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Mortalidad general, mortalidad epidémica y comportamiento de la población de Córdoba

durante el siglo XVIII


Author(s): Aníbal Arcondo
Source: Desarrollo Económico, Vol. 33, No. 129 (Apr. - Jun., 1993), pp. 67-85
Published by: Instituto de Desarrollo Económico Y Social
Stable URL: https://www.jstor.org/stable/3467340
Accessed: 30-05-2020 00:51 UTC

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Desarrollo Econ6mico, vol. 33, NP 129 (abril-junio 1993)
. 6 7

MORTALIDAD GENERAL, MO
Y COMPORTAMIENTO DE LA POBLACION
DE CORDOBA DURANTE EL SIGLO XVIII

ANIBAL ARCONDO*

El prop6sito de este articulo es presentar algunas conclusiones sobre el comporta-


miento de la poblaci6n de la ciudad de C6rdoba durante el siglo XVIII con relaci6n a los
cambios experimentados en la mortalidad general y en la epidemica, en particular. Se trata
de estudiar las Ilamadas crisis de poblaci6n atendiendo solamente al fen6meno de la
mortalidad. Coincidimos, sin embargo, con Lebrun en que resulta err6neo adjudicar la
responsabilidad total de las crisis de poblaci6n a la mortalidad, ya que a sus efectos se
suman la disminuci6n de los matrimonios y el descenso de los nacimientos1.
Vale la pena quiza seihalar desde el comienzo que, como sucede en otras latitudes, las
crisis de poblaci6n coinciden con defectos o ausencia de la documentaci6n bdsica2. En el
caso que analizamos no se conservan los registros parroquiales correspondientes a los
entierros de espafioles y de naturales para el periodo anterior a 1728 y a 1722 respectiva-
mente. En ausencia de esa preciosa documentaci6n nos valdremos de fuentes indirectas en
el af.n de reconstruir el comportamiento de la mortalidad.
Partiremos de las interpretaciones actuales sobre la relaci6n entre condiciones de vida
y de salubridad y evoluci6n de la mortalidad que rechazan la relaci6n mecanica entre el
deterioro de las condiciones de vida y la generalizaci6n de ciertas enfermedades, tratando
de discutir el caso especifico de la sociedad de C6rdoba durante el siglo XV1113. Estudios
recientes muestran que el encarecimiento de los bienes de subsistencia, en especial de los
granos, no siempre tiene los mismos efectos. Asi se desprende de un estudio comparativo

* Instituto de Economia y Finanzas, Facultad de Ciencias Econ6micas, Universidad Nacional de C6rdoba.


[CE Av. Valparaiso s.n. / Agencia Postal WN 4 / Ciudad Universitaria / 5000 C6rdoba.]
1 Frangois LEBRUN: "Les crises d6mographiques en France aux XVII et XVIII si6cles " en Annales (E.S.C), aeio
35; HP 2. marzo-abril 1980, pig. 205.
2 En el caso de la ciudad de Buenos Aires tampoco se conservan los registros parroquiales correspondientes
a los momentos criticos. Cfr. NicolAs BESIO MORENo: Buenos Airespuerto del Rio de la Plata capital de la Argentina.Estudio
critico de su poblaci6n. 1536 - 1936, Buenos Aires, 1939.
3 Nos ha sido de gran utilidad la lectura de M. GRMEK: "Pour un 6tude historique des maladies" en Annales
(E.S.C.). afio 24, NP 6, noviembre- diciembre 1969.

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68 ANIBAL ARCONDO

entre Inglaterra y Francia pa


"modelo clasico" de compo
relaciones entre subsistenci
ineluctables segOn los magi
conclusiones vdlidas y legit
como base de interpretaci6n
Prestaremos especial atenc
tambien a los cambios en la
la presencia de una enferm
que los cambios en esos aspe
algunos logros en la preserv

Economia y poblaci6n

C6rdoba era el centro de un


minero. Poseia una economi
su consumo y ganado vacu
actividad de engorde de m
comercio interregional. Su
demandaba ganado mular y
Buenos Aires (en su mayor p
nos sobre este problema, si
diferenciar dos periodos. El
caracteriza como critico; a la
al comercio con el litoral bo
disminuci6n del comercio at
por la decadencia y las dific
crecimiento demogrAfico sem
europeas.
En el segundo periodo, que comprende la segunda mitad del siglo XViii, se fue
gestando un crecimiento de la poblaci6n que se aceler6 con posterioridad a la d6cada de
1770. El comportamiento de la poblaci6n coincidi6 con el mejoramiento de las condiciones
econ6micas. Vamos a sugerir en este trabajo que la recuperaci6n demogrAfica y el posterio
crecimiento sostenido se debi6, entre otras causas, a la caida de la tasa de mortalidad y a
la disminuci6n del peso de la mortalidad epid6mica.
Vale la pena quizAs separar el tratamiento de estostemas en los dos periodos que, por
ahora, nos parece, corresponden provisionalmente a los de 1700/1757 y 1758/1799. Duran

4 Cfr. Andrew B. APLEBSY:"Grain Prices and Subsistence Crises in England and France, 1590- 1740", en The
Journal of Economic History, vol. XXXIX, diciembre 1979, NW 4, pig. 865.

5 Nos referimos a Jean MELNRET: "Les crises de subsistence et la d6mographie de la France d'Ancien Rdgime".
Etude d'Histoire Economique. Cahiers des Annales, 32, Paris, 1971.
6. Cfr. John D. PosT: "Food Shorttage, Nutrition, and Epidemic Disease in the Subsistence Crise of Preindustrial
Europe", en Food and Foodway. Explorations in the History and Culture of Human Nourishmant, vol. 1, NP 4 (1987),
pAg. 389 y ss.
7 Estos aspectos han sido tomados de Anibal ARcoNDo: El ocaso de una sociedad estamental. C6rdoba entre
1700 y 1760 (en prensa).

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 69

te el primer periodo la poblaci6n se mantuvo estable y en algunos lapsos el crecimient


natural fue muy bajo y a veces negativo. Las estimaciones que se poseen, de distin
procedencia, coinciden en adjudicar a la ciudad una poblaci6n de origen espariol que oscil
entre 1.500 y 2.000 personas. El grafico 1 muestra la evoluci6n de los registros de entierr
para el grupo de los naturales a partir de 1722 y para el de los esparioles desde 1728.

GRAFICO 1

Entierros de naturales y de espaholes en C6rdoba (1722/1799)

Entierros
200
-2- Naturales
+++ Espafioles
150

100 -

50$ f4

0
1730 1740LLU
1750 1760 1770 1780 JL.L
1790
Fuente: Libros Parroquiales.

