Introducción
La seguridad social es una de las instituciones más desarrolladas en el contexto del
constitucionalismo social y su proyección internacional, cuya conceptualización se vincula con el
Estado social de derecho, su prioridad es y será siempre la protección de los derechos del
trabajador. La seguridad social se encuentra como un derecho establecido en la Declaración
Universal de Derechos Humanos en el Artículo 22 que a la letra señala: “Toda persona, como
miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo
nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada
Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su
dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.”
También es prudente mencionar que hoy en día el tema de la seguridad social se vierte en un
campo mucho más amplio que obliga a considerar el uso y aplicación de otros términos como el
de protección social. En éste conviven distintas prestaciones correspondientes a derechos
sociales como son la protección a la salud, el derecho a la vivienda, los seguros a la maternidad y
paternidad, a la vejez y otros más. La protección social en general es un derecho humano, cuyo
carácter es también universal, entendido éste en su doble acepción: para todos y en todo lugar
por lo mismo podríamos definirla como el conjunto de medidas que la sociedad proporciona a
sus integrantes con la finalidad de evitar desequilibrios económicos y sociales.
La seguridad social es un derecho humano universal, su origen y desarrollo en derecho
mexicano, como en la mayor parte de los países latinoamericanos, ocurre como parte de los
derechos de los trabajadores. Lo que conocemos actualmente como seguridad social ha pasado
por un proceso de transformación histórico en México.
Seguridad Social en México
En México el Instituto Mexicano del Seguro Social se dedica a brindar servicios de salud,
seguridad social y prestaciones económicas. Encuentra su fundamento en el Artículo 4, párrafo
cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos estableciendo que: “toda
persona tiene derecho a la protección de la salud. La Ley definirá las bases y modalidades para el
acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades
federativas en materia de salubridad general, conforme a lo que dispone la fracción XVI del
artículo 73 de esta Constitución, instituido en el año de1943 durante la administración de Manuel
Ávila Camacho.
Como se mencionó anteriormente la seguridad social se refiere principalmente a un campo de
bienestar social relacionado con la protección social o cobertura de las necesidades socialmente
reconocidas, como salud, vejez o discapacidades. Fue una de las grandes demandas surgidas de
la Revolución Mexicana y aunque pasaron varios años después del término de la Revolución
para que empezara a ser concebida su creación. Es una institución nacida de la solidaridad
humana, que se manifiesta en la reacción de ayudar a individuos o grupos en estado de
necesidad.
Tenemos que en México en el sexenio del presidente Lázaro Cárdenas se prepararon varios
anteproyectos de ley para crear el Instituto Mexicano del Seguro Social, y fue hasta el 2 de junio
de 1941 que se crea la Comisión Técnica Redactora de la Ley del Seguro Social; al siguiente
mes, dicha comisión presentó la iniciativa de Ley del Seguro Social. Pero fue hasta el 31 de
diciembre de 1942 que se expide dicha ley. En 1943 se publica el decreto presidencial en el
Diario Oficial de la Federación por medio del cual se anuncia la creación del Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS).
Uno de los mayores retos para la Seguridad Social en México ha sido siempre brindar
protección a todos los habitantes. Sin embargo, es importante señalar que sólo un 35% de la
población ocupada está incorporada al sistema de seguridad social en sus diferentes regímenes:
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM).
Secretaría de Salud (S.S.A.)
Ya en el gobierno del presidente Obregón, en el ámbito académico, doctrinario y del debate
público se planteaba una discusión mucho más sistematizada que tenía por objeto legitimar la
generalización de los beneficios a toda la población, pero no fue sino hasta el gobierno del
presidente Lázaro Cárdenas y el Plan Sexenal correspondiente cuando se dio un impulso
decidido a las normas de seguridad social, pues ahí se definieron como prioritarias las acciones
en materia de salud pública y las tendientes a organizar la infraestructura sanitaria (incluso se
firmaron acuerdos con distintos estados de la Federación para darle mayor sustento a las bases
legales y técnicas del seguro social incipiente que ya se perfilaba).
El derecho a la seguridad social como derecho humano
Uno de los enfoques más integrales sobre la seguridad social, es el que la define como un
derecho humano, es decir, una condición que el Estado debe garantizar a todo individuo en
términos de acceso, prestación del servicio, calidad y oportunidad. Esta caracterización de la
seguridad social es importante en el sentido de que permite remontar, al menos en el discurso
oficial y la doctrina, a aquellas posiciones que la constriñen a ser una mera prestación laboral,
pues al concebirla ahora como derecho humano se entiende que toda persona debe ser
beneficiada por este tipo de programas de solidaridad social independientemente de que
desarrolló alguna actividad productiva en el sector formal de la economía, es decir, de que sea
trabajador asalariado.
