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Dones Del Espiritu Santo

Este documento describe cada uno de los siete dones del Espíritu Santo. Cada día se enfoca en un don en particular, explicando brevemente su significado y cómo opera en los creyentes. Los dones descritos son el temor de Dios, piedad, fortaleza, conocimiento, entendimiento, consejo y sabiduría. El documento enfatiza que estos dones son otorgados por el Espíritu Santo y ayudan a los creyentes a profundizar su relación con Dios y vivir de acuerdo con Sus enseñanzas.

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Dones Del Espiritu Santo

Este documento describe cada uno de los siete dones del Espíritu Santo. Cada día se enfoca en un don en particular, explicando brevemente su significado y cómo opera en los creyentes. Los dones descritos son el temor de Dios, piedad, fortaleza, conocimiento, entendimiento, consejo y sabiduría. El documento enfatiza que estos dones son otorgados por el Espíritu Santo y ayudan a los creyentes a profundizar su relación con Dios y vivir de acuerdo con Sus enseñanzas.

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SEGUNDO DÍA

¡Ven, Padre de los pobres! Ven, tesoros que sostienes. Ven, ¡Luz de todo lo que vive!

EL DON DEL TEMOR

Ayuda a comprender la extensión del amor de Dios animando nuestro deseo de servirlo,
adorarlo, al igual que todo aquello que El ama. Asimismo, enciende aquel respeto que invita
a no ofenderlo. No se ofende a Quien se ama Dios es Señor absoluto y Amor total, por lo
tanto, merece amor y reverencia. No se busca la santidad por temor al castigo o a la sentencia
eterna, perfeccionamiento por amor, pues, el Amor se paga con el Amor Es un Don que
cuenta mucho con la asistencia de la Fortaleza. Asimismo, complementa la Piedad, animando
la veneración a Dios y a todo lo que es propio de él, de Su Obra y de su Palabra. Este don
también enriquece el sentido de Se camina la senda de la humildad, pues se comprende que
sin Dios nada es posible.

TERCER DÍA
Tú, de todos los consoladores el mejor, visitando el corazón turbado, da la gracia de la
placentera paz.

EL DON DE PIEDAD

Tomás de Aquino reconoce un Don que nos impulsa a tener un afecto filial para con Dios.
Para ilustrar el concepto recurre a la Carta de Pablo a los romanos: "¡Y no es que hayan
recibido un espíritu de esclavos, para caer de nuevo en el miedo, sino que recibieron el
espíritu de hijos adoptivos, gracias al cual llamamos a Dios jAbbá Padre!" (Rom8.15) Esta
convicción y sentimiento, bajo inspiración del Espíritu Santo anima una actitud de sumisión
y culto a Dios como Padre (ST I-III-C.121). Este don, expresa Papa Francisco (2014), nos
hace crecer en la relación y en la comunicación con Dios y nos lleva a vivir como hijos suyos.
Pero no se ama a Dios sin amar a los hermanos. Este don motiva la piedad y las obras de
misericordia hacia los necesitados.
CUARTO DÍA

Tú, en la fatiga dulce alivio, refresco placentero en el calor, solaz en medio de la miseria.

EL DON DE FORTALEZA

En su terminología más genérica sugiere el valor y el ánimo para vencer el temor; afrontar
desafíos o soportar el dolor: En algún momento de la vida, todos afrontamos momentos en
los que la presión social es tal que pone a severa prueba nuestros esquemas morales, valores
o creencias. Este don, nos otorga la fuerza para perseverar para transformarnos y elevarnos,
luchando constantemente por seguir el Camino que lleva a la Verdad que aspiramos. Los
desafíos son muchos, pero nos basta su Gracia (2Cor 12,8). Esta fuerza espiritual es la que
transforma a los pequeños y débiles en grandes y fuertes testimonios de Fe. La persona se
consagra en toda su humanidad débil, pero cuenta con la Fuerza del Espíritu Santo, pues, a
Él se entrega y en Él confía: "El Señor es mi Pastor nada me falta (Sal23,.1). En este
Contexto, la paciencia se Une como sólido apoyo. Reconocemos la ausencia de este Don
cuando la persona Sucumbe ante los desafíos, renunciando a hacer el bien ya defender sus
principios éticos; cuando ahoga la Voz de Dios para privilegiar voces humanas que prefieren
ignorar la Ley divina.

