados_ Constitución. De estos puntos, el último era el más convincente.
dos informes a las Cortes, el de· la minoría declaraba que s6Jo _Jos Estos argnm.entos fueron reforzados fuera de las Cortes por inteli~
procedimientos de la Inquisición estaban reñido_s con la Consutu· gentes follettstas que trataron de ganarse para su causa a la ooinión
dón mientras que el informe de la mayoría afirmaba que la mera pú~lica. En.tr~ los conservadores, el escritor principal fue un distin-
exis;encia del tribunal era incompatible con la Constitución. La ma· gmdo domm1co llamado Francisco Alvarado, y cuvas cartas sobre
varía bas6 sus conclusiones en un largo estudio histórico de la Inqui· el tema fueron publicadas bajo el título de El Filósofo rancio Por
~ición desde sus orígenes.9 Siguieron discusiones que duraron todo el el bando liberal. la pluma más destacada fue la de Antonio Pnig,-
bhnch, cuy;:~~ folleto~ fueron reunidos bajo el título de La Inquiri-
!! V PJ!acio Atard La Es palla drl fig/o XIX, 1808-1898, Madrid, 1978, pp. 61-62.
9: «Í>ictamen prese'ntado a las C:ortes generales», en Dücusi6n del proyecto d~ 10. Véase Mi¡u¡el Artola, introd. a Memorias dt tiempos de Femando VII, II,
p. XLt, Madrid, 1957 (Biblioteca de Autores Españoles, 98).
decretD Jobrc el Trib~na/ de la Inqtúfición, Cádiz, 1813.
362 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN 363
ción sin máscara y publicados en 1811. De una edición inglesa publi- 22 de febrero de 1813, que obtuvo 90 votos a favor y 60 en
cada cinco años más tarde en Londres, podemos extraer el siguiente contraP El decreto no abolía en realidad a la Inquisición,
resumen literal de los argumentos de Puigblanch: 11 pues s6lo declaraba que era «incompatible con la Constitución»;
al mismo tiempo , se devolvía a los obispos toda la jurisdic-
l. Siendo la Inquisición un tribunal eclesiástico, su rigor es
ción en materias de fe y herejía, dando nueva vida a las anti-
incompatible con d espíritu de mansedumbre que debe distinguir
guas leyes del reino. Sería faltar a la verdad decir que esta medida
a los ministros del Evangelio.
2. El sistema de rigor adoptado por este tribunal se opone a la fue popular. Los ministros de Carlos 111 ya se habían dado cuenta
doctrina de los Santos Padres y a la disciplina de la Iglesia en sus de que la Inquisici6n aún contaba con muchos apoyos, como tribunal
tiempos más felices. necesario a la fe cat6lica, y, juiciosamente, no intentaron acabar con
3. La Inquisición, lejos de contribuir a la preservación de la ella. Los diputados de Cádiz, por su parte, no supieron ver que ellos
verdadera fe, sólo sirve para fomentar la hipocresía y excitar al no eran ni mucho menos representativos de la gran masa del pueblo.
pueblo a la rebelión. Ya el 25 de enero, el día antes de la critica votación en las cortes
4. El modo de enjuiciamiento empleado por este tribunal devolviendo a Jos obispos la jurisdicción sobre la herejía, la ciudad
pisotea todos los derechos del ciudadano. de C6rdoba hizo una petición a las cortes para que fuera restable-
5. La Inquisición no sólo ha Dbstruido el progreso de la ciencia cida la InquisíciónP Córdoba representaba una gran marea de opi-
en los países en donde ha sido establecida, sino que también ha nión existente en toda España, que mostraba que los liberales habían
propagado perniciosos errores. desafiado en las cortes una opinión muy extendida, s6lo p3.ra satis-
6. El tribunal ha apoyado el despotismo de los reyes y lo ha
facer su programa partidista: polftica que por desgracia había de ser
ejercido él mismo.
7. Como la Inquisición debe su origen a la relajación de la imitada muy a menudo en la historia de España. Los obispos y el
disciplina y negligencia del clero, opone obstáculos a su reforma, clero y, a través de ellos, la masa de los fieles, se negaron a reconocer
que es indispensablemente necesaria para que la nación prospere. la disolución de una institución sancionada por el papa, que era el
único que podía revocar tal sanción. El 5 de marzo, el nuncio elev6
Ninguno de ambos bandos trató de debatir de: modo racional la una protesta, más o menos basada en dichos argumentos, procla-
historia y carácter del tribunal: para los conservadores, representaba mando que la abolición de la Inquisición perjudicaba Jos derechos de
todo lo que había habido de mejor y más santo en España; para la Santa Sede y pidiendo, en el tono más conciliatorio, que la aboli-
los liberales, había provocado la decadencia del país y su descrédito ción fuera suspendida hasta el advenimiento de la paz y se obtuviera
en el extranjero. Por supuesto que el bajo nivel de los debates era el posible consentimiento del papa y de la _nación en su conjunto.
algo desatinado. Hacía tiempo que la Inquisición no era más que Pero con su imprudencia los liberales habían provocado ya un
una pálida sombra de lo que antes fue, y los contendientes de 1813 estado virtual de guerra civil en el país. La negativa de los funcio-
estaban en realidad luchando por el futuro y no por el pasado. No narios eclesiásticos de Cádiz a leer el decreto de abolici6n desde los
se preocupaban de la naturaleza real de una institución moribunda púlpitos, hizo temer que se estaba tramando un golpe de estado en
sino del curso histórico que su país debía tomar. A este respecto, la ciudad, por lo que, el 8 de marzo, las cortes acordaron como
los debates señalaron el fin de un capítulo desgraciado y la apertura medida de utge'lcia la disolución del Consejo de Regencia, oue <>n
de otro quizás aún más infortunado y sangriento. teoría gobernaba España en ausencia del rey. Los regentes fueron
La victoria final de los liberales fue consagrada por un decreto sustituidos por otras personas, y se orden6 que se impusiera la polí-
de abolición votado el 22 de enero pero sólo promulgado el tica gubernamental. Mientras tanto, el nuncio fue expulsado, reti-
11. Antonio Puigblanch, The Jnquisition Unmtuked, 2 vols., Londres, 1816, I, 12. Dücu5ÍÓif dd proyecto, p. 687.
pp. 10·11. 13. Colecd6n de documentos inéditos, CXII, pp. 260-26).
364 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN 365
tándose a Portugal. En esta atmósfera de extremismo, los liberales anterior poder fue acompañada al mismo tiempo por la extensión
quizá perdieron más de lo que ganaron. Cuando, en marzo de! 1814, del desafecto y el resentimiento contra los fracasos del régimen bor-
regresó de su destierro el rey Fernando, volviendo a ocUpar el trono bónico.
de una España liberada, el momento estaba maduro para la reacción. Con la revolución de 1820, España se alineó con el conjunto de
El rey entró triunfalmente en España por Cataluña y Valencia, y, el la Europa burguesa descontenta, demostrándole cuán frágil era la
10 de mayo, poco antes de entrar en Madrid, fue clausurado el local reacción sobre la que descansaba el poder de Fernando VIL En cuan-
donde se reunían las Co-rtes y todos los diputados liberales más des- to se vieron las primeras señales de rebeldía en -provincias, el rey
tacados fueron desterrados por real orden. Se di-solvieron las Cortes, se apresuró el 9 de marzo a promulgar un decreto aboliendo la Inqui-
se anuló la Constitución, y toda la obra de la revolución liberal quedó sición en todo el territorio de la monarquía. La medida llegó demasia-
deshecha. El 21 de julio, un real decreto restablecía todo el aparato do tarde, pues la plebe estaba saqueando en Barcelona y Mallorca
de la Inquisición. los palacios del tribunaL De ·nuevo se repitió la historia. Las Cortes
Por reaccionaria que pudiera parecer esta medida a los contem- que Fernando VII convocó el 6 de marzo demostraron que los libera-
poráneos, de hecho sirvió de poco o de nada para resucitar a la Inqui. les podían ser duros y fanáticos como sus adversarios. En agosto
sición. La corona seguía reclamando el completo control sobre la se expulsó de nuevo a los jesuitas, a quienes se había permitido regre-
censura, y el daño infligido desde 18_08 a la dignidad, propiedades v sar en 1797, y en los meses siguientes surgió la colección más extre-
finanzas del tribunal fue irreparable. Además, era imposible devol. mista de decretos anticlericales jamás aprobada en España. El país
verle a la lncjuisición todos los bienes que le habían sido confiscados, degeneró rápidamente en un estado de guerra civil, del cual sólo salió
tanto privados como institucionales·. A pesar del favor real, mostra· por la intervención en 1823 de tropas francesas que restauraron a
do particularmente con la elevación de la congregación de San Pedro Fernando VII en el trono, del cual había sido depuesto por los libe·
Mártir a orden de caballería, el tribunal pudo recobrar muy poca de rales sólo unos meses atrás. Aunque el rey se confirmó en el poder
su anterior autoridad, y los pocos casos en que intervino en aquellos y abolió todos los decretos promulgados desde el 7 de marzo de 1820,
años fueron tratados con ejemplar paciencia y moderación.14 Las pér. jamás volvió a tener en sus manos el control absoluto del país. La
d.idas económicas sufridas fueron considerables. Papeles y libros de larga lista de ejecuciones y encarcelamientos que caracterizó la vuelta
cuentas se habían perdido o fueron destruidos, asf que las reclama· de Fernando VII al trono, mostró, sin dejar lugar a dudas, que Es-
dones no podían ser sustanciadas. Inversiones como las de los juros, paña se había dividido en dos facciones amargadas e irreconciliables
fueron tragadas por la inflación y por la bancarrota del gobierno. que jamás volverían a unirse para una causa común.
Hada casi una década que no se pagaban salarios. Entre 1808 v A pesar de la revocación de todos los decretos aprobados desde
1814, el principal inquisidor de Valladolid recibió sólo una· sexta el 7 de marzo de 1820, lo que parecía implicar el restablecimiento
parte de los sueldos que se le debían, y cinco años más tarde él v sns de la Inquisición, Fernando VII no dio ningún paso para dar nueva
colegas se quejaron a la Suprema de. que estaban reducidos a la descs· vida al tribunal, quizá porque ahora ya lo consideraba más un estorbo
peración porque aún no les habfan abonado sus pagas. 15 Sin dinero que una ayuda. Los tribunales de provincias continuaron llevando
y sin autoridad, la Inquisición se dio cuenta de que no podía esperar una existencia fantasmal, pero todas las peticiones para el restable-
su restablecimiento. Los pocos procesos llevados a cabo de 1814 a cimiento total, tal como la enviada por Córdoba en agosto de 1825,
1819, se hicieron, según describe Lea, «con estudiada cortesía v que pretendía que desde la abolición España sufría por la «desapa-
evidente deseo de no ofender».16 Esta evaporación completa de su rición de la moral cristiana, que solfa ser como una segunda natura-
leza en los españoles», 17 fueron deliberadamente ignoradas. Fue en
14. Sobre un caso infortunado, el del poeta Eugenio de Tapia, véase Márquez, este último período de la Inquisición que ocurrió la que fue pro-
Literatura, pp. 74-75.
