Marco teórico:
Los referentes teóricos que utilizaremos en nuestra investigación definirán los conceptos de
“saberes pedagógicos” y de “prácticas pedagógicas” bajo los cuales el componente
formativo de la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Pedagógica Nacional está
diseñado. Por esta razón, los insumos teóricos utilizados para este par de definiciones son
extraídos de los documentos normativos que reglamentan las prácticas pedagógicas de los
programas de licenciaturas en el país y, además, de algunas investigaciones que contienen
la definición de saber pedagógico que delimitará nuestra investigación. A continuación, se
presentan los referentes teóricos de nuestro proyecto investigativo.
Los lineamientos que conducen el desarrollo de la práctica pedagógica de los docentes en
formación de la licenciatura en filosofía están soportados en la definición de la práctica
pedagógica como escenario de aprendizaje que el Ministerio de Educación Nacional ha
reglamentado para los espacios de formación de los futuros docentes del país. Según el
artículo 109 de la Ley General de educación (Ley 115 de 1994), el docente debe ser
formado con calidad ética y científica, teniendo en cuenta que, además, la teoría y la
práctica pedagógicas son núcleos fundamentales de su saber como educador. Al mismo
tiempo, el docente debe ser formado para la investigación en el campo pedagógico, con el
propósito de presentar mejoras en la prestación del servicio educativo en el país. La
práctica pedagógica como escenario de aprendizaje es, según el MEN, un proceso en el que
el docente en formación reflexiona sobre su propia práctica, al tiempo que “se convierte en
el espacio de conceptualización, investigación y experimentación didáctica, donde el
estudiante de licenciatura aborda saberes de manera articulada y desde diferentes
disciplinas que enriquecen la comprensión del proceso educativo y de la función docente en
el mismo” (MEN, s.f. p, 5). La práctica pedagógica de los docentes en formación es un
espacio de confrontación entre la formación pedagógica de los practicantes y una realidad
educativa que presenta diversas situaciones dependiendo de su contexto. Este espacio,
según la postura del MEN, promueve en los docentes en formación el desarrollo de i) la
formación ética e intelectual y estética de los sujetos, ii) la interlocución entre sujetos y
saberes, iii) el reconocimiento de contextos, iv) la generación y transacción de
conocimientos pedagógicos y disciplinares, v) la formación disciplinar pedagógica y
práctica, vi) la reflexión sobre la acción y, vii) el desarrollo de las competencias de los
profesionales en educación (MEN, s.f. p, 5).
Según el MEN, los nuevos estándares de evaluación de los docentes en ejercicio han hecho
patente la necesidad de “una relación más armónica [de la práctica pedagógica] con el
componente teórico en aras a mejores niveles de pertinencia y calidad” (MEN, s.f. p, 5).
Por esta razón, la Práctica Pedagógica debería ser entendida, en los pregrados de
licenciatura), como un proceso autorreflexivo que se da desde las etapas de formación
inicial de los maestros. De manera que, es labor de las instituciones que se encargan de la
formación de docentes dar “relevancia [en la formación inicial] a la necesidad de involucrar
la comprensión reflexiva de la práctica pedagógica con la finalidad de contribuir en la
consolidación y conformación del saber y el conocimiento pedagógico y didáctico
fundamentales en la labor educadora” (MEN, s.f. p, 6). La práctica pedagógica es definida
entonces como el escenario de formación en los programas de pregrado de las licenciaturas
del país, en el que se aplican y generan nuevos saberes pedagógicos a partir de los procesos
reflexivos que acompañan al docente en formación como investigador y problematizador de
su propia práctica. Teniendo en cuenta estos lineamientos dictados por el Ministerio de
Educación Nacional, la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Pedagógica Nacional ha
definido el espacio de Práctica pedagógica en los documentos guía para su desarrollo en
todas las modalidades (la que nos compete aquí es la modalidad de práctica escolar).
La Guía para el desarrollo de la práctica pedagógica investigativa PPI, de la Licenciatura en
Filosofía de la Universidad pedagógica Nacional desprende las definiciones de práctica
pedagógica de los lineamientos explicitados anteriormente. En este documento regidor, la
práctica pedagógica aparece definida como el espacio en el que el sujeto puede reflexionar
en torno a la educación y la labor docente. al mismo tiempo, se trata del espacio en el que el
docente en formación articula distintos saberes que contribuyen a su ejercicio: didáctica,
saber específico, pedagogía, entre otros. En este espacio se articulan lo práctico, lo
pedagógico y lo investigativo . En la práctica pedagógica se pretende que los docentes en
formación se acerquen a una realidad y contexto específico (carácter práctico o de práctica)
desde la actividad de la enseñanza lo que les permitirá desarrollar habilidades para
comprender, interpretar y actuar según dicho contexto (carácter pedagógico). No obstante,
aunque es un espacio en el que el maestro en formación deberá hacer uso de sus saberes
teóricos, no se entiende como una mera aplicación de la teoría, sino que la práctica
pedagógica debe motivar a la producción de conocimiento teórico que redunde en un mejor
desempeño como docente (carácter investigativo); en el que el docente, a partir de la
problematización de su práctica, genera alternativas para abordar problemáticas o potenciar
fortalezas que encuentre en la institución educativa (Ballabio et all, 2019. p, 6). Es por esto
que se hace importante y necesario que antes de iniciar sus prácticas pedagógicas, el
estudiante cuente con una formación que le ayude a comprender los procesos educativos,
las teorías y los discursos que mejor contribuyan a la enseñanza de su saber específico, y
los distintos modelos educativos y corrientes pedagógicas. Por esta razón, los componentes
curriculares dedicados a los saberes pedagógicos están organizados en la malla como los
contenidos precedentes a la práctica pedagógica Investigativa (Modalidad escolar) 1. La
práctica pedagógica como el espacio de formación de la licenciatura destinado al encuentro
del docente en formación con sus estudiantes tiene tres momentos ineludibles que se
suceden entre sí y configuran el componente formativo de prácticas del currículo de la
licenciatura. Estos tres momentos son:
1.Diagnóstico, 2. Elaboración del proyecto y 3. Desarrollo de la propuesta. En cada semestre los
educadores en formación desarrollarán uno de los momentos del proyecto investigativo, desde el
diagnóstico inicial (momento 1) hasta la aplicación de la propuesta pedagógica (momento 3), así,
cada momento corresponderá a un semestre de práctica. (Ballabio et all, 2019.p, 1).