Desgraciadamente no poseemos registros para el per


que, como veremos, se caracteriz6 por un prolongado la
L,C6mo escapar a la tentaci6n de utilizar el mode
poblaciones preindustriales europeas contando con un est

de C6rdoba
precios de losy cereales
el periodo
y elen
de estudio? ,C6mo no
algunas variables tratar de relacionar
demograficas? Un ensayoelrealizado
comportamiento de los
muestra, sin embargo, que no existe una relaci6n causal determinante entre las carestias y
el recrudecimiento de la mortalidad8. En el caso estudiado, las carnes -y no los cereales-
constituian la base de la dieta. Si bien se observa a partir de 1717 un encarecimiento que
Ileva a duplicar los precios de la came vacuna y posteriormente la de los ovinos, para ese
periodo no se dispone de datos de entierros para establecer una relaci6n. Esto nos priva de
un valioso analisis de corto plazo para ese lapso tan dramitico como indocumentado que se
prolong6 hasta comienzos de la d6cada de 1720.
El cuadro 1 muestra los datos extraidos de las actas capitulares del cabildo de C6rdoba
referidos al registro de plagas, sequias, carestias y epidemias. Su observaci6n permitird al
lector formarse una idea de la importancia de esos fen6menos durante la primera mitad del
siglo XVIII. Hay momentos en los que las condiciones adversas parecieran ser una

8 Anibal ARCONDO y Miguel GALVAN: "Fluctuaciones del precio de los cereales y comportamiento demogrdfico.
C6rdoba 1711/1760", en: (comp.): Ensayos de Demografia Hist6rica,.Facultad de Ciencias Econ6micas. Universidad
Nacional de C6rdoba. Serie de Investigaciones. Instituto de Economia y Finanzas. C6rdoba, 1990.

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70 ANIBAL ARCONDO

CUADRO 1

Registros de algunos fen6menos, C6rdoba, 1700-1749

Aiios Sequfa Granizo Plaga Carestia Epidemia

1700 - - - - X
1701 - - - X
1702 - - - X
1703 - -
1704
1705 X - - X
1706
1707 X X - X X
1708
1709
1710 - - - X X
1711 X X - X X
1712
1713 - - X X X
1714 X - - X X
1715 X - - X X
1716 - - - - X
1717 - - - X X
1718 - - - X X
1719 - - - - X
1720 -
1721 -
1722 X X X X X
1723
1724 - X - X
1725 - X - X
1726 - - X X
1727 - -
1728 - -
1729 - -
1730 X X X X X
1731 X - - - X
1732

(Falta documentaci6n)
1742 - - - - X
1743 - - - - X
1744 - - - - X
1745 - - -
1746 - - -
1747 - - -
1748 X - - X X
1749 - - - - X

Nota: Datos 17

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 71

constante, como por ejemplo el que cubre los dos primeros decenios del siglo. Desgraci
damente, reiteramos, no contamos con datos demogrAficos que nos permitan medir e
impacto de estas crisis en la poblaci6n de C6rdoba. Provisionalmente podemos suponer
que confluian una serie de fen6menos, como la carestia y la escasez de alimentos, ademas
de condiciones ambientales resentidas por una sequia prolongada y la persistencia de otr
alteraciones climAticas.

La mortalidad general y epid6mica durante la primera mitad del siglo XVIII

Analizaremos en este apartado las caracteristicas de la mortalidad epidemica y su


incidencia en la mortalidad general para la primera mitad del siglo. 4Qu6 pasa antes de 1728
en que no se registra la mortalidad de los grupos de los espahioles y hasta 1722 en que se
desconoce la de naturales? SegOn la informaci6n proporcionada por las Actas Capitulares,
en 1720 se cerr6 un prolongado periodo de mas de diez adios en los que la presencia de
epidemias fue la norma. Si se observa el cuadro 1 se vera que entre 1707 y 1720, s61lo tres
arios de los trece no registran epidemias.
Durante aquel prolongado periodo recrudecieron las enfermedades y a juzgar por los
testimonios a que dieron origen, debieron tener una importancia muy grande; nos referimos
a las epidemias que se prolongaron entre 1717 y 1720 y de las cuales [a de 1718 parece
haber sido la mAs dramAtica. Parangonando a Defoe dijimos en otras oportunidades que
este parecia ser El arto de la peste9.
Vale quiza la pena detenerse en los testimonios que registran la naturaleza y las
consecuencias de la epidemia de 1718. En primer lugar se trataba de un fen6meno que
venia precedido por la presencia de la viruela desde 171710. Esta se habria originado en el
desembarco en Buenos Aires de negros esclavos enfermos11. Un acuerdo del Cabildo de
esa ciudad, fechado el 12 de octubre del mismo aho (1717) transcribia la opini6n del Uinico
medico de la ciudad y las de los medicos de los barcos que transportaban negros enfermos,
quienes atribulan las enfermedades a la pobreza y falta de abrigo proporcionado a los
esclavos12.
Recordamos al lector la importancia que tuvieron en la transmisi6n de las enfermeda-
des epidemicas los desplazamientos de poblaci6n, como por ejemplo en Africa las
peregrinaciones a La Meca, o en Europa las sucesivas Cruzadas. Se acepta, en general,
que esos contactos fueron muchas veces responsables de la expansi6n de ciertas
enfermedades. Esto viene a cuento para recordar que C6rdoba era el paso obligado de los
viajeros y esclavos que se trasladaban hacia el norte minero; y fue precisamente durante

9 En referencia al titulo del libro de Daniel DEFOE: Diario del aro de la peste. Traducci6n de la edici6n inglesa
de 1722, Barcelona, 1969.
10 "En C6rdoba, la primera epidemia aut6nticamente especificada como peste de viruela, es descrita en 1717.
Hace relato de ella el c6lebre P. Asperger, que dice '...murieron entonces mis de 17.000 indios, y desde entonces
apareci6 a intervalos causando como en todas partes estragos despobladores...' ". F6lix GARZON MACEDA: La medicina
en C6rdoba. 3 tomos, C6rdoba, 1916 y 1917 (tomo 3, pig.560).
11 Segin un acuerdo del Cabildo de Buenos Aires del 10 de julio de 1717 en el que se menciona la Ilegada de
un barco negrero del asiento
"...cargado de negros y 6stos con la epidemia de viruela...", Acuerdos del extingido cabildo de Buenos Aires,
(en adelante AECBA), sere II, tomo 3, Buenos Aires, 1926, p&g. 426.
12 AECBA, serie II, Tomo 3, ibid, pbg. 463/464.