15. AHN, Inquisición, leg. 4.6182 •
16. Lea, op. cit., IV, p. 432. 17. Colección de documentos inéditos, XCII, p. 2n.
366 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA ABOLICIÓN DE LA INQUISICIÓN 367
bablemente la última ejecución por delito de herejia realizada en Es- contra el partido liberal sino también sobre todo el pueblo, sobre el
paña. El juicio no fue ordenado por la Inquisición, sino por una gobierno y sobre el mismo trono».
de las juntas de fe episcopales que la sustituían en este período. La Inquisición permaneció suspendida hasta la regencia de María
Cayetano Ripoll era un maestro de escuela que· luchó contra los Cristina, quien después de la muerte de Fernando en septiembre de
franceses en la guerra de Independencia, fue hecho prisionero en 1833 controlaba el gobierno y los intereses de su hija, Isabel 11. En-
Francia y allí se convirtió al deísmo. A su regreso a su hogar en tonces se tomaron las primeras medidas para acabar con la Inquisi-
Valencia fue denunciado por no llevar -a misa a sus alumnos Y por ción de una vez por todas. Las discusiones que se efectuaron en el
emplear la frase «alabado sea Dios» en lugar del Ave María cuando seno del gobierno en julio de 1834 mostraron que hacía tiempo que
los niños rezaban en la escuela. Fue arrestado en 1824, encarcelado se consideraba suprimido al tribunal, y 9-ue volver a abolirlo
y juzgado por la junta de fe, que estaba presidida por el ex inquisidor sería una mera formalidad. A pesar de esto,iJ.e promulgó finalmen-
de Valencia. Después de un lapso de dos años fue condenado a ser te un decreto formal el 15 de julio de 1834,19 por el cual se abolia
colgado y quemado. La quema fue únicamente simbólica: se colocó definitivamente a la Inquisición, siendo aplicadas sus propiedades y
un barril pintado con llamas debajo de la horca. Pero el ahorcamiento canonjías a la extinción de la deuda pública y al justo pago de todos
fue real y se llevó a efecto el26 de julio de 1826. los salarios debidos a sus ex funcionarios. A partir de esta fecha, la
La desaparición, en 1820, del tribunal de la Inquisición no desa- Inquisición dejó de existir en España. En seguida, el 1 .{i).e julio de
gradó totalmente a las autoridades eclesiásticas que en ese momento 1835, otro decreto suprimió las juntas de fe en España.:.;¡l
volvían a recuperar su autoridad en cuestiones de censura religiosa. !!!_antes poderoso y temido tribunal se desvaneció sin un mur-
En Roma una congregación especial se reunió para discutir el tema mullo, tragado por los feroces conflictos del siglo XlX, sin que le
y acordó que prestara ayuda la clase que había presidido su institución, y abando-
nado por el clero y el pueblo, para los cuales su existencia había sido
... no hay lugar a lamentarse de la no existencia de la Inquisición en una vez sinónimo de la existencia de la propia cristiandad_J\.ún que-
España, porque había grandemente degenerado de su fin, sirviendo daron partidos e individuos que lamentaron su desaparición; pero
sobre todo a objetos políticos y mostrándose en toda ocasión con- incluso para ellos la Inquisición hacía mucho tiempo que había dejado
traria a la Santa Sede, cuyo representante en España era constante- de ser una consideración práctica, no siendo ya más que un mero sím·
mente excluido de todo conocimiento de lo que en dicho tribunal
bolo de sus actuales filiaciones políticas. A partir de 1835 no quedaba
ocurria.
más que estimar las pérdidas y ganancias y calcular el coste del Santo
A pesar de ello, la congregación lamentaba que Roma no hubiese Oficio. Esto ya había sido hecho por el último secretario de la Inqui-
sido consultada «sobre un tribunal fundado por Bulas Apostólicas y sición, el canónigo Juan Antonio Llorente, que publicó en París en
de privativa pertenencia de la Santa Sede». Además, proclamaban 1817 y 1818los cuatro volúmenes de su Histoire critique de l'Inqui-
que: «la Inquisición es un cuerpo eclesiástico y los bienes que le Jition d'Espagne.
pertenecen son eclesiásticos», y por lo tanto, eran propiedad de la Nacido en 1756 y educado pata la carrera eclesiástica, hacia 1785
Santa Sede.18 Mientras tanto, en España los grupos carlistas hacían se convirtió en secretario de la Inquisición de Logroño y a principios
de la reinstauración de la Inquisición uno de sus principios básicos. de 1789 fue nombrado secretario de la Suprema.20 En 1793, con el
El jefe de la policía advertía a Fernando VII en 1825: «El restable- apoyo del inquisidor general Abad y Sierra, Llorente comenzó a pro-
cimiento de la Inquisición es la arma con que los partidarios del poner la reforma de la Inquisición. Sus propuestas completas llega-
desorden quieren hacerse fuertes y tomar un ascendiente no sólo ron a manos de ]avellanos en 1797 y éste trató de utilizarlas como
base de la reforma del Santo Oficio en 1798. La caída en desgracia perado y no la crítica seria llevó a Menéndcz Pelayo a afirmar que
de }avellanos y de Urquijo trajo como consecuencia que también «está tan mal hecho el libro de Llorente, que ni siquiera puede aspi-
Llorente cayera en desgracia. Cuando los franceses se apoderaron de rar al título de libelo o de novela»; a calificarlo de «obra inicua»,
la península, Llorente fue uno de los que se sumó al grupo de afran- «relación ramplona y desordenada, en estilo de proceso, oscura e
cesados en apoyo de José Bonaparte. Esto le abrió muchas puertas, incoherente, atestada de repeticiones y de fárrago, sin arte alguno
y se le confió el cuidado de los archivos de la abolida Inquisición. de composición», «libro, en suma, odioso y antipático, mal pensado,
Basándose en estos documentos originales, pudo leer en 1811 ante mal ordenado y mal escrito, hipócrita y rastrero, más árido que los
la Academia de la Historia de Madrid su Memoria Histórica. Tenía arenales de la Libia». 21
otros trabajos entre manos, pero hubo de interrumpirlos cuando los Llorente merece la censura de los historiadores en un punto: en
franceses comenzaron a retirarse de España, y, como resultado, su un intento por conocer la amplitud del sufrimiento humano causado
historia de la Inquisición no fue publicada hasta 1817, y entonces por la Inquisición y darlo en cifras, trató de deducir el número total
en francés, gradas a una editorial de París, a donde huyó con una de las víctimas del tribunal multiplicando los porcentajes a los que
gran cantidad de documentos originales procedentes de los archivos tuvo acceso y ello le dio como resultado las increíbles cifras de 31.912
inquisitoriales. Volvió a España cuando los liberales proclamaron una relajaciones en persona; 17.659 relajaciones en efigie, y 291.450 pe-
amnistía tras la revolución de 1820, y falleció en Madrid pocos día5 nitentes. Todas las pruebas históricas muestran que esta cifra exage-
después de su llegada, en febrero de 1823. radamente abultada no tiene ningún fundamento. Existen nuevos
La historia de Llorente es interesante no sólo porque fue escrita análisis, aunque por desgracia incompletos, que dan cifras mucho
antes de la abolición definitiva de la Inquisición, sino también porque más verosímiles. 22 Pero las cifras totales no cuentan la totalidad de la
fue el primer relato bien informado, sacado de manuscritos originales, historia. El número de vidas perdidas no es la clave que nos revelará
jamás hecho acerca de una institución que medró gracias al riguroso el impacto que tuvo el Santo Oficio. La Inquisición causó menos
secreto. Antes de su época, la ignorancia acerca de los hechos m:~'. muertes que la locura criminal y la represión política en otros paises
elementales relativos a la Inquisición era completa, voluntariosa ,- de Europa. Lo que es significativo es la influencia que tuvo el Santo
muy extendida. Después de él ya había menos excusa para ello. Con Oficio en la historia española, en los intereses sociales y religiosos
todos sus defectos, que fueron muchos, Llorente intentó esnibir una que abanderó y de Jos que fue representante, convirtiéndose al mis-
historia del tribunal ajustada a los hechos. Desgraciadamente, su obra mo tiempo en instrumento y guardián, llevando en una mano la rama
fue utilizada por mentes partidistas como más agua para el molino de olivo de la paz y en la otra la espada exterminadora.
anticatólico. Los propagandistas señalaban sus credenciales como ex
secretario de la Inquisición y en su relato aclamaban el triunfo de
la libertad sobre el oscurantismo: sus condenas fueron repetidas y
sus atenuantes ignorados; y pronto su obra se vio relegada: al cuarto
de los trastos de la pseudohistoria, como cualquier otro vulgar pro-
ducto anticlerical. Esto fue hacer a Llorente una injusticia que jamás
fue reparada adecuadamente. Hace cien años, la pluma brillante y
vitriólica de Menéndez Pelayo halló en Llorente el blanco perfecto
para su genio, y tan concienzuda fue su obra de demolición, que hasta
hace poco ningún escritor se ha atrevido a defenderle. Y, sin em-
bargo, en Menéndez Pelayo hay menos crítica sólida que lo que sus
partidarios se atreverían a admitir. Los prejuicios, los errores, el estilo
21. Menéndez y Pel&yo, Histotil tk lot ~teroJoxos, VII, pp, 21-22.
prolijo, todos han sido justamente castigados. Pero el abuso intem- 22. Váse la discusión en Lea, op. di., IV, pp. ns, 524.
z.t.-DIDIN
1
LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA 371
... esta horrible maquinaria de tiranía puede ser introducida en cual-
quier momento en un país en donde los católicos tengan la supre-
macía, y de aquí que debamos tener tanto cuidado, los que no esta-
mos malditos con tribunal tan arbitrario, en impedir su introduc-
ción.1
Para Foxe y otros, la Inquisición era otro ejemplo más de los males
de Roma, y en sus libros el tribunal era presentado como la suprema
institución de la intolerancia:
CAPÍTUJ' o XVI Cuando los inquisidores se han sentido ofendidos de una per·
sona inocente, utilizan todos los recursos para facilitar su condena;
LA !NQUISICION EN LA HISTORIA falsos juramentos y testimonios son utilizados para hallar culpable
al acusado, y se sacrifican todas las leyes e instituciones para saciar
la venganza más fanática. 2
O duro Oficio, quién te llama Santo?
Plumas protestantes describieron la lucha de los herejes, como un
JoAo PINTO DELGADO, Autobiografía (1633-1634)
combate por la libertad y contra una fe tiránica. Dondequiera que
triunfaba el catolicismo, afirmaban, no sólo se extinguía la libertad
«Dado el estado liberal presente del conocimiento -escribió religiosa, sino la libertad civil. Según su interpretación, la Reforma
Prescott en 1837, al comienzo de un capítulo sobre la Inqu.isición trajo como consecuencia la liberación del espíritu humano de los
en su History of thc Reign of Ferdinand and Isabella-, miramos grilletes de las tinieblas y la superstición, Siguiendo estas líneas, la
con disgusto las pretensiones de cualquier ser humano, por alt.o q~e propaganda demostró ser asombrosamente eficaz en el contexto de
esté situado, de invadir los sagrados derechos de la conctencta, los conflictos políticos del siglo XVI, y siempre hubo fugitivos de la
que todo hombre posee de modo inalienable.» ~n esc.ritor posterior, persecución para dar sustancia a la historia. En época tan tardía como
que fuera buen conocedor de la época en que el hberalJsmo estuvo re- mediados del siglo XIX, podemos hallar uno de los mejores ejemplos
petidamente eclipsado, y, en consecuencia, invadida y pervertida la de tal propaganda en la brillante historia de John Motley, The Rise
conciencia humana, quizá miraría a la Inquisición desde un punto de of the Dutch Republic, publicada primero en Londres en 1855.
vista bastante diferente. Poco justifica considerar al tribunal pura- Motley se ciñó lo bastante a la verdad como para ser convincente,
mente como un instrumento de la intolerancia fanática y por tanto aunque al escribir medio siglo después de Llorente, pudo decir de la
hemos de estudiar a la Inquisición no como un mero_ capÍt1Jlo_ de la Inquisición española: 3
historia de la intolerarida --sino cOITio -una fase del desarrollo social
y religioso de España. Seria difícil demostrar que el fan~ti~mo reli- Enseñó a los salvajes de la India y América a estremecerse al
gioso fuera el único responsable de los diversos aco?~e~~mtento: ya oír nombrar la palabra Cristiandad. El temor de su introducción
esbozados en este libro. La intolerancia de la Inqmstcton espanola congeló en la ortodoxia a los primeros herejes de Italia, Francia y
tiene un significado sólo si se la relaciona con factores históricos mu- Alemania. Era un tribunal que no debía obediencia a ninguna
cho más amplios y complejos, de los que no siempre fue el más des- autoridad temporal, superior a todos los otros tribunales. Era una
-tacado o importante el problema religioso. . .
La leyenda procedente del extranjero a partu de la Reforma m- 1. F~, TIM hcok o/ M111tyr1, l.m!dtes, 1863, p. 153.