Delimitado ya el marco bajo el cual se entiende el concepto de “práctica pedagógica” para
los fines de nuestra investigación, es pertinente pasar a definir el concepto de “saber
pedagógico” que nos permitirá lograr nuestro objetivo general de investigación.
1
Remitirse a la Malla curricular del programa de Pregrado Licenciatura en Filosofía de la Universidad
Pedagógica Nacional. Disponible en:
http://institucional.pedagogica.edu.co/admin/UserFiles/malla_curricular_licenciatura_filosofia(1).pdf.
El saber pedagógico será entendido aquí desde la perspectiva de Olga Lucía Zuluaga, como
un espacio amplio y abierto de conocimiento en el que se albergan discursos de diversos
niveles. Dentro de esos discursos se encuentran aquellos que cuentan con un objeto de
discurso y con prácticas que los hacen diferentes de los demás (los que tienen una
estructura formal), así como aquellos que no tienen una estructura formal (Zuluaga,1999. p,
26). El saber pedagógico tiene un carácter doble: se relaciona con la práctica en tanto
incluye discursos de niveles estructurados y desestructurados y, además, se relaciona con la
pedagogía en tanto incluye un discurso con un objeto de estudio claro.
El saber pedagógico, según la autora, cuenta con un archivo en el que reposan diferentes
discursos sobre la enseñanza tanto en un sentido práctico como en uno conceptual. Allí, se
reúnen los temas “[…] referentes a la educación, la institución, la pedagogía y la
enseñanza” (Zuluaga, 1999. p, 37), que se albergan en dos regiones distintas: la primera
conceptual, que está constituida por objetos, conceptos y elecciones temáticas que se han
producido sobre la enseñanza, con el fin de ordenar y sistematizar conceptos (Zuluaga,
1999. p, 37). La segunda contiene los conceptos a propósito de la institucionalización del
saber y recibe el nombre de región “estratégica”. La práctica discursiva del saber
pedagógico, según Zuluaga, consiste en la interacción de estas dos regiones para dar lugar a
saberes históricamente situados y característicos de las prácticas pedagógicas de cada
sociedad (Zuluaga,1999. p, 37). La práctica discursiva del saber pedagógico se traduce en
su institucionalización. Según Zuluaga, en la práctica pedagógica se instancia el saber
pedagógico que deberá regirse por “el conjunto de reglas de la práctica discursiva que
involucra la institución, el sujeto y el discurso de la pedagogía” (Zuluaga, 1999. p, 38).
El saber pedagógico reposa en textos de carácter histórico, pero también está presente en
otro tipo de textos, como los filosóficos o religiosos, de forma implícita o explicita. El saber
pedagógico de una sociedad como la muestra, dice Zuluaga, está conformado por varias
vertientes por las que ha transitado el discurso y se ha institucionalizado a lo largo de la
historia. Estas vertientes aparecen organizadas “según conjuntos de relaciones que
involucran la producción, la apropiación y el ejercicio del saber pedagógico (Zuluaga,
1999. p, 39). Estos discursos aparecen clasificados, como ya lo habíamos mencionado antes
bajo dos categorías: aquellos que ingresan dentro de la región conceptual, y aquellos que
ingresan dentro de la región estratégica. En el archivo del saber pedagógico no aplican
clasificaciones de ningún otro tipo. De manera que, hacen parte del archivo “lo grandioso y
lo marginal, lo original y lo trivial, lo popular y lo aristocrático, lo autorizado y lo legal”
(Zuluaga, 1999. p, 38). Así, el saber pedagógico, según la autora, no es filtrado por la
relevancia de su autor o de la verdad que carga, ni mucho menos de quién es la persona que
lo institucionaliza; más bien es filtrado por quienes comentan o aplican dicho saber.
Los registros en donde reposa el saber pedagógico recogen: A) Los discursos base de la
historicidad de la pedagogía (Rousseau, Pestalozzi, Comenio, Herbart, por mencionar
algunos. B) La difusión de la pedagogía que llevaron a cabo los organismos del Estado, las
sociedades de discurso y el saber popular. C) La alianza iglesia y Estado y el uso de la
pedagogía en la consecución del poder. D) Manuales de sistemas de enseñanza para la
institucionalización. E) Las adecuaciones que producen en el saber pedagógico otros
saberes hegemónicos. F) Los registros de las instituciones en donde se realizan las Prácticas
Pedagógicas. G) Las normas que provienen del propio saber y las que provienen de las
instituciones. Y, por último, H) las formas de sujeto de saber que debe adoptar un maestro,
los procesos de enseñanza- aprendizaje, cómo debe ser un maestro como un sujeto que
opera ante el saber (Zuluaga, 1999. pp, 39-40).