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Este documento analiza la noción de libertad en Marx y Hegel. Sostiene que para estos autores, la libertad no es simplemente la ausencia de restricciones sociales, sino que requiere de la sociedad para desarrollar las relaciones de reconocimiento necesarias para la realización del individuo. Examina cómo la concepción burguesa de la sociedad promueve una forma alienada de individualismo que distorsiona la comprensión del ser humano. Finalmente, discute el papel de los movimientos sociales en abordar la injust
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Este documento analiza la noción de libertad en Marx y Hegel. Sostiene que para estos autores, la libertad no es simplemente la ausencia de restricciones sociales, sino que requiere de la sociedad para desarrollar las relaciones de reconocimiento necesarias para la realización del individuo. Examina cómo la concepción burguesa de la sociedad promueve una forma alienada de individualismo que distorsiona la comprensión del ser humano. Finalmente, discute el papel de los movimientos sociales en abordar la injust
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ALIENACIÓN, IDEOLOGÍA Y EMANCIPACIÓN.

MARX Y LA DIMENSIÓN EPISTÉMICA DE LA INJUSTICIA

Gianfranco Casuso

■ Resumen

Basándose en Hegel y Rousseau, Marx defiende la idea de que los efectos desin-
tegradores y alienantes de la modernidad no son inherentes a la socialidad como tal,
sino que pertenecen a una forma particular de concebir al mundo social. Como Hegel,
Marx reserva el término bürgerliche Gesellschaft para referirse a un modo incomple-
to de entender las relaciones humanas y al individuo. Este solo puede ser superado
mediante una praxis emancipadora que resuelva las contradicciones resultantes de las
promesas incumplidas de las instituciones modernas, las cuales distorsionan la com-
prensión del individuo libre y limitan las posibilidades de su realización. Sobre la
base de estas consideraciones y remitiéndome a la obra temprana de Marx, en el
presente artículo voy a desarrollar, en primer lugar, el vínculo entre la alienación y el
surgimiento de la sociedad civil en Marx. A continuación, también en referencia a la
sociedad civil, analizaré el sentido que adquiere el concepto de exclusión en Marx y
en Hegel. Esto me permitirá explicar en qué medida la libertad puede entenderse como
emancipación con respecto a las condiciones materiales que fomentan la alienación.
Finalmente, me referiré brevemente al rol de los movimientos sociales en la actuali-
dad sobre el trasfondo de una comprensión de la injusticia epistémica asociada a los
conceptos marxianos de alienación e ideología.

Palabras clave: libertad, exclusión, justicia, teoría crítica, Hegel.

Alienation, ideology and emancipation.


Marx and the epistemic dimension of injustice

■ Abstract

Based on Hegel and Rousseau, Marx defends the idea that the disintegrating and
alienating effects of modernity are not inherent to sociality as such, but belong to a
particular way of conceiving the social world. Like Hegel, Marx reserves the term
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bürgerliche Gesellschaft to refer to an incomplete way of understanding human rela-
tionships and the individual. This can only be overcome by an emancipatory praxis
that resolves the contradictions resulting from the unfulfilled promises of modern
institutions, which distort the understanding of the free individuals and limit the pos-
sibilities of their realization. On the basis of these considerations and referring to the
early work of Marx, in this article I will develop, firstly, the link between alienation
and the emergence of civil society in Marx. Secondly, also in reference to civil soci-
ety, I will analyze the meaning that the concept of exclusion acquires in Marx and
Hegel. This will allow me to explain to what extent freedom can be understood as
emancipation with respect to the material conditions that foster alienation. Finally, I
will briefly refer to the role of social movements today on the background of an un-
derstanding of the epistemic injustice associated with the Marxian concepts of al-
ienation and ideology.

Keywords: freedom, exclusion, justice, critical theory, Hegel

■  Introducción de reducir a esta forma en extremo indivi-


dualista o arbitraria, sino que la persona,
La libertad ha sido –casi sin excepción– el
para ser libre, necesita a la sociedad, porque
tema central de la filosofía práctica moder-
esta es la única que puede garantizar la
na. Ya en Hobbes, Locke y, por supuesto, en
existencia y la preservación de las relaciones
Kant, encontramos una profunda preocupa-
de reconocimiento necesarias para la cons-
ción por hallar las condiciones sociales y
titución y la realización del individuo –no
políticas que posibilitarían al individuo ser
solo como sujetos egoístas que persiguen
autónomo, esto es, realizarse según lo que
estratégicamente sus propias metas, sino
le dicta su propia conciencia sin someterse
como seres que requieren de los otros para
a los mandatos de la sociedad y del Estado.
desarrollar los vínculos interpersonales que
Pero es con Hegel que la libertad comienza
constituyen permanentemente su identidad
a ser entendida de un modo más complejo:
(Hegel, 1986b, § § 142-157).
ya no es, sin más, lo opuesto a la realidad
Marx, atento lector de Hegel, sabía que
social. En ese sentido, no es más libre quien
aquel que cree no necesitar al otro más que
decide por sí solo lo que es bueno o correc-
como un medio de satisfacción de sus deseos
to, ya sea guiándose por su propio arbitrio
es un individuo incompleto. Marx, que leía
o buscando la fuente de toda determinación
moral en una subjetividad racional de orden
superior.1 Para Hegel, la libertad no se pue- de libertad social debida a Hegel, ver Honneth, 2010.
Rahel Jaeggi defiende una tesis similar a la de Honneth
pero en relación al concepto de alienación, como lo
opuesto a una noción de «apropiación» que también
1
 Para una detallada reconstrucción de los distintos encuentra en la noción hegeliana de libertad social su
niveles comprehendidos en esta forma más compleja forma más acabada (Jaeggi, 2014b).