2. Ibid., p. 114.
sistió justamente en la dimensión religiosa. En Inglaterra, John Foxe ). Londres, td. de 1912, p. 16.5.
advirtió a sus contemporáneos que
372 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
tes de que la dominación española o católica en cualquier parte, acaba- gracias a los esfuerzos de celosos protestantes interesados en mante-
ra con la introducción de tan famoso tribunal Durante las guerras ner viva la causa por la cual sufrían sus mártires. A una edición deci-
religiosas en Francia, los hugonotes temieron que Enrique II, en monónica del libro de Foxe, Book of Martyrs, un cierto reverendo
complicidad con Felipe II de España, proyectara establecer una Inqui- Ingram Cobbin añadió el siguiente relato sobre la Inquisición, ani-
sición nacional. Guillermo de Orange y el conde de Egmont se sin- mándolo con falsos detalles, con los que ni siquiera Foxe se hubiera
tieron tan inquietos por ello, que pidieron en 1561 al cardenal Gran- atrevido a mancillar su texto original. Durante la invasión napo-
vela que desmintiera el informe. 6 Y sin embargo, aparte de sus pose- leónica en España, aseguraba el reverendo Cobbin a sus lectores, las
siones en Italia, Felipe II nunca intentó seriamente exportar la Inqui- tropas francesas liberadoras penetraron en las celdas secretas del
sición española. Incluso en Inglaterra, donde ejerció cierta influencia tribunal en Madrid:
como consorte de la reina Maria Tudor, no se dieron jamás pasos
para introducir el tnbunal. La verdad es que la mayoría de los paises Allí hallaron instrumentos de tortura, de todas clases, todo lo
europeos ya tenían su propia maquinaria para dar cuenta de los que la inventiva de los hombres o del diablo pudiera imaginar. El
primer instrumento en el que se fijaron fue una máquina en la que
herejes, y no necesitaban la ayuda exterior. Además de esto, el tribu-
era confinada la víctima, y luego, comenzando por los dedos, todas
nal español no era por naturaleza una corporaci6n primariamente las articulaciones de las manos, brazos y cuerpo eran despedazadas
antiprotestante, y habría necesitado una sustancial modificación para y arrancadas una tras otra, hasta que la vfctima moría. El segundo
ser introducido en algunos estados europeos. Finalmente, la polftica era el tormento del agua. El tercero era una máqtiina infernal, colo-
exterior de Felipe II no era coherentemente antiprotestante ni cada horizontalmente, a la cual era atada la víctima; el aparato era
mucho menos, así que la imagen de una España como potencia rabio- entonces colocado entre dos filas de cuchillos, tan sujetos, que mo-
samente católica es una distorsión de la realidad de la política inter- viendo la máquina con una manivela la carne del paciente era arran-
nacional del siglo XVI? cada de sus miembros en trocitos. La cuarta sobrepasaba a las otras
Los numerosos folletos y obras escritas a partir del siglo XVI en perversa inventiva. Su exterior era una gran muñeca ricamente
sobre los horrores de la Inquisición española requieren bastante vestida, con la apariencia de una mujer hermosa, con los brazos
extendidos, dispuestos para abrazar a su víctima. En torno a ella
espacio para que se les estudie adecuadamente. Sin embargo, el cuadro
había sido trazado un semicírculo, y la persona que pasaba esta
que todas ellas pintan puede ser fácilmente adivinado. Quizás el más señal fatal tocaba un resorte que hacía que el diabólico ingenio se
importante de todos los propagandistas fuera Reinaldo González abriera; sus brazos lo agarraban inmediatamente, y mil cuchillos
Montano, víctima española que pudo huir del Santo Oficio, y que, lo cortaban en otros tantos pedazos. 8
una vez en el extranjero, publicó en 1567, en Heidelberg, su Sanc-
tae Inquisitionis Hispanicae Artes aliquot detectae ac palam traductae. Para los españoles, tan grotescas tergiversaciones sólo demostm-
El estilo vívido y la imaginación del autor, hicieron que su libro ban que el mundo exterior estaba interesado, contra todo hecho pro-
alcanzara inmediatamente un éxito internacional. Fue traducido a los bado, en presetvat la Leyenda Negra de una España oscurantista,
principales idiomas de la Europa occidental, y de él se hicieron varias cruel y fanática. La Inquisición ocupó un lugar junto a todas las otras
ediciones en formas diversas, sirviendo como base para la literatura iniquidades históricas atribuidas a los españoles -las guerras de reli-
posterior sobre el mismo tema. Al año siguiente de su aparición fue gión, el exterminio de los indios americanos, la expulsión de los
traducido al inglés por un funcionario gubernamental y publicado con judíos y moriscos- y probablemente excedió a todas ellas por el vo-
una dedicatoria del arzobispo de Canterbury, Matthew Parker. Con lumen de obras polémicas escritas a lo largo de los siglos.9 Una buena
el transcurso del tiempo, la leyenda credó desmesuradamente, parte de ello hay que atribuirlo a los italianos, quienes, en su lucha
6. ]. W. Thompson, Tbe Wars of Re/igion in France, Nueva York, s.f., p. 12. 8. The Book of Mar[J.•rs, p. 1.060.
7. Henry Kamen y Joseph Perez, La imagen internacional Je la España Je Felipe II, 9. Williams S. Maltby, The Black Le¡,end i11 England, Durham. N. C., l971.
Valladolíd, 1980.
376 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA 377
contra el imperialismo español en Italia, dieron ímpetu a la Leyenda mismas palabras en 1563. Tal hipocresía en religión, yend~ de la
Negra mucho antes de que la sublevación de los Países Bajos agitara mano con la existencia del tribunal de la Inquisición, significaba para
°
la conciencia de la Europa protestante. 1 Fue en las provincias italianas Jos italianos que el tribunal había sido creado no para garantizar la
pertenecientes a la corona de España donde ocurrieron las mayores pureza religiosa, sino sencillamente para robar a los judíos. Los prela-
revueltas contra la Inquisición, y las que alcanzaron mayor éxito. Los dos de la Santa Sede llegaron más o menos a la misma conclusión cada
levantamientos de 1511 y 1516 en Sicilia se originaron en parte por vez que intervenían en favor de los conversos. Además, el racismo
el odio popular contra los familiares del tribunaL Fernando el Cató- de las autoridades españolas era objeto de mofa en Italia, donde la
lico intentó introducir la Inquisición española en Nápoles, que ya comunidad judía llevaba una existencia más o menos tranquila.
tenía su propia Inquisición episcopal; pero lo efectivo de las pro- Y como el embajador español en Roma informó en 1652: «Allá en
testas impidió que se saliera con la suya. Pero el caso no se dio por España hace grande error el que uno descienda de hereje o judio, y
terminado y, en 1547 y 1564, hubo alzamientos en aquel reino acá se tien de estos reparos, y de nosotros, porque los hacemos».13
debido a los rumores de que iba a ser establecido el tribunal español. Esta falta de amor entre dos de las principales naciones latinas tiene
Igualmente, en 1563, Felipe II tuvo que confesarse derrotado cuan- su importancia, porque muestra que la marea de la opinión en Euro-
do la oposición general se enfrentó a su tentativa de sustituir la pa no se confinaba tan sólo a los países protestantes, y que los senti-
Inquisición episcopal en Milán por la española. El «nacionalismm> mientos contemporáneos católicos podfan añadirse a la actitud ge-
italiano, y no particularmente el temor al tribunal español, fue la neral.
fuerza dominante que hubo tras esta hostilidad. ¿QJ~~-_pensaban los españoles de la Inc,_Jisición? No cabe duda de
Por la misma razón se hace dificil a veces aceptar como válidos los que la gente; t:ñ ·general; apOyó su existencia. Después de todo, el
relatos italianos sobre la Inquisición, e infonnes muy valiosos de Tribunal no fue un cuerpo impuesto tiránicamente, sino la expresión
los embajadores venecianos tienen este defecto, pues invariablemente lógica de los prejuicios sociales que prevalecían en el seno de la
describían al tribunal como una corporación despótica que controlaba sociedad. Fue creado para tratar el problema de la herejía y en la me-
a una nación hipócrita. En 1525, el embajador Contarini pretendía dida que el problema estaba destinado a existir la g~-\}te pareció acep-
que todo el mundo temblaba ante el Santo Oficio. En 1557, el emba- tar a la institució_n .. Pro_bablemente, la Inquisición. ño "fue ni más
jador Badoero hablaba del terror que causaban sus procedimientos. amada ni más té"mida que lo que actualmente es la policía; en una
En 1563, el embajador Tiépolo declaró que todo el mundo se estre- sodedad donde no había otro cuerpo policial general, la gente
mecía al oír pronunciar su nombre, y que tenía la autoridad suprema proyectaba en ella sus desdichas y la utilizaba para dirimir pleitos
sobre vidas, haciendas, honor e incluso las almas de los hombres. En personales. Por esta misma causa era el blanco de frecuentes hostili-
1565, el embajador Soranzo informó que su autoridad sobrepasaba a dades y resentimientos. Pero los inquisidores estuvieron siempre con-
la del rey. 11 E~tos relatos estaban lejos de ser <dnfonnes imparciales», vencidos de que la gente estaba con ellos, y por buenas razones. «Sólo
como pretende Lea. Eran apreciaciones suhjetivas de las que raramen- los señores de vasallos y hombres principales hazen esta guerra al
te est.aha ausente un tono de hostilidad. Francesco Guicciardini, como Sancto Officio», afirmaron en Aragón en 1566, <<y no los pueblos».14
embajador florentino cerca de Fernando el Católico, fue muy represen- En ningún momento el pueblo atacó a la Inquisición durante el anti-
tativo de la opinión italiana al describir a los españoles-como «muy guo régimen en España: ni en las revueltas de 1520, ni en los levan-
religiosos en la apariencia externa y los espectáculos de puertas para tamientos urbanos de 1648, ni en ningún otro acto de malestar social;
afuera; pero no en hechos)~. 11 El veneciano Tiépolo empleó casi las solamente en marzo de 1820 penetraron por primera vez en los pala-
10. Sverker Arnnldsson, I.n {eyenJ~ •wgr~: Estudios Jobre sus orfgenes, Gi:iteborg,
1960. 13. Mignel de la Pinta Llorente, Aspectos histórico; del sentimiento religioso en
11. Véase Lea, op. cit., IV, p. 514, citando la Relrnioni Venele, serie l. España, Madtid, 1961, p. '31.
12. F. Guicdatdini, «Relazione di Spagna», Opere, IX, 13). 14. Carra~co Urgoiti, Prablema morisco, p. 1.56,
378 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA 379
dos del tribunal, que ya para entonces eran edificios semivacíos, de Santo Oficio: como cualquier otro sistema policial el tribunal no
los cuales liberaron a un puñado de asustados prisioneros. contaba _consil!J-p<\tías; pero los españoles sintieron ~u~ etv:su conti-
Este grado dt::_ apoyo no debe ser malinterpretado. Tanto l?s de- nuidad estaba la garantía de la verdadera religión.
fensores cOmo los detracto'res de la -InquiSkión hilri aceptado slU du· ~t_l__c_ada etapa hubo criticas y oposición que fueron cambiando
das la imagen de un tribunal omnipresente y omnipotente cuyos dedos de generación ·en generación. Los primeros críticos, como Pulgar y
llegabatrai:Odos los- rincones de ~~-- dei_r~. La retórica más .ex:rava- Talavera, podfan rememorar el aspecto tolerante de la convivencia.
gante utilizada por ambos bandos ha stdo uno de los pnne1pales Más tarde, Alonso de Virués también criticó la intolerancia y a
obstáculos para comprender el fenómeno. Si la Inquisición hubiera aquellos que «no ahorran ni la cárcel, ni el látigo, ni las cadenas, ni
sido tan poderosa como se piens~, los más o menos cincuenta in.quisi- el hacha, y sin embargo, tal es el efeto de tan terribles medios, que
dores hubieran necesitado echar mano de una enorme burocracia, un los tormentos que hacen sufrir al cuerpo, no pueden nunca cambiar
sistema fi;ble de-irifOiihantéS, un ingreso sistemático y la -firme coo- las disposiciones del alma».16 Juan de Mariana, defensor de la Inqui·
peración de las autoridades eclesiásticas y seculares. En ningún mo- sición, criticaba tanto la conversión forzada como los estatutos de
mento tuvieron..nada. -de. esto. Pgr lo que hemos visto .de la endeble IimpiezaP En el siglo XVIII, inquisidores como Abad y Sierra estaban
red de f~~iliares, las dificultades económicas de los inquisidores y los convencidos de que se necesitaban cambios fundamentales en la
perennes conflictos que Ia-1D.quisid6n tuvo ~on otras jurisdiccione~, estructuración inquisitorial. El-punto importante es que no había un
especialmente con los fueros de algunos remos, podemos c~ncllllt apoyo. in!.":ondicional ni en un nivel popular ni en uñ niVe1 de altas
que el impacto real de la Inquisición fue, __ después de las pnmeras esferas.
