#3 Mortalidad General y Mortalidad Epidemica en Cordoba Siglo XVIII PDF
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Desarrollo Econ6mico, vol. 33, NP 129 (abril-junio 1993)
. 6 7
MORTALIDAD GENERAL, MO
Y COMPORTAMIENTO DE LA POBLACION
DE CORDOBA DURANTE EL SIGLO XVIII
ANIBAL ARCONDO*
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68 ANIBAL ARCONDO
Economia y poblaci6n
4 Cfr. Andrew B. APLEBSY:"Grain Prices and Subsistence Crises in England and France, 1590- 1740", en The
Journal of Economic History, vol. XXXIX, diciembre 1979, NW 4, pig. 865.
5 Nos referimos a Jean MELNRET: "Les crises de subsistence et la d6mographie de la France d'Ancien Rdgime".
Etude d'Histoire Economique. Cahiers des Annales, 32, Paris, 1971.
6. Cfr. John D. PosT: "Food Shorttage, Nutrition, and Epidemic Disease in the Subsistence Crise of Preindustrial
Europe", en Food and Foodway. Explorations in the History and Culture of Human Nourishmant, vol. 1, NP 4 (1987),
pAg. 389 y ss.
7 Estos aspectos han sido tomados de Anibal ARcoNDo: El ocaso de una sociedad estamental. C6rdoba entre
1700 y 1760 (en prensa).
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 69
GRAFICO 1
Entierros
200
-2- Naturales
+++ Espafioles
150
100 -
50$ f4
0
1730 1740LLU
1750 1760 1770 1780 JL.L
1790
Fuente: Libros Parroquiales.
de C6rdoba
precios de losy cereales
el periodo
y elen
de estudio? ,C6mo no
algunas variables tratar de relacionar
demograficas? Un ensayoelrealizado
comportamiento de los
muestra, sin embargo, que no existe una relaci6n causal determinante entre las carestias y
el recrudecimiento de la mortalidad8. En el caso estudiado, las carnes -y no los cereales-
constituian la base de la dieta. Si bien se observa a partir de 1717 un encarecimiento que
Ileva a duplicar los precios de la came vacuna y posteriormente la de los ovinos, para ese
periodo no se dispone de datos de entierros para establecer una relaci6n. Esto nos priva de
un valioso analisis de corto plazo para ese lapso tan dramitico como indocumentado que se
prolong6 hasta comienzos de la d6cada de 1720.
El cuadro 1 muestra los datos extraidos de las actas capitulares del cabildo de C6rdoba
referidos al registro de plagas, sequias, carestias y epidemias. Su observaci6n permitird al
lector formarse una idea de la importancia de esos fen6menos durante la primera mitad del
siglo XVIII. Hay momentos en los que las condiciones adversas parecieran ser una
8 Anibal ARCONDO y Miguel GALVAN: "Fluctuaciones del precio de los cereales y comportamiento demogrdfico.
C6rdoba 1711/1760", en: (comp.): Ensayos de Demografia Hist6rica,.Facultad de Ciencias Econ6micas. Universidad
Nacional de C6rdoba. Serie de Investigaciones. Instituto de Economia y Finanzas. C6rdoba, 1990.
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70 ANIBAL ARCONDO
CUADRO 1
1700 - - - - X
1701 - - - X
1702 - - - X
1703 - -
1704
1705 X - - X
1706
1707 X X - X X
1708
1709
1710 - - - X X
1711 X X - X X
1712
1713 - - X X X
1714 X - - X X
1715 X - - X X
1716 - - - - X
1717 - - - X X
1718 - - - X X
1719 - - - - X
1720 -
1721 -
1722 X X X X X
1723
1724 - X - X
1725 - X - X
1726 - - X X
1727 - -
1728 - -
1729 - -
1730 X X X X X
1731 X - - - X
1732
(Falta documentaci6n)
1742 - - - - X
1743 - - - - X
1744 - - - - X
1745 - - -
1746 - - -
1747 - - -
1748 X - - X X
1749 - - - - X
Nota: Datos 17
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 71
constante, como por ejemplo el que cubre los dos primeros decenios del siglo. Desgraci
damente, reiteramos, no contamos con datos demogrAficos que nos permitan medir e
impacto de estas crisis en la poblaci6n de C6rdoba. Provisionalmente podemos suponer
que confluian una serie de fen6menos, como la carestia y la escasez de alimentos, ademas
de condiciones ambientales resentidas por una sequia prolongada y la persistencia de otr
alteraciones climAticas.
