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Mujeres Cocaleras Marchando Por Una Vida Sin Violencia - Coordinadora de Las Cinco Federaciones

Este documento describe la marcha de mujeres cocaleras de Cochabamba a La Paz en 1995 para protestar contra la erradicación forzada de cultivos de coca y la violencia estatal. La marcha duró 31 días y exigió el respeto a los derechos humanos, el cese de la erradicación forzosa, la liberación de campesinos detenidos, y el deseo de hablar con las esposas del presidente y vicepresidente sobre sus demandas. A pesar de la represión estatal, la marcha logró llegar a La Paz y obtener

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Mujeres Cocaleras Marchando Por Una Vida Sin Violencia - Coordinadora de Las Cinco Federaciones

Este documento describe la marcha de mujeres cocaleras de Cochabamba a La Paz en 1995 para protestar contra la erradicación forzada de cultivos de coca y la violencia estatal. La marcha duró 31 días y exigió el respeto a los derechos humanos, el cese de la erradicación forzosa, la liberación de campesinos detenidos, y el deseo de hablar con las esposas del presidente y vicepresidente sobre sus demandas. A pesar de la represión estatal, la marcha logró llegar a La Paz y obtener

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Contexto internacional 1

2 Contexto internacional
Contexto internacional 3

Mujeres Cocaleras
Marchando por una vida sin violencia
4 Contexto internacional
Contexto internacional 5
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN……..........................................… 5
PREÁMBULO………................................................ 9

I. LA COCA: ALIMENTO, MEDICAMENTO Y


RITUAL…............................................................... 16

Nos imponen certificados para erradicar los


cultivos de coca.....................................................…25
La política antidroga y los derechos humanos.......…29
Características del Trópico de Cochabamba..............34
Primeras organizaciones para la defensa de la vida
en el Trópico..............................................................37
Como gestan, defienden la vida................................ 39
Huellas de mujer en las luchas cocaleras.................. 42
Nosotras decimos y decidimos................................. 52

II. LA MARCHA: CONSTRUIMOS NUESTRA


HISTORIA.............................................................. 58

Paso seguro y wiphalas al viento.............................. 62


Palos, perros y policías fueron insignificantes.......... 67
Tejiendo estrategias para llegar a La Paz.................. 73
Para los pobres no hay Navidad............................... 76
Represión en Mikiyani............................................. 80
En busca de las marchistas....................................... 93
Seguimos por ríos y montañas.................................. 99
6 Contexto internacional

También somos cocaleras....................................... 105


Intentos de diálogo del gobierno............................. 112
Voces de marchistas en La Paz............................... 115
Paso a paso, nos ganamos la simpatía del país....... 118
Tenemos llagados los pies, y aún así nos piden
garantías.................................................................. 124
Entrada triunfal a Chuquiago Marka...................... 133
Con canciones nos demostraron su cariño.............. 144

III. QUEREMOS HABLAR CON LAS PRIME-


RAS DAMAS “DE MUJER A MUJER”.............146

Caminar durante un mes, y todavía una huelga de


hambre.................................................................... 159
Si el gobierno no cumple, volveremos marchando. 169
El apoyo de nuestras organizaciones y familias..... 173
La solidaridad también fue internacional............... 176
Nos esperaban con flores, música y cariño............. 179
Evaluando el camino recorrido............................... 182

ANEXO ..................................................................187
Acuerdo Gobierno, COB y Cocaleros.................... 187
Contexto internacional 7
INTRODUCCIÓN

Ante los chantajes e imposiciones de Estados Unidos


con la llamada certificación y descertificación, el go-
bierno boliviano nos somete a los campesinos a la re-
ducción forzosa de cocales, movilizando fuerzas repre-
soras, que utilizaban balas, helicópteros y aviones, en
algunos casos de la DEA.

Ante la represión y la amenaza de ser descertificados,


como productores de coca tenemos que constituirnos
en “salvadores del país” erradicando las plantaciones
de coca; pero no sólo se erradica la coca, sino también
se erradica personas antes de erradicar la pobreza.

Los órganos represores como UMOPAR con su men-


talidad sanguinaria no tienen escrúpulos para matar a
nuestros compañeros. DINACO y DIRECO con sus
agentes civiles, sirvientes del imperialismo, asesora-
dos por el ejército de Estados Unidos mediante oficia-
les, que en algunos casos participaron en la guerra de
Vietnam. Finalmente la Policía Ecológica antes de pro-
teger el medio ambiente, para lo que se creó, también
se ocupa de reprimirnos.

Nuestro delito es denunciar la realidad en que vivi-


mos, nuestro pecado es defender la vida buscando la
sobrevivencia con dignidad a costa de nuestras vidas.
Compañeras y compañeros de base que organizan y
8 Contexto internacional

fortalecen el sindicato, dirigentes de sindicatos, centra-


les y de federaciones somos detenidos y detenidas, acu-
sados, confinados, agredidos físicamente, amenazados
de muerte, de ser extraditados y encarcelados, por ello
a estas alturas los campesinos del Trópico no tenemos
nada que perder ¡seguimos en la lucha!

Los órganos represores del gobierno junto a la mano


del imperialismo que viola la soberanía nacional, son
responsables de la muerte de nuestros compañeros,
quienes antes de lograr el desarrollo de la región del
Trópico y del país en su conjunto, erradicaron al hom-
bre y no el hambre. Es así que el cuartel de Chimoré ya
no es para narcotraficantes sino para detener a dirigen-
tes; y el desarrollo alternativo es comprar movilidades
para funcionarios de los diferentes programas llamados
de desarrollo, que se ocupan de convencer a compañe-
ros campesinos a recibir en actos especiales a autorida-
des del gobierno y funcionarios de Naciones Unidas.

Nosotros (quechuas, aymaras, yuracarés y otros) de la


nación clandestina y oprimida nos vemos obligados a
pagar los efectos del neoliberalismo, con muertos, he-
ridos, detenidos y además con hambre y miseria, como
si fuéramos responsables de estas políticas de ajuste
estructural.

Por ello, los pobres, encabezados por campesinos y


obreros, desde el sindicalismo luchamos contra la in-
Contexto internacional 9
justicia a la humanidad, defendiendo la vida con mucho
cariño; en cambio otros la destruyen con el neolibera-
lismo aplicado en nuestro país por el MNR y sus alia-
dos.

En nuestras jornadas de resistencia contra la reducción


forzosa de cultivos de la planta de coca, como también
en la defensa de la vida, los derechos humanos y la
soberanía nacional, nuestras compañeras asumen una
activa y valerosa participación. Ahora las mujeres no
sólo nos alientan y apoyan sino se convierten en una
fuerza para la lucha junto a nosotros.

Una muestra de su fortaleza es la decisión de empren-


der la marcha “Por la vida y soberanía nacional”, con la
inteligencia que las caracteriza lograron llegar hasta la
sede de gobierno burlando constantemente a los agen-
tes de inteligencia del gobierno. Estamos convencidos
que cuando las mujeres deciden defender, sobre todo la
vida, lo hacen aún a costa de la suya porque saben lo
que es gestar y dar vida.

El presente libro “Mujeres cocaleras, marchando por


una vida sin violencia” es una apretada memoria de lo
que fue la valerosa marcha de nuestras compañeras,
que recorrieron desde Cochabamba hasta la ciudad de
La Paz en treinta y un días. Con esto pretendemos re-
gistrar en las páginas de la historia, nuestras luchas en
defensa de la vida con dignidad.
10 Contexto internacional

A nombre de las Cinco Federaciones del Trópico de


Cochabamba, nuestro reconocimiento y agradecimien-
to al pueblo boliviano por su apoyo y solidaridad, asi-
mismo a la solidaridad internacional.

EVO MORALES AYMA


Presidente del Comité Coordinador de las Cinco
Federaciones del Trópico de Cochabamba
Contexto internacional 11
PREÁMBULO

Los operativos sangrientos en el Chapare con las muer-


tes del campesino productor de coca José Mejía, o la
muerte del compañero Juan Ortiz —en un asalto de la
Fuerza de Tarea Conjunta (FTC)—, y de un bebé de
seis meses de vida y de otros niños, obligan a las muje-
res cocaleras del Chapare a tomar la decisión de iniciar
una marcha hacia la ciudad de La Paz.

Con este propósito lanzan la convocatoria en noviem-


bre de 1995. Sin embargo, los aprestos de esta mo-
vilización expresan una idea antes propuesta por la
dirigencia de los cocaleros y de la Central Obrera Bo-
liviana (COB).

La marcha de las mujeres cocaleras sale de Villa Tunari


el 11 de diciembre de 1995. A las pocas horas, las fuer-
zas represivas del Estado intervienen violentamente la
columna y consiguen frenar la marcha por unos días.

Pero la medida de presión vuelve a reactivarse el 17 de


diciembre con el nombre de “Por la Vida y la Soberanía
Nacional”. Y con los siguientes puntos que resumen las
demandas de las cocaleras:

Respeto a los Derechos Humanos


Cese de la erradicación forzosa de Cocales
12 Contexto internacional

Libertad de los campesinos detenidos


Indemnización a los damnificados por los ope-
rativos de UMOPAR
Desarrollo alternativo
Garantías para los dirigentes sindicales
Despenalización de la hoja de Coca

Junto a estos pedidos, las marchistas exigen hablar de


“mujer a mujer” con las esposas del presidente Gonza-
lo Sánchez de Lozada, Ximena Iturralde, y del vicepre-
sidente Víctor Hugo Cárdenas, Lidia Katari, a quienes
desde un principio piden que “sensibilicen” a sus espo-
sos para que escuchen sus demandas y, así, poner punto
final a la erradicación forzosa de la hoja de coca en el
Chapare y acabar, de esta manera, con la violencia en
esta región del Trópico de Cochabamba.

No obstante, el gobierno, mediante las fuerzas represi-


vas, busca, sin conseguirlo, disolver la marcha de mu-
jeres cocaleras. Al no conseguirlo, la administración de
Sánchez de Lozada propone un diálogo, pero no en la
ciudad de La Paz, pues, la verdadera intención del go-
bierno se concentraba en impedir que la columna de
marchistas llegue con sus demandas al centro del poder
político.

Las cocaleras marchistas rechazaron la propuesta.


Contexto internacional 13
Tras varios nuevos intentos de disolver la marcha, el go-
bierno envía, el 10 de enero de 1996, una comisión para
dialogar con las cocaleras a 125 kilómetros de La Paz.
Las mujeres del Trópico de Cochabamba salen al en-
cuentro de la delegación gubernamental con las siguien-
tes demandas: que el gobierno otorgue garantías a la
marcha y que el diálogo se inicie en la ciudad de La Paz.

El Ministro de Justicia responde que: “No puedo garan-


tizar nada, ésa no es mi competencia”. Mientras que el
Secretario de Régimen Interior propone que las muje-
res y sus acompañantes de caminata suban a vehículos
automotores para llegar a La Paz. Sugerencia conside-
rada ofensiva por las marchistas que manifestaron su
malestar con rechiflas a la comisión oficial.

Sin poder contener el arribo de la columna marchista a


La Paz, el gobierno trata de ablandar su posición ante
la opinión pública con el anuncio de que las esposas
del presidente y del vicepresidente se reunirán con las
cocaleras ni bien éstas lleguen a dicha ciudad. Pero li-
mita los puntos de la agenda de diálogo a los temas de
derechos humanos y de la problemática del Chapare.

Aquí cabe una reflexión acerca del evidente manejo


machista y xenófobo del conflicto desde las esferas
gubernamentales, que de entrada limita los temas de
discusión a mujeres cocaleras que se aferran a la espe-
14 Contexto internacional

ranza de conseguir sus objetivos a través del diálogo de


“mujer a mujer”.

Sin ninguna sombra de duda, la marcha de las cocaleras


es digna de elogio, y una muestra del reconocido valor
de la mujer boliviana en las luchas sociales y políticas
del país.

Después de más de un mes de caminata en condiciones


climáticas desfavorables, con numerosas gasificacio-
nes, intervenciones policiales y el permanente temor a
los disparos de armas de fuego de las fuerzas represi-
vas, las mujeres cocaleras ingresan a la ciudad de La
Paz el 17 de enero de 1996 en medio del caluroso reci-
bimiento de la población.

Al día siguiente, las marchistas se reúnen con las es-


posas del presidente y el vicepresidente en una especie
de asamblea abierta, con la presencia de los medios de
comunicación.

Las reuniones de “mujer a mujer” se prolongan hasta


el 21 de enero, día en que las cocaleras suspenden los
encuentros por la imposibilidad de llegar a un acuerdo
sobre el cese de la erradicación forzosa de la hoja de
coca en el Chapare.

El 23 de enero, cincuenta cocaleras inician una huelga


Contexto internacional 15
de hambre. Sin embargo, ni bien el diálogo queda in-
terrumpido, el gobierno comienza las conversaciones
con la dirigencia de la Confederación Sindical Única
de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB)
que bloquea caminos por demandas sectoriales y en
apoyo a las mujeres cocaleras.

La estrategia gubernamental busca aislar a las cocale-


ras, con acuerdos para que los campesinos levanten los
bloqueos de caminos a cambio de la liberación de cen-
tenares de detenidos.

Tras 10 días de ayuno voluntario y gracias a la inter-


vención de la COB, se reinician las conversaciones, el
2 de febrero de 1996, que derivan en un acuerdo entre
el gobierno, la dirigencia cobista, las cinco Federacio-
nes del Trópico de Cochabamba, las mujeres cocaleras,
los productores de coca y la Confederación de Coloni-
zadores, el 3 de febrero de 1996.

Con el acuerdo, el gobierno trata de dar la imagen pú-


blica de que busca consensuar una solución dialogada
al problema de la erradicación forzada de cocales. Sin
embargo, la realidad en el Trópico de Cochabamba se
mantiene igual, pues, a pesar de las movilizaciones y de
las conversaciones en La Paz, en el Chapare continúa
la represión con asaltos a casas y persecución de los
dirigentes, sin ningún respeto de los Derechos Huma-
16 Contexto internacional

nos. Además, en esos días la prensa informa sobre el ha-


llazgo de un “narco avión” cargado hasta su capacidad
máxima de cocaína, ante lo cual la dirigencia cocalera
acusa al gobierno de implementar la violenta política
de erradicación de cocales como una cortina de humo,
mientras el narcotráfico sigue operando sin ninguna di-
ficultad.

Hasta este punto, llama poderosamente la atención la


actitud insensible del gobierno respecto al conflicto
planteado por las mujeres cocaleras, que bajo la estricta
disciplina sindical encamina la marcha hacia el mismo
centro del poder político del país y, una vez ahí, toma
las calles aledañas a la plaza Murillo, pese a la fuerte
presencia de efectivos militares.

La memoria colectiva del pueblo no debe olvidar la es-


forzada lucha de los cocaleros que, junto al movimien-
to social nacional, abrió el camino de la implementa-
ción de una nueva manera de práctica política, que está
cambiando Bolivia.

Respecto a las mujeres cocaleras, su sacrificio, no solo


durante la marcha de 1995-96, sino en todo el proceso
de resistencia activa contra la erradicación de los coca-
les, establece un precedente para la equidad de género
tanto en el ámbito de la dirigencia sindical como en la
administración pública y, en general, en el trato a la
Contexto internacional 17
mujer en el país, que conduce a combatir la violencia
contra la mujer con la mirada puesta en las luchas his-
tóricas encabezadas por ellas mismas.
18 Contexto internacional

CAPÍTULO I
LA COCA:
ALIMENTO, MEDICAMENTO Y RITUAL

La hoja de coca, al igual que la papa o el maíz, perte-


nece al patrimonio cultural del continente americano.
Según diversos estudios, la existencia de los cultivos
de hoja de coca en la región andina del continente se
remontaría a unos veinte mil años antes de Cristo. Por
otra parte, la evidencia arqueológica del consumo data
de hace más de tres mil años antes de Cristo, en el Perú.

En Bolivia, en la zona arqueológica de Tiwanaku, se


encontraron varios objetos de oro y cerámica represen-
tando seres humanos con la mejilla abultada por el bolo
de coca (Carter y Mamani, 1986).

Para nosotros la coca es vida, desde que ama-


nece, empezamos a pijchar para quitar nuestra
hambre y trabajar incansablemente en nues-
tros chacos. La coca significa cuidarlo como a
una wawita y por eso, nos da rabia cuando por
la fuerza la erradican. Silvia Lazarte, dirigente
de la Federación de Mujeres del Trópico.

Evo Morales afirma que existen varios estudios sobre


la hoja de coca. Según algunos de ellos, la coca tiene
cinco mil años de vida y otros coinciden en que tiene
dos mil años. Lo cierto es que la coca es parte del im-
Contexto internacional 19
perio del Tawantinsuyo, por tanto de nuestra cultura.

El año 1492 cuando nuestro continente Abya


Yala –hoy denominado América– fue invadido,
el cultivo de la hoja de coca fue incentivado
por los españoles para utilizarlo en la explota-
ción de minerales, oro y plata, principalmente.
Entre los trabajadores mineros se fomentaba el
consumo tradicional de la coca para que pue-
dan resistir los trabajos inhumanos a los que
estaban sometidos.

Desde esa época, la costumbre denominada “pijcheo”


o “acullicu” en Bolivia, “chajcheo” en el Perú o “mam-
beo” en Colombia se mantuvo inalterable, porque en
esta región del continente la coca aún es considerada
corno alimento, medicamento y ritual; en contradicción
con la idea que tienen de ellas las culturas foráneas,
confundiéndola con la cocaína.

Un elemento primordial del período incaico,


es que la “reina” se llamaba “mama coca”,
significando que la coca tenía el valor de una
reina, era digna de admiración y además, sa-
grada (Balcázar, 1956).

El origen sagrado de la coca está explicado en una le-


yenda, según la cual, Mama Quilla (Diosa Luna) por
orden del Inti (Dios sol), sembró el arbusto sagrado
20 Contexto internacional

para que sus hojas aliviaran el cansancio, el hambre y


la sed.

Así, durante la sobre explotación de la fuerza de trabajo


indígena y campesina en las encomiendas, en los obra-
jes y especialmente, en la mita de las minas, la coca
fue un alimento fundamental porque proveía vitaminas,
quitaba el sueño y la fatiga.

Además, la hoja de coca fue utilizada, como


hoy, en ceremonias sociales y ritos religiosos,
como medio importante para la integración
social y la solidaridad humana (Carter y Ma-
mani, 1986).
A principios de siglo, tanto la coca como la
cocaína eran consideradas una droga maravi-
llosa, sin estigma moral ni regulación, ya que
servía para curar la dependencia hacia otros
estupefacientes (del Olmo, 1992).
En el siglo XVII, la hoja de coca Fue Indus-
trializada por científicos de Estados Unidos,
obteniendo como primer producto el vino res-
taurativo de la hoja de coca. Posteriormente se
fabricó el vino Mariane en Francia que fue la
bebida preferida en las cortes europeas.
La historia nos muestra la disputa por la in-
dustrialización de la coca, pero finalmente Es-
tados Unidos se impone con el uso de la coca
en su refresco denominado Coca Cola. Y no
Contexto internacional 21
sólo esto, después del acta de la independencia
le toca a EE.UU. fomentar el cultivo de la hoja
de coca para el pijcheo de los trabajadores mi-
neros y de esta manera optimizar la explota-
ción del estaño. Evo Morales.

En esta región del continente, la hoja de coca se man-


tiene como una “hoja sagrada” y un don de Dios y de la
Pachamama; para los foráneos, en cambio, se trata de
una “hoja maldita”.

Desde hace siglos y en la misma leyenda de la coca, se


mencionaba –con sabiduría– la contradicción del signi-
ficado de la coca, en ambas culturas: Cuando el blanco
quiera hacer lo mismo y se atreva a utilizar como vo-
sotros esas hojas de coca, le sucederá todo lo contra-
rio. Su jugo, que para vosotros será fuerza y vida, para
vuestros amos será vicio repugnante y degenerador;
mientras que para vosotros será un alimento casi espi-
ritual, a ellos les causará idiotez y locura.

Pero, más allá de las diferentes concepciones respecto


a los cultivos de la hoja de coca, en los países andinos
existe una realidad concreta que está ligada tanto a as-
pectos económicos, como sociales y políticos.

Dentro de la concepción de que la coca es mala, porque


contiene ínfimos porcentajes de cocaína, se ha impues-
to una “política antidrogas” definida por la administra-
22 Contexto internacional

ción del gobierno de los Estados Unidos en una guerra


que no tiene normas ni cuartel, pero sí genera víctimas.

En vez de erradicar el hambre y la miseria de


las zonas cocaleras, el gobierno está erradi-
cando al hombre. Evo Morales.

En esta guerra, a las víctimas se las hace ver como a


verdugos, A los productores de la hoja de coca se los
quiere hacer ver como los “causantes del flagelo de la
humanidad”, cuando en todo el país se conoce el caso de
la Florida, de Huanchaca, de los narcovínculos, de los
narcoaviones, de la DEA y su guerra falsa, y de las fan-
tásticas cifras que se manejan. Se dice que el circuito co-
ca-cocaína, genera alrededor de quinientos millones de
dólares que rondan sobre todo por los países del Norte.

La política antidroga que se ha venido aplicando du-


rante las últimas décadas fue definida virtualmente por
la administración norteamericana. Si bien las Naciones
Unidas desarrollan ciertas acciones en este campo, al
igual que la Unión Europea en el último período, hasta
el momento ningún país se atrevió a romper el modelo
impuesto desde Washington.

Desde el año 1961 mediante una convención


de las Naciones Unidas, se penalizó a la hoja
de coca con el objetivo de eliminarla en vein-
ticinco años, pero para ello tendrían que desa-
Contexto internacional 23
rrollarse políticas de reconversión cultural, lo
que no ocurrió.
Hoy en día vemos una enorme contradicción
en la política unilateral de Estados Unidos:
por una parte es el primer país importador de
la hoja de coca y el primer país consumidor de
drogas, pero, al mismo tiempo es el país que
nos impone políticas de erradicación. El mejor
aliado en esta pretensión de extirpar la hoja de
coca, es el MNR (Movimiento Nacionalista Re-
volucionario), ya que en 1961 cuando se pena-
lizaba la hoja de coca en las Naciones Unidas,
dicho partido estaba en función de gobierno.
El mismo MNR, en 1986, quiso imponer el
Plan Trienal que consistía en acabar la coca
en tres años; también en su gestión de gobier-
no se aprueba la draconiana Ley 1008 con
la que los campesinos no tenemos derecho a
plantar ni almacigar coca, y sistemáticamente,
se impone la erradicación forzosa provocando
la mayor cantidad de cocaleros muertos en la
defensa de la hoja de coca. Así, históricamente
el MNR se convierte en el primer enemigo de
la hoja de coca y los cocaleros. Evo Morales.

Basta recordar las masacres de Parotani, Huayllani o


Villa Tunari, o el atropello a los derechos humanos en
los tres años de gestión del gobierno, para percibir la
difícil situación.
24 Contexto internacional

Desde el 6 de agosto de 1993, fecha en que sube al


poder una coalición gubernamental integrada por el
MNR-UCS-MRTKL-MBL, se asesinó en las zonas
productoras de coca del Trópico a once productores
de coca sin que los responsables hayan sido sanciona-
dos. Se torturó a nueve cocaleros en celdas del CElP y
en otros operativos; se detuvo a más de mil doscien-
tos hombres, mujeres y niños que habitan esa región
en conflicto. Se confinó a cincuenta y ocho dirigentes
da sindicatos, centrales y federaciones; se allanaron vi-
viendas, se gasificó, golpeó, insultó y maltrató á cientos
de productores de coca (Fed. Del Trópico, 1995. Bole-
tín “Soberanía”).

Ante esa situación, las acciones de defensa y lucha del


movimiento campesino cocalero fueron y son perma-
nentes, hasta el presente se destacan una marcha de
varones desde el Chapare hasta la sede de gobierno,
denominada marcha “Por la Vida, la Coca y la Sobe-
ranía Nacional’, reiteradas manifestaciones callejeras
en la ciudad de Cochabamba y el Chapare, huelgas de
hambre, “acullicus” en plazas y calles públicas y final-
mente, la marcha de las mujeres cocaleras hasta la ciu-
dad de La Paz, conocida como marcha “Por la Vida y la
Soberanía Nacional”.

Contradictoriamente, en los Estados unidos de Norte-


américa, en un año, cerca a 2.1 mil millones de per-
sonas aspiran cocaína, 600 mil se inyectan heroína y,
Contexto internacional 25
alrededor de 30 millones de personas fuman marihuana
(CEDlB, 1995); datos que afirman que la política anti-
drogas debiera más bien apuntar a destruir la oferta y
demanda de droga.

Dentro de esta política de control, en reiteradas oca-


siones, funcionarios del gobierno de los Estados Uni-
dos trataron de imponer criterios ajenos a la realidad
en que vivimos. Documentos de la Oficina de Asuntos
Latinoamericanos en Washington (WOLA), mencionan
que la administración Nixon, en 1968, declaró la guerra
contra las drogas y estableció una serie de oficinas anti-
narcóticos, incluyendo en 1973, a la Drug Enforcement
Agency (DEA). Más tarde, en la década de los ‘80, la
administración Reagan promovió una guerra antidro-
gas, declarando al narcotráfico “una amenaza para la
seguridad nacional”. Y en 1989, el presidente estadou-
nidense George Busch, comprometió oficialmente la in-
tervención del Pentágono en la guerra contra las drogas.

Por su parte, la “Estrategia nacional sobre el control


de drogas”’ (CEDIB-Acción Andina, 1994), manifiesta
cuatro objetivos:

1. Fortalecer el compromiso político y la capaci-


dad institucional de los gobiernos de Colom-
bia, Perú y Bolivia para desmantelar las orga-
nizaciones del narcotráfico.
2. Incrementar a través de la ayuda militar en áreas
26 Contexto internacional

remotas, la efectividad del cumplimiento de la


ley y programas de seguridad de los tres países.
3. Causar daño significativo a las organizaciones
del narcotráfico.
4. Fortalecer y diversificar las economías legales
de las naciones andinas para permitirles supe-
rar los problemas económicos que resultarían
de la eliminación de la producción de cocaína.

En nuestro país, sí se analiza la actual administración


del gobierno boliviano –instaurado en agosto de 1993–
no sólo se refleja la intromisión norteamericana en
asuntos internos, sino la evidencia de la carencia de una
política antidrogas nacional.

En octubre de 1993, Lee Brown, ex zar antidrogas


de los Estados Unidos y actual director de la Oficina
Nacional de Políticas de Drogas (ONDCP), en visita
a Gonzalo Sánchez de Lozada, Presidente de la Repú-
blica de Bolivia, dijo que “la guerra debía ser contra la
colmena y no contra las abejas”, es decir que si las abe-
jas, transportadoras de la droga no se dejaban controlar,
la guerra debía volcarse contra la colmena o producto-
res de coca.

De esa visita a territorio boliviano, nació el concepto de


la política “Opción Cero” que consistía en la erradicación
total de los cultivos de coca, considerados excedentarios.
En marzo de 1994, Richard Bowers, ex embajador de
Contexto internacional 27
los Estados Unidos en Bolivia, dijo: “El pueblo de
Bolivia –concretamente los productores de la hoja
de coca– tienen que aceptar la responsabilidad de la
muerte de miles de ciudadanos de Estados Unidos; en
consecuencia ese arbusto (la coca) debe desaparecer”.
En marzo de 1995, el parlamentario norteamericano
Dan Burton, demostrando sus delirios imperiales y su
desconocimiento de la realidad boliviana, afirmó que
“se debe invadir a Bolivia desde sus costas hasta el
altiplano para bombardear los cocales”.

En junio de 1995, Richard Porter, director de Asuntos


Internos de Seguridad Nacional de los Estados Unidos,
haciendo alusión a la erradicación de cultivos de coca
con el uso de químicos (prohibido según la Ley 1008),
manifestó que “no es muy eficaz erradicar la coca a
mano. Colombia ha tenido mucho éxito erradicando
con fumigantes”.

NOS IMPONEN CERTIFICADOS PARA ERRA-


DICAR LOS CULTIVOS DE COCA

La política antidrogas del gobierno de los Estados Uni-


dos que está sustentada en “la reducción de la oferta
de cocaína, el apoyo al desarrollo sostenible, la protec-
ción de los derechos humanos, el fortalecimiento de los
procesos democráticos, la prevención de los desastres
ecológicos y la defensa de los intereses nacionales”, en
la práctica refleja lo contrario.
28 Contexto internacional

Esta política tiene parámetros ligados íntimamente al


concepto de “guerra de baja intensidad” que surgió en
1980, cuando el gobierno norteamericano se dio cuen-
ta de que los movimientos sociales y la insurgencia en
el llamado Tercer Mundo podrían representar un grave
peligro para los intereses vitales de la seguridad nacio-
nal de Estados Unidos.

La guerra de baja intensidad se diferencia de una guerra


de mediana intensidad (como la del Golfo Pérsico) y
de alta intensidad (primera y Segunda Guerras Mun-
diales), porque los métodos que utiliza son sutiles. Es
decir, la tecnología de guerra utilizada, es menos es-
truendosa.

La guerra de baja intensidad se constituye, sin duda, en una


estrategia geopolítica, económica y militar de los Estados
Unidos hacia los países considerados “estratégicos” dentro
del campo de dominación de la potencia del norte.

La “Certificación” y el consecuente ‘Ultimátum”, son


parámetros básicos de esta guerra de baja intensidad,
porque sus condicionamientos significan mantener un
control a mediano y largo plazo, sin utilizar excesiva
violencia.

La “Certificación” significa la aprobación del cumpli-


miento de algunas condiciones, después de una inspec-
ción anual que hace el gobierno norteamericano a todos
Contexto internacional 29
los países que reciben su apoyo económico. De los die-
cinueve países que deben pasar la inspección, doce son
países latinoamericanos.