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con entusiasmo también a Rousseau, era que seamos plenamente conscientes de que
consciente de que esta idea de individuo está ocurriendo.
responde, en realidad, a un período particu- Esta necesidad obsesiva de autoafirma-
lar de la historia humana. Se trata de una ción a través de los demás se encuentra, en
idea concebida por y para un modo concre- efecto, expresada con sorprendente actuali-
to de entender al mundo social: como un mal dad en el Discurso sobre el origen y los
necesario para que cada uno logre lo que se fundamentos de la desigualdad entre los
ha propuesto individualmente. Y en esta hombres, donde Rousseau se refiere a una
arbitrariedad consistiría su libertad. Es el extraña manera de entender al reconoci-
tipo de libertad que encontramos paradig- miento, como orientado al aumento desme-
máticamente en las relaciones instrumenta- surado del amor propio (amour-propre). A
les, aquellas que se ajustan a una idea de esto se asocian la dependencia de la opinión
sociedad donde todo tiene un valor relativo, ajena, la vanidad y la envidia, así como la
donde todo –el trabajo, la educación, la salud sensación de impotencia o desorientación al
e incluso el reconocimiento de los otros– es no tener control sobre el fundamento de
una mercancía, y donde la relación privile- dichas valoraciones (ibíd., p. 166). Rousseau
giada es una relación entre cosas y no entre explica esta pérdida del sentido de la propia
personas (Marx, 1985, pp. 516-518). Pero existencia que nos hace dependientes y
lo cierto es que esta libertad es solo aparen- heterónomos –asociada a lo que años más
te: tras la creencia de que somos nosotros, tarde se llamará vida inauténtica– como la
con independencia del resto, los que verda- separación de los individuos de su verdade-
deramente elegimos nuestro propio curso de ro ser, aquel que les corresponde según el
vida –decidiendo en qué trabajar, qué com- derecho natural. Con el advenimiento de la
prar, dónde vivir, qué música escuchar o a sociedad se habría producido el rompimien-
quién frecuentar–, se esconde la potente e to con un estado de naturaleza donde el ser
invisible dictadura de la sociedad. Tras una humano podía encontrarse «en casa» y sa-
aparentemente irrestricta libertad de elec- tisfacer sus reales y más básicas necesidades
ción, continuamos siendo dependientes de sin depender de la voluntad o la aprobación
la aprobación ajena, adaptando nuestras ajena. En esta alienación del individuo con
preferencias y deseos a parámetros que respecto a su yo auténtico sitúa Rousseau el
nosotros mismos no hemos elegido ni con- origen de los males de la humanidad (ibíd.,
trolamos (Rousseau, 1997, pp. 170-171). pp. 186-187). Sin embargo, este tono pesi-
Después de todo, aunque creamos ser com- mista que está presente en todo el Discurso
pletamente libres, nunca dejamos de estar da un giro cuando Rousseau ensaya maneras
subordinados a los dictados de la sociedad, de superar el carácter patológico de las re-
los cuales hemos interiorizado de manera laciones humanas en el Contrato social.
que han llegado a formar parte de nuestra Aquí se tratará, más bien, de un intento por
propia identidad. Así, la sociedad sigue reparar y transformar los vínculos sociales
determinando quiénes somos y, lo que es dañados mediante un diseño institucional
peor, quiénes queremos ser. Y todo ello, sin que fomente relaciones humanas de un tipo
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distinto. Se trata de trascender su carácter instrumentales, sino además constitutivas
puramente instrumental y potenciar un en- (Hegel, 1986b, § 187). Pero esta escisión que
cuentro intersubjetivo donde la voluntad padece el sujeto se refiere también a lo si-
general (volonté générale), y no la más li- guiente: aun reconociendo el rol constitutivo
mitada voluntad de todos (volonté de tous), que ejerce el entorno sobre la subjetividad,
sea el fundamento de la vida social. Es decir, y aceptando su influencia en la generación
donde no sea únicamente la búsqueda de de los intereses y las preferencias del indivi-
satisfacción de intereses privados lo que duo, no debe perderse de vista la idea central
vincule a los individuos, sino un sentido del de Hegel según la cual la alienación solo se
bien común expresado en normas e institu- da en relación con un mundo que uno mismo
ciones en las que estos puedan volver a re- ha contribuido a producir, no pocas veces
conocerse, y así generar una forma diferen- mediante inercias y rutinas no plenamente
te de mutua dependencia y liberar su conscientes. En ese sentido, el malestar que
potencial social-constitutivo mediante la padece el sujeto alienado tiene que ver con
acción colectiva (Rousseau, 1996, pp. 59-60, la pérdida sistemática de algo que le perte-
pp. 121-122). nece, pero que al mismo tiempo experimen-
Este aspecto propositivo de la teoría, ta como ajeno (Jaeggi, 2014b, pp. 37-39). Se
asociado al papel constitutivo de las relacio- trata de un proceso de pérdida en el que los
nes de reconocimiento mutuo, es una idea individuos dejan de reconocerse en los pro-
que Hegel aprovechará bien para explicar ductos de su acción. En ambos casos, la
cómo puede superarse la concepción atomis- superación de tal situación consiste en reen-
ta de la sociedad y del individuo. Él consi- contrarse en las instituciones que aparente-
dera que tal concepción corresponde al mente solo lo constituyen y determinan de
proceso de repliegue que ha experimentado manera unilateral. Se trata de recorrer el
el sujeto moderno al no poder reconocerse camino en ambas direcciones: dejarse cons-
en la realidad objetiva porque «el mundo de tituir al tiempo que se es consciente de la
la libertad existente le ha sido infiel» y bus- actividad constituyente de la propia subjeti-
ca, entonces, en su interioridad un criterio vidad orientada hacia el mundo. En este
normativo de orden superior (Hegel 1986b, movimiento bidireccional consiste la apro-
§ 138). Esta escisión (Entzweiung) del espí- piación de un mundo que ha comenzado a
ritu o alienación con respecto al mundo –que mostrársele como una segunda naturaleza, a
da lugar a la figura kantiana de la moralidad– cuyas reglas está sujeto sin poder asumir el
tiene dos consecuencias negativas para la papel de creador del mismo espacio que lo
realización de la libertad de los individuos. condiciona y regula sus acciones.
Por un lado, es el origen de la tendencia in- Inspirado por sus dos predecesores, Marx
dividualista –que en la Filosofía del derecho comprende que este efecto desintegrador y
Hegel describe con detalle como el funda- alienante no es propio de la socialidad como
mento de la sociedad civil–, según la cual el tal, sino de una forma particular de concebir
sujeto no reconoce que siempre se halla in- al mundo social. Como Hegel, Marx reserva
merso en relaciones de cooperación, no solo el término bürgerliche Gesellschaft para

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referirse a un modo incompleto de entender tarias– a la esfera privada, neutralizando la
las relaciones humanas y al individuo. Este diferencia y garantizando una igualdad po-
solo puede ser superado mediante una praxis lítica abstracta gracias a un derecho formal
emancipadora que resuelva las contradiccio- que sirve exclusivamente al egoísmo parti-
nes resultantes de las promesas incumplidas cular (Marx, 1972a, pp. 367-370). Los
de las instituciones modernas, las cuales ideales de la Revolución francesa habrían
distorsionan la comprensión del individuo tratado ya de ser realizados en las institucio-
libre y limitan las posibilidades de su reali- nes políticas y jurídicas que constituyen al
zación. En el presente artículo voy a desa- Estado moderno. En ello habría consistido
rrollar este vínculo entre la alienación y el lo que Bauer llama emancipación política;
surgimiento de la sociedad civil en Marx (1). pero esto, sostiene Marx, es todavía insufi-
A continuación, también en referencia a la ciente para una auténtica emancipación
sociedad civil, analizaré el sentido que ad- humana.2
quiere el concepto de exclusión en Marx y El problema radica en una ley hecha a la
en Hegel (2). Esto me permitirá explicar en medida de individuos no relacionados orgá-
qué medida la libertad puede entenderse nicamente, de un sujeto jurídico ficticio que
como emancipación con respecto a las con- distorsiona la idea del individuo real (ibíd.,
diciones materiales que fomentan la aliena- pp. 356-357, p. 370). En esta forma de
ción (3). Finalmente, me referiré brevemen- emancipación basada en una idea abstracta
te al rol de los movimientos sociales en la de igualdad –según la cual no importa quién
actualidad sobre el trasfondo de una com- sea uno en virtud de su pertenencia cultural
prensión de la injusticia epistémica asociada o sus creencias religiosas– podemos reco-
a los conceptos marxianos de alienación e nocer el viejo tópico hegeliano de una so-
ideología (4). ciedad civil comprendida de manera limita-
da, en la que solo importa ser tratado como
un individuo capaz de proponerse metas y
■  La sociedad civil y el
realizarlas, así como de asegurar el cumpli-
problema de la alienación
miento de estas mediante contratos protegi-
Basándose en Hegel, Marx se refiere en dos jurídicamente. Este individuo primero
Sobre la cuestión judía a las formas de in- es vaciado de su identidad con la promesa
clusión que un Estado político debe garan- de que ello le garantizará un trato igualitario.
tizar. En el contexto del debate con Bruno Pero una vez convertido en un ser abstracto,
Bauer que dio lugar a dicha publicación, se puede ser moldeado como un trabajador y
afirma que los judíos no tienen que renunciar un consumidor disciplinado, al que se le
a su religión para emanciparse y así tener la convence, además, de que es libre. El ser
posibilidad de una participación inclusiva.
Ese habría sido precisamente ya uno de los 2
 «La emancipación política, si bien es un gran paso
logros de la revolución política burguesa: adelante, no es la última forma de emancipación hu-
relegar la religión –como cualquier otro mana en general. Ella es, sin embargo, la última forma
de emancipación humana dentro del orden actual del
conjunto de creencias y prácticas comuni- mundo» (Marx, 1972a, p. 356).