El sustento de lo anterior lo encontramos en la definición de la seguridad social como parte
fundamental de la seguridad humana y ésta como un componente básico de la seguridad
nacional, debido a que el objetivo de una sociedad equitativa es garantizar la subsistencia básica
de los individuos que conforman una comunidad en términos de salud, educación, nutrición,
vivienda y otros. Es por ello que los sistemas de seguridad social son vitales para la seguridad
humana y para el desarrollo con equidad de las naciones.
Este argumento ha sido pieza fundamental para concebir a la seguridad social como derecho
humano, sobre todo ante un contexto donde la liberalización económica, el debilitamiento de los
sistemas de apoyo social, el cambio tecnológico en los medios de producción, así como la
reorientación de los sistemas de relaciones laborales, han provocado ciertamente diversas formas
de inseguridad e incertidumbre para la ciudadanía.
Los objetivos de la seguridad social son: 1. Universalidad, que se refiere a extender la garantía
de protección a todas las personas amparadas por la ley, sin ninguna discriminación y en todas
las etapas de la vida. 2. Integralidad, alude a consolidar la garantía de cobertura de todas las
necesidades de previsión amparadas dentro del sistema. 3. Unidad, la articulación de políticas,
instituciones, programas y prestaciones convergentes en el marco de la seguridad social. 4.
Participación, que implica fortalecer el rol de los actores sociales, públicos y privados en el
sistema de seguridad social integral. 5. Autofinanciamiento, relativo a encaminar el
funcionamiento del sistema hacia el equilibrio financiero y la sostenibilidad actuarial. 6.
Eficiencia, como la mejor utilización de los recursos disponibles para que los beneficios que la
ley asegura sean prestados en forma oportuna, adecuada y suficiente
Respecto al caso de México, la seguridad social se consagra como un derecho laboral en el
artículo 123 de la Constitución Política, pues en él se establece que la Ley del Seguro Social se
considera de utilidad pública al establecer seguros encaminados al bienestar y protección de los
trabajadores. Asimismo, menciona que la seguridad social debe cubrir la jubilación, la invalidez,
la vejez y la muerte, entre otros.
Sin embargo, la seguridad social como derecho humano se encuentra en diversos artículos
constitucionales, principalmente en el 1° y 4°, ya mencionado anteriormente donde se señala el
derecho a la salud, la alimentación, la vivienda, la recreación cultural y esparcimiento, y
recientemente (en el año 2013) la inserción al texto constitucional de la pensión universal para
adultos mayores y el seguro de desempleo, que han ingresado a una fase de instrumentación que
ha encontrado limitaciones económicas y administrativas que han alejado a esa intención
constitucional de la universalidad.
En este sentido, hace falta una inserción expresa en la Constitución Política sobre que la
seguridad social es un derecho humano, es decir, un conjunto de servicios sociales que todo
individuo debe tener desde su nacimiento y que debe ser garantizado por el Estado.
Conclusión
En México desafortunadamente nos encontramos con el hecho de que no hubo un desarrollo
paralelo entre lo social y lo económico, condición vital para lograr un crecimiento equilibrado y
para definir un alcance de las leyes en materia de seguridad social mucho más amplio que aquel
que delimitaba sólo la población con empleo formal, fuera de origen público o privado.
Así, junto con los grandes avances en materia de seguridad social y desarrollo, también se
encuentran los graves problemas que existen en torno a las endebles bases financieras, las
difíciles magnitudes y las gravosas inercias de todo lo concerniente a la seguridad social. En
concreto, los dos principales institutos de seguridad social enfrentan perspectivas de rediseño
necesario, de reformulación de los valores en las normas que aplican y sobre todo de
incertidumbre respecto a su permanencia en la vida pública.
Sin embargo, a pesar de todo no puede ni debe dejar de reconocerse que en México, como
casi en cualquier otro país, la seguridad social ha contribuido poderosamente desde su origen a
una historia moderna de estabilidad. Sus leyes e instituciones forman ya parte de la historia
nacional y es conveniente generar y fortalecer normas, políticas y programas que permitan elevar
su capacidad para resolver dilemas y desafíos, ya que ésa es una de las vías de integrarlas y
reintegrarlas al futuro.
Para lograr lo anterior, es fundamental que en la estructura institucional que da soporte a la
seguridad social en el país, se le reconozca decididamente como un derecho humano, con los
alcances programáticos y beneficios sociales que ellos implican.
Fuentes
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (2014), México, Porrúa.
Marquet Guerrero, Porfirio (2012), Los regímenes de seguridad social en México, México,
Porrúa.
Mendizábal Bermúdez, Gabriela (2013), La seguridad social en México, México, Porrúa,
2013.
Rodríguez, Alfonso (2004), Lecciones de Historia de México, México, Editorial Trillas.
Sánchez Castañeda, Alfredo (2012), La seguridad y la protección social en México: su
necesaria reorganización, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012.