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Pr6logo
Separar las palabras de las cosas
En el mundo entcro se da par sentada [a ontologia de las divisiones con
tinentales con demasiada ligereza. ' Si bien podria discutirse si los conti
nentes son cuatro, seis 0 sietc, indudablcmentc, 1.1 cuenta considera la
subdivision basica en Asia, Africa, America y Europa. La division in
cuestionada no solo est.i implicita en los distintos debates sobre la sepa
racion de los continentes sino tambien en las nocioues de Oriente y Oc
,idente, Norte y Sur, y las categorias jerarquicas de Primer, Segundo,
Tercer y Cuarto Mundo (este ultimo, acuiiado para ubicar a los pueblos
jmligenas del continentc americano, Nueva Zelanda y Australia). Aun
que es habitual comprar un billete de avian a «Australia» 0 .11 «Africa
xubsahariana. C01110 fonna de distinguirla del norte de Africa, la amplia
.ucptacion de esas denominaciones geogcificas oculta el hecho de que la
division de los continentes y las cstructuras geopoliticas impuestas son
< I .nstructos imperiales de los ultimos 500 a110s. La Tierra no fue crcada
\ dividida en cuatro continentes desde sus inicios par un ser divino.
/\ mcrica», el cuarto continente, se anexo a los tres que 1.1 Cristiandad
Il.lhi;l imaginado y que San Agustin sefialo en La Ciudad de Dios, como
« .mcnraremos en el capitulo 1.
J'J i cma y los argumentos quc planteare a 10 largo de este libro no gi
1.111 .ilrcdcclor de una entidad d('llomillada «America Latina» sino de co
Il \( I II.ll'io h co ide;\" de 1\ 1l1lTil',I I .11111.1 I J 110 de los objerivos que me he
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propuesto para este ensayo es tratar de separar el nombre del subcoriti Ilicto que se producen en su seno, tiene su ubicacion geohist6rica en Eu
nente de la imagen cartograhca que tenemos de el. Me abocare a excavar ropa. Por el contrario, yo sinio mi tcoria en cl contexto del paradigma de
los cimientos imperiales/coloniales de la «idea» de America Latina para conocimiento decolonial que cncontramos ya en Guaman Poma de Aya
desentraiiar la geopolitica del conocimiento desde la perspectiva de la la (vease el capitulo 3) Y otros intelectuales posteriores pertenecientes al
colonialidad, la contrapartida de la modernidad que no se ha contado ni ambito social que comprendc a quienes el antropologo Eric Wolf consi
ha sido reconocida. Con «perspective de la colonialidad», quiero decir dera «gente sin historia».
que el punto de observacion se ubicara en la historia colonial que dio Desde Bartolome de Las Casas, en el siglo XVI, hasta Hegel, en el si
forma a la idea del conrincnte amcricano. Me rcfiero al proceso como glo XIX, y desde Marx hasta Toynbee, en el siglo XX, los textos que se han
una excavacion y no como una arqueologia, pOi-que es imposible sacar a escrito y los mapas que se han trazado sobre ellugar que ocupa Ameri
la luz sin mas la colonialidad en tanto esta torja los procesos irnplicitos ca en el orden mundialno se apartan de una perspectiva europea que se
en la modernidad yes forjada par elIos. Despues de todo, el co ntinentc presenta como universal. Es cierto que los auto res reconocen que hay un
americano existe solo como una consecuencia de la expansion colonial rnundo y unos pueblos fuera de Europa, pero tam bien es cierto que ven
europea y los relates de csa expansion desde el punto de vista europeo, a esos pueblos y a los continentes en que habitan como «objctos», no co
es decir, la perspectiva de la modernidad. mo sujetos, y en cierta medida, los dejan fuera de la historia, Dicho de
La historia del mundo puede contarse de muchas maneras desde la otra forma, se trata de sujetos cuyas perspectivas no cuentan. El titulo
perspectiva de la modernidad, pasando por alto la de la colonialidad. No dellibro mas conocido de Eric Wolf, Europa y La gente sin historia, se ha
se trata solo de interpretaciones en «conflicto»; es mucho mas que eso , convertido en una metafora con la que se describe esc diferencial episte
Imaginemos que un analisis cristiano y uno marxista de un suceso deter inico de poder. Wolf no quiere decir que hubo en el mundo gente sin me
minado, el «descubrimicnto de America», por ejernplo, nos proporcio moria ni registro de su pasado -una idea absurda, sin duda-, sino que se
naran distintas interpretaciones, pero los dos estnrian situados en el con glin el concepro regional de historia definido en el mundo occidental