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72 ANIBAL ARCONDO

este periodo que se acentuar


jesuita Clausner, precisamen
la epidemia de 171814. El
terriblemente la peste aqul h
ingleses que embarcaron en A
Esa pobre gente enferm6 casi
nuestro colegio en la ciudad
que los campos y chacras est
encuentra corroborada por
jesuiticas; asi en la de Santa
en 1721; en La Candelaria s
Nuestra Sefiora de Monserra
1718 a 90 en 171916. Dijimos
epidemias. Las actas del Ca
viruela, "gota", catarro y sar
en el primer caso por tratar
tambi6n de una enfermedad
posible identificarla. Si bien
la peste, es decir la bub6nica
1718. Pero si se lee atentam
queda la duda sobre la existe
esas apreciaciones la relaci6n
en fen6menos tan crueles co
Maceda, quien en su texto atri
la responsabilidad en la gr
medicina fechado en 1725 qu
editado en 1969, hubiese sin
la Villa Imperial de Potosf, de
trascriben apreciaciones de
la que vulgarmente se den
sintomatologia de la enferm
mos "peste negra" y que asol
que la epidemia, que se habr

13 Ver Elena S. F. de STUDER: La tra


cuadros V, Xl y XII.
14 Cfr. Juan MOHN: El Rio de la Pl
Juan MOhn, S. J., Revista del Institu
15 Ibldem.

16 Anibal ARcoNDo: El ocaso de una sociedad estamental..., op. cit.


17 Cfr. F6lix GARZON MACEDA: La medicina en C6rdoba... op. cit., tomo 3, pag. 559, 582/83 y XL.
18 Cfr. GARZON MACEDA: ibid, pbg. 582/83.

19 Bartolomr ARZANS DE ORSOA Y VELA: Historia de la Villa Imperial de Potosi, edici6n de Lewis Hanke y Gunnar
Mendoza, 3 tomos. Providence, Road Island, 1969. Este texto no fue conocido por Henry F. DoevBNs en su articulo: "An
Outline of Andean Epidemic History to 1720", Bulletin of the History of Medicine, vol. XXXVII, 1963, NI 6, pbg. 493.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 73

importadas, se propag6 hasta el norte minero y dej6 un saldo de muertos estimado


mill6n de personas2.
En C6rdoba -a juzgar por los testamentos que se conservan en el Regi
epidemia se desencadend a comienzos del aho 1718 y se prolong6 hasta
diciembre. Murieron durante ese lapso "principales" y "gente de servicio" indist
En algunos de los testamentos -los menos- se menciona la epidemia que af
testantes, en otros casos se recurre a una f6rmula como la siguiente: "...estando e
la cama..." o "... por cuanto me hallo enferma en la cama de la presente epidemia
en la ciudad, temerosa de la muerte, creyendo como verdaderamente creo en los
de la Santisima Trinidad...". En todos ellos se hacia constar que la persona que
daba poder para hacerlo: a) se encontraba enferma, b) que aceptaba la mu
voluntad divina, c) que se hallaba en cama, d) que su deseo de testar se origina
posibilidad de muerte y e) que se hallaba en "su sano juicio". Esta 01tima manif
justificaba por la trascendencia juridica del acto.
Entre las personas que testaron, o dieron poder para testar, figuran los ape
notables de la ciudad, es decir los de aquellos que se autodenominaban "princip
pocas referencias que se poseen indican que las epidemias que desde 1717
regi6n afectaron por igual la ciudad y la campaia. Asi lo corroboran las citas sobr
de las epidemias en la poblaci6n indigena y los pedidos de tierra en merced qu
habian estado ocupadas por los naturales.
Como puede apreciarse en el cuadro que registra los datos obtenidos de la
Capitulares sobre condiciones ambientales y enfermedades, hasta 1720 se prol
periodo de casi diez aios en que se registraron epidemias en la ciudad. En
anterior serialamos que este lapso se inscribia en otro mas dramatico de d
econ6micas. A las alzas de las carnes se asociaron, sin duda, la escasez d
provocada por problemas en la disponibilidad de mano de obra rural. El cabild
traves de su procurador general, se vio obligado a impedir la exportaci6n de gr
varias ocasiones puso el acento sobre la escasez provocada por las sequias,
epidemias. Sus efectos, segOn las apreciaciones del regidor y procurador gene
ciudad, se prolongaron mas alla del fin de la epidemia. Recordando aquellos he
consecuencias, decia: "...Que padeci6 y padece las comunes plagas que de m
a esta parte la circundan en repetidos accidentes de la Alto que han hostilizado
y sementeras que frutificaban el preciso sustento de pan a los moradores y lo
necesario para la manutenci6n y sustentaci6n que le han sobrevenido pasada l
epidemia que experiment6 cuyo golpe sino en el todo la mayor parte aniquil6 y d
las haciendas de campo..."21. Reiteramos lo sealado anteriormente: las epidemi
ron tanto a la ciudad como a la campaa y a los distintos grupos etnicos y sociales
especifico de la ciudad en donde la presencia de indigenas era minima, uno de e

2 "...Ya se sabia desde antes de los principios de este ario c6mo uno de los navios que Ilegaron
Aires iltimamente de guerra y ropa trajeron la peste de Europa, y descargandola en aquel puerto mat
personas dentro y en sus arrabales, y de alli Ilevandola la codicia al reino de Chile hizo el mismo estrago,
Aires se encamin6 a las provincias de Tucum&n, Paraguay, las de Corrientes y reducciones de los p
Compafiia de Jesos. De alli se encamin6 la divina justicia a esta Villa dejando ilesos algunos pueblos
aunque despu6s volvi6 a acometer y destruir con innumerable mortandad de sus habitadores..."ARZANS o
VELA, op. cit., tomo III, pbg. 81.
21 Archivo Hist6rico de la Provincia de C6rdoba (en adelante AHPC), Gobierno, Caja 3, fol. 156.

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74 ANIBAL ARCONDO

-originario de la comunidad de
la limpieza de las acequias- sufr
cesaron, se resolvi6 reunirlos par
limpieza y provisi6n de agua a
Con los escasos elementos qu
reunir algunas observaciones so
prolongaron casi todo el aio y a
natural durante este periodo, se
como una decisi6n divina. En el
la actitud individual o colectiv
antiguo se practicaba la cuarent
contagio.
Es natural que toda reuni6n de personas contribuyera a la proliferaci6n de las
enfermedades. En C6rdoba, si bien se prohibian los juegos "de toros y carias" con los que
tradicionalmente se celebraba la fiesta del patrono (30 de septiembre, San Ger6nimo), no se
prohibian las reuniones de carActer religioso como los novenarios y, por el contrario, se los
celebraba implorando por el cese de las epidemias. En actitud semejante a la que reselia
Arz6ns para el Potosi, en C6rdoba se comenzaron a celebrar, en febrero de 1718,
novenarios que por lo menos se reiteraron en el mes de julio con una procesi6n por la que
se imploraba a la Virgen de Copacabana, a San Roque y a los santos Tiburcio y Valeriano22.
4Hasta qu6 punto se tenia idea del contagio? Sobre este problema volveremos mds
adelante.