9 En referencia al titulo del libro de Daniel DEFOE: Diario del aro de la peste. Traducci6n de la edici6n inglesa
de 1722, Barcelona, 1969.
10 "En C6rdoba, la primera epidemia aut6nticamente especificada como peste de viruela, es descrita en 1717.
Hace relato de ella el c6lebre P. Asperger, que dice '...murieron entonces mis de 17.000 indios, y desde entonces
apareci6 a intervalos causando como en todas partes estragos despobladores...' ". F6lix GARZON MACEDA: La medicina
en C6rdoba. 3 tomos, C6rdoba, 1916 y 1917 (tomo 3, pig.560).
11 Segin un acuerdo del Cabildo de Buenos Aires del 10 de julio de 1717 en el que se menciona la Ilegada de
un barco negrero del asiento
"...cargado de negros y 6stos con la epidemia de viruela...", Acuerdos del extingido cabildo de Buenos Aires,
(en adelante AECBA), sere II, tomo 3, Buenos Aires, 1926, p&g. 426.
12 AECBA, serie II, Tomo 3, ibid, pbg. 463/464.
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72 ANIBAL ARCONDO
19 Bartolomr ARZANS DE ORSOA Y VELA: Historia de la Villa Imperial de Potosi, edici6n de Lewis Hanke y Gunnar
Mendoza, 3 tomos. Providence, Road Island, 1969. Este texto no fue conocido por Henry F. DoevBNs en su articulo: "An
Outline of Andean Epidemic History to 1720", Bulletin of the History of Medicine, vol. XXXVII, 1963, NI 6, pbg. 493.
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 73
2 "...Ya se sabia desde antes de los principios de este ario c6mo uno de los navios que Ilegaron
Aires iltimamente de guerra y ropa trajeron la peste de Europa, y descargandola en aquel puerto mat
personas dentro y en sus arrabales, y de alli Ilevandola la codicia al reino de Chile hizo el mismo estrago,
Aires se encamin6 a las provincias de Tucum&n, Paraguay, las de Corrientes y reducciones de los p
Compafiia de Jesos. De alli se encamin6 la divina justicia a esta Villa dejando ilesos algunos pueblos
aunque despu6s volvi6 a acometer y destruir con innumerable mortandad de sus habitadores..."ARZANS o
VELA, op. cit., tomo III, pbg. 81.
21 Archivo Hist6rico de la Provincia de C6rdoba (en adelante AHPC), Gobierno, Caja 3, fol. 156.
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74 ANIBAL ARCONDO
-originario de la comunidad de
la limpieza de las acequias- sufr
cesaron, se resolvi6 reunirlos par
limpieza y provisi6n de agua a
Con los escasos elementos qu
reunir algunas observaciones so
prolongaron casi todo el aio y a
natural durante este periodo, se
como una decisi6n divina. En el
la actitud individual o colectiv
antiguo se practicaba la cuarent
contagio.
Es natural que toda reuni6n de personas contribuyera a la proliferaci6n de las
enfermedades. En C6rdoba, si bien se prohibian los juegos "de toros y carias" con los que
tradicionalmente se celebraba la fiesta del patrono (30 de septiembre, San Ger6nimo), no se
prohibian las reuniones de carActer religioso como los novenarios y, por el contrario, se los
celebraba implorando por el cese de las epidemias. En actitud semejante a la que reselia
Arz6ns para el Potosi, en C6rdoba se comenzaron a celebrar, en febrero de 1718,
novenarios que por lo menos se reiteraron en el mes de julio con una procesi6n por la que
se imploraba a la Virgen de Copacabana, a San Roque y a los santos Tiburcio y Valeriano22.
4Hasta qu6 punto se tenia idea del contagio? Sobre este problema volveremos mds
adelante.
22 Cfr. Fray Abraham ARGAwRAZ: Cr6nica del convento de N.P.San Francisco de C6rdoba, C6rdoba, 1888,
peg. 14 y ss.