En cambio, la “Descertificación” implica la suspensión


de ayuda económica de Estados Unidos hacia los países
que no cumplen las condiciones establecidas y el impe-
dimento de éstos para obtener créditos de organizacio-
nes financieras internacionales como el Fondo Moneta-
rio Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y otros.

En ese sentido, la política antidroga de los Estados


Unidos, desde 1995, impuso a Bolivia tres condiciones
para la Certificación:

- Erradicar 1.750 hectáreas de coca hasta junio


y 5.400 hectáreas en todo el año.
- Desarrollar un plan de erradicación de cul-
tivos de coca ilícitos con metas a mediano y
largo plazo.
- Firmar un nuevo Tratado de Extradición.

Y ahora, en 1996, Estados Unidos ha impuesto a Boli-


via la condición de erradicar 6.400 hectáreas de culti-
vos de coca, sin considerar la situación de los produc-
tores de coca.

La única política del gobierno es la erradi-


cación forzosa de cocales sin importarles
30 Contexto internacional

la situación de sobrevivencia en que nos en-


contramos miles de productores; tampoco el
gobierno hace énfasis en la sustitución de la
economía de la coca, porque en Bolivia el de-
sarrollo alternativo ha sido un fracaso. Willam
Condori, Secretario de Actas de la Federación
del Trópico.

En septiembre de 1994, el mismo Presidente de Bo-


livia, Gonzalo Sánchez de Lozada reconoció que “el
programa de desarrollo alternativo es un fracaso, por-
que no involucró a los productores de la coca, direc-
tamente interesados en obtener resultados positivos”.
(Última Hora, 6 de septiembre 1994).

En esa misma dirección, en agosto de 1994, el Vicepre-


sidente del país, Víctor Hugo Cárdenas, manifestó que
los programas de desarrollo alternativo han sido un fra-
caso hasta ahora y esto justifica, en parte, las protestas
de los cocaleros.

Se debe buscar caminos que permitan sustituir


la economía de la coca excedentaria con otros
productos, aunque se han desarrollado inte-
resantes programas de desarrollo alternativo,
los mismos no llegaron a colmar las expecta-
tivas de los productores de coca. Víctor Hugo
Cárdenas (Opinión, 26 agosto 1994).
Contexto internacional 31
En cambio de manera más realista y directa, se dijo que
el desarrollo alternativo es como una mamadera gran-
de, pero sin leche; los productos denominados alterna-
tivos no sustituyen en nada a la economía de la coca.
Moisés Aguilar, dirigente cocalero.

El dirigente afirmó que más de setecientos productores


estuvieron trabajando con proyectos de pimienta negra,
pero que perdieron todos sus cultivos. Otros, que sus-
tituyeron la coca por bananos, fueron víctimas del Mal
de Panamá. Y, los que recibieron animales de varias es-
pecies de ganado vacuno por sustituir sus cocales, antes
que mueran por falta de pastizales y atención especiali-
zada, fueron carneados.

LA POLÍTICA ANTIDROGAS Y LOS DERE-


CHOS HUMANOS

Es necesario partir de una conceptualización teórica


que permita configurar los derechos humanos en el
Chapare.

Eusebio Fernández en “El problema de los fundamen-


tos humanos”, considera que el término que mejor de-
limita la situación teórica actual de los derechos huma-
nos es “Derechos fundamentales del hombre”, con ello
quiere manifestar que toda persona posee derechos y
que estos deben ser reconocidos y garantizados por la
sociedad, el derecho y el poder político sin ningún tipo
32 Contexto internacional

de discriminación social, económica, jurídica, política,


cultural o sexual. Al decir fundamentales, se está afir-
mando que son atingentes a la dignidad humana. Esta
definición ha sido ampliada incluyendo a las mujeres
con identidad de sexo.

Por su parte, el artículo seis de la Constitución Política


del Estado, reconoce que todo ser humano tiene per-
sonalidad y capacidad jurídica, con arreglo a las leyes.
Goza de los derechos, libertades y garantías reconoci-
dos por esta Constitución, sin distinción de raza, sexo,
idioma, opinión políticas o de otras índole, origen, con-
dición económica o social, u otra cualquiera”. Aunque,
es necesario mencionar que la realidad socio cultural,
pluricultural y multilingüe de nuestro país, es recono-
cida en el artículo primero de la Constitución Política
del Estado.

Pero, si se trata de que el Estado garantice la protec-


ción de los derechos humanos a todos los ciudadanos,
la gran contradicción deviene al constituirse precisa-
mente el Estado en el violador de dichos derechos de
las familias bolivianas, fundamentalmente en el Trópi-
co cochabambino.

En ese sentido Eusebio Fernández explica: “el poder


político refleja muchas veces esta doble cara de garante
y transgresor de los derechos-humanos fundamentales”.
Frente a este hecho, la salida es la regulación del poder
Contexto internacional 33
a través de la ley y el derecho: en la realización del Esta-
do de Derecho. Este, a su vez, se sustenta en la apropia-
ción –por parte de los protagonistas de las luchas socia-
les– de instrumentos legales y medios para coaccionar y
exigir al Estado el respeto a dichos derechos.

Un ejemplo claro de interpelación es el objeto de este


trabajo: la marcha de cientos de mujeres cocaleras a
la sede de gobierno, exigiendo el respeto a la vida, la
dignidad, la tierra-territorio, la expresión y la soberanía
nacional.

Los atropellos se agudizan en la actual coyuntura como


fruto de la imposición de la política antidrogas del go-
bierno, a través de las fuerzas de control del narcotrá-
fico y la drogadicción: Unidad Móvil para el Patrullaje
Rural (UMOPAR), Policía Ecológica, funcionarios de
la Dirección Nacional de la Coca (DINACO) y Di-
rección de Reconversión de la Coca (DIRECO), con
el “asesoramiento” de la DEA norteamericana. Todas
estas instituciones actúan con evidente abuso de autori-
dad violando los derechos individuales y colectivos de
las familias del trópico.

Sólo en el último período de gobierno –contemplado


desde agosto de 1993 hasta la fecha– de acuerdo a da-
tos recopilados en los medios de comunicación y tes-
timonios recabados en el Trópico de Cochabamba, se
han asesinado a los siguientes productores de coca:
34 Contexto internacional

NOMBRE FECHA LUGAR


Nelson Castro Cruz 12 mayo 1994 Chimoré
Juan Carlos Fernández
22 julio 1994 Aroma
Juan Ortiz Díaz 8 agosto 1994 Ayopaya
Felipe Pérez Ortiz 18 agosto 1994 Alto San Pedro
Roberto Sixto Mamani17 septiembre Lambate
1994
Rubén Lamas Galindo 6 noviembre Santa Rosa
1994
José Mejía Pizzo 18 agosto 1995 San Gabriel
Román Crespo Con- 2 septiembre La Chancadora
dori 1995
Evaristo Loayza 25 septiembre 14 de octubre
1995
Janeth Roxana Véliz 15 noviembre Shinahota
1995
Roberto García 17 noviembre Entre Ríos
1995

En ninguno de los casos las autoridades de gobierno


sancionaron a los verdaderos culpables, sino que trata-
ron de confundir a la población a través de los medios
de comunicación, relacionando los decesos con opera-
tivos antidroga.

Los dirigentes Modesto Condori y Crisólogo Mendoza


denunciaron que en celdas del CEIP, en La Paz, fueron
víctimas de choques eléctricos y agujas en el cuerpo
Contexto internacional 35
para que reconozcan su responsabilidad sobre tenencia
de supuesto “armamento y dinero”. El líder cocalero
Evo Morales y cincuenta y cinco dirigentes del Trópico
detenidos, antes de ser confinados a San Matías, San
Joaquín y Colcha K, denunciaron la existencia de “tor-
turadores” en el cuartel de Chimoré.

Los productores de coca detenidos sobrepasan los


1.200, entre mujeres, niños y hombres. Fueron priva-
dos de su libertad por oponerse a la erradicación for-
zosa de cocales y reclamar sus derechos habiendo sido
inculpados por actividades ilegales, sin que se hayan
encontrado pruebas.
Instituciones internacionales como Human Rights
Watch/Américas, Amnistía Internacional, Campaña
Coca 95, Rayos de Sol, Red Andina de Información y
otras, también denunciaron los atropellos cometidos en
las zonas productoras de coca.

Las denuncias de violación a los derechos humanos son


múltiples, siendo repetidas aquellas que responden a los
atropellos de efectivos de UMOPAR a mujeres, a través
de agresiones violentas en las que las amarran a los ár-
boles, a los catres y les introducen pañuelos en la boca
para que no pidan auxilio. Existen denuncias de acoso
y violación sexual a mujeres, que además amenazan
con armas de fuego para hacer que preparen alimentos.
También presionan a los niños para que denuncien a sus
padres y los usan para que éstos salgan del monte.
36 Contexto internacional

Los campesinos son víctimas de golpizas con palos y


chicotes, para luego ser abandonados en el monte; la
gasificación y el uso de armas de fuego es indiscrimi-
nado provocando serias lesiones que dejan inválidos,
huérfanos y viudas.

En suma, se trata de atentados contra la vida, la digni-


dad, la organización y el derecho a la libertad.
La lucha de las mujeres por la defensa de los derechos
humanos adquieren múltiples dimensiones que identi-
ficamos: la lucha al interior de la familia (para ser re-
conocidas con identidad propia al margen del varón),
la lucha por la organización (para ocupar puestos de
dirigencia) y la lucha por la reorganización del Estado
(demanda de respeto a sus derechos).

CARACTERÍSTICAS DEL TRÓPICO DE CO-


CHABAMBA

Para contextualizar las luchas campesinas en defensa


de la hoja de coca es necesario describir el escenario
donde se suscitan.

El trópico del departamento de Cochabamba, abarca


la zona tropical de las provincias Chapare, Carrasco y
Tiraque. Su topografía es de aspecto amazónico con
exuberante vegetación. El territorio está conformado
por regiones montañosas, pie de monte, colinas bajas y
llanuras de carácter aluvial con partes inundadizas por
Contexto internacional 37
las excesivas lluvias que caen en la zona. El clima es
caluroso y húmedo, tratándose de la zona de más alta
pluviosidad del país, y del planeta. La precipitación
pluvial en algunas zonas, como el pie de monte o yun-
gas del Chapare, está en el rango de 4.000 – 6.000 mm.
Año. (Plan Maestro del Trópico).

Por estas características peculiares del trópico existen


zonas donde no es posible cultivar otros productos que
no sea la coca’ este hecho ha determinado que las fami-
lias campesinas sean fundamentalmente cocalera. En
menor escala se cultiva cítricos, plátano, yuca, arroz
y otros, que en muchos casos no son .comercializados
por la falta de caminos y por los bajos precios pagados
en el mercado.

En mi lugar de Santa Rosa, no produce pláta-


no, naranja ni otros productos, solamente da la
coca, porque son tierras en cerros y pedrego-
sos. Por eso los Leopardos (efectivos de UMO-
PAR), nos dicen que somos narcotraficantes.
La poca coca que tenemos la sacamos a pie
para vender porque en nuestro lugar no hay
caminos, apenas hay un puente a medio cons-
truir. Carmen Guzmán, dirigente de Villa 14 de
Septiembre.

La población del trópico está estructurada de la siguien-


te manera: población originaria (yuracarés), migrantes
38 Contexto internacional

campesinos (quechuas y aimaras), relocalizados mine-


ros (despedidos de sus fuentes de trabajo por el cierre
de la COMIBOL). La mayor parte de la población pro-
viene de la nación quechua, por ello la predominancia
del idioma quechua en la región. Generalmente, ade-
más del idioma originario hablan el español, se calcula
que cerca del 70% de la población habla más de un
idioma: quechua-castellano, aimara-castellano y otras
combinaciones.

Los campesinos migrantes corresponden a diferentes


generaciones de asentamientos. Fueron expulsados de
sus tierras por la sequía del valle y del altiplano y por
otros desastres naturales que continúan afectando a la
parte andina del continente.

En el altiplano no se puede sobrevivir, si no hay


lluvias no hay producción, por eso nos hemos
venido al Chapare a buscar una vida mejor. Ri-
carda Vargas, de la Central Independiente.

Yo soy del valle, allí cuando produce, pero


cuando viene el granizo no hay nada, no son
suficientes los terrenos para mantenernos. Ca-
simira Villarroel, colonia San Gabriel.

En nuestros lugares de origen no se puede so-


brevivir, por eso vivo 28 años en el Chapare,
hemos venido cuando el camino estaba por la
Contexto internacional 39
punta. Hasta hace unos años vivíamos bien en
el Chapare, pero este gobierno ha empeorado
nuestra situación. Rosenda Serrano, de la Cen-
tral 2 de Agosto.

En la actualidad, la economía de la mayoría de las fa-


milias campesinas del Trópico está sustentada por el
cultivo y comercialización de la hoja de coca. Econo-
mía que mejoró pero no optimó sus condiciones de vida
en relación a la que tenían en sus comunidades origi-
narias. Se afirma que “la gran mayoría de la población
del Trópico tiene muy malas condiciones de vida, no
cuenta con vivienda apropiada y su situación de higie-
ne y salubridad es preocupante”, conclusión a la que
se arriba a propósito del diagnóstico hecho en el Plan
Maestro del Trópico.

PRIMERAS ORGANIZACIONES PARA LA DE-


FENSA DE LA VIDA EN EL TRÓPICO

El presidente del Comité Coordinador de las Cinco Fe-


deraciones del Trópico de Cochabamba, Evo Morales
al referirse a los antecedentes de la organización de los
trabajadores campesinos del Trópico de Cochabamba,
afirmó: Los prisioneros de la guerra del Chaco ini-
ciaron la construcción del camino hacia el Chapare.
Ingresaron los primeros colonizadores para asentarse,
en San Antonio (ahora Villa Tunari) junto a originarios
de la zona como los yuracarés. Ya en la década de los
40 Contexto internacional

50 por la dificultad para llegar a esta región, Chimoré


se convirtió en un centro de confinamiento de sindica-
listas y políticos.

Los primeros asentamientos con la presencia de al-


gunos mineros despedidos organizaron sindicatos de
base. En 1964 se fundó en Villa Tunari (San Antonio),
la Central Especial Campesina del Trópico, afiliada a
la Central Provincial de Morro de Sacaba.

Mediante Ley del Instituto Nacional de Colonización,


la región del Trópico fue dividida en dos asentamien-
tos: asentamiento dirigido y asentamiento espontáneo.
En el primero, los campesinos no tenían derecho a or-
ganizarse ni plantar coca porque recibían ayuda direc-
ta del gobierno (hachas, machetes y algunos productos
alimenticios) para colonizar y asentarse. En cambio en
los asentamientos espontáneos, los campesinos se or-
ganizaron y plantaron coca.

Los colonizadores dirigidos ante la prohibición de or-


ganizarse, desde Chimoré –de manera clandestina– se
acercaban para participar de las reuniones de la Cen-
tral Especial Campesina del Trópico.

En el mismo sentido, se corrobora: Durante la dicta-


dura de Banzer (1971-1978), la Federación Especial
Agraria del Chapare (F.E.A.CH.) –así era el primer
nombre de nuestra Federación– fue manejada dictato-
Contexto internacional 41
rialmente por algunos campesinos que estaban al ser-
vicio del régimen, ejemplo de ello: el ejecutivo de esta
organización Luis Rojas era subsecretario del Ministe-
rio de Asuntos Campesinos. Willam Condori, dirigente
cocalero.

En la actualidad, la organización campesina en la re-


gión del trópico cochabambino está dividida en cinco
federaciones, considerando las condiciones geográficas
(largas distancias entre comunidades), razones políti-
cas (intromisión de los partidos en función de gobierno
que ocasionaron la división) y, finalmente, por razones
de liderazgo.

Sin embargo, en 1990 se logró conformar el Comité


Coordinador de las Cinco Federaciones del Trópico,
con el objetivo de construir la unidad organizativa de
los campesinos productores de la hoja de coca, tarea
difícil, según el secretario de hacienda de la Federación
del Trópico, Leonardo Marca: Cada gobierno pretende
utilizarnos y dividirnos a través de los aparatos de re-
presión e instituciones del gobierno (PDAR, IBTA Cha-
pare, NNUU, USAID) y otras ONGs. que pretenden de-
bilitarnos acusándonos falsamente para desprestigiar
sobre todo a los dirigentes.

COMO GESTAN, DEFIENDEN LA VIDA

En el proceso de defensa de la vida, del respeto a los


42 Contexto internacional

derechos humanos y de la coca, las mujeres se han


constituido en protagonistas activas, como en todos los
procesos históricos de la humanidad.

Ante la invasión española, las mujeres originarias re-


sistieron tal y como escribe Fray Toribio de Benavente:
“Cuando nos acercamos, eran las mujeres indias, con
sus cuerpos desnudos y una fiereza desconocida, las
que nos atacaban, las que nos echaban diciendo que no
las haríamos captivas, que no querían nuestra religión
y que se matarían y matarían a sus hijos antes de dejar
que nosotros nos acercáramos” (Jaime, 1992).

En la época de la Colonia, valerosas mujeres como


Bartolina Sisa, Gregoria Apaza, Micaela Bastida y mu-
chas otras anónimas lucharon por lograr la libertad de
la dominación española. Ellas desarrollaron diferentes
estrategias de resistencia, el caso de Taima es conoci-
do: “ante el asesinato de su marido el indio Chiruca,
despierta su rebeldía. Organiza la resistencia de su
pueblo a través de una estrategia con la que acosa la
ciudad invadida por los españoles durante noche y día.
Los cerca dejándolos sin agua y sin comida. Los es-
pañoles deciden huir, Taima los persigue y cuando no
pueden más de sed y empiezan a morir por el camino,
Taima recupera el oro robado por los invasores y ade-
más les cobra por cada gota de agua, su peso en oro”
(Jaime, 1992).
Contexto internacional 43
Durante la República, una organización importante
fue el Sindicato de Culinarias en La Paz, con fuerte
influencia anarquista, que se constituyó en un sindica-
to de mucho peso de la Federación Obrera Femenina
(FOF). Luchaban contra las discriminaciones raciales
de su época que, por ejemplo, prohibían desde el Con-
cejo Municipal que las mujeres de pollera ingresen a
los tranvías urbanos. Además, se trataba inhumana-
mente a las empleadas domésticas, tal como señalan
los siguientes titulares de periódicos de esa época “En-
tre otros sistemas de castigo, una cruel patrona aplicó
el de la plancha caliente” o “Con pedazos de cristal
cortaron la piel de una sirvienta indígena” (Wadswor-
tk-Dibbits, 1989).

No podemos dejar de mencionar a las mujeres mine-


ras, quienes también tienen origen campesino. Ellas,
desde su organización denominada “Comités de Amas
de Casa” demandaron mejores condiciones de vida e
iniciaron, con una huelga de hambre, la derrota de la
dictadura banzerista (1971- 1978).

En las últimas décadas se han ido constituyendo otras


organizaciones de mujeres campesinas, que se reunie-
ron en un primer congreso nacional en enero de 1980,
consolidando la Federación Nacional de Mujeres Cam-
pesinas de Bolivia “Bartolina Sisa”, organización ma-
triz que luchó por el retorno al sistema democrático. En
febrero de 1982, las mujeres campesinas realizaron una
44 Contexto internacional

huelga de hambre pidiendo el regreso de los exilados,


la amnistía y que los militares entreguen el gobierno a
los civiles (Mejía, 1984).

HUELLAS DE MUJER EN LAS LUCHAS CO-


CALERAS

Introduciéndonos a las luchas de las mujeres cocaleras,


es posible ubicarlas junto a las reivindicaciones de los
productores de la hoja de coca. Se tiene casos concretos
de acciones valerosas: Las mujeres demostraron valen-
tía en las luchas en defensa de la hoja de coca como
fuente de vida, de los derechos humanos y de los diri-
gentes, sin estar aún organizadas.

Es así que en 1992, en la Central Uncía (área


colonizada del Parque Isiboro Sécure), las
compañeras liberaron con mucha fortaleza
y valentía a sus dirigentes de las manos de
UMOPAR, cuya pretensión era trasladarlos al
cuartel de Chimoré en helicópteros de la DEA.

Ese mismo año, en el sindicato Esteban Arce


de la central de Chipiriri, mientras los varones
salimos a Cochabamba al bloqueo nacional
de caminos, el gobierno del Acuerdo Patrió-
tico mediante DIRECO inició la erradicación
forzosa, hecho ante el cual las mujeres provis-
tas de palos y machetes se enfrentaron valien-
Contexto internacional 45
temente para frenar la erradicación logrando
hacer respetar los cultivos de coca frente al
fracaso del desarrollo alternativo.

Estos hechos visibilizaron la participación ac-


tiva de las mujeres motivándonos a impulsar la
organización desde el Comité Ejecutivo, a la
cabeza de las compañeras Margarita Peredo
y Eulogia Matías, quienes recorrieron por las
diferentes organizaciones de base para consti-
tuir centrales de mujeres. Evo Morales.

La lucha de las mujeres cobró mayor fuerza ante los


múltiples atropellos contra las familias campesinas y
ante las presiones ejercidas contra los dirigentes sindi-
cales por los organismos del gobierno.

En mi central, las mujeres nos hemos organiza-


do en 1986, porque nuestro dirigente nos enga-
ñaba, la gente reaccionó le hemos ido a sacar a
nuestro dirigente porque se había comprometi-
do por detrás de nosotros con la erradicación.

Nuestros maridos ya no son respetados, nues-


tros dirigentes están buscados como pulgas,
como si fueran asesinos y todo el tiempo los
detienen. Por eso, nos organizamos para libe-
rarlos y exigir garantías para todos. Cristina
Alandia, de Villa 14 de Septiembre.
46 Contexto internacional

Antes, sólo los hombres se enfrentaban con los


organismos de represión, pero ellos tenían la
culpa porque nos marginaban diciendo ¿para
qué la mujer va a ir a la organización?, la mu-
jer tiene que estar en la cocina y atender a los
hijos. Pero desde que entramos a la huelga de
hambre nos valoran, dicen que nuestras luchas
son muy ¡importantes, se dieron cuenta de que
deberían apoyarnos en nuestra organización,
recién envían a sus compañeras para que los
respalden a ellos y luchemos juntos por el futu-
ro de nuestros hijos. Felipa Sánchez, dirigente
de la Federación de Mujeres Carrasco Tropical.

El llamado a la organización se hizo extensivo a las


mujeres jóvenes: Las jóvenes tienen que capacitarse,
pues las mujeres tenemos muchos problemas y cosas
que tratar en nuestras organizaciones.

Yo desde los años 80 participo en la organiza-


ción sindical, era miembro de la directiva en
diferentes carteras, por eso yo sé lo que es lu-
char, no tengo miedo. Crecencia Arrázola.

Las acciones valerosas de las mujeres en la lucha, so-


bre todo en defensa de la vida, se fueron articulando e
institucionalizando en los últimos años en las organi-
zaciones de Federaciones de Mujeres. Fueron impul-
sadas principalmente por las necesidades de ellas, pero
Contexto internacional 47
también por el apoyo de algunos dirigentes que vieron
la necesidad de la organización de las mujeres para for-
talecer el movimiento cocalero.

En dos Congresos ordinarios consecutivos


de la Federación el Trópico, en 1992 y 1994,
se decidió constituir la Federación de Muje-
res Cocaleras motivados por la necesidad de
contar con la participación más activa de las
mujeres en la lucha contra la represión. Esta
misma motivación se dio en las otras federa-
ciones, resultado de ello es la constitución de
las diferentes federaciones de mujeres produc-
toras de hojas de coca. Delfín Olivera, dirigen-
te de la Central Eterazama.

* Federación de Mujeres de Carrasco Tropical

El 28 de agosto de 1994 hubo una fuerte represión


por la decisión que habíamos tomado de marchar en
protesta a La Paz. Detuvieron a trescientos cincuenta
personas, por eso las mujeres nos organizamos para
iniciar una huelga de hambre.

Empezamos unas cuantas, al tercer día alcan-


zamos a ser veinticinco mujeres. Justina Ar-
gote fue electa como presidenta del Comité de
Huelga. Felipa Sánchez.
48 Contexto internacional

La dirigente recuerda que cuando realizaban la huelga,


las visitó un teniente de UMOPAR y les dijo:

– Señoras , levanten la huelga se van a mal-


tratar
– Igual no importa, nuestros maridos están
detenidos y van en marcha buscando justi-
cia y defendiendo nuestros cocales y si no
sueltan a los detenidos, nosotras los trilla-
remos a ustedes, contestaron.
– Las mujeres somos diferentes a los hom-
bres, sabemos picar cebolla, igualito los
picaremos. Y si no quieren suéltenlos a
nuestros maridos, agregaron.

Esa misma noche soltaron a nuestros detenidos, de-


jándolos en la plaza. Exigíamos la libertad de nuestro
dirigente Evo Morales, además de Cristina Flores, Lu-
cio Apaza y Modesto Condori. Durante once días des-
mayamos de hambre, las madrecitas (religiosas) nos
dieron mates, dulces y misas. En eso alcanzamos a
cuatrocientos treinta y cinco huelguistas de hambre, y
nuestros compañeros marchistas llegaron el 23 de sep-
tiembre de 1994.

Desde entonces decidimos organizarnos y no quedar-


nos sólo en la huelga de hambre. Formamos un Comité
Ad Hoc por noventa días integrado por cinco compa-
ñeras, de las cuales me eligieron como presidenta. Lla-
Contexto internacional 49
mamos a un ampliado el 20 de noviembre en el que
aprobamos el congreso para el 12 de enero, asistieron
a la inauguración cinco mil compañeras. En ese Con-
greso, me eligieron como Ejecutiva de la Federación
de Mujeres de Carrasco. Para la posición de la di-
rectiva invitamos a dirigentes de nuestra organización
matriz. Felipa Sánchez, dirigente cocalera.

* Federación de Mujeres de Chimoré

Nuestra organización nace ante las represio-


nes, no sólo a nuestros maridos, sino a noso-
tras, que vivimos en carne propia una serie de
atropellos en la región del Chapare.

El 15 de septiembre, en Tacuaral, en el Con-


greso de la Federación de hombres se formó
un Comité Ad Hoc, a la cabeza de Antonia
Muñoz y entre el 26 y 27 de febrero de 1996
se realizó el Congreso de Mujeres de Chimo-
ré, llegando a resoluciones importantes. Juana
Quispe, Ejecutiva de la Federación de Mujeres
de Chimoré.

Entre esas resoluciones importantes, se destacan las si-


guientes:

- Impulsar la organización de las mujeres.


- Exigir a través la COB que la Corte Na-
50 Contexto internacional

cional Electoral apruebe la personería ju-


rídica de nuestro instrumento político ASP
(Asamblea por la Soberanía de los Pue-
blos).
- Pedir al gobierno respeto a nuestras autori-
dades municipales, elegidas democrática-
mente.
- Exigir al gobierno garantías para nuestros
dirigentes, respeto a los derechos humanos
cumplimiento a los convenios firmados.

Bajo la consigna: “Mujeres presentes para defender


nuestros derechos y la vida, por la soberanía de nues-
tros pueblos originarios”, se conformó el Comité Eje-
cutivo encabezado por Juana Quispe, como secretaría
ejecutiva y Nora Tórrez, como secretaria general.

* Federación Campesina de Mujeres del Trópico

Antes de la constitución de la Federación de Mujeres


del Trópico, las mujeres tuvieron acciones conjuntas
ante varios intentos de erradicación de cocales.

Sin estar todavía organizadas, ante la erra-


dicación de nuestros Cocales y la detención y
confinamiento de nuestro dirigente Evo Mora-
les en abril de 1995, las mujeres nos reunimos
en Chipiriri para protestar en pleno Estado de
Sitio haciendo un pijcheo.
Contexto internacional 51
Las mujeres siempre participábamos, pero
muy pocas. Yo desde mis 14 años iba a las reu-
niones del sindicato y luego a la central. Silvia
Lazarte, dirigente cocalera.

Por otra parte, en el Comité Ejecutivo de la Federa-


ción Especial de Trabajadores campesinos del Trópi-
co de Cochabamba (organización matriz) estuvieron
como dirigentes Margarita Peredo y Eulogia Matías,
ellas recorrieron por los diferentes sindicatos y centra-
les motivando a sus compañeras a incorporarse en la
organización para reflexionar sobre alternativas frente
a las constantes violación a los derechos humanos y la
erradicación forzosa de cocales.
En esta búsqueda de alternativas, se impulsó la cons-
titución de la Federación de Mujeres del Trópico de
Cochabamba.

Cada una de nosotras por nuestra cuenta pen-


sábamos qué hacer frente a los abusos come-
tidos en el Chapare, pero no teníamos dónde
intercambiar estas ideas, ya que en las reunio-
nes de los hombres, generalmente no nos toma-
ban en cuenta, por eso hicimos nuestro primer
congreso de mujeres para conformar nuestra
Federación. Silvia Lazarte.

El primer congreso de la Federación Campesina de


Mujeres del Trópico (FECAMTROP), se inició el 8 de
52 Contexto internacional

septiembre de 1995 en la ciudad de Cochabamba.


Se conformaron seis comisiones de trabajo: Comisión
política, orgánica, de la coca, de salud, social y la co-
misión de derechos de la mujer.
Entre las conclusiones más sobresalientes de la comi-
sión política, se destacan:

- Rechazar toda propuesta de ley de mercantili-


zación de la tierra y territorio.
- Rechazar la intromisión norteamericana por-
que atenta a la soberanía de la nación.
- Exigir mayor participación en el quehacer po-
lítico, en el sindicalismo sin ninguna discrimi-
nación.
- Nos comprometemos a llevar adelante nuestro
Instrumento Político desde la familia junto a
nuestros hijos y esposos.

En la comisión de derechos de la mujer, se resolvió:

- Exigir respeto a la vida.


- Igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
- Comprensión y respeto en nuestros hogares.
- Derecho a ser dirigentes, porque nos sentimos
capaces de dirigir las actividades sindicales y
políticas.
- No sólo queremos ser autoridad en nuestras ca-
sas, sino también en nuestra sociedad.
- Derecho a tener tierras como mujeres.
Contexto internacional 53
El Congreso concluyó con la elección del directorio.
Fueron nominadas como dirigentes de la Federación de
Mujeres del Trópico: Eulogia Matías y Silvia Lazarte.
En la actualidad, las reuniones de la Federación se rea-
lizan mensualmente en la localidad Villa Tunari, donde
se informan las actividades del Comité Ejecutivo, se
evalúa la situación actual, se reflexiona sobre los con-
flictos y se busca estrategias conjuntas para resolver
problemas y avanzar en el fortalecimiento del Instru-
mento Político.

* Federación de Mujeres de Centrales Unidas

Al igual que en las otras federaciones cocaleras, las


motivaciones para la consolidación de esta Federación
de Mujeres de Centrales Unidas responde a las cons-
tantes violaciones de derechos humanos en la región.

Nuestros maridos estaban solos y atropellados


por los órganos represores, por eso pensamos
en conformar un Comité Ad Hoc en una asam-
blea ordinaria de la Federación, donde yo es-
taba con la secretaría de vinculación femeni-
na. María Elena Poma, dirigente cocalera.

El 18 de julio de 1995, en la localidad de Shinahota,


se realizó el primer congreso de Mujeres de la Fede-
ración de Centrales Unidas. Participaron alrededor de
trescientas mujeres, conformando cuatro comisiones:
54 Contexto internacional

comisión orgánica, política, de derechos humanos, y de


la coca.
Eligieron como secretaria ejecutiva a Elena Poma y
como secretaria general a Eustaquia Toco.
En la actualidad, la Federación de Mujeres de Centrales
Unidas, carece de recursos económicos para fortalecer-
se organizativamente, ya que no recibe ningún aporte
sindical. Pero, la falta de recursos económicos no es un
obstáculo, porque según la dirigente Eustaquia Toco,
las mujeres estamos para la defensa de la coca, de los
derechos humanos y sobre todo, de la vida.

NOSOTRAS DECIMOS Y DECIDIMOS

Antes de iniciar la marcha, los productores de coca, di-


rigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), Confe-
deración Sindical Única de Trabajadores Campesinos
de Bolivia (CSUTCB) y Confederación Sindical de
Colonizadores de Bolivia (CSCB), realizaron conti-
nuas reuniones con personeros del Consejo Nacional
de Lucha y Uso Indebido de Drogas (CONALID), bajo
la mediación de la Iglesia Católica.

Las reuniones no fueron fructíferas porque no se lle-


gó a acuerdos respecto a la erradicación automática
y compensada con repliegue de tropas policiales. Por
otra parte, los cocaleros plantearon la liberación de tres
dirigentes cocaleros detenidos injustificadamente: el
dirigente del Parque Nacional Isiboro Sécure, David
Contexto internacional 55
Herrera Tenorio , detenido el 17 de septiembre , acu-
sado de tener en su chaco un poza de maceración, y
los campesinos Estanislao Chile y Francisco Vallejos.
David Herrera Tenorio, después de estar detenido por
cerca a siete meses en la cárcel de Oruro, fue liberado
al no haberse encontrado ninguna prueba en su contra.
Evo Morales lo calificó desde un principio ante las au-
toridades de gobierno como a “preso político”.

Las varias reuniones con representantes gubernamenta-


les no tuvieron resultados positivos, hasta que, el 27 de
noviembre en la ciudad de La Paz, cocaleros y dirigen-
tes de la COB rompieron el diálogo con el gobierno.

Los principales dirigentes del Trópico de Cochabam-


ba, al descartar cualquier intento de conversación con
el Ministro de Gobierno, Carlos Sánchez Berzaín ma-
nifestaron que “delante de los padres (religiosos) y el
secretario ejecutivo de la COB, el ministro dijo una
noche: no nos cuesta nada tener dos, tres, cuatro o cin-
co muertos más, lo que nos interesa es erradicar los
cultivos de coca”.

Ante el silencio gubernamental y la violencia generali-


zada en las zonas cocaleras, el coraje de las mujeres pro-
ductoras de coca fue creciendo y junto a sus compañeros
buscaron nuevas estrategias para defender sus cultivos.

Estos abusos nos han dado coraje, decidimos


56 Contexto internacional

hombres y mujeres coordinar, discutir ideas y


luchar juntos ante las muchas violaciones ro-
bos, represiones. Los Leos no respetan a mu-
jeres ni a niños. Cuando las wawas lloran de
susto, les sopapean y les arrojan como a sapos
y lo que encuentran se llevan.

Queremos respeto a la vida y seguridad para


nuestras familias. Nuestros hijos son detenidos
en el camino a veces golpeados y obligados a
declarar perjudicándoles a llegar a sus escue-
las. También detienen a nuestros maridos para
sacarles declaraciones falsas en contra de no-
sotros mismos Felipa Sánchez.

Erradican a la fuerza nuestros cocales y a ve-


ces ni siquiera nos pagan. En las sendas, los
Umopares nos quitan nuestra coca y nos acu-
san de narcotraficantes, a veces la coca que
está secando, viniendo en la noche se lo llevan
sin que podamos reclamar. Esperanza Ramírez.

Estamos cansadas con el engaño del desarrollo


alternativo, el gobierno todo nos ha prometido
sin cumplir nada, pero corren a quitarnos la
coca y nos meten bala como ocurrió en Shina-
hota el 15 de noviembre de 1995, hubo deteni-
dos, heridos, hasta una niña muerta. Francisca
de Mármol.
Contexto internacional 57
En una reunión del Comité Coordinador de las Cinco
Federaciones del Trópico decidieron, entre otros pun-
tos, organizar la marcha de las mujeres cocaleras.

La primera decisión era ir todas, pero las que tenían


wawas de pecho no podían; la mayoría de las mujeres
estaban de acuerdo para ir a la marcha por todos los
abusos que cometían los organismos de represión.

Un obstáculo para la marcha han sido algunos


esposos, ellos no querían mandarnos, decían:
cómo vamos a abandonar a nuestros hijos. Fe-
lipa Sánchez, dirigente cocalera.

Por otro lado, había esposos que apoyaron a sus com-


pañeras como en el caso de María Ramírez, que co-
mentó: Mi esposo me dijo anda a la marcha, así vamos
a luchar marido y mujer.

Las ejecutivas de las federaciones de mujeres y algunas


dirigentes de centrales y sindicatos fueron las primeras
en tomar la decisión de participar en la marcha, como
ejemplo para las otras mujeres y por obligación moral
como dirigentes.

El resto de las mujeres tuvo que pasar por una serie de


dificultades familiares:

Para ir a la marcha decidí dejar a mi hijo con


58 Contexto internacional

mi mamá. Elena Campero.

Yo tuve un poco de problemas en mi sindica-


to, no sabía con quién dejar a mi hijo. Juliana
Cuba de la Central Independiente.

Yo había ido a la marcha el año pasado, cuan-


do fui esta vez más, mi esposo me abandonó.
Yo soy decidida, por eso mi marido se ha ido,
porque los hombres ya piensan mal de noso-
tras cuando salimos de la casa. Crecencia
Arrázola.

Mientras algunas mujeres pasaban por dificultades para


emprender la marcha, otras decidían con mayor faci-
lidad y sin temores como en el caso de doña Josefina
Choque: Tengo 65 años y estoy acostumbrada a cami-
nar en las organizaciones, antes no sabía ni siquiera
hablar, ni firmar mi nombre, pero poco a poco, entré a
los clubes de madres, me hice valiente y aprendí a ca-
minar juntamente con mi organización por eso decidí
ir a la marcha.

El 11 de diciembre, luego de organizarse para empren-


der la marcha desde la población de Villa Tunari, las
mujeres fueron interrumpidas en su objetivo. Por ello,
en una reunión de emergencia las cocaleras emitieron
un comunicado a la opinión pública:
Contexto internacional 59
Las Federaciones de Mujeres del Trópico de
Cochabamba denunciamos a la opinión públi-
ca nacional e internacional que el día de hoy,
11 de diciembre, efectivos de UMOPAR y del
GES han impedido de manera violenta el desa-
rrollo de nuestra pacífica marcha, trancando
los accesos a Villa Tunari y haciendo retornar
a las compañeras, intimidando a niños y a ma-
más y deteniendo momentáneamente a algunos
dirigentes.

Sobrevolaron dos helicópteros con el objetivo de gene-


rar más violencia. Frente a este hecho, en una reunión
de emergencia realizada en la sede de la Federación
del Trópico, en Villa Tunari, con el deseo de que no hu-
bieran más muertes, detenidos, ni heridos, resolvimos
dar un ultimátum al gobierno hasta el sábado 16 de di-
ciembre para que se cumplieran los siguientes puntos:

1. Cese de la erradicación forzosa de nuestros


cocales.
2. Respeto a la vida y a los derechos humanos.
3. Libertad de todos los compañeros detenidos.
4. Indemnización a los familiares de los heri-
dos e inválidos.
5. Cumplimiento de los convenios firmados
por el gobierno, el pasado año.

En aras de lograr la pacificación de nuestras zonas,


60 Contexto internacional

hemos resuelto postergar nuestra marcha; pero si el


gobierno no cumple nuestras peticiones hasta la fecha
señalada, nos veremos obligadas a asumir moviliza-
ciones y el inicio de nuestra marcha.

Ante este comunicado, las autoridades de gobierno


“garantizaron su recorrido e incluso ofrecieron ambu-
lancias para acompañarlas”.

Pese al plazo prudente para recibir de las autoridades


de gobierno una respuesta a sus demandas, las produc-
toras de coca instruyeron trasladarse hacia la ciudad de
Cochabamba. Para no ser detenidas, empezaron a salir
sólo en parejas, no en grupos.

Las mujeres que con el pasar de los días, se convirtieron


en centenas, en una reunión el 17 de diciembre, ratificaron
su decisión de marchar hasta La Paz, “pase lo que pase”.

CAPÍTULO II
LA MARCHA:
CONSTRUIMOS NUESTRA HISTORIA

El recorrido geográfico que siguieron las mujeres en la


marcha “Por la Vida y la Soberanía Nacional” fue el si-
guiente: partieron de la ciudad de Cochabamba, ubica-
da a 2.700 metros sobre el nivel del mar y considerada
por su clima “la ciudad de la eterna primavera”.
Contexto internacional 61
En el departamento de Cochabamba atravesaron las lo-
calidades de Quillacollo, Vinto y en la tranca de Suticoí-
lo -a 19 kilómetros de Cochabamba- fueron interveni-
das por fuerzas policiales pero, un número reducido de
marchistas, prosiguió caminata por la línea férrea atra-
vesando los valles de Parotani. Buen Retiro, Irpa Irpa,
Arque, Tacopaya, Aguas Calientes y Chajwa Chajwa.
Con la decisión de las mujeres cocaleras de atravesar
montañas, ríos, sendas y desechos, los comunarios que-
chuas se encargaban de indicarles los lugares más se-
guros para que continúen la caminata.

Al atravesar los caminos de herradura, las mujeres fue-


ron afectadas por dolores musculares, heridas y ampo-
llas en los pies.

A partir del 26 de diciembre, empezaron a caminar por


planicies y comunidades altiplánicas, ubicadas por en-
cima de los 3.800 metros sobre el nivel del mar, carac-
terizadas por tener clima frío y viento helado. Pasaron
por Laguna Jankacota hasta arribar a Micayani, lugar
donde nevaba incesantemente. Micayani está ubicada
a 30 kilómetros de la localidad de Caracollo, departa-
mento de Oruro.

El grupo más numeroso retornó hasta la población mi-


nera de Kami, en el Departamento de Cochabamba y
desde allí caminaron por derrumbes hasta Independen-
cia y Bella Vista, atravesaron el río Koriri y Challani.
62 Contexto internacional

Un segundo grupo prosiguió marcha por el altiplano,


rumbo a Colquiri en la provincia Inquisivi y un grupo
menor, siguió por inmediaciones de la carretera princi-
pal, entre Oruro y La Paz.

En Año Nuevo llegaron hasta la población aymara de


Janch’allani, desde esta comunidad y pese al intenso
frío, atravesaron por las cercanías del centro minero de
Colquiri y continuaron por Urnuni y Chiaruta, donde
dos grupos lograron reunirse.

En esa época del año, en el altiplano paceño no sola-


mente llueve, sino que la nevada era intermitente y casi
el total de las mujeres cocaleras fueron víctimas de en-
fermedades bronco-pulmonares.
De Chiaruta, continuaron por Kawari, atravesaron los
ríos Rea Rea y K’ora hasta Capiñata. En esta pobla-
ción, se enteraron nuevamente de la persecución poli-
cial, por lo que decidieron continuar marcha por las la-
deras de Inquisivi. Burlando a los efectivos policiales,
prosiguieron marcha por el Abra, Cañamina y Licoma;
decidieron no ingresar a Cajuata ni Circuata, sino que
prosiguiendo por los desechos, llegaron hasta la caluro-
sa población de Miguillas.

En Miguillas atravesaron el caudaloso río La Paz, que


esa época del año -según los comunarios- “arrastra has-
ta a animales de carga”.
Contexto internacional 63
Desde La Plazuela, punto referencial de la provincia
Sud Yungas, las marchistas, por seguridad frente a sus
perseguidores, deciden tomar la ruta más arriesgada y
difícil de caminar.

En vez de ir por Irupana, Chulumani, Unduavi y arri-


bar hasta La Paz, lo hacen por Pariguaya, atraviesan las
ruinas del histórico Pasto Grande y llegan a Lambate,
ubicado a 2.700 metros sobre el nivel del mar.

Desde Lambate, la travesía se hizo más difícil porque


las marchistas cruzaban cerros y en muchos de ellos, se
desmayaron por el esfuerzo.

Con el apoyo de la comunidad aymara las mujeres co-


caleras cruzaron la mina aurífera de Totoral y arribaron
hasta la población de Tres Ríos que se encuentra a los
pies de la imponente mina de Bolsa Negra.

Aun con la salud afectada, las marchistas tuvieron que


vencer la Cumbre, ubicada a 4.500 metros sobre el nivel
del mar. Desde La Cumbre, por la parte posterior del im-
petuoso cerro del lllimani, empezó el descenso hasta las
poblaciones de Tuwacu, Ventilla y San Gerónimo de Uni.

Luego de caminar treinta y un días, un 17 de enero de


1996, alrededor de quinientas marchistas cocaleras,
junto a sus dirigentes y a miles de personas solidarias,
ingresaron victoriosas a la sede de gobierno.
64 Contexto internacional

PASO SEGURO
Y
WIPHALAS AL VIENTO

Lunes 18 de diciembre de 1995, las mujeres cocaleras


acompañadas de sus compañeros se concentraron en las
inmediaciones de la Universidad Mayor de San Simón,
para luego recorrer las principales calles del centro de
la ciudad de Cochabamba en manifestación. Antes de
llegar a la plaza principal fueron gasificadas para evitar
su ingreso, de esta manera fueron obligadas a retornar a
la universidad donde realizaron un pijcheo en señal de
protesta. Más tarde, en la sede de la federación de pro-
ductores de coca, realizaron una reunión para ultimar
detalles de la marcha en la que ratificaron su decisión
de trasladarse hasta la ciudad de La Paz.

Ciento cincuenta valerosas mujeres, cargando a sus


hijos, algunas llevando un embarazo avanzado, acom-
pañadas por unos cuantos dirigentes que tenían en
hombros los bultos más pesados, empezaron a medio
día del 19 de diciembre la marcha “Por la Vida y la
Soberanía Nacional”, en medio de la incertidumbre y
desinformación ciudadana, cuya atención se encontra-
ba concentrada en la fiesta de Navidad y Año Nuevo.

Los primeros pasos se iniciaron en la Federación del


Trópico. No faltaron los petardos y los gritos que na-
cían desde lo más profundo: “Causachun coca”-’’Wa-
Contexto internacional 65
ñuchun yankis” (Viva la coca-Mueran los yankis).

Acompañadas por periodistas y contradictoriamente


por policías en motocicletas, las marchistas, cargando
sus q’epis (bultos) multicolores caminaban orgullosas,
con paso seguro y portando sus wiphalas (banderas ori-
ginarias) al viento.

“Que les vaya bien compañeras”. “La coca no es cocaí-


na”. “Abajo el gobierno insensible”. “Qué valientes”.
“Fuerza compañeras, estamos con ustedes”, fueron sólo
algunas frases de la ciudadanía al despedir a las marchis-
tas, ofreciéndoles además, refrescos, helados y panes.
Una niña de nombre Libertad que veía la marcha en
ese momento, no pudo contener sus lágrimas y con voz
entrecortada, preguntó:

- Papá, ¿por qué marchan esas mujeres con sus


hijitos?

La respuesta se produjo luego de un silencio prolonga-


do en que el papá abrazó emocionado a la niña:

- Son las valerosas cocaleras, nuestras compa-


ñeras que cada día son abusadas con la políti-
ca antidrogas y reclaman días mejores. Están
marchando hasta La Paz en busca del respeto
a sus derechos.
- Hasta ¿La Paz?... ¿Y, no podemos marchar
66 Contexto internacional

junto a ellas?, insistió la niña, al agitar su mano


despidiendo a las marchistas.
- Sí, podemos... fue la respuesta.

Las mujeres cocaleras se detuvieron en la plaza prin-


cipal de Cocha-bamba 14 de Septiembre para cantar el
himno nacional, tener un minuto de silencio en home-
naje a los caídos por la represión, realizar un “acullicu”
y un acto especial de despedida encabezado por la diri-
gente Silvia Lazarte.

En el singular acontecimiento, la dirigente María Elena


Poma declaró a la prensa: “Las mujeres del Trópico no
tenemos miedo a las balas ni a la muerte. Hemos dicho
que vamos a ir a La Paz y vamos a llegar hasta la sede
de gobierno, porque en nuestros chacos ya no tenemos
seguridad, matan a nuestros hijos y a nuestros mari-
dos como si se tratara de animales y nadie reclama.
Nosotras somos mujeres, somos seres humanos y junto
a nuestros maridos e hijos tenemos derecho a vivir”.

Remarcaron que no sólo se trataba de defender los in-


tereses de los cocaleras, ni la producción de la hoja de
coca, sino los intereses nacionales.

Se está mellando la soberanía de todos los bo-


livianos, no podemos permitir que pisoteen la
dignidad de millones de hombres y mujeres.
Los yankis nos están pisando en nuestro pro-
Contexto internacional 67
pio territorio y si esa injusticia la tenemos que
pagar con nuestra vida, las mujeres cocaleras
estamos dispuestas a hacerlo. Margarita Pere-
do, dirigente de la central Ishinuta.

Vamos a marchar hasta La Paz, porque en el


Chapare nos tratan mal los Umopares; cuan-
do aparecen los soldados, le saben maltratar
a mi mamá y ya no quiero que la peguen más.
Las mujeres rechazamos la erradicación for-
zosa porque nosotros vivimos de la coca. Sonia
Mercado, cocalera de quince años de edad.

Paralelamente a estos acontecimientos, las Cinco Fede-


raciones del Trópico se reunían en Chipiriri para plani-
ficar el apoyo a la marcha, por ello mantenían perma-
nente comunicación con las mujeres marchistas para
mantenerse informados de su desarrollo.

El primer tramo de la marcha lo recorrieron hasta Qui-


llacollo, a 13 kilómetros de Cochabamba. Fue una jorna-
da emotiva, porque a su paso por la concurrida avenida
Blanco Galindo, la marcha despertó el apoyo de la gente.
Mujeres y niños llegaron a alojarse en el colegio Calama.

Mientras la mayoría de las mujeres ya había tomado un


reparador refresco y se disponían a descansar, miste-
riosamente apareció una voz amiga para advertir a las
dirigentes que “esa noche iban a ser reprimidas”.
68 Contexto internacional

Ante ese anuncio, las dirigentes realizaron una reunión


y como si se tratara de expertas estrategas, instruyeron
que -con normalidad, pero sigilosas- escaparan de dos
en dos por la puerta principal o por las ventanas del
centro educativo para refugiarse esa noche en vivien-
das particulares tanto de Quillacollo como en la vecina
localidad de Vinto. Fijaron las seis de la mañana para
reencontrarse en Vinto y proseguir la marcha.

Ante la instrucción de sus dirigentes, en el afán de es-


capar, las cocaleras treparon las verjas de fierro enre-
dando en ellas polleras y trenzas. Pero como nosotras
también sabemos pensar, a las once de la noche nos
salimos por las ventanas, saltamos paredes y mallas
para escapar a todo lado. Lucía Torrico.

Un grupo de veintisiete compañeras se alojó en una


iglesia evangélica donde permanecieron encerradas
cantando hasta las siete de la mañana, el resto durmió
en chicherías, bajo los árboles y en la estación ferrovia-
ria de la localidad de Vinto.

Alrededor de las cinco de la mañana del 19 de diciem-


bre, cerca a cien efectivos policiales irrumpieron vio-
lentamente en el colegio Calama. Grande fue la sorpre-
sa al encontrar solamente a cinco marchistas entre ellas
doña Anselma de Magne que relataba: Los agentes de
inteligencia hacían guardia 3n la puerta, cuando lle-
gó la policía y entró al colegio. Al vernos solamente
Contexto internacional 69
a nosotras se pusieron a discutir entre ellos diciendo
“¿Dónde están las marchistas? ¿Qué han hecho? Fu-
riosos se quedaron con los camiones vacíos en los que
tenían que cargarnos.

Las mujeres cocaleras al burlar a los efectivos del orden,


demostraron al país que estaban dispuestas a cumplir su
objetivo: llegar como sea hasta la sede de gobierno.

PALOS, PERROS Y POLICÍAS FUERON INSIG-


NIFICANTES

Desde el anuncio de la marcha, los intentos del gobier-


no para detenerla fueron permanentes y de múltiples
formas. Primero, las declaraciones en la prensa negan-
do la existencia de las marchistas, luego deslegitizando
el movimiento y finalmente, interviniendo la marcha.

El 20 de diciembre, la caminata se reinició temprano


desde las proximidades de la población de Vinto. Cuan-
do la marcha atravesaba la tranca de Suticollo, ubica-
da en la carretera Cochabamba-Oruro, fue intervenida
violentamente por agentes uniformados, civiles y pe-
rros policías.

Pasábamos la tranca dando glorías a Barto-


lina Sisa y a Felicidad Mendoza (víctima de
la masacre de Villa Tunari: 1988), nos sor-
prendió la represión. Una periodista de Canal
70 Contexto internacional

6 nos decía “calma, calma, no les van hacer


nada”, asustadas nos miramos entre nosotras
sin poder decir nada. Emiliana Arnez.

Según testigos y dos periodistas que acompañaban el


movimiento, las mujeres y sus niños fueron rodeadas
por efectivos del orden, que trataron de subirlas a mo-
vilidades que habían contratado para tal efecto.

La respuesta de las mujeres fue tajante: no subir a las


movilidades y que se cumpla el compromiso guberna-
mental de “garantizar” su movimiento.

En ese difícil momento, todas las mujeres, más hijos y


dirigentes, se tomaron de los brazos entre sí para darse
fuerza. En medio de gran tensión e incertidumbre, llegó
la orden de subirlas a las movilidades y así empezó la
violencia: los policías utilizaron a sus perros para ame-
drentarlas; los niños gritaban desesperados; las mujeres
eran empujadas y arrastradas; los pocos víveres que te-
nían fueron echados al suelo o pisoteados y los agentes
civiles identificaban a los dirigentes con saña.

En esa confusión el abuso de los policías a las marchis-


tas llegó al extremo. Nos robaron dinero, a unas les
sacaron de sus bolsillos, a otras de los sostenes y a al-
gunas hasta de las manos. En nuestra reunión de eva-
luación calculamos que se perdió alrededor de 1500
Bs., dinero que llevábamos para compramos comida.
Contexto internacional 71
Felipa Sánchez.

Se impuso la violencia a la razón. El operativo que no


duró más de 20 minutos consiguió que las mujeres co-
caleras ingresen resignadas a los micros que las retorna-
rían hasta el cuartel de Chimoré, pero al llegar a la tranca
de Sacaba en estricta vigilancia las cambiaron de movi-
lidades sin permitirles que busquen comida ni baño.

En la subida se arruinó la flota, apare-


ció una volqueta y nos hicieron subir.
Había una gorda que no podía salir de
la flota y tampoco subir a la volqueta
porque no había escalera. Le agarra-
ron de sus manos y la jalaron para que
suba; la compañera era muy gorda y
de su trasero le han tenido que empu-
jar, eran cuatro personas que le hicie-
ron subir. Seguimos el viaje, en Cristal
Mayu empezó a llover y teníamos que
bajar. Todo mojadas hemos llegado al
cuartel de Chimoré. Trifonía Tórrez

En el operativo fueron detenidos también algunos diri-


gentes sindicales, como Emeterio Colque, Néstor Mar-
tínez, Ascencio Picha y Hugo Morales.

Ante la represión a las marchistas, la crítica fue gene-


ralizada. Instituciones y organizaciones representativas
72 Contexto internacional

del país se pronunciaron apoyando a las mujeres coca-


leras y censurando la actitud de las fuerzas represivas.
Monseñor René Fernández Apaza, arzobispo de la
diócesis de Cocha-bamba manifestó que “el gobierno
debe respetar la marcha de las mujeres cocaleras, por-
que en un Estado democrático todos tienen derecho a
elevar su protesta”.

La autoridad eclesial al convocar a representantes del


gobierno y productores de coca a reiniciar el diálogo,
dijo que la marcha tenía la intención de sensibilizar y pe-
dir el apoyo del pueblo de Bolivia. “Ver marchar a mu-
jeres y a sus niños es realmente conmovedor”, aseveró.

La Oficina Jurídica para la Mujer en un pronunciamien-


to público repudió el atropello del que fueron objeto las
mujeres cocaleras. Señalaron que la existencia de un
Estado democrático supone la vigencia y respeto de los
derechos humanos fundamentales y de la Constitución
Política del Estado, aspectos que no fueron formados
en cuenta en la tributal represión.

La violencia ejercitada por la policía


como demostración de eficiencia y
valentía ante indefensas mujeres y ni-
ños, no se justifica, cuando ella misma
nada hace contra los grandes consor-
cios de narcotraficantes y delincuentes
de cuello blanco, resaltó.
Contexto internacional 73

En cambio, el Ministro de Gobierno, Carlos Sánchez


Berzaín manifestó que aproximadamente cincuenta se-
ñoras que marchaban fueron invitadas a abordar buses
y fueron trasladadas a Chimoré. Estas señoras no tienen
derecho a atentar contra la seguridad y la salud de los
niños que estaban cargando, y tampoco tienen derecho
a hacer la apología de defensa de un material como es
la hoja de coca excedentaria que es la materia prima del
narcotráfico; por eso la marcha fue suspendida.

El Prefecto del departamento de Cochabamba, Alber-


to Gasser, al justificar la intervención a la marcha de
las productoras de coca aseguró que esa medida fue
tomada por razones humanitarias y que la marcha “tie-
ne vinculaciones con fuerzas políticas internacionales
con base en el Perú”.

Ante la noticia del desbaratamiento de la marcha “Por


la Vida y la Soberanía Nacional”, el dirigente cocalero
Evo Morales que se encontraba junto a otros dirigentes
y veinte mujeres en las cercanías de Parotani, se diri-
gió a la opinión pública para manifestar que la marcha
continuaba por caminos de herradura, desvíos, cerros,
atajos y ríos para no ser divisada.

Mientras las mujeres marchistas que fueron detenidas


en el cuartel de UMOPAR con sede en Chimoré -165
kilómetros de Cochabamba- eran identificadas, foto-
74 Contexto internacional

grafiadas y obligadas a firmar compromisos para no


intervenir más en ningún movimiento; al ser liberadas
y con una picardía propia de ellas, narraron que habían
dado nombres falsos, lugares de residencia modifica-
dos y edades también cambiadas.

Todo mojadas hemos llegado al cuar-


tel de Chimoré. Nos han hecho formar
en dos filas, una de mujeres y otra de
hombres; nos amenazaban con confi-
narnos. Burlándose nos preguntaban
“quieren ir al salar de Uyuni o al de
Colcha K”? Ante los maltratos les pre-
guntamos: ¿ustedes quiénes son, qué
se creen?, además son bolivianos igual
que nosotras, les dijimos. Carmen
Guzmán.

Al salir del cuartel de Chimoré, nos hicieron firmar un


compromiso para que no participemos en la marcha ni
en ningún tipo de movimiento, pero cuando nos subían
a los vehículos les gritamos a los soldados de UMOPAR
¡chao, nos vemos en la marcha! Alejandrina Jaimes.

Informaciones provenientes de UMOPAR con sede en


Chimoré daban cuenta de la detención de 76 personas:
45 mujeres y 31 hombres, que anunciaron una huelga
de hambre en pleno cuartel antidroga, si no las libera-
ban. La Oficina de Derechos Humanos instalada por el
Contexto internacional 75
Ministerio de Justicia también en Chimoré, daba la ci-
fra de 102 detenidos y el Secretario Nacional de Defen-
sa Social, Víctor Hugo Canelas, afirmaba que se trataba
de 139 detenidos. La diferencia de las cifras de deteni-
dos, refleja el manejo de la contradictoria información
“oficial”. Ante la valiente decisión de las mujeres de
continuar con la marcha, varias organizaciones sindica-
les pronunciaron su apoyo moral y material.

Román Loayza, dirigente de la Federación Sindical


Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba
afirmó que un ampliado nacional campesino realizado
en Sucre (capital política de Bolivia), apoyó por unani-
midad a la marcha de protesta de las mujeres cocaleras.

