PRECLUSION - Imposibilidad de desvirtuar la presunción de inocencia
Número de radicado : 42949
Número de providencia : AP6363-2015
Fecha : 28/10/2015
Tipo de providencia : AUTO INTERLOCUTORIO
Clase de actuación : SEGUNDA INSTANCIA
«[…] cuando se trata de la causal sexta -imposibilidad de desvirtuar la
presunción de inocencia- el Ente Acusador deberá acreditar que ha realizado
una investigación exhaustiva y que a pesar de ello, no fue posible reunir los
elementos demostrativos de la materialidad o de la autoría y responsabilidad
del investigado, prevaleciendo la garantía fundamental de la presunción de
inocencia y su correlato, el in dubio pro reo.
Sobre el particular la Corte Constitucional ha expresado: (C-205/03)1
“El derecho fundamental a la presunción de inocencia, recogido en el artículo
29 constitucional, significa que cualquier persona es inicial y esencialmente
inocente, partiendo del supuesto de que sólo se puede declarar responsable
al acusado al término de un proceso en el que deba estar rodeado de las
plenas garantías procesales y se le haya demostrado su culpabilidad. Así
pues, la presunción de inocencia, se constituye en regla básica sobre la carga
de la prueba, tal y como aparece consagrado en numerosos textos de derechos
humanos2.
“En un Estado Social de Derecho corresponde siempre a la organización
estatal la carga de probar que una persona es responsable de un delito,
produjo el daño, o participó en la comisión del mismo, lo que se conoce como
principio onus probandi incumbit actori. La actividad probatoria que
despliegue el organismo investigador debe entonces encaminarse a destruir
la presunción de inocencia de que goza el acusado, a producir una prueba que
respete las exigencias legales para su producción, de manera suficiente y
racional, en el sentido de acomodarse a la experiencia y la sana crítica. Así
pues, no le incumbe al acusado desplegar ninguna actividad a fin de
demostrar su inocencia, lo que conduciría a exigirle la demostración de un
hecho negativo, pues por el contrario es el acusador el que debe demostrarle
su culpabilidad. Por ello, a luz del principio del in dubio pro reo si no se logra
desvirtuar la presunción de inocencia hay que absolver al acusado, y toda
duda debe resolverse a su favor implicando su absolución”.
1
MP Clara Inés Vargas Hernández
2
Artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, artículo 8-2 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos y artículo 14-2 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos.
Ahora bien, en materia de preclusión, hay que determinar si la investigación
adelantada por la Fiscalía, alcanzó el estándar probatorio exigido
normativamente, conforme el principio de progresividad del proceso penal.
Significa lo anterior que en etapa de indagación o de instrucción, la
imposibilidad de desvirtuar la presunción de inocencia estará atada a que
de los elementos materiales de prueba, evidencia física e información
lícitamente obtenida, no se pueda afirmar con probabilidad de verdad que
el hecho delictivo existió o que el implicado es su autor o participe.
En consecuencia, si evaluada la indagación o la investigación no se alcanza
el estándar de conocimiento necesario para que la Fiscalía acceda al
siguiente estadio procesal, procederá la preclusión por la causal sexta, dado
que es constitucionalmente inadmisible, mantener a una persona vinculada
a una actuación penal que no tenga forma de resolverse para acusar o para
precluir por una causal diversa a la enlistada en el numeral sexto del
artículo 332 de la Ley 906 de 2004».
NORMATIVIDAD APLICADA:
Ley 906 de 2004, art. 332 – 6
JURISPRUDENCIA RELACIONADA:
Ver también, entre otras, la providencia: CSJ AP314-2016.
Número de radicado : 45851
Número de providencia AP6930-2016
Fecha : 05/10/2016
Tipo de providencia : AUTO INTERLOCUTORIO
Clase de actuación : SEGUNDA INSTANCIA
«El Tribunal señaló que podría adoptarse una decisión favorable de preclusión, una
vez se haya agotado el programa metodológico con la consecución de los elementos
materiales probatorios y evidencia física factible de obtenerse, de la que pueda
afirmarse contundentemente que el hecho no ocurrió.