La aceptaci6n de la muerte como una decisi6n divina, se debiera esta a un accidente


cualquiera o a una epidemia, era coherente con la imprevisi6n en el contagio y con las
explicaciones sobrenaturales de esos fen6menos23. La lectura del texto citado de Arzans
ilustra acerca de las ideas predominantes en la epoca sobre la producci6n de las epidemias
en un ambiente mAs cosmopolita que la C6rdoba de la primera mitad del siglo XVIII. El autor
da cuenta de la influencia astral sobre la vida terrestre y ese es precisamente un argumento
en boga aiin en Europa. Aqui sucede otro tanto con la explicaci6n un poco presuntuosa del
jesuita Dobrizhoffer, quien expresaba en relaci6n a la gran mortandad de 1718: "...Viviendo
en el campo en nuestras posesiones cordobesas de Santa Catalina, observamos at6nitos un
meteoro de fuego que Ilevaba una especie de antorcha muy grande y cruzando el cielo, se
precipitaba en el horizonte opuesto. Unos espalioles recien Ilegados anunciaron que aquella
luz habria sido visible en toda la Provincia, y la consideraron portentosa. Nosotros
ensefados por una filosofla mds sana, vimos con serena mirada aquel s6bito esplendor o
fuego festivo, que sin embargo por la misma naturaleza era triste porque fue o causa o
indicio seguro del principio de un catarro mortal, que propagdndose por todo el Tucuman,
habia de consumir durante dos alios gran cantidad de espafloles y negros. En una palabra:
en el mismo tiempo en que se vio esa exhalaci6n ignea, comenzd esa enfermedad

22 Cfr. Fray Abraham ARGAwRAZ: Cr6nica del convento de N.P.San Francisco de C6rdoba, C6rdoba, 1888,
peg. 14 y ss.
23 Un excelente testimonio sobre las ideas predominantes en la 6poca y del que nos serviremos repetidas
veces, es el de Juan DIAZ SALGADO: Systema Phisico M6dico - Politico de la Peste su Preservaci6n, y Curaci6n, para
uso, y Instrucci6n de las Diputaciones de Sanidad de este Reyno..., Madrid, afio 1756.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 75

epidemica..."(el subrayado es nuestro, A.A.)24. Estos argumentos difieren muy poco de los
expuestos por Arzans en su Historia...25.
Luego del prolongado periodo que se cierra en 1720, se produjeron en el resto de la
primera mitad del siglo dos epidemias para las que disponemos de datos demogrtficos: son
las de 1729 y 1742. La primera se prolong6 algo mas de dos ailos y afect6 fundamentalmen-
te al grupo que identificamos genericamente como de los naturales. Tuvo marcada
incidencia en los grupos de edades que definen a los Ilamados "pArvulos" (aproximadamen-
te hasta los doce aros). Desgraciadamente no contamos con datos suficientes para medir
la intensidad de la crisis de 1729 en base a la f6rmula ideada por D0paquier26. Si en lugar
de los diez ahos tomados como referencia se consideran s6lo siete, tenemos una intensidad
de la crisis de mortalidad para el grupo de los naturales de ocho puntos en una escala que
va de la intensidad 1-2, para las "crisis menores", a mas de 32 para las "catastrofes".
Si se observa el gr6fico 2, que registra los entierros, se comprueba un aumento
importante en su nOmero durante el aro 1736.

GRAFICO 2

Entierros de adultos y de parvulos en C6rdoba (1728-1799)

Casos

250

200- -H-I- Prvulos


150

0 I If IIII I 1?. I - I IItl II 1111 . "111 1 1 t lII I I I I I 1 5 I It I I I


1730 1735 1740 17451750 17551760 1765 1770 1775178017851790 1799799
Fuente: Registros Parroquiales.

El primer quinquenio de la decada de 1740 aparece registrando una epidemia que se


prolong6 durante los arios 1742 y 1743; durante ese lapso, el primero aparece como el mas
critico. Las estadisticas de entierros muestran, en 1744, una disminuci6n del nuimero de
muertos, pese a lo cual se registra ese ario como de epidemia en las actas capitulares.

24 Martin DOBRIZHOFFER S.J.: Historia de los abipones. Universidad Nacional del Nordeste. Departamento de
Historia, vol. II, Resistencia, 1968, pbg. 241.
25 Cfr. Bartolom6 ARZANS DE ORSOA Y VELA: op. cit., tomo III, pig. 81 y 82.
26 La f6rmula ideada por DOpaquier para calcular la intensidad de las crisis de mortalidad es la siguiente: I=
(D - M/E) en la que D es el dato de la mortalidad del afio considerado; M, la media de los diez arios precedentes y E,
el desvio estAndard del mismo periodo. Cfr. Guy CABURDIN y Georges VIARD: Lexique Historique de la France d'Ancien
R6gime, Seconde Edition (revue et corrige), Paris, 1981, pbg. 90.

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76 ANIBAL ARCONDO

GRAFICO 3

Bautismo, entierros y diferencias de la Ciudad de C6rdoba (1746-1799)

Cantidad
800
Bautismos
+++ Entierros
600 - * Crec. Nat.

400 ] /Nr

0-

-200
17461750 1755 1760 1765 1770 1775 1780 1785 1790 1795 1799

Fuente: A.A.C. Registros Parroquiales.

Afect6 en mayor medida al grupo de los naturales y todo hace pensar que lo hi
igual en la Ciudad que en la camparia, ajuzgar por la documentaci6n de origen jesuit
la registra. En una carta anua fechada en 1743, se expresaba: "...aument6 excesiva
el trabajo, en la asistenciaa los enfermos y moribundos, por el cruel contagio, el cual p
a0n en C6rdoba y el puerto de Buenos Aires desde principio de enero de 1742 has
momento que escribimos (24 de julio de 1743) arrebatando lavida a una buena much
bre de todas edades y condiciones..."27. De acuerdo con este testimonio la epidem
habria prolongado, por lo menos, un ario y medio y habria afectado indiferentemente
los grupos sociales y a todas las edades. Si se observa la distribuci6n de los entierro
adultos y p6rvulos, se comprueba que afect6 fundamentalmente a los primeros.
Esta epidemia, la lItima importante de la primera mitad del siglo, pareciera
afectado, como dijimos, tanto a la ciudad como a la campafa. Asi lo ponen en eviden
memoriales jesuiticos, que dan cuenta de la escasez de mano de obra en el obraje tex
Santa Catalina a causa de la mortalidad producida por la epidemia28. La revisi6n d
testamentos correspondientes al lapso que dur6 el flagelo indican una escasa impor
para el grupo de los espahioles. S61o en un caso la encontramos mencionada c
"epidemia presente"2.
El aflo 1758 aparece como de elevada mortalidad especialmente para el grupo d
naturales. No hemos encontrado referencia sobre la presencia de epidemias y