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humano queda, así, reducido a la figura del ya que, a decir de Marx, esta «es de antema-
bourgeois. Como en el caso de Hegel, para no ya un producto social y permanecerá así
Marx se requiere una noción de libertad más mientras existan seres humanos» (ibíd., pp
amplia, social, ya que la emancipación hu- 30-31).
mana solo es posible mediante la inclusión Ahora bien, estos cuatro niveles tienen
de los seres humanos reales en las institu- eco en un texto anterior, no editado hasta
ciones y prácticas sociales que fomentan 1932 bajo el nombre de Manuscritos eco-
diversos tipos de relaciones intersubjetivas, nómico-filosóficos. Ya aquí Marx se había
todas igualmente necesarias para su plena referido al proceso de vaciamiento de la
autorrealización (Marx, 1972a, p. 370). identidad, de reducción y simultánea impo-
En La ideología alemana, Marx afirma sición de metas, hábitos, formas de pensar,
que la actividad de este individuo real en su de sentir y de valorar, como una de las
relación multidimensional con el mundo maneras en que se expresa la alienación, la
consiste en su capacidad de realizarse y cual aleja al ser humano de la posibilidad de
reconocerse en él según las facultades que realizarse como un individuo pleno. Marx
le son propias (Marx, 1983, pp. 28-30). Solo afirma que el ser humano real no se relacio-
de ese modo podrá superar una existencia na con el mundo solo mediante el pensa-
alienada y, con esta, la contradicción pri- miento (tesis que atribuía a Hegel), sino que
mordial de toda la historia humana, aquella es a través de todos sus sentidos como este
producida por la dualidad sujeto-objeto o se afirma en la realidad. Es, por ello, una
esencia-existencia. Al reconocer en el indi- naturaleza ya humanizada la que se presen-
viduo una tendencia hacia la superación de ta ante los individuos, aunque ellos no
la alienación, Marx está postulando uno de siempre puedan reconocerlo con claridad.
los elementos fundamentales de su pensa- De este modo, los objetos de la naturaleza
miento, a saber, la libertad entendida como que perciben como algo externo deben poder
la realización de las facultades propias del convertirse en parte de ellos para llevar una
ser humano mediante la actividad que mejor vida no alienada. Dicha concepción de
lo relaciona con el mundo: el trabajo. Para apropiación (Aneignung) del mundo y de
Marx, son cuatro las relaciones esenciales superación de la cosificación, junto a sus
y necesarias del individuo para poder reali- consideraciones sobre la naturaleza del
zarse como tal. Estas abarcan la transforma- trabajo, llevan a Marx a desarrollar, siguien-
ción del mundo natural para la satisfacción do de cerca a Feuerbach, una idea de alie-
de necesidades naturales y adquiridas, la nación en cuatro direcciones mutuamente
relación consigo mismo y con los otros seres complementarias. Esta se daría, en efecto,
humanos, así como la generación histórica con respecto a lo producido, lo cual adquie-
de las condiciones sociales e institucionales re una existencia independiente de quien
que posibilitan el cumplimiento de los pri- lo produce como un objeto que ya no le
meros «niveles» (ibíd.). Estos momentos, pertenece, con respecto al individuo mismo,
que deben realizarse de manera simultánea, ya que la actividad que realiza no le per­-
no pueden ser posteriores a la conciencia, mite el desarrollo pleno de todas sus facul-

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tades. Esta forma deriva en la alienación proponía Proudhon) ni la desaparición in-
con respecto a su propio ser genérico mediata de la propiedad privada condicen
(Gattungswesen), ya que se trata del extra- con las tesis marxianas. El camino para la
ñamiento frente a la naturaleza misma del superación de la alienación es mucho más
ser humano. Y, finalmente, con respecto a complejo y tiene que ver con modificar la
los otros individuos, en cuanto que los pro- realización imperfecta de las facultades
cesos productivos alienados se dan en el humanas (que corresponde tanto a las nece-
marco de una forma distorsionada, puramen- sidades naturales como a las socialmente
te instrumental, de las relaciones humanas adquiridas), y a eso apuntaría el fin último
(Marx, 1985, pp. 516-518). del socialismo. Esta superación de la alie-
Partiendo de estos postulados, Marx in- nación, entonces, no debe quedarse en el
dica que, aunque la historia es la de la alie- plano especulativo, sino que solo puede
nación humana y, por tanto, se ha dado lograrse en el plano de la praxis revolucio-
desde siempre, es en el capitalismo donde naria.
la situación se agrava hasta volverse intole- El tópico principal de Marx es aquí la
rable. Así, dice, se puede constatar con liberación del individuo en calidad de ser
claridad que la actividad productiva capita- social y, como Hegel, aquel está en contra
lista niega al ser humano en casi todas sus de una concepción de libertad puramente
dimensiones. En esta etapa, el trabajador negativa. El ser humano solo es libre si por
solo se siente en sí fuera del trabajo, ya que medio del trabajo logra cambiar el tener por
el trabajo asalariado no contribuye a su el ser, la relación con el mundo de las cosas
autorrealización ni satisface todas sus nece- por la relación consigo mismo, con los otros
sidades. Es el medio para generar productos y con la naturaleza como parte de ella me-
que satisfacen una única necesidad: la del diante la puesta en práctica de todas sus
dinero. El individuo se encuentra, así, in- facultades (ibíd., p. 539). En otras palabras,
completo, en una relación imperfecta con su cuando «se apropia de su ser multifacético
propia naturaleza. Además, la actividad del de una forma completa, es decir, como un
trabajador no le es propia, le pertenece a ser humano total, en cada una de sus rela-
otro, es la pérdida de sí mismo. Por último, ciones humanas con el mundo: al ver, oír,
el producto mismo de su trabajo le es tam- oler, saborear, sentir, pensar, mirar, querer,
bién arrebatado, y recibe por él un salario. actuar, amar; en resumen, en relación a todos
Es así que, al alienarse de su propio produc- los órganos de su individualidad (…). La
to y de su propia actividad, el ser humano apropiación de la realidad humana, su com-
crea las condiciones para que alguien más portamiento hacia el objeto, es la actividad
se apropie de ellos. De este modo, tanto el de la realidad humana» (ibíd., pp. 539-540).
salario como la propiedad privada son los Por lo demás, la libertad o realización de las
efectos particulares del fenómeno de la capacidades íntegras del individuo compren-
alienación, el cual es constatable a lo largo de a la humanidad entera, ya que, como
de toda la historia. Por ello, ni un alza de hemos visto, la alienación no consiste solo
salarios (o la estandarización de estos, como en no poseer los medios de producción, sino
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en realizar solo de modo parcial su relación se esfuercen, nunca podrán garantizar su
esencial con la realidad. De lo que se trata, subsistencia con sus propios medios ni po-
en última instancia, es de eliminar la aliena- drán participar plenamente de las ventajas
ción misma, la cual comprende a todos los sociales (Hegel, 1986b, §245).3 Se trata de
inmersos en el sistema. una compleja forma de exclusión que des-
Si bien dentro del capitalismo el proleta- cribe a quienes tienen que acatar las normas
riado es quien se ve obligado a vender su de la sociedad sin obtener beneficio de ello
fuerza de trabajo padeciendo, paradigmáti- ni poder siquiera reconocerse como sus
camente, todos los efectos de la alienación, autores. Aquellos que conforman dicha
es claro que el trabajo asalariado dentro del plebe han llegado a saber que su condición
capitalismo no es el medio con el que supe- social se basa en los principios de una so-
rará su situación, puesto que esta es preci- ciedad civil entendida como un espacio in-
samente el resultado de la imposibilidad de clemente de competencia, como el reinado
procurarse, mediante su trabajo, las condi- de lo particular, donde la ley solo perpetúa
ciones materiales para su autorrealización. el atomismo, reproduce desigualdades pre-
Tal situación de desventaja suele ir asociada existentes y reduce la complejidad de las
a la figura del trabajador asalariado, pero relaciones humanas a la satisfacción de in-
tiene un origen más fundamental, ontológi- tereses privados en lugar de representar un
co. En efecto, mediante esta figura se sitúa espacio de confluencia de voluntades libres
al proletariado en el contexto específico del (Casuso, 2017a, pp. 143-144). Los excluidos
capitalismo, pero, a pesar de que solo allí saben, además, que su situación de absoluta
puede surgir, su potencial revolucionario privación depende del carácter contradicto-
parece no agotarse en dicha configuración rio de una estructura social que obstaculiza
histórica: su carácter ontológico la trascien- el cumplimiento de sus propios ideales de
de y en ese excedente está la posibilidad de libertad y emancipación –algo que la socie-
la crítica y la transformación, es decir, de la dad promete garantizar de facto para todos,
verdadera emancipación humana. Sobre este universalmente, pero que, en realidad, per-
tema, y su relación con Hegel, hablaré en la manece para ellos solo como una posibilidad
sección siguiente. irrealizable (Hegel, 1986b, §§ 230, 237,
244Z).
También Marx analiza este modo especí-
■  De la plebe al proletariado.
fico de exclusión en el interior de la sociedad
Sociedad civil y exclusión
moderna. En su pequeño pero sustancioso
En la Filosofía del derecho, Hegel reser-
va el nombre de plebe (Pöbel) para aquellos
que no solo (o no necesariamente) son po- 3
 Esta privación sufrida por el excluido, como afirma
bres en sentido material, sino que han desa- Hegel, ocurre en muchas dimensiones: «Es imposible
para ellos mantener sus derechos mediante la justicia
rrollado el sentimiento de indignación formal (…) debido a los costos asociados a la admn-
(Empörung) en contra de la sociedad al inistración de justicia. Ellos tienen, además, una gran
desventaja en términos de religión, así como de salud
constatar en carne propia que, por más que y educación» (Hegel, 1983, p. 118).