texto de La modernidad. Asi, en ambos analisis, el «descubrimiento de des de la antigua Grecia hasta la Francia del siglo xx, las sociedades sin
America» se abordaria desde La perspectiua de Europa. En cambio, esc escritura aliabetica 0 las que se expresaban en lenguas que no fuesen las
mismo acontecimiento visto desde la postura de Fanon tcndria en cuen seis lenguas imperialcs de la Europa moderna no tenian historia. De
ta una vision no europea, consideraria la memoria de la trata y la explo acuerdo con este marco de pensarnicnto, la historia es un privilegio de la
tacion de esclavos, y sus consecuencias psicologicas, historicas, eticas y modernidad enropea, y para tener una historia hay que dcjarse coloni
teoricas. En ese caso, se adoptaria una penpectiva afrocaribena centrada /'ar, es decir, dejarse dominar, voluntariamente 0 no, por una perspectiva
en La coloniaLz:dad. En terminos generales, los discnrsos cristiano y mar de la historia, la vida, cl conocimiento, la economia, la subjetividad, la fa
xista son mucho m,ls conocidos que el fanonista -una corriente de pen milia 0 la religion moldead'1 por la historia de la Europa moderna, que ha
samiento critico (que, si bien se complementa con el «marxismo», es mas sido adoptada como modelo oficial, con leves modificaciones, por Esta
amp Iia) que contribuye a la tr'1nsformacion decolonial en el campo del dos Unidos. Las perspectivas de la colonialidad, sin embargo, surgen de
conocimiento y 1'1 accion, y se inspira en la obra del intelectual y activis la «herida colonia!», el sentimiento de inferioridad impuesto en los seres
ta del siglo xx originario de Martinica Frantz Fanon, al que volveremos humanos que no encajan en cJ modclo predetenninado por los rclatos
mas adclante-, 10 que de por si revela un aspecto fundamental del tema curoamencanos.
alrededor del cual se estructura mi teoria. Por cierto, yo podria haber or Asi, para excavar la colonialidad, es imprescindible referirse al pro
ganiz'1do mis ideas desde una perspcctiva europea aunque haya nacido y vecto dc la modernid'1d, pero no a la inversa, porque la colonialidad se
me haya educado en America del Sur. Lo unico que habria necesitado es 11.11a las allscncias <] lIC se producen en los rclatos de la modernidad. Por
adherirme al marco filos6fico de referencia exiSlente y ubicarme en un ell,\, hc dccidi<!o ,klillil cI orden Illundialmoderno que se ha construido
paradigma de conocimiento que, a peS;lr de bs illlcrprctaciollCs en n>l) ('II I(.~; 1I1Ii,lll,\ ',(HI ,11It''',.\ 1•. llli, t!,·1 ·"kscllhril11iento de America», en
If; II
dedor de Europa. El heclio de que los habitantes de Cuzco 0 Tenochtitlan, Por razones editorialcs no he escrito un capitulo mas, pero de haber
las capitales de los Imperios Inca y Azteca, respectivamente, pensaran que tenido la oportunidad de hacerlo habria abordado cl tema de la tensa
vivian en el centro del mundo no se torno en cuenta cuando se trazaron los oposicion entre la idea de «America Latina» y las ideas de «naturaleza»
mapas de la region. y «cultura», Una vision general de la evoluciori que han tenido esos con
La geopolitica de la division continental es clave p,lL1 entender por ceptos mostraria como las categorfas ellropeas han dado forma a la
que «America Latina» fue incluida en Occidente y ubicada en la periferia «idea» de America Latina dentro de su propio seno (el componente eu
al mismo tiempo. EI contincnte americano y los pueblos que vivian alii se ropeizado de la poblacion) y desde afuera (la «otredad» que Ia mirada de
presentaron como inferiores en los relates europeos desde el siglo XVI Europa Occidental y Estados Unidos ha establecido para el subconti
hasta que la idea sc modifico en Estados Unidos despues de la guerra his nente), y como influyen las perspectivas erncrgcntes. En cl siglo XVI, la
pano-estadounidense de 1898, cuando se asigno a «America Latina» un novedad y la exuberancia de la «naturaleza» provocaban adrniracion, En
papel sccundario, Entonces, en cI capitulo 2, analizo las divisiones que 1590, por ejernplo, el jesuira espaiiol Josc de Acosta, quien vivio muchos
surgieron dcnrro de «America» (del Norte/del Sur, Anglo/ America Lati aiios en la region andina, cscribio que para conocer y comprcnder la «na
na) tras las revoluciones independcntistas, cuando «America Latina» pa turaleza» era necesario comprender a su creador. Pero aiios mas tarde
so a considerarse inferior y dependiente de Estados Unidos. La «latini Francis Bacon torno otro rumbo al concebir la «naturaleza- como una