Esto lo expuso el a quo, por cuanto advirtió que no obran medios de
conocimiento que den cuenta de: (i) los movimientos de dinero que se
pudieron presentar en las cuentas de MC, PNPR y HPR; (ii) las versiones de
estos tres; y (iii) la declaración de “Mario”, quien puede ser identificable, por
haber estado privado de la libertad al tiempo que estuvo alias La […].
Tampoco advirtió resultado alguno respecto de la orden a policía judicial del
21 de julio de 2014 para inspeccionar el proceso adelantado por la Sala de
Casación Penal, con el fin de verificar si hubo llamadas entre HPR y MC, o
entre éste y PNPR o entre alguno de los hermanos R y alias La […].
La apelación señala que: (i) sería violatorio de derechos fundamentales
recabar sobre las cuentas del fiscal indiciado; (ii) es imposible ubicar a una
persona de nombre Mario y aunque se hiciera, sería un testigo de oídas; y
(iii) entrevistar a alias La […], no tendría ningún resultado, por cuanto -el
impugnante- no cree que declare afirmativamente sobre la entrega de
dinero, pues eso sería tanto como incriminarse. Esto, aunado a que los
elementos de conocimiento con los que se cuenta sólo generan duda, en
virtud del in dubio pro reo, no hay otro camino que precluir.
En este punto cabe aclarar, que el in dubio pro reo se constituye en un
argumento válido y pertinente para efectos de demostrar la concurrencia de
la causal de preclusión contenida en el numeral 6º del artículo 332 de la Ley
906 de 2004 -imposibilidad de desvirtuar la presunción de inocencia-, cuya
certeza sobre su configuración exige acreditar que: (i) los elementos de
convicción hallados no permiten sustentar la acusación -situación entre la
que se cuenta, por ejemplo, la imposibilidad de superar el estadio de la duda- y (ii)
no es posible obtener otros medios de conocimiento que puedan
eventualmente cumplir esa función, o que “ya la investigación fue decantada
hasta su límite máximo en lo racional”.
Ciertamente, el a quo advirtió “deficiencia probatoria” y mencionó los
elementos de conocimiento sobre los que la Fiscalía no recabó, sin embargo
esa manifestación no la hizo para sustentar la no concurrencia de la causal
6ª, en el entendido de que sí es posible aún desvirtuar la presunción de
inocencia, en tanto la misma no fue objeto de debate, sino para indicar que
la preclusión por inexistencia del hecho investigado podría “estructurarse” si la
Fiscalía hubiese culminado debidamente la indagación.
En este sentido, desatinados resultan los argumentos del fiscal
encaminados tanto a señalar que algunos de los elementos de prueba
mencionados no son recaudables, como a justificar por qué con una de las
entrevistas sugeridas no lograría sustentar el hecho investigado; pues el
Tribunal, -insiste la Sala-, relacionó medios de conocimiento que podrían
allegarse, pero no bajo la consideración de que con ellos la Fiscalía lograría
sustentar la acusación o desvirtuar la presunción de inocencia, sino para
indicar que de haberse culminado el programa metodológico se hubiese
podido demostrar la inexistencia del hecho […].
En otras palabras, aunque el delegado de la Fiscalía tuviese razón en el
sentido de que algunos de los medios de convicción indicados por el Tribunal
son de imposible recaudo y otros no conducirían a acreditar el pago de
dinero objeto de indagación, de allí no se sigue la configuración de la causal
3ª de preclusión, pues igualmente permanecería sin demostración la
“inexistencia del hecho investigado”, por cuanto la información y elementos
materiales de prueba allegados no la sustentan, como en efecto lo aceptó el
recurrente al proponer que sólo conducen a la duda».
NORMATIVIDAD APLICADA:
Ley 906 de 2004, art. 332