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escrito Sobre la crítica de la Filosofía del que no es nada y debería serlo todo» (ibíd.,
derecho del Hegel, trata de desarrollar el p. 389). Se trata de un sector caracterizado
potencial crítico y emancipador que se con- por «la pérdida completa del ser humano y,
centra en este sujeto despojado de su carác- por tanto, solo mediante la recuperación
ter más humano. Si bien la alienación no completa del ser humano puede ganarse a
distingue entre ricos y pobres, es claro que sí mismo» (ibíd., p. 390).
se ensaña particularmente con aquellos que Ahora bien, en el caso de Hegel, la solu-
quedan excluidos de las ventajas de la so- ción al problema de la plebe no requiere
ciedad. Es así que Marx, basándose tanto en únicamente poner remedio a la pobreza,
la figura hegeliana de la plebe como en una entendiéndola en su condición de padeci-
categoría muy presente en la historia eco- miento subjetivo. Una ayuda subjetiva a la
nómica, desarrolla a su modo el concepto pobreza –mediante, por ejemplo, limosnas
de Proletariat (Marx, 1972b, pp. 390-391). o fundaciones de caridad– conlleva un ca-
Como en el caso del miembro de la plebe, rácter particular y contingente que conserva
el proletario no es únicamente el pobre, sino intacta la estructura y no combate la verda-
aquel que alberga el sentimiento de indig- dera causa del problema (Hegel, 1986b, §
nación contra una sociedad en la que no 242). La solución, por ello, tiene que incor-
encuentra un lugar propio. El proletario, porar un componente universal y orientarse
como también sugiere Hegel, «no procede a la reconfiguración de prácticas e institu-
de la pobreza espontánea, sino de la artifi- ciones al nivel de toda la sociedad. La Po-
cialmente producida» (ibíd., p. 390). Así, va lizei apunta ya en ese sentido, orientando
constituyendo la masa que procede de la sus esfuerzos a regular la sociedad en fun-
disolución de la sociedad (ibíd., p. 391). El ción del bienestar general mediante el
proletariado de Marx no es, por lo demás, mantenimiento de un sistema que sirva a la
simple ni directamente la clase trabajadora. correcta realización de sus tareas de protec-
Marx lo define, más bien, como «una clase ción y de satisfacción de necesidades. Pero
de la sociedad civil, que no es ninguna cla- es solo propiamente con la Korporation que
se de la sociedad civil» (ibíd., p. 390). A se consigue crear –de manera inmanente y
diferencia de la relación de explotación a la no únicamente mediante una regulación
que es sometido el trabajador asalariado, el extrínseca como en el caso de la Polizei–
proletariado parece, más bien, simbolizar espacios alternativos de cooperación que
para Marx una forma fundamental u onto- respondan a la verdadera idea de la sociedad
lógica de exclusión, una suerte de universa- civil. Si esta quiere realizar el potencial
lidad vacía o de negatividad que conserva emancipador universal que, según su con-
en sí todas las posibilidades de lo humano, cepto, le corresponde en el conjunto de las
pero que, en su dimensión social, apunta a instituciones de la Sittlichkeit, no puede
una ausencia de relación. El proletariado no entenderse únicamente como un sistema de
representa nada que la sociedad reconozca las necesidades donde reina el principio del
como valioso o válido. A sus ojos es irrele- atomismo (ibíd., § 253). El surgimiento de
vante, inexistente. «Es aquel –dice Marx– la plebe es, precisamente, el síntoma que
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evidencia el fracaso de la sociedad civil nismos de la sociedad mercantil.
cuando funciona «sin trabas» según dicha Para Marx, la solución al problema que
limitada comprensión y cuando, como tam- da lugar a la aparición del proletariado im-
bién podría decir Rousseau, lo esencial es plica necesariamente solucionar problemas
la búsqueda de reconocimiento como suje- del orden social en términos de emancipa-
tos privados que se ven obligados a mostrar ción. En ese sentido, afirma que el proleta-
que son algo mediante sus ingresos y otras riado representa «una esfera (…) que no
manifestaciones exteriores socialmente puede emanciparse sin emanciparse de todos
aceptadas (ibíd.). Lejos de lo que la socie- los otros ámbitos de la sociedad, emanci-
dad postula, la exacerbación de esta bús- pando, así, a todos ellos» (Marx, 1972b, p.
queda irrefrenable de autoafirmación no 390). Y continúa, de un modo algo menos
impide la pauperización y la aparición de críptico: «Cuando el proletariado proclama
la plebe, sino que la mantiene y agrava. Esta la disolución del orden actual del mundo,
masa residual que no disfruta de las venta- no hace más que pronunciar el secreto de su
jas de una sociedad industrializada y cada propia existencia, ya que él es la disolución
vez más rica revela, entonces, la contradic- de hecho de este orden del mundo» (ibíd.,
ción sobre la que esta yace (ibíd.). Dicha p. 391). Que el proletariado sea ya, de hecho,
contradicción se da entre la definición de la la disolución del orden actual tiene un claro
sociedad civil como un sistema de coope- carácter ontológico referido a su condición
ración orientado a la realización de la liber- de negatividad, como aquello que no se
tad como parte de la eticidad y su encarna- halla representado en la configuración fác-
ción institucional limitada como un sistema tica de la realidad: es lo que no forma parte
de egoísmo privado. Superar esta contradic- de ella, pero que, sin embargo, es algo. Así
ción significa desplegar de manera inma- como la plebe en Hegel, cuya incómoda
nente los mismos valores sobre los que se presencia llamaba la atención sobre el modo
sustenta la idea de la sociedad civil y que contradictorio de entender y realizar los
no pueden ser plenamente realizados si se valores inmanentes a la sociedad civil y
le entiende solo como mercado. En ese exigía una transformación urgente, así tam-
sentido, la exclusión tiene un potencial re- bién, a partir de su carácter como lo otro de
generador que conduce a la necesidad de la sociedad, el proletariado está en capacidad
institucionalizar nuevas formas de interac- de removerla y reconfigurarla desde dentro,
ción y reconocimiento social como manera de «disolverla» a partir de su propia expe-
de superar tal contradicción. Estos espacios riencia. Esto se puede ver con más claridad
que la Korporation representa constituyen si atendemos al resto de la cita: «Cuando el
el momento ético (sittlich) en la sociedad proletariado exige la negación de la propie-
civil, su verdad (ibíd., § 256). No se trata, dad privada, no hace más que elevar a
pues, solo de la inclusión en una estructura principio de la sociedad lo que la sociedad
ya existente según parámetros aceptados, ha elevado ya a principio del proletariado y
sino de desarrollar un potencial ético laten- se halla realizado en él, sin su intervención,
te, pero fácticamente ausente de los meca- como resultado negativo de la sociedad»