décadas de" ciísis, margifiat respecto de la vida cotidiana de los espa- El contacto con el mun~o de fuera fue una de las causas que
ñoles-ernfiUCñiis ·are-as_ df 'Esp:i.D.a, principalmente en los distritos rura- determinaron el creciente deSe"ngáño que causó la Inquisición; mu-
les en donde su incidencia fue poco menos que irrelevante. Fuera chos católicos se dieron cuenta que la coerción no era un elemento
de, las grandes ciudades, había pueblos que veían llegar a los-i~qui inevitable en materia religiosa. Poseemos la opinión de un farmacéu-
sidores qllízás una -vez e;n diez años, o aún una vez en un s1glo. tico detenido por la Inquisición en La Laguna (Tenerife) en 1707,
Por tanto, la gente la apoyaba no porque pesara sob~e ellos o les del que se dijo que declaró
obli(l'ara a algo, sino precisamente por todo lo contrano: porque se
... que en Francia se poclia vibir porque alli no. abia ni ay la estrechez
le v~ía muy poco y se le escuchaba menos aún. Se ha dicho con fre- y sujesión que ay en España y en Portugal, porque en Francia no se
cuencia que la supervivencia del refrán «Con el Rey y con la San~a procura saber ni se sabe quien es cada uno de que religion es y
Inquisición, ¡chitón! »/ 5 demuestra el poder que el Santo Oficw professa, y que assi el que vibe bien y sea hombre de bien sea lo
ejerció para silenciar las críticas que se le hacían. Esta interp~eta que fuere. 18
ción no sólo refleja un convencimiento curioso de que los espanoles
eran incapaces o reacios a cti~ícar a quienes los gobernaban, sino Una generación después, en 1741, otro nativo de las Canarias, el
que también es históricamente inexacto. _Los archivos de la I~qui marqués de la Villa de San Andrés, hizo eco a los mismos senti-
sidón contienen miles de casos de críttcas hechas por espanoles mientos cuando elogió a París, donde la vida era libre y sin restric-
comunes y corrientes, no por elementos subversivos que desearan ciones, y «sin que te pregunten adónde vas, ni te examinen quién
abolir la institución (aunque hubo muchos que sí deseaban tal cosa), eres, ni en Pascua Florida te pida el cura la cédula de confesión». 19
sino por ciudadanos normales que se oponían a los intímidantes fami· 16. Llorente, Historie critique, 11, p. 14-15.
liares los avariciosos inquisidores y el personal corrupto. Gran can· 17. Historia general de España, libro 26, cap. 13 (Biblioteca de Autores Españo·
tidad 'de españoles que no eran ni de raza judía ni mora odiaban al les, 30), p. 256.
18, Bh-ch, op. cit., 11, p. 905.
19. Citado en Vicens Vives, ed., Historia wci!Il y econ6mica de España y Am~rica,
1'. Gonzalo Correas, Vocabulario de: refranes, Maddd, 1924, p. 124. 5 vols., Barcelona, 1957, IV, p. 247.
LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA 381
380 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
la sociedad, estaban limitados por su preocupación por la estabilidad.
En 1812, en las Cortes de Cádiz, el sacerdote Ruiz Padrón, que había Los católicos liberales que se oponían a la Inquisición no deseaban
viajado pffr los Estados Unidos y conocía a Benjamin Franklin, techa. ir más lejos. Jovellanos escribió a su amigo Jardine: «Usted aprueba
zaba a la Inquisición pues creía que no era necesaria para practicar el espíritu de rebelión; yo, no. Lo desapruebo abiertamente y estoy
la fe. Éste era el espíritu que amenazaba astillá'rtlas defensas de la bien lejos de creer que esté revestido del sello del mérito». 22 A cau-
sociedad cerrada. En cierto sentido, era un ansia de libertad; pero, sa de esto, la actitud de los católicos como tales hacia la Inquisición
en otro aspecto, era una petición de justicia. La suerte de los moros cesó de tener grandes consecuencias, y se perdió entre las oleadas de
y judfos continuaba pesando en la conciencia de los estadistas. Cuan- turbulencia creadas por aquellos cuyo odio al Santo Oficio era sólo
do José Carvajal empezó a interesarse por los ataques dirigidos por parte de su disgusto contra la religión organizada.
Saludo contra los estatutos de limpieza, su principal preocupación A causa de que la Inquisición fue desde sus orígenes una institu-
fue «la cruel impiedad con la que fueron tratados los que estaban ción conflictiva, su historia ha sido siempre polémica. La norma del
fuera de la religión católica, cerrándoles todas las puertas humanas secreto cerró, desafortunadamente, la boca de los propios portavoces
de entrada».20 Esto era en 1751. Jovellanos abordó el asunto en de la Inquisición, y su silencio se unió a la voz de sus detractores.
1798 de modo muy parecido. Para él, el primer reproche que había El resultado fue que los vencedores fueron los enemigos de la Inqui-
que hacer a la Inquisición era el de los conversos: sición. Los escritos del extranjero estuvieron y aún están influidos
por este velo inevitable. El descubrimiento de las riquezas de la
De aqui la infamia que cubrió a los descendientes de estos con- documentación inquisitorial, utilizada primero por Llorente y más
versos, reputados por infames en la opinión pública. Las leyes la tarde por Henry Charles Lea, han ayudado a restaurar el equili-
confirmaron, aprobando los estatutos de limpieza de sangre, que brio informativo pero también han creado nuevos peligros. Los
separó a tantos inocentes, no sólo de los empleos de honor y con- estudiosos están en peligro de estudiar a la Inquisición de
fianza, sino de entrar en las iglesias, colegios, conventos y hasta en una manera aislada, sin contextualizarla en otras dimensiones del
las cofradías y gremios de artesanos. De aquí la perpetuación del estado y de la sociedad, como si el tribunal hubiese sido un fenómeno
odio, no sólo contra la Inquisición, sino contra la religión mis11'a.11
que se pudiera explicar a sí mismo. Como resultado, se han visto
reforzru;l..os los m_alentendidos anteriores y 5e cree nuevamente que la
Jovellanos atgüfa que las injusticias cometidas contra todo un
Inquisición tuvo un papel decisivo en religión, política, cultura y
sector de la sociedaQ por-la Inquisición, necesitaban ser ahora reme-
ecoiíomía. Es tiempo de recordar la sátira que Menéndez Pelayo diri-
diadas. El tribunal había perdido pues toda justificación teórica para
gió a quienes acusaban al tribunal de haber causado todos los males
su existencia, dado que la amenaza moderna contra la religión ya no
de España: «¿Por qué no había industria en España? Por la Inqui-
venía de los judíos, moriscos y heréticos, sino de los incrédulos.
sición. ¿Por qué somos holgazanes los españoles? Por la Inquisición.
Y, contra éstos, el tribunal serviría de poco, puesto que sus minis-
¿Por qué duermen los españoles la siesta? Por la Inquisición. ¿Por
tros eran ignorantes e incapaces. Ya era hora de librarse de corpo-
qué hay corridas de toros en España? Por la Inquisición». 23
ración tan superflua, de enmendar las injusticias de la historia, y de
La .~cesiva concentración en la institución del Santo Oficio y la
devolver a los obispos sus antiguos poderes contra la herejía.
exclusión de otros factores relevantes ha sido y continúa siendo tal
Y a pesar de todo esto, }avellanos y sus otros colegas católicos
vez el mayor oQstáculo individual para la comprensión del fenómeno.
en el gobierno y en las filas de la nobleza no eran revolucionarios
Se_ ha dicho, por ejemplo, que la Inquisición e!i la culpable de los
radicales. Sus deseos de reformas, de un cambio de la naturaleza de
problemas·-ec0n6micos del país. Se ha dicho que la persecución de
20. De Carvajal a Luyando, 28 de septiembre de 1751, Biblioteca Nacional, Madrid,
ms. 1.3.043, f. 130. 22. Sarrailh, op. cit., p. 317.
21. ]avellanos, .. Represent~dón a Carloo IV sobre lo que era el Tribunal de la 23. Menéndez Pelayo, l.JJ ciencia erpañofa, Maddd, 1953, pp. 102-103.
Inquisid6noo, en Obras, Madrid, 1956, vol. 5 (Bibliote<:a de Autores Españoles, 87),
pp. 333·334.
382 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA 383
los conversos y la expulsión de los judíos llevaron al empobreci- de la historia moderna». 26 Más duras aún han sido las críticas de los
miento y decadencia de España y a la destrucción de la clase media. españoles; los liberales decimonónicos culpaban a la Inquisición de
La persecución religiosa condujo al decrecimiento del comercio con todos los fracasos de la historia de España. Estas ideas basadas en
los poderes protestantes y por tanto a un co!apso del po~e~, español la creen~a de que la Inquisición tenía un- cOñtiol om~ipoterite so-
y de la riqueza del país. Lo absurdo de la pnmera propos1~10n se ha bre la cultUra, están sencillamente equiv_cx;a_das. Los· fndites de -libros
demostrado en el capítulo II. La verdad sobre el comercto con los prohibidos- ~pellas incidieron sobre la literatura española, y el teatro
extranjeros, tanto católicos como protestantes, es que aumentó más posren.a;enttsta, que fue la forma más directa de cultura para una
. que disminuyó durante la época de la Inquisición, que en nin- poblacton mayormente analfabeta, no quedó en absoluto afectado .
. gún caso interfirió en la política comercial. Tampoco tuvo el ~xistia un mundo liter-ario en el que el Santo Oficio no intervino
1
tribunal ninguna influencia en la política industrial: los manufactu- Jamás, ~ pesar de las incitaciones de Alvar Gómez de Castro y Juan
·,reros extranjeros de religión protestante tenían prohibido residfr. en de Mar1ana. Las novelas de caballería, que constituían la lectura co-
:España, pero muchos manufactureros flamencos, y otros catohcos tidiana de los españoles en casa y de los aventureros en tierras ame-
: tenían muchas facilidades para establecerse y serta absurdo afirmar ricanas acampados alrededor de sus fuegos (entre 1501 y 1605 se
que solamente los protestantes fueran eficientes. publicaron más de 267 ediciones, más de dos tercios de ellas durante
, Es más importante preguntarse si la Inquisición saqueó las rique- la primera mitad del siglo XVI), nunca fueron prohibidas, aunque a
zas de los españoles, pues.-de hecho los contemporáneos se quejaban . , menudo atacadas. 27 Tampoco afectó la Inquisición las vastas riquezas
de la avaricia- de los inquisidores. Sin duda la persecución de los ·, de la investigación abierta por la experiencia imperial: las historias de
conversos fue ruinosa_para muchas ciuda9:e_s. En el reinado de ~ar Herrera, Ovíedo, Diaz y Gómara, la historia natural de Sahagún, los
Ios II un noble mallorquín protestó diciendo que la persecuctón tratados de matemáticas, botánica, metalurgia y construcción naval
de los chuetas «resultaría en el peor daño y destrucción del comercio .que florecieron durante el reinado de Felipe 11 nunca cayeron en el
que pudiera existir en Mallorca». En 1679 la ciudad de Murcia se ámbito de los inquisidores.
quejó por «la falta que a havido en esta ciudad de todos los hombres La imagen absurda de una Inquisición pendiente de la la-
de negocios, casas, haciendas, que se confiscaron por el Sant?. c;>~ bor intelectual de los eruditos españoles debe ser rechazada en
cio de la Inquisición»; en 1694 Antequera decía que «la In~utstcton favor de la pura realidad; después de la crudeza del índice de
desterró caudales de consideración castigando pecados Y delictos de 155_9 que estaba dirigido princiPalmente contra la piedad nacional,
los sueños de ellos».:u Aunque quejas como éstas podían ser numero- la literatura española no fue blanco de ningún otro ataque, y ni uno
sas, sería difícil probar cualquier daño prolongado; tampoco la In- solo entre cien escritores españoles llegó a tener conflictos con la
quisición se benefició, pues en el siglo XVIII era un cuerpo empobre- Inquisición. Mucho después de las medidas tomadas por el fndice
cido. . de 1558-1559, España continuó teniendo una activa vida intelectual
Ha habido más polémica sobre el impacto cultural de la Inqlll- basada en ~a ~enencia -del mundo más honda que la de taalquier
siciói:f que sobre cualq~_ier otro temll. Según Lea: «Se~a superfluo
28
otra nación. La contribución española en temas de navegaci6n, geo-
insistir en que el sistema de dura represión del pensanuento conse- grafía, historia natural y algunos aspectos de la medicina fue muy
guido _por todos los medios del estado y de ~a Inquisición_ explic~ valorada en toda Europa, como lo demuestra el hecho de que antes
ampliamente la decadencia de la cultura y la literatura espanolas».
