Gimnasia terapéutica
I. Reseña histórica
Los ejercicios físicos con fines terapéuticos datan entre los años 2000-3000
a.n.e. en los grabados de la antigua China. En estos se hace alusión a la
existencia de médicos que empleaban ejercicios respiratorios, movimientos
pasivos y ejercicios de resistencia en casos de enfermedades de los órganos
respiratorios, circulatorios y de las afecciones quirúrgicas (luxaciones,
fracturas y desviaciones de la columna vertebral).
En la India aparecen notificaciones en los libros sagrados (1800 años a.n.e)
donde se describe la importancia de los ejercicios pasivos y activos, así
como los ejercicios respiratorios y el masaje para la terapia de diferentes
enfermedades.
II. Definición
La gimnasia terapéutica es el tipo de gimnasia que utiliza el ejercicio físico
como herramienta para tratar y prevenir patologías específicas. Este tipo de
gimnasia, combina diferentes técnicas de respiración, estiramiento,
concentración y relajación que dejan a quienes las realizan con una
sensación general de bienestar.
III. Bases
Las ciencias en que se basa la gimnasia terapéutica son Anatomía,
Fisiología, Morfología, Bioquímica, así como elementos de la Clínica
Médica. También interviene la Pedagogía, Psicología y la Teoría y
Metodología de la Actividad Física.
IV. Finalidad
Incremento de la calidad de vida de la persona.
Mejoramiento y desarrollo del ser humano.
Disminución del uso de medicamentos.
Mayor estabilidad mental.
Desarrollo, fortalecimiento y recuperación de capacidades físicas.
V. Indicaciones y contraindicaciones
Las indicaciones fundamentales para la realización de ejercicios físicos
abarcan los siguientes aspectos: la utilización de la actividad física en
casi todos los procesos, teniendo en cuenta la edad, la etapa y agudeza de
la enfermedad para de esta forma determinar el tratamiento, y la
evolución del paciente.
La gimnasia terapéutica está contraindicada cuando no se pueden activar
los procesos biológicos del organismo: En caso de estado grave general,
altas temperaturas, dolores fuertes con peligro de hemorragia, tumores
malignos, entre otros.
VI. Beneficios
Aumento del consumo de oxígeno y del flujo sanguíneo local.
Mejora y fortalece las estructuras articulares.
Mejora la postura corporal.
Disminución y normalización de la tensión arterial en los pacientes
hipertensos.
Disminución del estrés y trastornos emocionales.
Aumenta la autoconfianza, estado de ánimo y ganas de vivir.
Disminuyen los niveles de los triglicéridos.
Mejora la tolerancia a la glucosa.
Buen funcionamiento de todos los sistemas del organismo.
Eliminación y disminución de hábitos tóxicos.