TEJIENDO ESTRATEGIAS PARA LLEGAR A


LA PAZ

Las pocas mujeres que lograron escapar de la represión


de Suticollo decidieron continuar con la marcha por
otra ruta: nos fuimos por los rieles, pero pensamos que
los policías podrían venir en tren por eso cuando se
acercaba algún tren nos ocultábamos donde podíamos,
bajo los puentes, dentro de los hoyos o bajo los arbus-
tos espinosos. Cuando marchábamos por la carretera
en las noches ante las luces de cualquier movilidad
nos tendíamos al piso como soldados para ocultarnos.
Emilia Arnez.
76 Contexto internacional

Sustentar la marcha resultó una de las tareas cruciales, por


las múltiples presiones de que eran objeto las mujeres,
por un lado las represiones sufridas, por otro la magnitud
de la empresa emprendida, aspectos que incidían tanto en
el ánimo, como en la fortaleza física de las mujeres.

Una de las fuentes más importantes que posibilitó sus-


tentar la marcha fue el coraje de las mujeres, esa vo-
luntad capaz de mover montañas para defender la vida
de sus seres amados y la suya propia. Otro aspecto im-
portante fue la solidaridad y la unidad entre ellas y sus
organizaciones, valores arraigados en las culturas que-
chua y aymara, en el momento de emprender la marcha
dejaron de lado los intereses individuales para conver-
tirse en una unidad.

Al llegar a Irpa Irpa se vieron las primeras manifes-


taciones de solidaridad de las comunidades campesi-
nas por donde atravesaron. Este apoyo se traducía en
alimentos, palabras de aliento, recibimientos festivos,
información brindada sobre las rutas a seguir, así como
el silencio cómplice para encubrir el paradero de las
marchistas.

Al llegar a Parotani hicieron un pijcheo, escondieron


sus banderas y se encerraron en un cuarto ante la noti-
cia de que la policía seguía sus pasos. Al día siguien-
te nos encontramos con el compañero Evo, era el día
jueves 20, ese día salimos a las cinco de la mañana y
Contexto internacional 77
entramos por el puente de Parotani hasta Charamoco
por las rieles. Leonilda Zurita

Al llegar a Arque teníamos mucha sed,


porque no encontrábamos agua en el
camino, pero la gente campesina nos
recibiócon comidas y refrescos, nos
regalaron también medicamentos y el
doctor nos dijo que ya no deberíamos
andar más por las ampollas de las
plantas de nuestros pies. Ancelma de
Magne, respecto al arribo a la comu-
nidad de Arque.

Los jóvenes y niños de dicho poblado, junto a un repor-


tero de la emisora radial, en bicicletas, dieron alcance
a las marchlstas para ayudarles llevando sus bultos. En
el pueblo les esperaba una concentración de bienvenida
organizada entre representantes de la Iglesia y las co-
munidades. En el acto, la cocalera Ancelma les explicó
los motivos y objetivos de la marcha, logrando conmo-
ver a la gente.

Nos distribuyeron de dos en dos para dormir


en diferentes casas de la comunidad, mientras
los jóvenes hacían guardia toda la noche. Al
día siguiente salimos a las cinco de la mañana,
nos habían preparado merienda para el cami-
no. Alejandro Rodríguez.
78 Contexto internacional

Al pasar a Tacopaya había mucho sol, tenía-


mos que caminar 40 kilómetros, ya no podía-
mos con las ampollas; la compañera Carmen
y otra que estaba embarazada se han puesto
mal, dijo Leonilda Zurita.

En este pequeño poblado hubo otro recibimiento calu-


roso entre la iglesia y la comunidad, allí les informaron
que el grupo de mujeres que fue detenido en Suticollo
y trasladado a Chimoré, retornaba y estaba próximo a
darles alcance para reforzar la marcha.

El domingo 24 de diciembre, en Chajhua Chajhuita


se produjo el encuentro con el segundo grupo de 55
mujeres cocaleras; juntas continuaron avanzando hasta
llegar a Banderani. Allí, fueron recibidas por la comu-
nidad con sicuriada y zampoñada. Se improvisó una
fiesta comunal, donde no faltó la comida y bebida y
sobró el cariño y solidaridad. Los comunarios nos es-
peraban con muchos preparativos y cariño, nos dieron
comida, alojamiento y música para bailar; al irnos nos
acompañaron un trecho en la marcha. Betty Tenorio.

PARA LOS POBRES NO HAY NAVIDAD

El 24 de diciembre, en vísperas de la Noche Buena, las


mujeres coca-leras se encontraban en la población de
Banderani, ese día y luego de recorrer varios kilóme-
tros de incertidumbre, se produjeron dos hechos reno-
Contexto internacional 79
vadores al interior de la marcha.

Primero, el recibimiento festivo en Banderani: Nos re-


cibieron con alegría, con zampoñada y nos dieron tos-
tado y pito para el camino, contó Elena Poma, y, segun-
do, se re-encontraron con el tercer grupo de marchistas,
el grupo que caminó por los rieles y un nuevo grupo,
que llegaba directamente del trópico a reforzar el movi-
miento, algunas detenidas y otras que se incorporaban.

Eramos del tercer grupo, hemos salido del cuartel de


Chimoré, nos hemos animado de nuevo para ir a la
marcha y con más fuerza seguimos. Cristina Tola.

La alegría fue grande, nos abrazamos y besa-


mos como nunca. Ese momento nos llenamos
de fuerza y empezamos primero a charlar y
compartir las experiencias de la marcha y
después a ponernos al día de todo lo que es-
taba pasando con nuestros familiares y con
los compañeros. Queríamos conocer sobre
nuestros chacos, todo, todo queríamos hablar,
charlamos, reímos y también lloramos; luego
realizamos una reunión evaluati-va con nues-
tros dirigentes para proseguir nuestra marcha,
señaló Leonilda Zurita.

Mientras las marchistas realizaban una reunión evalua-


tiva, mediante la radio conocían que desde las zonas
80 Contexto internacional

cocaleras de los Yungas de La Paz, un grupo de muje-


res yungueñas había decidido incorporarse a la marcha
“Por la Vida y la Soberanía Nacional”.

Natividad Maldonado, dirigente de las productoras de


coca de La Asunta, resaltó: estamos dispuestas a morir
y a enfrentar la cobardía del Ministerio de Gobierno
hasta que el Presidente escuche nuestros pedidos.

Nosotras preferimos morir marchando a morir


de hambre, porque mientras todas las personas
están celebrando la Navidad, preferimos unir-
nos para marchar, afirmó.
Al concluir la reunión evaluativa, las mujeres cocale-
ras decidieron enviar una carta a la Premio Nobel de
la Paz, Rigoberta Menchú para que fuera partícipe del
movimiento en defensa de la paz, la vida y los derechos
humanos, porque ella conoce el drama de las mujeres
cocaleras, de su sufrimiento y de la falta de respeto a
sus derechos, señalaron.

La carta enviada a Rigoberta Menchú decía en sus par-


tes sobresalientes: Acudimos a usted, clamando ayuda
para que con su presencia en nuestra marcha podamos
fortalecer nuestro movimiento y conseguir a través de
su interpelación a la conciencia del gobierno boliviano
la posibilidad de una vida digna para nuestras familias
y nuestro pueblo.
Contexto internacional 81
Las marchistas le comunicaron que más de un centenar
de mujeres proseguía la marcha internándose por las
montañas y caminos de herradura para lograr su obje-
tivo de llegar a la sede de gobierno de Bolivia, ante la
dura e insensible represión de la que hemos sido objeto
en la zona de Suticollo por las fuerzas policiales, en
su intento por desbaratar nuestra marcha y deslegitimar
nuestras justas reivindicaciones.

Entrevistadas las mujeres cocaleras sobre cómo iban a


pasar la Noche Buena, respondieron:

La Navidad debiera ser una fiesta de todos:


pobres y ricos. Pero, en Bolivia los únicos que
pasan la Navidad con regalos y fiesta son los
poderosos. Nosotras vamos a pasar durmiendo
en los cerros, pensando en qué estarán hacien-
do nuestros hijos, tal vez sin un pedazo de pan
ni regalos. Silvia Lazarte.

Esa noche, mientras en todo el mundo se celebraba la


Navidad, al interior de la marcha, algunas mujeres y
hombres preparaban sus tapeques (comida) para la jor-
nada del día siguiente y descansaban agotadas; lejos, se
escuchaba el sonar de un charango que trataba de com-
poner melodías inspiradas en los pasos de la marcha.

Mientras las marchistas atravesaban esa difícil situa-


ción, en la sede de gobierno, el secretario nacional de
82 Contexto internacional

Defensa Social, Víctor Hugo Canelas, en la Navidad


expresaba que la movilización de las mujeres cocaleras
no era representativa, ya que el 80 por ciento de las
marchistas no era del Chapare.

No podemos permitir que gente que no es del


Chapare esté utilizando una supuesta proble-
mática del Chapare que no existe. La mayoría
de la coca se ha reducido en forma voluntaria
y consensuada; hay 100 marchistas y 49.900
productores que están en armonía preparando
las fiestas y cuidando las vacas que les hemos
entregado, aseveró.

REPRESIÓN EN MIKAYANI

De Banderani se fueron a laguna Jankacota, donde des-


cansaron hasta el día siguiente. Al salir de la comunidad
fueron alcanzadas por una granizada, pese a ello con-
tinuaron a Micayani. En este lugar los comunarios nos
prepararon una comida para lo que mataron una llama,
luego nos hicieron bailar, contaba Elena Poma. En este
singular acto estaba presente Isabel Ortega, secretaria
ejecutiva de la Federación Nacional de Mujeres Cam-
pesinas de Bolivia “Bartolina Sisa”. Ella señaló que se
había instruido que nuevos contingentes de mujeres cam-
pesinas se unieran a la marcha de las mujeres del Trópico
y, que nada ni nadie frenará el pacífico movimiento.
Contexto internacional 83
El 27 de diciembre, mientras las mujeres des-
cansaban en torno a una fogata y se calentaban
el cuerpo del frío altiplánico, comentaban:
- Mi coca está muy k’aima, parece que esta no-
che no nos irá bien. Estoy preocupada. La coca
nos quiere decir algo.
- Yo también tengo el presentimiento de que
algo malo nos puede ocurrir, porque mi pijcho
estaba dulce y ahora está sin sabor.

Por otra parte, comentaban sus sueños:

- Tengo un mal presentimiento algo malo nos


va a pasar, decía Crecencia Arrázola.
- Ay Crecencia no digas eso yo también estoy
triste porque no hemos podido hacer la peque-
ña fiestita que habíamos pensado, y has visto
cómo nos hemos dormido de pena, no se si por
eso me he a soñado que los soldados nos ayu-
daban, nos apoyaban. Compañeras seguro que
nos pasa algo estos días, clarito me he soñado,
contestaba Carmen Sánchez.
- Carmen, ahora en la tarde que me dormí un
ratito mientras empezaba la reunión, yo tam-
bién me he soñado que los soldados habían ve-
nido y nos decían, escapen, !...no, no...! decía
yo. Por eso, tenemos que hacer un grupo para
escapar, agregaba Betty Tenorio.
84 Contexto internacional

Esa noche para dormir, le pidieron a un campesino de


la comunidad que hiciera guardia. A fin de soportar las
inclemencias del tiempo le dieron coca y cigarros. A
la una de la mañana del 27 de diciembre les despertó
diciendo: Compañeras con calma levántense nuestra
contraparte está encima.

En silencio y asustadas dejamos nuestras pertenencias,


escapamos en plena lluvia en tres grupos, dijo Virginia
Cruz. Pero por la lluvia y la nieve densa la paja estaba
muy resbalosa, la noche era lóbrega no había luna; las
mujeres no podían escapar muy lejos.

Escapamos y entramos a un túnel, aunque no quería-


mos entrar, nuestro compañero Alfredo Cruz no tenía
miedo porque él había trabajado en la mina y sabía que
no había peligro, contó Leonilda Zurita sobre uno de
los grupos que logró escapar de la represión.

Esa noche de la represión yo escapaba en ple-


na granizada, mi bulto se mojó y no pude cami-
nar más por el peso. Me oculté en unos hoyos,
encima saltó un soldado y me dijo: ya no cami-
nes viejita, descansé, te vas a resfriar, te vas a
ir en flota calientita.

Salí del hueco, el soldado me quitó el bulto y


me preguntaba, dónde está Evo? dónde está su
papito Evo? No le contesté nada, le miré con
Contexto internacional 85
rabia. Me dijo: ustedes son mañudas. Emilia
Arnez.

Lucía Córdova, de la central Agraria La


Unión, relataba: Con algunas compañeras nos
escapamos apenas un kilómetro, nos queda-
mos a dormir dos horitas en unas conejeras.
A las 5 de la mañana cuando salimos a ver
qué pasaba, resulta que alrededor los policías
continuaban en el lugar, estaban vestidos de
campesinos, con ponchos para que les confun-
diéramos con comunarios.

Cuando salí de mi escondite vi a un campe-


sino de chaqueta y sombrero y le llamé i ven
cumpitai cuando se acercó me di cuenta de que
era policía y me dijo: gran puta vas a declarar
delante del teniente y yo le dije “buen día tío”.
El me contestó “eres de la marcha”, le dije que
no, que era de Banderani y me soltaron, desde
entonces me quedé con el apodo de Banderani,
contaba Alberto Eyzaguirre.

A su vez, Cristina Tórrez de la central Isiboro


A dijo: Vinieron y nos jalonearon, nos trataron
como a perros ante nuestra resistencia a ser
detenidas, a golpes nos cargaron a 37 perso-
nas a las movilidades.
86 Contexto internacional

A mí me agarró de mi brazo, me apretó y me


arrastró y yo le dije: mi teniente, era un alto
blanco, algún día puede estar igual su espo-
sa, no me trate así, desde entonces no me trató
mal. Betty Tenorio.

Como se habían mojado toda la noche y ante la tensión


vivida, Betty lloraba sin parar. El capitán preguntó:
¿qué tiene esta señora?, ¿porque llora tanto?. Al ente-
rarse que estaba mal ordenó que la llevaran al hospital
de Oru-ro. Allí seguí llorando, a la teniente en el centro
de salud le dije: “Seguramente usted no es igual que
los policías del Chapare, ellos nos tratan como a perros
son sádicos”, ella se solidarizó conmigo y dejó que la
prensa me entrevistara.

Mientras tanto, otras marchistas con mejor fortuna lo-


graron escapar en plena tormenta, donde el viento so-
plaba con fuerza, refugiándose en los cerros, pudieron
descansar en una mina abandonada, el ambiente estaba
helado y tenían la ropa mojada.

Después de la represión, a las cuatro de la tarde, llega-


ron representantes de la prensa, las mujeres abatidas
por los sucesos llenas de desconfianza hicieron decla-
raciones muy discretas.

Entre tanto el comandante de la Policía de Oruro, Wil-


fredo García Lazarte, manifestó que 45 mujeres coca-
Contexto internacional 87
leras se encontraban descansando en inmediaciones de
Huayllani y al advertir la presencia de los efectivos po-
liciales, salieron en desbande hacia las serranías.

El Ministro de Gobierno, dijo que la interrupción de


la marcha obedecía a un acto y asistencia humanitaria
por parte de los efectivos policiales, dado el alarmante
estado de salud.

Este apoyo se cumplió en forma ordenada y pacífica


porque tenían la salud muy deteriorada e iban dos niños
con ellas, dijo a tiempo de hacer conocer un documento
oficial donde se afirmaba que nueve marchistas fueron
internadas en el Hospital Obrero de Oruro y las treinta
y cinco restantes marchistas, retornadas en buses hasta
Chimoré.

Por su parte, el comandante general de la Policía Nacio-


nal, Willy Arriaza, señaló que el Comandante Depar-
tamental de Oruro (Wilfredo García) es un jefe policial
muy humano. Les ha llevado panetones, medicamentos
y otras ayudas que verdaderamente necesitaban.

Esa fue la versión oficial; pero, las marchistas descri-


bieron la difícil situación que vivieron de la siguiente
manera:

Queremos denunciar que el gobierno otra vez


ha mentido a la opinión pública nacional, por-
88 Contexto internacional

que en vez de panetones nos ha dado palo; pese


al intenso frío y la nevada de la madrugada, los
policías arrastraron a muchas marchistas hasta
las flotas que les llevaron a Chimoré, también
se robaron nuestras pertenencias.

Pero, la mayoría de las mujeres escaparon al


cerro y la marcha prosigue, decía María Elena
Poma, dirigente de Centrales Unidas.

Las marchistas fueron trasladadas hasta el cruce a Oru-


ro, en ese lugar había derrumbes y muchos vehículos
trancados, las mujeres pedían a gritos ayuda para que
las soltaran los policías: ¡Por favor ayúdennos, esta-
mos marchando pacíficamente a La Paz, para defender
la coca, por favor!, suplicaban.

Los soldados las trataron mal, manoseando a las joven-


citas, empujando a las mayores y las trasladaron hasta
el cuartel de Muyurina en Cochabamba. Allí nos die-
ron un plato de sopa, lo rechazamos por desconfianza.
A las cinco de la tarde nos subieron a las flotas para
trasladamos al cuartel de Chimoré, una compañera se
resistía, por eso la agarraron de pies y manos para su-
birle arrantrando a la flota. Carmen Guzmán.

En el cuartel de Chimoré las hicieron sentar en el sue-


lo caliente, tomándoles otra vez sus datos personales
como la primera vez que habían sido detenidas, advir-
Contexto internacional 89
tiéndoles que si volvían a ser arrestadas les darían tres
años de cárcel.

Juliana Rodríguez, manifestó: Gracias a Dios


se les acabó la película y no lograron sacarnos
las fotos. Nos dijeron que no íbamos a escapar
que mañana igual nos sacarían fotos y que si
dimos nombres falsos igual nos iban a cagar.
Pero dentro de nosotras pensamos que ellos
iban a cagar más que nosotras.

Después nos dieron una sopa y refrescos, el re-


fresco parecía que tenía algo porque en la noche
nos hemos sentido mal, nos hemos equivocado
en no tomar una muestra. Esa noche dormimos
preocupadas por nuestros compañeros.

Emiliana Arnez, comentó: Había un guardia


bueno, al día siguiente me ha llevado hasta
donde estaban, no tenía ni una sola ventana
para respirar, era como un calabozo donde lle-
van a los narcotraficantes. Por eso entre todas
les hemos peleado a los soldados, hemos lla-
mado al capitán, él nos dijo que ellos estaban
igual de bien que nosotras.

Había una mujer embarazada de Carrasco que por es-


capar de la represión se lastimó, a consecuencia de ello
sufría de hemorragia.
90 Contexto internacional

Ante el crítico estado de salud de las marchistas,


Mercedes pedía: esta compañera está con hemo-
rragia, por favor que vengan los paramédicos.

La mujer, al no encontrar respuesta, junto a otra com-


pañera se dirigió al hospital del cuartel, restando im-
portancia a los guardias; la reacción de ellos no se dejó
esperar.

- ¿Señora qué le pasa? vuelva aquí, sino quiere


ser golpeada, ordenaron los guardias.
- A ver, atrévanse con esta arena les vamos a
echar en sus ojos. Si ustedes nos respetan, no-
sotras también vamos a respetarlos, porque no
vamos a permitir que nuestra compañera mue-
ra por su culpa, respondió Mercedes.

Finalmente ante la presión ejercida, la marchista enfer-


ma fue inyectada con anticoagulantes.

Al día siguiente, con la llegada de la Comisión de De-


rechos Humanos recién fue bien atendida, quedándose
todo el grupo en detención hasta el domingo de Año
Nuevo.

En el cuartel de Chimoré, Erminia Mamani de El Pa-


raíso, denunciaba que los Umopares llevaron a las mu-
jeres cocaleras hasta la pista donde aterrizaban los he-
licópteros y las obligaron a marchar por horas. Griten
Contexto internacional 91
pues ahora, digan ’causachun coca-wañuchun yankis’,
nos insultaban y nos obligaban a marchar.

Carmen Guzmán afirmó: Nos quedamos dete-


nidas cinco días, nos dijeron que nos queda-
ríamos el Año Nuevo y que ch’’aliarían nuestra
marcha y nosotras dijimos ch’allaremos en su
cabeza.

Para soltarnos nos han hecho firmar otro do-


cumento haciéndonos prometer no salir más a
ninguna marcha ni movilización, pero a fin de
salir, tuvimos que firmar.

No faltaron las notas anecdóticas, como lo


comentado por Emiliana Arnez: En el cuar-
tel de Chimoré me llevaron al doctor, porque
estaba enferma, un soldado entró y dijo: “Es-
tas señoras no están enfermas, están enfermas
de amor”. Al día siguiente, llega el doctor de
Derechos Humanos y el soldado le dice, “este
doctor está enamorado de las compañeras”.

El miércoles 3 de enero, cuando las mujeres salieron


del Cuartel de Chimoré, se replegaron nuevamente a
la marcha.

Esa noche arribaron a Inquisivi más de ciento cincuen-


ta mujeres, pasando peripecias para no ser descubier-
92 Contexto internacional

tas, algunas durmieron debajo de los eucaliptos, al aire


libre, en el río y en hoyos para que la policía no las
descubriera.

Al día siguiente sospechamos que íbamos a ser


detenidas; por eso, nos prestamos ropa de unas
señoras paceñas para disfrazarnos y salir con
las ovejas a pastar; otra recogió la bosta de
vaca, venía la policía y se pasaba por nuestro
lado, los dueños de casa enterraron nuestros
bultos para ocultarlos. Dos de mis compañeros
se fueron a arar con un viejito y pasaron delan-
te de la policía, y nos pasamos casi todo el día
trabajando con esa familia. Josefina Choque.

Ante la segunda represión en Mikayani, un ampliado


de la Federación Especial de Trabajadores Campesinos
del Trópico de Cochabamba, realizado en Villa Tunari,
resolvió reforzar la marcha con un nuevo contingente
de 300 personas entre hombres y mujeres.

El dirigente cocalero y alcalde de Villa Tunari, Felipe


Cáceres, advirtió que si las intervenciones del gobierno
a las marchistas continúan, los hombres productores
de coca se plegarán a la marcha para defenderlas con
hondas, palos y garrotes, si fuera necesario.

A su vez, el dirigente cocalero Santiago Quispe, a la


conclusión de un evento, aseguró, ya no podemos per-
Contexto internacional 93
mitir que traten mal a nuestras mujeres, por eso, esta-
mos enviando a compañeros para que les apoyen en su
recorrido hasta La Paz.

Delfín Olivera, secretario general de la central Ete-


razama, al anunciar que junto a varios representantes
de esa región cocalera, se unían al movimiento, mani-
festó: A pesar del compromiso del gobierno de respe-
tar y dar garantía a ¡a marcha, las mujeres han sido
reprimidas cobardemente dos veces consecutivas por
los efectivos policiales. Ahora estamos viajando -diri-
gentes y bases- a protegerlas. A ver que se atrevan a
reprimirnos en los caminos de nuestros antepasados.
Les aseguro que no habrá una tercera represión.

En cambio, Biliberto Tapia, dirigente de la Confede-


ración Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB),
luego de una comunicación con la población de Ivir-
garzama, en Carrasco Tropical, manifestó que noven-
ta mujeres cocaleras continuaban marchando hasta La
Paz. No puedo dar a conocer el lugar donde se encuen-
tran las marchistas por temor a que sean nuevamente
interceptadas, dijo.

El dirigente Evo Morales, reconoció que la nueva bur-


la a los efectivos policiales me hace ver que cuando
las compañeras están informadas sobre un problema,
analizan y deciden mejor que los hombres; por eso la
marcha continúa a La Paz.
94 Contexto internacional

La última noche del año viejo llegaron a Taqui-


na. En ese lugar cocinamos, queríamos conse-
guir una oveja, como no hablamos aymara no
fue posible comunicamos. No había por donde
lleguen los autos entonces dormimos tranquilas
sabiendo que no vendría la represión, aunque
no nos confiamos tanto, hemos puesto de guar-
dias a nuestros compañeros. Lucía Torrico.

Al día siguiente (Año Nuevo) continuaron con la cami-


nata por el cerro, los comunarios les habían dado bu-
rros para llevar sus bultos. Así seguimos yendo en plena
lluvia. Vimos a gente y pensamos que era policía, por
eso nos fuimos por otro camino con la guía de nuestros
chaskis, acotó.

Los chaskis marchaban a unos 100 metros delante de


las mujeres, abriendo camino, dialogando con los co-
munarios y buscando la ruta más segura. Cuando veían
algo sospechoso, corrían hacia la columna para alertar.

En la comunidad de Janchallani, las marchistas pasaron


en medio de los comunarios aymaras -siguiendo sus
tradiciones- celebraron la fiesta del “phiilu” que con-
siste en la renovación de sus autoridades originarias y
sindicales, en el primer día del año.

En esa fiesta, los campesinos invitaron a las marchistas


grandes panes preparados para la ocasión y las mujeres
Contexto internacional 95
cocaleras les invitaron hojas de coca.

El dirigente Willam Condori dijo que ese día fue in-


olvidable porque la solidaridad de los campesinos re-
novaron el espíritu de las marchistas. En Año Nuevo,
los comunarios hicieron una fiesta con moceñadas y
las marchistas pese al intenso frío, nos unimos y más
que nunca prometimos seguir luchando por una patria
libre y soberana.
Con la máxima autoridad municipal, las marchistas fir-
maron un acta de compromiso de acompañarlas hasta
la próxima población y de esta manera garantizar la
seguridad de la marcha. Esa noche hacía mucho frío,
descansaron en la iglesia y otras casas para partir al día
siguiente temprano.

EN BUSCA DE LAS MARCHISTAS

M ¡entras el movimiento se fortalecía por el nuevo con-


tingente que arribó del Trópico, el dirigente cocalero
Evo Morales y un grupo de periodistas, que se traslada-
ban a dar encuentro a las marchistas, tenían problemas
en su viaje.

A cinco kilómetros de la tranca de Senkata, que es el


ingreso a La Paz, patrulleros de la Policía Caminera,
detuvieron el vehículo y ordenaron que por órdenes su-
periores debieran volver a la tranca de Senkata.
96 Contexto internacional

Custodiados por policías retornaron hasta la tranca, don-


de además de uniformados; había varios agentes civiles.

Los cinco periodistas munidos de sus instrumentos de


trabajo: cámaras fotográficas, filmadoras, grabadoras,
cuadernos de apuntes y credenciales de prensa, bajaron
presurosos ante la sorpresa del policía de turno.
- Queremos conocer los motivos por los cuales
nos han detenido, reclamaron.
- Debe ser una equivocación, llame por radio a
la “central”, decía nervioso el policía.
- Central, central, la movilidad está detenida,
pero los ocupantes son periodistas, decía otro
policía mientras se comunicaba por su sistema
de radio.
- ¿Periodistas? ¡Carajo! Debe ser una equivo-
cación, respondían de la “central”.
- ¿Nos indica su nombre, por favor?, insistían
los periodistas.
- Soy el capitán Suaznábar; pero esperen por
favor, es sólo un mal entendido, trataba de ex-
plicar el uniformado a los periodistas.
- Queremos que nos dé una explicación, fue la
respuesta.
- ¿Central, central qué podemos hacer?, pre-
guntaba el Capitán.
- Que prosigan viaje ¡cabrón! le respondieron
de la “central”.
- Disculpen señores periodistas sólo ha sido
Contexto internacional 97
una confusión, se han confundido con los co-
caleros, dijo el capitán.
- Hasta luego.
- No ocurrirá nunca más, hasta luego y que les
vaya bien, dijo el uniformado.

Una vez reiniciado el viaje, en la carretera La Paz-Oru-


ro, tres patrulleros de la Policía Caminera nuevamente
empezaron la persecución hasta que finalmente fueron
despistados ingresando hacia Colquiri.

En el centro minero de Colquiri, los trabajadores del


subsuelo y las amas de casa, brindaron un cálido re-
cibimiento al dirigente cocalero Evo Morales y a los
periodistas.

El tema de la reunión informal que mantuvieron, giró


en torno a la persecución policial y a la posible repre-
sión a las marchistas. El dirigente minero Roberto Ca-
rrasco, señaló: Algunos compañeros nos comentaron
que cinco cocaleros vinieron a aprovisionarse al mer-
cado y las tiendas, preguntaron cómo pueden llegar a
Inquisivi por el camino más seguro y luego se fueron.

- Si los policías vienen por aquí ya no saldrán,


porque éste es nuestro territorio, dijo un mine-
ro que llevaba un gran pijcho y un guardatojo
viejo.
- Algún día tienen que volver las marchistas
98 Contexto internacional

por Colquiri, las amas de casa queremos com-


partir con las cocaleras, decía una señora al en-
tregar un saquillo lleno de pan.
- Vayan tranquilos, nosotros nos ocupamos de
los policías, expresaban otros mineros con tran-
quilidad, a tiempo de enseñar sus dinamitas.
- Gracias compañeros, tenemos que pelear jun-
tos, porque esta lucha es de todos los bolivia-
nos, es por la soberanía y la dignidad nacional,
les dijo el dirigente cocalero.
- Hasta luego.
- Que les vaya bien.

Los mineros, solidarios como siempre, enviaron junto


a los periodistas a un guía para que les facilitase el en-
cuentro con las marchistas.

Pero, en todo el trayecto, la comisión tuvo problemas,


porque los comunarios aymaras se mostraban reacios y
se escapaban de la gente extraña a su comunidad. No
querían dar ninguna información sobre las marchistas.

Luego de cuatro horas de viaje desde Colquiri, sin con-


seguir ninguna información y en medio del frío y la
lluvia, en un pequeño poblado llamado Janch’allani
(característico por vender los buñuelos más grandes de
Bolivia), cuando los periodistas ya se daban por ven-
cidos en su “búsqueda”, vieron acercarse a una niña
aymara, de aproximadamente nueve años que les dijo:
Contexto internacional 99
Esta tarde han pasado varias señoras... tenían unas
banderas grandes y de colores (wiphalas)...no ve?

Luego de esas palabras, los comunarios narraron, cómo


habían pasado las marchistas. Compraron unas cuantas
latas de sardina y pan. Parecían que estaban con ham-
bre y se fueron rápido, deben estar llegando a Urnuni.
No les hemos querido avisar a ustedes porque ellas nos
han pedido, dicen que los policías les están siguiendo,
comentaron.