Lord Acton historiador católico inglés, pensaba que el dafio que la
Inquisición 'hizo a la literatura fue «el hecho más obvio y conspicuo 26. I.or~ Acton, Emzys on Churcb ami State, Londres, 1952, p. J93.
Zl. M!Wme O!evalier, Lectura 1 lectorer en la Espaíút tkl siglo XVI -y XVII,
Madrid, 1976.
24. Kamea, cConfiacatiom•, art, cit., p, !523. 28. Para una visión alternativa de ~te problema v6ae mi Sociedad cofl/lictivtl,
pp, 306-310.
21. Lea, op. cit., IV, p. !528.
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LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA 385
de 1800 se publicaran en el extranjero más de 1.226 ediciones de
1 obras escritas entre 1475 y 1600.29
na!-~- un_ in~trumento de represión .polúica: d~sde las contra-
verstas dé_ ~~erso signo (como los discursos en las Cortes, algunos
Si_n embargo, algunos aspectos de la creatividad si decayeron.
d': ellos dmgidos contra la Inquisición), hasta las obras de Jos arbi-
A principios del Siglo xvn, Mariana explicaba- que había tradUcidO
tnstas, España continuó siendo uno de los países más libres de Euro-
--su historia del latín, pues había poca gente que pudiera comprenderla
en esa lengua. 30 La investigación científica también disminuyó. Gran pa. La batalla que se llevó a cabo contra los libros extranjeros
parte de la culpa ha sido achacada a la Inquisición, cuyos Índices solamente tuvo éxito cuando fue apoyada por el estado y no bloqueó
excluyeron gran parte de la erudición europea y no permitieron su por ~ompleto _los contactos ~~e la élite mantenía con Europa, que
entrada en la península. CtJalquíer argumento, sin embargo, que trate contmuaron dandose con las élites de Italia y de los Países Bajos.
de prob~ que la Inquisición influyó en los fracasos o los éxitos de la . Po~ lo tanto, d~~emos reducir a la Inquisición a su verdadera
cultura española yerra, pues parte de la falsa premisa de que el d1mens1ón en la historia eS]?<iñola: su importancia puede ser exage.
tribunal controlaba todos los aspectos de la vida y el pensamiento rad¡¡,_ groseramente si utilizamos únicamente la docUmentación que
del país. El papel preponderante que tuvo la Inquisición en 1559 se nos propo~donan sus archivos. Además, se cree con frecuencia
extiende y se generaliza a través del tiempo convirtiendo a la institu- q~e produ¡~ una filosofía propia cuando en realidad, como se ha
ción en el átbit_ro _que regulaba to_da la vida en España. En el pre- . dtc~o antenormente, la Inquisición fue solamente el producto de la
sente estudio se prueba que esto no sólo era improbable, sino que soctedad _a 1~ que sirvió y en la que, a su vez, se· vio envuelta. Hubo,
más bien e.t:ª !m_p.9:llble. La Inquisición tuvo un papel íriÍiñi"o en las P.o:,constgmente,_ muchas contradicciones en su actividad. La Inqui-
rida_s __ de_.~ m¡1yoría de la población española: OeSde su nacimiento srcton pro erasmista de Manrique fue precisamente la que estimuló
hasta su muerte, la vida de un creyente cristiano viejo estaba ligada la d~r~z~, de las medidas que se tomaron contra los moriscos, y la
a su parroquia y a su iglesia, y no al Santo Oficio.31 Más allá de 1559, In~utstcwn que se opuso a los estatutos de limpieza del período de
la Inquisición tuvo un papel marginal en la vida intelectual: los con- Quuoga fue el mismo tribunal que inició la represión de los judai-
flictos con individuos fuera de ese período de crisis estuvieron rela- zantes portugueses,
cionados con problemas de judaísmo. Como se demostró con la con- , . Una vez que se deja_ de emplear a la Inquisición como explicación
fiscación de los manuscritos y libros de Mayáns en el siglo xvm,32 facil par~_todo lo bueno y lo malo de la histori~ _e~_.Pañola, el esfuerzo
la principal am~naza a la libertad provenía del estado reaccionario para exp~tcar la evol~ció~ cultural de España se ha~e más agudo. La
más que del tribunal.-La Inquisición no tomó parte en la represión de d~adenoa ~~ 1~~ uruversrdades, por ejemplo, muy poco tuvo que ver
b-.ci~cia: ni un solo estudio científico fue en sí mismo proscrito, y con.l~ Inqmstoo~. La teología cayó en un dogmatismo tomista esco-
ningún fndice jamás prohibió a Copémico. A pesar de la hostilidad l!ls~rcista. El Brocense exclamó: «Si a mí me prueban que mi fee está
que senda la Inquisición hacia los fueros y sus esporádicas in- fundad~ en sancto Tomás, yo cagaré en ella y buscaré otra». Pero
tervenciones en la vida politica,33 nunca se- convirtió el tribu- en el stglo xvn los dos pilares inamovibles de la filosofía española
eran santo Tomás de Aquino y Aristóteles. La disminución demo-
29. L6pez Piiíero, Ci~ncia y t&nica, pp, 147-148. g_ráfica también fue un fu_ctor importante en el estado de las univer-
30. P. Marialll, pr6logo a la Hirtoria general d~ Esp~ña. sidades castellanas, donde las matrículas llegaron a su punto máximo
31. Cf. la descripción dAda en Wm. Christian, ir., Local rdigion in Sixteenth-
C~ntury SpllÍn, Princeton, 1981, y en C. Liló6n Tolosana, Belmont~ de los Caballeros,
alrededor de 1620 y decayeron constantemente a lo largo del si-
Oxford, 1966. glo XVIII. _Entr~ 1620 y principios del siglo XIX, no fueron fundadas
32. Mestte, Ilustraci6n y &forma, p. 143. nuevas umvers1dades en Castilla. Como en todos los periodos de re-
33. Fue un argumento utilizado contra Olivuea: su Nic1111dro fue secuestrlldo por
la autorldad. También habla censura en minucias: el !ndice de 1640 ordenaba el cam- ce~ión económica, había ur:a preferencia por los estudios «prácticos»
bio de I1ILI rúerencia al «tey tinlno•, que debía sustituirse: cqultese rey y p6n¡uc mas ~ue por los especulauvos, y la falta de perspectivas en ciertas
c,Pit<Ín• (véue Domfnguez Ortiz, Hirtoria tk la Iglesia, IV, p. 11,},
matenas las hundieron efectivamente. En 1648, Salamanca propuso
25.-KA.M~
386 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA LA INQUISICIÓN EN LA HISTORIA
387
suprimir las cátedras de griego, hebreo, matemáticas y otras; el grie· ~~ro el problema no comenzó con la Inquisición. Una genera-
go y el hebreo no se enseñaban desde la década de 1550.34 cwn- antes de ha~erse fundado, la polarización de ra- sociedad
La lnqu~ición no puede ser culpable por todo esto. En todos los espanola en dos bandos rivales que basaban su antagonismo en ante-
campos de la,CuTtura española es cada vez más obvio que obraron cedent~s .raciales había amenazado ya la estabilidad política del país.
factores cuya aparición seria grotesco tratar de atribuir a la In- ~s c~t~ttanos nuevos fueron a la vez víctimas y agresores. La discri-
quisición. Juan Valera, en 1876, consciente de que era poco razcr ffilna~l?~ por cuestiones de raza había existido mucho antes que la
' nable cargar ·--a la Inquisición con la responsabilidad de todos los Inqms1c1ón. Por ello, el tribunal no creó nuevos problemas y sola-
fraca;;os _españoles, se preguntó si no era el propio carácter español mente se limitó a intensificar los que ya existían. Los cristianos con-
el responsable. Identificó la cau-sa con el fanatismo religioso: <{era versos podían sinceramente apoyar las actividades del Santo Oficio
una fiebre de orgullo ... nos creímos el nuevo pueblo de Dios; con- ~ero bu~caron la forma de mitigar sus tendencias antisemitas y sus
fundimos la relígión con el egoísmo patriótico ... De aquí nuestro lrregulan?ades económicas. Este intento de adoptar una posición de
divorcio y aislamiento del resto de Europa». 35 Otros historiadores co~p~om~so s7 convirtió en un sueño costoso. La Inquisición ayudó
más modernos han visto el problema de una manera globaL Oaudio a lnstltuctonahzar los prejuicios y las actitudes que antes de ella eran
Sánchez Albornoz vio en el rechazo colectivo de las culturas árabe un lug~r comú~ .en la sociedad. Como todas las policías, operó en
y judía las seniillas del conflicto que se plantearía más tarde en Esp:1, secreto, sus actlvtdades no podían hacerse públicas y comenzó a dis-
ña: <mo tuvimos guerras religiosas en el siglo XVI, pero las hemos fr~tar de la ar~ogancia que da el poder. A medida que fue desarro-
tenido en el siglo XX».>~> Las contradicciones dentro de _España, que llandose la soctedad conflictiva, la Inquisición se encontró a sí mis-
al parecer desapa-recieron .Cciii Ia unTfOrinidad ieligiosa, estallarían de ma en el centro de las tensiones sociales, pero a causa de que su
nuevo. Para Ramón Menéndez Pidal la reconciliación nunca tuvo contacto fí~ico con la población era mínimo, no atrajo la hostilidad
lugar y siempre existió una pugna, a menudo silenciosa, jamás supri- de ~os es~a?~les. Na~utal~ente, la gente la aceptó porque sus castigos
mida, entre las dos Españas. 37 La acción reciproca entre la España n,o t~an dmg1dos a ellos 'Smo cOntra los marginados de la sociedad: los
europea y la africana, la España aislacionista y la internacionalista, la herc¡es,.los extran!eros, los desviacionistas. Fuera de los años críticos
España liberal y la reaccionaria, provocó las tensiones que explican de med1ados del s1glo XVI, muy pocos intelectuales se sintieron ame-
la disensión en la historia de España. Las dos Españas «siguieron el f!3.Zados; _de.spués d: Macanaz muchos sintieron que la Inquisición
fatídico destino de los hijos de Edipo, que no consintieron reinar se volvena mocua s1 quedaba sujeta al estado. Ng fue hasta el si-
juntos y se hirieron mortalmente el uno al otro». Menéndez Pidal glo :&:YIII que la Inquisición se puso claramente en discordia con la
ansiaba una edad en qut:: finalmente se llevara a cabo la reconciliación, Iglesia y con el estado.
y la reintegración condujera a la unidad de propósitos en una socie- Aun con todo lo dicho, algup.as incógnitas permanecen. ¿Cómo
dad tolerante. pudo una ~o~iedad toler~nte como la castellana, en 1~, que las tres
Por su propia naturaleza, la Inquisición se contraponía a la grandes reh~t~n.e_s de oc_ctdente habían coexistido por siglos y en la
sodedad-toleraDle. Su introducción por Fernando e lsabel acabó con ~ue la ,Inqmsict~n medieval no. babia podido penetrar, cambiar su
la sociedad de convivencia y provocó umr oposición incesante de los 1deologra en el stglo xv, contranando los instintos de muchos gran-
cristiano viejos que reconocieron en ella la capacidad por el maL des hombres tanto de la iglesia como del estado? ¿Cómo pudo un
clero Y un pueblo que nunca buscó el derramamiento de sangre
34. Véase R. L. Kagan, Unh•erridad y sociedad en la España moderna, Madrid,
excepto. en la guerra (la reina Isabel consideraba demasiado crueles
1981. las corndas de tatos) reposar tranquilamente sobre las condenas al
35. «Dcl influjo de la Inquisición y del fanatismo religioso en la decadencia de fu~g?, de miles de sus compatriotas por un delito -prevaricación en
la literatura española», DiserlllCiones y Juicios lit~rarior, :Madrid, 1978, p. 107.