23 Un excelente testimonio sobre las ideas predominantes en la 6poca y del que nos serviremos repetidas
veces, es el de Juan DIAZ SALGADO: Systema Phisico M6dico - Politico de la Peste su Preservaci6n, y Curaci6n, para
uso, y Instrucci6n de las Diputaciones de Sanidad de este Reyno..., Madrid, afio 1756.
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 75
epidemica..."(el subrayado es nuestro, A.A.)24. Estos argumentos difieren muy poco de los
expuestos por Arzans en su Historia...25.
Luego del prolongado periodo que se cierra en 1720, se produjeron en el resto de la
primera mitad del siglo dos epidemias para las que disponemos de datos demogrtficos: son
las de 1729 y 1742. La primera se prolong6 algo mas de dos ailos y afect6 fundamentalmen-
te al grupo que identificamos genericamente como de los naturales. Tuvo marcada
incidencia en los grupos de edades que definen a los Ilamados "pArvulos" (aproximadamen-
te hasta los doce aros). Desgraciadamente no contamos con datos suficientes para medir
la intensidad de la crisis de 1729 en base a la f6rmula ideada por D0paquier26. Si en lugar
de los diez ahos tomados como referencia se consideran s6lo siete, tenemos una intensidad
de la crisis de mortalidad para el grupo de los naturales de ocho puntos en una escala que
va de la intensidad 1-2, para las "crisis menores", a mas de 32 para las "catastrofes".
Si se observa el gr6fico 2, que registra los entierros, se comprueba un aumento
importante en su nOmero durante el aro 1736.
GRAFICO 2
Casos
250
24 Martin DOBRIZHOFFER S.J.: Historia de los abipones. Universidad Nacional del Nordeste. Departamento de
Historia, vol. II, Resistencia, 1968, pbg. 241.
25 Cfr. Bartolom6 ARZANS DE ORSOA Y VELA: op. cit., tomo III, pig. 81 y 82.
26 La f6rmula ideada por DOpaquier para calcular la intensidad de las crisis de mortalidad es la siguiente: I=
(D - M/E) en la que D es el dato de la mortalidad del afio considerado; M, la media de los diez arios precedentes y E,
el desvio estAndard del mismo periodo. Cfr. Guy CABURDIN y Georges VIARD: Lexique Historique de la France d'Ancien
R6gime, Seconde Edition (revue et corrige), Paris, 1981, pbg. 90.
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76 ANIBAL ARCONDO
GRAFICO 3
Cantidad
800
Bautismos
+++ Entierros
600 - * Crec. Nat.
400 ] /Nr
0-
-200
17461750 1755 1760 1765 1770 1775 1780 1785 1790 1795 1799
Afect6 en mayor medida al grupo de los naturales y todo hace pensar que lo hi
igual en la Ciudad que en la camparia, ajuzgar por la documentaci6n de origen jesuit
la registra. En una carta anua fechada en 1743, se expresaba: "...aument6 excesiva
el trabajo, en la asistenciaa los enfermos y moribundos, por el cruel contagio, el cual p
a0n en C6rdoba y el puerto de Buenos Aires desde principio de enero de 1742 has
momento que escribimos (24 de julio de 1743) arrebatando lavida a una buena much
bre de todas edades y condiciones..."27. De acuerdo con este testimonio la epidem
habria prolongado, por lo menos, un ario y medio y habria afectado indiferentemente
los grupos sociales y a todas las edades. Si se observa la distribuci6n de los entierro
adultos y p6rvulos, se comprueba que afect6 fundamentalmente a los primeros.
Esta epidemia, la lItima importante de la primera mitad del siglo, pareciera
afectado, como dijimos, tanto a la ciudad como a la campafa. Asi lo ponen en eviden
memoriales jesuiticos, que dan cuenta de la escasez de mano de obra en el obraje tex
Santa Catalina a causa de la mortalidad producida por la epidemia28. La revisi6n d
testamentos correspondientes al lapso que dur6 el flagelo indican una escasa impor
para el grupo de los espahioles. S61o en un caso la encontramos mencionada c
"epidemia presente"2.
El aflo 1758 aparece como de elevada mortalidad especialmente para el grupo d
naturales. No hemos encontrado referencia sobre la presencia de epidemias y
27 Trozo de una carta anua reproducida en Joaquin GRACIA S.J.: Los jesuitas en C6rdoba, Buenos
M6xico, 1940, pig. 451.