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(ibíd., p. 391). Que la negación de la propie- 368). Dicho esto, quizás ahora se compren-
dad privada –el principio fundamental de la da mejor la cita de Marx reproducida más
sociedad civil– se encuentre realizado en él arriba acerca de que el proletariado no
sin su intervención se refiere a que este está puede emanciparse sin emancipar a todos
sometido a criterios que no solo lo excluyen los ámbitos de la sociedad, ya que su carác-
de su configuración actual –como su resul- ter universal identifica sus luchas con luchas
tado negativo–, sino que lo perjudican sin humanas. También por ello cobra sentido el
que, inicialmente, sea consciente de ello. De que Marx diga que aquel «no reclama nin-
esta manera, lo que el proletariado puede gún derecho especial, ya que no padece
reclamar desde esta negatividad es su dere- ninguna injusticia especial, sino la injusti-
cho a la existencia, pero no mediada por cia por antonomasia (das Unrecht schle-
categorías sociales dadas, sino como la chthin), que ya no puede invocar ningún
posibilidad de tomar parte en la configura- título histórico sino únicamente su título
ción de una realidad en la que no tiene ca- humano» (Marx, 1972b, p. 390). Desde esta
bida, de la que está alienado. Puede decirse, perspectiva, la justicia no estaría dirigida a
entonces, que el proletariado no demanda alcanzar esta o aquella prerrogativa según
una inclusión que implique mantener intac- criterios sociales ya definidos. En otras
ta la estructura social: no busca nada que la palabras, la justicia no representa para el
sociedad civil en su forma actual pueda proletariado solo una reivindicación parti-
ofrecerle, pues esto ya se ha revelado como cular o una mejor repartición de ciertas
insuficiente o, incluso, contraproducente. ventajas sociales que coincidan con supues-
En esta misma línea, tampoco orienta su tos intereses grupales. Esto es así porque no
lucha por algún interés particular: el prole- se trata simplemente de una clase particular
tariado es, por el contrario, «una esfera que de la sociedad entre otras, con quienes
posee un carácter universal en virtud de su compite. Esta justicia «a secas» que se
sufrimiento universal» (ibíd., p. 390). Así, aplica a toda la sociedad se refiere más bien
al trascender lo particular, en cuanto que no a la constitución de un orden más justo que
es propiamente una parte de la sociedad, fomente la realización universal de la liber-
está en condiciones de lograr transformacio- tad social. Se trata, pues, de una justicia
nes estructurales que afectarán –universal- social. Como en el caso de la plebe en
mente– a toda la sociedad y, en esa medida, Hegel, no es, en este sentido, suficiente
estarán orientadas a una mejor realización emplear soluciones particulares enfocadas
de la libertad social. al padecimiento subjetivo de quienes cons-
En este mismo sentido, como afirma tituyen el proletariado. Ello porque, como
Marx en Sobre la cuestión judía, una revo- hemos visto, tales problemas se originan en
lución política no es suficiente, porque ella contradicciones ancladas en la sociedad
implica simplemente reemplazar una parte misma. Así, aunque sus reclamos parezcan
por otra en una lucha liberal por el poder, estar asociados a una vivencia solo particu-
cuando de lo que se trata es de alcanzar la lar, estos deben llegar a ser reconocidos, a
emancipación humana (Marx, 1972a, p. largo plazo, como relevantes para toda la
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sociedad. Eso es lo que Marx ve necesario mamente humanos, por distintos motivos
revelar como el componente central de la permanecen sin ser comprendidos ni aten-
lucha del proletariado, ya que a este le co- didos por el resto de la sociedad: aquellos
rresponde llevar a cabo dicho tránsito desde para los que las instituciones y prácticas
una experiencia de sufrimiento que, en sociales han dejado de tener sentido y de
principio, es asumida como puramente representar un canal para su autorrealiza-
subjetiva hacia su percepción por la socie- ción, y que, por esa razón, se han convertido
dad como algo que corresponde a un «su- en causa de opresión o marginación. Ejem-
frimiento universal». plo de ello son las mujeres que sufren mal-
Llegados a este punto podemos decir que trato doméstico en sociedades donde esto
se trataría de recorrer el camino inverso al no es reconocido como un acto sancionable
de la crítica de la ideología. Esta última, en moral o legalmente, las personas homo-
efecto, debe ayudar a desvelar el carácter sexuales a las que se les impide disfrutar de
puramente particular que poseen los intere- los beneficios legales del matrimonio a pesar
ses hegemónicos de una parte de la sociedad, de vivir en países donde la igualdad jurídica
el cual se oculta ilegítimamente tras una está constitucionalmente garantizada, niñas
fachada de universalidad al identificar falaz- a las que la ley obliga a dar a luz a un hijo
mente el interés de una parte con el de todos. producto de una violación en lugares donde
En las dos últimas secciones, trataré de re- las libertades liberales a la libre elección y
construir con más detalle la relación que decisión sobre el propio cuerpo son consi-
puede encontrarse en Marx entre esta de- deradas valiosas, los trabajadores que se ven
manda universal de justicia y el problema forzados por su precaria situación a firmar
de la ideología, e indicaré en qué consiste contratos laborales inestables en sociedades
su importancia para un estudio del rol críti- donde existe la creencia de que un mercado
co de los movimientos sociales en la actua- desregulado conducirá al progreso nacional,
lidad. etc.4 Como hemos visto, Marx creía que,
para alcanzar la auténtica emancipación, era
necesario el rol activo de personas cuyo
■  Libertad como emancipación
sufrimiento fuera universal, esto es, que
Si queremos comprender la vigencia del estuvieran sometidas a un tipo de injusticia
potencial crítico de la aproximación marxia-
na a las formas de la emancipación humana,
debemos, en primera instancia, tener claro 4
 Todos estos ejemplos aluden a casos donde las de-
mandas sociales, a pesar de no haber sido aún
con quiénes pueden asociarse hoy en día a reconocidas como tales (o no con la suficiente efec-
los excluidos; es decir, quiénes son aquellos tividad por una parte representativa de la sociedad),
se comienzan a dar en contextos en los que represen-
que no encuentran un lugar en la sociedad tan síntomas de contradicciones inmanentes al tejido
que les permita realizarse como personas social. He desarrollado el modo en que estos reclamos
constituyen un indicador de inconsistencias en los
libres. Al plantear estas preguntas posible- sistemas de creencias y en las formas de vida en Ca-
mente nos vengan a la mente todos aquellos suso 2017b. Asimismo, para una explicación detallada
de la función crítica de la contradicción inmanente,
cuyos padecimientos, a pesar de ser legíti- ver Honneth, 2010; Jaeggi, 2014a.