36. Clnudio Sánchez Albornoz, E<pafia, un enigma hhtórico, II, p. 563.
rehgton- que nunca había sido considerado como un crimen? ¿Cómo
37. R. Mcnéndez Pida!, Los españoles en la historia, PP. 204·245. p~do el pueblo español, que era el único en Europa que tenía a miles
LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
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de los suyos ampliando sus horizontes, viajando por toda la extensión
del continente, atravesando los océanos y abriendo el Nuevo Mun-
do, aceptar sin seria oposición las restricciones mentales propuestas
por la Inquisición? Las páginas precedentes han tratado de ofrcrer
los elementos para una respuesta, pero es la naturaleza del fenómeno
inquisitorialló que impide dar una respuesta satisfactoria a la com·
plejidad de las preguntas. Aun -hoy, en el siglo xx, las naciones han
tenido y continúan teniendo sus Inquisiciones: la condición humana
fNDICE ALFABÉTICO
está sujeta a flaquezas que no son exclusivas de un pueblo o de una
religión y que con regularidad hacen retroceder lo que otras genera-
ciones han logrado en cuanto a «progreso» y «civilización». Abad y Sierra, inquisidor, 351, 367, 379 Ángeles, Bartolomé de ]os 146
Abelardo, Pedro, 118 Ángela, Lorenzo, 202 '
Abenamir, familia, 147 Antequera, 202, 382
Abenasaya, David, 25 anusim, véa<e conversos
Abola¡;ia, Juan Ferndnde:: 51 Aquino, Tomás de, 1.32, 385
Abrabanel, Isaac, 21, 28:30 Araiz, 275
Abulafia, David, 21 Aranda, conde de, 29, 181 336 338 349
Abulafia, Samuel, 32, 286 350 ' ' ' '
almirante de Casti.lla, 85 Arnnda, Pedro de, 208
Agreda, Maria de, 328 Araoz, Antonio de, l7I-172
A¡¡uil_ar de la Frontera, 23 Arbués, Pedro, 58-60, 70
agustinos, 333 Argüello, Gaspar Isidro de, 186
Alba, duque de, 224, 281, 336, 373 Arias Dávila, Juan, 30, 208
Albarracín, 27 Arias Montano, Benito, 118, 119, 124 130-
Alberto de Austria, archiduque, 290 131, 136, 343 '
Akalá, universidad, 91, 92, 93, 98-101, Ario.sto, 118
103-104, 127, 137, 165 170-171 209 aristocracia, 50, 142, 153, 1J7, 166, 17.5,
2ll, 304, 322, 327, 339, ' ' 194, 210, 315, 326, 335 337 353 356
Alcántara, ordr.n de, 160 360 ' ' ' '
Alcaraz, 189 Aristót~les, 385
Alcaraz, Pedro Rui.x de, 9.5-98 Aries, concilio de, 18
Alcázar de San Juan, 219 Arragel, Mois~s, 20
Alejandro IV, papa, 314 arte e Inquisid6n, 267
alfaqu!es, 15, 146 auto de fe, 57, 58 60 62 63 95 %
Alfonso X de Castilla, 20 108, 109, 110, tÍ5, Ú5, Í36,'t48,' 150:
Algazel (Al Gh•zali), 13 167, 189, 200, 203, 204, 240-241, 244,
Aliaga, inqui~idor, 184 245, 247, 248, 249-258, 277, 279, 282
Almazán, Miguel de, 77 283, 284, 289, 290, 294, 301, 302, 303;
Almenara, marqués de, 320 304, 305, 313, 338, 355
Almod6var, 336 AvellanOOa, inquisidor, 276
Almohades, 12 Averroes, 13
Almorávides, 12, 18 Avicena, 13
Alpujarras, 141, 144, 149-150, 205 Ávila, 24, 26, 30, 52, 63 95 184, 189-
alumbrados, 94-101, 105, 116, 127, 134, 190 ' '
135, 170, 215, 233, 240, 241, 321 Avila, Alfonso de, 36
Alvarado, Francisco, 361 Ávila, Juan de, 37, 98, 116
.Aivarez, Fernando, 36, 135 Ávila, Teresa de, 37, 13' 135, 136 137
Amadls d~ Gaula, 14, 120 360 .,.. ' '
Amsterdam, 38 Ayala, MartJ¡¡ de, 147
390 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ÍNDICE ALFABÉTICO 391
Ayora, Gonzalo de, 77 Cabriada, Juan de, 329, 330 Cazalla, María de, 95-97 218, 219, 226, 242, 257, 259, 260, 263,
Azara, Ni<:Olás de, 338 C.áceres, 26 Cazalla, Pedro de, 104, 109, 210 286-308, 309, 310, 377, 380, 382, 387~
Azpikueta, Martin de, 112, 212, 237 Cadalso, José, 336, 339 Celestina, La, 91, 120, 136, 3'51 judaísmo de conversos, 44-46, 215, 216,
Cádiz, 27, 285, 345, 357, 359, 363 censos, 204-206 287-289; conversos y alumbrados, 95-
Calahona, 110, 189, 191, 208, 274 censura, 113-114 97; conversos y limpie?-a de sangre,
Bacon, Fraocis, 121, 304, 336, 339, 340 Calatrava, orden de, 36, 96, 123, 298 Centelles, Gaspar de, 110 159-181
Badajoz, 23, 88, 161, 202 Calccna, Juan Roiz de, 76, 80, 82 Cerdeña, 241 Copérnico, 329, 384
Badnera, embajador, 376 Calvino, 122 Cervantes, 34, 112, 122, 08, 154 Córdoha, 23, 27, 29, 36, 47, 50, 52, 75,
Baleares, 189, 302 (;¡margo, 267 l-ervera, 221 78, 79, 135, 140, 159, 166, 189, 202-
Balmes, 16 Campillo, Josd del, 329 Ceuta, 188, 342 204, 227, 257-258, 290, 301, 305, 306,
Baltañas, Domingo, 173 Campornancs, oonde de, 334, 337, 338, Chaves, padre, 320 322, 363, 365
Balzac, 336 340, 346, 349, 356 Chinchón, 238 C<lria, 202
Barcelona, 14, 22, 30, 47, 53, 56, 62-63, Canisio, san Pedro, 112 chuetas, 181, 202, 217, 248, 302, 346, 382 Coronel, familia, 30, 84
64, 65, 70, 71, 110, 123, 188-189, 195, Cano, Melchor, 114, 116, 117, 127, 173, Cid, El, 12, 14 Corro, Antonio del, 104
196, 203, 217, 221, 241, 257, 261, 262, 207' 208-210 ciencia e Inquisición, 111, 122, 138, 384 Cortés, Hemán, 14
268, 276, 277, 280, 281, 283, 313, 315, Canto, Alonso del, 1i0 Cisncros, cardenal, 14, 77, 80, 81, 82, 91, Cortés, Onofre, 302
316, 321, 328, 334, 343, 356, 364, 365 Cardona, duque de, 29 92, 93, 94, 98, 125-126, 140, 161, 185, Cortes: de Aragón, 80, 82, 84, 145, 194,
Bardaxi, Antoni d~, 57 Cardow, familia, 288, 295, 296, 299 260, 261 225, 264, 269; de Burgos (1367), 20; de
Baronio, cardenal, lCí, 159 Cardow, Isaac, 300 Ciudad Real, 43, 52, 62, 63, 64, 69, 75, Cádiz (1810), 224, 306, 347, 353, 360,
Barrientm, lepe de, 159 Cm·los T, 185 159, 189, 198, 231 380; de c~stilla, 25; de La Q:¡rufia
Bayle, Pime, 304, 338, 339, 344 Carlos TI, 187, 298, 331, 333, 33.5, 382 Ciudad Rodrigo, 202 (1520), 83~ de Madrid {1405), H!, 264~
Belimdo, fray Nicolás de Jesús, 343 Carlos III, 181, 249, 334, 335, 336, 341, Clemente VII, 271, 310 de Madrigal (1476), 26; de Mom:ón,
Beltrán, Felipe, 340 _146, 348, 350, 355, 359, 363 Clemente VIII, 207 79, 85, 145; (1512), 194~ (1533), 85,
Benadeba, Pero Fernán~ez, 51 Carlos IV, 249, 306, 345, 348, 350, 353, Clemente XII, 347 194, 271: (1564), 315; de Ocaña (1469),
benedictinos, 330, 332 355, 358, 359 Climent, Felipe, 36 20; de Tarazona (1484), 57-58; de To-
Benedicto XIII, papa, 25 Carlos V, 39, 41, 62, 67, 80, 81, 82, 83, Climent, Jusep, 334 ledo (1480), 26, 52, 69, 84, 183, 224:
Bm.iganim, 271 84, 85, !16, 87, 91, 93, 94, 96, 99, 101, Cobinn, Ingram, 375 de Toro (1371), 18; de Valencia, '57,
Bern!ldez, Andrés, 22-23, 31, 51, 52, 63, 103, 104, 105, 106, 107, 110, 143, 145, Coello, Francisco, 298 145, 153; de Valladolid (1518), 81,
75, 198 162, 165, 193, 201, 207, 223, 310 Coimbra, 111, 289 223; (1523), 83; de Zatagoom (1518),
bestialidad, 221, 272 CarmoM, 51 Colegios M~yores, 160, 166, 179, 192 81, 83
Biblia, 92, 103, 113, 114, 116, 125, 127, Carranza y lvliranda, Bartolomé, 109, 116, Colón, Cristóbal, 38, 61, 183 Cortizos, Manuel, 297, 298
128, 282, 307, 340, 127, 208-213, 229, 237, 238, 240, 267, Comes, Joan, 56 Cromwell, Oliver, 282, 285
Biblia Políglota, 92, 98, D0-131 )20 comisarios, 192-195 Cruz, Isabel de la, 95-98
bigamia, 79, 85, 241, 242, 243, 259, 269, Carrillo, Alonso, 143, 261 comuneros, 84-85, 142 Cruzado de la Cruz, Jnan, 335
270, 340 Cartageoa, Alonw de, 36, 71, 106 Concilio de Trento, 103, 116, 118, 209· Cuenca, 32, 35, 42, 149-150, 159, 189,
Bilbao, 26, 123 Cartagena, familia, 36 210, 262, 264, 268, 269, 270 203, 210, 241, 259, 275, 290, 295-298,
blasfemia, 264, 265, 314 Cartagena de Indias, 241 Concordias, 79, 83, 145, 147, 193-194, 305, 309, 355
Boccaccio, 116, 120 Ca¡vajal, José de, 180, 380 209, 312, 315, J54
Bodin, Jenn, 118 Cusas, Bartolomé de las, 38, 136, 159 condestable de Castilla, 84
Bolonia, 91, 111 Casas, Diego de las, 83 Condlllac, 339, 340, 346 D'Alarnbert, 338
Borgia, Cé5at, 314 Castilla, Consejo de, 11}, ll'i, 186, 267 Condorcet, 357 Dante, 118, 121
Baria, san Francisco de, 116, 117, 110, Castilla, Diego de, 164 oonfiscaciones, 79, 81, 197-206, 225, 245, Defoe, JJ9
169, 172, 261, 262 Ca,;til!o, Alonso del, 152 247, 271, 281, 283, 291, 294, 300, 302, Descartes, 328, 336, 339, 340
Borrow, George, 307-308 Castillo, Francisco del, 299 305 Deza, Diego de, 76, 77, 126, 161, 184-
Brahe, Tycho, 122 C.astreiaoa, Juan de, 116, 206 consejo real, 27, 30, 41, 72 185
Bravo, inquisidor, 78 Camo, Alfonso de, 276 Consejo de Regencia, 363 Diamante, Esteban I.uis, 295
Brito, Francisco Diaz Méndez, 2%, 297 Castro, Américo, 136 <_,antarini, embajador, 376 Díaz, Alfonw, 170
brujeria, 79, 188, 272-281 Castro, Lffin de, 128, 130-132 Contrarreforma, 119, 122, 134, 263, 266, Díaz, Froilán, 187, J21, J83
Burgos, 26, 36, 41, 78, 96, lOO, 102, 112, Ca,rro, Pedro de, 210 272, 281, J14, 326 Díaz, Juan, 170
160, 174, 189, 222 Castro, Rodr•go de, 210-211 conversos, 19-20, 24-66, 69, 70, 74, 80, Dfaz de Momalbo. Alonso, 159
Cataluña, t'édoe Barcelona 81, 82, 85, 86, 88, %, 97, 99, 104, 132, Díaz de Toledo, Fetnán, J5, 159
Cahallerl~, família de la, 25, 36, 41 CazAlla, Agustin de, 104-108 136, 137, 139, 143, 145, 159-181, 197, Diderot, 338, 351, 357
Cabatrús, Francism, 348, 353, 359 Cazalla, Juan de, 9'5-97 198, 199, 201, 206, 208, 215, 216, 217, dominicos, 114, 132, 134, 1.59, 161, 162,
ÍNDICE ALFABÉTICO 393
392 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
Gon:d:lez Montano, Reinaldo, 374 Inocencia VIII, papa, 56, 74, 274, 310
165, 17J, 174, 183, 184, 187, 207, 209, Fernández, Alonso, 93 Goozá1ez Pintado, Juan, 19S Inocencia XI, 152
252, 260, 274, %1 Fern~ndez Benadeba, Pedro, '51 Gon:zález de Rosende, Antonio, 371 Inquisición papal, 48-49, 53-54, 182, 333
f':holi, príncipe d~. 172, 317 Femández Navarrete, Pedro, 155, 1'56, 177 Graja!, Ga-spar de, 128, 130, 132 inquisidores, experiencia de, 191
e'dkto de k 192, 214-215, 217, 218, 219, Fem:indez Pinto, Manuel, 294 GrRrulda, 13, 14, 28, 35, 69, 70, 73, 74, fñigo, Martfn, 57
222, 275, 2Ril Fernández Samuel, Alfonso, 97 76, 77, 84, 110, 112, 113, 125, 132, Isabel de Castilla, 13-14, 21, 25-26, 27,
Egidio, Ju"" Gil, 103-104, 109 Fernando de Aragón, 25, Z7, 28, 29, 32, 140-153, 156, 189, 195, 202, 203, 205, 2S, 29, 34, 35, 36, 47-50, 52, 66, 69,
E~ía, Mhmel de, 93, 96, 100 34, 35, 38, 47-50, 53-54, 55, 56, 57, 58, 20S, 210, 223, 231, 246-247, 258, 265, 73, 80, 112, 140, 141, 142, 162, 182,
Elna, 61 59, 66, 69, 70, 71, 79, 80, 112, 140, 266, 275, 276, 290, 301, 304, 305, 324, 1S4, 271, 313, 386, 387
Eminente, Francisco, 299 142, 148, 162, 1S3, 1M, 201, 205, 226, Isabel 11, 306, 367
Ern:ina, Juan de la, 116
F.n.o;uera, 18,.