QUINTO DÍA

¡Luz inmortal! ¡Divina Luz! ¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser!

EL DON DEL CONOCIMIENTO

Por la iluminación del Espíritu Santo accedemos a un conocimiento más pleno e inmediato
de la relación de las creaturas con Dios y nos conduce a un conocimiento esencial y prioritario
para el creyente: Es en Dios que se realiza nuestra plenitud, no en los eventos secundarios y
Contingentes que encontramos en los avatares terrenos. Enriquece los criterios de nuestra Fe.
Cuando reconocemos la grandeza de Dios, de sus obras, estamos siendo iluminados por ese
don. Nuestra oración se perfecciona gracias al mismo. Si te parece, lee el hermoso Salmo 8:
Señor nuestro: ¡Que glorioso es tu nombre por toda la tierra! (v.2). Al pronunciarlo ya estas
ejerciendo este precioso Don... todo lo creado nos habla de el y así lo entiendes. No es el
humano el amo de la Creación por eso no la puede tratar a capricho, más bien la custodia,
como sugiere el Papa Francisco (2014).
Merced a este don descubrimos la acción de Dios en nuestras obras y tareas que como
creyentes ejercemos. Carecen de este don quienes construyen su vida considerando que todo
principio y fin es terreno o Casual.

SEXTO DÍA

Si tú apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre, todo lo que es bueno se volverá
enfermo.

EL DON DEL ENTENDIMIENTO

Por definición la inteligencia nos lleva al conocimiento más Intimo profundo. Definido el
objeto de conocimiento, nos aproximamos hacia el mismo. En lo natural va a la esencia de
las cosas, en lo sobrenatural va a la Esencia de Dios, y para ello necesitamos el soplo del
Espíritu Santo a nuestra cognición. Curiosamente, no hablamos de la tan ponderada
capacidad de razonamiento, sino de una intuición de la verdad que permite el encuentro con
la esencia de las verdades divinas. Comprendemos así la Palabra de Dios, asimilamos las
enseñanzas que ha depositado en su Iglesia y nace en nosotros el deseo de servirla con
compromiso profundo y arraigado. Son los ruidos del mundo, las distracciones que luego nos
distraen de tan noble cometido La identificación con la causa y el compromiso cristiano
deriva de este Don.

SÉPTIMO DÍA
Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza. En nuestra aridez derrama tu rocío. Lava las
manchas de la culpa.

EL DON DE CONSEJO

Es la Luz que obsequia el Espíritu Santo orientando la acción del creyente al objetivo
espiritualmente más deseable Nos permite entender lo que como cristianos debemos decir o
hacer Se nutre de la sabiduría y de la prudencia. Gracias a este don estamos seguros que
seguimos el sendero de Dios percibiendo su luminosa Providencia. Un corazón sano y puro
ilumina este don. Se percibe su unción, además, porque se reconoce un fruto valiosísimo “la
paz interior" que le acompaña. Es la "asertividad espiritual que permite orientar de manera
certera y es la "empatía espiritual” que posibilita la Comprensión de aquello que el receptor
necesita.

OCTAVO DÍA
Dobla la voluntad y el corazón obstinado, funde lo que está helado, calienta lo que está frío.
¡Guía los pasos que se han desviado!

EL DON DE SABIDURÍA

Desde el punto de vista humano más natural, ninguna persona está en grado de conocer la
intimidad de Dios, reconocerlo y servirlo sin la asistencia del Espíritu Santo. Es el que
permite la conexión entre Dios y el creyente. Este don nos permite el conocimiento de Dios
más íntimo. Pero aquí hay algo que debemos añadir no es un mero conocimiento, es
agradable, es sabroso. Se entenderá mejor este concepto Si recordamos que la palabra
Sabiduría viene de sabor... La sabiduría te obsequia el grato sabor" por las cosas de Dios. Es
lo que sienten por ejemplo quienes se pasan horas y horas ante la Eucaristía, en
contemplación, tienen "sabor" por la misma. La sabiduría permite vivir como un deleite la
experiencia de Dios. ¿Este don de “atracción” hacia Dios hay que pedirlo verdad? Gracias a
esta religación, a esta intimidad, se conoce con más claridad la Voluntad de Dios. Para ello
yo oro en estos términos: "Ayúdame a conocerte, como quieres ser conocido; ayúdame a ser
como quieres que yo sea; ayúdame a amarte, como quieres ser amado.

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