Ni bien escucharon esa versión e indagaron sobre la ruta


más segura hacia Urnuni, la comisión de periodistas, a
pesar de lo avanzado de la hora, prosiguió viaje por ca-
minos accidentados a la comunidad llamada Chiruata.

Luego de viajar dos horas y al divisar a lo lejos, linter-


nas, velas y mecheros, tuvieron que dejar el vehículo y
pese a la densa niebla y oscuridad de la noche, empeza-
ron a caminar hasta el poblado.

Cuando los comisionados empezaban el descenso has-


ta la población con precaución y en absoluto silencio,
desde lugares planificados y como si se tratara de lu-
ciérnagas, veían con asombro las señales de linternas
que hacían los guardias.

- Alto, ¿quién anda ahí? se escuchó una voz de


alerta que parecía salir del suelo.
100 Contexto internacional

- Compañero buenas noches, soy Evo, respon-


dió el dirigente.
- ¿Evo Morales?, gritó otro desde arriba de un
árbol.
- Sí, compañeros. Estoy acompañado de varios
periodistas, dijo el dirigente al hacer una seña
para que todos se detuvieran.
- Un momento compañeros voy a ver, dijo el
guardia al mismo momento que hacía señas con
su linterna. Prendía y apagaba. De pronto, em-
pezaron a verse en la oscuridad, varias sombras
humanas que se acercaban a los periodistas.
- ¡Hola hermano! ¡Bienvenidos! decían las mu-
jeres con alegría en los rostros.
- ¿Cómo están compañeros periodistas? ¡Qué
bien que han venido! era el saludo de las mar-
chistas.
- ¿Cómo están compañeras marchistas? pre-
guntaron a tiempo que empezó un diálogo in-
terminable.

Esa noche, pese al frío y a una llovizna intensa, tapadas


sólo con bolsas plásticas, junto a sus dirigentes acorda-
ron realizar una reunión al día siguiente. Mientras se
realizaba la evaluación, los periodistas escuchaban “el
coro de toces”, como llamó un camarógrafo.
Contexto internacional 101
SEGUIMOS POR RÍOS Y MONTAÑAS

La salud de las marchistas era preocupante. La mayoría


se encontraba con tos, bronquitis y otras enfermedades
broncopulmonares y casi todas, tenían heridas, magu-
lladuras o ampollas en los pies.

A pesar de la deteriorada salud que presentaban, la de-


cisión unánime fue continuar avanzando por caminos
de herradura rumbo a la sede de gobierno. Los dirigen-
tes se informaron sobre el lugar exacto de donde se en-
contraban los tres grupos y fijaron un día y lugar para
reunirse nuevamente.

Al llegar a las inmediaciones de inquisivi, el grupo


mayor de las mar-chistas tuvo que permanecer durante
horas en el cerro, porque las noticias de la presencia de
efectivos de la policía en la población eran latentes y no
debían arriesgar su seguridad.

Ante los rumores de una nueva intervención, dos de


los chaskis, con la naturalidad de quien cumple una
difícil, pero no imposible misión se lavaron, cambia-
ron de ropa, dejaron sus bultos y sólo con dos petardos
envueltos en sus chamarras, caminaron hacia la pobla-
ción. Los chaskis que se destacaron en la conducción
de la marcha y que condujeron con sus pasos seguros a
las marchistas fueron: Federico Adrián, de Eterazama;
Angel Condori, de Mamorecillo B; Pastor Gonzáles,
102 Contexto internacional

de Centrales Unidas y Alberto Eyzaguirre, de Alto San


Pablo. Ellos se destacaron por su experiencia en los ca-
minos; la comunicación se hacía en quechua, aymara y
español con los comunarios.

Llegaron a la plaza los dos chaskis y se les acercó el


enlace del otro grupo:

- Hola compañero ¿cómo están? le dijo apresu-


rado el enlace.
- Estamos bien, nos encontramos a un kilómetro
de aquí, dijo el chaski al pedirle que esperase
un momento porque se acercaba a una tienda.
- Casera, véndame un refresco y pancito, le
dijo el chaski a la dueña de la tienda a tiempo
de hablarle en un fluido aymara y preguntarle
sobre la presencia de policías.
- !!Uh¡¡. Todos estos días se ha llenado de po-
licías y agentes, por ejemplo aquel gordo que
está en la otra tienda debe ser agente porque no
es del pueblo, le dijo la vendedora apuntando
con su mirada hacia el frente de la plaza.

El chaski se puso a saborear el refresco, mirando todo


lo que se movía a su alrededor y con una seña convocó
al otro chaski y al enlace.

- Estamos casi rodeados y jodidos si entramos


a la población; por eso, dentro de tres horas nos
Contexto internacional 103
debemos reunir todos en aquel cerro, les dijo
el chaski.
- Que bien, dijo alegre el chaski a tiempo de
extenderle la mano y desearle suerte.

Por otra parte antes del arribo del grupo mayor a Inquisi-
vi, las mujeres que ya habían sido detenidas en el cuartel
de Chimoré, a pesar de haber sido obligadas a firmar un
compromiso de no participar más en la marcha, se en-
contraban esperándolo en las provincias paceñas.

El tres de enero salimos del cuartel de Chimo-


ré y retornamos directamente a la marcha. La
instrucción de nuestras dirigentes y nuestro
sentimiento cuando estábamos detenidas era
replegamos al encuentro de nuestras compañe-
ras. A Inquisivi llegamos en la noche y aunque
no conocíamos el lugar nos fuimos a dormir
debajo de los eucaliptos; otras al lado del río y
en hoyos para que la policía no nos detectara.
Margarita Peredo.

Como éramos casi 150 mujeres, teníamos mie-


do que la policía nos reprima y decidimos no
permanecer en la población y dejar sólo una
comisión de enlace. Josefina Choque.

A pesar de la persecución policial, los pasos de las mar-


chistas eran ya seguros, consolidados, increíbles y ante
104 Contexto internacional

esa presencia cada vez más cercana a La Paz, los re-


presentantes del gobierno mostraban su preocupación.
La Secretaría Nacional de Defensa Social en un comu-
nicado público difundido por varios medios de comu-
nicación aseguró que las marchistas coincidían con los
intereses del narcotráfico.

Defender la coca excedentaria e ilegal existente dirigi-


da a la producción de cocaína es indirectamente defen-
der las pozas de maceración y fábricas de drogas en el
Chapare, encontrándose estos tres aspectos totalmente
al margen de la Ley (1008), decían.

Al mismo tiempo, las autoridades gubernamentales de-


nunciaron que en la marcha existía un proceso de coac-
ción por parte de dirigentes politizados que cobraban
multas a los que se oponían a participar en el movimiento.

En respuesta a esas acusaciones, el dirigente Evo


Morales aseveró: la marcha es decisión de las ba-
ses y el gobierno se encuentra nervioso porque
las mujeres arribarán a la ciudad de La Paz en los
próximos días. No estamos violando la Ley 1008.
Nosotros defendemos sólo nuestra producción de
coca y no al narcotráfico.
Desde Inquisivi, la dirigente Silvia Lazarte, decla-
raba que la marcha de mujeres campesinas, pese
al desprestigio del gobierno, sigue por los cami-
nos de herradura y nadie podrá obstaculizarla con
Contexto internacional 105
el respaldo de todo el pueblo, porque las peticio-
nes que estamos realizando son de vida o muerte.
Sobre las acusaciones públicas que hacían personeros
del Ministerio de Gobierno contra las marchistas, la re-
acción de diferentes organizaciones e instituciones fue
en apoyo a las demandas cocaleras.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos de


la Cámara de Diputados, Juan del Granado, afirmó que
la marcha de las mujeres cocaleras es legal, pacífica y
no transgrede ningún precepto constitucional ni altera
el orden público.

La dirigente de la COB, Cristina Márquez, al anunciar


que las mujeres cocaleras de La Asunta, Coripata, Cha-
maca, Chulumani y otras regiones de Los Yungas se
unirían a la marcha, manifestó que en personeros de
gobierno la mentira ya se había hecho costumbre y que
las mujeres cocaleras marchaban sin ninguna presión y
contra los atropellos constantes a los derechos huma-
nos en el Trópico.

La presión de varios sectores de la sociedad civil obligó


al gobierno a que ese día (5 de enero) se comprometie-
se a “garantizar’1 el ingreso de las marchistas a La Paz.

El diputado del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Jor-


ge Suárez, su colega Rosario Paz y los dirigentes de la
COB, Oscar Salas y Juan Chávez que salieron al encuen-
106 Contexto internacional

tro de las marchistas, escucharon que quince cocaleros


fueron detenidos momentáneamente de forma injusta.
Los efectivos policiales están utilizando ambulancias
para hacer seguimiento a las marchistas y los efectivos
de seguridad se encuentran armados hasta los dientes.
Lamentamos esa actitud porque el secretario Hugo San
Martín y el señor Víctor Hugo Canelas se comprome-
tieron a no intervenir a los marchistas, enfatizó el dipu-
tado democristiano.

Las marchistas que continuaban su paso acelerado, su-


frieron varias bajas al pasar por El Abra, Cañamina y
arribar hasta Licoma. Pero, en este trayecto ocurre un
hecho muy singular en la marcha, un perrito negro que
vagaba por la zona al ver a las marchistas, se unió a
ellas. Con un pedazo de pan diario, caminaba junto a
los chaskis, siempre al frente.

Siguiendo su paso por las quebradas llegaron hasta el


río K’ora y al arribar a Capiñata, las autoridades, maes-
tros y vecinos del lugar las recibieron con abundante
comida y les brindaron alojamiento.

Las marchistas no ingresaron por Cajuata ni Circuata,


porque nuevamente la persecución policial era laten-
te, sino que caminando por las laderas salieron hasta
Miguillas. En los largos días de marcha hemos atra-
vesado montañas, nevados y ríos caudalosos. Muchos
días caminamos bajo la lluvia y dormimos a veces en
Contexto internacional 107
los cerros, a pesar que los comunarios siempre nos han
apoyado con lo poco que tenían.
Cerca al ochenta por ciento de las mujeres se
encuentran enfermas. Sólo desde la población
de Kami, doce compañeras han sido dadas de
baja porque se encontraban delicadas de salud.
Diez mujeres que marchaban con sus niños tam-
bién han retornado al Trópico y han sido reem-
plazadas por otras mujeres. Modesto Condori.

TAMBIÉN SOMOS COCALERAS

En la localidad de Miguillas, las marchistas fueron vi-


sitadas por el dirigente Evo Morales, el dirigente de la
localidad cocalera de La Asunta, Lino Villca y un gru-
po de periodistas.

Los cocaleros realizaron una reunión para definir la ruta


y las medidas de seguridad de las mujeres cocaleras.

Los comunarios que fueron sorprendidos por el arribo


de las marchistas, lograron organizarse y prepararon
ollas comunes para todos.

Se notaba cansancio en las marchistas. El ardiente sol y


la escasez de agua hacían estragos en la salud de la ma-
yoría de las mujeres cocaleras. Mientras descansaban
en la escuela de Miguillas, empezó a caer una lluvia
torrencial y en una violenta reunión de coordinación
108 Contexto internacional

resolvieron descansar en el lugar, caminar por la noche


y enviar a los chaskis a verificar el caudal del río.
Una vez que retornaron los chaskis, informaron ante la
mirada atenta de las marchistas.

- El río está crecido, seguro que en la noche no


vamos a poder pasar, pero debemos ir a dormir
a la orilla de río y mañana temprano, tranqui-
litos pasaremos, decía un chaski.
- Hemos cruzado dos veces hasta el frente y en
algunas partes el río nos pasa la cintura, pero
podemos, decía el otro.
- Les aseguro que no intenten pasar el río por-
que esta época del año hasta a nuestros ani-
males de carga los entierra, es peligroso, ma-
nifestó.
- Nosotros hemos pasado dos veces y sin pro-
blemas, decía el chaski.
- Pero, ahora están yendo mujeres y niños. Y
como ha llovido el río, va a crecer peor, es pe-
ligroso, decía el comunario.
- Recomendamos cruzar a paso lento y a las
mujeres que están mal les amarraremos con
una cuerda, replicaban.

Las marchistas, luego de comer y bañarse a orillas del


río, al promediar las dieciocho horas emprendieron ca-
minata rumbo al desafiante río.
Contexto internacional 109
Los comunarios al despedirse entre lágrimas, todavía
insistían: A/o vayan por el río; pero, las marchistas en-
cabezadas siempre por los chaskis, poco a poco, fueron
desapareciendo.

Caminaron por orillas del río La Paz, durante más de


tres horas y como no era noche de luna llena, decidie-
ron dormir a la intemperie y teniendo la bravura del río
como testigo.

Las mujeres cocaleras tendieron un pedazo de nylon en


el suelo y con otro se taparon. Era una fila interminable
de color verde y azul. A instrucción de sus dirigentes, to-
dos, a excepción de los encargados de guardia, empeza-
ron a descansar para emprender la caminata a las cinco
de la mañana. Al promediar las dos, empezó una lluvia
incesante, las mujeres recogieron sus pertenencias y en-
vueltas en sus plásticos no tuvieron otra alternativa que
cobijarse debajo de algunos árboles, o donde pudieron.

Pasaron horas y horas, bajo la lluvia y antes que ama-


neciera, las marchistas empezaron a cruzar lentamente,
pero con paso seguro, el caudaloso río. Primero marcha-
ban los chaskis agarrados por los brazos, luego los di-
rigentes que guiaban con palos por dónde debían pasar;
posteriormente estaba un grupo de mujeres, luego otro
grupo de hombres. Se intercalaron para colaborarse.

- ¡Por aquí, por aquí!, gritaban.


110 Contexto internacional

- ¡Cuidado, esta parte es profunda!, decía un


chaski que salía totalmente mojado, desde el
fondo del río.
- Bien compañeras, muy bien, sigan cruzando
con cuidado, decía un dirigente.
- Nuestra coca, no es cocaína..., cantaba otro
dirigente para apaciguar la delicada situación.
- ¡Cuidado! se cayó una compañera, se escu-
chó un grito desesperado.
- ¡Agárrense fuerte, no se suelten...!, era la ins-
trucción un tanto nerviosa, mientras varios di-
rigentes sacaban del río a una marchista.
- ¿Estás bien?, le preguntaron.
- Sí, sí.
- ¡Causachun coca! ¡Wañuchun yankis!, empe-
zó a gritar un dirigente para levantar el ánimo
de las marchistas que ya se encontraban en me-
dio del río.
- ¡Causachun...! ¡Wañuchun!, respondían a coro,
mientras que con precaución cruzaban el río.

Cuando la mayoría de las marchistas, incrédulas aún,


había alcanzado cruzar el río, la alegría era desbordan-
te. Se abrazaron y besaron por la proeza: cruzar el río
sin ningún percance.

Antes de arribar a La Plazuela, colonos de color y con


la amabilidad que los caracteriza, informaron al grupo
de avanzada y a los chaskis que varios policías esta-
Contexto internacional 111
ban vestidos de civil indagando sobre el paradero de
las marchistas.
- Aquel que ve allá, en la plaza, es policía, pero
como está vestido de civil cree que pasará des-
apercibido, decía un campesino.
- Sí, nosotros les conocemos a todos, ese no
es campesino, es policía, decía otro colono a
tiempo de invitarles frutas.
- Gracias, compañeros, retornaremos a infor-
mar a las marchistas, decían los chaskis que
regresaban apresurados.

El 9 de enero, a poco más de 100 kilómetros de La


Paz, en el cruce a La Plazuela (provincia Sud Yungas),
se produjo el encuentro de más de cuatrocientos mar-
chistas del Trópico con aproximadamente cien mujeres
cocaleras de los Yungas.

Desde la cima de un cerro que se encuentra en el cruce


de La Plazuela, se podía divisar el atractivo paisaje de
miles de especies forestales y el caudaloso río La Paz.
Ahí arriba, y semi escondidas las mujeres yungueñas
esperaban impacientes el momento de la llegada de las
marchistas cocaleras, para decirles nosotras también
somos cocaleras.

- ¿Cómo estarán nuestras compañeras, ya están


marchando veinte días? decía una mujer al mo-
jarle la cabeza a su niño.
112 Contexto internacional

- Esperamos que puedan cruzar el río sin nin-


gún problema, porque esta época el río es muy
traicionero, decía otra mujer.

De pronto, un niño de la comunidad apareció corriendo


y con una alegría contagiante gritaba: Allá están, allá
están las marchistas, mirá, ¡...uhhh...! están cruzando
el río ¡Qué valientes son!, gritaba y corría alborozado.

- ¿Dónde... dónde están?, era la pregunta de


todas las mujeres, mientras se agrupaban para
ver hacia el río.
- Mirá parecen hormiguitas ¡Qué lindo!, decía
una dirigente a tiempo de colgarse su awayo al
cuello.
- Preparen refrescos y fruta, vamos a darles
alcance, sugería el corregidor del lugar a los
campesinos que veían impresionados esa ima-
gen que seguro perdura en su memoria.

Mientras las marchistas se acercaban con paso lento,


pero seguro tras vencer el caudaloso río, las cocaleras
de los Yungas organizaron dos columnas bien ordena-
das para recibirlas.

A medida que las marchistas avanzaban en colum-


nas bien organizadas empezaron los gritos de aliento,
acompañados de lágrimas de emoción: ¡Viva la unidad
de las mujeres cocaleras! ¡Adelante la marcha! ¡Cau-
Contexto internacional 113
sachun coca! ¡Wañuchun yankis!! Bienvenidas compa-
ñeras marchistas!
Posteriormente, vinieron los abrazos y el saludo entre co-
caleras de los Yungas y el Trópico, y se organizó un acto
y un ritual con coca para el bienestar de las marchistas.

Este es un encuentro para la historia de nues-


tro país porque por primera vez, nos estamos
reuniendo las mujeres cocaleras de los Yungas
de La Paz y del trópico de Cochabamba. Co-
nocemos que el problema con el gobierno es
el mismo para las cocaleras, porque quieren
hacer desaparecer toda nuestra producción de
coca. Silvia Lazarte.

Nosotras queremos que todos los convenios


firmados sean cumplidos y que la maldita Ley
1008 sea separada en dos cuerpos: una, para
la coca en su estado natural, y otra para el
narcotráfico. Maruja Machaca, dirigente de los
Yungas.

Compañeras, debemos rendir homenaje a Bar-


tolina Sisa, Micaela Bastidas, Juana Azurduy
de Padilla y otras mujeres que han ofrendado
su vida por la libertad de nuestra patria. En
memoria de ellas, vamos a llegar hasta la sede
de gobierno, porque su lucha ya se ha conver-
tido en una lucha a nivel nacional. Cristina
114 Contexto internacional

Márquez, dirigente cobista.

Desde La Plazuela también se unieron representantes


de las organizaciones matrices. Cristina Márquez, de
la Central Obrera Boliviana (COB) y Rita Zárate, de
la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia
(CSCB), quienes prometieron a las marchistas acompa-
ñarlas hasta La Paz.

INTENTOS DE DIÁLOGO DEL GOBIERNO

Ante el avance incontenible de las marchistas, los per-


soneros de gobierno realizaron en La Paz una reunión
para ver las medidas que adoptarían con las mujeres
marchistas. La reunión fue presidida por el Presidente
Interino, Víctor Hugo Cárdenas.

Aunque algunos Ministros preferían la intervención


por la violencia, más pudo la posición de entablar un
diálogo con las mujeres cocaleras. Fue comisionado
para entablar un diálogo René Blattman, Ministro de
Justicia.

Las marchistas que a pesar del excesivo calor prose-


guían su recorrido, mediante la radio se enteraron que
una comisión gubernamental viajaba al encuentro de
ellas.
Inmediatamente y en un lugar donde encontraron una
vertiente de agua, realizaron una reunión entre dirigen-
Contexto internacional 115
tes, decidiendo esperar a la comisión con un sólo plan-
teamiento: que el gobierno otorgara garantías y que el
diálogo se lo iniciase en la sede de gobierno.
Además, resolvieron que en la reunión sólo participa-
rían las mujeres. Los hombres deberían estar vigilantes
para que nada extraño pasara en el lugar.

La comisión encabezada por el Ministro de Justicia,


René Blattman y el Secretario de Régimen Interno,
Hugo San Martín, dio alcance en una pequeña pobla-
ción llamada Surupuni, a 125 kilómetros de La Paz.

Al un principio, el encuentro se caracterizó por la frial-


dad. Ante el saludo de los dignatarios de Estado, la res-
puesta fue el silencio total de las más de 500 mujeres.
De pronto, como si las montañas gritaran, se empezó a
escuchar el grito que salía desde lo hondo de sus senti-
mientos: “Causachun coca”. “Wañuchun yankis”.

La dirigente Margarita Peredo, que llevaba una venda


en su pierna izquierda, producto de una seria lesión, pi-
jchando y pensativa se acercó al ministro y le increpó:
Nosotras estamos marchando porque en nuestros cha-
cos ya no se respetan los derechos humanos. Los Leo-
pardos (Umopares) en sólo tres meses han asesinado a
cuatro personas que eran totalmente inocentes. Si las
mujeres reclamamos nuestros derechos nos amarran a
las árboles, nos tapan la boca y nos meten a los chumes
para que no pidamos socorro, aseveró.
116 Contexto internacional

Concluida la intervención de la dirigente, las mujeres


cocaleras ante la incredulidad del Ministro de Gobierno
y ante varios periodistas narraron con lágrimas en los
ojos, la difícil situación en que se debatían.

Al único planteamiento de las mujeres cocaleras, de


otorgarles garantías para su arribo hasta la sede de go-
bierno, el Ministro de Justicia, les dijo: No puedo ga-
rantizar nada, esa no es mi competencia.

La reunión caracterizada por los discursos de las muje-


res cocaleras del Trópico de Cochabamba y los Yungas
de La Paz, dejó perplejas a las autoridades de gobierno,
que de rato en rato movían la cabeza en son de acepta-
ción o rechazo.

Al percibir el fracaso de la misión gubernamental, el


Secretario de Régimen Interno, Hugo San Martín, pro-
puso a las marchistas que se fueran en vehículos hasta
La Paz. Muchas de ustedes ya están cansadas y enfer-
mas; si quieren irse a La Paz, aquí hay movilidades y si
faltan, podemos mandarles más desde La Paz, les dijo.

Esa propuesta ofendió a las marchistas; ni bien el Se-


cretario San Martín terminó esa frase insultaron, grita-
ron y silbaron a las autoridades.
La reacción de las mujeres cocaleras se hizo más tajan-
te: rechazaron el ofrecimiento de transporte e incluso
Contexto internacional 117
de un stock de medicamentos, que aunque necesitaban,
prefirieron devolverlo porque decían que “iba a servir
de campaña para el gobierno”.

Sino son capaces de otorgar ni garantías a esta


marcha no entendemos a qué han venido, se-
guro que sólo han venido a conocer el lugar
exacto donde nos encontramos para avisarles
a sus jefes. Ahora que conocen nuestra ubica-
ción esperamos que no nos repriman, porque
llegaremos a La Paz, aunque sea arrastrándo-
nos. Silvia Lazarte.

VOCES DE MARCHISTAS EN LA PAZ

Ante la negativa por parte de autoridades de gobierno


de proporcionar las garantías necesarias para que las
mujeres arribaran a la ciudad de La Paz, y frente al pe-
ligro de que acallen a los dirigente, tres marchistas y un
niño de diez años de edad fueron delegados para viajar
a La Paz y hacer conocer, a través de los medios de co-
municación social, la posición de las cocaleras.

Cuando nuestro dirigente Evo Morales hacía


declaraciones por la prensa sobre la marcha,
los del gobierno le decían ¿acaso es mujer?,
que se ponga pollera. De esa manera hemos
mandado una comisión de las compañeras a
La Paz para hacer conocer al pueblo boliviano
118 Contexto internacional

mediante la radio, la televisión y los periódi-


cos, cómo estamos las mujeres con las repre-
siones del gobierno. Alejandrina Jaimes.
Las representantes elegidas fueron: Efrosina Rodrí-
guez, Isabel Ortega (de la Federación de Carrasco) y
Antonia Muñoz.
Una petición escrita presentada por las mujeres mar-
chistas destacaba los siguientes puntos:

- Diálogo con las esposas del Presidente y Vicepresi-


dente.
- Garantías a la marcha.
- Respeto a los derechos humanos en el trópico.
- Cese de la erradicación forzosa de cocales.
- Libertad de los tres dirigentes detenidos en Oruro.
- Indemnización para los familiares de las víctimas en
los operativos antidroga.
- Respeto a la tierra-territorio.
- Separación de la Ley 1008 en dos cuerpos.
- Rechazo a la capitalización de Yacimientos Petrolífe-
ros Fiscales Bolivianos.
- Cumplimiento de todos los convenios firmados.

Las representantes cocaleras, además, entregaron a


los medios de comunicación un manifiesto en el que
aseguraban que la visita del Ministro de Justicia, René
Blattman, ‘fue sólo una burla”.

El Ministro Blattman arribó con un desconocimiento to-


Contexto internacional 119
tal de la problemática cocalera, es lamentable que una
persona de tan alto rango del Poder Ejecutivo visite a
las marchistas, sin ningún poder de decisión para solu-
cionar el problema de los productores de coca, decían

La misión del gobierno tuvo que retornar sin ningún


resultado positivo y con la preocupación de no haber
podido otorgar garantías a las marchistas. Un titular de
la prensa escrita expresaba: El mejor ministro del go-
bierno no pudo parar la marcha, ni con medicamentos.

Según un periodista que acompañó a esta comisión, los


personeros de Estado los hicieron caminar sin motivo
ni meta cerca a una hora, porque no entendían lo que
había pasado y porque no querían que ese día se refleje
su fracaso en los medios de comunicación.

La decisión de las cocaleras de continuar avanzando


hasta la sede de gobierno, provocó serias dificultades
en esferas gubernamentales. El Ministro de la Presi-
dencia, Guillermo Justiniano, acusó a la COB de haber
desvirtuado con demandas políticas los objetivos ini-
ciales de la marcha cocalera.

La marcha -según el Ministro de la Presidencia- que


había nacido con reivindicaciones sobre los derechos
humanos, había derivado en otras peticiones de carác-
ter político como la oposición a la capitalización de Ya-
cimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la
120 Contexto internacional

despenalización a nivel internacional de la hoja de coca


y la separación del tratamiento de la coca de la Ley 1008.
Todos sabemos quiénes están en contra de la capita-
lización de Yacimientos y además sabemos que en la
reunión sostenida con el Ministro de Justicia y las co-
caleras, estaban dirigentes de la COB. Por tanto, esta-
mos viendo que se está utilizando la marcha con fines
políticos, subrayó Justiniano.

El Secretario de Defensa Social, Víctor Hugo Canelas,


fue más allá en sus apreciaciones y afirmó: la marcha
es ilegal. Hay riesgos (en la marcha) porque el Chapa-
re sigue siendo una gran fábrica de droga y existe el
peligro de que en estos movimientos haya infiltración
del narcotráfico.

Nadie puede garantizar la llegada de las cocaleras por-


que la marcha tiene otros contenidos. No sabemos si
buscan violencia porque hay una concentración de todo
el factor político para generar tensión, dijo Canelas.

PASO A PASO, NOS GANAMOS LA SIMPATÍA


DEL PAÍS

A medida que las mujeres cocaleras se acercaban hacia


La Paz, crecía la expectativa de la opinión pública na-
cional e incluso internacional.

Por cuestiones de seguridad, no continuaron por la ruta


Contexto internacional 121
La Plazuela, Irupana, Chulumani, La Paz; sino que ante
el temor de ser reprimidas prosiguieron por la ruta más
sacrificada, pero más segura: Pariguaya, Pasto Gran-i
Ir, Lambate, Totoral, Tres Ríos hasta ingresar por la
zona sud de La Paz.

La dirigente de la Confederación Sindical de Coloni-


zadores de Bolivia (CSCB), Rita Zárate agotada como
el resto, declaraba a un medio de comunicación que la
marcha tenía un carácter pacífico en su realización.

La cobertura a la marcha por parte de varios periodis-


tas, por las cercanías de la sede de gobierno creció con-
siderablemente, reflejando, paso a paso, la travesía de
las mujeres cocaleras. Esa cobertura tuvo un significa-
do importante para que organizaciones e instituciones
solidarias se pronunciaran cotidianamente.

Mediante comunicados y declaraciones públicas, va-


rios sectores sindicales manifestaron su apoyo a la mar-
cha “Por la Vida y la Soberanía Nacional”.

Mientras la marcha de las productoras de coca


avanza, la solidaridad y el apoyo del pueblo
boliviano crece y los maestros nos solidariza-
mos con las demandas de ese sector. Estanis-
lao Aliaga, dirigente del Magisterio de La Paz.

Los estudiantes universitarios expresamos


122 Contexto internacional

nuestra solidaridad con las marchistas dentro


del marco de apoyo mutuo por los intereses de
todos los bolivianos. Amilkar Quiroz, dirigente
de la Federación Universitaria Local (FUL).

En representación de la Federación Nacional de Muje-


res Campesinas de Bolivia-Bartolina Sisa, Isabel Or-
tega, Secretaria Ejecutiva, manifestó que las mujeres
del altiplano paceño han sido instruidas para apoyar
a las marchistas con alimentos y alojamiento. Nuestro
apoyo será de mujer a mujer y compartiremos con las
cocaleras lo poco que tenemos.

A su vez, el dirigente de los trabajadores en salud, Is-


rael Veizaga, hizo conocer el apoyo de ese sector a la
marcha cocalera, afirmando que la justa demanda de
solución a los problemas económicos del sector de los
productores de coca, será defendido en el pliego peti-
torio de la COB.

En representación de los estudiantes de la Facultad de


Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San An-
drés (UMSA), Johny Velasco afirmó que un grupo de
universitarios había decidido sumarse al movimiento
de las cocaleras.