28 "...el H. Leopoldo Gartner-tejedor-pidi6 salir de Santa Catalina, por no tener gente para su obraje:
peste le habla arrebatado todos sus obreros, en gran parte esclavos negros..." del Libro de consultas( 16 d
1743) citado en GRACIA. ibid. pig. 451.
29 Manuela Jubrez de Ferreira en un poder para testar, expresaba: "...hallandome recelosa de la mue
amenaza la epidemia presente...", Registro 1, Protocolo 1742, fol. 78.
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 77
manifestaciones del obispo que dan cuenta del elevado precio de los alimentos. Es
que el testimonio del prelado se refiera a un periodo muy breve, pues los datos de
no reflejan alzas importantes y prolongadas.
Si se observa el grdfico 3 que registra los bautismos, los entierros y el saldo
podemos asociar al crecimiento vegetativo de la ciudad), se comprueba tanto para e
de los esparoles como para el de los naturales la persistencia de saldos negativos.
caso del primer grupo esa situaci6n dur6 hasta 1749 y en el de los naturales hast
30. "Informe que hace el Ilustre Cabildo de la ciudad de C6rdoba, provincia del TucumAn a su Magestad"en
S. CACERES: Arbitraje sobre limites interprovinciales. Exposici6n del comisionado del Gobierno de C6rdoba, Buenos
Aires, 1881, pbg. 57 y ss.
31 Pierre GOUBERT: Beauvais et le beauvaisis de 1600a 1730, Paris, 1960, pig. 51.
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78 ANIBAL ARCONDO
6De que manera cambiaron a lo largo del siglo XVIII las prActicas y las ideas sobre la
muerte en general y la producida por las epidemias en particular? Quiza vale la pena que en
este apartado nos ocupemos, precisamente, de reseriar, con los testimonios con qu
contamos, todo lo relativo a estos fen6menos.
Debibramos preguntarnos en primer lugar c6mo era la medicina y la atenci6n
hospitalaria en la ciudad y en esto suponemos que el lector conoce los desarrollos
32 Nota dirigida a Sobremonte por Fray Joseph de la Natividad, referida a la erecci6n de un cementerio.
Instituto de Estudios Americanistas (en adelante IEA), Fondo documental, doc. 4300.
33 Nos referimos a P. R. GALLOWAY:"Annual Variations in Death by Age. Death by Cause, Prices, and Weather
in London 1670 to 1830", en Population Studies, 39 (1985), pig. 487-505. Es posible, sin embargo, el subregistro de
los entierros.
34 Para el cAlculo de la tasa bruta de mortalidad se tom6 como dato de los muertos la media de los entierros
producidos durante 1778 y 1779 y como efectivo de poblaci6n los datos proporcionados por el empadronamiento de
1778/79.
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 79
36 El obispo de C6rdoba, refiri6ndose a los jesuitas en una carta dirigida al Rey y fechada el 24 de
1720, expresaba: "...sirvi6 de grande estimulo veros en la epidemia que padeci6 la ciudad el afio de 18
calles y los mbs relirados arrabales solicitando con intrepidez religiosa los enfermos para la curaci6n d
sin ser Ilamados, s6lo por saber que muchos pobres se hallaban destituidos de persona que les buscase
pues dias de los que sali6 Ilevado de su obligaci6n dej6 de encontrar varios sujetos solicitando a to
salvaci6n de las almas, buscAndolas con igual ardor en las haciendas de camparia, donde sin dud
conocida la necesidad..."P. PASTrELLs: Historia de la Compafiia de JesOs en la Provincia del Paraguay, tomo
1731, Madrid, 1946, pbg. 220/221.
37 Cfr.GARZON MACEDA, op. cit, tomo 2.
38 AHPC Escr. 2, Leg. 22, Exp. 9.
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80 ANIBAL ARCONDO
GRAFICO 4
Casos
350
Enfermos
300 - + Muertos
250-
200 --K!