27 Trozo de una carta anua reproducida en Joaquin GRACIA S.J.: Los jesuitas en C6rdoba, Buenos
M6xico, 1940, pig. 451.
28 "...el H. Leopoldo Gartner-tejedor-pidi6 salir de Santa Catalina, por no tener gente para su obraje:
peste le habla arrebatado todos sus obreros, en gran parte esclavos negros..." del Libro de consultas( 16 d
1743) citado en GRACIA. ibid. pig. 451.
29 Manuela Jubrez de Ferreira en un poder para testar, expresaba: "...hallandome recelosa de la mue
amenaza la epidemia presente...", Registro 1, Protocolo 1742, fol. 78.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 77

manifestaciones del obispo que dan cuenta del elevado precio de los alimentos. Es
que el testimonio del prelado se refiera a un periodo muy breve, pues los datos de
no reflejan alzas importantes y prolongadas.
Si se observa el grdfico 3 que registra los bautismos, los entierros y el saldo
podemos asociar al crecimiento vegetativo de la ciudad), se comprueba tanto para e
de los esparoles como para el de los naturales la persistencia de saldos negativos.
caso del primer grupo esa situaci6n dur6 hasta 1749 y en el de los naturales hast

La mortalidad general y epid6mica durante la segunda mitad del siglo

Sin lugar a dudas las condiciones econ6micas y sociales cambiaron duran


segunda mitad del siglo XVIII. La recuperaci6n de la actividad minera perua
progresiva liberaci6n del comercio con el Atlantico revirtieron la prolongada crisis que
a la regi6n. Quiza nada resulta mas ilustrativo de ese cambio que el informe del Cab
C6rdoba fechado a comienzos de 1760, el que abandona el tono plahridero qu
caracterizado a todos los testimonios privados y pOblicos anteriores3?. La ciudad
repoblado, el comercio se ha restablecido, la presi6n de los indigenas en las front
disminuido y hasta las prologadas sequias y plagas que afectaron a la agricultura dur
primera mitad del siglo parecieran haber desaparecido o haberse hecho menos frec
Un elemento a tener en cuenta es que la politica de abasto, sobre todo la referida
productos agricolas, dej6 de ser una preocupaci6n permanente de los procur
generales y del Cabildo.
Los precios de los bienes locales se estabilizaron y los de los bienes importados,
de otras regiones de America como de Europa, continuaron descendiendo com
primera parte del siglo. Las relaciones de intercambio con el norte minero y con el
atlantico favorecieron de esa manera a C6rdoba.

La creaci6n del Virreynato del Rio de la Plata (1776) y posteriormente la de la


Gobernaci6n Intendencia, de la que C6rdoba fue cabeza, aumentaron la autonomia de la
regi6n. Ese proceso, sin lugar a dudas lento y progresivo, se correspondi6 con un
mejoramiento en las condiciones de vida que se reflej6 en el comportamiento de la
poblaci6n.
En el apartado anterior seralamos la progresiva desaparici6n de la frecuencia y peso
de las epidemias como una caracteristica que diferenciaba a esos dos periodos en que
dividimos nuestro siglo XVIII. Si observamos por un momento el grifico que registra la
mortalidad en la ciudad, comprobamos los siguientes picos en los datos sobre entierros de
la segunda mitad del siglo XVIII: 1761/64, 1767/68, 1773/74, 1779/80, 1787/89, 1793 y 1799.
Si se someten esos datos al analisis de la f6rmula de DOpaquier para medir la intensidad de
las crisis, ninguna adquiere la importancia de una verdadera crisis de mortalidad. Otro tanto
sucederia si consideraramos, como lo hace Goubert, la duplicaci6n del nuimero de entierros
como definici6n de la crisis de mortalidad31.

30. "Informe que hace el Ilustre Cabildo de la ciudad de C6rdoba, provincia del TucumAn a su Magestad"en
S. CACERES: Arbitraje sobre limites interprovinciales. Exposici6n del comisionado del Gobierno de C6rdoba, Buenos
Aires, 1881, pbg. 57 y ss.
31 Pierre GOUBERT: Beauvais et le beauvaisis de 1600a 1730, Paris, 1960, pig. 51.

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78 ANIBAL ARCONDO

Algo debe Ilamar nuestra


expresa de las epidemias e
testimonios tampoco se las m
calificado y, como veremos
mortalidad, quien expresab
aquellas que provienen de vir

promedio se entierran unas


exagerado si se lo compara co
Desgraciadamente no con
distintos momentos, es ni con
y especificas de mortalidad. E
las causas de los decesos, el
realizado por Galloway para l
poblaci6n del empadronamie
ese ario del 14,78 por mil par
de los naturales34. Estas tasas
comportamiento de la morta
modernmo.

El grkfico de los datos de entierros y el de los saldos anuales entre bautismos y


entierros dan una idea embrionaria de la relaci6n entre ambos fen6menos. Como dijimos
antes, las crisis de poblaci6n se relacionaban con la evoluci6n de la mortalidad, pero
ademas con otros fen6menos y en primer lugar con la evoluci6n de los nacimientos que aqui
asociamos al comportamiento de los bautismos. Como puede observarse en el grtfico que
registra estos fen6menos, el crecimiento de la poblaci6n, rApido y sostenido, durante la
segunda mitad del siglo XVIII, obedeci6, sin lugar a dudas, a los fen6menos concomitantes
de caida de la mortalidad y aumento de los nacimientos. Repetimos, sin embargo, nuestro
interes aqui por el primero de estos fen6menos.

Cambios asociados al descenso de la mortalidad

6De que manera cambiaron a lo largo del siglo XVIII las prActicas y las ideas sobre la
muerte en general y la producida por las epidemias en particular? Quiza vale la pena que en
este apartado nos ocupemos, precisamente, de reseriar, con los testimonios con qu
contamos, todo lo relativo a estos fen6menos.
Debibramos preguntarnos en primer lugar c6mo era la medicina y la atenci6n
hospitalaria en la ciudad y en esto suponemos que el lector conoce los desarrollos