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no identificable exclusivamente con los in- de la negación de las demandas de los ex-
tereses de algún grupo reconocido por la cluidos.5 Este proceso de transformación
sociedad cuyas demandas hayan sido pre- vuelve a la sociedad permeable a demandas
viamente explicitadas y aceptadas como que aún no han sido completamente deco-
legítimas. El punto central de esta intuición dificadas, permite la resignificación de lo
marxiana puede desglosarse en dos ideas considerado socialmente valioso y da lugar
estrechamente vinculadas. a una ampliación de la comprensión del
En primer lugar, la emancipación requie- individuo y sus necesidades sin reducirlo a
re que los problemas de los afectados sean su aspecto instrumental.
reconocidos por el resto de la sociedad como La posibilidad de realización de tal pro-
legítimos. Pero, como podría afirmar Marx, ceso transformativo coincide en gran medi-
su condición no puede ser superada única- da, como ya hemos visto, con el concepto
mente a través de los caminos ya abiertos de justicia social al que se refiere Marx en
por demandas anteriores y para las que Sobre la crítica de la filosofía del derecho
existen soluciones concretas encarnadas en de Hegel. La lucha por la emancipación
instituciones y normas fácticas. No se trata, tiene, de esta manera, un rol constitutivo
en otras palabras, de forzar la comprensión inherente que consiste, precisamente, en
de una experiencia negativa para hacerla crear nuevas vías para conseguir la acepta-
coincidir con una tipología preexistente ción de aquellos reclamos que no hallan en
basada en esquemas interpretativos que la sociedad una caja de resonancia y que,
definen de antemano qué es un problema por tanto, fácticamente no existen. Los
auténtico o qué constituye una demanda ejemplos anteriores se refieren, pues, a pa-
legítima. Estos esquemas preconcebidos no decimientos reales de seres humanos cuyas
suelen atender ni a la singularidad de la vi- vivencias, a pesar de comprometer seria-
vencia en cuestión ni a su eventual carácter mente componentes esenciales de sus vidas,
social-constitutivo. Por este mismo motivo, no han sido aún oficialmente clasificadas
la solución a este tipo de problema no radi- por la sociedad como problemáticas. Esto
ca simplemente en permitir que los exclui- último nos lleva a la segunda idea involu-
dos sean incorporados al conjunto de bene- crada en la concepción marxiana acerca del
ficiados por las ventajas socialmente carácter universal de la emancipación.
reconocidas –aquellas que en Sobre la En efecto, en segundo lugar, aunque los
cuestión judía Marx asocia a los valores problemas se relacionan con padecimientos
burgueses cortados a la medida de un tipo que claramente tienen un lado subjetivo, al
particular de individuo, cuyos intereses y mismo tiempo debe ser reconocido su ca-
metas se dan por sentados al coincidir con rácter intrínsecamente universal, puesto que
los de una sociedad reducida a mercado.
Se trata, más bien, de propiciar cambios 5
 Sobre estas ideas de progreso y regresión de segundo
que se apliquen a la estructura misma de la orden, relativas a la posibilidad o imposibilidad de
sociedad, y de evitar, de ese modo, bloqueos desbloquear el velo ideológico de las formas de vida,
ver la discusión entre Allen y Jaeggi en Allen, et al.,
y posibles efectos regresivos que resultarían 2016.

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no se trata de demandas puramente arbitra- la intuición de Marx, la cual se relaciona con
rias, sino de la expresión auténtica de vi- el doble aspecto de las luchas por la eman-
vencias reales. Esto último rara vez es cipación que el proletariado encarna. El
percibido por la sociedad, ya que, como se problema radicaría en que sus experiencias
ha sugerido más arriba, existe la tendencia se interpretan (a) ya sea según los paráme-
a diagnosticar los padecimientos según tros del orden existente, como propias de un
categorías preexistentes que permiten dis- grupo ya reconocido como una parte de la
tinguir el comportamiento normal de uno sociedad civil, (b) ya sea como puramente
desviado. De este modo, todo lo que no subjetivas, reducidas al capricho y a la arbi-
concuerda con dichos criterios es simple- trariedad. Ni en uno ni en otro caso, el orden
mente relegado al terreno de la arbitrarie- social logra comprender la singularidad y la
dad. Con esto, los reclamos no llegan a urgencia de estas experiencias, ni las inter-
considerarse socialmente relevantes, sino preta como un malestar válido causado por
únicamente como el producto del delirio de algo en la sociedad que debe ser transfor-
algún tipo de psique dañada que tiende a la mado. Como puede observarse, aquí se
divergencia. Lo que queda, entonces, es manifiesta una ruptura irreconciliable entre
recurrir a los métodos tradicionales para la subjetividad y el orden social que impide
diagnosticar patologías cognitivas o algún alcanzar la universalidad de la emancipa-
otro tipo de deficiencia individual con el fin ción. En esa medida, las luchas sociales
de normalizar a los sujetos, volverlos sanos deben conseguir articular el aspecto subje-
y funcionales, y ponerlos nuevamente al tivo asociado a la expresión auténtica del
servicio de la reproducción social. Como padecimiento con el aspecto social-ontoló-
hemos visto, ya Hegel, cuando analizaba gico asociado a la posibilidad de su supera-
los medios adecuados para aliviar los efec- ción mediante su reconocimiento en la
tos negativos del funcionamiento “normal” realidad social, pero sin que ello signifique
de la sociedad civil, advertía acerca de la su interpretación acorde con categorías
insuficiencia de las soluciones orientadas preexistentes. Según esto, la universalidad
al alivio de padecimientos puramente indi- exige reconocer el rol transformador y cons-
viduales. Por el contrario, la naturaleza tituyente de los excluidos: ellos deben
universal de la emancipación a este nivel cumplir un papel fundamental en la creación
tiene que ver con la posibilidad de que los de nuevos sectores de la sociedad en los que
afectados logren articular y expresar de sus vivencias y requerimientos adquieran
manera comprensible para el resto de la sentido y su malestar se supere.
sociedad sus experiencias negativas que,
aunque de origen muy diverso, descansan
■  Alienación, ideología e
en última instancia en una configuración
injusticia epistémica
social fallida o distorsionada que persiste
en permanecer inalterable. A partir de lo visto en la primera sección,
Lo que quiero sostener aquí es que estas puede notarse ahora que el problema de la
dos ideas nos conducen al punto central de alienación se define según los mismos dos