dad», identidad reivindicada por los franceses y adoptada por las elites fuerza que los hombres debian conquistar y dominar: aparece aqui la
criollas, en ultima instancia, lunciono como un concepto que las ubico oposicion entre cI hombre y la naturaleza. «America Latina» fue imagi
por debajo de los angloamericanos y bono 0 degrado la identidad de los nada en los dos terrninos de esa oposicion. Los intclcctualcs criollos del
indios y los sudamericanos de origen africano. Esas han sido, en suma, la siglo XIX, como Domingo Faustino Sarmiento en Argentina y Euclides
historia, el significado y las consecuencias de la «idea de America Latina» Da Cunha en Brasil, utilizaron eI paradigms «civilizacinn» versus «natu
que analizare en profundidad en los dos primeros capitulos. raleza» para dcscribir ,1 la elite criolla en contraposicion a 1'1 «barbarie»
Muchos acadcmicos, intelectuales, funcioriarios del Banco Mundial, de los indigenas de America del Sur. No obstante, C0l110 verernos en eI
miernbros de distintos gobiernos y periodistas crcen que «la moderni capitulo 2, las elites criollas se autocolonizaron al adoptar para si la no
dad es un proyecto que aun no se ha cornpletado», En mi opinion, ex cion frances a de que eran «latinos» como forma de oponerse a 10 anglo,
presada desde la pcrspcctiva de la colonialidad, cornpletar el proyecto que rcpresentaba la civilizacion, y de ese modo sc ubicaron dcllado de la
significa seguir reproducicndo Ia colonialidad, en Ia que seguimos in «naturaleza». AI mismo tiernpo, intelectuales tales COl1l0 cl naturalist»
mersos a comienzos del siglo XXI. Si bien es cierto que ya no padecemos frances Georges, conde de BuHon, 0 Hegel y hasta Thomas J eHerson
la dominacion colonial abierta de los modclos espaiiol 0 britanico, la 10 propusicron una oposicion entre la «natura!cza» y cl hombre civilizado
gica de la colonialidad sigue vigente en la «idea» del mundo que se ha que dejo a toda AmeriL1 en cl extrema «natural» de la oposicion. En esos
construido a traves de la modemidad/colonialidad. El analisis de la evo debates, el Nuevo Mundo era joven e inmaduro; por 10 tanto, se espera
lucion de la «idea de America Latina» deberia dejar al descubierto qne ba que la poblacion americana evolucionara hasta alcanzar la civiliza
mientras que su materializacion pertenece, precis,lmente, a la manifesta cion. 4
cion de esa logica en momentos particulares de la reestructuracion impe Desde finales del siglo XVIII y durante el XIX, la naturaleza, como crea
rial/colonial, Ia perspectiva de quienes han sido silenciados por su causa cion divina, se oponia a la cultura, en tanto creacion humana. Es decir,
puede producir un cambia radical. En cl capitulo 3, me ocupare de los que no se dejo de lado la oposicion entre cl hombre y ]a naturaleza; solo
movimientos de los pueblos indigenas y los descendientes de africanos sc la redefinio. La nocion de «cultura» (dcllatin colere, que significa «cul
de «America Latina», y de los latinos de Estados Unidos 3 que, con sus Iivar 0 habitar») surgio como un concepto necesario durante cl proceso
nuevos proyectos de conocimicnto, vuelven obsoleta la «ide,l de Ameri d(' secularizacion, porquc el termino «cultura» se urilizo en el sentido de
ca Latina». 1)J()ducci{lll y creaciClIl humana, dc «cultivar». En el scntido de «habitar»,
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«cultura» es ellugar de residencia, la ocupacion de 10 que se cr ea, Se pre tivista quechua Ariruma Kowii, de Otavalo, Ecuador: «EI mundo andi
cisaba la «cultura» para reernplazar a Ia «religion» como elemento aglu no se apoya sobre dualismos complementarios».' Esa simple difcrencia
tin ante de la comunidad. Religio deriva del latin re-ligare, «unir». En la I(Sgica es crucial para d avance de una transtormacion decolonial del co
antigua Roma, re-ligarc tenia un valor temporal, pues religio tambien nocimiento (que implica ver el mundo desde la perspectiva del qucchua
significaba traditio (<< tradicion "), y un valor espacial, ya que la religio y no desdc la del griego y el latin, si bien se incorpora la presencia "im
unia a quienes cornpartian creencias dentro de una zona detcrrninada, perial», aportada por los principios curopeos del conocimiento desdc cl
Cuando fue necesario utiliz.ar una palabra para designar a un nuevo tipo Renacimiento en adelante). Una transforrnacion de esc tipo cs impres