32 Nota dirigida a Sobremonte por Fray Joseph de la Natividad, referida a la erecci6n de un cementerio.
Instituto de Estudios Americanistas (en adelante IEA), Fondo documental, doc. 4300.
33 Nos referimos a P. R. GALLOWAY:"Annual Variations in Death by Age. Death by Cause, Prices, and Weather
in London 1670 to 1830", en Population Studies, 39 (1985), pig. 487-505. Es posible, sin embargo, el subregistro de
los entierros.
34 Para el cAlculo de la tasa bruta de mortalidad se tom6 como dato de los muertos la media de los entierros
producidos durante 1778 y 1779 y como efectivo de poblaci6n los datos proporcionados por el empadronamiento de
1778/79.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 79

correspondientes realizados por F6lix Garz6n Maceda en su Historia de la Medicina3


senala, precisamente, c6mo durante la primera mitad del siglo XVIII la ciudad con
solo medico, mencionado como Juan Pascual. Algunos religiosos jesuitas realizab
propias de los medicos y poseian una botica. Ignoramos, sin embargo, si sus servi
prestados a la poblaci6n en general o eran exclusivos para sus religiosos, al
personal de servicio. Si nos atenemos a un testimonio que relata la acci6n d
jesuitas durante la gran epidemia de 1718, es muy dificil separar el auxilio espirit
fesi6n, extremaunci6n- de la atenci6n m6dica36.
Desde muy temprano la ciudad debia contar con un hospital. Asi estaba deter
y de hecho existen muchas citas referidas al de Santa Eulalia (vulgarmente denom
"Santa Olalla"). Como seIala Garz6n Maceda, el hospital no funcion6 durante la p
mitad del siglo XV11137. Son numerosos los testimonios que muestran que durante
existi6 un mayordomo del hospital que s6lo se ocup6 de administrar los escasos
prestados a "censo", es decir a interes, a los particulares o a las autoridades
utilizados con otros fines que los de proporcionar asistencia hospitalaria, como por
el de contribuir al financiamiento de las obras en ejecuci6n de la catedral38 En
momentos se precisaba que el producido de los prestamos a interes se destinaria
a los "pobres" y "mendicantes". Si hacemos estas referencias es para indicar el
precario de la medicina durante la primera mitad del siglo XVIII que, como dijimo
jaqueada por las enfermedades epidemicas.
Las cosas cambiaron, sin lugar a dudas, luego de la creaci6n en 1762 del Hosp
la Asunci6n de Nuestra Seiora y San Roque. A partir de alli se cont6 con un centro as
y una farmacia a cargo de religiosos betlemitas. No es nuestro objeto aqui reali
resera de la vida y acci6n del hospital sino puntualizar algunos fen6menos que sa
vista con la lectura de la documentaci6n que se conserva. A juzgar por los l
registran las entradas de enfermos, asi como de las enfermedades que los aquej
prescripciones de medicamentos y el costo de la atenci6n, se puede concluir que el
signific6 un cambio notable en la salubridad de la ciudad.
Se benefici6 en primer lugar el grupo de los naturales que practicamente coincid
el de la gente de escasos recursos. Leyendo la documentaci6n de los primero
instalaci6n del hospital se observa un hecho que nos llama la atenci6n y es que no e
ningun diagn6stico de enfermedades consideradas epid6micas. Esto quiza se deb
una reglamentaci6n, o costumbre, que impedia internar a los enfermos contag
grdfico 4 registra la evoluci6n a trav6s del tiempo de la cantidad de enfermos
muertos en el hospital.

GARZON MACEDA: Op. cit., tomo I.

36 El obispo de C6rdoba, refiri6ndose a los jesuitas en una carta dirigida al Rey y fechada el 24 de
1720, expresaba: "...sirvi6 de grande estimulo veros en la epidemia que padeci6 la ciudad el afio de 18
calles y los mbs relirados arrabales solicitando con intrepidez religiosa los enfermos para la curaci6n d
sin ser Ilamados, s6lo por saber que muchos pobres se hallaban destituidos de persona que les buscase
pues dias de los que sali6 Ilevado de su obligaci6n dej6 de encontrar varios sujetos solicitando a to
salvaci6n de las almas, buscAndolas con igual ardor en las haciendas de camparia, donde sin dud
conocida la necesidad..."P. PASTrELLs: Historia de la Compafiia de JesOs en la Provincia del Paraguay, tomo
1731, Madrid, 1946, pbg. 220/221.
37 Cfr.GARZON MACEDA, op. cit, tomo 2.
38 AHPC Escr. 2, Leg. 22, Exp. 9.

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80 ANIBAL ARCONDO

GRAFICO 4

Enfermos y muertos en el Hospital San Roque (1768/99)

Casos

350
Enfermos
300 - + Muertos

250-

200 --K!
150 /

100

50

0
1770 1775 1780 1785 1790 1795 1799

Fuente: Libros Hosp. San Roque.

Si se compara la evoluci6n en el nOm


producidos en el ambito del hospital se obse
ambos fen6menos; esto quiz~s debido prec
hospital era ajena a los avatares de las epid
miento de los datos de los internados, atend
en los que se registra un aumento de los e
parece incidir en la evoluci6n de los entierr
Durante el breve lapso en que las ano
diagn6stico, los remedios recetados y el co
anotaciones podriamos concluir sehialando
hospital aquejados de enfermedades asocia
venereas, por golpes y accidentes y por un
Entre los sintomas que pueden asociarse
reiteradamente las colitis, v6mitos y "curso
Se acepta, desde hace bastante tiempo,
que afirma que las enfermedades epid6mi
cuando las condiciones ambientales, de alim
caso que analizamos, lo breve del periodo
permite suponer que esto puede haber ocur
efecto, consta en repetidas oportunidades
pOtrida y maligna", denominaci6n que su
cas. En un s6lo caso, registrado en julio de

39 Libro de curaciones de pobres y gastos de botic


Asumpsi6n y San Roque del la ciudad de C6rdoba que
Dean de esta Santa Iglesia Catedral y Obispo de Arequi
de 1762 ailos en que Ilegaron los religiosos a fundar.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 81