150 /
100
50
0
1770 1775 1780 1785 1790 1795 1799
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 81
se le diagnostica "c6lera morbo"40. Como serala Garz6n Maceda esta enfermedad, que en
pleno fin del siglo XX aqueja a varias regiones de Am6rica Latina, se generaliz6 reci6n
durante la segunda mitad del siglo XIX y no tuvo antes mayor repercusi6n en este
continente41
Un elemento que sin duda coadyuv6 a disminuir la incidencia de las epidemias fue la
previsi6n contra el contagio mediante la practica de aislar a los enfermos. Si bien la utilizaci6n
de la Ilamada cuarentena era una medida precautoria que se venia adoptando desde muy
antiguo, la obligatoriedad se hizo mAs patente con la politica ilustrada de Carlos III y sus
sucesores42. En Buenos Aires existen testimonios que dan cuenta de cuarentenas destina-
das a impedir el desembarco de esclavos enfermos desde mucho antes del gobierno de
V6rtiz (1778/1784); y siendo este un celoso gobernante, la exigi6 en su jurisdicci6n43.
Tambien en C6rdoba, el gobierno de Sobremonte se preocup6 de su cumplimiento. La
exigencia de la cuarentena vino acompariada de la necesidad de denunciar los casos o la
sospecha de enfermedad epid6mica44.
Otro aspecto que se discutia durante la segunda mitad del siglo XVIII era el de las vias
de contagio y con ello la necesidad de crear cementerios fuera del Ambito de la ciudad. Vale
la pena detenerse un poco sobre el primer aspecto, es decir sobre las vias de contagio. El
texto de Diaz Salgado (citado en la nota 23) constituye un hermoso inventario de la
imagineria popular y de las ideas de los "doctos" sobre ese problema. Los vectores de la
epidemia se movian en distintos medios que incluian desde el aliento a los pelos de gatos y
perros. La persistencia en el medio ambiente o en determinados cuerpos -madera, telas,
etcetera- y en los cadAveres de muertos de una enfermedad epid6mica podia prolongarse
durante periodos muy largos. Es por esto que la primera lectura de un testimonio emanado
del procurador general de la ciudad -Juan Bautista Isasi- en 1789, puede sorprender al
lector5. Alli Isasi cuenta casos -que sin duda ley6 en textos europeos- sobre accidentes
producidos mucho tiempo despu6s del entierro en los que al perforar una sepultura o al
entrar en un recinto cerrado que servia de cementerio, el aire infeccionado producia la
muerte instantAnea de los profanadores. La lectura posterior del texto de Diaz Salgado
asegura que esa era la creencia hasta por lo menos la mitad del siglo XVIII.
Dentro de la politica ilustrada de Carlos III y de sus sucesores se inscribio la de
erradicaci6n de los cementerios de las ciudades. La decisi6n metropolitana extendi6 esa
politica a las principales ciudades coloniales. De ello dan cuenta las reales cedulas en las
que se mencionan algunas de las ciudades que se beneficiarian de la decisi6n de erradicar
los cementerios. En C6rdoba esa exigencia no super6 la discusi6n sobre su necesidad y
ventajas, asi como sobre su ubicaci6n y tamarno. En efecto, el siglo termin6 sin ver edificado
el cementerio, que reci6n se construy6 en 1843.
AOn a riesgo de historiar lo que no fue, vale la pena rese'rar los tramites y las ideas que
se ventilaron sobre el problema de los cementerios y en nuestro caso su relaci6n con el
40 Ibidem.
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82 ANIBAL ARCONDO
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 83
causar en los que asisten, su aire infeccionado cuyo juicio parece se confirmasi
que en el campo debian ser menos frecuentes las epidemias y que sin embarg
contrario...". Un argumento adicional para sacar las sepulturas de las iglesias e
decoro y de respeto a Dios. Isasi reproducia una cita en latin y otra de S
avalarian la decisi6n de erradicar las sepulturas de las iglesias y la necesidad de
cementerio fuera de la ciudad.
La consulta de Sobremonte incluy6 -por lo menos- a dos religiosos: Fray Thomas
Diaz, franciscano, y Fray Joseph de la Natividad, que suponemos era betlemita !. Ambos
disentian con la idea de construir un cementerio fuera de la ciudad y sus argumentos se
asemejan: la relaci6n entre capacidad de las iglesias, la poblaci6n y el nOmero de entierros,
nojustifican esa iniciativa. Seg'n Fray Thomas Diaz, C6rdoba tenia "ocho cuadras de ancho,
veinte casas de alto" y de "siete a ocho mil almas de vecindario...". Sus vientos del primer y
tercer cuadrante ofrecen poco peligro de infecci6n "...exceptuando los aifos en que cunden
viruelas y sarampi6n, apenas Ilegan a ciento cincuenta los muertos que se depositan
anualmente en las ocho iglesias de esta capital y la mucha capacidad de ellas hace ver que
si pasaran veinte argos, sin ser necesario abrir sepultura donde se haya enterrado otro
cadAver...". Propone que se construyan cementerios en los conventos, en los que se
enterrara a "...siete o mas pies de profundidad; y se previniera por punto general que sobre
cada cadaver se pusiera alguna cantidad de cal que aqui es tan comoin y barata...". Los
argumentos del segundo fraile: Joseph de la Natividad, eran semejantes, como ya indica-
mos, a los de Diaz.