de comunidad cuyns lazos no teuian que ver conla Ie, sc creo una nueva cindible para producir un cambio en la vision que tcncmos del mundo y
institucion, «la comunidad de origen» 0 cI Estado-nacion, definida en la sociedad, teiiida por las categorlas del saber de las lenguas moder
conjunto con la «culrura nacional» con el fin de crcar sujetos con una nas/imperiales emopeas, categorias derivadas del griego y el latin. Kowii
«identidad nacional». Las identidades nacionales imperiales, a su vez, es desmantela la oposicion desde el titulo de su articulo, «Barbaric, civiliza
tablecieron una vara con la que medir y (de)valuar las identidadcs nacio crones e interculturalidad».' Hoy, entonces, la categoria de harbarie es
nail'S de los «Estados indcpcndientes» desde el siglo XIX hasta hoy. Las cuestionada por un intelectual indlgena, al que Sarmiento habria consi
identidades nacionales imperiales controladas por el Estado sirvieron pa derado un indio barbaro. Adem.is, la palabra «civilizaciones» est.i en
ra redefinir la diferencia colonial, siendo la «idea» de America Latina plural en cl titulo, con to que Kowii valoriza b civilizacion liistorica de
parte de ese nuevo disefio imperial. los indios descalificada por elmodeJo singular de la mision civilizadora
Dicho de otro modo, la «cu lrura- contribuyo a la crcacion de la uni dlropca. Los tcrminos de la discusion --llO )la solo el contenido sin I1n
dad nacional. Las lenguas nacionales, las literaturas nacionales, las ban cucstionamiento de las palabras que !o expresari- son reconsiderados en
deras y los himnos nacionales eran todos elIos manifestaciones de una 1111 dialogo de civilizaciones que descubre el monologo de la civilizaci6n
«cujtura nacional». La «cultura» se utilize como instrumento para nom \ el silencio de la barbaric. Una veZ que los terrninos adquiercn signifi
brar e instituir la homogeneidad del Estado-nacion. Es mas, como el ter cado dialogico y abandonan la 16gica de Ia contradiccion (civilizacion
mino cobro auge en el siglo XlX, cuando Inglaterra y Francia se monta versus barbarie), la barbaric se ubica en otro lugar: la civilizacion de los
ban en la segunda ob de expansion colonial, la «cultura» tambien fue uti! <riolIos y los europcos iue genocida y, por ende, badura. Si X y no X
para el proposito colonial de nombrar y dcfinir a las culturas foral~eas e coexisten, entonces hay que analizar la cuesti6n de como las diferentes
inferiores. Mientras que la civilizacion europea se dividi6 en culturas na ('structuras de la civilizaeion pueden dejar la barbarie de lado. Ese es,
cionales, la poblacion del resto dclmundo tenia «cultura», pero no civi jnecisamente, el objetivo de las luchas y los dialogos intercultmales, que
Iizaci6n. Los «!atinos» de America del Sur tenian una cultura, moldeada ,-omentaremos en el capitulo 3.
en parte en complicidad con los ideologos francescs de la «latinidall», Es necesario respetar una condicion: en este momento, no debe per
pero no eran civilizados, pues las antiguas civilizaciones azteca, inca y derse de vista Ia diferencia colonial, porque es probable que los criollos
maya ya estaban confinadas a un pasado olvidado. Eso lIevo a que los de ascendencia emopea de America (America Sajona y America Latina)
«latinoamericanos» fuesen considerados curopeos de segunda clase que v los del resto del mundo sigan pensando que civilizaci6n y barbarie son
careclan de la ciencia y la compleja historia de Europa. Durante la Gue (;ltegOrias ontol6gicas, por 10 cual quiza Ics cueste aceptar los proccsos
rra Frla, esa imagen se extendi6 a todo e1 Tercer Mundo. de civilizaci6n y las historias indias (0 islSmicas, en otro contexto). No
Aun asi, esos macrorrelatos eliden el hecho de que, en la cosmologla ('xistcn civilizaciones fuera de Emopa, y si las hay -b isL1mica,la china y
indigena, la naturaleza y la humanidad no necesariamente se oponen, y I., japollesa (de acuerdo con la clasificacion de Huntington; vease cI capi-
que la «civilizacion» no es m,ls que una descripci6n que los europeos ha lido I )--, son parte del pasado y hubo que acercarlas al IJresente de la ci
cen de su propio papel en la historia. Para los pueblos indigenas, los ,ili/.ll'ion (l(-cidcllt;ll. Fsa es b diferencia colonial que no debe pcrderse
opuestos lJueden coexistir sin negarse. C01ll0 sostiene cI inleleclual y ac ,1,- visl.\. I':" ill,HknLI<!o S(',',l1ir PCIIS;llldo '-lill' cl hlture' implicara la «de
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