246, 271, 310, 311, 31'5, 347, 376, 386
Fernando, •an, 12
"'
Granada, Luis de, 98, 116
Granvela, cardenal, 318, 373, 374
Islas Canarias, 64, 99, 123, 189, 209, 217,
229, 234, 284-285, 379
Enrique TI de Cnstilla, 20, 21 Fernando VI, 330, 332, 333, 336, 341 Gregario XIII, papa, 212, 213 italianos e Inquisición, 375-377
Enrique 111, % Fern2ndo VII, 306, 358, 364, 365, 366, Grocio, 336
Enrique IV de Ca•tilla, 20, 41, 43, 49
Enrique, Manuel, 295
Entfquez, Ana, 10.5, 169
'"
Ferrer, Vicente, 24, 25, 62, 301
Fielding, 339
Guadalaiara, 24, 27, 95, 98, 163
Guadalupe, 30, 63, 162, 198
Gualbes, Juan Cristóbal de, 57 Jaén, 47, 52, 7S, 79, 142, 145, 166, 189,
Enrfquez, Jor~~:e, 224 finanza:;, 19~207 Gudiel, Alonso, 130, 132 202, 345
Enrlquez G6mez, Antonio, 136, 300 Fleury, 333 Guevara, Antonio de, 138, 143 Jaime 1 de Aragón, 21, 282
Enrlquez de Vill!ICOI:ta, Francisco, 304 Floridablanca, conde de, 180, 338, 346, Guevara, Hernando de, 275, 276 Jansenio (Cotndius Jansen) y janseni$1ll0,
~pila, Juan de, 'J7 348, 349, 350 Guicciardini, Francesro, 16, 91, 376 327, 332, 333, 334, 340, 342, 343, 344,
Erasmo, 90-94, 96, 99, 102, 105, 111, Fonseca, Alonso de, 73, 98 Guipúzcoa, 170 346, 352, 354
112, 116, 121, t2.5, m, 134, 139, 210, Fonseca Piña, Sim6n de, 295 Jerez de la Frontera, 189
332, 336, )85 fornicad6n, simple, 217, 219, 221, 264, jer6nimO'J, 25, 49, 73, 104, 131, 160-162,
&robar de Corro, Juan, 167 268, 269 165, 261
Esrobedo, Juan, 317-319 Foxe, John, 370, 371, 375 Halevi, Salomón, 36 jesuita1, 112, 113, 117-llS, 121, 127, 133,
Escoritl, 124, 12'J, 131 Francia, y moriscm, 151 Halorqui, Joshua, 25, 41 135, 170-173, 179, 184, 207, 20S, 261,
Espen, Van, 333 franciscanos, 94, 95, 97, 162, 166, 207 Henríquez, familia, .35, 105 262, 267, 326, 327, 329, 332-334, 343,
Espina, Alon~o de, 4142, 48, 160 francmasones, 346-347 hermandad, 200 357, 365
Espina, Alonso de, inquisidor de Barcelo- Frenegal de !a Sierra, 28.8 Hernández, Francisca, 95, 96, 97, 98, 100
Jiménez, Fernando, 163
na, 56 Fuente, Alonso de la, 134 Hernández, Juli~n, 105, 122 Jovellanos, 337, 340, 341, 342, 346, 349,
Esquilache, 334, )37, 3'J7 fuerO'!, 56-59, 79, 314, 316, 321, 37S, Herrera, Antonio de, 139, 383 353, 355, 367' 368, 380, 381
Herrero, Francisco, 108
extranjeros, 110, 111, 281-285
Eymeric, Nicolau, 121, 185, 214 "' Hita, 24
Hobbes, 336, .338, 339
]u!lt\ de Austria, don, 317-318, 328
]u!ln II de Castilla, 43, 61, 97
Juana, regente, 106, 113
wtlms, 200, 223, 244-247, 270, 272 Hojeda, Alonso de, 47-49, 51 Juana la Loca, SO
Fak6n, Fernán, 7'5 Galida, viase Santiago Holbach, 345 judfo!; 11, 13-14, 17-42, 44, 45, 46, 47,
farniliare11, 79, 84, 85, 88, 124, 147, 148, Galiloo, 138 homosexuilidad, 217, 712 58, 62, 65, 66, n, n, n, 76, 101, 114,
185, 192·196, 211, 250, 252, 253, 312, Galfndez de Carvajal, Lorcn7.o, 41 honor, co!l(:epto de, 157-1.'1"8, '167, 168, 132, 135, 136, 140, 142, 147, 150, 152,
315, 354, 378 Gassendi, 300, 336 169, 181 155, 158, 159, 160, 161, 162, 163, 164,
Feijoo, Benito Jer6nimo, 330, 331, 332, Gattinara, Mercurino, 83 Hornachos, 146, 240 166, 169, 170-171, 172, 175, 176, 17S,
336, 342, 344 C.ermanlas, 85, 142 Huelva, 262 179, 180, 181, 215, 216, 217, 224, 240,
Felipe .,¡ llirmoso, 76, 80, 184 ~rona, 169, 189, 222 Hume, David, 340 241, 242, 243, 249, 286, 287, 28.8, 2S9,
FeliP" II, 40, 103, 104, 108, 111, 118, Gibraltar, 303, 347 291, 292, 293, 300, 301, 303, 306-307,
126, 130, 144, 150, 152, 164, 170, 172, Girón, POOro, 36 308, 35S, 373, 375, 377, 378, 380, 382;
174, 185, 191, 211, 212, 262, 289, 311, Giudice, cardenal, 322 ~lsión de judíos, 27-33, 65-66, 72,
Godoy, Manuel, 350, 352, 353, 357, 35S Igualada, 221
316, 317, 318, 319, 320, 321, 373, 374, iluminismo, v~au alumbrados 382
376, 383 Gómez, Leonor, 109 !ndice de libros prohibidos, 74, 100, 111, Juglar, Gaspar, 58
Felipe III, 153, 154, 184, 192, 291 Gómez, Ruy, vtase !boli, príncipe de
112, 10, 114-124, 126, 1Z7, 137-138,
Felipe IV, 16, 167, In, 292, 294, 300, G6mez de Castro, Alvar, 120, 3S3
172, 213, 267, 327, 334,339, }41-345,
326, 328, 342 Góngora, Luis de, 138
González de Cellorigo, Martln, 153, 176, 351, .357, 383, 384
Felipe V, 187, 258, 303, 311, 321, 322, !ndice romano, 114, 126 Kepler, Johanes, 122
323, 325, 327, 329, 331, 335, 342, 343, 206 Infantado, duque de, 95, 163 Kramer, 274
González de Mendou, Pedro, 48
'"
394 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA ÍNDICE ALFABÉTICO 395
la Guardia, Santo Niño de, 30, 70 Lutero, 90, 93, %, 100, 101, 108, llO, Moneada, Sancho de, almirante de Ara- Olavide, Pablo de, 335, 337·340, 343, 346,
Laguna, Andrés, 39 124, 211 g6n, 147 350, 356, 357
Lainez, meso, 37, 112, 171 Montemayor, Jorge, 116 Olivares, 38, 177-179, 293, 294, 296, 306,
Lancre, Piene de, 2:11 Montesa, orden de, 148 l21
Las Palmas, véase Islas Canarias Montesinos Téllez, Fernando, 197, 296, Olmedo, 26
Leibniz, 339, }40 Macanaz, Mekhor de, 311, 321, 322, 323, 298 oposición a la Inquisición, 55-57, 67-90,
kmos, conde de, 210 325, 329, 343, 387 Montpellier, 111 321-325
León, 166, 175, 189 Madrid, 39, 79, 124, 155, 156, 176, 179, Montesquieu, 345 Orán, 148
León X, papa, 83 180, 206, 212, 241, 251, 288, 290, 293, Mon7.Ón, véase Cottes Orange, Guillermo de, 373, 374
LeQn, Luis de, }7, 128-130, 1}2, 133, 295, 296, 299, 301, 304, 305, 317, 318, Morales, Cristóbal de, 110 órdenes; militares, 165; religiosas, 165,
1J6, 229 324, 325, 331, 334, 337, 358, 364 Morillo, Miguel de, 149 206-208
León, Pedro de, 262 Málaga, 14, 28, 77, 202 mori=, 74, 86, 139, 140-156, 162, 176, Orihuela, 91
Lepanto, Ul, 317 Mallorca, 54, 61, 62, 64, 180, 189, 199, 196, 201, 205, 206, 215, 222, 240, 242, Oropesa, Alonso de, 25, 49, 160-161
Lérida, 191, 199 202, 203, 215, 217, 241, 301, 302, 303, 249, ~7, 262, 276, 301-303, JU, 375- Ortiz, Alonso, 72
Lerma, duque de, 153, 15.'5, 174, 176, tn, 304, 346, 353, 365, 382 378, 380, 385; islam, 144-146, 149-15:2; Ortiz, Francisco, 95-98, 267
179, 184 Malebranche, 339 expulsión de moris=;, l'J2-1'S6, 375; Ortiz de Zúñiga, Diego, 63
Lcwa, Pedro de, 92, 100 Maluenda, familia, 36 oposición a la expulsión, 153-156 Orts, Juan, 37
lettados, 192 Mandque, Alonso, 86, 93, 95-101, 103, Moro, Tomás, 90, 118 Osma, 32, 166, 189
Leyenda Negra, Jn-376 275, 385 moros, 11-16, 17-18, 20, 27, 69, 114, 140, Osuna, Francisco de, 94, 138
libro verde, 40, 178. M~nrique, Rodrigo, 100 Osuna, nniversidad de, 130
141, 142, 153, l'S8, 1'59, 160, 166, 241,
Lima, 241 Maquiavelo, 118 242, 24}, 249, 303, 373, 378, 380 Oviedo, 166, 262, 328, 330
limpieza de sllllgre, 88, 159-181, 195, 288, Marchena, Diego de, 162 Motley, John, 371
293, 306, 324, )27, 379, 380, 385 Mar(a Cristina, 367 mozárabes, 12
Lisboa, 152, 221' 289 Mariana, Juan de, 68, 69, 70, 71, 75, 114, mudéjares, 12, 13-14, 26, 66, 140-145, Pablo IV, papa, ll2, 164, 165, 211, 311
Llerena, 39, 47, 78, 13.5, 189, 196, 201, 118-121, 133, 138, 216, 343, 379, 383, 149 Pablo V, papa, 321
202, 204, 205, 219, 220, 221, 233, 240, )84 Muratori, 333 Pacheco, Francisco, 267
249, 268, 305 Marineo Slculo, Lucio, 91, 92 Murcia, 44, 155, 156, 187, 189, 191, 203, Pafses Bajos, 86, 91, 93, 112, 131, 136,
Llorente, J. A., 67, 350, 352, 359, 361, Marsilio de Padua, 119 258, 303, 305, 313, 382 139, 170, 327, 373, 376, }85
367, 368, )69, 371, 381 Marún, Sancho, 61 Murcia de la Llana, FllUlcisco, 179 Palacios Rubios, doctor, 41
Llull, Rmn6n, 12 Martlnez Fenant, 19 Muriel, 345, 357 Palafox, Jaime, 148
Locb., John, 339, 340, 344, 351, "2 Martlnez de Cantalapiedra, Martín, 128- Palencia, 189
logroño, 39, 110, 168, 189, 191, 203, 130, 132 Palencia, Alonso de, 37
238, 241, 251, 254, 256, m, 279, 329, Martlnez, Sebastián, 109 Nápoles, 111, 327, 376 Palma de Mallorca, véase Mallorca