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aspectos presentados líneas arriba. A conti- una realidad que le devuelve constantemen-
nuación, recapitularé esto a partir de lo re- te una imagen distorsionada de sí mismo.
cién explicado. Como hemos visto, esto es precisamente lo
El primer aspecto se refiere a la relación que genera que muchas de sus vivencias y
fallida del individuo con una realidad que demandas no sean reconocidas como reales
no logra reconocer como el producto de su por la sociedad, y se pone en duda no solo
actividad y que lo reduce, funcionalmente, la autenticidad de sus reclamos sino también
a un simple instrumento para la reproduc- su propia autocomprensión en la medida en
ción social. Aunque en los Manuscritos que no corresponden a los parámetros so-
económico-filosóficos Marx se refiere a la ciales. Así, la sociedad impide al individuo
alienación en términos del trabajo asalaria- percibir su propia vida como algo distinto y
do dentro del capitalismo, siguiendo a He- más rico que un simple elemento funcional
gel, esta misma estructura básica se puede para la reproducción social.
aplicar a los distintos productos del espíritu. En esta doble dimensión de la alienación
La idea general es que el individuo pierde podemos reconocer, pues, los dos compo-
el control y la influencia sobre su mundo nentes de la lucha por la emancipación re-
circundante y queda sujeto a unas fuerzas visados en la sección precedente. Pero no
anónimas que configuran y determinan su solo eso. Como veremos a continuación, la
vida. La alienación consiste aquí en que, con imposibilidad de modificar dichas condicio-
sus acciones, él recrea cíclicamente las nes materiales, así como los bloqueos y
condiciones materiales de las formas de vida distorsiones epistémicos asociados con
que ciertamente le pertenecen, pero que no aquella, coinciden con lo que comúnmente
llega a reconocer como propias ni adecuadas se conoce, en el lenguaje de la filosofía
para realizarse a plenitud. social, como ideología.
El segundo aspecto, estrechamente ligado Según Jaeggi, la ideología está referida a
al anterior, se refiere a la relación del indi- todo sistema de prácticas y creencias que se
viduo consigo mismo. Esto es, a la imagen les presenta a los actores sociales como
que este se forma de sí en virtud de su par- verdadero pero que, en virtud de su comple-
ticipación en una sociedad regulada y cons- jo origen histórico, conlleva potenciales
tituida según los parámetros del mercado. contradicciones o inconsistencias que suelen
Esta sociedad –como hemos visto en la in- pasar desapercibidas. Esto no quiere decir
troducción a propósito de Rousseau y He- que la ideología sea algo esencialmente
gel– privilegia a un sujeto para quien los falso que oculta alguna verdad subyacente.
demás son básicamente un medio de alcan- Desde la perspectiva de los actores, se tra-
zar sus propios fines. Este sujeto, además, taría simplemente de las creencias que re-
no halla modo de conducir su vida si no es gulan cotidianamente su comportamiento
adecuando sus deseos, intereses y toda su social (Jaeggi, 2009, pp. 64, 67). De ese
personalidad a ciertos criterios de valoración modo, la ideología tiene un fundamento
social y roles preconfigurados. Ello da lugar tácito de verdad no cuestionado, pero que al
a un excedente que no se logra satisfacer en mismo tiempo es potencialmente susceptible
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de corrección. Partiendo de esto, una ideo- mantener ocultas. Según esto, el proceso que
logía sería problemática cuando bloquea la permite conocer lo auténtico o verdadero en
posibilidad de revisión de un sistema de los intereses no puede determinarse de an-
creencias e impide, así, la resolución de temano recurriendo a un supuesto núcleo
inconsistencias latentes que ya han comen- esencial de verdad fundado ya sea en la pura
zado a afectar negativamente la vida de las certeza de la experiencia subjetiva o en una
personas, lo que da lugar a diversas formas realidad fáctica que representa una norma-
de relaciones patológicas, usualmente des- tividad externa.6
critas en términos de dominación, explota- Llegados aquí y a partir de lo visto, qui-
ción u opresión. Lo que esta hace, entonces, siera profundizar a continuación en dos te-
es reforzar la apariencia de incontrastable mas que permitirán entender mejor la rela-
armonía y consistencia interna de las formas ción entre la ideología, la alienación y su
de vida, presentándolas como no problemá- relevancia para un estudio del rol crítico y
ticas y, en esa medida, como una incuestio- emancipador de los movimientos sociales.
nable segunda naturaleza (ibíd., pp. 72, 80). El primer tema se refiere al modo en que
Esta concepción se distingue de la clásica la crítica de las ideologías, al igual que la
versión de Marx en un aspecto importante, alienación, opera en el punto de articulación
ya que para él la ideología se refiere casi entre el elemento subjetivo propio de las
exclusivamente a una forma de naturaliza- demandas y la realidad social en la cual
ción de la realidad que genera las condicio-
nes materiales y epistémicas necesarias para 6
 Honneth afirma que fueron dos las corrientes de-
que los intereses de una parte de la sociedad rivadas de la idea de libertad reflexiva (entendida como
la concreción de una libertad puramente negativa)
aparezcan como intereses universales, ha- desarrollada por Rousseau. La primera se asocia al
ciendo, con ello, que los dominados se concepto de autodeterminación y estaría representada
por Kant y sus desarrollos posteriores en la obra de
comprometan con una reproducción social Habermas y Apel. La segunda se remite a la noción
que, en última instancia, contradice o blo- de autorrealización y habría sido postulada por
Herder y la corriente existencialista contemporánea
quea la realización de sus «verdaderos» ligada a una ética de la autenticidad. El problema es
intereses (Marx, 1983, pp. 26-27, 36, 46). que ninguna de ellas lograría ampliar institucional-
mente el concepto reflexivo de libertad de manera
No obstante –como afirma Marx– estos suficiente para cerrar la brecha entre una libertad
intereses no pueden equipararse sin más a puramente subjetiva y una normatividad objetiva. Esto
se habría producido solo con la idea de libertad social
cualquier clase de fines concretos de cuyo que puede reconstruirse a partir de la estructura de la
Sittlichkeit hegeliana (Honneth, 2010, pp. 44-80).
contenido los actores sociales serían plena- Como he sugerido antes, Jaeggi toma en cuenta tam-
mente conscientes. Aquellos están vincula- bién una doble vía para explicar las posibilidades de
una crítica a la alienación (como opuesta a alguna
dos, como se ha visto, con un tipo especial forma de libertad). Estas se derivarían, asimismo, de
de demanda que es propia de un tipo igual- dos componentes que pueden hallarse en Rousseau
–la idea de libertad social y la de autenticidad–, que,
mente especial de existencia social: la del luego de haber sido reformulados por Hegel incorpo-
proletariado. Esto es, la de aquellos exclui- rando los ideales kantianos de autonomía y univer-
salidad, habrían seguido su curso bajo la forma de una
dos que padecen más directamente las crítica a la naturalización del mundo social y su
consecuencias de la alienación, las cuales necesaria apropiación (Marx) y del ideal de una vida
auténtica inherente al modo de existencia en el mundo
precisamente la ideología se encarga de del Dasein (Heidegger) (Jaeggi, 2014b, pp. 6-21).

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estas deben cobrar sentido y ser atendidas. transitar desde la experiencia del individuo
Como hemos visto, la crítica se va desarro- hacia su aceptación como un asunto de in-
llando de manera inmanente conforme terés común, entonces un componente im-
surgen descontentos que afectan directa- portante de la crítica debe estar vinculado a
mente la vida de las personas. Estos descon- la aceptación de la relevancia social y la
tentos –y los padecimientos derivados– son autenticidad de sus vivencias. Pensemos
el indicador de un mal funcionamiento so- nuevamente en los ejemplos mencionados
cial que la ideología suele ocultar sistemá- en la sección anterior. En todos esos casos
ticamente bajo una apariencia de normali- se trata de experiencias que afectan las con-
dad. De este modo, como he sugerido en la diciones de autorrealización de personas
segunda sección, revertir estos efectos ne- concretas cuya situación se agrava en la
gativos requiere transitar el camino inverso medida en que no logran articular ni expre-
al de la crítica de las ideologías como siste- sar sus vivencias a causa de bloqueos ideo-
mas de creencias más o menos naturaliza- lógicos, los cuales no solo impiden que los
dos. En efecto, según la concepción marxia- miembros de la sociedad las reconozcan
na, si la ideología explica la imposición como auténticas y que las estructuras socia-
subrepticia de los intereses de la clase do- les descodifiquen esa nueva información,
minante sobre toda la sociedad, de modo sino que los propios actores sean plenamen-
que incluso los dominados se comprometen te conscientes del tipo de malestar que pa-
voluntariamente con su defensa, la crítica decen. El punto sobre el que quiero llamar
consistiría aquí en desenmascarar la falsa la atención es que esta forma de comprender
creencia en la universalidad de los intereses tales efectos ideológicos guarda una enorme
para desmontarla y revelar su carácter par- similitud con la injusticia epistémica.7
ticular. Pero existe otra forma de oculta- En efecto, esta forma de injusticia se
miento ideológico que hemos estado explo- produce cuando a un individuo no le es
rando, según la cual la naturalización posible comprender o expresar su descon-
impide, más bien, que ciertas demandas tento tras una experiencia negativa porque
lleguen a articularse como la expresión de la sociedad no ha generado aún las catego-
experiencias legítimas de sufrimiento. Esto rías que la denotan. Según la versión desa-
es el efecto de un bloqueo social que solo rrollada por Miranda Fricker, la injusticia
reconoce aquellas expresiones y prácticas epistémica abarca dos aspectos. El primero
que ya han cobrado forma fáctica y se hallan
reguladas por normas al interior de institu-
ciones aceptadas. En otros términos, la 7
 Robin Celikates ha defendido recientemente la tesis
ideología imposibilitaría aquí que el sufri- de que la injusticia epistémica, al menos en la versión
de Miranda Fricker, es una forma más limitada (o
miento subjetivo que resulta de una deter- «menos profunda») de entender el funcionamiento de
minada configuración social sea universal- la ideología y no agota la que sería una mayor riqueza
conceptual de este último concepto como clave para
mente reconocido. una crítica de la sociedad (Celikates, 2017). Para un
Esto nos conduce al segundo tema. Si el panorama completo de los actuales desarrollos en
torno a este concepto, ver Kidd et al., 2017; Brady y
bloqueo está referido a la imposibilidad de Fricker, 2016.