Entretanto, ante la escasez de alimentos y medica-


mentos al interior de la marcha, varias organizaciones
e instituciones conformaron un Comité de Apoyo a la
Contexto internacional 123
Marcha, coordinado por la COB, Derechos Humanos,
Cáritas, CUB, Federación de Trabajadores de la Pren-
sa, Universidad Mayor de San Andrés, Federaciones de
Campesinos, Confederación de Colonizadores y otras
organizaciones e instituciones solidarias.

Tiburcia Quezada y Aydé Fernández, ambas de Chipi-


riri fueron dadas de baja por el deterioro de su salud;
pese a ello la marcha se hacía imparable a medida que
se acercaba a La Paz.

La Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de


Bolivia envió una comisión de salud y de aprovisiona-
miento de víveres para las marchistas.

El Secretario de Salud de la APDHB, Víctor Farfán que


apoyó en la parte de salud a las marchistas, adelantó
que la mayoría de las mujeres se encontraban con sín-
dromes gripales y bronquitis.

Una de las partes álgidas es que en los miem-


bros inferiores tienen ampollas y otras lastima-
duras. La razón es que muchas de ellas están
caminando incluso de noche y las sandalias que
tienen no son adecuadas para el tipo de terreno.
Existen también muchas escoriaciones, dijo.

El médico de la APDHB informó que se recomendó dar


de baja a dos personas: una mujer de quince años que
124 Contexto internacional

presentaba anemia severa y un productor de coca que


debería someterse a un tratamiento antituberculoso.
La Conferencia Boliviana de Religiosas y Religiosos
reunidos en la XIII Asamblea General, en la ciudad de
Cochabamba, mediante una carta pública expresó su
solidaridad con las mujeres marchistas. Denunciaron
vejámenes y violaciones a los derechos humanos por
parte de las fuerzas de represión del gobierno.
Aseguraron que se constató la postergación histórica
que soportaron las mujeres desde las estructuras reli-
giosas, culturales, sociales y políticas “machistas”.

En nuestra realidad nos sentimos identificados


con la lucha de todas ustedes que con sacri-
ficio personal buscan que se les escuche y dé
respuestas válidas, no solamente promesas, a
nivel institucional, señalaron a las marchistas,
a tiempo despedir a las autoridades guberna-
mentales atención a las demandas cocaleras y
que no cierren sus oídos a la voz de Dios mani-
festada en “el clamor del pueblo”.

También la Comisión de Pastoral Social, a través de


monseñor Luis Casey, afirmó que: las mujeres cocaleras
tienen el derecho de realizar una marcha buscando res-
puestas a su problemática, derecho que hoy reafirmamos.

El representante religioso aseguró que la marcha signi-


ficaba una interpelación a todos los ciudadanos y lanzó
Contexto internacional 125
un llamado a organizaciones, instituciones y personas
solidarias para que demuestren su apoyo humanitario
y para hacer frente a los problemas de salud, alimenta-
ción y alojamiento que pudieran atravesar las mujeres.

A la vez, organizaciones como la COB, CSUTCB,


ADEPCOCA, CSCB y asociaciones de gremialistas y
vendedoras de mercados, junto a instituciones como la
Asamblea de Derechos Humanos, Cáritas, Universidad
y muchas otras, emprendieron campañas de solidari-
dad en la ciudad de La Paz y dispusieron desplegar un
cordón de seguridad para el ingreso de las marchistas.
El Concejo Municipal de El Alto de La Paz, a través de
la vicepresidenta del Concejo, Genoveva de Villarroel,
manifestó su respaldo moral y material a las marchistas
y exigió al gobierno la otorgación de garantías, respe-
tando la Constitución Política del Estado.

En mi condición de mujer me identifico ple-


namente con aquellas mujeres que luchan por
dar solución inmediata a la erradición forzosa
de la hoja de coca, así como por impulsar la
realización del plan reglamentado de desarro-
llo alternativo, manifestó.

Monseñor Julio Terrazas, en una homilía seña-


ló que cuando un grupo de mujeres recorren
tantos y tantos kilómetros, deben ser escucha-
das, porque ellas representan a muchos niños
126 Contexto internacional

y jóvenes en situación de pobreza y abandono.


Ya es hora de buscar a Dios, de construir un
país con más concordia, más solidaridad y más
esperanza.

TENEMOS LLAGADOS LOS PIES, Y AUN ASÍ


NOS PIDEN GARANTÍAS

El gobierno cambió sorpresivamente su actitud ante la


llegada inevitable de las marchistas a la ciudad de La
Paz, el 13 de enero, exigió a las mujeres productoras
de coca y a la Central Obrera Boliviana (COB), que
otorgaran garantías para que la marcha ingresase pací-
ficamente a la ciudad de La Paz y que posteriormente
retomara sin crear problemas.

Nos ha ocupado mucho el tema de las cocaleras por el


carácter humanitario que tiene y porque consideramos
que sería injusto que se las utilice políticamente, dado
el sacrificio que están haciendo, aseguró el Ministro de
Comunicación Social, Irving Alcaraz, al dar a conocer
un comunicado gubernamental.

El comunicado oficial, emitido luego de una prolonga-


da reunión del Gabinete Ministerial, decía: Como es de
conocimiento público el gobierno ha iniciado un pro-
ceso de acercamiento y diálogo con las marchistas que
se dirigen hacia la ciudad de La Paz.
Contexto internacional 127
Lamentablemente los objetivos originales de la
marcha han sido distorsionados por evidentes
intereses políticos. Por esta razón, el gobier-
no ha decidido demandar a las marchistas y a
quienes las auspicien, garanticen el carácter
pacífico y ordenado de su ingreso a La Paz y de
su posterior repliegue a sus lugares de origen.

Reflejando la resignación en la que se encontraban los


personeros de gobierno, el Ministro de Justicia, René
Blattaman, que días antes no pudo brindar garantías a
la marcha, afirmaba que las mujeres cocaleras que es-
tán ejerciendo su derecho de libre transitabilidad por
el territorio nacional y de hacer conocer sus peticio-
nes colectivas, serán garantizadas por la Constitución
Política del Estado que salvaguarda estas actividades.

En respuesta al gobierno, el ejecutivo de la COB, Oscar


Salas, aseguró que por parte de la COB y de los diri-
gentes cocaleros, se garantizaba que la marcha de las
compañeras sea pacífica.

Por su parte, el Secretario Ejecutivo de las Federacio-


nes del Trópico, Evo Morales, manifestó que: si no se
cometen abusos ni acoso policial hacia las marchis-
tas, la marcha será pacifica como se ha iniciado a un
principio. Las marchistas vienen a buscar la paz y el
respeto a la vida.
128 Contexto internacional

Con relación a la acusación del gobierno de haberse


politizado la marcha de las mujeres al incluir en sus de-
mandas el rechazo al proceso de capitalización de Ya-
cimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, el dirigente
cocalero dijo: Los productores de coca tenemos que
reivindicar un pedido que no es sólo de los trabajado-
res de Yacimientos, sino de todos los bolivianos. Esa
no es ninguna politización, es una realidad, porque las
bases cocaleras temen que existiendo pozos petrolífe-
ros en el Chapare, con la capitalización, éste se llene
de gringos y entonces haya más abusos.

Desde la localidad de Lambate, ubicada a 3.500 metros


sobre el nivel del mar, las marchistas que soportaban
una persistente nevada, a través de la dirigente Silvia
Lazarte pidieron a los representantes de partidos políti-
cos respetar la marcha y a los personeros de gobierno,
no tratar de desvirtuar el carácter pacífico de la misma.

Nuestra marcha es pacífica y nosotros no te-


nemos que otorgar garantías a nadie, por eso
le decimos al gobierno que está equivocado.
Pero, también afirmamos que de los partidos y
de los políticos no queremos saber nada, por-
que nos engañaron toda la vida; además, qué
político puede venir a recibirnos si todos nos
odian porque somos campesinos, dijo.

Angel Terán del Parque Nacional Isiboro Sécure, en-


Contexto internacional 129
cargado de la parte de salud de las marchistas, por sus
destacados conocimientos de primeros auxilios y me-
dicinales, consultado sobre el carácter de la marcha,
respondió: No debe existir movimiento más pacífico y
sacrificado que éste.

Angel, llamado “el sanitario”, cargando una gran mo-


chila azul con decenas de frascos, jarabes, pomadas,
píldoras e inyecciones, caminaba a la par de las muje-
res. Algunas veces estaba adelante, pero si una persona
tenía problemas, debía retornar hasta el final. Sin duda,
al igual que los médicos de la Asamblea de Derechos
Humanos, jugó un rol importante.

Al interior de la marcha la propuesta del gobierno de


que “las cocaleras deberían garantizar su ingreso pa-
cífico a La Paz”, causó gracia y fue incluso, motivo de
comentarios jocosos.

- El gobierno nos reprime, nos persigue, nos


traslada a Chimoré y ahora nos pide garantías,
ya nos tienen miedo, decía la dirigente Marga-
rita Peredo.

- Con esta mi warak’a (honda) ¿qué podría ha-


cer? sólo quisiera bajarle al Ministro que sabe-
mos, afirmaba Carmen Guzmán, mientras que
con una honda lanzaba piedras hacia el cerro.
130 Contexto internacional

- A estos llunk’us (serviles) ya les hemos hecho


pedir garantías, les hemos derrotado antes de
llegar a La Paz, comentaba Valentina Revollo,
de la Central 6 de Agosto.

Las jornadas de caminata de las marchistas, pese a las


garantías, eran todavía difíciles porque no había total
convencimiento de no ser intervenidas. El 15 de enero,
avanzaron desde Lambate hasta la localidad aurífera de
Totoral y desde allí a Tres Ríos.

En Lambate, pese al intenso frío, se levantaron a las


cuatro de la mañana, alistaron un poco de pan y agua
con pito, algunas se friccionaron los pies con “menti-
san” y empezaron a guardar sus pocas pertenencias en
sus q’epis.

Los chaskis comunicaron que ese día lo mejor era cru-


zar una montaña para arribar directamente a Totoral.
Era un cerro inmenso, sólo se veía en él un pequeño
camino por donde transitaban los lugareños junto a sus
animales de carga.

- Wamos compañeras! que tenemos que vencer


a la montaña, animaban los dirigentes cocale-
ros.
- ¿Aquella montaña hay que cruzar?, decían
algunas mujeres al observar incrédulas la in-
mensa montaña.
Contexto internacional 131
- Sí compañeras, pero nos vamos a dar fuerza
y subiremos lentamente, respondían.
Al sonido del pututu, todas las marchistas formaron fi-
las y luego de que su presencia sea verificada por lista,
empezaron la difícil travesía, encabezados siempre por
el perrito llamado “Marchista” y por los chaskis.

A media hora de caminata, la fatiga era extrema, una


señora de Carrasco Tropical se desmayó y otra de la
Central Litoral se cayó, ambas fueron socorridas por
los encargados de salud.

Luego de tres horas de escalar hasta la cima del cerro,


divisaron el centro aurífero de Totoral, donde se dispu-
taba un campeonato de fútbol interprovincial, caracte-
rizado por la masiva concurrencia de comunarios.

En esta comunidad, fueron recibidas por las autorida-


des, comunarios y representantes de la Asamblea Per-
manente de Derechos Humanos de Bolivia.

El presidente de la Asamblea de Derechos Humanos de


Bolivia, Waldo Albarracín, les manifestó: El apoyo no
es simbólico, sino que se ha convertido en una realidad
que perdurará hasta que ustedes y todos los producto-
res de coca logren sus objetivos. Estaremos vigilantes
para que el gobierno respete los derechos humanos de
los productores y meta en las cárceles a los verdaderos
culpables del atropello a los derechos humanos.
132 Contexto internacional

En la localidad aurífera de Totoral, los productores de


coca y las mujeres cocaleras jugaron partidos de fútbol
y compartieron momentos de solidaridad.
Después de Totoral, atravesaron por Chuñavi e Iquico
y en medio del camino, rindieron homenaje al profesor
Roberto Sixto Mamani, muerto en un fatal accidente en
la marcha “Por la Vida, la Coca y la Soberanía Nacio-
nal”, en septiembre de 1994.

En el lugar de la muerte del profesor Mamani se en-


cuentra una apacheta y una pequeña cruz, ya gastada
por la inclemencia del tiempo. Los principales dirigen-
tes cocaleros resaltaron la obra educativa dejada por el
profesor Mamani y ei ejemplo de defender la coca y la
soberanía nacional ofrendando su vida.

A medida que pasaban por el lugar, dejaban flores re-


cogidas en el camino y se detenían para rezar, ofrendar
hojas de coca, cigarrillos y decir unas cuantas palabras
dedicadas al profesor que murió por “accidente” al
caerle una piedra en plena caminata. (Contreras, 1994).

Luego de caminar más de 30 kilómetros desde Lamba-


te, arribaron a la población de Tres Ríos que se encuen-
tra a 4.100 metros sobre el nivel del mar y a los pies de
la Mina Bolsa Negra.

En esta localidad, fueron reconfortadas con una gran


Contexto internacional 133
acogida de parte do los cooperativistas, mineros, muje-
res y niños que habitan esa frígida región del país. Ese
día, Tres Ríos derrochó calor y solidaridad humana.
Después de muchos días hemos comido bien y nos he-
mos hartado. Estos compañeros nos han demostrado
su apoyo y cariño y siempre les retaremos agradecidas,
decía doña Rosa Almanza, representante de Ishinuta al
recibir una lata de leche para su niña de dos años, que
le regalaba un niño minero.

Esa noche, las marchistas aprovecharon para consultar


a los médicos do la Asamblea Permanente de Derechos
Humanos sobre su estado de salud. Eran múltiples las
afectadas de resfrío, tos, dolores estomacales, heridas
en los pies y dolores musculares.

La mañana siguiente amaneció llena de neblina y con


una persistente llovizna que acompañaba el frío. Pero,
ante el llamado del pututu y el estruendo de dos petar-
dos que anunciaban la formación de filas, las mujeres
cocaleras empezaron a organizarse para marchar.

En Tres Ríos, todas las federaciones, antes de empren-


der caminata realizaron reuniones con el objetivo de
prever hechos que podrían interrumpir su avance.

Desde Tres Ríos, escalaron durante dos horas hasta La


Cumbre, ubicada a 4.500 metros sobre el nivel del mar.
Allí, pese al viento helado y al frío de los nevados, pij-
134 Contexto internacional

charon y pidieron a la Pachamama que las acompañara


en los dos últimos días de marcha.
La dirigente de los Yungas de La Paz, Maruja Machaca,
aseguró que la unidad que se ha logrado en los días de
marcha debe mantenerse hasta que el gobierno reco-
nozca que la coca no es cocaína y que separe en dos
cuerpos, la Ley 1008.

En respuesta a esa propuesta, la dirigente Elena Poma,


de Centrales Unidas expresó: las mujeres cocaleras de-
ben lograr la unidad porque con la Opción Cero, no
sólo se quiere erradicar la coca del Chapare, sino tam-
bién de los Yungas.

Desde La Cumbre atravesaron la comunidad de Tuwa-


cu, donde los lugareños sobre el camino dejaban, en co-
loridos awayos, papas, camotes, ocas y maíz. Al lado,
baldes de agua o refresco.

A medida que las mujeres cocaleras pasaban por ios


awayos tendidos en el suelo, recogían un puñado de
comida y seguían su marcha.

Al arribar a la localidad de Ventilla, fueron primero los


niños campesinos los que corrieron alborozados al en-
cuentro de las marchistas. Posteriormente, la solidari-
dad se multiplicó.

El presidente de la Junta de Vecinos de Ventilla, en una


Contexto internacional 135
concentración campesina, afirmó: Nosotros sentimos
una inmensa satisfacción por cobijarlas, la casa es
chica pero el corazón es grande para ustedes. Su lucha
no sólo es para ustedes, también es para nosotros y les
agradecemos infinitamente el sacrificio que han hecho
hasta el momento.

Mientras agradecían la solidaridad, una vecina de


Huancapampa, Luisa Chambilla, expresaba: Bienveni-
das compañeras, ustedes han llegado valientemente a
Ventilla y les espera pronto La Paz. Compañeras mar-
chistas ¡jallalla la coca!

A pesar de que el albergue proporcionado: escuela,


iglesia y viviendas particulares resultaron insuficien-
tes, las marchistas lograron acomodarse para soñar su
ingreso a La Paz.

ENTRADA TRIUNFAL A CHUQUIAGO


MARKA

El trayecto desde Ventilla a San Gerónimo de Uní ya


tenía un ambienta festivo. Las marchistas y los comu-
narios garantizaban que la marcha iba a ingresar a la
sede de gobierno “como sea”.

Los chaskis y grupos de avanzada, que fueron envia-


dos a diferentes lugares para divisar algún movimiento
sospechoso, no llevaban mochilas, ni ollas, ni q’epis.
136 Contexto internacional

Tenían que pasar como humildes comunarios, sólo lle-


varon su ropa normal, un poco de coca y bajo el brazo
u ocultos en algún lugar del cuerpo, dos petardos que,
en caso de emergencia debían explotar.
Si se escuchaba el tronar de los petardos, las marchistas
por federaciones ya estaban instruidas para entrar a La
Paz, por diferentes lugares establecidos.

A un día de arribar a la sede de gobierno, la vigilancia


policial permanecía, los chaskis divisaron vehículos
del “110” e incluso fueron interrogados por un oficial:
¿dónde se encuentran los hermanos cocaleros?

Antes del ingreso a La Paz, permanecieron en la loca-


lidad de San Jerónimo de Uni, donde representantes de
la COB, CSUTCB, CSCB y Federación do la Prensa,
les expresaron su apoyo. Además, resaltó la actitud de
solidaridad de las vendedoras de comida del mercado
de Chasquipampa, que ofrecieron abundante comida y
té caliente.

Esta hazaña es un ejemplo de las luchas de


nuestro pueblo. No sólo porque han recorrido
centenares de kilómetros en medio de las incle-
mencias del tiempo, sino porque también han
vencido el acoso de las fuerzas del gobierno
que trataron de impedir esta marcha. Oscar
Salas, dirigente de la COB.
Contexto internacional 137
A una jornada de marcha, en La Paz, se vivía un cli-
ma festivo, pero también tenso. Mientras instituciones
de solidaridad y varias organizaciones de campesinos,
obreros, colonizadores, estudiantes, universitarios, gre-
mialistas, juntas vecinales, amas de casa, vendedoras
de mercado y otros sectores del pueblo, preparaban un
homenaje para recibir a las marchistas; el gobierno des-
nudando su impotencia, convocó a través de militantes
del MNR a “una marcha contra el narcotráfico”.

Mientras el dirigente de la COB, Vladimir Terceros,


decía: apelamos a la ciudadanía y al pueblo en su con-
junto a brindamos el mismo apoyo que han hecho en
anteriores marchas, a través del otorgamiento de ví-
veres y medicamentos; un representante del supuesto
Comité Boliviano contra el Narcotráfico, Gerardo Ze-
ballos -que afirmaba no depender del gobierno ni de
institución alguna- convocó a “una marcha contra el
consumo de drogas en el país”.

Además, en una maniobra digitada desde el Ministerio


de Gobierno, varias calles y avenidas céntricas de La
Paz y los lugares por donde tenía que pasar la marcha,
aparecieron llenas de misteriosos afiches en contra de
la coca y las marchistas.

Los afiches que decían: Coca es cocaína o La coca ex-


cedentaria del Chapare es la materia prima del narco-
tráfico, fueron negados en su autoría por el Ministerio
138 Contexto internacional

de Gobierno, pero el pueblo no creyó.

A pesar del clima adverso, los vecinos de diferentes zo-


nas, al ver pegados en las paredes de sus viviendas los
afiches ofensivos para las marchistas, los arrancaron.

El dirigente cocalero Evo Morales, al referirse a


los afiches dijo: Esos son panfletos que salen de
la DEA, de la Embajada Americana y del Minis-
terio de Gobierno. Es una muestra de la impo-
tencia del gobierno hacia la marcha cocalera.

La dirigente de la COB, Cristina Márquez, con


lágrimas de dolor por la ardua caminata, afir-
maba: Esos afiches son falsos y vergonzosos y
sólo reflejan la incapacidad del gobierno. Ya
hemos triunfado.
El ingreso de las mujeres cocaleras a la ciudad de La
Paz, luego de recorrer más de 560 kilómetros en treinta
y un días de marcha, sencillamente fue indescriptible.

Una multitud pocas veces vista en los últimos años se


concentró por las diferentes calles y avenidas, tanto de
barrios populares como residenciales, para ofrecerles
una gran bienvenida.

Los universitarios vinieron a darnos alcance y


fueron junto a nosotras unos ocho kilómetros
hasta llegar a La Paz. Nos ayudaron con nues-
Contexto internacional 139
tros bultos. Alejandrina Jaimes.

Al pasar por Ovejuyo y Chasqulpampa, los campesinos


aymaras y vecinos de las populosas zonas, salieron a
brindarles meriendas comunitarias y refrescos; poste-
riormente, al atravesar Cota Cota, Calacoto y Obrajes,
también los vecinos entregaron fruta, pan, refrescos y
ropa para las marchistas.

Al promediar el medio día, a la altura del puente de la


zona sud de Obrajes se realizó un pijeheo y una mi-
lluch’ada, donde tres sacerdotes aymaras en un acto
ceremonial, dieron la bienvenida a las cocaleras al te-
rritorio de Chuquiago Marka.

Uno de los pequeños grupos de marchistas que había


escapado luego de la represión del 27 de diciembre en
Micayani, arribó a La Paz por otra ruta. Este grupo había
continuado la marcha por su cuenta por razones estraté-
gicas, es decir que en caso de ser intervenido el grueso
de la marcha, este pequeño grupo continuaría. Grande
fue la sorpresa, la alegría, los gritos de dolor y emoción
al reunirse entre todas en el puente de Calacoto.

Las consignas compuestas por las cocaleras en los


treinta y un largos días de la marcha, eran coreadas por
toda la multitud que se dio cita: Causa-chun coca-Wa-
ñuchun yankis, “con bombas, con gas; la marcha está
en La Paz, Goni cabrón, ándate a Washington”.
140 Contexto internacional

Sin lugar a dudas ese 17 de enero de 1996 ha quedado


inscrito en la historia de nuestro país como una página
de solidaridad y compromiso hacia la defensa de un re-
curso natural que mientras para los bolivianos significa
alimento, medicamento y ritual, para Estados Unidos,
el mayor consumidor de drogas en el mundo, es un es-
tupefaciente.

En la sede de gobierno los empleados dejaban sus fuen-


tes de trabajo, los universitarios cerraban sus aulas, los
albañiles paralizaban sus construcciones, los sindicatos
mostraban pancartas de bienvenida, las amas de casa
invitaban comida especialmente preparada para las
marchistas, aportando todos un granito de arena al in-
menso movimiento.

De las viviendas rústicas a las lujosas se multiplicaba el


apoyo moral y material; en pasarelas y puentes cientos
de personas, algunas con lágrimas en los ojos, agitaban
las manos y aplaudían a las marchistas; desde inmensos
edificios, los empleados lanzaban papeles de mil colo-
res, que combinando con wiphalas y q’epis, dibujaron
imágenes inolvidables.

Antes del ingreso a El Prado paceño, a la altura del


puente de Las Américas y de la Universidad Mayor de
San Andrés, gran cantidad de gente las vitoreaba. Las
mujeres cocaleras no pudieron contener las lágrimas de
Contexto internacional 141
emoción ante aquel recibimiento.

Nunca hemos visto tanta gente unida y jamás


imaginé que nos iban a recibir de este modo.
Gracias por todo, decía la dirigente Silvia La-
zarte emocionada.

Las respuestas de las mujeres cocaleras al multitudina-


rio apoyo eran simples gracias compañeros, gracias de
todo corazón, acompañados de lágrimas y voces entre-
cortadas; mientras periodistas nacionales y extranjeros
registraban testimonios de la marcha.’

Al ingresar a la plaza San Francisco una multitud ova-


cionó a las valerosas marchistas.

A pesar de dos horas de lluvia continua, el acto cen-


tral en la histórica plaza de San Francisco fue emotivo.
La gente permaneció en silencio, asombrada ante los
relatos sobre las violaciones a los derechos humanos
de las productoras de coca. La multitud en diferentes
momentos, acompañó a los dirigentes de la COB, de
los Yungas de La Paz y del Trópico de Cochabam-ba, a
corear estribillos.

La conducción del acto central la encomendaron al pe-


riodista Alex Contreras Baspineiro, que acompañó la
marcha en diferentes etapas de su recorrido.
142 Contexto internacional

El Secretario Ejecutivo de la COB, Oscar Salas, en su


alocución, calificó a la marcha como una “epopeya”
que no se repitió desde los tiempos de la lucha por la
independencia de Bolivia. Las mujeres jamás demos-
traron que son capaces de tanta valentía. Sólo lo hizo
doña Juana Azurduy de Padilla, cuando recorrió el te-
rritorio boliviano luchando para obtener la indepen-
dencia de Bolivia, puntualizó.

Salas, dijo que tuvo que transcurrir más de un siglo


para que se produjera un acontecimiento que refleje
al mundo que los planes imperialistas en Bolivia se
enfrentarán siempre con la resistencia del pueblo que
defiende la soberanía nacional, pisoteada por las poten-
cias extranjeras.

El líder cobista, con su voz entrecortada, con lágrimas


de emoción y ante miles de almas solidarias, afirmó:
No tengo derecho a hablar en esta concentración; las
que tienen derecho son estas mujeres que recorrieron
los caminos bolivianos sin comida, sin medicinas y
acosadas por la policía.

En representación de las mujeres cocaleras


del Trópico de Cochabamba, la dirigente Sil-
via Lazarte, señaló: Hemos caminado durante
un mes, bajo la lluvia, la nieve y el granizo,
junto a compañeras cocaleras embarazadas,
con casi nada de alimento y durmiendo a la
Contexto internacional 143
interperie, todo para que este gobierno respete
nuestros derechos como mujeres y como cam-
pesinas cocaleras.
La dirigente aseguró que el gobierno no tiene concien-
cia, ni sentimientos hacia los campesinos del trópico
cochabambino. Y calificó al Ministro de Gobierno,
Carlos Sánchez Berzaín, como enemigo del campesi-
nado boliviano.

Para nosotras ya no hay vida, ya no hay justi-


cia, ya no hay paz, ya no hay tranquilidad en la
zona tropical, afirmó ante el asombro de miles
de paceños.

Felipa Sánchez, representante de Carrasco Tropical, en


su dulce quechua, expresó que la marcha tenía el obje-
tivo de exigir justicia, respeto a la vida y a los derechos
humanos.

La coca es nuestro único sustento y nosotros


no somos causantes de que el narcotráfico
crezca. Los umopares cuando realizan opera-
tivos sólo a nosotros nos maltratan, arrestan o
amedrentan, pero a los narcotraficantes no les
hacen nada, dijo.

Por su parte, Maruja Machaca, dirigente de los Yungas


de La Paz, convocó a la unidad de los productores de
coca y de los trabajadores de todo el país.
144 Contexto internacional

Luchando sectorialmente nunca vamos a lograr algo,


debemos unirnos para conseguir nuestros objetivos.
Este es nuestro país, nuestra Bolivia y por tanto, tene-
mos derechos como, bolivianos a exigir a los gobernan-
tes que atiendan por fin nuestros problemas, manifestó.

Efrosina Rodríguez, dirigente de Centrales Unidas, en


medio de lágrimas, dijo a la multitud: Hemos vencido a
la represión. En el Chapare ya no hay paz ni tranquili-
dad; UMOPAR comete abusos, saca a nuestros esposos
en calzoncillos, quita el dinero de la reducción volun-
taria y un teniente de la Policía Ecológica ha violado a
una niña de tres años.

En el histórico acto de San Francisco, una pareja de


cocaleros de Centrales Unidas, Virginia Cruz y Silvio
Acerico, cantaron una canción compuesta en los días
de marcha. El wayño que fue aplaudido y acompañado
por los concurrentes, decía: Defenderemos con armas
nuestra coca, algún día llorarás para siempre, aplastare-
mos al gobierno, la coca no es cocaína; al infierno nos
mandas, botaremos a los gringos, nos han dicho que
son la justicia, pero maleantes habían sido.

Al finalizar el acto, el dirigente cocalero Evo Mora-


les Ayma, advirtió al gobierno que si no liberaba a los
ciento sesenta campesinos detenidos en el Trópico de
Cochabamba por oponerse a la intervención armada de
Contexto internacional 145
los mercados legales de coca, no habría diálogo.

El gobierno represivo lo único que está hacien-


do con la intervención a los mercados prima-
rios, es fomentar al narcotráfico y violar los
derechos humanos de los campesinos. Hemos
sido sometidos no sólo a matanzas; sino, a que
nuestras compañeras sean heridas y viola-
das, al Igual que sus hijas. También quemaron
nuestras viviendas y ahora quieren encerrar en
el cuartel de Chimoré a los cocaleros para de-
jar libres a los narcotraficantes, aseguró.

Finalizado el acto, las marchistas fueron acompañadas


hasta la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA),
donde demostrando un gran esfuerzo, les brindaron
alojamiento y alimentación.

Un dirigente cocalero, cansado por los largos días de


marcha, preguntó a una periodista qué había pasado
con la denominada marcha contra el narcotráfico a la
que convocó el gobierno. Esa marcha no había reunido
a más de ochenta militantes de los partidos en función
de gobierno, demostrando que ya ni ellos creen en la
falsa política antidrogas de este gobierno.

La marcha “anti-coca” propiciada por funcionarios de


Estado, según uno de sus participantes, fue sencilla-
mente un rotundo fracaso. El Secretario de Régimen
146 Contexto internacional

Interno, Hugo San Martín, que fue visto en las cerca-


nías de la concentración, manifestó que el gobierno
no tenía nada que ver con el movimiento del Comité
Boliviano Contra el Narcotráfico y que él sólo estaba
paseando y casualmente vio la manifestación.

CON CANCIONES NOS DEMOSTRARON SU


CARIÑO

Desde el primer momento en que las marchistas pisa-


ron la Universidad Mayor de San Andrés, según varios
testimonios, “se sintieron como en su casa”.

Las aulas universitarias se convirtieron en dormitorios


para cada organización de las Cinco Federaciones del
Trópico y Los Yungas de La Paz, y el comedor univer-
sitario fue la pensión diaria, donde no faltó comida ni
solidaridad.

La misma noche de su arribo a las aulas universitarias,


el Comité de Apoyo organizó un festival musical con
la presencia de destacados artistas nacionales. Sobre-
salieron la presencia y el arte de Luis Rico, del grupo
Altiplano y de otros grupos nuevos que rindieron su
homenaje a la hoja de coca y a las mujeres cocaleras.

A pesar de que estábamos cansadas por la ca-


minata de treinta y un días hemos asistido a
un festival que por primera vez hemos visto en
Contexto internacional 147
nuestra vida; les quedaremos agradecidas a
estas personas que nos apoyaron desinteresa-
damente. Silvia Lazarte.
Los días de su permanencia en la Casa Superior de Es-
tudios de La Paz convirtieron en días de compromiso
y convivencia.

Luego de las asambleas cocaleras, donde decidían el


rumbo que iba a tomar el movimiento, compartían mo-
mentos con música y juegos recreativos.

Los universitarios nos están atendiendo como si fuéra-


mos parte de filos Siempre les estaremos agredecidas,
decía Crecensia Arrázola al recibir un plato de comida
en el comedor universitario.

La parte de salud fue atendida por los médicos de la


Asamblea de Derechos Humanos, Cáritas, Cruz Roja y
la Universidad. El médico Víctor Farfán, a tiempo de
hacer conocer la donación de pequeños lotes de medi-
ca-montos de gente solidaria, informó que existían tres
médicos del sistema universitario que atendían todo el
día la salud de las marchistas y que los hospitales Juan
XXIII, Munaypata y Santa Rita de la ciudad de El Alto,
comprometieron su apoyo.

Los diferentes medios de comunicación que desplega-


ron grandes titulares mientras permanecieron las mar-
chistas en la sede de gobierno, día a día reflejaban las
148 Contexto internacional

diferentes actividades de las mujeres cocaleras.

CAPÍTULO III
QUEREMOS HABLAR CON LAS PRIMERAS
DAMAS DE “MUJER A MUJER”

Después de treinta y un días de caminata y dos días


de espera, al fin se produjo el diálogo entre las muje-
res cocaleras marchistas y las primeras damas, Xime-
na Iturralde de Sánchez de Lozada y Lidia Katari de
Cárdenas, esposas del Presidente y Vicepresidente de la
República, quienes estaban asistidas por sus asesores,
los ministros de Información y de Trabajo y una aseso-
ra internacional.

En tanto que, las mujeres marchistas no tenían derecho


de estar asistidas por nadie, no se permitió el ingreso de
ningún dirigente.

La primera reunión fue transmitida en directo por Te-


levisión Boliviana-i mal 7, habiéndose realizado en el
Instituto de Gastroenterología Boliviano-Japonés.

Al ingreso de las esposas de los primeros mandatarios, las


mujeres cocaleras se mantuvieron serenas, fueron las pri-
meras damas quienes se acercaron a saludarlas. Una de las
cocaleras les invitó hojas de coca, pero olla no pijcharon.
Al inicio del diálogo plantearon sus demandas en cinco
puntos:
Contexto internacional 149

1.- Libertad para los compañeros detenidos


(los tres compañeros detenidos más de seis me-
ses en la cárcel de Oruro, y para los detenidos
en el cuartel de Chimoré)
2.- Respeto a los mercados primarios de co-
mercialización de hoja de coca intervenidos
por Umopar.
3.- Cese de la erradicación forzosa de los co-
cales.
4.- Indemnización a los heridos y ayuda a las
viudas y huérfanos.
5.- El cumplimiento del convenio firmado con
la anterior marcha de los compañeros, que que-
dó en papeles.

El planteamiento de las primeras damas fue de reunirse


a puerta cerrada con diez representantes cocaleras, sin
la intervención de la prensa, pero ante la insistencia de
las mujeres para ingresar todas a la reunión y para que
r:.ta fuera pública, la Central Obrera Boliviana logró
que el primer día la reunión fuera con todas las mar-
chistas y la prensa. Iniciada la reunión, las denuncias
sobre los abusos a los derechos humanos -la mayoría
realizadas en idioma quechua- sorprendieron a las pri-
meras damas que escuchaban los relatos a través de un
intérprete.
Yo ya no tengo coca para mantener a mi fami-
lia, quiero saber qué dice tu corazón, empezó
150 Contexto internacional

con lágrimas, pero con vehemencia, la dirigen-


te Felipa Sánchez al dirigirse a la esposa del
Presidente de la Nación.
Vengo de una tierra caliente, de adentro hemos
llegado a pie...¿les gustaría a ustedes andar a
pie? En el Chapare ya no hay ley y sólo existe
represión, por eso hemos venido a pedir jus-
ticia, porque como a palomas y a ratones nos
hacen volar y nos matan. Nosotras ya no que-
remos más detenidos ni torturados. Crecencia
Arrázola.

Las denuncias de las cocaleras pusieron en serios aprie-


tos a las primeras damas y a sus “asesoras”, que se en-
contraban tras ellas, demostrando escaso conocimiento
sobre la problemática de las zonas cocaleras del trópico
de Cochabamba y los Yungas de La Paz.

Al ignorar las respuestas concretas a la serie de denun-


cias de las coca-leras, las primeras damas señalaron
que iban a dar respuesta sólo en forma global.

Y continuó el rosario de denuncias: Los Umo-


pares vienen en la madrugada, nos cogen dur-
miendo, ellos nos ponen un revólver en la cara
y nos amarran las manos. Los cocales hacen
desaparecer y los platanales también. Los pi-
ñales hacen desaparecer y se lo comen. Nos
hacen cocinar gallinas y nos hacen comprar
Contexto internacional 151
cerveza. Adela Andrade.

En el pueblo donde vivimos sólo conocemos


el idioma de la represión. Para nosotros ya no
existen leyes, ni tampoco justicia.
Es normal que nos detengan y torturen...
¿Quién se acuerda de castigar, a quiénes san-
cionan? Cuando hacemos llegar las denuncias
al Ministro Sánchez Berzaín, él nos dice que
somos mentirosas. A veces nos amarran las
manos a los árboles. Juana Quispe.

La dirigente de la Federación del Trópico, Silvia Lazar-


te, recordó a las primeras damas que en plena marcha, a
pesar de las garantías, fueron dos veces reprimidas por
efectivos policiales.

Los derechos humanos sólo se quedan en los


papeles, porque han asesinado a una niña de
trece años y el gobierno no ha dicho nada,
dicen que ha sido un accidente. En Micayani
dijeron que nos han ido a auxiliar, cuando en
realidad eso fue mentira, porque nos han arras-
trado por el suelo.

¿Qué harían ustedes si violan a sus hijas y les


amenazan con matar a sus maridos, sino erra-
dican sus cocales?... ¿No saben de estos pro-
blemas o no quieren saber? les dijo la dirigente.
152 Contexto internacional

Juliana Sánchez, representante del Parque Nacional Isi-


boro Sécure, con su niña de pocos rrqses a quien lleva-
ba en brazos, aseguró: Desde el 19 de diciembre ya no
hay tranquilidad, mi esposo David Herrera está dete-
nido injustamente en Oruro, no existen pruebas contra
él, pero igual sigue detenido.

Relató que cuando detuvieron a su esposo, a pesar que


ella llevaba un embarazo de ocho meses, varios efec-
tivos de UMOPAR lo sacaron arrastrando de su casa a
las cuatro de la mañana y cuando reclamó por su libe-
ración, erradicaron todos sus cocales.

La dirigente de Centrales Unidas, Eufronia Rodríguez


denunció que el oficial de la Policía Ecológica, Félix
Tapia Aruquipa, violó en Shinahota a una niña de tan
sólo tres años de edad y otra de quince años fue tam-
bién violada y quedó embarazada.

Apolonia Aduviri preguntó: ¿Quiénes son esos


Umopares que no tienen mando? Ellos se en-
tran a nuestras casas cuando quieren. Se en-
tran a nuestros cocales y a la fuerza surge la
erradicación de cocales. Ellos nos sacan dinero
¿quién va a devolvérnoslo? Parecen padrastros
porque les pegan a nuestros hijos, nos amarran
las manos y nos ponen pañuelos en la boca para
que no se escuche el abuso.
Contexto internacional 153

A juicio de las marchistas, los testimonios expresados


en quechua no eran íntegramente traducidos, obviando
las partes más importantes. Las primeras damas a su
vez sólo respondían a algunos aspectos que les eran pa-
sados en papelitos por sus asesoras.

Luego de varias horas de escuchar testimonios dra-


máticos, la esposa del vice-presidente dijo: Nosotras
creíamos que se estaba luchando contra el narcotráfi-
co, pero parece que no es así, entonces los Leopardos
merecen un ¡alón de orejas por los abusos cometidos.
La respuesta de las mujeres no se dejó esperar, en sen-
tido de que no estaban de acuerdo con un simple jalón
de orejas. Las primeras damas se comprometieron a ir
al Chapare para ver qué ocurría, para investigar y dejar
claro que en la localidad de Chimoré existe una oficina
de Derechos Humanos en la que se pueden hacer las
denuncias.

Las cocaleras respondieron que esa oficina no funcio-


naba, que el responsable sólo está al servicio del go-
bierno, porque es un ex funcionario de la Dirección de
Reconversión de la Coca (DIRECO).

Al escuchar nuestras demandas las primeras da-


mas nos dijeron “hablaremos con nuestros es-
posos, para solucionar los problemas en el Cha-
pare y que ya no haya represión”, sin embargo
154 Contexto internacional

sigue la represión, mi zona está llena de solda-


dos cometiendo abusos. Esperanza Ramírez.

La posición de las primeras damas era que las muje-


res cocaleras no estábamos sólo defendiendo la hoja
de coca, sino al narcotráfico, decía Carmen Guzmán,
por eso yo le dije a doña Ximena: tanto que nos es-
tás acusando de haber marchado por el narcotráfico,
entonces hablemos bien claro, si quieren controlar el
narcotráfico, por qué no lo hacen desde las fronteras
¿qué ha pasado con ese narco-avión? Ustedes también
deben estar metidas con el narcotráfico porque no se
ha investigado nada, distrayendo a la gente con la bús-
queda de los restos del Ché... entonces me han cortado
la palabra porque ellas tenían el micrófono.

Luego de la reunión del primer día, identificaron a las


dirigentes que se expresaban mejor, restringiéndoles el
uso del micrófono. La reunión prosiguió con una infini-
dad de denuncias concretas y ante la Imposibilidad de
arribar a acuerdos que satisfagan la caminata de treinta
y un días, Ximena Sánchez de Lozada, antes de finali-
zar una de las reuniones, propuso: Podemos firmar un
convenio ahora. Nos comprometemos a que las viola-
ciones que han relatado no continuarán y que impulsa-
remos el establecimiento de otras oficinas de derechos
humanos en el Chapare. También instalaremos en tres
municipios sucursales de la Sub Secretaría de Género
para que se ejecuten proyectos de salud integral.
Contexto internacional 155

La propuesta apoyada por Lidia Katari de Cárdenas,


fue rechazada enfáticamente por las mujeres cocaleras.
Candelaria Panozo, expresó: Tengo la impresión de
que hemos venido a perder el tiempo; no hemos venido
aquí a llorar y ser consoladas, sino a que se solucionen
nuestros problemas.

Ante la insensibilidad de las primeras damas, la mar-


chista volteando la vista a sus compañeras, les dijo: No-
sotras no tenemos nada de qué llorar. Son ellas las que
deben lamentarse porque no cumplieron lo que prome-
tieron y ahora no nos iremos con simples promesas,
sino con papeles firmados.

La dirigente de los Yungas de La Paz, Maruja Machaca,


enfatizó que las primeras damas trataban de confundir-
las, porque sólo se mencionó el tema de los derechos
humanos y no los problemas de fondo en materia de
política antidrogas.

El problema no sólo es ese. También hemos


venido a exigir que se cumplan todos los con-
venios firmados. Yo no sé, esas dos señoras
(primeras damas), hablan lo mismo que sus
maridos. Ahorita estamos indignadas. La pri-
mera dama nos dijo que quiere firmar un con-
venio, pero nosotras no estamos conformes.
156 Contexto internacional

Las reuniones de “mujer a mujer”, se prolongaron por


el lapso de tres días más. Largos días en los que, en
vez de encontrar coincidencias, reflejaron muchas más
diferencias. A los campesinos no nos creen nada, ellas
son igualitas a sus maridos, alteradas, malas y menti-
rosas, cuando les mostrábamos fotos, certificados de
médicos forenses, nos decían están mintiendo seguro
son heridos y muertos de los enfrentamientos entre us-
tedes. Felicidad Jaimes.

Durante el diálogo todo el tiempo nos decían


les vamos a resolver los problemas, ya no hay
detenidos, los mercados de coca ya no están
tomados, firmaremos el convenio, pero noso-
tras nos enteramos más bien de que había más
detenidos y los mercados seguían intervenidos,
entonces les dijimos ustedes nos están enga-
ñando, no han resuelto nada, esa fue la causa
para enojarse, comentó Silvia Lazarte al refe-
rirse a la fragmentación del diálogo.

La propuesta en borrador presentada por el gobierno,


tenía cinco puntos:

1. Los productores de coca detenidos el 16 de


enero, fueron liberados en su mayoría. Este
proceso continuará en las próximas horas,
siempre y cuando los detenidos no estén com-
prometidos con el narcotráfico o en actividades
Contexto internacional 157
ilegales de otra naturaleza.

Los tres productores detenidos y procesados


en Oruro bajo la Ley 1008, que al presente se
hallan absueltos, obtendrán su libertad una vez
concluidos los trámites legales correspondien-
tes. Las primeras damas se comprometen a po-
ner a disposición de estas personas defensores
públicos que aceleren su libertad.

2. Se garantiza el funcionamiento de los mer-


cados legales de coca, establecidos en Sacaba y
Villa Fátima. Se creará en el lapso máximo de
dos semanas, una comisión integrada por DI-
NACO y las Federaciones de Productores de
Coca, para estudiar la posibilidad y los meca-
nismos legales que permitan el funcionamiento
y control de los mercados primarios en el Tró-
pico cochabambino.

3. Se garantiza la plena vigencia de los dere-


chos humanos en las zonas productoras de
coca. A tal efecto, se conforma una comisión
mixta entre representantes de las primeras da-
mas de la nación y de las mujeres cocaleras.
Esta comisión, a la que podrán adscribirse de-
legados de la Iglesia Católica, ejercerá un con-
trol y seguimiento permanente al respeto de los
derechos humanos.
158 Contexto internacional

4. Se dará ayuda humanitaria a las personas


que, sin estar involucradas en el narcotráfico,
hubiesen sufrido daños físicos en los operati-
vos antidroga, así como a los huérfanos o viu-
das de las personas que hubiesen fallecido en
dichos operativos. Queda claramente estable-
cido que la responsabilidad de la violencia en
el Chapare, recae en el narcotráfico.

5. Se creará una comisión para garantizar la


continuidad de la erradicación voluntaria y
compensada de los cultivos de coca. Las pri-
meras damas de la Nació se comprometen a
impulsar el eficiente cumplimiento de progra-
mas productivos en el ámbito del desarrollo al-
ternativo, a través de la participación conjunta.

La implementación de la erradicación forzosa, está ga-


rantizada en la medida en que se cumpla la erradicación
voluntaria y compensada.

En cambio, la propuesta en borrador de las marchistas


presentada a las primeras damas, aunque estaba plan-
teada en base a la propuesta gubernamental, tenía res-
puestas concretas:

1. Las primeras damas de la Nación se com-


prometen a liberar a todos los campesinos
Contexto internacional 159
detenidos en Chimoré la semana pasada. Con
relación a los tres compañeros detenidos en
la ciudad de Oruro: David Herrera, Estanislao
Chile y Francisco Vallejos, se comprometen a
agilizar su libertad a través de la aprobación de
la Ley de Fianza Juratoria, hasta el día lunes 22
de enero del año en curso.
Las primeras damas se comprometen a garan-
tizar el libre ejercicio de la dirigencia sindical
y hacer que pare la detención indiscriminada.

2. Se garantiza el funcionamiento de los mer-


cados legales de la coca en Sacaba (Cochabam-
ba), Villa Fátima (La Paz) y a los mercados pri-
marios en el Trópico cochabambino.
DINACO controlará el comercio de la coca
desde sus propias oficinas, los umopares no
tienen ninguna atribución en el control del co-
mercio de la coca, ni en la erradicación. Tam-
bién se garantiza la aplicación del reglamento
de comercialización de la hoja de coca a nivel
nacional.

3. Se garantiza la plena vigencia de los dere-


chos humanos en las zonas productoras de coca.
A tal efecto se conformará una comisión mix-
ta, compuesta por las primeras damas, mujeres
cocaleras, Asamblea de Derechos Humanos de
Bolivia, Comisión de la Mujer y de Derechos
160 Contexto internacional

Humanos de la Cámara de Diputados, represen-


tantes de la Prensa, Iglesia y Central Obrera Bo-
liviana. Esta comisión se constituirá en la máxi-
ma instancia veladora de derechos humanos.

4. Las esposas de los primeros mandatarios


prestarán ayuda voluntaria a las personas que
sufrieron daños físicos, así como a los huérfa-
nos y viudas de las personas que han caído en
la resistencia contra la erradicación forzosa de
la hoja de coca, garantizando fuentes de trabajo
para su subsistencia.
Las primeras damas de la Nación se compro-
meten a que se sancionará de acuerdo a las le-
yes, a todos los miembros de los organismos de
seguridad culpables de las muertes y de las vio-
laciones a los derechos humanos en las zonas
productoras de coca del Trópico cochabambino
y los Yungas de La Paz.

5. Las esposas de Presidente y del Vicepresi-


dente de la República se comprometen al cese
de la erradicación forzosa de coca, a partir del
22 de enero del año en curso. La reducción
voluntaria será con justa compensación y de-
sarrollo alternativo. Vale decir, hectárea redu-
cida, hectárea sustituida dentro del marco del
desarrollo alternativo. Además, se comprome-
ten hacer respetar las dos hectáreas de cultivos
Contexto internacional 161
de coca por unidad familiar en el Trópico de
Cochabamba.

Al no encontrar soluciones concretas, las primeras da-


mas, al mejor estilo de “lo toman o lo dejan”, argumen-
taron que por sus recargadas tareas ya no podían se-
guir reunidas y que habían cumplido con las cocaleras.

Esta actitud de las primeras damas terminó de confir-


mar lo que desde el principio sabíamos, dijo Felipa
Sánchez, que ellas no son autoridades son apenas las
esposas de las autoridades y no tenían ningún poder de
decisión, nos sentimos defraudadas por haber perdido
el tiempo.

Ante la actitud gubernamental, las asambleas cocaleras en


las aulas universitarias se convirtieron en escuela sindical.

CAMINAR DURANTE UN MES, Y TODAVÍA


UNA HUELGA DE HAMBRE

Las productoras de coca, ante la ineptitud de las prime-


ras damas para dar soluciones concretas a sus deman-
das, a pesar de la dolorosa marcha de treinta y un días,
decidieron ante la sorpresa de la ciudadanía, ingresar
en una huelga de hambre masiva en la ciudad de La
Paz, mientras que, en apoyo a la extrema medida, en
la ciudad de Cochabamba tomaban similares medidas
de apoyo.
162 Contexto internacional

1. En La Paz: Empecé luchando en el monte y


ahora estoy dispuesta a morir.
El martes 23 de enero, al no conseguir solución a las
demandas cocaleras, la dirigente Silvia Lazarte, afirmó:
En el Chapare la vida se ha hecho muy difícil no sólo
para nuestros hijos y esposos, sino especialmente para
las mujeres que muchas veces somos violadas y ultra-
jadas. Parece que las primeras damas, con la promesa
de solidarizarse con nosotras, quieren contentarnos y
nosotras les decimos valientemente que hemos pasado
días de hambre, enfermedades, dolor y no pensamos
retornar al Chapare con las manos vacías. Si no hay
soluciones concretas, ingresaremos en una huelga de
hambre en plena plaza Murillo.

Luego de sufrir y caminar tantos días no po-


demos volver a nuestras comunidades con las
manos vacías, porque tenemos el compromiso
de solucionar la difícil problemática y tener
garantías para vivir en paz y tranquilidad.
Nuestros hijos, esposos y padres tienen espe-
ranza en que nuestra marcha tenga frutos du-
raderos y estamos seguros que con el apoyo
que hemos conseguido del pueblo, arrancare-
mos a este gobierno nuestras demandas, dijo
Carmen Guzmán, al mostrar su predisposición
para ingresar a la extrema medida.
Contexto internacional 163
Luego de realizar una asamblea en las aulas universita-
rias, las marchistas resolvieron iniciar un ayuno volun-
tario, “hasta las últimas consecuencias”. Primero fueron
cincuenta productoras de coca del Trópico de Cocha-
bamba y los Yungas de La Paz, que con sus pocas per-
tenencias, caminaron decididas desde la Universidad a
la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), donde

- ¿Cómo es posible que entren a la huelga de


hambre, si han caminado más de un mes...?,
decía una vendedora del mercado Lanza, en
medio de llanto.
- Este gobierno no tiene sentimientos para esta
gente que es más boliviana que el Goni...¡ Vi-
van las cocaieras!, decía otra señora con voz
entrecortada.
- ¡Qué valientes son compañeras! ¡las apo-
yamos en sus demandas, sigan adelante!, las
animó una universitaria que se detuvo en su
apresurado caminar.
- Yo nunca he realizado una huelga de hambre,
siempre he luchado desde el monte, pero ahora
estoy dispuesta incluso a morir, decía Leonilda
Zurita a un periodista.
- Si el gobierno no nos responde, sólo recogerá
cadáveres. No vamos a abandonar la huelga,
decía otra cocalera.

Las cocaleras en ayuno voluntario estuvieron encabe-


164 Contexto internacional

zadas por el dirigente Evo Morales. Treinta y cuatro


representaban al Trópico de Cochabamba y dieciséis a
los Yungas de La Paz.
Ante el inicio de la huelga de hambre, las diferentes orga-
nizaciones sindicales e instituciones solidarias, lanzaron
duras críticas al gobierno “por su incapacidad e insen-
sibilidad humana”; personeros de gobierno respondían
que “el movimiento cocalero se había politizado”.

El Secretario Nacional de Régimen Interno, Hugo San


Martín, afirmó que: las mujeres cocaleras en huelga de
hambre, están obrando en base a intereses políticos, ya
que de otra manera no se justifica esa determinación.
Esa es una medida ilegal y no se la puede justificar
bajo ningún punto de vista.

Las primeras damas, que según una dirigente cocalera


“habían desaparecido por su incapacidad para solu-
cionar sus demandas”, una vez que las cocaleras ingre-
saron al ayuno voluntario, reaparecieron a la palestra
pública, pidiendo a las cocaleras que reflexionasen y
levantasen la extrema medida.

Una carta firmada por Ximena Iturralde de Sánchez de


Lozada y por Lidia Katari de Cárdenas afirmaba en sus
párrafos más importantes que debe quedar claro que la
decisión de interrumpir el diálogo fue unilateral y sin
aviso alguno hasta el día de hoy, en que nos enteramos
con sorpresa de su decisión de Ingresar a una huelga
Contexto internacional 165
de hambre y de ampliar sus demandas originales hacia
temas que van más allá de nuestro alcance y que se
inscriben en el campo político.
Considerados los términos de la carta, las cocaleras en
huelga de hambre, decidieron rechazar lo propuesto
por las primeras damas de levantar la huelga de hambre
y buscar el diálogo con los ministros (excepto el Minis-
tro de Gobierno), para encontrar soluciones concretas.

A través de la carta que enviaron las prime-


ras damas a las mujeres cocaleras, en la cual
anuncian el rompimiento del diálogo, demos-
traron su incapacidad para resolver nuestras
demandas planteadas. Nosotras inicialmente
creímos que mediante las primeras damas po-
dríamos sensibilizar a sus esposos sobre nues-
tra problemática social. Margarita Peredo.

En cambio, las productoras de coca de los Yungas de


La Paz, al rechazar los términos de la carta, anunciaron
que antes de levantar la huelga de hambre, preferían
ingresar a una huelga seca, es decir, sin consumir ni
siquiera ningún tipo de líquido.

Eulogia Calle, una de las marchistas que caminó des-


de La Plazuela y llevaba un embarazo de ocho meses,
a pesar de toda recomendación médica, se resistía a
abandonar la huelga de hambre y manifestó que por
solidaridad a las mujeres cocaleras del Trópico iba a
166 Contexto internacional

permanecer en la extrema medida, incluso bajo el ries-


go de ofrendar su vida.

Mientras las mujeres cocaleras resolvieron en un nue-


vo ampliado realizado en los pabellones universitarios
masificar la huelga de hambre con el ingreso de cin-
cuenta cocaleros por día, en el Trópico de Cochabamba
y otras provincias del departamento de Cochabamba,
se producían fuertes enfrentamientos entre efectivos
policiales y militares, y miles de campesinos que blo-
queaban los caminos.

El dirígeme cocalero Néstor Martínez, informó que los


Comités de Autodefensa Campesinos bloquearon sen-
das, caminos y accesos a las zonas cocaleras, pero que
efectivos de la policía, UMOPAR, DINACO y agentes
civiles empezaron a desbloquear y erradicar cocales.

Los enfrentamientos son fatales, porque los leopardos


están disparando armas de fuego a diestra y siniestra,
como si los cocaleros fuéramos animales quieren ca-
zarnos, dijo el dirigente al informar que en el enfren-
tamiento hubieron tres heridos de bala y más de ciento
cincuenta detenidos, entre ellos los dirigentes Quintín
Vargas de la Federación Centrales Unidas y Delfín Oli-
vera de la central Eterazama.

Cuando ¡unto a nuestros compañeros salimos al


bloqueo de caminos, los policías nos amenazaban
Contexto internacional 167
diciendo: si no levantan los bloqueos van a morir
otra vez ¿A qué han salido? vayan a cocinar para
sus maridos y cuidar a sus hijos. Ana Canari.
Por su parte, las familias de la Federación de Carrasco
que el 28 de enero realizaban bloqueos a la altura del
puente roto de San Pablo, a la una de la mañana fueron
reprimidos violentamente. Cincuenta y ocho personas
fueron detenidas y dieciséis heridas. Asimismo, al día
siguiente se dio otro enfrentamiento entre campesinos
que bloqueaban en Ivirgarzama y órganos represores
del gobierno, según informó don Roberto Céspedes.

La situación en el país se puso tensa. Los trabajado-


res agrarios empezaron con el bloqueo de caminos por
demandas concretas y en apoyo a las cocaleras. En las
ciudades empezaron los mítines y bloqueos relámpago
reclamando una solución para las marchistas. Los co-
caleros realizaban pijcheos en plazas céntricas, buscan-
do el apoyo de la ciudadanía.
Pero cuando el apoyo a nivel nacional se encontraba en
ascenso, el 26 de enero, los dirigentes campesinos Félix
Santos y Octavio Durán de la CSUTCB, y Alejo Véliz,
firmaron un convenio con el Ministro de Gobierno y el
Prefecto de Cochabamba para la suspensión inmediata
y definitiva del bloqueo de caminos a cambio de la li-
beración de los más de quinientos cuarenta detenidos.

La firma del convenio fue recibida con sorpresa por las


marchistas cocaleras. El dirigente Evo Morales, luego
168 Contexto internacional

de sostener una reunión con el dirigente yungueño,


Gerónimo Meneses y otros dirigentes de la CSUTCB,
afirmó: Estos traidores creen que el problema es per-
sonal y que con la firma de unos cuantos vendidos se
solucionará el problema de la violación a los derechos
humanos y la erradicación forzosa. Si así fuera yo solo
habría venido a negociar, el problema es global y tiene
un marco político.

La dirigente cocalera Silvia Lazarte dijo: Por


los periódicos también nos hemos enterado que
Carlos Camargo, Juan de la Cruz Villca y Fé-
lix Santos han ido a tomarse unos tragos con
el Presidente de la República y sus ministros,
cuando nosotras estamos en huelga de hambre,
cuando hay muertos y heridos en los bloqueos
de caminos, y cuando hay paro de la COB.

En medio de la incertidumbre, el ayuno voluntario se


mantenía y ya eran ciento cincuenta huelguistas en tres
piquetes Instalados en la COB, en la Universidad y en
la Federación de Gráficos, todos en La Paz.

Aunque los informes médicos reflejaban que muchas


de las cocaleras habían ingresado a un estado de salud
muy peligroso, las huelguistas se negaban a abandonar
la extrema medida.

Reflejando el pensamiento de las marchistas, la diri-


Contexto internacional 169
gente Silvia Lazarte aseguró: La huelga de hambre la
vamos a realizar hasta las últimas consecuencias. Si
tenemos que ofrendar nuestras vidas estamos dispues-
tas a hacerlo, pero queremos dejar establecido que
toda la culpa la tendrá el gobierno.

El 29 de enero, cuando las marchistas cumplían una


semana de ayuno voluntario sufrieron dos bajas: Eu-
logia Calle, que llevaba un embarazo de ocho meses y
Virginia Cruz, por debilidad extrema.

2. En Cochabamba: Nos agarraron a palazos,


yo estaba con mi abuelita.

Estuvimos muy preocupadas por nuestras com-


pañeras marchistas al escuchar que no se es-
taba logrando nada, por eso en una asamblea
de la Central decidimos movilizarnos aquí en
el Chapare e ir a Cochabamba. Como resulta-
do de eso el 29 de enero ingresamos en huel-
ga de hambre en las oficinas de la Federación
del Trópico. En la noche fuimos intervenidas a
golpes, no respetaron ni a la wawita que esta-
ba entre nosotras, la pisotearon y a nosotras
nos dijeron los policías ¡carajos qué están ha-
ciendo aquí! rompieron nuestros carteles ¡ya,
fuera carajos! nos sacaron. Fernanda Vargas,
de la Central de Chipiriri.
170 Contexto internacional

Por su parte Mariela Sánchez, niña de ocho años y testi-


go de la intervención policial a la sede de la Federación
del Trópico, dijo que los efectivos policiales ingresaron
violentamente a la sede cocalera, destrozando cerrojos
y haciendo volar candados.

Los policías llegaron armados en cuatro camionetas y


como la gente estaba en huelga, ingresaron gritando ma-
las palabras y echando todo ai suelo. Los agarraron a
palazos y se llevaron a todos, también se llevaron a la se-
ñora que estaba con su wawita. “Yo y mi abuelita hemos
visto todo y estábamos asustadas”, comentó la niña.

De esta manera el piquete de huelguistas era interveni-


do violentamente por efectivos policiales que apresa-
ron a mujeres junto a sus hijos. Serán trasladadas a La
Paz a la cárcel de Chonchocoro nos amenazaban. No-
sotras respondimos: Llévennos donde sea. Ana Cañari.

Fueron conducidas a las oficinas de la Policía Técnica


Judicial (PTJ) para su correspondiente proceso. Des-
pués de pasar una noche en las celdas policiales, nos
subieron a las movilidades para trasladarnos a Villa
Tunari, en la policía de Villa nos tomaron nuestros
nombres. Fernanda Vargas.
Contexto internacional 171
SI EL GOBIERNO NO CUMPLE, VOLVERE-
MOS MARCHANDO

En La Paz, ante la decisión de mantener la huelga de


hambre, realizar pijcheos en lugares públicos y mo-
vilizaciones callejeras, creció el rumor de una posible
intervención policial hacia los piquetes de huelga de
hambre. Ante esa emergencia, organizaciones de apoyo
realizaban guardia en las cercanías de los recintos don-
de permanecían las marchistas.

Representantes de Derechos Humanos, Comité Pro


Amnistía, COB, Universidad y otros sectores realiza-
ron una jornada de apoyo con centenares de velas en la
plaza San Francisco; mientras periodistas de diferentes
medios, vigilantes, pasaban noches enteras cerca a los
piquetes de huelguistas.

Dos periodistas que acompañaron algunas etapas de la


marcha e hicieron guardia en las gradas del edificio de
la COB para apoyar la seguridad de las marchistas -a pe-
sar del frío y las inclemencias del tiempo- declararon que
“fueron noches inolvidables y de compromiso profundo”.

A los diez días de ayuno voluntario, médicos de la


Universidad Mayor de San Andrés, la Asamblea de
Derechos Humanos, Cáritas y la Cruz Roja Boliviana,
empezaron a mostrar su preocupación por la salud de
las mujeres. Las bajas sobrepasaban cuarenta y ocho
172 Contexto internacional

cocaleras y la salud de la mayoría, se había deteriorado


notablemente.

Pero ante la presión popular, personeros del gobierno y


dirigentes de la COB, empezaron a tomar contacto para
reiniciar conversaciones y ver la posibilidad de dar so-
lución inmediata al problema cocalero.
Las conversaciones seguidas con interés por varios sec-
tores sociales, se realizaron en el Ministerio de Trabajo.
En el importante evento estuvieron presentes dirigentes
de las Cinco Federaciones del Trópico, de los Yungas,
de la COB y ministros de Estado.

Recién el 3 de febrero, a cuarenta y ocho días de haber


dejado sus hogares, las mujeres cocaleras firmaron un
convenio con representantes del gobierno, (ver anexo).
Ante la firma del convenio, los rostros de las mujeres
se llenaron de alegría, nostalgia, lágrimas e incertidum-
bre; se abrazaban unas a otras porque uno de los puntos
del convenio, tal vez el más importante, señalaba: No
existe ni existirá erradicación forzosa de la coca, suje-
ta a erradicación voluntaria. Toda coca en producción
que haya sido reducida será cancelada.

No pensaba quedarme tanto tiempo en La Paz,


ni que iba a haber huelga de hambre. Si fue-
ra necesario yo me quedaría más tiempo aquí,
pero mi esposo y mis hijos deben estar sufrien-
do, sostuvo doña Basilia Espinoza, a tiempo de
Contexto internacional 173
preparar sus q’epis.

Estoy contenta de volver a mi casa, pero sa-


bemos que el gobierno no va a cumplir con su
compromiso, así que pronto estaremos volvien-
do. María Elena Poma.

La dirigente de la Confederación Sindical de Coloni-


zadores de Bolivia, Rita Zárate, dijo que en las con-
versaciones con el gobierno no se resolvieron todos los
planteamientos de las productoras de la hoja de coca.
No basta que se hubieran aprobado modificaciones
sustanciales. La Ley 1008 debe cambiar estructural-
mente porque continúa siendo un instrumento de re-
presión contra los campesinos que nos dedicamos al
cultivo lícito de la hoja de coca, remarcó.

Si el gobierno no cumple con sus compromisos


volveremos marchando, porque todo el sufri-
miento de la marcha, la represión policial, los
pies hinchados, el cansancio, los desmayos, son
parte de la lucha; sufrimos, pero recibimos apo-
yo y solidaridad incomparable por parte del pue-
blo paceño, al que agradecemos. Silvia Lazarte.

En cambio, el dirigente de las Cinco Federaciones del


Trópico de Cochabamba, al reconocer que no se aten-
dieron todas las demandas cocaleras, aseveró que algu-
nos temas como la vigencia de los mercados primarios,
174 Contexto internacional

no se han tocado, pero no se los puede eludir y eso de-


bemos discutir. Nosotros hemos demostrado nuestra vo-
luntad de diálogo y hemos cedido, pero el gobierno es
sordo, no tiene oídos para escuchar a los trabajadores.

A su vez, el presidente de la Asociación de Productores


de Coca de La Paz (ADEPCOCA), Crisólogo Mendo-
za, afirmó que el gobierno está acostumbrado a firmar
convenios y más convenios. Siempre nos han hecho esto
y vamos a ver si en esta oportunidad se puede avanzar.

El domingo 4 de febrero, las mujeres cocaleras cargan-


do sus awayos y portando sus wiphalas arribaron a los
buses que las retornarían a Cochabamba.
Las cocaleras, agitando las manos en son de despedida,
no se cansaban de agradecer a cuanto ciudadano se de-
tenía a extenderles un sincero abrazo.

- Gracias, compañeros, por todo su apoyo, ex-


presaba Lucía Torrico.
- Gracias, amigos universitarios por habernos
recibido como a sus hermanos, decía Carmen
Guzmán al entregar manojos de coca a estu-
diantes de San Andrés.
- ¡Vivan las valerosas cocaleras! era la respues-
ta de los solidarios paceños.
- Gracias a la prensa por preocuparse de nuestros
problemas, gracias a todos los bolivianos, expre-
saba la dirigente Silvia Lazarte emocionada.
Contexto internacional 175

Las mujeres y dirigentes cocaleras en forma organizada


subieron a las flotas y emprendieron retorno hacia Co-
chabamba. En uno de los buses, las marchistas al ver un
video de una de las etapas de la marcha, se pusieron a llo-
rar. No creían en la proeza que habían realizado, no creían
aún en la página histórica que escribieron con sacrificio.

EL APOYO DE NUESTRAS ORGANIZACIONES


Y FAMILIAS

Si bien la decisión inicial fue que todas las mujeres mar-


charan, esto no fue posible en términos operativos. Sin
embargo, las mujeres que no fueron a la marcha junto
a sus organizaciones, desde el Trópico de Cochabamba
emprendieron acciones de apoyo permanente como mo-
vilizaciones, bloqueos, pijcheos, comisiones de apoyo,
cartas de solidaridad de los parientes, recaudación de
medicinas, de comida y sobre todo, mantuvieron el es-
píritu de lucha junto a las mujeres marchistas.

Para apoyar la marcha hicimos pijcheos ma-


sivos en Shinahota junto a nuestros hijos, pa-
dres y abuelos. En la noche vinieron los Leos
y detuvieron a los más jovencitos, nos atrope-
llaron. En otros sindicatos realizaron pijcheos
más pequeños, aseveró Severina Sarmiento.

En el Chapare la movilización era permanente, todos


176 Contexto internacional

participaban en algunas de las siguientes acciones:

- Bloqueos relámpago, realizados por sindi-


catos y centrales, que la policía nos obligó a
levantar.
- Hemos aportado económicamente, dando
cuotas para enviarles a las marchistas y apoyar
en su alimentación.
- Movilizaciones en Cochabamba para blo-
quear en Chinata y Tutimayo. La policía nos
dispersó tomando algunos detenidos.
- Hicimos campañas para recolectar medica-
mentos y enviarlos a la marcha.
- Algunos maridos tenían pena y querían darles
alcance. Otros reclamaban porque no habían
ido todas las mujeres y sólo sus mujeres.
- Enviamos refuerzos a la marcha.
- Amenazamos con huelga de hambre.

Cuando vi a mis compañeras marchistas por la tele-


visión lloré de pena y por eso fui a darles alcance a
Cochabamba. María Paichucama.

La solidaridad de las organizaciones fue de vital impor-


tancia e influyó positivamente en las marchistas.

Nuestras organizaciones matrices y de cen-


trales nos apoyaron constantemente, estaban
pendientes de nosotras, eso nos daba mucha
Contexto internacional 177
seguridad. María Ramírez, de la Central de Isi-
boro “A.”

Es cierto. Por ejemplo en Chiaruta hacía mu-


cho frío, como a las 12 de la noche llegó nues-
tro compañero Evo Morales, cuando llegaba
nos asustamos porque pensamos que era la
policía, con Evo nos abrazamos mucho y es-
tuvimos alegres de verlo. Junto a él estaba la
prensa y dirigentes de otras organizaciones.
Virginia Cruz.

Yo recibí apoyo no sólo del sindicato sino tam-


bién del pueblo de Shinahota. Por eso les agra-
dezco, me enviaron cosas para comer, medica-
mentos, hasta ropa. Juana Quispe.

Cuando se nos acababan los zapatos de tanto


caminar, nos prestábamos unas a otras hasta
recibir alguna solidaridad, que nos enviaban.
En otros casos nos acuotábamos para cual-
quier compañera que necesitaba con urgencia.
Lucía Mita.

Mi familia se portó muy bien, me apoyó. Con


mi dirigente me mandaban cartas diciendo que
me cuidara y que me estaban esperando a mi
retorno. Carmen Guzmán.
178 Contexto internacional

Mi hijita de trece años me dijo mamita, desde


ahora contigo voy a luchar. Victoria Avendaño.

Mi mamá vino a buscarme a la marcha al en-


terarse de la represión, llegó preocupada, me
trajo cartas de mis familiares y compañeros de
sindicato. Patricia Marín.

LA SOLIDARIDAD TAMBIÉN FUE


INTERNACIONAL

Durante los largos días de marcha de las mujeres coca-


leras, en una muestra de solidaridad por el impacto que
tuvo el movimiento, llegaron del exterior del país 443
cartas, documentos y comunicados apoyando la mar-
cha “Por la Vida y la Soberanía Nacional”.

Las cartas dirigidas al Presidente de la República, Gon-


zalo Sánchez de Lozada y al Ministro de Gobierno, Car-
los Sánchez Berzaín, también fueron remitidas a la Red
Andina de Información (RAI) y a la Asamblea Perma-
nente de Derechos Humanos de Cochabamba (APDHC).

Entre las cartas más destacadas, es posible mencionar


las siguientes:

- Los miembros de Amnistía Internacional, mo-


vimiento imparcial en defensa de los derechos
humanos, desde París (Francia) expresaron su
Contexto internacional 179
preocupación por los hechos ocurridos en Mi-
cayani y el transporte al cuartel de Chimoré de
cincuenta campesinas y tres niños que participa-
ban en la marcha pacífica a la ciudad de La Paz.

A tiempo de interrogar los motivos por los cuales fueron


detenidas esas personas, pidieron garantías para que sean
tratadas humanamente, según normas internacionales.
Amnistía Internacional, recordó al Primer Mandatario
de la Nación, que Bolivia ratificó la Convención Inter-
nacional de los Niños.

- Una carta escrita por Nicole Garnier, desde


Francia en sus partes salientes destacaba que
en una de sus clases comunicó a los alumnos
sobre la situación de las mujeres y sus hijos de-
tenidos en el cuartel de Chimoré.

Los jóvenes franceses han estado conmociona-


dos e inquietos para saber más sobre la deten-
ción de los tres niños. Ellos envían dibujos para
mostrarles su preocupación por los derechos de
los niños, manifestó.

- Desde Estados Unidos, Nancy Willams, ma-


nifestó que Estados Unidos está equivocado en
presionar al gobierno boliviano para erradicar
los cultivos de coca.
180 Contexto internacional

Mi hijo que desapareció en los Andes, en 1972,


cuando estaba allá me escribió que la gente de
los Andes mastica coca como una manera de so-
brevivir en ese clima extremo. Por eso, la coca es
un producto necesario ya que los campesinos que
cultivan la hoja de coca, están preocupados por
no tener una alternativa para ganarse la vida, dijo.
- Gerhard Jaser, desde Austria le dijo al Presi-
dente de los bolivianos que no entendía cómo
el gobierno boliviano tema a mujeres y niños
que están marchando pacíficamente.
- Desde Alemania, el profesor D.W. Gottenger
manifestó su preocupación por la detención de
las mujeres cocaleras y los niños en el cuartel
de Chimoré.
Pidió que los detenidos sean tratados de acuerdo a los
convenios internacionales de trato bueno y alimenta-
ción asegurada.

- Brian y Maureen Arnott, desde Australia ma-


nifestaron su consternación al escuchar sobre
la detención de las mujeres cocaleras.

El objetivo de la marcha es buscar el diálogo


con su gobierno sobre la erradicación de coca y
los abusos a los derechos humanos que han ocu-
rrido en el transcurso del programa, afirmaron.

Al agradecer por la información que les pudieran brin-


Contexto internacional 181
dar sobre la situación de las detenidas, expresaban que
en caso de no existir cargos criminales se les debería
otorgar la libertad inmediata.

La copia de las cartas sistematizadas por miembros de


la RAI y APDHC, corresponden a Holanda, Inglaterra,
Escocia, Francia, Suecia, Italia, Noruega, Austria, Aus-
tralia, Alemania y Estados Unidos.

NOS ESPERABAN CON FLORES, MÚSICA Y


ALEGRÍA

Los recibimientos efusivos empezaron al llegar a la


ciudad de Cochabamba.

Nuestros compañeros nos esperaban con muchas


flores, música y alegría, junto a ellos entramos a
la ciudad a pie. A pie hemos salido y a pie hemos
llegado a nuestra sede sindical. Silvia Lazarte.

En la sede de la Federación del Trópico se improvisó


una fiesta.

- Compañera, estás más flaca, decía uno de los


dirigentes a su esposa.
- ¿Cómo están mis hijitos y mis papás?, era la
pregunta de la mayoría de las marchistas.
- Están bien, te han extrañado mucho, pero les
hemos hecho entender que has ido a marchar
182 Contexto internacional

por el futuro de ellos, respondían.

Ese día había tantas cosas que decir y hacer que las
marchistas junto a sus seres queridos, se pasaron en
conversaciones interminables. Pero, el recibimiento
mayor a las mujeres cocaleras se realizó en multitudi-
narios actos en los sindicatos y centrales cocaleras en
el Trópico de Cochabamba, en los que calificaron a las
mujeres como “heroínas”.
En Villa 14 de Septiembre, Chipiriri, Shinahota, Chi-
moré, Ivirgarzama y otros lugares, los familiares y diri-
gentes organizaron actos de bienvenida con guirnaldas
de flores, regalos, bebida, comida y fiesta.
Los abrazos y gritos de júbilo y otras muestras efusivas
caracterizaron el recibimiento a las mujeres. Los pro-
ductores de coca, padres, hermanos e hijos de las mar-
chistas dibujaron imágenes llenas de amor y ternura.
Sin lugar a dudas, el reencuentro con sus compañeros y
familiares fue un momento de expresiones profundas:
mucha alegría, emoción, solidaridad y reconocimiento.

Nuestros compañeros de la Federación salie-


ron a darnos alcance con carros a Cochabam-
ba para recogernos a nuestras comunidades,
allí con lágrimas en los ojos nos han recibido.
Juana Quispe.

En lluvia salimos a La Paz y en lluvia llegamos


al Chapare, nos recibieron nuestros compañe-
Contexto internacional 183
ros muy bien. Por eso quiero agradecer a mi
Central de Villa 14. Nos hemos sentido felices,
porque han valorado todo nuestro esfuerzo y
sacrificio realizados en la marcha. Carmen
Guzmán.

Al llegar a Carrasco nos valoraron mucho


nuestros compañeros, en cada central nos re-
cibieron con arcos de flores, incluso nuestro
Alcalde nos hizo un acto de recibimiento junto
al Comité Cívico y al pueblo de Ivirgarzama.
Felipa Sánchez.

Sintieron por nuestro sufrimiento en la marcha, pues


fuimos voluntariamente, nadie nos obligó; por eso nos
regalaron medallas, blusas y otras cosas. Entre todos
hicimos una gran fiesta.

Gracias a la marcha nuestra Central se había


unido con el Comité Cívico, la Alcaldía y el
pueblo. Habían coordinado entre todos para
esperamos. De esa manera fuimos muy bien
recibidas. Ahora entiendo cómo es la concien-
cia de nuestras compañeras que no fueron a
la marcha, ellas reconocen y sienten por noso-
tras, así no se acaba nuestra lucha y vamos a
seguir adelante. Silvia Lazarte.

Las marchistas agradecieron a todos sus familiares, or-


184 Contexto internacional

ganizaciones sindicales y comunidades en general, por


el apoyo constante recibido durante la marcha y por el
reconocimiento a su lucha sacrificada, agradecimientos
que fueron expresados a través de los discursos en los
actos de recibimiento y otros espacios más pequeños.

EVALUANDO EL CAMINO RECORRIDO

En Chipiriri, el 23 de marzo de 1996, treinta mujeres


cocaleras representantes de diferentes federaciones que
fueron protagonistas de la marcha “Por la Vida y la So-
beranía Nacional”, se reunieron para evaluar de manera
conjunta los logros, dificultades y avances que se die-
ron al interior del movimiento cocalero.

En general existió consenso en reconocer que la mar-


cha fue un éxito: se alcanzó el objetivo de llegar has-
ta la sede de gobierno y además, se adquirió una gran
experiencia que las hacía sentirse felices y orgullosas
a pesar de todas las dificultades y sacrificios por los
que atravesaron. Me siento orgullosa y feliz de haber
participado en la marcha, aprendimos muchas cosas,
incluso a hablar, las que no sabíamos. Eustaquia Toco.

a. No estamos conformes con el convenio porque no


se cumple.

Fue posible percibir la falta de credibilidad que se debía


tener en el convenio firmado entre cocaleras y gobierno
Contexto internacional 185
después de cuarenta y ocho días de movilización.

Con el convenio firmado con el gobierno no es-


tamos conformes, porque él no está cumplien-
do. Silvia Lazarte.

El nuevo convenio es uno más de los tantos firmados,


cuyo cumplimiento no garantiza el gobierno.

b) Aprendimos en la lucha

Para todas las mujeres marchistas, la experiencia de


marchar treinta y un días hasta la sede de gobierno y de
permanecer doce días en huelga de hambre, significó
un proceso de aprendizaje. Para las mujeres sin expe-
riencia organizativa fue un curso intensivo de sindica-
lismo desde la práctica.

Autos no conocía el sindicalismo, yendo a la


marcha he entendido l,¡ importancia de la or-
ganización. Cresencia Arrázola.

En la marcha hemos aprendido mucho, acer-


tando y equivocándonos sobre cómo se hacen
las reuniones, las evaluaciones, las negocia-
ciones y otras cosas sobre la organización que
no sabíamos. Felicidad Jaimes.

He aprendido que no debemos hacernos pisotear


186 Contexto internacional

con nadie, ni con nuestros esposos. Justina Tola.

El aprendizaje fue tanto para las dirigentes como para


otras con mayor experiencia sindical. Felipa Sánchez
evalúa la marcha: hemos aprendido mucho sobre las
movilizaciones, además a enfrentarnos con quien sea.
Estamos dispuestas a no permitir que nos engañen y a
conocer qué cosas están pasando en nuestro país y qué
leyes se están aprobando.
Por su parte, Silvia Lazarte añade: he aprendido que
cuando las personas buscamos la verdad y el respeto a
la soberanía nacional significa arriesgar la vida.

La marcha no sólo fue una escuela o univer-


sidad para las mar-chistas, sino que también
dejó enseñanzas al resto de las mujeres, sobre
todo originarias, de nuestro continente. Noso-
tros, los hombres, recibimos de nuestras com-
pañeras marchistas lecciones de puntualidad,
disciplina y sobre todo, estrategias de persua-
sión. Con el tema de la defensa a la vida, logra-
ron conmover a las comunidades. Evo Morales.

c. Las campesinas también tenemos voz

Esta marcha ha sido un acto fundamental de denuncia.


El contacto con la prensa, el diálogo con las primeras
damas, las reuniones con los comuna-nos y cualquier
otra conversación, sirvieron para dar a conocer la rea-
Contexto internacional 187
lidad de las familias campesinas productoras de la hoja
de coca y para denunciar la constante violación a los
derechos humanos en el trópico cochabambino.

La posibilidad de intercambio con diferentes sectores


del pueblo boliviano, fue bien aprovechado por las co-
caleras. Lucía Torrico comentaba que: comunidad por
comunidad marchamos haciendo conocer las razones
de nuestra movilización y por eso me siento orgullosa.
d. Volvimos unidas a pesar de las represiones
Llegamos unidas entre gasificaciones, arrestos y gol-
pes, por esto es importante organizamos mejor entre
todas las mujeres, es el sentimiento de las marchistas.
La movilización hasta La Paz es considerada como una
acción fortalecedora de la organización cocalera.

Algunas mujeres no sabíamos movilizarnos,


ahora hemos aprendido para seguir adelante.
Recién nuestros compañeros nos valoran y se
alegran por nuestra capacidad de moviliza-
ción. Nemesia Sejas.

La convivencia en los días de lucha hizo que compar-


tieran experiencias de su vida cotidiana e identificaran
sus reivindicaciones como mujeres y como cocaleras.
Aprendimos a compartir entre nosotras y con nuestros
compañeros conociéndonos, por eso no los dejaremos
solos en las luchas, las mujeres ya nos paramos para
estar junto a ellos. Justina Tola.
188 Contexto internacional

Al llegar a La Paz le avisamos al gobierno


nuestra realidad y no se sensibilizó frente a
nuestro sufrimiento, por eso pensamos que
debemos fortalecer nuestra organización y lu-
char hasta encontrar justicia, nos defendere-
mos aunque no tenemos ningún arma y ellos
tienen armas extranjeras. Juana Quispe.

Con la marcha nos sentimos satisfechos. Per-


sonalmente, siento el nacimiento de una nue-
va organización importante: la de las mujeres
cocaleras, constituyéndose en una referencia
nacional e internacional gracias a la marcha
por la vida y la soberanía. Las mujeres mos-
traron fortaleza y capacidad en los diferentes
momentos, por ejemplo, en la entrevista con
el denominado mejor ministro del gobierno
(René Blattman) pudieron dialogar solas sin
nosotros, sus dirigentes. Lo mismo sucedió
con las primeras damas de la nación, mientras
ellas lo hacían con sus múltiples asesores Tam-
bién resalta la solidaridad y desprendimiento
con sus dirigentes, en Navidad, por cuidar mi
seguridad decidieron mi retiro momentáneo de
la marcha. Evo Morales.

La necesidad do unidad no sólo se reduce al sector co-


calero, sino trasciende a otros niveles, en este sentido
Contexto internacional 189
Eustaquia Toco afirma: pienso que aliándonos entre los
pobres de todo el país podríamos arrinconar todas las
leyes dictadas en contra de nosotros y hacer historia
de la resistencia.

ANEXO
ACUERDO GOBIERNO, COB Y COCALEROS

1. SOBRE LOS DETENIDOS


Los tres productores de la hoja de coca, detenidos y
procesados por la Ley 1008, que al presente han sido
absueltos, obtendrán su libertad concluidos los trámi-
tes correspondientes una vez que la Fianza Juratoria ya
haya sido promulgada.

El gobierno se compromete a gestionar mediante De-


fensa Pública, los trámites para su puesta en libertad.
Respecto a los detenidos durante los bloqueos de ca-
minos, fueron puestos en libertad en su totalidad; los
productores de coca que se encuentran detenidos en la
localidad de Chimoré están en proceso de evaluación
para proceder a su libertad en la próximas horas, siem-
pre y cuando los detenidos no estén comprometidos con
el narcotráfico y/o actitudes ilegales de otra naturaleza.

2. RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS

El gobierno mediante el Ministerio de Justicia ha ins-


talado una oficina de Derechos Humanos en el Trópico
190 Contexto internacional

de Cochabamba cumpliendo unilateralmente actas y


acuerdos; al mismo tiempo, funcionan los defensores
públicos como garantía para investigar cualquier abuso
o violación de derechos humanos.

Se dará ayuda humanitaria a las personas que sin estar


involucradas en actividades ilegales hubiesen sufrido
daños físicos en los operativos anti-drogas, así como
a los huérfanos y viudas de aquellos fallecidos como
emergencia de operativos, casos fortuitos o situaciones
de resistencia al mantenimiento del orden público en la
zona del Trópico cochabambino.

En caso de existir denuncias concretas sobre abusos del


personal de UMOPAR, se procederá a la instauración
del proceso legal correspondiente para establecer gra-
dos de responsabilidad correspondiendo al denunciante
aportar las pruebas.

La propuesta de la COB y cocaleros es la de conformar


una Comisión Permanente con asiento en el Trópico de
Cochabamba, compuesta por la Asamblea Permanente
de Derechos Humanos, Iglesia Católica, Comisión de
Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Comi-
sión de la Mujer de la Cámara de Diputados, Federa-
ción de Periodistas y la COB.

En materia de derechos humanos cualquier organiza-


ción legalmente establecida con esos fines, podrá es-
Contexto internacional 191
tablecerse en el Trópico cochabambino como en cual-
quier otra parte del territorio por su cuenta y costo de
acuerdo a ley.

3. ERRADICACIÓN Y DESARROLLO ALTER-


NATIVO

No existe ni existirá erradicación forzosa de la hoja de


coca sujeta a reducción voluntaria.
Toda coca en producción que haya sido reducida será
cancelada.

4. DEL TEMA ISIBORO SÉCURE

Una Comisión Mixta de los secretarios generales del


Parque Isiboro Sécure y el gobierno analizarán y estu-
diarán la problemática de dicha zona, en la búsqueda de
soluciones consensuadas en el marco de la Ley.
5. PRODUCTORES DE HOJA DE COCA DE LA
PAZ

Con relación a los productores de coca del departamen-


to de La Paz, los puntos señalados en los convenios
anteriores y observados por los dirigentes, merecerán
una respuesta del gobierno, por escrito.

6. SUSPENSIÓN DE MEDIDAS

En el marco de este entendimiento, los cocaleros del


192 Contexto internacional

Chapare y de Los Yungas a la firma del presente conve-


nio levantan todas sus medidas de presión, retornando a
sus lugares de origen, comprometiéndose ambas partes
a utilizar el diálogo para tratar los problemas que en
futuro podrían presentarse.

7. DE LA COMISIÓN PERMANENTE

En el marco del diálogo COB-Gobierno y para facilitar


la existencia de un escenario permanente de diálogo y
concertación, se acuerda crear una Comisión la que se
reunirá a solicitud de cualquier de las partes y que es-
tar.» compuesta por cinco representantes del gobierno
a la cabeza del Ministerio de Gobierno y otros tantos
de la COB y el sector cocalero, debiendo cada parte
acreditar sus representantes ante el secretario nacional
de Defensa Social.
La Paz, 3 de febrero de 1996
FIRMAN POR EL GOBIERNO: Dr. Carlos Sánchez
Berzaín, Ministro de Gobierno; Dr. Reynaldo Peters
Arzabe, Ministro de Trabajo; Dr. Hugo San Martín Ar-
zabe, secretario nacional de Régimen Interior y Policía
y Lic. Víctor Hugo Canelas, secretario nacional de De-
fensa Social.

POR LA COB: Oscar Salas Moya, secretario ejecuti-


vo y Cristina Márquez, secretaria de comunicaciones.

POR LAS CINCO FEDERACIONES: Evo Morales


Contexto internacional 193
Ayma, presidente y Primo Choque, vicepresidente.

POR LAS MUJERES COCALERAS: Silvia Lazar-


te, secretaria general Federación del Trópico; Felipa
Sánchez, secretaria ejecutiva Federación de Carrasco;
Elena Poma, secretaria ejecutiva Centrales Unidas;
Lucía Torrico, presidente Comité Ad Hoc; Lucía Ya-
narico, Federación de Mujeres de Los Yungas; Maruja
Machaca, representante Sud Yungas; Mery Rivera, se-
cretaria ejecutiva La Asunta; Leonor Chambi Valdéz,
La Asunta; Florencia Choque, Nor Yungas y Natividad
Maldonado, secretaria actas de la Federación de Muje-
res Campesinas-Bartolina Sisa.

POR LA CONFEDERACIÓN DE COLONIZADO-


RES: Bilibaldo Tapia, secretario de relaciones y Rita
Zárate de Merlo, secretaria de vinculación femenina.

POR LOS PRODUCTORES DE COCA: Valerio


Felipez, Federación de Chimoré; Marcelino Jancko,
representante del Parque Isiboro Secure; Rolando Var-
gas, secretario general Federación Centrales Unidas;
Crisólogo Mendoza, presidente de ADEPCOCA; Gui-
llermo Fernández, secretario ejecutivo Sud Yungas y
Quintín Bustamante, provincia Inquisivi.
194 Contexto internacional
Contexto internacional 195
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