se le diagnostica "c6lera morbo"40. Como serala Garz6n Maceda esta enfermedad, que en
pleno fin del siglo XX aqueja a varias regiones de Am6rica Latina, se generaliz6 reci6n
durante la segunda mitad del siglo XIX y no tuvo antes mayor repercusi6n en este
continente41
Un elemento que sin duda coadyuv6 a disminuir la incidencia de las epidemias fue la
previsi6n contra el contagio mediante la practica de aislar a los enfermos. Si bien la utilizaci6n
de la Ilamada cuarentena era una medida precautoria que se venia adoptando desde muy
antiguo, la obligatoriedad se hizo mAs patente con la politica ilustrada de Carlos III y sus
sucesores42. En Buenos Aires existen testimonios que dan cuenta de cuarentenas destina-
das a impedir el desembarco de esclavos enfermos desde mucho antes del gobierno de
V6rtiz (1778/1784); y siendo este un celoso gobernante, la exigi6 en su jurisdicci6n43.
Tambien en C6rdoba, el gobierno de Sobremonte se preocup6 de su cumplimiento. La
exigencia de la cuarentena vino acompariada de la necesidad de denunciar los casos o la
sospecha de enfermedad epid6mica44.
Otro aspecto que se discutia durante la segunda mitad del siglo XVIII era el de las vias
de contagio y con ello la necesidad de crear cementerios fuera del Ambito de la ciudad. Vale
la pena detenerse un poco sobre el primer aspecto, es decir sobre las vias de contagio. El
texto de Diaz Salgado (citado en la nota 23) constituye un hermoso inventario de la
imagineria popular y de las ideas de los "doctos" sobre ese problema. Los vectores de la
epidemia se movian en distintos medios que incluian desde el aliento a los pelos de gatos y
perros. La persistencia en el medio ambiente o en determinados cuerpos -madera, telas,
etcetera- y en los cadAveres de muertos de una enfermedad epid6mica podia prolongarse
durante periodos muy largos. Es por esto que la primera lectura de un testimonio emanado
del procurador general de la ciudad -Juan Bautista Isasi- en 1789, puede sorprender al
lector5. Alli Isasi cuenta casos -que sin duda ley6 en textos europeos- sobre accidentes
producidos mucho tiempo despu6s del entierro en los que al perforar una sepultura o al
entrar en un recinto cerrado que servia de cementerio, el aire infeccionado producia la
muerte instantAnea de los profanadores. La lectura posterior del texto de Diaz Salgado
asegura que esa era la creencia hasta por lo menos la mitad del siglo XVIII.
Dentro de la politica ilustrada de Carlos III y de sus sucesores se inscribio la de
erradicaci6n de los cementerios de las ciudades. La decisi6n metropolitana extendi6 esa
politica a las principales ciudades coloniales. De ello dan cuenta las reales cedulas en las
que se mencionan algunas de las ciudades que se beneficiarian de la decisi6n de erradicar
los cementerios. En C6rdoba esa exigencia no super6 la discusi6n sobre su necesidad y
ventajas, asi como sobre su ubicaci6n y tamarno. En efecto, el siglo termin6 sin ver edificado
el cementerio, que reci6n se construy6 en 1843.
AOn a riesgo de historiar lo que no fue, vale la pena rese'rar los tramites y las ideas que
se ventilaron sobre el problema de los cementerios y en nuestro caso su relaci6n con el

40 Ibidem.

41 Cfr. GARZON MACEDA, op. cit., tomo III, cap. VI.


42 Sobre el uso de la cuarentena como medida precautoria Cfr. Z. I. LoUTFI: La Politique Sanitaire International,
Paris, 1906, cap. III.
43 Ibidem.

44 Ibidem, tomo III, p~g. 561 y ss.


45 Nota del Sindico Procurador General de C6rdoba Juan Bautista Isasi en respuesta al Gobernador
Intendente. IEA, Fondo documental, doc. 3166.

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82 ANIBAL ARCONDO

contagio de las epidemias. To


1789 referida al "establecim
gobernador intendente marq
establecimiento de cementer
consecuencia acompafiaba un
ciudades de su jurisdicci6n
"...fiebres
malignas y otras en
La consulta al procurador g
una pieza documental que pod
calificativos basta con repr
gobernador Sobremonte, en
cementerios en la forma que
funestas y epid6micas result
cadAveres reducidos al peque
muy conforme al respecto y
de los cadAveres ocasione con
explorada por fil6sofos y m6
el contagio y la muerte con e
seguramente, pretendia ser p
de quienes murieron "6ticos",
sas, expresa: "...que s6lo con
de los sanos que incautos n
contagiosos. Vemos que dAnd
la sangre y hasta el suero ne
sucederA lo mismo con los c
s6lo tocan el cuerpo sino tam
en donde estAn las entrara
estando aquellos efluvios mAs
que se experimenta que al abr
templo de un fetor que no es
los...". La posibilidad de con
contaban con un gran nOmer
Las conclusiones, favorables
de los poblados se asociaban a
"...Lo cierto es que la corru
experimentAndose los mAs de
atribuirlo a otras causas que
y sabemos que produce aquel
juicio el Procurador de qu
experimentan en la camparia
muchos cadAveres que se s
preciso muchas veces sepultar
reducidos a cenizas. Y como
veinte y treinta dias cuando

46 lEA, Fondo documental, doc. 68


47 Ibidem.
48 Ver nota 44 al pie.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 83

causar en los que asisten, su aire infeccionado cuyo juicio parece se confirmasi
que en el campo debian ser menos frecuentes las epidemias y que sin embarg
contrario...". Un argumento adicional para sacar las sepulturas de las iglesias e
decoro y de respeto a Dios. Isasi reproducia una cita en latin y otra de S
avalarian la decisi6n de erradicar las sepulturas de las iglesias y la necesidad de
cementerio fuera de la ciudad.
La consulta de Sobremonte incluy6 -por lo menos- a dos religiosos: Fray Thomas
Diaz, franciscano, y Fray Joseph de la Natividad, que suponemos era betlemita !. Ambos
disentian con la idea de construir un cementerio fuera de la ciudad y sus argumentos se
asemejan: la relaci6n entre capacidad de las iglesias, la poblaci6n y el nOmero de entierros,
nojustifican esa iniciativa. Seg'n Fray Thomas Diaz, C6rdoba tenia "ocho cuadras de ancho,
veinte casas de alto" y de "siete a ocho mil almas de vecindario...". Sus vientos del primer y
tercer cuadrante ofrecen poco peligro de infecci6n "...exceptuando los aifos en que cunden
viruelas y sarampi6n, apenas Ilegan a ciento cincuenta los muertos que se depositan
anualmente en las ocho iglesias de esta capital y la mucha capacidad de ellas hace ver que
si pasaran veinte argos, sin ser necesario abrir sepultura donde se haya enterrado otro
cadAver...". Propone que se construyan cementerios en los conventos, en los que se
enterrara a "...siete o mas pies de profundidad; y se previniera por punto general que sobre
cada cadaver se pusiera alguna cantidad de cal que aqui es tan comoin y barata...". Los
argumentos del segundo fraile: Joseph de la Natividad, eran semejantes, como ya indica-
mos, a los de Diaz.
Se nos ocurre que la oposici6n de estos religiosos debi6 haber influido para que se
postergara la construcci6n del cementerio, pese al proyecto de Juan Manuel L6pez en el
que se determinaban la ubicaci6n, superficie, cercamiento, tamalio de las sepulturas y otros
detalles ornamentales5.
En el caso de los franciscanos, que ocupaban un lugar de preferencia al momento de
decidir d6nde enterrar o ser enterrado, la construcci6n de un cementerio fuera de la ciudad
los habria perjudicado. SegOn varios testimonios, la iglesia y los alrededores del convento
estaban ocupados por sepulturas. En el templo "descansaban" los miembros de las familias
mas importantes y para los mestizos, suponemos, era un privilegio -post mortem- estar
enterrados en la iglesia y con el habito de San Francisco. Asi, durante la peste de 1718, una
mulata que test6 manifestaba que queria ser enterrada con el habito de San Francisco y en
su iglesia, agregando como segunda opci6n: io en cualquier otra en la que me acepten!
Una serie de fen6menos como el uso del jab6n, el control de las aguas servidas
arrojadas a las calles, el barrido de las mismas y la provisi6n de agua, coadyuvaron a
aumentar la salubridad de la ciudad. En estos cambios tuvo mucho que ver la politica
reformista de los borbones, ejecutada en el ambito local por el gobernador intendente
marques de Sobremonte.
Puede afirmarse que cambiaron coethneamente las formas de ver y de actuar sobre
las enfermedades epidemicas. El recuerdo de aquellos desesperados momentos en los que
se registraban el temor y la inminencia de la muerte en los testamentos del aflo 1718, nos
hace pensar en cambios profundos en la mentalidad cordobesa de la segunda mitad del
siglo XVIII. Cuesta, sin embargo, reconocer una cierta contemporaneidad con situaciones
europeas semejantes51. Recordemos los argumentos -a veces contradictorios- de Diaz
Salgado, quien como sehialaba su prologuista, habia resumido todo lo sabido sobre la peste

49 lEA, Fondo documental, docs. 4302 y 4300.


50 lEA, Fondo documental, doc. 79.
51 Cfr. Philippe ARIEs: La muerte en Occidente, Barcelona, 1982.

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84 ANIBAL ARCONDO

hacia mediados del siglo XV


pecados de los mortales. Est
tambi6n divina. En el mismo
explicaba con una teoria que
generaban en conjunciones a
nes astrales parecieran ser
universo: 4c6mo los astros
Si, como aceptaban muc
conjunciones astrales o pr
voluntad individual o colecti
para un espacio que suponem
predominaban los juicios bas
mezclaban "...lo maravilloso
(sobre la necesidad de errad
inspiraci6n. El contagio co
discusi6n de su origen -des
determinadas por las conjun
En su discurso aparecia ta
espacio digno ajeno al pecado
recinto de las iglesias y capi
La "ciencia de los cadAv
producidos hasta mediados d
astrologia y la "observaci6n
ilustrada sino tambien en estos suburbios del "mundo occidental". Recordemos la frase de
Isasi que decla refiri6ndose alas causas de las epidemias: "...no es buena filosofia atribuirlo
a otras causas que no se conocen, ni se sabe si existen y no a la que conocemos y sabemos
produce aquellos efectos...".
La poblaci6n habia iniciado un crecimiento sostenido y acelerado producto de la
desaparici6n de las crisis que habian caracterizado a las sociedades preindustriales. El
fen6meno inclula a aquellos espacios ajenos a la industrializaci6n. Ese cambio que en la
Inglaterra del siglo XVIII preocup6 a los funcionarios de la iglesia anglicana y a Malthus en
particular, era semejante al que hacia expresar al obispo local, en 1801: "...Es maxima
averiguada muy bien que la medida de la subsistencia es la medida de la poblaci6n. Por eso
es que abundando esta ciudad de bastimentos de primera necesidad, debia propagarse
rdpidamente la especie humana. En la relaci6n que hizo el ario de 1750 el reverendo obispo
don Pedro Miguel de Argandorla, s6lo le da a esta ciudad dos mil habitantes. Por los
registros pOblicos tiene en el dia once mil quinientos y su jurisdicci6n cuarenta mil
trescientos. Asentados estos datos se colige que de veinte ar'os casi ha venido a duplicarse
su poblaci6n..."5. El fen6meno de crecimiento sostenido de la poblaci6n de C6rdoba
comenz6, como selialamos, a principios de la segunda mitad del siglo XVIII y se aceler6 en
el 01timo tercio, en una situaci6n semejante a la que se identifica, en otros espacios, como la
"revoluci6n demogrdfica"5.

52 ARIES, op. cit., pgg. 108.


53 "Informe dirigido al Rey con fecha 18 de agosto de 1801 por el ilustrisimo Serior Obispo D. Angel Mariano
Moscoso" en Cuestiones de Limiles entre San Luis y C6rdoba, C6rdoba, 1881, pig. LXIII.
54 Cfr: M. W. FUNN: "The Stabilisation of Mortality in Pre-Industrial Western Europe" en The Journal of European
Economic History, vol. 3, WP 2. inviemo 1974 y R. C. MACKEOWN, R. G. BROWN y R. G. RECORD: "An Interpretation of the
Modern Rise of Population in Europe", en Population Studies, vol 26, P 3, noviembre, 1972.

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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 85

RESUMEN

El prop6sito de este articulo es presentar El mejoramiento de la economia local y de las


algunas conclusiones sobre el comportamiento de condiciones de salud son las caracteristicas de la
la poblacidn de la ciudad de C6rdoba durante el segunda mitad de la centuria simultdneas con el
siglo XVlll con relaci6n a los cambios experimen- crecimiento poblacional. Ello es resultado del au-
tados en la mortalidad general y, en particular, en mento de los nacimientos y del descenso de la
la epid6mica. Para ello se utilizan los registros mortalidad, en particular la epid6mica.
parroquiales y otras fuentes cualitativas indirectas. La mejora en las medidas de prevenci6n del
La primera mitad de la centuria estuvo marca- contagio y las nuevas ideas sobre las causas de
da por la presencia de la viruela y la peste bub6nica, muerte se desarrollan concomitantemente con los
que en 1718 afect6 a todos los grupos sociales sin cambios en la mortalidad. El crecimiento sosteni-
distinci6n de edad. Otras dos pestes marcan el do de la poblaci6n de C6rdoba se aceler6 en el
periodo: una en 1729 y otra en 1742/43, que afect6 Oltimo tercio del siglo en una situaci6n semejante,
en particular a los grupos generalmente lamados en otros espacios del orbe, identificada como la
"naturales". "revoluci6n demogrifica'.

SUMMARY

This article presents some conclusions on Improvements in the local economy and in
population behavior in C6rdoba city during dehealth condictions are the characteristics of the
XVlllth. century. This behavior is related to changessecond half of the century which comes together
in mortality, specially on those of epidemical with population increase. This is also the result of
characteristics. We have worked with parish birth growth and mortality decrease, specially the
register an other qualitatives sources when epidemic one.
necessary. Better measures taken towards contagion and
The first half of the century was marked new
by a ideas on death and seackness develope
smallpox and bubonic "pestes' in 1718 which
together with changes in mortality. Population
increase is accelerated in the last thirty years of
affected all social groups whithout age differences.
Two more 'pestes" mark that period, one in the1729
century with traits similar to those of other
an other in 1742/43 specially suffered by the parts
groupof the world, a process known as the
generally called "naturales'. "demographic revolution".

REGISTRO BIBLIOGRAFICO

ARCONDO, Anibal
"Mortalidad general, mortalidad epid6mica y comportamiento de la poblaci6n de C6rdoba duran
siglo XV II1". DESARROLLO ECONOMICO - REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES (Buenos Aires), vol
N9 129, abril-junio 1993 (pp. 67-85).
Descriptores: <Historia social> <Historia econ6mica> <Poblaci6n> <Demografia> <Salud> <Morta
dad> <Enfermedades epid6micas> <Argentina> <C6rdoba>.

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