Se nos ocurre que la oposici6n de estos religiosos debi6 haber influido para que se
postergara la construcci6n del cementerio, pese al proyecto de Juan Manuel L6pez en el
que se determinaban la ubicaci6n, superficie, cercamiento, tamalio de las sepulturas y otros
detalles ornamentales5.
En el caso de los franciscanos, que ocupaban un lugar de preferencia al momento de
decidir d6nde enterrar o ser enterrado, la construcci6n de un cementerio fuera de la ciudad
los habria perjudicado. SegOn varios testimonios, la iglesia y los alrededores del convento
estaban ocupados por sepulturas. En el templo "descansaban" los miembros de las familias
mas importantes y para los mestizos, suponemos, era un privilegio -post mortem- estar
enterrados en la iglesia y con el habito de San Francisco. Asi, durante la peste de 1718, una
mulata que test6 manifestaba que queria ser enterrada con el habito de San Francisco y en
su iglesia, agregando como segunda opci6n: io en cualquier otra en la que me acepten!
Una serie de fen6menos como el uso del jab6n, el control de las aguas servidas
arrojadas a las calles, el barrido de las mismas y la provisi6n de agua, coadyuvaron a
aumentar la salubridad de la ciudad. En estos cambios tuvo mucho que ver la politica
reformista de los borbones, ejecutada en el ambito local por el gobernador intendente
marques de Sobremonte.
Puede afirmarse que cambiaron coethneamente las formas de ver y de actuar sobre
las enfermedades epidemicas. El recuerdo de aquellos desesperados momentos en los que
se registraban el temor y la inminencia de la muerte en los testamentos del aflo 1718, nos
hace pensar en cambios profundos en la mentalidad cordobesa de la segunda mitad del
siglo XVIII. Cuesta, sin embargo, reconocer una cierta contemporaneidad con situaciones
europeas semejantes51. Recordemos los argumentos -a veces contradictorios- de Diaz
Salgado, quien como sehialaba su prologuista, habia resumido todo lo sabido sobre la peste
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84 ANIBAL ARCONDO
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MORTALIDAD GENERAL Y EPIDEMICA EN CORDOBA (SIGLO XVIII) 85
RESUMEN
SUMMARY
This article presents some conclusions on Improvements in the local economy and in
population behavior in C6rdoba city during dehealth condictions are the characteristics of the
XVlllth. century. This behavior is related to changessecond half of the century which comes together
in mortality, specially on those of epidemical with population increase. This is also the result of
characteristics. We have worked with parish birth growth and mortality decrease, specially the
register an other qualitatives sources when epidemic one.
necessary. Better measures taken towards contagion and
The first half of the century was marked new
by a ideas on death and seackness develope
smallpox and bubonic "pestes' in 1718 which
together with changes in mortality. Population
increase is accelerated in the last thirty years of
affected all social groups whithout age differences.
Two more 'pestes" mark that period, one in the1729
century with traits similar to those of other
an other in 1742/43 specially suffered by the parts
groupof the world, a process known as the
generally called "naturales'. "demographic revolution".
REGISTRO BIBLIOGRAFICO
ARCONDO, Anibal
"Mortalidad general, mortalidad epid6mica y comportamiento de la poblaci6n de C6rdoba duran
siglo XV II1". DESARROLLO ECONOMICO - REVISTA DE CIENCIAS SOCIALES (Buenos Aires), vol
N9 129, abril-junio 1993 (pp. 67-85).
Descriptores: <Historia social> <Historia econ6mica> <Poblaci6n> <Demografia> <Salud> <Morta
dad> <Enfermedades epid6micas> <Argentina> <C6rdoba>.
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