351, 355, 367 Mártir, san Pedro, 192, 250, 364 Navarra, 31, 36, 39, 260, 262, 275-276, papado e Inquisición española, 309-311
Lope de Vega, 13S, 267 Mártir de Angleda, Pedro, 91 277-279, 314 Paracelso, 304
L6pez, Alonso, 302 Mataró, 280 Navas de ToJo,¡a, 12 Páramo, Luis de, 72
López Batanero, Juan, 219 Mayáns y Sisear, Gregorio, 333, 343, 384 Nebrija, Antonio de, 91, 92, 126, 132, Psrma, Margarita de, 122
L6pez Bravo, ~. 176, 177 Medina, Bartolomé de, 128 1J6 Pasarino, All'onso Rodriguez, 295
López de Cela.fn, Juan, 98 Medina del Campo, 2:1, 49, 52, 98, 189 Neila, fray Francisco, 328 Pascal, 304
L6pez. ViJlalobos, Frmcisro, 39 Medina de Pomar, 26 Newton, 340 Pascual, Mateo, 99
I.maina, univcnidad de, lOJ, :Ul, 112, Meléndez Valdés, 340 · Nirolás V, paps, 43 Patemoy, Sancho de, J6, 60, 61
113, 114, 119 Méndez, Gaspar, 300 Niño de Guevara, cardenal, 176 Paz y Castañeda, Betnanlo de, 299
I.o,ro1a. lgnocio de, U7, 127, 170, 171, Mendoza, Alvaro de, 63 Ntthatd, Evuard, 333 Pdlicet de U5S!1.~, Joso!, 292
112, rn, 2ff1 Mendoza, Antonio de, 226 nobleza, viase aristocracia Peña, FranciSQ), 121, 18,, 214
Lwcena, Juan de, 72 Mendoza, Balthasar de, 187, 188 Noris, cardmal, 3H, 334, 343 Peña, Juan de la, 127
Lu<VO, ~ ltodrlgutt, 75-78, 126, 188 Mendoza, Pero González de, 163, 183 Núñez, Ferruln, 348 Pefl.aBOJ:ida, conde de, 331, 336, 341
Luís XIV, 304 Mendoza Bobadilla, Francixo, 29, 46 Núñez, Pedro Jum, 134 Peralta, Juan Muñoz, 304
Luna, Alvaro de, 21 Merlo, Di.!.go de, 71 Núñez Mu.l.ey, Fnncisro, 149 Pereira, Francisco Lópa, 298
Luna, Miguel de, 152 Mesta, 3~. 357 Pérez, Antonio, )15-Jll, }23
lutenm.ismo, 93, 94, 95, 96-98, 113, 122, México, 240-241, Ul Fétez, Marcoi:, 122
150, 151, 163, 210, 215, 217, 222, 238, misticismo, v~are lll.umbrados obispos e lnquiskión, 206-208 Pé~ de Munebt'e8lB, Pedro, 61
241, 242, 243, 26.l, 281-285, 3ff1, 344, Milton, John, 342 Ocampo, Florián de, 138 Ftrez. de Pllled., lliP.Il, 1041
373, J74, 377, 382 Molinos, Miguel de, 328 Ockham, Guillermo de, 11& !'!te¡ de Prado y CU5b, Frmd$co, 343
ÍNDICE ALFABfTICO 397
396 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
Satavia, Ju~n Núñez, 294 177, 179, 184, 186-188, 199, 200-202,
Perpiñán, 2.22, 31H14 131, 165, 172, 173, 183, 187, 207, 208, Sarmiento, inquisidor 277 331, 342 204-207, 211, 212-220, 225, 233, 237,
209, 211, 212, 213, 244, Z73, 28_9, 291, Sarmiento, Pedro, 4l43 ' 239, 240, 244, 256, 258, 269, v5, zn,
Pkh6n, Joso!, 21
Piedrahfta, beata de, 95 309-311, 322, 334, 338, 340, 343, 366, Sauli, Manuel, 51 278, 279, 282, 311, 322, 345, 348, 351,
Pineda, Juan de, 121, 343 370, 377 Sauvage, Jean le, 81, 82 355, 359, 360, 364, 367
Pío IV, papa, 212, 270 Rousseau, Juan-Jacobo, 332, 336, 338, 339, Savonarola, 118 Su.¡;án, Diego de, 50, 51, 198
Pfo V, papa, 165, 210, 213 340, 346, 352, 357 secreto en la Inquisición, 223-224, 235-
Plasencia, 36, 202, 24& Rubfn de Cevallos, Agusdn, 345 238, 372, 381
Pole, Reginald, 210 Ruiz de Medina, Juan, 49 sefardícs, 17 Tabvera, Hernando de 35 38 73 76
Ponce de la Fuente, Constantino, 104-105, Ruiz Padrón, 380 Segorbe, duque de, 147, 152 11, 116, 126, 136, i4o-141, Í48.' 149:
108, 109 Ruiz Pesoa, Simón,. 299 Segovia, 30, 37, 39, 48, 52, 84, 183, 187- 208, 379
Ponce de León, Juan, 105 189, 208 Tarragona, 189, 221, 222, 264, 313
Punce de León, Rodrigo, 14 Senior, .Abraham, 21, 29, 30 teatro e Inquisid6n, 137, 267, 383
Saavedra Fajardo, Diego, 16, 139 Sentencia Estlltuto, 159, 160 Tendilla, conde de, 140-141, 148
Pope, 35, 344
Portugal, 31, 38, 177, 191, 288, 289, 291, Sabbatai Zevi, 300 Sepúlveda, 30 Tenerife, 285, 379
292, 3.'58, 364, 379 Sac:romonte, tablillas de, U2 Sepúlveda, Juan Ginés de, 139 Teruel, 27, 59, 60, 65, 189, 191, 331
portugueSes, conversos, 38, 99, 288-.lOl, Salamanca, 91, 111, 112, 118, 125, 128, sermones, 266-267 Tiépolo, embajador, 376
130-131, 132, 133, 134, 137, 160, 162, Serrano de Silva, Diego, 179, 287 Tizón de la Noblel.tl, 40
'"
Prat, Juan, 82, 83
prisiones de la Inquisición, 226-231
165, 189, 273, 322, 327, 339, 340,
352, 385
349, Servet, Miguel, 103, 170
Seso, Carlos de, 104, 108 109 169 210
Toledo, 11, 22, 24, 30, 32, 34, 36, 42,
43-44, 45, 47, 52, 63, 64, 69, 75, 77,
proposiciones, 241-243, 263-264 Salas, Joseph Antonio, 123
Salas, Ramón de, 350
:ievi!la, 19, 22, 27 48 .5o· 5Í 52' 53 '78, 84, 85, 91, 93, 95, 96, 98, 99, 109,
protestantes, viau luteranismo 63, 71, 73, 74, '16, '96, '99, Ío3,' 104: 112, 113, 116, 148, 150, 152, 159, 160,
Puigblanch, Antonio, 361, 362 Salazar, Diego Gómez de, 298 105, 1%, 108, 110, 112, 113, 117, 122, 162, 165, 166, 173, 176, 183, 189, 192,
Pulgar, Hemando del, 36, 44, 45, 47, Salazar Frías, Alonso, 277-278 124, 134, 140, 151, 161, 165, 166, 173, 195, 197, 200, 201, 203, 206, 207, 208,
50, 63, 71, 72, 73, 197, 198, 247, 259, Saludo, Agustín, 174-176, 179, 180, 287, 183, 184, 185, 189, 204, 227, 231, 256, 209, 210, 213, 215, 217, 220, 223, 229,
"' "'
Salvatierra, Martfn de, 152, 153
San Bartolom6, Colegio Mayor, 160
257, 266, 282, 283, 290, 304, 305, 328,
330, 335, 337
se:malidnd e Inquisición, 241, 242, 243,
231, 239, 240, 242, 250, 251, 261, 266,
269, 270, 275, 277, 282, 286, 287, 290,
294, 305, 351, 355; controversia, 20-21,
sanbenito, 23, 75, 167-169, 200, 244, 245, 264, 268-272 35-36, 41-44, 46-47, 158-160
Quevedo, Francisco de, 38, 12.'5 253, 256, 279, 300, 306 Torquemada, Juan de, 35, .59
Sícilia, 168, 241, 248, )76
Quintana Bonifaz, Manuel, 334 Sáochez, Francisco, .. el Brocense», 112, Sigücn~a, 36, 52, 189 Torquemada, Tomás de, 27, 28, 29, 48,
Quijote, 16, 34, 122, 138, 154 01, 132, 134, 385 52, 53, 54, 56, 57, 58, 125, 161, 183-
Sigüenza, José de, 73, 77, 131
Quiroga, Gaspar de, 118, 119, 121, 125, Sánchez, Gabriel, 36, 38, 60 Silíceo, Juan Martfnez, 85, 162-165, 171, 185, 191, 200, 203, 207, 312
129, 138 S~nchez, Gard, 116 Torralba, Bartolomé de, 51
1 173, 207, 209
Sánchez de Vargas, Diego, 176 Simancas, Diego de, 173, 191 Torres Naharro, Bartolomé, 116
Sandoval y Rojas, Bernardo, 121 Sirleto, Cardenal, 126 Tortosa, disputa de, 25
San Ildefonso, Colegio Mayor, 161 Sixto IV, papa, 49, 53-55, 74, 182-184, tortura, 230·234, 372
RabelaK, 118
San Isidro, monasterio, 104, 109
Ram!rez, DiegO, 202, 211
R='hago, 333
Reconquista, 12, 102, 140, 158
San Martín, Juan de, 49
Santa Cruz, Colegio Mayor, 160
'"
Sociedades Económicas, 141, 153, 156,
180, 357
Tovar, familia, 84
TovSI", Bernardino, 95-98, 102
Townsend, Joseph, 308
Refonna, 102, 104, 110, 134, 1}7, 370, Santa Cruz, monasterio, 183 Smith, Adam, 351, 352 Trujillo, 26
Santa Fe, Francioco de, 61
m Santa Fe, Jerónimo de, 25, 41
Smollett, 339 turro;, 32, 149
Tuy, 268
Reformación, Junta de, 177 sodomía, 271-272
Santa María, Pzblo de, 24, 36, 41-42, 71, solicitación en confesión, 241, 242, 243,
Reina, Ctsiodoro de, 104
Riboadendra, Pedro de, 172 160 270, 271
Ribera, Juan de, 147, 152, 174 Santangel, Luis de, 36, 38, 61 ~olís, Franc~ de, 322 úbeda, 202
Santiago (san Jaime), 12, 69 Soranzo, embaJador, 376 Uceda, Diego de, 96, 238
Richardson, 339
Santiago, 189, 195-1%, 203, 208, 220, Sos del Rey Cat6lico, 24 universidades, 165-166, 385-386
Richelieu, 154
221, 242, 243, 248, 260, 262, 265, 269, Soto, Pedro de, 211 Urbano VI, papa, 212
Ricote, 154, 155
Roco Campofrío, }WIII, 176 283, 355 Sotomayar, Antonio de, 121 Urla, Juan de, 79
Rojas, Domingo de, 105, 169, 170 Santiago, orden de, 36, 165, 166 Spinoza, 338 Urquijo, Mariano Luis de, 349, 353, 359,
Santo Tomás de Ávila, monasterio, 161 Sprenger, 274
Rojas, Fcr111ndo de, 38, 136
Roma, 40, 48, 49, 52, 53-54, 55, 72, 74,
82, 83, 99, 111, 112, lU, 117, 126, 130-
Sanz y Mufu:lz, Bartolomé, 324, 325
Saponas, J acob, 300
Suprema, 52, 80, 82, 131, 168, 174, 176, "'
usura, 26-27, 79-80, 85
398 LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA