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Revista Del Museo Nacional, 1938, Tomo VII PDF

Este documento presenta una discusión sobre la necesidad de adoptar una perspectiva más amplia e internacional en el estudio del patrimonio arqueológico. Argumenta que las culturas antiguas están interconectadas y que los descubrimientos en un país son valiosos para la comprensión de la historia humana en general. Propone la creación de una organización internacional para facilitar la investigación arqueológica y preservar los hallazgos en su contexto original en lugar de dispersarlos.

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Este documento presenta una discusión sobre la necesidad de adoptar una perspectiva más amplia e internacional en el estudio del patrimonio arqueológico. Argumenta que las culturas antiguas están interconectadas y que los descubrimientos en un país son valiosos para la comprensión de la historia humana en general. Propone la creación de una organización internacional para facilitar la investigación arqueológica y preservar los hallazgos en su contexto original en lugar de dispersarlos.

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REVISTA

DEL MUSEO NACIONAL


Director: LUIS E. V ALCARCEL.
-- - - - - - - _ . _ - _.
---
1 Semestre 1938. LIMA--P ERU Tomo VII, N.1.

CO~TENIDO.

l.- El Patrimonio Arqueológico.-L.E.V ... :3 al 5


n.- Los estudios peruanistas en 1937, por Luis
E. Val cárcel... . . . .. .. .... . . . . . ... . . . . . 6 al 20
In .- PARAMONGA, por el General Louis Lan-
glois ..... , ......... . .. . . ...... .. ... . 21 al 52
IV.-Precursores de los estudios botánicos en el Dep.
del Cuzco, por F . L. Herrera..... ... . .. . . .... . 53 al 130
V.- L'emploi des minerais f erreux dans l'Améri-
que precolombine por Alberto Clément ...... 131 al 136
Vl.-Clasificación técnica de los tejidos antiguos
del Páú, por Benjamínn K . de la Torre .. . .. 137 a. 142
Vn.-N ecrología.-Biobibliografía del Prof. Ro-
berto Lehmann Nitsche ........ , . . . ... . . 143 al 149
VIIL-Ubros y Rfvistas.-Nota del Dr. Juan B .
Lastres . ... ' . . . . .. . . . . . . . .... . ... . 150 al 152
Cuaclllr'!'l"os de fhstoria del Perf¿, L.E.V . .. . . 152 al 153
El Solanum tllbel'osum a tTavés del deserwolvi-
miento 0e las actividades peruanas. (Contribu-
ción al estudio de la planta nacional), por
César Vargas C... .. . .. .. . . . .. . .. ... . ... . 153 al 154
Obras ingresadas al Departamento de An-
tropología del Museo Nacional. 154 al 160

LIMA .
IMPR E NTA DEL MUSEO NACIONAL.

1938.
Revista del Museo Nacional
Ll1VIA, PERU

PUBLICACIONES.

1. R-evista del Museo Nacional.


Editados los tomos 1 al VI inclusive. (Hl32-37)

2. Cuadernos de Arte Antiguo del Perú


Editados los Nos. 1 a l 6 (1935-38).

;). Servicio de lraduccionetVlJ.


N o. l.-El Perú como centro c1edomesticación de plantas y an ima-
les, por O. F. COOIC
No. 2:L Paramonga, por el General LoUIs LANGLOIS.

4. Guias y folletos de difusión popular


N o. l.-Los valles de Trujillo. Itinerario para el ul'qne6logo y
d turista
No.2.-Muestras de Arte Antiguo del P erú.
No.3.-Indicador para la visita del Museo Arqueo16gico de
L[ma.
No. 4.-Catálogo elel Museo ele Arte Italiano.

5. Estu,(l?:os de Botánica Peruana.


N o. l.-Precursores ele los estudi os botánicos en el Dep. del
Cuzco por Fortunato L. ReITcra.

6. Investigaáones Arqueológicas en el Perú.


No. 1 al VIl.-Trabajos arqueológicos en el Dep. del Cuzco
193 f1.

7. Ed1'áones Pcruanistas.
Mirador Indio (Ensayos), por LUIS E. VALCAHCJU,

8. Ediáones en olros úl1:o117as


Anci ent Pel'uvian Art. Sculpture I, by LUIS E. VALCARCEL.
1. 1938. Revis ta d.e1 Museo Nacional Lima, Perú.

El patrimonio arqueológico
- -_ ... -. -

El desenvolvimiento extraordinario que viene alcanzando


en los países cultos la ciencia de la lejana vida pretérita de la huma-
nidad exige una orientación nueva en las leyes, los métodos y los
procedimientos hasta aquí aplicados.
A un estrecho nacionalismo, de cortos alcances, que corres-
ponde al concepto equivocado de historias locales que se desenvuel-
ven en forma aislada, como si se tratase de pueblos- estancos, suce-
de hoy la necesidad de más amplios horizontes, la invencible tenden-
cia ecuménica que hare de todas las naciones, razas y culturas un
todo complejo, per:o unitario . La "idea elementar' de Bastián, los
"círculos culturales" de Schmidt, Graebner y Frobenius, las "cul~
turas organismos" de Spengler y las demás doctrinas intermedias
han aclarado todos los aspectos y puede sostenerse hoy que ninguna
de las teorías dice toda la verdad, pero que se han aproximado tan-
to a ella que, completándose las unas a lal" otras, nos proporcio-
nan base cierta para levantar una hipótesis fundada sobre el gé-
nero y extensión de las relaciones humanas, de los vínculos remotos
entre los numerosos y alejados grupos que integran nuestra especie.
La historia antigua del Perú no solo interesa a los peruanos
sino a la América entera y los resultados de la investigación tienen
un valor permanente para la ciencia prehistórica en general. La
comunidad de elementos culturales liga a los pueblos que, por lar-
guísimos lapsos de tiempo, vivieron entre sí completamente aisla-
dos y extraños. La comprobación de tales vínculos arroja provecho
no solo de carácter científico sino que, más profundamente, afirma
en los hombres la conciencia de la esencial identidad de los indivi-
duos y las colectividades, borrando de esta manera los motivos de
odio que engendran la separación y la lucha armada.
El arqueólo~o, el etnógrafo, el especialista en antropología,
es un pioner de la fraternidad humana, un avanzado por el camino
de la ecuménica armonía de hombres, pueblos y ra zas.
Revista del M1¿seo Nacional

Al acentuar los caracteres de la propia expresión se fija tam-


bién aquello que, en lo esencial y profundo, nos hace participantes
de la gran comunidad que puebla este planeta y cuya historia sin-
tetizó el filósofo pesimista en la palabra Sufrimiento. Donde quiera
que hallemos un testimonio de presencia humana, estará allí la prue-
ba del ineludible dolor de quien, sobre el haz de la tierra, no acepta
su destino y no se conforma ante la fatalidad de la muerte. Desde
el primitivo habitante de las florestas africanas hasta los creadores
de cultura, ,como el egipcio, el inca o el griego, en todos hallamos
la poderosa energía que nos conduce al intento presuntuoso de la
inmortalidad. Los mismos valores fundamentales (religión, arte,
ciencia, economía) animan todos los actos históricos y hasta en el
proceso político se perciben ritmos semejantes.
Si no hay una prehistoria provincial, si los testimonios del re-
moto pasado son preciosos para la humanidad, es lógico que este
.nuevo sentido presida y oriente las actividades arqueológicas y que
el patrimonio que reclama. hoy como suyo un determinado pueblo
pase a ser un patrimonio universal. Planteadas las cosas con este
criterio, no caben egoísmos nacionalistas y el campo de la investi-
gación antropológica se ensancha entonces para permitir que en él
trabajen los técnicos de todas las nacionalidades. Es natural que la
interpretación última de las manifestaciones peculiares de cada zo-
na la realicen mejor quienes pertenecen-por el nacimiento o la adop-
ción- a ese círculo de cultura; pero, las labores básicas de la excava-
·ción, la preservación y la descripción sólo requieren trabajadores
aptos especializados y meticulosos.
Una organización internacional eficiente puede salvar, con
medidas prontas y enérgicas, la pérdida de preciadísimas reliquias
y, en breve lapso, verificar estudios intensivos y extensivos en paí-
ses donde los medios económicos y científicos en general no permi-
ten fuertes desembolsos a sus gobiernos y en los cuales tampoco se
cuenta con el numeroso personal eficiente para empresas de gran
aliento.
Serían premisas esenciales para la organización sugerida,
primero, la declaración, aceptada de consuno por todas las nacio-
nes, de que el acervo arqueológico de más de mil años de data o el
constituído por el material procedente de los tiempos prehistóricos
de cada sector primitivo, pertenecen a la humanidad y adquieren,
por lo tanto, un valor eterno y constantemente defendido por la ley
internacional.
En segundo lugar, el derecho acordado a los institutos y a
los hombres de ciencia de todos los países de intervención en los tra-
bajos arqueológicos, siempre que se halle reconocida su solvencia
por la entidad controladora. ,
. . Como necesaria e importantísima condición exigible por el
país en que se verifiquen las exploraciones, se establecería el prin-
cipio de la unidad
..
;,.:~~
indivisible del tesoro arqueológico nacional. Es
Lima, 1938. Tomo VII. No . 1 5

te requisito, el tercero de los enumerados, podría estimarse super-


ficialmente como contradictorio; pero, en el fondo, no lo es. Indis-
pensable-para una completa reconstitución de la vida pasada
que todos los elementos que la integraron vuelvan a conectarse
entre sí, sin soluciones de continuidad: que las ciudades restaura-
das aparezcan, como por ensalmo, junto con todo lo que las alha-
jaba y enriquecía. Para la resurrección arqueológica precisa, pues,
que todas las reliquias se hallen in situ, y nada se opone tanto a esa
exigencia como la triste y desoladora dispersión que ahora se ofre-
ce al historiador, quien, para verificar un trabajo concienzudo, tie- .
ne que documentarse recorriendo los museos públicos y las colec-
ciones privadas de los más distintos y alejados países. El nuevo
acertadísimo método de las comisiones exploradoras norteameri-
canas en México y Centroamérica ha superado el objetivo anterior
del mero coleccionismo que trasladaba de los desiertos de Egipto
a las salas del British Museum gigantescas estatuas de piedra,
donde se convertían en simples curiosidades, arrancadas de su am-
biente físico y espiritual. A la vanidosa competencia de los museos
sucedería una leal y provechosísima cooperación en el estudio .
Los museos, gracias al perfeccionamiento de las artes, po-
drán ofrecer exactas reproducciones de los especimenes cuya pre-
sencia dentro de los cuadros de exhibición educativa sea indispen-
sable y, de este modo, se transformarán de simples magazines o
depósitos de cosas raras en escuelas de historia universal, podero-
sos centros de enseñanza para todos los grados y edades.
De la aglomeración actual en interminables almacenes que
el visitante recorre, cansado, molido, en "surmenagB", surgirá el
sistema educativ-o, cuyas primeras muestras las tienen dadas al-
gunos grandes museos.
La bandera defensiva que Roerich hizo adoptar cubriría
también los yacimientos arqueológicos y en general cuanto signi-
ficara patrimonio histórico de la familia humana. Así, la barbarie
destructora hallaría una bien guarnecida fortaleza en cada monu-
mento. Mientras no sea posible una fuerte organización como la in-
sinuada el acervo más valioso, único, sagrado, de la vida antigua es-
tará a merced de la sórdida rapiña y del charlatanismo irresponsable.

L. E. V.
Los. estudios peruanistas en 1937
- - --
.--- --

por Luis E. Valcárcel.

El año fenecido resultó fecundo para la investigación de la


realidad peruana, en su aspecto histórico. Los temas indianistas
en el arte, la literatura y las ciencias sociales demuestran una cier-
.ta madurez muy sugestiva. Se puede afirmar que definitivamente
ha quedado incorporado el amerindio, el perúindio, en el índice
de las "personas culturales", objeto de la preocupación humanís-
tica. Q,uienes durante un cuarto de siglo luchamos por el recono-
cimiento de su personería "humana", podemos sentirnos felices.
Hasta los más encarnizados enemigos del aborigen han aprendido
. "H'lere, pero escuch a." - E stan
amI'. " escuch an do ya ....... .
La segunda fase de esta larga campaña era conseguir otro
reconocimiento: .el Perú antiguo poseyó una alta cultura, una cul-
. tura del mismo nivel que las otras culturas mayores del mundo:
egipcia, asirio- caldea, indostánica, china, griega, romana" árabe,
.etc. Y ese reconocimiento se ha conseguido: el cambio de perspec-
tiva puede observarse en diversos campos: ya el estudio de la anti-
güedad en el Perú no está bajo el solo dominio de la etnología, al
igual que el período prehistórico de otras colectividades primitivas;
ya los elém'e ntos culturales peruanos no se exhiben, como en el
British Museum, en un lamentable abigarramiento con las cosas
de interés etnográfico de las tribus salvajes sino formando admira-
bles conjuntos, en franca competencia con las muestras de civili-
zaciones avanzadas, como se puede observar en las magníficas sa-
las de exhibicIón de museos modernos como el de Brooklyn en N ue-
va York, o el de Munich, o el novísimo del Trocadero, hoy Museo
del Hombre, bajo la sabia dirección del eminente profesor Paul
Rivet, en París, centro perenne de la intelectualidad universal.
Lima, 1938. Tomo VII. No . 1 7

Nuestras obras de arte lucen allí como muestras de lo que pudo ha-
cer y hará todavía una raza fina, dotada excepcionalmente y que
sobrevive, con progresiva lozanía, a períodos hostiles a su desen-
volvimiento .
La tercera fase de la cruzada indianista ha conquistado
análogo buen éxito: ya nadie duda que el indio de hoyes el mismo
indio de 'hace mil años que creó pujantes y sucesivas civilizaciones
en la vasta área cultural de los Andes. Y muy pocos son los recal-
citrantes que hablan todavía de la "degeneración" de la raza indí-
gena. Es grande la simpatía que ella ahora despierta en todo el orbe
y la rodea un halo romántico que produce la esperanza de su resur-
gimiento no lejano. En mis recientes viajes por Europa y América
comprobé, con emoción, los profundos sentimientos de amor a un
pueblo legendario que tan bellas páginas tiene escritas en la his-
toria del mundo y que durante siglos fué incomprendido y menos-
preciado . Me enorgullecía como peruano la viva atención, el interés
.3incero, que se prestó a mis conferencias sobre el Perú antiguo y
los indios actuales, no importa que se tratase del público cultísimo
de Montevideo o de las altas mentalidades concurrentes al Congre-
so de las Naciones Americanas de París. Millones de personas veni-
das de todos los confines del mundo admiraron el arte peruano
en las exposiciones internacionales de la capital francesa y de Da-
lIas, en Texas, EE. UU. de N . A. Millones desfilan por los grandes
museos donde lo "peruano" se exhibe en sitio de preferencia. Perú,
país del oro; Perú, tierra de los incas, no hay quien lo ignore, aun
los franceses, acusados de poco geográficos. ¿No es a la obra de los
historiadores, los arqueólogos, los artistas y los literatos a la que
debemos atribuir este reconfortante resultado?
Cada nuevo descubrimiento arqueológico en el Perú atrae
la atención universal. Recuerdo que cuando tuve la suerte de rea-
lizar los del Cusco, en 1934, fué cablegráficamente que, desde Lon-
dres, una de las revistas de mayor circulación en lengua inglesa,
me solicitó un artículo informativo. "The Illustrated London
N ews" ha publicado varios otros artículos míos, siendo el último
el relativo a la zona arqueológica de Pukara. Gracias a "La Prensa"
de Buenos Aires, son setecientos mil lectores de habla española
quienes leen ensayos o informaciones sobre el Perú antiguo, con
cierta frecuencia
Hay un deseo general de conocer mejor ese Perú indio:
por donde quiera que he pasado, se me solicitó insistentemente
libros y folletos, bibliografía peruana, y es lamentable que no pueda
ser satisfecha tal aspiración, porque es pobrísima nuestra produc-
ción editorial. No tenemos obras que enviar. Las pocas buenas se
agotan pronto.
Considero llegada la oportunidad de que el Poder Público
intervenga para promover y apoyar la edición de una Biblioteca
8 Revista del NI useo Nacional

Pei'uana, comenzando por los textos, tratados, compendios y mo-


nografías . de Historia del Perú.

MUSEOS.
El Gobierno del Perú, siguiendo nuevos rumbos en lo que
3e relaciona con el desarrollo de los estudios arqueológicos y artís-
ticos en el país, ha comenzado una labor efectiva con la dación de
una ley que crea fondos para mejorar los locales de nuestros museos,
lo cual permitirá, en el curso del aí'í.o de 1938, una completa repa-
ración en los edificios del Museo Arqueológico, Instituto de Inves-
tigaciones Antropológicas y Museo de Historia así como la construc-
ción de un nuevo gran edificio, equipado con todos los perfecciona-
mientos modernos, para ampliar las exhibiciones, oficinas y depó-
sitos del Museo de Arqueología. Solo en un local amplio, con las de-
. bidas comodidades, podrá presentarse en forma científica y atrac-
tiva el enorme material artístico y arqueológico que posee el Es-
tado, la mayor parte del cual no es exhibido, como ocurre con las
especies de oro ' halladas en Lambayeque, por falta de adecuadas
vitrinas, salas y cajas de seguridad. Estimo urgente la construc-
ción del" local ya proyectado, debiendo estar listo para la reunión
del Congreso Internacional de Americanistas de 1939. El Palacio
d.e Torre Tagle debe también, para entonces, estar restaurado y
dedicado exclusivamente a lucirse como el "único" monumento
civil del arte virreinal que posée Lima.
El Ministerio de Educación Pública comisionó a quien es-
tas líneas escribe para visitar y estudiar la organización de los museos
europeos, completando así el estudio que hiciera el aí'í.o anterior
de los principales centros de ese carácter en Estados Unidos. Asi
lo ha hecho en siete de los más importantes países del antiguo con-
tinente, habiendo completado sus observaciones durante el tiempo
que estuvo abierta la Exposición de París.
El Museo Nacional, cumpliendo sus fines específicos de pre-
parar elementos eficientes para el servicio del Estado, en arte y ar-
q'ueología, destacó de su personal a los seí'í.ores Jorge C. Muelle
y Alejandro González para verificar estudios de esa índole en Ale-
. mania y Francia, donde respectivamente han permanecido por más
de un aí'í.o.

EXPEDICIONES Y EXPLORACIONES.
. Durante el aí'í.o, ha realizado una labor fecunda el doctor
Julio C. Tello. Primero sus trascendentales descubrimientos de Se-
chin, después sus viajes de exploración por Cajamarca y la hoya
del Maraí'í.ón y finalmente el empuje que ha recibido el Instituto
de Investigaciones Antropológicas prometen una cosecha abundan-
te para los estudios arqueológicos en el Perú.
Lima, 1938. Tomo VII. No. t 9

El avance de las investigaciones estratigráficas. permite ya


dar por ratificada la presunción, basada en intuiciones y datos ti-
pológicos, de que una gran cultura andina se desarrollaba, hace
más de dos mil años, en una vastísima área, de la cual solo son hi-
tos centros como Chavin, Pukara, Tiawanako, etc. Esa gran cultu-
ra no abarcó el ekúmene conocido, de Colombia a Chile, sino que
rebasaba hasta incluir Centro américa y México. No es infundado
el nombre que los modernos etnólogos como el profesor Montandon
dan a este ciclo cultural: Mexicano- andino.
En efecto, todo hace pensar ahora que México y el Perú no
sólo no estuvieron desconectados sino que uno y otro formaban
parte de un conjunto mayor. Esta nueva concepción supera la lu-
cha actual entre mayistas y autoctonistas. N osotros no somos
hijos sino hermanos de los mayas. Por ahora, el asunto parece asi
bastante claro. Pero, como ya lo enunciara quien esto escribe hace
muchos años, con natural timidez, el camino de la cultura parece
trazado en este lado de América, de sur a norte. A medida que el
arte se aleja de sus fuentes-meridionales-se hace más barroco.
La fuerza, el vigor tectónicos, clásicos, de la arquitectura y de la
escultura, verbi gratia, en las vecindades del Lago Titicaca- nues-
tro Mediterráneo,- contrastan con el alambicamiento y frondo -
sidad del arte maya. Halaga que la paciente investigación y que el
cúmulo de observaciones reunidas vengan en apoyo de los atisbos
de quienes comenzábamos el arduo estudio de la prehistoria ameri-
cana, allá por 1917 o 18.

Estudiantes e investigadores norteamericano recorrieron el


territorio en compañía de los arqueólogos peruanos) en fecunda
colaboración científica. Los señores Rockefeller, Collier y A. V.
Kidder Junior han dejado los mejores recuerdos y éllos llevan una
impresión profunda del Perú. La Srta. Isabel Guernsey trabajó
siete m eses en conexión con la "Andean Research".
Este año de 1938 reanuda sus interesantísimas exploraciones
el profesor W endell C. Bennet, del Museo Americano de Historia
N atural de N ueva York, quien trabaj ó el año de 1936 en la zona
chimú. Ahora sus cateo s arqueológicos tienen como área el Calle-
jón de Huaylas.
El señor Bennett tiene para publicar una obra sobre sus an-
t eriores investigaciones en el norte del Perú.

Los profesores Ubbelohde Doering y Duselhorff, del Museo


. Etnológico de Munich, están explorando la región de Pacasmayo.
'10 Remsta del M 'useo N acior/fLl

Ambos americanistas son muy conocidos por sus obras y el papel


cultural que desempeñan al frente de uno de los más importantes
museos de Europa.

El Instituto Arqueológico del Cusco, prosiguiendo su labor


cauteladora de las reliquias de nuestra historia, se incautó de un nue-
vo contingente de especies de oro extraído de una tumba en el dis-
trito de Arapa, provincia de Azángaro del departamento de Puno,
especies que, por disposición gubernativa, deben ingresar al museo
de aquel Instituto. Iguales incautaciones hizo el año anterior, lo que
demuestra la forma cómo esa dependencia cumple celosamente sus
funciones. Con ambos motivos, hizo el personal una fructuosa ex-
ploración en las zonas del hallazgo.

CONGRESOS.

Ha sido aplazado hasta agosto del año de 1939 el Congreso


Internacional de Americanistas que debió reunirse en Lima y Mé-
xico, ' primero en 1937 y después en octubre de este año.
En París se reunió, con motivo de la Exposición, el Congre-
so de Folk-lore, en el cual, a iniciativa mía. se aprobó una recomen-
dación a gobiernos y universidades para crear cátedras e institu-
tos de Folk-lore.
Del 1.0 al 6de agosto de este año se reunirá en Copenhague
e~ Congreso Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnoló-
glCas.
Ha sido aplazada la reunión del Congreso de Historia y
Geografía de América que este año debería celebrarse en Lima.
En julio de 1937 se reunió en Buenos Aires, con resonante
éxito, el Congreso de Historia de América. Concurrieron como
delegados del Perú los doctores Horacio H. Urteaga, Pedro Dulan-
to, Pedro Villar Córdova y Uriel GarcÍa. Representaron al Museo
N acional los conocidos peruanistas doctor Antonio Sagarna y don
Martín S. N o el. .

BIBLIOGRAFIA.
Emilio Romero ha enriquecido la bibliografía nacional con
otra obra suya, el primer tomo de ('Historia Económica y Finan-
ciera del Perú", que comprende Antiguo Perú y Virreynato. Con
método certero y criterio concienzudo, presenta el autor las viejas
estructuras económicas y reconstituye la vida esencial de las colec-
Lima, 1.938. Tomo VII. No. 1 11

tividades agrarias de los Andes. Como texto universitario, el libro


de Romero prestará un gran servicio a la juventud.
El doctor Carlos Larrabure y Correa ha tenido el acierto
. muy loable de reeditar las obras de su ilustre p2.dre el doctor Eu-
genio Larrabure Unanue, cuyos estudios históricos ocupan promi-
nente sitio en nuestra escasa bibliografía.
El padre Gustavo Rosling Schafer, profesor en el Colegio
Italiano, ha editado dos textos escolares : Historia del Perú Anti-
guo y Breve Historia Política de los Incas.
El Dr. Alberto Hurtado, prosiguiendo sus importantes in-
vestigaciones andinistas, editó su estudio intitulado "ASPEctos fi-
siológicos y patológicos de la vida en la altura".
Un preciow libro de ensayos que tratan de suscitar el senti-
miento religioso del paisaje serrano, publicó el doctor :Mariano Ibé-
rico Rodríguez, bajo el título de '-Notas sobre el paisaje de la sie-
rra".
Enrique López Albújar, nuestro gran cuentista y poeta,
ha lanzado una nueva serie de sus celebrados Cuentos Andinoe,
en la editorial Ercilla.
Jorge Basadre ha puesto en circulación su primer volumen
de la Historia del Derecho Peruano que comprende Nociones Ge-
nerales, Epoca prehispánica y Fuentes de la época colonial. La bi-
bliografía de San Marcos adquiere así una valiosísima contribución.
Todos sabemos de la seriedad intelectual y del pensamiento pro-
fundo de Basadre para detenernos en el comentario de su último
libro . No solo es el investigador sino el maestro el que ahora aparece.
El estudioso alemán señor Fritz Buck ha publicado en La
Paz su libro "El Calendario Maya en la Cultura de Tiahuanaco",
cuyas conclusiones daráh seguramente motivo a un instruyente
debate. El señor Buck, por algunos meses, estudió las colecciones
arqueológicas del Museo Nacional de Lima, obteniendo muchos
datós de primario interés.
La editorial Seix y Barral de Barcelona imprimió el Manual
de Historia de la América Española, último libro del malogrado
erudito Luis Ulloa.
"Los Orígenes Americanos" es el título de un volumen que
edita Porrua en México y que ha escrito el profewr de la Univer-
sidad de esa capital don Pablo Martínez del Rio. Emprende vigo -
rosamente el examen de todas las soluciones hasta aquí propuestas
para el alucinante problEma de la procedencia del hom bre de Amé-
rica, demostrando estar al día y conocer a fondo el copioso acervo
bibliográfico sobre el tema.
Miguel Sola, el autor de "Historia del Arte Hispanoameri-
cano", editó en la Colección Labor su nuevo libro "Historia del
Arte Precolombino", un compendio muy bien estructurado que se-
rá, como aquél, de gran utilidad para los que se inician y para los
12 Revista del M useo Nacional

fines de educación en general. La inteligente labor de Sola es de po-


sitivo beneficio para el mejor conocimiento de la cultura americana.
El Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad
de Letras de Buenos Aires, entre sus numerosas publicaciones, pre-
senta una interesantísima Cartografía Jesuitica del Rio de la Pla-
ta por el P. Guillermo Furlong Cardiff S.J. que debería servir de mo-
delo para empresa semejante en el Perú, con gran provecho de nues-
tra historia.
El Congreso de las N acÍones Americanas que se reunió en
París en junio de 1937 ha editado bajo el título de "Nouvelles dé-
couvertes :;¡,rchaeologiques au Perou" la conferencia que ofreció
el que esto escribe en una de las sesiones del mencionado congreso,
al cual concurrieron como invitado de honor. Figura bajo el No.
33 de los cuadernos que mensualmente lanza el Instituto de Estu-
dios Americanos de Francia.
El Miriisterio de. Relaciones Exteriores ha iniciado una ac-
tiva e inteligente campafia de propaganda. Entre los diversos fo-
lletos que circulan, llama la atención el de "Informaciones comer-
ciales, económicas y financieras" que inserta artículos como el in-
titulado "Siglos de historia a la luz de ahora" en el cual se presen-
una muy clara síntesis de nuestro desarrollo cultural. El mapa de ·
los caminos en el Imperio Incaico y el que muestra.la extensión que
ocupaba éste en la ' América del Sur son igualmente instructivos.
César Vicente Velásquez publicó en Quito "El Problema
Histórico de Hispanoamérica, " en que confronta las siguientes
cuestiones: Los pueblos aborígenes de América., La Colonia, La Re-
pública, Republicanismo Criollo y Hacia una nueva América. Re-
vela un espíritu bien orientado y generoso.
Nuestro gran maestro en americanidad Ricardo Rojas pu-
blica en "La N ación" de Buenos Aires sus originales y concienzudos
"Estudios sobre Ollantay" y editó recientemente "Tres himnos que-
chuas". Ambas publicaciones merecen un comentario especial que
reservamos para pronto.
El profesor W.C. Bennett anticipa en "The Scientific Month
ly" el resultado de sus investigaciones en el Perú durante el año de
1936. La monografía se intitula "Chünu Archaeology" y no es
sino un resumen de la obra capital que editará sobre tan importan-
te asunto.
Ha editado el Museo Nacional de Lima durante el afio de
1937, además de la "Revista", los cuadernos de Arte Antiguo del
Perú números 4 y 5 que se intitulan respectivamente "Mujeres
Mochikas" y "Dioses, hombres, bestias", una edición inglesa, de la
primera serie de dichos cuadernos bajo el nombre de "Ancient Pe-
ruvian Art"-Sculpture.-Vol. 1", y por último, un pequefio volu-
men "Mirador Indio" que contiene algunos apuntes para una filo--
sofía de la cultura incaica. Además, se ha iniciado con la traducción
Ltma, 1938. Tomo VII. No. 1 13

de "El Pe~'ú como centro de domesticación de plantas y animales"


de O. F . Cook el servicio que ofrece el Museo Nacional a la difusión
de obras esenciales sobre nuestra historia, publicadas en otros idio-
mas. Dentro de lo mUy limitado de nuestros recursos, el Museo
cumple su función editorial.
El Profesor Patil Honigsheim que nos visitara, ofreciendo,
en San Marcos, varias importantes conferencias, ha publicado sus
impresiones bajo el título de "Viaje a los Centros de las Civiliza-
ciónes Pre-incaicas e Incaicas".
Un encomiable esfuerzo significa la publicación que hace
el Dr. Luis A. Pardo, jefe del Instituto Arqueológico del Cusco,
de su libro "Las ruinas Precolombinas del Cusco" que lleva prólo-
go del distinguido intelectual cusqueño doctor José Gabriel Cosío,
uno de los eminentes maestros pertenecientes al núcleo precursor
del actual movimiento historicista
"Arqueología y Antropología de Tierra Adentro" es un vo-
lumen que contiene 'el informe de las excavaciones practicadas
por el arqueólogo español don José Pérez de Barradas. Edítalo
el Ministerio de Educación Pública de Colombia. El ilustre profe-
sor hace interesantísimas revelaciones sobre la arqueología colom-
biana quecada día se liga más con la nuestra.
Arturo Jiménez Borja merece una calurosa felicitación por
su lindo volumen de "Cuentos Peruanos" que él mismo decora e ilus-
tra. Ha realizado Jiménez una obra folklórica de primera mano,
señalando el camino a muchos de nuestros jóvenes literatos. ¡Cuán-
ta poesía pura se puede hallar en cualquier pueblecillo de nuestros
Andes¡
Seguirán prefiriendo .la servil imitación de lo europeo?
Los "Cuentos" de Jiménez deben difundirse en la escuela.
Deben ser incorporados a los textos de lectura. En ellos hay autén-
tica peruanidad, en éllos se aprende el amor ingenuo a la tierra y
al hombre nuestros. El convivió con los seres de las otras especies
zoológicas es más natural y más tierno. Aquellos animales sqn tam-
bién nuestros. Solo con este amor espontáneo, sin cálculo, puede
amarse al Perú.
A fines del año 36 salió un voluminoso libro del doctor Pío
J aramillo Alvarado sobre "El Indio Ecuatoriano". Muchas y muy
distintas cuestiones trata el autor que merecen una detenida con-
templación, pues son bastantes discutibles los juicios que formula.
El profesor de Fieiología de la Universidad de Chile don Ale-
jandro Lipschütz ha publicado en la editorial Nascimiento un pe- ,
queño libro lleno del más alto interés : "Indoamerici:m iemo y Raza
India" . Discute con claridad y presenta contundentes pruebas en
pro del pueblo aborigen americano y refuta en forma definitiva,
a los indiófobos. Sin embargo, la sólida argumentación del eminente
profesor europeo pierde mi poco de su consistencia al afrontar el
grave y complicado problema de los mestizajes.
14 Revista del Museo Nacional

Carlos Nicholson ha prestado un gran servlClO a los estudio-


sos del país traduciendo la obra de Isaiah Bowman, "Los Andes
del sur del Perú". El esfuerzo editorial de la empresa "La Colmena;~
de Arequipa, es digno de los mayores elogios. El libro de Bowman
no debe dejar de ser conocido por todo peruano que se precie de
culto, porque pocas veces se ha estudiado mejor al hombre y su
paisaje en el Perú.
El profesor Arthur Posnansky, cuya extensa bibliografía
sobre prehistoria andina contiene importantes contribuciones, aca-
ba de poner en circulación su libro "Antropología y Sociología de
las razas Interandinas y de las regiones Adyacentes". Es un grueso
volumen ilustrado con 155 láminas en el cual se trata de modo muy
especial de los urus, pukinas, chipayas, changos, kamanchakos y
kunzas. Se emprende una nueva interpretación del significado cul-
tural de los aportes aruwakes y kollas que dará motivo a debates,
dentro del campo científico, que arrojen luz sobre la oscUra zona
de los orígenes de la población primitiva de los Andes.
La Biblioteca del Congreso de Washington editó un segundo
volumen dando a conocer otra parte de la rica documentación so-
breel período 1531-1578 de la historia del Perú que integra la colec-
ción Harkness. Estos papeles se refieren especialmente a las relacio-
nes entre Pizarra y Almagro y sus respectivos secuaces, pero tienen
también un interés particular para quienes estudian los primeros
momentos de la conquista y los últimos del Imperio.
El profesor A. L. Kroeber y la señorita Lila M. O'Neale
publicaron en el No. 3 del volumen II de Antropology Memoirs
del Field Mqseum of Natural History la 3a. parte de "Exploracio-
nes Arqueológicas en el Perú" que comprende "Textiles of the Ear-
ly Nazca period". Ilustrado el texto con 36 láminas, dos en colores
y una intercalada, se hace un estudio exhaustivo, en la forma tai'l
concienzuda como dichos investigadores verifican su trabajo.
El mismo profesor Kroeber publica la parte IV relativa a las explo-
raciones en el valle de Cañete, igualmente fundamentales en el es-
tudio de la prehistoria peruana. Desde la presidencia de "Andean
Research", el doctor Kroeber juega un papel de primaria importan-
cia y es bajo su sabia dirección que los investigadores del continen-
te pueden coordinar sus esfuerzos.
Un magnífico libro, de hermosa presentación, es "Coclé-An
archaeologycal Study of Central Panamá". Su autor, el profesor
Lothrop (S.K), es un conocidísimo americanista. Tiene la obra
especial interés para el Perú por las analogías establecidas entre
especies ,arqueológicas de oro peruanas y panameñas que constitu-
yen un nuevo eslabón entre los grandes centros prehistóricos centro
y sudamericanos .
.- El doctor Ramón Pardal ha contribuído con la publicación
de su librq "Medicina Aborigen Americana" a la serie bibliográfica
Rumanior que dirige en Buenos Aires el profesor José Imbelloni.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 J5

- Es considerable el acopio de datos que ofrece el autor sobre tema


tan sugestivo .
REVISTAS y FOLLETOS.
El doctor José de la Riva Agüero ha comenzado a publicar
su interesantísimo curso de Civilización Tradicional Peruana. '
Las catorce primeras lecciones aparecen en la Revista de la Uni-
versidad Católica (julio a noviembre de 1937). Es de felicitarse
que el eminente historiador vuelva a sus campos preferidos donde
su autoridad se impone. El "Boletín Bibliográfico" de la Biblioteca
Central de la Universidad de San J\1arcos ha continuado su bien
orientada labor de revelación del movimiento libresco en el Perú.
Federico Schwab publica alguna::; "Fichas bibliográficas de obras
fundamentales para la historia de la cultura peruana" .
La "Revista Histórica", en las entregas 1 y II del tomo XII,
inserta artículos de primario interés, como "Los Ayllos de los Incas"
por José de la Riva Agüero, "La descendencia de Huayna Capac"
por Ella Dunbar Temple, "Toponimias de las fuentes del Marañón"
por Saturnino Vara Cadillo. Don Carlos A. Romero publica otro
capítulo de Idolatría del Titicaca del Padre Barraza.
En "Informaciones y Memorias", órgano de la Sociedad
de Ingenieros del Perú, se da publicidad a la contribución al Con-
greso Bolivariano de Ingeniería, reunido recientemente en Bogotá,
que presenta el prestigioso profesor don Juvenal Monge. Se inti-
tula dicha contribución : "La frontera de la selva.-Interpretación
de Machu Pij chu y otras fortalezas que limitan la región boscosa
como colonias climáticas y penitenciales". Contiene observaciones
muy sugestivas y formula una iniciativa que debe prosperar: la
fundación de Institutos de Investigación Científica Americana.
En "Letras", número correspondiente al primer cuatrimes-
tre de 1937, publica el doctor Julio C. Tello un estudio sobre "La Ci-
vilización de los Inkas" que dedica al profesor Edgar L . Hewett.
Contiene nuevas interpretaciones de la más moderna de las culturas
peruanas. Sus últimos párrafos tienen una gran elocuencia que vie-
ne a ratificar la alta valorización del Incario.
Dicen así: "El espíritu que impera en la obra incaica, en las
gigantescas obras de la Metrópoli cusqueña, es el espíritu de la pie-
dra. La piedra es símbolo y testimonio del genio de la raza, de su aus-
teridad, de su labor silenciosa y perseverante, de su esfuerzo incan-
sable y resistente, 'de su habilidad especializada en las artes y de
su poder de organización cooperativa. El genio de la raza indígena
tuvo su más alto exponente en la vieja ciudad del Cusco. El Cusco
no solo fué la ciudad de la piedra, sino fué la ciudad del oro, yel ce-
rebro y corazón de la raza peruana".
En el mismo número, José Jiménez Borja publica un artí-
culo que intitula "El aporte peruano-indígena en la formación
16 Revista del 11'['UseQ N aeian al

del espai'i 01" , cuyas sugerencias y acotaciones adquieren un gran


valor por formularlas uno de los jóvenes y mejor preparados maes-
tros de San Marcos. La materia es rica y puede proporcionar tema
original a muchos estudiosoB. '
- "Actualidad Médica Peruana" ha insertado en su ' sección
"TrabaLos originales" dos estudios de largo alcance: "Disefío de un
estudio psicológico y antropológico de la raza amerindia" por el doc-
tor Carlos Gutiérrez Noriega y "Tres capítulos sobre sistemática
del hombre americano" por el profewr José Imbelloni.
La "Revista Universitaria del Cusco", en su número del pri-
mer semestre de 193'7, publica los siguientes artículos relarionados
con la prehistoria : "El Contenido espiritual del movimiento indi-
genista'! de Atilio Sivirich, "Hacia la historia del Cusco" de José
Gabriel Cosío, unas notas de Jorge Cornejo B. sobre la obra de Hua-
man Poma de Ayala y una traducción de Federico Ponce de León
sobl;e "Campos de cultivo en andenería de los ant.iguosperuanos",
opúsculo de O. F. Cook.
. La· rnagnífica revista "Turismo" que edita el TouringClub
Peruano puhlica freCUentemente artículos de carácter arquEológico .
ErieL número de Febrero aparece una información wbre Paeha-
kamaj, en que se puede contemplar su desolado aspecto: "ruinas
de Fuinas" , . .. .... , , . . . . Un hermoso artículo de Luis Pierard, di-
putado ' socialista belga, tratmite sus impretionEs sobre l/Tierra
de los Indios", que son un verdadero canto al Cusco. En el número
de flbril, María .J. Alvarado RiVEra escribe sobre "Kenko", inspira-
damente .. Lástima que acogiera absurdas leyendas sobre martirios
ejecutados por los incas .
. ' . ,-, Aparece también un suplemento en oro reproduciendo al-
gúnos de los. valiosos especímenes procedentes de Batan Grande.
En junio, Carlos Ríos Pagaza publica l/El Valle Sagrado de los In-
cas" ,con bellas estampas de aque~la privilegiada región del Urubam-
bao Desde Agosto, el doctor Alberto A. Gieseke, el gran conocedor
del Perú y fervoroso propagandiEta de sus riquezas de todo orden,
comienza a publicar su "Englith Section" que presta ün inmenso
servic.io al turitmo. La información arqUEOlógica ocupa el mayor
espacIO.
En el númfro de julio, bajo el título de uPor encima de un
mundo desconocido" Lucien Marc~llier expresa su admiración
po!' el Perú antiguo visto desde el aire. En el de diciembre presenta
"Turismo" una magnífica revista de la última exposición pictórica
ele José Sabogal, en que nuestro primer artista nacional del pincel
aparece en nuevas sobresalientes modalidades.
Ha salido el segundo número ele la "Revista del Instituto
Arqueológico del Cusco" con el siguiente sumario: "Exposición de
las ruinas del santuario de Wirakocha" por Luis A. Pardo, "Cróni- / .
ca de Chumbivilcas" por Luis Márquez Eyzaguirre, "Doña Leo-
nor de Soto" por Monseí'íor Juan A. Casanova,· el "Congreso Con-
Lima, 1938. Torno VII. ·No . 1 17

federal de 1837" por Juliáll Santisteban, "Imprescriptibles títulos


de los derechos del Perú a las regiones territoriales que nos disputa
Ecuador", por Ambrosio Morales, "El Chasqui" por Maximiliano
Rendón, "Ruindad de compadre" por Angel Carreño, "Notas
sobre Antropología" por Victor M . Pilares Polo, "Aportes para una
gramática keswa", por Santiago Astete, "La música en el Perú
y el maestro Alberto Villalva Muñiz" por idem. Bibliografía.

Publicaciones del l\Juseo Nacional en 1937.

.La "Revista del J\luseo Nacional" editó sus dos volúmenes


anuales, insertando los siguientes estudios : "Los vanes de Trujillo"
por Jorge C. Muelle, "Las causas de las enfermedades nerviosas
en el Antiguo Perú" por Juan B. Lastres, "Ciudadelas chullparias
de los wankas" por Carlos Gutiérrez Noriega,"Las ruinas de Ra-
chakacha" (Puno) por Emilio Vásquez, "Los estudios peruanistas
de 1936" por Luis E. Valcárcel, "Trabajos arqueológicos en el depar-
tamento del Cusco" (Ruinas de Tarawasi) por J .M. Franco Ino-
josa y Alejandro González, "Notas antropológicas": un artículo
inédito del Dr. Antonio Lorena, "Las ruinas de Cochasqui" por el
Prof. l\1ax Uhle, una carta del mismo . "Botanistas del siglo XVIII"
por F. L. Herrera, "Estilos culturales del Perú prehispánico" por
Juan J; Delgado, "Filogenia de la estela Raimondi" por J. C. Mue-
lle, "La expedición científica de Ruiz y Pavón," por F.L. Herre-
ra, "Las orquídeas de la provincia de Moyobamba colectadas por el
Prof. Serafín Filomeno por el mismo, "U:n valioso hallazgo arqueo-
18 Revista del M 'useo Nacional

lógico en el Perú" por L.E. Valcárcel, Libros y Revistas. "El Museo


y la Exposición de París", "L'Empire des lnkas au Pavillon du
Pérou" por León Kochnitzky", "Janan Kosko (II)" por J. 11.
Franco lnojosa, "Los intiwatanas" por José S. Wagner, "La
sangría" (estudio histórico) por Juan B. ' Lastres, "InfOlme so-
bre los restos arqueológicos de las cabeceras del Paucartambo" por
.T.M. Franco Ino.losa, "Sillustani, una metrópoli preincásica"por Emi-
lio Vásquez, "J~xploraciones botánicas en el Perú por F. L.Hnrera.
12;1 doctor José M. Valega, catedrático de Historia del Perú
en San Marcos, ha continuado publicando sus ensayos de hiE.torÍa
crítica en la revista La"Nueva Economía", en que formula hipó-
tesis y presenta puntos de vista muy sugerenü:s.
En "Revista del Foro" el doctor Edilberto C. Boza publicó
"Importancia Nacional del Consejo Nacional de Asuntoslndígenas."
El doctor Luis E. Galvári se ocupó- de "Problemas de la edu-
cación indígena en el Perú", en la revista "Palabra", y Dora Ma,-
yer sobre tema también indigenista en "Revista de Economía y
Finanzas". El Dr. Wenceslao Malina trató del miEmo problema en
el seno del Rotary Club.
En "Panoramas" dió un "Significado del Museo en la His-
toria 'Nacional", Juan Teófilo Ibarra Samanez, conservador del De-
partamento de Historia del Museo Nacional.
El doctor Carlos Monge, prosiguiendo ensus celebradas investi-
gaciones de biología andina, inserta en los Anales de la Facultad de
Ciencias Médicas su concienzudo estudio sobre "Algunas manifes-
taciones congestivas de orden cerebral En la eritrEmia de la altura.
El doctor Basadre, en "Revista de Derecho y Ciencias Po-
líticas", trata sobre el origen histórico de la norma jurídica y la Exis-
tencia del derecho inca.
El doctor Julio D'elgado, en la "Crónica Médica", sobre
la moral sexual del ir:.dio y el código penal. En la nueva reviEta
"Sphinx" que sirve de órgano al InEtituto de Filología anEXO a la
Facultad de Letras de San Marcos, el profesor Hip61ito Galante
inicia una traducción del drama "Olla n tay" del Keswa al la tin.
Ilústrala con reproducciones facEimilarEs de uno de los códiCES más
conocidos del, famoEO drama indio.
, En las revistas extranjeras hEmos tenido oportunidad de
anotar los siguientes estudios: Blood grollp determinations of Pre-
historic american indians por Leland C. Wyman y Wi1liam C. Boyd,
en el American Antropologist de octubre-diciEmbre; Las cernl1cnias
a la muerte del Inca, en el Perú precolombino por Angel de Tllya,
en "Anthropos", números 1-2,1937; Archaeological worl,s in ,Scllth
America por W. C. Bennett, en American Antiqllity, n.4, 1937;
La técnica en las mutilaciones dentarias en la América precolom-
bina por Adolfo Dembo, otro artículo sobre la decoración dentaria
del mismo autor; El camino de Collasllyu por Andrés R. Altieri;
Un nuevo cronista del Perú (Huaman Poma de Ayala) por AndrÉS
M., Salas; el Kipu peruano por Andrés R. Altieri: todos publicados
Lima, 1938. "Tomo VII. No. 1 19

en la cada día más interesante "Revista Geográfica Americana" que


José Anesi publica en Buenos Aires, tan meritoriamente.
En octubre del año último, "Universidad" el gran mensuario
mejicano de cultura popular, publica la conven~ación sostenida
entre el arqueólogo peruano Profesor Julio C. Tello y el escritor
y eminente americanista Rafael Heliodoro Valle. Los temas tocados
relativos a las relaciones entre las culturas peruanas y mejicana
son del más alto interés científico .
"Boletín Bibliográfico de Antropología Americana" que
dirige Alfonso Caso, el insigne mexicanista, sirve de órgano al ·Ins-
tituto Panamericano de Geografía e Historia, cuyas directivas
en la investigación se dejarán pronto sentir benéficamente. En su
tercer número, el Boletín ha reproducido nuestro artículo "Los es-
tudios peruanistas en 1936" .
En "Etnogiska Studier" de Gotemburgo, S . Ryden estudia
"Primitive Types of the peruvian aryballos".
"Correo de la Oficina de Cooperación Intelectual" que dirige con
tanta inteligencia Concha Romero, en Washington, publicó en mayo
úl timo un ,i nteresante artículo so bre "La poesía indigenista del Perú" .
Entre los numerosos folletos editados en el CUfEO del año de
1937, hemos podido examinar solo algunos, por ejemplo : "El Strom-
bus en el Arte Chavín" del Dr. Julio C. Tello, en el cual se da a co-
nocer el importantísimo descubrimiento de una trompeta de concha
decorada con figuras características de aquel antiguo estilo, hallaz-
go que parece proceder de las vecindades de Chiclayo . "Un vaso pe-
ruano" de Juan Larrea, el poeta y arqueólogo español, quien hace
una bien fundada interpretación de las representaciones estampa-
das en una pieza de cerámica nazca del Museo Arqueológico N acio-
nal de Madrid. Editado en Valencia, como el anterior, se publicó
"El régimen municipal Hispanoamericano" de .José María Ots,
con interesantes datos sobre las relaciones con la población india.
El americanista alemán y autor de varios hermosos libros sobre el
el Perú, Profesor Richard N . Wegner, asociado al Dr. Max Hilz-
heimer, pubica un interesante estudio sobre "Bull- Dog Chincha",
en el antiguo Perú. Con pruebas arqueológicas y osteológicas demues-
tra que en la época precolombina teníamos una especie de perros
. como los conocidos dogos "Bull" .
En Actas Ciba, el Dr. Ramón Pardal inserta su monografía inti-·
tulada "La Medicina y la Cirujía en la cerámica del antiguo Perú", de
especial interés científico y muy ilustrada con"numerosas fotografías.
El Dr. Luis A. Pardo editó en el Cusco su "Metrópoli de los
Incas", en homenaje a la IX Conferencia Rotaria del Distrito 7lo
El Banco Popular del Perú ha puesto en circulación un folleto
de propaganda turística profusamente ilustrado y les señores Manuel
Velazco N . y César García Rosell una magnífica guia del Perú.
En "Etnologiska Studier", órgano del Museo de Gotem-
burgo, publica M. Stig Ryden una nota sobre "Tipos primitivos
de arybalos peruanos" (n. 4, 1937) y M. Alfredo Metraux un estu-
dio sobre "Santuarios en las islas Orientales" , de especial interés
20 Revista del NI useo N acionaZ

por las asombrosas seíÍ1ejanz11s arq uitectónicas ele los edificios insu-·
lares con los de piedra en el Perú antiguo. Véase especialmente el
grupo de Vinapu (n. 5, 1937).
Algunos estudios monográficos de los alumnos han sido pu-
blicados por la Facultad de Letras de la Universidad de Lima. Son
trabajos de seminario no carentes de interés. Los primeros en cir-
culación son los siguientes: Exposición y crítica de la obra de Pedro
Sarmiento de Gamboa por Manuel García Calderón K; El
Cronista Fray Gerónimo Román y Zamora por Augusto Ramírez,
Figueroa; Juicio crítico sobre el informe que el Virrey Francisco de
Toledo elevó al Rey de España sobre el origen, costumbres etc. de
los indios del Perú, por Humberto Santillán; La literatura preco-
lombina a través de la crónica del licenciado Fernando de Monte-
sinos; y El Coricancha de Lehman Nitsche por Carlos Gómez Zavala.
En la "Revista del Archivo Nacional", cuyo contenido siem-
pre es de especial importancia para los estudios de historia peruana,
publica la señorita Graciela Timoteo P. un "Ensayo de clasificación
de las fuentes históricas peruanas correspondientes a la época in-
caica y el período de la conquista".
Francisco Curt Lange, ,c on el dinamismo y el fervor ameri-
canista que tanto le distinguen, ha lanzado el III tomo de su Bo-
letín Latino-americano de Música. En sus 544 páginas de gran
formato registra colaboraciones de positiva importancia, como el
estudio del boliviano Antonio González Bravo sobre "Kenas, Pin-
collos y Tarkas", el de Folklore de Santiago del Estero debido a
Bernardo Canal Feyjoó, el de Carlos Isamitt sobre "Cuatro ins-
trumentos musicales araucanos" y, por último, el de Emirto de
Lima que trata de "Las flautas indígenas colombianas" y el de
Héctor 1. Gallac 'sobre "El Origen del Charango". Numerosas ilm:-
traciones artístim1[3 decoran el tomo, figurando trabajos de Sabogal,
Camilo BIas, González Gamarra, Espinoza Cáceda, Pozo y Laymito.
El eminente amercanista doctQr Martín Gusinde publica
en "Ciba Zeitschrift" de setiembr'e de 1937 cuatro interesantísimos
estudios sobre cabezas-trofeos y arte del "slmlp" entre los pue-
blos americanos.
La producción alemana relativa al Perú ha sido en general
poco abundante y mm tratándose ele estudios americanistas esm
disminución de interés por ese lado del mundo se acentúa R. Leh-
mfLnn Nitsche escribió en el boletín Iberoamericano de Berlín sobre
curiosidades del descubrimiento y de la cultura de Sudamérica.
oriental vV.Petersen sobre los incas en el valle de Chincha, HaraJd
von Rath]ef sobre las papas del Perú y su clasificación, Kinzl sobre
glaciares de los Andes, Gast sobre levantamiento de una carta fo-
togramétrica de la Cordillera Blanca, G. Burg sobre etnografía
sudcolombiana, W. von Hagen sobre Arequipa, oasis volcánico. Mnx
Tepp acerca del Imperio incaico, Karin Hissink sobre botes de vela
peruanos antiguos y modernos, lGara von Mueller, La Isla de Pas-
cua. y el Perú y Erioh Muel,ler sobre el despertar ,del indio peruano.
,
BIBLIOTECA DEL MUSEO NACIONAL DE LIMA [PERU].
Servicio de Traducciones - Publicación No. 2.

General Louis Langlois.

PARAMONGA
~-- -- -- - -

Traducido del
original inédito
en francés por
José Eugenio Garro·.

Lima
Imprenta del Museo Nacional
1938.
Las Ruinas de Paramonga

por el Gernral Louis Jl1 Lf)?jg7ois

TRADUCCION DEL FRANCES


POR. J. EunENIO GARRO.

A LA MEMORIA DEL GRAN Ai\mRICAi~JS1'A ERLAND NORDENSldOLD

El nombre' de' Paml1wnga lo lleva actualmente una bacienda eituada .a 4,


o 5 kilómehos al norte del pueblo de Pativilca a unos 200 kilómetros al norte de
Lima, cerca del pequeño puerto de Supe. Pativilca ha sido ilustrado por la perma-
nencia de Bolívar, ya enfermo, pero todavía entusiasta Es allí donde habría pro-
nunciado el famoso "triunfrx".
Hubo allí. ant.es de la conquista pspaño!a, una ciudad importante dI" la cual
se extiende el Eitio, parte sobre ras plantaciones actuales de caña de azúcar, parte
sobre las pampas de la orilla derecha del río Fortaleza Y generalmente en la llanura
comprendida entre los primeros contrafuertes de los Andes y el Océano. La cor-
dillera. cuyo eje es sensiblemente paralelo al océano no se determina por una lí-
nea uniformemente rectilinea, al contrario, proyecta en la llanura. cierto nlÍmero
de cerros de los cuales el último y el más elevado es el cerro ele 1a Horca, que so
encuentra sobre la misma playa.
Paramonga pertenecía al reino Chimú y constituía el puesto de la frontera
meridional. Este reino tenía por capital Chan--Chan o Gran Chimú, situado más
o menos a 200 kilómetros más al norte. Su configuración era muy particular: to-
do en longitud y poca profundidad. Estaba formado por una línea' de valles
fértiles, de los cuaJes la fachada sobre el mar rebasaba raras veces ele 15 a 20 ki-
lómetros, .separados por desiertos de una extensión variable, pero a menudo con-
siderable.
Limitados así por deltas de ríos del lado del mar, los territorios Chih1úS
I'cmont.n.han un poco en los valles de la Cordillera occidental que prolongan la
Revista del Museo Nacional

costa ele bastante cerca en esta región. La profundidad de esta penetración era muy
variable. Estos vR.lles son desiguales y estaban en otro tiempo poblados por razas
a menudo extrañas a la que poblaba la costa. El reino tenía pues una forma den-
telheb y una il'l'egu1a.ridad sorprendente.
Garcilaso ele In, Vegn, ('r. II, p. 216) da Paramonga como límite del reino,
al Sur. Se puede pensar que estaba ligeramente más al sur, hacia el actual Supe y
puede estar más lejos. En esta dirección, el reino debía coincidir con los territorios
de los señores ele Maranga (Lima) y de Pachacamae, cuyos habitantes pertenecían
probablemente a una raza parecida a la de los Chimús. Los límites septentrionales
e1el reino están mucho menos determinados.
En todo caso, el reino se circunscribía a consecuencia de las alianzas con
los pueblos de la montaña vecina que le cubrían contra las incursiones de los nó-
madcs ele otrQf: monk\,fwscs mas l~janos. Es así como los Cajamarcas los prote-
gían contra los Chachapoyas, que se dice que habitaban sobre la orilla derecha
del Alto Marañón. Estas alianzas responclÍan a necesidades militares y económi-
cas, porque los montañeses venían sin duda a cambiar lana, madera y algunos pro-
ductos 3!!l'ícolas, como hs hojas de coca, contra productos del mal' y de las indus-
trias ele la costa, la cerámica en particular.
El Paramonga de la antigüedad era ciertamente una ciudad más importan-
te que el pueblo actual agrupado alrededor de la hacienda (aparte de algunoshabi-
t.antes de "chOlms" o "chacras" aisladaR en las plantacioneR). En todo caso, las su-
perficics construídas 2mIl mucho más extendidaR y rebasaban ampliamente hacia
elllOl'te el curso del río, región que ahora está más o menos recubiert.a por la pam-
pa inculta, pero donde el suelo está sembrado de antiguos vest.igios y en pmticu-
lal' de cement.rrios.
El río, al cual la región debe toda su vida, sale de Jasmontañas al este ele 1!1
hacienda y se inclina hacia el norte para l'egar la llanm:a c_ostera. Se piensa que su
r.urso ha sido modificado y que corría en otro t.iempo más ai sur. Es posible, en con-
secuencia, que clrÍo que corta en dos el campo deruinas,actualIhente,haya paRado
en otro t.iempo enteramente al sur de la ciudad. Es convenient~ recordar que la
ciudad estaba en la frontera, expuest.a siempre a los ataques provenicnt.cR del
sur.
A la altura de la fortaleza (el edificio mejor conservado del sitio y que está
asentado Robre un cerro destacado de la cadena), la profundidad ele la llanura, en-
tre PI mar }' la montaña, es de cerca de dos kilómetros o de dos y medio kilómetros,
mientras que su longitud, paralelamente al mar, es de 5 a 6 kilómetros.
RAZAS.-En este sitio, donde la vida se despl'ende con toda evidencia
. de la agricultura y de la pesca, se han sucedido, indudablemente, muchas razas
entl'e las migraciones más remotas y la conquista quechua, con sus corolarios,
los dcspla:r,amientos de pueblos (régimen de mit.imaes). Pero la raza que ha dejado
más vestigios es indisr.utiblemente la raza chim(¡.
Han subsistido abundantes vestigios ele su paso, que peI'l11it.ir i an l'ec ns-
t.ruir las fases si los "huaqueros" en busca de vasos (huacos) o de joyas de met.al
precioso no hubieran saqueado la región y abierto los cementerios y las tumbas.
~s C'ntendido que después de la operacign que consiste en despojar la momia de
todo lo que lleva de rico y ele curioso, nadie se cuida de enterrar de nuevo los 1me-
sos que se encuentran dispersos sobre la arena.. N o tiene ninguna importanciR.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1

puesto que son de "gentiles" o de paganos perfectamente despreciables. Solo se


llevan los obj8to~ de ' valor y los otros son desdeñados felizmente, lo que permite
a lo~ buscadores serios recolectar muchas cosas referentes al utilaje habitual.
Este utila.je indica que los lndio~ eran pescadores y agricultores. Entre
sus ellvinidade~ se encuentra el "pez raya", lo que significa que, venidos proba-
blemente por mar, habían conservado la costumbre ele vivir ele ella. Entre los va..
sos que se encuentra en las tumbas, son numerosos los que representan embarca-
ciones, "balsas" Estas balsas son desde luego muy semejantes a los "caballitos"
que utilizan los pesc:ldores actuales dE' las mismas costas. Pero si una parte de la
población vivía del mar, la otra había de pedir al suelo productos más substancia·
les, el maíz, la yuca, la papa y el alimento de l~s animales donlésticos. La tierra
proporcionaba también el algodón que, más que la lana de la montaña, Na la base
del vestuario
Esta raza indust1'ioEa difería somatológicamente de las razas de la montaña.
La mayor parte de cráneos que proporcionan las tumbas tienen una forma muy
particular, braquicéfalos hasta el punto de que a primera vista se les diría a mE'nudo .
deformados. Se le,s encuentra a todo lo largo de la costa ele Pacasmayo a Chincha
y sin duda más allrt de las dos direcciones.
El número de cementerios actuallnente encontrados bajo las arenas indica
una población numerosa. Cubría una gran parte de las pampas circundantes, aho-
ra completamente áridas (sin duda sobre todo punto se ha descuidado de mante-
ner el sistema de irrigación antiguo).
Sin querer sacar precisiones demasiado grandes del número de estas tun~bas,
se puede estimar que la población antigua superaba en mucho a la de ahora . N o
es necesario sin embargo sobrestimar las cifras, porque se sabe que las poblaciones
ele pescadores no son en general muy numerosas. Es verdad que la gricultura les
venía ampliamente en ayuda, pero como las habitaciones populares muy ligeras
elel género de "totoras" han desapEJ,recido sin duda, no es necesario llegar a una
aproximación demasiado grande. Si fuera dar una cifra;simplemente eon el fin de
fijar las ideas, diría que pienso que la antigua ciudad que se extendía en torno de
las ruinas actuales, podía contar de 10,000 a 15,000 habitantes.
Estos habitantes no eran ya primitivos, tanto que la amplitud de las ruina8
que subsi~ten dan testimonio de una vida social llegada a un grado relativamente
muy evolucionado, señáJacla a f~lta de otros datos por los monumentos r~ligiososl
laicos o militares considel:ables. Son desde luego los únicos. Si los dos flajelos
que representan las -dos invasiones, quechua y española, hubieran dejado algún
testimonio de las habitaciones populares} la agricu ltura intensiva moderna no ha-
bría Jaltadn en supril1úrlas."
(1) Las "toto~as" de Huanchaco dan una idea de lo que podían ser las
casas en cuestión. Son espacios rectangulares de 6 a 1.5 metros de lado, constituí-
dos por un cerco' de cañas, En un ániulo se encuentra una choza igualmente de
caña, sostenida por algunos troncos de árboles. Las paredes están recubiertas
de barro . Los techos son planos, Al lado de esta choza una ramada sirve de cocina
y de gallinero. Según todas ]n,s probabilidades,c1ebían parecerse a las casas de Chan-
Chan o de Jequet.epequE'.
26 Revista del Museo Nacional

En ln, llanura al pie del cerro de la Horca y a vece:" sobre las alturas, se en-
cuel},tran numerosos "corrales" de uso indeterminado . Son espacios bajos, rectan-
gula.i·es, de . dimensiones muy variables.
DESCHIPCION GENERAL DEL SITIO.--Los grandes monumentos
son naturalmente los que mejor resisten a los desgastes y a las destrucciones, así
es cómo sólo la fort·aleza haya podido conservar sus formas y su aspecto general.
No es necesario acusar exclusivamente a los hombres. Si llueve raramente en es-
ta región, las garúa.s son frecuentes y su humedad basta para soÚdificar la costra .
superior del suelo. ]~l calor del sol que sigue hace rajarse esta costra que bajo la
acción del viento o de una sacudida cualquiera puede resbalar sobre las pendien-
tes. Si esto pasa. ~l pie del muro, el suelo se hunde; se produce una excavación,
que a la larga puede producir la caída del muro.
Lo mismo, los temblores de tierra, tan frecuentes en esta parte del globo
dislocan las masas. En fin, los "fj,dobes" secados al sol, después de tan largo tiem-
po, forman una matel'iapreciosa, y como las ruinas no han sido vigiladas antes
la explotación ele esta eantera era bastante tentadora.
La fortalezft ha resistido mejor tal vez porque es de una data muy reciente
y porque estuvo salvaguardada por l¡:¡, consigna muy severa que dieron los prime-
ros españoles de no tocarla. Pero si los otros mOl)Umentos del sitio se encuentran
menos bien conservftdos, no son menos interesantes.
Antes de entrar en la descl'ipcióp técnica del sitio, puede ser juicioso recor-
dar algunas nociones de historia de las que conocemos todavía pocas cosas ante-
riores, a la conquista quechua. Sabemos que Paramonga formaba parte del reino
Chimú. Este reino obedecía a un príncipe del cual Garcilaso de la Vega nos dice
"q,lC actUaba como rei, que era muy bien servido y que había hecho en tiempos
una guerra cruel a sus .veoinos (y sin duda parientes de raza) de Pachacamac y
Runahuanac.' ,
Cieza de .León no es. mucho más prolijo. Dice que los Señores naturales
del lugar eran muy temidos y obedecidos por sus súbditbS.-Que tenían una corte
brillante donc]e abundaban bufones y bailarines; que poseían harenes y grandes
palacios. Hablando en general de los "yungas", es decir de todos los habitantes
. de Jos llanos cálidos, da el mismo autor datos llenos de sabor sobre su existencia
y. se p~ede deducir que estas gent~s habían alcanzado un grado de cultura elevado
y que g~zaban de una vida fácil favorable al desenvolvimiento de las artes y de
las industrias, de las cuales encontramos vestigios notables.
Los cronistas de comienzos de la conquista han dicho todavía menos y sus
facultades de observación parecen haber sido oblit.eradas por el brillo ele la civi-
lizaciÓn de los incas del Cuzco. Pedro Pizarro ignora todo lo de esta región y toma
el Chimú POli un ídolo (p. 61). Francisco de Jerez atraviesa el Sur del reino, se
detiene en Paramonga y no parece aun haber tenido conocimiento delChimú
(p , 84).
La conquista quechua habia conmovido considerablemente esta civiliza-
ción de la costa. Los Chil11118 S0 habían defendido con energía En particular
Lima~ 1,938. Tomo VII
· No. 1 .27

-
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\ haCia
'"\\ l-hmrmey
\\

Fig 1
28 Revista del M 'useo N aeional

Paramonga ofreció un:1 rcsist.cnci:1 seria que testimoni:1 el valor de los medios de
defensa puest.os en obra por los príncipes Chimús. A pesar de todo tuvieron que
ceder y soportar el yugo de los Incas.
Est.o fué, según parrcc, el primcr obstíwulo en el de:::;envolvimiento de la
cultura de los Chimús, tanto como en el ele los Chinchas y de los habitantes de
la región de Pachacamac. Pero este obstáculo fue anodino en proporción con el
desa~tre que fué la co])quist~t blanca ql1e aniquiló definitivament~ la fuente y aÚn
se puede decir la misma raza. '
Como ya 10 he dicho, el sitio no comprende únicamente la "fortaleza"
sino también un número considerable de ruinas ele monumentós, de lugares ha-
bitados y de cementerios, situados al pié de ias alturas) en la llanurá o sobre la
misma playa, La disposición general se da en el plano 1. Algunos cerros diseminn-
dos en la llanni'a han debido soportar edificios, pero han sido de tal modo arra-
sados y hollados en el cmso de los tiempos, sea por el ganado, sea por los peones
e1el vecindario, que ya no es posible encontrar el v~stigio cierto del habitat. \Viener
cuenta ocho y estima que era allí donde se encontraba la línea Je defensa que ce-
lTab~\ la frontera. Yo no 8é si este autor ha comprendido en su cifra los cerros
que se encuentran actuaJmente al sur del río y cerca del mar. Estos cerros indis-
cutihlemente estaban comprendidos en la aglomeración (J fig. 2).

O~eano.
'Pa~ihco

Las principales ruinas se eticucntran actualmente repartidas Robre los dos


lados de un ángulo abiert.o sobre el sudoeste y en el interior de es1~e ú,ngulo.
En primer lugar las exnminaremos e.n conjunto ant.es ele hacer el estudio
detallado, siguiendo en primera línen el Indo norte de este ángulo, después el la-
do Este. .
Al borde del océano, cort:1ndo la playa y batida por las olas, se levanta el
cerro ele la Horca, enorme roca ele unos 80 metros ele altura, que cae ,a pico sobre
el río y sobre la playa pero que desciende más suavr:llllente hacia la llanura. Está
coronado por una serie de obras milit.ares o religiosas. Era un mira.c1or mar:wi-
lioso para- supervigilar tod[1, la región eostei·a.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 29

A sus pies se encuentran los vestigios de un lugar habitado que sin duda
formaba parte de la aglomeración agrupada en torno de la fortaleza. En toda es-
ta parte se distingue, semi ocultos bajo la arena, esplanadas y muros en ruinas
de las cuales \Viener da una técnica tendenciosa que me parece falsa .
En la pampa colindante, se encuentra numerOI>Os cementerios que ahora
parecen muy alejados del antiguo centro, pero que no lo estaban, sin duda, en la
antigüedad. Su existencia y su emplazamiento indican que la antigua ciudad es-
taba más extendida hacia el Norte.
La fortaleza y su "anexo" se encuentran hacia el mismo vértice del ángulo
de que he hablado más arriba. Designo como "anexo" un edificio bastante mal-
tratado por el tiempo, pero que no se puede separar de la fortaleza con la cual es-
taba unida en tiempos por ·un mur.o cuyos cimientos se encuen tran toda vía visi-
bIes y claros, también por la muralla que rodea el pié ele la fortaleza como por la
pared noreste del edificio.
A -partir de la fortaleza, la línea de monumentos se inclina hacia el sur
apoyándose más o menos sobre las primeras alturas de la Cordillera. M.ás allá,
sobre estas alturas, se ha descubierto numerosos cementerios y "corrales".
Los tres primeros monumentos, A, B y C estaban unidos con la fortaleza
por una serie de muros de los cuales algunos trepan sobre los cerros vecinos, e1c
. t.al modo que el conjunto formaba un grupo estrecho y r,errado. El conjunto,
debía formar un barrio circunscrito que fué tal vez el corazón de la ciudad de la
época incaica
Hacia él sur, la cadena de edificios se prolonga por un monumento muy
pequeño de carácter particular. Después, por dos ruinas E y D, muy diferentes
de las precedentes, también por su plan, que es simple «omo por su material que
es el aclobón (1)
Más allá del edificio D, el valle se curva hacia el Este. para entrar en las ·
gargantas de la montaña. Yo no he percibido ruinas, pero esto no quiere decir
que no las haya. Pienso a(111 que a la entrada de las gargantas o en los desfiladeros
y sobre las alturas que las dominan, ha debido y debe encontrarse todavía monu-
mentos que forman las defensas que impiden Jos accesos del valle bajo, como,
por ejemplo, en ,Tequetepeque o en la Tembladera.
Sobre la otra orilla del río y a lo largo del mar los cerros presentan vestigios
evidentes de habitaciones y vastos cementerim,. Estos cerros se encuentran aho-
ra sobre la orilla Sur del río, pero se ha reconocido que este río ha cambiado de
curso en una época relativamente reciente y es prohable que estubieran confun-
elidos en otra época con el cuerpo mismo de la ciudad, entemmente situada sobre
la orilla norte del río. Lo que es perfectamente razonable si se admite que la ciudad
era un puerto fronterizo vuelto hacia el Sur. El rio ocupaba el lugar de la fosa.
Lo que, a decir verdad, no es un gran obstáculo en tiempo ordinario. Pero, fuera
de éste a menudo y a veces muy rápidamente, el río crece seriamente, su lecho se

(l).-Los adobones son bloques a ycces de talla enorme de m'cilla amasar/a,.


cuya tl:,Cm·ca recnerda mucho los bloques de Cemento que se ld1Hzmi' en la construcción
moderna.
30 R evista del M u seo N acional

fí~, 3,- Corle del muro de la


Pampa

/'

~
&f'Combro,P
~ Cama de~aJa

r:i~, 7- Huaca.
Lima, 1938. Tomo VII . No . 1 31

llena de piedras redondas y movientes y contiene el agua suficiente para hacer


su travesía, sino peligrosa, cuando menos escabrosa para un asaltante presionado.
Es de notar que las primeras alturas al sur del río se encuentran a más de
tres kilómetros de allí, no podían pues ser utilizadas para la defensa de la ciudad,
de la cual el rio era desde entonces la defensa más eficaz.
La topografía y el aspecto de la ciudad han sido modificados por el hecho
de la conquista quechua. Para comprender su organización antigua conviene re-
cOl·dar que si los chimús enfrentaban sus escudos contra un enemigo que venía
del sur, los' Quechuas, al contrario, se sirviero'n como base para su campaña hacia
el norte. Fueron pues llevados a rehacer y a retornar el sistema defensivo.
Después de haber dado así una síntesis del aspecto general de las ruinas,
comenzaremos ahora el estudio en detalle.
MUROS.~He hablado ya de estos muros que circundan ciertas partes
de los monumentos, pero existen otros que se ha querido añadir al sistema defen-
SIVO de la ciudad .
Es sabido que las poblaciones de la costa han utilizado a menudo muros
para su defensa. Se encuentran algunos en Santa, Jequetepeque, Chan-Chan
etc. A menudo han dado nacimiento a leyendas variadas. Se extienden sobre gran-
des longitudes y son de dimensiones impresionantes. Pero, ¿son siempre órga-
nos militares?
En la pampa que de Paramonga se extiende hacia Huarmey, pero a al-
gunas centenas de metros solamente del Cerro de la Horca, un muro corta la lla-
nura desde el océano hasta los primeros contrafuertes de la Cordillera. Corre en
línea ligeramente quebrada desde la playa, donde cae a pico en el mar, hasta una
altura en que muere insensiblemente después de un recorrido de 1 kilómetro y
medio a 2 kilómetros. En este trayecto se apoya sobre dos o tres pequeñas emi-
nencias que deja siempre al sur·
Este muro está hecho de un cimiento de tierra mezdado con paja, de una
consistencia bastante grande. Encima de este cimiento se levantan capas de pie-
dras grandes llevadas evidentemente del río o de la playa y que están unidos por
un mortero arcilloso. Este muro (Fig. 3) está casi en todas partes más o menos
derrumbado. Añadiendo, como pudiera hacerse, el volumen de los escombros
con el de la parte todavía en su sitio, se puede calcular que este muro no debía
pasar apenas de una altura de 0.90 a 1.20 m., sobre un ancho de más o menos
1.20 a 2 mts. Es más ancho en la base y sus muros forman taludes, siendo más
inclinado el lado que mira hacia el norte que el que hace frente al sur (Fig. 8).
Esta particularidad no permite sin embargo pensar que se trate de una
obra de defensa. Por su débil altura no cubría siquiera la mitad del cuerpo de un
hombre de pie, condición ya defectuosa. Pero, por otra parte, otros dos mmos
que presentan cuando menos las mismas características, se apoyan sobre él un
poco al Este del pie del ce1'1:o y su dirección casi perpendicular al primero los lle-
va al interior de la ciudad, hacia el río, lo que aleja toda idea de defensa,. Se trata
más bien de uno de esos muros numerosos que, en la montaña tanto como en las
llanuras, sirven de límites a territorios de clanes o de comunidades.
Es lo mismo en ciertos muros qu~ se encuentran sobre las alt~lras que do-
minan inmediatemente los monumentos A y B.
Revista del NI u,seo N acianal

Por el ('ont.rario, Reñn.ln.l'emos ('11 el C1USO de nuestro estudio muros real-


mente defensivos, cuya naturaleza no puede entrar en duda, por ejemplo, sobre
el cerro (Ir 1n Horra o al pie de la fOl'tale7.a.

Fiy, S.-El y/'O.n 'I/1.tlTO desde la pampa

:EL CERRO DE LA HORCA

El cerro no presenta vestigios de monumentos sino a su pie, en la llanura,


y sobre S1.1 plataforma superior. S~lS caras norte y sur se encuentran total o par-
pialmcnte n. pico, sobre alturas que varían de 30 a 60 m. , La cara 'oeste termina
en una pequeñasaliente en falso. La cara este todavía muy raída, es hÚnica ac-
cesible y permite ganar la cumbre por un ariete dirigido generalmente al noreste.
, La plataforma superior no es horizontal, como puede constat:;¡,rsepor la
, , '

fotografía (Fig. ~)). El punto más elevado se encuentra en la extremidad oriental.


De este punto s,e. baja suavemente hacia el oeste. Tiene una forma angosta y alar -
gadn que se detiene en su parte oeste, Su ancho medio oscila más o menos entre
Vi y 18 metros.
Subiendo por 'el ariete oriental (Fig. 4), que debía ser el camino habitual,
~e llegn n1 muro A, becho de ,adobes que cerca todo el ariete y no dej a, sino un paso
('H B, qne no tiene apenas sino 1.20 m. de ancho y que comprende probablemen-
te dos o tres marchas. Está dominado hacia el sur por una especie de terraza ele
forma rectangular de m{\s o menos 2 m. x :3 m. igualmente construída de adobes
(es' un trabajo de defensa ele entradas que volvemos a encontrar en nUmCJ'OHOS pa-
rajes de Paramonga1;
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 33

Del muro A se destacan de cada lado muros que bordean la plataforma


marcando el dibujo del terreno . En ciertos parajes, encima de los cortes a pico,
desaparece tpdo vestigio de muro a causa de los derrumbes. N o parece que estos
muros hayan sido muy elevados. Actualmente se puede contar dos o tres carre-
ras de adobes, sea de 0.60 a 0.75, pero es probable que llegaban a la altura del
pecho. Las pendientes del cerro son muy ásperas y el adobe caído de estos muros
quedó muy reducido a polvo antes de llegar abajo, lo que explica que no se encuen-
tre en este paraje ningún escombro. Sobre la mi:;:ma plataforma, los adobes caídos
al suelo han sido pulverizados y han formado una costra de 0.40 a 0.60 m. de es-
pesor que es preciso levantar antes de llegar al suelo antiguo.
A más o menos 3 metros de la puerta B se encuentran los restos de un edi-
fici.o, e, cuya construcción es muy característica. Tiene la forma de un cuadrado
de 8 metros de lado y está dividida en 4 piezas, de las cuales he hecho limpiar
las dos primeras. Sus muros exteriores tienen un espesor enteramente anormal,
, ---------_..__._----- --_._-... _--_._ -_._--- - ---_._--- -- --~- -- -- ~. _ --;

Fig . 9. -Vi sta del Cerro de la Horca , tomado desde la playa y al Norte.

cuando menos 1.50 m. en la base. Estas piezas son muy pequeñas y cuadradas
(2x2 m.) . Sus entradas son muy estrechas, 0.60 apenas. A la vista de estos cuar-
tos se ti.ene la impresión de una cabina de faro. En los muros se encuentran nichos
de peql-leñas dimensiones. Los muros actualmente no pasan apenas de 0.60 a 0.80
m. de altura, pero su espesor permite creer que debían ser mucho más elevados
Se puede circular en todo el contorno de este edificio e que domina toda
}a plataforma y da sobre una esplanada D, de la cual está separada por un basa-
mento y un muro en ruina, d.
Al hacer abrir el paso al norte del edificio, encontramos en e un ídolo de ma- .
dera de más o menos 1.20 m. de altura (Foto, Fig. 10). La madera creo que es al-
Revista del Ni nseo N aciona~

algarrobo, muy dura y que


resiste bien a la humedad.
L:1 parte inferior que sin du-
da fué introducida en un
muro está perfectamente
conservada, mientras que la
parte superior, e*puesta sin
duda a la intemperie y a los
vientos de mar, está muy
deteriorada. Parece que este
ídolo estuvo colocado en el
exterior a· modo de ciertos
calvarios actuales.
Representa una figura
humana (1) con las dos ma-
nos recogidas sobre el pecho
y revestida de una larga tú-
nica. Recuerda con bastante
exactitud algunas estatuas
de piedra de la región.
Las perspectivas que se
tiene de C son en extremo
dilatadas, mucho más que
las que se tiene, por ejemplo,
de la terraza superior de la
Fig. 10-Idolo en madera encontrado sobre la
Fortaleza. N o solamente se
platajorma snperior del Cerro de la Horca. descubre a lo lejos las pám-
pas costaneras al norte y al
sur y, en consecuencia,las pistas que conducían a Huarmey y a Supe, sino se do-
mina el mar hasta una enorme extensión. Además, siendo el Cerro más elevado
que los primeros contrafuertes de los Andes, cuyos gigantes.co amontonamiento
se superpone sobre todo el horizonte al Este, se podía vigilar las avenidas. El Ce-
rro era pues una "atalaya" excepcional que debió desempeñar un rol considerable
en la protección de la ciudad.
El resto de la plataforma está ocupado por dos esplanadas D y E separadas
entre ellas por un muro pequeño. Rus superficies no se encuentran al mismo ni-
vel y E está más bajo que D cerca de 0.50 m. Sus lados sur y sudoeste han sido
más o menos cubiertos por la caída de las paredes de las pendientes.
La esplanada D. tiene una forma casi de un Téctángulo regular, de más (1)
menos 15 x 20 m. Elm\ll'o delbdo ~~~l:te' qUe subsiste casi en t9clas 'partes, se adap-

(l).- -· Transportado por mi a la hacienda de Paramonga, ha fi?:do puc.sto a llft


.1is]Josición del Mu se/) de Limet.
Lima, 1938. 21 omo FJJ. No. 1 35

ta a la configuración del terreno. La superficie de D. es plana y no represent:a


ningún vestigio de construcción. -
Ei eje de la plataforma orientada hasta aquí de Este a Oeste se inclina
hacia el noroeste, reduciéndose hasta no tener más que el ancho del sendero que
conduce a F y G .
Por debajo de E y al pie de su muro norte se encuentra una pequeña te-
rraza F, sostenida por muros de adobes y piedras toscas. Esta terraza mide 6x 10 m.
Flanquea toda la cara norte del cerro y los que se encontraban allí podían empe-
zar el escalamiento, tanto por el ariete como pOl" las pendientes muy ruda de esta
cara.
A una veintena de metros m, ~s abajo, del lado del mar, una pequeña plata-
forma, G, sostenida de dos lados por muros de adobes (los otros lados estáIf apo-
yados en la misma roca) cerca una vez más el ariete muy rápido que sube de la pla-
ya o de la roca que avanza bastante lejos en el océano.
Un muro que rodea H. parte de esta plataforma para pasar el pie de la te-
a
rrasa F e ir perderse en las escarpas, debajo de C . Este muro está hecho de pie-
dras toscas y de cantos. Aun cuando de altura débil (1 m. apenas) por su posición
sobre pendientes muy rudas, constituye un obstáculo mucho más serio que el que
se encontró simplemente en la llanura.
·En fin, en la base, todo' el frente oriental elel cerro está circundado por un
muro ,que se unía, tal vez, al precedente. Está construído sobre dos o tres cimien-
tos, de más o menos 0.40 m . de espesor, de barro mezclado con paja de caña y ma-
teriales de basural. La parte alta constituÍda de grandes cantos rodados, adheri-
dos con un mortero de arcilla. Mide aproximadamente 1 m . de espesor, y sus res-
tos tienen en pa.rtes 0.90 cm. a 1 m . de altura. Como se encuentra sobre una pen-
diente bastante marcada, la tierra se ha acumulado del lado del cerro donde la al -
tura se encuentra disminuida, mientras que del lado plano del nivel no ha cam-
biado mucho y forma una contra altura de 1.50 a 2. m. (Fig. 5).
Este muro rodeaba probablemente un tiempo el conjunto del cerro. Yo
no he encontrado ningún indicio que permita pensar que se unía el muro grande
de la Ilanura.
El cerro de la Horca formaba un grupo cuya importancia :r:o se sabría elu-
dir . Las dimensiones de sus es planadas y de sus órganos de defensa, tanto como las
del edificio C, no permiten pensar que haya contenido jamás una guarnición nu-
merosa o que haya desempeñado el rol de una fortaleza en la acepción espe-
cífica del término. La presencia del ídolo parece indicar que había allí un oratorio
o una capilla. El destino militar, por el contrario, debido tan.to a la potencia que
le da la naturn,leza como a la ingeniosidad de sus habitantes, es demaiOiado eviden-
te para que sea necesario insistir sobre su rol eventual. Al contrario, actualmente
cuando menos, no se puede encontrar una gota de agua sobre. las pendientes del
cerro quemado por el sol.
a
Se puede, pues, llegar a la conclusión de que el Cerro de la Horca era la
vez un lugar consagTado a alguna divinidad protectora y un puesto de vigilancia
poco menos que inexpugnable, CllYO rol tenía una importancia considerable para
la seguridad de la ciudad. Unicamente las olas del mar bastante frecuentes en cier-
tas estfLciones, podian disminuir su eficacia.
36- Revista del M1J,seo N acinnal

LAS RUINAS AL PIE DEL CERRO DE LA HORCA

Todo el terreno qtie se extiende entre el Cerro y la Fortaleza ~n tiempos


ha esta,do habitado. La irrigación era y aún lo sería allí fácil. Numerosos comen-
ríos esparcidos en la llanura, hasta el límite de la pampa, dan testimonio de una
población numerosa.
Al pié mismo del Cerro, montículos de forma muy atenuada por la acumu-
lación de la arena y los vientos, revelan al examen' un habitat humano importante .
. Desde las pendientes del Ceno se distingue el dibujo con más nitidez que desde
el nivel de In, llanura. Allí, gracias a los muros que limitan los arietes y que fueron
ü"! vez subestructuras de edificios, se llega a distinguir monumentos y esplanadas
de formas geométricas.
Los más importantes se encuentran ccrca del curso actual del río. Sugiero
una vez más que este curso fué modificado en otro tiempo, y que es más o menos
evidente que los mamelones que se encuentran en la otra oriIla, actualmente, no
han formado más que un conjunto con esta parte del sitio.
Lo que se encuentra más generalmente en la llanura son huacas o espla-
nadas, de las cuales el gran eje está orientado según las direcciones cardinales.
COPlO muy a menudo se encuentran estos monumentos sobre una parte del te-
rreno todavía en pendientl~ hacia la llanura, mientras que su superficie es
perfectamente horizontal, se encuentran limitados en el sentido de la pendien-
te general por taludes de uno y otro lado del cerro y de la llanura. La altura de es-
tos taludes oscila entre 1.50 y 5 metros. (Fig. 6)
Estas esplanadas parecen componerse normalmente de dos tenazas geme-
las, la una, más a menudo situada al norte de la otra,no presenta ninguna ve~ti­
gio de edificio y es uniformemente plana; la otra, al contrario, comporta restos
eje muros que la dividen en rectángulos secundarios.
La esplanada, marcada D en el plano, es de este tipo. El conjunto de las
dos tenazas mide más o menos 60x38 m., siendo las dos partes sensiblemente
iguales: Igualan la pendiente del lado O. por un pliegue de 3 m., al mismo tiempo
que dominan la llanura baja de más de 4 metros. La parte norte parece haberse
comunicado con esta llanura por una rampa que desciende paralelamente a su la-
do E.. a lo largo del t 'a lud terminal
Estos talueles están constituídos por paredes de grandes cantos.
La mitad norte no presenta ning{m vestigio de construcción. La mitad
sur, al contrario, de forma rectangular exacta, eRtá limitada por un muro de un
espesor aproximado ele un metro y estrt dividida. en tres partes desiguales, La par-
te oeste parece 11aber sido una especie de patio y no haber sostenido edificio. La
parte este esÚ" dividida en dos partes desiguales: una, b, forma un rectángulo
de 15 x 12 metros y está rodeada por los restos de un muro. El nivel de su suelo
se encuent.ra a 1 metro debajo del de la parte 0, y el resalto producido así está
sostenido por un muro ele Ca.l1tOS. La parte e forma un rectángulo de la misma lon-
git.ud, pero más ancho, más o menos 14 metros, lo que le da sensiblemente la for-
ma de un cuadrado. Su superficie parece haber sido excavada para formar una
cubeta de 0.60 m. de profundidad. Aun parece que permitía descender por grados.
¿Era un cuenco? No es verosímil a causa d~ la dificultad de hacer llegar el agua
del río que se encuentra. fI una profundidad bnstant.e fuert.e.
Lima, 1938. Tomo VII. No. j 37

Muchas es planadas de este género se encuentran visibles en esta parte


de la llanurf:l.
En: e, a aigl.lllOS metros al noreste de la precedente, se encuentra una hua-
'ca (Fig. 7), cuyas formas geométricas habían llamado nuestra atención. Hacien-
do practicar una limpieza sobre su cara norte he podido' encontrar gradas sosteni-
das por muros de adobes. Estas gradas contenían momias, era pues una huaca
funeraria caracterizada. No he podido limpiar los otros frentes, pero he deducido
las formas generales. El plan es bastante complicado y parece presentar, en su
frente ,norte, tn;s re!3altos d, e y f. Por el lado oeste concuerda con una esplanada
del mismo modelo que el que he descrito más arriba. En el este está bordeada
por un levantamiento donde corre uno de los muros que he señalado como que se
relaciona con el gran muro de la pampa. Por f1n, hacia el sur domina de 5 a 6
metros una hondonada de terreno donde se encuentran numerosas tumbas. La
plataforma superior de esta huaca, apoyada sobre cuatro gradas, presenta en su
parte sur vestigios de muros que pueden haber sido subestructuras de un edificio
precedido hacia el norte por un patio.
El corte que hice practicar en mn hizo descubrir momias sobre dos de estas
gradas de la huaca. Cuando volví más tarde a este lugar, constaté que 'alguien ha-
bía continuado la búsqueda siguiendo el eje de estas gradas y había desenterrado
otras momias.
Esta 'huaca era un monumento considerable y será de un gran interés des-
cubrirla completamente. Parece ser del período incaico.
A algunos metros al oeste he continuado un corte señalado por el Dr. Tello.
Según sus indicaciones había profundizado el corte para llegar a las capas más
profundas y las amplié sobre todo para evitar 'los derrumbes. Este trabajo me
permitió desiacar muros muy visibles en la fotografía (Fig. 11). Estos muros
no parecen ser paredes de tumbas. Su disposición y sobre todo su altura no me
parecen amoldarse a un destino tal. Además, las momias que he encontrado aquí
no estaban sepultadas en los lugares en que la regla habría querido que estuvie-
. sen. Estos muros parecen pertenecer más bien a habitaciones antiguas. Tal vez
las de una población víctima de una conquista y que habrían sido convertidas
en cementerio por las multitudes que ocuparon posteriormente el sitio. Las mo-
mias que he encontrado allí me han parecido de una clase más pobre que las de la
huaca C. Numerosos pedazos de hilos y de huesos de pescado me han llevado a
pensar que pertenecían a una población de pescadores.
Estas momias estaban en posición replegada, mientras que algunas, encon-
tradas en la susodicha huaca estaban estiradas. Estaban envueltas en una sá-
bana de lona . .
Su emplazamiento estaba generalmente inclicado por jarras de grandes di-
mensiones, siempre rotas y esto intencionalmente con toda probabilidad, porque
a pesar de las búsquedas cuidadosas me ha sido imposible encontrar los pedazos
y de completar una sola.
El piso de estas habitaciones (7) se encuentra a 3 metros debajo d,e l piso
exterior. Habría deseado vivamente perforar este suelo y descender 'm ás abajo,
pero era necesario un material que me faltaba.
La cerámica encontrada en este punto era menos rica que la de la huaca.
Como en numerosos cementerios de la pampa vecina la mayoría de los vasos eran
38 Revista del Museo Nacional

de a]'ci1b l'oja,toscos, de forlT\a globular, de dimensiones bastante grandes (como se


ve uno sobre el muro de la excavaci6n en la foto 11), con asa, pero gen~ra.lmente
sin ornamento ,
En la. huaca, se encuentra. también cerámica, roja, pero más cuidada, muy
a menudo de forma zoom6rfica, pez y ave, tazas y pequeños vasos globulares
con adornos en relieve, Algunos llevan en la parte inferior una cruz de ramas igua-
les, cubiertos con los mismos relieves, En fin, copas rojas bastantes toscas y otras
negras de un puliment; muy hermoso, en extremo bien cocidas, muy finas y de
una elégancia que recuerda nuestros vasos mediterráneos (1), Lleva,n sobre el bor-
de una especie de apéndice con dos círculos que representan sin duda los ojos y
sobre la cara. inferior pumas de orejas puntiagudas de un dibujo conocido. -
Algunas momias llevan diademas de plata en láminas muy delgadas, y co-
llares de piedras y de conchas.

[i"/:(J, .11,-La excavación al p?:é del CeTI'O .

LA FORTALEZA Y SU ANEXO

E1Jtre las ruinas de lns cllales acabnmos de hablar y la Fortaleza se encuen-


trn,l1J ya 10 he dicho, cierto número de cerros que actualmente se ven rodeados
por cultivos de caña de azúcar, Est.os cerros, tanto como el terreno que los circunda,
merecieron ser estudiados a pesar de las dificultades que presenta este trabajo.
El terreno de estos extremos ha sido terriblemente removido a través de cuatro
siglos por la vida. agrícola y el ganado que merodea allí, y estos son los únicos lu-

n),--Un ejemplar TojO y otro negro han'sido llevados al J11useo del Trocadcro.
Lmw, 1938. Tomo VII. No. 1 89

gares donde los peones que viven fuera de las aglomeraciones han podido levan-
tar sus chozas. Pero pienso que sería interesante hacer allí investigaciones.
Como se ha proclamado a mem~do, la Fortaleza es uno de los monumentos
mejor cons'ervados de la costa. Es una enorme masa de adobes que asume las for-
mas de una pirámide truncada en gradas. Está coronada de un mamelón calcáreo
duro, lamelifor~le. Este mamelón es el último resalto de un ariete que' desciende
de la cordillera y se prolonga hasta el río por otros dos mamelones más pequeños,
sobre uno de los cuales se encuentra el anexo.
Wiener, en su obra "Perou et Bolivia", dice que esta Fortaleza domina
la llanura desde una cuarentena de metros y que despierta una idea que la aproxi-
ma a nuestros viejos castillos feudales. Creo que es necesario más bien contar
una treintena de metros y no pensar en la Edad Media. Yen estos treinta metros
conviene contra la base.
El mamelón está vinculado a la cadena por un cuello que franquea el cami-
no de Huarmey,
Contrariamente a un plano que creo que es de Middendorf, y como apa-
recía en la vista aérea (Fig. 14), la Fortaleza no tiene exactamente una forma
geométrica regular y no cubre enteramente el mamelón. Este accidente del terre-
no tiene, toscamente, la forma de una Y, cuya rama noreste, prolongada por una
pequeña altura, está desarrollada más que la rama noroeste. Subrayo en consecuen-
cia esta irregularidad topográfica, porque tendremos que volver a ella al discutir
el objeto y el rol de los apéndices que eón frecuencia han sido bautizados como
"bastiones" y que dominan precisamente estas ramas de la Y .
.\.parecía netamente en las fotografías y los dibujos que el plano principal
no es un paralelógramo, sino un cuadrilátero muy irregular y aun pudiera decir-
se un pentágono, en particular a lo que concierne a las terrazas inferiores.
TERRAZA SUPERIOR. -La terraza superior (Fig. 1) es más ancha sobre su
frente norte que sobre su frente sur, y sobre su frente este que sobre (su frente
oeste. El ángulo noreste es ligeramente agudo, el ángulo noroeste ligeramente
obtuso. El frente sur no es paralelo con el frente norte, sus prolongaciones for-
marían un ángulo agudo. El frente sur no es rectilíneo, pero forma un ángulo
entrante cuya entrada marca el vértice. Esta irregularidad es todavía más seni3i-
ble en la segunda plataforma.
Todos estos defectos se acentúan en las otras plataformas, si bien que,
como lo he dicho más arriba, la tercera, es decir la más baja, es claramente penta-
gonal. En efecto, mientras que los frentes norte y oeste son relativamente regula-
res en su plano y elevación, el frente oriental está encumbrado de contrafuertes
bastante irregulares y hace una saliente en su parte media. El frente sur en el án-
gulo del cual se encuentra la entrada, es también irregular. En fin, si los niveles
de la segunda y tercera terrazas son sensiblemente horizontales y paralelos entre
ellos, el suelo de la plataforma superior va en ascenso de norte hacia el sur, lo que
es bastante visible en la fotografía (Fig. 14).
Los bastiones (utilicemos este término por el momento, para comodidad
de la exposición) son de talla y forma absolutamente diferentes. El más grande
es el que se encuentra al noroeste y es cuadrilátero. El bastión noroeste es más
pequeño y pentagonal. El bastión sudeste es rectangular y es el único más o menos
regular. El del sudeste es más irregular y se confunden desde luego con los ma-
Rem:,sta del 1\11 useo Nacional

.,. ,

~~t~~~:-:;:;;:~i;~:~í:~~:¿;;';;'~;)!<{:',~.~, ~~-~.; ~ ~

Vif'ra aere3 de la forffilew.


Fig. 1i¡.
cisos que fOl'mrLn los propílcos. De anotar también y que tiene su importam;a,
es que todo e1 tei'reno del mamelón es natural y que no se ha llevado allí tiel'l a
alguna.
El cuello donde pasa el camino de Huarmey ha sido fuertemente hendido
por la mano del hombre y tiende a separar más claramente que en otro tiempo
el mamelón del maciso andino. Lo mismo, en el otro frente, el canal de irrigación
que lo separa de la base sobre la cual está asentada el anexo, ha aumentado el
valor de esta hendidura.
Este simple examen permite juzgar cuanta irregulpridad presenta el monu-
mento.A s~ntir mío este defecto es debido a t-rabajos de agrandamiento y a reto-
ques sucesivos tanto cb-mo a la irregularidad de formas del mamelón de asiento.
Se puede ver también que las únicas partes reservadas a la habitación
eran la plataforma superior y el ángufo sudeste.
Estudiaremos la Fortaleza partiendo de su plataforma superior y bajando.
PLA'l'AFOHMA SUPEHIOR.- Esta plataforma cuaelrilateral (véase las medi-
das en el croquis) está en plano ligeramente convexo sobre su frente este para co-
l'l'esponder sin duda a la forma pentagonal de la tercera platafol'lTlfI. (ele base).
Lima,,, 1938. Tomo VII. No. 1 41

La extremidad noreste está completamente separada sobre una profundi-


dad de 19 metros. Se distingue claramente en el suelo el afloramiento de un muro
que parece hundido en la masa. ¿Era la pared de 'u n monumento más antiguo
y recubierto en el curso del agrandamiento, o un muro de contención, o bien la
pared de una cámara subterránea rellenada en consecuencia? Bolo una excavación
sistemática podría dar la clave del problema. Esta esplanada debía tener alguna
importancia en el rol de la fortaleza. Las perspectivas sobre los contornos son muy
dilatadas y recíprocamente se la veía de lejos. Militarmente, domina las terrazas
inferiores, los bastiones y los bordes de toda la parte septentrional. Parece que es-
taba bordeada por un muro a plomo de las paredes y sobre todo su contorno. Muro
bastante bajo sin duda y de poco espesor. (Todas las terrazas parecen, desde lue-
go, haber sido bordeadas de la misma manera, pero a veces por muros más eleva-
dos y más espesos) (Fig. 18).

j
2.,m. I
.
¡ ,

'I~--L - - .
__~~---L---I
~.~

f1S.12 .Fachada-J'lorie-de-laJ',pleZOJ'-A y n.
Al sur de esta esplanada se encuentra las ruinas de dos habitaciones, A
y B, separadas por un estrecho espacio. Tienen sensiblemente las mismas dimen-
siones, 5.30 x 4.60 m. (en todas estas ruinas son muy difíciles de tomar las medi-
das con una precisión matemática a consecuencia del estado de deterioro de los
adobes que raramente ofrecen aristas perfectas y muros más indecisos todavía
en sus ángulos). Los muros de estos cuartos tienen 0.80 de espesor. Son' bien cons-
truídos y están recubiertos en el exterior de un hermoso enlucido ocre amarillo
y en el interior de un enlucido amarillo pálido, casi gris.
El pasaje estrecho que separa las dos piezas no se comprende muy bien.
No tiene apenas sino 0.40 m de ancho y remata en el muro del fondo común a los
dos CUal~tos y que los separa del pasaje C (figs. 12 y 15) .
Se penetraba en los cuartos A y B por puertas de 0.80 m. de ancho, cuyos
montantes son rectos y perpendiculares al suelo.
En los muros Este y Oeste del cuarto A se encuentran dos nichos de 0.50 m.
de ancho sobre 0.45 de profundidad; un poco más anchas en el fondo que a la en-
trada. Como falta la parte superior, es difícil determinar la forma de 10s mon-
tantes, pero parece- que eran verticales.
En el cuarto B (Fig. 13), los nichos están dispuestos de otra manera. Tie-
nen sensiblemente las mismas dimensiones, pero están dispuestos: dos a cada la-
do de la puerta" dos en los muros Este y Oeste. El muro de fondo (que mide to-
davía 2.20 m. de altura) está bordeado por una banqueta de 0.80 m. de alto en la
cual se encuentran dos nichos que descienden hasta el suelo~
Estas dos' piezas A y B no están igualmente situadas con relación al eje
de la plataforma. Están más próximas al frent~ oeste que al otro . Un muro con una
pequeña puerta terminaba hacia el sur el paso entre A y la cara oeste de la plata-
forma.
Revi.sta del M useo N aciOr/aZ

Detrñs de las cámaras

i...
~ .... o '" .
A y B, un pasaje relativa-
mente estrecho (1.50 m.)

~
las separa de la pieza E y del
patio F. Este pasaje mismo
. está cortado por un muro
Q80f't'l
que se encuentra precisa-
mente detrás del cuarto B.
Está limitado hacia el sur
por un muro espeso que cer-
ca todo el ancho de la plata-
forma. Este muro tenía una
puerta de más o menos 0.90
m. que llevaba una, ventana
fi~.f3· Nithop de la Cámara .b hacia su lado sur.
Este muro limitaba sin duda la plataforma que era tal vez el santuario
de esta acrópolis. Es posible que estas dos cámaras A y B hayan estado consagra-
das al culto y a divinidades diferentes, o bien según su confección diferénte, la una
al culto y la otra al clero o a alg'ún dignatario. En todo caso, con la esplanada que
las precede dan más bien la impresión de un destino religioso que militar.
Las perspectivas que se tiene de la plataforma y de la cual ya he hablado,
aun cuando mucho menos dilatadas que las del Cerro de la Horca, son todavía
muy buenas sobre la ciudad que dominaba en todo estado de causa y muy supe-
riores a las que podía tener de los dos bast-ionesnoreste y noroeste.
La puerta del pasaje C da acceso a una pieza muy larga y estrecha (7.50 m.
x 1.50 m.) que presenta la particularidad de haber conservado una parte de su
pintura mural, desgraciadamente llamada a desaparecer en un porvenir próximo
f'i no se la proteje.
El fondo de esta pintura es un hermoso enlucido de arcilla. J~a parte baja,
a una altura de más o menos un metro está cubierto de un friso formado de cuadros
alternativamente rojos y blaneos, de 0:19 m. de lado. Por encima se extiende un
panneaU;l; cnyo fondo es de un hermoso ocre amarillo brillante. Sobre este fondo
líneas onduladas rojas pueden representar serpientes o lo que resta de animales
fantásticos que vieron los antiguos cronistas. Por encima de este registro, corre'
de nuevo, el friso a cuadros semejante al de abajo. Los dos muros sur y oeste llevan
la misma decoración. El muro norte está enteramente pintado de rojo y se puede
distinguir vestigios de pintui'as, pero en tan mal estado que me ha sido imposible
reconocer la significación.
Esta pieza E da sobre un pasaje E' formada por el muro que bordea la pa-
red orient.al ele la plataforma y el de las piezas C y N. Este pasaje así como el pa-
saje P' que lo prolonga hacia el sur, está bordeado, a lo largo de la fachada Ol'ien-
tal por un muro bajo que lleva una grada. Este muro (Fig. 18), por su forma y su
espesor anormal, present.a todos los caracteres de una obra defensiva. Estos dos
pasajes E' y P' están separados por un muro que lleva una puerta estrecha.
El patio F que se encuentra al oeste mide 10.60 m. sobre 8.40 m. No he po-
dido descubrir otra entrada que una pequeña puerta situada sobre su hente nort.e,
Lima , 1938 . T omo VII . N o. 1

lo.? J\ano Gel ~onjunló e

'llano ~\.I~nexo
Fig . 16 Y 17
Revista del Museo Naciona7

pero el iTIuro se encuentra en tan mal estado que es apenas posible revelar sú di-
bujo. Es posible que sea de confección reciente. Este patio presenta una particu-
laridad: un ftncho resalto que alarga el muro exterior sobre toda su longitud y que
presentft t.res pequeñas plfttaformas que evocan la idea de suelos de cuartos. Se
entra allí por una grada de 0.50 m. de profundidad. Toda esta parte se encuentra,
desde luego, muy deteriorada.

Fig. 18.- Fortaleza plataforma supe1'1:or. ·A11tro y parapeto.

La cámara G da sobre este patio F así como el pamje L. La cúmara mide


4.20 m. sobre 4.40 m., dimensiones bastante cercanas a las de las habitaciones
A y B. El fondo de la pieza G está separada en dos partes por un muro perpendicu-
lar a este fondo. Esta separación indica tal vez el emplazamiento de cámaras
de habitación. En el muro sur se encuentran dos pequeños nichos de un metro de
ancho. El muro oeste de esta cámm;atiene el espesor de un metro y es~á recubierto
en el exterior de un enlucido bien rojo, bien amarillo.
El pasaje L no tiene sino un metro diez de ancho sobre 5.10 m. de largo y
está revestido ele un enlucido amarillo.
El pat.io M parece desempeñar, con relación a la sala M, el mismo rol que
el pat.io F con relación a la cámara G. Sus dimensiones son de todos inodos más
re·elucidas. Los muros ele la cámara M llevan seis nichos dispuestos regularmente,
a excepción de la pared orienta.!. Se abre sobre el patio por una puerta de 1.40 m.
de ancho. Está separada de la pieza P por un pasaje o una cámara que mide 2.40 m.
de ancho y da sobre el patio N.
La pieza P es la más grande de las piezas de la plataforma, 11.80 m .. sobre
4.30 m. Parece estar abierta por dos puertas sobre la prolongación del patio N.
Lima, 1938. Tomo VII. lV(J. 1 45

Sus muros son más li-


sos que los otro;s y no
permiten juzgar que
pudieran tener puertas
o nichos. Lo que resta
de los muros está re-
vestido de un enlucido
gris claro. Pero la par-
te exterior de su muro
original está recubierto
de una pintura cuya
parte baja recuerda el
friso de la pieza E,
con la diferencia de
que los cuadros son
alternativamente ro -
jos y amarillos.
El muro sur de esta
pieza P se prolonga
ligeramente hacia el F1g. 19.- FoTtaleza. Entrada a la plataforma superior.
oeste de modo que
forma el patio N. Al sur de este muro se encuentra la entrada de la plataforma
superior formada por un muro de fachada espesa abierta sensiblemente en su par-
te central por una pu¡:;rta. Del umbral de esta puerta que parece haber sido elevado
sube una rampa o más probablemente una escalera tal vez de pi~dras. Se encuentra,
en efecto, en las inmediaciones cierto número de piedras chatas que pueden ha-
ber sido las gradas convenientes de esta escalinata (Fig. 19).
Esta escalera o esta rampa, sube primero perpendicularmente al muro de
entrada, después se divide en dos ramas. La rama oeste continúa entre el muro
sur de la pieza P y el macizo Q, domina de 1.50 a 2 m. La otra rama gana el pa-
saje F'. Esta parte está demasiado deteriorada para que se pueda desentrañar
si se encontraba allí un macizo análogo al macizo Q.
Por el lado interior, el muro de fachada (que tiene más espesor de lo normal)
apenas rebaza el nivel de la plataforma en 0.80 m., al mismo tiempo que se eleva
a más de 4 m. del suelo de la segunda plataforma. Las dos partes de este muro,
como lo he dicho, no se encuentran en el mismo alineamiento. La puerta presenta
una abertura de 0.30 m. que indica tal vez la presen!)ia de una puerta hecha en tra-
galuz o de un tejido montado sobre un chasis.
En resumen, la plataforma superior presenta una forma irregular. Contiene
cinco cuartos de dimensiones diversas. Parece haber estado bordeada de parape-
tos o de muros bajos de carácter poco variado. Todos estos rasgos parecen indicar
que estaba destinada a habitación de un personal superior, con exclusión de algu-
nas piezas reservadas más particularmente al culto, a su guardia a su clientela
habitual, personal religioso, administrativo o militar , y que se deseara poner fue-
ra de la ciudad y tal vez ai abrigo de sus habitantes.
46 Revista del NI ~¿seo Nacional

:Los enlucidos rojos y amarillos que recubren los muros de la mayor parte
de los cuartos son del género ele los que so encuentran por todas partes en los ecli-
ficios oficiales de los quechuas. Es pues posible que este personal haya pertene-
cido a la administración y a la religión de los invasores.
Posible también que, según la costumbre, algunas de estas piezas, como por
ejemplo P, hayan sido depósitos donde los conquistadores acumulaban los apro-
visionamientos de viveres, armas y municiones.
SEGÚNDA PLATAFoRMA.-La segunda plataforma se encuentra en un pro-
ni.eclio de 4 m. debajo de la plataforma superior, pero esta altura alcanza de 5 a
5.80 m. en la parte sur, porque como lo he señalado, el nivel de esta plataforma
está en declive. Las grandes líneas de la segunda plataforma son sensiblemente
paralelas a las de ~a primera sobre los frentes norte y oeste, mientras que los fren-
t es sur y este son bastante divergentes.
La segunda plataforma mide 34 m. sobre su frente norte, 88.50 sobre su
frente oeste, 89 m . en el este y 25 m . sobre el frente de entrada (que no es tan
rectIlínea como el de la plataforma superior). Sobre el frente oriental el vestigio
del muro de contención no es más rectilíneo, forma un ángulo obtuso saliente.
Los constru ctores o reconstructores, lo veremos más adelante, han debido encon-
trar algunas dificultades, puesto que testimonian trabajos insólitos de EOsteni-
miento visibles en la tercera plataforma.
La segunda plataforma (2a. grada de la pirámide) no se encuentra exacta-
mente centrada con relación al eje de la plataforma superior. Las terrazas que
forma en torno de esta última miden, en efecto, 4.80 m. sobre los lados norte
y oeste, 5.35 m. sobre el frente este, mientras que del lado de la entrada (sur) se
extiende sobré una docena de metros.
A todo lo largo y al pié del muro de contención corre una grada de cerca
de 80 cm. de altura y de ancho. Siendo estas gradas de un empleo generalizado
en todas las plataformas, se puede estimar que estaban destinadas a consolidar
la muralla, a manera de un contrafuerte. Esto se confirma por el empleo de gradas
más fuertes en las partes donde los muros son más elevados o más espesos, como
por ejemplo en la fachada ele entrada .
Las terrazas no presentan nada de anormal en los tres frentes, norte, este y
oeste. La parte sur, por el contrario, está dividida en dos partes por la entrada
que forma una abertura de 1.45 m . en el espeso muro de fachada (1.20 m.) Está
provista de una ventanilla como la puerta superior. :La subida se hace por medio
de una rampa, rellenada en la parte exterior y tomada entre dos paredes de ado-
bes en el interior. Esta rampa es bastante ruda e imponía tal vez el empleo de g;·a-
das., como en la plataforma (Fig. 20).
Al oeste de la entrada el suelo está separado. El muro de r.ontención está
apoyado en una grada poderosa. Al Este el terreno está ocupado por las ruin as de
dos cuartos, T y T', de los cual es uno está unido al muro de fachada . El cuarto
T es más pequeño que el otro. Los iiÍchos colocados regularmente en los muros
norte y oeste, dan la idea de un habitat. El otro cuarto T' ocupa el espacio entre
T y el muro de la entrada. Esta parte del muro hace un ángulo obtuso con la par-
te que se encuentra al oeste de la entrada, formando una entrante marcada. Las
construcciones que se encuentran sobre la tercera plataforma se confunden con
la grada de sostenimiento.
Lima, 1938. Tomo VII. No. l ' 47

Muros pequeños muy


arruinados separan la par-
te meridional de la terra-
za. N o es evidente que
sean de una época poste-
rior. Sobre to~a la super-
ficie de la terraza se nota
vestigios de un pequeño
muro que puede haber sí-
do un parapeto.
f1g -20 - Corte del muro-de·la-Fachada. Las paredes de esta te-
de-la-2daJerraza... rraza presentan general-
mente vestigios de un her-
moso enlucido amaril~o y rojo, según los lugares.
TERRAZA TERCERA.-Esta terraza no presenta paralelismo con la prece-
dente sino en los frentes norte y oeste. En los otros su apariencia es muy diferen-
te. Es también en ella que se levantan sobre tres ángulos lo que se ha convenido
en llamar bastiones y que rematan en el cuarto (sudoeste) la rampa de acceso
o propüeos. Sobre su frente oriental, gradas enteramente anormales, rompen la
armonía de la pirámide y un dislocamiento de líneas indica una modificación
del plano o un trabajo de refección del cuerpo prineipal. .
Haciendo abstracción de los bastiones y de los macizos vecinos de la entra-
da, esta tercera terraza mide 106 metros sobre el lado oeste, 52.80 sobre el lado
norte, 113 sobre el lado este y 43 metros sobre el lado sur (1) .
En el frente oeste el nivel de la terraza no es perfectamente llOrizontal,
se inclina de un modo marcado en su centro y se levanta en sus dos extremidades
si bien la grada que se apoya en el muro de sostenimiento de la segunda terraza
alcanza en algunos sitios 1.50 m. de altura y parece forinar una grada suplementa-
ria. Por otro lado, la parte norte de la terraza se encuentra sensiblemente encima
del nivel de la parte oeste, en consecuencia, las dos partes no se relacionan sino
por una pendiente de más o menos un metro cincuenta. Sobre este mismo frente
el muro de contención de la tercera terraza está sostenido por una grada importan-
te de suerte que en el conjunto, la pirámide parece tener, de este lado, 5 gradas,
cuando en realidad no tiene sino tres (Figs. 14 y 21).
La grada de contrafuerte de la tercera plataforma se 'apoya sobre la pendiente
misma del mamelón que es muy rudo y de escalamiento difícil. Esta dü::posición
se reproduce en el frente norte.
La segunda plataforma no está más exactamente centrada sobre la ter-
cera : es así que el ancho de la terraza es de 8.70 m . más que el ancho de la grada,
o sea 10.50 m. en el oeste. 9.40 m. en el este y solamente 7.10 m. en el norte. La
parte sur está ocupada por los propíleos y ruinas importantes.
La muralla se contención de la segunda plataforma cuenta generalmente
4.50 m. de alto por encima del nivel de la tercera.

(l) .-Estas medidas no pt¿eden ser tornadas con una gran preCisión a conse-
cuencia d~ los numerosos obstáculos que llenan la terraza y su estado ele deslave. .
48 Revista del Museo Nacional

La C[l.l'fI,ct.erísticfi particuln.r de est.a t.ercera plataforma ·es el amontonamien-


to de ruinas de habitaciones en su ángulo sudeste y sobre todo la presencia ele los
famosos bastiones.
BAST~ONES 6 AVANzADAs.-En el estudip se percibe sobre los cuatro án-
gulos de la fortaleza obras sorprendentes de las cuales las dos más típicas se le-
vantan en los ángulos noroeste y noreste. El malogrado americanista E. Nordens-
kjolel había sido impresionado por su semej~nza con las obras que se utilizan
pnra el flanqtwamiento de los fortines los ingenieros modernos bajo el nombre
de bastiones. Había estado inclinado a pensar que los indios pre-colombinos ha-
bían encontrado también y aplicado estos procedimientos de defensa.
¿Es realmente así? ¿Los indios habían tenido, desde luego, una idea mili-
tar al const.ruir estas obras? ¿Los habían levantado, en consecuencia, con el fin
de flanqueal' lo~ ptttios ele su fort.aleza?
La prirp.bra interrogación entra en el cua(lro de la cuestión más general
de la constníéción del monumento. Discutiendo con el eminente sabio sobre ln,
segunda cueitión, hubimos de llegar a un impase: o bien el suelo sobre el cual
descansan estos bastiones es natural, o bien ha sido formado a causa de las nece-
sidades. EI punto era de importancia, porque permitía adivinar la intención de
los constructores. Naturalmente que era incontrolable a menos de ir al sitio.
Si el suelo era artificial, la voluntad sistemática del constructor estaba cla-
ra: había querido crear un órgano de flanquea miento. Si al contrario, el suelo era
natural, no se trataba ya al reemplazar los obstáculos naturales por un artificio
defensivo sino de impedir a los asaltantes eventuales poner el pie sobre las ramas
de la Y, que no cubría. el cuerpo mismo de la fortaleza. La posesión de estos pun-
tos por el enemigo hubiese comprometido gravemente la seguridad de la for-
taleza.
He reconocido la naturaleza del suelo y puedo afirmar que es natural.
Además, los planos muy diferentes entre los diversos bastiones prueban que no
se ha adaptado el suelo a las necesidades milita,res, sino al contrario las obras al
modelo de este suelo. Pues, no hay int.ención premeditada de flanqueamiento por
órganos de tipo preciso,sino al contrario,adaptación de estas obras a las condicio-
nes del terreno. Esto no quiere decir, desde luego, que estas avanzadas, una vez
construídas,no hayan sido utilizadas por los defensores pa.ra la defensa de sus for-
tines. Pero esto, de suyo, es un resultado paTcial y no una intención.
Reemplazaremos por esto en adelante el término bastión por el de avall7.U-
da que me parece más exacto.
Las dos avanzadas septentrionales agotan -la fuerza de las pirámides trun-
cada.s irregulares en dos gradas. La avanzada noreste estuba superpuest.a por una
c¡tmara rectangular que da la impresión de una tercera grada, mientras qi¡e la
avanzada noroeste no es sino una grada trazada..
Es ·posible que estas avanzadas septentrionales hayan sido añadidas al
cuerpo principal en una época·posterior a la construcción de este cuerpo. En efec-
to, estas avanzadas, a la inversa de las avanzadas meridionales, cubren mal los
ángulos de la tercera plataforma. Los adobes no se entrecruzan y la masa está so-
lamente apoyada sobre el cuerpo principal. (Se muy bien que esta es solamente
una característica bastante frecuente en la arquitectura americana). Pero además,
los niveles de la plataforma del cuerpo principal de estas dos avanzadas se confor-
man mal, principalmentf' en el noroeste.
Lima, 1988. Tomo VII . No. 1 49

En fin, los materiales no parecen ser de la misma confección. Mientras


que la masa de la fortaleza está construída de adobes de una misma dimensión
y bien trabajados, con las junturas reforzadas por la interposición de pequeñas
piedras chatas, los muros de estas avanzadas están construidos de adobes peque-
ños y de un trabajo menos cuidado . Las junturas no llevan piedras. El trabajo
da la impresión de premura y negligencia.
La avanzada noreste es sen-
siblemente más grande que la
otra. Su plano es irregular, a
causa de la necesidad de amol-
darse a una superficie de terreno
más extendido y poco regular.
La plataforma inferior se
encuentr:;¡, 3.50 m. por debajo de
la otra. Esta plataforma es rec-
tangular y mide respectivamen- •
te 42,50 m ., 16.50, 22 Y 21.50
m. Su muro de contención tie-
ne, según el modelo del terreno,
de 3 a 6 m . de altura y está
asentado sobre pend.ientes ru- gra.da
das. Esta plataforma no presen-
ta ninguna particularidad que
la de estarrecubierta de un en-
lucido rojo o amarillo . Las líneas
de la plataforma superior son
exactamente paralelas a las de la fig-Z! Corre del frenté Oe,l'lé de 19
precedente. Mide 30.88 m. en su fortaleza mOJ'rrondo .fu.?lélérrazaP y
f'U/' grad ¡cr !'
longitud mayor sobre 15.60 m.
Las paredes de estas dos plataformas están bordeadas de pequeños muros,
muy visibles en la fotografía 18, y que pueden representar parapetos. Sobre la pla-
taforma superior se encuentra una cámara de 6.50 x 4.50 m., cuyos muros alcan-
zan todavía tres metros de altura. Esta cámara no está colocada exactamente
en el eje de la plataforma, pero se encuentra más próxima al muro oeste que la
otra ('1 m. en lugar de 6.20 m.r N aturalmente no queda ningún vestigio de techum-
bre. No he notado la presencia de niChos en el interior.
La fotografía 22 permite juzgú que si las perspectivas de esta parte son re-
lativamente extendidas sobre la parte de la llanura que se extiende hacia el Cerro
de la Horca, son muy débiles del lado de la Cordillera. Además, la fotografía 28
muestra que el suelo de la cámara está claramente más bajo que el nivel de la
plataforma superior del cuerpo principal. N o se puede,pues,atribuir en ningún ca-
so a esta cámara el rol de puesto de observación. Es por ello difícil de imaginar
que haya podido ser un oratorio, no más que un almacén importante.
Esta avanzada se encuentra notablemente comervada y sus paredes se
encuentran en todas partes recubiertas de un hermoso enlucido amarillo.
De su cara sudeste, los atacantes podrían efectivamente flanquear la cor-
tina oriental del cuerpo principal, y lo mismo de su frente sudoeste, el espacio
50 Revista del 1}juseo N acionu l

Fig. 22 . -Avanzada. No'l'cuc

comprendido entre ést.e y In, avmumcbnoroeste, pero Jos otros dos remataban
sobre las pendientes del mamelón"y en particular los contornos del muro que 1'0- "
dea el pie de este mamelón y que formaba la defensa exterior.
Es de notar que estas características explican por sí mismas el destino
mili t,ar del conjunto. Sería demasiado difícil explicar la presencia y las formas
de estas obras extraordinarias sin llegar a una idea defensiva y militar.
La avanzada noroeste es de un plan mucho más complicado. Hemos seña-
lado ya que los níveles de las partes Norte y Oeste de la tercera terraza de la For-
taleza no concuerdan exactamente. Según este defecto de nivell'esulta que mien-
tras que la tenaza superior de la avanzada se conforma casi horizontalmente
con la parte norte de la terraza del cuerpo principal, la terraza inferior de la avan-
zada concuerda con la parte oeste del cuerpo principal mucho más baja que la
parte norte. (Este se presenta muy claro en la fotografía 23).
El plano ele cada una ele las plataformas de la avanzada es diferente. La
plataforma superior es casi ¡'ectangular y miele 8 r1.1 de ancho sobre 14 y 16 m . rel::-
pectivamente de longitud. Domina el esca16il inferior en más o menos 3.40 m.
La terraza inferior tiene una forma mucho más caprichosa, un pentágono
del cual uno de los ángulos es reentrante. El lado Q. que mide 22 m. forma un án-
gulo ele casi] 50° con el frente norte del cuerpo principal (lo cual es una direcci6n
poco favorable pnra el flanqueamiento). Est.á sostenido por una gradiente que
desciende por un escalón hasta la extrúnidad noroeste de la obra. El lado b que
le sigue, domina de 5 a 6 m. la altura de la pendiente del terreno que desciende
r:tpidamente hasta el rnuro circundante.
El la,do e forma con el muro el un ángulo obtuso entrante. Estos í¡)timos
muros se encuentran deteriorados en esta parte, sin einhargo se puede' distinguir
Lima, '1938. Tomo V 11 . No. 1 51

que había allí una bajada que remataba en un patio. Se podía llegar allí por las te-
lTazas de la Fortaleza sin tener que rodear el pie del mamelón para ganar la entra-
da (es de notar que la gradiente que se encuentra al pie del muro de contención es-
tá interrumpida en esta parte: véase la vü"ta 14) ,y no se reanuda sino al pie de la
parte d. La boca de esta salida sobre el terraplén estaba dominada por un macizo
cuadrado que no dejaba sino un pasaje estrecho. Todavía se puede distinguir al
gunas gradas de una escalera que permitía subir del patio a la plataforma. (Fig. 24).

rOigo 23.-Avanzada Noroeste e igualaáón con la 3a. plataforma.


Entre e la gradiente que. se encuentra al pie del muro de contención de la
tercera plataforma del cuerpo principal se encuentra un contrafuerte que marca
cuan delicado ha sido el trabajo de aparejamiento. Este contrafuerte forma un
ángulo saliente que no se conforma regularmente con ningún lado. Este trabajo
parece haber sido realizado al instante, para reparar un defecto de conformación
o una sorpresa ele la labor (Fig. 23. .
La avanzada noroeste aun menos que la avanzada noreste no respondería
a las necesidades de un observatorio. No se ve allí vestigio de habitación y por fU
inclinación, los dos lados flanquean bastante mal las cortinas. Por el contrario,
las avanzadas recubren perfectamente la superficie de las ramas de la Y que ha-
brían permanecido fuera de la Fortaleza y habrían constituído para un asaltante
lugares de armas muy favorables.
De todas estas observaciones puede sacarse una primera conclw,ión: es-
tas avanzadas como miradores eran inútiles por el hecho de la superioridad de
perspectivas de la plataforma superior de la fortaleza: como habitación, su super-
ficie es demasiado pequeña y la avanzada noroeste no preEenta vestigios de ni n-
gÚ(n cuarto: como oratorio o capilla, su situación fuera del cuerpo princi-
y
pal, sobre superficies desiguales y poco propicias al va ven habitual de tales
edificios, hace la idea p'Jco aceptable: es lo mismo como almacén . N o queda sino
una solución que se aproxir;na al destino general del monumento y que yo afjrmo
52 Rev'ista del ll¡[ useo N (wional

aquí para volver en una discusión fut.ura: estas avanzadas no pueden ser bast~o­
nes en el sentido estricto de la palabra "fortificación", es decir obras. destinadas
exclusivamente a flanquear cortinas por medio de armas arrojadizas . Al contra-
rio, por h mn.nel'a como cubren el terreno de los contornos del cuerpo principal
podían jugar un rol militar importante cubriendo los á.ngulos de la fortaleza, y
no veo que hayan podido desempeñar otro papel.

Fig. 24..-Fortalez.o.-l1vanzadas Noroeste Desemboque de la poterna.

La diferencia de sus dimensiones y' de su plano que, desde luego, se adaptan


perfectamente al mocle1o del terreno, viene a ser 'perfectamente explicable. Con-
sideradas así, estas obras responden muy bien a un fin militar que los ingenieros
no pueden evitar admirar a aquellos que las concibieron y ejecutaron sobre un te-
rreno difícil.
Quedaría una hipótesis. Hemos señalado que era posible que estas hayan
sido construídas posteriormente al cuerpo principal. ¿No estaremos en presencia
de una obra de los conquistadores españoles? N o lo creo por muchas razones: lo.
ningún texto nos permite pensar que así sea, puesto que muchos señalan la for-
taleza como una obra indígena; 20 ., el trabajo español habría tomado posiblen1en-
te las apariencias de un atrincheramiellto con fosas, destinado a protejer a la
gente permitiéndoles servirse de sus armas de fuego o de sus arcabuces; 30.,
están uniformement.e recubiertas de un hermoso enlucido amarillo o rojo
y es sabido que esa es una costU111 bre propia de los Kechuas; 40., en fin, los espa-
ñoles habrían const.ruído mas bien una sólida obra pe piedras como las que han
hecho en otras pfu'tes, y ya he dicho que la piedra no faltaba en las vecindades.
Ademá.s, habrían adoptado las formas regulares de las obras militares europeas.

(ConhnuaTá en el PT6ximo número) .


HISTORIA DE LA CIENCIA EN EL PERU.

Precursores
de los estudios botánicos en el
Departamento del Cuzco .
(A PU N TES SUELTOS)

por F. L . H E'rr ern

h"ierllÚllrll neo -H en'erae Zahn


PRECURSORES DE LOS ESTUDIOS BOTANICOS
EN EL DEPARTAMENTO DEL CUZCO.

(APUNTES SUELTOS)

JUAN DE BETAN ZOS

N o sabría precisar la fecha exacta en que Juan de Betanzos se avecin-


dó en la ciudad del Cuzco; pero se sabe que ingresó a ella muy joven, y, sp-
gún todas las probabilidades, en la expedición del Gobernador Vaca de Castro
contra Diego de Almagro, el joven, la que, después de haber obtenido una ex-
pléndida victoria en la batalla de Chupas, arribó a esa capital el 15 de noviem -
hre de 1542.
Posiblemente poco después Betanzos contrajo matrimonio en esa ciudad
con la ccoya Angelina Yupanqui, cuzqueña e hija del desventmaelo Inca Attt-
huallpa. Doña Angelina mantuvo, a,ntes relaciones amorosas con el Marqués
Dn. Francisco Pizarro, de quien tuvo un hijo del miemo nombre. Era propietaria
del valioso repartimiento ele Larata y una casa ubicada en la calle de Siete CuaJ'-
tones, que le fueron obsequiados por el Marqués en tiempo ele su privanza y en cu-
ya posesión fué amparada por provisión elel Gobernador Vaca de Castro de 12 de
marzo de 1544.
El 23 de junio del mismo año estalló en el Cuzco el formidable movi-
miento revolucionario encabezado por Gonzalo Pizarro, como protesta por el ri-
gor con que el Virrey Blasco Nuñez de Vela trató de dar cumplimiento a las orde-
nanzas reales expedidas en favor de los indios; siendo muy probable que Be-
ütnzos se hubiese alist.ado en las fuerzas -insurrect.as que se organizaron en el
Cuzco. Como se sabe la primera parte de esta campaña terminó con la batalla de
Aflaquito-l:3 (le enero ele 1546- en que el mencionado Virrey fué derrot.ado y
muerto.
A principios del afio 1547 Betanzos ~e encontraba de paso en Truji-
llo a órdenes del capitán .Juan de Acosta. Enviado a la ciudad de los Reyes con-
duciend() cmmmicacionps parft Gonzfl10 Pizarro , al llegar al pueblo de Santa, en
56 Revista del NI 'Useo Nacional

los prÍlnel'Os dífts de mftl'ZO del indicado año, fué captUJ'ado y heeho pl'lSlOnero
por Lorenzo Aldana, eO,mandante ele la flota del Presidente de la Gasca, que a
la sazón reconía la costa del Pacífico, soliviantando los ánimos en favor ele la CftU-
Sft I'eal.
Betam:os ftpl'ovcchó est-.ft circunstancia para cambiar de bandera y emo-
lal'se en las fuerzas reales que al mando del Presidente la Gasca salió de Jauja
con dirección al Cuzco. Esta fatigosa campaña terminó, con la denota del
ejércit.o de Gonzalo PizalTo en la bftt.nlb de Jaquijahuana (cordilleras de Huill-
que que dominan h1 pampa de Anta), el D de abril de 1548; cuyo epílogo rué la
ejecuci6 n de los caudillos y el castigo de las tropas que permanecieron fieles a su
causa.
Pacificado el país el Presidente la Gasen. premió a los adictos al Rey con
p:cncJ'osas recompensas. A Juan ele Betanzos se le concedió, por provisión ele 18
ele agosto de 1548, elrcpartimiento de Xaquiguijana (Quiquijanal)y se le nombró
clepositario de los bienes del Marqués Dn. Francisco Pizarro en condición de tu- '
tOl' y guardador ele su entenado Frftncisco, consistente en el repartimiento de Yu-
cay y en la hacienda Avisea de los valles de Paucartambo, productora de coea
tan preciada por 10& indígenas.
El prestigio y ascendiente que ejercía en la nobleza incaica por su entronca-
miento con la familia imperial y más que todo sus profundos conocimientos en la
lengua quechua le valieron para que el Corregidor del Cuzco, licenciado Bautis-
tn, l\![uñoz, do orden del Viney Dn. Andrés Hurtado de Mendoza, le diese junta-
mente que a Juan Siena y el dominico Melchor ele los Reyes la cleJicda misión
ele reducir al dominio español nI Inca Sayri Thupac, que fe hallabarefugiad'O en las
montañas de Vilcabamba. Juan de Betanzas cumplió satisfactoriamente su cometi-
do en mayo de 1577, de cuyo resultado se firmaron las paces euenero de 1558.
Esta es la última vez que vemos citado el nombre do .Juan Betamos en las
crónicas de la época. El padre Domingo Angulo asegura que fan'eci.9_ en el Cuzco
el 1°. ele marzo ele 1566. De su matrimonio con doña Angelina dejó una hija que
se llamó María; la misma. que) por haberse cHRado (,Clntra p] consentimiento de
sus pn,cll'cs, fU0 dpshcr('c1m\n. '

xxx
El n,m hiente inclígenn, que se l'espiralm en sn hognl' y el t!'ato contínno
con los miembros ele la nobleza incaica, le faoilita.ron el aprendizaje ele la lengua
qncchua, a tn,l punto que entre los e&pn,ñoles era considerado como b~terw len(JllC/.
y utiJizado sus servicios romo intérprcte. Betanzos adquirió un gran cariño por
su patria [1doptiva; compuso varins ohms destinadas n, cnal t.crer la . cultl1l'a
n,boJ'ígen.
En una carta fechada cn el Cuzco a principios del año 1552 y dirigida
n,l Vil'l'ey Dn. Antonio ele lVlcncloza, dice:
"Acabado de tmclucil' y recopilar un libro que Doctrina Ch1'is/1:ana se dice,
on la cual se contiene la doctrina christiana y dos 11ocablllaTios, uno de vocablos,
y otro de noticias y omciones enteras y coloquios y confisional'io, quedó mi jui-
cio 111 uy fn.t.ignclo y n~i rur~l'po tan ('.anRado f'n seiR años de mi mocedad qut' ('n él
Lima, 1938. ,Tomo VII No. 1 57

gasté, que propuse, y había determinado entre mí, de no componer ni traducir


otro libro de semejante materia en lengua india, que tratase de los hechos y cos-
tumbres de estos indios naturales del Perú" .
Los libros aludidos en el acápite trascrito permanecen hasta la fecha ig-
norados. Es posible que alguna vez eean descubiertos en los archiv08 de España.
Entre los años de 1551 a 1552, a ineinuación del mismo Virrey Dn. Anto-
nio de Mendoza,escribió la obra titulada S1¿ma y narracwn dp, los Inca.~, etc. manus-
crito que permaneció inédito hasta el año de 1880, en que el notable americanieta
español señor Marcós Jiménez de la EEpada, ]0 publicó, fragmentariamente, como
precioso documento para la historia del Perú.

xxx
En dicha obra se consignan muy important es informaciones wbre las
plantas usuales del Departamento del Cuzco en las diversas actividades de la v¡-
da. Extractamos de ella los siguientes apuntes:
ALIMENTICIAs.-Por mandato del Inca Yupanqui se hacía en los 2.1mace-
nes o depósitos reales est-ablecidos en la ciudad del Cuzco un gran acoplO "de to-
das comidas ansí de maíz (lea mays) como de ají (Caps1:cum) y frisoles (Phaseolus)
e chochos (Vicia grata), y chichas (7) y quínua" (Chenopodium quinoa). En otro
acápite asegura que "Mango Capac y su compañero con sus cuatro muj eres, sem-
braron (en el valle del Cuzco) unas tierras de maíz , la cual semilla de maíz dicen
haber sacado ellos de la cueva, a la cual cueva, nombró este señor M ango Capae,
Pacaritambo" .
Es el primer cronista que menciona entre los productos vegetales del Perú
la papa (Solanum tuberosum) , que los españoles denominaban tunnas de ,tierra
si bien sin reconocerle importancia alguna, pues asegura _que es "comida destos
indios" y la coca (Erythroxylon coca), de la cual dice, " es una yerba preciada que
ellos siempre traen en la boca".
I!\DUSTRIALES.-El mismo Inca Yupanqui dispuso que en el Cuzco "hu-
biese depósitos de ropa, ansí de lana como de algodón (Gossypi wn barbo dense
v al'. pe7·uvianum) e que ansl mismo convenía que hubiere depósitos de unas man-
t as de cabuya (Faurcroya andina), bastas e gruesas". El calzado ~e fabricaba de
paja, que Betan"zos denomina enea y que presumimos sea la especie Ckoya (Era-
grostis) .
Como materiales de construcción menciona el aliso (Alnus .iorullens1:s
val'. acutissima), árbol cuyo cultivo parece se encontraba bastante extendido
entre los Incas; la paja (Stipa ichu), empleado para la cubierta de las viviendas
y para dar con8istencia a los adobes y al barro destinado al enlucido de las pare-
des y el Aguaco11a-quisca (Tn-chocereus cuzcoensis), que proporciona la goma
denominada de nopal, de uso en el blanqueo de las casas.
OTRAS ESPECIEs.-En las fiestas del huamchicoc, en que se armaban cnba-
11m·os a los jóvenes infantes, cuenta que "sus parientes los apedrean con unas tu-
nas" (Opnntia floccasa), que en la actualidad se conoce con el nombre de
hua:'acko. Finalmente refiere que en el Cuzco preincairo había a lo sumo unas
58 Revista del M '/)"seo Nacional

treinta casas, "y los demás dentro deste pueblo pequeño, era una ciénag::t de
junco ( Th7ípha) , yerba cortadera (Cortaderia quila), la cual ciénaga causaban
los manantia,]es de agua que de la sierra y lugar do agora es la, fortaleza salían"

CRISTOBAL DE MOLlNA

Con el ingreso de las fuerzas de Franciseo Pizarro y Diego de Almagro a la


ciudad del Cuzco en 15 de noviembre de 1533, se inició en el D epartamento el
cruzamiento de razas entre los fieros castellanos y las tímidas ñ,nsltas del Imperio,
dando origen a los primeros vústagos mestizos, que ostentaban eon orgullo ser
descendientes de los ntrevidos conquistadores y profesaban un fimo]' entraña-
ble a la tierra en que vieron la luz primera.
Pocos fueron los españoles que legitimaron su progenie casándose ante la
iglesia católica, pues una gran mayoría, alucinados por las recompensas que se
otorgaban a los que contraían matrimonio con mujeres venidas de la P enínsula,
prefirieron tenerlos a sus hijos en condición de naturales y sin derecho, a
heredar la fortuna acumulada por sus padres. Esta injusticia social, confirmada
por diversas provisiones reales, determinó un a situacióll bastante azarosa pa-
ra los descendientes de los conquistadores, quienes viéronse despojados de las
encomiendas concedidas a sus padres y sin la aptitud de adaptarse a la vida sen-
cillrt de sus progenitores de la línea materna.
Así no es de extrañar que pocos años después de la conquista se dejase
sentir entre los mestizos los primeros síntomas de rebeldía contra la dominación
española y que éstos se plegasen en gran nllmero al Inca Thupac Amaru refu-
giado en las montañas de Vilcabamba. El Virrey D. Francisco de Toledo, que es-
tuvo en el Cuzco a los cua:renta años trascurridos de la toma de posesión de esa ciu-
dad; reprimió cruelmente este primcr intento revolucionario, mandando deportar a
todos los mestizos mayores de veintiun años y tomó una serie ele medias ten-
dientes a ta.l fin.
Fueron exceptuados de tan rigurosas medidas, que se cumplieron extric-
tamente, los mestizos que hn,bían adoptado la carrera eclesiástica, y que por el
hecho de ser peritos en la lengua quechua, eran necesarios para la catequización
ele los indígenas. Entre ellos son notables Diego de Alcobaza, condiscípulo y ami-
go del inca Garcilaso de la Vega, quien en 1585 publicó en Lima un confesonario
en tres lenguas: "en la, espa,ñola y la general del Perll y en la particular ele la pro-
vincia ele Aimara"; el cura Fra,ncisco de Avil a, autor de una "Relación de los erro-
res y falsos dioses de los indios de Hual'ochirí", que vió la luz pública en 1608
y el presbítero Cristóbal de Molina, eminente quichu610go, ele quien pasamos a
ocuparnos.

xxx
N o se conoce documento alguno que acredite quiénes fueron sus padres,
cllugar y fecha ele su nacimiento, ni se tienen noticias sobre su juventud y an··
tccerlent.es ele familia; pero por sú profunda versaC'ión en la lengua q11ech11a, S~l
L2ma, 1,938. 7'omo VII. No. 1 59

conocimiento completo de la religión de los Incas, la exactitud en las noticias


que suministra sobre los templos y adoratorios precolombinos y más que todo
la simpatía que revela en favOl=de la raza aborígen, se puede colegir, con bas-
tante fundamento, que fué cuzqueño, mest.izo, hijo de español y de india.

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Higrodicranum herrerai Williams.


Alrededores del Cuzco a 3500 mtrs. s. el n. del m.

En la repartición del tesoro acumulado en Cajamarca para el rescate elel


Inca Atahuallpa figura entre los soldados de caballería un tal Diego ele Molina,
a quien le cupo 316.6 marcos de plata y 7770 pesos de oro; el mismo que posiblemen-
te ingresó a la ciudad del Cuzco formando parte de las fuerzas elel Marqués Don
Francisco Pizarro. En ella se encontraba también el otro presbítero Cris-
tóbal de Melina, Capellán del Adelantado Diego de Almagro, y uno de los raros
españoles que protestaron de las iniquidades cometidas con los indios durante la
conquista . Es probable que uno u otro fuese padre de nuestro cronista, tenido en
alguna india de la aristocracia cuzqueña. El erudito historiógrafo :;,eñor Carlos A.
Ronwro lo supone hijo del conquistador Francisco Molina,quien después de haber
60 Revista del }JIf v,seo . Nacional

recorrido todo el Pen'l, S0 radicó en Limn, donde recibió las órdenes eclesiásticas
entre los años de 1.545 a 1550 y fué capellán del hospital de españoles.
Hacia el año de L5611 los Cabildos del Cuzco; el Hegular y Eclesiástico,
teniendo en cuentf\, 1ft. frecuencia de los desórdenes que se sucitaban entre los in-
dios en el barrio del Hospital, acordaron fundar en él una pal'1'oquÍft, con cargo de
ratificarse tan pronto estuviese provisto el Obispado (1), vacante por renuncia
de Fr. Juan Solano. Es probable que por entonces se encomenchtse al sacerdote
Molina el curato en referencia. Anotaremos que en el mencionado arlO existían
desde] 559 las pltlToquias ele Santa Ana, San Cristóbal,San Blas, San Sebastián,
lit de los Heyes (Belem) y cuyos pastores de almas, exc:epción hecha, del ele San
Sebf\,stj ~m , perci bían la. renta anual ch~ 400 pesos ensayados.
El viney Don Francisco de Toledo en la visita general que practicó del
Perú, por auto expedido en el Cuzco en 30 de julio de udl, declaró la guerrn
al Inca Thupac Amaru, último descendiente de los emperadores Incas. Realiza-
da su captura en 4 de octubre del mismo año, fué conducido al Cuzco y ence-
rrado en la fortaleza de Saxaihuamán. El padre Calancha refiriéndm:e a la cate-
quización y conversión del Inca Thupac Amaru, di ce "Nuestro Santo obispo
(Fray Agustín de la Coruña) y los religiosos de nuestro há.bito no dexuron un mo-
mento al presso, obrando mucho en esto el padre Alonso de Ba.xzana de la Compa-
ñía de Jesús, gran siervo de Dios y excelente lengua y Christ6bal de Malina, Clé-
rigo" (2). El Inca tras un proceso inícuo fué sentenciado a muerte y ejecutado
en la plaza principal del Cuzco en mayo de 1572.
En 28 de junio del año siguiente se constituyó en el Cuzco el obispo D. Se-
bastián de Lartaun, quien al parecer aprobó el acuerdo de los Cabildos sobre la
func!n,ción de la parroquia del Hospital y en vista de la versación del párroco Cris-
tóbal de Molina en la lengua quechua confirmó su nombramiento. Se le asignó
el haber anual de 150 pesos ensayados, pagaderos por la fábl'íca ele la Iglesia Ca-
tedral, y se le encomendó además el servicio religioso del hospital de los naturales
con el haber anual de 50 pesos ensayados.
El virrey D. Francisco de Toledo, hallándose en el Cuzco, nombró di-
versas comisiones para que practicasen la visita del, por entonces, extenso
obispado del Cuzco y entre ellas designó al capitán Martín Gareía Oñas y Lo-
yola, el vencedor de Vilcabamba, para que en compañía del presbítero Cristóbal
de Malina, verificase la visi.ta en las parroquias y alrededores del Cuzco; los que,
al parecer, llenaron su cometido satisfactoriamente.
El desempeño de dicho cargo debió haber concitado a los visitadores no
pocas dificultades y resistencias; pues se sabe que tan luego se ausentó del Cuzco
el virrey Toledo, nues tro cronista fué despojado de su curato, el mismo que
por otra pn,rte fué cercenado en beneficio de la iglesia catedral. El virrey Toledo
por provisión clnda en In, ciudn,d de Al'equipa, a 4 de noviem bre de 1575, le res-
t it uyó en su clll'ato, corriendo r]0sc]e entonces el pngo de sus honorarios a ca rgo

(l).- Noliáos Ch1'Onologica.Q de la gran ciudod del C1{,';:,co.-Mn.nusclüo


aCII./)a ,lo de P'8c1'ibi1' en la Pascua de R esu1'1'ección del año 1740.
(2).-C¡·ónica J1I{omlúrtdo1'({', lib1'o ITT , cap. 8, N. 8.
Lima, 1.938. Tomo VII. No. 1 61

de los vecinos y encomenderos de la ciudad. Finalmente en ti del mismo mes


y año se le encomendó practicase una segunda visita de los términos referidos
en compañía del Alguacil Mayor Sancho Verdugo, la que no obstante haber
sido contradicha, se llevó a feliz término el 6 de agosto del año siguiente.
En la instrucción que se abrió en esta ciudad en 28 de marzo de 1582
para informar al gobierno ef'pañol sobre "los usos y costumbres que los indios
tenían en tiempo de su inLdelidad", el cura Malina, versadísimo en la materia,
prestó su declaración juntamente que otros muchos vecinos citados al efecto,
dando así cumplimiento a la cédula real expedida en Badajoz el 23 de setiembre
de 1580.
La última vez que lo vemos figurar al cura Malina es en el año' de 1591,
en que se encontraba en la villa de Taray, encargado de la recaudación de tribu-
tos de la encomienda de D. Hernando Lamero de Andrade. Es probable que este
año o poco después falleciera nuestro ilustre cronista; pues en los escritos del
padre BIas Valera, citados por el Inca Garcilaso de la Vega, se lée lo que sigue:
"Juan de Oliva y Cristóbal de Malina muy sabios en la lengua de los indios y mu-
chos otros varones que de.iaTon libTOS escritps" (1) RecordaIEmos que el padre
BIas Valera se trasladó a la Península, entre los años de 1591 a 1596.

x·xx
E l presbítero Molina, que posiblemente fué educado en España como
lo da a entender al ocuparse de los kjipus, "que casi son a modo de pauilos
con que las viejas rezan en nuestra España, saluo ser ramales", ocupó siempre una
posición modesta; sin pretender ninguna canogía ni prebenda,sin duda por su con-
dición de mestizo y su origen un tanto oscuro.
Llevado de su amor a la tierra natal y a sus antepasados de línea materna,
se dedicó a escudriñar la historia y la cultura incaicas, "para lo cual hizo juntar
cantidad de algunos uiejos antiguos que uieron y hizieron en tiempo de Huaina
Capac y de Huascarynga y Mangoinga hacer las dichas ceónonias y cultos y al-
gunos maestros y sacerdotes de los que en aquel tiempo eran"; huyendo siempre
de ocuparse de la conquista española, sin duda por no herir la susceptibilidad
de los conquistadores o de sus descendientes.
Poco versado en la lengua de Csatilla fué en cambio peritísimo en la abo-
rigen, cuyo perfecto conocimiento le proporcionó una modesta posición econó-
mica y facilidades para dedicarse a las investigaciones sobre el origen y religión
de sus antepasados. Los vocablos quechuas los escribía a la usanza de la época,
con las adulteraciones consiguientes a la manera de pronunciar de los españoles.
Dos son las obras en que condensó el acervo de sus conocimientos, de las
que tan solo una ha llegado hasta nuestros tiempos. El erudito historiógrafo per~a­
no DI". Carlos Romero, que ha dilucidado la confusión que existía entre los dos
Cristóbal Molina, ambos sacerdotes y dedicados a la historia, menciona un ter-

(1).- Comen(nrÚJ8 Reales, uima, 191.9, tomo JII, pá(J. 179.


Revista del lVI useo Nacional

cer1ib1'o tit,l1bdo Relaciones ele las fjliacas, del cual dice no se tiene noticia alguna;
pero el señor Romero no se ha fijado, que según declaración del mismo autor,
c1icha,s relaci6n constituía lino de los primeros capítulos de su obra perdida.

xxx
"Hebci6n, del t.ratado del origen, vida y cos(,um bres de los Ingas, señores
que fueron de esta tierra, y quantos fueron y quienes fueron sus mujeres y las le-
yes que dieron y guerras que tuvieron y gentes y naciones que conquistaron" (1)
Molina que parece haber profesado una gran estimación al obispo Dr. Se-
bastián de Lartaún, le entreg6 los originales de esta obra, que seguramente la te-
nía tm:minada hacia el afio de 1573, posiblemente en testimonio de gratitud por
haber ratificado su nombramiento de cura de la parroquia del Hospital.
El referido manuscrito, de suma importancia para la historia patria, no ha
sido hallado hasta la fecha y posiblemente se ha perdido definitivamente: sea por
haber sido decomisado por la autoridad política en cumplimiento de la provisión
del virrey Toledo de 22 de enero de 1574 "por la cual manda se recojan todos
los libros que contienen histori&s del Reyno de Perú"(2) o por la muerte violenta
del iracundo obispo Lartaún, acaecida en esta de Lima, el 9 de octubre de
1583, hallándose asistiendo a las sesiones del Concilio Limense, convocado por
el Arzobispo Dr. T01'ibio de Mogrovejo.
"Relaci6n de las fábulas y ritos de los Incas hecha por Cristóbal de Mo-
lina., cura de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios en el hospital
de los naturales de la ciudad del Cuzco, dirigida al Reverendísimo Señor Obispo
Dn.Sebastián de el Artáun del Consejo de su Majestad" (3).
Esta obra cuyo originales se conservan en la Biblioteca Nacional de Ma-
(hiel, y que es la única conocida actualmente, parece fué escrita entre los años
de 1575 a 1576, época en que el presbítero Molina se encontraba practican do
la visita de las parroquias y valle del Cuzco.
El americanista Sir. Clements R. Markham la publicó por primera vez
vertida al inglés el año de 1878, formando parte de un volumen editado por la
Hakluyt Society de Londres, bajo el título de Narrative oJ the Rites and Lau,s of
the 1 ncas;el erudito histori6grafo chileno señor Tomás Thayer Ojeda di6 a luz en
españbl en la Revista Chilena de GeofjraJía e Historia (Santiago, tomo V, 1913), si
bien atribuyéndola al sochantre de la iglesia catedral de Santiago y finalmente
el Dr. Horacio H. Urteaga lo ha insertado, precedido de un erudito comentario
del Dr'. C¡¡,r!os Romero, en su Colección de l?:bros y documentos r~rerentes a la h1:s-
toria del PC1'Ú (Lima, tomo 1, 191G).

(1).-C. Mol-!:'I1Cf,,-Re7rtC1:ón de las fábulas y ritos de 708 Incos,-Lima, 1916,


7)fÍfj. 3,
(2).-Aut01' ctnónimo.-Manttscrito citaelo ._
(3) ,-H . Urtca(}a,-Colecc1:ón de documentos 1)am la 111:ston:a del Perú"
19.16.
Lima, 1938. Tomo VII. No. j 63

Esta última obra contiene valiosas informaciones sobre la fitolatría en tiem-


po de los Incas. En ella los nombres de las especies vegetales están escritos ya con
vocablos españoles o introducidos de las islas de Barlovento o ya con los nombre
quechuas profundamente alterados.

ESPAÑOLES QUECHUAS

Algodón . Utcju
Paja, Icho Y'chsu
Palma (Chonta) Chunta

BARLOVENTO

Ají Uchu
Maíz Sara

Coca Cuca
Coco (Espino) R'oka
Callizara Culli--sara
Cumazara Kumu-sara
Cuya, Coya (Paja) Ckoya
Chaguar (Maguey) Chchahuar (Pacpa)
Molle Mulli
Papas Papa
Parcay-zara Paraccay-sara.
Paro zara Paru-sara
Quissuar (Alamo) Quishuar

xxx
La cosmogonía incaica, consistía en un conjunto de ideas abigarradas
y confusas sobre el origen del mundo. Según una tradición antiquísima la crea-
ción de los primeros hombres tuvo lugar en Huánuco, residencia primordial de
los dioses, a quienes, despu,és de darles las cimientes y comidas que habían
de sembrar, les ordenó se sumiesen en las t ierras para reaparecer en los lugares
que debían poblar. Muchos de ellos surgieron a la vida de la base de determinados
árboles, que tomaron por totern del aillo respectivo. Posiblemente a esta creen-
cia se debió la erección en el Cuzco de la casa y templo de fQuishuarcancha, donde
se adoraba al Ser Supremo en forma de un ídolo de oro del tamaño de un niño
de diez años.
Mandó Dios a su hijo "Imai Mama Huiraccochan, en cuyo poder y mano
están todas las cosas", que fuese por el camino de los Andes y montañas de toda
la tierra "dando y poniendo nom~res a todos los árboles grandes y pequeños
y a las flores, y frutas que auian de tener y mostrando a las gentes las que eran pa-
ra comer y las que no, y las que eran buenas para medicinas; y assi mismo puso
nombres a todas las yeruas y flores ; y el tiempo que auian de producir sus frutos
Revista del lI!{v,seo N aáonal

JI flores y que esto m.ostro a bs gentes las yel'uas que tenían virtud para emar
y las que podían matar", y que cumplida su misión se volviese al cielo.
Nos cuenta también que los adoratorios o huacas se encontraban a cargo
de diversas cat.egorías de sacerdotes entre los que menciona a los Vira-pl:ricas
que quemaban en holocausto de los dioses sebo de llama y coca; los achicac, adivi-
nos que presagiaban la suerte de los individuos, hechando suertes con granos de
maíz o estiércol de llama (tacjia); y los Camascas, médicos herbolarios, cuya cien-
eia j,C'nía un origen divino y era ejercido por los tocados por el rayo.
DC'scl'ibe las siguiClltes fiestas religiosas:
TN'l'Tc·nATwn:. -En est.a fiesta dedicada al Sol, que se celebraba a media-
dos del mes de mayo, se invo caba a laR divinidades pidiéndoles hubiese abundan-
eia de alimentos y lluvias frecuentes para obtener buenas cosechas. Los ta'l'pun-
[ai, sacerdotes, inmolaban en los templos de Ccoricancha, Huanakauri y otros,
gmn cantidad de llamas ele diversos colores. "Sacrificauan elemás desto JI ofre-
eian a las dichas huacas vnos cestillos ele coca llamados paucantncu y unos que
llamauan Paucarquintu a manera de coca y un poco ele maíz tostado y conchas
de la mar, que llaman mullu colorado y amarillo hechas a manera de maíz".
YAHuAIHA.- En el mes de julio, en que se realizaba la siembra de cereales,
tenía lugar la fiesta fJ,sí denominada, destinada a impetrar del Ser Supremo con-
cediese un año prósPero para la agricultura. En este tiempo los sacerdotes y sus
familiares se sometían a un ayuno riguroso "desde que sembrauan el maíz hasta
que salía ele la tierra ~omo de un dedo en alto". El ayuno consistía en abstenerse
de comer maíz cocido y yerbas, de mascar coca y de beber chicha; siéndoles tan
solo permitido alimentarse con maíz crudo y aplacar la sed con borra ele chicha.
En' la mañana los sacerdotes quemaban en Limacpampa, entre otras cosas, maíz
y coca.
SnuA.-Esta fiesta, que el Dr. Urteaga la denomina con bastante propie-
dad ele la Purificación, se celebraba en el mes de agosto y tenía por objeto deste-
rrar de la ciudad las enfermedades y otras calamidades públicas, "Para este efec-
to lleuauan al templo del Sollas figuras llamadas chuquilla y huiracocha, que te-
nían su templo por sí en Pucamarca y Quissuar-cancha". Cuatro ccmpañías de
soldados partían ele la plaza principal de la ciüdael con dirección a los puntos
cardinales hasta los parajes de Quiquijana y Pisac sobre el río Urubamba y Cusi-
bamba y Marcahuasi sobre el Apurímac, en cuyos términos se bañaban y lavahan
sus armas. En las oraciones se pedía hubiese abundancia ele comestibles, parti-
cularmente de papa y maíz. Asimismo se comía en todos los hogares la maza-
morra de maíz groseramente molido llamado Slll1CjU y E:e distribuía al pueblo
con profusión carne de llaina y el yahuctr-sancju condimentado con sangre de ga-
nado f;fl,crificado'; así como una gran cantidad de chicha elaborada "de maíz
hlanco coxido en el valle del Cuzco". En la noche se encendía unos achones
de paja, en forma ele boln, pl'ovist;os de una cuerda, denominados Pancuncu,
c()n 10R que "andl1l1an :iugando con ellos dándose unos a otros".
HUAllAcHIcoc.-Los indios del pueblo de Ayamarca celebraban en él mes
de octubre la cOl'e'm onia de este nombre. Los infantes candidatos a esta insignia
se constituían en el adoratorio de Huanakaúri. "1 otro día por la tarde boluian
y trayan lma carga de pajá para poner sohre que se sent.asen sus padrrs y o1"I'OS
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 65

deudos". En este mismo mes se ocupaban en elaborar gran cantidad de chicha,


de diferentes clases, para la fiesta del Ccapac-r'aimi y quemaban los potajes
que se suponían fuesen gratos para las huacas.

CCAPAC-R'AIMI.- En el mes de
noviembre tenía lugar la ceremo-
nia principal del JIuarachicoc, . en
el que se armaban de caballeros a
los infantes de la nobleza incaica.
A los candidatos, cuyo número al-
canzaba a ochocientos cada año, S8
les sometía a una rigurosa prueba
(~n que deb ían revelar sus cualida-
des de destreza, agilidad y resis·
tencia para la carrera de las arma:::.
Constituídos en el adoratorio de
Huanakauri se les entregaba una
honda hecha de nervios de llama y
chaguar "que es a manera de lino",
una lanza o bohordo de palma,
coronado de "vn poco de ycho" ,
llamado topa yauri o simplemente
yauri y un manojo de paja deno-
minado chchuspas, que debían con-
servar en la mano durante la
fiesta. En seguida los parientes
les calzaban con ojotas "que ha-
cían de una paja que llaman coya, Tif/andsia Herrerae . Harms.
muy delgada que parecía de color Valle del Urubamba, 2200 a 3000 m. s . el n. del m.
oro." Finalizaba el acto ora-
dándoles los lóbulos de la oreja, en el que les introducían "unos hilos de algodón
y lana enbueltos en algodón". Durante la fiesta se escanciaba en abundancia y
mediante un ceremonial muy complicado la chicha confeccionada con tal fin.
En la primera semana del mes de diciembre los jóvenes infantes, armados
caballeros, sostenían un combate en la plaza principal de la ciudad entre los de
Hannanccoscco y Hurinccoscco pura revelar sus aptitudes guerreras. En la lu-
cha "se tirauan ondazos con una que llaman coco, que ::e dá en unos cardones"
Después de esta última prueba llamada chocano, les era permitido comer toda
clase de viandas "porque cuando se '3TmaUan caualleros siempre ayunaban y no
comian ~al ni aji".
MAyu-ccATI.-Esta ceremonia religiosa que se realizaba a mediados del
mes de diciembre, en que se inicia la estación de lluvias, tenía por objeto rendir
al Ser Supremo homenaje de gratitud por los beneficios recibidos durante el año.
Consistía en represar las aguas del río Sapfi y cuando esta era rota en arrojar a la
66 Revista clellJ!l1.lseo N acianal

cOl'l'icntc impctnosa gl'a,n cantidad de cestos de coeft, diversas elases de ajíes,flo-


res, etc. para que fuesen arrastrados hacia las regiones ignotas del Oriente. Una
comisión de atletas ejercitados en la carrera, provista de hachones de paja encen-
didos, seguía a la ofrendas hasta el puente de Ollant.aitambo, donde se eehaban
al río otros dos cestos de coca llamados pilcolongo (pileo- uneu) y lJOllcarongo
(pauecar-uncu), concediéndose premios a los veneedores en la carrera.
Al MURA Y.- Fiesta de la cosecha de maíz que tenía 'iugar en el mes de abril ,
en que se t.rasport~ban y ¡:¡,lmacenaban los productos obtenidos. En la descripción
de ,esta ceremonia consigna el siguiente acápite: "A los que se auian armado ca-
ualleros salían a -las chácara ele Sausiro (?) a traer el maíz que en ella se auian co-
jido, ques por bajo el arco a do elicen Mama Guaco, hermana de Mango Capac,
el primero que sembro el primer maíz, la cual chacara uenefiziaban cada año para el
cuerpo ele la dicha Mama Guaco, haciendo del la chicha que era necesaria para
el servicio de dicho cuerpo, y asi lo trayan y lo entregauan a las personas que del.
dicho cuerpo t enían cargo, que estaua embalsamado". Este pasaje es ele suma
importancia para la historia de los productos agricolas peruanos; porque mediante
él se puede constatar hl vaga reminiscencia que conservaban los Incas de haber
sido importado el maíz de tierras lejanas, hecho confirmado por 16 estudios gené·.
ticos que localizan 1'31.1 origen en Centro América y el Altiplano de Méjico.
MO\'IMIEN'l'O HELIGIOso.-Cuenta Malina que durante la administración
del virrey el licenciado Lope García ele Castro (1564-1569)estalló en el Perú, entre
la población indígena, un movimiento de carácter religioso tendiente a restable-
cer la religión de los Incas. Misioneros salidos de las montañas de Vilcabamba
incitaban a los aborígenes a restablecer el cuito de sus antepasados y a rendir
adoración a sus h74acas o adoratorios "y que para uoluer a ellos ayunasen algunos
días, no comiendo sal, ni ají, ni durmiendo hombre con mujer, ni comiendo maíz
de colores". Los más exaltados predicaban el retorno de las divinidades incaicas,
de cuyo espíritu se decían estar animados."A los poseídos por las guacas los yndios
le entraban adorar con carneros, molle, chicha, llipta, mollo y otras cosas". Una
de las formas de adoración consistía en derramar sobre las piedras sagradas chicha
"y la fregaban con harina de maíz blanco". E.sta reacción religiosa duró por espa-
cio de más de siet.e años y se ext.inguió poco después de la ejecución del Inca Thu-
pac Amaru.
SUPEHTICIONEs.-Termina el cura Molina su interesante relación dando
cuenta de las prácticas que se observaban en la medicina aborígen. Los encarga-
dos de ella estaban obligados no solamente a la curación de las dolencias sino a
predecir el éxito del tratamiento, para "lo cual mandan al enfermo que le trayan
maÍíI blanco 'q ue llaman paracay zara, y maíz negro que llaman cuÜizara y maíz
entreverado ele colorado y amarillo, que llaman cumazara. (y de solo) amarillo
que llamnn paro7.am" los que molidos con mollo ofrecía el paciente a las huacas
y huilcas ; pidif'nclo el restahlecimiento de su salud. Asimismo estaba obligado a
rendir homenaje aTas clivi nielados est.elarias, soplando un poco de coca y '[1, bañarse
en la. confluencia de dos ríos, tras lo cual se les friccionaba el cu erpo con harina de
maíz blanco. Termínaba el tratamiento con la ceremonia, denominada !n:c}¡orico
conf-1istente en la eonfesión de f-1US ppeadoR.
Lima, 1938. Tom() VII. No. 1 67

PLANTAS SAGRADAs.-En el resumen que antecede se menciona como plan-


tas usuales en el culto incaico las siguientes especies industriales.

Ají Capsicum (varias especies)


Alamo B~lddleia longifolia.
Algodón Gossypium barbadense 'lar. peruvlanum
Chonta Bactris sp.
Coca Erythroxylom coca
Espino, R'ocka Opuntia floccosa
Maguey Fourcroya andina
Maíz Zea mays (diversas va.riec1ades)
Molle Schinus molle
Paja, l'chsu Stipa ichu
Paja Eragrostis sp.
Papa SoIanum tuberosum.
Siendo las más importantes, por ser las de más frecuente uso, la coc~, el ají
y la paja.

FRANCI SC O DE ACUÑA

Al eminente americanista español señor ÍVlarcos Jiménez de la Espada


se debe la exumación de un precioso manuscrito del año 1586, que se conserva
en el archivo de la Academia de Historia de Madrid y que ha sido publicado, con
notas y comentarios del mi~mo, en su obra titulada Relaciones Geográficas de In-
dias (Madrid, tomo II, 1885, pgs. 12 a 37).
Se trata de una serie de informaciones tomadas por el Corregidor de Chum-
bivilcas, don Francisco de Acuña, en los meses de enero a marzo del indicado año,
.en los pueblos de su jurisdicción, de orden del Virrey Dn. Fernando de Torres
v Portugal, "para la discrepción de las Indias que su lVIagestad manda hacer".
v Por entonces el Corregimiento de Chumbivilcas comprendía lá actual pro-
vincia del mismo nombre del departamento del Cuzco y parte del territorio ele la
provincia incaica de Cunti-suyu, hoy denominada la Unión, del departamento
de Arequipa.
Esta relación escrita medio siglo después ele la conquista, tiene una im-
portancia capital'; poi· tratarse de una región tan alejada ~le los centros poblados
por los españoles, y por las noticias que suministra sobre la organización política
religión, lenguas, tradiciones, etc. de sus pobladores, ql1e hasta entonces no habían
sufrido alteración alguna.
En la parte geográfico-histórica describe con claridad las caracetrísticas
de la región de las punas,de temperatura muy baja y con una vegetación raquí-
tica y esteparia, así como la de los valles situados al occidente de la cordillera de
los Andes, que son de clima cálido y húmedo. En ambas zonas puntualiza los
ríos que las bañan y las comarcas abundantes o escasas de pastos.
Entre los productos alimenticios el único que era apreciado en esa época.
por los españoles era el maíz, pues los restantes eran rlesdeñaoos por ser "mante-
68 Revista del M '/'/'seo N aáonal

nil11iento de indios". Asegnrn. que bs casas no difieren en los materiales. de cons-


trucción de los empleados en las ciudades "eceto questan cubiertas de paja"
(Stipa ichu).

CHUMBIVILCAS

En la descripción de esta provincia dice "que el pueblo de Totora se llamaba


n.Sí por estar cercaelo de totorales y haber gran suma de dicha totora" (1'yplw)
que sus habitantes comen coca" (E1'yth1'oxyZon coca) así los destos pueblos como los
de esta provincia". Entre la,s pln.n{as usuales de la región menciona las siguien-
tes:

INDIGENAS

AT,IMENTTCTAS

Mn.ír, Zea mays.


Papas Solanum tube1'osmn
Ocas Oxalis tuberosa
Quínua Cbenopodium quinoa
y yuyos que "son ye1'b:1s comestibles".

MEDICINAT,ES

Chichira Lepidium bipinnatifidum


Poro poro Calceolari:1 sp.
Muiía Mintbostachys setosa
Pusqui (n empleado como pmg:1nte "yotms yerb:1s que no Re s:1bc dcela-
1':11' sus nombres".

ARBOLES MADERABLES

Aliso Alnus jorullensis val'. aClUninata


Quishuar Budclleia longifolia
Sauce Salix Humboldtiana
"y otl'?S arbolillos pequeños, como son 'Chilca (Baccha1'is sp.) y otros, y que es-
tos no dan fruta ninguna, mas clellos hacen sus casas los indios y leña para su
sustento y para pagar sus tasas". También .parece referirse a Jn, Cceuñ:1 (PoZ7J-
(ern:,s ·m.cem()so) , que lo confunde con la qufnua.

SUBJ~SPON1'ANEAS

AUMENTICJAS

Trip;o Tl'iLicum sativum


Lechug:1 Leetuca sativa
Coles Brassica oleraren
" y otras frutas semejantes".
Lmw, 1938. Tomo VII. No. 1 69

ARBOLES J'RUTALES

En el pueblo de Capacmarca "en algunas partes del, se dan algunas frutas


de Castilla como son.
Duraznos Prunus peTsica
Nars,njo Citrus sinensis
Limas Citrus sp.
y que plantando en él algunos otros árboles de Castilla, creen darían fruto, por
su temple bueno."

CONDESUYOS

Los habitantes de la provincia de Conelesuyos estaban adjudicados al Sol,


"al que lo adorabs,n como a Dios y ofrecís,n sarra (Mafz) y otra~ yerbas de comer"
y que éstos se proveían de los lugares de clima cálido, de axí ,(eapsicum sp) y al-
godón (Gossypium barbadense varo penwianum). En fleguida menciona las siguien-
tes especies usuales:
INDIGENAS
ALIMENTICIAS

"En los tiempos pasados comían hojas de


Altramuces ( =Tarhui?) Vicia grata
Cerraja (Ccjana?) Sonchus sp.,
que son las comidas que ahora eomen".
MEDICINALES

Tabac0 Nicotiana sp.


Puya ( -= Pulla-pulla?) Zephiranthes parvuln
Sallica que crece en las punas y
Sincha (.- Sunchchu?) Viguiel'a sp.
"que son unafl yerbas que comen los caballos y otras muchas, que en lengua de
indio tienen los nombres así como está dicho, que no se sabe declarar".

ARBOLES MADERABLES

Molles Rchinus molle


"que dan una fruta pequeña colorada de quelos indios hacen su bebienda como elel
maíz hacen chicha que es un brevaje que veben como vino".

SUBESPONTANEAS

ALIMENTICIAS

Garbanzos Cicer ariet.jnum.

ARBOLES FRUTALES

En el pueblo de Cotahuasi "se da todas las frutas que en él se plantaren,


así de hortaliza como ele frutas de Castilla, como son:
''10 Revúta del Museo Nacional

Membrillos Cydonia v\llgaris


Granados Punica grana tu m
Sirgüelas (así) Pnmus domestica
Peras Pirus communis
Camuesas "communis :Malus val'.
y las demás frutas que se sembraren".

INDUSTRIALES

Uvas ViUs vinifera


"de que hacen vino".

NICULOSO DE FORNEE

E.ntre b serie de documentos inéditos publicados por el eminente peruanó-


filo español Sr. Marcos Jimenez de la Espada, en su obra titulada Relaciones
Geográficas de Indias.-Tomo Il.-Perú.-Madrid, 1885, figura una interesantí-
sima Descripción del Corregimiento de /lbancay hecha de orden del virrey Dn.
Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar, por el corregidor del mismo Dn.
Nicüloso de Fornée, en los primeros meses del año 1586.
Dicha relación, apar't e de determinar con claridad los términos de la pro-
vincia incaica de Chinchaisuyo, que comprendía las actuales provincias de Anta
y Abancay, contiene valiosísimas informaciones sobre la etnografía, clima, forma-
ciones vegetales del corregimiento en referencia y da una idea exacta de su divi ..
sión política y organización durante los cincuenta primeros años de la conquista.
Tiene para nosotros particular importancia las noticias que suminist.ra
sobre las plantas usuales de la región desde el tiempo de los Incas; las especies cul-
tivadas como alimenticias en las diversas zonas climáticas de su extenso te1'1'i-
torio y las introducidas por los españoles a raíz de la toma de posesión de la ciudad
del Cuzco.
N o es de extrañar que en dicho informe se omitan multitud de especies
indígenas actualmente conocidas; pues los españoles de la época de la conquista
profesaban un desdén marcado sobre todo lo aborígen y su conocimiento se rea-
lizó de una lllanera lenta y paulatina.
En los apuntes que he extractado de dicha Descripción y que publico
acompañado de sus nombres técnicos respectivos, se puede tener una idea bastan-
t;e aproximada del estado de la agricultura en dichas proviúcias durante el (¡l-
timo cuart.o de siglo XVI, siendo de admirar el considerable n(¡mero de espe-
cies europeas que fueron aclimatadas en ese período bOl'rrrRCOSo de la hisi'orirr.
Alimenliáo8.-1\![enciona las siguientes:
Maíz Zea mays
Papas Sol.'1num tuberosum
Quínua, Chenopodium quino a
Ocas Oxalistuberosa
Chochos Vicia grata, y considerable c:1nticl:1d de YU.Y08, ycrbrrs
comestibles "que Ron de mlwhas m:1neras".
Lima, 1938. Tamo VII No. 1 71

En las tierras bajas, particularmente en las márgenes del Apurímac, de cli-


ma tropical, se cultivaban:
Frisoles Phaseolus sp.
Agí, ají, Pimientos Capsicum sp.
Camote Ipomoea batatas
Yucas Manihot utilissima
Maní Arachis hypogea
Entre las "frutas de tierra" menciona:
Pacaes Inga Fueillei
Guayavas Psidium Guayava
Lucmas Lucuma obovata
Granadillas Passiflora ligularis
Pepinos Solanum variegatum ~7
Ciruelas Bunchosia anneniaca
Estas dos últimas parecen haberse extinguido en el Departamento, pues no
tengo noticia alguna de que actualmente se les cultive.

Cypela HeTTerae. Dúls


Alrededores de la ciudad del Cuzco, 3200 n
36001'11 . s. el n . del m.

Árboles 117adcrablc8.-0bserva que carecen de frutos comestibles y cita los


siguientes:
Alisos Alnus jorullensis
Chacha:c\()mas Escallonia resinosa
Molle Schinus molle
72 Revista del NI useo Nacional

ql1ikhlln,l' Buddlpia lOllgifolia


SallCN; Salix Humbolcltiana
C¿uínurt Polylepis in cana
Seybm; Bombax Ruizii y
]'ncta B al'nadesia (?)
" que Rirven pfl,r[1, hacer tablas y sill as y carbón ele leña y maderamiento de casas,
C[HE' ))n,1'[1, es tos Ron buenos".
En el valle de Anta "se siembran unas varas, las cuales, en siendo de gro -
sor de tres dedos, se cort.an para hacer techos de casas y esto es puest.o a mano
y :no silvestre"

Yel'bcts mcrlicinalcs.-Afirma que son numerosas ln s plantaR con que se


curan los indios y menciona las siguientes:
Chama Eupatorium sp.
Chiehe rn Lepidium bipinnntifídUlJ1
Chilea. Bacchal'is sp.
P auca Escri.llonia H en err.e
Vilca Piptaclenia colubrina
Zai1'e¡ Tabaco Nicotiana sp,
"que sirven para las enfermedacks de frío s, desconcertadura de huesos y heridas" .

Otras cspccies.-Al dar a conocer la et.imología de los nombres de algunos


lu gares mcnciona, in cidentalmente, las siguientf'R:
Chonta, P alma P almera
Haman Ctty Elisena longipeta.la
lEcho, Pr:¡,ja Stipa ichu
Panti ('oRm os peu ceclanifoliuR I,irnqu cnRis .

Subespontáneas.- Enumera las especies introdu cidas por los español es,
que por ent.onces estaban redu cidas a la s siguíentf's:

ALIM EN'l'I CIA S:


Trigo Triticum sat.ivum
Cebad a HOl'd(m m vulgar e

AUBOLES FRu'rALES:
DllI'aznos Pl'unu s persica
Manzanas Pil'uS Malus
Membrillos Cycloni a vulgal'i s
Nar:tnjn,s Citrus sinenRis
P 0 1'nS Pirus ('0111 n mní s

OTRA S FRUTAS
Higos Ficus carica
lVTC'lonC'R Cucnmis :Melo
Uvas Vi tiR vinífera
Lima, 1938. Tomo VII . No . 1 73

I~DUSTRIALES :
Caña de azúcar Saccharum oflicin'a rum
"de donde hacen azúcar, miel y conservas, que es trato de mucha grangería".

G AR C ILASO DE LA VE G A

El capitán García Laso de la Vega, padre de nuestro historiador, vino al


Perú en la desgraciada expedición de Pedro Alvarado. Cuando el general levan-
tamiento de los indios encahezado por el Inca Manco, que puso en serio peligro
la conquista española, de orden del Marqués Francisco Pizarro el capitán Gar-
cilaso fué enrolado en las fuerzas que al mando del General Alonso Alvarado,
fueron enviadas en auxilio del Cuzco. Al llegar al puente de Pachacacha el
.ejército español detuvo su marcha, al saber la retirada del Inca Manco y la toma
de la ciudad por el Adelantado Diego d2 Almagro, que pretendía que el Cuzco
formaba parte de la gobernación de Nueva Toledo que le fué concedida por cé-
dula real.
Requerido Alvarado a rendirse y no habiéndose negado a . avenimiento
alguno con el Adelantado Almagro se realizó la batalla de Abancay, en que la vic-
toria se declaró en favor del último, quedando prisionero, entre otros, el capitán
Garcilaso de la Vega. El Adelantado Diego Almagro ingresó triunfante a la ciudad
del Cuzco el 25 de julio de 1537, conduciendo a los prisioneros, los que fueron alo-
jados parte en el edificio Ccasana y el resto en la fortaleza del Saxaihuamán
A partir de la enunciada fecha el capitán Garcilaso de la Vega permaneció en
el Cuzco, en condición de preso político, hasta el 6 c!~ abril de 1538, en que
se dió la sangrienta batalla de las Salinas, saliendo vencedor Remando Pizarro.
Algunos meses después emprendió, a órdenes del capitán Gonzalo Pizarro, la con-
quista de l!a provincia de Charcas, donde se avecindó, adquiriendo en premio
ele sus servicios el valioso repartimiento de Tapajri.
Durante su estadía en el Cuzco tuvo amores con la ñustta Isabel, hija del
Inca Ruallpa Thupac Yupanqui, cuarto hermano del emperador Ruaina Ccapar.
Fruto de estos amores fué el nacimiento del Inca Garcilaso de la Vega, que reci-
bió en el bautismo, el 12 de abril de 1539, el nombre de Gómez Suarez de Fi-
gueroa,siendo su padrino el conquistador Francisco de Almendras y más tarde de
confirmación Diego de Silva. Su nacim~ento tuvo lugar a los cinco años y medio
de la entrada al Cuzco de las fuerzas del Marqués Francisco Pizarro y del Adelan-
.t ado Diego de Almagro.
El 9 de agosto de 1541, día en que estalló en el Cuzco la insurrección
contra Diego de Almagro el mozo, dueño del poder por muerte del Marqués Fran-
cisco Pizarro, fué nombrado Garcilai30 de la Vega capitán de a caballo para abrir
canwaña en favor del Rey. Con la llegada del Gobernador Cristóbal Vaca de Cas-
tro estas fuerzas aumentaron considerablemente, lo que les permitió obtener
la victoria en Chupas el 16 de setiembre de 1542, en que fué derrotado y hecho
prisionero el infortunado Almagro, que corrió la misma suerte que su padre el
Adelantado. Después de la victoria el capitán Garcila:oo cambió de residencia
avecindándose en el Cuzco: se le concedió el repartimiento de Huaillati y otro
Revista, del M~¿seo N aáonal

eont.iguo en las márgenes del Apurimae, a ocho leguas de esta capital y adquirió
la casa actualmente signada bajo el No. 35 de la cané de Coca, qne perteneCió al
conquistador Francisco de Oñate, muerto en la batalla de Chupas.
Corrían los días del mes de julio del 1544 cuando una de las incidencias
de la rebelión de Gonzalo Pizal'l'o contra el Virrey Blasco Núñez de Vela puso
en serio pel'igro la vida del niño Garcilaso. Es el caso que su padre, en compañía
de cuarenta vecinos notables de la ciudad, se clefeccionó de las fuerzas de Gonza-
lo Pizarro, el día mismo en que éstas emprendieron su marcha sobre Lima. Gon-
zalo Pizarro, sediento de venganza, revolvió sobre el Cuzco y entregó a saco las
casas ele los desertores. Se estrelló particularmente contra la de Garcilaso,
uno de los jefes del movimiento en favor del Rey, a quien lo despojó de sus
repartimientos de indios; la soldadesca después de haber saqueado completamen-
te su casa y ahuyentado la servidumbre, amenazó de muerte a todos sus mora-
dores, entre los que se encontraban el niño Garcilaso, su madre y una hermana
menor. Esta situación de terrO!' se prolongó por el espacio de ocho meses, duran-
te los cuales pudieron subsistir gracias a la protección cauteloEa de los incas y
pallas, parientes de la mujer de Garcilaso, y muy en particular del cacique Gareía
Pauqui que socorrió a la familia con cincuenta fanegas de maíz.
Al cabo de este tiempo el capitán Garcilaso logró reconciliarse en Lima
con Gonzalo Pizarro, a quien desde entonces por fuerza o de gana, le acompañó
en sus campañas. Su familia privada de recursos, por no habérsele devuelto sus
repartimientos ele indios, se vió obligada a refugiarse en una comarca situada
a treinta leguas del Cuzco, donde permaneció hasta el mes de junio de 1547. Fué
probablemente en esta época que el niño Garcilaso pasó dos o tres veces por un
río caudaloso, tal vez el Pachachaca, haciendo uso de una oroya tendida de un
cable de chaguar, en caballitos de totora o medianté balsas del tiempo de los Incas.
Eritl'e los recuerdos de su infancia nos cuenta que en la víspera de la entrf'-
da ele Gonzalo Pizarro al Cuzco, después de haher ohtenido la estupenda victo-
l;ia de Huarina, salió al encuentro de su padre, a pié y en parte conducido en hom-
bros de sus criados hasta Quispicanchi, situada a tres leguas del Cuzco de don-
de Í'etornó a caballo. La ciudad se encontraba regiamente engalanada con muchos
arcos triunfales en las calles por donde debía recorrer la comitiva "hechos de mu-
chas y diversas flores, de varios y lindos colores que los indios sabían hacer en
tiempo de sus reyes Incas". En esta ocasión conoció el niño Garcilaso allegenda-
1'io Francisco Carbajal, que, en vista de un inminente próximo combate con las
fuerzas reales, hizo labrar picas de "maderas tan buenas y tan fuertes que el fres-
no" y acopiar gran cantidad de algodón para mechas .
. El 9 ele abril de 1548 tuvo lugar la célebre batalla de Jaquijahuann,
(Anta) entre]n,s fuerzas del Presidente ele la Gasea y Gonzalo Pizarro, en la
que salió triunfante el primero. El niño Garcilaso, que por entonces apenas
contaba nueve n,fios ele edad, fué testigo presencial de In, ejecución del des-
ven(.urado Gonzalo Piílfl,rro y de los principales jefes que permanecieron adictos
a su caWia y del castigo ejemplar que se hizo en la tropa. Restablecida la norma-
lidad, el niño Garcilaso ingresó a una "escuela de leer y escribir" fundada para
una docena ele ml1chn,rhos mesti:ws, hijos de los conquistadores, no mflyores de
Lima, 19$8. Torno VII. No. 1 75

doce años; la que al parecer funcionó con mucha irregularidad, pues en breve
tiempo se sucedieron cinco preceptores no muy peritos en la enseñanza.
Entre los años de 1553 y 1554, el joven Garcilaso asistió a la escuela de hi-
tinidad fundada por el licenciado Juan de CueJlar, natural de Medina del Campo,
séptimo canónigo de la catedral del Cuzco recibido el 4: de julio de 1552. Entre sus
condiscípulos de Gramática (Castellano y Latín) menciona de manera especial a
Diego de Alcobaza, hijo de su ayo el conquistador Juan de Alcobaza que vivía en
la casa de Garcilaso y el indio Felipe Inca, de quien dice se distinguió por su
clara inteligencia.
Con los doce o dieciocho mestizos, discípulos de Juan Cuellar, se inició la
formación de una clase social, intermedia entre los Ol·gul~osos conquistadores
y los abatidos indios, que añoraban constantemente las grandezas del Imperio .
Estos formaban una muchachada alegre y bulliciosa, que en comparsa entusias-
ta, recorría los alrededores de la ciudad visitando los monumentos y lugares his-
tóricos; asistía a las grandes festividades dedicadas al Sol, que todavía se cele-
braban en los andenes de Ccollecampata, eon ocasión del barbecho de sus tierras
o se entretenían en jugar con los vistosos chuis, muy en boga aún entre los mismos
conquistadores.
En 13 de noviembre de 1553 se celebraba en casa del conquistador Alonso
Loaiza, fronterizo al convento de Santa Catalina, un suntuoso banquete con mo-
tivo de sus bodas con una ilustre dama española, en el que se encontraban pre-
sentes el joven Garcilaso, que aún no había cumplido catorce años, su padre y
su madrastra. Casi a los postres penetró a la sala, en son de combate, Francisco
Hernández Girón, acompañado de dos de sus secuaces, a prender al corregidor
Gil Ra~írez Dávalos, proclamando Libertad. El capitán Garcilaso de la Vega,
en compañía de varios amigos suyos, logró huirse a una casa vecina; para en se-
guida, bajo la vigiÍancia del joven Garcilaso, pasarse a oÚa, de donde esa misma
noche, emprendió viaje a Lima.
Al año siguiente, a fines de agosto, lo vemos todavía figurar al joven Ga1"-
cilas,o en otra de las incidencias de la misma revuelta, tres días antes del ingreso
al Cuzco de las fuerzas de los Oidores, que, después de la batalla de Chuquin-
ga, venían en persecución de Francisco Hernández Girón. Dispersados los insu-
rrectos en Pucará y extinguida toda tentativa revolucionaria con la ejecución
de los caudillos que tomaron parte en ella, el país recobró su normalidad. En 16
de noviembre del mismo año, 1554, fué nombrado por los Oidores, Corregidor
y Justicia Mayor del Cuzco el capitán Garcilaso de la Vega, cargo que desempeñó
con beneplácito de la población hasta el 23 de setiembre de 1556.
En el acto de las fiestas solemnes que se celebraron en esta ciudad el 8 de
diciembre de 1557, en homenaje a la coronación del Rey Felipe Il, consta que el
joven Garcilaso tomó parte, bajo el nombre de Gómez Suarez de Figueroa, en el
juego de cañas que corrió a cargo de los prin~ipales vecinos. En igual forma, en oc-
tubre de 1558, contribuyó a la solemnización del bautiemo del Inca Sayri Thu-
pac y su esposa la Ccoya Cusi Huarcay, elespuéi3 ele su sometimiento al poder
español.
Durante su juventud visitó en varias ocasiones las dehesas de Chitapampa,
donde , seg~n la tradición, estuvo confinado e~ Inca Huiracocha antes de la suble-
76' . Revista del NI useo Nacional

vfLCión de los Cba,n eas; excl11'sionó por el delicioso valle de Yucay, residencia ve-
raniega de los Incas; recorrió la. quebrada de Quispicanchi hasta la llanura de
Mohina (Lucre), donde su padre era poseedor de un repartimiento, yen 1557 pe-
netró al socabón que una socieelad de mercaderes mandaba abril' para desaguar
la lagUlla, de Urcos y extraer la, famosa cadena de Huascar, que según la tra,elición .
se encontraba en e11ft; En cierta ocasión estuvo en el pueblo de Sutcunca, si-
tuado a cuarenta . leguas al oest.e del Cuzco y posiblemente contiguo a los va-
liosos repartimientos de Cotanera y Huamanpallpa concedidos a su padre después
ele la rebelión de Gonzalo Pizarro. Es de presumir que también conoció los valles
de Paucartambo, en los que, por donación que le hizo su padre en vida era posee-
dor del funclo Havisca, productor del precioi<o arbusto de la coca, C'l mi~mo que
perdió a,1 irse a Espn.fia.
Entre los ],0CIH'rdoR de Sil infancia, nos cuenta, que conoció el valle del Cuz-
eo pobln.do ele inmuncrablcR Molles, que en la quebrada ele Yupay contempló "un
árbol grande y espeso (Pisonay) que los indios en su gentilidad tenían por sagrado"
y refiriéndose a las plantas medicinales nos dice que él experimentó en dos ocasio-
nes los eQcctos purgantes "de unas raíces blancas (Huaclwncca?),que son como na-
bos pequeños" y que él mismo constató la eficacia de la yerba Matecllu, en la cu-
ración de un muchacho enfermo de la vista.
En su juventud fué muy aficionado a los ejercicios de equitación: alter-
naba con frecuencia con los españoles mestizos e indios nobles en los juegos de
cafias que con" los renuevos de Quishuar" se corda n en la plaza principal del
Cuzco y "cuando se ofrecía caminar entendía en herrar y sangrar los caballos de
su casa". Profesó, deede muy niño, un tierno cariño a sus padres, sirviéndoles so-
lícito ya en asentar las cuentas de los J(jilJ1.lcama.yoc de los valiosos repartimient.os
de su padre 6 de amanuense durante el tiempo que este desempeñó el corregimien-
to del Cuzco.
At'In no había cumplido veint.e años, cuando la muerte de su padre acae-
cida en 1559 y la de un hermano menor, heredero de los derechos ele éste, produjo
la ruina económica de su familia; determinando al jóven Garcilaso a emprender
un viaje a España, con el objeto de solicitar del Hey las mercedes a que se creía
con derecho por los servicios de su padre a la causa real y por la restitución pa-
trimonial de su madre.
Provisto de algunas barras de plata seltada salió del Cuzco, por la ruta
del Apurímac, el 23 de enero ele 1560. En el trayecto tocó en la hacienda Marca-
huasi de la quebrada de Limatambo, en la que se cultivaba un exten:oo viñedo
destinado n. la elaboración de vino; recorrió el valle de Huarcu, en cuyos confines
visitó una hermosa fort.aleza incaica que aün no había sielo destruída y depués
de atravesar los extensos arenn.les y algarrobales de lea, lle~/) a la por entonces
modernísima ciuchel de Lima. Poco df'spués se embarcó en el Callao; en f'l viaje
sufrió nna peligrosa ca.lma en las proximidad0s de las islas Gorgona; conoció bs
poblaeiones' espa.ñolas de Panamá y Cart.agena y tras un viaje pcnoslsimo desem-
barcó en Lisboa,lleno de esperanzas para la consecuci6n de sus prf'/tension es.
Tan luego como llegó a España se dirigió a la Corte ele Madrid, donde des-
defines del D,ño 1561 gestion6 la concesión de las merceclf's solicitadas. Deshecha-
dos sus memorialf's por 0~ ConsPjo de Indias, en 1Pí63, el Inca Garcilaso S0 alistó
Lima, 1938. T.omo VII. No. 1 77

Cedrela Hen·erae Harms


Cuzco, Plaza del Cabildo, 3350 111. s. el n . dél 111.

como yoluntario en el ejército español, siendo el primer peruano que luchó cn las
guerras europeas. Bajo las órdenes de D . Juan de Austria combatió a los moros,
obteniendo muy en breve el grado de capitán.
Retirado del servicio militar se radicó en la ciudad de Córdova en mayo de
1595. Allí en medio de la soledad del aislamiento se dedicó a acumular materia-
les para la redacción de sus célebres Comentarios Reales. Satisfecha sus aspira-
ciones y tras una ancianidad tranquila y laboriosa falleció en la misma ciudad
el 22 de abril de 1616. Su cadáver fué sepultado en la capilla de las Animas en la
renombrada catedral ele Córdova, donde en una lápida se lee la siguiente inscrip-
ción.
"El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria
ilustre en sangre, perito en letras, valiente en armas, hijo de Garcilaso de la Vega, de
las casas de los Duques ele Feria e Infantado, y de Elisabeth Palla, sobrina
de Huaina Ccapac, último emperador de Indias, comentó la Florida, tradujo a
León Hebreo, compuso los Comentarios Reales. Vivió en Córdoba con
mucha religión. Murió ejemplar. Dotó esta capilla. Enterróse en ella. Vinculó
78 Revista del Museo Nacional

sus bienes al sufragio de las ánimas del Plll'gatorio. Son Patronos perpétuos los.
·señores Dean y Cabildo de esta Santa Iglesia. Falleció a 22 de Abril de MDCXVI".

xxx
A los sesenta años de edad y cuarenta de su ausencia del Perú, el Inca
Garcilaso dió principio a la redacción de su obra Comentarios Reales. La primera
parte se publicó en Lisboa on IGOO y la segunda, quo acabó de escribir en 1618,
se editó póstuma en Córdova en 1617
N acido en el Cuzco pocos años después de la conquista del Perú, donde
pasó los primeros veinte años de su eelad, su situación era excepcional para tratar
con acierto los conocimientos que adquirió en la infancia. Su obra tiene por tanto,
apfu·to ele sn valor histórico y literario, una grandísima importancia para el estu-
dio del folklore bot(miro, pmticlilarmente en cuanto concierne a la terminología
qneehna.
Su valiosa contribución al conocimiento ele las plantas usuales entre los
Incas, su previsión al señalar las plantas aborígenes y las que fueron intro-
ducidas por los españoles y más que todo su interés al anotar los nombres vulga-
gares vernaculares y los de procedencia extranjera, le dan derecho a considerar-
lo entre los hombres que han contribuido al progreso de las ciencias naturales del
Perú. Comprendiéndolo así los botánicos alemanes Poeppig y Endlicher crearon
en su honor el género Garcilassa para una especie endémica de las montañas de Huá-
nuco, que la denominaron Garcilassa rivulan:s.
En su época la ciencia botánica aún no había salido de la infancia, continua-
ba predominando las clasificaciones utilitarias, por lo que no es de estrañar dieso
poca importancia a los caracteres organoll"pticos ele las plantas descrii.as.

FrJ'oLATRIA

Garcilaso dice que los inelios antes de la cultura incaica "adoraban yerbas,
plantas,fíores,árboles de todas suertes". "Otros al maíz,o zara como ellos le llaman
porque era el pan común de ellos. Otros a las mieses y legumbres, según más abun-
dantemente se daban en sus provincias" y que en sus sacrificios ofrecían, entre
otras cosas, "la yerba que tanto estiman llamada CltCa." ;pel'O que los incas proscri-
bieron todo género de superticiones religiosas.
Sostiene que en la época del Imperio se adoptó el monoteismo, siendo la
única divinidad el Sol, padre y creador ele todas las cosas; pero se contradice al
afirmar que los indios daban el nombre de huaca (objeto sagrado) a los árboles
o frula.s que por su hermosura se aventajaban a otras especies de su misma espe-
cie y CHanclo nos asegura que el mismo vió una forma peculiar ele adoración que
se rendía "a los ,ídolos o árboles". En la descripción que hace de los jardines 'clel
suntuoso templo ele Ccori-cancha dice que "había un gran maizal, y la semilla
que llaman QUÚ/.7W, y ó,t ras legumbres y árboles frutales, con su fruto todo de
oro y plata, cont.rahecha al natural" y que a semejanza ele éste había otros muchos
adoratorios poI' toda la extem;ión del Imperio.
Lima, 1988. Tomo VII . No. 1 79

En apoyo de su monoteismo incaico cita la autoridad del P. Blas Valera


que "dice que los Incas no adoraban sino al Sol y a las plantas y que en esto imi-
taron a los caldeos" y más adelante trascribe las palabras del cronista Pedro Cie-
za de León, quien sostiene que los Incas "adoraban en árboles y en piedras como
los gentiles"; revelando así la flagrante contradicción en que incurrió.

GEOGRAFIA Bo'rANlcA
En el texto de la obra consigna valiosísimas informaciones de carácter
geobotánico: distingue las plantas cultivadas de los silvestres, precisa las zonas
geográficas en que se desarrollan, e indica el habitat de un considerable número
de especies. Sus descripciones geográficas son exactas y tratadas con gran maestría,
como se deduce de los acápites que trascribo a continuación :
El río Apurímac, por pasar entre altísimas y asperísimas sierras, tiene a
una mano ya otra de su corriente muy poca tierra de provecho" .
"Para entrar a estos valles «Paucartambo) donde se cría la Cuca se pasa
una cuesta llamada Canachuai, que tiene cinco leguas de bajada casi perpendi-
cular, que pone grima y espanto sólo al mirarla, cuanto más subir y bajar por ella,
porque por toda ella sube el camino en forma de culebra, dando vueltas a una ma-
no y a otra.
"Aquel valle (Yucay) se aventaja en excelencias a todos los que hay en el
Perú. Está cuatro leguas pequeñas al Nordeste de la ciudad. El sitio es amení-
simo, de aires frescos y suaves, de lindas aguas, de perpétua templanza, de tiem-
po sin frío ni calor, sin moscas ni mosquitos, ni otras sabandijas penosas. Está
entre dos sierras grandes, la que tiene al Levante es la gran Cordillera de Sierra
nevada, que la una de sus vueltas llega hasta allí. Lo alto de aquella sierra es de
perpetua nieve, de la cual descienden al valle muchos arroyos de agua, de que sa-
can acequias para regar los campos. Lo medio de la sierra es de bravísimas mon-
tañas , la falda della es de ricos y abundantes pastos".

NOMBRES VERNACULARES
En lo que pa.rticularmente se distingue el Inca Garcilaso es haber dado a
conocer los nombres quechuas de las plantas y sus sinonimias en otras
lenguas. Recurriendo a su prodigiosa memoria consigna un considerable número
de"nombres primitivos y sus variantes bajo el influjo de la civilización española.
En el proceso evolutivo de estas denominaciones señala en primer término "los
- nombres que los españoles ponen a las frutas y legumbres del Perú" que, son del
lenguaje de las islas de Barlovento, que los han introducido ya en su lengua espa-
ñola" tales como:

QUECHUA BARLOVENTO

Api chu Batata¡:;


Inchic (= Inchis) Maní
Pacay ( = Paccai ) Guavas
Sauintu (= Sahuintn) Guayavas
Uchu Axí
Ztlra ( = S:tra) Maíz
80 ReV1:sta del lVI useo N aáonal

Cl1\1ehf\.11 (= Pacpa) Maguey


Sayl'i (~Sairi) Tabaco

Anota cuidadosamente aquellos cuya pronunciación ha sido modificada


"])Or<}ue11o quode sin la. corrupción qne a t.odos los nom brea les dan", citando (']1-
tre ellos:

QUll:CT:1UA ESPAÑOL17ADU

Cuea Coca
}\IIulli :M olle
HUf'ma Lncma.

Llama, b , n,1.0.J1eión sobre qne los primeros espaíioks qne pasaron a las in-
clias, que con poca semejanza y ninguna propiedad llamaron a las frutas de allá
con los nombres de los de acá (España) que cotejadas las unas con las otras son
muy diferentes que es múcho más on lo que difieren que no on lo que se asemo-
jan; y f1.lín son f~ontraria8 no solo en el gnst.o, 111:\13 tnm bién en los (-'1'0.ct08."

QUECHUA

Amancay (=Jamanclmi) Azucena


Capallu ( = Sapallu) Calabazas romanas
Chuchau (= Pacpfl.) Cardón
PaIta (Ecuador) Peras
Purutu Fl'isoles
Quimlf1. ( = Quiuna) Muju o al'l'OZ pequeño
Rocot- uchu (=Roccoto) Pimiento de la.R Indias
TanlÍ (=Tarhui) , Chochos
Tutura ,Junco

Menciona los nombres ele las siguientes especies que en su época no sufrie-
ron alteración alguna.

Añus Añu
Cantut CCtLntut
Chihl1ailma ChihuanInmi
Chili
Chilca Chchillcfl.
Chl1cmn Chucan
. Ch11i
C11ch11clm (?)
IcIm 1'Chs11
.Ipa
Matecllu MnJ,tedIu
MnJi
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 81

Oca Occa
Payeo Paicro
Papa
Quishuar
Sunchu Sunchchu
Ussum
V uiñay-huaina
en
Huiñai- huaina
Vitoc Huitoe

PassijloTCl tlzaumasiantlz Harms.


Vall e del Urubamba, 2850/ 172. S. el1?del 7n.

Confiesa habel" olvidado "mucbos vocablos de nuestro lenguaje" y entre


ellos consigna los que "igucn:

ESPAÑOL QUECHUA
Algodón Utcju
Aliso R'amram
Almendro (?)
Canela (?)
82 Revista del lJ!I'Useo Nacional

Espadaña o euen Simn


Higuera (= Palo de bnlsa) .... , ~

Manjar blanco Chirimoya


,Nlleces ('?)
. Pallarcs
Pepino Cacham (?)
Piña Achupalla
Pl:ítano
Zarzaparrilla

Finftlizftl'cmos estas notas, trascribiendo el siguiente acúpite que explica


el por qué han subsistido las alteraciones puntualizadas "aún los mestizos mis
compatriotas se vftn ya tras ellas en la pronunciación y en el escribir, que casi to-
das las dicciones que me escriben desta mi lengun y suya vienen españolizadas
como las escriben y hablan los españoles y yo les he reñido sobre ello y no me apro-
vecha, por el comlm uso de cOlTomperse las lenguas con el imperio y comunica-
ci6n ele cliversns nacioncs".

PLANTAS USUALES ENTRE LOS INCAS

'rl'es fueron las fuentes que sirvieron a Garcilaso para la enumeración ele
las plantas industriales del Perú: 1 R. El testimonio de los cronistas españoles que
tuvo oportunidad ele consultar al tiempo ele escribir sus célebres Comentarios
Reales; 2". Los recuerdos de su infancia,un tttllto debilitados por los cuarenta años
trascUJ'ridos desd~ que se ausentó del Perú hasta la fecha en que dió comienzo a
la redacción de su citada obra, y 3'. Las informaciones que le suministraren SUR
parientes y amigos del Cuzco sobre los productos naturales de la región.
De ahí resulta que muchas de las plantas mencionadas por Garcila Eo no
le fueron conocidas sino por referencias, lo que explicft los frecuentes errores en que
incurrió al enumerarlas. Aeí se tiene que entre los especies expontáneas del orien-
te peruano menciona el Plátano, originario elel Asia, posiblemente introducido por
los inmigrantes qtiopes; confunde la Pac]Ja (P~urcToya andina Trel) , CUyo esca po
o bohordo se de'n omina clmchau, con el Magttey, indígeno de Méjico; asimiEmo
el Sayri o tabaco silvestre (diversas especies del género Nicotiana) con el Tabaco
(Nicotiana tabacwn L.) procedente ele las Antillas.
Llama la atención el hecho ele que Garcilaso no mencione plantas alimen-
ticias tan importantcs como el R'umu (Manlziot utilissima Pohl) y el Tintin (Pa-
ssifloru Zi(J1daris .T uss), eladas a aconocer por el P. Acosta baj o los nombres ele
YUC:1 y Granadilla, respectivamente, y guarda absoluto silencio sobre otras que
como las Lisas (Ullucus tuberoSlls Lozan) y la Aclúm (Canna indica L.) debió
haberlas conocido en su infancia,
Entro las obras consultadas por Garcilaso de la Vega para la confección
ele sus Comentarios Reales figuran en primera linea las ele los cronistas que se men-
cionan en seguida, los cuales ya incidentalmente o de una manera expresa consig-
llftn numerosas referencias sobre los princip:11es productos vegetales americanos.
Garcilaso al compilar los elatos pert.inentes amplió por RU parte las dCRcriprio])rR
Lima, 1938. Tomo T/II. No. 1

de las plantas tratadas, con observaciones de carácter personal y enriqueció la nó-


mina de ellas con nuevas e importantes especies aún no señaladas hasta su época.
Estas últimas constituyen en rigor la verdadera contribución de Garcilaso a la
Flora peruana y según es fácil notar, todas ellas son plantas que se desarrollan
en el territorio del departamento del Cuzco y cuya denominación no se ha altera-
do sensiblemente.

Lo PEZ DE GOMARA, FRANCISCO


Nacido en Sevilla en 1510 y muerto en la misma en 1500. Sin haber estado
en América y sólo por referencias verbales de los conquistadores compuso su obra
La historia de las Indias y conquista de .il1éxico que se publicó en Zaragoza en 1552.
Entre las plantas que menciona figuran las · siguientes: 111{aiz, Algodón y Canela.

CIEZA DE LEON, PEDRO DE


N atural de Sevilla. En 1547 llegó al Perú donde no solamente asistió a di-
versas acciones de guerra, sino que también se ocupó de informarse de las tradi-
ciones y costumbres del país. En 1550 regresó a España y en 1533 publicó en Se-
villa su obra titulada Pa¡·te primera de la c?'ónica del Perú. En ella se ocupa, entre
otras plantas, de la ]1.l{ora y el Molle.

ZARATE, AGUSTlN
Fué contador real durante el virreinato de Blasco Núñez de Vela (1543).
Aprovechando d~ su residencia en el Perú, reunió datos sobre las c6stumbres
de los naturales y el uso que hacían de ciertas plantas. A su regreso a España
publicó en Amberes en 1555 su Historia del Perú; en la que al o'c.uparse de
la Coca dice"que todo hombre que tenga sus hojas en la boca no tiene jamás
hambre ni sed."

ÑIONARDES, NICOLAS

Nacido en Sevilla en 1493 y muerto en 1588. Fué el primer hombre de cien-


cia que, sin haber visitado América, se ocupó de algunas plantas medicinales
peruanas. En 1569 publicó en Sevilla su Historia medicinal de las cosas que traen
de nuestras Indias occidentales, que sirven en medicina. En ella se ocupa, entre otras
plant.as, de las siguientes: Batatas, lvlaní, Guayavas, Tabaco, Paico yZarzaparrilla.

AC OSTA , P. JOSE DE

Religioso jeslúta, nacido en ÑIedina del Campo en 1539, vino a Amé-


rica como segundo provincial del Perú en 1571, regresando a España en 1587.
En 1588 publicó en Salamanca: De natura nobi orbis, cuya primera edición caste-
llana fué publicada en Sevilla en 1590. En los capít.ulos XVI a XXX, tan elogio-
samente apreciados por Humboldt, se Dcupa entre otras plantas de las siguientes:
Almendras y Nueces de los Antis, Calabazas (entre las que incluye el Zapallo),
Cachucho de las tierras frías clf'l Collao, FTi.joles y PallaTes, Ocas, Papas, de cuyos
84 Revista del 111úseo Nacional

tnbél'culos se qbtiene el CJw'l'ío; Axí o Púnúmto de las Indl:as, Chi1'imoya, Ci1'uelas,


Luema, Paeaes o Guavas, Palto, Frutilla, de Chile, Pepinos, Pifías , Plátano, Maguey ,
P1:'ñones de la Puna y Totora,

VALEllA, P. BLAS
Religioso jesuita, natural de Chachapoyas, que después del año 1590 se di-
rigió a Europa. Sus escritos sobre la Historia del Perú, en que se ocupaba también
de la Historia Natural, se perdieron en el saqueo de Cádiz efectuado por los in-
gleses el año de 1596. En los fragmentos en elegante latín que llegaron a poder
de Garcilaso, se ocupa, entre otras, elel JlIJaguey, Molle y Plátano.

xx x
Eliminando de la relación de plantas mencionadas poI' Garcilaso de la Vega
las especies anteriormente puntualizadas, se tiene la n6mina que va en seguida,
con que nuestro cronista amplió el acervo de conoeimi0ntos sobre la vpgetA.eión
(H prtí8:

I
ALIMENTICIAS ARROLJDS
Añus .Aliso
Quinua Huiguera (= Palo ' de balsa?)
Tarni Qu¡shl\al'
'V itor

CONDTMEN'l'I CJAS ARBUSTO::;


Chinchi-l\rhn Chillea
Uehll Chuc:hnll
Ipa
ORNAMEN1' ALF. S Snllehu
Amaneay
Cantnt
Chihlln.ihnn. Yl~ RBA S

Chucam
Chui
MEDJCINALF:S Espa.daña. o 011ca
MatecIln Mati
'l'l~A 'T'IL ¡;:s Sayri
lrhu Viñay-h1laina

Además consigna la deRcl'ipci6n de otras siete especies, sin mencionar '


sus nombres vulgares; pero con ca,meteres tan definidos que lne ha sido fácil
¡den tificarla,s. Ellas Son:
Pinco-pineo Ppata- quisca
NI Ul'llluntn Jahuackollai
Toccol'O Pisonay
Ckoya
cuyoR 11808 y aplicaiCiDnes pl1('c!e cODfmltal'Re en el n,cílpite lX'l'tinrntr.
Lima, 1988. Tomo VII. No. 1 85

PLANTAS CULTIVADAS
Alimenticias

GUANOS

Sara.-"El grano que los mexicn,nos y los barloventanos llaman J1t[ aíz
y los del Perú Zara es de dos maneras: el uno es duro que llaman mUl'uclm y el otro
t ierno y de mucho regalo que llaman Capia. Cómenlo en lugar de pan, tostado
o cocido en agua simple ; de cuando en cuando por vía de regalo, hacían el pan
que llaman huminta y las gachas que llaman apio De la harina yagua simple ha-
cen el brevaje que beben y del brevaje acedándolo , como los indios lo saben hacel:,
se hace muy lindo vinagre; de las cañas antes que madure el gr&,no, se hace muy
linda miel. Porque las cañas son dulces, las cañas secas y sus hojas son de mucho
mantenimiento y muy agradables para las bestias" .

El Maíz parece ser originario de Méjico y Centro


América, de donde posiblemente fué introducido al Pe-
rú en una época anterior a la cultura incaica. Es el ZeC!
mays L. de la familia ele las Graminftceas.

Quiuna.--"La que llaman quinua y el español muju o ar'roz pequey)o, porque


en el grano y en el color se le asemeja algo. La planta en que se cría, se asemeja
mucho al bledo, así en el tallo como en la hoja y en la flor, que es donde se cría
la quinua; las hojas tiernas comen los indios y los españoles en sus guisados, porque
son sabrosas y muy sanas. También comen el grano en sus potajes, hechos de mu-
chas maneras. De la quinua hacen los indios brevaje para beber, como del maíz;
pero es en tierras donde hay falta de maíz".

Cultivado en las quebradas de clima templado y


en las punas. Es el Chenopoclium quino a Willd. de la 1'fI,-
milia de las Quenopodiáceas .

Inchis.-"Hay una fruta que nace debajo de la tierra que los indios llaman
Inchic y los españoles 1\IIaní; semeja mucho en la médul::j, yen el gusto a las almen-
dras; si se come crudo ofende a la cabeza y si tostado es sabroso y provechoso,
con miel hacen dél muy buen turrón; también sacan del Inchic muy lindo aceite
para muchas enfermedades" .
Cultivado en el valle 'de Santa Ana. Es la
especie A rachis hipooea L. de la familia ele
las Leguminosas.

Pundu.-"Tienen los indios elel Perú tres o cuatro maneras ele frisoles)
elel talle de las habas, aunque menores; son de comer, en sus guisados usan ciellos
llámanles Pu?'utu."
Cultivado en la quebrada ele Uru-
bamba. Posiblemente es del género Pha-
~eolu8 de la familia de las Leguminosas.
86 Revista del M use o Nacional

Ta:l'lnti.-"Tienen chochos como los de España, algo mayores o másblan~


cos, llámanles tal'ui".
Cultivado en las quebradas de clima tem-
pln.do. Es la especies Vicia gmta Phil. de la
familia de las I~egllminos·as
RATeES o TUBERCULOS

Papa.-"1'i('nen el primer lugar la quc llaman l)(/PCl. Es l'~donda y muy


humida y por su mucha humidad dispuesta a corromperse presto. Les sirve de pan;
c6menla cocida y asada y también le echan en los guisados: pasada al hielo para
que se conserve; se llama. chwñu".
Cllltiva.da en las punas y quebradas.
Es el SoZanwn tubcros1f,1n L. de la familia
de las Solanftceas.

Occá.-"Hay otra que lla.man Oca, es de mucho regalo, es larga y gruesa,


como el dedo mayor de la mano, c6menla cruda, porque es dulce, y cocida en
sus guisados, y la pasan al sol para conservarla, y sin echarla miel y azúcar pare-
ce conserva, porque tirne mucho de dulce, entonces se llama Cavi".

Cultivada en las punas. Es el Oxaüs


tuberosa, lVIo1. de la familia de las Oxalidfl-
ceas.

Añu.-"Otra hay semejante a ésta en el talle, menos en el gusto, antes


contraria, porque toca en amargo y no se puede comer sino cocida, llamada Añus.

Cultivada en las punas. Es el TTopaeo-


lwn tuberosum n. y P. de la familia de las
1'1'opaeol áceas.

Apichu.-"Las que los españoles llaman batatas y los indios del Perú Apicht¿
las hay de cuatro o cinco colores, que unas son coloradas. otras. blancas, otras
amarillas y otras moradas; pero en el gusto difieren poco unas de otras."

Cultivado en los valles del Departamen-


to. Es el Ipomoea. batatas Lam. de la familia
de las Convolvuláceas.

SapaZ/.u.-"1'amhién hay las cabba7.as o melones, que en España llaman


calabazas r011wnas y en el Perú C{/,pallu: crían se como los l1wlonrs, cómenlas co-
cidas o guisadas, crudas no se pueden comer".

Cultivado en los valles del Depnrtamen-


too Es la Cucurbila maxima Duch. ele la.
familia. de laR CucurbilftceflR.
Lima, 1938. Tomo VII. No . 1 87

Lobivia cm'bula (HeTrera). Bl'itt.on ct Rose


Alrededórcs del Cuzco , 3.500 a 3700 m . 8. el n. del m.

AI1BOLES FRUTALES

Paccai.-"Esta frut.a Haman los indios Pacay y los españoles guavas; cría-
se en unas vainas verdes de una cuart.a más o menos de largo y dos dedos de ancho;
abiert.a la vaina se hallan unas vedegitas blancas, ni más ni menos que algodón.
Son muy dulces, pasados al sol se guardan largo t.iempo; dentro de las vedegitas
o capullos, tienen una pepit.a negra, como habas pequeñas, no son de comer"

Cultivado en los valles de Santa Ana


y Apurímac. Es el Inga Feuillei DC. de la
familia de las Leguminosas.

Rucrna.-"Fl'uta grosera que los indios llaman r'ucma y los españoles ltlcrna .
Es frut.a basta, no nada delicada ni regalada, aunque toca antes en dulce, que en
agro ni amargo ni se sabe que sea dañosa para la salud , más de que es manjar
88 Revista del NI usea N aciana!

bl'onco y grosero; son del talle y tamaño de las naranjas comunes, tienen dentro
de la médula un cuesco, muy semejante a la castaña en el color de la cáscara y en
el grueso deHa, y en el color blanco de la médula, aunque es amarga y no de comer."

Cultivado en los valles y en las que-


bradas de clima templado. Es el LucU1na
obovata HBK. de la, familia ele las Sapo-
túceas.

Sahuintll.-"La fruta que los españoles llaman (Juayabas y los indios sa-
w>ntu; decimos que son redondas; del tamaño de las manzanas medianas, y como
ellas con oUejo y sin COl'tcíla. Dentrd de la médulá tienen muchas pepitas o grani-
llos recIondos, menores que los de la uva. Unas son amarillas por de fuera, y colo-
radas por de dentro: ebtas son de dos suertes, unas tan agras que no se pU0den
comer,otras son dulces, de muy buen gusto; otras hay verdes por de fuera y blan-
cas por dentro; son mayores que las coloradas con muchas ventajas y al contrario
en mUchas regiones mn.l'ítimas t.ienen las coloradas por mejore¡; que las blancas".

Fruta indígena de la América tropical;


cultivada en los valles del Departamento
Es el Psidi1l'ln ]JJJ1'7/cr1l1n L. de la familia
ele las Mirtáceas.

(}rnAS ¡ilm1'AS

Pi'ñ a.-"La fruta que los españoles llaman ]Jú''ía, por la semejanza que en
la vista y hechura tiene con las piñas de España que llevan piñones; pero en
lo demás no tienen que ver las unas con la,s otras, porque aquellas quitada la cás-
cara con un cuchillo descubren una médula blanca, toda ele comer sabrosa, to-
ca un poco y muy poco en agro, que la hace más apetitosa; en el tamaño son dos
tantos mayores que las piñas ele España".

Cultivado en el 'Valle de Santa Ana.


Es el flnanas sativa Lincll. de la familia ele
las Bromeliáceas.

CONDIMENTICIAS

Roccolo.---"Es el pimiento de tres o cuatro manel'aR. El eom(¡n es grueso,


algo prolongado, y sin punta, llámanle Bocot 1lclm, quiere decir pimiento grueso;
cómenlo sa.zonado o vorde, a.ntes que acabe de tOlllfl.l' Sil color perfecto que PS ('0_
lorado. Otros hay ama.rillos y ot.1'os mora.dos."

Cultivado en los valles y quebraclas del De-


parta.mento. Es el Capsicnm pubesccns. R.
y P. el(: la familia ele las Solanáccas.
Ltma, 1938, Tomo VII. No. 1 89

Chinchi-uchu.-"Otro pimiento hay menudo y redondo, ni más ni menos


que una guinda con un pezón o palillo, llámanle Chinchi-uchu, quema mucho más
que los otros sin comparación, críase en poca cantidad, y por ende es más estimado
Las sabandijas ponzoñosas huyen del pimiento y de su planta".

Cultivado en el valle de Santa Ana


Es del género Capsicum de la familia de las
Solanáceas.

PLANTA MASTICATORIA

Cllca .-"La yerba que los indios llaman cuca y los españoles coca, es, según
el P. BIas Valera, un cierto arbolillo del altor y grosor de la vid: tiene pocos ra-
mos y en ellos muchas hojas delicadas, del ancho del dedo pulgar,y el largo como
la mitad del mismo dedo, y de buen olor, pero poco suave. De cuánt,a utilidad y
fuerza sea la cuca para los trabajadores, se colige de que los indios que la comen,
se muestran más dispuestos para el trabajo y muchas veces contentos con ella tra-
bajan todo el día sin comer" y luego añade " que aquellos arholillos son del al-
tor de un hombre; la hoja de la haz y envés en verdor y hechura, es ni más ni me-
nos que la del modroño, salvo que tres o cuatro hojas de aquellas, por ser muy de-
licadas hacen tanto grueso, como una de las del modroño". Entre otras virtudf-'S
"de la cuca se dice que es buena para los dientes".

Cultivado en los climas cálidos y húme-


elos elel oriente cuzqueño. Es el Erythroxy-
10m coca Lam k. ele la familia de las Ery-
throxiláceas.
ORNAMENTALES

Ccantut.-"Unas que llaman Cantut, que son hermosísimas ele forma y co-
lor, que unas son amarillas, ot,ras moradas y otras coloradas y cada color ele por si
en extremo fino. Seméjase en rama , hojas y espinas a las Cambronera s ele la Anda-
lucía ; son matas muy graneles" .
N o la he visto en estaelo silvestre, por
lo que presumo fué introducida por los
Incas de la vecina República ele Bolivia.
Es la Cantua buxifolia .Tuss ele la familia de
las Polemoniáceas.

PLANTAS SILVESTHES

ALIMENTICIAS

Almendras y nueces.-"lVruchas otras frutas se crían ele suyo en los Antis,


como son las que los españoles llaman Almendras y nuece.s, por alguna semejanza
que t.engan a las de España, en que quiere que sea".
90 Revista del . Museo Nacional

.Posiblemente se refiere a los frutos de


algunas palmeras (EuteTpe sp) y del árbol
del Nogal (.J uglans sp.) que crecen en la re-
gión de la montaña.
MEDICINALES

Chchillca.-"La yerba o mata que llaman Chülca calentada en una cazue-


la de barro, hace maravillosos efectos en las coyunturas donde ha entrado frío y
en los cabaÍlos desortijados de pié o mano".

Con este nombre vulgar se conoce


varios arbustos, que crecen en las quebra-
das, de los géneros BacchaTis 1} EupatoTiwn
de la familia de las Compuestas.

Ccamasairi.-"La yerba o planta que los españoles llaman tabaco y los in-
dios sayri usaron mucho para muchas cosas; tomaban los polvos por las narices
para descargar la cabeza. De las virtudes de esta planta han experimentadomu-
chos en España, y asile llaman por renombre la "yerba santa".

Garcilaso confunde en el acápite tras-


m'ito, el tabaco silvestre (Nicotiana sp.),
único que se encuentra en el Perú, con el
procedente de las Antillas (Nicotiana taba ..
cwn L). El primero es conocido también con
los uomhrcs vulgflJ'cs de Crja117((chll y
CcJamata.

NI atecllu.-"Otra yerba alcanzaron admirabilísima para los ojos, llámanla


111atecllu, nace en arroyos peq\leños, es de un pié,y sobre cada pié tiene una hoja
redonda y no más. Es como la que en España llaman oreJa de abad".

Planta acuática que crece en los ah'ecle-


dores del Cuzco. Es el H l}drocotl}le al-
chem.illoides Rich. de la familia de las Um-
.belíferas.

Pm:cco.-"Los herbolarios curan con el zumo de una yerba llamada paico"

Planta cf1si cosmopolitf1, crece en las


quebraclas del Dcpartf1mmlto. E s el Chcno-
7JOd úI,m am.ln·os1:oi rles L. elc la familia de las
Quenopodúíceas.
Lima, .1938. Tomo 1111. No . 1 91

Zarzaparrilla .-"La zarzaparrilla no tiene necesidad que nadie la loe; pues


bastan para su loor, las hazañas que en el Mundo nuevo y viejo ha hecho y hace,
contra las bubas y otras graves enfermedades".

Es del género Smilax de la familia de


las Liliáceas.

PLANTAS TEXTILES

I'chsu.-"En todo el Perú se cría una paja larga, suave y correosa que los
indios llaman 1 cnu, con que cubren sus casas. La que se cría en el Collao es muy
aventajado y muy buen pasto para el ganado, de la cual hacen los collas canastas
y cestillas y lo que llaman petacas (que son como arcas pequeñas} y sogas y
luarOluas" .
Con el nombre de I 'chsu se conoce mu-
chas especies de plantas forrajeras que cre-
cen de preferencia en la región de las punas.
La más conocida es la Stipa ich-u (R. y P. )
Kunth de la familia de las Gramináceas.

Pacpa.-" Arbol que los españoles llaman maguey y los indios chuchau . El
P . BIas Valera dice que es feo a la vista y que el madero es liviano, que tiene una
corteza y que son largos de a veinte pies y gruesos como el brazo y como la pierna,
el meollo esponjoso y muy liviano, del cual usan los pintores y escultores de imá-
genes. Las hojas son acanaladas, gruesas y largas de media braza, nacen todas
al pié como las del cardo hortense; y por ende lo llaman los españoles cardón, y
las hojas con más propiedad podríamos llamar pencas; tienen espinas como las
hojas del cardo. De las hojas que se sazonan y secan al pié del tronco, sacan cá-
ñamo fortísimo, de que hacen las suelas de el calzado, y las sogas, jáquimas y ca-
bestros, y otras cosas groseras; de las que cortan antes que se sequen (majadas
las ponen a las corrientes de los arroyos, para que se laven y pierdan la viscosidad
que tienen) sacan otro cáñamo menos grosero que el pasado,de que hacían hondas,
que traían en la cabeza, y hacían ropa 'de vestir,donde había falta de lana o de al-
godón. Otro cáñamo sacan más sutil que los que hemos dicho, de que hacen muy
lindo hilo para redes, con que cazan los pájaros."

Garcilaso confunde, en la descripcióon


que antecede, la Chunta- pacpa (FOutCToya
andi.r.za Tre1) , indígen a del D epartamento ,
con el ]Y[aguey (Agave americana L), pro ce-
dente de Méjico, si bien ambos son muy pa-
recidos, y de la familia de las Amarili-
dáceas.
92 Revista del !VI use o .IV aciowLl

Ut~in.-"El fruto elo 108 árboles nacidos ele suyu, el AI(Jodón y el cáñamo
mandaba el Inca que fuese comútl para todos los naturales de la provincia donde
había aquella cosas, y que nadie en particular las aplicase para sí que todoscogie-
sen lo que huviesen menester, y no mns".

Cultivado en el valle de Santa Ana. Es


el Gossypú¡.m barbadense val'. penwianwn
Cavo de la familia ele las Malváceas.

ARBOLES

Mulli.~.."El árbol llamado Mulli y los españoles Molle, nace de suyo por los
campos, da SH fruto en racimos largos y angostos, el fruto son unos granillos re-
dondos del tamañ.o del culantro seco, las hojas son menudas y siempre verdes.
El gran.(i), está saílOnaelo, t·iene en la superficie un poco de dulce muy sabroso y
muy SUfl,we, pasado ele allí lo demás es muy amargo. Conocí el valle del Coseo
adomado de innumerables árboles destos tan provechosos, y en pocos años le ví
casi sin ninguno: la causa fué que se hace dellos muy lindo carbón para los brace-
ros, y aunque al encender chispea mucho, después de encendido guarda el fuego
hasta convertirse en ceniza".

4-rbol o arbusto muy abundante en las


quebradas de elima templado. Es el 8chinu8
molle L. de la familia de las Anacardiáeeas.

"Qllislwa.¡·.-Los ú,rboles que los indios llaman qw:shuar, cuya madera y hoja
es muy semejante al olivo; no es fruticoso, llega a echar la flor como la del olivo y
luego se le cae". Dice se cría en los alrededores del Cuzeo por ser tierra fría.

Los españoles le dieron el nombre im-


propio de Alamo. Es el Bllddleia longifolia
H : B. K. ele la familia de las Loganiáceas.

Lambran.-"En Chincha.ypucyo, ·a diez y seis leguas del Cuzco, hay un mon-


te bravo ele Alisos por todo aq\lel arroyo alTiba".

Indígena de las cabeceras de Montaña;


Re les cultiva en las quebradas de elima tem--
pIado. Es el Alm.!8 .iornllensis HBIC. Val'.
acnt?:ssúrw "Vinkl, de la fmililia de las Betu-
láceas
-. Lima; 1938. Tomo VII . No. 1 93

f'--'--'-'- ------ - - -- -- ·--..- --- ;.;:'r-.... --..


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,[

I1
Thibaudia regularis A. C. Smith
Va.lle del Urubamba, A1aclnlpicc!zu, 2200 a 24QO 711_ 8. el n. del m.
94 Revista del Museo Nacional

Pctlo de balsa.-"En los valles de Paueartambo se eneuentl'a una ·"maeleru.


que los españoles llaman higuera, no porque lleve higos, que no los lleva, sino por
ser tan livi ano, y más que la higuera" ~

Indígena de las montañas del oriente


cuzqueño. Es el Ochroma piscatoria L. de la
fnmi li n, ele las Malváecfis.

OHN AMENTALES

I-1llifíai- h'N,Qina.·-"Una hoja de yerba que llaman l'iñm:-li.1wúw. que


quiere decir siempre mozo, es verde, asemeja a la hoja del lirio, conserva mucho
tiempo su verdor y aunque se seque nunca lo pierele y por esto le llaman así".

Con este nombre se conocen diversfis


especies del género Lyc01Jodillm ele la familifi
de las Licopodiáeeas. Es actualmente muy
apreciada por la población indígena.

Chihltanhllai.-"IJa flor que llaman Chihuaihua es amarilla, asemeja en el


talle a las clavelinas de ERpaña".
Este nombre corresponde a dos especies
distintas, de flores muy vistosas. Una de
ellas es el Crocopsis flllgens Pax de la familia
de las Amarilidáceas.

Jmnanckay.-"El valle de Amfincfiy, que quiere decir azucena por la infini-


elfid que della Re cría en aquel valle. Aquella flor es diferente en forma y Ql.or de la
de España, porque la flor Amancay es de forma ele una campana y el tallo verde,
liso y sin hojas y sin olor ninguno. Solamente porque se parece a la azucena en los
colores bhnco y verde la llamaron así los españoles".

Con el nombre vulgar puntualizado se


conocen varias especies, siendo la más impor-
tante la Elisena longipetala Herb. de la fami-
lia de las Amarilidflceas, muy ahundante
en b quebl'fida del Apul'Ímftc.

ESPECIES DIVERSAS

ChllM.-"Tienen frisoks ql1c no son de comer: son redondos como hechos


con turquesfi y del tamaño de los garbanzos, en conlún les llfiman clnti; usaban ·
dellos en muchas maneras de juegos que había aRí ele muchachos como de hombres
mayores" .
Indíge'n a de los ,ralles elel D epartamento;
eRpeeie ele la familifi de las LeguminoRus.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 95

Ipa.- " Las cañas en que allaron el agua llaman Ipa.-Son tan gruesas
como lapierna y como el muslo, tienen el canto tan grueso como el dedo de la mano
Donde las hay (que no s<;) crían sino en las tierras calientes) se sirven dellas para
enmaderar las casas. De cada caña sacaban más de una arroba de agua jporque con-
forme a su grosura tenían el altura".

Crece en las montañas, en terrenos


fangosos, formando matorrales impenetra-
bles. Es el Guadua angustifolia Kunth de la
familia de las Gramináceas.

Hy,itoc.-"Fruta silvestre que ni es de comer ni de otro provecho alguno ,


los indios le llaman Vitoe: es de color,fonna y tamaño de una berengena de las gran-
des, la cual partida en pedazos y echada en agua y dejándola estar así tres o cuatro
días, y lavándose con ella el rostro y las manos y dejándola enjugar al aire, a tres
o cuatro veces que se laven ponen la tez más negra que de un etiope, y aunque
después se laven con otra agua limpia, no se pierde ni quita el color negro hasta
que han pasado diez días j y entonces se quita con el ollego de la misma tez, de-
jando otro como el que antes estaba".
Forma parte de la farmacopea indígena,
empleándose como astringente y en tinto-
rería para teñir de negro . Es el Genipa oblon-
guifolia R. y P. de la familia de las Rubiáceas.

Chehuean.-"En sus ayunos rigurosos ·no oomían los indios sino un poco
de maíz blanco, crudo, y unas pocas yerbas que llaman Chucam".

Conocida también con los nombres vulgares


de Chienm, Layo, preconizada para las enfer-
medades de la vista. Es el TTifoli1l1n amabile
R.B.K. de la familia de las Leguminosas.

Sunchchu.-"De las yerbas amargas que los indios las comen en sus guisa-
dos y potages menciona las hojas de las matas que llaman Sunchu, las cuales las
cuecen en dos, tres aguas, y guardan para el invierno cuando no las hay" .

Con este nombre se designa varias especies


del género Viguiera, que son plantas forra-
jeras para el ganado vacuno. Pertenece a
la familia de las Compuestas.

Tutura.-"Junco común que los indios llaman tutura". Empleado en la cons-


trucción de balsas ligeras. En tiempo de los incas se usaba tan'lbién como orejeras
y para adornar los arcos en las grandes solemnidades del Imperio.

Crece a orillas de los lagos. Es del género


Juneus de ]a familia de las Juncáceas.
96 Revista del NI useo N aC1:onal

Sima.-"En la rivel'f\' de la laguna de Titicaca se cría grandísima cantidad


de espadaña que por otro nombre llaman enea; con el cual "hacen barquillos ma-
nuales del grueso de un buey". Era empleado en la fa@ricación de un puente ten-
dido sobre el D esagüaclel'o".
Crece en n,bundancia a orillas elo la laguna
de Lucro; so le emplea también en la cubier-
ta d e las casas.

ESPECIES IDENTIFICADAS.

IJuac}wncca.-"Purgábanse (sin otras yerbas que tienen para purgarse) con


unas raíces blancas;que son como nabos pequeños. Dicen que de aquelln,s míces que
hay macho y hembra, toman tanto de una como de otra, ell cantidad de dos onzas
poco más o menos y molida la dan en agua o en el brevaje que ellos beben".

Parece ser la especie a que el P. Acosta de-


nomina Piñones de la puna. Posiblemente es
del género EuphoTb1:a de la familia de las
Euforbiáceas.

PincO-1Jinco.- "Una míz como l'3:íz de grama, aunque mucho mús gruesa
y los ñudos más menuelos y espesos servía para fortificar y encarnar los dientes y
muelas".
Es indudable que se refiere a las especies
del género Ephedm que se las emplea con tal
fin. Es ele la familia de bs GnetÍlceas.

J\lh¿1·m~¿nta.-"Es tanta la diligencia que ponen en buscar y guardar las


yerbas pn,ra comer, que no !:>erdonan ninguna, que hasta las ovas y guzarapillos
que se crían ·en los ríos y al'1'oyos, sacan y aliñan para su comida".

Alga del género Nosloc ele la familia de las


Nostocáceas que se cría en las ribel'tls do
las lagunas.

ToccoTo.-"Los cestos de cuca hacen ele cañas hendidas, que las hay muchas
y muy buenas y delgadas en aquellas provincias de los Antis y con las hojas de las
cañas gruesas que son anchas de más ele una tercia, y largas de mÍls de media vara,
cu bren de por fuera los cestos".

Crece en los valles del De])aJ't.al1wl1to. Es c!C'1


género Gl/,whw el e la fami lia ele las 0rmninÍl-·
ceas.

Ppola-: rjlliiséa.-"N o supieron hacer llnas tiseras ni agujas ele metal, ele
unas espinas largas que a1lft nacen llts hacían, de las mismlts espinas hacían pcincFi
LLma, 1938. Tomo VII. No. 1 97

para peinarse: atábanlas entre dos cañuelas que eran como el lomo del peine, y las
espinas salían al un lado y al otro .de, las cañuelas en forma de peines".

Críase en las quebradas del Departa-


mento. Es el Opuntia exaltaia Berger de la
familia de las Cactáceas.

Jahuackollaí.-"No se cría en aquel desierto (altiplano de Bolivia) cosa al-


guna si no son unos cirios que llevan espinas tan largas como los dedos de la mano,
de los cuales hacían los indios agujas para coser; aquellos cirios se crían en todo
el Perú".
Planta xerófila que crece silvestre en las
estepas bolivianas. Probablemente es del gé-
nero Cereus de la familia de las Cactáceas.

Pisonay.- "En el llano de Yucay ví un árbol grande y espeso. Yo le dejé.


en pié que los indios en su gentilidad tenían por sagrado, por que sus reyes.se po-
nían debajo del a ver las fiestas que en aquel hermoso llano se hacían".

Indígena de las cabeceras de montaña.


Es el Erythrina falcata Benth de la familia
de las Leguminosas.

Ckoya.- "Con una paja blanda, larga y suave que se cría en los campos
se fabrica el calzado de esparto crudo, denominado usuta".

Probablemente es del género Eragrostis


de la familia de las Gramináceas.

OTROS LUGARES

Uchu.- "El que llaman 1~chu y los españoles pimiento de las Indias allále
llaman axí, qu'e es nombre del lenguaje de ras islas de Barlovento. Hay unos pi-
mientos largos de un geme poco más o menos, delgado como el dedo meñique o
merguerite, estos teñían por más hidalgos y así se gastaba en la casa real y en toda
la parentela".
"Parece referirse al Capsicum frutescens L,
que se cultiva en la provincia de Castilla
del departamento de Arequipa.

Pepino.-"Hay otra fruta 111uy buena que los españoles llaman pepino
porque se le parece algo en el taile,pero no en el gllsto,ni en lo saludable que son
para las enfermedades de calenturas, en la buena digestión que tienen,antes son
contrarios a los de España. Los pepinos son de tres tamaños y los más pequeños
que tienen forma de corazón son los mejores, nacen en matas pequeñas" .
98 Revista del . M 1¿seo Nacional

Cutivado en la costa peruana. Es el So-


lanum variegalum R. y P. de la familia ele
las Solan{:weas.

Usmn.-"Tuvieron una suerte de ei'ruelas que los indios llamnll U sswn,


s~n colorados y dulces;-comidas hoy hacen hechar otro día la. urina tan colorada
que parece tiene mezcla ele sangre".

Tal vez sea la especie conocida en la cos-


ta del Perú con el nombre de Ciruela de
fra'ile. Es la Bunchosia anneniaca (Cav.)
de la. fnmilin de las Malpigiftceas.

Palla1'es.-"El P. Acosta dice que los indios cultivaban la tierra a. pedazos


pl1,1'a legumbres, que ellos usan, como las que llaman Pallares".

Cultivado posiblemente en la costa peruana.


Es el Phaseolus Pallar Molina ele la familia
de las LeguminosaR.

Canela.-"Los árboles que llaman Canela son muy altos, con hojas grandes
como el Laurel y la fruta son unos racimos de fruta menuda que se crian en capu-
llos como de belÍotas, y aunque el árbol, y sus hojas, raíces y corteza huelen y sa-
ben a canela, la más perfecta canela son los capullos. Por los montes se crían mu-
chos árboles de aquellos incultos, y dan fruto, pero no es tan bueno como el que
sacan los indios de los árboles que planta,n y cultivan en sus tierraR 'para sus gran-
jerías con sus comarcanos".

Garcilaso la menciona como indígena de


las montañas del Ecuador. Posiblemente
es del género N eclandra ele la familia de las
Lauráceas.

Jl1ati.-"Cala,b azas de que hacen vasos, las que hay muchas, y muy buenas,
llámanlas Mati".
Cultivadas en la costa peruana. Parecen
ser del género L1~r.fa ela la fnmilin (-10 lns Cu-
cl11'bi Ulceas.

Cuchudw.-"Nace de suyo debajo de la tierra, los indio:" llaman Cuchuchu.


Crece en Pi Collao, qlW 0S tierra muy fría; es sabrosa y dulce, cómese cruda, y es
provechosa pa,l':1 los pst6magos de no bupna digestión: son como raíces muchos más
largo que el anís. No echa hojas sino que la haz de la tierra donde ella nace, verde-
guea por cima, y en esto conocen los indios que hay cuchucho debajo, y cuando
se pierde aquel verdor ven que está sazonada y entonces la sacan. Esta fruta y
el in chis, más son regalos de la gente curiosa y regalada, que no mantenimiento
Lima, 1938. Tomo V II. No. 1 99

de la gente común y pobre, aunque ellos las cojen y las presenten a los ri cos y
poderosos" .

El P . Abosta dice que es "una raicilla peque-


ña y dulce, que aún suelen confitarla para co-
merla como golosina". Esta especie' parece
haberse extinguido, pues no se tiene noti-
cias de ella en la actualidad . Y o me inclina-
ría a creer que se trata de un hongo comestible.

ACLIl\1ATADAS

Palta.·-"L[l, fruta que los españoles llaman peTas, por parecerse ~t las ele Es-
paña en el color verde, yen el talle llaman los indios palta, por que de una pro-
vincia de este nombre se comunicó a las demás. Son dos o tres veces mayores que
las peras grandes de España: tiene una vaina tierna y delgada; debajo de ella tiene
la médula que será de un dedo de grueso; dentro de ella se cría un cuesco o hueso:
es de la misma forma de la pera, y tan grueso como una pera de las comunes de acá,
no se ha experimentado que sea de provecho para cosa alguna: la fruta es muy sa-
brosa, muy saludable para los enfermos, comida con azúcar, es comer de una
conserva muy regalada".

La provincia Palta contigua a la de los Caña-


ris, formaba parb del antiguo reino de Qui-
to (Ecuador) de donde probablemente, en
tiempo de Huaina Ccapac, fué introducida
en nuestros valles . Es el Persw gmtissima
Goe1·tn de la familia de las Lauráceas.

Chirimoya.-"Se clan en los Antis una fruta que los españoles llaman 1\1an-
jar blanco, por que partida por medio parecen dos escudillas de manjar blanco,
en el color y en el sabor; tienen dentro unas pepitas negras como pequeñas al-
mendras, no son de comer. Esta fruta es del tamaño de un melón pequeño; tiene
una corteza dura como una calabaza seca y casi de aquel grueso; dentro della se
cría la médula tan estimada, es dulce y toca un tantito de ogro, que la hace más
golosa o golo:3inr:.".
El Anona cherimolia Miller de la familia de
las Anonáceas, parece también haber sido
introducida del Ecuador. En quechua se le
denomina ]1,{asa, probablemente por su se-
mejanza a otra del mismo género indígena
de nuestras montaña".

Frutilla.-"La fruta que llaman Chni llegó al Cosco el año de 154J. E s de


muy buen gusto y de mucho regalo. Nace en unas plantas bajas, casi tendidas
por el suelo, tienen un granujado por cima como el modroño, y es del mismo tamaño,
no redonda sino algún tanto prolongada en forma de corazón".
tOO Revista del M useo N acionar

lndfgel!la de Chile; se le
cultiva en mucha abundancia
en la quebrada de Urubam-
. ba, donde se ha aclimatado
admirablemente. Es el Fraga-
ria chiloensis Ehrh ele la fami-
lia de las Rosáceas.

Plátano.-"El fruto que


los españoles llaman plátano
seméjase a la palma en el talle
y en tener las hOlas en lo alto;
bs r.uales son muy fUlchas y
muy verdes: estos árboles se
crían de suyo, quieren tie)')'a
muy lluviosa como son los
Antis, dan su fruto en racimos
tan graneles, que ha habido al- Gentiana luteo-marginata Rcim. Paucar-
g~1l10S que le han contado tambo, hacienda Chunt, 3700 m. s. el n. del m.
trescientos plátanos. Críase
dentro de una cáscara, que ni es oUejo, ni corteza, fácil de quitar, son de
una cuarta poco más o menos de largo y como tres dedos de grueso".

Es indudable que Garcilaso


ha incurrido en un error al ase-
gurar que esta planta es indíge-
na del Perú, como también lo
aseguran los padres Acosta y
BIas Valel'a, siendo así que lo es
de las Indias orientales. Pertene-
ce al género Musa de la familia
de las Escitamináceas.

Cühal'cxylum Herl'erae iVJansf.


Alrededores del Cuzco, 3.&00 ((
8400 211. s. el n. del m.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 101

DI". VASCO DE CONTRERAS y VALVERDE

En la galería de escritores cuzqueños que se han ocupado de las riquezas


naturales del Departamento ocupa un lugar distinguido el presbítero señor Ja-
cÍnto López Vasco de Contrerai3 y Val?erde, digno por mil títulos de eterna recor-
dación.
Actuó en el siglo en que fallec~ó el más eminente de los historiadores perua-
nos, el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), autor, entre otros libros, de los cé-
lebres Comentarios Reales, cuya primera parte se publicó en Lisboa en 1609 y la
segunda, póstuma, en Córdov'a en 1617; Y en el que brilló el talento esclarecido
del doctor Francisco de Avila (1573-1647),predicador apostólico durante cincuenta
años en los Arzobispados de Chuquisaca y Lima y cuyas obras sobre la extirpación
de la idolatría contienen valiosísimas referencias acerca de las creencias religiosai3
de los pueblos en que predicó el evangelio.
Entre los quechuistas de este siglo se destacan,además del presbítero Fran-
cisco de Avila, el Bachiller Juan Pérez de Bocanegra, cura de las parroquias de
Belém y Andahuaylillas, quien en tiempo del Obispo Lorenzo Pérez del Grado y
por su carta de 26 de Octubre de 1622, dió a luz un ritual y confesonario para los
indios, fuera de seis tomos que compuso en quechua para la mejor administración
de los sacramentos. Aunque de menor importancia también merecen citarse don
Bartolomé Jurado Palomino 'y don Juan Rojas Mesiá que publicaron en Lima
varios libros en quechua.
Finalmente se tiene en este siglo al coloso de la literatura americana, el doc-
tor Juan Espinoza Medrano (El Lunarejo), natural del pueblo de Calcauso de la
provincia de Aymaraes, de quien se presume nació entre los años de 162'6 a 1632,
falleció en 1688, dejando el recuerdo de las numerosas obras que escribió sobre te-
mas diversos, siendo la más celebrada su "Apologético en favor de don Luis de
Góngora" .
1

El autor anónimo de N otiáas CJ.Tonológicas de la gran civdad del Cvzco (1),


al referirise a la promoción del obispo Ocón al arzobispado de Charcas, dice lo que
sigue:
"Despidiose del Cavildo en 5 de Marzo de 1652. El S. Dean D. Vasco Con-
trerrus de Valverde, fué hijo de D. Franco. de Valverde, y D . Melchora Contreras
VUoa nacido en esta ciudad año ele 1605 y colegial en el Seminario: Arzediano en
Quii','); Maestr<,scuela del Cuzco recibido á 12 de Setiembre de 1641 pro cédula Real
en Madrid á ,6 de Abril del 40. Y nombrado Examinador Synodal de suficiencia
y lengua pI'. el Cavildo. Comisario Apostólico, subdelegado de la Sta. Crusada,
recibido en 2 junio del 45. Dean de esta Iglesia recibido en 14 de Marzo del 49 en
virtud de cedula Real en Maclrid á 5 de Junio del 48. Govr. Provr. y Vicario Gral.
de este Obispado pI'. el Ilmo. señor Obispo Ocon. Tesorero de la Iglesia de Lima:
Obispo de Popaian, promovido al obispado de Guamanga. Murió en Lima estando
de partida pa. su Iglesia año 1666 á los 61 de su edad" .

(l).-Segunda pü,de.-1601 a 17l¡9.-Publ1:cado po?' Dn. R1:ca?'do Palma bajo


el títnl,o de Anales del Cuzco.-Lin:. a, 1901.
102 Revista del .NI'Useo Nacional

El aCÍLpite tn1.sc1'ito es do gmn importancia, Porque da a conocer que el DI'.


Vasco de Contreras y Valverde nació en la ciudad del Cuzco y no en Quito como
aseguran algunos autores (1) y los diversos puestos que desempeñó durante su
ln,boriosa existencia, si bien ('"tú. elTndn. la fecha de su fn,Hecimiento como vcro-
mos mús aelelí:mtc,
Su padre Dn. Francisco de Valverde ocupó una posición distinguida en la
sociedad del Cuzco, pues se sabe que en la elección de cargos verificada por el
Ayuntamiento en 10. elo enero de 1577 fué nombrado Juez de naturales, y en el
mismo año "El Corrigidor D. Gabriel Paniagua de Loaysa del orden de Calatraua
en vÍl,· tud de Prouision del Virrey, (le) nombró en 26 de Noviembre por Justicia
mn.yol' de esta Ciudad" (2)
El joven Vasco do Cont.reras cursó las primeras letras en el Colegio Semina-
rio do San Antonio Abad, fundado por el Obispo Dn. Antonio de la Raya en
1598, siellClo Hectol' del mismo el lieenciado Dn. Juan Rodríguez de la Rivera.
En seguida se trasladó a Lima a continuar sus estudios en el Colegio de San Mar-
tín, donde es probable obtuviese las órdenes sacerdotales, y de alfí a la Heal (;ni-
vE'l'sidad de San Marcos, que le confirió el título de Doctor en Cá'n ones y Leyes.
Coronada su carrera, con éxito satisfactorio, emprendió un viaje de estu-
dio a España, con el objeto de conocer de cerca sus hombres e instituciones. Tras
una permanencia un tanto prolongada, que le permitió obtener relaciones valio-
sísimas para su ascenso en la carrera eclesiástica, regresó a América con el título
de Chantre de la iglesia catedral de Quito. Allí bien pronto supo captarse el res-
peto y admiración de sus colegas, quienes lo eligieron Arcediano de la Diócesis,
Pero el Dr, Vasco de Contreras y Valverde no se encontraba satisfecho
en su nuevo cargo, anhelando regresar a su tierra natal, por lo que gestionó su tras-
lación al Cuzco. Por cédula real de 6 de abril de 1640 fué nombrado Maestres-
cuela de la Catedral del mismo. Inmediatamente que recibió su nombramiento,
se encaminó a su destino donde tomó posesión de su puesto en 12 de setiembre
de 1641.
Por eso entonces la sede episcopal del Cuzco se encontraba vacante por fa-
llecimiento del Obispo Dn. Fernando de la Vera, acaecido en esa ciudad en 3 ele
noviembre de Hi38 y de su sucesor Dn, Diego de Montoya JI Mendoza,que no lle-
gó a hacerse cargo de su obispado. Por tal motivo gobernaba la Diócesis, en se-
de vacante, el Deán y Cabildo Eclesiástico; quienes no tardaron en conferirle el
delicado cargo de Examinador Sinodal de suficiencia y lengua, puesto que ante-
riormente fué desempeñado por el quichuólogo Bachiller Juan-Pérez de Bocanegra.
En el primer semestre del año de 1643 se siguió en el Cuzco un ruidoso
jtjic.io contra 1111 gran nümero de comercinnt.es mayoristas a quienes se les acusaba

(l)-ANTONIO ALOIeOO, Dicdona1'1.·o Geográhco-Flistórüo de las Inrlúts Occi-


denlales, Madl'icl,17bO; ODHIOZOIJA, Docu'mentos Lüerftrios, Lúnft 11 ,JIMENEl: -1 m LA
l'~SPADA, Relaciones Geográficas de Ind'ias, lVladTid.
(:?).-JlIs. cit.ado.-PrimeTa Parte. Publicado po?' Dn, Ricardo Palma bajo
el titulo de Noticias Cronoló(J7:cas del Cuzco.--Gob'ierno incrísico 11 7JrÚne1' 87:(/70 de
la Conr¡717:,sta. Uma, .1902.
Lima, 1938. Torno VII. No. 1 103

de judaísmo. Se decía que todos ellos celebraban sus ritos religiosos en casa de Dn.
Pedro Montero Espinoza, vecino del Cuzco durante treinta y siete años. Este
fué condenado al último suplicio y a confisca{;ión de sus bienes y los restan-
tes a diversas penas. Presumimos que el Dr. Vasco de Contreras no fué ex;traño
a este proceso; pues se sabe que el ObÍf:po Dn. Juan Alonso Ocón, poco después
de haberse encargado de su diócesis, le nombró, con fecha 2 de junio de 1645, Co-
misario Apostólico y Subdelegado de la Inquisición.
La estrecha amistad que le ligaba con el obispo Ocón, sus eminentes servi-
cios prestados en la construcción de la iglesia catedral y más que todo sus apti-
tudes para el desempeño de altos cargos eclesiásticos, le valieron el que el Rey de
España, por cédula dada en Madrid a 5 de junio de 1648, le nombrara Dean de la
Diócesis del Cuzco, siendo el VIII de este título, dignidad de que se hizo cargo el
14 de marzo de 1649.
En este año el obispo Ocón, de orden sUlJcrior, tuvo que ausental:se
a esta capital, con el objeto de practicar la visita de los Tribunales ele la ]n-
quisieión . Por el tiempo de su ausencia encomendó al Dr. Vasco de Contreras el
gobierno de la D iócesis, nombrándolo al efecto, con fecha 23 de setiembre <;le 1649,
Gobernador, Provisor y Vtcario General del Obispado.
En el corto tiempo que duró su administación se inauguró el 29 de noviem-
bre de 1649 el hospital y recogimiento de San Andrés, fundado con el capital de
ciento diez mil pesos donados por el acaudalado Dn. Andrés Pérez de Cas-
tro. Este hospicio destinado a mujeres de raza blanca, tenía amplitud para trein-
ta y tres camas y desde el primer rn.omento contó con la asistencia médica del pres-
tigioso facultativo Dr. Antonio Robles Cornejo, " pl'oton:.édico de Su Magestad"
En est e ll1i~mo pr::ríodo oeurrió el 31 de marzo de 15.';U el formidablc teri·e-
moto del Cuzco, que por su magaitud pl1edc consid erars0 como la más grande ca-
lamicbd que ha asolado e~a región, En breve instante clestruyógran parte de los
edificios públicos y particulares, spmbralldo el tenor y la desolación entre los ha-
bitantes. La onda sísmica abarcó una gran ext ensión, sintiéndose sus efectos al
N orte más de ciento treinta leguas, al Sur hasta la cimhel de Arequipa, al Sureste
hasta el pueblo de Sicasica en Bolivia y al Este conmovió toda la región de los An-
des, en que erupcionaron algunos volcanes. La tierra continuó trepidando con
pequeños intervalos hasta fines de enero del año siguiente.
La descripción completa de este pavoroso cataclismo fué hecha por el li ...
cenciado Dn. Antonio Robles Cornejo, en su tratado "de los temblores", que se
publicó en Lima en 165l.
El Gobernador Eclesiástico Dr. Vasco de Contreras desplegó en tal ocasión
una gran actividad para aliviar la situación de sus feligreses. D e acuerdo con el
Cabildo Eclesiástico decretó rogativas públicas y una gran procesión de peniten-
cps, en ca bezadas por la órdenes relig:iosas ele la localidad, infundiendo un ~rall pa-
vor la forma rigurosa en que se presentaron todas ellas, particularmente el conven-
to de la Recoleta. Con fecha lo. de abril dispuso la traslación ele las religiosas del
monasterio ele Santa Catalina, a una casa part icular, por h aber se clest.ruído su
edificio y en cuyos corralones quedaron instaladas provisi·onalmente. Dispen-
só. también el trámite de proclamas en los numerosos matrimonios que se realiza-
]'on pOr ent.onces.
104 Revista del kI 'U,seo Nacional

La última vez que vemos figtll'al' en las crónicas del Cuzco al Dr. Vasco
de Contl'eras es en la solemne elección y proclamación de la Virgen Inmaculada,
simbolizada en la efigie conocida con el nombre de La Linda, de patrona jmada
del Obispado y del Apóstol Santiago de particular de la ciudad. Este acto tuvo lu-
gar el 7 de diciembre de 1651 ante "el Ilmo. S. D.D. Juan Alonso Ocon Obispo
de esta ciudad, del Consejo de Su Mag. etc. y los S. S. D. Nicolás Flores de Agui-
Jar Teniente Corregidor y Justicia Mayor de este dha.. Ciudad, D. D. Vasco de
Contreras y Valverde Dean ele la Sta. Iglesia Catedral, Comisario Gral. Crusaela,
hov!' y Po. Gral de este Obispado" (1).
En la tarde del mismo día el Obispo Ocón, con asistencia del Deán y del
Cabildo Ee1esiástico, procedió a la colocación de la primera piedra fundamental
dell1uevo teJIlplo de Santa Catalina, junto al sitio que debía ocupar el altar ma-
yor, y cuytÍ:s l'eligiosf\.s continuaban refugiadas en una casa particular de la calle
de Kuichi-p,uncu.
Promovido al cargo ele Tesorero de la Metropolitana de Lima el Dr. Vasco
de Contreras hizo dejación del Deanato y después de despedirse del Cabildo Ecle-
siástico, en 5 de marzo de 1652, abandonó definitivamente el Cuzco, dejando el
recuerdo de su vasta ilustración y talento.
En Lima se encargó de su nuevo puesto el 2 de junio de 1652 y al año si-
guiente se le encomendó por el Cabildo Eclesiástico la administración de las ren-
tas de la capilla de la Concepción. En 1653 desempeñó, además, el Rectorado de
la Real Universidad de San :Marcos.
En 6 de octubre ele 1655 ascendió a la categoría de Maestrescuela de la igle-
sia catedral, con cuyo carácter continuó asistiendo a las sesiones elel Cabildo hasta
el 15 ele octubre de 1658. Pué tam bién consultor del Tribunal de la Inquisición.
Nombrado Obispo de Popayán en el Nuevo Reino de Granada (Colombia),
pOl' bula del Papa Alejandro VII de 25 de febrero de 1657, se consagró en Lima
ante el Arzobispo Dn. Pedro de Villagómez el 8 de diciembre de 1658. Inmedia-
t.amente se puso en marcha a su diócesis, donde arribó el 3 de abril de 1659.
En este cargo el Dr. Vasco de Contreras dió señaladas muestras de su ver-
sación y celo religioso: reorganizó los servicios de la iglesia catedral, practicó en
1660 la visita del obispado y dictó las providencias del caso para conjurar lo's
daños causados por las inundaciones del río Cau~a y una plaga de langostas que
se abatieron sobre el territorio de su jurisdicción .
Promovido nuevamente al Obispado de Huamanga en 1664 y cuando se
encontraba en Lima, ultimando los preparativos de su marcha a su nueva dióce-
sis, le sorprendió la muerte en 2 de marzo ele 1667(2). Fué sepultado con todos los
honores correspondientes a su alta investidura en la cripta de la iglesia catedral
metl'Opolit.ana.

--,,--
(l).-Manuscl'ito cÜarlo.

(2) .-MOGAllUUU, .TOSEPlI DE.- Diario ele Lima, tomo J. publicado 1)01' el
Dr.ll oracio H. Urteaoa en su Colección de Libros y documentos referentes a la His-
lO1"¡'a del PCl'ú.- JJirna , lomo VIl, 1.917.
Lima, 1938 . .Tomo VII. No. 1 105

Su muerte fué muy sentida. En


vida gozó de un gran prestigio co-
mo hombre de letras. El autor
anónimo de Noticias Chronoló-
gicas ele la gran civdad del Cvzco
lo menciona entre los varones
"ilustres que han tenido su edu-
cación y estudios" en el Semi-
nario de San Antonio Abad del
Cuzco.

Ir

NIuy escasas son las referen-


cias que tenemOB sobre la produc-
ción literaria del Dr. Vasco de
Contreras y Valverde; pero dadas
sus múltiples actividades, los al-
tos cargos que le cupo desempe-
ñar en la administración eclesiáE-
tica y el amor ascendrado a su
tierra natal, es de presumir que
revolviendo archivos se encuen-
tren no pocos documentos de un
Roma fructifera del Citharexylon valor inestimables que contribu-
H errerae Alam! yan a aquilatar su revelantes
méritos.
Por de pronto anotaré los siguientes:
- Opúsculo combatiendo la subsistencia de la cédula real de 9 de abri1
de 1627, por la que se prohibía que los prebendados de las iglesias catedrales del
Perú pudieran ser visitadores de sus diócesis. Escrito en Quito cuando desempe-
ñaba el cargo de Arcediano de su igles~a catedral y publicado en Madrid.
-Memorial presentado al Rey de España Felipe IV y al Consejo de In-
dias, abogando por el derecho que asistía a los americanos de ocupar en su propia
tierra los cargos y empleos públicos. Escrito en el Cuzco entre los años de 1647
a 1648.
Estas dos exposiciones han sido citadas con honrosos comentarios por
el Maestro Gil González Dávila en su TeatTo Eclesiástico de las I ndias Occiden-
tales. Madrid, 1649.
Oración fúnebre pronunciada en la antigua catedral del Cuzco (hoy igle-
sia del Triunfo), en las exequias solemnes que se celebraron en honor de la reina
Isabel de Barbón, primera esposa de Felipe IV, fallecida en Madrid el 6 de oc- ·
tubre de 1644. Publicada en Lima el año de 1649.
-"Relación de la ciudad del Cuzco, de su fundación, descripción, vida
de los Obispos, religiones, y todo lo demás perteneciente a eclesiástico desde el
el esru.b rimiento ele este reino hasta el tiempo presente".
106 Revista del M 1,¿seo N (J,cional

lVbnuserito de 1)2 eolios q ue ('xi.~te en el Archivo de Indias, fechado en el


Cuzco al". de enero de 1650. Permaneció inédito hasta el año de 1896, en que el
erlldito perufmófilo Dn. Marcos Jiménez de la Espada lo dió a 'luz, fragmenta-
riamf'll1.e, en Sil ohra, Re/aúones Oenfjrd/1:cas de Indias.- Perll, tomo l.-Madrid
y reproducido por el Dr. HO!'acio H. urteaga en Ubros y documentos 1)a1'(l, la His-
ton:a. del Perú.-Segunda serie, tomo V.-Lima, 1925, pp. 155- 185.
-Informe presentado I.1nte el Cabildo Eclesiástico del Cuzco en 27 de
sctirmbre de W51, opinando por que se entable competencia a los padres jesuitas
qlH' , con c1esrnedro de los fueros de la iglesia Catedral, emprendían la construcción
del :wtual templo de la Compañía. Este informe y otro del licenciado Pedro de
Al':1yseta, dió margen a un ruidoso juicio, del que, gracias a la poderosa influencia
deJa. Orden éstn sali6 tl'iunfft.nte, com:tl'llyénclose el templo conforme n. los planos
de sus iniciadores.
-"Discurso fúnebre pronunciado en la iglesia Catedral de Lima el 16 de
noviembre de 1654, en las solemnes exequias que se celebraron en homenaje a la
memoria ele la madre polÍtica elel virrey D. Garda Sarmiento ele Sotomayor, con-
cle de Salvatierra, fallecida en España.
D e estos documentos el (mico que me es concielo, fragmentariamente, es
la Relación de la Ciudrtd del C1.~ZCo, que la escribió de 6rden del obispo Juan Alon-
so Oc6n y en cumplimiento de la cédula real de 8 de noviembre de 1648, para per-
feccionar la obra del maestro Gil González Dávila,cronista mayor elel Rey, que a
la sazón se ocupaba en eseribir su obra, en dos t.omos, titulada Teatro Eclesiástico
de las Indúts Occidentales. Ma.drid, 1645-164.9.
----
III
Entl'C los cnpltulos puhlicndos por el señor Jiménez ele In Espada tienen,
pn.ra nosotros, particular importancia los titulados Descripción de la ciudad. del
citzco y Yerbas med1:cinales, por consignar datos de sumo interés sobre las plantas
cultivadas y las usu ales en la medicina doméstica en el siglo XVII.
En el primero se informa que la comarca del Cuzco "es, fertilísima, con mil
maneras de frutos de Castilla y de la tierra en todos tiempos, rosas y flores casi
todo el año, y en la misma ciudad se dan manzanas, duraznos, cirgüelas, aunque
pocas, y la frutilla de Chile, mayor y de mejor sabor que la s frezas de España".
Asegura que "el valle de Oropeza es abundantísimo de maíz y trigo"; que el de
Jar¡w)afjunna (Pampa de Anta), es "utilísimo en las granel es sementeras ele trigo
lllnfz y papas" y que en el valle del Apurímac se cultivan dátiles.
Refiriéndose al valle de Urubamba dice : "A las vertientes de este valle
(Anta) csU" el de Yucay, el cual es un Aranjuez hermosísimo donde se dan flores
todo r.1 año; las hUf'rtas, jardines 'S' amenidades con la variedad de frutos que pro-
duce, le hacen vistoso y precioso: cláme meiocotones, duraznos, manzanas, cinIC-
las, fruta de clamas, damascos, albaricoques, lucma s, per'as, fruta del Paraíso,
de lVIarisanehez, con otros diversos ingertos; hácense regalos en dulzura y diver-
sidad sin ventaja a los pézi(jos de P ort.ugal (1) y ciruela,s de Génova: lábranse
Lima, 1938. 'Tomo VII. No. 1 101'

cada año gran cantidad de conservas de rallado, carne de orejones y cubiertos,


de que proveen los que tienen huertas en aquel valle, con gran suma de arrobas
a Lima, Poto~í y otras partes; riégale un río grande, que desde el pueblo de Gua-
yabamba hasta e:l Tambo, por ambas riberas es todo una floresta".
Al oriente del Cuzco " a diez y seis leguas de su jurisdicción tiene los va-
lles de Toayma del corregimiento de Paucartambo y el de Cuchoa en el de Quispi-
canchi, donde se da la coca de unos arbolillos delicados, la hoja como la del arra-
yán, más preciosa por el precepto que por la propiedad, y que ha fundado el valor
en el vicio de los que le usan; éste llegó a ser tan grande, que enriqueció y enrique-
ce innumerables tratantes".
En cuanto al segundo capítulo, que lo trascribo Íntegro, con las citas en
letras que aparecen al pié de las páginas respectivas del señor Jiménez de la Es-
pada, parece que fué escrito en colaboración con el prestigioso facultativo Dr.
Antonio Robles Cornejo, contemporáneo y probablemente muy amigo suyo, a
quien califica de "gran médico". Este capítulo es de sumo interés teniendo en cuen-
ta que las plantas medicinales actualmente usadas por la población indígena no
son, en gran parte, fas mismas que gozaban de una gran reputación a mediados
del siglo XVII.

YERBAS MEDICINALES

Tiene esta ciudad y su comarca grandísima cantidad de yerbas medicinales


que se aplican a diversas enfermedades con conocida experiencia en la propiedad
que tienen. Hay una yerba, que llaman los indios Hatunsapi (1) por tener las ho-
jas grandes semejantes a las de los plátanos, de cuyas raíces se s~ca el zumo, y mez-
dado con chicha io beben, y les es bonísima purga. Esta yerba se levanta de la
tierra más de dos varas, y luego se espal~se en diferentes ramos, que suben a mayor
altura, y se pueblan de flores y semillas. Unos la tienen por el verdadero rapóntico,
tan celebrado de los médicos por la propiedad y suavidad con que purga los hu-
mores coléricos. Otros la tienen por el ruibarbo, que traen de la China, no de Ber-
beria, de donde tomó el nombre, por los promontorios de aquellas costas.

Parece referirse a una planta que conocí


en la quebrada del Paucartambo y que se
denomina, si mal no me acuerdo, Lampaso.
N o ví las flores; pAro presumo sea de la fa-
milia Musáceas o Cann áceas.

MOLLB.-El Nlolle es un árbol provechosÍ'simo, de linda vista y suave


olor, muy conocido de los médicos antiguos y modernos, que le llamaron S01·bus

(1 ).-Propiornente, hatunrrapi.
108 Bev'¿sta del NI useo N adonal

,silvest'l'is, a diferencia de la especie menor a quien lInman Sorblls vtntrahs (1); nm-
bos son de madera macisa y sólida, poco menos dura que el Uayacan; las mmas,
esparcidas graeio8nmenj,p, las hojas menudns semejnntes a la de 1ft ruda huelen
bien y se muestran pegajosas apl'ej.[t(lns entre Ins manos ;en la primavera brota
flores de color violeta y de esta forma en ramilletes o sartas una frutilla del tamaño
de la pimienta, cubierta con una cascarilla dura y verde en los principios, colorada.
y bÍrtnda después: secn, despide 90n facilidad la cáscara y queda la fruta poco me-
nos arrugada que la pimienta, aunque de la misma suerte; mascada entre los dien-
tes es amarga, pero es aromática y penetra el cerebro; de la cual se hace por coci-
mient.o flH'rt.e una miel tan pegajosa como la de abejas, aunque mucho más calien-
te> ;es huena para quiLar 1m; dolores ele las coyunturas y resolver las hinchazones.
El tronco suda una goma blanca y clara muy parecida a la de los cirgüelos; déjase
moler y aplicar a emplastaR; molida y mezclada con vino, chicha, u otro cualquier
licor, la aplican los inelios bt~rbarnmente a todos eualquier dolor o tumores; pero
los médicos castellanos para resolver en los tiempos de las hinchazones, le aplican
con tiento y la moderación y templanza que les dictan los principios de la medi-
cina. Las hojns son provechosas paradcfenderse del sol; puestas en el sombrero
encima de la cabeza, defiende el calor y es süave al olfato. También la goma es a
propósit9 para sahum arse en los resfriados, y finalmente, est.e árbol es tan prove-
('hoso, Cjue los indios le tir.nrn por rcmedio universal en todas sus dolencias.

Es el Schintis molle L. de ln, familia de


las Anacardi:weas. Indígena elel Perú, Boli-
via, C hile, U ru~u ay y Argentina. Sus hojm:
se emplean en la provincia de Calca en la
preparación del nbono cntalítico c\enominndo
Roclcescca con que em badurna 11 las semillas
de maíz. Cu l ~ivab l e como [ubol ornamental.

CHILLcA.~La Chillca (2) es una hermana dellVlolle raras veces se aplica


el uno sin el otro, así para los ]"(>medios interiores, como para los exteriores; tam-
bién es basurdo /(?) y tiene cinco especies,' que se diferencian poco en las formas.
La mayor tiene la.s hojas aigo grandes, muy pal·ecidas alas ele los duraznos. Las
flores salen de unos ramilletes abotonados; cuando se abren son blaneas y de ellas
se forma una semilla mucho más menuda que la mostaza, y que se desvanece y
denama con cuaJquier viento; y en lo que se diferencian las otras cinco especies
es de sólo ser mús menudas unas que ot.ras, pero de todas se aprovechan igual-
mente los inelios en sus enfcrmedades. El cocimiento de todas tiene facultad reso-
l ntiva, como la tiene cllJ1 olle, con que se la junta, ele uno y ot.ro se hace un bellí-

(l).-J'h 108 anti(J1/.os conocieron d lV[ollc (Sch?:nns molle), (ÍrllOl 1:nrlígena


del Perú., 111: éste Uene na.da que ver con /.os Snl'bus. En el mismo caso están (OC1:0S0 es
decirlo) todas las demás eS1JeÓeS de plantas 7Jentanas que Contreras y Val verde supe -
ne 1/a C01wc1:das de Discórides 1/ Galeno 1/ de los botdnicos 1/ 111érhcos gn'cgos y latinos
de la. antigüedad, o anteriores al descubrirnü;nfo de A mé1"ü~a.
(2) .·-R,s}Jccú,g de Enpatorúl.m 11 Bo('.('han·s.
Lima, 1938. Tomo VII No. 1 109

simo y apacible baño. Tiene otros efectos, que proporcionando los médicos la apli-
cación con la causa, los consiguen. La hoja es pegajosa apretada entre las palmas
de las manos; y sacada por alquitara la agua, es provechosa para muchos acha-
ques.
El nombre Chchillca es genérico y
corresponde a las siguientes especies:
Eupatorium amygdalinum Lam. que cre-
ce en los valles de Lares y Santa Ana;
Eupatorium inulaefolium, Kth., valles
de Santa Ana y Urubamba; Baccharis
polyantha Kunth y Baccharis prostmia
(R. y P .) Pers. que crecen en los al-
rededores del Cuzco .y Eupatorium
Pentlandianum DC. que crece en el va-
lle del Urubamba. Este último se em -
plea en tintorería para teñir de amari-
llo a negro tinto.

PUTALLANco.-Esta yerba se llama


por otro nombre Polta; es una de las
especies de los ranúnculos que los médi-
cos conocían desde Dioscórides acá, bien
que antes de él lo conocieron los anti-
guos, aunque no del todo, por no haber
experimentado sus efectos, ahora es me-
dicina común entre indios y españoles.
Las hojas son como de parra y las cepas
trepan las paredes como la hiedra. Las
flores que echa salen de un botoncillo
Plantago monticola Decne subsp.
muy pequeño, que desabrochándose que-
Herrerai PilgeT
dan amarillas. La semilla no nace de la
flor, sino de unas coyunturas de que na-
cen las hojas y unas varillas o hebras verdes con que se ase a los árboles o paredes
por donde trepa; allí se crían unos granitos al principio pequeños, que creciendo
llegan a ser mayores que la pimienta blanca, que después se arrugan y vuelven par-
dos. En esta semilla está la mayor medicina, porque las hojas ni los pámpanos no lo
son, antes sirven de vianda y golosina a los indios, los cuales se sirven de la semi-
lla para purgarse, y si exceden dela cantidad es con riesgo, no proporcionándola
con gran tiento. El primero que la conoció en este reyno fué el doctor Robles (1),
gran médico y que usó de ella con singulares efectos, por la propiedad que alcanzó
la aplicación; de cualquiera suerte causa grandes congojas, por ser sumamente

(l).-Antonio de Robles Cornejo, natural de Salamanca , médico del marqués


de Montesclaros, virrey del Perú de 1607 a 1616. Escribió y dejó inéditos dos trata-
dos, uno de las "plantas de la India Occidental" y otro "de los simples medicinales".
110 Revista del .Museo N acianal

'aniaJ'ga y n,cf,ivn" y mmquc le han procurad() endulzl1J', 'hl1ciendo jl1rabes por coci-
miento, siempre queda el amargor, no templando ni modificando la cal~tidad dis-
puesta al sujeto-y al fin que pretenden,se han visto desastrados sucesos.

Es la cspecie Sicyos bryo--


nüwfolius Chod, de la familia de las Cucur-
bitáceas. Planta indígena del Perú y Chile, .
cuyas semillas continúan usándose pOl' los
indios como purgante. Además las cenizas
de sus tallos y hojas se emplean como
abono .

YAHUARCHUNCA.-Estl1 es una yel'hl1 la. más estimada de los indios, y sig-


nifica en nuestro idioma "chupadora de sangre", y es nombre muy conveniente a
su propiedad. Los españoles unos le llaman poligón, otros sanguinaria. Ha:)' de ella
tres especieR, la una echa unas varillas largas las más veces eJe un p111mo, las ho-
j uelas son pequeñas y hs flores de colór encarnado; no tiene semilla y las raíces
son delgadas; y al.lllque los hielos marchitan la hoja, de ellas mismas vuelycn a
retoñecer al tiempo de las aguas. La segundl1 especie, a quien como dije, llaman
los médicos poligón, son mayores sus varas, y ilegan a ser tan grandes como las
.de la pempenela, y poco diferentes a sus flores; en lo demás es muy parecida a la
primera. La tercera se' levanta de la misma raíz al modo de una caña lisl1, es hue-
ca, muy semejante en la hoja, y en los nudos .a la caña, do donde salen en forma
de estrellas. Todas tres especies tienen propiedad de curar flujos de sangre, y para
esto se aprovechando ella los indios con sucesos ajustados al intento. Los españo-
les la usan en todas las enfermedades para que aplicó Galeno el poligón, por ser
uno mismo; os frío en segundo grado' y seco en tercero; en el uso de ella y aplica-
ción y a los achaques desta intención, hn,llan los médicos admirables efectos.

En la actualidad se conoce con el nombre


d e' Yahuar-chchuncca al Oenothera rosea Ait,
empleado en infusión teifOJ'me o amartajac1o,
en forma de cataplasmas, como vulnerario
y para absorVer la sangre en las equimosis
producidas por los golpes y Alto-ya.huar-
. chchuncca, al Oenothcr~L campylocalyx 1\.och
et Rouché, ambas de la familia de las ' Of'-
not.heráceas.

LLAQUJ~I,LA(¡UJD.---Así llaman los indios ot1'ft ycrbn" de q\le abllncln esta


ci1lCbel y contornos, a qllif'1l los' espafíoles llaman "l'oma7.!i"; es seca y caliente
en segundo grado; ví,lense de ella para CUl'ar llagas, y como hay tanta abundancia
elella, sirve ele medicina y de escoba para barrer los hornos y las casas. E sta
yerba fné muy conocida de los médicos griegos y latinos, La hoja es muy pareeida
a. In, del llantén, aunque algo menor, jamás se agosta aunque los hielos sean rigll1'o-
SOR; ¡-'om:l,do el zumo en un par de huevos frescos, a tres clía,¡;: lYIflta laR lomhricps.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 . 111

Produce unas florecillas leonadafl en la mazorca, y de ellas sale la semilla al prin-


cipio blanca, pero madura, se ennegrece; tiene el olor pesado y sus raíces desti-
ladas por alquitara son muy provechosas para quitar manchas en f'l rostro y cu-
ración de otras enfermedad es.

Es la especie Rumex wneifolius Campel ,


indígena del P erú, Brasil meridional, Uru-
guay, Argentina y Chile. Esta l)oligoDácea
goza actuahi1ente de prestigio como planta
medicinal.

ACAA.CA..-L!1 Acaaca es una yerba de hojas menudas, que apenas se IllUCS-


tnm sobre la tierra; son rajadas como las del hinojo y de un color verde oscuro .
Las raíces tienen la propiedad de adelgazar los humores y expelerlos al pellejo ,
al modo de la zarzaparrilla, y los que padecen del mal francés se aprovechan de
ella; pero tiene el cocimiento tan amargo y desabrido, que es intolerable, y deste
cocimiento usan para sudar los médicos; por ser tan agudo e intenso su calor, lo
modifican con alg'unos granos de cebada; sus polvos dicen que son a propósito
para gota coral , es caliente en grado segundo y es seca en el tercero.

'Si no me equivoco crasamente es una, plan-


tita que crece en bs punas, próxirm~s a los
nevados, que se distingue por el olor fétido de
sus raíces, de la familia de las Malvftcea<: ;
posiblemente del género N ototriche.

CANA.- La Cana es una yerba de que usan los indios en salud y enfermos;
cómenla cruda y tiene tres especies. La primera es la dicha, la segunda llaman
ChuCQn y la tercera Pirca; estas dos últimas comen con superstición desde el tiem-
po de Jos ingas antiguos, de la. cual usaban para ir a la guerra, comiéndola revuel-
ta con un maíz mm'ocho (1), que dicen les daba vigor, y tiene tanta fuerza esta cos-
tumbre en ellos, que para cualquier ejercicio en que han menester hacer alguna,
usan de ella. Las hojas tienen rajadas, levantándose con un cogollo o pimpollo
. de un codo en alto, y por remate unos botoncillos de que sale la flor, aIlÍarilla
al principio y después convertida en unos flequecillos blancos, que se desvanecen
con facilidad y queda solo el botón. Es planta agreste,no tiene semilla y sin sem-
brarla se da con abundancia en cualesquier lugares, aunque sean de tempies fríos y
helados. Es muy medicinal entre indios y españoles. Los médicos dicen son las or-
dinarias cerrajas en las mismas tres especies, aunque con diferentes nombres , las
cuales se difei'encian solo por la actividad y ésta se .les prod~lce de los temples o
destemples donde se crían. Todas tres son amigas y grandemente conservadoras
dell:í~ado. ~i est~mago las cuece con facilidad, cocidas o crudas; apaga las infla-
maClOnes aSl dellngado como de los pulmones; quita el mal olfato de la boca y d('

(l ).-lduruchlwzam , de mUTuchhn, cosa dltTa de comer, y zara, maíz en


r¡1ách1W.
112 ReV1;sta del 111'¿¿seo Nacional

las lH1l'iccs. Deskt yel'Jm y de sus propie(bdes tnüó Gn1eno en el libro octavo de
la propiedad de los simples y esta tiene la misma que las achicorias, que aunque
i3e diferencian algo en las formas, en la sustancia son unas mismas, y todas frías
en primer grado y secas en segundo.
Con el nombre de Cana (español) o Ccja-
na (quichualizado) se designan las espe-
cies Sonchus aspe1' Tucl,s y Sonchus olera-
celOS L. que crecen subespontáneas en el
Departamento. Chch1tcan es una sinonimia
de las voces Ch1:cmlO (quechua) y LaylO (ay-
mara), con que se designan al T1'1j"olium ama-
bile E.B.J(. 'y el nombre Ppil'ca eorresponc1e
a la especie Búlens p'ilosa val'. ?'acl1'ata Sch.
Bip. empleadn. como a,ntibiliosa.

PAl'IlJlJAs.-Las Pa.pilla.s (1) es un simple general, no solo en esta ciudad


y 1'eyno del Pirt¡, sino en todas las partes de México (2), es una especie de Me-
choaean, y llftmas8 así, porque en aquella provincia abunda más que en ot.ras par-
tes, de donde el nombre de Nlechoacan, siendo así que la h ay generalmente en to-
das las Indias, y que usan de ellas pam purgarse los indios y españoles. Es planta
que no se levanta mucho· de la tierra, y en medio de las hojas tiene un cogollo
de ocho a. diez dedos de alto; las raíces se multiplican deba jo de la tierra, como
las papas; y estas son el 111echoacan más celebrado por sus admirabies efectos, de
que hay grandísima cantidad en los alrededores ele est.a ciudad . Las hojas son
casi tan grandes y del mismo verdor y venas que las de las lechugas. Dicen que hay
cuarenta especies de eUas, y todas convienen con estar cubiertas ele una cascari-
lla parda, donde tienen un lieol'cillo pegajoso, COri10 leche, que es el que tiene la
faculta,d purgativa. Todas son calientes y secas en segundo grado, así lo sintió
y experimentó el doctor Ormero, insigne médico. Son a propósito para purgar
los humores flemáticos, incidentell1ente los cólericos, Es planta silvestre y sin sem-
brarla la produce la naturaleza.
N o obstante que el señor Vasco de Con-
treras y Vnlvercle asegura "de que hay gran-
dísima cantidad en los alrededores de esta ciu-
dad" hoyes bastante escasa. Se trata del
HlI.f/.chancca, Euphol'b1:a penieillaia Millsp de
tub(.rculos dotados de pl'opieclaclrs purgant.es.

YUN()AQUISCA,-Ln. Yu.ncaquiscrt. (3) tenía, más nombre antiguamente e1ltI'e


los indios que entre los espaflOlC's; hoy la usan ¡.!;eneralmente todos. Es una planta de
de l\1la vara en alto, las hojíts muy verdes, rajadas, ele agradable vista; sobre ellas
nace ul'la C'spina blancn. 1l111y dura, tan larga, como l a hoja" y encima elel cogollo

(l),- Phac/¡üis ]ntbeseens.


(2),--Las de México pertenecen a ot1'n (Jénc1'o, el 17Jomoéa,
(3) ,- Acocno PÚ111O.t-I/t:fla,
Lima, 1938. Tomo VII. No . 1 113

echa unos botoncillos que en llegando a sazón, son del tamaño .de pmones de
CastilÍa, pero ásperos y que pican las manos, son muy pegajosos, y así los llaman
los españoles "amores secos". Es esta yerba fría y será fría en segundo
grado y seca en primero, es excelentísima para todas las inflamaciones in-
teriores y exteriores; puesto el zumo que se saca de sus hojas sobre las partes in-
flamadas, las remite; y bebido enfría tan poderosamente, que corrige los humores
coléricos y es menester beberla en poca cantidad, para que no apague el calor na-
tural; también corrige el ml1,l olfato y causa otros efectos que han experimentado
los naturales desta tierra.
Por el nombre vulgar puntualizado se
dcduce que se trata de una especie propia
de la región tropical, tal vez del CUTcans
purgans Adanson, conocido con el nombre
vulgar de PiFíón.

SAYASA ~A.-8ayasaya (1) llaman los indios, a la que los médicos llaman
cscadiosa (así) ; es uno de los simples más medicinales que se hallan en esta ciudad
y de que §e usa frecuentemente en ella, así" por los indios., como por los españoles.
Levántase como una vara de la tierra; tiene l~s hofas como las del durazno; su ca-
lidad es frigidí,?ima; cÚTanse con eHa los ardores de los riñones y los pul~ones,
sacado el zumo y mezclado con injundia de gallina, también es a propósito para
otras enfermedades que ha ido mostrando la experiencia.
Con este nombre vulgar se conocen dos
especies: la Oenothera multicaulis R y P . .
indígena del Ecuador, Perú y Bolivia, y la
Oenothera rubida Rusby, que también se en-
cuentra en el departamento de Arequipa.
Ambas de h familia de las Oenoteráceas.
VIRAVIRA.-La Vimvira (2) es otro simple singularísimo en esta ciudad
y sus contornos; también se levanta con tres cuartas de la tierra; el tronco y las
hojas son blandísimas y parecen hechas de seda floxa. Háyla de dos especies, una
llaman los indios macho y otra hembra; lo cierto es; que la que se da en las punas
y temples fríos es la mejor; su propiedad es de curar catarros, dolores de costado:
háccnse de ella lamedores; es húmeda y fresca y algunos la toman por vicio.

Con el nombre vulgar de Huim-huim se


conocen en el Departamento dos especies:
el Achiroclyne mrnosissima (Schultz Bip)
Britton y el 8enecio oudberlúaeJolius Mey.
et Walp. ambas de la familia de las Compues-
tas.

(l).-La escabiosa de Chile es una especie de Centaura; pero los vocabularios


quiclwas describen la 8ayasaya como veTberw.
(2) .-Gnaphaliwn viTavi1'a. Aunque es casi Ser/U.TO que la hembm peTtenece a
otTIJ (féne1'IJ.
114 RCV1:sta del Al'LlSeO Nacional

PATACACI-lU.-La Palacaclm (1) es una yerba tan medicinal, que' has1,a los
perros conocen su propiedad y usan de ella para purgarse. Es una mata que se le-
vanta como un palmo del suelo; las hojas son como la cebada re cien nacida;
tirne conocida virtud pal'a curar los tabmdillos y enfermedades agudas, y en
mí se hi7,O la experieneia, habiendo llegarlo a estar oleado, de que Nuestro Señor
por su misericordia. me dió salud. (2).

Es la especie 1'00 an111la L. planta cos-


mopolita, de la familia ele las Graminúceas.

CAIWONI'~S.·-De Cardoncs (3) hay muchas -diferencias; los más ordinarios


son unos pimpollos altos y redondos acanalados ele arriba abajo, muy verdes y
armados de muchas espinas, que demás de ser largas y agudas, tienen grandísima
clureza, y el tronco tres sustancias, la interior esponjosa y ele una carne blanca,
la corteza es verde y dura, y ele ella sola nacen las espinas, de que está armado
nI ca.l'do,.y, con sei' tan grueso y alto. que tiene tres y cuatro varas de alto, la raíz
es muy pequeña. y delgada; entre las espinas echa unos botoncillos, y de ellos
flores encarnadas con los pies amarillos y azafranados; dura esta flor cuarenta días,
y cuando se cae, deja un fruto redondo como las tunas, pero es desabrido (4). ER
fresca y húmeda en la parte carno:::a, pero en la interior es fría y seca, muy a pro-
' pósit.o para curar hinchazones y enfermedades de esta especie.

Por la descripeión del tallo y la colora-


ción ele las flores que elice ser "encarnadas
con . los pies amarillos y azafranados" es
indudable que se refiere al Uyuqui, Erdis7'a
.sqtlarrosa Britton et Hose de la familia ele
laR Cactúceas.

Estas son las yerbas que hay en csta ciudad mús conocidas por medicina-
les; otras debe de haber, de que no tengo bastante noticia; pero sobre todas las
que quedan referidas es sobremanera medicinal la del
PINCOPINCO.-Es un arbolito mediano, y no crece sobre un solo tronco,
sino dividido en muchos sin mucha consistencia y fuel';m, como una caña verde,
hueca y tierna, y que a trcchos tiene unos cuellecillos, como hec110s a mano, de
unos canutillos en torno; es a propósito a todos los flujos y demás enfermedades
de esta especie, y sin ser philosophos ni médicos han hecho tan ajustadas expe-
riencias los indios el"e los buenos efectos que ha causado esta yerba, que en el uso
ele ella. sc han ajustado al conoeimicllto que tuvieron de sus propiedades los anti-

(l).-Dc pata "Andén o escalera" y kachu yerba como cebada, qve 110 grana.
(2).-En cste caso no fuá virtud de la 7)lalllo..
(3).-Es]JcC1'e del género Cereus.
(4) .-Cereu8 7JCrUVÜtn11s muy bien descrito,
,Llma, 1938. Tomo VII. No. 1 115

guos y los modernos, que todos han discurrido sobre que es el mejor astringente,
por la aspereza de su sequedad. Y es de notar que todas las yerbas que nombran
los indios con reduplicación de vocablos, como son Aca- aca, Saya- saya, V ira-
vira y otras muchas , son
, medicinalísimas, y de todas abunda esta ciudad y sus
contornos. También se dan los Magueyes (1) en gran abundancia, y por ser esta
planta tan común en todo el reyno, no hago mención de sus propiedades.

Con este nombre vulgar se conocen las


siguientes especies: Ephedra americana H.
B. K. Y E. andina Poepp et Endl. y E. Tupes-,
tTis Benth. de la familia de las Gnetáceas.
El Maguey (Agave ameTicalla L.) parece
. ser subespontáneo y originario de Méjico.

MANUEL DE ESPINAVETE

En la Descripción del partido de Abancae de la provincia del Cuzco publica-


da en el J\lIercuruio Peruano, (Lima, 1795),por el corregidor del mismo Dn. Manuel
de Espinavete, en el tomo XII, páginas 113 y siguientes, se hace notar la varie-
dad de climas del territorio, que permite la existencia de gran número de es-
pecies arbóreas maderables y todas las frutas del reino.
Trata de la extensión, población y otras particularidades de dicha juris-
dicción; se ocupa de la ganadería, minas, industrias etc. y dedica algunos párrafos
al estudio de sus maderas, frutas, yerbas medicinales y diversas producciones ve-
getales.Entre éstas, eliminando las especies aclimatadas de origen europeo cuya:
lista es copiosa, menciona las' siguientes:
PLANTAS ALIMENTICIAS.

:Maíz (Zea mays)


Ocas (Oxalis tuberosa)
Papas (Solanum tuberosum)
Zapallos (Cucurbita sp)'.
Frijoles (Pbaseolus sp) que dice ser de buena calidad.

ARBOLES [CRUTALES.

Pacaes (rnga Feullei)


Nuez del país (Bertolethia excelsa)
Papayas (Carica sp) de dos clases.
ARBOLES :\1ADERABLES

Algarrobo (Prosopis juliflora)


Aliso (Alnus jorullensis varo acutisima)
Cedro (Cedrela Herrerae Harms).
Chachacomo (Escallonia resinosa) de madera colorad a muy linda.
Huamancaero (?)

( J) . ~ C:hucha¡¿ en quichua: Agave americana..


He Revista del M 'u,seo lVacional

lncieJl,so(?), ·{u·bol que ereee en la. doctrina do Hw:mipacft .


. Molle (Schinus mallo)
Palo amarillo (Berbcris sp.)
]:J([¿'¡ ;(Bom bax Ruizii) \1sado p[1]'[1 construcciémes, de madera porosa e inco-
lTuptible como la del saucó, que da unas bolas elol tamaflo de las nucces las que se-
cándose se abl'en 'J' votan una lana como la do la vicuña, pel'O inútil por quo no
haee .hebra.
Piscay (?)
Pi80nay (.l.':l'ythrina [ale ata) , cuya flor cocida y en ensalada so toma como
nlimento' no obstante ser ele difícil digestión, sabe a coliflor.
Sa.lI.ee (SaEx chilensis), cu.¿ [1 madera soasada o secada al fuego se ha-
ee Mil para teehal' las habitaciOllE's, iglesias, etc.
Uneo (Engcnif1 ol'cophyla) de madera m,uy fuerte, pesada y vidl'iosa.
NI (((Juey (AgavC' a rrlC'l'ieana.) fofo; pero incorruptible llsndo para cubrir l[ls
casfts.
Cardos (?).

Habla hwgode algunas yerbas medicinales de notables efectos pal'a la cu-


ración de las fístulas y heridas; pero sin indical' sus nombres.

PLAN'fAS SUHESPONT'ANEAS.

Chin:moya (Anomt cherimolia).


Ccipltlies (Pnmus capollin) que compara con las guindas por su color, ta-
maño y hueso y de~ los cuales dice son gustosas aunqúe dañinas.
Frutillas (Fragar1a chiloens1s)
Jj uanábanas (Anona mmicaüt)
Palla (P~í'se(l. (Jraüss?>!¡¡a)
Tunas '(Opuntia jicus-indica)

PEDRO CELESTINO FLORES


,
El Convictorio Heal de San Bernal'do, fundado por la Compafiía de Jesús
cl afío ele 1619 para la educa.ción de jóvenes de raza blanca, se hallaba l'egida. des-
de el año de 1767, en que fué suprimida la Orden, por miembros distinguidos del
clero secular. En 1819 reformó su Constitución, prescl'ibiendo que con sus exiguas
rent.a.s se impbntasen cátedras pam todas las ciencias y se atendiese igualmente
a lit ensmianza de las bellas al'tes.
En ClllHplimiellto de las disposiciones pertinentes y ballándose de Rector
el Dr. lVlignd de (h'osco, se impla'ntó 0123 de junio de 1823l::t cátedra de Matemá-
tica.s, nombrándose profesor ele ella al prestigloso sacerdote Dr. Dn. Manuel de
Aya];),. Entre los alumnos que desde el pl'imer momento concul'l'ieron a esta nueva.
diNciplin:t del ConvictOl'io ele San Bernardo, se cuenta. el jóvcn Pedro Celestino
FlorC's; uno de los pocos que pel'sif·,j,ió en sus estucliQf, Jlast:l ü'rminar su carrrra.
Lima, 1938. Tomo VII . No. 1 117

El Libertador Dn. Simón Bolívar, po]' decreto dado en el Cuzco a 8 de


julio de 1825, dispw30 se refundiesen en un solo plantel el Convictorio de San Ber-
nardo y el Colegio de S~n Francisco de Borja o del Sol, bajo el título de Colegio
de Ciencias y Artes del Cuzco . Encomendó la enseñanza al mismo personal direc-
tivo y docente que lo servía; le asignó nuevas rentas y amplió su plan de estudios.
En este colegio se creó la Universidad de San Simón.
En.el primer exámen que rindió ante un Jurado, presidido por el Prefec-
to del Departamento Generalísimo Dn. Agustín Gamarra, siendo miembros
Dn. José Matías León y muchos militares distinguidos, en 14 de octubre de 1825,
rindió las pruebas de los cursos de Aritmética y Algebra. En el exámen de Geo-
metría elemental, Trigonometría rectil,ínea y GeomeÚía práctica dado en 25 de
julio de 1826 obtuvo una medalla de oro "que tenía en el anverso esta inscripción
Premio y al pié un compás abierto" y finalmente en 7 de diciembre de 1826, rin-
dió sus últimas pruebas en los cursos de Trigonometría esférica, aplicaciones del
Algebra a la Geometría, tres secciones eónicas y Geografía en sus tres partes.
Asimismo el año de 1834 obtuvo el título de Abogado en la l :niveri"idad de San An-
tonio Abad.

II

En cumplimiento de un decreto supermo expedido por el Gobierno del Ge-


neralísimo Dn . Agustín Gamarra se restableció en el Colegio de Ciencias y Ar-
tes del Cuzco la enseñanza de Matemáticas, que se encontraba en receso desde
el mes de octubre de 1829. En el concurso de aptitudes convocado al efecto por
el Rector Dr. Francisco Pacheco, previas brillantes pruebas rendidas fué nom-
brado en 9 de mayo de 1931, catedrático del curso de Matemáticas el Dr. Pedro
Celestino Flores; cargo que desempeñó "con acierto y aplauso". al decir de su
profesor el Dr. Ayala, hasta el 24 de abril de 1833.
En las elecciones generales que se realizaron en este mes de repre-
sentantes ante la Convención Nacional, el Dr. Pedro Celestino Flores fué elegido
Diputado propietario por la provincia de Tinta. En la elección de la mesa direc-
tiva de este alto cuerpo legislativo, nombrado en 14 de octubre de 1833, figura
el Dr. Celestino Flores con el Carácter de Secretario Suplente ~
El año de 1832 compuso y dió a la publicidad un texto, en octavo, de
Gramática Castellana puesta en diálogo para el uso de los Educandas del Cuzco,
Imprenta Pública por Evaristo González. Este librito de carácter didáctico tuvo
una gran aceptación en el estudiantado de su época.

III

Con el triunfo de las fuerzas del general Santa Cruz en la batalla de Yana-
ccocha (Agosto, 13 de 1835) un nuevo orden de cosas se estableció en el país. El
Colegio de Ciencias y Artes del Cuzco fué puesto en receso y se centralizó la ense-
ña.nza en el Colegio y Seminario de San AntC!nio Abad. .. .
En este período el Dr. Pedro Celestino Flores desempeñó varios cargos
de irnportancia: fué miembro de la Municipalidad con el caráeter de Síndico;
118 Rem;sta del NI 'Useo Nacional

Notario Mayor del Tribunal de Justicia y Director del Colegio de Artes del Cuz-
co, fundado en 1836, para la enseñanza de las primeras letras y artes manuales.
En este plantel se destacó desde el primer momento el curso de escultura,
regentado por el 11ftbil artista señor Arbe, cuyas obras eran justamente celebradas;
pero cuando ('1 colegio se encontraba en estado floreciente, un movimiento popu-
lar que estalló el 14 de enero de 1839, bajo el pretexto de que en sus talleres se
modelaba una efigie análoga a la del Señor de los Temblores y con la que se pre-
tendía sustituir el original para transportarlo a Bolivia, trajo por consecuencia
la desti'ucción ele sus talleres, archivos y finalmente su clausura definitiva.

1V
A la caídn de 'la Confederación P erú- Boliyiana en la batana de Yungay
(20 de enero ele 1839), el Dr. Pedro Celestino Flores abandonó el magisterio pa-
rft dedicarse al ejercicio de su profesión ele Abogado.
En agosto ele 1839 elió principio a la publicación de sus Apuntamientos his-
tóricos de la. ?'evolución del año 1814 en la ciudad del Cuzco (Cuzco, en octavo, Im-
prenta de la Beneficencia por Evaristo González). Esta obra, de la que tenemos
a la vista la primera entrega, está dedicada "A la señora Nicolasa Angulo, her-
mana legítima del general José Angulo" y contiene un prólogo de bastante inte-
rés .Su impresión parece no llegó a terminan:e, posiblemente por razones de carÉlC-
ter económico, privando a la historia patria de un documento de alta importancia.
En los periódicos locales la última vez que se menciona el nombre, del pro-
fesor DI'. Flores es el 16 de diciembre de 1840, en que actuó como miembro del
.Jurado Examinador en el Colegio de Educandas del Cuzco. En esta misma fecha
obsequió al Colegio de Ciencias y Artes, reabierto tras un largo período de receso,
UIlOS modelos para la enReñflma de la cJaBe ele dibujo.

v
Pero lo que para nosotros tiene particular importancia y ha motivado
las presentes líneas, es la publicación en su condición de profesor de Matemáti-
cas del Colegio ele Ciencias y Artes de su obra titulada Guía de Forasteros del
Cu"co, que dió a la publicidad para. los años 1833 y 1834, conteniendo una rela-
ción de las plantas usuales en las provincias de Urubamba y Tinta.
El prime)} volúmcn que apareció en 31 de diciembre de 1832, contiene
121 páginas en 8''. con el sigiúente sumario: Introducción.-Estado Político.-
Provincias del Departamento.-Diversos establecimientos.-Colegios.-Hcs-
pi tales.-Estado Eclesiástico.-Estado Militar.-Inclice.
El segundo volumen para el año de 1834, de 100 páginas, trae el siguiente
sumario: Introclucción.-Estado Político del departamento: Poder Legislativo,
poder ejecutivo, poder judicial, administraciones, diversos establecimientos, ho/:-
pitalcs.-Estado Eelesiástico: Obispado del Cuzco. -Estado Militar.-Indice.
Tenemos noticias de que publicó un tercer volúmen para el año de 1835
poro éste me es desconocido no obstante mis diligencias para obtenerlo.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 1J.9

Consignamos a continuación la lista de plantas usuales indígenas o de ori-


gen americano que eran más conocidas por entonces, añadiendo los nombres téc-
nices respectivos.
PLANTAS USUALES
ALIMENTICIAS:

Maíz (Z ea mays)
Quinua (Chenopodium qui-
noa)
Cañahua (Chenopodium sp)
que tostándola reducida a ha-
rinn. es_muy apetecida y en el
Cuzco 'la toman con azúcar.
Chochos (Vicia, grata)
Frijoles (Phaseolus sp) ..
Zapallos (Cucurbita maxirna)
Papas (Solanum tuberosum)
dulces y amargas de los que
hacen varias clasts de chuño,
tares como la tunta muy blan-
ca, la moraya, el mosco, etc.
Ocas (Oxalis tuberosa)
Papalisas (Ullw;us t~¿berosus)
Yucas (Ma,nihot ulilissirna)
Camotes y Cumaras (lpo- ,
moea batatas),
Plantago monticola subsp. Herrerae Pilger,
FRUTAS
Cuzco , colinas que rodean la ciudad,
Lucmas (Lucuma obovata) 3;;00 a 3700 m. s. el n. delrJi.
Pacaes (Inga Feuillei)
Guayavas (Psidium Guayava )
Piñas (A nanas sativa)
Granadillas (Passiflora ligularis )
Tumbo (Pass1flora rnollisúna) ,

Achiras (Conna ind1'ca )'


Yacones (Polyrnnia sonch~folia)

CONDIMENTICIAS
Tomates (Lycopersicwn sp).
Marancera (Lobelia sp.)
Chicchipa (Tagetes 1l1andanii) que ponen los indígenas en sus chupes.

MASTICATORIO
Coca (Eryth1'ox)'lon coca) que es la principal producción .
120 Revista del NI useo N fle~'onall

Sauce (Salix chilenois)


Alamo (Blude/Ida long?Jolia)
Aliso (Almls jorullensis va?'. acut?:ssima)
Chachacoma , (Escallonia resinosa)
Quishual' (Buddláa coriacea)
Queñua (Polylel)is hl.cana)
Tara (CaesalpiT.ia lincloria)
Floripondio (Datum arborw)
Cedro (e edrela H errcmc)
Pisonan (Erythrina falca/a)
Nogal (Juglans sp.) y
Aromo (Acacia f01'11csht:l1n)

TEX'rILES

Algodón (GOS SY1JÚt1n barbadensc varo penIV?:onl1m) ele color mmgo muy hl'J'-
maso.

FLOHES

Ñuchu (Salvia b?Jlora)


Queratica (Lupim~s sp.)
Saliva ele Nuestra Señora (?) vertida al castellano de la quechua, ele flores
pequeñitas blancas muy fragantes.
Punquicha (?) de flor amarilla con la que tiñen sus telas )os naturales.
Parsa-huaita (?) ele flores color morado.

MEDICINAJ,]i}S.

Quetoqueto (Gnap7wli1l1n sp?:cata)


Pupusa (H crneria digitala)
Layo (Trifolium amabilc)
Escorzonera (Eryngiwn Weberbaucri)
,.
Yerba mora (Solanum nig'rllm)
Chinchircuma UYh¿fisia hirsuta)
Doradilla (N otholacna nivea)
Huachanca (Euphorbia pcnicillata)
Chicoria dulce y amarga /que llaman pilli (llypochoeris Rp.)
Huallhua (Psomlea sp.)
Calahuala (Polypodil1m sp.)
Salvia (Salvia sp.)
Sachaparacay (?) purgante
Sallica (?) Marfil en
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 121

DIVERSOS

Huaranhuai (Tecoma mollis)


Añil (Indigofera suffnlticosa)
Tola (Lepidophyllum qlladmngnlare)

ACLIMATADAS
Chirimoyas (Anona cheTimolia) de Mesacanc!1a sonsuperiol'es a las de to-
do el Departamento.
' Paltas (Persea gmtissima)
Capulíes (Prunus Capollin)
Cacao (Theob¡'oma cacao)
Frutillas (Fragaria chiloensis)
Tunas (Opuntia . j7'cus- indica)

CARLOS FRY

l\'[uy pocos datos tenemos sobre la infancia de este ilustre hijo del Cuzco
e infatigable explorador de las selvas del oriente peruano . Miembro de una distin-
guida familia cuzqueña, radicada en el valle de Santa Ana de la provincia de la
Conve~ción, es de presumir que recibió una educación eemerada. Sabemos que
el año de 1882 abandonó el colegio, probablemente después de haber terminado
sus estudios ,de instrucci6n media, acariciando desde entonces el anhelo de lan-
zarse , por las tumultuosas aguas del bajo Urubamba.
, En su adolescencia fué asiduo lector de obras de viajes y aventuras redi-
zadas en todas las épocas por la supetficie del globo; escuchaba con entusia8mo
las relaciones que le hacían sus compañeros de juventud sobre las grandes rique-
zas que atesora la regi6n de hls selvas y su temperamento noble e inquieto se vi6
hondamente conmovido al recibir de Lima, con dedicatoria del autor, el diario
de "Expioraci6n de los ríos peruanos Apurímac, Eni, Tambo, Ucayali y Vrubamba
pqr .José Benigno Samanez en 1883 y 1884".
<, Ellcontrándose en su residencia en la hacienda Chinchi del valle de Santa
Ana, recibi6 una comunicaci6n de su sobrino el señor Adriel Montes, fechada en
Huambo (Departamento de Apurímac), en la que le anunciaba su próxima visita"
de paso a la hoya del U cayali, donde se dirigía por asuntos comerciales. Esta no-
ticia lo entusiasmó grandemente, decidiéndcse a agregarse a la expedici6n para sa-
tisfacer sus ideales acariciados.
El s~ñor Adriel Montes no se hizo esperar mucho: llegó a la hacienda Chin-
chi el 7 de setiembre de 1886 e inmediatamente di6 principio a los peeparativos ,
para la expedición proyectada, la que quedó constit,u ída Con el siguiente perso- .
nal: señor A. Montes, conocedor de la región por haber acompañado en sus viajes
al señor José B. Samanez, su socio industrial el chileno señor Luis A. Salas y un
compatriota de éste don Belisario Liñan de Ariza, dos sirvientes y el señor Car-
los Fry. ,
.Ultimados los preparativos de la marcha la Comisi6n parti6 de la hacienda
Chinchi el 18 de setiembre con rumbo al puerto fluvial de Rosalina" término por
Revista del NI useo Nacional

entonces del camino de herradura, El trl1yecto que media entre ambos lugares fué
salvado en tres jornadas consecut.ivas: Echarate, Paso de Chahuares y Rosalina.
Recordaremos que el segundo de estos lugares es célebre en los anales de la ciencia
por haber servicio de embarcadero el a110 de 1847 a la expedición francesa presi-
dida por el concle Francisco de Castelnau.
Constituídos en el puerto fluvial de Rosalina, donde se inicia el bm'que real,
hahitado úl~icamente por diversas tribus salvafes, nuestros expedicionarios detu-
vieron su m~;~ha, mientras construían una lancha suficien!;emente espacioEa que
1es permitiese llevar a feliz término su proyectado viaje. Se iba dando los últimos
toques a la CIWO~ en construcción cuando arribó al puerto una expegición que sa-
lía del U cayali, en tres .canoas con suficiente número de bogas de las tribus Piros
y Campas, que inmediatamente fueron contratados.
Con. est.e auxilio inesperado la expedición pudo embarcarse, cómodamEnte
el 28 [1e octubm, en el pamje de Camalampiato, a cuatro leguas más abajo de Ro-
salina, y pasando por delante de la desembocadura de los ríos Sirialo y Manu-
gali, llegar al primer lJUesto establecido a orillas del Malanquiato, para la explo-
tación del caucho; materia prima de gran importancia, que ha constituído un fac-
tor de civilización en la hoya del bajo Urubamba.
Durante l~s días 4, 5 y (j de noviembre sahfaron los malos paEOS de Mapi-
runtuni, Challhuancani y Portada de Tonquini, conocido generalmente con elnom-
bre de Pongo deMainiqul. En los tumbos de Challhuancani naufragó la barca. cons-
truida por nuestros expedicionarios, perdiéndose en el 'accidente el equipaje del
señor Carlos Fry, que contenía además de su menaje, un astrolabio que llevaba
para tomar la alt.ura del sol y la obra "El Perú" de Raimondi que le seryía de
obra ele consult.a. Fry no se desanimó con el contratiempo, sino que vistiéndose
con una cusrna ele salvaje, ataviá.ndose la cabeza con un aro de plumas, se aprestó
a continuar la marcha.
Salvada la zona peligrosa para la navegación, que podría ser evitada por
un camino de herradura de unas treinta leguas, nuestros expedicionarios partieron
de la Portada de Tonquini el7 de noviembre con rumbo a la hacienda Providencia,
fundada pocos años antes por el explorador señor José Benigno Samanez, ubi-
cada en la confluencia de los ríos Tambo y Urubamba, límite set.entrional del De-
partamento del Cuzco. Viajando en un río tranquilo, en medio de un paiEaje en-
cantador y enteramente nuevo, arribaron en jornadas consecutiva E a la "desembo-
cadura de los ríos Ticumpinea, Camisea y Providencia; donde arribaron sin no-
vedad alguna el 12 del mismo mes. .
En Providencia el señor Fry se vió obligado a permanecer por algunos días
mientms conseguía nuevos ba.lseros para proseguir su marcha. Aprovechando de
la esti.td,ín forzosa se dedicó al estudio de la geografía, etnograJía,etc, de la región,
practienndo al efecto cortas excursiones por los alrededores de la enunciada finca.
En la jornada eOlTespondiente al 23 ele noviembre, apunta los nombres vulgares
y científicos de un considerable nllluero de plantas industriales que crccen en las
orillas del Urubamba, Tambo y Ucayali; siendo al parecer el primer cuzqueño
que empleó la nomenclatura científica vulgarizada por el prof. A. Raimondi.
Des'pidiéndose de los señores que hasta. en1'.onces fueron sus compañeros
de excursión y asociado con su amigo señor Fernando Arzubiaide, se lanzó el 8 de
dicir.mbrc por las n,guaR del caudaloso Ucayali con rnmbo a la clesemhocadura
Lima, 1938. Tomo VII . No . 1 123

del Pachitea, término, por entonces, de la navegación en canoas. El trayecto que


media entre los lugares extremos fué salvado en 7 días consecutivos, viajando
muchas veces durante la noche. En Panahuesa se proveyó de nuevos vesti-
dos y anota que desde Cumaria (Ucayali), desaparecen completamente las pie-
dras a la orilla del río y que las planicies situadas a ambas márgenes, son suscep-
tibles de inundaciones periódicas y por tanto impropias para la agricultura .
En la tarde del 14 de diciembre anibaron a la pequeña población fluvial
ubicada en la boca del Pachitea, constituída por un conjunto de casas pertenecien-
tes en su mayoría a empres,a s extranjeras, que fomentan el intercambio comercial
en la hoya del Ucayali. Allí fué objeto de una cordial acogida por parte de los vc-
cin'Os principales y solícitamente s atendido durante una grave enfermedad que le
sobrevino como consecuencia de las penurias y contratiempos que sufriera en el
viaje.
El 23 de enero de 1887 se embarcó en una lancha a vapor, comandada por
el ex-prefecto del Departamento de Loreto señor Benjamín Medina y única que
llevaba por entonces la bandera peruana, con rumbo a la ciudad de Iquitos. En
esta última etapa de su viaje, después de una corta navegación en el Amazonas,
cuya magest'uosidad imponente nos describe, llegó a la ' ciudad de Iquitos el 30
del mismo, después de haber recorrido q,esde el Cuzco 530 leguas poco más o menos:
40 de herradura, 190 a canoa y 300 a vapor.
Aquí termina, bruscamente, las noticias que tenemos sobre el explorador
cuzqueño señor Carlos Fry, quien parece Ee dirigió poco después a la capital de la
República para solicitar del Supremo Gobierno le prestase su protección para
proseguir sus exploraciones en el Ol"l.ente peruano. Parece que al no obtener apoyo
alguno regresó a la ciudad de Iquitos, donde se radicó definitivamente.
El resultado de sus exploraciones los dió a .conocer en una serie de corres-
pondencias en el diario "La Bolsa" de Arequipa, tituladas "El gran agente civili-
:mdor del U cay ali " , uno de cuyos redactores era la insigne escritora cuzqueña se-
ñora Clorinda Matto de Turner.
Más tarde publicó en un volumen, bajo el patrocinio del Concejo Provinvial
de Lima, el diario de sus viajes y exploraciones en 1886, 1888 Y 1889 cuya, primera
parte se titula como sigue: "La gran región de los bosques o ríos peruanos navega-
bles Urub,amba, Ucayali, Alpazonas, Pachitea y Palcazu".- Lima, 1889, ornado
con numerosos dibujos y planos del mismo autor.

Dr. ANTONIO LORENA

El eminente antropólogo Dr. Antonio Lorena, sin descuidar los estudios


de su predilección, que lo colocan en primera línea entre los especialistas de su ra-
mo en el Perú, ha contribuído eficazmente a vulgarizar los conocimientos de la
ciencia botánica. Discípulo aventajado de los pr;fesores Barranca y Colunga y
sincero admirador del naturalista Antonio Raimondi, sus conferencias y escritos,
llenos de novedad científica, ofrecen un gran interés bajo el punto de vista bioló-
gico y de la Geografía Botánica.
Rev'ista del Nú¿seo N acionftl

Hieraciu'ln neo-Herr6ra6 Zahn. Alrededores


del Cuzco, 3/.;00 m. s. el n. del m.

Reconociendo las fronteras que existen entre un botánico propiamente


dicho-y un profesor de botánica, debemos declarar que el Dr. Lorena no solaluen-'
te fué un excelente maesti-o en la Scientia amabilis, sino que contri"buyó a su desa-
rrollo mediante investigaciones personales, de espíritu filosófico, cristalizado
eI~ sus sabias lecciones en la enseñanza media y superior, en valiosas conferencias
y en _artículos de la prensa locaL
xxx
En el Colegio Nacional de Ciencias, regentó durante más de once años,
con algunas interrupciones, la asignatura de Química y Ciencias Naturales (1882-
1B05) y en la Univerflidad del Cuzco, de una manera ininterrumpida, la cátedra
de Anatomía, Fisiología animal y vegetal y la de Antropología (1912-1923).
En la. enseñamm del curso de Botánica fué un innovador en cuanto a los
métodos y orientaciones anteriormente adoptadas en la enseñanza. En sus lecciones,
desarrolladas conforme a la clasificación de J.L. Lanessan, de la Facultad de Me-
dicina de París, proscribió el sistema memorista; implantó las prácticas de labora-
torio sobro ejempbres vivos; inició la formación de herbarios locales, base de la
pa1;te taxonómica, y dió a conocer, por primera vez en el Cuzco, los nombres téc-
nicos de los componentes de la flora peruana; ejercitó el espíritu de observación
en el alumnado, y sobre todo supo despertar cariño i1 bs ciencias naturales en Cllfll1-
tos tuvieron la suerte de escucharle.
LLma, 1938. Tomo VII. No . 1 125

En una notable conferencia que dió en el seno de la Sociedad Médica


"Unión Fernandina" de Lima sobre "La Medicina y la trepanación incanas"
(La Crónica Médica, Lima', 1889), se ocupa, entre otros tópicos, de las plantas
medicinales utilizadas en la época de los Incas; cuyos datos son de suma impor-
tancia para elfolk-lore de la Botánica, tanto por haber sido dadas a conocer por un
facultativo de sólida reputación, cuanto por ser much.as de ellas empleadas ac-
tualmcnte en la terapéutica indígena. Trascribimos de ella el siguiente acápite:
"Como purgante y vomitivo empleaban una verbenácea (1) que aún hoy
siguen usándola; las hojas de la chchillca (Baéharis Fevillei) (2) cómo tó-
pico ~n el reumatismo; la resina del molle (Schinus variegatus) (3) como depila-
torio; el maíz (Zea) del que empleaban en cocimiento los granos y semillas; el
sauco (Sambucus peruvianus) en las hidropesías; los granos tostados -y pulveri-
zados de la quinua (Chenopodium quino a) en las blenorrajias; el marcco (Ambro-
sift peruviana) (4) en el reumatismo y las parálisis; las flores de ñucchchu (Sal-
via biflora) de color rojo escarlata, forma adogada y dedicada al Inca, empleada
como sudorífico; el qqueto-qqueto (Gnaphalium spicatum) para las úlceras y des-
trucción de los leucomas" . A su iniciativa se realizó el primer análisis químico
de esta última planta por el profesor Barranca.
- En la clausra-'del año escolar del Colegio Nacional de Ciencias del Cuzco,
correspondiente a 1898, leyó un interesantísimo estudio sobre la concurrencia
vital" de los seres vivos, como proceso en la evolución de los organismos (Bol.
del Centro Científico del Cuzco.-Abril de 1902). En dicho trabajo consigna sus ob-
servaciones personales sobre la lucha que se verifica en los alrededores de esta ciu-
dad entre el cardo espinoso (Echinops spinosus) (5), que supone venido de la Ar-
gentina, y la Ortiga (Urtica urens) (6) propio de la localidad, y entre la malva pe-
ruana o Rhupu- malvas (Malva l:ustlca) el) y el Llipchcha- llipchcha (Chenopo-
dium petiolare o murale) (~) y concluye llamando la atención sobre las armas
defensivas de que están provistas las semillas del Huairuro (Abrus precatorius).

XXX
Entre sus valiosas colaboraciones sobre temas diversos que registran las
revistas y diarios de la localidad, se contraen al estudio de la flora del Departa-
mento, las siguientes:
-"El Eucalipto y su huésped" (Bol. del Centro Científico del Cuzco, Abril,
1902), en que se ocupa de la introducción y desarrollo que ha alcanzado entre no-
sotros el cultivo de este árbol austrialiano y del peligro que entraña para la sa-
lubridad publica el acaro que habita en la corteza y resquebrajadura de su tronco.

(1) . Posiblemente se refie¡'e a la Ñuñumea (Solanum pulverulentum Pers)


de la familia de las Solanáceas.
(2).-Baccharis polyantha P ers, B. pro$trata (R. y P.) Pers.
(3).-Schinus molle L .
(4).-Franseria artEmisioides Wüld .
(5) .-Silybum Marianum Goertn.
(6).-U¡·tica magellmúca _ Poir.
(7).-Malva parviflora L .
(8).-C henopodium sp .
126 Revista. del M 1.lSeO N aánnal

--"Las leguminosas a.rbóreas de Yucay" (Bol. del Centro Científico


del Cuzco, setiembre, 1908), importantísimo estudio sobre la Geografía Botánica
del valle del Urubamba. Copiamos de él el siguiente acápite: "sobre esta capa de
loes, limo de Yucay, crecen y se desarrollan vigorosamente algunos ejemplares
de las leguIl~inosas arbóreas de la América meridional: motoy (Cassia florifera)
(9), la tara (Coulteria tinctoria) (10), la retama (Genista spartium) (11) y el pi-
sonay (Eritre cristagalli) (12).
,--"El color de las flores y los frutos precoces" (Mas Allá, Cuzco, junio,
1922), en el que señala los procedimientos artificiales puestos en uso para obtener
el cambio decoloración de las flores o para acelerar la producr.ión de las especies
industriales.
~"La Sequía y los abonos" (Más Allá, Cuzco, setiembre, 1922), estudio
de botánica agrícola, en que puntualiza los alimentos indispensables para la vida
de las plantas y el papel protector que desempeñan los abonos. Recomienda "el
empleo de abonos con base de sales de potasa, la que se obtiene incinerando mar-
los, plantas herbáceas: Cucurbitáceas: C. pepo o calabaza (13), C. volubilis o
putacllanco (14); Nicotianas: Nicotiana paniculata, N. rustica o ccamato (15)
vegetales que encierran mucha potasa, carbonatos."
-"Vegetales exóticos y vegetales adventicios de los alrededores del Cuz-
co" (" El Comercio", 28 de julio, 1923), en el que se ocupa de una planta identi-
ficada por el suscrito: el Conium maculatum L. (Contribución a la flora del
Departamento del Cuzco.-Cuzco, 21 de abril, 1919, pp. 66), del cual dice que
"por sus caracteres principales comunes con la planta descrita por el naturalista
Merino es el Conium tuberosllm, especie 'próxima al Raphanus sativa".
-"La inmigración de los vegetales en la sección occidental del Cuzco"
(Revista Universitaria, Cuzc;o, noviembre, 1924), estudio de geografía botánica,
en el cual pasa en revista muchas ele las especies anteriormente mencionadas.

Lima, mayo de 1938.

(9) ,-Cass1:a late]Jet1:olata Dombey.


(lO).-Llamada con mds propiedad Caesalpinia tincto1'1:a (H B K) Domb ..
(ll).-SpartÚt1n junceum L. espec1:e subespontdnea, origina1'1:a de la Euro-
pa. meridional.
(12).-Erythrúw. falcala Benth,
(13).-Cucnrbüa 1110schala .laclj.
(14).-S?:cyos b1'yoniaefolius C/iOd.
(15), Nicotiana undula.ia R. et Pavo
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 127

INDICE

Abrus precatorius .. .... . 125


Acacia farnesiana . ..... . 120
Achyrocline ramosissima .. 113
Agave americana .. 91, 115, 116
Alnus jorullens~s val'. acutissima. 57, 68, 71, 92, 115, 120
Ananas sativa .. .... .. . . 88,119
Anona cherimolia.. . ... . .. ... . .. . . .. .. . 99, 116,121
" muricata ... 116
Arachis hypogea. 71 , 85

Baccharis sp. ... . .. .. . .. , . . . .. . .. . . . . . . 68,72, 90


Baccharis prostrata... . . . ... . . . .. . .. .. , . . . . 109, 125
Baccharis polyantha 109, 125
Bactris sp. 67, 72
Barnadesia sp ... . . . 72
Berberis sp . "'. ...... . . . 116
Bertholetia excelsa .. 115
Bidens pilosa varo radiata . . . . 112
Bombax Ruizii . 72,116
Brassica oleracea . 68
Buddleia coriacea .. 120
" longifolia. 67, 68, 72; 92, 120
Bunchosia armenia ca . 71,98

Caesalpinia tinctoria . 120


Calceolaria sp ... 68
Canna indica .. 82, 119
Cantua buxifolia 89
Capsicum sp .... 57, 67, 69, 70, 89
Capsicum pubescens 88, 97
Carica sp . .. 115
Cedrela Herrerae. 115, 120
Cereus sp .. 97
Cicer arietinum 69, 72
Citrussp .. . 69
Citrus sinensis . . . . . . . . . 69
Cortaderia quila . . .. 58
Cosmos peucedanifolius tiraquensis .. . ... . .. . . 72
Crocopsis fulgens . . 94
Cucmnis melo 72
Cucurbita sp ...... . 115
" maxima ... 86,119
Curcans purgans 113
128 Rev'ista del Museo Nacional

Cydonia vulgal'is... . . . . .. 70, 72

Chcnopodium sp ....... . 119, 125


ambl'osioicles ... 90
" quinoa ................. . 57,68,70,85,119, 125
"
Da,tura arbOl'ca . . 120

Elisena longipetn.la .. 72,94


Ephedra sp ...... . . . 96
" anlel'icana ... 115
)' andina ... 115
" l'upesLl'is . . .. 115
Eragl'ostis S}1 • . . • . . . . 57, 67, 97
El'disia squarrosa ... .. . ... . .. ... ... . .. . .. 114
Erygnium Weberbaucrii .. . ... . 120
Erythrina falcata .. . 97,116, 120
El'yth1'oxylon coca .,. 57,67,89, 119
Esc[1Jlonia 1'csil1os:1 .. 71, 115, 120
" Herrcrae 72
Eugenia orcophyla .. . 116
Eupatorium sp. . .. 72, 90
), amygadalium .. 109
Pentlandianum 109
" inulaefolium .. 109
"
Euphorbia sp .. 96
" pCl1icillata. 112, 120
Eutcl'pe sp. " ... 90

Ficus carica ..... 72


FOUl'cl'oya andina .. 57,67,82,91
Fragaria chi10ensis ... 100, 116
Franseria artemisioides .. 125

Garcilassa rivularis .... ,. 78


Genil~a oblonguifolia. . 95
Gnaphalium spicata .... 120, 125
Gossypium barbadense val'. peruvianum .. 57,67,69,92, 120
Guaclu:1 angustifoli:1 . . . .. . ..... . . 95, 96

HOl'clourn vulgarc . .. ... . . . 72


Hydl'ocotyle alchemilloidcs 90
Hypochaeris sp.. ... ... ... . .. .. . 120

Indigofel'a suffruticosa. 121


Inga Feuillei .. 71,87, 115, 119
Ipoll1oea batatar; ... 71,86, 119
L¿ma, 1938. Tomo VII. No. 1 129

Juglans sp. 90, 120


Juneus sp ... 95

Leetuea sativa.. . .. . . .. ... ... . . . . .. . . . . 68


Lepidophyllull1 quadrangu1are . .., . .. . . . 121
Lepidiull1 bipinnatifidum ... . ... . 68, 72
Lobelia sp........ .. ... . ... .. . . 119
Lueull1a obovata ... .. . . . .. . . . .. . , . . . 71,88, 119
Luffa sp... ' " . ......... .. . . . 98
Lupinus sp. . . .. ' . ' .. . 120
Lyeopersieull1 sp. ... ... .. .. 119
Lyeopodiull1 sp.. . . ... . .. . 94
Malva parviflora . . . . . . .. . . . . .. . . ..... . . . 125
Manihot utilissill1a. . . ... . .... . . 71,82, 119
Minthostaehys setosa .... . .. . . . . . . ..... . . . . . . 68
Musa sp.. . . . , .. .. .. . 100
M u tisia hirsuta .... .. . .. . .. . . . . .. . . . . .. . . . . 120

Neetandra sp . .. . .. . ' .' .. . . . . .. ... . 98


Nieotiana sp. . ... . ...... . .. . . 69, 72, 82, 90
Nieotiana tabaeull1 .... . 82,90
Nostoe sp .. . 96
N otholaena .. . 120
N ototriehe sp. 111

Oehroll1a piscatoria ..... . 94


Oenothera eampyloealyx ........ ' . . .... . . 110
ll1ultieaulis .. 113
rosea ..... 110
" rubida 113
'J \
Opuptia fieus-indiea. 116
" floeeosa . . 57, 67, 97
Oxalis tuberosa .. 68, 70, 86, 115, 119

Passiflora ligularis. . ... 71,82, 119


ll1011issima . 119
Persea gratisima .. 99, H6, 121
Phaseolus sp . .. 57, 71 , 85, 115, 119
PalIar ... 98
"
Piptadenia eolubrina ' ..... . . 72
Pyrus eommunis. .- . 70, 72
val'. Malus . 70, 72
"
Poa anntla " .. .
... 114
Polylepis ineana ... 72, 120
" racemosa 68
Polymnia sonehifolia .. 119
Polypodiull1 sp. . 120
130 Revista del M useo Nacional

Prosopis juliflora.: . .. ' .. ... , ... . .. .. .. .... .. 115


Prunus capollin ... ....... .... . . . . .. . ..... . 116, 121
. " domestica. ... ... . . . . . . . . . . . . . . . 70
" persica ... .... .. . . ....... . .. . ... . 69, 72
Psidium Guayava .... . . . .. . . . .... . . . ... . . . 71, 119
' " pyriferum. . . ... ... ... ... .. . . . . . 88
Psoralea sp ........ , .. , . ; . .. , ... .. , .. . .. . . .. 120
Punica granatum .. ... .. .. . . . ........... .. . 70
Rumex cuneifolius. .. .. . . .. . ... . ......... ' . . . 111
Saccarum officinarum ' " .... .. . . , 73
Salix Humbolcltiana " 68, 72, 116, 120
Salvia sp .... . . . .... . ........... , ..... . 120
biflora ...... . . .... .... . 120, 125
"
S.ambucus peruvianus ........... . . .. . 125
Schinus molle . . .. . .. , ... . .. .. .... . . . 67, 69, 71, 92, 108, 116, 125
Senecio ouclbel'kiaefoliu s .. 113
Silybum Mal'ianum . . . ... . . . . ...... .. . . ... . 125
Smilax sp ............ . . ... . ... . .... . .. . . . . 91
Solanum nigl'um ....... .. , . . . .. ... ... . .. 120
Solanum pulverulentum .... .. . . .... . 125
Solanum tubel'osum. . . . . . . ..... . . . . 57,67,68,70,86, 115, 119
" val'iegatum .. . ..... ... ... . ...... .. 71, 98
Sonchus sp. 69
aspero 112
"" olel'aceus.. . . .. ... . .. . 112
Stipa ichu . . .... . ..... . ..... . .. . ..... . ... .. 57, 67, 68, 72, 91
Sicyos bl'yoniaefolius... . .. .. . .. . . .. .... .. . .. 110
Tagetes Manclonii... .. . .. . ... ... . . ........ . 119
Tecoma mollis .. .... . . . . ... .. . ... .. . .. .. .. . 121
Theobroma cacao ..... . . .. ... . . . . .. . . ...... . 121
Thypha sp .. .. . .. ... .... . . . . .......... . , 58
Trichocereus cuzcoensis .......... . ..... . .. . 57
Trifolium amabile .. .. . . . .. . ... . ;. .. .... . ... . 95, 112, 120
Triticum sativum. . . .... . ..... . 72
Tropaeolum tubel'osum ... . . . . . . .. . ... . .. ... . 86

Ullucus tuberosus ................ .. ...... . . 82, 119

Vicia grata .. . . ....... . .... . ............. . 57, 69, 70, 86, 119
Viguiera s p... ... .. . ... ... ... .. . . .. .. . ... .. . 69, 95
Vitis vinifera ..... .. ......... , ..... . .. . .. 70, 72

Zea lna ys .. . .. . .. . ......... ... ... .. . . .. ... .. .. 57, 67, 68, 70,85, 115, 119
Zephiranthes pal'vula ... ... ... . . . ... . . .. . . . . 69

Wernel'iadigitat.a.. . 120
· L'EMPLOIS DES MINERAIS FERREUX DANS
L' AMERIQUE PRECOLOMBIENNE

pa.T A ndré Clément.

C'est un fait bien connu que les populations précolomb~ennes ont employé
le fer sous la forme de ses divers minerais originels. Les différentes parties de
l'inmense continent américain en ont usé de fa~ons bien diverses. Il n'y a d'ai-
lleurs pas lieu de VOIT par lá une métallurgie telle que nous la concevons, puisque
la réduction dex minerais de fer était inconnue; c'est l'emploi d'un min'éral au
meme tiÚe que tous ceux employes par ailleurs pour les divers usages domesti-
ques ou cultuels, ce qui a permisá certains auteurs d'en classer les formes inclus-
trielles dans le matériel lithique·.
Abandonnant de prime abord, cl'une part l'emploi non controversé du fer
météorique a la périocle préhistorique (1,2,3) sujet sur lequel il y aurait cer-
tainement intéret a revenir étant donné la grande quantité de météorites tombées
en Amérique du Nord (4), d'autre part la possibilité d'emplois a la meme époque
de l'hématite roúge en poudre pour la composition des peintures, telle que l'em-
ploient des populations modernes comme les Eskimos (5) ou les Hopis (6), dans
cette courte communication je rappelerai les grandes lignes de la question.
En Amérique du Norcl, un tres large emploi a été fait de l'hématite dans '
une aire de répartition immense depuis a l'est, la limite de l'etat clu Maine (7),
l'Est de l'Ohio, elu Kentucky et elu Tennesse, l'Ouest ele la Caroline elu Norel,
au Suel le pays des Pueblos jusqu'a l'ouest la cote elu Pacifique (8).- Haches
(9 fig . · 78, 79, 80, 81; 10 fig. 691 spec. 5 et 7, fig . 693, 694,695),
houes (11 fig. 211) gouges (7), grattoirs (8), plombs pour la peche (7, 10 fig. 700),
pipes (11 bis), amulettes (12) etc. sont les différents objets exécutés en minerais
ferreux, dont une clasification a été fournie par Moorehead (13 p. 18). Certains
sont fort beaux au point ele vue technique comme les haches ele Kenawha Valley
W . Va. (9 fig . 78,. 79, 80, 81) ou les pie ces de Pueblo Bonito Ruines N. M . (14)
Moorehead a donné un certain nombre de pieces en hématite (13 p . 53 et 55)
HolIl}€s"a par ailleurs ~ignalé la découverte cl'une mine de fer préhistorique pres
de Leslie Mo . (15, 16) . '
132 Bevisla del 111w:;eo Nacional

Avec le M exique apparaissent les miroirs enpyrite ou en marca ssite. Ces


miroirs, pour l' étude desquels il y a lieu de recourir au tra vail d'Erland N ordens-
kiold (17) qui en a publié un certain nombre, sont des rognons dont une partie
a été polie, soit COl1 cnve, soit convexe, et a l'intérieur desquels des trous de sus-
pen sions ont. ét.é percés (18 pI. X fig.3). Le polissage en est. pa.rfait sur des surfa-
ces quelquefois importantes.
La présen ce en Amérique du Suel ele miroirs en pyrite, concuremment
avec des miroirs en obsielienne asemblé fort justement a Verneau et Hivet (18
p. 209) un lien culturel important ent.re les civilisations mexicaines et celles el'Amé-
rique elu Suelo La, la pyrite était surnommé "pierre ele l'Inga" nom qui lui est
resté fort longtemps puisque encore employé au Chili au XVIII siecle (19). II
semble meme qu'il y ait eu similitude ele concept.ion cal' N or~lenskiold signale
(17) (p. 109) que "pour elésigner un miroir les Araucans se servaient elu mot
quichua "lilpu" (20) qui en quichua (lirpu) signifie non seulement miroir mais
au ssi pyrite. Les Aymaras nomment les miroirs "lirpu".
Tous les miroirs publiés (18 p. 207- 208 pI. X fig. 1,2,4,21,22 pI. XXIV
fig. 12,13) semblent originaires ele la région andine, signalons pourtant celui elécrit
par Squier (23) ayant. la fohne el'un oeuf coupé par le milieu et provenant ele Pa-
chacamac ainsi qu'un miroir appartenant au Muséum für Volkerkunele ele Berlin
et provenant ele la cote péruvienne (17p.105). Bamps a reproeluit une tres belle
piece san s inelicabon el'origine (24). lis sont quelquefois ele surfaceplane - Ver-
neau et Rivet (18 p. 207-209) ont étuelié au point ele vue typologiqueeliverses
forme s ele ces miroirs dont certains sont ronds, d'autres rectangulaires. Cert.ains
avaient el'importantes dimensions si on s'en rapporte a Juan et Ulloa qui parlent
cl'un miroir concave, trés probablement en pyrite ayant pres el 'un pieel de eliametre.
(25) .
Il a, par ailleurs été signa.lé la présence d'élément ferreux dans la compo-
sition de certains objets, par exemple chez l~s caraques (26). Ce ne doit etre con-
sidéré que comlne des impuretés.
Toutes les pié ces ineliquées ci- dessus étaient eles objets fa~onnés super-
ficiellement ou partiellement. Aussi je crois elevoir signaler I'intéret queprésénte
une petite hache aencoches selon la clasification Verneau et Rivet. (18 p. 147,
fig. 59) rapportée par le Général Louis Langlois lors d'un récent ';'oyage d'études
au Pérou (27) - Cet outil est a ma connaissance la premiere hache en mineral de
fer qui ait été signalée en Amérique du Suelo Cettepiece appartient aux collec-
tions du Musée d'Ethnographie du Trocaeléro a París (No.33.90.31).Elle a été
trouvé elans le sIte arcbaéologique de Litlic, pres ele la villemoderne ele Lamuel
(Depart.ément Cl'Amazonas) elans la vallée el e l'Utcubamba, affluent ele eli'oite
du Rio Marañon a une quarantaine de kilometres au norel-ouest ele Chacha po
yas, ch ef lieu cln clit elépart 2ment. Ce pet.it objet a la pfttine grise el'un poids ele
46 gntmmes n comme dimensions: hauteur 44 mm. largeur maxima 28 mm, épai-
sseur ll1fl,xima 14ml11. C'est una piece d'un beau poli m~t. Le galbe en est p·a rfait.
Les t.races de constitution de la matiére sont visibles par endroits en surface.- Une
partie pI ate qui a ét.é limée a un brillant métallique. Cette hache a été exécutée
en une matiére relativement dure, a la pression et au frottement, non magnétique
elonnant une pOllch;e impalpabl~ mugE'. La densité est 4;8.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 133

L'analyse (1) de la poussiere exécutée sur une pe tite quantité a eu comme


résultat: fer total 68 010 ce qui donne F é 203 = 97.07. A la dissolution dans les
acides il 'a été remarqué un residu peu important de couleur claire devant etre
sans doute de lasilice. L'essai qualitatif en vue de, la recherche du soufre ,a été
négatif peut etre étant donné la faible quantité de poussiére examinée.
La matiere est done tres riche en fel'. Mais il ne peut guere s'agir d'une
pyrite décomposée, car elans ce cas il y aurait un sulfate ele fer plus ou moins oxydé.
De ce fait la teneur en fer aurait été plus faible et l'essai de recherche du soufre
aurait donné une réaction plus marquée.
L'hématite (2) dans laquelle a été travaillée cette piece provient s:;tns
doute des affleurGments exisilmts dans la chaine des Andes. En particulier dans
cette région des environs de Chachapoyas les traces ferreuses apparaissent a la
surface du sol (28) . Il n'y a done rien qui puisse surprendre dans l'emploi d' un
minéral de ce genre en cette región.
Nous nos trouvons en présence d'une piece exécutée de fafon parfaite
dans un corps dur, puisque tres difficilement attaquable a la lime, avec des moyens
tres certainement primitifs. L'artisan qui l'a fabriquée a du faire preuve de la plus
grande patience pour arriver a mettre au point un tel outil.
Rappelons comme l'a fait remarquer~etto (29) que la hache a encoches
est une formeparticulierement commune sur les deux rives de l'Ucayali, mais
d'origine amazonienne (18 p. 149) . Sa présence n'est pas signalée sur la cote du
Pacifique ni sur les hauts plateaux versant ouest. Restrepo l'a par contre sig
nalée au nord dans la région de civilisation chibcha (30); Verneau et Rivet CI8
p. 48) en publien une cntaine quantite provenant du plateau équatorien.
Cette importation orienta1e, tout au moins au point de vue culturel, dejá
signalée en amont de Leticia Eemble etre confinnée pour la vallée ele l'U lcubamba
par le récit de Lopez de Caraventes rapportant la migration historique en 1549
d'une tribu Omagua dans la région de Chachapoyas (31). Cette polutation venue
par le Pongo de Manstriche fut app'elée par les Chacha:poyas du nom de "Bmsiles".
Il est bien certain que cette invasion fut précédée par d'autres avant l'arrivée
des Espagnols. D'ailleurs rappelons qu'au point de vue toponymique il existe
pres de l'ancienne ville de Levantu un village appelé Mayna, ce qui doit etre rap-
proché de la tribu amazonienne du meme nomo
De tout l'enEemble qui precede doit on voir dans l'usage de ces minéraux
ferreux dan le continent américain a l'époque précolombienne, la résultante d'une
volonté déterminée d'emploi d'une matiére spéciale, dure , ele be! aspect et pou-
,vant, par la, etre appré~iée pour un usage ritüal?
11 n'y a guere lieu de le Cl'oire d'une ma'niere generale. L'hématite a été
hors el' Amerique, para exemple en Afrique, elans 1'E¡rypte an cienne (32) ou plus

(l).-L'analyse de ceíte piece a été faite gmce aux bons soins de M. Léon
Bmn Directeul' des Forge.s & Aciérie.s de la Marine a Jiom écourt.

(2).-Celte reconnaissance rninémlogique est dlle a: l'obligeance de M. J.


Orcel, sous-Directeur du Laboratoire de .Minemlogie' du M~ useurn N ational d' Ji is-
taire N all/relle de París.
134 Revista del M useo Nacional

récemrnent par des tribus dn Haut Faléme dans la colonie fran~aise du Sénegal,
employée plus ou moins polie par des populations primitives, ce, comme un l1li-
n.él'al orc\inaire.
Le granc\ nombre d'objets trouvés
en Amérique du Nord montre que, en
cette région, l'intéret porté a cette l1la-
tiere était du a sa grande abondance a
la surface du sol et aussi peut etre a sa
grande elureté.
Et c'est seulleur pouvoir reflecteur
/" '. L~
considéré sans doute comme magique
r~:'" (17p.108)quiafait que sur certaines ido-
les mexicaines, par exemple eelle elu dieu
Ll.i.
Coatlicue,ont été l'eeoncentrée de petits
miroirs en hématite ou en marcassite em-
L, , ployée comme amulette ou fetiche (33).
Ce role d'amulettes on le retrouve chez
les Huaxtéques allant au combat avec un
'. ' ! miroir suspendu a la ceinture(34). Com-
,1 me l'a si bien présenté Erland Nordens
i, .) kiolel (17 p.107) c'est pour sa convexité
¡. 1 qu'un miroir en pyritesignalépar Squier
1¡....:...'-'-'-_-'--_ _--._---"-_----'---l''''---..:.'•.· :.:.fL.~1 (35) était employé par la jeune indiennc
de Pachacafllac dans la tombe de laque-
11e on a tl'ouvé, outre le c\it iniroir, une houppe a pouche et des couleurs de ma-
quillage.
Quant a la hache ele Lamuel décrite préceelenment elle a éte tl'ouvée dans
una région dont les habitants les Chachapoyas, travailalient les pienes dures.
Cel'tes on peut s'étonner du long effort nécessaire a l'exécution d'une pie ce sans
emploi pratique a premiere vue a moins d'usage cultuel. Peut-etre, a la reflexion
faute d'autres explications est-ce cette solution qui doit etre envisagée. Il estrai
que la meme question doit se posor sur toutes les haches de petites dimensions
et ceci ouvre le chfilnp a toutes sortes cl'hypothéses qui sortent C\U cndre de l'étu-
deq\.lÍ pl'écéde.
BIBLIOGRAPHIE

La' bibliographie ci-:-dessous n'a pas l'intention


de rappeler tous les travaux ayant trait an sujet de la
précéclente communication. Ene présente ' seulement
quelques travaux types.

1) Kinnicut (LéonaTcl P).-Report of the méteoric iron from thc Altar Mounds
in the Little Mianu Valley (Ohio). R epol'ts of the Peabody Museum o( the
Al1lérican Archaeology and Ethnology, tome IlI, 1880-1886 p. 381. .
2) Putnam (Frederick W).- Iron frOlu Ghio. Mounds. Transactions of the Ame-
rica Antiquarian Society. Worcestel' (Mass.) vol. n, 1883; p. 349- 364).
Ltma, 1938 . . T.:omo , VII. No . 1 135

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tucky. American Anthropologist vol. 27 . Menasha 1925 p. 441- 446.
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ne near Leslie (Misouri) American Anthropologist. vol. V. Lancaster 1903
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near Leslie (Missourí) Annual report oí the Smithsonían Institution 1903
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pour la mesure d'un arcde mérídíen équatorial en Amérique du Sud. Tome
6. Ethnographie ancienne de l'Equateur. París, 1912.
19) Molina (K. 19natz).-Versuch einer Naturgeschíchte von Chile. Leipzig
1789 p . 69.
20) Valdivia (Luiz de) .- Arte, Vocabulario y Confessionaris de la Lengua de
Chile. Leipzig 1867 (lre. édítion, Lima, 1606).
21) Pigorini (Luigi) .-Di alguni oggetti etnologici deH' Ecuador posseduti
dal Museo preistorico ecl etnografico di Roma. Atti della Reale Accademia
136 Revista del M useo N acion al

dei Licei. Anno CCLXXVIII. 1880-1881. Série 3. Memorie della Classe.


di Scienze morali, storiche e filologiche tome VII. Rome 1881 p. 43.
22) Uhle (Max).-Kultur und Industrie südamerikanischer, Voelker noch den im
Besitze des Museums für VollCerkunde zu Leipzig befindlichen Smillnlungen
von A. Stübel, W. Reiss lllld B. Koppel. Berlin vol. I Alte Zeit.
23) 8quier (George E).-Peru. Incidents of tra~el and exploration in the land
of the Inca. New York & Londres 1877, p. 80.
24) Bamps (Anatole)Les antiquités équatoriennes du Musée Royal d'Antiqui-
tés de Bruxel1es~ Congres International des Américanistes. Compte Rendu
de la 3eme Session. Bruxelles 1879, tome II, p. 103 et 132. Atlas p. XXV
Fig. 5.
25) Juan (Jorge) (Ulloa Antonio de).-Relación histórica del viaje a la America
mériclional hecho de orden de S. M. para medir algunos grados de meri-
diano terrestre y venir por ellos en conocimiento de la verdadera figura y
magnitud de la tierra, con otras varias observaciones astronómicas y phi-
sicas. Madrid, 1748, vol. II, p. 619.
26) Wolf (Theodm-).-Memoria sobre la Geografía y Geología del Ecuador.
New York, 1892, p. 50.
27) Langlois (Louis).-Explorations archaeologiques de l'Utcubamba.- Re-
vista del Museo NaciomiJ. Lima, tome II 1933, p. 126-128.
28) Raimondi Antonio).-El Perú. Estudios Mineralógicos y Geologicos. Se-
gunda serie tomo V, Lima 1913, p. 76~82.
29) Restrepo(Vicente).-Los Chibchas antes de la Conquista española. Bogo-
tá 1895. Atlas PI. XXXVIII, fig. 107.
31) Relaciones Gegráficas de Indias.-Publiées par le Ministerio de Fomento
rédigées par Marcos Jiménez de la Espada, Madrid 1897, tome IV, appen-
dice ultime p. CXXXVIII. .
32) Capart (Jean).-Les débuts de l'art en Egypte. Bruxelles 1909, p. 89.
33) Saville (Marshall H).-The Wood Carver's Arts in Ancient Mexico. Museum
of the American Indian. Heye Foundation 1925. p.87.
34) Seler (Eduard).-Die Alterthumer von Castillo de Teayo. Gesammelte
Abhandlungen, vol. III, Berlin 1908, p. 412. Abb. 1.
35) 8quier (George g).-Perú. Leipzig 1883 p. 95.
Cl asificación t é cnica de los
t ejido s antiguos d el Perú.

Por BENJAMIN K. DE LA TORRE


(Miembro del Instittdo Textil de Manchestm}

Para comprender bien la importancia y significado de los tejidos extstentes


en el Museo Nacional pertenecientes a las civilizaciones antiguas del Perú, es ne-
cesario hacer una clasificación técnica de los mismos, aun antes de examinar cada
ejemplar desde el punto de vista cronoiógico y artístico. Por este motivo he hecho
una clasificación técnica de los tejidos, esperando que ella pueda satisfacer las ne-
cesidades de los que desean conocer desde el punto de vista "técnico-textil", el
grado de adelanto que alcanzaron los antiguos pobladores del Perú en lo concer-
niente a dichos tejidos.
Las diversas categorías de dibujos o ligamentos los he clasificado aquí de
acuerdo con su importancia numérica y no de acuerdo con su importancia artís-
, .
tica. Este plan me parece conveniente desde el punto de vista del estudio por ra-
zón de que todos o la mayor parte de los tejidos existentes en el Museo Nacional
y en otros museos, la mitad puede clasificarse dentro de las dos primeras catego-
ras de este plan. Las demás cinco clases restantes no obstante de su gran impor-
tancia técnica y artística consiste de tejidos más raros a los cuales el estudiant~
necesita poner especial atención.

L- TAPICERIA

A . Tapicería corriente. .
La característica más resaltante de la tapicería del Perú antiguo y colo..:
nial es el hecho de que la cadena está ocultada por la trama, es decir está hecho
en el ¡')rincipio en que se hacen en la actualidad las frazadas y otros tejidos donde
138 Revista del Museo Nacional

se usan ligamentos como el doble-sn.teen. Los antiguos tejedores peruanos logra-


ban descubrir bien l~ cadena golpeando bien el tejido con una espada de palo
después de insertar la trama. En la mayor parte de los tapices la cadena es de al-
godón y la trama de lana, en casos excepcionales esHm visibles la trama y la cade-
na, como se mostrará· oportunamente.
En el tejido de lo; tapices las innumerables porciones de color que lo com-
ponen están hechas en su totalidad por la trama que es la que aparece en la super-
ficie del tejido. La trama raras veces llega desde una orilla a la otra orilla de la te-
la, cada color llega sólo hasta el punto donde se necesita el color del hilo. Los mé-
todos que empleal?an para hacer coincidir bien los límites de unos colores con los
de otros varían considerablemente. Cuando usaban solo dos colores, el sistema
de juntar los confines de los dos colores era como se muestra en el grabado No.
1 y No. 2, por supuesto para allanar más las juntas golpeaban cuidadosamente
el tejido una vez insertada la trama. Los tejedores más primitivos del Perú emplea-
ban a veces un tercer color generalmente negro cuando había necesidad de separar '
los dos colores que formaban los dibujos para que aparezcan más claros o también
para separar dos colores que no güardaban armonía, esto generalmente usando
un color central en medio de los dos que no armonizaban. El método que usaban
para insertar este tercer color, puede verse en el grabado No. 3 donde se muestra
en color negro la trama que no era insertada en ángulo recto a la cadena sino en
una forma excéntrica .generalmente curvilínea y apropiada para rodear las figuras
y dibujos caprichosos que estaban formados por muchas curvas. Finalmente,
algunos tapices eran tejidos por el método llamado de hendidura o rajadura don-
de se causaba una se-
paración entre dos
colores distintos poI'
el método ilustrado
en el grabado No. 4.
Es posible pero no se
puede asegurar si es-
tas hendiduras se
emplearon relativa-
mente en tiempos
Grab. l.-Método de juntar más posteriores para
dos porciones de dist1:nto te- dar una distinción
Grab. 2.- Tramas de dos
jido de color en un tapiz; más definida de un
colores en forma caprichosa
m.ediante tram.as q1¿e se en- color al otro en los si-
con el objeto de f07'1nw' di-
trelazan. tios en que se encon- buJo terminado.
traban sus contornos.
Si se analiza, cuidadosamente los ejemplares de tejidos antiguos, se encon-
tl'ará que existen los siguientes métodos de inserción de la trama: lo. Formando
ángulos rectos con la cadena. 20. Inserción ele la trama en forma excéntrica, es de-
cir sin formar ángulos rectos con la cadena. 30. Inserción de una trama general-
mente negra que sirve para separar dos colores.·40. Inserción de dos tramas de dis-
tinto colo~' siendo separadas por el sistema de rajaduras, las cuales aun se usaban
en ciertos tejidos como medios decorativos, sin tomar en cuenta las partes dibuja-
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 139

das en colores. Estos cuatro métodos según se puede ver aún se emplean en tejidos
contemporáneos de los indios del Perú.

B. Tapicería brocada.
En tapicerías de esta clase, las cuales pueden o no tener tramas divisoras,
tramas excéntricas o tramas con separaciones, se origina un segundo dibujo me-
diante el uso de una trama extra o secundaria, mientras el tejido está todavía
en el telar, sirviendo el tapiz en sí mismo como la base del tejido sobre el que se
va insertando esa trama extra.
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Grab. S.-Tramas de dos colO1·~s que se entrelazan me-


diante un hilo negro, que sirve de hilo divisorio.

c. Tapicería bordada.
En distinción de la tapicería brocada, la tapicería bordada tiene un· dibujo
secundario originado por la inserción de una extratrama pero una vez que el teji-
do ya ha sido concluído y sacado del telar. Este trabajo se ejecutaba con la ayuda
de una aguja de bordar.
Los dos métodos, el de la tapicería brocada y el de la tapicería bordada,
son tan parecidos en la apariencia que fácilmente pueden causar equivocación
pero se pueden distinguir las unas de las otras en que las tapicerías brocadas ge-
neralmente tienen flotes o sean hilos que están sueltos debajo del tejido, mientras
·que la tapicería bordada generalmente tiene nudos o puntas sueltas de los hilos
en la parte de atrás del tejido. Otra diferencia consiste en que en los tapices bro-
cados los hilos extras están adheridos más firmemente al tapiz principal por lo
mismo que han sido teJidos junto con el resto de la tela, mientras que los hilos
extra que forman los tapices bordados generalmente están dispuestos más sueltos
por lo mismo que han sido insertados ya cuando el tapiz que sirve de base ha esta-
do tejido.

H.-TEJIDOS A LA PLANA Y CANASTILLAS.

A. Sin decoración o llanos.


Los tejidos sin decoración en los que se han empleado hilos de una mismn
1/,.0 Revista del M use o Nacional

calidad, grosor y color, dan ell'esultado de un tejido a la plana. A veces sin em-
bargo obtenían la apariencia de una tela crepé o de superficie irregular mediante
el uso de hilos de distinto grosor a veces en la cadena o a vece,s en la trama, pero
muy rara vez en ambos. A veces también agrupaban dos o más hilos gruesos,
dos o más hilos delgados y los tejían como uno solo, generalmente esto se hacía
'en la cadena y a veces en la trama, pero muy raras veces en ia trama y la cadena.

Grab . 4.- Tramas no entrelazadas que forman las


hencl1:duras o rajaduras

B. Con rayas en la cadena.


C. Con rayas en la trama.
Mediante la inserción de uno o más hilos de diferentes colores, ya sean
en la trama o en la cadena producían los efectos de rayas o listas en la cadena
o en la trama. Estos dibujos rayados generalmente los hacían en las telas de al-
godón.
D. Cuadreados.
Estos efectos los obtenían combinando las rayas en la cadena con las rayas
en la trama, descritos anteriormente.

E. Tejidos a la plana o canastilla con bordados. ,


El objeto de estas telas fué de servir como de base para la inserción del
bordado una vez tejida la tela; este bordado se hacía con una aguja especial que
usaban y que les permitía hacer con frecuencia bordados bastante complicados.
El hilo que empleaban para hacer sus bordados era en su mayor part.e de lana y
el tejido sobre el que bordaban era de algodón.

F. Telas a la plana o canastillas brocadas.


Estas telas como sus similares bordadas, eran trabajadas en el telar median-
te la inserción de una trama extra generalmente de lana, con la cual se formaban
los dibujos deseados.

G. Telas a la plana pintadas o tal vez impresas.


En telas de esta clase las decoraciones pertenecen más al arte gráfico
que al arte textil, a veces, sin embargo, se encuentran telas a la plana en las que han
Lima, 1938. Torno VII. lVO. 1 141

sido pintadas, a mano libre, motivos interesantes o a veces parece que fueron apli-
cadas con rodillos en los que tenían estampadas las figuras .

rIl.-TELAS DOBLES O TELAS DE DOBLE FAZ.

Se encuentran relativamente pocos ejemplares de tejidos de doble faz


en las colecciones de tej idos antiguos, pero felizmente se han conservado algunos
en el Museo N acional. La textura de las telas de doble faz consiste principalmente
de dos cadenas y de dos tramas que forman dos telas distintas pero que están
juntadas la una con la otra por intercambio de algunos hilos y más generalmente
(como en el caso de las telas de estructura doble a la plana que es la que más usa-
ban) de porciones de partes tejidas de un color que pasan a la otra cara de la tela
para formar parte del dibujo de manera que en este estilo son de carácter rever-
sible o volteable, es decir que si se usan por ejemplo marrón y blanco en la cara,
atrás aparece el mismo dibujo pero con los colores cambiados. Los tejidos anti-
guos de doble faz son casi siempre todos de algodón o todos de lana.

IV.- TELAS CON PLUMAS .

Consisten de telas corrientes generalmente de tejido a la plana a las cuales


se le han prendido plumas de diversos colores las que cubren completamente
la superficie de las telas y presentan aspectos vistosos en colores de tono variado.

V.-CHAQUIRA.

Consisten de telas corrientes a las cuales se les ha cosido pequeños discos,


aros o campanitas hechas de cobre, plata, oro, huE'sO o conchas de algunos molus-
cos pequeños.

VI.- GASAS y MALLAS.

A. Sin decoración.
En los tejidos de gasa los hilos de la cadena son pareados y sueltamente
envueltos el uno alrededor del otro de tal suerte que la trama es insertada a las
aberturas formadas por ambos hilos al entrecruzarse.
Mallas son puramente estructuras a la plana que han sido tejidos bien suel-
tamente aun cuando la cadena y la trama o ambos hayan sido pareados. Con fre-
cuencia las mallas que son casi siempre de algodón y sin decoraciones llevan cosido
a los cantos tiras de tapicería que embellecen la tela pero que técnicamente es-
tán formadas por la estructura ya descrita de los tapices bordados. También exis-
ten en el Museo Nacional prendas de vestir hechas con telas de malla en que han
sido empleados varios colores de hilos ya. sean en forma de cuadros o motivos an-
tiguos.
Revista del Museo Nacional

B. Gasas y mallas con brocados.


Meaiante la aplicación de una trama extra, ·generalmente de lana, las ga-
sas y mallas fueron usadas también como telas básicas para un tejido de estilo
brocado tejido en sus telares.

C. Gasas y mallas con bordados.


De igual · manera usaban las gasas y mallas ya tejidos para añadirle encima
trabajos vist.osos y llamativos de bordado lo qüe hacían con la ayuda de agujas
de bordar.

VII-TEJIDOS MULTIPLES, RAROS y DE TECNICA COMBINADA.

A. Recogidos con aguja y trenzados.


B. Con borlitas de lana, cuerdas y franjas.
C. Estrncturas raras indeterminadas .
D. Combinaciorws compuestas de varürs estructuras .

Estas son tan originales y distintas de las demás que solamente se pueden
estudiar satisfactoriamente tomando en particular el ejemplar que se desee ana-
lizar.

,
Dima, 1938. T omo V II. N o. 1

Necrología.

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-1- Prof. LEHMANN NITSCHE

El Dr. Pablo Adolfo Roberto Lehmann Ni-tsche, que falleció en Berlin el 9 de


abril último, había nacido en Rodomitz el 9 de noviembre de 1872. Hizo sus estu-
dios secundarios en Bromberg e ingresó a la Universidad de Munich donde estudió
medicina. Siguió cursos d"e perfeccionamiento en Friburgo y Berlín y se graduó en
, antropología en 1897. Al año siguiente le fué concedido el premio GO,ddard en París
por su tesis doctoral. Se trasladó a la Argentina y allí se hizo cargo de la cátedra de
ant ropología, en las univel'sidades de La Plata y Buenos Aires, la que desempeñó' por
más de 20 años; también fué Jefe del Opto. de Antropología en el Museo de La Pla-
ta, En 1910 obtuvo el premio Broca en Buenos Ai res por su trabajo "Nouvelles re-
cherches sur le formation pampeene et I'homme fosile de la Republique Argentine"
'En 1910 visitó el Cuzco, y entre sus mejores trabajos está el que escribió sobre el
,oCoricancha. Fué miembro corresponsal de diversas instituciones y colaboró en mu-
'c has publicaciones científicas. Con nuestro home"naje ofrecemos a continuación una
lista de sus trabajos.
J . C. M.
Revista del Museo Nacional

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Del' Milchstrassenstrauss del' Guaraní des oestlichen Paraguay.-Anthro-
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Del' Tra.enengruss im Alten Testament.- Forschungen und Fortschritte
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Einzelheiten zur Entdeckungs-und Kultu¡;:geschichte des oestlichen Sü-
clamerika 1. Del' Erste Weizenbau (1527).- Ibero- Amerikanisches Archiv, Baud
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Eiuzelheiteu zur Entdeckuugs - uud Kuturgeschichte des oestlicheu Sü-
damerika n. Die Patagonier des Magallanes (1520) .-Iberoamerikanisches Ar-
chivo Band XI, Helft 2, 1937.
Einzelheiten zur Entdeckungs -und Kulturgeschichte des Oestlichen Sü-
damerika nI. Del' Name Montev{deo (1520)-Ibero Amerikanisches Archiv. Band
XI. Helft. 4, 1937.
LIBROS Y REVISTAS

MEDICINA ABORIGEN AMERICANA, por el Dr. Ramón Pardal. Buenos


Aires. Editorial Humanior, 1937.

El Prof. Ramón Pardal es conocido ampliamente en nuestro medio, por SllS


estudios sobre historia de la medicina, que han abierto una nueva ruta en las in-
vestigaciones del pasado médico.
Este nuevo trabajo suyo es una interesante contribución al autoctonis-
mo americano. El Introito, escrito por el eminente profesor Imbelloni, es un
mise au point del eterno tema de la medicina y la cultura, cuya solución requiere
amplísimos conocimientos. En este asunto tan largamente debatido, sobre la im-
portancia ele las primitivas civilizaciones de América, el Prof. Pardal, ha tenido
como dice Imbelloni, un comportamiento rectilíneo, y una crítica de suma obje-
tividad. Sólo así, se puede hacer labor constructiva en este delicado asunto de et-
nología médica.
En XVI sendos capítulos, estudia Pardal diversos temas de paleo-pato-
logía aborígen.
Analicemos las diversas partes de, esta interesante obrita.
La primera está decli'cada a estudiar la etnología médica: el indio y la me-
clicina primitiva y la magia médica. Estudia sociológicamente la manera de com-
portarse la mentalidad del indígena, frente al proceso de la enfermedad. Cómo
se explica el indígena la intromisión de la enfermedad; la teoría del cuerpo extraño;
o la teoría de la emanación; y el principio de participación en terapéutica.
La magia médica, que sería para los primitivos la forma activa del pen- '
samiento religioso, mientras la religión sería su forma pasiva. El hombre sería in-
mortal, y la enfermedad o la muerte sólo sobrevendrían por obra de agentes extra-
naturales, por obra de los enemigos o de la divinidad. El Shaman sería el brujo
de los mongoles, cuya influencia está dada por el poder de sugestión y por el hip-
notismo. Habrían dos clases de magilJ,s, la evocadora y la natural En la realiza-
Lima, 1938. Tomo VII. No. 1 151

ción de la magia, está la acción de sobar y chupar, para extraer el quid maligno,
los demonios invisibles. Adem~s, habría la magia simpática y la magia analógica,
cuya interpretación está dada por su mismo significado.
En la segunda parte, estudia Pardal, la medicina de los grandes pueblos
indígenas. Comienza por la de los Tupi....Guaraní. Estos eran médicos hechiceros
de la banda oriental, principalmente de la zona paraguaya. Sacaban con procedi-
mientos mágicos el cuerpo extraño, conoCÍan algunas plantas, entre ellas las pip-
tadenias, y practicaban la urucuización y la escarificación
La medicina de los araucanos, como toda medicina primitiva, t enía de la
magia y del empirismo, como los representantes de su arte, llamados los Machis.
Este Machi tenía una fuerte personalidad entre los araucanos, y aprendían el arte
de la sugestión colectiva . El Rebue es una figura de madera que simboliza la me-
dicina azteca. Practicaban opEraciones quirÚl'gicas, como el Catatum, aplicaban
la magia simpática, y el espíritu de participación, conocían muchas plantas medi-
cinales, como de acción purgante, rubefacientes, para la fiebre, etc.
Entre los indios del antiguo Perú, se empieaba también una m edicina
bastante parecida. Aquí tenían su imperio los camasccas o soncoyoc, con su arte
de origen divino, que generalmente les venía de la noche a la mañana o decían
haberlo soñado. Una rica medicina popular, entre la que descuellan infinidad de
plantas, con activos efectos farmacológicos. A la cabeza de todas ellas está la cor-
t eza de la quina, descubierta en el siglo XVII.
Un capítulo bien documentado es el relativo a las trepanaciones del cráneo
en el antiguo Perú. Sabidas son las diferentes investigaciones que se han hecho
para interpretar la operación quirúrgica y su objetivo terapéutico. Desde el pri-
mer cráneo de Squier, hasta las deducciones de Bello y T ello, son . muchos los tra-
bajos peruanos que se han producido. Pardal lf-'s va dando su debida interpre-
tación sólo quedando su representación cerámica, dada por Morales Macedo, un
tanto en suspenso.
La patología y la cerámica en el Perú, constituyen el capítulo VII, que es
la recopilación de los diferentes trabajos peruanos. Allí desfilan los camasccas
examinando enf~rmos, las diversas lesiones faciales: uta, parálisis, labio leporino,
etc. , además de las mutilaciones, representación de la verruga, del parto, etc.
Un artículo está dedicado a estudiar la medicina delos aztecas. Estuvo
bastante desarrollada entre ellos la medicina mágica. Había entre los médicos
aztecas, cierta especialización ; los cirujanos, los flebótomos, el Ticitl, con su carác-
ter de hechicero., etc.
Entre los ilusiógenos y estupefacientes, empleaban los mejicanos el ololiuh-
qui y él Peyotly , además hongos venenosos. T enían conocimientos de botánica y
de materia médica.
La tercera parte de la obra está dedicada a estudiar las drogas dinamó-
genas, estupefacientes e ilusiógenas. Hace un estudio botánico y farmacodinámico
de las diversas drogas. Revisa los cafeicos, la yerba mate, el guarana, el cacao.
Luego estudia someramente la coca, la erytroxylona del Incario, su cultivo, sus
efectos, etc.
El Peyotl de Méjico es otra planta, que contiene un alcaloide llamado
mescalina, que provoca síntomas de embriaguez. Luego vienen el Ayahua sca-·
152 Revista del M useo Nacional

Ccapi-Yajé; las daturas, sobre todo la estramonium, empleadas en otro tiempo


paÍ'a los que iban a ser sometidos al tormento; el toluachi, veneno sagrado de los
indios Maya; el Ololiqui, semillas que emborrachan y enloquecen; las piptadenias.
En h e11:1,1,ta p[1,1'1;e estudia las drogas americanas en la medicina moderna:
el bálsamo del P er ú, extraido del MYl'oxylon peruiferum; e¡ bálsamo de Tolú;
el guayaco, la zarzaparrilla; la famosa quina, la jalapa, ratania, copayba, el ja- .
bomndi, chenopoio, etc.
Tal la síntesis de la obra del Prof. argentino, que representa una impor-
tante contribución al conocimiento de la medicina aborígen americana.

Dr. Juan B. Lastres .

- - - ---c

CUADERNOS DE HISTORIA DEL PERU.

N o.1.- Docwnentos inécWos . El T estamento de Pizarro. Texto Inédito, prólo-


go y notas por Raul Por1'G.s Ba?Tenechea. Imprimeries L es Presses lltIodernes . Pa-
lais Royal. París, 1936. 24 x 30 cms. 80 pp.

No. 2.-Serie "Los (Jronistas de la Conquista" 1 Raul PorTas Barrenechea.


Las Relaciones Pri'l71.üivas de la Conquista del Perú.--I. Los Cronistas del descubri-
miento: Pedmrias, Andagoya, Ca,:nclia.-Il La relación Samano-Xerez. 11 Cronis-
tas ele la Conquista: Cartas de los Licenciados Gama y Espinoza (1533). 11ers1:ones
italiana, alemanayfmncesa. "Nouvelles certaines des isles dl¿ Peru".-Lyon, 1534.
lIl.-El anónimo Sevillano -de 1534: el capitán Cn:stóbal de Mena. (Las mismas in-
d-icaáones editorúl.les, idéntico formato) . 1937.

Con posterioridad a la impresión del artículo "Los estudios peruanistas


en Hl37" que aparece en este mismo número, han llegado a nuestras manos los
dos primeros cuadernos de Historia del Perú, serie que ha comenzado a publicar
en París, Baul Porras Bal'l'enechea, el concienzudo y activo investigador del perí-
odo de la Conquista Española, quien, pOI' este medio, pone al alcance de los estu-
diosos el fruto de sus largas y pacientes búsquedas en los grandes archivos euro-
peos. Po)' primera vez se da a la estampa el texto auténtico ele las disposiciones
testamentarias de Francisco Pizarro dictadas en Lima el 12 de julio de 1541. Las
notas de Porras hf1,cen pensar que no fué estala (mica vez que el de Extremadum
otorgó testamento: es muy posible que lo hiciera en una o dos oportunidade s an-
teriores. Sobre todo, si se tiene en cuenta las frecuentes alusiones al de Chekakupi
(en ningún caso Chivicapa), pequeño pueblo de la provincia de Canchis,en el de-
partamento del Cusco. Porras ofrece nuevas noticias sobre la vida del fundador
Lima, 1938. Tomo VII. No . 1- 153

de Lima, asi como sobre la de algunos de sus compañeros de aventura. En virtud


de los datos auténticos que da a conocer el comentarista deben ser rectificadas
muchas versiones históricas.

El segundo volumen contiene una erudita exposición sobre las relaciones


primitivas de la Conquista del Perú, en la cual el autor pone de manifiesto su pro-
fundo conocimiento de las fuentes bibliográficas.
Los estudiosos tenemos que agradecerle la Pvblicación de inéditos como la
carta del Licenciado Espinosa y de rarísimas hojas impresas como la que se inti-
tula "Noticias verdaderas de las islas del Perú, (1534)", invalorable por los datos
que contiene sobre los días dramáticos de Cajamarca y principalmente por la enu-
meración de las piezas de oro que integraban el R escate de Atau Wallpa. La rea-
lidad supera a la fantasía . . .. .. Esta detallada relación es de una importancia
extraordinaria para los arqueólogos.
Finalmente, inserta Porras la relación conocida como del anóriimo sevilla-
no de 1534, identificado ahora con el capitán Cristóbal de Mena. Será en adelante
un documento imprescindible para el historiador del Perú.

L.E.V.

CESAR VARGAS C.- El Solanúm tubeTosum a través del desenvolvimien-


to de las actividades humanas. (Contribución al estudio de la Planta Nacional).-
73 pp., 13 figs., 248X 175 mm. Lima, 1936.

Este importante estudio que merece ser leído con interés en Chile, trae un
prólogo del distinguido botánico peruano, ProL Dr. Fortunato L. Herrera. El
autor, catedrático de Botánica de la Universidad del Cuzco, después de dar un re-
sumen sobre la papa en sus aspectos generales, se refiere a su importancia capital
en el Perú donde se cultivan muchas variedades desde remotí8imas edades, como
lo prueban en forma concluyente los hallazgos arqueológicos. En seguida se ocupa
extensamente de las papas del Cuzco, especialmente de la provincia de Paucartam-
bo, que es famosa por la calidad de sus tubérculos. Da los nombres indígenas y
descripciones de 62 variedades cultivadas en Paucartambo. También menciona
varias formas salvajes. El trabajo termina con una larga lista bibliográfica, que
den~uestra su buena documentación. El autor aprovechó los últimos estudios
sobre plantas cultivadas y la papa en particular, de Vavilov, Bukasov y Rathlef.
Opina que la patria probable de la papa hay que buscarla en los Andes centrales
entre el Perú y Bolivia. Posiblemente tenga razón; pero no hay que olvidar al-
gunos centros, secundarios quizá pero de grandísimo interés también, de creación
de papas cultivadas, como nuestro archipiélago de Chiloé. Recuerdo que cuando
el Dr. S. Jusepczuk, colaborador de Bukasov, regresó de Chiloé en 1928, me ex-
presó la gran impresión que le causaron sus papas cultivadas con un enorme nú-
mero de variedades peculiares y con todos los caracteres de 1.0 autóctono. Colec-
cionó muchas variedades, que llevó a Rusia para cultivarlas, pero no he sabido el
resultado. Igualmente impresionado qüedó con los métodos de cultivo, de un ca-
154 Revista . del M:useo N aáonal

rácter muy típico. Es difícil pensar que la papa chilota haya venido al Perú. Hay
razones arqueológicas poderosas en contra. Además en Chile tenemos varias espe-
cies indígenas de Solanum muy afines de la papa, que producen tubérculos. He
puesto a cocer y he comido las papas del Solanum maglia, común en la región de
Valpa1·aíso. El gusto de sus papitas es casi igual al de las formas cultivadas. En el
sur hay varios otros Solanum tuberculíferos muy notables aunque casi descono-
cidos. Con el propio Jusepczuk coleccioné en los alrededores de Santiago, en la
quebrada de Peñaolén, un Solanum muy afín a nuestra papa, aunque parece
que no lleva tubérculos y que resultó nuevo para la ciencia, dedicándomelo Jusep-
czu (Solanum looseri Jus). Hay aquí un vasto tema apenas tocado, que nuestros
agrónomos y genéticos debieran estudiar a fondo, por su importancia científica
y práctica a la vez .
. Mitología sudamericana: El viejo Tatrapai de los Araucanos. Rev. del
Mus. de La Plata, Bs. Airs. t. XXXII, 1930.

Extracto 'de la "Revista Universita.ria" Universidad Cató/,ica (,santiago de Chile).

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Tésis presel?-tada a la Universidad Cat6lica del Perú, para optar el grado
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SOLA, MIGUEL.-Histol'ia del Arte Precolombino. Barcelona, Imp. Elzeviriana
y Lib. Cmni, .1936. (Colección Labor. Sección IV. Artes Plásticas No.
391-392).
SOLI8 ABELARDO-Ante el Problema Agrario Peruano. Lima-Perú, Im-
presiones y Encuadernaciones "Perú", 1928.
THILENIUS, G-La Technique · Muséographique des Collections d'Ethnogra-
phie. Le Musée Etnographi,que de Hambourg. Office Internationa.l des
Musées. París, Les Pl'esses Model'llefl, (Institut International de Coo-
pération Intellectuel.le).
Lima, 19.~8. Tomo VII. No. 1 159

THOMPSON, J. ERIC'-Archaeology oí Souh America-Antrhopology Lea-


flet 33. Chicago, Fied Museum of Natural History 1~36
ULLOA LUIS-Manual de Historia de la América Española. Barcelona, I .G.
Seix y Barral Hnos. S.A.-Editores 1936
VALCARCEL, LUIS E-Mirador Indio. la. Serie. Apuntes para una filosofía
de la cultura incaica. Lima (Perú), Talleres gráficos del Museo Nacional
1937.
VALCARCEL, LUIS E-Mujeres Mochikas. Valles di3 la Costa Setentrional.
Lima, Imp. del Museo Nacional, i937. (Cuadernos de Arte Antiguo
del Perú. No . 4.) --
VALCARCEL, LUIS E.-Dioses, Hombres y Bestias. Valles de la Costa Seten
trional. Lima, Imp. del Museo Nacional, 1937. (Cuadernos de Arte Anti-
guo del Perú. No. 5) .
VALCARCEL, LUIS E.-Ancient Peruvian Art. Sculpture. Vol. 1. Lima (Perú),
National Museum, 1937. .
VALDIZAN, HERMILIO. -La Facultad de Medicina de Lima. Segunda Edi-
ción. Tomos 1 y lI. Lima 1927. .
VALDIZAN, HERMILIO.- La Facultad de Medicina de Lima. Segunda Edi-
ción. Tomo lII. Lima 1929.
V ALDIZAN HERMILIO.- Apuntes para la Bibliografía Médica Peruana.
Lma, Imprenta Americana 1928.
VELASCO NUÑEZ MANUEL D. Y GARCIA ROSELL, CESAR-Conozca
Ud. el Perú. Guía General de Geografía, Historia, Vialidad y Turismo.
Ciudad de Lima. Talleres Gráficos Hnos. Faura 1937. Primer volumen
de la serie de publicaciones editadas por la Oficina de Turismo y de Pro-
paganda Comercial, Industrial y Agrícola 'Tahuantinsuyo"
WUNDT, W- Elementos de Psicología de los Pueblos. Bosquejo de una historia.
de la evolución psicológica de la humanidad. Traduccón de Santos Rubiano
Madrid.-Daniel Jorro Editor, 1926.

PUBLICACIONES P];:¡lIODICAS, QUE POR PRIMERA VEZ,'


HAN LLEGADO EN EL TRASCURSO DEL AÑO.

Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas. México. (Universidad Nacio-


nal de México)
Anales del Isntituto Superior de Pedagogía. Quito, Ecuador. Publicación trimes -
tral
Boletín Bibliográfico de Antropología Americana. Tacubaya, D.F.; República
Mexicana. (Instituto Panamericano de Geografía e Historia).
Bulletin de l'Office International des Instituts d'Archéologie et d'HÍstoire de
l' Art.París. Bulletín périodique. (Institut International de Coopération
Intellectuelle)
Bulletin. The University of Puerto Rico. Río Piedras, P, R. Published by the
University
Círculo y Cuadrado. Montevideo. Segunda época. Trimestral
Correo de la Oficina de Cooperación Intelectual. Washington, D. C. (Unión Pa-
namericana.)
160 Revista del Museo Nacional
'.
Idearum. Pasto-Departamento de N ariñü. Colümbia. Revista mensual. Organo
de la Escuela Normal de Occidente
Informaciones Sociales. Lima-Perú. Publicación mensual. Organo de la Caja
N acional de Seguro Social.
Letras, Arte, Ciencias, Economía, TuriSmo. Revi~ta Hispano Brasileña. S. Paulo-
Brasil.
Notas del Museo de la Plata. Buenos Aires. Antropologh. (Instituto del Museo
de la Uni versidacl Nacional de La Plata).
Publicaciones suplementarias. Washington, D.C. Instituto Carnegie de Was-
hington
Report for theYear 1936. Brooklyn, .N.Y., 1937. Museums of the Brooklyn Ins-
titute of Arts and Sciences.
Rapport Annuel. París. L'activité de l'Office International des Musées. (Insti-
.
i
.
.~

tut International de Coopération Intellectuelle)


Revista del Archivo de la Biblioteca Nacional. Quito-Ecuador
Revísta de los Archivos Nacionales. San José de Costa Rica
Revista del Centro de Estudios Históricos y Geográficos de Cuenca. Cuenca-
Ecuador.
Revista da Faculdade de Direito de Sa0' Paulo. Sao Paulo-Brasil.
Revista de las Indias. Bogotá-Colombia. Ministerio de Educación Nacional.
Revista del Ministerio de Fomento y Obras Públicas. Lima, Perú. Editada por
la Sección de Prensa y Propaganda. Publicación mensual.
Revista Cubana. La Habana-Cuba. Editada por la Dirección de Cultura de la
Secretaría de Educación.
Sphinx. Revista bimensual del Instituto Superior de Lingüística y Filología de
la Universidad Mayor de San Marcos, Lima.
Tableau des Activités du Département d"Art, d'Archéologie et d'Ethnologie .
París. (Institut International de Coopération Intellectuelle).
Universidad Católica Boliva,r iana. MeclelJín-Colombia. Publicación Bimestral.
Universidad Michoacana. MoreHa, Mich. Revista Mensual de Cultura. Editada
por el Departamento de Extensión · Universitaria.

Diciembre de 1937.
Francisco S. Hurtado
Bibliotecario
REVISTA
DEL MUSEO NACIONAL
Director: LUIS E. V ALCARCEL.
-
- - - - -------
-_. _ - -- - __ _ ----
o _ _ _ _ ___ _ _ _ " - -_ _ _

II Semestre 1938. LIMA-PERU Tomo VII, No. 2


= = _=-:__ ..- _.

CONTENIDO

l.- Muestrario de Arte Peruano Precolombino, por


J otge c. NI uelle y Camilo Rlas. . _. 163-280
Il.-Paramonga (conclusión) por el General LouJs
I,an(llois . . ___ _ 281-307
IIL-La Antropología en Al Perú, por el Dr. Juan
B. Last¡'es _ 308-321
IV.-Notas Arqueológicas. ~j2 2--323

LIMA.
IMPRENTA DEL MUSEO NACIONAL.
1938.
PUBLICACIONES DEL MUSEO NACIONAL.

l. - BOLETIN DEL M1JSEO NACIONAL, editados los nums. 1 y 2


2.-RE'VISTA DEL MUSEO NACIONAL, editados los tomos 1 al VII (1932-38)
3.-CUADERNOS DE ARTE ANTIGUO DEL PERU, editados los ns. 1 al
6 (1935-38).
4. -SERVICIO DE TRADUCCIONES.
n. l.- El Perú como centro de domesticación de plantas y animnl es, por
O. F. Coole.
n. 2.- Paramonga, por el general Louis Langlois.
Ií. - GUIAS y FOLLETOS DE DIFUSION POPVLAR i,
n.l.- -Los Valles de Trujillo. Itinerario para el arqueólogo y el 1.mis1a.
11. 2.- Muestras de Arte Antiguo elel Perú.
n. 3.- -Indicador para ia visita del Museo Arql1801ógico de Lima.
n. 4.- Catálogo del Museo de Arte Italiano.
n. 5.- - Los Museos Nacionaies de Lima.
5.-ESTUDIOS DE BOTANICA PERUANA.
n. l.- El Mundo vegetal de los antiguos peruanos , por F. L. Herrera y E.
Yacovleff.
11. 2.- -Pl'ecursores de los estudios Botf1l1icos en el Dep. del Cusco, por For-
tunato L. Herrera.
7. - INSTITUTO DE ARTE PEHUANO.
n. l.- Muestrario de Arte Peruano Precololl1 hino: l.- Cerámica. (con nu-
merosas ilustraciones).
8.-- NOTAS ARQUEOLOGICM:i.
11. l.-T-i'1s esculturas ele PikiIlajta, por Luis E. Valcárcel.
n. 2.- Algunas raíces keswas, por Luis E. Valcárcel.
9.-INVESTIGACIONES ARQUEOLOGICAS EN EL PERU.
Trabajos arqueológicos cn el Dep. del Cmco (1934) Il. 1 al VII.
1O.-- EDICIONE'S PEHUANlSTAS.
Mirador Indio (Ensayos), por Luis E. Va.lcfucel.
ll.-- EDICIONES EN OTHOS IDIOMAS.
l.- -National Museum- Section 01' Archaeology- Guide fol' vi~itOl's.
2.-- Ancient Peruvian Art. Sculpture 1. by Luis E. Valcárcel.
3.- -The latest archaeological discoveries in Peru by Luis E. Val cárcel.

r .
PUBLICACIONES DEL MUSEO NACIONAL DE LIMA lPE~U].

MUESTRARIO DE ARTE
PERUANO PRECOLOMBINO.

l.--CERAMICA.

INSTITUTO D~; ARTE PER {; A~O

MUSEO NACIONAL
LIMA . 1 !-J3~.
ADVERTENCIA

Precisa que quienes se interesen por - el conocimiento del arte


'- peruano precolombino sean capaces de un esfuerzo indispensable: des.-
pojarse lo más que se pueda de los supuestos esenciales que sirven de
base a nuest1'os modos ordinarios de pensar y de sentir . Solamente
así lograrán aceTCarse a las modalidades propias de nuestl'OS lejanos
antepasados a punto de pensar y sentÍ?- como éllos . No son aplicables
al estudio de las formas artísticas que en este lib'o se exponen ni el
gusto, ni las reglas, ni la filosofía a que están sometidas las obras de
nuestra época. Aquellos pueblos y su arte pertenecen a otro .cosmos.
Vivimos fuera y lejos de él, se presenta ante nuestros ojos asom-
brados como algo incomprensible y oscuro y, para penetra1' en tan . se-
ductor miste1'io, como audaces buceadores, sólo contamos con el recurso
de lanzar hacia el fondo de sus aguas teneb'osas "una red de posibili-
dades".
La cerámica que examinamos nO tenía la finalidad utilitaria
con que hoy la distinguimos: toda procede de las tumbas, formaba par-
te del ajuar funerario, le servía al mue1'to en su viaje y residen-
cia del más allá, estaba decorada con figuras o simples líneas no con
el ánimo lige7-0 de hennosearlas. Todo lo representado tenía un senti-
do simbólico, era un lenguaje, nó un simple y superficial adorno .
El primitivo -dice Worringer- "se crea símbolos de necesidad
en las formas geométricas o estereométricas. Aturdido y atenado por
la vida, busca lo inánime porque en ello ve eliminada la inquietud
del devenir y afirmada la fijeza perdurable ________ _Parte de la línea
rígida, en su esencialidad abstracta e inánime sintiendo oscuramente
su valor proPio inexpresivo- es decir, libre de toda 7'epresentación vi-
tal- como parte de una 7-egularidad orgánica, superior a todo lo vivien-
te. En élla encuentra el hombre primitivo - torturado por la capricho-
sidad de la vida, y P07' tanto, de la mutación -paz y sosiego, porque es
élla para él la única expresión intuitiva de lo inánime, de lo absoluto.
Así el primitivo peTsigue las restantes posibilidades geométricas de la
línea, o-ea triángulos, cuadrados, círculos, ensarta igualdades, descu-
Rev'ista del 111{'useo Nacional

bre la regularidad y, en suma, produce una OR...NAMENTACION


que representa para él no solo el goce del ad01'no y del juego, sino una
tabla de valores que simbolizan la necesidad y, por tanto, satlsfacen
las profundas necesidades de su alma. La fue1'za de conjuro que, según
su muy consecuente creencia, reside en esos símbolos lineales cla1'os,
permanentes J' necesarios, es P01' él utilizada, recubriendo con dichos
símbolos cuanto estima y aprecia JI, en primer término, su propio ser
que hate tabú, f)or medio del tat'uaje ornamental. La ornamentación
pdmitiva es un confuro que pretende anula1' el terror ante el mundo
ambiente inconexo e incoml)rensible, ese terror lJrimario que la onen-
tación espi1'itual creciente no ha logrado 1nitigar todavía."
El mismo 1'azonamiento funciona para las representaciones
que no son puramente geométricas, en las que reconócese las fonnas
orgánicas (homb'es, animales, plantas) 1'educidas eso sí a lineamien-
tos, en plena o p1'ogresiva geometrización. Están pintadas en las vasi-
jas o en el m'w'o no en un alarde de estetismo , sino siempre C01no sím,
bolos, como eXl)1'esión l)rofunda de religiosidad. Solo escal)an a esta
interpretación las obras realistas de la escultU1'a mochica, en su mayo-
da libres del "fatum" primitivo, fn¿tos 1nas bien de un espídtu clá-
sico. Sin embargo, . ha'y que observar una interna vit?'ación no del
todo repdmida.
Nuestra actitud espiritual debe conformarse el la ·í ntima natu -
r.aleza del arte peruano precolombino, acercándonos a él, nó frívo -
lamente, nó con el menudo interés de tomar de él, irreverentes e incom-
prensivos, lo que nos guste o lo que tJUede ser reputado como" original"
o como "exótico", para inc01'pora1'lo, con ligel'eza JI desaprensión, al
uso 01'dinario, al adorno l)ersonal o fam,iliar, a la deco1'ación "nacio-
nalista", nó, Estudiémoslo tJrimel'o, Sepamos bien cóm,o es y qué sig-
nificó para nuestros viejos antepasados, Solo así podrá l'Wiv Í1', re -
nace1', pOl'qJ.A,e imitándolo, sin discernimiento, sin honda comprensión,
lo habremos mUerto segunda vez.
No lo 1)1'ofanemos. ¿Se1'ía tolerable que muchos de esos símbo-
los sagrados nos sirviel'an un día lJa1'a adornar un cal'telón de club
noct1,wno? ......,
No reinCidamos en el mal gusto de muchos apresurados "artis -
tas" que nos obsequian con engendros incaicos que son un insulto
al arte magnífico del Perú antiguo . Es nuest1'o propósito obtener una
difusión c1'eciente de los conocimientos elementales de lá historia al'~
tística indoperuana.
Cumple este objetivo, en modesta forma, el presente volu'm,en
de MUESTR...AR}O DE AR.TE PER.UANO PR...ECOLOMBINO que
dedicamos a la Cerámica. Segui'rán destnds otl'OS tomos sobre Tejidos,
Metalfstica, Arquitectura ___ ________ ___ _

Luís E. Valcárcel.

·1
COLORES FUNDAMENT ALES DE
LA ANTIGUA CERAMICA PERUANA

BLANCO
Seis son los colores fundamentales que se ad-
vierten en los diferentes tipos de la cerámica an-
1
tigua del Perú: blanco, negro, ocre amarillo, ocre
rojo, rojo indio y plomo. Los diferentes matices
que toman cada uno de estos colores, dependen
NEGRO de la distinta entonación de las tierras empleadas
para la pintura en cada lugar, y de la calidad de
2 cochura. Aquí, en este esquema, reproducimos
los colores de la cerámica nasca, por ser los que
aparecen siempre más nítidos, precisamente,
porque es la más fina y mejor elaborada de to-
OCRE AMARILLO
das. Es posible sea también la más antigua. En
las demás, estos colores aparecen alterados, con
3 ligeras var~antes, pero siempre se les reconoce.
En esta tabla, los hemos reproducido a la acua-
rela, por medio manual, con el objeto de conse-
guir una mejor exactitud. En la figura represen-
OCRE ROJ O
tativa de cada estilo que va reproducida en blan-
----- co y negro, en las páginas siguientes están indi-
cados con números, todos los colores. Al servir-
noS de este sistema, hemos omitido, para no com-
plicar el dibujo, repetir los números indicadores
correspondientes, en las partes del mismo que
ROJO INDIO
son simétricas y que Ílevan igual color. Por ejem-
------: plo: en la figura No. 1 de la pag . l O.. que co-
S rresponde al estilo nasca, el color de las gamas
del felino que es blanco, o sea del número 1, se
ha dejado de indicar en la otra pata, lo que quie-
re decir que son también blancas. En las figuras
PLOMO 4, 5, 6, 7 Y 8, las rayas y puntos que constituyen
el trazo de la decoración del ceramio, son negros,
habiéndose omitido consignar el número 2 indi-
6 cador de tal color, con igual objeto de no
------------------------.. -.-.-.--------------- . complicar el dibujo. Así, para quien desée ob-
tener la reproducción fiel coloreada de cada tipo de la cerámica peruana anti-
gua, le será fácil conseguirlo llenando con acuarela los espacios del trazo,
según la tabla adjunta.
CERAMOGRAFIA PERUANA
Elementos y Resúmenes.

GENERALIDADES.-La ceráD.1ica es uno de los elementos


de cultura que por su difusión y la duración de sus producws más
sirve a la arqueología para ordenar la sucesión en el tiempo de las
culturas prehistóricas.
Con el nombre de cedm.ica (del griego lzéram os, arcilla) se
{:ornprende el conjunto de industrias de. la arcilla. Las a rcillas son
cie.rras (silicaws hidratados de alún1Ína) que tienen la propiedad ,
en estado crudo, de formar una pastamu y plástica al mezclarse
con agu a, y de. adquirir dure.za al smnete.rse. a la acción del fuego.
Las pastas de. arcilla pura son mu y un tuosas y no se. las puede ua-
bajar si no e.s t án rnezcladas, natural o intencionalme.nt e, con otras
tierras que. recibe.n el nmnbre de. tempe1'antes o desgrasantes; las di-
f ere.ntes calidade.s de ceramios depe.nden de la naturaleza de. e.sws
temperantes. .
Las pastas de. arcilla contie.ne.n agua de. elaboración, que. se.
agre.ga para fonnar la pasta, agua higrométrica, absorbida del aire,
yagua de constitución , es de.cir, cOD.lbinada químicame.nt e. con la
arcilla. Cuando el agua de. elaboración se ha e.vaporado, se dic'e.
que el ce.ramio e.stá seco pe.ro c1'udo; cuando el fue.go elimina el agua
de la composicióri. química, uansformando el silicaw hidra tado de.
alúmina en bisílicaw anhidrido de. alúmina , el ce.ramío e.s tá cocido o
.quem.ado. l\lás que. a la composición de. la pas t a, se. de.be. a las tOTI-
pe.r aturas que. los ceram.ios ha yan sufrido la clasificación e.n vitr i-
f icados y no vitrificados . Los príuleros son la porcelana y e.l gnis, y los
.se.gundos, la tenacota y l'a loza (fae.nza)
En cuanw a su de.coración, la cerámica puede ser:
168 Revista del M~'useo Nacional

lo, - A) De pasta coloreada artificialmente (carbonosa,


etc.) B) Pintada o fumigada superficíalrneme, C) Con engalbe (o
enjalbegada) es decir, cubierta con una delgada costra (slip) de fi -
na tierra blanca o coloreada, D) Con appliqué o inc1'ustaciones, apli-
caciones de diversas materias o simplerneme de arcillas coloreadas
que llenan los rasgos grabados,
20,-A) Pulida, en rnojado (con la l11.ano o un trapo, etc.)
B) Bruñida, en seco o casi seco (con un esteque de madera, etc.
o simples chinas) C) Lustrada, (con un trapo, etc.) en seco, D) Ba1'-
nizada a) después de la cochura, con substancia orgánica, etc.; b)
antes de la cocción, con un vid1'iado transpa1'ente (mate o lustroso)
o con esmaltes (vidriados opacos, de color),
30, - A) Incisa, a) en húmedo, b) en seco y crudo, c) después
de la cocción, B) Excisa o clwmplevé (raspando el fondo del campo
dibujado, para dejar la decoración en relieve), C) Deco1'ada a super-
posición, "barbotina" (cimas ,cordones, lunares, o figuras modeladas),
. La cerámica peruana comprende únicamente terracotas,
es decir, no traspuso los límites de la alfarería; no conoció, pues,
las pastas vitrificadas, ni los barnices vidriados, ni las pinturas de
esmalte, En su manufactura se empleó el moldeado, a más del sim-
ple modelado, y nunca el verdadero torneado.
. CLASIFICACION.-Se ha ensayado muchas. Teóricamen -
te, los principios de clasificación ban sido reducidos a 7 (Montan-
don) :
10, La composición química,
20 . La texttwa ,
30. La confección ,
40 , La forma,
50, El tamaño
60 , La decoración
70, La cochura,
El criterio 10, es el verdade.ramente científico, a pesar de las
objeciones que se ,le hace, y de él dependen el 20 Y el 70. El 30, per-
tenece a los p1'ocedimientos más que a la obra u objeto, y debe ser
tratado por la etnología al estudiar las costumbres de los pueblos,
Quedan los 40., 50. y 60. que son tratados propiamente por la his-
toria del arte.
LOS TIPOS.- La agrupación metódica de lps objetos de
estudio por analogías y diferencias constitu ye los tipos y los estudia
la tipología; si esos tipos son artísticos, se les denomina estilos, y la
parte de la historia del arte o de la arqueología que los estudia se
llama estilografía,
. En un ceramio hay que dístinguir su morfología, es decir, lo
que atañe a su forma, de la decoración u ornamentación que suele
llevar,
Lima, 1938. Tomo VII. No . 2 "169

Estilizar algo (una letra, p.€:j. ) implica alterar su forma; deco-


ra1' ese algo es superponerle, agregarle elementos de adorno. Pero
se puede alterar también la forma de la decoración, esto es, estili-
zar la decoración. De allí que encerámíca ha ya de distinguirse el
estilo del objeto, (la forma del recipiente) del estilo de su decoraciÓn.
ESTILOS y SUBESTILOS.-. ¿Qué es un estilo y qué un
subestílo 7 IvIíentras en botánica y zoología se puede señalar lo que
es géne1'o, o especie, o simplemente va1;íedad, en tipología no ha y
todavía clasificaciones tan precisas.
V . A. Gorodzov es uno de los que han hecho mejores inten~
tos de clasificación tipológica, pero en el estado actual de la meto..,
dologí.a se discute el valor de sus ordenaciones, como se discute la
evolución de las formas, lo que equivale a objetar toda la misma
tipología, pues su método es eminentemente biológico.
En cuanto a la cer-árnica peruana, las disCrepancias de los es-
pecialistas . están en: .
10 . Terminología;
20. división y número de tipos ;
30. cronología .
Estas discrepancias dependen de que no se ha tenido en cuen-
ta los siguientes postulados:
10. No puede señalarse una sucesión cronológica sin pre-
vias clasificaciones típológicas (a falta de estratifícaciones) .
20. La denominación de una época arqueológica o de un es-
trato no debe confundirse con la denominación de un tipo artístico
o industrial, pues
30. Un mismo tipo ' puede encontrarse en varios estratos,
así como varios tipos en un mismo estrato.
LOS GRUPOS.-Los ceramios peruanos proceden mayor-
mente de las tumbas antiguas, en las cuales se les halla formando
parte del ajuar que acompaña al cadáver.
Agrupamos aquí los diferentes estílos cerárnicos, prOV1SlO-
nalmente y sólo por . razones de expdsición metódica, como sigue:
A.-Los estilos que pueden ser considerados proto-históri-:
cos , por ser inmediatamente anteriores a la conquista española.
Estilo Inca
" lea-Chincha
,, ' Chancay
" Chimú
B.-El complejo estilístico a base de la cultura de Tiahua-
naco, que en diversas etapas pre-incaicas llegó a las distintas zonas
geográfícas de la Costa y la Sierra. .
Estilo Tiahuanaco .
" Andino del Sur
" Andino del Centro
" Andino del Norte.
170 Revista del Museo Nacional

MAPA D· EL PERU.
Esrl'ACJO~E s TIPO
Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 171

C.-Los dos estilos costeños pre-Tiahuanaco más fuertemen-


te definidos, a los que no se les ha podido señalar todavía orígenes
o antecedentes'.
Estilo de N asea
" de Moche
D.-Los estílos sin ubicación unánimemente aceptada en la
sucesión cronológica porque son motivo de discusión y exigen ma-
yores investigaciones:
Estilo de Recua y
" ChavÍn
" de Paracas.
E.-Los revelados por algunas muestras que no son suficien-
tes aún para definir sus características:
Estilo de Pucara ( Puno)
" de Cajamarca.

ESTILO DE NASCA.

Denominación, Procedencia, División.-EI tipo de cerá-


mica señalado con el nombre de NASCA en el Perú, fué denominado
PROTO-N.i>..sCA por Uhle, que es quién lo descubrió in situ, aunque
antes de la visita de este arqueólogo al Perú se conocía algunos
ejen1.plares en el 'M useo Etnográfico de Berlín. Procede de la costa.
sur del país, valles de Copara, Taruga, Nasca, El Ingenio, Río Gran-
de, Hua yurí, y parte del de lca. (Ocucaje). Los arqueólogos nortea-
mericanos prefieren emplear para este tipo el nombre de EARLY-
NASCA (NASCA ANTERIOR), pues en N asca se encuentra. otros estilos
de cerámica además de éste, llamado también polícl'omo.
A. H. Ga y ton y A , L. Kroeber distinguen en la alfarería de
Nasca dos sub-estilos principales denonlÍnados Nasca "A" y Nasca
"B", los que se caracterizan por el predominio de ciercas formas,
motivos ornamentales y combinaciones de colores. La ma yoría de las
vasijas Nasca corresponden al suh -estilo "A", realista por motivos
y tratamiento. El sub-estilo "B" se caracterÍza por vasos altos,
cílíndricos o caliciformes ; por un ma yor promedio de colores en ca-
da vasija y por el tono más claro de éstos; por el predominio del
fondo blanco, por los diseños carentes de naturalismo, más intrincados
en sus detalles, de ejecución convencional y ornamentos recargados
(volu(as, nudos, ganchos , erc) . Puede interpretarse los motivos
"B" C011.10 desarrollo de los "A", alterados debido a la repetición
y al ma yor interés de lo fonnal, o sea la ejecución, con desmedro
del fondo, o lo representado, que no se mostraba claro al arrista o
no le interesaba. El Dr. Kroeber cree por esto que el sub-estilo" B"
debe considerarse c1-onológicamente poste1-ior al sub-estilo "A" o na-
turalista. .
Revista .del Museo Nacional
172

FIG. 1. -- TIPO NASCA.


Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 173

El Dr. T ello canl bién ha bía reco nacido las variantes ,. B" ,
,que agrupó bajo la denominación" Pre-Nasca", 10 que quiere decir
'q ue la ubicación cronológica que les señala es diametralmente o'pues~
ta a la de Kroeber,
Además de estos sub-estilos, Kroeber encuentra un subes~
;rilo o fase de transición "X", y hasta tres sub-estilos "Y".
Fabricación, Calidad.--Las vasijas nasca son modeladas
a mano, en arcilla finá" pulida, bruñida y pintada con colores mi~
nerales que después eran sometidos a la acción del fuego.
Fonna.-Las formas predominantes son geométricas : A)
.,c ántaros globulares de dos picos cilíndricos verticales y con asa
"puente"; B) tazas campanulares; C) cuencos o platos; D)vasos
altos; E) ollas esféricas. Ga y ton y Kroeber señalan 25 formas.
Además de éstas, ha y otras menos constantes; ciertas abolla-
duras o depresiones regulares, p: ej., son recursos para variarlas
Otras variantes han sido obtenidas por combinaciones de las formas
fundamentales; platos co n cántaros, platos entre sí, platos y cánta-
ros con tazas, etc. Muchos cántaros presentan indicios de una tapi-
ta que anteriormente los cubría; a veces las ollas llevan una asa pla-
na y arqueada cerno imitando canastas, o un píquito lateral, como
las actuales teteras. Además po demos encontrar formas sui generis,
anulares, de doble recípiente, etc. Son raras las semifiguradas, re-
cipientes geométricos con partes (pico, etc.) transformadas en fi-
guras en bu Ito.
El gálíbo de las vasijas es 10. predominantemente curvo
y 20. simétrico, esto es, contornos suaves, sin rectas, ángulos o fa-
.cetas. La base es siempre convexa, debido a que las vasijas estaban
destinadas . a colocarse en el suelo de arena seca.
Las fmmas plásticas son mu y raras porque el Hmperam,ento
del alfarero nasquense erapictóríco y no escultóríco. Las figuras en
bulto son de factura bastant~ primitiva y sus detalles están inter-
pretados nó con relieves sino con colores.
Tamaño,- El tamaño es relativamente úniforme: 16 cm.
por término medía. De tamaño grande son excepcionales.
. Las formas globulares , ovoídes, , elipsoides, lenticulares son
las que más varían en tamaño,
Decoración.- La decoración es pintada a pincel. En las
vasijas altas y delgadas (vasos) se deco~a la cara externa ; en los
platos, la interna; en las formas cerradas, los dos t ercíos superiores.
COLOR Es.-La gama de colores es rica; cuenta hasta 11 y
sus gradaciones, aunque en un mismo ejemplar no se encuentra
más de S. Puede reducirse a 6 fundamentales; el bia neo, el negro,
un amarillo ocre, 1.111 rojo, entre Puzoi y lacre, un carmín tostado
violáceo, y un gris de diferentes tonalídades.
-TRATAMI ENTo.-Cada color est2 encerrado ell áreas con-
torneadas de negro, y su tratamíento es plan o, sin claroscuro. Las
174- Revista del NI'useo Nacional

figuras no buscan efectos de relieve y van colocadas en un fondo


coloreado, claro u oscuro (predomina el blanco), y cuando no pue-
den limitarse con líneas negras, recurren a los contornos blancos.
MOTlvos.- --En cuanto a los temas y motivos, algo limitados ,.
que han sido pintados en la alfarería de Nasca, 10. unos pocos son
plectomorfos (que imitan trenzas y tejidos) y geométricos (greca es-
calonada, etc.); 20. una buena cantidad representan seres mitoló-
gicos, creaciones fantásticas que expresan la concepción del univer-
so y las ideas relígiosas de los antiguos nasca; 30. la ma yoría corres-
ponde n a objetos y se1'es reales (animales, vegetales, utensílios del
ajuar us ual; el hombre en sus actividades ordinarias, pescando,
llevando frutas y raíces de su cosecha, cazando, etc. ) Mientras
los motivos reales están tratados en forma naturalista, los mitoló-
gicos lo están en una mu y convencionalizada .
En cuanto a los motivos vegetales, las plantas de cultivo,
han sido preferidas, y de ellas , las partes comes tíbl es , serníllas ,.
raíces, etc.
Las figuras z oomorfas corresponden a anirnales de la Costa,
principalmente representantes de la fauna marina y de la del lito-
ral (peces, moluscos, aves guaneras, crUstáceos , el zorro, etc. ) Del
mismo l1.1.odo, no hay representaciones de plantas qu e se cultivan
en la Sierra, cosa mu y en relación con la ubicación de los yacimientos,
arqueológicos de donde se obtiene este tipo de cerámica, que carac-
teriza así una cultura limitada geográficamente a po cos valles de la.
Costa Sur.

ESTI'LO MOCHICA

Denomin:ación, Procedencia.- El Dr. Uble excavó en las.


antiguas ruinas de Moche (Trujillo) llamadas Huaca del Sol y Hua-
ca de la Luna, que antes de sus trabajos eran conocidas como incai-
cas , y estableció cuatro períodos para esta parte de la costa peruana"
el más antiguo de los cuales estaba representado por un tipo de ce -
rámica que él llam6" PIWTCi- Cl-IlMU". Es te mismo tipo fué rebau -
tizado po r el 01'. Tello con el nomb re de MUCHIK, y los autores nor-
teamericanos lo conocen como EARLY CHIMU (CHIMU ANTERIOR); en el
Perú está más ext endid a la denominación M OCHICA, aiusiva al lugar'
de procedencia . Sin embargo, es te tipo s e encuentra en toda la z o-
na comprendida entre el valle de Chicama y Samanco .
Taluaño, Calidad, Textura, Fabricación, Cochitra.-
El tamaño de los especím.enes es , más o menos , cons tante, alrededor
de 28 cm. La calidad es de las l1.lejores por la fina t extura y el puli-
mento, la cuidados a fabricación y la bu ena cochura. La ma yoría
de los ejemplares está hecha con moldes, en parte (gollete , etc.) q'
totalmente, pero las faunas geol'nétricas son sólo modeladas a n-iano ..
Lima, 1,938. Tomo VII. No. 2 1/'5

FIG. 2.-TIPO MOCHICA .


176 Revista del lV[ 'Useo Nacional'

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F orma.- L o mas /. /
UplCO para esta ceramlca es su caracter
escultóríco y su coloreado bicolor, por lo que se la nombra también
cenímica bicroma.
Otros rasgos constantes son la base plana y el gollete tubular
en arco, llamado gollete" estribo" por su fotma; su colocación es
sagital. Menos frecuente es el gollete tubular vertical, con asa pla-
na o redonda, y r11en05 todavía, el cuello cilíndrico expandido.
Las formas predominantes son cerradas: A) cántaros fígura-
dos, B) semifigurados y C) geonléúicos, globülares, por 10 general;.
se encuentran también ollas, tazas campanuladas con pedestal, y la
forma llamada " canchero" o" cushuna", . especie de olla achatada
y con un mango. La panza del recipiente puede ser también verti-
cal- aplanada y mostrar otras varí:antes, lenticular, C<lbica, etc.
Entre las formas figuradas, en gran parte de un realismo y plasti-
cidad perfectos, sobresalen las representaciones antro'pomorfas.
(cabezas retratos, guerreros de cuerpo entero, gr'upos, escenas, ete.),
las de animales y animales antropomorfizados, y las carpomorfas.
(zapallos, guanábanas, l{lcumas) .
Decoracióu.- Motivos semejantes son tratados en las re-
presentaciones semifiguradas, recípientes geométricos, en parte
escultórícos con pequeñas figuras en bulto que se le agregan como
decoración.
La decoracíón es frecuentemente en bajo relieve y trata A)
líneas geométrícas (escalonados, grecas, ete.) y B) formas represen-
tativas, principalmente escenas de danza, guerra y caza. Puede ser,
pues,lo.) cscultórica,pero abunda también 20.)la decoracíón pintada.
COLOR Es. -La decoracíón pintada ' emplea los dos colores
típicos de la cerámica mocbica, el blanco, que es de un tono crema
o gamuza, y el .pardo, que var.í a alrededor de ocre rojo, Siena tosta-
da y sombra; excepcionalme.nCe aparece U11 tercer color, el naranja.
A estos que son 1l1tneralcs y aplícados antes de la coccíón, se les
une en pocos casos un negro ahul11.ado transparente.
TEMA s.- 'Los temas ornamentales pintados ' so n también:
A) Geométricos: escalonados, ineanclros, espiras, líneas cru-
zadas y onduladas, triángulos, círc.ulos, . erc, que unas veces son
derivacíones de motivos textiles y otras de fo~mas naturales que han
llegado a convencíonalízarse; p. ej., las postas representan las olas
del mar. Frecuentemente, el espacío decorado está dividido, por lí-
neas cruzadas, en cuatro campos que se pintan alternativamente
con uno y otro color; a veces en Qcho, por diagonales .
B) Represe.ntativos: a) objetos (tembetas, cuchillos, ete.),
b) vegetales (de preferencia las partes comestibles), c) ai1imales
(invertebrados, aves, mamíferos, peces, etc,) y d) el hombre. Estos
motivos pueden estar pintados individualmente o combinando es-
cenas (dos o más figuras en accíón). Las escenas son de la vida real:

I
Lima, 1938. T omo V II. No. 2 177

actividades ordinarias de trabajo o fiestas y representaciones de


combates. Ha y también escenas imaginativas; el tratamiento de los
elementos es naturalista , pero el conjunto no es verídico, pues vemos
animales en actitudes humanas y con vestidos.
TRATAMI ENTo. -Ese tratamiento naturalista es una de las
principales características del arte mochica. Se ha dibujado los con-
tornos y detalles de las figuras con un pincel fino y con mano segura;
algunas áreas están rellenas, pero a color plano, sin buscar claros-
curo . Las figuras son siempre de perfil.

ESTILO TIAHUANACO

Denominación, Difusión, División.- La civilización Tia-


huanaco es una de las llamadas pan-peruanas> por haberse extendi-
do por todo el t erritorio del · Perú; tiene su centro arqueológico
o mejor dicho su estación tipo, en Tiahuanaco, de donde toma el nom-
bre, al sur del lago Titicaca. Se extendía hasta Moquegua e influ y6
en la cultura calchaquí ( de la Argentina) y, según Uhle, vasos legí-
tirnos del período Tiahuanaco han sido encontrados en Cuenca
(Ecuador), y los a ynuras, a quienes se atribu ye esa civílízación,lle-
garon por lo r11enos hasta Antofagasta. Pero el estrato arqueoló-
gico que forma el llamado lwrizonte de Tiahuanaco ha sido compro-
bado por vestigios, derivaciones y mutuas influencias, etc. que sus
restos revelan, y nó por la presencia de un puro estilo de cerámica
que esd esparcido en él.
Las ruinas de Tiahuanaco son de las más antíguamente
conocidas (Cieza de León las visitó por 1540) y las decoraciones
grabadas en sus piedras, de un estílo propio y mu y distintivo (prin-
cipalmente la Pl~erta del Sol) dominan en las: formas decorativas
de un típo de cerámica que por eso se llama cerámica Tiahuanaco.
Sin embargo, en el mismo yacimiento de Tiahuanaco se encuentra
una cerámica, que es la propiamente llamada de ESTILO TIAHUANACO.
Este tipo está esparcido por el altiplano boliviano y ha sido divi-
dido por el arqueólogo Wendell C. Bennett en 10., Tiahuanaco Pri-
mitivo, 20. Tiahuanaco Clásico, y 30. Tialntanaco Decadente.
Calidad, Fabdcación.-La arcilla es bastante fina y bien
cocida en los mejores ejemplares y un tanto áspera en los que no
tienen pinturas, que tampoco son pulidos; está temperada con are-
na y a menudo con mica. En el sub-estílo Clásico el pulimento es
mejor.
Las vasij as son modeladas sirnplemente a mano; la ornamen-
tación escultórica tanibién ( ha y ojos superpuestos), pero en algunas
parece haberse empleado en parte el molde.
Tamaño.-Es corriente el pequeño (circa 15 cm .) ; sin embargo,
a juzgar por gruesos fragmentos, lo hubo de 70 cm. x 70. Algunos
ceramios figurados tienen de alto 26 cm .
178 Revista del Museo Nacional

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FIG. 3.-T1PO TIAHUANACO.

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Lima, 1938. Tomo VII. No . 2 179

Forma.-El fondo es siempre plano, y cuando ha y asa u


orejas, van colocadas verticalmente.
10. Geométrica: A) La forma más típica y frecuente es
la llamada kgero, un vaso cilíndrico de boca expandida y, a menudo ,
con una especie de cinta en relieve en la cintura; uno de los lados
ciene a veces una cara antropomorfa en bajorrelieve. En una varian-
te la base se estrecha tanto que puede ser considerada como el vér-
tice de un cono.
B) Otra variante de la forma anterior, limitada a la región
del Titicaca, ciene la base cóncava para constituir un pedestal, y
en los bordes, que pueden ser recortados, suele haber una cabeza
escultórica de cóndor, puma, etc. que lleva por gola una lámina
cuadrada. Otras veces tiene dos asas laterales y es de paredes lo
sufícienten,ente bajas para ser considerada como taza.
C ) Taza infundibl.llíforme, en algunos casos con rudón an-
cho cerca de la base.
D) Cántaros globulares de boca expandida, algunos con una
asa vertical en el cuello y, en el sub-estilo de Cochabamba, una pe-
queña escülturazoomorfa encima; Otros, con un pico de tetera .
. También ha y platos, garrafas, combinaciones de taza y cán-
taro, y una forma de "escupidera" de boca expandida.
20 . Figurada. A) Recipientes llamados incensarios que
figuran cuerpo de felino, abiertos en el lomo, y que cienen la cabe-
za, las zarpas y la cola en bulto.
. B) Cántaros globulares con una cabeza antropomorfa semi-
figurada en el gollete. : "' e ,

C) Vasos-cabezas escultóricos, antropomorfos.


Decoración.- COLoREs.--lo. El color de los productos lla-
nos o 'de su engalbe es rojo, naranja, pardo o negro; el fondo de
los decorados, un ocre naranja (en contados casos , negro). 20. Los
colores de la decoración ' (minerales, aplicados antes de la cocción)
son: naranja-amarillo, negro-marrón, rojo-naranja, blanco, marrón-
gris. Puede haberse empleado uno o rodos sobre el fondo rojo (ne-
gro y blanco, o negro, blanco y amarillo en el Decadente).
MOTlvos.-Con excepción de algunos bordes de tazas, van
al exterior y casi siempre llenan toda la superficie.
A) Geométricos en gran ma yoría, cuadritos, cheurro.nes, gre-
cas, eses, escalonados, volutas, líneas rectas, quebradas y onduladas,
filas de círculos .
B) Representativos. Bastante convencionalízados: reper-
torio limitado . a) Antropomorfos que parecen representar divinida-
des (cara de frente rodeada con motivos simbólicos radiales), y gue-
rreros con cuerpo de frente, cabeza de perfil y manos con hachas
y cabezas trofeos. b) Zoomorfos: cóndor (que puede ser halcón),
felinos con dos patas y cola abundosa, serpientes, pájaros.
180 Revista del Museo Nacional

TRATAMIENTO.- En el sub-estilo Clásico, los varios colores


de todas las figuras están contorneados en negro. Las figuras huma ~
nas son un tanto realistas, de perfiles curvos, ojos "alados"; bien
proporcionadas~ No se intenta escenas: las figuras se repiten alre ~
dedor del recipiente. En el Decadente, ha y una sírnplíficaci6n en el
dibujo, la forma, el color, la técnica y los asuntos: abundan los frag~
mentas de figuras (cabezas humanas sin cuerpos, ojos sin cabezas);
cabezas de felino unidas a cuerpos alados; aves con patas de felino:
una barra con cabeza y cola de ave dirigidos hacia arriba y un ala
en el ( entro, etc.

ESTILO ANDU\O DEL CENTRO Y DEL SUR.

Denominación, Difttsión.-Los trabajos de Uhle en Pacha-


camac, que hicieron época de la arqueología del Perú, revelaron la
existencia de un estrato cuyos restos estaban relacionados con los
monumentos de Tiahuanaco, y probaron que este estrato era an-
terior al de la cultura incaica. El estilo de la cerámica asociada al
citado estrato recibi6 el nombre de EpIGONAL TIAHUANACO (ePigonal
significa repetición), en vista de la imperfección de sus rasgos. Esta
denominación se a plícó después a toda la cerámica que se encuen~
tra por lo . menos de Ica a Mo che, relacionada directa o indi-
rectamente con el estilo Tiahuan aco . La posterioridad del estilo
"Epigorral" ha sido discutida. Ultímamente el Praf. Uhle hizo al~
gunas aclaraciones EO bre el valor del término, sugiri6 reemplazar-
lo por estilo MIXTO TIAHUANACO" y admitió que muchos de los obje-
tos llamados ahora Epigonalno dependen de Tiahuanaco y son qui-
zás anteriores a la fase clásica de ese estilo. El Dr. Kroeber ha pro ~
puesto por eso para este o estos estilos el nombre de TIAHUACOIDES
que no implica derivación de sino relación con Tiihuanaco. Ei1 el Pe-
rú está extendida la denominaci6n ANDINO del Norte, del Centro,
del Sur (Tello).
Calidad, Textttra, Cochttra.- Tratándose de regiones
tan dilatadas, para la difusión del estilo, la calidad, textura y cochu~
ra es desigual. Ha y productos toscos, de pasta ásp.era y fabricación
basta , y los ha y, principalinente en Nasca, mu y finos y de trabajo
hábil y e~merado. . .,
Tamaño.-Lo mismo puede decirse del tamaño de los cera~
mios. En general, en este estilo se cuenta con vasijas de gran tal11a~
ño (61 cm.) y de paredes gruesas. El tamaño medio está represen~
tado por cántaros figurados y globula.res de cuello cilíndrico, y el
tamaño mel10r por las form'as escultóricas.
Sttb.Tipos •.-A grosso mod'o, puede separarse una modalidad
dis tinta, 1°. pa l a Ancón, Pachacamac y el departamento de Ica, y
2°. otra para Nievería. La separación de un estilo del Centro y uno
del Sur no es, pues, precisa.
Lima, 1938. T01no VII . No. 2 181

N---
1

FIG . 4· - T1PO ANDINO DEL SUR .


182 . Revista del N[ ~¿seo Nacional

1°. Nasca, lea, Ancón, Pachacamac.


Incl~lÍría el estilo lea Primitivo (Eady lca) de la dasificación
de Kroeber- Strong, los ejernplares descubiertos por el Dr. Tello
en el fundo Pacheco (Nasca) así como muchos relacionados con el
N asea "Y" , c011.1.prendidos en las coleccio nes N asca e lca; los estilos
"Tiahuanaco" y" Epigonal" de Uhle en Pachacamac (encontrados
mezclados en una misma tumba) y el Ancón Medio 1 de la clasifi-
cación de W . Duncan Strong.
FORMAs. - A.- Geométricas: a) Vasos cilindro-caliciformes o
de -paredes rectas pero inclinadas afuera; base plana. b) Tazas ex-
pandidas de gálibo curvo; base plana . c) Ollas esferoides; base li-
geramente a planada o redonda. d) Algunos cuencos. e) Algunos
cántaros de dos picos cónicos y divergentes .
B.- Semifiguradas: Principalmente vasijas esferoides con cue-
llo cilíndrico (porongos) y base plana, ligeramente aplanada o redon-
da; el cuello fígüra una cabeza antropomorfa y puede terminar
expapdido o en pico cónico; se pinta manos y detalles del vestido
(un!v.ú) en el cuerpo del recipiente. En los vasos suele haber también
caras escultóricas. .
c.- Figuradas: a) Finamente modeladas en Pacheco, b)
toscas en' las otras zonas. Para las representaciones de animales es
característica una abertura cilíndrico- expandida en el lomo, para
las antropomorfas, en la cabeza. Los temas tratados son el hombre,.
llamas y cabezas de llamas, monos, felinos. Las extremidades ·están
separ.adas del cüerpo de las figuras.
D.--Mixtos : Vasijas dobles. Es característica la combinación
de una forma geométrica, generalmente un vaso, y una figura es-
cultórica.
. ORNAM Et-lTAclON. - A) Geométrica: Diversos motivos; so-
bres<tlen los cla.ramente asociados con Tiahuanaco, cheurrones,
grecas, . rectángulos con dos círculos opuestos diagonalmente, etc..
B) Representatíva convencional: a) Figura antropomorfa de fren-
te que recuerda a la central de la Puerta del Sol (Tiahuanaco). by
Cabeza de ' rapaz (cóndo~'?) parecida a las de Tiahuanaco. c)
Tocado ornamental de plumas (corona) sobre las cabezas humanas,
de ave, etc. d) Barra alada con cabeza de rapaz y mano y píe an-
tropomorfos. e) Una cabeza simbólica doble, esto es, un ojo y hoci-
cos a ambos lados. Los colores son los seis fundamentales de Nasca
pero a menudo menos, hasta dos. Ha y ceramios rnu y bien pulidos:
y bruñidos.
2°. Nieve1'Ía .
A unos 20 Km. de Lima, río arriba, en las inmediaciones de
las ruinas de Cajamarquílla, está la hacienda Nievería de donde pro-
ceden ceramios señalados por Uhle como Proto-Lima y que com-
prenden rasgos Tiahuanacoides . A. H . Ga y ton, que los ha clasifi-
cado, les señala a) elementos locales, b) influencias Epigonales ,.
c) influencias Proto- Chímú, d) influencias Proto- Nasca "Y" .
Lima, 1938. Tomo VII. No. $;
183

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·184 Revista del lVI1.l seo Nacional

FORMA y O'RNAMENTACION.-A) Vasijas algo tos cas, sin pu-


lir, en arcilla roja natural, con decoración geOl'nétrica en cuatro o
tres colores (incluso el del fondo) que ocupa sólo la parte superior
del recipiente: a) Una forma de garrafa, algo achatada, con asa
plana unida al borde de un ancho gollete axal, b) O'llas de boca an-
cha y labios altos.
B) . Recipientes finos, en arcilla de color naranja . típico; su-
perficie lustros a pulíLTlentada; inclu ye el gris entre los colores de la
decoración reuniendo cuatro y cinco en su repertorio: a) Cántaros
globulares con gollete axal ancho y cilíndrico, o cónico y estrecho;.
asa cubular. b) Cántaros de doble pico, paralelos o divergentes;
recipientes de diversas forrnas .
C) Cera1'nios escultóricos variados en fonna, relacionados
con el grupo anterior así como los motivos y la fina faccura .
O) Un tipo no caracterizado por detenninadas formas sino· ·
por su ornam.entación, de origen textil; predo1'n.ina el de peces o
se1'pientes engranadas (Interlocl{ing físhes) que aparece en mllchas.
culturas (Nasca, lea, Chincha, Pachacamac, Ancón, Chanca y, etc)
E) Muñecos, varones y rnujeres, semejantes a los de Ancón,.
Chanca y, etc. considerados como juguetes.

ESTILO' ANDINO' DEL NORTE

Denominacion, Difusión.- Con el nornbre de ANDINO


DEL NORTE se conoce un tipo de cerámica que seg{lll el Dr. T ello, se
encuentra en la Sierra y la Costa de la región norte del Perú. Per -
tenece al cornplejo de los Tiahuanacoides y está asociado al Andi-
no Central y al tipo 7{ojo-blanco-negro o estilo Tricolo1'. que Uhle
constató en Mocl1e y se encuentra desparramado en toda la región
al sur de Trujillo'·al¡nque Kroeber le señala solalT~ente el área entre
Chanca y y Pachaeamac. Este mis1'no arqueólogo relaciona al último,
con el lea- Chincha que tarnbién tiene tres colores . El estilo conocido·
como Andino del Norte está más propagado en los valles de Supe
y Huam1cy; .
Calidad, Factura, C:0chura.- Regularmente cocidos, de
textura fina, fabricación esmerada aunque de modelado imperfec-
to. La mayoría de los ejen1.plares, pulidos y brillantes.
Tamaiío.- Los ceramíos so n en su iTla yoría del tamaño co-
nocido como menor, aunque los hay más pequeños (5-7 cm.) y de
tamaño medio.
Forma. - Las rnás frecuentes son: A) Geométricas. a) El
cántaro globular piriforme con cuello cilíndrico lí a era11.1.ente expan-
dido. b) El cántaro lenticular, hecho sobre un m~lde u horma he-
misferal. Las bases son convexas. Ha y también algunos vasos B)
Formas semifíguradas: a) Las formas geométricas antecitadas pe-
ro con una cabeza antropomorfa, o zoomorfa (ave , felino)" en el bao -
Lima, 1,938. Tomo VII. No. 2
185

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1

FIG. 6.-TIPO ANDINO DEL NORTE.


186 Revista del Mus eo Nacional

Uete: éste se continúa por encillla de la cabeza a rnodo de 1'nontera.


C) Figuradas diversas: esculturas grotescas, toscas y rudírnentarías,
-el hombre, llalllas, rnonos, felinos, (fíguras comopletas o sólo cabezas).
Bases también' redondas.
Decoración'- l o . Motívos pictóricos. Los colores, mine -
orales, aplícados antes de la cocción, son blanco y grís contorneados
·c on negro; ocupan generalmente la mitad süperior del recipiente
y van sobre el slip anaranjado, que le sirve de fondo.
A) Geonlétrícos: C011'1O característíca principal, escaques
negro y blanco en el gollete; grecas, punteado nutrido blanco; lí-
neas vermíformes también blancas; bandas vertícales; zig- zag.
B) Simobólícos; Púncipalmente una cabeza de rnonstruo
con nostríl puntiagudo y levantado que hace simetría con la oreja;
ostenta en el centro un penacho tripartido.
2°. Motívos escultóricos: A los l~dos del recipíente hay fí -
gurítas en bulto (monos, serpientes, aves) o simplernente dos asi-
tas n:1Ínúsculas.

ESTILO lCA-CHlNCHA.

Denominación, División. Difusión.- El tipo de cerámíca


conocido en el Perú con el nombre de CHINCHA, por encontrarse
en cementeríos de este lugar, tiene tarnbién el nombre de estílo ICA,
pues oeste estilo, que se extíende desde Chincha hasta Atacarna
(estilo CHINCHA-ATACAMEÑO, Uhle) parece haber alcanzado su
rnás alto desarrollo en lca. Strong y Kroeber denominan LA'i'E
leA a la forma más pura de este estílo (ellos han constatado
siete tipos de cerámica en lea), pero como en el Perú se sue-
le llamar estilo Chincha tarnobién al Middle lea (lea Medio) de la cla-
sifícación Kroeber-Strong, Vall"lOS a conservar las dos denomina -
ciones combinándolas; bajo el nombre lCA- CHINCHA comprendemos,
pues, los estilos Middle lea y Late lea de dicha clasificación. Para
los dudos autores esos típos se subdividen así: Mielelle l ea 1 y Mí -
eldle lea TI, Late lea 1 y Late lea n. El estilo lca Medio corresponde a
la antigua civilización local ,ele lea, y el lea últirno, a la última civi-
olizaeión local del 1'nismo valle, de la clasifícadón Uhle . Late lea 1
y n coinciden con Late Chincha 1 y 11 de la clasifícación Kroeber-
Strong. o
La sucesión cronológica de estos estilos está defíni.'tivamente
establecida. Sus orígenes pG\.rten probablemente de la variedad
local del estilo llamado "E pigonal", que sería el Ea1-l ')' l ea (lea
P1' ímítívo). También el lca Medio está relacionado con el estilo de
Tiahuanaco; el sub-estilo lca Medio 1 da la impresión de ser una
transición entre el "Epigonal" y el lca medio 11. El Ica Ultimo 1
es claramente un ¿("sarrollo del lca Medio 11; el lea Ultirno 1I es
la modifícación del sub-estilo lca Ultimo 1 bajo la influencia del
Lima, 1938. Tomo VII . No . 2 187

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188 Revista del 111useo Nacional

,estilo Inca que poco a poco estaba desplazando al de lca cuando


Jos españoles llegaron al Perú. Aun cuando el estilo puro del Cus-
,c a es tipológícan1el'lte posterior al lca Ultimo, ambos estilos son
coetáneos y en la misma región de Ica coexistieron, por lo menos
en parte. Las fechas que señala Uhle para la duración de estos es-
tilos es: Ica Medio, 900- 1100; lca Ultimo o Reciente, 11 00- 1400;
Inca, 1400-15So.
Calidad, Textura, Cochura, Tamai'ío.-":' Los ceramios son
de tamaño diverso aunque abundan los pequeños (circa 15 cm.),
modelados a mano, en arcilla fina para los ejemplares de tamaño
peqüeño y en arcilla porosa, con un temperante de arena, para
los grandes. Las superficies son pulidas, y las caras más visibles,
pintadas con colores minerales antes de la cocción. Con las formas
del lca Medio 11 aparecen ejemplares de pasta negra, pero la pasta
propia del estilo es dé un cdor rojizo natural.
FOl·tna. - Las formas son g;eomitricas; excepcionalmente se
presenta alguna escultórica (de modelado imperfecto). Las principa-
les formas típicas son: .
A) Cántaros ovoides y bulbiforrnes con boca expandida;
la ornamentación está dispuesta alrededor del cuello o en la parte
superior del recipiente. Los ha y de gran tamaño.
B) Cántaros globulares esfera- aplanados, con asa lateral
o sin ella y con cuello a .m enudo mu y alto .
C) Cántaros en forma de barril o sirnple cilindro horizontal.
, D) Tazas campánuladas de labios gruesos, y tazas cónicas
cerradas hacia 1a boca y co n perfiles "có nca vos JJ.
E) Ollitas ovoides o cOilo- truncadas con labios gruesos y al-
tura varia; alrededor de I a base llevan generalmente una serie de
eminencias circulares.
F) Platos de paredes verticales oinclínadas al interior, con ..!
base plana o ligeramente convexa y un reborde exterior alrededor
de la misrna.
Un rasgo peculiar de las vasijas no cerradas de este estilo lo
constituyen uno o dos agujeros circulares cercanos al borde, e inci-
siones en el exterior del contorno del fondo.
Decol·acióll .. - A) Predominio claro de la ornamentación
geométrica, que copia motivos textiles de líneas tecnornorfas (obli- ~
gadas por su técnica), esto es, angulosas; triángulos, rectángulos,
puntitos, rayitas y líneas contínuas rellenan toda la superficie o se
amontonan en grupos compactos. En algunos motivos se puede re-
conocer, sin embargo, los modelos primarías: aves, peces, felinos ,
etc.
B) Empleo de sólo tres colores : fondo rojo, diseños negro y
blanco (raras veces aparece el gris o el violáceo de Nasca).
Lima, 1938. Tomo VII. No . {8 189

ESTILO CHANCAY.

DenOlninación·-Se conoce con el ~101Tlbre de estilo CHAN-


CAY un tipo familiar de la cerámica de es ea provincia y que rnás
precisamente ha sido denomí nado es cilo N EGRO SOBRE BLANCO ( BLACK
ON-WHITE) pues en Chanca y, de aCl~erdo con Ublr y Kroeber, ha y
cinco cipos de cerámica: Neg1'0 y blanco; TricolO1' geomét1'ico; Epi-
gonal; Blanco sobre 1'OjO; Engranado (Interlock..ing) . El escila NEGRO
y BLANCO o propiarnente Chanca y corresponde a la cultura que flo-
reció en el lugar hasta su conquista por los Incas. El tipo abunda
también en Ancón (período Late Ancón).
Textura, Cochura, Fabricación.-- Los ceramios de este
estilo son de terracota porosa, algo deleznable aunque bien cocida;
modelados con la simple ayuda de un esteque; ligeros, de paredes
delgadas.
Talnaño·- El gran tamaño, el tamaño rnedio y el tarnaño
rne11or, como se acosturnbra a calificar la cerárnica peruana en re-
lación a s~s medidas, están representados en los productos del es-
tilo Chanca y; también se encuentra algunos ejernplares de los lla-
ll1ados "rníniatura".
Forma· - l o . Geornénicas.- A) Cántaros ovoides, en Illuchos
casos verticalrnente aplanados; con un par de asas a los lados del
cudlo o a la micad del cuerpo; a veces, los dos pares a la vez. El cue-
llo es "aglobado" como formando un segundo pequeño recipiente,
o recto y expandido. Base ·convexa.
B) Taza abierta, con un pequeño pedestal circular. Algunas.
trí podes.
C) OUitas de abertura rnu y dilatada y base convexa.
O) Vaso de tipo k_gero.
E) Vasija en forma de copa conoide provista de un pie.
F) Algunas forrnas de doble recipiente o cOl1.1binadas _
2 ° . Representatívas.-A) Cántaros ovoides pero con una
cabeza hml1ana toscamente modelada y pintada, en lugar del go-
Hete geométrico; ligeros relieves insinúan las extremidades pegadas
al cuerpo del recipiente; las manos sostienen por lo general una co-
pa en todo relieve; se puede ver grandes "ore.ieras" en la figura.
B) Cántaros zoomorfos: cu yes, auquenias o cabezas de au-
quenias, armadíllos, etc.
C) "Figurines" o muñecós anuopomorfos; la cabeza con
.::xagerada deformación fronto-occipital; Jos brazos y piernas , sepa-
rados.
Decoración.- A ) Escultórica.- Los cántaros globulares lle-
van en muchos casos una pequeña figurita escultórica de animal,
una casita o un simple botón en el tercio superior del frente,
B) Pintada. - Sobre el enjalbegado de tono blanco verdoso ,
-mate, van dibujos finos pintados a pincel antes de la cocción , con
190 Revista del lYI ~¿seoN acioncd

pro. S. -T IPO CHANCA Y


Lirf¿a, 1938. Tomo VII. No. 2 191

un color negro que tíra a pardo y es francall.1ente rojizo a menudo.


En pocos ejemplares de gran tamaño s~ ha sobrepintado con rojo
wda la parte inferior. Una característica es la composición asimé-
trica bilateral; las panelas se decoran C011 motivos diferentes.
Se ha señalado COIllO elementos del dibujo:
a) Simples líneas rectas delgadas, pares de líneas o · bandas
.acompañadas a los lados por líneas delgadas, rectas y onduladas.
b) Filas de puntos.
c) Escalonados, líneas dentadas y zlg-zag.
d) Algunas curvas y volutas.
e) Líneas discontinuas.
f) Líneas cruzadas y cuadrados, triángulos, diamantes, etc.
g) Pequeños motivos, aislados .0 repetidos, de pájaros y ga-
tos convencionalízados, dibujados con sol tura, de trazado curvi-
1íneo pero reducidos en frecuentes casos a vestigios.

ESTILO CHIMU

El área de difusión del estilo de los ceramios negros se ex-


tiende desde La Chira hasta Casrna, y más allá con sus influencias
que se notan cla ras hasta el departamento de Ica. Por lo demás ,
la cerámica negra, llamada también tucch.eTo neTO por su semejan-
za con la etrusca, que constituye la característica prin"cípal del es
tilo CHIMU, está esparcida por muchos lugares del Centro y Sud-
América.
El nOl11.bre del estilo viene del de las tribus que dominaban
la región antes de su sumisión a los Incas. El Dr. T ello ha denomi-
nado también TALLAN a este estilo. Los arqueólogos norteamericancs
dicen CHIMU POSTRERO (LATE CHIMU) , para evitar confusiones.
Kroeber ha dividido el estilo en cinco áreas estilísticas di-
ferentes: 10. Casma; 2 o Vecindades de T rujillo ( princi pall11.ente
C 11anchán);3". Pacaslluyo y Che:pén; 4° Costa de Lambayeque;
.50 Departamento de Piura.
El mismo autor, en vista de la discontinuidad de la evolución
del estilo, que indudablemente tiene sus orígenes en -~l ProtO-Chimú,
ha denolTlÍnado ChÍ1nú Medio (Midd le Clú mú ) al hipotétito tipo
de transición.
Uhle, que de:noll.l.inó Chimú al estilo, fijó s u cronología: com-
probó que entre el ProtO Chimú y esta última fase que se 111.ezcla
con formas incaicas, se introducía un estilo Tiahuanacoide y el
Tricolor Geométrico; sus grupos" Post-Tiahua l1aco" y "No Tia-
huanaco" de Moche comprenden ceramíos negros .
Calidad, Cochura, Fabricación, Tan1.año.- Los ceran1Íos
de este es tilo son de arcilla no mu y fina en su ma yoria, aunque de
superficie bruñida; la cochura no alcanza el timbre sonoro de algu-
192 Rev'ista del NI1lseo Nacional

.,

FIG. 9.-T1PO CHIMU.


Lima, 1938. Torno FIl. No. 2 193

nas vasijas mochicas; son ahumados en su 80°1 0 , el resto, rojo natu-


ral. PredonlÍnan los ejernplares tratados con forma o molde.
El tan1.año predominante es el menor, pero ha y buen número
de vasijas ovoides negras de t amaño medio.
Foru1a·.-Como estilo de los {;ltimos, reune todas las formas
de los estilos anteriores, pero ha y una ma yor cantidad de los si-
gui entes:
A ) Cántaro glo bular de .base esférica ligeramente a planada;
con gollete estribo.
B) Cántaro globular con pedestal y dos picos c6nicos di-
vergentes unidos por un puente.
C) Una combinací6n de taza, variante de la forma anterior:
uno de los picos está reemplazado por una figura escult6rica.
D ) Recipientes figurados, con un pico c6nico y puente o
con gollete estribo: a) el hombre en posturas y ocupaciones diver-
sas, cabezas; b) animales (sapos, monos, felinos, anguilas y otros
peces, perros, loros y Otros pájaros, etc.); e) tubérculos, raíces co-
mestibles y frutos ( papas, achíras, guanábanas, pacaes, calabazas,
etc. ) . El gollete va colocado sobre las cabezas, en posici6n coronal
(transversal) o sagital (de delante hacia atrás); esta ley se hace ex-
tensiva también a las otras figuraciones que no son cabezas.
E ) Cántaros figurados, esférico-aplanados y esféricos serni-
figurados (una figura zoomorfa en la parte superior se confun,de
con el globo del recipiente) de gollete infundibuliforme (de asa Fha-
na o sin ella ) o cílíndrico de bordes expandidos.
F) Recipientes dobles a) geométricos (cubos, esferoides,
etc.) con una represen taci6n escult6rica y un pico c6nico con asa-
puente; b) mixtos (un recipiente geométrico unido a uno escult6-
rico figurado).
Platos, otlas, vasos y otras formas derivadas e híbridas apa-
recen entre los productos negros.
Decoración.-' A) 'En culto: Cabezas humanas, figuras
antropo, fito y zoomorfas van aplícadas sobre los recipientes globu-
lares, Un rasgo típico lo constituye en los golletes estribo una pe-
queña escultura (un monito, en la mayoría de los casos) que está
en la inserci6n del arco tubular, en la mitad de él o, más frecuente-
meme, en la inserci6n del , pico al arco.
B) Bajorrelieves: a) Represemativos . Escenas y figuras huma-
nas aisladas (generalmente tienen un tocado en arco o media luna
y están de frente, con los brazos abiertos) ; figuras zoomorfas (fe-
linos con una larga cola dentada, peces, etc. de líneas degenerati-
vas); representaciones de plamas, principalmente en manos de per-
sonajes; representacioIles esqueomorfas (o de objetos), tembetas,
orejeras, etc. b) Geométricos: volutas, grecas y escalonados, denta-
dos, postas que rematan a veces en cabezas de ave, cruces de Mal-
ta, círculos, etc. Un fondo característico para estos bajorrelíeves_
194 Revista del NI 'Use o Nacional

lo constitu ye una multitud de puntos grabados en el negativo, los


cuales ünprimen en el positivo pequeñas protuberancias conocidas
corno piel de ganso; el mismo procedírniento se ha empleado para
algunos dibujos lineales.
C) Algunos incindidos. Principalmente geornétricos ..
D) Impresos Aunque toda la decoración chirnú puede ser
considerada como intpresa puesto que es hecha con moldes, algunos
cerantios, especialmente ollas "utilitarias" modeladas, llevan una
ornamentación sigillata, conseguida por la presión de tejidos y se-
llos especiales (circunferencias, cuadraditos y hasta fígurítas zoo-
morfas).

ESTILO INCA

Denominación, Difusión.- El T ahuantinsu yu, que se ex-


tendía desde el Ancasrnayo (Colombia) hasta el Maule .(Chile) y
. Catamarca (Argentina) reunió, poco' antes de la llegada de los es-
pañoles, todas las antiguas culturas peruanas bajo un solo gobier-
no. En lo artístico, como en lo religioso, las formas incaicas fueron
desplazando poco a poco, sin dejarlo sentir, a las que encontraban
a su paso: en la Costa se las halla mezcladas a las locales, pero se
conoce un repertorio completo del estilo puro del Cusca, debido,
principalrnente, a los trabajos de Bingham en Machupichu y de Val-
cárcel en Sacsahuaman. La denominación del estilo ha s ido uná -
nimernente aceptada porque es evidente que perteneció al arte de
los Incas. Por un lado se relaciona con rasgos que pertenecen al es-
tilo rnestízo llamado de Transición (vidriado, motivos florales, el
caballo como tema, etc.) y por otro se asocia con el Tiahuanaco
Decadente, pues el Dr. Valcárcel desenterró en Sa.c sahuaman un
vaso de este estilo, y en la Universidad del Cusca ·ha y un cuello de
aríbalo con ornamentación de dicho estilo Tiahuanaco .
Calidad, Cochura, Fabricación.- La arcilla tiene un tem -
perante de mica o arena; está bien cocida, sobre todo si se tiene en
cuenta el tamaño que suelen alcanzar algunos ceramios; éstos son
fabricados a mano, modelados, pulidos y para las partes escultóri-
cas se ha preferido el empleo del es teque al del molde .
Tan1afto.- Todos los tamaños, desde el "rniníatura" hasta
el enonn.e que no puede abraz ar una persona. En función del tamaño
los ceram.ios reciben en kechua el nombre de ma!{as si son muy gran-
des y un solo hombre no puede levantarlos. Se ernplea por los indios
de hoy la palabra tumin para designar a los menos grandes que es-
tán destínados a cargarse.
For1l1a.- Bingham, auxiliado por el Prof. Baur, adoptó
para clasificar las formas incaicas, por sus semejanzas con las grie-
gas, los términos de la arqueología clásica. Las más cons tantes
son a) el ar)bállus, recipiente cerrado (conocido desde antes por es-

,.
Lima, 1938. Tomo VII . N o. 2 195

F IG . lO . -TIPO I N CA .
196 Revista del NI ~¿s e o Nacional

te nOlTlbre) con cuello alto abocinado, panza dilatada, base córúca


y dos asas verticales cerca de la base; b) olla con alto pedestal corno
de copa y un asa horizontal rnuy larga, lleva tapa; c) olla labiada
y platos hondos con dos asas; d) pélik.e, jarra alta con boca eXlhn~
dida y asas verticales que bajan de los labios; e) tinajas parecidas
al diota, el phitos y la hydria; f) platos tendidos, generalmente con
un rnango flgurado; g) otras fa nn.as , corno cubiletes, cántaros con
s6lo un asa, una típica de canchero trípode con boca lateral, y las
llamadas pal"{.ltcltas, especie de biber6n con un conducto para escan~
ciar el contenido.
En funci6n de la fonna, los ceran1.ios se llaman en kechua :
urpu, el aríbalo de cuello estrecho; raki, la jarra de boca ancha;
pw)'ño, un tinaj ón ovoide; manca, la olla; cltU)Ia, el plato tendido;
ppucu, el plato hondo o la taza. En funci6n del servicio que prestan
tornan las denominaciones de koclta, taz6n tendido para beber chi- _!
Gha en las fiestas; !?. ganalya, el tostador de maíz (callana es cast e~
llanizaci6n); J1Í1'hua o collca es el dep6sito de provisiones, y por ex ~
te nsi.6 n suele llamarse también así a los grandes tinajones para de ~
positar granos. Algunos de estos sustantivos kechuas no aluden
al material y, como pal"{.hcha, pucu, etc., pueden aplicarse a utensi ~
líos de madera.
Decoración.-El gálibo de las vasijas incas es armonioso y, en
cambio, muy sobria su decoraci6n:sobre el color natural de la arcilla
s e ha pintado líneas rectas (losanges, cruzados, meandros, etc.)
unas figuraciones curiosas son dibujos de helechos para los raki
y de arañas para las pakcha (1'aki-1'aki significa helecho, y l)al"{.cha,
cascada); ha y también peces y representaciones como de moscas
mariposas, libélulas, etc. Los colores, empleados parcamente, son ne ~
gro, bhnco y rojo ocre, o indio. La ornamentaci6n rnodelada se reduce
a cabezas de ave para los mangos de platos; una de felino, en esbozo,
en el frente .de los aríbalos, impide que resbal e lasoga que pasa por
las asas y sirve para cargar el recipiente sobre las espaldas; escultu ~
ras zoornorfas que hacen de asas, y una que otra serpiente en bar-
botina. La palabra sañu se reserva a lacerámíca tosca no decorada,
y en la actualidad se designa huaco o gwaco a la que procede de las
tumbas y tiene un cierto carácter ceremonial. Kgalltn: denomina a
los fragmentos; rakhchi, los ceramios en general.

OTROS ESTILOS
Estilo Recuay.- Conocido por la colección Macedo del
Museo Etnográfico de Berlín y bien representado en la de la Uni ~
versidad de Urna, es el estilo del Callejón de Htw)IZas del Dr. T ello
y uno de los tipos del llamado por él Arte Arcaico Andino. Sus ca-
racterísticas son bien definidas y 1111.1 Y diferentes de las de los otros
ti pos peruanos: arcilla blanca, comunmente, o enjalbegada; tama ~
Lima, 1938 . Tomo VII . No . 2 197

2,

FI G . 1 l.- -TI PO RECUA Y.


198 R evista del Nú¿sea N acianar

ílO 11.1.enOr; ollas o tazas trípodes o con mango cornifon1.1.e, cántaros


escultóricos tosca111 ~ nte figurados o geométricos con escenas en to-
do- relieve en la parte s up erior del recipiente; golletes div ersos,
(es tribo, puente, etc.) nlás frecuentemente, boca cilíndrica expan-
dida; d ecoración en dibujos neg ros negativos (1°) a los que algunas
veces se les ha sobrepuesto una pintura roja t enue; los motivos
de la decoració n, geométricos o representativos zoonl.orfos (a m enu-
do, un mons truo fantástico d e perfil con un largo hocico de díentes
v isibl es y un apéndice ofidomorfo que arranca de la frente) . Pro-
ceden de Cátac (Recua y) pero se les ha encontrado en Santa y
Vírú. Esporádicamente, apare ce cerámícacon dibujos nega tivos
en Moche (Huaca de la Luna) , Pa cha camac y Paracas. Kroeber
emparenta con éste un tipo que llama I\ecuoide Rojo- blanco-- neg ro .

Estilo Chavín--No mbrado así por el Dr. Tello, debido - '

a s u o rnamentación semejant e a las de las pi e dras labradas de ese


lugar (2°) , es otro de los tipos de su Arcaico Andino. Los ceramios
d e este es tílo, (pocos especírnenes) proceden de la Cos t a (principal-
ll'lente d e Chicama) donde se les halla en tumbas que contienen
ceramios de estilo Proto-Chimú; no se conoce toda vía ninguno qu e
provenga del mismo Chavín (Huántar) aunqu e parece que allí
se encuentra fragrúentos de ce rámica incisa. Se ha agrupado bajo
es t e es tilo ejemplares bicromos corno los Pwto- Chimú y otros más
característicos, en arcilla fina, bi en cocida, neg ra, gris o pardo; las
, formas principales tienen un gollete es tribo muy grueso, o son
geométricas (esferoides, piriformes) con un dílatado cuello; la boca
es algo exp andida o con un reborde; la bas e, siempre plana; la orna-
mentación es principalmente incindida, pero ha y esgrafíados,campea-
dos (ch.amlJlevé) ,"peinados" o. rasqueteados, puntillados, barbotina y
modelados que parecen imitar repujados; los motivos decorativos
son lineales y, en su ma yor parte. a base de convencionalizaciones
de unas fauces de grandes caninos. Los señOres Larco Hoy te llaman
"Cupisn ique" al estilo, por haber encontrado fragmentos en ese
lugar . .

Estilo Paracas. - Dos modalidades: una, la de los cera-


mios provenientes de la llamada Gran Necrópolis , y otra, la de los
sacados de las "cavernas" de Cerro Colorado.

( 1).--]>in/u1'fl nega/iv,,: Se obt ie ne dise ñando los dibujos con cera, miel o su bstan cia anál oga
y ahllmando o pintando eon color despllés la sllperficie, de modo qlle se co lore "nieal11e nt eel tondo y
no la s p artes di señada s prev iame nte, qll e qll eda n del co lor na tl1l'a I d e la arcilla. P ill/m'a a colol' PC/,-
dido: Se o bti ene pintando previamente con una capa ele pintura toda 'ia superficie por decorar, ~. ra s·
pando esa capa pam hacer los dibujos, de modo que aparezca el color natUl'al ele la arcilla.
' " (2) .-;-Kl'Oe bel' se pal'a un estil o Chav Ín 'N" (la estela Raim ond i) de un Chavin "i\,l" (e l "lan-
Zon , p . ej .)
Linw, 1938. Tomo VII. No . 2 199

'-

FIG , 12 -TIPO CHAVIN.


200 Revista dellYl'Useo N acionla

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Lima, 1,938. Torno VII. No. 2 201

Los primeros son de arcilla roja enjalbegada monócromamen-


te con un blanco verdoso, bien cocidos y de paredes sumamente
delgadas; tamaños pequeños; ollitas; platos con bordes que tienden
a cerrarse, algunas veces con el interior pintado de plombagina;
tazas expandidas, en ciertos casos con un moteado al exterior, en
pintura negra negativa; cántaros globulares o ingenuamente figu-
rados (animales, cucúrbitas), -ha y un ,espécimen de doble recipiente
que representa pepinos (SolanurrL variegaturrL R, et P.),- de dos picos
verticales y asa "puente" o un pico y puente que se une a una ca-
beza modelada, - como en los cántaros figurados Nasca "B"- o de
un ancho gollete labiado; base convexa.
Los ceramios de las cavernas son de arcilla negra o con slip
negro, con un temperante de arena; de paredes un tanto gruesas ;
tazas de bordes casi vercicales; cántaros globulares semifígurados,
con pico y puente que se inserta a una cabeza cu yo cuerpo está gra-
bado sobre la panza del recipiente (hombre, felino); base convexa.
Lo más típico está constituído por la ornamentación incisa y pin-
tada con pastas resinosas aplicadas después de la cocción del reci-
piente, de colores vivos (azul oscuro y celeste, verde cadmio y cromo ,
amarillo cadmio, naranja, rojo carminado y ocre, pardos, blancos);
los motivos son geométricos o convencionales con reminiscencias
felínicas u ornitomorfas.
ESTILO CA}AMARcA.-Fragmentos recogidos en Baños del
Inca nos permiten seguir las huellas del estilo TRIPODE CURSIVO
de Kroeber. Estos fragmentos son del mismo estilo que los encontra-
dos por Uhle en la Huaca del Sol (Trujillo) asociados con OtrOS es-
tilos Tiahuanacoides pero clasificados por este peruanista como
"No Tiahuanaco". Tazas completas de ese estilo, procedentes de As-
cope(?), existen en la colección Larca Hoyle de Chiclín, otras, en el
Museo Arqueológico de Lima; su parecido es asombroso con algu-
nas de Chircot (Costa Rica), y Jijón y Caamaño las relaciona con el
estilo T uncahuan del Ecuador. De terracota blanco-amarillenta
o enjalbegada, pintados en uno o dos colores, tienen una ornamen-
tación de trazado garabatoso fino y verdaderamente cursivo ( 1)
espiras, ondas, círculos, postas, escalonados, rectángulos corcados
por diagonales, figuritas de hombre, felinos, etc.
ESTILO PucARA.-En 1934 el Dr. Va1cárcel y después en
193 6 él y el Dr. Tello, obtuvieron en basurales de Pucara ( Puno)
ín1.portantes fragmentos de una cerámica de estilo nuevo para la
arqueología. En arcilla roja, de cochura regular y superficie bien
pulimentada, tienen un slip rojo Venecia y ornamentaciÓn incíndí-
da y pintada antes de la coccfón con tierras amarillo ocre y gris o

, .(1 ) .-Nombre dado a la ornamentación cerámica del Viejo Mundo, con remembranzas cali -
graflcas, de letras manuscritas.
202 Revista del Ñ! useo Nacional

negro. Los motivos no son re.c onstruibles por las muestras pero re-
velan un parentesco con los de Tiahuanaco y podrían servir para
relacionar este estilo con otros del Perú; una cabecita escultórica
de felino con dogal es frecuente; rectángulos, escalonados, cabezas
humanas y partes de figuras complicadas son visibles. Ha y pedazos
de tazas no ornamentadas, de base plana y paredes verticales con
dos "orejitas" en el borde, largos cuellos cilíndricos de cántaros,
y una ollita ornanlentada con una cabecita zoomorfa en altorrelieve
La aparición de e:stos vestigios demuestra que la exploración
y trabajos del campo tienen todavía mucho que ofrecer a la tipolo-
gía en el Perú. Por otro lado, puede afirmarse, sin hipérbole, que
el material ceramográfico precolombino ya existente en colecciones
particulares y museos es el más rico del mundo para ilustrar el na-
cimiento y evolución de los estilos, y de él debe esperarse deducir -'
le yes que permitan comprender la génesis del arte universal.

TEXTO DE JOROE C. MUELLE

SELECCION ARTISTICA y DIBUJOS DE CAMILO BLAS

] NSTITUTO DE ARTE PERUANO

MUSEO NACIONAL

LIMA .
LAMINAS
Las f'oto!:; S011 de A. Gl1i/lén del Servicio Fotográfico ch,/ IVluseo,
Toda.s lEls especies repz'oclucida,8 pertenecen a los fonclos del Nluseo,
NElcicmal de Arql1eología de Lima. El excepr.i6n ele la que apnrece AI1 1n
Lámina 7.
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Ca)

LAMINA 69 (b)
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Ca)

LAMINA 72 (b)
INDICE GENERAL

TEXTO
_-\dvertcncia Pago 3
Generalidades 5
Estilo Kasca . .. 'J
Mochica .. 12
Tiahuanaco... 15
Anelil10 del Centro y del ·Sur.. 1&
" del Norte ..
,," lea- Chincha . . . .... .. .. . '14
" . Chanca L. . . . . .. . . . . . 27
,i Chinlú." 29'
,, ' Inca. 32
Otros estilos : R ecua", Chavíll, Paracas,. C:ljamarca, Pucae:'- 34

ESTILO NASC\:
3-646:J·~ - Sub ""stilo "W·. Cá."tar(l fignr::do (mujtr con ¡¡id!ti) .. L~m. 1 4~

3-3906--· , , (agricultor) \ . . ¡,
:;-4089--· - " T aza- ca heza ( trofeo, con manchas oculares) 2 a
21- 20- Su h- estilo ":~";, Taza cam)o,,!"ubela; decora~!ón ,~ atur;, lis ~a ,\perico) b
J-5809- -Sub- esti l" ( B . V~S() cahclfonne; dCCOraCIOI1 mtertockmg . 3
3-6665-'--Sulr-estilú "y" (?). Recipiente fignrado (congrio) ... .. . ¡, "
32-630- Sub- esti lo "Y " . Cánta ro lenticul ar; (demonio zoom orto) 4 a
3·-991 '-· S"h- esrilo "A". Cuenco; dece'ación pintada (palbres) . 1,
3-806- - " C,m ta(!' d e dohle pico " asa puente (m:úz) ...
3- 600'-- "C:íiHúo . globular; deco racióli' polícroma (huanch"cos) . "
¡,
3- 6656·- Sub-t'sri lo "'W', C'íntam fi~\Ir"d() (f!~viota ) . 6

ES1'11.0 j\lIOCH lCA.


Sp. S-I1. --Cántaro figurado (caheza re traro) . . 7
1-3~06- 8
)-2824-- Cántaro se~iíigurado (hombre "que Se preprm, a . cJUlaJw ,:) .. . . .. . . . 9
]-3024- Cámaro figurado (mujer que duerme sobre un r, tinaja) .... 10
1- 320- Cánraro figurado (emisario (?) que 'se
am;Írra' el meado) -JJ
J.-4148--Cántaro semi figurado (curandero (1) qu e paip:I .. . 12
J-411S- Cán taro figurado (escena de despeñamien ro). 13
J-4161--Tazón con bajorrelieve (prisioneros) .. 14-
1. - 468 - -Cántaro globular; goilete estri bo; decoración pin tada (guerrero) .. ' 15 a
J. - lAS- Cántaro; gollete in fundihlllitorme; decoración geométrica, bhnco so-
bre rojo ¡,
1-899- C.í,ntaro globular; decoración pintada (panoplia v escalonados) .. . 16 a
J - 1392- ··Cántaro figurado (pie co n sandalia) ... . ...... . . b
)-2398- Cabez:t escultórica; gollete e,¡tri,bo ·. í:llnma rumiando) ' 17
1-201O- Cántaro escultórico (cabez:l de lechuza).. 18
J-1770""':'Cán tarn zoomorfn (espátula) ... 19
)-1761 """;Cánt:iro 'silbador figurado (pap:;gavo l. 'lO
1-20n--Cántaro figurado (s,tpo) .. 21
1-1904--Escultllra animalista; gollete estribo (piqll ero) 22 a
1-2162-Recipien te figurado (peje- sapo) . ... .... . l.
1-2620- Cántaro figurado; gollete estribo (caracol marino)
,0
- ,) a
}-1503-Cántaro semifigurado; gollete en posición sagital (camarón) .. h
1-15 79- Cántaro figurado (raíces de y uca) 2+ "
] - 1689-Cántaro fjgurado; gollete infundibuliform e (semilla de pall"r) . . b
1- 2655-Cántaro figurado (conjunto arquitectónico) .. . . . .. 25 "
1- 13S3--Cán taro figurarlo (casco guerrero con ,:!hez:! y ,,!;,~ ele hrdcón) .. . ¡,
278 Revista del Nluseo Nacional

ESTILO TIAHUANACO
38- 1.6- Va so cóni co ; decoración pintada (caras geometrizadas)....... 26 a
38- 1.23-C.1ntaro globular el e bocil expandida; decora ción ~ pilitada (volutas y
esc a lonados) .. ... . ... ... ... .. ..... . ~ . . ........... b
38- 1.34- Taza de gálib o cóncavo ; pintada (símbolo cola de ave) . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
38- 1.33-"Zahumador" fi gurado (felino) ; ornam ennición pintada (cabezas de
ra paz). . ..... .. ..... . . . . ...... 28

ESTILO ANDINO DEL SOR.


1- 2206-C.1ntaro lenticular; dos pi cos div ergentes y asa pu ente. 29 a
1- l695-Plato campaniform e ; el ecoración geométrica (eses).. . b
3- 1286-C{ll1taro glo bular asa plana y un pico; decora ción polícroma (demonio
zoomorfo) . . . . ................... .... 30 a
32-966---'Cántaro globular; cuello cilíndrico y dos "orejas;" de coración polícro-
ma (m otivos co nvencional izad os) . .. . . . . . . . . . . . . b
3-·6678-Taza campanular; decora ción polícroma (cabez a de m onstru o mito-
16gico) . . . ........ , . . . . . .. , . . .. , . . . . . . . . . . . . . . ;j 1 n
8- 1691- Tazón de gálibo convexo, base plana (divinidad antropomorfa).. b
3- 6858- Vaso fi glll'ado (cabez a hum a na co n tocado de piel de jaguar) ... . 32 a
3- 6164- C.1l1taro globular de asa plana y pico cóni co ... b
8·-7690- R ec ipicn te figurado (lIam a) .. ... . .... 33

. ESTILO ANDI NO DEL CENTRO.


34- 1.745- Cántaro globular; asa redo nda )' pi co conJ CO ; deco ra ción geo métrica. 34 a
l6- 228- Cántaro globular se mi figur ado (felino) ; dos picos y asa puente .. . b
l6- 264- "FigurÍn" (escultura de mujer) . . . 35 a
35- 1004- C{mtaro figlll'ado (hombre que carga un tiburón); go llete cilíndrico ... ... . b
34- 1616- 011a de base convex a y labios expandid os ; decoración pilHada (pos ta s) 36 a
16- 241- R ecipiente geom étrico reg ular, cuello li ge ramente expandido, (fa lta el
asa plana ' v ertical); deco J·'.lción pintada ... . .. . . b
34- 1892- Crmtaro globular 'decuello infundibuliform e, asa plan:! verti cal 37 a
34- 1924- Cántaro semifiglll'ado (tub erosa); deco l'a ción pinta d a (greca) . b
35-5447-Cántal'O semifigl1l'ado (:lrbol frutal); decoración pintada (ni onstruo
mitológi co) .. . . . . . . 38 a
35- 1454- R ecipi ente lenti cular se mifigurado (hombre Co n bastón); decora ción
pin tada (intcl'!ocking) . b

ESTILO ANDINO DEL NORTE


19- 7--C{ll1taro glo bular, golle te cilíndrico ex pandido; decora ción esc nl tóricn
. (monitos) y pintada, (pez convencioalizado) ... 39 a
19- 24- Cálltaro figUl'aclo (monstl'llo zoomorfo); cu ello cilíndrico.. . . ... b
19- 19-C.1ntaro escultórico representativo (recipiente omi tomorfo), cu ello
expandie~ o \c:~l'a humana); ornamenta ción pintada ( cab,~za de mons-
tl'UO mI tologlco) . . . .. . ....................... 40
30- 449- Cántaro escu ltóri co represe ntativo (cnln eo de allqu enia), cll ello cilín-
eh'ico (repesenta ci6n de cabez a humana), asas esc ult6ri cas (monos);
decoración pintada (pun tos y cabeza de n) Onstl'U O mitoló gi co) 4J

ESTILO INCA
4- 233- 01la labiada, d os asas hOl'izo lltal es ; decoración pintada (geométri ca). . .. 42 a
2- 5143- F ak/¡c/¡tl, recipiente semifigUl'ado (represe ntación zoomorfa) ... b
4- 221.- 0Ila con pie de copa, asa plana horizontal y tapa. 43 a
4- 37- Vaso ti po kgeru, labiado; decora ción geo métrica. . ........... b
4- 64- Plato tendido; d ecoración geométrica v zoomorfa (s uches) . . ......... 44 a
4- 85- Plnto co n man go esc ultóri co ; deco raci ón pintada geométri ca h

ESTILO ICA- GTINCHA.


35- 8326- Cántaro negro en forma el e barril; golle te expandi do, deco1'ación in cin -
dida zoomorfa (flam enco)...... . ........... ...................... 45 a
20- 189- Cántaro en forma de barril, golle te expandid o ; deco ra ci6n pintada,
. motivos tex til es .. . . . . . . . .... . . .. .... . . . . .. . . .. .. . ..... .. ..... .. . .. b
20- 167- Cántaro gl obular, boc a expandida; d eco ra ción pin tada (motivos textil es) 46 a
20- 573- 01la de paredes inclinada s ac1en tro, borde labiad o ; decora ción pintada
(motivos textil es). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .. . b
.Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 279

20-·279-Cántaro globular, cuello alto ciHndrico expandido: asa plana, verti-


cal, motivos t ex til es. .......... . 47 a
2C>-266-Cánta:o gl.o bubr,. cuello cilíndrico ~xpandido, asa plana verti cal; de-
coraclOn de motivos textiles (aves) ........ . . . . ...... ......... . . . . b
35-824S-Recipien te fIgurado (hombre yacen te que toca la kena ) . . . 48 a
20-701-Taza de gálibo cóncavo con base aristada; decoraCión pi ntada (moti -
vos textiies zuomorios)- . .. .. .... . b

ESTILO CHA NCAY .

15-343-Figura escultórica naturalista (armadillo) .. 49 a


15-253-Ceramio de doble recipiente: vaso unido a un cántaro que figura taza
que contiene una cabeza de llama b
38- 2.1 -Cántaro ovoide, dos asas laterales ; decoración geométrica. 50 a
34-1218-Cántaro ovoide aplanado, dos asas planas verti cales, cuello infundi-
bll liforJne; decoració n geOlnétrica y antropOlllorfa (caras) .. ... b

ESTILO CHIMU .

1-33S6-Vaso- cabeza, blanco y rosa de arcilla natural... 51


2-1l97-Cántaro figurado negro (ca beza de felin o) , gollete estri bo.. 52 a
2-4391-Cántaro semifigurado; recipiente cúbico, esc ultura antropomorfa.. b
30-S01-Recipiente negro doble, semiigurado (hombres que tr ansportan una
han1aca) . 53
2-376-Cántaro globular aplanado, cuello de embudo; decoración en bajorre-
lieve (a nim al mitológico) 54 a
2-4162-Ceramio de doble recipiente, negro;d e~~;-~¿6~ ' ~I~' b~it~ (mono) y ba-
jorrelieve (peces) b
2- 4498- Recip iente esc ultórico (figura humana con kipe). ·.. 55
32-933-Cánraro de dos picos divergentes, pucnte con decoración escultórica
antropomorfa.. 56 a
42- 4412-Cántaro figurado, gollete cónico (jefe sentado en su trono) . . b
2-3451-Cántaro verticalmen te aplanado, cuello cilíndrico; ornamentación en
bajorrelieve (figura antropomorfa que sostiene plantas en las manos). 57
2-1976-Cá ntaro negro globular con pedesta l y dos picos diverge ntes ; orna-
mentación en bulto ( mamífero) v en bajorrelieve (antropomorfa) 58 a
2- 2245- Cán taro globu lar con ped es tal y un solo pico; ornamentación escul-
tórica en disposición tríptico. (dos felinos y una cabeza humana) . h

ESTILO CURSIVO ESCULTORICO.

1-215S- Cántaro globular. Ornamentación esc ultórica (figuras humanas y cabezas


ele J110ns trllo mi tológicC?) p in tura negra sobre . blanca 59 a
1-35 13- Ceramio mixto, doble recipiente (unó geométrico y otro iigurado, a n-
tropomorfo); decoración pintada geométrica, negro sobre bbnco . . b

ESTILO TRICOLOR GEOMETRICO.

37-77-Cántaro globular aplanado, cuello con cara antropom orfa, decora-


ción geolllétrica. . . ...... .... . .. . . 60 a
37-74- Cántaro globular con pedestal, un pICO có nico y asa plana vertical b

~ESTlLO RECU,\ Y.

18-109-Cántaro semiiigurado, boca intundibuliforme y un pico de p(!k/¡c/¡(!;


escena escultórica(tres figuras humanas y una de animal) ; decoración
en pintura negativa (mo nstruo fantástico rampante.).
J S-J07-Cántaro globular semi figurado, cuello expandido, asa plana vertical
(dos figu ras femeni nas que sostiene a una de hombre); enjalbegado . . .. 62
1- 2662-Recipien te semi figurado (ramada y figuras antropomorfas) ; pin tura
negativa negro v rosa natural de la arci ll a. .. . . . . .. . . . 63 a
1-5021 - Recipiente figura do(tardo funerario?) , pintura negativa rojo, negro,
hlmw. . . . . . . . ..... ............ . b
S-78-Taza expandida con mango corn iform e; ornamentación escultórica
(cabezas zoomorfas) v pi ntada en tres colores ; negativo (aves etc.) 64 a
l - 66-CltJlzu11a de J11ango zoomorto; decoración pintnda nega tiva, geométrica h

:E STILO CHAVIN.

1-2924- Cántaro figur ado bi color (mo nstruo mitológico) 65 a


1- 2917-Cán taro tigurado biwlor (l1,onstruo fantástico) ; gollete estribo. .. b
280 Revista del 111 'useo Nacional

1- 2S02-- Recipiellte tiguraclo neg ro (mollo aullador)._ 66 a


36- 83- Silbato escultórico, negro- pardo (caheza de av e llli to l{,gic aJ_ b·
l - 290G- Recipiente geométl'ico, negro, de cuello alto, boca Iabiach; dccornci{¡n
incisa (postas).. ... .. 67 a
1- 4207- C;íntaro globulRl' de cuel lo ci líndri co r boca lahiada, gris .. . . [, .

I.,STJLO P.'\HACAS.
25- lJ --N ecr6polis. Recipi ente ligura do (sapo?) , doble pie,,; enja lbegad" . 68 "
12- 6001- Necr6polis. Cántaro glolmlar.semiliguracio, cabeza de ave escult-úrica
(pato) unida al gollete por un pu ente; enjalbegado
12- 5378- Nccr6polis. Ccr'1 1l1 io de ,I"hle recipiente (pepinos) dos pi en, l ' asa
¡mente... _ ... _. 69 "
1- 1667·-·Nccr6polis (1) P akllc/w tig l1rada (ca labaza), arcilla parda b·
12-6319- Cavernas. C'ln taro glohular scrnitigurado, ca beza escu!t-órica (te lin o),
pico y <11m puen te ; decoración in cisa, polícroll1 a .. . 70 a
25- g·--Cavcrnas. Cántaro globular con cl1ello ex pandido, decuraci,'", in cisa,
gcoJnétricil } p01Ít:rol1ln .. . . ... . ... . ¡,.

EST1I.O PUCARA.

38-14 .4 a 38- 14. 39--Jil'agll1 cn tos co n ornam cntación polícroll1a, ilH:indida . . 7la
38-J 4. j-Gollctc de ccral11io, expa ndid o; orn:unentación esclllt6rinl (cahcza de
felino con dogal) e in c i~a (cabezas hllman;1s) . ,,_ b;
ESTILO CA)AMAHC.'\.
38-11. j ·- Taza trípod e; decuración pintada, geométrica .. . 72a
38- 11.6 a 38- 11.22- Fraglll entos cer,íl11ico~; decoración Clll'Slva (hombres, ;1 111 ma-
)(>s, etc.

I
BIBLIOTECA DEL MUSEO NACIONAL DE LIMA [PERU].
Servicio de Traducciones - Publicación No. 2.

General Louis Langlois.

PARAMONGA
( CONCLUSION )

Traducido del
original inédito
en francés por
José Eugenio Garro.

L ima
Imprenta del Mus<!o Nacional
1938.
PLANO DE J,A Ji'ORTALl!:ZA DE PARATvIONGA POIl In GENERAL L. M. LANGlJOIS, 1933
Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 281

CONTRAFUERTES DEL FRENTE ORIENTAL.- La parte oriental


de la tercera plataforma es ciertamente la que presenta más singularidades. No
es regular ni en su plano ni en su
elevación. En el plano forma un
ángulo saliente cuyo vértice se
encuentra casi en el medio, en
un lugar donde precisamente es-
tá cortado perpendicularmente
por un muro que parece un con-
trafuerte o un apoyo. Este mu-
ro es el sostén de la segunda
plataforma y desciende hasta
el terreno del mamelón donde
comienza una gradiente que no
llega al pie de la muralla sino
en su parte norte (hasta la
avanzada noreste sobre la cual
se apoya). Hacia el sur, la mu-
ralla se apoya directamen,t e so-
bre el terreno.
flg 25-C'orte a-e, del croqul,P ~6. Irregular también en su ele-
vación,los perfiles de los muros
y de las gradas de apoyo marcan en efecto incurvaciones que delínea el croquis 26.
El punto más elevado de estas curvas se encuentra precisamente en el sitio donde
la terraza tiene su ancho máximo. Es posible que los constructores se hayan visto
obstaculizados por la presencia de una eminencia del terreno bastante visible en
la fotografía 28 y que no habían podido o querido reti~ar la masa de tierra y de
roca que obstaculizaba. Para evitar la erosión del suelo o por otras razones, conso-
lidar, por ejemplo, los muros agobiados, fueron llevados a establecer tres gradas
sucesivas de formas muy irregulares que, en sus grandes lineamientos, siguen la
dirección de los lados del ángulo que forma la misma terraza (fig. 25) ...
Hacia el norte, estas gradas vienen a sucederse las unas a las otras para fi-
nalmente formar un solo cuerpo con el muro de contención de la segunda terraza
(véase el croquis 26). Mientras que hacia el sur rematan y terminan en el muro
que forma, al norte, la cámara II. En esta parte no subsiste más que una gradería
grande que se prolonga hasta el ángulo sudeste del cuerpo principal. Estas grade-
rías cubren sobre más o menos 20 metros entre el muro 12 y el fondo de la cámara
II y s¿bre una treintena de metros al norte del muro 12.
La tercera terraza está bordeada generalmente por un parapeto que mide
1.70 m. de ancho sobre una altura de 0.50 m. En esta parte el muro de contención
mide 2.40 m. encima de la gradería, que tiene más o menos un metro.
Precisamente en la dirección donde se encuentra el muro 12, el muro de
cerco general hace un des colgamiento muy sensible (visible en la fotografía 28)y
en los muros de contención de la terraza superior y de la segunda terraza, se distin-
guen ligeras irregularidades en el trazo de las aristas. Esto puede traducir un re-
toque o una necesidad de utilización de .un terreno inapropiado o puede ser la
28.~ Revista del Museo Nacional

presencia de un edificio mds antiguo en la subestructura que no se hubiera querido


arrasar.
Sólo una investigación metódica permitiría saber si se trata de la antigua
obra chimú a que hace alusión C. Markham (1).

Ten'aLa f'upel'iorl~

/'
1,

fl~ ,,6 Vl.fia de laraz, óhenla\ de lo rorlaleza y proyecc'lón honz.ontál de·l a m1i>ma

Desde luego, los muros ele contención parecen haber sufrido, en esta región
y sobre todo en la parte norte, empujes anormales en los dos sentidos. Es así que
el muro de contención de la segunda terraza presenta, en sentido vertical, un per-
fil que no es ciertamente intencional (véase croquis 27). Pasa lo mismo en el sen-
tido horizontal, donde los adobes si bien generalmente bien aparejados (capas a),
en el resto del edificio muestran, en la parte baja del muro, curvaturas por lo me-
nos sorprendentes, en c, que ha sido necesario alcanzar nuevamente en b, tal vez
en el curso de la confección, por la interposición de capas que formaban por decir-
lo así esquinas y que han permitido volver a tomar la horizontalidad.
La gradería de contención de la tercera platafol'ma tiene una forma ondu-
lada que podría explicarse en su base, porque debía seguir el modelado del terreno,
pero que apenas se comprende por lo que concierne a su parte superior.
Se ha producido en esta parte fenómenos que no se encuentran en los otros
frentes de la pirámide, ni aun en la porción meridional de este mismo frente. Por
ello se puede estar autorizado a deducir que los constructores han sielo llevados
a emplear artificios singul ares que no se pueden explica~' únicamente atenidos
a laR dificultades del terreno.
Las dos piezas, 10 y 11 (croquis 26) no ofrecen ninguna particularidad
notable. Miden 8.90 sobre 5.90 m. Se abre sobre la puerta 10 por una puerta angos-

(l).-C, R. ll1arkham.-Los Incas del Perú, p. 204-. Los Incas construyeron


dos importantes palacios fortificados en esta parte de la Costa. Uno estaba situado
en la frontera de los Chinchas y de los Mochicas y se llamaba Paramunca. Era el
agmndanúento de un e(l1;Nóo mds ant1:guo que fué' construido por el Chimú . .. ..' .
Lima, 1938. Tomo VII. No . 2 '283

ta (0.80 m.). La 10 no ha podido ser sino un patio de 18 m. de longitud que se va


estrechando para juntarse al conjunto del grupo . sudeste.
Las murallas en esta región están recubiertas de un enlucido amarillo.
La extremidad sudeste de la tercera plataforma ha sido sin duda el lugar
donde se agrupaban las habitaciones del personal ·afecto a los cuidados o a la guar-
nición de la Fortaleza; en efecto, se encuentra cubierta de restos 'de muros que
parecen ser subestructuras de cámaras o cercos de patios. La tercera terraza di-
buja en el ángulo sudoeste una especie de estrella que domina precisamente el cue-
llo que une el mamelón de la Fortaleza a la. cadena de los Andes. Se encontraba
desde luego prolongada en este cuello por una serie de edificios.
Sobre la estrella misma se encuentran tres piezas de forma generalmente
triangular. La cámara Z se encuentra enteramente en la parte que hace saliente
sobre la cortina oriental. Sus muros exteriores son muy espesos (1.10 m.). El muro
oriental lleva una especie de banqueta incindida en el espesor del muro que está
provisto de una gradería sobre todo su circuito.
La cámara Y presenta las mismas características. Sus muros interiores se
encuentran muy deteriorados y, al mismo tiempo, en Z, se puede distinguir una
puerta estrecha que da sobre el patio 10, es imposible encontrar un pasaje en las

_ _ _ á-.
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fi~ 27-Vi.rlli en per~pectíva y


corre de lo parlé Norre
de la faZ". oriental ~ la.
2~a térrdl.a.
284 Revista del Museo Nacional

paredes de Y. Estas do'S piezas miden respectivamente: 11 m. sobre 3 m ., y


13 m. sobre 3.90 ni. Estas dimensiones permiten pensar que pueden estar cubiertas.
La cámara X que se encuentra al oeste de Y, se apoya del lado oeste sobre
el muro que separa la estrella de la entrada de la Fortaleza. La pared norte de
esta pieza es espesa y tiene una gradiente como los muros exteriores de las dos
precedentes. Su forma no es tampoco regular y su muro norte se encuentra lige-
ramente al sesgo, lo que resulta tal vez de que el muro de la fachada sur de la se-
.gunda terraza se encuentra también al sesgo sobre el eje general de la fortaleza.
Esta pieza s'e encuentra igualmente muy deteriorada; pero es posible reconocer
de todos modos una puerta en la pared de su muro oriental que da sobre el patio
10. Mide 11.60 m. sobre 4.80 m.

. .
r--·-4--.'... -.-----;-..
-- ~~ - ---------~- .-. -.- .. --.--- -....------.---- .------ ..

Fig. 28.-Faz oriental de ia Fortaleza. Cliché d'Harcourt.

Los muros de estas diferentes piezas llevan un enlucido amarillo o gris ama-
rillento claro.
Del lado de la entrada, el muro de contención de la fachada sur de la segun-
da terraza está apuntalado por graderías muy anchas, sobre las cuales quedan ves-
tigios de muros. Como el terreno va descendiendo muy sensiblemente entre la en-
trada de la segunda· terraza y el nivel del patio 10, la misma gradiente desciende
por una serie de escalones de 1 m. a 3 m. de altura, para ganar el ángulo del cuerpo
principal, donde vuelve a alcanzar la gradería de contención de la faz Este.
El muro X' que cierra la estrella sudeste tiene un espesor de 60 a 80 cm ..
Desciende en escalones desde la entrada de la segunda terraza hasta el muro de
contención de la t ercera terraza. La diferencia de nivel es de más o menos 7 m ..
N o presenta sino una abertura estrecha colocada un poco por encima del muro
Lima, 1988. 'Pom() VII. No . 2 285

norte de la cámara X. Esta puerta ,se encuentra desde luego sensiblemente de al-
to a abajo de la rampa de acceso, sostenida ella misma por un muro inclinado
sobre la terraza V.
Para terminar con esta parteno nos queda ya nada que decir, sino que es-
tas construcciones prolongan la estrella hacia el sudeste, es decir hacia el cuello.
Al' sur de la estrella sudeste y de la terraza V, y algunos metros por debajo
de su nivel se extiende una pendiente 18 que está limitada al sur por el muro de
cerco general. En el ángulo sudeste de Y, este terreno se encuentra a 7 m. por de-
bajo del nivel de esta cámara. La pendiente vuelve a juntar hacia abajo del cue-
llo los diferentes edificios que prolongan la estrella en esta dirección.

Fig . 29. -Muro del recinto general. Se distingue claramente el


parapeto y el camino

Al Este de X y Z, y separado de ellos por un pasaje bastante ancho, se en-


cuentra la gran esplanada 27, de 18 m. sobre 34. Está sostenida por muros sóli-
dos de 3 a 5 m . de altura, más una gradería de 3 metros de alto en promedio. So-
bre la fachada Sur, esta gradería se ensancha hasta 5 metros y ~e confunde con los
resaltos naturales y rocosos del terreno. Sobre la esplanada y el largo de los muros
corre una especie de parapeto.
Más al Este y al pie de la gradería que apuntala el muro se encuentran
dos pequeñas plataformas 28 y 29, más y más estrechas e irregulares que deben
cerrar o cuando menos dominar el cuello por donde pasa ahora el camino de Huar-
mey. La esplanada 29 se encuentra de alto a abajo de la esplanada 28, que es, a
su vez, más baja que la 27. De la extremidad de 29 partía un muro, del cual se
reconoce algunos restos que debían unir esta extremidad de la Fortaleza a la cum-
bre del cerro más próximo, siguiendo una loma que se distingue en las fotografías.
286 Revista' del Museo · N a'd onal

LA ENTRADA A LOS PROPILEOS

El conjunto de edificios que formaban la entrada de la Fortaleza (Fig.30)


ha quedado en bastante buen estado de conservación. Se compone de una serie
de puertas y de pasajes, que evocan en-cierto modo los esplendores de nuestra ar-
quitectura clásica antigua, lo que me ha inducido a emplear este término de PTO-
pileos. Pero estos Propileo s pertenecen a un mundo primitivo y, según la manera
habitual a los peruanos, son de un estilo mucho más complicado. A grandes ras-
gos, estos Propileos se componen de una rampa q~e atraviesa una puerta monu-
. mental 30, abierta en el muro de cerco general, trepada por una pendiente ruda,
rocosa la parte baja del mamelón, para penetrar en una segunda puerta monumen-
tal 22-23 formada por dos enormes macizos que encuadran un paso estrecho 19.
Se inclina enseguida hacia el Este para ganar el pie de la segunda terraza, donde
penetra después de un último codo, en 26.
La puerta monumental 30 se compone de dos bloques de adobes horadados
por una pequeña cámara y forman lo que en fortificación medioeval europea se
llamó un "cuerpo de guardia". Estas dos pequeñas piezas cuadradas que se dan
frente, miden dos metros por lado. Sus muros muy espesos alcanzan aun 6 m.
de altura y .se extienden más o menos sobre 5 m. de una parte a otra de la entrada.
En el sentido de la profundidad y exteriormente, miden 4.20 m.
Se encuentran enteramente recubiertas de un hermoso enlucido ocre rojo.
El bloque del norte está unido con la entrada 19 por un muro, en el cual
se distingue los vestigios de la subida sobre 3 o 4 m. abajo.
A 32 metros de allí y más o menos 12 metros encima del nivel de esta puer-
ta monumental, se encuentra la segunda entrada. Está precedida por un corredor

Ji'1:g. 30.-Los PTopileos. Cliché d'I-l QrCOU1't


Lima, 1.988. Tomo VII . No. 2 287

encerrado primero entre las terrazas S y V, después más arriba entre los macizos
22 y 23.
La plataforma S forma por decirlo así parte de la tercera terraza del cuerpo
principal. los bloques 22 y 23 se encuentran colocados respectivamente sobre
las terrazas V y S. El pasaje 19 ~stá ligeramente en embudo, más ancho a la entra-
da que al fondo, donde mide 1.40 m. De la entrada de este pasadizo al codo 26,
hay hasta 12 m.
La rampa continúa subiendo a lo largo del muro de contención meridional
de la terraza U, intermediaria entre la 2a. y la 3a. plataforma de la Fortaleza.
Se tiene acceso a la terraza S por una subida 29 que parte sobre el pasaje
19 un poco antes del pie del macizo 23. Forma estrella sobre el puente oeste de la
/ Fortaleza y su terraplén domina, en un promedio de 5 metros, las pendientes na-
turales del mamelón. Al sudoeste, su plan, forma un ángulo agudo, mientras que
al norte forma con la tercera terraza un ángulo ligeramente obtuso. En su parte
sudeste, se encuentra el bloque 23 que forma el segundo montante de la segunda
.- puerta monumental, apoyándose en el muro de contención de la terraza U. Esta
e,calera permitía ganar la esplanada U sin pasar por la rampa principal.
La subida estaba dominada por un bloque cuadrado cuyos vestigios se pue-
den ver sobre la plataforma 29.
En el frente de S., el pasaje 19 estaba formado por un bloque 20 sensiblemen-
te cuadrado (2.80 x 2.40 m.) rodeado por un muro exterior espeso 21, del cual
estaba separado por un estrecho pasaje de 1.80 m. de ancho a la entrada, pero que
se estrechaba r.ápidamente. Este conjunto está dominado por el macizo 22.
Este macizo con su pendiente 23 forman los dos montantes de la segunda
puert.a monumental. Miden todavía más de 6 metros de alto. El estado de deterio-
ro de su parte superior no permite juzgar la manera cómo estaban coronados.
En 26, la rampa de entrada forma un ángulo de 120 0 antes de subir a lo
largo del muro de contención de la terraza U . M ide desde allí 1.50 m. de ancho.
De la extremidad sudeste de U, se dirige por un ángulo ligeramente agudo
hacia la entrada de la segunda terraza y ,está dominada en su parte superior por
un macizo, 32, análogo a los que ya he~os estudiado.
La plataforma U no presenta nada. de particular. Cuenta 18 metros de lon-
gitud sobre 6 de profundidad. Es evidente que si se admite el rol militar de la For-
taleza, ésta debía desempeñar un papel importante, puesto que se inclinaba sobre
la rama de acceso en un largo recorrido, tanto desde luego como en la terraza V.
Esta plataforma V estaba limitada por el muro de contención de la ter-
cera plataforma, por el muro X', y en su otra extremidad por los dos pequeños
muros,24, que la separaban del grupo 21. Alcanzaba, subiendo pronunciadamente,
1::1 entrada de la segunda plataforma y pasando por el estrecho espacio compren-
dido entre el muro X' y la rampa de acceso.
El conjunto de los Propíleos impresiona por la potencia de los bloques
que dominan el estrecho pasaje de entrada. La apariencia es grandiosa y debía
serlo aún más antes de que la decrepitud derribara la cumbre de estos macizos.
Además, es probable que ornamentaciones diversas reálzaran el coronamiento
que debía añadirse a la impresión de potencia del conjunto. El estado de los vesti-
gios actuales no permite discernir si las puertas monument.ales estaban o no cu-
biertas y, en caso afirmativo, por qué procedimiento.
288 Revista del lVI usen Nacional

Una última observación: est.os Pro píleos se encuentran en el ángulo sud-


oeste de la'fortaleza, ~s decir, en una orientación desfavorable a la seguridad para
un poseedor Chimú, pero de más ventajas para los conquistadores Kechuas,
Se puede comprobar, además, el gusto de los indios peruanos por los pa-
sajes estrechos y complicados. Se encuentra pasillos laberínticos en casi todos
sus monumentos, cualquiera que sea su destino. N o creo que esta disposición dé
lugar a investigar solamente el cuidado de la defensa.
MURO DE CERCO.-Los constructores no habrían estimado sin duda
(Fig. 29) que las diferentes murallas o terrazas que acabamos de estudiar, formasen
un obstáculo suficiente y habían rodeado todo el pie del Cerro por un muro que
presenta muy \ claramente caracteres militares. Tiene un promedio de altura de
3 a 4 m. y a veces de 5 a 6 y está provisto de parapeto y de un camino de rodeo
que aparecen perfectamente en la fotografía. N o deja sino dos soluciones de con-
tinuidad, la una que constituye la puerta monumental 26 y, la otra, al pie de la
tercera terraza sobre el frente oriental, pero en esta parte su desaparición no pue-
de ser sino la obra de los desplomes naturales o artificiales.
En todo caso se ciñe exactamente a los accidentes del terreno, quedando
siempre al alcance eficaz de los proyectiles que se podían enviar de las terrazas
del cuerpo principal o de las avanzadas. Se enlazaba a los pies del grupo sudeste
de la fortaleza y se confundía con las obras exteriores que cubrían el cuello en esta
dirección.
A algunos metros al norte de la puerta monumental 30, un muro que se
injert.aba sobre el del cerco iba a junt.arse al orient.al del Anexo. Este, se encuent.ra
casi totalmente dest.ruído hoy día, pero se puede observar los vestigios de los
lados del canal de irrigación ..

EL. ANEXO (Fig( 17)

A una veint.ena de met.ros del muro de cerco general, al oeste de la fortale-


za. se levanta el monumento que he designado bajo el nombre de Anexo. En efec-
to estoy persuadido de que los dos edificios Anexo y Fortaleza, no forman, repito,
sino un todo. La fotografía 24 muestra hasta qué punto se encuentran vecinos.
Por otraparte,el eje de este Anexo baja en su parte occidental hacia el sur y forma
así un ángulo cuyo vértice está dirigido hacia el Norte. Esto puede bastar para
indicar, tanto como el muro que los junta,que el Anexo de la Fortaleza no forma-
ba sino un todo defensivo (fuera de otro destino) (Figs. 2 y 17).
Para comprender mejor la organización de esta parte de la ciudad, es ne-
, cesario estudiar un poco la fotografía del lugar:
La cumbre de la Cordillera más próxima dstaca hacia la llanura dos rami-
ficaciones que constituyen dos rosarios de cerros, de una parte los cerros señala-
dos con las cifras 3, 4, ,5, 6 Y 7 (Fig. 16) (donde se encuentra la fortaleza y el Anexo),
y de otra parte la serie de cerros 8, 9 y 10 (sobre los cuales se encuentran los monu-
mentos B y C). Estas 'dos cadenas y la cumbre 'n parecen haber estado unidalil
por muros que formaban un grupo apart.e de la ciudad Chim(l y, en ciert.o modo,
aiRlado en su ext.remidad.
Lima, 1938. Tomo VII. No . 2 289

En el 'período Chimú, la primera se encontraba bien emplazada (1) para


cubrir, haba el sur, la ciudad situada entre la Fortaleza y el Cerro de la Horca.
En el período incaico, el peligro se encontraba en el polo opuesto, y ·llegó a ser na-
tural dar un viraje a la defensa y poner detrás de esta primera línea los nuevos
establecimientos, fo que hizo utilizar de nuevo la segunda línea de cerros 8 - 10.
Esta disposición permitía, por otra parte, poder alojar bajo protección a los fun-
cionarios kechuas y a la guarnición. ¿No es así como han procedido todos los pue-
blos colonizadores'? '
El anexo corona el cerro No. 6. Las líneas naturales de este mamelón han
sido corregidas y regularizadas de modo de presentar una forma geométrica, una
pirámi~e en gradas. Las ruinas se encuentran muy deterioradas, pero sus rasgos
principales se destacan sin embargo suficientemente para que se les pueda distin
guir. Aun se puede encontrar ciertos detalles.
El eje general del monumento no es rectilíneo como el de la Fortaleza. For-
ma un ángulo muy obtuso (que se adaptaba también a las necesidades del terreno
como a las de la defensa). La entrada del monumento se encuentra en el ángulo
sudeste, a una veintena de metros y precisamente frente al de la Fortaleza. Es-
tas dos entradas se encuentran, pues, cubiertas por el trazo mismo de los dos edi-
ficios y por un muro, del cual ya he hablado.
La plataforma superior del Anexo era mucho menos elevada que la de la
Fortaleza. Su nivel corresponde sensiblemente al de la plataforma S. Esta plata-
forma superior no es, desde luego, horizontal. Va subiendo ligeramente de la en-
trada F hacia el muro E, que separa esta plataforma en dos partes. En la parte
próxima a la puerta de entrada se encuentra un amontonamiento de materiales
b que puede representar los restos de un edificio.
El conjunto de terrazas B y C está apoyado: en A, sobre una terraza (visi-
ble en el primer plano en la fotografía 24) y sobre un grupo de macizos escalonado
G, H, 1 y J, que dominan la entrada F en la extremidad sudoeste, por una especie
de estrella de dos pisos D y, en fin, por graderías" cuyos vestigios se encuentra
en las pendientes del mamelón en muchas direcciones, tal como L. Estas gradas
rodeaban tal vez el monumento en un tiempo por todas partes.
La entrada, una rampa o una escalera dominada por los macizos de los cua-
les acabamos de hablar, permitía subir de la especie de plaza común a los dos mo-
numentos (Fortaleza y Anexo) en la plataforma superior.
El plano de esta plataforma, que mide 30 x 15 metros, forma un descolga-
miento en M, cerca del vértice del ángulo N. Los muros de contención se encuen-
tran muy deteriorados en esta parte.
La plataforma B se prolonga hacia el sudoeste por una esplanada C (18
x 20 m.) casi rectangular, pero del cual lado sudoeste se encuentra ligeramente
oblicuo sobre el eje general.
Por todo el contorno de estas plataformas, se percibe los vestigios de un
muro bajo.
En el ángulo sudoeste de la plataforma e se encuentra, a poco más o menos
2.50 m. abajo, una pequeña terraza pentagonal D, sostenida por una gradería K.

(l).~Comprendiendo allí los mamelones intermediarios, taleE! como los ce-


rros 4.H del plano 2.
290 ltevista del M us.eo N acinnal

Se encontraba allí una especie de estrella destinada a sostener el ángulo o a forti-


ficarlo en una dirección donde el tel'l'eno se encuentra en pendiente menos dura.
Este monumento no presenta, tanto como se puede:juzgar ahora, sino
estas dos plataformas y puede ser un edificio sobre la parte de la plataforma ve-
cina .a la entrada. Si se admite un destino militar del conjunto, el rol de este anexo
~e explica, fácilmente: era una barrera destinada a cubrir la entrada de la Forta-
leza contra un asaltante q'\.le tratara de pasar entre ella y el rio. El estilo de la obra
indicaría un origen incaico.
El mamelón sobre el cual está emplazado el Anexo se prolonga hacia el
rio por una colina que se distingue en la fotografía 24, sobre la cual no he podido
descubrir ningún vestigio de trabajos antiguos. De todos modos, ciertos resaltos
todavía visibles pueden indicar gradas artificiales y es posible que haya habido
allí como una prolongación del anexo.
La Fortaleza y el Anexo están exclusivamente construídos con adobes de
grandes de dimensiones: 0.45 x 0.30 x 0.15 en promedio y generalmente muy du-
ros y bien trabajados. Son de calidad muy superior a los de Chan-Chan, por ejem..
plo. En efecto, contienen mucho menos arena, de modo que estos monumentos
han resistí'do mejor a las injurias del tiempo.
Estos adobes están adheridos igualmente con un mortero de mejor calidad.
En las junturas, sea para dar más solidez, sea para hacar la desecación más fácil,
sea para recobrar los niveles y consolidar las hiladas, se encuentran muchas peque-
fías piedras chatas o fragmentos de cerámica.
En la obra grande de los muros no se encuentra sino una pequeña canti-
dacJ de piedras talladas, mucho menos que en Pachacamac, por ejemplo, donde
los cimientos de los muros son por lo general de piedras. Encontrándose construí-
do Paramonga sobre un suelo rocoso no ha podido ser necesario emplear este ar-
tificio.
El espesor de las junturas de mortero es, a veces, bastante importante
en relación con las dimensiones de los adobes; en general, alcanzan de 2 a 3 cen-
tímetros.
Los nichos que se encuentran en los muros en diferentes direcciones son rec-
tangulares. N o he visto ninguno de forma trapezoidal. Su techo está sostenido
por una capa ele cañas. Por lo general son ele pequeñas elin:lensiones.
No he percibido en ninguna parte huecos para, el sostenimiento de vigas..
Los enlucidos que recubren todavía paredes anchas son rojos o amarillos,
brillantes o pálidos, o simplemente gris claro. Estos enlucidos están hechos de una
capa de arcilla bien lisa y pulida, cubierta de una pintura arcillosa.
He tratado de discernir si existía un ritmo o un sentido en el ejemplo de es-
tos diferentes tintes. Por ejemplo, si correspondían a una orientación determinada
o a cierto destino de las habitaciones. Más generalmente, elroio no se encuentra
sobre las superficies expuestas al sur, pero esto no es una regla absoluta. Además,
ciertas partes de los muros parecen haber sido pintadas en dos registros superpues-
tos, el uno rojo, el otro ama,rillo. ,
En la decoración más artística de la plataforma superior, se encuentra fre
clIentemente el cuadrillado rojo y blanco o rojo y amarillo. Este género de motivo
se encuentra frecuentemente en los varlOs ' de la costa y tal vez tenía una signifi-
eaei6n mística..
L1:ma 1.938. Tomo VII. No . 2 291

Discutiremos más adelante, en· un examen de conjunto, acerca del destino


de estos dos monumentos. Por el momento, me parece preferible no separarlo
de los otros monumentos del sitio que vamos a examinar.

MONUMENTOS DE LA PARTE ORIENTAL DEL SITIO.

Resta ahora estudiar las construcciones situadas en el límite de los cultivos


actuales, al pie de las alturas y al sur de la Fortaleza, Se les puede dividir de pri-
mera intención, según su tipo arquitectural, en dos grupos.
a) . Grupo que comprende los edificios A,B,C y F que revelan el tipo de la
pirámide en gradas (Fig.16).
b). Los dos monumentos D y E, que són edificios de plataforma única y
cuyo material es sensiblemente diferente.

PRIMER GRUPO;- Como lo tenemos señalado, A,B y C parecen haber


sido encerrados dentro de un solo y único cerco marcado por muros que se relacio-
naban entre ellos y con los primeros contrafuertes de la Cordillera.

MONUMENTO A.- Este monumento es de pequeñas dimensiones y de


un plano sencillo. Mide 24 metros sobre 18. Está construído sobre un espolón de
la cadena, a una centena de metros al sudeste de la Fortaleza. Su asiento domina
la llanura de 6 a 7 metros. Tiene la forma de un rectángulo, adosado a la pendien-
te, de la cual lo separa un muro de 3 metros de altura (Fig.31) .
Este rectángulo está recortado en tres piezas que dan sobre una especie
de patio interior B . La pieza C. (6 x 6 m.) no presenta ninguna particularidad
mienÚas que la pieza A forma un canalón ligeramente por debajo del nivel del pa-
tio. La pieza D comprende una parte casi cuadrada, prolongada hacia la fachada
por un rectángulo. El suelo del monumento va descendiendo ligeramente del muro
de fondo hacia la fachada que da sobre la llanura.
Dadas estas dimensiones, el monumento que nos ocupa puede represent.ar
una hapitación. El muro de fondo es más espeso que los otros. Cerca a toda la aris-
ta del cerro y sus extremidades terminan sobre pendientes cortadas a pico. Es
probable que la entrada estuviera del lado de la llanura.

MONUMENTO B.- Este monumento está separado de A por una ba-


rranca de una cincuentena de metl'os de ancho. Es mucho más importante que el
precedente tanto como superficie que como elevación por encima de la llanura.
Representa el tipo clásico de la pirámide en gradas, superpuesto por un edificio.
Ha sufrido mucho particularmente en su parte lIorte. Como A, está establecido
sobre un espolón destacado de la cadena y adosado a la pendiente. Está unido
a la cumbre del espolón por un muro que trepaba hasta la cima, donde se reunía
posiblemente con el que venía de la Fortaleza (Fig. 33).
A grandes líneas, por encima de un espolón natural rocoso, pero actual-
mente recubierto de basuras, se elevaba una pirámide de gradas de forma sensi-
blemente rectangular. Estas gradas eran en número de 3, que medían de 2.50 a
3 metros ele altura. Se escalonaban regularmente sobre el frente norte y el ángulo
292 Revista del M US80 Nacional

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Lima, 1938. Tomo VII. No. 92 293

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294 Revista del IJlIuseo Nacional

noroeste, mientras que sobre el frente sur, donde la pendiente de la barranca es


más abrupta, las gradas han sido reemplazadas por muros de una altura más grande.
El eje de la plataforma no es absolutamente rectilíneo, forma un ángulo,
indudablemente a causa del trazo de la línea de cresta ligeramente curvada. Por
este hecho, el muro 1 que corta perpendicularmente esta línea de cresta, no es pa-
ralelo a, los muros de la fachada que domina la llanura. Lo mismo, el muro 17-24
que limita la montante hacia el sur y va a reunirse en el edificio e, no está, pues,
regularmente colocado con relación al eje general,
Sobre la plataforma superior se encuentran siete cercos, de forma, e indu-
dablemente, de destinos diferen.tes, patios, es planadas y cuartos. En la parte orien-
tal se encuentra una pieza o un patio 2 de forma irregular. El muro de fondo que
la bordea hacia el Este se prolonga hasta el muro 17 que es más sólido que el pro-
medio. Por el otro lado, continúa desc!'lndiendo oblicuamente sobre las graderías
hasta la terraza 21.

Fig. 37.-Monumento B. Al centro y en lo alto, la


jnchada de la cámara. e, debajo los blocks QU8 sostenían la escalera.

El cerco 2 se corresponde con el patio 3 y el pasaje 15. El patio 3 está limi-


tad0 al norte por el muro de contención de la gradería 4 y al este por el muro de
fondo de las dos piezas 6 y 7. Se poella descender de este patio sobre la primera gra-
dería al norte, por una abertura 4,.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 295

Las pieza::; 6 y 7 dan de una parte sobre este patio 3 por dos puertas estre-
chas y sobre el otro frente, sobre la 2a. gradería E. De allí dominan magníficamen-
te la llanura. Estas dos piezas están separadas entre ellas por un muro perpendi-
cular a la fachada. Los dos muros laterales se encuentran en sentido oblícuo sobre
esta fachada, si bien las dos piezas se van estrechando del lado de la llanura. De
este lado la pieza 7 parece haber sido cerrada por un muro al contrario de la 6
que estaba sin duda enteramente abierta (Fig. 37) .
Marcado por bloques de unión y por ciertos resaltos de la muralla, se pue-
de pensar que una escalera de 2.50 ·m . de ancho, descendía de esta pieza hasta la
tercera gradería E (la; más baja). Esta manera muy especial evoca la idea de un
edificio religioso, cuyo santuario se había encontrado en esta pieza 6. Los bloques
en relieve y los salientes de soporte se ven muy claramente en la fotografía 37.
Al sur de esta pieza 6 ya la extremidad del pasaje 5, se encuentran otras
dos piezas 13 y 14. La 13 es más pequeña que las precedentes y de una forma irre-
gular debido a la prolongación del pasaje 5 a la oblicuidad del sur de la 16. Los
muros de esta pieza presentan nichos que parecerían indicar un lugar de habita-
ción.
La pieza 13 forma saledizo sobre la terraza y en particular rebasa el frente
de la pieza 6. Dominaba, según el modo habitual, la rampa que daba acceso a es-
ta pieza. Los restos no permiten distinguir si se trata de una pieza cerrada o de una
esplanada. Los muros oeste y sur de esta, pieza parecen haber estado apoyados
directamente sobre la tercera galería, saltando así a la 2a.
Abajo de este muro, se encuentra un patio 16 que, con 19 y 20, correspon-
de al tercer escalón del monumento. El muro 17 que lo rodea al sur, tiene más
o menos 4 metros de altura por encima del fondo del barranco. Al Oeste, este muro
se prolonga hasta el monumento C. Ahora está cortado por un canal de irrigación,
pero más allá se encuentran sus vestigios.
Un muro 25 corta el barranco perpendicularmente en 17, el terreno que se
encuentra a sus pies está en pendiente muy áspera. Sin embargo,. este muro lleva
nichos sobre su lado Oeste.
La 3a. gradería 20 domina, al Norte, una plataforma,21,que parece. prolon-
garse por un muro, 22. Desgraciadamente, el monumento se encuentra de tal modo
maltratado en esta parte que es imposible determinar sus límites.
En resumen, los rasgos salientes de este edificio B son: su fonna clásica
en pirámide que corona un espolón natural; la posicif,n ma,gnífica de sus piezas
6, 7 y 13 adonde se llegaba probablemente por una rampa o una escalera monu-
mental; en fin, su vinculación con los otros edificios del grupo. .
Es de notar que, por encima de los dos monumentos A y B, en la cumbre
de los cerros y en la encañada comprendida entre una primera y una segunda aris-
ta, numerosas tumbas llenan el suelo. Algunas son rectangulares y con muros
de adobes, de más o menos 1 metro de profundidad. Se encuentran mezcladas,
sin regla aparente, con otras que son cuadradas. Otras, en fin, no llevan muro al -
guno.
Estas diferencias indican tal vez razas diferentes. Desgraciadamente han
sido saqueadas y no he podido encontrar allí sino algunos fragmentos de cerámica
296 Revista . del Museo N aáonll'/

muy finft y polícroma. ¿Acaso est.as t.umbas colocadas en las alturas son las de
los conquistadores Kechuas?
Un poco más lejos, sobre la segunda cadena de cerros, se ve vestigios de co-
rrales grandes, rectangulares, de una veintena de metros de largo sobre 15 de an-
cho. Los cercos son poco elevados y marcados solamente por hileras de guijarros
redondos. Se parecen a los corrales de la llanura del Cerro de la Horca. Más allá
de otro cementerio ya no se percibe ningún vest.igio de construcción.

MONUMENTO C.-Este monument.o es de dimensiones considerables


y rebasa aun el tamaño de la Fortaleza. Su plano es en extremo complejo. Además,
los materiales difieren allí. Se encuentra, en efecto, el adobe y el adobón. Esto
aparece muy bien en la fotografía 38. .
Ocupa la parte superior de un mamelón aislado en la llanura. Su eje forma
un ángulo obtuso cuyo vért.ice está dirigido hacia el Noroest.e. Los edificios que lo
superponen no presentan el carácter de homogeneidad que hemos encontrado
hasta aquí. Parece que representa la reunión de 3 o 4 edificios diferent.es (numera-
dos 1,2,3 y 4 en el plano 32).

Fifl. 38.-Monumento C . ..1_ la izquierda, muro de adobones. A la


derecha 11 en lo alto la cámara 3.

EDIFICIO 1.-El plano de este edificio presenta cierta semeja.nza con el


de} peque~o edificio F, su vecino. Ocupa la extremidad sudoeste del mamelón y
mas especialmente los d.os puntos terminales hacia el oeste.
Este edificio está formado por una continuación de pieZfis que van dismi-
nuyendo de dimensión y que se encuentran en declive las unas en relación con las
otras, desl'encliendo del ERte hft.r,ia el Of'Rte. La mñs grande r1 se enctwntra sobre
Lima, 1938. Tomo VII. No . 2 297

la parte sur de una esplanada muy ancha. Se une al grupo 2. Este es un cerco
de 33 x 12 metros que no presenta ningún rasgo notable. La esplanada antedicha
se encuentra a lo largo del barranco de 6 a 8 metros de profundidad, que en este
lado cae a pico.
Las otras piezas a, b y e son mucho más pequeñas y su trazo se ciñe al mo-
delado de la punta del mamelón. Los muros están a veces derruídos y no se encuen-.
tra un edificio preciso sino alrededor de a. El muro occidental de esta pieza forma
una serie de estrellas para terminar en una terraza muy pequeña que domina la
llanura desde unos 2 metros solamente.

EDIFICIO 2.-El edificio 2 ocupa la parte oeste y. terminal de la gran esp'la-


nada m, centro de la reunión. ,Este edificio presenta una importancia especial
por el hecho de encontrarse en el reborde de esta esplanada, en su parte más ele-
vada, por encima de la llanura. Presenta un trazo bastante curioso al Norte.
Dos piezas e y f que tienen respectivamente 8x6 m. y 4x8 m. forman la par-
te sur y central. Parecen haberse comunicado en conjunto, mientras que e se co-
municaba con d, que pertenece al edificio precedente. La pared sur de la pieza e
no es otra que la prolongación del muro de contención de la esplana.da m. Es más
espesa que las otras (0.60 o tres hileras de adobes).

La pieza f no presenta sino una particularidad: dos pequeños muros situa.-


dos en el ángulo noroeste que forman como una pequeña luneta.
La pieza g es mucho más singular. Forma sobre su parte oeste un pasillo
largo y estrecho (2 m. apenas) que corre a lo largo del muro oeste de f, mientras
que sobre su lado norte, una que sube del patio i le da acceso. Esta escalera se en-
sancha en su parte superior, como si hubiera tenido allí una grada de piedra o de
madera, debajo de una especie de escalónamiento que ocupa todo el ancho del
muro Norte f. La disposición de esta superposición y de esta escalera que da
sobre una entrada, evocan la apariencia de oratorio con un altar. Es necesario notar
que mientras esta escalera es de cierta amplitud, el pasaje que permite ir de i a
la esplanada central, es muy estrecho
Sobre la cara oriental del edificio 2 corre un cerco estrecho h que forma pa-
saje, precedido de otro pasaje h.
Este edificio 210 mismo que el edificio 1, está.construído de adobes de bue-
na calidad y de las dimensiones habituales. Los otros monumentos a los cuales
llegamos ahora, que se encuentran sobre los otros lados del mamelón, al contra-
rio, están construídos de adobones. La fotografía 38 permite darse cuenta de ellos.
2.9$ Revista deZ M i¿seo N acionaZ

Es de notar que en ciertas partes del sitio, en el cerco tl, por ejemplo, se en-
cuentra una mezcla de adobes y de adobones, donde los adobes se hallan general-
mente encima de los adobones. Desgraciadamente, no se sabría afirmar que no
se trata de un trabajo posterior ejecutado por los habitantes con materiales extra-
ídos de otras partes del edificio, para hacer corrales, por ejemplo. '

EDIFICIO 3.-Este edificio está hecho enteramente de adobones. Ocupa


el lado norte del mamelón y del gran patio central. Parece haber sido compues-
to de una continuación de piezas o de cercos separados en dos grupos por una
rampa de acceso n. La .parte anterior está muy derruída, como se puede juzgar
por la fotografía 40. Sin embargo, se puede distinguir, en esta parte, una especie
de entrantes y salientes formadas por 4 gradas en el ángulo noroeste del patio i.
En la parte oeste se reconoce los restos de dos piezas le y l que miden res-
respectivamente 7 x 3.80 m y G.20 x 3.80 m y de un pasaje l paralelo a la rampa n
El estado de destrucción de este sector no permite descifrar otra comoLa otra par-
te, más allá de la rampa n, está todavía en peor estado. Debía ir estrechándose
hacia el este para plegarse a la forma del mamelón.
El gran patio m mide 40 x 32 m . Es poco más, o menos horizontal. Se tenía
acceso allí del lado sur por una rampa x que desembocaba por una puerta z sobre
el barranco que se prolonga al sur del mamelón. Esta rampa se apoyaba hacia el
Este sobre un muro o que parece formar codo en ángulo recto . El muro de conten-
ción del lado sur del patio estaba apuntalado por dos graderías.

EDIFICIO 4.-Este edificio se asemeja al precedente. Está construído


como aquel de adobones y ocupa la parte Este del mamelón. No está separado del
monumento B' sino por una grieta del terreno, donde se ha abierto un canal de ini-
gación, demoliendo el muro qu~ vinculaba los dos monumentos.
Esta parte ha sufrido mucho y parece haber sido ligeramente retocada en
tiempos recientes por los habitantes. Se puede distinguir sobre la misma superfi-
cie de la plataforma 1n dos entradas l' y q. Entre estas entradas y el cerco vecino
hacia el nade, en p, el terreno formaba sin duda un ángulo entrante muy profun-
do que obligó a los constructores a un trazo particular igualmente entrante. Los
taludes son allí muy pendientes y superpuestos de muros de grandes adobones
que dan a este rincón una apariencia magestuosa.
Más al Este, y por debajo, el monumento se continúa por tres cercos, los
unos debajo de los otros: el primero es bastante grande, 25 x 14 m. y sus muros
hacia el Sur y el Este se encuentran en estado relativamente bueno. El nivel de es-
ta pieza t está todavía a 4.50 m . por encima de la ilanura. La siguiente tl es más
pequeña y da sobre una especie de pasillo v muy deteriorado, el cual se encuentra
a poco más o menOs 2.50 m. por encima del canal de irrigación.
Entre el edificio C y el río se levanta un mamelón más pequeño que conti-
. núa el movimiento del terreno. Está en extrenlO alTa~aclo; pero sin embargo, se
puede distinguir algunos restos de muros. Eran sin duda una prolongación del mo-
ril,lmento C.
Este último monumento Este se le ve muy compuesto de elementos bastan-
te diferentes entre ellos, tanto en su plano como en los mat.eriales empleados. Tal
Lima, 1938. 'Pomo VII . No. 2 299

vez es preciso ver allí la mano de razas sucesivas y extrañas las unas a las otras.
Es curioso constatar que una parte de las construcciones de este monumento C
recuerda los monumentos ya estudiados en los cuales hemos reconocido la mano
Kechua, mientras que una parte se asemeja a los l!10numentos E y D que vamos
a examinar ahora.
Los adobones, cuyo empleo se marca particularmente en estos últimos,
se hallan generalmente en la costa desde Pacasmayo (cuando menos) hasta Chin-
cha, pasando por Chan-Chan y Maranga (Lima) . ¿Conviene ver allí un trabajo
específicamente Chimú y, en consecuencia, según toda verosimilitud, más antiguo'?
En todo caso, el conjunto de monumentos: Anexo, Fortaleza, A, B y C,
me parecen habei formado un todo, que era tal vez 10 que se debió llamar, no la
Fortaleza, sino la ciudad fortificada de Paramonga, construída en su origen por los
Chimús y transformada por los Kechuas.
Termínaremos el examen de los monumentos del valle con los tres marcados
D, E y F.

MONUMENTO F.-Al sur de B y también sobre un espolón que se des-


taca de la Cordillera, se encuentra un monumento muy pequeño F, que en su con-
junto no mide apenas más de 25 a 26 metros de longitud sobre 7,en el iugar más
ancho . Su nivel no rebasa de 2.50 a 3 metros por encima de la llanura (Fig. 34).
Este monumento está constituído por una serie de pequeños cercos que fue-
ron tal vez cuartos de dimensiones muy reducidas. Al pié de la Cordillei'a y sobre
la arista que la domina se comprueba la existencia de cierto número de tumbas
muradas, de forma rectangular. El plano del monumento F recuerda, como ya lo
he señalado,el edificio l del monumento C. Es bastante difícil atribuirle un destino.
Parece, en efecto, muy pequeño para oratorio y de superficie suficiente para habi-
tación.

MONUMENTO D.-Este edificio se encuentra a 500 o 600 metros (Figs.


35 y 41)al sudeste del monumento B, sobre una pequeña altura aislada que rebasa
en algunos metros apenas el nivel del llano. Es como su vecino E, mucho más des-
tacado que los precedentes de la Cordillera. Sobre esta altura se levanta un cerco
casi rectangular de adobones, unido al nivel del llano por dos graderías que cubren
toda la fachada de este lado. Los adobones que forman este cerco miden hasta 2
metros de espesor en la base y algunos tienen dos metros cincuenta de altura
(Fig. 39) . Es de notar que se encuentran bastante mal unidos o que el mortero
de calidad menos buena se ha disuelto o se ha separado. Este cerco mide 22 x 44 .
metros. Sobre su fachada oriental su ancho no es más que de 20.50 m.
En el interior de este primer cerco y más próximo al ángulo sudeste, se en-
cuentra una construcción rectangular de 11 sobre 21 metros, donde se podía te-
ner acceso por dos salidas que la ponían en comunicación con el cerco c. El i3uelo
de este cerco forma un resalto de más o menos 80 cm. de profundidad en su parte
occidental. Dadas estas dimensiones, es posible que este cerco formara un patio.
Al oeste de este patio se encuentran otras dos series de muros que han
podido indicar construcciones o más bien los pasajes d y c. Este último contiene
tilla pequeña pirámide de dos gradas bajas superpuestas en su centrp por un blo-
300

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Piq. l¡-D.-Los monumentos A y B a. la izquierda y el monumento e a la. derecha.


que de base cuadrada de 2 metros de lado y de 80 cm. de altura. Este monumen-
to curioso se parecería bastante bien a un altar.
Sobre la fachada oeste se ve, como lo he dicho, los vestigios de dos grade-
rías. Los ángulos noroeste y sudoeste están cubiertos por una especie de estrellas,
a lo largo de las cuales continúan estas graderías. La estrella norte parece haber
soportado una construcción de la cual se distingue algunos restos.
MONUMENTO E.-Este edificio se alza a más o menos 400 metros al sur
del precedente. Como aquél, está asentado sobre una altura poco elevada y ais-
lada en la llanura. Parece haber estado compuesto de dos partes, de las cuales
el plano es también simple. La parte oriental está muy maltratada, sólo subsiste
su fachada oeste y ha sido construída directamente sobre la roca; por lo demás,
no aparece ningún otro vestigio (Fig. 36).
Como D, el monumento E ha sido edificado de adobones, sobre un plano
rectangular para cada una de sus partes.
La más al Oeste mide 19 sobre 26 metros. Su fachada oeste domina el
llano de 3 a 4 m. Su superficie está dividida en dos partes desiguales por un
muro bajo. Estas partes forman dos rectángulos muy alargados, a y b. Se pene-
traba en a por una puerta situada detrás de la fachada, en el ángulo sudoeste.
Esta entrada formaba dos codos en ángulo recto. En el otro ángulo, b formaba
una estrella d en relieve sobre las dos fachadas. Una puerta e daba acceso sobre
el terreno intermediario entre los dos cuerpos oeste y este
El banco de rocas sobre el cual está asentada esta sección presenta vesti-
glos de nichos. Parece q\1e se componía de dos cercos concéntlicos
Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 301

Fíg. l¡.l.-M onumento E. M w'os de adobones.

Los planos de estos monumentos D y E son extremadamente simples, las líneas


son largas y de un estilo muy diferente de 10 que hemos visto hasta aquí. El espe-
sor mismo de los adobones aporta un cambio aparente. El estado de decrepitud
a pesar de un material más sólido, ayudaría a imaginar que datan de una época
más lejana que la de los monumentos que hemos estudiado precedentemente.