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es llamado testimonial y tiene lugar cuando que tal vivencia sea reconocida como válida.
alguien no reconoce el valor del discurso de Solo esto podría producir las condiciones
otra persona; el caso más extremo es el que materiales –y, con ellas, los criterios– para
he mencionado en el párrafo anterior. El una más adecuada interpretación y solución
resultado de ello es, así, la puesta en duda de los problemas.
de la autenticidad de sus vivencias y la le-
gitimidad de sus demandas (Fricker, 2007,
■  Consideraciones finales
pp. 17-29). Este carácter abiertamente agen-
cial –aunque no siempre intencional– del Quiero concluir con una muy breve reca-
ejercicio de la injusticia se complementa con pitulación de la tesis central del presente
un aspecto estructural que Fricker denomina trabajo y con una reflexión complementaria
hermenéutico. Este se da cuando, debido a acerca de la relación entre la injusticia epis-
bloqueos en la capacidad de revisión interna témica y las nociones marxianas de aliena-
e innovación de las formas de vida, no se ción, ideología y emancipación.
generan los canales necesarios para la de- La crítica social permite que reclamos
terminación, la comprensión y la comuni- aparentemente arbitrarios puedan ser consi-
cación de alguna necesidad, lo cual afecta derados socialmente relevantes. Cuando la
negativamente a personas y grupos en algún sociedad no ha desarrollado las categorías
sentido relevante (ibíd., pp. 147-152). necesarias para ello, es la experiencia de los
Si bien puede no ser necesariamente el afectados, desde su condición de excluidos,
caso en la versión de Fricker, desde una la que debe contribuir a visibilizar tales
aproximación de la teoría de la ideología demandas. Pero suele ocurrir que, a pesar
como la que he estado siguiendo, estos dos de existir síntomas de una situación de su-
aspectos se encuentran orgánicamente en- frimiento que afecta las vidas de los sujetos,
trelazados. Esto es así porque, para comba- los sistemas de creencias sobre los que se
tir la injusticia testimonial cuando esta no sustentan sus formas de vida difícilmente
se ejerce de manera intencional, no parece logran replantearse para dar cabida a tales
ser suficiente esperar un cambio de actitud experiencias. De ese modo, estas no pueden
o apelar a la buena voluntad del agente que hacerse comprensibles para los afectados ni
comete el acto de injusticia. Se requiere, más para el resto de la sociedad.
bien, romper el bloqueo que opera sobre las En esta descripción podemos reconocer
formas de vida en el nivel hermenéutico o dos órdenes distintos. El primero se refiere
estructural. De este modo, para que una a problemas generadores de malestares que
persona sea capaz de articular una necesidad afectan directamente a las personas en algún
y sea digna de crédito al intentar expresarla sentido relevante para su autorrealización.
como una demanda legítima desde el interior El segundo orden se refiere a un bloqueo
de un orden social en el que no existen las social y cognitivo que impide que tales pa-
categorías para comprenderla en su contex- decimientos sean tematizados como proble-
to, deben poder desbloquearse y reconfigu- mas. Según lo visto, esto último se asemeja
rarse los componentes sociales que impiden al concepto de injusticia epistémica en la

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medida en que este remite a una falla de legítimos. Pero lo cierto, dirá Marx, es que
carácter ideológico que impide a los miem- este orden social cosificado solo reproduce
bros de la sociedad percibir una situación las condiciones materiales que bloquean
como problemática. En ese sentido, esta toda posibilidad de visibilización de nece-
forma de injusticia queda asociada a un sidades que no se ajustan a los parámetros
bloqueo ideológico de segundo orden.8 De establecidos. Y, en ese sentido, perpetúa los
este modo, una de las funciones básicas de bloqueos ideológicos preexistentes. Marx se
los movimientos sociales consiste en articu- refiere, de esta manera, a la imposibilidad
lar dichas experiencias de modo que adquie- de emanciparse en las condiciones vigentes,
ran la fuerza suficiente para que el resto de precisamente porque el tipo de normatividad
la sociedad les confiera sentido y relevancia existente –que restringe la concepción del
pública. Así, su principal función crítica se individuo a una noción puramente instru-
encuentra vinculada también con un segun- mental, alienante en los cuatro niveles
do orden de normatividad. arriba indicados– es insuficiente para hablar
Según he intentado mostrar, cuando Marx de un desarrollo pleno del individuo y, de
habla en Sobre la crítica a la filosofía del ese modo, obstruye la posibilidad de reali-
derecho de Hegel de la injusticia «como tal» zación de la libertad.
o «por antonomasia» (das Unrecht schle-
chthin) y en Sobre la cuestión judía de un
tipo de emancipación que no puede reducir-
■  Bibliografía
se a su forma puramente política o burguesa,
pareciera estar refiriéndose también a un Allen, A., Jaeggi R. y von Redecker, E.
segundo orden de problemas. Esto se expli- (2016), «Progress, Normativity, and the
Dynamics of Social Change: An Exchan-
ca porque tal forma de injusticia no está
ge between Rahel Jaeggi and Amy Allen»,
referida directamente a problemas concretos Graduate Faculty Philosophy Journal,
que ya hayan sido tipificados como tales y 37/2 (2016).
que sean, por ello, relativamente fáciles de Barker, C., Cox, L., Krinsky, J. y Nilsen,
identificar. Marx parece referirse a algo A.G. (eds.), Marxism and Social Move-
distinto, ya que considera que el objeto de ments, Londres, Brill, 2013.
Brady, M. y Fricker, M. (eds.), The Episte-
la crítica debe ser el propio orden social en
mic Life of Groups: Essays in the Episte-
la medida en que se presenta a sí mismo mology of Collectives, Oxford, Oxford
como la consumación perfecta de los ideales University Press, 2016.
liberales, los que se erigen, entonces, como Buchanan, A., Marx and Justice: The Radi-
criterio exclusivo para determinar cuáles cal Critique of Liberalism, Londres,
deben ser los problemas y reclamos sociales Rowman & Littlefield, 1984.
Casuso, G., «Kooperation und Exklusion. Zur
Aktualität von Hegels Korporationsbe-
griff», en Ellmers, Sven y Steffen Herr-
8
 Para una comprehensiva y muy útil distinción entre mann (eds.), Korporation und Sittlichkeit.
problemas de primer y segundo orden, principalmente Zur Aktualität von Hegels Theorie der
en referencia a Hegel, Marx y Dewey, ver Jaeggi
2014a, pp. 200-253. bürgerlichen Gesellschaft, Paderborn,

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