CONCLUSIONES

El examen que acabamos de hacer de los diversos sitios y monumentos


de Paramonga nos permite llegar a la conclusión de que en la época Chimú,y sin
duda también en la época incaica que la siguió, Paramonga era una ciudad impor-
tante, lo que Pedro Pizarro nos confirma, al escribir, después de haber visitado
Cajamarca, que Paramonga "es un pueblo grande". Todo el valle bajo el río For-
taleza, todo el terreno compre~dido entre la Cordillera y el mar, desde la actual
hacienda hasta la pampa al norte del Cerro, de la Horca, estaba habitado por to-
das partes, donde la presencia del agua, traída por el río o las canalizaciones, per-
mitía cultivos. .
La parte más grande de población debía vivir en chozas ligeras del género
de las "totoras" actuales. Los grandes monumentos, cuyas ruinas encontramos,
constituían las construcciones oficiales
La antigua ciudad Chimú debía parecerse a lo que encontramos en Chan-
Chan o en Jequetepeque, y es probablemente del lado del Cerro de la Horca donde
. convendría buscar el centro. Es verosímil que presentase un carácter muy religio-
302 Rem:sta del M usen N acion al

so, rasgo conocido ele las civilizaciones ele la costa. El carácter militar estaba sin
duda menos desarrollado. Los Chimús no eran conquistadores a la manera de los
Kechuas. Vivían felices en sus valles, de la pesca y la agricultma, como sus vecinos
del mar. Algunas querellas de pesca o de pillaje tmbaban tal vez por momentos
sus relaciones, pero su mejor salvaguardia eran los enormes espacios desérticos
que los separaban .
Sus vecinos ele la montaña, los más próximos, cuando menos, no eran de
temer. Los rigores del sol tórrido eran ya una protección y eran todos, más o me-
nos, clientes de lós pueblos de la costa . Indudablemente servían también de pan-
talla contra los pillajes más lejanos. Contra éstos las obras que cerraban los valles
angostos, como las que se. encuentran en la Tembladera, pOl~ ejemplo, en el valle
del río Jequetepeque, eran suficientes.
Los Chimús no habían podido prever natmalmente el desbordamiento
de la onda Kechua. Las obras que habían construído a la entrada de su valle, no
tendían sino a detener las bandas de enemigos habituales. Sin embargo, estas.
defensas, reforzadas tal vez de prisa, debían ser suficientemente fuertes y estar
juiciosamente emplazadas, puesto que el Inca Pachacutec y sus generales probaron
si no un fracaso, cuando menos grandes dificultades ante ellas.
La resistencia que encontramos allí debió dejarles recuerdos acerbos, pues-
to que una vez 'dueños de Chan-Chan, la capital del reino, y al tener que celebrar
su victoria, es en Paramonga que ordenaron' que se levantasen los monumentos
conmemorativos. "Particularmente en el valle de Paramunca, nos dice Garcilaso
de la Vega, el príncipe ordenó que se elevase una fortaleza en memoria y trofeo de
la victoria que alcanzó sobre el rey Chimú . ,. " y la hicieron fuerte y admirable
y muy ornamentada de pinturas".
La ciudad debió cambiar de aspecto desde aquel momento. Paramonga
era la puerta del reino Chimú en la ruta del Cuzco, era necesario, pues, retenerla
sólidamente. Por otra parte, el Inca tenía costumbre de imponer su religión de
Estado entre los pueblos sometidos a su ley, de donde viene la construcción de
nuevos centros religiosos. Es lo que se comprueba en Pachacamac, por ejemplo,
y Paramonga no podía escapar a la misma regla. Desde luego, con la conquista
debió sufrir un aumento de población por el hecho de la afluencia de funcionarios,
de una guarnición y de "mitima.es". Fué necesario, pues, construir nuevos templos,
nuevos barrios para acantonar a los re cien llegados, aparte de la ciudad Chimú
y al abrigo de las reacciones de los vencidos. De allí la ocupación de los puntos
fuertes del terreno: rodeados de una muralla que lo hacía un barrio cerrado.
Esta hipótesis explica también lo que hemos constatado en el Ceno de la
Horca y en el grupo de la Fortaleza. Pero es muy necesario imaginar que todos
estos edificios, esparcidos hoy día sobre el tel'l'eno, pertene~ían a un conjunto
coherente, a una ciudad que tenía tal vez barriadas diversas, afectas a poblacionei"
diferentes, pero que llevaban una vida común en un cuadro bastante amplio para
responder a,todas las necesidades religiosas, civiles y militares. La fortaleza no pue-
de por esto separarse del resto, sino, al contrario, parece que había sido el núcleo
ck la nueva ciudad que tal vez se había desplazado de la playa hacia la Cordillera.
¿Quién ha construído estos diferentes monumentos?
Lima, 1988. l'amo VII. No. 2 808

Es esta una cuestión difícil de resolver a causa de la falta absoluta de tes-


timonios antiguos. La arqueología y, sobre todo la arquitectura, pueden darnos
algunos supuestos.
Si se admite lo que antecede, se puede pensar que una gran parte de los
edificios de Paramonga existían bajo una forma u otra antes de la conquista Kechua
y que eran obra de los Chimús. Pero no debían presentar en este período ni el as-
pecto ni la potencia de aquellos que vemos hoy día manifestados en las ruinas.
Los Chimús, aparte de los terrenos de cultivo y de vivienda popular, habrían
debido ocupar la cumbre del Cerro de la Horca que era precioso para una pobla-
ción entregada en gran parte a los trabajos del mar: después, en el llano, las altu-
ras más apropiadas al culto y a las necesidades de la defensa. La topografía les in-
dicó naturalmente aquel donde se eleva la Fortaleza y, en efecto, como lo indica
Sir C. R. Markham \Los Incas del Perú, p. 204) "Los Incas construyeron dos
palacios fOTtificados en esta parte ~e la costa: uno estaba situado en la frontera
de los Chinchas y de los Mochicas y se llamaba Paramunca. Era el ensanchamien-
to de un edificio más antiguo que constTuyiJ el Chimú ... , .. .. "
Pero también estos Chimús, sin duda, habían ocupado y fortificado even-
tualmente las alturas hoy día rasas y calvas que bordean la margen derecha del
río, entre la montaña y el mar. Tal vez habrían utilizado los monumentos E y D
como avanzadas destinadas a disputar, como ellos lo hicieron a la llegada de los
Kechuas, la entrada del valle, sobre la margen del río que cubría sus t ierras.
Cuando los Kechuas se resolvieron a ocupar Paramonga, no tuvieron más
posibilidades que sus predecesores. N o pudieron sino transformar y agrandar
cuando hubo necesidad, los edificios de los cuales los Chimús habían probado sus
calidades. Levantaron otros, lo que fué, no para reforzar una defensa ya potente,
sino mas bien para crear en torno de ella un centro religioso y militar aproximán-
dose a la montaña, al pie de la cual pasaba el camino que establecieron a todo lo
largo de la costa.
¿A qué est~ban destinados estos monumentos?
Todos estos edificios no podían tener evidentemente el miemo destino.
Dado nuestro mal conocimiento de la vida de los Chimús, o de los Kechuas en país
conquistado, podemos pensar que algunos monumentos estaban destinados al
alojamiento de los funcionarios, otras al culto, otros a la defensa. Los destinos
se confundían a veces, sin duda.
Para algunos el destino no es dudoso. El Cerro de la Horca, por ejemplo,
es con toda evidmcia su sitio militar, que lleva este lado religioso inseparable
de todo monumento oficial entre estos pueblos místicos y supersticiosos. ¿N o fué
así, desde luego, en todos los pueblos en cierto período de su evolución? Es el caso
de recordar que en la mayor parte de nuestras fortalezas antiguas o medioevales
o en los grandes palacios, se encontraba siempre una capilla o un oratorio. Es
evidente también que el destino principal del Cerro -era ciertamente una "atalaya"
notable por la extensión de sus perspectivas y eventualmente un punto fortifica-
do útil para la defensa de la ciudad. Llevaba indudablemente un ídolo protector,
como todos los nuestros que llevan a menudo un calvario.
Entre el grupo de edificios situados al pie de la Cordillera, los\ unos no pre- .
sentfJ:n ningún carácter militar, como B, C y F, aun cuando en conjunto, gracias
al muro que los rodea, hayan podido ser llamados a formar un centro fm:tificado,
I
304 Rem:.c:;ta 'd,el Musen Nacional

una especie de sitio cerrado, donde podían refugiarse en caso de peligro, los colonos
mitimaes, los funcionarios y los clientes de los Kechuas
Los dos monumentos D y E fueron tal vez templos o habitaciones señoria-
les del tiempo de los más antiguos propietarios del valle.
En los otros monumentos a causa de la misma función de puesto fronterizo,
es p~rmitido buscar los caracteres defensivos que el Chimú de una ' parte y los
Incas de otra, han debido darles en función de las nociones de seguridad que ne-
cesitaba la vida de los pueblos en esta época.
Es enteramente evidente que si los ejércitos de aquellos tiempos hubieran
tratado de abrirse paso por las alturas en vez de emprender las pistas del llano, na-
da hubiera sido más fácil, aun en los contornos inmediatos de la ciudad. El rol de
obstáculo de ésta hubiera sido entonces completamente ilusorio. Pero es probable
que fuese una solución deseable, puesto que no encontraron ninguna fortificación
sobre estas alturas y que, al contrario, vemos a los Kechuas encarnizarse en que-
rer conquistar también las defensas del valle de Paramonga como las de los va-
lles de Chincha o de Mala. Y que también la ruta llamada real que construyeron
después de la conquista pasaba no por las alturas sino por el llano, como hoy día,
desde luego, la pista costanera.
Es sabido que el primer fracaso de los Incas tuvo lugar en el ataque de la
entrada del valle. Buscaban, pues, claramente conquistar la ruta del lla,no, sin
ensayar rodear las defensas por la montaña.
Tal vez estaban constreñidos allí por los numerosos impedimentos que
debían necesitar sus interminables campañas y también por la necesidad de esta-
blecer ' rutas por las cuales pudieran llegar los refuerzos, los víveres, los "chas-
quis" portadores de las órdenes del Capac.
Desde entonces les fué indispensable apoderarse de la ciudad, Esta ciudad
los Chimús la habían organizado defensivamente. El sistema adoptado por ellos
es sorprendente de habilidad y denota un sentido notable del empleo del terreno.
Aquel es un rasgo que se observa a menudo en la América antigua. Cuando el in-
ca, dueño del lu.gar, fué llevado también a organizar su conquista, no pudo ac-
tual' de otra manera que sus predecesores y debió adoptar sus procedimientos
con los mismos recursos del terreno.
Ahora, dos líneas de cerros cortan el valle entre la montaña y el río, es evi-
dente que sobre estas dos líneas se debía asentar la defensa. El río no opone sino
un obstáculo débil, salvo en caso de accidente.
Sobre estas dos líneas se va a elevar, pues, monumentos, cuyo principal
rasgo arquitectural será el empleo de terrazas anchas. Estas terrazas, cualquiera
que haya sido su destino habitual, pudieron ser utilizadas por los combatienteS'
para acribillar de piedras a los asaltantes. Es sabido que estos asaltantes no poseían
sino medios muy rudimentarios de sitio. Se haría, pues, difícil el salto de estas pla-
tafo rmas dándoles muros verticales elevados, estableciendo series superpuestas
de est.os muros y dándoles entradas potentes, puesto que allí se acumulará víve-
res y piedras de honda. Todo monumento llegará a ser entonces monumento reli-
. gioso o civil con un carácter militar marcado. Recordemos ell'Ol del Gran Templo
de Méjico en el curso del sitio de la ciudad por COl.tez. , ' J

Entre estos monumentos, aquel que está establecido sobre la colina más
alta, la de más difícil acceso, lleJl:ará a ser naturalmente el reducto sobre el cual
Lima, 1938. Tomo Vil. No. 2 305

se apoyará toda la defensa. En este supu'e sto ¿no es la Fortaleza la que estaba
destinada a desempeñar este rol? Hemos constatado, al examinarla en detalle,
que estamos sin cesar inducidos ,a los caracteres militares.
¿A qué respondería este muro elevado, en parapeto, que rodea el pie del
mamelón y no se abre sino por una puerta potente que guardaban, según se dice,
dos tigres de piedra?
¿A qué responderían estas anchas graderías que rodean por tres veces el
cuerpo principal? Si no hubiesen tenido como fin sino sostener las terrazas ¿era
necesario hacerlas tan anchas y potentes, para no sostener en suma sino un ora-
torio, algunas cámaras y almacenes?
y estos pseudo- bastiones que están construidos con toda evidencia para
cubrir las partes libres del mamelón, ¿no son órganos de defensa? ¿.Qué otro des-
tino se les podría atribuir?
Los obstáculos, en fin, que el defensor había acumulado sobre la rampa
principal, estas cuatro puertas enormes, todas de acuerdo con plataformas ma-
cizas, ¿no testimonian un cuidado de defensa? Para cerrar un simple edificio reli-
gioso o civil, no era necesario tanto.
Pero esta Fortaleza era ciertamente demasiado estrecha para abrigar sobre
su terraza superior cuando menos los altares, los sacerdotes, los altos funcionarios
y la guarnición eon sus almacenes, tanto que los Kechuas debieron construir so-
!bre otros mamelones habitaciones y almacenes. Al vincularlos por medio de muros
se daban más seguridad y creaban así, no una Fortaleza aislada, sino un grupo,
un centro del cual la Fortaleza era el núcleo, lo que nosostros llamaríamos, en
estilo medieval, el torreón.
Luego, ¿no podríamos encontrar los ejemplos de un concepto tal? ¿Qué
vemos por ejemplo, en el Cuzco? ¿La fortaleza de Sacsahuaman no desempeña
el mismo rol? ¿No es un lul!;ar de habitación para la familia real y los muy altos
fUIicionarios religiosos y civiles tanto como militares? Mientras que en la ciudad,
a sus pies, se agrupan barriadas religiosas, barriadas de clanes, viviendas, templos,
huacas.
En Chan-Chan, ciudad chimú, ¿no encontramos las mismas reglas? Es
el tipo de la ciudad americana en esta región.
Los autores antiguos que hablan de Paramonga no son muy explícitos
sobre los detalles topográficos. Dicen que los Kechuas construyeron palacios y
fortalezas, pero no especifican entre los monumentos del sitio cuáles son los que
corresponden a estos palacios. Sin embargo, hay presunciones con respecto a In,
Fortaleza que siempre ha sido designada bajo este nombre.
" Es de notar que ningún otro edificio respondería al destino requerido. El
Cerro de la Horca, muy apropiado para un observatorio, no se puede contar como
ciudadela, su superficie es demasiado débil para corresponder a una numerosa
guarnición. Su sitio sobre la playa era, desde luego, excéntrico y no permitía ce-
rrar los caminos de la llanura.
Se puede, pues, finalmente, llegar a la conclusión de que, según toda vero-
similitud, ningún edificio tenía un destino exclusivo, pero que todos en esta ciudad
fronteriza, además de su destino particular, civil o religioso, estaban más o menos
organizados con una finalidad defensiva. En la Fortaleza este fin primaba, natural-
mente, Robre los ot.ros.
306 ,Revista del M usea N adonal

¿Por qué los Kechuas han utilizado la arcilla'?


Llegamos ahora a una cuestión confusa, ¿por qué los Kechuas tan hábiles
en construir entre ellos sólidos y magníficos edificios de piedra, han empleado sis-
temáticamente el adobe en las obras que han dejado en lacosta? Es también ex-
traño en Paramonga como en Chan-Chan o en Chincha y otros lugares.
En Paramonga no falta la piedra, ni en el sitio ni en los contornos. En la
vecindad de la hacienda actual aflora un banco de basalto. Un cementerio anti-
guo usado a su pie testimonia que el lugar era conocido y habitado.
Luego, aparte de algunos muros del Cerro de la Horca, donde se ha emplea-
do grandes cantos rodados del río o de la playa, y algunos órganos como escaleras
y umbrales de puertas, la piedra está ausente en todas partes.
Yo creo que para resolver este próblema es necesario, en primer lugar, te-
ner en cuenta la debilidad de los medios de destrucción de los ejércitos indios.
Aparte del incendio por medio de proyectiles, no conocían ninguna máquina ele
sitio aun las más pr-imitivas. Desde luego, espesas murallas ele arcilla o enormes
masas ele adobes podían, sin riesgo, hacer frente al esfuerzo elel asaltante.
Por otra parte, las lluvias no son de temer y las inundaciones no pueden al-
canzar a los monumentos emplazados sobre las alturas.
Por su lado, el arquitecto Chimú no parece haber conocido sino la arcilla,
materia fácil que se prestaba bien a las fantasías artísticas de estos inteligentes
artesanos. Ofrecía muchos más recursos que la piedra. El país contenía canteras
inagotables. Se concibe, pues, que los Chimús se hayan contentado con esta mate-
ria a pesar del ejemplo de los constructores de la fortaleza ele San Nicolás (1)
encima de Supe, que han empleado la piedra.
¿Por qué los conquistadores Kechuas les han seguido .en esta vía?
Es necesario, tai vez, traer en consideración argumentos extraños a la téc-
nica. Los Kechuas eran por encima de todo conquistadores y aun conquistadores
insistentes. Además, eran relativamente poco numerosos. En un siglo o siglo y me-
dio los Incas han conducido sus tropas de las altas mesetas del Cuzco hacia el sur,
después hacia el mar, después hacia el norte hasta Quito. Su población pudo pro-
porcionar guerreros para esta grandiosa epopeya, pero no podía proporcionaT
artesanos o directores numerosos. Hicieron, puef', trabajar a los indígenas. Les pro-
pusieron sin eluda reglas, planes y modelos, pero no trataron de transformar la
rutina demasiado antigua del procedimiento de los pueblos vencidos.
Por otra parte, consideraron que los monumentos de arcilla bastaban a
sus necesidades al reemplazar la solidez de la piedra por la masa de adobes acumu-
lados.
Arrastrados por la onda fogosa de su movimiento, los Kechuas no tuvieron
otros cuidados y tal vez otra posibilidad que administrar sus conquistas, de ' hacer
reinar el orden, de imponer su religión y de levar soldados. Imbuídos, por consi-
guiente, de la superioridad ele sus artes y de sus industrias, estuvieron tal vez
inclinados a guardar el monopolio y tuvieron poca propensión a fomentar la ins-

(1).-San Nicolás .ofrece un e.iemplo ctlrioso de una fOTtaleza que cubTe dos
dmas, que están rodeadas 1)01' ún t1'i;ple cerco de mu,ros de piedras toscas, sin mez-
cla, al })Q,rcceT, de nútoún maten'a./. de a.Tcilla.
Lima, 1988. T{)mo VII. No. 2. 807

trucción de las poblaciones conquistadas. Prefirieron dejarles su arte particular


adaptándolo a sus necesidades. ¿N o es de este modo como actuamos, guardando
todas laR proporciones, en algunas de nuestras colonias en ciertos pueblos, y por
otras razones?
Es así como se puede explicar por qué los Incas han hecho construir sus mo-
numentos de adobes por obreros Chimús según su rutina y sus procer:limientos
propios.
Hemos llegado aquí al término de nuestro estudio. Si hemos tratado de
esclarecer cierto número de puntos, se puede ver que queda todavía mucho por
resolver, lo que dará lugar a investigaciones sistemáticas y prolongadas: ¿cuál es
el origen de e¡;o,ta población de pescadores que ha vivido tal vez antes de los Chlmús
en este valle? ¿Quiénes son los autores de esta cerámica globular roja bastante
tosca que se encuentra en los cementerios de la pampa? ¿Cómo se distribuyeron
más tarde las poblaciones en los monumentos y los cementerios que se encuentra
sobre eda enorme superficie? ¿Cómo repa,rtir los monumentos entre los Chimús,
los Kechuas y eventualmente los mitimaes? ¿.Los unos han continuado simple-
mente la obra de los otros, la han modificado, la han innovado?
Este es el inmenso campo de trabajo para 10s arqueólogos ele mañana y
yo anhelo que mis amigos peruanos lleguen a ser los mejores.

París, ,Junio, 1.934 .


La Antropología en el Perú (1)

por el PTOf. DI'. Juan B. Lastres.

Al hacerme cargo de esta Cátedra, sea mi primera palabra de agradecimiento


n los altos exponentes directores de la Facultad de Ciencias Biológicas,por tan hon-
rosa designación, que colma ampliamente mis afanes científicos.
Yal hacer profesión de fé en esta disciplina de tan elevados postulados cien-
tífico:", quiero también realzar el nacionalismo antropológlCo, relievar el valor
de los paladines de esta ciencia, tanto en su fase pro-científica, como en sus moder-
nas orientacionel>. Incursionaremos pues en este derrotero de la Antropología en
el Perú, porque bien puede ufanarf!e nuestra patria, tan rica en tradición y tan ri-
ca en historia, de poseer los jalones preci(os a la investigación antropológica y la /
riquez.a inexhausta de las CIVilizaciones extinguidas.
No nos vamos a ocupar en realidad de historiar en el Perú toda la ClenCla
antropológica. Ello sel'(a de una amplitud considerable. Tomaremos solamente
un pequeño sector, el de las figuras antropológicas peruanas, la de los sabios que
han contribuido desde algún ángulo de esta ciencia a deslindar los numerosos pro-
blemas que plantea esta disciplina. Y al harer esta reseña cumplimos un alto de-
ber nacionalista y un merecido homenaje a la intelectualidad peruana, al decir
que han habidos esforzados paladines de la causa antropológica en el Perú.

Comenzaremos nuestra búsqueda, por el mismo afán científico y literario


de investigar en los orígenes del hombre americano. Gran preocupación cientí-
fica, que ha absorvido la atención de los antropólogos ele todos los tiempos, y que

(l).-ConJerencia inaug1.lml de la Cdteclm de Antropología, cl1:ctada el 3 de


Ma.yo de 1938.
Lima, 1938. Tomo "VII .•No. 2 30r/

aún al presente queda todavía en el terreno de la hipótesis. y dirijamos nuestra


crítica cient'fca a la:: ideas del inmortal {ínánue, el Padre de la Mechcina Ameri-
cana. Este ilustre lnécli co pei'uano fué a la vez un biólogo intuitivo. En la época
en que la individualización de las ciencias recién comenzaba a manifestar::e, intuía
con visión sorprendente en num erosos t ópicos de Antropología. ¿.Acaso su inmor-:
tal o,bra "El Clima de Lima" no puede parangomirse con la del Padre de la Medi-
cina, Hipócrates, escrita 23 siglos a ntes, y en cuyas páginas. hay ya un esbozo de
la Antropología en lo que se refiere a las razas?
Ya en anterior oportunidad hemos analizado este punto de vist a de las-
obras de Unánue, el factor biológico y el climatérico, pero con crit,erio científico,
derivado de los adelantos modernos en estas disciplinas, (Juan B . Last?'es, "El
.pensamiento bioló~á('o de Unánue y algunas consideraciones sobre el clima".
Lima, 1933).
Ahora , siga mos a Unánue en sus ideas sobre la población de América y las
diferentes razas quc la pueblan, Dice el sabio: " Quien sabe si cuando estos valles:
est.aban ocupados por los mares, formaría la Polinesia o Archipiélago austral
un continente con el Asia y que sería este sumergido al retirarse las aguas de los
llanos del Perú, y que ganando los moradores en la inundación los picos más altos
de la TielTa, quedaron formados las islas d" la Sociedad y t odas las demás que se
ven sembradas en este vasto océano' E ste pensa'mient.o aclara el misterio de su
población y explica el motivo del idioma general entre aquellos isleños, Tamb;én
podemos inferir adonde irían a parar las navegaciones que los antiguos peruanos
. -
hacían en balsas el e pellejos de jobos marinos a vela v remo , saliendo elel puerto
de Arica hastn perder de vista la costa. Aca:;:o por aquel punto vendrían la nación
' de los Aymaraes, ' que supo situarse en medio de los Quechuas y conf'ervar por tan-
tos siglos su lenguaje y costumbres, como si fuera una nación aislada,. . Un
exámen y cotejo de las lenguas lVlalaya y Aymara., de las cuales la pl imera pa-
rece ser la original de los isleños elel sur . . , .. .. ~'
Emite desde luego Unánue la hipótesis, muy verosímil , del anibo pOI la
parte sur peruana, de los aymaraes, con su civilización desalToHada, colocada
al lado ele los quechuas, y la importancia decisiva que tuvieron en el c1eE'arrollo
de las primeras culturas de Tiahuanaco.
Podemos afirmar que en las obras ele Unánue es donde encontramos los pri-
meros atisbos de la raciología americana, Pero también tenia conocimientos de la
Antropología fisica . Había leído insistentemente a Camper ("VaJietés de la ph:y-
8ionomie", París, 1792), el ilustre médico holandés, descubridor del ángulo facial
Dice Unánue en su obra :"Tirando una línea horizontal que átlaviese la ba~e del
cráneo y dirigiendo otra recta a su encuentro sobre el labio supei'ior del arco de la
frente, en su reunión han de formal' un ángulo más o menos abierto,según la CUl -
vatura de la frellte".Luego hace una comparación entJ'e las diversas razas,en aten-
ción a este ángulo fa cial, dice que la más alta perfección es el de 100, Que entre las
esta tuas romaml.S el ángulo era de 90 a 80; entre los asiáticos en segundo térmi-
no de 80 a 75;en los americanos de 7.5 a 70 ;y,pOl' último,ellla raza negl'aentre 70
y 60, acercándo:;:e mucho al del orangután que es de 60 y 50 grados, "Pues en esta
misma degradación que hemos notado, descienden los talentos desde el celestial
y sublime elel europeo, hasta el torpe y rudo del negro.
310 Revista del NI useo N acion al

G1'aficando la Fase del inmortal Unánue, copiamos un inte-


resante documento de la Lima vineinal, referente a la ,M iscege,n ación
étnica , Es debido a la pluma de qregúio Canga s )' pertenece al año
Lima, 1938. Tomo-VJJ. No. 2 311

de 1780, conse7'vándose el manuscrito original en el Museo Británico.


El tít1}lo de la obra es "Compendio Histórico Geográfico Genealógico
y Político del1{no. del. Perú."
Revista del 1111,¿seo Nacional

Sigamos a Unfll1Ue en sus aprecüLciones raciológica.s : "Aunquc todos Jos


hombres qüe pueblan la Tierra descienden de un mi::;\llo padre, la diferencia de
climas, usos y alimentos a que 10R redujo su primem dispersión; ha ido intJ'ochlCien-
do tal diversidad en sus facciones y pl'opiedades,que al compara.r hoy día varias
na,cioues, parecen derivadas de distinto origen ...... " Aquí Unánue, profundo
temperamento religioso, si¡¡;ue fielmente al G4nesis. Hoy en día se acepta que el
origen del hombre proviene de varias parejas en eRa gnm ,lOna de los montes Hi-
malaya.
Veamos las variaciones: "Un colo" cobrizo o amarillento, pelo n:egro y lar-
go, ojos negros,facciones delicadas, aire melaneóJico ,imaginacióp pronta y fuerte
corazón sensible y tímido: hc aquí el retrato general del americano. Un pelo en-
rizado que no Re levanta clpl C[LSCO, facciones salvajes, color Il,pgro, espí¡'itu pesado
y un comzón bárbaro han trocado en triste herencia a la mayor parte de los a,fri-
canos. La poblar,ión ele Lima se compone de estas tres naciones. Condujo
a la primera la gloria de conquistar; la segunda es originaria del país: y la tercera
ha sido ~trrastracla por las cadenas de la esr,lavitucl. Estas diferentes tribus se hall
reunido, mezclado y hecho nacer entidades medias. Algunas ramas conservan su
origen pl'imitivo, pero el clima ha hecho impresiones en ellas que manifiestan no
naeieron en nl suelo donde está arraigado el tronco de sus abuelos". Es precisa-
mente en U nánue donde, por primera vez, hallamos la descripción ele las di versaR
razas que pueblan Lima, con sus diversas variantes somáticas y psicológicas.
Prosige: "Las m<:as provenientes de europeos, con las ligeras variantes
provenient.es de la adapt~tción al suelo americano: si han sido andaluces, pierden
el rojo de las mejillaR, el blanco algo se quiebra y permanece así en las generacio-
nes siguientes. Luego, los eruzamientos ele blanco eon inclia. forlnando los mesti-
zos, de cOllstitucíón hercúlea; espíritu y disposiciones exteriores como los galle-
gos; sacan sus hijos ojos azules y demás rasgos de sus padr"!s europeos".
El de blanco con negm o mulato, "su ahlut adelanta infinito sobre los no-
gros. Imagina.ción acalorada; lengua voluble, amor al lucimiento. Haría progrE'
sos en la elocuencia y poesía si la educación auxiliam al genio".
L'L siguiente mezcla entre blanco y Illulata., da el cuarterón, y luego eutre
hlanco y cuarterón, el quinterón, "adelanta.n en el color a.l mulato, pero pierdt>n
en su fuego".
Luego las demás mozelas, cntre: negro ü india, entre negro y negro, el negro
criollo, "que aventaja. a sus pudres nar,iclos en Africa", y lo que Unánue titula.
salta atl'(ts o degradaciones clel color primitivo entre negl'Oy mulata, dando el
ílambo; ontre negro y zambo, entre negro y rhino, etc.
Es innegable la afluencia preponderante del clima en la eiencia ra,cioló-
gica. Leyendo la. importante obra de Dehiker se lle~ít a las mismas concepciones
climáticas. Según las variaciones de aquel , irftn variando también las caractel'.Ís-
ticas de éstas. Y alin si nos atencmos n las deduceioneR (k· bioclimática, podemos
coucluir en las influoncias del clima ~obl'e el psiqniR. Unímue también las sospechaba.
"Supuesta la igualdad ele pl'Opore iones en los pftÍses tel11:plndos, sólo se exceden
los hombres en ejercer en IllULS jxtl'tes ciertas facultades mejor que otras por las
influencias del clima". Y después agrega: A Jos quo uucen en est.e Nuevo :i\ifundo
ha tocado 01 pl'Ívilngio dE' f·jel'(;pr con superioridad la. imaginari61l y descuhrir
Lima, 1988. Tomo VII . 1VO . 2 318

<cua n to depcnd e de In, eOlllllarut ión ·'. C ualidades p:;:icológicas qu e, a fue!" de intui-
ti vo psicólogo, plO clama l ; nánuc para la raza :lrneriw.na.
Para termina!" con Unánuc en su s aficionc's antropológicas,dil'El11 os que fué
un admirador de JOl'¡!;e e uvier, el fundador de la P a leontología, y se refi ere a sus
. ·c" tnclio~. , a propósito de dos mueb s gigantescas que so conservaban hasta haee
poco en la Facultad' de ':\I ediein a de Lima, :r que él creía ele la especie Mamouth.
Sig:1,lllOS ::nUlll(,r<1 ndo ;1, los cul torl'S Illédicos de la Alltropología.
El DI'. LUlS C ARRANZA , fundador que fué de la Sociedad Geográfica
,de Lima , periodistn distin guido , t ;1,lllb ién contribuyó desde el punto de vist a
cr:1,IlEOlógi co, aJ est.udio de bs razas en el P erú. Estudio, verdad que imperfecto
pllC'3 no hay mcdi ciones de los índices cefálicos, conforme las cOlltcmporónc[tS
d edu cciones ele Paul Broca, sino pequeñas c10scripcioncs y vari aciones ra ciales.
,Con todo , n'prescnt.:1 uno de los primeros esfuerzos de ~mtropomet ría 01 el Perú.
E l sa,hio CUZClU( ño Antonio Lorena , a utor lit:: importantísimos t rabajo')
,,'ob],e dive]'sos tópicos de Antropología, sobre t odo en bs r:.t zas :Jutódollns (in -
·d ia). Su básico estudio 50b1 e craneología cuzqueña. siguiendo estri ctamente la;,;
ndl1ccione:o de Broca, const.ituyó .valiosa contriblleión lnLCiOmilista. Además su
·it.raba jo sobre las trepanaciones cranefm~i", que él plantea en fOl'Jll a dubitativa .
Otro distinguido médico cuz ~ueño fue el Dl'. LEONARDO ' VILLAR,
que es sin disputa , uno ele los clínicos más notables de fines d e la pa.sada centuria ,
Hábil lingüista y quechuista, consumado, espíritu universal, hubo de hacer ob-
servaciones, principalmen te en el sector del lenguaje autóctono, la paleo-lingüís-
Ü ea . Villa r y Lorena constit u yen los mft;;; valiows exponentes de In intelectualidad
{:Ilzqueña .
MANUEL MUÑIZ, el malogra do psiquiatrp, peruano, fué uno de los más '
f("rvientes cultores de la Antropología. Su importante monografía, confeccionada
-en unión del a ntropólogo ]Vlc GEE, es una de las mejores contribuciones al cono-
cimiento ele las trepanaciones illeanas . En esta monografía, lVluñiz reune una bri-
llante colección de eráncos trepanados, la que se conserva en uno de los l\1useos
,d e }<-:;stados Unidos.
Muñiz, aparte de antropólogo, fué un clistmguido psiquiat.ra, contemporil-
Ilf:() de José Casimiro Ulloa, y autor del proyecto ele construcción ele un Hospital
para Insanos .
E l Dr. ,JOtiE S. BARRANCA, aunque no fué médico, debe considerarse
en esta lista de valores . Este exponente, el más príst.ino en el Perú del sabio pobre
fué uno ele los qllechuistas más em inentes que hemos tenido. Emulo de Pablo
Patrón, t radujo a l: cU',tellano el inmor tal drama del Ollunta,el más alto documen-
to literario el e la época incaica.
El Dr. HERMILIO VALDIZAN, uno d e los más grandes psiquiatras
peruanos, ha abordado sOlileramente, clesde los diversos estudios que efectuó
temas de Antropología. Ya (lesclc su tesis de baühiller estudia la clciincuencia en
·el elemento indígena, haciendo ülgunas mediciones crancornétricas y siguiend o
fielmente la escuela lombrosia.na .
Tiene un estudio muv süsudo sobre el btuaj e entre nuestros delincuentes
y también numerosos estudios ele paleo- psiquiatría, en que pone un brillante ja-
1ón :tl ('onocimiento de la ant.l'opo·-psieoJogÜL de nuer t ro ekmellto ind ígena
Revista del M'u,se(l ¡Vacional

El Dr. Gl;ILLEUlVIO OLANO, di sti nguido lll é dico- legi ~üt, tiene va rios-
estudios sobre la medicina en tiempos de los Incas, tratando de establecer, por pI
conocimiento del paleo- queehua, lns ~'nf e],l1l eel ad es que exiti crGll en esa época.
El Dr. PABLO PATRON fué uno de los médi cos mflS fecundos en los do-
minios de la lingüísti ca, ciencia que a hora toma un impulso consid erable para
el mejor conocimiento de las socieclndes primitivas. Sus estu di os profundos sobro
la lengua quechua y ayúlariÍ, para establecer sus raíces comunes y contribuir
con su grano ele arena a seguir la 1 uta ele los primeros pobhiclores del Tiahuanaco.
Uno el e los miÍs interesantes estudio s qu e se; ha n hecho en d P el'{1 sobre m-·
eiología, es la importante tésis do ctoral elel Dr. ENHJQ1JE LEON GARCIA,
titulada " Las razas en Lima" (año de 1909), estudio demogl'áfieo interesante,
Hasta. este estudio fnnd amental eran muy po cas las opiniones vertidas sobre ra-:
ciología americana, y casi todas em píricas. unánue, como hemos visto, nos trae
citas importantes; Fu entes, otra desde un punto de vista liter~rio, y nada más.
León GnrcÍa. estudia la di stribución de las r[1,za s en nuestro país, agrupiUl-
dol as en: blancos, mestizos, m ellos, negros, amarillos y S111 da tos, con SUR respec-
ti vo s porcentaj es. Seria c:'ste trahajo un esbozo de lo que modernam ent.e se llam a
la antropo-geografía. No acepta León Gal'GÍa el detcrm inif"lno geográfi co en el
riguroso sentido; ni menos el determinismo racia.l, sobre el que habían edificado·
tantas teorías los antiguos.
El Dr. JULIO C . TELLO, ilustre arqueólogo nacional, ha estudiado di-
diversos sec tores a nt l'O]Joiógi cos. Hay mu chos da tos referentes a la lingüística,
otros a la trepanación, y no pocos a la antropogeogmfía, aelarando muchas ele las
incógnitas de la paleo- patología y del origen del hombre americano. P01'O su mayOl:
contribución corresponde a la Arqueología, al1 estudio de lrts culturas antiguas,
clasificiÍnd olas enol'c1en riguroso, y estableciendo S1.1S característi cas principales.
El Dr. CARLOS MORALES MACEDO, contribuye también a esolan'-
cel' mu chos problemas antropológicos. D esde su primer 'ensayo sobre las deforma-
ciones emneanas, que es la primera contrib\.1Ción al conocimiento de esta intere-·
sant ísima costumbre, heredada de los Nahuas de Cent ro Améri ca . Fué desde lue-
go contribuci ón, a unque fragmenta ria, al conocimiento de esta costumbre, tan
matemáti canlente puesta en cbro por el profesol' a.rgcntino Imbelloni.
Un estudio mucho más interesante qu e el primero, lo constituyen las re-o
flexiones antropológi cas sobre' cráneos perua nos. En una estadística bastante co-
piosa, :Morales ]\1aceclo 'establece una serie de anol'malidades craneanas de nuestros.
aborígenes, como la i)rcsen cia del hueso epactal, la plagiocdalia, et.c .
Ta mbién ha contribuíc1o al estudio de las trepanaciones y al cOlloeimient,o
cerá mico el e esta operación, aunque el asuuto está en sí muy debatido. -
El Dr. EDUARDO BELLO, eminente cirujano peruano, quc publicara
en 1925 (La cirugía del cráneo entre los antiguos poblaclores del P ení. Tercer
Congreso Citntífico Panamericano, 1925) una impol't anü' contribución. al estu-
dio de las trcpanaciones craneanas.
El Dr. EDMUNDO ESCO)VIEL ha contribuído al estudio el e las trepa-
n'a ciones y al esclm'ecimiento del folklore médico de Arequipa , en lo que a brujería
se refiere.
f.:ima, 1988. Tomo VII. No . 2 315

El DI". RICARDO PALMA (hijo) también ha buscado plOvec:hosamente


Bn los dominios antropológicos. Su primor ensayo fué sobro llUacos antropomorfos.
Luc¡.!;o siguió su tesis doetond sobre el Qoyusiki, la curiosa mancha lllongólü:a
<:lue tanto h~L dado que hacer a los antropólogos. Es un estudio intere~a:p.te dede
el punto de vista etnológieo. Desde su Cátedra de Anatomía de la Facultad de
Ciencias Médicas ha orientado la investigaeión antropológica , fundando un musco
de el'áne05 . :Muehos t. rabajos Ilu,(;ionalistas han salido ya, C'ntre los qu e se euenta
uno sobre el Uma PUyUH , de su diseípulo Briceño.
También se debe mencionar un estudio antropológico ~ob l e los brazos
~ ortos, presentado eOIl ocasión elel centenario ele la muerte linanu e.
El DI'. LUIS PESCE, en Tannatambo, encOl,J,ró 1:4 cráneos trepanados,
la mayor parte con orificios circulares, y uno sob,l1wnte de forma cuadrangular.
dichos cráneos fueron present:lelos por el Prof. Sergi en 1909 a las sociedades
,a,ntropológic:as.
Los Drs. DAVID :~VIATTO y ABRAHAM RODRIGUEZ D1JLANTO
han contribuídc también con algunos estudios antropológicos. El primero, desde
el punto d(' vista módico y de las trepanaciones; y el sc ¡.!;U n do, estudiando, a.n-
t ropológiemnente algunos cráneos del tiempo de los Incas. Ha publicado estudio;:;
,emneológicos peruanos; algünas reflexiones sobre Antropología Cl'iminll.l. Los
,cráneos recogidos por Rodríguez Dulanto en la provincia de Chancay, compon~n
h colección que tiene n,ctu n,lmentc la Sociedad Geográfica de Lima.
, En los "'1timos tiempos, uno de los investigaelor<os nacionales qur más S('
ha destltcndó , es el DI'. PEDRO WEIS8, Catedrático del Cu rso de~d(' el ¡:ño
1927. Lino de lo" problemas que más agitan la n,'t ención de los antropólogos mod er-
nos, es el relativo n, los grupos sanguÍnf'os. Este interesar,te estudio ha aclarado
Dluchos puntos oscuros de la medicina legal, y es el Dr. 'Veiss quien df'sde su
'Cátedra ha orientado estudios el: esta índole. Además está organizn,ndo 01 la Fa.-
cultad ele Ciencias un lVIuseo que, a no dudarlo, va a servir poderosamente para
-iniciar la investigación científica antropológica .
Debemos mencionar también al DI. LIZARDO VELEZ LOPEZ, ele Tru-
jilTo, con sus bien orient:1.clos est.udios arflueológico.3. A los Drs. ALBERTO Hli-R -
TADO y A. GUZMAN BARRON, que inicin,n con brillo los estudios sobrf' antro-
pometrín. indígenn, y muéhos estudios sobre capatidr,cl vital en la altura. Sus Úl1-
portantes obsol'vaeionos :mtropométricas, permiten ineul'¡:;ionar en la constitu-
,ción somátic:1 elel indio, su tipo pícnico por f'xcckEeia .
El D1'. CARLOS GUTIERRE Z NORIEGA inicin, con brillo la investiga-
ción de la antl'opo-psirología entre nosotros. Tn,mbién esboza algunos concf'ptos
:1ntropo-geográfj('o8, prineipn,lmf'ntc de los inc1fgenas. Son estudios de camctf'-
rología, en que describe los temperamentos ciclotímico icl tipo pícnico de los abo-
rígenes peruanos. Tamhién hace un interesante- estudio antropo-geográfico ele la
raza Arnennella. .
Yo t.ambién, tlcsde divel'sos sectores he contribuído al esclarecimieilto
dd p:lleo-folkl~rc imlígena y a evidenciar algunos conceptos ele la paleo-patolo-
gía aborígen.
AdemiLs desde mi Cátrdra de SC'miología de la Facultad de Ciencías Me-'
dicas, 1w flboreb,do algunos puntos ele Antropologóa , principalmente (k Talla.
por uno ele mis alurnnos. (El Sr. EDUARDO VALDIVIA}
316' Revista del NI itseo N aáonal

Los modemos estudios de bio- l1.ntropología es tán t omando verdadero au-


ge Cn nuestro país. D ebe]) citl1.rse en estf\ disciplina los siguientes tra bajos.
Los de los Drs. GUILLEHMO FEHNANDEZ DAVILA y J. Mac
KNIGHT, en 1914 y 1916, sobre medi ciones en el hombre perua no. Los d(}
LUIS E. GALVAT, sobre datos antropomórficos en los escolar('s peruanos ; como·
t ambién la tesis de bn.chillcl de Roscnclo Cllirinos. ·
También los Dl's. HONOHIO DELG1\DO y CARLOS BAMBAH.EN
ba.n orientado sus ÍllvC'stigaciones psiquiátri cas, desde un punto de visl.a cons--
tituciona,l.
Viene luego la muy important.e tesis ele CARLOS HElmEHA MAHTINEZ,
ti tulada. "Contribueión al estudio bioan t ropológico elC' los menores perua.nos en
estado de abítnclOllO " (La, Crónica. Médica, 1932), estudio bastante con cienzudo, y
en el que es esfuerza por a.daptar la el.n,sificación de I\retsehmer a-los niños. 1':11n-
bién debe mencionarse la tesis de baehilJer de J( ISE MAX AHNILLAS AHAN AS,
relativa a los tipof' constituciollales de Kret.schmer.
Ultimamente el Sr. KUON, ha pl'esClitado a la Facultad de Ciencias Médi-
cas un interesante trabnjo pam gl'a(luarse de ba.chiller, con el título: "Las clasifi-
caciones italianas ele tipología", donde, en realidad, prima el criterio violano
prinw\'o, y penc]eano después. No hay duda que un esfuerzo digno ele loa , pero to--
dn la argumentación ti('nde a conl'lacionarl a con t.ipos ele asma bronquial, lo que
(' ll renlidad es un }1oeo forzado. .
El conocimiento ele la Antropologín por el Mundo no os, como se puechc
m crüpr, Illlly antiguo. Bien es v(')'elael , CJUC las diferencuwiones m (;iale~, desde un
punto. de vistn empírico, comienzan con los primeros histOl:iaclol'es. Las doctriIlas
( le los grand es filósofo:; de la antigüedad , principalmente griega, ~ncielTan mu~
chos conceptos ele la Antropología pre- eient.ífica. En Horocloto, 'Aristóteles, Tito
Livio, ete., hallamos muchos de e5tos conceptos difuminados En. el fúrrago de los
hechos que constataban o les v enían por tradición. Hipócmtes, el Padre de la Me-
clicina, eompuso una ek las obras más geniales de la época: "De aires, aguas y lu-
gares", y c!,tab\eee hace treinta siglos diferencial') "entre las gentes de elevada es-~
ta.f,~\I·a ydc cOl1<iieión a la vez dulce y bravía, y los habit(mtes de las tierras ligeras -
descubiertas, sin agua, de va;riaciones climáticas bruscas: nervios05, secos, mús-
bien rubios que moronos y de carácter íll'J'ogante e indóCll". (L Fcvbre.- LfI
Tierra y la evohlción humana.
Ln ciencia del hombre s ~ puede decir que e& üm antigua como la humanidad.
D esde el comienzo de la época histórica se pllede encontrar la preocupación, mu-
chas veces pueril, de incursionar en el origen del hombre, y en consignar las camc--
t erísticas racia,les. Los grandes historiadores ele h antigüedad , como HOl'odoto,
'l'íwito, y otros, han trazado de mano maestra las earactel'ísticas l'ltciológicas df'
t a n elevadas agrupaciones humanas. Desde ya, el ilustre Estagiritíl, consigna
con sutileza en su Historia de los Animales, un capítulo sohre antropología. Y ¡;;in
ir muy lejos del naturalismo de Aristóteles, eneOlürarnos en 105 poetas de In.
hélade, inmortalizado en los cantos de la Ilíaday la Odisü!1, diseños antl'opoló-~
gicos de sus hél'ore:;;. Allí andan el rubio AqUlles y el rubio :Menolaó. y de allí an-~
dan descritos "Los Tracios, que la rubia cabellera sólo dejan Cl'ecer en la parte-
míts alta -de la cabeza". Allí an los funerales dePntl'oclo, podemos ver eómo S(~
cremaban los eadáverps, arte pel'fectamolte avanzado en el nntiguo Egipto.
Lima, 1938. Tomo VII. No. 2 ,6317

L'l Aniropogonía o el origen del hombre es emprendido por toda" las oblas
de la anti~iiedad, desek el gén esi;;, de Moi"é~. Yen todas ellas encontramos la n.:.. .
larió]' f::mtástica o una hip9.L·1'is utópica. Anaxim:mdl'o ir.ventó la fábula ele la
Cl'eaCiÓll expontf1llea, en que <:'1 hombre vivió hasta su pubertad dentro de un pez.
I¡os cgipcio~ explicabau la ari)'opogonia, cli clendo que el ellOs Í<hmun
había creado el primer hmnbrc .
Los primero" de"tellos ele la ' Antropo-gcografía, los encontramos en Hi-
pócrate;;" el padre el ~ la :M edicina. Su fundamental obra, "De aere, locis et a quis" ,.
. nos trae datos ele suma ll11portanCla , re;;,pecto a las razas.
Plinio, en su Histot.ia Naturdl, no" trae datos muy interesantes elei'ck el'
punto de v ista nnt.ropológico. Al eleseribir a los etiópiros, dice: ' Están tostado!"
pOJ' su proxirniflad al Sol; su ba,rbn y sus cabello::; 801U:.le1'pOi". En el extremo opue:;-
t o en la zona ¡dacutl , los habita ntes t ienen la piel blanca y ]a cabellera larga y ru-
bi:1. El rigor del chm" ha ce feroces a lo;, pueblos del nOlt<:'; h moviJid::cl del aire,
est.úpidos a los elc la zona tón'da:la tal'a es median¿l: las costumbres son dulce:"r
los sentidos penetrantes, la intphgE.nCl~)' f~ cunda y C9paz de barcal' la Na,turaJeza
enter:}.'·. Descripción bIen completa de la acci6n del medio soore el hombre o.
mejor, elel clima. :. ~o es ésto un 9tisbo ek lo que conshi llir[' siglos después la an-
tropo - geografía de Hatzd"
Los atios posk )'iOI e¡;; a e::stas hriUantcs concópcionef' de la ant.igiiechd S01l
ck oscurantismo para la Antropología. Esta rfOvivÍl'ú lozana con el descubrimiento
ele América. NiI'gún :1contecimiento históJ'Í.eo de mayor tmscendrncia para cambiar
la fa z del mun.do en todo orden de cosas. Un campo vírgen para la exploración
y experimentación. Un continente y seres humanos cuyas civiliz¿lcioes, bien
que pocas, habían alcanr,ac!o un consickrablegrado de desarrollo. Una incógri~
ta se presenta sugestiva a los ojos de cronistas y hom bres de ciencia qU€ pUf bIan
el Nuevo :M undo desc~lbierto por Colón. De dónde proceden los aborígenes de
América " Y se dedican con fervor a estudiar las genealogías de emperadores y
reyes, a atisbar en los caracter~s raciales ~' en las difcrenci~s climáticas y psi coló-
g-icas . En muchas de las crónicas de 10:3 historiadores de Indias, se .encuentra encc-
naeb la .-\.nhopología, desde luego o11pÍric:., pero útil para conocer sus relaciones
con dos ciencias : la Sociolo¡(;1, v la P,,:eolog ~ a. y agregaremos también 18, Biodi:"
m:\tiea.
En 1:1, obra de Gonznlo Femándea de Oviedo, una de las primeras del Nue-
vo 1Tnnclo, dcr;.ominada Sumario de la Natural Historia de las Indias; en la
del P adre Acosta : Historia Natural y Moral de las Indias, en la Historia elel Nue-
vo M undo del Padre Bernabé Cobo, y en varias otras obras que reflejan el au-
toctonismo americano, hay noticias muy import.antes sobre Antropología. EstE'
último historiador tiene una bella página sobre la complexión' natural de los indios
:r ser su temperamento flf·mático. La agresión climática de qU€ nos habl a Monge;
se cumple en el esfuerzo del hombl e para conquistar lo" Amks, con su climato-
fisiología y patología es!,eciaJes.
Pero volvamos 11Uevamcntr a la Antropología pOI' el 1\Tundo, y nos encor.-
traremos con la figura singular de Linneo. La obra de este genio de la Natur2. -
leza es revolucionaria . Hasta él no se hahían sistemado los conocimient.oiS . Piñn
ha clieho, que en la historia de la Antropología se distinguen dos grandes pel'Ío-
;318 Revista del ]vI'useo Nacional

dos. En el primero, comprende de Aristóteles a Linneo, .Y el. otro, de Linneo lmst~l


la individualización ele la Antropologín como cieneia, eomo Bllffom y Bh1ll1CU-
bach.
Linneo est¡tblece un sistcllln natural (Sistema Natul'ae, 1735), .Y en el pri-
mer el1pítulo de su zoología ,~Sthll los primntes, divididos en eUfttro géneros: Ho-
1l10, Simia, Lernur y Vespertilio. El Horno lo subdivic!e on dos especies: HOlllO
Sapiens JI llomo t.l'oglodites.
. Corresponde:. Federico Bllll1lenbaclJ, j1j'ofe"oJ' de la l~ nivel'siclael de G00-
ttinga, el mérito üe hllbel' encauzado b Antropología hajo definidos derroteros
científicos. Es tambi(~n el el'eador de la cr:111oologia comparada (1775), e illlpul-
sor del monogenismo. Planteada l¡' sus ojos esta teoría, la resuelve pOI' la afirmati-
va.: todos· los hombres proceden de una lnisma ]X1J'oja.
Con el siglo XIX se inicia la fi,üo¡.1;nómictt, lrt Illetoscopia y la frenología.
Lavatel', GaU y Spul'zheim se dedican eon ahinco a dmlH.l'J'ollar esto (Jue (~i'("en
ellos una ciencia y oxLl'üman los conceptos. Se pretendía J'edueil' a Hin~pJes rnedi-
das cefálicas los clivel'f4os estados de flnnno . Con Lodo, ({aH, a pesar de aparecer - "-
I
!

como un fal's:tn(,e pam ¡;;u tiempo, divulgador de ciencias misterio~. as, Sl~ le puede
eonsidemr hoy (m el ía eOlllO un verdadero precursor de la doetri na de las locali-
zaciones eerebl'ales.
Retzius est.ablece una innovación en las mecJiciOlwS Cl:alleaJlas. Antes de él
se utilizaban las medieiones de Camper . Retzills correlaciona los diámetrol-\ Hll.tero-
posterior y tmmlVel'sal , 10 que le pel'mitió dividir los erfmeso t'11 dolieocéf:·tlos .r
braquicéfalos. Este rué uno de los orígenes e1el auge que (omaran después las llll'-
diciones craneanas, pal'H hacer b división de las razas y eonstituir uno de In;,; en-
pítulosmá.s fecundos: la eraniometría, (¡UO florecerá después con Pau 1 Broca..
En la evolución. histórica viene Lamark, con su dort,l'ina cJpJ brnarkiBlll0..
l~s el aut.or de la Leoría de b Lmnsfonna.ción de las espeeies, que deRpués incre-
menta.rá Darwin. Este, en 1859, publica su libro revolucionadO!' de la Antropo-
logía en el. que sostiene que la especie humn,na es el l'esultado el!' una evolución
to1'.a.l, tm que la vida ha ielo practicando poco a poro la :;e!eeción.
El pionnel' de la Antropología Paleontología es sin duda, Jorge Cuvier, - ¡
que a \:Omienzos del siglo XIX publica su rundamental obra sobl'f' Jos fósiles, que
es el pIlUt.O de p:1I'Lic1a de los estuc1iospa.leon1'.ológicos.
Teoc1ol'u Weitz, profesor de la Universidad ele lVIal'bl1l'go, <'J'Pi\' la psi colo-
g;ía de los pueblos, UlHL especie de sqeio-antl'Opologín..
Kant, Quetelpt y sobre tocio Paul Broca, son los orgaBizadol'cs de la.s dis-
eipl.inas antropológicas. Paul Broca establece en Fra.ncia la Escu,ela de Antropo-
logía, insLnln lVIu's eos .Y fomenta los estudios eil esta rama científica. .
Topinal'd y Lombroso, orientan la investigación fíRica. y psíquica, este úJ-
timo sobl'e todo, crea la Antropolo¡.1;ía Crimina.l.
Bel'tiUón inauglll'8. \lna nueva era en la identifieaeión humana, ereamlo
tll bertillonge: y el H.rgentino Lnt r,inn" la dactiloscopia..

En este campo aparentemente nuevo de la bio-;-tipología, la:,; eosas ~e han


sucedido vOl'tigüwsamente en los últimos tiempos. ya Hipócrates vislumbra,
como ·buen semiólogo, el temperamento. O.aleno describe los Immol'es, dividién-
dolos en sanguíneo, mela.neólieo , pit.Uit.OE'O y bilioso.
Lima, 1938. Tomo 1/11 . No. 2 819'

La nOClOn del temperamento va variando consbntE'mt;ntc, dc-~de A)'istó-


tc!ps hasta los modernos, pasando pOI' Stahl , Syelenham, Ñlorgagni, Brown, Bi-
chat y otros. El gran poeta Goothe crea el tpllllino de Morfología, que llegará a
inFitalal'so on el campo constitucional.
Kraus, !VI::U'tius, Roostancl , J3uffalini , me)'ecen cib ri"e tomo precur:"ores
de los cxfilnenes somáticos y de la valoración de los hombres, en relaeión con ,el
temperamento. El gran fisiólógo Claud e Benmn! llegn a afirma]' que el equilibrio
fi¡;;ico--químico del medio interno, es lo que cletNminn los fenómenos vitales con-
tribuyendo al desarrollo, adaptación , etc .
Por últinlO, los bien orientados estud ios de Giovauni , Beneke, Sigaucl,
Epinger :r Hos¡;;;Kretf'chmer, Brugsch , Baue)' , Viola y Pende, abren nuevos ho-
rizontes a esta ciencia antigua y modE'rna de la Constitueión, que forma un blH"ll
capítulo de b Antropología contempOlÚn ru,.
y al encarar ' la s ol'it;ntaciones modernas de esta cieneia, fuerza será indicar
la:,; nuevas corrientes filosófic:1¡;; que' la invaden. Se va rf'stringiendo considerable-
mente su dominio. Como dice Marett, tiene por objl'to "la historia total del hom-
bre· anÍJúado :r penetrado de su evolución ", terminando su peroración filofOAficn
sohre Antropología, ron el inn;terado af0l1Sll10 ' del templo ck J)rlfos: "('onócek
a tí mismo".
Recientemente leía el comentario de una importante .obra ingh-' fa (A
}Junderd yem:s of AnthTopology.-T Ppnnim an . L'Anthropologic') eJel D1'. Penni-
man en que se exponen los av~mees en un siglo de antropología (1835-] 935) .
Dice l'st,p autor que existen .diversas fases. El primer pelÍodo ele formación,
<)ue va de los griegos, hasta 1835. El segundo eJe convergencia, Que va de 1835 a
1859, dirig-ido por las ideas fil~sóficas y sociológicas ele la época. Dominan Jos n0111 -
b;res de COlnte, Hegel, J'vlarx, Engels. Llega el año fundamental de 1859, en qUE'
Dan\'ill publica su ob)':1 fOob l'e el origen de las especies (Origin of speciesJ.
Viene hwgo el período eonstl'uctivo desde el año de 181')9 hasia c>l 1900,
punto 'cle partida de una era fee.unda. Se suceden imp61'iantc·s elescu b~'imientos
que revolucionan sobrp todo la Ftnografítl.. -:.; la Antropología iJ.dquierp contorno:"
definidos de eiericia. Se establecf'n parentescos íntimos ron la Sociología que ef'-
tudia el desarrollo ,lfo b s soeiedadef' humanas ydc bs instituciones, fuente inago-
ta.bJe de hallazgos. Se estudia la li ngüística desde el punto clp vista histórico , )'
se desarrolla considerablement e la tecnologí;), o al'qmología y ~e pstahlf('f~ la, pa-
leontología..
Por último , :J p~Ttir del 1900 i"e pstnhleC'c, ~cgún Pelllliman. el período
trítico , donde toma.n v uelo b" diver::,¡¡s ra.lllaf' de la iJ.nt)'opologí:<l , en ~.U~ relacÍo-
n('s con la psicología c!rs<!c' el punto de vista etnogl'úfieo, el folklore, la antropolo-
gía física, antropogfogr: fía : ete. .
Ultirnamente, los f'f'tudios (k Anh opología cf'Um 01 verdadero :lug" . Drf'-
de los museos irradian las fuentes de irlvesti~aeión. Por doquier se nota un afún
progresivo de cultura. Desde el Plata hasta :lVIéjico y Estados Unidos,vienen co-
ri"ientes espirittw.les el<, a liento. E::;o es un espíritu poderoso, para que nosotros, f~
nuestra vez trabajemos en a4go naciollaJ,las civilizaeiones extinguidaf' de Aniérica
YPl'ineipalmente del Pel'ú, rico acervo científico y precioso ~bolengo cultural.
320 ReV1:sta del NI useo N aáonal

Cuando visité el Museo de Etnográfico de Berlín (el VoelkcJ'kunde) me Jln-


mó grítUdemelit.e lan tención, el pftl,ticulal' apJ'ecio pOI' las cuJtnrai' antiguas y el
haber en él una rica colección de material peruano.
Nuestro pa ís posee grand es J'iquezas y un pasado glorioso de tradición,
~:¡ue nosotros debemos conocer caela dín más. Hay mod ernam ente una benéfica
\50l'!'iellte pa1'l1 ni eOllocimicn(".o et.nológi".o peJ'uano. Una inte!'esante bibliogl"ftfía
que publica consta ntCluen tc d Boletín ele la Biblioteca de la Universidad (pu-
blicado por el SI'. Füderieo Sehawh), nos (b euenta detallada de cRte movimien-
to cultural. Y obras modernas, editadas en la Argentina, nos di cen de la novedad
de estos est.udioB. Por la misma Relva virgcn de] Pel'ú,obscl'vac\ol'os alemanes avi-
soralt las caraeterísbcas r¡¡,ci ales y folklóri cas de b región dele cayal i (G . Tcssmann'¡ .
L<t Antropología ha eOllstituído dcs dc antiguo una preoeupnción constan-
te de ~eógrafos .Y antropólogos. En los dos vo lúmenes que co nstituyen el tratado
de Ratzel, cl'Of1dol' de esta clisciplinn, y en su Polit-,ische Geogl'aphie, el'tán consig:-
nados los cánones de esta nueva ciencia. Es un verdadero encadenami ento y su-
jeción del homhre al marco geogl'Ílfieo. "Sirvo e10 soporte rígi üo a los humores y
:tspiraciones variables de los hom bIes }' regula los dOl'l tinos de 101'; pu eblos con
ciega brutalidad" , ha dicho RRhel.
y en frente del crite:rio mtzeliano se leva ntan en Francia las cloet.l'i nas de
VidaJ de la Blanche, humanizando la gúogmfía; y Cfitos dos maestl'OS ponen en
elaro las i'elacioncs entre la geoWHJíá y los huma.nos. Se podrían l'epreesentar pOl'
pa.la.bnis ambos cóteJ'ios de estos sabios: los "cletül'Jl11111stas" a lo 'Vat"zel :r los
"pos¡j)lhl't.as" a lo Vld al ele la Blanche.
En ('eahclac1 In Antropogeogmf(a el', COITl el!eo DUl'kheim ; un esfuerzo
'juill1él'ico para sujetar todas ¡al' co ndicio nes lllllna nas a las inflner cias del f:uelo
Es como dice Fcbvre, el esfuerzo de Ratllc] para eonstituir la Antl'opogeografía
se utilizó i)al'H crear la Geogmfía Humana.
La Antiopogeogmfía de RaLzel 1'0l'l1)[1,rlt también. uno de lHl.cstl'Ofi ohjeti-
vos de enseñanza. ¡,Cur\.Jltos trabajos no se dC<3pre!lckn nJ aplicar los eOlleeptos
J'atzclia"nos al estudio de puehlos y eivilir.aciones Hxtin¡.!;uidas de Alnériea:.' ¿CU;1l1
tos cambios en la constitución del paisaje no se han ope!'ado en el t;ra.nscUl'SO e18
los siglos? Las condiciones e1imat,6rieas de Tiahuanaco, ¡,no han expel'imultado
profunda variación, desde el tiempo de RU funda,e,ión 'i

Desde el pun to de vista de la. etnología .Y la et.nografía, se ha progresado


enormemente. Aunquc muchas veces se les pretende ver eomo smOllllnos,
por su mucha semejan:ila etimológica, es lo evidente que la etnología ticriE mayor
alcance científico, que establece óompal'acionel' entre los pueblos; y, en cmnhio
la etnografía es más localista, mft::; especial al desc ribir cada. pueblo.
Pel'() és variable la concepción qlle han tenido de esta;:; ciencins, ya casi
aparte de 1ft An tropología, los diversos investigadores. Muchos ha.n visto en ella>;
la influencia psieológica. ¿Esos totems y tabús "de los pueblos pl'imitivos, no mel'e~
cen una a.tinada descripción psicológica, un vel'da.de!·o estudio de psieoJogín.
étnica'; Otros en eambio la han a.cel'naclo a la cultmología, aRlmilándola mRf3 11 la
Lima, 1938. Tomo VII. No 321

'l1ifótoria. Talllbién tienen sus relaciones, y muy am plias, .con la Geografía, alpuuto
,q ue Ratzcl funda su Antropo-geografía. .
En una palabra, es el estudio de los pueblos, para el m ejor conocimient
,de su evolución histórica. Todos los atl ibutas ele' un pueble, su lengua, sus costum-
bres, sus erecn cias, arte, etc ., con el objeto ele establecer comparaciones con pue-
1J10;; si milarC';s. Habrá de tomar forzosamente ele las ciencias contiguas, muchos
.(](: sus datos y mucho de su experiencia. La P"icol¿gía, prC'stánclole los medios
.ex¡x.rim entaJes, pam descubrir en los pueblos primitivos, sus senmcioncs, su vo-
lun tad su inteligencia. De la Geografía:: ell1ledio ambiente, para deducir la, dis-
tribución vertical del hombre sobre la tierra, y todas las contingencias p~.ra pro-
1)1:1r la mutiul influencia entre ser hum ano y suelo.

Se puede definir la Antropologia, ateniéndonos 1:1 su significado etimoló-


·gico, como la ciennia del homhre (de Ant¡·opos, hombre; y logos, tratado). Encua-
·tlraría puc", en esta definieión úna concep ci ón muy amplia ele nuestro curso. Y
ya se sa,be cuanto se ha vicia do el término de antropología, hasta tomarlo para
expresar distintos conceptos científicos; Así, el filósofo Kant, qu e tanto ha contri
buído al esclarecimiento de la Psi cología, elaba el nombre ele "Ensayo sobre la
Antropología" precisamente a un tratado ele P sicología.
P ero las ciencias eon las cuaJes la Antropología tenía íntima relacióll, se
le fueron separando. La etnología, si bien no se le ha aislado complctamente "forma
una ciencia investegac10m precümnwntc ele los caracteres ele los pueblos primiti-
vos. La sociología , la psicología, la geogra fía , la historia y la filososfía tienel1 I11U-
ehos puntos ele contado con ella. .
Quatrefages define la Antropología como "la historia natur al del hombre
bajo el punt o ele vista monográfico, como lo entendCl ía Un zoólogo que estudiase
un animal" . En realidad <.'s una definición más zoológica, qüe tomada desde un
'Punto de vista gen eral.
Ajustándonos a la definición que da lVlartíll, diremos que " la Antj·opologíu.
·es la ciencia que se ocupa de distinguir y caracteriza r al grupo de los hombres,
·desde el punto ele vist.a somático, hmll ano, estudiando sus camctc'res en r elacion
,(:on su distribución geográfica".
Gr os, con Runt la deserihen como ('ieneia del hombro y ele la hum anidad .:
y otros, ('on Broca, dicen que esl :l. Biología del génl'l'O hUlllano.
Topinard la defin:) como " la par t<.' de la historia Jiatural que trata del hom-
l)l'''~ :r de las razas humanas" .
NOT AS ARQUEOLOGICAS
-- - -- - --

VISITANTES Y EXPLOHADORES.

En el curso del año qtie termina han llegado a Lillla varios conocidof; llum-
br-es de ciencia, unos por primcl'ft vez y otros renovando su interés por la::; cosas
peruanas con nuevos reconidos por nuestro telTltorio.
Tuvimos el agnl,do de recibir n.l profcsor HerberL J. Spindell, UlUlo de lni'
1ná8 a,l(a,s autOl~dades en investigaciones mayas que se cucn(flo igualmente entn"
los brillantes transformadores del Nluseo de Brooldyn.
El Dr. Spillden hace es(,n dios a.hom sobre art.e ampric(\.lI.o.
Otra vez vino a nU8S(.1'0 pais el Profesor Edgurel L. Hewctt, ele la Univer-
sidad ele Nuevo :iVféxico, quien llegó, años anteriores , presidiendo una Jf]if;ión !:,f;-
tudialltil que ve]'ificó est.udios en el Cusco y otros Jugarl's. El DI'. Hewe1.( , pn'l"-
t.igioso am ericftnista , está empeña.do en b preparación de 1m lihro sobre las cult.u--
ras indígenas de Sudamér;ca.
J<:l ProfCf'or Jullian Stewanl, ck la Srnithsoniftll Ini'tiLui ek vVac:hington "
ha estado vcriJ'ic:anelo investigaciolles lingüíst.icas .Y etnogJ'ftfieas, cS)H'c1r¡,]'l11eni('
en las %O))as montañosas elel Cuseo.
Hizo un r:l.pielo recorrido por .las principales el'lÜJ'OS u,J'qlwológi('ol' el señor
AJexandeJ' S tillmaím, espeeia.Jis(a 1'11 efita <'laso do flfitncliof'.
Enviado por la Lniversiclad de Columbia, realizó investigaciOJws de cu-
rá.eter cr.onómi(·o pn(-,r e los grupos indígenas clpl distrito ele OeOl)I1::I.(.(', provincin
de Quispicanchi del d<,pal'tmnellto dd Cusco, el scfior Bh·JUI.l'c! Mishkin, quien peJ'-
lllnnecÍó por ce.rea de un año, ('on lllÚy" ]:lUCllOS l'Cfillltados.
El profesor \\Tendell e .. Bennett, nuestl'O apreciado arqneólogo do la "A11-
dcan H('"<;ear(~h" y elel :MllSCO AmoricmlO de Hist.oria Natlu'ft.l do Nueva York,
conduyó en julio su cHtada en el Pcrú, después d(· provec!)()sn¡;; exploraciones en
el elepHl'tanwnto ele Ancai'l\.
Lima, 1988. Tomo VII . No . 2

Igualmente dejó el país, dCfiPU{>S dc algllHo" lllC'~C'S de trabajo, el profesor


fhllS D. ])ies~cJhoff , del Museo Etnológico de Bprlíll, quien vino asociado a la
1VJi"iÓll del :;Vrll~ eo Etnológico de 1VIunich.
El ])1". I!.uimieh Ubbelohde Doering, Din'ctor de este último instituto,
h;l verificado exploraciones de gran intc1"($s (' ll los v:1]]es de Chicama y Jequp.te-
peque y eH e;:;to" último" lll('~es recoue lOfl departamentos de Cusco y Puno, ob-
tA:'niendo una lllfLgnífie::L documentación fotogn'tfica de los mOnUID\5utos antiguos
deesa zona. TenJrú parer,ieb importanci;l d k¡.;t.ilnonio cinema tográfi co que con-
-sigue dp. muchas de las costumhrrs de los indios quechuas y nymaras
Todos los melleiollados investigadores n'ci bj('1"on las atenciones que se I1lC-
re(".Íall <le parte (lel personal clireet.ivo de lo" mnseos públicos y j1¿wticulares clt,
Lima y de los demás lngarrs de la Hepúh1ica.
NECIWLOGIA.
H eseJ'yün(lo la nota C'speeial que: ofreceremos ('JI nuestrO próxilllo Húmero,
tt'ucmos qLW dar Cll('ni".:, (kJ muy t'!pnsihle fallecimlento del eOllocido arqueólogo,
·colaboradur de (~SÜL HEVJSTA" Gpneral Louis Lang10is. ::)11 cksaparición es un;)
verdadl'ra, pérdida. para la an¡ul'oJogÜ't ppru:m,a r¡uc él había eultivado con ta,n to
,amo}" y (·ol1lpetell(;i:l.
- lhL falJ e(:irlo tiHnl)jén el lingi'lista )~ etnógrafo H.P. Pío Aza, cuyos estn -
·fiio" ;)ohn~ pl ldiollla lll¡l,chigupng:' le ktbíall dado werecida nombradía.
-H:,t eP po(',as seJnanas (lejó rle exifit-ir pI Dr. Carlos J. Rospigliosi y Vigíl,
Director del ::\'[1I:-;eo de Historia Natural <le la rniversidad Mayor ele San Marcos
~ 11l(' él había J\ l1l rhdo ~. restabk,eido rcei('nÜ'Hlüntc" pn su 1l1WVO local. El 1)]". Hos-
Vigliosi hizo ohra pf 'nhlntble ('Jl pro de !;lfl investig:lí"!OllCS natm·alist,n s.
qONFERENCIAS.
El Profesor Heinrieh übbelohcle Doering k, oJ'reeido un ciclo de intere-
santes exposiciones "obre los trabajos que realizó en (,1 Perú Pll sus dos campañas
<1(' 1931-32 y193í--38. Han despertado profunda pspeetaeión los descubrimientos
'q\l(~ reali za y l\:1hlr:tl ("urio::<idad las eonelu:::iones a que arribe después del prolijo
exalUC'll que r<~a11ee ck los t)Jatcri;tles eielltífie03 que ha recogido.
EL PEIW E:K ],),:-; PHOXIMAf:-; EXPOSICIONES.
El1\'h.\S('f) N:leion:ll , como en <'l ea¡.;o (k l,L Exp()f'ición lJJtcrllacional de P;l-
rb, Pll 1937. pa.rticipm<L con import~mtes r'xhihieiOJJP'; eH Jos (;('lt[¡·Jll'~n0:: a rl'alizal-
Sp en San Fr:.me;:-;(·o de Cüliforllia yl\ueY;L York. Los ohjeto" ![1iÜ serán j))('SenÜl-

dos un la exposif~ióll (k la Puerta del Oro, oeupalldo ¡«'rejón ('speeial ('11 la ¡¡;nm
Sab de ]a;,; Culturas d<::l Paeífieo, r"pre';ClIt.:lrÚll (,'11 forJlla sohrl':,;¡liC'nte el alto rk-
-sal'rollo d('l Art.f' PenlanO,
VISITA A CHICLIN .
.-\, invita('Íón dPl :c:dl\)r ibf:.wl Larc() H()~'k, cst,lIYÍfTOll vario,,; días en la Ll:l-
·(:ieueb Chidill los arqueólogos prOfFtiO]TS Jknllett, J)OC'l'Í1lg y Dic!ó::dhoJf y' el
Director del ~''[useo 1HCioJU1J; ea.JlIl>iándose impresiones y discutiendo j)l'obJt>Ul:ls
sugestivos ,werca ek la prehistoria del Perú. Pudo comprobarse p) aenerclo cada
vez más acelltuarloentre los illHstigadores y si' llegó ~l, J:.¡ conclusión muy impor-
tante de acelerar la publicación de los trabajos realizados en los últimos años;
al mismo tiempo, se recalcó ¡!a necesidad de una armónica colaboración mtre lo;:;
.bombres clp ci{'ncia. qu<.' :'le dedic:m al estudio dr nuest.ro pas~do precolombino,
Revista del Museo N acional
LIMA, PERT'

Indiee del Tomo VII.

Nos . 1 Y 2.

CLEMENT, AXDuE, L'emp'loi des minerais feneux cluns l'Amcri-


'que. preeolombiue' .... : . 131- 136
HEunEnA., F. L., P.l'ecursoJ'oi' ele lo;; estudios botiíni(~os Pl1 el
Departamento del Cusco. ........ . 53'...·130'
LANGJ.I(¡I8,.Lc) U18, ' Pa]'ttll\onga 21-.52- 281- 307
LA TúHHE, BENJAMIN In:, Clnsifiea \ ón téníea de los tejidos
del Perú.. 131- 142
LAsTuEs, J1.'AN B., Medicina Aborigen Americana ele] Dr .
. Ramón Pardal (Nota hibliográfica) 150- 152
La Alltl'OpOJogú1 en el Perú. 308-321
MUELT.lE, J. C., Biobibliografía del Prof. Lehmunll Nitsche 143- 149'
(M)UELl,E J.C. y BLA'S; CAM~LO , Muestrario ele' Arte Precolom -
bino ... 161- 280·
VALCARCEL, L'C18 E., El Patrimonio Arqueológico . . 3-5·
Los Estudios penwnis tas en 1937 . 6-'- 20
Cuaelernos ele HistOlia del Perú (N otns bibliogl'ilfieas) . 152- 153'
Advertencia . .. . .. . 3-4
Notas Arqueológicas .. t 322- 323-
• •

OTRAS NOTAS. lRI-160'

t \,
..
..
fI

. \

NOTA EDlTORIAl.-Debe queda./' cons!ancí·a.,a .itácio elc la d'irccc'ión de la REVISTA


DEL Jl!IUS]i)O NACiONAL, que en el artículo a.parecido en el
No . 1 de este volwmen bajo el títu.lo de Cla.s1j'úaáón 'l'écm:ca. de los T ejidos del Pe¡·Ú y
se
fú:nwdo por el S ei1, 01 , Benjamín [( . de La Torre, no ha menC'ionac/o la fuente {yibZt:o -
gráfica,' en que se basó, qu e es el libro del ch,stinguúlo (/I'(lu,eólogo perua1ús/a,' ]Jrofe-
S01' PhÜ1:p Ai'nsworth NI eCI:ns: ee Stndy of Pe'l'1.wian Textiles 'in th e M1.ISeU11I (JJ F1:nr!
Al'ls", Bastan, l1da.ssa.chusetts, .193.13. (Págs. 29-33 )
JORGE C. MUELLE.-Restos hallados en una tumba de Nieveria.
J.M. FRANCO lNOJosA.-Janan Kosko . .
LILA M. O'NEALE.-Pequeñas prendas ceremoniales de Paracas.
R. LEHMANN NITZScHE.-Unn. travesura de Pariacaca (Perú) y del Lobo Mági-
co (N.A.) .

TOMO V.-1936.
Homenaje al Prof. Max Uhle en su 80° aniversario.
ERNESTINE W. SINGER.-The techniques of peruvian hairnets.
N. NEWELL WARDLEs.-Belts and girdles of the Inca's sacrificed women.
LUIS E. VALCARcEL.- La prehistoria peruana en 1934-35.
Mons. FEDERICO LUNARDI.-Fauna monumental prehist6riar del macizo colombiano
JORGE C. MUELLE.-Chalchalcha (Un análisis de los dibujos muchik).
F. L. HERRERA.-El Per(.: Botánica. Del Itinerario de viajes del prof. Raymondi.
Extractado y sistematizado.
LUIS A. LLANOS.-Trabaios arqueol6gicos en el Dep. del Cusco. .
J. M. FRANCO hOjOSA Y ALEjANDRO GONZALEz.-Exploraciones arqueol6-
gicas en el Perú, Departamento de Puno.
CESAR VARGAS c.- El Solanum Tuberosum a través del desenvolvi-
miento de las actividades humanas.
AGUSTIN J. BADARACCO.-EI Huácharo.

TOMO VI.-1937.

JORGE C. MUELLE.-Los Valles de Trujillo.


JUAN B. LASTREs.-Las causas de las enfermedades nerviosas en el antiguo Perú
CARLOS GUTIERREZ NORIEGA.-Ciudadelas Chullparias de los Wankas.
EMILIO VASQUEZ.-Las ruinas de Kachakacha.
LUIS E. VALCARCEL.-Los estudios peruanistas de 1936.
J. M. FRANCO INOJOSA y ALEJANDRO GONZALES T .-Trabajos Arqueol6gicos
en el Departamento del Cuzco.
ANTONIO LORENA.-Notas Antropológicas.
MAA UHLE.-Las ruinas de Cochasqui.
FORTuNATo L. HERRERA.-Botanistas de fines del Siglo XVIII.
JUAN J. DELGADo.-Estilos culturales del Perú prehispánico.
JORGE C. MUELLE.-Filogenia de la Estela Raimondi.
FORTuNATo L. HERRERA.-Las Orquídeas de In. provincia de Moyobamba colec-
tadas por el Prof. S. Filomeno.
La Expedición científica de Ruiz y Payón.
LUIS E. VALCARcEL.-Un valioso hallazgo arqueológico en el Perú.
El Museo Nacional y la Exposición de París.
LEON KOCHNITZKY.-L'mpire des Incas au Pavillon du Perou.
JOSE M. FRANCO INOJosA.-Janan Kosko, II.
J. S. WAGNER.-Habla de los Intihuatanas.
JUAN B. LASTREs.-La sangría (Estudio hist6rico).
JOSE M. FRANCO INoJosA.-Informe sobre los restos arqueológicos de las cabe-
ceras del Paucartambo.
EMILIO VASQUES. -8illustani: Una metrópoli pre-incásica.
FORTUNATO L. HERRERA.-Exploraciones Bot.ánicas en el Perú.

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